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VICTOR SERGE.

LA TRAYECTORIA DE UN
disidente
Claudio Albertani*

E
l 5 de septiembre de 1941 dos viajeros aterrizaron ensayista, Victor Serge nació en el exilio, en Bruselas,
en el aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de el 31 de diciembre de 1890 de padres rusos, y murió,
México. Ellos eran: el escritor Victor-Napoleón igualmente en el exilio, en la Ciudad de México el 17
Lvovich Kibalchich, alias Victor Serge, y su hijo, Vladi- de noviembre de 1947.
mir Kibalchich Russakov, quien pronto se daría a conocer Su vida se desenvolvió en la frontera de dos mun-
como el pintor Vlady. dos: la Europa optimista e hipócrita de anteguerra y los
Cargaban en su equipaje todas sus pertenencias: un sombríos imperios totalitarios de la primera mitad del
par de pesados baúles repletos de manuscritos, acuare- siglo XX. Luchó con pasión contra ambos: militante a
las y dibujos, además de una maleta con ropa y unos los 15 años, presidiario a los 22, participó en tres revo-
cuantos objetos familiares rescatados a duras penas de luciones: la española, la rusa y la alemana. Fue activo en
múltiples exilios. cinco países más: Austria, Alemania, Bélgica, Francia y
Llegaban de Europa, tras una larga espera y muchos México. A pesar de su gran inteligencia y talento, nunca
rodeos, vía Marsella, Casablanca, La Martinica, Ciudad sucumbió a la tentación, tan común entre revoluciona-
Trujillo (Santo Domingo), La Habana y Mérida, Yuca- rios, de ser un líder.
tán. Eran “individuos sin Estado ni nación”, marcados Autodidacta, empezó a ganarse la vida a los trece
con el estigma de apátridas, “los parias de nuestro tiem- años; fue, sucesivamente, dibujante, fotógrafo ambu-
po”, según la definición de Hannah Arendt. lante, técnico de gas, tipógrafo, traductor y corrector
Entrecano, de estatura normal, no obstante recio y de estilo. Una jornada laboral de diez horas, y un sala-
corpulento, Victor Serge aparentaba entonces un poco rio de hambre, no le impidieron alimentar su espíritu,
más de sus 51 años (había nacido el 30 de diciembre de estudiar y cultivar la amistad. Y es que, tal vez por tra-
1890 en Bruselas). Una fuerza tranquila y dulce, una dición familiar, Victor disponía de un bien muy raro: la
gran integridad, así como cierto cansancio, emanaban conciencia social. Empezó su militancia en las juventudes
del profundo de sus ojos color ámbar. del Partido Obrero Belga, convirtiéndose muy pronto al
¿Quién era ese hombre que cargaba en sus hombros anarcocomunismo de Pedro Kropotkin y Eliseo Reclus.
la pesadumbre de muchas derrotas y esperanzas falli- “El anarquismo —escribió en un texto retrospec-
das? Escritor ruso de idioma francés, novelista, poeta y tivo—, además de ser una doctrina de emancipación
social, es una regla de conducta […] Su gran mérito es
*
Profesor-investigador en la Universidad Autónoma de la Ciudad el de ser inseparable de la vida personal […] Nosotros
de México. lo considerábamos una reacción profundamente sana

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contra la corrupción del socialismo a finales del siglo nueva clase superior, pero, aun exponiéndose a riesgos,
XIX” (Serge, 1938). siempre intervino a favor de tal o cual víctima de una
Todavía adolescente, viajó a París, donde se vincu- injusticia o de una detención arbitraria.
ló a grupos individualistas que pregonaban la guerra a Combatiente, periodista, traductor, organizador de
muerte contra la sociedad: la llamada banda Bonnot. No los servicios de información de la COMINTERN, agen-
compartía su estrategia, pero sí su indignación, y quedó te clandestino en Alemania, Victor Serge vivió tanto el
atrapado en un trágico asunto de asaltantes románticos fracaso de la revolución europea, como la progresiva de-
y vegetarianos. Era inocente, pero rehusó convertirse en generación del régimen soviético.
delator y, únicamente por esto, purgó cinco años de pri- Conservó, en estas andanzas, una marcada sensi-
sión. Fue su primera condena, pero no sería la última. bilidad libertaria y una gran independencia de pensa-
Liberado en 1917, pasó a España, donde —bajo la miento, lo cual, a la postre, le permitió formular críticas
influencia del dirigente de la Confederación Nacional certeras y demoledoras al estalinismo. A partir de 1924
del Trabajo (CNT), Salvador Seguí1— evolucionó pau- fue miembro de la oposición de izquierda (trotskista),
latinamente del individualismo al anarcosindicalismo. lo cual marcó su destino como perseguido político ce-
Fue en el periódico barcelonés Tierra y Libertad donde rrándole, poco a poco, todas las puertas como dirigente
empezó a firmar sus artículos con el seudónimo que lo político y como intelectual.
haría famoso: Victor Serge. Se volcó hacia la literatura relativamente tarde, y no
Cuando se alumbró la lejana antorcha de la revolu- por amor al arte, sino porque “es preciso dejar un testimo-
ción rusa, Victor escuchó el llamado de sus ancestros. nio sobre este tiempo; el testigo pasa, pero puede suceder
Participó, todavía, en la fallida insurrección de julio de que el testimonio permanezca” (Serge, 2002, p. 373).
1917 en Barcelona y, después de una prolongada estan- Fue en 1928, mientras estaba en el hospital recupe-
cia en un campo de concentración francés, llegó a Pe- rándose de una grave enfermedad, cuando escribir se le
trogrado hacia enero de 1919. Allá, en aquel “mundo reveló como una nueva razón para vivir. “De repente
mortalmente helado” encontró —o creyó encontrar— mi actividad anterior me pareció fútil e insuficiente. El
sus raíces. “Salíamos de la nada, entramos en el domi- impulso que recibí entonces —o, mejor dicho, que na-
nio de la voluntad. Nos espera una país donde la vida ció en mí— fue de un tal vigor que se ha mantenido
vuelve a empezar de nuevo…”, escribió en las Memorias hasta el día de hoy en las circunstancias más adversas”,
(Serge, 2002, pp. 69-70) apuntaría mucho tiempo después en su diario (Serge,
A los pocos meses, en plena guerra civil, se adhi- 1985, p. 115).
rió al comunismo de Lenin y Trotsky como, en un pri- Si bien el ruso de Victor Serge era perfecto, optó por
mer momento, lo hicieron también otros anarquistas. el francés, ya que en la URSS nunca le hubiesen publi-
Lo que sigue es historia: Victor Serge participó en la cado ni una línea. Detenido una primera vez en 1928,
fundación de la Internacional Comunista, colaboró de se mantuvo cinco años en la sombra, escribiendo en la
cerca con su primer presidente, Gregori Zinoviev, y fue soledad, afinando sus ideas y esperando en cualquier
miembro del Consejo de Comisarios del Pueblo de la momento la llegada de la policía secreta.
Comuna del Norte.
Intentó servir lealmente al nuevo régimen sin renun- Concibo la literatura como un medio de expresión y de
ciar a sus convicciones, buscando, más bien, conciliarlas comunión entre los hombres: un medio particularmente
con la necesidad de defender la revolución cercada por poderoso a los ojos de quienes quieren transformar la so-
múltiples enemigos. Según el testimonio de Pierre Pas- ciedad. Decir lo que uno es, lo que uno quiere, lo que uno
cal (1982, pp. 18-19), cuñado de Serge, gran estudioso vivió, luchó, sufrió, conquistó. Para eso es necesario ser de
de la historia rusa y uno de los primeros comunistas entre los que luchan, sufren, caen, conquistan. Y entonces
franceses, nuestro autor saboreó los privilegios de la la literatura en sentido estricto no tiene en la vida más que
un lugar bastante secundario (Serge, 1980, p. 13).
1
Seguí, apodado el “Noi del sucre” (1890-1923), legendario diri-
gente anarcosindicalista, fue asesinado en 1923 por guardias blan- En 1933, Serge fue deportado a Orenburg, antesala
cas. Con el nombre de “Darío”, es uno de los héroes de la novela de geográfica y política de Siberia. Muy pocos disidentes
Serge Nacimiento de nuestra fuerza. salían de la URSS, y todavía menos del cautiverio, pero

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el ruido de sus amigos anarcosindicalistas en Francia y Victor Serge llegó a México, el último refugio de
las discretas gestiones de Romain Rolland con Stalin los proscritos, dejando atrás la peste negra y también
y Yagoda lograron lo imposible. El 12 de abril de 1936 la peste roja, gracias al apoyo de muchos amigos soli-
—a unos cuantos meses de los procesos de Moscú— darios. Ellos eran: Varian Fry, un valiente norteameri-
Serge, su esposa Liuba y sus dos hijos, Vlady y Jeannine, cano que, desde Marsella, arriesgaba su vida para salvar
viajaron a Europa. a los artistas e intelectuales amenazados por los nazis;
A partir de ese momento, nuestro autor persiguió Nancy y Dwight Macdonald, activistas de la izquierda
una idea obsesiva: narrar la tragedia de la revolución neoyorquina; Max Eastman, antiguo colaborador de
triunfante que se devora a sí misma: León Trotsky, y Frank Tannenbaum, gran historiador
de la revolución mexicana y amigo del presidente Lá-
El acontecimiento más esperanzador, más grandioso de zaro Cárdenas.
nuestro tiempo, parece volverse contra nosotros. ¿Qué Ex militante del sindicato anarquista Industrial Wor-
nos queda del entusiasmo inolvidable de 1917? Muchos kers of the World, simpatizante magonista, Tannenbaum
hombres de mi generación, que fueron comunistas desde solicitó personalmente a su amigo, el presidente Lázaro
el primer momento, no guardan otro sentimiento que el Cárdenas, que Serge y su familia fueran admitidos en
rencor (Serge, 1947). México en calidad de asilados políticos, aunque, por
una serie de tropezones burocráticos, el trámite tardó
Desbordado por su propia experiencia, incursionó casi un año.
en todos los géneros: memorias, novelas, epístolas, poe- Al llegar al aeropuerto de la Ciudad de México, Vla-
mas, cuentos, ensayos y estudios históricos, sin contar dy y Serge divisaron la silueta familiar del escritor Ju-
cientos de artículos periodísticos. Pronto publicó Desti- lián Gorkin (Julián Gómez García). Lo acompañaban
no de una revolución, un texto que se acaba de volver a el editor Bartolomeu Costa Amic (quien acababa de
editar en Francia, y que es uno de los primeros estudios publicar un libro fundamental de Serge, Retrato de Sta-
sobre el universo de los campos de concentración. lin; libro, por cierto, que es urgente volver a editar) y el
En el ciclo Los Revolucionarios —título con que los periodista Enrique Gironella (Eric Adroher i Pascual).
editores franceses reunieron en un solo volumen cin- Los tres eran miembros prominentes del Partido Obrero
co de sus novelas — narró con vigor épico los logros y de Unificación Marxista (POUM), el partido comunista
desaciertos de los protagonistas de las grandes subleva- disidente de España, cuyo secretario general, Andreu
ciones sociales que le tocó vivir: los presos en la Francia Nin, gran amigo de Serge, recién había sido asesinado
de la Bella Época —Los Hombres en la cárcel—, los in- en Barcelona por agentes soviéticos.
surrectos de Barcelona en 1917 —Nacimiento de nuestra Ellos también eran refugiados políticos y sobrevi-
fuerza—, los defensores de Petrogrado en 1919 —Ciu- vientes de otro drama sangriento: la revolución españo-
dad ganada —, los viejos bolcheviques deportados en la. En los meses anteriores, habían ejercido una presión
1933-36 —Media noche en el siglo — y el drama de la discreta, pero constante, ante las autoridades mexicanas
fidelidad al partido en la época de las grandes purgas para agilizar la llegada de sus amigos.
—El caso Tuláyev—, esta última, probablemente, su Agotados por el viaje, padre e hijo transcurrieron su
obra maestra. primera noche mexicana en el céntrico hotel Gillow, el que
Es extraña la paradoja de un hombre que, siendo todavía existe en las inmediaciones de Isabel la Católica y
en primer lugar un revolucionario, vio hecho añicos el Cinco de Mayo. Después de mucho tiempo, saboreaban al
intento de “transformar la sociedad”, casi dio disculpas fin el gusto de dormir tranquilos. Les sorprendió agrada-
por atreverse a escribir novelas y acabó dejando una obra blemente el clima de esperanza y confianza en el futuro
literaria admirable que rompe fronteras, donde “la ética que privaba en un México que todavía respiraba el gran
llega a trocarse en estética”, como diría su hijo, el pintor entusiasmo generado por las reformas cardenistas.
Vlady. Una obra que escribió por los caminos del mun- A pesar de ello, las tribulaciones de Serge no ter-
do, en condiciones materiales sumamente difíciles, repe- minaban, ya que en Europa quedaban todavía su hija
tidas veces despojado de lo poco que poseía, acosado por Jeannine, de apenas 5 años, su ex esposa Liuba —quien,
policías y dictadores, con la única e imperiosa pasión de demasiado frágil para una vida tan azarosa, se encon-
hacer revivir seres humanos únicos y desconocidos. traba recluida en una clínica psiquiátrica— y su nue-

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va compañera, la futura arqueóloga Laurette Séjourné siempre mantuvo una amistad entrañable, escribiendo
(Laura Valentini). con ella la primera biografía del “Viejo” —así le decían
A pesar de su enorme talento como escritor, poeta, los íntimos a Trotsky.
historiador y periodista, Serge no logró hacerse de un En marzo de 1942, después de muchas angustias, lle-
buen trabajo en México. Sobrellevaba con dignidad una garon Laurette y Jeannine, de manera que Serge encon-
miseria inaudita, sin nunca quejarse. Ahorraba hasta en tró algo de la tranquilidad que necesitaba. En cambio,
los timbres y escribía sus manuscritos en papel cebolla, y a pesar de muchos esfuerzos, nunca pudo rescatar a
el más barato; nunca frecuentó los cafés —muy popu- Liuba, quien, por un cruel azar del destino, le sobrevi-
lares entre los exiliados— sencillamente porque no se viría durante décadas, hundiéndose trágicamente en los
lo podía permitir, aunque de todos modos le hubiera abismos de la locura. Murió confinada en una clínica
faltado el tiempo. psiquiátrica, en Aix-en-Provence, en 1984.
Con muchos esfuerzos alquiló un pequeño depar- Los años de México fueron de gran soledad y mu-
tamento en la calle Pedro Baranda; después compartió cha creatividad para Victor Serge. Escribía para el ca-
la vivienda con Julián Gorkin, en la calle Victoria, para jón, teniendo una clara conciencia del valor de su obra
finalmente establecerse en la calle Hermosillo de la co- y sabiendo, al mismo tiempo, que los tiempos no eran
lonia Roma. maduros. Aun así, trabajaba sin concederse descanso,
Eran, por demás, tiempos difíciles. Las historias de con furia y con una devoción mística.
espías nazis que aterrizaban en regiones remotas de Méxi- Logró, en unos cuantos años, una producción litera-
co para transmitir propaganda bélica clandestina contri- ria asombrosa: Los últimos tiempos (hasta ahora inédito
buían a generalizar el sentimiento de que el país ya no en México), Los años sin perdón, los Cuadernos (también
podría sustraerse a la guerra que incendiaba el mundo. inéditos), la Vida y muerte de León Trotsky, terminando
Titulares en ocho columnas registraban todos los sus Memorias (todas obras póstumas, salvo la primera),
días el avance aparentemente irresistible de las tropas un libro clave para entender la primera mitad del siglo
alemanas en territorio soviético, un asunto al que nues- pasado, recientemente vuelto a editar por Siglo XXI bajo
tro autor consagró un libro, Hitler contra Stalin, publi- el título de Memorias de mundos perdidos (1901-1941).
cado en aquel mismo 1941 por Costa Amic. Redactó, además, un sinnúmero de cuentos, poe-
El peligro le aguardaba. El país era un hervidero de mas, ensayos (mucho de ellos inéditos y todos de gran
ideologías encontradas donde actuaban impunemente calidad), así como artículos para la prensa estadouni-
no sólo los agentes del Eje, sino también los norteame- dense y latinoamericana que le dieron un poco de alivio
ricanos y, sobre todo, los soviéticos, quienes acababan económico. Escribía sobre un gran número de temas:
de asesinar a León Trotsky. Por cierto, una de las pri- desde el México precolombino hasta el antisemitismo,
meras personas que Serge buscó en México fue Natalia pasando por estudios sobre la guerra en el Pacífico, el
Sedova, su viuda. Vlady recuerda que ese día vio llorar Japón imperial, la Alemania nazi, la resistencia en Eu-
a su padre. ropa, el régimen de Vichy…
En los años anteriores al crimen de Coyoacán, las Serge no desligaba el trabajo artístico del trabajo
relaciones entre los dos revolucionarios se habían vuelto político y se consideraba sólo secundariamente literato,
difíciles porque, además de juzgar prematura la creación aunque lo era primordialmente. Formaba parte de una
de la IV Internacional, Serge buscaba una explicación de emigración socialista variopinta y más bien desfavore-
la degeneración soviética en algunos errores de la vieja cida que nunca dejó de mantener una firme protesta
guardia bolchevique (por ejemplo, la creación de la po- contra todos los despotismos, sin excepción. Una emi-
licía secreta y la sangrienta represión de la revuelta de gración que no consintió en denunciar ciertos campos
Cronstadt), algo que Trotsky, más rígido y dogmático de concentración silenciando otros...
en su apreciación de la historia, no podía tolerar. Junto a los compañeros del POUM, al socialista fran-
Otro elemento de desacuerdo tenía que ver con el cés Marceaux Pivert (fundador en México del IFAL), al
POUM, con el que Trotsky había roto toda relación a poeta francés Benjamin Peret, al ex comunista italia-
raíz de la participación de este partido en el Frente Po- no Paul Chevalier (Leo Valiani), al escritor polaco Jean
pular español. Nada de esto trascendió, sin embargo, Malaquais (Vladimir Malacki), al alemán Gustav Re-
en las relaciones entre Serge y Natalia, con quien Victor gler, entre otros, Serge dio vida a Socialismo y Libertad,

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un grupo extremadamente interesante —aunque casi las Brigadas Internacionales, volviéndose después un
desconocido— animado por el deseo de reconstruir un enemigo mortal del PC totalitario. Casi desconocido,
gran movimiento socialista internacionalista, más allá este personaje ejerció una influencia profunda sobre
de las antiguas divisiones entre anarquistas, socialistas Serge en los últimos años de su vida, empujándolo a
y comunistas. estudiar la compleja relación entre socialismo y psicolo-
Socialismo y Libertad publicó dos revistas de gran ca- gía que nuestro autor plasmaría en un texto del mismo
lidad teórica que abordaron la cuestión del totalitarismo título publicado en la revista Mundo.
sin caer, como lo hicieron otros, en la propaganda pro- Entre los mexicanos habría que mencionar a Octa-
norteamericana y logrando cierta proyección continental vio Paz —quien lo cita a menudo en sus libros, siempre
e incluso europea: Análisis primero y Mundo después. con una gran admiración, dándole el crédito de haberle
El proyecto no prosperó, ya que fue sistemática- abierto los ojos sobre el estalinismo—, pero la única
mente boicoteado por el grueso de la izquierda mexica- persona con que entabló una auténtica amistad fue Ra-
na que, avasallada a las directivas de Moscú, no podía món Denegri, antiguo magonista, amigo de Chicherín
aceptar ninguna crítica al régimen de Stalin. (el primer y legendario Secretario de Relaciones Exte-
Manipulados tras bambalinas por agentes soviéticos riores de la URSS) y ex embajador de México ante la
(ente los cuales destacaban intelectuales de renombre República Española. Denegri era un hombre de la re-
como Otto Katz, Leo Zuckermann —no confundir volución mexicana muy cercano a Cárdenas y a Mújica
con el hijo, del mismo nombre y apellido, que es un que había sido testigo de las maniobras de Stalin en la
periodista de segura fe neoliberal—, Paul Merker, Anna península ibérica, y mantenía una posición sumamente
Seghers, Ludwig Renn y Vittorio Vidali), el Partido Co- crítica con respecto al socialismo soviético.
munista Mexicano y el periódico El Popular dirigido Serge murió el 17 de noviembre de 1947, en un
por Vicente Lombardo Toledano, emprendieron una taxi, solo; en el bolsillo traía un poema que no alcanzó
campaña que miraba a la expulsión de Serge y sus com- a entregar a Vlady. Ataque cardiaco, según el reporte
pañeros bajo la acusación, evidentemente estrafalaria, médico. ¿Envenenamiento? Probablemente no, ya que
de ser agentes del nazismo en México. padecía del corazón, pero subsisten muchas dudas. No
El primero de abril de 1943, Serge escapó a un in- hubo autopsia y nunca se sabrá la verdad.
tento de asesinato cuando, al grito de “muera la quinta Sea como fuere, a los pocos días, Ramón Denegri
columna”, un centenar de estalinistas armados con pu- convocó a Vlady para decirle estas terribles palabras que
ñales, matracas y pistolas asaltaron el local del Centro todavía le pesan en el corazón: “Usted tiene que saber que
Cultural Ibero Mexicano donde iba a dictar una con- a su padre lo mataron…” (Entrevista con Vlady, 2005).
ferencia. Aun cuando no logró su objetivo principal, la Victor Serge, escritor francés, belga de nacimiento,
campaña sí contribuyó al aislamiento del grupo. ruso de corazón, ciudadano del mundo por opción, des-
Serge tuvo muy pocos amigos en México. El más cansa en el Panteón Español de la Ciudad de México.
cercano fue Fritz Fraenkel, un psicoanalista austriaco, Su legado se eleva más allá de las nubes que oscurecen
que había organizado en España el servicio sanitario de nuestro tiempo. ■

REFERENCIAS

Albertani, C. (2005), Entrevista con Vlady, Cuernavaca, 17 de fe- Serge, V. (1947), “Treinta años después de la Revolución Rusa”, Ré-
brero. volution Proletarienne, núm. 309, París, noviembre.
Pascal, P. (1982), Mon Journal de Russie, tomo III: Mon état d’ame Serge, V. (1980), Les Révolutionnaires, París, Seuil.
Lausana, Ediciones L’Age d’Homme. Serge, V. (1985), Carnets, Actes Sud.
Serge, V. (1938), “La Pensée Anarchiste”, Le Crapouillot, París, (nú- Serge, V. (2002), Memorias de mundos desparecidos, 1901-1941, Méxi-
mero especial dedicado al anarquismo, coordinado por Victor co, Siglo XXI.
Serge, Alexandre Croix y Jean Bernier), enero.

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