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STAFF
Myr62

Myr62 & Mave

*Andreina F*

*Andreina F* Bella Luna PR


Taywong Vickyra

*Andreina F*

Carolina Shaw

Flori24523 Sueño Contigo 92 Orwzayn

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INDICE

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SINOPSIS
“ARTISTA ENOJADO”

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PROLOGO
Traducido por Myr62
Corregido por *Andreina F*

C
uando su auto se detuvo fuera de nuestro apartamento, mi
estómago se hundió. Sólo lo sabía. Las últimas semanas se
sintieron como si una tormenta se estuviera gestando
lentamente. No me preguntes cómo, pero por alguna razón, mi corazón
sentía que esta noche era la noche en que iba a ser destrozada en un millón
de piezas.
De todos modos, me había ido rompiendo lentamente.
Elec no fue el mismo desde que regresó del funeral de su padre en
Boston hace varias semanas. Algo en él cambió. Hizo cada excusa del libro
para no dormir conmigo. Está bien. Mi novio/amor de mi vida/ con voraz
apetito sexual, de repente dejó de quererme. Era como si un interruptor se
hubiera apagado dentro de él. Esa fue mi primera pista, pero existían varias
otras señales de que el chico que pensaba que era mi alma gemela, de alguna
manera, dejó de amarme.
Desde que volvió, pasaba sus noches escribiendo como un maniático
en vez de acostarse, cualquier cosa para evitarme. Sus besos, que solían
llenarse de pasión, ahora eran simplemente tiernos, a veces castos.
Mientras yo sabía lo que sucedía, no tenía la menor idea de cómo o
por qué sucedió. Creí que me amaba. Lo sentí durante tanto tiempo. Era
genuino. Entonces, ¿cómo podrían las cosas cambiar tan rápido?
La puerta se abrió lentamente. Mi cuerpo se puso rígido mientras me
sentaba en el borde de la cama, preparándome para lo peor.
Elec se quitó las gafas y las colocó sobre el escritorio. Luego, lenta y
nerviosamente, deslizó sus manos en los bolsillos. Dudaba que alguna vez
sentiría esas manos acariciar mi cuerpo otra vez. Tenía los ojos enrojecidos.
¿Estuvo llorando en el auto? Luego vinieron las palabras que comenzaron a
desmoronar cualquier confianza que tuve en mi propio juicio.
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—Chelsea, por favor, quiero que sepas que intenté todo lo posible
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para no hacerte daño.


El resto fue confuso, enmascarado por la enormidad del dolor y la
tristeza que se acumulaban en mi pecho y entumecía mi cerebro.
No sabía cómo me iba a volver a recuperar de este dolor, cómo iba a
confiar nuevamente en el amor. Porque realmente creí que me amaba. Creía
que el amor era indestructible.
Me equivoqué.

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Traducido por Myr62
Corregido por *Andreina F*

M
i hermana pequeña era una reina del drama. Literalmente.
Jade es una actriz en Broadway.
Palmeó sus manos juntas, aplaudiendo a los estudiantes que
valientemente se pusieron allí para probar a Joseph and The Amazing
Technicolor Dreamcoat. —¡Todos hicieron un gran trabajo hoy! Mañana
lanzamos los papeles y comenzamos nuestro primer ensayo. ¡Esto va a ser
épico!
Jade salió al área de la bahía para visitar a nuestra familia durante la
semana y se ofreció a ser voluntaria en el centro juvenil donde trabajaba.
Como no había suficiente tiempo para producir una obra entera, Jade
decidió dirigir a los niños en una escena clave del musical que se haría más
tarde en la semana.
Me encantaba mi trabajo como Directora de las Artes en el Centro
Juvenil de la Misión. Era casi lo único que iba bien en mi vida. El único
inconveniente era el hecho de que estas paredes me atormentaban con
recuerdos de mi ex, Elec, que solía ser consejero juvenil aquí. Así es como
nos conocimos. También le había encantado su trabajo hasta que renuncio
y se fue a Nueva York después de que nos separamos. Se mudó para estar
con ella. Sacudí la cabeza para ahuyentar los pensamientos de él con Greta.
Jade agarró su bolso. »Necesito volver a tu casa para usar el baño y
tomar un bocadillo rápido.
Me acababa de mudar a un nuevo apartamento que quedaba a sólo
unas pocas cuadras de mi trabajo. El contrato de arrendamiento finalmente
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acabó en el lugar que estuve alquilando con Elec a través de la ciudad. A


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pesar de que mi ex me envió su mitad de la renta para el resto de nuestro


contrato de arrendamiento después de que se mudó, no podía esperar a
desalojar ese lugar; cada rincón me recordaba a él y a los miserables meses
que siguieron a nuestra ruptura.
Mi lugar se hallaba justo en la sección sur central del Distrito de la
Misión. Me encantaba la cultura en mi nuevo barrio. Los puestos callejeros
y una gran variedad de cafés se alineaban en las calles. También era la meca
para la cultura latina, que era genial, excepto por el hecho de que me
recordaba a Elec, que era medio ecuatoriano. Los pequeños recordatorios
del tipo que rompió mi corazón se encontraban por todas partes.
Jade y yo caminamos por la acera, deteniéndonos en un puesto de
frutas para poder comprar unas papayas para un batido que planeaba hacer
por la tarde en mi apartamento. También terminamos consiguiendo dos
cafés para llevar.
Quité la tapa de mi café mientras caminábamos. —Así que, pequeña
hermana, nunca pensé que estaríamos en la misma situación al mismo
tiempo.
Jade fue abandonada recientemente por su novio músico.
—Sí. Pero la diferencia es que siento que tengo más distracciones en
mi vida que tú. No es que no piense en Justin. No es que no me ponga triste,
pero mis actuaciones me mantienen tan ocupada que es casi como si no
tuviera tiempo de revolcarme, ¿sabes?
—Te dije que he estado haciendo estas sesiones de terapia telefónica,
¿cierto?
Jade tomó un sorbo y sacudió la cabeza. —No.
—Sí. Encontré a esta psicóloga que se especializa en trauma de
relaciones fallidas, pero está en Canadá. De todos modos, hacemos llamadas
telefónicas una noche a la semana.
—¿Está ayudando?
—Siempre ayuda hablar de las cosas.
—Sí. Pero no te ofendas, no pareces haber mejorado. De todos modos,
puedes hablar con Claire o conmigo. No es necesario pagar mucho dinero
para hablar con un extraño.
—La noche es realmente mi única oportunidad de hablar con alguien.
Te presentas por la noche, y Claire está demasiado envuelta en ser una feliz
recién casada. Además, nunca ha tenido el corazón roto. Ella escucha, pero
no lo entiende.
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Nuestra hermana mayor, Claire, se casó con su amor de la escuela


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secundaria. A pesar de que las tres crecimos cerca de Sausalito, siempre me


sentí más cómoda abriéndome con Jade.
Cuando llegamos a mi edificio, mi hermana se detuvo para sentarse
en uno de los bancos, en la esquina del patio cercado. —Vamos a sentarnos
un poco, terminar nuestros cafés. —Su mirada vagó a través de la hierba a
mi vecino sin camisa—. Bien... ¿quién es el bombón con gorro que está
pintando la propiedad?
—¿Qué pasa contigo y los gorros?
—Justin solía llevar uno. Por eso los amo. ¿No es eso triste?
—Eso es triste.
—Esto de la chica que todavía duerme con la camisa de su ex.
—Es cómoda. No tiene nada que ver con Elec —mentí. Era lo único
que me permitía de él. Me entristecía, pero la usaba de todos modos.
—Entonces... ¿quién es ese tipo?
No sabía el nombre de mi vecino, pero lo veía de vez en cuando
haciendo su arte con pintura en aerosol a lo largo del muro de hormigón
que rodea la propiedad. Servía como un gran lienzo. Su pintura en aerosol
era verdadero arte, definitivamente no lo que se consideraría simple grafiti.
Era una elaborada mezcla de imágenes geográficas y celestes. Este chico
poco a poco seguía añadiendo diferentes obras de arte a la pared. Era un
trabajo en progreso. Sólo podía suponer que planeaba pintar toda la
circunferencia de la propiedad, tanto como el espacio de la pared lo
permitiera.
—Él vive en el edificio, junto a mí, en realidad.
—¿Qué hace? ¿Le permiten hacer eso aquí?
—No lo sé. La primera vez que lo vi aquí, pensé que estaba destrozando
la propiedad. Pero a nadie parece importarle o detenerlo. Cada día, agrega
algo al mural. En realidad, es bastante hermoso. Pero no coincide con su
personalidad.
Jade sopló su café. —¿Qué quieres decir?
—No es muy simpático.
—¿Has hablado con él?
—No. Simplemente no es amable. He tratado de hacer contacto visual,
pero él camina de largo. Tiene estos dos grandes perros, y son bastante
malos. Ladran todo el tiempo. Los saca todas las mañanas.
—Tal vez es como un sabio. Ya sabes, realmente bueno con el arte. O
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tal vez es un genio pero con habilidades sociales limitadas. ¿Qué es lo que
ellos llaman… Asperger1?
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1 El síndrome de Asperger (SA) es un conjunto de características mentales y de conducta


que forma parte de los trastornos del espectro autista. La persona afectada muestra
dificultades, de gravedad variable, en la interacción social y en la comunicación, así como
—No. Se comunica muy bien. Lo he visto gritar a algunas personas.
Estoy bastante segura de que no tiene eso. Este chico no es amable. No tiene
Asperger. Es sólo un idiota.
Jade se rió entre dientes. —Creo que deberías detenerte por su casa
con unos muffins calientes, envueltos en una canasta. Es la cosa de vecinos
que hay que hacer. Tal vez se afloje... o te sueltes un poco.
—Muffins, ¿eh? ¿Para qué es ese código?
—Muff... muffins2. La misma cosa. Si viviera aquí, estaría por todo
eso. Pero yo no vivo aquí. Tú lo haces. Y necesitas una distracción. Yo digo...
él es él.
Yo admiraba los amplios hombros del hombre, su bronceada y
musculosa espalda mientras su brazo movía la lata de aerosol hacia arriba
y hacia abajo. —Dios, ¿no te recuerda a Elec? Tatuajes en el brazo... cabello
oscuro. Artístico. Básicamente, ese es el último tipo de hombre al que voy a
buscar en este momento.
—Por lo tanto, ¿si alguien se parece o es similar a Elec, entonces son
automáticamente descalificados? ¿Están destinados a hacer lo mismo que
Elec? ¿Es así como piensas? Esa es una estúpida justificación.
—Tal vez eso es jodido. Pero lo último que quiero es estar con alguien
que me recuerde a él en lo más mínimo.
—Bien, eso es una vergüenza, porque Elec era jodidamente caliente,
y este tipo... es aún más caliente.
—¿Puedes recordarme por qué estamos discutiendo esto? El tipo ni
siquiera me saluda. No se inscribirá en esta versión delirante de The
Bachelorette3. No está interesado.
El Queridísimo Vecino de repente se secó el sudor de la frente, se quitó
la máscara que cubría su nariz y boca, y arrojó las latas de aerosol en un
saco negro de cordón. La colgó sobre su hombro y justo cuando pensé que
iba a caminar lejos y fuera del patio, comenzó a caminar en nuestra
dirección. Jade se enderezó en su asiento, y yo odiaba que mi pulso corriera
un poco.
Sus ojos se centraron en mí. Yo no lo llamaría una mirada furiosa,
pero tampoco sonreía. La luz del sol irradiaba directamente en sus ojos
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actividades e intereses en áreas que suelen ser muy restringidas y en muchos casos
estereotipias.
2Hace referencia a que muff en inglés significa “manguito” (Pieza pequeña y hueca en forma
de tubo que sirve para unir o empalmar dos objetos cilíndricos iguales).
3The Bachelorette es un reality de TV, que trata de un juego de citas en la cual “la soltera”
debe elegir un concursante de un grupo de 25 para iniciar un romance.
azules, que resplandecían y se destacaban realmente contra su bronceada
piel. Jade tenía razón; este tipo era realmente precioso.
—El de arándanos es mi favorito —dijo.
—¿Qué?
—Muffins.
—Oh.
Jade resopló, pero se quedó en silencio, dejándome tomar el peso de
esta humillación.
—Y no soy antisocial o un sabio. Sólo soy el clásico idiota... con
audición supersónica.
Sonrió y se alejó antes de que yo pudiera decir algo.
Cuando se encontraba seguramente fuera del alcance del oído, pero
esta vez de verdad, Jade suspiró. —Los chicos enojados son los mejores en
la cama.
—No puedes detenerte, ¿verdad? ¿No has hecho suficiente daño?
Siempre te he dicho que hablas fuerte cuando piensas que estás
susurrando. Ahora hay pruebas... a mi costa.
—Me estarás agradeciendo más tarde cuando estés gritando en el
orgasmo mientras el Artista Enojado esté Van Goh-nizando sobre ti.
—Estás loca.
—Por eso me amas.
—Es así.

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Traducido por Myr62
Corregido por Bella’

U
na semana después, Jade regresó a Nueva York. Ya la
extrañaba como loca. La única razón por la que no había ido a
visitarla era que ahora Elec vivía allí con Greta. Aunque era
extremadamente improbable que me encontrara con él, todavía no me sentía
lista para visitar su territorio.
Artista Enojado y yo no habíamos cruzado caminos desde el incidente
cuando Jade estuvo de visita. Aunque no lo había visto por ahí, sus perros
me despertaron casi todas las mañanas con sus ladridos enloquecidos. Ya
que trabajaba en el programa de la tarde en el centro juvenil, tenía mis
mañanas libres. A menudo tenía problemas para dormir por la noche y
necesitaba las mañanas para ponerme al día con alguna siesta.
Seriamente llegué al punto de que ya no podía soportar los ladridos.
Si un perro no ladraba, el otro lo hacía. La mayoría de las veces, era un coro
de aullidos al unísono. No me importaba lo intimidantemente guapo que era;
necesitaba hablar con mi vecino.
El martes por la mañana, salí de la cama y me puse un chándal. Me
apliqué un poco de corrector de ojos antes de caminar hacia su puerta y
llamar.
Abrió vistiendo una blanca camiseta ajustada. Tenía el cabello
despeinado por el sueño.
—¿Puedo ayudarte?
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—Tengo que hablarte de tus perros.
—¿Qué? ¿No hay canasta de muffins?
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—No. Lo siento. No tendría la energía para hornear, dado que no


puedo dormir debido a los ladridos incesantes de tus animales.
—No hay nada que pueda hacer con los ladridos. Lo he intentado todo.
No se callarán.
—¿Qué se supone que debemos hacer mientras tanto?
—No lo sé. ¿Quieres tapones para los oídos?
—En serio. Debe haber algo que puedas hacer.
—Aparte de ponerles un bozal, lo cual no haré, no, no lo hay. De todos
modos, ¿los oyes ladrar ahora?
Por alguna razón, se detuvieron.
—No. Pero es raro que estén tranquilos por la mañana, y tú lo sabes.
—Mira, si quieres quejarte con el propietario, adelante. No puedo
detenerte. Pero no hay nada que pueda hacer para evitar que ladren que no
haya probado. Tienen mentes propias.
—Bueno, entonces eso es lo que tendré que hacer. Gracias por
hacerme recurrir a eso. Gracias por nada. —Me alejé y poco después oí su
puerta cerrarse detrás de mí.
Casi al segundo que regresé a mi departamento, los ladridos
comenzaron de nuevo.
Acostada en mi cama, sabía que solo podía hacer algo que me ayudara
a relajarme lo suficiente como para dormir entre los ladridos. A pesar de no
querer recurrir a ella, agarré mis auriculares reductores de ruido Bose y los
coloqué en mis oídos para bloquear un poco los sonidos. Aunque no había
música, ayudaron. Pero dormía de costado. Solo eran una solución si me
quedaba acostada sobre mi espalda. La única vez que estuve en esa posición
horizontal, era cuando me masturbaba. ¿Y por qué de repente pensaba en
el Artista Enojado? Tristemente, la idea de tocarme, trajo inmediatamente
imágenes indeseables de él. No quería pensar en él de esa manera. Era un
idiota; no merecía ser el objeto de mi lujuria. Pero olía malditamente bien,
como especias, almizcle y hombre. No tenemos control sobre lo que
fantaseamos. El hecho de que fuera mezquino e inalcanzable lo hacía mucho
más propenso a ser objeto de mis pensamientos prohibidos. Al igual que
aprendí en la clase de psicología en la universidad, la supresión del
pensamiento a menudo conduce a la obsesión. Si te dices a ti mismo que no
pienses en algo, entonces lo pensarás aún más.
Deslizando mis manos por mis pantalones, empecé a masajear mi
clítoris. Dios, ni siquiera sabía su nombre. Esto era enfermo, pero por el
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momento no importaba. Me lo imaginaba encima de mí, me empujaba, me
follaba enojado. Mientras tanto, el indicio de ladridos seguía en el fondo,
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mientras me balanceaba hacia delante y hacia atrás, llevándome a uno de


los clímax más trascendentales que jamás experimenté.
Me desmayé y conseguí quedarme dormida durante una hora.
El sol del mediodía corría por la ventana. Parpadeando abrí mis
atontados ojos, notando que los ladridos se detuvieron. Los animales debía
haber salido a dar un paseo.
Tenía un par de horas antes de tener que reportarme a trabajar, así
que decidí buscar el número de teléfono del dueño del edificio. Había una
oficina de administración en el edificio, pero la mujer que trabajaba allí era
bastante relajada. Sospechando que no tomaría en serio mi queja de
ladridos, pensé que iría directamente a la cima. Yo solo había tratado con la
mujer en la oficina de alquiler y nunca había hablado con el propietario.
Una búsqueda en Internet me llevó el nombre D.H. Hennessey, LLC.
Había un número de teléfono para contactar con él, pero se abrió un buzón
de voz general con un saludo automatizado. Quería hablar con alguien en
persona, así que colgué sin dejar un mensaje. Me di cuenta de que la
dirección que aparecía era en el primer piso de este edificio. Decidí ir allí,
me puse un vestido con unos zapatos y me cepillé el cabello.
Llamando a la puerta, tomé una respiración profunda y luego esperé.
Cuando la puerta se abrió, la visión de él casi me hizo caer.
Artista Enojado se hallaba de pie allí, sin camisa y usando esa maldita
gorra otra vez. Mi corazón latía. El sudor se derramaba por su pecho
cincelado, y juro que mi boca realmente se hizo agua.
—¿Puedo ayudarte? —Era lo mismo que me dijo cuando abrió la
puerta de su departamento. Esto parecía un déjà vu, un episodio de La
dimensión desconocida o un mal sueño donde no importaba qué puerta
abriera, él estaría allí.
—¿Qué haces aquí?
—Este es mi lugar.
—No. Tu departamento está al lado del mío.
—Está bien. Ese es mi departamento. Este es mi lugar. Mi estudio de
arte y gimnasio.
—Esta es la dirección indicada para el propietario.
Una sonrisa torcida se extendió por su cara. De repente, me sentí
como la persona más estúpida en el mundo cuando se me ocurrió: él era el
propietario. Por eso el idiota me animó a presentar una queja formal.
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»Tú eres D.H. Hennessey...


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—Sí. Y tú eres Chelsea Jameson. Excelente crédito, grandes


referencias... demandante crónico.
—Bien, esto explica mucho... cómo eres capaz de salirte con la tuya
de pintar la propiedad y ser un total idiota para tus vecinos.
—Difícilmente compararía mi arte creativo con pintar la propiedad.
¿No has mirado alrededor de todo este vecindario? Es una meca del arte. El
mío está lejos de ser el único mural. Y estás exagerando con los perros.
Entonces, ¿quién es el verdadero idiota en esta situación? Discutible.
Detrás de él, pude ver varios lienzos pintados con spray, así como un
banco de pesas y otros equipos de entrenamiento.
—¿Dónde están ahora los perros?
—Durmiendo.
—¿Siesta de perros?
—Sí. Están teniendo una siesta. Se ponen al día con el sueño porque
tus quejas los mantuvieron despiertos esta mañana. —Sonrió. Eso me hizo
darme cuenta de lo mucho que este intercambio lo divertía.
—¿Es evidente que la “D” no es de idiota4?
No respondió de inmediato, y una pequeña contienda se produjo antes
de que él dijera—: La D es de Damien.
Damien.
Por supuesto que tenía que tener un nombre caliente, también.
—¿Damien... como el de la película La Profecía5? Apropiado. —Miré
alrededor—. ¿Por qué mencionas este espacio como tu dirección para los
inquilinos?
—Oh, no lo sé. Tal vez no quiera que gente loca, que me compara con
el anticristo, se aparezca en mi casa a todas horas.
No pude evitar reír un poco. Esta fue una causa perdida.
—Muy bien, bueno, claramente esta visita fue en vano, así que
disfruta de tu entrenamiento.

***

Esa tarde, los miembros de la Sinfónica de San Francisco visitaron el


centro juvenil. Nos brindaron una pequeña actuación solo para nosotros.
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Ver las sonrisas en los rostros de los niños mientras jugaban con los
instrumentos de lujo sirvió como otro recordatorio de lo mucho que amaba
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mi trabajo.

4 Se refiere a que en inlgés “dick” puede ser usado para “idiota” o “gilipollas”.
5 Es una película de terror británica-estadounidense de 1976 dirigida por Richard Donner.
Mientras todos se concentraban en nuestros huéspedes, me di cuenta
de que una de las adolescentes, Ariel Sandoval, se escondía acurrucada en
una esquina con su teléfono. Los celulares iban en contra de las reglas del
centro, ya que se suponía que era un lugar para aprender. Los adolescentes
con teléfonos tenían que dejarlos en una caja en la recepción y recuperarlos
a la salida.
—Ariel, ¿está todo bien? Realmente deberías estar participando con
todos los demás.
Negó con la cabeza.
—Lo siento. Sé que no se supone que tenga mi teléfono. Pero lo
necesito. Y no, no estoy bien.
Me senté en el suelo junto a ella. El suelo se sentía frío contra mi
trasero.
—¿Qué sucede?
—Es Kai. Estoy siguiéndolo en Facebook ahora para ver si alguien lo
ha etiquetado.
Su novio, Kai, también era un regular aquí y jugaba en el equipo de
baloncesto del centro. Era el objeto de los afectos de más de una niña.
Cuando descubrí que Ariel y Kai salían, me preocupé no solo por su edad,
ambos tenían quince, sino por la popularidad de Kai.
Por lo tanto, no era una sorpresa cuando dijo—: Creo que está viendo
a alguien más.
—¿Cómo lo sabes?
—No ha estado viniendo aquí después de la escuela durante la semana
pasada, y mi hermano dijo que vio a Kai en el centro comercial con una
chica.
Mi corazón se hundió. Quería decirle que probablemente tenía razón
acerca de él, pero no estaba segura de que estuviera emocionalmente
dispuesta a oír eso.
—Bueno, no saltes a ninguna conclusión hasta que lo enfrentes, pero
definitivamente debes hablar con él. Mejor conocer estas cosas, que ser
sorprendida más tarde. No quieres perder el tiempo con alguien que no es
honesto
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No que yo sepa eso.


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A pesar de que Elec no me engañó físicamente, me engañó


emocionalmente.
Ariel se secó los ojos y se volvió hacia mí.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Por supuesto.
—¿Qué pasó entre tú y Elec?
Mi estómago cayó. No esperaba que ella lo preguntara, y era una
historia demasiado larga para repetir.
Elec solía ser el consejero juvenil favorito de todos. Cuando dejó el
centro, los niños quedaron devastados. Había sido de conocimiento público
por aquí que éramos novios; todo el mundo consiguió una muy grata
impresión de eso.
—¿Quieres decir que quieres saber por qué terminamos?
—Sí.
Si yo fuera a resumir todo en una sola oración, solo existía una
respuesta.
—Se enamoró de otra persona.
Ariel parecía confundida.
—¿Cómo puedes estar enamorado de una persona y simplemente
enamorarte de otra persona?
¡Ah! La pregunta del año.
—Estoy tratando de averiguarlo, Ariel.
—Recuerdo cómo actuaba a tu alrededor. Parecía que ustedes estaban
enamorados.
—Pensé que lo estábamos —susurré.
—¿Crees que él realmente no te quería en absoluto... o solo es que él
amaba más a la otra chica?
Era como si esta niña de quince años me hubiera buscado en el alma
y hubiera escogido la única pregunta que más me hice. Quería ser honesta
con ella.
—No estoy segura de si hay diferentes niveles de amor, o si su salida
significa que nunca me amó en absoluto. No entiendo si es posible dejar de
amar a alguien. Estoy tratando de resolver estas preguntas. Pero la
conclusión es, si alguien te está engañando, no te quiere.
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Se me quedó mirando.
—Sí.
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Empujándola con el hombro, sonreí.


—Sin embargo, ¿la buena noticia? Todavía eres tan joven, y hay
mucho tiempo para encontrar al correcto si no es Kai. Estás en una edad
muy difícil ahora mismo, probablemente la etapa más difícil de tu vida.
Tanto tú como él son hormonales y simplemente están descubriendo
quiénes son.
—¿Que pasa contigo?
—¿Qué hay de mí?
—¿Has encontrado a alguien más?
—No. —Hice una pausa, bajando la mirada a mis zapatos—. No estoy
segura de que lo haga.
—¿Por qué no?
¿Cómo podía romper las esperanzas de esta chica? ¿Cómo podía
admitir en voz alta que no creía que jamás podría confiar en otro hombre?
Ese era mi propio asunto personal, y me negaba a mancharla con mi oscura
nube de duda.
—¿Sabes qué? Cualquier cosa es posible, Ariel. —Sonreí.
Si solo creyera mis propias palabras.

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3
Traducido por Myr62
Corregido por Bella’

—S
olo tengo un par de minutos antes de tener que hacer
mi maquillaje para el espectáculo, pero dime qué está
pasando —dijo Jade.
Le envié un mensaje a mi hermana más temprano. Nunca vas a creer
esto. Llámame.
Fue justo después de descubrir la identidad de mi casero.
—Así que, ¿te acuerdas de Artista Enojado?
—¿Lo golpeaste?
—¡No!
—Entonces, ¿qué es?
—Resultó que... él es dueño del edificio.
—¡De ninguna manera!
—Esto no está bien.
—¿Por qué no? ¡Creo que es genial! —dijo.
—¿En qué manera? Ahora, nunca haré que los perros se callen.
—No, quiero decir que, cuando empiecen a follarse, no tendrás que
pagar alquiler.
—No voy a follarlo. Porque es un idiota. E incluso si en algún universo
20
extraño, estuviera haciendo eso... Nunca dejaría de pagar mi alquiler. Eso
me haría ver como una puta.
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Se echó a reír.
—Ummm.
—¿Qué?
—Sexo enojado es el mejor sexo, ya sabes.
—Sí, ya lo has dicho antes. No puedo decir que lo haya experimentado
jamás.
—Bueno, cuando lo tienes con... ¿cuál es su nombre?
—Damien. Ese es su nombre. No voy a tener sexo enojado con
Damien.
—¿Damien? ¿Como el de La Profecía?
—¡Eso es lo que le dije! Lo mencioné cuando me dijo su nombre. No
parecía muy feliz.
—¿Cuándo parece feliz por algo?
Resoplando, dije—: Cierto.
—Sin embargo, eso es caliente. Mierda... me están llamando. Tengo
que ir.
—¡Rómpete una pierna!
—¡Tírate al casero!
—Estás loca.
—Te amo.
—También te amo.
Las conversaciones con mi hermana siempre me ponían de buen
humor.
Con una hora antes de mi sesión de terapia telefónica, decidí ir por
comida para llevar. En mi camino abajo, me encontré con Murray, el
encargado del edificio. Se hallaba barriendo las escaleras y silbando
mientras el metal de las docenas de llaves que llevaba unidas a su cinturón
se golpeaban entre sí.
—¡Hola, Murray!
—Bueno, hola, hermosa dama.
—Normalmente no trabajas los martes.
—Estoy pasando por un momento difícil. El jefe me dejó tomar
algunas horas extra.
—¿Por jefe... quieres decir D.H. Hennessey?
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—Sí... Damien.
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—Sabes, acabo de conocerlo. No tenía ni idea de que mi vecino


antisocial, de al lado, con los perros que ladran, era en realidad el casero.
Murray se rió entre dientes.
—Sí, en realidad no revela ese dato.
—¿Cuál es su problema?
—¿Quieres decir cómo un joven como él termina siendo dueño de este
lugar?
—Bueno, sí, eso, pero también, ¿por qué es tan malo?
—Su ladrido es mucho más grande que su mordida.
—¿No hay juego de palabras ahí?
—Correcto. —Se rió—. En el fondo, Damien es buena gente. Me
permite trabajar extra cada vez que necesito y es realmente generoso en
Navidad... incluso si parece tener un palo en el culo a veces.
—¿Un palo? Es más como un poste. —Resoplé.
—Algunos días, sí. Pero bueno, él pone la comida en mi mesa, así que
no escucharás eso de mí. —Murray me guiñó un ojo.
—Aunque es bastante talentoso —dije—. Voy a darle eso.
—Inteligente, también. Créeme. Se rumorea que se graduó del MIT6.
—¿MIT? ¿Bromeas?
—Nop. No se puede juzgar un libro por su portada. Inventó algo.
Aparentemente vendió los derechos de patente, entonces utilizó el dinero
para invertir en bienes raíces. Ahora solo recoge el alquiler y hace lo que
quiere... hacer arte.
—Guau. Eso es... bastante impresionante.
—Pero no has oído eso de mí.
—Lo entiendo, Murray.
—¿Hay planes de lujo esta noche?
—No. Solo voy a tomar algo para la cena y regresar al departamento.
—Bueno, disfruta.
—Lo haré.
Veinte minutos más tarde, regresé a mi departamento con tostones y
arroz blanco con gandules de mi restaurante favorito, Casa del Sol.
Después de devorar mi alimento, me senté en mi cuarto y meditando
22
un poco, preparándome para mi sesión de terapia telefónica con la Dra.
Verónica: Especialista en Trauma de las Relaciones.
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6 El Instituto Tecnológico de Massachusetts es una universidad privada localizada en


Cambridge, Massachusetts (Estados Unidos). Incluye un total de 32 departamentos
académicos con un fuerte énfasis en la investigación, la ingeniería, y la educación
tecnológica.
A doscientos dólares por sesión de una hora, la Dra. Little no era
barata. Fue mi madre quien me sugirió que viera a alguien para hablar de
mis sentimientos. Aunque no me encontraba segura de si funcionaba,
continué haciéndolo todos los martes por la noche a las ocho y media.
Tal vez, debería haber enviado la factura por la ruptura a Elec.

***

Tuve a mi terapeuta en altavoz mientras doblaba la ropa en el


dormitorio.
—Haces mucho esa pregunta, Chelsea. Si Elec realmente te amaba.
Creo que parte del por qué no parecemos avanzar con eso puede ser
explicado por el concepto del unicornio.
—¿El unicornio? ¿Qué es eso?
—Un unicornio es algo que es míticamente hermoso e inalcanzable,
¿verdad?
—Bien…
—Eso es lo que Greta era para Elec. Descartó una posibilidad de amor
con ella porque estaba prohibida. Mientras tanto, él fue capaz de
enamorarse de ti. Ese amor fue muy genuino. Sin embargo, cuando el
unicornio de repente se hace alcanzable, eso lo cambia todo. El poder del
unicornio es extremadamente potente.
—Entonces, lo que dices es que Elec realmente me amó, pero solo
cuando básicamente pensó que estar con Greta era una imposibilidad. Ella
era su unicornio. Yo no era un unicornio.
—Eso es exactamente lo correcto... no eras su unicornio.
—No fui su unicornio —repetí en un susurro—. ¿Puedo...?
—Lo siento, Chelsea. Nuestro tiempo por hoy se acabó. Vamos a
explorar este tema un poco más el próximo martes.
—Bueno. Gracias, Dra. Little.
Exhalando un largo suspiro, me dejé caer en la cama e intenté darle
23
sentido a lo que me acababa de decir.
Página

Unicornio. Umm.
Mi cuerpo se detuvo ante el sonido de risa.
Al principio pensé que lo imaginaba.
Venía de detrás de mi cabecera.
Me levanté de un salto.
—Unicornio. ¡Qué mierda! —dijo en su voz profunda antes de cacarear
un poco más.
Damien.
¡Estuvo escuchando mi sesión de terapia!
Mi estómago cayó.
¿Cómo podía oír todo eso a través de la pared?
—¿Has estado escuchándome?
—No. Has estado interrumpiendo mi trabajo.
—No entiendo.
—Hay un agujero en la pared. No puedo dejar de escuchar tus
conversaciones telefónicas cuando estoy trabajando.
—¿Un agujero en la pared? ¿Sabías sobre el hoyo?
—Sí. No he llegado a arreglarlo. Debe haber estado allí antes de
comprar el edificio. Probablemente solía ser un agujero de gloria7 o alguna
otra mierda.
—¿Me has estado escuchando... a través de un agujero de gloria?
—No. Me has estado sometiendo a estúpidas conversaciones con gente
que te está estafando... a través de un agujero de gloria.
—Tú eres tan…
—¿Imbécil?

24
Página

7 Se utiliza para prácticas sexuales.


4
Traducido por Myr62
Corregido por Bella’

A
l día siguiente en el trabajo, no pude evitar obsesionarme por el
hecho de que Damien estuvo escuchando mis conversaciones
privadas. ¿Siquiera era legal?
La noche anterior, detuve muy rápidamente nuestra comunicación a través
de la pared después de su revelación, retirándome a la sala de estar y
destapando una botella de vino Zinfandel con un poco de masa de galletas.
Afortunadamente hoy, me hallaba demasiado ocupada en el centro
juvenil como para dejar que me consumiera totalmente, ya que era la noche
de la función anual “desayuno por cena” del centro. Una vez al año, el
personal preparaba un desayuno gigante en la cocina de tamaño industrial
para todos los niños. Mi responsabilidad era freír kilos de tocino.
En la caminata a casa, literalmente apestaba a grasa de tocino,
reanudé mi obsesión por el agujero en la pared. Noté que la apertura
quedaba realmente justo detrás de mi cama. Mi único consuelo fue que si
mi habitación era contigua a su oficina, quizás él normalmente no pasaba
tanto tiempo allí por la noche como lo habría estado si fuera otra habitación.
Tal vez no oyó todas mis sesiones. O tal vez solo bromeaba.
¿Cuánto sabía Damien? Me metí en algo muy privado con la Dra.
Little. Repasando todo durante el camino a casa casi golpeé un puesto de
frutas.
Sintiéndome encendida, cuando llegué a mi edificio, impulsivamente
pasé por mi puerta y me dirigí al departamento de Damien. Los perros, que
25
normalmente estaban tranquilos por las tardes, ladraban una barbaridad
Página

por alguna razón.


Golpeando frenéticamente, planeé exigir que Damien me dijera
exactamente lo que había oído a través de mi pared. Cuando no abrió, llamé
más fuerte. El ladrido se intensificó, pero aún no había respuesta. Justo
cuando estaba a punto de dar la vuelta y salir, la puerta se abrió.
El cabello oscuro de Damien se encontraba empapado y gotas de agua
le caían de la frente al pecho. Se hallaba completamente mojado. La V
tallada en la parte inferior de sus abdominales era la prueba de que todo
ese trabajo en la planta baja daba sus frutos. Una pequeña toalla envuelta
alrededor de su cintura era la única pieza de tela en su cuerpo de otra
manera desnudo.
Cuerpo muscular ondulado.
Santa Mierda.
Era obscenamente caliente.
Curioseé con los ojos hacia arriba.
—¿Qué haces respondiendo a la puerta así?
—¿Qué estoy haciendo? ¿Qué haces llamando a mi puerta como una
lunática? Traté de evitar tener que salir de la ducha, pero pensé que había
algo seriamente mal. ¿Y qué diablos es ese olor? Eso no es tocino, ¿verdad?
—Sí. Cociné tocino en el trabajo. Yo…
—¡Mierda! —Gruñó entre dientes.
—Vine a hablarte de arreglar el agujero en mi pared, pero
claramente...
Antes de que pudiera terminar mi oración, los dos rottweiler negros
corrieron hacia donde yo me encontraba de pie, se tiraron sobre mí mientras
con su peso me tiraban sobre mi trasero. Me lamieron frenéticamente la
cara, el cuello y el pecho mientras yacía en el pasillo. También mordían la
tela de mi camisa.
Aterrorizada, me las arreglé para gritar—: ¡Quítamelos de encima!
Damien luchó con los enormes animales para finalmente sacarlos de
mi cuerpo. Mi rostro se sentía pegajoso de baba.
Los obligó a regresar a su departamento mientras sus patas rayaban
y se deslizaban contra el suelo de la dura madera. Damien regresó al pasillo
y cerró la puerta detrás de él para encerrar a los perros.
Extendió la mano y yo la tomé mientras lentamente, pero con fuerza,
me levantó del suelo como si mi cuerpo fuera ligero como una pluma.
26
Boquiabierta, bajé la mirada. Un gran trozo de tela desapareció de la
parte frontal de mi blusa, exponiendo mi sujetador.
Página

Parecía que luchaba con qué decir.


—Chelsea, yo…
—¿Estás feliz ahora? Mira lo que me hicieron.
—Joder. ¿En serio? No. No estoy contento. Los perros están
obsesionados con el tocino, ¿de acuerdo? Es como su hierba gatera. Es por
eso que saltaron sobre ti. ¿Por qué diablos tenías que venir aquí apestando
a eso?
—Me tengo que ir —dije, y volví hacia mi puerta.
Trató de detenerme.
—Espera.
—No. Por favor. Solo quiero olvidar que esto pasó.
Me retiré de nuevo a mi departamento, dejando a Damien parado allí
con sus manos en su cintura.

***

Después de una ducha caliente, me calmé un poco, empezando a


pensar que tal vez reaccioné exageradamente al culpar a Damien por el
pánico a los perros. Hizo todo lo posible para sacarlos rápidamente de mí,
no era una tarea fácil, considerando que también sujetaba su toalla para no
revelar su basura.
También estaba bastante segura de que él trataba de disculparse
antes de interrumpirlo. Sin embargo, yo tenía un asunto pendiente con él
sobre la escucha. Pero nada iba a ser abordado esta noche. Me hallaba
demasiado cansada y sintiéndome derrotada.
Agarrando mi bolso, decidí caminar al almacén y recoger algo simple
para hacer la cena. Casi tropezando con una pequeña bolsa al salir, me
incliné para recogerla y reconocí que era de Casper, la divertida tienda de
camisetas de la ciudad.
Dentro había una camiseta de color óxido de tamaño pequeño con
escritura blanca. Decía El Tocino Me Vuelve Loco y tenía una cara sonriente
con los labios hechos de tiras de tocino.
No había ninguna nota adentro, pero sabía que tenía que ser de
Damien.
En el viaje de vuelta a casa con mi bolsa de comestibles, seguí
27
pensando en cómo él salió de su camino para comprar la camiseta como
Página

una ofrenda de paz. ¿Estaba siendo una perra y sobre exagerada sobre todo,
desde el agujero en la pared hasta el ataque del tocino? Sinceramente, no lo
sabía. Todo lo que sabía era que realmente no me gustaba la persona
demasiado sensible en que me convertí en el último año.
Después de hacerme una cena rápida de espagueti y salsa marinera,
volví a mi habitación a leer. Cada vez que me sentaba en la cama, no podía
evitar preguntarme si Damien se encontraba al otro lado de la pared.
Cuando creí oír un ruido detrás de mí, le pregunté—: ¿Estás ahí?
Después de una breve pausa, llegó el sonido profundo de su voz.
—Sí. Estoy trabajando en mi oficina. No te estoy escuchando.
Realmente no esperaba una respuesta, mi corazón empezó a golpear.
Después de un minuto, rompí el hielo.
—Gracias por la camiseta.
—Bueno, te debía una camiseta... y una disculpa.
—Sé que realmente no te di una oportunidad de disculparte. Lo siento.
—No dijo nada, así que continué—: ¿Cuáles son sus nombres? Los perros.
—Dudley y Drewfus.
—Lindo. ¿De dónde sacaste eso?
—No lo hice.
—¿Quién lo hizo?
—Mi ex.
Interesante.
—Ya veo.
»¿Por qué son tan tranquilos por la noche... como ahora... pero tan
ruidosos por la mañana?
—No están aquí.
—¿Dónde están?
—Están con ella. Compartimos la custodia. Los deja aquí de camino
a trabajar por la mañana, y los devuelvo por la noche.
—Guau. Me preguntaba por qué nunca los escuchaba por las tardes.
Ahora, tiene sentido. —Tenía que saberlo—. ¿Entonces, estuviste casado?
—No. Ex novia.
28
—¿Vivía aquí contigo y los perros?
Página

—Sabes, para alguien que no quería que yo conociera sus asuntos,


seguro que eres curiosa como la mierda
—Lo siento. Pero, es justo, ¿no crees, después de haber oído hablar
tanto de mí?
Suspiró.
—Sí. Ella vivía aquí.
—¿Qué pasó?
—¿Qué crees que pasó? Terminamos.
—Yo sé eso. Pero quiero decir... ¿por qué no funcionó?
—No siempre hay una respuesta clara a esa pregunta. No siempre es
tan simple como... —Vaciló—. Alguien follando a su hermanastra.
Oh. Mi. Dios.
¡Es un idiota!
Definitivamente estuvo escuchando algo más que la última sesión.
Sintiéndome avergonzada, nunca le dije a nadie, excepto a Jade y a la Dra.
Little, que la mujer por la que Elec me dejó era en realidad su hermanastra,
de la que aparentemente estuvo enamorado durante años, desde que era un
adolescente.
Cuando no dije nada, se rió entre dientes.
»Lo siento. Eso estuvo mal. Me voy a ir al infierno.
Permanecí en silencio, sacudiendo la cabeza con incredulidad.
Continuó—: ¿Eso realmente sucedió? Suena como algo de un mal
libro.
—Sí, realmente sucedió. ¿Qué más oíste?
—Cristo, no te estoy juzgando, Chelsea. No podría importarme menos
todo eso. No importa.
—A mí me importa.
—Ese terapeuta te está estafando.
—¿Por qué dices eso?
—Está sacando los unicornios de su culo solo para que sigas
cuestionando todo para que sigas pagando su dinero. Dime esto. Después
de todas estas semanas, ¿estás más cerca de sentirte mejor, averiguarlo
todo?
—No.
—Eso es porque a veces no hay una explicación satisfactoria para
29

todo. ¿Quieres una respuesta? La mierda sucede. Ahí está tu respuesta. La


Página

gente se desenamora, se enamora, joder. Es parte de la vida. No hiciste nada


malo. Deja de intentar averiguar lo que hiciste mal.
Cerrando los ojos, dejé que sus palabras resonaran. Para mi sorpresa,
mis ojos lagrimeaban. No porque me estuviera gritando, sino porque era la
primera vez que realmente me daba cuenta de que no existía nada que
podría haber hecho para detener lo que pasó. Y que tal vez no era toda mi
culpa.
Finalmente hablé de nuevo.
—No siempre fui tan insegura. Es solo... la experiencia con él, con
Elec, ha sido realmente un momento decisivo en mi vida porque me ha hecho
cuestionar todo. Pensé que hice todo bien, para hacer que esa relación
funcionara. Creí que me amaba, y me hacía sentir segura, vi todo mi futuro
con él. Habría apostado mi vida en ello. Siento que no podré confiar en nadie
con mi corazón otra vez. Eso me asusta, porque no quiero terminar sola.
Realmente pensé que él era el único.
—Bueno, claramente, no lo era. Solo tienes que aceptar eso y seguir
adelante. Sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero eso es a lo que se
reduce. No tienes más remedio que aceptarlo, por lo que depende de ti si
quieres perder más tiempo viviendo en el pasado, tratando de resolver un
problema sin solución, en lugar de seguir adelante con tu vida.
Dios, tenía razón.
Sonreí.
—¿Cómo llegaste a ser tan inteligente?
—Todo esto es sentido común.
—No. No solo esto. Quiero decir... ¿MIT?
—¿Cómo lo has averiguado?
—¿Entonces el rumor es cierto?
—Sí. Fui allí, pero no es algo de lo que presumir.
—Deberías estar muy orgulloso de ti mismo. Eso es increíble.
—No es tan increíble. Las personas que luchan por nuestro país... los
niños que luchan contra el cáncer... son personas increíbles. Sentarse en
una clase de física con un montón de otros nerds no es sorprendente.
—No eres un nerd, Damien.
—No, en la superficie no.
—Nunca habría adivinado basada en...
30
—¿Basada en qué?
—Como te ves... que fuiste al MIT.
Página

—¿Por qué? ¿Porque tengo tinta y trabajo?


—No, no es eso. Es solo que eres...
Jodidamente precioso. Y nadie tan caliente como tú podría ser igual de
inteligente.
»No importa —dije.
Cerré los ojos de nuevo, disfrutando de la nueva claridad que trajo su
simple consejo.
Después de un largo momento de silencio, dijo—: Me voy. Murray
viene a reparar el agujero en la pared mañana por la tarde. Si estás en el
trabajo, lo dejaré entrar.
—Gracias.
Curiosamente, no estaba segura de que el agujero me importara más.

31
Página
5
Traducido por Myr62
Corregido por Bella’

M
i casero siguió con su promesa. Al día siguiente, Murray
enyesó el agujero, matando así cualquier posibilidad de
futuras sesiones improvisadas de terapia con el Dr. Damien.
De hecho, una semana entera pasó sin un altercado entre D.H.
Hennessey y yo.
Los perros seguían ladrando cada mañana, pero no me atrevía a
acercarme a ellos lo suficiente como para quejarme. Ahora que sabía que su
ex los dejaba, si por una casualidad estuviera despierta, miraría desde la
ventana para ver si podía vislumbrarla.
Un día, me las arreglé para mirar en el momento adecuado, viendo a
una chica de mi edad con cabello castaño corto corriendo hacia el edificio
de departamentos con los dos rottweiler. Entonces corrí hacia mi puerta,
abriéndola un poco para espiar mientras pasaba por el pasillo. Pasó tan
rápido que realmente no conseguí una muy buena mirada, excepto para ver
que ella tenía más curvas que yo.
Después de cinco minutos, pude oír sus pasos mientras salía del
departamento. Observando desde la ventana mientras corría por el patio,
me pregunté qué tipo de relación tenían ahora, si era amable, si todavía
tenían relaciones sexuales. Me pregunté quién habrá terminado. También
me pregunté por qué pensaba en algo que no era de mi incumbencia, porque
últimamente pensaba constantemente en Damien. Una cosa era segura: era
mucho mejor que pensar constantemente en Elec.
32
Esa misma tarde en la caminata al trabajo, me di cuenta de que
Página

Damien añadió un poco al mural desde la última comprobación. Ahora


había una sección que representaba un montón de pirámides.
Los escalofríos recorrieron mi cuerpo mientras me maravillaba de su
talento y de todos los intrincados detalles de su obra, la forma en que los
colores se mezclaban y se desvanecían entre sí. Me preguntaba si existía
alguna importancia para las imágenes escénicas. Damien Hennessey era un
ser humano complejo.
Cuando llegué al centro juvenil, Ariel esperaba en mi oficina. Parecía
que estuvo llorando.
Mierda.
Aunque sabía lo que probablemente ocurrió, le pregunté—: ¿Qué
pasó?
—Tenía razón acerca de Kai. Me estaba engañando.
—Lamento mucho oír eso.
Después de dejarla desahogarse por más de una hora, finalmente
dije—: Hay una razón para la oración de la serenidad, Ariel. ¿Alguna vez has
oído hablar de ella?
—¿La de orar para tener la fuerza de aceptar las cosas que no podemos
cambiar? Sí, mi mamá me lo enseñó hace mucho tiempo.
—Sí. Esa es. Todavía estoy trabajando en eso, pero realmente, no
tenemos otra opción que aceptar ciertas cosas. Todo lo que podemos hacer
es intentar lo mejor para seguir adelante.
Sonreí para mí misma, dándome cuenta de que básicamente le daba
a Ariel el mismo consejo que Damien me dio. Era mucho más fácil distribuir
ese consejo que adherirse a él.
En el camino a casa esa noche, por alguna razón desconocida, me
sentí más en paz de lo que me sentí en mucho tiempo. Decidí retomar uno
de mis programas favoritos de lasañas individuales congeladas desde la
sección orgánica del mercado. La hornearía y la tendría con un poco de vino,
tal vez miraría algo en Netflix. Empezaba a emocionarme.
Chico, mi vida era muy patética.
Después de llegar al departamento, puse la lasaña en el horno
eléctrico precalentado. Tomarían cuarenta minutos para hornear todo el
camino. Eso me dejaría el tiempo suficiente para tomar un baño, afeitarme
las piernas y tal vez leer un poco en la bañera.
Probablemente fue el baño más relajante que he tomado. Rodeada de
velas, me sumergí en un adictivo libro que Jade me regaló. En realidad era
33
un romance ménage8. Normalmente no leía cosas tan perversas, pero ella
insistió en que me encantaría, sobre todo porque se trataba de dos hombres
Página

y una mujer en vez de lo contrario. Terminé por ponerme realmente en ello,

8 Un ménage à trois es un término que describe un acuerdo doméstico de tres personas


para mantener relaciones sexuales y formar un hogar. El sintagma se traduce literalmente
como «hogar de tres».
tanto así, que de alguna manera me quedé dormida después de darme placer
a mí misma con una de las escenas más calientes.
El sonido de la alarma de humo, y el olor a queso quemado me hizo
salir de la bañera. Tomando una toalla, corrí a la cocina para encontrar
llamas disparándose desde mi horno eléctrico. ¡Estaba en llamas!
En pánico, cogí un cuenco y comencé a llenarlo de agua. Antes de que
tuviera la oportunidad de volcar el agua en cualquier cosa, mi puerta se
abrió de golpe. Lo siguiente que supe, Damien cargaba con un extintor
gritándome para que saliera.
Todo sucedió tan rápido. Me quedé inmóvil, agarrando la toalla a mí
alrededor mientras él apagaba las llamas.
Cuando el fuego se apagó por completo, Damien y yo permanecimos
en silencio mirando los carbonizados restos de mi amado horno eléctrico. El
daño se hallaba principalmente en el horno en sí, pero también la encimera
parecía que podría haberse carbonizado un poco.
Tosí por el humo.
—¿Qué mierda? —murmuró, todavía mirando la escena del desastre.
—Lo siento mucho. Pagaré por cualquier daño que se haya hecho en
la encimera. Yo…
—¿Cómo pasó esto?
—Lasaña congelada... quemada.
—No. Quiero decir... ¿cómo sucedió?
—Leía un libro en la bañera y...
—Leías en la bañera —interrumpió, apretando los dientes—. ¿Estabas
LEYENDO en la bañera mientras cocinabas algo que casi quemó mi maldito
edificio?
—No. No lo entiendes. Yo…
Damien comenzó a dirigirse hacia el baño.
—¿A dónde vas?
—Quiero ver qué libro es tan importante que casi te cuesta la vida.
34
Mierda.
No.
Página

¡Mierda!
Ya era demasiado tarde. Ya había cogido mi Kindle del suelo. Mi
corazón latía más rápido de lo que probablemente hubiese hecho.
Después de echar un vistazo al título y pasar unas cuantas páginas,
se volvió hacia mí y se rio incrédulo.
»Lindo. Realmente lindo. El departamento estuvo a punto de
quemarse mientras te encontrabas aquí leyendo acerca de dos chicos
perforando a una chica en cada orificio —dijo antes de arrojar el Kindle a
un lado. Medio sonreía cuando dijo—: Pequeña pervertida.
Mortificada ni siquiera podía comenzar a describir cómo me sentía.
Quería llorar, pero me sentía demasiado congelada en shock como para
formar lágrimas.
—Me quedé dormida. Lo siento. No quise que esto sucediera.
—¿Qué habría pasado si no estuviera en casa?
—No lo sé. No quiero ni siquiera pensar en ello. —El shock debió de
haber desaparecido un poco, porque la primera lágrima cayó de mis ojos.
Damien dejó escapar un profundo suspiro cuando me vio llorando.
—Mierda. No llores.
—Realmente lo siento por esto.
Damien salió del baño y comenzó a dar la vuelta y abrir todas las
ventanas. Todavía vestida con una toalla, lo seguí como una idiota.
—El departamento necesita ventilarse. No es bueno respirar esta
mierda —dijo.
—Bien.
—¿Comes pizza? —preguntó.
Esa fue una pregunta aleatoria. Era tan impredecible.
—Sí.
—Vístete y ve a la puerta de al lado. Dale al humo la oportunidad de
disiparse.
Damien cogió el extintor y salió del departamento tan rápido como
entró.
¿Acababa de invitarme a cenar después de casi quemar su edificio?
Tosiendo, corrí a mi habitación y me cambié, escogiendo un pequeño
35
vestido negro. Me sentí estúpida por siquiera intentar enamorarme, cuando
Damien me ofrecía refugio y comida después de mí casi desastre. Pero por
Página

alguna razón, quería lucir bien.


¿Podría esta noche haber sido más extraña?

***
Mis palmas se sentían sudorosas mientras me encontraba frente a su
puerta.
Contrólate, Chelsea.
Golpeando ligeramente, tomé una respiración profunda.
La puerta se abrió antes de que estuviera lista.
—Bueno, si no es Incendiaria —dijo arrastrando las palabras—.
Entra.
—Incendiaria9 y el chico de La Profecía... entre nosotros dos, hacemos
un par de aterradoras películas antiguas. ¿Por cierto, me has invitado para
burlarte de mí?
Damien levantó su ceja.
—¿Esperabas algo menos? Sin embargo... todavía viniste.
Se había cambiado a un jersey gris ajustado y pantalones vaqueros
oscuros y olía como si acabara de rociarse con una nueva capa de colonia.
—Te cambiaste —dije tontamente.
—Bueno, olía a chimenea. Así que tuve que hacerlo.
—Cierto.
Ya no llevaba el gorro, y por primera vez noté que su cabello oscuro
tenía un ligero rizo. También tenía una especie de polvo blanco en la mejilla.
—¿Qué tienes en la cara?
Se limpió la mejilla y dijo—: Es harina.
—Pensé que pedirías pizza. —Miré a su encimera de la cocina y vi
algunos vegetales picados y un frasco de salsa—. Espera... ¿estás...
haciéndola?
—Sí. Hecho en casa es mejor y más saludable. Yo uso masa de grano
entero y queso bajo en grasa.
—Así que, ¿eres como un fanático de la salud o algo así? Haces mucho
ejercicio. Eso lo sé.
—Trato de cuidarme bien, sí.
36

—Yo también. Lo intento. No siempre tengo éxito, pero lo intento.


Página

9 Firestarter en inglés (conocida en español como Ojos de Fuego). Es una película


estadounidense de ciencia ficción dirigida por Mark L. Lester en 1984 y basada en la novela
homónima de Stephen King.
—Bien. Lasaña congelada y todo. —Guiñó un ojo—. Yo diría que fue
un fracaso épico por todos lados.
—Probablemente tendría que estar de acuerdo contigo.
Nos sonreímos el uno al otro. Me sentí aliviada de que estuviera
tomando todo a la ligera. Cuando sus ojos se quedaron en los míos durante
unos instantes, me sentí enrojecer. En realidad se convirtió en incómodo,
porque me preocupaba de que mi atracción hacia él, fuera de alguna manera
transparente.
Necesitaba distraerme de su mirada, miré a mí alrededor y dije—: Aquí
hay tanta tranquilidad sin los perros.
—Lo sé. No me gusta. —Damien caminó hacia el otro lado del
mostrador y empezó a echar salsa sobre la masa enrollada.
—¿Los echas de menos cuando se van por la noche? —le pregunté,
tomando asiento en uno de los taburetes.
—Sí.
—La he visto dejarlos. ¿Cuál es su nombre?
Vaciló y dijo—: Jenna.
—Umm.
Dejó de hacer lo que hacía por un momento.
—¿Qué, Chelsea?
—¿Qué quieres decir?
—Parece que quieres preguntarme algo más.
—Nada... es solo... ¿qué pasó entre ustedes?
—Para que conste, ella no es mi hermanastra.
Imbécil.
—Bueno, gracias a Dios por eso.
—Es mi prima. —Se echó a reír.
Alargué la mano, tomé un poco de su harina y se la arroje.
—Claramente no sabes cómo hablar en serio.
37
—Estaba siendo serio cuando te dije cuánto extraño a mis perros
Página

cuando no están cerca.


—¿Sabes qué? No es asunto mío.
—¿Qué quieres saber?
—¿Tú rompiste con ella?
—Sí.
—¿Por qué?
—Quería cosas que no podía darle.
—¿Como qué?
—Quería casarse y tener hijos.
—¿No quieres esas cosas? —Cuando no respondió, le pregunté—: ¿O
no las quisiste con ella?
—Es complicado.
—Bueno. Como he dicho, no es asunto mío.
—La conclusión es... cuando la conocí por primera vez, ella me dijo
que no quería esas cosas. Luego, con el tiempo, cambió de opinión. No
quería evitar que viviera el tipo de vida que ella misma imaginaba.
—Así que terminaste con ella.
—Sí.
—¿La amabas?
—Sinceramente, no lo sé.
Me quedé mirando el espacio un poco.
—Bueno. Si tienes que pensar en ello, probablemente no lo hiciste.
—Sé lo que intentas hacer, Chelsea.
—¿Qué?
—Tratas de analizar mi situación para de alguna manera encontrar
respuestas a tu propia mierda. No todos los chicos son iguales. Estamos
jodidos por diferentes razones. Por cierto, espero que hayas dejado de ver a
la Dra. Imbécil.
—En realidad, lo hice. Tomé tu consejo. Ella no tenía mucho sentido
hacia el final.
—Bueno. De todos modos, deberías estar mirando hacia delante no
hacia atrás.
—Eso es lo que estoy tratando de hacer... ya sabes, cuando no estoy
quemando accidentalmente edificios.
38
—Tú lo dijiste, no yo —dijo, colocando las dos bandejas redondas en
el horno precalentado—. Estarán dentro media hora. ¿Qué te gustaría
Página

beber?
—Cualquier cosa que tengas está bien.
—¿Concentrado de Jugo de Ruibarbo, entonces? —bromeó.
—Ugh... no.
—¿Qué te gusta?
—Vino.
—¿Qué tipo?
—Cualquier clase está bien.
—¿Tienes algún problema para decir lo que quieres o algo así?
—En serio, cualquier tipo está bien... excepto Moscato.
—Ves... ahora, ¿y si hubiera abierto Moscato? Lo habrías bebido y
serías miserable.
—Probablemente.
—No tengas miedo de decir lo que quieres. La vida es demasiado corta.
—Está bien, entonces. ¿Tienes Chardonnay?
—No.
—¿Zinfandel blanco?
—No.
Me reí.
—¿Qué tienes?
—Cerveza.
—Cerveza…
—No siempre puedes conseguir lo que quieres. Pero no tengas miedo
de preguntar.
—Agua está bien.
Dios, necesitaba una copa de vino.

39
Página
6
Traducido por Myr62
Corregido por Bella’

E
l vapor llenó la cocina mientras Damien sacaba las dos pizzas
del horno. No pude evitar admirar la curvatura de su culo
mientras se inclinaba.
Cavando mis dientes en mi labio inferior, dije—: Eso se ve muy bien.
—Espera a que lo pruebes.
Lo apuesto.
Detén a dónde va tu mente, Chelsea.
Me aclaré la garganta.
—¿Con bastante confianza en tus habilidades culinarias, eh?
—La pizza es como el sexo. Es difícil joderlo.
Riendo entre dientes, dije en voz baja—: Realmente no lo recuerdo.
—¿Tanto tiempo, eh?
Calor impregnó mis mejillas.
—Ni siquiera me di cuenta de que lo dije en voz alta.
Señaló sus orejas.
—Audición supersónica, ¿recuerdas?
—Cierto.
—Entonces, ¿ha pasado un tiempo?
40

—Bueno, va un año desde mi separación. No he estado con nadie más


Página

después de él. Y solo he estado con dos hombres en mi vida.


—Ambos a la vez… ¿supongo?
—No. —Agarré la servilleta a mi lado, la hice bolita y se la arrojé—.
¡Era solo un libro, Damien!
—¿Quieres decir que en realidad no deseas tener los ojos vendados y
ser follada por el culo y con una polla en la boca?
—No, de verdad que no.
—Solo estoy jugando contigo. Si todos realmente representáramos
todas las cosas que nos calientan, yo sería un jodido enfermo.
—No quiero saberlo. —Sacudí la cabeza y suspiré.
—¿Por qué es ese suspiro? —preguntó mientras colocaba un plato de
pizza delante de mí.
—Tú sabes mucho de mí, Damien Hennessey.
—Por accidente, sí.
—Aun así. —Soplé sobre la pizza y tomé un bocado—. Me debes.
Quiero más suciedad de ti. Dime algo que no sepa.
—Tu alquiler subirá en enero.
Tenía la boca llena.
—¿Hablas en serio?
—En realidad, lo hago. Los impuestos a la propiedad subieron
significativamente. No tengo más remedio que subirla cincuenta dólares a
través de la junta.
—Eso apesta. Pero esa no era la clase de información que esperaba.
Tal vez podamos negociar. —La forma en que las palabras salieron de mi
boca lo hicieron sonar como si me estuviera proponiendo. Eso no era lo que
quise decir.
Dios, esperaba que eso no sonara mal.
Se rió y sopló en su pizza.
—¿Sabes lo que eres, Chelsea Jameson? Eres como una pizza.
Caliente... pero mala para mí en grandes dosis.
Traté de influir en la conversación, pero lo único que pude pensar
fue—: ¿Crees que estoy chiflada, no
—Nah. Sé que no estás realmente chiflada. Cuando llamé al centro
juvenil para confirmar tu empleo, no pude sacarlos del teléfono. No dejaron
41
de hablar de lo maravillosa que eres con los niños allí. Pensé que eras buena
gente. Por lo tanto, incluso cuando eras un dolor en el culo acerca de los
Página

perros, nunca pensé que fueras una mala persona.


—No sabía que llamaste a mi trabajo.
—Compruebo a todo el mundo a fondo antes de darles un lugar aquí.
No quiero el estrés de tener que desalojar a la gente. Pero, incluso la gente
buena, a veces se aprovecha.
—¿Por no pagar el alquiler?
—Sí... pero es una cosa si no pueden pagarlo. Lo que me molesta es
cuando pagan tarde y acaban de comprarse un auto nuevo, o van a comer
fuera cada maldita noche. Esa es una de las ventajas de vivir en el edificio
que uno posee. Puedo ver la mierda que sucede. Si alguna vez me has visto
perderlo con alguien, es solo porque me cuentan tonterías, diciéndome que
no pueden pagar su alquiler, cuando están conduciendo un mejor jodido
auto que yo.
—Solía pensar que solo estabas siendo malvado. Hice suposiciones
sobre ti antes de saber ciertas cosas. Lo siento por eso.
—Oh, no, me gustó mucho que me llamaran Artista Enojado.
Casi le pregunté cómo sabía sobre ese término, pero pronto me di
cuenta de que habría sido una pregunta tonta. Su mirada volvió a arder en
la mía. Me encontré con que tenía que mirar a otro lado.
Sospechaba que existían muchas capas de Damien. Quería pelarlas
lentamente. Había pasado tanto tiempo desde que quise conocer todo sobre
alguien. Sin embargo, me asustaba lo mucho que sabía acerca de mí.
—¿Crees que soy patética? —pregunté de repente.
—¿Por qué dirías eso?
—¿Después de todo lo que oíste?
—No. Realmente no lo hago. Tienes todo el derecho de estar molesta
por lo que tu ex te hizo. El tipo te dijo que te amaba. Te llevó a creer ciertas
cosas. Te prometió algo, y vaciló sobre ello. No le haces eso a alguien.
—¿No le dijiste a Jenna que la amabas?
—No. No lo hice. Y tampoco le prometí nada. No hago promesas que
no puedo cumplir. Esa es la diferencia entre él y yo. La cosa es que estás
dejando que sus errores se reflejen en ti de alguna manera. No hiciste nada
malo sino ser una novia amorosa. No te merecía.
Mi corazón de repente se sintió pesado.
—Gracias por decir eso.
—Pero necesitas seguir adelante.
42
Sus palabras fueron aleccionadoras. Por supuesto que sabía que
necesitaba pasar más allá de mis problemas por la ruptura con Elec. Era
Página

más fácil decirlo que hacerlo.


—Supongo que realmente no sé la mejor manera de hacer eso.
—Deja de centrarte en él. Deja de darle poder. Necesitas distracciones
para hacer eso. Tienes que salir. Tienes que entrar en el juego de las citas.
—Eso es lo que quiero decir, que no sé cómo hacerlo. No he salido con
nadie.
Damien entrecerró los ojos con incredulidad.
—¿Cómo es eso posible?
—Acababa de romper con mi novio de la escuela secundaria unos
meses antes de que Elec comenzara a trabajar en el centro juvenil. Elec y yo
nos hicimos amigos, y luego se transformó en algo más. Así que pasé de una
relación seria a otra. Yo, literalmente, nunca he salido. Ni siquiera sé cómo
la gente va de citas hoy en día. ¿Vas a los bares? ¿Qué haces para conocer
gente?
—¿Qué hago... o qué hace la mayoría de la gente? Todo lo que necesito
hacer es simplemente... ser. Las mujeres acuden a mí.
—¿En serio?
—Estoy bromeando. Un poco. —Me dio un guiño—. ¿Alguien como tú?
Debes hacer citas en línea. Pero solo conocer gente en lugares públicos. De
lo contrario, es demasiado arriesgado.
—Ni siquiera sabría por dónde empezar.
—Tardará diez minutos. Solo necesitas una foto tuya para crear un
perfil. —De repente se levantó.
—¿A dónde vas?
—A conseguir mi computadora portátil. Lo haremos ahora mismo.
Golpeada por un ataque de decepción, esperaba que mi cara no me
delatara. Odiaba sentirme de esta manera, pero me desanimó que Damien
fuera tan rápido para emparejarme. Básicamente me cerró la puerta a
cualquier potencial interés, antes de que la puerta realmente se abriera,
supongo.
—¿Qué eres... mi proxeneta?
—No. Pero parece que no tienes ni idea, como que podrías necesitar
alguna guía. Así que, me estoy ofreciendo para empezar. A menos que no
quieras mi ayuda.
Diablos, si no estaba interesado en mí, sería mejor que me ayudara.
43
—Supongo que no podría hacer daño.
Página

—Está bien, entonces. —Abrió en el sitio y habló mientras escribía—.


Tu nombre de usuario es Chelsea Jameson, y tu contraseña es fuego3... ya
que te gustan los tríos.
—Muchas gracias. Eso será bastante fácil de recordar.
Idiota.
Continuó ingresando información.
—Nombre... Chelsea. Edad... —Damien me miró para aclarar.
—Veinticinco.
—¿Altura?
—Un metro cincuenta y seis.
—¿Peso?
—¿Preguntan eso?
—Lo hacen, pero no tienes que ponerlo.
—Lo omitimos... en principio.
—¿Talla de sujetador?
—¿Preguntan eso?
—No.
—Idiota. —Sonreí.
Damien continuó ingresando mi información.
—Cabello rubio. Ojos azules. Bien, ahora están haciendo preguntas
de personalidad. ¿Pasatiempos e intereses?
—Leer…
—Por supuesto. ¡Leer sobre ménage! —Después de teclear eso, tecleó
para borrar la última parte—. Bueno. Leer. ¿Algo más?
—Trabajar con niños, caminar y viajar.
Seguimos bajando por la lista mientras trataba de hacerme sonar tan
aburrida como fuera posible. La última pregunta fue la más superficial.
—¿Cómo te calificarías tú mismo en una escala de atractivo físico de
uno a diez?
—No puedo calificarme.
—Diez —respondió rápidamente.
—¿Diez?
—Sí.
44

—¿Lo estás diciendo por decir?


Página

—No, no lo estoy. Pero aquí está la cosa... incluso si no piensas que


eres un diez, todavía debes poner debajo de diez, porque eso emana
confianza. La confianza es sexy. Pero en tu caso, realmente eres un diez.
Eres más que hermosa.
Sintiendo que me derretía en mi asiento, dije—: Gracias.
—También tienes suerte de que ese sea el caso. Ayuda a equilibrar a
los locos. —Guiñó un ojo.
—Gracias. —Me reí y luego aclaré mi garganta—. ¿Qué sigue?
—Tu perfil está hecho. Solo necesitamos subir una foto. ¿Tienes uno
en tu teléfono que quieras usar?
Examiné las fotos y, para mi sorpresa, no había tomado una buena
foto de mí sola en los últimos seis meses. Todas las fotos decentes, donde
sonreía o lucía bien, me encontraba con Elec.
—Me gusta esta, pero él está en ella —dije, entregándole el teléfono.
—¿Ese es él?
—Sí.
—Umm. —Se rascó la barbilla mientras examinaba la foto y luego
dijo—: Podrías hacerlo mejor. De todos modos, lo voy a cortar.
—¿Puedes?
—Sí. Es fácil. —Damien comenzó a jugar con ella—. Bien. Hecho. —
Giró el teléfono hacia mí—. Nunca sabrías que estuvo allí, excepto por esa
pieza de negro. Parece un suéter sobre tu hombro.
Me dio una extraña sensación de satisfacción que Elec se hubiera
reducido a una mera prenda de vestir.
—Entonces, ¿qué hacemos ahora?
—Ahora tienes que averiguar cómo usarlo. Creo una cuenta si quieres,
y podemos pretender conectar, para que puedas ver cómo funciona.
Pretender conectar. ¿Era una tonta por pensar que de alguna manera
ya estábamos conectando?
—Eso sería bueno. Así no puedo hacer una tonta de mi misma, más
tarde.
—Bueno, eso todavía puede ocurrir.
Observando a Damien mientras él introducía información sobre sí
mismo, noté que a menudo lamía el lado de su boca cada vez que se
concentraba. Cada vez que su lengua se movía, sentía un hormigueo correr
a través de mí.
45

Definitivamente no me importaría lamer ese lugar para él.


Página

Dio vuelta a la computadora.


»Bueno. Acabo de activar las dos cuentas. Es una prueba gratuita
durante treinta días. Después de eso, son cuarenta y cinco dólares al mes.
Utiliza esta computadora. Usaré mi iPad.
Apareció una notificación en mi pantalla.
—¿Acabas de tildarme?
—No.
—¡Alguien me dio una tilde!
—Créeme. Lo sabrías si te tildara.
—Seriamente. Alguien me acaba de tildar.
—Ignóralo.
—¿Por qué? Ahora lo veo. Su nombre es Jonathan. No se ve tan mal.
—Literalmente acabas de ser activa hace unos segundos. No pudo
haber tenido tiempo de leer tu perfil completo. Solo te está tildando porque
eres bonita. Solo quiere una cosa... follarte. Mantente alejada de él. Te voy
a enviar una solicitud para charlar.
Una foto de Damien apareció en la pantalla. Fue tomada en su cuarto
de baño. Era una selfie asombrosamente buena, donde la luz pasó a estar
brillando justo en ángulo recto en sus ojos, haciéndolos parecer como que
eran brillantes. Él era hermoso.
—Acabo de aceptar tu petición.
Damien: Hola.
Chelsea: Hola.
Damien: Eres muy guapa.
Chelsea: Tú no estás nada mal.
Mira por encima de su computadora. —No devuelvas el cumplido tan
rápido. Ya tienes la ventaja. No necesitas besarle el culo, especialmente con
alguien que comienza tan horrible.
Chelsea: Recupero eso. Eres horrible.
Damien: Esta cosa del chat es un poco molesta, ¿no? ¿Puedo tener tu
número de teléfono para que podamos hablar?
Chelsea: Seguro. Es 95…
Me detuvo.
»No le des tu número todavía. Podría ser un psicópata. No quieres que
él tenga tu información personal.
46

Me reí.
Página

—Creo que es un psicópata.


Chelsea: Lo siento, mi chulo dice que no puedo darte mi número
todavía.
Damien: Entonces, ¿podemos reunirnos? Podría recogerte.
Chelsea: En realidad, prefiero encontrarte en alguna parte.
—Buena niña. No has caído en mi trampa.
Damien: Claro. ¿Qué tal el restaurante dentro del Hotel Westerly?
Chelsea: Eso estaría bien.
El bajó su iPad con frustración.
»No. Elige tú el lugar para reunirte. No sabes cuáles son sus motivos
para meterte en un hotel. Podría planear meter algo en tu bebida y llevarte
arriba o alguna mierda. Siempre elige la ubicación.
Chelsea: Pensándolo mejor, preferiría un lugar diferente.
Damien: Solo dime dónde.
Chelsea: ¿Qué tal el Starbucks en el centro de Powell Street?
»Bueno. El café es muy poco comprometido.
Damien: Está bien. ¿Qué tal el sábado por la tarde a las tres?
Chelsea: Suena bien.
Damien: Estoy deseando que llegue. Hasta entonces.
—Bueno, eso fue bastante fácil —le dije.
—Te acostumbrarás. Solo mantén el control. Tú tomas las decisiones.
—¿Puedo hacerte una pregunta?
—¿Importa?
—Probablemente no.
—¿Qué?
—¿Cómo voy a saber que el hombre no es una mala persona?
—Realmente no se puede saber cien por ciento. Usa tu instinto lo
mejor que puedas. Y obtén su nombre completo. Pago por este servicio de
chequeo de antecedentes. Voy a ejecutar el mismo que hago en todos los
inquilinos para asegurarme de que cualquier hombre con que te citas, sea
legítimo.
—¿Lo harías por mí?
47
—¿Para qué están los amigos?
Página

—Oh... ¿somos amigos? —bromeé.


—Sí. ¿Por qué no?
Y allí estaba: confirmación final del hecho de que Damien no se sentía
interesado en nada más conmigo.
Devolviéndole el portátil, le dije—: Será mejor que vuelva. Ya es tarde.
—Oh, oye. Antes de irte. —Se acercó a la cocina y desenchufó el horno
eléctrico antes de llegar a mí—. Aquí.
—¿Me estás dando tu horno eléctrico?
—No lo uso mucho. Tengo la impresión de que puede ser todo lo que
utilizas para cocinar. ¿Es así?
—Mayormente sí.
—Entonces, aquí.
Lo tomé.
—Gracias. Lo devolveré.
—No hay necesidad. Si alguna vez necesito tostar algo, simplemente
llamaré. Ruidosamente. En caso de que estés encerrada en el baño con un
libro de ménage.

48
Página
7
Traducido por Myr62
Corregido por Bella’

U
n par de semanas más tarde, era Noche de Arte en el centro
juvenil, y me encontré en un gran desastre.
El evento era nuestra mayor función de tema de arte del año y
el único que llevaba a cabo y que soy plenamente responsable de la
organización.
Muchos de los patrocinadores del centro estarán apareciendo para ver
algunas actuaciones realizadas por los niños. También había varios talleres
que contaban con algunas celebridades locales. Había citado a un músico
de jazz, una actriz de un grupo de teatro del área de la Bahía y un pintor de
petróleo. La idea era tener una persona de cada categoría: música, teatro y
artes visuales.
En el último momento, el pintor, Marcus Dubois, llamó para decir que
su vuelo de regreso a casa desde Londres fue cancelado y que no sería capaz
de hacerlo. Aunque el evento aún tendría que continuar sin él, sabía que
esto no iba a quedar bien delante de los donantes y no sería un buen augurio
para la gerencia del centro o para mí.
Sintiéndome desesperada, me devané el cerebro por una solución e
inmediatamente pensé en Damien. Me preguntaba si estaría dispuesto a ser
mi relleno, si estuviera dispuesto a demostrar algo de su talento. También
incluiría hablar con los niños, de lo que no estaba segura si se sentiría
cómodo.
Damien y yo solo habíamos salido un par de veces más desde la noche
49
en que me hizo pizza. En ambas ocasiones yo lo inicié, golpeando a su puerta
e invitándome. En ningún momento había hablado realmente de su arte, así
Página

que no sabía cómo se sentiría si estuviera dirigiendo un taller, sobre todo


con un anuncio tardío. Pero con dos horas para que la gente llegara, me
sentía desesperada cuando tomé el teléfono.
Mi corazón palpitó cuando su correo de voz entró de golpe.
Mi voz era temblorosa.
—Oye, Damien. —Me aclaré la garganta—. Soy Chelsea. Tengo una
especie de inmenso favor que pedir, pero no estoy segura de si es algo que
incluso considerarías. Básicamente, es Noche de Arte aquí en el centro
juvenil. Es un gran acontecimiento, y el artista más grande que cité, Marcus
Dubois, podrías haber oído hablar de él, me plantó. Tenemos todos estos
patrocinadores aquí y estamos tratando de hacer una buena impresión y
bien, esto solo se ve muy mal. Estoy un poco desesperada y asustada, así
que...
BEEP.
Su condenado contestador me cortó.
¡Mierda!
Ahora, parecería una desesperada total si llamaba de vuelta. Decidí
tratar de olvidarlo, hice mi mejor esfuerzo para absorber mi vergüenza por
no tener un presentador de artes visuales. Explicaría lo mejor que podía lo
que pasó y cortaría mis pérdidas.
Sintiéndome completamente derrotada, cumplí con las formalidades,
dejando entrar a la empresa de catering, ayudando a establecerse y
eventualmente saludando a los invitados que llegaban, con una risa falsa
sobre mi cara.
Una sección entera de la habitación que fue instalada para Marcus
Dubois se hallaba vacía.
Justo cuando me encontraba en medio de explicar la situación de
Dubois a otro patrocinador por lo que parecía ser la centésima vez, oí una
voz profunda detrás de mí.
—Lamento llegar tarde.
Cuando me volví, Damien se hallaba allí de pie con su clásico gorro
gris, vestido todo de negro, oliendo a cuero y colonia. Llevaba una enorme
bolsa sobre el hombro. Mis rodillas se sintieron débiles como si estuvieran
listas para doblarse. Tan sorprendida, me quedé allí de pie muda, hasta que
finalmente encontré las palabras para presentarlo.
—Él es…
—Damien Hennessey —interrumpió, ofreciendo su mano a la mujer
junto con un destello de sus perfectos dientes, sobre los que quería correr
50
mi lengua—. Chelsea me llamó como un reemplazo después de que Dubois
canceló. —Me miró—. ¿Dónde me necesitas?
Página

—Puedes montarte aquí en este rincón.


Damien me siguió y dejó caer sus cosas. Una vez que estábamos solos,
me volví hacia él.
»No puedo creer que hayas venido. Ni siquiera llegué a pedirte que
vinieras en el mensaje.
—Era obvio adónde ibas con él. Y, Jesús, parecía que tenías miedo o
algo así. ¿Por qué te sentías tan nerviosa por preguntarme?
Porque tengo un gran enamoramiento por ti.
Después de perderme en sus ojos durante unos segundos, me encogí
de hombros.
—No lo sé.
—De todos modos, llegué tan rápido como pude.
—No tienes idea de lo mucho que esto significa para mí.
—Creo que lo hago. Parece que estás a punto de llorar. No escondes
muy bien tus sentimientos.
Tenía razón. Apenas podía contener las lágrimas de alivio.
—Realmente significa mucho.
Damien miró a su alrededor.
—Entonces, ¿qué hago?
—De acuerdo... ¿Trajiste todos los materiales que necesitas para
pintar?
—Sí. Tengo todo.
—Tu taller comienza en media hora. Todo lo que necesitas hacer es
crear algo de tu elección, tal vez explicar un poco sobre cómo hacer lo que
haces, tu técnica, y luego simplemente te harán algunas preguntas al final.
Tú sabes, cosas como ¿cómo te metiste en esto...?, asesoramiento si ellos
quieren ser un artista... cosas así.
—Puedo manejar eso.
—En serio, te debo mucho por esto.
—No me debes nada.
—Te debo una tostadora, y ahora te debo más.
Mi director de repente me alejó para mezclarme con algunos otros de
los patrocinadores, dejando a Damien solo para establecerse y hacer que me
51

pierda la mayor parte de su taller. Mirándolo de vez en cuando, le eché unas


Página

miradas mientras vestía su máscara y pintaba con spray el lienzo que montó
en un caballete.
Finalmente capaz de separarme, me metí en su taller en progreso. Me
encontraba de pie detrás de él y no podía ver lo que había pintado en
realidad, ya que el caballete ahora miraba hacia su audiencia durante la
parte de preguntas y respuestas.
—¿Cómo se metió en esto? —preguntó uno de los muchachos.
—Bueno, cuando era un adolescente, pasaba por un momento
particularmente difícil después de que mi padre murió. Comenzó como un
graffiti en una propiedad que no era mía. —Extendió sus palmas—. No
apruebo eso ni nada. —Todos rieron mientras continuaba—. Descubrí
accidentalmente que tenía un verdadero don para ello y encontré nuevos
lugares para practicar, con la esperanza de no meterme en problemas. Lo
usé como un escape entonces. Pero con el paso de los años, se ha convertido
en mucho más que eso. Ahora vivo para crear imágenes y llevarlas a la vida.
Uno de los adultos levantó la mano y luego preguntó—: ¿Qué le dices
a los jóvenes que quieren convertirse en artistas?
Damien dirigió su respuesta a los niños.
—Tienen que encontrar un equilibrio. La mayoría de la gente no tiene
la suerte de ganarse la vida haciendo lo que ama. Por lo tanto, ustedes tienen
que permanecer en la escuela, encontrar una carrera práctica al principio,
obtener algunas habilidades para echar mano, pero siempre seguir haciendo
lo que te apasiona. Tomé algunas decisiones inteligentes desde el principio
que ahora me permiten pasar mis días creando arte, pero eso es solo porque
trabajé duro en la escuela. Ahora, estoy cosechando los beneficios.
Uno de los adolescentes, Lucas, levantó la mano y dijo—: Yo dibujo,
pero no lo muestro a nadie. Supongo que tengo miedo porque una vez mi
hermano encontró mis dibujos y se rió de ellos. Por lo tanto, siento que
ahora no puedo compartir esa parte de mí.
—Si te dices que no puedes hacer algo, cambia la historia en tu
cabeza. Visualiza un resultado diferente. Cambia la historia. También esa
es la belleza del arte. Puedes crear tu propia interpretación de cualquier
cosa. Toma un recuerdo triste o incómodo, por ejemplo, y vuelve a escribir
el final. Realmente lo hice con esta pintura. La verdadera historia detrás no
fue tan fácil.
Como me perdí su segmento de pintura, no tenía idea de lo que
hablaba. Entonces, escuché a uno de los adolescentes preguntar—:
Entonces, ¿a Chelsea realmente no le gustan tus perros?
¿Qué?
Él continuó—: De hecho, cuando la conocí por primera vez, tuvimos
52
un comienzo difícil. Ella me dio un poco de actitud, así que se la devolví.
Página

Tenía la impresión de que yo era una persona tan mala. Ella vino un día
oliendo a tocino...
Cuando todos empezaron a reírse, Damien dijo—: Lo sé. ¿Quién hace
eso, verdad? De todos modos, los perros se vuelven absolutamente locos por
ese olor. Se emocionaron y la pisotearon. A ella no le gustó. Son inofensivos,
pero son bastante grandes. Por lo tanto, no podía culparla. —Nuestros ojos
se encontraron, y él sonrió cuando se dio cuenta de que escuchaba cada
palabra—. De todos modos, ella no se dio cuenta, pero ese día me mortificó.
Mi corazón se apretó. ¿Lo hizo?
Volvió a mirar a su público.
»De todas formas, en un mundo perfecto, tal vez se habría estado
riendo, como en la imagen, en lugar de casi llorar.
Cuando finalmente conseguí una buena mirada al lienzo, me tapé la
boca, sin saber si quería reírme o llorar.
Era mi viva imagen.
Mi cabello rubio ondulado se extendía por todo el piso mientras
Dudley y Drewfus yacían encima de mí lamiéndome la cara. Era muy
parecido a lo que realmente sucedió, excepto que él me representó con la
sonrisa más grande, como si estuviera riendo histéricamente, incapaz de
obtener suficiente de los grandes animales torpes.
Cambió la historia.
No podía apartar mis ojos de ella, y ahora llevaba una sonrisa similar
a la de la pintura.
Los niños estuvieron acudiendo a Damien durante la mayor parte de
una hora después de que terminó la presentación, haciendo más preguntas
y probando con sus manos pulverizar algunos lienzos en blanco que trajo.
Damien los invitó a todos al edificio a mirar su mural en progreso cuando
quisieran. Nunca soñé que su reemplazo de último minuto dejaría una
impresión en ellos, pero sus palabras fueron verdaderamente inspiradoras.
Cuando la multitud se disipó, Damien estaba empacando sus cosas
cuando me acerqué a él.
—Eso fue increíble.
—No fue nada.
—No. No fue nada. —Toqué su hombro mientras él miraba brevemente
hacia abajo a mi mano en su brazo. Lo miré a los ojos—. Eres increíble.
No sabía por qué me sentía tan emocional en ese momento. Acababa
de despertar una parte de mí que se daba cuenta de que ansiaba mucho
más de la vida.
53

»Fue una de las mejores presentaciones que hemos tenido. En serio,


Página

te debo la cena esta noche.


Su boca se curvó en una sonrisa.
—¿Vas a quemarme la cena?
—Demonios, no. Voy a comprarla, y no acepto un no como respuesta.
¿Tienes planes esta noche?
Sus ojos se cerraron momentáneamente.
—En realidad, sí. Lo siento.
Tratando de no mostrar mi decepción, asentí.
—Oh. Tal vez mañana. —Rápidamente dándome cuenta de que
mañana era el viernes por la noche, dije—: Oh, mierda. Me acabo de acordar.
Tengo una cita.
—Así…
—Pareces sorprendido. Tú eres el que me instaló en ese sitio web.
—En realidad no estoy sorprendido en absoluto, Chelsea. ¿Dónde lo
enocntrarás?
—El Starbucks en Powell. En el mismo lugar que el tipo Damien me
dejó plantada.
—Oh, el bueno de Damien. —Sonrió—. ¿Vas a volver a casa ahora?
¿Quieres un aventón?
—Por supuesto. Usualmente camino. Pero hoy fue agotador.
Damien abrió la puerta del lado del pasajero de su camioneta negra y
me dejó entrar antes de meter sus suministros atrás. El auto olía a su
colonia mezclada con ambientador. Cerré los ojos, respiré profundamente.
Miré el asiento de atrás y sonreí a la toalla que puso para los perros.
El viaje a nuestro edificio tomó tres minutos. Damien tiró de la
camioneta hacia el lugar especial reservado para él. Una vez que lo puso en
el estacionamiento, no se movió.
Permaneció en silencio durante varios segundos antes de
preguntarle—: Mencionaste que tu padre falleció. ¿Qué le sucedió?
—Murió de un ataque al corazón cuando tenía trece años. Solo tenía
treinta y cinco años.
—Guau. Lo siento mucho.
—Gracias.
54
—¿Dónde vive tu familia?
—Crecí en San José. Mi madre todavía vive allí. Tengo un hermano,
Página

dos años más joven que yo. Vive en San Francisco, a un par de millas de
aquí.
—¿Cuál es su nombre?
—Tyler.
—Es un lindo nombre. Tu madre tiene buen gusto... Damien y Tyler.
¿De qué nacionalidad eres?
—Mi madre es mitad griega, mitad italiana. Mi padre era irlandés.
—Entonces, Hennessey.
—Sí. —Sonrió.
—Tu padre... muriendo tan joven. Me imagino que ha tenido un gran
impacto en las decisiones de tu vida.
—¿Quieres decir porque vivo como un jubilado a los casi veintisiete?
—Un poco, sí. Quiero decir, eso no quiere decir que no lo ganaste.
—No estás fuera de base. La muerte de mi padre definitivamente me
motivó muchísimo. Él era un caballo de batalla, nunca llegó a disfrutar de
su vida, nunca tuvo los medios financieros para hacerlo. Solo vivía la rutina
diaria, y luego murió. Así que sí, por eso, quiero disfrutar de mi vida sin
arrepentimientos, y no tomar nada por sentado.
Nos sentamos en su auto durante más de una hora hablando de
cualquier cosa y todo. Me preguntó por mi familia y cómo llegué a trabajar
al centro juvenil. También habló de los cuatro años que vivió en
Massachusetts antes de volver a trabajar en Silicon Valley. Quería quedarme
en esa camioneta hablando para siempre. Era una sensación extraña
porque mi mente estaba tan ocupada, sin embargo, mi cuerpo se sentía
nervioso, incapaz de ignorar la atracción física que sentía hacia él.
Honestamente, no me sentía así antes con ningún otro hombre, ni siquiera
con Elec.
—Tengo que irme —dijo finalmente.
—Bien.
Caminamos juntos de regreso a nuestros departamentos del segundo
piso.
—Si no te vuelvo a ver, ten cuidado mañana por la noche.
—¿Qué quieres decir?
—En tu cita.
Casi me olvidé de mi cita en el café con un tipo llamado Brian.
55
—Oh. Bien. Bueno, todavía te debo una cena.
Página

—Bien.
—Ten una buena noche, Damien.
—Tú también.
Mientras lo observaba abrir la puerta de su departamento, me sentí
ruborizada. Empezaba a desarrollar un gran enamoramiento por este
hombre. Aunque sentía que debería haber habido una alarma de
advertencia saliendo al mismo tiempo. Me dijo que no tenía ningún interés
en un futuro con cualquiera que quisiera casarse o tener hijos. Su última
relación terminó debido a esa cuestión. Todavía no podía entender la raíz de
por qué se sentía de esa manera. Fue tan bueno con los niños hoy en el
centro y era tan naturalmente protector.
Dentro, me acerqué a la pared y reemplacé mi obra de arte con el
lienzo que Damien pintó de mí y de los perros. Con una gran sonrisa en mi
cara, permanecí allí mirándola durante un rato.
Cambia la historia.
No había pensado en Elec ni una vez esta noche. Y eso se sentía muy
bien.
Inquieta por el resto de la tarde, quería hacer algo que estuve
planeando durante un tiempo. Tomando una caja de mezcla para hornear
del armario, decidí hacer esos muffins de arándanos que comentamos una
vez en broma. Me pareció el gesto perfecto para darle las gracias por su
ayuda.
Mi departamento olía tan bien cuando tomé los muffins calientes del
horno. Después de que se enfriaron, desenterré una cesta de mi habitación
que había sido utilizada para guardar las revistas. Coloqué una tela en el
medio y acomodé los muffins antes de cubrirlos.
Originalmente planeaba llevárselos en la mañana, cuando oí lo que
asumí era su puerta cerrándose poco antes de la medianoche, decidí
caminar con la cesta encima mientras que los muffins seguían frescos.
Tomé una respiración profunda y llamé tres veces. Cuando abrió la
puerta, noté que su cabello lucia despeinado.
Damien ciertamente no parecía feliz de verme, y su expresión era
torpe.
—¿Qué sucede?
Mi corazón cayó cuando miré más allá de sus hombros para encontrar
a una mujer con largo cabello castaño, sentada en el sofá y enderezando su
blusa
Las palabras no llegarían a mí. Todavía sosteniendo en la cesta de
56
muffins, solo me quedé allí, sintiendo cómo mis tímpanos golpeaban. No
tenía derecho a sentirme celosa, pero Dios, lo estaba.
Página

—Lo siento. No quise interrumpir. Solo quería darte esto —dije,


prácticamente empujando la canasta hacia él—. Disfrútalos.
Antes de que pudiera responder, corrí hacia mi departamento y cerré
la puerta.
Página
57
8
Traducido por Myr62
Corregido por Bella’

A
la mañana siguiente, el sonido de los perros ladrando era
extrañamente reconfortante. Significaba que estaban
interrumpiendo todo lo que ocurría entre Damien y su pequeña
aventura. Me preguntaba si tuvo uno de mis muffins.
Perra.
Ni siquiera pensé en tomar uno para mí antes de dejar la cesta en sus
manos.
¿Estaba siendo ridícula? Después de todo, ¡yo tenía una cita esta
noche! La realidad era que me obligaba a ir a esa cita.
Un golpe en la puerta interrumpió mis pensamientos. No esperaba a
nadie tan temprano, ni siquiera me hallaba vestida. Mi cabello se
encontraba anudado, y estaba segura de que había bolsas bajo mis ojos.
Damien no se veía mucho mejor cuando abrí la puerta.
Todavía llevaba la misma ropa de ayer, levantó la mano.
—Hola.
—Oye.
—¿Puedo entrar?
—Seguro.
Se puso tenso y se metió lentamente las manos en los bolsillos
mientras me miraba.
58

—¿Qué pasó exactamente anoche?


Página

—¿De qué hablas?


Buen intento esquivando la pregunta.
Se acercó más a mí.
—¿De qué estoy hablando? ¿Me dejas con una cesta gigante de
muffins y huyes antes de que yo pueda decir algo? ¿Te suena?
—Pensé que estarías solo. Me tomó desprevenida.
Sus ojos se suavizaron.
—Estabas molesta.
—No, no lo estaba.
—Eres una terrible mentirosa, Chelsea. Jodidamente horrible. No
escondes muy bien tus sentimientos.
—Crees que sabes todo lo que hay que saber sobre mí, ¿no?
—No todo. Pero no es necesario que un científico de cohetes te lea. Sin
embargo, es una de las cosas que más me gustan de ti. Eres una de las
personas menos falsas que he conocido.
—Entonces, dime. ¿Por qué crees tú que me sentía molesta?
—¿Honestamente? Creo que estás confundida acerca de mí.
—Confundida…
—Sí. Creo que te estás preguntando por qué opté por no cenar contigo
y en su lugar terminé con una mujer que literalmente acabo de conocer,
alguien que no es tan dulce como tú y seguro que no es tan guapa como tú.
Entonces, te estás preguntando qué diablos pensaba. ¿Estoy bien?
Eso es exactamente lo que pensaba.
Continuó—: Sé que no nos conocemos desde hace mucho tiempo, pero
siento una conexión contigo, ¿de acuerdo? Si has notado algo, no te lo estás
imaginando.
—Bueno, si no me sentía confundida antes... ahora definitivamente lo
estoy.
—Siento que debo decir esto ahora, porque no puedo soportar la idea
de que pienses que de alguna manera te encuentro indeseable cuando es
exactamente lo contrario.
Crucé los brazos.
—De nuevo. No te estoy siguiendo.
59
Cerró los ojos como si tratara de encontrar las palabras correctas.
Página

—Es sólo que sé con seguridad que nunca podré ser lo que alguien
como tú necesita en un novio, en una pareja. No es que no nos divertiríamos
o seríamos geniales juntos al principio. No soy bueno para ti a largo plazo,
no para el matrimonio. Y las razones son demasiado complejas para entrar,
excepto para decir que no tiene nada que ver contigo y todo que ver conmigo.
No puedo, con la conciencia tranquila, empezar algo con una chica como tú.
—Una chica como yo…
—Sí. No eres el tipo de chica que un chico lleva a casa para una mierda
rápida. Eres la chica que mantienes.
Bien. Al igual que Elec.
—No tenías que explicar todo esto. No me debes una explicación.
—Bueno, si no hubieras estado claramente disgustada, tal vez no
hubiera dicho nada. Simplemente no creo en andarse con rodeos con la
gente o engañarlos. No soy como tu ex. Pero también necesito que entiendas
que hay una diferencia entre no querer estar con alguien y no ser capaz de
hacerlo. Sé más que nada, que tienes miedo a ser herida de nuevo. Y aunque
sé que me encantaría cruzar la línea contigo, si lo hiciera, acabaría
perjudicándote. No voy a ser ese tipo.
Sintiendo un peso en mi pecho, dije—: Bueno, aprecio tu honestidad.
Esta conversación es un poco más profunda de lo que esperaba tan
temprano.
—Lo sé. Lo siento. Lo sentí como algo necesario para ser dicho
después de la forma en que te fuiste. No pude dormir toda la noche,
pensando que te sentías molesta.
Tragué, sintiendo una mezcla entumecida de tristeza y decepción.
Insegura de qué decir, sonreí.
—¿También está ser amigos fuera de los límites?
—Por supuesto que no. Me siento mejor como amigos ahora que me
expliqué. No quiero que las cosas sean incómodas entre nosotros, ya sabes,
si…
—Si estás con una chica... —le interrumpí.
Asintió.
—O si estás con un chico.
Damien dijo que se sentía mejor, pero no lo parecía. No parecía
aliviado. Parecía triste y tenso.
Y yo me sentía más confundida que nunca. 60
***
Página

Brian Steinway era un gran chico típicamente americano.


Teniendo que mudarse de Iowa a Silicon Valley para tomar un trabajo
en Hewlett Packard, era bastante nuevo en el área de la bahía.
Durante nuestra cita de café, escuchó atentamente cada palabra que
salía de mi boca y me dijo cuánto más bella era en persona. Tenía el cabello
rubio y los ojos azules y, francamente, parecía el hermano que nunca tuve.
Brian era dulce y humilde, todo lo que una chica debería querer en el papel.
En nuestro sofá de la esquina en el Starbucks en Powell Street, tomé
un sorbo de mi café con leche mientras seguíamos una conversación cómoda
en medio de los sonidos de espumar la leche y moler los granos de café.
Fingí interesarme verdaderamente en lo que decía, a pesar de que los
pensamientos sobre Damien se hallaban siempre presentes, enturbiándome
la cabeza cuando debía haber dado al dulce hombre delante de mí toda mi
atención.
No podía dejar de pensar en la cita falsa en el café que se suponía que
tendría aquí con el Damien en línea. Entonces, recordaría rápidamente la
conversación que tuvimos esta mañana, y me haría retroceder a la realidad.
Las últimas veinticuatro horas habían sido como un incómodo sueño.
Cuando nos levantamos después de dos horas completas de estar
sentados, Brian tomó mi taza para tirarla.
—Me encantaría llevarte a tu casa.
—Seguro —dije sin pensar.
Damien me hubiera dicho que era una mala idea. Pero no tenía nada
que decir. De todos modos, estaba bastante segura de que Brian era
inofensivo.
Cuando llegamos a mi vecindario, Brian estacionó a una cuadra de mi
casa. Se acercó para dejarme salir por el lado del pasajero antes de caminar
hacia el edificio. No quería invitarlo arriba, así que me detuve
intencionalmente en el patio.
Antes incluso de tener la oportunidad de decir buenas noches, una
cantidad masiva de luz iluminó el cielo nocturno. Ambos parpadeamos,
Brian y yo miramos a nuestro alrededor, lo que parecía la iluminación de
un estadio que iluminaba el patio como si estuviéramos en medio de un
partido de fútbol de viernes por la noche.
¿Qué sucede?
Cuando levanté la vista, Damien nos miraba desde su ventana del
61
segundo piso. Sus brazos estaban cruzados. Entonces, casualmente se
apartó del camino cuando me vio fulminándolo con la mirada.
Página

—¿Qué pasa con las luces? —preguntó Brian.


—Mi casero es un poco loco. Debe haberlas instalado para mantener
a raya a los ladrones.
—¿Están con un sensor o algo así?
—Algo así —dije, sabiendo perfectamente que Damien controlaba esto.
—¿Puedo invitarte de nuevo? ¿Quizá cenar en lugar de un café?
—Por supuesto. Eso estaría bien.
—Te llamaré pronto, entonces. —Brian se inclinó y me dio un beso en
la mejilla. Se quedó en el patio observando, hasta que estuve segura en el
interior.
Mi primer instinto fue asaltar a Damien y exigirle que me dijera por
qué encendió esas luces en el momento exacto en que aparecí con Brian.
Entonces, me di cuenta de que era probablemente la reacción que esperaba
de mí. Después de la conversación de esta mañana, necesitaba dar un paso
atrás, tener algo de orgullo, y dejar las cosas pasar.
Instalada en mi sofá, traté de enfocar mi mente en una revista.
Mentalmente, ojeando las páginas, estaba aburrida. Eran apenas las ocho y
la noche era joven.
Unos minutos más tarde, podía oír música procedente de la puerta de
al lado.
Damien de repente elevó el volumen. Me tardé un poco en darme
cuenta de qué canción era, “Dos es mejor que uno”.
Mi teléfono sonó.
Damien: ¿Escuchas eso? Escribieron una canción sobre ti y tus
fantasías de ménage.
Chelsea: ¿No tienes nada mejor que hacer un viernes por la noche?
Damien: ¿Cómo fue la cita?
Chelsea: Él era agradable. ¿Cómo estuvo la tuya?
Damien: No tuve una.
Chelsea: ¿Demasiado ocupado espiando la mía? En serio, ¿qué sucede
con las luces?
Damien: Las tengo instaladas hace un tiempo, cuando algunos niños
follaban contra mi mural. Puedo controlarlas desde aquí.
Chelsea: Eso fue muy intrusivo.
62
Damien: Sólo estoy cuidando de ti.
Chelsea: ¿Casi cegándome?
Página

Damien: LOL. ¿Recibiste su nombre completo? Puedo hacer la


verificación de antecedentes.
Chelsea: Tengo su nombre, pero es inofensivo. Créeme.
Damien: No deberías haberle dicho tan pronto dónde vives.
Chelsea: Sabía que dirías eso.
Damien: Entonces, ¿por qué lo hiciste?
Chelsea: Está bien.
Damien: ¿Lo vas a ver de nuevo?
Chelsea: Probablemente.
Damien: Lo estoy revisando. ¿Cuál es su nombre completo?
Chelsea: Brian Steinway
Damien: Como el piano.
Chelsea: Sí. Jajaja
Damien: ¿Alguna otra información?
Chelsea: Nacido en Iowa, trabaja en Hewlett Packard, vive en
Sunnyvale.
Damien: Muy bien.
Damien se calló después de eso. No volví a oír hablar de él hasta que
alguien llamó a la puerta unos veinte minutos después.
Abrí.
—¿Qué pasa?
—Vine a decirte la noticia en persona.
—¿Qué noticias?
—Busqué al tipo con el que saliste.
—¿Y?
—Bueno... tengo miedo... —Se rascó la barbilla.
—¿Qué? ¡Dime!
—Nada. Completamente legítimo. —Sonrió.
—Me asustaste —le dije, golpeándolo juguetonamente.
Damien se agachó para levantar algo del suelo. Era mi canasta, sin
muffins.
63
—Aquí está la cesta. —Había arrojado una botella de vino blanco junto
con unas galletas que olían como si acabaran de ser horneadas.
Página

—¿Para qué es esto?


—Es un agradecimiento por los muffins. He comido como tres de ellos
hoy. Son deliciosos.
—No tenías que hacer nada. Los muffins fueron para agradecerte por
ayudar en la Noche de Arte.
—Bueno, eso no fue nada. Por lo tanto, considero los muffins un
regalo. No acepto nada sin reciprocidad. Es como mi madre me crió.
Tomé un bocado de una de las pegajosas galletas de chispas de
chocolate y hablé con mi boca llena.
—Estas están buenas. Creo que podrías haber iniciado
involuntariamente un concurso. No puedo cocinar, pero puedo hacer
postres.
—¡Oh, estás encendida! —bromeó—. Trato de comer sano, pero los
pasteles, las galletas, las tortas... todos los productos horneados... son mi
debilidad. —Robó una de las galletas y tomó un bocado—. Bueno, sólo
quería darte la información y las galletas.
—Gracias de nuevo.
No te vayas.
Cuando empezó a alejarse, lo detuve.
»¿Damien?
Se dio la vuelta.
—¿Sí?
—¿Tienes planes ahora mismo?
—No.
—¿Quieres ver una película?
Se mordió el labio inferior para reflexionar sobre mi pregunta y sonrió.
—Sólo si puedo escoger la película.
—Por supuesto.
—¿Tienes un reproductor de DVD?
—Sí.
—Regresaré dentro de media hora.

***
64

El golpe exagerado en la puerta era rítmico.


Página

—Toc. Toc.
Después de dejarlo entrar, Damien miró mi atuendo.
»Todavía estás vestida.
Se puso unos pantalones grises de chándal que se aferraban a sus
genitales de una manera que ahora descartaba absolutamente cualquier
posibilidad de que no estuviera bendecido en ese departamento. La escritura
en la parte superior de sus calzoncillos bóxer sobresalía un poco.
Maldita sea.
Alzando los ojos, dije—: No me di cuenta de que era una fiesta de
pijamas.
Se movió más allá de mí, dejándome con su excitante aroma.
—Bueno, estamos viendo una película. Pensé que me pondría cómodo.
Pero siéntete libre de quedarte en un vestido. Sí, eso tiene mucho sentido.
Después de nuestra charla, ¿por qué me molesto por lucir bien a su
alrededor?
Tenía razón.
—Bien, listillo, voy a cambiarme a la ropa de dormir.
Levantó un paquete de microondas que trajo y lo sacudió.
—Haré palomitas de maíz y pondré el reproductor de DVD. —Miró a
su alrededor—. ¿En dónde están los tazones?
Señalé uno de los armarios.
—Ahí.
—Dulce.
—Tendrás que cambiar el modo de TV a compuesto dos. Es el mando
a distancia de Sony —dije mientras caminaba hacia el dormitorio.
—Lo tengo —gritó detrás de mí.
Aunque en mi mente sabía que Damien cerró la puerta a la posibilidad
de que algo romántico sucediera entre nosotros, mis nervios ciertamente no
habían recibido el mensaje. Quitándome el vestido, todavía me sentía como
una tonta aturdida. Mi corazón latía un poco más rápido de lo normal,
mientras me ponía unos leggings negros junto con la vieja camisa de los
Bruins de Elec con la que a menudo dormía. Sintiendo un leve ruido en mi
estómago, decidí que probablemente debería aprovechar esta oportunidad
para usar el baño.
65
Cágate en más de una manera, ¿eh, Chelsea?
Página

Mi viaje al baño tardó más de lo esperado. Me sorprendió que Damien


no me diera un infierno por ello.
Cuando finalmente terminé, me sentí mucho mejor. Es decir, hasta
que volví a entrar en el salón.
Mi estómago se hundió ante el sonido de su voz. La sangre empezó a
correr hacia mi cabeza.
Su voz.
Una voz que no había escuchado en tanto tiempo. Una voz que intenté
bloquear de mi cerebro a diario.
Elec.
Me tomó unos segundos darme cuenta de que no era realmente él.
Era el DVD que dejé en el reproductor hace mucho tiempo, uno que vi una
y otra vez cuando rompimos por primera vez. No había utilizado el
reproductor de DVD en meses, pero el disco seguía allí.
Damien no se había dado cuenta de que me hallaba detrás de él. Se
encontraba allí congelado, observando atentamente el video casero. No sabía
qué decir o hacer, así que me quedé allí sintiéndome avergonzada.
Cuando grabamos ese video, Elec y yo supusimos haber filmado una
presentación para el centro juvenil y terminamos haciéndonos los tontos en
el parque con la cámara prestada. En ese momento, pensé que la pequeña
película sería un lindo recuerdo privado. No tenía ni idea de que en su lugar
sólo lo utilizará como un medio de auto tortura, después de nuestra ruptura
como parte de mi constante investigación de lo que salió mal.
Escucharlo era como ser apuñalada lentamente en el corazón con
Damien como testigo de mi masacre. Me encogí ante el sonido de mi propia
voz en el video.
—¿No deberías estar entrevistándome, Elec?
—Me distraje un minuto.
—¿Por qué?
—Por lo hermosa que te ves ahora bajo el sol así. Me encanta mirarte a
través de esta lente.
—Gracias.
—Eres tan jodidamente adorable. No puedo creer que todavía te
sonrojes cuando te hago un cumplido.
—¿Yo?
66
—Lo haces. Y sólo te advierto, sigue agitando tus pestañas de esa
manera, y esto se convertirá en una película adulta involuntaria en unos dos
Página

segundos.
Risitas
—Quizás podamos intentarlo más tarde en casa, señor Cámaraman.
—En serio, sin embargo, la cámara te quiere. Yo también.
—¿Lo haces, eh?
—Lo hago, Chels. De verdad que sí.
—¿Cuánto?
—Deja que te enseñe.
Elec dejó caer la cámara.
Sonido de besos.
Risas.
»Es verdad, nena, me haces tan feliz. Soy el tipo más afortunado del
mundo.
Cuando Damien finalmente se dio la vuelta y me vio junto a él, apagó
el video y me miró.
Silencio.
La expresión de su rostro era una mezcla de simpatía, enojo y
comprensión. Creo que finalmente se dio cuenta de por qué estaba tan
jodida.
Cuando una lágrima empezó a caer, él la atrapó a mitad de mi mejilla
y dijo—: Es un maldito idiota. No es digno de la forma en que lo mirabas en
ese video, y ciertamente no es digno de estas lágrimas. —Me frotó el pulgar
con la mejilla—. Nadie lo es.
—No puedo evitarlo.
—Pero, ya sabes... Ahora lo entiendo. Viendo eso. Escuchando eso.
Entiendo por qué es tan difícil para ti. Sé que bromeo sobre que estés loca
y todo eso... pero tienes todo el derecho a estar enojada y confundida. Las
cosas que te dijo... la forma en que las dijo... Yo también lo habría creído. Y
soy un hijo de puta perspicaz. Simplemente no le hagas eso a alguien. Más
que eso... te mereces algo mucho mejor.
—Eso fue sólo tres semanas antes de que él se fuera a Boston y
volviera a conectar con ella, cuando todo cambió. Cuando se hallaba fuera,
encontré un anillo en su cajón. Iba a pedirme que me casara con él.
Damien cerró momentáneamente los ojos y soltó una serie de
blasfemias en voz baja.
67
—Será mejor que no ponga los pies en nuestro edificio. Juro por Dios
Página

que si lo veo, voy a patearle el culo.


Nuestro edificio.
Una pequeña risa se me escapó ante el pensamiento.
—Gracias por querer hacer eso por mí.
—No deberías estar viendo ese video.
—No lo veía, recientemente. Lo juro. Nunca uso el reproductor de DVD
ahora porque tengo Netflix. Ese disco ha estado allí durante varios meses.
Expulsó el disco y lo sostuvo en su mano delante de mí.
—No necesitas oír esta mierda nunca más. Con tu permiso, lo voy a
destruir. ¿Puedo?
¿Qué se supone que debía decir? Tuve que dejar que lo hiciera.
Algo reacia, asentí de todos modos.
—Está bien.
Damien dobló duramente el disco y lo rompió por la mitad antes de
caminar hacia la basura y desecharlo.
Se sacudió las manos con exageración.
—¿Qué sigue?
—¿Qué quieres decir?
—Esa camisa que llevas puesta. Era suya, ¿no?
—Sí.
—¿Llevas puesto un sujetador?
—Sí. ¿Por qué?
—Date la vuelta.
Esperando que intentara quitarme la camisa, mi corazón comenzó a
latir profusamente. Cerré los ojos cuando sentí a Damien subir la tela por
mi espalda y tirar de esta. La cercanía de su cuerpo detrás de mí hizo que
mi piel se calentara.
»Quédate quieta —dijo antes de que lo sintiera cortando la camisa con
lo que supuse eran mis tijeras de cocina. Un esbozo de aire frío reemplazó
el calor de la camisa, mientras él me la arrancaba.
»Ve a ponerte una camiseta nueva.
Envolviendo mis brazos alrededor de mi pecho, desaparecí en mi
cuarto, tomando un minuto para componerme, mientras apoyaba mi
espalda contra la puerta. Su corte de la camiseta me encendió con una
extraña mezcla de emociones. Por un lado, era un símbolo de finalidad. Esa
68
camiseta era el último artículo de Elec en mi poder. Más que eso, me tomó
desprevenida por lo mucho que me encendió que arrancara mi camiseta.
Página

Obligándome a recordar por qué vine aquí, tomé la camiseta perfecta


para la ocasión y regresé a la sala de estar.
Damien sonrió al mirar mi pecho.
—“El Tocino Me Vuelve Loco”. Buena elección.
—Bueno, es verdad. A veces me vuelves loca, pero de buena manera.
Gracias por empujarme a hacer algo que realmente necesitaba hacer. —Me
incliné y le di un abrazo amistoso. Me negaba a permitirme reconocer lo
rápido que su corazón latía y lo rápido que el mío trataba de alcanzarlo. O
cómo olía tan bien que prácticamente podía probarlo.
Damien fue el primero en alejarse.
—¿Lista para la película?
—Sí. ¿Qué trajiste?
Sonrió mientras caminaba hacia el mostrador y me entregaba el DVD
que aún estaba en el envase de plástico.
—Es tu autobiografía.
—Incendiaria. Debería haberlo sabido.
—¿La has visto alguna vez? —Sonrió.
—No puedo decir que lo haya hecho.
—Ni yo tampoco. Pero se trata de una rubia que inicia incendios. Así
que siento que ya la conozco.
—Interesante.
—¿No es cierto?
—¿La compraste?
—La pedí en línea la noche que tuvimos pizza. He estado esperando el
momento perfecto para sacarla.
—Tú harías eso.
—Me gusta jugar contigo. Pero todo es divertido. ¿Lo sabes bien? Me
divierto contigo, Chelsea.
—El sentimiento es mutuo... cuando no me regañas —bromeé.
—Incluso cuando te regaño, es por tu propio bien.
—Lo sé. —Sonreí.
Mientras nos sentábamos para ver la película, Damien se acomodó en
mi sofá, colocando sus grandes pies sobre la mesa de café y echando la
cabeza hacia atrás. Relajé mi cuerpo en mi propio lado del sofá, con cuidado
69

de no acercarme demasiado.
Página

A pesar de que siempre había oído hablar de esta película, no tenía ni


idea de lo que se trataba y me sorprendió encontrar que la protagonizaba
una joven Drew Barrymore. El personaje principal tenía la habilidad de
encender fuego con su mente. No era mi tipo de historia en absoluto, así que
me encontré soñando despierta a través de una gran cantidad de ella,
mirando furtivamente a Damien mientras comía sus palomitas. Parecía
estar en ello. ¿Hablaba en serio? Parecía estar disfrutando mucho de esto.
En cierto momento, se dio la vuelta y me notó mirándolo fijamente.
—¿Qué pasa? ¿No te gusta?
—Esta película no es realmente de mi gusto.
—¿Por qué no dijiste nada?
—Tenías demasiado placer con la idea de mirarla. No quería herir tus
sentimientos.
Bajó el volumen.
—¿Quieres ver algo en Netflix en su lugar? ¿Cómo te sientes?
Tengo ganas de salir contigo.
Dios, eso es lo único que me apetece hacer ahora mismo.
—Es demasiado tarde para comenzar una nueva película. Está bien.
—Bueno, no lo mantendré si no te gusta. —Agarró el control remoto y
apretó detener.
De repente se quedó callado.
—¿Puedo preguntarte algo, Damien?
—La respuesta es siempre sí, por lo que deja de prolongar todo con
esa pregunta.
—¿Qué fue exactamente lo que inventaste que te permitió comprar
este edificio?
—Era un tipo de tecnología de auriculares. Un compañero de trabajo
y yo vendimos la patente por diez millones.
¿Dijo qué?
—Eso es increíble.
—Después de impuestos y dividirlo, no era mucho dinero. Utilicé mi
mitad para comprar este edificio en subasta y arreglarlo.
—Entonces, lo invertiste todo aquí.
—Sip. Y valió la pena.
70

—Eres muy inteligente por hacer eso y no desperdiciarlo.


Página

—Me encanta poder mantener empleadas a unas buenas personas.


Sinceramente, es la mejor parte.
—Murray no tenía nada más que buenas cosas que decir sobre ti como
jefe.
—Mi trabajo es fácil. Lo que haces en el centro juvenil a diario,
moldeando las opiniones de los niños sobre la vida y el mundo, abriendo los
ojos a nuevas cosas... eso es mucho más difícil que cualquier cosa que haya
hecho.
—Es gracioso. Hay una adolescente que viene a mí por consejo sobre
relaciones... yo de toda la gente.
—Sólo dile que todas las respuestas se pueden encontrar en el
unicornio —dijo, rodando sus ojos jocosamente.
Eso me hizo estallar en carcajadas.
—Tendrías que ir y aclararle las cosas. Aunque, tal vez no se preocupe
más por Kai una vez que se pierda en tus ojos azules mientras le gritas para
que lo supere.
Inmediatamente me arrepentí del comentario sobre los ojos. Él
simplemente me sonrió, pareciendo no saber cómo responder.
—¿Yo grito? —preguntó.
—Solo a veces.
Nos quedamos teniendo una conversación cómoda en el sofá por un
tiempo, hasta que finalmente dijo—: Bueno... ¿así que hemos descartado
otra película?
—Bien. No hay película. Creo que me voy a dormir temprano.
Se levantó del sofá.
—Entonces, esa es mi señal.
Damien se inclinó, expulsando el DVD del reproductor.
Lo acompañé hasta la puerta.
—Gracias por todo.
Se quedó antes de decir—: También tus ojos no están tan mal.
Sonreí y sentí el rubor por el elogio.
Continuó—: El idiota de tu ex tenía razón sobre una cosa.
—¿Qué?
—Te ruborizas cada maldita vez que alguien te hace un cumplido. —
71

Hizo una pausa—. Cada vez.


Página

Estaba segura de que me sonrojé aún más cuando le dije—: Buenas


noches.
—Buenas noches.
9
Traducido por Myr62
Corregido por Taywong

F
rotando mis ojos, dije—: ¿En serio? Están extra ruidosos el día
de hoy.
La voz de Damien era demasiado brillante y alegre para tan
temprano en la mañana.
—¿Por qué no vienes a desayunar con nosotros? Si no puedes
vencerlos, únete a ellos.
—Así que, ¿la única manera de conseguir que los Doble D dejen de
ladrar es ir allá? En serio, tiene que haber una mejor solución.
—¿Qué podría ser mejor que el desayuno con nosotros? Ellos te
extrañan.
—Lo dudo seriamente.
Durante las últimas semanas, Damien y yo empezamos a darnos
cuenta de que, por alguna razón, los perros dejaban de ladrar cada vez que
venía a quejarme por la mañana. Tan pronto como regresaba a mi
apartamento, los ladridos empezaban nuevamente. Era casi como si
estuvieran jugando conmigo.
—Vamos, te haré un poco de café y huevos. Si quieres pan tostado,
tendrás que traer el tostador.
—Voy a tostar unas rodajas y las llevaré —dije, arrojándome algunas
ropas con una sonrisa en el rostro.
72
—Vamos a saltar el tocino. —Rió.
—Um... sí. Sin tocino, por favor.
Página

Damien había dejado la puerta abierta y vaciaba una sartén llena de


huevos revueltos en dos platos cuando entré.
Llevando un plato de pan tostado, dije—: Mira, ni siquiera se
quemaron.
—No debiste haber estado leyendo y tostando.
Dudley y Drewfus daban vueltas a mí alrededor, pero como era de
esperar, dejaron de ladrar conmigo aquí.
Esperando algunos restos, los animales se sentaron a nuestros pies
mientras Damien y yo comíamos en la mesa de la cocina.
—Es increíble lo tranquilos que están ahora.
Tomando un bocado de pan tostado, dijo—: Son tranquilos cuando
están contentos.
—Entonces, ¿dices que están más felices cuando estoy aquí?
—A lo mejor les gusta tener una mujer cerca cuando se despiertan, o
tal vez sienten algo que otras personas no saben.
—¿Cómo pueden sentir algo sobre mí?
—Sabes lo fuerte que es su sentido del olfato.
—Sí, lo sé. —Reí—. Entre tu oído supersónico y sus narices sensibles,
estoy bastante jodida por aquí.
—Quizá les gusta la manera en que hueles.
—¿Me dices que soy como un trozo de carne ahumada para ellos?
—No. Hueles mejor que el tocino.
—¿Me has olido?
—Sí.
—¿Qué es exactamente como huelo?
—Hueles muy bien. Es un olor dulce.
—Me estás volviendo entocinadamente paranoica.
Él rio entre dientes.
—De acuerdo... así que o les gusta tu olor, o simplemente sienten que
eres una persona amable, y se calman cuando estás cerca.
Damien me daba una mirada divertida que me llevó a preguntar—:
¿Estamos hablando de ellos o de ti?
—Tal vez ambos.
73

Mi corazón se agitó, y quería pisotearlo.


Página

Rompió un pedazo de pan tostado y arrojó los restos al suelo. Los


perros se apresuraron a golpearse entre ellos.
Cuando Damien se levantó para servir más café, dije—: Así que, voy a
salir con Brian Steinway otra vez este fin de semana.
Estaba removiendo el azúcar, y su mano se detuvo por un momento
cuando lo dije.
—No me di cuenta que todavía lo veías. No lo habías mencionado en
mucho tiempo.
Brian y yo solo habíamos salido unas cuantas veces en un lapso de
un mes. Aunque no me daba las mismas mariposas que Damien, aún no
había encontrado una razón legítima para dejar de casualmente salir con él.
No habíamos hecho más que besarnos; que fue principalmente debido a mi
propia vacilación.
—Sí... ¿Por qué no? Es lo suficientemente agradable.
Damien bajó de golpe su taza.
—¿Él es bastante agradable?
—Sí.
—Te das cuenta de que básicamente solo lo ignoraste, ¿verdad?
Entonces, ¿por qué molestarse en pasar más tiempo con él si no estás loca
por él?
Porque necesito una distracción de ti.
Al mismo tiempo, me encanta estar cerca de ti.
—¿Cuál es el daño en pasar tiempo con alguien?
—El daño es que mientras estás pasando el tiempo, él se está
enamorando más y más contigo. Y voy a tener que echarlo de la propiedad
cuando él esté descontento.
—Creo que estás llegando demasiado lejos.
—Bueno. Ya lo veremos. De todos modos, no deberías estar perdiendo
el tiempo con él si no es exactamente lo que quieres.
—No siempre puedes conseguir lo que quieres. —Estaba segura de
que Damien no tenía ni idea de que pensaba en él cuando lo dije. Pensé que
últimamente había estado haciendo un trabajo bastante bueno en ocultar
mis verdaderos sentimientos por él, yendo con nosotros apenas siendo
amigos. Pero si existía una cosa que aprendí de esto, era que no puedes
controlar tu atracción hacia alguien. Si está ahí, está ahí. Puede ser
ignorado o sobre actuado, pero no controlado. Pero me sentía agradecida
74
por Damien, incluso si las cosas no podían progresar más allá de la amistad.
Página

Por lo menos, ayudó a quitar la atención de Elec.


—¿A dónde te lleva, de todos modos?
—Fondue.
—Al menos él va a sumergir su palo en algo.
—Eres malo.
—¿Le dijiste que te gusta la doble sumergida?
—¿Disculpa?
—Ya sabes... dos chicos... doble sumergida.
—No me gusta eso en absoluto... ni lo haría en la vida real.
—Solo estoy jugando contigo.
—Te gusta hacer eso.
—¿Doble sumergida?
—¡No! Jugar conmigo.
—Me encanta, Chels. Especialmente cuando te ruborizas.
—Nunca me has llamado Chels antes.
—¿No te gusta?
—Elec solía llamarme Chels, así que no, no estoy realmente loca por
eso.
—Bueno, entonces tenemos que llegar a un nuevo apodo.
—¿Qué?
—Voy a pensar en ello. —Sonrió.
—Oh, chico.
Damien apoyó su barbilla en su mano.
—¿Cualquier otro nombre prohibido?
—Sanguijuela.
—¿Sanguijuela? ¿Por qué te llamaría sanguijuela?
—A Elec le gustaba mezclar las letras de las palabras y hacer nuevas
palabras. Una vez se dio cuenta de que, si se mezclan las letras de Chelsea,
se obtiene sanguijuela. Pero luego ambos nos dimos cuenta de que
sanguijuela está escrita con dos E y no A, pero el apodo se quedó10.
—Mmm. Elec no es así de brillante. ¿Qué obtienes si revuelves las
letras de sexagonal?
75
—Ahora me tienes pensando sobre eso. —Reí.
Página

—¿Sexo anal? —Rió entre dientes—. No, espera... está faltando la G.


Sin embargo, veo cómo esa mierda se volvería adictiva.

10 Sanguijuela en inglés se escribe “leeches”


—¿Sexo anal o anagramas? —bromeé.
Damien escupió su café entre risas.
—Sí y sí.
Mirando fijamente a Damien, pensé en cómo al menos, me sentía
agradecida de haber encontrado un amigo y protector en él.
—Eres un buen huevo, Damien. Y también haces buenos huevos.
—Mi madre me enseñó cómo hacer huevos revueltos, pero no cocidos.
—¿Cómo está tu madre? No hablas mucho de ella.
—Ella está bien. Tengo que ir a visitarla pronto. Tyler y yo hemos
tratado de acercarla a nosotros. Está a una hora de aquí por la 101.
—¿No quiere mudarse?
—Todavía vive en la casa en la que crecimos. Creo que sería difícil
para ella salir, ya que hay tantos recuerdos de mi padre allí. Nunca ha
superado su muerte, ni siquiera ha salido con nadie desde que murió.
—Eso tiene que ser duro.
—Ambos seguimos diciéndole que necesita seguir adelante.
—¿Qué le dice ella a eso?
—Dice que cuando realmente amas a alguien tanto como ella amaba
a mi papá, es irremplazable. Dice que prefiere pasar su tiempo sola, tratando
de buscar y conectarse con su presencia espiritual.
—Guau. Dios, eso me hace querer llorar —dije mientras una lágrima
solitaria viajaba por mi mejilla.
—Estás llorando.
—Bien, ¿ves? Ahí tienes.
Se acercó y limpió mi lágrima.
—Sí. Es muy triste verla tan deprimida.
—Sabes, me hace preguntar.
—¿Preguntar sobre qué?
—Me pregunto si hay diferentes niveles de amor.
76

—Definitivamente pienso que los hay —dijo.


Página

—Creo que el nivel de amor que es irremplazable es el nivel más alto.


Quiero decir, incluso después de que Elec rompió mi corazón, nunca sentí
que fuera totalmente irremplazable. Pero eso podría ser porque me lastimó.
No sé si habría sido diferente si hubiera muerto. Y me refiero... un montón
de gente vuelve a casarse después de la pérdida. Así que, claramente, esas
personas fueron capaces de seguir adelante.
—Bueno, me gustaría que mamá siguiera adelante, porque eso no es
manera de vivir.
—Sí, pero no puede.
—Ya lo sé —susurró, haciendo girar su café sin pensar mientras
contemplaba su taza.
—De todos modos, espero encontrarme con ella algún día.
—Vendrá de visita en algún momento.
—¿Por qué no te visita más a menudo?
—No le gusta dejar a su perro solo. Tiene un pequeño terrier que tiene
miedo de mis perros. Dado que tengo a Dudley y Drewfus cada fin de
semana, hace difícil reunirlos.
—Eso apesta.
—Hablando de apestar, tengo que averiguar qué hacer con estos
monstruos la próxima semana.
—¿Por qué?
—Tengo que ir a Los Ángeles.
—¿Qué hay ahí?
—Solo tengo que ocuparme de algunos asuntos. Es demasiado
complicado para meterse en ello.
Umm.
—Oh.
—Sí, así que Jenna obviamente los maneja por la noche, pero estoy
tratando de encontrar un lugar para ellos en las mañanas y durante el día
mientras ella está en el trabajo. No son el tipo de perros que pueden
quedarse solos todo el día.
—Puedo cuidarlos —ofrecí.
¿Qué estoy, loca?
—Chelsea, no insinuaba eso. Nunca te pediría eso. Eres dulce por
77

ofrecerte, pero tú y los perros... no son un combo inteligente.


Página

—Tal vez... pero pensé que supuestamente les gustaba.


—Lo hacen, pero tendrías que recoger su mierda y todo eso. Tampoco
estamos hablando de pequeños guijarros.
—Oh, lo sé. Te he visto limpiando su mierda.
—Algunos días, si comen la mierda equivocada, es como la venganza
de Montezuma. En serio, no podría someterte a eso si estás un poco
mareada.
—Puedo manejarlo completamente, Damien. Puedo decir que estás
estresado por encontrar a alguien para cuidar de ellos. Estoy justo al lado.
Puedo tomarlos para dos paseos antes de irme a trabajar por la tarde y luego
estar aquí por la noche cuando venga a recogerlos.
—¿Hablas en serio?
Los perros miraban hacia delante y hacia atrás entre nosotros al
unísono, como si estuvieran interesados en el resultado de esta
conversación.
—Totalmente.
—Bien. Pero insisto en hacer una reserva en caso de que quieras un
rescate a mitad de semana.
—No lo haré. No soy una desertora.
—Realmente lo aprecio.
—Será un buen ejercicio. A veces veo a tu ex corriendo detrás de ellos
cuando los deja. Básicamente están caminando con ella.
—Sí, solo tienes que mantenerte y seguir la corriente.
—Puedo manejarlo.
No pude averiguar si éstas serían mis últimas celebres palabras.

***

La semana siguiente con Damien ido, necesitaba levantarme


temprano para recoger a los perros de Jenna.
Ese primer día, tuve que admitir que me sentía un poco nerviosa para
conocerla de cerca y en persona. Al mismo tiempo, aunque ella había sido
íntima con el tipo con el que estaba obsesionada y la abandonó. Por lo tanto,
sentí un igual sentido de simpatía y parentesco, viendo como Damien dejó
en claro que tampoco las cosas iban a ninguna parte entre él y yo.
78

Damien me dijo que siempre alimentaba a los perros tan pronto como
Página

los dejaban y luego los llevaba a caminar una hora o dos más tarde. Me
imaginé que podría tratar de dormir entre su desayuno y la caminata y luego
sacarlos antes de ir a trabajar. Por las noches, les daba una comida más y
los paseaba por última vez antes de que ella los recogiera.
Me había dado la llave de su apartamento, así que me preparé un café
mientras esperaba a que llegaran los perros.
La puerta se abrió y me obligué a enderezarme en mi asiento. Dudley
y Drewfus entraron en la habitación delante de ella.
Limpiando mis manos en los pantalones, dije—: Hola, soy Chelsea.
—Sí. Lo sé.
Damien me dijo que Jenna trabajaba como estilista en el centro de la
ciudad. Usaba pantalones negros que abrazaban sus amplias caderas y una
camisa negra con el nombre del salón escrito en lentejuelas. Su físico me
hizo preguntarme si Damien prefería cuerpos más curvos a figuras más
atléticas como la mía. Llevaba su cabello marrón recto en un corte Bob corto.
Ella era definitivamente atractiva, aunque no alguien que caracterizaría
como una bomba. Jenna era naturalmente bonita con grandes ojos
marrones y un estilo moderno según lo exhibido por sus uñas multicolor y
una chaqueta entallada de cuero retro.
—Es un placer conocerte —dije.
—¿Lo es?
—Sí.
—Lo siento. Puedo ser un poco sarcástica. Me dijo que fuera amable
contigo.
—¿Lo hizo?
—Sí. Tal vez no quería que te asustara. —Me dio un vistazo rápido que
me hizo desear haberme vestido un poco mejor—. Probablemente te gusta
él, eso no sucederá, ¿bien?
Estupendo.
—Damien y yo... somos solo amigos.
—Oh, estoy segura de que es la etiqueta oficial. Pero probablemente
te guste, ¿verdad?
—¿Por qué dices eso?
—Porque he estado allí y lo sé por tu rostro. Te estás sonrojando.
—Todo me hace ruborizar. Eso no significa nada —mentí—. Bien, lo
79
que sea, no importa. Él ya ha cerrado la puerta a eso.
Página

—Bien. No te dejará acercarte demasiado, especialmente después de


lo que pasó conmigo. Sin embargo, probablemente te está tomando el pelo,
y todavía tienes esperanza, ¿quizás pensando que puedes cambiar su
opinión?
—No —mentí.
Su boca se curvó en una sonrisa algo empática.
—Por cierto, no te culparía en absoluto. Me da lástima tu situación
porque me recuerda a una época en la que no lo conseguí. Pero
afortunadamente, he seguido adelante.
—Bien, me alegro de oír eso. —Lamentablemente, quería preguntarle
cómo consiguió superarle... sí incluso decía la verdad. Irónicamente, lo
único que me ayudó a superar a Elec fue Damien.
—¿Tienes alguna pregunta sobre los perros?
—No. Me informó sobre su rutina.
—Está bien... bueno, aquí está mi número si necesitas ponerte en
contacto conmigo. —Colocó un pequeño pedazo de papel en el mostrador.
—Gracias.
Después de que la puerta se cerró detrás de Jenna, solté un largo
suspiro y miré a los Doble D. Todavía trataban de recuperar el aliento
mientras me miraban con entusiasmo con sus largas lenguas colgando.
Eran realmente hermosos perros con el pelo liso negro y piel de cobre
acentuando sus patas y caras.
»Su mamá es muy amarga o muy inteligente. Todavía no he
averiguado qué. —Me dirigí al gabinete donde Damien guardaba la comida
para perros—. ¿Tienen hambre? —Cuando empezaron a saltar arriba y
abajo a mí alrededor, bromeé—: Aunque sin tocino, ¿de acuerdo?
Gran error.
A la mera mención de él, comenzaron a volverse locos.
Mierda.
La palabra con “T” tenía que ser prohibida por completo.

***

Para el segundo día, estaba claro que solo existía una manera de
dormir después del desayuno de los perros. Agarré mi teléfono y le envié un
mensaje a Damien.
80

Chelsea: Oye. ¿Estaría bien si me acuesto en tu apartamento por las


Página

mañanas? Es la única manera de que los perros dejen de ladrar.


Damien: Ni siquiera tienes que preguntar. Siéntete como en casa.
Chelsea: Gracias. Realmente lo aprecio.
Damien: Gracias de nuevo por cuidar de ellos. ¿Todo va bien?
Chelsea: Sí. Perfecto.
Damien: Genial.
No era necesario revelar que casi perdí mi control sobre ellos durante
nuestra primera caminata por la mañana o que me tomó cinco minutos para
calmarlos después de esa primera y última mención de tocino. En general,
sin embargo, iba bastante bien.
Como era de esperar, el ladrido cesó cuando entré en el apartamento
de Damien y luego a su dormitorio. Sin embargo, no esperaba que los perros
treparan a la cama conmigo.
Afortunadamente, Dudley y Drewfus eran animales limpios. Jenna
debía lavarlos a menudo porque nunca olían mal incluso cuando estaban
sudorosos.
Entre ellos, cerré los ojos y disfruté el olor de Damien, que saturaba
las sábanas. Hundí mis uñas en la almohada de plumas de ganso, tomé una
profunda inspiración e imaginé por un momento que era él.
Mi corazón comenzó a latir más rápido. Que me hizo darme cuenta de
lo mal que anhelaba estar cerca de él, aunque había estado tratando de
reprimir mis sentimientos para evitar lastimarme. Él no estaba aún con
nosotros, pero aquí en esta cama, en su lugar más íntimo, podía sentir su
presencia fuertemente. Permitiéndome liberar todo el deseo reprimido,
apreté mi agarre en la almohada y aplasté mi cuerpo en el colchón,
imaginando que era el cuerpo duro de Damien debajo de mí. Era una danza
de excitación y frustración realzada por enterrar mi rostro en su olor
embriagador.
Cuando por fin abrí los ojos, Dudley me miraba divertido y me devolvió
a la realidad.
Y finalmente me quede dormida.

***

Al final de la semana, me estaba acostumbrando a dormir con los


perros. Me atrevería a decir que empezaba a disfrutar de la siesta mientras
me hallaba entre ellos.
81

Las cosas fueron bien sin incidentes hasta el jueves. Fue entonces
Página

cuando Drewfus pensó que sería divertido ponerse debajo de la cama de


Damien. Los Doble D tenían que ir a su paseo antes de ir a trabajar. Llegaba
tarde, y no pude conseguir que saliera.
Había una caja de zapatos plana y negra debajo que necesitaba
apartar del camino para llegar hasta él.
Después de que finalmente conseguí que Drewfus saliera de debajo,
mi mano temblaba cuando fui a deslizar la parte posterior de la caja bajo la
cama. Escrito en la tapa en Sharpie color plata se encontraban las palabras
“Caja de Pandora”.
Tan increíblemente tentada de abrirla, la empujé rápidamente debajo
de la cama y me obligué a no pensar en ella mientras llevaba a los perros a
su paseo.
Ese día entero en el trabajo, era imposible dejar de teorizar sobre lo
que podría haber dentro de esa caja. Lo único seguro era que era algo que
quería mantener escondido.
Después de que Jenna recogiera a los perros esa noche, me quedé sola
en el apartamento de Damien. Decidida a recostarme en su cama, seguí
pensando en la caja.
Se me ocurrió una idea. Damien se encargó de entrar en mi cuarto de
baño una vez, agarrando mi Kindle. Había satisfecho su curiosidad a pesar
de mi protesta. También presionó reproducir en el DVD de Elec y sin mi
permiso, así que entendería mi curiosidad, ¿cierto?
Impulsivamente, salté de la cama, me arrodillé, y me arrastré por
debajo, deslizando la caja y abriéndola.
Me hallaba sorprendida al encontrar un revoltijo de cosas, desde
antiguas cartas comerciales hasta monedas a unos cuantos artículos de
periódicos. Al examinar más detenidamente, se me ocurrió que uno de los
periódicos presentaba la necrológica de su padre, Raymond Hennessey. Mi
pecho se tensó. Ahora me sentía un poco tonta por pensar que la caja
contenía algo lascivo.
Luego mis dedos aterrizaron en un DVD que se encontraba dentro de
una caja de plástico. Estaba simplemente marcado “Jamaica”.
Sintiendo una intensa necesidad de saber más acerca de él, eché un
vistazo a la televisión que se hallaba al otro lado de su cama, notando que
había un reproductor de DVD justo al lado. Sin permitirme el tiempo de
dejar que la culpa se hundiera, abrí rápidamente el estuche y coloqué el
DVD dentro.
La primera imagen en la pantalla era un hombre con abdominales
descubiertos. La iluminación era mala. Parecía estar ajustando la cámara.
82
Cuando se inclinó para mirar dentro de la lente, un rápido vistazo de su
Página

rostro reveló que era Damien.


Oh. Mierda.
¿Qué iba a ver?
Por un breve momento, cerré los ojos hasta que oí una voz femenina
en el video.
—¿Está grabando? —preguntó.
—Sí.
Cuando se giró hacia ella, su culo estaba frente a la cámara y llenó la
pantalla. Era perfectamente redondo, musculoso, suave y sin manchas…
todo lo que pensaba que sería. Tenía una marca de belleza del tamaño de
un guisante en su mejilla derecha. Me tapé la boca y no pude evitar reírme
de eso.
Santa mierda. Miraba el culo de Damien.
Hermoso culo.
Necesitaba apagarlo, pero no podía moverme.
Era difícil ver cómo se veía. Su espalda la bloqueaba, pero parecía que
frotaba sus manos por la parte delantera de su cuerpo.
—Dios, estás listo —dijo.
—¿Cómo puedes saberlo? —preguntó seductoramente.
Su voz me dio escalofríos.
Luego, se agachó para agarrar algo, y oí lo que sonaba como la arruga
de una envoltura de condón. Se inclinó sobre ella. Estaba agradecida de no
poder distinguir su rostro.
Ella gimió- —Ame la primera vez que te hundiste en mí.
—¿Sí? Vas amar aún más lo duro que te voy a follar.
Después de un minuto de estar allí congelada, mis ojos estaban
pegados al culo de Damien mientras él empujaba sus caderas y la golpeaba.
Sabía que tenía que parar. Solo escuchando los sonidos que hacía, los que
sabía que me perseguirían durante muchas noches por venir, decidí que
había hecho suficiente daño a mi psique.
Expulsé el DVD, colocándolo cuidadosamente en el estuche antes de
devolverlo a la caja, que deslicé debajo de la cama.
Mi corazón palpitaba incontrolablemente. Realmente no tenía derecho
a ver eso. Eran probablemente hace varios años de edad y una parte del
pasado de Damien que no estaba destinado a los ojos de nadie. De repente,
sentí vergüenza de mí misma.
83
Nunca volvería a hablar conmigo si sabía que había pasado por sus
Página

cosas más personales.


La culpa me alcanzó.
¿Qué hice?

***
De vuelta en mi apartamento, la culpabilidad pronto fue reemplazada
por el más dulce tipo de tortura. La visión del culo de Damien, los sonidos
profundos y guturales de su placer quedaron grabados en mi cerebro,
repitiéndose una y otra vez mientras me llevaba al clímax varias veces esa
noche.
Había sustituido todos los recuerdos de la mujer en el video conmigo
misma, imaginando lo que él sentiría cuando me llenara, esa ronca voz en
mi oído diciéndome lo bien que iba a follarme mientras inhalaba su olor
sobre todo mi cuerpo desnudo.
Este fue mi castigo por husmear, y me hizo comprender aún más
claramente lo que me perdía.
Más tarde esa noche, le confesé todo a Jade en una llamada telefónica
después de su actuación.
—Bloquéalo de tu mente. Seriamente. Intenta fingir que nunca lo
viste.
—Cuanto más trato de no pensar en ello, peor es. Algo así como toda
mi experiencia con el tipo.
—Aquí hay una pregunta interesante —dijo—. ¿Preferirías tener la
amistad que tienes ahora con él o una relación puramente sexual que
sabrías que nunca se convertiría en más? En cualquier escenario, no hay
compromiso.
—Depende de mi estado de ánimo cuando me preguntes. A principios
de esta noche, podría haber dicho que me gustaría el sexo.
—Pero no eres tú, Chelsea. No soy yo tampoco. No creo que sepamos
cómo no apegarnos. Algunas personas son realmente buenas en separar las
cosas, pero nosotras apestamos en eso.
—Tienes razón. Siempre querría más con él. Y porque él y yo tenemos
esta amistad, ya me he enamorado de él como persona. Si pudiera ser solo
sexo sin conexión emocional, entonces tal vez eso sería diferente. Pero es
demasiado tarde para eso. Ya hay una conexión.
—Sabes, solía bromear acerca de que lo deshuesaras y todo eso, pero
ahora casi lo siento por eso, porque nunca supe que esto se convertiría en
84
un serio dilema para ti.
Página

—Quizá debería mudarme.


—No seas tonta. No quieres mudarte.
—No, no lo sé. Ese es el problema. Lo extrañaría como loca... y a los
malditos perros.
—¡Tú y los perros! ¡Eso definitivamente no lo habría predicho!
—Sí. Están creciendo totalmente sobre mí. Mientras no mencione el
tocino.
—¿Cuándo vuelve?
—En algún momento de la tarde del sábado, creo.
—¿La ex tiene a los perros los fines de semana?
—Se alternan. Los perros se quedan aquí este fin de semana porque
supongo que Jenna se va. Así que no los recogerá el viernes por la noche.
Solo se quedarán.
—¡Estos perros son como niños!
—Niños que son prácticamente del tamaño de hombres adultos, sí.
Deberías ver la cantidad de espacio que ocupan en la cama. Pero tengo que
decir, ha sido agradable dormir junto a un cuerpo caliente o dos.
—No es exactamente el tipo de doble equipo que leemos.
Resoplé.
—Definitivamente no.
—Aunque es dulce.
—Sí, realmente lo es.

***

Había decidido dormir en casa de Damien la última noche. De esa


manera, no tendría que salir de mi cama tan temprano el sábado por la
mañana. Si ya estuviera allí, los Doble D podrían dejarme dormir un poco
más.
El viernes por la noche, me acurruqué junto a ambos perros en el sofá
de Damien y vi un documental.
Cuando me retiré a la habitación poco antes de la medianoche, ambos
me siguieron hasta la cama. Con dos perros roncando que me
acompañaban, caí en un profundo sueño.
A la mañana siguiente, me sentí como si uno de ellos estuviera
85
envuelto alrededor de mí. La cama olía a Damien más de lo habitual. Cuando
una mano se movió sobre mi abdomen, mis ojos destellaron abiertos. Salté
Página

y me giré para encontrarme con los ojos azules más hermosos que jamás vi.
—¡Damien! ¿Qué haces aquí?
Colocó su mano en mi cadera y me empujó juguetonamente.
—Esta es mi cama.
Dios, me encantaba cuando me tocaba. Rara vez lo hacía.
Dolorosamente consciente de su mano todavía descansando en mi
cadera, aclaré mi garganta y dije—: Lo sé, pero ¿qué haces aquí tan
temprano?
Deslizó su mano de mi cadera, haciéndome doler por su regreso.
—Conducimos toda la noche.
¿Nosotros?
Mi estómago se hundió.
—¿Quiénes son nosotros?
—Tyler y yo.
—¿Tu hermano fue contigo a L.A?
—Sí.
—¿Hace cuánto tiempo has vuelto, y dónde están los perros?
—Llegué a casa a eso de las cinco de la mañana. Cuando me vieron,
se dirigieron a la sala de estar.
—¿Por qué?
—Saben que no se les permite entrar en mi cama.
Me quedé boquiabierta.
—¿No lo están?
—No. Tomaban ventaja de ti. Saben que deben permanecer fuera de
mi cama cuando yo estoy en ella.
Los perros se hallaban de pie afuera de la puerta, viéndose culpables
cuando los miré. Era un poco lindo.
—No tenía ni idea.
—No es tu culpa. Nunca lo especifiqué. Supongo que confiaba en que
seguirían las reglas. Deben haberte estado amando.
—En realidad, me gustaba dormir junto a ellos. Supongo que podrías
decir que nos vinculamos.
Parecía divertido, Damien apoyó la cabeza en su mano mientras
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seguía acostado frente a mí.
Página

—Mírate... calentando a los perros.


—Simplemente supuse que dormían contigo.
Sacudió la cabeza.
—Eres diminuta comparada a mí. Si compartiera una cama con ellos,
no habría sitio. Nunca dormiría.
—Son roba mantas.
—No puedo agradecerte lo suficiente por cuidarlos. Déjame llevarte a
cenar esta noche.
La decepción me llenó cuando recordé mi cita.
—En realidad, no puedo. Tengo esos planes con Brian.
—Mierda. Está bien. Bueno, tal vez mañana.
—Bien. Me gustaría eso.
—En realidad, hay un nuevo lugar de hamburguesas que se abrió en
Sunnyvale. Al parecer, hay como una línea de un kilómetro de largo para
entrar sin importar a qué hora del día vayas, pero se supone que tienen las
mejores hamburguesas del mundo. Tienen postres locos, también. ¿Quieres
probarlo para almorzar mañana en lugar de cenar?
—Eso suena genial, sí.
—Genial. —Bajó la mirada a mis piernas y luego de nuevo en mí—. ¿A
dónde te llevará el hombre del piano?
—¿Hombre del piano?
—Steinway. Pianos.
—Oh. —Sonreí—. Me olvidé de eso. En realidad, es fondue,
¿recuerdas? ¿Sumergiendo su palo?
—Ah, sí. Bueno, no dejes que se desvíe a Bad Boy Burger. Ahí es donde
vamos.
—Está bien. —Sonreí, perdiéndome en sus ojos por unos momentos
antes de preguntar—: ¿Tu viaje fue exitoso?
—Sí... vi a unos amigos.
—Creí que dijiste que era asunto de negocios.
Hizo una pausa y luego dijo—: Tyler y yo fuimos a reunirnos con
algunas personas sobre algunas cosas que podrían suceder en el futuro, sí,
pero también tenemos algunos amigos en esa área.
Umm.
—Bueno, me alegra que estés en casa.
87

Él sonrió.
Página

—¿Jenna fue amable contigo?


—Lo suficientemente buena.
—Ese es el código de Chelsea para decir que fue una perra total.
—No. No era demasiado amable, pero no una perra.
—Estoy seguro de que te odia.
—¿Por qué?
—¿Acaso no es obvio?
—De hecho, dejé en claro que no existía nada entre nosotros, así que,
¿por qué debería odiarme?
—Porque dudo que crea que soy solo amigo de alguien que luce como
tú.
—Bueno, es la verdad.
La culpa empezaba a entrar mientras pensaba en mi fisgoneo.
De repente me levanté.
—Sera mejor que me ponga en marcha.
Me siguió fuera de la cama.
—Quédate y desayuna.
Entre mis fantasías sobre él ayer y él tocándome, necesitaba alivio…
no el desayuno.
—No, creo que volveré a mi casa. Hoy tengo mucho que hacer.
—Bien. Iré mañana a mediodía, te recogeré para ir al lugar de las
hamburguesas.
—Suena bien.
Los perros empezaron a seguirme por la puerta.
—No, no, no. No vamos a caminar —les dije.
Damien reía mientras me veía tratando de ponerlos en orden.
—Lo siento, pero esta es la cosa más divertida que he visto.
Me arrodillé y dejé que los Doble D lamieran mi rostro.
—Nos divertimos, ¿verdad?
Damien se quedó allí mirándonos con sus brazos cruzados,
tremendamente divertido.
»Su papi está en casa ahora. Ya no me necesitan. Sin embargo, los
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veré pronto.
Página

De vuelta a mi apartamento, me dejé caer en la cama y no pude dejar


de pensar en cómo la mano de Damien se sintió en mi cadera.
Necesitando de liberación, deslicé hacia abajo mis pantalones
preparándome para masturbarme, cuando me hallaba justo en el momento
adecuado, el ladrido comenzó.
Por supuesto.
Página
89
10
Traducido por Myr62
Corregido por Taywong

¿Q uién cambia de ropa diez veces cuando salen a buscar una


hamburguesa?
Esta chica.
No me importaba que Damien fuera mi amigo. Cuando me mirara,
quería que lamentara la decisión que tomó cuando me colocó esa etiqueta.
No pude evitar cómo me sentía.
Anoche, durante toda la cita de fondue con Brian, seguí pensando en
Damien: el culo de Damien, la mano de Damien en mi cadera, mi inminente
almuerzo de domingo con Damien. Fue patético. Me reí de mí misma cada
vez que Brian metía algo en la salsa porque podía oír a Damien bromeando
sobre que eso sería la única cosa en la que se estaría hundiendo. No podía
sacudir a mi amigo de mi mente, y realmente no quería.
Me puse un mini-vestido de Betsey Johnson equipado con un top de
cuero sintético y una falda acampanada púrpura, fui a contestar la puerta.
Los ojos de Damien se abrieron de par en par cuando me miró.
—No me di cuenta de que íbamos a bailar el domingo por la tarde.
—Tenía ganas de vestirme. ¿Tienes algún problema con eso?
—No. Te ves bien —dijo mientras me pasaba por delante del
apartamento.
—Gracias.
90

Damien no se veía tan mal, llevaba una chaqueta de cuero marrón y


Página

pantalones vaqueros gastados que abrazaban su culo.


Miró mis tacones de doce centímetros.
»Aunque, ¿estás segura de que quieres esperar en una larga maldita
fila en esos zapatos?
—¿De cuánto tiempo estamos hablando?
—Hay una media hora de espera, en promedio, solo para llegar a la
puerta. Eso es lo bueno que estas hamburguesas supuestamente son. La
larga espera es parte de la experiencia.
—Dios. Entonces, quizá cambie mis zapatos.
Después de dirigirme a mi habitación para intercambiar mis tacones
por algunos zapatos bajos de bailarina negros, volví a la sala de estar.
—Ahí está mi enana —dijo.
—¿Por qué no oigo a los perros?
—Jenna volvió temprano desde dondequiera que estuviera, así que le
pregunté si se los llevaría. Los dejé en su casa después de la caminata de la
mañana. Funciona mejor, ya que podríamos estar fuera por un tiempo hoy.
Hay otro lugar al que quiero ir si tenemos tiempo después del almuerzo.
—¿Dónde?
—Es una sorpresa.
La idea de llegar a pasar todo el día con él me llenó de emoción.
Era un domingo soleado con prácticamente nada de tráfico en la 101.
Damien tenía las ventanas de su camioneta abiertas, y mi cabello volaba por
todo el lugar.
Me miró y habló en voz alta a través del viento.
—¿Quieres que suba las ventanillas?
—No. Amo esto —grité.
—Yo también.
—¿Te encanta la brisa en el cabello? Estás usando un gorro.
—No. Me encanta tu cabello todo loco así. Me encanta que no te
importa que sea un desastre salvaje. No tienes un hueso remilgado en tu
cuerpo.
Durante todo el viaje, tuve el impulso de acercarme y poner mi mano
en su rodilla, pero por supuesto, me contuve.
Cuando llegamos a Bad Boy Burger, la línea llegaba fuera de la puerta
y daba vuelta a la esquina.
91
—No bromeabas. Este lugar está atestado.
Página

—Las mejores hamburguesas valen la pena.


Después de cuarenta minutos, finalmente llegamos a la parte de la
línea que se hallaba dentro del restaurante. Es una cafetería de estilo, de
modo que una vez que realizabas el pedido, encontrabas un asiento dentro,
o lo tomabas para llevar, o te sentabas en uno de los bancos en el exterior.
Estábamos a unas diez personas de la caja cuando eché un vistazo a
la zona de asientos. Mi garganta parecía que se cerraba, y me sentí mareada.
Parpadeé
No.
Parpadeé de nuevo.
No podría ser.
Está en Nueva York.
No, está aquí.
Elec.
Mi ex se encontraba sentado con su madre y la mujer por la que me
dejó… Greta.
No me vio.
Oh, Dios mío.
Tenía que salir de aquí.
—Chelsea, ¿qué pasa? Te estás poniendo blanca.
Agarré su brazo por apoyo.
—Es Elec.
—¿Qué hay de él?
—Él está aquí.
—¿Qué?
—Detrás de mí y un poco a la derecha.
La cabeza de Damien se dirigió hacia la dirección de Elec.
—¿Qué diablos hace aquí?
—Su madre vive aquí en Sunnyvale. —Soplé un suspiro nervioso—.
Debe estar de visita.
—¿Cuáles son las malditas posibilidades, en serio?
—¿Con mi suerte? Bastante buenas, aparentemente.
92
Él los fulminó con la mirada.
—¿Esa es ella?
Página

—Sí.
—No tiene nada contra ti.
Demasiado nerviosa para apreciar esas palabras, dije—: No quiero que
me vea.
—Entonces probablemente no debería decirte que está mirando en
esta dirección.
—¿Crees que sabe que soy yo?
—No lo sé. ¿Quieres salir?
—Sí. Pero tampoco quiero dar la vuelta.
—¿Crees que dirá algo?
—No lo sé. Pero te garantizo que su madre lo hará. Ella me ama.
Damien volvió a mirar en su dirección antes de poner sus manos sobre
mis hombros.
—Bueno. No te asustes, pero definitivamente está mirando hacía aquí.
—Mierda.
Damien parecía que consideraba algo.
—¿Confías en mí?
—Sí.
—Solo tienes que ir con ello, ¿de acuerdo?
Al no tener ni idea de lo que quería decir, asentí.
—De acuerdo.
Antes de que pudiera preguntar algo más, las manos de Damien se
hallaban en mi rostro, atrayéndome hacia él. Apretó sus labios contra los
míos y comenzó a besarme más fuerte de lo que jamás me habían besado
en toda mi vida.
Mi corazón palpitaba tan rápido, y no sabía si era porque sabía que
Elec nos observaba o por la pura sorpresa de todo o simplemente porque
sabía que esto iba a arruinarme.
Es todo para el espectáculo.
A pesar de que seguía diciéndome que no era real, estoy segura como
el infierno de que no se sentía falso cuando Damien empujó su lengua dentro
y fuera de mi boca. Sus labios calientes y húmedos en los míos eran, sin
duda, los mejores que jamás sentí.
Al reconocer su gusto, todos mis sentidos se debilitaron. Mis piernas
93

se sentían como si estuvieran listas para colapsar, como si lo único que me


Página

sostuviera fueran sus manos todavía envueltas alrededor de mis mejillas.


Abrí más la boca tomando cada una de sus respiraciones como si
fueran mi único oxígeno. Seguí esperando que se alejara, pero en lugar de
eso solo me besó más fuerte, presionando todo su cuerpo contra el mío. No
me importaba donde estábamos o que todavía estuviéramos en una
concurrida fila.
Movió sus manos de mis mejillas y comenzó a pasar sus dedos por mi
cabello, tirándolo ligeramente. Estábamos haciendo una escena. A pesar de
que hacer una actuación para Elec fue su intención inicial, no estaba segura
de fuera solo para el espectáculo
El gemido bajo que se escapó de mi boca era prueba de que se había
dejado llevar por el entusiasmo y estaba perdida en él, también. El beso que
empezó calculado, calmado y sereno ya no era eso, ya que sentía que su
corazón latía contra el mío. Era la sensación más hermosa porque era la
prueba de que no estaba loca, de que esta química que estuve
experimentando no se hallaba en mi cabeza.
Estaba segura de que la gente detrás de nosotros en la fila se abrían
paso al frente en este momento, pero yo me sentía demasiado sumergida en
el beso para notarlo. Seguro que no iba a ser la primera en romperlo, porque
sabía que una vez que pasara, tendría que enfrentar el hecho de que mi vida
nunca sería la misma. Porque no puedo borrar esto. Nunca podría
deshacerlo sabiendo cómo se sentía.
Él desaceleró el ritmo antes de alejarse a regañadientes. Me incliné,
tratando de continuar el beso, pero él giró su mejilla y murmuró—: Mierda.
—Como si la comprensión de lo que hizo finalmente lo golpeara. No tenía
que explicar. Sabía exactamente por qué se sentía enojado consigo mismo.
Eso era exactamente lo que sentía.
Totalmente jodido.
Aturdida y confundida, pregunté—: ¿Todavía están aquí? —No estaba
segura de que me importara más para ser honesta. Solo necesitaba decir
algo.
Damien miró a mi espalda.
—No. Él se fue.
—Bien.
Perdimos totalmente nuestro lugar en la fila. La gente simplemente
nos pasaba por alto.
Ya no tenía apetito, y el olor de la carne molida frita me daba náuseas.
»¿Estaría bien si no regresamos a la fila? De repente no estoy de
humor para una hamburguesa.
94

—Por supuesto. Vamos a salir de aquí.


Página

Una vez en la camioneta, el viaje fue tranquilo y tenso. Damien no me


miraba mientras mantenía los ojos fijos en línea recta. Mi cuerpo se sentía
confundido. Mis nervios estaban disparados, pero al mismo tiempo, me
sentía tan dolorosamente excitada. Mis bragas se hallaban húmedas. Mis
pezones estaban duros. Mi cerebro y mi cuerpo querían dos cosas diferentes.
Mi cuerpo no quería nada más que tirar de él y follarlo hasta el olvido
al lado de la carretera.
Pero mi cerebro quería una explicación de por qué siguió luchando
con sus sentimientos por mí, porque no podía simplemente tomar una
oportunidad y ver a dónde iban las cosas. Siempre me preguntaba por qué
no le importaba lo suficiente como para correr ese riesgo, cuando él era todo
lo que me importaba.
Quería llorar por la pura razón de que mi corazón seguía golpeando
tan rápido como lo hizo cuando vi a Elec por primera vez. Pero ahora sabía
que no tenía nada que ver con mi ex. Mi corazón ya no se encontraba dañado
por Elec; me dolía por Damien. Tenía miedo de que Damien me hiciera un
daño mucho peor de lo que Elec había hecho.
—¿A dónde vamos?
—En algún lugar donde ambos podamos desahogarnos. De todos
modos, era donde planeé llevarte después del almuerzo.
—¿No me lo vas a decir?
—Es una sorpresa.
—Hoy estás lleno de sorpresas, ¿verdad?
Mientras él no respondía, su rostro se volvió inusualmente rojo en
reacción a mi intento de abordar el beso. Solo siguió conduciendo.
Cuarenta y cinco minutos más tarde, estábamos en Santa Cruz, y me
había dado cuenta de dónde me llevaba.
Sonreí. »Vamos al paseo marítimo.
—No he vuelto aquí en años. ¿Tú?
—No desde que era adolescente.
—Mi papá solía traernos a Tyler y a mí aquí todo el tiempo. Muchos
de los mejores recuerdos de mi infancia tuvieron lugar aquí.
—¿Qué te ha hecho querer venir hoy?
—No lo sé exactamente. Solo sabía que quería venir aquí contigo. —
Su admisión me dio mariposas.
Después de que encontramos un lugar de estacionamiento, prometí
95
tratar de sacudir lo que pasó de nuevo en la hamburguesería.
Página

»¿Qué quieres hacer primero? —preguntó.


—Bueno, estoy empezando a recuperar mi apetito.
—Entonces, vamos a alimentarte.
Damien me dejó elegir la comida, y elegí uno de los lugares de puestos
de comida justo en el paseo marítimo. Él pidió pizza mientras yo opté por
una salchicha gigante empanizada en un palo que parecía obscena. Algún
ángel de la perversidad debió de estar riéndose de mí porque esta cosa
incluso tenía una punta brotada que parecía una corona. Por desgracia, no
fue la mejor opción para hoy, dada la torpeza sexual que todavía perduraba
en el aire a nuestro alrededor.
Después de llevar nuestra comida a un banco vacío que daba al
Océano Pacífico, dudaba incluso poner la cosa en mi boca con Damien
observándome. Simplemente parecía estar mal. Bien hecho, Chelsea.
—No sé si lamer esto o morderlo. —Reí.
—De todo lo que podrías haber elegido, ¿tuviste que pedir una polla
gigante?
—Esto solo podría sucederme a mí. ¿Puedes mirar lejos o algo
mientras tomo un bocado?
—De ninguna maldita manera. Quiero un asiento en la primera fila.
—Seriamente, esto tiene que ser como uno de los días más extraños
de mi vida.
—¿De qué hablas? —bromeó.
—Gracias de nuevo por la diversión en el lugar de las hamburguesas.
—El placer fue todo mío —dijo sinceramente.
—Me da gran satisfacción saber que, en lugar de hacer una tonta de
mí misma delante de él, tuve la delantera hoy. Él se fue creyendo que yo era
feliz y seguí adelante, incluso si ese no era el caso. Era el mejor escenario
posible. —Mientras Damien seguía mirándome, dejando que su pizza se
enfriara, tuve una epifanía cuando dije—: Cambiaste la historia.
Su boca se curvó en una sonrisa.
—Sí. Supongo que sí.
—Seriamente. Este podría haber sido el día más devastador. Podría
haberme humillado o perdido mis palabras frente a ellos, pero en su lugar,
no tuve que lidiar con todo eso. Estoy en un parque de diversiones.
—A punto de comer una polla gigante —agregó.
—¿Como esta?
96
Cuando exageradamente pasé mi lengua lentamente a lo largo de la
Página

punta obscena de mi salchicha empanizada, Damien apartó la mirada.


—Bien... eh, mierda. Eso es demasiado.
—Lo siento.
—Maldición, eres una bruja desalmada. —Rió.
Santa Mierda.
Cuando bajé la mirada, su erección era evidente.
—Guau, no se necesita mucho, ¿eh?
—No hoy, no lo hace.
Le acerqué mi salchicha empanizada.
—Salchicha Empanizada, conoce a Asta Caliente.
Me dio su pizza, tomó la salchicha empanizada y se la comió.

***

Después del almuerzo, llegamos al parque de diversiones, y cada


esfuerzo fue hecho para combatir la tensión sexual restante entre nosotros
mientras montábamos casi todas las atracciones en el lugar. Bien, fuimos a
cada atracción que no implicara alturas; no podía manejar esas.
Se sintió tan catártico chocar intencionadamente con Damien en los
autos de choque. Yo le gritaría mentalmente con cada colisión.
“Esto es por decir que solo quieres que seamos amigos”.
“Esto es por traer a esa prostituta pelirroja de vuelta a tu apartamento”.
“Esto es por besarme hoy”.
Cada golpe en él se sentía mejor que el anterior.
—No podemos irnos sin ir a la Cueva Gigante —dijo.
—De ninguna manera. No voy a montañas rusas.
—Vamos, Chelsea. Sostendré tu mano.
¿Estaba enferma por estarlo considerando para poder volver a tocarlo?
—Realmente no quiero.
Dejó de caminar y me miró.
—¿Puedo contarte un secreto?
—Sí.
—Uno de los últimos recuerdos que tengo de mi padre fue montar esa
97
montaña con él. Vinimos aquí la semana antes de que muriera. Eso es parte
Página

de la razón por la que quería volver. No había podido volver aquí desde
entonces. Sentí que ya era hora. Volver aquí se encontraba en mi lista de
deseos, pero no quería hacerlo solo. Te quería conmigo, porque me
reconfortas, Chelsea. —Señaló la montaña gigante—. Abordar esa cosa hoy
es una especie de paso final. Realmente no quiero ir allí sin ti a mi lado. Así
que, verás... yo podría necesitarte para sostener mi mano tanto como tú lo
necesitas.
¿Cómo iba a decir que no a eso?
Al borde de las lágrimas, le dije—: Está bien.
Estaba radiante.
—¿Sí?
—Sí. Vamos antes de que cambie de opinión.
Al igual que muchas cosas en la vida, la anticipación fue mucho peor
que la caída real. Elegí no tomar la mano de Damien, en su lugar optando
por tomarme fuertemente con las mías. La ansiedad que se intensificó en el
camino se desvaneció cuando nos sumergimos por primera vez. Resultó ser
emocionante, y me alegré mucho de haberlo experimentado. Supongo que
la atracción era algo así como Damien: sabía que probablemente iba a
terminar, que en realidad no iba a ninguna parte, pero seguía disfrutando
de los altibajos de conocerlo.
Un poco mareada cuando salimos, dije—: Guau. Eso fue muy
divertido.
—Gracias por ir conmigo.
—Supongo que estamos a mano. Nos ayudamos mutuamente de
diferentes maneras.
Él apartó un mechón de cabello de mi rostro.
—El sol se está poniendo. Solía amar ver todas estas luces desde una
distancia en la playa. ¿Quieres dar un paseo antes de regresar a casa?
Un paseo por la playa con Damien sonaba exactamente como yo
quería terminar el día.
—Por supuesto.
Agarramos un poco de algodón de azúcar y nos dirigimos a la playa
que se había vaciado. Era una noche fría. Damien se quitó la chaqueta y la
tiró sobre mis hombros. El viento soplaba mi cabello en mi rostro y en el
algodón acaramelado. Me sorprendió cuando también se quitó el gorro y lo
puso sobre mi cabeza.
98
—Eso debería retenerlo para que puedas comer.
Página

Me encantó la cálida sensación del tejido en mi cabeza.


—Gracias.
Parecía aún más guapo con el cabello aplanado por el sombrero.
Estaba teniendo dificultades para evitar mirarlo a él en lugar de las
magníficas luces del parque de atracciones en la distancia.
La belleza de esta noche me ponía emocional. Estaba tranquilo aparte
del sonido de las olas rompiendo. Con cada paso, la realización de todo lo
que pasó hoy empezaba a golpearme. En un momento, de repente dejé de
caminar y solo miré hacia las luces en la distancia.
Su voz desde atrás me asustó.
—Dilo, Chelsea.
Me di vuelta para enfrentarlo.
—¿Qué?
—Puedo sentir todos los pensamientos girando en torno a esa
cabecita. Pude sentirlos durante los últimos minutos. Necesitas sacar algo
de tu pecho. Hazlo.
—¿Por qué tuviste que besarme así hoy? —escupí finalmente.
—Pensé que estaba claro por qué te besé.
—Sé por qué lo hiciste... pero ¿por qué tuviste que hacerlo sentir tan...
real?
Su pecho subí y bajaba mientras su respiración se aceleraba. Estaba
luchando antes de susurrar—: Fue real.
—Estoy confundida.
—Cada parte de ese beso fue real, pero todavía no debería haber
ocurrido.
—Supuestamente no hay nada más que una amistad entre nosotros,
¿verdad? Entonces, ¿por qué duele estar a tu alrededor tan mal a veces?
Creo que podría haberlo descubierto esta noche. Es porque me dices una
cosa, pero tus ojos me dicen otra y tu corazón otra. Tu corazón latía más
rápido que el mío hoy. ¿Por qué no lo abres para mí?
Sus ojos parecían doloridos cuando levantó la voz.
—Mi corazón está roto, Chelsea. ¿Bien?
—¿Quién te rompió el corazón? ¿Ella te hizo daño?
¿La chica en ese video?
—¿A quién te refieres?
99
—¿Alguien te lastimó? ¿Es por eso que tienes tanto miedo al
compromiso? ¿Qué te sucedió para hacerte así?
Página

Miró al cielo estrellado antes de hablar.


—Es solo quién soy, como Dios me hizo. No puedo ser lo que necesitas
a largo plazo.
—Ni siquiera me importa el largo plazo.
—Dices eso, pero no lo dices en serio.
—Eres lo que necesito… lo que necesito hoy.
—Y me tienes... como un amigo... siempre. Hoy, sin embargo, te fallé.
No estaba siendo un buen amigo cuando dejé que ese beso se saliera de
control. Me dejé llevar, y lo siento mucho. Pero no volverá a suceder.
No, no lo hará.
Dios, eso duele. Era como si nos hubiera cerrado la puerta y lanzado
la llave. Podría haberme arrojado también un montón de arena en los ojos.
Pero finalmente escuché su mensaje en voz alta y clara.

100
Página
11
Traducido por Myr62
Corregido por Taywong

L
as cosas cambiaron después de la noche en Santa Cruz.
Damien trató de fingir que no sucedió, pero yo simplemente no
podía.
Enojada conmigo misma por mi incapacidad para controlar mis
sentimientos, decidí que evitarlo sería mejor que tratar de lidiar con las
cosas. No quería que fuera testigo de mi debilidad.
Cuando me llamara para desayunar, me inventaría una excusa.
Cuando él pasara, actuaria fría hasta que se diera por vencido y se fuera.
Los perros ladraban más que nunca. Sabía que trataban de hacerme
ir, y me dolía porque los extrañaba. Y lo extrañaba. Simplemente no sabía
cómo estar a su alrededor sin sentir la tristeza de su rechazo.
Seguir siendo su amiga parecía imposible porque estaba bastante
segura de que me estaba enamorando de él.
Mi teléfono sonó una mañana.
Damien: Los perros te extrañan.
Chelsea: Los extraño también.
Damien: No es justo para ellos lo que estás haciendo. ¿No puedes venir
a verlos por cinco minutos?
Chelsea: No puedo.
101
Damien: No son solo ellos. Yo también te extraño.
Chelsea: Lo siento.
Página

Con cada día, el dolor solo empeoraba. Era el mismo tipo de


desesperación que uno experimenta después de una ruptura, pero en este
caso, por supuesto, no hubo una relación romántica.
Después de un par de semanas, básicamente toqué fondo.
Era tarde un viernes por la noche, y decidí que me iba a hacer este
cóctel que leí en una de mis novelas románticas. Se llamaba “Orgasmo
Llorón”. Los ingredientes eran vodka de arándano, Sprite, y bayas frescas.
Después de beber tres de ellos, me hallaba básicamente fuera de mi
culo. Sintiendo los efectos de mi coraje líquido, abrí el sitio de citas que
Damien me creó cuando nos conocimos y decidimos jugar en él.
Por diversión, busqué el perfil de Damien en línea y vi que estaba
activo. Esto significa que, aunque el acceso gratuito se agotó, él pagó para
continuar con la suscripción. Eso también significaba que mientras él elegía
no salir conmigo, estaba usando el sitio para conocer a otras mujeres.
Mi sangre hervía. Mi cabeza ya se sentía desordenada por el alcohol,
pero ahora parecía que se encontraba llena de giros. Mientras que él me
había rechazado continuamente, estaba básicamente aquí, pescando por
sexo. Yo le enseñaría.
Hice clic en la opción para enviarle un mensaje y escribí.
¿Quieres follar?
Mi corazón latía. Probablemente ni siquiera lo vería esta noche. El
pequeño punto que habría estado verde si estuviera en línea permanecía
apagado.
Inmediatamente volví a tratar de eliminar lo que escribí, pero no
existía ninguna opción para hacerlo una vez que un mensaje fue enviado.
Miré más de cerca lo que le envié y me di cuenta de que no había
llegado a través de la forma en que pensé. El auto corrector cambió el
mensaje a: ¿Quieres pato?11
Estupendo. Eso fue suave. No solo hice una tonta borracha de mí
misma para tratar de demostrar un punto, sino que el mensaje en realidad
no tiene sentido en absoluto.
Cerré mi portátil derrotada y casi me desmayé.
Algún tiempo después, el sonido de mi puerta principal cerrándose de
golpe me hizo levantarme de la cama.
Damien caminaba lentamente hacia mí mientras me alejaba de él. 102
Mi corazón se sentía acelerado.
—¿Cómo has entrado aquí?
Página

Damien levantó su llave en respuesta a mi pregunta. Supongo que fue


una pregunta tonta dado que era dueño del edificio.

11 En inglés “fuck” (follar) se escribe parecido a “duck” (pato).


Me apoyé contra la pared.
—¿Acabas de enviarme un mensaje para que viniera y te follara?
—Técnicamente, decía “pato”.
—Técnicamente, estás borracha.
—Técnicamente, puede que tengas razón. —Resoplé.
—Además apestas a alcohol, Chelsea. ¿Crees que es gracioso?
¿Conseguir emborracharte solo así? ¿Diciéndome mierda como esa?
—No, no lo sé.
—¿Crees que es una broma, que puedes decir cosas así? ¿qué no
tienes ningún efecto en mí? Está tomando cada pedacito de fuerza en mi
cuerpo no aceptar tu oferta ahora mismo, tomarte contra esta pared y
follarte tan duro por ser una perra estas dos semanas pasadas.
—Ojalá lo hicieras.
—Si tuviera un condón y no estuvieras borracha como el infierno,
podría haberlo hecho. Y eso me aterra. Eso es el poco control que tengo a tu
alrededor.
—Hazlo.
—No te tocaría así.
—No me tocarías, punto —dije amargamente.
—¿Eso es lo que piensas? No tienes ni idea de lo cerca que he llegado
a perderlo contigo tantas veces. Ninguna idea.
—De verdad. ¿Cuándo?
—Ese día que llegaste con olor a tocino fue una. No creas que no puedo
decir exactamente lo que estás pensando cuando me miras. Eres tan
transparente y me vuelve loco.
—¿Qué quieres decir?
—Estaba medio desnudo cuando abrí la puerta ese día, ¿recuerdas?
Me follabas con tus ojos. Quería arrancarte la camisa más rápido de lo que
los perros lo hicieron. 103
—¿Qué más?
—Esa noche cuando estábamos pasando el rato y corté esa porquería
Página

de mierda de camiseta de ese idiota. Quería cortar todo lo demás de ti


también y follar cada recuerdo de él fuera de ti en ese momento y allí en la
encimera de la cocina. Entonces, quería envolverte con mi propia camisa y
follarte de nuevo. Quieres que continúe, ¿no?
—Sí.
Dios, empezaba a excitarme.
—Cuando nos besamos, no pensé que alguna vez podría detenerme.
No fue el primer beso que tuve, pero fue el mejor beso, Chelsea. El mejor.
Nunca. Nunca quise que terminara.
Suspiré. —Lo sé.
—Y esta próxima cosa... Solo voy a admitirlo porque estás borracha
como la mierda y no lo recordarás mañana.
—¿Qué?
—Cuando estabas lamiendo la punta de esa maldita salchicha
empanizada... quería que fuera mi polla en tu boca. Tan malditamente mal.
Estoy tan duro ahora mismo pensando en tus labios envueltos alrededor de
mi polla. ¿Recuerdas cómo fui a buscar un baño después del almuerzo ese
día? Fui a masturbarme porque no podía dejar de pensar en ti tomando mi
polla en tu garganta.
—Guau.
—Así que sí. Crees que no te quiero. Eso no podría estar más lejos de
la verdad. Siempre estoy a un segundo de perderlo.
No me preguntes qué me obligó a decir lo que salió de mi boca. Solo
tendríamos que culpar al alcohol.
—Sueño con el lunar en tu trasero.
Se apartó un poco y sus ojos se abrieron de par en par.
—¿Qué?
Al darme cuenta del error que cometí, traté de salvarme.
—Tienes un culo increíble.
—Eso no es lo que dijiste. ¿Cómo sabes que tengo esa marca de
nacimiento?
—Um...
—¿Qué diablos, Chelsea?
—He visto tu trasero. 104
—Está bien... me estoy perdiendo algo, porque nunca te he mostrado
mi trasero.
Página

—Lo sé.
—Entonces, ¿cómo lo viste? —Cuando no respondí, él simplemente
dijo—: Chelsea...
Habiéndome apoyado en un rincón tanto literal como figurativamente,
no tuve más remedio que decir la verdad.
—Bueno. Así que ya sabes que estuve cuidando a los perros. Bien,
Drewfus fue debajo de tu cama. Estaba tratando de sacarlo. Había esta caja.
—Tragando, dije—: La abrí. Solo quería saber más sobre ti. Estuvo mal. No
debería haber estado husmeando, pero tenía curiosidad. Este disco decía
“Jamaica” sobre él. Nunca soñé que fuera una cinta sexual. Vi un poco de
ella. Lo siento. Fue un error.
Un silencio largo, muy incómodo siguió. Me miró seriamente
sorprendido, y me hizo sentir mucho peor.
Di algo.
Finalmente, acercó su rostro al mío y susurró—: Pequeña maldita
pervertida.
Seguí esperando que dijera algo más. Mi respiración era errática
mientras me quedaba apoyada contra la pared con su rostro sobre el mío.
Después de varios segundos de silencio, simplemente retrocedió y se
fue, cerrando la puerta detrás de él.

***

—¿No has oído hablar de él?


—No. Lo último que hizo fue llamarme “pequeña maldita pervertida”
antes de regresar a su apartamento esa noche. Ha sido una semana y nada.
—Ay.
—Sí. Recuérdame que nunca vuelva a beber así. Nada bueno viene de
ello.
—Tan extraño que él admitiera todas esas cosas… que quería meter
su polla en tu boca y qué no… entonces está tan rápido llamándote una
pervertida por accidentalmente tropezar con ese video.
—No lo vi accidentalmente durante cinco minutos enteros, Jade. No
lo culpo. Fue una invasión de su privacidad. No hay excusa.
—¿Y ahora qué?
105
—Intentar seguir adelante con esto. Intentar alejarme de él de una vez
por todas. ¿Qué opción tengo?
Página

—¿Todavía estás viendo a ese tipo, Brian?


—No. Él se rindió conmigo. Mejor así. Era un chico agradable, pero no
me sentía tan interesada en él.
—No estás interesada nadie más que en Damien.
—Bueno, eso tiene que cambiar. De hecho, voy a salir con alguien
nuevo este viernes.
—¿Oh, en serio? ¿Alguien del sitio?
—Sí. Su nombre es Mark.
Dudley y Drewfus ladraban una barbaridad en la puerta de al lado,
provocando que Jade se riera.
—Guau, no bromeabas con esos perros. Puedo escucharlos.
—Me mata que no los he visto en tanto tiempo.
Suspiró.
—Esto es realmente una prueba, ¿sabes?
—¿Qué quieres decir?
—Que los hombres y las mujeres realmente no pueden ser amigos, no
si uno de ellos es atraído por el otro.
—Me siento culpable, como si le fallara como amiga porque no puedo
controlar mis sentimientos. Él no ha sido nada más que amable y honesto
conmigo.
—Tal vez lo lograrás con este tipo Mark o alguien más, y eso hará que
de nuevo puedas manejar el ser amiga de Damien algún día.
—Cada vez que pienso en pasar de estos sentimientos por Damien,
solo me pone triste. No me parece natural. No puedo explicarlo. Se siente
como si una parte de él lo está obligando a alejarse de mí, todavía hay esta
atracción que está siempre presente. No puedo imaginar dejar ir mis
sentimientos mientras esa contradicción exista.
—Bueno, no puedes correr en círculos para siempre. Te ha dicho de
todas las maneras que él no siente que haya un futuro allí. En algún
momento, independientemente de sus razones, solo tienes que escucharlo.
—Esas son sus palabras, sí. Pero su corazón... debías haber oído la
forma en que golpeaba cuando nos besamos. Creo que esa es la razón
principal por la que no puedo aceptar lo que me está diciendo.
—No quiero verte perdiendo este precioso tiempo de tu vida, ansiosa
106
por alguien que no va a estar ahí para ti al final. Él te dijo su parte. Supongo
que simplemente no entiendo por qué no estás escuchando en este
momento.
Página

Eso era difícil de oír, y realmente no tenía respuesta. Las cosas del
corazón no siempre eran lógicas o fáciles de explicar.
Esa tarde, después de que Jade y yo dejáramos el teléfono, hice un
poco de café y me senté en mi ventana. Damien pintaba en el patio. Sabía
que esta era la hora del día en que el sol daba justo cuando él trabajaba en
su arte. Yo no me hallaba normalmente en casa en ese momento, pero había
tomado un día personal.
Me senté y lo observé durante casi dos horas mientras pintaba una
montaña con una puesta de sol detrás. Era increíble cómo algo que comenzó
como una serie de líneas rociadas podría ser transformado en una imagen
tan realista con la mezcla correcta de colores.
Me preguntaba en qué pensaba y qué le hizo decidir dibujar una
montaña y una puesta de sol. Los perros se encontraban sentados
observándolo con sus lenguas colgando, y eso me hizo sonreír. Me tomó todo
lo que había en mí para evitar salir y unirme a ellos, pero no quería
interrumpirlo o, peor aún… molestarlo.
Mi teléfono sonó, interrumpiendo la sesión de acecho. Era Ariel del
centro juvenil.
—Hola, Ariel. ¿Qué pasa?
—Te estaba buscando, pero no estás aquí hoy. Dijiste que podría
llamarte en cualquier momento si te necesitaba, ¿no?
—Sí. Por supuesto. ¿Qué pasa?
—¿Me prometes que no te enojarás conmigo?
—Lo prometo.
—Tuve sexo con Kai.
Mierda.
—Guau. Bien. ¿Estás bien?
—Creo que sí. Quiero decir, no fue tan genial.
Reí interiormente.
—Sí, las primeras veces no lo son.
—Ahora lo veo.
—¿Qué te hizo decidir dar ese paso?
—Me daba curiosidad. Quería ver si nos acercaba más. Y lo amo.
—Bien, siempre y cuando estés bien con eso y no te sientas obligada
107
a hacer algo por lo que no estás lista.
—De todos modos, ahora es demasiado tarde, ¿no?
Página

—No es demasiado tarde para dejar de tener relaciones sexuales.


—Solo pensé que me sentiría diferente... mejor acerca de las cosas...
y no lo hago.
—El sexo a veces solo complica las cosas aún más.
Dios, mira quién habla. Era como si necesitara mi propio consejo.
—Casi me siento más asustada que antes —dijo.
—Puesto que eres tan sincera conmigo, te voy a decir algo muy
personal.
—Bien.
—Me preguntaste hace un tiempo si conocí a alguien desde Elec. En
ese momento, no había nadie, pero desde entonces, he conocido a alguien.
Se convirtió en un muy buen amigo, pero el problema es que terminé
desarrollando fuertes sentimientos por él.
—¿Has tenido sexo con él?
—Bien, aquí está el asunto. Aunque somos adultos, lo que lo hace
menos arriesgado que a tu edad, él no quiere dar ese paso conmigo. No es
porque no se sienta atraído por mí. La tentación está ahí. Pero por alguna
razón, él no siente que pueda comprometerse conmigo a largo plazo. Por lo
tanto, tomó la decisión de no dejar las cosas ir más lejos, porque entiende
que el sexo complica las cosas, y está tratando de proteger mis sentimientos.
Tiene razón, porque una relación sexual no es un paso que alguien deba
tomar a menos que esté seguro. Aunque me gustaría que las cosas fueran
diferentes, en el fondo, respeto su decisión. Lo respeto mucho por no usarme
o por aprovecharse de mi vulnerabilidad y por no querer herirme.
De una manera extraña, me hizo amarlo aún más, lo que era tan
jodido.
—¿Estás llorando? —preguntó Ariel.
Limpiando mis ojos, reí entre mis lágrimas.
—Lo siento.
—Está bien.
—Ya ves... a veces, los adultos también necesitamos hablar.

***
108
Todos los días me decía que hoy era el día en que iría a Damien y me
disculparía, y cada día dejaba pasar la oportunidad. Nunca se sentía como
Página

el momento adecuado.
A veces, la vida no espera el momento adecuado. A veces, una
situación repentina reúne a la gente si está lista para ello o no.
Un miércoles, al llegar a casa del trabajo, el conserje del edificio se
hallaba de pie afuera con uno de los perros —pero no los dos— y entonces
me pareció extraño. Al verlo más de cerca, me di cuenta de que estaba con
Dudley.
—Hola, Murray. ¿Qué está pasando? ¿Dónde está Damien?
La expresión de su rostro me preocupó.
—Drewfus fue atropellado por un auto hoy.
Mi estómago se hundió.
—¿Qué? ¿Está bien?
—No estoy seguro. Lo llevó al hospital de animales. El jefe parecía muy
nervioso.
Dudley normalmente estaría saltando arriba y abajo a mí alrededor,
pero en su lugar, se encontraba tranquilo y no parecía él mismo.
—¿Dudley lo vio pasar?
—Creo que sí. Yo no estaba aquí. Supongo que Drewfus solo despegó
de repente, y todo sucedió tan rápido.
Mi corazón dolía por Damien. Los perros eran su vida. Llena de temor,
saqué mi teléfono y le envié un texto.
Chelsea: ¿Drewfus está bien?
Pasaron varios minutos antes de que él respondiera.
Damien: Está en cirugía. Algunos miembros rotos y daños internos. No
sabré más hasta que salga.
Exhalando un suspiro de alivio de que el perro estuviera vivo, escribí.
Chelsea: Estoy con Murray. ¿Puedo llevar a Dudley a tu apartamento?
¿Qué puedo hacer?
Damien: Eso sería genial.
Chelsea: De acuerdo. Todavía tengo mi llave de la última vez.
Damien: Gracias.
Chelsea: Por supuesto.
Una vez dentro del apartamento de Damien, me rompió el corazón al
109
ver cómo Dudley parecía nervioso mientras buscaba frenéticamente por
todas las habitaciones a su mejor amigo. Los Doble D eran como brazos
derechos el uno del otro. Si vió ocurrir el accidente, eso tenía que haber sido
Página

traumático.
También se negó a comer, lo cual era muy diferente a él. No sabía qué
más hacer. Cuando me senté en el sofá, él saltó para unirse a mí y apoyó su
barbilla en mi estómago. Comencé a masajear lentamente su suave cuero
cabelludo para calmarlo. No podía pensar en ningún propósito mejor para
mí hoy que estar consolando a este animal. Mis dedos continuaron
acariciando su frente hasta que sus pálidos párpados se cerraron. Se quedó
dormido.
Como no había orinado desde que volví del trabajo, cuidadosamente
deslicé mi cuerpo de debajo de Dudley para usar el baño de Damien.
Al regresar, me di cuenta de un bloc de notas en el mostrador de la
cocina que parecía tener un número de cosas diferentes garabateado en ella,
desde números de teléfono a artículos comestibles y garabatos. Pero fue la
palabra escrita al azar en la esquina del bloc de notas en una elaborada
fuente de graffiti que realmente se destacaba: Chelsea.
En medio de un día tan triste, eso me hizo sonreír y me llenó de
esperanza. Prometí no leer en él y solo apreciarlo por lo que era: la
verificación de que estuvo pensando en mí, ya sea como un amigo o de otra
manera.
Aunque me moría por una actualización de Drewfus, opté por no
molestar a Damien. Me contactaría cuando estuviera listo. Así que, regresé
a mi lugar en el sofá al lado de Dudley. Ahora se había despertado, pero
lucía hosco y letárgico.
La puerta se abrió poco después de las once de la noche. Dudley
comenzó a jadear mientras corría hacia ella en busca de su mejor amigo.
Damien llegaba solo y se arrodilló, frotando sus dedos a lo largo de la cabeza
de Dudley.
Hablando en voz baja, dijo—: Está bien, amigo. Está bien. No está
aquí, pero va a estar bien. Va a estar bien.
Con mi mano en mi palpitante corazón, solté el aliento que había
sostenido. Todavía arrodillado, Damien me sonrió, y de repente todo parecía
estar bien en el mundo. Había deseado ver esa sonrisa dirigida hacia mí de
nuevo.
Permaneció agachado durante un rato, tratando lo mejor que pudo
para tranquilizar a Dudley.
Damien finalmente se levantó y caminó hacia mí mientras Dudley
permanecía junto a la puerta esperando con la esperanza de que Drewfus
llegara en cualquier momento.
110
Sin saber qué decir o hacer, mi cuerpo se puso rígido. Damien me
sorprendió cuando me atrajo hacia él y me abrazó fuertemente mientras
Página

dejaba escapar un largo suspiro en mi cuello. Mi cuerpo se relajó en él


mientras continuábamos sosteniéndonos.
—¿De verdad va a estar bien?
Dio un paso atrás para mirarme.
—Sí. El veterinario piensa así. Tienen que mantenerlo allí por un par
de días. Él va a tener un poco de recuperación, pero lo conseguirá.
—Dios, no tienes idea de lo asustada que estaba por ti.
—Yo también.
—He estado rezando con tanta fuerza.
—Gracias. Funcionó.
—¿Está bien Jenna?
—En realidad, ella todavía está en el hospital. Sin embargo, entramos
un poco en ello. Ella estaba siendo un dolor en el culo. Estoy malditamente
agotado.
—¿Hablaste con ella sobre el accidente?
—Sí. Me acusó de no observarlo lo suficientemente cerca.
—Eso es una mierda. Darías tu vida por esos perros.
—Casi lo hice cuando corrí tras él, Chelsea.
La idea de que algo le pasara a Damien me hizo enfermar.
—¿Cómo sucedió el accidente?
—Vio a un perrito en el lado opuesto de la carretera. Drewfus se vuelve
loco por los perritos. De todos modos, traté de detenerlo, pero él se alejó más
rápido de lo que podía atraparlo. El Corolla no tuvo la oportunidad de
detenerse. Tiene suerte de que la mujer no fuera más rápido.
—Pareces agotado.
—¿Dices que parezco una mierda, mujer?
Se dejó caer en el sofá y frotó sus ojos.
—Debería irme y dejarte descansar un poco.
—No.
—¿No?
—¿Puedes quedarte? —Cuando no respondí, dijo—: Por favor.
Asentí.
111
—Me puedo quedar.
Página

Él dio unas palmaditas en el lugar.


—Ven a sentarte a mi lado.
—Bien.
Reclinó la cabeza en silencio hasta que finalmente se giró hacia mí.
—Buen intento.
—¿Qué quieres decir?
—Tratabas de dejar de hablarme por lo que pasó entre nosotros.
—Esta noche no es el momento adecuado para traer esas cosas.
—Nunca ibas a plantearlo. Si no fuera por lo que sucedió con Drewfus,
todavía me estarías evitando.
—Lo siento. Pero tienes razón. Prefiero olvidar esa noche. Todo es
mortificante.
—¿Por qué es mortificante? Estabas borracha. Tuvimos un momento.
Las mierda pasa.
—Me llamaste una pequeña pervertida.
—Eres una pequeña pervertida.
—Gracias por confirmar eso.
—No es una mala cosa. Me encanta que seas una persona
sexualmente curiosa.
—¿Te encanta que haya visto tu cinta sexual?
—No. Eso no me gusta. Pero no te estoy criticando por tu curiosidad.
Eres humana. —Continuamos mirándonos fijamente uno al otro, hasta que
dijo—: Estás queriendo preguntarme algo. Adelante. Pregúntame.
—¿Quién es ella?
—Una exnovia llamada Everly. Hicimos un viaje a Jamaica. Ese video
tiene más de cinco años. Ahora está casada con un bebé. Es una maldita
vieja noticia, Chelsea.
—¿Es la razón por la que estás tan jodido?
—Guau... no me di cuenta de que estaba jodido. ¿Y me acusas de
insultarte? —Rió entre dientes—. No. No tiene nada que ver con nada. Ella
es solo un pequeño capítulo de mi vida. Everly pensó que sería divertido
recordar ese día. Tiré ese disco en una caja donde siempre guardaba mierda
al azar. Ni siquiera lo he visto una vez. Olvidé que incluso lo tenía hasta que
me lo recordaste. Fin de la historia.
—Pensé que mi admisión sobre el video era por lo que estabas enojado,
112
el porqué te fuiste.
—Dios no. Nunca fue sobre el video. No me importa una mierda.
Página

Estaba molesto por el mensaje que me enviaste.


—Estaba jugando. Me disgustó un poco que tuvieses un perfil activo.
Me dio celos. —Sacudí la cabeza—. ¿Por qué admito esto?
—Porque eres honesta. Respeto eso. Ya que estamos siendo
honestos... hablando del sitio... no quiero que salgas con ese tipo Mark hasta
que tenga la oportunidad de comprobarlo.
—No puedes dictar con quién salgo. —Hice una pausa para meditar
cómo incluso sabía sobre eso—. ¿Cómo sabes lo de Mark?
—No eres la única que sabe cómo husmear, Sherlock.
—No te estoy siguiendo. ¿Eres un hacker o algo así?
—Creé esa cuenta. ¿Recuerdas, genio? Por el amor de Dios, nunca
cambiaste el maldito nombre de usuario y la contraseña. Todo lo que
necesito hacer es escribir tu nombre y “fuego3”, y veo todo lo que haces.
—No tienes derecho a espiarme así.
—No te espiaba. Intentaba mantenerte a salvo.
—¿Cómo es eso tu asunto?
—Porque eres mi mejor amiga. Eso te convierte en mi asunto.
Su admisión me dejó sin palabras por un momento.
¿Su mejor amiga?
—¿Lo soy?
—Bueno, lo eras... hasta la noche en que me preguntaste por el pato
y luego dejaste de hablar conmigo.
—No sabía que sentías algo tan fuerte por nuestra amistad.
—Bueno, ahora lo sabes.
—Sí. Supongo que sí.
—De todos modos... sobre ese tipo Mark. Tengo un mal presentimiento
sobre él. Consigue su apellido y déjame comprobarlo antes de salir con él.
¿De acuerdo?
—Bien.
—¿Ya comiste?
—No. 113
—No voy a poder dormir. Necesito alejarme de Drewfus. ¿Por qué no
hago una pizza? —Se levantó del sofá antes de que yo pudiera contestar.
Página

—Bueno. Solo si puedo ayudar.


—No hay mucho que hacer. Puedes entretenerme mientras lo hago.
¿Qué hay sobre eso?
Apoyando mis brazos contra la encimera, lo vi mientras sacaba la
masa de la nevera.
—¿Cuándo empezaste a hacer tu propia pizza?
—En realidad, solía trabajar en una pizzería y en una tienda con mi
hermano cuando éramos más jóvenes.
—Eso lo explica.
—Ty y yo solíamos competir por los afectos de esta chica que había
entrado. Un día nos desafió. Pidió dos pizzas y nos dijo que cada uno de
nosotros hiciéramos una. Quería ver cuál le gustaba más. El creador de la
pizza ganadora conseguía una cita con ella.
—¿Quién ganó?
—Nunca llegó tan lejos. Empezamos una pelea antes de que
empezáramos. Maldita harina y pepperoni por todas partes. El propietario
nos despidió por hacer una escena.
—Guau.
—Años más tarde, llegamos a la conclusión de que la chica era una
perra por siempre ponernos uno contra otro. Fue una buena lección.
—Entonces, ¿tú y tu hermano fueron competitivos al ir creciendo?
—Algo. Después de que mi padre muriera, ambos nos convertimos en
los hombres de la casa y teníamos más responsabilidad que muchos de los
niños que conocíamos. La depresión de mi madre era bastante mala…
todavía lo es hasta el día de hoy… aunque los peores años fueron los
primeros después de que mi padre murió. El estrés sacó lo peor de nosotros.
Amo al chico, pero definitivamente tenemos la misma racha competitiva.
—¿Que hace él para ganarse la vida?
—Es gerente de un restaurante, pero está pensando en mudarse a Los
Ángeles para seguir actuando a tiempo completo. Ha tenido algunas
actuaciones aquí en el área de la Bahía. Tyler no es tan práctico como yo
cuando eso viene de sus ahorros. Hago lo que quiero con mi pintura y todo,
pero eso es porque también tengo este edificio al que recurrir.
—No puedo creer que nunca me dijiste que tu hermano es un actor.
Sabes que mi hermana, Jade, es una actriz en Broadway.
—Sí... lo mencionaste. ¿Qué hace tu otra hermana?
114
—Claire. Es maestra. Las tres no podríamos ser más diferentes.
—¿En qué manera?
Página

—Bueno, Claire es la mayor. Es la más sensata. Nunca se metió en


ningún problema real. Se casó con su amor de la escuela secundaria. Jade
es la más joven. Alta, aspecto de modelo, empresaria, extrovertida…
completamente presumida. Es divertida como el infierno, y soy más cercana
a ella. Entonces, estoy yo. Soy pequeña, medio loca y ni sensible ni
extrovertida. Solo... —Vacilé.
Damián respondió—: Peculiar y dulce... adorable.
—No iba a decir eso.
—Bueno, esa es mi opinión.
—Supongo que también dirás un poco pervertida.
—No. —Hizo un guiño—. Yo diría que muy pervertida.
Comimos la pizza en el piso de la sala mientras Dudley se sentó entre
nosotros. Finalmente recuperó su apetito y comió algunos de nuestros
restos. La televisión se encontraba encendida, pero no estábamos prestando
atención mientras conversábamos, teniendo conversaciones fáciles sobre
nuestras familias y los últimos acontecimientos con los inquilinos en el
edificio.
Todo era legal hasta que nuestra atención se dirigió a una escena de
sexo gráfico que formaba parte de la película a la que supuestamente no le
prestábamos atención. Las cosas comenzaron a ponerse incómodas
realmente rápido. Damien agarró el control remoto y cambió el canal lo más
rápido que pudo.
Me levanté del suelo.
—Creo que es hora de que me dirija al lado.
—¿Estás segura?
—Sí.
Dudley tenía otros planes. Mientras me dirigía hacia la puerta,
comenzó a gemir.
Me agaché.
»Lo siento. Tengo que irme, amigo.
Comenzó a lamer mi rostro mientras le rascaba la cabeza.
»Sé que no quieres que me vaya.
Me escapé rápido, pero tan pronto como regresé a mi apartamento, el
aullido comenzó. Dudley no iba a dejarme ir fácilmente.
115
Mi teléfono sonó. Era Damien.
Página

—Empezó a asustarse cuando te fuiste. ¿Crees que puedes volver?


Solo por esta noche. Está jodido.
—Es muy tarde.
—Puedes dormir en mi cama con él.
—¿Dónde vas a dormir?
—En el sofá.
—Supongo que ninguno de nosotros dormirá si no voy, ¿eh?
—Yo diría que es una apuesta segura.
—Está bien, déjame cambiarme a mi pijama.
Damien dejó escapar un suspiro en el teléfono.
—Gracias.
La idea de dormir allí no me sentaba bien. Aquí estaba tratando de
superar mis sentimientos por él, y me hallaba a punto de pasar la noche en
su apartamento por primera vez con él allí. Era por el bien de Dudley, pero,
aun así.
Después de cepillar mis dientes y cambiarme a los pantalones de
pijama y la camisa de dormir de algodón de manga larga, volví a la puerta
de Damien.
—Te ves cómoda. —Sonrió—. Gracias por volver.
—Voy a ir directamente a la cama —dije, caminando junto a él y hacia
el dormitorio.
Dudley me siguió, parecía comprender exactamente por qué regresé.
Damien había doblado las sábanas justo para nosotros y encendió la
pequeña lámpara. Habían pasado tantas cosas entre nosotros desde la
última vez que dormí en esta cama. Tuvimos ese beso asombroso, pero
también logró destruir la mayor parte de mi esperanza.
Realmente quería volver a mi apartamento, pero no podía hacer eso a
Dudley.
Dormí sobre mi estómago mientras el perro se acurrucaba a mi lado.
El olor de Damien permanecía en la funda de la almohada tal como lo
recordaba, pero ya no me daba gusto inhalarlo. Me hacía sentir nada más
que tristeza y doloroso anhelo.
Me odiaba por ser incapaz de sacudir esto, por mi incapacidad de
apreciarlo como amigo. Tal vez yo era demasiado vulnerable para una
amistad con un hombre porque las heridas de mi ruptura con Elec seguían
frescas. Tal vez si esto fuera otro tiempo en mi vida, podría haber manejado
116
mejor la situación con Damien.
Damien se levantó para usar el baño que estaba justo fuera de su
Página

dormitorio. Escuchándolo hacer pis, me lancé y me giré.


Debe de haberme oído porque se detuvo en la puerta. Apenas podía
distinguir la silueta de su torso desnudo y esculpido en la oscuridad.
Su voz era baja.
—¿Necesitas algo?
—No, estoy bien.
—Dudley está fuera, ¿eh?
—Sí. —Mis respuestas fueron cortas para coincidir con mi extraño
temperamento esta noche.
—¿Estás bien? —preguntó.
No respondí.
En lugar de volver al sofá, Damien se acercó a la cama y se sentó en
el borde. Puso su mano en mi cabeza y pasó lentamente los dedos por mi
cabello. Ese simple gesto fue mi perdición.
—Por favor, no me toques.
Aparentemente sorprendido por mi brusca reacción, su mano se
detuvo.
—Lo siento. No iba a hacer nada, Chelsea. Solo estaba…
—Oh, sé que no lo es. Créeme, lo sé. —Se quedó callado y continué—
: Sigues enviándome mensajes contradictorios, Damien. Para que conste,
me encanta cuando me tocas, pero es mejor para mí si no lo haces. Has sido
muy sincero conmigo. Has dejado claro que no hay futuro. Aprecio mucho
tu honestidad. Pero no puedo manejarlo cuando me tocas. Simplemente no
entiendo por qué no puedo ignorar estos sentimientos a pesar de todo lo que
has dicho. A veces, honestamente pienso que sería mejor si...
—¿Qué? ¿Mejor si qué?
Cerré los ojos con fuerza, deseando que las palabras salieran.
—Mejor si me mudo.
—No digas eso, Chelsea.
—No de inmediato. Tal vez si solo empiezo a mirar informalmente. No
veo otra solución. No quiero verte con otras mujeres. Nuestras paredes son
delgadas.
—¿Y si prometo no traer a nadie a casa?
—Eso no es realista, y no deberías tener que hacer eso para proteger
mis sentimientos.
117
—Haré cualquier cosa para evitar que te mudes.
—No.
Página

—¿Eso es? ¿Realmente quieres eso? Nunca nos veríamos. ¿Eso te


haría feliz?
—No. Realmente no lo haría. Pero todavía podríamos ser amigos. Te
quiero en mi vida. Simplemente no quiero saber todo lo que haces, o verte
hacerlo, con la persona que prefieras, bajo las circunstancias.
—Te necesito al lado. No te vayas. Lo solucionaremos.
—No puedes tener ambas cosas, Damien. No puedes mirarme como lo
haces. No puedes llamarme en medio de la noche para dormir en tu cama
con tu perro. No puedes mantenerme cerca y tratarme como si fuera una
gran parte de tu vida y esperar que no me apegue a ti. Es antinatural e
insalubre, y si es tu intención o no, me estás lastimando. —Mierda. Mis ojos
comenzaron a llenarse de lágrimas. Como ya me había burlado de mí misma,
continué—: Nunca olvidaré ese beso. Nunca podré deshacerlo sabiendo
cómo se sintió. A veces, desearía poder hacerlo.
Él exhaló.
—Yo tampoco lo olvidaré nunca.
—Sé que tienes las mejores intenciones. Sé que no quieres herirme.
Pero voy a usar tus propias palabras... esto no tiene nada que ver contigo y
todo que ver conmigo. Por eso tengo que irme. Es algo en lo que he estado
pensando durante un tiempo.
Todavía en el borde de la cama, Damien puso su cabeza entre sus
manos.
—Lo siento mucho —susurró—. Malditamente lo siento.
Mi corazón nunca se sintió más pesado que en este momento. Todavía
tan confundida, solo estaba segura de dos cosas.
Uno: tenía que mudarme.
Dos: me encontraba desesperadamente enamorada de él.

118
Página
12
Traducido por Myr62
Corregido por Taywong

—N
o puedo creer que realmente estás pasando por esto
—dijo Jade.
Estaba reuniendo las cosas que no estaría guardando
en una bolsa de basura mientras conversaba con mi hermana antes de una
de sus actuaciones.
—Una gran parte de mí no quiere. Me siento muy segura aquí. Pero,
para mí cordura, es necesario.
—¿Te dejará salir de tu arriendo?
—Lo está.
—Eso es bueno, porque podría haber sido totalmente un idiota al
respecto.
—Sabe por qué me voy. En estas circunstancias no sería un idiota.
Hemos sido cordiales desde la noche en su cama cuando lo perdí con el
pobre perro durmiendo junto a mí. Damien no está contento con esto, pero
creo que entiende. Sabe que no puede detenerme.
—Por cierto, ¿cómo está el perro lesionado?
—Drewfus está bien. He estado yendo allí a visitarlo. Todavía se está
recuperando, cojeando. Pero, gracias a Dios, él estará bien.
—Bueno. ¿Cuándo te mudas? 119
—En un par de semanas. El nuevo lugar no está vacante todavía.
Estoy empacando lentamente todas mis cosas pequeñas. Mamá y papá
vienen a ayudarme con las cosas grandes el día de la mudanza.
Página

—Ojalá pudiera volar y ayudar, pero no voy a recibir ningún descanso


en el show por un tiempo.
Después de una breve pausa, pregunté—: ¿Crees que estoy siendo
ridícula?
—¿De qué manera?
—Mudarme porque no puedo controlar mis emociones. En un mundo
ideal, aprendería a lidiar con ello, ¿no?
—Bueno, no parece que tus sentimientos por él sean fáciles de
controlar. Te estás quitando de una situación que sabes que será dolorosa
para ti a largo plazo. Y estás siendo sincera con él en vez de inventar excusas
para irte. Eso es valiente. Así que, no, no creo que estés siendo ridícula,
hermana. Creo que él es ridículo.
Dejando escapar un suspiro aliviado, dije—: Gracias.
—Más personas deberían ser abiertas sobre sus sentimientos, incluso
si duele. —Sonó la voz de alguien en un intercomunicador en el fondo—.
Mierda. Tengo que irme —dijo.
—Gracias por escuchar, como siempre. De todos modos, tengo que
correr y llevar de vuelta algo de esta mierda al contenedor.
—Nos vemos después, hermanita.
En mi camino de regreso de sacar la basura, una voz detuvo mis pasos
justo cuando abría la puerta de mi apartamento.
—Tienes que ser Chelsea.
Sonaba como Damien.
Cuando me giré hacia él, por una fracción de segundo, pensé que era
Damien. El tipo parado en el pasillo se parecía él. Tuve que parpadear un
par de veces antes de que se hundiera que este era su hermano.
—Sí. Hola. Y tú eres Tyler.
Con una sonrisa de megavatios, dijo—: Llámame Ty.
Santa sensualidad.
Hay más de ellos.
—Ty. —Sonreí—. Encantada de conocerte.
—Lo mismo aquí.
Al mirar más de cerca, no era exactamente la viva imagen de su
hermano. Tyler era más impresionante como una estrella de cine mientras
120
que Damien era más áspero alrededor de los bordes. Pero tenía los mismos
hermosos ojos azules que Damien, la misma piel bronceada (menos el brazo
Página

tatuado), la misma estructura ósea, la misma fuerte complexión y la misma


sonrisa coqueta. Dios. Quería nadar en su piscina genética.
La puerta se abrió. Damien salió sosteniendo uno de esos
encendedores para la barbacoa.
—Olvidé darte el...
La expresión de Damien se oscureció mientras él me miraba
sospechosamente y luego hacia su hermano. Tragó.
—Veo que has conocido a Chelsea.
—Lo hice. Te lo tenías bien callado, D. Me dijiste que era bonita. No
dijiste que era impresionante.
—Cierra el pico o tendré que derribarte.
Guau.
Mis mejillas ardieron.
Ty sonrió, parecía no verse afectado por la amenaza de Damien
mientras tomaba el encendedor de su hermano. Me miró.
—Te he hecho sonrojar.
Damien se apresuró a decir—: Todo la hace sonrojar.
Aclaré mi garganta y me giré hacia él.
—¿Están los perros con Jenna?
—Sí.
—Lo supuse. Esta tranquilo allí. —La mirada de Damien se quedó en
la mía un poco antes de que Tyler interrumpiera nuestro tenso concurso.
—Estábamos a punto de hacer filete afuera en la barbacoa. Deberías
acompañarnos a cenar.
—Estoy seguro de que Chelsea tiene mejores cosas que hacer... con la
mudanza y todo —dijo Damien.
Pareciendo verdaderamente confundido, su hermano miró entre
nosotros.
—¿Qué mudanza?
—Se está mudando a otro apartamento.
—¿En este edificio?
—No. Cruzando la ciudad —respondió Damien.
Ty pareció sorprendido.
121
—¿Por qué?
Finalmente hablé—: Es una especie de larga historia. Necesitaba un
Página

cambio de ritmo.
—Damien no lo mencionó.
Damien seguía mirándome cuando dijo—: No tuve la oportunidad.
—Bueno, entonces definitivamente tienes que cenar con nosotros si te
mudas pronto.
Me sentía curiosa.
Quería cenar con ellos.
—Sabes... ha sido un largo día de limpiar y empacar. No tuve tiempo
de pensar en la cena, así que quizá tal vez te tome la palabra.
Ty encendió juguetonamente el encendedor.
—Genial. Puedo hacer una mazorca de maíz a la brasa.
—Le gusta comerlo a lo largo —dijo sarcásticamente Damien.
Sacudiendo la cabeza ante su cómica pelea, pregunté—: ¿Puedo traer
algo?
—Solo a ti, pequeña belleza —respondió Ty antes de añadir—: Te estás
sonrojando de nuevo.
—En realidad, creo que voy a traer algo de alcohol. —Definitivamente
iba a necesitarlo.
Después de parar en mi apartamento por la botella de vino y de
cambiarme por otra cosa que mi ropa de andar en casa, encontré a Damien
y a Ty afuera.
Seguí las columnas de humo a la parte trasera del edificio donde
habían instalado una chimenea y tres sillas Adirondack de plástico. Era la
noche perfecta para una hoguera; fresca y seca con la puesta del sol.
Añadir “caballerosidad” a la lista de atractivas cualidades de Tyler.
—Oye, Chelsea. Déjame tomar esa botella y abrirla para ti. —Él era
súper encantador. No era de extrañar que Damien tuviera dagas en los ojos
mientras miraba a su hermano abriendo mi vino y echando algo en el vaso
que traje.
»¿Por qué no te sientas aquí para que el humo no sople en tu rostro?
—Ty me dirigió a la silla en la que había estado sentado.
—Gracias. —Sonreí y miré a Damien en un intento de conversar—.
Perdiste una oportunidad de hacer una broma sobre mí y el humo, Damien.
Estás aflojando.
Todavía parecía enfadado cuando levantó la vista de la parrilla.
122
—¿Qué es eso?
—No importa.
Página

Ty tomó un sorbo de cerveza y luego hizo un gesto con la botella.


—Oh, es cierto. Me dijo que casi quemaste el edificio.
Asentí.
—Sí. Ahora es una broma habitual entre nosotros.
—Quieres decir, cuando Damien logra encontrar su sentido del
humor. Está claro que esta noche lo tiene metido en el culo. —Alzó el dedo
índice—. Oh. Hablando de humo, he traído algunos cubanos esta noche.
—¿Nos acompañarán?
Ty rió.
—Dios, eres linda.
Damien soltó una sonrisa reacia.
—Cigarros, Chelsea.
—Oh.
Ty tomó una bolsita que contenía los largos cigarros del bolsillo
interior de su chaqueta.
—Son para después de la cena. —Se giró hacia mí—. ¿Quieres fumar
uno conmigo después?
—Nunca he fumado un cigarro.
—Estos son los mejores… Montecristo. Tienes que probar uno.
—De acuerdo, tal vez.
—Por cierto, Damien está cocinando dos grupos diferentes de carne
esta noche. Uno fue marinado y sazonado por mí y el otro por él. Tendrás
que decirnos cuál te gusta más. No te diré cuál es cuál.
Los pensamientos sucios en mi cabeza eran abundantes. Probar de
su carne. Genial.
¡Aléjate de la miseria, Chelsea!
—¿Es esta la competencia de la tienda de pizza de nuevo o algo? —
Reí.
—¿Te ha contado sobre eso?
Damien finalmente salió de la parrilla para unirse a nosotros.
—Sí, le conté cómo te molí a golpes ese día, y no estoy por encima de
hacerlo de nuevo si tengo que hacerlo.
—Estás de muy mal humor hoy, Damien —dijo Tyler burlonamente
123
antes de girarse hacia mí—. Entonces, ¿cuándo te mudas?
—Dos semanas.
Página

—¿Es inamovible?
—Sí. El otro ocupante en el nuevo lugar se supone que ya está fuera.
Alquilé un camión de mudanzas, y mis padres vienen a ayudar.
Damien abrió una cerveza y dijo—: Diles que cancelen.
—¿Por qué?
—Te ayudaré a mudarte.
—Eso no es necesario.
Ty interrumpió—: Podemos ayudar. Tus padres no deberían tener que
hacerlo.
Damien le dirigió una sucia mirada que implicaba que se sentía
molesto con Tyler por ofrecer sus servicios.
—Bueno, realmente aprecio eso. Seguramente mis padres todavía
vendrán, pero podríamos usar la mano de obra para el trabajo pesado.
—¿Por qué te mudas nuevamente? —preguntó Ty.
Simplemente no respondí. No existía manera de que me avergonzara
delante de él.
Percibió mi aprehensión.
—Está bien. No tienes que explicar. No es asunto mío.
—No, no lo es —dijo Damien antes de levantarse de repente—. Creo
que la comida podría estar lista.
Podrías cortar la tensión en el aire con un cuchillo de carne.
—Asegúrate de darle algo de cada tipo de carne —gritó Ty.
Damien arregló la mezcla de las puntas de carne, el filete en rodajas,
el maíz a la parrilla y las verduras asadas en tres platos de cartoncillo.
Me levanté para recuperar el mío.
—Huele increíble. No puedo creer que nunca hayamos asado aquí
antes.
—Bueno, técnicamente, yo no permito barbacoas en las instalaciones.
—Oh, es cierto. Bueno, afortunadamente, tengo un contacto con el
propietario. —Sonreí—. Esto es bonito. Gracias por incluirme.
La expresión de su rostro se iluminó y finalmente se transformó en
una sonrisa llena.
—Bueno, no dejaste que mi mal humor te asustara. Me alegra que
124
estés aquí.
—Yo también.
Página

Los tres comimos en silencio durante un rato hasta que Tyler me puso
en un aprieto.
—Bueno, ¿cuál de las carnes sabía mejor para ti? ¿Las puntas o el
bistec?
Mirando entre los dos hermosos hermanos de cabello oscuro con las
sonrisas que se correspondían, no pude evitar reírme de su pequeña
competencia. Tomando un sorbo de mí vino, crucé mis piernas y me recliné
en la silla, fingiendo meditar como si fuera una difícil decisión.
Sinceramente, el sabor del bistec era fenomenal comparado con las puntas.
—El bistec gana. El sabor era increíble.
La mirada presuntuosa en el rostro de Damien reveló cuál era la receta
del condimento. Ty sacudió la cabeza y tomó el resto de su cerveza, mientras
Damien estallaba en carcajadas. Solo pensé que mis papilas gustativas
gravitaban hacia su mezcla. Cada parte de mí aparentemente se sentía
atraída por este hombre.
Escuché durante un rato mientras Damien y Tyler me contaban
algunas historias sobre crecer en San José.
El estado de ánimo se oscureció un poco cuando Tyler preguntó—:
¿Has hablado con mamá últimamente?
—No en unos días, ¿por qué?
—El doctor le dio en un nuevo medicamento. Ella dice que eso la
enferma. —Vaciló—. ¿Está bien si hablo de esto delante de Chelsea?
—Sí. Ella sabe que mamá tiene depresión. —Damien frotó sus ojos y
exhaló—. Realmente necesito recogerla y traerla aquí le guste o no. Tal vez
este fin de semana. —Me miró—. Mi madre no conduce.
—No me había dado cuenta de eso.
—Ella solía hacerlo, pero luego empezó a sentir pánico cuando
conducía en la autopista. Uno de nosotros va a buscarla cuando va a
visitarla.
—Nuestra madre nunca fue la misma después de que murió nuestro
padre —agregó Tyler.
—Lo sé. Damien me ha hablado mucho de eso.
Damien cambió de tema.
—¿Qué hay de esos cigarros?
Tyler sacó la bolsa de plástico transparente.
125
—¿Vas a fumar uno, Chelsea?
Página

Me encogí de hombros.
—Por supuesto.
Cortó los largos y firmemente enrollados puros y le entregó uno a
Damien y a mí. Lo froté entre mis dedos, lo llevé a mi nariz y respiré el aroma
picante pero terroso. Él entonces vino alrededor con el encendedor de la
barbacoa y lo encendió para mí.
Succionando el humo, inmediatamente tosí.
—No lo inhalaste, ¿verdad?
—Lo hice un poco.
—No lo hagas. —Ty lo tomó de mí y lo trajo a su boca, dibujando en
el humo, soplándolo lentamente en mi rostro—. Solo prueba por unos
segundos y luego déjalo ir.
De repente, me sentía masivamente ruborizada. Había algo en esas
palabras que parecían sexuales. Cuando miré a Damien, vi que la mirada
de muerte de antes regresó con toda su fuerza.
»Sabes, cuanto más largo y ancho es el cigarro, más intenso es —dijo
Ty.
—Eso va para muchas cosas, lo cual es lamentable para ti, hermano
pequeño —dijo Damien antes de tomar una larga bocanada de su propio
cigarro.
Ty habló a través de su risa.
—Cierra la boca.
Cuando empecé a captar el truco del cigarro, me incliné hacia atrás y
miré hacia el cielo nocturno mientras practicaba soplando anillos de humo
en el aire.
Estaba tranquilo, y podía sentir ambos ojos en mí.
Ty fue el primero en romper el silencio cuando dijo—: Hay algo tan
malditamente sexy sobre una mujer fumando un cigarro.
—¿En serio? ¿Una mujer? ¿O esa mujer? —soltó Damien.
—Tienes razón. Depende de la chica.
Un silencio incómodo permaneció en el aire.
La siguiente pregunta de Ty me lanzó una curva.
—¿Tienes planes para el resto de la noche, Chelsea? 126
—Umm no.
—¿Quieres dirigirte a Diamondback?
Página

Sabía que era un bar y un club no muy lejos de nuestro edificio que a
menudo ofrecía música en vivo y baile.
Inmediatamente miré a Damien para que me guiara. ¿Su hermano me
pedía que saliera con él solo? ¿Trataba de sacarme en una improvisada cita?
¿Damien iba a dejarlo? ¿Le importaba realmente, o era su cólera esta noche
solo una cuestión de su naturaleza competitiva?
Supongo que una parte de mí quería saber cuándo dije—: Eso suena
divertido. Sí.
—Genial.
Damien no pronunció una palabra. Él solo continuó mirándome
mientras soplaba anillos de humo.
Me levanté, enderezando mi camisa y le di mi cigarro a Ty.
—Entonces me ducharé y me cambiaré.
—Suena bien. —Sonrió.
Temor me siguió todo el camino de vuelta a mi apartamento. ¿Qué
estaba haciendo? Ni siquiera iba a mentir; me dolió que Damien no dijera
nada cuando Ty me pidió que saliera. Sin saber exactamente lo que había
acordado, me quedé con una sensación de inquietud.
Tomé una ducha y me puse un minivestido azul. Solté mi cabello
normalmente ondulado y llené mi rostro de maquille.
Dejando escapar un lento aliento nervioso, golpeé la puerta de
Damien.
Ty abrió e iba vestido con los mismos vaqueros y la camisa negra que
había tenido en el exterior. Él mojó su cabello y debía de haberse rociado
una nueva capa de colonia, porque era picante.
El aire se sentía lleno de tensión y testosterona.
Damien se hallaba apoyado en la encimera de la cocina. Llevaba los
mismos vaqueros oscuros, pero se había puesto una camisa gris que
abrazaba su musculoso pecho. También llevaba su gorro. Me encantaba
cuando usaba ese sombrero de una manera que su cabello se asomaba por
el frente. Sus mangas estaban enrolladas, mostrando su tatuaje en el
antebrazo. Su mirada enfadada realmente trabajaba en mí. Me hizo pensar
en su amenaza de follarme enojado contra la pared, la noche de mi mensaje
borracho. Se veía tan bien en este momento, y me sorprendí olvidando por
qué me hallaba aquí, mientras seguía mirándolo fijamente. 127
Ty vino detrás de mí.
—¿Lista para ir?
Página

—Sí.
Justo cuando pensé que Damien iba a dejarnos ir, comenzó a
seguirnos por la puerta.
Me di la vuelta.
»No creí que vinieras.
—No iba a hacerlo, pero cambié de opinión.
Los tres de nosotros caminamos en silencio a Diamondback's, que
quedaba a unas tres cuadras de distancia.
Era noche de música de los años ochenta y noventa. No había banda
de servicio esta noche, solo un DJ. “2 Become 1” de las Spice Girls sonaba,
y totalmente me trajo de vuelta a los recuerdos de cantar esa canción en
frente del espejo del baño con mis hermanas.
Ty se inclinó.
—¿Qué estás tomando?
—Ya sabes que le gusta el vino blanco. —Damien resopló.
—Quizá tiene ganas de algo más.
¿Hablaban en serio?
—Un vaso de Chardonnay sería fantástico.
Ty fue a buscar las bebidas, dejándome a solas con Damien. Fueron
unos largos y torpes tres minutos hasta que el DJ comenzó a tocar “Burning
Down the House” de The Talking Heads.
—Damien, si no estuvieras aquí, pensaría que le dijiste que tocara esa
canción.
—Solo una coincidencia divertida.
Juguetonamente empujé su camisa.
—Me alegra que hayas decidido venir con nosotros. No sabía si ibas a
venir.
—Bueno, alguien tiene que vigilarlo.
—¿Vigilarlo a él o vigilarme a mí? —Cuando no dijo cualquier cosa,
agregué—: Tu hermano es un tipo realmente agradable. Ustedes dos son
casi iguales.
—Ninguno de nosotros es tan agradable. Ty es mi hermano y yo lo
amo, pero confío en él contigo tanto como confío en mí. Y eso es mucho
decir.
128
Ty regresó con nuestras bebidas y me entregó mi vino antes de dar a
Damien su cerveza.
Página

—¿Oí mi nombre?
—Solo decía lo similares que son ustedes dos.
Después de unos minutos, sonó “Diamonds and Pearls” de Prince. Ty
tomó la copa de vino de mi mano.
—Me encanta esta maldita canción. Baila conmigo, Chelsea. —
Cuando no me moví, él dijo—: Vamos.
¡Qué demonios! ¿Por qué no?
Dejé que me llevara a la plataforma. Tenía la mano en la parte baja de
mi espalda. Las luces de la pista de baile destellaron a nuestro alrededor.
Envolvió sus brazos alrededor de mí, y yo coloqué las mías en su cuello.
Mientras nos inclinábamos hacia la música, se hizo claro como el día:
a pesar de que esta versión más joven, cuestionablemente más caliente de
Damien, expresaba interés en mí, no estaba sintiendo nada más que la
emoción corriente de su cuerpo presionado contra el mío. Resultó una vez
más que mi obsesión por Damien era mucho más que física. En esencia
tenía un clon que en realidad mostraba interés romántico en mí, y todo lo
que quería era estar con el tipo gruñón y malhumorado en la esquina, el que
repetidamente me rechazaba. De alguna manera me hallaba conectada con
Damien de una manera que ni siquiera entendía, conectada con la forma en
que él me hacía sentir, la forma en que sabía que me entendía, la forma en
que su corazón latía por mí.
La danza llegaba a ser demasiado. Cuando la canción finalmente
terminó, me excusé y me dirigí al baño para respirar. Me estaba solo secando
las manos cuando la puerta se abrió detrás de mí. Mi cuerpo se congeló
cuando sentí su voz baja y penetrante vibrando contra la nuca de mi cuello.
—¿Quieres follar con él?
Girándome lentamente para encontrar la mirada incendiaria de
Damien, susurré—: Desearía hacerlo.
—No estás actuando como si no lo hicieras. ¿O tal vez estás viviendo
una fantasía de trío retorcido?
Ahora, me hacía enfadar.
—¿Estás celoso?
—Sí. Estoy malditamente celoso —dijo a través de sus dientes
apretados.
—Supéralo.
—Mira quién habla. No estás superándome.
129
Mi voz era tensa.
Página

—Lo estoy intentando.


—¿Has estado tratando de superarme... o de estar debajo de mí?
Quería darle una bofetada.
—Vete a la mierda. ¿Ahora de repente me quieres porque piensas que
me gusta tu hermano?
—No, Chelsea. Siempre te he querido desde el momento en que
llamaste a mi puerta y me llamaste demonio. Pero esta noche... finalmente
me está volviendo loco. No estoy pensando con claridad. Ahora mismo... solo
necesito probar tus labios, sentirte gemir sobre mi lengua otra vez.
De repente me atrajo hacia él.
—Oh, Dios —murmuré sobre su boca mientras él se aferraba a mi
cintura, su boca envolviendo la mía. Me besó tan duro, y su aliento sabía a
cigarro y cerveza mientras me devoraba la boca con su lengua. No podía
mover mi lengua lo suficientemente rápido, no podía probarlo lo suficiente.
Sintiendo el calor de su erección presionado contra mí, el calor entre mis
propias piernas era abrumador; estaba tan mojada y palpitante. Todo mi
cuerpo zumbaba, listo para explotar.
De repente dejó de besarme. Jadeando, nos miramos uno al otro con
ojos llenos de lujuria. Agrupó mi cabello en un puño, lo tiró hacia atrás
mientras bajaba la boca a mi cuello. Damien me besó suavemente y trazó
sus dientes a lo largo de mi piel. Luego comenzó a chupar la piel en la base
de mi cuello. El dolor era eufórico. Sabía que trataba de marcarme,
apuntalando su reclamación en mí para que Tyler claramente viera a cuál
de ellos realmente pertenecía. Y la verdad era que solo un hombre tenía mi
corazón, mi cuerpo y mi alma, y ese era Damien.
Fóllame.
Por favor.
Solo fóllame aquí mismo.
La voz de una mujer nos sobresaltó.
—¡Disculpa! No tienes permitido entrar aquí. Tienes que irte ahora
mismo.
Mierda.
Damien se alejó de mí y parpadeó un par de veces, pareciendo salir
del estado de trance en el que había estado.
—Lo siento.
Eso fue todo lo que dijo antes de salir del baño de damas. 130
Y eso fue todo.
Cinco minutos más tarde, me reuní con ellos en el bar. Damien volvió
Página

a su enojo y a vigilarme. Era como si el incidente del baño no hubiera


ocurrido. Todo volvió a la normalidad... hasta que llamaron a la puerta de
mi apartamento más tarde esa noche.
No era a quien pudiera haber esperado.
13
Traducido por Mave
Corregido por Vikyra

L
a vista a través de la mirilla reveló una versión distorsionada de
Tyler.
¿Qué hacía aquí en medio de la noche?
Mi estómago estaba hecho nudos. Los chicos me dejaron en mi puerta
hace media hora. Me cambié el pijama y me lavé el maquillaje. Sabía que
estaba aquí, así que no era como si pudiera fingir que no me hallaba en
casa. Suspirando profundamente, abrí la puerta.
—Tyler. ¿Qué haces aquí?
—¿Puedo entrar?
—Um, seguro.
Mientras me rozaba, dijo—: Damien saltó a la ducha, así que pensé
que era seguro llamar a tu puerta sin que él me oyera. Él jodidamente lo oye
todo.
—Sí. —Me reí nerviosamente—. Audición supersónica.
—De verdad.
Sus ojos aterrizaron en el gran chupetón en la base de mi cuello. —
Jesucristo. ¿Es eso lo que creo que es?
No tenía sentido negarlo. —Sí.
Damien chupando mi cuello en el baño del club me dejó un hematoma
131
gigantesco.
Página

Sus ojos se abrieron de par en par. —¿Damien te hizo eso?


—Sí.
—¿Cómo no lo vi?
—Bueno, estaba oscuro. No se veía hasta ahora.
—No, quiero decir, ¿cómo pasó?
—¿No sabes cómo sucedió?
Rió. —Bien, sabelotodo... ¿cuándo sucedió? —Cerró los ojos y
chasqueó los dedos cuando pareció darse cuenta de la respuesta—. El
cuarto de baño. Fuiste y te siguió. Me siento como un idiota ahora.
—¿Qué te trae por aquí, Tyler?
—Esta es la primera oportunidad que tengo para verte a solas esta
noche.
Tragué el nudo en la garganta y le dije—: Es tarde.
—Lo sé.
El comportamiento de Ty parecía más serio en comparación con la
noche anterior y notablemente menos coqueto.
Sin saber qué decir, le pregunté—: ¿Puedo traerte un poco de agua o
algo?
—No. Estoy bien.
—Bien.
Entró en la sala de estar. —¿Me puedo sentar?
—Por supuesto.
Se acomodó en el sofá y preguntó—: ¿Por qué te vas realmente? —
Cuando no respondí de inmediato, dijo—: Quizá debería reformular eso. Te
estás mudando por Damien, ¿cierto?
Vacilé y luego dije—: Sí.
Asintió en silencio. Lo que me dijo después me dejó atónita.
—Nunca he traicionado la confianza de mi hermano, pero estoy a
punto de hacerlo por su propio bien
—¿Qué quieres decir…
—Mi hermano está enamorado de ti.
Mi corazón empezó a latir más rápido mientras procesaba sus
palabras.
¿Realmente dijo lo que creo que dijo?
132
Sacudí la cabeza. —No, no lo está.
Página

—Lo está.
—¿Por qué dirías eso? Ni siquiera quiere salir conmigo.
Apoyó sus brazos en sus piernas mientras me miraba. —Está loco por
ti. Lo he sabido por un tiempo, pero realmente esta noche lo vi con mis
propios ojos.
Mi corazón seguía golpeando, deseando tanto que tuviera razón. —Si
realmente crees eso, entonces, ¿por qué lo hiciste?, ya sabes...
Alzó la frente. —¿Coquetear como un demonio contigo toda la noche?
—Sí.
—Era una actuación. Trataba de probar un punto. No me
malinterpretes. Eres una chica hermosa. Pero nunca iría detrás de alguien
por quien mi hermano tiene verdaderos sentimientos. Nunca. En el fondo, él
también lo sabe.
—¿Por qué parecía tan amenazado por ti?
—Él sabía lo que hacía. Lo que lo molestaba era que tenía miedo de
que pudiera realmente gustarte y que tendría que presenciarlo.
Devanándome los sesos para darle sentido a esta conversación,
necesitaba que él retrocediera. —Dijiste que tratabas de probar un punto.
Lo siento, pero no lo entiendo. ¿Puedes explicármelo por favor?
—Trataba de demostrarle que él realmente no es capaz de soportar
dejarte ir. Ha estado tratando de alejarte. Eso no es lo que realmente él
quiere.
—¿Por qué? —grité—. ¿Por qué está tratando de alejarme?
—Damien piensa que estarías mejor sin él.
—No entiendo.
Tyler hizo una pausa y alzó la vista hacia el techo durante un rato
para intentar recoger sus pensamientos. —Hay algo que no sabes, Chelsea.
Pero no puedo ser el que te lo diga. No me corresponde. El necesita
explicártelo. Todo lo que puedo decirte es que no hay nada que temer, y no
es nada que te hará verlo bajo una luz negativa. No estarías poniéndote en
peligro de estar con él. No es nada de eso. Simplemente siente que no puede
involucrarse contigo, aunque eso le duela.
Las ruedas giraban en mi cabeza. ¿Qué podría ser?
—Estoy confundida.
—Lo sé. Todavía hay mucho que se desconoce, incluso para nosotros.
Pero ten paciencia con él. Te lo dirá cuando esté listo. Sé que lo hará. No te
133
des por vencida. Espera por él si es que puedes. Eso es... si realmente
quieres estar con él.
Página

—He querido estar con él casi desde el principio, desde la noche del
incendio del horno eléctrico sentí una conexión más fuerte que cualquier
cosa que había sentido antes.
La boca de Ty se curvó en una sonrisa. —Esa fue la noche en la que
él envió tu propuesta a ese sitio de citas, ¿verdad?
—Sí. ¿Te dijo eso?
—Voy a ir al infierno por esto.
—¿Qué?
Tomó su teléfono. —Voy a enseñarte un texto que me envió esa noche.
Dame un minuto porque tengo que pasar por mis mensajes. En ese
momento, recuerdo haber pensado que era divertido como el demonio y tan
propio de él para estar diciendo la mierda que era. Déjame encontrarlo.
Mientras Ty se deslizaba por su teléfono, mi corazón palpitaba. Esto
parecía una invasión de la privacidad de Damien, pero el Señor sabe que yo
no era una novata en esa arena. Me moría de ganas de saber lo que dijo de
mí.
—Está bien. —Dirigió la pantalla hacia mí—. Aquí. Mira.
Tomé el teléfono de él y leí su intercambio.
Damien: Estoy muy jodido.
Ty: ¿Qué pasa?
Damien: Estoy tan jodido.
Ty: ¿Qué demonios está pasando?
Damien: La rubia que te dije de la puerta de al lado.
Ty: ¿Dormiste con ella?
Damien: No.
Ty: ¿Qué pasó?
Damien: TAN jodido.
Ty: ¿Malo? ¿O bueno?
Damien: TAN jodido.
Ty: Sí, tengo eso.
Damien: Casi quemó el edificio.
Ty: ¿Qué demonios?
Damien: Horno eléctrico en llamas. Lo apagué. Todo está bien. Ella vino
134
a verme después.
Ty: ¿Y ahora hay un incendio en tus pantalones? LMAO12.
Página

12 Iniciales del inglés laughing my ass off. Literalmente: “Riéndome hasta partirme el culo”.
Damien: Básicamente. Sí. Ella es maravillosa. Pero no es sólo eso. Es
alucinante. Dulce como el infierno. Honesta. Ninguna mierda. Lo que ves, es
lo que tienes.
Ty: ¡Así que esto es bueno!
Damien: No. No puedo jugar con ella.
Ty: ¿Por qué no?
Damien: Ella es una buena chica, ya tuvo el corazón roto una vez por
un idiota.
Ty: ¿Por qué no puedes salir con ella?
Damien: ¿Cuántas veces hemos hablado de esto?
Ty: Es una mierda.
Damien: La puse en un sitio de citas.
Ty: Eso es jodido. ¿Estás loca por ella y la pusiste al día con otros
hombres?
Damien: Tenía que hacer algo. Me asustó como la mierda.
Ty: Nunca te he oído decir eso antes.
Damien: Probablemente nunca lo diga de nuevo.
Ty: Bueno, maldita sea.
Ese fue el final del intercambio.
Mi mano temblaba mientras sostenía su teléfono. Mientras me sentía
un poco culpable por entrometerme en sus mensajes personales, sentía que
mi corazón iba a estallar. Me abrumó saber que Damien experimentó todas
las mismas cosas que sentí esa noche. Nuestra química había estado por
las nubes. Eso confirmaba que no era mi imaginación. Aunque me dejó
sentir tan rechazada en ese momento, aparentemente hubo más que un
simple desinterés.
Ty me quitó el teléfono. —Nunca lo viste, ¿de acuerdo? Y nunca
tuvimos esta conversación, tampoco. Es que... cuando descubrí que te
mudarías, sabía que realmente necesitaba decirte algo. Amo a mi hermano
más que a nada. No me gusta ir detrás de su espalda así, pero en última
135
instancia, siento que es por su propio bien.
—¿Qué sugieres que haga?
Página

—Creo que deberías continuar con tu plan. Si conozco a Damien, se


dará cuenta del error que ha cometido después de que te hayas ido. Sigue
siendo su amiga. No puedo garantizar que vaya a entrar en razón, pero
sospecho que realmente lo golpeará una vez que ya no estés cerca.
—No puedo decir que estoy necesariamente de acuerdo en que vendrá
si no lo ha hecho, pero no dejaré de ser su amiga. Nunca. Nunca planeé
hacerlo. Sin embargo, vivimos prácticamente uno encima del otro, es
demasiado para mí dadas las circunstancias. Así que, por eso me estoy
mudando.
—Lo entiendo. Sabes, a pesar de que somos muy parecidos... en el
fondo, Damien es más como nuestra madre, complejo y emocional, como la
forma en que se expresa a sí mismo a través de su arte. Esas imágenes.
¿Qué quieren decir? Te garantizo que hay un significado para todos y cada
uno de ellos. Me parezco más a nuestro papá, relajado y más fácil de leer.
—Bajó la mirada para comprobar la hora en su teléfono—. Será mejor que
vaya antes de que me escuche. Recuerda, esta visita nunca sucedió.
—¿Qué visita? —bromeé.
Fue difícil dormir cuando Tyler se fue. Aunque su revelación me llenó
de nueva esperanza, no fue suficiente para convencerme de que las cosas
con Damien cambiarían.
No tuve más remedio que confiar en la palabra de Ty de que con todo
lo que pasaba con Damien no tenía nada que temer y confiar en que el
destino resolvería las cosas.

***

Las dos semanas pasaron, y antes de que me diera cuenta, me


encontré sentada en mi apartamento desocupado, mirando docenas de cajas
y una vez más cuestionando mi decisión de irme.
Mis padres estaban programados para estar aquí por la mañana, y el
plan era esperar por la ayuda de Damien para mudarme. Aunque Tyler
también se ofreció, Damien le dijo que no se molestara, que quería manejarlo
él mismo.
Era sábado por la noche, y no estaba segura de lo que Damien hacía.
Los perros se hallaban con él este fin de semana, y todo lo que sabía era que
quería pasar mi última noche aquí con ellos tres. 136
Cogí mi teléfono y lo llamé.
Respondió humorísticamente—: Servicio de Mudanzas y Aseado de
Página

Perros de Damien.
Riendo, le dije—: También aseas perros, ¿eh?
—Somos un establecimiento de servicio completo.
—¿Qué otros servicios ofrecen?
Dios, eso sonaba sugestivo.
—¿Para ti? Puedo negociar
Me aclaré la garganta. —¿Cómo están los Doble D?
—Están bien. Acabo de darles un baño, por lo tanto, los perros están
aseados. Juro que estos perros tienen los culos más limpios en la faz de la
Tierra.
—No lo dudo.
—¿Cómo estás?
—Estoy bien... un poco triste, mirando alrededor de todas estas cajas.
El lugar está tan vacío, puedo oír un eco.
—Deberías gritar un montón de obscenidades. Apuesto a que se
sentiría bien. Simplemente no las dirijas hacia mí.
—A mi casero no le gusta cuando perturbo la paz
—No creo que le importe hoy. Está un poco triste porque está
perdiendo a su inquilina favorita.
—Bueno, me está subiendo el alquiler. Tengo que irme.
—El maldito deseo es la razón por la que te marchas.
Pasaron varios segundos de incómodo silencio antes de hablar de
nuevo.
—¿Crees que el propietario desearía salir conmigo en mi última
noche? ¿A menos que tengas otros planes?
—Si fuera así, los rompería.
Eso me hizo sentir mariposas.
—De acuerdo. Eso es algo bueno, porque todo está repleto, así que, si
no me aceptaba, me moriría de hambre y miraría la pared.
—Irónico. ¿No es así como comenzó nuestra amistad? ¿Por una pared?
—Sí, más o menos. Desde el punto de vista técnico, empezó con que
me espiasen.
—Tienes razón. Lo hice.
137
—Ah, ¿lo admites ahora?
Página

—Probablemente fue una escucha accidental. Seguro que he


aprendido mucho sobre ti muy rápidamente.
—¿Dime otra vez lo que aprendiste?
—Que eras mucho más que la quejica de perra de al lado. Me di cuenta
de que eres una persona sensible y cariñosa que tenía el corazón roto, una
persona que ama y confía con todo su corazón... una persona que necesita
ser manejada con cuidado, a pesar de que lo negarías. Básicamente, sabía
que eras increíble mucho antes de que nos hiciésemos amigos.
Cerré los ojos para evitar llorar. Tomando una respiración profunda,
dejé que sus palabras se hundieran.
Esto realmente estaba sucediendo. Realmente me estaba mudando.
—Bien... amigo... ¿qué tal si me haces una pizza esta noche? Llevaré
una película. ¿Debería pasar alrededor de las seis?
—De acuerdo. Te estaremos esperando.
Con un corazón pesado, maté algún tiempo limpiando el espacio vacío
antes de que llegara el momento de dirigirme a Damien. El olor del limpiador
Lysol me estaba dando un dolor de cabeza.
Cuando eran alrededor de las seis de la tarde, agarré una botella de
vino y el DVD y me dirigí a su apartamento.
Damien abrió la puerta, y una ráfaga de salsa marinara me saludo,
junto con el olor de su colonia. Llegué a la conclusión de que esos dos olores
eran básicamente como un hogar para mí. Me hallaba en casa, no en el
apartamento vacío de al lado, sino aquí mismo con él y estos perros.
Dudley y Drewfus inmediatamente corrieron hacia mí. El pobre
Drewfus todavía tenía cojera.
—¡Ustedes están limpios y suaves! Su papá los cuida muy bien.
—No les dices nada que no sepan —dijo Damien—. Juro que pueden
entender el español. Probablemente enloquecerían.
Me entristecía que los perros pronto se diesen cuenta de que ya no
estaba justo al lado. De todas las cosas, pensar en su reacción me hacía
sentir más culpable.
—Creo que eso es mejor, aunque lo averiguarán pronto.
—Me ocuparé de ello cuando tenga que hacerlo.
Entregándole el DVD, sonreí. —Traje una película.
Examinó el disco. —La Profecía. Debería haber sabido que me lo
138
devolverías.
—Es lo justo. Me hiciste ver mi autobiografía, así que esta noche
Página

podremos ver la tuya.


Puso los ojos en blanco. —No puedo esperar. —Caminando hacia el
mostrador, dijo—: La pizza está lista. ¿Quieres champiñones y aceitunas o
pepperoni?
—Tomaré las dos, una de cada una.
Me lanzó una sonrisa maliciosa. —Uno de cada uno, ¿eh? ¿Volviendo
a tus raíces de ménage?
—Nunca olvidarás eso, ¿verdad? ¿Por qué estar aquí esta noche
parece un déjà vu? ¿Haces pizza... y te burlas de mí por querer doble?
Rodó el cortador de pizza sobre la pasta. —Así que, chica pervertida,
¿qué razón les dijiste a tus padres para mudarte?
—No he dicho nada sobre ti si eso es lo que te estás preguntando. Les
dije que encontré un apartamento mejor.
—Pero no es un apartamento mejor.
Mis ojos se abrieron. —¿Lo has visto?
—Sí. Fui a comprobarlo, asegurarme de que era seguro allí.
—No tenías que hacer eso.
—¿Cómo vas a explicarles por qué te mudas a un lugar más
calamitoso?
—No lo van a cuestionar. Sólo les diré que tengo mis razones.
—Justo antes de que tu padre me mire a los ojos, vea a través de esto,
y me patee el culo —dijo antes de colocar mis dos piezas de pizza delante de
mí.
—Estará bien. Mis padres son muy amables. Te gustarán. —Tomé un
bocado y luego pregunté—: ¿Hay gente que ha venido a ver mi apartamento?
—Aún no. Voy a echar una nueva capa de pintura en las paredes
después de que salgas y airear fuera todos los piojos de Chelsea antes de
que esté listo. —Guiñó un ojo.
—Muy divertido. Bueno, quienquiera que sea, tendrán suerte de vivir
aquí. Realmente haces de este un ambiente agradable, limpio y seguro.
—Correcto. Gran lugar... simplemente no involucrarse
emocionalmente con el propietario y todo estará bien, ¿verdad? —Cuando
permanecí en silencio, dijo—: Lo siento. Ya basta con la mudanza.
Cambié de tema. —¿Cómo está tu madre?
—En realidad, está bien. La recogeré el próximo fin de semana para
139
pasar el día aquí. Los perros estarán con Jenna, así que eso funcionará. Ty
y yo la llevaremos a almorzar.
Página

—Oh, Dios. Me alegra oír eso. —Siempre me pregunté cómo era la


madre de Damien—. ¿Tienes una foto de ella?
—¿Mi mamá?
—Sí. Me encantaría saber cómo es.
—Sí. Lo hago. Espera.
Damien sacó su teléfono y comenzó a mirar en la galería. Sonrió y
luego se volvió hacia mí. —Esto fue el verano pasado.
La madre de Damien se hallaba de pie entre sus dos hijos delante de
una enorme fuente de agua. Tenía el cabello castaño, y aparte de algunas
arrugas alrededor de sus ojos, parecía bastante joven. Podía ver a Damien
en ella.
—Te pareces a ella.
—Sí. La gente lo dice.
—¿Qué edad tiene?
—Bueno, tenía veinte años cuando me tuvo, así que tiene cuarenta y
siete años.
—Ella es hermosa. ¿Cuál es su nombre?
—Mónica.
—Bonito.
—Le gustarías.
—¿Cómo lo sabes?
—Estás viva.
—¿Qué?
—Es una broma. Lo dije porque no llevo a las chicas a casa.
—Ah.
—Bueno, en serio, ella te querría porque sabe leer muy bien a la gente
y pensaría que eres dulce.
—¿Alguna vez conoció a Jenna?
—Sí. Se reunió con ella un par de veces, no estaba loca por ella, pensó
que era demasiado ruidosa.
Me reí. —¿Demasiado ruidosa?
—Sí. Mi madre es una persona tranquila, muy introspectiva. Es más
oyente que habladora. 140
—Bueno, tiene suerte de tener dos buenos hijos cuidando de ella.
Damien y yo hablamos un rato y terminamos con ambas pizzas. Tomé
Página

un sorbo de mi vino y traté de disfrutar de estos momentos con él, insegura


si algo sería lo mismo entre nosotros después de mañana.
Después de la cena, los dobles D se unieron a nosotros en el sofá.
Había un perro a cada lado de mí, sirviendo como un amortiguador
bienvenido entre Damien y yo. Comenzamos a ver La Profecía, que era en
serio una de las películas más extrañas que había visto. Siempre recordé
haber oído hablar del personaje de Damien, pero nunca me senté a ver la
película.
Estaba oscuro en el salón, excepto por las luces que venían de la
televisión. Me volví hacia él. —Lo siento. Tu autobiografía es mucho más
aterradora que la mía.
—¿Lo crees?
La parte más extraña de la película fue la inclusión de los perros del
infierno, perros que ayudaron a Damien en sus actos de maldad. Tenían la
misma raza exacta que los Doble D.
Incapaz de aguantar la risa, dije—: Juro a Dios, que no tenía ninguna
pista de que había rottweilers en esta película.
Fingió estar enojado. —Tú planeaste esto, ¿verdad?
—Sip. Me encontraba en los años setenta orquestando una película
que te perseguiría años más tarde.
—Sin embargo, ¿qué extraña es esta mierda? —Miró a los perros—.
Míralos. Tampoco parecen divertirse con su breve aparición.
—No los culpo. Definitivamente voy a tener pesadillas esta noche.
Su teléfono sonó, y bajó la mirada para comprobarlo. Me preguntaba
si era una mujer, pero contuve mi tentación de preguntar. Mi reacción sirvió
como un recordatorio de exactamente por qué me mudaba.
Lo mantuvimos hasta el final de La Profecía. Los perros habían
renunciado a la película y se escondían en la otra habitación. Se estaba
haciendo tarde.
—Entonces, ¿qué sigue? —preguntó Damien—. ¿Quieres ver algo
más?
—Probablemente debería regresar. Mañana tenemos un largo día.
—¿Eso es todo? ¿Tu última noche aquí, y terminamos viendo esa
mierda loca? ¿Eso es lo que vas a recordar de mí? ¿Damien y sus Perros del
Infierno?
—Actúas como si no me volvieras a ver. 141
—Honestamente, me siento así. Cuando vives justo al lado de alguien,
es fácil. Pero vas a estar cruzando la ciudad, y de manera realista, es sólo
cuestión de tiempo antes de que las cosas cambien. Conocerás a alguien.
Página

No querrá que salgas conmigo.


Cada vez que me endorsaba a otros hombres con sus palabras, me
picaba. Me di cuenta de lo tranquilo que era de repente con los perros en la
otra habitación y la televisión apagada. También noté a Damien mirando el
chupón que me había dado en el cuello. Un escalofrío recorrió mi cuerpo
cuando rozó brevemente el área con la yema del dedo.
—Deberías ocultar esto mañana.
Era la primera vez que lo reconocía.
—¿Por qué?
—Tus padres se preguntarán de dónde vino.
—Sólo les diré que me atacaste el cuello en el baño de mujeres.
Damien no parecía divertido. —No, no lo harás.
—Sólo bromeaba.
—En serio, deberías encubrirlo.
—¿No te gusta mirarlo?
Cuando pasó su pulgar sobre él, mi respiración se aceleró. El breve
tacto encendió la conciencia a través de mi cuerpo. Lo que dijo después me
desató.
—Me encanta mirarlo. Demasiado.
Nos miramos el uno al otro un poco. Tenía las orejas rojas, y podía
sentir que ardía por dentro tanto como yo. Quería tanto que me besara, me
tocara, me chupara cada centímetro de mi cuerpo. Nunca lo había deseado
más de lo que lo deseé en ese momento. El hecho de que me mudara mañana
no hizo nada para frenar el fuego dentro de mí.
—¿Y si esa mujer no hubiera entrado, Damien? —susurré.
Esa pregunta me atormentaba.
Le tomó un tiempo responder antes de decir—: No lo sé, Chelsea. Me
hubiera jodido.
—Técnicamente, me habrías jodido.
Se quebró en una sonrisa y me miró como si no supiera si quería
besarme o estrangularme.
Quería gritar que sabía que ocultaba algo. Quería gritar que fuera lo
que fuese, no me importaba porque no existía nada peor que perderlo. Pero
142
no podía traicionar a su hermano, que compartió esa información conmigo
en confianza. Sintiendo que iba a estallar, necesitaba sacarlo de mi pecho.
Página

—Tengo que decirte algo, porque no creo que tengamos mucho tiempo
a solas mañana, y sólo quiero poner las cosas claras. Y te lo juro, Damien,
esta es la última vez que vas a oírme hablar de ello.
Se apartó un poco de mí. —Bien.
—Dices que te olvidaré una vez que me vaya, pero puedo asegurarte
de que eso no será cierto. Podría seguir adelante, sí, porque no me has
dejado otra opción. Pero eso no cambia lo que siento por ti. Estás en mi
corazón, y no puedo sacarte. No sé si quiero hacerlo. Estar contigo es lo
único que se siente bien. Sería una cosa si simplemente no tuvieras
sentimientos por mí, pero si te estás diciendo que estoy mejor sin ti,
entonces te equivocas. Si el vacío que siento esta noche es una indicación,
definitivamente no estoy mejor.
—Chel…
—Déjame terminar. Cuando te conocí, me hallaba en el peor lugar. El
peor. Lo irónico es que, aunque elijas desaparecer de mi vida después de
mañana, tú eres la razón por la que ahora tengo fuerzas para manejarlo,
para manejar cualquier cosa. Siempre estaré en deuda contigo por sacarme
de esa mierda, por mostrarme que me merecía algo mejor, por ser un amigo
y por ser honesto conmigo incluso cuando dolía. Soy más fuerte ahora que
antes, y soy más fuerte de lo que piensas. Cualquier cosa que tengas que
decir... Puedo manejar la verdad, Damien. Eso es. He dicho mi verdad.
Mi declaración fue un poco arriesgada. Eso implicaba que sabía que
ocultaba algo cuando técnicamente, esa conversación con Tyler "nunca
sucedió", pero tenía que decirlo.
—Te escuché —dijo simplemente.
—En ese sentido, yo debería tratar de dormir un poco. —Salté del
sofá—. Mañana será un gran día.
Me siguió detrás mientras caminaba hacia la puerta. Parecía como si
no quisiese que me fuera o que estuviera a punto de decir algo. Nunca lo
hizo. Sólo se paró en la puerta con una mirada en sus ojos que parecía llevar
el peso de mil palabras no dichas. No sabía si alguna vez se permitiría
liberarlas. Mientras tanto, necesitaba seguir adelante con mi vida.
Supongo que podría decir que tiraba la toalla. Pero en cierto sentido,
se sentía más como si se la diera, con la esperanza de que la devolviera
algún día.

143
Página
14
Traducido por Mave
Corregido por Vickyra

E
l sueño era imposible esa noche.
De alguna manera, ahora que el día de la mudanza llegó,
parecía cada vez más como si irme fuera la decisión equivocada.
No había vuelta atrás. Mis pertenencias se hallaban en cajas, y trataba de
empacar mentalmente mis sentimientos junto con mis pertenencias. Tuve
que seguir recordándome que, en última instancia, Damien no luchaba
porque me quedara. Una parte de él quería este escenario también, porque
de alguna manera hacia su vida más fácil si me iba.
El horno eléctrico que me dio se encontraba desconectado en el
mostrador. Decidí llevarlo al lado para devolverlo.
Con el cabello despeinado y los ojos rojos, Damien parecía que
también tuvo una noche áspera. Sus músculos se revolvían a través de una
camiseta azul ajustada. —¿Qué haces? —preguntó con voz ronca por el
sueño.
—Devolver esto.
—¿Bromeas?
—No, es tuyo.
—Quédatelo, Chelsea.
—¿Y si necesitas tostar algo? Ya no estará en la puerta de al lado. 144
—Viviré.
—Realmente preferiría devolvértelo.
Página

—¿Estamos discutiendo seriamente sobre un jodido horno eléctrico


ahora mismo? Quédatelo, ¿de acuerdo? Como un recuerdo.
Ajustando mi agarre en él, le admití—: Bien. Puesto que lo pones de
esa manera.
—Ve a ponerlo de vuelta, y luego trae tu trasero aquí para desayunar
con nosotros.
Comimos en silencio, ninguno de nosotros planteando el tema de lo
que sucedería hoy. Damien estaría dejándole los perros a Jenna después de
que comiéramos, para que pudiera pasar el día ayudándome a mudarme.
Acordamos que en realidad no diría adiós a los animales, que simplemente
los trataría como cualquier otro día. Bueno, eso era ideal en teoría, pero
cuando me levanté para irme, me siguieron hasta la puerta, y podría haber
jurado que era como si supieran. Por lo general no me dejaban salir sin un
festín de lamidas, pero esta vez duró más tiempo. También me dejaron
abrazarlos, mientras que normalmente eran demasiado nerviosos para un
abrazo. Los Doble D definitivamente sentían algo.
Enjugando las lágrimas de mis ojos, me negué a mirar a Damien
mientras regresaba a mi apartamento para esperar a mis padres. También
me negaba a mirar por la ventana a Damien paseando a los perros por el
patio porque me haría llorar de nuevo. Tenía que calmarme antes de que
mis padres llegaran.

***

Era un día nublado, y eso parecía apropiado. El hecho de que hacía


más fresco también ayudó a justificar mi uso de un cuello de tortuga para
ocultar mi chupetón.
Mis padres acababan de llegar. Dado que Damien fue a recoger el
camión de mudanzas, todavía no lo habían conocido.
Mi madre envolvió un jarrón con un envoltorio de burbujas. —Sabes
que nos encanta verte, pero, ¿por qué exactamente estamos haciendo todo
esto hoy? Este apartamento es absolutamente precioso. ¿Por qué te
mudarías?
No existía manera de que les contara todo, así que mentí. —Sólo
necesitaba un cambio de escenario.
Papá se rió entre dientes. —Parece un gran esfuerzo por un cambio de
escenario.
145
—¡Sí, ya me doy cuenta! Gracias de nuevo por venir a ayudarme.
Página

Mi madre examinó mi cara. —¿Estás bien? No te ves bien.


—Estoy bien. Sólo estoy un poco cansada, no dormí mucho anoche.
Ella puso su mano en mi hombro. —¿Te sentías nerviosa por la
mudanza?
—Tal vez un poco, sí.
—Bueno, espero que cuando tu amigo llegue aquí, podamos tenerlo
todo acomodado, para que pueda tenerlo detrás de ti. Papá nos llevará a
cenar para celebrar.
—Eso suena bien. —Sonreí.
—¿Cuál es el nombre de tu amigo? —preguntó mi padre.
—Damien. En realidad, es el propietario y vive en el apartamento de
al lado.
—Oh. Eso es interesante —dijo.
Mi madre sonrió. —Damien... ¿De dónde conozco ese nombre?
Papá se rio. —Me recuerda a esa película, La Profecía.
—Hablando del diablo —dijo Damien al entrar en la habitación.
—Me disculpo por la grosería de mi marido.
—De tal palo tal astilla. Eso fue exactamente lo que dijo Chelsea
cuando nos conocimos. —Damien sonrió y extendió la mano a mi madre—.
Señora Jameson, es un placer conocerla. —Se volvió hacia papá—. Señor
Jameson.
—Llámame Hal.
—Está bien, señor.
Damien me miró. —Tengo el camión estacionado justo afuera y un par
de carretillas en el pasillo. Voy a ver qué cosas pesadas puedo llevarme antes
de que necesite la ayuda de tu padre.
—Vale. Suena bien. Gracias.
—No hay problema.
Después de que él se fue, mi madre dijo—: Parece agradable.
—Lo es. —Sólo seguía marcando cajas y no la miraba a los ojos.
Papá caminó hacia la puerta. —Voy a ayudar a Damien ahora. No
debería estar haciendo todo el trabajo pesado.
Mi padre y Damien trabajaron juntos como mamá y yo haciendo
numerosos viajes arriba y abajo en el ascensor con todos los artículos más
146
pequeños.
Después de un par de horas, el camión se encontraba completamente
Página

lleno, y era hora de dirigirse al nuevo lugar.


Mis padres se metieron en su Subaru, y papá marcó mi nueva
dirección en su GPS. —¿Vas con nosotros o con Damien?
—Voy a viajar en el camión con él.
—Está bien. —Mi madre sonrió—. Papá quiere un café. Vamos a parar
y conseguir algunos en nuestro camino. ¿Quieres uno?
—Sí. Me encantaría uno.
—¿Qué hay de Damien?
—No, gracias —dijo él rápidamente.
Después de que mis padres se fueran, Damien y yo estábamos solos
por primera vez cuando él preguntó—: ¿Lista?
—Voy a volver arriba una última vez. No puedo recordar si registré
debajo del lavabo del baño.
Realmente, sólo quería ver mi lugar una última vez.
—Bien.
Mis zapatos repicaron contra el suelo de madera. El apartamento
pudo haber estado vacío, pero se hallaba lleno de tantos recuerdos. Miré por
mi ventana para echar una última mirada al mural de Damien desde este
punto de vista.
No creí que me siguiera hasta que su voz profunda resonó detrás de
mí. —¿Encontraste algo?
—¿Eh?
—Debajo del lavabo.
—No —dije, todavía mirando por la ventana.
—No es por eso por lo que has venido aquí, ¿verdad?
Dando la vuelta, dije la verdad. —Quería mirar alrededor una última
vez.
Damien caminó lentamente hacia mí. —Puedes volver y visitarlo en
cualquier momento, ya sabes.
—Lo sé.
Su cuerpo se encontraba cerca mientras nos mirábamos el uno al
otro. El silencio era ensordecedor. Sabía en mi corazón que nada sería lo
mismo después de hoy. Mientras respiraba su olor familiar y reconfortante,
realmente sentí como si me estuviera yendo de casa, en algunos aspectos
147
incluso más que cuando me mudé la primera vez de la casa de mis padres.
—Deberíamos irnos —susurró—. No quiero que tus padres tengan que
Página

esperar por nosotros.


En el interior lloraba, pero en realidad, en este punto, mis lágrimas
reales se secaron. Necesitaba ponerme mis bragas de chica grande y poner
en marcha este espectáculo.
—Estoy lista.
El paseo fue tranquilo, ninguno de nosotros dijo una palabra.
Cuando llegamos al nuevo edificio, mis padres esperaban fuera,
bebiendo sus cafés.
Mi madre me dio una taza para llevar. —Puede que no sea tan caliente
como te gusta.
Cuando Damien abrió la parte trasera del camión, mi padre bromeó—
: Ahora tenemos que hacer esto de nuevo.
Recordando que no tenía la llave, le dije—: Sólo tengo que ir a la oficina
de administración. Vuelvo enseguida.
Después de verificar mi identificación, la mujer en la mesa me dio tres
llaves en una cadena. —Aquí están sus llaves.
—¿No es sólo una? ¿Son estos duplicados?
—No. El propietario puso algunas cerraduras nuevas en su puerta.
Por lo tanto, usted realmente necesita tres llaves, una para cada una. Esta
es para el cerrojo, esta es para el candado, y esta es para el cierre inferior.
—¿Cada inquilino tiene tres? No recuerdo eso cuando vine a ver este
lugar.
—No. Es una petición especial de un tercero.
Esto tenía escrito Damien por todos lados.
Cuando regresé al camión, agité las llaves. —¿Tres cerraduras?
Damien rió culpablemente. —Cuando vine a revisar este lugar, pude
entrar en tu apartamento. Tuve una pequeña charla con tu propietario sobre
todas las otras violaciones que noté, nada que te ponga en peligro, solo cosas
que notaría porque soy propietario de un edificio. Digamos que se sentía
feliz de agregar esas cerraduras de forma gratuita.
—Estás loco.
—Ya no estoy en la puerta de al lado para mantener un ojo abierto.
Sólo quiero que estés a salvo.
Mamá interrumpió—: ¿No es un barrio seguro? No parece tan bonito
como el edificio de Damien.
148
—Es bastante seguro —contestó Damien—. Pero con las cerraduras,
es mucho más seguro.
Página

Mi padre puso su mano sobre el hombro de Damien. —Gracias por


mirar por su seguridad.
—No hay problema. Voy a empezar a tomar algunas de las cosas
pesadas.
Mi madre me miró confundida. Empezaba a darse cuenta de mi estado
de ánimo y empezó a sospechar algo en lo que respecta a Damien y a mí.
Podía decir que realmente quería hablar conmigo, pero probablemente no
tendría la oportunidad.
Pasaron otras dos horas, y finalmente habíamos mudado todo dentro.
Mientras que ninguna de las cosas pequeñas fue guardada, todos los
artículos grandes se hallaban situados en sus lugares legítimos.
Papá aplaudió con las manos. —Bueno, no sé ustedes, pero me muero
de hambre.
—Vamos a salir a cenar, Damien. Espero que te unas a nosotros —
dijo mi madre.
—Sólo si está bien con Chelsea. Puede que ella quiera hablar
tranquilamente mal de mí por entregarme su apartamento en el Fuerte
Knox.
Golpeándolo juguetonamente, le dije—: Será mejor que vengas.
—Muy bien entonces.
La cena en el Restaurante Hooligan’s Family Style comenzó bastante
rutinaria. Cada uno de nosotros pedimos el buffet de las ensaladas, que
eran conocidos, y un plato principal. Papá y Damien bebieron de la misma
jarra de cerveza Blue Moon, mientras que mamá y yo compartimos una
botella de Chardonnay. Escuchamos mientras hablaba de los últimos
acontecimientos en el centro juvenil, y Damien contó la historia de su
presentación en la Noche de Arte.
Después de que la camarera recogió nuestros platos, mi padre decidió
comenzar a preguntarme acerca de la mudanza. Eso fue cuando las cosas
se pusieron seriamente cuesta abajo.
—Tengo que admitir, cariño. No me quedé muy impresionado con este
nuevo lugar. Me encanta pasar tiempo contigo, pero eso fue un montón de
trabajo sólo para mudarte a un vecindario asqueroso. Si existía una razón
legítima, podía verlo. Me hace cuestionar un poco tu juicio.
Después de tomar mi vino, miré a Damien.
Me miraba fijamente cuando de repente cayó una bomba. —Está
149
mudándose por mí.
—¿Qué haces? —susurré.
Página

—¿De qué hablas? —preguntó mi madre.


—No tiene nada que ver con el apartamento. Se muda por mi culpa.
—Damien... —dije en un intento de hacerle parar adónde esto iba.
—Déjame explicárselo. Son tus padres. Ellos te aman. Y no quiero que
cuestionen tu juicio. No hay nada malo en tu juicio.
Se volvió hacia mi padre. »Su hija es una de las mejores personas que
he conocido. Se ha convertido en una gran amiga y me ha abierto el corazón
varias veces. Me preocupo por ella profundamente, y como probablemente
notaste, soy muy protector con ella. Eso también significa protegerla de mí.
No puedo ser el tipo de hombre que se merece como compañero de por vida.
He tenido demasiados momentos en los que he parecido olvidar eso, porque
hace que sea tan fácil olvidar. Trataba de no hacerle daño como lo hice, pero
de alguna manera logré hacerlo de todos modos. Se está mudando para
protegerse de lastimarse aún más. —Se volvió hacia mí—. Lo siento mucho.
Necesitaba algo de aire. —Disculpen. —Mi silla rascó el suelo mientras
me levantaba y corría al baño.
De algún modo habló abiertamente delante de mis padres,
disculpándose ante mí, dio una finalidad no deseada a la situación. Ni
siquiera trataba de fingir que las cosas estaban bien entre nosotros, porque
no lo estaban.
Esto parecía una ruptura.
No hubo ningún sexo real involucrado en nuestra relación, pero mis
emociones estuvieron todas en él desde el primer día.
Damien me ayudó a mudarme.
Ese discurso.
Necesitaba ver la situación esta noche por lo que era.
Damien estaba terminando.
Después de regresar a la mesa, el resto de la cena fue tranquila.
Cuando Damien finalmente despegó en el camión vacío, insté a mis
padres a no indagar más y les aseguré que estaría bien. Me abrazaron y me
dejaron sola en mi nuevo apartamento.
Más tarde esa noche, sentada en mi cama y rodeada de cajas, recibí
un presente de inauguración no deseado. Llegó en forma de un correo
electrónico de la última persona que esperaba. 150
Chelsea,
Me tomó un tiempo para averiguar si debería enviar este
Página

mensaje, principalmente porque simplemente no quiero molestarte.


Necesitaba hacerte saber lo bueno que fue verte en Bad Boy Burger.
Estoy bastante seguro de que me viste, pero por si no lo hiciste, fue el
día en que te besuqueabas con un tipo que tenía un tatuaje en la parte
inferior del brazo. Iba a ir a decir algo, pero parecías un poco
ocupada. He vivido con mucha culpa desde nuestra ruptura. Ver que
te mudaste con otra persona me hizo realmente feliz.
No te deseo otra cosa que felicidad.
Elec.
No le escribiría. El momento de ese mensaje resultó gravemente como
un puñetazo al intestino.
Cerré mi computadora portátil, cerré los ojos y lloré para dormir por
última vez, jurando que mañana sería el comienzo de una nueva etapa de
mi vida.

151
Página
15
Traducido por Mave
Corregido por Vickyra

A
mi hermana le gustaba llamarme durante su comida entre
actuaciones.
Jade habló con la boca llena—: ¿No has oído nada de él en dos
semanas?
—No. Y te lo digo, después de ese discurso delante de mamá y papá,
sólo sabía que esto iba a suceder. Era como si estuviera preparándome
perfectamente para la vida sin él, disculpándose con mis padres, poniendo
esas cerraduras en la puerta. Y su estado de ánimo era realmente extraño y
guardó todo eso para el último día. Estar fuera de su vista, fuera de su
mente, ahora parece ser lo que le conviene.
—Entonces, ¿no piensas visitarlo o llamar?
—No voy a ser la primera en hacer eso, no. Es como lo que me dijiste
hace un tiempo. No entendiste por qué no escuchaba todas las advertencias
que me daba. Sólo seguí esperando. Pero el hecho de que no se haya puesto
en contacto conmigo desde esa noche es realmente decepcionante. Tengo la
sensación de que nunca volveré a oír hablar de él. —Me dolió decir esas
palabras.
—Puedo decir que tratas de ser fuerte sobre esto, pero en el fondo, sé
que estás herida, y sé que no es fácil para ti el no llamarle.
—Simplemente no puedo creer que no haya llamado o enviado
mensajes de texto.
152
—Probablemente sea lo mejor ¿sabes? Sé que querías seguir siendo
amiga del tipo. Pero en realidad... no creo que fueras capaz de mantener tus
Página

sentimientos bajo control. Necesitabas este espacio que te está dando ahora.
En cierto nivel, creo que sabe que eso es lo mejor para ti también.
—Entonces, ¿cuál es mi próximo paso?
—Tienes que volver a ese sitio de citas.
A pesar de que la idea me hizo temblar sabía que tenía que obligarme
a mantener mi mente fuera de Damien. —En realidad, está este chico Mark.
Se suponía que debía haber salido con él semanas atrás. Solo seguí
postergándolo.
—Entonces ponte en contacto con él. Sin duda necesitas salir, pero
más que eso, necesitas una distracción.
—Bueno. Tienes razón, aunque sea sólo para salir del apartamento.
—Sabes, no vas a superarlo de la noche a la mañana.
—No sé si alguna vez lo superaré. Sólo tengo que aceptar eso.
—Aceptar las cosas que no puedes cambiar... ahora hay una idea
novedosa.
—Le predico eso a los niños todo el tiempo. Es hora de que comience
a tomar mi propio consejo.

***

—Estoy muy contento de que finalmente hagamos esto —dijo Mark al


abrir la puerta del auto para dejarme salir—. Empezaba a pensar que me
evitabas.
—No. Me hallaba ocupada con la mudanza y todo. Lo siento si te di
esa impresión.
Acabábamos de llegar al cine para a la presentación de las nueve y
cuarenta de la nueva película de James Bond. Me imaginé que un cine lleno
de gente era un lugar seguro para una primera cita, aunque Damien me
hubiera regañado por entrar en el auto de Mark.
Damien ya no tiene nada que decir.
El olor a palomitas de maíz llenaba el aire. Mark envolvió su brazo
alrededor de mi cintura mientras caminábamos para entrar en la fila.
Definitivamente se encontraba a la vanguardia, y no estaba segura de cómo
me sentía al respecto, ya que el veredicto seguía estando fuera de mi nivel
de atracción tanto física como mental. También existe el pequeño detalle sin
153
importancia de que nos acabábamos de conocer.
Después de conseguir los boletos, estábamos esperando en la línea de
Página

concesión cuando Mark habló en mi oreja—: ¿Alguna vez fuiste gimnasta?


Esa fue una pregunta extraña.
—No. ¿Por qué preguntas?
—Tu cuerpo se ve muy relajado, como si tuvieras un pasado de
gimnasia.
¿Hablaba en serio?
—No. Ni siquiera puedo hacer una rueda.
Después de que nos dieron nuestras palomitas y bebidas, nos
paramos en la línea donde el hombre recogía billetes para entrar en el cine.
Salté cuando sentí la mano de Mark en mi cintura inferior. Con cada
segundo que esperamos, su mano se deslizó más abajo hasta que se hallaba
completamente plantada en mi culo. Mi cuerpo se calmó. Después de un
minuto de tratar con él, me posicioné para hacerle frente para que ya no
pudiera sentir una sensación.
Una vez dentro, las luces no se habían atenuado aún, y yo ya planeaba
mi estrategia de salida para después de la película. Para ser honesta, ni
siquiera sabía si era seguro entrar en el auto de este tipo de nuevo.
Estaba a punto de apagar mi teléfono cuando comenzó a zumbar.
¿Siempre dejas que los chicos que acabas de conocer te
manoseen el culo?
Era Damien.
Mi corazón comenzó a golpear.
Golpeaba más y más rápido mientras miraba frenéticamente
alrededor del oscuro teatro por él. ¿Está el aquí?
Chelsea: ¿Estás en este teatro?
Damien: ¿Dónde estás?
Chelsea: ¿No sabes ya la respuesta a esa pregunta, ya que
aparentemente estás siguiéndome?
Damien: Se suponía que ibas a ver la nueva película de James Bond.
Ahí es donde estoy. ¿Dónde estás?
Chelsea: Fuimos a ver la película de Will Smith. James Bond estaba
agotado cuando llegamos al mostrador.
Damien: Dile que tienes que usar el baño y encuéntrame fuera.
154
Cuando no respondí de inmediato, volvió a enviar mensajes de texto.
Damien: Sólo necesito cinco minutos.
Página

Chelsea: De acuerdo.
—Vuelvo enseguida —susurré justo cuando comenzaba el tráiler—.
Voy al baño.
Ver a Damien parado allí, apoyado en una pared, mientras esperaba
por mí, casi me quitó el aliento. Me hizo darme cuenta de que mis
sentimientos por él no habían disminuido ni un poco a lo largo de este
tiempo separados. Cada pequeño anhelo regresó instantáneamente, y eso
realmente apestaba. Mi corazón quería saltar a sus brazos y pedirle que me
llevara a casa, pero mi cerebro impedía que mis piernas se movieran más
allá de un pie de distancia de él.
Llevaba su gorro de lana, me miró y olía tan bien. Llevaba una camisa
de cuello blanco debajo de un suéter negro ajustado, que era un estilo
diferente para él. El suéter se aferraba a su pecho musculoso, y tenía las
mangas enrolladas, mostrando un reloj de metal grueso que nunca había
visto antes. Los pantalones vaqueros negros y las grandes botas negras de
carga finalizaban el estilo.
¿Se vistió para acecharme?
—Hola —dijo finalmente. Su voz emitiendo escalofríos por todo mi
cuerpo. Que tanto extrañé escuchar.
—¿Qué haces?
—Nunca me diste su información para comprobarlo.
—Ni siquiera me di cuenta de que seguíamos hablando. ¿Cómo
supiste que me hallaba aquí y planeaba ver la película de James Bond? —
Chasqueé los dedos—. Oh, es cierto. Te metes en mi cuenta.
—Nunca cambiaste tu contraseña.
—No tendría por qué hacerlo. Eso no te da el derecho de hacer esto.
—Sólo me aseguro de que estés a salvo.
—Eres un acosador.
—Me importa un carajo si eso es lo que piensas. Ya te dije que tenía
un mal presentimiento sobre ese tipo. Si necesito tragarme el orgullo y hacer
un tonto para asegurarme de que llegues a casa a salvo, lo haré.
—¿Por qué te involucras en mi vida? Desapareciste de la faz de la
tierra, ni una palabra desde que me mudé.
—Eso no significa que dejé de preocuparme por ti. Permanecer lejos
de ti estas últimas semanas ha sido la cosa más dura que he hecho nunca.
—¿Por qué no pasas la noche del viernes recogiendo a una de tus
155
putas y te quedas fuera de ms asuntos?
—Si eligieras a hombres que no fueran espeluznantes, tal vez no
Página

tendría que involucrarme.


—No tienes derecho a decirme a quién elijo para una cita. —La ira y
la amargura se levantaron como la bilis a través de mí cuando dije—: Sólo
estoy saliendo con él porque no soy lo suficientemente importante para ti.
—No tienes ni idea de lo mucho que me importas —escupió.
—Este tiempo alejados me ha enseñado mucho. Nunca podría ser tu
amiga porque no puedo limitar mis sentimientos por ti. No sabría cómo
hacer eso. Tienes razón al mantener tu distancia. Deberías haberlo
mantenido así.
En ese momento, una morena alta pareció salir de la nada. Sus labios
se veían pintados de rojo brillante. —Ahí estás —dijo ella—. Pensé que tal
vez me abandonaste.
La miré de arriba abajo, luego me volví hacia él. —¿Estás en una cita?
—Alzando mi voz, repetí—: ¿Trajiste una cita para acosar a la mía?
—No. Eso no es lo que pasó.
Los celos bombeaban a través de mis venas. Me volví hacia ella. —
¿Sabes que sales con un acosador?
—¿Es tu hermana o algo así? —preguntó.
—Podría parecer así, ¿no? —susurré.
—Estaré allí en un minuto, ¿de acuerdo? —le dijo—. Ve a ver la
película. Va a empezar.
Cuando se fue, meneé la cabeza. No pudiendo creer esto.
»No quería que la vieras.
—Lo que sea —dije en voz baja.
Mientras se acercaba a mí, retrocedí, negándome a permitirme
cualquier reacción a la cercanía de su cuerpo.
—Mira, me encontraba fuera cenando cerca, y se me ocurrió entrar en
el sitio en mi teléfono. Vi que ibas a estar aquí. Pensé que tal vez te atraparía
saliendo del auto de ese tipo, así que podría comprobar su matrícula para
obtener información y comprobarlo. Acabaste llegando tarde, jodiendo mi
plan. No quiero que vuelvas a meterte en el auto hasta que lo revise.
—Si quiero entrar en su auto... si quiero dejar que me follen esta
noche... esa es mi decisión.
Una vena saltó en su cuello. —No digas eso.
—¿No puedes manejar ni siquiera un poco de tu propia medicina?
156
¿Quieres decirme que no la llevarás a tu apartamento esta noche?
—En realidad no. Ni siquiera me gusta.
Página

—¿No es ese el punto?


—Solía ser. Ya no se siente bien. Esta fue la primera vez que salí en
mucho tiempo. Me obligué a mí mismo porque necesitaba
desesperadamente una distracción, ya que he estado intentando como el
infierno estar lejos de ti.
—Realmente no deberías haberme seguido aquí.
—Juro por Dios, no era mi intención dejarte verme. Y definitivamente
no fue mi intención dejarte verme con ella.
—Seguro —dije, cruzando los brazos.
—Sólo quería revisar las cosas. Cuando vi la forma en que le dejaste
tocarte, perdí el control.
—¿Tienes alguna idea de lo mal que me duele verte con esa maldita
cualquiera? No necesitabas seguirme aquí con ella —murmuré —. Deja de
hacerme daño.
Una vez más, empezó a acercarse a mí, lo que me impulsó a
retroceder.
—Lo siento, Chelsea. Sé que la jodí. No manejé esto bien, pero no
quiero que vuelvas a entrar en su auto.
—¿Cómo voy a llegar a casa?
—Te llevaré.
Riendo con enojo, reprendí—: Estoy segura de que a tu pareja le
encantaría eso.
—No me importa un carajo lo que piensa. Sólo quiero que estés a
salvo.
Ahora, me estaba poniendo en la cara intencionalmente. —Estás loco.
Te has vuelto loco, Damien.
—No confío en él. Te lo digo, es peligroso.
—Creo que eres el peligroso esta noche. Por favor, quédate fuera de
mi vida. No quiero verte jamás.
Me volví y nunca miré hacia atrás. Después de entrar en el cine, pasé
por alto mi asiento, saliendo instantáneamente por una puerta de
emergencia por el estacionamiento.
Al pasar por la camioneta estacionada de Damien, noté que añadió
tres calcomanías a la ventana trasera: un hombre y dos perros.
Mi corazón se apretó ante la vista. Le echaba mucho de menos, pero
157
no podía lidiar con estar en su presencia.
Repitiendo la noche repetidamente en mi cabeza, caminé un par de
Página

millas y luego salté en un autobús a casa.


Damien me envió un texto después de medianoche.
No quería que la mierda cayera así. Realmente trataba de
asegurarme de que estuvieras a salvo. Lo jodí. Lo siento. Por favor,
déjame saber que llegaste bien a casa.
Nunca respondí.

***

Cuanto más pensaba en el incidente de la sala de cine durante la


semana pasada, más me hacía enojar.
Cuanto más pensaba en el incidente del cine... más extrañaba a
Damien.
Todavía me sentía tan confundida.
Me dije que iría a su apartamento ese día para darle una última parte
de mi mente, para tener la última palabra, ya que nunca respondí al texto.
Eso fue una mentira. Iba a su apartamento porque le echaba de menos a él
y a los perros, pero me decía a mí misma que lo justificaría. La verdad era
que me hallaba satisfaciendo la intensa necesidad de verlo.
Una vista inusual me saludó cuando me acerqué al edificio. Una
multitud se congregaba fuera. ¿Se había apagado la alarma de incendios?
Cuando vi a los Doble D con Murray, me hizo preguntarme dónde
estaba Damien en medio de este caos. Dudley y Drewfus se encontraban
encadenados a una cerca.
Los perros casi no reaccionaron mientras me agachaba para frotarles
la cabeza. Mirando a Murray, le pregunté—: ¿Qué demonios está pasando?
—Es Damien.
—¿Qué hay con Damien?
—Colapsó. La ambulancia lo llevó al hospital.
Tuve que hacer la pregunta de nuevo, porque la respuesta que me dio
no era posible.
Mi corazón y mi cabeza palpitaban en sincronía. —¿Qué? ¿Qué pasó?
—Los perros se golpeaban contra la puerta, arañando contra la
madera, ladrando como locos. Cuando llamé, no respondió. Usé mi llave y
lo encontré inconsciente en el suelo, llamé a Emergencias. —Negó con la
158
cabeza—. Pobre jefe.
Si no estuviera ya agachada, podría haberme derrumbado.
Página

—¿Va a estar bien?


—No lo sé.
—¿Dónde lo llevaron?
—No lo sé.
—¡Necesito saber!
—El Hospital Memorial y el General ambos están igualmente
cercanos. Tiene que ser uno de esos
Me sentí mareada porque me levanté tan rápido. —Tomé el autobús
hasta aquí. Necesito tu auto.
Murray me dio sus llaves, y me fui antes de darme cuenta de que ni
siquiera sabía qué auto era el suyo.
Me siguió y me puso la mano en el hombro. Sintiendo mi desorientado
estado, dijo—: No debes conducir así.
—Tengo qué. Tienes que quedarte con los perros.
Señaló a un pequeño Nissan más viejo. —Ese es mi auto. Ten cuidado.
—No voy a estrellarlo.
—No estoy preocupado por el auto de mierda. Estoy preocupado por
ti.
Corriendo hacia el vehículo, llamé al teléfono de Damien. Fue al buzón
de voz. Luego puse la dirección del Hospital General en mi teléfono. Diez
minutos después, estacioné ilegalmente en la entrada de la sala de
emergencias.
Sin aliento, corrí a la recepción. —Necesito saber si Damien
Hennessey está aquí.
—Lo siento, tiene que hacer cola.
Me incliné hacia el mostrador y grité—: ¡No! ¡Tiene que decirme si está
aquí!
Debe haber notado que lloraba, porque decidió revisar su
computadora.
—¿Deletrea su apellido?
Después de obligarla, sacudió la cabeza. —Lo siento. Nadie con ese
nombre ha sido registrado aquí. Debe estar en el Hospital Memorial.
Sin responder, corrí tan rápido como pude volviendo al auto, marqué
la otra dirección en mi aplicación de GPS, y aceleré todo el camino al
159
Memorial.
Mientras las lágrimas corrían por mis mejillas, mi mente corría con
Página

pensamientos temerosos, a saber, que, si algo le ocurrió a Damien, mis


últimas palabras fueron: “No quiero volver a verte”.
Nunca me lo perdonaría si algo le pasaba.
Sólo necesitaba verlo.
Necesitaba llegar hasta él.
Necesita estar bien.
Cuando finalmente llegué al Hospital Memorial, mi corazón se sentía
como si estuviera en mi boca mientras me dirigía a la sala de emergencias.
—Necesito ver a Damien Hennessey. Lo trajeron aquí hace una hora.
La recepcionista golpeó algunas teclas y dijo—: Fue admitido.
—¿Dónde está el?
—¿Es usted familia?
—No estoy relacionada, no.
—Puede que no sean capaces de darle mucha información o dejarle
verlo. Sin embargo, está en el tercer piso. Tome los ascensores.
Todo parecía estar sucediendo en cámara lenta, deslizándome en un
ascensor en el último segundo; abriéndome paso a través de los pasillos del
tercer piso.
Entonces, lo vi. O eso pensé. En mi neblina, confundí a Tyler con
Damien
Tyler caminaba con las manos en los bolsillos.
Se detuvo cuando me vio y se asustó un poco. —¿Chelsea?
Una oleada de adrenalina me golpeó. —¿Dónde está el?
—Está bien. Está bien. Está vivo.
Gracias a Dios.
Gracias, Dios.
—Necesito verlo.
—No puedes ahora mismo.
—¿Por qué no?
—Está con su médico.
—Voy a entrar.
Puso sus manos en mis brazos para detenerme. —No, Chelsea. 160
—Dime qué está pasando.
Tyler me miró fijamente por más tiempo. Se acercó a la estación de
Página

enfermeras y tomó un pañuelo antes de entregármelo.


—Ven. Vamos a caminar.
16
Traducido por Mave
Corregido por Vickyra

T
yler me llevó a un área cubierta de hierba, justo fuera de las
puertas del hospital. El sol de la tarde comenzaba a ponerse, y
la fresca brisa secaba un poco mis lágrimas.
Él estaba vivo.
Me recordé que lo que Tyler estuviera a punto de decirme no podía ser
tan malo porque Damien estaba vivo. Se hallaba hablando con sus médicos,
¿verdad?
—Va a estar bien —dijo.
—¿Qué sucede, Tyler? Deja de andarte por las ramas. No puedo
soportarlo.
—Ven a sentarte. —Me condujo a un banco—. Esta es una
conversación que se supone debías tener con él. Pero si lo hiciéramos a su
manera, nunca habría sucedido. No me importa si me mata. Necesitas
saber.
—¿Qué? ¿Necesito saber qué?
—Damien se desmayó. Su presión arterial cayó de repente.
Probablemente se encontraba bajo mucho estrés últimamente y no cuidaba
bien de sí mismo. Eso es lo que lo trajo aquí hoy. 161
—De acuerdo... eso no es tan malo.
—Ha ocurrido antes. En los últimos años, ha estado recibiendo más
Página

síntomas, síntomas que no existían hasta hace poco.


—¿Síntomas de qué?
—Damien tiene una enfermedad cardíaca, Chelsea. Se llama
miocardiopatía hipertrófica.
—¿Qué?
—Nombre largo, lo sé. Es hereditario. Es la misma enfermedad que
mató a nuestro padre.
Mi corazón se hundió, y tragué el nudo en mi garganta. —¿Qué
significa eso?
—Significa que una parte de su músculo cardíaco está engrosada. A
veces, no hay síntomas y la gente, como mi padre, ni siquiera saben que lo
tienen. Sólo entran en un paro cardiaco repentino. Muchos de ellos mueren.
En el caso de Damien, lo descubrimos a través de pruebas genéticas que él
la tiene. Más recientemente, ha estado experimentando algunos síntomas
leves.
—¿Cuánto tiempo lo ha sabido?
—Por unos cinco años. Mi madre quería que nos hicieran la prueba,
porque mi padre era tan joven. Existía una probabilidad del cincuenta por
ciento que cualquiera de nosotros lo tuviéramos. Mi prueba dio negativa.
Cuando Damien se dio cuenta de que tenía la misma enfermedad que mató
a papá, se convenció de que le ocurriría lo mismo. Eso es en parte el por qué
compró ese edificio. Decidió que no quería pasar un tiempo precioso
trabajando en la rutina diaria. Prefería pasar sus días haciendo lo que
amaba, haciendo arte.
—¿Todos los que tienen esta enfermedad están destinados a morir
jóvenes?
—No, esa es la cosa. Muchos viven vidas completamente normales. No
hay manera de saberlo.
—Pero Damien está convencido de que morirá joven
—Sí. Y es por eso que se niega a involucrarse contigo, porque no quiere
que lo que le pasó a mi madre, te suceda a ti.
—¿Por qué no me lo dijo?
—Porque sabía que dirías que no importa. No quería que lo supieras.
Quería que te mudaras, que encontraras a alguien más, para que nunca te
hicieran daño. Lo mató alejarte, porque está loco por ti.
Tuve que detenerme para componerme. Era un momento abrumador.
Era como si me hubiera entregado una gigantesca pieza del rompecabezas
162
que faltaba. Finalmente, todo tenía sentido.
Las palabras de Damien de nuestra conversación en la playa de Santa
Página

Cruz resonaron en mi mente.


“Mi corazón está roto”.
¡Finalmente tenía sentido!
—Está loco.
Ty se rió entre dientes. —Le digo eso todo el tiempo.
—¿Qué están discutiendo los doctores con él ahora mismo?
—Cuando el médico de Damien de Stanford se enteró de que estaba
aquí, hizo un viaje especial para venir a verlo. —Ty se rascó la barbilla—. De
acuerdo, entonces hay otra parte en esta historia. Desde hace algún tiempo,
los cardiólogos de Damien han estado tratando de convencerlo para que se
haga una cirugía de corazón abierto.
—¡Oh, Dios mío! —Mi corazón palpitaba incontrolablemente.
—Sí. Está asustado. Cree que la cirugía sola podría matarlo. Le
aterroriza absolutamente, pero cada vez más, parece ser algo que debe
considerar.
—¿Qué haría la cirugía para ayudarlo?
—Básicamente, quitarían parte del músculo cubierto para ayudar al
flujo sanguíneo. Ellos piensan que mejoraría su calidad de vida con el
tiempo y podría alargar su esperanza de vida. Pero hay riesgos serios con
ese tipo de cirugía. ¿Recuerdas nuestro viaje a Los Ángeles... cuando
cuidaste a los perros?
—Sí.
—Fuimos a hablar con un especialista en Cedar Sinai. Tiene médicos
allí y en Stanford.
—Guau.
—Ese viaje a Los Ángeles fue cuando me di cuenta de que Damien se
hallaba realmente enamorado de ti. Él no dejaba de hablar acerca de ti.
—Lo amo —dije sin vacilar. Era la primera vez que lo decía en voz alta,
pero lejos de la primera vez que lo había dicho.
—Lo sé. Me doy cuenta.
—¿Qué debo hacer?
—No escuches al imbécil. Va a seguir tratando de convencerte de que
es mejor no involucrarte con él. Luchará contra ti con uñas y dientes. Piensa
que cada día podría ser el último. Hay cosas buenas y malas que vienen de
esa actitud. Vive cada día como si fuera su último, pero lo único que podría
163
hacerlo tan feliz, no se la permite por temor a lastimarte. Es una persona
desinteresada, pero debe dejar que tú tomes la decisión. Está tratando de
Página

hacerlo por ti porque piensa que sabe lo que es mejor para ti.
—Él es lo mejor para mí. —Me levanté del banco y comencé a
caminar—. Necesito verlo. ¿Puedo decirle que me lo contaste todo?
—Sí. Me ocuparé de su ira. Ya era hora, especialmente después de lo
que pasó hoy. Si lo tuviera a su manera, todavía estarías en la oscuridad.
Nunca tuvo la intención de decirte que se encontraba aquí.
—Ya lo creo.
—Es muy terco.
—No lo sé.
—Deberíamos volver a entrar —dijo.
—Bien.
Cuando volvimos al piso donde se hallaba Damien, Ty dijo—: Te dejaré
tener algo de tiempo con él. Lo necesitarás. Voy a tomar algo de café en la
cafetería.
—Vale. Gracias, Ty.
Lentamente me acerqué a la habitación de Damien. A través de una
pequeña ventana estrecha en la puerta, pude ver que se encontraba
completamente vestido y sentado al borde de la cama. Golpeando tres veces,
inhalé profundamente y luego exhalé antes de entrar.
Sus ojos casi se salieron de sus órbitas cuando me vio allí. No dijo
nada. No me preguntó qué hacía allí. Me miró fijamente durante el tiempo
más largo, mirando directamente a mis ojos brillantes que entregaban todo
lo que poseía sin necesidad de tener que decir cualquier cosa.
—Ya lo sabes —dijo.
—Sí.
—Ty te lo contó.
—Sí.
Bajó la cabeza. —Mierda.
Después de permitirle casi un minuto completo para procesar,
finalmente hablé—: Entiendo.
—No, no lo haces. Simplemente piensas que sí.
—Lo hago. 164
—Esto no cambia nada, Chelsea. El resultado final es el mismo.
Mi instinto era discutir con él, pero la parte más inteligente de mí
Página

sabía que no era el momento adecuado. Se estaba recuperando, y lo último


que quería era molestarlo. Así que me concentré en el hoy.
—¿Recuerdas desmayarte?
—No. Sólo recuerdo despertarme con los paramédicos.
—Los perros fueron a tu rescate, ¿sabes? Ellos alertaron a Murray,
quien llamó a Emergencias.
—Recuérdame que les haga un poco de tocino.
—Recuérdame que me quede lejos ese día.
Los ánimos se aligeraron un poco cuando se quebró en una leve
sonrisa. —¿Cómo está tu novio, Marky Mark? Veo que sigues en una sola
pieza.
—Nunca volví al cine esa noche. Salí por una puerta lateral, nunca
volví a verlo.
Damien fingió decepción. —Es una vergüenza. —Parecía tan lindo
cuando frunció los labios.
—¿Cómo está la puta con la que saliste?
—No estaba muy contenta. Me dijo que me hallaba demasiado
interesado en los asuntos de mi hermana, que la llevé directamente a casa.
—Qué vergüenza. —Me senté a su lado en la cama—. Buen intento
cambiando el tema de ti, por cierto.
Dejó escapar una profunda respiración. —¿No te lo contó Chismoso-
Ty? ¿Qué quieres saber?
—¿Por qué no me lo dijiste?
Su mirada quemaba la mía. —Sabes por qué.
—No me importa.
—Eso es exactamente por lo que no podía decírtelo. Nunca pensé que
te irías. Era que sabía que te quedarías. No te das cuenta de lo que podría
significar involucrarse conmigo. Aquí hoy, mañana no, Chelsea. Ya has
tenido el corazón roto una vez. ¿Es eso lo que realmente quieres?
—No sabes lo que pasará. Cualquiera de nosotros podría morir
mañana.
—Pero sólo algunos de nosotros estamos conectados para morir antes.
Le pasó a mi padre. Tengo el mismo defecto. Y no quiero que te pase lo que
le pasó a mi madre. Me preocupo por ti demasiado. Fin de la historia.
165
Se produjo un momento de silencio.
—Tu hermano me dijo que trataban de convencerte de que te
Página

sometieras a una cirugía.


—Eso viene con sus propios riesgos. —Hizo una pausa—. Pero lo estoy
considerando. No quiero entrar en eso ahora mismo, ¿de acuerdo?
Respetando sus deseos, pregunté—: ¿Te darán el alta pronto?
—Sí. Realmente fue sólo un desmayo. Debido a mi condición, soy más
propenso a eso. Probablemente ocurrió porque me encontraba deshidratado
y bajo estrés.
Dudé en preguntar—: ¿Te sentías estresado por mí?
Se rió entre dientes. —He estado estresado por ti durante meses, por
lo que probablemente no fue eso. —Jugó a golpear mi muslo, haciendo que
mi piel se pinchara—. ¿Cómo supiste que me hallaba aquí?
—Fui al apartamento a disculparme por ser tan dura, y porque te
echaba de menos a ti y a los perros.
—También te echan de menos.
—¿Dijeron eso? —Sonreí.
—No en tantas palabras. —Sonrió—. Pero se detienen en tu puerta
todo el tiempo.
—Extraño a los Doble D. De hecho, extraño... los Triple D. —Me
agité—. No puedo creer que nunca haya pensado en eso antes.
—¿Eso sólo se te ha ocurrido ahora? Esperaba a que lo averiguaras.
—Gracias a Dios que fui al edificio cuando lo hice. Si hubiera esperado
hasta mañana, nunca habría sabido de esto. Nunca me habrías dicho nada.
Sólo lo sé.
—Tienes razón. No lo habría hecho. Pero como he dicho, tu
conocimiento no cambia nada. No soy bueno para ti.
—No me digas lo que es bueno para mí —ladré.
Me levanté y caminé hacia la puerta, mirando afuera para ver si el
doctor venía.
Volviendo a Damien, empecé a masajear mis dedos despacio por su
cabello y vi su resolución debilitarse con cada segundo. Cerró los ojos antes
de agarrar el material de mi camisa y acercarme más a él.
Apoyó la cabeza en mi pecho. —No se te permite venir más. —
Respirando en mí, dijo—: Tú me haces olvidar toda la mierda que se supone
que estoy haciendo bien. No puedo pensar bien. —Luego me miró—. No
tienes ni idea de cuánto quería matar a ese tipo por tocarte el culo esa noche.
166
Me di cuenta entonces más que nunca de que soy una causa perdida cuando
se trata de ti. Me molestó mucho.
Página

—Amo tus celos. Y tenías razón con él.


—Siempre tengo la razón. ¿No te has dado cuenta?
La puerta se abrió y Tyler entró, sosteniendo un café. —Oye. Acabo de
hablar con su médico. Dijeron que eres libre de irte.
Me volví hacia Ty. —¿Te lo llevas de vuelta al apartamento?
Sabiendo que no tenía auto, Damien preguntó—: ¿Cómo has llegado
hasta aquí?
—Casi robé el auto de Murray.
—¿Ese pedazo de mierda? Probablemente estuviste en más peligro que
yo.
—¿Quieres que vaya a cuidarte?
—Confía en mí, quiere que lo cuides mucho —dijo Ty.
Damien le lanzó dagas. —Cierra la boca.

***

Terminé dejando a Damien descansar esa noche, optando por volver


a mi apartamento mientras Tyler lo llevaba a casa.
Lo primero que hice fue abrir mi computadora portátil para buscar en
internet información sobre la condición de Damien. Algunas de las historias
acerca de la cardiomiopatía hipertrófica eran aterradoras. Existían
innumerables informes de jóvenes que cayeron muertos sin previo aviso,
algunos de ellos en campos atléticos. Sus familias sólo descubrieron la
condición después del hecho. Uno de los artículos indicó que condiciones
como la de Damien eran responsables de por lo menos el cuarenta por ciento
de todas las muertes repentinas en atletas jóvenes.
También busqué los tipos de cirugías y los riesgos asociados con ellos.
Todo empezaba a golpearme. Era fácil ver cómo Damien dejaba que el miedo
gobernara su mundo, especialmente cuando sus temores no eran
totalmente infundados. Una pesadez insoportable pesaba en mi pecho.
Mientras que era demasiado fácil dejar mi mente vagar a ese lugar horrible
de “qué si”, no iba a dejar que el miedo gobernara mi mundo.
Le mandé a Damien un mensaje
Chelsea: Voy a pasar mañana después del trabajo. ¿Vas a estar en
casa?
167
Damien: En realidad, me voy por la mañana. Iré a San José por unos
días. Necesito un tiempo lejos de aquí para pensar.
Página

¿Qué significaba eso? Sin saber cómo responder, le devolví la primera


cosa que me vino a la mente.
Chelsea: ¿Conoces el camino a San José?
Damien: Sí. Y eso es una canción.
Chelsea: ¡Muy bien! Mi abuela solía cantarla para mí. Siempre quise ir
a San José cuando era niña, pensando que era un lugar muy lejano. Poco
sabía que te encontrabas allí.
Damien: Habría tirado de tu cola de caballo y arrojado arena en aquel
entonces Yo era un idiota.
Chelsea: Entonces, ¿no has cambiado mucho?
Aún hace llorar a las mujeres.
Damien: Nos pondremos al día cuando vuelva.
Chelsea: En realidad, cuando regreses, me iré. Me voy a Nueva York a
visitar a mi hermana. Me quedaré con ella durante una semana.
Damien: Guau. Me alegro de que finalmente estés haciendo eso.
Sabía que eso era un gran paso para mí, que siempre había evitado
Nueva York porque Elec vivía allí. Unos días antes del episodio de desmayo
de Damien, finalmente acabé cediendo y compré boletos para ver a Jade.
Chelsea: Supongo que te veré cuando vuelva.
Damien: De acuerdo. Ten cuidado en la gran ciudad.

168
Página
17
Traducido por Myr62
Corregido por Vickyra

R
ealmente fue un sueño hecho realidad ver a Jade actuar. Ella
tenía un papel principal en un nuevo musical fuera de
Broadway llamado The Siren and The Suit. La burla entre su
personaje, Eloise, y el principal personaje masculino, Tom, era para morirse
de risa. Tom era interpretado por un hermoso actor llamado Jeremy Bright.
Más tarde supe que Jeremy estaba muy casado en la vida real. Hasta ese
momento, pensé que quizá algo se gestaba entre Jade y él, pero supongo
que son actores realmente convincentes con una gran química.
Después del espectáculo, Jade me llevó a cenar con el reparto. Fuimos
a un restaurante y bar japonés llamado Sake Sake. Entre las bebidas y las
ruidosas conversaciones, casi me olvidé de Damien durante un par de horas.
Casi.
Cuando regresamos al pequeño apartamento de Jade, los
pensamientos sobre él regresaron con toda su fuerza. Era la primera vez que
tenía la oportunidad de contarle a Jade la noticia de que descubrí su
condición cardíaca. Desde que sabía que iba a venir a Manhattan, había
esperado para hablar sobre él con ella en persona.
Jade se sentó en el suelo con las piernas cruzadas. Su rostro seguía
completamente maquillado. —Guau. Sólo... estoy sin palabras.
—Lo sé
—Es como si todo lo que pensaba que sabía de esta situación saliera
169
por la ventana.
—¿Qué cambió?
Página

—Bueno... —dijo—, siempre hubo una parte de mí que sentía que a


pesar de lo que él te decía, que sus sentimientos por ti no eran tan fuertes
como los tuyos por él. Pero esta noticia es un cambio de juego. Realmente
trataba de protegerte de que te lastimaran. Creo que lo que su hermano te
dijo es correcto, está enamorado de ti y realmente siente como si estuviera
protegiéndote.
—No creo que esté enamorado de mí hasta que lo oiga. Por mucho que
quiera estar con él, más que nada, solo quiero que esté bien. —Miré hacia
las luces de la ciudad—. Apuesto a que nunca pensaste que estaría en Nueva
York sin una sola mención sobre Elec, ¿eh?
—Bueno, eso es lo único bueno de tus problemas con Damien.
—Seriamente.
—¿Vas a llamarle mientras estás aquí?
—Estoy tratando de no hacerlo. Se supone que debo darle espacio. La
pelota está en su campo. No puedo forzarlo a estar conmigo. Dijo que tenía
que irse por unos días a pensar.
—¿A dónde fue él?
—Su hogar en San José. Su madre vive allí.
—Bueno, entonces intentemos desviar la vista de las cosas. Tengo el
día de mañana libre. Vamos a ir de compras, a ver un espectáculo en el que
no estoy y tener una buena cena.
—Eso suena asombroso.

***

La semana en Nueva York pasó volando. Era mi última noche y


encontraba sola mientras Jade actuaba. Mi vuelo estaba programado para
la mañana siguiente. Mientras esperaba a que ella regresara para que
pudiéramos tener una tardía cena juntas, impulsivamente tomé mi teléfono
y decidí escribirle a Damien. Algo acerca de estar tan lejos físicamente de él
me dio una falsa sensación de coraje. Mis emociones sólo salieron corriendo.
Chelsea: Esto es una mierda. Por supuesto que estoy aterrorizada por
perderte, pero estoy más aterrorizada de vivir sin ti mientras estás vivo y bien.
Para que conste, preferiría tener un solo día de estar realmente contigo, que
veinte mil días de ir a través de los movimientos con alguien que no tiene mi
corazón. No me importa si nunca tengo la oportunidad de envejecer y ponerme
decrépita contigo. Quiero el hoy. Quiero ver películas espeluznantes contigo,
170
los perros y quemar tostadas en tu apartamento. Quiero sentirte dentro de mí.
Quiero experimentar todo contigo mientras ambos estamos vivos. NOSOTROS
ESTAMOS VIVOS. Una buena vida es sobre la calidad, no la cantidad. Sólo
Página

quiero estar contigo por mucho tiempo que pueda ser. Pero no puedo forzarte
a ver las cosas como yo.
Cuando golpeé enviar, me di cuenta de que el mensaje se desvaneció
y no decía entregado. No tenía idea de si pasó o no. Tal vez era un presagio
que significaba que cometí un terrible error.
Sin saber si era mi teléfono o un problema externo, decidí llamarle.
Realmente necesitaba sacar todo de mi pecho de una forma u otra mientras
las palabras se encontraban frescas en mi mente.
La línea de Damien sonó, y mi corazón casi se detuvo cuando una
somnolienta voz femenina contestó—: Teléfono de Damien.
El shock me paralizó, así que no dije nada durante varios segundos.
Ella repitió—: ¿Hola?
Tragando, le dije—: ¿Quién eres?
—Soy Jenna. ¿Quién eres?
—Jenna... —Hice una pausa, atónita—. Soy Chelsea.
—Oh. Bueno, Damien está en la ducha ahora mismo.
—¿Qué haces ahí?
—¿Qué crees que estoy haciendo aquí?
Rápidamente colgué.
Echando chispas, agarré mi abrigo y salí corriendo del apartamento
de Jade para tomar aire. Zigzagueando a través de multitudes de gente en
las calles ocupadas de Times Square, me sentía demasiado preocupada con
mis pensamientos para darme cuenta hasta dónde había llegado. Ni siquiera
sabía dónde estaba, tanto literal como figurativamente.
Mientras me hallaba aquí en Nueva York, todavía lamentándome
sobre él, ¿él estaba aparentemente follando a su exnovia?
Después de aproximadamente una hora de vagar alrededor en un
aturdimiento, tomé el teléfono de mi bolso y le envié un mensaje.
Chelsea: Eres un idiota.
Seguí esperando que respondiera. Pasaron los minutos y nada vino de
él.
Ya lo había hecho.
El hecho de que no hubiera respondido era prueba de su culpabilidad.
No entendía si él estaba en alguna borrachera autodestructiva o si
171
realmente quería estar con ella. Sabía que ya no quería hacer nada con él y
juré no volver a contactarlo.
Página

***

El largo vuelo de regreso a San Francisco fue una tortura. En realidad,


pensé en cancelar mi boleto de regreso y quedarme indefinidamente con mi
hermana en Nueva York. Lo único que me impedía hacer eso era mi trabajo
en el centro juvenil. Los niños me necesitaban, y no podía arriesgarme a
perder lo único que iba bien en mi vida.
Cuando llegué a casa a mi tranquilo apartamento, ya me faltaba Jade.
Cogí el teléfono para llamarla.
—¿Has llegado a casa?
—Sí. Estoy aquí, pero ya no se siente como en casa.
—Yo estuve meditando, sobre todo, mientras te hallabas en el aire.
Realmente creo que deberías llamarlo.
—No. De ninguna manera.
—No le has oído decir que ha vuelto con ella. Te sentirás mejor si
hablas con él, aunque no sea fácil oír lo que tiene que decir. Al menos lo
sabrás. ¿Cuánto podría empeorar la situación? Eres absolutamente
miserable.
—¿Se te olvida que ni siquiera respondió a mi texto?
—Lo sé. Pero te conozco. Hasta que no hables con él, esto te va a
acabar consumiendo.
—No puedo llamarle.
—No lo llames. Sólo ve allí. Comprueba la situación por ti misma.
—No lo sé. Lo pensaré.

***

Al día siguiente, por la tarde, salía del centro juvenil. Tuvimos una
función que se hizo tarde. Terminé dirigiéndome en dirección opuesta a mi
apartamento, y en su lugar me aventuré hacia el edificio de Damien.
Un sentimiento enfermo se me pegó todo el camino porque no sabía
lo que iba a encontrar. Sabía que necesitaba verlo una última vez. Mi
hermana tenía razón; sólo me iba a consumir si no lo enfrentaba. 172
Los nervios me siguieron por las escaleras hacia mi viejo apartamento.
Para mi sorpresa, la puerta se encontraba abierta. Miré dentro para
encontrar que seguía vacío. Asumí que Damien lo había alquilado hace una
Página

eternidad.
Lentamente arrastrándome dentro de la puerta, dije—: ¿Hola? —Mi
voz resonó.
Damien salió de mi viejo dormitorio. El sudor brillaba en su pecho. La
pintura salpicaba varias secciones de su cuerpo. Parecía aún más grande
de lo que recordaba. Sus vaqueros estaban ligeramente abiertos en la parte
superior, y su cabello rebelde. Tenía los pies desnudos. Parecía más caliente
de lo que lo había visto. Su embriagador olor era una mezcla de colonia y
sudor.
Me dolía por él.
Tragando, le pregunté—: ¿Qué haces?
—Recibí tu mensaje. Tu texto me jodió. Así que estoy haciendo un
poco de pintura.
—Bueno, lo dije en serio. Eres un idiota.
—Ese no es el mensaje al que me refiero.
Me di cuenta de que hablaba del texto que mandé justo antes de
llamar y descubrir a Jenna en su apartamento, el texto en el que derramé
mi corazón. Debe haberse enviado después de todo.
Mierda.
—No creí que pasara. Esperaba que no lo hiciera. Fue un error.
—No, no lo fue.
—¿Cómo está Jenna?
Su tono era insistente. —No pasó nada entre Jenna y yo. Usó la llave
para entrar en el apartamento cuando me encontraba en la ducha. Ni
siquiera sabía que llamaste hasta más tarde.
—Ella respondió al teléfono sonando como si acabara de salir de la
cama. Cuando le pregunté qué hacía allí, me dijo que debía saberlo.
—Está llena de mierda, Chelsea.
—¿Por qué mentiría?
—Porque puede ser una perra cuando quiere serlo. Jugó contigo,
quería hacerte daño. Si la llamas y le preguntas ahora, te dirá la verdad.
—Entonces, ¿por qué no respondiste a mi texto?
—Porque durante un corto período de tiempo, ligeramente insano esa
noche, una vez que descubrí lo que pasó, tuve una idea brillante. Lo usé
como una oportunidad. En realidad, quería que lo creyeras. Quería que lo
173
creyeras, así correrías para otro lado de una vez por todas. Porque en ese
momento, todavía pensaba que era lo mejor para ti.
Página

—En ese momento... ¿qué cambió en un día?


—Todo. —Caminó hacia mí—. Todo jodidamente cambió.
—¿Cómo?
—No recibí tu largo texto hasta esta mañana. Me sentí tan culpable
antes de eso por no responder a tu texto cuando me llamaste idiota. He
estado tan jodido desde que te enteraste de mi estado. Nunca quise que lo
supieras. De todos modos, ayer por la noche, tuve un sueño. Era muy vivo.
Soñé que tu avión... —Vaciló—. Soñé que se estrellaba. Y tú morías. Se
sentía tan real, Chelsea. En todo lo que pude pensar fue que nunca te dije
lo que realmente sentía por ti. Me sentía completamente lleno con un
insoportable pesar. En el sueño, recuerdo haber pensado que habría dado
cualquier cosa por sólo un día más contigo. Había desperdiciado tantos.
Cuando me desperté, me hallaba empapado de sudor. Fui a Internet sólo
para asegurarme de que ningún avión se estrelló, porque el sueño se sentía
tan real. Me jodió totalmente. Apagué mi teléfono antes de acostarme.
Cuando lo encendí, vi tu mensaje. Todo lo que dijiste era exactamente lo que
experimenté en ese sueño. Era como si las dos cosas estuvieran conectadas.
Y vi todo tan claramente.
—¿Por qué no me contactaste después de eso?
—He estado tan abrumado, tratando de procesar lo que estoy
sintiendo. No estaba seguro de cómo expresártelo. Todavía no sé cómo
ponerlo en palabras. Así que hice lo que sé hacer mejor. Pinté. He pintado
todo el maldito día.
—¿Qué pintaste?
—Tu cuarto.
—¿Mi habitación? ¿Cómo no has alquilado este apartamento? Supuse
que lo hiciste hace mucho tiempo.
—No. Ya no podía. Este es tu lugar. Creo que una parte de mí siempre
estará esperando a que vuelvas.
Caminando hacia la habitación, quería ver qué color eligió para el
espacio.
Me detuve y casi me caí.
Cuando mencionó que pintó mi habitación, no significaba un color
sólido. Había usado mi pared como lienzo. Usó nuestra pared para crear
una de las imágenes más bellas que jamás vi. Pintado con aerosol sobre la
superficie lisa usando una mezcla de pinturas blancas y pastel, era un
174
unicornio gigantesco que parecía que volaba libremente por el cielo.
Me tapé la boca. —Oh, Dios mío. ¿Qué hiciste?
Página

—Eres tú.
—¿Qué?
Su boca se curvó en una sonrisa. —Eres mi unicornio...
Parpadeé repetidamente. —Esto es una locura.
Lentamente se acercó a mí. —Míticamente hermosa. Incapturable.
¿Recuerdas lo que dijo tu terapeuta? En ese momento, pensé que era
ridículo. Pero cuanto más lo pienso, más tiene sentido para mí. Eras una
fantasía que nunca pensé que se haría realidad. Eso es lo que siempre has
sido para mí. Entonces, no lo entendí. Pero tú eres mi unicornio. —Puso sus
manos firmemente alrededor de mis mejillas—. Eres mi jodido unicornio,
Chelsea.
—¿Lo soy?
—Sí. Y hay algo más que necesito decirte. —Piel de gallina me salpicó
a su contacto cuando se acercó y colocó su frente en la mía—. Cuando
desperté por primera vez en esa ambulancia, por una fracción de segundo,
no sabía si había muerto. Dicen que tu vida destella ante tus ojos, ¿cierto?
Bueno, fuiste lo único que destelló ante mí. Solo tú.
Simplemente me miraba a los ojos. Por primera vez, pude sentir que
se rendía a sus sentimientos. Literalmente, podía sentir la liberación que
emanaba a través de sus huesos. Podía sentirlo de la manera posesiva en
que me sostenía el rostro, en la forma en que su mano temblaba ligeramente.
Me entregaba la necesidad dentro de él, dentro de nosotros. Había aflojado
las riendas, ya no detenía el tirón invisible. Siempre había estado allí y sólo
se fortaleció.
»La forma en que me miras, Chelsea. Nadie me ha mirado nunca de
esa manera. Cuando veía ese video de ti con él, el que rompí, le estabas
dando esa misma mirada. Me mató. Esa fue la razón principal por lo que
quise romperlo.
—No hay comparación, Damien.
—Nunca fuiste capaz de entender cómo pudo hacerte lo que te hizo,
por qué las cosas sucedieron de esa manera. Me lo imaginé. ¿Sabes por qué
no funcionó con él?
—¿Por qué?
—Porque Dios te hizo para mí.
Ni siquiera “te amo” podría haber superado esas palabras.
—Entonces eso lo explica. —Sonreí. Mis dedos recorrieron su ya
desordenado cabello—. Desde el principio, incluso cuando me empujabas
175
lejos, sentía que te pertenecía. —Incapaz de esperar un segundo más para
devorar sus labios, me acerqué para besarlo. Esta vez, lo disfruté
Página

completamente, porque sabía que esos labios eran míos. Su gusto era todo
mío. Él era mío. Finalmente.
Él rompió el beso y habló sobre mis labios hinchados—: Eres perfecta
para mí, cariño. Siempre lo supe, nunca lo dudé.
Alzándome, él envolvió mis piernas alrededor de su torso. Lo hizo tan
sin esfuerzo como si lo hubiera hecho cientos de veces antes. En sus fuertes
brazos, me sentía ingrávida. Existía tanto que quería decir, pero me sentía
demasiado nerviosa para hablar. Las cosas se movían rápida y
furiosamente.
Apretando mi clítoris contra él mientras me besaba, giré mi lengua
más rápidamente a su alrededor mientras él gemía en mi boca.
»¿Todavía estás tomando la píldora?
Asentí. —Sí.
No me molesté en preguntarle cómo sabía de mi situación de control
de natalidad. Damien sabía todo sobre mí.
—Dijiste que querías sentirme dentro de ti. ¿Lo decías en serio?
—Sí.
Desabrochó sus jeans y ajustó mi cuerpo sobre él mientras colocaba
la cabeza de su eje en mi abertura. Observé sus ojos cerrarse en éxtasis
mientras se hundía en mí lentamente. La circunferencia de su polla era
seriamente un shock. Era tan gruesa. Mi abertura se estiró para ajustarse
a él hasta que se hallaba completamente dentro de mí.
—Oh... mi... joder..., Chelsea. Eres tan apretada. —Me llenó tan
completamente como entró y salió lentamente—. ¿Sientes eso?
—Sí.
Empezó a follarme más fuerte. —¿Me sientes ahora?
—Joder. Sí. —Sacudí mis caderas—. Te siento. Te siento.
—No puedo creer que estoy dentro de ti. Nunca pensé que llegaría a
sentir esto. Estás tan mojada para mí. Es jodidamente increíble.
Las lágrimas brotaban de mis ojos. Pensé que sabía lo que era el buen
sexo, pero esto... esto era una locura. Tomó el control de mi cuerpo como
nadie lo había hecho, tocándolo como un instrumento que sólo él sabía
operar a la perfección. No me di cuenta hasta ahora que todo lo que siempre
pensé que era grande no era perfecto después de todo. Esto. Esto se sentía
perfecto.
176
»Mi polla está empapada. Tu coño se siente tan bien envuelto a mí
alrededor.
Página

Todavía dentro de mí, suavemente nos bajó al suelo y comenzó a


follarme contra el piso de madera dura. Colocó su mano alrededor de la
parte posterior de mi cabeza para evitar que se golpeara contra la madera
cuando me embestía.
Mis manos se envolvieron alrededor de su musculoso culo,
palmeándolo mientras se movía dentro y fuera. En un momento, Damien
alcanzó detrás de sí mismo y agarró mis manos, fijándolas sobre mi cabeza
mientras me follaba más fuerte. De buen grado renuncié al control,
sintiéndome felizmente impotente, drogada, por este hombre.
»Nunca me cansaré de esto —me susurró al oído—. Estás muy jodida,
Chelsea Jameson, porque voy a querer estar dentro de ti todo el tiempo.
Mi orgasmo me provoco un espasmo a su alrededor. Cuando
repentinamente grité, sentí que su cuerpo comenzaba a temblar. »Mierda.
Chelsea. Mierda. —Su gemido resonó por todo el espacio vacío mientras se
balanceaba contra mi cuerpo y entraba dentro de mí. Me encantó escucharlo
venirse. Damien era normalmente tan tranquilo y calmado. Me complacía
verlo deshacerse y saber que era por mí.
Se quedó dentro de mí y bañó mi cuello con suaves besos hasta que
eventualmente se retiró. Apoyando la boca en mi cuello, susurró contra mi
piel—: Te amo. —Colocó su dedo índice en mi boca—. Antes de decir algo,
quiero que sepas que no uso ese término a la ligera. De hecho, nunca antes
se lo he dicho a una mujer.
—¿No lo has hecho?
—No. Juré nunca decir esas palabras a menos que estuviera seguro
de que lo decía en serio.
Su corazón latiendo contra mi pecho era un recordatorio agridulce de
los temores que estuve tratando de mantener a raya.
—Te amo tanto, Damien. Ya lo he dicho a otras dos personas. Y en
ambos casos, realmente pensé que lo decía en serio. Es sólo que, en
retrospectiva, me doy cuenta de que tengo una capacidad mucho mayor de
amar de lo que he sabido, porque nada se ha comparado nunca con lo que
siento por ti. Me ha hecho cuestionar todo lo que pasó antes.
Él continuó cerniéndose sobre mí. —¿Estás tan asustada como yo?
Tomando su nuca, asentí. —Sí. Me asustas tanto, Damien.
Me besó y luego se rió entre dientes. —Tú me asustas más que La
Profecía, Chelsea Jameson. 177
—Oh, Dios mío. Eso es malo.
—¿De verdad quieres hacer esto conmigo? No va a ser bonito. —Su
Página

tono se volvió serio—. A veces será espantoso. Nunca quise tener que
arrastrarte a mis problemas de salud.
—Prometo ser fuerte para ti.
—Vas a ser una ruina. Deja de mentir.
—Me conoces demasiado bien.
—Estaremos destruidos juntos. ¿Qué hay sobre eso?
—Es un trato.
Damien me dio la vuelta para que estuviera tumbada sobre su pecho.
Me miró a los ojos un poco antes de decir—: Tenemos un montón de mierda
seria que hablar. Pero no esta noche, ¿de acuerdo? Esta noche, tengo cosas
mejores que hacer, cosas de una naturaleza más urgente.
—¿Oh, sí? ¿Cómo qué?
—Como explorar cada centímetro del pequeño y apretado cuerpo que
he codiciado durante meses. No he terminado de hacer nada contigo.
Prepárate para pasar la noche.
—¿Cuándo regresarán los perros?
—Los recogeré mañana.
—Los extraño.
—Sin embargo, es mejor que no estén alrededor esta noche. Podrían
pensar que estoy atacándote. Estoy bastante seguro de que su lealtad hacia
mí está en el inodoro cuando estás cerca. —Me agarró el culo—. Nunca te lo
pregunté, ¿pasaste un buen rato con tu hermana... quitando las partes
donde eché todo a perder?
—Fue divertido. Pasó muy rápido.
—Parecía que tenías un montón de diversión una de esas noches.
—¿De qué hablas?
—Con tu pequeño amigo pelirrojo. Tu hermana te ha etiquetado en
Facebook.
Una noche, en la cena, un compañero pelirrojo de la obra de Jade,
llamado Craig, se sentó a mi lado y coqueteó toda la noche. Nos fotografiaron
en un montón de fotos juntos. Alguien debe haberlas publicado.
—Ahora, ¿usas Facebook para espiarme? ¿El sitio de citas no fue
suficiente?
—Realmente no. No es una buena herramienta. Nunca estás allí a
menos que alguien te etiquete, que es una vez cada muerte de obispo.
178
—Ni siquiera sabía que tenías un perfil.
Frunció las cejas. —Ah... así que me has buscado, entonces.
Página

—Sí.
—¿Quién es el acosador ahora?
—Ni siquiera te he empezado a acechar, D. H. Hennessey. ¿De qué se
trata la H?
—Es un secreto.
—Eres bueno en eso.
—Ouch —dijo, empujándome juguetonamente en las costillas.
—¿Te sientes bien hoy?
—Oh, no. No me digas que vas a empezar a preguntarme si me siento
bien a cada hora... como mi madre.
—Voy a tratar de no ser molesta con ello.
—Me siento genial. De hecho, no recuerdo la última vez que me sentí
tan bien.
—Yo tampoco.
—Entonces, ¿quién era el tipo que te cubría?
—Esperaba que lo dejaras.
—No hay tal suerte, nena.
—Se llama Craig. Está en la obra con mi hermana.
—Ya veo. Bueno, casi me hizo perder la mierda. Estaba listo para volar
por todo el país.
Decidí jugar con él.
—Me pidió que saliera con él. Pero me encontraba demasiado
obsesionada con alguien que me rechazaba, como para entretenerlo.
—Ese otro era un verdadero imbécil de mierda.
—Lo era, pero tenía sus razones. Es un buen tipo.
—No es tan bueno. Ahora quiere hacerte cosas muy malas.
—Él puede hacer lo que quiera.
—No digas eso si no lo dices en serio.
—Ya me has hecho de todo en mi imaginación. Ha sido un año largo.
—Mierda. ¿De verdad? ¿Qué coño te he estado haciendo sin que yo
sepa? ¿Es posible estar celoso de tu yo imaginario? Quiero vencer la mierda
de él, desgraciado hijo de puta.
179
—Él y yo... hemos tenido muchos buenos momentos.
Página

—Bueno, a partir de hoy, ha terminado.


Tiré de su cabello. —Probablemente deberíamos levantarnos de este
piso en algún momento, ¿eh?
—Nunca miraré a este piso de la misma forma.
—¿Por qué no me voy a casa a buscar algunas cosas? No esperaba
pasar la noche aquí.
—¿Por qué has venido aquí otra vez? —Se echó a reír.
—Vine aquí para darte un pedazo de mi mente.
—Tengo un pedazo de algo, de acuerdo. No era tu mente.

***

Cuando regresé a mi apartamento para coger algo de ropa, mi teléfono


zumbó, indicando que recibí un correo electrónico. Era una notificación del
sitio de citas, recibí un nuevo mensaje.
Damien estaba en línea.
Chelsea,
Lo siento, por dejarte plantada en el Starbucks de Powell Street
ese día.
Sólo estoy escribiendo para hacerte saber que cancelaré mi
cuenta después de hoy, por lo que no me verás más por aquí.
Tuve el mejor sexo de mi vida esta noche. Fue con mi mejor
amiga. Y fue increíble.
Debería haberla escuchado hace semanas cuando me pidió que
la PATO.

180
Página
18
Traducido por Mave
Corregido por Vickyra

D
ecir que compensábamos el tiempo perdido fue decirlo
suavemente.
Durante las próximas semanas, Damien y yo éramos
inseparables. Mi insaciable hombre insistió en que pasara todas las noches
en su apartamento. Mucho para consternación de Dudley y Drewfus,
seguían estando prohibidos en la cama ahora que yo era un accesorio
permanente en ella.
Damien y yo todavía no habíamos tenido conversaciones serias sobre
su condición cardíaca. Siguió siendo un elefante constante en la habitación.
Creo que sólo necesitábamos disfrutar uno del otro sin el estrés de pensar
en otra cosa por un tiempo. Después de todo, su preocupación por el “qué
si” nos mantuvo separados el tiempo suficiente.
El sexo era nuestra distracción. Nos convertimos en adictos a ello.
Nunca tuve tanto sexo en mi vida y, sin embargo, todavía no podía obtener
suficiente de él. Contaría los minutos en el trabajo sólo para poder regresar
a su lugar donde él ya estaría completamente erecto y esperándome.
Damien y yo también desarrollamos una afinidad por la fornicación
espontánea en lugares públicos. Tal vez provenía de nuestro tiro errado en
el baño de Diamondback hace tiempo.
Estábamos conduciendo temprano a San José el sábado por la tarde
181
en nuestro camino para visitar a su madre, mi primer encuentro, cuando
Damien me lanzó una mirada del lado del conductor, una mirada que yo
Página

conocía muy bien.


—Quiero follar esa bella boca. —Me apretó el muslo—. No hay manera
de que pueda mantener mis manos de ti hasta esta noche.
—Vas a tener que hacerlo. No creo que tu madre lo apreciara si nos
excusáramos para a entrar en el dormitorio para un rapidito.
—Necesito algo antes de llegar.
—Podría dártelo si mantienes la cabeza en la autopista.
Gruñó. —Me encantaría eso, pero de ninguna manera. Tendrías que
quitarte el cinturón de seguridad. Estrellaría el auto. Nunca me perdonaría
si entramos en un accidente mientras me la estás mamando sin cinturón.
Mierda. Ni siquiera es seguro para mí conducir mientras pienso en ti.
Froté la mano sobre la erección que se filtraba a través de sus
vaqueros. —No pienses y conduce.
—No. Definitivamente no puedo pensar en tu boca húmeda envuelta
alrededor de mi polla cuando estoy al volante. Pero ahora que también me
has tocado, ya es demasiado tarde. —De pronto se metió en un área de
descanso en una estación de servicio.
—¿Qué haces?
—De repente estoy hambriento.
—¿De qué? —bromeé.
—Por tu culo.
—Estás loco.
—Sólo un pequeño bocadillo.
—No haces nada pequeño, Damien.
—Entra tu primero. Luego, seguiré cuando el cajero no esté prestando
atención.
Haciendo mi camino más allá de los pasillos de patatas fritas y dulces,
esperaba que el asistente no me notara entrando al único cuarto de baño
mixto.
Me miré en el espejo y me reí de mi tez roja. Un minuto después, en
mi reflejo, pude ver a Damien abriendo la puerta detrás de mí. Mis pezones
se endurecieron en anticipación.
Con el pecho presionado contra mi espalda, inmediatamente comenzó
a devorar mi cuello. Poniendo mis manos en el lavabo para el equilibrio, nos
miramos en el espejo. Damien gimió cuando levantó mi vestido y admiró mi
182
culo. Me encantaba ver la expresión de desesperación en su rostro. No hay
más excitación que presenciar cuánto me quería.
Página

La hebilla de su cinturón se me clavó al desabrocharse los pantalones,


dejándolos caer a mitad de sus piernas. En segundos, sentí su polla gruesa
empujando dentro de mí con facilidad debido a lo húmeda que estaba. Toda
esa charla en el auto me llegó realmente.
—Alguien estaba lista —bromeó—. Joder, estás mojada. —Lentamente
se deslizó dentro y fuera de mí.
Asentí en silencio y empujé mis caderas de nuevo en él. —Siempre
estoy lista para ti.
—Me encanta —dijo con voz ronca.
Los ojos de Damien ardían mientras me miraba a través del espejo.
Frunció una leve sonrisa mientras me jodía más fuerte. Le encantaba verme
perder el control tanto como me encantaba verlo.
»Mira lo hermosa que eres cuando estoy dentro de ti, lo rosadas que
están tus mejillas. —Me dio una palmada en el culo—. Estas mejillas
también.
—Me encanta cuando haces eso.
—Mantén tus ojos en mí —exigió—. Me gusta verte mirarme cuando
te vienes. —A través del espejo, nuestros ojos permanecieron fijos el uno al
otro mientras seguía golpeándome.
Cuando alguien llamó a la puerta, Damien me puso la mano sobre la
boca y gritó—: ¡Sólo un minuto!
—Mierda —dije discretamente.
Me susurró al oído—: Joder. Tomate tu tiempo. No nos vamos hasta
que te vengas. Te esperaré.
Agarrándome las caderas, me guió con una precisión suave sobre su
verga hasta que olvidé por completo que alguien nos esperaba. Mis
músculos palpitaban a su alrededor. Observé cómo sus ojos se replegaban
cuando su semen caliente se disparó dentro de mí. Nunca podría tener
suficiente de esto.
Me dio la vuelta y habló por encima de mis labios—: Me matas,
Chelsea.
—Será mejor que salgamos de aquí.
Seguí a Damien fuera del cuarto de baño cuando hicimos nuestro mini
paseo de la vergüenza de nuevo a su camioneta. Todos los ojos de la tienda
estaban sobre nosotros.
Valió la pena cada pizca de vergüenza. 183
***
Página

Llegamos a una pequeña casa de estuco gris.


La calle donde Damien creció en San José, Willow Glen, es una zona
tranquila y residencial.
Mis palmas se sentían sudorosas mientras las frotaba.
Damien me puso la mano en la pierna para impedir que la rebotara
de arriba abajo. —¿Estás nerviosa? No lo hagas.
—Sí. Y mucho.
—Ella va a amarte.
—¿Cómo sabes eso?
—Porque te amo.
—Yo también te amo.
—Ya le he contado mucho sobre ti. Así que, es como si ya te conociera.
—¿Cuánto tiempo ha sabido de mí?
—Hablé de ti con ella antes de salir juntos.
—¿De verdad?
—Sí.
Mi corazón se aceleró cuando salimos del auto.
La madre de Damien contestó a la puerta con un perro diminuto
ladrando a sus pies. Era realmente más hermosa de lo que recordaba de la
foto que Damien me mostró. Ambos, Damien y Tyler, sin duda tenían su tez
oscura de ella.
Ella le sonrió a Damien antes de mirarme.
Él habló primero. —Chelsea, esta es mi madre, Mónica.
Ella me dio su mano. Mi propia mano temblaba un poco mientras la
extendía hacia ella. —Lo siento. Estoy tan nerviosa.
—Yo también. —Me sonrió. El hecho de que también pareciera
nerviosa me confortaba un poco.
—¿De verdad?
—Sí. Por supuesto que sí. —Le sonrió a Damien—. ¿Cómo estuvo tu
viaje?
Damien me miró con picardía. —El viaje fue absolutamente perfecto.
Sentí que mi cara se calentaba.
184
—Bien —dijo—. Bueno, hice tu lasaña de salchichas favorita para el
almuerzo. Espero que tengas hambre.
Página

—Muero de hambre —dijo.


—¿Por qué no le haces a Chelsea un recorrido? Sólo voy a volver a la
cocina y revisaré el horno.
Tratando de calmar mis nervios, Damien trazó sus yemas de los dedos
a lo largo de mi brazo y me besó en la mejilla.
La decoración era muy bohemia con un montón de patrones vibrantes.
A pesar de su naturaleza tímida, el estilo de Mónica parecía ser muy
aventurero e indicativo de un espíritu libre. Damien mencionó que, aunque
no era muy religiosa, su madre era muy espiritual.
Al darme cuenta de algunas fotos de la familia sobre una mesa, me
dirigí a la sala de estar. Damien me siguió y me arrebató un marco de la
mano, justo cuando lo levantaba.
—No puedes mirar eso.
—¿Por qué?
A regañadientes, lo volteó para mostrarme. Era una foto de dos chicos,
presumiblemente Damien y Tyler. Damien parecía bastante... rechoncho.
—Eras tan lindo.
—Parece que estoy a punto de comer a Tyler.
—Nunca me dijiste que eras más pesado de niño.
—Bueno, esto fue antes de que supiera que en realidad deberías dejar
de comer cuando estás lleno.
—Creo que te veías adorable.
—Tú dirías eso.
—Lo digo en serio.
Poniendo la foto abajo, recogí otra foto de boda de sus padres. —Guau,
tus padres son impresionantes. No es de extrañar de dónde sacas tu
apariencia. —Ahora que había visto al padre de Damien, me di cuenta de
que en realidad se parecía mucho a él en la cara a pesar de tener la
complexión de su madre.
Damien me quito la foto. —Estaban realmente enamorados. No pasó
un día en que mi padre no estuviera encima de ella. Tyler y yo tuvimos que
mirar mucho.
—Esa es la manera en que debe ser.
—No tengo dudas de que hubiera sido así si estuviera cerca.
Mónica entró en la habitación. —Todavía está aquí. Siento su
185
presencia todos los días.
No me di cuenta de que nos había estado escuchando.
Página

Continuó—: No es lo mismo, por supuesto, pero él todavía está aquí.


Calmé mi corazón cuando Damien envolvió su brazo alrededor de su
madre y la besó en la frente. Sabía que deseaba seguir adelante con su vida,
pero me explicó que ya no discutía con ella acerca de él, porque sólo parecía
causarle estrés.
Nos sentamos en un almuerzo tranquilo en el porche. Mónica había
hecho mojitos con menta fresca y fresas. Tuve que detenerme después de
uno porque el ron estaba llegando a mi cabeza. No quería decir ni hacer
nada estúpido delante de ella.
Mirando hacia el patio, le dije—: Tienes un hermoso jardín.
—Gracias. La menta es recién recogida de ahí, también.
—La jardinería es cosa suya —dijo Damien.
—Me siento muy cerca de Raymond ahí afuera, en la naturaleza. Lo
veo en todo; en el viento, en las mariposas que caen sobre mí cuando estoy
por ahí, en los cardenales rojos que vuelan por encima.
Mi corazón se rompía por esta mujer, a pesar de que parecía encontrar
consuelo en sus propias maneras.
—Creo que es maravilloso lo enamorada que está de su esposo.
—Sólo se tiene un verdadero amor, un alma gemela. No todos tienen
la suerte de encontrar a esa persona en su vida. —Se volvió hacia Damien—
. Mi mayor deseo es que cada uno de mis hijos pueda encontrar a la persona
que será para él. —Miró a Damien y mis manos entrelazadas—. Creo
firmemente que Damien lo ha hecho.
Mirándolo mientras le hablaba, le dije—: Gracias. No tengo ninguna
duda de que él es mi persona. No puedo explicarlo. Era sólo una sensación
que tuve muy pronto. Incluso cuando constantemente me rechazaba,
siempre sentí una fuerte conexión.
Ella asintió. —Eso es lo que es. Intuición. Me preocupaba que Damien
nunca se permitiera experimentar eso. Sé que recientemente se enteró de
su condición genética del corazón. Mi marido nunca supo que lo tenía. De
muchas maneras, eso fue una bendición. Nunca tuvo que vivir con miedo.
Al mismo tiempo, nunca tuvo la oportunidad de hacer nada para evitar que
lo matara. Por lo tanto, la falta de conocimiento era una espada de doble
filo.
Damien parecía tenso mientras me soltaba la mano. —Lo que mi
madre trata de decir, Chelsea, es que piensa que debería hacerme la cirugía
que mis médicos recomiendan. 186
Mónica puso su mano sobre el antebrazo tatuado de Damien. —Creo
que deberías hacer lo que sea necesario para asegurarte una larga vida, sí.
Página

De repente sentí náuseas. Me golpeó entonces que realmente había


estado intencionadamente bloqueando cualquier cosa que tuviera que ver
con la condición de Damien durante un tiempo. Me dije que algunos días se
sentía bien, mientras otros, se cansaba rápidamente. También,
ocasionalmente, tenía dificultad para respirar. Pero los días buenos
superaban en número a los malos. Antes de que supiera sobre su
diagnóstico, sin embargo, ni una sola vez sospeché que algo estuviera mal
porque era tan activo y viril. Lo ocultó muy bien y nunca se quejó; lo que me
ayudó a vivir en la negación.
Sin embargo, a pesar de que se cuidaba tanto, sólo había mucho que
podía hacer por sí mismo para evitar que algo malo pasara.
—Chelsea y yo realmente no lo hemos discutido. Hemos estado
tratando de disfrutar de estar juntos por un tiempo sin preocuparnos por la
mierda seria por el momento.
—Bueno, sabrás cuándo sea el momento adecuado para tener esa
discusión. —Me miró—. Lo siento si he enfriado el estado de ánimo. No era
mi intención. Gracias por hacer feliz a mi hijo.
—Gracias. Él me hace muy feliz.
Damien masticó el hielo sobrante de su bebida y rápidamente cambió
el tema de la conversación. —¿Quieres ir a ver la casa del árbol?
Mis ojos se abrieron. —¿Casa del árbol?
—Sí. Tyler y yo la construimos con papá. Terminamos el noventa por
ciento cuando murió. La terminamos nosotros mismos unos años más tarde
y nos fuimos todos. Es muy genial.
—Es más como una cueva de hombre en el cielo. —Mónica sonrió.
—Me encantaría verla.
Damien me condujo al lado de la casa, donde había una magnífica
estructura de madera en medio de un árbol gigante. La casa del árbol
incluso tenía ventanas. Una larga escalera de cuerda colgaba debajo de ella.
Literalmente parecía una pequeña casa.
En el interior había una cama con un edredón de cuadros y un
pequeño sofá al otro lado. Tenía enchufada una lámpara en una toma
eléctrica. Había una televisión y reproductor de DVD.
—¿Hay electricidad?
—Por supuesto. ¿De qué otra manera me metería para ver
pornografía?
—¿Eso es lo que hacías aquí?
187
—Tyler y yo definitivamente aprovechamos este lugar en nuestra
adolescencia.
Página

—Bien. No necesito saber nada más.


Él rió. —¿Sabes lo que pienso?
—¿Qué?
—Creo que realmente me gustaría bautizarlo contigo ahora mismo.
—No puedo hacer eso con tu madre ahí abajo.
—De acuerdo, vamos a tener que averiguar un camino, porque no
puedo ir todo el fin de semana sin tenerte. Tal vez después de que se vaya a
dormir, puedes escabullirte aquí para visitarme.
Estábamos pasando la noche aquí en San José. El plan era que me
quedara en el viejo dormitorio de Tyler, y yo asumí que Damien estaría
durmiendo en su habitación en la casa.
—¿Estarás durmiendo en la casa del árbol?
—Sí. Es muy tranquilo estar aquí por la noche. Mi segundo lugar
favorito en el mundo.
—¿Segundo favorito?
—Dentro de ti siempre es mi número uno. —Me guiñó un ojo,
acercándome.
—Debería haberlo sabido.

***

Más tarde esa noche, dije buenas noches a Mónica y me retiré a la


habitación de huéspedes después de que Damien nos besara a ambas y se
dirigiese a la casa del árbol.
Una hora más tarde, me envió un mensaje de texto.
Damien: Trae tu culo hermoso aquí.
Chelsea: ¿Qué pasa si tu madre me coge saliendo?
Damien: Mi madre sabe que follamos. Ella no es estúpida. Somos
adultos.
Chelsea: De acuerdo. ¿Hay suficiente luz para mí para ver a dónde
voy?
Damien: Está bien. Me aseguraré de que la tengas para subir, ¿vale?
Damien sostenía una linterna a la entrada de la casa del árbol para
188
poder subir sin peligro de caerme.
Después de subirme a la escalera, me tomó en sus brazos. —Parece
Página

que no te he tocado en una eternidad.


—Bueno, no todos los días estamos bajo los ojos vigilantes de tu
madre.
Damien me apretó las mejillas mientras me besaba. Después de soltar
lentamente mi labio inferior, dijo—: A mi madre realmente le gustas.
Me aparté para examinar su cara. —¿Dijo eso?
—No tiene que hacerlo. Puedo decirlo por la forma en que te miraba.
Estaba sonriendo y comprometida mientras hablaba contigo. Eso es raro.
Básicamente, ve todas las cosas que veo. Eres muy real, y ella lo aprecia.
—Estoy tan aliviada.
Sus ojos descendieron desde mi pecho hasta mis piernas. —Y aprecio
que te parezcas a un sueño adolescente ahora mismo en esos pequeños
pantalones cortos.
—Bueno, me estoy metiendo en la casa del árbol de un chico. Tenía
que parecer sexy.
—Pasé muchas noches en esta misma casa del árbol fantaseando con
mujeres imaginarias que no tienen comparación contigo.
—Sabes... No me creía que era tu tipo cuando nos conocimos.
Deslizó el dedo por debajo de la correa de mi camisa. —¿Por qué
pensaste eso?
—No me parezco a Jenna ni al otro par de chicas con las que te he
visto, de hecho. —Sólo pensar en eso me hacía estremecerme—. No tengo
pechos enormes o un gran culo o uso mucho maquillaje.
—Nunca tuve un tipo. Y, ¿honestamente? Desde la primera noche que
pasamos, todo lo que imaginaba era a la hermosa rubia de al lado. —Pasó
las manos por mi cabello—. Me preguntaba cómo se sentiría esto entre mis
dedos. —Bajó su boca a mi cuello—. Lo que sería chupar esto... —Me mordió
suavemente la piel antes de levantarme la camisa—. Lo que sería saborear
estas tetas. —Inclinándose, tomó mi pezón en su boca y succionó duro antes
de lamerme en línea lentamente hasta mi ombligo—. Lo que los surcos de
este pequeño ombligo sentirían contra la punta de mi lengua. —Mientras
continuaba arrodillándose, dijo—: No me hagas empezar en este ombligo.
He pintado este ombligo. Eso es lo mucho que me encanta.
—¿Lo hiciste?
Lo acarició con las yemas de los dedos. —Sí. Te lo enseñaré en algún
momento.
Le pasé los dedos por el cabello mientras permanecía de rodillas.
189
Luego me deslizó los pantalones cortos por las piernas.
—¿Sabes lo que me gusta de ti, Damien?
Página

Me miró con una sonrisa torcida. —¿Mi vara masiva?


—No iba a decir eso, pero, honestamente, superaste mis expectativas
en esa área. La primera vez que tuvimos relaciones sexuales, juro que tu
polla era de la anchura de una lata de Coca-Cola.
Damien inclinó la cabeza hacia atrás para reírse. —¿Quieres decir una
Coca-Cola de veinticuatro onzas, justo... la alta?
—Por supuesto.
Me besó en el estómago. —Te he interrumpido. Estabas a punto de
decirme lo que te gusta de mí.
—Oh. —Hice una pausa—. Todo. Eso era lo que iba a decir.
Me miró con una expresión diabólica, y yo sólo sabía lo que iba a decir
esta noche.
Damien se puso de pie. —¿Qué quieres hacer esta noche?
—Quiero que me atormentes hasta que no pueda soportarlo más.
—Pareces tan inocente cuando alguien te conoce por primera vez, pero
eres un poco masoquista. Me encanta. —Se recostó en su cama y señaló la
pared—. Colócate allí.
Completamente desnuda, me apoyé contra ella. Mis pezones estaban
duros como el acero mientras miraba a Damien desprenderse de su bóxer.
Su polla dura como la roca se hallaba completamente erguida, brillando con
líquido pre-seminal. Mi boca se aguó mientras mis ojos viajaban desde sus
desnudos abdominales hasta su polla. Había visto su cuerpo desnudo
tantas veces, pero nunca dejaba de sorprenderme lo hermoso que lucía
completamente desnudo.
Esto iba a ser bueno.
Me encantaban los pequeños juegos que jugábamos.
—Abre tus piernas. Quiero verte. Luego pon tus manos en las rodillas.
No se te permite tocarte. Quiero que me mires mientras me masturbo con
tu dulce coño.
Damien cerró su puño y comenzó a acariciarse mientras me miraba
fijamente. La necesidad de frotar mi clítoris era enorme. Apretando mis
músculos internos, moví mis caderas en un débil intento de satisfacerme
sin el uso de mis manos. Sabía que no iba a durar mucho antes de que le
rogara. Sin embargo, la espera, el desafío era precisamente el punto. Cuanto
más larga sea la espera, mayor será la recompensa. 190
»Maldita sea, veo lo húmeda que estás desde aquí. —Se sacudió con
más fuerza—. ¿Ves lo que me haces?
Página

—Sí.
—Ven aquí y lámelo.
Me acerqué a él y chupé todo el líquido pre-seminal seco de su punta.
Saboreándolo sólo hacía que los músculos entre mis piernas palpitaran más
fuerte. Iba a necesitar alivio pronto. Cuando empecé a hacerle una garganta
profunda, él me detuvo.
»Esto terminará en diez segundos si continúas así. Y realmente quiero
entrar dentro de ti. Así que no.
—Tengo que tocarme.
—Aún no. Aún no estás allí. Vuelve a la pared.
Por mucho que lo necesitara, sabía que en secreto amaba este
sentimiento desesperado. Más que eso, me encantó la intensidad del
momento en que finalmente cedió.
Esta vez, Damien se levantó de la cama y se paró frente a mí mientras
se masturbaba. La visión cerca de él, sacudiéndose contra el telón de fondo
de sus abdominales sólo me hizo más loca. Cuando finalmente me besó con
hambre, se comió algo de mi frustración. Cuando detuvo el beso, sin
embargo, continuó el juego, mi cuerpo comenzó a temblar en la necesidad
de la devolución del contacto. Cada vez que empezaba a temblar, sabía que
estaba hecho.
»Date la vuelta y toca la pared.
Mi cuerpo vibró de emoción cuando sentí la tibieza de su pecho en mi
espalda, un preludio de lo que sabía que vendría pronto.
En cuestión de segundos, sentí la lenta quemadura de su hinchada
polla hundiéndose en mí. Tan agitado, necesitaba liberación, pero se
mantuvo tanto como pudo.
Follándome tan fuerte hasta el punto de dolor, me susurró al oído—:
Vente en mi polla. Vamos. —Estábamos tan sexualmente sincronizados que
siempre parecía saber mi punto de ruptura.
Tan pronto como lo solté, Damien me soltó la carga. Nos quedamos
jadeando, apoyados contra la pared hasta que el movimiento de nuestras
caderas se detuvo lentamente.
Mi cuerpo estaba completamente flácido. Damien seguía dentro de mí,
con la boca apoyada en mi piel. Una gota de sudor corría de su frente hacia
la nuca. Nuestra respiración y el crujido de las hojas afuera eran los únicos
sonidos que quedaban.
191
Fue una bendición.
Página
19
Traducido por Mave
Corregido por Vickyra

D
amien y yo vivimos en una negación llena de sexo durante
bastante tiempo. Eso terminó una noche cuando una cena
llena de acontecimientos en la casa de mis padres en Sausalito
nos devolvió a la realidad.
Mamá y papá no se sorprendieron cuando les dije que Damien y yo
estábamos juntos. Al parecer, después de ese final desordenado del día de
la mudanza, desde hace mucho tiempo sospechaban que no era el final de
la historia con él. Les conté todo lo que había sucedido desde entonces, y le
dieron la bienvenida a Damien con los brazos abiertos.
Mi hermana, Claire, y su marido, Micah, también vinieron a cenar esa
noche. En un momento durante el postre, Micah tintó su tenedor contra un
vaso y pidió a todos en la mesa nuestra atención.
Claire se aclaró la garganta y me miró directamente. —Así que,
tenemos un anuncio especial.
Mi mandíbula cayó porque tenía la sensación de que sabía lo que
vendría.
—¡Estamos embarazados! —gritó Micah alegremente mientras frotaba
la espalda de mi hermana.
Incapaz de detenerme de romper en lágrimas, inmediatamente me
levanté de mi asiento para abrazarlos. Esto era enorme. Ella era la primera
de nosotros en tener un hijo, y yo iba a ser tía. Visiones de piernas
192
rechonchas, soplando frambuesas y grandes sonrisas desdentadas brillaron
a través de mi mente. Me sentía tan emocionada por ellos, por todos
Página

nosotros. Aun así, me sorprendió que la noticia me hiciera llorar tan


fácilmente. Era un momento más conmovedor de lo que jamás hubiera
imaginado.
—Estoy muy feliz por ti, Claire Bear. Te quiero mucho. Sólo sé que vas
a ser la mejor madre del mundo.
Mis padres y yo nos turnábamos abrazando a Claire y Micah. Todo el
mundo empezó inmediatamente a reflexionar sobre nombres potenciales de
bebés. Mi hermana marcó a Jade para que pudiéramos todos hacer video
llamada por FaceTime. Jade también estalló en lágrimas al oír la noticia.
Tan envuelta en la emoción, ni siquiera noté la silla vacía.
Damien desapareció. Al principio, no pensé en ello, pero con cada
minuto que pasaba, su ausencia se tornaba cada vez más desconcertante.
Después de confirmar que no se encontraba en el baño, salí a la parte
trasera de la casa y lo encontré solo en el patio. Hacía frío y lloviznaba, no
era una gran noche para estar afuera. Esto era raro.
—¿Damien? ¿Estás bien?
Se dio la vuelta, con aire hosco. —Sí.
Mi estado de ánimo pasó de ser feliz hace unos minutos ahora en
pánico. —¿Qué haces aquí afuera? —Cuando no respondió, le dije—: Me
estás asustando.
El recuerdo de haber sido golpeada por el cambio de corazón de Elec
nunca estuvo demasiado lejos. Por mucho que yo supiera que Damien
realmente se preocupaba por mí, mis propias experiencias me
condicionaron a esperar que algo saliera mal cuando todo parecía perfecto.
—Tenemos que salir de aquí y hablar en privado.
Tragando el nudo en mi garganta, asentí. —Bien. Vámonos entonces.
Volví dentro agarrando nerviosamente mi bolso y mi chaqueta, dije
adiós a mis padres y a mi hermana mientras Damien esperaba afuera en la
camioneta. Inventé una historia de que se sentía un poco enfermo del
estómago cuando en realidad era mi propio estómago el que se estaba
revolviendo.
Mientras Damien nos conducía por el puente Golden Gate, me senté
en el asiento del pasajero, mirando las gotas de lluvia que se agolpaban en
la ventana. Sentí náuseas, me volví hacia él y examiné su expresión. Parecía
preocupado y mantenía los ojos fijos en el camino. No estaba segura de
dónde nos llevaba hasta que eventualmente se volvió hacia nuestro
vecindario.
193
Una vez dentro de su apartamento, todo se hallaba tranquilo, ya que
los Doble D se encontraban con Jenna.
Página

Damien se apoyó en el mostrador de la cocina con ambas manos. —


Lo siento por asustarte, pero no creo que esta conversación pueda ser
postergada por más tiempo.
Tenía el pecho agitado. Me asustaba cuando Damien parecía
estresado ahora que sabía de su corazón. Sólo quería que se tranquilizara.
—¿Qué te pasó esta noche?
Soltó un largo suspiro. —Cuando vi la forma en que reaccionaste a las
noticias de tu hermana, realmente me golpeó, lo mucho que estarías
perdiendo por estar conmigo.
—¿Qué quieres decir?
Después de una aparentemente interminable pausa, dijo—: No puedo
tener hijos, Chelsea.
¿Qué?
—¿Qué quieres decir?
—Quiero decir que, puedo tenerlos físicamente, pero nunca tendría la
conciencia tranquila sabiendo que, al ser padre de un niño, hay un
cincuenta por ciento de posibilidades de que podría pasarle mi corazón
defectuoso —repitió—. Cincuenta por ciento. Sería egoísta, y si lo ignorara y
algo le pasara a mi hijo, nunca podría vivir conmigo mismo.
Aunque leí sobre las probabilidades, nunca consideré que él no
desearía tomar el riesgo. Oírle admitir lo que sentía era tan serio como
desgarrador.
Cuando permanecí en silencio, continuó—: Nunca hemos hablado de
esto antes, y realmente deberíamos haberlo hecho. Fue una gran razón por
la que traté de evitar involucrarme contigo. Cuando solía decir que nunca
quería tener hijos, lo decía en serio. Simplemente no entendiste por qué en
ese momento.
Sentía cómo el capullo de seguridad de la negación que mentalmente
construí durante las últimas semanas empezaba a desentrañarse. Esto es
devastador, pero, ayúdame Dios, no podría imaginarme la vida sin él. Ahora
no. Ya no.
No sabía cómo expresar mis sentimientos; las palabras simplemente
no vendrían a mí.
»Lo siento —susurró.
—Está bien.
—Pero, mira... lo que sé qué debo hacer y lo que quiero, se contradicen
194
entre sí. Digo que no quiero tener hijos, pero no hay nada más que realmente
quiera que ver tu vientre hincharse con mi bebé creciendo dentro de ti algún
día. Quiero tener a nuestro bebé en mis brazos tan mal. Pero no puedo
Página

hacerlo. Y tú mereces experimentar eso. Tomé la decisión egoísta de ceder


en mis sentimientos por ti antes de tener esta discusión. No puedo decir que
lamento eso, pero al mismo tiempo, no creo que entiendas realmente en qué
te estás metiendo. Debería haber iniciado esta conversación hace mucho
tiempo.
¿Pensaría que estaba loca si admitiera que preferiría tenerlo?
—No voy a mentir. Quiero tanto tener niños, pero no los quiero con
nadie más. Hay muchos niños que necesitan ser adoptados. Podríamos
tomar esa ruta. Siento que necesito que respires. Y entiendo tu
razonamiento por no querer arriesgarlo. Por lo tanto, si hay una opción entre
los niños biológicos y tú... Yo te elijo. Y ni siquiera tengo que pensarlo dos
veces.
—¿Cómo puedes decir eso?
—No es el escenario perfecto. Es doloroso. Pero la elección no es difícil
para mí. Puedo vivir sin niños. Pero no puedo vivir sin ti.
Esperaba que eso no me hiciera parecer desesperada; era la honesta
verdad.
Me tiró en un abrazo muy largo. Respiraba con tanta fuerza, como si
en serio no esperara mi respuesta, como si al mismo tiempo estuviera
aliviado y en conflicto.
Me soltó, y dijo—: Aquí está mi preocupación, ¿de acuerdo? Y
escúchame.
—Bien.
—Digamos que nunca tenemos hijos propios, y entonces algo me
sucede... pero es demasiado tarde para que tengas hijos y luego me has
perdido también. ¿Y entonces qué?
—No pienses así.
—Es una posibilidad muy real.
Me negaba a contemplar ese pensamiento. —No.
—¿Quieres saber la parte realmente jodida? Me encantaría sentarme
aquí y decir que, si algo me sucede, quiero que conozcas a alguien más,
seguir adelante, enamorarte de nuevo, pero aquí está el tipo de idiota egoísta
que soy. Una de las razones por las que no quiero morir es porque no quiero
que nadie más te tenga. Por más que golpee lo consagrada que es mi madre
con mi padre, mataría para que te sintieras así por mí. Sólo quiero que
tengas ojos para mí. ¿Está mal o qué? Me aterra que te olvides de mí. 195
—Eso nunca sucederá.
—Solía tener miedo de la perspectiva de morir, pero de alguna manera
Página

lo acepté, pasaba mis días pintando cuadros de todos los lugares que creía
que nunca llegaría a ver. Pero las cosas son diferentes ahora. No puedo
aceptarlo más. Ahora, sólo quiero vivir. Mi voluntad de vivir es más fuerte
que mi miedo a la muerte ahora... por ti. Eres la razón por la que quiero vivir
desesperadamente
Mi corazón se llenó de tantas emociones al oír su admisión. No existía
ninguna duda en mi mente de que yo amaba a este hombre más que nada
en el mundo. Me rendí sin palabras, y a pesar de todas las cosas que debería
haber dicho, traté de hacer una broma en su lugar. —Esto lo dice el mismo
tipo que solía emparejarme con otros hombres.
—Nunca quise eso. Inconscientemente hice todo lo posible para
descarrilar esos esfuerzos, que supongo que era contraproducente. Ahora
que te he tenido, no puedo comprender cómo he intentado empujarte así.
—Bueno, no puedes apartarme, porque eres parte de mí. Imposible.
—Estás seriamente loca, Chelsea, por querer una vida conmigo en
este momento. Gracias a Dios por ti. Doy gracias a Dios por ti todos los días.
—Me besó duro y dijo—: Quiero que vengas conmigo a la cita con mi doctor.
Realmente quiero su opinión. No obstante, creo que por ahora postergaré lo
de la cirugía. Pero mantengo la mente abierta al respecto.
—Quiero saber todo lo que hay que saber. No quiero que me ocultes
nada, especialmente en aquellos días en que no te sientes bien, y
definitivamente quiero ir a esas citas. Por lo tanto, sí, por favor asegúrate de
incluirme.
—De acuerdo.
—No más secretos, Damien.
—No más secretos.
—¿Para qué es la “H”?
Me hizo cosquillas bajo el brazo. —Buen intento. Esa es la excepción.
Jugando le arrojé una almohada. —Oh, vamos.

***

Mi apartamento en la ciudad era simplemente un armario de


almacenamiento glorificado ahora que todo mi tiempo lo pasaba en casa de
Damien. 196
El viejo apartamento de al lado seguía vacío. Damien no podía
mostrarlo a los posibles inquilinos con el gigantesco unicornio en la pared.
Por lo tanto, necesitábamos averiguar si iba a intentar romper mi
Página

arrendamiento para volver a mi viejo lugar o si me mudaría con Damien


permanentemente. Aunque básicamente estuviéramos juntos, no me había
pedido exactamente que viviera con él. Sin embargo, no iba a ser yo quien
se acercara al tema.
Jade y yo estábamos charlando al teléfono una tarde mientras Damien
salía con los perros.
—¿Estás guardando un cepillo de dientes allí? —preguntó.
—Sí.
—Entonces, vives totalmente con él.
—Supongo que lo estoy... extraoficialmente.
—Pensaba en quedarme contigo cuando regrese a casa después del
Año Nuevo, pero tal vez me quede con mamá y papá en su lugar.
—¿Por qué?
—No quiero importunarte si estás con él. Quería ir para Navidad
desesperadamente, pero las presentaciones son más concurridas durante
las fiestas, ya que todo el mundo está visitando la ciudad. No quieren que
los suplentes actúen durante las horas punta. Por lo tanto, a ninguno de los
actores potenciales se les permite tomar tiempo libre. No hay manera de que
pueda salir de ello.
—Damien no se molestaría si te quedaras aquí, pero todavía estoy bajo
contrato de alquiler en el otro lugar. Podemos quedarnos juntas y tener una
semana de chicas.
—Tal vez debería quedarme con el hermano caliente en su lugar —
bromeó.
Jade ni siquiera sabía cómo era Tyler. Basaba su opinión en lo que le
conté acerca de su parecido con Damien. También sabía que él también era
un actor.
—No tengo dudas de que a Tyler le encantaría eso. Sin embargo,
parece estar saliendo con alguien ahora. Se supone que la conoceré en
Navidad.
—Bien, cancela ese plan, entonces.
—Sí, puede que ella no aprecie a una rubia hermosa de un metro
ochenta de alto, que se parece a una modelo, viviendo con su novio.
—No sería la primera vez que viviera con un chico y una chica —dijo
Jade—. Excepto que era la novia poniéndose fastidiosa en ese escenario.
197
—Qué idiota.
Página

—No quiero hablar de él. Cambia el tema.


—Bien... bueno, de regreso a mi vida con Damien, no quiero asumir
que es oficial, así que planifiquemos que te quedes conmigo en mi casa
cuando vengas a visitarme.
—Bien. Suena como un plan.
Tres semanas más tarde, Damien finalmente me haría saber dónde se
encontraban las cosas en cuanto a mi vida en su casa.
Había estado disfrutando de pasar tiempo allí sin expectativas por el
tiempo que durara. No era raro despertarme por la mañana con la cara de
Damien entre mis piernas. Me encantó rodar de la cama los fines de semana
y desayunar con él y los perros. Me encantó todo lo de pasar tiempo con él,
y no me importaba si él le ponía una etiqueta a ello.
Una cosa que aprendí con el tiempo acerca de Damien fue que cuando
hacía algo importante o tomaba una gran decisión, lo hacía de manera
espontánea. Por ejemplo, la primera vez que hicimos el amor cuando lo
encontré pintando la pared.
Por lo tanto, cuando finalmente decidió reconocer nuestra situación
de vida, también fue de una manera que yo nunca podría haber previsto.
Una tarde, regresé a su apartamento después del trabajo para
encontrar un enorme montón de escombros donde solía ser su oficina.
Damien se hallaba con otros dos hombres y llevaba una máscara que cubría
su rostro. Había polvo por todas partes, y la pared que separaba nuestros
dos apartamentos había desaparecido por completo. Todo era sólo un
enorme espacio abierto.
—¿Damien? ¿Qué hiciste?
—Iremos a buscar tus cosas la próxima semana cuando el polvo se
asiente. Hablé con tu propietario y mencioné más violaciones en su
propiedad que pasé a notificar. Dijo que estaría feliz de dejarte salir de tu
contrato de arrendamiento. —Bajó su máscara, sonrió con una gran sonrisa
e hizo un gesto hacia el enorme espacio que nos rodeaba—. Estoy dándonos
una suite en el ático.
Y así fue como Damien me pidió que me mudara con él.

198
Página
20
Traducido por MYR62
Corregido por Luna PR

T
uve que preguntarme qué pensaba cuando insistí en celebrar la
víspera de Navidad en nuestra casa con algunos de nuestros
amigos y familiares más cercanos. Parecía una gran idea en ese
momento, pero con sólo tres horas para prepararme, estaba seriamente
pateándome a mí misma.
Había mucho que agradecer este año, y eso me hizo querer hacer algo
para celebrar. Todo parecía funcionar en nuestro camino. El chequeo más
reciente de Damien fue positivo, y se sentía bien la mayoría de los días.
El apartamento lucía espectacular, totalmente apto para una fiesta.
El mismo Damien hizo gran parte del trabajo de renovación después de la
demolición del primer muro. Ahora era básicamente un gigantesco nido de
amor. Quitó por completo mi vieja cocina, y mi antiguo dormitorio ahora era
parte de nuestra sala de estar. Conservamos el otro cuarto de baño como
extra, y acondicionó una pequeña habitación para invitados. Los perros
también tenían más espacio para andar por la casa.
La puerta se abrió para revelar a Damien empujando un árbol de
Navidad recién cortado. El aroma de pino fresco llenaba el aire.
Repentinamente aquello olía a Navidad.
—¡Es enorme!
—Vaya, gracias. También lo es este árbol.
—¡En serio, ese árbol es enorme!
199
—¿Nena, todavía no sabes que lo hago todo grande?
—Sí, pero no necesitamos uno tan grande.
Página

—En realidad, los pequeños se acabaron. Casi toda la gente ya tiene


los suyos instalados. Esto es lo que ocurre cuando se pospone hasta
Nochebuena.
—Cierto. Estuvimos mal. Y también tengo que enviarte a la tienda,
porque olvidé algunas cosas.
Después de colocar el árbol en un rincón, se frotó las manos.
—¿Dónde están los Doble D?
—Están jugando con un papel de regalo en la otra habitación.
—Bien. Bueno. Quizá me dejen instalar este árbol en paz.
—¿Jenna viene a recogerlos antes de la fiesta?
—Estaba siendo un poco perra, porque tiene una fiesta, así que no sé
si va a venir.
—Entonces, que se queden. De todos modos no estoy de humor para
una ex más.
—Quiero que aparezca sólo para que pueda verte en ese pequeño
vestido blanco. Le saldrá vapor de sus oídos.
—¿Te gusta?
—Sí. Me fascina. De hecho, pienso que la decoración de este árbol
podría tener que esperar.
—No tenemos tiempo.
—Sí.
—No, no lo hacemos. Mira el reloj.
—Mierda. De acuerdo, pero necesitaré un rapidito más tarde cuando
todo el mundo esté demasiado borracho para notar que nos metemos en el
dormitorio.
—Estás loco.
—Amas mis nueces.
—Lo hago, me encantan tus nueces. Oh, hablando de eso... necesito
que consigas algunos surtidos para ponerlos en la mesa. Tampoco compré
refrescos. No podemos tener sólo alcohol y agua sin nada más para beber.
Por lo tanto, consigue algunas latas de Sprite y Coca-Cola. Las que tienen
los logotipos navideños en la tienda.
—Te daré una lata de Coca-Cola navideña ahora mismo.
—¿Por qué, ay, por qué te puse esa idea en la cabeza?
200
—Acabas de decir nueces, lata de Coca-Cola y cabeza en los últimos
treinta segundos. ¿Cómo carajo se supone que debo concentrarme en
Página

decorar un árbol?
Comenzó a abrir los paquetes de luces y otros adornos que compró
junto con bolsas de guirnaldas. Iba a ser un árbol medio incompleto, pero
al menos tendríamos uno.
Realmente necesitaba una copa de vino para relajarme mientras
terminaba de preparar todos los aperitivos. Normalmente bebía vino blanco,
pero como Damien decidió abrir una botella de tinto anoche, acabé tomando
de ese. La botella de alguna manera se me escapó de las manos,
rompiéndose en el piso y salpicando el líquido rojo por todo mi vestido
blanco nuevo.
—¡Mierda!
Damien dejó caer la guirnalda e inmediatamente comenzó a limpiar el
desorden debajo de mí. Una de las cosas que me encantaba de él era su
actitud de hacerse cargo. Nunca desperdiciaba el tiempo ocupándose de las
cosas. Siguió quitando el cristal y limpiando el suelo mientras yo
permanecía allí en estado de shock.
Se levantó.
—Mierda. Está bien. Tenemos que cambiarte. Además, moría por
sacarte ese vestido.
—¿Estás hablando en serio?
Una sonrisa se extendió su rostro.
—Vamos a elegir otra cosa.
Entramos en el dormitorio, y los perros huyeron como murciélagos del
infierno. Destruyeron toneladas de papel y probablemente pensaban que él
iba a reprenderlos. No se dieron cuenta de que mi excitado novio no tenía
nada en la cabeza, aparte de averiguar una manera de aprovechar mi
situación de desnudarme.
—No tengo nada que ponerme.
—Escogeré algo para ti.
Damien en realidad tenía muy buen gusto. Cada vez que me estresaba
por lo que tenía que usar, a menudo se hacía cargo y escogía mi atuendo.
Examinando a través de mi armario, escogió un par de pantalones
negros ajustados que eran casi como leggings brillantes junto con una
holgada camisa roja que tenía un escote de lentejuelas.
—Esos pantalones me quedan muy apretados.
201
—Lo sé. Me encanta tu culo en ellos.
—No tenemos mucho tiempo. Me los pondré.
Página

Se quedó parado con los brazos cruzados, observando cada


movimiento mientras me desvestía.
—Déjame afeitarte el coño —exclamó.
—¿Qué?
—Se está poniendo un poco tupido. Déjame hacerlo rápido. —Sin
esperar mi respuesta, corrió al baño.
Grité tras él—: Este no es el tipo de poda de arbusto que se supone
deberías estar haciendo ahora mismo.
—Lo sé. —Hizo clic y encendió la máquina de afeitar —. Esto es mucho
más divertido.
Rasuró una cuidada pista de aterrizaje en mi vagina. Cuando terminó,
admiró su trabajo.
»Mierda. No puedo esperar para golpearlo esta noche.
Colocando mis manos sobre sus amplios hombros, lo saqué de la
habitación.
—De acuerdo, realmente necesitas irte. Tengo que vestirme.
Rió a carcajadas.
—Voy a terminar de recortar al verdadero árbol.
Cuando se marchaba, grité—: ¿Damien?
Dio la vuelta.
—¿Sí?
—Gracias. —Sonreí.
Me sopló un beso y se aventuró de nuevo a la sala de estar. Ni siquiera
un minuto completo pasó antes de que lo oyese decir groserías.
—¡Joder!
Corrí, todavía abotonando mi camisa.
—¿Qué pasó?
—Al parecer, los perros se encargaron de orinar en los arbustos como
lo hacen normalmente, pero en este caso, esos arbustos serían nuestro
maldito árbol de Navidad. ¡Hay un enorme charco, y acabo de pisarlo!
—Diablos.
Dudley y Drewfus ahora se escondían en la esquina de la habitación. 202
Su ira se convirtió en risa.
—Ni siquiera puedo enfadarme con ellos porque creo que se sentían
Página

confundidos. Estuvimos tan ocupados, que nos olvidamos de sacarlos.


Pensaron que les trajimos los arbustos.
—Bueno, ellos estaban esparciendo la alegría navideña.
—Al menos no eran los leños navideños de mierda.
Me quebré.
—Cierto.
—Bueno, supongo que ya no tengo que llevarlos a dar un paseo.
—¿Han hecho eso antes?
—Nunca tuve un árbol con ellos.
—¿De verdad?
—Sí. Jenna es judía y para ser honesto, probablemente ni siquiera
celebraría la Navidad si no fuera por ti.
—¿Por qué no?
—En realidad nunca me metí en eso. Después de que papá murió,
mamá no la celebró más. Las fiestas siempre apestaban. Esta será la mejor
Navidad que tenga desde la infancia. —Caminó hacia mí y arregló uno de
mis botones que al parecer puse en el ojal equivocado, luego dijo—: La
Navidad es acerca de la felicidad y el amor. Cuando te faltan esas cosas,
puede ser una de las épocas más dolorosas del año. Pero cuando de repente
te das cuenta de que eres más feliz que nunca, esta celebración revive. Por
lo tanto, a la mierda el vino derramado y la orina de perro. Todo está bien,
porque esta es la mejor Navidad de todas.
Como si estuviera de acuerdo, uno de los perros ladró.
—¡Guau!
Rió entre dientes.
—Están de acuerdo.
—Tengo suerte de haberlos encontrado, chicos. La Navidad pasada
fue la peor de mi vida. Qué diferencia hace un año.
—Cualquier cosa puede suceder en un año, a veces cosas horribles, a
veces cosas asombrosas. Me alegro de que este año fuera lo último para mí.
—Este año fue un cambio de vida.
Volviendo al mostrador de la cocina para terminar de preparar los
aperitivos, admiré su cuerpo mientras decoraba la parte superior del árbol.
Su camisa roja se subía cada vez que elevaba el brazo para colocar un
adorno.
203
Mezclando un poco de sopa de cebolla con crema agria, dije—: No
todos los días puedo ver a un hombre caliente con un sombrero de Santa
Página

decorar mi árbol.
Damien se giró hacia mí y levantó su frente.
—Deja de mirarme así, Jameson, o lo único envuelto bajo el árbol
serán tus piernas alrededor de mi espalda.
Será mejor que cambie de tema.
—Entonces, ¿quién vendrá esta noche de tu lado?
—Tyler recogerá a mi madre y la traerá aquí con su nueva novia.
—¿Cómo se llama?
—Nicole.
—Umm. Bueno. Trataré de recordarlo. ¿Quién más?
—Invité a Murray y a su esposa. Eso es todo. Ya sabes cómo soy. No
necesito de mucha gente.
—Mis padres llegan un poco tarde. Tienen que ir primero a otra fiesta.
También invité a mis amigas Laura y Courtney del centro juvenil. Estamos
hablando de diez u once personas.
—Será agradable ver a la gente, pero personalmente, espero con ansia
nuestra mañana de Navidad —dijo.
—Yo también.
Planeamos pasar mañana por la mañana juntos, intercambiando
nuestros propios regalos antes de dirigirnos por la tarde a casa de mis
padres en Sausalito para cenar con Claire y Micah. Así que, mi mañana de
Navidad seguramente consistirá de un impresionante desayuno casero y un
montón de sexo.
Terminó el árbol justo a tiempo. Mientras se encontraba fuera
comprando los pocos artículos que olvidé antes, sonó el timbre.
Los primeros en llegar fueron Tyler y Nicole.
Él se veía muy guapo con una camisa de cuello negro ajustada y
vaqueros oscuros. Nicole era linda. Pequeña como yo, excepto que tenía
cabello castaño largo y grandes ojos marrones. Era hermosa, todo lo que
esperaba de alguien que Tyler traería a casa, aunque parecía aún más dulce
de lo que podría haber imaginado. No sabía por qué, pero lo imaginé con
alguien un poco más engreída.
—Encantada de conocerte —dije.
Tyler miró más allá de mis hombros.
—¿Dónde está D?
204
—Fue a conseguir algunas cosas de última hora.
—Le contaba a Nic la historia de cómo se conocieron Damien y tú.
Página

—Hay muchas formas en las que técnicamente nos conocimos. ¿Qué


historia?
—La vez que casi incendiaste el edificio.
—Ah, sí, mi más célebre reclamo de fama. —Dirigiéndome a Nicole, le
pregunté—: ¿Cómo se conocieron?
—Soy maquillista del espectáculo de Tyler.
—Ah, qué bien. Debe ser duro hacer que ese rostro se vea presentable.
—Le guiñé el ojo.
—En realidad, es más difícil hacer que se vea feo para ciertas escenas.
—Parece divertido trabajar en ese ambiente. Mi hermana menor es
actriz de teatro en Nueva York.
Tyler asintió.
—Damien me lo dijo. ¿Está en Broadway o fuera?
—En realidad, hizo ambas cosas. En este momento, tiene un papel
protagónico fuera de Broadway.
—Cuando termine en Bay Repertory, pensaba en trasladarme a Los
Ángeles o posiblemente a Nueva York por si hay una oportunidad allí.
Realmente no quiero dejar California. No es fácil este negocio. Tienes que
tomar lo que puedas conseguir.
Nicole lo miró cariñosamente.
—Al menos puedo maquillar en cualquier lugar.
—Podría llevarte conmigo si eres buena.
—Simplemente podría ir. —Sonrió.
Parecía que esto empezaba a ponerse bastante serio.
La puerta se abrió y Damien entró.
—Para mi encantadora dama, vengo con latas de Coca-Cola
navideñas, nueces y bolas pegajosas.
Le quité una caja pequeña.
—Rosquillas. Estupendo. Esas no estaban en la lista.
—No. Pero no pude resistirme a completar el trío sólo para poder decir
bolas pegajosas. —Se volvió hacia la novia de Tyler y extendió la mano.
Mirando hacia abajo, bromeó—: Prometo que está limpia. Encantado de
conocerte, Nicole.
Mirando entre los dos hermanos, dijo—: Guau. Ustedes son muy
205
parecidos.
Reí entre dientes.
Página

—Tu reacción me recuerda a la mía la primera vez que los vi en la


misma habitación. Pensé que veía doble en un primer momento, pero en
realidad cuanto más los veo juntos me parecen menos semejantes.
Damien volteó a Nicole y comentó—: Nos parecemos, ¿pero
seguramente soy el más apuesto?
—Es un cara o cruz —dijo.
Una punzada de celos apareció ante la idea de que lo encontrara
atractivo.
Damien golpeó a Tyler en el hombro mientras se dirigía a ella.
—Te ayudaré a resolverlo. Soy el de mejor aspecto, pero le daré a mi
hermano pequeño la distinción de tener la mejor personalidad. Es más
extrovertido de lo que yo podría ser. Y es un gran actor.
—No te subestimes —dijo Tyler antes de mirar a Nicole—. Damien
desempeña bastante bien el papel de un esquivo artista desde hace unos
años.
—Cierra la jodida boca. —Damien rio.
Nicole me susurró—: ¿Discuten mucho sobre esto?
—Sí. Es un poco lindo. Puedes oler la testosterona como si quemaras
hule cuando están juntos.
Damien miró a su alrededor.
—¿Dónde está mamá?
—No pude hacer que viniera. Me pidió que te dijera que lo sentía, pero
que no se encontraba muy festiva. Creo que está en medio de un episodio
depresivo.
—Joder.
Frotando su espalda, le dije—: Mierda. Lo siento.
—La Navidad es realmente difícil para ella. No quiere que la gente la
mire y se den cuenta de que está triste —dijo Tyler—. Así que, decide
mantenerse alejada.
Damien me miró.
—Cuando fuimos a quedarnos con ella, en realidad tenía un par de
días realmente buenos. Esto es más típico. —Respirando profundo y
envolviendo su brazo alrededor de mi cintura, dijo—: De todos modos,
probablemente tengan hambre. Mi pequeña hizo un montón de cosas,
ninguna de las cuales se quemó, así que sírvanse ustedes mismos.
206

***
Página

Todo el mundo parecía estar pasando un buen rato. Los aperitivos


estaban siendo devorados, y las bebidas fluían. Damien incluso puso
música navideña de fondo.
Jenna nunca vino por los perros, así que lo aprovechamos al máximo,
lanzando algunas astas de reno sobre ellos. No volvieron a orinar el árbol y
tenían un día de campo recogiendo las sobras de todos; probablemente lo
pagaríamos mañana.
Me hallaba en medio de una conversación que mis padres tenían con
Tyler sobre la obra en la que se encontraba cuando Damien se acercó a mí.
El calor de su aliento en mi oído me dio escalofríos.
—Estoy listo para que toda esta gente se vaya. Esos pantalones te
quedan tan ajustados que están haciendo que me aprieten mis pantalones.
—Compórtate —susurré, aunque no quería nada más que él se
mantuviera presionado contra mi espalda.
Gimió
—Necesito tu ayuda con algo.
—¿Qué?
—Está en la otra habitación.
—Creo que está en tus pantalones.
—Por ahora, sí.
—Eres malo.
—Ven. Nadie nos extrañará durante cinco minutos.
Antes de que pudiera contestar, unió sus dedos con los míos. Cuando
parecía que nadie prestaba atención, comenzó a llevarme al dormitorio.
Cerró la puerta tras nosotros antes de apoyarme contra la pared.
Cerré los ojos mientras me llenaba el cuello de besos. Tirando de mi
camisa, empezó a desabrochar los botones antes de quitármela.
—Estos pantalones me han hecho mirar hacia abajo toda la noche. —
Se arrodilló en el suelo—. Se ven jodidamente bien en ti, pero son ajustados
como el infierno. Gracias a Dios que tu camisa cubría esto. —Señaló mi
entrepierna, que mostraba una enorme pezuña de camello13. Damien
extendió mis piernas y comenzó a besarme allí.
—¿Qué haces? —murmuré.
207
—Es Navidad. Te beso bajo la pezuña de camello.
Temblando de risa, dije—: Pensé que era el muérdago14.
Página

13“Camel toe”. Es un término de jerga inglesa que define la línea que permite apreciar los
labios mayores de la vulva de la mujer bajo la ropa muy estrecha o ajustada. Normalmente
se aprecia desde delante, aunque en algunas poses es posible verla desde atrás.
14 En inglés se escribe “mistletoe” por eso el parecido con “camel toe”.
—Ya no.
Al bajar mis pantalones, Damien dijo—: Todo el mundo está hablando
y riéndose afuera, y lo único en lo que podía pensar es enterrar mi cara en
tu coño.
Me quitó los pantalones, lo hizo justo cuando separaba mis piernas.
Sin dejar de apoyar mi espalda contra la pared, clavé los dedos en su nuca
mientras continuaba comiéndome.
Se separó para tomar aire.
»Falalalala para mí. Sabes mejor que cualquier dulce de Navidad.
Me reí.
—Tenemos que regresar. Necesito venirme —dije jadeando.
—No te vengas todavía. —Gruñó.
De pie, me dio la vuelta para que estuviera frente a la pared.
»Ahora —dijo mientras entraba en mí. Sólo me tomó diez segundos
para convulsionar alrededor de su polla en el momento exacto en que se
liberó dentro de mí.
—Ésa es la definición misma de un rapidito. —Exhalé.
Me sujetaba el cabello mientras hablaba contra mi cuello.
—Eso es lo que sucede cuando me trabajas toda la noche.
—Ve primero. Necesito usar el baño.
Subió sus pantalones y volvió a la fiesta.
Después de que salí, Damien se apoyaba contra una mesa en la
esquina bebiendo casualmente una cerveza, como si nuestra follada en la
habitación de al lado no hubiera ocurrido nunca. Mientras tanto, me sentía
como si la palabra SEXO estuviera escrita en toda mi cara en luces de
Navidad parpadeantes.
Al verme desde el otro lado, creo que notó que me encontraba
avergonzada. Cuando me hallaba detrás del mostrador preparando la
bandeja de postres, continuó bebiendo su cerveza con una sonrisa en su
rostro mientras me miraba. Instantáneamente estallé en un ataque de risa
208
al mismo tiempo que Damien empezaba a derrumbarse desde el otro lado
de la habitación.
Página

Nadie más sabía qué diablos pasaba. Hablaban entre ellos. Los perros
jugaban con algunos de los adornos que cayeron del árbol. Damien y yo,
mientras tanto, estábamos en nuestro pequeño mundo.
Cuando dejamos de reír, él continuó observándome desde lejos con
una mirada que era una mezcla de lujuria... y amor. Esta fue la mejor
Navidad de mi vida.
Sabía que probablemente tendríamos algunos momentos difíciles por
delante, pero esta noche —este preciso instante en donde los dos
ignorábamos a todos menos a nosotros mismos— era perfecto.

209
Página
21
Traducido por Myr62
Corregido por Luna PR

D
amien y yo nos quedamos hasta media noche limpiando el
desorden de la fiesta. Valía la pena para poder dormir en la
mañana de Navidad.
Me desperté con la increíble sensación de su dura polla atrapada en
la grieta de mi culo. Era nuestra propia versión especial de cucharita.
Habló contra mi espalda.
—Feliz Navidad.
Me di la vuelta.
—Feliz Navidad, cariño.
Masajeando con los dedos su cabello, admiré su hermosa mandíbula
pero noté la expresión preocupada en su rostro.
»¿Qué está mal?
—Pensaba algunas cosas mientras dormías. Anoche estuve mucho
tiempo despierto.
—¿Como qué?
—Pensaba en el futuro.
—¿Qué pasa con eso?
—¿Prometes que no te enojarás si menciono esto de nuevo? 210
Mi corazón se hundió un poco.
—Lo prometo.
Página

—Pensaba otra vez en los niños, y cuánto no quiero impedirte tener


un hijo propio. Sé que tuvimos esta discusión, pero supongo que todavía no
puedo entender tu decisión. Cuando pienso en eso, me pone enfermo.
Cerrando los ojos, traté de juntar lo mejor que pude mis pensamientos
sobre el asunto para poder explicarme.
—Nuestra necesidad de procrear es egoísta de todos modos, ¿verdad?
¿Por qué necesitamos tener hijos mientras hay niños en el mundo que
necesitan buenos hogares?
—Jodidamente no finjas que no quieres tener nuestro propio hijo
algún día.
—Yo quiero uno. Quiero experimentar eso contigo, pero comprendo el
escenario al que nos enfrentamos. Si no puedes vivir con el riesgo, lo
entiendo completamente. Significa más para mí que cualquier otra cosa. Te
quiero a ti más que a nada, y no miento cuando digo eso.
—Sólo quiero que conste en acta que entendería... si no pudieras
aceptarlo.
—¿Comprenderías si te dejara para embarazarme de un hombre al
que no amo?
Parecía que consideraba seriamente mi pregunta.
—A la mierda. No, no lo entendería. Terminaría matando a alguien. O
secuestrando tu culo embarazado y criando al bebé contigo. —De repente
me acercó—. Soy una causa perdida.
—Bueno, tienes suerte de que no vaya a ninguna parte, entonces.
—Cuando sea viejo, malhumorado y nada caliente, desearás tener
algunos hijos.
—Y lo haré. Lo haremos. Aunque no sean biológicamente nuestros.
Me miraba tan profundamente a los ojos. Era como si viera más allá
de ellos.
—¿Tienes idea de cuánto te amo?
—Creo que lo hago.
—No. No creo que lo hagas. Hay algo que necesito decir, y necesito
asegurarme de que realmente lo entiendas.
—De acuerdo…
—Sé que siempre está en tu mente, porque te conozco muy bien. Te
preguntas si vas a despertar un día para descubrir que mis sentimientos
211
han cambiado… como los suyos. No te permitirás creer que esto podría ser
para siempre, porque quieres protegerte en el caso de que la historia se
repita. Necesito que creas que mientras camine por este mundo, te amaré.
Página

No voy a lastimarte como lo hizo él. Te puedo prometer eso. Eres para mí.
Tal vez lo has oído antes, pero esta vez, la persona que lo dice lo quiere decir.
Necesito que lo entiendas.
Tan abrumada por la emoción, apenas pude murmurar—: Lo hago.
—Bien. —Se levantó bruscamente.
—¿A dónde vas?
—A prepararte café y el desayuno.
Sintiéndome indigna, observé cada movimiento de su gloriosamente
desnudo cuerpo mientras se deslizaba en unos pantalones de chándal y se
dirigía a la cocina.
Estirando los brazos, bostecé y me levanté de la cama en busca de
una de sus camisetas.
Podía escucharlo desde la cocina.
»Mierda. No hay café en la lata. Tuve la intención de comprar algo
cuando salí anoche.
—¿Cómo demonios podemos estar sin café? Cuando compras ese
gigantesco.
—¿Has visto cuánto café bebemos?
—Mierda.
—Bien. —Suspiró—. Voy a conseguir algo de la tienda. Vi un cartel el
otro día diciendo que abrirían hoy.
Poniendo mis brazos bajo los suyos, dije—: Es día de Navidad. No te
vayas. Nos las arreglaremos.
Se dio la vuelta y me besó en la frente.
—¿Crees que serás capaz de sobrevivir sin café?
—Lo intentaré.
—Bueno, soy una bestia sin él. No es una opción para mí.
—Eres una bestia de cualquier manera, pero estoy de acuerdo.
Necesitas tu café más que yo.
—Sabía que ayer me olvidaba de algo en el mercado.
—Te acordaste de las bolas pegajosas pero olvidaste lo más
importante. Quizá si se te hubiera ocurrido una insinuación de café, lo
habrías recordado.
—¿Chock full o´Nuts15? —Guiñó.
212
—Maldición, eres rápido.
—Te gusta esa marca, ¿verdad?
Página

15 Es una marca de café proveniente de una cadena de cafeterías de la ciudad de Nueva


York. Acá hace un juego de palabras con la marca que podría significar algo como “calzar
las nueces completamente”.
—Sí. ¡No te demores!
—No lo haré.
Después de que la puerta principal se cerró, volví a la cama, golpeé
con las manos mis muslos y llamé a los perros, incitándolos a unirse a mí.
—Psst. Chicos. Vengan. Su papá va a estar tan enojado conmigo, pero
quiero acurrucarme con ustedes en Navidad.
Era nuestro pequeño secreto que nos quedábamos en la cama cuando
Damien no se encontraba en casa. Estaba bastante segura de que él
ignoraba la evidencia, ya que siempre dejaban mucho pelo detrás.
Dudley y Drewfus no perdieron el tiempo saltando en la cama y
lamiéndome la cara.
Olían como a las galletas que les dimos de regalo ayer por la noche, y
ahora, yo olía igual a ellos.
Pasados cuarenta y cinco minutos, me di cuenta de que Damien
tomaba un tiempo terriblemente largo para conseguir café. La tienda se
hallaba a sólo unas pocas cuadras de distancia, y llevaba su camioneta.
Cuanto más tiempo pasaba, más me preocupaba.
Finalmente, sonó el teléfono.
—¿Damien?
—Sí, nena.
—¿Dónde estás?
—Estaba a punto de llamarte. Estoy en el hospital. En el Memorial.
—¿Qué?
—Está bien. Me traje a mí mismo.
—¿Qué pasó? Sólo fuiste a comprar café. No lo entiendo.
—Me encontraba en la caja registradora. Me llamaban. Empecé a
sentir este dolor en el pecho que nunca experimenté antes. Me asustó como
la mierda. No quería arriesgarme a volver a casa, así que fui directamente a
la sala de emergencias.
—¿Qué está pasando ahora?
213
—Me están admitiendo.
Página

—Voy para allá.


—Por favor, no tengas un accidente. Tómate tu tiempo. Voy a estar
bien, ¿de acuerdo?
—Sí.
Se dio cuenta de que empezaba a llorar.
—Chelsea... por favor. No llores, ¿de acuerdo? Sé fuerte por mí. Estaré
bien. Sólo me examinarán, y en poco tiempo estaremos de vuelta en casa
tomando nuestro café junto al árbol.
—Bien. Te amo.
El viaje al hospital pareció durar una eternidad. Cuando llegué a su
habitación, se hallaba sentado en la cama.
Corriendo hacia él, empecé a sollozar.
Me tomó en sus brazos.
—Cálmate, cariño. Estoy bien. —Secó mis ojos.
—Me dijiste todas esas cosas. Y entonces... tenía miedo de que...
—¿De que estaría muerto cuando llegaras aquí? ¿Porque te acababa
de decir que te amaría hasta el día de mi muerte?
Suspiré.
—Sí.
—Eso sería horrible e inoportuno. Estás leyendo demasiadas novelas
románticas de mierda. —Forzó una sonrisa.
Se la devolví.
—Me alegro de que te encuentres bien. ¿Qué puedo hacer mientras
esperamos?
Tomó mi mano y besó mis nudillos.
—Sólo quédate conmigo. Eso es todo lo que necesito.
—Como si pudiera estar en otro sitio ahora mismo.

***

Terminamos pasando la mayor parte del día y de la noche de Navidad


en el hospital. Hicieron una serie de pruebas y luego dejaron ir a Damien
con el entendimiento de que viera a su médico lo antes posible después de
las vacaciones.
214
El martes siguiente, pudimos ver a su cardiólogo en Stanford.
Página

El Dr. Tuscano fue amable e hizo todo lo posible para tranquilizarme.


Después de que el examen terminara, me sonrió.
—Hace tiempo que veo a Damien. Tengo que decir que nunca ha
parecido tan feliz.
—Gracias.
—Doc, traje a Chelsea conmigo para que pueda contestar
personalmente cualquier pregunta que tenga. Todavía no me decido sobre
la cirugía, pero quiero que se le informe.
—Es un placer para mí hacer eso. —El doctor se sentó en un pequeño
taburete—. ¿Qué quieres saber específicamente?
Despejando mi garganta, dije—: Supongo que sólo quiero aprender
más sobre los riesgos y los beneficios.
—De acuerdo, bien, como probablemente ya sabes, el procedimiento
que haríamos se llama miectomía septal. Quitaríamos una pequeña cantidad
de la espesa pared septal que rodea su corazón para eliminar la obstrucción.
Esto facilitará más que el corazón bombee sangre. Siempre creímos que era
un buen candidato para este procedimiento, porque es bastante joven y
debido a su significativo grosor septal.
Cuando me quedé en blanco, Damien decidió avergonzarme.
—Lo siento, Doc... dijiste grosor, y su mente debió ir a otra parte de
mi anatomía.
El doctor rió entre dientes, pero de cualquier manera decidió ignorar
el comentario.
—De todos modos, la cirugía probablemente aliviará sus síntomas,
pero más que eso, puede alargar su esperanza de vida.
—¿Es seguro?
—Generalmente es muy seguro, sí. Como con cualquier procedimiento
quirúrgico, hay riesgos, aunque muy bajos.
—¿Cuáles son esos riesgos?
—Infección, ataque cardíaco, derrame cerebral o muerte. Pero
hacemos todo lo posible para reducir las posibilidades de que algo así
suceda.
—He leído muchas cosas contradictorias acerca de si esta operación
realmente afecta la esperanza de vida.
—Tienes razón. Hay diferentes corrientes de pensamiento al respecto.
Pero la investigación más reciente demostró que para las personas como
215
Damien, que son sintomáticos, la miectomía en realidad puede normalizar
su esperanza de vida. La supervivencia a diez años sería del noventa y cinco
por ciento, lo cual está a la altura de la población general.
Página

—¿Cuál es la supervivencia a diez años para aquellos que no tienen


la operación?
—Alrededor del setenta y tres por ciento.
—Guau.
—No hay garantías, Chelsea. Incluso con la cirugía, no podríamos
decir con absoluta certeza que no ocurrirá un paro cardiaco repentino. Pero
dada su historia familiar, con su padre muriendo tan joven, recomendamos
que sea lo más proactivo posible. Por supuesto, de cualquier forma, seguirá
tomando sus medicamentos.
El Dr. Tuscano siguió respondiendo a mis preguntas. Mis
sentimientos subían y bajaban sobre el asunto. Justo cuando concluía que
la operación era el camino a seguir, miraba a Damien y me estremecía ante
la idea de que tuviera una cirugía a corazón abierto. Aunque el médico dijo
que morir durante el procedimiento era raro, había sucedido. Leí un par de
historias en línea que me aterrorizaban. Nunca sería capaz de perdonarme
a mí misma si lo animaba a hacerlo y Dios no lo quiera, él moría en la mesa
de operaciones.
Al mismo tiempo, ¿qué pasaría si lo desechamos por miedo y algo le
pasaba que pudiera haberse evitado? Era imposible sentirse cómodo con
cualquiera de las dos opciones. De lo único que estaba segura es que tenía
que ser su decisión y que yo lo apoyaría, sin importar qué.

***

El miércoles después de Navidad, Damien me dejó una enorme


sorpresa en el mostrador de la cocina.
Dos boletos electrónicos impresos para vuelos directos desde San
Francisco al aeropuerto JFK.
—¿Damien? ¿Qué son estos?
—Es mi disculpa por joder nuestra primera Navidad.
—¿Vamos a Nueva York?
—Sí... para la víspera de Año Nuevo. Puedes ver a tu hermana. Sé que
dijiste cuánto la extrañaste, ya que no pudo estar aquí en Navidad.
Mis ojos se movieron de un lado a otro mientras examinaba los
detalles. 216
—¡De acuerdo... estos son de primera clase! ¿Durante las vacaciones?
Estos boletos cuestan una fortuna.
Página

—Podemos permitírnoslo.
—¿En serio?
—Nunca salimos y nos lo merecemos. Necesitamos un cambio de
escenario para tratar de olvidar toda esta mierda deprimente durante unos
días.
Al alzarme sobre las puntas de mis pies para abrazarlo, grité—: ¡Podría
abrazarte!
—Espero tener un poco más que eso.
—Oh, conseguirás mucho más que eso.
Me levantó dándome un beso mientras envolvía mis piernas a su
alrededor. Cuando me bajaba, su expresión se volvió seria.
—Puedo decir que estás preocupada desde la cita de ayer. Sólo
necesito un poco más de tiempo viviendo en negación contigo, ¿de acuerdo?
—Puedo manejar eso.
Me dejó en el suelo.
—Vamos a divertirnos un poco.

***

La ciudad de Nueva York fue un bienvenido cambio de ritmo.


Acabábamos de ir a ver la función nocturna de Jade y salimos a comer
a un restaurante no muy lejos del distrito teatral. Fui al baño cuando oí
entrar a dos amigas de Jade. Al parecer, una de ellas acababa de llegar.
—Oh, Dios mío, ¿quién es ese tipo sentado junto a Jade?
—Ese es el novio de su hermana. Su nombre es Damien.
—Santo infierno.
—Lo sé. Es jodidamente caliente. Viene desde California.
—Crecen bien en California, entonces.
—En serio. Me hace querer visitar la costa oeste. Estoy harta de los
chicos de aquí.
Cuando salí del cubículo, la que había conocido un poco antes se
mordió la lengua.
—Oh, hola, Chelsea. —Se volvió hacia su amiga para presentarme—.
217
Esta es la hermana de Jade.
La otra chica parecía horrorizada.
Página

—Nos escuchaste.
—Sí.
—Lo siento. Tu novio es precioso. Sólo lo admirábamos y no queríamos
hacer ningún daño.
—Gracias. Lo sé. No me ofendo.
A pesar de que no podía culparlas, todavía tenía ganas de estrangular
a alguien. Mientras me lavaba las manos, pensé en el hecho de que nunca
me sentí tan posesiva con mis antiguos novios. Mis sentimientos por Damien
se encontraban en un nivel completamente diferente. La idea de que alguien
intentara robármelo, incluso que alguien lo codiciara, me volvía loca.
Afortunadamente, parecía que él sólo tenía ojos para mí.
Cuando volví a mi mesa, me di cuenta de que se movió de asiento y
charlaba con Jade. Ella me sonrió cuando me acerqué, y sospeché que
hablaban de mí.
—¿Estás bien? —preguntó él.
—Sí —dije, todavía nerviosa por el incidente del baño.
Sintiendo mi estado de ánimo, Damien colocó su brazo a mí alrededor
y suavemente arañó con las yemas de sus dedos a lo largo de mi espalda.
En el momento en que las dos mujeres del baño regresaron a la mesa, tomé
posesivamente su mano y envolví mis dedos en los suyos.
Unos minutos más tarde, la coestrella de Jade, Craig, apareció. Era el
tipo pelirrojo con el que estuve durante mi última visita aquí, con el que me
vio en una foto en Facebook. Damien inmediatamente me lanzó una mirada
que significaba que lo reconocía.
Cuando Jade los presentó, Damien le ofreció un firme pero reacio
apretón de manos.
Craig me miró.
—Es tan bueno verte de nuevo, Chelsea. No pensé que volverías tan
pronto.
—Lo sé. Este fue un viaje sorpresa. —Sonreí, apretando más fuerte la
mano de Damien.
Juntos, éramos una causa perdida.
Después de la cena, me susurró al oído—: Ese tipo sigue mirándote
fijamente, incluso si estoy sentado aquí mismo.
—No, no es así.
—Sí, lo es. Lo he estado observando.
218
De pronto me soltó la mano, se levantó y se dirigió al cuarto de baño.
Mi teléfono zumbó.
Página

No hay nadie en el baño de hombres ahora. Ven aquí.


Abrí la puerta lentamente. Se encontraba de pie justo allí y de
inmediato me empujó hacia el puesto de discapacitados.
—¿Qué haces?
—Marcando mi territorio.
—¿Vas a orinarme encima? —bromeé.
—Sólo si quieres que lo haga.
—No quiero.
—Lo haré mejor que eso —dijo, volteándome y levantando mi falda.
Dejó escapar una profunda respiración en mi cuello mientras se empujaba
profundamente. Con cada empuje, me humedecía más.
El sexo espontáneo con él siempre se sintió bien, pero esta vez se
sentía mejor de lo que jamás podría recordar. Mientras me follaba por detrás
contra el baño, no tenía ni idea de que me sentía tan afectada por los celos
como él.
Pudimos oír la puerta principal del baño abrirse. Eso no detuvo
nuestro ritmo. De hecho, cada vez que estábamos cerca de ser atrapados, a
menudo hacía las cosas más frenéticas. Abrí la boca en un grito silencioso
al venirme duro y rápido. Podía sentir su semen caliente llenándome.
Tenía sus manos a cada lado mío, bloqueándome desde atrás contra
el cubículo.
—Me encanta cuando me aprietas así con tu coño.
—Será mejor que vayamos antes de que Jade y sus amigos averigüen
lo que estamos haciendo.
—A la mierda con eso. Espero que lo hagan.

***

Al día siguiente, Damien recorrió la calle de Jade para recoger comida


para el almuerzo. Los tres pasaríamos el rato en el apartamento hasta que
ella tuviera que irse a su función de la noche.
Era la primera vez que nos quedábamos a solas, y tuve que
preguntar—: Así que, ayer en la cena, cuando salía del baño, ¿de qué
hablaban Damien y tú?
219
—Se disculpó por arrinconarme en el restaurante pero dijo que
necesitaba saber lo que pensaba. Comentó que sabía que te abres conmigo
Página

y que supuso que me hallaba enterada de todo lo que pasa con ustedes. Le
dije que sí. Entonces quería mi opinión sobre si sentía que estabas
realmente de acuerdo con la cosa de no tener niños.
Solté un suspiro de frustración.
—Ya pasé por esto con él.
—Lo sé, pero se da cuenta de que te conozco mejor que nadie. Sólo
quería una segunda opinión para asegurarse de no creer que estuvieras
engañándote a ti misma.
—¿Qué le dijiste?
—Le dije que eres la persona más desinteresada que conozco, pero
que también sé que no harías ni dirías nada que realmente no quieres decir.
—Dijo que después de averiguar si va o no a someterse a una cirugía
de corazón, se hará una vasectomía para que no tenga que tomar la píldora
para siempre.
—Dios, eso parece tan definitivo.
—Lo sé.
—¿Tienes alguna duda? Me lo dirías, ¿verdad?
—Sí. Lo juro. No voy a mentir y decir que no me entristece, porque sí,
pero sé lo inflexible que es. No puedo vivir sin él, así que tengo que aceptar
su decisión.
—Bien.
Cuando Jade me abrazó, mis ojos se humedecieron. Era la primera
vez que lloraba pensando en no tener hijos con Damien; prometí que sería
la última vez que lloraría por ello.
La puerta se abrió y él entró llevando bolsas de papel con comida
china. Rápidamente me froté los ojos, pero ya era demasiado tarde. Notó mis
lágrimas.
Examinando mi cara, dijo—: ¿Todo bien?
—Sí. Lo prometo. Estábamos hablando, y me emocioné un poco.
Parecía dudoso, miró a Jade y luego a mí.
—Muy bien.

***
220
Temprano en la noche, Damien y yo caminábamos de la mano a través
del SoHo cuando dijo—: Así que, te estuve ocultando algo.
Página

—No, ¿de nuevo?


—Esto es bueno, mi pequeña sabelotodo.
—¿Qué?
—Un amigo mío, que conocí a través de un foro de arte, abrió aquí
una galería dedicada al arte de la pintura en aerosol. Por eso quería venir a
este barrio antes de que nos fuéramos.
—Eso es tan genial. ¿Es donde vamos ahora?
—Sí, pero eso no es todo. De hecho, le di una de mis pinturas.
—¿Está allí?
—Sip.
—¿Cuál?
—Tendrás que esperar y ver.
La galería era pequeña. Grandes lienzos de pintura en aerosol fueron
montados en las paredes interiores de ladrillo. Suave música de jazz sonaba
en el fondo.
»Veamos si puedes adivinar cuál es el mío.
Caminamos lentamente por la sala, deteniéndonos en cada obra de
arte. Las imágenes iban desde personas a formas y colores abstractos.
—¿Qué es eso? —Miré más de cerca el título de una pieza en
particular.
“Le Nombril” de Damien Hennessey.
»Supongo que ya no tengo que adivinar. ¡Esto es todo! —Incliné la
cabeza—. ¿Qué es?
—Mira de cerca. —Se paró detrás de mí, envolviendo sus brazos
alrededor de mi cintura y apoyando su barbilla en mi cabeza—. Eres tú.
—¿Yo? Parece un gran agujero en forma de remolino. —De repente
sentí calor—. Esa no es mi vagina, ¿verdad?
Su risa vibró contra mí.
—No ese agujero, bebé, aunque, yo podría rociarlo todo el día si
quieres. De hecho, sería un placer. —Me alejó del lienzo—. Un paso atrás.
Finalmente lo vi.
—Es mi ombligo. ¡Es cierto! Mencionaste una vez que lo pintaste.
221
—Tienes razón. Ese es tu ombligo. Mi bello ombligo, también conocido
como “Le Nombril”. Ese es el término francés.
Página

—¿Cómo te las arreglaste para pintarlo?


—Bueno, hace mucho tiempo, hice uno de memoria. Vestías esta
gastada media camiseta en mi apartamento y tomé una fotografía mental.
Esta versión es la réplica de una foto real que tomé de ti más recientemente
mientras dormías. Sé que probablemente no sabrías la diferencia, pero ¿ves
todos esos surcos? En realidad son una representación bastante precisa de
los tuyos. Te sorprendería lo difícil que es capturar los detalles de un
ombligo. Una de las pinturas más difíciles que he hecho, pero es mi favorita.
—¿Está a la venta?
—No. De ninguna manera se la daré a nadie. Es sólo para mostrar.
—Bien, creo que eres la única persona en el mundo que lo apreciaría.
—Realmente amo cada centímetro de ti.
Le miré a los ojos y supe que lo dijo con todo su corazón y su alma.

***

La víspera de Año Nuevo en Times Square fue tan espectacular como


siempre lo imaginé. Nadando en una multitud de gente, me acurruqué con
Damien que me envolvió en su abrigo de doble piel mientras me abrazaba
por detrás.
Cuando la pelota cayó, nos besamos tan duro que sentí como si mis
labios se fueran a caer.
Damien me volteó hacia él y reposicionó el abrigo sobre mí como una
manta.
—Me asusta pensar que el año pasado estaba viendo todo esto,
mirando a Ryan Seacrest en la televisión y pensando que sería otro año más
de lo mismo. Automáticamente asumí que estaría atascado en la misma
rutina, yendo de un lado a otro con mujeres que no me importaban,
pintando todo el día. No pensé que esa era una mala vida, pero en realidad
no sabía nada. Creía que era muy feliz. Resulta que no conocía lo que era
ser feliz hasta un agujero en la pared.
Sonreí, apreciando la referencia de la pared mientras continuaba.
»No tenía ni puta idea. Desconocía que la verdadera felicidad sólo
vendría de una chica que aún no conocía. Es difícil creer que el año pasado,
ni siquiera sabía quién era Chelsea Jameson. Ahora, no sé quién soy sin ti. 222
Mi corazón se sentía como si estallara con una mezcla de amor y
miedo. Había tanto que quería decir, pero no podía formar las palabras. Fue
muy difícil para mí articular lo que sentía, así que simplemente enterré mi
Página

cabeza contra su corazón y dije—: Este va a ser un buen año, Damien.


Simplemente lo sé.
Él tenía razón. El viaje a Nueva York fue un cambio de escenario muy
necesario. Pasó demasiado rápido.
Al día siguiente, en nuestro vuelo a casa, tomó mi mano cuando
nuestro avión descendía lentamente en preparación para su aterrizaje en
San Francisco. El sol brillaba en el avión, iluminando sus hermosos ojos
mientras me miraba y dijo—: Creo que voy a hacerlo.
Mi pecho se tensó. Sabía muy bien a lo que se refería, pero pregunté
de todos modos.
Me preparé.
—¿Hacer qué?
—La cirugía. Voy a hacerla. Voy a programarla cuando regresemos.
Apretando su mano más fuerte, puse una cara valiente y sonreí a
pesar de llenarme de miedo.
—Está bien.
De repente, deseé que pudiéramos permanecer en el aire.

223
Página
22
Traducido por Myr62
Corregido por Luna PR

L
a cirugía de Damien fue programada para el veintiocho de
febrero, que se hallaba a poco más de una semana de distancia.
Hice todo lo que se encontraba en mi poder durante el
último mes y medio para mantenerme fuerte por él. No necesitaba ver que
me sentía muerta de miedo; eso no ayudaría en nada. Así que,
tranquilamente traté con mi ansiedad por mi cuenta. Fui y vi un terapeuta
un par de veces durante mis descansos para el almuerzo y comencé a tomar
algo suave para relajarme.
Las últimas semanas consistieron en un montón de citas especiales
para la preparación de la cirugía. Damien tuvo que hacerse un
ecocardiograma; se reunió con su cirujano, su anestesiólogo y también se
sometió a una serie de análisis de sangre.
Decidimos que el próximo fin de semana antes de su cirugía sería
discreto. Nos gustaría hacer algo relajante y trataríamos de olvidarnos de
las cosas.
El lunes por la noche Damien y yo estábamos sentados en el sofá
viendo televisión. Fingía estar inmersa en la película. Sin embargo, pensaba
en la cirugía.
En algún momento me miró y supe que pudo darse cuenta de que yo
no prestaba atención a la televisión. Cuando me besó suavemente en la
frente, lo tomé como un reconocimiento tácito de que él sabía en lo que
224
realmente pensaba. Era tan agotador tratar de fingir estar bien todo el
tiempo. Quería que estos días pasaran para que pudiéramos dejar la cirugía
atrás. Al mismo tiempo, deseaba que la retrasaran, porque tenía miedo.
Página

Besó mi cabeza de nuevo y me preguntó—: ¿Pensaste en lo que quieres


hacer este fin de semana?
—Creí que sólo íbamos a pasar el rato aquí, tener algo de tiempo
privado en casa.
—Podríamos hacer eso, o tal vez otra cosa.
—¿Qué tenías en mente?
—Tal vez podríamos casarnos.
Mi corazón empezó a correr. ¿Acaba de decir lo que creo que dijo?
Me dejó sin palabras.
—¿Qué?
—Casarnos... ya sabes... si quieres.
Al principio, pensé que quizá bromeaba, pero la seriedad en su
expresión decía lo contrario. Lucia nervioso. No existía manera de que
estuviera bromeando.
—No entiendo.
—Sé que es inesperado.
—Sí. Lo es.
Tomó mis manos en las suyas.
—Escúchame.
Respiré profundamente.
—Bien.
—Es todo en lo que he podido pensar desde que tomé la decisión de
someterme a la cirugía. Realmente creo que estaré bien, Chelsea. ¿De
acuerdo? Pero si existe incluso un minúsculo porcentaje de probabilidad de
que no sea así... la única cosa de la que más me arrepentiría en esta vida es
no haberte visto caminar hacia mí por el pasillo. No intento parecer
morboso, porque de nuevo, realmente confío en mis médicos, pero todavía
es todo en lo que puedo pensar. Quiero que seas mi esposa.
Las lágrimas que retenía no pudieron ser contenidas por más tiempo.
—También quiero eso.
—¿No estás lista? ¿Crees que es demasiado pronto?
—Tal vez debería pensarlo, pero no lo hago. 225
—Yo tampoco, nena. Cuando me anestesien y me digan que cuente
hasta diez o lo que sea que hagan, quiero pensar y recordarte con ese vestido
blanco. Además, deseo saber que cuando despierte, estaremos casados. Pero
Página

la revelación completa... también quiero que tengas el derecho legal de tener


acceso a mí en todo momento y tomar decisiones si es necesario.
Cuando asentí en silencio, continuó—: No quiero que pienses que sólo
te lo preguntó porque tengo miedo. Sé desde hace mucho tiempo que eres
para mí. Te iba a preguntar en la mañana de Navidad. Sabes que eso fue
antes de que decidiera operarme. Obviamente, ir a la sala de emergencias
arruinó esos planes. Entonces, te preguntaría en Nueva York, pero para ese
momento, me decidí por la cirugía y cambié de opinión, pensando que sería
mejor esperar hasta después. Pero a medida que nos acercamos a la fecha,
cambié de opinión otra vez porque me di cuenta de que no puedo esperar
más. Lo quiero ahora. Al diablo, lo quería ayer.
—¿De verdad te ibas a proponer en Navidad?
—Sí. Tengo el anillo y todo. —Agachó la cabeza—. Mierda, realmente
jodí esta propuesta, ¿verdad? Básicamente te pedí que te casaras conmigo
sin anillo.
—No. Esto es tan tuyo, Damien. Es tan espontáneo como cualquier
cosa que hayas hecho. Veré el anillo el día de nuestra boda. Quiero que me
sorprendas.
—¿Estás segura? Porque simplemente podría ir casualmente al
dormitorio donde lo escondo y entregártelo ahora mismo. Eso haría esta
propuesta aún más lamentable.
—No hay nada de malo en decirme que no puedes esperar otro día
para casarte conmigo. Eres la persona más involuntariamente romántica
que conozco.
—Esa es una buena forma de decirlo.
—¿Le contaremos a la gente?
—Creo que deberíamos guardarlo para nosotros. Puedes decirle a
Jade. Probablemente informaré a Ty. Pero lo mantendremos en secreto.
Todavía tendremos la gran boda en un futuro cercano. Te lo mereces.
—¿Quién va a casarnos?
—Me encargaré de esos detalles. Pensaba en la playa de Santa Cruz
al atardecer. El pronóstico parece bueno. Hará más calor de lo normal en
esta época del año. ¿Qué te parece?
—Creo que es perfecto.
—Sólo tienes que preocuparte por dos cosas. Uno... compra un vestido
blanco que me haga querer arrancártelo más tarde esa noche. Entre tú y yo,
eso significa cualquier vestido blanco. Y dos... tómate un tiempo libre
226
mañana para que podamos obtener nuestra licencia de matrimonio a tiempo
para el sábado.
Página

—Me siento tan furtiva haciéndolo así, pero también hay algo
realmente emocionante en todo esto.
—Somos buenos escondiéndonos alrededor. Es lo que hacemos.
—Tienes razón al respecto, excepto que por lo general tiene que ver
contigo corrompiéndome, no haciéndome una mujer honesta.
Mostró una sonrisa diabólica.
—Entonces, ¿tenemos una cita, señora Hennessey?
—Tenemos una cita.

***

—Estamos aquí para solicitar una licencia de matrimonio —dijo


Damien.
Acabábamos de llegar a la oficina del secretario del condado. La mujer
de la mesa no parecía divertida cuando empezó a besar mi cuello mientras
esperábamos a que recolectara el papeleo. Parecíamos dos niños cachondos.
Ella no tenía ni idea de lo serias que habían sido nuestras vidas
últimamente.
Él dio un vistazo al formulario y dijo—: Oh, mierda.
—¿Qué?
—Acabo de darme cuenta de que estás a punto de ver mi segundo
nombre. Me hacen ponerlo aquí.
—¿En serio nunca me lo ibas a decir?
—Probablemente te lo diría eventualmente, pero fue muy divertido
mantenerte preguntando, Chelsea Deanna.
—Vas primero. Pon tu nombre —dije.
Con la respiración entrecortada, observé cada trazo del bolígrafo
cuando lo escribía: Damien Homer Hennessey.
—¿Homer?
Asintió sin apartar los ojos del papel.
—Homer.
Me reí.
—Homer... como en… 227
—Simpson. Sip. Homer Simpson. El programa de los Simpsons apenas
empezaba a transmitirse en el momento en que nací. Mi padre era un gran
fan. Así que, decidió que ese sería mi segundo nombre entre todos los
Página

nombres en el mundo que pudo escoger.


—¿Tu madre estuvo de acuerdo?
—Ya ves lo loca que estaba por él. Podía convencerla de cualquier
cosa. —Hizo clic en el bolígrafo y me lo dio—. ¿Sabes qué?
—¿Qué?
—Siempre podría ser peor.
—¿Cómo es eso?
—Tyler consiguió a Bart.
El Ayuntamiento resonó con el sonido de nuestra risa. Una pareja de
ancianos caminaba, dándonos una mirada sucia por perturbar la paz.
Damien les sonrió traviesamente y proclamó con orgullo—: Nos
estamos enganchando.
Cuando continuaron mirándonos fijamente divertidos, me miró y
dijo—: No puedo creer que papá nos diera su bendición. —Se volvió hacia
ellos, tirándome a su lado y bromeó—: Es mi hermanastra.
La pareja se alejó, con aspecto mortificado.

***

Damien intencionalmente me mantenía en la oscuridad acerca de sus


planes para la ceremonia en la playa.
Mi única misión era encontrar ese vestido perfecto el viernes por la
tarde. Terminé en una boutique de novias local que tenía mucho para elegir.
Dado que no existía una gran cantidad de tiempo para ir de un lugar a otro,
me comprometí a tomar una decisión. El vestido que finalmente escogí era
de un estilo muy poco convencional, pero me quedaba mejor que cualquiera
de ellos.
Técnicamente era una bata, pero tenía cuatro aberturas altas hasta
los muslos, dos al frente y dos en la parte trasera. Era revelador pero al
mismo tiempo enigmático, con algunas flores grandes colocadas
estratégicamente, cosidas sobre el corpiño sin tirantes. El material del fondo
era transparente, así que podías ver mis piernas a través de él. Me recordaba
a algo que usaría una hada sexy. El hecho de que mostrara mucha piel
parecía apropiado para un entorno de playa.
Cuando le envié una foto a Jade desde la tienda, inmediatamente me
228
llamó.
—¡Damien lo va a perder! Ese vestido es caliente.
Página

—¿Eso crees?
—Realmente sí. Es magnífico. Necesitas llevar el cabello suelto como
las olas del mar. —Se quedó en silencio durante un tiempo, entonces sonó
como si empezara a ahogarse.
—¿Estás llorando, Jade?
—Tal vez un poco.
—Sabes que tendremos otra boda, ¿verdad? Serás mi dama de honor,
justo detrás de mí.
—Lo sé. No es por eso que lloro. —Se detuvo—. Estoy tan feliz por ti.
Y creo que se trata de la cosa más salvajemente romántica de la que he oído
hablar: dos personas que se casan por la sencilla razón de que no pueden
esperar más y mantenerlo como una experiencia íntima.
—Nunca pensé que tendría las pelotas para hacer algo tan
espontáneo, pero se siente bien por alguna razón.
—Si se siente bien, entonces lo es. Mañana no te atrevas a pensar en
la próxima semana ni nada negativo, para el caso. ¿Me escuchas? Quiero
que disfrutes cada momento. Sé que es privado, pero por favor envíame una
foto de ustedes dos. ¿Promesa?
—Lo prometo.
—Estaré contigo en espíritu en cada paso del camino.
Esa noche, cuando entré por la puerta con mi vestido dentro de una
bolsa de guardarropa, Damien se levantó del sofá para saludarme.
—¿Lo encontraste?
—Lo hice.
La emoción que llenó sus ojos me hizo aún más feliz que cuando dije
sí. —No puedo esperar a mañana. —Sonrió.
—Entonces, ¿cómo haremos esto? No puedes verme antes de la
ceremonia.
—Recordé lo inflexible que eres acerca de eso, así que tengo un auto
viniendo a recogerte aquí. Me vestiré en lo de Ty y me dirigiré a la playa
temprano para montar todo. Nos reuniremos allí exactamente a las ocho. Le
daré al conductor la ubicación exacta. Todo de lo que tienes que preocuparte
es de lucir linda, lo cual no es realmente una preocupación porque podrías
aparecer vistiendo una bolsa de papel, y todavía serías la chica más hermosa
del mundo para mí. Por lo tanto, tacha eso. Todo lo que tienes que hacer es
229
aparecer.
—Puedo manejar eso.
Página

***
El sábado se sintió diferente desde el momento en que despertamos.
Para el norte de California hacía un calor inusual de unos diez grados
centígrados, como en los años setenta. Damien y yo tomamos nuestro café
juntos en el patio mientras admirábamos su mural, que todavía era un
trabajo en progreso. En un lugar, replicó el famoso unicornio que pintó
anteriormente para mí. El que creó en la pared de mi viejo dormitorio que
fue derribado durante las renovaciones del apartamento.
Me sorprendió que no me sentía nerviosa en absoluto, no sobre la
ceremonia o la cirugía de la próxima semana. En su lugar, me encontraba
experimentando un día de descanso, un día de paz en el que simplemente
podía disfrutar del momento con él.
Se fue antes de lo que esperaba para preparar las cosas en la playa.
No lo vería hasta la boda. Alistarme sola se sentía extraño pero sereno. Los
perros estaban con Jenna este fin de semana, así que me hallaba sola
mientras salía de la ducha y me vestía.
Mi cabello tomó más tiempo. Decidí llevarlo medio recogido, y utilicé
una plancha para hacer rizos sueltos.
Estaba haciéndolo muy bien en no emocionarme tanto hasta que “The
Fighter” de Keith Urban y Carrie Underwood sonó en la radio justo cuando
aplicaba mi rímel. Me rompí. Totalmente.
A veces, una canción se presenta de manera misteriosa en el momento
justo. La letra pudo ser Damien hablándome. Era la historia de mi vida: una
chica demasiado herida por una relación, tan temerosa de confiar en el
amor. Entonces viene un hombre que verdaderamente la protegerá y luchará
por ella. Él era mi luchador. Por supuesto, más tarde esta semana también
tomaría un nuevo significado.
Mantén la cirugía fuera de tu mente, Chelsea. Hoy no.
Me paré en el cuarto de baño apoyada contra el lavabo y lloré. Eran
lágrimas de alegría, no de miedo ni tristeza. Al permitirme desahogarme
antes de tener que enfrentarme a Damien, dejé que la máscara de pestañas
se corriera y prometí volver a aplicarla.
Me tomó dos horas prepararme después de eso. Cada vez que
comenzaba a maquillarme los ojos, pensaba en la canción y lloraba de
230
nuevo. Finalmente pude recomponerme mientras me ponía el vestido.
Mirándome en el espejo, añadí el toque final, un simple y corto velo colocado
en el centro de mi cabeza.
Página

La bocina de un auto sonó fuera. Agarré mi ramo de seda de


hortensias blancas y una pequeña maleta con ruedas antes de salir por la
puerta.
Damien envió un auto para venir a buscarme. Un buen hombre mayor
abrió la puerta para mí y colocó mi equipaje en el maletero.
Los asientos de cuero se sentías fríos por el aire acondicionado
mientras me situaba en la parte trasera. Miré por la ventana al atardecer
durante el viaje a Santa Cruz.
Después de tanto llanto, mi cuerpo se sentía relajado. Tanto es así,
que cuando “The Fighter” sonó irónicamente en la radio del auto, pude
escuchar las palabras sin desgarrarme esta vez.
Mi corazón latió con fuerza en el momento en que las señales de la
playa de Santa Cruz comenzaron a aparecer a lo largo de la carretera.
Cuando el auto se detuvo en un lugar de estacionamiento cerca de
una sección privada de la playa, tomé una menta de mi pequeño bolso
blanco y la mastiqué nerviosamente.
—Aquí estamos, señorita, siga las luces.
—Gracias por el viaje —dije, entregándole un billete de diez dólares.
Sigue las luces.
Miré a mi izquierda y no vi nada. Entonces, miré a mi derecha y
comprendí exactamente lo que quería decir el conductor. A lo lejos, se
hallaba una larga línea de altas antorchas tiki. Había por lo menos veinte
de cada lado.
Las olas se estrellaban mientras me dirigía hacia las llamas. Cuando
por fin llegué al comienzo de la línea de palos de bambú que parpadeaban
en la arena, me detuve y respiré hondo antes de mirarlo en la distancia.
Damien se veía impresionante, se erguía con las manos cruzadas una
encima de la otra. Llevaba un chaleco de color claro con una delgada corbata
sobre una camisa blanca ajustada que complementaba sus musculosos
brazos. Sus mangas estaban enrolladas, y su hermoso cabello oscuro se veía
despeinado por el viento. Era el novio más sexy que jamás vi.
Mis ojos comenzaron a humedecerse cuando me di cuenta de que no
se encontraba solo. Flanqueando a Damien se hallaban los Doble D. De pie,
atentos, más comportados de lo que jamás había visto. No esperaba que los
trajera, pero fue una sorpresa increíble.
Mi corazón se aceleraba más rápido con cada paso que daba.
Finalmente pude distinguir el rostro de Damien. Parecía abrumado por la
231
emoción, y me sorprendió verlo secarse los ojos. Nunca lo vi llorar y
honestamente no lo esperaba hoy. Eso, por supuesto, me hizo derramar mis
propias lágrimas antes de que incluso llegara a él.
Página

Los perros dejaron sus lugares para saludarme, y me agaché para


acariciarlos. Damien les puso pequeños lazos; era la cosa más adorable.
Entonces noté que el conductor del auto apareció de repente y llevó a Dudley
y Drewfus a un lado.
Damien me susurró—: Los llevará de vuelta a casa de Jenna en un
rato. —Colocando la cabeza en mi frente, simplemente dijo—: Hola.
—Hola.
Se echó hacia atrás.
—Mírate... —Parecía perder sus palabras y luego me observó de arriba
abajo—. Ese vestido. Nena, pareces un ángel.
—Me alegra que te guste.
—Realmente, sí.
Sosteniendo sus manos, miré las antorchas que nos rodeaban.
—Es increíble lo que has hecho.
—Supuse que apreciarías el fuego, aunque éste está controlado. —
Guiñó un ojo.
—Lo hago.
Tenía una vaga conciencia de un hombre parado a nuestra izquierda,
sosteniendo un libro. Quienquiera que fuera, estaba siendo paciente,
dejándonos tener nuestro momento privado.
Damien y yo continuamos en nuestro propio mundo, tomándonos de
la mano en silencio. Cerré momentáneamente los ojos y abrigué este
instante: el sonido del agua, la brisa en mi cabello, el olor de su colonia
mezclada con el aire salado del océano.
—¿Puedo comenzar? —preguntó el hombre.
Damien apretó mis manos y luego lo miró.
—Sí.
El Juez de Paz comenzó su discurso, mencionando algunas cosas
genéricas sobre el amor y el matrimonio. Luego, nos preguntó si escribimos
algún voto especial. Con la anticipación de nuestra boda, no tuve tiempo ni
la mente clara para poner mis sentimientos en palabras.
Damien colocó su frente contra la mía.
Susurré—: No escribí nada. No sabía que debíamos hacerlo. —
Comencé a sollozar, temiendo que de alguna manera le hubiera fallado al
232
no venir preparada con algo conmovedor para decir. La idea de poner en
palabras todo lo que sentía parecía imposible.
Página

Cuando le miré a los ojos, se encontraba llorando.


Secó mis lágrimas con sus pulgares y me rodeó la cara con las manos.
—Tenía mil cosas memorizadas para decirte en este momento, pero
no puedo pensar en una sola. Lo que significas para mí, Chelsea, desafía el
lenguaje. No puede resumirse en palabras o reducirse a una minuciosa
recitación. Lo único que sé, es que te amo con todo mi corazón y mi alma y
que es ilimitado. Mientras mi corazón lata, sólo lo hará por ti.
Su labio inferior temblaba.
Puse mi mano en su corazón y dije—: Este corazón latiendo por mí...
estas lágrimas... me dicen más de lo que cualquier cantidad de palabras
jamás podrían. Nunca pensé que sería tan afortunada de tener a alguien
que me amara lo suficiente como para hacerlo llorar. Te amo más que a la
vida, Damien. Eres todo lo que necesitaré. Por favor no lo olvides. Tengo
tanta suerte de haberte encontrado, que de todos los lugares del mundo,
pude terminar mudándome al lado tuyo, la única persona con la que estaba
destinada a estar.
—No fue un accidente. No pudo ser. Estoy tan agradecido a Dios, que
te trajo a mí cuando lo hizo.
El hombre se aclaró la garganta.
—Para dos personas que no memorizaron nada, diría que lo hicieron
bastante bien. Los mejores votos no intencionales que he escuchado.
Reímos mucho con eso.
—¿Tenemos anillos?
—Sí. —Damien metió la mano en el bolsillo, sacando una banda de
oro blanco martillada y un gran diamante redondo que debía tener al menos
dos quilates. La piedra se hallaba encima de una eternidad de diamantes
más pequeños. Mis ojos prácticamente salieron de sus órbitas. Ese anillo
debe haber costado decenas de miles de dólares.
—Oh, Dios mío, Damien... —dije con la boca abierta.
Él repitió después del oficiante—: Doy este anillo en símbolo de mi
amor y devoción. Con esto, te desposo. —Colocó la sortija en mi dedo, y
encajó perfectamente.
Repetí las mismas palabras y deslicé la gruesa banda en su mano.
—Por el poder que me confiere el estado de California, los declaro
marido y mujer.
Damien me dio un beso y susurró contra mis labios—: Eres mi esposa,
233
Chelsea Hennessey.
—Me encanta ese nombre. En realidad rima.
Página

—Chelsea Hennessey. Tiene un bonito anillo. Chelsea Hennessey... se


casó junto al mar. Y el afortunado bastardo soy yo.
—¿Ahora eres poeta? Demasiado talento para un hombre.
—Planeo mostrarte muchos talentos esta noche, esposa. Por cierto...
—Sus ojos recorrieron todo mi cuerpo—. Ese tiene que ser el vestido de novia
más sexy del maldito planeta. Voy a llevar tijeras para cortarles a todos tus
vestidos cuatro aberturas como estas.
—No sería la primera vez que cortes mi ropa en pedazos.
—Vestir un cuerpo como el tuyo es pecado.
—Hablando de eso... no estoy usando ropa interior.
—Mierda. ¿De verdad?
—Sí, me estás rozando.
—Frotarme contigo... después... seguro.
—Me casé con un sucio, sucio hombre.
—Me casé con una pequeña pervertida. —Me besó con fuerza.
Estiré los dedos.
—¿Podemos hablar de este anillo?
—¿Te gusta?
—Es la perfección, pero, ¿vendiste el edificio o algo para pagarlo? Es
enorme.
—Bueno, mira, leí algo en este artículo sobre la etiqueta en la boda,
que el tamaño del anillo debe ser directamente proporcional al tamaño del
pene del novio, así que...
—Ah... eso lo explica. —Envolviendo mis brazos alrededor de su
cuello, pude ver el reflejo de las llamas en sus ojos—. En serio, es el anillo
más hermoso que he visto. Tuvo que costar una fortuna.
—Como siempre dices, hago todo a lo grande. Te amo enormemente.
El anillo debe reflejar eso, si la persona puede permitírselo. No puedo pensar
en algo mejor para gastar algo de dinero.
—Gracias.
—No me agradezcas. Ningún anillo en el mundo podría compensarte
por lo que me diste y por aceptar casarte conmigo. —Su boca se curvó en
una sonrisa—. ¿Estás lista para nuestra recepción?
—¿Hay una recepción?
234
—Sí. Los perros no saben la danza del pollo, así que no habrá nada
de eso, pero traje la cena a cargo de Mama Rocco's. Imaginé que podríamos
Página

comer aquí en la playa bajo las antorchas. También reservé una habitación
en un resort en la cima de la montaña a pocos kilómetros de distancia. El
conductor, Gary, regresará cuando deje a los perros y limpiará después por
nosotros, así que no tendremos que preocuparnos por nada de eso. Lo
contraté básicamente para pasar la noche.
—De verdad tienes todo resuelto.
—No sé cómo sacarte de ese vestido y follarte en esta arena sin ser
arrestado. En serio, no puedo esperar para ir al hotel.
Recordando mi promesa a mi hermana, le dije—: Oh, le prometí a Jade
que tomaríamos una foto.
—Gary lo hará. También sacó un montón de fotografías durante la
ceremonia. —Llamó al hombre—. ¿Te importaría tomarnos una foto?
Activando el flash, Gary nos tomó varias instantáneas con las
antorchas como telón de fondo.
»Gracias, hombre.
Cuando nuestro pseudo-fotógrafo se encontraba fuera de alcance,
pregunté—: ¿Quién es él de todos modos?
—¿Gary? Es el nuevo inquilino de la planta baja. Buen tipo. No podía
pagar el alquiler, así que le dije que si trabajaba para mí todo el día de hoy,
lo dejaría pasar sólo por este mes. Está a nuestra entera disposición.
—Bueno, eso es un ganar-ganar, supongo.
Los perros se sentaron a nuestro lado durante nuestra cena estilo
picnic sobre una manta antes de que Gary los llevara a casa de Jenna,
dejándonos a Damien y a mí solos bajo las estrellas.
No podríamos pedir una noche mejor.

***

Damien me llevó por encima del umbral cuando entramos a nuestra


suite en el refugio en la cima de la montaña, que daba a la bahía de Monterey
y a las montañas de Santa Cruz. Ordenó una enorme botella de champán
para ser enviada a la habitación, y había pétalos de rosa esparcidos por
todas partes.
—¿Cómo demonios encontraste el tiempo para hacer esto?
—Gary realmente ganó su alquiler hoy. —Sonrió.
—Debí saber.
235
—Quería que este día se sintiera lo más parecido a una verdadera
noche de bodas.
Página

—Es mucho mejor que una boda normal. Básicamente cortamos toda
la mierda y lo hicimos sobre nosotros, que es la forma en que debe ser.
—Acuéstate en la cama. Quiero verte en ese vestido una última vez
antes de quitarlo.
Recostada contra las almohadas de felpa sobre un lecho de rosas, vi
cómo mi precioso marido se arrodillaba al pie de la cama mientras me
miraba durante varios minutos.
»Bien. Terminé de mirar. Está registrado en mi memoria. Ahora
necesito darle un buen uso a esas aberturas.
Desabrochó lentamente su corbata; existía algo tan sexy en ese simple
acto. Luego se arrastró hacia mí.
»Démosle un nuevo significado a atar el nudo —dijo mientras tomaba
mis manos y envolvía el lazo alrededor de mis muñecas, fijándolas sobre mi
cabeza.
Se quitó el chaleco y la camisa, arrojándolos a un lado antes de bajar
su cálido pecho hacia mí. Quería tocarlo, pero mis manos estaban atadas.
Sin embargo, él sabía que amaba este tipo de tortura.
Damien se regocijó con mi cuerpo, empezando por mi cuello y
eventualmente haciendo su camino hacia abajo.
Enterrando su rostro bajo la tela de mi vestido, usó su lengua para
follar mi coño desnudo mientras se abalanzaba sobre mi clítoris con su
pulgar. Me retorcí bajo él, desesperada por sostenerle la cabeza.
Cuando sintió que iba a venirme, se levantó de repente para
desatarme rápidamente antes de desabrocharse los pantalones. Empujó mi
vestido, y en cuestión de segundos, se hallaba dentro de mí. Moviendo sus
caderas en un movimiento rítmico, me penetró lenta y profundamente. Era
diferente a su ritmo habitual. Con los ojos cerrados, apreciaba cada
movimiento. Lo que le faltaba en velocidad, lo compensaba en intensidad.
Habíamos follado de todas las formas posibles desde que nos juntamos.
Cada vez era un poco diferente a la anterior. Pero esta vez se sintió diferente
a lo demás.
Esto definitivamente se sentía como un marido haciendo el amor con
su esposa.

236
Página
23
Traducido por Myr62
Corregido por Luna PR

T
an mágica como fue nuestra noche de bodas en Santa Cruz, no
fue lo suficientemente poderosa para ralentizar el tiempo.
El día de la cirugía de Damien llegó más rápido de lo que
esperaba. Bueno, si me gustara, no habría llegado.
No soltó mi mano ni una vez mientras nos dirigíamos a Stanford en la
madrugada. Los dos estábamos inquietamente callados.
Detuvo su camioneta en el estacionamiento del hospital,
permanecimos ahí después de que Damien apagara el motor.
Comprensiblemente, no estábamos preparados para lo que enfrentaríamos
en el interior. Me miró. Ya no podía ocultar mi miedo.
—Está bien tener miedo, Chelsea. Olvidaste que puedo ver a través de
ti.
—Quiero ser fuerte para ti.
Apretando mi mano más fuerte, dijo—: Todo saldrá bien, nena. Sin
embargo, está bien mostrar tu miedo.
Una vez dentro, probablemente no podría decirle todo lo que quería.
Las palabras que no podía articular se sentían como si me asfixiaran.
Me desmoronaba y apenas podía hablar. Me las arreglé para decir—:
Más vale que estés bien, porque no puedo vivir sin ti.
Con los ojos llenos de lágrimas. Tenía una misión: ser fuerte para él y
237
fracasé totalmente.
—Cuando esté allí, quiero que pienses en todas las cosas que
Página

esperamos con ansias este año, como planear nuestra otra boda. Sólo
enfócate en lo bueno y cada hora que pase, estaremos más cerca de dejar
esto atrás.
Asentí como si fuera realmente posible esperar cualquier cosa en este
momento.
Continuó—: Nada va a pasar, ¿de acuerdo? Pero Dios no lo quiera, si
ocurre algo, necesito que sepas que lo que dije una vez sobre no querer que
sigas adelante, fue irresponsable. Quiero que sigas adelante y seas feliz.
Negué con la cabeza intensamente.
—No puedo tener esta conversación, Damien.
—Sí, puedes, porque nada sucederá, pero necesito decir esto. Por
favor.
—Muy bien.
—No quiero que te quedes sola o te sientas culpable por avanzar algún
día si algo me pasa.
Asentí para hacerle sentir mejor, pero sabía en el fondo de mi corazón,
que no seguiría adelante si algo le pasaba a Damien. Era esa clase de amor.
Del tipo de “una vez en la vida”. El que sus padres tenían. El que no podría
tener con Elec o con cualquier otra persona, porque sólo sería posible con
él.
—Eres mi alma gemela, Damien. Mi luchador. ¿Alguna vez escuchaste
esa canción, “The Fighter” de Keith Urban?
—La oí en la radio. Me recuerda a nosotros —dijo.
No debería sorprenderme que también lo notara. Estábamos
conectados de esa manera.
Cabeceó.
»Vamos. Terminemos con esta mierda. Tengo una esposa y perros para
volver.
—Bien. Hagámoslo.
En el interior, el Dr. Tuscano abordó cualquier preocupación de
última hora que tuviéramos.
—Entonces, ¿tenemos claro todo lo que sucederá? La incisión se
realizará en el centro del pecho. El músculo cortado finalmente sanará por
sí solo. Usamos una máquina de circulación extracorpórea durante el
procedimiento, que ayuda a proteger los otros órganos mientras el corazón
está parado. Una vez que la operación termine, él comenzará a latir por sí
238
solo de nuevo sin ningún problema.
El doctor notó a Tyler y a su madre esperando fuera de la puerta y los
Página

llamó. Parecían tan nerviosos como yo. Damien estaba siendo más fuerte
que todos nosotros.
El Dr. Tuscano terminó de responder algunas preguntas que Mónica
tenía antes de decir—: La cirugía debe tomar de cinco a seis horas. No se
alarmen si nadie viene y actualiza. Normalmente necesitamos al personal
quirúrgico completo en la sala de operaciones para este procedimiento.
Damien abrazó a Tyler y besó a su madre. Estaban a punto de partir
para permitirnos un momento a solas cuando llamó a su hermano.
—Amigo, mantén a mamá y a mi esposa cuerdas. Cuento contigo.
—Lo tienes, hombre.
Después de que la puerta se cerró, Damien susurró—: A propósito,
cuando dije que debías seguir con otro hombre, eso no incluye a Tyler.
Encontraría una manera de regresar de entre los muertos para castrarlo si
alguna vez hace un movimiento hacia ti.
Logró hacerme reír un poco.
—Entendido.
Después de un largo silencio, no quedaba nada que decir excepto—:
Te amo.
—Te amo tanto.
—Sé fuerte para mí, ¿de acuerdo?
—Bien.
El doctor estaba bien preparado cuando entró con una silla de ruedas
para transportarlo.
—¿Listo?
Damien apretó mi mano una última vez antes de soltarla.
—Sí.
Cuando lo sacaron de la habitación y bajaron por el pasillo hasta el
quirófano, empecé a sentirme débil, como si mis piernas fueran a ceder.
Justo cuando parecía que iba a colapsar, sentí las manos de Tyler en mis
brazos, agarrándome y esencialmente me sostuvieron.
—Estará bien.
Simplemente asentí, intentando desesperadamente de convencerme
de eso. 239
—Lo sé.
Tenía que estarlo.
Página

***
La primera hora fue la más dura. Pasó dolorosamente lenta. Por
mucho que Damien le pidiera a Tyler que nos cuidara, parecía que Ty se
sentía tan nervioso como nosotras y nos necesitaba tanto como lo
necesitábamos.
Damien subestimó claramente lo difícil que esto sería para su
hermano, quien fue su confidente más cercano mucho antes de que yo
entrara en la foto.
Tyler sostuvo mi mano izquierda y Mónica la derecha. Damien era
nuestro común denominador, la persona que cada uno amaba más en esta
vida.
En un momento, Tyler miró mi anillo.
—Santa Mierda. No bromeaba cuando dijo que gastó una fortuna en
esa cosa.
Mirando hacia mi piedra, estuve de acuerdo.
—Está loco.
Mónica intervino—: No, no lo está. Él te ama tanto. —Suspiró—.
Felicitaciones. Sé que se suponía era un secreto, pero me lo contó todo.
Tenía muchas ganas de estar allí para el gran acontecimiento.
—No queríamos excluir a nadie.
—Ya lo sé. No intento hacerte sentir culpable. Estoy tan feliz de que
lo hicieras como lo hiciste.
—Gracias.
Tyler sonrió.
—Nunca olvidaré el primer día que me habló de ti. Dijo: “Ty, hay una
chica que se mudó al apartamento de al lado. Es extraña, un poco jodida de
la cabeza, no puede salir de su propio camino, pero es hermosa, con la
belleza más natural que viste en tu vida y es la persona más real que jamás
conocerás. Vino a quejarse de los perros, y todo lo que quería hacer era
besarla sin sentido”.
—¿Dijo eso?
—Lo hizo.
240
Una vez transcurrida la sombría primera hora de espera, el estado de
ánimo cambió drásticamente. Todo comenzó con una pizza.
Página

Un repartidor apareció en la sala de espera.


—¿Tengo una orden para Damien?
—Damien no podría pedir pizza. Está en cirugía —dije.
—No. Él programó una entrega.
—¿Cuándo llamó?
—No lo sé. De todos modos, se supone que la traería aquí y se la diera
a Chelsea con esta nota. —Me la entregó.
—Gracias.
La caja se sentía caliente en mi regazo. El olor del queso y salsa me
recordó que no había comido nada. Arranqué el papel que se hallaba pegado
en la parte superior y lo leí.
No es tan buena como la mía, pero estoy un poco ocupado en este
momento y no podía hornear una. Por lo tanto, esto tendrá que servir.
Sabía que no comerías a menos que te lo trajera.
—D.
Si pensamos que era la única sorpresa en la sala de espera, nos
equivocamos. A la hora siguiente, llegó un enorme ramo frutal de Edible
Arrangements junto con una nota.
Sé que mi madre probablemente no tocó la pizza. Se declarará
demasiado molesta para comer, pero nunca vio una fresa cubierta de
chocolate que pudiera rechazar.
Tenía razón. Mónica rechazó la pizza pero terminó devorando las
fresas.
La tercera hora trajo la mayor sorpresa de todas. Apareció nuestro
inquilino, Gary, que aparentemente todavía trabajaba como asistente
personal de Damien en lugar de pagar el alquiler. Llevaba a los Doble D a la
sala de espera.
—¿Dejaron entrar a los perros aquí? —Sonreí.
Gary se encogió de hombros.
—¿Supongo? Nadie dijo nada.
Dejándolos lamerme la cara, dije—: No puedo creer que estén aquí.
—Damien pensó que te alegraría verlos.
—Tiene toda la razón.
Gary me entregó un regalo envuelto.
241
—También quería que te diera esto.
—¿De dónde es?
Página

—No tengo idea. Me lo dio ya envuelto así.


Lo abrí pero tuve que proteger rápidamente el contenido de Tyler y
Mónica. Era un libro de ménage titulado, “Tres Veces Una Señora”. Por
supuesto, había una nota.
Me imaginé que si algo podía distraerte de que me pusiera bajo
el cuchillo, sería esto. Aún faltan unas horas. Feliz lectura.
Gary me entrego otro artículo.
»También me dio este sobre, pero dijo que no puedes abrirlo hasta la
quinta hora.
Lo tomé.
—Bien, gracias.
Cuando terminó la última hora, abrí el sobre. Era una nota sencilla.
Está casi terminado. Sé que debes estar exhausta y asustada,
esperando que salga. Créeme, nadie quiere salir de allí más que yo.
Sólo quería recordarte que aunque una máquina podría estar
tomando el control de mi corazón en este momento, sigue latiendo por
ti. Te amo. Besa a mi madre por mí. NO beses a Tyler. Te veo pronto.
Las seis horas esperadas llegaron y desaparecieron, y todavía no
obteníamos noticias por parte del doctor. A pesar de que las tácticas de
Damien realmente funcionaron para calmarnos, empezaba a ponerme muy
nerviosa de nuevo.
Realmente nerviosa.
Aterrorizada.
¿Qué podría estar tomando tanto tiempo?
Quería verlo tan desesperadamente.
Me volví hacia Tyler.
—¿Crees que todo está bien?
—Estoy seguro que sí. El doctor dijo que podría durar más de seis
horas.
—Desearía que alguien saliera a darnos una actualización, para
informarnos que todo va según lo esperado.
Mónica permanecía en silencio y me tomó de la mano otra vez. El
estado de ánimo se enfriaba rápidamente con cada insoportable minuto que
pasaba. Parecía una eternidad desde que lo toqué o escuché su voz.
242
Finalmente, treinta minutos más tarde, el Dr. Tuscano apareció,
caminando por el pasillo hacia nosotros. Mi corazón latía más rápido con
Página

cada paso que daba. Los tres nos pusimos de pie.


Apartó la máscara y dijo—: La cirugía salió bien.
Sentí como si alguien soltara una roca de mil toneladas de mi pecho.
»El procedimiento resultó ser un poco más complejo de lo que
esperábamos, por lo que tomó más tiempo, pero tuvimos éxito en hacer lo
que necesitábamos. Ahora está en recuperación. Le pedí a una enfermera
que viniera en un rato para escoltar a uno de ustedes para verlo. Estará en
recuperación por un tiempo antes de que lo trasladen a la unidad de
cuidados intensivos.
—Muchas gracias, Dr. Tuscano, por todo.
—Un placer. Damien es uno de mis pacientes favoritos. Me alegro de
que finalmente decidiera hacerlo. Estoy seguro de que te veré mucho en las
próximas semanas durante el período postoperatorio. Tienes mi número de
teléfono celular y correo electrónico por si tienes alguna pregunta.
—Sí. Gracias.
Después de que se alejó, los tres nos abrazamos en alivio colectivo.
Una enfermera se acercó poco después, Mónica y Tyler acordaron que yo
debería ir a verlo primero.
Mi corazón casi se escapa al verlo dormir en la sala de recuperación.
Había un tubo saliendo de su pecho que parecía estar drenando líquido.
Una enfermera monitorizaba su ritmo cardíaco.
—¿Está despierto?
—La anestesia todavía sigue haciendo efecto, pero despertó bien. Sin
embargo, parece que se queda dormido de nuevo —dijo.
Esperé pacientemente a que abriera los ojos. Cuando sus párpados
comenzaron a agitarse, dije—: Cariño, soy yo... Chelsea. Estoy aquí contigo
ahora. Estás bien. Lo lograste. Lo superamos.
Damien parpadeó repetidamente y parecía desorientado. Era difícil ver
a mi hombre fuerte en un estado tan vulnerable.
Seguí hablando.
»Bienvenido de nuevo a la vida. Vas a estar bien.
—Chelsea —susurró.
Gracias a Dios.
—Sí, bebé, aquí estoy. Tu mamá y Tyler también. Estamos tan felices
de que hayas salido. 243
Repitió—: Chelsea...
—Sí. Estoy aquí. Te amo.
Página

—¿Dónde está ella?


—¿Tu mamá? Está justo al final del pasillo. Vendrá pronto.
—No.
—¿Qué?
—¿Dónde está...? —Vaciló.
—¿Dónde está quién?
—¿Dónde está nuestra bebé?
—¿Nuestra bebe?
—¿Dónde está nuestra bebé? —repitió—. La vi. ¿Dónde se encuentra?
—Nosotros... no tenemos ninguna. No hay bebé.
Se limitó a mirarme, parecía confundido hasta que sus ojos se
cerraron de nuevo. No sabía qué pensar de ello y concluí que él simplemente
deliraba por todos los medicamentos.

***

Unas horas después, Damien fue trasladado a la unidad de cuidados


intensivos. Su claridad volvió, y ya no mencionaba nada sobre un bebé.
Probablemente no lo recordaba. Sin embargo, oírle pedir ver a nuestro hija,
una que nunca tendríamos, fue definitivamente doloroso. Me hizo
preguntarme si en algún nivel subconsciente, anhelaba un niño más de lo
que pensaba.
—¿Recibieron alguna entrega especial mientras estuve inconsciente?
—Oh, seguro que sí. Eres muy listo.
—Los próximos meses apestarán. —Gruñó.
—¿Por qué?
—Ese es el tiempo que se supone que tomará una recuperación
completa.
—Seré tu enfermera privada. No te preocupes.
—Mamá, tapa tus oídos. —Habló en voz baja—: Eso no va a funcionar.
No puedo permitirme mirarte toda linda y que me atiendas cuando no
debemos tener sexo durante al menos tres semanas. Acabaré rompiendo las
reglas, y si muero... 244
—¿Será culpa mía?
—No. Iba a decir que todo valdría la pena.
Página

—Ya pensaremos en algo, para que eso no pase.


—Sólo quiero irme a casa.
—Lo sé. También te quiero en casa.
***

Damien fue aprobado para ser dado de alta después de cinco días. No
hubo sorpresas ni complicaciones en cuanto a su pronóstico. Estábamos
tan agradecidos a Dios que finalmente podríamos avanzar lentamente de
manera segura con nuestras vidas.
Sentí como si por fin pudiera respirar luego de meses de
preocupación.
Ese sentimiento no duraría.
Unas semanas tras su recuperación en casa, uno de mis mayores
temores se haría realidad.

245
Página
24
Traducido por Myr62
Corregido por Luna PR

—O
bserva cómo nunca muestran a estos lindos
anfitriones haciendo algún trabajo por más de unos
segundos. ¿Cuánto dinero quieres apostar a que
realmente no hacen ni una mierda cuando la cámara deja de rodar?
Mientras Damien se hallaba tendido en el sofá viendo un canal de
mejoras para el hogar con sus grandes pies en mi regazo, miré fijamente la
línea roja que corría por el centro de su pecho, impecable y duro como una
roca. La cicatriz era un recordatorio permanente del riesgo que asumió por
nosotros.
Sabía que tomó la decisión de operarse, no sólo para mejorar su
calidad de vida, sino también para que pudiéramos tener una mejor
oportunidad de vivir juntos un tiempo más largo. La cicatriz era también un
recordatorio constante de la fragilidad de la vida.
Tuve que salir de la habitación. Cada vez que me ponía demasiado
emocional, tenía miedo de que viera a través de mí. No podía dejarle saber
que algo estaba seriamente mal. No me encontraba preparada para
enfrentar esto, personalmente, y estoy segura como el infierno que no iba a
ponerlo bajo cualquier tipo de estrés por nada… más que la especulación.
Otro día... otra negación.
Mi período oficialmente tenía ahora tres semanas de retraso. A pesar
de que nunca antes en mi vida perdí un ciclo, me negué a creer que podría
246
significar que estaba embarazada. No me haría una prueba, porque me
sentía demasiado asustada de las consecuencias, incapaz de imaginar esa
posibilidad, de comprender cuál sería su reacción. Así que seguí dejando
Página

pasar los días.


Por no mencionar que aún se hallaba en un estado frágil. Apenas
comenzaba a volver a la normalidad, ciertamente nada cerca del cien por
ciento. No podía arriesgarme a ponerlo bajo ningún tipo de tensión
innecesaria. Todavía existía una posibilidad de que no fuera nada. Leí que
el estrés podría retrasar el periodo. Estuve bajo tanta presión en las
semanas previas a su cirugía que era fácil ver cómo técnicamente sucedió.
Tomaba la píldora, que era noventa y nueve por ciento eficaz.
Sin embargo, tanto como traté de hablar conmigo misma, el no saber
empezaba a consumirme.
—Oye. ¿Qué pasa?
—Nada.
—Mentira. Ven aquí. —Se acercó más a mí—. Siéntate aquí mismo. —
Señalando el suelo delante de él, colocó mi cuerpo entre sus piernas y
comenzó a masajear mis hombros—. ¿Esto fue demasiado para ti?
—¿Qué?
—¿Tener que cuidarme mientras me recupero?
Miré hacia atrás para enfrentarlo.
—Por supuesto que no. Es un placer ocuparme de ti. Nunca pienses
eso.
Clavó sus palmas más profundamente en mis músculos presionando
en un movimiento circular.
—¿Qué te pasa, entonces?
—Creo que el estrés del mes pasado simplemente me está alcanzando.
Todo está bien —mentí.
Después de media hora de sentarme en la misma posición, me levanté.
»¿Sabes lo que acabo de recordar? No nos queda queso rallado. Haré
tacos esta noche. Voy a ir a la tienda y conseguir algo.
—Bien.
Salí del apartamento a toda prisa.
A la vuelta de la esquina, me incliné contra el costado del edificio y
respiré hondo, sacando mi teléfono y rezando para que Jade atendiera. Le
hablé de mi último período a principios de semana.
Cuando respondió, dije—: Oh, gracias a Dios. 247
—¿Está todo bien?
—Creo que estoy teniendo un ataque de pánico.
Página

—De acuerdo, cálmate. Estoy aquí. ¿Dónde te encuentras?


—Me hallaba sentada viendo la televisión con Damien, y tuve que salir
de la casa. Empieza a darse cuenta que algo anda mal conmigo.
—Escucha. Debes hacerte una prueba. Sé que no quieres saber, pero
necesitas tener pelotas y hacerlo. No saber es el problema ahora mismo.
—Bueno. Estoy afuera. Compraré una prueba y lo haré. Le dije a que
iría al supermercado.
—Me quedaré al teléfono contigo. ¿Puedes usar un baño público?
—Encontraré algo.
Después de comprarla en la farmacia, pregunté si podía usar el baño
de sus empleados en la parte trasera. Puse a Jade en altavoz mientras
seguía las instrucciones y orinaba en el palo.
Colocando mi cabeza entre mis piernas en el inodoro, suspiré.
—Ahora esperamos.
Al pasar unos minutos en silencio, Jade dijo—: Respira, hermanita.
Respira. Si lo estás, entonces es un accidente inesperado. Lo entenderá.
—Damien pasó suficientes años preocupándose por su salud. No
quiero que tenga que hacerlo nunca más. Esto va a ser una pesadilla para
él, en especial porque ni siquiera está completamente recuperado. Yo…
—Se acabó el tiempo —interrumpió—. Permanecí observando el reloj.
Hora de comprobarlo.
Cuando miré a regañadientes el palo colocado en el lavabo, el símbolo
rojo que encontraron mis ojos no me sorprendió en lo más mínimo.
—Es positivo.
Jade respiró profundamente en el teléfono.
—Bueno. De acuerdo. Manejaremos esto. Todo saldrá bien.
Me cubrí la boca.
—Oh, Dios mío.
—Tienes que contárselo pronto.
—Quiero más tiempo. Necesita más fuerza antes de poder lidiar con
esto. No creo que le diga por un par de semanas al menos. No puedo hacerle
esto. También primero debo confirmarlo con un doctor.
—Bueno. Haz una cita esta semana, pero prométeme que no
pospondrás decírselo por demasiado tiempo. 248
—Si pudiera, nunca se lo diría.
Página

***

—Felicitaciones, señora Hennessey. Tenemos los resultados de su


análisis de sangre, y definitivamente está embarazada.
Probablemente parecía como si me hubieran dicho que alguien murió.
»¿No son buenas noticias para usted?
Agarrando los brazos de mi silla para equilibrarme, sacudí la cabeza.
—No lo son, no.
—¿Esto fue inesperado?
—Mi esposo tiene una enfermedad cardíaca hereditaria. Tomamos la
firme decisión de no tener hijos biológicos para evitar transmitirlo. Hay un
cincuenta por ciento de probabilidad que eso ocurra, y él no quería correr el
riesgo. Estoy tomando la píldora, y también planeaba hacerse una
vasectomía pronto. Esto es como una pesadilla, y realmente no entiendo
cómo sucedió.
—Siento oír que no sea una buena noticia para usted.
—La píldora se supone que es casi cien por ciento efectiva, y nunca
perdí ni una sola. Siempre soy tan diligente. ¿Cómo pudo pasar esto?
—Bueno, existen ciertas cosas que pueden contrarrestarla. ¿Tomó
otros medicamentos, por ejemplo?
De repente, una luz se encendió.
Oh, no.
—Experimenté mucha depresión y ansiedad por la cirugía de mi
marido. Lleva cerca de un mes en recuperación. No quería tomar
antidepresivos, pero mi terapeuta me recomendó la hierba de San Juan, así
que comencé a tomar eso.
La doctora Anderson cerró momentáneamente sus ojos en
comprensión y asintió.
—Sí. Desafortunadamente, es muy conocida porque interfiere con la
píldora.
—Aparentemente conocida por todos menos por mí. Joder. Lamento
maldecir, pero... mierda. —Apoyé la cabeza en mis manos.
—Su terapeuta tendría que saberlo antes de recomendárselo.
—No. Debí comprobarlo. Es mi culpa. ¿Cómo pude ser tan estúpida?
249
—Se sorprendería de cuánta gente toma las cosas sin leer la letra
pequeña o investigar los efectos secundarios.
Página

—Intentaba mejorar las cosas, manejando tranquilamente mis


problemas y terminé arruinando todo.
—Aún tiene la opción de terminarlo.
Incluso sólo oírla aludir a eso me pareció doloroso.
—No. Nunca podría hacerlo. —Este seguía siendo nuestro hijo, y por
más asustada que estuviera, sabía sin una sombra de duda que ya me
encontraba desesperadamente enamorada de él.
—Bien. Entendido.
—¿Qué prosigue?
—Fijaremos una cita para un ultrasonido pronto.
—Está bien. —Tragué. Esto se volvía demasiado real, debido al hecho
de que Damien todavía no tenía idea. El tiempo corría.
Salí del consultorio aturdida. Si antes pensaba que era difícil aceptar
el embarazo, saber que era totalmente mi culpa lo hacía completamente
insoportable.

***

Desconocía cómo estar cerca de Damien. Llevar la carga de este


secreto era demasiado para manejar. Ya sea que me diera cuenta o no, lo
excluía, y él empezaba a sentir que algo se encontraba realmente mal
conmigo. Sin embargo, dudaba que supiera de qué se trataba. Sólo Dios
sabe qué conclusiones podría sacar.
Dos semanas pasaron desde la cita con el médico. Cada día, el plan
era informarle acerca del embarazo, y cada día, me acobardaba
completamente. Me dije que necesitaba más tiempo para sanar antes de
tratar con las noticias, pero la verdad era que nunca estaría listo para
escucharlas.
Parecía sospechar que algo andaba mal y seguía preguntándome si
estaba bien. Simplemente no sabía cómo decirle la verdad.
Últimamente, hacía varios viajes a la “tienda” sólo para poder hablar
con Jade en privado. Con la sensible audición de Damien, cualquier
conversación que tenía con ella en nuestro apartamento se hallaba a su
alcance, incluso cuando susurraba a puertas cerradas. Jade estaba
seriamente enojada conmigo por no decirle aún, pero accedió a apoyarme
hasta que finalmente tuviera el coraje de confesar.
250
Una tarde, regresé a casa después de escaparme para llamarla.
Damien estaba de pie en medio de la sala de estar con los brazos cruzados.
Página

La adrenalina corrió a través de mí cuando me fijé en su expresión.


—¿Qué mierda pasa? —Nunca me habló tan enfadado.
—¿Qué quieres decir?
—Dijiste que irías a la tienda. En cambio, hablabas por teléfono en el
callejón de la esquina.
Mi boca se secó.
—¿Cómo supiste?
—Contéstame primero. ¿Qué escondes?
—¿Me seguiste?
—Me sentía preocupado por ti. Cuando saliste de aquí esta vez, llamé
a Gary y le pedí que te vigilara, porque sabía que algo no estaba bien. Pero
nunca esperé que me dijera eso.
—Así que hiciste que Gary me siguiera. ¿Qué crees que pasa
exactamente?
—A la mierda si lo sé, pero no deja una sensación cálida y borrosa,
Chelsea. ¿Qué sucede? ¿Con quién hablabas por teléfono?
Tenía que decir la verdad.
Mi respuesta fue apenas audible.
—Jade.
Entrecerrando los ojos, preguntó—: ¿De qué hablabas que no puedes
hacerlo delante mío? —Comenzó a caminar lentamente hacia mí, y la falsa
conclusión que empezaba a sacar casi me rompió el corazón—. ¿Te
arrepientes de todo esto? ¿Casarte conmigo?
Tenía que decírselo.
Ahora.
—¡No! No. Nunca. Damien, estoy...
—¿Qué?
—Estoy embarazada.
Prácticamente retrocedió como si la declaración le hubiera dejado sin
aliento.
—¿Qué?
Mis ojos se humedecieron.
251
—Sí.
Página

Colocando sus manos en la cabeza, me miró en estado de shock.


—¿Cómo puedes estar embarazada? Tomas la píldora.
—Cometí un terrible error. En las semanas previas a tu operación,
trataba de no mostrarte lo asustada que me sentía. Empecé a consumir algo
homeopático para no estar al borde, la hierba de San Juan. Pensé que era
inofensivo, pero resulta que interfiere con la eficacia de la píldora. —
Comencé a caminar—. Todo esto es mi culpa. Me pediste una cosa en esta
vida, un sacrificio, y no pude hacerlo bien. —Lo miré con ojos suplicantes—
. Pero no puedo terminarlo, Damien. Simplemente no puedo.
De repente, se quejó—: Nunca te pediría que hicieras eso. Nunca. ¿Lo
entiendes?
—Sí.
Se quedó allí asombrado durante un tiempo indeterminado.
Agarrando su chaqueta, se dirigió de repente hacia la puerta principal.
—¿A dónde vas?
—Yo sólo... necesito un poco de aire, ¿de acuerdo? Vuelvo enseguida.
No te preocupes. Estaré bien.
Después de que cerró la puerta, me desplomé en el sofá llorando. Por
mucho que doliera decirle la verdad, fue una liberación enorme finalmente
dejarlo salir. El peso de mantenerlo en secreto me estaba matando.
El sueño me evadió durante días. Este fue el primer momento en que
sentí que podía relajarme lo suficiente como para cerrar los ojos. Exhausta,
mi cuerpo se desconectó y terminé quedándome dormida en el sofá mientras
esperaba a que regresara.
Después de una cantidad desconocida de tiempo, desperté para
encontrar su cabeza en mi estómago.
Pasando mis dedos por su cabello ondulado, hablé suavemente—:
Volviste.
—Por supuesto que lo hice. Siento haberme ido. No debí dejarte así.
Sentí que no podía respirar y necesitaba procesarlo solo.
—Lo siento mucho.
—Esto no es tu culpa. No lo hiciste intencionalmente. —Se inclinó, me
besó el estómago tiernamente y luego habló sobre mi piel—: Pensé que te
perdía. Durante semanas lo creí, Chelsea. No tenía ni idea de lo que pasaba.
Me dolió pensar que en realidad creía que yo tenía dudas. 252
—Jamás, Damien. Nunca te dejaría.
Se sentó de repente.
Página

—Tengo que decirte algo.


—Está bien.
—Nunca mencioné algo que experimenté cuando salía de la cirugía.
Pensé que era sólo un sueño, pero ahora me lo pregunto.
—¿Qué?
—Vi algo... o a alguien. De alguna manera sabía que era nuestro hijo.
No se mostraba claramente como una niña o un niño. Era como el espíritu
de un infante. No pude distinguir su cara, pero recuerdo ver rizos rubios.
Entonces, supongo que asumí que era una niña. —Pasó los dedos por mi
cabello—. De todos modos, sabía que era nuestro. Esta cosa... espíritu...
como lo quieras llamar...trataba de dejarme. Seguí pidiéndole que se
quedara, rogándole que se quedara. En este estado de ensueño, sabía de
todos los riesgos, que no debía mantenerlo conmigo ni pedirle que se
quedara, pero no importaba en ese momento. Mi amor por él era demasiado
poderoso. Todavía no entiendo qué fue esa experiencia: una alucinación o
algo así. Parecía real en ese momento. Nunca iba a decirte nada al respecto.
—¿No recuerdas lo que me preguntaste cuando salías de la anestesia?
—No.
—Me preguntaste dónde estaba.
—¿Lo hice?
—Cuando te pregunté a quién te referías, dijiste que era nuestro bebé.
—Oh, hombre. No lo recuerdo. Pero eso debió ser al final de la
anestesia.
Escuchar su historia me asustó un poco, porque definitivamente me
encontraba embarazada ese día, aunque aún no lo sabía.
Continuó—: El punto de todo esto es... cuando me enfrenté a ese
escenario en estado subconsciente, elegí que se quedara. A pesar de todo, lo
quería, porque mi amor por él superaba todo lo demás... todos los riesgos,
todos los miedos.
—¿Crees que fue una premonición?
—No lo sé. ¿Y sabes qué? No importa. Quiero a este bebé. Siempre
quise uno contigo. Traté de hacer lo que creía correcto, pero Dios tenía otros
planes.
Un inmenso alivio se apoderó de mí.
—Pensé que estarías devastado. Tuve tanto miedo de decírtelo.
—Estoy asustado, nena. Por supuesto. Pero no hay duda de si quiero
253
esto. Lo deseo más que nada. Sólo tengo miedo, pero eso es irrelevante en
este momento. Ahora que ella está realmente aquí... la quiero aún más de
lo que pude imaginar antes. Estoy petrificado, pero tan enamorado... tan
Página

enamorado de ella y de ti.


—¿Ella?
—Eso creo, sí. Es una niña. —Sonrió.
—¿Cómo vas a manejar esto, Damien? El miedo y la culpa que siempre
te preocuparon.
Pensó largo y tendido antes de responder.
—Si hay algo que aprendí, es cómo vivir con miedo. Vivo cada día sin
saber si voy a caer muerto en un santiamén. Pero me niego a dejar que dicte
mi vida, nunca más. Así que lo manejaré como todo lo demás. Despertaré
todos los días y rezaré al mismo Dios que me trajo a ti y que me ayudó a
través de la cirugía. Oraré para que proteja también a nuestro hijo. No
importa lo aterrador que sea esto, tengo que poner todo en sus manos en
este punto y agradecerle por bendecirme con todas las cosas que no pensé
que pudiera tener.
Bajó la cabeza hacia mi estómago de nuevo.
»Mierda. Vamos a tener un bebé.
Dejé que esas palabras realmente se hundieran. Por primera vez, en
realidad me permití celebrarlo, como si sólo ahora se volviera real.
Sonreí.
—¡Vamos a tener un bebé!

***

La semana siguiente, cuando oímos el latido del corazón de nuestro


hijo por primera vez, fue tan mágico como aterrador.
No sabríamos por varios años si la genética estaría de nuestro lado.
La cardiomiopatía hipertrófica es una condición que, si se hereda, se
manifiesta con el tiempo, en la edad adulta joven. Dejaríamos que nuestro
hijo determinara si él o ella querían hacerse la prueba. Mientras tanto, todo
lo que sabíamos era que haríamos todo lo que fuera humanamente posible
para vigilar y proteger a nuestro bebé.

254
Página
25
Traducido por Myr62
Corregido por Luna PR

N
uestros grandes planes de boda tendrían que ser puestos en
suspenso hasta que naciera el bebé. Desde la realización de un
cuarto para él, hasta la preparación de los perros para la nueva
adición, había demasiadas cosas para preocuparse que organizar una gran
fiesta.
Optamos por no saber el sexo, aunque Damien seguía convencido de
que era una niña. Realmente creía que el espíritu que encontró en su sueño,
o lo que sea que esa experiencia fue, era femenino. Lo atribuía a la intuición
de padre.
Todos los artículos que compramos para la habitación del bebé eran
grises, blancos y verdes, aunque él tomaba pequeños artículos rosados
cuando salía y los colocaba estratégicamente alrededor del espacio; era
esencialmente el cuarto de una niña.
Yo tenía una pequeña y reducida barriga, lo que llevó a Damien
nombrar a mi vientre su “pequeña pelota de playa”.
En general, el embarazo fue bueno hasta el último mes.
Ambos nos encontrábamos bajo mucho estrés porque Jenna nos
sorprendió con la noticia de que planeaba mudarse a Colorado con su nuevo
novio. También decidió que los perros eran técnicamente suyos y que tenía
derecho a llevarlos con ella.
Damien trató de convencerla de que permanecer en California era lo
255
mejor para los Doble D porque era el único hogar que conocían. Ella no lo
aceptó y amenazó con llevarnos a la corte para la custodia completa. No se
Página

veía bien en absoluto.


Me alteré tanto que terminé en cama debido a la presión arterial alta.
Damien no sólo se preocupaba por la posibilidad de que le arrebataran a
los perros, sino que ahora también por la salud de su esposa y su hijo por
nacer. Yo estaba, a su vez, preocupada por el estrés que todo lo anterior
ponía en su corazón.
Los perros fueron mi única gracia salvadora durante el período de
reposo en cama, ya que subían a mi lado y me hacían compañía durante las
tardes cuando Damien tenía que hacer cosas alrededor del edificio. Ni
siquiera luchó contra ellos estando en nuestra cama porque él sabía lo
reconfortantes que eran para mí. Sin embargo todavía estaban prohibidos
por la noche. Sabía que se sentía aterrorizado de que Jenna ganara y que
pronto se irían. Como resultado, los malcriábamos.
Un día, salió por un par de cosas que yo deseaba. Tardó dos horas
más de lo debido.
Cuando finalmente regresó, la puerta principal se cerró de golpe, y lo
oí decir—: Listo.
—¿Qué?
—Está hecho. Nos deja mantener a los perros.
—¿Qué? ¿Cómo?
—Elaboré un contrato y le pagué.
—¿Tú qué?
—Le ofrecí un montón de dinero, lo suficiente para que no pudiera
negarse. No iba a dejar que esto nos trastornara más. No permitiría que los
alejara de nosotros.
—¿Cuánto le diste?
—No te preocupes por eso. Tenemos los fondos para ello. Y vale la
pena cualquier cantidad.
Una vez más, se hizo cargo de una situación y vino a mi rescate.
Lágrimas de alivio comenzaron a rodar por mi cara. Sólo en ese momento
me di cuenta de lo mucho que el miedo a perder a los animales estuvo
afectando mi salud y bienestar.
Él normalmente no subía a la cama con nosotros, pero esa tarde, se
acomodó en un espacio. Acostada en la cama con los Triple D, una enorme
paz se apoderó de mí. El bebé pateaba. Nuestra familia estaba completa, y
nadie podía quitármela.
No podrías ponerle precio a eso.
256

***
Página

Era una noche clara, y estrellas brillantes llenaban el cielo.


Estábamos sentados en el patio la noche previa a mi cesárea programada,
fantaseando sobre todas las cosas que haríamos una vez que el bebé
naciera.
—No puedo esperar a comer sushi de nuevo y poder afeitarme las
piernas.
Agarrando firmemente mi muslo, dijo—: Ansío poder envolver estas
piernas alrededor de mi espalda y penetrarte sin preocuparme de empalar a
mi hijo. —Se volvió hacia mí—. Puedes encargarte de tus piernas, pero
déjame afeitar tu coño, aunque puedas verlo de nuevo.
—Por supuesto. De hecho, cuento con eso.
—Bien. —Guiñó un ojo.
—¡Oh! No aguanto esperar a tener mi latte de la tarde otra vez. Esa es
otra cosa que extraño, estar drogada de cafeína.
Damien gruñó.
—¿Sabes lo que no puedo esperar? A lanzar ese maldito bloquea pollas
por la ventana. Eso será lo primero.
Estallé en risas. Se refería a la almohada de embarazo de cuerpo
entero con la que estuve durmiendo las últimas semanas. Formaba una
gran barrera entre nosotros.
—Mejor, ¿por qué no dejas que los Ds la tengan? Los descubrí el otro
día follándosela. Hacían equipo.
Frunció las cejas.
—¿Eso te recordó tus libros?
Le di un codazo.
—No.
Rió y besó mi mejilla.
La cesárea de mañana no podía venir lo suficientemente rápido.
Debido a mi preclamsia, mi médico pensó que sería mejor sacar al bebé una
semana antes de la fecha de parto, especialmente porque mi cuello uterino
no dilataba en absoluto.
Estábamos nerviosos, pero tan increíblemente emocionados por
conocer finalmente a nuestro bebé.
257
***
Página

Damien se veía tan gracioso con el gorro proporcionado por el hospital.


Estar aquí me recordó lo aterrorizada que estuve el día de su cirugía. Por
más escalofriante que pareciera imaginarse al doctor cortando mi abdomen
hoy, nada comparado con el miedo que sentí el día que mi esposo se metió
bajo el cuchillo.
Me sorprendió cuando dijo—: Sabes, tan asustado como estaba por
mi operación, estoy mucho más por esto. No puedo esperar a que termine.
La ironía de su declaración me hizo sonreír. Supongo que así es
cuando amas a alguien. La idea de que algo le suceda a la otra persona es
mucho peor a que te suceda a ti mismo.
Lo miré desde mi posición horizontal en la mesa de operaciones.
—Te amo.
Bajó brevemente su máscara quirúrgica para decir—: Ustedes son
toda mi vida.
Me sentí muy agradecida de que se sintiera bien, que estuviera a mi
lado.
Me estrechó la mano con fuerza mientras los médicos le explicaban
todo lo que hacían. Debido a que me dieron una epidural, toda la parte
inferior de mi cuerpo estaba completamente entumecida.
Me advirtieron que sentiría un tirón. Justo cuando lo hice, apretó mi
mano más fuerte.
—Oh, Dios mío, ya viene. La están sacando.
Entonces los escuché.
Llanto.
Llanto.
Más llanto.
Mi bebé.
Los ojos de Damien brillaban.
—¡Dios! Es hermosa, nena. Se parece a ti. ¡Igual que tú!
—¿En serio?
—Sí. Es de piel clara. Un ángel. Ella... ella... tiene... un pene. ¿Un
pene?
—Es un niño —proclamó el doctor.
Damien comenzó a llorar de alegría y rió.
258
—Ella tiene un pequeño pene. ¿Es un niño? ¡Es un niño! Cariño,
tenemos un hijo.
Página

—¡Es un niño! —repetí.


—¡Sí!
Pasados unos minutos, una enfermera le entregó a nuestro hijo y lo
puso junto a mi rostro.
Besé su mejilla, deseando abrazarlo.
—Hola —dije tan suavemente.
Por mucho que Damien pensara que se parecía a mí, definitivamente
podía ver su nariz ahí.
»Se supone que eras una niña —le dije—. Tenías engañado a papá.
Él se inclinó y besó la frente de nuestro bebé.
—Cambió la historia.

***

Una de las desventajas de estar desprevenidos por el género de


nuestro bebé fue el hecho de que no teníamos elegido un nombre. Nos
enfocamos tanto en nombres de niñas que las opciones de chicos cayeron
en el olvido.
Nuestro hijo tenía unas semanas cuando finalmente nos decidimos
por un nombre. Optamos por anunciarlo a nuestra familia y amigos más
cercanos en Nochebuena.
Parecía que justo ayer tuvimos a todos en casa durante las fiestas el
año pasado. Mucho cambió desde entonces. En aquel tiempo, Damien ni
siquiera se decidía sobre la cirugía, también pensábamos que nunca
tendríamos hijos, y sólo salíamos. Un año más tarde, él tenía diez meses
post operatorios, estábamos casados y teníamos un hijo. Sin mencionar que
los perros ahora eran nuestros a tiempo completo.
Damien tenía al bebé en un portabebés sobre su pecho mientras ponía
la última de las decoraciones. Aún recuperándome de mi cesárea, tomé con
calma la preparación de la comida en la cocina. Inicialmente no tendríamos
una fiesta, pero era mucho más fácil que llevar a nuestro hijo de casa en
casa durante las vacaciones. Teníamos todo lo que necesitábamos para él,
aquí en nuestro lugar.
El timbre sonó.
Tyler, su novia Nicole y la madre de Damien se hallaban de pie en la
259
puerta con regalos envueltos.
—¡Hola, chicos! Pasen.
Página

Mónica me abrazó con fuerza.


—¿Cómo te sientes?
—Estoy bien, todavía un poco adolorida, pero muy bien teniendo eso
en cuenta.
Nicole me miró de arriba abajo. —Eres tan pequeña. Nadie sabría que
diste a luz hace un mes.
Damien nos gritó—: Ni siquiera parecía embarazada desde atrás en
su noveno mes. Lo sé porque pasé un infierno de tiempo en esa posición
hasta el final. —Miró a Mónica—. ¡Ups, lo siento, mamá!
Tyler pasó por delante de nosotros hasta el bebé.
—¡Ahí está mí ahijado sin nombre!
Nicole sonrió.
—Ay, lleva un gorro como su papá.
Le pusimos un pequeño sombrero gris para que coincidiera con el
suyo.
La mirada de Tyler viajó desde el bebé hasta Damien cuando dijo—:
Nunca pensé que llegaría este día, hombre.
—Tú y yo, hermano.
Tyler habló cerca del bebé.
—No te preocupes, pequeño Sin-Nombre. Tu tío Tyler te enseñará todo
lo que necesites saber en esta vida.
—Y luego papá te dirá que hagas lo contrario de lo que dice tío Tyler
—bromeó Damien.
—¿Cuándo sabremos el nombre? —preguntó Mónica.
—Cuando todo el mundo llegue, tal vez después de cenar lo
anunciaremos —dijo—. Todavía esperamos a que llegue la familia de
Chelsea.
Nicole se acercó a mí mientras jugaba con su collar.
—Mira lo que Tyler me compró para Navidad. Es de Tiffany's.
Examiné el colgante en forma de corazón que colgaba de una cadena
de plata.
—Nada mal, Ty.
—Él lo hizo bien. —Sonrió.
260
—Es realmente bonito. Ustedes también debieron celebrar su primer
aniversario, ¿no? Recuerdo que te conocí el año pasado en esta época, y
Página

apenas comenzaban a salir.


—Sip. Sigue siendo fuerte.
Tyler la oyó y levantó el dedo índice.
—Lo que significa... que aún no la jodo.
Damien golpeó a su hermano en el hombro.
—En serio, Nicole, se necesita una mujer especial para tratar con mi
narcisista hermano. Bravo por ti.
—Touché. —Tyler rió. Entonces se volvió hacia mí—. Así que, ¿quién
viene de tu lado esta noche?
—Mi hermana Claire, su marido Micah y su hija pequeña Clementine.
Además de mis padres.
—¿No tienes otra hermana? —preguntó Mónica.
—Sí. —Hice un puchero—. Jade no puede venir desde Nueva York. Su
espectáculo siempre está más concurrido en esta época del año.
—Eso apesta.
—Sí, así es. La extraño, aún no conoce al bebé. La está matando, pero
literalmente amenazaron con despedirla cuando pidió tiempo libre para
venir a casa cuando nació. —Sintiéndome abatida, dije—: Pero volará aquí
tan pronto como tenga la oportunidad.
Tyler rodeó con su brazo a Nicole.
—¿Por qué no se toman una copa?
—En realidad, hermanito, iba a enviarte a la licorería por cerveza. Salí
antes y olvidé lo más importante.
—Puedo hacer eso. —Besó a su novia en la nariz—. Nic, ¿quieres
quedarte o venir conmigo?
—Me quedaré.
Un momento después de que Tyler se marchara, sonó el timbre de la
puerta. Asumí que era mi familia, ya que todos llegarían en una minivan.
Mi corazón golpeó contra mi pecho al ver a mi hermana. Estaba aquí,
sosteniendo un montón de bolsas.
—¡Jade! ¡Oh, Dios mío!
Nos lanzamos en los brazos de la otra. Cuando se alejó, se puso llorosa
al ver al bebé. Sin preguntar, Damien lo sacó del portabebés y lo entregó a
su tía.
261
Jade admiraba a nuestro hijo en sus brazos.
—Moría por sostenerlo.
Página

Le di un minuto para que lo disfrutara antes de preguntar—: ¿Cómo


lograste escapar?
—Literalmente lloré, rogué y supliqué por una noche de descanso.
Tengo que volar mañana mismo. Simplemente no podía estar más sin verlo.
—Lo miró y dijo—: Se parece a nosotras. Pero tiene la nariz de Damien.
—¡Eso es exactamente lo que dije!
Parecía emocionado de verme tan feliz.
—Jade, esta es una increíble sorpresa. No tienes ni idea de lo bien que
acabas de hacer sentir a tu hermana.
Ella me sonrió abiertamente.
—Estoy tan contenta de poder hacerlo posible.
Todos los demás llegaron poco después, y estaban tan sorprendidos
como yo por ver a Jade de pie allí sosteniendo al bebé. No lo soltó hasta que
se hizo del baño, en ese momento Damien vino al rescate para que yo
pudiera pasar un rato a solas con mi hermana.
Nosotras preparábamos la comida en la cocina cuando Tyler regresó
de la tienda con la cerveza.
—¡Tyler, ven a conocer a mi hermana! Esta es Jade.
Se encontraba frente a mí y giró para saludarlo.
Él abrió la boca y se detuvo como si viera un fantasma. No podía
culparlo por enmudecer al verla. Muchas personas tenían esa reacción. Jade
era alta y hermosa, una presencia dominante que iluminaba cualquier
habitación en la que estuviera. Con su corte rubio de duendecillo, ojos
grandes y nariz diminuta, parecía casi una versión real de Campanita.
Tropezó con sus palabras.
—Hola. Yo... uh, soy...
Jade contestó por él.
—Tyler. —Sonrió—. Eres Tyler.
—Ese es mi nombre. Sip. Y tú... —Tyler perdió el habla de nuevo.
—Jade.
Él rió nerviosamente.
—Correcto. Ella dijo eso. Jade. Encantado de conocerte. —Extendió
su mano, y ella la tomó.
—Lo sé. Finalmente, ¿verdad? También es un placer, Tyler.
262
Nicole entró en la cocina en ese momento, y él, cuya mano permanecía
en la de Jade, instintivamente la soltó.
Página

—Ahí estás, Ty. No te vi entrar. Comenzaba a pensar que te perdiste


por ahí.
Con una sonrisa falsa, dijo—: Hola. Sí, hay demasiadas opciones de
cerveza en estos días. —Miró de nuevo a mi hermana—. Jade, ella es...
Cuando volvió a quedarse en blanco, su novia respondió en su lugar—
: Nicole.
Jade le sonrió.
—Sí. Nos conocimos cuando estabas fuera.
—Estupendo. Bien, entonces. —Señaló hacia atrás con el pulgar—.
Sólo voy a... poner esta cerveza en la nevera.
Tyler se agachó y hurgaba entre las botellas cuando una se deslizó de
su mano y se estrelló en el suelo.
»Mierda —dijo con los dientes apretados—. Lo siento, Chelsea. Lo
limpiaré.
Nunca vi a Tyler actuar así. Normalmente era relajado como un
pepino. ¿Fue una reacción a mi hermana, o era algo más?
Después de que Tyler y Nicole salieran de la cocina, Jade me miró en
silencio. Vi esa expresión en su rostro antes. Teníamos una manera de leer
la mente de la otra sin decir nada.
—Así que, ese es Tyler. —Miró hacia donde él se hallaba parado al
otro lado del apartamento.
—Sí.
—Es glorioso —susurró.
—Lo sé. Damien y él son parecidos pero diferentes, ¿verdad?
—Totalmente. —Respiró profundamente. Igual parecía un poco
nerviosa.
Si existía algo que sabía de mi hermana, era que nunca consideraría
lanzarse a alguien con novia. Su última relación terminó con su ex dejándola
por otra persona… tal como me pasó. Ella comprendía lo que se sentía la
traición. Y aunque en algún universo alternativo no estuviera con Nicole, no
estaba segura de poder confiarle a Tyler el corazón de Jade. Por mucho que
amara a mi cuñado, él no era Damien. Actores saliendo entre ellos tampoco
parecía una sabia combinación.
Sin embargo, por un momento fugaz, no pude evitar fantasear sobre
lo que sería verlos juntos. Eso era todo, una fantasía, especialmente desde
263
que Jade vivía en Nueva York, y Tyler vivía aquí.
Vivía aquí con su novia.
Página

Bien. Sigue adelante, Chelsea.


Más tarde esa noche, todos habían comido e intercambiado regalos,
así que fue el momento oportuno para anunciar el nombre que elegimos.
Damien hizo los honores.
—Bueno, quiero que todos sepan que pensamos largo y tendido sobre
esto, yendo y viniendo entre nombres oscuros y comunes. Nada se sentía
bien por mucho tiempo. Entonces, mi pequeña dama se impuso. Me dijo que
sólo existía un nombre que se sentía correcto. ¿Quién soy yo para refutar
eso? Así que, les presento a... Damien Raymond Hennessey, o como nos
gusta llamarlo, Pequeño D.
Después de todos los “oohs” y “aahs”, Tyler gritó en tono de broma a
través de la habitación.
—¿Esperamos todo este tiempo sólo para descubrir que lo nombraste
Damien?
—Ahí le has dado. Y su segundo nombre, por supuesto, es por papá.
Mónica lloraba, probablemente pensando en su difunto esposo.
—Creo que la elección representa bastante nuestra relación como un
todo —agregué—. A veces, las mejores cosas están todo el tiempo justo
debajo de tu nariz.

***

Nos preparábamos para ir a la cama, y tenía que preguntar—: ¿Tyler


te dijo algo sobre Jade?
—¿Además de: “Santa jodida, ¿cómo no me dijiste que su hermana
era tan caliente como la mierda?”?
—¿Qué le dijiste?
—Que Jade ahora era familia y que le patearía el culo si alguna vez se
la follaba.
—¿Lo hiciste?
—Demonios, sí, lo hice. Dicho esto, creo que realmente le gusta Nicole.
El adolescente en él salió un poco cuando puso los ojos en tu hermana.
—De acuerdo. —Decidí dejar el tema y pasar de mi aparente obsesión
con la idea de Tyler y Jade.
264
Damien rodó hacia mí en la cama.
—Entonces... ¿estás lista para tu regalo?
Página

—Dijiste que esperara algo loco, así que no estoy tan segura.
—No es tan loco. —Miró al techo en duda, y rió entre dientes—. Bueno,
tal vez lo sea.
—¿Qué hiciste?
—Bueno, permíteme hacer un preámbulo… nunca me gustó ese lunar
en mi culo. Lo odiaba... hasta que me dijiste que te gustaba.
—Guau. Ahora realmente estoy confundida. ¿De qué hablamos aquí?
—Decidí hacer una montaña en una colina de lunares, nena.
—¿Una qué?
—En lugar de quitarlo, trabajé con él.
Damien se levantó de la cama y lentamente bajó sus pantalones para
revelar su musculoso y bronceado trasero. Un nombre fue tatuado en donde
solía estar el lunar.
Espera.
¡Aún seguía allí! Ahora se usaba para puntuar la “I” en la palabra que
grabó en su hermoso culo.
INCENDIARIA.

265
Página
EPILOGO
Traducido por Myr62
Corregido por Luna PR

E
l año pasado en esta misma fecha, Chelsea y yo nos besábamos
en Times Square.
Ahora, ella se encontraba profundamente dormida junto a mí
con nuestro hijo en su pecho. También se quedó dormido mientras chupaba
su pezón. Los perros se hallaban en el frío suelo junto a ellos.
Todos se durmieron cuando la bola de cristal descendía. Cartones de
comida china a medio comer estaban sobre la mesa de café. Somos un
espectáculo para los ojos cansados.
Era el único despierto. El volumen de la televisión estaba bajo
mientras bebía mi cerveza y contaba mis bendiciones.
Estaba aquí.
Estaba vivo con una esposa, dos perros y sobre todo, un precioso hijo
que nunca soñé que tendría.
Pasando mi dedo a lo largo del pequeño pie de Damien, me maravillé
de cómo una vida puede cambiar totalmente en un año. La mía lo hizo para
mejor.
Con demasiada energía nerviosa para dormir, tomé mi computadora
portátil y comencé a navegar por la red. No revisaba mi correo electrónico
en lo que se sentía como décadas. Cuando hice clic en el icono, el correo de
266
Chelsea se encontraba abierto, ya que fue la última en entrar. Había un
email de hace más de un año que no eliminó. Normalmente, yo no lo notaría,
Página

pero el nombre me llamó inmediatamente la atención.


Elec O'Rourke.
Su ex.
La fecha en el correo era de antes de que Chelsea y yo fuéramos
oficialmente pareja.
No pude evitar leerlo.
Era sólo un breve reconocimiento del día en que lo encontramos en
Bad Boy Burger. Por lo que pude ver, ella nunca respondió a su mensaje.
Me sentía increíblemente feliz esta noche… en la cima de la vida.
Entusiasmado. Impulsivamente, volví a abrirlo, hice clic en la respuesta y
escribí:
No me conoces, pero mi nombre es Damien Hennessey. Soy el
marido de Chelsea, el mismo tipo con el tatuaje en el antebrazo de la
hamburguesería.
Su bandeja de entrada estaba abierta y tropecé con tu mensaje.
Me pareció que merecías una respuesta.
Tengo sentimientos encontrados acerca de ti. Una parte de mí
quiere buscarte y mandarte a la mierda para siempre por herirla de
la manera en que lo hiciste. Otra parte de mí quiere buscarte y darte
un gran beso gay en los labios como agradecimiento por el día en que
decidiste que follar con tu hermanastra era una buena idea.
Eso no salió exactamente bien, pero conoces el punto.
Siempre te odié. Principalmente, odiaba el hecho de que ella
amara a alguien antes que a mí. Pero a partir de hoy terminé de odiar,
a ti o a cualquier persona, para el caso.
Tengo un hijo.
Nació hace poco más de un mes. Necesito darle el ejemplo.
Por lo tanto, esto no es un correo de odio; es una especie de carta
de agradecimiento.
Gracias por follarte a tu hermanastra, y a su vez romper con mi
chica.
Si no lo hubieras hecho, Chelsea estaría contigo en este
momento, y nunca habría conocido al gran amor de mi vida.
—D.H. Hennessey.
Dejé la laptop y quité a al Pequeño D de Chelsea, caminé hasta el
dormitorio. Cada vez que su pequeño corazón palpitaba contra mi pecho,
267
intentaba bloquear el miedo que me surgía, concentrándome en el ritmo
saludable. Lo coloqué en la cuna.
Página

Volviendo al sofá, levanté a Chelsea en mis brazos y la llevé a nuestra


cama. Todavía dormía profundamente cuando la bajé y la cubrí. De todos
modos, sólo pasaría una hora o así, antes de que el bebé inevitablemente
despertara con hambre.
Me aventuré de nuevo al salón, me hallaba a punto de apagar mi
computadora y unirme a Chelsea en la cama cuando me di cuenta de que
un nuevo correo electrónico llegó.
Era de Elec O'Rourke.
Damien,
Oye. Perdonaré el tono ligeramente trastornado de tu mensaje.
Pienso que si tienes un recién nacido, no estás durmiendo mucho, y
probablemente estás tenso. Mezcla las letras de tenso, dice raro.
Tenso = Raro16. Si no estás tenso, entonces tal vez eres un poco raro.
Pero eso está bien, por incómodo que sea, parece que realmente amas
a Chelsea. Merece alguien que verdaderamente la aprecie.
De todos modos, entiendo lo que se siente estar agradecido. Yo
también tengo un hijo. Y es perfecto. No tengo ninguna duda de que
las cosas terminaron exactamente como deberían.
Chelsea es una mujer increíble. Eres un hombre afortunado. Te
diría que le dieras un beso y un abrazo de mí parte, pero me temo que
podrías tomarlo a mal, y yo terminaría en una bolsa para cadáveres.
Así que, hazle saber que le deseo lo mejor.
En cuanto a ti y a mí, espero que ahora estemos bien, aunque
puedes guardar el gran beso gay.
Feliz Año Nuevo y felicitaciones por tu hijo.
—Elec O'Rourke.
P.D. Estuviste genial en La Profecía.

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Página

16Elec hace un juego de palabras que al pasarlo al español, se pierde. Wired (tenso,
nervioso, conectado) y Weird (raro, extraño).
PENELOPE WARD
Penelope Ward es una autora de
bestsellers del New York Times, USA Today
y número uno en el Wall Street Journal.
Autora de once novelas. Es una de las 13
veces ganadora del New York Times
(alcanzando el puesto # 2 en tres ocasiones
distintas). Varios de sus libros han sido
traducidos a idiomas extranjeros y se
pueden encontrar en librerías de todo el
mundo.
Creció en Boston con cinco hermanos
mayores.
Vive para leer libros del género New
Adult, tomar café, mensajear con sus amigos y, a veces, ser coautora de Vi
Keeland, así como salir con sus amigos y familiares los fines de semana.
Es la madre orgullosa de una hermosa niña de doce años con autismo
(la inspiración para el personaje Callie en Gemini) y un niño de diez años,
ambos son las luces de su vida.
Penelope, su esposo y sus hijos residen en Rhode Island.

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Página