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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN ANTONIO ABAD DEL CUSCO

ESCUELA DE POSTGRADO

MAESTRIA EN DERECHO MENCIÓN DERECHO CIVIL Y PROCESAL CIVIL

CÁTEDRA: FILOSOFÍA DEL DERECHO

ENSAYO

LA PENA DE MUERTE
(POSTURAS EN CONTRA)

Presentado por:

Bach. ARISTIDES GAMARRA SALDIVAR

CUSCO – PERÚ

2019
LA PENA DE MUERTE

I. INTRODUCCIÓN

El presente ensayo es producto de la evaluación y estudio de un tópico de


carácter universal: LA MUERTE, que es utilizada como sanción frente a la
comisión de determinados hechos que son considerados delitos o crímenes de
acuerdo a la legislación de los países.

Se tiene a la PENA DE MUERTE como el castigo máximo que la humanidad


utiliza para poder enfrentar actos que son considerados graves, siendo que en la
actualidad aún existen países que continúan utilizando dicha práctica, para
frenar los actos delictivos. Es primordial establecer que tan necesario es seguir
aplicando esta pena tan gravosa.

Además es de precisar que la evolución progresiva de los derechos humanos que


está plasmada en las diferentes constituciones de los países en su gran mayoría
protege la VIDA como derecho fundamental, es así que conforme a los casos a
nivel internacional y nacional se está PROSCRIBIENDO la pena de muerte
por atentar de gran forma con principios de humanidad y no generar que la
población se deshumanice frente a sus propios congéneres.

Para ello ya se tiene el informe de Amnistía Internacional donde se recoge la


reducida aplicación en la actualidad a diferencia de otros años de la pena de
muerte (Amnistia Internacional , 2018): “Las cifras de 2018 muestran que la
pena de muerte está FIRMEMENTE EN DECADENCIA y que se están
tomando medidas efectivas en todo el mundo para poner fin al uso de este
castigo cruel e inhumano. Las ejecuciones y las condenas a muerte han
disminuido en todo el mundo, tras haber alcanzado máximos históricos en años
anteriores.

Durante 2018 se registraron 690 ejecuciones en 20 países. Se trata de una


reducción del 31% respecto a 2017, con 993 ejecuciones, siendo el número más
bajo de ejecuciones que ha registrado Amnistía Internacional en la última
década. La organización registró 2.531 condenas a muerte en 54 países en 2018,
lo que supone un leve descenso con respecto a la cifra de 2.591 condenas a
muerte registrada en 2017”.
Se tiene que existe en determinados países mayor utilización de la pena de
muerte conforme el sitio de (Ayuda en Acción , 2018): “993 personas fueron
ejecutadas por pena de muerte en el mundo en 2017 en un total de 23
países, según datos de Amnistía Internacional. La cifra seguramente sea mayor
ya que China es uno de los países que mantiene como secreto de estado sus
datos de ejecuciones internas y se calcula que se produjeron más de 1 000 solo
el año pasado en ese país. De hecho, China lidera la lista de los cinco países
mayores ejecutores del mundo. Le siguen Irán, Arabia Saudí, Irak y Pakistán”.

Pese a que se sigue dando en muchos país se tiene que conforme a lo enunciado
por amnistía internacional y la propia (Organización de Naciones Unidad ONU,
2017) refiere: “El titular de la ONU llamó así a abolir la pena de muerte en todas
las circunstancias y a guiar las acciones por la brújula moral del respeto de los
derechos humanos. El Día Mundial contra la Pena de Muerte está impulsado por
una coalición internacional que se opone a esta medida”.

En esa misma línea se tiene a la OEA (Organización de Estados Americanos


OEA, 2015), que indica: “aunque la mayoría de los miembros de la
Organización de Estados Americanos han abolido la pena capital, una minoría
importante la mantiene, La Comisión Interamericana de Derechos Humanos
(CIDH) a los países miembros de la OEA que tienen pena de muerte requirió
abolirla o a imponer una moratoria a su aplicación como paso hacia la
abolición", coincidiendo con la celebración del Día Internacional contra la Pena
de Muerte. Venezuela fue el primer país del mundo en abolir la pena de muerte
para todos los delitos en 1863, seguido por Costa Rica en tercer lugar en 1877.
Estados Unidos es actualmente el único país de las Américas donde se llevan a
cabo ejecuciones.

En tanto el Perú siempre que ocurre un delito de gravedad surge la idea de


la aplicación de la pena de muerte, a raíz de ello diversas organizaciones
colectivas entre ellas (APRODEH, 2016) se pronuncian a esta pregunta: “¿Cuál
es la importancia del reconocimiento y garantía, tanto nacional como
internacional, de los Derechos Humanos? ¿A quiénes se busca proteger? Entre
las principales funciones de los DDHH, encontramos dos: La primera consiste
en servir de limite al poder del Estado, impidiendo que lo ejerza de forma
ilimitada causando grandes perjuicios a la sociedad; y la segunda, en orientar la
actuación del Estado, ya que no solo debe respetar o abstenerse de vulnerar estos
derechos, sino también que deben realizar acciones concretas para promover y
protegerlos”. La aplicación de la pena de muerte puede traer consigo diversas
vulneraciones a los derechos humanos y la falta de control al Estado Peruano
por parte de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos.
II. DESARROLLO TEÓRICO

a. Antecedentes históricos

La historia de la pena de muerte como señala (Torregrosa Lorca, 2012, pág. 2) en la


época antigua ES UNA DE LAS PENAS CONTEMPLADAS DESDE
SIEMPRE EN LAS LEYES HUMANAS, desde la tribu hasta el Estado moderno,
ha sido la de muerte.

La pena capital. Hacia el año 1700 a.C., en la antigua Babilonia, el Código de


Hammurabi establecía ya la Ley del Talión. En los primeros libros del Antiguo
Testamento la pena de muerte se aplica con profusión ante ciertas delitos: asesinato,
adulterio, violación, homosexualidad, blasfemia, paganismo… Y ello a pesar del
quinto mandamiento de las Tablas de Moisés: “no matarás”. En la Atenas del siglo
VII a. C. el Código de Dracón señalaba la pena de muerte para una multitud de
delitos, incluso para pequeños robos. Tal era la severidad de este legislador, que
todavía hoy se usa la expresión de leyes, normas o condiciones “draconianas” para
referirnos a aquellas de especial dureza.

Grandes personajes de la historia tuvieron que añadir a su biografía el hecho final de


su condena a muerte. Sócrates y Séneca hubieron de beber la cicuta, Jesucristo fue
crucificado, quemados fueron Juana de Arco, Miguel Servet y Giordano Bruno; Ana
Bolena, María Antonieta y Luis XVI fueron decapitados. La muerte de estos y otros
muchos personajes notables como consecuencia de la pena capital es, sin embargo,
insignificante en comparación con el número de seres humanos anónimos que,
desde épocas remotas y hasta hoy, han muerto y mueren por esta condena. Y los que
seguirán muriendo.

A veces (Torregrosa Lorca, 2012, pág. 3)“las ejecuciones se llevan a cabo en


tiempos de “paz” y en virtud de determinadas leyes que así castigan algunos delitos
(o ciertos actos tipificados como delitos). En otras ocasiones esas ejecuciones
coinciden con periodos históricamente agitados y cobran entonces proporciones
espantosas.

De lo uno y de lo otro abundan los ejemplos. Para no irnos a épocas muy lejanas
recordemos sólo el llamado Periodo del Terror, durante la Revolución Francesa
(1793-1794, 40.000 ejecutados), y el genocidio nazi (1940-1945, millones de
personas exterminadas). Pero ahí están también otros desastres terribles: el GULAG
soviético, la masacre de Armenia, la masacre de Nanking, la Revolución Cultural, la
Revolución de Camboya, las guerras de Bosnia”.
b. La pena de muerte en la actualidad

Para el tema es necesario apuntar algunos datos actuales sobre la pena de muerte en
el plano internacional, particularmente en América conforme lo señalado también
por (Islas de González Mariscal, 2018, pág. 4):

b.1) Amnistía Internacional, en su Informe de enero-diciembre de 2018, se


muestra optimista en sus apreciaciones sobre la pena de muerte. Las tendencias que
advierte son abolicionistas. Sin embargo, puede afirmarse que la batalla no está
ganada; todavía subsisten 58 países retencionistas que imponen esta terrible e
irreparable pena.

En el Informe consta que, en el concierto internacional, 97 países han abolido la


pena de muerte para todos los delitos, 8 la han cancelado solo en relación con los
delitos comunes y 35, a pesar de mantenerla en su legislación, no han llevado a cabo
ninguna ejecución.
Asimismo, se da a conocer que durante 2012, “al menos” fueron condenadas a sufrir
la pena capital 1722 personas en 58 países; en cambio, dos años antes, en 2010, el
número registrado fue de 2024 sentenciados en 67 países, o sea que en dos años el
número de sentenciados disminuyó en 302 personas y en 9 países.

Apunta Amnistía Internacional que en 2012 se ejecutaron en el mundo 682 personas


en 21 países. No incluye las ejecuciones llevadas a cabo en China —que casi
duplicarían la cifra— en virtud de que los datos respectivos se consideran secreto de
Estado. También anota, como puntos importantes, que en 2012 no se realizó
ninguna ejecución en 174 países de los 193 Estados miembros de la ONU, y que, al
finalizar 2012, había al menos 23,386 personas condenadas a sufrir la pena capital
en todo el mundo.

Estos datos nos hacen ver que la pena de muerte sigue siendo una importante
asignatura pendiente.

b.2) En América, la mayoría de los países son abolicionistas; algunos, como


Bolivia, Brasil, Chile, El Salvador y Perú, solo conservan esta terrible pena para
delitos del orden militar o cometidos en guerra o en circunstancias excepcionales.
Estados Unidos es el único país de América donde hubo ejecuciones: en 2012 se
ejecutaron 43 personas.

b.3) La Organización de Naciones Unidas, en su esfuerzo permanente por abolir


la pena de muerte, ha recomendado, en diversas ocasiones, que los Estados que aún
mantienen vigente la pena de muerte acepten una moratoria respecto de las
ejecuciones de esta irreparable pena. Después de varios intentos, el 18 de diciembre
de 2007, logró al fin, en la Asamblea General, que se adoptara la recomendación de
moratoria de manera mayoritaria: 104 votos a favor, 54 en contra y 29 abstenciones.
La última propuesta de moratoria es de 20 de diciembre de 2012, misma por la que
se pronunciaron 111 países; pero la rechazaron 41, se abstuvieron 34 y 7 países
estuvieron ausentes.

Vale tener presente que las resoluciones adoptadas en la Asamblea General no son
vinculantes, por lo cual es difícil valorar el impacto real de las moratorias; pero de
cualquier forma significan un avance en cuanto al objetivo de lograr la abolición de
la pena capital. Algunos países, de manera particular, han adoptado medidas como
la moratoria.

c. Características de la pena en general

Conforme al trabajo realizado por el maestro en derecho penal Daniel Y. Pérez


Legón, añadiendo a estos que la humanidad resulta fundamental en estas
características (Pérez Legón, 2014).

El primer carácter aduce que la PENA ES PERSONAL. Determinada por el


principio de culpabilidad, se ha de imponer una pena al autor culpable de un hecho
delictivo, por muy elemental que parezca. La responsabilidad penal es de carácter
estrictamente personal, ello requiere que el juzgador compruebe la presencia en el
hecho de todos y cada uno de los elementos del delito y habrá que valorar que en la
misma concurran todas las características que hacen necesario imponerla, entre las
que suelen evaluarse la edad penal y la salud mental como condicionantes lógicas y
necesarias de este principio inspirador.

En segundo orden se indica que LA PENA TIENE QUE SER NECESARIA Y


SUFICIENTE: “la pena más cruel no es la más grave, sino la más inútil...” Por
ejemplo, no se justifica la pena privativa de libertad frente a sujetos de escasa
peligrosidad social, para los cuales la ley prevé otros medios alternativos de
sanción. Tampoco es aceptable bajo este rasgo aceptar penas que por su contenido o
duración se opongan a la dignidad de la persona; además deberá existir
correspondencia entre la amenaza penal, la gravedad del delito y la pena a imponer
por el juez. Tiene además que ser suficiente debiendo atravesar por las diferentes
fases que se le reconocen, a saber, conminación penal, imposición jurisdiccional y
ejecución.
Un tercer carácter informa que LA PENA HA DE SER PRONTA E
INELUDIBLE, lo que constituye una exigencia de su finalidad de prevención
general, como advertiremos más adelante.

Desde los tiempos de la Ilustración, primero por Beccaria, quien insistía en que los
más importante en la respuesta penal no es la gravedad, sino la certeza, y
Robespierre, que aludía a que la lentitud de los juicios equivale a impunidad y que
la incertidumbre de la pena estimula a los delincuentes, a lo que podemos agregar
que no exista otra posibilidad legal que no sea imponerla o que sea imposible
aplicar otra menos severa.

Se insiste en un cuarto carácter que LA PENA HA DE SER PROPORCIONADA


(obedece a uno de los más importantes principios limitadores al poder penal del
Estado). Como ya hemos apuntado, tiene que existir correspondencia entre la
gravedad del hecho y la personalidad del inculpado con la pena a imponer, para que
ésta pueda cumplir sus fines; ello significa además no dejar de actuar con severidad
cuando corresponda.

En el quinto ordinal se reconoce en LA PENA SU CARÁCTER DE


INDIVIDUALIZADA; siendo personal, es justo y lógico que las circunstancias
concurrentes en cuanto a una persona determinen la pena a imponer a ésta y sólo a
ésta, a pesar de que existan otros partícipes; al imponerse a individuos concretos es
necesaria la individualización.

Por último, se afirma que la pena está dirigida hacia LA PREVENCIÓN DEL
DELITO, entre lo que se reconoce la de prevención general en tanto constituye una
amenaza dirigida a disuadir a los miembros de una colectividad para que se
abstengan de delinquir; y la especial, dirigida al propio autor para que no reincida
en actos delictivos.

d. Enfoque constitucional en contra de la pena de muerta

Para este enfoque constitucional donde el Perú es parte de diversos patos, se tiene a
la Convención Americana sobre Derechos Humanos que sustenta, de forma radical,
criterios abolicionistas sobre la pena de muerte. Estos criterios nutren todas las
actividades tanto de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos como de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos.

La Corte, de acuerdo con la Convención Americana, tiene competencia


“contenciosa o jurisprudencial” y “consultiva”. Dentro de su función contenciosa le
compete conocer (y resolver) cualquier caso sobre la interpretación y aplicación de
las disposiciones contenidas en la Convención (artículo 62.1 y 62.3).

Mediante la competencia consultiva la Corte atiende consultas, de los Estados


miembros de la Organización (OEA) y de la Comisión entre ellos el Perú, sobre la
interpretación de lo preceptuado en la Convención Americana y en otros tratados
que protejan derechos humanos y sobre “la compatibilidad entre leyes internas de
los Estados miembros y los instrumentos internacionales protectores de derechos
humanos”.

La Corte, además, en los asuntos que esté conociendo, puede disponer las medidas
provisionales que considere pertinentes en casos de extrema gravedad y urgencia, y
cuando se haga necesario evitar daños irreparables a las personas, como en el caso
de la pena de muerte. Si se tratare de asuntos que aún no están sometidos a su
conocimiento, podrá actuar a solicitud de la Comisión.

Bien puede afirmarse que toda esta labor de la Corte constituye una muy importante
fuente de derecho internacional. Además, es oportuno puntualizar que los fallos de
la Corte, como ya se ha afirmado, son definitivos e inapelables incluso el Perú fue
requerido para dejar sin efecto diversas resoluciones contra los derechos humanos.

En relación con la pena de muerte, la Corte Interamericana ha ejercido su


competencia contenciosa y consultiva en diversos casos, en cuyas resoluciones ha
plasmado lineamientos muy exactos sobre la aplicación de esta pena y sobre las
restricciones a que debe sujetarse su empleo. Los jueces, por su parte, han emitido
importantes “votos particulares”. En los procesos concernientes, la Corte ha
examinado, con toda acuciosidad, como puntos centrales —no los únicos—, en
primer lugar, el “DERECHO A LA VIDA”, postulado como derecho fundamental
de la Convención Americana, que establecen acotaciones bastante rigurosas para el
tratamiento de la pena de muerte. Sus sentencias han tenido repercusiones jurídicas
trascendentes tanto a nivel judicial como legislativo de los Estados parte.

Para entender el enfoque constitucional, primero debemos entender cuál es el


contexto dentro del cual nos encontramos. Perú es parte del Pacto de San José de
Costa Rica, conocido mundialmente como la Convención Americana sobre
Derechos Humanos y éste en su artículo 4, que se refiere al derecho a la vida y
como los convenios referentes a derechos humanos están al nivel de la constitución
es necesaria la interpretación constitucional desde fuentes internacionales que se
suscribieron siendo mucho más, mucho más que el Estado peruano a través de
sentencias del Tribunal Constitucional asume la postura que el Perú es protector de
los derechos humanos y no permite la aplicación de la pena de muerte.
e. Casos Peruanos de pena de muerte

e.1 El Monstruo de Armendáriz

A fines de los años cincuenta conforme a información del (El Comercio , 2017, pág.
27), Jorge Villanueva, de unos 35 años, fue condenado a pena de muerte por el
secuestro, violación y asesinato de Julio, un niño de 3 años y medio. Este caso, uno
de los más emblemáticos en el Perú, es conocido como el del ‘Monstruo de
Armendáriz’. El fusilamiento de Villanueva ocurrió la madrugada del 12 de
diciembre de 1957, tres años después de ocurrido el crimen, en la entonces
Penitenciaría de Lima. El pelotón de la Guardia Republicana estuvo encargado de
dispararle.

Los críticos de la sentencia de muerte decían que la culpabilidad de Villanueva se


basó solo en el testimonio de un vendedor, quien se desdijo más de una vez. Como
única prueba, se mostró una moneda de 20 centavos con la que el supuesto violador
habría pagado para comprar un turrón al niño. Hace algunos meses, el presidente del
Poder Judicial, Duberlí Rodríguez, señaló que podría existir una absolución
póstuma para Villanueva. “Habría sido una injusta condena. Un error judicial
irreparable, pero que moralmente sí podríamos reparar”, indicó Rodríguez.

Los últimos dos condenados a pena de muerte en el país fueron Esteban Martínez
Romero y el ex suboficial FAP Julio Vargas Garayar. Martínez fue fusilado en El
Frontón en 1977 por haber asesinado a un policía y a dos civiles. Vargas fue
ejecutado dos años después, en 1979, acusado de traición a la patria por realizar
actos de espionaje en favor de Chile.

e.2 Ciudadano Chino que el TC niega extradición

Conforme a (Andina Noticias, 2014, pág. 10) El Tribunal Constitucional (TC)


resolvió negar la extradición del ciudadano chino Wog Ho Wing por considerar que
podría afrontar la pena de muerte si es procesado en su país.

A través de un comunicado de prensa, el TC pide al Estado peruano que se abstenga


de extraditar a Ho Wing a la República Popular China por tratarse de un Estado que
no ha demostrado que garantice la tutela real del derecho a la vida, pues permite
ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias

El TC señala que en este caso no resulta procedente la extradición del demandante,


puesto que no se cumple con el principio de reciprocidad, toda vez que los delitos
por los cuales se le pretende extraditar no se encuentran reprimidos en el Estado
peruano con la pena de muerte.

Consecuentemente, sigue el comunicado, el Estado peruano debe cumplir con su


obligación de juzgar al ciudadano Won Ho Wing, de conformidad con lo
establecido en el Tratado de Extradición entre la República del Perú y la República
Popular China.

En los fundamentos de su sentencia el TC precisa que en el Derecho Internacional


se acepta que la obligación de extraditar en algunos casos no es de cumplimiento
obligatorio e ineludible, toda vez que su cumplimiento se encuentra sujeto a
límites derivados de la protección de los derechos humanos.
III. CONCLUSIONES

- No tiene finalidad jurídica la pena de muerte debiendo utilizarse otros medios de


sanción, a raíz de la humanización del derecho

- Se tiene que restringir el uso de la violencia en la vida cotidiana de la población si


se aprueba la pena de muerte no sería más fácil eliminar la tenencia ilícita de armas
para la defensa.

- El derecho y la sociedad avanzo superando los cánones de venganza y


estableciendo límites para la violencia que un día se creyeron infranqueables.

- Es evidentemente que la pena de muerte se trata de un castigo inhumano pero


menos admisible es todavía que ese castigo se aplique de forma discriminatoria y
que algunos países sigan aplicándola

- La pena de muerte nos puede llevar a errores en el caso de imputación y


condenando a personas inocentes

- La pena de muerte es la forma menos eficiente de utilizar los recursos obtenidos con
el dinero de los contribuyentes en el pago de impuestos.
IV. Bibliografía
Amnistia Internacional . (2018). Informe sobre la pena de muerte. España: Amnistia Internacional.

Andina Noticias. (2014). TC niega extradición de ciudadano chino que enfrentaría pena de muerte
en su país. Andina Noticias, 5.

APRODEH. (13 de febrero de 2016). Asociación de Derechos Humanos Aprodeh. Recuperado el 19


de abril de 2019, de http://www.aprodeh.org.pe/pena-de-muerte-por-que-no-es-posible-
aplicarla-en-el-peru/

Ayuda en Acción . (02 de abril de 2018). Ayuda en Acción . Recuperado el 19 de abril de 2019, de
https://ayudaenaccion.org/ong/blog/solidaridad/pena-de-muerte/

El Comercio . (2017). El moustro de Almendáriz. El Comercio , 25.

Islas de González Mariscal, O. (2018). LA PENA DE MUERTE EN EL MARCO DE LOS CRITERIOS.


México: Unam .

Organización de Estados Americanos OEA. (20 de enero de 2015). Actualidad Internacional .


Recuperado el 19 de abril de 2019, de https://www.dw.com/es/la-cidh-insta-a-
pa%C3%ADses-de-la-oea-a-abolir-la-pena-de-muerte/a-17987692

Organización de Naciones Unidad ONU. (11 de diciembre de 2017). NOTICIAS DE LA ONU.


Recuperado el 19 de abril de 2019, de https://news.un.org/es/story/2016/10/1366381

Pérez Legón, D. (2014). las teorías sobre la pena. Cuba: Instituto de Ciencias Jurídicas de Puebla A.
C.

Torregrosa Lorca, C. (2012). La pena de muerte. España : Ies Benejuzar.