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CARTA DE PORTE O CONOCIMIENTO DE EMBARQUE

Historia

ANTECEDENTES

Tuvo Su origen en las costumbres de los comerciantes italianos de la Edad Media y


se difundió por el sur de Francia y España. Dada la característica que asumió en su
forma primitiva (carta abierta), el más interesado en la emisión de la misma fue el
propio porteador, para descargo suyo ante el destinatario de los efectos.

Con el tiempo, y dadas las complicaciones del contrato de transporte, se empezaron


a emitir dobles y triples ejemplares del documento, de modo que las partes
intervinientes en el contrato tuvieran la prueba del mismo y la constancia de sus
condiciones.

En Francia, la lettre de voiture representa el título del contrato celebrado por el


remitente de la mercadería y el porteador. En España, la doctrina considera que la
expedición de la Carta de Porte es de carácter facultativo. El documento puede o no
ser emitido, según la voluntad de las partes. Es práctica aceptada que el remitente
pida al porteador la emisión de la carta, ya que el uso la ha consagrado como
documento justificativo que, a la vez, garantiza los derechos del cargador. (1)

La Carta de Porte era una carta que enviaba el cargador también llamado
remitente, dueño de la mercancía, al destinatario o beneficiario. Esta carta la expide
el cargador dándose la al transportista, después ésta es entregada al destinatario
como comprobante de la mercancía.

La Carta de Porte tuvo su origen en las costumbres de los comerciantes de Italia


durante la Edad Media. Paralelamente se propagó su uso por el sur de Francia y
España. En sus inicios eran los transportistas lo más interesados en contar con un
instrumento que los ayudara a descargar las mercancías en conformidad; es decir,
originalmente la Carta Porte era pues un documento unilateral; redactado solo por
el remitente, quien entregaba al porteador juntamente con los efectos transportados,
en forma de papeleta o carta abierta; vale decir, una relación o lista detallada de los
objetos a transportar.

La Carta contenía las condiciones del contrato, detallaba la mercadería,


señalaba la procedencia y el destino, las personas intervinientes, y las condiciones
de entrega. Con este documento el destinatario podía comprobar que su carga lo
recibía conforme.

Posteriormente, con el crecimiento del comercio y sus complicaciones se comenzó a


emitir dos o hasta tres ejemplares del documento para que todas las partes
intervinientes dentro del contrato contaran con su sustento; es decir, una constancia.
La Carta se llamaba en ese entonces Lettre de Voiture (carta de carro). A la vez se le
entregaba un recibo de parte del transportista al cargador, llamado Bulletin de
Chargement. (Boletín de Cargamento).

La promulgación de la Ley de 1853 en Francia, de tráfico ferroviario, reglamentó la


Carta de Porte de la siguiente manera: se debía emitir en varios ejemplares, el
remitente o cargador debía hacer una declaración de expedición; el transportista
según la ley debía expedir un recibo denominado Recepisse o recibo de mercaderías
contra entrega de la mercadería. (2)

CONOCIMIENTO DE EMBARQUE

Conocimiento de embarque

En la antigüedad este documento no era necesario ya que generalmente el naviero,


armador, capitán y propietario de las mercancías eran una sola persona con lo que
las mercancías eran acompañadas por el comerciante; es por esto que todavía no se
veía la necesidad del uso de un instrumento como el Conocimiento de Embarque.
Recién con el desarrollo del comercio marítimo, el aumento de las diferentes
actividades comerciales, aumento de capacidad de las embarcaciones, desarrollo de
empresas navieras, así como el nacimiento del transporte de carga propiamente
dicho (es cuando el propietario deja de viajar con sus mercaderías encargando la
custodia y transporte a un tercero-porteador) obligó previo a la existencia y
evolución de otros documentos, al nacimiento del Conocimiento de Embarque.

Si bien no existe acuerdo sobre la fecha en que por primera vez el conocimiento,
como tal, se menciona en una ley sí parece que su primera regulación con cierto
detalle se contiene en la Ordennance touchant la Marine de 1681.

El Conocimiento de Embarque data del año 1737 en donde las Ordenanzas de


Bilbao reglamentaban el uso de este título valor. Este documento que era la mayor
legislación marítima en la península ibérica lo definía del siguiente modo: "El
conocimiento es una obligación particular que un capitán o maestro de navío otorga
por medio de su firma, a favor de un negociante que ha cargado en sus navíos alguna
mercadería u otras cosas para lIevarlas de un puerto a otro, constituyéndose a
entregarlas a la persona que se expresó en el conocimiento que a su orden o a la del
cargador por el flete concertado antes de cargarse"(2):

Durante la evolución del Conocimiento de Embarque, comenzó a


generalizarse la utilización de documentos para formalizar el contrato de transporte
y, a su vez, dejar constancia escrita de la puesta a bordo de la carga, así como también
de las condiciones, cantidad y calidad de las cosas embarcadas.

No solo vemos el origen del Conocimiento de Embarque en las Ordenanzas de Bilbao


sino también en los instrumentos utilizados por los navieros de la época, en el siglo
XIII por ejemplo: El cartolario "Cartulario: palabra proveniente del latín
Chartularium, de Chartula, escritura pública. Es decir, el manifiesto de carga en su
primera acepción"(3) que era un cuaderno el cual se utilizaba para anotar todas las
mercancías cargadas a la nave. Durante esta época se percibe que los comerciantes
cuentan ya con representantes en el destino y ya no es necesario la usual compañía
de antes, factores como este llevan a la creación del Cartolario.

Estatutos de la época como Tablas de Amalfi, Estatuto de Marsella, Ordenanza de


Aragón y Consulado del Mar, dan fe de la existencia del cartulario. Normalmente,
era un oficial llamado "escribano" (personas dotadas de funciones notariales
otorgando fe pública a sus anotaciones) el encargado de anotar tal cual lo indica los
comerciantes o clientes que mandaban mercancías. Luego, fue el capitán del mismo
barco quien se encargó de esta tarea. De esta manera, el mismo capitán tomaba la
responsabilidad de transportar la mercancía y entregarla al destinatario señalado en
la carta.

Los comerciantes adquirieron la costumbre durante los siglos XV y XVI de mandar


lo que se llamaba una "carta de aviso" al destinatario detallando la mercancía, pero
que no legitimaba a la persona frente al porteador a recoger el envío, lo cual a veces
podía causar problemas debido al fraude. Esto se explica por qué el recibo o carta de
aviso quedaba en las manos de los expedidores o cargadores, éstos lo hacían del
conocimiento de los consignatarios a través de guías, muy parecidas a las utilizadas
en el transporte terrestre, los que se prestaban fácilmente para hacer fraudes a los
terceros, por lo que se tuvo que combinar ambos, con lo que nació el Conocimiento
de Embarque.
También durante el siglo XVI, época de los grandes descubrimientos, era costumbre
el uso de simples recibos de las mercancías. Estamos hablando desde el
Descubrimiento de América en 1492 hasta 1590.

Fue así como alrededor del siglo XVII, se produjo una fusión entre el documento del
escribano y el del capitán con las cartas de aviso que el cargador remitía al
destinatario y que dio como resultado el actual título de transporte circulante.

A partir de ese momento además de la función probatoria inicial, se articuló la


función legitimatoria del Conocimiento de Embarque; para luego a finales de siglo
XVII nacer el principio de representatividad del conocimiento de embarque,
posibilitando así la transacción de las mercaderías sobre la base del documento al
que se agrega la cláusula a la orden, pero esta característica fue debatida durante los
siglos XVII y XVIII.

Con la presencia del incremento del comercio mundial durante el siglo XIX, el
Conocimiento de Embarque adquiere fuerza como nunca antes en la historia. La
misma revolución industrial que lleva al crecimiento del comercio, obliga a este título
estar presente en las propias leyes prueba de ello es el Código de Napoleón.

Se logra un consenso en la adopción de las Reglas de La Haya a través del Convenio


Internacional de Bruselas para la Unificación de Ciertas Reglas en Materia de
Conocimientos de Embarque, del 24 de agosto de 1924 entre otras. Con este
documento ya se constata esfuerzos internacionales para unificar esta legislación
que hasta la fecha se están realizando.

A partir de fines del siglo pasado se está tratando de unificar internacionalmente este
documento para lograr un mayor beneficio para ambas partes, es decir el
transportista y el cliente. Hoy en día nadie discute la importancia del Conocimiento
de Embarque.

A pesar de la peculiar naturaleza jurídica del Conocimiento de Embarque y debido a


la gran velocidad con que avanza la tecnología en la comunicación electrónica que
vienen siendo utilizados en el sector marítimo, integrándola así a la negociación
rápida que caracteriza al transporte marítimo se espera que en un futuro próximo
pueda llegar a ser sustituido por medios electrónicos para lo cual ha forzado a las
organizaciones internacionales, gubernamentales y no gubernamentales a estudiar
la idea de implementar reglas que regulen la documentación de transmisión de datos
por vía electrónica. Sin embargo, diversos autores son de la opinión que el hecho de
que sea requerida la tenencia legítima del Conocimiento de Embarque para obtener
la mercancía del porteador o transportista en el puerto de destino, hace muy difícil
un reemplazo por tal procedimiento electrónico. (1)
CARTA DE PORTE O CONOCIMIENTO DE EMBARQUE

1. CONSIDERACIONES PREVIAS

Al estudiar los títulos de crédito conocimos, la existencia de los llamados ‘títulos


representativos de mercaderías, caracterizados por no representar un valor
dinerario, sino una mercadería determinada: carta de porte, conocimiento de
embarque y certificado de depósito.

En ese sentido la Carta de Porte y el Conocimiento de Embarque son concebidos


en nuestra legislación como títulos de Crédito de los denominados “representativos
de mercaderías”, es decir que acredita la propiedad sobre mercaderías (y no
representa una cantidad de dinero en efectivo como otros títulos de Crédito), estas
mercaderías son trasportadas a grandes distancias (por territorio nacional o
internacional), ya sea por vía terrestre o aérea (Carta de Porte), o por vía marítima
(Conocimiento de Embarque).

Con el tiempo han evolucionado y han adquirido características esenciales de


títulos valores, de un carácter negociable, es decir son suficientes para legitimar el
derecho literal y autónomo que en ellos se incorpora. Pero no sólo es esencial el ser
negociable o convertible, sino también debe proporcionar seguridad, en cuanto a la
entrega de la mercadería al destinatario correcto, que garantice también a la persona
que transporta la mercancía, etc.

Para dar una definición general de estos tipos de Títulos de Crédito y tomando
en cuenta que son documentos cuya función es el transporte de mercaderías, se toma
la definición que da el Reglamento del Código Aduanero Unificado Centro
Americano:

Artículo 3. Documento de transporte: Es el que contiene el contrato celebrado


entre el remitente y el porteador para transportar mercancías por vía marítima,
terrestre o aérea o una combinación de estas (multimodal).

Como se puede analizar dicho cuerpo normativo centroamericano, da a la Carta


de Porte o Conocimiento de Embarque un carácter de documentos de transporte, sin
hacer distinción entre ambos conceptos, simplemente se limita a definir en manera
genérica un documento cuya función es transportar mercaderías, pero asimismo se
infiere de la misma definición la existencia de títulos que representan mercaderías
transportadas por vía marítima (Conocimiento de Embarque), terrestre o aérea
(Carta de Porte), dando incluso la posibilidad de que exista una tercera categoría que
resulta de una forma de transporte mixto de las mercaderías, dicha categoría no se
encuentra regulada en nuestro Código de Comercio.

2. UBICACIÓN DEL TÍTULO

La Carta de Porte o el Conocimiento de Embarque son títulos cuya vinculación


hace que se encuentran regulados de manera conjunta tanto en nuestro Código de
Comercio como en la doctrina. Se desprende de las consideraciones anteriores que
la diferencia fundamental entre estos dos títulos, es la vía que se utiliza para
transportar las mercaderías; a saber la carta de porte se utilizará para amparar
mercaderías transportadas por vía terrestre o aérea, y el conocimiento de embarque
se utilizará para amparar mercaderías transportadas por vía marítima.

El código de comercio en Guatemala los norma del artículo 588 al 590. Estos
títulos están ligados a la actividad de transportación de mercaderías y constituyen
instrumentos que facilitan las relaciones jurídicas que devienen de esa función
económica. Es decir que la función primordial de la Carta de Porte y el Conocimiento
de Embarque es representar la propiedad de las mercaderías por él amparadas, para
que sean transportadas por cualquiera de las vías posibles, variando únicamente su
nombre en función de la vía por la cual sean transportadas las mercaderías, como se
determinó anteriormente. Además dichos títulos otorgan al tenedor el derecho a
reclamar al obligado la entrega de las mercaderías por él representadas, como
consecuencia de su transportación.

En nuestro Derecho guatemalteco el motivo por el cual se les unificó a estos dos
títulos en uno sólo, al tratarlos en el Código de Comercio vigente fue mediante la
“Sinonimia Legal”: por intervención del Maestro mexicano Raúl Cervantes Ahumada
coautor de dicho Código, que viene a ser una variante con relación a los sistemas
tradicionales en donde eran títulos diferentes.

Nuestro Código de Comercio disciplina únicamente estos títulos, en sus dos


variantes, cuando el trasporte de mercaderías ya sea por vía terrestre, aérea o
marítima se hacen dentro del tráfico nacional; ya que para el tráfico internacional de
mercaderías la misma ley dice que se regirán por las leyes aduaneras. Ello nos hace
pensar que dadas las condiciones de nuestro país, sobre todo de orden geográfico, es
poco posible que funcionen los conocimientos de embarque en el terreno de la
práctica; quedando únicamente como viable y de factible realización, la carta de
porte.
3. CARACTERÍSTICAS

Debido a que esto títulos acreditan un derecho de propiedad sobre las


mercaderías objeto del transporte, su negocio subyacente es precisamente un
contrato de transporte que muchas veces no consta en un documento escrito; de
manera que, los títulos que se estudian funcionan como instrumento causal, sobre
todo porque describe los elementos que se toman en cuenta para concertar un
contrato de transporte. En razón de lo anterior, se pueden dar las siguientes notas
distintivas:

a) Por ser título representativo, la posesión de él supone la propiedad de la


mercadería representada, dando al tenedor el derecho de reclamar del obligado la
entrega de las mercaderías;

b) Con el título se puede lograr la transferencia del dominio sobre las mercaderías,
porque él las representa,

c) Todo el tráfico jurídico al que se quiera someter las mercaderías u objetos


transportados, se pueden hacer por medio del título.

ELEMENTO
Elemento Personal:
a) El Transportador, Porteador o Fletante: es la persona individual o jurídica que se
dedica al negocio del transporte permanente, mediante una concesión,
autorización o permiso estatal autorización o permiso estatal. Es el sujeto que
crea la carta de porte o el conocimiento de embarque. El artículo 817 del Código
de Comercio contempla la responsabilidad del porteador el cual responde por
los daños causados por él.

b) El Cargador: es el que por cuenta propia o ajena entrega al consignatario o


destinatario o porteador la conducción de las mercaderías.

c) Consignatario o Destinatario: Es quien ha de recibir las mercaderías


trasportadas y a cuya orden, se expide la carta de porte o el conocimiento de
embarque, si es que tales títulos se crean a la orden, ya que pueden ser también
al portador.

Por lo que se puede decir que en este tipo de título de crédito la relación puede ser lineal o
triangular, dado que pueden intervenir solo dos (cuando uno reúne dos figuras) o bien las
tres partes.
Fletante

Fletante

Cargador y Destinatario

Destinatario Cargador

Elementos reales:
Constituido por la mercadería objeto de transporte y el precio fijado por el porteador o
fletante.

REQUISITOS:
Debe de contemplar los establecidos en los artículos 589 y 590 de Código de comercio.

a) Nombre del título: carta de porte o conocimiento de embarque


b) Nombre y domicilio del porteador
c) Nombre y domicilio del cargador
d) Nombre del destinatario y domicilio o la indicación de que es al portador
e) Descripción detallada de las cosas por transportar
f) Indicación del flete, gastos de transporte, tarifas aplicables y si han sido pagados o son
por cobrar
g) Expresar los lugares y fechas de salida y destino
h) Indicación del medio de transporte
i) Si el transporte se hace por un vehículo determinado, debe identificársele
j) Las bases de cómo se determinan las responsabilidades del transportador en casos de
pérdidas o averías
k) Pactos acordados por las partes dentro de la autonomía del voluntad.

Si medio un tiempo entre el recibo de las mercaderías por el transportador y su embarque,


el instrumento debe contener:

a) Expresar que la mercadería se recibe para embarque


b) Lugar de guarda de las mercaderías mientras se embarcan
c) Plazo en que debe embarcarse
CIRCULACIÒN y TRANSMICION:
Dos son las formas de circulación propias de la carta de porte y de conocimiento de
embarque: a la Orden y al Portador. Circulan como títulos a la orden si se expiden a favor
de persona determinada o, establece la ley, se expresa “el nombre y el domicilio de la
persona a cuya orden se expide. Serán títulos al portador si contienen la indicación
correspondiente, es decir, la de ser el título al portador; así mismo, el consígnate puede
trasmitir a un tercero el derecho principal y las accesoria por medio de endoso y por la
entrega manual del título, o bien si el titulo fue extendida al Portador, esta se transmite por
la entrega del mismo.
Ejemplo de Carta de Porte terrestre
Ejemplo de embarque electrónico
Carta de Porte Aéreo
Bibliografía
Historia:

CARTA DE PORTE – (1). Montoya Manfredi, Ulises (2004) Derecho Comercial. 10ª
Edición, Editorial Grijley, pp. 366-367

(2). PAG 539-540 ,TRATADO DE DERECHO MERCANTIL TOMO II GACETA


JURIDICA(2004),TITULOS VALORES,