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2.

Identifica los factores protectores y los factores de riesgo de la conducta


suicida en el caso de Laura, atendiendo a lo expresado en el caso y a la
documentación aportada por el manual de atención de la Alcaldía de Medellín
(2015) – páginas 19 a 24.
Para ello, completa la siguiente tabla diferenciando y justificando cada uno de
los factores específicos.

Los factores de riesgo de la conducta suicida en este caso dependen de


componentes tanto biológicos como ambientales, este tipo de elementos
permiten la evaluación del riesgo suicida en el caso específico de Ana.
Como factores predisponentes en el caso de Ana relacionados con las cifras
sociodemográficas, se evidencia una prevalencia de suicidio en mujeres entre
los 45 y 59 años de edad, por lo que su edad la hace pertenecer al grupo
poblacional de riesgo evidenciado según las estadísticas.
Otros factores son los de riesgo clínico evidenciados en el caso de Ana, los
cuales están asociados a su diagnóstico con depresión mayor recurrente y
grave, por tanto, es congruente con las características del caso relacionadas con
sentimientos de tristeza, ansiedad, desesperanza, impotencia, culpa, un
desempeño laboral pobre y la pérdida de una relación interpersonal
importante (padre). También se encuentran los factores de riesgo relacionados
con la personalidad y características psicológicas de Ana como son la poca
confianza en sí misma, deficientes habilidades para la toma de decisiones y para
resolver problemas, baja autoestima, una visión pesimista del futuro, no emplea
adecuadamente el tiempo libre, no posee una comunicación asertiva con su
esposo y su autoeficacia en el ámbito laboral se evalúa de forma negativa,
pensamientos automáticos negativos, atribuciones y expectativas también muy
negativas.
Así mismo se puede establecer como factores de riesgo los traumas en la
infancia como en el caso de Ana que fue educada por una madre muy exigente
y perfeccionista que no le permitió espacios de ocio y juego propios para una
niña, tuvo traumas psicológicos y ambientes estresantes de niña por una
exigencia constante para convertirse en el ama de casa perfecta
Otro factor de riesgo importante para resaltar se puede enmarcar en los eventos
estresantes que desbordan los recursos psicológicos de Ana, como son los
problemas afectivos con su esposo, las críticas de su madre, los inconvenientes
laborales, la muerte de padre y hermano, lo que a su vez la lleva a invalidar su
desempeño como figura materna de dos hijos pequeños. Por tanto, estos
factores estresantes pueden incidir en la conducta suicida debido a que colocan
a Ana en el rango de persona vulnerable.
Los factores protectores entendidos como aquellos que atenúan la posibilidad
de que se presente la conducta suicida siendo una oportunidad para personas
vulnerables como Ana se dividen en 3; factores personales, familiares y sociales.
Dentro de los factores protectores personales se puede evidenciar una
autoevaluación positiva que Ana hace al considerarse trabajadora y responsable,
por lo que asume o acepta que necesita apoyo profesional, lo busca como ha
ocurrido anteriormente con su proceso de terapia psicológica y trata de buscar
soluciones a través de decisiones como las salidas con sus amigas, logro
significativo en el anterior proceso terapéutico. Dentro de los factores
protectores familiares en el caso de Ana se evidencia principalmente, que
cuenta con redes de apoyo como son sus hijos que le preguntan cómo se siente
antes de ir al colegio, un esposo con el que si bien no hay una comunicación
asertiva, él integra una red de apoyo que abarca incluso el ámbito laboral, en la
medida en que cuando ella no se siente capaz de asumir sus responsabilidades
relacionadas con atender a los proveedores, su esposo es quien las asume; por
último se encuentra la madre que a pesar de ser bastante crítica y exigente, se
muestra afectuosa y colaboradora en lo que Ana necesite como ella misma lo
describe. Los factores protectores sociales que se pueden evidenciar en el
caso de Ana estarían relacionados con su vinculación laboral la cual a pesar de
sus inconvenientes aún sostiene, la utilización que hace Ana de las instituciones
de salud o profesionales que le brinden apoyo como lo hizo en el pasado con su
proceso terapéutico y su decisión de retomarlo nuevamente al sentirse
desbordada por su estado de ánimo depresivo.
Esta cuestión tiene una puntuación de 1,25 puntos del total de 5 del taller, y los
criterios de evaluación son:

c) Se han identificado adecuadamente los factores de protección y de riesgo


de la conducta suicida del caso, atendiendo a la documentación presentada y
recomendada por la Alcaldía de Medellín (2015) (máximo 0.75 puntos).
d) Se ha identificado adecuadamente los factores de protección y de riesgo
de la conducta suicida del caso, atendiendo a la información expresada en el
mismo (máximo 0.50 puntos).

4. Además de la estrategia terapéutica llevada a cabo por el psicólogo


tratante del caso acerca del riesgo suicida, por favor describe cómo
complementarías el proceso de intervención, basándote en lo comentado en
clase y/o en los procedimientos y pasos consecutivos recomendados en el
manual de atención de la Alcaldía de Medellín (páginas 31 a 38), incluyendo la
notificación al sistema de vigilancia en salud pública si lo consideraras necesaria,
y justificando en todo momento tus respuestas.

La estrategia terapéutica usada en el tratamiento de Ana como se resume fue


exitosa y estuvo basada en el entrenamiento de habilidades para disminuir la
desesperanza y aumentar el estado de ánimo positivo, así mismo se enfatizó en
la reestructuración cognitiva con el fin de modificar los sesgos y los
pensamientos automáticos; las técnicas cognitivo-conductuales fueron muy
apropiadas para el diagnóstico de Ana. Por lo anterior las siguientes ideas
propuestas frente al caso no pretenden invalidar el proceso terapéutico llevado
por Ana sino complementarlo, algunas ideas para integrar el proceso de
intervención de Ana serían:

● Realizar una Hoja de crisis para que Ana pueda identificar el momento
justo de su propios momentos de riesgo, planeando así las acciones o
actividades que puede hacer cuando esté en las situaciones de más
explosión emocional e identifique la emoción (describirla) y reelabore su
malestar, dentro de estas acciones se debe identificar la actividad que le
posibilite salir del subidón emocional ya sea cantando, una ducha, hacer
mandalas, etc. Así podrá focalizar la atención en un repertorio conductual
que la relaje. Tener en cuenta que las acciones deben ser opuestas a la
emoción orientadas a la conducta no a los pensamientos.
● Es importante abordar un modelo de entrenamiento de habilidades que
le permitan ser asertiva, enfatizando en entrenar en habilidades de
regulación emocional, efectividad interpersonal y tolerancia al malestar,
las cuales pueden ser complementarias al entrenamiento de habilidades
propuestas en su proceso de intervención.
● La estrategia de un análisis en cadena de toda la secuencia que
antecedió el comportamiento negativo y así mismo las secuencias de
acciones posteriores que permitan reelaborar o explicar la conducta,
siempre orientada a la solución del problema, generando así un análisis
de soluciones y tomando perspectiva del pensamiento negativo, dando
paso a una reestructuración cognitiva.
● También se puede desarrollar por parte del terapeuta un control de
contingencia debido a que es probable que el medio de Ana este
reforzando su conducta depresiva, así que, mediante psicoeducación se
trabajaría con su familia, especialmente con su esposo que se molesta
con ella por las salidas con sus amigas y la madre que la frustra con sus
exigencias.
● Como el riesgo de suicidio en Ana es bajo, atendiendo a que si bien tiene
pensamientos suicidas no hay ningún plan para llevarlo a cabo, se podrían
desarrollar actividades en terapia como: Elaborar una lista de razones
para salir de la depresión y seguir viviendo, el chantaje emocional a
través de los hijos podría ser muy eficiente, usando frases como “Es alta
la probabilidad de que tus hijos también puedan pensar que no desean
vivir”.
● La discusión cognitiva de las ideas suicidas, partiendo de la
importancia de desdibujar el mito y tabú alrededor del suicidio,
convirtiéndolo en un tema que se puede abordar con total naturalidad es
realmente importante, a través de este tipo de discusiones se podría
rebatir los pensamientos negativos presentes en su conducta según los
principios de la Discusión Cognitiva. Los pensamientos a discutir serían
del estilo de: “soy una inútil”, “todo me desborda”, “esto no va a cambiar
nunca”, “no quiero vivir”.
● La estrategia de proyección temporal con refuerzo positivo también
podría ayudar significativamente en el proceso de Ana, se le pedirá que
cree una imagen de sí misma dentro de un año, de cómo se ve a sí misma
finalizada la terapia, con todas las estrategias aprendidas y su situación
mejorada. El objetivo es crear una imagen que actúe como refuerzo
positivo de la terapia para momentos de gran desesperanza, que además
sirve para aumentar la motivación hacia la terapia.
● Se debe tener en cuenta dentro de las alternativas y mecanismos usados
en terapia la movilización de los recursos emocionales, personales,
sociales con los que cuenta Ana, con su red social y familiar de apoyo
a través de la psicoeducación se involucra a la familia como puente y
soporte dentro del proceso de intervención, por tanto, deberán ser
orientados e informados permanentemente, tanto de la evaluación del
riesgo de suicidio como del plan de atención. La familia de Ana participa
del cuidado y favorecen el proceso de referencia y contrarreferencia.
● La notificación al sistema de vigilancia en salud pública hace parte
del proceso debido al diagnóstico de Ana con trastorno de depresión
mayor, recurrente y grave, clasificados como pacientes de riesgo según
datos demográficos y el protocolo de vigilancia en salud pública del
ministerio de salud y protección social, el cual claramente nombra como
factores de riesgo para intento de suicidio el ser mujer y tener un
diagnóstico psiquiátrico, más específicamente tener depresión mayor.

Esta cuestión tiene una puntuación de 1,25 puntos del total de 5 del taller, y los
criterios de evaluación son:
c) Los procedimientos de intervención identificados corresponden a aquellos
comentados en clase y/o a los recomendados en el manual de atención de la
Alcaldía de Medellín (máximo 0.75 puntos).
d) Se han identificado procedimientos de intervención adecuados al caso
que complementarían la establecida por el psicólogo tratante (máximo 0.50
puntos).