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EJÉRCI

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ELCONFLICTOARMADOENLASREGI ONES
REGI
ÓNCENTROOCCIDENTAL
I
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SIÓN
Comandante Ejército Nacional de Colombia
Mayor general NICACIO DE JESÚS MARTÍNEZ ESPINEL

La defensa y seguridad de la Nación es el propósito permanente del Ejército Nacional;


desafío mayúsculo si se tiene presente que cada región del territorio colombiano, se
caracteriza por circunstancias geográficas, socio-históricas, políticas y económicas
diferenciadas, que hacen particulares las acciones y afectaciones causadas por los grupos
armados organizados. Frente a estos retos, el Ejército Nacional ha venido adecuando sus
capacidades, medios técnicos y humanos; así como, fortaleciendo los procesos de
instrucción, entrenamiento y operaciones, orientados el respeto por el derecho
internacional de los derechos humanos y al cumplimiento del derecho internacional
humanitario.

En el escenario actual de pos acuerdo, la institución militar tiene como prioridad preservar
y fortalecer su legitimidad. Por ello, ha venido coadyuvando los esfuerzos del Sistema
Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición -SIVJRNR-, a través de diversas
realizaciones, la que se presenta aquí es una de ellas. Esta publicación, hace parte de la
colección denominada “Ejército Nacional: el conflicto armado en las regiones”.
Desarrollada con la prestigiosa Universidad del Rosario, a partir de un profundo trabajo
investigativo, que aporta al esclarecimiento de la verdad, la justicia y la reparación integral
de las víctimas, desde una perspectiva directa del conflicto armado.

Al efecto, en el año 2016 articuló grupos interdisciplinarios en cada una de unidades


operativas mayores; sumando 67 profesionales, entre sociólogos, antropólogos,
psicólogos, historiadores, politólogos, abogados y archivistas. Quienes, junto con el apoyo
del personal activo y de la reserva, extractaron material de archivo oficial, bibliográfico y
entrevistas de la Fuerza, para sustentar su análisis objeto de investigación. Por ende, estas
publicaciones reflejan diversas interpretaciones disciplinares del conflicto, que
corresponden a las diferentes regiones de Colombia.
Como todo proceso, la colección es solo un paso en la comprensión de este fenómeno y
sus fases en Colombia; no pretende ser exhaustiva, sino aportar a la construcción de la
verdad y la memoria histórica de lo ocurrido recientemente en cada región. A la diversidad
disciplinar y regional, se suma para la interpretación del conflicto, la caracterización
incluyente de los investigadores, dado que en un 80% el grupo de profesionales lo
conformaron jóvenes recién egresados y un 53% mujeres. Así, el Ejército Nacional se hace
partícipe de las narrativas históricas y otras expresiones democráticas que contribuyen a la
reconciliación nacional.

De tal suerte, que estas publicaciones académicas, resumen un importante esfuerzo


institucional, que desde el año 2012 se inició en la otrora Jefatura de Derechos Humanos y
Derecho Internacional Humanitario y hoy continua en el Departamento Jurídico Integral
CEDE11. La colección conformada por nueve (9) productos académicos, se orientó a
presentar un bosquejo sobre los desafíos planteados a la Fuerza por la complejidad del
conflicto, en cada una de las ocho (8) divisiones territoriales del Ejército Nacional y la región
del Catatumbo como número adicional. Para su mejor comprensión, se ha agrupado en
tres volúmenes, de la siguiente manera:

1) Región Nororiental: I División, II División, Catatumbo.


2) Región Centro Occidental: III División, V División, VII División.
3) Región Sur Oriental: IV División, VI División, VIII División.

Este segundo volumen extiende su análisis desde 1948 hasta 2012, reiterando la
incidencia del conflicto interno bipartidista sobre el surgimiento posterior de los grupos
ilegales en el Cauca, Valle y Nariño, el fracaso de los procesos de paz de 1982 y 1998.
También recuerda el aporte de la Comisión Investigadora de la Violencia de 1958, el
surgimiento del grupo ilegal M-19, como el desarrollo de las operaciones Soberanía y
Libertad, entre otros hechos acaecidos en el centro del país. Igual se remite a la
desmovilización del grupo ilegal EPL, la disputa de territorios entre los grupos ilegales en
Córdoba y la intensificación del conflicto en Antioquia en la década del 2000.

PATRIA, HONOR, LEALTAD


Por mi patria, mi lealtad es el honor
Fe en la causa
DOCUMENTOS DE INVESTIGACIÓN
de Ciencias Sociales y Humanas

Doi: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2590-5260_10336.14127_dicsh
No. 03, ISSNe: 2590-5260 (En línea)

Fuerzas Militares de Colombia

Ejército Nacional III División


El Conflicto Armado en las Regiones

Lucy Esmeralda Paz Trullo


Faiber Eduardo Clavijo Riveros
Ángela Isabel Rojas López
Natalia Cruz Gómez
FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL III DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES
Fuerzas Militares de Colombia Ejército Nacional III División: el conflicto armado en las
regiones. Capítulo III División / Lucy Esmeralda Paz Trullo, [y otros]/ -- Bogotá: Editorial
Universidad del Rosario, 2017.
165 páginas. -- (Documento de investigación de Ciencias Sociales y Humanas N. 03)
ISSNe: 2590-5260 (En línea)
DOI: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2590-5260_10336.14127_dicsh

Fuerzas armadas -- Colombia / Conflicto armado -- Colombia / I. Paz Trullo, Lucy Esmeralda
/ II. Clavijo Riveros, Faiber Eduardo / III. Rojas López, Ángela Isabel / IV. Cruz Gómez, Natalia /
V. Universidad del Rosario / VI. Título / VII. Serie.

355.425 SCDD 20
Catalogación en la fuente -- Universidad del Rosario. CRAI

LAC noviembre 30 de 2017


FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL III DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES

Lucy Esmeralda Paz Trullo


Faiber Eduardo Clavijo Riveros
Angela Isabel Rojas López
Natalia Cruz Gómez

Documentos De InvestIgacIón
De cIencIas socIales y Humanas
unIversIDaD Del rosarIo
eDItorIal unIversIDaD Del rosarIo
Bogotá, D.C.
2017
Lucy Esmeralda Paz Trullo
Faiber Eduardo Clavijo Riveros
Angela Isabel Rojas López
Natalia Cruz Gómez

Corrección de estilo
Mónica Quintana Rey

Diseño y diagramación
Fredy Johan Espitia Ballesteros

ISSNe: 2590-5260 (En línea)

Todos los derechos reservados


Primera edición: diciembre de 2017

Made in Colombia
CONTENIDO
Doi:

AGRADECIMIENTOS .............................................................................................. 8

INTRODUCCIÓN...................................................................................................... 9

CAPÍTULO I. REZAGOS DE LA VIOLENCIA BIPARTIDISTA Y SURGIMIENTO


DE ORGANIZACIONES ARMADAS AL MARGEN DE LA LEY, 1949-1966................. 10
1.1. El contexto político: el Frente Nacional ..................................................... 10
1.2. Estrategia contra la violencia en las regiones ........................................... 12
1.3. La guerra de guerrillas: surgimiento del Bloque Sur ................................. 18
1.4. Los protagonistas de la violencia: de víctimas a victimarios ...................... 20
1.5. Surgimiento y proyección de las organizaciones guerrilleras
en la región .............................................................................................. 23

CAPÍTULO II. CONFLICTO SOCIAL Y EXPANSIÓN


DE LAS ORGANIZACIONES INSURGENTES, 1966-1980......................................... 30
2.1. La cuestión agraria y el conflicto armado ................................................. 30
2.2. La expansión de la subversión.................................................................. 37
2.3. Las Fuerzas Militares en la región ............................................................ 40
2.4. La agudización del orden público y la respuesta gubernamental .............. 43

CAPÍTULO III. LA EXPANSIÓN DEL CONFLICTO ARMADO


Y LOS PROCESOS DE PAZ, 1982-1999 ................................................................... 48
3.1. Apertura y fracaso de las conversaciones de paz ...................................... 48
3.2. Las negociaciones triunfantes................................................................... 56
3.3. La desmovilización ................................................................................... 64
3.4. Dinámica del desplazamiento forzado en los departamentos
de Cauca, Valle y Nariño ........................................................................... 68
3.5. Acciones cívico-militares........................................................................... 80
3.6. Situación de seguridad ............................................................................. 82
3.7. Persistencia del conflicto por la tierra ....................................................... 84
3.8. Acciones violentas contra la población civil .............................................. 86
3.9. Las acciones armadas de las FARC: la toma a bases militares .................. 93
3.10. Masacre de Patascoy ............................................................................... 96
3.11. Las Fuerzas Militares en la región .......................................................... 97

CAPÍTULO IV. EL FRACASADO PROCESO DE PAZ, EL RECRUDECIMIENTO


DEL CONFLICTO Y RESPUESTA ESTATAL, 1998-2012 ......................................... 101
4.1. El fracasado proceso de paz .................................................................... 101
4.2. El recrudecimiento del conflicto .............................................................. 104
4.3. Las tomas guerrilleras a municipios ....................................................... 110
4.5. Situación de seguridad ........................................................................... 120
4.6. Las Fuerzas Militares y el aumento de las acciones
armadas en la región.............................................................................. 130
4.7. El fortalecimiento de las unidades militares en el suroccidente
colombiano............................................................................................. 134
4.8. Fuerzas de tarea ..................................................................................... 138
4.9. Brigadas móviles .................................................................................... 141
4.10. Otras unidades ..................................................................................... 141
4. 11. La región en 2012................................................................................ 142

A MANERA DE CONCLUSIÓN ............................................................................... 143


¿Cómo evitar que algo semejante se repita?................................................... 145
REFERENCIAS ...................................................................................................... 147
RECONOCIMIENTO A

COORDINADORES DE INVESTIGACIÓN

Juan Carlos Ramirez Trujillo


Andres Benjamin Tobo Santiago
Fredy Gonzalez Prieto

INVESTIGADORES E INVESTIGADORAS

Faiber Eduardo Riveros Clavijo - Coordinador Militar


Lucy Esmeralda Paz Trullo - Abogada
Ángela Isabel Rojas López - Politóloga
Daniela Tello Neira - Socióloga
Baby Natalia Cruz Gómez - Historiadora
Lucy EsmEraLda Paz TruLLo, FaibEr Eduardo cLavijo rivEros, angELa isabEL rojas LóPEz, naTaLia cruz gómEz

FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA


EJÉRCITO NACIONAL III DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES

AGRADECIMIENTOS

Los autores de este texto hacemos expreso agradecimiento al Comando General de las
Fuerzas Militares de Colombia, y especialmente al Ejército Nacional, por la disposición
de su personal y por la ayuda que nos prestaron al momento de ubicar la información
que requerimos para la realización de este trabajo. Igualmente manifestamos nuestra
gratitud a las personas que, a través de entrevistas, nos compartieron las experiencias
que vivieron en el marco del conflicto, pues de su memoria nos nutrimos para tratar
de reconstruir los episodios que aquí se narran. Asimismo, agradecemos a Juan Felipe
Córdoba y a su grupo de trabajo de la Editorial de la Universidad del Rosario por acoger
y materializar este trabajo.

8
INTRODUCCIÓN

El conflicto interno armado que vivió el país durante tantos años, y las diversas
modalidades de violencia de las que ha sido testigo tienen una dimensión regional
que cobra su propia especificidad a efectos del entorno territorial, del devenir de
los pueblos que los habitan, de los actores que protagonizaron el conflicto y de la
manera como el Estado colombiano enfrentó dicha situación. En ese sentido, el pro-
pósito general que guía esta investigación es describir y analizar el desarrollo que
tuvo el conflicto armado en el suroccidente colombiano y destacar el papel que las
Fuerzas Militares desempeñaron en el marco de dicha situación entre 1949 y 2011.
A tal efecto, el texto se estructura en cuatro capítulos en los cuales se describe y
analiza la manera como el conflicto fue generándose y expandiéndose en la región.
Se contó con un termino de 9 meses para llevar a cabo todas las actividades nece-
sarias para el mencionado propósito. Para ello, se realizó una recolección de datos
primarios producidos por las unidades tácticas, brigadas y fuerzas de tarea que com-
ponen la III División del Ejército Nacional en los departamentos de Valle, Cauca
y Nariño. Después, se acopiaron y analizaron documentos de orden operacional,
acción integral, apreciaciones sociopolíticas, registros operativos y comunicaciones
interinstitucionales que, a su vez, fueron contrastadas con documentos producidos
por instituciones públicas, organismos de control y medios de comunicación. La
recolección de información se centró en la búsqueda de datos relacionados con una
preselección de hechos relevantes del conflicto armado en la región, los cuales sir-
vieron de guía para delimitar la temporalidad analizada, las temáticas a abordar, las
unidades militares e instituciones públicas a visitar y los actores políticos, militares
y sociales a entrevistar.

9
CAPÍTULO I. REZAGOS DE LA VIOLENCIA BIPARTIDISTA Y
SURGIMIENTO DE ORGANIZACIONES ARMADAS AL MARGEN
DE LA LEY, 1949-1966

En el suroccidente colombiano, el periodo conocido como La Violencia se caracte-


rizó por la confrontación entre liberales y conservadores. La mayor incidencia de dicho
enfrentamiento se vivió en el departamento del Valle del Cauca, vasto escenario
geográfico en donde los brazos armados de uno y otro partido institucionalizaron la
persecución política, causando la muerte y el destierro de miles de personas, muchas
de las cuales terminarían convirtiéndose en victimarios luego de haber sido víctimas.
El presente capítulo analiza los hechos de violencia suscitados durante aquella
época y muestra de qué manera el Ejército Nacional fue involucrándose, por orden
gubernamental, en el tratamiento de la violencia y el conflicto.

1.1. El contexto político: el Frente Nacional

Durante el gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez (1946-1950), la confronta-


ción política que venía gestándose décadas atrás en el país tuvo como catalizador el
asesinato del caudillo liberal Jorge Eliecer Gaitán, el 9 de abril de 1948. Este crimen,
recordado como El Bogotazo,1 que fue atribuido a las élites conservadoras, generó
fuertes disturbios, dejando cientos de muertos y heridos, y una Bogotá semidestruida;
además, dio inicio a un nefasto período conocido como La Violencia, que marcó la
transición de un conflicto político a una confrontación armada.2
Ante los disturbios y el caos, el presidente Mariano Ospina Pérez decretó estado de
sitio3 y ordenó la movilización del Ejército para recuperar el orden público. En el Valle

1 “Bogotá está semidestruida. Cobardemente asesinado el Dr. Gaitán”, El Tiempo, No. 13147, 12 abril
de 1948: 1.
2 Esteban Mesa García, “El Frente Nacional y su naturaleza antidemocrática”, Revista Facultad de
Derecho y Ciencias Políticas, 39, 110, https://revistas.upb.edu.co/index.php/derecho/article/viewFi-
le/283/238
3 El artículo 121 de la Constitución Política de 1886 decía que: “En los casos de guerra exterior, o de
conmoción interior, podrá el Presidente, previa audiencia del Consejo de Estado y con la firma
de todos los Ministros, declarar turbado el orden público y en estado de sitio toda la República o parte
de ella. Mediante tal declaración quedará el Presidente investido de las facultades que le confieran las

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

del Cauca, el entonces coronel Gustavo Rojas Pinilla, comandante de la III Brigada
de Cali, recibió honores departamentales y reconocimiento del Gobierno nacional por
las acciones pacificadoras llevadas a cabo;4 para algunos esto significó un cambio de
posición frente a un conflicto en el que el ejército se había mantenido neutral.5
Años después, el ya teniente general Gustavo Rojas Pinilla asumió un gobierno
de transición para asegurar la estabilidad política del país, que se extendió hasta
1957 cuando se implementó el Frente Nacional, surgido en España como un acuerdo
bipartidista entre el conservador Laureno Gómez y el liberal Alberto Lleras Camargo
para gobernar alternadamente el país. Su origen se dio con la firma del Pacto de
Benidorm6 (marzo de 1956), luego se estructuraron sus detalles en la declaración
de Sitges (julio, 1957), y se materializó al ser aprobado por votación popular7. Este
pacto no solo permitió a liberales y conservadores repartirse el poder, sino que
generó la exclusión de otros partidos políticos, lo que implicó una negación del
derecho a elegir y ser elegido;8 lo anterior fue uno de los principales argumentos de
quienes empuñaron las armas.
El primer gobierno del Frente Nacional estuvo en cabeza del liberal Alberto Lleras
Camargo (1958-1962). Su proyecto político tenia trazados tres objetivos: 1. Con-
solidación del Frente Nacional. 2. Modelo político de colaboración bipartidista que
lograra pacificar la tensión entre los dos partidos y 3. Erradicación de la violencia

leyes, y, en su defecto, de las que le da el Derecho de gentes, para defender los derechos de la Nación o
reprimir el alzamiento. Las medidas extraordinarias o decretos de carácter provisional legislativo que,
dentro de dichos límites, dicte el Presidente, serán obligatorios siempre que lleven la firma de todos los
Ministros. El Gobierno declarará restablecido el orden público luego que haya cesado la perturbación
o el peligro exterior; y pasará al Congreso una exposición motivada de sus providencias. Serán res-
ponsables cualesquiera autoridades por los abusos que hubieren cometido en el ejercicio de facultades
extraordinarias”. Disponible en http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=7153
4 “Biografía Gustavo Rojas Pinilla”. Biblioteca virtual. Biblioteca Luis Ángel Arango, http://www.ban-
repcultural.org/blaavirtual/biografias/rojagust2.htm
5 Ricardo Arias, “Los sucesos del 9 de abril como legitimadores de la violencia oficial”, Historia Crítica,
17 (julio a diciembre, 1998), https://historiacritica.uniandes.edu.co/view.php/199/1.php
6 Camilo Vásquez Cobo Carrizosa, El Frente Nacional, su origen y desarrollo. Memorias de Camilo Vás-
quez Carrizosa (Cali: Carvajal, 1969).
7 Cesar Augusto Ayala Diago, Resistencia y oposición al establecimiento del Frente Nacional. Los oríge-
nes de la Alianza Nacional Popular, (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 1996). http://www.
bdigital.unal.edu.co/1535/4/03CAPI02.pdf
8 Esteban Mesa García, “El Frente Nacional y su naturaleza antidemocrática”, Revista Facultad de Derecho
y Ciencias Políticas, 39, 110 (2009), https://revistas.upb.edu.co/index.php/derecho/article/view/283

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política en las áreas rurales comprendidas en los departamentos de Valle del Cauca,
Cauca, Caldas, Tolima y Huila. Para alcanzar estos objetivos ideó una estrategia de
pacificación que consistió en hacer un llamado a la convergencia política para supe-
rar la violencia, implementar una reforma agraria que recogiera propuestas de todos
los sectores, recuperar económicamente las zonas afectadas por la violencia, aten-
der a las víctimas a través de la Comisión Especial de Rehabilitación9 y diferenciar
entre guerrilleros, quienes podían reinsertarse a la vida civil y acceder a amnistías,10
y bandoleros, a quienes se debía reprimir,11 pues con la entrada del Frente Nacional
se tornaron “menos ideologizados y más violentos”.

1.2. Estrategia contra la violencia en las regiones

Para junio de 1960, el entonces gobernador del Valle, Alonso Aragón Quintero, con-
vocó a una reunion Propaz, con la participacion de los jefes de directorios liberales
y conservadores de todas las tendencias, autoridades eclesiasticas, Policía y Ejército.
En ella resaltó las acciones llevadas a cabo por la fuerza pública en el departamento
y lamentó los ultimos hechos de violencia sucedidos en Cerrito y Castillo, frente a los
cuales señaló que, según el avance de las investigaciones, las masacres fueron lleva-
das a cabo por rezagos de bandas liberales motivadas por retaliaciones personales,
situacion que requería aunar esfuerzos de todos los sectores políticos para alcanzar la
paz. Con este fin, propuso a los partidos liberal y conservador designar una comision
que viajara por toda la región explicando y concienciando a sus bases sociales sobre
la importancia de apoyar al Gobierno nacional en la cruzada por la pacificación y el
abandono del sectarismo y la violencia. La reunion concluyó con la adhesion de todos
los participantes a la propuesta planteada por el gobierno departamental.12

9 Pablo Andrés Nieto Ortiz, “¿Subordinación o autonomía? El ejército colombiano, su relación política
con el gobierno civil y su configuración en la violencia, 1953-1990”, CLACSO Consejo Latinoameri-
cano de Ciencias Sociales Buenos Aires (2004 [Citado septiembre 21 de 2016]): Disponible en http://
biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/becas/20101115104323/nieto.pdf
10 Colombia, Presidencia de la República de Colombia, Decreto No. 328 del 28 de noviembre de 1958,
por el cual se dictan unas disposiciones tendientes a facilitar el afianzamiento de la paz en los
Departamento en donde subsiste el estado de sitio (Bogotá, 28 de noviembre de 1958), http://www.
suin-juriscol.gov.co/viewDocument.asp?id=1075173
11 Gabriel Silva Luján, Lleras Camargo y Valencia: Entre el reformismo y la represión, Vol. II (Bogotá:
Planeta, 1989).
12 “Lucha final contra la violencia. El Valle en pie, en la batalla decisiva por la paz total”, El País, 2 de
junio de 1960, 1.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Frente a la masacre de diez campesinos conservadores en el Castillo, municipio


de Cerrito, el Gobierno nacional realizó consultas con las autoridades civiles y militares
del departamento del Valle. El ministro de Guerra, mayor general Rafael Hernández
Pardo, llevó a cabo una reunión en su despacho con oficiales del estado mayor de
las Fuerzas Militares, dónde se analizó el informe presentado por el comando de la
III Brigada y conforme a ello, se determinó crear nuevos puestos militares, reforzar
los existentes y aumentar el pie de fuerza en zonas urbanas y rurales, así como la
realización de batidas de desarme en todo el departamento.13
Sin embargo, para la Asamblea del Valle del Cauca la situación de orden público
requería que el Gobierno nacional demostrara la capacidad y eficacia de su labor
representativa generando iniciativas de orden político, pues frente al aumento en un
99% de los hechos violentos contra la población urbana del Valle, expuesto en ese
recinto por el secretario de gobierno departamental, la solución no se podía limitar a
la creación de nuevos puestos militares como se anunció, ni continuar teniendo a la
policía militarizada como medio preventivo contra la violencia.14
La eficacia de la estrategia de pacificación estaba siendo cuestionada en el nivel
regional y nacional; para febrero de1961, la cámara de representantes llevó a cabo
un debate que tuvo como objeto la situación de orden público. El general Rafael Her-
nández Pardo, ministro de Guerra, manifestó que las Fuerzas Armadas terminarían
con la violencia en corto tiempo, instó a todos los partidos a rodear al Gobierno en
su propósito pacificador y anunció que iniciaría una gira para verificar en terreno
los hechos violentos sucedidos en los departamentos de Cauca, Valle y Caldas. Por su
parte, el representante conservador Carlos Holmes cuestionó la eficacia de las medi-
das adoptadas por el Gobierno nacional, resaltó la desconfianza del campesinado
frente al cumplimiento de las promesas del Gobierno para alcanzar la paz e incluso
llegó a proponer la creación de un cuerpo de seguridad especial compuesto por cam-
pesinos entrenados por militares, bajo la autoridad del ministerio de Guerra;15 al
respecto es preciso señalar que para esa época, la Constitución de 1886, entonces
vigente, imponía la obligación a los colombianos de tomar las armas en defensa de

13 “Plan de paz para el Valle fue acordado”, El País, 1 de junio de 1960), 123.
14 “Falta Organización del Ejército para Reprimir a los Violentos en el Valle”, El País, 3 de noviembre de
1960.
15 “En corto tiempo las FF. AA. aniquilaran a los violentos”, El Tiempo, 3 de febrero de 1961, 19.

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Lucy EsmEraLda Paz TruLLo, FaibEr Eduardo cLavijo rivEros, angELa isabEL rojas LóPEz, naTaLia cruz gómEz

la independencia y las instituciones patrias,16 además, por ley se podía establecer y


organizar una milicia nacional.17
En el marco de la gira anunciada arribaron a Cali Augusto Ramírez Moreno,
ministro de Gobierno y el mayor general Rafael Hernández Pardo, ministro de Guerra,
para presidir la Conferencia Propaz en la escuela de aviación Marco Fidel Suárez,
con la participación de los gobernadores Obando Velasco, del Cauca; Alonso Aragón
Quintero, del Valle; Ignacio Vélez Escobar, de Antioquia; José Restrepo y Restrepo,
de Caldas, y Alfonso Palacios Rudas, del Tolima, las autoridades militares en cabeza
del brigadier general Gerardo Ayerbe Chaux, comandante de la III Brigada; brigadier
general Luis A. Flórez, subjefe del estado mayor de las Fuerzas Armadas, y autorida-
des policiales. El eje de la reunión giró en torno a la situación de orden público que
vivía gran parte del país, en que, a pesar de la vigencia inflexible del estado de sitio,
continuaban las masacres atribuidas al bandolerismo en el Valle y norte del Cauca.
Las conclusiones registradas por los medios de comunicación daban cuenta de que
se libraría una lucha sin cuartel contra los bandoleros, se llevaría a cabo una rehabi-
litación económica de las zonas afectadas y se restringirían las campañas electorales
en estas áreas.18
Días después de la visita de los ministros y el anuncio de las medidas a adop-
tar por el Gobierno nacional, la violencia política continuaba causando víctimas. Así
lo informó el inspector de policía del corregimiento de Miraflores al secretario del
gobierno departamental del Valle y al alcalde de Buga, tras ponerlos al tanto sobre la
presencia de bandoleros que amenazaron a pobladores conservadores de La Habana,
Magdalena y Miraflores, provocando el éxodo de los campesinos desde zonas rurales
al casco urbano de Buga. En Nogales, según registró un medio de comunicación, no
quedó ningún conservador, pues los últimos tres que no huyeron, fueron asesinados.19
Lo anterior evidencia que, en cumplimiento de la estrategia de pacificación adop-
tada por el Gobierno nacional, el Valle del Cauca centró sus esfuerzos en dos ejes: el
mantenimiento del orden público a través de acciones militares y la convergencia de

16 Colombia, Congreso de la República de Colombia, Constitución Política de 1886, artículo 165, http://
www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=7153
17 Congreso de la República de Colombia, Constitución Política 1886, artículo 17.
18 “Guerra al crimen declaró el gobierno ayer en Cali”, El País, 8 de febrero de 1961, 23.
19 “Conservadores del corregimiento de Nogales se exilian en Buga”, El País, 8 de febrero de 1961.

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todas las vertientes políticas para alcanzar la paz; lo anterior resulta aún más rele-
vante si se tiene en cuenta que el Valle del Cauca fue uno de los departamentos más
afectados por el sectarismo que engendró la violencia bipartidista.20
Aunque la estrategia de pacificación contempló otras medidas aplicables a los
departamentos donde subsistían situaciones especiales de orden público, como Cal-
das, Cauca, Huila, Tolima y Valle del Cauca, por medio de las cuales se concedió
amnistía a quienes ejercieron la violencia por causas políticas,21 muchos bandoleros
y cuadrillas se resistieron a estos ofrecimientos, asentándose en zonas específicas
conocidas como “repúblicas independientes”, término acuñado por el senador con-
servador Álvaro Gómez Hurtado, quien las definió como aquellas zonas “que no
reconocen la soberanía del Estado y donde el Ejército colombiano no puede entrar”22,
establecidas desde hacía varios años como enclaves comunistas, siendo los más
reconocidos Marquetalia, en el Tolima; Riochiquito, en el Cauca, y Sumapaz, en Cun-
dinamarca; frente a ellas, diferentes voces, en especial conservadoras, exigieron el
ejercicio de acciones militares para someterlas al orden.23
Cuando el conservador Guillermo León Valencia Muñoz (1962-1966) asumió el
poder, tuvo como premisa que la paz era una condición previa para el bienestar y
progreso de la nación. El líder caucano, motivado por los planteamientos de su
compartidario Álvaro Gómez Hurtado sobre la necesidad de intervenir las “repúblicas
independientes”, implementó como estrategia de pacificación el Plan Lazo, diseñado
previamente por su ministro de Guerra, el general Alberto Ruiz Novoa.24
Este plan surgió como resultado de un profundo análisis de la situación social,
política y económica del país, sumado a las experiencias adquiridas por el general
Ruíz Novoa en el exterior, elementos que le permitieron generar una estrategia que

20 Darío Betancourt Echeverry, “Las cuadrillas bandoleras del norte del Valle, en la violencia de los
años cincuentas”, Historia Crítica 4, (julio a diciembre de 1990), https://historiacritica.uniandes.
edu.co/view.php/73/index.php?id=73
21 Colombia, Presidencia de la República de Colombia, Decreto No. 328 del 28 de noviembre de 1958,
http://www.suinjuriscol.gov.co/viewDocument.asp?id=1075173
22 Discurso de Álvaro Gómez, hecho el 25 de octubre de 1961, citado por James D. Henderson, La moder-
nización en Colombia: los años de Laureano Gómez, 1889-1965, (Medellín: Editorial Universidad de
Antioquia, 2006).
23 James D. Henderson, La modernización en Colombia: los años de Laureano Gómez, 1889-1965,
(Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, 2006).
24 Gabriel Silva Luján, “Lleras Camargo y Valencia: entre el reformismo y la represión”, en Nueva His-
toria de Colombia, Planeta, Bogotá, 1989.

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permitiera la solución de la violencia desde las causas y fortaleciera la institucionali-


dad. Así, el Plan Lazo consistió en identificar las necesidades de las zonas afectadas
por la violencia e intervenirlas a través de acciones cívico-militares, concepto que
involucró diversos componentes como infraestructura, salud, educación y recrea-
ción, convirtiendo al Ejército en un agente de cambio social, al tiempo que dejaba
a los violentos sin argumentos para promover su lucha y sin bases sociales que los
fortalecieran.25 Para otros, el Plan Lazo fue una adaptación táctica del diseño estra-
tégico elaborado por expertos del departamento de Defensa de los Estados Unidos
denominado Latin American Security Operation (L.A.S.O), enmarcado en la lucha
anticomunista”, realizada por el Estado Mayor del Ejército colombiano.26
Lo cierto es que las actividades enmarcadas en este plan empezaron a generar
avances que fueron difundidos por las autoridades del Valle del Cauca, una de las
regiones más golpeadas por la violencia. Los medios de comunicación registraron
las declaraciones de Luis Alfonso Vinasco, secretario de gobierno departamental para
1963, que en una correría por municipios como Bolívar, Roldanillo, La Unión, Toro,
Argelia, El Cairo, Cartago, Alcalá, Ulloa, Obando, La Victoria y Zarzal, resaltó que
la disminución de la violencia y el ambiente de tranquilidad se produjeron gracias a la
recuperacion de la seguridad, lo que a su vez permitió la reactivacion de las activida-
des económicas propias de la región, como la agricultura y la ganadería.27
En contraste a lo que venía ocurriendo en el Valle del Cauca, donde la estrategia
de pacificación implementada por el gobierno de Valencia Muñoz estaba generando
avances para superar los estragos de la violencia partidista y el bandolerismo, el
Cauca se convertiría en escenario del proceso de transición de La Violencia a con-
flicto armado, pues en sus territorios se hallaba la “república independiente” de
Riochiquito, ampliamente reconocida por ser refugio de las autodefensas campesinas
declaradas en resistencia, las cuales, aprovechando la ausencia del estado, cometían
homicidios, extorsiones y despojo de bienes a los campesinos que residían en ese
sector y en los municipios vecinos, como Belalcazar.28

25 Pablo Andrés Nieto Ortíz ¿Subordinación o autonomía? El ejército colombiano, su relación política con
el gobierno civil y su configuración en la violencia, 1953-1990”. Informe, CLACSO, Consejo Latinoameri-
cano de Ciencias Sociales, 2004 http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/becas/20101115104323/nieto.pdf
26 Eduardo Pizarro Leongómez, “Marquetalia, el mito fundacional de las Farc”, Un periódico, 57,
(2004), http://historico.unperiodico.unal.edu.co/ediciones/57/03.htm
27 “Se afianza la paz y la tranquilidad”, El País, 1 de julio de 1963.
28 “Riochiquito al margen de la ley”, El Liberal, 7 de febrero de 1964.

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El tema de las “repúblicas independientes” o “estados soberanos” generó inquie-


tudes en todos los sectores de la sociedad. El ministro de Guerra, general Alberto Ruiz
Novoa, como vocero del Gobierno, hizo referencia a Marquetalia, anunciando que allí
pronto se restablecería el orden jurídico y el imperio de la ley.29 En efecto, la Operación
Soberanía, con la que empezó el ataque a la “república independiente” de Marqueta-
lia, inició el 18 de mayo y terminó el 18 de junio, cuando el Ejército logró asegurar el
área. Uno de los objetivos era Pedro Antonio Marín, alias “Manuel Marulanda Vélez”
o “Tirofijo”, pero este logró escapar por una trocha hasta Riochiquito, Cauca.30
Lo ocurrido en Marquetalia aumentó la presión para que se tomaran medidas
frente a lo que estaba ocurriendo en Riochiquito. Los medios registraron que a pesar
de conocer la información circulante, ni el estado ni las Fuerzas Militares habían
tomado acción. El comandante del Ejército, mayor general Jaime Fajardo Pinzón,
declaró que las únicas acciones que se llevarían a cabo en Riochiquito serían civico-
militares, pues afirmó que en estas zonas, El Pato y Guayabero, no había violencia,
ni punto de comparacion con lo ocurrido en Marquetalia, por lo que no se justificaba
la acción militar.31
Priorizando la intervención social en vez de la militar, las acciones civico-militares
en Riochiquito estuvieron a cargo del entonces coronel Álvaro Valencia Tovar, quien
también consideró que esta área podía recuperarse con medidas asistenciales para
superar dificultades de orden social, por lo que inició acercamientos con Ciro Trujillo
Castaño, comandante fundador de las autodefensas campesinas de Riochiquito, e
intentó convencerlo de desertar; incluso, ayudó para que Pablo Trujillo, hermano
de Ciro, saliera de la cárcel. Durante la intervención con acciones civico-militares se
llevaron a cabo varias obras en beneficio de la población, pero según contó Valencia
Tovar en una entrevista al diario El Espectador, los terratenientes caucanos ejercieron
una fuerte presión para que estas acciones concluyeran. Tiempo después, por riesgo
de secuestro alertado por un rumor llegado al comando del Ejército, Valencia Tovar
fue enviado a otro departamento a combatir la guerrilla del ELN.32

29 “Acápites del Minguerra”, El Liberal, 12 de mayo de 1964.


30 James D. Henderson, “La modernización en Colombia: los años de Laureano Gómez, 1889-1965”.
31 “Acción cívico militar en Riochiquito”, El Liberal, 17 de junio de 1964.
32 “Riochiquito y la segunda conferencia”, El Espectador, 14 de septiembre de 2016, Disponible en http://
www.elespectador.com/noticias/paz/riochiquito-y-segunda-conferencia-de-farc-articulo-654803

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1.3. La guerra de guerrillas: surgimiento del Bloque Sur

Una vez escapó de la Operación Soberanía, Pedro Antonio Marín alias “Tirofijo” ana-
lizó la situación y tomó una decisión: dejar de ser autodefensas y convertirse en
una guerrilla móvil, de corte comunista. El 26 de septiembre de 1964 se celebró la Pri-
mera Conferencia, en la que se socializó un planteamiento táctico definido “guerrillas
móviles; golpear, irse, volver a aparecer, desaparecer”. Según este, se moverían en gru-
pos grandes y pequeños, lo que les permitiría hacer presencia en amplios territorios
al mismo tiempo; para lograrlo se requería un “trabajo de masas”, esto es, un rela-
cionamiento estrecho con la población civil, buscando ampliar su personal y ganar
su apoyos, con el fin de tomarse el poder. En esta Primera Conferencia se designó un
Estado Mayor Conjunto, presidido por Ciro Trujillo (fundador de Riochiquito), Manuel
Marulanda Vélez y Jacobo Arenas.33
Dando cumplimiento a lo planteado en la Primera Conferencia, un centenar de
hombres del Bloque Sur, al mando de Pedro Antonio Marín, se tomaron la cabecera
municipal del municipio de Inzá (Cauca), causaron la muerte a varios civiles y luego
huyeron. Esta fue la primera incursion armada del Bloque Sur, hecho que justificó
los reclamos de quienes insistentemente solicitaron la intervención militar en
Riochiquito; las repercusiones políticas no se hicieron esperar, primero contra Daniel
Solarte, entonces gobernador del Cauca, pues dos representantes a la Cámara ase-
guraron que él conocía la gravedad de los hechos que ocurrían en dominios de Ciro
Trujillo y no tomó ninguna acción; y segundo, contra el Ejército, pues las denuncias
hechas por los parlamentarios señalaban la existencia de volantes firmados por Ciro
Trujillo y otros bandoleros, que daban cuenta de un pacto de respeto de las zonas
guerrilleras hecho por el coronel Valencia Tovar, que circulaban en los municipios
cercanos a Inzá.34
Por su parte, la Gobernación del Cauca difundió la Circular No. 02, suscrita en
Popayán a fecha abril 30 de 1965, en la que señaló que, ante los acontecimientos
de violencia sucedidos en el departamento, el señor gobernador hizo un llamado de
atención a las autoridades civiles (alcaldes e inspectores de policía) destacando la

33 Arturo Alape, Tirofijo: Los sueños y las montañas (Editorial Planeta, 1994).
34 “El Gobernador Solarte Hurtado estaba informado del peligro que corría Inzá”, Diario del Occidente,
18 de marzo de 1965.

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importancia del cargo que representan y solicitó mayor compromiso con la institu-
cionalidad. Señaló que “la democracia no es el régimen de los funcionarios débiles,
ni de la anarquía, ni del Motín”35 e invitó a utilizar los canales jurídicos previstos
para hacerle frente a los elementos perturbadores de las paz. Además, denotó la
importancia de conocer con claridad las herramientas jurídicas a utilizar con los per-
turbadores, desde las cauciones hasta la privación de la libertad, considerando que
estas medidas eran lo suficientemente disuasivas para mantener el orden público y
evitar la aplicación de medidas más drásticas por parte del Gobierno.36
A su vez, el Comando del Ejército emitió el boletín de prensa No. 18, en el que
responsabilizó al partido comunista de los hechos, al manifestar que lo sucedido en
Inzá, perpetrado por una banda de antisociales al mando de Pedro Antonio Marín,
fue auspiciado y avalado por ese partido, afectando a los pobladores del sector “cuya
laboriosidad, fisionomía social y apego a la paz, no habían hecho pensar en la nece-
sidad de cubrirla con fuerzas diferentes al reducido número de agentes destinados a
la preservación de la tranquilidad urbana”37, y finalizó resaltando que de inmediato
se habían adoptado las medidas de emergencia para restablecer el orden público y
destruir la banda de antisociales responsables del crimen contra la sociedad.38
Adicionalmente, el comandante del Batallón Junín dirigió una carta a un medio
de comunicación en la que expresó un profundo respeto por la libertad de expresión
y el trabajo de los medios publicitarios, pero consideró que existía una campaña
contra la institución militar, por lo que era necesario guardar la reserva de la infor-
mación relacionada con las operaciones y estratégias de contraataque, so pena de
fracasar en las mismas como la experiencia lo había demostrado. Por tanto, daría
cumplimiento a lo ordenado por los altos mandos y no suministraría la información
solicitada por los medios de comunicación.39 La intervención militar era inminente,
y así fue: Riochiquito fue bombardeado y las tropas del ejército ocuparon la zona, al
igual que en Marquetalia.

35 Secretaría de Justicia del Departamento, Circular No. 02, suscrita en Popayán a fecha abril 30 de
1965.
36 Gobernación del Cauca “Una importante circular sobre el orden público”, El Liberal, 30 de abril de 1965.
37 Boletín de prensa No. 18 Comando Ejército Nacional, publicado por el periódico El Tiempo, 18 de
marzo de 1965.
38 “Comunicado del Comando del Ejército”, El Tiempo, 18 de marzo de 1965.
39 “El comandante del batallón Junín habla sobre los medios”, El Liberal, 5 de abril de 1965.

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Las “repúblicas independientes” eran un objetivo trazado en la estrategia de


pacificación del Gobierno. Frente a ello, Ciro Trujillo y Pedro Antonio Marín, quienes
anticiparon el ataque, ratificaron su determinación de convertirse en una guerrilla
móvil que se internaría en la selva, donde por el conocimiento del terreno tendrían
una ventaja frente al ejército; el recorrido los haría fuertes y dinámicos, mientras que
la experiencia adquirida y una agresiva estrategia combativa contra las Fuerzas
Armadas los haría invencibles.40
El gobierno de Guillermo Valencia Muñoz tuvo momentos difíciles: el paro cívico del
25 de enero de 1965, que llevó a declarar el estado de sitio en todo el terrriotorio
nacional;41 el secuestro y posterior asesinato del exministro Harold Eder en Corinto
(Cauca); el ataque a la cabecera municipal de Inzá, que marcó el surgimiento de los
grupos armados organizados y el conflicto armado y la destitución del ministro de
Guerra, Alberto Ruiz Novoa, quien diseñó el Plan Lazo, por presuntos rumores gol-
pistas, fueron eventos que causaron gran impacto social y político y que, sin duda,
tuvieron repercusión en el siguiente gobierno.

1.4. Los protagonistas de la violencia: de víctimas a victimarios

Durante este periodo, asesinatos, destierros, amenazas, extorsiones y asaltos fueron


formas de violencia motivadas por el sectarismo político, que instigaba el odio entre
liberales y conservadores, y en otros casos, estos crimenes ocurrían en el marco de
las actividades delincuenciales llevadas a cabo por los grupos armados organizados,
como los “Pájaros”, los bandoleros o las guerrillas liberales.
En la década del cincuenta, Alberto Rendón presenció el asesinato de su padre
por parte de José Vicente Mesa alias “Pájaro Verde”, y decidió tomar venganza. En
junio de 1969, mientras alias “Pájaro Verde” permanecía en un despacho judicial de
Cali, Rendón le disparó en múltiples oportunidades, pero este sobrevivió y se recuperó
de las heridas. A pesar de que Rendón fue detenido, nuevamente en 1976 le disparó a
alias “Pájaro Verde” cuando se hallaba en el terminal de Cali.42

40 Jean Pierre Serget y Bruno Muel, “Riochiquito, en homenaje a Hernando Gonzales Acosta, 1965”,
video de Youtube, 9:52, 15 de diciembre de 2008, https://www.youtube.com/watch?v=T064cs5C3e8
https://www.youtube.com/watch?v=WmQtWbneY94
41 Colombia, Presidencia de la República, Decreto 1288 de 1965.
42 Jhonny Delgado Madroñero, El Bandolerismo en el Valle del Cauca. 1946- 1966 (Cali: Secretaría de
Cultura del Valle, 2011).

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Un compañero de andanzas de alias “Pájaro Verde” fue Jacinto Cruz Usma alias
“Sangrenegra”, campesino oriundo del Tolima, de ascendencia conservadora, quien
fue el menor de 5 hijos y fue reconocido por ser temperamental, celoso e irascible.
En 1951 unos primos de Cruz Usma fueron asesinados en la estación de Policía del
Cairo, Norte del Valle, a manos de la Chusma; al enterarse de lo sucedido mató al hijo
del hacendado conservador que había pagado por la muerte de sus familiares y se
unió con las guerrillas liberales al mando de otro bandolero conocido como “Alma
Negra”, quien para aceptarlo decidió ponerle una prueba que consistió en asesinar
a un hombre haciendole el corte franela (una incisión de lado a lado del cuello) y
tomar su sangre.43
“Sangrenegra” llegó a liderar una cuadrilla de 60 hombres, apróximadamente,
entre los que se encontraban alias “Desquite”, “Pedro Brincos” y “Tarzán”, con quienes
cometió todo tipo de crímenes como masacres, raptos, violaciones, extorsiones y
asaltos. Algunos de los hechos violentos más recordados cometidos por “Sangrenegra”
fueron el asesinatos de 16 personas en Juntas, Anzoátegui (Tolima), en 1962, el
asaltó en la vía al Líbano a un comvoy militar en el que asesinó a 13 militares y dos
civiles; el asesinato de ocho personas en San Juan de Rioseco en febrero de 1963; la
masacre de Toraré, municipio de Alvarado (Tolima), donde asesinó y decapító a ocho
personas y echó sus cabezas al río, y el asesinato de 14 personas en la carretera de
Alvarado a Anzoátegui, incluido un policía que viajaba como civil, ambas ocurridas
el 20 de marzo de 1963.
Los hechos de violencia perpetrados por los bandoleros provocaron reacciones
políticas. El gobierno lanzó una ofensiva contra ellos y encargó esta tarea al enton-
ces coronel José Joaquín Matallana, comandante del Batallón Colombia. Luego de
varias persecusiones adelantadas por los militares, Jacinto Cruz Usma alias “San-
grenegra” cayó muerto como resultado de una operación adelantada por la fuerza
pública durante los días 26 al 28 de abril de 1964, en la región de Las Amarillas y
El Clavel, municipio de El Cairo, Departamento del Valle del Cauca. El alcalde muni-
cipal de El Cairo tuvo especial importancia, pues fue quien se enteró de la presencia
del bandolero en la región y decidió organizar una comisión compuesta por tropas
del Batallón Vencedores, cinco agentes y cuatro civiles, con el fin de dar de baja o

43 “Vida de Sangrenegra, uno de los bandoleros más buscados de la década del 50, será llevada al
cine”, El Tiempo, 31 de mayo de 2007, http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3577452

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capturar la cuadrilla de alias “Sangrenegra”, junto a él, cayeron muertos tres ban-
doleros más.44
De este modo, durante los años sesenta la violencia fue en aumento y el pais
conoció la sevicia con la que actuaban aquellos hombres. Patrocinados por los
líderes y dirigentes conservadores de la región, muchos de esos sujetos se organi-
zaron en bandas conocidas como “Los Pájaros”, agrupaciones criminales que tenían
por misión amedrentar, presionar y asesinar a sus opositores políticos y que, una
vez concluían sus encargos “desaparecían bajo el espeso manto de humo tendido
por directorios conservadores, autoridades y funcionarios públicos”,45 del mismo
modo que las cuadrillas o guerrillas liberales llevaban a cabo actividades de perse-
cución contra los conservadores. Entre “Los Pájaros” más reconocidos de la época
en el Valle de Cauca se encontraban Leonardo Espinosa, en Trujillo; Mario Restrepo,
en El Dovio, y José Giraldo Restrepo, en Versalles, quienes contaron con el apoyo de
quien fue considerado su mentor, Nicolás Borrero Olano, quien ocupó la gobernación
del Valle y cuyas acciones pretendían acabar con los liberales y conservatizar el Valle
del Cauca,46 tal y como también lo pretendía León María Lozano alias “El Condor”,
un dogmático conservador que vivió en el municipio de Tuluá y que cobró renombre
por las masacres, amenazas, destierros y asaltos que perpetró contra los liberales.
Ante dicha situación, el revanchismo se convirtió en regla. En sectores como
Monteloro, Rioloro, La Diadema, Nogales, Santa Lucía y Barragán había una cua-
drilla de bandoleros dedicada a perseguir conservadores bajo órdenes presuntamente
superiores. La forma de persecución consistía en amenazarlos con el “corte franela”,
práctica sistemáticamente utilizada por los bandoleros de esta época, para que los
conservadores abandonaran sus tierras y huyeran de la región.47 Igual situación
ocurría en Obando, municipio de La Victoria, donde un grupo de bandoleros uni-
formados persiguía a reconocidos conservadores y cuando no lograban su cometido
emprendían acciones criminales contra sus bienes. Ejemplo de esto fue el ataque que

44 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional, “Caso Táctico N° 48”. En Casos tácticos de guerra
de guerrillas en Colombia Vol. 18, III parte.
45 Darío Betancourt Echeverry y Marta L. García, Matones y Cuadrilleros: Origen y evolución de la
Violencia en el Occidente Colombiano 1946-1965, (Bogotá: Tercer Mundo Editores, 1990).
46 Dario Betancourt Echeverry, “Las cuadrillas bandoleras del Norte del Valle, en la violencia de los años
cincuentas” Revista Historia Critica, No. 4, julio de 1990. Bogotá, Universidad de los Andes.
47 “Cuadrilla de bandoleros tratan de liberalizar la zona de Monteloro”, El País, 8 de mayo de 1960.

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sufrió la propiedad del señor Juan Rivera, en el sector de Marcópolis, perpetrada por
los bandoleros. Según se mencionaba en fuentes periodísticas, estos hechos fueron
puestos en conocimiento del señor Alejandro Arce Figueroa, quien en lugar de per-
seguir a los criminales, decidió irse a la vereda de San Isidro. Como ya eran muchos
los “exiliados políticos” en ese sector, el directorio conservador local solicitó que se
tomaran acciones por parte de las autoridades.48
Pero si el accionar de los bandoleros dejaba a su paso una enorme estela de
muertes en el país y si el Estado se mostraba cada vez más decidio a confrontar ese
fenomeno, éste, en efecto, no sería el único actor de la violencia en la que se hallaba
envuelto el pueblo colombiano.

1.5. Surgimiento y proyección de las organizaciones guerrilleras


en la región

El 17 de marzo de 1965, y bajo el mando de Pedro Antonio Marín alias “Tirofijo”,


más de cien hombres del Bloque Sur cruzaron trochas y ríos en dirección a la cabecera
municipal de Inzá, en el departamento del Cauca. Según informaciones de prensa,
en este trayecto secuestraron varios civiles, bloquearon la vía y atacaron un bus de
servicio público que cubría la ruta Inzá-Popayán; allí murieron varias personas y
otras resultaron heridas. Luego, se dirigieron hasta un caserío y atacaron a la pobla-
ción civil, dejando como resultado la muerte de 17 personas; entre las víctimas fueron
identificados como Reinaldo Córdoba, Ómar Hurtado Guerrero, José Guerrero, las
monjas Zulien Arroyave y Blanca Ruiz, el alcalde municipal, Liborio Peña Castillo;
el tesorero, Luis Otálora Cuenca; Higinio Gutiérrez, celador de Rentas, y los policías
Demetrio Cortés, Lindolfo Alberto Gamboa, Emilio Andrade y sus tres hijos.49
Una vez cometidos estos crímenes, los asaltantes demandaron la presencia de
los pobladores, para quienes profirieron un discurso exponiendo las razones que los
impulsaron a convertirse en guerrilleros, todas relacionadas con la calidad de vida,
las necesidades insatisfechas, la represión y la tiranía ejercida por el Estado. Según
las hoy denominadas Fuerzas Armadas revolucionarias del Pueblo FARC-EP, sobre
el ataque al bus de servicio público, le atribuyeron la responsabilidad de lo ocurrido

48 “Nuevos ataques de bandoleros a finca situada en Marcópolis”, El País, 8 de junio de 1960.


49 “Persecución con helicópteros a banda de ‘Tirofijo’”, Diario del Occidente, 18 de marzo de 1965.

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a los agentes de policía que iban en el bus y que resultaron muertos.50 A efecto de
las investigaciones, el juez de instrucción criminal No. 56 profirió un fallo condena-
torio y ordenó la detención de Manuel Marulanda Vélez alias “Tirofijo”, oriundo de
Calarcá, Caldas, Luis Papi, Luciano Cáliz, Marco Jaramillo, Gabino Quilindo, Daniel
Piñacué y Humberto Chate. El día 1 de abril se verificó el reparto judicial y le corres-
pondió el expediente al juez primero superior del Distrito Penal, Gustavo Delgado
Guerrero; al cabo de tres días y luego de valorar la evidencia se confirmó la sentencia
emitida por el juez 56.51
Esta acción generó temor en la poblacion civil, pues ya no se trataba de asesina-
tos por causas políticas, sino de personas indefensas, sin razón o justificación, lo que
quería decir que asesinarían sin discriminar colores políticos o adscripciones cultura-
les. A partir de este evento, empezaron a llegar individuos uniformados a territorios
indígenas, quienes se identificaban como los que atacaron a Inzá y exigían dinero
en cada vivienda; si los pobladores no tenían en ese momento, volvían días después
amenazando con que si no les daban el dinero, ellos tomarían un bien o una persona
para pagarse la cuota.52 Ataques contra la población civil como el perpetrado en Inzá,
fue una de las prácticas utilizadas recurrentemente por este grupo armado organizado a
lo largo del conflicto, lo cual desembocó en una notoria deslegitimación de los ideales
que proclamó defender desde sus comienzos.53
Hechos igualmente violentos continuarían gestándose y consumándose en esta
región del país. El 21 de marzo de 1965, por ejemplo, Harold Eder, reconocido indus-
trial, exministro de fomento y heredero de una familia vallecaucana, se encontraba en
su finca Santa Elena en el sector de Quebradaseca, municipio de Corinto (Cauca), en
compañía de su esposa, Cecilia Caicedo, cuando fue sorprendido por hombres arma-
dos, quienes incursionaron violentamente en la casa. Al escucharlos, el señor Eder
reaccionó junto con sus escoltas y trabajadores, y tras un breve enfrentamiento
fueron heridos tanto él como su guardaespaldas del DAS, Nepomuceno Patiño, quien

50 FARC- EP, “Capítulo V. Acciones Enemigas y Acciones Nuestras /Acción nocturna”. En Cartilla de orden
abierto de las FARC-EP, http://www.farcep.co/militar/iNIC/iFARC/i006_Cartillas_militar_001.html#5
51 “Juez confirmó detención para Tirofijo y su cuadrilla”, El liberal, 7 de abril de 1965.
52 Líder indígena, en entrevista realizada por las investigadoras Lucy Paz y Ángela Rojas, 2016.
53 Gonzalo Sánchez Gómez, Et al, “Modernización y barbarie: signos convergentes del conflicto armado
en Colombia”. EN CNMH, Guerrilla y población civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013 (Bogotá:
CNMH, 2014), 13-14.

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murió en el acto.54 Posteriormente, treinta hombres armados lo sacaron a caballo


de su finca junto a su mayordomo, y fueron trasladados hacia las montañas. Poco
tiempo después, su mayordomo fue liberado portando la noticia de que la liberación
costaría la suma de 2 millones de pesos, que debían ser pagados según instruccio-
nes, y que su liberación debía ser asistida por un médico, pues había sido herido en
el abdomen.55
El mismo dia, el alcalde de Corinto, Víctor Villa, se puso en contacto con el gober-
nador del Cauca y con el comando de la III Brigada. Luego se desplazó en compañía
de hombres armados para realizar el levantamiento de la victima. Al extenderse la
noticia del secuestro, causó estupor y consternación en la sociedad vallecaucana y
en todo el país, pues Harold Eder era un hombre ampliamente reconocido; las gen-
tes clamaban que no permitieran el avance de las tropas, para garantizar la vida
del industrial. Al conocer los hechos, el presidente de la República, Guillermo León
Valencia, ordenó que se llevaran a cabo todas las acciones necesarias para rescatar
al exministro.56
La III Brigada instaló un puesto de mando en la hacienda Santa Elena, y se des-
plazaron tropas del batallón Codazzi de Palmira, apoyadas por tropas del Batallón
Palacé, con sus respectivos comandantes; además, se movilizaron todos los medios
y recursos disponibles en medio de la Operación Rescate.57 Este hecho despertó
una gran solidaridad en el Valle del Cauca y en el resto del país; en Cali se realizó una
marcha a la que asistieron 100.000 personas que rechazaban el secuestro y recla-
maban la libertad inmediata, al tiempo que mostraron su respaldo al Gobierno en
la lucha contra los criminales.58 El consejo municipal de Corinto (Cauca) emitió
una resolucion rechazando el secuestro y exigiendo la libertad inmediata del señor
Eder.59 Las informaciones iban y venían, fuentes militares aseguraban tener casi

54 Adolfo León Quintana, Corinto, Construcción de su memoria histórica, recopilaciones y entrevistas,


(Corinto: Graficas Evelyn; 2011).
55 El Tiempo, “El exministro de fomento doctor Harold Eder fue secuestrado a las once de la mañana
de hoy en su hacienda de “Santa Elena”, (21 marzo 1965).
56 Adolfo León Quintana, Corinto, Construcción de su memoria histórica, recopilaciones y entrevistas,
(Corinto: Graficas Evelyn; 2011).
57 Fuerzas Militares de Colombia, Ejército Nacional, Batallón de Ingenieros No. 3 Codazzi. “Libro His-
tórico”. Tomo I.
58 “Sensación producida por el secuestro de Harold Eder”, El Tiempo, 21 de marzo de 1965.
59 Adolfo León Quintana, Corinto, Construcción de su memoria histórica, recopilaciones y entrevistas,
(Corinto: Graficas Evelyn; 2011).

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ubicado al secuestrado. Los reportes del general Mejía Valenzuela, comandante de


la III Brigada, eran constantes y en ellos se indicaba que los operativos para el res-
cate avanzaban haciendo uso de todos los recursos disponibles.60
Finalmente, el 13 de abril de 1965 es hallado el cadáver del industrial Harold Eder, a
quien habían sepultado a ocho horas de camino desde su hacienda, de manera impro-
visada y se hallaba en avanzado estado de descomposición. Al respecto, en entrevista
sostenida con un lugareño de Corinto, el señor Harold Eder falleció como consecuencia
de la herida sufrida al momento del secuestro y todas las comunicaciones emitidas por
la banda de secuestradores tenían como fin obtener el dinero producto del mismo.61
Este hecho conmovio a todos los sectores del país y su muerte fue calificada como una
pérdida para la nación. Por su parte, el presidente, Guillermo Valencia, el candidato,
Carlos Lleras Restrepo, Laureano Gómez y Alfonso López Michelsen expresaron su
solidaridad con la familia Eder Caicedo.62 Por el secuestro y muerte de Harold Eder, un
desmovilizado pidió perdón al alto consejero para la Reintegración, Alejandro Eder,
quien fue considerado la primera víctima de secuestro cometido por la guerrilla de
Manuel Marulanda en 1965.63 Aunque este secuestro se ha señalado como el primero
en Colombia, la verdad es que no fue así, pues años atrás, la hija de Harold Eer, Elisa,
fue secuestrada cuando tenía 3 años y por su liberación se exigieron 100.000 pesos
que para la época era una suma consierable de dinero.64
A efectos del accionar de las cuadrillas de bandoleros existentes en la región y del
accionar de las guerrillas que se movilizaban por diversas zonas rurales del depar-
tamento del Cauca, la situación de orden público fue agudizándose en la región y el
Gobierno nacional respondió con el fortalecimiento de la fuerza y la presencia mili-
tar en la región. Para la década de los años sesenta, la Fuerza Pública hizo presencia
en la zona del Suroccidente del país a través de la III Brigada,65 que, de acuerdo con
la Disposición No. 013 del 18 de junio de 1958, estaba compuesta por 10 unidades
(tabla 1).

60 “Sigue operativo para rescatar a Eder”, El Tiempo, 25 de marzo de 1965.


61 “Fue encontrado muerto el empresario Harold Eder”, El Liberal, 13 de abril de 1965.
62 “Pérdida irreparable para la nación”, El Liberal, 14 de abril de 1965.
63 “Exguerrillero pidió perdón por la muerte de familiar de Alto Consejero”, El Tiempo, 1 de julio de 2012.
64 “80 años de la infamia del primer secuestro. Primer caso antes que se convirtiera en industria”, El
Tiempo, 8 de mayo de 2013.
65 Esta unidad fue activada mediante la Disposición N° 0003 de enero 29 de 1958.

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Tabla 1. Unidades III División

Nombre Ubicación

Comando y Cuartel General Cali

Batallón de infantería No. 7 Junín Popayán

Batallón de infantería No. 8 Pichincha Cali

Batallón de infantería No. 9 Boyacá Pasto

Escuadrón de fusileros No. 3 En receso

Batallón de artillería No. 3 Palacé Buga

Batería de Morterón No. 3, agregada al Batallón de artillería No. 3 “Palacé” Buga

Batería de Artillería Antiaérea No. 3 En receso

Batallón de Ingenieros de Combate No. 3 Agustín Codazzi Palmira

Grupo de Caballería No. 3 Cabal Ipiales

Fuente: Ejército Nacional. Disposición No. 013 del 18 de junio de 1958.

Dichas unidades militares fueron ubicadas en diferentes puntos de los departa-


mentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño, que eran escenario del conflicto colom-
biano por aquella época. Lo anterior debido a la ubicación estratégica que desde
siempre ha hecho a esta zona atractiva para los propósitos de los grupos al margen
de la ley. Esta parte de la geografía nacional

se compone de un intrincado sistema montañoso en el sur, desde la frontera con


la República del Ecuador, pasando por el departamento de Nariño, hasta el Cauca. La
cordillera desciende hacia el piedemonte de Santander de Quilichao y desde allí inicia
el largo valle que recorre hasta la comarca de Cartago, al norte del departamento del
Valle. La línea de corte imaginario se puede realizar sobre las alturas de la cordillera
central, descendiendo hacia el Valle del río Cauca. Hacia el occidente, de nuevo se
levanta la cordillera que lleva este mismo nombre. Aunque no es tan elevada como la
central, sí ofrece accidentes orográficos que permiten el tránsito de los grupos armados
en su accionar de guerra. En el intermedio de estas dos cordilleras desciende el río
Cauca. Lo que confirma la hipótesis básica que evidencia que las alturas y zonas de
difícil acceso son el lugar natural para la presencia guerrillera.66

66 Carlos Medina Gallego, “FARC-EP flujos y reflujos. La guerra en las regiones”, Universidad Nacional
de Colombia. Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales. Instituto Unidad de Investigaciones
Jurídico-Sociales Gerardo Molina, (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, 2011), 324.

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Mapa 1. Ubicación geográfica del sistema montañoso colombiano

Fuente: http://www.vmapas.com/America/Colombia/Mapa_Relieve_Sombreado_Colombia_1985_CIA.jpg/
maps-es.html

De ahí que las poblaciones asentadas en esta parte del país, especialmente las del
Valle del Cauca, padecieran intensamente problemáticas recurrentes como asesinatos,
robos, secuestros y otras acciones delictivas llevadas a cabo no solo por los grupos
guerrilleros, que emprendían una recia lucha en busca de poder político, sino por las
cuadrillas de bandoleros que habían aparecido durante la denominada época de La
Violencia, que para este periodo hacían parte de lo que se conoció como “la violencia
tardía” (1958-1965), cuyo actuar no estaba motivado por la política o por algún tipo
de ideología sino, en muchas ocasiones, por intereses particulares.67
Este era el contexto en el cual operaba la fuerza pública con el propósito de con-
tener el accionar y el avance de aquellos actores armados. Por ejemplo, el Batallón
de artillería No. 3 Palacé fue una de las unidades militares más activas “en el res-
tablecimiento del orden público en el norte del departamento del Valle del Cauca (...)

67 Delgado Mondroñedo, Jhonny, El bandolerismo en el Valle del Cauca, Cali Secretaria de Cultura del
Valle del Cauca. (Cali: Gobernación del Valle del Cauca y Secretaria de Cultura de Cali, 2011), http://
cvisaacs.univalle.edu.co/cav/images/Convocatorias/2010_2011/El_Bandolerismo_en_el_Valle_del_
Cauca_1946-1966_Libro.pdf

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cuando sus diferentes operaciones permitieron que cesara la violencia y retornara el


orden a las comarcas de Tuluá, Andalucía, Restrepo y Trujillo (...), lo que incluso le
mereció como reconocimiento a su meritoria actuación, la imposición de la condeco-
ración «Cruz de Boyacá» a su bandera de guerra”,68 y lo propio sucedía con el Bata-
llón de infantería No. 9 “Batalla de Boyacá”, que cumplía misiones en el Tolima y el
Valle del Cauca 69, como también lo hacía el Batallón de infantería No. 7 Junín, unidad
militar que mantuvo su puesto de mando en la ciudad de Popayán hasta cuando fue
desactivada al fundarse la Escuela de Suboficiales Sargento Inocencio Chincá, con el
propósito de formar el cuerpo de suboficiales del Ejército colombiano.70

68 Ejército Nacional. Tercera División. Creación de batallones y recorrido histórico (Bogotá: Editorial
Planeta, 2014).
69 Ibíd.
70 Ibíd.

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CAPÍTULO II. CONFLICTO SOCIAL Y EXPANSIÓN DE LAS


ORGANIZACIONES INSURGENTES, 1966-1980

Este periodo se caracterizó por el aumento de las protestas sociales protagonizadas


por las distintas organizaciones sindicales sectores indígenas, campesinos, obreros
y empleados públicos, y por el crecimiento paulatino de los grupos subversivos y la
aparición de otros actores del conflicto.

2.1. La cuestión agraria y el conflicto armado

Uno de los hitos de conflicto de la década fue la posesión de la tierra, en este sentido
es necesario entender cuál fue el impacto de la reforma agraria de los años setenta,
y analizar su recorrido desde el inicio del Frente Nacional. El gobierno de Carlos
Lleras Restrepo (1966-1970) inició con el proyecto de revitalización de la Reforma
Agraria (Incora), expedido bajo su mandato (1958-1962). Esta reforma despertó
tensiones entre terratenientes y políticos, y a pesar de los inconvenientes y los inte-
reses contrapuestos, el Ejecutivo logró crear y organizar bajo el decreto 755 el 2 de
mayo de 1967,71 y la resolución 061 de 1968 del 7 de febrero de 196872 la Asocia-
ción Nacional de Usuarios Campesinos de Colombia(ANUC); adicionalmente, creó
una nueva legislación agraria que aceleraría los procedimientos para la tenencia de
la tierra y la protección del aparcero, corrigiendo con ello las deficiencias dejadas
en la ley de 1961.73
La revitalización de la reforma trajo consigo dos problemas: primero correspon-
dió a la presión de algunos sectores políticos y latifundistas dentro de la coalición,
que obstaculizó la generación de medidas; el objetivo de integralidad de la reforma
y los avances en la legislación que tenían como fin la distribución de tierras

71 El decreto 755 del 2 de mayo de 1967 estableció el registro de usuarios campesinos a cargo del
Ministerio de Agricultura, la creación de asociaciones de usuarios y el fortalecimiento de las asocia-
ciones existentes. “Decreto 755”, Revista Chasqui,2 de agosto de 2010, https://issuu.com/chasqui/
docs/decreto-755-
72 La resolución 061 de 1968 estableció la reglamentación del registro de usuarios campesinos. Ibíd.
73 Gabriel Silva Lújan, “Carlos Lleras y Misael Pastrana reforma del Estado y Crisis del Frente Nacional”
En Nueva Historia de Colombia, Tomo II (Bogotá: Editorial Planeta, 1989), 237-262.

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sucumbieron ante la “correlación de fuerzas políticas”.74 El segundo fue que, al


fortalecer las organizaciones utilizando “la capacidad reivindicativa de lucha campe-
sina”, estas terminaron radicalizadas, lo que se tradujo en vías de hecho en las zonas
rurales, invasiones y recuperación de tierras a la fuerza, lo que a su vez causó un
desprendimiento de la batuta del Estado con el que se había iniciado el proceso.75
Misael Pastrana Borrero, último presidente del Frente Nacional (1970-1974), sus-
cribió su programa de gobierno en la inclusión de las masas populares urbanas, lo
que significó un giro importante en relación a sus predecesores del Frente Nacional,
que mantuvieron sus programas fijados en el campo. Ahora, el centro del programa
de gobierno serían las zonas marginales de las ciudades, que cumplirían la función
político-ideológica de las reformas agrarias. Pastrana pretendía “transformar la pro-
piedad de la tierra urbana con cargas impositivas que obligaran a los propietarios a
darle una apropiada función social”,76 este cambio generó la agudización del conflicto
social en el campo. La ANUC, que desde 1969 sostenía una dinámica muy activa,
reaccionó ante el proceso de desmonte que pretendió hacer el gobierno con los intere-
ses del campesinado organizado. “El 21 de febrero de 1971, en una sola jornada de
acciones agrarias coordinadas nacionalmente, fueron ocupados 800 latifundios en
diferentes departamentos de la costa Atlántica y el centro del país, movilizaciones
en la que participaron más de 60 mil familias campesinas”.77
La agitación campesina suscitada por la ANUC obligó al presidente Pastrana, al
Ministerio de Agricultura, a los dirigentes políticos de los partidos liberal y conserva-
dor y a los empresarios del sector agropecuario, a reunirse en el pueblo tolimense de
Chicoral a principios de 1972. Según el diario El Tiempo, a la reunión llegaron cita-
dos por el gabinete ministerial del presidente Pastrana, miembros del partido liberal,
de los gremios ganaderos, arroceros, bananeros y latifundistas, con el objetivo de

74 Darío Fajardo Montaña “La Reforma Agraria en las agendas para la búsqueda de soluciones al con-
flicto armado” Ponencia, IX Foro Nacional por los Derechos Humanos, Bogotá, 8, 9 y 10 de junio de
2000, http://www.derechos.org/koaga/xi/3/fajardo.html
75 Gabriel Silva Lújan, “Carlos Lleras y Misael Pastrana reforma del Estado y Crisis del Frente Nacional”,
248.
76 Ibíd., 257.
77 Cartilla “De pie”, 1987, En: Luis Humberto Cardona Artunduaga, “Tierra, legislación y poder en la
procelosa historia del despojo en el campo colombiano”. Revista Gestión y Desarrollo Universidad
San Buenaventura Cali, (octubre 22 de 2015 [Citado septiembre 2016], pág. 130. Disponible en:
http://www.usbcali.edu.co/sites/default/files/5_despojocampo.pdf

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modificar la legislación agraria y menguar el poder de la ANUC, tal y como lo señala


Alfredo Molano cuando indica que “con el pacto del Chicoral los dueños de las gran-
des haciendas pudieron reprimir por la fuerza el intento de los campesinos de invadir
sus tierras, este acuerdo cerró el último de los grandes intentos por hacer una reforma
agraria que favoreciera a los más pobres”.78
El pacto del Chicoral se tradujo en las leyes 4 y 5 de 1973,79 que modificó toda la
legislación agraria existente, (Ley 200 de 1936, 135 de 1961 y 1 de 1968). Por su parte,
la ley 5 creó el Fondo Financiero Agropecuario, en reemplazo del Fondo Financiero
Agrario. Para Gilhodes el gobierno “(…) cambió las condiciones de indemnización de
las fincas mediante una compleja catalogación de tierras a partir de su potencial pro-
ductivo, al considerar las tierras como adecuadamente explotadas cuando las mismas
tengan mínimos de productividad por hectárea, región y cultivo fijados por el Minis-
terio de Agricultura (…) Estas leyes crearon los mecanismos para un desarrollo agro-
pecuario, abandonando casi por completo la política redistributiva”80.
La influencia de la modernización agraria durante el gobierno de Misael Pas-
trana desestabilizó la propiedad de la tierra en vastas regiones, el poco espacio
ganado por la reforma de 1961 y 1968 quedó confinado a un programa agroem-
presarial impulsado por el Estado, lo que generó conflicto en las zonas rurales. En
el suroccidente colombiano el pacto del Chicoral obligó a que la ANUC se reuniera
para encontrar una solución frente a la nueva reforma,81 esto generó el encuentro
de diferentes comunidades indígenas que aglomeradas definieron “la reinvención
de una identidad y una tradición de lucha, completamente fragmentadas para ese
momento”,82 y con la participación de “agentes políticos externos” permitieron el

78 “Como un escenario de sucesos trascendentales en el país es recordado el corregimiento de Chicoral”,


El Tiempo, 7 de Junio de 2007, http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3587136
79 Ley 4 y 5 de 1973 introducen modificaciones a las Leyes 200 de 1936, 135 de 1961 y 1a de 1968.
Que establece disposiciones sobre renta presuntiva, se crea la Sala Agraria en el Consejo de Estado
y se dictan otras disposiciones.
80 Pierre Gilhodes, “La cuestión agraria en Colombia. 1900-1946”, En Nueva Historia de Colombia, Vol.
III (Bogotá: Editorial Planeta, 1989), 360-361.
81 “La ficha campesina en el rompecabezas territorial de Cauca”, Verdad Abierta, 19 de mayo de 2014,
http://www.verdadabierta.com/lucha-por-la-tierra/5333-la-ficha-campesina-en-el-rompecabezas-
territorial-de-cauca
82 CNMH. Nuestra vida ha sido nuestra lucha, resistencia Cauca indígena. (Bogotá: Tauros, 2012), 20-
21, http://www.centrodememoriahistorica.gov.co/descargas/informes2012/cauca.pdf

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nacimiento del Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC), el 24 febrero 1971 en
el Resguardo de Toribío.83
El CRIC se constituiría como un actor influyente en las próximas décadas, debido
al crecimiento de la organización y a su consolidación. Para Daniel Peñaranda, esta
consolidación se debió a tres elementos que posibilitaron el nacimiento de la organiza-
ción social: 1. La movilización en defensa de la Tierra, 2. la lucha por la autonomía y
el rechazo por la violencia ejecutada contra sus dirigentes, y 3. la irrupción de grupos
armados ilegales.84
Con la aprobación de la reforma agraria de Misael Pastrana se acrecentó la agita-
ción social en la zona del suroccidente, a través de invasiones, disputas por la tierra
y confrontaciones con latifundistas y con la fuerza pública; esta situación generó un
aumento de la violencia, que fue interpretado por las autoridades como expresiones
criminales. Al respecto, el diario El Liberal tituló un comunicado expedido por el gober-
nador del Cauca, Rodrigo Velasco Arboleda, como “Grave situación de orden público
en el departamento”; en él el funcionario informó a las autoridades regionales sobre
posibles alteraciones del orden público frente a las cuales era necesario tomar medidas
contundentes para frenar el avance de la delincuencia, sobrellevar los ataques de dife-
rentes sectores sociales (centrales obreras) y controlar las zonas rurales donde algu-
nas personas incitaban a la población indígena a alterar el orden e invadir predios.85
Tras la finalización del gobierno de Misael Pastrana y el inicio de la administra-
ción de Alfonso López Michelsen (1974-1978), se generó una esperanza de cambio

83 En la reunión se hicieron presentes representantes de los resguardos de Toribío, Tacueyó, San Fran-
cisco, Jambaló, Guambía, Totoró y Pitayó, así como dirigentes campesinos agrupados en el Frente
Social Agrario FRESAGRO. Ibíd., 20-21.
84 Ibíd., 21.
85 “Grave situación de orden público en el departamento”, El Liberal, 26 de febrero de 1971. El artículo
señala un comunicado expedido por el gobernador del Cauca, Rodrigo Velasco Arboleda, en el que
denuncia la grave situación de orden público en el departamento, mencionando que se han planeado
atentados contra la paz pública. Por medio de este, el Gobierno nacional previno a los ciudadanos para
que se abstuvieran de participar en manifestaciones programadas por “anarquistas”, pues no permi-
tiría desordenes sociales. Además, el comunicado informó sobre un movimiento político liderado por
dirigentes de una central obrera que se ha visto fraccionada internamente por pretender “desconocer
las autoridades legítimamente constituidas”. También alertaba sobre movimientos en las zonas rurales
que incitaban a atentar contra la propiedad privada en Toribío, particularmente, el de Gustavo Mejía
alias “Bejuco”, quien actuaba en compañía de un abogado y del director del proyecto Cauca No. 2 del
Incora, quienes incitaron a los indígenas a tomarse las tierras pasando por encima de las leyes.

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en las zonas rurales del país que se tradujo en la expedición de la Ley 6 de 1975,86
sobre aparcería que reformó la Ley 1 de 1968 y “permitió el contrato de trabajo a
término fijo, la entrega de pequeñas parcelas en arriendo y el suministro de parcelas
de media hectárea a los peones para cultivos de pan coger”.87 Si bien la reforma no
solucionaba el atraso del desarrollo del campo, si posibilitaba un “pequeño” mejo-
ramiento de las condiciones de los labriegos y en cierta medida se esperaba que
menguara el clima de inestabilidad social que se vivía en las zonas rurales, especial-
mente en el suroccidente del país.
En los departamentos del Cauca, Valle y Nariño, la situación de orden público era
tensa, producto de las confrontaciones que existían entre latifundistas, industriales
y campesinos, indígenas y afros, que se materializaban en paros, toma de tierras y
toma a entidades públicas. Las autoridades se encontraban preocupadas por la incon-
trolable situación del suroccidente colombiano, que era retratada constantemente en
los periódicos regionales. El diario El Liberal, por ejemplo, publicó un artículo titulado
“Tensa situación en Miranda, Cauca”, donde señalaba que se estaba organizando un
paro cívico intermunicipal contra el alcalde de Puerto Tejada, a quien habían señalado
de acaparador de azúcar. Además, afirmaba que en Miranda varias familias damnifi-
cadas habían invadido un lote de propiedad del municipio; según este diario regional,
el movimiento se estaba propagando en el norte del Cauca “por el abandono por parte
del gobierno de esta zona”, situación propicia para la insurgencia.88
La agitación rural se debía principalmente al abandono del Gobierno nacional
frente a la necesidades de las comunidades del suroccidente, a la reclamación de
tierras en Nariño, así como al incumplimiento de acuerdos con los indígenas para
la titulación de predios en el Cauca, pacto realizado desde octubre del 1974, firmado
entre el Gobierno nacional y el departamental, el Incora y los indígenas, en el que
estos últimos se comprometieron a no invadir fincas a cambio de que se estudiaran
los títulos de tierra y se dieran acciones al respecto.89

86 Colombia, Congreso de la República, “Ley 6 de 1975 (10 enero de 1975). Por la cual se dictan normas
sobre contratos de aparcería y otras formas de explotación de la tierra”. Diario Oficial No 34.244
(Bogotá, 28 de enero de 1975), http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.asp?id=1561717.
87 Luis Guillermo Vélez Álvarez, “Política y legislación de tierra en Colombia en los siglos XIX y XXI”,
Documentos de trabajo de Economía y finanzas (2012), 23-24.
88 “Tensa situación en Miranda, Cauca”, El Liberal, 12 de marzo de 1975.
89 “Son inminentes las invasiones en el norte del Cauca”, El Liberal, 1 de abril de 1975.

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Para hacerle frente a la situación, el Gobierno nacional aumentó medidas para


controlar el orden público del suroccidente colombiano; al respecto, el diario El Libe-
ral señaló en el artículo “Gobierno previene contra movimientos subversivos” que se
reprimirían todos los movimientos que pretendieran generar zozobra en el país,90 y
en otro artículo titulado, “Ejército controla el orden público” presentó declaraciones
del ministro de gobierno, Cornelio Reyes, que en ese momento confirmó la existen-
cia de un plan subversivo para crear zozobra. Ante tal situación, el gobernador de
Nariño decretó la prohibición de manifestaciones públicas tanto en Pasto como en
Tumaco, siendo este último escenario de graves disturbios.91
Ante la presión de los grupos indígenas y la preocupación por la invasión de
tierras, el Gobierno departamental del Cauca inició conversaciones con los cabildos,
para estudiar los acuerdos firmados y menguar la difícil situación de orden público,
a la cual se sumó el involucramiento de facciones de grupos armados dentro de las
invasiones de predios, como lo señaló el diario El Liberal al indicar que “se manejan
informaciones sobre sujetos extraños a las parcialidades que vienen adoctrinando a
los indígenas desde hace varios meses”.92
El 20 de abril de 1975 el diario El Liberal señaló que ante la inminente invasión
anunciada para el 24 de abril por parte de los indígenas de Caldono, el gobernador
del Cauca, Aurelio Irragorri, junto con su secretario de gobierno y el secretario admi-
nistrativo se habían trasladado hasta el cabildo de Caldono para llegar a un acuerdo
y evitar las alteraciones del orden público. El gobernador propuso adelantar una
serie de obras mínimas de infraestructura que beneficiarían la región de Caldono y
Pueblo Nuevo, zonas habitadas principalmente por indígenas.93
Sobre las obras pactadas, el secretario privado de la gobernación de aquel enton-
ces señaló que se iniciarían el 21 de abril y corresponderían a la carretera Caldono-
Pueblo Nuevo, a la construcción de alcantarillado de este último corregimiento, al
puesto de salud, al acueducto de la vereda Playa de Zúñiga, al puente sobre el río
Ovejas, en la carretera que de esa población conduce a Siberia, además de otorgar
un auxilio para el colegio Mixto de Pueblo Nuevo;94 pero las obras no iniciaron y la

90 “Gobierno previene contra movimientos subversivos”, El Liberal, 2 de abril de 1975.


91 “Ejército controla el orden público”, El Liberal, 3 de abril de 1975.
92 “Se controla la situación en los núcleos indígenas”, El Liberal, 12 de abril de 1975.
93 “El gobernador del Cauca dialogó con indígenas en Caldono”, El Liberal, 20 abril 1975.
94 “El gobernador del Cauca dialogó con indígenas en Caldono”, El Liberal, 20 de abril de 1975.

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situación se volvió tensa. Los indígenas le reclamaron al gobernador, a lo que este


respondió que el objetivo era atender las necesidades en orden de prioridades para
poder cumplir, en ese sentido mencionó un plan de educación, salud y vivienda;
los indígenas solicitaron puestos de salud, alcantarillado y líneas de electrificación.
Los trámites administrativos que debía hacer el Gobierno regional ante el Incora para
la titulación de predios se dilataron y la presión política que ejercían los hacendados
e industriales sobre la autoridad obstaculizaba los procedimientos.95
Situación diferente se vivió en Nariño con el Incora, que logró expandir su campo
de intervención a zonas alejadas del departamento, especialmente a la costa Pací-
fica, inaugurando proyectos para impulsar el agro, a través de herramientas como
los créditos agropecuarios, la asistencia técnica, el fomento pesquero y agrícola, la
capacitación a los campesinos y la incorporación de las zonas costeras a la econo-
mía del país, en la zona comprendida entre los municipios del El Charco, Mosquera
y Santa Bárbara, en la costa Pacífica. Dicha información fue referenciada en el perió-
dico regional El Derecho, en su edición del 24 de junio de 1975, donde tituló “El pro-
yecto Costa del Pacífico beneficiará zonas de Nariño”. El periódico, además, señaló
que cientos de hectáreas comprendidas entre los municipios de El Charco, Mosquera
y Santa Bárbara serían beneficiadas con los programas que desarrollaba el Incora
dentro del proyecto Costa del Pacífico, inaugurado el 21 de junio de 1975 en la
población caucana de Guapi. Se destacaba del proyecto los créditos agropecuarios y
la asistencia técnica, el fomento pesquero y agrícola, la capacitación campesina, la
adecuación de tierras para el cultivo del coco, la adecuación de terrenos y potreros
para la cría del búfalo y la incorporación de las zonas costeras del Litoral Pacífico a
la económica y desarrollo del país.96
Las movilizaciones indígenas no solo se presentaron en el departamento del
Cauca, sino también en el departamento de Nariño. La situación quedó expuesta
en un artículo del diario El Derecho, donde se señaló que los miembros del Consejo
Municipal de Cumbal habían solicitado a la gobernación del departamento tomar
medidas frente a los problemas que acontecían en el Llano de la Piedra, donde los
indígenas argumentaban que esos terrenos les pertenecían por tradición y por

95 “Concurrida reunión de indígenas en Corinto”, El Liberal, 26 de abril de 1975.


96 “El proyecto Costa del Pacífico beneficiara zonas de Nariño”, El Derecho, No. 12.708, 24 de junio de
1975), 1 y 8.

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documentos legales, y que colonos les habían arrebatado sus predios, mientras
que estos últimos afirmaban que esos terrenos eran propiedad privada legalmente
adquirida y acusaban a los indígenas de “invasores”.97
A pesar de los acuerdos pactados, la toma de tierras se volvió una constante en
el suroccidente del país; reiteradamente, la prensa regional registraba la toma de un
nuevo predio, lo que conllevaba a acciones violentas de los invasores frente a los
propietarios. En una carta dirigida al ministro de Gobierno, Germán Zea, propie-
tarios de un terreno en Puracé (Cauca) solicitaron medidas urgentes frente a la ola de
invasiones en el departamento; en la minuta afirmaban que las invasiones habían
generado graves problemas de inseguridad, que los indígenas entraban armados,
dañaban las fincas y amenazaban de muerte, y que los comuneros estaban siendo
motivados por agitadores profesionales. La situación fue puesta en conocimiento del
Juzgado Promiscuo de Coconuco sin que se tomara ninguna medida. El propietario
señaló que su finca era pequeña y que no tenía los recursos para pagar a la Policía
o al Ejército para que la vigilara permanentemente, como lo hacía un hacendado en
Silvia, por ello pedía al ministro tomar las medidas pertinentes y enviar un investi-
gador a verificar la situación.98 Sobre el tema, el comandante de la Policía, Coronel
Alirio Peña, afirmó que las invasiones se debían a varios fenómenos entre ellos el
inconformismo porque los patrones no pagaban lo que correspondía; por otro lado,
el Gobierno respondió con pañitos de agua tibia, “los indios en el departamento son
muchos y hay que solucionarles el problema de la tierra”.99

2.2. La expansión de la subversión

Así como la movilización social tuvo un importante auge durante aquellos años en
el suroccidente colombiano, aquel también fue un tiempo en el que las organizacio-
nes subversivas tendieron a crecer y expandir sus acciones por toda la región. A prin-
cipios de la década de los setenta, se registraron atentados contra la paz pública en
el suroccidente en los periódicos regionales100. Por ejemplo, un periódico del Cauca

97 “Concejales de Cumbal piden una solución al problema indígena”, El Derecho, No.13.094, 5 de no-
viembre de 1976, 5.
98 “Comuneros se enfrentan a Indígenas de Puracé”, El Liberal, 12 de octubre de 1980.
99 “Problema de invasiones delicado y de gran magnitud”, El Liberal, 16 de octubre de 1980.
100 “Freno a la subversión”, El País, 22 de enero de 1974.

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señaló que “anarquistas” del departamento del Cauca incitaron a sus pobladores
(campesinos, indígenas, obreros) a participar de acciones bélicas que estaban dirigi-
das al empoderamiento de tierras “ajenas”, por encima de las leyes.101 Situaciones
de esta naturaleza, hacían parte de una expresión liberal e individual previa a los
vínculos sociales. Según Alberto Valencia, la acción subversiva se originó a partir de
aquellas inconformidades sociales y económicas que el Estado colombiano no logró
suplir. Sin embargo, esta afirmación no la legitimó, como tampoco sucedió con las
confrontaciones bélicas que algunos grupos guerrilleros de la época102 mantuvieron
contra la Fuerza Pública.103
En consideración con lo anterior, las necesidades que el Estado colombiano no
logró suplir fueron el resultado de los efectos negativos del acuerdo bipartidista que,
a través de un monopolio de poder entre los directivos nacionales conservadores y
liberales durante el periodo de La Violencia, permitió que muchos lugares se convir-
tieran en territorios de olvido e impunidad. Uno de los grandes crímenes que quedó
en el olvido fue precisamente el éxodo forzado y su correlativa reconfiguración de
tierras y territorios, pues el acuerdo político entre liberales y conservadores se cen-
tró en la distribución del poder nacional. Así mismo, hubo ausencia de mecanismos
para atender y reparar a las víctimas104 de La Violencia y asedió gubernamental a
las zonas donde se refugiaron buena parte de ellas. Esto gestó un escenario propicio
para que surgieran grupos insurgentes en las décadas venideras.105
Entre 1970 y 1974, debido a la fuerte persecución emprendida por el Ejército
Nacional a los grupos insurgentes que se encontraban en los valles de los ríos Sinú y
San Jorge (departamento de Córdoba), estos se vieron obligados a desplazarse hacia
áreas con menos desarrollo agroindustrial, como las que poseían los departamentos

101 “Grave situación de orden público en el departamento”, El País, 26 de febrero de 1971


102 ELN, EPL, FARC (guerrillas de primera generación), M-19 y Movimiento Armado Quintín Lame (Se-
gunda generación) ADO (Autodefensa Obrera, Tercera generación), MIR-Patria Libre y el Partido Re-
volucionario de los Trabajadores PRT (cuarta generación).
103 Alberto Valencia, Violencia y Constituyente, propuesta para un estudio de la violencia en Colombia,
Documento de Trabajo no. 25. CIDSE, Centro de Investigaciones y Documentación Socioeconomica:
Colombia. Septiembre. 1996 Disponible en http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/colombia/
cidse/doc25.pdf
104 Personas desplazadas y/o despojadas de sus tierras.
105 CNMH, Una nación desplazada, Informe Nacional de Desplazamiento en Colombia, (Bogotá, 2015).

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

del suroccidente colombiano.106 Cabe resaltar que durante estos años transcurría el
cuarto y último periodo del Frente Nacional, por ende, se creaba un nuevo escenario
propicio para el surgimiento de una segunda generación de grupos guerrilleros.
Entonces, se conformó el Movimiento 19 de abril (M-19), que salió a la luz pública
en el último año del Frente Nacional y pasó de ser conocido como un movimiento
político a un movimiento armado, con una significativa presencia en las ciudades.
Sin embargo, su presencia como grupo armado tuvo mayor visibilidad a mediados
de los años setenta.
El discurso de este grupo armado fue atractivo, especialmente para la población
universitaria; fue así como lograron que muchos jóvenes ingresaran a sus filas y
promovieran su ideología.107 La táctica violenta del M-19 implicó un cambio en la
forma de hacer guerra, puesto que se enfocó en ejecutar acciones dentro de los cascos
urbanos, mientras que las FARC y el ELN permanecían en las zonas montañosas y
selváticas del territorio nacional. Ante esta situación, el Gobierno conformó un orga-
nismo secreto para frenar la subversión y para impedir que el M-19 se expandiera
dentro de las zonas urbanas.108
En esta época, la guerrilla de las FARC dejaba evidencia de su fortalecimiento
mediante una estrategia de expansión que les permitiría llegar hasta zonas estraté-
gicas y donde, adicionalmente, la presencia del Estado era poca. Así, el Cauca sería
uno de los departamentos escogido por este grupo armado ilegal para desplegar un
significativo número de militantes y así efectuar en su territorio acciones delictivas.
En 1971, en el marco de la Cuarta Conferencia de las FARC, este grupo “creó dos
frentes adicionales: el V, para Urabá, y el VI, para el Cauca y realizó un reajuste del
mando, promovió combatientes y planeó la redistribución de fuerzas. En esa ocasión,
decidió incrementar las acciones militares contra las Fuerzas Armadas y el sabotaje
contra el transporte público, la infraestructura y las comunicaciones”.109 Tan solo un
año después, en 1974, durante la denominada Quinta Conferencia de las FARC, se
estableció que el Estado Mayor Central estaría compuesto por 13 comandantes y 5

106 Luis Carlos Castillo, Etnicidad y Nación El desafío de la diversidad en Colombia, (Cali: Universidad
del Valle, 2007).
107 “Vigilancia a los Templos ante el anuncio del M-19, El País, 22 de enero de 1974.
108 “Freno a la Subversión Título del artículo”, El País, 21 de enero de 1974.
109 “Por qué son importantes las conferencias de las Farc”, Pacifista, 2016, http://pacifista.co/por-que-
son-importantes-las-conferencias-de-las-farc/

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suplentes y, además, se desarrolló su primer plan financiero, se organizaron nuevos


comandos de inteligencia y de contrainteligencia, y se reajustó el plan militar para
fundar columnas y compañías móviles.110
Archivos de inteligencia militar de la III Brigada del Ejército Nacional, suscritos en
la época, resaltan la intención que esta organización tuvo para constituir organismos
de apoyo urbano para sus frentes. En Cali, por ejemplo, el encargado de organizar
el aparato urbano fue Jorge Torres Victoria, alias “Julián Rodríguez García-Aníbal”,
quien ingresó a las FARC desde 1973 como guerrillero de base.111 Hechos como este
dieron cuenta del crecimiento del grupo insurgente y fueron la razón por la cual
pasaron a ser un tema prioritario entre la Fuerza Pública.
Lo anterior muestra la complejidad de la situación a la que se vieron enfrentadas
las tropas del Ejército Nacional. Los setenta se convirtieron en un periodo marcado
por las acciones bélicas ejecutadas por este y otros grupos alzados en armas, como el
EPL, el M-19 o el ELN, por el surgimiento de grupos paramilitares o de autodefensas,
por el conflicto social que se desarrollaba en el campo, por la posesión (invasión) de
tierras por parte de indígenas, campesinos y afros, por el incremento de la inseguri-
dad propiciada por la delincuencia común, tanto en la zona rural como en la urbana
de los tres departamentos (Cauca, Valle y Nariño), y por el fenómeno del narcotráfico,
que empezaba a expandirse por esta zona del país.
Estos fueron los componentes clave para que se diera un notable incremento en
la violencia y para que se agravara, de manera considerable, la situación de orden
público, lo que impactó directamente en las dinámicas y el proceder de las tropas del
Ejército Nacional, que se vieron obligadas a intervenir en dichas problemáticas para
restablecer el orden.

2.3. Las Fuerzas Militares en la región

Para la década del setenta, la zona del suroccidente colombiano continuaba bajo la
jurisdicción de la III Brigada del Ejército. Sin embargo, debido a las problemáticas
que se fueron suscitando, está unidad militar se vio obligada a fortalecerse no solo

110 Ibíd.
111 Ejército Nacional, Tercera Brigada, Archivo de Inteligencia. Año 1979, Caja No. 4, Carpeta No. 1.
Serie: 31. Libros. Subserie: 81.3. Operaciones de Inteligencia, folios 101-121.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

con la creación de dos nuevas unidades, sino con el mejoramiento de aspectos como
distribución, número y/o replanteamiento de estrategias, con el fin de cumplir con
su tarea de salvaguardar el territorio y su población en los departamentos de Cauca,
Valle del Cauca y Nariño.
Ante la situación que vivía Colombia, y específicamente la zona del suroccidente,
el Ejército Nacional y la III Brigada, cuya jurisdicción abarcaba los departamentos de
esta parte del país, se vieron en la necesidad de adoptar cambios en su organización,
razón por la cual durante este periodo de la historia fueron creados el Batallón de Ser-
vicios No. 3 y el Batallón de Policía Militar No. 3, ambos con sede en la ciudad de Cali.
Para inicios de la década, la III Brigada se esforzaba en demostrar su com-
promiso con el departamento del Valle del Cauca, uno de los más azotados por
la violencia, concentrando tropa en sus municipios y sobre todo en la ciudad de
Cali, para mantener el orden y efectuar ejercicios rutinarios de entrenamientos
sobre el control de la localidad y detener así el accionar subversivo en la región.112
El Batallón “Vencedores”,113 cuya jurisdicción se extendía en amplias zonas del
departamento del Valle del Cauca114 se encontró en ese momento con un estado de
violencia insurgente y de inseguridad alarmante, hasta el punto en que numerosas
familias campesinas se habían visto obligadas a abandonar sus fincas. Ante esta
situación, la unidad táctica, en colaboración con otros organismos como la Cruz
Roja, la Gobernación del Valle y las alcaldías, emprendió una valerosa campaña
de pacificación, que comprendía no solo la acción punitiva contra las cuadrillas
de criminales y/o bandoleros, sino que se materializó en un contacto permanente
con los pobladores de la región “(...) gracias a esta valerosa representación del
Ejército, en lo que respecta al Valle del Cauca, aquellos territorios invadidos por
criminales regresaron a la normalidad, además, se rehabilitaron propiedades (...)
por lo que los campesinos demostraron agradecimiento con las unidades de ese
batallón, considerándolos como compañeros y colaboradores en la labor de vigilancia

112 “Ejercicios rutinarios de la Tercera Brigada habrá hoy”, El País, 26 de febrero de 1971.
113 El 12 de septiembre de 1962, el Ministerio de Guerra aprobó la Disposición No. 018 del Comando del
Ejército, mediante Resolución No. 3877, con la que se activaría la VIII Brigada con sede en Armenia,
con las tropas que integraban el destacamento del Quindío, conformada por las siguientes unidades
tácticas: Batallón de Lanceros No. 23 Vencedores, con sede en Cartago y Batallón de Lanceros No. 24
Voltigeros con sede en Sevilla.
114 Municipios del Valle: Cartago, Anserma nuevo, La Victoria, Obando, Versalles, una parte del munici-
pio de Bolívar y el municipio de San José del palmar en el departamento del Choco.

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conjunta”;115 sin embargo, el aumento del pie de fuerza continuaba siendo una
necesidad imperante.
En 1972, mediante resolución No. 0428 del 14 de julio de 1972, el Ministerio de
Defensa Nacional aprobó y determinó la organización, visión, funciones, capacidades,
equipo y funcionamiento de las Intendencias regionales y locales como organismos
básicos del nuevo sistema logístico y administrativo del Ejército, sistema que comenzó
a operar el 1 de enero de 1973. Fue así como comenzó sus labores la Intendencia
Regional No. 3, con sede en la ciudad de Cali, nombrándose al teniente coronel Carlos
Otálora Álvarez como intendente regional y al mayor Óscar Gallego Cadavid como
subintendente. Esta unidad inició sus labores con un total de 3 Oficiales, 23 Subofi-
ciales, 19 Soldados y 2 Civiles. Luego, por medio de la directiva No. 003-75, la Inten-
dencia Regional No. 3 se convirtió en el Batallón de Intendencia No. 3, cuyo primer
comandante fue el teniente coronel José Salgado Sánchez. Pero debido a la constante
expansión de los servicios que debía prestar el batallón, así como a la necesidad de dar
cabida a nuevas acciones por parte del mismo, la unidad cambió de nombre y pasó a
ser el Batallón de Servicio No. 3.116
Mediante disposición No. 0003 del 28 de marzo de 1979, se creó el Batallón de
Policía Militar No. 3 General Eusebio Borrero Costa, con sede en Cali, el cual tenía
como objetivo encargarse del control de dicha localidad; en mayo de 1979 este batallón
pasó a ser orgánico de la III Brigada. La unidad estaba compuesta entonces por 4
oficiales, 16 suboficiales y 183 soldados, al mando del mayor Álvaro Puente Salava-
rrieta, quien era el comandante.117 Tan solo un año después de haber iniciado activi-
dades, en 1980, el doctor Rodrigo Escobar, alcalde de la ciudad de Cali, condecoraría
la bandera de guerra del batallón con la medalla al mérito cívico, como reconoci-
miento a la sobresaliente contribución al orden público de la jurisdicción.
En un artículo periodístico publicado por el diario El Pueblo, en 1980, quedaría
registrado que “desde su creación, el Batallón de Policía Militar No. 3 ha desarro-
llado entre otras, las siguientes actividades: mantenimiento de la paz y tranquilidad
de la ciudadanía de Cali; cumplimiento de misiones de seguridad de personajes que
visitan la ciudad; cumplimiento de planes especiales, ordenados por el comandante

115 “Batallón Vencedores”, El País, 15 de febrero de 1971.


116 Ejército Nacional, Tercera División, oficina de Inteligencia.
117 Ejército Nacional, Recuperado de: https://www.ejercito.mil.co?idcategoria=241636

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de la III Brigada. Además del cumplimiento de objetivos contemplados dentro de las


misiones propias de la Policía Militar, entre ellos, apoyo de actividades de control del
tránsito urbano; escolta a personajes y material; apoyo de operaciones de inteligencia;
apoyo en allanamientos y transporte de detenidos”.118
En contraste, para esta época la situación en el departamento de Nariño era de
mucha más calma, razón por la que permaneció en este territorio el Grupo de caba-
llería No. 3 “Cabal”, mientras que el Batallón de infantería No. 9 Batalla de Boyacá
fue enviado a otros parajes del territorio nacional, con el fin de coadyuvar en el
cumplimiento de la misión institucional. Así, desde 1969 hasta 1972 estuvo ade-
lantando operaciones en el departamento del Putumayo, y desde 1972 hasta 1973
estuvo agregado al Comando Operativo No. 10 en Antioquia, en el cual, entre 1975
y 1978, también contribuiría el Batallón Palacé, teniendo una participación activa
en la Operación “Anorí” y donde su actuación sería ampliamente reconocida no solo
por los diferentes escalones del mando institucional, sino también por la gobernación
de Antioquia. Una vez finalizada la agregación del Batallón Batalla de Boyacá, este
regresó a Pasto para luego, en septiembre de 1977, y hasta diciembre de 1980, man-
tener una compañía agregada a la IX Brigada.119
El fortalecimiento de las organizaciones armadas al margen de la ley mencionado
en esta fase, respondía a la necesidad de iniciar un proceso de paz y a su vez, de res-
tablecer un contexto político de apertura democrática, que permitiera la realización de
diálogos con los grupos armados ilegales. El objetivo de estos diálogos estaba sujeto
a buscar una solución negociada del conflicto armado para la consecución de la paz,
pero a pesar de ese importante propósito, estos diálogos se verían reducidos a inten-
tos infructuosos, que solo llegaron a consolidarse con el M-19 y el Quintín Lame.

2.4. La agudización del orden público y la respuesta gubernamental

El presidente Julio Cesar Turbay Ayala (1978 -1982) asumió la presidencia de la repú-
blica en medio de una creciente tensión social y política y de aumento significativo
del violento accionar protagonizado por distintos actores armados, lo cual conllevaría

118 “El Gobierno condecora a Batallón de la PM”, El Pueblo, 20 de diciembre de 1980.


119 Tercera División Ejército Nacional. Tercera División. Creación de batallones y recorrido histórico.

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a que el Gobierno tomará medidas a ese respecto.120 La proliferación de grupos arma-


dos ilegales, la invasión de predios, la reforma agraria inconclusa, una economía en
crisis en crecimiento y una activa movilización de diversos sectores sociales definían
el panorama que se vivía en el país.121 En ese contexto, el gobierno de Turbay Ayala
desarrolló una estrategia basada en el control territorial bajo el esquema de Estado de
Sitio permanente, lo que se denominó Estatuto de Seguridad. Este proyecto político
fue consecuencia de la visión de la Doctrina de Seguridad Nacional, cuyo objetivo era
eliminar al denominado “enemigo interno”, caracterizado por la inserción del comu-
nismo en diferentes sectores de la sociedad. Esta ideologización amplió el concepto
de “subversión” a cualquier forma de protesta y estableció la jurisdicción penal militar
para los civiles que cometieran delitos que atentaran contra el orden público, bajo el
procedimiento de consejos de guerra.
Para 1979, Turbay Ayala lanzó el polémico Estatuto Indígena, con el propósito
de regular todos los asuntos de estas comunidades y mantenerlas bajo el control del
Estado. Este generó controversia, en primer lugar porque desconocía la autoridad
indígena, dado que los cabildos debían solicitar personería jurídica para generar su
reconocimiento por parte del Gobierno, es decir, que se igualaba la actividad de los
cabildos a la de una junta de acción comunal; segundo, la controversía también la
generó un proyecto de ley, que presentaba el gobierno, con el cual se podía reformular
la ley 89 de 1890,122 que había significado un triunfo de las comunidades indígenas
al obtener mediante ésta el fortalecimiento de la autoridad de los cabildos y el reco-
nocimiento de las leyes indígenas.123
La respuesta al estatuto en mención fue una gran marcha de gobernadores indí-
genas que partió el 14 de noviembre de 1980 de la ciudad de Popayán y arribó a la
ciudad de Bogotá el día 26 del mismo mes, a la que se unieron “varios gobernadores

120 Luis Jaito Ramírez, “Lo que va del Estatuto de Seguridad a la Política de Seguridad Democrática”
Boletín Actualidad Colombiana, No. 416. (septiembre–octubre 2005, http://www.actualidadcolom-
biana.org/boletin.shtml?x=692
121 “Siglo XX en el Tiempo año 1977”, El Tiempo, 8 de diciembre de 1999, http://www.eltiempo.com/
archivo/documento/MAM-949364
122 Colombia, Congreso de la República, Ley 89 DE 1890. Por la cual se determina la manera como deben
ser gobernados los salvajes que vayan reduciéndose a la vida civilizada. (Bogotá, 25 de noviembre),
http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=4920
123 Luis Carlos Castillo, Etnicidad y Nación. El desafío de la diversidad en Colombia (Cali: Editorial Uni-
versidad del Valle, 2001), 148.

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del Cauca, de Nariño (...). Pero había también un aspecto importante y es que en
ese momento había un ambiente político favorable afuera, algunas organizaciones
de izquierda, otras populares, percibían muy bien la situación, había solidaridad,
presencia y mucha convocatoria”,124 lo que permitió, finalmente, alcanzar el propó-
sito de la marcha que era derrotar el Estatuto Indígena.
Casi paralelamente a las manifestaciones sociales, aumentaban las acciones
insurgentes, especialmente por parte del movimiento guerrillero M-19, que el 27 de
febrero de 1980 lanzó un duro golpe contra el Gobierno con la toma de la embajada
de República Dominicana, donde retuvieron a 61 personas, entre ellas 16 diplomá-
ticos con dos objetivos: 1. la visibilización de la violación de la democracia y de los
Derechos Humanos125, y 2. La liberación de 300 guerrilleros encarcelados. La nego-
ciación duro 61 días y terminó en las costas de Cuba con la entrega de los rehenes y
con los guerrilleros asilados en dicho país.126
Un hecho importante que se produjo durante la toma de la embajada domini-
cana fue el acuerdo entre el gobierno de Turbay Ayala y el M-19 para dejar libre a los
secuestrados. El grupo insurgente ofreció al gobierno una “tregua para la paz”, lo
que abrió un espacio de diálogo que se entendió como un avance para la democrati-
zación y que se tradujo, en términos de la Comisión de Estudios para la Violencia, en
“una politización de la guerra, es decir, sale de la utilización de su capacidad militar
a incrementar su capacidad negociadora ante el Gobierno, situación que le permitió
ir tejiendo un gran consenso nacional”.127 En consecuencia, el M-19:

1. Aumentó su capacidad de reclutamiento militar, apoyado por la prohibición


de las expresiones de inconformismo social, político y el proceso de elimina-
ción de la izquierda legal.128
2. Diversificó sus bases sociales, recogiendo reivindicaciones de los problemas
sociales de diferentes zonas del país, golpeadas por el ausentismo estatal

124 Entrevista Indígena Nasa Asesor de la AICO. Ibíd., 149.


125 “M-19 y la toma de la Embajada”, El Derecho, No. 14.002, 11 de marzo de 1980.
126 Carlos García, “Hace 30 años el M-19 se tomó la Embajada”. Semana, febrero de 2010.
127 Gonzalo Sánchez Gómez, Colombia: Violencia y Democracia. Comisión de Estudios sobre la Violencia.
(Bogotá, La Carreta editores, 2009), p.48.
128 Estas situaciones, señala el autor, permitieron que la opinión pública apoyara mayoritariamente una
solución negociada al conflicto como se había propuesto el M-19.

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o la presencia represiva del Estado; así pues, podía representar su vocería


social en zonas de empresariado rapaz, proteger minorías étnicas en el
Cauca o estimular las reivindicaciones en las zonas industriales reprimidas
en Yumbo (Valle).129
3. Pasó de un discurso comunista europeo a uno más nacionalista, que permi-
tía la articulación de otros sectores y organizaciones.130

La compleja situación interna generada por la imposición del Estatuto de Seguri-


dad, sumada a los cambios significativos en el plano internacional generados por la
política de defensa de los Derechos Humanos del presidente de los Estados Unidos
Jimmy Carter (1977 - 1981), dejó al gobierno Turbay Ayala en un punto crítico que fue
evidenciado en una publicación del diario El Tiempo, donde se señaló que “En medio
de la presión, el presidente Julio César Turbay invitó al país a una comisión de Amnis-
tía Internacional (AI). El organismo afirma que el Estatuto conduce a violaciones de
los derechos humanos, recomienda levantarlo, y afirma que las condiciones en las
que hicieron las detenciones posibilitan o facilitan la tortura. El 9 de junio de 1982,
Turbay derogaría el Estado de Sitio y con él, el Estatuto de Seguridad”.131
Superada la situación de la Embajada, los amnistiados del M-19, que perma-
necían en Cuba, arribaron a Colombia a través de la costa Pacífica nariñense para
desplegarse hacia el sur del país, es decir, hacia los departamentos del Huila, Cauca,
Caquetá y Putumayo, pero este desembarco, contrario a lo planeado, no alcanzó a
cumplir su objetivo, pues fueron interceptados por el Ejército. La noticia la publicó
el diario El País, donde señaló que en operativos de la III Brigada y el Grupo Meca-
nizado Cabal contra el M-19 en la costa Pacífica murieron 13 guerrilleros y 27 más
fueron capturados.132 Sobre este hecho un exmilitante del M19133 manifestó: “Me
enteré de lo que había sucedido, un grupo de miembros del M-19 llegaron, me ima-
gino de Centroamérica, y subieron por el río Mira (..), y en algún sitio, digamos,

129 Urabá y Magdalena Medio.


130 Gonzalo Sánchez Gómez, Et al, Colombia: Violencia y Democracia. Comisión de Estudios sobre la
Violencia. Bogotá, La Carreta editores, 2009.
131 “Turbay dicta el polémico Estatuto de Seguridad”, El Tiempo, 24 de septiembre de 2010.
132 “Ejército combate a guerrilla en Nariño”, El País, 11 de marzo de 1981.
133 Exmilitante del M-19, entrevista realizada por las investigadoras Lucy Paz y Ángela Rojas, 30 de
junio 30 de 2016.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

fueron localizados e identificados por las Fuerzas Militares y terminaron, digamos,


tuvieron un enfrentamiento allí, hubo algunos muertos y después se pasaron al Ecua-
dor, se fueron hasta el Ecuador y del Ecuador los devolvieron y se fueron presos (…)”.
Cada uno de esos hechos anunciaba entonces que la paz estaba cada vez más lejos
y que las partes en conflicto parecían estar dispuestas a continuar con la confronta-
ción armada. Sin embargo, y en un momento de creciente violencia y confrontación
bélica, hacia comienzos de la década del ochenta, el Gobierno nacional decidió abrir
diálogos con las organizaciones guerrilleras, a fin de buscarle una salida negociada
a un conflicto que ya se aproximaba a cumplir dos décadas y que amenazaba con
proyectarse sobre toda la geografía nacional.

47
CAPÍTULO III. LA EXPANSIÓN DEL CONFLICTO ARMADO
Y LOS PROCESOS DE PAZ, 1982-1999

A lo largo de las décadas del ochenta y del noventa, el conflicto armado se intensificó
en todo el país. De norte a sur y de oriente a occidente, los actores armados exten-
dieron sus accionar con enormes y nocivos efectos para los pobladores de distintas
regiones. El expansivo movimiento de la guerrilla, las disputas entre grupos arma-
dos ilegales al servicio del narcotráfico por el control territorial y la incursión de los
paramilitares en diversas zonas, generaron todo tipo de consecuencias negativas
para la sociedad colombiana. Los costos humanos y sociales dejados por las accio-
nes perpetradas por esos actores serían de enorme consecuencia para el país y los
diálogos de paz adelantados durante aquella época, salvo lo ocurrido con el M-19 y
otras pequeñas organizaciones guerrilleras, resultarían infructuosos.

3.1. Apertura y fracaso de las conversaciones de paz

A principios de 1982 se posesionó como presidente de Colombia Belisario Betancur,


candidato del Partido Conservador, quien recibiría al país en medio del incremento del
conflicto por el surgimiento, en unos casos, y la expansión, en otros, de grupos arma-
dos organizados como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el
Ejército Popular de Liberación (EPL), el Movimiento 19 de Abril (M-19), el Ejército de
Liberación Nacional (ELN) y la Autodefensa Obrera (ADO),134 los cuales intensifica-
ron sus acciones subversivas para desestabilizar al Estado. Según lo documentado
por diversos medios de información, la cadena de ataques y atentados perpetra-
dos por esas guerrillas durante aquellos años se convirtieron en cosa cotidiana. Los
titulares de la prensa local y regional así lo expresaban: “Otra salida de las FARC. 22
tiros a inspector de Policía”135 “Policías frustran asalto”136. “Muerto comerciante en

134 Contexto que impulsó la creación de dos comisiones (la Comisión de Paz y la Cumbre Política Multi-
partidaria), cuyo fin fue el de facilitar el diálogo entre los actores en conflicto.
135 Registra la muerte del señor Delfín Reyes Mosquera, en San Alonso, Balboa, quien fue sacado de su
vivienda por cuatro hombres fuertemente armados, los cuales le propinaron 22 tiros. En la misma
nota se reseña que dos días antes, en la vereda Los Quingos, municipio de Buenos Aires, fueron
asesinados dos hermanos, Daniel y Wilson Caso, y el maestro de escuela Victoriano Guatambo. “Otra
salida de las FARC. 22 tiros a inspector de Policía”, El Liberal, 1981.
136 Los hechos se registraron en Miranda, Cauca, el 9 de mayo cuando unos 100 guerrilleros del M-19
y las FARC ingresaron a la población de Miranda a la 1:15 am y empezaron a atacar el puesto de

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toma guerrillera en Totoró. Cuantiosos daños materiales”.137 Aunado a lo anterior,


el fenómeno del narcotráfico crecía a grandes pasos, “El Narcotráfico comprometió la
dignidad de Colombia”, señaló el presidente Betancur al referirse al tráfico de drogas y
a su objetivo de enriquecimiento, e insistió en que los efectos negativos del narcotrá-
fico eran desestabilizadores; además, afirmó que en la violencia que el narcotráfico ha
engendrado en el país durante tres lustros, no existe ningún designio social o político
distinto al del súbito enriquecimiento.138
En la región suroccidental del país, el conflicto era intenso. Por un lado, la con-
solidación de los grupos armados como las FARC y el M-19, el nacimiento de las
denominadas guerrillas de segunda generación, como el Movimiento Armado Quintín
Lame (1984), el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Patria Libre y el Par-
tido Revolucionario de los Trabajadores (PRT)139 complejizaron la confrontación en
la región, y por otra parte, las acciones bélicas fueron en aumento. El Diario del Sur
registró un completo informe donde señaló que el aumento del accionar subversivo
había generado un ascenso de los secuestros, y que 37 de los 56 secuestros que se
habían cometido durante el primer semestre de 1984 habían sido obra de los grupos
subversivos.
Tras estas acciones vino también un aumento de la confrontación armada. El
informe estadístico oficial revela que las unidades de contraguerrilla del Ejército
abatieron durante ese periodo a 145 subversivos así: 69 de las FARC, 54 del M-19,
13 del ELN y 9 del EPL. El M-19 habría perdido 54 miembros durante acciones en los

Policía que contaba solo con 10 agentes. Los insurgentes portaban ametralladoras, fusiles y bazucas,
la estación de Policía quedo destruida, producto de las bazucas lanzadas contra ella. El saldo de la
incursión dejo un agente herido. Cerca de las 2:30 am los insurgentes emprendieron la retirada utili-
zando 5 vehículos que encontraron en el municipio, tres volquetas, un campero y una camioneta, y
se dirigieron por diferentes partes, el campero y la volqueta tomaron la ruta Miranda-Corinto-El palo.
“Policías frustran asalto”, Diario El País, 1984.
137 “Una columna mixta de guerrilleros (Quintín lame, Ricardo Franco y M19) reacia a los diálogos de
paz del Gobierno, llegó el día de ayer, 21 de octubre de 1985, e incursionaron en la población de To-
toró, sostuvieron combates por dos horas y media con la policía, a pesar de la reacción para proteger
el municipio, fue asesinado un comerciante y destruidas edificaciones oficiales. Aunque el informe
oficial señala cinco guerrilleros muertos no sé ha podido establecer la información dado que no apa-
recen los cuerpos de los mismos”. “Muerto comerciante en toma guerrillera en Totoró. Cuantiosos
daños materiales”, El Liberal, 1985.
138 “Narcotráfico comprometió la dignidad de Colombia”, Diario del Sur, No. 458, 21 de julio de 1984):1.
139 Gonzalo Sánchez Gómez, Et al, Colombia: Violencia y Democracia. Comisión de Estudios sobre la
Violencia. Bogotá, La Carreta editores, 2009.

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departamentos del Caquetá, Huila y Cauca. Además, refiere el informe que 24 pobla-
ciones de los departamentos de Cauca, Antioquia, Caquetá y Córdoba fueron copados
por facciones guerrilleras. Finalmente, indica que la cifra más alarmante se refiere al
número de asesinatos de campesinos atribuidos a las guerrillas, 149 en total, para
el caso del Cauca la cifra ascendía a 27.140
Las cifras eran alarmantes y demostraban el interés de los grupos armados por
generar caos, desestabilización e ingobernabilidad en las regiones, mostrando a
través de los asaltos su poderio militar. En ese contexto, el Gobierno decidió generar
acercamientos para realizar un proceso de diálogo que condujera hacia la firma de
la paz con los grupos insurgentes de la época.141 Durante su primer año en la presi-
dencia, Belisario Betancur suscribió una reforma política que, bajo la amnistía, per-
mitió la firma del Acuerdo de la Uribe (1984) con las FARC142, tregua con el M-19,143
el EPL y algunos sectores del ELN y la ADO.144 Si bien las negociaciones con los
grupos armados se iniciaron, distintos factores intervinieron para que las mismas
no llegaran a buen término.

140 “37 secuestros han cometido las guerrillas durante 1984”, Diario del Sur, No. 441, 4 de julio de
1984), 1.
141 “un nuevo llamado a los grupos alzados en armas para que retornen a la vida civil y democrática, al
tiempo que garantizó absoluta neutralidad del gobierno en las elecciones del próximo año. Insistió en
la continuidad de la ley de amnistía, señalando que nunca es tarde para lograr la paz. El presidente
expresó, que dentro de tales propósitos su gobierno no será el protagonista en los comicios de 1983 ni
1986, ya que su papel será netamente el de árbitro. “El pueblo gozará de plenas libertades para elegir
a quien habrá de sucederme en el cargo”, sostuvo al hablar ante unas 10.000 mil personas congrega-
das en el parque y recalcó que su gobierno continuará aplicando la ley de amnistía. También garantizó
que el futuro debe ganárselo cada colombiano, ante todo conservando y cultivando la democracia, de
donde, aseguró, se derivan todas las libertades del hombre y la verdadera paz. “Este llamado es para
quienes están en las montañas alzando la bandera equivocada de la violencia”. “Dijo Betancur en
Cali, nunca es tarde para la paz”, El País, 4 de julio 4 de 1983.
142 Ricardo, Acuña, “El proceso de paz fracasado de Belisario Betancur”, http://contrapunto.co/index.
php?module=nota&i=38-el-proceso-de-paz-fracasado-de-belisario
143 Frente al proceso de paz entre el gobierno de Belisario Betancourt, en entrevista realizada a un ex
militante del M-19, este señaló que se hizo un acuerdo con el gobierno de Betancur para intentar
lo que se llamó “diálogo nacional”, entonces se nombró un equipo de miembros del M-19 para que
asistiera a las conversaciones. De acuerdo con las declaraciones del entrevistado, “nos iba muy
bien, porque salíamos a las calles, la gente nos recibía bien, llenábamos plazas públicas, (…) pero
las conversaciones no progresaban, esa era la verdad (…) el gobierno había perdido el espacio para
negociar, pero como nos estaba yendo tan bien, seguíamos ahí”.
144 Los actores del conflicto se comprometieron a un cese al fuego bilateral y se establecieron las condi-
ciones necesarias para dar inicio al tránsito de la vida militar de la organización a un ámbito político.

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Dentro de los factores determinantes se destacó la incapacidad de la guerrilla


para articularse como proyecto político, especialmente en el caso del M-19 y el EPL,
que se aliaron en las conversaciones. Aunque las FARC lograron articularse con el
partido comunista creando la Unión Patriótica, su proyecto de participación demo-
crática se vio menguado por una estrategia de exterminio de sus militantes a raíz
de “la exhibición de un 4% en la votación electoral”, lo que generó descontento en
sectores radicales.145 El Gobierno nacional, a través del Ejército, continuó “hosti-
gando militarmente”, según las declaraciones del brigadier general Fernando Gómez
Barros, quien afirmó que en el Cauca habían empezado a operar grupos que tenían
sus frentes en otros departamentos. Las condiciones del terreno y la facilidad para
llegar al Pacífico vía fluvial atraían a dichos grupos, señaló el oficial,146 en otras
ocasiones era alguno de los grupos el que rompía la tregua y realizaba acciones sub-
versivas. En entrevista con un exmilitante del M-19 sobre las conversaciones de paz
con el gobierno de Belisario Betancur, el entrevistado aseguró que:

Se hizo un acuerdo con el gobierno de Betancur para intentar una cosa que llamábamos
el diálogo nacional, entonces se nombró un equipo de miembros del M-19 para que
saliéramos a las conversaciones, y a mí me nombraron jefe de ese equipo, entonces ahí
éramos Andrés Almarales, Vera Grave, un grupo de compañeros que formábamos ese
equipo, y yo era el jefe del grupo, y entonces hacíamos unas reuniones en el Ministerio
de Gobierno, se llamaba en esa época, y eso no rendía pero nos iba muy bien, porque
salíamos a las calles, la gente nos recibía muy bien, llenábamos plazas públicas, echaba
discursos, Almarales era un gran orador, y la gente se reunía, pues llenábamos la plaza
de Bolívar, la plaza Caicedo, la plaza de Berrío en Medellín, el paseo Bolívar en Barran-
quilla, donde íbamos se llenaba la plaza, pero no rendían las conversaciones, esa es la
verdad (…) no progresaban nada, el Gobierno había perdido el espacio para negociar,
pero como nos estaba yendo tan bien, nosotros seguíamos ahí. Hubo unos combates
en el Cauca con la gente nuestra que estaba en el Cauca y la cosa se fue deteriorando
mucho y se fue poniendo muy complicada (…).147

En ese sentido, y por lo menos a efectos de la manera como se vivía la situa-


ción en el suroccidente colombiano, cada día que pasaba indicaba que los diálogos

145 Gonzalo Sánchez Gómez, et al, Colombia: Violencia y Democracia. Comisión de Estudios sobre la Violencia.
146 El País, 1984.
147 Exintegrante del M-19 de alto rango para la época, en entrevista realizada por por Lucy Paz y Ángela
Rojas, 30 de Junio de 2016.

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tenían más posibilidad de terminar que de continuar. Un ataque en la ciudad de Cali


contra un bus de la III Brigada del Ejército fue el hecho que detonó las alarmas sobre
el posible fin de las conversaciones. Horas después del suceso fueron atacados en
una cafetería en la misma ciudad seis miembros del M-19.148 Sobre el hecho un ex
militante del M-19 señaló:

(…) Si exacto, eso pasó. El atentado contra el bus del Ejercito se lo hizo, yo no sé qué
grupo, creo que, Autodefensa Obrera, o, una vaina así, un grupito pequeñito que había
en esa época, nosotros no, porque estábamos en un cese de fuego, nosotros teníamos
cese de fuego y había un proceso de negociación, que nunca funcionó mucho, pero,
había un intento de negociación de paz, yo era jefe del equipo negociador, por eso
estaba en Cali”.149

Aprovechando las circunstancias, las FARC plantearon la inclusión de sus acti-


vidades insurgentes con el narcotráfico, secuestros y extorciones masivas.150 Tras
varios años de conversaciones, los acuerdos entre los diferentes grupos armados y
el Gobierno se rompieron y fue a partir de 1985 cuando el conflicto se agudizo y las
guerrillas se fortalecieron. Las incursiones armadas se desarrollaron de manera siste-
mática en diferentes puntos de los tres departamentos del suroccidente (Cauca, Valle
y Nariño), las noticias fueron publicadas en diferentes medios de comunicación regio-
nales. El diario El Liberal, en edición del 22 de octubre de 1985 títuló: “Masacre en
Pitayó”. El caso se había presentado en la “jurisdicción de Silvia - Cauca, donde 20
personas con prendas de uso privativo de las Fuerzas Militares incursionaron en el
caserío entre las 7 y 8 am, entre ráfagas de fusiles ingresaron al pueblo y acribillaron
a 6 personas, algunas de las víctimas las fusilaron en el campo donde labraban, a otras
las sacaron de sus casas y las asesinaron”.151 Por su parte, la revista Semana, en su
publicación el 29 de julio de 1985 señaló que 100 hombres armados ingresaron a la
población de Génova (Quindío), en límites con el Valle del Cauca, donde combatieron

148 “Granadas contra la Paz”, Semana, 24 de Junio de 1985, http://www.semana.com/nacion/articulo/


granadas-contra-la-paz/6608-3.
149 Exintegrante del M-19 de alto rango para la época, en entrevista realizada por Lucy Paz y Ángela
Rojas, 30 de Junio de 2016.
150 Medófilo Medina, y Efraín Sánchez, Tiempos de Paz, acuerdos en Colombia, 1902-1994. El proceso
de paz de Belisario Betancur. (Bogotá: Alcaldía Mayor de Bogotá, 2003).
151 “Masacre en Pitayó”, El Liberal, 22 de octubre de 1985.

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con tropas de la VIII Brigada del Ejército, dejando como resultado 12 policías, 5 gue-
rrilleros y 2 civiles muertos. “Se trata de la primera de las “acciones militares urbanas
y rurales en todo el país” que el miembro del Comando Superior del M-19, Gerardo
Ardila anunció unos días antes, cuando la revista Semana pudo ponerse en contacto
con él tras la declaración de ruptura de la tregua hecha por Carlos Pizarro en el Valle
y el paso a la clandestinidad de todos los representantes del movimiento, a raíz del
paro nacional”.152
A raíz de estos hechos, el Ejército y la Policía aumentaron su pie de fuerza en
la región con el fin de contrarrestar el avance de la subversión, pero dado el poco
personal disponible, fue muy difícil hacerlo como se esperaba, y menos aún desde
que se generó una unión entre las guerrillas en lo que se denominó la Coordinadora
Guerrillera,153 que agudizó la violencia en el suroccidente colombiano.154
En una entrevista realizada a un líder indígena de la comunidad Misak, asentada
en Silvia, Cauca, sobre la expansión de las organizaciones armadas al margen de la
ley, el entrevistado afirmó que en aquel momento el M-19 era muy fuerte en el depar-
tamento, y había auspiciado la creación del Comando Armado Quintín Lame, grupo
armado en el cual tuvieron participación algunos miembros del CRIC, y que posterior-
mente adoptó el nombre de “Batallón de Las Américas”. Según el entrevistado, este
grupo subversivo pasó por su territorio y se ubicó en la parte alta del páramo, pero
después lo abandonó por petición de la misma comunidad.
Cuatro años de infructuosas conversaciones transcurrieron. En medio de un pano-
rama de conflicto cada vez más complejo, caracterizado por un nivel alto de pobreza,
un proceso de paz inconcluso y un aumento de la violencia por parte de los carteles de

152 “Con los fierros otra vez”, Semana, 29 de Julio de 1985, http://www.semana.com/nacion/articulo/
con-los-fierros-otra-vez/6728-3
153 En 1987 nace la Coordinadora Guerrillera Simón Bolívar, un grupo que pretendía unificar las distin-
tas organizaciones guerrilleras en una sola. Estaba compuesta por las FARC, el M-19, el ELN, el EPL,
el Partido Revolucionario de los Trabajadores y el Movimiento Armado Quintín Lame. Su accionar
finalizó en 1991 cuando se firmó el acuerdo de Paz entre el M-19, el Quintín Lame y el Gobierno nacio-
nal. Posteriormente, las FARC y el ELN se retiraron para seguir sus acciones de manera independiente.
154 El ministro de Defensa accedió a la solicitud hecha por el gobernador del departamento de aumentar
el pie de fuerza, (Policía y Ejército), dada la grave situación de orden público (boleteo, secuestro y
asalto), que vivía el departamento. El texto de la respuesta emitida por el ministro manifestaba: “He
dispuesto que tanto el Ejército como la Policía incrementen, dentro de sus posibilidades, las opera-
ciones conducentes a devolver la seguridad a la región, para lo cual, como primera medida, se está
aumentando el pie de fuerza del Departamento de Policía Cauca”. “Se aumentará el pie de fuerza en
el Cauca, El Liberal, 9 de marzo de 1985.

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la droga, sumado a un alto nivel de pobreza, fue elegido presidente Virgilio Barco Var-
gas (1986-1990). El Gobierno nacional presentó su plan de desarrollo teniendo como
puntos nodales: 1. la eliminación de la pobreza, 2. la corresponsabilidad en la lucha
contra las drogas, 3. la modernización de la economía, 4. la reforma a la justicia y
la iniciativa para la modificación de la constituyente. Como primera medida, se inició
el proceso de inversión social en los sectores deprimidos, al tiempo que se modernizó
la institución militar para hacerle frente a los graves problemas de violencia vinculados
con el narcotráfico y los grupos armados.155
Para contrarrestar los efectos de la aguda situación social y de seguridad, se
retomó el Plan Nacional de Rehabilitación (PNR)156 y se dio inicio al plan de lucha
contra la pobreza. A través de este proceso, el ejecutivo pretendía que las institu-
ciones del Estado hicieran presencia en las zonas que se encontraban bajo el orden
de los grupos al margen de la ley, (narcotráfico y guerrilla), para así quitarle base
social a la guerrilla.
Aunque en principio el Gobierno expresó en comunicaciones oficiales que no había
una promesa de paz,157 dentro de su política de Gobierno se señalaron tres ejes: 1. recon-
ciliación del Estado con las comunidades, especialmente aquellas asentadas en zonas
donde la presencia del Estado era poca o nula, 2. normalización de la vida civil en
estas mismas regiones y 3.la rehabilitación de las zonas y regiones afectadas por la
violencia (ya fuera partidista o por presencia de grupos al margen de la ley, etc.).158
El proceso de paz con las guerrillas partió bajo la premisa de que solo habría nego-
ciación si había dejación de armas y cese de hostilidades; adicionalmente, el ejecutivo
llamó a un grupo de intelectuales para consultar su opinión sobre las perspectivas del
fenómeno de la violencia y las posibles soluciones para contrarrestarlo. Fue así como
se creó la Comisión de Estudios sobre la Violencia, encargada de desplazarse por todo

155 Presidencia de la República de Colombia. Presidente Virgilio Barco Vargas, http://wsp.presidencia.


gov.co/asiescolombia/presidentes/rc_64.html
156 Es el programa presidencial destinado a hacer presencia estatal en las zonas marginadas del país.
En sus inicios, contribuyó a la rehabilitación económica y social de los guerrilleros amnistiados en
1982, durante el gobierno de Belisario Betancur. Luego, durante el gobierno de Virgilio Barco Vargas,
el PNR llevó el Estado a las zonas más deprimidas del país, especialmente aquellas que sufrían los
efectos de los enfrentamientos armados.
157 Alberto Sánchez Pinzón, Del Estatuto de Seguridad Nacional a la Solución política del conflicto inter-
no colombiano (Bilbao: Universidad del País Vasco, 2013).
158 María Mercedes Cuellar, “Virgilio Barco Vargas”. Temas. http://www.virgiliobarco.com/es/temas

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el país para generar un diagnóstico serio sobre las posibles causas de la violencia.
La Comisión partió de una hipótesis central: “Los últimos gobiernos han centrado
su atención en la violencia política y el narcotráfico, mientras han mirado con cierta
indiferencia el crecimiento alarmante de otras formas de violencia que generan
porcentajes mucho mayores de víctimas”,159 y tras el estudio, entregó al Gobierno un
informe detallado de las distintas formas de violencia, discriminado por zonas, así
como las respectivas recomendaciones para menguar el avance del conflicto.
El desmedido crecimiento de la violencia producto del aumento de incursiones
armadas en los departamentos del Cauca, Valle y Nariño, la consolidación de la Coordi-
nadora Guerrillera, la aparición de los paramilitares y las acciones terroristas desarro-
lladas por el narcotráfico en las principales ciudades del país, con particular injerencia
en el Valle del Cauca en contra del denominado Cartel de Cali, propiedad de los her-
manos Miguel y Gilberto Rodríguez Orejuela, obligó al ejecutivo a tomar acciones más
contundentes. Con el fortalecimiento de las Fuerzas Militares, el Gobierno expidió el
Decreto 180 de 1988, que dio vida al estatuto antiterrorista, la medida fue bien reci-
bida en las distintas regiones, que ya cansadas de los constantes atropellos de los
distintos actores armados, buscaban en el Estado una garantía para la seguridad.160
Las negociaciones de paz con la Coordinadora Guerrillera se dilataron. Algunos
autores señalan que la persecución y el genocidio perpetrado contra los militantes
de la UP161 tuvo serias repercusiones en los diálogos, ya que, primero, demostraba
una incapacidad del Estado para contrarrestar los ataques de estos grupos paramili-
tares; segundo, manifestaba la postura de un ala radical de la derecha colombiana,
que no permitiría la participación política de la guerrilla, y por último, evidenciaba
la desconfianza en las instituciones de Gobierno, pues tanto las fuerzas armadas
como los organismos de justicia no habían tomado medidas para detener la deno-
minada guerra sucia; adicionalmente, demostró la vinculación de algunos militares
con fuerzas de derecha que los utilizaban como seguridad privada, lo que deslegitimó
la imagen de la fuerza pública.162

159 Gonzalo Sánchez Gómez, Colombia: Violencia y Democracia. Comisión de Estudios sobre la Violencia, 11.
Bogotá, La Carreta editores, 2009.
160 López Gutiérrez, William. “Colombia, las políticas de paz y los procesos de negociación. Breve balance
y perspectivas”. Convergencia, 19 (1999).
161 Operación Baile Rojo fue el primer nombre que tuvo la operación militar encubierta que se puso en
marcha para acabar con las vidas de los militantes de la UP.
162 López Gutiérrez, William. “Colombia, las políticas de paz y los procesos de negociación. Breve balance
y perspectivas”. Convergencia, 19 (1999).

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3.2. Las negociaciones triunfantes

Las negociaciones con el M-19 se desarrollaron después del secuestro de Álvaro Gómez
Hurtado, hecho que presionó al Gobierno a formular una propuesta de negociación
alrededor de tres temas: tregua, desmovilización y desarme. A partir de ese momento,
se dio inicio al proceso de acercamientos con el EPL, el PRT y el Quintín Lame, reco-
nociendo sus particularidades dentro de la negociación. Finalmente, el 9 de Marzo de
1990 tuvo lugar el acuerdo de paz entre el Gobierno y el M-19 y la noticia fue amplia-
mente registrada por los medios de comunicación. El diario El País, en su edición del
8 de marzo de 1990 tituló “M-19 deja las armas”. En la siguiente edición, este mismo
diario publicó, “Gobierno firmó pacto de paz con el M-19”; en este artículo se seña-
laba que la desmovilización del M-19 se haría en el campamento de Santo Domingo,
departamento del Cauca, y que los actos protocolarios serían en Caloto y asistirían
el ministro de Gobierno, Carlos Lemos Simonds, el asesor presidencial para la paz,
Rafael Pardo Rueda, el secretario de la internacional socialista, Luis Ayala, e invitados
nacionales e internacionales.163 En el acuerdo de Paz firmado entre el M-19 y Gobierno
nacional se abordaron y pactaron asuntos de relevante importancia política, como la
incorporación a la vida civil, la Circunscripción Especial de Paz, el Fondo Nacional para
la Paz, la reforma electoral, la reforma a la justicia y otros temas relacionados con el
Pacto Político por la Paz y la Democracia, la desmovilización y dejación de las armas,
las garantías jurídicas y programas productivos y de reinserción social para los des-
movilizados y la creación de una comisión de seguimiento a los acuerdos, además de
la creación de un plan de seguridad para los antiguos combatientes.
En lo que tiene que ver con la negociación con el Quintín Lame es preciso destacar
algunos aspectos que le dieron su especificidad, tanto al movimiento armado como a
las negociaciones que se hicieron con este. El departamento del Cauca alberga a una
de las comunidades indígenas más grande de Colombia; según el Consejo Regional
Indígena del Cauca, la población indígena asciende a 190.069 hombres, distribuidos
en 84 resguardos y 8 etnias (Páez, Totoroes, Guámbianos, Yanaconas, Kokonucos,
Epediara Siapidara, Ingas y Pubenses), ubicados en 26 de los 41 municipios del
departamento del Cauca.164

163 Fondo documental, Gobernación del Cauca. Caja sin rotulo, año 1992. Sin más datos.
164 Consejo Regional Indígena del Cauca, población indígena en el Departamento del Cauca, http://www.
cric-colombia.org/portal/estructura-organizativa/ubicacion-geografica/

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Desde principios de los años setenta los indígenas caucanos lideraban una lucha
de reivindicaciones sociales, que permitieron la creación del Consejo Regional Indí-
gena del Cauca (CRIC). Este consejo, retomando principios ancestrales, (Juan Tama y
Manuel Quintín Lame),165 lideraba una lucha principalmente por la recuperación de
la tierra, que en sus primeros años se tradujo en movilización social. Durante este
periodo se incrementó la persecución y asesinato de líderes por parte de hacendados
que “aliados con el gobierno local (…) pretendían evitar el ascenso de las organiza-
ciones indígenas”.166

Se definió que teníamos que empezar a amarrar algunas cosas (…) la gente cogía su
escopeta, se organizaban dos, tres compañeros y empezaban a prestar vigilancia en la
casa del compañero dirigente, o empezaban a prestar vigilancia los compañeros que
estaban en una recuperación (…).167

El movimiento armado Quintín Lame nació en los años setenta. Autores como
Daniel Peñaranda señalan que se creó en el año 1977,168 aunque Miryam Espinoza
menciona que desde 1973169 emergió como grupo de “autodefensa armada” para
hacerle frente a la persecución que para la época realizaban los denominados
“pájaros”, grupo paramilitar que siguiendo las órdenes de algunos hacendados ase-
sinaban líderes indígenas con el interés de evitar el avance del proyecto reivindicato-
rio170 que durante esos años tuvo como estrategia la movilización social y la invasión
de predios171 con el objetivo de ejercer presión ante el Gobierno nacional, situación que
agudizó la violencia ya existente en el departamento. Esta primera etapa del movi-

165 “Principios: 1. El derecho irrenunciable de los indígenas a su territorio, 2. la autonomía del Gobierno
propio, 3. oposición a las leyes que dividen los resguardos, consolidar el cabildo como centro de au-
toridad, 4. recuperación de la tierra, lengua y todo saber propio, 6. afirmación de la cultura y rechazo
a toda humillación”. En Myriam Amparo Espinosa, Surgimiento y andar territorial del Quintín Lame
(Editorial Abya-Yala, 1996), 77.
166 Daniel Peñaranda. Guerra Propia Guerra Ajena, Conflictos armados y reconstrucción identitaria en
los andes colombianos (Bogotá: CNMH, 2015), 27.
167 Daniel Peñaranda, El Movimiento Armado Quintín Lame, una guerra dentro de otra guerra (Bogotá:
Corporación Nuevo Arco Iris, ARFO Editores e Impresores Ltda., 2010), 34.
168 Ibíd.
169 Myriam Amparo Espinoza, Surgimiento y andar territorial del Quintín Lame, (Editorial Abya Yala, 1996)
170 Daniel Peñaranda, “El Movimiento Armado Quintín Lame, una guerra dentro de otra guerra”
171 “El gobernador del Cauca dialogó con indígenas en Caldono”, El Liberal, 20 de abril de 1975.

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miento que se denominó autodefensa o grupos de apoyo se prolongó hasta entrados


los años ochenta. En una hoja volante el Comando Quintín Lame expresa su natura-
leza y las razones que lo llevaron a organizarse:

Comunicado No. 1 Quintín Lame – Cauca diciembre de 1984


¿Qué es el comando Quintín Lame?, es una fuerza organizada al servicio de las co-
munidades indígenas del Cauca, para apoyarlas en sus luchas, defender sus derechos
y combatir enemigos. ¿Por qué surge el CQL?, Cuando los indígenas hemos decidido
organizarnos para recuperar nuestras tierras, defender nuestra cultura y exigir nues-
tros derechos, el enemigo ha respondido con brutal represión. El ejército, la policía
y los pájaros han matado a decenas de dirigentes indígenas, centenares han sido
encarcelados, nuestras viviendas han sido quemadas y nuestros cultivos arrasados
(…) Cuando las comunidades resolvieron no aguantar más fueron formando grupos de
autodefensa y de estos grupos se organizó el CQL.172

Ante la ausencia de recursos para mantener la autodefensa,173 algunos diri-


gentes indígenas acudieron a las organizaciones armadas ilegales asentadas en el
departamento del Cauca, como era el caso del M-19, con el fin de conseguir el apoyo
armamentista y militar necesario para contrarrestar las acciones de los hacendados.
El relacionamiento con estas organizaciones desembocó en la reclusión y desman-
telamiento de la mayoría de los integrantes de las autodefensas en esta primera
etapa, como lo señaló en una entrevista un líder indígena:174

(…) luego en el Cauca, cuando ya aparece el movimiento indígena por la tierra, [desde
la] década del 70, el CRIC se organiza, pero luego, el CRIC, sus dirigentes empezaron a
relacionarse con el M-19 y una gran parte terminaron en las cárceles, entonces el CRIC
estuvo a punto de desaparecer (…). Entonces en el año 75, 77, 78, 79 era un momento
difícil para el CRIC, porque sus dirigentes la mayoría estaba en las cárceles.175

172 Myriam Amparo Espinoza. “Surgimiento y andar territorial del Quintín Lame”, 76.
173 Para ese momento solo algunos portaban armas que compraban con sus propios recursos. “El arma-
mento de los grupos de autodefensa eran escopetas de dos tiros, escopetas de cápsula y, de pronto,
un revólver, una pistola”. Daniel Peñaranda, El Movimiento Armado Quintín Lame, una guerra dentro
de otra guerra, 35.
174 Líder Indígena, en entrevista realizada por Lucy Paz y Ángela Rojas, 2 de julio de 2016.
175 Entrevista, exgobernador del Cauca, Entrevista realizada por Lucy Paz y Ángela Rojas.

58
Sobre el relacionamiento con las organizaciones indígenas un exmilitante del
M19 señaló:

Mire, Yo me fui a la guerrilla rural en el Cauca (…) a defender a los indígenas, de los
Pájaros, a eso vinimos, porque en esa época les decían Pájaros a tipos contratados por
riquitos de pueblo, ni siquiera eran grandes terratenientes, riquitos de los pueblos, que
querían quedarse con unas tierras de los indígenas y los mandaban a matar, entonces
a los matones les decían Pájaros, entonces había un Pájaro por allá en Tierradentro
que le decían “El Llanero” y otros por acá en Corinto, en San francisco por ahí, enton-
ces nosotros vinimos fue a enfrentarnos con los Pájaros, a defender a la gente de esos
tipos que los estaban matando a sueldo de riquitos, de gente que tenía por ahí una
compra de café, o, no eran ni siquiera de esos oligarcas.176

El Quintín Lame estaba conformado por hombres y mujeres entre 14 y 33 años,


aproximadamente. La pertenencia al grupo se definía por el interés de pertenecer en
algunos casos al comando y el cabildo estudiaba y avalaba o no su incorporación; en
otros casos, el cabildo postulaba a algún joven por su mala conducta. Las motivacio-
nes para pertenecer al grupo armado fueron variadas. Según el estudio realizado por
Peñaranda177, las motivaciones variaban desde rebeldía y admiración, hasta la lucha
contra la difícil situación social. Aunque en el departamento desde los años sesenta
había presencia guerrillera y existía la opción de enfilarse en cualquiera de los gru-
pos armados, los jóvenes, señaló Peñaranda, se decidieron por el Quintín por el
“compromiso con las luchas indígenas”, la flexibilidad para ingresar o salir del grupo
armado, familiares o amigos hacían parte del grupo y a que la cercanía a su sitios de
origen, (área de influencia), les permitía mantener contacto y visitar a sus familias.
A diferencia de otras organizaciones, el Comando Armado Quintín Lame estaba
compuesto solo por indígenas, cuyos objetivos se centraban en el control del “a)
monopolio de la violencia que se podía ejercer a nombre de los indígenas, impi-
diendo que otras organizaciones armadas lo usurparan; b) contener la expansión
de los grupos revolucionarios y proteger a las comunidades del desbordamiento del
conflicto armado; c) aplicar una violencia sancionatoria para frenar la violencia de

176 Entrevista a Ex militante del M19, Entrevista realizada por Lucy Paz y Ángela Rojas junio 30 de
2016, en la ciudad de Popayán.
177 Daniel Peñaranda “El Movimiento Armado Quintín Lame, una guerra dentro de otra guerra” Bogotá
Corporación Nuevo Arco Iris, 2010.

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los hacendados contra los indígenas”.178 Su base social era la organización indígena
de la que se desprendía toda la estructura organizativa del movimiento, que se mate-
rializó formalmente en los denominados Estatutos Provisionales de 1986. En ellos
se señalaron dos niveles de organización:

1. Comando Quintín Lame. Estaba encargado de las acciones militares y las opera-
ciones de control territorial. Dependía de la Dirección política, que estaba confor-
mada por un número variable de miembros, caracterizados por ser los dirigentes
más capacitados y de mayor recorrido, y que debían señalar el rumbo político del
movimiento; cabe destacar que la mayoría de estos miembros no eran indígenas.
Dentro de los objetivos de la dirigencia se señalaron la construcción de la estra-
tegia militar y política, el relacionamiento y acuerdos con grupos insurgentes,
organizaciones sociales y políticas, nombramiento del comandante general179 y
los comandantes de zona, responsable político central y responsables políticos de
zona,180 refrendar decisiones operativas adoptadas por el comandante general y
aprobar determinaciones en materia disciplinaria, que implicaban la aplicación
de la máxima pena.181 El comandante general tenía un alto grado de autonomía,
pero para las decisiones que implicaban un gran impacto militar o político se
apoyaba en el Estado Mayor Central,182 cuyo objetivo era mantener la coordina-
ción entre todos los niveles de la organización y designar segundos comandantes
de zona y escuadra que harían parte del Estado Mayor de la zona.183

178 Daniel Peñaranda, El Movimiento Armado Quintín Lame, una Guerra dentro de otra guerra, 18.
179 El comandante general era nombrado por un período indefinido por la Dirección Política; era el
responsable permanente de las columnas armadas del Quintín Lame y el encargado de tomar las
decisiones operativas que considerara necesarias, en desarrollo de la estrategia política y militar
previamente diseñada por la Dirección Política.
180 Según Daniel Peñaranda, el Quintín Lame operaba en cuatro zonas del departamento del Cauca:
la zona norte, que comprendía los municipios de Corinto, Caloto, Santander de Quilichao, Buenos
Aires, Caldono y Morales; la zona de Tierradentro, que comprendía los municipios Páez, Inzá, Toribío
y Jámbalo; la zona centro, compuesta por Silvia, Piendamó, Totoró, Coconuco, Popayán y Paispamba, y
la zona urbana, conformada por una red de activista que se extendía hasta la ciudad de Cali.
181 Daniel Peñaranda, El Movimiento Armado Quintín Lame, una Guerra dentro de otra guerra, 39.
182 El Estado Mayor Central está compuesto por el propio comandante general, el responsable político
central y los comandantes de zona.
183 El Estado mayor de cada zona estaba conformado por el primer y segundo comandante de zona,
el responsable de escuadra y el responsable político. Cada zona debía tener un primer y segundo
comandante y contaba con dos escuadras que tenía un primer y segundo responsable.

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2. Grupos de Apoyo o autodefensa. Es la forma como inicia la organización y se


mantiene como grupo de apoyo e interlocutor entre la comunidad y el grupo
armado. Son personas de buen comportamiento, que emergen de las comunidades
y en algunos casos son recomendadas por el mismo cabildo. El grupo de apoyo
para su creación y acciones debía contar con la aprobación de su cabildo, es una
estructura de ocho personas y un primer y segundo responsable nombrado por el
comando; la participación en este grupo debía mantenerse en reserva. Sus funcio-
nes se dividían entre la defensa de la comunidad, el apoyo logístico a la columna
de la zona, la protección de los dirigentes, la seguridad cuando no estuvieran
presentes las columnas, hacer “limpiezas” mediante llamados de atención a la de-
lincuencia y promover contactos entre organizaciones indígenas y campesinas.184

Para fortalecerse, el Quintín Lame tuvo que relacionarse con otros grupos que
hacían presencia en la región, no solo con el mencionado M-19 sino con el grupo
disidente de las FARC, con el que realizó su primera incursión armada como grupo
guerrillero el 5 de enero de 1985 en Santander de Quilichao.185 La presencia de una
nueva autodefensa significó para los otros grupos armados asentados en la región un
actor más en la lucha por el control territorial, y aunque el Quintín Lame logró reali-
zar acercamientos y acuerdos con otras organizaciones, la situación fue distinta con
las FARC con quienes hubo enfrentamientos desde el inicio de la autodefensa hasta
1985, aproximadamente,186 en los resguardos de Toribío, San Francisco y Jambaló por
el asesinato de dirigentes del CRIC. Por ello, y ante la imposibilidad de responder y
proteger a sus líderes, el Quintín Lame generó un acuerdo con el M-19 que le permi-
tió el fortalecimiento militar y logístico. Si bien esta articulación en primera instancia
le sirvió para consolidarse, posteriormente generó divisiones entre los militantes del
Quintín Lame y la dirección política, que terminó por definir años más tarde la des-
movilización del grupo armado.187
El aumento de la capacidad ofensiva del Quintín Lame terminó abocando al grupo
armado a una confrontación con los organismos del Estado, otras organizaciones

184 Daniel Peñaranda. El Movimiento Armado Quintín Lame, una Guerra dentro de otra guerra, 40.
185 Daniel Peñaranda, Guerra Propia, Guerra Ajena, Conflictos armados y reconstrucción identitaria en los
andes colombianos, 25 (Bogotá: CNMH, 2015).
186 Daniel Peñaranda El Movimiento Armado Quintín Lame, una Guerra dentro de otra guerra, 57.
187 Ibíd.

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armadas asentadas en la región y las propias comunidades indígenas que sentaron


su voz de protesta por “convertir sus territorios en escenarios de guerra y haber adop-
tado las mismas dinámicas militaristas que rechazaba en sus oponentes políticos”,188
esta situación agudizó el conflicto y debilitó las relaciones entre el grupo armado y los
representantes de las comunidades indígenas del Cauca.
Si bien para mediados de los años ochenta el Gobierno nacional adelantaba
acciones para lograr un acuerdo de paz con grupos armados como el M-19 y las
FARC, que tenían una fuerte incidencia en el Cauca, otras guerrillas aprovechaban la
coyuntura para apoderarse de los espacios que “iban a dejar” estas organizaciones
en la región. Esto generó la confrontación entre cinco grupos armados y dos núcleos
en formación (Quintín Lame, disidencia Ricardo Franco)189 disputándose el mismo
territorio, dado que no hubo acuerdo con ninguna de las organizaciones.
Entre 1984 y 1986, el departamento del Cauca se convirtió en el epicentro de la
presencia guerrillera y la agudización del conflicto armado, como lo señaló el bri-
gadier general Fernando Gómez Barros, quien afirmó que en el Cauca habían empe-
zado a operar grupos que tenían sus frentes en otros departamentos, atraídos por
las condiciones del terreno y la facilidad para llegar al Pacífico por vía fluvial.190 Por
su parte, el diario El Liberal informó que durante tres días el M-19, el Quintín Lame
y el frente “Ricardo Franco” se enfrentaron con el Ejército nacional en la parte mon-
tañosa del municipio de Silvia e informó que habían montado un amplio operativo
para impedir el acceso o la salida de campesinos de la zona y así controlar las accio-
nes contra la guerrilla. En simultánea, en Popayán se realizaron allanamientos por
informaciones recibidas de un plan terrorista en la ciudad.191
Aunado a las disputas entre guerrillas y las retaliaciones que este conflicto trajo
en la población indígena, dos hechos, indica Daniel Peñaranda, impactaron negati-
vamente el desarrollo del Quintín Lame:

188 Las críticas fueron expuestas por la comunidad Guambiana y voceros de Autoridades Indígenas del
Suroccidente de Colombia (AISO). Ibíd., 61.
189 Incluso otras organizaciones apenas en formación, como el Comando Jorge Eliécer Gaitán (JEGA),
el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y el grupo Democracia, disidencia del M-19,
intentaron abrirse un espacio en el Cauca. A esta situación se agrega la presencia de grupos ar-
mados en pleno auge, como el propio Quintín Lame y el frente “Ricardo Franco”, disidente de las
FARC. Ibíd., 63.
190 “Guerrillas se concentran en el Cauca”, El País, 16 de diciembre de1984.
191 “Bombardeos en zona montañosa de Silvia”, El Liberal, 12 de noviembre de 1985.

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El primero fue el asesinato del comandante Luis Ángel Monroy el 7 de noviembre de


1985, que provocó la reorganización de la cúpula militar que designó a Ramón Julicué
(Romir) como nuevo comandante y cabeza de la comisión para la negociación con
el M-19, con el interés de realizar acciones conjuntas, la primera como respuesta a
la muerte de Monroy y la segunda, como alternativa para medir el nivel de los com-
batientes y recuperar armamento. Esta situación incitó la participación del Quintín
Lame en el Batallón de las Américas, que se tradujo en la confrontación armada fuera
de sus territorios, lo que dejaba de lado uno de sus principales objetivos, proteger las
zonas indígenas, perdía su autonomía como movimiento armado al quedar relegado
militar y políticamente al proyecto del M-19, pero además porque sus militantes fueron
separados, lo que disolvió la unidad del Quintín al interior del M-19, ante la situación
los combatientes del Quintín empezaron a desertar, los pocos que decidieron seguir se
alejaban cada vez más de sus luchas iniciales192.

El segundo elemento fue un asalto a la población de Toribío el 19 de marzo reali-


zada por una columna del M-19 y el Quintín Lame, a pesar del acuerdo (Asamblea de
Vitoncó) que un año antes se había pactado entre las organizaciones indígenas y los
grupos armados con el compromiso de que estos últimos respetaran la autonomía de los
cabildos. Esta situación generó brechas cada vez más profundas entre el Quintín Lame,
el CRIC y las comunidades indígenas, base de la lucha del grupo armado. La Dirección
política del Quintín organizó una escuela político-organizativa en Tierradentro (Cauca)
a finales de marzo, cuyos objetivos fueron exponer la crisis del movimiento producto
de su participación en el Batallón de las Américas y definir la participación del Quintín
Lame en la Coordinadora Nacional Guerrillera y la ampliación de grupos de apoyos
para contrarrestar el avance de los grupos paramilitares al servicio del narcotráfico.193
Como resultado del encuentro se definió la participación del Quintín Lame en la
Coordinadora Nacional Guerrillera, con el interés de tener mayor relevancia política y
posteriormente con la Coordinadora Nacional Simón Bolívar, que permitiera un acer-
camiento con la cúpula de las FARC, lo que evitaría los ataques de este grupo hacia
el Quintín en su lucha contra la disidencia “Ricardo Franco”. Además, se definió la
expansión de grupos de apoyo que realizaran labores de inteligencia al interior de las
comunidades y evitaran la infiltración del Ejército o de otros grupos.194

192 Daniel Peñaranda, El Movimiento Armado Quintín Lame, una Guerra dentro de otra guerra. (Bogotá:
Corporación Nuevo Arco Iris, ARFO Editores e Impresores Ltda., 2010), 34.
193 Ibíd., 80.
194 Ibíd., 80.

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El Quintín siguió realizando acciones conjuntas con el M-19 en el departamento


del Cauca, que fueron debilitando su base social al exponer los territorios de res-
guardo en medio de sus enfrentamientos con el Ejército, situación que generó el
rechazo de 17 resguardos, como sucedió en 1986 con la toma de Paéz y Belalcázar
por parte de este grupo, que trajo como consecuencia el bombardeo de los resguardos
de Mosoco y Vitoncó. Estas acciones aumentaron el control de la Dirección Política del
Quintín sobre las acciones militares y disminuyó la autonomía del ala armada. Tras
el asesinato de un líder Guambiano en 1988, las autoridades de la AISO señalaron al
Quintín Lame como el autor del mismo y al CRIC de ser el “Estado Mayor” del Quintín;
las acusaciones se realizaron durante el Congreso del CRIC en Tóez, y aunque se logró
pactar la no agresión entre las dos organizaciones (CRIC-AISO), este acuerdo se disol-
vió meses después con las nuevas agresiones del Quintín, que volvieron a denunciar
las autoridades de la AISO.195

3.3. La desmovilización

La debilidad progresiva que vivía el Quintín Lame en su lucha guerrillera lo llevaría


a buscar una salida política al conflicto, pero esta no fue la única razón para la nego-
ciación. La Dirección Política elaboró un balance sobre la situación del Quintín Lame
en 1987 en el cual se señaló el declive de la organización basada en:

1. Incapacidad militar para responder a la presencia de nuevos actores (para-


militares).
2. Imposibilidad para garantizar el control de la delincuencia común entre otras
razones por la ampliación de su zona de intervención.
3. Las organizaciones sociales exigían el retiro de todos los grupos armados,
incluido el Quintín Lame que era visto como obstáculos para el desarrollo de
las organizaciones.
4. La generalización del conflicto impactaba las bases sociales y para que el
Quintín les hiciera frente a los nuevos actores necesitaba contar con un cen-
tenar de hombres que no tenían y a los cuales no podía sostener ni financiera
ni políticamente.196

195 Ibíd., 82.


196 Daniel Peñaranda, De las Armas a la Política (Bogotá: Edición Tercer Mundo y Universidad Nacional,
1999), 293 - 294.

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Si bien el Gobierno nacional en cabeza del presidente Virgilio Barco había invi-
tado a todos los grupos insurgentes a participar de las iniciativas para la paz, solo
se adhirió el M-19 en un primer momento, lo que concluyó con la desmovilización
del mismo. La inminente reforma constitucional que se estaba promoviendo en el
país fue la llave para que el EPL, el PRT y el Quintín Lame decidieran negociar con
el Gobierno nacional una salida política al conflicto,197 “la mayoría de los quintines
que permanecían activos para 1989 ya habían regresado a sus comunidades”,198
A mediados de 1990, el EPL invitó al PRT y al Quintín Lame a realizar una pro-
puesta conjunta de paz que se comunicó a la opinión pública en el mes de junio,
momento coyuntural en el que asumía el gobierno Cesar Gaviria y se llamaba a la
Asamblea Nacional Constituyente. Si bien las conversaciones con el Quintín habían
iniciado dos años atrás, en julio de 1988, por medio de un comunicado en el cual el
grupo armado realizaba una propuesta de paz con tres demandas regionales:

1. Desmilitarización de zonas indígenas por parte de todos los grupos armados


incluyendo al ejército.
2. Acuerdo político con representación de todas las fuerzas políticas de la región.
3. Proyecto de desarrollo regional incluyente a todas las poblaciones departa-
mentales.199

A pesar del cese al fuego bilateral y las conversaciones con delegados regiona-
les, fue necesario un nuevo comunicado (1989) y esperar un año (1990) para que,
después de una declaración conjunta del EPL, el PRT y el Quintín Lame, se lograra
realizar una negociación fructífera con el Quintín Lame. La negociación se basó en
tres aspectos específicos: 1. planes regionales, 2. respeto a los derechos de los indí-
genas y 3. seguridad.200
Las negociaciones iniciaron oficialmente el 26 de junio de 1990, en el munici-
pio de Jambaló, donde se realizó la primera reunión con el consejero presidencial,
Rafael Pardo. Las negociaciones con el Gobierno avanzaban sin contratiempos, pero

197 Álvaro Villaraga Sarmiento, “¿Cómo fue el proceso de Paz que precedió a la constituyente de 1991?”
Semana, 29 de junio de 2011, ttp://www.semana.com/nacion/articulo/como-proceso-paz-precedio-
constituyente-1991/242157-3
198 Daniel Ricardo Peñaranda De las Armas a la Política, 318. (Bogotá: Edición Tercer Mundo y Univer-
sidad Nacional, 1999).
199 Ibíd., 319.
200 “La paz es tarea de todos: Diálogos Quintín Lame-Gobierno”, El Liberal, 15 de diciembre de 1990.

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al interior del Quintín se presentaban dificultades entre la Dirección Política y la base


del movimiento; el conflicto radicaba en que este último pretendía realizar mayores
exigencias al Gobierno. Sobre la mesa se encontraba su participación política en la
Constituyente, que de ser aprobada acercaría a la base del movimiento inconforme,
pero el Gobierno no cedía por los compromisos adquiridos con otras organizaciones
armadas, además del corto tiempo para la realización de las elecciones a la Asamblea
Nacional Constituyente.
Finalmente, el 6 de diciembre de 1990 se realizaron las elecciones a la Asamblea
Nacional Constituyente y el Quintín Lame no había podido garantizar su participación.
Las conversaciones se estancaron hasta el 7 de febrero de 1991, cuando se reanu-
daron con la presencia del consejero presidencial, Jesús Antonio Bejarano, en San
Andrés de Pisimbalá, que permitió el acuerdo de la Mesa de Togoima, con el que el
Gobierno se comprometió a designar un vocero del Quintín ante la Asamblea Consti-
tuyente que iniciaría labores el 1 de abril.201 Se acordó la concentración del Quintín en
un campamento en Pueblo Nuevo y se señaló el 31 de mayo como fecha límite para
la dejación de las armas.202 El 27 de mayo de 1991 se firmó el acuerdo de paz con el
Gobierno nacional y se cumplió el itinerario pactado para la dejación de las armas;
el evento estuvo acompañado por delegados del Gobierno, dos delegados internacio-
nales e integrantes de las comunidades indígenas del Cauca. El acuerdo permitió la
reinserción de los militantes del Quintín Lame a sus comunidades. En una entrevista
para el portal Verdad Abierta, Pablo Tattay señaló: Hay integración plena a las comu-
nidades y a las luchas que sigue desarrollando el movimiento indígena, colaboran en
la organización, han sido dirigentes o gobernadores, guardias indígenas y están en
diferentes programas propios, como el de salud o educación”.203
Autores como Peñaranda y Le Bon señalan que el éxito de la reinserción radico
en la unión de tres elementos que se tradujeron en “1. Garantías para la desmovili-
zación de los combatientes, 2. la proyección política de las organizaciones indígenas
del Cauca, y 3. los avances del movimiento indígena a nivel nacional.204

201 Vocero sin voz ni voto.


202 “Quintín Lame se desmoviliza el 10”, El Tiempo, 7 de marzo de 1991. http://www.eltiempo.com/
archivo/documento/MAM-37683
203 Verdad Abierta, “El Quintín Lame tomó y dejó las armas por su comunidad”, (27 de marzo del 2015)
Disponible en: http://www.verdadabierta.com/desmovilizados/5683-el-quintin-lame-tomo-y-dejo-
las-armas-por-su-comunidad.
204 Daniel Ricardo Peñaranda “El Movimiento Armado Quintín Lame, una Guerra dentro de otra guerra”,
(Bogotá: Corporación Nuevo Arco Iris, Arfo Editores, 2010), pág. 99

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El documento del acuerdo contenía ocho puntos.

1. Dejación de las armas. el MAQL entregará un listado completo del arsenal


y las prendas de uso privativo de las Fuerzas Militares para evaluación por
parte del Gobierno nacional. El material de guerra entregado será explotado
y las prendas de uso privativo, incineradas.
2. Veeduría nacional. La confederación de iglesias evangélicas verificará el
cumplimiento del acuerdo.
3. Garantías. En consecuencia del acuerdo pactado, el Gobierno concederá las
siguientes garantías: Extinción de la acción penal y de la pena prevista en
el Decreto 213 del 22 de enero de 1991, para todos los miembros siempre y
cuando se trate de delitos políticos; el Gobierno entregará salvoconducto por
los delitos estipulados en el decreto anterior, el Gobierno se compromete a
realizar el registro civil de nacimiento en el mismo campamento de acuerdo,
el Gobierno otorgará a todos los miembros un auxilio mensual de subsistencia
para todos los miembros del MAQL igual a doce millones de pesos mensuales
por seis meses.
4. Derechos humanos. Con el fin de promover el respeto y defensa de los Dere-
chos Humanos, se conviene la vinculación de dos miembros del MAQL, en la
comisión de superación de la violencia.
5. Plan de seguridad. El MAQL contará con un servicio de seguridad compuesto
por 4 equipos, proporcionados por el Gobierno nacional. El jefe de seguridad
del MAQL tendrá asiento en la comisión del plan de seguridad.
6. Promoción del proceso de paz. Para contribuir en la difusión del proceso de
paz, el MAQL abrirá en Popayán, Belalcázar y otra ciudad del Cauca, casas
que servirán como sedes de la Fundación Sol y Tierra del MAQL.
7. Plan de reinserción: La reinserción cubrirá únicamente a los combatientes
cobijados con el Decreto 213 del 22 de enero de 1991. La fase de transición
podrá durar hasta seis meses después de la dejación de las armas.
8. Obras regionales de desarrollo. El Gobierno nacional se compromete a reali-
zar obras en los municipios de Popayán, el Tambo, Totoró, Cajibío, Piendamó,
Morales, Corinto, Santander, Caloto, Jambaló, Puracé, Caldono, Buenos Aires,
Toribío, Páez, Inzá205.

205 Colombia, Presidencia de la República, Acuerdo Final entre el Gobierno Nacional y el Movimiento
Armado Quintín Lame (Campamento de Pueblo Nuevo, Caldono, Cauca: 27 de Mayo de 199), 112.

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Para los años ochenta, la guerra en Colombia se vivió en el campo, sobre todo en
zonas con mayor grado de vulnerabilidad. En el suroccidente colombiano se desató
un fenómeno de violencia que afecto considerablemente a la población civil. La
mayor y más generalizada afectación fue el desplazamiento forzado. De acuerdo con
el Centro Nacional de Memoria Histórica, la expulsión de población de sus territorios
se ha caracterizado por ser un elemento estructural que se ha encargado de transver-
salizar la historia colombiana y su conflicto. Esta situación ha sido experimentada
principalmente en las zonas rurales, en los lugares donde la presencia del Estado es
débil y los grupos al margen de la ley se disputan el control territorial.206

3.4. Dinámica del desplazamiento forzado en los departamentos


de Cauca, Valle y Nariño

El desplazamiento forzado de las últimas décadas ha sido consecuencia directa del


conflicto violento entre diversos actores armados, llegando a límites insospechados en
un país cuya historia se encuentra totalmente atravesada por este fenómeno. Según
informa el Consejo Noruego para Refugiados (NRC), en Colombia se vive la crisis huma-
nitaria más grave y prolongada en todo el continente americano. Después de Sudán,
es el segundo país en el mundo con mayor número de desplazados internos producto
de condiciones de violencia propiciadas por los grupos armados, que han ocasionado
el desplazamiento de 5,7 millones de personas, lo que quiere decir, que aproximada-
mente uno de cada diez colombianos ha sido desplazado por el conflicto interno.207
Las elevadas cifras de desplazados suponen múltiples problemas, entre los que se
destacan, desde el punto de vista de los derechos fundamentales, el propio derecho
a la vida y a la seguridad personal. Por otra parte, la gente que se ve obligada a des-
plazarse de su hogar enfrenta el desmembramiento familiar, la pérdida de la tierra,
de los lazos sociales, de su trabajo y de su entorno, y se imponen también retos a las
regiones a donde llegan los desplazados, que muchas veces se ven desbordadas en su
capacidad de atención, incorporación y respuesta.208

206 CNMH, Una nación desplazada. Informe nacional del desplazamiento forzado en Colombia (Bogotá:
Imprenta Nacional, 2015).
207 NRC, Informe global del desplazamiento forzado, http://www.nrc.org.co/index.php/24-nrc-
internacional/69-informe-global-de-desplazamiento-forzado [Consultado el 2 de noviembre de 2016].
208 Observatorio de coyuntura socioeconómica. Centro de investigaciones para el Desarrollo, Facultad
de Ciencias Económicas, Universidad Nacional de Colombia. Unicef- Colombia, “El desplazamiento

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Durante la década del ochenta hay un factor que potencia el conflicto y es el


narcotráfico. En estos años empieza el declive de la llamada bonanza marimbera e
inicia el crecimiento acelerado del tráfico de cocaína, que generaba ganancias incom-
parables frente a las de cualquier otro producto de exportación; el carácter ilegal de
esta empresa derivó en que los actores armados se apropiaran de ella, convirtiéndola
en el combustible del conflicto armado.
Por otra parte, la política contrainsurgente establecida por medio del Estatuto de
Seguridad Nacional implementado por Julio César Turbay contribuyó a que las gue-
rrillas transformaran sus estrategias de lucha, pasando de la ofensiva a la defensiva.
Con la llegada de Belisario Betancur a la presidencia cambió la política frente a
los actores en conflicto, ya que desde el Gobierno se invitó a las guerrillas a hacer
parte de un proceso de paz. Lo anterior confluyó en la “desinstitucionalización” o
privatización, por parte de sectores radicales, de la lucha contrainsurgente, de modo
que a finales de los años ochenta ya se confirmaba la existencia de varios grupos
paramilitares. A pesar de que iniciando la década de los noventa se habían desmovi-
lizado varias guerrillas, las FARC y el ELN se fortalecieron y se posesionaron en los
territorios que pertenecían a los grupos desmovilizados.209
Las FARC incrementan su poder militar, haciendo la transición de una guerra
de guerrillas a una de posiciones, donde se destaca una actitud ofensiva y el uso de
distintos mecanismos para financiarse, como el secuestro y la extorsión. A partir
de 1997, con la consolidación de los grupos paramilitares de carácter regional en una
misma estructura a nivel nacional, denominada Autodefensas Unidas de Colombia,
inicia el “gran éxodo forzado en la Colombia contemporánea”.210
Es precisamente a partir de 1997 cuando se reconocen las dimensiones de la pro-
blemática del desplazamiento y se constituye una política pública clara dirigida a la
atención integral de las víctimas. Durante la década de los ochenta, el desplazamiento
forzoso fue un fenómeno invisibilizado, no existía una normatividad que reconociera
el tema y, por supuesto, la atención era precaria. Hasta 1995, los desplazados por el
conflicto eran identificados como “víctimas de actos terroristas” y como tal recibían

forzado interno en Colombia”, www.cid.unal.edu.co/observatorio/pdfs/boletin12.pdf Consultado el


1 de noviembre de 2016
209 CNMH, Una nación desplazada. Informe Nacional del desplazamiento forzado en Colombia, 2015.
210 Ibíd., 83.

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algunas atenciones enmarcadas en el concepto de ayuda humanitaria; sin embargo,


el éxodo forzado seguía siendo interpretado como un efecto colateral.211
En 1995 por primera vez se reconoce la existencia del desplazamiento forzado
como una consecuencia directa del conflicto armado y se planea una estrategia
para encararlo, lo que marca el inicio de la construcción de una política pública
para la atención integral de las víctimas. Luego, con la Ley 837 de 1997 se dio el
marco jurídico en cuanto a la protección y atención de la población desplazada por
la violencia, y a través de él se creó el Sistema Nacional de Atención Integral a la
Población Desplazada por la Violencia (SNAIPD), que agrupaba las instituciones y
estrategias para tal fin.212
La falta de atención al problema del desplazamiento forzoso, especialmente
durante los años ochenta, y la inexistencia de una institucionalidad encargada de
Afrontarlo, ha repercutido en la recopilación de información consistente, que permita
tener claras sus dimensiones y dinámicas. Por ejemplo, para dichos años, el Registro
Único de Víctimas (RUV) presenta un subregistro que resulta evidente si se tienen en
cuenta los datos que expone la Consultoría para los Derechos Humanos y el Despla-
zamiento (CODHES). Entre los años 1980 y 1988,

(…) se registraron un total de 65.597 personas desplazadas, mientras que las estima-
ciones de CODHES, basadas en los registros de la Conferencia Episcopal, dan cuenta de
227.000 personas desplazadas solamente entre 1985 y 1988. Teniendo en cuenta que
las estimaciones de CODHES no comprenden un periodo de cinco años entre 1980 y
1984, resulta evidente el subregistro, pues la fuente oficial se ve superada en más de
seis veces por las cifras no oficiales.213

En la década de los noventa, las cifras oficiales y las del CODHES son menos
dispares; sin embargo, las primeras siguen siendo menores. A medida que en el país
se comienza a crear la institucionalidad necesaria para la atención a las víctimas, el
registro del RUV empieza a aumentar, coincidiendo más con las fuentes extraoficiales.

211 Ibíd., 76.


212 Colombia, Congreso de Colombia, Ley 837 de 1997. Por la cual se adoptan medidas para la prevención
del desplazamiento forzado; la atención, protección, consolidación y estabilización socioeconómica
de los desplazados internos por la violencia en la República de Colombia (Bogotá, Julio 18 de 1997),
http://www.unidadvictimas.gov.co/es/ley-387-de-1997/13661
213 CNMH. Una nación desplazada. Informe Nacional del desplazamiento forzado en Colombia, 69.

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Pese a las falencias que pueda tener el Registro Único de Víctimas, sigue siendo la base
de datos mejor organizada y de más fácil acceso, contiene las cifras oficiales que se
están actualizando constantemente y permite construir un panorama de las dinámicas
del desplazamiento forzoso a nivel nacional y regional. Esta base de datos fue consul-
tada para elaborar el análisis del desplazamiento forzado en los departamentos del
Valle, Cauca y Nariño durante el periodo comprendido entre 1980 y 2000.
A pesar de encontrarse en la misma región, las dinámicas del desplazamiento for-
zado en estos tres departamentos son diversas, y esto tiene relación con que también
el conflicto armado se ha presentado de manera divergente. Vale la pena resaltar que
después del año 2000 el número de desplazamientos en los tres departamentos se dis-
para de forma alarmante, lo que se explica por el cambio en la geografía del conflicto,
que se desplaza a esta región. Nariño es un caso representativo, pues pasó de ser un
departamento donde el número de desplazados fue relativamente bajo a estar regis-
trado como uno de los principales escenarios del conflicto armado en Colombia.
La cifra compilada de los desplazamientos en Colombia antes de 1985 era, según
el RUV,214 de 136.056 personas. En el departamento del Valle del Cauca se reportaron
3.980 personas desplazadas, en el Cauca, 2147, y en Nariño, 923. Esto quiere decir
que ocupan el siguiente porcentaje dentro del total nacional: 2,9%, 1,57% y 0,67%, res-
pectivamente, y que la sumatoria de los tres conforma el 5,1% del total de desplazados
en Colombia.

Gráfica 1. Desplazamiento antes de 1985

Fuente: gráfica elaborada por Natalia Cruz Gómez, historiadora GMH DIV03, con base en datos del Registro
Único de Víctimas.

214 Para ingresar a la base de datos consultar la página web: http://rni.unidadvictimas.gov.co/RUV

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Entre 1985 y el 2000 el país reportaba un total de 1.943.465 desplazados. En


el departamento de Nariño la cifra de desplazados era de 8.974; en el Cauca, de
25.931, y en el Valle, de 39.767. Respecto al total nacional, estos tres departamentos
conformaban respectivamente los siguientes porcentajes: 0.46%, 1.3% y 2.04%, es
decir que la sumatoria de los tres significaba el 3,84% del total nacional. La curva de
la gráfica 2 representa la cantidad de desplazamientos entre 1985 y 2000 en Colombia y
revela un crecimiento progresivo pero moderado entre los años 1985 y 1994; a partir
de 1995 se incrementa el número de registros y continúa un crecimiento vertiginoso
que tiene un pico abrupto en el año 2000.

Gráfica 2. Desplazamiento entre 1985 y 2000, total nacional.

Fuente: gráfica elaborada por Natalia Cruz Gómez, historiadora GMH DIV03, con base en datos del Registro
Único de Víctimas.

Las curvas de los tres departamentos difieren de la dinámica nacional, aunque


mantienen cierta coherencia interna, en tanto que las tres se mantienen relativamente
estables hasta el 1997, cuando empieza un incremento moderado que se dispara en el
año 1999, alcanzando en el año 2000, especialmente en los departamentos del Valle
y Cauca, picos insospechados.

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Gráfica 3. Desplazamientos entre 1985 y 2000. Cauca, Valle y Nariño.

Fuente: Registro Único de Víctimas corte a 28 de octubre de 2016. Elaborada por la autora.

La dinámica interna en cada uno de los municipios que componen estos tres
departamentos es muy diversa, razón por la cual no es suficiente tener en cuenta las
cifras totales de los departamentos, pues así como hay municipios donde la cantidad
de desplazados es mínima, hay otros donde las cifras son realmente altas. A conti-
nuación, se expone la situación de los departamentos, desagregando la información
en los municipios donde se produjo desplazamiento forzado para estas décadas, de
acuerdo con la base de datos del Registro único de Víctimas (RUV)215.

215 Para ingresar a la base de datos consultar la página web: http://rni.unidadvictimas.gov.co/RUV

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3.4.1. Departamento del Valle del Cauca

Mapa 2. Personas desplazadas en el departamento del Valle del Cauca

Fuente: mapa elaborado por Natalia Cruz Gómez, historiadora GMH DIV03, con base en datos del Registro
Único de Víctimas.

El departamento del Valle del Cauca es el que mayor número de personas despla-
zadas registra. En el mapa podemos apreciar que la distribución geográfica es bastante
dispar; así, encontramos varios municipios con más de 1000 personas desplazadas
registradas, cuatro municipios con un número intermedio (Florida, Bolívar, El Dovio
y Río Frio), y el resto, de la zona norte y centro presentan registros bajos (color
amarillo claro).
El municipio que menos personas desplazadas registra en los años de estudio es
Ulloa, con 25 personas. Por su parte, Candelaria, La Unión, La Victoria, Vijes, Yotoco
y Yumbo registran menos de 80 personas. Entre los municipios que mayor cantidad
de población desplazada se reportan los siguientes (tabla 4):

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Tabla 4. Municipios con mayor población desplazada en el departamento del Valle

Municipio Cantidad de personas


Buenaventura 6.586
Bugalagrande 2.521
Cali 1.475
Dagua 1.438
Guadalajara de Buga 2.557
Jamundí 2.200
San Pedro 1.975
Sevilla 1.060
Trujillo 2.206
Tuluá 11.151

Fuente: tabla elaborada por Natalia Cruz Gómez, historiadora GMH DIV03, con base en datos del Registro
Único de Víctimas.

Entre estos 10 municipios suman un total de 33.169 personas desplazadas, lo que


equivale al 83% del total departamental. Evidentemente, Tuluá es por mucho el muni-
cipio que mayor población desplazada reporta, de hecho, es el municipio que revela
el estado más crítico de los tres departamentos. La curva de crecimiento de Tuluá
empezó a pronunciarse en 1998, cuando reportó 252 víctimas de desplazamiento
forzado; sin embargo, en 1999 el salto es desproporcionado, pues llega a 3.488 y en
el 2000, a 5.383. El pico del año 1999 coincide con la llegada del grupo paramilitar
Bloque Calima de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC); entre 1999 y 2000
este grupo cometió múltiples crímenes atroces, entre los que se destacan asesinatos,
torturas y diversas estrategias de intimidación.216
Seguido de Tuluá se encuentra el municipio de Buenaventura que, aunque durante
los años de estudio no ocupa el primer lugar en la región, en años posteriores será
uno de los municipios del país más afectados por la violencia. Solo para tener una
referencia basta saber que en 2013 reportó 21.249 víctimas y en 2014, 24.693. En
1998, Buenaventura registró un incremento en la curva de la cantidad de población
desplazada, y en el 2000 el número se disparó en un 605% respecto al año anterior.
Solo en el año 2000 la base de datos de “Las Rutas del Conflicto” indica la ocurrencia

216 Para consultar detalles sobre las masacres cometidas en Tuluá, consultar: http://rutasdelconflicto.
com/busqueda.php?clave=tulua&Buscar=Buscar

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de siete masacres en el municipio realizadas por paramilitares del Bloque Calima y


Bloque Pacífico, lo que explica el desmesurado aumento de población desplazada en
ese año.217
Guadalajara de Buga, Bugalagrande, Jamundí y Trujillo reportan entre 2.200 y
2.557 personas desplazadas. La curva de los primeros tres municipios tiene su máximo
pico entre los años 1999 y 2000, pero Trujillo presenta una dinámica distinta, pues
su pico tiene lugar en el año 1990.
En el casco urbano del municipio de Florida y algunos sectores rurales como Cho-
cocito, El Llanito y Parraga, entre 1996 y 1997, se alojaron cerca de 2.500 familias
desplazadas, provenientes de la Costa Pacífica, Cauca y Nariño, según información
publicada por el diario regional El País.218

3.4.2. Departamento del Cauca

Mapa 3. Personas desplazadas en el departamento del Cauca

Fuente: mapa elaborado por Natalia Cruz Gómez, historiadora GMH DIV03, con base en datos del Registro
Único de Víctimas.

217 Para consultarla ingresar a http://rutasdelconflicto.com/


218 “Los desplazados acosan a Florida”, El País, 31 de marzo de 1998.

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El departamento del Cauca no solo tuvo un mayor número de personas despla-


zadas durante los años de estudio en comparación con el departamento de Nariño,
sino que su distribución geográfica se encuentra un poco más homogénea. Vemos
cómo solamente tres municipios están coloreados con gris (Padilla, Guachené y Villa
Rica), al norte del departamento. Se evidencia también cómo la zona central fue la
más afectada en cuanto al tema del desplazamiento, mientras que la mayoría de los
municipios de la zona oriental y occidental se mantuvieron en un número intermedio
entre las 100 y 400 personas desplazadas.
Los municipios de López de Micay, Mercaderes, Almaguer y Páez reportan entre
401 y 500 personas desplazadas; Patía, Timbío, Corinto y San Sebastián reportan
entre 501 y 700 personas, siendo Corinto el más elevado con 647; La Vega, Morales,
Santa Rosa, Santander de Quilichao, Popayán y Suárez reportan entre 701 y 1000
desplazados, siendo La Vega el municipio con mayor población registrada, 946.
Finalmente Bolívar, Cajibío, El Tambo y Buenos Aires son los municipios que mayor
número de personas desplazadas registraron hasta el 2000. La sumatoria de estos
cuatro municipios representa el 40,4% del total departamental.
Buenos Aires es el municipio con mayor cantidad de víctimas por desplazamiento
forzado registradas. La dinámica del fenómeno en este municipio es muy particular,
pues el análisis de sus cifras antes que mostrar un crecimiento progresivo, indica un
crecimiento abrupto y desproporcionado: en 1999 reportaba 70 personas y al año
siguiente reportaba 5.142, es decir el 7,345% de la cifra reportada tan solo un año antes.
Este vertiginoso incremento se debió a la llegada de los paramilitares del Frente
Farallones del Bloque Calima a este municipio durante el mes de mayo de 2000 y
desde entonces intimidaron a la población amenazándolos con producir una masacre.
En septiembre del mismo año asesinaron a cinco personas del corregimiento de la
balsa y, según el Centro de Investigación Cinep, por los mismos días desaparecieron a
30 personas.219 Esta situación llegó a su punto de máxima tensión en 2001, cuando
se reportan en el RUV, 7.343 personas desplazadas en el municipio de Buenos Aires.
Siguiendo a Buenos Aires se encuentra el municipio de Cajibío, que presenta una
dinámica similar. En 1998 se reportaron 52 personas desplazadas; un año después
esta cifra ya era cinco veces mayor, pues se registraron 250 personas. En el 2000 el

219 Rutas del conflicto, “Masacre de La Balsa”,http://rutasdelconflicto.com/interna.php?masacre=266#sthash.


f1NZrjij.dpuf.

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incremento es abrupto, pues llega a las 2.276 personas, es decir, el 910% de la cifra
del año anterior y el 4.376% de la cifra del año antepasado. Este desplazamiento
masivo fue producido por las Autodefensas Campesinas de Ortega, que atemorizaron
a la población asesinando y torturando a campesinos con el objetivo de infundir
terror en la comunidad.

3.4.3. Departamento de Nariño

Mapa 4. Personas desplazadas en el departamento de Nariño

Fuente: mapa elaborado por Natalia Cruz Gómez, historiadora GMH DIV03, con base en datos del Registro
Único de Víctimas.

En el mapa se indica la distribución geográfica del desplazamiento forzado en


el departamento de Nariño. Como se evidencia, salvo contados municipios, las
dimensiones del fenómeno no fueron muy significativas. Especialmente, en el centro-
occidente los municipios, entre 1985 y el 2000, no pasaron de 50 personas despla-
zadas. Los municipios de Barbacoas, Cuaspud y El Rosario registraron entre 401 y
500 personas desplazadas.
Por su parte, el municipio de Tumaco reportó 802 personas desplazadas y pre-
sentó un incremento considerable en el año 1999, cuando pasó de 26 desplazados
a 125; luego, en el 2000, llegó a 329, y en 2001 la cifra ascendió a los 2.396, un

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aumento desproporcionado que se explica por la llegada de actores armados que


disputaban el territorio municipal por ser estratégico tanto en la producción como
en la exportación de la cocaína.
En la base de datos de Las rutas del conflicto220 aparecen registradas dos masacres
en octubre y noviembre de 2000, ejecutadas por paramilitares del Bloque Libertadores
del Sur, que se creó en 1999 con el objetivo de quitarle el negocio del narcotráfico al
frente 64 del Comando Conjunto Occidental de las FARC. Los enfrentamientos entre
estos dos grupos serían los responsables del abrupto incremento de los desplazamien-
tos forzosos en Tumaco.
Los municipios que mayor número de población desplazada reportan son El
Tablón de Gómez y Pasto, con 1.138 y 1.028 personas registradas, respectivamente,
lo que quiere decir que entre los dos municipios constituyen el 24,1% de la población
desplazada del departamento. Contrario a esto, el municipio de Ospina no registra
ninguna persona desplazada hasta 1999, y los municipios de Guachucal y Providen-
cia solo tienen el reporte de tres personas cada uno.
Para captar las dimensiones del crecimiento desproporcionado del desplazamiento
en Nariño en años posteriores al 2000, basta con tomar el ejemplo de El Charco, ubicado
en la zona norte del departamento, que en 2007 alcanzó la cifra de 20.980 personas
desplazadas, es decir el 233,7% de la cifra del total departamental hasta el año 2000.
Al estudiar las bases de datos que contienen información sobre el desplazamiento
forzoso en los departamentos de Valle del Cauca, Cauca y Nariño durante las décadas
del ochenta y el noventa, se deducen las siguientes conclusiones:

• Durante las décadas del ochenta y el noventa, el desplazamiento forzoso en


los tres departamentos presentó una dinámica muy inferior a la que se desa-
rrollará en el periodo comprendido entre 2000 y 2010. Esto debido a que, a
partir del nuevo milenio, el conflicto armado se desplaza hacia la región del
Pacífico colombiano.
• Los tres departamentos presentan una curva similar correspondiente a la
cantidad de personas desplazadas. Esta curva se mantiene relativamente es-
table hasta el año 1998, cuando empieza a crecer desmesuradamente hasta
alcanzar su pico en el año 2000.

220 Para consultarla ingresar a http://rutasdelconflicto.com/

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• A pesar de que, si se revisan las cifras totales de los tres departamentos, la


dinámica es similar, internamente cada departamento tiene procesos muy
divergentes. En Nariño hay una zona bien delimitada donde el fenómeno del
desplazamiento fue bastante leve, mientras que algunos municipios dispersos
geográficamente presentan niveles altos de población desplazada. En el Cauca
el panorama es más homogéneo y no existe una disparidad tan abrupta entre
unos municipios y otros. Finalmente, en el Valle las dinámicas internas son
considerablemente dispares, casi polarizadas, puesto que unos cuantos
municipios llevaron la carga del desplazamiento forzado.
• Los municipios que menos cantidad de personas desplazadas reportaron en
los años estudiados fueron Guachucal y Providencia en Nariño, que registraron
solo tres personas desplazadas.
• El municipio que registró un mayor número de población desplazada fue Tuluá,
Valle del Cauca, con un total de 11.151, entre los años de estudio.

3.5. Acciones cívico-militares

Se denominaban planes de acción cívico-militar al conjunto de acciones realiza-


das por los componentes de las Fuerzas Armadas para contribuir con el desarrollo
socioeconómico de las comunidades asentadas en los territorios más vulnerables
bajo su jurisdicción. Éstas eran ejecutadas con conocimiento, equipos y recursos
militares, en colaboración con organismos públicos y/o privados. Su objetivo prin-
cipal era crear lazos de confianza entre la población civil y las Fuerzas Militares
mediante la realización de jornadas de acompañamiento social en zonas vulnerables y
perjudicadas por acciones subversivas, desastres naturales o calamidades públicas.
Tras la devastación causada por el terremoto que azotó al Cauca en 1983, con epi-
centro en la ciudad de Popayán, tanto civiles como militares se dieron a la valerosa
tarea de trabajar conjuntamente, convirtiendo a los ingenieros militares y al personal
militar en piezas clave para las obras de reconstrucción de la ciudad. Este plan de
acción fue ejecutado por el Batallón de ingenieros No. 3 Agustín Codazzi.221
En 1984, el Batallón de infantería No. 7 José Hilario López llevó a cabo una jornada
cívico-militar en asocio con diferentes entidades municipales, donde se efectuaron

221 “Militares y civiles trabajan unidos”, El Liberal, 4 de mayo de 1984.

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trabajos como: la construcción de los cimientos para un salón comunal, el arreglo de


calles y casas, la instalación de un parque infantil, la atención médica de 145 perso-
nas, la prestación del servicio de odontología a 135 personas y de atención pediátrica
a 78 menores.222 Posteriormente, este mismo batallón, en coordinación con la Policía
Nacional, la Alcaldía de Popayán y la empresa Cartón de Colombia, llevó a cabo una
jornada en el asentamiento del barrio El Mirador, donde se efectuaron trabajos de
reparación de calles, se habilitaron 7 casas, se realizaron aproximadamente 400 con-
sultas médicas y se iniciaron los trabajos para la construcción de cimientos con el
objetivo de habilitar zonas para restablecer espacios de recreación.223
Así, desde 1985 hasta 1987, el Batallón José Hilario López, con asistencia de
los gobernadores del Cauca, comandantes de la III Brigada, autoridades civiles y
eclesiásticas, policía, entre otros, llevó a cabo acciones cívico-militares en varios
municipios del Cauca, entre ellos Caloto, el Bordo, Inzá, la Vega, Argelia, Buenos
Aires y Bolívar, que ayudaron a recuperar, entre la población campesina e indígena,
la confianza en el Ejército.
En el departamento de Nariño, las unidades del Batallón Boyacá participaron
en diversas actividades de la mano con la comunidad,224 entre las que sobresalían
consultas médicas, jornadas de vacunación, entrega de medicamentos, mercados y
herramientas de trabajo para el agro; todas estas iniciativas fueron apoyadas por la
Cruz Roja, la Defensa Civil y voluntarios del área de la salud. Las acciones cívico-
militares ejecutadas durante estos años en favor de la comunidad, se adelantaron
en aquellas zonas que eran consideradas como “olvidadas” y agobiadas por necesi-
dades básicas.225
En 1985, el Diario del Sur señaló en uno de sus artículos que cada acción cívico-
militar que se realizaba en el país, era un acto de presencia del Estado en lugares
donde habitaban comunidades marginales y que estas eran realizadas a través de los
miembros de las Fuerzas Armadas. Así mismo, afirmaba que sus servicios estaban
orientados a proveer medios para las necesidades más urgentes de un determinado

222 Batallón de Infantería No. 7 José Hilario López. Archivo Central. Libro Histórico de la Unidad. Sin
más datos.
223 Ibíd.
224 “Colaboración del Ejército en obras de la comunidad”, Diario del Sur, No. 410 3 de junio de 1984,1.
225 “Ejército y pueblo: una sola voluntad”, Diario del Sur, No. 686, 19 de marzo de 1985, 7.

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sector, barrio, cabecera municipal, corregimiento o vereda y que cada acción reali-
zada por el Ejército era de carácter humanitario y de utilidad práctica, logrando así,
mediante tareas colectivas, progresos significativos en zonas golpeadas por la vio-
lencia armada.226

3.6. Situación de seguridad

Durante la década del ochenta, el suroccidente colombiano afrontó una fuerte agi-
tación social, plasmada en los reportes de prensa regionales.227 Un estudio de las
fuentes periodísticas de la época deja entrever algunos temas de importancia pre-
ponderante, durante un periodo que marcó al país, especialmente por el fenómeno
del narcotráfico. En esta parte de la geografía nacional, las principales problemáti-
cas estaban relacionadas con las crisis sociales de los municipios, causadas por la
insatisfacción de las necesidades básicas, las condiciones de pobreza extrema y los
conflictos producto de la inequidad en la tenencia de la tierra, estos últimos eviden-
ciados por las luchas que surgieron de las comunidades indígenas y campesinas.
En múltiples artículos de prensa se señalaban las dificultades sociales, económi-
cas y políticas por las que atravesaban los departamentos del Cauca, Valle del Cauca
y Nariño; en ellos se argumentaba la necesidad de inversión social, acompañada
de justicia y equidad, puesto que estos problemas constituían un caldo de cultivo de
violencia. Reclamos que fueron reiterativos, especialmente en los departamentos
de Nariño y Cauca, que según se describen, se habían convertido en escenarios de
violencia donde imperaba la pobreza,228 lo que aludía a la falta de vías de comunica-
ción y transporte, a la imposibilidad de acceder a los servicios de salud y educación,
a la escasez de infraestructura agropecuaria y a la necesidad de realizar acciones
integrales donde todos los sectores se vieran comprometidos.
En un texto publicado en 1983 por el Diario del Sur, titulado “Betancourt y
Nariño: ¿Promesas nada más?”, se cuestionó al entonces presidente Belisario Betan-
court Cuartas, por las promesas incumplidas que hizo durante su campaña para
mejorar las condiciones sociales y económicas del departamento; de igual forma, se

226 “Presencia de la acción Cívico-Militar”, Diario del Sur, No. 702, 9 de abril de 1985, 4.
227 El periódico El Liberal, en el departamento del Cauca; El diario El País en el departamento del Valle
y los diarios El Derecho, El Poder y Diario del Sur en el departamento de Nariño.
228 “Cauca, escenario de violencia y pobreza”, El Liberal, 21 de agosto de 1986.

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planteó el interrogante respecto a si Nariño se encontraba dentro de las prioridades


del Gobierno nacional o no.229 En el mismo sentido, en lo que concernía al municipio
de Tumaco, uno de los más importantes del departamento de Nariño, se decía que la
crisis social que vivía el municipio era producto del abandono estatal, la politique-
ría y la corrupción.230 Lo anterior era, en general, el contexto en el litoral pacífico,
lo que impulsó procesos socio-organizativos como la Corporación Regional para el
Desarrollo de los Pueblos del Litoral Pacífico Colombiano, que buscaba, por un lado,
el mejoramiento material y moral de la población y por el otro, impulsar el progreso
con cooperación nacional e internacional y con el fortalecimiento de las relaciones
económicas y culturales con las regiones vecinas.231
En el municipio de Las Mesas, Nariño, en 1981 se realizó una protesta general
en la cual la comunidad responsabilizaba al Gobierno nacional de sus necesidades
básicas insatisfechas.232 Algo similar sucedió en 1983 en el municipio de Ricaurte,
también ubicado en Nariño, cuando el alcalde presentó ante el Gobierno nacional un
listado de peticiones relacionadas con la falta de servicios adecuados de salud, edu-
cación, acueducto, alcantarillado, puentes y vías de comunicación.233
A los problemas de pobreza estructural y necesidades básicas insatisfechas, se
sumaron los problemas de orden público, relacionados con delincuencia común
e inseguridad. En El Charco, Nariño, por ejemplo, se solicitó la militarización del
municipio, debido a la crisis de orden público que tenía amenazada a la población;234
por la misma razón, se solicitó una inspección de policía para el municipio de Tami-
nango, Nariño235; se aumentaron los patrullajes de la Fuerza Pública en Belalcázar,
Cauca,236 y las comunidades de Miranda237 en el Cauca iniciaron un debate en la
búsqueda de soluciones ante la ola de violencia que se vivía en sus municipios.

229 “Betancourt y Nariño: ¿Promesas nada más?”, Diario del Sur, No. 134, 9 de agosto de 1983, 4.
230 “A Tumaco se lo está tragando la tierra”, El Poder, No. 506, 14 de enero de 1983, 4.
231 “Carta de la Corporación Regional para el Desarrollo de los Pueblos del Litoral Pacífico Colombiano”,
El Poder, No. 234, 9 de julio de 1981, 4ª y 4B.
232 “Protesta General en el Corregimiento de Las Mesas”, El Poder, No. 228, 18 de mayo de 1981, 1 y 8.
233 “Alcalde de Ricaurte presenta Balance”, Diario del Sur, No. 153, 28 de agosto de 1983, 3.
234 “Piden militarizar el Charco”, El Poder, No. 207, 13 de enero de 1981, 8.
235 “Reclaman inspector militar”, El Poder, No. 470, 2 de agosto de 1984, 9.
236 “Aumentan patrullajes en la zona de Belalcázar”, El Liberal, 28 de agosto de 1986.
237 “Comunidades de Miranda, en pie contra la violencia”, El Liberal, 10 de marzo de 1985.

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La prensa regional registró entonces cómo el departamento del Cauca era afectado
por actos delictivos, especialmente en las zonas rurales, donde al no haber presen-
cia de la Fuerza Pública la población quedaba a merced de quien poseía un arma
e imponía su ley.238 “La pavorosa inseguridad ha desestimulado la economía, y ya
muy pocos foráneos se atreven a invertir en el departamento, (…) aquí no solo hay
guerrillas establecidas, sino narcotráfico, abigeato, crimen común, desapariciones,
hallazgos macabros (…) y que a estos también se les debe hacer frente.”239

3.7. Persistencia del conflicto por la tierra

Los departamentos de Cauca y Nariño enfrentaban conflictos producto de la inequi-


dad en la tenencia de la tierra y los reclamos de la población indígena por recuperar
los territorios que consideraban ancestrales. La creciente organización política de las
comunidades indígenas y el uso de las vías de hecho para alcanzar sus propósitos
de lucha desencadenó en la invasión de extensas haciendas y fincas y por ende, en
el enfrentamiento con los poseedores de las mismas.
Así, iniciando el año 1981 se registró en el departamento del Cauca la invasión
de dos haciendas, El Porvenir y El Diamante, por cerca de 80 indígenas de los resguar-
dos de Corinto, Cajibío y Caldono, en el municipio de Caloto.240 Después de lograr un
diálogo entre las partes, la hacienda El Diamante, propiedad de Smurfit Cartón de
Colombia, fue desalojada.241 Lo mismo sucedió en la finca López Adentro, ubicada en
Corinto; en este caso la disputa territorial llegó incluso a propiciar algunas muertes.242
En Cumbal, Nariño, este tema generó una profunda crisis social entre los distin-
tos grupos indígenas y campesinos. Allí, más de 650 indígenas invadieron la finca
El Laurel, que años atrás había sido adjudicada a una comunidad de indígenas y
campesinos.243 En esta ocasión, un delegado especial del Ministerio de Gobierno,
Salomón Rodríguez, sostuvo una reunión con los gobernadores del cabildo indígena,

238 “Seguridad, clave del Cauca”, El Liberal, 20 de marzo de 1985.


239 “Pavorosa inseguridad”, El Liberal, 8 de octubre de 1985.
240 “Las primeras del año: dos haciendas invadidas. Una sigue ocupada por indígenas”, El Liberal, 11
de enero de 1981.
241 “Desalojada hacienda El Diamante”, El Liberal, 13 de enero de 1981.
242 “Nuevas luces para el problema indígena”, El Liberal, 26 de marzo de 1985.
243 “Invasores continúan en predios de El Laurel”, El Derecho, No. 14.083, 25 de junio de 1980, 1.

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los representantes de la empresa comunitaria El Laurel, funcionarios del Incora y


delegados de las familias invasoras, acordando que en un término de 60 días se
efectuaría la redistribución de tierras del predio invadido.244 En busca de soluciones,
cabildos de las comunidades de Chiles, Cumbal, Panán y Mayasquer, se reunieron
en una asamblea en la cual examinarían las tradiciones legadas por los caciques
de cada resguardo, así como documentos expedidos por el Gobierno español, que
datan de 1654, 1752 y la escritura del Gran Cumbal de 1908.245 Los funcionarios del
Gobierno nacional y departamental serían los encargados de presentar un informe
sobre la legitimidad jurídica de pertenencia del mencionado predio.246
En marzo de 1985 cerca de 1.500 indígenas del gran Cumbal, al sur del departa-
mento de Nariño, se tomaron las 200 hectáreas de la finca La Boyera,247 situación que
motivó a que los propietarios de estas haciendas solicitaran la presencia del Ejército,
pues se sentían amenazados permanentemente;248 por su parte, los indígenas soste-
nían que necesitaban la tierra para trabajar “esos terrenos que están en manos de los
terratenientes son nuestros”, afirmaban reiterativamente en declaraciones dadas a la
prensa local.249
En condiciones similares se vieron involucrados los indígenas de Muellamués, en
el municipio de Guachucal, Nariño, debido a que carecían de tierra para cultivar, y
como consecuencia de la situación que atravesaba el departamento, enfrentaban la
violencia de quienes los tildaban de “invasores y ladrones”.250
Ante la situación de los indígenas en Nariño, y con el ánimo de disminuir tensio-
nes, el Gobierno nacional propuso la construcción de la carretera Chiles-San Felipe-
Tiuquer-San Juan de Mayasquer-La Unión-Tallambí, con una extensión aproximada
de 60 kilómetros, además de la ampliación del Programa de Desarrollo Rural Inte-
grado (DRI) en los resguardos localizados en el área fronteriza y la capitalización del
Fondo Rotatorio para el Fomento Indígena, manejado por el Ministerio de Gobierno
a través de la oficina de Asuntos Indígenas de Nariño y la Caja Agraria.251

244 “Redistribuirán tierras del predio invadido en Cumbal”, El Derecho, No. 14.084, 27 junio 1980, 4.
245 “Los Cabildos Indígenas Celebran Hoy Asamblea”, El Derecho, No. 14.087, 1 de julio de 1980,1.
246 “En 20 días definirán conflicto de El Laurel”, El Derecho, No. 14.090, 4 de julio de 1980, 6.
247 “En Cumbal, 1500 indígenas invaden finca”, Diario del Sur, No. 694, 27 de marzo de 1985, 1.
248 “Piden presencia del ejército”, Diario del Sur, No. 703, 10 de abril de 1985, 1.
249 “Los indígenas luchan”, Diario del Sur, No. 714, 21 de abril de 1985, 16.
250 “Violencia y olvido para los indígenas de Muellamués”, Diario del Sur, No. 743 (20 mayo 1985),6.
251 “Gobierno estudia problema indígena”, Diario del Sur, No. 818, 7 de agosto de 1985, 1 y 3ª.

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3.8. Acciones violentas contra la población civil

Volviendo a otra de las grandes problemáticas del suroccidente, a lo largo de la década


del ochenta y el noventa, se realizaron varios intentos entre los gobiernos de turno y
las organizaciones armadas al margen de la ley por alcanzar una solución concertada
a la violencia. Esto obedecía a que esta zona del país continuaba viéndose afectada por
las acciones violentas y delictivas de los grupos guerrilleros, paramilitares y narco-
traficantes. En 1985, en el departamento del Cauca, el frente Ricardo Franco, disiden-
cia de las FARC, incursionó en el municipio de Miranda y robó el Banco Cafetero y la
Caja Agraria;252 una columna mixta de guerrilleros del Quintín Lame, el frente Ricardo
Franco y el M-19 llegó hasta la población de Totoró y sostuvo combates durante apro-
ximadamente dos horas y media con la Policía, dejando un civil muerto, además de
varias edificaciones destruidas;253 Del mismo modo, guerrilleros del M-19, del Quintín
Lame y del frente Ricardo Franco sostuvieron enfrentamientos con tropas del Ejér-
cito en la parte montañosa de los municipios de Silvia y Jambaló,254 lo que evidenció
la dinámica expansiva de las guerrillas en el departamento del Cauca y que, según
expresó en 1984 el brigadier general Fernando Gómez Barros, se debía a las condicio-
nes del terreno y la facilidad para llegar al Pacífico por vía fluvial.255
Por otra parte, el frente guerrillero Ricardo Franco de las FARC, que no se acogió
al proceso de paz iniciado durante el Gobierno de Belisario Betancur, ejecutó varios
actos delictivos, como la instalación de un petardo que destruyó las oficinas de las
Centrales Eléctricas del Cauca en Santander de Quilichao256 y la masacre de Tacueyó,
que cometió bajo el mando de José Fedor Rey alias “Javier Delgado”.
Durante la Séptima Conferencia de las FARC en 1982, el guerrillero José Fedor
Rey alias “Javier Delgado” propuso crear un frente de esa organización que actuara
en zonas urbanas del país, pero por su propuesta al interior de la organización gue-
rrillera fue acusado de divisionista y expulsado de las FARC. “Delgado”, que era

252 “Combates en Miranda”, El Liberal, 18 de octubre de 1985.


253 “Muerto comerciante en toma guerrillera en Totoró. Cuantiosos daños materiales”, El Liberal, 22 de
octubre de 1985.
254 “Bombardeos en zona montañosa de Silvia”, El Liberal, 12 de noviembre de 1985.
255 Tercera División. Archivo Central. Actividades de Orden público registradas por el Diario el País
1980-1985.
256 “Toma a Miranda”, El Liberal, 19 de octubre de 1985.

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uno de los hombres de confianza de Jacobo Arenas, se fugó con un millón de dóla-
res para crear la Columna Ricardo Franco.257 En noviembre de 1985 junto con su
lugarteniente más cercano, Hernando Pizarro Leóngómez, torturó y asesinó a 164
combatientes pertenecientes a las filas de su movimiento, argumentando que eran
infiltrados del Éjército, pero la gran mayoría de ellos eran jóvenes campesinos,258
incluso menores de edad.259 Un mes después de esta masacre, en diciembre de 1985,
tropas del Ejército empezaron a hallar en fosas comunes los cadáveres de los gue-
rrilleros asesinados. Tropas de infantería de la III Brigada removieron cinco fosas
comunes localizadas en la parte alta de Tacueyó, departamento del Cauca, y hallaron
los cadáveres de 33 guerrilleros pertenecientes a los movimientos M19 y “Ricardo
Franco”.260 Días después, en la vereda Chimicueto, jurisdicción del municipio de
Tacueyó, hallaron los cadáveres de 28 hombres.261
En 1995 fue capturado por un comando élite del Ejército, y con apoyo de la Fis-
calía, Fedor Rey, comandante del frente Ricardo Franco, quien aceptó públicamente
haber asesinado a 164 guerrilleros de sus filas.262 Fue condenado a 19 años de pri-
sión por rebelión y por la masacre de Tacueyó, pero antes de cumplir su condena fue
ahorcado en su celda, en la cárcel de máxima seguridad de Palmira, Valle del Cauca.
Por su parte, Hernando Pizarro Leongómez, cómplice de Fedor Rey en la ejecución de
la masacre, murió baleado en Bogotá en 1994, al parecer en un asunto de delincuen-
cia común.263
La presencia guerrillera de las FARC en el departamento del Cauca y su expansión
territorial se dio de manera significativa a partir de los años ochenta. El crecimiento
de las FARC después de la Séptima Conferencia fue muy rápido; entre 1984 y 1987 se
habían establecido treinta y nueve frentes. El acuerdo de tregua y la ley de amnistía

257 Rutas del Conflicto, Masacre de Tacueyó, http://rutasdelconflicto.com/interna.php?masacre=11


258 “Yo sobreviví a la masacre de Tacueyó”, Semana, 12 de febrero de 2006, http://www.semana.com/
portada/articulo/yo-sobrevivi-masacre-tacueyo/76546-3
259 “30 años de la masacre de Tacueyó”, Semana, 28 de noviembre de 2015, http://www.elespectador.
com/noticias/judicial/30-anos-de-masacre-de-tacueyo-articulo-602116
260 “III Brigada localiza fosa común con 33 cadáveres de guerrilleros”, El País, 13 de diciembre de 1985.
261 “En Chimicueto hallan cadáveres de 28 hombres”, El País, 17 de diciembre de 1985.
262 “Cayó el autor de la masacre de Tacueyó”, El Tiempo, 10 de febrero de 1995, http://www.eltiempo.
com/archivo/documento/MAM-296278
263 “Yo sobreviví a la masacre de Tacueyó”, Semana, http://www.semana.com/portada/articulo/yo-so-
brevivi-masacre-tacueyo/76546-3

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que se pactó en la administración de Belisario Betancur (1982-1986), incidieron en


el enorme crecimiento de las FARC durante esos años:

Las FARC no dejaron de crecer durante la tregua: pasaron de tener 1.500 integrantes
en 1983 a duplicarse en 1985, alcanzando los 3.050 efectivos. Esta cifra se incrementó
al año siguiente, hasta llegar a 3.640 hombres, los cuales en 1987 aparecían repar-
tidos en 33 frentes. (...) De este modo, cuatro años después, en 1991, esa guerrilla
estaba compuesta por 5.800 guerrilleros, disgregados en 48 frentes.264

A pesar de los intentos de pacificación del país y las medidas de seguridad empren-
didas para mantener el orden social y político, el 16 de diciembre de 1991 ocurrió de
nuevo un suceso desafortunado relacionado con la problemática de la tierra y los indí-
genas, la masacre de la hacienda El Nilo, ubicada en el corregimiento de El Palo, en
Caloto, Cauca, donde fueron asesinados 20 indígenas pertenecientes a la comunidad
Guatava, y que desde hacía 4 años, aproximadamente, se habían tomado el predio.
Según testigos, los indígenas habían sido amenazados para que desalojaran el predio
e indicaron la presencia de 30 hombres armados y encapuchados que llegaron en la
noche y cometieron la masacre utilizando fusiles Galil, R-15 y pistolas 7.65; además,
incineraron la casa de la hacienda y dos ranchos que habían construido los indígenas.265
De acuerdo con información suministrada por el diario El País, la hacienda El Nilo
pertenecía a la señora Betty Mora, quien al no poder desalojar a los cerca de 80 indí-
genas que se habían establecido en su predio, lo vendió. El nuevo propietario, en com-
pañía de un abogado, amenazó de muerte a los indígenas; tiempo después ocurrieron
los hechos.266 Las autoridades condenaron el hecho y se convocó un Consejo de Segu-
ridad para analizar la situación. En ese momento, el Secretario de Gobierno anunció,
por un lado, que se adoptarían las medidas necesarias para evitar que se repitieran
esa clase de hechos y confirmó, por el otro, que sí hubo desplazamiento de las Fuerzas
Militares a la zona con el objetivo de recolectar información que permitiera dar con los
responsables del hecho y ofrecer seguridad a la población.267

264 CNMH. Guerrilla y población civil. Trayectoria de las Farc 1949-2013. (Bogotá: Imprenta Nacional,
2014), 144.
265 Tercera División del Ejército. Archivo Central. Actividades de orden público registradas por el Diario
El País 1990-2000. Libro de Recortes de Prensa.
266 “La Invasión”, El País, 18 de diciembre de 1991.
267 Tercera División del Ejército. Archivo Central. Actividades de orden público registradas por el Diario
El País 1990-2000. Libro de Recortes de Prensa.

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En reunión efectuada con altos funcionarios del gobierno, Gustavo E. Gómez,


entonces presidente de Smurfit Cartón de Colombia, reseñó la situación de orden
público del Cauca de los últimos años, indicando que “los distintos grupos subversi-
vos se asentaron en el Cauca y la inestabilidad política y social aceleró el abandono
de los campos y la urbanización de la sociedad con todos sus peligros potenciales de
criminalidad y deterioro urbano”, añadiendo que ante estos hechos el Valle debía
ayudar “porque si no, esta mancha oscura invadirá sus campos y ciudades”.268
Por otro lado, en un informe presentado por el Batallón de ingenieros No. 3 Coro-
nel Agustín Codazzi de Palmira, se declaró la presencia de integrantes de la VI cuadri-
lla de las FARC en el área de responsabilidad del batallón, que habían aumentado su
accionar delictivo y anunciado el incremento de acciones subversivas como ataques a
las patrullas y puestos de policía, entre otros. Estas acciones fueron entendidas como
represalias por la toma de Casa Verde,269 efectuada por el Ejército y por las operaciones
de contraguerrilla, que habrían forzado a los cabecillas a repelerse hacia las montañas
en sitios aislados.270
Debido a los combates que se desataron entre las tropas del Batallón Codazzi y
el VI frente de las FARC, 30 campesinos de la vereda El Palmar, en condición de des-
plazados, se vieron obligados a ubicarse en la sede de la Cruz Roja del municipio de
Corinto, Cauca, lo que dejó en evidencia, una vez más, las consecuencias de la inten-
sificación del conflicto.271
Finalizando la década del noventa, el diario El Liberal publicó una crónica cuyo
protagonista era Arbey Toro, un joven menor de edad integrante de las FARC, que
ejemplificaba la situación que vivían los jóvenes campesinos. En ella, Toro relata
que es “muy pobre y analfabeta”, al igual que sus compañeros, y explica que se
dedicaba a las labores del campo en Paletará, municipio de Puracé, Cauca, cuando
las FARC llegaron y le aseguraron un buen pago, pero también asegura que desde

268 “Sino se cura el Cauca, se enferma el Valle”, El Liberal, 4 de noviembre de 1990.


269 Sede del Estado Mayor de las FARC; era el campamento más grandes e importantes del grupo sub-
versivo hasta ese momento, ubicado en la Uribe, departamento del Meta. Fue destruido militarmente
por tropas de la VII Brigada, en el marco de la “Operación Centauro”, iniciada el 9 de diciembre de
1990. (Semana, 1991.
270 Ejército Nacional. Tercera Brigada, Sección 2 Inteligencia. Expediente masacre Nilo, 17 diciembre
1991.
271 “Éxodo de campesinos a Corinto”, El Liberal, 23 de diciembre de 1990.

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su ingreso lo único que ha recibido es una herida de bala en un brazo, durante una
toma que este grupo hizo en el municipio de Balboa, Cauca.272 Y es que, de acuerdo
con el informe de la Defensoría del Pueblo presentado en 1996, los menores de edad
eran coaccionados por la guerrilla y los grupos paramilitares, con lo que se configuraba
una “cultura de la violencia” fomentada desde temprana edad.273
Durante esta misma década fueron registradas por la prensa caucana varias incur-
siones armadas de las FARC en centros poblados, muchos de ellos cabeceras muni-
cipales, tales como la toma ocurrida en el municipio de Timbío, ubicado a solo 15
minutos de la capital del departamento, por parte de la Coordinadora Guerrillera Simón
Bolívar, en la que resultaron secuestrados el alcalde del municipio y 4 soldados;274 la
toma del municipio de Balboa, con granadas y ráfagas de fusil;275 la toma del muni-
cipio de Toribío, donde por más de 5 horas fue atacada la población con todo tipo de
armas y con granadas que ocasionaron la destrucción de la sede de la Alcaldía, la
Casa de la Cultura, la Fiscalía, la Umata, la Personería y la Caja Agraria, o el ataque
al municipio de Caldono, donde 200 insurgentes de las FARC y el ELN atacaron a la
población hasta la madrugada del día siguiente.276
Así mismo, y de acuerdo con reportes presentados por uniformados pertenecientes
al Batallón José Hilario López, en mayo de 1994 se dio un contacto armado contra
guerrilleros del ELN en El Carmelo, municipio de Cajibío, Cauca; en operaciones de
registro y control militar de área en el municipio de Timbío se dio de baja bandolero
NN alias “Lain”, jefe de finanzas de la cuadrilla Manuel Vásquez Castaño del ELN;
en noviembre de 1995, tropas del Batallón de Contraguerrilla No. 37 Macheteros del
Cauca sostuvieron contacto armado en el sitio conocido como Planadas, jurisdicción
del municipio de Balboa contra la VIII cuadrilla de las FARC, y en ese mismo mes se
registró un combate en la vereda Río Sucio, del corregimiento de Gabriel López, muni-
cipio de Inzá, entre el Ejército y la cuadrilla José Belalcázar del ELN.277

272 “Habla guerrillero: soy de las Farc”, El Liberal, 14 de diciembre de 1990.


273 “Denuncia Defensoría del Pueblo: Niños y niñas colombianos, reclutados para la guerra”, Diario del
Sur, No. 4708, 27 de mayo de 1996, 7A.
274 “En Timbio FARC y ELN manifestaron su negativa a la paz. Secuestrados el Alcalde y cuatro agentes
de policía”, El Liberal, 1 de noviembre de 1990.
275 El Liberal, “Muerto un agente y tres guerrilleros: Balacera en Balboa, Cauca”, (1 diciembre 1990)
276 Tercera División del Ejército, Archivo Central. Actividades de orden público registradas por el Diario
El País 1990-2000. Libro de Recortes de prensa.
277 Batallón de Infantería No. 7 José Hilario López. Archivo Central. Libro Histórico de la Unidad.

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La situación de orden público en el Cauca llegó a ser tan compleja, que en 1997 el
entonces ministro de Defensa, Guillermo Alberto González, sugirió nombrar alcaldes
militares en zonas rojas de conflicto e impedir, de esta manera, la campaña política
de la guerrilla para apoderarse, a través de la votación popular, de la administración
pública.278 Esta problemática había sido denunciada un año antes por el entonces
presidente, Ernesto Samper Pizano, pues, de acuerdo con una investigación reali-
zada por el Ejército, al menos 50 alcaldes estaban vinculados con grupos armados
al margen de la ley; “sin embargo es el Estado el responsable de esta situación al no
hacer presencia en zonas donde gobierna la subversión, quedando las autoridades
civiles a su merced, sin tener otra alternativa que contemplarlos pasivamente.”279
En el Valle del Cauca y Nariño la situación de orden no era muy diferente. Muestra
de ello fue el secuestro de 3 autoridades municipales, entre las que se encontraban
el alcalde de Payán280, el alcalde de Policarpa281 y la alcaldesa de Barbacoas282; en
Yumbo, Valle fue abandonado por el frente urbano Manuel Cepeda Vargas de las FARC
un carro-bomba que dejó 9 personas heridas, entre ellas 4 niños y 2 soldados del
Batallón Codazzi,283 mientras otro carro-bomba fue cargado con 173 kilogramos de
explosivo y de no haber sido desactivado probablemente hubiera arrasado con cerca
de 2 manzanas de la ciudad de Cali.284
De acuerdo con informes del Ejército Nacional, las carreteras que comunicaban a
Cali-Buenaventura y Buga también fueron escenario de múltiples acciones delictivas
como asaltos y retenes ilegales. Para hacerle frente a esta situación, los batallones
Pichincha (Cali) y Palacé (Buga) adelantaron operaciones militares en la jurisdic-
ción; realizaron retenes móviles y patrullajes sobre la vía y también en el área rural

278 Tercera División, Archivo Central. Actividades de orden público registradas por el Diario El País
1990-2000. Libro Recortes de Prensa.
279 “La guerrilla y el poder municipal”, Diario del Sur, No. 4701, 20 de mayo de 1996.
280 “Secuestrado alcalde de Payán”, Diario del Sur, No. 4708, 27 de mayo de 1996, 1 y 11A.
281 “Liberado alcalde de Policarpa”, Diario del Sur, No. 4681, 1 de mayo de 1996, 1 y 11A.
282 “Ayer, grupo armado secuestró alcaldesa”, Diario del Sur, No. 4660, 9 de abril de 1996, 1 y 11A. Días
después, el 18 de abril, La alcaldesa Lucía Cortés Quiñónez fue liberada. Recibió por parte del ELN
un comunicado en el que se refería a las condiciones de abandono en que se encontraba el Pacífico
colombiano.
283 “Farc se atribuyen el carro bomba de Cali”, El Tiempo, 8 de octubre de 1995.
284 “Carro-bomba habría arrasado con dos manzanas en Cali”, El Tiempo, 6 de noviembre de 1996.

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que cobijaba esta importante carretera.285 Según fuentes documentales militares, a


finales de la década de los noventa, en la jurisdicción del Batallón de infantería No.
8 Batalla de Pichincha, que comprendía los municipios del Valle y los del norte del
Cauca, delinquían la VI cuadrilla Hernando González Acosta, la XXX Cuadrilla de
las FARC José Antonio Páez, la Columna Jacobo Arenas de las FARC, la Compañía de
Combate Enrique Villamizar de las FARC, la Cuadrilla José María Becerra del ELN y
la disidencia Jaime Bateman Cayón del M-19.286
En el departamento de Nariño las FARC hacen presencia en la década de los
ochenta con los frentes VIII en el norte y XXIX en el suroccidente, el sur y la costa
Pacífica. La corporación Nuevo Arco Iris (2009) sostiene que las FARC ingresó al
departamento de Nariño entre los años setenta y ochenta, desde el departamento
del Cauca, estableciendo el frente XXIX en el municipio de Leiva y los corregimientos
de Las Delicias, EL Palmar y La Planada.287 Precisamente, en 1984, en el municipio de
Leiva incursionan las FARC, asaltando el municipio y dejando como saldo dos cam-
pesinos muertos, que fueron fusilados por los “sediciosos” quienes los acusaron de
ser informantes del Ejército.288
Las FARC para la década de los ochenta operaba en toda la zona noroccidental
de Nariño bajo ocho frentes distribuidos en las regiones de Leiva, El Rosario, Poli-
carpa, Campo Alegre, San Antonio, Altamira, La Sierra, El Rincón y La Montaña.289
Durante la década de los noventa, la situación de violencia generada por esta orga-
nización subversiva, se acrecentó por acontecimientos tan repudiados en el país,
como las masacres perpetradas en el municipio de Puerres (1996) y en el Cerro de
Patascoy (1997).

285 Ejército Nacional, Batallón de Infantería No. 8 Batalla de Pichincha, Archivo Central. “Orden de
Operaciones Fragmentaria No.0063”, Caja No. 4, Carpeta No. 1, 1995.
286 Ejército Nacional, Batallón de Infantería No. 8 Batalla de Pichincha, Archivo Central, “Capacidades
grupos subversivos que delinquen en jurisdicción BIPIC”. Caja No. 4, Carpeta No. 1, Correspondencia
y Consulta, 1998
287 Universidad Nacional de Colombia, Observatorio de Procesos de Desarme, Desmovilización y Reinte-
gración. Caracterización del departamento de Nariño (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia y
Embajada de Suecia, 2011), 25.
288 “Incursión guerrillera en Nariño”, Diario del Sur, No. 290, 29 de enero de 1984.
289 “Las FARC se tomaron a Leiva”, Diario del Sur, No. 547, 18 de octubre de 1984, 9.

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3.9. Las acciones armadas de las FARC: la toma a bases militares

La masacre de Puerres fue ejecutada por las cuadrillas 32, 48 y 49 de las FARC y la cua-
drilla Comuneros del Sur del ELN, quienes asesinaron a 30 militares que no tuvieron
tiempo para defenderse del sorpresivo ataque realizado con cargas de dinamita, dis-
paros rocket y de fusil en el sitio conocido como El Páramo, jurisdicción de Puerres.290
Los uniformados asesinados, que se encontraban a menos de 2 semanas de culminar
su servicio militar, cumplían operativos de vigilancia al oleoducto trasandino.291
En un informe de los hechos, presentado por el entonces comandante del Grupo
Mecanizado No. 3 Cabal, teniente coronel Alberto Moreno Sánchez, se señala:

“en momentos en que transitaba a la altura del kilómetro 72 del oleoducto transandino,
tropas orgánicas del Grupo de Caballería Mecanizado “José María Cabal” compuesto por
1 oficial, 3 suboficiales y 45 soldados, y cuyo desplazamiento empleaba 6 vehículos
Abir, fueron emboscados por las cuadrillas 32, 48, 49 de las autodenominadas Fuer-
zas Revolucionarios Comunistas FARC (…) esta masacre fue realizada por las cuadrillas
antes mencionadas mediante el empleo de dinamita, en un trayecto de 1500 metros
sobre la vía, así como la utilización de granadas, ráfagas de ametralladoras, bombas de
fabricación casera”.292

Se agrega en el citado informe que los subversivos de las FARC, además de dina-
mitar el oleoducto incendiaron la zona y calcinaron los cuerpos de algunas de las
víctimas. Uno de los soldados que logró escapar a la masacre dijo al Diario del Sur:

Uno en la vida militar entiende los conceptos de valentía, arrojo, lucha. Nada de eso
nos valió. Solo pudimos salir despedidos por los aires por la fuerza de la dinamita” [y
añadió] “nos prepararon para el combate, para la acción, pero creo que todos nos con-
fiamos en esa idea de que en Nariño no pasaba nunca nada grave con la guerrilla.293

Ante la trágica escena se levantaron múltiples voces de rechazo y condena, indi-


cando que este había sido un crimen inhumano que violó el Derecho Internacional

290 “Masacrados 31 soldados en Nariño”, El Espectador, 17 de abril de 1996.


291 “Sangre, dolor y lágrimas”, El Espectador, No. 4671, 21 de abril de 1996, 4B.
292 Ejército Nacional. Batallón Boyacá, Archivo Central BR23, Informe de Situación de Orden Público (19
abril 1996).
293 Diario del Sur, “Noche sorpresa, sangre y muerte” No. 4668, (18 de abril de 1996):1, 11A.

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Humanitario. En Pasto, así como en los lugares de donde eran originarios los falleci-
dos, se realizaron honores y eventos para recordar la memoria de los caídos.294 En la
ciudad de Ipiales, el 17 de abril de 1996, se llevaron a cabo las exequias de algunos de
los militares asesinados. La velación tuvo lugar en las instalaciones del Grupo Meca-
nizado No. 3 Cabal y en la eucaristía hizo presencia el entonces presidente, Ernesto
Samper Pizano, junto a altos mandos militares, incluido el ministro de defensa, Juan
Carlos Esguerra.295 Así mismo, en el municipio de Tumaco eran esperados por los
familiares los cuerpos de seis de los militares asesinados durante esta masacre.296
El Gobierno, encabezado por el presidente Ernesto Samper Pizano, dirigió un
Consejo de Seguridad que buscaba tomar medidas para encarar la acción subversiva.
El presidente dio a conocer dichas medidas dentro del estado de conmoción producto
de la masacre perpetrada por los frentes XXXII y XLVIII de las FARC, entre ellas, el
Decreto 0717 de 1996, con el cual se crean las Zonas Especiales de Orden Público.
Además, este decreto establece que cualquier gobernador podría señalar una por-
ción del territorio departamental como área especial, con el fin de unificar el control
operacional de la Fuerza Pública.297 Estas zonas fueron definidas como: “aquellas
áreas del país donde las actividades de las organizaciones o grupos al margen de la
ley han alterado la seguridad y la convivencia entre las personas que allí habitan, y
donde, por tanto, se requieren medidas de contención”.298
En los departamentos del Cauca y Valle hubo una iniciativa para declarar varios
municipios como zonas especiales de orden público. Frente a esta propuesta, se

294 Militares asesinados: CP. Blanco Imitola Humberto. SL. Ortiz Rivera Carlos. SL Palomino Carlos Ro-
berto. SL. José Romilio Meza Porte. SL. Richard Ortiz Guadil. SL. Nixon Perlaza Quiñonez. SL. Edi-
son Marcos Preciado Rodríguez. SL. Victorio Benavides Biojó. SL. Adrián Alegría Estacio. SL. Alberto
Ibarra Fabio. SL. Jaime Hernando Mueses Domínguez. SL. Servio Tulio Ceballos Palma. SL. Rosendo
Hernán García Ramírez. SL. Wilson Enríquez Eriré. SL. Segundo Ortiz Vallecilla. SL. Segundo Fede-
rico Ceballos. SL. Wilson Palacios Martínez. SL. Lindbert Martínez Estupiñán. SL. Arcenio Murillo
Montaño. SL. José Pascual Palacios Segura. SL. Omar Wilson Pinchao Benítez. SL. José Nilson Valdés
Benavides. SL. Luis Eccehomo Benavides. SL. José Fidel Quemag Hernández. SL. José Antonio Oban-
do. SL. Nixon William Caicedo Cuasquer. SL. Libio Orlando Perénguez Rodríguez. SL. Diego Efraín
Chavez Solarte. SL. José Pedro Escobar Calpa. SL. Eiver Efraín Caicedo Luna. Datos tomados de: http://
resistenciacivildemocratica.org/dih/dih1996.php
295 Diario del Sur, “Dolorosas escenas en Ipiales” No. 4668, (18 de abril de 1996):1, 11A.
296 Diario del Sur, “De víctimas de Tumaco entregaron cuerpos” No. 4669, (19 de abril de 1996):1, 11A
297 “Drásticas medidas de orden público: Samper”, Diarios del Sur, No. 4668, 18 de abril de 1996, 6A y 11A.
298 Colombia, Entidad que emitió el decreto, Decreto 0717 de 1996, Diario Oficial, No. 42.769 (Bogotá,
19 de abril de 1996), http://www.secretariasenado.gov.co/senado/basedoc/decreto_0717_1996.html

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

generó la oposición por parte de los alcaldes del sur del Valle y el norte del Cauca, que
consideraron que declarar sus municipios como zonas de orden público era acep-
tar la incapacidad del Estado para derrotar la violencia con inversión social, hecho
que además afectaría económicamente los municipios, pues la inversión decaería.
Esta iniciativa fue planteada por Germán Villegas, gobernador del Valle, y Rodrigo
Cerón, gobernador del Cauca. Al respecto, el general Harold Bedoya, comandante del
Ejército para la época, señaló que esta propuesta para los departamentos del Valle y
Cauca se había discutido, pero no se había tomado ninguna decisión.299
Por otra parte, frente a los hechos de Puerres, el embajador de Colombia ante las
Naciones Unidas, Julio Londoño Paredes, recibió instrucciones del presidente Sam-
per para denunciar ante la comunidad internacional la masacre perpetrada por las
FARC en Puerres, Nariño, donde fueron asesinados 31 soldados.300
Mediante una resolución de urgencia sobre la violencia y los Derechos Humanos
en Colombia, el parlamento de la Unión Europea instó al Gobierno a colaborar estre-
chamente con las autoridades internacionales, con miras a mejorar la situación que
en la materia se registraba en el país.301
El Diario del Sur indicó en una de sus publicaciones que en repetidas ocasiones
se había solicitado mayor atención para el municipio de Puerres, puerta de entrada
de la guerrilla proveniente del departamento de Putumayo, y que se había hecho
énfasis en la necesidad de conformar destacamentos permanentes de la Policía y el
Ejército.302 Por su parte, Fenalco realizó un pronunciamiento donde condenó “fir-
memente estos protagonismos de barbarie y falta total de escrúpulos por parte de
los autores de la matanza” y con la misma energía, reclamó una mayor efectividad
de la inteligencia militar, argumentando que lo ocurrido no solo era resultado de la
sevicia de la guerrilla, sino también de la repetición de errores en la movilización de
militares por zonas que eran favorables para este tipo de atentados.303 En el mismo

299 “Cerca de 20 alcaldes del norte del Cauca y el suroriente del Valle expresaron ayer su rechazo a la
posibilidad de establecer en sus municipios una zona especial de orden público para combatir a los
grupos guerrilleros y a presuntas organizaciones de justicia privada”. “Rechazan zona de orden
público en Valle y Cauca”, El Tiempo, 24 de mayo de 1996, http://www.eltiempo.com/archivo/docu-
mento/MAM-302120
300 “Colombia denunciará ante el mundo masacre guerrillera”, Diarios del Sur, No. 4668, 18 de abril de
1996, 3A.
301 “Parlamento Europeo se pronuncia sobre masacre”, Diarios del Sur, No. 4670, 20 de abril de 1996, 3A.
302 “Briznas del tiempo. Puerres y la guerrilla”, Diarios del Sur, No. 4668, 18 de abril de 1996, 5A y 10A.
303 “Algo anda mal en la inteligencia militar”, Diarios del Sur, No. 4669, 19 de abril de 1996. 7A.

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sentido, la Procuraduría delegada para las Fuerzas Militares consideró que hubo
errores de inteligencia, tácticos y de planificación que llevaron a que se produjera la
matanza de los soldados.

3.10. Masacre de Patascoy

Al igual que en el caso de la masacre de Puerres, en la toma de la base militar de


Patascoy, los altos mandos del Ejército fueron cuestionados, pues los errores militares
y las omisiones facilitaron el ataque perpetrado por las FARC. Como consecuencia de
ello, fueron relevados de sus cargos los entonces generales Eduardo Camelo Caldas,
comandante de la III División y Julio Eduardo Charry, comandante de la III Brigada,
así como el excomandante del Batallón Batalla de Boyacá, coronel Álvaro Ruiz.304
Según se relató en el diario Nariño al Día, los soldados custodiaban las antenas
de comunicación de las Fuerzas Militares, cuando el sorpresivo ataque echó abajo la
construcción donde habitaban y transformó el lugar en un montón de piedras can-
dentes, hierros retorcidos y pedazos de pared, poniendo de manifiesto que el ataque
fue una estrategia preparada con mucho tiempo de antelación.305
En el caso táctico de Patascoy, se realizó el siguiente resumen de los hechos:

Hechos ocurridos el 21 de diciembre de 1997, en la Base Militar de Patascoy, vereda Las


Joyas, corregimiento del Encano, municipio de San Juan de Pasto, cuando las cuadrillas
II, XIV, XXXII, XLVIII de la organización narcoterrorista de las FARC efectuaron golpe de
mano306 al tercer pelotón de la Compañía Dardo, orgánica del Batallón de infantería
No. 9 Batalla de Boyacá, siendo asesinados un (1) oficial, un (1) suboficial y ocho (8)
soldados y secuestrados dos (2) suboficiales y dieciséis (16) soldados, efectuaron eva-
sión y escape un (1) suboficial y tres (3) soldados, así como la perdida de material de
guerra, comunicaciones, intendencia y una estación de relevo de microondas.307

304 “La Caída. Semana Revela que hay detrás de la salida de los dos Generales señalados como respon-
sables del desastre militar de Patascoy”. Semana, 819, 12 de enero de 1998, 18-23. En Expediente
del Caso Patascoy, Palacio de Justicia, Tribunal Administrativo de Nariño, folios 73-77.
305 “Patascoy: Terrible y Compleja Verda En Chimicueto hallan cadáveres de 28 hombres d”. Nariño al día,
3, del 9 al 16 de enero de 1998, 1-3. En Expediente del Caso Patascoy. Palacio de Justicia, Tribunal
Administrativo de Nariño. Folios 90-94.
306 Maniobra militar que consiste en atacar sorpresivamente al adversario y proporcionar un golpe
contundente.
307 Palacio de Justicia, Tribunal Administrativo de Nariño, Orden de Operaciones No. 159. Libro 001,
Repartimiento: Julio 3 de 1998, Proceso No. 980352. Proceso de Demanda al Ejército Nacional por
la muerte de soldados en el Cerro de Patascoy. Folios 380-387.

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De los militares secuestrados por las FARC durante la toma a la base militar, se
recuerda especialmente el secuestro del sargento viceprimero Livio José Martínez
Estrada, quien al momento de su secuestro esperaba el nacimiento de su primer
hijo, Johan Steven Martínez, a quien nunca pudo conocer sino solo a través de foto-
grafías. Después de 11 años de cautiverio, finalmente este uniformado falleció en
noviembre de 2011 durante el desarrollo de la operación militar “Júpiter” contra el
frente 63 de las FARC en el departamento del Caquetá.308
En ceremonia militar realizada el 8 de marzo de 2009 en instalaciones del Bata-
llón Boyacá, el entonces cabo primero José Livio Martínez recibió el grado de sargento
viceprimero, quien durante la ceremonia estuvo representado por su hijo Johan Steven
Martínez. Durante el acto el niño manifestó su alegría al recibir la medalla de ascenso
de su padre.309 Aunque a través de cartas, padre e hijo expresaban su amor y su infi-
nito deseo de estar juntos, tristemente nunca pudieron cumplir ese sueño.310

3.11. Las Fuerzas Militares en la región

Durante la década de los años ochenta, en la jurisdicción de los departamentos de


Cauca, Valle y Nariño solo operaba la III Brigada, la cual fue reorganizada en 1983,
cuando fue creada la III División del Ejército Nacional, con sede en la ciudad de Cali,
Valle del Cauca.311 El 21 de diciembre de 2009, la III División fue trasladada a la Ciudad
de Popayán, departamento del Cauca, cuya jurisdicción comprendía los departamentos
del Cauca, Valle del Cauca, Risaralda, Quindío, Caldas y Nariño. Pese a la considera-
ble extensión de territorio nacional a cargo, el pie de fuerza de esta Unidad Operativa
Mayor era limitado, así como su capacidad operativa, medios y recursos.
La III Brigada también tuvo presencia de tropas en los departamentos de Caquetá
y Putumayo con el Comando Específico del Putumayo, así como en el sur del departa-
mento del Cesar, con el Batallón Pichincha, que estuvo agregado desde el 9 de julio de

308 Ejército Nacional de Colombia, Batallón Boyacá, Coordinación Jurídica BR23. Expediente Secuestra-
do Base Militar Patascoy. Martínez Estrada Livio José.
309 “Entre lágrimas, familias recibieron ascenso de soldados secuestrados”, Diario del Sur, No. 9.494, 7
de marzo de 2009, 1 y 8A.
310 Ejército Nacional de Colombia, Batallón Boyacá, Coordinación Jurídica BR23. Expediente Secuestra-
do Base Militar Patascoy. Martínez Estrada Livio José.
311 Ejército Nacional, Oficina de Operaciones Tercera División. Resolución No. 5712, 19 diciembre 1983.

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1990 hasta el 5 de mayo de 1992. Estas agregaciones operacionales a otros departa-


mentos y la limitada cantidad de tropa disponible, así como de medios, complejizaban
la capacidad ofensiva y de control de área por parte de las unidades comprometidas,
lo que afectaba la lucha contra la subversión. En 1983 fue creado el Batallón de infan-
tería No. 7 General José Hilario López,312 tras la desaparición de las instalaciones de la
Escuela de Suboficiales Sargento Inocencio Chincá, a causa del terremoto de Popayán.
Este batallón tendría bajo su responsabilidad el departamento del Cauca.
Para esta misma época, el Batallón Boyacá, que compartía responsabilidad estra-
tégica con el grupo Mecanizado Cabal en la jurisdicción del departamento de Nariño,
se encontraba agregado al departamento del Putumayo. Entonces, podría afirmarse
que por cada departamento existía solo una unidad táctica para desarrollar opera-
ciones contra las organizaciones al margen de la ley, situación que, en su momento,
limitaba el campo de acción de las tropas. En 1990 son creados los batallones de
Soldados Voluntarios; a la III Brigada le asignan el Batallón de Contraguerrilla No. 3
Primero de Numancia,313 creado con el fin de enfrentar la amenaza subversiva en las
zonas más críticas de la jurisdicción de la Unidad Operativa Menor, que comprendía
el departamento del Valle del Cauca y nueve municipios del norte del departamento
del Cauca. La creación de estas unidades hizo que el recurso humano más impor-
tante de la institución castrense, el soldado, se profesionalizara.
En lo referente a la capacidad aérea del Ejército, es solamente hasta el 25 de
agosto de 1995 que se crea la Brigada de Aviación del Ejército.314 La entrada en fun-
cionamiento de una aviación propia hizo que tanto la capacidad aérea como la capa-
cidad de maniobra aumentaran para el despliegue de operaciones. El 28 de mayo de
1997 se creó el Batallón Aerotáctico,315 que en un principio estuvo conformado por
7 helicópteros UH-60L Black Hawk y 10 MI-17-IV. Estas unidades se encontraban
en Rionegro, Antioquia y en Guaymaral en Bogotá, pero guardaban disponibilidad
para todo el territorio nacional, incluyendo la jurisdicción de la III División. Durante
los últimos años de la década de los noventa hubo una intensificación del conflicto

312 Ejército Nacional, Oficina de Operaciones Tercera División. Disposición No. 0018, 3 octubre 1983.
313 Ejército Nacional, Oficina de Operaciones Tercera División. Disposición No. 00025, 19 septiembre 1990.
314 Ejército Nacional, Oficina de Operaciones Tercera División. Decreto No. 1422, 25 agosto 1995.
315 Ejército Nacional, División de aviación asalto aéreo, Reseña Histórica, http://www.aviacionejercito.
mil.co/?idcategoria=266497

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armado en el suroccidente colombiano. Las Fuerzas Revolucionarias de Colombia


(FARC), y el Ejército de Liberación Nacional (ELN), con quienes no se logró consolidar
un acuerdo de paz, serían los encargados del incremento y prolongación del conflicto
armado en la región, con el agravante de la presencia de grupos paramilitares y la
economía del narcotráfico, que financiaría la guerra de los actores armados ilegales.
Con hechos como los de Puerres (1996) y Patascoy (1997), y con las incursiones
armadas en diversos municipios atacando puestos de policía, las FARCpretendieron
demostrar su capacidad ofensiva, a través de golpes contundentes contra la fuerza
pública y así menguar la presencia del Estado y amedrantar a la población civil, con
el objetivo de incrementar su presencia e influencia en los territorios.
La prevalencia dada por las FARC al ataque de las instalaciones de policía a partir de
1997, se convirtió en todo un propósito estratégico. En efecto, este comportamiento
estaba inscrito dentro del desarrollo de planes de guerra dispuestos a lograr el control
de zonas específicas cada vez más amplias, que se constituirían en núcleos de expan-
sión de control militar y político.316
Otra evidencia de este comportamiento se puede observar en la dinámica del des-
plazamiento forzado en el suroccidente, que finalizando la década de los noventa
llegó a cifras alarmantes, pues cada vez más los grupos armados al margen de la ley
fueron involucrando y atemorizando a la población civil. Por su parte, a finales de
los noventa las Fuerzas Militares empiezan a fortalecerse a través de la profesionali-
zación de sus tropas, con el objetivo de crear unidades más eficaces en los combates
y con mayor capacidad de comunicaciones, movilidad y armamento. En lo referente
a la capacidad aérea del Ejército, es solamente hasta el 25 de agosto de 1995 que
se crea la Brigada de Aviación del Ejército.317 La entrada en funcionamiento de una
aviación propia hizo que la capacidad aérea aumentara y con esto, la capacidad de
maniobra para el despliegue de operaciones.

316 Camilo Echandía, “El conflicto armado colombiano en los años noventa: cambios en las estrategias
y efectos económicos”, Colombia Internacional, (mayo-diciembre de 2000), 117-134, https://colom-
biainternacional.uniandes.edu.co/view.php/374/view.php
317 Ejército Nacional, Oficina de Operaciones Tercera División, Decreto No. 1422, 25 agosto 1995.

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Durante los noventa, se dio paso en el suroccidente colombiano a la creación de


importantes unidades militares y grupos especializados,318 que ayudarían a optimi-
zar el desempeño del Ejército en la lucha contrainsurgente. Algunos de estos grupos
fueron el Batallón de contraguerrillas No. 37 Macheteros del Cauca, el Batallón de
contraguerrilla No. 3 Primero de Numancia, el Grupo de Acción Unificada para la
Libertad Personal GAULA, además de la ya referida Brigada de Aviación que, aunque
no pertenecía a la III División, si prestaba sus servicios a la misma. A través de ope-
raciones de inteligencia y contraguerrilla orientadas a destruir la capacidad de lucha
de la subversión armada, el Ejército ofrecía protección y seguridad en áreas críticas de
los departamentos de Cauca y Valle del Cauca,319 integrando a las autoridades políti-
cas por medio de consejos de seguridad. Así se asignarían misiones particulares a los
diferentes batallones para el desarrollo de operaciones ofensivas contra las organiza-
ciones armadas al margen de la ley y el narcotráfico.

318 La creación de estos grupos que requerían de personal especializado son las primeras evidencias
palpables de la intención del Ejército por la profesionalización de sus soldados.
319 Ejército Nacional, Batallón de Infantería No. 7 José Hilario López, Sección Segunda-Archivo Opera-
cional, Apreciación de contrainteligencia No. 02/96. Año 1996. Caja y carpeta sin rotulo.

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CAPÍTULO IV. EL FRACASADO PROCESO DE PAZ, EL
RECRUDECIMIENTO DEL CONFLICTO Y RESPUESTA
ESTATAL, 1998-2012

Para el periodo comprendido entre 1998-2002, el Gobierno del presidente Andrés


Pastrana lanzó su plan de desarrollo “Cambio para construir la paz”, una propuesta
política que estableció canales de diálogo con los grupos armados al margen de la
ley para combatir la violencia, no solo la generada por el conflicto, sino también,
por el narcotráfico y la criminalidad; este plan señaló la necesidad de invertir recur-
sos en zonas donde el conflicto armado se desarrollaba con mayor intensidad, para
evitar que la población vulnerable se convirtiera en recurso humano disponible
para la guerra.320

4.1. El fracasado proceso de paz

Luego de haber asumido la presidencia de la república, Andrés Pastrana puso en mar-


cha su programa de Gobierno con el cual pretendió generar una política de estado,
cuyo centro de gravedad fuera la paz y se “ocupara” de las víctimas del conflicto.321
Esta política se denominó Plan Colombia y con ella se proyectó una fuerte estrate-
gia dirigida a zonas del conflicto armado, especialmente en el Sur del país (Cauca,
Nariño, Putumayo), para posteriormente extenderla a toda la nación, a través de tres
frentes: 1. Sustitución de cultivos ilícitos por medio de programas de desarrollo alter-
nativo, 2. Atención a la población desplazada y 3. Acciones priorizadas y focalizadas
hacia regiones donde la violencia era crítica;322 dentro de estos pilares se contempló
además la reforma a la justicia, el proceso de paz, la ayuda militar y el financiamiento
externo, entre otros.323

320 Departamento Nacional de Planeación. Plan de desarrollo 1998-2002 “Cambio para Construir la
Paz”, Tomo I. (1998) https://colaboracion.dnp.gov.co/CDT/PND/Pastrana2_Contexto_Cambio.pdf
321 Departamento Nacional de Planeación, Ibíd.
322 Ibíd.
323 Ibíd.

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El plan fue presentado al Gobierno de los Estados Unidos que, en esa época, solo
apoyaba a la Policía nacional en la lucha antinarcóticos. Bajo un nuevo convenio de
cooperación, basado en el “principio de responsabilidad compartida”,324 se materia-
lizó el acuerdo en diciembre de 1999, extendiendo el apoyo a las Fuerzas Militares con
entrenamiento, capacitación, logística y la creación de tres brigadas móviles contra
el narcotráfico, cuatro bases móviles de erradicación de cultivos ilícitos, además de la
modernización de aviones y helicópteros.325
Desde el inicio de su campaña a la presidencia, Andrés Pastrana señaló su interés
por realizar acercamientos con los grupos armados ilegales para negociar una salida
política al conflicto armado. De esta manera, el presidente tuvo un primer encuentro
con el fundador de las FARC, Manuel Marulanda Vélez, el 9 de junio de 1998, cuando
aún no se había posesionado. Posteriormente, el 23 de octubre del mismo año, el
presidente Pastrana ordenó la desmilitarización de cinco municipios (San Vicente del
Caguán, La Macarena, Uribe, Mesetas y Vista Hermosa), un área de 42.139 kilómetros
cuadrados para que sirvieran de sede a las negociaciones.326
Aunque se dio el inicio de los diálogos el 7 de enero de 1999, el máximo líder de
las FARC, Manuel Marulanda, no se hizo presente en San Vicente del Caguán. El acto
quedó en la memoria de los colombianos con la frase “la silla vacía”. Ese fue el pri-
mero de los múltiples altibajos del proceso. Diez días más tarde la guerrilla congeló
los acuerdos, solicitando al Gobierno mayor contundencia en el ataque contra los
paramilitares.327 Después de recurrentes hechos que iban en contravía del proceso de
paz el 16 de mayo de 2000, el Gobierno suspendió una reunión que diplomáticos
de varios países tenían concertada con las FARC, por acusarlas de la colocación de un
collar bomba que mató a una mujer y un policía, tiempo después fue señalada una

324 Según el cual se reconoce que el problema mundial de las drogas es una responsabilidad común y
compartida por toda la comunidad internacional, que exige una visión integral y equilibrada para
enfrentar la demanda y la oferta de drogas ilícitas. Departamento Nacional de Planeación. Dirección
de Justicia y Seguridad, “Balance del Plan Colombia 1999 – 2005”, 10 https://colaboracion.dnp.gov.
co/CDT/Justicia%20Seguridad%20y%20Gobierno/Bal_plan_Col_espanol_final.pdf
325 Ibíd.
326 “Cronología: así fueron los diálogos de San Vicente del Caguán”, El Colombiano, 27 de agosto de
2012,http://www.elcolombiano.com/historico/dialogos_en_san_vicente_del_caguan_cronologia-
CFEC_204017
327 Ibíd.

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banda delincuencial por estos hechos. Las tomas se volvieron una constante dentro
del proceso de paz, lo que le restó credibilidad328 y apoyo de parte de la ciudadanía,
que veía su seguridad menguada por las prebendas que el Gobierno le entregaba a las
FARC. El diario El Tiempo informó en un artículo titulado “FARC Atacaron Silvia,
Cauca”, que 100 guerrilleros atacaron la caja agraria y la estación de policía, además
dejaron cargas explosivas en las vías de acceso al municipio.329
El 25 de mayo de 1999 se acordó la agenda común para la realización de las
negociaciones; a pesar de ello, la guerrilla siguió con sus ataques. Meses después,
el 18 de septiembre de 2000, las FARC secuestraron un avión que aterrizó en San
Vicente del Caguán. El Gobierno suspendió el proceso de diálogo, los avances no
fueron significativos durante ese año, la guerrilla aprovechó el gesto de paz y uti-
lizó la zona de distención para fortalecerse económica y militarmente.330 Tras los
constantes incumplimientos de la guerrilla, Pastrana prorrogó hasta el 20 de enero
de 2002 la vigencia del área neutral y anunció mayores controles sobre la zona de
distensión.331 Luego de varios años de diálogos entre el Gobierno y la guerrilla, el
proceso de paz se dio por por terminado el 20 de febrero de 2002, a raíz del secuestro
del senador Jorge Eduardo Gechem. Inmediatamente se ordenó al Ejército retomar
el control de la zona, reactivar las órdenes de captura contra la cúpula de las FARC
y se les retiró el estatus de grupo político. La violencia se agudizó especialmente en
el suroccidente colombiano con el secuestro masivo de los diputados del Valle, la
excandidata presidencial Ingrid Betancur y la masacre de Bojayá, en Chocó.332

328 “El fracaso de los diálogos de paz en El Caguán”, El Tiempo, 23 de noviembre de 2010, http://www.
eltiempo.com/archivo/documento/CMS-8430440
329 “FARC Atacaron Silvia Cauca”, El Tiempo, 20 de mayo de 1999, http://www.eltiempo.com/archivo/
documento/MAM-872615
330 “Cronología: así fueron los diálogos de San Vicente del Caguán”, El Colombiano, 27 de agosto de
2012, http://www.elcolombiano.com/historico/dialogos_en_san_vicente_del_caguan_cronologia-
CFEC_204017
331 “Proceso de Negociación del Caguán 1998-2002”, Verdad Abierta, 12 de noviembre de 2012, http://
www.verdadabierta.com/procesos-de-paz/farc/4303-proceso-de-negociacion-del-caguan-1998-2002
332 “Infografía: Estos fueron los acercamientos de paz con las Farc que fracasaron”, Noticia CM&, 2
de octubre de 2016, http://www.cmi.com.co/proceso-de-paz-con-las-farc/infografia-estos-fueron-los-
acuerdos-de-paz-con-las-farc-que-fracasaron/401634/

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4.2. El recrudecimiento del conflicto

Las FARC hablaban de paz, tanto en el El Caguán como en Europa, con el Gobierno,
los medios, la clase dirigente y hasta el presidente de la Bolsa de Nueva York, pero
al mismo tiempo llevaban a cabo acciones cada vez más osadas, como los secuestros
masivos que además les servían para fortalecerse militarmente. ”Ninguna de las
partes estaba dispuesta a avanzar. El exministro Camilo González señaló que “no
existía claridad de cómo pasar del simple diálogo a la negociación, pero ninguna de
las partes se atrevía a desmontarse del proceso”.333
Según Álvaro Villarraga, el Gobierno, en su afán de generar hechos de paz concre-
tos, dejó de lado una “elaboración política y programática”, que le diera coherencia
y dirección a la política de paz planteada, entre otras cosas, “porque inicialmente no
estaba presupuestada como aspecto central de su Gobierno y luego porque se asumió
como hecho político para posicionar la campaña electoral”.334
El 2000 se inició con la intensificación del conflicto armado en el suroccidente
colombiano. Además de la confrontación armada sostenida entre las guerrillas, los
paramilitares y las Fuerzas Armadas, el recrudecimiento de la violencia aumentó en
razón de las crecientes confrontaciones sostenidas entre las mafias que se disputa-
ban el control de las rutas del tráfico de drogas tanto en el Valle como en Nariño.335
Como si fuera poco, la región padeció un sustancial aumento de secuestros, masa-
cres, amenazas y asesinatos, luego de que el proceso de paz adelantado en la zona
de distensión se hubiera terminado. En el departamento del Cauca, ya desde inicios de
la década del 2000, se advirtió el acrecentamiento de desplazados de todo el depar-
tamento a su capital.336 A mediados de la década, cuando finalizaba el periodo
de desmovilización de las AUC, algunas de esas células que no entraron al proceso de
desarme se reorganizaron formando bandas delincuenciales que se asentarían en

333 “El fracaso de los diálogos de paz en El Caguán”, El Tiempo, 23 de noviembre de 2010 http://www.
eltiempo.com/archivo/documento/CMS-8430440
334 “Proceso de Negociación del Caguán 1998-2002”, Verdad Abierta, 12 de noviembre de 2012, http://
www.verdadabierta.com/procesos-de-paz/farc/4303-proceso-de-negociacion-del-caguan-1998-2002
335 Defensoría del Pueblo, Defensoría Delegada Para La Evaluación De Riesgos De La Población Civil
Como Consecuencia Del Conflicto Armado Sistema de Alertas Tempranas – SAT Informe de Riesgo
No. 029-07 A.I. (31 octubre 2007).
336 Gobernación del Cauca. Consejo de Ordinario de Seguridad. Fecha: enero 16 de 2001. Motivo: Con-
texto general de la violencia en el Cauca y problemática de desplazados en el Cauca.

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corredores estratégicos de los tres departamentos, zonas mineras, rutas del narcotrá-
fico y zonas de cultivos de uso ilícito. La dinámica cambiante obligó al Gobierno y a
las Fuerzas Militares a desarrollar nuevas estrategias de lucha para contrarrestar el
avance de estos grupos, entre ellas la creación de nuevos batallones y grupos espe-
cializados de combate, comunicación asertiva interinstitucional e intervención social
en las zonas afectadas.
A pesar de las negociaciones de paz que se desarrollaban con las FARC y unos
tibios diálogos con el ELN.337 el conflicto se agudizó producto del aumento de las
acciones subversivas con las que los grupos armados pretendían mostrar su poder
militar, desestabilizar la institucionalidad y generar zozobra en la población.
En el suroccidente del país, comprendido por los departamentos de Valle del
Cauca,338 Cauca y Nariño,339 la situación era compleja. En una carta del gobernador
del Cauca al presidente de la República, Andrés Pastrana, se puede evidenciar parte de
la problemática que vivía el suroccidente, el intenso conflicto armado y la debilidad
del Estado para solucionar las demandas en seguridad para el periodo. La carta fue
escrita meses después de la toma guerrillera de las FARC en el corregimiento de Ortega,
municipio de Cajibío-Cauca, donde fallecieron varios campesinos que se defendían de
la guerrilla. En el oficio, el gobernador señaló las múltiples ocasiones en que solicitó
apoyo del presidente para mejorar las condiciones de seguridad del departamento,
pero nunca tuvo respuesta:

Oficio No. 4383 del 9 de octubre de 2000 de despacho del gobernador a Presidente de
la república Andrés Pastrana Arango donde señaló el gobernador detalles de la violenta
incursión guerrillera en Ortega Municipio de Cajibío, mencionando que, si se hubieran
tomado a tiempo las medidas solicitadas, el doloroso evento se habría podido evitar.
“La comunidad de Ortega se organizó para defenderse de la guerrilla, el ataque se dio
porque se negaron a colaborarles, precariamente la comunidad organizada, respondió
a la guerrilla con armas rústicas y hechizas, causándoles bajas significativas en sus

337 Revista Semana, “El ELN Pide Pista” (17 de mayo de 1999 [Julio de 2016] Disponible en: http://www.
semana.com/nacion/articulo/el-eln-pide-pista/39327-3
338 Ver: Acnur “Diagnóstico Departamental Valle del Cauca” (S.F) Disponible en: http://www.acnur.org/
t3/uploads/pics/2192.pdf?view=1
339 Camilo Echandía Castilla, “La Guerra por el Control Estratégico en el Suroccidente Colombiano”
Revista Sociedad y Economía No. 7. Universidad del Valle (2004) Disponible en: http://sociedadyeco-
nomia.univalle.edu.co/index.php/sye/article/view/165

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filas. (…) Las reiteradas voces de alerta sobre la inseguridad ciudadana que afecta a
los caucanos fueron comunicadas con suficiente anticipación en múltiples documentos
y cartas, en especial las que se dirigieron al Señor Presidente, con fecha 6 de diciembre
de 1999 y 7 de febrero de 2000, a las cuales le anexé toda la correspondencia, que
hasta ahora inútilmente he enviado al respecto, porque las respuestas de quienes han
sido encargados por su despacho, para atender esta dramática situación no han tenido
ninguna efectividad.340

La situación en el departamento del Cauca era solo un espejo de lo que se vivía en


el suroccidente del país. Recordemos que esta zona es un corredor geográfico estraté-
gico y de retaguardia de la guerrilla, que le permite moverse entre el Océano Pacifico,
el Valle del Cauca y el Ecuador.341 El aumento de las incursiones armadas en esta zona
se generó al menos por dos razones: para sentarse a negociar, las FARC debía demos-
trar su poderío militar y la incapacidad del Estado para hacerle frente a sus ataques,
y por otra parte, para avanzar en los diálogos de paz no solo con las FARC sino con el
ELN, el Gobierno nacional cedió terreno en el campo político y militar, para garanti-
zar la participación de la guerrilla en el proceso de paz; esta situación generó un clima
de inestabilidad política y social de grandes dimensiones, que se evidenció en una
desarticulación entre el Gobierno central y las localidades. “La administración local no
se asume como parte del Estado departamental o nacional (…) Así, se vería al Estado
como el nivel nacional y sin una articulación desde lo local a través de la instituciona-
lidad municipal, determinando un tipo de relación entre los distintos niveles institucio-
nales que terminan apareciendo como enfrentados y no complementarios”.342
Aunado a esto, el periodo se caracterizó por la estrategia de los grupos armados
de ataque en contra de la institucionalidad,343 con la que pretendía tomar el control

340 Gobernación del Cauca, despacho del Gobernador – Cesar Negret Oficio No.4383 del 9 de octubre de
2000 dirigido al señor Presidente Andrés Pastrana Arango.
341 Camilo Echandía, “La guerra por el control estratégico del suroccidente colombiano. Revista So-
ciedad y Economía No. 7 Universidad del Valle (octubre de 2004 [octubre de 2016]) Disponible en:
http://sociedadyeconomia.univalle.edu.co/index.php/sye/article/view/165
342 Alexander Montoya Prada, Democracia Local Amenazada: Elecciones y Conflicto en el Norte del Cauca.
Artículo: Territorio, Gestión Local y Conflicto en el Municipio de El Tambo (Cauca: Editorial Universidad
Del Cauca. 2009), 83, https://works.bepress.com/alexander_montoyaprada/
343 Camilo Echandía Castilla, “La Guerra por el Control Estratégico en el Suroccidente Colombiano”
Sociedad y Economía, 7 (octubre de 2004). Disponible en: http://sociedadyeconomia.univalle.edu.co/
index.php/sye/article/view/165

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

de los municipios atacando a la población civil344 para desestabilizar políticamente


al país y mostrar el poderío militar del grupo armado. Según Luis Jorge Garay, esta
situación evidencia la debilidad de los estados democráticos centralizados:

Esto es lo que ha ocurrido en Colombia, donde la guerrilla y los paramilitares, han


ejercido su poder de coerción para manipular decisiones administrativas, legislativas,
judiciales y para apropiarse de recursos públicos en el nivel descentralizado (…) Tam-
bién se ha padecido el uso permanente de la intimidación y acción violenta por parte
de grupos subversivos y paramilitares en usufructo de su poder territorial y bajo sus
propósitos de acumular poder político y económico. Esta acción ha estado orientada
en una primera instancia, cooptar al Estado y, posteriormente, participar directamente
en una reconfiguración cooptada del Estado en el nivel regional y local, a la luz de
sus propios intereses, a espaldas de una decisión colectiva y en contra del bienestar
general. Por este motivo, es importante comprender el papel que puede desempeñar la
violencia y la coerción, aparte del soborno, en la configuración de distintos escenarios
de captura del Estado.345

En el suroccidente colombiano la estrategia estuvo basada en tres herramientas


que caracterizan la década del 2000: vacunas, amenazas y ataques a la población,
y que se hicieron evidentes en varios municipios de los departamentos del Valle del
Cauca, Cauca y Nariño, donde la ausencia estatal permitió que las organizaciones cri-
minales ganaran terreno. En algunos casos, la guerrilla pretendió suplantar al Estado
interviniendo socialmente a las comunidades, “sabíamos que había presencia guerri-
llera, pero al llegar a la zona, no había un campamento, luego nos dimos cuenta
que la guerrilla vivía entre ellos, no era necesario un campamento, una señora coci-
naba, ellos suministraban los pollos, le dejaban a la señora el panal de huevos, el
mercado, los plátanos, en una comunidad donde hay tanta pobreza es difícil”.346
“La ausencia de autoridades en 180 de los 1.098 municipios del país fue, según
analistas, tierra fértil para la campaña de amenazas que emprendieron (...) las FARC

344 Al respecto revisar Eric Leir, Una aproximación militar a la guerra en Colombia. En Violencia, paz y
política exterior en Colombia. (Bogotá: Universidad Externado de Colombia, 2004), 322.
345 Luis Jorge Garay, “La reconfiguración cooptada del Estado: más allá de la concepción tradicional de
captura económica del Estado” Fundación Método, Fundación Avina y Transparencia por Colombia,
36, http://nuevo.moe.org.co/home/doc/moe_mre/CD/Otros%20mapas%20y%20documentos/Captu-
ra%20y%20Reconfiguraci%F3n%20Cooptada%20del%20Estado%20Colombiano.pdf
346 Funcionario de la Oficina de Asuntos Indígenas, en entrevista realizada por la politóloga Ángela
Rojas en Popayán, agosto de 2016.

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contra los alcaldes, aprovechando los vacíos de poder y entrando a dominar de manera
definitiva algunos territorios sobre los que ya ejercía algún tipo de control”,347 en otros
casos, cuando la guerrilla no logró el control o apoyo de la comunidad, arremetió
contra ella, tal como sucedió en el corregimiento de Ortega, municipio de Cajibío,
Cauca, donde la estrategia guerrillera consistió primero en desterrar a la Policía del
corregimiento, para posteriormente atacarlo; el resultado de este ataque se conoce
como la “masacre de Ortega-Cajibío”, donde fueron asesinados varios campesinos.
En los departamentos del Valle, Cauca y Nariño, los grupos armados ilegales ame-
nazaban alcaldes, pero particularmente las FARC diseñaron una estrategia nacional
que pretendía que todos renunciaran a sus cargos; el diario El País señaló en su artículo
“Decenas de alcaldes dimiten en Colombia ante las amenazas de muerte de las Farc”,
que la crisis afectaba a 15 de los 32 departamentos, y que no habían cifras concretas
que señalaran cuántos funcionarios habían abandonado sus despachos y cuántos
estaban gobernando por control remoto, vía fax, teléfono móvil o internet. Además, la
mayoría de ellos se había trasladado a las capitales departamentales, donde encon-
traron un mínimo de protección.348

En el departamento del Valle fueron amenazados el alcalde de la ciudad de Cali, la


tercera en importancia de Colombia y capital provincial, John Marco Rodríguez. De-
nunció que las FARC le dieron dos días de plazo para renunciar lo mismo que a otros
funcionarios de otros cuatro municipios. En Nariño, Parmenio Cuéllar, gobernador de
este departamento, aseguró que las FARC amenazaron a los funcionarios públicos y
judiciales de 12 municipios del departamento y en Cauca, 18 alcaldes de este departa-
mento en el suroccidente colombiano están amenazados por los rebeldes”.349

En otros casos, los alcaldes fueron asesinados350 o secuestrados como medio


de presión; ejemplo de ello es el caso del alcalde del municipio de San Sebastián,

347 “Gobierno retomará el control de pueblos sin fuerza pública”, El País, 8 de Octubre de 2002, http://
historico.elpais.com.co/paisonline/notas/Octubre082002/fuerzapublica.html
348 “Decenas de alcaldes dimiten en Colombia ante las amenazas de muerte de las FARC”, El País, 25 de
junio de 2002, http://elpais.com/diario/2002/06/25/internacional/1024956009_850215.html
349 “203 alcaldes amenazados en 22 departamentos colombianos”, El Universo, 25 de junio de 2002,
http://www.eluniverso.com/2002/06/25/0001/14/2B7E771CEF864F9897C69FF048302960.html
350 En archivo interno de la Brigada 29 se halló registro del 24 de junio de 2000 sobre el asesinato del
Alcalde del municipio de Cajibío, Eduardo Weimar Gutiérrez. Cuando asistía a una jornada de inte-
gración fue abordado por encapuchados que le propinaron 7 impactos de bala. Anteriormente, había
sido víctima de un atentando con granada en su residencia al parecer por grupos paramilitares.

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Rodrigo Ordóñez Muñoz, en el departamento del Cauca, el cual fue secuestrado, al


parecer, por las FARC, en su propia casa. El alcalde había recibido un plazo para
dimitir y abandonar San Sebastián hasta el día 26 de junio, pero los rebeldes se
anticiparon quizá por los llamamientos del alcalde a la resistencia civil contra las
amenazas y ataques de los guerrilleros de las FARC en el Cauca.351
A este respecto, el exgobernador del Cauca352 afirmó que

“La estrategia era que los alcaldes tenían que renunciar a sus cargos para gobernar
ellos (…) ¿entonces finalmente que hicieron? Los alcaldes de todas esas actitudes, no
sabían cómo hacer, entonces yo les decía vengan aquí a la gobernación pues yo le doy
una oficina, unos en la asamblea departamental, en la gobernación, en fin, yo tuve 32
alcaldes de los 42, 32 alcaldes gobernando desde Popayán, 32 alcaldes, era crear la in-
gobernabilidad; igualmente, algunos alcaldes tenían amenazas de muerte como ocurrió
con el de Bolívar, el de Almaguer, y mataron a los dos (…) como estrategia uno tenía
la estrategia de hacer el consejo de seguridad, como gobernador convocaba a todos los
integrantes del consejo de seguridad, la policía, el ejército, el DAS toda la seguridad, y el
gobierno con su secretario de despacho, entonces analizábamos toda la situación, todo
el panorama del departamento (…) ante esa situación uno tiene un celular de 24 horas,
toman algún lado y comentan al ejército y si le dicen a uno primero, pues a esa hora
uno llama al ejército (…)”.353

En un estudio realizado por Foro Nacional por Colombia y GTZ (Agencia de coope-
ración Alemana), sobre la influencia de los actores armados en la gestión municipal, se
señaló que la incidencia de estos se da a través de dos formas: desde afuera, caracte-
rizada por el uso de la fuerza para influir en las decisiones de la gestión municipal,354
y desde adentro, insertándose en la estructura gubernamental municipal, basado en
objetivos económicos y políticos derivados de la participación en la estructura.355

351 “Secuestrado alcalde de San Sebastián, Cauca”, Caracol Radio, 25 de junio de 2002, http://caracol.
com.co/radio/2002/06/25/judicial/1024956000_081490.html
352 Ex Gobernador del Cauca
353 Ex Gobernador del Cauca, en entrevista realizada por Lucy Paz y Ángela Rojas, 2 de julio de 2016.
354 Las modalidades identificadas fueron: el quiebre del orden público, el veto a funcionarios públicos
para que visiten ciertas zonas bajo control de los grupos armados, la presión para lograr contratos o
inversiones en beneficio de sectores aliados a los grupos armados, la petición de cuentas y la ame-
naza latente de acciones en cualquier momento.
355 Las modalidades identificadas fueron la captura de rentas, la incidencia en planes y políticas públi-
cas, la presión para orientar inversiones hacia territorios o poblaciones en sus áreas de influencia y

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Finalmente, la investigación concluye que, “existe en cabeza de dichos actores la inten-


ción de implantar un nuevo orden económico, político y social que les garantice per-
manencia, dominio, reconocimiento y protección. Su interés en las administraciones
municipales (...) no es transitorio ni exclusivamente instrumental para la acumulación
del capital, sino que refleja un proyecto político de construcción de un nuevo orden a la
medida de sus intereses”.356

4.3. Las tomas guerrilleras a municipios

Durante este periodo se incrementan las tomas a las poblaciones en los tres depar-
tamentos del suroccidente, como herramienta de desestabilización a las autoridades
civiles y militares. Estas se realizaban de forma sistemática, como lo señalaron dos
oficios encontrados en la Gobernación del Cauca, que indicaban la ola de ataques
en tres municipios. El primero se refiere a Belalcázar357, Cauca, y fue dirigido por la
Alcaldesa municipal, donde señalaba que el 17 de junio del 2000 se presentó una
incursión guerrillera de las FARC; el segundo es el oficio No. SG102, expedido por el
Secretario de Gobierno del municipio de Caloto, Pablo Cesar Becerra, informando a la
Secretaría de Gobernación del Cauca sobre la incursión armada el día 1 de septiem-
bre de 2000. En algunos casos llegaron a realizar varias tomas en diferentes luga-
res el mismo día, al respecto el ex gobernador del Cauca en entrevista señaló: “En el
2001 empezaron nuevamente con ese esquema de tomar a las cabeceras municipales.
Tomaban en el mismo amanecer o en el mismo atardecer, tomaban, Bolívar, Puracé,
Toribío, Corinto, tomaban Tambo, tomaban Silvia, 6 municipios de una vez (…)”.358

control y, finalmente, la definición de pactos de protección y seguridad para la permanencia de los


actores armados en el territorio y el desarrollo de su actividad legal e ilegal.
356 Fabio Enrique Velásquez Carrillo, Coordinador, Las otras caras del poder. Territorio, conflicto y ges-
tión pública en municipios colombianos, (Bogotá: Foro Nacional por Colombia-GTZ, 2009), https://
works.bepress.com/alexander_montoyaprada/3/
357 En el Archivo Histórico de la Gobernación del Cauca se halló un oficio de la Alcaldía de Belalcázar,
Cauca a la cabeza de Edna Embus, con fecha del 17 de junio de 2000, informando a la Gobernación
del Cauca sobre la incursión guerrillera de las FARC, alrededor de las 10:40 de la noche inmediata-
mente anterior, ocasionando daños en el Cuartel de Policía, la Cárcel municipal y el Banco Agrario.
Archivo Histórico Gobernación del Cauca. Año 2000. Caja 22. Secretaria de Gobierno y Participación
Tomas Guerrilleras 1998-2002 Código 1700, Acciones subversivas. Oficio Alcaldía de Belalcázar
Cauca 17 de junio de 2000.
358 Exgobernador del Cauca en entrevista realizada por Lucy Paz y Ángela Rojas, 2 de julio de 2016.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

En el suroccidente del país la estrategia de la guerrilla fue el ataque simultáneo,


como lo registró el diario El Tiempo en su titular “La Guerrilla Atacó Nariño, Valle
y Cauca”, informó sobre los ataques ocurridos en el resguardo de Piayó, zona rural
de Caldono en el Cauca, en el municipio de Florida en el Valle y en los municipios de
la Cruz y San Pablo, al norte de Nariño, las incursiones se registraron a menos de
24 horas del ataque a una patrulla de la Policía en el sector de Sandoná, el princi-
pal centro artesanal del departamento de Nariño.359 A la par de estas ofensivas gue-
rrilleras, los paramilitares no cesaban su violenta expansión “en la tarde del 10 de
octubre de 2001, unos 35 paramilitares del Bloque Calima llegaron a tres veredas del
municipio de Buga, Valle. Allí se dividieron en dos grupos y masacraron 23 perso-
nas, 8 personas en la vereda Habana y 15 personas en la vereda Alaska.360

Mapa 5. Municipios sin puesto de policía, departamento del Cauca, año 2000

Fuente: Gobernación del Cauca, Secretaria de Planeación.

359 “La Guerrilla Atacó Nariño, Valle Y Cauca”, El Tiempo, 12 de mayo de 2001, http://www.eltiempo.
com/archivo/documento/MAM-518106
360 “Más sangre”, Semana, 12 de noviembre de 2001, http://www.semana.com/nacion/articulo/mas-
sangre-fria/47987-3

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Mapa 6. Municipios sin puesto de policía, departamento de Nariño, año 2000

Fuente: El Tiempo, 9 de Julio de 2000.

4.4. La respuesta estatal: seguridad democrática

El fracaso de los diálogos de paz, la expansión del conflicto armado y el incremento


notable de la violencia y la criminalidad fue el contexto en el que Álvaro Uribe Vélez
llegó a la presidencia de la república en 2002. Uribe consideró que el origen de la vio-
lencia estaba en la debilidad histórica del Estado para ejercer su autoridad; por eso,
su política de Defensa y Seguridad Democrática hizo énfasis en la labor conjunta de
la fuerza pública, el poder judicial y el Gobierno, en términos de la protección de los
derechos de los colombianos, la recuperación del territorio y el fortalecimiento tanto de
las autoridades democráticas como de la solidaridad ciudadana. En el plano político,
el Senado aprobó la reelección presidencial y con ella la continuidad de los programas
y las estrategias que el gobierno de Álvaro Uribe Vélez venía adelantando.361 Dentro

361 Ángela Rivas Gamboa, “Una década de políticas de seguridad ciudadana en Colombia”. Fundación
Seguridad y democracia, http://pdba.georgetown.edu/Security/citizensecurity/Colombia/evaluacio-
nes/decadapoliticas.pdf

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

de esa lógica, la política se centró en dos ejes; por un lado, en recuperar el control del
territorio con la creación de batallones de alta montaña, pelotones de soldados cam-
pesinos, redes de cooperantes y una política polémica de recompensas a informantes,
por el otro, una estrategia ofensiva de las Fuerzas Armadas que contó con una fuerte
inversión esta se denominó Plan Patriota.362
A partir de 2003 se produjeron cambios en la dinámica y la geografía del conflicto
armado, que se desplaza hacia la zona del Pacífico. Allí, grupos guerrilleros y parami-
litares iniciaron una serie de confrontaciones para consolidar su poderío en territorios
productores de cultivos ilícitos y con rutas de comercialización, para así mantener sus
“empresas delictuales”; el acrecentamiento del conflicto en la zona cambió no solo la
dinámica económica de la región, sino que agravó los conflictos sociales. En el depar-
tamento de Nariño, desde finales de la década de los noventa, aumentó significa-
tivamente la población desplazada;363 a su vez, el conflicto se recrudeció, generando
cada vez más episodios violentos, como los narrados por el comandante del Bloque
Libertadores del Sur, quien señaló

60 paramilitares del Bloque Libertadores del Sur llegaron en seis vehículos armados
con Ak47 bajo el mando de alias “Samir”, este grupo llegó guiado por un indígena
de la región que señaló los presuntos colaboradores de las FARC. Los paramilitares
entraron a las casas y sacaron a los señalados de auxiliadores de la guerrilla, secues-
traron diez hombres que llevaron a Buenavista, una base que tenían en la zona para
interrogarlos y luego asesinarlos porque se negaron a colaborar. Los restos de estos
pobladores aún son buscados porque según las informaciones entregadas por alias
“Pablo”, se repartieron en varias patrullas para ejecutarlos en distintos sitios, el guía
de los paramilitares también fue asesinado”.364

En marzo de 2001, este bloque volvió a Llorente, Nariño, y obligó a todos los
hombres a formar fila y a desnudarse; los que tenían marcas de haber cargado fusi-
les o morrales fueron secuestrados, “la Diócesis de Tumaco reportó en ese enton-

362 “Seguridad democrática”, Semana, 18 de septiembre de 2005, http://www.semana.com/on-line/arti-


culo/seguridad-democratica/67637-3
363 Contraloría General de la Nación Departamento de Nariño (S.F)
364 Las masacres y los nexos del ejército de Pablo Sevillano”, Verdad Abierta, 18 de octubre de 2009,
http://www.verdadabierta.com/las-victimas/1806-las-masacres-y-los-nexos-del-ejercito-de-pablo-
sevillano

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ces 35 desaparecidos y cuatro muertos”. En otra incursión, en diciembre del 2003,


señaló el exparamilitar, “fueron torturadas y asesinadas dos personas”.365 Aunque
a partir de 2002 se inició el proceso de desmovilización de las autodefensas, solo
hasta el año 2006 culminó, para los departamentos de Cauca y Nariño, dado que
aún durante el proceso de desmovilización, las amenazas, los asesinatos, y las
incursiones se siguieron cometiendo. En el Consejo de Seguridad del 21 de enero
de 2004, que se realizó en la ciudad de Popayán, se analizó el oficio366 enviado por
los pobladores del corregimiento de San Joaquín, municipio del Tambo, donde seña-
lan su temor por la presencia de las AUC en la zona y aunque el alcalde del Tambo
desconoce la presencia de las autodefensas para ese momento, el consejo determina
tomar medidas de coordinación con la Policía nacional y el Ejército para contrarrestar
cualquier actividad delictiva.367
En el consejo departamental de seguridad extraordinario del 22 de abril de 2005,
se analizaron los hechos perpetrados en el municipio de Ricaurte, Nariño, como
radiografía de la situación de degradación del conflicto en los municipios de la costa,
donde se presentaron masacres entre bandas por el control del narcotráfico en la
zona. En el municipio de Tumaco se tomaron medidas para hacerle frente a este con-
flicto. Las autoridades civiles y militares generaron un plan interinstitucional, que
contaba con la restricción del porte de armas y el empadronamiento de las mismas,
al igual que el censo de motos; en el ámbito social, se solicitaría al Gobierno nacional la
implementación de cultivos alternativos para aquellas áreas donde se estaban reali-
zando las fumigaciones por parte de efectivos antinarcóticos.368
La problemática no solo se vivía en el municipio de Tumaco, sino en los diez
municipios de la costa, por el control de las rutas y el tráfico de drogas. Las muer-
tes de la zona, señaló el comandante de la policía, fueron producto del narcotráfico.
Ante la creciente ola de asesinatos se asignaron 50 hombres más, se programaron
acciones con el Grupo Cabal del ejército y con el CTI de la Fiscalía, especialmente
en Llorente, Nariño, que era el mayor foco de comercio de narcóticos en la costa.

365 Ibíd.
366 El Oficio No. 004526 trata sobre el temor que padecen los pobladores del corregimiento San Joaquín
municipio El Tambo, por parte de la AUC.
367 Gobernación del Cauca, “Consejo Departamental de Seguridad”, 21 de enero de 2004.
368 Gobernación de Nariño, “Consejo Departamental de Seguridad Motivo: Situación de orden público en
Ricaurte Nariño” 22 de abril de 2005.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

El Alcalde de Pasto señaló que la problemática se había expandido a todo el depar-


tamento. La mayoría de los homicidios estaban relacionados con el narcotráfico y
para complejizar este escenario, Pasto se había convertido en el principal receptor
de desplazados del departamento. En su intervención, el comandante encargado del
Batallón Boyacá, teniente coronel Andrés Pulgarín, manifestó que para reforzar la
seguridad, se activaría la XXIX Brigada, que tendría a su cargo los departamentos
de Nariño y Cauca, con los Batallones José Hilario López, Grupo Cabal y Batallón
Boyacá, y que estaría al mando del coronel Garay.369
La situación de reorganización de formas delincuenciales se desarrolló de manera
alarmante en el departamento de Nariño. Para 2006 existían ocho informes de riesgo
de ocho de los diez municipios de la costa Pacífica nariñense, alertas en Mallama y
Ricaurte, seguimiento a la situación en Samaniego, Policarpa, Santacruz y La
Llanada, informes de riesgo sobre Iscuande, Olaya Herrera, Policarpa, La Tola, infor-
mes especiales sobre Barbacoas, Maguí y Roberto Payán; el denominador común en
los informes era la presencia de grupos reorganizados al servicio del narcotráfico, los
cuales dominaban extensos territorios, asesinando y violando personas; además, se
presentaban enfrentamientos con la guerrilla, especialmente en Policarpa, por el con-
trol del narcotráfico, mientras las autoridades civiles y militares aunaban esfuerzos
para garantizar el control de la seguridad en los municipios costeros.370
Llama la atención que en los diferentes consejos de seguridad de los municipios
de la costa Pacífica nariñense, las instituciones gubernamentales y la fuerza pública
realizaron un trabajo conjunto para hacerle frente a los diferentes actores armados.
En reiteradas ocasiones, los alcaldes señalaron la afinidad de sus habitantes con la
institucionalidad y la protección del Estado, reclamaron aumento del pie de fuerza
y denunciaron que la violencia había llegado a sus municipios por extraños que
querían controlar el negocio del narcotráfico. Caso contrario a algunos municipios
del departamento del Cauca, donde la articulación interinstitucional ha sido conflic-
tiva.371 El relacionamiento de la población civil con las fuerzas armadas se ha visto
afectado por la lucha de la institucionalidad en contra los actores armados, dado que
en algunos casos la población ha quedado en medio de fuego cruzado.

369 Gobernación de Nariño. Consejo Seguridad Departamental (25 abril 2005).


370 Gobernación de Nariño Consejo de Seguridad, (29 noviembre 2009).
371 Gobernación de Nariño Consejo de Seguridad, (29 noviembre 2009).

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Por tal motivo, La XXIII Brigada, adscrita a la III División del Ejército Nacional a
partir del mandato emanado por la Constitución política de Colombia en sus artícu-
los 1372 y 2,373 que señalan los principios fundamentales del Estado; en su artículo
7374, que expresa el reconocimiento y protección especial a los grupos étnicos y en su
artículo 217,375 donde señala como finalidad de las Fuerzas militares la defensa de
la soberanía, la integridad del territorio y el orden constitucional,376 definió como eje
estratégico el acercamiento y la intervención social en comunidades apartadas, zonas
neurálgicas de conflicto donde los grupos armados ilegales tenían asiento, zonas des-
atendidas socialmente y desafectas a las instituciones que representaban al Estado
que los mantenía olvidados. El primer paso para esta estrategia de acercamiento fue
la creación de un grupo especial de enlace entre la comunidad y la institución cas-
trense; por ello, “integró a tres militares escogidos minuciosamente que por sus gran-
des cualidades personales y su conocimiento del entorno social377 eran idóneos para
emprender el desafío de generar confianza, acercar a la comunidad a la institución

372 “Artículo 1°. Colombia es un Estado social de derecho, organizado en forma de República unitaria,
descentralizada, con autonomía de sus entidades territoriales, democrática, participativa y pluralis-
ta, fundada en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que
la integran y en la prevalencia del interés general”. Colombia, Congreso de la República, Constitución
Política de Colombia (Bogotá, 4 de julio de 1991).
373 “Artículo 2°. Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general
y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Constitución;
facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida económica, política,
administrativa y cultural de la nación; defender la independencia nacional, mantener la integridad
territorial y asegurar la convivencia pacífica y la vigencia de un orden justo. Las autoridades de la
República están instituidas para proteger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida,
honra, bienes, creencias, y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los
deberes sociales del Estado y de los particulares”. Ibíd.
374 “Artículo 7°. El Estado reconoce y protege la diversidad étnica y cultural de la nación colombiana.-
Constitución Política de Colombia”. Ibíd.
375 “Artículo 217. La nación tendrá para su defensa unas fuerzas militares permanentes constituidas por
el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea. Las fuerzas militares tendrán como finalidad primordial la
defensa de la soberanía, la independencia, la integridad del territorio nacional y del orden constitu-
cional. Ibíd.
376 Consejo Superior de la Judicatura, Constitución Política de Colombia, Sala Administrativa, Centro de
Documentación Judicial (Cendo). Biblioteca Enrique Low Murtra- Belm. Imprenta Nacional 2015, en:
www.corteconstitucional.gov.co/?bTy
377 Oficina de Asuntos Indígenas, “Ensayo sobre relacionamiento, tratamiento, conocimiento de entor-
nos sociales diferenciales de grupos étnicos”, En Bajo el Respeto de Formas de Vida, (Popayán: Acción
Integral Oficina de Asuntos Indígenas, 2016).

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militar y aportar al desarrollo social del territorio. El proyecto inició en el departa-


mento del Cauca y luego se extendió al departamento de Nariño.

Sin un marco contextual, doctrina de base, lineamientos y políticas como guía, más
que lo señalado en la Constitución nacional y la doctrina militar, inició la travesía,
llegar a zonas de difícil acceso, con confrontaciones armadas permanentes, condicio-
nes económicas precarias, pero pertenecientes a una comunidad indígena fuerte en su
estructura política, con gobierno y territorio propio, con amplia presencia en la región,
opuesta abiertamente a nuestra misión de defender y preservar sus derechos, particu-
larmente por los atropellos de los grupos al margen de la ley, un estado que desconocía
la influencia ideológica de estas organizaciones armadas, que los impulsaba a luchar
contra un Estado que los tenía relegados.378

Según señaló el oficial de enlace de la oficina de asuntos indígenas, esta tensión


entre las Fuerzas Militares y la comunidad se materializó en bloqueos de vías, que
muchas veces terminaron en confrontaciones con la fuerza pública, dejando como
resultado muertos y heridos. En otros casos, en las zonas donde se asentaba el Ejér-
cito, la multitud indígena, señalando invasión a su territorio, forzó a las tropas a
regresar a su campamento base o les restringió el abastecimiento de agua. A pesar
de la difícil situación, el Ejército permaneció en la zona para garantizar la protección
de las comunidades de los grupos armados ilegales; el rechazo fue el impulso para
persistir y articular esfuerzos que permitieran llevar la oferta institucional a estas
zonas afectadas por el conflicto. Según señaló la oficial de enlace, el primer paso
fue entender y respetar el entorno de las comunidades, sus costumbres, conocer sus
necesidades y “acertar” para evitar posibles retaliaciones por el acercamiento de la
comunidad con la institución militar. 379
En 2006 se inauguró el primer proyecto de infraestructura, un centro de salud,
en Valencia, Cauca, en la comunidad Yanacona, cuyo costo fue de 150.000.000
millones de pesos, obtenidos con recursos de la Embajada Americana y la Alcaldía
Municipal de Valencia.380 El Centro de Salud se ubicó en pleno corazón del macizo

378 Oficial de enlace de la oficina de asuntos indígenas, sargento Deyanira Collazos, en entrevista reali-
zada por la politóloga Ángela Rojas, agosto de 2016.
379 Oficina de Asuntos Indígenas “Ensayo sobre relacionamiento, tratamiento, conocimiento de entor-
nos sociales diferenciales de grupos étnicos”.
380 Ibíd.

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central colombiano y benefició a 1.500 habitantes directos y 2.200 indirectos, que


no podían acceder a los servicios de salud en la capital del departamento, por las
difíciles condiciones para desplazarse. El centro de salud fue dotado con equipos y
personal idóneo para atención prioritaria.381
Un año después, en 2007, se inauguró el Centro de Salud de Ortega-Cajibío,
que benefició a la comunidad Nasa, a campesinos y afrodescendientes. En 2008,
la comunidad definió el mejoramiento de las condiciones de acceso a la educación
que se materializaron con la construcción del Centro Educativo Agropecuario de
Ortega-Cajibío. Cada proyecto realizado por la Oficina de Asuntos Indígenas fue
desarrollado a partir de la articulación entre la comunidad, el Ejército y los gobier-
nos departamentales382. Con este telón de fondo, dentro de la institución militar se
inició un proyecto mayor, la institucionalización de la intervención social en comu-
nidades especiales, que posteriormente se extendió a todo el territorio nacional bajo
la Directiva Permanente 16/2006 del Ministerio de Defensa Nacional, que generó los
primeros lineamientos para una política sectorial de reconocimiento y protección a
las comunidades indígenas.
La Directiva 16 de 2006 fechada del 30 de octubre del mismo año tuvo como obje-
tivo “Fortalecer la política de reconocimiento, prevención y protección de los Derechos
Humanos de los pueblos indígenas del país por parte de la fuerza pública”. Para ello
ordenó la difusión de la Directiva en todos los niveles de mando, tanto en las Fuerzas
Militares como en la Policía y señaló su vigencia desde la fecha de expedición de la
misma. La directiva señaló que las Fuerzas Militares y de Policía, en ejercicio de sus
funciones constitucionales, deberán tener en cuenta cuatro aspectos para garantizar
los derechos individuales y colectivos de las comunidades: la autonomía,383 en lo que
se refiere a su organización y a las autoridades propias reconocidas en la Constitu-
ción Política; cultura, lenguas, creencias,384 es decir, los aspectos que conforman

381 Ibíd.
382 Ibíd.
383 Para más información sobre este aspecto, consultar los artículos del 246 al 330, de la Constitución
Política de Colombia, el Convenio 169 de la OIT, la Ley 89 de 1890 y los decretos 2164 de 1995 y
1088 de 1993.
384 Para más información sobre este aspecto, consultar los artículos 7, 8, 10, 68, y 20 de la Constitución
Política de Colombia, la Ley 115 de 1994, el Decreto 804 de 1995, la Ley 387 de 1997, la Ley 397 de
1997 y la Ley 691 de 2001.

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su identidad; territorio,385 entendido como la propiedad colectiva de los resguardos,


señalando además el respeto por los lugares sagrados, y el pleno uso y disfrute de
las tierras; y por último, la jurisdicción especial,386 donde se señaló la capacidad
de las comunidades a sancionar las faltas cometidas por sus miembros en los términos
y condiciones de la ley y la jurisprudencia.387
Para cumplir estas obligaciones, el Comando General de las Fuerzas Militares y la
Dirección General de la Policía Nacional impartieron instrucciones precisas a todo el
personal de la fuerza pública, y entre ellas señalaron:

• “Velar por la preservación de las comunidades indígenas y abstenerse de ejer-


cer acciones que pongan en peligro su integridad, de conformidad con la políti-
ca gubernamental de cero tolerancia con violaciones a los Derechos Humanos.
• Las autoridades militares y de policía deben abstenerse de utilizar nombres in-
dígenas para designar unidades, instalaciones militares o de policía, así como
material o equipo, operaciones o actividades propias de la fuerza pública.
• Dentro de los programas de capacitación y formación militar y de policía se
deben incluir los aspectos relacionados con la legislación indígena, para este
propósito podrán apoyarse en organizaciones indígenas nacionales o locales.
• Con las demás entidades del Estado comprometidas con el tema indígena,
generar acciones tendientes a preservar la integridad de las comunidades
indígenas en riesgo de desaparición para evitar el desplazamiento masivo
de las mismas.
• Generar medidas preventivas para disuadir las acciones de los grupos arma-
dos ilegales en los territorios indígenas.
• Procurar la integridad de las comunidades durante la ejecución de operacio-
nes militares y policiales en territorios indígenas, dar estricto cumplimiento
de las normas de Derecho Internacional Humanitario.

385 Para más información sobre este aspecto, consultar los artículos 63, 329 y 330 de la Constitución
Política de Colombia, el Convenio 169 de la OIT, 160 de 1994 y el Decreto 2164 de 1995.
386 Para más información sobre este aspecto, consultar el artículo 246 de la Constitución Política de
Colombia, el Convenio 169 de la OIT, la Ley 89 de 1890 y la Ley 270 de 1996).
387 Ministerio de Defensa Nacional, Directiva Permanente No. 016/2006. Política sectorial de recono-
cimiento, prevención y protección a comunidades de los pueblos indígenas (Bogotá, 30 de Octubre
de 2006). http://adsdatabase.ohchr.org/IssueLibrary/Directivas%20DDHH%20NUMERO%2007%20
DE%202007.pdf

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• Atender los requerimientos de protección de estas comunidades, previo eva-


luación de la información allegada.
• Respetar los lugares sagrados de la comunidad.
• Reconocer y respetar las autoridades propias de las comunidades.
• Designar punto de enlace entre las autoridades indígenas y las autoridades
militares y de policía, encargadas de atender directamente a las comunida-
des, escuchar las quejas, recibir información y fomentar la confianza mutua.
• Dar estricto cumplimiento al artículo 27 de la Ley 48 de 1993, que dispone la
exención del servicio militar obligatorio para jóvenes indígenas.
• Informar los resultados de las operaciones que se adelanten para proteger
los derechos de las comunidades indígenas, de la misma forma las acciones
efectuadas en pro de las comunidades e instrucción del personal en materia
de Derechos Humanos y legislación indígena”388.

Las acciones adelantas por la Oficina de Acción Integral del Ejército respondieron
al proceso de transformación de la institución, con el interés de dar cabal cumplimiento
a la misión constitucional, apoyando la intervención social en zonas donde el Estado,
por las condiciones de acceso, no ha hecho presencia y la única noción del mismo se
halla en el relacionamiento de las comunidades con la fuerza pública.

4.5. Situación de seguridad

Durante la primera década del 2000, los conflictos en el colombiano se incrementaron


debido a una serie de factores que confluyeron para generar el recrudecimiento de la
violencia. Desde 1999, y en el marco de la implementación de la lucha antinarcóticos
fortalecida a través del Plan Colombia, la situación de violencia tendió a incremen-
tarse por efecto de la respuesta que los grupos ilegales y criminales le dieron a la
arremetida impulsada por el Gobierno. A partir de 2003, el conflicto armado tendió
a desplazarse hacia la zona Pacífica, donde grupos guerrilleros y paramilitares ini-
ciaron una serie de confrontaciones con el fin de establecer su dominio en la región
y controlar territorios productores de cultivos ilícitos y rutas de comercialización de
narcóticos. En ese sentido, y por lo menos en lo que respecta a los actores armados

388 Ibíd.

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ilegales que operaban en la región, podría decirse durante el periodo comprendido


entre los años 2000 y 2010, las guerrillas, principalmente las FARC, y los paramilita-
res, se convirtieron en los principales cooptadores de las rentas de la coca, y de ellas
se sirvieron para fortalecerse.
Durante este período, en el Cauca se vivió un escalamiento de la violencia, pro-
ducto de las incursiones de grupos armados al margen de ley y la expansión del
narcotráfico. De acuerdo con la información obtenida en los Consejos de Seguridad,
en los informes militares y en los reportes de la prensa local, los municipios del
norte del departamento del Cauca fueron catalogados como los más afectados por
la violencia, siendo Toribío el más perjudicado por la acción armada de los actores
en conflicto. Así mismo, los municipios de Caldono y Corinto también reportaron
tomas y atentados reiterativos, que afectaban directamente a la población civil.
Para ejemplificar lo anterior, se retoma brevemente la situación que se vivió en el
municipio de Toribío durante dicha década, ya que es reflejo de la intensidad del
conflicto en la región y de la amenaza latente experimentada por la población
civil, respecto de los ataques y hostigamientos frecuentes cometidos por miembros
de las organizaciones armadas al margen de la ley.

4.5.1. Fragmentos de la historia reciente del conflicto armado


en el municipio de Toribío

Ubicado en zona montañosa al nororiente del departamento del Cauca, el municipio


de Toribío fue convertido en un verdadero campo de batalla, que además de dejar
un voluminoso número de combatientes muertos, generó una sustancial afectación
a la vida de los pobladores de la región. José Omar Vitonas, gobernador del Cabildo
Indígena de Toribío, denunció en repetidas ocasiones el temor de la población por
los tatucos que la guerrilla lanzaba a la fuerza pública, los cuales caían cerca de las
casas e instituciones públicas.389 Según uno de los Consejos de Seguridad, desde
1950 el municipio de Toribío ha tenido presencia de la guerrilla, convirtiéndose en
escenario de constantes incursiones subversivas y ataques contra la población civil
y la fuerza pública.390

389 Gobernación del Cauca, “Consejo de Seguridad Departamental”, 17 de julio de 2006.


390 Alcaldía de Toribío, “Consejo de Seguridad Municipal”, 1 de septiembre de 2006.

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En 2002, la guerrilla se tomó la cabecera municipal, expulsó a la Policía y tomó


el control del municipio. En 2003, la Policía regresó y empezaron los hostigamientos
diarios. Como consecuencia de los continuos hostigamientos a la población perpe-
trados por las FARC, en 2005 unos 5.000 indígenas de la etnia Paéz buscaron refu-
gio en albergues de los municipios de Caloto, Silvia y los alrededores de Toribío, con
asistencia humanitaria de la Cruz Roja Colombiana e Internacional.391Hasta inicios
del año 2008, el municipio había tenido alrededor de 13 tomas guerrilleras y más de
300 hostigamientos, ocasionando la muerte de guerrilleros, militares y comuneros
civiles.392 Durante ese año, se presentaron hechos violentos como los ocurridos el
13 de mayo, cuando en medio de un hostigamiento de aproximadamente una hora,
guerrilleros de las FARC se refugiaron en la escuela, poniendo en riesgo la vida de
los menores de edad que se encontraban en el lugar. Por aquellos días, el goberna-
dor del Cabildo de Toribío volvió a denunciar el hecho, indicando que tras el ataque,
y a través de la guardia indígena, los pobladores lograron evacuar a los menores.393
De los 14 Consejos de Seguridad del municipio de Toribío de los cuales se tiene
registró entre 2006 y 2008, es tema recurrente los hostigamientos realizados por la
guerrilla de las FARC con cilindros bombas y tatucos contra la estación de policía,
ataques que también afectaron la infraestructura comunitaria del municipio.394 En
los registros de prensa local, desde el año 2005 se mencionó uno de los ataques más
crueles de las FARC, por la dimensión del ataque y la afectación a la población civil
e infraestructura, este tuvo lugar con la arremetida subversiva del 15 de abril, per-
petrada por la columna móvil Jacobo Arenas de las FARC que lanzó cilindros bomba
indiscriminadamente contra la estación de policía, ataque que también afectó a la
población civil. Los resultados de esos actos violentos dejaron la muerte de tres poli-
cías, un menor de nueve años y 30 personas heridas. Varias viviendas fueron arra-
sadas por los cilindros y otras se incineraron.395 El miedo y la incertidumbre entre los
pobladores generaron el desplazamiento de muchos de ellos a municipios aledaños.396

391 “Dramática situación en Toribío”, El Liberal, 22 de abril de 2005.


392 Alcaldía de Toribío, “Consejo Municipal de Seguridad”, 9 de febrero de 2008.
393 Alcaldía de Toribío, “Consejo Municipal de Seguridad”, 13 de febrero de 2008.
394 Alcaldía de Toribío, “Consejos de Seguridad”, (2006, 2008).
395 El Liberal, 15 de abril de 2005.
396 El Liberal, 18 de abril de 2005.

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El resto de municipios del norte del Cauca experimentaron situaciones similares de


violencia generada por la confrontación armada.397 La toma de poblaciones,398 el des-
plazamiento forzado, las disputas territoriales entre OAML, las amenazas por parte de
grupos paramilitares399 y la destrucción de infraestructura fueron el resultado de los
diversos ataques generados por la subversión y los paramilitares.400 En respuesta a esa
violenta arremetida, la III División del Ejército incrementó su pie de fuerza a lo largo
y ancho del departamento e intensificó los operativos para neutralizar las acciones
terroristas de las OAML y desarticular las organizaciones ilegales del narcotráfico. En
operaciones realizadas por tropas del batallón José Hilario López y de la XXIX Bri-
gada401 se desmantelaron laboratorios para el procesamiento de alcaloides, se incauta-
ron insumos para el mismo, así como material de guerra y captura de subversivos,402
estas acciones tuvieron como fin desvertebrar las finanzas ilegales de las OAML pro-
venientes del narcotráfico y el secuestro.
Por su parte, en el departamento del Valle del Cauca la dinámica del conflicto fue
particular dado los antecedentes de la consolidación del narcotráfico y la lucha entre
los carteles de la droga. En 2003 fueron asesinadas 268 personas por herida de bala
en el municipio de Cartago. A partir de las fuentes consultadas, se puede señalar que
las situaciones más complejas de orden público se registraron en los municipios de
Santiago de Cali, Buenaventura, Palmira, Tuluá, Roldanillo, Buga y Cartago y, en
menor medida pero con hechos significativos, en Trujillo, Alcalá, La Victoria, Sevilla,
La Unión, Bugalagrande, Andalucía y Caicedonia.403 En los Consejos de Seguridad

397 Alcaldía de Corinto, Consejo de seguridad Municipio de Corinto, 11 de octubre de 2001.


398 Denuncias Derechos Humanos, Batallón de Ingenieros No. 3 Agustín Codazzi (2001).
399 Alcaldía de Toribío, “Consejo de Seguridad”, 27 de abril de 2010.
400 “Las Farc dejaron sin energía 64 municipios”, El Liberal, 4 de febrero de 2007.
401 Entre estas operaciones se encuentran la Operación Quebrantador Dos y Tres (2005), la Operación
Tornado (2005), la “Operación Espada I, II y III” (2007) y la “Operación Bayoneta” (2007).
402 Estas acciones fueron documentadas por la prensa: “Ubicados laboratorios del octavo frente de las
Farc”, El Liberal, 17 de marzo de 2005, 1 y 8B. “Golpe a Finanzas de Ilegales”, El Liberal, 20 de
marzo de 2005, 8B. “Operativos del Ejército”, El Liberal, 14 de abril de 2005, 8B. “Nuevos resultados
sigue arrojando la Operación “Espada”, El Liberal, 31 de enero de 2007, 8A. “La “Espada” corta al 60
frente de las FARC”. El Liberal, 3 de febrero de 2007, 8B. “El Ejército golpea a las FARC en el Sur y el
Norte”, El Liberal, 20 de febrero de 2007, 8A. “Operativos contra las FARC”, El Liberal, 16 de marzo
de 2007, 8B. “Ejército sigue hallando laboratorios en el Sur”, El Liberal, 28 de marzo de 2007, 8B.
“Operación Bayoneta gana más terreno”, El Liberal, 30 de abril de 2007, 1 y 8B.
403 Gobernación del Valle del Cauca, Oficina de la Alta Consejería para la Paz y los Derechos Humanos.
Plan Territorial Valle del Cauca, 2015.

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realizados en el departamento del Valle, en aquella época se advertía sobre la necesi-


dad de realizar seguimientos especiales a las recomendaciones hechas en materia de
Derechos Humanos en los municipios de El Dovio, Tuluá, Buenaventura y Calima.404
En la primera década del siglo XXI, las FARC perpetraron acciones de gran enver-
gadura como la toma del Cerro Tokio, en la jurisdicción del municipio de Dagua, en
el año 2011, causándole a la infantería de marina más de 20 muertos. La realización
de asaltos a poblaciones rurales y algunas cabeceras municipales, las amenazas a
los mandatarios locales y la escalada terrorista en Ginebra,405 las amenazas a varios
campesinos de la zona media y alta montañosa del municipio de Tuluá por ser pre-
suntos colaboradores del Ejército o la Policía406 y el secuestro de los Diputados de la
Asamblea del Departamento, que marcó un hito en el accionar de este movimiento,
fueron, entre otras tantas, las acciones más recurrentes que se generaron durante
aquella época en el departamento del Valle del Cauca.407
La presencia y expansión de los paramilitares en la región, y particularmente en
el departamento del Valle, acentuaron la violencia en razón de la ola de asesinatos
que perpetraron mediante la comisión de masacres y asesinatos selectivos.408 En el
año 2000, los paramilitares fueron los responsables del desplazamiento de 240 fami-
lias en Jamundí409 y de la masacre de siete personas en el corregimiento de Cisne-
ros (Dagua).410 En 2002 asesinaron a cuatro campesinos más en el corregimiento de
La Nevera (Palmira),411 con los cuales la cifra de asesinatos llegó a 16 en solo dos
meses,412 y poco tiempo después incursionaron violentamente en la vereda El Socorro,
ubicada en la vía al mar, zona en la cual perpetraron asesinatos y desapariciones de
campesinos,413 lo mismo que varias masacres llevadas a cabo en la vía al mar.414

404 Municipio de Calima, “Consejo de Seguridad”, 20 de septiembre de 2011.


405 Gobernación del Valle, “Consejo de Seguridad Departamental”, 18 de julio de 2002.
406 Gobernación del Valle, “Consejo de Seguridad Departamental”, 18 de noviembre de 2003.
407 Gobernación del Valle, “Plan Territorial Valle del Cauca”, 2015.
408 Alcaldía de Cali, Consejo de Seguridad Municipal, 25 de julio de 2002.
409 “No voy a esperar a que me maten”, El País, 16 de junio de 2000.
410 Fondo Documental: Tercera División. Archivo Central. Año 2000. Caja 1. Carpeta 1. Boletín Diario.
411 Fondo Documental: Central de Inteligencia Militar Ejército. Año 2002. (Sin más datos).
412 “Asesinados cuatro labriegos en Palmira”, El País,, 2 de abril de 2002.
413 “Asesinados cuatro labriegos en Palmira”, El País, 2 de abril de 2002.
414 “Masacre en la vía al mar”, El País, 11 de junio de 2000.

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En 2011, el SAT expuso que la principal fuente de amenazas y hechos de violencia en


el departamento del Valle del Cauca provenía del grupo conocido como Los Rastro-
jos, una organización dedicada a la producción y tráfico de drogas que actuaba en
el centro y Norte del Valle, lo mismo que en Buenaventura, Cali y su área metropo-
litana. Por otra parte, se debe señalar la presión que organizaciones articuladas al
narcotráfico ejercían en municipios como Yumbo, Cali, Cartago, Candelaria, Buena-
ventura y Jamundí.415
Desde mediados de 2003 y durante todo 2004, se intensificó la “guerra” entre
sectores de narcotraficantes. El incremento de las confrontaciones entre actores arma-
dos ilegales que subsistían con este negocio, provocó un número de desplazados,
que llegó a 16.166 en 2003, cifra que se corresponde con el aumento de la disputa
territorial en el Valle del Cauca, esta vez encabezada por las FARC y los grupos del
narcotráfico.416 Uno de los casos más reciente de esta guerra entre carteles fue el
enfrentamiento entre el extinto Wílber Alirio Varela alias “Jabón” y Diego León Mon-
toya alias “Don Diego”, que dejó, según las autoridades, una cifra que sobrepasó los
1.500 asesinatos entre los años 2003 y 2005. Durante estos años en Cali, así como
en Jamundí, Yumbo y Candelaria, se presentaron una serie de masacres, entre las
cuales se recuerdan la de la discoteca Cañandonga, donde murieron ocho personas;
la muerte de diez personas, entre ellas un niño de tres años, en una finca en el corre-
gimiento de Villa Gorgona, o el quíntuple asesinato en un centro comercial del centro
de la capital vallecaucana.417
También es necesario indicar que durante los años anteriores a estos aconte-
cimientos se registraron cifras bastante elevadas de desplazados. Por ejemplo, en
2002 se contabilizaron 37.000 desplazados, de los cuales 17.000 llegaron de otras
regiones del país y se asentaron en Cali. Sin embargo, gracias al fomento de las auto-
ridades regionales, durante ese mismo año “Diez mil desplazados han vuelto a sus
tierras”. El diario El País registró que desde mayo de 2001 se llevaron a cabo quince
procesos de retorno de labriegos a sus sitios de origen; por los menos 1.500 fami-
lias y 10.000 personas, que la violencia expulsó del campo a la zona urbana de diez

415 Gobernación del Valle del Cauca. Oficina de la Alta Consejería para la Paz y los Derechos Humanos.
2015. Plan Territorial Valle del Cauca.
416 Gobernación del Valle del Cauca, Oficina de la Alta Consejería para la Paz y los Derechos Humanos,
“Plan Territorial Valle del Cauca”, 2015.
417 “El Cartel del norte del Valle, una historia de guerra”, El País, 4 de octubre de 2009.

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municipios del Valle, lograron volver a sus tierras. Con la misma fuerza y valentía,
estas personas que habían sido desplazadas decidieron regresar. La comunidad indí-
gena del corregimiento de El Líbano (Florida), por la vía de la resistencia pacífica,
decidió que quemaría todas las armas de quienes violaran su territorio y atacaran a
sus integrantes.418
Una diferencia entre la población del departamento del Valle del Cauca y las del
Cauca y Nariño es que mientras estas muchas veces perciben la presencia de los mili-
tares como un peligro, en tanto las exponen a los ataques de la guerrilla, según el
Vicario de Paz y Reconciliación del Municipio de Cali, Pedro José González, en el Valle
del Cauca existe un carácter promilitarista, por lo que las Fuerzas Militares cuentan
con un profundo apoyo por parte de la sociedad civil..419 Como ejemplo de ello, en el
mes de octubre de 2004, vía correo electrónico “los jóvenes y las familias del Valle
del Cauca” le solicitaron al entonces presidente de la república, Álvaro Uribe Vélez,
que se incrementara el pie de fuerza para acabar con las bandas criminales al ser-
vicio del narcotráfico conocidas como “Los Machos” y “Los Rastrojos”, que tenían
atemorizada a la población civil del departamento.420
Similar situación se vivió durante aquellos años en el departamento de Nariño,
pues allí también la violencia se exacerbó a raíz del incremento desmedido de los
cultivos ilícitos. Según el Consejo de Seguridad Municipal de Tumaco del 17 de abril
de 2008, para la fecha Nariño contaba con el 20% de los cultivos ilícitos del país,
con el 20% de las bandas criminales y con 9.000 personas desplazadas por la violen-
cia.421 La principal causa de la violencia generada durante esta década es el control
territorial de zonas estratégicas, ya sea como rutas clave del tráfico de estupefacien-
tes o como zonas productoras de materia prima.
De acuerdo con el análisis de los Consejos de Seguridad realizados en el departa-
mento, se puede afirmar que existe un tema común que es la proliferación de los cul-
tivos ilícitos, esto pese a las iniciativas estatales por erradicarlos, incluso mediante
la aspersión, lo cual resulta evidente al recordar que para la época Nariño se había

418 “Indígenas se levantan contra la guerrilla”, El País, 6 de marzo de 2007.


419 Pedro José González, vicario de paz y reconciliación del municipio de Cali, en entrevista realizada por
la Socióloga Daniela Tello.
420 Tercera División, Informe situación de Orden público, 2004.
421 Gobernación de Nariño Consejo Departamental de Seguridad Municipio de Tumaco, 17 de abril de 2008.

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constituido en el principal departamento productor de coca. Aunque antes de 2005


se registraban atentados y situaciones violentas, como el paro armado del ELN en el
año 2000,422 o los ataques simultáneos de las FARC y el ELN,423 fue a partir del año
2005 cuando se incrementaron los índices de violencia. Para este año se registró una
incursión armada de la guerrilla en Santa Bárbara, así como la incineración de 11
vehículos en la vía al mar,424 la fuga de presos de las FARC de la Cárcel de Pasto425 y
el reforzamiento de las cuadrillas Jacinto Matallana y Daniel Aldana de las FARC.426
Para 2004, algunas fuentes indicaban que las organizaciones paramilitares con-
trolaban las principales rutas del narcotráfico existentes en la región,427 y que la des-
movilización que algunas de esas organizaciones habían efectuado durante el gobierno
de Álvaro Uribe cambió el contexto del conflicto en el suroccidente. En Nariño, la des-
movilización del Bloque Libertadores del Sur generó incertidumbres en la población
civil y en los funcionarios públicos, pues se temía que las zonas desocupadas fueran
retomadas por las FARC o el ELN.428 Sin embargo, pese a lo que se había presupues-
tado, el proceso de desmovilización no se llevó a cabo totalmente; la preocupación por
la aparición de 400 hombres de este grupo en el municipio de Linares (Nariño) así lo
puso de manifiesto429.
Después de la desmovilización, parte de los “exparamilitares” conformaron otros
grupos delincuenciales conocidos como bandas criminales o Bacrim. En Nariño se
destacó la presencia de Los Rastrojos, Las Águilas Negras y la Organización Nueva
Generación, que al finalizar la década lograron posicionarse en varios municipios
como Leiva, El Rosario, Policarpa, Cumbitara, Los Andes, La Llanada, Samaniego
y Santa Cruz.430 Los enfrentamientos entre estos grupos, la guerrilla de las FARC, el
ELN y la fuerza pública produjeron una intensificación y recrudecimiento del con-
flicto armado, tal y como quedó registrado en las actas de los Consejos de Seguridad

422 “Aislada Costa por bloqueo del e ELN”, Diario del Sur, 5 de noviembre de 2000.
423 “Ataques simultáneos de ELN y FARC a municipios”, Diarios del Sur, 19 de noviembre de 2000
424 Gobernación de Consejo Departamental de Seguridad, 8 de febrero de 2005.
425 Gobernación de Nariño Consejo Departamental de Seguridad, 23 de marzo de 2005.
426 Gobernación de Nariño Comité de Orden público, 14 de febrero de 2005
427 Gobernación de Nariño Comité Departamental de Orden Público, 14 de febrero de 2008.
428 Gobernación de Nariño Consejo de Seguridad Departamental, 23 de julio de 2005.
429 Gobernación de Nariño Consejo de Seguridad Departamental, 23 de enero de 2006.
430 Defensoría del Pueblo Nota de seguimiento No.003-09 Alerta temprana, 31 de octubre de 2008.

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municipales y departamentales realizados en aquella época, y en las cuales se indicó


que las zonas más afectadas por la violencia en el departamento de Nariño eran
Mallama, Ricaurte, Tumaco, Samaniego, Policarpa, Santa Cruz, Cumbitara, Iscuandé,
Olaya Herrera, La Tola, Barbacoas, Roberto Payán, Mosquera, Santa Bárbara, El
Charco y Los Andes.
Estos enfrentamientos generaron disputas territoriales del narcotráfico en Sama-
niego, La Llanada, Providencia, Sotomayor y Cumbitara,431 y a ellos se sumaron los
combates librados entre la guerrilla y las AUC432 y aquellos que sostuvieron las tropas
del Grupo Mecanizado Cabal y las AUC en el municipio de Barbacoas en desarrollo de
la “Operación San Jorge”;433 Un ejemplo de la crítica situación que se vivió en razón
de las disputas territoriales por las rutas del narcotráfico que se disputaban las FARC,
el ELN y los paramilitares se dio en Samaniego, Nariño.434 Allí se pusieron de mani-
fiesto los constantes enfrentamientos sostenidos entre la guerrilla y el grupo Orga-
nización Nueva Generación,435 entre la guerrilla y las AUC en Olaya Herrera, entre las
FARC, el ELN y las Águilas Negras, en Santa Bárbara,436 y en La Llanada, donde se
presentaron combates y saqueos de casas por parte de las FARC y el ELN.437
La situación de Samaniego, uno de los municipios más afectados, merece una
atención especial. En el Consejo de Seguridad del 9 de marzo de 2007, se reportaron
homicidios múltiples con signos de tortura438 y el 12 de mayo de 2008, se relaciona-
ron 12 muertes violentas, 7 secuestros, 16 víctimas de minas antipersona, 10.175
personas desplazadas, 804 familias confinadas en la montaña y 90 ubicadas en el
casco urbano.439 Adicionalmente, en enero de 2007 se produjeron combates entre
facciones de las FARC y del ELN en la zona rural de este municipio; estos enfren-
tamientos provocaron el desplazamiento de al menos 400 campesinos e indígenas
de diversas veredas.

431 Gobernación de Nariño, Consejo de Seguridad Departamental, 10 de mayo de 2005.


432 Gobernación de Nariño, Consejo de Orden público Departamental, 29 de noviembre de 2006.
433 El País, “Combate entre Ejército y AUC”, 20 de marzo de 2004.
434 Gobernación de Nariño, Consejo de Orden público Departamental, 9 de marzo de 2007.
435 Gobernación de Nariño, Consejo de Orden público Departamental, 5 de junio de 2007.
436 Gobernación de Nariño, Consejo de Orden público Departamental, 13 de julio de 2007.
437 Gobernación de Nariño, Consejo de Orden público Departamental, 28 de agosto de 2007.
438 Gobernación de Nariño, Consejo de Orden Público Departamental, 9 de marzo de 2007.
439 Gobernación de Nariño, Consejo de Orden Público Departamental, 12 de mayo de 2007.

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“El Gobierno manifestó que el fondo de la situación es que las FARC quieren
quedarse en la zona ocupada hasta hoy por el ELN”,440 Por su parte, el municipio de
Llorente figura como foco del narcotráfico441 y La Llanada como zona de repliegue
subversivo.442 Entre los asuntos de gravedad relevante se destacan la toma guerrillera
al municipio de Policarpa, donde se arremetió contra la infraestructura y se produ-
jeron desapariciones; esta zona contaba con cultivos ilícitos y había ausencia esta-
tatal.443 Todo lo anterior, en medio de la situación de violencia generalizada en el
municipio de Tumaco, donde confluyeron grupos armados ilegales que se disputan
las rutas del narcotráfico.444
Otra de las manifestaciones de las formas de violencia en el departamento de
Nariño para la década del 2000 estuvo caracterizada por las frecuentes amenazas
contra alcaldes municipales,445 organizaciones sociales,446 maestros del municipio de
Tumaco447, estudiantes de la Universidad de Nariño (en su mayoría amenanzados por
las Águilas Negras),448 la comunidad educativa Incalawa, en el resguardo Magüi449 y
la masacre de indígenas de la comunidad Awá, perpetrada por las FARC en febrero de
2009, en Tortugaza-Telembí.450 De manera significativa, los miembros de la comunidad
Awá han sido víctimas de la violencia ejercida por parte de las FARC, específicamente
por la columna Mariscal Sucre del 29 frente al mando de alias “Willavo”, pues de
manera sistemática han “ajusticiado” a indígenas de esta comunidad, acusándolos
de ser “informantes del ejército”:

440 “FARC y ELN guerra por la coca en el Sur”, El Liberal, 28 de enero de 2007.
441 Gobernación de Nariño, “Consejo de Seguridad Extraordinario”, 22 de abril de 2005.
442 Gobernación de Nariño, “Consejo de Seguridad Departamental” 10 de mayo de 2005.
443 Gobernación de Nariño, “Consejo de Seguridad Departamental”, 14 de junio de 2006.
444 “Tumaco es hoy la caldera del Diablo”, El país, 12 de junio de 2009.
445 Gobernación de Nariño, “Consejo de Seguridad Orden público”, 26 de septiembre de 2006.
446 Gobernación de Nariño, “Comité Departamental de Orden Público”, 14 de febrero de 2008.
447 Gobernación de Nariño, “Consejo de Seguridad Departamental”, 2 de abril de 2007.
448 Gobernación de Nariño, “Consejo de Seguridad Departamental”, 31 de marzo de 2008.
449 Gobernación de Nariño, “Consejo de Seguridad Ampliado”, 6 de marzo de 2009.
450 Acta de reunión. Departamento de Nariño, (10 mayo 2009). Acta de reunión. Motivo: Analizar las
incidencias de los hallazgos de los cuerpos indígenas masacrados por las FARC a la comunidad de
AWA, a principios del mes de febrero del presente año en el sector de Tortugaza-Telembí. Fuente:
Fuerza de Tarea Pegaso. Coordinación Jurídica militar.

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Momentos de zozobra viven los habitantes del sector de Tallambí, corregimiento de San
Juan de Mayasquer, municipio de Cumbal, sur de Nariño, por los ajusticiamientos que la
guerrilla viene realizando contra los moradores de la región. La última muerte selectiva
se llevó a cabo en plena plaza pública de la vereda, donde guerrilleros del frente 29 de
las Farc ataron a un árbol a un hombre que lo sindicaban de ser informante del ejército
y tras hacerle un juicio público lo asesinaron en presencia de la comunidad. Según
los moradores, la víctima era conocida con el nombre de Antonio a quien las Farc le
propinaron siete impactos de bala y no permitieron que su cuerpo fuera trasladado a la
morgue municipal de Cumbal.451

La inseguridad y muertes violentas generaron el desplazamiento masivo de la


población Awa hacia el territorio ecuatoriano, pues dicha comunidad indígena se
convirtió en “carne de cañón” por vivir en un territorio estratégico para los grupos
armados ilegales, hasta el punto que su etnia está amenazada con la extinción.452
En medio de este contexto de violencia, las autoridades nacionales, departamenta-
les y locales consideraron la presencia de las fuerzas armadas, y especialmente del
Ejército y la Policía, que debían incrementarse y sostenerse. Los registros oficiales
del ejército dan cuenta de dicha situación y también explican la manera como se
procedió en esa materia.453

4.6. Las Fuerzas Militares y el aumento de las acciones armadas


en la región

Los años donde más se desarrollaron acciones armadas454 fueron 2000, con 17
acciones; 2001, con 10 acciones y 2002, con 22 acciones. El departamento más
golpeado fue Cauca con 65 acciones, seguido por Nariño, con 43, y Valle del cauca,

451 “FARC ajustician a campesino en plaza pública”, Diarios del Sur, 6 de marzo de 2009.
452 “La autonomía Awá debe ser respetada”, Diario del Sur, 24 de marzo de 2009.
453 Tercera División. Oficina de Operaciones. Año 2010. Carpeta Resoluciones. (Sin más datos). Acti-
vación de la Fuerza de Tarea Pegaso con puesto de mando en el Gualtal, departamento de Nariño,
organiza de la Tercera División, Disposición N° 0022 del 19 de septiembre de 2011. Tercera División.
Oficina de Operaciones. Año 2011. Carpeta Resoluciones. (Sin más datos). Tercera División, Informe
situación de Orden Público (2010)
454 Dentro de las acciones armadas se consideran combates, incursiones, hostigamientos y lo que para
el Banco de Datos de Derechos Humanos y Violencia Política del CINEP representan “ataques a obje-
tivos militares”.

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con 32. Los secuestros masivos, las masacres, las amenazas y los asesinatos de
los administradores locales fueron algunas de las estrategias de desestabilización
institucional, que utilizaron los actores armados para controlar los territorios. Fue
así como en los primeros años de la década, las organizaciones al margen de la ley
arremetieron con fuerza contra la fuerza pública y la población civil, dejando como
saldo, entre 2000 y 2003, un total de 70 ataques a la población civil y, entre 2004 y
2011, 240 contra la Fuerza Pública, según cifras publicadas por el Centro de Inves-
tigación y Educación Popular Cinep.455
Para mediados de la década, cuando finalizaba el periodo de desmovilización de
las AUC, algunas de esas células que no entraron al proceso de desarme se reintegra-
ron formando bandas delincuenciales que se asentaron en corredores estratégicos de
los tres departamentos, zonas mineras, rutas del narcotráfico y zonas de cultivos de uso
ilícito. La dinámica cambiante obligó al Gobierno y a las Fuerzas Militares a desarro-
llar nuevas estrategias de lucha para contrarrestar el avance de estos grupos, entre
ellas la creación de nuevos batallones y grupos especializados de combate.456 En con-
secuencia, el Ejército alcanzaría importantes resultados que afectaron directamente
al enemigo y su capacidad de combate; de acuerdo con información suministrada por
la sección estadística de la Jefatura de Operaciones del Ejército Nacional, entre 2004
y 2010, en el suroccidente del país fueron liberados 79 secuestrados que se encontra-
ban en poder de grupos alzados en armas, así como se dio de baja a un total de 926
subversivos. Adicionalmente, se decomisaron armas de diverso calibre, fue captu-
rado un importante número de delincuentes y se logró la entrega voluntaria de 1.672
miembros de la insurgencia.457
La complejidad del conflicto que se vivía en ese momento en el país, sumada a
los nuevos fenómenos delictivos que surgían y a las dinámicas globales que de una
u otra forma impactaban en el territorio nacional, obligó al Ejército a replantear su
organización, su estrategia y su doctrina: Esto se se tradujo en importantes cambios
que darían inicio a la etapa de modernización que les permitiría encaminar esfuer-
zos hacia la conquista de las nuevas metas que imponía un entorno en constante
transformación. Ya en 1999, el Gobierno nacional había recibido del Congreso

455 Para más información, consultar http://www.nocheyniebla.org/


456 La creación de estos grupos que requerían de personal especializado son las primeras evidencias
palpables de la intención del Ejército por la profesionalización de sus soldados.
457 Ejército Nacional, Sistema de Información del Centro de Operaciones del Ejército SICOE.

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facultades extraordinarias que le permitirían realizar una reestructuración de las


Fuerzas Militares; tal y como se señaló en la prensa nacional, la reforma de las fuer-
zas armadas se había convertido en un ineludible requerimiento:

Ciertamente, la reforma militar, durante demasiado tiempo aplazada, es más nece-


saria ahora que nunca, aun cuando el presente no parezca el mejor momento para
acometerla, pues el país está sorteando severas restricciones fiscales en medio de un
escalamiento de la guerra interna (...) Dos son los grandes retos de la reforma militar
en Colombia: de una parte, transformar las Fuerzas Militares en cuerpos con capaci-
dad para ganar la guerra interna, o por lo menos para mejorar de manera sustancial
los resultados hasta ahora obtenidos y cambiar la dinámica de la confrontación en
favor del Estado y, de otra parte, adecuarlas para asumir las nuevas misiones que los
cambios en la geopolítica global están asignando a los ejércitos en todo el mundo. La
particularidad de nuestras circunstancias nos obliga a enfrentar, de manera simul-
tánea, estos dos importantes desafíos en medio de muchos apremios”.458

En ese contexto, los altos mandos del Ejército empezaron a difundir entre sus
hombres nuevos lineamientos en procura de optimizar sus procesos, que se verían
reflejado en los resultados que dieran las unidades no solo a nivel operacional, sino
de manera integral, dándole así un perfil mucho más humano a la institución. Algu-
nos de estos documentos oficiales manifestaban a las tropas que el Ejército Nacional
debía asumir una actitud proactiva y de colaboración con las unidades en los siguien-
tes marcos: 1. Acción comando, liderazgo, políticas y criterios; 2. Estado Mayor, pla-
neamiento, dirección y control sobre unidades subalternas; 3. Seguridad de bases
fijas, plan de reacción y contra ataque, plan de repliegue, plan de apoyo y refuerzo
de la unidad superior; 4. Instrucción, conocimiento técnico y empleo táctico de las
armas de apoyo y acompañamiento; 5. Apoyo de servicios y contrainteligencia,
redes de inteligencia y su efectividad; 6. Resultados operacionales, tangibles, intan-
gibles, costo beneficio; 7. Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario,
difusión, conocimiento y aplicación de los principios del DIDH Y DIH,459 siendo este
último punto de vital importancia para futuros procesos.
De acuerdo con un comunicado enviado por el mayor general Carlos Alberto Mén-
dez Nieto, comandante de la III División, a una de sus unidades tácticas, era necesa-
rio replantear las tácticas y estrategias intensificando la búsqueda de la inteligencia

458 “La reforma militar”, El Tiempo, 30 de diciembre de 1999.


459 Comando general de las Fuerzas Militares, “Plan de Campaña”, 2000.

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de combate, planear operaciones con pequeñas unidades, controlar los corredores de


movilidad del enemigo, ejecutar operaciones nocturnas basadas en la maniobra de
infiltración y adelantar las bases móviles de operaciones.460 Esto era una “guía”
emitida desde el más alto nivel, que buscaba garantizar la eficiencia de los hombres
al servicio de la patria.
En el Plan de Campaña del año 2001, la institución emitió una serie de órdenes
encaminadas a cumplir acciones que abarcaban esas dimensiones, fuera de la opera-
cional, a las que se hizo referencia anteriormente. Entre estas se hace especial énfasis
en las relacionadas con la Acción Integral. En este apéndice “se reseñan aspectos pun-
tuales para realizar acercamientos con la población civil que propenden por conseguir
mayores niveles de aceptación entre autoridades civiles y población en general”.461
Igual importancia se le dio a todas aquellas acciones que permitan mantener canales
de comunicación permanentes con las organizaciones gubernamentales y no guber-
namentales, generar acercamientos con las comunidades, prestar el acompañamiento
que estas personas requieren para el cumplimiento de sus labores y llevar a cabo
acciones conjuntas en pro de los Derechos Humanos y de la población en general.462
Respecto a la dimensión jurídica, el Plan de Campaña estableció actividades que
permitieran la verificación de conductas anómalas imputadas a los miembros de la
institución, tendientes a establecer la responsabilidad disciplinaria y/o penal, con
las consecuentes medidas correctivas que debían generarse, y también contempló la
adopción de medidas como la interposición de denuncias contra las organizaciones
armadas al margen de la ley por la comisión de hechos delictuales y constitutivos de
violaciones a los Derechos Humanos e infracciones al Derecho Internacional Huma-
nitario463. Además, para estar en capacidad de cumplir con las nuevas directrices
era necesario reestructurar la organización de las tropas y crear unidades militares
en diferentes puntos de la geografía nacional, y específicamente en el suroccidente.

460 Ejército Nacional, “Comunicado”, 8 de marzo de 2000.


461 Ejército Nacional, “Plan de Campaña. Apéndice No.3 Esfuerzos y acciones de naturaleza psicológica
para la defensa de la democracia”, 2001.
462 Ejército Nacional, “Plan de Campaña. Apéndice No.4 Acciones y esfuerzos para armonizar el trabajo
con organizaciones gubernamentales y no gubernamentales”, 2001.
463 Ejército Nacional, “Plan de Campaña. Apéndice No. 6 Esfuerzos y acciones de naturaleza jurídica”,
2001.

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4.7. El fortalecimiento de las unidades militares


en el suroccidente colombiano

El 21 de diciembre de 2009, y debido a que el conflicto arremetía con mayor fuerza


en el departamento del Cauca, el comando de la III División fue trasladado por orden
ministerial a la ciudad de Popayán. Sus tropas fueron acantonadas en las instala-
ciones del Batallón de Apoyo y Servicios para el Combate No. 29 General Enrique
Arboleda Cortés, hasta el 21 de mayo de 2010, cuando en presencia del ministro de
Defensa Nacional, Gabriel Silva Luján, el gobernador del Cauca, Guillermo Alberto
González Mosquera, el viceministro para la Estrategia y Planeación, Alejandro Arbe-
láez Arango, el jefe de Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Militares, almirante
David Moreno Moreno y el comandante de la III División, brigadier general Jairo
Aponte Prieto, fueron entregadas las nuevas instalaciones.464
Por otro lado, y con el fin de contrarrestar la expansión del accionar terrorista,
aumentar el pie de fuerza y adelantar operaciones continuas sostenidas con un
comando y control cercano a las operaciones, se crearon entre el año 2000 y 2012
un número significativo de unidades militares, entre brigadas, batallones, brigadas
móviles, fuerzas de tarea y otros grupos especiales, cuya jurisdicción estaría en los
departamentos de Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Con el aumento de la criminalidad
en el suroccidente de Colombia, se hizo necesaria la creación de unidades operativas
menores que apoyaran las acciones militares pertinentes, sobre todo, en los depar-
tamentos de Cauca y Nariño.
En 2005, y de acuerdo con la Disposición No. 0004 del 5 de marzo de 2005, se
activó la XXIX Brigada con sede en la ciudad de Popayán. Su primer comandante fue
el coronel Alí Enrique Garay Saleg465, y estaba compuesta por el Batallón de infantería
No. 7 José Hilario López, el Batallón de infantería No. 9 Batalla de Boyacá, el Grupo
de caballería mecanizado No. 3 General José María Cabal, el Batallón de alta montaña
No. 4 General Benjamín Herrera Cortés, el Batallón de Contraguerrillas No. 37 Mache-
teros del Cauca y el Batallón de Contraguerrillas No. 57 Mártires de Puerres. Bajo su

464 Ejército Nacional. Tercera División, Tercera División: Creación de batallones y recorrido histórico,
(Bogota: Planeta, 2014).
465 Ibíd.

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jurisdicción estaba gran parte de los municipios del Cauca y algunos de Nariño.466
Cuatro años después de su activación, dejarían de hacer parte de esta unidad el Batallón
Batalla de Boyacá y el Grupo de Caballería Mecanizado No. 3 José María Cabal, de
acuerdo con la disposición No.0002 de 2009.467 Adicionalmente, aquellas unidades
estarían acompañadas por el Centro de Instrucción y Entrenamiento No. 23, la Uni-
dad de Servicios Administrativos No. 23 y el Destacamento de Tiradores de Alta Pre-
cisión No. 23, y tendría como agregada operacional a la Compañía Plan Meteoro
No. 4 orgánica de la III División. Además, se le asignaría al Batallón de Contrague-
rrillas No. 93 Capitán Ramiro Mendoza de la XIV Brigada Móvil, orgánico de la III
División, como unidad orgánica468.
A medida que el conflicto se agudizaba y las organizaciones al margen de la ley
se expandían en el territorio, el Ejército Nacional creaba, activaba o trasladaba uni-
dades en puntos estratégicos para combatir el accionar delictivo de estos grupos. En
orden cronológico, los batallones que arribaron a los departamentos de Cauca, Valle
y Nariño durante la época fueron los siguientes.

4.7.1. Batallón de alta montaña No. 3 Rodrigo Lloreda Caicedo

Creado en 2003, este batallón se ubicó en el corregimiento de Felidia, Cali, Valle del
Cauca, por la necesidad de neutralizar el corredor de movilidad de las organizaciones
narcoterroristas, especialmente las FARC y ELN, que utilizaban los Farallones de Cali
como corredor estratégico hacia el sur del país, además de la amenaza que represen-
taba este hecho para la comunidad del Valle del Cauca y, en especial, para la ciudad de
Cali.469 En tal sentido, este batallón desarrollaría en la jurisdicción asignada misiones
tácticas de combate irregular contra estos grupos criminales, con el fin de derrotarlos
militarmente al golpear su capacidad armada y voluntad de lucha.470

466 Ejército Nacional. Vigésima Novena Brigada Ejército Nacional, Disposición No.002. 18 de octubre de
2006.
467 Ejército Nacional, Disposición No.0002, 02 febrero 2009.
468 Ibíd.
469 Ejército Nacional, Tercera División, “Tercera División: Creación de batallones y recorrido histórico”.
470 Ejército Nacional, “Batallón de Alta Montaña No. 3 Rodrigo Lloreda Caicedo”. https://www.ejercito.
mil.co/?idcategoria=241635.

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4.7.2. Batallón de alta montaña No. 4 General Benjamín Herrera Cortés

Activado mediante Disposición Nº 000011 del 9 de julio de 2003, se ubicó en el corre-


gimiento de Santiago, municipio de San Sebastián, en el departamento del Cauca,471
ante la necesidad de neutralizar los corredores de movilidad empleados por las FARC
y ELN en el macizo colombiano y la Bota Caucana,472 puntos que resultaban estra-
tégicos para trasladar sus acciones terroristas hacia el suroccidente, oriente y norte
del país; así mismo, por la amenaza que estos grupos representaban para los depar-
tamentos del Cauca, Nariño, Putumayo, Huila y Caquetá.473 Mediante disposición
No. 002 de 2006, le fueron asignados como jurisdicción los municipios de Almaguer,
San Sebastián y Santa Rosa en el departamento del Cauca.474

4.7.3. Batallón de infantería No. 9 Batalla de Boyacá

El 4 de marzo de 2005, este batallón dejó de pertenecer a la III Brigada, con sede en la
ciudad de Cali, y pasó a formar parte, tanto operacional como administrativamente,
de la XXIX Brigada, con sede en la ciudad de Popayán.475 Luego, cuando se creó la
XXIII Brigada, con sede en la ciudad de Pasto, pasa a ser parte de las unidades de
maniobra de dicha unidad.

4.7.4. Batallón de apoyo y servicios No. 29 General Enrique


Arboleda Cortés

Esta unidad, ubicada en la ciudad de Cali, se creó mediante la Disposicion No.0010


del 18 abril de 2007 y fue activada como unidad táctica el 15 de junio de 2007. El
mando le fue designado al teniente coronel José Luis Barrero Jurado, quién permaneció
en el cargo desde junio de 2007 hasta junio de 2009.476

471 Ejército Nacional, Disposición 000011, 09 julio 2003.


472 Ejército Nacional, Vigésima Novena Brigada Ejército Nacional. Disposición No.002, 18 de octubre de 2006.
473 Ejército Nacional, Tercera División, Tercera División: Creación de batallones y recorrido histórico.
474 Ejército Nacional. Vigésima Novena Brigada Ejército Nacional. Disposición No.002, 18 de octubre de 2006.
475 Ejército Nacional, Tercera División, Tercera División: Creación de batallones y recorrido histórico.
476 Ibíd.

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4.7.5. Batallón de instrucción, entrenamiento y reentrenamiento No. 3


Luis Eduardo Azuola y Rocha

El 4 de noviembre de 2009, mediante directiva transitoria No. 0325/2009, se desacti-


van los centros de instrucción y entrenamiento y se da la activación y funcionamiento
de los Batallones de instrucción, entrenamiento y eeentrenamiento del Ejército Nacio-
nal. El 27 de enero de 2010 se realiza la ceremonia para la activación de este batallón
identificado con la sigla de BITER 3, en las instalaciones de la III Brigada con sede en
la ciudad de Cali.477
Mediante la Disposición No. 002 del 2 de febrero de 2010, se dispuso activar una
unidad táctica en la Costa de Nariño478 que, a partir del 18 de marzo de 2010,479 tomó
el nombre de Batallón de Selva No. 53 Coronel Francisco José González; además,
se desactivan unas unidades tácticas de contraguerrillas que servirán de base a las
nuevas unidades (Bcg No. 116 y Bcg No. 93) y se crean y activan los batallones de
artillería No. 23 y de ingenieros No. 23, respectivamente. Así mismo, se crea y activa
el Batallón de apoyo y servicios para el combate No. 23. La creación de estas unida-
des orgánicas de la XXIII Brigada obedeció al propósito del Ejército de aumentar la
capacidad táctica y operacional en la frontera con el Ecuador; los batallones de con-
traguerrillas fueron reactivados nuevamente a finales del año 2010.480

4.7.6. Batallón de Instrucción, Entrenamiento y Reentrenamiento No. 29


Camilo Torres Tenorio

En febrero de 2011, y tras la activación de estos batallones en 2009, por razones de


seguridad y alteración del orden público en el municipio del Patía, Cauca, el gobernador
del departamento y el representante legal del Fondo Ganadero del Cauca, solicitaron al
Comando de la III División acantonar una unidad militar en la hacienda El Limonar. Por
orden del Comando de la III División, se trasladó al BITER No. 29 hasta este lugar, que
era propiedad del fondo ganadero.481

477 Ibíd.
478 Ejército Nacional, “Batallón de Selva No. 53 Coronel Francisco José González”, https://www.ejercito.
mil.co/?idcategoria=277468
479 Esto se dio mediante Resolución No. 0010 de 2010.
480 Ejército Nacional, Tercera División. “Informe de Situación de Orden Público”, 2010
481 Ejército Nacional, Tercera División, Tercera División: Creación de batallones y recorrido histórico.

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4.7.7 Batallón de Infantería No. 56 Coronel Francisco Javier González

Este batallón fue creado mediante Disposición No. 0020 del 12 de septiembre de
2012, con el fin de fortalecer y orientar el esfuerzo de búsqueda de los grupos arma-
dos al margen de la ley que delinquían en el Cañón del Micay. Bajo su jurisdicción
estarían los municipios de Argelia y Balboa, además del área rural de los municipios
de Guapi y Timbiqui, en el departamento del Cauca, con una extensión territorial de
5.890 Km2.482

4.7.8. Batallón de Alta Montaña No. 10 Mayor José Óscar Giraldo Restrepo

Este batallón fue activado mediante Disposición No. 0023 del 17 de diciembre de 2013,
tras la desactivación del Batallón de Combate Terrestre No. 3 Primero de Numancia,483
bajo su jurisdicción estaría la parte alta del municipio de Buga, Tuluá y el Páramo de
Barragán.484

4.8. Fuerzas de tarea

Con el fin de dar continuidad a las operaciones que se desarrollaban en la jurisdicción


de la III División, especialmente en zonas de acumulación y de retaguardia estraté-
gica, se crearon las fuerzas de tarea Palmarés (2004), Darién (2006), Cisneros (2006)
Pegaso y Apolo (2011). A estas unidades se les asignan tareas o misiones específicas,
razón por la cual una vez cumplidas, se procede a la desactivación de las mismas.

4.8.1. Fuerza de tarea Palmares

Uno de los sectores más golpeados por el flagelo del secuestro fue el industrial; debido
a esto y a la importancia de la seguridad, no solo de las empresas, sino también de
sus directivos, los palmicultores del departamento de Nariño le solicitaron al Minis-
terio de Defensa la creación de una unidad especial para la vigilancia y protección
del gremio, así como para atacar las zonas de retaguardia de los grupos armados al

482 Ibíd.
483 Ejército Nacional. Disposición No. 0023, 17 de diciembre de 2013.
484 Ejército Nacional. Tercera División, Tercera División: Creación de batallones y recorrido histórico.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

margen de la ley, que se ubicaban en el municipio de Tumaco. En respuesta a esta


solicitud, el Ministerio de Defensa ordenó al Comando General de las Fuerzas Milita-
res la creación de una fuerza de tarea conjunta a la cual denominaron Palmarés. Esta
fuerza estaba organizada por un Comando y Plana Mayor Conjunta, un componente
del Ejército Nacional integrado por una compañía de contraguerrillas y diez pelotones
mecanizados, un componente de la Armada Nacional, integrado por un elemento
de combate fluvial de infantería de marina y un grupo de asalto fluvial de infante-
ría de marina.485 Su misión, además de garantizar la seguridad de los palmicultores,
consistía en garantizar el libre tránsito en la vía Pasto-Tumaco, en el departamento
de Nariño.

4.8.2. Fuerza de tarea Darién

Mediante Disposición No. 047 del 11 de noviembre de 2005, se creó esta fuerza de
tarea, con el fin de desarrollar operaciones conjuntas en el suroccidente del Chocó
y el noroccidente del Valle del Cauca, específicamente en la subregión del río San
Juan, esto debido a que la amenaza narcoterrorista poseía suficiente capacidad de
refuerzo y concentración para lanzar ataques en contra de unidades e instalaciones
de la Fuerza Pública y en contra de la población civil.486
Esta unidad estaba conformada por un Comando y Plana Mayor, un componente
del Ejército Nacional integrado por un Batallón de contraguerrillas, una compa-
ñía de soldados profesionales y una compañía de soldados regulares, un componente
de Armada Nacional, integrado por un elemento de combate fluvial de infantería de
marina, y una patrullera fluvial.487 Finalmente, fue desactivada, tras cumplir su misión,
mediante la disposición No. 064 del 7 de septiembre de 2010.

4.8.3. Fuerza de tarea Cisneros

Mediante la Disposición N° 001 del 2006, se creó esta fuerza de tarea, con el fin de
desarrollar operaciones ofensivas de combate irregular sobre el área general de los
municipios de Buga y Buenaventura, con especial énfasis en la vía al mar; esto con

485 Comando General de las Fuerzas Militares, Disposición Nº 034, 3 de noviembre de 2004.
486 Ejército Nacional, Disposición No. 047, 11 de noviembre de 2005.
487 Ibíd.

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el propósito de neutralizar y desmantelar los grupos subversivos que históricamente


habían venido delinquiendo en ese corredor vial.
Con ello se buscaba garantizar la seguridad de la población civil y brindar protec-
ción al transporte de carga y de pasajeros, ya que esta zona era, tal vez, una de las
de mayor importancia para la III División, pues por su ubicación estratégica e impor-
tancia recibía constantemente amenazas de bloqueo, retenes ilegales y secuestros,
entre otros. La unidad estaba conformada por dos pelotones de soldados regulares
del Batallón de Policía militar No. 3, dos pelotones de soldados regulares y dos pelo-
tones de soldados profesionales del Batallón de artillería No. 3 Palacé, tres pelotones
de soldados regulares del Batallón de Ingenieros No. 3 Codazzi, cinco pelotones de
soldados profesionales del Batallón Vencedores, dos compañías de soldados profe-
sionales del Batallón de contraguerrillas No. 3 Numancia y un pelotón de soldados
profesionales del Batallón de alta montaña No. 3.488

4.8.4. Fuerzas de tarea Pegaso y Apolo

Fueron activadas mediante resolución 022 del 19 de septiembre de 2011. Conside-


rando que el Plan de Campaña de la época imponía como objetivo acelerar la derrota
de las organizaciones subversivas, siendo determinante el desarrollo de operaciones
sostenidas sobre cuatro sectores neurálgicos de la geografía colombiana, entre ellos
el Valle del Cauca y Cauca, en razón a que las condiciones de clima y terreno pre-
sentes en estas regiones facilitaban el actuar delictivo de las organizaciones subver-
sivas y, en algunos casos, su fortalecimiento y permanencia en áreas consideradas
de acumulación y de retaguardia estratégica. Lo anterior, sumado a la ausencia de
capacidades de comando y control y una logística insuficiente, que había incidido
negativamente en el desarrollo de operaciones militares, justificó la necesidad de
activar estas fuerzas de tarea, que involucraron tropas de distintas especialidades
del Ejercito Nacional.489

488 Ejército Nacional. Tercera División. Disposición N° 001 de 2006, 2006.


489 Ejército Nacional, Tercera División, Tercera División: Creación de batallones y recorrido histórico.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal iii divisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

4.9. Brigadas móviles

Con capacidad para desarrollar extensas y complicadas maniobras tácticas, las bri-
gadas móviles del Ejército Nacional incrementan el control de las áreas y adelantan
operaciones ofensivas en las diferentes regiones del país, contrarrestando las acciones
terroristas y anticipándose a los objetivos criminales.490

4.9.1. Brigada móvil No.19

Creada el 27 de abril de 2007 mediante Directiva 0096, en las instalaciones del Cen-
tro de Instrucción de Tolemaida, Cundinamarca. Fue activada mediante resolución
No. 0007 el 3 de abril del mismo año, como unidad divisionaria orgánica de la III
División para ser empleada en los departamentos de Cauca y Nariño.

4.9.2. Brigada móvil No. 35

Activa mediante disposición No. 0002 del 22 de febrero de 2013 y aprobada, a su


vez, mediante Disposición No. 001 del 11 de marzo del mismo año.

4.10. Otras unidades

Para este periodo, y tras la ocurrencia de hechos como la instalación de artefactos


explosivos en diferentes puntos de la ciudad de Cali (en un cajero de Davivienda,
sobre la Avenida Roosevelt, en el Banco Caja Social),491 quedaba claro que el accionar
delictivo de los grupos armados ilegales había alcanzado, finalmente, las zonas urba-
nas. Por tal razón, el Comando del Ejército ordenó, en 2002, la creación y activación492
de las Agrupaciones de Fuerzas Especiales Antiterroristas Urbanas (AFEUR), unida-
des altamente capacitadas y entrenadas en el manejo de armamento y situaciones
que se pudieran desarrollan en dicho contexto. A la III División le fue asignada las
AFEUR No. 9, y posteriormente serían creadas las AFEUR No. 15, 16, 17, 18 y 19,
para ser agregadas a las diferentes Unidades Operativas Menores de la División.

490 Ejército Nacional, “Brigadas Móviles”. http://www.ejercito.mil.co/?idcategoria=262.


491 Ejército Nacional, Tercera División. “Documento Interno”, 2000.
492 Ejército Nacional, Disposición No. 000017, 11 de diciembre de 2002.

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Otra situación recurrente en la zona del suroccidente del país era la amenaza
a la infraestructura vial, ya fuera con taponamientos, asaltos, atentados e incluso
secuestros. Por eso, y con el fin de garantizar el libre desplazamiento de personas y
carga a lo largo de la geografía colombiana, el Comando del Ejército creó, también en
2002, los Planes Meteoro,493 entre ellos el No. 4, que fue asignado a la III División.
La característica principal de estas unidades es una alta movilidad que les permite
su equipamento, con el que les es posible reaccionar de manera casi inmediata y así
contrarrestar el accionar de las organizaciones armadas en las principales vías de
la jurisdicción.
Para 2004, y debido al incremento del uso de artefactos explosivos improvisados
por parte de las diferentes organizaciones armadas ilegales, que dejaban víctimas no
solo militares, sino también civiles, el Comando del Ejército creó los grupos Marte,494
unidades entrenadas para la detección y destrucción de este tipo de artefactos. A la
III División le fue asignado el Grupo Marte No. 3.

4. 11. La región en 2012

Después de un periodo de recrudecimiento del conflicto en el suroccidente colom-


biano, el final de la década trajo consigo resultados positivos con base en la alinea-
ción entre el Gobierno nacional y las Fuerzas Militares, a partir de la implementación
de la política de seguridad democrática, que permitió el aumento de pie de fuerza y la
modernización de las Fuerzas Militares tanto en armamento como en táctica militar.
El acercamiento de las fuerzas armadas a la comunidad, a través de la Oficina de
Asuntos Indígenas permitió debilitar la estructura que se había tejido entre la pobla-
ción y organizaciones armadas al margen de la ley, especialmente en las zonas de
Cauca y Nariño. A partir de 2008495 disminuye el accionar de las FARC en el surocci-
dente del país, en lo que concierne a ataques de la población civil, entre otras razones
por el aumento de la ofensiva militar y la recuperación de territorios por parte del
Ejército Nacional.

493 Ibíd.
494 Ejército Nacional, Disposición No. 0016, 11 de noviembre de 2004.
495 Fundación Ideas para la Paz, “Seis tesis sobre la evolución del conflicto armado en Colombia”, 2014,
Disponible en http://cdn.ideaspaz.org/media/website/document/5421e84004722.pdf

142
A MANERA DE CONCLUSIÓN

Durante la investigación se encontraron factores que influyeron en el acrecentamiento


del conflicto en la región suroccidental. Sin embargo, antes de enumerarlos, es nece-
sario aclarar que si bien algunos de ellos son comunes a los tres departamentos bajo
la jurisdicción de la III División, (Cauca, Valle y Nariño), otros son propios de cada
territorio. Desde finales de los años cuarenta, con el asesinato del dirigente liberal
Jorge Eliecer Gaitán se inauguró el periodo de la Violencia. La pugna partidista se con-
virtió en la punta de lanza del conflicto colombiano de mediados de siglo, que dejó de
debatirse en espacios de participación democrática para trasladarse a las zonas rura-
les y definirse entre balas y machetes. Las localidades, en su mayoría rurales, serían
el punto de encuentro de la violencia, que ya no era solo partidista, sino que había
mutado496 al mezclarse con diferentes elementos que iban alimentando el conflicto.
Más tarde, situaciones políticas, económicas y sociales, tratadas con mayor amplitud
en las diferentes fases que componen este documento, confluirían también para
desencadenar alarmantes brotes de violencia que se extendieron hasta causar, entre
la década del sesenta y el ochenta, el surgimiento de diversas organizaciones arma-
das al margen de la ley, entre guerrillas y grupos paramilitares.497
El posicionamiento de estas organizaciones en zonas apartadas, los ataques a
los municipios, los asesinatos selectivos y la aparición del secuestro como herra-
mienta económica intensificaron el conflicto del suroccidente. En lo que respectaba al
Gobierno, la falta de planeación y vigilancia sobre las zonas tomadas por la guerrilla
permitieron el crecimiento desmedido de estas organizaciones, que se fueron con-
solidando bajo las finanzas del secuestro y más tarde, del narcotráfico, lo que final-
mente consolidó su poderío. Aunado a ello, la intensificación de los problemas de la
posesión de la tierra, las reformas agrarias inconclusas y las promesas regionales

496 Dado que no hubo solución equilibrada al problema del partidismo, la próxima fase estuvo acom-
pañada no solo de la exigencia de la ampliación de la participación democrática, sino de los odios
que la exclusión había creado, sumados a las muertes en defensa de los ideales de un partido y
por supuesto, las nuevas demandas de las comunidades campesinas, que se van a organizar para
defenderse y luego transformarse en guerrillas.
497 Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC (1964), el Ejército de Liberación Nacional,
ELN (1965), Ejército Popular de Liberación, EPL (1966), Grupos paramilitares, Movimiento 19 de
abril, M-19 (1974), Movimiento Armado Quintín Lame, MAQL (1984).

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incumplidas fueron factores que definitivamente acrecentaron el conflicto territorial


en la zona norte del Cauca y en el sur del Valle, donde el conflicto se trenzaba entre
los ingenios azucareros y los pobladores de algunas zonas, que veían cómo los pri-
meros empezaban a desplazarlos. La ausencia de una respuesta estatal se convirtió
en motor de la lucha indígena y la recuperación de las tierras ancestrales, en la base
del discurso con el que justificaban las invasiones que realizaron desde la década de
los setenta y que aún hoy persisten.
El conflicto armado en la región se prolongó, sobre todo, por la falta de compro-
miso político de los líderes regionales, así como por la baja comunicación, en algunos
casos, entre el nivel central y el regional, lo que impidió que se tomaran medidas acor-
des a las particularidades de las zonas afectadas y por la corrupción administrativa
que desvió buena parte del erario, con el que se podrían haber resuelto, o al menos
menguado, las falencias sociales por las que atravesaba la región. La sumatoria de
estas problemáticas convirtieron a la población vulnerable en “caldo de cultivo” y
mano de obra para la guerra insurgente.
Por otro lado, y aunque históricamente se ha forjado la idea en el imaginario colec-
tivo de la población, de que la seguridad resuelve muchos de los problemas que afectan
a la sociedad, cabe aclarar que aunque este factor puede ser determinante en la reso-
lución de muchos de ellos no es lo primordial; en el caso específico de la región suroc-
cidental del país, existía la necesidad de inversión social, desarrollo local, educación y
alternativas de subsistencia. En este sentido, el Cauca era un claro ejemplo de lo enun-
ciado; su atraso en comparación con el industrializado Valle o con la fuerte empresa
agrícola nariñense era significativo. Este departamento, por ejemplo, contaba con muy
pocas empresas propias, ya que las que se encontraban en su territorio eran multinacio-
nales que habían llegado con el apoyo de la Ley Páez o empresas provenientes de otras
regiones como el Valle o Antioquia.
La ubicación geográfica estratégica, las condiciones climáticas y hasta la diversi-
dad de recursos naturales presentes en estas zonas del país, también fueron factores
clave que permitieron el aumento de la presencia de grupos al margen de la ley, los
cuales lograban desde estos territorios controlar el negocio del narcotráfico y la explo-
tación de minerales. Un escenario apropiado, además, para el desarrollo de activida-
des ilícitas, con las que arremetieron por años contra las poblaciones de Cauca, Valle
y Nariño, como los asesinatos selectivos contra líderes sociales y la dependencia de la
población vulnerable a estas empresas de lo ilícito para subsistir.

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¿Cómo evitar que algo semejante se repita?

Para evitar que en el futuro resurja un nuevo ciclo de violencia en Colombia es nece-
sario que desde las autoridades políticas regionales, se gesten acciones integrales
que no converjan únicamente en políticas de seguridad, sino en una propuesta más
incluyente en materia de desarrollo social, que promueva oportunidades de educa-
ción, permita el acceso a los servicios básicos que necesita un ciudadano y suscite
“seguridad humana”,498 –entendiéndola como la ausencia de temor y ausencia de
carencias, caracterizada por la seguridad frente a amenazas crónicas como el hambre,
la enfermedad y la represión– y protección contra las interrupciones súbitas de la vida
diaria, sean estas en el trabajo, los hogares o las comunidades. Es decir, debe ser
una propuesta que cree estabilidad para que las libertades puedan ser disfrutadas; se
trata de disfrutar de las condiciones básicas y garantías mínimas de un núcleo vital
que debe ser protegido para que la libertad florezca.499
De igual forma, la atención especial a las víctimas del conflicto, tanto por parte del
Gobierno como por parte de la sociedad, es de vital importancia. En este sentido, el
deber de memoria histórica entra a jugar un papel trascendental, ya que involucra ini-
ciativas que no solo permiten reconocer a las víctimas, sino que se constituyen como
apertura de escenarios de paz y justicia social desde una visión integral. Conocer lo
que pasó, cómo pasó y por qué pasó, dejarlo escrito, reflexionar sobre ello, debatirlo y
asegurarse de que las nuevas generaciones lo sepan, es la principal herramienta con
la que cuenta una sociedad para evitar la repetición de actos de violencia. Un ejercicio
que sin duda compromete, también, a la institucionalidad.
Colombia es un país en el que sus ciudadanos parecieran vivir en medio de una
memoria histórica fracturada. Los colombianos desconocen su historia, así como
el poder transformador que ésta tiene; por esto, es urgente y prioritario emprender
procesos de reconstrucción y validación de las múltiples y diversas memorias que
habitan en nuestra región, para que juntas sean capaces de revertir la violencia
que les dio origen.

498 Definición construida por el PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo).
499 Amartya Sen, “Informe sobre Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo”,
1994, http://hdr.undp.org/es/content/informe-sobre-desarrollo-humano-1994

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A este respecto es importante señalar la responsabilidad de las entidades del


Estado, que además del cumplimiento de sus funciones públicas, deben contribuir a
los procesos que se inicien en el país con relación a la prevención de nuevos ciclos de
violencia, tales como la construcción de memoria histórica. Durante el desarrollo
de la presente investigación, por ejemplo, se hizo recurrente entre los investigadores
encontrar negativas por parte de estas al solicitar información. Finalizado el trabajo,
son varias las que aún no han respondido a los requerimientos escritos y las que sí lo
hicieron apelaban, generalmente, a dos respuestas: 1. que no contaban con la infor-
mación solicitada o 2. que se acogían a la legislación que les permite remitir las soli-
citudes a otras entidades, toda vez que se consideran no competentes para hacerlo.
Este es un hecho que dificulta las labores de aquellos que trabajan por iniciativas
como esta.
Finalmente, y teniendo en cuenta el papel protagónico que juega la fuerza pública
en la atención de episodios o ciclos de violencia, el trasegar por la historia militar
colombiana permite entender, por un lado, que es fundamental trabajar en el fortale-
cimiento de las estrategias que permitan identificar y estudiar tanto al enemigo como
al contexto vigente, lo anterior con el fin de prever aquello que pudiera convertirse
en un riesgo o una amenaza para el territorio nacional bajo su jurisdicción; y por el
otro, que aun cuando el Ejército ha venido trabajando en la profesionalización de
sus hombres es imperante una reevaluación del concepto mismo que se tiene de esa
palabra. Y es que la profesionalización debiera ir más allá de la obtención de resulta-
dos destacados (expresados en cifras) y preparar de manera integral a estos hombres
que, al servicio del país, se enfrentan a un sinfín de situaciones adversas y que para
desempeñarse en estas de forma eficiente, deben haber adquirido antes que arma-
mento, conocimiento. Así, si bien no está en manos de las Fuerzas Militares de este
país evitar el surgimiento de nuevos ciclos de violencia, sí lo está mantener a todo su
personal capacitado para afrontar con máxima eficiencia un hecho de estos, en caso
de que se diera.

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• Ejército Nacional, Disposición No. 000017, 11 de diciembre de 2002.
• Ejército Nacional, (2003) Disposición 000011, 09 julio 2003.
• Ejército Nacional, (2004) Disposición No. 0016, 11 de noviembre de 2004.
• Ejército Nacional, (2005) Disposición No. 047, 11 de noviembre de 2005.
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No.002. 18 de octubre de 2006.
• Ejército Nacional, (2009) Disposición No.0002, 02 febrero 2009.
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Artículos

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Documentos institucionales

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• Recuperado de: Disponible en: http://www.acnur.org/t3/uploads/pics/2192.pdf?view=1
• Alcaldía de Cali (25 de julio de 2002). Consejo de Seguridad
• Alcaldía de Calima, (20 de septiembre de 2011). Consejo de Seguridad.
• Alcaldía de Corinto, (11 de octubre de 2001). Consejo de seguridad Municipio de Corinto,
• Alcaldía de Toribío, (1 de septiembre de 2006). Consejo de Seguridad Municipal.
• Alcaldía de Toribío, (9 de febrero de 2008). Consejo de Seguridad Municipal.

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• Alcaldía de Toribío, (13 de febrero de 2008) Consejo de Seguridad Municipal.


• Alcaldía de Toribío, (2006, 2008). Consejos de Seguridad.
• Alcaldía de Toribío, (27 de abril de 2010) Consejo de Seguridad.
• Contraloría General de la Nación. (S.F) Informe sobre el Departamento de Nariño.
• Defensoría del Pueblo, Defensoría Delegada Para La Evaluación De Riesgos De La Po-
blación Civil Como Consecuencia Del Conflicto Armado. Sistema de Alertas Tempranas
– SAT Informe de Riesgo No. 029-07 A.I. (31 octubre 2007)
• Defensoría del Pueblo Nota de seguimiento No.003-09 Alerta temprana, 31 de octubre
de 2008.
• Gobernación del Cauca. Archivo Histórico (2000). Caja 22. Secretaria de Gobierno y
Participación - oficio de la Alcaldía de Belalcázar a Gobernación Cauca fecha del 17 de
junio de 2000.
• Gobernación del Cauca. Archivo Histórico (2000). Caja 22. Secretaria de Gobierno y
Participación - Tomas Guerrilleras 1998-2002.
• Gobernación del Cauca. Archivo Histórico (2000). Caja 22. Secretaria de Gobierno y
Participación - Acciones subversivas.
• Gobernación del Cauca, Oficio No.4383 del 9 de octubre de 2000. Despacho del Gober-
nador – Cesar Negret a Presidencia de la República.
• Gobernación del Cauca. (16 enero de 2001). Consejo de Ordinario de Seguridad.
• Gobernación del Cauca, (21 de enero de 2004) Consejo Departamental de Seguridad. Anexo
Oficio No. 004526 dirigido a Gobernación del Cauca de pobladores del corregimiento San
Joaquín.
• Gobernación del Cauca, (17 de julio de 2006). Consejo de Seguridad Departamental.
• Gobernación de Nariño (8 de febrero de 2005) Consejo Departamental de Seguridad.
• Gobernación de Nariño (14 de febrero de 2005) Reunión Comité de Orden público.
• Gobernación de Nariño (23 de marzo de 2005). Consejo Departamental de Seguridad.
• Gobernación de Nariño, (22 de abril de 2005). Consejo Departamental de Seguridad.
• Gobernación de Nariño. (25 abril 2005) Consejo Seguridad Departamental.
• Gobernación de Nariño, (10 de mayo de 2005).Consejo de Seguridad Departamental,
• Gobernación de Nariño (23 de julio de 2005). Consejo de Seguridad Departamental.
• Gobernación de Nariño (23 de enero de 2006).Consejo de Seguridad Departamental.
• Gobernación de Nariño, (14 de junio de 2006). “Consejo de Seguridad Departamental.
• Gobernación de Nariño, (26 de septiembre de 2006). Consejo de Seguridad Orden público.
• Gobernación de Nariño, (29 de noviembre de 2006).Consejo de Orden público Departamental.
• Gobernación de Nariño, (2 de abril de 2007). Consejo de Seguridad Departamental.
• Gobernación de Nariño, (9 de marzo de 2007). Consejo de Orden público Departamental.
• Gobernación de Nariño, (12 de mayo de 2007). Consejo de Orden Público Departamental.
• Gobernación de Nariño, (5 de junio de 2007). Consejo de Orden público Departamental.
• Gobernación de Nariño, (13 de julio de 2007). Consejo de Orden público Departamental.

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• Gobernación de Nariño, (28 de agosto de 2007)Consejo de Orden público Departamental.


• Gobernación de Nariño (14 de febrero de 2008). Comité Departamental de Orden Público.
• Gobernación de Nariño, (6 de marzo de 2009). Consejo de Seguridad Ampliado.
• Gobernación de Nariño, (31 de marzo de 2008).Consejo de Seguridad Departamental.
• Gobernación de Nariño Municipio de Tumaco (17 de abril de 2008) Consejo Departamen-
tal de Seguridad.
• Gobernación de Nariño. (10 mayo 2009). Acta de reunión.
• Gobernación de Nariño (29 noviembre 2009) Consejo de Seguridad.
• Gobernación del Valle, (18 de julio de 2002). Consejo de Seguridad Departamental.
• Gobernación del Valle, (18 de noviembre de 2003). Consejo de Seguridad Departamental.
• Gobernación del Valle del Cauca, (2015) Plan Territorial Valle del Cauca.
• Ministerio de Defensa Nacional, (30 de Octubre de 2006) Política sectorial de recono-
cimiento, prevención y protección a comunidades de los pueblos indígenas [Directiva
Permanente No. 016/2006]. (Bogotá, 30 de Octubre de 2006). Recuperado de: http://
adsdatabase.ohchr.org/IssueLibrary/Directivas%20DDHH%20NUMERO%2007%20
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Entrevistas

• Ex Militante del M-19 entrevista realizada por Lucy Paz y Angela Rojas, 30 de Junio de
2016.
• Funcionario de la Oficina de Asuntos Indígenas, entrevista realizada por la politóloga
Ángela Rojas en Popayán, agosto de 2016.
• Ex Gobernador del Cauca, en entrevista realizada por Lucy Paz y Ángela Rojas, 2 de
julio de 2016.
• Pedro José González, vicario de paz y reconciliación del municipio de Cali, en entrevista
realizada por la Socióloga Daniela Tello.

Expedientes judiciales:

• Palacio de Justicia, Tribunal Administrativo de Nariño, Orden de Operaciones No. 159.


Libro 001, Repartimiento: Julio 3 de 1998, Proceso No. 980352. Proceso de Demanda
al Ejército Nacional por la muerte de soldados en el Cerro de Patascoy. Folios 380-387.

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Lucy EsmEraLda Paz TruLLo, FaibEr Eduardo cLavijo rivEros, angELa isabEL rojas LóPEz, naTaLia cruz gómEz

Normatividad:

• Constitución Política de Colombia, 1886.


• Constitución Política de Colombia 1886, artículo 165, (título XVI) (5 de agosto de 1886)
Recuperado de: http://www.alcaldiabogota.gov.co/sisjur/normas/Norma1.jsp?i=7153
• Decreto 1288, mayo 21 de 1965, Presidencia de la República, Colombia, “Por el cual se
declara turbado el orden público y en estado de sitio el territorio nacional”.
• Decreto No. 328 del 28 de noviembre de 1958, Presidencia de la República Colombia
“Por el cual se dictan unas disposiciones tendientes a facilitar el afianzamiento de la
paz en los Departamento en donde subsiste el estado de sitio”.
• Ley 4, marzo 29 de 1973 Por la cual se introducen modificaciones a las Leyes 200 de
1936, 135 de 1961 y 1ª de 1968. Se establecen disposiciones sobre renta presuntiva, se
crea la Sala Agraria en el Consejo de Estado y se dictan otras disposiciones”.
• Ley 5, marzo 29 de 1973 “Por la cual se estimula la capitalización del sector agrope-
cuario y se dictan disposiciones sobre Títulos de Fomento Agropecuario, Fondo Finan-
ciero Agropecuario, Fondos Ganaderos, Prenda Agraria, Banco Ganadero, Asistencia
Técnica, autorizaciones a la Banca Comercial, deducciones y exenciones tributarias y
otras materias”.
• Ley 6 de 1975 (10 enero de 1975). Por la cual se dictan normas sobre contratos de
aparcería y otras formas de explotación de la tierra Diario Oficial No 34.244 (Bogotá,
28 de enero de 1975), Recuperado de: http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.
asp?id=1561717
• Ley 837 de 1997. (Julio 18 de 1997), Por la cual se adoptan medidas para la prevención
del desplazamiento forzado; la atención, protección, consolidación y estabilización
socioeconómica de los desplazados internos por la violencia en la
• Decreto 0717, abril 18 de 1996, Diario Oficial, No. 42.769 “Por el cual se dictan unas
medidas tendientes a la preservación del orden público”.
• Ley 115, febrero 8 de 1994. “Por la cual se expide la ley general de educación”.
• Decreto 804, mayo 18 de 1995 “Por medio del cual se reglamenta la atención educativa
para grupos étnicos”
• Ley 387, julio 18 de 1997 “Reglamentada Parcialmente por los Decretos Naciona-
les 951, 2562 y 2569 de 2001. Por la cual se adoptan medidas para la prevención del
desplazamiento forzado; la atención, protección, consolidación y esta estabilización so-
cioeconómica de los desplazados internos por la violencia en la República de Colombia.
• Ley 397, agosto 7 de 1997 “Por la cual se desarrollan los Artículos 70, 71 y 72 y demás
Artículos concordantes de la Constitución Política y se dictan normas sobre patrimonio
cultural, fomentos y estímulos a la cultura, se crea el Ministerio de la Cultura y se tras-
ladan algunas dependencias”.

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• Ley 691, septiembre 18 de 2001 “Mediante la cual se reglamenta la participación de los


Grupos Étnicos en el Sistema General de Seguridad Social en Colombia”.
• Convenio 169 de la OIT “Sobre Pueblos Indígenas y Tribales. Declaración de las Naciones
Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas”.
• Ley 89, 25 de noviembre de 1890 “Por la cual se determina la manera como deben ser
gobernados los salvajes que vayan reduciéndose a la vida civilizada”.
• Constitución Política de Colombia (4 de Julio de1991), Artículo 1- Principios Fundamen-
tales Recuperado de: http://www.corteconstitucional.gov.co/inicio/Constitucion%20politi-
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• Constitución Política de Colombia (4 de Julio de1991), Artículo 7- Principios Fundamen-
tales Recuperado de: http://www.corteconstitucional.gov.co/inicio/Constitucion%20politi-
ca%20de%20Colombia%20-%202015.pdf
• Constitución Política de Colombia (4 de Julio de1991), Artículo 217. Capítulo VII De la
Fuerza Pública. Recuperado de: http://www.corteconstitucional.gov.co/inicio/Constitu-
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Periodicos

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No. 13147, 12 abril de 1948.
• “En corto tiempo las FF. AA. aniquilaran a los violentos”, El Tiempo, 3 de febrero
de 1961.
• “Riochiquito al margen de la ley”, El Liberal, 7 de febrero de 1964.
• “Acápites del Minguerra”, El Liberal, 12 de mayo de 1964.
• “Acción cívico militar en Riochiquito”, El Liberal, 17 de junio de 1964.
• “El Gobernador Solarte Hurtado estaba informado del peligro que corría Inzá”,
Diario del Occidente, 18 de marzo de 1965.
• Boletín de prensa No. 18 Comando Ejército Nacional, publicado por el periódico El Tiempo,
18 de marzo de 1965.
• “Una importante circular sobre el orden público”, El Liberal, 30 de abril de 1965.
• “Comunicado del Comando del Ejército”, El Tiempo, 18 de marzo de 1965.
• “El comandante del batallón Junín habla sobre los medios”, El Liberal, 5 de abril de 1965.
• “Persecución con helicópteros a banda de ‘Tirofijo’”, Diario del Occidente, 18 de marzo
de 1965.
• “El exministro de fomento doctor Harold Eder fue secuestrado a las once de la mañana
de hoy en su hacienda de “Santa Elena”, El Tiempo, 21 marzo 1965.
• “Juez confirmó detención para Tirofijo y su cuadrilla”, El liberal, 7 de abril de 1965.
• “Sensación producida por el secuestro de Harold Eder”, El Tiempo, 21 de marzo de 1965.
• “Sigue operativo para rescatar a Eder”, El Tiempo, 25 de marzo de 1965.

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• “Fue encontrado muerto el empresario Harold Eder”, El Liberal, 13 de abril de 1965.


• “Pérdida irreparable para la nación”, El Liberal, 14 de abril de 1965.
• “Grave situación de orden público en el departamento”, El Liberal, 26 de febrero de 1971.
• “Tensa situación en Miranda, Cauca”, El Liberal, 12 de marzo de 1975.
• “Son inminentes las invasiones en el norte del Cauca”, El Liberal, 1 de abril de 1975.
• “Gobierno previene contra movimientos subversivos”, El Liberal, 2 de abril de 1975.
• “Ejército controla el orden público”, El Liberal, 3 de abril de 1975.
• “Se controla la situación en los núcleos indígenas”, El Liberal, 12 de abril de 1975.
• “El gobernador del Cauca dialogó con indígenas en Caldono”, El Liberal, 20 abril 1975.
• “Concurrida reunión de indígenas en Corinto”, El Liberal, 26 de abril de 1975.
• “El proyecto Costa del Pacífico beneficiara zonas de Nariño”, El Derecho, No. 12.708, 24
de junio de 1975, 1 y 8.
• “Concejales de Cumbal piden una solución al problema indígena”, El Derecho, No.13.094,
5 de noviembre de 1976.
• “Comuneros se enfrentan a Indígenas de Puracé”, El Liberal, 12 de octubre de 1980.
• “Problema de invasiones delicado y de gran magnitud”, El Liberal, 16 de octubre de 1980.
• “El Gobierno condecora a Batallón de la PM”, El Pueblo, 20 de diciembre de 1980.
• “M-19 y la toma de la Embajada”, El Derecho, No. 14.002, 11 de marzo de 1980.
• “Hace 30 años el M-19 se tomó la Embajada”. Revista Semana, febrero de 2010.
• “Turbay dicta el polémico Estatuto de Seguridad”, El Tiempo, 24 de septiembre de 2010.
• “Otra salida de las FARC. 22 tiros a inspector de Policía”, El Liberal, 1981.
• “Narcotráfico comprometió la dignidad de Colombia”, Diario del Sur, No. 458, 21 de
julio de 1984.
• “Muerto comerciante en toma guerrillera en Totoró. Cuantiosos daños materiales”, El
Liberal, 1985.
• “37 secuestros han cometido las guerrillas durante 1984”, Diario del Sur, No. 441, 4 de
julio de 1984.
• “Masacre en Pitayó”, El Liberal, 22 de octubre de 1985.
• “Se aumentará el pie de fuerza en el Cauca, El Liberal, 9 de marzo de 1985.
• “El gobernador del Cauca dialogó con indígenas en Caldono”, El Liberal, 20 de abril de
1975.
• “Guerrillas se concentran en el Cauca”, El País, 16 de diciembre de1984.
• “Bombardeos en zona montañosa de Silvia”, El Liberal, 12 de noviembre de 1985.
• “La paz es tarea de todos: Diálogos Quintín Lame-Gobierno”, El Liberal, 15 de diciembre
de 1990.
• Colombia, Presidencia de la República, Acuerdo Final entre el Gobierno Nacional y el
Movimiento Armado Quintín Lame. Campamento de Pueblo Nuevo, Caldono, Cauca: 27
de Mayo de 199
• “Militares y civiles trabajan unidos”, El Liberal, 4 de mayo de 1984.

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• “Colaboración del Ejército en obras de la comunidad”, Diario del Sur, No. 410 3 de junio
de 1984.
• “Ejército y pueblo: una sola voluntad”, Diario del Sur, No. 686, 19 de marzo de 1985.
• “Presencia de la acción Cívico-Militar”, Diario del Sur, No. 702, 9 de abril de 1985.
• “Cauca, escenario de violencia y pobreza”, El Liberal, 21 de agosto de 1986.
• “Betancourt y Nariño: ¿Promesas nada más?”, Diario del Sur, No. 134, 9 de agosto de 1983.
• “A Tumaco se lo está tragando la tierra”, El Poder, No. 506, 14 de enero de 1983.
• “Carta de la Corporación Regional para el Desarrollo de los Pueblos del Litoral Pacífico
Colombiano”, El Poder, No. 234, 9 de julio de 1981.
• “Protesta General en el Corregimiento de Las Mesas”, El Poder, No. 228, 18 de mayo de
1981.
• “Alcalde de Ricaurte presenta Balance”, Diario del Sur, No. 153, 28 de agosto de 1983.
• “Piden militarizar el Charco”, El Poder, No. 207, 13 de enero de 1981.
• “Reclaman inspector militar”, El Poder, No. 470, 2 de agosto de 1984.
• “Aumentan patrullajes en la zona de Belalcázar”, El Liberal, 28 de agosto de 1986.
• “Comunidades de Miranda, en pie contra la violencia”, El Liberal, 10 de marzo de 1985.
• “Seguridad, clave del Cauca”, El Liberal, 20 de marzo de 1985.
• “Pavorosa inseguridad”, El Liberal, 8 de octubre de 1985.
• “Las primeras del año: dos haciendas invadidas. Una sigue ocupada por indígenas”, El
Liberal, 11 de enero de 1981.
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• “Parlamento Europeo se pronuncia sobre masacre”, Diario del Sur, No. 4670, 20 de abril
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• “Algo anda mal en la inteligencia militar”, Diario del Sur, No. 4669, 19 de abril de 1996.
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noviembre de 1960.
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• “Conservadores del corregimiento de Nogales se exilian en Buga”, El País, 8 de febrero
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• “Se afianza la paz y la tranquilidad”, El País, 1 de julio de 1963.
• “Freno a la subversión”, El País, 22 de enero de 1974.
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DOCUMENTOS DE INVESTIGACIÓN
de Ciencias Sociales y Humanas

Doi: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2590-5260_10336.14150_dicsh
No. 05, ISSNe: 2590-5260 (En línea)

Fuerzas Militares de Colombia

Ejército Nacional V División


El Conflicto Armado en las Regiones

Jorge Enrique Rojas Delgado


Henry Elías Piraquive
Daniel Arango Arango
Natalia Sequera Gómez
Jilly Iboney Guevara Ospina
SS. Yulli Carolina Pantoja Reyes
FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL V DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES
Fuerzas Militares de Colombia Ejército Nacional V División: el conflicto armado en
las regiones. / Jorge Enrique Rojas Delgado, [y otros]. -- Bogotá: Editorial Universidad
del Rosario, 2017.
135 páginas. -- (Documentos de Investigación de Ciencias Sociales y Humanas, N. 05)
Incluye referencias bibliográficas.
ISSNe: 2590-5260 (En línea)
DOI: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2590-5260_10336.14150_dicsh

Fuerzas armadas -- Colombia / Conflicto armado -- Colombia / I. Rojas Delgado, Jorge


Enrique Rojas / II. Arango Arango, Daniel / III. Piraquive, Henry Elía / IV. Guevara Ospina,
Jilly Iboney / V. Rojas Delgado, Jorge Enrique / VI. Sequera Gómez, Natalia / VII. Pantoja
Reyes, SS. Yulli Carolina / VIII. Universidad del Rosario / IX. Título / X. Serie.

355.425 SCDD 20
Catalogación en la fuente -- Universidad del Rosario. CRAI

LAC Noviembre 30 de 2017


FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL V DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES

Jorge Enrique Rojas Delgado


Henry Elías Piraquive
Daniel Arango Arango
Natalia Sequera Gómez
Jilly Iboney Guevara Ospina
SS. Yulli Carolina Pantoja Reyes

Documentos De InvestIgacIón
De cIencIas socIales y Humanas
unIversIDaD Del rosarIo
eDItorIal unIversIDaD Del rosarIo
Bogotá, D.C.
2017
Jorge Enrique Rojas Delgado
Henry Elías Piraquive
Daniel Arango Arango
Natalia Sequera Gómez
Jilly Iboney Guevara Ospina
SS. Yulli Carolina Pantoja Reyes

Corrección de estilo
Mónica Quintana Rey

Diseño y diagramación
Fredy Johan Espitia Ballesteros

ISSNe: 2590-5260 (En línea)

Todos los derechos reservados


Primera edición: diciembre de 2017

Made in Colombia
CONTENIDO
Doi:

AGRADECIMIENTOS ............................................................................................... 8

INTRODUCCIÓN...................................................................................................... 9

CAPÍTULO I. AGUDIZACIÓN DE LA VIOLENCIA Y EL ORDEN


INSTITUCIONAL, 1949 -1964 ................................................................................. 11
1.1. Colombia: panorama convulsionado a comienzo de los cincuenta ............ 13
1.2. Enseñanzas de las Fuerzas Armadas en Corea .......................................... 14
1.3. El periodo presidencial del general Rojas Pinilla ....................................... 15
1.4. La Comisión Investigadora de las Causas Actuales
de la Violencia de 1958 ............................................................................ 21
1.5. Nuevos lineamientos en el manejo de la violencia insurgente .................. 26
1.6. Estrategia del Plan Lazo y las “Repúblicas Independientes” ..................... 28
1.7. Recuperar la soberanía en las regiones ..................................................... 29
1.8. Trayectorias del accionar militar desde la acción cívica ............................ 30
1.9. Consideraciones iniciales para entender la Operación Soberanía .............. 33
1.10. Componente cívico-militar de la Operación Soberanía ............................ 38

CAPÍTULO II. ORIGEN Y AUMENTO VEGETATIVO DE GRUPOS


ILEGALES, 1967 - 1982 ......................................................................................... 43
2.1. La situación de orden público y la acción estatal-militar .......................... 43
2.2. Implicaciones institucionales del Estatuto de Seguridad ........................... 45
2.3. Aumento de los grupos ilegales ................................................................ 49
2.4. El surgimiento del Movimiento 19 de abril (M-19).................................... 50
2.5. El insipiente aumento en el comercio ilegal .............................................. 56
CAPÍTULO III. AFIANZAMIENTO Y CONSOLIDACIÓN
DE GRUPOS ILEGALES, 1982-1998 ....................................................................... 60
3.1. Voluntad de guerra, voluntad de paz ........................................................ 60
3.2. El fenómeno emergente del narcotráfico ................................................... 69

CAPÍTULO IV. CONSOLIDACIÓN DE LA PRESENCIA INSTITUCIONAL


Y DECLIVE DE GRUPOS ILEGALES, 1999 - 2012 .................................................... 73
4.1. Algunos antecedentes regionales del recrudecimiento del conflicto .......... 73
4.2. El gobierno del presidente Andrés Pastrana .............................................. 74
4.3. Exacerbación del conflicto armado regional en medio
de las negociaciones ................................................................................. 78
4.4. Desarrollo del conflicto armado en Cundinamarca, 1998-2002................. 80
4.5. Algunas consideraciones de la Masacre de Gutiérrez ................................ 80
4.6. Zona de distensión y su influencia en el Huila ......................................... 90
4.7. Algunas acciones llevadas a cabo por las Farc en el Huila durante
la zona de despeje .................................................................................... 91
4.8. Atentado al alojamiento del Batallón Magdalena en Pitalito..................... 92
4.9. Toma y retoma del municipio de Oporapa................................................. 94
4.10. Operación Libertad I (2003) .................................................................... 95
4.11. Operación Fuerte................................................................................... 107

CONCLUSIONES ................................................................................................... 126


Responsabilidad en el mantenimiento del Orden Público y la función
subordinada de las Fuerzas Armadas ............................................................ 126
Evolución de las capacidades institucionales ................................................. 127
Redireccionamiento del conflicto armado y reorganización institucional ....... 128

REFERENCIAS Y FUENTES DOCUMENTALES ....................................................... 129


Fuentes Militares ........................................................................................... 130
Fuentes Electrónicas ...................................................................................... 131
RECONOCIMIENTO A

COORDINADORES DE INVESTIGACIÓN

Juan Carlos Ramirez Trujillo


Andres Benjamin Tobo Santiago
Fredy Gonzalez Prieto

INVESTIGADORES E INVESTIGADORAS

Henry Elías Piraquive - Coordinador Militar


Daniel Arango - Historiador
Jorge Enrique Rojas Delgado - Sociólogo
Natalia Sequera Gómez - Socióloga
Jilly Guevara Ospina - Periodista
Yulli carolina Pantoja - Analista
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA


EJÉRCITO NACIONAL V DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES

AGRADECIMIENTOS

Los autores de este texto hacemos expreso agradecimiento al Comando General de las
Fuerzas Militares de Colombia, y especialmente al Ejército Nacional, por la disposición
de su personal y por la ayuda que nos prestaron al momento de ubicar la información
que requerimos para la realización de este trabajo. Igualmente manifestamos nuestra
gratitud a las personas que, a través de entrevistas, nos compartieron las experiencias
que vivieron en el marco del conflicto, pues de su memoria nos nutrimos para tratar
de reconstruir los episodios que aquí se narran. Asimismo, agradecemos a Juan Felipe
Córdoba y a su grupo de trabajo de la Editorial de la Universidad del Rosario por acoger
y materializar este trabajo.

8
INTRODUCCIÓN

La propuesta de elaborar un texto que describa el desarrollo del conflicto armado y el


accionar de las Fuerzas Militares en la jurisdicción de la V división, se orienta a dilu-
cidar las condiciones históricas que posibilitaron, limitaron o intensificaron el accionar
delictivo de los diferentes grupos al margen de la ley con presencia en la región, así
como los cambios más significativos llevados a cabo por las Fuerzas Militares para
hacer frente al reto permanente de ajustar su estrategia contrainsurgente en res-
puesta a su mandato constitucional de preservar el orden público. De este modo, se
busca contribuir al entendimiento de su evolución histórica desde una perspectiva
institucionalista, que construya una narrativa con fuentes militares autorizadas que
pongan en evidencia los cambios, las iniciativas e innovaciones que ha llevado a
cabo la institución castrense durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX
para hacerle frente a las dinámicas y vicisitudes del orden público en la región.
El hilo conductor de la narrativa es, de un lado, un análisis retrospectivo de la
dinámica histórica del conflicto armado en la región, correspondiente a los depar-
tamentos de Huila, Tolima, Cundinamarca, Quindío, Caldas y Risaralda y, del otro,
la subordinación militar como respuesta institucional del ámbito tanto político como
jurídico de los factores y hechos que han desestabilizado en términos de la Constitu-
ción “la convivencia pacífica y la vigencia del orden justo” en la región asignada a la V
División. Para abordar este objetivo, se realizó inicialmente una búsqueda exhaustiva
de documentos que brindaran una descripción y análisis desde la perspectiva mili-
tar de aquellos hechos de gran impacto o resonancia (hitos) que lograron detonar o
modelaron el desarrollo del conflicto armado en la región.
Además, dentro de la narrativa se consideró establecer unos periodos históri-
cos con características comunes, así como la identificación de elementos políticos,
poblacionales, de seguridad, operativos e históricos que permitieran identificar cada
uno de las posibles fases en que discurre la argumentación. De modo que el análi-
sis inicia en el año 1949, teniendo como antesala el asesinato del candidato liberal
Jorge Eliecer Gaitán y el recrudecimiento de la Violencia de mediados siglo:; luego
se analiza el gobierno de Rojas Pinilla con sus procesos de amnistía en varias zonas
del Tolima, Huila y Cundinamarca, y finalmente se habla de los diálogos de paz del
gobierno del presidente Santos, que comenzaron en 2012, y la consolidación de la

9
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

estrategia de seguridad democrática implementada varios años atrás en el periodo


del presidente Uribe Vélez.
Este plan de trabajo y la identificación de las fases históricas fue puesto a discusión
y ajustado permanentemente por todo el equipo de investigación y se compone de un
diseño de investigación que tuvo como objetivo fundamental la recolección exhaustiva
y sistemática de fuentes primarias elaboradas por las Fuerzas Militares y que reposan
en las diferentes unidades militares (batallones, brigadas, etc.) de la jurisdicción de la
V División, tales como planes de campaña y planes de operaciones, lecciones apren-
didas y apreciaciones de inteligencia, entre otros muchos documentos de carácter emi-
nentemente militar, complementados y contrastados además con fuentes secundarias
de carácter tanto civil como militar, que nos permitieran recrear y sopesar las distintas
miradas en torno a la situación contextual que buscaba analizarse.
Así, se llevaron a cabo varias entrevistas semiestructuradas a diferentes autori-
dades locales como alcaldes, concejales y diputados, representantes de los diferentes
gremios económicos y sectores productivos, autoridades eclesiásticas y líderes socia-
les; del mismo modo, se entrevistó a miembros de la fuerza pública, entre los que
figuran soldados, suboficiales y oficiales, quienes nos brindaron una aproximación
más real, verídica y muchas veces emotiva de los hechos en los que se vieron involu-
crados. De este modo, se logró la reconstrucción histórica de los hechos más relevan-
tes del conflicto armado en la región, teniendo como fuente los datos cualitativos y
cuantitativos recabados en la etapa de recolección, que fueron puestos a dialogar con
otras fuentes secundarias para la estructuración final del texto.

10
CAPÍTULO I. AGUDIZACIÓN DE LA VIOLENCIA Y EL ORDEN
INSTITUCIONAL, 1949 -1964

Desde 1948, tras el asesinato del político liberal Jorge Eliecer Gaitán (9 de abril de
1948), se generó un punto de inflexión en la historia reciente de Colombia. La exa-
cerbación de los conflictos locales y el desencadenamiento de fuertes tensiones y
contradicciones políticas y partidistas desembocaron en una virulenta cadena de
violencias (tabla 1).

Tabla 1. Distribución por departamento de las muertes ocasionadas por la


Violencia
Departamento 1946-1957

Cundinamarca 4.033
Huila 4.111
Tolima 30.912
Antiguo Caldas 44.255
Total 83.311
Fuente: Paul Oquist, Violencia, conflicto y política en Colombia. Bogotá, Banco Popular, 1978. Págs. 16,19.

Ante la magnitud que de esos acontecimientos, las Fuerzas Militares fueron


destinadas a contener las acciones violentas que se suscitaron en diversos lugares
del país y asumieron un papel cada vez más protagónico en el control del orden
público. Garantizar la supervivencia del establecimiento fue el propósito del cual
fueron encargados los militares y por esa razón muchos de ellos fueron nombrados
como alcaldes militares en muchos municipios.1 Justamente, las Fuerzas Armadas
vuelven a jugar un papel protagónico en esta nueva coyuntura, con la designación
de militares en los ministerios de Gobierno, Guerra y Justicia, así como su parti-
cipación en el Consejo de Ministros, viéndose cada vez más “comprometidas en
el manejo del orden público […] se comprometieron desde el propio corazón del
Estado con una de las partes del conflicto, el partido de gobierno”.2

1 Eduardo Pizarro,“La profesionalización militar en Colombia, 1907-1944”, Análisis Político, N°1 (1987).
2 Ibíd.

11
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Precisamente, con el cierre del Congreso en 1949, las Fuerzas Armadas emergen
en el ámbito político, desarrollando, entre otras funciones, tareas de carácter admi-
nistrativo. Esto evidencia el papel preponderante del orden castrense en la crisis ins-
titucional en la que estaba sumergido el país y el desdibujamiento de su neutralidad
frente al ejercicio del poder político en las regiones, de modo que se constituyó en un
actor político con capacidad de incidir en la configuración de las decisiones estatales
referidas específicamente al componente de orden público interno. Sin embargo, se
mantiene el control objetivo y subjetivo (Huntington),3 que asegura el predominio
civil del régimen democrático. En consecuencia, las Fuerzas son asumidas como no
deliberantes, en una relación subordinada al poder civil, tal como lo evidencia la Ley
102 de 1944, la cual dicta disposiciones sobre la organización y mando, y en la que
se circunscribe el ámbito funcional de las Fuerzas Militares.

Artículo 1°. Las Fuerzas Militares son las organizaciones armadas, instruidas y disci-
plinadas conforme a la técnica militar, y constitucionalmente destinadas a la defensa
de la soberanía nacional y al mantenimiento del orden legal.
Artículo 2°. El Presidente de la República es, de acuerdo con el precepto constitucional,
el jefe Supremo de las Fuerzas Militares, función que ejerce personalmente y también
conducto del ministro de Guerra y de los jefes militares con autoridad legal delegada”.4

Después de asumir temporalmente las funciones ministeriales, desde 1949 hasta


1953, el Ejército retomó paulatinamente sus funciones en el manejo de las tensiones
de orden público en distintas regiones del país donde la oposición armada comenzaba
a fraguar una estrategia de exacerbación de los actos de violencia. Es aquí donde
comienza el ajuste de la institución castrense, de fuerza de defensa nacional for-
mada en guerra regular y convencional para mutar, de manera incipiente, a prácticas
de guerra irregular contrainsurgente. Entonces, se comienza a reconocer la necesi-
dad de emplear tácticas no convencionales, que recurren de manera eficiente a la
movilidad y la sorpresa como ejes fundamentales en las operaciones de contrague-
rrillas. Sin embargo, la adaptación al nuevo escenario de confrontación

3 Samuel Huntington (1957) distingue dos tipos de control: objetivo y subjetivo. En el primero, los po-
deres civiles procuran profesionalizar a los cuadros militares con el fin de abrirles un nicho de acción
independiente de la política, mientras que el segundo pretende domeñar a los militares estableciendo
restricciones legales e institucionales a su autonomía, inculcando en ellos una conciencia política
civilista o controlándolos desde adentro, a través de élites trasplantadas.
4 Colombia, Congreso de la República de Colombia, Ley 102 de 1944, en Diario Oficial, No. 25.759
(Bogotá, 31 de diciembre, 1994).

12
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Estuvo atravesado por múltiples dificultades asociadas a la configuración histórica


institucional del ejército. Sólo a finales de la década de los cincuenta los militares
lograrían acoplarse mental y prácticamente a la nueva situación. Es esa, en parte, la
explicación a sus reiterados fracasos militares en los Llanos Orientales. Un aspecto
problemático pero muy expresivo de las dificultades padecidas por las Fuerzas Milita-
res para adaptarse a las condiciones y tácticas de la guerra irregular estuvo dado por
sus formas de relación con la población civil […] el Ejército demoró por lo menos una
década para asimilar lo más definitivo de la lucha contrainsurgencia: la importancia
de la población civil que rodea el enemigo.5

1.1. Colombia: panorama convulsionado a comienzo de los cincuenta

Paradójicamente, en términos macroeconómicos el país evidenció una “edad dorada” 6


de crecimiento continuo y constante. “El Producto Interno Bruto (PIB) se incrementó
a una tasa anual del 6% entre 1945 y 1953, y a una tasa ligeramente inferior al 5%
anual durante el periodo entre 1945 y 1959”.7 Además, el país vivió a una bonanza
cafetera8 y un fuerte impulso de la sustitución de importaciones, que hizo que entre
1950 y 1960 la industria creciera en un 89,5%, “expandiéndose a una tasa anual del
10% entre 1945 y 1950, y de 7,4% entre 1950 y 1958”.9
También durante esta época acontecieron los cambios demográficos más noto-
rios en la historia del país. Según estimaciones realizadas, de “una población de
8’701.800 en 1938 aumentó a 17’584.500 en 1964 y el promedio de expectativa

5 Ortiz, Carlos M., “Estado y subversión en Colombia. La violencia en el Quindío. Años 50”. En: Ate-
hortua C., Adolfo y Humberto Vélez R. Estado y fuerzas armadas en Colombia, 188-189. (Bogotá: TM
Editores, Universidad Javeriana seccional Cali, 1994).
6 La expresión es utilizada en este contexto por Mayor, Alberto, “Historia de la industria colombiana,
1930-1968”. En Álvaro Tirado Mejía, editor, Nueva historia de Colombia, Vol. 5 (Bogotá: Editorial
Planeta, 1989), 344.
7 James Henderson D., La modernización en Colombia. Los años de Laureano Gómez, 1889-1965,
479-491. (Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, Universidad Nacional de Colombia, sede
Medellín).
8 Según el estudio de Henderson, entre 1932 y 1955, el número de fincas cafeteras, delas cuales el 80%
era administrada por sus propietarios, aumentó de 149.300 a 234.700, y el área cubiertas por estas
fincas se duplicó.
9 Salomón Kalmanovitz, Economía y nación. Una breve historia de Colombia. (Bogotá: Siglo XXI, 1988),
405-406.

13
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

de vida, que era de 40,2 años en 1940, saltó a 48,9 en 1950 y a 58,2 en 1960”.10
Sin embargo, el desarrollo económico no se traslada al bienestar de la población y se
mantienen los indicadores en términos de distribución de la riqueza, tenencia de tierras
y la precariedad de las condiciones de vida de los nuevos pobladores urbanos, arro-
jados abruptamente del sector rural.
Con este panorama, concluyó el ajetreado periodo del presidente Ospina Pérez, y
asumió el nuevo mandatario conservador Laureano Gómez, para el periodo 1950-
1954, quien bajo el argumento de conservar el orden y ampliar la estabilidad del
país, suspendió provisionalmente las Cortes y limitó las libertades civiles, promo-
viendo además una Asamblea Constituyente que buscaría implementar un régimen
corporativo. Sin embargo, por razones de salud se aleja del cargo en 1951 y es desig-
nado Roberto Urdaneta Arbeláez.
Pero la agudización de la violencia partidista y el surgimiento de focos guerri-
lleros en zonas como Chaparral, Sumapaz o Villarrica a principios de los cincuenta
suscitaron grandes discusiones de control político y la clase dirigente empezó a ver
con preocupación la nueva amenaza a la institucionalidad y la seguridad nacional,
debiendo recurrir al ejército para enfrentar el incipiente escenario centrado en la
guerra irregular, emergiendo el nombre de Gustavo Rojas Pinilla como comandante
general de las Fuerzas Armadas, para hacerle frente al reto de preservar el orden
consagrado institucionalmente.

1.2. Enseñanzas de las Fuerzas Armadas en Corea

Otro de los procesos11 que consolidó la transformación de las Fuerzas Militares a


mediados de siglo fue su participación en la Guerra de Corea entre los años de 1951
y 1954, bajo el argumento de “defender la civilización cristiana”, lo cual permitió, en
términos del general Valencia Tovar desarrollar “nuevas técnicas de operación sin las
cuales se hubiera agravado la inferioridad evidenciada por la fuerza pública frente

10 Henderson D., La modernización en Colombia. Los años de Laureano Gómez, 1889-1965, 476.
11 “Tres hechos van a influir decididamente en el proceso de consolidación de la institución militar
como actor político: la violencia política crónica, que va a sobredimensionar el carácter estratégico
del orden público interno, la participación del Batallón Colombia en Corea y los gobiernos cívico-mi-
litares de 1953 a 1958”. Pizarro, Eduardo. “La profesionalización militar en Colombia. II: el periodo
de la Violencia”, pp. 7-29.

14
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

a la guerrilla en las primeras fases de la confrontación. La lección de Corea, dura y


violenta como fue, nos enseñó a combatir, cambiando en un breve tiempo todo un
esquema de comportamiento militar para hacerlo más profesional y eficiente”.12
Esta decisión estratégica del gobierno del presidente Laureano Gómez trajo con-
sigo la ayuda en asistencia militar por parte del Gobierno estadounidense y la opo-
sición abierta de las tendencias comunistas que intentaban socavar la legitimidad
política; además, le permitió a la institución castrense cambiar el énfasis de su orien-
tación y consolidar la estrategia de actualización en la enseñanza militar de guerra
irregular, buscando superar las claras limitaciones logísticas y de intendencia. Así lo
evidencia el general Alberto Ruiz Novoa, comandante del segundo contingente del
Batallón Colombia en Corea (1952-1953) al aseverar que

La influencia de esa guerra fue evidente en términos técnicos. Participamos en una


guerra real, dentro de una organización moderna, operando con unidades completas,
bien organizadas. Fue fácil para los que llegamos a los escalones importantes influir
para que esa doctrina de funcionamiento militar moderno calara mejor. Sin embargo,
en armamento seguimos con las mismas limitaciones, al igual que en equipo.13

Justamente, permitió a la institución castrense plantear su reorganización y


comenzar a consolidar los nuevos derroteros en su accionar. Es así como a “fina-
les de 1955, los veteranos de Corea participaron en la fundación de la Escuela de
Lanceros, la primera de América Latina encargada de administrar cursos de táctica
contraguerrillera”.14

1.3. El periodo presidencial del general Rojas Pinilla

Después de estar dos años alejado del cargo debido a quebrantos de salud, Laureano
Gómez ocupó su dignidad de mandatario el 13 de junio de 1953, pero los gremios,
la iglesia y los grupos políticos formaron una coalición para derrocarlo, y ese mismo
día llegó al poder el general Rojas Pinilla, apoyado por amplias mayorías populares.

12 Citado en Atehortua C. y Vélez R., Estado y fuerzas armadas en Colombia, 195.


13 Apartes de la entrevista realizada en febrero de 1992. En: en Leal B., Francisco. La inseguridad de la
seguridad. Colombia 1958-2005. Bogotá: Editorial Planeta, 2006. Pág. 56.
14 Alejo Vargas V., Las fuerzas militares en el conflicto colombiano. Antecedentes y perspectivas (Medellín:
La Carreta Editores, UNIJUS, Universidad Nacional de Colombia, 2012), 71.

15
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

El sectarismo desbordado, la situación endémica de violencia, la precariedad


estatal y la debilidad institucional, entre otros factores de carácter histórico, pueden
dar luces a la salida política que pretendía superar la crisis en la que se encontraba
inmerso el país y justificar la llegada de un militar al poder, o la instauración de un
régimen cívico-militar que suscitó, en términos del jurista Darío Echandía, un “golpe
de opinión”. Se instaura cerca de la media noche el nuevo gobierno con una breve
alocución de Rojas Pinilla, en donde pronunció que no debe haber

Más sangre, no más depravaciones a nombre de ningún partido político, no más ren-
cillas entre hijos de la misma Colombia inmortal, paz, derecho, libertad, justicia para
todos sin diferenciaciones, y de manera preferente para las clases menos favorecidas
de la fortuna, para los obreros y menesterosos. La patria no puede vivir tranquila
mientras tenga hijos con hambre o desnudos.15

El general Rojas ofrecía una alternativa a la situación fratricida que había tomado
la política tradicional, buscando generar consenso en las distintas fuerzas políticas y
sociales, además de impulsar un ambiente de pacificación y reconciliación nacional,
a través de un conjunto de medidas entre las que figuraban la amnistía general para
los involucrados en la Violencia16 y la creación de algunas instituciones, tales como,
la Oficina de Rehabilitación y Socorro mediante la cual se pretendió fomentar e imple-
mentar acciones de restitución de tierras y asistencia a las personas afectadas por
la violencia. En ese contexto, algunas de las medidas implementadas tuvieron gran
impacto, estimándose, por ejemplo, que “sólo novecientos colombianos murieron por
causas relacionadas con la Violencia en 1954, y sólo 1.000 en 1955, comparado con
los 8.650 en 1953”.17 Empero, el Gobierno militar presenció la continua caída de su
popularidad como consecuencia, entre otras, de las fricciones generadas con los par-
tidos políticos tradicionales, la creciente censura sobre la prensa y el cierre de los
principales diarios como El Tiempo, El Espectador y el Siglo, en agosto de 1955.

15 Gustavo Rojas P., Seis meses de gobierno (Bogotá: Imprenta Nacional, 1954), 17.
16 Entre julio y septiembre de 1953, más de 10.000 guerrilleros aceptaron los términos del Gobierno,
y para el fin de año, quienes trabajaban en la rehabilitación habían ayudado a casi 5.000 personas
desplazadas por la violencia a regresar a sus hogares, y a más de 30.000 que habían huido a Bogotá
y a otros pueblos y ciudades. Alape, Arturo (Editor), La paz la violencia: testigos de excepción (Bogotá,
Editorial Planeta, 1987), 130.
17 Paul H. Oquits, Violencia, conflicto y política en Colombia (Bogotá: Banco Popular, 1978), 63.

16
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

De otra parte, las dificultades presupuestales y la débil planificación estatal no


permitieron darle continuidad a las propuestas generadas para transformar la rea-
lidad regional, trayendo consigo una pacificación temporal y de corta duración que
facilitó el resurgimiento de la violencia desde una la insurgencia política alimentada
por la ideología comunista y la bandolerización de las antiguas guerrillas en zonas
como el oriente y el sur del Tolima y el Sumapaz, con “características favorables
(anteriores experiencias, memoria de otras luchas, actividad social organizada, tra-
bajo político, etc.), cierto dominio territorial y algún contacto e intercambio con la
población civil”,18 para emerger como un contrapoder de resistencia que confronta al
Estado desde un discurso de denuncia y un ejercicio de propaganda armada frente
al abandono histórico, la profunda crisis social y la apuesta por gestar un modelo de
sociedad cimentado en la llamada “justicia popular” o “justicia revolucionaria”.
Ejemplo de esta nueva iniciativa insurgente es que a mediados de 1957 algunos
grupos guerrilleros del sur del Tolima se reactivaron para demandarle al Estado la
resolución de algunas demandas (créditos, apertura de vías, exención de impues-
tos, etc.) y exigirle ciertos cambios de carácter administrativo (relevo de la Policía,
nombramiento de autoridades). Así surgió el “Movimiento Liberal Revolucionario
del sur del Tolima”, conformado por siete comandos guerrilleros en varios munici-
pios y corregimientos de la región”;19 este grupo insurgente no solo dicataba reglas
a sus integrantes (grados, funciones, etc.), sino también normas a la población en
sus áreas de injerencia (tratamiento de delitos, prohibiciones, etc.), pasando a ser el
orden legitimado a través de la violencia armada. La composición de los comandos
guerrilleros estaba dada así (tabla 2):

Tabla 2. Composición de comandos guerrilleros

Grupo Autodenominación y Comandante(s)

General Leopoldo García alias “Peligro” y mayor Silvestre Bermúdez


Herrera
alias “Media Vida”.

Generales Hermógenes Vargas alias “Vencedor” y Gerardo Loaiza, y el


Rioblanco
coronel Zoilo Oviedo alias “Brillante”.

18 Mario Aguilera, Contrapoder y justicia guerrillera. Fragmentación política y orden insurgente en


Colombia (1952-2003). (Bogotá: IEPRI- Penguin Random House Grupo Editorial, 2014), 84.
19 Ibíd., 142.

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Grupo Autodenominación y Comandante(s)

Bilbao Tiberio Castro y Jesús González.

Planadas Jesús María Oviedo alias “Mariachi”.

Campo Hermoso Subteniente alias “Pirata”.

San José de las Hermosas General Efraín Valencia alias “Arboleda”.

Marina Capitán Javier Vaquiro alias “Pasodoble”.


Fuente: elaboración propia con base en datos tomados de Aguilera P., Mario. Contrapoder y justicia guerrillera.
Fragmentación política y orden insurgente en Colombia (1952-2003), 143.

Sin embargo, el accionar del Movimiento duró alrededor de un año y en agosto


de 1958 llegaron a un acuerdo de paz con el Gobierno, no sin antes comprometerse
a devolver varias propiedades en su dominio y a ceder la función de legislar a las
autoridades locales.
Este es uno de los varios acuerdos de amnistía que fueron llevados a cabo durante
toda la década de los cincuenta, buscando en la mayoría de los casos de manera
infructuosa la pacificación de la región en conflicto y la postergación de la apuesta
desarrollista emprendida por cada gobierno de turno.

Imagen 1. Transición al novedoso orden institucional del Frente Nacional

Fuente: https://www.google.com.co/search?q=caida+de+rojas+pinilla&espv=2&biw=1366&bih=
662&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjbzIm59sPPAhWCFx4KHdZuAOkQ_
AUIBigB#imgrc=jJ1T55UgZUIuGM%3A

18
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Todos los antecedentes expuestos, además del recrudecimiento de la violencia20


y el anuncio del régimen de buscar extender su mandato para el periodo 1958-1962
debilitaron el consenso y la estabilidad con que contaba el Gobierno militar y ali-
mentó un movimiento que llevó a liberales y conservadores a poner fin a la presiden-
cia de Rojas Pinilla, convocando a un “frente cívico” bipartidista que restableciera la
paz y el Gobierno constitucional en el país.

Tabla 3. Muertes ocasionadas por la Violencia, 1947-1957

Muertes por 100.000


Año Población (a) Estimada muertes (b)
habitantes

1947 10.462.000 13.968 133,5

1948 10.723.600 43.557 406,2

1949 10.991.700 18.519 168,5

1950 11.266.500 50.253 446,0

1951 11.548.200 10.319 89,4

1952 11.912.800 13.250 111,2

1953 12.286.900 8.650 70,4

1954 12.704.700 900 7,1

1955 13.136.700 1.013 7,7

1956 13.583.400 11.136 82,0

1957 14.045.200 2.877 20,5

Total de muertes relacionadas con la Violencia 174.442

Promedio de muertes por cada 100.0000, 1947-1957 140,227


Fuente: Henderson D., James. La modernización en Colombia. Los años de Laureano Gómez, 1889-1965
(Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, Universidad Nacional, sede Medellín), 618.

El 10 de mayo de 1957 se decidió la suerte del general Rojas Pinilla, con la ins-
tauración de un gabinete paritario, la convocatoria a elecciones y el compromiso
conjunto de los partidos tradicionales de retorno a la normalidad, además de la

20 Según Henderson, las muertes ocasionadas por la Violencia habían aumentado de 1.013 en 1955
a 11.136 en 1956. Henderson D., La modernización en Colombia. Los años de Laureano Gómez,
1889-1965, 550.

19
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

designación de una Junta Militar. Esta última asumió por un año la función política
de ser un régimen de transición, que tenía como propósito garantizar el orden cons-
titucional, la seguridad y la neutralidad política de sus actuaciones. “Gobernamos en
un país de tradiciones republicanas y régimen representativo que aspira a ser aca-
tado como una auténtica democracia donde todos los ciudadanos son iguales ante la
ley, todos deben tener garantizada la tranquila posesión de sus bienes y todos deben
disfrutar de iguales posibilidades para su defensa económica”.21
Después de la Junta Militar, se abrió paso a través de un plebiscito convocado en
1957, una etapa de transformación para impulsar el proceso de redemocratización del
régimen político del país, en donde se estableciera un pacto de coalición entre los parti-
dos tradicionales para buscar menguar la violencia exacerbada que se estaba viviendo
y los peligros que se cernían sobre el orden público. Se buscaba que la implementación
de dicho acuerdo permitiera superar el panorama de muerte y desolación calculado en
“alrededor de 145.000 los muertos entre 1948 y 1953,22 concibiéndose además como
la salida más viable al régimen de exterminio impuesto por ambos bandos.
De este modo se sentaron entonces las bases para una coalición bipartidista
denominada Frente Nacional, el cual fue concebido como una estrategia política de
las élites bipartidistas con el ánimo de retomar el gobierno del Estado que durante
los últimos cinco años había estado en manos del general Gustavo Rojas Pinilla. Así
las cosas, y a través de los pactos de Sitges y Benidorm se inició una etapa crucial
en la reciente historia política del país, que logró superar, al menos temporalmente,
el difícil escollo de confrontación bipartidista.
Se instauró entonces un proyecto reformista que inició con el presidente Alberto
Lleras Camargo, quien en su discurso dado en Bogotá el 9 de mayo de 1958 ratifica
la tradición constitucionalista de las Fuerzas Militares y su sometimiento al poder
civil y al Estado. Así lo reafirma cuando dice:

21 Apartes de la alocución del general Andrés París como presidente de la Junta Militar el 20 de julio de
1957 y publicado por Cromos en su edición del 29 de julio de 1957. Pág.11. en: Rueda S., Rigoberto.
De la guardia de las fronteras a la contrainsurgencia. Elementos de la evolución política e institucional
del Ejército colombiano 1958-1965, (Bogotá: Ministerio de Educación Nacional – Instituto Colombia-
no para el Fomento Superior (ICFES), 2000), 103-104.
22 Oquist, P. (1978). Violencia, conflicto y política en Colombia (Bogotá, Instituto de Estudios colombianos),
16-17.

20
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

La política es el arte de la controversia por excelencia. La milicia, la de la disciplina.


Cuando las Fuerzas Armadas entran a la política lo primero que se quiebra es la unidad,
porque se abre la controversia en sus filas. El mantenerlas apartadas de la deliberación
pública no es un capricho de la Constitución, sino una necesidad de su función […]
Además, esa condición es indispensable porque si las Fuerzas Armadas tienen que re-
presentar a la Nación ante presuntos enemigos exteriores, necesitan de todo un pueblo,
del afecto nacional, del respeto colectivo, y no lo podrían conservar sino permaneciendo
ajenas a las pugnas civiles”.23

Este pronunciamiento es asumido como un claro lineamiento político en materia


de funciones y autonomía mutua, permitiendo entregar las obligaciones administra-
tivas nuevamente a las autoridades civiles y dotando a la institución castrense de
responsabilidades y subordinación para cumplir con su misión institucional.
En ese contexto, las Fuerzas Armadas entraron en un proceso de reestructuración
que, a través del Decreto 256 de 1960,24 condujo a una reforma de la legislación mili-
tar, a la asignación de nuevas tareas para las fuerzas militares, a una actualización
de los reglamentos y manuales de educación de los oficiales y suboficiales y a una
adecuación del proceder que los uniformados debían adoptar en concordancia con los
actores y factores generadores de violencia interna.

1.4. La Comisión Investigadora de las Causas Actuales de la


Violencia de 1958

Con la llegada de Lleras Camargo al poder, el Frente Nacional buscó generar un


ambiente de legitimidad de la recientemente implementada transición democrática,
que promoviera un conjunto de medidas encaminadas a estudiar las causas de la vio-
lencia, impulsar el desarrollo y construir un ambiente de paz en algunas regiones de
departamentos como Caldas, Cauca, Quindío, Risaralda, Huila y Tolima, para hacerle
frente al avance del foco insurreccional de las guerrillas comunistas. Como resultado

23 Alejo Vargas V., Las fuerzas militares en el conflicto colombiano. Antecedentes y perspectivas, 103.
24 “Con él se reorganizó el consejo Superior de la Defensa Nacional, asignando la presidencia al ministro
de Guerra, y dando participación a los ministros de Gobierno, Hacienda y Relaciones Exteriores y al
comandante general de las fuerzas Militares […] asignándole funciones de asesoría al gobierno y de
colaboración en el estudio y preparación de las medidas requeridas para la defensa nacional”. En:
Leal B., Francisco. La inseguridad de la seguridad. Colombia 1958-2005 (Bogotá: Editorial Planeta,
2006), 62.

21
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

de dicha iniciativa, se estructura la Comisión Nacional Investigadora de las Causas y


Situaciones Presentes de la Violencia, la cual fue creada en mayo de 1958 mediante
un decreto de emergencia (decreto 0165 del 21 de mayo) y funcionó durante nueve
meses, hasta enero de 1959, contribuyendo a diagnosticar y desentrañar los elementos
del conflicto y a sugerir las posibles acciones que podían fomentarse para solucionar
los problemas de violencia que vivía el país.
Integrada por Otto Morales Benítez, Absalón Fernández de Soto, Augusto Ramí-
rez Moreno, los generales Ernesto Caicedo López y Hernando Mora Angueira y los
sacerdotes Fabio Martínez y German Guzmán, la Comisión se realizó un extenso
periplo por distintas zonas afectadas por la violencia a fin de identificar las causas
de la misma y de proponer las medidas que debían implementarse para paliar ese
nocivo fenómeno. Fomentar actividades de comercio, pequeñas industrias y explota-
ción minera, asistencia social con subsidios a la agricultura y la ganadería, así como
impulsar acuerdos pacifistas que posibilitaran ceses parciales al fuego, convenios y
declaraciones de paz en medio de la confrontación bipartidista, fueron, en su con-
junto, los objetivos que la Comisión se trazó con el fin de superar el endémico estado
de violencia que se vivía en vastas regiones de los departamentos del Tolima, Caldas,
Huila, Valle y Cundinamarca.

El decreto 328 de noviembre de 1958, concedió amnistía a quienes se encontraban


procesados o detenidos por delitos políticos perpetrados en las zonas de violencia con
el compromiso de regresar a su normal vida civil y observar una buena conducta. El
mismo decreto estableció la creación de tribunales de gracias en cada una de las cabe-
ceras de departamentos de Caldas, Cauca, Huila, Tolima y Valle del Cauca […].
Sin embargo, la inicial política flexible frente a las bandas organizadas sufrió un giro
desde 1959, cuando se limitó a junio del mismo año el plazo máximo para solicitar
suspensión de acciones, procesos y condenas. Beneficios como la libertad condicional,
la condena condicional, el perdón judicial o la disminución de penas, se suprimieron a
favor de la adopción de procedimientos judiciales abreviados. Entre tanto, se otorgaron
a la Policía y los militares competencias “para capturar a las personas de quienes se tenga
noticia que han cometido delitos”, y se implementó desde las gobernaciones el ofrecimiento
de recompensas en dinero a quienes facilitaran la captura de un delincuente.25

25 Rigoberto Rueda S., De la guardia de las fronteras a la contrainsurgencia, 126-127.

22
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Imagen 2. Firma de un “micropacto” entre los comisionados y los alzados en


armas en el Tolima

Fuente: El Tiempo, 3 de septiembre de 1958.

Tabla 4. Presupuesto por regiones destinado para labores de rehabilitación


(1958-1959)

1958 (millones de pesos 1959 (millones de pesos


Departamento
colombianos) colombianos)

Tolima 5 20

Valle 4 16

Caldas 4 16

Cauca 3 10

Huila 2,5 10

Total 18,5 72

Fuente: Acta No. 4 de la Oficina Nacional de Rehabilitación, 18 de septiembre de 1958 (Citado en Sánchez,
1988), El Tiempo, 23 de octubre de 1958.

Estas son algunas de las inversiones realizadas y su destinación llevadas a cabo


por la Oficina de Rehabilitación (tabla 5).

23
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Tabla 5. Presupuesto de inversión (1958)

Valor rubro (millones de


Rubro
pesos colombianos)

Obras Públicas (Carreteras y pistas de aterrizaje) 10.500.000

Educación (Alfabetización, escuelas vocacionales agrícolas y escuelas) 2.000.000

Salud (Puestos de salud, unidades móviles e instituciones asistenciales) 4.000.000

Justicia (Cárceles y casas de rehabilitación infantil) 3.500.000

Caja Agraria (Créditos en zonas afectadas) 5.000.000

Total 25.000.000

Fuente: Acta No. 2 de la Oficina Nacional de Rehabilitación, 11 de septiembre de 1958.

Pero a pesar de la situación descrita por el autor citado, durante su implementa-


ción se estima que la Comisión apoyó la firma de aproximadamente 50 pactos, los
cuales “fueron firmados por uno o varios guerrilleros o directorios políticos, compro-
metiendo la palabra de los firmantes y el deber del Gobierno de mantener los acuerdos.
Algunos pactos iban desde un compromiso serio hacia el trabajo, hasta el respeto por
la vida, honra y bienes de las personas. Implicaban también cooperar en el castigo a
delincuentes, aceptar incondicionalmente la política de paz del Gobierno y destinar
de parte del Gobierno”.26 Algunos de los acuerdos firmados durante la existencia de la
Comisión fueron (tabla 6):

Tabla 6. Micropactos firmados a raíz de la intervención de la Comisión


Investigadora

Lugar del pacto y fecha de firma (1958)

Adhesión de los guerrilleros de Río Blanco


Declaración de Valencia (7 de noviembre) (Tolima)
(29 de agosto) (Tolima)

Declaración de los excombatientes del sur del


Declaración de Ataco (2 de septiembre) (Tolima)
Tolima (28 de agosto) (Tolima)
Continua

26 Jaramillo M., La Comisión Investigadora de 1958 y la Violencia en Colombia, 37-62.

24
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Lugar del pacto y fecha de firma (1958)

Declaración de Pacharco y Tamirco (Natagaima) Pacto en las veredas de Copete y Totumo


(12 de septiembre) (Tolima) (Chaparral) (2 de septiembre) (Tolima)

Declaración de Jeremías Ortigoza (Dolores, Declaración de Planadas y Casaverde (3 de


Alpujarra) (13 de septiembre) (Tolima) Septiembre) (Tolima)

Declaración de Falán y Casablanca (28 de Declaraciones de Teodoro Tacumá (Natagaima)


septiembre) (Tolima) (12 de septiembre) (Tolima)

La Gran Jornada de Rovira (2 de octubre) (Tolima) Pacto de Colombia (14 de septiembre) (Huila)

Declaración de Dolores y Alpujarra (28 de


Declaración de Fresno (Tolima)
septiembre) (Tolima)

Declaración de San Andrés (30 de septiembre)


Pacto del Líbano (10 de octubre) (Tolima)
(Huila)

Declaración de San Felipe Armero (8 de octubre)


Manifiesto de Villarrica (7 de noviembre) (Tolima)
(Tolima)

Manifiesto de Cunday (6 de noviembre) (Tolima) Pactos de Chaparral y San Antonio (Tolima)

Fuente: El Tiempo, 26 de noviembre de 1958.

Resulta evidente la labor decidida y el impacto favorable que tuvo la Comisión en


el departamento del Tolima y algunas zonas del norte del Huila durante su corta exis-
tencia, permitiendo además con su análisis situacional que se elaboraran estrategias
de asistencia e inversión social en las zonas más afectadas por la violencia, lo que
permite evidenciar el fuerte componente histórico y geográfico vinculado a la grave
situación de violencia en las regiones.
Sin embargo, la mayoría de acuerdos fueron simples actos protocolarios que man-
tuvieron un frágil equilibrio, tensiones permanentes sin resolver y ningún alcance
efectivo de lo firmado, llegando irrevocablemente a sucumbir con el tiempo para retor-
nar a las disputas tradicionales y a la reactivación de los focos de violencia regionales.
De otra parte, las propuestas iniciales emprendidas por la Oficina de Rehabilitación
en materia de asistencia social quedarían

Subordinadas bajo esa lógica a los andamiajes institucionales tradicionales, pero sobre
todo a los pareceres de los gobiernos locales y a las redes clientelares que canalizarían
entonces los recursos. Mientras desde la capital se esgrimía un discurso de rehabilita-
ción y de apoyo a los “damnificados por la Violencia”, las zonas golpeadas por la guerra

25
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

y las condiciones de precariedad institucional eran abandonadas a su suerte y con ello


la oportunidad histórica de que una estrategia de largo alcance y programática lograra
darse efectivamente donde más se necesitaba.27

Además, para finales de 1960 los planes de inversión económica en las zonas
afectadas por la violencia entraron en declive y la Oficina de Rehabilitación suspen-
dió sus funciones en diciembre del mismo año, dejando un exiguo balance en materia
económica y en reducción de problemáticas sociales en las regiones intervenidas por
el Estado.

1.5. Nuevos lineamientos en el manejo de la violencia insurgente

Con la culminación de la estrategia de rehabilitación, la dirigencia política cuestionó


el alcance y la eficacia de las medidas implementadas para hacerle frente a la ola cre-
ciente de violencia en varias regiones del país y planteó algunas propuestas encami-
nadas a remediar la crisis de forma definitiva para superar la debilidad institucional,
recuperar la soberanía y brindar el apoyo decidido a las Fuerzas Armadas que habían
tenido sólo una tímida acción periférica, “sometido a una acción defensiva, en perse-
cución expost-facto, generalmente inútil y siempre peligrosa”.28
Es así como algunos de los cambios trazados se refieren al rediseño táctico que
plantea la irrupción de las organizaciones guerrilleras partir de la segunda mitad del
siglo XX, las cuales se inscriben en las tensiones bipolares de carácter político e ideoló-
gico desatadas en el escenario mundial entre los Estados Unidos y la Unión Soviética.
Así lo expresa el presidente Lleras Camargo al argumentar que “para Colombia es claro
que el problema que representa Cuba con su creciente incorporación en la órbita sovié-
tica no es un problema bilateral entre los gobiernos de Washington y la Habana”.29
Como consecuencia se impuso una visión del quehacer militar referida a la defensa y
a la consolidación de la seguridad interna, en un intento por hacerle frente al comu-
nismo internacional y a su materialización en agentes locales promotores de las
“vanguardias revolucionarias”.

27 Ibíd., 37-62.
28 Anales del Congreso No. 112, 17 de mayo de 1961, citados en Rueda S., De la guardia de las fronteras
a la contrainsurgencia, 136.
29 Anales del Congreso N° 171, 24 de julio de 1961 citados en Rueda S., De la guardia de las fronteras a
la contrainsurgencia, 120.

26
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Para el caso colombiano la acción conjunta del Programa de Asistencia, o Ayuda Mili-
tar, como se presentaba en los documentos del Ministerio de Guerra, y de las misiones
militares destacadas en el país, es fundamental desde los años 50, en el suministro
de repuestos, el entrenamiento de oficiales y suboficiales en el exterior, la dotación
de materiales y equipos, las operaciones conjuntas, etc., de manera descentralizada a
cada una de las Fuerzas y a los servicios técnicos del Ejército, lates como Material de
Guerra, Sanidad, Transportes, Ingenieros y Transmisiones.30

Precisamente, durante este periodo Colombia implementó una estrategia militar


de contención como garantía para la estabilidad nacional y como estandarte de la
cruzada contra el comunismo, que se erigía como una amenaza en términos de segu-
ridad interna; además, se generaron cambios considerables en materia táctica y
operativa y en actividades de inteligencia, adiestramiento militar y equipos básicos
de transmisión y transporte.
Junto con la redefinición de los planes en materia militar, se desarrolló en términos
de política estatal, la aplicación de la Alianza para el Progreso, concebida como una
estrategia trazada para diez años que buscaba el crecimiento económico de la mano de
reformas sociales que permitieran superar los problemas de carácter endémico como la
inflación acumulada, la débil inversión extranjera, los bajos ingresos per cápita, entre
otros problemas identificados. Clarence Boonastra, miembro del Departamento de Estado
de los Estados Unidos, en una conferencia dictada a oficiales superiores latinoameri-
canos en el Curso de Información sobre Operaciones Contraguerrilleras aseguraba que

Los problemas que se desprendían de tales deficiencias en la estructura económica


y social de cada país, no eran creados por los comunistas pero si aprovechados por
ellos, máxime cuando –como se admitía– los ciudadanos ponían en tela de juicio las
capacidades de sus gobiernos para poner remedio a las estructuras inequitativas. Los
gobiernos latinoamericanos, con ayuda de la Alianza, deberían mostrar que el bienestar
de los pueblos era posible en las naciones “libres y democráticas”.31

En Colombia, el Programa de Alianza para el Progreso buscó, entre muchas medi-


das adoptadas, mejorar las condiciones de vida tanto de la población urbana como
rural, impulsar el crecimiento económico y reformar la legislación fiscal. Además, se

30 Ibíd., 72.
31 Ibíd., 87.

27
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

adelantó la Reforma Social Agraria con la Ley 135 de 1961, que buscaba restructurar
la tenencia de la tierra y fomentar la productividad, el bienestar y la promoción de la
organización campesina, así como la conservación de los recursos naturales, a través
del recién creado Instituto Colombiano de Reforma Agraria (Incora). Ejemplo de estas
propuestas fue “proporcionar agua potable al 70% de la población urbana y al 50% de
la rural”32. En consecuencia, el Estado colombiano tuvo la tarea de orientar todos sus
esfuerzos y recursos a las metas planeadas y coordinar las distintas entidades para la
consecución de su cumplimiento.

1.6. Estrategia del Plan Lazo y las “Repúblicas Independientes”

Dentro del marco de la política de contrainsurgencia, y de manera paralela a las


labores que desempeñaba la Oficina de Rehabilitación, el presidente Alberto Lleras
expresó la necesidad de evaluar el alcance real de la ideología comunista en el país, y
en respuesta a su solicitud,

Eisenhower envió un Grupo Especial de Investigación (Special Survey Team) para


estudiar los desafíos a la seguridad de Colombia, con el apoyo de los Departamentos
de Defensa y Estado y compuesto por especialistas en guerra de guerrillas. En el infor-
me presentado a principios de 1960, el Special Team mostraba los riesgos que para
la seguridad del país presentaban tanto el bandolerismo emergente como potenciales
focos guerrilleros animados por el ejemplo cubano y hacía diversas recomendaciones
(el fortalecimiento de las unidades de contraguerrilla y de los servicios de inteligencia,
aumentar la capacidad militar en la guerra psicológica, etc.).33

La estrategia implementada por el general Alberto Ruiz Novoa para hacer frente
a la amenaza guerrillera y lograr la pacificación del país en la etapa final de la
confrontación bipartidista fue denominada como Plan Lazo.34 Esta se orientaba en
palabras del General (r) Valencia Tovar a “emprender y realizar la acción civil y las

32 Ibídem. Pág. 87.


33 Pizarro, Las Farc (1949-2011). De guerrilla campesina a máquina de guerra, 181-182.
34 Algunos analistas como Francisco Leal Buitrago, sostienen que aunque la estrategia fue desarrollada
bajo la doctrina norteamericana de la Guerra Fría, su nombre no corresponde a una adaptación
de las siglas Laso (Latin American Security Operation), como lo sostienen algunos otros, quienes
afirman que la estrategia se habría inscrito en un proyecto contrarrevolucionario impulsado desde
los Estados Unidos.

28
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

operaciones militares que sean necesarias para eliminar las cuadrillas de bandoleros
y prevenir la formación de nuevos focos o núcleos de antisociales, a fin de obtener y
mantener un estado de paz y de tranquilidad en todo el territorio nacional”.35
Esta estrategia fue formulada como respuesta a la inminente resonancia que
tuvo en el país, entre otros acontecimientos, el triunfo de la Revolución Cubana y
la consolidación del Partido Comunista de Colombia (PCC), estableciendo definitiva-
mente el ingreso de la nación al concierto internacional de la Guerra Fría; además,
pretendía articular las tácticas de contrainsurgencia con el componente psicológico
de la “guerra irregular”, con el fin de generar confianza en la población civil, a
través de la construcción de obras públicas, jornadas de salud y alfabetización en
zonas con problemas críticos de orden público y con presencia insurgente, logrando
de este modo impulsar el desarrollo regional y el apoyo popular.

1.7. Recuperar la soberanía en las regiones

El clima electoral del segundo periodo frentenacionalista atizó los debates en torno al
manejo del orden público y el principio de autoridad frente a la agitación comunista.
Álvaro Gómez Hurtado, el principal detractor de la “indiferencia e insensibilidad”
con que se trataba el tema, también alertaba sobre la falta de iniciativa por parte del
Gobierno en el tratamiento de la violencia y la “tímida acción periférica” del Ejército,
debido a su desfavorable situación jurídica.
Estas aseveraciones dejan entrever la relación de subordinación de la Fuerza
frente a los lineamientos y mandatos del poder ejecutivo, así como la aparente des-
moralización de la tropa, que se encuentra supeditada a cumplir su misión constitu-
cional en medio de limitaciones de carácter legal y normativo. También comienza a
imponerse la expresión “repúblicas independientes” en el argot político de la época,
como denominador común de los partidos tradicionales que acogieron la definición
de un enemigo interno. Justamente esta preocupación fue la que orientó el direccio-
namiento estratégico del recién electo presidente Guillermo León Valencia, quien sos-
tuvo que su gobierno lucharía sin vacilación y con “sujeción inflexible a las normas
democráticas”, en defensa de las instituciones y la tranquilidad pública.

35 Torres del Río, César. Fuerzas armadas y seguridad nacional (Bogotá: Editorial Planeta, 2000).

29
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Tabla 7. Muertes ocasionadas por la Violencia, 1958-1966

Año Población (a) Estimada muertes (b) Muertes por 100.000 habitantes

1958 14.522.700 3.796 26,1

1959 15.016.500 2.550 17,0

1960 15.527.100 2.557 16,5

1961 16.055.000 3.173 20,0

1962 16.600.800 2.370 14,3

1963 17.065.600 1.711 10,0

1964 17.584.500 972 5,5

1965 18.097.900 950 5,2

1966 18.625.300 496 2,7

Total muertes relacionadas con la Violencia 18.575

Promedio de muertes por cada cien mil, 1947-1957 13,033

Fuente: Henderson D., James. La modernización en Colombia. Los años de Laureano Gómez, 1889-1965
(Medellín: Editorial Universidad de Antioquia, Facultad de Ciencias Humanas y Económicas de la Universidad
Nacional, sede Medellín), 618.

1.8. Trayectorias del accionar militar desde la acción cívica

Aparece entonces con ímpetu una novedosa función de las Fuerzas Militares, las
cuales además de garantizar la seguridad interna, debían “contribuir directamente
al desarrollo económico y social mediante construcciones efectuadas por sus inge-
nieros y la participación en programas de carácter cívico. Al emplear tales medios,
pueden cooperar con las fuerzas de cambio y al mismo tiempo resistir a los enemigos
internos y externos”.36
Desde entonces se les impuso el reto de interpretar y adaptar las propuestas del
programa a la compleja realidad en la que se encontraba inmerso el país. Así lo
expresa el general Ruiz Novoa, comandante del Ejército encargado de implementar la
estrategia, al argumentar que una “tarea impostergable para las Fuerzas Militares es
el apoyo práctico a todos los planes que se desprenden de la Alianza para el Progreso.

36 Francisco Leal B., Relaciones entre civiles y militares durante el Frente Nacional, 88.

30
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Hagamos de esta actividad nuestra bandera, pues ella nos llevará a hermanarnos con
nuestro pueblo, en su búsqueda de progreso y felicidad”;37 de este modo se configura
la denominada acción cívica como instrumento modernizador por excelencia.
Junto con el reto que significó para las Fuerzas Militares el empleo de tácticas no
convencionales de combate irregular, también se hizo evidente el desafío de empezar
a establecer relaciones de cordialidad y respeto con la población civil como una res-
puesta militar que complementaba el componente bélico.
Esta lección se constituyó en unos de los pilares de la nueva estrategia contrain-
surgente que comenzó a consolidarse a partir de finales de la década de los cincuenta
con la puesta en marcha de la iniciativa institucional de acciones que incluyeran la
construcción de caminos, el desarrollo de elementos de comunicación, los programas
de ingeniería sanitaria y de salud pública.
Esta estrategia se instala en el contexto de la Guerra Fría, la cual buscaba imple-
mentar una respuesta continental liderada por los Estados Unidos para hacerle frente a
la amenaza de la expansión comunista, enarbolada en la Revolución Cubana, y que
comenzaba a generar eco en las luchas guerrilleras. Por esta razón, se abrió paso a la
propuesta cívico-militar a partir de la conjugación de los componentes de seguridad
y desarrollo como elementos claves de antifoco comunista, evidenciado por Álvaro
Gómez en su discurso del 29 de noviembre de 1961, donde sostiene que

[…] en este país hay una serie de repúblicas independientes, que no reconocen la sobe-
ranía del estado colombiano, donde el ejército colombiano no puede entrar, donde se le
dice que su presencia es nefanda, que ahuyenta al pueblo o a los habitantes […] Hay
una república independiente de Sumapaz […] de Planadas […] de Rio Chiquito […]
y ahora, tenemos el nacimiento de una nueva república independiente del Vichada. La
soberanía nacional se está encogiendo como un pañuelo”.38

Para hacerle frente a las denominadas “repúblicas independientes” o zonas de


autodefensas campesinas (tabla 8), las cuales contaban además con una fuerte
influencia comunista, se formuló la Operación Soberanía, que se llevó se a cabo en
zonas ubicadas en el centro del país, tendiendo como precedente la misión de:39

37 Rigoberto Rueda S., De la guardia de las fronteras a la contrainsurgencia, 89.


38 Alape, Arturo. La paz, la violencia: testigos de excepción, 245.
39 Sexta Brigada, Apartes de la Directiva 001-Plan Lazo: Anexo de Asuntos Civiles y Gobierno Militar a
la Orden Administrativa, mayo de 1964.

31
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

a. Defender la independencia Nacional y las Instituciones Patrias.


b. Conservar el orden público dentro de la jurisdicción.
c. Proteger todas las personas residentes de la jurisdicción en su vida, su honra
y sus bienes.
d. Destrucción de los núcleos armados que ofrezcan resistencia a la acción de
las autoridades legítimas.
e. Atraer el afecto de la población civil, mediante acciones apropiadas.

Aunque los análisis, debates y controversias entre especialistas en torno a la


operación militar llevada a cabo en la región de Marquetalia el 27 de mayo de 1964
como hecho fundacional del nacimiento de las FARC han ocupado un lugar central
en las discusiones académicas que buscan dar cuenta de los orígenes y evolución
del conflicto armado en Colombia, este abordaje intenta dar cuenta de la Operación
Soberanía, teniendo esta como fuente primaria los archivos militares y los relatos
de miembros de la fuerza pública que fueron testigos y actores de dicha estrategia;
además, se tendrán en cuenta los hechos que precedieron a dicha operación y los
resultados inmediatos en términos militares

Mapa 1. Zonas de autodefensa campesina en Colombia, 1955 -1965

Elaboración Propia. Fuente: CINEP. Conflicto social y violencia. J. Jairo Gonzalez- Elsy Marulanda.

32
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

1.9. Consideraciones iniciales para entender la Operación Soberanía

Para dilucidar la situación de la región de Marquetalia, y en general del Departamento


del Tolima, en la época de la puesta en marcha de la Operación Soberanía, es nece-
sario hacer una revisión que describa de manera sucinta los antecedentes de violencia
perpetrados en la década de los cincuenta que tuvieron un impacto directo sobre
la evolución del conflicto en la región.

Tabla 9. Cifra de muertes violentas

Departamento 1958-1966

Cundinamarca 334
Huila 733
Tolima 5.257
Antiguo Caldas 2.606
Totales 8.930

Fuente: Paul Oquist. Violencia, conflicto y política en Colombia.(Bogotá: Banco Popular, 1978), 16,19.

En la tabla 9 se presentan las cifras de muertes violentas comprendidas entre 1958


y 1966, las cuales ratificar los niveles de degradación de la violencia en la región y
los grandes procesos migratorios que cambiaron significativamente la estructura de
la población rural, la cual se trasladó hacia centros urbanizados y grandes ciudades.
Además, reafirma el fracaso de iniciativas gubernamentales para hacerle frente al
fenómeno creciente de exclusión y marginalidad del sector rural, como lo fue la
Oficina de Rehabilitación.
Inicialmente, las Fuerzas Militares generaron un diagnóstico sobre la situación
de la región en donde se evidenciaban “los notables prejuicios por la actuación de
los antisociales, en lo que respecta al desarrollo agrícola, ganadero y comercial, los
que hasta la fecha no han recibido la atención adecuada por parte de las Entidades
encargadas de solucionarlos. La zona en general puede considerarse gravemente
afectada como consecuencia de la acción de los violentos que han contribuido en
gran parte a contrarrestar el apoyo que en ocasiones ha querido dar a esas zonas”.40

40 Comando de la Sexta Brigada, Análisis de la situación el documento de Apreciación de asuntos civi-


les (Directiva transitoria No. 01 “Plan Lazo”, rotulado con 011400 de mayo de 1964.

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

A partir de él, se iniciaron las labores de aproximación al contexto general de la


region (zona de Chaparral, Limón, Rio Blanco, Ataco, Planadas), identificándose una
serie de problemáticas muy sentidas en la región (tabla 10):

Tabla 10. Situación y consideraciones identificadas por Inteligencia Militar

Número apreciado de Apreciación de prejuicios y


Problemas de educación de la
refugiados, exiliados y daños ocasionados por la
población civil
desplazados en el Área acción de antisociales

Actualmente y ante la inquie- La zona ha sufrido notables La educación en la zona se ve afec-


tud existente por el posible prejuicios por la actuación de tada por falta de personal idóneo
desarrollo de la Operación los antisociales, en lo que res- para cumplir con la labor docente. A
Militar, existen unas 15 fami- pecta al desarrollo agrícola, esto se agrega la falta de instalacio-
lias, con unas 85 personas, en ganadero y comercial, los que nes adecuadas, bajos sueldos para
total desplazadas de las áreas hasta la fecha no han recibi- el Magisterio y demora en el pago de
de Marquetalia y La Profunda do la atención adecuada por los sueldos. Muchas de las vacantes
y que se han concentrado en parte de las entidades encar- existentes de maestras no son llena-
las poblaciones de Gaitania, gadas de solucionarlos. das por temor a la acción de los anti-
Planadas, Chaparral y Ataco. sociales. Las bases de patrullaje han
prestado su pequeño concurso a este
problema manteniendo grupos de
niños que reciben instrucción por un
Suboficial o Soldado voluntario.

Fuente: Comando de la Sexta Brigada, Apreciación de asuntos civiles (Directiva transitoria No. 01 “Plan
Lazo”, rotulado con 011400 de mayo de 1964.

Precisamente, como consecuencia del restablecimiento de las relaciones entre los


habitantes de la región y las autoridades militares, se determinaron unas problemáticas
centrales que debían ser abordadas de manera perentoria en el desarrollo de las accio-
nes cívico-militares planteadas para el desarrollo de la Operación. Estas fueron:41

• Faltas de medios para llevar a cabo una acción continua.


• Las gentes quieren ver la pronta realización de trabajos y una efectiva asis-
tencia social.
• Demandan una adecuada atención educacional.
• Medios de transmisión y vías de comunicación hacia los centros urbanos y
de producción.

41 Ibíd., 5.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• Faltas de medios para intensificar la acción sicológica.


• Falta cooperación de las entidades de Gobierno para con las Fuerzas Militares,
con el fin de que estas dispongan de mayores medios para el desarrollo de las
jornadas cívico-militares y la solución de problemas que competen a ellas.

Surge entonces la apuesta del Comando General de las Fuerzas Militares de imple-
mentar una estrategia cívico-militar “para cumplir en un lapso de cinco años”,42 en
un intento por mitigar el accionar delictivo de los bandoleros que tenían presencia
en la zona “tendiente a lograr la represión de los violentos y el acercamiento pacífico
y ayuda proporcionada a las necesidades reinantes, con el elemento civil sojuzgado
por los antisociales”.43
Así, en cabeza de la VI Brigada44 se plantea la misión de “restablecer el orden y
el principio de autoridad en las áreas afectadas del Tolima Sur, Huila, Cauca y regio-
nes inmediatas de Caquetá y Meta”, contando con la participación de las siguientes
unidades:45

• Batallón de infantería Roock.


• Batallón de infantería No. 9 Boyacá.
• Batallón de artillería No. 6 Tenerife.
• Batallón de artillería Galán.
• Compañía de infantería Batallón Juanambú.
• Compañía de infantería Batallón General Caicedo.

42 Este tiempo estimado se plantea en el Informe de Actividades del Comando en la Presente Operación
(Soberanía), llevado a cabo por el comando Batallón de Infantería No. 9 Boyacá, en Agosto de 1964,
en el municipio de Planadas (Paraíso-Tol). Ubicado en el Archivo General de la V División.
43 Apartes del Informe de Actividades del Comando en la Presente Operación (Soberanía), llevado a
cabo por el comando Batallón de Infantería No. 9 Boyacá, en Agosto de 1964, en el municipio de
Planadas (Paraíso-Tol). Ubicado en el Archivo General de la V División.
44 Así lo plantea el Plan de Operaciones Libertad, del Comando de la VI Brigada, fechado 131600 de
mayo de 1964.
45 La descripción de las unidades militares participantes, sus funciones específicas y puestos de mando
se encuentran enunciadas en el Plan de Operaciones Libertad del Comando de la VI Brigada, fechado
131600 de mayo de 1964, en el Plan de transmisiones Libertad del Comando de la VI Brigada,
fechado 100800 de abril de 1964, y revisada permanentemente con los ajustes efectuados a partir de
agregaciones y segregaciones en documentos como el de Apreciación de la Situación (Plan Soberanía
y Plan Soberanía Gama) de la VI Brigada fechado 272100 de Julio de 1968.

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• Batallón de infantería Colombia.


• Compañía de lanceros de la BR8.
• Escuadrón mecanizado.
• Batallón de infantería No. 9 Junín (control operacional).
• Departamento de Policía Huila (control operacional).

Tabla 11. Ubicación de Puestos de Mando Unidades

Puesto de mando Ubicaciones

Cuartel General PDM Adelantado Neiva

Cuartel General PDM Retaguardia Ibagué

Batinf. Rook PDM Inicial Pto. Tolima

Batinf. boyacá PDM Inicial Casa de zinc

Batart. Tenerife PDM Inicial San Luis

CP. Lanceros BR8 PDM Inicial Neiva

Compañía Juanambu Planadas

Fuente: Plan de transmisiones “Libertad” del Comando de la VI Brigada fechado 100800 de abril de 1964.

Según los planes trazados por los militares encargados de llevar a cabo la misión,
la operación debía ejecutarse mediante la acción conjunta y simultánea de varias
unidades militares (batallones), apoyadas por la Fuerza Aérea y la Policía Nacional,
siguiendo las fases que se detallan a continuación:

Fase 1. Aislamiento

1. Bloqueo de las principales avenidas de aproximación y escape.


2. Ocupación de los puntos críticos.
3. Operaciones de limpieza.
4. Estrechamiento del cerco.
5. Establecimiento de líneas de aislamiento.
6. Hostigamiento
a. Terrestre.
b. Aéreo.

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Fase 2. Asalto

1. Ataque a C-4-37.
2. Operaciones de emboscada y limpieza.
3. Ocupación y mantenimiento de puntos críticos.
4. Control de las principales vías de comunicación terrestre.

Fase 3. Consolidación

1. Operaciones de limpieza.
2. Operaciones de acción cívica y sicológica.
3. Acciones de Gobierno civil.
4. Asignación de área de responsabilidad para una unidad táctica.

En consecuencia, uno de los grandes retos planteados en la consecución de la


operación militar concebida para la región de Marquetalia fue la construcción de
confianza de la población civil hacia las propias tropas, la cual se econtró mediada
por el recelo y la desconfianza generada a partir del abandono histórico al que había
sido sometida la población en la región, a las continuas promesas incumplidas en
materia de inversión social y al manejo clientelista en la asignación de los recursos.
Esta problemática quedó evidenciada en algunos apartes del Informe de actividades
de Gobierno en la zona, en donde se manifestó que:

El cumplimiento hecho por el Gobierno Central sobre la construcción de obras vitales


en el sector afectado una vez el Ejército ocupara el área desalojando la cuadrilla, ha
sido totalmente negativo, con el agravante de que sobre los diferentes sectores se
repartió de forma profusa infinidad de propaganda del Instituto de Aprovechamiento
de Agua y Fomento Eléctrico, del Servicio de Telecomunicaciones y de otras tantas
entidades gubernamentales prometiendo instalación de plantas, servicios de comuni-
caciones, educacionales y públicos, etc., todo lo cual ha quedado reducido a la simple
promesa sin que hasta ahora se hubiese efectuado el menor intento de estas obras y ni
siquiera de los Censos Nacionales […]
En resumen, la acción gubernamental es totalmente indiferente ante los problemas que
viven estas gentes haciendo caso omiso de sus soluciones con disculpas enteramente
incomprensibles como, por un cambio de Ministro o Gobernador o Gerente, o por la
misma supuesta situación de Orden Público en que vive el sector y en el que creen
peligrarán sus vidas con la simple presencia. Caso concreto tenemos el de los Censos

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Nacionales en que las Fuerza Militares expresando su colaboración decidida a los


Empadronadores, éstos no se presentaron ni siquiera a los centros urbanos.46

A lo anterior, se suman los “rumores que propagó la cuadrilla de “Tirofijo”en el


sentido de que las tropas entrarían asesinando a todas las familias y que la “estadía
de las tropas sería transitoria y que muy pronto abandonando la región van a quedar
nuevamente a merced de la fiscalización y régimen implantado por “Tirofijo” desde
años anteriores”47.
Las labores de inteligencia de las Fuerzas Militares también describen que el
“movimiento agrario de Marquetalia cuenta dentro de su organización con guerrillas
muy bien organizadas y armadas con efectivos que han sido calculados en 450 hom-
bres con: fusiles ametralladores, carabinas, fusiles 30, pistolas, revólveres, granadas
de fabricación casera y algunos de tipo MK-II. Esta organización armada que ha sido
considerada como la más fuerte dentro de las juntas agrarias, tiene su organización
militar en base a escuadras, pelotones y compañías que operan en áreas asignadas
y puestas bajo su responsabilidad para recaudar impuestos en las fincas y recoger
cuotas individuales en los habitantes”.48
Esto permite entrever que dentro de sus formas de financiación de actividades,
las cuadrillas armadas recurrían permanentemente a delitos como la extorsión y el
boleteo, amedrentando a la población civil con el uso de la fuerza de las armas e
imponiendo su autoridad en desconocimiento de las autoridades locales.

1.10. Componente cívico-militar de la Operación Soberanía

Es importante reiterar que la Operación Soberanía no estaba diseñada sólo desde


el componente operacional, sino que incorporaba el elemento cívico-militar, con el
objetivo de generar apuestas concretas de desarrollo en términos de infraestructura e
inversión social, y su ejecución estaba prevista según la Directiva 001 del Plan Lazo
para tres fases:

46 Batallón de Infantería No. 9 Boyacá, Informe de Actividades de Gobierno en la Zona el 25 de Julio de


1964 en el municipio de Planadas (Anexo D). Ubicado en el Archivo General de la V División.
47 Ibíd.
48 Anexo (Inteligencia) al Plan de Operaciones N° C-4-37 (A). Fechado 150800 de mayo de 1964.

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1. Fase preparatoria
Conocimiento de la zona por los comandantes y comprobación de necesida-
des por prioridades. Esta etapa investigativa abarca un estudio razonado
y consciente de los aspectos geográficos, socio-económicos, educacionales,
higiénicos, sanitarios, y legales.

2. Primera fase
Consiste en efectuar las siguientes actividades: contactos, reconocimientos
de áreas, vinculación de autoridades y entidades comunitarias. Esta fase
puede contar entre otros con los siguientes planes:

• De desarrollo escolar.
• De obras públicas.
• De vías.
• De salubridad.
• De desarrollo económico.
• De vivienda.

Para efectos de planeamiento y ejecución, los planes anteriores eran conside-


rados en dos categorías, así:

a. Planes a corto plazo.


b. Planes a largo plazo.

3. Segunda Fase
La puesta en marcha e implementación de las distintas fases debe ser lle-
vada a cabo por cada una de las unidades que participan en la estrategia
cívico-militar y la financiación de las obras proyectadas deberán ser desa-
rrolladas por las “entidades gubernamentales correspondientes, para lo cual
el Comando de la Brigada hará las gestiones con el Comando del Ejército
y las gobernaciones de los Departamentos.49 Ejemplo de esta planeación

49 La descripción detallada de cada una de las medidas concernientes a las Unidades que participan
en el Plan Lazo, se encuentran en la Directiva 001: Anexo de Asuntos Civiles y Gobierno Militar a la
Orden Administrativa, elaborado por la Sexta Brigada en Ibagué (040800) en mayo de 1964.

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estratégica son las actividades planteadas para el Batallón Caycedo en su


área asignada:50

50 Medidas de acción cívico-militar con medios de la Unidad.


a. Jornadas de acción cívico-militares.
b. Colaboración en labores escolares.
c. Reparaciones locativas menores.
d. Realización de eventos deportivos.
e. Organización de las juntas comunales.

1. Medidas y acción del Gobierno.


a. Creación de los almacenes INA en: Planadas, Gitania, Coyaima, Ríoblanco, Ataco, Santiago
Pérez, La Estrella, Casa de Zinc.
b. Arreglo de las siguientes vías: carretera Castilla-Rioblanco; carretera Coyaima-Ataco; camino
Rioblanco-Puerto Saldaña- Bilbao; camino Bilbao-La Herrera; camino Planadas-La Estrella.
Camino Chaparral-San José de las Hermosas.
c. Construcción de las siguientes carreteras: Chaparral-Los Braguelos; El Espíritu Santo-La Marina;
Neme-Pole; Ataco-Planadas–Gaitania, y Gaitania-El Carmen.
d. Construcción de los siguientes puentes: puente sobre quebrada La Sopera (Chaparral); puente
Colache (rio Saldaña); puente sobre quebrada La Lindosa (Puerto Saldaña); puente sobre el río
Atá (Sur de Atá).
e. Construcción de escuelas en la vereda de la Albania (Chaparral), inspección del Limón, corregi-
miento de La Marina y corregimiento de Bilbao; corregimiento de Campo Hermoso, inspección
de Gitania, inspección de Planadas (Terminación de Escuela Punto IV).
f. Ampliación de las pistas de aterrizaje del corregimiento de Bilbao y de la inspección de Planadas.
g. Construcción e instalación de Puestos de Salud en el corregimiento del Limón, corregimiento
de La Marina, corregimiento de Puerto Saldaña, corregimiento de Bilbao, corregimiento de La
Estrella, Inspección de Gaitania. Asignación de un odontólogo y una enfermera para el puesto
de salud de Planadas.
h. Ensanche Acueductos en Rioblanco, corregimiento de Bilbao, corregimiento Casa Verde, inspección
de Planadas e Inspección de Gaitania.
i. Construcción de Acueductos en Natagaima.
j. Plantas Eléctricas en la inspección de Gaitania, la inspección de Planadas (ampliación) y el
corregimiento de Puerto Saldaña.
k. Instalación de Correos y Telégrafos, en el corregimiento de Santiago Pérez.
l. Instalación de la Caja Agraria en Gaitania.
m. Instalación de las Oficinas de Titulación en Planadas y Gaitania.
n. Miscelánea
Auxilio de $4.000.oo para traslado restos cementerio.
Llevada Jeep - Ambulancia. Gestionar creación del municipio de Planadas. La documentación está
elaborada y entregada al municipio de Ataco, solo falta su aprobación. Gestión con Aeronáutica Civil
la autorización de operar aviones C-47 en Planadas.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Esta descripción detallada de las actividades consideradas dentro del componente


cívico-militar, evidencia la planeación y la dimensión de la iniciativa promovida por
las Fuerzas Militares para llegar a las zonas consideradas dentro de la Operación con
más pie de fuerza, buscando impulsar el desarrollo social y económico de las zonas
intervenidas de la mano de las autoridades locales, líderes comunitarios y pobladores.
Justamente, se asume que la

Base para el éxito de la campaña de acción cívico-militar es la vinculación efectiva


de la población civil al esfuerzo constructivo de las tropas. La acción cívico-militar
no debe tener ningún aspecto de caridad o dádivas, que fomentaría el abandono o
negligencia de las gentes favorecidas; por el contrario, deben utilizarse estímulos
capaces de avivar deseos de progreso, entusiasmo, emulación, elevación de la dignidad
humana, despertando la conciencia de una vida mejor, al alcance de todos, aún de los
menos favorecidos.51

Imágenes 2a y 2b. Plegables utilizados dentro de la estrategia cívico-militar

Fuente: Archivo de la V división.

51 Sexta Brigada, Anexo de Asuntos Civiles y Gobierno Militar a la Orden Administrativa, Ibagué
(040800), mayo de 1964: 8.

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

En consecuencia, las Fuerzas Militares plantearon una serie de actividades


encaminadas a fortalecer la relación con la población civil y las autoridades locales,
buscando su vinculación efectiva a los esfuerzos de la tropa por pacificar la región y
el planteamiento de medidas pertinentes para agilizar el proceso de modernización
de las zonas intervenidas. El objetivo, formalmente, parecía realizable y prometedor;
sin embargo, la agudización del conflicto demostraría que aunque valiosa, la acción
cívico-militar, conduciría a un mejoramiento de las condiciones de los pobladores
afectados por la violencia, pero no a la terminación del conflicto.

42
CAPÍTULO II. ORIGEN Y AUMENTO VEGETATIVO DE GRUPOS
ILEGALES, 1967 - 1982

2.1. La situación de orden público y la acción estatal-militar

Desde el punto de vista militar, esta fase reflejó la importancia de la implementación


de la acción cívico-militar y el fortalecimiento de la seguridad nacional, haciendo
énfasis en la lucha contra la ideología comunista que venía tomando fuerza en el
país, gracias a la influencia internacional. Vale la pena en este punto introducir
el concepto de Doctrina de Seguridad Nacional; esta puede ser considerada como
un fenómeno regional derivado de la influencia externa.52 Para los años sesenta y
setenta existía un contexto internacional de Guerra Fría, en el cual los Estados Unidos,
a través de su “estrategia de contención”,53 intentaba frenar los intentos de prolife-
ración de pensamientos comunistas en la región y a partir de ese punto mantener su
seguridad nacional, sus recursos, su economía etc.54
Para el caso que concierne a los departamentos que componen la jurisdicción de
la V División, se debe tener en cuenta que el Huila y el Tolima han sido tradicional-
mente reconocidos por ser la cuna de los movimientos campesinos como las guerrillas
liberales y los grupos de autodefensas campesinas, que luego se convirtieron luego
en guerrillas; de ahí la influencia de esta corriente de pensamiento (comunista) en el
territorio en mención.

52 LEAL Buitrago Francisco, “La doctrina de Seguridad Nacional: Materialización de la Guerra Fría en
América del Sur”. Revista de Estudios Sociales, No. 15 (2003): 74.
53 Conocida también como la Doctrina Truman, se institucionalizó en el marco de la Guerra Fría, y se
materializó en el esfuerzo de los Estados Unidos, por “contener” el poder soviético detrás de las fron-
teras de la posguerra. Además reafirmaba el compromiso norteamericano por defender a sus aliados
de la era nuclear. En palabras de Harry S. Truman, (trigésimo tercer presidente de los Estados Uni-
dos desde 1945 hasta 1953) “Creo que la política de los EE.UU. debe ser apoyar a los pueblos libres
que están resistiendo intentos de agresión de minorías armadas o presión exterior”. Para ampliar
la información puede acceder al Portal Digital del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Disponible en: http://iipdigital.usembassy.gov
54 Leal Buitrago, “La doctrina de Seguridad Nacional: Materialización de la Guerra Fría en América del
Sur”, 74.

43
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El Huila, por ejemplo, adquiere una importancia tal, sí se entiende que es una
región que perfectamente puede ser un centro de despliegue estratégico,55 pero que
al ser considerada una zona alejada, que además heredó de la época de la violencia
partidista el olvido, la segregación y la exclusión de los gobiernos de la época, al no
recibir la importancia que merecía, se constituyó en un escenario propicio para el
levantamiento de luchas en defensa de los derechos sociales, laborales, más y mejores
condiciones de vida, participación y espacio en la esfera política.56
En ese orden de ideas, algunas de las estrategias implementadas por el Ejército
Nacional para contener el accionar comunista en los territorios colombianos fueron el
Plan Perla y el Plan Andes, formulados por el general Guillermo Pinzón Caicedo. Este
plan fue implementado en 1968 y tuvo como finalidad reestablecer el orden público y
frenar el crecimiento de los movimientos insurgentes de los territorios más afectados
del país, y esto se debía lograr por vías no armadas, pero ejecutadas por el Ejército, es
decir, que se ordenaron entonces la construcción de “vías, escuelas, puestos de salud,
titulación de tierras, medios de paso sobre corrientes fluviales, ordenamiento y apoyo
a la colonización espontánea, necesidades específicas de cada región”.57
El Manual Provisional para el Planteamiento de la Seguridad Nacional fue otra
gran estrategia que se lanzó a mediados de la década de los setenta, en aras de un
ejercicio de contención de la subversión y que planteó elementos de importancia
castrense como:

• La consolidación de una doctrina relacionada con procedimientos para la


planificación de la seguridad.
• Parámetros de orientación para que sean impartidos en todos los centros de
formación de las Fuerzas Militares, como la Escuela Superior de Guerra.
• Temas de seguridad y la formulación de políticas de desarrollo y seguridad
para cada coyuntura de la nación.

55 Por encontrarse ubicada en “cruce de cuatro corredores estratégicos: el primero es el de Sumapaz,


que comunica la región con los departamentos del Meta y Cundinamarca, y con Bogotá; el segundo
es el de la Amazonía norte, que conecta la región con el noroccidente del Caquetá, el Meta y la cuenca
del Orinoco; el tercero es el de la Amazonía sur, que comunica al Huila con el Caquetá, el Cauca y el
Putumayo. Finalmente está el corredor del Pacífico, que comunica a este departamento con el Tolima,
el Valle y la región del Pacífico”, Análisis de la conflictividad (Huila: PNUD, 2010), 6.
56 Ibíd., 8.
57 Fuerzas Militares de Colombia, Comando General, Instrucciones Generales sobre la Doctrina de la
Acción Integral, http://accionintegralconjunta.blogspot.com.co

44
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Adjunto a ello, el proceder de las fuerzas militares estuvo amparado por el Estatuto
de Seguridad Nacional, conjunto de normas excepcionales a efecto del cual se buscó
dotar de garantías jurídicas a los uniformados para que pudieran contrarrestar el
impacto de las acciones violentas cometidas por los grupos guerrilleros. Los resultados
de tal ordenamiento resultaron ambiguos: de una parte, los militares lograron capturar
a cientos de militantes de las guerrillas, y especialmente del M-19, pero por otro lado,
su proceder fue denunciado por acometer violaciones contra los Derechos Humanos.

2.2. Implicaciones institucionales del Estatuto de Seguridad

El Gobierno colombiano dispuso, mediante el Decreto 1923 de 1978, dictar “(…)


normas para la protección de la vida, honra y bienes de las personas y se garantiza
la seguridad de los asociados”, y en sus articulados, estableció la imputación de
penas para aquellos que “promuevan, encabecen o dirijan un alzamiento en armas
para derrocar al Gobierno nacional”, para los que “integren bandas, cuadrillas o
grupos armados de tres o más personas o invadan o asalten poblaciones, predios
etc.”, alteren el orden público y provoquen daños a través de bombas o explosivos,
y para los que “exijan dinero con destino a actividades ilícitas”; además, estableció
el castigo de todas las acciones que estuviesen relacionadas con promoción de pro-
paganda subversiva.58 Por otra parte, el Estatuto concedió a la Justicia Penal Militar
la competencia para que mediante Consejos de Guerra Verbales judicializaran a los
sospechosos de cometer estos delitos y someter a la justicia a aquellos que actuaran
contra la vida y honra de los miembros de las Fuerzas y del DAS.59
Sobre este instrumento jurídico se han realizado importantes análisis coyun-
turales que aún en la actualidad pueden salir a relucir; sin embargo, lo primero que
debe considerarse es que fue el primer régimen penal adoptado por un Gobierno y así
contrarrestar la amenaza; tuvo validez hasta 1982 y fue importante, ya que le otorgó
poderes de policía judicial a las Fuerzas Militares.
Empero, el Estatuto trajo consigo la crítica por parte de la Comunidad Interna-
cional que vigilaba de cerca las decisiones políticas del presidente Turbay Ayala, ya

58 Para más información consultar la norma en el Decreto 1923 de 1978, onocido como Estatuto de
Seguridad.
59 Esto se encuentra en el artículo 8°, Decreto 1923 de 1978.

45
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que era desacreditado por las organizaciones internacionales de Derechos Humanos


y los movimientos sociales, quienes denunciaban constantemente actos de tortura,
consejos verbales de guerra, desapariciones y encarcelamientos.
De ahí que algunos sectores de la esfera económica y social del país miraran con
cautela el accionar de las Fuerzas Militares, por considerar que se estaban presen-
tando situaciones de abuso de la fuerza bajo el amparo del Estatuto.
Sin embargo, la implementación de este instrumento jurídico no hubiera podido
ser posible sin la implementación del Estado de Sitio,60 que no fue otra cosa diferente
a una estrategia presidencial para facultarse y decretar políticas y leyes, sin la pre-
via aprobación del legislativo. Sobre este particular puede resaltarse, primero, que la
proclamación de esta herramienta fue más un instrumento del gobernante de turno,
a través de la cual se impusieron importantes restricciones a las libertades públicas;
segundo, para la segunda mitad de los años setenta se dinamizó el papel de la justicia
penal militar, y tercero, puede evidenciarse una ausencia de control político sobre la
normatividad y el elemento “controlador”, de los estamentos castrenses.61
De allí podría concluirse que existía la necesidad de instaurar una norma en tér-
minos de seguridad y defensa nacionales, elevada a nivel estatal y que contrarrestara
el accionar de los grupos armados al margen de la ley, estableciendo además un criterio
de penas estandarizadas para los integrantes de estos, pero la norma fue luego consi-
derada inexequible por parte del Consejo de Estado, dejando nuevamente sin sustento
jurídico la aplicación de condenas, aún más cuando el fenómeno del narcotráfico
empezaba a tener fuerza en el país.

60 Articulo No. 121. “En los casos de guerra exterior, o de conmoción interior, podrá el Presidente,
previa audiencia del Consejo de Estado y con la firma de todos los ministros, declarar turbado el
orden público y en estado de sitio toda la república o parte de ella. Mediante tal declaración quedará
el Presidente investido de las facultades que le confieran las leyes, y, en su defecto, de las que le da
el Derecho de gentes para defender los derechos de la nación o reprimir el alzamiento. Las medidas
extraordinarias o decretos de carácter provisional legislativo, que dentro de dichos límites dicte el
Presidente, serán obligatorios siempre que lleven la firma de todos los ministros. El Gobierno
declarará restablecido el orden público luego que haya cesado la perturbación o el peligro exterior; y
pasará al Congreso una exposición motivada de sus providencias. Serán responsables cualesquiera
autoridades por los abusos que hubieren cometido en el ejercicio de facultades extraordinarias”.
Colombia, Congreso de la República de Colombia, Constitución de la República de Colombia de 1886.
(Bogotá, 5 de agosto, 1886).
61 Mauricio García Villegas. “Colombia ha estado más de 30 años bajo estado de sitio. Un país de esta-
dos de excepción”. El Espectador, http://www.elespectador.com

46
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

En otras palabras, vale decir que el Estatuto de Seguridad fue considerado como
aquel conjunto de acciones y medidas de contrainsurgencia62 en el tratamiento del
orden público interno, es decir que la estrategia contempla los preceptos básicos que
determinan la forma en que las fuerzas están adiestradas, equipadas y organizadas
para dirigir las operaciones militares. En ocasión al mandato constitucional de la
carta magna que regía al país en ese momento,63 y con el propósito de seguir haciendo
presión al incremento de los grupos guerrilleros de la época, se reestructura la V Divi-
sión mediante la disposición número 00017 del 16 de noviembre de 1982, Por la cual
se reestructura la Organización del Ejército. En ella se establecía que:
Artículo No. 1. A partir de la vigencia de la presente disposición la Organización
del Ejército en lo relacionado con Unidades Operativas Mayores, Unidades Operativas,
Escuelas de Formación y Capacitación, Unidades Tácticas, Técnicas y Especiales se
establecen en la siguiente forma:

Quinta División

Organización

a. Comando de División

1. Batería de Artillería de Defensa Aérea


2. Compañía de Inteligencia Militar
3. Compañía de Fuerzas Especiales
4. Compañía de Comunicaciones
5. Compañía de Acción Sicológica
6. Compañía de Cooperación Civil y Militar
7. Compañía de Comando y Servicios
8. Compañía de Intendencia Local de División

62 Doctrina que se estructura a inicios de los años 60 como estrategia de contención de la revolución
cubana y a la agitación del sudeste asiático.
63 Constitución de la República de Colombia. 1886. En su Título XVI, sobre la Fuerza Pública.

47
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

b. Décima Tercera Brigada

1. Comando de Brigada
2. Batallón Guardia Presidencial
3. Batallón de Infantería Miguel Antonio Caro
4. Batallón Escuela de Infantería
5. Batallón Escuela de caballería
6. Batallón Escuela de Artillería
7. Batallón Escuela de Ingenieros
8. Batallón Escuela Logística
9. Grupo de Caballería Mecanizado No. 13 Rincón Quiñones
10. Batallón de Policía Militar No. 1 Tomas Cipriano de Mosquera
11. Batallón de Policía Militar No.11
12. Batallón de Servicios No. 13
13. Compañía de Intendencia Local de Brigada

c. Decima Brigada Aerotransportada

1. Comando de Brigada
2. Batallón de Infantería Aerotransportado No. 28 Colombia
3. Batallón de Infantería Aerotransportado No. 29 Rifles
4. Batallón de Infantería Aerotransportado No. 30 Bogotá
5. Grupo de Caballería Aerotransportado No. 10
6. Batallón de Artillería Aerotransportado No. 10
7. Batallón de Ingenieros Aerotransportado No.10
8. Batallón de Servicios No. 10
9. Compañía de Intendencia Local de Brigada

Dicha disposición fue firmada por el señor Mayor General. Bernardo Lema Henao,
comandante del ejército el 16 noviembre de 1982 y aprobada por el comandante de
las Fuerzas Militares Sr. general Gustavo Matamoros el 17 de noviembre de 1982.64

64 Fuerzas Militares de Colombia, Disposición No. 00017, 16 de noviembre de 1982, 5.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

2.3. Aumento de los grupos ilegales

Es válido hablar del impacto que tuvieron hechos de gran trascendencia internacio-
nal, como el devenir de la Revolución Rusa, la Revolución Cubana, la Revolución
China y el devenir de la Guerra Fría en toda su expresión en el nacimiento de los
grupos ilegales en nuestro país, pues muchos de estos acontecimientos brindaron
argumentos para que los pueblos, sectores, agremiaciones, estudiantes, obreros,
etc. formalizaran huelgas y crearan movimientos en pro de una restructuración del
sistema que les provee el Estado. En este orden de ideas, estas revoluciones per-
meaban la creación de guerrillas en Colombia, si se tenía en cuenta que lograron el
poder pese a sus visiones y posiciones beligerantes y produjeron así grandes cambios
en la estructura de los ordenamientos políticos, sociales, económicos y hasta cultu-
rales de los países.
En la década de los años sesenta y setenta en Colombia surgen un gran número
de grupos con ideales y tendencias políticas que se alzan en armas para la consecu-
ción de sus objetivos. Uno de ellos fue el Ejército Popular de Liberación (EPL), cuyos
inicios se forjan a partir de ese sentimiento de descontento proveniente de los nuevos
lineamientos del Partido Comunista Colombiano, líneas que se enmarcan en la inten-
ción de entablar puntos de encuentro con el Liberalismo oficial y con el Movimiento
Liberal Revolucionario, y que tienen como resultado el nacimiento del nuevo Partido
Comunista Colombiano Marxista Leninista PCC-ML.
En sus inicios su margen de Operaciones abarcaba el Magdalena Medio, especí-
ficamente Santander y el sur de Bolívar, el Valle del Cauca, con proyección a Chocó y
Risaralda, y la región noroeste, que se encuentra conformada por el alto Sinú y el río
San Jorge en Córdoba,65 pero tensiones suscitadas entre otros grupos guerrilleros y la
presión de las Fuerzas del Estado, los obligaron a movilizarse hacia la región conocida
como el Noro y conformar el grupo alzado en armas que hoy se conoce como el EPL.
En sus primero años, su accionar era el resultado de las presiones que se estaban
haciendo en la tenencia de tierras para el cultivo agrícola; en el territorio nacional
existían sectores que no contaban con el apoyo, ni la presencia del Estado, por lo
que grupos como este se establecieron en zonas como el Tequendama, el Sumapaz y

65 Cfr. ¡Basta ya! Colombia: memorias de guerra y dignidad. Informe general Grupo de Memoria Histó-
rica. (Bogotá: Centro Nacional de Memoria Histórica, 2013), 125.

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

el Sur del Tolima, y exigieron lo que por derecho les correspondía a sus habitantes,
ganando así su afecto y respeto, y validando entonces su bandera política.
Algunas de las causas para que el EPL terminara con una notable disminución de
términos de combatientes fueron las discrepancias internas entre sus miembros, las
tensiones y enfrentamientos constantes con las FARC y el surgimiento de las llama-
das autodefensas, con las cuales se mantenían en disputa por el control territorial.
En 1990 se acogieron al proceso de paz realizado por el Gobierno y crearon entonces
el partido político que se denominó Esperanza, Paz y Libertad.66

2.4. El surgimiento del Movimiento 19 de abril (M-19)

El movimiento 19 de abril (M-19) surge en respuesta a las elecciones del 19 de


abril de 1970, con ocasión al llamado fraude electoral cometido contra el general
Gustavo Rojas Pinilla; sin embargo, este aparece en la esfera pública oficialmente
hasta 1974, cuando roba la Espada de Bolívar, que se encontraba en la Quinta de
Bolívar, en Bogotá.

Imagen 3a, 3b y 3c. El robo de la Espada en imágenes

Fuente: Imágenes tomadas del Especial que hizo el diario El Espectador sobre las memorias de un Proceso
de Paz con el M-19. Disponible en: http://www.elespectador.com

66 Desarme, Desmovilización y Reintegración, DDR: una introducción para Colombia, Cuaderno de


Análisis N° 01/13 (2013), 24.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Este acto puso en evidencia las motivaciones del grupo insurgente, quienes a
través de él expresaba que “Bolívar no ha muerto. Su espada rompe las telarañas
del museo y se lanza a los combates del presente. Pasa a nuestras manos. Y apunta
ahora contra los explotadores del pueblo”.67
De este hecho se pueden resaltar dos o tres elementos. El primero es la estrategia
de compartimentación que el M-19 utilizó para mantener bajo su poder la espada, y
que ya había sido usada por grupos guerrilleros como los Tupamaros uruguayos y los
Montoneros argentinos; ésta consistía en que solo tres de los comandantes del grupo
tenían el conocimiento exacto del lugar donde estaba guardada, pero contaban,
además, con la total lealtad de quienes la custodiaban. Esta estrategia nos conduce
al segundo elemento a resaltar: la izquierda quería hacer parte de este grupo guerri-
llero y de sus enfoques poco particulares y alejados del tema agrario, y el tercero de
los elementos fue que la recuperación de la espada se convirtió en un tema de honor
para las Fuerzas Militares.68
Pero este robo también vislumbraba el interés del M-19 de materializar su proyecto
político, que se caracterizaba por un mapa del territorio colombiano atravesado por la
Espada de Bolívar, lo que suscitaba la idea de formar un Ejército Bolivariano, el cual
estaría conformado por guerrilleros de todas las esferas y de todos los países. Con la
muerte de Álvaro Fayad,69 este propósito tomo relevancia al ser considerado

(…) sinónimo de justicia, por el poder de las mayorías y por la democracia como cul-
tivo de las diversas expresiones de la vida y la colombianidad. Se proyecta en el salto
de las armas de la rebeldía, organizadas hoy en la perspectiva del ejército único de la
nueva nación, que expresa la voluntad mayoritaria de cambio y busca poner fin a 150
años de incumplimientos y desengaños (...) este ejercito debía continuar con su cam-
paña Paso de Vencedores: hoy se cohesiona con la voluntad de siempre de los mandos,
estructuras y combatientes de la democracia en armas. Y con Álvaro Fayad a la cabeza,
convocamos a la patria entera a ampliar los logros de la unidad, a sumar fuerzas por
el cambio –cada cual desde su lugar y posibilidad-, a consolidar el ejército único de la
nación, y a seguir cumpliendo la promesa del porvenir.70

67 “La Ruta de la Espada”, Semana, 1997, http://www.semana.com


68 Ibíd.
69 Álvaro Fayad Delgado alias “El Turco” (Ulloa, Valle del Cauca, 24 de julio de 1946 - Bogotá, 13 de
marzo de 1986) fue un guerrillero colombiano, cofundador y líder del Movimiento 19 de abril (M-19).
70 Carlos Pizarro Leongomez, “Discurso hecho tras la muerte de Álvaro Fayad”, 1986, http://www.
oigahermanohermana.org

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Es así como el M-19 se constituyó en un grupo guerrillero que centró sus opera-
ciones principalmente en las zonas urbanas y en las ciudades, pero delinquía simul-
táneamente en zonas rurales. Este grupo estuvo conformado por dirigentes de otros
grupos guerrilleros, como las FARC, el ELN y el EPL, y por integrantes de la ANAPO.71
Fue considerado un grupo de segunda generación, es decir, que se caracterizaba por
innovar las formas tradicionales de hacer la guerra de guerrillas, movilizándose en
torno a las demandas sectoriales, como lo hacían, por ejemplo, los grupos del Quintín
Lame, el PRT y el ADO, y por romper la ortodoxia político-militar al variar las formas
de reclutamiento, de organización y de financiamiento e imponer estratégicamente
nuevos lenguajes, tiempos y espacios en las formas de delinquir; esto trasladándolo
a que su práctica se hacía en las zonas urbanas”.72
Esta hipótesis podría entenderse mejor si se traen a colación las palabras de Jaime
Zuluaga,73 quien argumenta que el accionar de este grupo lo diferenciaba de otros
grupos revolucionarios, ya que plantean la premisa de defender la “voluntad popular”,
a través de un reconocimiento de lo urbano como un espacio de lucha, reivindicando
la democratización del régimen que ellos proponían; en su accionar, se dirigían a los
pobladores y no solamente a la clase obrera, y dieron un cambio en el discurso tra-
dicional de la izquierda insurgente, es decir, que no se alinearon a ninguna de las
corrientes del movimiento comunista internacional.74
En el libro Pasado y Presente de la Violencia en Colombia, Gonzalo Sánchez hace
un análisis en el que plantea una comparación relacionada con el accionar violento
de los grupos ilegales; en ella resalta que, a diferencia de las FARC-EP, que desa-
rrolla su labor de manera más política, el M-19 tiene un accionar militar, pues este
grupo, al plantearse una afectación a una población, no tiene en cuenta el control
territorial, sino que pretende movilizar la población hacia la acción militar y de esta

71 Pompeyo José Parada Sanabria, “El proceso político colombiano durante el gobierno de Julio César
Turbay Ayala 1978-1982”. Eleuthera, Vol. 7 (2012): 135.
72 Ginnet Narváez Jaimes,“La guerra revolucionaria del M-19. (1974-1989)”. Universidad Nacional de
Colombia. 2012. [Doc. Digital] Consultado el 14 de octubre de 2016.
73 Abogado, doctor en Derecho y Ciencias Políticas, magíster en Finanzas Públicas, magíster en Planea-
ción Económica, candidato a Doctor en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (EHESS),
París. Escritor y analista del Instituto de Estudios para el desarrollo y la Paz, Indepaz.
74 Carlos Prieto, “Análisis comparativo entre la negociación del M-19 y Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca (URNG)”. Boletín de Paz No. 25. Fundación Ideas para la Paz. (2010): 1.

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manera lograr más golpes de opinión.75 Esta hipótesis la refuerza William Ramírez,
quien en el libro Estado, violencia y Democracia destaca que el objetivo de este grupo
se evidencia en sus discursos en los que expresa “el camino de la toma violenta del
poder”,76 queriendo decir con esto que en su modus operandi estaba el accionar
bélico antes que una salida negociada. Ejemplo de esto es lo expuesto con anterioridad
sobre el Batallón América.77
Las principales acciones de carácter político–militar de este grupo que adquirieron
un alto impacto en la esfera nacional fueron el robo de la espada de Simón Bolívar
(1974) mencionada anteriormente, el robo de las armas del Cantón Norte (1978), la
toma de la Embajada de la República Dominicana (1980) y la toma del Palacio de Jus-
ticia (1985). El robo de más de 5.000 armas sustraídas el 1 de enero de 1979, de los
depósitos del Comando General de las Fuerzas Militares, en el Cantón Norte de Bogotá,
significó un gran golpe de tipo mediático, para ambas partes; el M-19 demostró que
podía adelantar acciones de mucho impacto, mientras que las Fuerzas del Estado mos-
traron que no estaban preparadas para prevenir este tipo de situaciones; sin embargo,
durante este asalto se identificaron a muchos de los integrantes del grupo insurgente,
perdiendo con ello el carácter clandestino que para la época poseían.

Imagen 4. Operación Ballena Azul: Las armas del Cantón Norte

Fuente: Fotografía Extraída del portal web “Oiga hermano, hermana, disponible en: http://www.oigaherma-
nohermana.org

75 Narváez Jaimes, “La guerra revolucionaria del M-19. (1974-1989)”, 18.


76 Ramírez Tobón, William. “Estado, violencia y Democracia”. (Bogotá: Universidad Nacional de Colombia,
Editorial Tercer Mundo, 1990), 119.
77 Narváez Jaimes,“La guerra revolucionaria del M-19. (1974-1989)”, 18.

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El robo de las armas del Cantón Norte contó con una detallada planeación, que
involucró el montaje de controles de inteligencia delictiva –es decir, supervisaron
detalladamente los movimientos que se hacían en la zona circundante del Cantón
norte–, planes para la construcción de un túnel a través del cual iban a extraer las
armas y uso de uniformes que eran de uso privativo de la fuerza. En el libro Operación
Ballena Azul: las armas del Cantón Norte se puede detallar la planeación y ejecución
de este robo, a través de una compilación realizada por Hollman Morris, quien para
su desarrollo realizó una serie de entrevistas a implicados, algunas versiones oficiales
y testimonios periodísticos para relatar la crónica con el mejor de los detalles.
Por su parte, la toma de la Embajada de República Dominicana fue una acción cri-
minal que no solo tuvo efectos nacionales, sino que implicó la observación de toda la
comunidad internacional. Se desarrolló en el marco de la operación Libertad y demo-
cracia del grupo insurgente y tuvo lugar en la sede diplomática en la capital del país
el 27 de febrero de 1980. Allí, el comando de Rosember Pabón del M-19 secuestró en
las instalaciones a los embajadores de Estados Unidos, Venezuela, Brasil, México,
Suiza y al Nuncio Apostólico del momento, pidiendo a cambio la liberación de sus
presos políticos.

Imagen 5. Embajada de República Dominicana en Bogotá (1980)

Fuente: Sede de la embajada de República Dominicana en 1980, ubicada sobre la 30 con 46 en Bogotá.
Disponible en: http://www.semana.com

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Las exigencias dadas por el M-19 se enmarcaban en su propuesta de apertura a un


diálogo nacional78 en torno a la paz y pretendían la liberación de 311 presos políticos
de diversas organizaciones guerrilleras, y especialmente del M-19;79 de esta manera,
aparece otra figura en el conflicto en Colombia: los presos políticos. De esta toma gue-
rrillera pueden sacarse una serie de consideraciones; la primera es que se torna
importante la participación de comités de Derechos Humanos en el país; la segunda,
es que en consecuencia, la comunidad internacional centró sus ojos en el conflicto
colombiano y creció una preocupación unánime por la protección de los Derechos
Humanos en el marco del conflicto; todo esto se da en el gobierno de Turbay Ayala.
También es necesario hablar en esta fase del Ejército de Liberación Nacional
(ELN), pues es preciso resaltar que para la década de los setenta y todo gracias a la
importante presión que estaban ejerciendo las Fuerzas Militares, esta organización
guerrillera sufrió quizás uno de los golpes estructurales más duros de su historia.

Mediante una paciente labor de inteligencia de combate, análisis del área de operaciones,
acercamiento con la población civil, flexibilidad permanente de dispositivo táctico,
voluntad de vencer, acción sicológica simultánea y coordinada sobre las tropas, los cam-
pesinos y los terroristas: sumadas al liderazgo, intuición y capacidad del coronel Hurtado
Vallejo para interpretar los cambios sicológicos y la realidad interna de las pandillas
dirigidas por los hermanos Vásquez Castaño, el Ejército Nacional condujo una de las
más connotados operaciones sostenidas de contraguerrillas en la historia universal.80

Esta operación estaba dirigida estratégicamente para dar de baja a los hermanos
Vásquez Castaño, fundadores del grupo guerrillero, y tuvo un importante impacto
militar, ya que dio de baja a dos de sus máximos cabecillas, Antonio y Manuel Vásquez
Castaño, y a más de 30 bandoleros; además, demostró la experticia estratégica y
táctica de la institución castrense.81

78 Este dialogo, pretendía la consideración de una amnistía general para la concertación de un nuevo
Pacto Social que democratizara la sociedad.
79 Jaime Zuluaga Nieto, “Antecedentes y perspectivas de la política de paz”. Colombia Contemporánea.
(Bogotá: Universidad Nacional de Colombia, Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacio-
nales –IEPRI–, 1996), 47.
80 T.C. Luis Alberto Villamarín Pulido, “Cuarenta años después de la Operación Anorí contra el Eln”,
http://www.luisvillamarin.com
81 Carranza Alfonso, Julio Cesar. “Operación Anorí: el jaque de hace 35 años”, http://anfibioscolombia.
org/archivos/415

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Pese al éxito en el desarrollo de esta operación, el coronel Villamarín, quien


participó en dicha operación, plantea que para que el éxito hubiese sido contundente
y prolongado a través del tiempo se hacía necesario que se redoblaran los esfuerzos
políticos por contener el aumento y proliferación de estos grupos subversivos82 y
al no haber continuidad entre la decisión política y la ejecución militar, los resultados
serán de siempre de insurrección de estos grupos.

2.5. El insipiente aumento en el comercio ilegal

Ya para la segunda mitad de la década de los setenta puede sumarse a la coyuntura


del país el aumento de las cifras provenientes de la mal llamada “economía clandes-
tina”, que hacía referencia al crecimiento de los recursos provenientes del comercio
ilícito de plantas naturales, como la marihuana y la cocaína. Este tipo de actividad
ilegal empezó a permear la economía nacional, por medio de lo que el Banco de la
República llamó “ventanilla siniestra”, que dio lugar para que Colombia empezara a
ser reconocida mundialmente por el fenómeno del narcotráfico, al ser el primer país
productor de marihuana.83
A mediados de la década de los setenta este flagelo vuelca hacia él las miradas,
debido a la producción de Marihuana. En sus inicios, esta planta fue cultivada en los
alrededores de la Sierra Nevada de Santa Marta, territorio que facilitaba estratégica-
mente la experiencia, debido a sus condiciones de tierra, rutas de acceso y a la lejanía
en términos de presencia del Estado; sin embargo, su producción data de décadas
atrás. Además, otros factores como los bajos costos de los laboratorios, que por
su ubicación geográfica se encontraban en zonas selváticas fuera del alcance de las
instituciones del Estado y el amparo de los grupos guerrilleros, dieron luz verde al
inicio de este fenómeno que aún en la actualidad nos atañe.84 En lo referente a la
jurisdicción de la V División, los departamentos de Caldas, Quindío y el Tolima,85

82 T.C. Villamarín Pulido, “Cuarenta años después de la Operación Anorí contra el Eln”.
83 Clímaco Ramírez Quintero,“El conflicto colombiano: Génesis de decisiones políticas de Colón a Juan
Manuel Santos Calderón”, 336.
84 María Fernanda Benitéz Ballesteros. “Narcotráfico e intervención en Colombia. 1980-2000” Pontificia
Universidad Javeriana, Tesis de pregrado, 2009, 13.
85 A finales de la década se encontraron fincas cultivadas con marihuana en zonas rurales de Armenia,
Buenavista y Quimbaya, y hubo un número significativo de arrestos por tráfico de marihuana, espe-
cialmente, en ciudades como Armenia (la capital) y Calarcá, población vecina a Armenia.

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adquieren importancia en la medida en que en estos territorios confluían los focos de


violencia, resultado de las ideologías comunistas, que para la época están en furor,
el surgimiento de grupos ilegales y el aumento del cultivo ilícito. Por esta razón,
las diferentes gobernaciones hicieron un llamado al gobierno central, solicitando
el aumento del pie de fuerza de la Fuerza Pública, aludiendo que el aumento del
consumo de la marihuana, por ejemplo, encrudecía las prácticas violentas que en
conjunción con la coyuntura de conflicto amedrentaban la seguridad y estabilidad
de la región.86 Por otra parte, entre el aumento vegetativo de los grupos ilegales y
el comercio ilegal de sustancias alucinógenas que se conoce como el narcotráfico,
nace el grupo ilegal Muerte a Secuestradores (MAS), considerado el primer grupo
paramilitare de Colombia.
El MAS se crea a partir del secuestro de Martha Nieves Ochoa, hermana de los
hermanos Ochoa, del Cartel de Medellín, realizado por uno de los comandantes del
M-19, Luis Gabriel Bernal Villegas, el 12 de noviembre de 1981. Este suceso abrió la
puerta a la conformación de ese grupo de autodefensas, que estaría compuesto por
2.230 hombres entrenados por los carteles y mafias colombianas del momento, y que
estaban al servicio de caós como Pablo Escobar, Carlos Ledher y Gonzalo Rodríguez
Gacha, quienes a su vez sumaron fondos con el propósito de hacer pagos de recom-
pensas, ejecuciones y logística.87 Pese a que inicialmente el objetivo de este grupo
paramilitar consistó en combatir a la guerrilla y contener el secuestro, el cobro de
vacunas y el robo de ganado por parte de las guerrillas, a ganaderos y campesinos,
su espectro se fue acrecentando y cualquier integrante de sindicatos o movimientos
empezó a considerarse objetivo militar.

86 Eduardo Sáenz Rovner. “la “prehistoria” de la marihuana en Colombia: consumo y cultivos entre
los años 30 y 60” Cuaderno de Económica Vol. 26. No. 47. 2007 [ON LINE] Citado el 28 de octubre.
Disponible en: http://www.scielo.org.co
87 “Muerte a secuestradores MAS: Los orígenes del paramilitarismo”, Verdad Abierta, http://www.verda-
dabierta.com

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Imagen 7. Primera acción del MAS

Fuente: Portal Web de Periodismo Universitario para la ciudad, http://delaurbe.udea.edu.co

En aras de apaciguar todo este impacto de violencia que se venía desarrollando, el


presidente Turbay Ayala aplicó lo que podría llamarse como la “teoría de la zanahoria
y el garrote”, pues durante su gobierno se dio la aplicación del Estatuto de Seguridad
y la creación de esta comisión junto con la Ley de Amnistía. Aunque se considera que
en este espacio de tiempo se dio un aumento vegetativo de los grupos insurgentes,
vale decir también que el cierre de la década de los setenta marca una tendencia de
aumento de la violencia represiva por parte del Estado, lo que ocasionó que las FARC,
el M- 19, ELN, EPL, dieran también un vuelco a su posición frente al Gobierno y en
aras de amenguar el impacto del Estatuto de Seguridad, se abrieran ante la posibili-
dad de generar espacios de diálogo para acordar aspectos de paz.88 La Ley de Amnistía
o Ley 35 de 1982,

(…)por la cual se decreta una amnistía y se dictan normas tendientes al restablecimiento


y preservación de la paz”, y que en su articulado promulga entre otros conceder una
amnistía general a los autores, cómplices o encubridores de hechos constitutivos de
delitos políticos cometidos antes de la vigencia de esta ley, también se comprenden
como delitos políticos el de rebelión sedición o asonada y los conexos, también se

88 Carlos Prieto, “Análisis comparativo entre la negociación del M-19 y Unidad Revolucionaria Nacional
Guatemalteca (URNG)”. Boletín de Paz, No. 25, Fundación Ideas para la Paz. (2010), 2.

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comprende que los delitos cometidos fuera de combate no serán amparados por la
amnistía, y una vez amparado por la ley, recibirá por parte del gobierno todos los
beneficios económicos, de vivienda, de educación entre otros para poder iniciar su
incorporación a la vida pacífica89.

En correspondencia con las medidas tomadas en materia de amnistía, el


Gobierno Nacional promovió, mediante el Decreto 2711 de 1982, la creación de una
Comisión de Paz con el propósito de que asesorara al presidente de la república en
los más diversos aspectos relativos a los temas de paz, y de que a través de ella se
discutieran y tramitaran aspectos tan relevantes como el proceso de negociación;
la reincorporación de los insurgentes desmovilizados a la vida civil; las políticas
de recuperación y desarrollo de las regiones afectadas por la violencia y el mejo-
ramiento en el sistema de justicia y eficiencia en el gasto público.90 El entramado
fundamental de la negociación parecía entonces haberse establecido y a efectos de
él se esperaba que la negociación de paz terminara en una efectiva superación del
conflicto. Sin embargo, ello no resultaría como muchos esperaban; al tiempo que
Gobierno y guerrillas dialogaban, la confrontación armada siguió desarrollándose
en distintos lugares del país, y a ello fueron sumándose nuevos actores, como las
llamadas autodefensas, y nuevos factores generadores de violencia, como el narco-
tráfico. En ese contexto, el país, lejos de alcanzar su anhelada paz, ingresó en una
fase de aguda violencia.

89 Colombia, Congreso de la República de Colombia, Ley 35 de 1982, “Por la cual se decreta una amnistía
y se dictan normas tendientes al restablecimiento y preservación de la paz”. , (Bogotá, 19 de noviembre,
1982).
90 Colombia, Presidencia de la República de Colombia, Decreto 2711, “Por el cual se crea la Comisión de
Paz asesora del Gobierno Nacional” (Bogotá, 19 de septiembre de 1982).

59
CAPÍTULO III. AFIANZAMIENTO Y CONSOLIDACIÓN DE GRUPOS
ILEGALES, 1982-1998

Esta fase se abrió paso con la elección presidencial de Belisario Betancur y su apuesta
por una apertura democrática que dio paso a la incorporación de los principales gru-
pos y movimientos armados a la vida civil. A pesar de esto, durante este periodo la
proliferación de grupos al margen de la ley y la consolidación de economías ilegales
acentuaron la crisis institucional y los factores generadores de violencia en las regio-
nes. Entonces, se buscó apostarle a una apertura económica que modernizara al país
en materia de infraestructura y en llevar a cabo un proceso constituyente que per-
mitiera rescatarlo de la violencia desbordada y el escalamiento sin precedentes del
conflicto armado interno.

3.1. Voluntad de guerra, voluntad de paz

La década de 1980 estuvo marcada por el miedo. El auge y la expansión de los


grupos guerrilleros, el surgimiento y la consolidación del paramilitarismo y la vio-
lencia indiscriminada del narcotráfico pusieron en vilo la nación, que vio cómo
la suma de estos actores ponía en jaque la institucionalidad y amenazaba con derri-
bar el estado de derecho. La situación fue tan preocupante, que para finales de la
década fue necesario incluso designar gobiernos militares para mantener el orden
en algunas regiones.91
Hasta 1982 el país vivió los desmanes y abusos de autoridad auspiciados por el
Estatuto de Seguridad de Turbay Ayala, generando una crisis de Derechos Humanos
y numerosas denuncias ante la Comunidad Internacional, debido a los abusos y res-
tricciones a los derechos y libertades individuales, las amplias facultades otorgadas a
las Fuerzas Militares y el enjuiciamiento de civiles en Consejos Verbales de Guerra.92
El Estatuto fue finalmente derogado el 9 de junio de 1982, pero la fijación de los

91 Este fue el caso de Caquetá y Urabá, donde se nombraron gobernadores militares. Ignacio Arizmendi
Posada, Presidentes de Colombia 1810-1990. (Bogotá: Editorial Planeta, 1989), 304.
92 Luis Jairo Ramírez, “Lo que va del Estatuto de Seguridad a la política de Seguridad Democrática”,
Las dos orillas, abril 21 de 2014, http://www.las2orillas.co/lo-que-va-del-estatuto-de-seguridad-a-
la-politica-de-seguridad-democratica/

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presidentes con los poderes extraordinarios otorgados por el estado de sitio generó
nuevas versiones del Estatuto con el mismo corte represivo en años posteriores, como
el de Defensa de la Democracia (1988) y el de Justicia (1989).93 Los estados de excep-
ción fueron finalmente regulados en la constitución de 1991 con el fin de garantizar
el retorno a la normalidad del país.
A partir de 1982 se estableció una tendencia entre aquellos llamados a ocupar el
Palacio de Nariño; a partir de este año, todos los presidentes que llegaron al poder
realizaron diálogos de paz con los grupos guerrilleros.
El primero en hacerlo fue Belisario Betancur, quien fue elegido presidente ese año
a través de un discurso suprapartidista, e inició su mandato bajo el lema de hacer un
“gobierno nacional”. Su talante pacifista y conciliador renovó las esperanzas entre los
ciudadanos, quienes cansados de tanta guerra escucharon con alivio su discurso de
posesión en el que afirmaba: “No quiero que se derrame una sola gota más de sangre
colombiana de nuestros soldados abnegados ni de nuestros campesinos inocentes, ni
de los obcecados, ni una gota más de sangre hermana. ¡Ni una gota más!”.94
La política estatal de Betancur para el manejo del conflicto dio un paso trascen-
dental al reconocer el carácter político de los movimientos insurgentes y promoviendo
el diálogo con las guerrillas y la reinserción de los combatientes en la sociedad civil
como estrategia para lograr la paz. Esta iniciativa marcaba una diferencia con la polí-
tica represiva aplicada por el gobierno Turbay, la cual se había mostrado ineficaz.
Por eso, desde el inicio de su gobierno planteó la necesidad de realizar un pro-
ceso de paz, el cual dio su primer paso con la creación de la Comisión de Paz y la
aprobación de la Ley 35 de 1982, conocida como Ley de Amnistías, que permitió
la salida de cientos de presos políticos de las cárceles.95 En su articulado planteaba
entre otras cosas:

93 Marco Palacios, Entre la legitimidad y la violencia. Colombia 1875-1994 (Bogotá: Grupo Editorial
Norma, 1995), 333. Para más información sobre el Estatuto para la Defensa de la Democracia ver:
“¡A la carga!”, Semana, 29 de febrero de 1988, http://www.semana.com/nacion/articulo/a-la-car-
ga/9930-3
94 Belisario Betancur, Título del discurso, 7 de agosto de 1982 http://www.ideaspaz.org/tools/down-
load/48879
95 El sitio web www.colectivodeabogados.org refiere entre 200 y 400 presos políticos http://www.colec-
tivodeabogados.org/Para-1985-los-dialogos-de-paz-entre-gobierno-y-guerrillas-estaban-en-crisis

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ART. 1º. Concédase amnistía general a los autores, cómplices o encubridores de hechos
constitutivos de delitos políticos cometidos antes de la vigencia de la presente ley.
ART. 2º. Para los efectos de esta Ley, entiéndase por delitos políticos los tipificados en
el código penal como rebelión, sedición o asonada, y los conexos con ellos por haber
sido cometidos para facilitarlos, procurarlos, consumarlos u ocultarlos.96

Sin embargo, la propuesta no fue muy bien recibida por la clase dirigente del país.
Por un lado, el partido conservador consideraba el diálogo con las guerrillas comunis-
tas como una traición a sus ideales, los cuales eran similares a los del gobierno de los
Estados Unidos, que para la época se encontraba en pleno desarrollo de la Guerra Fría.
Por su parte, el partido liberal seguía una política de represión, la cual se había mani-
festado en el periodo anterior con el Estatuto de Seguridad y con la cual Betancur no
comulgaba. Finalmente, los militares veían en el proceso de paz una estrategia de los
gobiernos izquierdistas para que la revolución comunista se tomara el poder.97

Elegido en nombre de un “Movimiento Nacional”, Betancur presentó al Congreso, de


mayoría liberal, un proyecto de ley de amnistía e indulto, calificado con el de 1953,
como el más generoso de cuantos se hayan aprobado en el país. Sin embargo, el presi-
dente nunca formuló una estrategia clara para lograr la paz, es decir, el “cese al fuego”,
y la reinserción de los alzados en armas a la vida civil y a la política electoral. El asunto
quedó referido a una nueva “comisión de paz” bipartidista. Los militares no participarían
en las negociaciones y la clase política se apartó ostensiblemente.98

El proceso de paz del Gobierno Betancur conduciría a la firma de dos acuerdos. El


primero fue conocido como los Acuerdos de La Uribe, un pacto firmado el 28 de mayo
de 1984 entre el Gobierno nacional y el Estado Mayor Conjunto de las FARC en el cam-
pamento Casa Verde de este grupo en la población de La Uribe, Meta. Con este pacto se
estableció el cese al fuego bilateral y se condenó el secuestro, la extorsión y el terro-
rismo.99 También se abrió la oportunidad de que las FARC se organizarán política,

96 Otto Morales Benítez, Papeles para la paz. (Bogotá: Editorial Árbol que piensa, 1991).
97 GMH, ¡Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad (Bogotá: Imprenta Nacional, 2013), 137
98 Palacios, Entre la legitimidad y la violencia, 276.
99 Comunicado de las FARC-EP del 20 de marzo de 1983, citado por Villarraga, Los procesos de paz en
Colombia: 1982-2014.
Véase “Acuerdos del cese al fuego entre 1984 y 1986 con las FARC, el M-19, el EPL y el ADO”, Verdad
Abierta,http://www.verdadabierta.com/procesos-de-paz/farc/4292-acuerdos-del-cese-al-fuego-entre-
1984-y-1986-con-las-farc-el-m-19-el-epl-y-la-ado

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económica y socialmente, con garantías en ley y constitución, lo cual desembocó en


la fundación de la Unión Patriótica (UP) como brazo político legal de las FARC, siendo
tal vez una de las consecuencias más importantes de este pacto.

Imagen 8. Firma de los acuerdos de La Uribe entre el gobierno y las FARC

Fuente: http://www.eltiempo.com/politica/proceso-de-paz/asi-fue-el-cese-del-fuego-en-1986-con-las-
farc/16685395

El 24 de agosto de ese mismo año se firmó en Corinto (Cauca), El Hobo (Huila) y


Medellín (Antioquia), una tregua con el M-19, el Ejército Popular de Liberación (EPL)
y algunos sectores del ELN y la Autodefensa Obrera (ADO). Además de la tregua, el
pacto firmado reclamaba la realización de un diálogo nacional, con el fin de hablar de
los problemas del país y de las reformas sociales y políticas requeridas para lograr la
paz. Tal propuesta, ideada por el M-19, fue conocida como el Gran Diálogo Nacional
y contó con 10 comisiones o mesas de trabajo en las cuales se discutieron los temas
centrales sobre los que se pedían reformas, a saber: constitucional, agrario, labo-
ral, urbano, justicia, educación, universidad, salud, servicios públicos y régimen de
desarrollo económico.100

100 “¿Qué diablos es el diálogo nacional?”, Semana, octubre 8 de 1984, http://www.semana.com/nacion/


articulo/que-diablos-es-el-dialogo-nacional/5763-3

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Sin embargo, los acuerdos entre e el Gobierno y el M-19 se rompieron debido a


los continuos incidentes militares;101 dicha decisión fue anunciada el 19 de junio de
1985 por parte de Carlos Pizarro Leongómez. Este hecho trajo consigo la extensión
de los combates en territorios del Tolima y Quindío,102 y con la toma de la población de
Génova, Quindío, por parte de una columna de 100 hombres, al parecer del frente
Antonio José de Sucre. El combate se extendió por casi todo el día dejando un saldo
de 12 policías, cinco guerrilleros y dos civiles muertos, y daños en la estación de
policía y los edificios de la Caja Agraria y el Banco Cafetero. Ante la llegada de tropas
de refuerzo de la VIII Brigada, los guerrilleros emprendieron la huida hacia las monta-
ñas del Tolima en donde continuaron los enfrentamientos.103

Imagen 9. Toma a Génova, Quindío, por una columna del M-19

Fuente: http://www.cronicadelquindio.com/noticia-completa-titulo-holocausto_del_palacio_comenz_en_
el_quindo_i_parte-seccion-la_general-nota-93807.htm

101 Durante la tregua se realizaron diversas operaciones militares en contra del M-19, especialmente
contra la base de este grupo en Yarumales, municipio de Corinto (Cauca). Otros acontecimientos
relevantes fueron el atentado a Antonio Navarro y otros delegados de la Comisión de Paz, así como
la muerte de Iván Marino Ospina, fundador y segundo al mando del grupo guerrillero, durante una
emboscada en Cali. (25 de octubre de 2016). http://www.colectivodeabogados.org/Para-1985-los-
dialogos-de-paz-entre-gobierno-y-guerrillas-estaban-en-crisis
102 Álvaro Villarraga, compilador, Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014: documento resumen.
Bogotá: Fundación Cultura Democrática, 2015. Pág. 22.
103 “Con los fierros otra vez” (Revista semana, julio 29 de 1985) Consultado el 26 de octubre de 2016
http://www.semana.com/nacion/articulo/con-los-fierros-otra-vez/6728-3

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Otro hecho importante sucedido el mismo año en el departamento del Quindío


fue el ataque al Batallón de Ingenieros Militares No. 8 Francisco Javier Cisneros, para
entonces ubicado en Armenia, ocurrido el 19 de octubre. El ataque fue efectuado por
un grupo de fuerzas especiales del M-19, las cuales se infiltraron a las instalacio-
nes del batallón y ubicaron cargas explosivas haciéndolas detonar a la 1 a.m., tras
lo cual se detonó una carga de dinamita que tumbó la torre de energía cercana a la
escuela República de Francia, lo que ocasionó que la ciudad quedara sin luz, además
de las destrucción de tres alojamientos.104
De esta forma, el desencanto con el proceso de negociación marcó el inicio de
una escalada de la violencia perpetrada por el M-19 en detrimento de su actuación
política, que tendría como epítome los hechos sucedidos los días 6 y 7 de noviembre
de 1985, con la toma del Palacio de Justicia por un comando de ese grupo.

Imagen 10. Ataque del M-19 al Batallón Cisneros, Armenia, Quindío

Fuente: http://www.cronicadelquindio.com/noticia-completa-titulo-holocausto_del_palacio_comenz_en_
el_quindo_ii_parte-seccion-la_general-nota-93836.htm

Este acontecimiento no solo significó un gran revés para la política de paz, sino
también la crisis del gobierno de Betancur, quien fue duramente criticado por como
manejó la retoma del Palacio de Justicia. Con este mal precedente, el presidente Betan-
cur se apresuró a afianzar la tregua con las FARC, para lo cual firmó una prórroga del

104 “Holocausto del Palacio comenzó en el Quindío II parte”, Crónica del Quindío, 18 de noviembre de
2015, http://www.cronicadelquindio.com/noticia-completa-titulo-holocausto_del_palacio_comenz_
en_el_quindo_ii_parte-seccion-la_general-nota-93836

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cese al fuego el 2 de marzo de 1986. La política de paz fue ratificada por el entrante
Gobierno de Virgilio Barco, anunciando su continuación bajo el programa denomi-
nado “Iniciativa para la paz”.105 Barco intentó implementar un modelo instituciona-
lizado y tecnocrático de paz, creando la Consejería Presidencial para la Paz y el Plan
Nacional de Rehabilitación, con lo cual se logró la desmovilización de M-19 y del
EPL en 1990.106

La desilusión respecto a la iniciativa de paz de Betancur, torpedeada desde distintas


orillas, trajo como consecuencia una severa limitación a la política de paz del Gobierno
de Virgilio Barco (1986-1990). Por eso, dicho Gobierno adoptó un modelo despolitizado,
institucionalizado y tecnocrático de la paz, centrado en la inversión en obras de in-
fraestructura que buscaban romper el aislamiento geográfico y la marginación de las
regiones afectadas por el conflicto armado, por medio del Plan Nacional de Rehabi-
litación (PNR). Quitarle base social a la guerrilla sin descuidar el fortalecimiento de
la presencia del Ejército y la Policía fueron los dos ejes de la estrategia de Barco para
enfrentar el conflicto armado.107

Imagen 11. Firma del acuerdo de paz con el M-19

Fuente: http://www.elpais.com.co/elpais/colombia/noticias/aciertos-y-fallos-dejo-acuerdo-con-m-19-guia-
para-proceso-con-farc

105 Álvaro Villarraga, compilador, Los procesos de paz en Colombia, 1982-2014: documento resumen.
(Bogotá: Fundación Cultura Democrática, 2015), 57.
106 Una disidencia del EPL encabezada por Francisco Caraballo no participó en el proceso de desmovi-
lización.
107 GMH, ¡Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad (Bogotá: Imprenta Nacional, 2013), 137-139.

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César Gaviria, que había sido ministro de Hacienda y de Gobierno en el cuatrie-


nio de Barco, continuó con la política de paz de su antecesor. A este le correspondió
finalizar varios procesos que habían comenzado en la administración anterior, como
lo fue la desmovilización del PRT y del Quintín Lame. Sin embargo, la tregua con
las FARC llegaría a su fin en 1990, con el bombardeo por parte del ejército al campa-
mento Casa Verde, el más grande e icónico de las FARC, en donde otrora se habían
firmado los acuerdos. Este acontecimiento, conocido oficialmente como Operación
Colombia, marcaría el inicio del recrudecimiento de las acciones ofensivas de este
grupo guerrillero.
La relativa calma lograda durante los procesos de paz, así como el cese al fuego y
de operaciones militares, fue aprovechados por los grupos guerrilleros para incremen-
tar su pie de fuerza y ampliar su presencia en las diferentes regiones del país, de tal
manera que: “(…) entre 1981 y 1986, el EPL pasó de tener dos frentes a contar con
doce; el ELN pasó de tres frentes a diez; y las FARC de diez frentes a 31”.108
Las FARC, que habían celebrado su VII Conferencia Nacional Guerrillera del 4 al 14
de mayo de 1982 en La Uribe, Meta, habían planteado la necesidad de su ampliación
en este encuentro. En esta conferencia, considerada como una de las más importantes
del grupo, se realizaron importantes cambios en su organización.
Allí los grupos insurgentes diseñaron el Plan Estratégico para la Toma del Poder,
que comprendía acciones como el desdoblamiento de los 16 frentes existentes hasta
el momento, con el fin de copar nuevos territorios; además, se propuso crear orga-
nizaciones clandestinas y de masas que sirvieran como redes de apoyo en diferentes
departamentos, entre ellos, Tolima y Huila.109 Con la meta de contar con 15.000 hom-
bres en armas en el curso de dos años, se autorizó a los frentes a crear comisiones de
reclutamiento para captar hombres y mujeres entre los 15 y 30 años de edad.
Dicho plan consideraba la Cordillera Occidental como el centro de despliegue estra-
tégico de sus fuerzas para establecer un cerco sobre la ciudad de Bogotá, paso funda-
mental para lograr su objetivo final. Fue así como en la década de 1990 se produjeron
las tomas de varios pueblos en la región del Sumapaz, en donde además se estable-
cieron corredores de movilidad para el transporte de secuestrados, drogas y armas.

108 GMH, ¡Basta ya! Colombia: Memorias de guerra y dignidad, 137-139.


109 FARC-EP, “Informe Central a la Séptima Conferencia”, VII Conferencia Nacional de Guerrilleros de
las FARC-EP, La Uribe, Meta, 4 al 14 de mayo de 1982, http://www.farc-ep.co/septima-conferencia/
septima-conferencia-de-las-fuerzas-armadas-revolucionarias-de-colombia-ejercito-del-pueblo.html

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En la región hacían presencia los frentes 22, 28, 38 y 60 de las FARC, la regional
Óscar Fernando Serrano Rueda del ELN y la columna Luis Fernando Lalinde del EPL.
Sin embargo, tan solo las FARC operaban en el sector rural con fuerte presencia en
las provincias del Tequendama, Sumapaz, Guavio y Rionegro.110
La añadidura del sufijo EP (Ejército del Pueblo) marcaría la transformación de
una guerrilla campesina de carácter defensivo a un ejército revolucionario de voca-
ción ofensiva. Esta transición de las FARC se basó a su vez en el reconocimiento del
cambio en la forma de operar del ejército y sus grupos de contraguerrilla, los cuales,
basados en el análisis de información de inteligencia y en la experiencia directa obte-
nida de la confrontación armada, adoptaron nuevas medidas con el fin de evitar las
emboscadas, que para el momento eran la táctica fundamental de los grupos subver-
sivos. Las FARC se refieren al respecto de la siguiente manera:

Ahora la tropa marcha en sus misiones operativas a campo traviesa, lo que impide o
limita en grado sumo la emboscada y de esta manera la guerrilla queda en inferioridad
de condiciones, combatiendo a un enemigo que no da blanco porque conoce suficiente-
mente la vieja táctica militar de las guerrillas.111

Otro punto trascendental fue su incursión en sectores urbanos. A partir de la VII


Conferencia, las FARC consideraron las ciudades como sitios nodales para el desa-
rrollo revolucionario. El reconocimiento de los procesos de urbanización del país y la
manifestación de inconformismos sociales por medio de huelgas, sindicatos y mar-
chas estudiantiles instó al grupo a fortalecer su presencia urbana a través del trabajo
de masas, con el fin de afianzar y extender su injerencia en los grupos inconformes y
aprovechar la coyuntura para generar una insurrección popular.

Hay que pasar a la organización de una estructura organizacional de tipo militar en


las ciudades que posibilite en conjunto con otras organizaciones revolucionarias la
conducción de las acciones insurreccionales que necesariamente han de darse como
consecuencia de la gran colisión de clases en su lucha por el poder.112

110 “Cundinamarca: 30 municipios tienen presencia de la guerrilla”, El Tiempo, 11 de mayo de 1992,


http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-111822
111 FARC-EP, Informe Central a la Séptima Conferencia.
112 Ibíd.

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La figura predominante para el funcionamiento del trabajo de masas fueron los


Núcleos de Solidaridad, redes de apoyo clandestinas cuya tarea fundamental estaba
dirigida a la propaganda revolucionaria y a la creación y politización de organizaciones
de masas como sindicatos, juntas de acción comunal y asociaciones gremiales.
El propósito de las estructuras urbanas, además del trabajo ideológico ya men-
cionado, era servir a los frentes rurales como soporte logístico en la consecución de
alimentos, medicamentos, armamento y demás insumos necesarios para su funcio-
namiento; además ayudaban a realizar algunas operaciones en las ciudades, como
extorsión, secuestros o ataques a puestos de policía, así como labores de inteligencia.113
Si bien desde 1982 existió la intención de las FARC de entrar a las ciudades, fue
solo hasta 2001 cuando se conformaron estructuras urbanas capaces de perpetrar
ataques, como respuesta a la orden de alias “Mono Jojoy” de trasladar la guerra a las
ciudades. En Bogotá operó la Red Urbana Antonio Nariño (RUAN), una de las estruc-
turas urbanas más importantes de las FARC en el país,114 que estaba comandada por
Luis Antonio Losada Gallo, alias “Carlos Antonio Lozada”, y tenía el propósito de
tomarse la capital del país.115
Las conclusiones de la VII Conferencia fueron posteriormente complementadas en
el Pleno Ampliado del Estado Mayor realizado entre el 6 y el 20 de octubre de 1983.
Para este momento, el grupo ya contaba con 25 frentes, y uno de los temas más
importantes fue la amnistía propuesta por el gobierno de Betancur, así como el devenir
de los diálogos de paz, a los cuales los comandantes de los 25 frentes manifestaron
su apoyo en un comunicado.116

3.2. El fenómeno emergente del narcotráfico

El narcotráfico fue un factor determinante en el auge de la violencia y el recrudecimiento


del conflicto. Aunque la economía ilegal del narcotráfico ya se venía desarrollando
desde mediados de la década de 1970, el fortalecimiento de los cárteles colombianos

113 “El brazo urbano”, Semana, 22 de abril de 2002, http://www.semana.com/nacion/articulo/el-brazo-


urbano/50353-3
114 Otras estructuras urbanas de importancia de las FARC fueron el Frente Urbano Manuel Cepeda Vargas
de Cali, y las milicias bolivarianas de Medellín.
115 “La increíble ofensiva contra las FARC en Bogotá”, El Tiempo, 25 de abril de 2003, http://www.
eltiempo.com/archivo/documento/MAM-999449
116 Pleno ampliado octubre 6-20 de 1983 http://www.farc-ep.co/pleno/pleno-ampliado-farc-ep-octubre-
6-20-de-1983.html

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a partir de la década de 1980 inyectó un volumen inusitado de capital al país, que


les permitió a los grandes capos no solo costear sus propios ejércitos privados y rea-
lizar grandes inversiones en cultivos y laboratorios, sino emprender aventuras en el
ámbito político y social, buscando influir en decisiones y obtener aceptación como
empresarios respetables.

Una pregunta frecuente al comenzar los años 80 era qué posibilidad había de inte-
grar pacíficamente a la “burguesía de la cocaína”, cuyos dineros circulaban por las
estructuras financieras y empresariales del capitalismo colombiano desde mediados
de la década de 1970. Más aún, ¿qué efectos en la política, para no hablar de la moral
pública, traería tal integración hipotética?117

El dinero del narcotráfico era bien recibido en el país. El capital que ingresaba
ayudaba a estabilizar la tasa de cambio y a reactivar algunos sectores económicos
deprimidos, e incluso se puso en práctica mecanismos como la amnistía tributaria de
1983 y la ventanilla siniestra del Banco de la República, la cual se remonta hasta el
gobierno de López Michelsen,118 ambos vistos como mecanismos de lavado.119
Solo hasta el 30 abril de 1984 cuando sicarios del cartel de Medellín asesinaron en
Bogotá al entonces Ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, el gobierno reaccionó y
se percató de la amenaza que significaban para el país las organizaciones narcotra-
ficantes. Debido a este suceso, el gobierno de Belisario Betancur emprendió una guerra
contra el narcotráfico y autorizó realizar las primeras extradiciones de ciudadanos
colombianos a los Estados Unidos en cumplimiento del tratado de extradición que se
había firmado entre las dos naciones el 14 de septiembre de 1979.
La extradición se convirtió en la principal arma del estado colombiano para com-
batir el narcotráfico; como era de esperarse, algunos capos, encabezados por Pablo
Escobar, emprendieron una guerra terrorista que atemorizó a la población civil y
copó las manos del gobierno durante los periodos de Virgilio Barco (1986-1990)
y César Gaviria (1990-1994). Agrupados bajo el título de “Los Extraditables”, se
enfrentaron al estado colombiano y, en general, a cualquiera que percibieran como
una amenaza para sus intereses.

117 Palacios, Entre la legitimidad y la violencia, pág. 279


118 MOIR, “Colombia, una babilonia del capital financiero” (Tribuna Roja N°. 44, Bogotá, febrero de
1983) http://tribunaroja.moir.org.co/COLOMBIA-UNA-BABILONIA-DEL-CAPITAL.html
119 Palacios, Entre la legitimidad y la violencia, pág. 279.

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Así, durante la segunda mitad de la década de 1980 este grupo fue el responsable de
un gran número de asesinatos y acciones terroristas, muchas de las cuales tuvieron
lugar en la ciudad de Bogotá. Entre estas cabe mencionar los asesinatos de Guillermo
Cano Isaza, director del periódico El Espectador (1986), Luis Carlos Galán, candidato
presidencial por el partido liberal (1989), y Carlos Mauro Hoyos, procurador general de
la nación (1988), así como los atentados al vuelo 203 de Avianca (1989) y al edificio
del DAS (1989), entre otros.120
El embate del narcotráfico y la decisión del gobierno de enfrentarlo significó
para la fuerza pública combatir un nuevo enemigo interno: “(…) las guerrillas de
izquierda que enfrentaban con el ejército, y las organizaciones de narcotraficantes
que trataron de enfrentar con una policía inadecuada para la tarea.”121
A inicios de la década del ochenta se establecieron acuerdos entre ambos grupos.
Los cárteles vieron la necesidad de contar con una fuerza armada capaz de proteger
su negocio; por esto recurrieron en un primer momento a las guerrillas izquierdis-
tas, debido a que estas ya contaban con una estructura armada, control territorial e
influencia sobre la población.122 Un ejemplo de esto es el convenio de las FARC con
los narcotraficantes, situación que produjo problemas de disciplina al interior de la
organización, como fue el caso del frente 3 del Caquetá. Estas situaciones fueron
expuestas y sancionadas en la VII Conferencia.123
Además del cobro por la vigilancia y la protección de los cultivos y laboratorios de
procesamiento de coca, los ingresos que obtuvo las FARC del narcotráfico también pro-
venían del impuesto de gramaje, “(…) que consistía en un pago de alrededor de 10%
y 15% sobre lo negociado en cada transacción hecha con pasta o base de coca.”124 La
estrecha relación entre narcotraficantes y guerrilleros llevó al surgimiento de término
“narco-guerrilla”, acuñado por el embajador de EE.UU en Colombia, Lewis Tambs.
Sin embargo, la conjunción entre narcotraficantes y guerrilleros no duró mucho.
En 1987 se rompió la alianza, con lo cual el cártel de Medellín le declaró la guerra a

120 “El narcotráfico”, Verdad Abierta, 21 de agosto de 2008, http://www.verdadabierta.com/component/


content/article/243-farc/139-el-narcotrafico
121 Palacios, Violencia pública en Colombia, 1958-2010, 106.
122 “El narcotráfico”, Verdad Abierta, 21 de agosto de 2008.
123 FARC-EP, “Informe Central a la Séptima Conferencia”.
124 CNMH, Guerrilla y Población civil. Trayectoria de las FARC 1949-2013, (Bogotá: Centro Nacional de
Memoria Histórica, 2013), p. 146.

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las FARC poniendo en la mira a los militantes de la Unión Patriótica, quienes eran
blancos más fáciles que los grupos guerrilleros.125 Así, junto con otros actores arma-
dos se inició el asesinato sistemático de los miembros de la UP, que dejó alrededor
de 3.000 muertos, entre los que cabe resaltar el del candidato presidencial y líder del
partido Jaime Pardo Leal (1987), José Antequera (1989) y el también candidato presi-
dencial Bernardo Jaramillo Ossa (1990)126.
En respuesta a la difícil situación de seguridad que vivía el país, entre 1985 y
1990 el presupuesto del Ministerio de Defensa se quintuplicó y el ejército duplicó su
pie de fuerza.127 Entre las medidas, se expidió el decreto número 2092 del 31 de julio
de 1985 en el cual se dividió el país en ocho teatros de guerra (cinco terrestres, dos
navales y uno aéreo)128. Se expidió el decreto 2157 del 8 de agosto de 1985 por el cual
se prorroga el período de duración del servicio militar obligatorio;129 se expidió la ley
131 del 31 de diciembre de 1985 por medio de la cual se estableció el servicio militar
voluntario y se determinaron las normas que lo regulan.130

125 Marco Palacios, Violencia pública en Colombia, 1958-2010,127.


126 “El saldo rojo de la Unió Patriótica”, Verdad Abierta, sin fecha.
127 Marco Palacios, Violencia pública en Colombia, 1958-2010, 338
128 Colombia, Presidencia de la República de Colombia, Decreto 2092 de 1985, Diario Oficial, Año CXXII,
No. 37094 (Bogotá, 6 de agosto, 1985), p. 3.
129 Colombia, Presidencia de la República de Colombia, Decreto 2157 de 1985, por el cual se dictan nor-
mas tendientes al restablecimiento del orden público, Diario oficial, Año CXXII, No. 37098 (Bogotá: 9
de agosto de 1985), 1, http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.asp?id=1409872
130 Colombia, Congreso de la República de Colombia, Ley 131 de 1985 por la cual se dictan normas sobre
servicio militar voluntario, Diario oficial, Año CXXII, No. 37295, (Bogotá, 31 de diciembre, 1985),
1,http://www.suin-juriscol.gov.co/viewDocument.asp?id=1648165

72
CAPÍTULO IV. CONSOLIDACIÓN DE LA PRESENCIA
INSTITUCIONAL Y DECLIVE DE GRUPOS ILEGALES,
1999 - 2012

Este periodo se caracterizó por la apuesta por desescalar el conflicto armado, el cual
tiene un componente de carácter político en términos de negociación con el grupo
guerrillero de las FARC y un énfasis en ámbito militar, a partir de la puesta en marcha
del Plan Colombia, buscando fortalecer y profesionalizar a las Fuerzas Militares de
Colombia para hacerle frente al fenómeno desbordado de la violencia insurgente y
tener presencia en todo el territorio nacional, trayendo consigo una imagen favorable
en el ámbito internacional, el crecimiento y la dinamización de la economía, gracias
a la inversión privada y el fortalecimiento estatal.

4.1. Algunos antecedentes regionales del recrudecimiento


del conflicto

A partir de 1996 comenzó a evidenciarse un cambio significativo en la dinámica del


conflicto, debido al inminente fortalecimiento económico de los grupos armados ile-
gales y a la acumulación de capitales que les permitieron modernizar su armamento
y material de intendencia, así como incidir decididamente sobre la población civil. Así,
mientras que las FARC mostraban un sustancial crecimiento de sus frentes de gue-
rra, los paramilitares y narcoparamilitares hacían lo mismo ampliando su presencia e
influencia armada creando nuevos bloques en distintas regiones del país. de acuerdo
con los análisis efectuados por diversos especialistas en el tema, el despliegue del
poderío militar alcanzado por la guerrilla de las FARC podría situarse a partir del

…15 de abril de 1996 con el ataque a Puerres (Nariño) y continuó con la toma de la
base militar las Delicias en el departamento de Putumayo, el 30 de agosto; el ataque
el 7 de septiembre a la base militar de La Carpa en el departamento de Guaviare; y la
acción la ofensiva contra la base militar de Patascoy en el departamento de Nariño, el
21 de diciembre. En 1998 los ataques se intensificaron a partir de marzo, cuando la
Brigada Móvil No. 3 del Ejército fue atacada en el caño El Billar, en el departamento
del Caquetá; el 3 de agosto, la guerrilla atacó las instalaciones de Policía en Miraflores,
Guaviare y Uribe, Meta, así como la base militar de Pavarandó en Urabá; en noviembre,

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

en momentos previos a la creación de la Zona de Distensión (ZD) para adelantar las


conversaciones de paz entre la administración Pastrana y las FARC, esta guerrilla tomó
por asalto a Mitú, capital del departamento de Vaupés, en el suroriente colombiano.131

La ofensiva armada impulsada por las FARC fue, como bien se describe en el
citado análisis realizado por Echandía, descomunal y sumamente favorable a los
propósitos de la insurgencia, los cuales consistían en avanzar y consolidar una
nueva fase de la guerra, esto es, pasar de una guerra de guerrillas a una guerra de
movimiento y posicionamiento territorial. Las acciones armadas perpetradas por esa
organización guerrillera daban cuenta de la magnitud que estaba asumiendo el con-
flicto durante aquellos años, y por ello mismo el Gobierno Nacional se vio obligado a
explorar el camino que nadie creía podía explorarse en aquel momento para detener
la escalada guerrillera, es decir, el diálogo de paz.

4.2. El gobierno del presidente Andrés Pastrana

Con la llegada del nuevo mandatario a la casa de Nariño y cumpliendo la promesa


de campaña de lograr un acuerdo de paz en que la cooperación internacional sería
eje fundamental para encaminar el proceso, el recién posesionado presidente buscó
crear un fondo para la paz, que se constituirí< con aportes del Gobierno, de la sociedad
civil y de la Comunidad Internacional.
“Así pues, desde su inicio, el nuevo Gobierno fue perfilando –aunque no siempre
con entera consistencia– dos estrategias complementarias de su mandato: por una
parte, el lanzamiento de un audaz proceso de paz, que incluiría visitas al líder de las
FARC y concesión de una zona de despeje; y, por otra, búsqueda de recursos en el
exterior para fortalecer el Estado”.132 Precisamente, el presidente Pastrana emprendió
varias giras que pretendían generar una amplia diplomacia por la paz. En pronun-
ciamiento ante las Naciones Unidas en 1999, planteaba que “el Plan es la síntesis de
nuestra concepción económica, política y social de defender a Colombia de la ame-
nazadora arremetida del narcotráfico, fortalecer la institucionalidad democrática en

131 Camilo Echandía C.. “La Guerra por el Control Estratégico en el Suroccidente Colombiano”. Sociedad
y economía, No. 7 (octubre de 2004): 65 - 89.
132 Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI). Plan Colombia y la internaciona-
lización del conflicto. (Bogotá: Editorial Planeta, 2001, 77).

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

todo el territorio nacional, garantizar la seguridad de los ciudadanos y el libre ejer-


cicio de sus derechos y libertades”.133
Sin embargo, las negociaciones emprendidas en medio del conflicto tuvieron un
efecto desalentador no sólo en la percepción internacional, sino en la propia socie-
dad civil, que veían con desconfianza los permanentes cambios en la orientación
estratégica por parte del Gobierno y la ausencia de una voluntad real de paz por
parte del grupo guerrillero.

Tabla 12. Distribución de los costos del Plan Colombia previstos por el Gobierno

Millones de
Contribuyente Origen Destino
dólares

Presupuesto ordinario Orden público, proceso de paz, fortale-


4.000 Colombia
y bonos de paz cimiento institucional y erradicación.

Org. Multilaterales Programas especiales, Ajuste fiscal, recuperación económica,


1.000
e internacionales créditos y bonos desarrollo social.

Antinarcóticos, fortalecimiento institu-


1.581 Estados Unidos Recursos nuevos
cional y desarrollo social.

Europa, acuerdos
1.000 Acuerdos bilaterales Desarrollo social, cultivos alternativos.
bilaterales

Fuente: DNP, 2000.

En el plan de desarrollo Cambio para construir la paz: 1998-2002, se indicó


que el Plan Colombia era la “puesta en marcha de un plan especial para la recons-
trucción económica, social y ambiental de las zonas afectadas por el conflicto: el
Plan Colombia (que) adelantará sus acciones en tres frentes: sustitución de cultivos
ilícitos por medio de programas de desarrollo alternativo, atención a la población
desplazada y acciones priorizada y localizadas hacia donde la violencia ha asu-
mido un carácter crítico y erradicación de cultivos ilícitos con participación militar
y policial”.134

133 “Pastrana pide comprensión»”, El Espectador, 21 de septiembre de 1999.


134 República de Colombia, Departamento Nacional de Planeación, Plan de Desarrollo, Capítulo cuarto,
apartado I, Estrategias dirigidas a las zonas afectadas por el conflicto.

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Tabla 13. Total de secuestros extorsivos. Jurisdicción V División 1996 - 2003

Departamento Secuestros Participación

Huila 320 2,4%

Tolima 467 3,4%

Cundinamarca 775 5,7%

Quindío 51 0,4%

Risaralda 211 1,5%

Caldas 280 2,1%

Bogotá 631 4,6%

Total 2735 20,1%

Fuente: Elaboración propia con base en datos de Fondelibertad. Cálculos: DNP-DJS-GEGAI

Entre 1996 y 2003, se reportaron en los departamentos asignados a la jurisdic-


ción de la V División, un total de 2.735 secuestros extorsivos, es decir, un promedio
de 342 secuestros al año (casi un secuestro al día). Además, la región acumuló la
quinta parte del total de los secuestros del país, evidenciando la grave problemática
que afrontaban los departamentos en materia de violación de Derechos Humanos.

Figura 1. Total de secuestros extorsivos, Jurisdicción V División, 1996 - 2003

Fuente: Elaboración propia, con base en datos de Fondelibertad. Cálculos: DNP-DJS-GEGA.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Mapa 2. Cartografía del desplazamiento por número de hogares. Jurisdicción V


División, 2000-2002

Fuente: Gestión de Sistemas e Informática- Acción Social, a partir del Registro Único de Población Despla-
zada. Año tomado con base a la Fecha de Declaración.

Tabla 14. Expulsíon y desplazamiento forzado de población

Departamento Número de hogares expulsados

Huila 1.820

Tolima 8.844

Cundinamarca 3.564

Quindío 297

Risaralda 965

Caldas 4.600

TOTAL 19.550

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4.3. Exacerbación del conflicto armado regional en medio de


las negociaciones

Con la promesa de campaña de iniciar acercamientos con la guerrilla de las FARC


se gesta un clima generalizado de optimismo y confianza por consolidar un pro-
ceso de negociación, a través del cual se buscaba el desarme y la reinserción del
grupo insurgente a la vida civil y como alternativa legítima del campo de la política
para alcanzar los objetivos que en los años como grupo insurgente no habían
podido concretar. Es así como el 6 de mayo de 1999 se firmó el primer documento
de manera bilateral en la Machaca (Caquetá), denominado la Agenda Común para
el cambio hacia la nueva Colombia. Precisamente, el presidente Andrés Pastrana
Arango sancionó la Ley 418 o Estatuto para la Paz, en la que se encontraban las
disposiciones para facilitar el diálogo y la suscripción de acuerdos con organiza-
ciones armadas al margen de la ley, a las cuales el Gobierno Nacional les reconocía
el carácter político para su desmovilización, reconciliación entre los colombianos
y la convivencia pacífica.
En la agenda común se expresaba la voluntad de las partes para generar un
diálogo abierto que propiciara una salida alternativa a décadas de violencia. Así
lo dejaba conocer la Agenda Común, expresando categóricamente que se “buscará
una solución política al grave conflicto social y armado que conduzca a una Nueva
Colombia, por medio de las transformaciones políticas, económicas y sociales que
permitan consensos para la construcción de un nuevo Estado fundamentado en la
justicia social, conservando la unidad nacional”.135

135 German Pataquiva G., Germán, “¿Pretendieron las FARC ser un estado en la zona del Caguán?”. Tesis
para optar al título de Magister en Estudios Políticos, Pontifica Universidad Javeriana, 2007, 68.
http://repository.javeriana.edu.co/bitstream/10554/293/1/pol82.pdf.

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Mapa 3. Localización guerrilla de las FARC, 1998

Fuente: RIME. V División.

Sin embargo, la denominada zona de despeje o distensión estuvo acompañada


de un escalamiento de las acciones terroristas de las FARC, así como de la amplia-
ción del territorio de influencia en los tiempos prorrogables de la zona de distensión,
generándose un ambiente de fuerte oposición entre la opinión pública y un deterioro
progresivo de las negociaciones.
Además, para socavar más la credibilidad y el alcance del proceso, la guerrilla de
las FARC promulgó el 25 de mayo de 2000 las “Leyes 001 y 002”, que buscaban impo-
ner un impuesto de 10% a las personas que tuvieran un patrimonio superior a un
millón de dólares. Además, propusieron la destrucción del poder local institucional,
a través de una ofensiva simultánea contra funcionarios públicos de las distintas

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

entidades del orden local y regionala través de amenazas, presiones y amedrenta-


mientos, con el fin de buscar desestabilizar la institucionalidad en los sitios donde ese
grupo guerrillero tenía presencia armada.

4.4. Desarrollo del conflicto armado en Cundinamarca, 1998-2002

La guerrilla de las FARC estableció como parte del Planteamiento Estratégico situar
la gran parte de su fuerza en la cordillera Oriental; sin embargo, “esto no quiere decir
que la Central y la Occidental no tengan importancia estratégica, sino que el centro
principal del despliegue estratégico es la Cordillera Oriental”.136 El anterior plan lo
logran consolidar y fortalecer durante la VIII Conferencia Guerrillera realizada en el
mes de abril de 1993, donde crean los denominados bloques de frentes para iniciar
organizadamente el despliegue de sus estructuras hacia Bogotá. De este modo, el
Bloque Oriental se convierte en el eje central sobre el que se movió esta guerrilla hasta
mediados del año 2002. Su objetivo primordial era articular los demás bloques en pro
de la toma del poder; de ahí que buscara movilizar al 50% de la organización sobre la
capital del país. El objetivo final de las FARC planteado en la VII conferencia llevada a
cabo en 1982 era copar toda la región del Sumapaz hasta tomarse la capital.137

4.5. Algunas consideraciones de la Masacre de Gutiérrez

El municipio de Gutiérrez ha sido azotado históricamente por las acciones delictivas


de las FARC. Así lo evidencia las 5 tomas guerrilleras que ha padecido: la primera, el
8 de noviembre de 1991; la segunda, el 8 de marzo de 1992; la tercera, el 8 de marzo
de 1997; la cuarta, el 8 de julio de 1999 y, la quinta y última, desde el 25 de febrero
hasta finales de junio de 2001.
A las cinco de la mañana del viernes 8 de julio de 1999, los guerrilleros de las
FARC sorprendieron dormidos a los militares que estaban acantonados en la parte

136 VII Conferencia Guerrillera de las FARC.


137 Estratégicamente las regiones en la que delinquían los frentes implicados en el desarrollo de la
masacre correspondían a la región del Sumapaz, región del Oriente, región del Guavio y provincia
del Oriente, provincia de Sabana Centro y el valle de Ubate; provincia Sabana de Occidente, región
de Rio Negro, región del Magdalena Medio, Gualivá, región del Tequendama. Aparte extraído de la
Sentencia del Gral. Sánchez.

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alta de la vereda La Concepción, de Gutiérrez138 (Cundinamarca) y los tomaron por


sorpresa; este asalto provocó la muerte de 38 militares, 35 soldados y 3 suboficia-
les, que murieron con tiros de gracia propinados por los insurgentes. “Fueron del
frente 53 de las FARC, guerrilla colombiana, y sin piedad los destrozaron, eran más
de 370139 guerrilleros contra menos de 70 militares”. La Defensora del Pueblo de la
época140 manifestó que a los soldados “los masacraron con bombas, morteros, grana-
das, cilindros; prácticamente 10 guerrilleros por soldado”, así lo expresó el entonces
comandante del Batallón de Artillería No. 13 Fernando Landazábal Reyes en el año
de 1999, coronel Roberto Charry Solano.141
Realmente los militares se quedaron más de 15 días ahí, no se movieron; quizá
por ingenuidad no hicieron nada, dejaron entrar a unos señores desconocidos a que
vieran dónde estaban y ese día llegaron y los masacraran”, expresó el alcalde de la
época, doctor Pablo Emigdio Rodríguez Rojas.142
A los alcaldes les tocaba gobernar desde Bogotá, pero hacer gobierno en esas
condiciones era difícil. Pasado el 2000, con el gobierno de Seguridad Democrática
del entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, fue mejorando dicho aspecto. Soldados,
campesinos y una serie de gestiones del Estado hicieron que el accionar de la guerrilla
cambiara su panorama.
En ese momento, el municipio de Gutiérrez era un territorio en el cual existía
presencia de la Fuerza Pública, pero también había un gran control por parte de las
FARC. Era tal la presencia del grupo insurgente que la comunidad vivía atemorizada,
extorsionada, dominada por las insinuaciones, las amenazas y las prohibiciones que
les hacían, tanto de movilidad, como de manifestar su propia presencia.

138 Municipio cundinamarqués, ubicado a 77 kilómetros de Bogotá.


139 Denuncia instaurada por el BG. Euclides Sánchez Vargas, comandante de la V División. Archivo
Físico del S-2 del Batallón de Artillería No. 13 Fernando Landazábal Reyes, Carpeta “Gutiérrez”.
140 La doctora Rocío Linares, en entrevista realizada por el equipo investigador de la V División, junio de
2016. La entrevistada desempeñó el cargo de defensora del pueblo en Gutiérrez entre 1998 y2000.
Información suministrada durante entrevista sostenida con miembros del equipo investigador de la
V División.
141 Coronel Roberto Charry Solano, comandante del Batallón de Artillería No. 13 Fernando Landazábal
Reyes en el año de 1999, en entrevista realizada por el equipo investigador de la V División, junio
de 2016.
142 Pablo Emigdio Rodríguez Rojas, Concejal de Gutiérrez de 1992 a 1999 y Alcalde del mismo muni-
cipio de 2000 a 2003, secuestrado el 7 de febrero del 2002 por las FARC.

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Quienes tenían algunos recursos eran extorsionados, les quitaban parte de su produc-
ción, ellos aprovechaban su condición de estar armados para doblegar a la población
y, desafortunadamente, por mayor presencia que quisiera tener el Ejército, era bastante
difícil poderle hacer un control absoluto”, expresó alcalde actual143

Antecedentes:

Primera toma:
La toma al municipio se dio el 8 de noviembre de 1991. Las FARC aprovechaban
siempre que alguien moría; en ese entonces había un fallecido el señor Luis Quevedo,
al que le decían “Chorito”, ese día entraron a las 12:30 de la noche.

Segunda toma:
Se dio el 8 de marzo de 1992 en el perímetro urbano y acabaron con el comando de
la Policía.

Tercera toma:
El 8 de marzo de 1997 hubo un fallecido; también le hicieron levantamiento en la
vereda la concepción. Ésta toma fue en el perímetro urbano.

Cuarta toma:
El 8 de julio de 1999 fue en la vereda La Concepción, en el Cedral, en contra de los sol-
dados. “Ese día el helicóptero no podía aterrizar, esto se nubló y llovía, hubo mucha
demora del Estado para hacer presencia”, anunció la inspectora de Policía.144

Quinta toma:
Desde el 25 de febrero hasta junio de 2001 las fuerzas ilegales hicieron una toma en
Gutiérrez que duró 4 meses, pues la Fuerza Pública no estaba haciendo presencia.
“Eso fue cuando entró Orlando Muelas145 ellos se tomaron el pueblo hasta junio. Y
descargaban fajos de billetes de las extorsiones. Allí tenían secuestrados de otras

143 Rubiel Sabogal, entrevista realizada por el grupo de investigación en memoria histórica de la V
División, agosto de 2016, El entrevistado fue alcalde en el periodo 2016-2019 y fue secuestrado en
2002 por las FARC.
144 Nohora Moreno, en entrevista realizada por el equipo de la V División, julio de 2016
145 Último Comandante del frente 51 de la época.

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partes del país. Tan era así que, si a uno de ellos le gustaba el reloj que usted llevaba
puesto se lo tenía que pasar o los anillos o lo que fuera, quisiera o no. Ya uno optaba
por no cargar nada. Ya había problemas por esas cosas. Pablo Emigdio era el alcalde
de esa época y no podía hacer nada”, añadió la inspectora de Policía146 Estas tomas
lo que hicieron fue que, por un lado, los nativos tuvieran efectos psicológicos secun-
darios, como el hecho de no utilizar pólvora en navidad, pues “su sonido trae malos
recuerdos y miedo”. Por el otro, se creó el estigma de que Gutiérrez es de izquierda y
es un pueblo “subversivo”. Los grupos externos o inversionistas de otras partes del
país no invierten en este territorio por esta reputación.
Sin embargo, entre todas las tomas que llevó a cabo en Gutiérrez las FARC, la
cuarta toma fue una de las más violentas. Esta masacre duró varias horas,147 el lunes
ya cuando los niños tenían que ir a estudiar había sangre en las paredes, y se encon-
traban brazos y piernas, de los soldados, según cuenta la población.
En la denuncia realizada por Brigadier General Euclides Sánchez Vargas, coman-
dante de la V División de la época, se denuncia:

“a. Mono Jojoy y a. Romaña, como actores intelectuales del aleve asesinato de treinta y ocho
(38) militares, en la Vereda Concepción (...) delitos ejecutados bajo su dirección y control por
una columna mixta integrada por la cuadrilla: 51 “Jaime Pardo Leal”, encabezada por Camilo
Antonio Navarrete Zuleta a. Milton Guaduas; Frente 52 “Juan de la Cruz Varela”, encabezado
por Julio Enrique Rincón Rico a, Nelson Robles; 53 “Antonio Anzoátegui”, encabezado por
el sujeto alias El Sarco; 54 “Ángel Bonilla”, encabezada por N.N. a. Julio Rincón; 55 Teofilo
Romero, encabezada por N.N. a. Zapata, Abelardo Romero, encabezada por a. Esneider;
Joaquín Bellén, encabezada por a. El Indio Leonel, Ernesto Che Guevara, encabezada por
Marco Aurelio Buendía, y la Manuela Beltrán, encabezada por a. LUIS; del Bloque Nororiental
de las Farc (370 guerrilleros), en desarrollo de una brutal arremetida contra dos Pelotones148 de
Batallón de Artillería No. 13. Fernando Landazabal Reyes.149

146 Nohora Moreno, en entrevista realizada por el equipo de la V División, julio de 2016.
147 Denuncia instaurada por el brigadier general Euclides Sánchez Vargas, comandante de la V Divi-
sión. Archivo Físico del S-2 del Batallón de Artillería No. 13 Fernando Landazábal Reyes, Carpeta
“Gutiérrez”.
148 Un pelotón está compuesto por 41 hombres: Un oficial, cuatro suboficiales y 36 soldados, es decir
que atacaron un promedio de 82 hombres del Ejército Nacional.
149 Denuncia instaurada por el brigadier general Euclides Sánchez Vargas, comandante de la V Di-
visión. Archivo Físico del S-2 del Batallón de Artillería No. 13 “Fernando Landazábal Reyes” Carpeta
“Gutiérrez”

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Dentro de las dificultades del momento, se evidencia la ubicación de tan solo 3


batallones de contraguerrilla, tropas de las diferentes unidades y una batería redu-
cida de artillería150 que iba a apoyar la operación;151 esa Fuerza de Tarea152 tenía la
misión de garantizar la libre circulación sobre la vía al llano. En aquella época eran
comunes los retenes ilegales, en los que se secuestraba y extorsionaba.153Antes del 8
de julio, se había planeado una operación con tropas de la XIII Brigada, adscrita a la
V División, dirigida hacia el sector de San Juan de Sumapaz, y la cual se dividía en
dos ejes, un eje hacia Iconosa de San Juan de Sumapaz y otro hacia Usme.154
También, para el tiempo en que transcurrieron los hechos y según la Orden de Bata-
lla
155
de la fecha, se pudo establecer que a partir de “las diferentes fuentes de inteli-
gencia humana y técnica, la incautación de documentos se ha logrado establecer la
organización y demás datos del accionar de los grupos al margen de la ley.”156

150 Hace referencia a que contaba solamente con dos (2) piezas de artillería en vez de seis (6).
151 La V División, con tropas adscritas a la XIII Brigada adelantaban operaciones ofensivas contra las
FARC, en el área de San Juan de Sumapaz.
152 La XIII Brigada, por disposición del Comando Superior, creó la Fuerza de Tarea para la seguridad de
la vía al Llano, en la que participaron tropas de Batallón de artillería No. 13. Fernando Landazábal
Reyes, tropas del grupo de caballería No. 13. Rincón Quiñonez (Escuadrón Motorizado) y una uni-
dad del Batallón de infantería No. 38 Miguel Antonio Caro.
153 Coronel Roberto Charry Solano, coronel comandante del Batallón de Artillería No. 13 del Landazábal
Reyes de 1999, en entrevista realizada por el equipo de la V División, septiembre de 2016.
154 Ibíd.
155 Documento de consulta y orientador donde se registra el dispositivo, composición y fuerza del en-
emigo elaborado por las Secciones de Inteligencia.
156 Orden de Batalla, extraída de la carpeta de Gutiérrez, del Archivo S-2 del Batallón Landazábal.

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Imágenes 13a, 13b. 13c y 13d. Acciones de inteligencia y orden de batalla,


Ejército Nacional de Colombia

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Fuente: Orden de Batalla, Extraída de la Carpeta de Gutiérrez, del Archivo S-2 del Batallón Landazábal.

A los militares los recogió la Fiscalía y se llevó sus cuerpos. Expertos de Medi-
cina Legal comprobaron que los soldados murieron en estado de indefensión, y las
pruebas técnicas demostraron que los mataron a quemarropa y no en combate. La
mayoría tenía disparos en la cabeza157.

157 Dirección Regional Bogotá. Laboratorio de Balística Forense. “Informe preliminar de balística”. De es-
tos informes reposan copia en la carpeta de Gutiérrez que reposa en el Batallón de Artillería “Fernando
Landazábal” y así para cada uno de los treinta y ocho militares ejecutados.

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Por orden de Romaña158 tenían que matarlos a todos, no podían dejar ni uno
vivo.159 Y en este sentido, el general Sánchez manifestó que el hecho constituyó

(…) graves infracciones a la normativa internacional humanitaria, (...) y atenuar


el rigor de las hostilidades en conflictos armados no internacionales, concretamente el
Artículo 3° de los Convenios de Ginebra de 1948 y al Protocolo II, que establecen la
prohibición absoluta de ejecutar a los heridos que han quedado fuera de combate,
el ordenar que no queden sobrevivientes, el utilizar armas incendiarias de efectos
indiscriminados (...).160

Los desmanes cometidos por los guerrilleros quedaron más que evidentes. La
muerte de los 38 soldados, a cuya memoria se reproducen sus fotografías, indi-
caba que la confrontación estaba alcanzando aspectos cada vez más dramáticos
e incontenibles, y auguraban, como ene efecto sucedió, que la contienda bélica
tardaría en contenerse.

Imagen 14. Homenaje a los 38 militares asesinados en la toma de Gutiérrez

158 Henry Castellaños Garzón alias “Romaña”, guerrillero oriundo de Medellín-Antioquia, fue miembro del
Estado Mayor Conjunto de las FARC y comandante del Frente 53.
159 Entrevista con el Cr. Charry Solano Roberto, haciendo referencia a la Inteligencia de la época escuchó
por radio esta orden del comandante
160 Denuncia instaurada por el BG. Euclides Sánchez Vargas, Comandante de la V División. Archivo
Físico del S-2 del Batallón de Artillería No. 13 “Fernando Landazábal Reyes”, Carpeta “Gutiérrez”.

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Fuente: Fotografías extraídas de la Carpeta de Gutiérrez, del Archivo S-2 del Batallón Landazábal.

4.6. Zona de distensión y su influencia en el Huila

El departamento del Huila sufrió de manera directa los efectos de la guerra durante el
tiempo que duró la desmilitarización de la zona de distensión, pues los grupos arma-
dos lo convirtieron en blanco de sus acciones en su propósito de ganar posiciones
y controlar la población. Como consecuencia, en el Huila se aumentó la intensidad
del conflicto, así como la frecuencia de los combates y ataques de grupos ilegales, al
punto que algunos autores denominan este periodo como de recrudecimiento, pues
durante los años comprendidos entre 1996 y 2002 se alcanzó el pico más alto en
acciones delictivas. Además, se corroboró la presencia masiva de la guerrilla de las
FARC en gran parte del departamento.
La presencia de las FARC en el departamento del Huila respondió a una manio-
bra definida a razón del aumento de las ventajas tácticas o factores favorables para
el aumento de las capacidades adaptativas de la confrontación, y así se observó
durante los años que duró la zona de distensión:

El frente 13 ha operado en los municipios de Suaza, Acevedo y Palestina; el frente


61 se mueve por los municipios de Acevedo, Palestina, Timaná, Suaza y Guadalupe;
el frente 64 registra actividad en Gigante; el frente 17 ha concentrado su actividad
armada en los municipios de Colombia, Villavieja, Baraya, Tello, y el oriente rural de
Neiva. En la zona del Macizo el cultivo de ilícitos ha constituido una de las fuentes

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de recursos para los frentes 13 y 61 en los municipios de La Argentina, Oporapa,


Saladoblanco, Isnos y San Agustín161.

De otra parte, a raíz de la puesta en marcha de la zona de distención, también


comienzan a tener presencia en el departamento grupos paramilitares venidos de
Putumayo por el sur e instalándose en zona de influencia de los municipio de Pitalito,
Suaza, Timaná y Acevedo, y por el norte procedentes del Meta, para ubicarse en el
área urbana de la ciudad de Neiva y la franja oriental del departamento, con el fin
de ejercer control perimetral del territorio entregado a la guerrilla de las FARC. Es
así como se crea el frente sur de los Andaquíes.
Además, el periodo durante el cual se mantuvo la zona de distensión ocasionó
el alarmante recrudecimiento de las acciones criminales del grupo guerrillero en el
departamento del Huila. Así, 16 municipios, que representan el 43% del total departa-
mental, monstraron una tasa de homicidio superior en más de dos veces al promedio
nacional mantenido durante el periodo comprendido entre 1998 y2001. Además, dos
municipios (Algeciras y Altamira) sobresalieron por superar en más del triple la tasa
nacional de homicidio durante el mismo periodo registrado. Adicionalmente, en los
municipios de Campoalegre, Gigante y Algeciras se presentaron entre 10 y 20 acciones
terroristas durante 1998 y2001, ubicándose en la proporción media alta con respecto
a la intensidad del conflicto armado. Por su parte, Neiva se ubicó en una alta intensi-
dad de acciones terroristas, con más de 20 acciones llevadas a cabo durante el periodo
de análisis.162

4.7. Algunas acciones llevadas a cabo por las Farc en el Huila du-
rante la zona de despeje

Las FARC buscaban dominio territorial para mantener un control estratégico sobre
amplias zonas del departamento e imponer un régimen de terror, a través de la inti-
midación y las manifestaciones de violencia sobre la población civil, buscando
aumentar, en términos de Pécaut, las ventajas asociadas a las lógicas de la guerra.

161 Echandia, C. (2006). Dos décadas de escalamiento del conflicto armado en Colombia 1986-2006
(Bogotá: Editorial Universidad Externado de Colombia, 2006), 8-10.
162 Todas las cifras y estadísticas mencionadas corresponden a un análisis de Presidencia de la República
y DAS, procesado por el ODH y DIH.

91
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Así, se puede determinar que la elevada concentración de acciones violentas, ataques


indiscriminados, asesinatos selectivos y masacres perpetradas en el departamento del
Huila respondieron a unos objetivos establecidos por esta guerrilla para el control
de “importantes corredores estratégicos, el control de zonas militares de avanzada y
repliegue y el control de recursos económicos”.163
Pese a las constantes críticas sobre indiscutibles hechos violentos que minaban
el proceso de negociación como el ataque a la población de Algeciras a manos del
frente “Teófilo forero” el 26 de junio de 2000, o la incursión guerrillera a la población
de Santa María el 11 de julio del mismo año, o la toma al municipio de Colombia
un día después a manos de los frentes 17, 23 y 61 de las FARC, primer mandatario
mantenía su firme decisión de continuar con las negociaciones.

4.8. Atentado al alojamiento del Batallón Magdalena en Pitalito

El 11 de febrero de 2002, aproximadamente a las 2:05 a.m. “el alojamiento asignado


a la batería denominada Deriva fue atacado con artefactos explosivos al parecer lan-
zados desde la vía que conduce de Pitalito a la localidad de Villalobos, Santa Rosa
(Cauca)”.164 En el atentado murieron dos suboficiales y nueve soldados profesionales,
y fueron heridos nueve más. Adicionalmente, “la onda de presión y efectos mecánicos
violentos, además de la conflagración de gases y combustión, ocasionaron daño al
material de guerra. Armamentos, equipo de comunicaciones, material de intendencia
e instalaciones”.165
Al día siguiente, el Batallón llevó a cabo actividades de registro e inteligencia en
un radio de 1 kilómetro de las instalaciones de esta unidad, encontrando material
de intendencia, así como rastros de material explosivo que fue puesto a disposición de
las autoridades pertinentes para su análisis.166

163 Echandía, Dos décadas de escalamiento del conflicto armado en Colombia 1986-2006, 2.
164 Detalles posteriores a los hechos aparecen consignados en el Informe explosivo alojamiento, fechado
el 14 de febrero de 2002 a cargo del comandante de la Batería Deriva.
165 Informe técnico de la Unidad de explosivos del Cuarto Distrito del departamento de Policía Huila,
fechado el 01 de abril de 2002, en donde se realiza un análisis minucioso de las evidencias encon-
tradas en el lugar de los hechos.
166 La descripción detallada de la ubicación y material encontrado, se encuentra descrita en el docu-
mento 0486 del S2 del Batallón de infantería No. 27 Magdalena, fechado el 11 de marzo de 2002 y
dirigido a la Unidad de apoyo nacional de Fiscalía de derechos humanos.

92
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Para generar ingobernabilidad es necesario atacar las instituciones; por esta


razón, las FARC adelantaron una campaña sistemática en contra de las autorida-
des civiles regionales, tal es el caso del asesinato de diez dirigentes políticos, entre
ellos el triple homicidio del entonces alcalde de Campo Alegre, Luis Antonio Motta,
y los concejales Joaquín Perdomo y Jorge Silva.
El grupo guerrillero también acudió a la práctica del secuestro, siendo privadas
de su libertad veintitrés personas, entre las que se encontraban el representante a
la cámara Orlando Beltrán Cuellar, entonces candidato a la cámara de representan-
tes; Silvio Vásquez Villanueva, exsecretario de la asamblea departamental; Ramiro
Charry, exsecretario del fondo ganadero y exsecretario de gobierno departamental;
Consuelo González de Perdomo, representante a la cámara; la excongresista Gloria
Polanco de Lozada y el senador Jorge Géchem Turbay, este último secuestrado el 20
de febrero de 2002 cuando integrantes de la columna móvil Teófilo Forero obligaron
a aterrizar sobre la vía El Hobo-Gigante un avión de la aerolínea Aires que cubría la
ruta Florencia-Neiva-Bogotá; este hecho agotaría la paciencia del Gobierno nacional,
quien daría por terminada la llamada zona de distención.

Imagen 16. Secuestro avión de Aires en Garzón

Fuente: https://www.google.com.co/search?q=secuestro+avion+aires+2002&espv=2&biw=1366&bih=
662&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjA_qrB1KnQAhXBSCYKHfKNAKIQ_AUIBigB#
imgrc=SkizWilRzWkcKM%3A

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

4.9. Toma y retoma del municipio de Oporapa

El 10 de julio de 2002, guerrilleros miembros de la cuadrilla 13 cacica Gaitana, con


el apoyo de la cuadrilla móvil Uriel Varela de las FARC, incursionaron en la vereda de
Maito, jurisdicción del municipio de Tarqui, y en el municipio de Oporapa, realizando
“ametrallamientos y lanzando granadas de mano y cilindros bombas, arrojando como
resultado la destrucción del puesto de policía y de algunas viviendas aledañas y la
muerte de dos policías y una mujer”.167
Sin embargo, y gracias a la efectiva reacción de tropas del BIMAG en desarrollo
de la operación de control militar de área, en el municipio de Saladoblanco se sos-
tuvo contacto armado con integrantes de esta cuadrilla, dejando como saldo inicial
dos guerrilleros abatidos.168 Minutos más tarde, el Batallón de contraguerrilla No. 9
Los Panches169 llevó a cabo un movimiento en inmediaciones de los municipios de
La Argentina y Oparapa, por donde se presumía que escaparían del cerco el grupo
guerrillero, para cumplir con el objetivo de contrarrestar el ataque al municipio;
allí fueron abatidos según el mismo informe de operación el “veinte (20) terro-
ristas, capturó trece (13) más y recuperó gran cantidad de material de guerra y
comunicaciones”.170

167 Batallón de infantería Magdalena, “Boletín diario de información No. 192 del S2”, 12 de julio de
2002.
168 Ibíd.
169 De acuerdo con la Orden de Operaciones Fragmentaria N° 168 de la IX Brigada Justiciero, fechada el
25 de julio de 2002. Ubicación: Batallón de Alta Montaña (BATAM 9) Algeciras.
170 Descripción pormenorizada en el Informe de Operaciones Justiciero fachado el 11 de julio de 2002
y Orden de operaciones fragmentaria No. 168 de la IX Brigada Justiciero, fechada el 25 de julio de
2002. Ubicación: Batallón de Alta Montaña (BATAM 9) Algeciras, 22.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Imagen 17. Daños causados a la estación de policía en el municipio de Oporapa

Fuente: https://www.google.com.co/search?q=toma+municipio+de+oporapa&espv=2&biw=1366&bih=
662&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwil3Jzw2anQAhUHx2MKHRlWBwEQ_
AUIBigB#q=toma%20municipio%20de%20oporapa&tbm=isch&tbs=rimg%3ACaFtQYsuWEszIjgGz_1-
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4.10. Operación Libertad I (2003)

La operación Libertad I fue una de las operaciones militares más importantes


realizadas por el ejército. Ésta surgió como una respuesta al Plan Estratégico de
las FARC, que tenía como objetivo la toma del poder. Para ejecutar este plan, las
FARC habían dispuesto un cerco sobre la ciudad de Bogotá con la intención de
preparar las condiciones necesarias para lo que ellos denominaban la insurrec-
ción general.171
El Bloque Oriental fue el encargado de “(…) crear las condiciones políticas y mili-
tares para cercar, bloquear y ejercer dominio sobre Bogotá”, tarea que le fue asignada
desde la VIII Conferencia Nacional de Guerrilleros. En dicha conferencia también

171 FARC-EP, “Los objetivos del plan estratégico”. VIIIConferencia Nacional de Guerrilleros de las FARC-
EP, Guaviare, del 11 al 18 de abril, 1993.

95
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

se decidió organizar todos los frentes en siete bloques, con lo cual el Bloque Oriental
quedó conformado por los frentes: 1, 7, 10, 16, 22, 26, 27, 28, 31, 38, 39, 40, 42,
43, 44, 45, 51, 52, 53, 54, 55, 56 y las estructuras urbanas del área. Conscientes de
la importancia estratégica de esta misión, las FARC destinó el 50% del conjunto de su
fuerza para lograr dicho objetivo.172
Así, para 2001 las FARC tenían en Cundinamarca 15 estructuras con aproxima-
damente 1.130 hombres. Éstas se encontraban ubicadas en tres áreas estratégicas de
la siguiente manera: los frentes Esteban Ramírez, Policarpa Salavarrieta, Reinaldo
Cuellar, el frente 22 Simón Bolívar y 42 Combatientes de Cundinamarca, en la región
de Occidente; los frentes 54 Ángel Bonilla, Manuela Beltrán, Vladimir Estiben y el
frente 53 José Antonio Anzoátegui en la región de Oriente y Guavio; los frentes 51
Jaime Pardo Leal, Abelardo Romero, Antonio Nariño y frente 55 Teófilo Forero, en la
región del Sumapaz y el oriente del Tolima, además de la Red Urbana Antonio Nariño,
que operaba directamente en la ciudad de Bogotá. De esta manera, las FARC extendie-
ron el cerco sobre la ciudad de Bogotá, dando cumplimiento a lo planteado en la VIII
Conferencia Guerrillera (ver mapa 4).
Entre las acciones asignadas al Bloque para lograr su objetivo, los organismos
de inteligencia del Ejército identificaron cuatro “planes armados” a efectuar sobre la
ciudad de Bogotá. Estos fueron:

• Urbanización del terrorismo.


• Plan Bogotá a oscuras.
• Planes de incomunicación y bloqueo.
• Proyectos LINA (Lucha Insurreccional no Armada) y LM2 (Línea Militar de
Masa).173

La presencia de las FARC en las ciudades es de vieja data y reviste diferentes


formas, desde las redes destinadas a conseguir el apoyo logístico (víveres, medici-
nas, armas, etc.), pasando por las que hacen trabajo político, hasta las que ejecu-
tan acciones terroristas. Dos de los más importantes a tal vez sean el Movimiento

172 FARC-EP, “Conformación de siete bloques de frentes”. VIII Conferencia Nacional de Guerrilleros de las
FARC-EP, Guaviare, del 11 al 18 de abril, 1993.
173 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Análisis proyecciones terroristas ONT FARC en
Bogotá, No. 3096/DIV5-BR13-B2-INT1-252, Bogotá, 05 de noviembre de 2003.

96
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Bolivariano para la Nueva Colombia y el Partido Comunista Colombiano Clandes-


tino (PC3). Si bien la línea de trabajo de estos grupos estaba dirigida a la instruc-
ción política, sus integrantes también habían sido vinculados con los disturbios y
enfrentamientos que se producían en las ciudades y especialmente en las univer-
sidades públicas.174

Mapa 4. Estructuras de las FARC en el departamento de Cundinamarca para


el año 2001

Fuente: Unidad de inteligencia de la Br. 13.

Las acciones terroristas perpetradas en Bogotá como parte del plan de urbani-
zación del conflicto, sin embargo, fueron realizadas por la Red Urbana Antonio Nariño
(RUAN). Bajo el mando de Luis Antonio Losada Gallo alias “Carlos Antonio Lozada”,

174 “Milicias urbanas: el rostro clandestino de las FARC”, Verdad Abierta, 13 de julio de 2016, http://
www.verdadabierta.com/procesos-de-paz/farc/6336-milicias-urbanas-el-rostro-clandestino-de-
las-farc

97
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

esta estructura contaba con cerca de 60 integrantes, aproximadamente, ubicados


en su mayoría en las localidades de Usme y Ciudad Bolívar, según datos del DAS
para 2002.175 Aunque estas estructuras tienen autonomía en su manera de operar,
dependen en cierto grado de los frentes rurales y sus acciones terroristas tienen
como principal objetivo la infraestructura militar, vial y energética.176
Los ataques a la infraestructura eléctrica y vial del departamento fueron de
gran importancia. Como se puede inferir, estos hacían parte del segundo y tercer
plan identificados por los organismos de inteligencia: Bogotá a oscuras e incomu-
nicación y bloqueo. Estas acciones se realizaban con la intención de aislar a la
capital del país y generar un estado de descontento entre la población que incen-
tivara la insurrección. Con este fin, las FARC realizó hostigamientos, bloqueos,
atentados y secuestros en las carreteras que comunicaban a Bogotá con las demás
ciudades y centros de abastecimiento cercanos.177 Los secuestros fueron principal-
mente realizados en la vía Bogotá-Villavicencio, bajo la modalidad denominada
como “pesca milagrosa”.
El dispositivo implementado por las FARC le permitió ejercer control sobre cuatro
vías importantes del departamento de la siguiente manera:

• Vía Bogotá-Tunja, cuadrilla 54 y compañía Manuela Beltrán.


• Vía Bogotá-Medellín, compañías Policarpa Salavarrieta y Esteban Ramírez.
• Vía Bogotá-Villavicencio, cuadrillas 51, 52, 53 y compañías Che Guevara y
Joaquín Ballén.
• Vía Bogotá-Ibagué, cuadrillas 42, 55 y compañía Abelardo Romero.178

175 “El brazo urbano”, Semana, 22 de abril de 2002, http://www.semana.com/nacion/articulo/el-brazo-


urbano/50353-3
176 Ibíd.
177 Desde la VIII Conferencia Guerrillera se había planteado bloquear las vías que de Bogotá conducen a
Villavicencio y la alterna al Llano, Medellín, Tunja, Melgar, Chiquinquirá y San Juan.
178 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Análisis resultados operación Libertad 1, CIME,
Bogotá, sin fecha.

98
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Finalmente, en lo que respecta al proyecto LINA, los organismos de inteligencia


lo definieron de la siguiente manera:

Lina es la forma superior de lucha, orientada a trabajar donde haya masas concen-
tradas y a organizar pequeños grupos de tres a cinco personas en los barrios, empre-
sas, colegios y universidades, para la preparación militar en la práctica de cuadros
político-militares, sin los cuales la organización no tendría mucho valor combativo y
en una situación revolucionaria, cuando el pueblo decida tomarse el poder, ellos son
los encargados de enseñar a los demás a servirse de las armas y hacia dónde dirigir
el esfuerzo principal.179

Otro frente de ataque fue el orden institucional. A partir de amenazas, secuestros e


intimidaciones, las FARC amedrentaron a las autoridades civiles de los municipios de
injerencia del Bloque Oriental;180 su intención era crear un vacío de poder y de ausen-
cia estatal, de tal forma que pudieran establecerse ellos mismos como autoridades
de facto en la región.181
Además, las FARC aprovecharon la zona de despeje realizada durante las nego-
ciaciones de paz con el gobierno del presidente Andrés Pastrana para fortalecer su
aparato bélico y extender su presencia en el país. Sin embargo, para 2002, el nuevo
gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez puso en marcha una política de combate
abierto contra este grupo con la implementación del Plan Patriota182 y la Política de
Defensa y Seguridad Democrática.183
Es en este marco en el que se inscribe la Operación Libertad I, la cual se funda-
mentó sobre dos ejes de la Política de Seguridad Democrática: 1) la recuperación del
control territorial y 2) la planeación de acciones militares de manera escalonada;184

179 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Análisis proyecciones terroristas ONT FARC en
Bogotá, No. 3096/DIV5-BR13-B2-INT1-252, Bogotá, 05 de noviembre de 2003.
180 “El Bloque Oriental marcó el auge y declive de las Farc”, Verdad Abierta, sin fecha
181 Pilar Lozano, “Decenas de alcaldes dimiten en Colombia ante las amenazas de muerte de las FARC”, El
País, 25 de junio de 2002, http://elpais.com/diario/2002/06/25/internacional/1024956009_850215.
html
182 Para más información sobre el Plan Patriota véase “El Plan Patriota”, Semana, 2 de mayo de 2006,
http://www.semana.com/on-line/articulo/plan-patriota/70525-3
183 Presidencia de la República, Ministerio de Defensa Nacional, Política de Defensa y Seguridad
Democrática, 2003..
184 “La primera batalla final”, Semana, 10 de noviembre de 2003, http://www.semana.com/nacion/
articulo/la-primera-batalla-final/61819-3

99
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

estos ejes se encuentran expresados en los numerales 13 y 14 de dicha política como


se muestra a continuación:

13. La primera condición para cumplir con el objetivo de fortalecer el Estado de Dere-
cho es la consolidación gradual del control estatal sobre la totalidad del territorio. Sin
control territorial por parte del Estado no es posible garantizar el buen funcionamiento
de la justicia, entorpecida en muchas regiones del país por la intimidación de la que
son víctimas los fiscales, jueces y demás autoridades; y sin la plena vigilancia de la ley,
la población, expuesta a las amenazas y al dominio arbitrario de las organizaciones
armadas ilegales pierde el ejercicio de sus derechos y su libertad.
14. La Fuerza Pública iniciará el proceso de consolidación del control estatal sobre
el territorio, asegurando su presencia permanente y definitiva en todas las cabeceras
municipales, con el apoyo de las brigadas móviles y demás unidades de las Fuerzas
Militares y de la Policía Nacional. Unidades compuestas por soldados regulares, solda-
dos campesinos y carabineros de la Policía Nacional asegurarán el mantenimiento del
control territorial. Pero la responsabilidad por la seguridad de los ciudadanos no puede
ni debe caer exclusivamente en la Fuerza Pública, por las razones mencionadas. Todas
las entidades del Estado contribuirán dentro de sus competencias a la consolidación
de la autoridad democrática en el territorio.185

Teniendo en cuenta el principio de fortalecer el control estatal sobre el territorio,


se decidió emprender la Operación Libertad I sobre Cundinamarca, luego de con-
siderar la importancia estratégica de este departamento y de la ciudad de Bogotá
como capital de la República y centro de poder. Otro aspecto considerado por los
organismos de inteligencia para la realización de la operación fue la relevancia del
departamento en el planteamiento estratégico de las FARC, la cual se resume en los
siguientes puntos:

1. Desde los distintos puntos cardinales de Bogotá, parten corredores de movili-


dad que atraviesan la región del Sumapaz y convergen hacia el municipio de
La Uribe (Meta), considerado como el eje dinamizador de dichos corredores,
toda vez que articula varias estructuras (bloques oriental, sur y Comando
Conjunto Central).

185 Presidencia de la República, Ministerio de Defensa Nacional, Política de Defensa y Seguridad


Democrática, 2003.

100
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

2. Dentro de Cundinamarca, la región del Sumapaz puede calificarse como área


de retaguardia, toda vez que presenta características particulares, a saber:

• Favorabilidad para la articulación de sus estructuras regionales (Comandos).


• Despliegue de fuerzas en ofensiva y defensiva.
• Fuente de acumulación de recursos.
• Escenario de concentración de fuerzas.
• Confluencia de corredores de movilidad.
• Preservación de reservas estratégicas.

3. Las otras dos (2) regiones (Occidental y Oriental), pueden identificarse como
áreas críticas, es decir espacios geográficos localizados en proximidad a un
área de retaguardia, y que siendo parte de la “retaguardia del Estado”, es
potencialmente, susceptible de confundirse o transformarse en “corredor de
confrontación”; en ellas se localizan intereses sensibles del Estado que sue-
len o pueden constituirse en blancos objetivo de los grupos armados, en este
caso las FARC, cuya materialización genera crisis de trascendencia en los
diversos campos del poder (económico, político, social y militar).186

La Operación Libertad I comenzó el 6 de junio y terminó el 31 de diciembre


de 2003. En ésta participaron tropas de la V División, la brigada Móvil No. 3 y la
FUDRA.187 La misión fundamental de la operación era debilitar las estructuras de las
FARC que se encontraban ubicadas en las tres áreas estratégicas antes mencionadas
(ver mapa 4) y de esta forma evitar la realización del denominado Plan Estratégico.
La operación se desarrolló de manera sostenida durante 7 meses en los cuales se
obtuvieron importantes resultados operacionales, con lo cual se dio cumplimiento a
la misión de la operación.

186 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Análisis resultados operación Libertad 1, CIME,
Bogotá, sin fecha.
187 Ejército Nacional, “Operaciones militares que han marcado la historia del Ejército Nacional”, https://
www.ejercito.mil.co/?idcategoria=252473

101
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Tabla 15. Estructuras y cabecillas de las FARC en las tres áreas estratégicas

SITUACION
SITUACION ENEMIGO
ENEMIGO EN EN CUNDINAMARCA
CUNDINAMARCA
JUNIO/2003
JUNIO/2003 (inicio
(inicio Operació
Operación Libertad
Operación Libertad I)
I)
CABECILLA AREA ESTRUCTURA HOMBRES UBICACIÓN

22 70 OCCIDENTE/la Palma, Guaduas, Tobía


42 85 OCCIDENTE/Viota, La Mesa, Tibacuy
ESTEBAN RAMIREZ 60 OCCIDENTE/Utica, Quebrada Negra, Yacopí
POLICARPA SALAVARRIETA 51 OCCIDENTE/La Palma, Topaipi, Villagómez
REINALDO CUELLAR 50 OCCIDENTE/La Palma, Topaipi, El Peñón
Marco Aurelio Buendía TOTAL 316

51 50 SUMAPAZ/ Gutiérrez, Fosca, Une


55 50 SUMAPAZ/Venecia, Cabrera
ANTONIO NARIÑO 85 SUMAPAZ/Bogotá
ABELARDO ROMERO 55 SUMAPAZ/Subia, Silvania, Sibaté, Fusagasuga
TOTAL 240
(a. Romaña)

52 35 ORIENTE/San Eduardo, Paez, Miraflores, San


Pedro
53 100 ORIENTE/ Calvario, San Juanito
54 45 ORIENTE/Junín, Gama, Gachala
VLADIMIR STIVEL 90 ORIENTE/San Juanito
MANUELA BELTRAN 40 ORIENTE/San Juanito
(a. Aldinever) TOTAL 310

FRENTES RURALES FRENTES URBANOS COLUMNAS COMPAÑIAS

Fuente: Unidad de inteligencia de la Br. 13.

Una de las tareas más importantes fue la persecución a los cabecillas, su captura
o baja era un objetivo de gran importancia, debido a la incidencia que esto tenía en
la organización guerrillera al romper los canales de coordinación de las estructuras.
Eliminar al cabecilla significaba dejar la estructura armada sin su principal mando,
generando un estado de zozobra y confusión entre los hombres, lo que los hacía más
vulnerables a las acciones de las Fuerzas Militares o más propensos a la fuga.
La principal baja lograda en la operación se dio el 30 de octubre, cuando cayó en
combate alias “Marco Aurelio Buendía”, cabecilla del Comando de Occidente, miem-
bro del Estado Mayor del Bloque Oriental (EMBO) y quien había sido el responsable
de comandar la avanzada de las FARC sobre Cundinamarca.188 Otras bajas importan-
tes fuerao las de los cabecillas: Luis Alexis Castellanos Garzón alias “Ismael” ó “Man-
guera”, cabecilla de la compañía móvil Manuela Beltrán y hermano de alias “Romaña”,
comandante del Bloque Oriental; Janner Godoy Uribe alias “Adán” ó “El Cura”, cabecilla

188 “La primera batalla final”, Semana, 10 de noviembre de 2003,http://www.semana.com/nacion/arti-


culo/la-primera-batalla-final/61819-3

102
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

del frente Reinaldo Cuellar; Javier Gutiérrez alias “Javier” o “El Oso”, cabecilla del frente
Esteban Ramírez y José Ángel Luengas alias “Pablo Murillo”, cabecilla del frente Poli-
carpa Salavarrieta.189
Entre los capturados se encuentran Wilmar Antonio Marín Cano alias “Hugo”,
cabecilla del frente 22 y responsable de un gran número de secuestros ocurridos en
Cundinamarca, y Ramiro Rueda Torres alias “Damián”, cabecilla de milicias en Bogotá.
La operación se llevó a cabo en difíciles condiciones geográficas. “Cundinamarca
está atravesada por una cadena de montañas escarpadas y después del Chocó, los
Farallones de Medina, donde estaban escondidos varios frentes, es el lugar donde más
llueve en Colombia. El apoyo aéreo estaba descartado”.190 Este tipo de entorno proveía
de múltiples escondites a las estructuras guerrilleras y dificultaba la labor de los mili-
tares. Si a esto se suma la táctica guerrillera de esconderse y esperar la retirada de las
tropas, la probabilidad de establecer contacto armado era muy baja.
El Ejército, sin embargo, estaba dispuesto a realizar cambios operacionales. Ade-
más de tener una iniciativa ofensiva, las tropas estaban dispuestas a quedarse el
tiempo suficiente en el área de operaciones con el fin de derrotar al enemigo. Otra
novedad estuvo relacionada con la conformación de las unidades, pues las tropas se
dividieron en unidades pequeñas y se ubicaron en puntos estratégicos: vías, fuentes
de agua y corredores; de esta manera se buscaba evitar ser fácilmente detectado por
el enemigo y restringir el suministro de insumos y provisiones.191

RESULTADOS OPERACIÓN LIBERTAD


Tabla 16. Resultados Operación Libertad
COMBATES (combates- allanamientos)
– ALLANAMIENTOS

GRUPO COMBATES ALLANAMIENTOS


FARC 186 9
MILICIAS 430
AUC 8 1
DELIN 1 232
TOTAL 195 672
Fuente: Unidad de inteligencia de la Br. 13.

189 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Análisis resultados operación Libertad 1, CIME,
Bogotá, sin fecha.
190 “La primera batalla final”, Semana, http://www.semana.com/nacion/articulo/la-primera-batalla-
final/61819-3
191 Ibíd.

103
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

La Operación Libertad I fue una operación militar sostenida y en profundidad. El


asedio constante de las tropas, el bloqueo de los corredores de movilidad y de cual-
quier fuente de aprovisionamiento que pudieran tener causó perturbación entre los
guerrilleros, lo que los obligó a moverse: “(…) la acertada conducción táctica de las
tropas sobre el terreno, los obligó al sostenimiento de combates permanente”.192 Como
se puede ver en la tabla 16, del total de 195 combates, 186 fueron contra las FARC.
Como resultado de la presión de las tropas, también se dieron liberaciones de
secuestrados. De los 17 civiles que fueron liberados del cautiverio a que eran some-
tidos por las FARC, 11 fueron liberados como resultado de la presión ejercida por las
tropas del Ejército, mientras que seis fueron rescatados en operaciones militares.193
De igual forma, durante la realización de la operación, además de las bajas y cap-
turas generadas como resultado de las operaciones militares, se dio un importante
número de fugas dentro de las filas de las FARC, lo que da cuenta de la intimidación
y desmoralización a la que fueron sometidos los guerrilleros.

RESULTADOS: OPERACION LIBERTAD


Figura 2. Resultados de laBAJAS
Operación Libertad (bajas,
- CAPTURAS - FUGAScapturas y fugas)

250 FARC
205 ELN
198
AUC
200
DELINCUENCIA

150

100 65
47

50
13 11
2 1 1

0
BAJAS CAPTURAS FUGAS
FARC 205 198 65
ELN 1
AUC 13 1 11
DELINCUENCIA 2 47

TOTAL 220 246 77

Fuente: Unidad de inteligencia de la Br. 13.

192 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Análisis resultados operación Libertad 1, CIME,
Bogotá, sin fecha.
193 Ibíd.

104
Como una manera de evitar la deserción de los combatientes, se conoció el empleo
de ajusticiamientos internos como una manera de escarmentar a aquellos que estu-
vieran considerando dicha opción. Según datos de los organismos de inteligencia, las
estructuras ubicadas en la región de Oriente y Guavio fueron las que más sufrieron
este fenómeno, en donde por lo menos 40 guerrilleros fueron asesinados por orden
del cabecilla del área alias “Aldinever”.194
Finalizada la Operación Libertad I en diciembre de 2003, se había logrado dar un
fuerte golpe a las estructuras de las FARC apostadas en Cundinamarca; se rompieron
sus corredores de movilidad, se destruyó su infraestructura logística y se dispersó
el dispositivo que este grupo guerrillero había dispuesto en torno a la capital de la
República. Como resultado, las FARC adoptaron un esquema defensivo, refugiándose
en la región del Sumapaz y el piedemonte llanero.195

Mapa 5. Estructuras de las FARC en el departamento de Cundinamarca luego


de la Operación Libertad I

Fuente: Unidad de inteligencia de la Br. 13.

194 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Análisis resultados operación Libertad 1, CIME,
Bogotá, sin fecha.
195 Ibíd.

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

De las 15 estructuras identificadas para 2001, 12 continuaban existiendo en 2003.


Si bien este cambio parece no ser muy significativo, se debe tener en cuenta que de los
1.130 hombres que en total se estimaba que conformaban las 15 estructuras en 2001,
para 2003 solo quedaban 335. Esto significa una reducción del 70,35% del total de la
fuerza de las FARC en la región.
Las estructuras más golpeadas fueron las de Occidente, donde frentes como el
Reinaldo Cuellar y el Esteban Ramírez fueron prácticamente desaparecidos. A esto se
debe añadir la muerte de su máximo cabecilla alias “Marco Aurelio Buendía”. De las
estructuras que operaban en la región del Oriente o Guavio, la cuadrilla Manuela Bel-
trán fue la más golpeada, de la cual solo restaban 12 integrantes. Su cabecilla, alias
“Manguera”, también fue dado de baja. Las estructuras ubicadas en la región del
Sumapaz fueron las menos golpeadas, con una reducción de tan solo el 13%. Esto se
debe tanto a las dificultades de la zona por sus características geomorfológicas, como
a que la región ha sido considerada retaguardia estratégica de las FARC, ya que con-
taban con corredores de movilidad que les permitían un fácil desplazamiento hacia el
departamento del Meta, así como con efectivas y organizadas redes de apoyo que les
brindaban información sobre los movimientos de la tropa.196
La Operación Libertad I ha sido considerada como una de las operaciones milita-
res más exitosas de los últimos años, tanto por los logros alcanzados como por las
características de su ejecución. En ella el Ejército demostró sus avances tecnológicos,
modernización y eficiencia de la tropa, así como su capacidad de adaptarse y respon-
der a las tácticas de guerra irregular planteadas por la insurgencia.197
Los importantes golpes dados a las FARC en esta operación, representados no
solo en la captura y baja de cabecillas, sino en la reducción y desarticulación de fren-
tes, tuvo gran incidencia en la percepción de los medios y la población civil, dando
apoyo y credibilidad a la labor de las Fuerzas Militares y a la política de seguridad
del Gobierno de turno. Sin embargo, se resalta la necesidad de un mejor acompaña-
miento por parte del gobierno por medio de planes de desarrollo e inversión en la
región, que fortalezca la presencia y control estatal.198

196 Ibíd.
197 Ibíd.
198 Ibíd.

106
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Además, en la operación Libertad se destruyeron 98 campos minados; se des-


mantelaron 100 campamentos y 89 caletas con armamento, municiones y comida
y se destruyeron 650 artefactos explosivos. Lo anterior muestra la magnitud de los
combates y cómo estaba preparado ese grupo terrorista para su ofensiva; incautaron
75 cilindros con explosivos, casi 9 toneladas de explosivos, 5.400 metros de cordón
detonante, aproximadamente 330 metros de estopines, 25 toneladas de víveres, 5
ametralladores M60, 277 fusiles AK47, R15, FAL, G3, 242 armas cortas, revólveres,
pistolas, 20 morteros de 81 y de 60 milímetros, 20 lanzagranadas de 40 milímetros,
1400 granadas de mano, 14 carabinas, 277 radios de comunicación, 150.000 cartu-
chos de diferentes calibres, 80 vehículos, 27 motocicletas; se recuperaron 292 cabezas
de ganado; 165 millones de pesos en efectivo y 6.000 dólares; se destruyeron 2 casas
bomba y se incautaron alrededor de 7.000 galones de combustible. Eso muestra la
magnitud de la operación, su excelente resultado y la grandeza de la operación, pero
así mismo se tuvieron novedades.199

4.11. Operación Fuerte

La Operación Fuerte se realizó entre el 25 y el 28 de febrero del 2009 por tropas de la


XIII Brigada. Ésta tenía como objetivo neutralizar los frentes que estaban operando
en el sur del departamento de Cundinamarca. Así lo indica la orden de operaciones:

La brigada No. 13 con los batallones de contraguerrillas No. 13, el comando de acción
integral del Sumapaz con sus unidades, el batallón de alta montaña No. 1, el batallón
de artillería Landazabal Reyes, el batallón Colombia, el grupo Tequendama, el grupo
Rincón Quiñonez, a partir del día “2528:00-feb-09” a través de una actitud ofensiva
efectúa operaciones de neutralización en el departamento de Cundinamarca, para do-
blegar la voluntad de lucha, forzar su desmovilización y desarme colectiva o individual,
captura de integrantes de las organizaciones al margen de la ley contra Frente Urbano
Antonio Nariño de las ONT-FARC, cuadrillas 51 y 52 de las ONT-FARC capturar, con-
trarrestar y/o neutralizar en caso de resistencia armada, hacer uso proporcional de la
fuerza en legítima defensa como lo consagra el deber constitucional, a fin de proporcio-
nar seguridad a la población civil de la región y a la infraestructura económica con los
medios disponibles que da el estado.200

199 Oficial del Ejército, en conversación con investigador (es) del equipo División V, junio de 2016.
200 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Décima Tercera Brigada, Orden de Operaciones No.
066 Fuerte – Fragmentaria de la Orden de Operaciones Milenio, Bogotá, 25 de febrero de 2009

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

La Operación Fuerte se enfocó entonces en combatir los frentes 51 y 52 y al


Frente Urbano Antonio Nariño (FUAN) de las FARC, cuyas acciones se encontraban
enmarcadas en la ejecución del Plan 2010 de esta organización, por medio del cual
el grupo guerrillero pretendía retomar el control territorial que habían perdido sobre
la Cordillera Oriental a lo largo de la década como resultado de las diferentes opera-
ciones militares, particularmente a partir de la Operación Libertad I y posteriores, y
de esta forma lanzar nuevamente la ofensiva contra Bogotá.

La presencia y acciones terroristas continuas sobre la cordillera oriental, considerada


Centro de Despliegue Estratégico, desde donde se desplegará la ofensiva contra el centro
de poder político y económico del país representado en la Capital de la República, será
una de las principales prioridades de la ONT-FARC en los próximos 2 años y medio, me-
diante la reubicación de sus estructuras y el incremento de acciones terroristas contra
en [sic] los principales ejes viales que comunican al Distrito Capital.201

La operación se llevó a cabo en la localidad 20 del distrito capital, región del Suma-
paz, una zona estratégica que provee importantes corredores de movilidad entre los
departamentos de Cundinamarca y el Meta, retaguardia estratégica del grupo guerri-
llero. La región del Sumapaz, dominada por el páramo del mismo nombre, también
brindaba una importante ventaja táctica a los grupos insurgentes, debido a las difíciles
condiciones climáticas y geográficas de la región, las cuales dificultaban la realización
de operaciones militares.

La selección de esta región fue con el fin de beneficiarse en el campo militar ya que su
localización genera dificultades para la realización de las operaciones militares, allí
los terroristas (a. Yerminzon), cabecilla del frente 51 y (a. Gaitán), cabecillas del Frente
Antonio Nariño, han ubicado su “mando y control”, para dirigir su accionar delictivo
sobre Cundinamarca.202

La intención de las FARC era ubicar en la región del Sumapaz su mando y control
para dirigir desde esta zona las diferentes acciones delictivas sobre el departamento
de Cundinamarca. Como una manera de apoyar la organización de las estructuras, se

201 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. RIME-5. Informe Ejecutivo “Plan de Trabajo 2010”
ONT FARC, sin fecha.
202 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Décima Tercera Brigada, Anexo “A” de Inteligencia
a la Operación “Fuerte”, año 2009, Bogotá, 04 de febrero de 2009.

108
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

planteaba retomar el trabajo de masas y las redes de solidaridad que subsistieran de


los años anteriores.203 La estructuración de organizaciones como el Partido Clandestino
y las Milicias Bolivarianas en las comunidades les permitirían garantizar los apoyos
logísticos necesarios para mantener las estructuras guerrilleras en funcionamiento.204
En lo que respecta al financiamiento, el Plan 2010 contemplaba el secuestro y
la extorsión como sus principales fuentes de ingreso. Para esto se debía definir 100
empresas, así como las localidades del área de injerencia de las estructuras, a las
cuales se les solicitaría pagar el impuesto conocido como Ley 002.205 De igual forma,
entre los principales cabecillas del Frente Urbano Antonio Nariño se encontraba Ber-
nardo Mosquera Machado alias el “Negro Antonio”, conocido como uno de los más
grandes secuestradores de las FARC.
De acuerdo con organismos de inteligencia del Ejército alias el “Negro Antonio”
era el segundo cabecilla del FUAN; este frente estaba constituido por dos compañías,
cada una de 35 hombres, para un total aproximado de 70 integrantes. Entre las
capacidades del frente se definieron las siguientes:

• Bloque [sic] vías de ingreso a la capital de la República, mediante la incinera-


ción de vehículos particulares, de servicio público.
• Atentar contra las redes eléctricas de la Ciudad de Bogotá.
• Secuestrar a personalidades de la vida pública nacional y a personas pres-
tantes.
• Activar cargas explosivas de bajo y mediano poder en contra de Empresas
Públicas y Privadas (con fines extorsivos).
• Instalar carros-bomba en Centros Comerciales, instalaciones militares, esta-
ciones de Policía.
• Plan Pistoleo [sic] en contra de miembros de la Fuerza Pública.
• Secuestrar y/o asesinar familiares de altos mandos y políticos.

203 Ibíd.
204 Con la reorganización de este tipo de organizaciones se quería garantizar la atención médica de
heridos y enfermos, el recibo de contactos de las ciudades, el pago de extorsiones, recibo y cuida-
do de secuestrados, abastecimiento logístico y “encaletamiento” de material de guerra y dinero,
entre otros.
205 María Isabel Rueda, “la 002”, Semana, 29 de mayo de 2000, http://www.semana.com/opinion/arti-
culo/la-002/42102-3

109
Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

• Continuar saboteando la infraestructura de Transmilenio.


• Atentar contra las personas que controviertan sus directrices terroristas o
que se nieguen a pagar extorsiones.206

En lo que respecta a las vulnerabilidades, se identificaron las que siguen:

• Visita de víctimas de extorsión al área rural donde permanecen los cabecillas.


• Frecuentes recorridos de los cabecillas de células urbanas a la región del Meta
(la información de terroristas fugados facilita la identificación de los mismos).
• Falta de apoyo a los terroristas que se encuentran recluidos en las cárceles.
• Manifestaciones públicas a través de los medios de comunicación (permite
lograr identificaciones futuras).
• Presión elevada a comerciantes y empresarios.
• Interrelación entre el Partido Político Clandestino, Juntas de Acción Comunal,
Sindicatos y la estructura armada.
• Manejo descentralizado de las finanzas (las diferentes comisiones manejan
sumas elevadas de dinero, aspecto que puede generar futuras fugas de sus
miembros).207

Para el caso del frente 51 Jaime Pardo Leal, éste se conformaba por dos compañías,
cada una de 30 hombres, para un total de 60 integrantes. Según los organismos de
inteligencia, su moral se encontraba baja, debido al maltrato al que eran sometidos
por los cabecillas y al desplazamiento constante que debían efectuar como resultado
de las operaciones militares. Entre las capacidades vinculadas a este frente se encon-
traron las siguientes:

• Adoctrinamiento y proselitismo en la población para conformar las masas.


• Asesinatos a campesinos con el fin de ejercer control y dominio de la pobla-
ción y asegurar su apoyo.
• Secuestros, extorsiones, chantajes e incursiones a poblaciones con el fin de
adelantar proselitismo armado y obtener abastecimientos para la cuadrilla.

206 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Décima Tercera Brigada, Anexo “A” de Inteligencia
a la Operación “Fuerte”, año 2009, Bogotá, 04 de febrero de 2009.
207 Ibíd.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

• Intensificar el adoctrinamiento y entrenamiento de los denominados “Cuadros


Políticos y Militares”, en las escuelas de entrenamiento subversivo, como el
programa para el mes de febrero del 2009, en la vereda La Totuma, municipio
de Cubarral (Meta).
• Realizar extorsiones en la zona, actividad que es efectuada por el terroristas
NN (a. “Ricardo”), cuarto cabecilla de la estructura.
• Ejecución de acciones terroristas en la capital de la república, con el fin de
obtener recursos económicos, actividad que es coordinada por el terrorista
NN (a. “William Caloto”), con integrantes del frente Antonio Nariño.
• Instalación de campos minados.

Por otro lado, entre sus vulnerabilidades se encontraban:

• Hay maltrato por parte de los mandos.


• Falta de atención médica a enfermos y heridos, obligándolos a recluirse en
casas de personas pertenecientes a las redes de apoyo de la región.
• Obligan a los campesinos constantemente a colaborarles de una u otra forma
(por intimidación o por adoctrinamiento) y reclutamiento forzoso a jóvenes,
lo anterior crea un ambiente totalmente desfavorable.
• La disciplina impuesta está basada en la intimidación, llegando en algunos
casos hasta el fusilamiento, causando resentimientos y desconcierto entre
sus integrantes.
• Los continuos roces de los cabecillas por el mando da como resultado una
posible división dentro de la cuadrilla.
• El gran número de deserciones que presenta este frente, obedece a la falta
de bienestar y a las dificultades que presenta el terreno y el clima, lo cual
influye para que el personal tome la determinación de abandonar las filas de
la organización.
• No cuenta con red de milicias en la localidad 20.
• No cuenta con armamento suficiente para enfrentar a la tropa.208

208 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Décima Tercera Brigada, Anexo “A” de Inteligencia
a la Operación “Fuerte”, año 2009, Bogotá, 04 de febrero de 2009.

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Uno de los principales logros de la Operación Fuerte fue la captura de alias el


“Negro Antonio”.209 Este hombre, que llevaba casi 30 años en las FARC, había aterro-
rizado el departamento de Cundinamarca en la década de los ochenta y los noventa,
y había sido el autor de algunos de los secuestros más sonados en el país entre
ellos, el del ciclista Lucho Herrera, el del exalcalde de Bogotá, Julio César Sánchez,
y el empresario japonés Chikao Muramatsu, secuestrado en 2001 y quien murió en
cautiverio en 2003.210
Su captura se dio el día 27 de febrero, luego de combates con el Batallón de Con-
traguerrillas No. 13 Cacique Timanco, en ejecución de la misión táctica “Fortaleza II”,
fragmentaria de la “Operación Fuerte”. La misión táctica “Fortaleza II” fue planeada
con información de inteligencia obtenida de alias “Yurani”, integrante del frente
Antonio Nariño y quien fue capturada por tropas del BAMAR NO. 1. En la orden de
operaciones se deja registro de lo anterior de la siguiente manera:

El Batallón de Contraguerrillas No. 13 Cacique Timanco realiza misiones tácticas


desde el sector del Cañón del Duda hacia el sector de la Totuma, aproximadamente
durante dos meses, por orden del señor Brigadier General Luis Eduardo Pérez Arango,
Comandante de la Décima Tercera Brigada, el Batallón de Alta Montaña No. 1 es con-
centrado para realizar una recuperación, donde en cabeza del señor Brigadier General
el personal es dotado del equipo especial para clima frío, moral y bienestar, exaltando
con esto el ímpetu y el espíritu del cuerpo, para el cumplimiento de la misión asignada
por el comando superior. El 22 de febrero de 2009 es llevada al Batallón de Alta Mon-
taña No. 1 (a. Yurani) quien fue capturada por tropas del BAMAR No. 1 integrante del
frente Antonio Nariño la cual manifestó conocer la ubicación del campamento del frente
“Antonio Nariño” y se ofreció a colaborar, siguiendo las instrucciones del señor Bri-
gadier General, Comandante de la Décimo Tercera Brigada, se procedió con el análisis
de la información y posterior planeamiento para la conducción de la misión táctica
Fortaleza II a la Operación Fuerte.211

209 “Cae el ‘Negro Antonio’, el temerario secuestrador de las FARC”, Semana, 2 de marzo de 2009, http://
www.semana.com/nacion/conflicto-armado/articulo/cae-negro-antonio-temerario-secuestrador-
farc/100655-3
210 “Ejército capturó al ‘Negro Antonio’, odiado secuestrador de las FARC” Semana, 28 de febrero de
2009 http://www.semana.com/nacion/conflicto-armado/articulo/ejercito-capturo-negro-antonio-
odiado-secuestrador-farc/100579-3
211 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Contraguerrillas No. 13 “Cacique Ti-
manco”. Informe Operación FUERTE Misión Táctica FORTALEZA II, Bogotá, 20 de marzo de 2009.

112
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Con base en la información proporcionada por alias “Yurani” se dio inicio a la


misión táctica que contaba con la siguiente misión:

El Batallón de Contraguerrillas No. 13 Cacique Timanco con las compañías a, b, d, y el


pelotón de seguridad a partir del día 24 18:00 febrero del 2009, desarrolla operación
de neutralización sobre el corredor de movilidad en el área Nororiente de la Jurisdic-
ción del BAMAR No. 1, teniendo como objetivo principal la hoya el salitre coordenadas
04°03°58-74°09°15. para neutralizar el accionar subversivo del Frente Antonio Nariño
“FAN” aplicando maniobras de combate irregular como emboscadas, contraembosca-
das, golpes de mano, presión y bloqueo búsqueda y provocación, trampas y ardies,
medidas de engaño; obligándolos a doblegar su voluntad de lucha forzar su desmovi-
lización y desarme colectivo o individual, capturar integrantes de las organizaciones al
margen de la ley y/o en caso de resistencia armada hacer uso proporcional de la fuerza
en legítima defensa como lo consagra el deber constitucional, a fin de proporcionar
seguridad a la población civil de la región y a la infraestructura económica.212

La operación se inició el 24 de febrero a las 22:30 horas, con un movimiento


motorizado hasta el sector de Puente Amarillo. Debido a las difíciles condiciones del
terreno le tomó dos días a la tropa llegar desde este punto hasta el lugar donde se
encontraba el campamento del grupo guerrillero. El 27 de febrero la tropa llegó al
lugar del campamento, y tras realizar el registro del sitio se determinó que aunque los
guerrilleros no se encuentran en el campamento en ese momento, deben estar cerca
debido a la presencia de dos mulas y dos caballos, así como algunas huellas de botas.
A las 5:30 horas se da inicio al combate cuando la unidad Buitre 6 es atacada
con disparos de fusil AK-47. Durante el combate se da de baja a varios integrantes
del grupo guerrillero, por lo que un grupo de individuos al mando de alias “Antonio”
emprende la huida e inicia la persecución. Durante ésta se encuentran varios insur-
gentes heridos a los cuales se les brindan los primeros auxilios y se les informan los
derechos del capturado. En el transcurso de la mañana se realizan más capturas,
siendo una de las más importantes la de alias el “Negro Antonio”, que se da las 13:00
y se registra de la siguiente forma:

La unidad Buitre 5 posteriormente realiza la búsqueda hacia el sector de la casa roja par-
te alta sobre las coordenadas (040607-740852) en donde fue sorprendido y capturado un
(1) narcoterrorista sexo masculino, ocultándose detrás de los frailejones donde utilizaba

212 Ibíd.

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prendas de uso privativo de las fuerzas tipo policía que se identificó como alias “El Negro
Antonio” el cual le pidió al Soldado Profesional Quintana Rojas Isaias que lo matara a lo
cual el Soldado hizo caso omiso y por el contrario en un acto heroico y da [sic] valentía
le respeto la vida acatando las normas dispuestas referentes a los Derechos Humanos
y el DICA. Y lo llevo donde su comandante. Elaborándole la boleta de buen trato.213

Estos y los demás resultados de la misión táctica “Fortaleza II” se registran en


la tabla 17:

Tabla 17. Resultados operacionales del Ejército Nacional- Misión “Fortaleza II”.

Resultados de la operación

Personal capturado 11

Personal muerto en combate 10

Material de guerra

Fusil AK 47 6

Fusiles R-15 3

Armas cortas tipo pistola 2

MGL 1

Proveedores AK 47 15

Proveedores R-15 2

Mortero 60mm hechizo 1

Granadas 60mm 7

Granadas de mano 3

Munición eslabonada 7.62 760

Munición 7.62mm 880

Munición 7.56 200

Munición AK 47 1426

Munición 9mm 27

Munición “U” 22 190


Continúa

213 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Batallón de Contraguerrillas No. 13 Cacique Timanco.
Informe Operación Fuerte Misión Táctica Fortaleza II, Bogotá, 20 de marzo de 2009.

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Material de intendencia

Equipos tipo guerrillero 19

Sudadera tipo guerrillera 20

Cartucheras 04

Material de comunicaciones

Radio Yaessu HF 01

Otros

Minas anti persona 10

Barras TNT 2

Estopines eléctricos 80

Mulas 3

Víveres 500Kg

Propias tropas

Personal herido 1

Personal asesinado 1

Fuente: Elaboración propia, con datos del Informe Operación Fuerte, misión táctica Fortaleza II.

Posteriormente, se determinó que entre las bajas dadas en combate también


se encontraban Martha Isabel Ardila Castellanos o María Fernanda Díaz Castaño
alias “Mariana Paz”, ideóloga del Frente Antonio Nariño,214 quien había ingresado
a las FARC en 1989, tras haber sido miembro de las Juventudes Comunistas (JUCO).
Perteneció a las Milicias Bolivarianas de Bogotá y durante los diálogos de paz del
Gobierno del presidente Andrés Pastrana en el Caguán, había integrado el Comité
Temático de la mesa de diálogos.215 También se había desempeñado como encargada
de comunicaciones del Bloque Oriental y de la emisora Voz de la Resistencia, de la
guerrilla de las FARC.
Algunos días después, el 1 de marzo, se produjo otro resultado de gran importan-
cia; la muerte en combate del primer cabecilla del Frente Antonio Nariño, José de Jesús

214 “Confirman muerte de alias ‘Mariana Paz’”, El Mundo, 5 de marzo de 2009, http://www.elmundo.
com/portal/pagina.general.impresion.php?idx=109916
215 “‘Mariana Páez’, de las FARC, murió en combate”, Semana, 04 de marzo de 2009, http://www.se-
mana.com/nacion/conflicto-armado/articulo/mariana-paez-farc-murio-combate/100722-3

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Guzmán alias “Arnovis Guevara Santonio” ó “Gaitán Gutiérrez”, quien fue dado de baja
por tropas del BAFER-4 en la misión táctica Fuerte, en el sitio denominado Laguna El
Gallo, del municipio de Gutiérrez, Cundinamarca. En esta operación también se capturó
a Marilyn Rodríguez López alias “Tania” y se incautó material de guerra.216
Alias “Gaitán Gutiérrez” llevaba 26 años en las FARC, había sido miembro de la
comisión de finanzas del Bloque Oriental y cabecilla de una compañía móvil del EMBO.
Hombre de confianza de alias “Tiro Fijo” y “Mono Jojoy”, también fue encargado de los
abastecimientos para estos dos individuos. Además, se le acusaba haber participado
en las tomas de las poblaciones de La Uribe (1998), Puerto Rico y Puerto Lleras en el
departamento del Meta (1999); Mitú, Vaupés (1998) y Miraflores, Guaviare (1998).217

Mapa 6. Composición de las FARC, 2009

Fuente: Unidad de Inteligencia de la Brigada 13.

216 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional. Resultados operacionales, Operación Fuerte, Bogotá,
sin fecha.
217 “Muere alias ‘Gaitán’, de la red ‘Antonio Nariño’ de las Farc” (02 de marzo de 2009 [consultado el 20
de noviembre de 2016] Revista Semana), disponible en: http://www.semana.com/nacion/conflicto-
armado/articulo/muere-alias-gaitan-red-antonio-narino-farc/100660-3

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El Batallón de contraguerrillas Timanco fue trasladado al Batallón de Alta Montaña


del Sumapaz para que se aclimatara, entrenara y fortaleciera su moral. Allí se le otorgó
desde desde uniformes hasta entrenamiento especial y acompañamiento permanente,
llevándoles sacerdotes y apoyo médico y hospitalario. Dentro de las operaciones que
realizó el Batallón Sumapaz con su puesto de mando en Arbeláez, Cundinamarca,
cerca de Fusagasugá capturaron una guerrillera alias “N.N.”, quien fue pieza funda-
mental para fortalecer la inteligencia que se venía haciendo y ubicar las intenciones de
los grupos de Las FARC que venían del Meta y de la parte oriental del país.

4.11.1. Novedades de la operación

La composición del terreno y la situación climática del área sur de Cundinamarca es


inhóspita. Por su altura, de más de 3.500 msnm, e una zona de difícil acceso, fríos
intensos y que brinda cubierta a las tropas para hacer movimientos. Esto le facilitaba
a los terroristas la visibilidad y la ubicación de los movimientos del ejército en la
zona. El acceso únicamente era por helicóptero, pues las vías eran inaccesibles.
La misión táctica de esta operación Fuerte fue nombrada Fortaleza II. Esta ope-
ración Fuerte duró 4 días, del 24 al 28 de febrero del 2009. El frente Antonio Nariño
contaba con una fuerza de 46 integrantes, quienes bloqueaban las vías de acceso a
la capital de la república mediante incineración de vehículos particulares de servicio
público, atentaban contra las redes eléctricas de la ciudad de Bogotá e instalaban
carros-bomba en centros comerciales, bases militares o estaciones de Policía. Estas
acciones delincuenciales eran lideradas por el cabecilla del frente Arnovis Guevara
Santofimio alias “Gaitán Gutiérrez” y su segundo cabecilla FAN, Bernardo Mosquera
Machado alias “El Negro Antonio”.
Las propias tropas eran el BCG 13, ubicado en la jurisdicción de Cundinamarca,
con las compañías Águila, Buitre, Dragón y el pelotón de seguridad.
A pesar de los obstáculos geográficos como la quebrada La Mocha, el río El Gallo,
la quebrada La Balla y la quebrada El Chocal, los puntos críticos, como la cuchilla Las
Cáquezas, la cuchilla Las Ánimas, la cuchilla El Zarpazo y el páramo de las Brujas,
218
y el clima frío de la zona, donde su única cubierta eran los frailejones, y la poca
luminosidad de la noche, debido a la fase de la luna, se logró la misión. El Batallón de

218 Orden de operaciones No 066 Fuerte Fragmentaria de la Orden de Operaciones Milenio.

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

contraguerrilla No. 13 Cacique Timanco venía adelantando la operación “Dominante”


sobre el área general del Cañón del Duda desde el 18 de diciembre del 2008, pero fue
solo con la operación Fuerte donde se iniciaron los bombardeos sobre los campamen-
tos alias “Yermison”, y las bajas de “Mariana Paz” y Arnobis Guevara Santofimio alias
“Gaitán Gutiérrez”.
La operación se realizó en cuatro fases, La primera fase fue de inteligencia, bus-
cando con ello confirmar y desvincular redes de apoyo del enemigo, presencias,
cabecillas, milicianos, colaboradores, caletas, campamentos y demás actividades ten-
dientes a recolectar al máximo de información posible; la segunda fase fue de planea-
miento, buscaba generar mecanismos para bloquear los corredores de movilidad del
enemigo, con el fin de contrarrestar su capacidad de movilidad, apoyo y refuerzo para
restringirlo a ciertas áreas y determinar algunas actividades logísticas para tener en
cuenta en el desarrollo de la misión; la tercera fase fue de conducción, los comandan-
tes diseñaron las distintas maniobras a emplear, como emboscadas, golpes de mano,
registros ofensivos y todas aquellas medidas tendientes a realizar la conducción de
la maniobra con total disciplina y éxito, en esa fase está el Batallón de Contraguerrilla
No 13, el BAMAR y el BALAN; y la cuarta y última fase fue de acción del objetivo,
empleando la máxima contundencia sobre el objetivo en forma decidida y coordinada,
respetando los Derechos Humanos DDHH y el Derecho Internacional Aplicable a los
Conflictos Armados DICA.
El frente Antonio Nariño era tan peligroso, que realizaba labores de intimidación,
secuestro y extorsión, en la ciudad de Bogotá, teniendo como consigna extorsionar a
los almacenes de cadena Éxito y Carrefour219 y a las empresas Mazda y BlockBuster;220
así mismo, tenía por objetivo iniciar la retoma de Cundinamarca ordenada por el
estado mayor del Bloque Oriental y el Interfrente de Oriente, al mando del terrorista
Romaña. Por este accionar, el ejército quería acabar con este frente tan peligroso para
la sociedad. El éxito de la operación fue el hecho de que este grupo insurgente no vol-
viera a buscar retomar Bogotá por Cundinamarca desde el 2009.

219 Carrefour, cadena chilena con presencia en Colombia desde 2007 hasta 2012.
220 BlockBuster fue la cadena más grande de servicios de alquiler de videojuegos y películas con sede en
Estados Unidos. Llegó a Colombia en 1996 y se fue en abril de 2012.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Imágenes 18a. 18b. y 18c. Golpe contundente a cabecillas importantes que se


dieron de baja o se capturaron en la Operación Fuerte

Bajas:

Entre las bajas de la Operación Fuerte se encuentran la de alias “Gaitán Gutiérrez”, comandante del frente
Antonio Nariño (18a) y la de alias “Mariana Paz”, ideóloga y miembro del secretariado de las FARC (18b);
además, fue capturado Bernardo Mosquera Machado alias “El Negro Antonio”, que fue comandante del
frente 48 de este grupo insurgente (18c). Fuente: Archivo El Tiempo.

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Tabla 18. ¿Quién era “Mariana Paz”?

“Mariana Páez” o “Mariana Paz”

Otros nombres Marta Isabel Ardila Castellanos

Miembro de la JUCO
Cargos desempeñados
Miembro de las milicias Bolivarianas en Bogotá

Perteneció

Perteneció al frente Ricardo Franco y al frente 31.


Fue miembro del comité temático de los diálogos
del Caguán y estuvo encargada de las emisoras de
las FARC. También fue miembro de la red urbana
Antonio Nariño.

Tabla 19. ¿Quién era “El Negro Antonio”?

Bernardo Mosquera Machado


lias “El Negro Antonio”

Fue el segundo cabecilla del frente Antonio Nariño


de las FARC. Estaba encargado de las finanzas de la
Cargos desempeñados
cuadrilla 42 en el páramo de Sumapaz.

Perteneció

Fue cabecilla del frente 10, alumno e instructor


de explosivos, cabecilla de guerrilla del frente 42,
cabecilla de compañía del frente 40, y segundo
cabecilla FUAN (Comisión de Finanzas).

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Tabla 20. ¿Quién era “Gaitán Gutiérrez”?

José de Jesús Guzmán alias


“Arnovis Guevara Santofimio” o “Gaitán Gutiérrez”

Cargos desempeñados
Cabecilla del Frente Urbano Antonio Nariño
(FUAN), miembro de la Comisión de Finanzas del
Bloque Oriental, cabecilla de compañía móvil del
EMBO, cabecilla Cm Judith Rondón, organizador de
comisiones en la antigua zona de distención (1998-
2002), Hombre de confianza de “Tiro Fijo” y “Mono
Jojoy”, encargado de conseguir abastecimiento para
ambos cabecillas.

Como resultados, las tropas del Batallón de contraguerrillas No. 13 Cacique


Timanco en desarrollo de la operación Fuerte misión táctica No. 31 Fortaleza, al
mando del mayor Pedro Medina Pérez, dejarron6 hombres y 4 mujeres muertos en
combate y 9 capturados, entre ellos Bernardo Mosquera Machado alias “El Negro
Antonio”. El general Luis Eduardo Pérez Arango, en ese entonces comandante de la
XIII Brigada, fue quien comandó la operación en el 2009; el oficial B2 de la XIII Bri-
gada era el teniente coronel Gonzalo Herrera Cepeda, y el oficial de operaciones de la
XIII Brigada era el teniente coronel Octaviano Bustillo Barraza. A ellos se les atribuye
esta valerosa operación que trajo consigo reconocimientos y honor militar.
El golpe final se dio entre el 22 y 23 de septiembre de 2010, cuando en un ope-
rativo conjunto entre el Ejército y la Policía se dio de baja a Víctor Julio Suárez Rojas
alias “Jorge Briceño” o “Mono Jojoy”, jefe militar de las FARC, miembro del secreta-
riado y jefe máximo del Bloque Oriental.221 Esta operación, cuyo nombre oficial fue
Operación Sodoma, consistió en el bombardeo de un campamento de las FARC en la
Serranía de la Macarena (Meta) donde, según la inteligencia militar, se encontraba el
“Mono Jojoy”. El ataque, en el que murieron otros 20 guerrilleros del anillo de segu-
ridad del jefe guerrillero, ha sido calificado como uno de los golpes más fuertes que
ha sufrido las FARC.222

221 Salud Hernández-Mora, “Muere el ‘Mono Jojoy’, jefe militar de las FARC, en un bombardeo en Colom-
bia”, El Mundo, 23 de septiembre de 2010,
http://www.elmundo.es/america/2010/09/23/colombia/1285247247.html
222 Juanita León, “El significado de la muerte del Mono Jojoy”, La Silla Vacía, 23 de septiembre de
2010http://lasillavacia.com/historia/18222

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

Tras el debilitamiento del Bloque Oriental y la muerte del “Mono Jojoy”, la lucha
contra las FARC se concentró en los departamentos del Valle del Cauca, Cauca, Nariño
y el sur del Chocó, donde operaba el CCO al mando de alias “Pablo Catatumbo”, así
como en el norte del Huila y oriente del Tolima, donde operaba el CCC al mando de
alias “Alfonso Cano”.
La estrategia reciente para combatir a las FARC se ha basado en el denominado Plan
Burbuja, que como objetivo dar de baja a los jefes de las FARC.223 Para tal fin se creó
en el año 2010 la Fuerza de Tarea Zeus, orgánica de la V División y compuesta por la
Brigada Móvil No. 8 y la Brigada Móvil No. 20, la cual tiene como misión desarrollar

(…) operaciones contundentes y sostenidas de combate irregular en el área estrategia


en el sur del departamento del Tolima, suroriente del departamento del Valle y el no-
roriente del Cauca, contra los sistemas de los anillos de seguridad del primer cabecilla
de las Ont-Farc y las estructuras del Comando Central Conjunto Adán Izquierdo.224

La persecución contra “Alfonso Cano”, máximo jefe de las FARC, había comenzado
desde 2008 con varias operaciones que habían tenido como centro el Cañón de Las
Hermosas. La persecución había comenzado en el páramo de Barragán, cerca de
Las Hermosas, donde el líder guerrillero se movía con libertad y confianza debido a
las difíciles condiciones del terreno.225
Los golpes dados al CCC conducirían a la muerte de “Alfonso Cano”, el 4 de noviem-
bre de 2011.226 Guillermo Sáenz alias “Alfonso Cano” quien había asumido la jefatura
de este grupo tras la muerte de Manuel Marulanda Vélez, fue abatido como resultado de
la Operación Odiseo, en zona rural del municipio de Suárez, departamento del Cauca.
En medio de esta historia de violencia se erige la construcción de la Central
Hidroeléctrica Río Amoyá-La Esperanza. El proyecto, propiedad de la empresa Isa-
gen, comenzó a ser construido en junio de 2008 en medio de difíciles condiciones de
seguridad, y fue inaugurado en 2013. La bitácora de seguridad de la Hidroeléctrica

223 “Recientes golpes a las FARC: ¿se acaban los ‘históricos’ de esta guerrilla?” Semana, 9 de junio de
2011, http://www.semana.com/nacion/articulo/recientes-golpes-farc-se-acaban-historicos-esta-gue-
rrilla/241094-3
224 Quinta División, Ejército Nacional de Colombia, http://www.quintadivision.mil.co/?idcategoria=268041
225 “Cacería de tres años”, Semana, 5 de noviembre de 2011, http://www.semana.com/nacion/articulo/
caceria-tres-anos/248967-3
226 “Así cayó Cano”, Semana, http://www.semana.com/nacion/articulo/asi-cayo-cano/248975-3

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Amoyá cuenta con alrededor de 250 registros comprendidos entre 2008 y 2015, entre
los que se encuentran secuestros, hostigamientos, atentados e incluso homicidios.227
La situación se tornó tan complicada, que las obras de construcción debieron
ser detenidas en varias ocasiones, e incluso fue necesario que el ejército prestara
vigilancia constante en la zona, para lo cual se emplearon cerca de 1.400 miembros
de la fuerza pública.228 Los hostigamientos y amenazas de las FARC llevaron en un
momento a la renuncia masiva del personal que construía la obra.
El proyecto también contó al inicio con algunos detractores dentro de la comunidad,
que veían con ojos de incredulidad y suspicacia la construcción de la hidroeléctrica en
su territorio:

Estas dificultades conocieron momentos críticos como el de la llegada del Ejército, que
inicialmente venía solo para proteger las instalaciones de la hidroeléctrica, y que se
convirtió luego, contra las expectativas y la tranquilidad de los pobladores, y por ob-
vias razones del conflicto armado, en un batallón de alta montaña que atacó a fondo
la presencia de la subversión en el territorio y señaló como cómplices de la insurgencia
a líderes de la misma comunidad que estaban en diálogos con la empresa.”229

Sin embargo, las diferencias fueron resueltas y la comunidad pronto vio las venta-
jas que traía consigo la construcción del proyecto; la construcción de la obra produjo
empleos de los que se vieron beneficiados muchos de los pobladores de la región.
De los 1.100 empleos generados durante el periodo de construcción, cerca del 60%
fueron ocupados por personas de la región,230 y aún hoy muchos de los empleados
son personas de la comunidad.
Además, los beneficios se verán manifestados en las transferencias que recibirá
el departamento como resultado de la operación de la hidroeléctrica en la región,

227 Jefe de seguridad de la Central Hidroeléctrica Río Amoyá-La Esperanza, en entrevista realizada por
investigadores del equipo V División, 7 de septiembre de 2016.
228 “Central Hidroeléctrica del Río Amoyá: una obra que a sangre y fuego salió avante”, El Nuevo Día, 1
de julio de 2013, http://www.elnuevodia.com.co/nuevodia/actualidad/politica/186821-central-hidro-
electrica-del-rio-amoya-una-obra-que-a-sangre-y-fuego-salio-
229 Francisco de Roux, “La paz de Las Hermosas”. En Convivencia a filo de agua. Relatos de esperanza
(Medellín: Isagen, 2015). 21.
230 “Central Hidroeléctrica del Río Amoyá: una obra que a sangre y fuego salió avante”, El Nuevo Día, http://
www.elnuevodia.com.co/nuevodia/actualidad/politica/186821-central-hidroelectrica-del-rio-amoya-
una-obra-que-a-sangre-y-fuego-salio-

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Jorge roJas, Henry Piraquive, Daniel arango, natalia sequera, Jilly guevara, ss. yulli PantoJa

las cuales serán administradas por Cortolima y que rondan el monto de los 2.000
millones de pesos.231 Por otro lado, el Batallón de Ingenieros No. 13 General Anto-
nio Baraya también ha aportado obras a la comunidad entre las que se encuentran
la pavimentación de la calle 4 y la carrera 13 en el barrio Pueblo Nuevo, y el mejo-
ramiento y adecuación de la cancha de fútbol del barrio José María Tello, ambos en
el municipio de Chaparral.232
La construcción de la Central Hidroeléctrica Río Amoyá-La Esperanza no solo ha
traído empleo y desarrollo a una región fuertemente golpeada por la violencia y por
muchos años olvidada por el Estado, sino también ha posibilitado el empoderamiento
de su comunidad:

(…) la construcción de la Central es un ejemplo de llegada del Estado al lado de las


comunidades con una propuesta decidida y audaz de desarrollo a un territorio que,
como muchos otros en la frontera de la civilización colombiana, han sido abandona-
dos y dominados durante décadas por actores armados ilegales. Por eso se trata de una
seria contribución a la paz.”233

Mapa 7. Presencia del Bloque Oriental de las FARC en Cundinamarca

Fuente: RIME. V División.

231 Ibíd.
232 Información otorgada por la V División.
233 Francisco de Roux, “La paz de Las Hermosas”, 17.

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Figura 3. Afectación al SAT-FARC en el departamento de Cundinamarca,


2001-2006

Fuente: RIME. V División.

125
CONCLUSIONES

Responsabilidad en el mantenimiento del Orden Público


y la función subordinada de las Fuerzas Armadas

Una primera reflexión en torno a los deberes de protección y garantía de los derechos
de las personas que le asisten al Estado colombiano y a sus autoridades se encuen-
tran consagrados desde el preámbulo de la Constitución, debiendo resaltarse el de
“asegurar la convivencia pacífica y la vigencia del orden justo” consagrado en el
Artículo 2.

Son fines esenciales del Estado: servir a la comunidad, promover la prosperidad general
y garantizar la efectividad de los principios, derechos y deberes consagrados en la Cons-
titución; facilitar la participación de todos en las decisiones que los afectan y en la vida
económica, política, administrativa y cultural de la Nación; defender la independencia
nacional, mantener la integridad territorial y asegurar la convivencia pacífica y la
vigencia de un orden justo. Las autoridades de la República están instituidas para pro-
teger a todas las personas residentes en Colombia, en su vida, honra, bienes, creencias,
y demás derechos y libertades, y para asegurar el cumplimiento de los deberes sociales
del Estado y de los particulares.234

De modo que una de las funciones esenciales en la defensa del ejercicio pleno
de los derechos y libertades individuales es la preservación del orden público y la
garantía de la convivencia pacífica, ratificadas en la sentencia C- 251 del 11 de abril
de 2002, la cual expresa que

Una de las finalidades básicas de las autoridades colombianas es la defensa de la


integridad nacional y la preservación del orden público y de la convivencia pacífica,
no sólo porque así lo establece el artículo 2º de la Carta, sino además porque esos
elementos son condiciones materiales para que las personas puedan gozar de sus
derechos y libertades. La Constitución busca el fortalecimiento de las instituciones,
para que éstas puedan cumplir efectivamente su misión constitucional de asegurar la
convivencia pacífica perturbada por grupos armados que actúan al margen de la ley

234 Colombia, Congreso de a República de Colombia, Consitución Política de 1991, (Bogotá, 4 de julio,
1991).

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal V diVisióN. el CoNFliCto arMado eN las regioNes

y atentan contra la vida, la libertad y los demás derechos y libertades de las personas
residentes en Colombia.235

Como resultado, el diseño constitucional define que el mantenimiento del orden


público interno constituye una condición necesaria que debe ser encarnada por sus
autoridades tanto civiles como militares y policiales. Se advierte entonces que el pre-
sidente de la república, en su calidad de jefe de Estado y jefe de Gobierno, constituye
la máxima autoridad llamada a preservar el orden público. Además, como Coman-
dante Supremo de las Fuerzas Armadas, dirige a las Fuerzas Militares y de Policía.
Este principio define la supremacía de las autoridades civiles sobre las militares,
permitiendo establecer estrictos límites a su accionar y tomar las medidas necesa-
rias a la hora de asegurar la disciplina interna. Además, supone de antemano que
siendo los representantes del poder civil quienes diseñan las políticas estratégicas
que orientan la actividad militar, ellos también tienen la responsabilidad de enfren-
tar la alteración y reveses del orden público y asumir el costo político que conlleva
su desestabilización, empero la evidencia histórica demuestra que se ha pervertido
el sentido de responsabilidad de los gobernantes y solo llegan a responder los subor-
dinados militares.

Evolución de las capacidades institucionales

Tras largos años de confrontación armada y luego de la experiencia y las lecciones


que esa confrontación les otorgó, las Fuerzas Militares fomentaron un estructural
proceso de reforma. En tal sentido, no sólo definieron nuevos lineamientos opera-
cionales y misionales, sino que se orientaron a capacitar a sus unidades (Divisiones,
Brigadas y Batallones) en el respeto, promoción, protección y difusión de los Dere-
chos Humanos, tanto a las propias tropas como a la población civil. De modo que
“la formación y capacitación del hombre de armas colombiano está encaminada a
transformar el Militar Guerrero en Militar Ciudadano al servicio de la sociedad y como
promotor del desarrollo humano integral, entrenándolo con parámetros muy claros
de observancia irrestricta y respeto por los Derechos Humanos, el Derecho Internacional

235 Para ampliar el contenido de la sentencia véase https://corte-constitucional.vlex.com.co/vid/-43618281?_


ga=2.255627659.243271522.1503894504-530717945.1503894504

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Humanitario y el cabal cumplimiento de la ley, ya que ninguna autoridad puede violar


esta última so pretexto de defenderla o mantener su vigencia”.236
De manera paralela, se han desarrollado espacios de formación en ética militar
y liderazgo en donde constantemente se reflexiona sobre el quehacer profesional del
militar y sus competencias, así como su responsabilidad frente al ordenamiento de su
labor, teniendo en cuenta el nuevo “direccionamiento estratégico” que “propone una
guía moral general que nos ayude a tomar decisiones en situaciones donde nuestra
conciencia individual es puesta a prueba frente a presiones externas que violan las
normas de comportamiento que rigen en este caso nuestra institución militar”.237

Redireccionamiento del conflicto armado y reorganización


institucional

Una serie de hechos contundentes como la toma de Mitú llevaron a las Fuerzas Mili-
tares a generar un plan de reestructuración y modernización que le permitiera cubrir
efectivamente el vasto territorio nacional, a través del aumento de las capacidades
institucionales y de la creación de nuevas unidades militares (Afeur, batallones de
alta montaña, brigadas móviles, fuerza de despliegue rápido, soldados campesinos,
Plan Meteoro y Plan Energético y Vial), el fortalecimiento de la capacidad aérea, el
desarrollo de operaciones nocturnas, apoyos logísticos y de inteligencia técnica.
De otra parte, se han realizado cambios institucionales significativos y un pro-
ceso de profesionalización, así como cambios en cambios a los estatutos de carrera,
de evaluación y ascenso del personal militar y cambios doctrinarios.

236 José Alcibíades Guerra, “Los DH en las FFMM. Universidad Militar”. http://www.ejercito.mil.co/in-
dex.php?idcategoria=114177
237 Carlos Alberto Ospina, “Ética y Liderazgo, Bases de un Código Militar”. Armada, Ed. 85 (2004),
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_____.Plan de transmisiones “Libertad” del Comando de la VI Brigada fechado 100800 de
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tallón de Infantería N° 9 “Boyacá” el 25 de Julio de 1964 en el municipio de Planadas
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_____. Cuarta Conferencia Nacional de Guerrilleros de las FARC, CIUDAD, del 20 al 29 de abril
de 1971. Documento otorgado por la RIME de la V División.
_____. Quinta Conferencia Nacional de Guerrilleros de las FARC, CIUDAD, del 4 al 6 de sep-
tiembre de 1974. Documento otorgado por la RIME de la V División.
_____. Sexta Conferencia Nacional de Guerrilleros de las FARC, CIUDAD, del 18 al 25 de enero
de 1976. Documento otorgado por la RIME de la V División.

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negociacion-y-desmovilizacion-con-grupos-armados-m-19-epl-prt-maql-y-crs
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que-diablos-es-el-dialogo-nacional/5763-3
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133
DOCUMENTOS DE INVESTIGACIÓN
de Ciencias Sociales y Humanas

Doi: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2590-5260_10336.14152_dicsh
No. 07, ISSNe: 2590-5260 (En línea)

Fuerzas Militares de Colombia

Ejército Nacional VII División


El Conflicto Armado en las Regiones

CR (Ra) Jairo Martin Sandoval M., Ana María Roldan Villa,


Eyesid Álvarez Bahena, Claudia Patricia Consuegra,
Janeth del Carmen Restrepo Marín, William Arvey Gómez Yepes,
Yised Cardona Ángel, David Zuluaga Parodi,
CR (Ra) Javier Antonio Parada Contreras, Diana María López,
Oscar Blanco Mejia, Lina Patricia Flórez Giraldo,
Nathalia Martínez Berdugo, María Juliana Díaz Sáenz,
CR (Ra) Alfonso Yunda Martínez, Janeth Mabel lozano Olave,
John Jairo Acevedo Vélez, Camila Andrea Sainz,
Daniel Arias Osorio, Lina Marcela Vargas N.
FUERZASMILITARESDE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL VII DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES
Fuerzas Militares de Colombia Ejército Nacional VII División: el conflicto armado en
las regiones. / Sandoval M., Jairo Martin, [y otros]. -- Bogotá: Editorial Universidad del
Rosario,2017.
239 páginas. -- (Documentosde Investigación de CienciasSocialesy Humanas, N. 07)
Incluye referenciasbibliográficas.
ISSNe:2590-5260 (En línea)
DOI: http://dx.doi.org/10.12804/issne.2590-5260_10336.14152_dicsh

Fuerzasarmadas -- Colombia/ Conflicto armado -- Colombia/ I. Sandoval M., CR(Ra)


Jairo Martin / II. López, Diana María / III. Roldan Villa, Ana María / IV. Álvarez Bahena,
Eyesid/ V. Consuegra,ClaudiaPatricia / VI. RestrepoMarín, Janethdel Carmen/ VII. Gómez
Yepes,William Arvey / VIII. CardonaÁngel, Yised/ XIX. Zuluaga Parodi, David / X. Parada
Contreras,JavierAntonio CR(Ra ) / XI. Blanco Mejía, Oscar/ XII. FlórezGiraldo, Lina Patricia
/ XIII. MartínezBerdugo,Nathalia / XIV. DíazSáenz,María JulianaXV. YundaMartínez,Alfonso,
CR(Ra)/ XVI. lozano Olave,JanethMabel/ VII. AcevedoVélez,JohnJairo/ VIII. Sainz,Camila
Andrea/ XIX. Arias Osorio,Daniel / XX. VargasN., Lina Marcela/ XXI. Universidad del Rosario
/ XXII. Título / XXIII. Serie.

355.425 SCDD20
Catalogaciónen la fuente -- Universidad del Rosario.CRAI

LAC Noviembre30 de 2017


FUERZASMILITARESDE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL VII DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES

CR (Ra) Jairo Martin Sandoval M., Ana María Roldan Villa,


Eyesid Álvarez Bahena, Claudia Patricia Consuegra,
Janeth del Carmen Restrepo Marín, William Arvey Gómez Yepes,
Yised Cardona Ángel, David Zuluaga Parodi,
CR (Ra) Javier Antonio Parada Contreras, Diana María López,
Oscar Blanco Mejia, Lina Patricia Flórez Giraldo,
Nathalia Martínez Berdugo, María Juliana Díaz Sáenz,
CR (Ra) Alfonso Yunda Martínez, Janeth Mabel lozano Olave,
John Jairo Acevedo Vélez, Camila Andrea Sainz,
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Documentos De InvestIgacIón
De cIencIas s ocIales y Humanas
u nIversID aD Del r osarIo
eDItorIal u nIversID aD Del r osarIo
Bogotá, D.C.
2017
CR (Ra) Jairo Martin Sandoval M., Ana María Roldan Villa,
Eyesid Álvarez Bahena, Claudia Patricia Consuegra,
Janeth del Carmen Restrepo Marín, William Arvey Gómez Yepes,
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CR (Ra) Javier Antonio Parada Contreras, Diana María López,
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Corrección de estilo
Daniela Echeverry

Diseño y diagramación
Fredy Johan Espitia Ballesteros

ISSNe: 2590-5260 (En línea)

Todos los derechos reservados


Primera edición: diciembre de 2017

Made in Colombia
CONTENIDO
Doi:

AGRADECIMIENTOS
...............................................................................................8

INTRODUCCIÓN
......................................................................................................9

CAPÍTULO I. LOS ACTORES ARMADOS Y EL CONFLICTO


EN LA REGIÓN, 1966-1982
...................................................................................10
1. El accionar de las organizaciones guerrilleras en la región
.......................... 10
2. La respuesta del Estado a través de las fuerzas armadas
............................. 23

CAPÍTULO II. LA COMPLEJIZACIÓN DEL CONFLICTO


Y EL DESBORDAMIENTO DE LA VIOLENCIA, 1983-1994
.......................................28
1. Una espiral de violencias
.............................................................................28
2. La contraofensiva militar del Estado: la operación Mutatá
y la desmovilización delepl .........................................................................40
3. La agudización de la confrontación armada y de la violencia en la región
.... 45

CAPÍTULO III. LA REORGANIZACIÓN DE LOS ACTORES ARMADOS


ILEGALES Y EL DESPLIEGUE DE LA VIOLENCIA, 1994-1998
................................ 53
1. Consolidación de las
accu 53
2. Desmovilización de la disidencia Bernardo Franco epl
del 59
3. Reconfiguración de las farc
..........................................................................61
4. Milicias urbanas..........................................................................................
64
5. Los Comandos Armados del Pueblocap ................................................68
6. Las Fuerzas Militares en la región
...............................................................70
CAPÍTULO IV. LA REFORMA MILITAR Y LA OFENSIVA CONTRA
LOS ACTORES ARMADOS ILEGALES, 1998-2002
..................................................84
1. El Plan Colombia
..........................................................................................
84
2. La situación de orden público
......................................................................86
3. Planes regionales para el control del orden público
..................................... 98
4. La contraofensiva de las Fuerzas Militares
................................................104
5. La disputa territorial en Córdoba y la labor de la XI Brigada
...................... 112

CAPÍTULO V. DESARME DE LAS AUTODEFENSAS, RECUPERACIÓN


DEL TERRITORIO Y CONTROL MILITAR, 2002-2012
............................................120
1. Situación de seguridad
..............................................................................128
2. El escalonamiento del conflicto armado en Medellín:
expansión de la guerra entre los actores armados
..................................... 137
3. El antes y después de la desmovilización de los grupos de autodefensa
.... 140
4. Situación de orden público en los municipios del Oriente antioqueño
....... 147
5. Situación de orden público en la autopista Medellín-Bogotá
...................... 152
6. Situación de orden público en el Norte antioqueño
.....................................154
7. La otra cara de la tragedia: la guerra en Bojayá
.........................................157
8. Las Fuerzas Militares en la región
.............................................................170
9. Fuerzas Militares en el sector urbano
........................................................181
10. Operación Orión
.......................................................................................
185
11. Fuerzas Militares en el Oriente antioqueño
..............................................191
12. La Operación Troya: contexto operacional y resultados
........................... 210
13. Una victoria difícil...................................................................................215
14. La región en el 2012
................................................................................217

REFERENCIAS
.....................................................................................................
219
Documentos institucionales no oficiales
........................................................221
Documentos oficiales y archivos militares
.....................................................221
Fuentes periodísticas
.....................................................................................235
RECONOCIMIENTO A

COORDINADORES DE INVESTIGACIÓN

Juan Carlos Ramirez Trujillo


Andres Benjamin Tobo Santiago
Fredy Gonzalez Prieto

INVESTIGADORES E INVESTIGADORAS

Jairo Martin Sandoval Moncayo -Coordinador Militar


Ana Maria Roldan Villa - Abogada
Eyesid Alvarez Bahena -Sociólogo
Claudia Patricia Consuegra -Periodista
Janeth del Carmen Restrepo Marin Historiadora
-
William Arvey Gomez Yepes -Archivista
Yised Cardona Angel -Politóloga
David Zuluaga Parodi - Historiador

Javier Antonio Parada Contreras Coordinador


- militar
Diana Maria Lopez - Politóloga
Oscar Blanco Mejia -Historiador
Lina Patricia Florez Giraldo - Periodista
Nathalia Martinez Berdugo - Antropóloga
Maria Juliana Diaz Saenz -Abogado

Alfonso Yunda Martinez - Coordinador Militar


Janeth Mabel lozano Olave -Abogada
Jhon Jairo Acevedo VelezPolitólogo
-
Camila Andrea Sainz -Sociólogo
Daniel Arias Osorio - Historiador
Lina Marcela Vargas N. -Periodista-Politóloga
FUERZAS MILITARES DE COLOMBIA
EJÉRCITO NACIONAL VII DIVISIÓN
EL CONFLICTO ARMADO EN LAS REGIONES

AGRADECIMIENTOS

Los autores de estetexto hacemosexpresoagradecimientoal ComandoGeneralde las


FuerzasMilitares de Colombia,y especialmenteal Ejército Nacional, por la disposición
de su personaly por la ayuda que nos prestaron al momento de ubicar la información
que requerimospara la realización de este trabajo. Igualmente manifestamosnuestra
gratitud a las personasque, a través de entrevistas,nos compartieronlas experiencias
que vivieron en el marco del conflicto, pues de su memoria nos nutrimos para tratar
de reconstruir los episodiosque aquí se narran. Asimismo, agradecemosa JuanFelipe
Córdobay a su grupo de trabajo de la Editorial de la Universidaddel Rosariopor acoger
y materializar este trabajo.

8
INTRODUCCIÓN

El presentedocumentode investigación es resultado de un ejerciciode investigación


de construcción de memoria histórica de la VII División del Ejército Nacional que
haceparte de una serie nacional de diez tomos de contexto regional. Esteejercicioes
desarrolladocon el propósito de identificar y describir el desempeñoque las unida-
des del Ejército Nacional tuvieron en el marco del desarrollo del conflicto armado en
la región. El marco temporal e interpretativo que guió la construcción del presente
texto se enmarcó en las accionesoperacionales,sus causas y las consecuenciasa
nivel local y departamentalacaecidasdesde1960 hasta el 2012. A esterespecto,divi-
dimos el texto en cinco capítulos en los cuales buscamosdescribir cuálesfueron las
dinámicas que siguió el conflicto armado en la región, detallando los aspectosmás
relevantesque se suscitaron en determinadosmomentos. Ademásde la bibliografía
general y monográfica que tuvimos a nuestra disposición, este texto se sustenta en
una considerablecantidad de documentosoficiales, muchosde ellos emitidos por las
FuerzasMilitares de Colombia,al igual que en un acopio de entrevistas realizadas
a lo largo de varios meses de trabajo de campo.

9
CAPÍTULO I. LOS ACTORES ARMADOS Y EL CONFLICTO
EN LA REGIÓN, 1966-1982

1. El accionar de las organizaciones guerrilleras en la región

La conformaciónde gruposguerrillerosdurante la segundamitad de los añossesenta


en las subregionesdel departamentode Antioquia estuvo enmarcadaen contextos
sociales,políticos y económicossimilares a los acaecidosa nivel nacional: el rezago
económico,el tratamiento represivodel orden público, sumado a la ineficiencia del
Estadopara satisfacerlas demandassocialesen escarpadasgeografíasdel departa-
mento y su incapacidadpara controlar y hacerpresenciaen los territorios, dio paso
a que grupos armadosirregularesse hicieran al dominio de comunidadesenterasy
se disputaran el poder entre sí.
En consecuencia,en Antioquia, entre 1966 y 1969, se registró el nacimiento del
Cuarto Frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia farc en
la subregión del Magdalena Medio. Así mismo, aparecierondiversos frentes en el
departamentoy otras subregionesde este, como el Quinto,1 Décimo Octavo, Trigé-
simo Cuarto,2 Trigésimo Sexto, Noveno,3 CuadragésimoSéptimo,4 Quincuagésimo
Séptimo, QuincuagésimoOctavo y el Frente Aurelio Rodríguez,todos integrados al
bloquenoroccidentalEfraín Guzmán,inicialmente llamado JoséMaría Córdobay, pos-
teriormente, Iván Ríos.5 Adicionalmente,el Ejército de Liberación Nacional eln 6
hizo presenciadesdesus orígenescon el nacimiento del Frente de GuerraOccidental
con eje en Medellín y

1 Su surgimiento se ubica en la subregión de Urabá en 1971. Este se consideróel frente madre del
Bloque Noroccidental.
2 Despuésde la SéptimaConferenciade las farc realizada en 1982, nacen los frentes TrigésimoCuarto,
Trigésimo Quinto, Trigésimo Sexto y Trigésimo Séptimo en el Nordeste antioqueño.
3 Su surgimiento se ubica en la subregión del Magdalena Medio.
4 El CuadragésimoSéptimofrente surgió en un comienzoen la subregióndel MagdalenaMedio, luego,
en la décadade los noventa emergióen el suroestey en el oriente lejano de Antioquia, posicionán-
dose así en las localidades de Argelia, Nariño, Sonsón y San Francisco, al mando de Karina .
5 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional, Documentode inteligencia (s.f., editado por el
Grupo de Memoria Histórica VII División), 1.
6 El eln tiene sus orígenes a mediados de 1958.

10
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vii d iVisióN . el CoNFliCto arMado eN las regioNes

El JoséAntonio Galán que se ubicó en el MagdalenaMedio y el Bajo Caucaantioqueños.


Así mismo, en 1986, surgieron los frentes Carlos Alirio Buitrago,7 en el Magdalena
Medio, y el CompañeroTomásen el Nordesteantioqueño. En 1987, nació el frente Che
Guevara en el suroriente en límites con el Chocó.Entre 1989 y 1991, empezaron a
actuar los frentes María Canoy Bernardo López Arroyabe,en la parte que corresponde
al Magdalena Medio antioqueño y a partir de 1992 aparecieron los frentes Héroes y
Mártires de Anorí y Capitán Mauricio, en el Nororiente.
8

A esta irrupción de actoresarmadosse sumó el M-19, grupo minúsculo que solo


pudo copar las zonas urbanas, específicamentede Medellín, donde consolidó su
base social formada por círculos de estudiantes e intelectuales. 9

La proliferación de grupos guerrilleros en el departamento,ademásde obedecera


factoresestructuralespropios del departamento como la topografía, el sistema pro-
ductivo basadoen la explotación de bienesprimarios, la deficienciaen infraestructura
vial y de telecomunicaciones,etc. , fue producto de la incapacidad del Estado de
llegar a todos los rinconesdel territorio nacional y de garantizar el monopolio efectivo
de la violencia.10 La carencia de servicios de seguridad, justicia y orden ofrecidos por la
institucionalidad fue suplida entoncespor estructurasdelincuencialesen capacidadde
ofrecer los mismos servicios, pero por otros medios: violencia, fuerza e intimidación.
En lo que conciernea la capital del departamento,el crecimientourbano que vivió
Medellín en la décadadel sesentaoperó como atractivo para el asentamientode los
diversos actoresarmados, a la vez que desbordóla planificación urbana proyectada
por la élite antioqueña en la primera mitad del siglo xx . La ocupacióny la transfor-
mación espacialtranscurrieron entoncesbajo condicionesde segregacióny dispari-
dad socioeconómica,por lo que emergióasí una ciudad no planificada ubicadaen las
laderasde las montañasque dieron vida a barrios periféricos,poblacionesmarginales
y espacios anárquicos caracterizados por la precariedad de la ley, la ineficiencia de la
justicia y la inseguridadgeneral.11 Así pues,la construcciónde asentamientosbarriales

7 Su nombre se dio en homenaje a los hermanos Carlosy Alirio, líderes populares e integrantes del
eln . Desde su fundación este frente se asentó en el Oriente antioqueño.
8 Agencia de la onu para los Refugiados Acnur , Diagnóstico departamental Antioquia, http://
www.acnur.org/t3/uploads/media/COI_2161.pdf?view=1
9 Manfredo Koessl,Violenciay habitus. Paramilitarismo en Colombia(Bogotá: Siglo del Hombre,2015),
114.
10 Gustavo Duncan,Los señores de la guerra (Bogotá: Editorial Planeta, 2006).
11 Gerard Martin, Medellín. Tragedia y resurrección.Mafias, ciudad y Estado 1975-2013 (Medellín:
La CarretaEditores, 2014); Grupo de Memoria Histórica de la ComisiónNacional de Reparacióny

11
VII DIVIsIón

aislados de las redesformales de planeacióngestóuna ciudad periférica y marginal


que sobrepasóen tamaño y población a la ciudad de los incluidos , 12 y donde ter-
minarían instalándosegrupos barriales de proteccióny bandas juveniles armadas
configuradas bajo un modelo paralelo a las instituciones de seguridad del Estado.
La nueva forma de apropiación y habitabilidad del espacio urbano desde los
sesentahasta finales de los años noventa generóconflictos entre el Estadoy los nue-
vos actoresarmadosilegalesque vieron en el territorio, particularmenteen las laderas
de la ciudad, un espaciode control estratégicoque respondíaa sus interesesy que,
por ende, debía ser usufructuado y protegido. Esta dinámica de cooptacióngeográ-
fica, desató microguerras 13 que fueron sufriendo transformacionesen el tiempo, en
términos de escala, actores, alianzas, intereses, formas de control territorial y prácticas
violentas, todas ellas geoinscritas en la ciudad periférica.
La multiplicación de barrios de invasión y las marcadasdesigualdadessocialesy
económicasextendieronla ruptura del tejido físico y social de Medellín y posibilitaron
la implantación de organizacionesguerrilleras como el Ejército Popular de Libera-
ción epl , eln , M-19 y las farc ; estastenían el objetivo de ampliar la confrontación
armada en la ciudad, establecercuadrosde apoyo militar e ideológico,ocuparpredios
y disponerde un control territorial en las zonasde asentamiento.La incorporaciónde
milicianos a los barrios generóenfrentamientosarmadoscontra las bandasde delin-
cuenciacomún, las cualesfinalmente seríancooptadaspor las organizacionesguerri-
lleras que, en efecto, se erigirían como el nuevo actor de autoridad barrial.
14

Algunas de las bandas de delincuencia común de los años setenta se volvieron


fuertes y se convirtieron en oficinas que formaron parte de la estructura del narcotrá-
fico en los años ochenta.En esta décadaconvergióla consolidacióndel narcotráfico,
liderado por el Cartelde Medellín, con los fenómenosde violencia relacionadoscon el
sicariato, el tráfico y la comercializaciónde la droga, fenómenosconcentrados,para
las décadas del ochenta y noventa, en la Comuna Nororiental. 15

Reconciliación,La huella invisible de la guerra. Desplazamientoforzado en la comuna 13 (Bogotá:


cnrr /Ediciones Semana, 2011).
12 Martin, Medellín. Tragedia y resurrección , 385.
13 Ana María Jaramillo, Consideracionessobreel conflicto armado en el Medellín de los años noventa .
Revista Estudios Políticos, n.º 10 (1997): 152, http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/
estudiospoliticos/article/view/16152.
14 Ramiro Ceballos, Violencia recienteen Medellín: una aproximacióna los actores .Bulletin del Institut
français d études andines29, n.º 3 (2000), http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=12629306.
15 Grupo de Memoria Histórica de la Comisión Nacional de Reparacióny Reconciliación,La huella
invisible, 51.

12
Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vii d iVisióN . el CoNFliCto arMado eN las regioNes

Fue entoncesen la décadadel ochenta que la irrupción del narcotráfico se hizo


evidente. Una nueva clase de empresariosilegales enriquecidospor el tráfico de
cocaína contrajo un poder económicoilimitado y protagonizó accionesterroristas
sistemáticas.Las dimensionesque alcanzó el narcotráfico16 rompieron las cadenas
básicas de producción, quebrantaron los cimientos tradiciones del orden social y
representaron un punto de inflexión en la dinámica misma del conflicto.
Varios factores confluyeron en la aparición del narcotráfico como una empresa
masiva en Colombia.Por un lado, la inexistencia de reformas sustancialesdespués
del FrenteNacional en materia de justicia, participación17 y competenciapolítica, así
como de disposicionesque menguaran los desequilibriossocioeconómicosentre el
centro y la periferia; y, por otro lado, a causa de las estructurassocialesy produc-
tivas de aquellas regionesdonde el Estadono alcanzó a llegar con mecanismosde
regulacióninstitucional y donde la oferta de seguridad,justicia y orden fue suplida
por actores armados ilegales. 18

La industria de las drogas,en su etapa productiva, fue completamenterural, ale-


jada de los grandescentrosurbanos. No obstante,en su primera fase estuvo liderada
por narcotraficantesque asentaron sus operacionesen las principales ciudadesdel
país. Así, a comienzosde los ochenta el dominio sobreel negociode la droga surgió
desdeorganizacionesque llegaron a constituirse a modo de cartelesurbanos.Estosse
configuraron a raíz de la necesidadde asegurarrutas para ingresar cocaínaa Estados
Unidos, de estemodo aparecieronlos cartelesde Escobary los Ochoaen Medellín,los
hermanos Rodríguez Orejuela en Cali y Rodríguez Gacha en Bogotá. 19

Los grupos de origen subversivo(farc y eln ) desarrollaronun esquemade guerra


popular prolongada, la cual se fundamentó ideológicamenteen una lucha de clases
que mantuvo como objetivo central la toma del poder central mediante todas las for-
mas de lucha: política, económica,social y militar. La misión consistió en derrotar la
capacidaddel adversario mediante el debilitamiento progresivo contemplando tres
tres modalidadesde guerra: de guerrillas, de movimientos, hasta llegar a una de
posiciones.Estas se diferenciaron por su magnitud, su forma de conducción,sus
finalidades y su modalidad.

16 En la décadade los ochentalos empresariosdedicadosa la produccióny el tráfico de cocaínaalcan-


zaron a controlar más de la mitad del abastecimiento del mercado de la cocaína en el mundo.
17 Sin desconocerque en 1886, medianteActo Legislativo 01, se aprobóla elecciónpopular de alcaldes.
18 Duncan, Los señores , 214.
19 Duncan, Los señores , 218.

13
VII DIVIsIón

La guerra de guerrillas, que se mantuvo, en teoría, hasta la VII Conferencia,


20
tuvo
por finalidad: 1) evitar éxitos contundentesdel enemigo, aplicando el principio de
defensa estratégica ; 2) ocasionar un deterioro a la economíadel Estado mediante
actos de sabotajereiterados,sistemáticosy disgregadoscontra los recursose infraes-
tructura; 3) a su vez, mediante accionesde asedio sostenidoy disperso,provocar el
desgatelento y progresivodel adversario(fuerzasmilitares); 4) y, finalmente, aniquilar
al enemigo con el fin de aumentar el dispositivo de sus tropas. 21

La guerra de movimientoso guerra de aniquilamiento, pretendidatras la VII Con-


ferenciaen 1982, tuvo como propósito: 1) procurar el aniquilamiento del adversario
mediante el desgastepor derrotas contundentes;2) avanzar hacia zonas de reta-
guardia del Estado; 3) preservarlos recursosobtenidos(logística, comunicaciones,
material bélico, etc.); y 4) construir espaciosterritoriales suficientespara la guerra
de posiciones.22 Esta modalidad de guerra hizo parte del plan estratégicode las farc
aproximadamente8 años, desde1980 hasta 1998. Dentro de este, se esbozaron
lineamientos específicospor bloques,uno de los cualesfue creceren el número de
frentes mediante el desdoblamiento de unidades.
La guerra de posiciones, por su parte, intentó pasar a la ofensiva estratégicacon-
tra el Estado enemigo; causar desgastey aniquilamiento estratégicodel adversario
y defenderel territorio conquistadoa través de la guerra de movimientos, auxiliada
por la guerra de guerrillas .23 La intención de las farc de pasar de una guerra
de movimientos a una de posición, sin embargo,nunca fue materializada. Una vez

20 Entre el 4 y el 14 de mayo de 1982, en el marco de la VII Conferencia,llevada a cabo en la Quebrada


la Totuma en el Meta, fueron aprobadas,entre otras, las siguientes disposiciones:crear núcleos de
sindicatos agrarios; creceren 200 unidades por año; ejecutar mínimo cuatro accionesarmadas en el
año por cuadrilla; reclutar personal entre edadesde 15 a 30 años; editar el boletín de cada cuadri-
lla bimestralmente y reproducir el boletín Resistencia; crear 48 cuadrillas y alcanzar una fuerza de
28.000 hombres; conformar 8 bloques de frente ubicados en dirección a las principales ciudades
del país; obtener 8.000 millones de pesospara financiar el plan estratégicopara la toma del poder,
por un periodo de ocho años. De las metas trazadas por el grupo subversivo, lograron consolidar
del citado plan estratégico las siguientes: en la perspectivade construir la cordillera oriental como
centro de despliegueestratégicoubicaron doce cuadrillas; alcanzaron la conformación de dos de los
ocho bloques de frentes previstos; conformaron sindicatos agrarios y movimientos campesinosen el
sur del departamentode Bolívar. Así mismo, fracasaron en el cumplimiento de las siguientes tareas:
no lograron el crecimiento en hombres de 28.000, su fuerza se calculaba en 4.200 hombres aproxi-
madamente, y no concretaron ninguna de las fases previstas en el plan.
21 Fuerzas Militares de Colombia. Ejército Nacional, Evolución táctica de lasfarc (s.f.), 1-2.
22 Ibíd., 3.
23 Ibíd., 3.

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Fuerzas Militares de ColoMbia ejérCito NaCioNal Vii d iVisióN . el CoNFliCto arMado eN las regioNes

tomaban una población evitaban la confrontación armada con las tropas militares;
de ahí que permanecieranen los cascosmunicipales no más de tres días, antes de la
llegada de las tropas, las cuales,por las dificultades topográficas,climáticas y por
la falta de equipamiento como helicoportados no estabanen capacidadde hacer
presenciainmediata. Así, una vez tomada la población,las estructurasde las farc se
replegabanpara evitar el combatecon el Ejército, dinámica que les impidió, de ante-
mano, la consolidaciónterritorial que demandabala guerra de posiciones.Al respeto,
un experto en inteligencia militar señala:

Una guerrilla puedecontrolar una población, la controla porque tiene redesde milicias,
porque hace presenciaesporádica,porque se hacen en los alrededoresde la población,
pero no porque se asienten en la población. Ellos se toman la población, tumban la es-
tación de policía, hacenconcentrarla gente en el parque, leen un documentoy vuelven
y se repliegan [ ] y es que para nosotros en esta fase, el desbordamientode la amenaza,
porque son una gran cantidad de estructuras, una gran cantidad de unidades en el
bloque, unos objetivos pues muy claros, y terrorismo en diferentes puntos de la juris-
dicción, por eso en esecasoveíamosque simultáneamentenos podían estar atacando:
[ ] cuando no era en el Oriente era en el Norte. Eso con el fin de dispersar la fuerza.
24

Ahora bien, los grupos guerrilleros también ejecutarondos tipos de misiones de


combate:ofensivas y defensivas.Las ofensivashicieron relación a la conquista y
control de la población, al hostigamiento y la destrucciónde las fuerzas enemigas.
Se realizaron a través cinco operaciones estratégicas:

1. Instalación e irradiación: consistió en instalar o activar, en diferentespuntos


de un área de operaciones,células de guerrilleros que se dedicarana formar
los núcleos fundamentalesde elementosarmados,con los cualesse iniciaba
la actividad de combate.Su objetivo era organizar una red de núcleos gue-
rrilleros con capacidadde combatepara enfrentar a la fuerza regular. Esto se
realizó a través de dos métodos:infiltración de células25 y activación de célu-
las.26 Para el desarrollo de la operación,las células incrustadas iniciaban un
trabajo sicológicoy de adoctrinamiento con el fin de obtener apoyo de otros

24 Suboficial del Ejército,entrevistadopor el equipo de trabajo de la VII División, 14 de septiembredel 2016.


25 Elementosextraños al área de operacionesse infiltraron dentro de la población civil, allí se instalaron
y se dedicaron a formar el núcleo guerrillero.
26 Componentesde la población civil que formaron parte del grupo subversivo recibieron la misión de
armarse para formar un núcleo capaz de cumplir misiones de combate.

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VII DIVIsIón

ciudadanospara que se adhirieran al grupo, quienesfueron adiestradosmili -


tarmentee instalados en refugios. Al final de estaetapael grupo guerrillero ya
estaba en capacidad de ejecutar operaciones de hostigamiento y destrucción.
2. Dominio y control de áreas: consiste en una serie de actividades ejecutadas
por el núcleo guerrillero contra una zona de la población civil debidamente
delimitada con objeto de dominar y controlar el territorio. Tuvo como misión
asegurarla creaciónde áreas bases,acrecentarel poder de combatey lograr
el control de agrupacioneshumanas. Estetipo de operacionesse adelantaron
mediante dos métodos:dominio por convencimiento27 y dominio por la fuer-
za.28 Para el desarrollo de la operación el grupo guerrillero hacía presencia
y empezabaa ejercerpresión física y mental. Una vez lograba el apoyo, se
tomaban las medidas necesariaspara mantener bajo control a la población;
en paralelo, complementabansu dominio estableciendobasesy obligando a
los civiles a realizar trabajos logísticos y de inteligencia, de tal manera que
se sintieran transgresoresde la ley y no pudieran luego denunciar al grupo
guerrillero. La parte final de la operaciónse daba al aumentar sus integrantes
a través del reclutamiento voluntario y obligatorio.
3. Liberaciónde zonas: tuvo por finalidad eliminar la influencia de las autorida-
desoficiales en amplias zonasdel territorio y establecerun gobiernoguerrillero
que tuviera accesoa diversosrecursosy que sirviera de basede operaciones.
Los métodospara este tipo de operacionesfueron por invasión de columnas
guerrilleras, unión de áreascontroladasy estimulo de la subversión.En este
último casose aprovechabael aparato clandestinocreadoen el territorio para
provocaruna sublevacióngeneralque conllevaraa la caídadel gobiernolocal
y a la toma del poder por parte de adeptos a la guerrilla.
4. Hostigamiento: consistió en una serie de actividades de combateque se de-
sarrollaban contra las fuerzas gubernamentalescon el propósito de desor-
ganizarlas, desmoralizarlaso destruirlas. Los métodosutilizados fueron los
ataquesdirectos a las fuerzas del Gobierno,empleandomaniobras como em-
boscadasy golpesde mano, asalto a la población civil, terrorismo, sabotaje,
secuestros,amenazas,intimidación, entre otros. La operaciónsedesarrollaba

27 Mediante el cual se obtenía el apoyo voluntario de la población a través de la propaganda,adoctri-


namiento y la afinidad política.
28 Cuandose empleabala fuerza para obtenerla colaboraciónde la población civil utilizaban acciones
como asesinato, secuestro, asalto, terrorismo e intimidación.

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en accionesde combateaparentementedislocadasen varias áreas,obligando


a la fuerza regular a hacerfrente en varias direccionessimultáneamentey de
manera desordenada, lo que reducía su poder de combate.
5. Destrucción: se ejecutómedianteaccionesde combatea mayor escala.Tuvo
como propósito la eliminación de unidades armadas que se oponían a las
guerrillas. Los métodosoperacionalesfueron patrullaje ofensivo, dirigido a
una unidad militar ubicadaen forma precisa;persecución,cuandopequeñas
fraccionesde tropa en situacionesdifíciles eran perseguidaspor guerrillas,
logrando su aniquilamiento; y limpieza, dirigida contra una unidad militar
que no contara con apoyo inmediato.

Por su parte, las misionesdefensivasfueron aquellastendientesa evitar el contacto


cuandoestabansiendoperseguidos,a conducir al enemigoa situacionesdesventajosas
y a defenderse cuando se vieran cercados. Estas operaciones fueron:

1. La retirada: consistió en abandonarla zona con el propósito de estar fuera


del alcancede las tropas regulares.Se realizaba mediante marchas en un
solo grupo o en varios.
2. Dispersióntransitoria: en estetipo de operaciónlas guerrillas no abandona-
ban las zonas,sino que se dispersabandentro de la poblacióncivil con el fin
de evitar la persecuciónde las tropas. Esto se pudo realizar de dos formas:
al interior de la población de la zona de combateo en zonas diferentesa la
de combate.
3. Repliegue : consistió en que cada vez que se producía un contacto armado
con fuerzas del Ejército,las guerrillas debíanromperlo con el fin de evitar el
contactocon otras fuerzas. Estetipo de operacionesse realizabaempleando
el engaño,29 la fuerza o el poder de fuego.
4. Defensadilatoria o de movimiento: los grupos guerrilleros apostadossobre
vías medianteengañoso contactospremeditadosretrasabanel avancede las
unidades militares o las conducían a zonas desventajosas para ellas.
5. Defensay rompimientodecercos: una vez la guerrilla fuera cercada,los guerri-
lleros adoptabanuna posición defensivaen todas las direcciones,esperando
apoyo de otro grupo o la oportunidad de romper el cerco. La finalidad era

29 Pequeñosgrupos se desplazabanen direccionesde fácil observaciónde las tropas, mientras el grupo


principal se ocultaba y se desplazaba por otra dirección.

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VII DIVIsIón

preservarla integridad de la fuerza y el método para hacerlo consistía en la


resistencia del asedio con el apoyo del terreno.
6. La maniobra guerrillera30 fue la característicamás irregular de la táctica
guerrillera y para realizarla debían tener en cuenta la forma de maniobra
(emboscada,golpe de mano, maniobra de provocación, cerco y trampas o
ardides); movimiento (a pie, a lomo, bores y canoas); reunión (áreas de
descanso,reunión, apresto);desplieguey coordinaciónde acciones.Las ma-
niobras se empleaban en cualquier tipo de operación ofensiva o defensiva.

El Ejército Nacional, dada toda la planeación y organización desprendidade las


estrategiasoperacionalesde los grupos insurgentes, no contó con el pie de fuerza
suficiente para cumplir con la misión de protegery garantizar el orden público a nivel
nacional. El aumento del número de efectivos no fue proporcional a la creciente
amenaza que estaba enfrentando el país.
En la región de Urabá,el conflicto fue configurándoseen razón de la combinación
de diversos y muy complejosfactores. Por un lado, está la aceleracióndel proceso
de colonizaciónimpulsado por la nacienteagroindustria bananera,el surgimiento de
conflictos patronalesque dio cabidapara que las guerrillas confirmaran su presencia,
la consolidaciónde grupos autodefensasy el narcotráfico, todos con un punto de
disputa en común: la posesión de la tierra.
Si recopilamoslo hasta ahora expuesto,esposibleobservarque eshistórica la pre-
senciainsuficiente del Estadoy las FuerzasMilitares en esazona, mientras que diver-
sos grupos guerrilleros y paramilitares se asentaronallí a lo largo de todo su proceso
de colonización,y que al igual que el procesode colonización,la presenciade actores
armadosse concretóy se hizo más contundentea partir de la décadade los sesenta.
Tal y comolo indican las investigacionesde William Ramírez,la guerrilla del epl llegó
a la región en 1966 y en 1973 las farc crearonsu Quinto Frenteen la zona.31 Los asal-
tos y tomas de pueblos,sumadosal asesinatosistemáticode civiles y la perturbación
general del orden público, obligó a que la zona recibieramayor atención del Ejército
y los organismosde seguridad,estableciendouna estrategiade ataque frontal a los
grupos armados, lo que implicó el desplazamientode efectivos hacia la zona para
asegurar el aumento en el pie de fuerza.

30 Esta se define comoprocedimientotáctico de las guerrillas basadoen ubicar su poder de combateen


la situación ventajosa en relación con las fuerzas que los persiguen.
31 William Ramírez,Urabá, los inciertos confines de una crisis(Bogotá: Editorial Planeta, 1994).

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Los intentos de reforma agraria que se dieron durante el FrenteNacional se enfo-


caron hacia la colonización con fines agrícolas,y, a su vez, dieron lugar al empode-
ramiento de las guerrillas que reivindicaban el derechoa la tierra y jornales justos.
Bajo esasbanderasse dio la avanzada comunista en la región; a raíz del estable-
cimiento de la agroindustria bananera,las relacioneslaboralesse convirtieron en el
terreno de lucha social entre empresarios/colonos,campesinos/obreros.Dichas rela-
cionesse establecieronen detrimento de los colonos-campesinos,quienestrabajaban
sin reglas contractualesdefinidas, sin protecciónmínima a su salud y bajo condicio-
nes de explotación del campesinoque prestabasu mano de obra, situaciones que
propiciaron que el discurso de los movimientos de izquierda calara en la región.
En 1960, el Partido Comunistade Colombiafundó el sindicato de colonosy asa-
lariados y se hizo la primera asambleaconvocadapor el partido en el municipio de
Apartadó;segúnse estima asistieron 180 personas.32 Otro informe precisaque para
1962 se formaron células comunistascon una fuerte influencia en los trabajadores
de empresasbananerasen Chigorodó,Dabeiba,Mutatá y Turbo.33 Esta sindicalización
de la región constituyó el marco en el cual las guerrillas del epl y las farc posiciona-
ron su presencia en la región.
En la décadadel sesentae inicios del setenta, la situación de conflicto y orden
público en la región estuvo regida por las lógicas de colonización, lucha por
la tierra, conflictos urbanos y conflictos laborales, con una fuerte presenciade los
grupos insurgentes,donde la relación de la legalidad y la ilegalidad era difusa. Esto
originó diferentesmodalidadesde violencia en la región que provenían de uno y otro
lado, en últimas un total clima de inseguridad para la región y una general falta de
control por parte del Estado.Las condicioneseran favorablespara los movimientos
de izquierda, tenían el apoyo y la simpatía de los pobladoresy esto hacia que los
movimientos tuvieran poder y decidieran ampliar su capacidadde acción creando
nuevosfrentes. Es el casode las farc , las cuales,tras la IV Conferencia,decidencrear
el Quinto Frente en 1971. 34

32 Corporaciónpara la Defensay Promoción de los DerechosHumanos-Reiniciar,Decisión del 1 de


octubre de 2012(Tribunal Superior de Bogotá, Sala de Justicia y Paz), 21.
33 Véaseel informe secretoenviado al gobernadorde Antioquia el 29 de diciembrede 1962, citado en
Carlos Miguel Ortiz Sarmiento, Urabá, tras las huellas de los inmigrantes(Bogotá: Icfes, 1999), 81.
34 Frente 5 de las farc . Protagonista de la guerra , Verdad Abierta, http://www.verdadabierta.com/
reconstruyendo/243-la-historia/farc/4293-frente-5-de-las-farc-protagonista-de-la-guerra-en-antioquia.

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