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CONECTANDO CON EL LINAJE

MATERNO
Cuando estableces conexión con tu linaje materno funcionas en armonía con
las energías de la Madre Tierra y la de todas las mujeres de tu familia que te
antecedieron, ganando sanación y equilibrio emocional.
Recuerda que, a través del útero, las antepasadas que forman parte de tu linaje
materno, te heredaron memorias celulares que pueden incluir patrones de dolor,
falsas creencias limitantes o bloqueos negativos.
No obstante, también te brindaron habilidades y hermosos dones como fuerza,
coraje, capacidad de amar, creatividad y sabiduría. Parte de lo que eres viene del
poder de tu linaje materno, y debes saber aprovecharlo.
Una forma simple de armonizarte con tu linaje materno es preparando un
sencillo ritual. Escoge una noche de Luna Llena, y busca un lugar tranquilo, donde
puedas estar sin ser molestada, durante la experiencia.
Lleva contigo un plato pequeño, donde colocaras una vela (cuida que el plato no
sea de material inflamable) y un pequeño cuenco o recipiente con agua. El cuenco
puede ser de cerámica, vidrio o metal, no plástico.
Toma asiento en el piso o en una mesa, donde te sientas más cómoda. Sitúa el
cuenco con agua a tu izquierda, y el plato con la vela a la derecha. Revisa que no
haya elementos inflamables o conductores del fuego cerca.
Enciende la vela. Cierra los ojos y visualiza una luz blanca que te envuelve de pies
a cabeza. Respira lentamente, concéntrate en tu respiración o en los latidos de tu
corazón. Deja que las preocupaciones del día te abandonen.
Cuando te sientas en estado de relajación, visualiza tu útero y ofrécele energía de
amor. Siente su conexión energética con la Tierra. Ahora trae a tu mente la figura
de tu madre, tu abuela, y todas las mujeres de tu linaje materno que recuerdes.
Puedes invocarlas por sus nombres, incluso cuando no las hayas conocido
físicamente. Un ejemplo de invocación puede ser:
Soy Ana, hija de Paula, nieta de María, bisnieta de Luisa, descendiente de todas las
mujeres que me antecedieron.
Una vez tengas su imagen en mente, agradéceles por el aporte positivo que han
brindado a tu vida, por las oportunidades de contraste, y reconoce que ellas
también forman parte de tu vínculo con todas las mujeres de la Tierra.
Pide al Universo o la Divinidad que canalice energía de amor y sanación para
todas, incluyéndote, para limpiar todos aquellos patrones y memorias energéticas
negativas, individuales y grupales.
Solicítale sabiduría y apertura para recibir todos los dones, que vienen a ti por la
gracia de tu linaje materno. Terminada la visualización, agradece su presencia
a los ancestros de tu linaje materno y despídelas con amor. Abre los ojos. Deja
la vela encendida hasta que se consuma, en homenaje, y arroja el agua al
drenaje.
Puedes realizar este ritual siempre que lo desees.
Leyendo el libro de Madres e Hijas de la Dra. Northrup pude poner palabras a lo que tantas veces
había sentido hacía mi madre y hacia mi abuela. Esa necesidad de verlas como mujeres, sin el lazo
específico de la sangre familiar sino con el lazo universal que nos une a las mujeres en manada.
Llorando encontré que en el seno de mi madre residía una mujer llena de poder. Una mujer a la
que podía admirar. El reflejo de la Diosa, que tantas veces ilustré con dibujos prestados, estaba ahí
y era real. Todos estos años la buscaba y hasta que no bajé la espada del reproche y abracé
nuestras sombras no pude ver el verdadero rostro de la mujer en la que me crié y acuné.

Mi madre también es hija, como lo es mi abuela y todas mis ancestras. Todas tenemos en común
nuestra Fuente de Origen y sólo cuando pude llegar hasta ella entendí los misterios más inciertos y
oscuros de mi. Comprendí que muchos no eran míos, supe que tantos otros no eran de mi madre y
así fui deshilando la manta de los recuerdos, hasta llegar a Ellas. Las mujeres del pasado se
manifiestan en nosotras a través de los pálpitos de nuestro útero.

Esta Sagrada Vasija contiene las aguas de todas las emociones, suyas y nuestras. Hemos de sentirla
sin miedo para poder elegir qué es lo que queremos quedarnos y qué queremos desechar. Ellas
nos acompañan desde la luz si así se lo pedimos. Simplemente hemos de nombrarlas con
solemnidad, con el corazón y los brazos abiertos pidiendo su presencia y ayuda. Reconociendo el
linaje de sangre lunar. Os invito a invocarlas. Así lo hago yo desde las profundidades de mi Ser:

En este caminar soy Erika, hija de Ana Rosa, hija de Lucila, hija de Eleuteria, hija de Pascuala, hija y
nieta de las mujeres valientes que me precedieron. A vosotras, abuelas, os invoco desde el Amor,
buscando la Sabiduría que reside en vuestro legado.

Con estas palabras reconozco su labor aún perenne en esta Tierra, pues ellas viven en mi sangre.
Porque decido honrarlas, las nombro. Porque decido liberarme de aquello que no quiero, las
nombro. Ellas son la fuerza que impulsa cada una de mis acciones. Ellas son la Savia de mi cuerpo.

De todas y cada una, una sonrisa y cientos de lágrimas recorriendo mi cara. De todas y cada una, el
regazo acogedor. De todas y cada una de las mujeres de mi casa llevo la luz y la sombra. Son
cientos y a todas ellas muestro mi veneración, porque del linaje de mis mujeres vine a este cuerpo,
a esta familia en concreto. Como hija y nieta de tantas, decido caminar hacia las profundidades de
sus úteros para encontrar el origen de la angustia y ponerle fin.
Siento que no estamos completas hasta el día en que tomamos aire y nos aventuramos a bucear
en las profundidades de nuestro linaje femenino. El momento en el que nos reconocemos únicas
es el momento en el que honramos aquello de lo que formamos parte. Sólo cuando pude sentirme
cómoda y reconfortada en los brazos de mi madre, pude dar el paso hacia mi propio universo.
Hasta entonces había sido una niña perdida, buscando la aprobación de una mujer que no sabía si
amar u odiar. Fuera como fuera nunca tuve elección, sabía que hiciera lo que hiciera, siempre la
amaría. Pese a todo lo que me dolía reconocerlo, era cierto. Mi universo fue esa mujer y como
nuestra Madre Tierra, por mucho que trates de ignorarla ella siempre te sostiene. Quizás no es
como esperas, pero Ella es el mundo que necesitas para aprender lo que has de aprender. Cuando
comienzas a amar tus tifones, cuando entiendes tus cataratas, llegas a encontrarla hermosa. La
miras y te reconoces en ella. Entonces sabes que sois Una, tal y como fuisteis hace años.

Hemos de aventurarnos a recorrer este laberinto mágico que nos conduce a la Fuente. Nuestro
primer pasadizo es nuestro cuerpo y de ahí se abren las puertas hacia las mujeres de nuestra casa.
Pasamos a través de nuestro útero al útero materno y de allí al útero de nuestras ancestras. De
una a otra tomamos conciencia de quiénes somos en realidad. Cada una descubrimos nuestros
misterios y os aseguro, hermanas, que todos son bellos, sea cual sea su forma.

Para avanzar, no sólo hemos de comprender, sino también honrar nuestro origen. Gracias a Ellas
palpitamos. Sólo Nosotras podemos elegir cómo.

Erika Irusta Rodríguez

Mujer, hija, doula, pedagoga especializada en energía femenina y sanación de Lo Sagrado


Femenino

Próximo taller: Sanación de nuestro linaje femenino, sábado 13 de noviembre 2010 en Barcelona

Contacto: grabeloy@hotmail.com

011-15-3105-6609

ORACIÓN PARA SANAR EL LINAJE MATERNO


"Hago una reverencia ante mis ancestras.

Abrevo el agua que ellas bebieron,

flotando en fuentes curativas

con pétalos de flores y hierbas sagradas

restauradas a las luz de la luna.

Me adentro en esta tierra donde ellas danzaron

ellas que conocieron el ciclo de retorno

y que cultivaron el jardín desde la simiente

al fruto y a la flor.

Habito la sabiduría de este cuerpo que ellas crearon.

Me inclino profundamente ante mi misma

y escucho las sagradas bendiciones

que viajaron a través de ellas.

Mi corazón más hondo brilla con su radiante bendición".

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