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BULLYNG

Bullying es un acoso escolar se refiere a todas las formas de actitudes agresivas,


intencionadas y repetidas que ocurren sin una razón clara adoptadas por uno o más
estudiantes en contra otro u otros.

Es molestar a alguien sin importar lo que haga, sólo por el gusto de hacerlo. La
constancia en los ataques -número de veces que sucede- aumenta la gravedad del acoso
que ya es un problema de salud mental a nivel mundial.

Este fenómeno no distingue raza, religión, posición social, estructura física ni edad, este
problema está afectando cada vez a más temprana edad y ningún sector de la sociedad
está libre de él.

Este se presenta en niños que son demasiado tímidos por la falta de comunicación que
existe entre el niño y los padres de familia porque los niños son amenazados por el
agresor e incluso soportar agresiones físicas y psicológicas.

LA INFLUENCIA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN

Los adolescentes son muy dados a ver programas de televisión que contienen violencia,
lo cual influye demasiado en su comportamiento, por eso es importante mencionar en este
blog el papel que tiene los medios de comunicación en la conducta de los mismos

Los niños son excelentes imitadores, como ellos imitan permanentemente a la gente
que los rodea, es lógico que también imiten a las personas que ven en la televisión o en el
cine.

Es por esto que la violencia en la televisión ya sea en personajes de series, caricaturas,


anuncios, películas y también noticias es perjudicial cuando no es manejado
correctamente. Investigaciones han llegado a la conclusión de que los niños y
adolescentes que ven repetidamente violencia en la televisión les enseña a resolver los
conflictos interpersonales con violencia, y, a muchos otros, a ser indiferentes ante el
abuso y a largo plazo perjudica las relaciones que establecen con sus iguales. A una edad
cada vez más temprana, los niños y/o adolescentes están recurriendo a la violencia, no
como último sino como primer recurso para resolver los conflictos.

Los medios de comunicación son parte importante dentro del tema del bullying, pues
ejercen una influencia negativa fomentando una personalidad agresiva, así como
relaciones conflictivas teniendo como componente principal la agresión, así como una
desensibilización al momento de observar maltrato hacia sus semejantes.

BULLYNG Y LA FAMILIA

Hoy en día, recordar estos días de colegio puede ayudar a que los padres aborden el
tema del bullying o acoso escolar con sus hijos. Recordar estos sentimientos puede
ayudarles a comprender mejor a sus hijos y las cosas que les pasan en la escuela.
También desde ahí les resultará más fácil ayudarles a que puedan empatizar con la
víctima, darles recursos para que puedan hablar con un profesor o adulto de confianza en
el centro escolar, o incluso detectar si sus propios hijos son quienes están siendo víctimas
de acoso. Pero, ¿cuáles son los indicadores que pueden ayudar a que los padres
detecten que el problema requiere intervención?

Los niños se pelean, se enfadan y discuten. Sin embargo, cuando existe de forma
sistemática y reiterada en el tiempo una violencia y abuso de un niño (o adolescente) o de
un grupo de ellos hacia otra u otras personas, en concreto en el ámbito educativo,
podemos hablar de bullying o acoso escolar. La víctima, que termina en situación de
inferioridad, se siente indefensa y sin capacidad para defenderse o actuar en modo
alguno. Se sentirá atemorizada ante la idea de acudir a la escuela y posiblemente
aparezcan un bajo estado de ánimo, notas más bajas, dificultades para concentrarse o
dormir.

Se abusa de varias maneras

El niño que acosa suele ser un líder, popular en la clase y que puede contar con el
“apoyo” de otros compañeros. Las conductas de abuso tienen lugar en las horas de patio,
en los cambios de clase, a la salida del Centro… es decir, en aquellos momentos donde
hay menos control por parte de profesores o adultos que puedan poner límites. Cada vez
más, también, a través de las redes sociales, como Watsapp o Facebook, que son cada
vez la forma de comunicación por excelencia entre las nuevas generaciones. Estamos
ante un niño con una marcada incapacidad para empatizar, no pudiéndose poner en el
lugar de la persona a quien le está infringiendo un daño.

Respecto a las conductas de abuso, pueden ser de varios tipos: manipulación


(presentando una imagen negativa y distorsionada de la víctima ante el resto de la clase),
amenazas, coacciones (cuando el acosador pretende que la víctima realice acciones
contra su voluntad, ejerciendo un sometimiento), exclusión social, marginación,
intimidación (induciendo miedo al niño), agresiones, faltas de respeto, ataques a la
dignidad (burlas, ridiculizaciones, motes, humillaciones).

La víctima terminará siéndolo, posiblemente, sólo por tener algún rasgo diferente (raza,
religión, forma de vestir, de hablar, altura,…). Al verse sometido a este tipo de situaciones
de forma reiterada, posiblemente terminará sintiéndose sin saber qué hacer o a quién
acudir, bloqueado y pensando que no haya salida. Es posible que llegue a sentir que
merece lo que le está pasando (los niños agresores escogen como víctimas a niños
inseguros y/o con baja autoestima) o tenga miedo a posibles represalias, a que no le
crean o vergüenza, lo que quizás haga que pase mucho tiempo antes de que el niño o la
niña víctimas puedan hablar con un adulto, bien sea con un profesor o sus propios
padres. Su desarrollo, tanto en lo emocional como en lo escolar, se verá seriamente
dificultado o incluso imposibilitado.

Por eso es fundamental que, si los padres están preocupados porque piensen que a su
hijo o a alguno de sus amigos les puede estar pasando esto, puedan hablar desde la
confianza y la comprensión, intentando entender la situación y tomando después las
medidas oportunas. Que el niño haya podido hablarlo con sus padres es tremendamente
valioso y hay que reconocérselo como algo muy positivo. Ahora lo siguiente es que se
pueda hablar en la escuela: sería importante que el niño pudiera contarle cómo se siente
a algún adulto de confianza en colegio.

La actitud de los padres, clave para afrontar el conflicto

Respecto a los padres, es importante que, a pesar de la angustia y ansiedad que puedan
sentir al ser conocedores de algo así, puedan ir a hablar con el Centro (con el tutor o Jefe
de Estudios, alguien que pueda conocer bien el ambiente en la clase) con la mayor calma
que les sea posible. Desde ahí, se debe garantizar la seguridad del menor (mediante
medidas de protección hacia la víctima y de sanción hacia el agresor). Los padres pueden
pedir que se les informe de las medidas que se van a tomar, quedando ellos “al margen”
de estas medidas para evitar enfrentamientos directos (con el niño agresor o su familia).
También es recomendable que soliciten reuniones periódicas. Es importante que los
padres puedan confiar en las acciones que va a realizar el centro, para poderles transmitir
esta tranquilidad a sus hijos.

En el caso de que los padres sigan temiendo por la seguridad de sus hijos una vez
llevados a cabo estos pasos, pueden acudir a las Asociación de Madres y Padres (AMPA)
o al Servicio de Inspección Educativa. Si la situación no puede detenerse o el daño
producido ha sido muy grave, existe la posibilidad de cambio de centro, pero siempre
debe ser una última medida, ya que supondría que todo lo anterior ha fallado y estarían
retirando al niño del contexto que (en teoría) le ampara. Si los papás consideran que
necesitan ayuda, es más que recomendable que puedan consultar con un especialista
que les ayude a ellos y al niño, para poder trabajar la autoestima, la asertividad y las
relaciones sociales.

No podemos perder de vista las medidas de prevención: la educación en valores, empatía


y en el respeto de las diferencias son fundamentales para que éstas situaciones no se
produzcan. También el que los papás puedan enseñar a los niños a defenderse y hacerse
respetar (desde la palabra), a no reírse cuando se meten con un compañero y a poder
acudir a un adulto si sienten que ellos no pueden hacer nada para dar fin a la situación.
Todo esto será más fácil si existe una relación de confianza suficientemente buena entre
padres e hijos y si los niños tienen una autoestima lo suficientemente sólida (ahí los papás
pueden ayudar valorando sus cualidades positivas y potenciándolas, ayudándoles
también a aceptar sus dificultades). Por último, es imprescindible dar valor a lo que nos
cuentan los niños, para que puedan sentirse escuchados y entendidos.

BULLYNG Y LA MÚSICA

El bullying pasa por ser el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que
recibe un menor por parte de otro u otros, que se comportan cruelmente con él con el
objetivo de asustarlo y someterlo con el único fin de obtener algún resultado favorable
para los acosadores.
El bullyng también está presente en la música. Entre los estudiantes se da al acoso por el
género música que escuchan. Po ejemplo, los que escuchan música electrónica
discriminan a los que escuchan el género popular denominado música chicha.

Pedagogos, psicólogos y familias tratan de poner fin a la práctica del bullying, diseñando
diferentes modelos de intervención.

La musicoterapia para prevenir el bullyng

Los viajes musicales son una recopilación de imágenes acompañadas por música que
sirven para tratar un tema definido: la particularidad que tiene esta técnica es que puede
impulsar la imaginación y la emotividad, logrando que el tema sea más cercano que si lo
enfocamos directamente de forma verbal. Todos sabemos que la música se relaciona
directamente con las emociones, siéndonos útil en este caso para concienciar y prevenir
el acoso escolar.

Antes de pasar el vídeo se puede realizar alguna actividad grupal de relajación o dialogar
un poco con el grupo, pero sin entrar en la temática del bullying hasta que no se ha
presentado el viaje musical al completo. Las imágenes con música y algo de texto irán
pasando el mensaje que se pretende transmitir; una vez acaba la reproducción se puede
realizar un debate, una reflexión conjunta, un cuestionario, una representación de teatro,
etc. Las posibilidades son infinitas.

Viaje musical ideado para trabajar el acoso escolar en el instituto, con grupos de
adolescentes: este video es para concienciar sobre la problemática del acoso escolar, así
como para detectar posibles casos que se suceden en una clase. Se intenta crear
conciencia e involucración de la parte pasiva que participa y fomentar el diálogo y la
comunicación.