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FILOSOFÍA

PROGRAMA DE FORMACIÓN GENERAL


FILOSOFÍA
ACTITUD FILOSÓFICA
Anexo 1

LECCIONES DE METAFÍSICA*
Luis Felipe Alarco

CIENCIA Y FILOSOFÍA

1. PRELIMINARES
La primera pregunta que se plantea en el umbral de la filosofía es ¿qué es la filosofía? Con
esta interrogación comienza el problema de la meditación filosófica. Para contestarla
correctamente es preciso averiguar cuál es el objeto de su estudio. Ahora bien, su objeto es
desconocido para una primera consideración. Las ciencias, en cambio, parten de la posesión
de su objeto, de un ámbito previamente delimitado; los problemas que se le presentan nacen
dentro de este dominio. No así la filosofía, cuyo objeto debe ser buscado.
¿Cómo encontrarlo? Toda persona culta posee una noción, aunque vaga, de la filosofía. Esta
noción debe ser aclarada. Este es uno de los caminos posibles. Camino que se encuentra
facilitado por la existencia de doctrinas que poseen indiscutiblemente carácter filosófico;
ejemplo: las de Platón, Aristóteles, Descartes, Leibniz, Kant, etc. Es posible, entonces, y en
principio, buscar el objeto de la filosofía.
Si nos interrogamos ¿qué es la filosofía? se nos presenta en primer lugar una nota distintiva:
la filosofía es un saber. Empero ¿qué notas propias posee? Porque hay diferentes tipos de
saber: el vulgar, el científico y el filosófico.

2. EL SABER VULGAR
Se denomina saber vulgar al obtenido en la vida cotidiana, fruto de la experiencia personal.
El hombre vive en el mundo, actúa en su contorno. De este contacto con las cosas surge su
saber acerca de ellas. Distingue sus cualidades y capta las facetas a él referidas. No obstante,
este saber que se presenta como reflejo de una actitud normal ante las cosas es producto de
una sociedad ideológicamente madura. Este divisar las cosas en su naturalidad no es actitud
primaria del ser humano, sino efecto de la cultura. El hombre moderno ve en un río un caudal
de agua. No así el primitivo: creerá percibir fuerzas mágicas, lágrimas de un dios, etc. Por eso
lo que se denomina saber vulgar es, en varios de sus rasgos, resultado históricamente tardío.
Estudiemos algunos de los rasgos del saber vulgar:

Génesis
El saber vulgar se origina en la experiencia individual. Por eso se acrecienta en el transcurso
de la vida. Sólo parcialmente es transmisible. Pero hay un núcleo intransferible, que requiere
de la propia experiencia, porque la ajena es insuficiente. Es indispensable haber efectuado
ciertos actos, haber sido remecido por ciertas situaciones para saber originalmente acerca de
algo. De ahí la importancia que tenían los ancianos en las sociedades primitivas.

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Ámbito
Es saber que se proyecta hacia el contorno inmediato. Se dirige a las cosas, personas y
situaciones concretas, desde un ángulo individual, personal. En su dirección sustantiva tiende
a captar las cosas como son en sí, independientemente del hombre, sino en sus relaciones
particulares con lo humano. El agua es útil para beber, lavar, limpiar, regar, etc.

Profundidad
El saber vulgar se detiene en la superficie de los objetos. Es esquemático y simple, sin
penetrar en las sutilezas que componen la estructura de los objetos. Se limita, por otra parte, a
conocer las cualidades de los objetos o aconteceres; pero desconoce, por lo regular, el por qué,
las causas, las leyes que rigen los fenómenos.

Forma
Es saber que se va adquiriendo según se presenten los acontecimientos. Le falta por eso
conexiones sistemáticas, orden regular. Porque no se adquiere de acuerdo a ciertas ideas
reguladoras que proporcionan unidad al saber obtenido, conexiones y lineamientos claros, sino
se reúnen de acuerdo con las experiencias dispersas y heterogéneas que se adquieren en el
transcurso de la existencia.

Validez
El saber alcanzado e n la vida cotidiana es válido en sus grandes lineamientos. Pero se
encuentra teñido con frecuencia por la subjetividad individual. Idénticas cosas no se presentan
de la misma manera a diferentes personas, ni poseen para ellas igual valor. Esta lluvia
torrentosa que dificulta caminar por el campo, que se presenta como obstáculo y que se mira
con enojo, es observada con placer por el campesino, quien piensa en el sembrío y en la
cosecha. Carece, por tanto, generalmente, de validez universal. Es válido sólo para esta
situación, para este individuo.

Finalidad
El saber vulgar está al servicio de la vida. Debido a él puede el hombre desenvolverse
adecuadamente en su contorno. Porque los campos descubiertos de esta manera son
suficientes para que la existencia humana se desenvuelva. No es necesario conocer las
profundidades de las cosas para moverse biológicamente entre ellas con acierto.

3. EL SABER CIENTÍFICO
No es idéntico el saber de la vida cotidiana y el de la ciencia. Ejemplo: esta mesa que se
encuentra delante de nosotros ¿qué es? ¿qué [sic] cualidades posee? El saber vulgar nos dice
que es un mueble que sirve para comer y diversos usos familiares, que tiene una forma, un
color y una dureza determinada, etc. El saber científico nos habla de descargas eléctricas
positivas y negativas, de protones y electrones. Son, pues, dos mundos al parecer distintos.
¿Cuál de los dos es el verdadero? Se ha contestado con suma frecuencia: el de la Ciencia.
Contestamos: los dos son verdaderos.
La situación primaria del hombre no es estar desprovisto de conocimiento, envuelto, por
decirlo así, en sombras. Oscuridad que la ciencia ilumina. Esto no es exacto. El hombre no
anda sumido en ficciones y quimeras. En el conocimiento cotidiano se captan rasgos auténticos
de las cosas. Pero en su aspecto sensible y en su referencia a nosotros, o sea, e n el uso que
hacemos de ellas. Conocemos las cosas porque las usamos y en tanto las usamos.
La ciencia es el esfuerzo por penetrar en forma cada vez más honda y extensa en el mundo,
proyectándose más allá de la impresión sensible. De esta manera pretende captar las cosas
como son en sí mismas, sustituyendo lo sensible por lo inteligible, por determinaciones
meramente racionales.
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Examinaremos ahora los rasgos del saber científico.

Génesis
A diferencia del saber vulgar que nace de la experiencia individual y que por tanto es
intransferible en su raíz, ya que el consejo ajeno sólo puede ayudar en parte; el saber científico
es obra universal de múltiples investigadores, de una comunidad de sabios; es transferible por
naturaleza, se acrecienta y perfecciona en el decurso de la historia. Mientras, en lo fundamental,
el saber vulgar nace y muere con cada individuo, desenvolviéndose por tanto en círculos
perennes; el saber científico avanza en rectas incesantes.

Ámbito
El saber científico se proyecta hacia el mundo de la naturaleza y del espíritu. Mas, como el
universo no es una masa caótica e indiferenciada, sino que lo integran regiones de diversa
condición, la ciencia se bifurca en múltiples disciplinas para investigar cada una de ellas. A
manera de ejemplo: lo cuantitativo es estudiado por las Matemáticas; los fenómenos vitales por
la Biología; el curso de los astros por la Astronomía. Esta división de la ciencia es necesaria
para analizar el cosmos en su detalle. De esta manera la ciencia ha descubierto campos que
sin su labor hubiesen permanecido ignorados por el hombre.

Profundidad
El saber científico no se detiene en la experiencia sensible, en la percepción, porque a veces
ésta nos induce a error. Ejemplo; nosotros vemos que el sol se mueve, siendo en realidad la
tierra la que efectúa el movimiento. La ciencia procura descubrir las cualidades mismas de las
cosas más allá del mundo de las apariencias. Y no se detiene en la mera descripción de las
cualidades de los objetos; sino, en su conjunto, investigar su por qué. Entonces, inquiere de
dónde proceden, qué causas han operad o sobre ellas, por qué son como son, o sea, descubre
su articulación con otros objetos. Cuando, se encuentra la ley que rige a un fenómeno se dice
que se lo ha explicado; entonces, la ciencia amplía el horizonte intelectual del hombre no sólo
en una dimensión cuantitativa, sino también cualitativa.

Forma
El saber científico es sistemático y metódico. El conjunto del universo no constituye un caos,
sino que en él rige el orden, las conexiones legales entre las cosas. La ciencia procura
transparentar este orden cósmico en su saber riguroso y sistemático. Lo que aparece como
contingente y caótico muestra aquí su estructura interna. Pero las cosas no revelan su detalle
y estructura interna a una intelección ingenua. A veces unas cosas ocultan a las otras. Lo
profundo no se manifiesta fácilmente. Es preciso, aprender a acercarse a las cosas. Este
camino se denomina método. Método es la vía que nos lleva al interior de los objetos. Empero,
no existe un método universal; hay métodos propios de cada ciencia. Cada una de ellas requiere
procedimientos apropiados que conduzcan a sus respectivos objetos.

Validez
El saber científico es objetivo. Es obra crítica, fruto de la reflexión. El sabio procura
despojarse de sus pasiones para distinguir los objetos tales como son en sí. Los resultados de
su investigación pueden ser comprobados por otros hombres de ciencia. No hay verdades
científicas de índole individual, nacional. Los conocimientos científicos, en sus grandes
lineamientos, son objetivamente válidos. Pero esto no quiere decir que posean carácter
definitivo, último. La ciencia es el esfuerzo humano para Irse acercando intelectualmente a la
realidad. Es un conocimiento que progresa en el transcurso del tiempo. Luego, es un
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conocimiento incompleto —si fuese perfecto, completo, ya no sería posible el avance, ya que
todo sería conocido—. El entendimiento humano es finito, sólo paulatinamente, y en el
transcurso de su historia, se le va descorriendo el mundo del ser. Por eso, toda doctrina sobre
el mundo empírico encierra junto a verdades patentes, errores ocultos que sólo son
descubiertos en etapas ulteriores. Pero lo alcanzado en un estadio determinado de la ciencia,
es el espejo más fidedigno que posee el hombre en ese momento histórico para captar las fases
del ser a las que se refiere.

Finalidad
El conocimiento científico está al servició de la dominación de la naturaleza por el hombre.
Esta nota caracteriza por lo menos a la tendencia predominante de las ciencias naturales desde
la Edad Moderna. Gracias a la ciencia el hombre ha podido dominar a la natura, creándose un
ambiente adecuado de vida. A la ciencia, corno hemos visto, le interesa fundamentalmente el
porqué de las cosas, es decir, la ley, la causa. Porque sólo lo que se repita regularmente, de
acuerdo a las leyes es posible predecirlo. Y sólo lo que es predecible puede ser dominado. Por
eso se ha dicho que la ciencia más que visión es pre-visión. Si no se sabe, si no se prevé, no
se puede dominar. De ahí el decir del filósofo Bacon: saber es poder.

4. EL SABER FILOSÓFICO
Debemos averiguar ahora el carácter de la filosofía. Para esto tenernos que examinar la
relación que tiene con la ciencia.
Hay dos posiciones bien marcadas en la Historia de la Filosofía Moderna acerca de la
relación entre filosofía y ciencia.
Existe una dirección que sostiene que no hay diferencia fundamental entre ambas. La
filosofía es ciencia o debe esforzarse en poseer el carácter riguroso de la ciencia. Porque fuera
de la ciencia no existe conocimiento exacto. En esta forma, el rasgo de la filosofía, podríamos
decir, es inferior al de la ciencia, ya que ésta constituye su modelo, su norma.
Otra dirección afirma que existen diferencias fundamentales entre filosofía y ciencia.
Prácticamente nada hay de común entre ellas. Las dos son maneras radicalmente distintas de
conocer el universo. La filosofía no es, de ninguna manera, ciencia. Está por encima de ella.
Posee un rango más alto.
A nuestro entender ambas posiciones son extremas, radicales, unilaterales. Aunque nos
acercamos más a la segunda posición.
Contestamos a los primeros: la filosofía posee sus propios caracteres, no es ni puede ser
idéntica a la ciencia, ya que se proyecta hacia planos que escapan a la consideración científica.
La diferencia que existe entre ciencia y filosofía no es superficial, arbitraria, ni puede ser
borrada, porque se fundamenta en diferencias esenciales en el campo de sus objetos, que
exigen actitudes y procedimientos cognoscitivos diferentes.
Contestamos a los segundos: no existe, con todo, un abismo entre las dos. La ciencia misma
se ha desprendido de la filosofía; ha nacido de su tronco; en épocas anteriores se la confundió
con ella. A pesar de las diferencias existentes, hay notas similares.
Sostenemos: existen notas comunes a la filosofía y a la ciencia; pero, existen
simultáneamente notas que las diferencian.
Estudiemos ahora los rasgos de la filosofía para destacar sus analogías y sus diferencias
con la ciencia.

Génesis
a) La filosofía como la ciencia son obras colectivas. Al filósofo le es indispensable conocer
la Historia de la Filosofía. Cada pensador recoge los problemas ya planteados provenientes del
pasado o de su tiempo. También en la filosofía se da un avance en el transcurso de su historia.
Nuevos problemas son divisados. Otros van adquiriendo mayor precisión y transparencia.
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b) Pero la filosofía requiere —en mayor grado que la ciencia— la experiencia personal del
sujeto, la madurez, el contacto con la plenitud de lo humano. Y si bien es cierto que en el
decurso de su historia, la filosofía avanza, hay épocas que claramente denotan retroceso. Su
avance, por eso, deja de ser lineal, dependiendo en última instancia, de la genialidad de los
pensadores de la época.

Ámbito
a) La filosofía, como la ciencia, se proyecta hacia el mundo de la naturaleza y del espíritu,
ampliando el horizonte intelectual del hombre.
b) Pero mientras la ciencia fragmenta su visión sobre el cosmos para estudiarlo en su detalle,
la filosofía se proyecta hacía el ser en su más amplia generalidad, como un todo. Además; no
sólo estudia los mismos objetos desde una diferente dimensión, sino que posee objetos no
estudiados por la ciencia. Por encima de las ciencias se cierne-el problema del saber científico:
¿qué es el saber? ¿es [sic] posible el saber? Estudia, por tanto, las condiciones formales
(Lógica) y materiales (Teoría del Conocimiento) de la ciencia. Investiga, además, sus supuestos
ónticos (Ontología): ¿qué es el ser? ¿qué, [sic] el tiempo, el espacio, la ley, la causa? Por eso,
la filosofía es consideración trans-científica, meta-científica, con objetos propios entre los que
se incluyen los valores.

Profundidad
a) La filosofía, como la ciencia, penetra más allá de las apariencias para buscar lo que son
las cosas, buscando también el porqué de las mismas.
b) La ciencia busca las causas inmediatas de los fenómenos: ¿por qué se dilatan los
cuerpos? ¿por [sic] qué se mueven? Y encuentra la condición inmediata que los determinan: el
calor, el movimiento de otro cuerpo. La filosofía, en cambio, busca los principios primeros, las
causas mediatas, la posición cósmica: ¿qué es este cuerpo en cuanto ente? ¿a [sic] qué estrato
pertenece? ¿qué [sic] principios lo rigen? el acento de la interrogación científica recae sobre el
cómo, el de la filosofía sobre el qué.

Forma
a) También el saber filosófico e s sistemático y metódico.
b) Pero el sistema que se da en la ciencia es parcial, ya que cada ciencia se refiere solo a
un sector del universo; la filosofía, en cambio, se proyecta hacia el universo como un todo, en
su más amplia generalidad. Las ciencias proporcionan un saber parcial. Cada ciencia se
constituye independientemente, utilizando métodos propios, delimitando nítidamente sus
linderos para estudiar con exactitud su objeto. El saber, de esta manera, ha perdido su unidad
al expandirse en múltiples disciplinas, La filosofía busca el todo, rebasando los límites de la
ciencia. ¿Qué es la realidad? ¿qué [sic] es el todo? Por eso, en sus lineamientos generales, es
válida la proposición de Spencer: La ciencia es el saber parcialmente unificado. La filosofía, el
saber totalmente unificado.

Validez
a) El saber filosófico como el científico es objetivo, obra crítica. Sus conocimientos son
válidos. Pero considerados en conjunto no son definitivos, últimos, ya que siempre es posible
el avance. En este punto ocurre en la filosofía lo mismo que observamos en la ciencia.
b) Pero la objetividad adquiere una faz nueva. En las ciencias, los caminos son
frecuentemente angostos y rigurosos, sólo existe una vía, un matiz, que es y debe ser idéntico
para todos los observadores humanos. En la filosofía los horizontes son más amplios, las
perspectivas más numerosas. La filosofía no es mera cuestión de razón o intelecto, sino filosofa
todo el hombre. Ya en el hecho de escoger, de destacar estas o aquellas aristas del conjunto,
se manifiesta la subjetividad, la personalidad del filósofo. Por eso existe una filosofía alemana,
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francesa, inglesa; no así una ciencia alemana, inglesa, francesa. Empero, la existencia de
filosofías nacionales no significa que sólo posean validez en sus respectivos países. El carácter
nacional no se refiere, en sentido estricto, a la validez —porque toda proposición válida es
válida en sí— sino a las diferencias de estilo, método, temática.

Finalidad
a) Filosofía y ciencia están al servicio del hombre, son creaciones suyas, le sirven para
incrementar su horizonte intelectual, para comprender el mundo en torno y ponerse en contacto
con regiones profundas del universo.
b) La dirección general de las ciencias naturales es el dominio de la naturaleza. La filosofía,
en cambio, busca claridad en el horizonte de la existencia humana. El filósofo al buscar el
mundo se busca a sí mismo en cuanto hombre. Porque éste es lo que es, en relación al mundo.
La filosofía nace de un saberse perdido en el que se esfuma la certidumbre, se intuyen planos
ocultos y surge el saber del no saber. Se ignora, entonces, lo que se es y lo que es el mundo.
Por eso su amor a un saber más profundo y más cierto, que se transparenta en la búsqueda
del ser desde la intimidad humana. La filosofía es una pérdida y un comienzo que se concreta
en el esfuerzo por iluminar y comprender. En la doctrina objetivada de un filósofo sólo restan
las huellas de esta búsqueda. Sólo es posible divisarla detrás de las palabras, desde la
penumbra propia. Por eso dice Kant que no se aprende filosofía, sino a filosofar.

5. ANOTACIONES CRÍTICAS
Las distinciones indicadas entre filosofía y ciencia se desenvuelven, en lo fundamental, en
el campo del pensamiento contemporáneo Ellas son válidas en sus lineamientos generales. No
obstante, el problema es hondo en sus raíces y presenta incesantes dificultades a toda
respuesta que pretenda ser definitiva.
Por eso, y simplemente valiéndonos de un ejemplo, es conveniente analizar de nuevo, desde
nuevas perspectivas, una de las más importantes soluciones:
La ciencia es saber fragmentario. La filosofía, saber unitario. No existe Ciencia, sino ciencias.
En cambio existe la filosofía. En las ciencias reina la dispersión. En filosofía rige la unidad.
1) Las ciencias, al ser consideradas como un todo, parecen encontrarse sumidas en un caos,
debido a la carencia de jerarquización del saber y de estructura. Pero esta situación puede ser
típica de la ciencia moderna, no de la ciencia en cuanto tal. Porque no se trata de establecer
diferencias de facto que serían, en este caso, eventuales —sino de principio, necesarias. De
otro lado, es posible que en la ciencia exista una cierta unidad, aunque en una nueva dimensión,
que la cercanía histórica no permite divisar con nitidez.
2). Las diversas ciencias trabajan, en parte, independientemente. La confusión de sus
fronteras es perjudicial porque sus objetos exigen métodos distintos de investigación. Pero la
diversificación de las disciplinas científicas no impide su unidad. Esta es compatible con la
multiplicidad. Porque no es lo mismo unidad y unicidad.
3). La existencia de diversas ciencias es considerada como carencia de unidad. Pero, en
cambio, no se saca la misma conclusión cuando, en filosofía, se presentan posiciones
irreductibles y encontradas acerca de un mismo objeto. En las ciencias es factible la
concordancia porque se trata, en este caso, de proposiciones referentes a diversos objetos en
la filosofía es más difícil porque la disparidad versa sobre el mismo objeto. Además, se opone
a la dispersión de las ciencias, la unidad de la filosofía. Pero lo sostenido en un caso, es
olvidado en el otro. Porque con análoga razón se podría objetar: no existe filosofía sino
disciplinas filosóficas con campos delimitados.
4). Se considera la dirección hacia el todo como nota peculiar de la filosofía. Pero esta
afirmación no es evidente. La Lógica, la Ética, la Estética, verbi gratia no se proyectan hacia el
todo, sino hacia regiones particulares, por más amplias que sean. La dirección hacia el todo es

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propia de la Ontología o de la Metafísica. ¿Y por qué lo que es válido sólo para una disciplina
se presenta unilateralmente como nota general y típica de la filosofía?

Conclusión
Las diferencias entre filosofía y ciencia, no obstante existir, son difíciles de precisar. Una de las
dificultades mayores reside en la carencia de nitidez del concepto de filosofía. Porque en el
umbral mismo de ésta surge la interrogación y el problema ¿qué es la filosofía? Diversas
respuestas han sido dadas. Pero, por lo regular, expresan sólo algunas de sus modalidades,
no siempre su núcleo más profundo.
La diversidad de criterios en los filósofos acerca de la esencia de la filosofía se debe, quizás
fundamentalmente, a la índole de las disciplinas filosóficas en las que preferentemente
investigan, Aquellos que ven en la filosofía una ciencia rigurosa, por lo menos como ideal
normativo, se ocupan por lo regular en primer plano de problemas lógicos y de teoría del
conocimiento, disciplinas que poseen ciertas notas análogas a las de las ciencias, exactas. En
cambio, los filósofos que centran su interés en problemas relacionados con el sentido de la
existencia humana tienden a alejarse de los moldes proporcionados por la ciencia, requeridos
por la naturaleza misma del objeto. Lo que significa, en la filosofía misma, no obstante su
unidad, hay diferentes planos, encontrados unos más cercanos á la ciencia que otros.

* Alarco, L. F. (1970). Lecciones de Metafísica. (5ª ed.) Lima: Universidad Nacional Mayor de
San Marcos – Dirección Universitaria de Biblioteca y Publicaciones (pp. 13 - 25).