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UNIVERSIDAD NACIONAL TORIBIO RODRÍGUEZ DE MENDOZA DE

AMAZONAS
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS
ESCUELA PROFESIONAL DE ECONOMÍA

CURSO:
FINANZAS INTERNACIONALES

DOCENTE:
GABRIELA G. PÉREZ ORDOÑEZ

TEMA:
EL CLUB DE PARÍS
ESTUDIANTES:
o GUADALUPE CHUQUI. MARIA A.
o NOLASCO VALLEJOS, NATALY.
o TUESTA SANCHEZ, MILEIDY
o VELA CUIPAL, ELITA M.

CHACHAPOYAS MAYO 2019


Tabla de contenido
I. Introducción .................................................................................................................................. 3
II. Cuerpo........................................................................................................................................ 4
2.1. Historia................................................................................................................................... 5
2.1.1. La evolución de los términos del Club de París ............................................................. 9
2.2. Principales componentes de las negociaciones del Club de París ................................... 11
2.2.1. Prerequisitos................................................................................................................. 11
2.2.2. Procedimientos ............................................................................................................ 12
2.2.3. Deuda elegible.............................................................................................................. 13
2.3. Países que han recurrido al Club de París ........................................................................ 14
2.4. Estructura (organización/Funcionamiento y metodología de trabajo de Club) ............ 17
2.4.1. Tratamiento caso por caso ......................................................................................... 22
2.4.2. Consenso de los acreedores ........................................................................................ 22
2.4.3. Condicionamiento para otorgar un préstamo .......................................................... 23
2.4.4. Comparabilidad de los créditos ................................................................................. 24
2.5. El Perú y el Club de París .................................................................................................. 26
2.6. Crítica al Club de París ...................................................................................................... 29
2.7. Logros del Club de París .................................................................................................... 35
III. Conclusiones ............................................................................................................................ 38
IV. Bibliografía .............................................................................................................................. 39
V. Anexos .......................................................................................................................................... 40
I. Introducción

Hablar del Club de París es hablar de acreedores, préstamos, deuda de países en vías de

desarrollo. El Club de París no tiene estatutos, pero sí reglas y procedimientos

El presente trabajo de investigación científica, expresado mediante una monografía, busca

principalmente en dar a conocer al público lector, la existencia y la importante del tan poco

conocido “Club de París”. Cuando hablamos de préstamos entre países generalmente se nos

viene a la mente el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM), Banco

Interamericano de Desarrollo (BID), entre otros.

Una vez finalizada la lectura se conocerá con mucha mayor profundidad y detalle sobre la

estructura y funcionamiento del Club de París, que ha tenido una gran importancia con algunos

países latinoamericanos

El trabajo inicia con una breve definición e historia del Club de París, buscando con esto

dejar en claro el concepto de esta entidad. Estudiamos luego la estructura y el funcionamiento

del mismo, viendo en esta parte cómo es la modalidad de préstamos que tiene el club de París.

Como parte final del contenido de la presente monografía, vemos la relación que ha tenido el

Perú con el Club de París. Posteriormente hacemos una breve reseña de la relación que ha

tenido el Perú con esta organización, yo sobre los países que están mayormente endeudados

con esta organización.


II. Cuerpo

El club de París no es un organismo como tal, es decir, formal, es simplemente un

“mecanismo de convocatoria informal por parte de acreedores oficiales de países endeudados

para renegociar en forma coordinada y conjunta las deudas externas de los países deudores

con dificultades de pago” (Diario Gestión, 2012). El mecanismo opera desde la Tesorería del

gobierno de Francia

De acuerdo a la información vertida en el diario El Mundo, el club de París está integrado

por 19 paises desarrollados, constituidos como acreedores (Diario El Mundo, 2010). Estos

países son:

- Alemania. - Irlanda.

- Australia - Italia

- Austria - Japón.

- Bélgica. - Noruega.

- Canadá - Rusia.

- Dinamarca. - Holanda.

- EE.UU - Reino Unido

- España. - Suecia

- Finlandia. - Suiza

- Francia.

También tiene países trece asociados en carácter de deudores y con economías más o

menos críticas, entre ellos, Argentina, Brasil, Corea del sur, México, Israel, Portugal,

Marruecos, Sudáfrica y Turquía (Apertura - Negocios, 2014)


Entonces, en conclusión, “El Club de París no es una entidad u organismo, sino que

es un mecanismo de convocatoria informal por parte de acreedores oficiales de países

endeudados para renegociar en forma coordinada y conjunta las deudas externas de los

países deudores con dificultades de pago.” (Diario Gestión, 2012)

El Club debe su nombre a que su sede se halla ubicada en París, ciudad capital de

Francia y reúne a los países acreedores y deudores (La Guía, 2016), con los países que

se mencionó anteriormente

2.1.Historia

El Club de París fue creado en 1956 y su función principal está relacionada con la

resolución de problemas de deuda de los países emergentes y/o en vías de desarrollo.

Puntualmente se creó con el problema de deuda que tuvo Argentina en esos tiempos. Fue

pues cuando Argentina expresó su necesidad de cumplir sus obligaciones con los

acreedores de deuda, y de esta manera evitar ser considerado como país deudor en el

mercado internacional, frente a este panorama, Francia se ofreció a acoger una reunión

excepcional de tres días en París, que tuvo lugar del 14 al 16 de mayo de 1956 (ABC de

las finanzas, 2011).

Concretamente fue cuando por aquel entonces, el presidente argentino Juan Domingo

Perón fue derrocado. El nuevo régimen implantado, buscando reinsertarse en el mercado

financiero internacional, inició un proceso de acercamiento con el FMI, el BM. El nuevo

régimen entonces “necesita solucionar el problema de su deuda y entrevistarse con los

principales países acreedores. A propuesta del ministro de Economía francés, la reunión

tiene lugar en París el 16 de mayo de 1956. Así nació el Club de París. (Sevares, 2010)

Argentina se encontraba durante esos años con dificultades para afrontar los

compromisos previamente firmados con sus acreedores y necesitaba ayuda económica


de la comunidad internacional para llevar adelante sus obligaciones. Francia en ese

momento, le propuso a otros países del primer mundo juntarse para discutir la

posibilidad de brindar la ayuda económica necesaria para evitar que la Argentina entrara

en default y, que de esta forma, pudiera, a través de una renegociación de su deuda,

comprometerse a pagarla con nuevos plazos y condiciones.

A partir de esa primera reunión y la consecuente negociación con los representantes

argentinos, se gestó el club de parís, un organismo informal compuesto, hoy en día, por

un grupo de 19 países que se reúnen mensualmente en la capital francesa para tratar

temas relacionados con créditos y renegociaciones de deudas de otros países

subdesarrollados o en vías de desarrollo (Sevares, 2010). Esos años, era la época dorada

de la aplicación de los acuerdos de Bretton Woods, con paridades cambiarias fijas, en

castellano, tipo de cambio fijo.

Antes que exista el Club de París, los préstamos eran de Estado a Estado. Luego de

eso, con el desarrollo de los mercados de capitales, esta modalidad de préstamos fue

perdiendo relevancia. Se mostró más expectante los préstamos a bancos privados, y el

financiamiento a través de bonos, en donde cualquier persona o inversionista, podía

prestar a un estado determinado, sin ningún problema

Es en el año 2005 cuando el Club de París vuelve a tener una relevancia en el

mercado financiero mundial nuevamente, y de nuevo como en su creación, con un

problema de pagos de Argentina. Lo que pasó en ese momento es que Argentina declaró

que dejará de pagar la deuda externa que en ese momento ascendía a 95 000 millones de

dólares, es el mayor default de su historia económica como país.

Años más tarde, en el 2005 para ser más específico, un aproximado del 76% de los

acreedores privados de esa deuda Argentina decidieron aceptar una reestructuración de


la misma, obviamente incluyendo intereses y moras. Con todo ello incluido, la deuda

ascendía en ese entonces a 102 300 millones de dólares

Hasta el final de 2011, el Club de París ha firmado 434 acuerdos con 89 países

(Pérez de Eulate, 2012), que de ya nos muestran la intensa actividad de la organización

en toda su historia, claro que no todos los años se tiene la misma actividad, esa crifra es

un resumen de todo el periodo de vigencia que tiene el Club hasta ahora. En el anexo 1

se puede ver su evolución mas claramente.

En torno a las actividades propias del Club del París, se puede distinguir claramente

3 etapas o periodos mas sobresalientes:

- Periodo de 1956 hasta 1982

- Periodo de 1983 hasta 1999

- Periodo de 2000 hasta 2011

El primer periodo, el de 1956 – 1982 es una etapa de gran expansión pos segunda

guerra mundial, gran expansión también de los controles de capitales, asi como también

una época caracterizada por la la estabilidad macroeconómica y la ausencia de crisis

internacionales destacables. Es la época del fuerte crecimiento de Estados Unidos

asociado a déficits de su balanza por cuenta corriente y, como consecuencia, de la

expansión de la liquidez internacional vía eurodólares. El período se cierra con la

primera crisis de deuda en el verano de 1982, a raíz de la suspensión de pagos de

México, cuyos efectos en el funcionamiento del Club se dejarían sentir profundamente

en el período inmediatamente posterior (Pérez de Eulate, 2012). En este periodo se

alcanzaron 46 acuerdos con 20 países. Acá estuvo de moda la modalidad clásica de

pagos, que esta modalidad la veremos más adelante con más detalles. El Club de París

trataba de negociar unos términos aceptables de pago para países que se encontraban en
situaciones comprometidas de liquidez y, en consecuencia, arrastraban impagos de sus

deudas. Todavía no se planteaba la posibilidad de un problema de impago estructural de

un soberano, es decir, un problema de solvencia. (Vilanova & Matthew, 2001)

El segundo periodo que abarca desde los años 1983 – 1999. Se inicia con la

renegociación de la deuda de México. Estos años son menos uniformes que los

anteriores desde el punto de vista financiero internacional, y en el Club de París se

caracterizan por el reconocimiento paulatino por parte de los países acreedores de que la

solución a los problemas de endeudamiento soberano requería condonaciones

sustanciales, y no solo de los vencimientos de un período, sino de la totalidad de la

deuda. Esta fue una etapa muy nociva en el manejo financiero de muchos países

latinoamericanos, puesto que gran parte de ellos estuvieron envueltos en problemas de

sobreendeudamiento y los ajustes fiscales posteriores que obviamente tienen muchos

efectos nocivos (pero necesarios lastimosamente) para la sociedad. En esta etapa

también en donde se deja de lado el sistema de tipo de cambio fijo para pasar a un tipo

de cambio flotante, este último se puso de moda en esta época. Durante este período se

produce una sustancial acumulación de activos financieros internacionales. Desde los

inicios de esta década, los flujos privados de capitales superan por primera vez a los

flujos públicos u oficiales. Como veremos, estos cambios tendrán consecuencias

importantes para el Club de París. De 1983 a 1999, se firman 269 acuerdos con 72

países con una media superior a 15 renegociaciones anuales, de las que 24, el máximo

histórico, tuvieron lugar en 1989 (Pérez de Eulate, 2012).

El último período que consideramos es el que va desde el año 2000 hasta la

actualidad. Hasta hoy, se han firmado 150 acuerdos con 65 países, en su mayoría del

África subsahariana.
2.1.1. La evolución de los términos del Club de París
El Club de París nació como una asociación de países acreedores cuya finalidad

consistía en renegociar y maximizar el cobro de las deudas de sus miembros. En la

actualidad, y desde hace años, esta definición restrictiva no es tan exacta. El Club de

París es algo más que un sindicato de acreedores. El foco de actuación se ha ampliado

de alguna manera desde el mero recobro de deudas a una preocupación más general en

cuanto a la sostenibilidad financiera del país deudor. Ello implica grados de

concesionalidad crecientes, tanto en plazo como en el valor actual neto de las deudas

recuperadas. Consideraciones como la viabilidad externa a medio plazo y la estabilidad

financiera cobran un peso determinante en las negociaciones más recientes. En el caso

de países pobres y muy endeudados (HIPC), las condonaciones alcanzan porcentajes

abrumadores, sin contrapartida. No puede mantenerse, por lo tanto, que el objetivo

estricto del Club de París sea el simple cobro de deudas. Su papel va más allá de la

relación bilateral financiera con el país deudor y se enmarca en una estrategia de

cooperación con la comunidad financiera internacional.

El examen de los acuerdos del Club de París es el examen de los «términos»

aplicados en sus renegociaciones, términos que han evolucionado adaptándose en el

tiempo más allá de la flexibilidad en su aplicación caso a caso. Sin entrar en la

descripción pormenorizada de los diversos menús o términos del Club de París8, el

objetivo aquí es resaltar algunas ideas relativas a la evolución de los mismos y, por lo

tanto, del Club de París en la resolución de las crisis financieras. Es importante

diferenciar entre los términos dirigidos a los países de renta baja —sin posibilidades

alternativas de financiación y donde la deuda con otros soberanos y la ayuda al

desarrollo tienen un papel dominante— y a los países de renta media, con cierta

capacidad de financiación alternativa por parte del sector privado.


Los «términos clásicos», como se denominaron posteriormente, se aplicaron hasta el

año 1988 de forma general. Consistían en un reescalonamiento de los vencimientos de

un período relativamente corto —típicamente, un año— a tipos de mercado o

simplemente a los tipos de interés originalmente pactados. Es decir, un enfoque pensado

para hacer frente a una crisis de liquidez, asociada a shocks no anticipados en la balanza

de pagos o a elevaciones temporales de los tipos de interés de la divisa en la que estaba

denominada la deuda externa, generalmente el dólar. El plazo de pago de las cantidades

consolidadas era de 10 años, y solo excepcionalmente se podía superar esta barrera. El

período de gracia, en el cual el deudor solo paga intereses, era normalmente de 4 o 5

años. Si, finalizado el período de carencia, el país deudor volvía a encontrarse en serias

dificultades de pago, se volvía a renegociar con el Club de París.

Mientras persistió la bonanza económica de los años de posguerra, hasta la crisis de

México en 1982, los defaults fueron escasos. El endeudamiento externo provenía

principalmente de instituciones oficiales nacionales e internacionales. El problema se

agravó a partir de finales de los setenta y comienzos de los ochenta, como se ha

analizado. Fue la época de la gran expansión del crédito sindicado concedido por bancos

residentes en países desarrollados. Por otro lado, a partir de 1979 y bajo la presidencia

de Paul Volcker, la Reserva Federal inició una decidida política monetaria restrictiva

cuyo objetivo fue doblegar la inflación. Las consecuencias en el ámbito internacional se

reflejaron rápidamente en la crisis de 1982, desencadenada por la suspensión de pagos

de México, un país de renta media. La crisis golpeó de manera particular a América

Latina, pero no escaparon países de otras zonas geográficas. Puede decirse que fue una

crisis global, la primera crisis global posterior a la Segunda Guerra Mundial. En esta

época, la financiación pública bilateral, la que se renegocia en el Club de París, era


relativamente importante, de ahí que la actividad del Club se incrementara notablemente

a partir del año 1983, cuando se firmaron 17 acuerdos, entre ellos el primero de México.

En buena parte de los casos, el tratamiento tradicional del Club de París se reveló

inadecuado, pues los problemas subyacentes eran de solvencia. Después de meses de

negociaciones, en junio de 1988 se aprobó un nuevo esquema para los países más

pobres, que recibiría el nombre de «términos Toronto». La novedad estribaba en la

aceptación de que, en ciertos casos, era imprescindible un reconocimiento explícito de

pérdidas, una quita. En consecuencia, se incorporó una condonación del 33 % de las

cantidades renegociadas. El problema seguía siendo que estas cantidades todavía eran

pequeñas, pues la negociación se limitaba como máximo a los vencimientos de tres

años, el período que cubría el FMI a través de sus programas EFF (Extended Fund

Facility) y PRGF (Poverty Reduction and Growth Facility). La medida resultó

insuficiente, pues no impedía la repetición de defaults y las sucesivas renegociaciones

(serial rescheduling), sobre todo con los países más débiles, más pobres y con menos

posibilidades de financiación alternativa.

2.2.Principales componentes de las negociaciones del Club de París

2.2.1. Prerequisitos
Un país que quiere reestructurar su deuda con el Club de París debe cumplir con las

siguientes condiciones (Vilanova & Matthew, 2001):

 Demostrar que no está en posibilidades para cumplir sus obligaciones

financieras, preparando un resumen detallado sobre su situación

macroeconómica, con particular énfasis en la proyección de balanza de pagos y

de la carga de su deuda.
 Preparar un requerimiento detallado remarcando claramente el tipo de alivio de

deuda que espera obtener, y presentar una revisión detallada de todo su stock de

deuda y servicio de deuda programado.

 Implementar un programa estructural de ajuste apoyado por el FMI (SCLP,

antes ESAF o SAF).

2.2.2. Procedimientos
Una vez que se cumplen estas condiciones, el país debe buscar formalmente una

reunión con sus acreedores del Club de París solicitándolo por escrito a la Secretaría del

Club de París. En esta reunión, que tiene lugar en las oficinas del Tesoro Francés en

París, el país deudor presenta su caso para el alivio de la deuda en una Declaración

Inicial a todos los representantes de los países acreedores y los observadores. Varias

organizaciones (FMI, BM y UNCTAD) realizan declaraciones formales sobre la

necesidad de alivio y lo acreedores hacen preguntas para clarificar su situación de

deuda, de política macroeconómica y programas de reducción de la pobreza. Después,

los delegados del país se retiran a una habitación contigua y empiezan las negociaciones

a través del representante del Tesoro Francés quien actúa como mediador entre el

deudor y los acreedores. No existe oportunidad para negociaciones cara a cara.

Cuando las negociaciones concluyen, el país y sus acreedores firman el Acta de

Acuerdo que establece:

 La deuda que es elegible para la reestructuración y alivio de la deuda.

 El “periodo de consolidación”, que define el periodo en el cual los pagos de

servicio de deuda que están entrando en mora deben ser reestructurados.

 La fecha de corte, si no se ha decidido previamente.

 El monto total de alivio a ser recibido


 Los términos y condiciones del alivio de la deuda, en otras palabras, el periodo

de gracia y vencimiento.

Concluir un acuerdo con el Club de París es solo el inicio del proceso. Este

proporciona un acuerdo marco bajo el cual el país deudor debe luego negociar acuerdos

bilaterales separadamente con cada uno de sus acreedores del Club de París, lo que

puede tomar meses, sino años, e implica una gran dedicación de tiempo del personal.

Adicionalmente, el país deudor también acuerda negociar términos comparables con

todos sus acreedores que no pertenecen al Club de París, incluyendo otros países en

desarrollo.

2.2.3. Deuda elegible


Los préstamos oficiales de los acreedores bilaterales (deuda intergubernamental) y

los créditos para exportación que han sido garantizados por agencias oficiales bilaterales

son los únicos tipos de préstamos que pueden ser considerados durante las

negociaciones del Club de París. Por eso, la deuda elegible para la reestructuración

comprende la deuda pública y públicamente garantizada, de mediano y largo plazo. la

deuda de corto plazo es generalmente excluida para proteger los nuevos préstamos

comerciales de corto plazo.

La deuda contraída en términos concesionales, comúnmente se refiere a la deuda

para la asistencia oficial al desarrollo (AOD), mientras que los créditos para

exportaciones y otra deuda relacionada al mercado es conocida como deuda no AOD. El

Club aplica un tratamiento diferente a la deuda AOD y no AOD.

Además existen varias categorías diferentes de deuda, tanto para la deuda AOD y no

AOD, que pueden ser incluidas en las negociaciones del Club de París. Estas pueden ser

categorizadas en:
- Servicio de la deuda que no ha sido todavía reprogramada, que está en

vencimiento durante el periodo de consolidación.

- Si la negociación de esta deuda es insuficiente para resolver los problemas de la

balanza de pagos, entonces se consideran también los atrasos y los vencimientos

actuales sobre el servicio de la deuda.

- Si el nuevo total sigue sin llenar la brecha financiera, la reprogramación puede

extenderse a la deuda que ya ha sido reprogramada.

Se aplica una fecha de corte por la cual todos los préstamos han tenido que ser

contratados antes de una fecha acordad con el propósito de calificar para al

reprogramación. La fecha de corte es generalmente es determinada durante la primera

negociación y es normalmente definida algunos meses antes del primer acuerdo. Desde

1984, las fechas de corte iniciales se han mantenido en los últimos acuerdos de

reprogramación. Adicionalmente, los países acreedores generalmente demandan que

todos los atrasos acumulados en cualquier deuda después de la fecha de corte sean

pagados como un prerrequisito para el acuerdo de reprogramación con el Club de París.

Sin embargo, en algunos casos, los atrasos y el servicio actual de la deuda contraída

después de la fecha de corte han sido diferidos por varios años, incluyendo hasta 10

años de vencimiento y 3 años de gracia.

2.3.Países que han recurrido al Club de París

“Los llamados países emergentes de Asia, África y América latina, a su vez

integrantes del G-20, representan un tercio de la deuda total con el Club de París”

(Apertura - Negocios, 2014)

Según los datos informativos publicados el año 2008, los países iberoamericanos

deudores con la institución era la siguiente:


- Bolivia : 209 millones de dólares.

- Brasil : 2 857 millones de dólares.

- Chile : 205 millones de dólares

- Colombia : 579 millones de dólares.

- Costa Rica : 240 millones de dólares.

- El Salvador : 690 millones de dólares

- Ecuador : 1377 millones de dólares.

- Guatemala : 292 millones de dólares.

- Honduras : 165 millones de dólares.

- México : 1449 millones de dólares.

- Nicaragua : 218 millones de dólares.

- Panamá : 136 millones de dólares.

- Paraguay : 428 millones de dólares

- Perú : 3663 millones de dólares

- República Dominicana: 852 millones de dólares.

- Uruguay : 408 millones de dólares.

- Venezuela : 592 millones de dólares

El caso más estudiado, llamativo por así decirlo es el caso de Argentina, por eso

merece una mención aparte, ya que este país siempre ha estado relacionado con el Club

de Paris, desde su creación hasta la actualidad. Hablar del Club de París es también

hablar en forma breve de la economía Argentina, no por la importancia que represente

Argentina para el mundo financiero, sino porque es la crisis de Argentina la que dio

inicio al Club de París, y que hasta hoy viene teniendo esos lasos de amistad financiera

entre este organismo y el país.


Los últimos acuerdos firmados se remontan a los principios de la década de 1990,

coincidentes con el inicio del período de convertibilidad. En 1991 y 1992, se firmaron

dos acuerdos distintos que con los años se fueron renegociando. Hoy en día, Argentina

mantiene una deuda muy importante con el Club de París, y fue unos de los temas

principales que ocupan la agenda de gobierno. Tras la crisis política y económica de

2001 y el posterior default en 2002, no hubo mucha actividad en cuanto a planes de

cancelación de deuda; por eso en los últimos años el hecho de haber demostrado interés

en cancelar los compromisos ya marca una pauta de cambio de la Argentina frente a sus

acreedores.

En 2008, durante el primer período de gobierno de Cristina Fernández de Kirchner,

hubo un compromiso de parte del gobierno argentino para saldar el total de la deuda en

un solo pago, como se había hecho años atrás con el FMI. Por diferentes motivos, esa

promesa no pudo cumplirse y desde ese momento, las negociaciones para reestructurar

la deuda no han avanzado mucho.

Con la reasunción de la Presidenta en 2011, fue nombrado Hernán Lorenzini para

encabezar el Ministerio de Economía, y es él mismo quien está a cargo de las

negociaciones con los acreedores, entre ellos, el Club de París. Uno de los objetivos

principales para 2012 en materia económica es cerrar las negociaciones con el Club de

París con condiciones favorables para la Argentina, algo que no pudo concretarse a fines

de 2011, cuando un acuerdo parecía muy cercano. Si bien las diferencias entre las

posturas son grandes, se confía en que demostrando voluntad de pago los acreedores

podrán ceder un poco en sus pretensiones (Le Monde Diplomatique, 2015)

Estas diferencias tienen que ver principalmente con el tema de los plazos para los

pagos y con el monitoreo por parte del FMI. Argentina pretende extender los plazos

para el pago total de la deuda a 5 o 6 años, mientras que el grupo acreedor pretende un
máximo de 2 años. Por otra parte, la observancia del FMI es uno de los requisitos del

Club, que la Argentina pretende evitar. A la hora de encarar estas negociaciones, la

Argentina cuenta con un punto a favor que tiene que ver con la situación actual de

algunos de los países acreedores. Tras la crisis internacional de 2008, sumado a

problemas actuales a nivel económico, algunos de estos países, como España o Italia, se

encuentran en una situación más desventajosa para negociar. Estos países ya no tienen

el mismo peso en la mesa de negociación, y las urgencias que puedan tener en materia

económica y su debilidad frente a los otros acreedores pueden ser usadas por la

Argentina a la hora de conseguir condiciones más favorables.

Con respecto a este tema, en marzo de este año el oficialismo consiguió la

aprobación de una ley en el Congreso Nacional, que modifica algunos artículos sobre la

utilización de fondos del Banco Central de la República Argentina. El proyecto de

reforma de la Carta Orgánica del Banco Central de la Republica Argentina fue aprobado

por ambas Cámaras y a partir de la entrada en vigencia de la ley, el Banco Central

puede, entre otras cosas utilizar mayor cantidad de reservas para el pago de la deuda

externa. Con esta modificación se amplían las facultades decisorias del directorio del

Banco Central que, siguiendo instrucciones del Ejecutivo, podrá hacer uso de las

reservas sin trabas. De esta forma se espera que demostrando voluntad de cancelar la

deuda, y recursos necesarios para hacerlo, los representantes argentinos frente al Club

de París consigan una reestructuración de la deuda en términos y plazos favorables.

2.4.Estructura (organización/Funcionamiento y metodología de trabajo de

Club)

La primera reunión del Club de París tuvo lugar en mayo de 1956, cuando se

autoconvocaron en la capital francesa un grupo de países para discutir la posibilidad de

brindar facilidades en el pago de su deuda externa a la Argentina, que mantenía


obligaciones crediticias con otros organismos internacionales, a las que no podía hacer

frente. Con el objetivo de brindar las herramientas necesarias para permitir que la

Argentina pueda cumplir con sus compromisos, se llevaron a cabo las reuniones que

terminaron con el primer acuerdo del Club de París como una organización

internacional de crédito. Si bien de manera informal, a partir de ese momento

comenzaron a establecerse reuniones periódicas en las que se evaluaban posibles

acuerdos, se monitoreaban los créditos ya otorgados y se acordaban renegociaciones de

otros nuevos. (Parodi Trece, 2010)

Conviene distinguir entre principios generales y términos de la renegociación. Los

primeros son las reglas bajo las que actúa el Club de París. El objetivo es facilitar la

viabilidad financiera del país deudor por medio de la renegociación de su deuda externa.

Esta se hace de acuerdo a unos principios y normas que provienen de la experiencia

acumulada en su larga trayectoria, y que no están exentos de cierta flexibilidad.

En cuanto a los «términos» —las condiciones pactadas entre el deudor y el Club de

París, esto es, el clausulado del acta multilateral de la renegociación—, se enmarcan

dentro de unas referencias de acuerdo con el nivel de renta y de endeudamiento del país

deudor. Aquí también se aplica el caso a caso respetando estos esquemas-marco. Por lo

tanto, cada negociación es diferente y el Club de París no se limita a aplicar una fórmula

estándar, aunque opera en un contexto reglado.

En general, en toda renegociación de deuda hay como mínimo un aplazamiento del

pago, bien del servicio de la deuda en un período determinado, bien de la totalidad del

capital prestado y pendiente de vencimiento. Aplazamiento o diferimiento que puede

consistir en una mera moratoria o bien en un nuevo calendario de pago, instrumentado

jurídicamente en una modificación del contrato de crédito original o en la sustitución

(canje o refinanciación) por otro nuevo por las cantidades aplazadas. Incluso, como se
ha señalado, puede llegarse a una cancelación (condonación o quita) de parte del

servicio de la deuda (amortización de vencimientos de principal e intereses) o de su

nominal. En ambos casos, el resultado puede conducir a una pérdida en términos de

valor actual neto para el prestamista, lo que implicaría una transferencia financiera neta

favorable al deudor, o a un simple alivio financiero temporal, sin pérdida para los

acreedores. Todo depende, naturalmente, del plazo negociado y del tipo de interés. En

cualquier caso, el Club de París no negocia financiación adicional, como sí ocurre en

ocasiones con el Club de Londres, asociación o sindicato de los acreedores bancarios

(Pérez de Eulate, 2012)

El Club de París se limita a reestructurar la deuda existente. La reducción del importe

de los pagos previstos originalmente puede conseguirse con o sin modificación del

principal de la deuda. Dado que en la renegociación los nuevos tipos de interés suelen

ser inferiores a los que el mercado exigiría al país deudor, los acuerdos del Club de

París, con calendarios de pago dilatados, tienden a ser, en principio, muy favorables al

país deudor. No obstante, a diferencia también de muchas renegociaciones bancarias, el

tipo de interés suele ser fijo, lo que puede llevar a que se sitúe por encima del de

mercado a los pocos años o incluso meses de la firma del acuerdo. Por otra parte, no

todas las deudas son igualmente susceptibles de entrar en la renegociación. Existe una

escala preferencial u orden de prelación (seniority). A estos efectos, el Club de París

establece en cada primera negociación una fecha de corte o fecha que determina que los

créditos posteriores tienen preferencia de cobro, lo que no impide, de hecho, que en

muchos acuerdos se hayan incluido en la negociación, bien en su totalidad, bien

parcialmente o, en todo caso, en el montante de las cantidades impagadas, si las hubiera.

Igualmente, se suele excluir el corto plazo —créditos con plazo de vencimiento hasta un

año—, aunque aquí también hay numerosas excepciones (PUCP, 2014).


Las reglas por las que se rigen los miembros tanto permanentes como ocasionales

implican una serie de nociones: consenso, que exista un previo préstamo o programa de

pago pautado por el Fondo Monetario Internacional, la solidaridad y tratamiento

igualitario entre los países, etc. A pesar de los niveles de coordinación y organización

que posee esta convocatoria de acreedores, es menester señalar que carece de status

legal, siendo catalogada por lo tanto como un foro informal (La Guía, 2016).

Aquellos países deudores que entran en cesación de pago con el Club de París, es

decir, por alguna razón, dejan de pagar sus obligaciones financieras con sus acreedores,

como dijimos anteriormente, pueden ser estos, países, bancos o inversionistas privados;

se exponen a una represalia velada del mundo financiero, consistente en un corte

automático de créditos que contribuyan a paliar una crisis. Hay un recorte en el apoyo

con préstamos a un país deudor. Nadie le abrirá las puertas libremente al

financiamiento, y si algunos lo hacen, los costos que exigirán por eso, será muy alto. Si

bien no le deben al Club de París directamente, si le deben a los miembros del Club, que

es casi lo mismo. He allí la importancia de esta organización.

Además de los 19 miembros permanentes, el Club de París está integrado por otros

países como miembros asociados; son aquellos que han participado en alguna

negociación como paises acreedor es pero que no forman parte de todas las

negociaciones regularmente ni firman los acuerdos. Por otra parte, también integran el

Club de París un grupo de instituciones que cumplen el rol de “observadores” que

presencian las reuniones, pero no participan formalmente en las negociaciones. Se trata

de organismos, como el FMI o el Banco Mundial, que de alguna manera cumplen un rol

formal de aval para la firma del acuerdo.

En los últimos 20 años, la actividad anual del Club creció de forma considerable.

Durante las primeras décadas posteriores al primer acuerdo, se otorgó un promedio de


cuatro créditos por año, aproximadamente, mientras que durante los últimos años, esta

cifra creció de forma exponencial. Se convirtió, en los últimos años, en un organismo

importante a nivel mundial por su participación en el otorgamiento de facilidades y la

capacidad de renegociación de deudas, lo que permite a muchos países de tercer orden

mundial, que por distintos motivos se ven en dificultades para afrontar sus compromisos

de créditos y saldar su deuda externa, cumplir con sus obligaciones.

Con los años el Club de París, si bien continúa siendo un organismo de carácter

informal, ha desarrollado una organización más compleja, no en cuanto a su estructura,

sino respecto de su actividad permanente y su influencia en el desarrollo de los países

más pobres.

Cada año son más los acuerdos que se tratan en las reuniones periódicas de los

miembros permanentes, y mayor también es la cantidad de acuerdos que se llevan a

cabo. Evolucionó más en cuanto a su sistema y a los diferentes tipos de créditos que

otorga, cada uno con características distintivas que se adaptan a las posibilidades de

cada país deudor.

Desde sus orígenes, el Club de París se ha caracterizado por trabajar bajo una serie

de lineamientos básicos que hacen a la seriedad y el compromiso frente a los países

deudores. Entre los lineamientos tenemos:

- Tratamiento caso por caso.

- Consenso de los acreedores.

- Condicionamiento para otorgar un préstamo

- Comparabilidad de los créditos

A continuación se explica brevemente cada uno de ellos


2.4.1. Tratamiento caso por caso

Una de las premisas a la hora de reunirse para tratar posibles acuerdos es que se

estudia caso por caso, a fin de realizar una evaluación específica de las necesidades

puntuales del país solicitante. Esto implica que ante cada caso los miembros del

Club analizan sus características específicas, sus posibilidades, etc.

En materia de endeudamiento, el pragmatismo es esencial, ya que no hay dos

casos iguales, por muy parecidas que sean las circunstancias. La flexibilidad no es

equivalente a discrecionalidad si se aplica bajo el criterio del rigor y en el marco de

unas normas. Desde 1956, las circunstancias internacionales han variado

enormemente y el Club de París, es decir, sus miembros, ha sabido adaptarse,

manteniendo un equilibrio entre la exigencia de prudencia que deben como

acreedores públicos a sus contribuyentes y, por otro lado, el reconocimiento de la

realidad financiera del país deudor. El enfoque caso a caso ha permitido hacer

evolucionar los criterios de renegociación, los llamados «menús» o «términos» del

Club de París. También ha permitido modular su aplicación en cada caso particular,

en el marco de un contexto reglado y, por lo tanto, no discrecional, disminuyendo

así el «riesgo moral» que hubiera socavado su actuación futura

2.4.2. Consenso de los acreedores

Otra premisa tiene que ver con el consenso, es decir, que todos los países

acreedores participantes en la negociación deben prestar conformidad para la

aprobación de la operación. Este es un requisito importante a la hora de llevar

adelante las negociaciones para evitar trabas en el futuro.

A diferencia del Club de Londres, que renegocia en calidad de delegación o

representación (steering committee) de los bancos afectados, en el Club de París se

sientan todos los países acreedores. Los acuerdos del Club de París son
recomendaciones formales, vinculantes moralmente pero no legalmente, de tal modo

que el acuerdo multilateral no tiene valor jurídico hasta que cada país acreedor lo

ratifica a través de un acuerdo bilateral con el deudor. No obstante, este

procedimiento permite una gran rapidez en la toma de decisiones y en el desenlace

de las negociaciones, implica el realineamiento del resto de los acreedores con aquel

que mantiene la posición más restrictiva. Este tiene derecho a mantener su posición,

lo que suele desembocar generalmente en una negociación, lográndose siempre un

acuerdo, un consenso. En la intrahistoria del Club de París se recuerdan pocos casos

de impasse, y todos ellos se solucionaron de manera satisfactoria para las partes

implicadas.

2.4.3. Condicionamiento para otorgar un préstamo

También llamado principio de “condicionalidad”. El Club tiene como

lineamiento básico que solo negocia la reestructuración de una deuda con aquellos

países que pueden justificar y demostrar los motivos por los cuales solicitan la

ayuda monetaria. Deben explicar cuáles son sus necesidades y por qué no pueden

hacer frente a sus obligaciones. Además deben comprometerse no solo a pagar las

obligaciones del crédito, sino a implementar los cambios necesarios para

reacomodar sus deficiencias en el área de economía y finanzas. También es requisito

fundamental ser monitoreado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) o algún

otro organismo internacional que sea observador asociado al Club de París.

Dado que un acuerdo del Club de París implica como mínimo una consolidación,

es lógico que los acreedores exijan del país deudor un programa de saneamiento

financiero que dé confianza con respecto a la capacidad del deudor para hacer frente

a sus nuevos compromisos de pagos. La viabilidad financiera del país deudor en

situaciones de crisis se apoya, de hecho, en dos pilares: las líneas de crédito del
FMI, sujetas a condicionalidad, y la renegociación de la deuda externa, en la que el

Club de París juega normalmente un papel fundamental. En definitiva, se precisan

unas proyecciones de las necesidades financieras y un programa de ajuste fiscal que

solo el FMI puede diseñar y vigilar con cierta independencia.

Por ello, el Club de París solo negocia bajo un «programa de confirmación» del

FMI con el país deudor, ya que es el único medio de tener ciertas garantías de que

las condiciones plasmadas en la renegociación tendrán una probabilidad razonable

de ser cumplidas. El acuerdo previo entre el deudor y el FMI es la regla, con solo

dos salvedades que afectan a muy contadas excepciones. En primer lugar, los

acuerdos de moratoria de pago concedidos unilateralmente por el Club de París para

aliviar las consecuencias de desastres naturales sufridos por algunos países. Es el

caso de los acuerdos con Sri Lanka e Indonesia, afectados por el tsunami de finales

de 2004. La segunda excepción se refiere a los acuerdos de pago limitados al cobro

de atrasos, como el de Angola en 2007

2.4.4. Comparabilidad de los créditos

Es también conocido como la “comparabilidad del trato”. Este es otro requisito

importante y tiene que ver con los diferentes créditos que puede negociar el país

deudor con otros organismos internacionales u otros países fuera de sus

negociaciones con el Club de París. Ningún acuerdo de este tipo puede negociarse

con condiciones inferiores a las que otorga el Club de París; esa es una condición

para que los créditos con el Club no se caigan.

Resulta de la lógica pretensión de repartir equitativamente los esfuerzos

financieros de los distintos acreedores con respecto al endeudamiento global del país

deudor. Dadas las diferentes características tanto de los acreedores como de sus

deudas, su aplicación nunca ha sido sencilla. En un principio, se limitó a otros


acreedores soberanos no miembros del Club de París cuyos créditos, por lo tanto,

eran de naturaleza similar. Posteriormente se incluyeron los créditos bancarios, dada

la relevancia del endeudamiento bancario en algunos países. Más adelante, a partir

del acuerdo con Pakistán de 1999, se hizo mención explícita a los bonos emitidos

por el país deudor, exigiéndose la renegociación de estas emisiones. Esto siempre ha

planteado serias dificultades, ya que son categorías de deuda muy distintas y la

estricta observancia de la comparabilidad puede ser, en muchos casos, perjudicial

para la recuperación y salida de la crisis del país deudor. En todo caso, el Club de

París siempre ha aplicado este principio con suficiente flexibilidad.

Todo eso con referencia a los principios. Ahora veamos el tema de los tipos de

acuerdos, que existe en el Club de París. Si bien cada acuerdo es tratado de forma

particular y con sus propias características, la mayoría pueden englobarse en cuatro

tipos predefinidos según sus condiciones. El modelo más utilizado es el que llaman

Clásico, aunque también existen otros tres: los llamados Houston, Náples y Colonia.

Cada uno de ellos presenta características particulares que los diferencian del resto.

El crédito llamado de términos “clásicos” es el más común y más utilizado de todos.

De acuerdo con los estándares que exige, permite que cualquier país deudor que cuente

con un programa monitoreado por el FMI y que necesite una ayuda para hacer frente al

pago de su deuda pueda en principio acceder a un acuerdo de este tipo. El rol del Club

de París es garantizar una renegociación con tasas y plazos más convenientes para el

país deudor, que le permitan cancelar su deuda dentro de la medida de sus posibilidades

reales.

Los acuerdos bajo los términos de “Houston” comenzaron a implementarse en 1990

e implican un nuevo tipo de tratamiento de la deuda para aquellos países de ingresos

más bajos y medianos. Ante determinadas características, existe la posibilidad de


alargar los plazos de amortización más de 15 años y se prevé la posibilidad de realizar

un canje de deuda con el país deudor.

El tratamiento de deuda bajo los términos de “Naples” entró en vigencia en 1994

como alternativa para los países más pobres y endeudados. Con sus pautas, permite

aumentar el nivel de cancelación y de reducción de deuda a aquellos países que pueden

acreditar un historial satisfactorio, tanto con el Club de París como con el FMI.

Los términos del tratamiento llamado “Colonia” se implementaron en 1999 como

consecuencia de la iniciativa puesta en marcha tres años atrás respecto de los Países

Pobres Altamente Endeudados (PPAE). Con esta iniciativa, se consigue elevar el

porcentaje de cancelación de deuda a un 90% para casos específicos. Los países

beneficiados por este tipo de acuerdos deben comprometerse a llevar adelante un ajuste

económico fuerte como condición fundamental de elegibilidad.

2.5.El Perú y el Club de París

La relación financiera que el Perú ha tenido con el Club de París es en realidad muy

baja, y casi reciente se ha dado. No se ha tenido un trato cercano como por ejemplo con

el Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Banco Interamericano de Desarrollo,

entro otros.

La firma de un acuerdo recién se dio en el año 2009, en el periodo del presidente

Alan García Pérez. El tratado firmado fue básicamente un “Acuerdo Bilateral de

Prepagos de Deuda en el Marco del Club de París.” (ANDINA, 2009). El objetivo final

de la firma de este tratado, como el propio presidente lo dijo, es pagar la vieja deuda con

el Club de París.
La firma de este tratado fue porque en el Perú empezó a tener los recursos para pagar

esta deuda, el ingreso de nuevos recursos fue gracias al contexto internacional reflejado

en el incremento en el precio de los metales. Mayor ingreso a las arcas fiscales producto

del aumento del precio de los principales metales como es el oro, cobre, plata, zinc

principalmente. Este buen panorama económico peruano en ese entonces, generó mucha

confianza internacional en nuestra economía, y la hizo ver bastante atractiva en el

mercado financiero internacional. Estas circunstancias favorecieron a la firma de este

tratado. A ello también es importante agregarle la gran inversión que se hizo en la parte

social e infraestructura, factores no menos importantes.

“Mediante el documento, el Gobierno de Perú acuerda con su similar de Francia

realizar el prepago de la deuda comercial que se mantiene con dicho país, en el marco

de los términos de la Minuta del Club de París, suscrita en mayo de 2007” (ANDINA,

2009).

En 2007 se efectuó el prepago a los demás acreedores del Club de París, quedando

pendientes sólo Francia por el 100% de sus acreencias de carácter comercial, e Italia

por el 50% restante que definió que no entraría en el prepago. Dada la conveniencia de

reperfilar los vencimientos del servicio de la deuda pública peruana, se continuaron las

negociaciones con dichos países, que finalmente aceptaron el prepago de las deudas. En

el caso de Francia, el monto a prepagar asciende a 471 millones 380 mil 125 euros y

125 mil 394 dólares americanos. (Landó, 2010)

Hablando con más detalles sobre este tratado de negocio del prepago de parte de las

obligaciones que sostenemos con el Club de París. La propuesta de adelanto del pago,

amortizable entre los años 2007 y 2015, ascendió aproximadamente a US$ 2 632

millones. El prepago se realizará mediante la estructuración de endeudamiento local,

con vencimiento a 30 años, en el que al menos US$ 1 500 millones serían financiados
en soles (emisión de nuevos bonos) y la diferencia en dólares (reapertura de emisiones

existentes). Esta operación generaría un mayor ahorro, un mejor perfil de la deuda y una

menor exposición al riesgo de tipo de cambio (al aumentar la deuda en soles).

Con esta negociación, el MEF continuaría garantizando el cumplimiento de su meta

de montos máximos por servicio de deuda (US$ 2 500 millones al año), de manera tal

que se logre equilibrar y distribuir la presión fiscal (al desconcentrar el pago de la deuda

aplanando su perfil). Por otro lado, esta iniciativa refleja los logros financieros y

económicos del Perú, por lo que es de esperarse un impacto positivo sobre los

mercados. Al respecto, cabe mencionar que luego de esta negociación se registró una

caída en el riesgo país que llegó a un mínimo histórico de 100 puntos básicos. En este

sentido, se podría esperar que lo anterior, sumado a que continúe el favorable contexto

económico del país y se logren avances en el entorno social, contribuya a mejorar las

perspectivas de alcanzar el grado de inversión (ANDINA, 2009)

Adicionalmente, esta emisión no sólo reduciría la exposición al dólar; que por teoría

sabemos que si se tiene una deuda en dólares, cuando sube el tipo de cambio (precio del

dólar), perjudica directamente al deudor, puesto que ahora tendrá que pagar una

cantidad mayor por la deuda. “Aumentaría también el plazo de vigencia de los

instrumentos del Gobierno e implica una ampliación de la curva de rendimientos del

sistema financiero” (Abusada Salah, 1999) generando incentivos para el desarrollo de

productos financieros de mayor duración (como créditos hipotecarios en moneda

nacional, por ejemplo). En pocas palabras, mejor enormemente las condiciones de

deuda que tenemos como país, con nuestros acreedores que pertenecen al Club de París
2.6.Crítica al Club de París

Tiene una organización flexible que toma forma con cada reunión entre los países

deudores y sus acreedores, en las que se renegocian deudas, se estipulan formas de pago

y se reestructuran créditos. Fuera del periódo de reuniones, en las que cada país cuenta

con sus representantes al igual que las organizaciones internacionales participantes, el

Club de París tiene una cantidad mínima de personal que cumple tareas administrativas.

Una deuda acumulada que, en conjunto, llega a alrededor de dos billones y medio de

dólares se ha convertido en una carga insoportable para los países del Sur. No basta para

conmover al Club de París, opaco cartel de los países acreedores del Norte, encargado

de renegociar la deuda pública bilateral de los países deudores con dificultades de pago.

Su lógica fríamente financiera se suma a las del Fondo Monetario Internacional (FMI)?y

el Banco Mundial (BM), que de hecho controlan muchas economías en desarrollo.

Entre 1956 y fines de 1980, el Club firmó apenas treinta acuerdos. Antes de 1976, se

mostraba reacio a reunirse con países cuya deuda consideraba demasiado reducida: en

ese entonces sólo recibió a Argentina, Brasil, Chile, Indonesia, Perú, Camboya, Pakistán

y Zaire. Después de la crisis de la deuda, se produjo una importante aceleración. Entre

inicios de 1981 y abril de 2006, se celebraron 368 acuerdos con representantes de 81

países deudores diferentes. Senegal posee el triste récord (desde 1981 fue recibido 14

veces), delante de Madagascar (12 veces), Níger y la República Democrática del Congo

(11 veces). El monto total de las deudas tratadas (reescalonadas o canceladas) supera los

500 mil millones de dólares.

El desarrollo de las reuniones plenarias, en general mensuales, linda con lo ritual.

Las delegaciones del país sobreendeudado y sus acreedores toman asiento alrededor de

la gran mesa de conferencia. Están presentes también instituciones multilaterales (FMI,

Banco Mundial, Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo


(CNUCED), bancos regionales de desarrollo, etc.). Abre la sesión el presidente del Club

-a menudo el director del Tesoro francés- o un colaborador cercano. El jefe de la

delegación del país endeudado expone de manera formal las razones de su presencia.

Desde hace ya varios meses, las autoridades de su país se han puesto en contacto con el

Club y han debido aceptar dos condiciones muy estrictas: presentar una petición de paso

basada en la imposibilidad de seguir reembolsando en las condiciones actuales y

celebrar un acuerdo con el FMI que garantice que pone todo de sí para evitar que vuelva

a ocurrir. Por lo tanto, en el momento de su audiencia el país sobreendeudado ya debió

someterse a las exigencias de sus acreedores, lo que reduce a nada su margen de

maniobra el día de la reunión.

A continuación, el representante del FMI enumera las reformas previstas por el

Fondo para sacar del apuro al país, antes de que los del Banco Mundial y la CNUCED

completen el cuadro. La sesión de preguntas y respuestas puede comenzar. Al finalizar,

se invita a la delegación del país endeudado a retirarse para que los miembros del Club

"negocien" entre ellos. Una vez arribados a un área de acuerdo, el presidente informa de

lo resuelto a la delegación del Sur, que debió esperar a distancia mientras se sellaba su

suerte. Si la delegación no está conforme, puede hacer que se reanuden las discusiones,

pero su poder de persuasión es insignificante. Después de firmar el acta, sólo le resta

mostrarse ante los medios de comunicación satisfecha por el acuerdo obtenido y

agradecer a los países acreedores.

Esta agencia de recaudación de fondos no tiene en cuenta las condiciones de vida de

las poblaciones pobres: "Los acreedores del Club de París desean recuperar el máximo de

sus créditos. Así pues, piden el pago inmediato de un importe lo más alto posible. Los

importes que no pueden pagarse se reescalonan en condiciones que equilibran los pagos
futuros, cuyo objetivo es minimizar el riesgo de que el deudor se vea obligado en lo

sucesivo a volver ante los acreedores del Club de París con una petición adicional"

¿Es acaso una casualidad que a menudo se establezcan puentes entre el Club y los

grandes bancos? En julio de 2005 Jean-Pierre Jouyet dejó la presidencia del Club para

ocupar el cargo de presidente no ejecutivo de la filial francesa del banco Barclays. En

enero de 2006 el anterior secretario general del Club, Emmanuel Moulin, asumió sus

nuevas funciones en el Citibank, primer grupo bancario mundial. Hay muchos conflictos

de intereses de por medio, aunque para ser sinceros estos casos se presentan muy a

menudo también en varios países latinoamericanos.

El propio Club de París se presenta a sí mismo como un grupo informal, una "no-

institución". Carece tanto de existencia legal como de estatutos. En teoría, las

conclusiones de sus debates consisten en simples recomendaciones. Sólo se tornan

efectivas cuando los Estados acreedores, de manera independiente, deciden ponerlas en

práctica mediante acuerdos bilaterales. Sólo los acuerdos tienen un valor jurídico. Sin

embargo, los Estados miembros del Club siguen sistemáticamente estas

recomendaciones, con las que se comprometen en virtud del principio de solidaridad que

los une. Una manera hábil de diluir las responsabilidades: el Club de París no es

responsable, ya que de ningún modo obliga a los Estados, pero paralelamente estos

Estados no hacen más que aplicar las recomendaciones que decidió el Club. Además,

desempeña un papel fundamental porque permite presentar un frente unido para el cobro

de las deudas bilaterales. En cambio, los Estados del Sur quedan aislados. La situación de

estos países se estudia caso por caso en función de datos que proporciona el FMI, cuyas

previsiones suelen ser exageradamente optimistas.

Pronto a predicar la "buena gobernanza" a los demás, el Club no se siente obligado a

practicarla. El orden del día de las sesiones nunca se hizo público con anticipación;
tampoco se conoce el contenido de las discusiones internas y el posicionamiento de los

distintos miembros; las reuniones se desarrollan a puertas cerradas, sin la presencia de

ningún observador. Inclinado a la confidencialidad, el Club sólo aparece en la escena

mediática de mala gana. Sin embargo, en estos últimos años fue noticia de actualidad en

tres ocasiones.

En noviembre de 2004, la deuda de Irak fue objeto de negociaciones

desacostumbradamente largas. Estados Unidos y sus aliados en la invasión militar de

marzo de 2003 reclamaban la anulación del 95% de los créditos que los países del Club

otorgaron a Irak. Francia, Rusia y Alemania no querían superar el 50%. El acuerdo se

cerró en el 80% y en tres veces, es decir, 31 mil millones de dólares de los 39 mil millones

en créditos en poder de los países del Club. Cancelar una deuda es pues posible cuando

están en juego fuertes intereses geoestratégicos. Ya había sucedido en abril de 1991 con

Egipto, cuando apoyó a Washington en la primera guerra del Golfo; en mayo de 1991 con

Polonia, que dejó el Pacto de Varsovia; en diciembre de 2001 con Pakistán, cuando aceptó

ayudar a Estados Unidos en su intervención en Afganistán.

En enero de 2005, después del tsunami que destruyó las costas de Indonesia -más de

220.000 muertos-, numerosas asociaciones se movilizaron para exigir la anulación de la

deuda de los países afectados. Debido al eco mediático que tuvo esta reivindicación, el

Club de París decidió una moratoria de un año para Indonesia y Sri Lanka. Entre 2007 y

2010 estos dos países tendrán que pagar lo que debían reembolsar en 2005. No sólo no se

decidió ninguna anulación sino que, por tratarse de una moratoria, los países acreedores

pueden aplicar intereses suplementarios.

En octubre de 2005 el Club de París aceptó borrar dos tercios de la deuda que Nigeria,

primer productor africano de petróleo, tenía con él (o sea 18 mil millones de un total de

30 mil millones de dólares). Es el mismo tipo de falsa buena noticia: para que un tercio
del total sea cancelado, en seis meses Nigeria debe reembolsar a los países del Club sus

pagos atrasados. Para conseguir la cancelación del otro tercio, tiene que esperar que el

FMI le envíe un certificado de satisfacción y realizar otros reembolsos. De modo que

Nigeria se va a someter aun más a las exigencias del FMI y desembolsará 12.400 millones

de dólares en el lapso de unos meses, a pesar de que los atrasos datan de la dictadura

militar de los años 1990 y constituyen una "deuda odiosa" (es decir, contraída por

regímenes no democráticos). Según Farouk Lawan, presidente del Comité de Finanzas de

la Cámara de Representantes de Nigeria, es "inconcebible que en el curso de los dos

últimos años Nigeria haya pagado 5,14 mil millones de euros por el servicio de su deuda,

pero que al mismo tiempo el peso de esta deuda haya aumentado en 5,73 mil millones de

dólares sin haber recurrido a un nuevo empréstito. Esto no puede continuar. Debemos

rechazar esta deuda"

Desde hace poco se multiplican los pedidos de reembolso anticipado al Club de París.

En el verano boreal de 2005 Rusia reembolsó 15 mil millones de dólares (de una deuda

total de 40 mil millones de dólares). En 2006, cuando reciba a la cumbre del G-8, se

propone reincidir con el pago de otros 12 mil millones de dólares. En diciembre de 2005

Brasil anunciaba el pago anticipado de la totalidad de lo que debía (2.600 millones de

dólares). En marzo de 2006 Argelia proponía también reembolsar 8 mil millones de

dólares. Recientemente Brasil y Argentina hicieron lo mismo con el FMI, reembolsando

de un golpe respectivamente 15.500 y 9.800 millones de dólares. Se mantiene su

dependencia global en relación con la deuda, puesto que sólo pudieron realizar esta

operación (en el caso de Argentina) pidiendo prestado, o sea a costa de nuevas deudas

con otros acreedores. Pero esto les permite liquidar su dependencia del FMI y del Club y

escapar a sus diktats en lo referente a sus políticas económicas (y en consecuencia

sociales). La coyuntura es favorable. En efecto, la combinación de tasas de interés


bastante reducidas, primas de riesgo en baja y precios de las materias primas en alza

produjeron un muy fuerte aumento de las reservas de divisas en los países en desarrollo:

cerca de 1 billón 600 mil millones de dólares a fines de 2004, tanto como su deuda externa

pública.

El argumento según el cual estos países deben endeudarse para financiar su desarrollo

es insostenible. Recurrir al empréstito sirve esencialmente para garantizar la continuidad

de los reembolsos. Frente a este atolladero, surgió la idea de que los países en desarrollo

pongan en común una parte de sus reservas a fin de constituir su propio banco de

desarrollo y su propio fondo monetario.

La creación de un Banco del Sur fue uno de los temas que se consideró en una reunión

de presidentes de los bancos centrales de Venezuela, Brasil y Argentina, celebrada en

marzo de 2006 en Caracas, ante la mirada expectante de otros países de América del Sur.

Por otra parte, Venezuela compró más de dos mil millones de dólares de títulos de la

deuda argentina. De tener que concurrir próximamente a una sesión del Club de París,

Venezuela deberá ser invitada como acreedor... Si algunos países endeudados se

organizaran para prestarse asistencia mutua, neutralizarían la lógica que defiende el Club

de París.

El Club de París fue creado para ayudar a una dictadura militar argentina a conseguir

financiamiento externo. Décadas más tarde, el Club no fue tan contemplativo con un

gobierno democrático y le hizo saber que con Europa pueden acordarse muchas cosas,

pero que la deuda externa no será objeto de negociación

Se ha acusado a veces al Club de París de politización, y es cierto que en casos muy

concretos un elemento de oportunidad política ha estado presente en las


negociaciones(Polonia y Egipto en 1991, Iraq en 2004), pero de ninguna forma la

independencia del Club de París se ha visto seriamente comprometida.

Con respecto a los países de renta media, aunque los problemas de sostenibilidad son

menos comunes, hay casos graves, con problemas de sobreendeudamiento que

comprometen la solvencia. Estas situaciones requieren afrontar pérdidas, aceptando

quitas de principal. Fruto de esta reflexión, en octubre de 2003 el Club de París aprobó

los «términos Evian». Los mismos posibilitan tanto cancelaciones del servicio como del

principal en países de renta media sin más limitación que el acuerdo de los acreedores.

Previamente, el deudor debe firmar con el FMI una línea de crédito y un programa de

ajuste con una proyección a largo plazo de sus necesidades de financiación. Si la deuda

se considera insostenible, el resultado suele ser una quita de principal de magnitud

variable. Si la deuda se considera sostenible, normalmente se procede a una

reestructuración con un nuevo calendario de pago. Los acuerdos con Iraq en 2004, Nigeria

en 2005 o Seychelles en 2010 son ejemplos alcanzados bajo estas nuevas condiciones.

2.7.Logros del Club de París

En su larga historia, el Club de París ha aportado algo muy importante en el ámbito de

la arquitectura financiera internacional: un foro de negociación entre Estados, por acuerdo

voluntario de las partes, de la deuda externa de países en dificultades de pagos, evitando

consecuencias traumáticas y recesiones más profundas, reduciendo el impacto en países

vecinos y promoviendo una salida ordenada a la crisis. El Club de París es la institución

internacional con más experiencia en este tipo de problemas y ha desarrollado una

metodología eficaz y rápida que se ha puesto a prueba en múltiples ocasiones. Por otro

lado, el Club de París ha tenido también un papel relevante en la solución del

sobreendeudamiento estructural de los países más pobres.


En efecto, el Club de París tuvo un papel decisivo en la resolución de la crisis de la

deuda de los años ochenta y noventa, así como en la solución, en la década siguiente, del

endeudamiento de los países más pobres, en su mayoría del África subsahariana.

Durante la crisis de la deuda de los años ochenta y noventa se renegoció, con la

mayoría de los principales países de renta media (México, Argentina, Brasil, Rusia,

Polonia, Indonesia, etc.), haciéndose frente a negociaciones muy complejas en un plazo

mínimo de tiempo. Se logró devolver la viabilidad externa a estos países en un período

muy breve, a través de unos acuerdos de reestructuración adaptados a cada caso, sentando

las bases de una rápida recuperación. La aportación del sector privado también fue

relevante, junto con las líneas de apoyo de las instituciones internacionales, especialmente

el FMI. Por lo tanto, la resolución de la crisis fue consecuencia de la participación del

sector público y del privado, aunque el Club de París generalmente fue el catalizador, el

primero en abordar el problema de la deuda. Se evitó un desencuentro o interpretación

competitiva del esfuerzo de cada grupo de acreedores.

Los países de renta media, países emergentes, disfrutan hoy de unos fundamentos

relativamente sólidos, de unas buenas perspectivas de crecimiento y de unas políticas

macroeconómicas que han aprendido de los errores del pasado. La situación actual tiene

sus raíces en la memoria de las crisis de los años ochenta y noventa, en cuya resolución

el papel del Club de París fue crucial y no debe ser olvidado.

En cuanto a los países más pobres y endeudados, aunque con cierto retraso, también

el Club de París ha jugado un papel trascendental. La mayoría de la deuda de estos países

es oficial, multilateral y bilateral. Aquí, la coordinación entre el Club de París y otras

instituciones financieras internacionales ha sido determinante. La iniciativa HIPC fue un

proyecto conjunto. El Club de París aportó el rigor en el procedimiento y en su aplicación.

Como consecuencia de las cancelaciones masivas otorgadas, en el marco de programas


establecidos por el FMI, el tema del endeudamiento ha dejado, en general, de ser un

problema prioritario y ha pasado a un segundo plano del debate político. El problema,

hoy día, es el del desarrollo, cómo movilizar los recursos físicos y humanos y cómo

mejorar sus instituciones de gobierno.

El Club de París sigue siendo una non institution viva, operativa, con una experiencia

única en el tratamiento de situaciones de crisis de deuda. En la grave coyuntura

internacional actual, no se puede descartar que algún día vuelva al primer plano. La

historia nos enseña que las suspensiones de pagos de Estados no solo son posibles, sino

relativamente frecuentes, más frecuentes de lo deseado. La solución adecuada de las

mismas es una contribución fundamental, que suele pasar desapercibida, pero que es

valorada en su justa medida por las sociedades que las han sufrido
III. Conclusiones

1. El club de París no es un organismo en sí, formal, tipo FMI, BM BID, sino más bien

una organización informal entre acreedores y países deudores.

2. El motivo principal de estas reuniones, es renegociar la deuda y cambiar algunas

condiciones de pago de los países deudores

3. El Club de París nació en 1956 producto de la crisis financiera Argentina en

aquellos años

4. El Perú en muy pocos periodos y recientemente ha tenido acercamientos con el Club

de París

5. El endeudamiento peruano principalmente es con Organismos internacionales como

el FMI, BM, BID, y a través de la emisión de bonos

6. En el Club de París se renegocian los créditos directos y los créditos asegurados por

sus Estados miembros cuyo deudor es otro Estado

7. Las críticas al Club mayoritariamente están enfocadas en las condiciones desiguales

en que se hacen la renegociación de la deuda de los países deudores.

8. Otras críticas están más bien enfocadas en los conflictos de interés constantes que se

presentan dentro de la organización, intereses de los grandes grupos bancarios y

multinacionales
IV. Bibliografía

ABC de las finanzas. (23 de noviembre de 2011). ABC FINANCE. Obtenido de El Club de París:
https://www.definicionabc.com/economia/club-de-paris.php

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V. Anexos