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ÉL es quien adiestra mis manos para la batalla, para

entesar con mis brazos el arco de bronce.

“Palabra del Eterno que vino al profeta Jeremías acerca de Elam, en el principio
del reinado de Sedequías rey de Judá, diciendo: Así ha dicho Jehová de los
ejércitos: He aquí que yo quiebro el arco de Elam, parte
principal de su fortaleza. Traeré sobre Elam los cuatro vientos de los cuatro puntos
del cielo, y los aventaré a todos estos vientos; y no habrá nación a donde no
vayan fugitivos de Elam. Y haré que Elam se intimide delante de sus enemigos, y
delante de los que buscan su vida; y traeré sobre ellos mal, y el ardor de mi ira,
dice el Eterno; y enviaré en pos de ellos espada hasta que los acabe. Y pondré mi
trono en Elam, y destruiré a su rey y a su príncipe, dice el Eterno. Pero acontecerá
en los últimos días, que haré volver a los cautivos de Elam, dice el Eterno
(Jeremías 49:34-39)”.

El arco de bronce era un arma poderosa que solo podía ser usada por hombres
con brazos muy fuertes y diestros. Este arco tenía una flecha de bronce y la
distancia alcanzada era el doble que la flecha del arco convencional. Elam, al
parecer, poseía este tipo de armamento en el cual ponían toda su confianza y era
parte principal de su fortaleza. En la actualidad este armamento representa a los
misiles de largo alcance que pueden llevar cabezas nucleares, fuerza principal del
actual país de IRÁN.

La ciudad capital de Elam, Susa, fue una de las primeras ciudades del mundo
después del diluvio y centro regional, antes de ser destruida por el último rey
asirio, en el año 647 a.C. Susa fue reconstruida, pero reconquistada, por el rey
Ciro. El rey Darío la reconstruyó para capital del Imperio Persa. El país de Persia
se volvió el sucesor de Elam.

“Y pondré mi trono en Elam, y destruiré a su rey y a su


príncipe, dice el Eterno”
Imán Jomeini, fundador de la República Islámica de Irán, textualmente hizo esta
declaración: “Israel debe ser borrado del mapa”; el presidente Ahmadinejad
también declaró: “El estado judío es una mancha nefasta”; “Todo el que reconozca
a Israel arderá en el fuego de la furia de la nación islámica; cualquier líder islámico
que reconozca al régimen sionista reconocerá la rendición y la derrota del mundo
islámico”. Su rey y su príncipe serán muertos así como ocurrió con el líder de Irak
y sus hijos en la guerra del 2003.
“¡Oh Dios, no guardes silencio; no calles, oh Dios, ni te estés quieto. Porque he
aquí que rugen tus enemigos, y los que te aborrecen alzan cabeza. Contra tu
pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus
protegidos. Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación, y
no haya más memoria del nombre de Israel (Salmos 83:1-4).
Que han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios (Salmos 83:12).

Ya están puestas en el escenario del medio oriente las piezas de ajedrez, los
protagonistas de la tercera guerra mundial, y el uso una vez más de armas
nucleares, pero esto es solo “principio de dolores”.

“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es


necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará
nación contra nación, y reino contra reino” (Mateo 24).
“Y esta será la plaga con que herirá el Eterno a todos los pueblos que pelearon
contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies, y
se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca”
(Zacarías 14:12).

“Allí Elam, y toda su multitud por los alrededores de su sepulcro; todos ellos
cayeron muertos a espada, los cuales descendieron incircuncisos a lo más
profundo de la tierra, porque sembraron su terror en la tierra de los vivientes, mas
llevaron su confusión con los que descienden al sepulcro. En medio de los
muertos le pusieron lecho con toda su multitud; a sus alrededores están sus
sepulcros; todos ellos incircuncisos, muertos a espada, porque fue puesto su
espanto en la tierra de los vivientes, mas llevaron su confusión con los que
descienden al sepulcro; él fue puesto en medio de los muertos (Ezequiel 32:24-
25).

Contexto histórico del conflicto Irán-Israel

Después del derrocamiento del Sha de Irán, las relaciones entre Israel y el pueblo
de Irán se volcaron. El Sha se consideraba a sí mismo heredero y sucesor de los
antiguos reyes del Imperio Persa, pero a la caída de éste, el gobierno quedó en
manos de un grupo minorista de origen no persa.

El Imperio Persa fue el sucesor del Imperio de Babilonia, su rey Ciro el Grande
desvió las aguas del río Éufrates para que sus tropas penetraran por debajo de las
murallas de la ciudad que era prácticamente inconquistable, lo más sorprendente
de esta historia es que Dios ya había decretado esto 150 años antes y no
solamente eso, sino que había asignado nombre al rey.
"Yo, el que despierta la palabra de su siervo, y cumple el consejo de sus
mensajeros; que dice a Jerusalén: Serás habitada; y a las ciudades de Judá:
Reconstruidas serán, y sus ruinas reedificaré; que dice a las profundidades:
Secaos, y tus ríos haré secar; que dice de Ciro: Es mi pastor, y cumplirá todo lo
que yo quiero, al decir a Jerusalén: Serás edificada; y al templo: Serás fundado"
(Isaías 44:26-28).

"Así dice el Eterno a su ungido, a Ciro, al cual tomé yo por su mano derecha, para
sujetar naciones delante de él y desatar lomos de reyes; para abrir delante de él
puertas, y las puertas no se cerrarán… y te daré los tesoros escondidos, y los
secretos muy guardados, para que sepas que yo soy el Eterno, el Dios de Israel,
que te pongo nombre. Por amor de mi siervo Jacob, y de Israel mi escogido,
te
llamé por tu nombre; te puse sobrenombre, aunque no
me conociste. Yo soy el Eterno, y ninguna más hay; no hay Dios fuera de
mí. Yo te ceñiré, aunque tú no me conociste, para que se sepa desde el
nacimiento del Sol, y hasta donde se pone, que no hay más que yo; yo el Eterno, y
ninguno más que yo" (Isaías 45:1, 3-6).

A la muerte de Ciro el rey, le sucedió Darío en el trono de Persia, él siguió


teniendo una relación de empatía con el pueblo judío.

"Y lo que fuere necesario, becerros, carneros y corderos para holocaustos al Dios
del Cielo, trigo, sal, vino y aceite, conforme a lo que dijeren los sacerdotes que
están en Jerusalén, les sea dado día por día sin obstáculo alguno, para que
ofrezcan sacrificios agradables al Dios del Cielo, y oren por la vida de Rey y por
Y el Dios que hizo habitar allí su nombre,
sus hijos…
destruya a todo rey y pueblo que pusiere su mano para
cambiar o destruir esa casa de Dios, la cual está en Jerusalén.
Yo Darío he dado el decreto; sea cumplido prontamente" (Esdras 6:9-10, 12).

En los días del rey Asuero (Jerjes), quien era hijo de Darío rey de Persia, había
una joven judía de nombre Ester, era huérfana y vivía en Susa, capital de ELAM
(Persia o Irán) a quien Mardoqueo, pariente suyo, había adoptado como hija. En el
libro de Ester se narra como la reina Vasti se rebeló contra el rey Asuero, en
consecuencia se llevó el decreto en todo el reino para conseguir una nueva reina,
Ester fue la elegida por su hermosa apariencia.

En ese tiempo fue también nombrado un hombre llamado AMÁN como primer
ministro del reino, él no era de origen persa, era agagueo descendiente
de Agag rey de Amalec.
Amalec, nieto de Esaú el hermano gemelo de Jacob (ISRAEL el pueblo de Ester).
A este Esaú correspondían los derechos de primogenitura, la cual vendió a su
hermano Jacob por un plato de lentejas, diciendo: Yo he de morir, ¿para qué me
servirá la primogenitura? Los derechos de primogenitura eran pasados de
generación en generación y entre ellos correspondía el derecho de la doble
porción de tierra, la tierra que reclaman ahora los descendientes de Esaú.

“Y oró Isaac al Eterno por su mujer, que era estéril; y lo aceptó el Eterno, y
concibió Rebeca su mujer. Y los hijos luchaban dentro de ella; y dijo: Si es así,
Dos
¿para qué vivo yo? Y fue a consultar a Jehová; y le respondió Jehová:
naciones hay en tu seno, y dos pueblos serán divididos
desde tus entrañas; un pueblo será más fuerte que el otro pueblo, Y el
mayor servirá al menor (Génesis 25:21-23).

La tierra de Israel pertenece a Jacob, la despreció Esaú, este es el conflicto que


se vive actualmente en Oriente Medio, una lucha por recuperar la primogenitura
perdida que pasó a manos del hijo menor Jacob (Israel).

“El es el Eterno nuestro Dios; en toda la tierra están sus juicios. Se acordó para
siempre de su pacto; de la palabra que mandó para mil generaciones, la cual
concertó con Abraham, y de su juramento a Isaac. La estableció a Jacob por
decreto, a Israel por pacto sempiterno, diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán
como porción de vuestra heredad. Cuando ellos eran pocos en número, y
forasteros en ella, y andaban de nación en nación, de un reino a otro pueblo, no
consintió que nadie los agraviase, y por causa de ellos castigó a los reyes. No
toquéis, dijo, a mis ungidos, ni hagáis mal a mis profetas (Salmos 105:7-15).

Amalec, nieto de Esaú, buscó exterminar al pueblo de Israel en el


desierto cuando venían cansados del camino de Egipto para entrar a la tierra
prometida, por lo cual le dijo Dios a Moisés escribe esto en un libro:

"Acuérdate de lo que hizo Amalec contigo en el camino, cuando salías de Egipto;


de cómo te salió al encuentro en el camino, y te desbarató la retaguardia de todos
los débiles que iban detrás de ti, cuando tú estabas cansado y trabajado; y no tuvo
ningún temor de Dios" (Deuteronomio 25:17-18).

"Por cuanto la mano de Amalec se levantó contra el


trono del Eterno, el Eterno tendrá guerra con Amalec
de generación en generación" (Éxodo 17:16).
En el libro de Ester se amplía el panorama. Mardoqueo, quien había adoptado a
Ester como su hija, no se inclinaba ante el primer ministro Amán, por lo que éste
se llenó de ira y procuró matarlo, no solo a él sino a todo el pueblo judío.
"Y dijo Amán al rey Asuero: Hay un pueblo esparcido y distribuido entre los
pueblos en todas las provincias de tu reino, y sus leyes son diferentes de las de
todo pueblo, y no guardan las leyes del Rey, y al Rey nada le beneficia el dejarlos
vivir. Si place al Rey, decrete que sean destruidos".

El Ayatolá Jomeini el mismo que pronunció: “Israel debe ser borrado del
mapa” ascendió al poder después del derrocamiento del Sha de Irán. Al igual que
Aman, ha buscado destruir a Israel, pero la mano del Eterno protege a su pueblo.

“El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del Omnipotente. Diré
yo al Eterno: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. Él te librará
del lazo del cazador, de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá, y debajo
de sus alas estarás seguro; escudo y adarga es su verdad. No temerás el terror
nocturno, ni saeta que vuele de día, ni pestilencia que ande en oscuridad, ni
Caerán a tu lado mil, y
mortandad que en medio del día destruya.
diez mil a tu diestra; mas a ti no llegará (Salmos 91:1-7).
Amán finalmente fue colgado en su propia horca por intercesión de la reina Ester,
y con él sus diez hijos. PURIM es celebrado como fiesta judía anualmente el 13
del mes judío de Adar, en conmemoración del milagro relatado en el libro de Ester
en el que los judíos se salvaron de ser aniquilados bajo el mandato del rey persa
Asuero, influenciado por un amalecita.