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INTRODUCCIÓN

Es un hecho comprobado mediante ensayos, que la resistencia y la capacidad de


deformación de una probeta cilíndrica de hormigón aumenta cuando ésta se encuentra
sometida a una compresión radial (p) uniforme en todo su superficie lateral.

La resistencia del hormigón confinado se expresó tradicionalmente en función de la


resistencia del hormigón sin confinar (fc) y de la compresión lateral de confinamiento
según:

fc,confinado = fc + 4 x p

Es decir, se consideraba que la resistencia del hormigón confinado aumentaba en una


magnitud igual a cuatro veces la presión lateral de confinamiento.

En la actualidad se utiliza el modelo desarrollado por J.B. Mander, que define también
la resistencia del hormigón confinado en función de la presión lateral de confinamiento
como:

Esta formulación refleja también la incidencia directa que tiene la presión lateral de
confinamiento sobre la resistencia del hormigón.

El confinamiento del hormigón se logra mediante el uso de acero de refuerzo transver


sal que, por lo general, tiene forma de hélices o aros de acero, espaciados una cierta
distancia.
El efecto de confinamiento de este refuerzo sobre el hormigón, se activa para valores
de esfuerzos que se aproximan a la resistencia uniaxial, por lo tanto, las deformaciones
transversales se hacen muy elevadas debido al agrietamiento interno progresivo y, el
hormigón, se apoya contra el refuerzo transversal, ejerciendo este último, una reacción
de confinamiento sobre el hormigón (Park y Paulay, 1994).