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UNIVERSIDAD DE SAN CARLOS DE GUATEMALA

CENTRO UNIVERSITARIO DE OCCIDENTE


DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS DE POSTGRADO
TEORÍA GENERAL DEL NEGOCIO JURÍDICIO
M.A. BEHTZABÉ DEL ROSARIO CHINCHILLA ESCOBAR DE MALDONADO

CLASIFICACIÓN DE CONTRATOS

GRUPO No. 3
JOAQUIN AMILCAR MARTÍNEZ DE LEÓN
MANFREDO ORTIZ MALDONADO
QUETZALTENANGO, 30 DE MARZO DE 2019.
CAPITULO III
CLASIFICACIÓN DE LOS CONTRATOS

I. CONSIDERACIONES GENERALES

1. Introducción

Para abordar este tema es necesario tomar en cuenta que existen distintas
clasificaciones doctrinales de los contratos civiles, así como el Código Civil
guatemalteco, Decreto Ley 106 del Jefe del Gobierno de la República también
establece su propia clasificación, denominándole “División de los Contratos”1.

Por su parte expresa Vladimir Aguilar Guerra: “suele ser común en las
exposiciones doctrinales dedicar, con clara intención pedagógica o introductoria, un
apartado al tema de las distintas clases de contrato, pese a que probablemente
debería considerarse preferible, seguir el procedimiento de incardinar las categorías
contractuales al exponer el criterio que sirve de punto de distinción: la forma, para
la distinción entre contratos formales y no formales; el consentimiento para la
contraposición entre contratos consensuales y contratos reales; la libertad de
determinación del contenido contractual y la autorregulación de los contratantes
como causa genética de los contratos atípicos, etcétera..”2

2. Cuadro sinóptico sobre la clasificación de los contratos.

En ese sentido, atendiendo al criterio doctrinal, se realiza el siguiente cuadro


sinóptico de la clasificación de los contratos. En la columna de la izquierda del
cuadro obra el criterio utilizado como elemento distintivo; en la del centro su
específica operatividad en cada una de las categorías contractuales consideradas
y, finalmente estas categorías contractuales se expresan en la columna de la
derecha.
Los autores del presente trabajo han agregado al cuadro sinóptico
proporcionado por el autor Vladimir Aguilar Guerra, en su obra “El Negocio Jurídico”,
un aporte que consiste en agregar ejemplos de cada categoría contractual, en la
tercera columna. (Ver cuadro en la siguiente hoja).

1 División de los Contratos. Código Civil, Decreto Ley 106, Libro Quinto, Título V, Capítulo V,
artículos 1587 al 1592.
2
Aguilar Guerra, Vladimir: “El Negocio Jurídico”. Colección de monografías Hispalense, 6ª.
Edición, Guatemala, 2008, Página 129.
CUADRO SINÓPTICO DE CLASIFICACION DE LOS CONTRATOS3

Elementos distintivos Específica operatividad Categorías contractuales

a. Limitación a la libertad _Discusión de contenido _Por negociación: Ej. Promesa de


contractual _No hay discusión Compraventa.
_Por adhesión: Ej. Contrato de
Seguro.
b. Elemento determinante en el _Consentimiento _Consensuales: Ej. Compraventa.
proceso formativo _Entrega de la cosa _Reales: Ej. Comodato.
_Forma solemne _Formales: Ej. Donación entre vivos.
c. Finalidad perseguida _Liberalidad _Gratuitos: Ej. Comodato.
_Intercambio económico, recíproco y _Onerosos: Ej. Compraventa
equivalente
d. Regulación del tipo _Sí _Típicos: Ej. Mutuo, Permuta, etc.
contractual por el derecho _No _Atípicos: Ej. Underwriting, Holdign,
positivo etc.
e. Momento o período _Único _Instantáneos: Ej. Permuta.
_Continuado no periódico _Duraderos: Ej. Renta Vitalicia.
_Periódico _De ejecución periódica: Ej.
Arrendamiento.
f. Nacimiento de obligaciones _Una sola de los partes _Unilaterales: Ej. Opción
a cumplir por _Ambas Partes _Bilaterales: Ej. Compraventa

g. Independencia o _No depende de otro acto _Principales: Ej. Mutuo


interdependencia de otro _Cuya existencia depende de otro _Accesorios: Ej. Fianza
acto acto
h. Para producir efectos al acto _La eficacia no está condicionada a _Entre vivos: Ej. Donación entre
jurídico requiera o no de la la muerte del otorgante vivos.
muerte del otorgante _La eficacia está sujeta a la muerte _De última voluntad: Ej. Donación
del otorgante Mortis causa.
i. Se realiza en función de las _Las cualidades personales son _Intuito personae: Ej. Servicios
cualidades personales de determinantes profesionales.
uno o ambos contratantes _No se eleva a primer rango las _Impersonal: Ej. Compraventa.
cualidades
j. Depende de un _Cierto _Conmutativo: Ej. Permuta.
acontecimiento _Incierto (azar) _Aleatorio: Ej. Loterías

k. Hecho futuro o incierto _Su realización depende de un _Condicionales: Ej. Donación


suceso incierto Condicional
_Su realización es independiente de _Absolutos: Ej. Donación Pura y
toda condición Simple.

3
Aguilar Guerra, Vladimir: “El Negocio Jurídico”. Colección de monografías Hispalense, 6ª.
Edición, Guatemala, 2008, Página 131.
II. CLASIFICACIÓN DE LOS CONTRATOS.

1. Contratos por negociación y contratos por adhesión


Esta clasificación es hoy día de las más importantes. Denominamos
contratos por negociación a aquellos en que las partes debaten o discuten, por lo
menos, se encuentran en posición de debatir y discutir el contenido del que el futuro
contrato ha de ser dotado. Constituyen en nuestro Derecho la regla general.
En cambio, denominamos contratos por adhesión a todos aquellos en que
existe una previa prerredacción unilateral del contrato que es obra de una de las
partes contratantes, por medio de formularios, impresos, pólizas o modelos
preestablecidos, que generalmente presentan cláusulas abusivas o vejatorias para
el consumidor y a la otra sólo le es permitido declarar su aceptación o
eventualmente su rechazo (ejemplo de estos contratos son, contratos de seguros,
bancarios, funerarios, tarjetas de crédito, transporte, suministro de agua, energía
eléctrica, teléfono, etc.). Son contratos determinados por una producción masiva de
bienes y servicios, que hace imposible la discusión individualizada con cada usuario
o consumidos, lo que origina una situación de prepotencia de una de las partes.
El contrato de adhesión está regulado en el artículo 1520 del Código Civil y
además la Ley de Protección al Consumidor y Usuario define a este contrato en su
artículo 47 de la siguiente forma: “aquel cuyas condiciones son establecidas
unilateralmente por una de las partes, sin que la otra pueda discutir o modificar su
contenido al momento de contratar”.
A la luz de lo expuesto, advertimos que al consumidor únicamente le asiste
la facultad de adherirse al esquema del contrato ya prefijado, sin que su voluntad
juegue papel alguno en la formación del contenido del contrato. Se trata, de
contratación “de ventanilla y cola”, de contratación “en masa”, “en serie”,
deshumanizada.
De esa cuenta, surgen una serie de problemas que necesitan una especial
protección a favor del consumidor y usuario: En primer término, lo relativo a la lucha
contra la publicidad engañosa y las prácticas comerciales agresivas, que ofrecen
interesantes motivos de reflexión para una revisión de la doctrina tradicional sobre
la violencia y el error; en segundo lugar el referente a la tutela de la salud y seguridad
frente a los daños derivados de los productos y servicios puestos en el mercado…
y por último, hay que referirse al control de las condiciones generales.4
2. Contratos consensuales y reales

4
Aguilar Guerra, Vladimir: “El Negocio Jurídico”. Colección de monografías Hispalense, 6ª.
Edición, Guatemala, 2008, Página 158.
Esta clasificación de contratos toma como punto de partida para establecer
la distinción entre éstos, el perfeccionamiento de los mismos, según se produzca tal
perfeccionamiento mediante el consenso (simple consentimiento) o la datio rei
(entrega de la cosa). Atendiendo a la primacía del mero consentimiento como
elemento genético de los contratos, la mayor parte de los contratos tienen carácter
consensual. Hablar por tanto, de contratos consensuales significa sencillamente
que el contrato se perfecciona por el mero consentimiento contractual.5
En cuanto a los contratos reales, se está haciendo referencia a una limitada
relación de contratos para cuya perfección el Código Civil requiere, además del
mero consentimiento, la entrega de una cosa. La moderna doctrina, critica con razón
la existencia de la categoría de los contratos reales, por construir una pieza extraña
en el Derecho codificado.
Por su parte el artículo 1588 del Código Civil dispone: “Son consensuales
cuando basta el consentimiento de las partes para que sean perfectos; y reales,
cuando se requiere para su perfección la entrega de la cosa”6

3. Contratos típicos y atípicos


Atendiendo a esta clasificación de contratos, hablamos de tipicidad y
atipicidad. El termino tipicidad, en un sentido estricto, aplicándolo al tema
contractual, nos indica que determinados contratos sólo consiguen su eficacia, si se
ajustan a un esquema (tipo) prefijado por el ordenamiento jurídico, sin quepa acudir
algún otro para realizar la misma función; pero hay otra forma de entender la
división, de manera más laxa: contrato típico sería el que diseña el Derecho objetivo
como esquema general, para el caso de que los particulares, con su voluntad no
excluya dicho diseño, y configuren otro según su arbitrio; así entendido, contrato
típico es el que prefiguran las normas dispositivas. Es decir son aquellos que están
previstos y regulados por la propia ley, de tal modo que tiene unos elementos y unos
efectos perfectamente identificados y concretos.
Por otro lado tenemos los contratos atípicos, estos, por consecuencia, son
los que carecen de regulación positiva en nuestro ordenamiento jurídico, que son
concebidos por los contratantes al amparo del principio de la autonomía de la
voluntad o libertad contractual y de la indudable consagración numerus apertus para
la relaciones obligacionales, y que ofrecen menor seguridad, y por ello una mayor
capacidad judicial de interpretación. De consiguiente, los contratos atípicos no están
regulados por la ley específicamente y pueden celebrarse por estar reconocidos de

5
Código Civil, Decreto Ley 106, Libro Quinto, Título V, Capítulo I, artículo 1518: “Los contratos se
perfeccionan por el simple consentimiento de las partes…”
6
División de los Contratos. Código Civil, Decreto Ley 106, Libro Quinto, Título V, Capítulo V,
artículo 1588.
forma genérica. Para sus análisis y consideración debe estarse a lo que hayan
establecido las partes.
Estos contratos han surgido como consecuencia de las necesidades de la
humanidad, los cuales se salen de la esfera del derecho positivo, pero que tienen
un uso constante en la vida cotidiana, dentro de la categoría de los contratos
atípicos se encuentran aquellos que tienen tipificación social, por estar socialmente
definidos y ser de significación conocida y firme. De consiguiente, la celebración de
un contrato atípico supone estructurar un modelo contractual que, en concreto, no
cuenta con una regulación supletoria ad hoc y es conveniente, por tanto, perfilar
muy cuidadosamente las reglas cláusulas contractuales para evitar imprevisiones
en la ejecución efectiva del contrato.
Es de subrayar, que los conceptos de tipicidad y atipicidad son relativos, pues
se miden en función del contenido que en cada momento posee el ordenamiento
jurídico. Contratos que hasta un determinado momento han sido atípicos, pueden
dejar de serlo y convertirse en típicos desde el momento en que su normativa es
recogida y fijada por la ley. Por citar un ejemplo se menciona el contrato de factoraje
que hasta el año dos mil diecisiete era un contrato atípico, que dejo de serlo en
virtud de haber sido acogido como contrato típico en la Ley de los contratos de
factoraje y de descuento, decreto número 1-2018 del Congreso de la República de
Guatemala, la cual nos proporciona la siguiente definición: “Por el contrato de
factoraje un vendedor o cedente, cede a favor de un factor, total o parcialmente uno
o varios derechos de crédito…”7

4. Contratos onerosos y gratuitos


Esta clasificación de contratos centra su atención en el los negocios de
atribución patrimonial, es decir, en aquellos que tienen por finalidad económica la
atribución de bienes o servicios.
Un contrato oneroso8 es aquel en que un sujeto se desprende de una ventaja
de carácter patrimonial, recibiendo una retribución, también patrimonial, es decir, en
el contrato oneroso la prestación de una parte encuentra su razón de ser en la
contraprestación de la otra (ejemplo una compraventa, donde se intercambia un
bien y el precio; un arrendamiento, en que la prestación de uno de los contratantes
corresponde la contraprestación a cargo del otro). Este carácter oneroso también
se percibe, aunque de ordinario se halle más escondido, en el contrato de seguro
en el cual uno de los contratantes (el asegurado) satisface una cantidad periódica
(prima) al asegurador para que éste la indemnice si llega a ocurrir el suceso que en
cada caso justifica la existencia del seguro: el incendio, el robo, el accidente

7
Ley de los contratos de factoraje y de descuento, Decreto número 1-2018 del Congreso de la
República, Capítulo I, artículo 2, inciso f.
8 procedente del latín: onus oneris, que significa carga.
automovilístico, la muerte (en el seguro de vida), etc. Aquí la realidad de una
prestación (el pago de la prima) se suele contraponer la eventualidad de otra (el
abono de la indemnización si ocurre el siniestro temido).
En resumen los contratos onerosos son sinónimos de contraprestación y
determinan el intercambio de prestaciones entre las partes intervinientes, de tal
modo que una persona se obliga a realizar una determinada contraprestación por
cuanto la otra parte también ha quedado obligada a su favor. Así, compraventa,
arrendamiento, permuta, etc.
Los contratos gratuitos significan que hay un empobrecimiento de un sujeto,
correlativo al enriquecimiento de otro (un ejemplo paradigmático sería la donación,
donde el bien donado circula de un patrimonio a otro, sin mediar un equivalente).
Por lo tanto, aquí una de las partes contratantes se enriquece u obtiene un beneficio
a consecuencia del contrato, sin asumir carga o contraprestación alguna. En
concretos contratos están presididos por la liberalidad y en donde no existe ningún
tipo de contraprestación como el contrato de comodato9, por citar un ejemplo.
El artículo 1590 del Código Civil dispone: “Es contrato oneroso aquél en que se
estipulan provechos y gravámenes recíprocos y gratuito, aquél en que el provecho
es solamente de una de las partes

5. Contratos conmutativos y aleatorios

En los conmutativos, la retribución está fijada de antemano, y siempre


jurídicamente exigible por las dos partes (por ejemplo: el precio de una
compraventa, y, a la recíproca, la cosa vendida).

Es también, aquel que genera obligaciones y cargas contractuales


equivalentes y recíprocas entre las partes. En doctrina “se considera que sólo
los contratos bilaterales y onerosos pueden ser contratos conmutativos (contratos
onerosos conmutativos), siempre y cuando las obligaciones mutuas sean
equivalentes”.10

Podemos citar como ejemplo en este tipo de contrato la compraventa, al


referirse el artículo 1790 del Código Civil: “el vendedor transfiere la propiedad de
una cosa y se compromete a entregarla, y el comprador se obliga a pagar el precio
en dinero”.
En cambio en los contratos aleatorios depende del azar, de un contenido
incierto (aleas en latín, de ahí el nombre), la efectiva ejecución de la presentación
de una de ellas (tal como acaecen en el juego o la apuesta, art 2137 del CC).

9Ver artículo 1957, Código Civil, Decreto Ley 106.


10Contrato conmutativo. Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Contrato_conmutativo#cite_note-1,
20 de marzo de 2019. 9:58 horas.
Un contrato aleatorio (del latín alea, suerte) es aquella “clase de actos
jurídicos bilaterales, de naturaleza onerosa, en que se pacta que una de las
prestaciones debidas está sujeta, en cuanto a la posibilidad, cantidad o calidad de
la prestación, a lo que pudiera ocurrir a futuro, sin que este evento pueda ser
calificado de condición del contrato (ya que el contrato existe con independencia del
evento), sino de una contingencia de ganancia o pérdida”.11

En cuanto a esta clase de contrato, el ejemplo más conveniente es el


establecido en el artículo 2121 del Código Civil: “Por el contrato de aleatorio de renta
vitalicia, una persona transmite el dominio de determinados bienes a otra que se
obliga, en cambio a pagar periódicamente una pensión durante la vida del rentista.
El rentista, puede ser el que transfiere la propiedad de los bienes o un tercero
designado por éste en el contrato”.

En este sentido, el artículo 1591 del Código Civil regula: “el contrato oneroso
es conmutativo cuando las presentaciones que se deben las partes son ciertas
desde que se celebra el contrato, de tal suerte de que ellas pueden apreciar
inmediatamente el beneficio o la pérdida que les cause este. Es aleatorio cuando la
presentación de vida depende de un acontecimiento incierto que determina la
ganancia o pérdida desde el momento en que ese acontecimiento se realice”.

6. Contratos formales y no formales

Los contratos formales son aquellos que deben observar ciertas formalidades
en la manifestación de la voluntad, de tal forma que si no lo hicieren, no serán
válidos. Al utilizar dicha expresión, no se pretende decir que unos contratos tienen
forma y otros no, pues todo contrato tiene que asumir necesariamente una forma
determinada (verbal, fax mediante gestos, documentos electrónicos, documento
público o privado). Lo que ocurre es que solo en algunos contratos, la forma asume
carácter de elemento esencial o estructural del propio contrato, a efectos de
determinación de la validez del mismo.

Este tipo de contrato son aquellos cuya solemnidad es taxativamente prefijada


por la ley, por ejemplo:

 Todas las inscripciones, anotaciones y cancelaciones de actos y contratos


relativos al dominio y demás vienes reales sobre bienes inmuebles y muebles
identificables. Artículo 1125 del Código Civil.
 Los contratos que deben inscribirse en los registros, cualquier que sea su
valor, deberán constar en escritura pública. Artículo 1576 del Código Civil.
 Los contratos calificados como solemnes, deberán constar en escritura
pública. Artículo 1577 del Código Civil.
 La constitución y modificación de la sociedad, incluyendo, prórroga, aumento
o reducción de capital, cambio de razón social o denominación, fusión,

11Contrato Aleatorio. Wikipedia. https://es.wikipedia.org/wiki/Contrato_aleatorio, 20 de marzo de


2019, 9:59 horas.
disolución o cualquiera otra reforma o ampliación, deberá constar en escritura
pública. Artículo 16 del Código de Comercio.
 El reporto debe constar por escrito. Artículo 745 del Código de Comercio.
 El contrato de fideicomiso debe constar en escritura pública. Artículo 771 del
Código de Comercio.

Los contratos no formales son los no sometidos a tal exigencia, se perfeccionan


con la sola voluntad de las partes. Es decir, aquellos cuya exteriorización es libre y
que pueden, por lo tanto, realizarse en cualquiera “de las que el uso social considera
instrumento de manifestación admisible e inequívoca”12.

En los contratos civiles y mercantiles la regla es la libertad de forma, con las


excepciones de ley antes mencionadas.

Entre este tipo de contratos encontramos:

 CLAQUE: Es el contrato por medio del cual “una entidad que se dedica a
contratos de representación o ejecución publica contrata a un grupo de
personas para que estas aplaudan en las representaciones o ejecuciones
públicas”13.

 CONTRATO DE FRANQUICIA: Contrato mediante el cual “un comerciante,


denominado franquiciante, permite a otro, denominado franquiciado, la
comercialización de un producto o un servicio que constituye la actividad
propia de su empresa, debiéndose seguir las mismas pautas que se
observan en la empresa franquiciante en cuanto a calidad, presentación del
producto o servicio su publicidad, etc, de modo que el consumidor estará
recibiendo un bien, por medio del franquiciado, como si se lo estuviera
proveyendo el franquiciante”14.

7. Contratos principales y accesorios

Esta clasificación supone la existencia de dos o más actos, pues de otra


manera no es concebible la independencia o interdependencia.

Contratos principales son aquellos cuya existencia no depende de la


existencia de otro acto distinto, como acontece por ejemplo, en la compraventa.

12 http://derechomx.blogspot.com/2012/08/contratos-formales-y-no-formales.html, 20 de marzo de
2019, 18:21 horas.
13 http://laslucrecias.blogspot.com/2014/10/1er-contrato-atipico.html, 20 de marzo de 2019, 19:04

horas.
14 http://www.estuderecho.com/documentos/mercantil2/00000099790975656.html, 20 de marzo de

2019, 19:08 horas.


Por su parte, los contratos accesorios son aquellos cuya existencia depende de
la realización de otro negocio al cual acceden, tal y como sucede en:

 La fianza. Artículo 2100 del Código Civil.


 La prenda. Artículo 880 del Código Civil.
 El subarrendamiento. Artículo 1890, 1891, 1892 del Código Civil.
 La hipoteca. Artículo 822 del Código Civil.

Al respecto de estos tipos de contratos el artículo 1589 del Código Civil enuncia:
Son principales, cuando subsisten por sí solos; y accesorios, cuando tienen por
objeto el cumplimiento de otra obligación.

8. Contratos entre vivos y de última voluntad.

El criterio para distinguir los actos entre vivos y los de última voluntad radica
en que para producir sus efectos el acto jurídico requiera o no del fallecimiento del
otorgantes.

Son pues, actos entre vivos aquellos cuya eficacia no está condicionada a la
muerte de los otorgantes del acto, esto significa, que los contratos inter vivos son
aquellos que se regulan para que produzcan sus efectos en vida de las personas
intervinientes y sin que se tenga que esperar a la muerte de alguna de ellas.

Al respecto, el artículo 1855 del Código Civil establece: La donación entre


vivos es un contrato por el cual una persona transfiere a otra la propiedad de una
cosa, a título gratuito.

En cambio, son actos o disposiciones de última voluntad aquellos cuya


eficacia está subordinada a la muerte de los otorgantes. Como ejemplo de esta
clase de contrato encontramos la donación por causa de muerte, estableciendo el
artículo 943 del Código Civil: Las donaciones por causa de muerte se rigen por las
mismas disposiciones de los testamentos sobre legados (la asignación a título
particular).

9. Contratos unilaterales y bilaterales.

Aquí el criterio en que se funda la clasificación es el del número de las partes


en el contrato, entendido por tales los sujetos de derecho o quienes, real o
presuntivamente, se les atribuye la realización del acto.

Así son actos jurídicos unilaterales cuando basta para formarlos la voluntad
de una sola persona, es decir, crean obligaciones a cargo de una sola de las partes.
Citando como ejemplo: el préstamo mutuo que solo hace nacer la obligación del
prestatario de devolver la suma o la cosa prestada o el reconocimiento de una
obligación y la ratificación de un mandato.

En esta clasificación debemos incluir al testamento, dado que si bien es cierto


no es un contrato, sí constituye un acto jurídico unilateral

Los contratos se llaman bilaterales o también sinalagmáticos cuando crean


obligaciones reciprocas a cargo de ambas partes. Por ejemplo: La compraventa
donde existen la obligación del vendedor de entregar la cosa y la obligación del
comprador de pagar el precio).

De consiguiente, requieren el consentimiento unánime de dos o más partes


quienes actúan de manera autónoma y con interés distinto, como sucede en todos
los contratos.

En este contexto, el artículo 1587 del Código Civil indica: los contratos son
unilaterales si la obligación recae solamente sobre una de las partes contratantes;
son bilaterales, si ambas partes se obligan recíprocamente.

Conviene advertir que una modalidad de esta categoría, lo constituyen los


contratos plurilaterales, que se trata de una categoría acuñada por la doctrina
italiana y recogida por el Código Civil italiano de 1942, lo mismo que otros códigos
influidos en gran medida por él, como el portugués de 1966 y el peruano de 1984.

Evidentemente, los contratos no son plurilaterales por hecho de que en una


de las posiciones contractuales se agrupen varios sujetos por ejemplo, hay varios
vendedores por tratarse de una cosa común y un solo comprador. Tampoco puede
hablarse de contratos plurilaterales por el hecho de que el contrato cree una
situación triangular o trimembre, en la que cada una de las partes ostenta sus
propios derechos y obligaciones.

De consiguiente, la calificación de estos contratos se realiza no en función de


la persona sino de las partes, lo que determina que en una sola parte pueda existir
una pluralidad de personas, que la parte es sinónimo de posición negocial. Por ello,
una sola parte puede que se componga de una sola persona o de varias, y el
contrato se califica de unilateral cuando exista una sola posición jurídica, aunque
esta se componga de varias personas.

La genuina categoría de los llamados contratos plurilaterales contempla los


contratos de contenido asociativo, por ejemplo: La constitución de una sociedad
mercantil.

Se caracterizan por el hecho de que la pluralidad de los sujetos trata de


conseguir un fin que es común a todos ellos. La consecuencia más importante que
se quiere extraer de la singularidad de esta categoría radica en la posibilidad de
limitar la nulidad o la ineficacia sobrevenida (por ejemplo resolución por
incumplimiento o por imposibilidad sobrevenida). Se entiende que si la causa de
nulidad o el interés en la resolución afecta a sujeto o sujetos cuya participación no
es esencial para la consecución del fin propuesto, la nulidad y la resolución pueden
limitarse al vínculo de los demandados, sin extenderse al resto de los participantes
en el contrato.

10. Contratos intuitu personae y contratos impersonales.

Contrato intuitu personae (atención a la persona) es el que se realiza en


función de las cualidades personales de uno o ambos contratantes

Por ejemplo: el contrato de servicios profesionales, sociedad, mandato,


algunos contratos de obra.

Normalmente, la muerte de la persona elegida por sus cualidades extingue


el negocio, como puede suceder con el contrato de servicios profesionales, o en el
comodato, cuando el préstamo se haya hecho en contemplación a la persona del
comodatario.

El contrato impersonal es el que se realiza sin elevar a primer lugar las


cualidades personales, lo que implica que la muerte de uno de los contratantes no
extingue el contrato, quedando vinculados los herederos, como sucede, por
ejemplo, con la compraventa.

11. Contratos de ejecución instantánea, duraderos y de ejecución sucesiva o


periódica.

La distinción entre contratos instantáneos y duraderos atiende, como ya se


ha indicado en el cuadro sinóptico temporal propio de la ejecución del contrato.

Para el establecimiento de esta clasificación, debemos atender a si las


prestaciones resultantes son de tal naturaleza que puedan ser cumplidas en un solo
acto, o, por el contrario si el cumplimiento del contrato supone la ejecución de
prestaciones sucesivas durante un tiempo más o menos largo.

De tal manera serían contratos instantáneos aquellos cuya completa


ejecución se realiza en un acto temporal único o en un breve lapso (compraventa al
contado); mientras que por el contrario, los contratos duraderos conllevan cierta
continuidad temporal en su vigencia y ejecución. Estableciendo un vínculo entre las
partes contratantes que se prolonga durante un determinado plazo temporal
(Contrato de arrendamiento para la siembra de una cosecha). Durante dicho plazo
las partes, de forma continuada o no.

Según la naturaleza del contrato, deberán llevar a cabo la ejecución de las


prestaciones pactadas.
En caso de que, al menos una de las partes contratantes deba realizar alguna
o algunas prestaciones con una determinada regularidad temporal, se habla de
contratos de ejecución periódica, sucesivo o de tracto sucesivo pagar
mensualmente el arrendamiento, pagar seguro de vida.

12. Contratos condicionales y absolutos.

Esta categoría se encuentra regulada en el artículo 1592 del Código Civil de


la siguiente forma: Son condicionales los contratos cuya realización o cuya
subsistencia depende de un suceso incierto o ignorado por las partes; y absolutos,
aquellos cuya realización es independiente de toda condición.

El contrato condicional es aquel cuya validez se hace depender del


acaecimiento de un hecho futuro e incierto, fijado por las partes de común acuerdo,
bien sea para que éste produzca efecto, bien determine el cese de su fuerza. En
cambio los absolutos, su eficiencia no está sometida a una condición

En este tipo de contratos condicionales podemos mencionar al contrato de


renta vitalicia y compraventa con usufructo vitalicio. Y como, absolutos el contrato
de compraventa.

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