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Un caso de seudología

A case of pseudologia

J. M. VILLAGRAN MORENO (*), A. DIEZ PATRICIO (**),


V. SANCHEZ VAZQUEZ (***), A. M. FERNANDEZ PINA (****)

o. INTRODUCCION
RESUMEN
Las referencias a la
Se estudia un caso de seudología fantástica, trastorno mentira patológica o
de la personalidad incluido en los trastornos no específi­ seudología fantástica se
cados (OSM-III-R) y que podría ser definido, siguiendo a remontan a fi nales del si­
CASTILLA DEL PINO, como una caracterQsis impositiva del glo XIX, con el libro de
self intelectual. El síntoma fundamental, en el caso que co­ A. DELBRÜCK (1891).
mentamos, está constituido por la personalidad del pacien­ Este autor concibió la
te, que se cimenta en un un falso self -expresado éste en seudología corno un
los numerosos engaños y mentiras que giran, principalmente, "híbrido de mentira y
alrededor de su identidad intelectual-. Como consecuen­ autoengaFlo' '. Si bien
cia de estas conductas mendaces, el paciente manifiesta, puede afirmarse que el
además, conductas desadaptivas (alcoholismo, endeuda­ sujeto seudólogo posee
mientos en cadena, etc). A diferencia del fantasioso, el seu­ una alta capacidad se
dológo opta por la acción: su intención es imponer el self fantasía (hiperfantasía,
fantaseado a los demás, por lo que no le basta la simple fan­ para ZIEHEN), lo cierto
tasía si ésta no es llevada a la práctica. Asímism o, es preci­ es que el mentiroso pa­
so diferenciar el cuadro seudólogo de las neurosis histéricas, tológico trata de impo­
estados hipomaníacos y psicosis paranoides crónicas de ner su mentira: su
exaltación intelectual. El abordaje psicoterapéutico suele ver­ engaño tiene una deter­
se dificultado por la actitud del paciente. minada finalidad, un ca­
rácter marcadamente
activo: conseguir la es­
SUMMARV tima de los demás. Por
ello, K. SCHNEIDER
A case of Pseudología Fantástica, personality disorder (1980) incluye a los seu­
that may be included is (OMS-III-R) "Not Oherwise Speci­ dólogos -junto a los
fied" (NOS) diagnostic category, is studied. It can also be histéricos, fantásticos
considered, as CASTILLA DEL PINO does, as "imperative cha­
(*) Piquiatra. ECSM Distrito
racterosis of intelectual-self'~ The main symptom, in the pre­ de Jerez (Cádiz). Profesor Co­
sent case, is the patient's personality, which is built upon a laborador de la Unidad Docen­
false self -this being expressed by a series of lies and te de Psiquiatría de Córdoba.
tricks-that lies on his intelectual identity As a consequence (**) Psiquiatra. ECSM. Distri­
to de Córdoba. Profesor Cola­
of this mendacious acts, the patient also performs maladap­ borador de la Unidad Docente
tative reactions (drinking behaviour, debts, etc.). Far from the de Psiquiatría de Córdoba.
fantastic personality, the pseudologic does act: his goal is (***) Psicólogo. USMI Cór­
imposing his fantastic self to others. Pseudologia fantástica doba. Profesor Colaborador
de la Unidad Docente de Psi­
should be distingushed from histeria, hipomania and para­ quiatría de Córdoba.
noia. Psychotherapy may be interfered by patien's attitude. (****) Psicóloga. ECSM. Dis­
trito de Jerez (Cádiz).

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puros, vanidosos, fanfa­


rrones, etc.- entre los PALABRAS CLAVE
psicópatas necesita­
dos de estimación, ca­ Seudología fantástica. Trastornos no especificados. Carac­
racterizados, seg ú n terosis impositiva del self intelectual. Falso self.
KOCH, por "un afán fa­
tuo y orgulloso de ha­
cerse notar" (cit. en KEY WORDS
SCHNEIDER, 1980), y por
intentar "aparecer ante Pseudología Fantástica. Not Otherwise Specified. Impe­
sí y ante los otros como rative characterosis of intelectual-self. Fa/se self.
más de los que son"
(JASPERS, 1980: 512).
JASPERS incluye la seudología fantástica que era el mejor de la clase cuando ape­
dentro de los denominados caracteres nas sacaba aprobado. Incluso llegué a fal­
histéricos, en virtud de esta necesidad de sificarlas' '.
aparentar. El mismo punto de vista es sus­
tentado por LANGE (1942). Para CODERCH Al finalizar el bachillerato se matricula en
(1979), dentro de esta línea, la seudología Medicina. Cursa dos años, tras los cuales,
fantástica sería un atributo de la persona­ ante el poco éxito obtenido, abandona y
lidad histriónica, una de las formas de se dedica a realizar trabajos esporádicos.
reacción caracterológica posibles. CASTI­ Sin embargo, nada de ésto es referido a
LLA DEL PINO (1980b) incluye al seudólo­ la familia, a la que dice que sigue estudian­
go o mitómano dentro de los denomina­ do. El paciente va a mantener esta situa­
dos por él, caracterósicos impositivos ción durante ocho años.
(*). Otros autores apuntan la existencia de
(2) "Cuando comencé la carrera, dije que
este síndrome en diversos tipos de trastor­
iba a sacar las mejores notas. Lo dije para
nos de personalidad -asocial, histriónico, darme importancia. Luego no saqué nada.
narcisista, límite, compulsiva- (FORO et aL, La verdad es que empecé bien el primer
1988). El (OSM-III-R) (Am. Psych. Assoc., curso -aprobé dos exámenes-, pero ya
1987) no incluye una categoría especial no aprobé nada más y, ante mis padres, vi­
para este cuadro, aunque la conducta ví de las rentas de lo que había hecho al
mendaz puede encontrarse en los trastor­ principio. Me pasé el curso diciendo que iba
nos narcisistas, asociales e rlistriónicos de muy bien y, después, cuando llegaron las
la personalidad. notas, les dije que no me explicaba como
había suspendido' '.

1. Caso clínico (3) "Ya entonces mentía también, espo­


rádicamente. Por ejemplo, empecé a entre­
MANUEL G.P de 35 años de edad, ca­ nar a un equipo de balonmano y les
sado, de profesión agente comercial, con­ contaba a los chicos que yo había sido un
jugador internacional' '.
sulta por propia iniciativa en nuestro centro
en Junio de 1986. Acude solo a la consul­
Tres años antes de consultar con noso­
ta. La razón que aduce para consultar es
tros, anuncia a sus familiares y a su novia
que desea conocer las motivaciones de
que había concluido los estudios de Me­
determinadas conductas que considera
dicina, y decide casarse sin que en ningún
"absurdas" y que le preocupan. Re-fiere
momento su esposa supiese nada de la
sentirse angustiado por la "doble vida"
falsedad del hecho. Asimismo, afirma ha­
que lleva. Cuenta que, desde que era ni­
ber obtenido una beca del Consejo Supe­
ño, ha estado continuamente mintiendo.
rior de Investigaciones Científicas y haber
(1) "Cuando era niño ya mentía a mis pa­ realizado determinadas investigaciones so­
dres acerca de las notas escolares: decía bre el Síndrome Tóxico. En el tiempo en

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que afirma esto, no trabaja y pasa el dra El padre del paciente trabaja como jefe
paseando por temor a ser descubierto en de un taller de automóviles.
otro trabajo disti nto al mencionado. Un año
antes de la consulta se descubre la menti­ (8) "Es el número uno para mí: compren­
ra acerca de la finalización de sus estudios: sivo con todo el mundo, apoya totalmente
el paciente, que pedía prestado dinero pa­ en todo. Conmigo está dolido porque nun­
ca le he contado nada: él se ha abierto a
ra llevar el nivel de vida que, suponía, co­ mí, y yo no me he abierto a él ".
rrespondía a un médico, debía un millón
doscientas mil pesetas. Dos meses más (9) 'Ahora sabe todo acerca de mis men­
1

tarde comienza a trabajar en una empre­ tiras. Pero tiene confianza en que yo levan­
sa de seguros, en donde, desde entonces, te cabeza. No se explica por qué he hecho
realiza la venta domiciliaria de pólizas. Du­ eso. El se imagina que si yo no hubiera es­
rante este tiempo, en lugar de llevar a ca­ tado lejos de él me hubiera podido contro­
bo su trabajo, pasa la mayor parte del día lar cuando estudiaba y no hubiera pasado
nada de ésto' '.
bebiendo en bares e invitando a beber a
amigos y conocidos. Al llegar a casa, re­ (10) "Para él yo era un fuera de serie... no,
fiere haber vendido un gran número de pó­ un fuera de serie no. Simplemente, que era
lizas y haber obtenido con ello mucho autosuficiente: yo era el único que había em­
dinero. Para mantener este engaño, pide pezado a estudiar y siempre ha estado pen­
prestado dinero a amigos, familiares y co­ diente de mi trayectoria' '.
nocidos. Siete días antes de la consulta es
nuevamente descubierto: en dos meses (11) "Me tenía demasiado alto. Me ponía
había contraído deudas por valor de en un pedestal, únicamente porque, de jo­
ven, participé en unos grupos de teatro y
ochenta mil pesetas. Como consecuencia
sal!' en los periódicos, cosa que no era ha­
de este nuevo engaño, su esposa decide bitual en la familia' '.
separarse legalmente.
La figura materna es descrita por el pa­
(4) "Yo creo que miento para hacerme ciente como sigue:
una personalidad que atraiga a los demás,
para que se fijen en mí, para aparentar' '.
(12) "Trata siempre de ampararme, en
plan madraza. No comprende nada de lo
(5) "El caso es que los demás me tienen que me pasa".
bien considerado. No sé si es que hasta en
eso los he engañado. Piensan que soy una
buena persona, buena gente, que aprecio
a todo el mundo".
2. Comentario

(6) "Cuando mentía acerca de mis logros El síntoma clave del presente cuadro no
no solía jactarme de ellos, porque me daba es otro que la profusión de mentiras a lo
miedo, no fueran a descubrirme. Yo mentía largo de la vida del sujeto. Numerosos
cuando me veía obligado a responder por­ ejemplos de éstas se recogen en los da­
que me preguntaban' 'tú ¿qué haces?' '. Al tos del cuadro clínico actual y en la histo­
principio yo fui construyendo el castillo y ria personal. Las primeras conductas
cuando vi que era una cosa demasiado mendaces referidas por el paciente se re­
grande, procuré quitarle importancia". montan a su infancia (1). Al iniciar la carre­
ra de Medicina las conductas mendaces
El paciente es el mayor de 3 hermanos,
son, fundamentalmente, acerca de su si­
todos varones. El 2.°, de profesión adminis­
trativo, tiene 31 años, y el menor, de 16 años, tuación académica (2), aunque también se
es estudiante de BUP extienden a otros temas (3). El paciente
mantiene esta serie de engaños hasta 3
(7) "Mi familia era de clase baja pero, a años antes de la consulta en nuestro cen­
fuerza de trabajo, ha llegado a ser de clase tro, cuando expresa otros nuevos. Duran­
media". te el último año, y desde que fueron

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descubiertos los engaños mencionados, la lares a la edad de 10 años, hasta pedir


actividad mendaz del paciente se ha cen­ prestado dinero a conocidos y familiares
trado en su actual trabajo. Al analizar la te­ con el fin de mantener el nivel de vida que
mática de los engaños urdidos por el correspondía, seglJn él, a un médico, o pa­
paciente queda de mani"fiesto que todos ra convencer a su esposa de su éxito co­
ellos están construidos alrededor de su mo vendedor de pólizas de seguros. La
identidad. Nuestro paciente no modi"fica la mendacidad del paciente es, por lo tanto,
realidad externa -no miente acerca de he­ fundamentalmente activa.
chos ajenos, como cualquier fantasioso­ Otro aspecto destacable es el grado de
sino sobre el conjunto de denotaciones y convicción con que el sujeto vive sus men­
connotaciones que constituyen su self (*). tiras. Este rasgo, a todas luces importante,
Es su valor lo que nuestro paciente falsea. sirve para dirimir si existe aquí alguna al­
El falso self del paciente se construye, teración del juicio de realidad. El falso self
principalmente, alrededor del área intelec­ creado por el paciente se manifiesta, co­
tual. Así, la mayoría de los engaños del pa­ mo hemos visto, actuando. Pero la actua­
ciente tienen que ver con logros o ción -y el correlato de actividades que
rendimientos y capacidades intelectuales o conlleva el mantenimiento del falso self­
laborales -por ejemplo, obtención de bue­ no implica la existencia de una pérdida de
nas calificaciones en el bachillerato y en la la diacrisis (CASTILLA DEL PINO): nuestro pa­
carrera, finalización de esta última, disfrute ciente no cree, en ningún momento, en la
de una beca de investigación y participa­ realidad objetiva de sus mentiras: antes al
ción en el proyecto del síndrome tóxico, ren­ contrario, al tener perfecta conciencia de
dimiento en la venta de pólizas, etc. la fragilidad de las mismas, hace todo lo
1\10 obstante, la actividad mendaz del pa­ posible para evitar su disolución. Ni siquie­
ciente, en ocasiones, se refleja en otras ra se puede hablar aquí, de actividades
áreas del self, por ejemplo, erótica, o, in­ predelirantes (CASTILLA DEL PINO), habi­
cluso, corporal, cuando, pongamos por da cuenta que nunca se produce una os­
caso, hace mención de su destreza como cilación de la certeza de que lo imaginado
presunto deportista de élite (3). La finalidad por el paciente no le pertenezca a él. A es­
de estas conductas queda reflejada en las te respecto son perfectamente actuales las
propias palabras del paciente (4) (5) (6). palabras de KRAEPELlN, para quien el gru­
Por lo tanto, el self inventado tiene que ser po de enfermos al que pertece nuestro pa­
impuesto a los demás: no se trata de ofre­ ciente "saben perfectamente que
cerse a sí mismo una imágen magnifica­ abandonan el terreno de la realidad, pero
da, sino que se procura ofrecerla siguen urdiendo su trama, por el placer de
magnificada a los otros (5). En virtud del fabular sin darse cuenta de sus móviles in­
propósito perseguido por el paciente, el fal­ ternos" (cit. por SCHf\IEIDER, 1980:
so self ha de traducirse en acciones, que 151-152). Obviamente, aunque nuestro pa­
bien sirvan para manifestar sus excelen­ ciente no crea en sus mentiras, lo que pa­
cias, bien contribuyan a evitar que el en­ rece fuera de toda duda es que se ve
gaño sea descubierto (6). La actividad inmerso en ellas, se compenetra totalmen­
llevada a cabo por el paciente va desde te con la identidad fantaseada e impues­
la falsificación de las calificaciones esco­ ta. No existe, pues, adiacrisis (y, por ende,
no se producen fenómenos psicóticos).
(*) Se usa aquí el modelo de self propuesto por La pri nci pal característica de nuestro ca­
CASTILLA DEL PINO (1980a). Este autor configura la
identidad o self alrededor de cuatro áreas interrela­
so es la no existencia de síntomas lla­
cionadas: actitudinal o imagen que el sujeto tiene de mativos, entendiendo por tal, actos de
su modo de ser, en sus aspectos pático y ético: inte­ conducta (neuróticos o psicóticos) que
lectual, referido a la imagen en este aspecto (inteli­ destaquen sobre el conjunto de la perso­
gente-torpe, cuerdo-loco, etc.); erótico, que se refie­
re a la identidad sexual (masculino-femenino), y cor­
nalidad subyacente. Aquí, el único y ver­
poral, o imagen del cuerpo (fuerte-débil, bello-feo, dadero síntoma es la propia per­
etc.). sonalidad del sujeto, su identidad

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o self. Es obvio que todo sujeto posee de­ grupo se corresponde con las denomina­
terminados rasgos de personalidad que das caracterosis impositivas. Cada uno
constituyen pautas de relación duraderas de estos grupos puede trasladarse al es­
que se manifiestan en contextos sociales quema de las áreas del self propuesto por
y personales diferentes. No obstante, sólo CASTILLA DEL PINO (1980a,b) con lo que se
cuando la estabilización de una determi­ obtiene una relativa tipificación de todas
nada estructura del self favorece la apari­ las formas pOSibles de caracterosls. El seu­
ción de pautas de conducta del sujeto que dólogo o mitómano pertenecería, por tan­
se caracterizan por la incapacidad para to, al tipO de caracterópata impositivo
adecuarse a las modificaciones del entor­ del self intelectual: son sujetos que no
no, podemos hablar de 'trastorno de la
I se conforman con lograr una Imagen de
personalidad' '. Por lo tanto, y el presente sí mismos magnificada sólo para ellos ­
caso es un claro ejemplo, los rasgos de como ocurre con el fantasioso-, SinO que
personalidad inflexibles e inadaptativos procuran ofrecerla a los demás. El seudó­
provocarán una incapacitación social sig­ lago, como hemos mencionado, se inven­
nificativa en el sujeto, con lo que su rela­ ta sus propias fantasías de protagonista,
ción se verá necesariamente alterada. No pero, además, trata de imponerlas a los
existe, pues, un síntoma clave a partir del otros. Esta necesidad de convencer a los
cual se derive la conducta del paciente ­ demás le lleva a constituirse en (falso) tes­
como ocurre con la angustia en el caso de tigo de cualquier acontecimiento, así co­
los síndromes neuróticos, o las alteracio­ mo en autor de hechos sorprendentes o
nes del juicio de realidad en los detentador de capacidades Impensables
psicóticos-. Aquí es la totalidad del self que puedan causar admiración en los
la que se convierte en fuente de inadapta­ otros.
ción. Estamos, pues, ante un síndrome Esta consideración de la mentira pato­
caracterósico (o caracterial o psicopá­ lógica concuerda con la sustentada por
tico) (CASTILLA DEL PINO, 1980b), en el autores como H. DEUTSCH -quien la des­
que se perfila un subsíndrome caracteri­ cribe como "fantasías comunicadas como
zado por una estructura de la personalidad reales" (DEUTSCH, 1982)-, DAVIDOFF
basada en la invención de fantasías de (1942) -para qUien la mentira constituye
protagonismo que tratan de ser impuestas una gratificaCión para la persona cuyas as­
a los demás (subsíndromes caracterial piraciones exceden sus capacidades-, o
seudólogo o mitómano). Las caractero­ KOHUT -quien afirma que la mentira tie­
sis, como trastornos de la personalidad -o ne como función el reforzamlento de un
neurosis de carácter en el lenguaje psi­ self hipertrofiado (KOHUT, 1977)-. En es­
coanalítico -pueden diVidirse en 2 gran­ te sentido, estos pacientes se asemejan, en
des grupos: 1. aquéllos cuadros en los que su dinámica, a los impostores (GREENA­
la conducta del sujeto pretende preservar CRE, 1958; DEUTSCH, 1955): éstos se de­
su self, defenderse frente a los embates fienden, mediante el falso self, de la
de la realidad, y de las relaciones interper­ posible crisis que sobrevendría al exponer
sonales. Este sería el caso de las caracte­ el depreciado self verdadero (CONRAD,
rosis por inhibición en la relación, tímidos, 1975). Asimismo, y si la amenaza provinie­
inseguros en sí mismos, depresivos, etc. Se ra de impulsos Inaceptables, la mentira pa­
denominan caracterosis defensivas; 2. tológica actuaría reforzando los
en un segundo grupo de caracterosis, el mecanismos defenSIVOs de la represión y
sujeto pretende imponer su self por en­ la negación (FENICHEL, 1982).
cima de toda norma: aquí, la identidad se No existe, en los sistemas diagnósticos
adquiere mediante una relación de ataque recientes -DSM-III, OSM-III-R, ICD-, una
con la que tratan de satisfacer el self pre­ categoría diagnóstica que se superponga
tendido. Este sería el caso de los sujetos al cuadro clásico de la seudología fantás­
asociales, bufonesco, histriónicos y de los tica, si bien la mentira reiterada puede dar­
seudólogos y mitómanos. Este segundo se en distintos trastornos. Dentro de los

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trastornos de la personalidad, los crite­ to accesorio" (ibidem). El carácter activo


rios del trastorno histriónico no satisfa­ de la mentira patológica también la distin­
cen, a nuestro juicio, los rasgos gue de la simple fantasía. Como señala
característicos del cuadro seudólogo (no JORGER, "si falta la actividad, surge del
siempre existe conducta abiertamente tea­ seudólogo sólo el soñador, no el farsante' '.
tral y reactiva en este último, ni las relacio­ Para llegar a la seudología, el sujeto ne­
nes interpersonales se ven deterioradas en cesita, pues, "imaginación y actividad"
el sentido expresado en el OSM-III-R). Tam­ (ibidem).
poco el trastorno narcisista se corres­ Finalmente, es preciso distinguir el cua­
ponde, en su totalidad, con nuestro dro de la seudología fantástica de otros
cuadro. El narcisista puede modificar, oca­ trastornos en donde, o bien se presenta
sionalmente, los hechos externos para sa­ una self hipertrofiado de una manera prep­
tisfacer su necesidad de agradar. Esto sicótica o psicótica, o bien las falsedades
puede llevarle a la exageración de sus ca­ son productos de relleno de unas funcio­
pacidades, pero difícilmente a crear un fal­ nes mnésticas alteradas. En el primer gru­
so self paralelo que deba ser mantenido po se incluyen los trastornos delirantes
mediante el engaño. En el trastorno aso­ (paranoides) de tipo exaltatorio -las clá­
cial, también asistimos, como en el histrió­ sicas pSicosis paranoides crónicas de exal­
nico y en el narcisista, al recurso del tación intelectual- y los estados
engaño, si bien aquí la finalidad del mis­ maniacos. En el segundo los trastornos
mo suele ser evitar castigos o la obtención mnésticos que cursan con fenómenos con­
de beneficios externos (dinero, poder, etc.). fabulatorios (p.ej.: el sd. de KORSAKOFF).
La seudología fantástica sería incluida, por Los cuadros paranoides crónicos de temá­
tanto, en las categorías residuales de tras­ tica megalomaniaca podrían ser confun­
tornos de la personalidad no especifi­ didos, en un examen superficial, con
cados (OSM-III-R) u otros trastornos de caracterosis impositivas del self intelectual
la personalidad (OSM-III, ICO-10). (seudología). Las distinción, no obstante.
Entre los trastornos de personalidad o es clara: mientras que el psicótico cree ser
caracterosis impositivas de un self hiper­ la persona imaginada, el seudólogo intenta
trofiado pueden distinguirse, por un lado, hacer creer a los demás que es como fan­
los seudólogos o mitómanos, y por otro, tasea e, incluso, puede llegar a compene­
los fantasiosos puros. Estos últimos son trarse tanto con su papel que actúe
sujetos que también llevan una doble vi­ continuamente, pero sin llegar a creer nun­
da: por una parte, aquélla en la que se ca que es realmente quien fantasea ser. No
ajustan, en mayor o menor medida, a las existe, por todo esto, pérdida del sentido
demandas de la realidad; pero, por otra, de realidad en el seudólogo.
se dejan arrastrar hacia una vida fantásti­ En cuanto a los estados maniacos, tam­
ca que es la que realmente les importa. En bién en estos cuadros existen fabulaciones
estos sujetos, la proyección de su self fan­ que el paciente puede llegar a creer, en
taseado al mundo exterior no es importan­ mayor o menor medida, oscilando entre
te: les basta con la gratificación que los predeliremas y los deliremas propia­
obtienen para sí mismos a través de los mente dichos (vid. Semanticidad en VI­
fantaseado. Como señala KRONFELD, LLAGRAN et al., 1988). No obstante, la
mientras que el fantástico falsea' 'el valor alteración del ánimo, la hiperactividad y los
del mundo externo, para sí, el seudó­ trastornos formales del pensamiento y del
logo falsea su valor, para el mundo ex­ lenguaje, conducen al diagnóstico de tras­
terno" (cit. por SCHNEIDER, 1980: 149). torno afectivo, ya que nada de eso apare­
SCHNEIDER abunda en esta idea al afirmar ce en la seudología. Antes al contrario, el
que' 'mientras el fantástico se engaña a sí paciente suele mostrar -como en nues­
mismo, el seudólogo engaña a los demás", tro caso- cierta indiferencia afectiva an­
y el hecho de que, a veces, se engañe tam­ te los problemas causados por sus
bién a sí mismo, no es más que "un efec­ engaños, compartiendo con las caractero­
~~?
Un caso de seud%gía R.A.E.N. vbJ. X N." 35. /990

sis histéricas esa "belle indiference" que tras las caracterosis defensivas -espeCial­
propicia el distanciamiento de la realidad mente los tipos IrIhibidos- suelen benefi­
conflictiva. ciarse de la psicoterapia -Incluso más
También en los pacientes afectos de sín­ que algunas neurosis-, las caracteros\s
drome de KORSAKOFF encontramos fenó­ impositivas son, como serlaló K. SCHI\JEI­
menos fabulatorios (confabulaciones). No DER, prácticamente impermeables a todo
obstante, si bien estos pacientes comuni­ abordaje terapéutico. El falso self que el
can hechos que no se corresponden con seudólogo propone (e intenta Imponer), di­
la realidad, no podemos afirmar que se tra­ ficulta la relación psicoterapéutica. Es, pre­
te de mentiras ya que, por definición, pa­ cisamente, esta relaCión afectiva, necesaria
ra mentir se precisa una voluntad para un proceso terapéutico, una de las
consciente de engañar, y ésto no se da en carencias más Importantes que definen a
el paciente confabulador (FORD et al., estos pacientes. Rara vez demandan aSIs­
1988). tencia por sus reiteradas mentiras y, cuan­
El abordaje terapéutico de los trastornos do lo hacen, suelen verse empujados por
de personalidad suele ser, por regla gene­ las consecuencias sociales y legales de las
ral, psicoterapéutico. Ninguna pauta far­ mismas.
macológica, por sí sola, es capaz de El paciente seudólogo acostumbra a
modificar la totalidad de la estructura ca­ abandonar la terapia tras unas pocas se­
racterial de un sujeto. En el caso de la seu­ siones y no es rara la aparición de enga­
dología fantástica se han propuesto ños y mentiras durante la misma (FORD et
técnicas de modificación de conducta, psi­ al., 1988). No obstante, el abordaje psico­
coterapia analítica individual y grupal, y terapéutico individualizado parece ser lo
abordajes com bi nadas. Desg raciadamen­ indicado, aún a sabiendas que una estruc­
te, la incidencia de las técnicas psicotera­ tura rigidificada de la personalidad, como
péuticas sobre los distintos tipos de es la del seudólogo, resulta poco suscep­
caracterosis es muy desigual. Así, mien- tible de ser modificada.

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Dirección para correspondencia: J.M. Villagrán Moreno. CI Océano Atlántico. 31 Urb. Las Redes. El Puerto
de Santa María - 11500 Cádiz.

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