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MIEDO Y VERGÜENZA

Todos sabemos lo que es el miedo, en alguna ocasión lo hemos experimentado y la gran


mayor parte del tiempo tratamos de evitarlo. El miedo lo podemos sentir a diferentes cosas,
siendo principalmente a lo desconocido, llevándonos a sentir ansiedad o hasta paralizarnos.

En general, los miedos pueden ser descritos como fenómenos normales y los asociados
con la edad tienden a considerarse transitorios y de corta duración (Morris y Kratochwill,
1983), sentir miedo no solo significa pasar por momentos de angustia que deseamos que
terminen, es también una oportunidad que te permitirá afrontar situaciones adversas, de las
cuales aprenderás y te ayudará a seguir desarrollándote como persona.

Por otro lado, la vergüenza es una sensación que nos hace sentir mal, casi siempre por
algo que hemos hecho, dicho o pensado y que consideramos impropio. Constituye también
un juicio sobre nosotros mismos y la valoración que los otros harán de nuestro
comportamiento.

El miedo y la vergüenza son parte de nosotros por lo que debemos aprender a reaccionar
a ellos, sin embargo muchos de nosotros no estamos acostumbrados a reconocer, expresar
y analizar nuestros sentimientos, lo cual es necesario ya que no podemos permitir que
nuestra manera de actuar esté condicionada por ellos y que nos paralice hasta el punto de
que nuestras decisiones y actitudes queden supeditas.

¿Por dónde empezar?

El primer paso para vencer el miedo y la vergüenza es detectarlos: ¿A qué sentimos


miedo?, ¿Qué nos produce vergüenza?, ¿Qué sensaciones nos está provocando el
miedo?, ¿Cuándo los sentimos?

Después de responder estas preguntas, el siguiente paso es recordar cómo nos sentimos
cuando afrontamos estas situaciones, ya que reconociendo sus partes podemos estar más
preparados para afrontarlas. Este proceso suele estar caracterizado por lo siguiente:

-La sensación de ser vulnerable: de desprotección y de que fácilmente se puede sentir


daño.

-El estado de "alerta": de tensión por lo que pueda suceder, que lleva a estar continuamente
en guardia.
-La impotencia individual: sensación de no poder hacer nada, que lo que suceda no
depende de ti.

-La alteración del sentido de la realidad: no saber realmente dónde está el peligro que
aparece como amenaza difusa, dónde están los límites o qué es lo que realmente sucede.

Finalmente estas recomendaciones te ayudaran a sobrellevar el miedo y la vergüenza:

1. Comparte lo que sientes. Hablar sobre tus emociones es una estrategia muy eficaz para
aprender a reconocerlas y manejarlas, busca a alguien de tu confianza (familia, amigos
o docentes) quienes también te podrán brindar consejos.
2. No te avergüences de lo que sientes. Sentir vergüenza o miedo no te hace inferior, sólo
humano. Reconócelos y acéptalos.
3. Desinhíbete. Participar de talleres de habilidades sociales, expresión corporal o
técnicas de exposición son actividades que te pueden ayudar a desinhibirte e ir
perdiendo la vergüenza.
4. Mírate desde fuera. Una buena técnica para perder la vergüenza consiste en verte
como si fueses un observador externo, de esta forma lograrás distanciarte de las
emociones negativas que estás experimentando, serás más amable contigo mismo y,
como resultado, la vergüenza pasará con mayor rapidez.
5. Aprende a equivocarte: De toda experiencia se aprende, y uno no siempre alcanza el
éxito en todo, por lo que “fracasar” también será parte de nuestra vida.
6. Si el miedo o la vergüenza te supera, busca orientación y consejería de un profesional
de la salud.

No es más valiente quien no tiene miedo, sino quien sabe conquistarlo.


Nelson Mandela

Extraído de:
https://www.elpradopsicologos.es/blog/la-verguenza-una-sensacion-que-nos-puede-
ayudar-o-hundir/
Morris, R.J. y Kratochwill, T.R. (1983). Treating Children's Fears and Phobias. A behavioral
approach. Nueva York: Pergamon Press.