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Los ratones revoltosos

Dentro de su ratonera

dos ratones revoltosos,

ven al gato adormilado

que está cerrando los ojos.

Cada uno, por un lado,

le están tirando del rabo,

el gato se ha dado cuenta

pero se hace el despistado.


El otro se vuelve loco,

grita dando grandes saltos:

'Suelta a mi amigo ratón


Le tiran de las orejas,
que sólo estamos jugando'.
le dan pequeños mordiscos,
el gato con gran paciencia

las mueve a modo de aviso. El gato de buen humor,

riéndose a carcajadas,

saca el ratón de su boca

Le han cogido los bigotes después le sopla a la cara.

le están haciendo cosquillas,

el gato mueve el hocico Huyendo a la ratonera,

y en su boca un ratón pilla. los dos corriendo se han ido,

el gato cierra los ojos

y se duerme divertido.
La ballena viajera

Para conocer el mundo,

una ballena viajera,

va a visitar una isla,

como cada primavera.

Sigue la estela de un barco,

y aunque no tiene pasaje,

a la isla la conduce

a ver el bonito paisaje.


El gallo Torcuato

El gallo Torcuato
entona muy bien,

y quiere enseñar

¿Quién quiere aprender?

Ha formado un coro

con cuatro gallinas,

dos cerdos y un pato,

¡y una desafina!

Dentro del corral

los podemos ver,

muchos cantan mal

al amanecer.

Pero lo importante

es querer saber

y, si lo deseas,

puedes aprender.
Las nubes
La niña miraba al cielo

tratando de adivinar,

qué le decían las nubes

con su forma peculiar.

Miraba y miraba al cielo


por esta carpa sin lona.
tratando de imaginar,
sus tamaños, sus colores

y poder interpretar. Una cara de payaso


unos monos y dos grajos,

la miran desde allá arriba

y con mucho desparpajo.


Un perro, un gato, un cordero,

hasta una garza real,

toda clase de animales


entusiasmada al mirar. Su cabeza gira y gira

para no dejar de ver,

entre tan hermosas nubes

Un burro, un hurón, un cuervo, muchas más cosas después.

un elefante, un caimán,

¡qué juego tan divertido!

qué no para de inventar. Esta vez una jirafa

que su largo cuello estira,

le sirve de tobogán

Un hipopótamo, un lince, a numerosa cuadrilla.

un tigre y una leona,

todos juntos se pasean


A una ardilla voladora, acompañada de un banyo.

a una culebra y a un sapo,

todos bajan divertidos

de las orejas al rabo. Como el arcoíris hace


al querer salir el sol,

con nubes y nubarrones

autopistas de color.
Un búho de grandes ojos
ve asombrado, sin creer,

como un gran oso polar

se le une al carrusel. De repente llegó el viento,

con mucha fuerza, empujando,

Como un ciempiés baila cojo, y a la niña la dejó

como un loro canta un tango, sin juego y con desencanto.

como una oveja hace coro


El perro Benavente

Este perro es diferente, pero tiene miopía,


y necesita anteojos.
le faltan todos los dientes.

sólo come arroz y pasta,


pan y leche caliente. Este perro es diferente,

es blanco completamente,

Este perro es diferente, es un perro muy extraño,

tiene dos grandes orejas, pero es un perro obediente.

pero hay que gritarle fuerte,

es sordo por accidente. Este perro es diferente,

es muy alegre y paciente,


Este perro es diferente,
es el perro que más quiero,
tiene muy claros los ojos,
es mi perro Benavente.
Los cuervos

Un cuervo iba volando fue a buscar al nido ayuda

planeando sobre el cielo, sin pensárselo un momento.

y mirando a tierra vio

un conejito en el suelo. Al poco rato volvió,

con una bandada de ellos,


Sus movimientos miró,
todos juntos con sus picos
notó que algo le ocurría,
lograron abrir el hierro.
y deprisa descendió

poniendo en peligro su vida.


Muchas gracias pajaritos
bueno ha sido vuestro gesto,

Estaba herido y gemía, no sabéis como agradezco

lloraba con desconsuelo, me hayáis librado del cepo.

le dolía la patita

atrapada en aquel cepo. Y prometo nunca hablar

de los cuervos malas cosas,

Le consoló con palabras, pues a pesar de su fama

y de nuevo alzando el vuelo, me han demostrado otra cosa


El ratoncito despistado

Pasito a pasito

iba el ratoncito,

detrás de mamá rata,

buscando su quesito.

Pasito a pasito
en un rinconcito
un bichito vio,
con gran desconsuelo.
y sin darse cuenta

de su madre se perdió.
¿Qué es lo que te dije?

¡qué susto me has dado!

de mi cola siempre
¿Dónde está mi madre?
tú siempre enganchado.
lloró con dolor,

¿dónde está mi mami?

y le entró el terror.
Perdóname mami

no lo volveré hacer,

con aquel bichito


Mamá rata enseguida
yo me despisté.
en falta le echó,

y muy afligida

sobre sus pasos volvió.


Y muy fuerte a la cola

de su madre se ha agarrado,
Halló al ratoncito
a buscar ese quesito,
muerto de miedo,
ese queso tan ansiado
Los Gallos cantores
En un pueblo muy lejano

dos granjas juntas había,

cada una con su gallo

que sus peleas tenían.

Al amanecer cantaban

los dos gallos a la vez,

cada día un poco antes

cada día un rato después. que de seguir con sus cantos

le echarán al puchero.

Hubo un momento en el pueblo Los gallos muy estirados

que nadie podía dormir, en su postura seguían,


pues los gallos todo el día Volviendo loca a la gente

cantaban el kikiriki. con sus cantos todavía.

De día y noche cantaban Los granjeros no dormían,

cada cual más presumía y tan cansados estaban,

de sus cantos, de sus bailes, que una noche sin pensarlo

de las voces que tenían. al puchero los echaban.

Los dos granjeros muy hartos Los gallos muy asustados,

a los gallos advirtieron, decidieron intentar,


al fin ponerse de acuerdo después de tanto ensayar

para volver a cantar. han decidido juntos

ponerse a participar.

Los lunes, cantaba uno,

el martes, cantaba el otro,

hasta llegar el domingo El primer premio ha ganado,

que cantaba cada uno un poco. tan bien dan el recital,

que los granjeros contentos

les van a felicitar.

Los granjeros descansados

pues ya podían dormir,


Los gallos muy orgullosos,
de las voces de sus gallos
al pueblo van a cantar,
empiezan a presumir.
¡sólo de cuatro a cinco,

no se vayan a cansar!

Los han llevado a un concurso,


Blacita
Dos ovejas se alejaban

del rebaño muy aprisa,

sin saber, ni darse cuenta

del peligro que corrían.

Iban balando contentas,

burlándose del pastor,


burlándose de los perros

con mucha y mala intención.


y al agua fría ha caído

la pequeña de patitas.

Blacita, la más pequeña


Al escuchar los balidos
ve escapar a las ovejas,
las dos ovejas se han vuelto
y en silencio va tras ellas,
y al ver allí a la ovejita
ninguna se ha dado cuenta.
el corazón les da un vuelco.

Llegando a la orilla del río,


Blacita dentro del río,
las ovejas han dudado,
a flote intenta salir,
y cogiendo carrerilla
tragando agua, se ahoga
al otro lado han saltado.
a punto está de morir.

Blacita, al llegar al río


No saben en qué momento
a las ovejas imita,
ha aparecido el pastor,
con ayuda de los perros Las ovejas pesarosas
sienten mucho lo ocurrido,
a la ovejita sacó.
no tiene ningún sentido

el peligro que han corrido.

La pequeña está empapada,

pero ha salido con vida,


Blacita y las dos ovejas
el pastor mira aliviado,
sin haber sufrido daño,
le parece que respira.
con el pastor y los perros

contentas van al rebaño.


El potro insolente

Un caballo iba tranquilo

cansado, se ve mayor,

sus crines marrón arena

relucían con el sol.

Iba al paso, despacito

con su cabeza agachada,

los años le van pesando,

no tiene ganas de nada. relincha alzando la voz,

relincha muy presumido


junto al caballo mayor.

Un potro pasa trotando

con su larga cola negra,

con la cabeza muy alta En esto llega una yegua


casi a su altura le llega. que desbocada suspira,

pasa corriendo al galope,

algo tira de su brida.


Cuando ve al caballo viejo,

con chulería, insolente,

le baila con trote fino El caballo sin pensarlo,


alrededor varias veces. trotando se va tras ella,

con fuerza sigue al galope

a esta yegua que es tan bella.


Relincha muy estirado,
Sin pensar en que es mayor, y a una yegua tan bonita

sin darse cuenta siquiera, él no ha podido salvar.

sigue y sigue galopando


muy cerca está ya de ella.

El caballo viejo siente

al joven avergonzado,
Y poniéndose a la par
y con palabras serenas
con palabras, muy tranquilo
al potro esto le ha hablado:
logra quitar con su boca,

lo que el daño ha producido.

'No te preocupes potrillo,

el tiempo te enseñará,
La yegua muy orgullosa
a dejar de presumir
con el caballo se va,
y a empezar a madurar'.
le tiene por un gran héroe
y presume de galán.

Y con la yegua se aleja

contentos, los dos al trote,


El potro les mira inquieto,
dando gracias al destino,
no ha sabido reaccionar,
luego siguen al galope.
La Boda
En la granja de Isidora

se celebra una gran boda,

se casan Don Gallo Pinto

con la gallina Pandora.

Los padrinos son dos patos,

amigos de la familia,

el pato se llama Cosme,

la pata es doña Jacinta.

Don Cosme viste de negro,

pajarita de colores,

doña Jacinta de rojo, Detrás de la hermosa novia,

de mantilla y con tacones. dos pequeñas conejitas,


la cola de su vestido,

sujetan con sus patitas.

El novio, Don Gallo Pinto,

con un bonito chaqué, Las siguen en procesión,

también lleva pajarita, Doña Púa y Don Antón,

¡se la ha puesto del revés! son los padres de la novia,

van llorando de emoción.

La novia, viene nerviosa, Dos pollitos muy pequeños

con vestido hasta los pies, llevan las alianzas,

en la puerta de la iglesia, los dos son muy revoltosos,

ha pegado un gran traspiés. llevan diademas blancas.


estira bien su chaqué,

El jilguero está cantando, y mira a la gallinita.

tiene una bonita voz,

al órgano lo acompaña

el cerdo, Don Hilarión. Doña Claudia, la cotorra,

a todos pide silencio,

ha llegado el gran momento

En la iglesia los espera, de dar el consentimiento.

Doña Claudia, la cotorra,

en la granja ella se encarga


de todas las ceremonias.
Pandora dice: 'sí quiero'

temblando con la emoción,

Gallo Pinto le responde,


Pandora está muy contenta,
apenas le sale voz.
quiere mucho a Gallo Pinto,

lo mira con ojos tiernos,

lo acaricia con el pico.


Los dos salen muy contentos

por todos acompañados,

de nuevo canta el jilguero,


Gallo Pinto emocionado,
la boda se ha celebrado.
retoca su pajarita,
Tres tristes tigres,

tragaban trigo en un trigal,

en tres tristes trastos,

tragaban trigo tres tristes tigres.


A Cuesta le cuesta

subir la cuesta,

y en medio de la cuesta,

va y se acuesta.
Yo compré pocas copas,

pocas copas yo compré,

como yo compré pocas copas,

pocas copas yo pagué.


El rey de Constantinopla

Se quiere descontantinopolizar

el que lo descontantinopolice

buen descontantinopolizador será.


Cuando cuentes cuentos

cuenta cuantos cuentos cuentas,

porque si no cuentas

cuantos cuentos cuentas

nunca sabrás cuántos cuentos sabes contar.


El cielo está emborregado

¿quién lo desemborregará?

El desemborregador

que lo desemborregue,

buen desemborregador será.


Doña Díriga, Dáriga, Dóriga,

trompa pitáriga,

tiene unos guantes

de pellejo de zírriga, zárriga, zórriga,

trompa pitáriga,

le vienen grandes.
Me han dicho un dicho,

que dicen que he dicho yo.

Ese dicho está mal dicho,

pues si yo lo hubiera dicho

estaría, mejor dicho,

que ese dicho que dicen que dije yo.


El cielo está encapotado.

¿Quién lo desencapotará?

El que lo desencapote,

buen desencapotador será.


La bruja piruja,

prepara un brebaje

con cera de abejas,

dos dientes de ajo,

cuatro lentejas,

y pelos de pura oveja


Cinco ratoncitos

Cinco ratoncitos de colita gris,

mueven las orejas, mueven la nariz,

abren los ojitos, comen sin cesar,

por si viene el gato, que los comerá,

comen un quesito, y a su casa van,

cerrando la puerta, a dormir se van


Todos los patitos

Todos los patitos


se fueron a nadar
y el más pequeñito
se quiso quedar

su mamá enfadada
le quiso regañar
y el pobre patito
se puso a llorar

Los patitos en el agua


meneaban la colita
y decían uno al otro
ay! que agua tan fresquita.

Los patitos en el agua


meneaban la colita
y decían uno al otro
ay! que agua tan fresquita.
Cinco lobitos

Cinco lobitos
tiene la loba,
cinco lobitos,
detrás de la escoba.
Cinco lobitos,
cinco parió,
cinco críó,
y a los cinco,
a los cinco
tetita les dió.

Pulgar, pulgar,
se llama éste,
éste se llama índice
y sirve para señalar,
éste se llama corazón
y aquí se pone el dedal,
aquí se pone el anillo
y se llama anular
y este tan chiquitín
¡meñique, meñique!.
Estrellita donde estás

me pregunto quién serás.

Estrellita dónde estás

me pregunto quién serás.

En el cielo o en el mar

un diamante de verdad.

Estrellita dónde estás

me pregunto quién serás.

Estrellita dónde estás

me pregunto quién serás.

Estrellita dónde estás

me pregunto quién serás.

En el cielo o en el mar

un diamante de verdad.

Estrellita dónde estás

me pregunto quién serás.


Los pollitos dicen

pío, pío, pío

cuando tienen hambre

cuando tienen frío.

La gallina busca

el maíz y el trigo

les da la comida

y les da abrigo.

Bajo sus dos alas

se están quitecitos

y hasta el otro día

duermen calentitos.
Buenos días

Buenos días
canto yo

el sol dice hola

la luna dice adiós

Buenos días

canto yo

el gallo cantó

es mi despertador

Bueno días

canto yo

hay que levantarse

el día ya empezó

Buenos días

canto yo

si cantas con ganas

será un día mejor

Buenos días

canto yo

cantar es lo mejor
AL CORRO DE LA PATATA

Al corro de la patata

comeremos ensalada

como comen los

señores naranjitas y

limones ¡Achupé!

¡Achupé! ¡Sentadita

me quedé!
EL BARQUITO CHIQUITITO

Había una vez un barquito

chiquitito, (bis) que no sabía,

que no podía, que no podía

navegar, pasaron un, dos,

tres, cuatro, cinco, seis

semanas, pasaron un, dos,

tres, cuatro, cinco, seis

semanas, y aquel barquito y

aquel barquito y aquel

barquito navegó.

Y si esta historia, parece

corta, volveremos,

volveremos, a empezar, había

una vez un barquito chiquitito

(bis) que no sabía, que no

podía, que no podio, navegar


EL BURRO ENFERMO

A mi burro, a mi burro le
duele la cabeza, el médico le
ha puesto una corbata negra.
A mi burro, a mi burro le
duele la garganta, el médico
le ha puesto una corbata
blanca.

A mi burro, a mi burro le
duelen las orejas, el médico
le ha puesto una gorrita
negra. A mi burro, a mi burro
le duelen las pezuñas, el
médico le ha puesto emplasto
de lechuga. A mi burro, a mi
burro le duele el corazón el
médico le ha dado jarabe de
limón. A mi burro, a mi burro
ya no le duele nada el médico
le ha dado jarabe de
manzana.
LAS MANOS

Saco mis manitas y

las pongo a bailar,

las abro, las cierro y

las vuelvo a guardar.

Saco mis manitas y

las pongo a danzar,

as abro, las cierro y

las vuelvo a guardar.

Saco mis manitas y

las pongo a palmear,

las abro, las cierro y

las vuelvo a guardar.


Uga la tortuga

¡Caramba, todo me sale mal! se lamenta constantemente Uga, la tortuga. Y es

que no es para menos: siempre llega tarde, es la última en acabar sus tareas,

casi nunca consigue premios a la rapidez y, para colmo es una dormilona.

¡Esto tiene que cambiar! se propuso un buen día, harta de que sus compañeros

del bosque le recriminaran por su poco esfuerzo al realizar sus tareas.

Y es que había optado por no intentar siquiera realizar actividades tan sencillas

como amontonar hojitas secas caídas de los árboles en otoño, o quitar piedrecitas

de camino hacia la charca donde chapoteaban los calurosos días de verano.

-¿Para qué preocuparme en hacer un trabajo que luego acaban haciendo mis

compañeros? Mejor es dedicarme a jugar y a descansar.

- No es una gran idea, dijo una hormiguita. Lo que verdaderamente cuenta no

es hacer el trabajo en un tiempo récord; lo importante es acabarlo realizándolo


lo mejor que sabes, pues siempre te quedará la recompensa de haberlo

conseguido.

No todos los trabajos necesitan de obreros rápidos. Hay labores que requieren

tiempo y esfuerzo. Si no lo intentas nunca sabrás lo que eres capaz de hacer, y

siempre te quedarás con la duda de si lo hubieras logrados alguna vez.

Por ello, es mejor intentarlo y no conseguirlo que no probar y vivir con la duda.

La constancia y la perseverancia son buenas aliadas para conseguir lo que nos

proponemos; por ello yo te aconsejo que lo intentes. Hasta te puede sorprender

de lo que eres capaz.

- ¡Caramba, hormiguita, me has tocado las fibras! Esto es lo que yo necesitaba:

alguien que me ayudara a comprender el valor del esfuerzo; te prometo que lo

intentaré.

Pasaron unos días y Uga, la tortuga, se esforzaba en sus quehaceres.

Se sentía feliz consigo misma pues cada día conseguía lo poquito que se proponía

porque era consciente de que había hecho todo lo posible por lograrlo.

- He encontrado mi felicidad: lo que importa no es marcarse grandes e imposibles

metas, sino acabar todas las pequeñas tareas que contribuyen a lograr grandes

fines.

FIN
El Elefante Bernardo

Le pusieron un gran curita en su oreja para curarlo. Mientras Cándido lloraba,

Bernardo se burlaba, escondiéndose de las maestras.

Al día siguiente, Bernardo jugaba en el campo cuando, de pronto, le dio mucha

sed. Caminó hacia el río para beber agua. Al llegar al río vio a unos ciervos que

jugaban a la orilla del río.

Sin pensar dos veces, Bernardo tomó mucha agua con su trompa y se las arrojó

a los ciervos. Gilberto, el ciervo más chiquitito perdió el equilibrio y acabó

cayéndose al río, sin saber nadar.

Afortunadamente, Felipe, un ciervo más grande y que era un buen nadador, se

lanzó al río de inmediato y ayudó a salir del río a Gilberto. Felizmente, a Gilberto
no le pasó nada, pero tenía muchísimo frío porque el agua estaba fría, y acabó

por coger un resfriado. Mientras todo eso ocurría, lo único que hizo el elefante

Bernardo fue reírse de ellos.

Una mañana de sábado, mientras Bernardo daba un paseo por el campo y se

comía un poco de pasto, pasó muy cerca de una planta que tenía muchas espinas.

Sin percibir el peligro, Bernardo acabó hiriéndose en su espalda y patas con las

espinas. Intentó quitárselas, pero sus patas no alcanzaban arrancar las espinas,

que les provocaba mucho dolor.

Se sentó bajo un árbol y lloró desconsoladamente, mientras el dolor seguía.

Cansado de esperar que el dolor se le pasara, Bernardo decidió caminar para

pedir ayuda. Mientras caminaba, se encontró a los ciervos a los que les había

echado agua. Al verlos, les gritó:

- Por favor, ayúdenme a quitarme esas espinas que me duelen mucho.

Y reconociendo a Bernardo, los ciervos le dijeron:

- No te vamos a ayudar porque lanzaste a Gilberto al río y él casi se ahogó. Aparte

de eso, Gilberto está enfermo de gripe por el frío que cogió. Tienes que aprender

a no herirte ni burlarte de los demás.

El pobre Bernardo, entristecido, bajo la cabeza y siguió en el camino en busca de

ayuda. Mientras caminaba se encontró algunos de sus compañeros de la escuela.

Les pidió ayuda pero ellos tampoco quisieron ayudarle porque estaban enojados

por lo que había hecho Bernardo al burro Cándido.

Y una vez más Bernardo bajo la cabeza y siguió el camino para buscar ayuda.

Las espinas les provocaban mucho dolor. Mientras todo eso sucedía, había un
gran mono que trepaba por los árboles. Venía saltando de un árbol a otro,

persiguiendo a Bernardo y viendo todo lo que ocurría. De pronto, el gran y sabio

mono que se llamaba Justino, dio un gran salto y se paró enfrente a Bernardo. Y

le dijo:

- Ya ves gran elefante, siempre has lastimado a los demás y, como si eso fuera

poco, te burlabas de ellos. Por eso, ahora nadie te quiere ayudar. Pero yo, que

todo lo he visto, estoy dispuesto a ayudarte si aprendes y cumples dos grandes

reglas de la vida.

Y le contestó Bernardo, llorando:

- Sí, haré todo lo que me digas sabio mono, pero por favor, ayúdame a quitar los

espinos.

Y le dijo el mono:

- Bien, las reglas son estas: la primera es que no lastimarás a los demás, y la

segunda es que ayudarás a los demás y los demás te ayudarán cuando lo

necesites.

Dichas las reglas, el mono se puso a quitar las espinas y a curar las heridas a

Bernardo. Y a partir de este día, el elefante Bernardo cumplió, a rajatabla, las

reglas que había aprendido.

FIN
LOS TRES LOBITOS

Érase una vez en un país mágico, tres lobitos idénticas que, por cierto,
eran hermanos y vivían con su vieja madre. poseían una cabaña y unos campos
de cultivo.

La madre como era ya algo mayor decidió repartirles la herencia.


al mayor de todos le tocó las tierras junto a la cabaña, al mediano le toco un
hermoso caballo blanco y al pequeño de todos le toco un simple y pequeño baúl.

El pequeño no salía de su asombro, mientras sus hermanos mayores disfrutaban


con sus herencias.

La madre al poco tiempo tuvo una enfermedad muy grave y falleció.


el menor nunca supo para que servía el oscuro baúl. siempre se lo había
preguntado. Mientras tanto el mayor trabajaba en el campo y hacía las tareas
junto a su hermano mediano.

Un día de estos el hermano mayor decidió, tras los innumerables ataques del
cerdito y sus secuaces, abandonar la cabaña. (cerdito es un malvado cerdo) cogió
a sus hermanos con sus pertenencias, montaron en el caballo y desaparecieron
del lugar.

Las lobitos estaban asombradas. ya que su hermano había tomado una decisión
muy precipitada. Vagaban sin un rumbo fijo cruzando por riachuelos, prados,
montañas, valles... hasta que un día cruzando una pradera el baúl del pequeño
lobito se abrió. Y salió de él una serpiente de cascabel de color verde esmeralda.
los lobitos se asustaron y no salían de su asombro ya que la misteriosa serpiente
hablaba y les explicó que ella no era muy corriente: ¡antes era una poderosa
bruja! solo que el malvado cerditón la había convertido en ese sorprendente
ejemplar. La serpiente les suplicó que si los podía acompañar en su viaje y así
poder recuperar su cabaña. Empezaron su vuelta a casa, la verdad es que
estaban muy contentos con la serpiente porque cazaba deliciosos ratones,
suculentos conejos, sabrosas perdices… pero no creáis que los lobos sólo comen
animales del bosque. no, también jugosas manzanas y nueces. que claro está
partían con mohoso cascanueces que poseía el mayor de los lobitos.
Ya casi estaban llegando al elevado valle. únicamente les faltaba por llegar al
frondoso bosque se internaron e hicieron una acampada, recogieron unas ramas
gordas e hicieron un fuego, al día siguiente se calzaron sus desgastadas botas y
marcharon hacia la parte de atrás de la cabaña al entrar se quedaron
sorprendidos: encontraron a los campesinos del lugar luchando forzosamente con
los secuaces del malvado cerdo estaban todos: el señor ganso, doña cabra con
sus siete cabritillos, el gran lobo feroz, el patito feo… no faltaba ninguno
y por supuesto que ellos no iban a ser menos, le dieron unas potentes varas y
manos a la obra.

La batalla era encarnizada y cada vez nuestros amigos ganaban metros.


ya sólo quedaba cerditón, el poderoso mago, la serpiente le miró con cara de
asco, después de todo lo que le había hecho, hizo un acto de valentía y se encaró
con su enemigo más directo, nuestra amiga, aunque pequeña, poseía un gran
poder, que no dudaría en utilizar contra el malvado cerdo; se observaban
ferozmente, el combate iba a empezar los dos contrincantes empezaron a
moverse en círculos, sin dejar de mirarse a los ojos; la tensión se palpaba en el
ambiente, iban a saltar chispas, de repente cerditón empezó a mover las manos
y a pronunciar unas extrañas palabras en un idioma desconocido, y de sus palmas
abiertas salieron dos rayos deslumbrantes que se dirigieron directamente hacia
la escurridiza serpiente, ésta con un magistral movimiento esquivó el ataque del
cerdo, y con la rapidez del pensamiento, contraatacó con un hechizo secreto de
más de un milenio de antigüedad que había aprendido de su antiguo y venerado
maestro. El hechizo impactó de lleno contra el estómago de su contrincante, que
con un aullido lastimero se llevó las manos al vientre y cayó al suelo paralizado.
La serpiente, como modo de escarmiento, encarceló al cerdo en el mismo baúl
donde ella había estado presa, y lo arrojo al fondo de un cercano lago,
los aldeanos del lugar decidieron, después de la batalla, que los valientes lobitos
fueran los nuevos reyes con la ayuda de la valiente serpiente
del malvado cerdo nunca más se volvió a saber, y los aldeanos vivieron felices
bajo el reinado de los cuatro amigos hasta el fin de sus días.
Y…colorín colorado este cuento se ha acabado.

FIN

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