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PEDAGOGIA

La pedagogía es un conjunto de saberes que buscan tener impacto en el proceso educativo,


en cualquiera de las dimensiones que este tenga, así como en la comprensión y organización
de la cultura y la construcción del sujeto. Etimológicamente, la palabra pedagogía deriva
del griego paidos que significa niño y agein que significa guiar, conducir. Se llama pedagogo
a todo aquel que se encarga de instruir a los niños. El término "pedagogía" se origina en la
antigua Grecia, al igual que todas las ciencias primero se realizó la acción educativa y
después nació la pedagogía para tratar de recopilar datos sobre el hecho educativo,
clasificarlos, estudiarlos, sistematizarlos y concluir una serie de principios normativos.

A pesar de que se piensa que es una ciencia de carácter psicosocial que tiene por objeto el
estudio de la educación con el fin de conocerla, analizarla y perfeccionarla, y a pesar de que
la pedagogía es una ciencia que se nutre de disciplinas como la sociología, la economía, la
antropología, la psicología, la historia, la medicina, etc., es preciso señalar que es
fundamentalmente filosófica y que su objeto de estudio es la ¨formación¨, es decir en
palabras de Hegel, de aquel proceso en donde el sujeto pasa de una «conciencia en sí» a una
«conciencia para sí» y donde el sujeto reconoce el lugar que ocupa en el mundo y se
reconoce como constructor y transformador de éste.

PEDAGOGO

Podemos definir al pedagogo como la persona que se dedica a educar a los niños dentro
del ámbito escolar. Posee cualidades de maestro, así como conocimientos psicosociales ya
que está capacitado para tratar las actuaciones del niño. La pedagogía toma nociones de
otras ciencias como de la psicología, la sociología o la filosofía.

La mayoría de los centros educativos cuentan con algún profesional de la pedagogía. Es el


encargado de actuar sobre un niño, atendiendo a su configuración psicológica, en el caso
de que el pequeño tenga algún tipo de incidencia en las relaciones sociales o personales de
su entorno.
DIMENSIÓN PLURIDIMENSIONAL DE LA PSIQUIATRIA DEL NIÑO

La psiquiatría infantil se consideró como una ciencia menor en tanto permaneció


oscurecida por la psiquiatría del adulto, mientras tuvo un método adulto morfo y
mientras se consideró al niño como un hombre en miniatura, cuando en realidad el
adulto es el fruto del futuro del niño que se halla en formación. Aun existiendo con
plenos poderes, permanece íntimamente ligada a la psiquiatría general, pues difícil-
mente se concibe a una persona adulta sin conocer la dinámica de su evolución; como
decía ya Aristóteles en su “Ve mejor las cosas quien las ha visto crecer desde el primer
momento."

Por lo demás, resulta difícil conocer la psicología; ¡o patología del niño, e incluso
aplicarle una terapéutica determinada, si el psiquiatra! desconoce el ambiente plagado
de conflictos en que vive el niño, la sociedad en que se desarrolla y los problemas
psicológicos de los padres, que pueden contribuir tanto a su formación como a su
deformación. Constituye una característica fundamental de la paidopsiquiatria el ser una
psicopatología genética que se ocupa del desarrollo y de sus perturbaciones, y que, por
conocer la génesis de las diversas funciones y su evolución en el tiempo, valóralas
posibilidades del niño en cada etapa de su evolución, y tiende a comprender las diversas
fases cronológicas en función de las relaciones organismo-medio.

La psiquiatría infantil ha hecho suyas las tendencias evolutivas de la Medicina, tendencias


según las cuales el niño enfermo se define en función de la lesión anotómica formulada
según un determinado sistema de alteraciones, cuya consecuencia natural son los
síntomas; pero tan pronto pierde importancia la alteración anatómica ante los síntomas
considerados como hechos dentro de una historia individual y relacionados con una
determinada biografía, como sale a colación un agente patógeno y se piensa que el
enfermo ha sido víctima de una agresión que explica la existencia dela
enfermedad, dando más importancia al agente agresor que a la víctima de su acción.

Admitiendo cualquiera de ambas posturas, según los casos, hoy tiene menos interés la
lesión o el síntoma que el proceso energético de la enfermedad y su desarrollo. En la
psiquiatría infantil se entrecruzan diversas disciplinas: pediatría, psiquiatría genera
neurología, psicología, etología, pedagogía y sociología, formas de conocí-miento con las
que se confronta, se identifica o se diferencia valiéndose de los progresos de una ciencia
concreta o de todas ellas. Igual que la psiquiatría clásica, la paidopsiquiatria se ha visto
influida por la neurología. Esta no tardó en adquirir el carácter y la reputación de una
ciencia exacta, lo que movió a los psiquiatras a tratar de acomodar el proceso psiquiátrico
al modo de pensar neurológico.

En el caso de la neurología es sabido que histórica-mente se han manifestado dos


tendencias: una localizadora, que ve el funciona-miento de la psique como un mosaico
de funciones, como un compendio de la actividad de órganos independientes; y otra,
disfuncional, según la cual no son localizabas las funciones, aun cuando pueda
relacionarse un síntoma con alguna lesión localizada: el síntoma sería un producto
arbitrario del modo de concebir las cosas.' También la psiquiatría general ha
evolucionado entre dos tendencias contradictorias: la de la organogénesis y
la de la psicogénesis.

Para los "organicistas", todo mecanismo mental se reduce a la actividad de sistemas


neurológico existentes y prescindiendo de esta mecánica, nada puede quedar elucidado;
la integración de las funciones se explica por la madurez y actividad sucesiva de aparatos
anatomofisiológicos, y los disfuncionamientos por desorganizaciones generales o focales.
Investiga una etiología basada en factores hereditarios, o en factores adquiridos, tóxicos,
infecciosos, metabólicos, etc. Por su parte, los psicogenetistas" dan poca importancia a
los procesos cerebrales y tan sólo se interesan por los mecanismos psicogenéticos que
guardan relación fundamentalmente con el estudio de los problemas
conflictivos mediante la comprensión histórica de la personalidad o de la individual
vivencia existencial.

Todo parece estar por encima del hombre y no en el hombre, mecánico y creador a un
tiempo. Sólo considerando al ser humano como un todo funcional en relación con su
medio ambiente podemos llegar a una auténtica neurobiología. Contando con las
realidades anatomoclínicas, vemos al hombre en su desarrollo evolucionar en el terreno
de la relación formativa que se da juntamente con la realización funcional. La evolución
del niño nos hace ver y nos permite superar dichas contradicciones. Si a lo
largo de este estudio comprobamos que el niño es "an histórico" en sus actos sucesivos y
realizaciones funcionales que se van descubriendo progresivamente, yaqué todos ellos
aparecen como fenómenos nuevos, no quiere esto decir que pueda separarse el desarrollo
de la historia, pues a fin de cuentas se basa en esquemas históricamente fundados.

Es imposible comprender la organización aislando el sujeto del objeto, subordinando


uno al otro o no teniendo en cuenta, como dice J. Piaget, el proceso bipolar de
composición del sujeto y del objeto, que va unido al desarrollo de la acción y es anterior
al mismo ser humano. Sólo es comprensible en relación con los niveles madurativos,
perceptible en una relación particular.

La psiquiatría infantil deberá estudiar las "formas" de organización en el tiempo, el


espacio racional. Se hace indispensable el estudio evolutivo de las funciones; no hay que
considerar al ser humano como un ser de una sola pieza, sino en su funcionamiento
como un ser que se realiza progresivamente al compás de sus propias realizaciones
funcionales. En esta concepción, cabe lo vivido y lo imaginario sin que las vivencias
adquieran un sentido mítico ni lo imaginario un sentido descarnado. Actualmente
parece evidente que puede perturbarse la mecánica funcional en su misma formación, o
desorganizarse durante el desarrollo por causas exógenas o endógenas (las actuales
investigaciones acerca de las modificaciones bioquímica-cas enzimáticas nos muestran su
importancia teórico-práctica).

Por otra parte, es imposible comprender a un niño basándonos únicamente en lo que


sucede en sus aparatos funcionales ya que se forma mediante la comunicación, mediante
las relaciones que establece con el mundo exterior, y con el enfrentamiento entre sus
actividades instintivas y el medio entorno; el niño se abre a la experiencia y se va
construyendo sobre la base de sus propias contradicciones. La psicología clásica atomista
de las funciones del espíritu no contribuyó a hacer más comprensible al niño. Los
antiguos estudios sobre la voluntad considerada como facultad aislada nos parecen
lejanos. Nos sentimos más cerca del niño cuando estudiamos sus motivaciones, variables
con la edad. En psicología no hay entidades particulares, sino maneras de actuar y
reaccionar ante situaciones determinadas según 1’, leyes generales o particulares
relacionadas con la historia del niño.

La psicología infantil se enriquece con una. psicología genética, que tiene en cuenta las
posibilidades del niño en cada etapa de su evolución, con una psicología operativa que
tratado conocer las diversas etapas del niño en su evolución y sucesión, sin perder de vista
las relaciones organismo-medio. No hay que considerar al niño como un ser aislado fuera
del medio en que se desarrollártelos de sus padres y de la sociedad en qué se halla
inmerso; equivocada-menté, algunos autores consideran que el niño es fruto directo y
casi una copia del ambiente, sujeto pasivo e imitativo sin energía propia alguna, puro
satélite del mundo circundante.

A este respecto, son fundamentales las investigaciones atropo-lógicas y sociológicas para


el conocimiento humano, pues nos permiten comprender buen número de modelos con
que el hombre se desarrolla; desde los tiempos primitivos hasta la época de las más
especializadas relaciones interpersonales, nada se produce en sentido único. Aun a pesar
de todos los influjos que le puedan sobre-venir del exterior, el hombre es portador de su
propio destino. La pedagogía nos proporciona las bases de una perfecta aprehensión de
lo real y de lo social, así como de conocimientos que nos permiten valemos en el mundo,
pero también puede convertirse en algo mecánico y estéril. La tradición clásica nos ha
venido suministrando una escuela que nos enseñaba unos conocimientos, pero nonos
enseñaba a saber lo que producía un aprendizaje condicionado.

Ciertos métodos, como los de enseñanza natural o educación activa, nos permiten
superar tales debí-ciencias y desarrollar el sentir y el saber en mayor medida que el
conocimiento arbitrario y parcial, pero dichos métodos a menudo se encuentran en
franca oposición con las exigencias de la sociedad de nuestros días. La pedagogía será
científica a partir del momento en que tenga en cuenta las posibilidades del niño en sus
sucesivas "fases", de su capacidad de aprendizaje y de sus necesidades sociales. De hecho,
en algunos momentos de su historia, la sociedad ha manifestado unas exigencias
concretas para eliminar aquellas necesidades no empleando todo el potencial del niño y
cerrando el paso al empleo de todas sus posibilidades.

Tenemos la absoluta seguridad de que unas asociaciones pedagógicas, perfectamente


conocedoras tanto de las técnicas de enseñanza y de las doctrinas psicológicas del
desarrollo del niño como de los problemas psicopatológicos que nos plantea mientras
dura su desarrollo, bastarían para evitar, por sí solas, una buena proporción de casos que
requieren reeducación o psicoterapia.