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El Sacramento de la Confirmación

Que los dones que el Espíritu Santo nos va a dar, germinen en nuestros corazones para mayor
Gloria de Dios y de la Iglesia.

¿Qué es la Confirmación?
Es el Sacramento por medio del cual, al recibir al Espíritu Santo obtenemos fortaleza y valor para
proclamar nuestra religión ante los demás.

Finalidad del Sacramento: Nos fortalece en la Fe, nos vuelve Soldados, Apóstoles y discípulos de
Cristo.

La Confirmación no es necesaria para conseguir la salvación, pero no se debe descuidar, porque


nos da gracias, ayuda y fortaleza.

Requisitos: Estar bautizado, profesar la Fe (Es el último Sacramento de Iniciación Cristiana), Estar
en estado de Gracia (Confesado, sin pecado mortal), Tener la intención de recibir el Sacramento.

Efectos: Nos da el Espíritu Santo en plenitud, Nos aumenta la Gracia Santificante, Nos da la Gracia
Sacramental propia del Sacramento, Nos imprime el carácter de soldados de Cristo (Es una señal
que no se puede borrar)

Una vez hecha la Confirmación, ¿Qué debo hacer?


Al ser el último Sacramento de Iniciación Cristiana, una vez hecha, nos llama a profesar la Fe, ser
cristianos practicantes. Esto significa: Aumentar y acrecentar nuestra Fe (Es recomendable que la
persona asista regularmente a la parroquia y pertenezca a un grupo de formación, esto, porque el
crecimiento Espiritual, exige que nos apoyemos en comunidad), “Acrecentar nuestra Fe”, significa:
Estudio constante y Oración; También somos llamados a Confesar Nuestra Fe, sin miedo, ser
cristiano practicante es esto, donde quiera que vaya, con quien sea que me encuentre, soy
católico y profeso la Fe católica, no para que me alaben a mí, sino para darle Gloria a Dios, ser luz
en el mundo (actualmente es muy necesario). Igualmente, somos llamados a ser Soldados de
Cristo, desde la vocación y profesión que Dios me ha dado, soy llamado a defenderle si la situación
lo requiere (si Dios lo pide, debo ser mártir).

Un cristiano tiene 3 armas: Ejemplo, Oración y Palabra.

Dones y Frutos del Espíritu Santo:


Sabiduría: Nos despejamos nuestra mente de las cosas terrenas y contemplamos la Verdad que es
Dios, gustando y amándolo a Él, en el consiste todo nuestro bien.

Entendimiento: Se nos facilita la inteligencia de las verdades de la Fe y de los misterios divinos.

Consejo: Conocemos lo que más le agrada a Dios y lo que nos ayuda en nuestra salvación y de los
demás, podemos discernir lo que no nos conviene.
Fortaleza: Nos inspira valor y ánimo para ser fieles a Dios y a la Iglesia, superando los obstáculos
del demonio, respeto humano y nuestra debilidad. También nos ayuda a mantenernos en la
vocación que Dios nos ha dado.

Ciencia: Juzgamos rectamente las cosas creadas, y conocemos el modo para usarlas bien y
dirigirlas a la unión con Dios, comprendemos que todo viene de Dios y eso nos llama a cuidar la
Creación.

Piedad: Veneramos y queremos a Dios y los Santos, y por amor a Dios, conservamos un ánimo
benévolo hacia el prójimo.

Temor de Dios: Reverenciamos a Dios y dejamos de ofenderle, nos apartamos del mal,
incitándonos al bien.

Frutos del Espíritu Santo (Vienen de los dones):


Caridad, Gozo, Paz, Paciencia, Longanimidad, Bondad, Benignidad, Mansedumbre, Fe, Modestia,
Continencia y Castidad.

Hay muchos otros frutos y carismas que concede el Espíritu Santo, además de dones especiales,
todo es para servir al Pueblo de Dios.

El mayor fruto es el AMOR, ya que sin amor (caridad), los demás frutos y carismas no servirían.

El Padrino
Requisitos:

Estar Confirmado y Profesar la Fe.

Ritual de la Confirmación:
Este Sacramento se da en la Misa, porque la Misa es la renovación del Sacrificio de Jesús, del cual
se nos deriva la Gracia.

- La Liturgia empieza normal, como cualquier misa, hasta el final de la lectura del Evangelio;
allí, se presenta a los Confirmandos, ellos se ponen de pie (normalmente, el catequista
que los preparó los presenta al Obispo).
- Luego, el Obispo dice la Homilía, generalmente, con una exhortación para los
Confirmandos, preparándolos a la venida del Espíritu Santo. Al finalizar la homilía, el
Obispo, invita a los confirmandos a renovar sus promesas bautismales: “¿Renuncian a
Satanás, a todas sus obras y seducciones?”, “¿Creen en Dios Padre Todopoderoso, Creador
del Cielo y de la Tierra?”, “¿Creen en Jesucristo, su Único Hijo, Nuestro Señor, que nació
de Santa María Virgen, murió, fue sepultado, resucitó de entre los muertos, ¿y está
sentado a la derecha del Padre?”, “¿Creen en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que
hoy les será comunicado de un modo singular, por el Sacramento de la Confirmación,
como fue dado a los Apóstoles el día de Pentecostés?”, “¿Creen en la Santa Iglesia
Católica, en la Comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de
la carne y en la vida eterna?”, a estas preguntas, los Confirmandos, contestan
afirmativamente.
- Una vez renovadas las promesas, el Obispo, de cara al pueblo, con las manos juntas, pide a
todos la oración junta para que venga el Espíritu Santo. (Todos oran en silencio unos
instantes). Luego, el Obispo impone las manos sobre todos los confirmandos e invoca a
que el Espíritu Santo descienda sobre ellos. (Es muy importante, que, en estos momentos,
los confirmandos oren con fuerza, pidiendo la venida del Espíritu Santo sobre ellos y los
dones que crean convenientes)
- Seguidamente, viene la Crismación: El padrino, coloca su mano derecha sobre el hombro
del Confirmando y le dice al Celebrante su nombre (del confirmando), entonces el Obispo,
con el crisma en su pulgar derecho, hace la señal de la Cruz en la frente del Confirmando,
mientras dice “…(Nombre) … Recibe por esta señal el Don del Espíritu Santo”, a lo que el
Confirmando responde: “Amén”, El Obispo añade: “La Paz sea contigo”, y el Confirmando
dice “Y con tu espíritu”.
 Crisma: Aceite y bálsamo mezclados que consagran los obispos católicos el Jueves Santo
para ungir a los que se bautizan, confirman u ordenan.
- Luego la Misa sigue normal. Se suele incluir un pequeño compromiso de los Confirmandos
al finalizar.

Diferencias entre Apóstol y Discípulo:


‘apóstol’ deriva del griego apostello, que significa ‘enviar’

Un apóstol es alguien que es “enviado” por Dios para predicar el Evangelio por las naciones.
Durante muchos siglos, la palabra se empleó exclusivamente para identificar a los 12 apóstoles
que fueron enviados por el mundo por Jesús. De forma similar, san Pablo a menudo es llamado
“apóstol” debido a su encargo divino recibido de Jesús.

Desde entonces, la palabra se usa a veces para grandes santos que fueron “apóstoles”, enviados
de Dios para una misión específica. Por ejemplo, san Bonifacio es conocido como el “apóstol de los
germanos”, debido a su obra misionera entre dicho pueblo. Aunque no fue encargado
directamente por Jesús, sí siguió la inspiración divina para extender el cristianismo.

‘discípulo’ deriva del latín discipulus, que significa ‘estudiante’ o ‘pupilo’

un discípulo de Jesús no es necesariamente alguien que es “enviado” a predicar el Evangelio por el


mundo, sino una persona que está en aprendizaje constante de lo que significa ser cristiano.

Conclusión:
Una vez hecho este Sacramento, junto con todos los de iniciación cristiana. Llama al cristiano a ser
luz del mundo, luz para todos, en su trabajo, en su familia, en la vocación en la cual Dios le haya
llamado, todo por y para darle Gloria al Señor; si todos los cristianos completáramos estos
Sacramentos, con la disposición necesaria y profesáramos la Fe como lo manda la Iglesia, el
mundo seria un lugar mejor; Así que ¡ánimo!, si el Señor me llama, debo responder a su llamado y
ser su discípulo, apóstol y soldado.