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CRIPTAS EN LOS TEMPLOS LEGISLACION MEXICANA

Disposiciones legales en Querétaro

TÍTULO I

Disposiciones Generales

1. Las disposiciones que siguen son de orden público y observancia general en la


Diócesis de Querétaro, A.R. y tienen por objeto regular el establecimiento, funcionamiento
y vigilancia de las áreas de las criptas ubicadas en inmuebles nacionalizados por la
Secretaría de Gobernación del Estado Mexicano, en las ubicadas en inmuebles propiedad
de la Asociación Religiosa Principal Diócesis de Querétaro como de sus Derivadas.
Servicio que comprende el depósito y custodia de restos humanos áridos o cremados.

2. Para los actos celebrados y derivados con fundamento en la presente instrucción, para
el caso de los inmuebles pertenecientes a la asociación religiosa Diócesis de Querétaro,
el representante legal será el Obispo de Querétaro, quien actuará por medio del
Apoderado legal, y para los pertenecientes a las Parroquias, Templos, Seminario, etc.
asociaciones religiosas derivadas de aquella, serán los que ocupen el cargo de
Representante Legal, siempre que no sean contrarias a las facultades dadas por sus
estatutos respectivos y demás disposiciones legales.

Para el caso de las áreas de criptas ubicadas en inmuebles nacionalizados se atenderá


además de la presente instrucción a la legislación vigente.

3. La Diócesis de Querétaro, A. R. de acuerdo con lo dispuesto por la legislación canónica


vigente en los Estatutos de la misma, en la Ley Orgánica de la Administración Pública
Municipal y demás Reglamentos, podrá atender por sí misma el establecimiento y
operación de los servicios públicos a que se refiere el número uno.

4. La Diócesis de Querétaro, A. R. no autorizará la creación o funcionamiento de Áreas de


Criptas que pretendan dar trato de exclusividad en razón de la raza, nacionalidad,
creencias o condición social.

Si alguna persona que no profesa la religión católica desea colocar allí los restos de sus
difuntos, respetará las normas, usos, ritos y símbolos religiosos de la iglesia Católica que
se establecen en este Reglamento.

5. La aplicación y vigilancia de las disposiciones de la presente Instrucción corresponde a


la Diócesis de Querétaro, A. R. (SGAR/330/93) Asociación Religiosa Principal, quien está
representada por su Obispo diocesano y en caso de ausencia o impedimento de éste, por
el Vicario General de la Diócesis, el cual es nombrado libremente por aquél, quien las
ejercerá a través del Representante Legal en la Asociación Religiosa Derivada, conforme
los Estatutos vigentes de las mismas y la presente Instrucción. En el caso de sede
vacante se actuará de acuerdo a las disposiciones canónicas vigentes.

6. Corresponde al Representante Legal:


I. Vigilar la observancia de la presente Instrucción en acción conjunta con la Comisión
Diocesana de Arte Sacro.

II. Supervisar la presentación de los servicios en las áreas de criptas.

III. Proponer acuerdos para el mejor funcionamiento de los servicios públicos de que trata
en el numeral uno de la presente Instrucción.

7. Para los efectos de esta normativa se entenderá por:

I. Cripta. La estructura construida bajo el nivel del suelo con gavetas / nichos destinados
al depósito de restos humanos áridos o cremados.

II. Columbario. La estructura, el edificio donde se conservan las urnas funerarias. El


columbario se encuentra constituido por el conjunto de nichos destinados al depósito de
restos humanos áridos o cremados.

III. Nicho. La concavidad u espacio destinado al depósito de restos humanos áridos o


cremados.

IV. Urna. Recipiente o caja donde se depositan en su interior los restos humanos áridos o
cremados para su resguardo en lugar sagrado.

V. Osario. El lugar especialmente destinado para el depósito de restos humanos áridos.

VI. Restos Humanos Áridos. La osamenta remanente de un cadáver, como resultado del
proceso natural de descomposición.

VII. Restos Humanos Cremados. La ceniza remanente de la incineración de un cadáver.

TÍTULO II

Del Establecimiento del área de Criptas

8. Para el establecimiento o la apertura de un área de criptas se requiere:

I. La aprobación del Obispo de la Diócesis a través de la Comisión Diocesana de Arte


Sacro, en documento firmado.

II. Cumplir con los requisitos de construcción establecidos en esta Instrucción y demás
disposiciones aplicables.

III. Cumplir las disposiciones de las autoridades competentes en la materia.

IV. Obtener de la autoridad correspondiente el permiso de construcción.

V. Cumplir las disposiciones relativas a Desarrollo Urbano y Ecología Estatal, Transporte y


Vialidad, Uso del Suelo y demás ordenamientos Federales, Estatales y Municipales.
9. Las áreas de criptas quedarán sujetas a lo siguiente:

I. Deberán cumplir las condiciones y requisitos sanitarios que determinen las leyes y
reglamentos de la materia y normas técnicas que expida la autoridad sanitaria
competente.

II. Elaborar plano donde se especifique la ubicación, dimensiones, tipo de construcción,


topografía del terreno, distribución, vías internas, zonas, tramos, secciones y lotes.

III. Cumplir con las especificaciones de los distintos tipos de criptas y nichos que hubieran
de construirse, indicando la profundidad máxima a que pueda excavarse y los
procedimientos de construcción previstos por la Ley.

IV. Las gavetas deberán estar impermeabilizadas en su interior y en los muros colindantes
con las fachadas y pasillos de circulación.

V. Instalar en la forma adecuada los servicios de agua potable, drenaje, energía eléctrica y
alumbrado.

VI. No dejar inconclusos los trabajos de excavación o construcción de gavetas.

10. Las áreas de criptas verticales deberán cumplir las disposiciones que en materia de
ingeniería sanitaria y construcción establecen la Ley Estatal de salud, la Ley de Desarrollo
Urbano y las demás disposiciones aplicables.

11. La construcción, reconstrucción, modificación o demolición de instalaciones en las


áreas de criptas, se ajustará a lo dispuesto por la normativa canónica vigente, la Ley
Estatal de Salud, las presentes normas y demás disposiciones aplicables.

12. La limpieza, mantenimiento y conservación de las áreas de criptas e instalaciones de


uso común estará a cargo de la Asociación Religiosa. Anualmente se aportará, de parte
de los interesados, una cuota, que fijará la Parroquia en el mismo contrato, para los
gastos de mantenimiento.

13. Cuando por causa de utilidad pública que declare la Asociación Religiosa se afecte
total o parcialmente un área de criptas, nichos y osarios deberán reponerse esas
construcciones o bien trasladarse por cuenta de la Asociación Religiosa a otro
inmueble.

Cuando la utilidad pública sea declarada por autoridad distinta a la Asociación Religiosa,
ésta queda exonerada de toda responsabilidad, e incluso las que señale la Legislación
Penal.

14. Son facultades de la Asociación Religiosa Principal las siguientes:

I. Llevar a cabo visitas de inspección de las áreas de criptas.

II. Solicitar la información de los servicios prestados en las áreas de criptas sobre:
a) Número de áreas de criptas

b) Número de nichos ocupados

c) Número de nichos disponibles

d) La administración de los ingresos y egresos causados por la prestación del servicio

III. Urgir la inscripción en libros de registro la administración de las áreas de criptas.

IV. Revisar cada cinco años las tarifas que deberán cobrarse por los servicios que
comprende el depósito y custodia de restos humanos áridos o cremados.

V. Negar la apertura de un área de criptas cuando no se cumpla con lo establecido en las


normas vigentes.

VI. Declarar la clausura de aquellas áreas de criptas que violen los requisitos aquí
previstos.

15. Es responsabilidad de la Asociación Religiosa, al establecer un área de criptas, las


siguientes:

I. Llevar Libro de Registro de Nichos y Columbarios en el cual se anotará el nombre del


finado, la edad, la nacionalidad, el sexo, el nombre, domicilio y teléfono del familiar o
persona que solicita el servicio, agregando el acta de defunción correspondiente,
asentando el número y la ubicación del nicho y/o columbario que ocupa y la cantidad en
dinero del depósito que para la prestación del servicio administrará la Asociación
Religiosa.

II. Establecer medidas de seguridad de acceso al área de criptas.

III. Llevar un Libro de Registro de Visitantes a las áreas de criptas en el que se contemple:
Nombre del visitante, identificación, parentesco con el finado, el nicho que visita, el día,
hora de ingreso, requiriéndole su firma al concluir su visita.

IV. Establecer el trámite a seguir para poder sustraer las urnas del área de criptas, o bien
para poder trasladarlas de un nicho a otro dentro de la misma área, señalando quién lo
puede hacer, con respecto a la relación familiar con el finado.

V. Mantener y conservar en condiciones higiénicas y de seguridad las instalaciones del


área de criptas.

VI. Observar los ordenamientos canónicos vigentes y demás normativas aplicables.

TÍTULO III

De los Restos Humanos


16. Los deudos o representantes de éstos, que soliciten el servicio que comprende el
depósito y custodia de restos humanos áridos o cremados, deberán exhibir ante la
Asociación Religiosa los siguientes documentos:

I. Certificado de defunción o boleta de la misma expedida por el Oficial del Registro Civil
que corresponda.

II. Identificación oficial

III. Comprobante de domicilio

IV. Indicar el parentesco con el finado (a)

17. Si la copia certificada del acta de defunción resulta alterada, el responsable incurrirá
en las sanciones señaladas, sin perjuicio de las que señale la Legislación Penal.

TÍTULO IV

Del derecho de uso sobre Nichos

CAPÍTULO PRIMERO: Disposiciones Generales.

18. En las áreas de criptas, el derecho de uso sobre nichos se adquiere mediante la
obtención de la CONSTANCIA DE SERVICIO DE CUSTODIA DE RESTOS EN
LUGAR SAGRADO que proporciona el Representante Legal de la Asociación Religiosa.

19. En el acto de la obtención de la constancia a que hace referencia el numeral anterior,


el titular de la misma aportará en donación la cantidad establecida por el servicio de
custodia de los restos que deposita. Los ingresos obtenidos se destinarán en exclusiva,
salvo los de mantenimiento, a la construcción y mejoramiento del Templo; no al sustento o
salario del personal o del sacerdote. Se llevará un libro de registro y anualmente se
rendirá cuenta de esta administración a la Economía diocesana.

20. La Asociación Religiosa puede prestar servicio gratuito a las personas de escasos
recursos económicos, mismo que comprende el servicio de depósito y custodia de restos
humanos áridos o cremados en lugar sagrado.

CAPÍTULO SEGUNDO: De los Usuarios.

21. Toda Persona tiene derecho de uso sobre nicho, previo al cumplimiento de los
requisitos aquí establecidos y demás leyes aplicables.

22. Para tener derecho a utilizar los servicios de criptas, el titular deberá mantenerse al
corriente en el donativo anual que efectuará a la Asociación Religiosa para el buen estado
y mantenimiento de dicha área.
23. El derecho de uso sobre un nicho se documentará en título a perpetuidad con las
características siguientes:

I. El derecho será intransferible a extraños, inembargable e imprescriptible.

II. El titular podrá transmitir su derecho por herencia o legado únicamente a integrantes de
su familia.

III. Tendrán derecho de ser depositados en el nicho a quienes el titular del mismo autorice
y el cupo del nicho lo permita.

24. Son obligaciones de los usuarios las siguientes:

I. Cumplir con estas disposiciones y las emanadas de la legislación canónica vigentes, de


la administración municipal y sanitaria y demás leyes de la materia.

II. Aportar anualmente el donativo asignado para su mantenimiento.

III. Abstenerse de colocar epitafios o leyendas que desentonen con el respeto debido al
lugar y al decoro del mismo.

IV. Conservar en buen estado las gavetas y criptas, limpios y sellados.

V. No extraer ningún objeto del área de criptas sin el permiso escrito del Representante
Legal.

VI. Abstenerse de introducir alimentos y bebidas de cualquier tipo al área de criptas.

VII. No alterar el orden y guardar siempre el respeto debido al lugar y a los visitantes o
dolientes dentro del área de criptas.

VIII. Las demás que se establecen en este ordenamiento.

TÍTULO V

De las Sanciones y Recursos

CAPÍTULO PRIMERO: De las Sanciones.

25. La violación a las disposiciones del artículo 24 y demás de esta instrucción se


sancionará con una amonestación severa. En caso de reincidencia, la sanción será la
cesación del servicio. En caso de incumplimiento o abandono prolongado los restos
podrán pasar al Osario, a juicio del Responsable consultado el Consejo parroquial.

26. Para imponer las sanciones se tomará en cuenta:

I. La gravedad de la infracción.

II. Los daños que se hayan producido.

III. Las condiciones socioeconómicas del infractor.


27. Al Representante Legal que autorice dolosamente el servicio que comprende el
depósito y custodia de restos humanos áridos o cremados, sin haber cumplido los
requisitos establecidos en la presente normativa y demás disposiciones legales
correspondientes, se hará responsable ante las autoridades competentes por los daños o
perjuicios que pudieran ocasionarse, así como de la responsabilidad penal inherente.

CAPÍTULO SEGUNDO: De los Recursos.

28. Contra las resoluciones definitivas emitidas por el Representante Legal, derivadas de
la aplicación de este ordenamiento, los interesados no podrán anteponer recurso de
inconformidad alguna.

29. Todos los Representantes Legales de la Asociación Religiosa Diócesis de Querétaro


que decidan la construcción de área de criptas quedan sujetos al cumplimiento fiel de la
presente Instrucción.

DECRETO SOBRE COLUMBARIOS PARA NICHOS EN LUGARES SAGRADOS EN LA


ARQUIDIOCESIS PRIMADA DE MÉXICO, SU CONSTRUCCIÓN, USO Y
MANTENIMIENTO.

Que en los Templos, considerados como Bienes Nacionales, la Autoridad Civil ya permitía
que pudieran depositarse restos humanos áridos como una forma de utilización
simplemente material del inmueble (cf. anterior Ley de Bienes Nacionales, art. 47). Que la
Constitución Política del País reconoce personalidad jurídica a las agrupaciones
religiosas, y al expedirse la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público (14. 07. 1992),
se estableció como un derecho de las mismas el destinar sus inmuebles para ser
utilizados con fines religiosos; Que la sepultura de los fieles cristianos en lugares
sagrados, tiene una finalidad estrictamente religiosa, y que por lo mismo la Iglesia
Católica como Asociación Religiosa reconocida tiene derecho a utilizar las áreas de los
templos destinados a sus fines y por lo mismo, a depositar los restos de los fíeles
católicos (cf. cann. 1176, 1180; 1183); Pág. 2 Que ha sido promulgada una nueva Ley
General de Bienes Nacionales (23. 03. 2004) en donde se establece que las Asociaciones
Religiosas tendrán diversos derechos y obligaciones sobre los inmuebles federales y sus
anexos que tienen en su custodia, para fines religiosos (art. 83), entre los que se señalan
la construcción de columbarios para el depósito de restos humanos y cenizas, previa la
autorización de la Secretaría de la Función Pública y en su caso, de la Secretaría de
Educación Pública; así como permitir el depósito de restos humanos áridos y cenizas en
los mismos, con lo cual se confirma que la legislación estatal actual considera como fines
religiosos la utilización de los templos para la construcción de los columbarios y el
depósito de los restos humanos áridos y cenizas de los fieles;

NORMAS RELATIVAS PARA LA CONSTRUCCIÓN, USO Y

MANTENIMIENTO DE COLUMBARIOS PARA NICHOS EN DONDE SE

DEPOSITEN RESTOS HUMANOS.


ARTICULO 1.‐ En la Arquidiócesis de México, podrán conservarse en donde existan y

Construirse columbarios para nichos destinados a la finalidad religiosa de depósito de

restos humanos áridos o cremados en lugares sagrados en custodia o propios, como


signo

de descanso eterno y esperanza en la resurrección.

ARTICULO 2.‐ Aún cuando los columbarios no tienen el carácter de cementerio para

efectos de la legislación civil, al estar destinados al depósito solo de los restos áridos o

cremados de los fíeles, los nichos correspondientes se consideran como sepulturas (cf.

cann. 1240 ‐ 1243) y por tanto los columbarios deben dedicarse o bendecirse en la forma

prescrita por los libros litúrgicos.

ARTÍCULO 3.- Para efectos de este Decreto se entenderá por:

ARQUIDIÓCESIS: La Arquidiócesis Primada de México, creada el 2 de septiembre de


1530, elevada

a Metropolitana el 12 de febrero de 1546 y constituida como Asociación Religiosa por la


Secretaría de

Gobernación el 22 de Diciembre de 1992, (Registro Constitutivo N° R/I/003),


formalizándose su

constitución y protocolización el 10 de febrero de 1993 ante la fe del Titular de la Notaría


117 del

Distrito Federal, escritura 61, 541.

COLUMBARIO: La estructura constituida por un conjunto de nichos destinados al

resguardo de urnas de restos humanos áridos o cremados.

COMISIÓN: La Comisión de Arte Sacro de la Arquidiócesis Primada de México.

CRIPTA: El lugar anexo o integrado a un templo, ya sea en edificación levantada al

mismo nivel o bajo del mismo, convenientemente cerrado y separado del mismo,

destinado exclusivamente a alojar los columbarios.

NICHO: El espacio individual destinado para el resguardo en urnas de restos


humanos áridos o cremados.

NICHO COMÚN: El espacio conveniente para colocar las urnas que se hayan

extraído de un nicho después de vencido el plazo de duración de su depósito sin

haber sido renovado dicho plazo.

RESPONSABLE: El Párroco o Representante Legal de la Iglesia o Templo en donde

existan Columbarios, o la persona designada por éste para llevar el libro de registro

de Titulares de los nichos y autorizar su apertura para la colocación o extracción de

urnas. A él le corresponde cuidar del mantenimiento de los Columbarios.

RESTOS HUMANOS ÁRIDOS: La osamenta remanente de un cadáver como

resultado del proceso natural de descomposición.

RESTOS HUMANOS CREMADOS: Las cenizas resultantes de la cremación de un

cadáver, de restos humanos o de restos humanos áridos.

TEMPLO: La edificación o recinto en que se reúne la asamblea de los fieles para el

culto divino u otras acciones religiosas (cf. can. 1214), independientemente del

título que posea como es el ser Capilla, Rectoría, Santuario, Parroquia, etc. Se

comprende dentro del mismo la sacristía, baptisterio, capillas anexas, zonas

penitenciales, coro, oficinas y casa parroquial y lugares propios para actividades

pastorales.

TITULAR: La persona que haya solicitado el depósito de restos humanos áridos o

cremados, quien puede designar a otros Titulares, simultáneos o sucesivos. Puede

solicitar la apertura del nicho exclusivamente para la colocación de urnas o

extraerlas definitivamente, así como para que en su momento se depositen en él

sus propios restos áridos o cremados.

URNA: El recipiente en que se contienen los restos áridos o las cenizas para

proceder a su resguardo.

ARTICULO 4.‐ Corresponde a la Comisión vigilar la aplicación del presente decreto y en


consecuencia autorizar los proyectos referidos a la construcción de columbarios para

nichos, previo el visto bueno del Vicario Episcopal Territorial. Corresponde al Decano

autorizar los libros de control y registro de Titulares y el cumplimiento de las disposiciones

relativas a los nichos.

Queda también a cargo de la Comisión la interpretación y aplicación de las normas de

carácter litúrgico dictadas por la autoridad eclesiástica en la materia a que se refiere este

Decreto.

ARTICULO 5.‐ Los columbarios objeto de la presente normativa podrán ser instalados

en el área interior de los templos pero debe cuidarse que no se pierda el sentido litúrgico

del lugar donde se reúne la Comunidad Cristiana. No podrán ser instalados en el

presbiterio, en la casa parroquial, en las oficinas de! templo o patios interiores, por lo cual

sólo podrán ser construidas en edificaciones anexas o en lugares convenientes de los

Templos, estos espacios se deben distinguir convenientemente e incluso darles una

ambientación adecuada de lugar sagrado. En caso de duda, para la construcción o

adecuación del lugar, se debe consultar a la Comisión.

ARTÍCULO 6.‐ La edificación a que se refiere el artículo anterior debe ser considerada

lugar sagrado, por lo que se debe cumplir con lo establecido en los cánones del 1205 al

1213 y 1240 al 1243 del Código de Derecho Canónico.

ARTICULO 7.‐ Para la construcción, reconstrucción y cualesquiera obras relacionadas

con los mismos que se lleven a cabo en Templos recibidos en custodia por el Estado,

deberá contarse con las autorizaciones que se requieran en términos de la Ley General
de

Bienes Nacionales; además tanto en ésos como en los Templos que sean propiedad
privada

de las Asociaciones Religiosas, se deberá contar con las licencias o permisos de las

autoridades del Gobierno del Distrito Federal, establecidas en las respectivas leyes y

reglamentos relacionados con la construcción, en caso de que por el proyecto u obra a


realizar así se requiera.

En todos los casos ya sea para la construcción, reconstrucción, remodelación o

adaptación de columbarios se requerirá que el proyecto sea aprobado previamente por la

Comisión contando con el visto bueno del Vicario Episcopal Territorial respectivo.

ARTICULO 8.‐ Independientemente de los requerimientos exigidos por las leyes y

reglamentos relacionados con la construcción a que se refiere el artículo anterior, las

edificaciones de columbarios deberán cumplir lo siguiente:

1). ‐ Hacerse en lugares adecuados, con buena ventilación, poca humedad y buena

iluminación, esta última preferentemente producto de luz natural ya que, en caso

contrario, deberá estar convenientemente iluminado, por energía eléctrica. Deben


ubicarse

en locales poco susceptibles de inundaciones y no sobre fallas geológicas o estructurales.

2). ‐ No podrán ser instalados cubriendo muros por los que pasen conducíos eléctricos

o accesorios que requieran ser removidos para ejecutar obras de mantenimiento

preventivo o correctivo.

3). ‐ No podrán cubrir frescos, retablos, pinturas, estatuas, ornamentos y en general

todo objeto, lugar o estructura que forme parte del inmueble y sean considerados

patrimonio nacional, cultural u obra de arte.

4). ‐ Deberán tener muros con altura mínima proporcionada al lugar destinado para el

depósito de las urnas.

5). ‐ Los materiales que se utilicen para su construcción deberán ser nobles,

garantizando de este modo su resistencia y durabilidad.

6). ‐ No podrán usarse aglomerados que requieran un mantenimiento excesivamente

constante o ser altamente peligrosos en casos de incendios u otras eventualidades.

ARTICULO 9.‐ Cada nicho deberá contar con una tapa frontal que en general tenga las

mismas características existentes en el columbario. El material de estas tapas debe ser


de
material noble. La tapa frontal no deberá tener accesorios y deberá sellarse de tal manera

que su apertura requiera desmontar la tapa por quien indique el Responsable, a solicitud y

en la presencia del Titular, debidamente acreditado. Evítese que el Titular pueda abrir o

cerrar discrecionalmente el nicho. El abrir o cerrar el nicho es competencia del


Responsable

o a su delegado previa solicitud del Titular y sólo para depositar urnas o extraerlas

definitivamente.

ARTICULO 10. ‐ El conjunto de la construcción de los columbarios y los nichos deberá

resultar agradable y digno, creando un ambiente sobrio, de respeto y en consonancia con


la

santidad del lugar. Por lo mismo podrá adecuarse un altar en donde pudieran celebrarse
los

Sagrados Misterios, pero respetando las leyes litúrgicas, es decir los nichos no podrán

colocarse ni encima ni abajo del mismo altar.

ARTICULO 11.‐ Previamente a la iniciación de los trámites ante las Autoridades Civiles

para la construcción o remodelación de columbarios que las requieran o de aquellas

modificaciones o remodelaciones para los cuales no se exijan tales permisos, se deberá

presentar el proyecto respectivo, con el visto bueno del Vicario Episcopal Territorial a la

Comisión, la que la aprobará si el mismo reúne los requisitos de carácter litúrgico y es

congruente con la arquitectura y conjunto artístico del templo.

ARTICULO 12.‐ Los fíeles tienen derecho a solicitar se les conceda la Titularidad de un

nicho para destinarlo al depósito en lugar sagrado a modo de sepultura de los restos

cremados de quien o quienes él desea se resguarden y de sus propios restos (cf. can.
1180).

El citado derecho se ejercitará sujeto a la existencia de nichos no ocupados en un templo


y

a la autorización del Responsable.

Igualmente podrá solicitarse el depósito de restos humanos áridos de manera

excepcional el cual se concederá por autorización expresa del Vicario Episcopal territorial
en cuyo caso, los restos deberán estar contenidos en una urna que desde luego tenga

cabida en un nicho de los existentes a no ser que por las características de la persona
cuyos

restos vayan a depositarse amerite un tratamiento especial y pueda construirse un nicho

especial (cf. can. 1242.

ARTICULO 13.‐ El Párroco o Rector del Templo o el Responsable deberá expedir un

documento en que conste la asignación del nicho respectivo sin que el mismo pueda tener

carácter de contrato de contenido económico, por lo que no deberán emplearse los

términos como venta, compra, arrendamiento, alquiler, traspaso, o cualquier otro distinto

de la estricta finalidad religiosa de depósito en lugar sagrado. Por lo mismo en el

documento que se expida debe constar que el depósito de los restos humanos que se

haga es un acto religioso reservado a fieles católicos y con permiso expreso para

cristianos que no estén en plena comunión con la Iglesia (can. 1183), y que no se paga

contraprestación alguna sin perjuicio de los donativos que todo fiel cristiano tiene del

derecho deber de proporcionar a la Iglesia (cf. can. 222).

ARTICULO 14.‐ Cuando se trate de Templos en custodia, administrados por una

Asociación Religiosa, el Responsable deberá comprobar en los casos que proceda, que
han

sido cubiertos los derechos establecidos en la Ley Federal de Derechos y retener y

conservar el comprobante fiscal respectivo.

ARTICULO 15.‐ De conformidad con la naturaleza del servicio religioso prestado en los

columbarios anexos a los templos, los Titulares no pueden vender, ceder o traspasar sus

derechos, lo cual se hará constar en el documento a que se refiere el artículo trece

anterior, ya que los derechos conferidos al Titular no son patrimoniales, sino religiosos al

derivar de la legislación canónica interna, y por lo mismo los legítimos herederos no tienen

ningún derecho sobre los nichos. Sólo en caso de muerte será nuevo Titular aquella

persona que aparezca como beneficiaría designada para esos casos en el documento
respectivo. Si se diera el caso el Titular o beneficiario podrá regresar al Responsable el

Nicho quien nuevamente podrá disponer de él.

ARTÍCULO 16.‐ El depósito estará sujeto a la temporalidad que se fije en el documento

en el que conste la asignación del nicho, sin embargo, a su término podrá renovarse si
esto

es posible. Pasados treinta años de haber obtenido la Titularidad para la utilización del

nicho, sin haberse renovado, las urnas ahí depositadas, y si no consta lo contrario, podrán

pasar al "nicho común" y podrá el Responsable hacer uso del nicho en cuestión.

Si el Titular fallece y no hay otros Titulares o beneficiarios, pasado el tiempo convenido,

si sus restos se encuentran en un nicho, podrá pasar al "nicho común" y disponerse del

nicho desalojado.

ARTICULO 17.‐ El Responsable deberá llevar un libro de registro de Titulares en el cual

deberán anotarse el nombre del Titular; el nombre de los sucesores beneficiarios en caso

de muerte; el número o clave de identificación del nicho asignado; la duración del depósito

convenido; el domicilio al que deban dirigirse todas las comunicaciones que deban
hacerse

en términos de estas normas o del documento de asignación respectivo. Igualmente, el

Responsable deberá llevar una carpeta por cada registro para guardar los documentos

relacionados con el mismo.

El libro de registro y sus carpetas anexas son parte de la documentación del templo

que el Párroco o Rector debe conservar y entregar al terminar su oficio eclesiástico, y

puede ser revisada por el Decano en cualquier momento.

ARTICULO 18.‐ AI término de la duración señalada en el documento en que se asigné el

nicho respectivo, la cual no podrá exceder de treinta años, el Titular‐deberá renovar su

titularidad o retirar la urna o urnas que en él se encuentren para ser‐colocadas en otro

nicho, que podrá ser común. Si vencido el plazo el Titular no se presenta a renovar el

servicio o retirar la urna o urnas, se le enviará una comunicación al domicilio señalado en


el
libro de registro de Titulares para que se presente en el plazo que en la misma

comunicación se señale, vencido el cual, de no haber comparecido, el Responsable podrá

abrir el nicho y colocar la urna o urnas en el nicho común. El nicho abierto quedará

disponible para una nueva asignación.

ARTICULO 19.‐ Cada nicho deberá llevar grabado o escrito un número o clave de

identificación que lo distinga de los demás, así como el nombre del Titular o de la familia
de

éste según él mismo instruya al Responsable.

ARTICULO 20.‐ El nicho sellado sólo podrá abrirse antes del vencimiento del plazo de

duración convenida para colocar nuevas urnas o extraer de manera definitiva las
existentes

a petición del Titular.

ARTÍCULO 21.‐ El Responsable designará a la persona que deberá llevar a cabo

materialmente el trabajo de apertura y nuevo sellado de la urna en presencia del Titular.

ARTICULO 22.‐ La Arquidiócesis Primada de México y el Responsable legal del Templo

quedarán eximidos de cualquier responsabilidad canónica o civil respecto de cualquier

daño que llegue a ocurrir a un nicho o su contenido por caso fortuito o fuerza mayor, lo
que

deberá constar expresamente en el documento a que se refiere el artículo trece.

ARTICULO 23.‐ Los nichos, que sólo pueden contener urnas y en ellas sólo restos

humanos, deberán tener espacio suficiente para albergar, al menos dos. Por lo mismo no
se

debe permitir ni en las urnas, ni en los nichos, el depósito de objetos que no sean restos

humanos.

ARTÍCULO 24.‐ Las urnas podrán ser de madera, metal, mármol o cualquier otro

material diverso, pero que dentro de sus características se encuentre la de la durabilidad;

deberán estar perfectamente selladas y contener única y exclusivamente cenizas


producto
de la incineración de un resto o cadáver humano y excepcionalmente restos humanos

áridos.

ARTÍCULO 25.‐ No podrá depositarse una urna que contenga las cenizas de quien haya

pedido la cremación por razones contrarias a la fe Cristiana (cf. can. 1176 § 3), ni de las

demás personas a que se refiere el Canon 1184.

ARTICULO 26.‐ Cuando deban hacerse obras de reconstrucción, reparación derivada

de reestructuración del Templo o de la cripta o por daños provocados por derrumbes,

inundaciones o cualesquiera otra, en virtud de las cuales deban removerse y cambiarse


de

lugar las urnas, se hará del conocimiento de los Titulares mediante un aviso dirigido al

domicilio que obre en el libro de registro para que, en el plazo que en el mismo se indique

comparezcan a designar el nuevo nicho en que deban colocarse la urna o urnas


respectivas

y en caso de no comparecer en el plazo indicado serán colocadas en las que el


Responsable

determine.

ARTICULO 27.‐ En el documento a que se refiere el artículo trece, el Responsable,

previa autorización del Vicario Episcopal territorial respectivo podrá establecer un

Reglamento Interno en dónde se deberán especificar todas las reglas relacionadas con la

visita a los columbarios que incluya horarios, formas de acceso, restricciones y

prohibiciones relacionadas con la utilización de espacios o de artículos tales como el uso


de

velas, veladoras, ceras o cualquier otro artículo similar, colocación de flores, imágenes,

fotografías, etc.

ARTICULO 28.‐ Al poder considerarse civilmente nulos algunos contratos celebrados con

anterioridad a esta fecha que hayan expresado un sentido económico tal como

compraventa, alquiler, arrendamiento o cualquier otro tipo, los Responsables de los

Templos deberán procurar elaborar nuevos documentos en los que se establezca


claramente el sentido estrictamente religioso del depósito en lugar sagrado de restos

humanos áridos o cremados, así como en los que se fije la temporalidad del mismo.
Deberá

procurarse la mayor prudencia y hacer notar a los que aparezcan como beneficiarios en

dichos contratos el nulo efecto jurídico de los mismos, evitando que se sientan
defraudados

cuando haya habido error en la elaboración de dichos documentos.

LAS ANTERIORES NORMAS ESTÁN INTEGRADAS COMO UN ANEXO AL DECRETO


DEL EMMO.

SEÑOR CARDENAL ARZOBISPO PRIMADO DE MÉXICO NORBERTO RIVERA


CARRERA SOBRE

COLUMBARIOS PARA NICHOS EN LUGARES SAGRADOS EN LA ARQUIDIOCESIS


PRIMADA DE

MÉXICO, SU CONSTRUCCIÓN, USO Y MANTENIMIENTO DE FECHA DIECISÉIS DE


FEBRERO DE

DOS MIL CINCO.

DERECHO CANONICO

CAPÍTULO V

DE LOS CEMENTERIOS

1240 § 1. Donde sea posible, la Iglesia debe tener cementerios propios, o al menos un

espacio en los cementerios civiles bendecido debidamente, destinado a la sepultura de


los

fieles.

§ 2. Si esto no es posible, ha de bendecirse individualmente cada sepultura.

1241

§ 1. Las parroquias y los institutos religiosos pueden tener cementerio propio.

§ 2. También otras personas jurídicas o familias pueden tener su propio cementerio o

panteón, que se bendecirá a juicio del Ordinario del lugar.


1242 No deben enterrarse cadáveres en las iglesias, a no ser que se trate del Romano

Pontífice o de sepultar en su propia iglesia a los Cardenales o a los Obispos diocesanos,

incluso «eméritos».

1243 Deben establecerse por el derecho particular las normas oportunas sobre el

funcionamiento de los cementerios, especialmente para proteger y resaltar su carácter


sagrado.

normas del Vaticano sobre qué se puede y qué no se puede hacer con las cenizas
de un difunto

Las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es
decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia.

No sea permitida la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en


cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en
piezas de joyería o en otros artículos

. Hasta 2014, en América Latina había unos 425 millones de católicos, lo cual representa
cerca del 40% de los creyentes de esta religión en el mundo, según un estudio del Pew
Research Center, de Estados Unidos.

En países como México, donde ocho de cada 10 personas se declaran católicos, las
cremaciones alcanzan hasta el 80% en las grandes urbes como la Ciudad de México
debido a la falta de espacio para las inhumaciones, pero también a que es un servicio
más económico.

En cambio, en las poblaciones menos urbanizadas, el porcentaje se reduce a 40%, de


acuerdo con datos de la red de funerarias Gayosso, la más grande del país.

El Vaticano expresó que las cenizas y fragmentos óseos no se pueden conservar en casa
porque con ello se priva a la comunidad católica de recordar al difunto. Por eso las
autoridades eclesiásticas deben escoger un terreno consagrado, como un cementerio o
iglesia, para recibirlas.

Sepultura eclesiástica

Es un lugar sagrado para poner el cadáver de los fieles difuntos, lo que constituye una
piadosa costumbre que la Iglesia aconseja vivamente, aunque no prohíba la cremación
cuando se escoge por razones que no sean contrarias a la doctrina cristiana.

Los fieles difuntos han de tener exequias eclesiásticas conforme al derecho y según las
leyes litúrgicas, con el fin de obtener ayuda espiritual para ellos y honrar sus cuerpos,
proporcionando a los vivos el consuelo de la esperanza.
Se concede sepultura eclesiástica a los fieles –también los que se encontraban en
situación manifiesta de pecado– si han fallecido unidos a la Iglesia, han manifestado
alguna señal de arrepentimiento, y si no se da escándalo público para los fieles.

Las sepulturas se encuentran en cementerios propios de la Iglesia, o en un espacio


bendecido en los cementerios civiles. Si esto no es posible, se ha de bendecir
individualmente cada sepultura.

Sólo se permite la sepultura en las iglesias para el Romano Pontífice, o para los
cardenales u obispos diocesanos en sus propias iglesias. Se puede admitir con
autorización del ordinario local la de algún fiel particularmente relevante. En estos casos
se han de cumplir también las normas sanitarias.

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