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LA FAMILIA ADICTA

Licda. Kathia Morales Fernández


Psicóloga
Enfoque a la Familia
www.enfoquealafamilia.com

Las familias están formadas por personas que interactúan constantemente entre si.
Cuando uno de los miembros está mal, la familia como sistema también sufre. Por
ejemplo, cuando uno de los niños se enferma de varicela, el resto de la familia se afecta,
no en el sentido estrictamente físico, como lo sería en caso de que otros miembros se
contagien de la enfermedad, sino más bien en cuanto a la dinámica familiar. Sin duda,
surge preocupación por el bienestar del niño, los padres probablemente dormirán mal
por los cuidados extraordinarios que necesita el niño enfermo, habrá que invertir dinero
en medicamentos, etc. Este tipo de situaciones son muy cotidianas en todas las familias.

Existen otro tipo de situaciones que no son tan comunes a todas las familias, sino que
afecta a aquellas en cuyo seno se encuentra algún miembro adicto.

Las adicciones son sinónimo de dependencia, según lo mencionan Marc Valleur y Jean-
Claude Matysiak en su libro Las nuevas adicciones del siglo XXI, se llega a la
dependencia “cuando no se puede dejar de usar o de hacer una cosa” y cuando eso se
convierte en el centro de la vida de la persona.

Cuando una persona de la familia cae en una dependencia, la familia usualmente asume
una situación de enfermedad a nivel emocional y relacional, esto se llama
codependencia, es cuando los miembros de la familia establecen algunas conductas y
patrones de relación que perpetúa el comportamiento del adicto. O sea que con ciertas
formas de relacionarse, de comportarse, se facilita que el adicto continúe consumiendo
la sustancia a la que es adicto (alcohol, marihuana, etc.) o que continúe con la conducta
que le genera adicción (juego, ver pornografía, videojuegos, etc.).

La persona que desarrolla la codependencia puede ser cualquiera que esté cerca de
alguien que tiene una adicción ya sea la esposa, el esposo, los hijos, los padres,
hermanos, amigos, compañeros de trabajo, etc. Estas personas codependientes se
sienten con la obligación de cuidar, de proteger, de “salvar” a la persona adicta
afectando con ello su propia identidad y su propio crecimiento como persona.
Usualmente son personas que se niegan a si mismas, se sacrifican de forma irracional
por los demás y no logran tener una identidad propia, de ser humano independiente y
autónomo.

Una situación propia de las personas adictas es que son muy manipuladoras y tienden a
no asumir lo que les corresponde. Cuando se generan relaciones de codependencia, lejos
de ayudarse al adicto lo que se da es que esa persona continúa manifestando su conducta
adictiva, ya que no asume la responsabilidad por sus actos y comportamientos y delega
en los demás la responsabilidad de su recuperación generando en la familia y allegados
sentimientos de culpa.
Por otro lado, la codependencia también genera la negación del adicto ya que cuando la
familia niega el problema le tiende a reforzar al adicto su propia negación. Las personas
adictas son muy manipuladoras y saben cómo hacer que los demás se sientan culpables
y responsables por su problemática, es por ello que se genera gran culpa en los
familiares.

Las personas codependientes tienen gran dificultad para establecer relaciones


interpersonales sanas, tienden a deprimirse con mucha frecuencia, se anulan
constantemente, tienen una baja autoestima, son controladoras, presentan frecuentes
síntomas físicos (dolores de cabeza, padecimientos del estómago, etc.), manejan mucho
sentimiento de culpa, y sobre todo, tienden a sentirse responsables por la conducta de
los demás, en especial por la conducta del adicto.

Este patrón de relación afecta a todos los miembros de la familia, de forma especial a
los niños y adolescentes, ya que se podría ver afectada la formación de su carácter de
acuerdo a las relaciones disfuncionales a las que se enfrenta, facilitando con eso la
aparición de adicciones y de relaciones insanas cuando sean adultos.

Otra de las características de las familias codependientes es que tienden a girar las
relaciones y actividades en torno al adicto, por ejemplo, hay que hacer silencio cuando
llega el papá en estado de ebriedad para que no se enoje, o no se le puede contradecir al
hijo drogadicto porque se teme que vaya a consumir droga. Esto frecuentemente causa
que cada miembro de la familia pierda su identidad y que las relaciones entre los
miembros de la familia no sean libres y naturales.

¿Qué se puede hacer para salir de esas relaciones de codependencia?

En primer lugar, reconozca que tiene relación con una persona adicta. Recuerde que no
sólo se es adicto a sustancias como el licor o las drogas, se puede desarrollar también
una adicción hacia el trabajo, los videojuegos, el sexo, la comida, el deporte, etc.
Reconocer que uno de los suyos, tiene una adicción es el comienzo para la ruptura del
círculo de la negación, logrando así una mayor disposición al cambio.

Reconozca su valor como persona, como alguien merecedora de que le quieran, de


respeto y de un trato digno y especial.

Construya su propio proyecto de vida, usted no es una extensión de la persona adicta, es


una persona independiente, libre de tomar sus propias decisiones, de vivir su vida y de
construir su futuro.

Busque ayuda profesional, es muy difícil salir solo de una relación de codependencia, se
ocupa del apoyo de un profesional en el campo de la salud mental para que le ayude a
ver las situaciones a las que se está enfrentando y le oriente a salir del problema. Su
futuro está en sus manos y usted es la única persona responsable de construirlo, sin
depender de los demás de una forma enfermiza.

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