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PARTO

Las fases del parto: dilatación, expulsivo y alumbramiento

( El parto normal, paso a paso )

A medida que el nacimiento del bebé se acerca, a la madre cada vez le inquieta más pensar
cómo será el parto. Aunque cada alumbramiento es diferente, desde un punto de vista
médico, todos pasan por tres fases: dilatación, expulsivo y alumbramiento. Conocer cómo se
desarrolla el trabajo del parto, puede ayudar a afrontarlo con más serenidad.

Desde un punto de vista clínico, un parto tiene tres fases: la dilatación, el expulsivo y el
alumbramiento. La dilatación se corresponde a lo que comúnmente se llama también trabajo
de parto, todo el proceso de las contracciones, dilatación del cuello del útero y el descenso
del feto por el canal del parto. El expulsivo es la parte final del parto, y el alumbramiento
corresponde a la salida de la placenta. A pesar de que el parto es todo el proceso desde su
inicio hasta la expulsión de la placenta, en ocasiones se habla de “trabajo de parto” para
definir lo que técnicamente se conoce como dilatación, y de “parto” para la salida del feto
propiamente dicha.

Seguro que has oído acerca de partos que “han durado días”. En realidad, existe una fase
previa al proceso de parto, técnicamente conocida como “pródromos de parto”, en la que
estrictamente el parto no se ha iniciado, pero que puede ser de gran duración y muy molesta
en algunos casos.

1. Primera fase del parto: dilatación

La primera fase del parto va desde su inicio hasta la dilatación completa del cuello uterino. Se
llama completa porque en ese momento el cuello del útero se ha dilatado tanto que forma un
solo conducto con la vagina, por el cual el feto saldrá. Más o menos corresponde
aproximadamente a 10 cm, que es la amplitud que permitirá al feto de salir.

A lo largo de la fase de dilatación, las contracciones del útero son cada vez más frecuentes y
duran más tiempo. Esa es la fase más larga del parto. En un primer parto puede durar de 8
hasta 12 horas, o incluso más. En general, la duración de la fase de dilatación es más corta en
el segundo y posteriores partos, aunque siempre puede haber excepciones.

Al mismo tiempo que se produce la dilatación del cuello uterino, la cabeza del feto que
desciende por la pelvis se define técnicamente como “descenso”. El feto debe atravesar la
pelvis de la madre, que forma un canal algo irregular, de pocos centímetros de largo, pero que
tarda unas horas en atravesar, porque es estrecho y la cabeza pasa justa por ese canal. Es un
canal algo irregular y tiene una forma ovalada que va cambiando un poco de orientación. La
cabeza del feto se adapta muy bien a la pelvis y puede aprovechar el mejor ángulo para pasar
en cada nivel de ella.

Los profesionales que controlan el parto utilizan para entenderse unos planos imaginarios a
diferentes alturas de la pelvis materna. Reciben el nombre de planos de Hodge, y sirven para
saber a qué altura está el feto. Son 4 planos, en el primer plano, el feto está entrando en la
parte superior de la pelvis. En el cuarto plano, su cabeza supera ya la parte más baja de la
pelvis, entre el pubis y el coxis, ya preparada para salir.

2. Segunda fase del parto: expulsivo

La fase de expulsivo empieza cuando se alcanza la dilatación completa y acaba en el momento


en que el feto sale completamente al exterior. Durante esta fase, es normal que la mujer
empiece a notar una necesidad de apretar, muy parecida a la de hacer de vientre. Los pujos de
la madre son una ayuda importantísima para ayudar el feto a salir. En un parto normal, el bebé
sale mirando hacia la espalda de su madre. Esto es debido a la forma ovalada de la última
parte estrecha que tiene que atravesar en la pelvis, entre el pubis y el coxis. Casi todos los
partos ocurren así, porque es la forma más eficiente para salir. De forma natural el feto adapta
su cabeza, como si fuese un obús, para poder salir ocupando el menor espacio posible. Esta
fase expulsiva puede durar desde una a dos horas habitualmente, pero si se ha administrado
anestesia epidural puede ser más larga. Igual que con la dilatación, suele ser más rápido
cuando la mujer ha tenido más hijos.

La salida del bebé

Dentro de la fase del expulsivo, evidentemente el momento más importante para los padres es
la salida de la cabeza. También es el momento más importante para el profesional, que deberá
poner la máxima atención para que todo transcurra de la forma más natural posible y, a la vez,
de forma controlada. Es importante que la cabeza del bebé salga lentamente para evitar una
descompresión brusca y que se proteja el periné (espacio entre el ano y la vagina materna). Es
normal que la mujer sienta la necesidad de empujar muy fuerte en el momento en que sale la
cabeza, pero es importante controlar esta fuerza para asegurar que la salida sea lo más suave
posible. En ese momento, la ayuda de un profesional experimentado es fundamental, porque
ayudan a la salida lenta de la cabeza y, a continuación, de los hombros, protegiendo en todo
momento el periné de la madre. Una vez estén fuera cabeza y hombros, el resto del cuerpo
saldrá al exterior sin ninguna dificultad.

La protección del periné es muy importante antes de que salga la cabeza fetal por él. Si se
considera que el periné no se distiende bien, especialmente en las mujeres para las que es el
primer parto (primíparas), en ocasiones se realiza una episiotomía (un pequeño corte) para
reducir el riesgo de que se produzca un desgarro. La necesidad de episiotomía es mucho
menor si se ha preparado el periné, si el parto y el expulsivo han podido transcurrir con un
tiempo adecuado para que el periné se adapte poco a poco. Por supuesto, la necesidad es muy
baja en los siguientes partos.

Una vez el bebé está finalmente fuera, se colocará sobre el pecho de la madre para guardar
contacto con ella, piel a piel.

3. Tercera fase del parto: alumbramiento

Aunque es habitual utilizar este término como sinónimo de parto, en medicina esta tercera
fase hace alusión, en realidad, a la salida de la placenta. El parto no ha acabado técnicamente
hasta que sale la placenta y las membranas ovulares. Una vez vaciado el útero, se ponen en
marcha unas señales que hacen que la placenta se desprenda y se expulse. Es un proceso muy
delicado porque la placenta recibe muchísima sangre. Por ello, inmediatamente después de
desprenderse la placenta, la madre tiene una gran contracción uterina continua. El útero se
cierra fortísimo, como un puño, y esto evita el sangrado que aparecería después del
desprendimiento de la placenta.

En ocasiones a la placenta le cuesta salir y se considera que es mejor actuar, porque es una de
las causas de hemorragia postparto. Es una de las complicaciones más frecuentes en entornos
en los que no hay profesionales. En la historia ha sido una de las causas más frecuentes de
muerte materna en el parto, y por desgracia todavía lo es en algunas partes del mundo. En
medios con recursos, es una complicación muy importante y que requiere atención muy
urgente y especializada. Pero hoy en día se dispone de muchísimas armas terapéuticas y la
hemorragia postparto se consigue controlar en prácticamente todos los casos, de forma que la
mortalidad materna por esta causa se ha reducido casi a cero.

Es habitual y una recomendación de la OMS que se realice un alumbramiento “dirigido”,


suministrando oxitocinacon la salida del feto, dado que se ha demostrado con estudios
científicos que con esta medida se reduce el riesgo de hemorragia postparto.

¿Cuáles son las etapas del parto y el nacimiento?

El proceso del parto y el nacimiento se divide en tres etapas:

La primera etapa empieza desde el momento en que aparecen las contracciones, las cuales
causan cambios progresivos en el cuello uterino y termina cuando este está completamente
dilatado. La primera etapa tiene dos fases:

Fase temprana: tu cuello uterino se afina gradualmente (se vuelve más delgado) y se dilata
(abre).

Fase activa: tu cuello uterino empieza a dilatarse más rápidamente y las contracciones son más
prolongadas, fuertes y seguidas. A la última parte de la fase activa, comúnmente se le conoce
como la fase de transición.

La segunda etapa del parto empieza cuando estás completamente dilatada y termina con
el nacimiento de tu bebé. A esta etapa también se le conoce como la etapa de "pujar".

La tercera etapa del parto inicia justo después de dar a luz y termina cuando expulsas la
placenta.

Cada embarazo es diferente y el tiempo que dura cada parto varía mucho. Para las mamás
primerizas, el trabajo de parto por lo general dura entre diez y 20 horas. Para otras mujeres,
sin embargo, puede prolongarse más o durar menos del tiempo arriba indicado.

El parto generalmente avanza de manera más rápida entre las mujeres que ya han tenido un
parto vaginal.

Primera etapa: fase temprana

Una vez que las contracciones ocurran en intervalos regulares y el cuello del útero empiece de
manera progresiva a afinarse y dilatarse, habrá empezado oficialmente el parto. A no ser que
el parto empiece repentinamente (cuando no tienes ningún síntoma y de inmediato empiezas
a tener contracciones muy seguidas), a veces es difícil saber en qué momento empieza el
verdadero parto.

Y eso se debe a que a veces es difícil distinguir las contracciones que ocurren en la fase
temprana del parto y las contracciones de Braxton Hicks, que podrían presentarse justo antes,
simulando lo que se conoce como un falso parto.

Por cierto, si aún no llegas a la semana 37 del embarazo y sientes contracciones u otras señales
de parto, no esperes a que progresen las contracciones. Llama de inmediato a tu médico para
determinar si estás teniendo un parto prematuro. Si tienes por lo menos 37 semanas de
embarazo, lo más seguro es que tu doctor o partera te haya dado instrucciones sobre cómo
contar tus contracciones y cuándo llamarle.

Asumiendo que has llegado al final del embarazo, a medida que pasen las horas sabrás si ha
empezado el parto verdadero: las contracciones se vuelven más dolorosas, prolongadas y
frecuentes. Hacia el final de la fase temprana, te vendrán aproximadamente cada cinco
minutos y durarán entre 40 y 60 segundos cada una. Algunas mujeres tienen contracciones
mucho más frecuentes durante esta fase, aunque tienden a ser suaves y a durar menos de un
minuto.

Algunas veces, las contracciones de la fase temprana son muy dolorosas, aunque no estén
dilatando el cuello uterino tan rápidamente como te gustaría. Si tu parto es normal, sin
embargo, las contracciones de la fase temprana no serán tan intensas como las contracciones
que aparecerán al final.

Probablemente lograrás hablar durante las contracciones y podrás entretenerte haciendo


alguna cosa en la casa. Y tal vez incluso sientas deseos de caminar un poco. Si en cambio
sientes ganas de relajarte, date un baño caliente, mira una película o dormita un poco entre
cada contracción, si es que puedes.

Puede que también notes un aumento de mucosidad en el flujo vaginal, que a veces va
acompañada de algunos hilos de sangre. Es lo que se conoce como el tapón mucoso (el tapón
que sella el útero durante todo el embarazo). Esto es perfectamente normal, pero si notas más
de unos hilos de sangre, llama a tu médico o partera. Comunícate también con tu médico
si rompes aguas (rompes la fuente o la bolsa), incluso si aún no tienes contracciones.

La fase temprana del parto termina cuando el cuello del útero alcanza entre 4 y 6 centímetros
de dilatación y hay un progreso más acelerado.
Cuánto dura la fase temprana

Puede ser difícil predecir con exactitud cuándo comienza la fase temprana, por lo que a
menudo no es fácil decir cuánto tiempo suele durar esta fase. También es difícil calcular el
tiempo que duró en un caso en particular. La duración de la fase temprana varía mucho y
depende, en gran medida, de qué tan maduro (dilatado y afinado) está el cuello del útero al
principio del parto, y qué tan frecuentes y fuertes sean las contracciones.

Si eres mamá primeriza y tu cuello uterino aún no se ha afinado o dilatado, esta fase puede
tardar de seis a 12 horas, aunque puede ser significativamente más larga o más corta. Si el
cuello del útero ya está muy maduro o no es tu primer bebé, es probable que esta fase
transcurra mucho más rápido.

Qué puedes hacer tú

No te conviertas en una esclava de tu cronómetro todavía porque puede ser estresante y


agotador registrar cada contracción durante las largas horas del parto. Eso además no es
necesario. En su lugar, toma el tiempo de las contracciones de manera periódica para tener
una idea de lo que está pasando. En la mayoría de los casos, las contracciones mismas
(mediante su frecuencia e intensidad) te avisarán cuándo es el momento de tomarlas más en
serio.

Mientras tanto, es importante hacer todo lo posible para descansar ya que te puede esperar
un largo día (o noche). Si estás cansada, trata de dormir un poco entre cada contracción.

Asegúrate de tomar mucho líquido, de manera que estés bien hidratada. Y no te olvides de ir al
baño con frecuencia, incluso si no sientes muchas ganas. Si la vejiga está llena, puede
resultarle más difícil al útero contraerse eficazmente, y si la vejiga está vacía, el bebé tendrá
más lugar para descender.

Si te sientes ansiosa, puedes probar algunos ejercicios de relajación o hacer algo para
distraerte un poco como ver una película o leer un libro o una revista.

Primera etapa: fase activa

El parto activo es cuando las cosas empiezan a acelerarse. Las contracciones se vuelven más
frecuentes, largas e intensas, hasta el punto que cuando las tienes se te dificulta hablar. El
cuello del útero comienza a dilatarse más rápidamente, hasta alcanzar 10 centímetros de
dilatación. A la última parte de la fase activa del parto, cuando el cuello del útero aumenta de
8 centímetros a los 10 centímetros de dilatación, se le llama fase de transición (la cual se
describe en la próxima sección).

Hacia el final de esta fase, tu bebé podría empezar a descender, aunque puede que ya haya
empezado a hacerlo antes. O bien, es posible que descienda en la próxima fase.
Como regla general, una vez que hayas tenido contracciones regulares y dolorosas cada cinco
minutos durante una hora (cada contracción con una duración de alrededor de 60 segundos),
debes llamar a tu médico o partera y dirigirte al hospital o centro de maternidad. Algunos
médicos prefieren que llames antes, por lo que deberás aclarar esto de antemano.

Las contracciones generalmente se vuelven más frecuentes y hacia el final aparecen alrededor
de cada dos minutos y medio o tres, aunque para algunas mujeres las contracciones nunca
llegan más rápido que cada 5 minutos, incluso en el periodo de transición.

Cuánto dura la fase activa

Para muchas embarazadas primerizas, la fase activa dura entre cuatro a ocho horas. Para
otras, es posible que dure más tiempo o menos, incluso solo una hora.

Esta fase tiende a pasar más rápidamente si te administran oxitocina (Pitocín) o si ya has
tenido un parto vaginal. Si te aplican anestesia epiduralo tu bebé es grande, esta fase puede
ser más prolongada.

Qué puedes hacer tú

En algún momento durante la fase activa del parto, la mayoría de las mujeres optan por
algún medicamento para aliviar el dolor, tal como la anestesia epidural.

Es importante tener en cuenta (si decides o no tomar medicamento) que las técnicas para
aliviar el dolor y las de relajación como los ejercicios de respiración y visualización usados en
los partos naturales, te pueden ayudar mucho en este momento.

La persona o personas que te acompañen en el parto (sea tu pareja, una doula, tu mamá o una
amiga experimentada), también te pueden ayudar mucho. Además, sus palabras de aliento te
harán bien.

Si sientes ganas de caminar, no te prives de hacerlo. Pero es recomendable que te detengas y


te recargues en algo (o en alguien) durante cada contracción. Una vez que te revise el doctor y
descarte cualquier complicación, deberías de poder moverte alrededor de tu habitación sin
ningún problema.

Si estás cansada, trata de sentarte en una silla mecedora o recostarte en tu cama sobre tu lado
izquierdo. Le puedes pedir a tu pareja que te dé un masaje en la espalda o en los pies.

Si tu fuente de aguas no se ha roto, considera la posibilidad de darte una ducha o tomar un


baño, porque el agua caliente ayuda a aliviar el dolor de las contracciones.

Transición
Cuando el cuello uterino se dilata completamente de 8 a 10 centímetros, se considera que
estás en la última parte de la fase activa. Se le conoce como el periodo de transición porque da
paso a la segunda fase del parto.

Esta es la parte más intensa del parto. Las contracciones son generalmente muy fuertes,
aparecen alrededor de cada dos minutos y medio o tres y duran un minuto o más. Puede ser
que empieces a temblar o tiritar.

Cuando el cuello uterino se encuentre totalmente dilatado y ya se haya completado la


transición, por lo general el bebé habrá descendido un poco por la pelvis. Aquí es cuando
podrías comenzar a sentir presión sobre el recto, como si tuvieras ganas de evacuar. Algunas
mujeres comienzan a pujar de manera espontánea y puede ser que incluso empiecen a gruñir
o gritar.

El sangrado vaginal es común. Podrías además tener náuseas o incluso vomitar.

Algunos bebés descienden más temprano y la mamá siente el deseo de pujar antes de que el
cuello uterino se encuentre totalmente dilatado. Y otros bebés no descienden de manera
significativa hasta más tarde, en cuyo caso la mamá puede llegar a dilatar totalmente sin sentir
ninguna presión rectal. Es diferente en cada mujer y en cada parto.

Si te aplican una epidural, la presión que sientas dependerá del tipo y la cantidad de
medicación que te administren y de qué tan bajo esté tu bebé en la pelvis. Si quieres participar
activamente durante la etapa de pujar, pide que te bajen la dosis de epidural al final de la
transición.

Cuánto dura la fase de transición

Esta fase puede durar de unos minutos a un par de horas. Si ya has tenido un parto vaginal,
esta fase podría transcurrir más rápido.

Qué puedes hacer tú

Si decidiste no recibir la anestesia epidural, es aquí donde quizás sientas que no puedes más
con el dolor. Así que necesitarás mucho ánimo y apoyo de las personas que te acompañan.
Considera estos consejos:

Algunas mujeres prefieren un masaje suave, mientras que otras uno fuerte. A unas no les gusta
para nada que las toquen.

En algunas ocasiones, cambiar de posición te puede ayudar a aliviar el dolor. Por ejemplo, si
sientes mucha presión en la parte baja de la espalda, ponerte a cuatro patas podría reducir las
molestias.
Una toalla húmeda en tu frente o una compresa fría en tu espalada podría ayudarte a sentirte
mejor. O quizás prefieras una compresa tibia.

Es muy difícil concentrarte durante esta etapa de la transición. Es por eso que es aconsejable
evitar cualquier cosa que te distraiga como la música o una simple conversación.

Aférrate a la idea de que esas fuertes contracciones te ayudarán a tener muy pronto a tu bebé
en los brazos. Intenta visualizar cómo va descendiendo tu bebé a cada contracción.

Si ya has llegado a este punto sin medicación, una de las personas que te acompañen durante
el parto puede seguir animándote cada vez que aparezca una contracción. Es bueno que te
recuerden constantemente que estás haciendo un trabajo fantástico y que el bebé está a
punto de nacer.

Segunda etapa: momento de pujar

Una vez que el cuello uterino está totalmente dilatado, comienza la segunda etapa del parto:
el descenso final y el nacimiento del bebé. Al comienzo de la segunda etapa, las contracciones
pueden ser un poco más espaciadas, lo que te permitirá descansar entre ellas.

Para muchas mujeres, las contracciones de la segunda etapa son más fáciles de sobrellevar
que las del parto activo, porque el poder pujar les proporciona algo de alivio. A otras les
desagrada la sensación de pujar.

Si tu bebé se encuentra muy abajo en tu pelvis, quizás sientas la necesidad de pujar al principio
de la segunda fase (y algunas veces antes). Pero si tu bebé está todavía en una posición
relativamente alta, es probablemente que no tengas esta sensación de inmediato.

A medida que tu útero se contrae, ejerce presión sobre el bebé haciéndolo descender por el
canal vaginal. Así que si todo va bien, querrás tomarlo todo con calma y dejar que tu útero
haga su trabajo hasta que sientas la necesidad de pujar. Esperar un tiempo puede dejarte
menos agotada y frustrada al final.

En muchos hospitales, sin embargo, sigue siendo una práctica habitual motivar a las mujeres
a pujar durante cada contracción, en un esfuerzo para acelerar el descenso del bebé. Es por
eso esencial hablar con tu médico y decirle si prefieres esperar hasta que sientas el impulso
espontáneo de pujar.

Si te administraron la epidural, la pérdida de la sensibilidad puede mitigar la necesidad de


pujar. Por lo tanto es posible que no sientas esa necesidad hasta que la cabeza del bebé haya
descendido ya bastante. La paciencia a menudo funciona de maravilla. En algunos casos, sin
embargo, necesitarás instrucciones específicas que te ayuden a pujar de manera efectiva.

El descenso del bebé


El descenso puede ser rápido. O bien, gradual, especialmente si es tu primer bebé.

Con cada contracción, la fuerza del útero, junto con la fuerza de los músculos abdominales si
estás pujando activamente, ejerce presión sobre el bebé para que continúe descendiendo por
el canal del parto. Cuando la contracción se termina y el útero se relaja, la cabeza del bebé
sube un poco otra vez. Avanzará "dos pasos hacia delante y un paso hacia atrás". ¡No te
desesperes! Con tal de que vaya quedando un poquito más abajo con cada pujo, están
progresando.

Prueba diferentes posiciones para pujar hasta que encuentres una que sea cómoda y te resulte
eficaz. Es común probar muchas posiciones durante la segunda etapa del parto.

El primer vistazo

Después de un tiempo, el perineo (el tejido entre la vagina y el ano) empezará a sobresalirse
cada vez que pujes, y antes de que lo esperes, el pelo y la cabeza del bebé estarán visibles. Es
un momento muy emocionante y un signo de que el final se aproxima. Puedes pedir un espejo
para ver al bebé por primera vez, o tal vez simplemente desees extender la mano y tocar la
parte superior de su cabeza.

En esta etapa, la necesidad de pujar puede ser muy fuerte. A cada contracción, la cabeza del
bebé se hace más visible. La presión de su cabeza en tu perineo es muy intensa y quizás sientas
una sensación de ardor o comezón a medida que tu tejido empieza a estirarse.

En algún momento, es probable que tu médico te pida que pujes más suavemente o que dejes
de pujar, para que la cabeza del bebé tenga la oportunidad de estirar gradualmente la
abertura de la vagina y el perineo.

Un parto lento y controlado te puede ayudar a prevenir el desgarro. En esta etapa, la


necesidad de pujar puede ser muy fuerte, de manera que recibirás ayuda para respirar o
jadear durante las contracciones, para que puedas aguantar sin hacerlo.

Cómo sale la cabeza del bebé

Cada vez que pujas, la cabeza del bebé avanza hasta que se puede observar en el orificio de la
vagina. A esto se le llama "coronamiento", que es el momento en que la parte más ancha de la
cabeza del bebé se hace visible. La emoción en la sala crecerá a medida que la cara del bebé
comience a asomarse: su frente, su nariz, su boca y finalmente su mentón.

Después de que salga la cabeza de tu bebé, tu doctor o partera le aspirarán su boca y nariz.
También localizarán el cordón umbilical. (Si el cordón está alrededor del cuello de tu bebé, el
doctor lo deslizará sobre su cabecita o de ser necesario lo pinzará y cortará).

Luego la cabeza de tu bebé girará hacia el costado a medida que los hombros rotan dentro de
tu pelvis para colocarse en posición para salir. Con la próxima contracción, te dirán que pujes a
medida que salen los hombros, uno por vez, y después el cuerpo.

¡Por fin fuera!

Una vez que esté fuera del útero, tu bebé necesitará mantenerse calientito. Lo secarán con
una toalla y tu doctor o partera podría aspirar de inmediato su boca y nariz de nuevo si parece
tener mucha mucosidad.

Si no hay complicaciones, te colocarán al bebé en tu vientre desnudo para que lo beses, toques
y admires. El contacto piel a piel lo mantendrá calientito. Lo cubrirán con una cobija y tal vez le
pongan su primer gorrito para prevenir que se enfríe.

El doctor pinzará el cordón umbilical en dos lados y luego lo cortará entre medio de las dos
pinzas. En algunos hospitales dejan que la pareja de la mamá tenga el honor de cortar el
cordón de su hijo.

Podrías sentir todo una serie de emociones ahora: euforia, incredulidad, asombro, orgullo
(solo por mencionar algunas) así como un intenso alivio de que ya el parto ha pasado. Y a pesar
de que estés exhausta es posible que sientas una carga de energía y los deseos que tenías de
dormir desaparecerán de momento.

Cuánto dura la segunda fase

En total, la segunda fase del parto puede durar de unos minutos a un par de horas. Si no te
administran la epidural, un caso promedio dura alrededor de una hora para una mamá
primeriza. Si ya tuviste un parto vaginal el tiempo promedio es de 20 minutos. Si te
administran la epidural, la segunda etapa puede ser más prolongada.

Tercera etapa: eliminación de la placenta

Pocos minutos después del alumbramiento, el útero comienza a contraerse nuevamente. Las
primeras contracciones generalmente hacen que la placenta se desprenda de la pared del
útero.

Cuando el médico observe signos de desprendimiento, te pedirá que pujes suavemente para
expulsar la placenta. Por lo general, se trata de un pujo corto que no es difícil ni doloroso.

Cuánto dura la tercera fase

En promedio, la tercera etapa del parto dura aproximadamente de cinco a diez minutos

Después del parto: ¿y ahora qué?


Después de que expulses la placenta, tu útero se contraerá y pondrá muy firme. Poniendo la
mano sobre tu panza podrás sentir la parte superior del útero en tu vientre, alrededor del
ombligo.

Tu doctor o partera revisará de manera periódica tu útero para determinar si está firme. Si no
es así, te aplicarán un masaje hasta que endurezca. Esto es importante porque la contracción
del útero ayuda a cerrar los vasos sanguíneos abiertos en el área donde estaba la placenta. Si
tu útero no se contrae de manera adecuada, continuarás sangrando abundantemente a través
de esos vasos sanguíneos.

Si planeas dar pecho, lo puedes hacer ahora si tú y tu bebé así lo desean. No todos los bebés
tienen ganas de tomar el pecho a los pocos minutos de haber nacido, pero mantén sus labios
cerca de tu seno durante un ratito. La mayoría de los bebés toman el pecho durante la primera
hora después de haber nacido si se les da la posibilidad.

Dar el pecho pronto es muy beneficioso para el bebé y puede ser altamente gratificante para
ti. Además, el amamantamiento hace que tu cuerpo libere oxitocina, la misma hormona que
causa las contracciones y ayuda a que el útero permanezca firme y contraído.

Si no estás amamantando y tu útero no está firme, te darán oxitocina para que se contraiga
más rápido (algunos doctores les dan oxitocina rutinariamente a todas las mujeres después del
parto). Si tienes sangrados excesivos también te tratarán.

Las contracciones que sientas ahora son relativamente suaves. Pero ahora que estás enfocada
en tu bebé, todo lo demás pasará a segundo grado.

Si eres mamá primeriza, podrías sentir solo unas cuantas contracciones después de expulsar la
placenta. Si ya has tenido un bebé, podrías sentir contracciones de vez en cuando durante un
día o dos después del parto.

Estas contracciones que vienen después del parto pueden sentirse como intensos cólicos
menstruales. Si te molestan, pide medicación para el dolor. Puede que también sientas
escalofríos o estés muy temblorosa. Esto es perfectamente normal y no durará mucho tiempo.
No dudes en pedir una cobija si lo necesitas.

El médico examinará la placenta para asegurarse de que todo está ahí. Luego revisará
detenidamente si hay cualquier desgarre en el perineo que necesite ser cosido.

Si tuviste un desgarro o una episiotomía, recibirás una inyección de anestesia local antes de
que te suturen. Es posible que desees mantener a tu recién nacido junto a ti, mientras te están
cosiendo los puntos. Tu bebé puede ser una gran distracción. Si te sientes demasiado débil,
pídale a tu pareja que se siente a tu lado y cargue al bebé mientras lo admiras.

Si te dieron la anestesia epidural, un anestesiólogo o una enfermera vendrá y retirará el


catéter de tu espalda. Esto toma solo un segundo y no duele.
A menos que el bebé necesite atención especial, insiste para que los dejen estar juntos y
tranquilos un rato. El momento de darle gotas para los ojos y vitamina K puede postergarse un
poco. Seguramente, tanto tú como tu pareja querrán compartir juntos esta ocasión especial,
en la que se familiarizan con su nuevo bebé y aprecian el milagro de su nacimiento.