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República Bolivariana de Venezuela

Universidad Bolivariana de Venezuela


Maestría en Educación de la Universidad Bolivariana de Venezuela

Ciudad Bolívar, 06 de abril de 2018

UC: Currículo, Didáctica Crítica y Evaluación


Prof. Eliomar Marín
Participante: Frank Garrido. 10569153
Análisis Crítico: Currículum. Tensiones conceptuales y prácticas, Díaz Barriga, Ángel (2003)

El currículo es formado por los saberes educativos que viendo unos amplio debates de
lo planteado del siglo pasado, dicha discusión se y trata de una disciplina que nace de la
ciencia de la educación estadounidense para la educación del hombre para la era de las
industrias. Dicho trabajo curricular es trabajado por un grupo de trabajadores académicos
con la finalidad de promover su desarrollo practico y conceptual, donde sus perspectivas
analíticas han evolucionados de una manera dinámica y por la multiplicidad de temática son
objeto de discusión de investigadores y académicos.
Dicho currículo tiene una conformación desde su principio (génesis) y al principio del
siglo XX, siendo internacionalizado en el siglo pasado. Donde ha llegado que la perspectiva
del análisis de la disciplina curricular tenga su propio criterio o discurso propio, donde al
mismo tiempo ha generado nuevas tensiones en el campo educativo al producir una especie
de ecuación entre pensamiento crítico y pensamiento ininteligible, entre crítica e incapacidad
por atender las situaciones de los procesos educativos,

Currículo: problema conceptual o dimensión disciplinaria


El currículo es desarrollado para multiplicidad de sentido, que al ser referencia se debe
tener la noción de clasificar en qué sentido emplea o es empleado el término a tratar. De esta
manera el autor emplea como distinguir los términos curriculum y disciplina curricular. Donde
expresa que el primero es objeto de una infinidad de adjetivos y por supuesto de una
enormidad de significados. De esta manera expresa que el concepto está en proceso de
disolución como resultado de una polisemia que lo acompaña. Donde Bolívar lo expresa
como “un concepto sesgado valorativamente, lo que significa que no existe al respecto un
consenso social, ya que existen opciones diferentes de lo que deba ser” (Bolívar, 1999, p.
27)
En motivo encuentra la necesidad ofrecer término de un objetivo que ayude a
conceptualizar algunos casos haya logrado enaltecer una modalidad significativa y relevante
en la construcción de significado. Donde todos estos objetivos nos debe permitir
comprender un sentido de los que es el currículo.
En este sentido el autor refiere que el currículo para el siglo XX ya cambiaría su
término u objetivo de construcción en evaluación y planificación, donde requiere precisión a
través de adjetivos, aprendizajes, docentes, investigación programa, instituciones y sistema
en el caso de la evaluación, y planeación del curso, del trabajo institucional o del sistema
educativo. De igual forma se refieren a formas metodológicas con expresiones adjetivas;
evaluación sistémica, formativa, sumativa, o bien, planificación estratégica, técnica, por
objetivos. Todo ello también existe en el ámbito de lo curricular: la perspectiva tradicionalista,
la crítica, la integra.
La educación del siglo XX permitió desarrollar una estructura conceptual donde podía
caracterizarse como posmoderna. Llevando una versión clara para abrir un desarrollo de
varias disciplinas como: currículo, evaluación y planificación señalando la posibilidad de
entender la realidad educativa con un punto de vista singular. Donde en esta perspectiva el
currículo, evaluación y planificación está sujeta a una tensión racional es decir a un cambio
vivido al momento.
Sin embargo el tema refleja que en el término currículo por su diversidad de
significados muchos asignado a su adjetivos produce una variedad de ausencia de
significado. Donde a final de cuenta nos conlleva a una falta de información para lograr una
explicación para poder atender los problemas en la práctica, el cual acepta el compromiso
entre la formación conceptual y la realidad educativa. Y por este dilema podría decirse que
no hay una reflexión suficiente, que si lo hubiera se lograría una conceptualización que
genere un consenso entre los especialistas del tema.
Sin embargo expresa que existe su ventaja y desventajas por la conceptualización del
término currículo que no puede entenderse su conformación disciplinaria. La existencia de
una amplia literatura; la atención a diversos objetos de estudio en el ámbito escolar: la
selección, organización y distribución de contenidos en unas perspectivas; la realidad áulica;
las fracturas, discontinuidades que en cada grupo escolar se generan; las distancias entre el
currículum pensado, el enseñado y el vivido, así como sobre los aprendizajes valorativos no
intencionados reclaman reconocer la existencia de una producción conceptual articulada a
partir de una disciplina, en relación con ella y con la tarea de dar cuenta de ella.
Esto es lo que se denomina campo currículo. Y no distinguir entre concepto y
disciplina, es lo que puede generar los problemas observados en la delimitación de concepto
y ponga en prohibición el desarrollo de la disciplina.

Origen de la disciplina. Dos vertientes irreconciliables


La disciplina curriculum surge a los principio del siglo XX dando nuevo aspecto
dinámica social. Destacado en el ámbito educativo estableciendo legislaciones nacionales
que regulaban la educación y la conformación del sistema educativo. En el ámbito de la
producción surgía la sociedad industrial, el desarrollo de la psicología experimental, la
generación de los principios de la administración científica y el desarrollo del pragmatismo.
En este contexto el sistema educativo requería de una disciplina que analizara los
problemas de la enseñanza. Recordando la didáctica del siglo XVII que era una disciplina
abocada al estudio de la enseñanza en una dimensión individual, el maestro y sus alumnos.
Donde dicha perspectiva se encuentra inscrita en los cursos escolares de primero a tercer
grado. El surgimiento del campo del currículo, a principios del siglo XX, cubría la necesidad
de atender los problemas que afrontaba la enseñanza en el contexto del sistema escolar. A
su vez, estuvo signado por el surgimiento de la industrialización de esos años.
En el ámbito curricular sugiere dos estilos diferentes al final del siglo XX, demostrando
un desarrollo en la vinculación en el proceso educativo, en la experiencia escolar y en el
desarrollo de cada estudiante, denominándose movimiento progresivo educacional por el
filósofo y educador John Dewey. Donde nace la perspectiva que el alumno realiza importante
desarrollos en la experiencia del aprendizaje. Obteniendo una visión más cercana a la
institución es decir una claridad a la necesidad para la preparación de la enseñanza. Dicha
propuesta es formulada por el ingeniero profesor de Administración Franklin Bobbit que
presenta en 1918 su primer libro denominado The curriculum y, años más tarde, en How to
make the curriculum (1924). Esta perspectiva tomaría fuerza con el trabajo de Charter,
Curriculum construcción (1924).

La mundialización del campo del currículo. Tensión creciente de miradas


La internalización de la disciplina del currículo se inicia desde la perspectiva planes y
programas, dejando de ser objeto de debate en la comunidad académica de los Estados
Unidos, para el recibimiento aportaciones y desarrollos de todo el mundo. Este cambio fue
fructífero entre los grupos intelectuales que podía comunicarse en ingles en el caso de los
autores de australianos y estadounidenses. Esto no significa que en el mundo hispano no
existieran desarrollos importantes y significativos.
Así, la perspectiva de planes y programas se enriqueció y conformó un ámbito de
debate, donde se atendían cuestiones centrales que dieron origen a la teoría curricular,
atendiendo a las necesidades institucionales del sistema educativo. Este método impone un
cambio radical en el desempeño docente, donde es conveniente analizar mientras la era
educativa. Donde anteriormente el profesor era el responsable de pensar los contenidos
como las estrategias de enseñanza. en la era curricular el profesor es responsable de
conocer y dominar los contenidos establecidos. En este sentido, la concepción curricular
puede ser vista como una parte de la teoría educativa que responde a las necesidades
generadas por la industrialización. De esta manera, educar para impulsar todas las
potencialidades de la naturaleza humana, “dotar al hombre de la mayor perfección posible”,
lograr esa dimensión integral: “de qué sirve que aprenda aritmética, si pierde el placer por lo
estético” –se preguntará Herbart (1992), son reemplazadas por “educar al ciudadano”,
“educar para la democracia” y “educar para el empleo”, esto es, educar para resolver los
problemas de la sociedad. Estos aprendizajes son resultado de la interacción escolar y en el
aula; en este sentido, son resultados de la experiencia. De esta manera, a finales de los
años setenta, se establecieron planteamientos de corte sociológico como el de Eggleston, en
Inglaterra, Sociología del currículo escolar (1977) ,13 mientras que Michael Apple, en los
Estados Unidos, presenta Ideología y currículo (1979) que busca analizar críticamente lo que
sucede en la educación, incorporar al enfoque conceptual y empírico el político, y examinar
en la escuela el currículo real para compararlo con las suposiciones de los educadores. En
el fondo, este conjunto de textos refleja el establecimiento de otra perspectiva en el campo
curricular. Al mismo tiempo, su evidente enriquecimiento constituía una evidencia de su
internacionalización.

El resultado de estos aspectos, no sólo afecta la delimitación conceptual del campo


cuya génesis, como enunciamos al principio de este ensayo estuvo marcada por ambas
perspectivas y el conflicto entre estos tema, sino que genera diversos comportamientos de
las comunidades académicas: desconocimiento, descalificación y desinterés por los temas y
los académicos que abordan cada una de estas vertientes curriculares.
Al formular la teoría deliberativa del currículo debe establecer un escenario, que ante
la necesidad de incorporar las situaciones de una dinámica escolar particular y de los
sujetos de la educación (maestros y estudiantes), donde debemos analizar la teorización
que se requiere para el desarrollo del campo del currículo donde debemos tener una teoría-
práctica o lo que es lo mismo, se debe señalar, el compromiso de la reflexión con el campo
de la acción, de esta manera la educación se obtiene como un acto curricular disciplinado.
Por otro lado, precisamente la incorporación de la perspectiva de los actores
(maestros y estudiantes) se podrá abrir las puertas para establecer un punto de contacto
entre las dos vertientes del campo del currículo. El logro de esta articulación es un reto que
quizá se deban tomar más en serio los académicos que abordan estos estudios de la
educación actual...