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Rolando Astarita Trotsky y el estancamiento de las fuerzas

productivas

Trotsky y el estancamiento de las fuerzas productivas


En repetidas oportunidades, al discutir los fundamentos programáticos del movimiento
trotskista, he afirmado que Trotsky tenía una visión “estancacionista” del capitalismo del
siglo XX. Más precisamente, sostuve que Trotsky pensaba que, a partir de 1914, el
sistema capitalista había entrado en una nueva época, caracterizada por la
“decadencia y la descomposición”, ya que las fuerzas productivas habrían dejado de
crecer, a nivel mundial. Esta visión no lo llevaba, sin embargo, a una tesis del tipo
“crisis sin salida”, ya que admitía que el capitalismo podía experimentar fases de auge,
y que también podía haber desarrollo de las fuerzas productivas en ciertas regiones.
Pero sostenía que, tendencialmente, “la curva básica” del desarrollo tenía pendiente
negativa (o a lo sumo, era horizontal), ya que las durante las recuperaciones, o auges
del ciclo, las fuerzas productivas, a nivel general, no superaban los niveles previos a la
crisis. Por eso también creía que el desarrollo de una región solo podía obtenerse al
costo del estancamiento y retroceso de otra.

Los trotskistas en Argentina -al menos, la inmensa mayoría de ellos- sostienen que
esta caracterización de Trotsky de la época iniciada con el estallido de la Primera
Guerra mundial sigue siendo correcta, en lo esencial. En varias notas he planteado que
no hay evidencia empírica alguna que avale esas afirmaciones, y también he explicado
por qué considero que no hay razones teóricas para sostener que, a partir de 1914, las
fuerzas productivas ya no podrían desarrollarse. Esto es, la “curva básica” podía ser
ascendente. Frente a estos argumentos, en los últimos tiempos algunos trotskistas me
respondieron (puede verse en los “Comentarios” a las notas sobre control obrero)
diciendo que yo había tergiversado el pensamiento de Trotsky. En esta nota demuestro
que Trotsky efectivamente sostuvo lo que he afirmado que sostuvo.

La “curva básica” del desarrollo

Empiezo explicando qué es la “curva básica” del desarrollo, según el propio Trotsky. En
1923 escribía: “Los ciclos comerciales e industriales son de diferente carácter, en
diferentes períodos. La principal diferencia entre ellos está determinada por las
interrelaciones cuantitativas entre el período de crisis el de auge de cada ciclo
considerado. Si el auge restaura con un excedente la destrucción o la austeridad del
período precedente, entonces el desarrollo capitalista está en ascenso. Si la crisis, que
significa destrucción, o en todo caso contracción de las fuerzas productivas, sobrepasa
en intensidad el auge correspondiente, entonces obtenemos como resultado una
contracción de la economía. Finalmente, si la crisis y el auge se aproximan entre sí en
magnitud, obtenemos un equilibrio temporario -un estancamiento- de la economía. Éste
es el esquema en lo fundamental. (…) Épocas enteras de desarrollo capitalista existen

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cuando un cierto número de ciclos están caracterizados por auges agudamente


delineados y crisis débiles y de corta vida. Como resultado, obtenemos un agudo
movimiento ascendente de la curva básica del desarrollo capitalista. Obtenemos
épocas de estancamiento cuando esta curva, aunque pasando a través de oscilaciones
cíclicas parciales, permanece aproximadamente en el mismo nivel durante décadas. Y
finalmente, durante ciertos períodos históricos, la curva básica, aunque pasando como
siempre a través de oscilaciones cíclicas, se inclina hacia abajo en su conjunto,
señalando la declinación de las fuerzas productivas” (Trotsky, 2008, pp. 112-3).

De manera que, según Trotsky, para conocer qué es la curva básica de desarrollo, hay
que medir, a través de varios ciclos, si hay “excendente” o “déficit”, o si la cosa está
pareja, y en base a ello, caracterizar la época. La época es de “estancamiento” cuando
la curva básica es, aproximadamente, horizontal. La época es de declinación si la curva
básica tiene pendiente negativa.

Esta caracterización la mantiene Trotsky en 1932, cuando escribe: “En el período de


posguerra los ciclos económicos dejaron de constituir el mecanismo normal de
desarrollo capitalista, ya que el capitalismo, de conjunto, está en una etapa de
decadencia. Pero esto no significa que las fluctuaciones económicas sean cosa del
pasado”. Poco más abajo, agrega: “Naturalmente, no podremos esperar ciclos
completos en el futuro”. Aunque no brinda ninguna razón de por qué esto debería ser
así, lo importante para lo que nos ocupa ahora es lo que sigue: “En las décadas previas
a la guerra las crisis se presentaban como interrupciones breves y no demasiado
profundas, y cada nuevo alza superaba el pico máximo de la anterior. Pero ahora
suponemos que sucede lo contrario: crisis profundas, largas y penosas y alzas breves y
de corta duración. Los viejos ciclos eran el mecanismo de un amplio movimiento
ascendente; los nuevos, sólo pueden ser el mecanismo de la decadencia capitalista”
(ídem, p. 247).

Es claro que aquí razona sobre la base de la misma tesis de la “curva básica” (balance
entre alzas y bajas), y llega a la conclusión de que el capitalismo está en “decadencia”.
O sea, ni siquiera estancado, sino en pendiente hacia abajo. Remarco, esto significa,
según lo que ha definido el propio Trotsky de la “curva básica”, que a pesar de los
auges, los mismos no compensan la caída; por el contrario, el desarrollo de las fuerzas
productivas queda en déficit.

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Más sobre la “decadencia”

En 1937, y criticando a corrientes sectarias y ultraizquierdistas, Trotsky decía: “En la


prolongada época de anteguerra, el reformismo utilizó de este modo factores muy
importantes, pero temporales; el poderoso desarrollo del capitalismo, la elevación del
nivel de vida del proletariado, la estabilidad de la democracia, etc. Ahora es el
sectarismo el que se sirve de las tendencias y factores más importantes: la decadencia
del capitalismo, el descenso del nivel de vida de las masas, la descomposición de la
democracia” (Trotsky, 1979, p. 87). De nuevo, la época aparece claramente
caracterizada como de “decadencia”.

Poco después, precisa que está hablando de la “época”: “El capitalismo imperialista no
es ya capaz de desarrollar las fuerzas productivas de la humanidad y, por esta razón,
no puede conceder a los obreros ni concesiones materiales ni reformas sociales y
efectivas. Todo esto es exacto. Pero todo esto es exacto a escala de toda una época.
Hay ramas de la industria que se han desarrollado después de la guerra, con una
fuerza prodigiosa (automóvil, aviación, electricidad, radio), pese al hecho de que el
nivel general de la producción no se haya elevado o se haya elevado muy poco por
encima del nivel de anteguerra y de la guerra. Esta economía en podedumbre conoce,
además, flujos y reflujos” (ídem, p. 88).

La idea es la misma. Hay auges de algunas industrias, o en algún período, pero a nivel
de la época, esto es, medido en décadas (más precisamente, medido desde el inicio de
la Primera Guerra) el balance es de estancamiento global. Aquí la curva básica sería
horizontal; aunque también sostiene que el capitalismo está en decadencia. En
cualquier caso, el diagnóstico es que la curva básica no tiene pendiente ascendente.
En 1939, luego de señalar que el monopolio había vencido a la libre competencia,
sostiene: “La eliminación de la competencia por el monopolio señala el comienzo de la
desintegración de la sociedad capitalista” (Trotsky, 2008, p. 304). Unas páginas más
adelante: “La vida del capitalismo monopolista de nuestra época es una cadena de
crisis” (p. 315). Esta es la visión que impregna el Programa de Transición,
naturalmente. Allí leemos: “La premisa económica de la revolución proletaria ha llegado
hace mucho tiempo al punto más alto que le sea dado alcanzar bajo el capitalismo”.
Recordemos que “la premisa económica” son las fuerzas productivas (clase obrera y
desarrollo tecnológico), a lo que habría que agregar el mercado mundial. La idea de
que “hace mucho tiempo” se llegó al máximo que puede dar el capitalismo, está en
consonancia con la tesis de la “curva básica” horizontal, o descendente, que hemos
presentado. La visión de Trotsky no es solo que la curva básica está estancada, sino
también desciende: “Las condiciones objetivas de la revolución proletaria no sólo están
maduras sino que han comenzado a descomponerse”.

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En conclusión, no he tergiversado a Trotsky. Me han acusado de utilizar métodos


“estalinistas” para polemizar, pero todo lo que he hecho es reproducir textualmente a
Trotsky. Mi posición es que la curva básica del desarrollo del capitalismo, desde 1914 a
la actualidad, ha sido ascendente. Puedo agregar: también ha sido ascendente en las
últimas 3 o 4 décadas. Pero si esto es cierto, la premisa en que se basa el
razonamiento del PT, es equivocada.

Libros citados:
Trotsky, L. (2008): El capitalismo y sus crisis. Compilación de escritos de León Trotsky,
Buenos Aires, CEIP.
Trotsky, L. (1979): España; última advertencia, Barcelona, Fontamara.

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Rolando Astarita
Buenos Aires, 2012
http://rolandoastarita.wordpress.com/