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Poemas en prosa

Federico García Lorca

c o l e c c i ó n
L E T R A S d e P L ATA
c o l e c c i ó n
L E T R A S d e P L ATA

CONSEJO EDITORIAL

Coordinadores
Jordi Gracia (Universitat de Barcelona)
Domingo Ródenas de Moya (Universitat Pompeu Fabra)

Consejo Asesor
Enric Bou (Università Ca’ Foscari Venezia)
Antonio Carreira (Centro para la Edición de los Clásicos Españoles)
Montserrat Escartín (Universitat de Girona)
Andrés Soria Olmedo (Universidad de Granada)
Miguel Valladares (University of Virginia)
© de Poemas en prosa: Herederos de Federico García Lorca, 2013

© del prólogo: Encarna Alonso, 2013

© de esta edición: Digitalia Inc., 2012 | Colección Letras de plata


708 Third Avenue 6th Floor
10017 New York, NY
USA
www.digitalia.us

Diseño y maquetación: So�ía Cabrera M.

ISBN: 978-1-935242-07-9

All rights reserved DIGITALIA Publishing


Índice

Prólogo 6
Contextualización 7
Génesis y ediciones 8
Características de Poemas en prosa 9
Opinión de la crítica 15

Poemas en prosa 17
Santa Lucía y San Lázaro 18
Nadadora sumergida 26
Suicidio en Alejandría 28
Amantes asesinados por una perdiz 31
Degollación del bautista 34
Degollación de los inocentes 37
Coer azul. Corazón bleu 39
Corazón bleu y coer azul 40
Meditaciones de la muerte de la madre de Charlot 42
La gallina 48
Mi amor en el baño 50

Federico García Lorca. Cronobiogra�ía 51

Encarna Alonso

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Prólogo

Encarna Alonso
Poemas en prosa

Contextualización
Los Poemas en prosa están entre los textos lorquianos menos conocidos y estudiados
por la crítica, al menos hasta fecha reciente (sólo hay que pensar que no se publicaron en
edición independiente hasta el año 2000).

Su composición se enmarca en unos límites temporales precisos: todos los textos que
pueden considerarse parte de los Poemas en prosa se escribieron entre mediados de 1927 y
finales de 1928, un periodo crucial en la vida y la obra del autor.

¿Qué ocurre en la vida de Lorca en esos meses? Fue una etapa de experimentación
y de intensa producción literaria: de mayo a agosto de 1927 se traslada a Cataluña para
supervisar el estreno de Mariana Pineda, que será en junio en Barcelona con decorados de
Salvador Dalí y con Margarita Xirgu, la gran estrella de los escenarios de la época, dando
vida a la protagonista. Allí conoce a Sebastiá Gasch (a quien dedica “Santa Lucía y San
Lázaro” y con quien mantendrá una fructífera correspondencia), a Lluís Montanyá (al que
está dedicada “Degollación del Bautista”) y a otros escritores del grupo de la revista L’Amic
de les Arts, una de las publicaciones más importantes sobre arte y literatura de vanguardia de
la época. En octubre la compañía de Margarita Xirgu estrena Mariana Pineda en Madrid y
en noviembre de ese mismo año se publica “Santa Lucía y San Lázaro”.

A principios de 1928, a la vez que escribe textos cercanos al surrealismo, trabaja en


la “Oda al Santísimo Sacramento del Altar” y la “Oda a Sesostris”. En febrero termina La
zapatera prodigiosa y a principios de marzo aparece el primer número de la revista granadina
gallo, pensada para la agitación cultural de la ciudad (el segundo número se publicará en
abril). En julio de 1928 la editorial de la Revista de Occidente publica el Romancero gitano;
a pesar de ello, su redacción terminó hace tiempo y los romances lorquianos pertenecen ya
al pasado. Su producción poética en ese momento está en la línea de “Nadadora sumergida”
y “Suicidio en Alejandría”, que aparecen en septiembre de ese mismo año en L’Amic de les
Arts. También están dentro de esa nueva orientación las conferencias que da en octubre,
“Imaginación, inspiración, evasión” y “Sketch de la nueva pintura”.

Si tuviésemos que destacar un momento decisivo para la composición de los Poemas


en prosa sería la temporada que a mediados de 1927 García Lorca pasa en Cataluña con
Salvador Dalí y que tendrá un enorme impacto en su producción posterior. En esos meses
se consolida un intercambio estético que será enormemente fructífero para sus respectivas
obras.

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Ese intercambio estético con Dalí será fundamental en la formulación y puesta en
práctica de la “nueva manera espiritualista” con la que, a la altura de 1928, García Lorca
pretende englobar lo que será su producción a partir de ese momento, en el que se encuentra
envuelto en un debate estético de tales dimensiones que con frecuencia se ha hablado de
‘encrucijada’ como término ilustrativo.

Génesis y ediciones
La colección nunca se publicó en vida de Lorca, como ocurre con otras de sus obras
(Suites, Diálogos, Odas, Sonetos…) y quedó en estado de proyecto.

Entre los textos que pueden considerarse parte de los Poemas en prosa, algunos fueron
publicados en revistas en vida del autor y, por tanto, el propio Lorca los dio por terminados
y contaban con su aprobación para ser publicados. Es el caso de “Santa Lucía y San Lázaro”,
que apareció en diciembre de 1927 en la Revista de Occidente. “Nadadora sumergida. Pequeño
homenaje a un cronista de salones” y “Suicidio en Alejandría” se publicaron, con sendas
ilustraciones del autor, en el número de diciembre de 1928 de la revista de Sitges L’Amic de
les Arts. “Amantes asesinados por una perdiz” apareció, precedido del dibujo “Autorretrato”
del propio Lorca, en la revista vallisoletana Ddooss en marzo de 193⒈ En cuanto a las dos
“Degollaciones”, la primera de ellas, “Degollación de los Inocentes” se publicó en La Gaceta
Literaria el 15 de enero de 1929, con ilustración de Salvador Dalí; “Degollación del Bautista”
apareció en Avance (La Habana) en abril de 1930 (la composición data de agosto de 1928).

Además de esos seis poemas en prosa acabados y publicados en vida de Lorca, contamos
con otros cinco textos que guardan una relación más o menos estrecha con ellos. Sólo uno se
publicó en vida de Lorca, “La gallina”, que apareció en mayo de 1934 en la Revista Quincenal
de Vitoria. Como indica el subtítulo del texto, “Cuento para niños tontos”, se acerca más
al cuento que al poema en prosa, pero la cronología y su claro vanguardismo justifican su
aparición en este volumen. El resto de los textos han salido a la luz póstumamente de la mano
de distintos estudiosos de la obra de García Lorca, algunos en fecha relativamente reciente. Si
se quiere, no son obras sino borradores de obras. En circunstancias como las que se derivan
de la prematura muerte de Lorca, estos textos no se acaban de desprender nunca del misterio
sobre la voluntad definitiva del autor en lo que se refiere a posibles modificaciones e incluso,
en ciertos casos, a si hubieran llegado a ser publicados.

“Coeur azul. Corazón bleu” se conserva en un manuscrito sin fecha pero que puede
situarse en 1928 y permaneció inédito en español hasta la edición que hizo Miguel García-
Posada de las obras completas de García Lorca (Obras Completas I. Poesía, Círculo de
Lectores/Galaxia Gutenberg, Barcelona, 1996, p. 752). Por su parte, “Corazón bleu y Coeur
azul” permaneció inédito hasta el año 2000, cuando se publicó en la edición de los Poemas en

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prosa que hizo Andrew Anderson para la colección La Veleta (Federico García Lorca, Poemas
en prosa, Granada, Comares, 2000).

“Meditaciones a la muerte de la madre de Charlot” se conserva en un borrador


incompleto (al manuscrito, fechado el 7 de septiembre de 1928, le faltan las hojas 1, 10 y 11)
y fue publicado por Christopher Maurer en El País el 3 de diciembre de 198⒐

“Mi amor en el baño” permaneció inédito en español hasta la edición de Anderson


antes citada y proviene de un texto tachado en la última página del manuscrito original de
“Suicidio en Alejandría”.

Nos enfrentamos, en definitiva, a la imposibilidad de fijar con certeza la composición


del libro: no sabemos si alguno de los textos se ha perdido ni cómo habría organizado Lorca la
colección. Cualquier edición es, por tanto, una especulación de lo que podría haber sido el libro.

Características de Poemas en prosa


Será a mitad de la década de los 20 cuando García Lorca se enfrente de un modo
intenso con el debate estético de las vanguardias, un proceso que lo conducirá a una nueva
etapa que el propio poeta anuncia y que supondrá un giro fundamental en su producción. De
hecho, la crisis artística y personal que motivó la partida de Lorca a Nueva York, con el fruto
de obras como Poeta en Nueva York o El público, se había iniciado años antes, a mitad de los
años veinte, y es una encrucijada que, en lo estético, hay que entender en términos de lucha,
conflicto y tensión.

En 1928, en una carta que dirige a Sebastià Gasch, el importante crítico de arte
que formó parte de la redacción de L’Amic de les Arts, hace la siguiente afirmación: “Ahí te
mando los dos poemas. Yo quisiera que fueran de tu agrado. Responden a mi nueva manera
espiritualista, emoción pura descarnada, desligada del control lógico, pero, ¡ojo!,¡ojo!, con una
tremenda lógica poética. No es surrealismo, ¡ojo!, la conciencia más clara los ilumina. Son los
primeros que he hecho. Naturalmente, están en prosa porque el verso es una ligadura que no
resisten” (Federico García Lorca, Epistolario completo, Madrid, Cátedra, 1997, pp. 588-589).
Así, con el anuncio de esta “nueva manera” muestra García Lorca su determinación de iniciar
un nuevo periodo en su producción, decisión en la que insistió repetidamente en esos meses,
y lo hace asociándolo a “Nadadora sumergida” y “Suicidio en Alejandría”, los dos poemas que
envía con sus correspondientes dibujos.

El propio Lorca dice en estas líneas dirigidas a Gasch que los textos están escritos
en prosa pero con voluntad de poesía. En realidad, lo que destaca es su imposible sujeción
al verso (“naturalmente, están en prosa porque el verso es una ligadura que no resisten”),

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aunque por sus declaraciones de esos meses al respecto, este nuevo discurso poético sí puede
manifestarse, por ejemplo, en el dibujo o en el teatro. Pero entre las escenas privilegiadas en
la poética de la libertad según la cual García Lorca caracteriza su “nueva manera espiritualista”,
el recurso de la prosa es quizás el más significativo porque lo considera el espacio en el que
esa libertad es máxima, el ámbito en el que desplegar, de la manera más extrema, su nueva
concepción de la poesía.

En ese momento, para García Lorca “la poesía no es necesariamente cuestión de


lenguaje. En otras palabras, la materia prima de la poesía no es necesariamente el lenguaje
verbal […] Lo que está en juego es la posibilidad de traducir, de trasladar, esa entidad inefable
que llamamos poesía de un arte a otro. Dalí, Lorca y Buñuel creyeron en esa posibilidad, y se
convirtió en el centro de su estética” (Antonio Monegal, En los límites de la diferencia. Poesía
e imagen en las vanguardias hispánicas, Madrid, Tecnos, Madrid, 1998, p. 84).
Pensemos en la obra de García Lorca en esos momentos, es decir, en 1927 y 1928: estaba
entonces escribiendo en prosa textos como “Nadadora sumergida”, “Suicidio en Alejandría”
o “Amantes asesinados por una perdiz”, a los que habría que contar entre sus obras de mayor
transgresión. Pero a la vez que esos textos en prosa, García Lorca está escribiendo odas (la
“Oda al Santísimo Sacramento del Altar” y la “Oda a Sesostris”), a las que llama “academias”
y a las que asegura estar dedicándose “por disciplina” (Epistolario completo, p. 582).

La atención y el respeto por las viejas formas y tradiciones literarias implicaba una
situación enormemente tensa y contradictoria, cuando no una abierta oposición, respecto de
la concepción de la poesía que determina el nuevo rumbo de la producción lorquiana, pues
para muchas de las vanguardias artísticas, y era el caso de las más influyentes para Dalí y
Lorca, la realización de la auténtica poesía pasaba inevitablemente por su destrucción como
sistema, regido por leyes, formas y tradiciones. Sin embargo, a la vez que está llevando a
cabo esa destrucción de la concepción tradicional de la poesía, García Lorca se aplica en la
composición de odas. Su poética a partir de este momento va a situarse siempre en el centro
de una gran tensión y va a estar sacudida por diversas fuerzas contrarias, convirtiéndose en
una aventura vanguardista en la que se afana con tanto empeño como recelo.

Estamos, como antes decíamos, en el centro de una encrucijada que hay que entender
en términos de tensión y conflicto: por un lado, entre el polo que ocupan las vanguardias y
Salvador Dalí, con el que Lorca va a iniciar un intenso debate estético que marcará de manera
definitiva la obra de ambos y que, en el caso del escritor, acabará por desestabilizar lo que
hasta entonces había sido el ejercicio de su escritura. Por otra parte, estaba el freno de las
exigencias de un arte en el que seguía creyendo y la proximidad con otros círculos artísticos
y literarios igualmente contemporáneos con los que también sentía no poca afinidad.

Los últimos meses de 1928 serán decisivos, pues en ellos aparecerán o se gestarán los

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textos en los que madura y da fruto ese intercambio estético con Dalí. La Gaceta Literaria,
gallo y L’Amic de les Arts fueron los principales foros en los que se hicieron públicos la
búsqueda y los resultados de esa tarea común, y si, por un lado, en la revista gallo se publicaron
el “San Sebastián” daliniano y el “Manifiesto Antiartístico Catalán” firmado por Dalí, Gasch
y Lluís Montanyá, por el otro en las páginas de L’Amic de les Arts se publicaron dos de las
más arriesgadas y vanguardistas prosas lorquianas, “Suicidio en Alejandría” y “Nadadora
sumergida”, con los dibujos correspondientes que ya Lorca había enviado a Gasch en la carta
en la que le anunciaba que estos textos eran los primeros de su “nueva manera”.

Esa equiparación de poema y dibujo es un rasgo de su pensamiento de esta época.


La intercambiabilidad de términos es parte de la meditación estética de Lorca en esos meses,
hasta el punto de que afirma “dibujar poesías” (“Ahora empiezo a escribir y a dibujar poesías
como ésta que le envío dedicada. Cuando un asunto es demasiado largo o tiene poéticamente
una emoción manida, lo resuelvo con los lápices”, Epistolario completo, p. 508).

El hecho de que estemos ante los textos más transgresores de Lorca probablemente
ha favorecido que la crítica siempre les haya otorgado una situación ambigua, pues el intenso
programa de experimentación al que responden ha hecho que nunca se hayan dejado atrapar
de manera sencilla dentro de las categorías habituales. Quizá la denominación más repetida sea
la de poemas en prosa, aunque aparece también utilizada de manera más o menos incómoda
o inestable. Lo que parece claro es que estamos ante textos escritos con absoluta voluntad
vanguardista, es decir, con una clara determinación de que el resultado fuese un producto
que entrase de lleno en los presupuestos que defendían las vanguardias que más interesaban
en ese momento a García Lorca, y también con voluntad poética, entendiendo ese término
en el sentido de la problemática que venimos analizando.

En diciembre de 1927 aparece “Santa Lucía y San Lázaro”, escrito pocos meses antes.
Aunque los seis poemas en prosa terminados y publicados en vida de Lorca tienen muchos
rasgos en común, sin duda hay una distinción clara entre “Santa Lucía y San Lázaro” y los
cinco restantes.

Como nos indica el propio título, “Santa Lucía y San Lázaro” presenta una serie
de dualidades con las que se plantean cuestiones y meditaciones estéticas sobre el arte de
vanguardia y la posición del escritor con relación a su obra. No es una característica exclusiva
de “Santa Lucía y San Lázaro”: los poemas en prosa de Lorca se pueden leer fácilmente como
metatextos y nos ofrecen información fundamental sobre la posición estética del autor en
esos momentos.

Si la obsesión por las formas atraviesa de lado a lado los textos en prosa de Lorca, esta
circunstancia se da de manera especial en el caso de “Santa Lucía y San Lázaro”, sin duda

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el más narrativo de todos ellos. El mundo de las formas y las superficies sufre los embates
de lo visceral, de lo fisiológico, como la sangre se opone al cristal (además “purísimo”,
según se nos dice en el texto, y tanto decir pureza como decir cristal en la poesía en los años
veinte en España deviene en síntoma inequívoco de estar hablando de la poesía pura). De
hecho, la elección de Santa Lucía, patrona de la luz y de todo lo relacionado con la vista,
supone una apuesta por un determinado sistema de construcción del significado y por la
metáfora analógica, repudiada por San Lázaro, representante de la quiebra de ese sistema de
construcción (pensemos en el corte en el ojo en Un perro andaluz, escena que recrean tanto
Lorca como Buñuel y Dalí, no sólo en esa época sino incluso muchos años después, como
hizo el pintor cuando presentó a Amanda Lear con los atributos iconográficos de Santa Lucía
en una portada de la revista Vogue).

En “Santa Lucía y San Lázaro” encontramos múltiples pasajes que sin duda pueden
interpretarse a la luz de una intención metapoética: “nuestra palpitante fisiología” se opone
a las formas, a lo geométrico, a los espacios y los volúmenes, y “las oscuras fisiologías del
cuerpo” predominan sobre “el exterior de las cosas”. Las naturalezas muertas compuestas con
los ojos de Santa Lucía son literalmente eso, muertas, aire “del que se acaban de marchar
los pájaros”, troncos cortados, mármol, formas, volúmenes y superficies sin atisbo de vida,
además de “permanentes”. En el espacio que ocupa San Lázaro, por el contrario, el viajero
tenía inevitablemente que estar en España, “país abocado a la muerte”, como teorizará
posteriormente García Lorca en “Juego y teoría del duende”.

Con textos como “Nadadora sumergida” o “Suicidio en Alejandría”, de septiembre


de 1928 (las mismas fechas que “La muerte de la madre de Charlot”, “Coeur azul. Corazón
blue”, “Mi amor en el baño” y “La gallina”, este último probablemente de agosto), Lorca
da un paso más allá, así como en “Amantes asesinados por una perdiz”, “Degollación de los
inocentes” o “Degollación del Bautista”.

“Nadadora sumergida” narra una despedida sentimental pero también nos habla de
otro tipo de despedida, la de un mundo considerado viejo y sus valores artísticos y culturales.
En esa línea se sitúa la conversación entre el “cronista de salones” y la condesa, en la que el
primero, al hablar de “aquel último abrazo”, asegura que “desde entonces dejé la literatura
vieja que yo había cultivado con gran éxito”, un declaración que puede interpretarse sin
dificultad a la luz de una intención metapoética. Inmediatamente después nos ofrece el autor
una auténtica consigna programática: “es preciso romperlo todo para que los dogmas se
purifiquen y las normas tengan nuevo temblor”. Ni el enlace con la tradición irracionalista ni
la adopción de un modelo formal híbrido conveniente a esta experiencia de los límites entran
en contradicción con la alusión a la pureza, aunque sea desde la ruptura, o precisamente
a partir de ella: forzar el lenguaje, transgredir, puede ser una manera de restituir la esencia
de la poesía, de establecer “un nuevo temblor”. Lo que se rompe es la continuidad lógica

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del sentido; esta renovación creará un cambio en el orden de las cosas y en la manera de
ver, además de una cascada de metamorfosis (en la línea del acercamiento a la irracionalidad
y al inconsciente): “Es preciso que el elefante tenga ojos de perdiz y la perdiz pezuñas de
unicornio”.

“Suicidio en Alejandría” parece contar una luna de miel que termina con una muerte
doble. Como en “Nadadora sumergida”, se expresa la necesidad de la ruptura: “Cuando
pusieron la cabeza cortada sobre la mesa del despacho, se rompieron todos los cristales de la
ciudad (…) La situación se hizo insostenible. Había necesidad de romper para siempre”. Las
frases y párrafos, a menudo inconexos y aparentemente ilógicos, llevan al extremo la idea de
la fragmentación, hasta el punto de que acoge juegos de números y una secuencia también
numérica (una cuenta atrás, un auténtico desplome) que rompe la continuidad del discurso,
dando un paso más allá en la desarticulación que la prosa introducía respecto del verso.

Con “Amantes asesinados por una perdiz” y sobre todo con las dos “Degollaciones”
(tres textos llenos de referencias literarias) se insiste en la retórica de la violencia, la mutilación
y la sangre. Estos recursos confirman la fragmentación textual, la ruptura de la continuidad del
orden del discurso y es una metáfora de la violencia que se ejerce contra la literatura entendida
como un sistema regido por normas y tradiciones. Estos medios son también utilizados por
Dalí en sus obras de esta época, ya que estamos en el momento en el que el intercambio
estético entre Lorca y Dalí y su influencia mutua es más estrecha, hasta el punto de que con
frecuencia dan expresión en sus respectivas obras a las mismas imágenes o temáticas (así, por
ejemplo, en “La miel es más dulce que la sangre” o “La meva amiga i la platja” dalianos se
recrean escenarios similiares a los que aparecen en “Nadadora sumergida”).

Sobre la cuestión de la sangre y la mutilación, el propio Dalí, en respuesta las críticas


que por esa causa recibieron sus cuadros, aclara que estamos ante la dimensión retórica de la
violencia: “¿Será aún necesario recordar (…) que la vida de los seres que pueblan la superficie
de los lienzos y el mundo de la poesía obedece a condiciones de existencia muy diferentes
de las de los seres que pueblan la superficie de la tierra? ¿O, por añadidura, que la fisiología
plástica y poética no es la fisiología de los seres vivos? ¿Que la vida plástica o poética de una
pintura o una poesía obedece a otras leyes que las de la circulación de la sangre?” (Salvador
Dalí, ¿Por qué se ataca a La Gioconda?, Madrid, Siruela, p. 26).

Las leyes a las que obedecen estos textos son las que determina un modelo de discurso
poético de corte vanguardista al que Lorca recurrirá en estos escritos y que provoca en buena
medida que estén compuestos en prosa. Así, en esta vía de subversión de los géneros a través
de la prosa, no puede sorprender que la “nueva manera espiritualista” se salde con alusiones
constantes al cuerpo, hasta el punto de que la “poesía evadida” que afirma García Lorca estar
produciendo, se asocia con el acto de “abrirse las venas” (“ahora hago una poesía de abrirse

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las venas, una poesía evadida de la realidad”, Epistolario completo, p. 587), una declaración
que puede significar a la vez sinceridad, “emoción pura descarnada”, o muerte de las viejas
formas, de los antiguos cauces genéricos, para dar paso a una nueva verdad poética. La
sangre, la degollación y demás modalidades de la violencia son las metáforas mediante las que
Lorca teoriza el desgarramiento que mueve este proceso de escritura. Hasta qué punto llevar
a cabo el proyecto pasa inevitablemente por esa fragmentación, podemos comprobarlo, como
dijimos, en “Suicidio en Alejandría”, que acoge una secuencia numérica que desarticula el
discurso.

Además de esos seis poemas en prosa acabados y publicados en vida del autor, hemos
incluido otros cinco textos que están relacionados con ellos pero que, en cuatro de los casos
(el único que se publicó en vida de García Lorca es “La gallina. Cuento para niños tontos”),
sólo alcanzan el estado de borradores.

“Coeur azul. Corazón bleu”, compuesto en agosto-septiembre de 1928, es un borrador


de un texto inconcluso y muestra claros puntos de contacto con “Nadadora sumergida” y con las
obras de Dalí de la época, con lo que parece formar parte de ese universo de experimentación
y búsqueda común. “Corazón bleu y coeur azul”, por su parte, plantea una meditación sobre
literatura y estética planteada en forma de diálogo. Compuesto a finales de 1927 o principios
de 1928, resulta verosímil identificar a las dos personas que recrean esa conversación como el
propio Lorca (llamado en el texto “Yo” y “Poeta”) y Salvador Dalí (“Mi amigo”, en el poema),
tal como sugiere Andrew Anderson (Poemas en prosa, Granada, Comares, 2000, p. 46)

“Meditaciones a la muerte de la madre de Charlot” se inserta en la línea de exaltación


y utilización del cine, una característica común de gran parte de la literatura de la época (tanto
García Lorca como, por ejemplo, Alberti dedican poemas a Buster Keaton, Harold Lloyd
o Charlot). En este caso, aparece como un medio para llevar a cabo una meditación estética
sobre la actitud ante la vida y ante la experiencia artística.

“La gallina” es un “cuento para niños tontos” compuesto probablemente en agosto de


1928 y que utiliza elementos convencionales de los cuentos para elaborar un textos de clara
factura vanguardista. Por último, “Mi amor en el baño” “es un pequeño fragmento de texto
luego descartado y tachado. El manuscrito donde aparece el fragmento, el tono del texto
y algunas frases e imágenes concretas, prueban casi con toda seguridad que iba a ser otro
poema en prosa” (Andrew Anderson en Federico García Lorca, Poemas en prosa, Granada,
Comares-colección La Veleta, 2000, p. 52). El texto recuerda de nuevo la serie de temáticas
y recursos comunes a García Lorca y Dalí a finales de 192⒏

A partir de 1929, con el ejercicio de su escritura conmocionado y desestabilizado por


las críticas de Dalí, ya ferviente surrealista, y agravada esa situación por una profunda crisis

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emocional, García Lorca hará frente a estas circunstancias con un doble viaje: el estético
(que era también emocional) y el que lo llevó a una ciudad que entonces abría un nuevo
mundo de posibilidades: Nueva York.

Opinión de la crítica
Mario Hernández ha escrito sobre el “influjo de Dalí sobre los textos lorquianos de
aquel momento, en especial sobre los poemas en prosa de 1927-192⒏ La huella, que pende
también de las cartas y de textos literarios del pintor como Poema, Pez perseguido por una uva,
San Sebastián o La meva amiga y la platja, penetraría luego en los escritos neoyorquinos del
poeta. Para ser del todo exactos habría que hablar de una época daliniana en Lorca” (“García
Lorca y Salvador Dalí: del ruiseñor lírico a los burros podridos (poética y epistolario)”,
L’imposible / posible di Federico García Lorca, ed. Laura Dolfi, Nápoles, Edizioni Scientifiche
Italiane, 1989, pp. 267-319 [ pp. 269-270]).

Rafael Santos Torroella sitúa entre 1929 y 1939 lo que llama la “época freudiana”
o de “surrealismo freudiano” de Dalí, pero asegura que esa línea se manifestaba años antes
en la que llama “época lorquiana”: “Si el freudismo de Dalí, al menos como instancia
primordial de su pintura, concluye en la fecha que digo (…) no se olvide que hubo la etapa
previa aludida, en la cual esa tónica freudiana empezó a manifestarse, de algún modo (…)
Dicha etapa previa va de 1926 a 1929, y acaso como mejor pueda llamarse es, según dicho
queda, ‘época lorquiana’” (La miel es más dulce que la sangre. Las épocas lorquiana y freudiana
de Salvador Dalí, Barcelona, Seix Barral, 1984, pp. 17-18).

Como ha explicado Andrés Soria Olmedo, “va a ser entre 1925 y 1928 cuando Lorca
se enfrente de un modo intenso en el debate estético de la vanguardia. La trama de los textos
–conferencias, cartas, poemas, dibujos- se espesa de tal modo que obliga a seguir de cerca la
cronología” (“Federico García Lorca y el arte”, Revista Hispánica Moderna, XLIV,1991, pp.
59-72 [p. 62]). También es fundamental para el estudio del intercambio estético entre García
Lorca y Dalí la consulta de su correspondencia: Rafael Santos Torroella (ed.), “Salvador Dalí
escribe a Federico García Lorca”, Poesía, 27-28, 1987, y Federico García Lorca, Epistolario
completo, ed. Andrew A. Anderson y Christopher Maurer, Madrid, Cátedra, 199⒎

Sobre la retórica de la violencia, uno de los aspectos más importantes de los poemas
en prosa, ha escrito Antonio Monegal que “la sangre, la degollación y demás modalidades de
la violencia son las metáforas mediante las que Lorca teoriza el desgarramiento que mueve este
proceso de escritura. La mutilación equivale a la destrucción del orden del discurso porque lo
que se rompe y se fragmenta es el cuerpo del texto. Lorca identifica constantemente lo �ísico
y lo poético al intentar definir su nueva orientación” (“Bajo el signo de la sangre (Algunos
poemas en prosa de Federico García Lorca)”, Bazar, 4, 1997, pp. 58-69 [p. 66]). En cuanto

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al concepto de “lógica poética”, también fundamental (recordemos que García Lorca dice en
carta a Gasch que estos poemas están desligados “del control lógico” pero escritos con una
“tremenda lógica poética”), asegura este autor que se trata de “un concepto que funciona
como un arma de doble filo, porque por un lado implica un criterio asociativo no racional,
y por el otro defiende la necesidad de que exista algún criterio asociativo, es decir, rechaza la
arbitrariedad, lo gratuito. Encarna, por lo tanto, la tensión en que se debate el texto, entre el
impulso de la extrema libertad y la exigencia de seguir siendo poesía” (p. 66).

Julio Huélamo Kosma, que en su estudio sobre los Poemas en prosa afirma que “el
período creativo en el que se inscriben cobra un valor sustantivo en cuanto se advierte su
condición de verdadero quicio (como también, en parte, las Odas) entre los modos poéticos
del Romancero gitano y los que inaugura el ciclo neoyorkino” (“Los Poemas en prosa: Lorca
ante la encrucijada”, en Andrés Soria Olmedo, María José Sánchez Montes y Juan Varo
Zafra (coords.), Federico García Lorca, clásico moderno (1898-1998), Congreso internacional,
Diputación de Granada, 2000, págs. 110-134 [pág. 110]), es el autor de un importante trabajo
sobre “Santa Lucía y San Lázaro” en la introducción a su edición de este texto (Federico
García Lorca, Santa Lucía y San Lázaro, Málaga, Centro Cultural de la Generación del 27,
Málaga, 1989, pp. 9-72).

También han estudiado este poema Yara González, “Los ojos en Lorca a través de
Santa Lucía y San Lázaro”, Hispanic Review, 40, 1972, pp. 145-161, y Terence McMullan,
“Federico García Lorca’s Santa Lucía y San Lázaro and the Aesthetics of Transition”, Bulletin
of Hispanic Studies, LXVII , 1990, pp. 1-⒛

De consulta imprescindible es el estudio que encabeza la edición Andrew Anderson a


los Poemas en prosa, Granada, Comares-colección La Veleta, 2000, pp. 9-53, en el que realiza
un importante análisis de conjunto de los textos (aborda cuestiones como la cronología, el
contexto literario, la cuestión del género o la importancia decisiva de Salvador Dalí, además
del estudio pormenorizado de los textos). También los estudia ampliamente Antonio Jiménez
Millán, “Creación y teoría de vanguardia en un epistolario: las cartas de García Lorca a Sebastià
Gasch (1927-1928)”, Promesa y desolación. El compromiso en los escritores de la Generación del
27, Universidad de Granada, 2001, pp. 53-6⒋ Puede consultarse además la introducción
de Encarna Alonso Valero a Federico García Lorca, Pez, astro y gafas. Prosa narrativa breve,
Palencia, Menoscuarto, pp. 9-30.

16
FEDERICO GARCÍA LORCA

Poemas en prosa
Santa Lucía y San Lázaro

A Sebastià Gasch

A las doce de la noche llegué a la ciudad. La escarcha


bailaba sobre un pie. «Una muchacha puede ser morena, puede
ser rubia, pero no debe ser ciega.» Esto decía el dueño del
mesón a un hombre seccionado brutalmente por una faja. Los
ojos de un mulo, que dormitaba en el umbral, me amenazaron
como dos puños de azabache.
-Quiero la mejor habitación que tenga.
-Hay una.
-Pues vamos.
La habitación tenía un espejo. Yo, medio peine en el
bolsillo. «Me gusta.» (Vi mi «Me gusta>> en el espejo verde.)
El posadero cerró la puerta. Entonces, vuelto de espaldas al
helado campillo de azogue, exclamé otra vez: «Me gusta».
Abajo, el mulo resoplaba. Quiero decir que abría el girasol de
su boca.
No tuve más remedio que meterme en la cama. Y me
acosté. Pero tomé la precaución de dejar abiertos los postigos,
porque no hay nada más hermoso que ver una estrella
sorprendida y fija dentro de un marco. Una. Las demás hay
que olvidarlas.
Esta noche tengo un cielo irregular y caprichoso. Las
estrellas se agrupan y extienden en los cristales, como las
tarjetas y retratos en el esteríllo japonés.
Cuando me dormía, ef exquisito minué de las buenas
noches se iba perdiendo en las calles.

* * *

Con el nuevo sol, volvía mi traje gris a la plata del


aire humedecido. El día de primavera era como una mano
desmayada sobre un cojín. En la calle, las gentes iban y venían.
Pasaron los vendedores de frutas, y los que venden peces del mar.

18
Ni un pájaro.
Mientras sonaban mis anillos en los hierros del balcón
busqué la ciudad en el mapa, y vi cómo permanecía dormida
en el amarillo, entre ricas venillas de agua, ¡distante del mar!
En el patio, el posadero y su mujer cantaban un dúo de espino
y violeta. Sus voces oscuras, como dos topos huidos, tropezaban
con las paredes, sin encontrar la cuadrada salida del cielo.
Antes de salir a la calle para dar mi primer paseo, los
fui a saludar.
-¿Por qué dijo usted anoche que una muchacha puede
ser morena o rubia, pero no debe ser ciega?
El posadero y su mujer se miraron de una manera
extraña.
Se miraron… equivocándose. Como el niño que se lleva a
los ojos la cuchara llena de sopita. Después, rompieron a llorar.
Yo no supe qué decir y me fui apresuradamente.
En la puerta leí este letrero: Posada de Santa Lucía.

* * *

Santa Lucía fue una hermosa doncella de Siracusa.


La pintan con dos magníficos ojos de buey en una
bandeja.
Sufrió martirio bajo el cónsul Pascasiano, que tenía los
bigotes de plata y aullaba como un mastín.
Como todos los santos, planteó y resolvió teoremas deliciosos,
ante los que rompen sus cristales los aparatos de Física.
Ella demostró en la plaza pública, ante el asombro
del pueblo, que mil hombres y cincuenta pares de bueyes
no pueden con la palomilla luminosa del Espíritu Santo. Su
cuerpo, su cuerpazo, se puso de plomo comprimido. Nuestro
Señor, seguramente, estaba sentado con cetro y corona sobre
su cintura.
Santa Lucía fue una moza alta, de seno breve y cadera
opulenta. Como todas las mujeres bravías, tuvo unos ojos
demasiado grandes, hombrunos, con una desagradable luz
oscura. Expiró en un lecho de llamas.

* * *

19
Era el cenit del mercado y la playa del día estaba llena
de caracolas y tomates maduros. Ante la milagrosa fachada de
la catedral, yo comprendía perfectamente cómo San Ramón
Nonnato pudo atravesar el mar desde las Islas Baleares hasta
Barcelona montado sobre su capa, y cómo el viejísimo Sol de
la China se enfurece y salta como un gallo sobre las torres
musicales hechas con carne de dragón.
Las gentes bebían cerveza en los bares y hacían cuentas
de multiplicar en las oficinas, mientras los signos + y x de
la Banca judía sostenían con la sagrada señal de la Cruz un
combate oscuro, lleno por dentro de salitre y cirios apagados.
La campana gorda de la catedral vertía sobre la urbe una
lluvia de campanillas de cobre, que se clavaban en los tranvías
entontecidos y en los nerviosos cuellos de los caballos. Había
olvidado mi baedeker y mis gemelos de campaña y me puse a
mirar la ciudad como se mira el mar desde la arena.
Todas las calles estaban llenas de tiendas de óptica.
En las fachadas miraban grandes ojos de megaterio, ojos
terribles, fuera de la órbita de almendra, que da intensidad
a los humanos, pero que aspiraban a pasar inadvertida su
monstruosidad, fingiendo parpadeos de Manueles, Eduarditos
y Enriques. Gafas y vidrios ahumados buscaban la inmensa
mano cortada de la guantería, poema en el aire, que suena,
sangra y borbotea, como la cabeza del Bautista.
La alegría de la ciudad se acababa de ir, y era como el
niño recién suspendido en los exámenes. Había sido alegre,
coronada de trinos y margenada de juncos, hasta hacía pocas
horas, en que la tristeza que afloja los cables de la electricidad
y levanta las losas de los pórticos había invadido las calles con
su rumor imperceptible de fondo de espejo. Me puse a llorar.
Porque no hay nada más conmovedor que la tristeza nueva sobre
las cosas regocijadas, todavía poco densa, para evitar que la alegría
se transparente al fondo, llena de monedas con agujeros.
Tristeza recién llegada de los librillos de papel marca
«El Paraguas», «El Automóvil» y «La Bicicleta»; tristeza del
Blanco y Negro de 1910; tristeza de las puntillas bordadas en la
enagua, y aguda tristeza de las grandes bocinas del fonógrafo.
Los aprendices de óptico limpiaban cristales de todos
tamaños con garnuzas y papeles finos produciendo un rumor
de serpiente que se arrastra.

20
En la catedral, se celebraba la solemne novena a los
ojos humanos de Santa Lucía. Se glorificaba el exterior de
las cosas, la belleza limpia y oreada de la piel, el encanto de
las superficies delgadas, y se pedía auxilio contra las oscuras
fisiologías del cuerpo, contra el fuego central y los embudos
de la noche, levantando, bajo la cúpula sin pepitas, una lámina
de cristal purísimo acribillada en todas direcciones por finos
reflectores de oro. El mundo de la hierba se oponía al mundo
del mineral. La uña, contra el corazón. Dios de contorno,
transparencia y superficie. Con el miedo al latido, y el horror
al chorro de sangre, se pedía la tranquilidad de las ágatas y la
desnudez sin sombra de la medusa.
Cuando entré en la catedral se cantaba la lamentación
de las seis mil dioptrías, que sonaba y resonaba en las tres
bóvedas llenas de jarcias, olas y vaivenes como tres batallas de
Lepanto. Los ojos de la Santa miraban en la bandeja con el
dolor frío del animal a quien acaban de darle la puntilla.
Espacio y distancia. Vertical y horizontal. Relación entre
tú y yo. ¡Ojos de Santa Lucía! Las venas de las plantas de los
píes duermen tendidas en sus lechos rosados, tranquilizadas por
las dos pequeñas estrellas que arriba las alumbran. Dejamos
nuestros ojos en la superficie como las flores acuáticas, y nos
agazapamos detrás de ellos mientras flota en un mundo oscuro
nuestra palpitante fisiología.
Me arrodillé.
Los chantres disparaban escopetazos desde el coro.
Mientras tanto había llegado la noche. Noche cerrada y
brutal, como la cabeza de una mula con anteojeras de cuero.
En una de las puertas de salida estaba colgado el
esqueleto de un pez antiguo; en otra, el esqueleto de un
sera�ín, mecidos suavemente por el aire ovalado de las ópticas,
que llegaba fresquísimo de manzana y orilla.
Era necesario comer y pregunté por la posada.
-Se encuentra usted muy lejos de ella. No olvide que la
catedral está cerca de la estación del ferrocarril, y esa posada
se halla situada al Sur, más abajo del río.
-Tengo tiempo de sobra.

* * *

21
Cerca estaba la estación del ferrocarril.
Plaza ancha, representativa de la emoción coja que
arrastra la luna menguante, se abría al fondo, dura como las
tres de la madrugada.
Poco a poco los cristales de las ópticas se fueron
ocultando en sus pequeños ataúdes de cuero y níquel, en el
silencio que descubría la sutil relación de pez, astro y gafas.
El que ha visto sus gafas solas bajo el claro de luna, o
abandonó sus impertinentes en la playa, ha comprendido, como
yo, esta delicada armonía (pez, astro, gafas) que se entrechoca
sobre un inmenso mantel blanco recién mojado de champagne.
Pude componer perfectamente hasta ocho naturalezas
muertas con los ojos de Santa Lucía.
Ojos de Santa Lucía sobre las nubes, en primer término,
con un aire del que se acaban de marchar los pájaros.
Ojos de Santa Lucía en el mar, en la esfera del reloj, a
los lados del yunque, en el gran tronco recién cortado.
Se pueden relacionar con el desierto, con las grandes
superficies intactas, con un pie de mármol, con un termómetro,
con un buey.
No se pueden unir con la montaña, ni con las rueca, ni con
el sapo, ni con las materias algodonosas. Ojos de Santa Lucía.
Lejos de todo latido y lejos de toda pesadumbre.
Permanentes. Inactivos. Sin oscilación ninguna. Viendo cómo
huyen todas las cosas envueltos en su di�ícil temperatura eterna.
Merecedores de la bandeja que les da realidad, y levantados
como los pechos de Venus, frente al monóculo lleno de ironía
que usa el enemigo malo.

* * *
Eché a andar nuevamente, impulsado por mis suelas de
goma.
Me coronaba un magnífico silencio, rodeado de pianos
de cola por todas partes.
En la oscuridad, dibujado con bombillas eléctricas, se
podía leer sin esfuerzo ninguno: Estación de San Lázaro.

* * *

22
San Lázaro nació palidísimo. Despedía olor de oveja
mojada. Cuando le daban azotes, echaba terroncitos de azúcar
por la boca. Percibía los menores ruidos. Una vez confesó a
su madre que podía contar en la madrugada, por sus latidos,
todos los corazones que había en la aldea.
Tuvo predilección por el silencio de otra órbita que
arrastran los peces, y se agachaba lleno de terror, siempre que
pasaba por un arco. Después de resucitar inventó el ataúd,
el cirio, las luces de magnesio y las estaciones de ferrocarril.
Cuando murió estaba duro y laminado como un pan de plata.
Su alma iba detrás, desvirgada ya por el otro mundo, llena de
fastidio, con un junco en la mano.

* * *

El tren correo había salido a las doce de la noche.


Yo tenía necesidad de partir en el expreso de las dos de
la madrugada.
Entradas de cementerios y andenes.
El mismo aire, el mismo vacío, los mismos cristales
rotos.
Se alejaban los raíles latiendo en su perspectiva de
teorema, muertos y tendidos como el brazo de Cristo en la
Cruz.
Caían de los techos en sombra, yertas manzanas de
miedo.
En la sastrería vecina, las tijeras cortaban incesantemente
piezas de hilo blanco.
Tela para cubrir desde el pecho agostado de la vieja,
hasta la cuca del niño recién nacido.
Por el fondo llegaba otro viajero. Un solo viajero.
Vestía un traje blanco de verano con botones de nácar,
y llevaba puesto un guardapolvo del mismo color. Bajo su jipi
recién lavado, brillaban sus grandes ojos mortecinos entre su
nariz afilada.
Su mano derecha era de duro yeso, y llevaba, colgado
del brazo, un cesto de mimbre lleno de huevos de gallina.
No quise dirigirle la palabra.
Parecía preocupado y como esperando que lo llamasen.

23
Se defendía de su aguda palidez con su barba de Oriente, barba
que era el luto por su propio tránsito.
Un realísimo esquema mortal ponía en mi corbata
iniciales de níquel.
Aquella noche, era la noche de fiesta en la cual toda
España se agolpa en las barandillas, para observar un toro
negro que mira al cielo melancólicamente y brama de cuatro
en cuatro minutos.
El viajero estaba en el país que le convenía y en la
noche a propósito para su afán de perspectivas, aguardando
tan sólo el toque del alba para huir en pos de las voces que
necesariamente habían de sonar.
La noche española, noche de almagre y clavos de hierro,
noche bárbara, con los pechos al aire, sorprendida por un
telescopio único, agradaba al viajero enfriado. Gustaba su
profundidad increíble donde fracasa la sonda, y se complacía
en hundir sus pies en el lecho de cenizas y arena ardiente sobre
la que descansaba.
El viajero andaba por el andén con una lógica de pez
en el agua o de mosca en el aire; iba y venía, sin observar las
largas paralelas tristes de los que esperan el tren.
Le tuve gran lástima, porque sabía que estaba pendiente
de una voz, y estar pendiente de una voz es como estar sentado
en la guillotina de la Revolución francesa.
Tiro en la espalda, telegrama imprevisto, sorpresa. Hasta
que el lobo cae en la trampa, no tiene miedo. Se disfruta el
silencio y se gusta el latido de las venas. Pero esperar una
sorpresa, es convertir un instante, siempre fugaz, en un gran
globo morado que permanece y llena toda la noche.
El ruido de un tren se acercaba confuso como una paliza.
Yo cogí mi maleta, mientras el hombre del traje blanco
miraba en todas direcciones.
Al fin, una voz clara, estambre de un altavoz autoritario,
clamó al fondo de la estación: «¡Lázaro! ¡Lázaro! ¡Lázaro!». Y
el viajero echó a correr, dócil, lleno de unción, hasta perderse
en los últimos faroles.
En el instante de oír la voz: «¡Lázaro! ¡Lázaro! ¡Lázaro!»,
se me llenó la boca de mermelada de higuera.

* * *

24
Hace unos momentos que estoy en casa.
Sin sorpresa he hallado mi maletín vacío. Sólo unas gafas
y un blanquísimo guardapolvo. Dos temas de viaje. Puros y
aislados. Las gafas, sobre la mesa, llevaban al máximo su dibujo
concreto y su fijeza extraplana. El guardapolvo se desmayaba
en la silla en su siempre última actitud, con una lejanía poco
humana ya, lejanía bajo cero de pez ahogado. Las gafas iban
hacia un teorema geométrico de demostración exacta, y el
guardapolvo se arrojaba a un mar lleno de naufragios y verdes
resplandores súbitos. Gafas y guardapolvo. En la mesa y en la
silla. Santa Lucía y San Lázaro.

25
Nadadora sumergida

Pequeño homenaje a un cronista de salones

Yo he amado a dos mujeres que no me querían, y sin


embargo no quise degollar a mi perro favorito. ¿No os parece,
condesa, mi actitud una de las más puras que se pueden
adoptar?
Ahora sé lo que es despedirse para siempre. El abrazo
diario tiene brisa de molusco.
Este último abrazo de mi amor fue tan perfecto, que la
gente cerró los balcones con sigilo. No me haga usted hablar,
condesa. Yo estoy enamorado de una mujer que tiene medio
cuerpo en la nieve del norte. Una mujer amiga de los perros y
fundamentalmente enemiga mía.
Nunca pude besarla a gusto. Se apagaba la luz, o ella se
disolvía en el frasco de whisky. Yo entonces no era aficionado
a la ginebra inglesa. Imagine usted, amiga mía, la calidad de
mi dolor.
Una noche, el demonio puso horribles mis zapatos.
Eran las tres de la madrugada. Yo tenía un bisturí atravesado
en mi garganta y ella un largo pañuelo de seda. Miento. Era la
cola de un caballo. La cola del invisible caballo que me había
de arrastrar. Condesa: hace usted bien en apretarme la mano.
Empezamos a discutir. Yo me hice un arañazo en la
frente y ella con gran destreza partió el cristal de su mejilla.
Entonces nos abrazamos.
Ya sabe usted lo demás.
La orquesta lejana luchaba de manera dramática con las
hormigas volantes.
Madame Barthou hacía irresistible la noche con sus
enfermos diamantes del Cairo y el traje violeta de Olga
Montcha acusaba, cada minuto más palpable, su amor por el
muerto Zar.
Margarita Gross y la españolísima Lola Cabeza de Vaca,
llevaban contadas más de mil olas sin ningún resultado.
En la costa francesa empezaban a cantar los asesinos de
los marineros y los que roban la sal a los pescadores.
Condesa: aquel último abrazo tuvo tres tiempos y se
desarrolló de manera admirable.

26
Desde entonces dejé la literatura vieja que yo había
cultivado con gran éxito.
Es preciso romperlo todo para que los dogmas se
purifiquen y las normas tengan nuevo temblor.
Es preciso que el elefante tenga ojos de perdiz y la perdiz
pezuñas de unicornio.
Por un abrazo sé yo todas estas cosas y también por este
gran amor que me desgarra el chaleco de seda.
¿No oye usted el vals americano? En Viena hay
demasiados helados de turrón y demasiado intelectualismo. El
vals americano es perfecto como una Escuela Naval. ¿Quiere
usted que demos una vuelta por el baile?

* * *

A la mañana siguiente fue encontrada en la playa la


Condesa de X1 con un tenedor de ajenjo clavado en la nuca.
Su muerte debió ser instantánea. En la arena se encontró un
papelito manchado de sangre que decía así: «Puesto que no te
puedes convertir en paloma, bien muerta estás».
Los policías suben y bajan las dunas montados en
bicicleta. Se asegura que la bella Condesa de X era muy
aficionada a la natación, y que esta ha sido la causa de su
muerte.
De todas maneras podemos afirmar que se ignora el
nombre de su maravilloso asesino.

1
En uno de los textos en prosa de Dalí, “Pez perseguido por una uva” aparece la “Baronesa de X”. Las coincidencias entre
estos dos textos son constantes, dentro de ese proceso de búsqueda común de ambos autores.

27
Suicidio en Alejandría

13 y 22

Cuando pusieron la cabeza cortada sobre la mesa del


despacho, se rompieron todos los cristales de la ciudad.
Será necesario calmar a esas rosas, dijo la anciana. Pasaba un
automóvil y era un 13. Pasaba otro automóvil y era un 22.
Pasaba una tienda y era un 13. Pasaba un kilómetro y era
un 22. La situación se hizo insostenible. Había necesidad de
romper para siempre.

12 y 21

Después de la terrible ceremonia, se subieron todos a la


última hoja del espino, pero la hormiga era tan grande, tan
grande, que se tuvo que quedar en el suelo con el martillo y
el ojo enhebrado.

11 y 20

Luego se fueron en automóvil. Querían suicidarse para


dar ejemplo y evitar que ninguna canoa se pudiera acercar a
la orilla.

10 y 19

Rompían los tabiques y agitaban los pañuelos. ¡Genoveva!


¡Genoveva! ¡Genoveva! Era de noche, y se hacía precisa la
dentadura y el látigo.

9 y 18

Se suicidaban sin remedio, es decir, nos suicidábamos.


¡Corazón mío! ¡Amor! La Tour Eiffel es hermosa y el sombrío
Támesis también. Si vamos a casa de Lord Butown nos darán
la cabeza de langosta y el pequeño círculo de humo. Pero
nosotros no iremos nunca a casa de ese chileno.

28
8 y 17

Ya no tiene remedio. Bésame sin romperme la corbata.


Bésame, bésame.

7 y 16

Yo, un niño, y tú, lo que quiera el mar. Reconozcamos


que la mejilla derecha es un mundo sin normas y la astronomía,
un pedacito de jabón.

6 y 15

Adiós. ¡Socorro! Amor, amor mío. Ya morimos juntos.


¡Ay! Terminad vosotros por caridad este poema.

5 y 14
4 y 13

Al llegar este momento vimos a los amantes abrazarse


sobre las olas.

3 y 12
2 y 11
1 y 10

Un golpe de mar violentísimo barrió los muelles y


cubiertas de los barcos. Sólo se sentía una voz sorda entre los
peces que clamaba.

9
8
7
6
5
4
3
2
1
0

29
Nunca olvidaremos los veraneantes de la playa de
Alejandría, aquella emocionante escena de amor que arrancó
lágrimas de todos los ojos.

30
Amantes asesinados por una perdiz

Hommage à Guy de Maupassant2

-Los dos lo han querido -me dijo su madre-. Los dos.


-No es posible, señora -dije yo-. Usted tiene demasiado
temperamento, y a su edad ya se sabe por qué caen los alfileres
del rocío.
-Calle usted, Luciano, calle usted …
-No, no, Luciano no. Para resistir este nombre,
necesito contener el dolor de mis recuerdos. ¿Y usted cree
que aquella pequeña dentadura y esa mano de niño que se han
dejado olvidada dentro de la ola, me pueden consolar de esta
tristeza?
-Los dos lo han querido -me dijo su prima-. Los dos.
Me puse a mirar el mar y lo comprendí todo.
¿Será posible que del pico de esa paloma cruelísima
que tiene corazón de elefante salga la palidez lunar de aquel
transatlántico que se aleja?
-Recuerdo que tuve que hacer varias veces uso de mi
cuchara para defenderme de los lobos. Yo no tengo culpa
ninguna; usted lo sabe. ¡Dios mío! Estoy llorando.
-Los dos lo han querido -dije yo-. Los dos. Una
manzana será siempre un amante, pero un amante no podrá
ser jamás una manzana.
-Por eso se han muerto. Por eso. Con veinte ríos y un
solo invierno desgarrado.

* * *

-Fue muy sencillo. Se amaban por encima de todos los


museos.
Mano derecha,
con mano izquierda.

2
La alusión a Maupassant nos marca una dirección muy distinta a los postulados defendidos por Dalí y nos da idea de la
enorme tensión en la que se sitúa la estética lorquiana en estos años.

31
Mano izquierda,
con mano derecha.
Pie derecho,
con pie derecho.
Pie izquierdo,
con nube.
Cabello,
con planta de pie.
Planta de pie,
con mejilla izquierda.
¡Oh mejilla izquierda! ¡Oh noroeste de barquitos
y hormigas de mercurio! … Dame el pañuelo, Genoveva,
voy a llorar… Voy a llorar hasta que de mis ojos salga una
muchedumbre de siemprevivas…
Se acostaban.
No había otro espectáculo más tierno…
¿Me ha oído usted?
¡Se acostaban!
Muslo izquierdo,
con antebrazo izquierdo.
Ojos cerrados,
con uñas abiertas.
Cintura, con nuca,
y con playa.
Y las cuatro orejitas eran cuatro ángeles en la choza
de la nieve. Se querían. Se amaban. A pesar de la Ley de la
gravedad. La diferencia que existe entre una espina de rosa y
una Star es sencillísima.
Cuando descubrieron esto, se fueron al campo.
Se amaban.
¡Dios mío! Se amaban ante los ojos de los químicos.
Espalda, con tierra,
tierra, con anís.
Luna, con hombro dormido.
Y las cinturas se entrecruzaban con un rumor de
vidrios.
Yo vi temblar sus mejillas cuando los profesores de la
Universidad les traían hiel y vinagre en una esponja diminuta.
Muchas veces tenían que espantar a los perros que gemían por
las yedras blanquísimas del lecho. Pero ellos se amaban.

32
Eran un hombre y una mujer,
o sea,
un hombre
y un pedacito de tierra,
un elefante
y un niño,
un niño y un junco.
Eran dos mancebos desmayados
y una pierna de níquel.
¡Eran los barqueros!
Sí.
Eran los terribles barqueros del Guadiana que machacan
con sus remos todas las rosas del mundo.
El viejo marino escupió el tabaco de su boca y dio grandes
voces para espantar a las gaviotas. Pero ya era demasiado
tarde.
Cuando las mujeres enlutadas llegaron a la casa del
Gobernador éste comía tranquilamente almendras verdes y
pescados fríos en un exquisito plato de oro. Era preferible no
haber hablado con él.
En las islas Azores.
Casi no puedo llorar.
Yo puse dos telegramas, pero desgraciadamente ya era
tarde.
Muy tarde.
Sólo sé deciros que dos niños que pasaban por la orilla
del bosque, vieron una perdiz que echaba un hilito de sangre
por el pico.
Ésta es la causa, querido capitán, de mi extraña
melancolía.

33
Degollación del bautista

A Lluís Montanyà

Bautista ¡Ay!
Los negros ¡Ay! ¡ay!
Bautista ¡Ay! ¡ay!
Los negros ¡Ay ay ay!
Bautista ¡Ay ay ay!
Los negros ¡Ay ay ay ay!

Al fin vencieron los negros. Pero la gente tenía la


convicción de que ganarían los rojos. La recién parida tenía un
miedo terrible a la sangre, pero la sangre bailaba lentamente
con un oso teñido de cinabrio bajo sus balcones. No era posible
la existencia de los paños blancos, ni era posible el agua dulce
en los valles. Se hacía intolerable la presencia de la luna, y se
deseaba el toro abierto, el toro desgarrado con el hacha y las
grandes moscas gozadoras.
El escalofrío de los planetas repercutía sobre las yemas
de los dedos y en las familias se empezaba a odiar el llanto, el
llanto de perdigones que apaga la danza y agrupa las migas de
pan.
Las cintas habían destronado a las serpientes y el cuello
de la mujer se hacía posible al humo y a la navaja barbera.
Bautista ¡Ay ay ay ay!
Los negros ¡ay ay ay!
Bautista ¡ay ay ay!
Los negros ¡ay ay!
Bautista ¡ay ay!
Los negros ¡ay!
Los rojos (apareciendo súbitamente) ¡Ay ay ay ay!

Ganaban los rojos. En cegadores triángulos de fuego.


Era preciso algún beso al niño muerto de la cárcel para poder
masticar aquella flor abandonada. Salomé tenía más de siete
dentaduras postizas y una redoma de veneno. ¡A él, a él! Ya
llegaban a la mazmorra.
Tendrá que luchar con la raposa y con la luna de las
tabernas. Tendrá que luchar, tendrá que luchar, tendrá que

34
luchar, tendrá que luchar.
¿Será posible que las palomas que habían quedado en
silencio y las siemprevivas golpeen la puerta de manera tan
furiosa? Hijo mío. Niño mío de ojos oblicuos, cierra esa puerta
sin que nadie pueda sospechar de ti. ¡Ya vienen los hebreos! ¡Ya
vienen! Bajo un cielo de paños recogidos y monedas falsas.
Me duelen las palmas de las manos a fuerza de sostener
patitas de gorriones. Hijo. ¡Amor! Un hombre puede recorrer
las colinas en busca de su pistola y un barbero puede y debe
hacer cruces de sangre en los cuellos de sus clientes, pero
nosotros no debemos asomarnos a la ventana.
Ganan los rojos. Te lo dije. Las tiendas han arrojado
todas las chalinas a la sangre. Se asegura en la dirección de
policía que el rubor ha subido un mil por mil.
Bautista Navaja
Los rojos cuchillo cuchillo.
Bautista Navaja navaja
Los rojos cuchillo cuchillo cuchillo
Bautista Navaja navaja navaja
Los rojos cuchillo cuchillo cuchillo cuchillo.

Vencieron al fin en el último goal.


Bajo un cielo de plantas de pie. La degollación fue
horripilante. Pero maravillosamente desarrollada. El cuchillo
era prodigioso. Al fin y al cabo la carne es siempre panza de
rana. Hay que ir contra la carne. Hay que levantar fábricas de
cuchillos. Para que el horror mueva su bosque intravenoso. El
especialista de la degollación es enemigo de las esmeraldas.
Siempre te lo había dicho, hijo mío. No conoce el chiclet,
pero conoce el cuello tiernísimo de la perdiz viva.
El Bautista estaba de rodillas. El degollador era un
hombrecito minúsculo. Pero el cuchillo era un cuchillo. Un
cuchillo chispeante, un cuchillo de chispas con los dientes
apretados.
Primero hizo un profundo ojal en el sitio donde el cuello
se desmaya para buscar el hombro. Por allí entró cortando
toda la luna y puso lívida la parte superior de la frente. Esto
fue lo genial, y lo que los profesionales aplaudieron; lo demás
fue pura técnica, sin la menor línea inspirada.

35
El griterío del Stadium hizo que las vacas mugieran
en todos los establos de Palestina. La cabeza del luchador
celeste estaba en medio de la arena. Las jovencitas se teñían
las mejillas de rojo y los jóvenes pintaban sus corbatas en el
cañón estremecido de la yugular desgarrada.
.La cabeza de Bautista ¡Luz!
Los rojos Filo.
La cabeza de Bautista ¡Luz! ¡luz!
Los rojos Filo filo.
La cabeza de Bautista Luz luz luz.
Los rojos Filo filo filo filo.

36
Degollación de los inocentes

Tris tras. Zig zag, rig rag, milg malg. La piel era tan
tierna que salía íntegra. Niños y nueces recién cuajados.
Los guerreros tenían raíces milenarias, y el cielo,
cabelleras mecidas por el aliento de los anfibios. Era preciso
cerrar las puertas. Pepito. Manolito. Enriquito. Eduardito.
Jaimito. Emilito.
Cuando se vuelvan locas las madres querrán construir
una fábrica de sombreros de pórfido, pero no podrán nunca con
esta crueldad atenuar la ternura de sus pechos derramados.
Se arrollaban las alfombras. El aguijón de la abeja hacía
posible el manejo de la espada.
Era necesario el crujir de huesos y el romper las presas
de los ríos.
Una jofaina y basta. Pero una jofaina que no se asuste
del chorro interminable, que ha de sonar durante tres días.
Subían a las torres y descendían hasta las caracolas. Una
luz de clínica venció al fin a la luz untosa del hospital. Ya era
posible operar con todas garantías. Yodoformo y violeta, algodón
y plata de otro mundo. ¡Vayan entrando! Hay personas que se
arrojan desde las torres a los patios y otras desesperadas que se
clavan tachuelas en las rodillas. La luz de la mañana era cortante
y el viento aceitoso hacía posible la herida menos esperada.
Jorgito. Alvarito. Guillermito. Leopoldito. Julito.
Joseíto. Luisito. Inocentes. El acero necesita calores para crear
las nebulosas y ¡vamos a la hoja incansable! Es mejor ser medusa
y flotar que ser niño. ¡Alegrísima degollación! Función lógica
de la sangre sin luz que sangra sus paredes.
Venían por las calles más alejadas. Cada perro llevaba un
piececito en la boca. El pianista loco recogía uñas rosadas para
construir un piano sin emoción y los rebaños balaban con los
cuellos partidos.
Es necesario tener doscientos hijos y entregarlos a
la degollación. Solamente de esta manera sería posible la
autonomía del lirio silvestre.
¡Venid! ¡Venid! Aquí está mi hijo tiernísimo, mi hijo
de cuello fácil. En el rellano de la escalera lo degollarás
fácilmente.

37
Dicen que se está inventando la navaja eléctrica para
reanimar la operación.
¿Os acordáis del ruiseñor con las dos patitas rotas?
Estaba entre los insectos, creadores de los estremecimientos
y las salivillas. Puntas de aguja. Y rayas de araña sobre las
constelaciones. Da verdadera risa pensar en lo fría que está el
agua. Agua fría por las arenas, cielos fríos y lomos de caimanes.
Aquí en las calles corre lo más escondido, lo más gustoso, lo
que tiñe los dientes y pone pálidas las uñas. Sangre. Con toda
la fuerza de su g.
Si meditamos y somos llenos de piedad verdadera
daremos la degollación como una de las grandes obras de
misericordia. Misericordia de la sangre ciega que quiere,
siguiendo la ley de su naturaleza, desembocar en el mar. No
hubo siquiera una voz. El Jefe de los hebreos atravesó la plaza
para calmar a la multitud.
A las seis de la tarde ya no quedaban más que seis niños
por degollar. Los relojes de arena seguían sangrando pero ya
estaban secas todas las heridas.
Toda la sangre estaba ya cristalizada cuando comenzaron
a surgir los faroles. Nunca será en el mundo otra noche igual.
Noche de vidrios y manecitas heladas.
Los senos se llenaban de leche inútil.
La leche maternal y la luna sostuvieron la batalla contra
la sangre triunfadora. Pero la sangre ya se había adueñado de
los mármoles y allí clavaba sus últimas raíces enloquecidas.

38
Coer Azul. Corazón bleu

Tú estabas en Biarritz, a pesar de que los insectos no me


habían dicho nada.
[Cuatro montes.] Amiga mía. [No] Entonces no había
más que un perrillo recién nacido en el cielo y un[a] [cabeza]
pie de lacre que se agitaba pendiente de un largo hilo de
seda.
En la rosa de tinta estaba mi amor, [pero] aunque tú
[te] [creías] creyeras que estaba en el Casino. [Au grand
Casino. (ja, ja)]
No me importa que el príncipe de Gales tenga miradas
de recambio ni que aquella bailarina javanesa enemiga tuya, te
persiga con las tijeras para que no oigas el mar.
[La lluvia cae a pesar del dolor de la pantera]
Si tú quieres puedes amar [a los barcos enteros] a las
dotaciones de los barcos y enviarme fotogra�ías de todos los
dedos que han amasado tu cintura.
Yo quiero que te enamores de [todos] todos los hombres,
de todos los músicos del jazz. No hay[a] nada más parecido a
un saxofón que un abrazo bien dado. [Son exactamente iguales
que un grano de sal.]
Amiga mía enjuta. Amiga mía [gimnástica] de ojos
oblicuos, de espalda combada. Deja tu sistema de venas en
un maniquí. Entrega a los perros [de los] marinos el [encanto]
rojo de tus músculos. Da tu cintura a las ancas del potro y tus
rodillas al [¿]tornero[?] de espuelas pero … ¡por Dios! ¡que no
caiga la lluvia de Biarritz en tus labios! No, no, no hagas eso.
[Ten misericordia de mí. Si [[lo haces]] esto ocurre me enteraré y
cuando vengas [[para humillarte]] para vengarme [[te comparé
un hotelito [y] amueblado y]] te regalaré 300 pesetas. Amiga
mía gimnástica, evítame este dolor.] La lluvia de Biarritz es la
única que no se parece al rocío y sería incorrecto por parte
tuya. Si esto ocurriese, me vengaría con saña. ¿Lo oyes? Te
regal[ar]ía trescientas pesetas[Oyelo bien.] con lágrimas en
mi cuello. Trescientas. Amiga mía de sortija [negra] oscura y
cinturón marcado. Evítame este nuevo dolor.

39
Corazón bleu y coer azul

Y O : Cuando subo y bajo las escaleras no me acuerdo del


ascensor. Del ascensor me acuerdo en el desierto o en la mesa
del café. Para unir un término vulgar y lejano con la pequeña
paloma que late entre mis dedos tengo necesidad de echar a
volar mis cincuenta mil pares de ojos, mi colegio de violetas,
por el aire mal temperado. Al fin y al cabo y por ellos, veo el
hilo quebradizo que una a todas las cosas con cada cosa y a
cada cosa con todas las demás.

M I A M I G O : No te debes preocupar por las relaciones


sino por las mismas cosas aisladas. Nada más antipoético que
la relación lógica entre dos objetos de la clase que sean. Hay
que romper las amarras [en l] de las rela[la]ciones visibles y las
invisibles. Hay que dejar que los objetos y los conceptos vayan
libremente por donde quieran, que luchen, que vuelen para
que el mundo sea más divertido y pueda existir la verdadera
poesía.
Los poetas tenéis un miedo horrible a perder la cabeza
y un amor incomprensible a [lo que se han convenido llamar]
la calidad lógica. Es absurdo que te conformes a que el zapato
no sirva nada más que de zapato y la cuchara de cuchara. El
zapato y la cuchara son dos formas de una extrema belleza y de
una vida propia tan intensa como la tuya y sobre todo tienen
una capacidad de aventura que tú no sospechas siquiera.

P O E T A : ¡Ay vamos! Yo puedo convertir el zapato en un


barquito o…

A [M 1 G O] : ¡No! ¡no! El zapato no es nada más que un


zapato, sin inventarle nueva personalidad, zapato que puede
ir con una aceituna o con una nariz, por el mar del Sur, en
medio de una simple emoción de brisa.

P [ O E T A] : Perfectamente. Es un hecho poético más.

A [M 1 G O]: No. Poético no, real, realísimo, vivo [de]. Claro


que poético, porque poético es todo, pero vivo, sin fantasía,

40
como una hormiga, como un chorro de agua.
Los hechos poéticos se quedan encerrados en los libros
y no transmeten [sic]. [Yo h]Ha~lo de lo que se ve con los ojos.
Yo he visto un burro con cabeza de ruiseñor y una gran ola
como tres leones de agua, detenida por el pavor que le causaba
un granito de sal.

41
Meditaciones a la muerte de la
madre de Charlot

[falta la primera hoja del manuscrito]

Meditación 1.ª

Reconozcamos que California es una bellísima ciudad.


Hay demasiadas bicicletas, es [verdad] cierto, pero tiene en
cambio más de un millón de telefonistas con electricidad en
los senos.
Cuando yo estuve en California fui huésped de la madre
de Charles Chaplin. Era una señora sumamente delgada que
lloraba todos los días al sonar el ángelus. Silvestre y tierna.
Aunque los periódicos lo digan, ella no fue nunca una
intelectual. Se ponía los zapatos de su marido. Fue una mujer
algo desastrada, de esas que de pronto guisan un faisán de
manera maravillosa.
[Reconocía a dos genios. Shakespeare y su hijo.]
Cuando su hijo se comió el zapato, ella comprendió que
debía morir porque su misión estaba cumplida. La mojama
inglesa sabe tenderse a tiempo en el ata[h]úd. [En el duelo los
vecinos decían] El duelo ha sido una preciosidad. Los vecinos
lloraban diciendo: ¡Ay, pobre señora, tanto como le gustaba
la mostaza, pobre, pobre, tanto como le gustaba la mostaza!
[Y una soltera] Y se dice que una soltera, enemiga del cine,
[exclama (ilegible) ¡pobres gallinas ponedoras!] se compró cuatro
dentaduras de níquel para reírse del entierro.
[Señora mía: Tengo la preocupación] de que en California
no hay bastantes grullas para que den guardia a tu cadáver. Por
eso te hago un duelo de lágrimas. [Ha dado la coincidencia de
que ahora me gusta mucho llorar. Llorar es una cosa preciosa.
Todavía no se han enterado los renacentistas.] Adiós, madre
de Charlot. Tu tragedia como actriz [fue la] ha sido lo más
emocionante del teatro moderno. Querías poner ojos de
leona en celo representando a Shakespeare y ponías ojos de
boxeadora herida. Otelo, en vez de estrangularte, te daba un
directo en la [barbilla] barba. ¡Oh madrecita del gran idiota!
¡Oh Desdémona K.O.!

42
Adiós. Adiós. Adiós. ¿Para qué te fuiste a Norteamérica
con un pequeño baúl y una pluma de pavo real? ¡Dime! ¿Quién
fue el primero que puso a tu hijo los pantalones de [acordeón]
Caifás y el sombrero de espinas?
[¡Oh Mater Comicosa! ¡Descansa!]
[Meditemos.]

[Vox po} Voz del pueblo

Que se ha muerto la madre de Charles Chaplin.


Muerta la llevan en un calcetín.

El calcetín era de Pío Nono.


Muerta la llevan en una botella de Anís del Mono.

La botella era de Enriqueta.


Muerta la llevan en bicicleta.

La bicicleta era de Manolito.


Muerta la llevan en un [aerolito] gambusito.

El [aereolito] gambusito era de un chivo.


Muerta la llevan en un objetivo.

El objetivo era de Chaplin.


Muerta la llevan en rueda sin fin.

[Meditación 2.ª]

Existe una diferencia marcadísima entre todos los


hombres y Charlot. Todos los hombres se ríen de los peces
de colores y [Charlot llora por los peces de colores, se llora de los
peces de colores,] Charlot se llora de los peces de colores.
En ninguna estética se ha usado el llanto de esta manera
tan pura. El llanto ha sido siempre una consecuencia. Charlot
hace del llanto causa, fuente aislada sin relaciones con el tema
que lo produce. Llanto redondo. Llanto en sí mismo.

43
La risa se entrega a los peces de colores porque la risa es
abundante [y no] y no cuesta esfuerzo. Después de entregar risa
a la mujer, al cielo y a [las cimas] los aires alegres de primavera,
queda todavía risa para los elefantes y para los peces de colores,
los [tristes] quietos, los alejadísimos peces de colores. El llanto
es otra cosa. Se entrega al amor y al muerto que se despide.
El que llora se gasta como un cirio. Todos son avaros de sus
lágrimas por esta razón.
Charlot, por el contrario, entrega su llanto a los peces
de colores dando ejemplo de sabiduría y de humildad nunca
igualadas.
Por eso todos sus actos y sus gestos tienen un nuevo
sentido.
Al muerto le da su bigotito [tierno] [precioso] universal
y precioso, [al hambre] al hambre le da su serenidad, a la
tempestad desencadenada el vaivén inefable de sus hombros,
pero a los peces, a los pobrecitos y absurdos peces de colores,
les entrega su llanto sin [causa] norma, su llanto recién [sacado]
cuajado [de] en los cristales por donde resbala.
Ahora, al recibir la noticia de la muerte de su madre
[su mamá], Charlot no ha llorado tampoco. Charlot se ha
desmayado. Éste ha sido el rasgo más [bello] comprometedor
[de] para su obra, tan inefable y tan esperado que parece
increíble. De pronto se ha descubierto el corazón de señorita
que tenía guardado. Charlot con alas. Charlot de los cisnes.
Charlot de los lirios del valle. [Charlot ilegible] Charlot del
lenguaje de los abanicos y el rubor de novia. Cursi. Bello.
Femenino. Astronómico.
¿Cómo ha sido el desmayo de este hombre?
Los públicos hubieran deseado verlo caer en esas
terribles chumberas del Oeste llenas de agujas donde se sientan
a veces los personajes del cine; [otras] algunas personas de
los pueblos amigas de los trucos inocentes hubiesen deseado
[verlo ca] verlo resbalar sobre una serpiente o romper el agua
del estanque con su cuerpo transido. En realidad, el desmayo
ha sido en la butaca de su dormitorio. Contra el dolor del
telegrama abierto, luchaba el aire rápido del [abani] pay-pay
que agitaba la doncella. [Mi ilegible] A la gente le ha gustado
[mucho] en extremo este desmayo que da la clave de muchas
películas incomprensibles y hace auténtica la fama de triste

44
corriente que iba tomando Charlot.
Mi opinión [por esto] es contraria a [este] su
desvanecimiento. Charlot no ha debido desmayarse nunca
por una causa tan apropiada. Charlot, al recibir la noticia,
pudo haber disimulado, envolviendo sus ojos en uno de esos
diálogos [infinitos] [natura] realistas que sostiene con la luna
y haber dado su desmayo a los peces de colores, únicos capaces
de no entenderlo, para afirmar y concretar el fundamento de
su [estética] especial manera.
[Pero ha ilegible]
Cuando volvió en sí tomó un automóvil y se fue a
casa de su mamá. En la puerta ya lo estaban aguardando los
mormones, que son los primeros que acuden a todos los
duelos de los Estados Unidos.
Mister Coolidge, enterado de la noticia, envió un
expresivo telegrama que decía 1 am sorry, que significa en
español «Lo siento mucho». Charlot inmediatamente contestó
[con este] de esta manera Thank you, que significa en español
«muchas gracias». Está siendo muy elogiado este rasgo del
presidente.
La madre de Charlot fue amortajada por [una] su
[monja] perro favorito ayudado por una monja que [pesaba
300 kilos] se llama[ba] sor Clara Bontsw [sic].
El rostro de la muerta [era] estaba sereno, sin que la
menor paloma ni la más insignificante hormiga lo turbase.
Charlot ha tenido la delicadeza de admitir todas las coronas.
Don Benito Musolini [sic] ha enviado una de balas de
fusil en cuyo centro se abre una hermosa ópera italiana de
plata maciza.
Roquefeller [sic], una de esparto.
Los judíos del noroeste se han excusado achacando su
inhibición a la fragilidad de las flores.
Charlot ha puesto a los pies del cadáver la primera
camisita que llevó de niño.
[Empiezan a llegar por todos los caminos gentes [[curiosas]]
curiosas que vienen al entierro.]
Como cae la nieve [con gran] en grandes masas, se teme
que Noruega intervenga en el asunto y haya reclamaciones por
parte del ministerio de Estado.

45
Cuatro automóviles están dispuestos para partir a gran
velocidad en el instante [en] que la tierra [caiga sobre] cubra
el ata[h]úd.
Más de un millón de estrellas han desfilado [bajo] sobre
los paños de terciopelo negro.
El duelo de California es tan grande, que el gobernador
ha mandado ramos de magnolias a todos los grifos de
gasolina.

[faltan las hojas 10 y 11 del manuscrito]

[Llevemos] Demos cosas alegres a la muerta feliz,


[ojitos de ratón y botellas de anís.]
besitos de ratón y suspiros de anís.

[Ya se llevan a la madre de Charles Chaplin.


La caja es de acero gris con 20 de zinc.]

Llevemos cosas tiernas a la muerta de ayer,


[una vieja ilegible] [un niño sin cabeza] medio niño
dormido y agujas de coser.

Los vecinos ofrecen limonada a Charlot.


[Las pianolas heridas se ilegible]
Los estudiantes viejos le compran un bastón.

¡Eh! ¡Eh! ¡Eh! ¡Eh!


¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!
¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!

192⒏
1 de Septiembre.

[al reverso de la hoja 9 del manuscrito]

46
Transverberación de Charlot

San Gabriel de películas y remos


enciende frágil su linterna sorda.
Grises de New York, ángulos puros

[al reverso de la hoja 12 del manuscrito]


Que se ha muerto la madre de Charlot.
La caja se la ha regalado Mister Henry Ford.

Charlot en la ventana no cesa de llorar …


Sus lágrimas lo llenan de mijitas de pan.

Cerca del cementerio la besa un inventor


de mañanas sin lluvia para piso interior.

Tres pájaros mecánicos cantaban sin cesar


Edison si quisiera la podría resucitar.

47
La gallina

(Cuento para niños tontos)

Había una gallina que era idiota. He dicho idiota.


Pero era más idiota todavía. Le picaba un mosquito y salía
corriendo. Le picaba una avispa y salía corriendo. Le picaba un
murciélago y salía corriendo.
Todas las gallinas temen a las zorras. Pero esta gallina
quería ser devorada por ellas. Y es que la gallina era una idiota.
No era una gallina. Era una idiota.
En las noches de invierno la luna de las aldeas da grandes
bofetadas a las gallinas. Unas bofetadas que se sienten por las
calles. Da mucha risa. Los curas no podrán comprender nunca
por qué son estas bofetadas, pero Dios sí. Y las gallinas también.
Será menester que sepáis todos que Dios es un gran
monte VIVO. Tiene una piel de moscas y encima una piel de
avispas y encima una piel de golondrinas y encima una piel de
lagartos y encima una piel de lombrices y encima una piel de
hombres y encima una piel de leopardos y todo. ¿Veis todo?
Pues todo, y además una piel de gallinas. Esto era lo que no
sabía nuestra amiga.
¡Da risa considerar lo simpáticas que son las gallinas!
Todas tienen cresta. Todas tienen culo. Todas ponen huevos.
¿Y qué me vais a decir?
La gallina idiota odiaba los huevos. Le gustaban los
gallos, es cierto, como les gusta a las manos derechas de
las personas esas picaduras de las zarzas o la iniciación del
alfilerazo. Pero ella odiaba su propio huevo. Y sin embargo no
hay nada más hermoso que un huevo.
Recién sacado de las espigas, todavía caliente, es la
perfección de la boca, el párpado y elló bulo de la oreja. La
mejilla caliente de la que acaba de morir. Es el rostro. ¿No lo
entendéis? Yo sí. Lo dicen los cuentos japoneses, y algunas
mujeres ignorantes también lo saben.
No quiero defender la belleza enjuta del huevo, pero ya
que todo el mundo alaba la pulcritud del espejo y la alegría de
los que se revuelcan en la hierba, bien está que yo defienda
un huevo contra una gallina. Un huevo inocente contra una
gallina idiota.

48
Lo voy a decir: una gallina amiga de los hombres.
Una noche la luna estaba repartiendo bofetadas a las
gallinas. El mar y los tejados y las carboneras tenían la misma
luz. Una luz donde el abejorro hubiera recibido las flechas de
todo el mundo. Nadie dormía. Las gallinas no podían más.
Tenían las crestas llenas de escarcha y los piojitos tocaban sus
campanillitas eléctricas por el hueco de las bofetadas.
Un gallo se decidió al fin.
La gallina idiota se defendía.
El gallo bailó tres veces pero los gallos no saben enhebrar
bien las agujas.
Tocaron las campanas de las torres porque tenían que
tocar, y los cauces y los corredores y los que juegan al golf se
pusieron tres veces morados y tintineantes. Empezó la lucha.
Gallo listo. Gallina idiota. Gallina lista. Gallo idiota.
Listos los dos. Los dos idiotas. Gallo listo. Gallina idiota.
Luchaban. Luchaban. Luchaban. Así toda la noche. Y
diez. Y veinte. Y un año. Y diez. Y siempre.

49
Mi amor en el baño

Al entrar en el cuarto de baño cesaron los gritos. Yo


procuraba romper todos los algodones pero el destino me
jugaba una mala pasada. Al entrar en el cuarto de baño vi a mi
amor que se dividía para no quererme.
El sistema de venas latía sobre un maniquí. El sistema
muscular pendía de los tubos hirientes. El sistema nervioso
saltaba sobre una rana. El sistema de aire lloraba. [¿Y ilegible?]
Cuatro sistemas y su sombra [en el agua] en la bañera pura.

50
Federico García Lorca
(1898 - 1936)

Cronobiografía

Andrés Soria

51
1898-1909 Federico García Lorca nació el 5 de junio de 1898 en
Fuentevaqueros, un pueblo de la Vega de Granada, a unos 20
kilómetros de la capital. Su padre, Federico García Rodríguez,
era propietario agrícola y más tarde accionista de una azucarera
de las que dieron prosperidad a la zona tras la pérdida de la caña
cubana justo en 189⒏ Su madre, Vicenta Lorca, era maestra
de párvulos. Era el mayor de tres hermanos ( en realidad, de
cuatro: Luis nació en 1900 y murió en 1902) Francisco (n. en
1092), Concha (n. en 1903) e Isabel (n. en 1910).

En 1907 la familia se trasladó a Asquerosa (hoy Valderrubio),


otro pueblo de la vega de Granada. (“Toda mi infancia es
pueblo. Pastores, campos, cielo, soledad”). Entre 1908 y 1909
Federico residió en Almería, con su maestro de primeras letras
don Antonio Rodríguez Espinosa. Allí empezó el bachillerato,
pero enfermó y regresó a Granada antes del fin del curso. En
1909 la familia se trasladó a Granada.

1909- 1914 Federico (y después su hermano Francisco) estudió en el


Colegio del Sagrado Corazón de Jesús, aunque se examinaba
en el Instituto. A pesar del nombre no era una institución
religiosa, y algunos personajes suavemente grotescos de Doña
Rosita la soltera fueron inspirados por profesores de ese
Colegio. A la vez- y de modo más apasionado- estudió música
con Antonio Segura. Tocaba el piano y llegó a componer
alguna página de gusto finisecular. Aprendió también la
guitarra, clásica y flamenca. Se hace amigo del pintor Manuel
Ángeles Ortiz. Pasa los veranos en Málaga, donde conoce a
Emilio Prados y Manuel Altolaguirre.

1915 Entre octubre de 1914 y febrero de 1915 obtuvo el grado de


bachiller y se matriculó en la Universidad de Granada. En junio
de 1915 aprobó las tres asignaturas del “período preparatorio”
común a Filoso�ía y Letras y Derecho. (Notable en Lengua
y Literatura españolas, Aprobado en Lógica Fundamental y
Aprobado en Historia de España.) En el curso 1915-16, sacó
Sobresaliente en Teoría de la Literatura y de las Artes en la
convocatoria de junio. Su profesor era don Martín Domínguez
Berrueta. Se matriculó en Derecho y obtuvo sendos Notables
en Derecho Natural, Derecho Romano y Economía Política.

52
A mismo tiempo formó parte de la tertulia del Rinconcillo,
en el café Alameda de Granada, a la que asistían entre otros
los periodistas José Mora Guarnido, autor de una primera
semblanza del poeta y de esos años (1957) - lo recuerda
como músico, no como poeta, en un primer momento- y
Constantino Ruiz Carnero, Francisco Soriano, el historiador
Melchor Fernández Almagro, Antonio Gallego Burín, Miguel
Pizarro, José Fernández Montesinos , su hermano Manuel,
médico y luego cuñado del poeta, el grabador, escenógrafo ,
fotógrafo y diseñador Hermenegildo Lanz, el músico Ángel
Barrios, el pintor Ismael González de la Serna. En 1915, los
mayores del grupo lanzaron Andalucía 1915, una revista que
seguía el modelo de España. Hasta 1923, recuerda Francisco
García Lorca, no hubo elemento de relevancia intelectual en
Granada que no pasara por esa tertulia. Entre otras actividades
pusieron lápidas de cerámica en honor de personalidades
ilustres relacionadas con Granada (Debussy, Gautier, Soto
de Rojas), e inventaron al poeta apócrifo Isidoro Capdepón
Fernández (llegaron a proponer su candidatura a la RAE). En
esa tertulia hizo Lorca unas caricaturas que son sus primeros
dibujos conocidos.

1916 Escribió la prosa autobiográfica “Mi pueblo”. En mayo murió


Antonio Segura, su profesor de música, y Federico dejó esos
estudios. Pero inmediatamente se puso a escribir: prosa,
poesía, teatro. Con la misma intensidad y tesón que si estudiara
piano. En el curso 1916-17 logra Sobresaliente en Lengua y
literatura latina , aunque no se presenta a Historia Universal
ni en junio ni en septiembre. En Derecho aprueba Historia
General del Derecho en junio, pero tampoco concurre al
examen de Derecho Canónico ni al de Derecho Político ni en
junio ni en septiembre.

Entre el 8 y el 16 de junio formó parte de un viaje de


estudios por Andalucía, organizado por su profesor Martín
Domínguez Berrueta, salmantino, ligado a la Institución
Libre de Enseñanza –que tan importante iba a ser en su vida
-. Fueron a Úbeda, Córdoba y Ronda, y el punto más más
alto fue el encuentro en Baeza con Antonio Machado. En
un segundo viaje, entre el 15 de octubre y el 8 de noviembre

53
visitaron El Escorial, Ávila, Medina del Campo, Salamanca
–donde conoció a Miguel de Unamuno–, Zamora ,Santiago
de Compostela, La Coruña, Lugo, León, Burgos, Segovia
y Madrid. En algunos de esos lugares , como Zamora, tocó
el piano.

1917 La familia García Lorca se traslada a la Acera del Casino no


3⒈ Publica el ensayo “Divagación. Las reglas de la música” y
la prosa “Fantasía simbólica” en el Boletín del Centro Artístico
y Literario de Granada dedicado al centenario de Zorrilla. En
abril volvió a Baeza con Domínguez Berrueta. 29 de junio:
escribe su primer poema: «Canción. (Ensueño y confusión)».
En julio, nuevo viaje de estudios por Madrid, Burgos y
Palencia. De estos viajes vienen las prosas que formarán su
libro Impresiones y paisajes.

En el curso 1917-18, en Letras, se matricula nuevamente


en Historia Universal, y en Lengua griega, Lengua arábiga,
Paleogra�ía, Lengua latina (1o curso), Lengua Latina (2o
curso) y Lengua Hebrea . En Derecho, en Derecho Canónico
y Derecho Político otra vez, en Derecho Administrativo, en
Derecho Penal y en Derecho Civil 1o curso). No se presenta
a ningún examen, ni en junio ni en septiembre.

1918 En marzo leyó en el Centro Artístico de Granada fragmentos


Impresiones y paisajes, que se publicó al mes siguiente en una
edición local. Entretanto sigue escribiendo las decenas de
textos de cuya selección saldrá Libro de poemas. Mantiene
correspondencia con Adriano del Valle.

1919 En primavera llegó a Madrid. Vivó en una pensión familiar con


Mora Guarnido y frecuentó el Ateneo, donde conoció a Ángel
del Río, Guillermo de Torre, Adolfo Salazar, Gerardo Diego,
Pedro Salinas. En junio volvió a Granada y participó con un
recital poético en un homenaje a Fernando de los Ríos, en el
Centro. Conoció al dramaturgo y empresario teatral Gregorio
Martínez Sierra y a la actriz Catalina Bárcena, quienes se
comprometieron a estrenar una obra suya y en septiembre a
conoce a Manuel de Falla, durante una visita de éste a Granada.

54
Con cartas de presentación para Alberto Jiménez Fraud,
director de la Residencia de Estudiantes, (de Fernando de los
Ríos a Juan Ramón Jiménez: “Ahí va ese muchacho lleno de
anhelos románticos”; de Juan Ramón a Fernando de los Ríos:
“Su” poeta vino, y me hizo una escelentísima impresión.”)
se trasladó en otoño a la Residencia de Estudiantes, calle
Pinar no 21, en los Altos del Hipódromo, donde residiría por
temporadas hasta 1928(“.Aquí escribo, trabajo, leo, estudio.
Este ambiente es maravilloso “, le escribía a sus padres un
años después). Allí comenzó su amistad con Luis Buñuel, José
Bello y José Moreno Villa, Pepín Bello y volvió a encontrarse
con Emilio Prados.

1920 El 22 de Marzo se estrenó El maleficio de la mariposa en el


teatro Eslava de Madrid, con sonado fracaso, a pesar de que a
la cabeza del reparto estaban Catalina Bárcena y Encarnación
López “La Argentinita”, los decorados eran de Mignoni, la
música de Grieg y los figurines de Barradas. Muere Martín
Domínguez Berrueta. Su padre le obligó a continuar Letras
a partir de septiembre de 19⒛ Ya en enseñanza libre, se
matricula en Historia Universal, se examina y saca Aprobado
, en Literatura española (curso de investigación), donde le
dan “Sobresaliente y Premio” (es decir Matrícula de Honor)
y en Historia de la Lengua castellana, donde lo suspende
don Eloy Señán. Mora Guarnido cuenta que firmó una carta
junto a otros estudiantes de Letras, contra el “rigor necio”
del profesor, aunque su hermano Francisco advierte que
Federico “ apenas había saludado la materia” . La matrícula de
honor le cayó nada menos que por presentar la edición de un
manuscrito autógrafo de Lope de Vega, de la comedia bíblica
Barlaam y Josafat, prestado por el rinconcillista José Fernández
Montesinos, que más adelante sería su concuñado y uno de
los filólogos más distinguidos del siglo XX español, y que ya
trabajaba en el Centro de Estudios Históricos. De vuelta en
la Residencia, el 1 de noviembre participó en parodia teatral
de Don Juan Tenorio, con con Luis Buñuel. Publicó poemas
en la revista España. Comenzó a escribir las Suites, que no
llegaría a ver publicadas en vida salvo de modo parcial.

55
1921 Publicó poemas en la revista La Pluma, dirigida por Manuel
Azaña, recoge poemas suyos. En febrero Manuel de Falla se
instaló en Granada, su residencia habitual hasta el exilio en
1936 (“Se fue a Granada por silencio y tiempo, y Granada le
sobredió armonía y eternidad”: Juan Ramón Jiménez). Junio:
en Madrid, en la imprenta de Gabriel Maroto salió Libro de
poemas. El musicólogo Adolfo Salazar publicó un elogioso
artículo en El Sol de Madrid. Trabaja en la Tragicomedia de don
Cristóbal y la señá Rosita, para títeres de guante (“Cristobicas”).
Juan Ramón Jiménez publica en su revista Índice algunas de
las Suites. Por iniciativa de Manuel de Falla comienzan los
preparativos del Concurso de Cante Jondo. Empieza a escribir
poemas que irán a Canciones, (publicado en 1927) y casi todo
el Poema del cante jondo, (publicado en 1931).

1922 “Entonces Falla se decidió a organizar un concurso de cante


jondo con ayuda de todos los artistas españoles y la fiesta
fue por todos los conceptos un triunfo y una resurrección”
(Federico García Lorca, “Arquitectura del cante jondo”).En
febrero dio en el Centro Artístico y Literario de Granada la
conferencia “El cante jondo. Primitivo canto andaluz”, con
la colaboración del guitarrista Manuel Jofré. En abril pasó
pasa la Semana Santa con su hermano Francisco y con Falla
en Sevilla, donde conoció al escritor y diplomático cubano
José María Chacón y Calvo. En junio leyó composiciones de
Poema del cante jondo en el acto de presentación del Concurso
del Cante Jondo en el teatrito del hotel Alhambra Palace. El
concurso tuvo lugar el 13 y el 14 de junio, en la plaza de
los Aljibes de la Alhambra. Entre otros fueron premiados
un viejo cantaor, Diego Bermúdez “El Tenazas”, y un niño
que sería Manolo Caracol. Durante el verano, en Valderrubio,
termina la Tragicomedia de don Cristóbal y la señá Rosita. Con
Falla y Adolfo Salazar proyecta llevar el teatro de títeres por
los pueblos de la Alpujarra. Se examina de Derecho Político
(Aprobado), Derecho Administrativo (Sobresaliente), Derecho
Internacional Público (Aprobado), Derecho Internacional
Privado (Aprobado) y Hacienda Pública (Notable). En
septiembre aprueba Derecho Canónico, saca Notable en
Derecho Penal y Aprobado en Derecho Civil (1o curso) y en
Procedimientos judiciales y Práctica forense.

56
1923 Celebra una “Fiesta de arte moderno” en su casa de la
Acera del Casino con motivo del día de Reyes. En ella se
representó el Misterio de los Reyes Magos medieval, Los dos
habladores, entremés de escuela cervantina, y La niña que riega
la albahaca, cuento tradicional recogido por el propio García
Lorca y hoy desaparecido; todo con Falla al clave, títeres
de Hermenegildo Lanz y decorados y realización de Lanz y
García Lorca. Comienza a trabajar en Lola la comedianta,
obra cómica con música de Falla, también para muñecos. En
enero se acoge a la R.O. de 12 de diciembre de 1922 que
permitía examinarse “a quienes faltaren una o dos asignaturas
para terminar su carrera”: aprueba Derecho Civil (2o curso)
y Derecho Mercantil y se licencia en Derecho. Su hermano
Francisco recordó –dando por descontado el suyo- el generoso
esfuerzo de los profesores de esa Facultad, sobre todo de los
1922 nuevos y competentes, por sacarlo del brete y complacer a su
padre, que quería verlo Licenciado. Con Francisco volvió en
febrero a la Residencia de Estudiantes, donde se hizo amigo
de Dalí y Buñuel. Este acababa de fundar la «Noble Orden de
Toledo», cuya actividad consistía en pasar una noche en blanco
en esa ciudad. Breve estancia en San Sebastián. Veraneo en
Málaga con su familia. Trabaja en Mariana Pineda y en los
romances de lo que será el Romancero gitano. En Septiembre
el general Miguel Primo de Rivera instaura una Dictadura
que durará hasta 1930. Octubre: artículo elogioso de Melchor
Fernández Almagro en la revista España sobre su obra poética.
Noviembre: vuelve a la Residencia de Estudiantes. Amistad
con Rafael Martínez Nadal. Navidad en Granada.

1924 Regresa a Madrid en enero. En abril conoce al pintor Gregorio


Prieto. Termina Canciones. Junio: muere el poeta ultraísta
José de Ciria y Escalante con veintiún años. Le dedica un
emocionante soneto. Le lee a Jorge Guillén Tragicomedia de
don Cristóbal y la señá Rosita. De vuelta en Granada, Juan
Ramón Jiménez y su mujer Zenobia Camprubí visitan a la
familia. De esa visita datan los primeros textos de Olvidos de
Granada, que Juan Ramón no llegó a publicar como libro.
Lorca sigue trabajando en el Romancero gitano y escribe un
primer acto de La zapatera prodigiosa. En el otoño vuelve a
la Residencia y conoce a Rafael Alberti. Los amigos llaman

57
“putrefacto” a todo lo viejo. Salvador Dalí proyecta un Libro
de los putrefactos, con dibujos suyos y un prólogo que García
Lorca no llegó a escribir, con lo que el libro no vio la luz.

1925 Enero: termina Mariana Pineda. Abril: pasa unos días en casa
de la familia Dalí en Cadaqués, Gerona; allí les lee Mariana
Pineda; poco después hace otra lectura con numerosos
invitados en la notaría del padre de Dalí, en Figueras. El
Ateneo de Figueras le ofrece una comida, tras la que da un
recital de poesía y en el de Barcelona vuelve a leer Mariana
Pineda y algunos romanes gitanos. En junio está en Granada.
La familia adquiere la Huerta de San Vicente, donde a partir
del año siguiente pasará numerosas temporadas.(“Vivo en la
preciosa Huerta de San Vicente, llena de jazmines y rosales. Un
aragonés no puede nunca saber del dolor de cabeza producido
por las flores en la noche andaluza”. FGL a Pepín Bello).
Mantiene correspondencia con Dalí y su hermana Ana María.
Empieza la Oda a Salvador Dalí. Lee La zapatera prodigiosa
a sus amigos granadinos Miguel Cerón y Fernando Vílchez.
Comienza a escribir Amor de don Perlimplín con Belisa en su
jardín. De vuelta a Madrid, conoce al escultor Emilio Aladrén,
con quien mantendrá una relación amorosa hasta 192⒐

1926 Enero-febrero: excursiones a la Alpujarra en compañía


de Manuel de Falla, Alfonso García Valdecasas y otros
granadinos. Acaba una versión de Amor de don Perlimplín.
En febrero inugura las actividades del nuevo Ateneo Científico
y Literario de Granada, desgajado del viejo Centro Artístico,
con la conferencia La imagen poética de don Luis de Góngora.
En abril la Revista de Occidente le publica la “Oda a Salvador
Dalí”. Jean Cassou la reseña en el Mercure de France como
ejemplo de la nueva arte poética española. Da un recital en
Valladolid, presentado por Jorge Guillén. Pasa el verano entre
entre Asquerosa, la Huerta de San Vicente y la localidad
balnearia de Lanjarón, en la Alpujarra. Consulta con Salinas
y Guillén la posibilidad de preparar oposiciones a cátedra de
Literatura para independizarse de su familia. En Octubre
inaugura el curso del Ateneo granadino con la conferencia
“Paraíso cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos”
sobre el poeta gongorino Pedro Soto de Rojas. Se cartea con

58
Guillermo de Torre y Gerardo Diego. La revista malagueña
Litoral, dirigida por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre,
publica poemas del Romancero gitano. Entrega una copia de
Mariana Pineda a la actriz Margarita Xirgu.

1927 Con un grupo de amigos granadinos más jóvenes que los del
Rinconcillo prepara la publicación del la revista gallo, que
saldrá al año siguiente. En febrero, Margarita Xirgu le dice
que quiere estrenar Mariana Pineda el próximo verano en
Barcelona. Le encarga los decorados a Dalí. En abril publica
poemas en Verso y Prosa, revista que en Murcia dirige Juan
Guerrero Ruiz y alienta Jorge Guillén, catedrático allí. Se
publica Canciones (1921-1924) en las ediciones de la revista
Litoral de Málaga. De mayo a agosto se traslada a Cataluña
para atender al estreno de Mariana Pineda. En Barcelona
conoce a Sebastià Gasch, Luis Montanyà y otros escritores
del grupo de la revista de Sitges L’Amic de les Arts, donde
publica el romance «Reyerta de gitanos», junto a un dibujo
de Dalí. Visita Sitges con Dalí y Gasch. Pasa unos días en
Cadaqués. El 24 de Junio se estrenó Mariana Pineda en el
teatro Goya de Barcelona. Entre junio y julio expuso sus
dibujos en las galerías Dalmau, de Barcelona. Julio: Dalí le
dedica su prosa «San Sebastián», que publica en L’Amic de
les Arts. A primeros de agosto se encuentra en la Huerta de
San Vicente. Pasa unos días en Lanjarón y vuelve a Granada.
Escribe prosas de corte surrealista y la vez dibuja y mantiene
correspondencia con Sebastià Gasch. El 12 de octubre la
compañía de Margarita Xirgu estrena Mariana Pineda en el
teatro Fontalba de Madrid. Conoce a Vicente Aleixandre. La
Gaceta Literaria, dirigida por Ernesto Giménez Caballero,
le ofrece un banquete con motivo del estreno teatral. En
noviembre aparece la prosa “Santa Lucía y San Lázaro” en
la Revista de Occidente. En diciembre da en la Residencia de
Estudiantes la charla sobre “La imagen poética de don Luis
de Góngora”. El Ateneo de Sevilla convoca un homenaje a
Góngora, con motivo del tricentenario de su muerte, al que
acuden García Lorca, Dámaso Alonso, Gerardo Diego, Jorge
Guillén, José Bergamín, Rafael Alberti y Juan Chabás; les
acompaña el torero Ignacio Sánchez Mejías, que ha financiado
en parte la excursión. En Sevilla, conoce a Luis Cernuda,

59
Fernando Villalón y Joaquín Romero Murube. Ese acto es
el que la historiogra�ía ha señalado como significativo de la
“Generación del 27”.

1928 Pasa los primeros meses del año en Granada. Proyecta un


libro de dibujos, con prólogo de Gasch y epílogo de Dalí,
que no se realiza. Excursión con Manuel de Falla a Guadix,
en la provincia de Granada. Trabaja en la “Oda al Santísimo
Sacramento del Altar” y en la “Oda a Sesostris”, y termina La
zapatera prodigiosa. A principios de marzo aparece el primer
número de gallo, con el “San Sebastián” de Dalí traducido
al castellano. Sus redactores sacan Pavo, réplica paródica
de gallo. Conoce a la periodista norteamericana Mildred
Adams. Abril: segundo y último número de gallo, donde
se publica la traducción del vanguardista “Manifest Groc”
(“Manifiesto amarillo”) de Dalí, Gasch y Montanyà con el
título de “Manifiesto Antiartístico Catalán”. Julio: lee en
Zamora la conferencia “Paraíso cerrado para muchos, jardines
abiertos para pocos”. La editorial de la Revista de Occidente
publica el Romancero gitano. Aparece en la prensa la noticia
de un crimen pasional en Níjar (Almería) que dará pie a
Bodas de sangre. En septiembre publica Mariana Pineda en
la popular colección La Farsa y prosas cercanas al surrealismo
en L’Amic de les Arts. Octubre: da en el Ateneo de Granada la
conferencia “Imaginación, inspiración, evasión”, titulada en
otras ocasiones “La mecánica de la poesía”, y días después, en
una “Velada de gallo“ la charla “Sketch de la nueva pintura”,
con diapositivas. Publica en la Revista de Occidente la “Oda
al Santísimo Sacramento del Altar”, que dedica a Falla. En
diciembre dio la conferencia “Añada. Nana. Vou veri vou.
Canciones de cuna españolas” en la Residencia de Estudiantes
de Madrid, acompañándose al piano. Ernesto Giménez
Caballero lo entrevista para La Gaceta Literaria.

1929 Ruptura con Emilio Aladrén. Decide viajar a Nueva York.


Enero: publica en La Gaceta Literaria la prosa «Degollación
de los inocentes», ilustrada por Dalí. Febrero: se suspende
el estreno de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín
que ensayaba el teatro experimental El Caracol, dirigido
por Cipriano de Rivas Cherif, a causa de la muerte de la

60
madre del rey Alfonso XIII. Da la conferencia “Imaginación,
inspiración, evasión” en el Lyceum Club femenino de Madrid.
La editorial de la Revista de Occidente publica la segunda
edición de Canciones. Hace amistad con Carlos Morla Lynch,
diplomático chileno destinado en Madrid, y su mujer, Bebé
Vicuña. Abril: lee en el Cineclub la “Oda a Salvador Dalí” y
el «Romance de Thamar y Amnón». En el Ateneo de Bilbao
repite “Imaginación, inspiración, evasión” y lee poemas en el
Cineclub bilbaíno. Abril: se traslada a Granada para asistir
al estreno de Mariana Pineda por la compañía de Margarita
Xirgu en el teatro Cervantes. Mayo: les dan un banquete en
el hotel Alhambra Palace y unos días después lee poemas en
el teatrillo de dicho hotel, que conoce desde 192⒉ Junio: en
vísperas de su viaje a Nueva York La Gaceta Literaria le ofrece
un banquete de despedida. Pasa unos días en Granada y vuelve
a Madrid. Sale de viaje con Fernando de los Ríos rumbo a
Nueva York, pasando por París y Londres. En París visitan
el Louvre y a Mathilde Pomès y en Oxford a Salvador de
Madariaga. El 19 de junio embarcan en Southampton en el
S.S. Olympic hacia Nueva York, donde llegan una semana
después. Allí les reciben Ángel del Río y Federico de Onís,
de la Universidad de Columbia; además Federico se encuentra
con el grabador y ensayista Gabriel García Maroto, editor de
su primer libro, y con el poeta León Felipe. Se aloja en
la residencia Furnald Hall de la Universidad de Columbia
y se matricula en un curso de inglés. Vuelve a ver a Philip
Cummings y Campbell Hackforth-Jones, a quienes había
conocido en la Residencia de Estudiantes, y a Mildred Adams,
a quien conoció en Granada. León Felipe publica una reseña
del Romancero gitano en la Revista de Estudios Hispánicos de
Puerto Rico. Agosto: escribe «El rey de Harlem» y «1910
(Intermedio)», dos de los primeros poemas de lo que será
Poeta en Nueva York. La revista Alhambra, que dirige en Nueva
York Ángel Flores, publica dos romances traducidos al inglés,
varias fotogra�ías del poeta y una entrevista hecha por Maroto
(en ese mismo número publica Amsel Adams sus primeras
fotogra�ías). Amistad con Henry Herschel Brickell, crítico
literario del New York Herald. Viaja a Eden Mills, en el estado
de Vermont, a pasar unos días invitado por Philip Cummings.
A finales de agosto, pasa otra temporada en la casa de verano

61
de Ángel del Río en Bushnellsville, en las Catskill Mountains.
Visita a Federico de Onís en Gardnertown, Newburgh
(ambas localidades en el Estado de Nueva York). El veinte
de septiembre está de vuelta en Nueva York, hospedándose
ahora en la residencia John Jay Hall, de la Universidad de
Columbia. Escribe el guión cinematográfico Viaje a la luna,
que proyecta realizar con la colaboración del mexicano Emilio
Amero.Se hace amigo de la también mexicana Enriqueta
Rivas y de la escritora afroamericana Nella Larsen , con quien
visita el Harlem renacentista del jazz y la prohibición. Escribe
el poema «Infancia y muerte». Amistad con John Crow y
Francis C. Hayes. Conoce al poeta Hart Crane. Octubre: vive
el crack económico de Wall Street. Diciembre: matrimonio
de su hermana Concha con Manuel Fernández Montesinos,
en Granada.

1930 Enero: deja John Jay Hall y comparte un piso con su amigo
de la Residencia de Estudiantes, el jurista José Antonio Rubio
Sacristán. Da la conferencia sobre las canciones de cuna en
Vassar College. Dice un elogio a la bailaora Antonia Mercé,
La Argentina, que acaba de debutar en Nueva York y a la que
el Cosmopolitan Club ofrece un banquete. En Febrero llegan
Ignacio Sánchez Mejías y su pareja, la cantaora y bailaora
Encarnación López Júlvez, La Argentinita. García Lorca
presenta la conferencia sobre el toreo que da Sánchez Mejías
en el Instituto de las Españas. Trabaja con La Argentinita
en la armonización de canciones populares españolas. El
Instituto de las Españas le da un homenaje, en el que dicta
su conferencia “La mecánica de la poesía”. La Institución
Hispano-Cubana de Cultura, que dirigía Fernando Ortiz, le
invita a dar unas conferencias en La Habana y otras ciudades
cubanas, de modo que viaja en tren hasta Tampa, en Florida,
donde embarca en el vapor “Cuba” y llega el 6 de marzo a La
Habana, donde le esperan su viejo amigo José María Chacón
y Calvo, el poeta cubano Juan Marinello y el periodista Rafael
Suárez Solís. Lleva una cariñosa carta de recomendación de
Manuel de Falla para los musicólogos Antonio Quevedo
y María Muñoz, de quienes se hace amigo. Entre marzo y
abril da una serie de conferencias en el teatro Principal de la
Comedia de La Habana: “Mecánica de la poesía”; “Paraíso

62
cerrado para muchos, jardines abiertos para pocos”; “Canciones
de cuna españolas”; “La imagen poética de don Luis de
Góngora”; “Arquitectura del cante jondo”. Trabaja en la obra
teatral El público. Conoce a Nicolás Guillén. Amistad con los
hermanos Loynaz, cuya casa visita casi a diario y a quienes lee
El público. En compañía de la escritora Lydia Cabrera, a quien
había conocido en Madrid, asiste a una ceremonia «ñáñiga».
Conferencias en Caibarién, presentado por José María Chacón
y Calvo, en Cienfuegos y en Santiago de Cuba. Antes ha
escrito «Son de negros en Cuba», y «Oda a Walt Whitman»
que formarán parte de Poeta en Nueva York. Mayo: llegan
a La Habana sus amigos García Maroto y Adolfo Salazar.
Amistad con el escritor guatemalteco Luis Cardoza y Aragón.
Ingresa en una clínica para que le extirpen unas verrugas.
Junio: comida de despedida en el hotel Bristol organizada por
la Revista de Avance. El 12 de junio embarca en el “Manuel
Arnús” que, tras hacer escala en Nueva York (Lorca no pudo
bajar por no tener visado, sus amigos lo visitaron) llega a
Cádiz el 30 de junio. Allí lo esperaban sus hermanos Isabel y
Francisco. Ya en Granada, termina El público. En septiembre,
pasa unos días en Málaga, donde Emilio Prados le presenta
al joven poeta José Luis Cano. Octubre: de vuelta a Madrid,
es entrevistado por Miguel Pérez Ferrero para el Heraldo
de Madrid. Diciembre: lee en San Sebastián y en Gijón su
conferencia “Arquitectura del cante jondo”. La compañía El
Caracol, con Margarita Xirgu como primera actriz, estrena La
zapatera prodigiosa en el teatro Español de Madrid. Lectura
de El público en casa de los Morla Lynch. Pasa las pascuas en
Granada con su familia.

1931 Enero: La Revista de Occidente publica poemas de Poeta en


Nueva York. Marzo: amistad con la actriz argentina Lola
Membrives. La Voz de su Amo edita una serie de cinco
discos titulada Canciones populares antiguas, armonizadas
e interpretadas al piano por García Lorca – el sonido de
ese piano es el único documento de audio disponible hasta
hoy- y cantadas por La Argentinita. 14 de Abril: Elecciones
municipales y proclamación de la Segunda República. Junio: se
publica el Poema del cante jondo en la editorial Ulises. Agosto:
termina en la Huerta de San Vicente la obra teatral Así que

63
pasen cinco años. Septiembre: En respuesta al homenaje de
su pueblo (el ayuntamiento republicano de Fuente Vaqueros
le puso su nombre a una calle) hizo allí un discurso en elogio
de los libros. Noviembre: Luis Cernuda le dedica un artículo
en el Heraldo de Madrid. Comienza a escribir el Diván del
Tamarit. Estudiantes de Letras y Arquitectura pertenecientes
al sindicato universitario FUE (Federación Universitaria
Escolar) fundan el teatro ambulante La Barraca con el
patrocinio del Gobierno de la II República (Fernando de los
Ríos era Ministro de Instrucción Pública): García Lorca
es nombrado director artístico y Eduardo Ugarte, director
adjunto.

1932 Marzo- mayo: desarrolla una intensa labor como conferenciante


para los Comités de Cooperación Intelectual, organización
impulsada por Arturo Soria y Espinosa, independiente del
poder oficial republicano pero al servicio de la República.
Lee la conferencia sobre el cante jondo en Valladolid, Sevilla,
Vigo, La Coruña y Salamanca, y la conferencia –recital sobre
Poeta en Nueva York en Santiago de Compostela, donde se
hará amigo de con Carlos Martínez-Barbeito. En Salamanca
visita a Unamuno, en compañía de Carlos Morla Lynch y
Rafael Martínez Nadal. Da la conferencia sobre Nueva York
en la Residencia de Señoritas de Madrid y en San Sebastián.
Escribe poemas en gallego. Junio: participa en el homenaje
póstumo a la pintora María Blanchard en el Ateneo de Madrid.
Publica poemas en la revista Héroe de Manuel Altolaguirre y
Concha Méndez. Deja ocho dibujos a la exposición colectiva
organizada en el Ateneo Popular de Huelva por el joven
pintor onubense José Caballero. Julio: La Barraca prepara
su primera salida. Antes se lleva a cabo un ensayo general
del auto sacramental La vida es sueño de Calderón de la
Barca en la Residencia de Señoritas. Primer recorrido de La
Barraca, por tierras de Soria: Burgo de Osma, San Leonardo,
Vinuesa, Soria, Almazán. De vuelta a Madrid, actuación en
la Residencia de Estudiantes. Pasa parte del mes de agosto en
la Huerta de San Vicente, donde termina Bodas de sangre. A
fines de ese mes, La Barraca emprende su segunda salida, por
Galicia y Asturias: La Coruña, Santiago de Compostela, Vigo,
Pontevedra, Villagarcía de Arosa, Ribadeo, Grado, Avilés,

64
Oviedo y Cangas de Onís. Septiembre: lee Bodas de sangre
en Madrid, en casa de los Morla Lynch y en casa de Rafael
Martínez Nadal. Octubre: La Barraca actúa en el teatro Isabel
la Católica de Granada y en la Universidad Central de Madrid.
A finales de octubre comienzan los ensayos de Bodas de sangre
por la compañía de Josefina Díaz de Artigas. Sus padres se
trasladan a Madrid, instalándose primero en la calle General
Arrando no 8 y después en Alcalá no 102 (hoy 96). Noviembre:
lectura de la conferencia sobre María Blanchard en Pontevedra
y en Lugo. Diciembre: lectura de la conferencia sobre Nueva
York en el hotel Ritz de Barcelona, a la que asisten, entre
otros, Sebastià Gasch y J. V. Foix. Con La Barraca representa
La vida es sueño en el teatro Español de Madrid. Viaja con La
Barraca a Murcia y Alicante. Conoce a Miguel Hernández.

1933 El 8 de marzo se estrena Bodas de sangre en el teatro Beatriz


de Madrid por la compañía Díaz de Artigas-Collado, con
decorados de Santiago Ontañón y Manuel Fontanals. Abril: el
Club Teatral Anfistora, dirigido por Pura Ucelay, estrena en
el teatro Español de Madrid Amor de don Perlimplín con Belisa
en su jardín y una nueva versión de La zapatera prodigiosa.
Amistad con el escritor gallego Eduardo Blanco-Amor.
Viaja con La Barraca por Valladolid, Zamora y Salamanca.
Lectura de la “Elegía a María Blanchard” en San Sebastián.
Mayo: aparece entre los firmantes de un manifiesto contra
Hitler. Conferencia de Rafael Alberti en el teatro Español,
con canciones y bailes de “La Argentinita”, acompañada
al piano por García Lorca. Relación amorosa con Rafael
Rodríguez Rapún, que se incorpora como secretario a La
Barraca. Estreno de Bodas de sangre en Barcelona. La Barraca
representa Fuenteovejuna de Lope de Vega en Valencia, con
decorados y vestuario de Alberto Sánchez. Junio: asiste en
Cádiz al estreno de El amor brujo de Falla con La Argentinita,
que volverá a representarse en la Residencia de Estudiantes
de Madrid. Proyecto de estrenar Así que pasen cinco años en
el Club Teatral Anfistora. Julio: gran éxito de Bodas de sangre
en Buenos Aires por la compañía de Lola Membrives. Juan
Reforzo, marido y empresario de Lola Membrives, le invita a
viajar a Buenos Aires. Agosto: nueva gira con La Barraca por
León, Mieres, Santander, Pamplona, Huesca, Tudela, Estella,

65
Logroño y Burgos. Se publica en Méjico la primera edición de
la Oda a Walt Whitman, que luego pasará a formar parte del
libro Poeta en Nueva York. El 29 de septiembre, en Barcelona,
embarca en el “Conte Grande” rumbo a Buenos Aires, con el
escenógrafo Manuel Fontanals. Con escala en Las Palmas de
Gran Canaria, Río de Janeiro y Montevideo llega a Buenos
Aires el 13 de octubre. Durante la travesía trabaja en Yerma
y en la conferencia “Juego y teoría del duende”. Se instala en
el hotel Castelar, en la Avenida de Mayo. Su visita tiene gran
repercusión en la prensa bonaerense (“Aquí, en esta enorme
ciudad, tengo la fama de un torero.” -carta a su familia, 20 de
octubre de 1933) y participa activamente en la vida social de
la ciudad; traba amistad con numerosos escritores y artistas:
Oliverio Girondo, Pablo Neruda, Ricardo Molinari, Victoria
Ocampo, Jorge Larco, Norah Lange, Amado Villar, Salvador
1933 Novo. Da sus conferencias (“Juego y teoría del duende”, “Cómo
canta una ciudad de noviembre a noviembre”, “Un poeta
en Nueva York”, “Arquitectura del cante jondo”). Bodas de
sangre se repone en el teatro Avenida por la compañía de Lola
Membrives, con decorados de Jorge Larco. (“Queridísimos
padres y hermanos: Ya se celebró el estreno de Bodas, que
constituyó por la prensa que os mando por barco un verdadero
escandalazo. […] El gran teatro Avenida es como diez veces el
teatro Español de Madrid, uno de esos inmensos teatros de
América, y estaba totalmente ocupado por una muchedumbre
que estaba de pie en los pasillos y colgada del techo”. (finales
de octubre de 1933). Noviembre: conferencia sobre Rubén
Darío, al alimón con Pablo Neruda. Victoria Ocampo publica
en Buenos Aires una edición del Romancero gitano. Lola
Membrives estrena en el teatro Avenida la versión completa
de La zapatera prodigiosa. Diciembre: viaja a la ciudad de
Rosario, donde lee “Teoría y juego del duende”.

1934 Enero: estreno de Mariana Pineda por la compañía de Lola


Membrives en el teatro Avenida de Buenos Aires. Enero-
febrero: estancia en Montevideo, donde frecuenta entre otros
a Enrique Díez-Canedo, entonces embajador de España en
Uruguay, Enrique Amorim, José Mora Guarnido, su antiguo
amigo granadino, y la escritora Juana de Ibarbourou. Desarrolla
también una activa vida social y como conferenciante, y

66
concede varias entrevistas a la prensa (“Aquí he repetido mis
conferencias a teatro lleno y he ganado mucho. Recibiréis
quince mil pesetas que os pude mandar, y hoy os giraré unas
ocho mil, producto de mis conferencias en Montevideo” -carta
a sus padres, Buenos Aires, 17 de febrero de 1934). Antes
de regresar a Buenos Aires, visita la tumba del pintor Rafael
Pérez Barradas, amigo suyo desde el estreno de El maleficio
de la mariposa. Marzo: estreno en el teatro de la Comedia de
Buenos Aires de su adaptación de La niña boba [La dama
boba], de Lope de Vega, con Eva Franco como primera actriz.
Función de títeres en el vestíbulo del teatro Avenida, donde
estrena el Retablillo de don Cristóbal y doña Rosita. Despedida
del público de Buenos Aires desde los micrófonos de Radio
Stentor (aunque no se conserva registro auditivo). El 27 de
marzo deja Argentina a bordo del “Conte Biancamano”.
Llega a Barcelona el 11 de abril. Los miembros de La
Barraca le dan un homenaje; poco después es la Federación
Universitaria Escolar en pleno quien lo homenajea en el hotel
Florida, donde se representan los títeres del Retablillo de don
Cristóbal. En primavera se encuentra en la Huerta de San
Vicente, donde lo visita Eduardo Blanco-Amor. Tras una
breve estancia en Madrid vuelve a la Huerta de San Vicente
para el día de su santo y el de su padre —18 de julio—. Allí
termina Yerma y el Diván del Tamarit. El 11 de agosto, a
Ignacio Sánchez Mejías lo coge un toro en la plaza de toros
de Manzanares y muere días después. Viaja con La Barraca
a Santander y Palencia, donde Miguel de Unamuno asiste a
la representación de El burlador de Sevilla. Septiembre: sus
amigos granadinos —Antonio Gallego Burín, Constantino
Ruiz Carnero, Manuel Fernández Montesinos, Luis Rosales,
su hermano Francisco…— le ofrecen una cena en el Último
Ventorrillo, a las afueras de Granada. Entre ellos se encuentra
el catedrático de árabe Emilio García Gómez, quien escribirá
el prólogo del Diván del Tamarit para una edición de la
Universidad de Granada que no llegará a ver la luz a causa
de la guerra civil. A primeros de noviembre lee el Llanto por
Ignacio Sánchez Mejías en casa de Morla Lynch. Comienza
a escribir Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores. El
29 de diciembre se estrenó Yerma en el teatro Español de
Madrid, por la Compañía de Margarita Xirgu, con decorados

67
de Manuel Fontanals. Frecuenta las tertulias madrileñas de la
época, como la de la Ballena Alegre, en los sótanos del café
Lyon, la de la cervecería de Correos en la calle de Alcalá, las
de las terrazas del Chiki-Kutz y del café Gijón, en el Paseo de
Recoletos. Vuelve a encontrarse con Pablo Neruda.

1935 Enero: colabora en la puesta en escena de Peribáñez y el


comendador de Ocaña de Lope de Vega que representa el Club
Anfistora en el Capitol de Madrid. En los ensayos conoce a
Juan Ramírez de Lucas, quizá destinatario de alguno de los
“Sonetos del amor oscuro”. Nueva representación del Retablillo
de don Cristóbal en el Lyceum Club Femenino. Se estrena Bodas
de sangre (Bitter Oleander) en el Neighborhood Playhouse de
Nueva York, con poco éxito, y en el Coliseum de Madrid por
la compañía de Lola Membrives, que también reestrena La
zapatera prodigiosa, con mejor fortuna. Pasa la Semana Santa
en Sevilla, invitado por Joaquín Romero Murube, donde se
encuentra con sus amigos José Bello, Jorge Guillén y José
Antonio Rubio Sacristán. Las ediciones de la revista Cruz y
Raya, al cuidado de José Bergamín, publican el Llanto por Ignacio
Sánchez Mejías. Termina Doña Rosita la soltera o El lenguaje de las
flores en la Huerta de San Vicente. Se traslada con La Barraca a la
Universidad Internacional de Verano de Santander. Septiembre-
1934 diciembre: estancia en Barcelona, donde vuelve a ver a Salvador
Dalí. Estreno de Yerma en Barcelona, con gran éxito. Lectura
de Doña Rosita la soltera a la compañía de Margarita Xirgu.
Asiste a la representación de Yerma en Valencia, donde escribe
varios de los sonetos que serán conocidos como Sonetos del
amor oscuro. Conoce al joven poeta Juan Gil-Albert. En el
teatro Principal Palace de Barcelona se pone Bodas de sangre
y el 13 de diciembre se estrena Doña Rosita la soltera o El
lenguaje de las flores. Lectura pública de poemas del Diván
del Tamarit y de la conferencia “Cómo canta una ciudad de
noviembre a noviembre”. Participa en un homenaje fúnebre a
Isaac Albéniz. Representación especial de Doña Rosita la soltera
para las floristas de las Ramblas. Homenaje multitudinario en
el hotel Majestic de Barcelona. Por falta de tiempo deja la
dirección de La Barraca. Aparecen los Seis poemas galegos en
la Editorial Nós de Santiago de Compostela, al cuidado de
Eduardo Blanco-Amor.

68
1936 Primera edición de Bodas de sangre, en las Ediciones del Árbol
de Cruz y Raya de José Bergamín, y de Primeras canciones, en las
ediciones de la revista Héroe, que cuidan Manuel Altolaguirre
y Concha Méndez. Participa en un homenaje a Rafael Alberti
y María Teresa León. Recital poético en la sociedad El Sitio,
de Bilbao, en compañía de Margarita Xirgu. Febrero: el 16
y el 23 se celebran elecciones, con amplia victoria del Frente
Popular, coalición de partidos de izquierdas. Margarita Xirgu
estrena Yerma en La Habana. Lee unos poemas en un acto
de solidaridad con el líder comunista brasileño Luís Carlos
Prestes y participa en el homenaje póstumo a Valle-Inclán.
Marzo: estancia en San Sebastián, en cuyo Ateneo lee poemas
del Romancero gitano. Abril: lee en los micrófonos de Unión
Radio una alocución sobre la Semana Santa granadina.
Proyecta viajar a México para unirse a la gira de Margarita
Xirgu. Participa en los homenajes a Luis Cernuda- por la
publicación de La realidad y el deseo- y a Hernando Viñes.
Proyecto, no realizado, de representación de Los títeres de
Cachiporra, con ilustraciones musicales de Federico Elizalde.
El Club Anfistora comienza los ensayos de Así que pasen cinco
años, que no llegará a estrenarse. Encuentro, en San Sebastián,
con el poeta Gabriel Celaya, a quien ya había tenido ocasión
de conocer en la Residencia de Estudiantes, y con el arquitecto
José Manuel Aizpurúa. Mayo: adhesión al homenaje que el
Frente Popular brinda a los escritores franceses André Malraux,
Jean Cassou y Henri Lenormand. Junio: participa, junto con
Alberti, Cernuda, Altolaguirre, Aleixandre, Neruda y Serrano
Plaja, en un recital poético al aire libre que tiene lugar en el
Paseo de Recoletos de Madrid. Concluye la redacción de La
casa de Bernarda Alba y escribe el primer acto de Los sueños
de mi prima Aurelia. Julio: firma un manifiesto contra el
dictador portugués Salazar. Julio: últimos días en Madrid. Es
entrevistado por Luis Bagaría para El Sol, de Madrid. Día
11: cena en casa de Pablo Neruda. Día 12: lectura de La casa
de Bernarda Alba en casa del doctor Eusebio Oliver; asisten
Jorge Guillén, Dámaso Alonso, Pedro Salinas y Guillermo de
Torre. 13 de julio: visita las oficinas de Cruz y Raya, donde,
al no encontrar a José Bergamín, le deja una nota (“Querido
Pepe: He estado a verte y creo que volveré mañana”) con el
manuscrito de Poeta en Nueva York. Este manuscrito será

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el utilizado para las primeras ediciones póstumas del libro
(Nueva York y México, 1940) y será recuperado muchos años
después.

Pasa el día con Rafael Martínez Nadal, quien lo acompaña a


la estación de Atocha, donde toma el tren a Granada. Últimos
días: el 14 de julio se instala en la Huerta de San Vicente,
donde recibe la visita de Eduardo Rodríguez Valdivieso. 18 de
julio: golpe militar contra el gobierno de la República. 20 de
julio: es detenido su cuñado Manuel Fernández Montesinos,
alcalde socialista de Granada. Entre el 6 y el 9 de agosto,
grupos falangistas efectúan varios registros en la Huerta de
San Vicente. El 11 de agosto busca refugio en la casa granadina
de los Rosales, destacada familia falangista. El 16 de agosto es
detenido allí y conducido al Gobierno Civil. Ese mismo día es
asesinado Manuel Fernández Montesinos, alcalde de la ciudad
. Pese a las gestiones que en su favor hacen Manuel de Falla
y Luis Rosales, Federico García Lorca es conducido a Víznar,
en las cercanías de Granada, donde el día 19 de agosto es
asesinado. El 5 de junio había cumplido treinta y ocho años.

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Montserrat Escartín Gual

Licenciada en Filología Románica Hispánica por la


Universidad de Barcelona (1980), fue Premio Extraordinario
de Licenciatura. Doctora en Filología Hispánica (1988) y
Catedrática de Instituto, desde hace 22 años es Catedrática
de Literatura Española en la Universidad de Girona (España).
Simultanea la docencia en su facultad con cursos en otros países
como profesora invitada (Wellesley College, Massachussets;
Tor Vergata, Roma; Universitat d’Amsterdam, Holanda…)
y trabajos de investigación. Su especialidad es la literatura
española de finales del siglo XIX e inicios del XX (Grupos del
98 y del 27), y su línea de trabajo, ediciones críticas de autores
contemporáneos como Carmen Martín Gaite o Pedro Salinas,
de quien ha editado su Poesía completa.

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