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Jud 1:24 Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída, y presentaros sin mancha

delante de su gloria con gran alegría,

Jud 1:25 al único y sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria y majestad, imperio y potencia,
ahora y por todos los siglos. Amén.

La vida del ser humano gira entorno a su identidad. Al determinar su identidad el ser
humano establece el rumbo de vida basado en sus prioridades, es así como podemos
afirmar que cada persona actúa de acuerdo a lo que ella es, haciendo más importante la
esencia que las acciones, pues la segunda es un resultado natural de lo primero.

Como creyentes de la palabra de Dios, entendemos que ser cristiano significa la bendición
más grande que cualquier persona pueda alcanzar en razón de su identidad, pues todo
aquel que llega a Cristo es cambiado no en las acciones, sino en su esencia y de allí viene el
cambio en las acciones.

Notemos cómo en la entrevista de Pilato al Señor Jesús todas las dudas del gobernante
romano fueron contestadas a través del propósito terrenal del Señor, pues al notar el
propósito de su nacimiento se puede observar la identidad de la persona.

Le dijo entonces Pilato: ¿Luego, eres tú rey? Respondió Jesús: Tú dices que yo
soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar
testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz.
Juan 18:37

Es apasionante el relato de Juan, cautiva la idea absoluta de la misión sacrificial de


Cristo sin perder en ningún momento la esencia Divina, el Rey del universo en la
posición más hostil y desfavorable, sin embargo, afirma: como tú dices yo soy rey, pero
para esto he nacido. Esto que representa sus acciones no contradice su esencia real en
el sentido de realeza, sino que nos revela una esencia desconocida hasta ese momento
en la historia de la humanidad, una revelación que produjo el regocijo de las huestes
angelicales, la visita de los magos, de los pastores y el anuncio del ángel: que os ha
nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Lucas 2:11.
Una revelación que a través de la historia de los evangelios se nos dio a conocer como
el cumplimiento de los tiempos del antiguo testamento, y que hacia evidente el
cumplimiento de la palabra de Dios a través del profeta el cual dijo: Por tanto, mi
pueblo sabrá mi nombre por esta causa en aquel día; porque yo mismo que hablo, he
aquí estaré presente. Isa 52:6.

En otras ocasiones como las narradas en Lucas 4:18, o Juan 14:6 el Señor expresaba
abiertamente ser la verdad. Estas declaraciones correspondían precisamente a lo
verdadero de su identidad, de sus palabras, de sus acciones y de sus promesas. Lo que
es realmente verdadero se reveló a los hombres en Cristo, él es la verdad, él es el
verdadero, él en sí mismo es la verdad que se revelada a los ojos de los hombres,
delante de Pilato, Jesús el verdadero.

La palabra verdad de este texto es la palabra griega aletheia (ἀλήθεια, G225), que se
emplea objetivamente, significando «la realidad que se encuentra en la base de la
apariencia; la esencia manifiesta y veraz de algo». Analizar la profundidad de esto es
realmente emotivo y causa de inmensa alegría y seguridad.
Judas 1:17-23 Pero vosotros, amados, tened memoria de las palabras que antes
fueron dichas por los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo; los que os decían:
En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos.
Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu. Pero
vosotros, amados, edificándoos sobre vuestra santísima fe, orando en el Espíritu
Santo, conservaos en el amor de Dios, esperando la misericordia de nuestro
Señor Jesucristo para vida eterna. A algunos que dudan, convencedlos. A otros
salvad, arrebatándolos del fuego; y de otros tened misericordia con temor,
aborreciendo aun la ropa contaminada por su carne.

Las características de aquellos que se oponen a la fe son muy notorias y fáciles de identificar,
sin embargo, si algo que causa gran daño tanto al cuerpo de Cristo como a las familias y que
sucede de forma asolapada y destructiva son las divisiones internas. La palabra de Dios nos
advierte de los peligros internos que afectan la iglesia de Cristo con más fuerza (en un punto
de vista personal) que las amenazas externas.

Una de estas amenazas internas son las diferencias personales sin el obrar del amor. La
iglesia de Jesucristo ha sido santificada por el mismo Señor, sin embargo, está compuesta
por personas que somos imperfectas. Caminamos hacia la perfección (proceso). En este
proceso es inevitable que surjan diferencias de opinión dentro del cuerpo de Cristo. El
trabajo de la iglesia suele traer algunos “roces”, no se puede negar que esto sucede y que
no es un asunto solo de la iglesia “moderna”.

De forma temprana el Señor habló a sus discípulos a cerca de la imperiosa necesidad de


tener armonía entre ellos (1Ts 5:15, 1Jn 2:9-11):

Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la


tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi
Padre que está en los cielos. Mat_18:19

El Señor a través del profeta Amós se preguntó: ¿Andarán dos juntos, si no estuvieren de
acuerdo? (Amós 3:3). Es realmente importante tener en cuenta el tema de la armonía, el
mismo sentir, el buen trato a los demás en la iglesia y debe reflejarse en todos los aspectos
de la cotidianidad como en la casa, la escuela o el trabajo. Ponerse de acuerdo trae consigo
bendición en el trabajo en la iglesia y el respaldo Divino; la promesa de la presencia del
Señor al congregarse dos o tres no es por el número, sino por la actitud con la cual dos o
tres se reúnen para hacer la obra de Dios.
Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo
en medio de ellos. Mateo 18:20
En este sentido del buen trato y la cordialidad, el amor y conducirse como hijos de luz, son
elementos imprescindibles en la iglesia de Cristo y no hay lugar para los burladores. Estos
pretenden de mucha inteligencia y hacen humor y sarcasmo de la obra de Cristo, del servicio
a Dios, de las autoridades, pero no gozaran según el Salmo 1 de la bendición de Dios, pues
son los escarnecedores.
Burladores, que andarán según sus malvados deseos: estos dos elementos van de la mano,
la soberbia y la pretensión de mucha sabiduría envanece, observemos como lo presenta el
apóstol Pablo en su carta a los Romanos: Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron
como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio
corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios Romanos 1:22. Más
adelante dice que deshonraron sus propios cuerpos, por esto burladores y malos deseos
van de la mano. Pues muchos de estos burladores creen tener un pensamiento “avanzado”
y consideran a la autoridad, la ley moral de Dios, la obediencia, la sujeción, el amor a los
demás y guardar la santidad y el buen testimonio como anticuados y pasados de moda.
Esta clase de creyente que piensa tener un pensamiento más elevado causa divisiones
internas dentro de la iglesia, apelando a el partidismo y sembrando enseñanzas que apartan
de la verdad a sus ”seguidores”. Muestran puntos de vista personales y para ellos en algunos
casos llegan a pensar que no existe el pecado, ni sus consecuencias; creen que están por
encima de las leyes, que se dicen para sus adentros que eso no les podría suceder a ellos, y
que creen que pueden salirse siempre con la suya.
Deu 10:12 Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu
Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo
tu corazón y con toda tu alma;
Deu 10:13 que guardes los mandamientos de Jehová y sus estatutos, que yo te prescribo
hoy, para que tengas prosperidad?

La Biblia nos fue dada para conocer a Dios, su obra y su salvación. Esta palabra inspirada
por Dios es una fuente inagotable de sabiduría y justicia, por tanto es un libro que posee
autoridad al revelar los misterios de Dios y darlos a conocer al pensamiento humano. Como
seres creados estamos constantemente en la búsqueda de un objetivo de vida, vemos en
nuestro tiempo en la tierra algo tan pasajero que anhelamos invertir nuestro tiempo de vida
en cosas significativas. Pero en la relación de aquello que se desea hacer y la pregunta del
versículo anterior que pide Jehová de ti hay quienes notan una contraposición de criterios,
sin embargo, todo buen creyente del evangelio ha superado esta lucha al entregar su vida
para hacer la voluntad de Dios.

Cuando hay una verdadera entrega y rendición a Dios este tipo de incomodas luchas
internas se acaban. Al estar sin Jesucristo vivíamos con una contraposición en nuestras
vidas, queriendo hacer lo bueno terminábamos haciendo lo malo y en otros casos más
extremos seguramente sufríamos las consecuencias del pecado y la lejanía de Dios, porque
aquello que era bueno lo llamábamos malo y aquello que era malo lo llamábamos bueno.
Pero estando en Cristo él nos ha dado una libertad del yugo de esclavitud del pecado,
teniendo en nuestro ser la capacidad de servir a Dios y tener dominio propio por el poder
de su Espíritu en nuestras vidas.

Luego en esta libertad se nos plantea la pregunta ¿que pide Jehová de ti?

Miq 6:6 ¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo? ¿Me presentaré
ante él con holocaustos, con becerros de un año?
Miq 6:7 ¿Se agradará Jehová de millares de carneros, o de diez mil arroyos de aceite?
¿Daré mi primogénito por mi rebelión, el fruto de mis entrañas por el pecado de mi
alma?
Miq 6:8 Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti:
solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios.
Miq 6:9 La voz de Jehová clama a la ciudad; es sabio temer a tu nombre. Prestad atención
al castigo, y a quien lo establece.

Sal 73:25 ¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?


Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
Sal 73:26 Mi carne y mi corazón desfallecen;
Mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre.
Sal 73:27 Porque he aquí, los que se alejan de ti perecerán;
Tú destruirás a todo aquel que de ti se aparta.
Sal 73:28 Pero en cuanto a mí, el acercarme a Dios es el bien;
He puesto en Jehová el Señor mi esperanza,
Para contar todas tus obras.

Isa 26:8 También en el camino de tus juicios, oh Jehová, te hemos esperado; tu nombre y
tu memoria son el deseo de nuestra alma.
Isa 26:9 Con mi alma te he deseado en la noche, y en tanto que me dure el espíritu dentro
de mí, madrugaré a buscarte; porque luego que hay juicios tuyos en la tierra, los
moradores del mundo aprenden justicia.

Sal 34:8 Gustad, y ved que es bueno Jehová;(A)


Dichoso el hombre que confía en él.
Sal 34:9 Temed a Jehová, vosotros sus santos,
Pues nada falta a los que le temen.

Salmo 128
Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido
destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje
la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor
Jesucristo. Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido,
que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto,
después destruyó a los que no creyeron. Judas 1:4-5