Está en la página 1de 6

Qué es Hombre:

Hombre es una palabra que puede referirse, de manera general, al ser animado
racional, sea varón o mujer, que forma parte de la especie humana. En este
sentido, la palabra suele ser empleada como sinónimo de ser humano, especie
humana u Homo sapiens. Como tal, el vocablo proviene del latín homo, homĭnis.
Hombre en Biología
Según la Biología, el hombre forma parte del reino Animalia, es un mamífero
bípedo del orden de los primates y de la familia de los homínidos, cuya especie se
denomina Homo sapiens, que en latín traduce ‘hombre sabio’, lo cual señala una
de las características en las cuales se fundamenta su distinción de los otros
homínidos: es un ser racional, que tiene la capacidad de pensar y reflexionar, que
posee una serie de capacidades mentales que le permiten inventar, crear,
aprender, enseñar; utilizar sistemas de signos complejos como el lenguaje y las
matemáticas, así como concebir, trasmitir y aprender ideas abstractas.
Hombre primitivo
Como hombre primitivo se denomina aquel que habitó la Tierra en las etapas
más tempranas de la humanidad, en la época prehistórica, y que apareció hace
aproximadamente dos millones de años. Como tal, el hombre primitivo formó parte
del grupo de los homínidos, y durante un periodo considerable de tiempo
cohabitaron el planeta varias especies de homínidos, como el Homo
neanderthalensis, el Homo floriensis o el Homo rhodesiensis, antes de extinguirse
en favor del Homo sapiens, cuyo origen continúa apuntando, según la teoría más
aceptada, al África.
Hombre en Filosofía
Según la Filosofía, el ser humano, considerado como individuo, es una unidad
indivisible, dotada de alma y espíritu, cuya mente funciona de manera racional:
tiene conciencia de sí mismo, capacidad para reflexionar sobre su propia
existencia, sobre su pasado, su presente, y sobre aquello que proyecta en su
futuro, así como para discernir entre aquello que en una escala de valores se le
presenta como lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto, o lo justo y lo injusto.
Para Aristóteles el hombre es un animal político, un animal que habla.

Para Rabelais, el hombre es un ser que ríe, para Descartes un ser que piensa, para Kant, un
ser que juzga, para Marx, un ser que trabaja y para Bergson, un ser que crea.

Estas definiciones son limitadas porque no llegan a abarcar la realidad humana con fidelidad
ni tampoco con justicia; porque el hombre no se puede definir por lo que hace sino por lo que
Es

Diderot intenta dar una definición del hombre diciendo que es alguien que siente, que puede
reflexionar y pensar, que evidencia cierta superioridad con respecto a los demás animales que
domina, es un ser social, con capacidad para inventar el arte y las ciencias, que puede ser
malo o bueno, que vive organizado, que tiene una cultura, leyes, normas, etc. Sin embargo
Diderot también reconoce que lo que el hombre es no puede abarcarlo una definición.
Para poder saber los derechos que tiene el hombre se necesita conocer el criterio específico
que lo identifique, pero no son ni sus logros ni sus fracasos.

El hombre es ante todo una especie animal, es un mamífero que pertenece al orden de los
primates, a la familia de los homínidos, al género homo, a la especie sapiens, nacido de un
hombre y de una mujer, con derechos y obligaciones.

El hombre es un hecho y una especie que se puede convertir en valor y en virtud.

Montagne decía que todo hombre tiene la forma entera de la condición humana, y ninguno
carece de ella, el hombre nace hombre y se convierte en un ser humano, recibe su
humanidad, no la crea, es algo natural más que cultural.

Si el hombre recibe su filiación por ser engendrado antes que por su esencia, la construcción
de un ser humano de probeta, sin filiación, podría convertirlo en algo diferente y modificar la
especie humana sería perder al hombre.

El hombre no es Dios, y sólo será plenamente humano si acepta su condición para no ser su
propia destrucción.

La humanidad es una especie animal, pero tiene ciertos valores, deberes y obligaciones con
respecto a otros de su misma especie, una moral.

El no cumplimiento de estos derechos y obligaciones suponen violencia, sometimiento,


explotación, opresión, falta de libertad y dignidad humana.

Séneca decía que el hombre es sagrado para el hombre, no porque sea Dios sino porque es
hombre y eso es suficiente.

El hombre no es causa de sí mismo, es el resultado de una historia personal que forma su


voluntad.

Sartre decía que el hombre está condenado a inventarse a sí mismo pero no desde la nada.

El hombre, decía Spinoza, forma parte de la naturaleza y sigue su orden aunque parezca lo
contrario, forma parte de la historia que él mismo construye y que lo hace a él, forma parte de
una sociedad, de una época, de una civilización.

Es un animal que sabe que va a morir, que tiene impulsos, pasiones, fantasmas iras, y tanta
violencia, tanto miedo, tantos deseos que lo hacen peligroso para él mismo, para los demás y
para el mundo.

La humanidad es una especie que hay que preservar y que hay que valorar porque también
ha hecho posible la civilización, el desarrollo del espíritu, de las ciencias, de la historia.
De la humanidad depende por lo menos que el hombre sea humano, que se eleve por encima
de sí mismo y que mantenga su dignidad y no naufrague debajo de ella.

Fuente: “Invitación a la filosofía”; André Comte-Sponville

La antropología cultural
diferencia entre
conductas naturales
, aquellas en las que la información ha sidotransmitida
genéticamente, y pautas de
conductas culturales,
aquellas que adquirimos por aprendizajesocial.

La vida

1. En el latín es donde se encuentra el origen etimológico de la palabra


vida. Concretamente procede del vocablo vita, que a su vez emana del
término griego bios. Todos ellos significan precisamente vida

2. ¿Qué es la vida?
El concepto de vida es difícil de definir, ya que dependiendo de la disciplina en la
que nos situemos serán obtenidas diversas respuestas, que pueden resultar hasta
antagónicas entre sí.

 La vida, desde la biología. se define a la vida como la capacidad de


nacer, respirar, desarrollarse, procrear, evolucionar y morir. Además para
considerar que haya vida desde esta óptica, es necesario que haya un intercambio
de materia y energía.

 La vida, desde la filosofía. también es difícil de definir, ya que dependiendo del


filósofo y la corriente que se analice, la respuesta que se obtendrá será diferente.
Encontramos filósofos en contra de la distinción hecha anteriormente entre “cuerpo
y alma” o “razón y cuerpo”. Para otros filósofos, la vida es un conjunto de
experiencias. Dentro de esta concepción la vida no puede ser entendida por las
otras disciplinas ya que es algo que acontece, le sucede a los seres vivos, es por
ello que no puede ser definida a ciencia exacta
Hay expertos que consideran necesario separar la vida humana de la
biológica. Este era un tema que ya era tratado en la antigua Grecia, uno de los
pensadores que reflexionó al respecto fue Aristóteles. El ilustre consideraba que
para poder considerar la vida humana se precisaban requisitos, algunos de ellos
eran la autonomía, la libertad, la búsqueda de la belleza, la política, la filosofía,
entre otros. Esta visión ha recibido muchas críticas, ya que a partir de esta
definición muchas personas no podrían ser denominadas como tales.

Por otro lado, otros consideran que un requisito para la vida humana es la
razón. Es ésta la que nos distingue del resto de los seres vivos. Se considera que
esta postura se presentó a partir de la difusión de la religión Judea-cristiana.
Aunque a lo largo de la historia se ha ido modificando, no solo aquellos que
poseen razón son considerados como poseedores de vida humana.

Hoy en día desde el cristianismo entiende a la vida humana como una faceta que
el alma debe superar antes de alcanzar la plenitud. Desde otras religiones, como el
budismo, se considera que la vida son los diferentes estados de
reencarnación.

Fuente: https://concepto.de/vida/#ixzz5mmjdrU2w

Fuente: https://concepto.de/vida/#ixzz5mmj1GeVW

Fuente: https://concepto.de/vida/#ixzz5mmioK2Vc

para la religión, la vida es la unión


del cuerpo y el alma. Tras la muerte, el
alma llega al Paraíso y puede, según algunas creencias, reencarnar en otro
cuerpo.

https://historiaybiografias.com/hombre_sociedad/

Nuestro entorno está lleno de seres vivos. Estamos rodeados de plantas, aves,
insectos, en fin, animales y también de personas. El objetivo del presente escrito es
mostrar, precisamente, que la vida es una gratuidad, un proyecto y una
responsabilidad. "La vida no debe ser una novela que se nos impone, sino una novela
que inventamos" (Novalis).
La defensa y protección de la vida humana es un objetivo que los pueblos y las
culturas han concebido y realizado de modos diferentes. Históricamente, a partir de las
teorías del transformismo y evolucionismo en el siglo XIX, tal como las propusieron J.
B. Lamarck, Ch. Darwin y H. Spencer, surgieron las llamadas éticas biológicas.

El principio fundamental o la filosofía que las soporta, puede formularse más o menos
como sigue: las leyes de la vida son las leyes de nuestra propia existencia y, por lo
mismo, ellas encierran la explicación de nuestro fin y destino. "Es a la vida -escribe
Guyau (1944, 75)- a quien nosotros pediremos el principio de la moralidad". Aquello
que la naturaleza impone a todo cuanto vive y el fin hacia el cual ella encamina la
inmensa marejada de los vivientes es el destino y finalidad hacia el cual debemos
aspirar. Luego es engañoso y quimérico buscarle un fin a la vida fuera de la vida
misma. Al respecto escribe Federico Nietzsche (1998, 48): "Los juicios y las
valoraciones relativas a la vida, en pro y en contra, no pueden ser nunca, en última
instancia, verdaderos: sólo valen como síntomas, y únicamente deben ser tenidos en
cuenta como tales; en sí, dichos juicios son necedades. Hay que alargar totalmente los
dedos e intentar captar la admirable sutileza de que el valor de la vida es algo que no
se puede tasar". Cuanto el individuo necesita hacer, es velar por su conservación y
desarrollo. "Demos, pues, al término biología el sentido comprensivo que debería
tener, que quizá alcance algún día -señala Bergson (1996, 124)-, y digamos para
concluir que toda moral, presión o aspiración, es de esencia biológica".

Aristóteles, en su libro Acerca del alma (1983, 168), parece identificar vida y alma. Al
referirse al hombre dice que es el ser que nace, se alimenta, crece, se reproduce,
envejece y muere, siente, apetece, se desplaza, entiende, razona y habla. El conjunto
de estas actividades se suele denominar vida. Por lo que la vida, para Aristóteles, es
una actividad. Tomás de Aquino hace consistir la vida en el movimiento: "Son vivientes
aquellos seres que se mueven a sí mismos". La vida es, en pocas palabras, un
misterio. "Filosóficamente -escribe Sanabria (1987, 84)-, la vida ha sido determinada
de diversas maneras, pero en general se acepta que la vida se caracteriza por la
autoposesión, pero también por una apertura hacia algo diferente: la vida es
autotrascendencia, que es precisamente su modo propio de realización. Y como hay
tres modos de autotrascendencia, hay tres grados de vida: vida vegetal, vida animal y
vida humana".

Aun tratándose de un valor importante, fundamental, la vida no es un valor absoluto.


Razón tiene Mounier (1965, 43) cuando escribe: "querer vivir a cualquier precio es
aceptar un día vivir al precio de las razones de vivir. Solo existimos definitivamente
desde el momento en que nos hemos constituido un cuadro interior de valores o de
abnegaciones contra el cual, sabemos, ni siquiera prevalecerá la amenaza de la
muerte". Porque la calidad de la vida es más importante que la vida misma.

Si la vida es un don precioso que debe suscitar en el hombre un eco de agradecimiento


y una voluntad decidida de aprecio, el ejemplo de Jesús de Nazaret integra otra
dimensión. "El héroe cristiano fue el mártir -escribe Erich Fromm (1981, 138)-, porque
en la tradición judía el hecho más grande era ofrecer a Dios o a nuestros semejantes la
propia vida. El mártir es exactamente lo opuesto del héroe pagano, personificado por
los héroes germanos y griegos. La meta de los héroes era conquistar, triunfar,
destruir, robar; la realización de su vida era el orgullo, el poder, la fama y una
insuperable capacidad para matar… Las características del mártir consisten en ser, dar,
compartir; las del héroe son: tener, explotar, violar" (cf. Vasconcelos, 1918, 83).
¿Qué es entonces la vida?
Es una gratuidad. La vida es algo que se nos ha dado sin contar con nosotros. Por lo
mismo, es algo gratuito. "Nacemos, y nada podemos rehusar. Son otros quienes
dibujan, diseñan, garabatean y proyectan sobre el papel de nuestra vida. Nos echan
flores y, al mismo tiempo, espinas. Nos besan y, a la vez, recibimos miradas de
desprecio… No tenemos capacidad para escoger, y nada podemos rehusar. Somos
plena acogida. A todo decimos que sí. Y todo lo que entra en nosotros a través de los
sentidos lo guardamos como bagaje para la vida. Un bagaje que no podemos
seleccionar ni escoger" (cf. Wilson, 1983, 17).

Es un proyecto. "El hombre no es cosa ninguna, sino un drama -señala Ortega y


Gasset (1958, 36)- su vida, un puro y universal acontecimiento que acontece a cada
cual y en que cada cual no es, a su vez, sino acontecimiento". El hombre se encuentra
existiendo, pero no con una existencia ya dada o hecha como las cosas, sino que al
acontecerle existir no tiene más remedio que hacer algo para no dejar de existir. La
vida humana es quehacer, mejor dicho, una dificultad de ser, un modo difícil de ser, en
fin, una problemática tarea de ser: "el hombre no sólo tiene que hacerse a sí mismo,
sino que lo más grave que tiene que hacer es determinar lo que va a ser". No se puede
hablar del ser (humano) como ser ya lo que se es: fijo, estático, invariable y dado. Lo
único que el hombre tiene de ser es lo que ha sido. "El hombre no es, sino que "va
siendo" esto y lo otro… Ese "ir siendo" es lo que, sin absurdo, llamamos "vivir". No
digamos, pues, que el hombre es, sino que vive" (cf. Ortega, 1958, 48).

Es una personal responsabilidad. Todo hombre tiene derecho a la vida, reza el artículo
tercero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Pero hay que añadir que
todo hombre tiene el deber de vivir como persona la vida humana. "El vivir -señala
Aristóteles (1981, 9)-, con toda evidencia, es algo común, aun a las plantas; mas
nosotros buscamos lo propio del hombre". El hombre, si se diferencia de los animales,
tiene que hacer efectiva esta diferencia, viviendo la vida como persona y no como otro
ser cualquiera. Escribe V. E. Frankl (1985, 108) al respecto: "Como quiera que toda
situación vital representa un reto para el hombre y le plantea un problema que sólo él
debe resolver, la cuestión del significado de la vida puede en realidad invertirse. En
última instancia, el hombre no debería inquirir cuál es el sentido de la vida, sino
comprender que es a él a quien se inquiere. En una palabra, a cada hombre se le
pregunta por la vida y únicamente puede responder a la vida respondiendo por su
propia vida; sólo siendo responsable puede contestar a la vida".

Quizá el hombre nada espere de la vida, pero la vida sí espera algo de él. En vez de
pasar todo el tiempo con preguntas e interrogantes sobre el sentido de la vida, el
hombre debe responderle a la vida que le cuestiona de una manera constante y
continua. Y esto lo hace, o lo puede hacer, cuando toma conciencia que es más que su
vida. El ser humano es un ser hecho para sobrepasarse. "De seguro no ha encontrado
la verdad el que hablaba de una "voluntad de existir"; no hay tal voluntad. Porque lo
que no existe no se puede querer; pero, ¿cómo lo que existe podría aún desear la
existencia? Unicamente donde hay vida hay voluntad, pero no voluntad de vida, sino
como yo enseño, voluntad de dominio. El viviente aprecia muchas cosas más que la
vida misma" (Zaratustra).

También podría gustarte