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EL MITO GAUCHO

CARLOS ASTRADA
Introducción:
En este trabajo nos propondremos exponer y describir los puntos sustantivos que
encontramos en “El Mito gaucho” de Carlos Astrada: 1° sentido histórico; 2° lo telúrico
y el geniius loci Siendo esta una explicación filosófica sobre la “esencia argentina”, la
cual se plasma en un mito, que es su interpretación del Martin Fierro. A lo largo de este
ensayo se visualiza la defensa que hace sobre el Martin Fierro y de su autor.

Desarrollo:

1. El sentido histórico.

El mito, Astrada, lo toma como realidad germinal y sus posibilidades de desarrollo y


plasmación. Esto entonces supone que el sentido histórico es una inmersión en el
pasado, de la que se retorna al presente con el hilo de la continuidad efectiva de un
proceso que concierne a la vida de un pueblo y su futuro. Entonces nuestro sentido
histórico verdadero supondrá asumir el mito, para auto-comprendernos. Y ya no se
trataría del gaucho como representante del pasado sino como tipo de la
argentinidad.

Y no es que no seamos nada ni nadie como lo explican aquellos que repiten los
juicios de Sarmiento en “civilización y barbarie”. Sino que se sostiene que somos
alguien, y que hay en nuestros orígenes, un programa de vida implícito que nos han
proyectado al horizonte histórico, esto comenzó con la guerra de emancipación,
donde nació a la vida de la libertad nuestro pueblo, la esencia argentina, como
destino histórico.

El fenómeno de la hibridación es también parte del sentido histórico y la


configuración del gaucho, tanto el indio como el blanco y el negro en América
ingresaron en un proceso determinado por la hibridación y por la tierra, proceso
que se encamina a la síntesis de sus factores biológicos diferentes. Estos tipos
étnicos particulares confluyen en el gaucho, pero no importa tanto su sangre como
el medio donde se desarrolla. No es la sangre, sino a la tierra, el influjo telúrico, lo
que lo configura.

Entonces Astrada toma al gaucho como esencia de lo argentino por su importante rol social
a través de la historia, ya sea en el campo, en las guerras por la emancipación o
defendiendo la nación. En contra posición a las teorías políticas sobre la supuesta
incapacidad del gaucho para adaptarse al sistema capitalista, introducido en la Revolución
de Mayo, en el cual ni siquiera se le reconocían sus derechos.
2. Lo telúrico y el genius locis

Estos términos son elementos fundentes en el pensamiento de Carlos Astrada para explicar
su interpretación del mito gaucho.
Por un lado tenemos el genius locis, tal como aparece en una nota a pie de página es el
influjo anímico del paisaje, un principio que actúa como sobre los temperamentos, en la
acotada circunscripción de sus límites geográficos.
Lo telúrico por otro lado es un concepto que se relaciona a la influencia que ejerce el suelo
de una determinada región sobre las personas que habitan en el. La influencia del suelo y el
paisaje sobre las propiedades somáticas y anímicas del hombre son innegables.

Astrada en conclusión a su introducción de El mito gaucho nos habla de situar al mismo


como el mito de la vida argentina, interpretada desde lo telúrico y en función del paisaje,
de nuestro genius loci, y de la naturaleza, no tenidos en cuenta en la integración con los
proceso históricos creadores de valores.
Remarca la fuerza telúrica de la llanura pampeana, y como frente a esta, se desempeño el
gaucho, otorgándole sus características, en su espíritu un impulso errático de vida nómade,
en virtud de las distancias y lejanías, un viajero libre sin equipajes ni trabas, significándole
un placer de absoluta independencia. El habito de un ambular determinado por el medio se
transformo en encanto.
Por otra parte necesitaba fijar un rumbo, detenerse para que su vagar se transforme en
descanso de su actividad y permanencia. Este es el primer significado que la civilización a
construir en la llanura tuvo que poner en firme.
La pampa exigió el máximo de los esfuerzos a cambiar el rumbo del gaucho, inspirándole
resistencia a la fatiga y sedentareidad voluntariosa para dominarla y hacerla suya
poniéndole tensión a su voluntad. Estas tierras penetraron hasta la medula, haciendo un
vinculo indestructible de aquel que un principio creyó fácilmente dominar.
El mito de la vida argentina nace con estas influencias telúricas y de esfuerzos humanos,
combinados en la magia de la monodia pampeana. Bajo la seducción de la extensión y de
sus promesas de porvenir. Es el mito gacho la respuesta que nos llena constantemente de
esperanza de victoria. Nos manda a alzar el nivel humano de nuestra naturaleza.

El autor define al hombre argentino como una tarea a realizar diciendo que su
idiosincrasia está definida por su filiación telúrica, anímica y espiritual, es despliegue
germinal de un estilo de vida peculiar. Este despliegue comienza en un mito y es
tarea elevarse en escancia el cambiarse a un molde presente y renovado de una
sustancia inalterable, pero susceptible a nuevos moldes.
Es un hombre en proceso de integración, por elementos heterogéneos formativos y por el
dinamismo de proyección del horizonte histórico; moldeado en las esencias de nuestro
clima y de nuestra historia. Es un ideal, un modelo lejano que se encamina, dueño de si
mismo ahondando su suelo nativo e inquieto y generoso tomando parte también en los
anhelos del mundo.
El hombre argentino será en la medida en que el ambiente y el influjo del genius loci la
vallan ganando, impronta viva de este estilo. Es algo todavía plástico que busca su
consistencia
En su formato espiritual por su actitud humana, noble y grande revela el señorío de una
nueva estirpe, inteligente rápido en la concepción y en la asimilación. Virtuoso del
entusiasmo por el entusiasmo mismo. Con frecuencia de mistificador, amigo de mandarse
la parte y con afán de figuración intelectual. Todas estas disposiciones temperamentales se
irán concretando positivamente junto con la vertebración de su carácter y junto con este y
el esfuerzo de los fines propuesto a la voluntad. Aprendiendo a diferenciar la jerquia de su
curiosidad, a depurar lo que es suyo lo que es su esencia y lo ajeno, vivir de adentro hacia
afuera.
Astrada se cuestiona; ¿Qué es el ser del hombre argentino? Es decir, ¿Qué somos y como
somos en el molde de nuestro mito? El hombre argentino, el hombre de la pampa, posee
una forma peculiar de existencia. Basta decir que es una intención humana; ver a trasluz un
ser, un ademan ontológico, con sus raíces telúricas y espirituales, consignado a su órbita
propia y con su posible proyección temporal.
El ser del hombre es dinamismo iluminado por el espíritu, desplegado en la historia en pos
de plenitud y de un rumbo y labora cumplir mas allá de sí mismo, ¿ En qué dirección vibra,
que tarea se ha impuesto y que meta busca el hombre argentino? Para saberlo hay que en
donde se encuentra su ser, poner al descubierto su estructura esencial y sus posibilidades,
en función del mito de donde es oriundo. Es de suma urgencia desvelar estos interrogantes
para hundir y estabilizar las raíces.
El ser por la estructura esencial es un ser distante, excéntrico, para él su ser es lo más
lejano, al contrario de su vida psicofísica, mas próxima e inmediato. ¿Qué es el hombre? En
esta paradoja, lo que lo define de modo esencial es para él lo más remoto con relación a las
cosas circundantes e inclusive a su persona física.
El hombre pampeano es un ser de lejanía, y a cuyo existir le es difícil recuperarse por
retorno, recogerse en su propio impulso., no le es fácil centrarse en su modo de ser y su
entorno físico y coexistencia con su contorno humano. Todo su ser , en ocasiones,
melancolía, correlato de la infinitud de la extensión . Esta melancolía es ontológicamente
una inercia totalizadora. Totaliza la sombra de un ser, sin dejarnos ver la imagen inestable
que la proyecta sobre la pampa monótona. Le existencia del hombre argentino no haya
podido aferrar la posibilidad de afirmarse y centrarse en si misma.

Martin fierro es el poeta del destino y de las posibilidades del hombre argentino. Abriendo
el manantial, trazando la ruta firme donde dormía cerrado a sus enigmas, en su belleza,
esperando ser develado para forjar nuestra historia argentina.
Astrada analiza el Martin Fierro diciendo que, con la identificación de sus impulsos mas
espontáneos y con las esencias telúricas, con la extensión, despunta, en este escenario, un
rumbo y una tarea para el hombre argentino. Pero solo busca un rumbo el que carece de el.
Como Primer drama, esa voz que viene del silencio, desde el fondo caótico del mito, un
personaje que confluye con lo cósmico y lo telúrico. Pero este hombre escucha, el llamado
del fondo del mito, comienza a iluminarse, en el caudal de sus venas. Esta revelación abre el
segundo acto del drama, al enfrentarse al escenario cósmico de la pampa, le ofrece la
posibilidad de conquistarlo irlo formando por dura lucha, proyectando su acumulación
emocional, sus aptitudes creadoras. Ahonda entonces su huella en la tierra, y el espíritu, le
prescribe una tarea y lo arma para esta lucha. Aquí esta el hombre y su destino, afirmarse
en su ser y describir una parábola vital, dibujando con amor un paisaje nativo, son una sola
y misma cosa.
Así al igual que el Martin Fierro asoma un combate espiritual y anímico de las cosas con el
ser cósmico, en sus cambiantes manifestaciones. Adquiriendo conciencia de su destino
enfrentando a su abandono al acontecer que dinamiza la vida de la naturaleza. El superar el
determinismo que le otorgaba el ser mera partícula cósmica. Fortaleciendo el espíritu ante
una naturaleza, rebelde y avasalladora que lo obliga a estar alerta

Conclusión

El hombre tiene que interpretar al mito en que enraíza y del cual se nutre su existencia, ha
de afrontarla tarea reclamada por el destino que le incube forjar. Debe forjarse en el intento
de plasmación, interpretación y estructuración del mito vital, fuente de toda creación
perdurable. Debe asentar sus planta en el predio nativo. Debe incrementar su modulo
nacional y cultural en la inestabilidad de la vida política, a prolongar en luz los destellos de
su espíritu, así como el gaucho Martin Fierro supo florecer en sus cantos las penas de su
vida errante, en un canto donde la vena telúrica discurre la savia primigenia del mito de los
argentinos. El hombre debe hundir sus raíces en el suelo natal y mas fuerte debe ser la
guerra espiritual que el tienda a la oculta y rebelde escencia de las cosas.