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Síntomas que presenta la glosofobia

A pesar de que cada persona puede experimentar diferentes síntomas y con diferente intensidad,
la sintomatología que distingue tanto a la glosofobia como al resto de fobias se manifiesta en tres
categorías diferentes: síntomas físicos, síntomas cognitivos y síntomas conductuales.

1. Síntomas físicos

Cuando la persona se enfrenta o piensa en enfrentarse al estímulo fóbico, en este caso tener que
hablar en público, se produce una hiperactividad del sistema nervioso central que provoca una
gran cantidad de cambios y alteraciones en el organismo. Entre estos síntomas se encuentran:

 Aumento de la tasa cardiaca.


 Aumento de la tasa respiratoria.
 Sensación de falta de aire o asfixia.
 Vértigos o mareos.
 Náuseas y/o vómitos.
 Aumento de la sudoración.
 Temblores.
 Alteraciones gástricas.
 Confusión.
 Desmayos.
 Sensación de irrealidad.

2. Síntomas cognitivos

Los síntomas físicos son provocados y se acompañan por una sintomatología cognitiva que se
distingue por presentar una serie de creencias e ideas irracionales acerca de las cosas que pueden
pasar cuando la persona está hablando en público.

Ideas como que va a ser humillado, que no va a estar a la altura de las circunstancias o que el resto
de personas van a notar la ansiedad que experimenta son pensamientos muy recurrentes que
invaden la mente de las personas con glosofobia.

Estos síntomas cognitivos se manifiestan a través de las siguientes ideas o pensamientos:

 Ideas intrusivas, involuntarias e incontrolables acerca de los posibles escenarios que se


pueden dar mientras la persona habla ante un público.
 Especulaciones obsesivas acerca la acción temida.
 Imágenes mentales de naturaleza catastrófica.
 Miedo a perder el control y no saber gestionar la situación de la manera adecuada.
3. Síntomas conductuales

Finalmente, estos síntomas se acompañan y se manifiestan a través de una serie de síntomas


conductuales que aparecen como una respuesta al estímulo o situación aversiva, Estas conductas
tienen como finalidad o la evitación de dicha situación o la huida.

Todos aquellos comportamientos que se lleven a cabo con la finalidad de rehuir o esquivar la
posibilidad de tener que hablar en público con conocidas como conductas de evitación. Por
ejemplo, la persona con glosofobia puede alegar falsamente que ha enfermado para tener que
acudir a una cita donde sabía que tenía que hablar en público.

En cambio, todas aquellas conductas que se llevan a cabo una vez iniciada la situación temida se
denominan conductas de escape y aunque en la glosofobia no son tan comunes, permiten a la
persona escapar lo más rápidamente de la situación fóbica.

¿Cuáles son las causas?

En muchos casos, es prácticamente imposible determinar el origen concreto de un temor fóbico,


puesto que la propia persona es incapaz de recordar o determinar qué lo ha provocado.

Sin embargo, en la mayoría de las fobias, una predisposición genética a los efectos del estrés y la
ansiedad, unida a la vivencia de experiencias traumáticas o con una carga emocional intensa y
relacionadas con el estímulo temido, son el caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de una
fobia.

¿Existe un tratamiento?

Puesto que la glosofobia puede llegar a ser altamente incapacitante, es muy recomendable que las
personas que la sufran acudan a un especialista en psicología o salud mental. Por suerte, existen
tratamientos que pueden disminuir notablemente la intensidad de los síntomas e, incluso, llegar a
eliminarlos del todo.

Mediante técnicas como la exposición en vivo o la desensibilización sistemática, la persona se


enfrenta de manera gradual a la exposición temida. Por lo que, si van acompañadas de un
entrenamiento en técnicas de relajación y una reestructuración cognitiva, la persona puede llegar
a superar su miedo fóbico y llevar a cabo esta actividad de manera normal.

Las 5 diferencias entre la desensibilización sistemática y la exposición

https://psicologiaymente.com/clinica/diferencias-desensibilizacion-sistematica-exposicion