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Ensayo del libro: ¿Qué son los valores?

Capítulos I, III y IV. De Risieri Frondizi.

Presenta: Gabriel Benítez Gutiérrez

Universidad Nacional Autónoma de México


Programa de Posgrado en Arquitectura
Maestría en Arquitectura, UNAM
Axiología de la Arquitectura/ Prof. Óscar Rivera Melo Rivera
Semestre 2015/1
25 de noviembre de 2014
Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
Gabriel Benítez Gutiérrez

Índice
Ensayo del libro: ¿Qué son los valores? ..............................................................................................1
Capítulos I, III y IV. De Risieri Frondizi. ...............................................................................................1
Introducción ...................................................................................................................................3
Capítulo I. ¿Qué son los valores? ...................................................................................................3
1.1 El mundo de los valores ..................................................................................................3
1.2 ¿Qué es un valor? ...........................................................................................................4
1.3 El valor como cualidad estructural .......................................................................................5
1.4 Polaridad y jerarquía ............................................................................................................6
Capítulo III. Las doctrinas subjetivistas ...........................................................................................8
3.1 Iniciación a la axiología .........................................................................................................8
3.2 La polémica de Meinong con Ehrenfels ................................................................................8
3.3 R. B. Perry y el valor como cualquier objeto de interés ........................................................9
3.5 El empirismo lógico y las nuevas formas del subjetivismo. ................................................11
3.6 Rudolf Carnap .....................................................................................................................11
3.7 La teoría emotiva................................................................................................................11
3.8 Bertrand Russell .................................................................................................................12
Capítulo IV. Scheler y el apriorismo material de los valores. ........................................................12
4.1 La personalidad de Scheler .................................................................................................12
4.2 La ética de Scheler ..............................................................................................................13
4.3 Bienes, fines y valores ........................................................................................................13
4.4 Naturaleza de los valores ...................................................................................................14
4.5 Captación de los valores .....................................................................................................15
4.6 Jerarquía de los valores ......................................................................................................15
Conclusión ....................................................................................................................................16
Bibliografía ...................................................................................................................................18

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Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
Gabriel Benítez Gutiérrez

Introducción

La axiología (Del fr. axiologie, y este del gr. ἄξιος 'digno', 'con valor' y el fr. -logie '-logía') es la rama
de la filosofía que estudia la naturaleza de los valores y juicios valorativos, en lo sucesivo entendido,
como la “teoría de los valores”.1

El presente documento se inscribe en el marco de la asignatura “Axiología de la Arquitectura”


impartida por el Dr. Óscar Rivera Melo y se estructura a partir de la obra “¿Qué son los valores?”2
De Risieri Frondizi (Nació en Posadas, 20 de noviembre de 1910 - 1985) filósofo y antropólogo
argentino, rector de la Universidad de Buenos Aires.

Inicia el lector por una aproximación a “¿Qué son los valores?” Y “El mundo de los valores” donde
se da pie a un planteamiento que aborda las dos corrientes principales de pensamiento en la
axiología: a) el subjetivismo y b) el objetivismo.

El subjetivismo se expone con más rigor en el capítulo segundo de este ensayo y tercero del libro de
Frondizi, con un breve recorrido por los principales exponentes: Alexius Meinong, Ehrenfels, Ralph
Barton Perry, los intelectuales del “Círculo de Viena” con la teoría del empirismo lógico, Rudolf
Carnap, Alfred J. Ayer y Bertrand Russell.

Del objetivismo en axiología, descrito en el capítulo tercero de este ensayo y cuarto del libro de
Risieri Frondizi se ahonda en los postulados teóricos de Max Scheler hasta una sintética revisión de
su propuesta de jerarquización de los valores.

Al final se ofrece una sintética conclusión que toca el tema específico de la Axiología de la
Arquitectura, invito así al lector a internarse en este breviario de los valores.

Capítulo I. ¿Qué son los valores?


1.1 El mundo de los valores

La teoría de los valores, considera Frondizi, es una aportación filosófica reciente que tiene sus
principios a finales del XIX y alcanza su madurez en la segunda mitad del siglo XX, ya con las
aportaciones estructuradas de Nicolai Hartman y Max Scheler.

La axiología es un descubrimiento para la filosofía3 ampliando la interpretación del mundo, una que
se asume en el orden de las valoraciones entre las cosas y las personas y/o grupos sociales. En virtud,
que antes de la axiología, las representaciones valorativas (belleza, justeza, honor, amistad, etc.)
habían sido estudiadas en forma aislada, como la idea de belleza en sí, sin establecer las relaciones
sutiles que mantienen entre sí los distintos valores y estos, con los objetos valiosos (bienes).

1Axiología, Real Academia Española, http://buscon.rae.es/drae/srv/search?val=axiolog%EDa


2Obra publicada por vez primera en 1958, y su 3ra. Edición 19722 sobre la que discurre este ensayo. En lo particular se analizan los
contenidos del Capítulo I, III y IV.

3 Que es para Risieri: “la comprensión de la totalidad”.

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Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
Gabriel Benítez Gutiérrez

A pesar de ello, sirva mencionar, que amplios documentos han sido escritos a lo largo de la historia
sobre algunos valores. Un ejemplo de ello, son los tratados y reflexiones sobre estética (del griego
αἰσθητική [aisthetikê], ‘sensación’, ‘percepción’, y este de αἴσθησις [aísthesis], ‘sensación’,
‘sensibilidad’, e -ικά [-icá], ‘relativo a’) que remite al pensamiento de Platón, Immanuel Kant, Hegel
y Friedrich Nietzsche, entre otros, que han descrito dicho campo del saber.

En otro sentido, el valor, es de suma importancia en la teoría económica; valga citar la teoría del
valor-trabajo en la economía política de Adam Smith y la fundamentación teórica del valor de uso y
el valor de cambio en El capital de Karl Marx.

Los anteriores sirvan como antecedentes al estudio de los valores (axiología).

1.2 ¿Qué es un valor?

A la pregunta explícita de qué es un valor, Risieri Frondizi nos lleva a tres visiones de la realidad en
el espacio-tiempo, que representan formas de pensar nuestra relación con el mundo: a) De acuerdo
a los jónicos en el siglo VI a. C., cuando se preguntan “cuál es el principio, o arché, de la realidad,
entienden por realidad y naturaleza, el mundo exterior.”4 El que parte fuera de nosotros, digamos
el conjunto de las cosas que existen; b) en la antigua Grecia, se asentó el “mundo de las esencias” o
de “las ideas”, que incluye así a los conceptos y los números, esta concepción es realizada por Platón,
apoyado en el pensamiento de Sócrates y Pitágoras; en una tercera “expresión” de la realidad, se
expone c) el mundo psíquico-espiritual, que conforma los distintos estados psicológicos del ser: la
alegría, el dolor, la esperanza, percepción, recuerdo, etc.), al cual llegamos a través de la
introspección (en ese mirar hacia adentro).

Con base en estos planteamientos, Frondizi sugieres al valor (y así la axiología) vista en cada parcela
de la realidad: a) valores=cosas, si los valores fuesen equivalentes al mundo de las cosas materiales,
podría sostenerse o, mejor dicho, confundirse, a los “valores” con sus depositarios; al grado
equívoco, de hacer pasar a uno por otro. Por ejemplo, la utilidad es un valor, el martillo posee cierto
tipo de utilidad mas no representa ni agota al valor: utilidad. Con base en lo anterior, tanto en la
asignatura del profesor Rivera Melo como en el texto de Frondizi, es posible señalar, que para hacer
aprehensibles los valores se requiere que “encarnen” –según sea el caso- en las personas, en los
objetos, las instituciones, etc. Lo mismo sea para considerar la belleza entre las personas (alguien
“bello” o “bella”) como para constatar la utilidad entre las herramientas (objetos que sean útiles de
acuerdo a funciones). En un segundo plano expositivo b) valores=conceptos, sería Nicolai Hartman
quien deja entrever que los valores son un tipo de esencia, al ser de un orden intelectual, como
objetos ideales. La tercera posición c) valores=estados psicológicos, remite una valoración
relativista, donde el valor depende del agrado, deseo, interés, de alguien por algo. Más considera
Frondizi, que esta formulación imposibilita el estudio sistemático del valor al relativizarlo en exceso.

Al cabo de esta explicación, el autor deja una afirmación recursiva sobre los valores. “Los valores no
son, por consiguiente, ni cosas, ni vivencias, ni esencias: son valores”. 5 Es decir, ninguna de las tres
formas antes descritas.

4 Risieri Frondizi, ¿Qué son los valores? (FCE, México, 1972), 13.
5 Ibid., 15.

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Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
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1.3 El valor como cualidad estructural

Bajo la conclusión del último apartado, que en lo sucesivo fija una tendencia discursiva del autor
respecto a la axiología, al no considerar a estos stricto sensu a) conceptos, b) cosas o c) vivencias;
me aproximo a la definición de los valores como un tipo de relación al que es posible considerar en
su “cualidad estructural” dentro de los marcos de actuación social. Frondizi señala, que el valor
necesita un depositario al no existir por sí mismos (alejado de la visión idealista u objetivista). Incluso
hace alusión al valor como una propiedad “parasitaria” que requiere de un cuerpo (en sentido
figurado) para realizarse. De tal suerte, hablamos así de la “belleza de un cuadro” o de “la utilidad
de una herramienta”. A este tipo de proposición, la ejemplifico en la forma:

Esquema 1.1 Proposición valor-depositario

Las sentencias valorativas estarán así contenidas cuando evocan a un referente en A (valor) en
relación con B (depositario). De tal forma, la cualidad estructural a la que se refiere este apartado,
confiere al valor un tipo de adjetivación sobre los referentes; empero, distinto de otras cualidades
o propiedades.

Es necesario distinguir a los valores como cualidades terciarias con base en el análisis de Samuel
Alexander, que considera a) cualidades primarias, aquellas sin las cuales el objeto no podría existir:
extensión, peso, impenetrabilidad, etc. Siendo las que le confieren existencia, forma, como las
propiedades físicas; b) cualidades secundarias, son las que son constatables por la experiencia
sensible: olor, color, tacto, sonido, etc. Que dependen ser percibidas por un sujeto, lo que confiere,
de acuerdo al grado de sensibilidad mayor o menor subjetividad; de tal forma, las c) cualidades
terciarias, estarían compuestas por los valores, como una propiedad estimativa por un grupo o
sujeto sobre los bienes: agrado, belleza, interés, fealdad, justeza, etc.

A pesar de que Risieri no comparte del todo la propuesta de Alexander, justifica el que los valores
sean comprendidos bajo una nueva división, en la que no son cosas ni elementos de las cosas, sino,
“cualidades sui generis, que poseen ciertos objetos llamados bienes.”6

De tal forma, se parte de una visión relativa sin que sea esta extremista (cayendo en el
psicologismo), es decir, que sea posible y necesaria la asociación del sustantivo (referentes, bien u
objeto) con respecto al valor asignado. En tanto los objetivistas “resbalan el sustantivo” de los
valores para sistematizarlos en una realidad apriorística.

De tal suerte, los valores al pertenecer a este orden “parasitario” al tener que encarnar en un
cuerpo, adquieren en sus depositarios una existencia ‘débil’ como lo es el caso de la ‘belleza’ en una

6 Risieri Frondizi, op. cit., 17.

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obra de arte. Supóngase el caso de ‘El David’ de Miguel Ángel, hecha de mármol blanco de 5,17
metros de altura y 5.572 kilogramos de masa… la belleza inherente a la obra radica en su totalidad,
en su perfección como pieza, en su sentido unitario; si ‘El David’ por algún motivo se partiera en
dos, aun cuando ciertas propiedades se conservasen: el material, el peso, etc. El valor estético de la
obra se habría auténticamente desintegrado y la suma de sus partes no formaría aquella totalidad
estética (como principio gestáltico). En esto socava la delgada línea del valor como una cualidad sui
generis o propiedad frágil de los bienes.

¿No sucedería lo mismo con una obra arquitectónica?

De ahí entonces que es posible argumentar, que la noción estimativa que tenemos sobre las cosas,
las personas, las comunidades, instituciones y cualquier ‘objeto de conocimiento’ pertenezca a una
naturaleza de orden virtual; es decir, que los valores existen en potencia sobre los objetos, y se
actualizan cuando percibimos o constatamos la belleza, utilidad, honestidad, etc. Una persona
honesta, uno no lo observa a primer a vista y puede constatar dicho valor en él o ella, este es
observable a través de los actos que representan esta propiedad (valor); como en ese instante en el
que niega aquello que no le pertenece, por citar un ejemplo. De tal modo, los valores actúan para
Risieri Frondizi como posibilidad, no como esencias, pues estas representan objetos ideales.7

Con lo anterior se esgrime la confusión entre esencia y valor. Donde esencia es próxima a la
abstracción y el valor refiere a lo concreto, al mundo de las relaciones entre los hombres y los bienes.
Sírvase de ejemplo diferenciar entre a) “la idea de belleza” como esencia que captamos por vía
intelectual y b) “la belleza de un cuadro” que captamos por vía emocional. Y añade al respecto: “A
fin de distinguir los valores de los objetos ideales, se afirma que estos últimos “son”, mientras que
los valores no “son” sino que “valen””.8 Sin embargo, lo anterior no elimina el sentido del valor en
su forma abstracta o digamos conceptual, pues es la teoría sobre los valores la que describe en
parte, la relación causal entre objeto valioso y percepción del mismo por un sujeto cognoscente. Lo
que se aclara hasta este punto, es que al menos, el sentido del valor no puede ser alienado del
mundo de las cosas concretas para sustituirse únicamente por un objeto ideal.

De ahí entonces que el valor como cualidad estructural pertenezca a una estructura que no es
abstracta, “como los conceptos, sino concreta, individual.”9

1.4 Polaridad y jerarquía

Cuando realizamos un tipo de valoración sobre algo o alguien, se ejerce un tipo de adjetivación que
remite a una polaridad. Fuere entre bello-feo; bueno-malo, agradable-desagradable; justo-injusto,
etc. El dualismo intrínseco a la axiología conduce a un juicio que rara vez se considera neutral, pues
la valoración lleva implícito el dotar de certidumbre el criterio que el sujeto o grupo social emite. De
tal forma, no decimos que un juez fue “más o menos justo en la sentencia a un condenado”, pues
en todo caso, lo que habría, sería una sentencia explícitamente ‘justa’ o ‘injusta’. Esta característica

7 Risieri Frondizi, op. cit., 18.


8 Ibid.
9 Ibíd., 19.

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en la axiología, elimina la indiferencia en la posición valorativa respecto a algún objeto. De tal forma,
considero el siguiente esquema sobre la polaridad y el juicio valorativo:

Esquema 1.2 Polaridad y juicio valorativo

Otra de las características reconocibles por Frondizi en los valores es el que estos se encuentran
ordenados jerárquicamente. Es decir, que remiten a un esquema o propiamente dicho ‘tabla de
valores’ en los que unos se pueden considerar ‘superiores’ y otros ‘inferiores’. El autor señala “es
más fácil afirmar la existencia de un orden jerárquico que señalar concretamente cual es este orden
o indicar criterios válidos que nos permitan establecerlo.”10 El referente más conocido que ha
intentado formular este orden jerárquico es Max Scheler mediante su “tabla de valores”; sin
embargo, Frondizi aclara que en el intento del filósofo por establecer un orden ‘objetivo’ se cometen
errores en las pretensiones de acuerdo a los criterios utilizados.

Esquema 1.3 Jerarquía de valores

El conflicto inherente a la ordenación de los valores, la de suponer a unos más elevado y por ende
valiosos que otros, reside en la transformación de la vida social, del contrato y el código entre los
seres humanos, haciendo de la ciencia estimativa una de carácter fluctuante. Mas para Frondizi es

10 Risieri Frondizi, op. cit., 20.

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necesaria la existencia de un orden jerárquico, pues ello apunta hacia “una invitación a la acción
creadora y a la elevación moral”.11

En cada época y sociedad, las dinámicas que se establecen entre los grupos sociales y/o los
individuos, nos pueden llevar a identificar la ordenación de los valores, de acuerdo a una cultura
concreta, hasta observar que cada una se apoya en una tabla de valores.

Lo interesante hasta este punto es reconocer que aun cuando la sociedad no se percate de este
orden mediante el cual estimamos más unas cosas que otras, el código de esta tabla axiológica está
operando sobre nuestras relaciones: laborales, amorosas, mercantiles, etc. De una forma oculta,
influyendo en nuestra conducta y nuestras preferencias.12 Lo anterior, es para Risieri Frondizi, una
tarea que todo hombre culto debiere llevar a cabo, la de someter a examen crítico cuál es la
jerarquía valorativa que opera en la sociedad que a cada uno corresponde. Ante ello, es posible
cuestionar ¿cuál es la tabla de valores de la sociedad actual: de la cultura global, mexicana, etc.?
¿Cómo se construye una tabla de valores y a partir de qué criterios de validez?

Capítulo III. Las doctrinas subjetivistas

3.1 Iniciación a la axiología

Alexius Meinong (1853-1923) fue un precursor de la sistematicidad de la teoría subjetivista de los


valores con su obra “Investigaciones psicológicas-éticas para una teoría del valor” publicada en
1894. A pesar de que algunos autores le consideren el iniciador formal de la Axiología, destaca
Frondizi el interés fundado en torno a los valores por los economistas y en particular de Adam Smith.
El alemán H. Lotze “concibió la idea de los valores como algo libre de realidad”13 oponiéndose al
positivismo que imperaba en el siglo XIX, se hacía entonces una distinción entre las ciencias
culturales bajo principios cambiantes de acuerdo al curso y discursividad social en diferencia con los
estatutos categóricos que se formulaban desde el campo de las ciencias naturales.

Meinong fue discípulo de Franz Brentano quien desarrollo el concepto de la intencionalidad de la


conciencia. En la tesis de su maestro se hace manifiesto que las vivencias están siempre en
referencia a ‘algo’ o alguien’, que nuestros pensamientos tienden hacia las cosas, así la conciencia y
el fenómeno forman un correlato bajo la noción de intencionalidad. En esta relación se basaría
desde otro enfoque Meinong para sostener su tesis “una cosa tiene cuando nos agrada y en la
medida en la que nos agrada”.14

3.2 La polémica de Meinong con Ehrenfels

Es la tesis citada de Meinong que Ehrenfels advierte que no podemos basarnos en el agrado o
valoración de las cosa existentes, en tanto, valoramos también lo que no existe “la justicia perfecta,
el bien moral jamás realizable”; desde este enfoque Ehrenfels no cree “que el fundamento de los

11 Risieri Frondizi, op. cit., 21.


12 Ibid., 21.
13 Ibid., 50.
14 Ibid., 52.

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valores pueda encontrarse en el sentimiento de placer o agrado, sino que hay que buscarlo en el
apetito, en el deseo.”15 A la luz de este argumento se hace posible en forma intencional, el que
valoremos/deseemos la “justicia perfecta”. A lo que replica Meinong, que solo a través de las cosas
existentes se puede establecer una relación valorativa, en tanto, valoramos aquello que existe o
incluso poseemos, como un cuadro o la riqueza que hemos acumulado a lo largo de nuestra vida.

Con base en lo anterior, Ehrenfels reajusta su postulado teórico y considera que “valoramos ciertas
cosas existentes porque pensamos que de no existir o de no poseerlas, las desearíamos”, establece
así:

“El valor es una relación entre un sujeto y un objeto


que, debido a una representación fuerte y completa
del ser del objeto determina en nosotros, dentro de la
escala de nuestros sentimientos de placer y dolor, un
estado emotivo más intenso que la representación del
no ser del mismo objeto”.16

3.3 R. B. Perry y el valor como cualquier objeto de interés

Ralph Barton Perry fue discípulo de Joyce y de James en la Universidad de Harvard, refutó las tesis
idealistas y se concentró en las cuestiones éticas y axiológicas. Esto sucedía en el primer cuarto del
siglo XX tiempo en el que Nicolai Hartman público en alemán Ethik (1926) obra categórica sobre la
axiología objetivista, mientras R. B. Perry en ese mismo año publica su General Theory of Value en
Estados Unidos que afirma una tesis de carácter subjetivista de los valores; busca en esta obra, el
“origen y fundamento del valor en el sujeto que valora”. Los sujetos no son indiferentes ante las
cosas del mundo, sean objetos concretos o abstractos, nos mantenemos en una relacionan que
pone de manifiesto una actitud de agrado o rechazo; algunas cosas nos atraen y otras nos repugnan.
Perry llama ‘interés’ a esta actitud efectivo motora. 17

Considera R. B. Perry tres posibilidades de establecer esta relación: a) interés (del sujeto) con b) el
valor: 1. Que el objeto provoque y regule nuestro interés. Esta posibilidad resalta una potencia en el
objeto, en su capacidad atrayente hacia el sujeto que finalmente al entrar en relación con la cosa
valiosa encuentra estos atributos ahí contenidos. Así, confiere el poder del valor al objeto. 2. Es el
interés el que otorga valor al objeto, señala “que del mismo modo como cualquier cosa puede
convertirse en un ‘blanco’ si uno apunta a él con un arma, cualquier objeto real o imaginario se
torna valioso si tenemos interés en él.”18 Ejemplos de ello son las posesiones personales a las que
debido a una historia personal de la vida afectiva, adquieren un valor superlativo sobre el resto de
los objetos semejantes. Pienso en una chamarra de piel que fue de mi padre, él la habrá comprado
en los años 70… cuando me la obsequiaron años después de su fallecimiento, este objeto particular
“chamarra guinda de piel” connotó una relación valorativa que durante el tiempo que la tuve, solo
en mi persona adquiría tal ‘relevancia’, sentido y significado. De ahí entonces, que el ‘valor de
cambio’ en economía sea rebasado en este caso por un valor simbólico que atañe al objeto en

15 Risieri Frondizi, op. cit., 55.


16 Ibid.
17 Ibid., 63.
18 Ibid., 64.

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relación con un sujeto (o intersubjetividad) no en tanto el precio al que este podría ser vendido-
comprado en un sistema de valores mercantil. 3. La relación entre el interés y el objeto valioso es
que éste dependa de aquel, sin embargo, más tarde refuta esta posibilidad.

Para Frondizi, la tesis radical de Perry es: “lo que es objeto de interés adquiere eo ipso valor. Un
objeto, de cualquier clase que sea, adquiere valor cuando se le presta un interés, de cualquier clase
que sea.”19 El ejemplo que mencione anteriormente sobre la chamarra de mi padre, tiene esta
cualidad; también podría observarse en un sin número de relaciones que las personas establecen
para con los demás, los objetos y la naturaleza.

En el caso que nos compete, el de axiología de la arquitectura. Es posible a este punto realizar
algunas observaciones o conjeturas, de acuerdo a las posibilidades planteadas por Perry se pueden
asumir dos posiciones hasta cierto punto divergentes o en todo caso, sintetizar una tercera de estas.
La primera sería la afirmación categórica, que en efecto, ciertas edificaciones debido a la
‘composición’ de sus partes con el todo, provocan una valoración en el sujeto que entra en relación
o interactúa con el objeto arquitectónico, que hubiera pues, cualidades en la obra construida que
incitan a las personas a ella, semejante a la analogía del imán para con el hierro, hubiera en este
caso, valores intrínsecos a las obras: en una suerte de conjunción entre la selección cuidadosa de
los materiales en relación con el diseño dispuesto. Es así, que la organización de los elementos en
el espacio y las propiedades de estos, ‘despiertan’ o hasta cierto punto activan en el observador,
dicho propiamente, habitador, un interés particular que es consecuente con un proceso de
valoración de la obra: sea de agrado o desagrado, belleza o repugnancia, etc.

En una segunda postura, se puede a bien afirmar, que la arquitectura es un compendio de obra con
pluralidad de valoraciones, incluso encontradas unas con otras. Tanto es así, que en repetidas
ocasiones hemos atestiguado la falta de concordia sobre tal o cual edificación. Por ejemplo, El
Guggenheim de Bilbao, diseñado por F. Gehry y asociados ha despertado desde su proyección hasta
su actual condición de museo funcionando cotidianamente encuentros y desencuentros, lo mismo
quienes no dudan en denotar un elevado manejo de la formas orgánicas y la aplicación de la última
tecnología en el diseño y construcción de la obra, de ese racionalismo computacional en la praxis
arquitectónica… hasta quienes tiran por la borda esta manifestación ‘grandilocuente’ al ser una obra
del desarrollo capitalista, en al que se invierte una gran suma de recursos que lo mismo pudo haber
sido este actual ícono de la arquitectura moderna u otro.

Entonces, lo anterior hace suponer algunas complejidades con las que es posible encontrarse en el
juicio valorativo en la arquitectura y propiamente, de una tarea no emprendida con sistematicidad,
la de encontrar cuál es la tabla de valores que opera actualmente sobre la producción arquitectónica
en lo global y lo local. ¿Cómo influyen las corrientes de pensamiento internacional en nuestras
expectativas de arquitectura? Existe una abundante producción y reproducción de formas
arquitectónicas que son difundidas a través de medios impresos y digitales que construyen una
visión que coincide con la pregunta de plantearnos ¿por qué motivos nos grada lo que nos agrada?
Es quizás esta, una ruta para ‘decodificar’ la tabla de valores que impera en la axiología de la
arquitectura en este principio del siglo XXI.

19 Risieri Frondizi, op. cit., 65.

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Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
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3.5 El empirismo lógico y las nuevas formas del subjetivismo.

La corriente del empirismo lógico tiene por antecedente al “Círculo de Viena” (Wiener Kreis en
alemán) organismo científico y filosófico formado por Moritz Schlick (Alemania) en Viena, Austria,
en el año 1922 y disuelto definitivamente en 1936. Donde se buscaba “la unificación de las ciencias
tanto físicas como sociales y culturales, incluyendo la propia filosofía, debía ser el método de análisis
tal cual había sido iniciado por Peano, Frege, Whitehead y Russell.”20 A través del empirismo lógico
se podría reducir a proposiciones simples el significado de las proposiciones empíricas, desechando
las proposiciones metafísicas las cuales no tendrían sentido para este grupo de pensadores. El
empirismo lógico trajo consigo el problema de la significación que eventualmente germinaría en
una nueva disciplina filosófica del lenguaje, la semántica.21 De tal forma se hizo del problema
axiológico un problema de términos del lenguaje, de llegar a las últimas consecuencias del sentido
que tienen las palabras de ‘bello’, ‘justo’, ‘útil’, etc. Para encontrar una sistematicidad lógica que les
diera sentido ante la realidad empírica. En The Meaning of Meaning” de Routledge & Kegan Paul se
expone que a través de ciertas palabras que representan valores como ‘bueno’ que es la base de la
ética, así como ‘bello’ de la estética, lo que se hace en ciertas proposiciones es marcar la actitud que
se tiene hacia tal o cual objeto o situación, como el decir “esto es bueno” no añade nada “al objeto,
acto o persona al cual adjudicamos la propiedad de ser “bueno”, sino que expresamos tan solo
nuestro propio estado emotivo.”22 A diferencia de señalar que “algo es rojo”, que si se considera en
su adjetivación una extensión de nuestra referencia, vaya, que estaría en el objeto y no en nuestra
actitud hacia él. Así aclara esta doctrina la confusión entre hablar del objeto en cuestión, cuando en
realidad, “estamos expresando un estado anímico.”23

3.6 Rudolf Carnap

Dentro de los personajes ilustres del Círculo de Viena destaca la aportación al empirismo lógico de
Rudolf Carnap (Ronsdorf, 18 de mayo de 1891 - Santa Mónica, California, 14 de septiembre de 1970)
con múltiples artículos y particularmente la obra Philosophy and Logical Syntax. En la axiología de
Carnap los juicios de valor se disfrazan de normas, así sería equivalente el juicio ético “matar es
malo” a la norma en imperativo “no mates”. Así la norma impone esta voluntad o ‘deseo’
implícitamente contenido en la formulación valorativa.

3.7 La teoría emotiva

Alfred J. Ayer señala que los juicios de valor no tendrían por qué ser enunciados verdaderos ni falsos,
pues no afirman nada, “sino que expresan los sentimientos de quien enuncia el juicio.” 24 Sin
embargo, Frondizi aclara que no se debe confundir la postura de Ayer con la de otros subjetivistas,

20 Risieri Frondizi, op. cit., 80.


21 Ibíd., p. 81.
22 Ibíd., p. 83.
23 Ibíd., p. 84.
24 Ibíd., p. 88.

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pues Ayer hace distinción en la forma valorativa del sujeto donde se “expresan un sentimiento” a
diferencia de afirmar que efectivamente se tiene dicho sentimiento.

Así, la expresión de un sentimiento no tiene naturaleza verdadera o falsa. El decir “este cuadro es
bello” no afirma nada sobre el cuadro (como sería el caso de los objetivistas) ni sobre el sujeto (como
pensarían los subjetivistas); sencillamente está expresando un estado anímico.25 Lo que en suma
rechaza la doctrina subjetivista comúnmente asociado a que al señalar que “quien confiesa que
aprueba lo incorrecto, o lo malo, no se contradice.”

3.8 Bertrand Russell

Bertrand Arthur William Russell, 3.º conde de Russell, OM, MRS (Trellech, 18 de mayo de 1872 -
Penrhyndeudraeth, 2 de febrero de 1970) racionalizo el pensamiento filosófico en cierta proximidad
a una actitud ‘científica’, lo que eventualmente lo emparenta con el empirismo lógico. Poseedor de
un pensamiento antirreligioso y antimetafísico, así sostuvo Russell “que las cuestiones referentes a
los valores están fuera del dominio de la ciencia, no porque pertenezcan a la filosofía, sino porque
“están enteramente fuera del domino del conocimiento”. Pues tras la afirmación de que algo tiene
valor, “no afirmamos un hecho independiente a nuestros de nuestros sentimientos personales, sino
que “estamos dando expresión a nuestras propias emociones.””26 De tal forma, considera obvia la
relación del deseo intrínseco en el ser que valora sobre lo bueno y lo malo; de tal forma que la ética
“es el intento de conferir significación universal a ciertos deseos personales.”27

Cuando alguien afirma que “algo es bueno” entra en la confusión de pensar que ese enunciado es
semejante a la cuestión de señalar “que algo es cuadrado” o “algo es dulce”, siendo que se parte de
dominios distintos, de forma parecida a la explicación de Alfred J. Ayer. Así, se hace indiscutible la
validez de lo afirmado siendo que aquello que se señala como ‘bueno o ‘malo’ es en realidad la
expresión de la afirmación de un deseo personal. De tal forma coinciden ambos filósofos en que no
hay proposiciones éticas, es decir, “afirmaciones con contenido cognoscitivo y, por lo tanto, la
axiología y la ética están fuera del ámbito del conocimiento ‘científico’.”28

Capítulo IV. Scheler y el apriorismo material de los valores.

Al inicio de este apartado expone Frondizi que entre las distintas teorías de axiología objetivista,
destaca por su ‘popularidad’ y fecunda profusión del lenguaje la de Max Scheler, conocido por la
propuesta jerárquica de los valores que hace (tabla de valores) a modo de tener un corpus moral
trascendental.

4.1 La personalidad de Scheler

Para el estudio de las proposiciones de Scheler es necesario ir a dos filósofos: Husserl y Immanuel
Kant. Del primero, retoma aspectos de la fenomenología, misma que pretende reforzar al añadir un

25 Risieri Frondizi, op. cit., 89.


26 Ibíd., 98.
27 Ibíd.
28 Ibíd., 100.

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Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
Gabriel Benítez Gutiérrez

‘sentido emocional’, visión que no sería compartida por Husserl. Señala Risieri Frondizi, que en
Scheler es posible apreciar su rosa con aliento emotivo, que muestra gestos de pasión que hacen
que tome distancia de la sistematicidad axiológica de otros (como el caso del empirismo lógico) y se
pueda incluso hablar de una “lógica del corazón”.29 Lo anterior, es muestra de este distanciamiento
de la fenomenología como sería descrita por su maestro.

En el caso de Kant, Scheler no repara en señalarlo como el más grande de los filósofos modernos.
Del que a en lo sucesivo tomará el apriorismo no sin disentir en algunos puntos esenciales en su
filosofía axiológica, al considerar que los valores son independientes son en suma independientes
de sus respectivos depositarios y desecha toda concepción empirista contenida en la obra de Kant,
basada en proposiciones trascendentales del ser.

Al final de su vida, Scheler sufre una transformación radical (1923-1928), se aleja del teísmo y del
cristianismo, que en un principio ayudó a su construcción teórica, valga mencionar que los valores
superiores son de orden religioso en Scheler, lo sacro/profano. Esto se observa en su obra
inconclusa “El puesto del hombre en el cosmos”, al sugerir que en metafísica no hay principios
fáciles, y afirma “un Dios que se está haciendo”.

4.2 La ética de Scheler

El deseo de Scheler es dar continuidad a la ética kantiana, pero superando su formalismo


racionalista. Aspiró a una corrección de los postulados de Kant a partir de dos errores a su juicio: a)
que confundió lo a priori con lo formal y b) el confundir lo a priori con lo racional. De tal aseveración,
el propone “una ética material de los valores y una apriorismo emotivo.”30 Bajo el argumento que
la ética kantiana lleva a la confusión de los bienes con los valores y como he señalado anteriormente,
el objetivo y la teoría de Scheler busca esclarecer un dominio de valores independientes a la
experiencia. Así, “los bienes son “cosas” valiosas; es un error, por lo tanto, querer extraer los valores
de los bienes o considerar a ambos en pie de igualdad.”31 Ya que, como indica la teoría Scheler, si
los valores fuesen relativos a las cosas estos quedarían en un dominio de cierta fragilidad, en tanto
a) los bienes pueden ‘destruirse’ y los valores no; y b) los bienes tienen validez empírica, lo que los
hace relativizarse. La postura en (b) recuerda a la introduccióin que hace Frondizi a esta obra al
señalar que uno de los errores frecuentes de la doctrina objetivista es “resbalar al sustantivo” del
valor, haciendo así del valor “objeto ideal” (aun cuando Scheler refuta esta concepción platónica).

Lo anterior define en la ética de Scheler que se requieren principios universales para formular en
sentido teórico un orden moral para los seres humanos. Que fuesen atemporales e inmutables, a
diferencia de la realidad, de tal suerte, anula la posibilidad de relacionar a los bienes con los valores.
Siendo así, que los valores son abstractos, a priori y existen con independencia de la percepción de
los sujetos, al punto de haber infinidad de valores que ‘aún no hemos descubierto’.

4.3 Bienes, fines y valores

29 Risieri Frondizi, op. cit., 109.


30 Ibíd., 114.
31 Ibíd., 115.

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Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
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La teoría de Scheler se apoya en un caso análogo a estos: en los colores. Señala que de la misma
forma en la que “rojo” remite a un color del espectro, este no tiene que tener (necesariamente)
existencia en alguna superficie corpórea. De tal suerte, que el color “rojo” es independiente a la
multiplicidad de “objetos rojos”. Bajo esta explicación los valores son “cualidades que existen
independientemente de los respectivos depositarios.”32 Entonces los valores al ser de esta
naturaleza no requieren de algún soporte material, experiencia o situación para existir, fuera la
justicia, belleza, etc.

El valor precede a los bienes, pues solo a través de los valores es que un objeto valorado, se asume
como un bien.

También señala la diferencia entre fines y valores. Los primeros tienen contenido representativo, se
proyectan a la luz de un objetivo, más no todos los objetivos son reductibles a los fines; de tal
razonamiento, los valores son inherentes a una naturaleza que tiene a un objetivo más no a un fin
realizable en sí mismo. Los valores no se realizan, son. El valor estará así desprovisto de toda imagen
o representación.

Para Kant, la deontología era antecesora al valor. Para Scheler es justo lo contrario; pues los valores
pertenecen a un apriorismo material alejado de la ética empírica, no habría tales categóricos como
orden inicial y sí, valores son preexistentes a la Ley Ética.

4.4 Naturaleza de los valores

Los valores se afianzan así como cualidades independientes de los bienes en la teoría de Scheler.

“Aunque nunca se hubiera ‘juzgado’ que el asesinato


era malo, hubiera continuando el asesinato siendo
malo.”33

Rechaza categóricamente desde esta perspectiva la relación valor-vivencia (subjetiva); pues esta
consideración imposibilitaría la construcción de un código ético o una norma. Así, los valores son
irreductibles a las vivencias. Son cualidades independientes como se ha ejemplificado antes con los
colores.

Pero cuestiona Risieri Frondizi ¿no es acaso que la belleza plástica no depende del material que se
utiliza?; es decir, que al creer que los valores son a tal punto esencias no relativas al orden de las
cosas materiales se niega la posibilidad de entender, porque motivos ciertas propiedades en los
objetos y en la percepción de los mismo puede conducir, diré, al caso de una experiencia estética y
eventual constatación (representación) de la belleza.

A pesar de esta y otras refutaciones, Scheler consideró que “un hombre nos resulta desagradable y
repulsivo… sin que podamos indicar en qué consiste eso.”34 Bajo esta noción, señala captamos los
valores por la vía emocional, no así por la intelectual, lo que no puede entonces interpretarse en un
lenguaje formal o mediante la decodificación de las propiedades de los objetos. Incluso hace la

32 Risieri Frondizi, op. cit., 116.


33 Ibíd., 119.
34 Ibíd., 121.

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Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
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afirmación metafísica de que “hay infinito número de valores que nadie pudo hasta ahora captar ni
sentir”.35

Entonces la tarea de Scheler se entiende por un absolutismo de los valores de forma independiente
no solo a los depositarios sino también al hombre mismo. Rechazando la relatividad histórica de los
valores, con respecto a épocas o contextos sociales específicos.

Scheler también niega la postura nominalista axiológica, es decir, aquella que mediante el estudio
del lenguaje (de las palabras que representan valores ‘bello’, ‘justo’, etc.) se pueda alcanzar su
esencia. Por ejemplo, un niño puede sentir la bondad de su madre sin dominar el concepto de lo
‘bueno’. Así, es necesario para Scheler precisar la diferencia entre un valor y la idea que se tenga de
este. La diferencia que hay entre ‘la idea de belleza’ y el valor ‘la belleza’.

4.5 Captación de los valores

Difiere Scheler de la concepción de Platón al disociar el mundo de las ideas del de la sensibilidad.
Pues Platón ejerce que por la vía del intelecto se hacen aprehensibles los conceptos y se entiende
en forma más precisa el mundo, no dejándose engañar por los sentidos. Sin embargo, Scheler afirma
que “captamos los valores por medio de las vivencias emocionales del percibir sentimental.” De tal
forma, que “El corazón tiene razones que la razón no comprende.”36

4.6 Jerarquía de los valores


Existen dos características de los valores que Scheler define: a) están ordenados jerárquicamente y
b) la polaridad. La primera distinción hace los valores un conjunto ordenado que sugiere una escala
existente, sea que esta fuera abiertamente propuestas, como lo hace la siguiente tabla de valores
de Scheler o estén ocultamente ligados a nuestros actos sociales, es decir, que sean a tal punto
implícitos en la cultura que no se nos estreguen en una forma teórica como un orden moral descrito.

Esquema 1.4 Tabla de valores de Max Scheler

En la axiología de Scheler este orden jerárquico es independiente de la experiencia, pues estos le


preceden, incluso aquellos valores que nunca han sido captados.

35 Risieri Frondizi, op. cit., 123.


36 Ibíd., 128-129.

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Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
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Define cinco criterios que explican el orden de los valores: 1. La durabilidad, como la capacidad de
las grandes obrar literarias que han persistido a pesar del paso del tiempo. De tal suerte, la
durabilidad es semejante a una condición de atemporalidad de las cosas no así a sus propiedades
físicas. Pues “la simple durabilidad del bien, debido a la fortaleza del depositario, no agrega valor al
objeto.”37 2. La divisibilidad, entre menos divisible sea un valor más elevado será. Al punto de que
algunos valores inferiores sea necesario dividirlos para gozarlos, así con el apetito o el placer sobre
algo que es consumido en sus distintas partes. 3. La fundación, si un valor es capaz de fundar a otro,
el primero es por lo tanto, superior. A requiere la previa existencia de B para fundarse; por lo tanto
B -es superior a- A. 4. La profundidad de la satisfacción, de tal forma el valor más alto produce una
satisfacción más profunda. En este caso es necesario no confundir ‘satisfacción’ con ‘placer’, pues
“el más puro caso de satisfacción acaece en el tranquilo percibir sentimental y en la posesión de un
bien positivamente valioso.”385. La relatividad, afirma Scheler “que si bien la objetividad pertenece
a todos los valores… existe entre estos una diferencia que es la escala de la relatividad.”39 Más el
hecho de que un valor sea relativo no lo torna subjetivo. Así, serán superiores aquellos que no
tiendan a relativizarse, por ejemplo, el “agrado” depende de la capacidad del sujeto sensible, de tal
suerte que será de mayor relatividad; no así, el amar y el preferir (que es en suma distinto del elegir,
cuando se prefiere no se entra en un proceso de conocimiento sobre las cosas, el preferir se da a
priori).

A modo conclusivo señala Frondizi:

“Para Scheler, está relación jerárquica de valores que


va de lo agradable a lo santo – a través de lo vital y lo
espiritual- es apriorística y procede, por lo tanto, a
cualquier relación entre los bienes.”40

Conclusión

El estudio axiológico de la arquitectura es una tarea aun irrealizada, al menos en un recorrer de la


teoría de la arquitectura. Es tal la potencia contenida en esta asignatura, que no es suficiente un
curso semestral para alcanzar un punto de consistencia para afrentar el actual estado de valoración
en la sociedad-arquitectura-ideología. De los tres componentes anteriores, considero, es
responsabilidad del ‘intelectual’ en el ámbito arquitectónico desentrañar esas fibras que entretejen
las consideraciones valorativas en la sociedad, de evidenciar las concepción estética de las obras a
la par que se denota la relación entre el poder (económico-político) desde el cual se impone un
sistema tácito de valoración social, que construye expectativas de carácter intencional en la
proyección de los objetos arquitectónicos.

El valor en la arquitectura, me induce como antes lo he sugerido, a considerar al menos estas dos
posturas a) la que estima imposible la valoración en el perfil subjetivo, es decir, la que considera
desde una perspectiva empírica el agrado de tal o cual edificación son base en la realidad existencial
del sujeto cognoscente, de su percepción y proceso de asimilación del entorno; así como b)

37 Risieri Frondizi, op. cit., 133.


38 Ibíd., 135.
39 Ibíd., 136.
40 Ibíd., 139.

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Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
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objetivista (pero no como objeto ideal), donde las cosas valiosas (en este caso los bienes que
agrupan a su vez a los objetos arquitectónicos) tienen ciertas propiedades capaces de ser valiosas
per se.

Ante estas disyuntivas, y alejado en parte de la perspectiva de Max Scheler, considero que los
valores no son inmutables. Derivan de un contrato o código social de valoración; pues tribuimos
valor a las ‘cosas’, ‘situaciones’, ‘conductas’ e ‘instituciones’ de acuerdo a marcos sociales
determinados, y esto lo observo a la luz de las cualidades intrínsecas de los depositarios, de sus
incorruptibles propiedades que les dan existencia material, al menos en el caso de la arquitectura.

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Ensayo del libro ¿Qué son los valores? (cap. 1, 3 y 4) De Risieri Frondizi.
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Bibliografía

Risieri Frondizi, ¿Qué son los valores?, FCE, 3ra. Ed., México, 1972.

Real Academia Española, portal web: http://buscon.rae.es/

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