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PAÍSES DEL MUNDO: MARRUECOS

Bandera Escudo

Lema nacional: Allāh, al-Watan, al-Malik (árabe: «Dios, Patria, Rey»)

Introducción

Marruecos, como España, es una monarquía constitucional de derecho divino (se


considera a los alauitas como descendientes del Profeta y los reyes tienen el título de
Comendadores de los Creyentes, amir el mouminine, siendo la máxima autoridad
religiosa). Si aquí reinan los Borbones desde el siglo XVIII, allí reina la casa alauita
desde el siglo XVII. El rey actual es Mohammed VI. Junto a Argelia y Túnez, forma
el Magreb y añadiendo Libia y Mauritania, tendríamos el Gran Magreb.

Aunque África es el continente negro, los países del Magreb, y Marruecos


entre ellos, no se identifican del todo con esa definición, pues su población es
mayoritariamente de origen árabe, procedente de la expansión del Islam desde la
Península Arábiga. Dentro del continente, ellos tienen su especial idiosincrasia. Fue

1
precisamente el invasor árabe quien denominó a Marruecos Magreb el Aqsa, el país
del poniente extremo, dando a entender que no existía ninguna tierra más allá (no se
conocía América). Marruecos era el Finis Terrae del mundo árabe.

No todo el Magreb tiene los mismos problemas o las mismas ventajas. Por
ejemplo, Argelia tiene petróleo y gas, lo que lo convierte en un país más
independiente. Pero Marruecos debe importar esas fuentes de energía del exterior, si
bien a cambio exporta fosfatos, produce hierro, manganeso, plata, cobre…

Marruecos tiene frontera con Argelia, Mauritania y con España (Ceuta —en
árabe Sebta— y Melilla). La moneda es el dirham marroquí (DH), dividido en cien
céntimos. Administrativamente, está dividido en 16 regiones. Tiene 31 millones de
habitantes. El 60% de la población tiene menos de 30 años y el 42%, menos de 15 años
(población muy joven). Su crecimiento vegetativo es del 2,2% anual. La presión
poblacional es más un problema que un alivio, puesto que el gobierno tiene que elevar,
con las políticas adecuadas, el nivel de vida de la población y conseguir que se reparta
lo más equitativamente posible. Hay un 64% de analfabetismo, que en el medio rural
es aún mayor: 78% de los hombres y 95% de las mujeres.

En cuanto al clima, el que fuera residente general de Marruecos, el general


francés Lyautey, dijo que era propio de “Un país frío donde el sol es caliente”,
aludiendo a las grandes diferencias de temperatura entre el día y la noche propias del
desierto.

El 66% de la población es árabe, el 33% bereber y el 1% sefardí. La lengua


oficial es el árabe clásico, pero se hablan también árabe vulgar o dialectal, bereber,
francés y español. El bereber es la lengua más antigua de África del Norte y se
clasifica en tres grandes grupos dialectales: el rifeño, el braber y el chleuh, todos
únicamente hablados y con abundante literatura oral. Las diferencias lingüísticas y
étnicas se reflejan en modos de vida distintos: en el sur aún subsisten las tribus
nómadas que se desplazan con sus rebaños y viven en las jaimas, en el Atlas hay una
población seminómada que se refugia en los pueblos en invierno, en las ciudades se
vive entre el tradicionalismo y la occidentalización de las costumbres: lo mismo
podemos ver a personas vestidas con chilaba, babuchas y turbante que con pantalones
tejanos o camisetas.

La religión del país es el islamismo sunita. Por eso, se rige por el calendario
musulmán, no por el cristiano. El calendario musulmán es lunar, en vez de solar.
Divide el año en doce meses, pero es 11 días más corto que el gregoriano (la Luna
tarda 29 días en dar la vuelta a la Tierra, de ahí que el mes lunar sea más corto que el
solar), por eso el Ramadán o mes del ayuno (entre septiembre y diciembre, el noveno
mes del año según la Hégira) va variando en relación a nuestro calendario (cada año se
retrasa 11 días). El calendario musulmán toma como año 1 no el nacimiento de Cristo,
sino la Hégira, es decir, la fecha en que el Profeta salió de La Meca para ir a Medina
(622 d.C.). La religión islámica prohíbe el robo, el préstamo con interés o usura, el
consumo de cerdo y de alcohol. Los cinco pilares del Islam son:

o La profesión de fe (chahdda) que afirma la creencia en un solo Dios y en su profeta


Mahoma.

2
o La oración (salat) cinco veces al día, precedida de las abluciones purificadoras y
realizada en dirección a La Meca. El viernes a las doce es la oración colectiva
(como el Ángelus entre los católicos).

o El ayuno (saoum) y abstinencia durante el Ramadán. En el mes del Ramadán el


musulmán debe ayunar desde la salida hasta el ocaso del sol. El inicio del ayuno lo
marca el canto del muecín o almuédano desde la mezquita. Cuando concluye el
Ramadán, se realiza el Aïd es Seghir (pequeña fiesta), día de acción de gracias y de
perdón.

o La peregrinación a La Meca (haiji), al menos una vez en la vida. El viaje incluso


puede ser pagado en ocasiones por las empresas a sus empleados de mérito. En
Marruecos, además, se realizan anualmente los moussems (peregrinaciones) a los
lugares santos del país.

o La limosna (zakat).

Marruecos y España son países vecinos y tienen tramos de historia


compartida. En el siglo XIX, el país magrebí fue un protectorado franco-español.
España administraba el norte del país, el Rif, y el sur, Ifni. El resto del territorio
formaba parte del protectorado francés. El padre de la independencia marroquí fue
Mohammed V, abuelo del rey actual y fundador del partido Istiqlal. En 1947,
pronunció en Tánger un célebre discurso reivindicativo que le costó el destierro, pero
preparó el camino de la liberación. En 1956 el país accedió a la independencia y en
1957, se convirtió en Reino de Marruecos.

Otra cosa que comparten con los españoles es que Marruecos ha tenido que
construir muchos pantanos, para asegurar el suministro de un agua casi siempre escasa.
Pero el agua acumulada aún no permite hacer frente a las sequías catastróficas.

En la agricultura, Marruecos es gran productor de cítricos y verduras. La


agricultura es importante, pero poco productiva por la excesiva parcelación y los
métodos arcaicos de explotación. Hay no obstante importantes llanuras trigueras, más
mecanizadas, en el sur del país. En la industria agraria, destacan la azucarera y la
cervecera. Es también país rico en ganadería y pesca. Con 2500 km de costa, es el
segundo productor mundial de sardinas en conserva. Como en otros muchos países, se
ha producido un gran éxodo de población del campo a la ciudad, donde proliferan los
barrios de chabolas y las diferencias entre ricos y pobres.

En la industria, tienen fuerza la mecánica y electrónica y el país tiene filiales


de Peugeot y Thompson. Es fuerte también la industria textil y del cuero. Y sobre
todo la extracción de fosfatos (Marruecos es el tercer productor y primer exportador
mundial), la gran riqueza nacional. Los principales yacimientos se encuentran en
Khouriga, al sudeste de Casablanca, y en Boukra, en el Sahara Occidental. En las
fábricas de Safi, los fosfatos se transforman en ácido fosfórico y se usan como abono,
aunque los ecologistas son cada vez más contrarios a estos productos. Marruecos
compite con Túnez en la producción de fosfatos.

El gran reto de la industria es la atracción de capitales extranjeros para invertir


y el logro de personal cualificado, desgraciadamente inexistente hoy debido al fracaso

3
del sistema educativo. Las escuelas de Marruecos son simples prefabricados de
cemento gris, con las puertas y ventanas pintadas de verde. En los 90 se creó un plan de
construcción de institutos politécnicos, pero aún no hay suficientes técnicos. El paro
es elevado y el trabajo que consiguen los jóvenes no tiene que ver con sus estudios, lo
que crea el caldo de cultivo adecuado para cualquier tipo de descontento.

En el sector servicios, destaca el turismo (el país recibe 2,5 millones de


visitantes al año). La primera fuente de divisas de Marruecos son las transferencias de
los marroquíes en el extranjero y la segunda, el dinero que dejan los turistas. Pero hay
una gran crisis en el sector debido a la inestabilidad de la zona. Se calcula que la
Guerra del Golfo ha hecho perder al menos medio millón de turistas potenciales y los
recientes atentados de Casablanca no ayudan a generar el clima de confianza en que
desarrollar la industria hotelera.

El paisaje marroquí es de contrastes: 2500 km de costa, mediterránea o


atlántica; montaña en el Atlas1 (el pico más alto de la cordillera es el Tubkal, de 4167
m), desierto al sur (el Sahara), palmerales, cascadas, gargantas, bosques, naranjales,
valles, oasis, playas… En un solo día podemos visitar el esplendor imperial de
Marrakech, bañarnos en el Atlántico en Agadir, esquiar en el Atlas. Algunos viajeros
europeos se sintieron fascinados por Marruecos: pintores como Eugène Delacroix o
Henri Matisse; escritores como Paul Bowles, Jean Genet, Samuel Beckett, J. M. G.
le Clézio, Antoine de Saint-Exupéry, Paul Claudel, el español Goytisolo; cineastas
como Pier Paolo Pasolini, Alfred Hitchcok, Orson Welles; bon-vivants como
Carmina Ordóñez… Ellos han creado en cierta forma ese mito oriental de Marruecos:
violentos guerreros, torturas terribles, verdugos sádicos, mercaderes de esclavos,
mujeres lascivas y sensuales…

El animal rural por excelencia, imprescindible en las tareas del campo, es el


burro y el característico del desierto, el camello. Son también reconocidos en el
mundo entero los caballos de raza árabe, de una estampa magnífica, grandes corredores.

La bebida nacional es el té a la menta y se sirve con su ritual, en una bandeja


cincelada que porta la tetera de plata o estaño labrado y vasos decorados con colores.
También se consume vino, cerveza, zumo de naranja y la deliciosa leche de
almendra.

La cocina marroquí es rica y especiada. Los marroquíes aprecian mucho las


aceitunas, el azafrán, el comino, la pimienta, la canela, el jengibre, el clavo… Entre sus
platos, destacan el cuscús (cordero con verdura y sémola al vapor), los tajines o guisos,
los pinchitos (kebab), la harira (sopa), la pastilla (pastel de hojaldre con carne), el
mechoui (cordero lechal), la kasra (pan redondo de leña). En la costa hay excelentes
pescados y mariscos. Entre los dulces, es famoso el pastel de arroz.

Si le invitan a comer, lo primero es lavarse las manos y pronunciar Bismillah (En


el nombre de Alá). Al terminar, se dan las gracias diciendo Hamdou’l’llah. La comida
se suele comer con los tres dedos de la mano derecha: “la comida que se coge con los
dedos tiene la bendición de Dios”, dice el Corán. El diablo come con un solo dedo,
añaden los creyentes, los profetas con dos, el creyente con tres y el glotón con cinco,
1
La cordillera del Atlas debe su nombre al gigante de la mitología griega que fue petrificado por negar
hospitalidad a Perseo, hijo de Zeus.

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añaden en tono festivo los marroquíes. Las mujeres no se sientan a la mesa con los
hombres.

La propina (bakchich) está muy arraigada.

En cuanto a la arquitectura, los aragoneses acostumbrados al mudéjar la


sentimos próxima a la que podemos contemplar en nuestra tierra, basada en el ladrillo y
en la ornamentación geométrica o caligráfica, muy decorada, con auténtica filigrana en
las celosías —que permiten ver sin ser visto—, con arabescos y arcos apuntados. El
zoco, gran bazar donde todo se vende y se compra, es el gran punto de reunión donde
transcurre la vida ciudadana y donde el regateo forma parte de los pequeños
acontecimientos del día a día.

En las ciudades marroquíes suele haber una medina o ciudad amurallada, la


kasba o fortaleza, la madraza o medersa —escuela coránica— y, por supuesto, la
mezquita; acaso algún palacio, puertas y murallas, cafés de aire europeo, y el
inevitable laberinto de callejuelas escalonadas que serpentean entre casas blancas con
rejas y balcones similares a las andaluzas.

Marruecos es también poseedor de una antiquísima cerámica realizada aún hoy


con técnicas artesanales de tradición milenaria. Los alfareros de Fez son muy
conocidos por sus bellos trabajos esmaltados en azul.

Ciudades principales

En Marruecos hay que ver mezquitas y madrazas, jardines andalusíes, emplazamientos


antiguos (el más famoso, el romano de Volubilis), ciudades amuralladas, arquitectura
colonial, museos… Entre las ciudades principales del país, están:

o Rabat, la capital, con 1,5 millones de habitantes, ciudad cómoda y relativamente


tranquila, con un pasado mestizo: fenicios, cartagineses, romanos, almohades,
meriníes, piratas andaluces… Entre sus monumentos, destaca la Torre Hassan, del
siglo XII, minarete de una gran mezquita hoy perdida; el mausoleo de Mohammed
V; la kasba, con murallas de 10 m de altura; la puerta de los Udaia; el pabellón de
Muley Ismail y sus jardines andaluces y fuentes. Tiene también varios museos
(postal, de la kasba, de ciencias de la Tierra —con los restos de un dinosaurio de
150 millones de años—, arqueológico). El nombre de Rabat procede de ribat,
convento o comunidad creyente.

o Casablanca, cercana a Rabat y como ella ciudad costera, corazón financiero de


Marruecos y primer puerto del país, con 3,5 millones de habitantes y playas de arena
gris, es una gran metrópoli de tráfico intenso. A pesar de sus cines, comercios y
cafés, su medina, murallas, casas art-déco y su gran mercado central (en el que se
encuentran todo tipo de carnes, incluso de cerdo), no tendría gran atractivo turístico
a no ser por la gran mezquita de Hassan II2, segundo foco de peregrinación
musulmana después de La Meca.

2
Hassan II era el padre de Mohammed VI. Poco antes de su muerte, mandó edificar la gran mezquita de
Casablanca, gran símbolo nacional marroquí y afirmación de su fe islámica. La mezquita, inaugurada en

5
o En el interior, sobresale Fez, la ciudad de los cedros, antigua ciudad imperial,
fundada por Idris I en el siglo VIII y engrandecida por su sucesor Idris II. Famosa
por sus tintes, su alfarería y sus tapices, con un zoco muy activo rico en especias,
sus importantes medersas coránicas la convierten en la capital intelectual de
Marruecos. Tiene 1 millón de habitantes. Su artesanía es célebre por sus esmaltes
azulados logrados con cobalto. Posee una clepsidra (o reloj de agua) muy antigua,
de 1317. Su nombre viene del pico (fas en árabe) que ofrecieron al sultán para que
trazara el perímetro de la urbe.

o Al norte, destacan Tánger, Tetuán y Larache, situadas en las montañas del Rif,
cercanas a las posesiones españolas de Ceuta y Melilla.

Tánger la Blanca3 es famosa por sus edificios art-déco, cuna de leyendas


beréberes, antigua colonia fenicia, bañada por la luz del Mediterráneo y bautizada
como Tingis4 por los romanos. Entre 1923 y hasta 1959, contó con el estatuto de
ciudad internacional, otorgado por España, Alemania, Francia e Inglaterra: puerto
libre donde corría el dinero en innúmeras divisas y pululaban espías,
contrabandistas, millonarios, mercaderes… Este periodo fue su edad de oro. Las
princesas rusas y los lores escoceses ofrecían cócteles a sus distinguidos invitados.
Todo terminó en 1956, con la independencia marroquí y la reintegración de la
ciudad a la nueva nación. Toneladas de lingotes de oro salieron de Tánger camino
del aeropuerto. Las princesas, los lores, los cambistas de divisas también
desaparecieron para siempre jamás. Desde la parte alta de la ciudad, el faro del cabo
Spartel, se divisa el estrecho de Gibraltar5.

Tetuán, “la hija de Granada”, así llamada porque acogió a judíos y musulmanes
procedentes de España que abandonaron la península a medida que avanzó la
Reconquista de los reyes cristianos, cuenta con restos romanos, museo arqueológico
y una arquitectura morisca andaluza que la hace única.

o Al sur, la población más sobresaliente es Marrakech, en el interior, también con


pasado imperial, cercana al Atlas y a sus estaciones de esquí, rodeada de gargantas,
palmerales y paisajes maravillosos, destacable por su zoco, su mezquita, su palacio
y su medersa. El minarete de la mezquita de Kotubia inspiró a la Giralda de
Sevilla. En el palacio neomorisco de Mamunia rodó Hitchcok algunas escenas de
El hombre que sabía demasiado. La ciudad dio su nombre al país, que en bereber

1993, fue diseñada por el arquitecto francés Michel Pinseau y construida en seis años. Es capaz de
albergar a 150 mil peregrinos, mucho mayor que Nôtre-Dame de París. Su minarete se eleva 200 metros
sobre el suelo y en su punta tiene un rayo láser que señala en dirección a La Meca con un alcance de al
menos 30 km. Los muros están recubiertos de granito del Atlas y de mármol de Agadir, las lámparas son
de cristal de Murano.
3
La historia de Tánger es tremendamente sugerente. Entre los siglos XIV y XVII perteneció a los
portugueses, los españoles y los ingleses. En 1684 la conquistó Muley Ismail. En 1923, con el estatuto de
ciudad internacional, conoció una edad de oro.
4
Según la mitología, fue el gigante Anteo, a quien derrotaría más tarde Hércules, quien dio nombre a la
ciudad, llamándola Tingis, como su mujer.
5
Según la mitología griega, el estrecho de Gibraltar lo creó el héroe Hércules, quien, de camino hacia el
jardín de las Hespérides —ubicado en Larache—, del que se decía que tenía manzanas de oro, separó dos
montañas, Calpe en España y Abyla en África. El peñón gibraltareño y el monte africano que se encuentra
frente a él, el monte Hacho, reciben aún hoy el nombre de columnas de Hércules, pues según la tradición
son los lugares donde Hércules colocó sus piernas para separar la tierra.

6
significa “Tierra de Dios”. Con los alauitas, quedó relegada a un papel secundario
que no empaña su grandeza. Son típicos sus aguadores y las calesas en las que el
turista puede dar un agradable paseo. Tiene 1,2 millones de habitantes.

o También Meknès o Mequínez, ciudad imperial del terrible sultán alauita Muley
Ismail, que reinó 55 años, entre 1672 y 1727, contemporáneo de Luis XIV de
Francia, cuya grandeza quería igualar. Su megalomanía le llevó a construir durante
años y años obras faraónicas como murallas, puertas, cuarteles, estanques, cárceles
subterráneas, graneros con muros de 7 m de espesor. En las obras empleaba más de
30 mil prisioneros, de los que 2 mil eran de origen europeo. Si flaqueaban en el
trabajo, el propio sultán los decapitaba y emparedaba en las murallas. Tenía un
harén de más de 500 mujeres y unas caballerizas de 12 mil caballos.

o Y en la costa, Agadir, ciudad turística, puerta del Sahara, que ha atraído una
importante colonia alemana y ha inspirado a escritores como Le Clézio, Paul
Claudel y Saint-Exupéry, el autor de El Principito, quien habla de estas tierras en
Correo Sur, donde cuenta los tiempos heroicos de la aviación comercial. Cerca de
Agadir, en Esauira, Orson Welles rodó Otello.

Historia

Resumiendo brevemente la historia marroquí, diremos que el nombre de Marruecos no


aparece hasta el siglo XVI. Los primeros pobladores del país fueron los bereberes o
beréberes, procedentes de Europa y asentados desde 5000 a.C., nómadas que vivían
del trueque y viajaban de oasis en oasis por las rutas milenarias de las caravanas.

En el 1000 a.C. llegaron los fenicios. Sus descendientes, los cartagineses,


aparecen en el siglo VI a.C.

En el siglo V a.C. los bereberes marroquíes se extienden por la región vecina y


crean el reino de Mauritania.

Después, los romanos toman Cartago (Túnez) en el 146 a.C. y llegan a


Marruecos en el 40 a.C. (siempre se interesaron más por Túnez, su presencia allí es
mucho mayor). De su presencia quedan importantes vestigios, como la ciudad de
Volubilis, la más importante de las romanas en Marruecos.

En el siglo IV d.C., llegan los bárbaros, concretamente los vándalos, que


también conquistaron Vandalusía y pasaron de allí al otro lado del Estrecho.

Tras ellos, los bizantinos, que eran cristianos.

En el siglo VII, en 681, llegan los árabes y, desde entonces, el país es islámico.

En 711 un jefe bereber convertido al Islam, Tarik, cruza el Estrecho y llega a la


Península, iniciando la dominación árabe en Iberia. En 732 Carlos Martel detiene a
los árabes en Poitiers, y tienen que replegarse al otro lado de los Pirineos.

7
En 786, siglo VIII, Idris I funda la dinastía idrisí y el primer reino musulmán
de Marruecos, que dura hasta 985 (siglo X). Idris I independizó Marruecos del distante
califato abbasí de Bagdad (Irak) y lo convirtió en la primera potencia regional de su
tiempo. Fundó la ciudad de Fez (789), engrandecida también por su sucesor, su hijo
mayor Idris II. Tras la muerte de este, sus diez hijos se disputaron el poder y así
llegaron otras ambiciones a lo más alto.

Tras los idrisíes vuelven las dinastías bereberes, primero los almorávides,
feroces guerreros que también invaden Al-Andalus y fundan Marrakech (1062). Entre
1061 y 1147 tuvieron un imperio hispano-marroquí, que perdieron por culpa de un
periodo de guerras civiles.

En el siglo XII, los almohades, también bereberes, quienes crearon un imperio


en 1162 que iba desde Libia hasta Castilla y durará hasta 1269 (siglo XIII). Ellos
construyeron la mezquita Kutubia en Marrakech, que ha imitado la Giralda de
Sevilla.

En la segunda mitad del siglo XIII dominarán los meriníes, quienes en 1248
toman Fez, pero luego perderán las posesiones españolas.

Y en el XV, en 1415, llegan los portugueses con ansias conquistadoras


promovidas por su rey Enrique el Navegante. En 1492, Colón descubre América y los
Reyes Católicos conquistan el último enclave musulmán de la Península, el reino nazarí
de Granada.

En el XVI, los saadíes. En 1578 el Manssur “el Dorado” obtiene la victoria de


Alcazarquivir.

En el XVII, los alauitas, actual casa reinante, inaugurada por el famoso Muley
Ismail (1672-1727), sultán que unifica el país tras muchas batallas y conquistas.

En los años siguientes, y durante los siglos XVII, XVIII y XIX, se produce una
gran decadencia del país que permite la dominación extranjera. Como curiosidad,
diremos que Marruecos fue el primer país en reconocer a los Estados Unidos como una
nación independiente en el año 1777. El Tratado de Amistad marroquí-americano es
considerado como el más antiguo tratado no quebrado de los Estados Unidos. Firmado
por John Adams y Thomas Jefferson, ha estado en continuo efecto desde 1783. El
consulado de Estados Unidos en Tánger es la primera propiedad que el gobierno
norteamericano posee en el exterior. El edificio actualmente funciona como museo.

En el siglo XX, en 1912, España y Francia crean el protectorado6 marroquí,


con capital en Rabat; una fórmula que deja cierto margen a la autoadministración de
Marruecos. El Rif, al norte, e Ifni, al sur, son posesiones españolas. Entre 1912 y 1925
el general Lyautey7, residente general de Marruecos, pacifica el país y es finalmente
sustituido por el general Pétain.

6
En teoría los protectorados no suponen ocupación colonial, están regulados por tratados y Marruecos es
un Estado autónomo protegido por Francia y España, pero bajo soberanía del sultán. En la práctica
Marruecos se convirtió en colonia de Francia y España, especialmente desde 1930.
7
Lyautey (1854-1934) cursó la carrera militar en la Academia de Saint-Cyr e ingresó en el ejército a los
19 años. Adquirió gran experiencia diplomática en Argelia, Indochina, Madagascar y de nuevo en

8
Entre 1921 y 1926, Abd-el-Krim, líder bereber, hace en el Rif la guerra a
franceses y españoles.

En 1942, Conferencia de Casablanca entre Roosevelt, Churchill y De Gaulle.

En 1944, Istiqlal, partido de Mohammed V, reclama la independencia que,


finalmente se consigue en 1956, cuando además Marruecos entra en la ONU.

En 1961, sube al trono Hassan II, tras morir su padre Mohammed V durante
una operación quirúrgica.

En 1962 se aprueba la Constitución.

En noviembre de 1975, con Franco moribundo, Hassan II lanza la “Marcha


Verde” sobre el Sahara Occidental, posesión española desde el siglo XV, uno de los
grandes productores mundiales de fosfatos, enviando a más de 350 mil colonos a los
asentamientos saharauis y ocupando militarmente la mayor parte de los territorios en los
años siguientes. España firma acuerdos de reparto de la antigua colonia con
Mauritania y Marruecos. Se crea el Frente Polisario (apoyado por Argelia, que
quiere perjudicar a su vecino, con quien se lleva mal de siempre), que reclama la
autodeterminación del Sahara y proclama la RASD (República Árabe Saharaui
Democrática), reconocida por 70 países.

En 1976 Marruecos rompe relaciones diplomáticas con Argelia y no las


retomará hasta 1988.

La ONU establece en 1981 el referéndum como sistema para decidir la


autodeterminación del Sahara o la integración en Marruecos, pero hasta hoy no se
ha celebrado por falta de acuerdo en el censo de electores. El problema saharaui ha
aportado riqueza a Marruecos, pero también enemistades con sus vecinos y ha dejado
exhaustas las finanzas nacionales por el esfuerzo armamentístico. La solución del
conflicto es una de las claves del futuro marroquí.

En 1999, tras la muerte de Hassan, sube al trono su hijo mayor Mohammed VI,
que prometió grandes cambios y democratizar al país. Ese mismo año reformó el
código jurídico de la mujer y en 2004 el código de la familia: se sube la edad mínima
para casarse de 15 a 18 años, se abole la poligamia, la tutela del padre o del hermano
mayor sobre la mujer adulta, y las mujeres pueden elegir esposo y pedir el divorcio en
igualdad de condiciones con respecto a los hombres en lo relativo a la custodia de los
hijos. Sin embargo, la tradición sigue marginando a la mujer. El padre, el hermano o el
primo tienen que dar su consentimiento para el matrimonio femenino, aunque la mujer

Argelia, donde, ascendido a general, recibió la orden de evitar los incidentes en la frontera argelino-
marroquí. Al crearse el protectorado francés en 1912 fue nombrado primer residente general, con el
cometido de velar por la seguridad y favorecer la economía y el progreso social, lo que hizo entregado a
su tarea en cuerpo y alma. En reconocimiento por su labor se le concedió el bastón de mariscal en 1921.
Regresó a Francia en 1925, a los 71 años, y aún tuvo energías para organizar la Exposición Colonial de
1931 en Vincennes. Murió en su Lorena natal, en 1934. Sus restos mortales descansan en los Inválidos de
París.

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sea mayor de edad. Un musulmán puede casarse con una cristiana o una judía, pero no
al revés.

A Hassan II nunca le gustaron ni el parlamento ni la democracia. Gobernó


con mano de hierro, derogó la Constitución, aprobó una nueva en 1970 y otra más en
1972, hecha a su medida, reforzando sus poderes personales. Entre 1971 y 1973 sufrió
tres intentos de asesinato por parte del ejército y eso provocó su respuesta despiadada
ante los movimientos opositores en los llamados Años de plomo. En 1981 hubo
revueltas en Casablanca por la subida de los precios y varios centenares de muertos. En
enero de 1984 hubo revueltas del pan en Nador y Tetuán y un centenar de muertos.

Marruecos está endeudado, así que en 1983 el BM - FMI imponen un Plan de


Ajuste Estructural, que consistió en la privatización de los fosfatos, la telefonía y la
industria textil y la reducción de los derechos de aduana del 60% al 45%.

Entre 1985 y 1990 la situación se vuelve crítica y problemática. El paro subió,


el dirham cayó, hubo fuga de capitales y se recortaron las subvenciones a los productos
de primera necesidad. Para pagar la deuda externa, el FMI y el BM imponen recortes
en sanidad y educación y el cese a la contratación de funcionarios. En esos años hubo
huelgas y manifestaciones.

En 1989 se crea la UMA (Unión del Magreb Árabe), integrada por


Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania.

En 1991 Marruecos opta por la neutralidad en la guerra del Golfo.

En 1993 hubo elecciones legislativas. Hubo fraude.

Se realizan amnistías de presos políticos en 1994 y 1996.

En 1995 se reconoció la enseñanza en bereber.

El 13 de septiembre de 1996 se reformó nuevamente la constitución: todo el


parlamento se elige por sufragio universal, y se crea una cámara de consejeros
(especie de senado) cuyos miembros son elegidos por las comunidades, ayuntamientos,
regiones, sindicatos y asociaciones profesionales.

En 1997 se celebraron todas las elecciones; las legislativas arrojaron una gran
división política: el partido más votado consiguió el 13,8% de los votos.

En las elecciones de 2002 el partido Justicia y Desarrollo (PJD), de carácter


islamista avanzó notablemente.

En mayo de 2003, la ciudad más grande del país, Casablanca, sufrió un


atentado terrorista. El ataque se produjo en lugares relacionados con occidentales y
judíos, y se produjo la muerte de 33 personas y más de 100 heridos, en su mayoría
marroquíes. Este atentado provocó una involución de las libertades civiles: se amplió la
prisión preventiva, la policía puede entrar en viviendas particulares sin orden judicial,
interceptar el correo, las llamadas telefónicas y las cuentas corrientes. En las elecciones

10
municipales de septiembre de 2003, el PJD sube al segundo lugar. La mayoría de los
presuntos autores de los atentados del 11-M procedía de Tetuán.

En 2006, Marruecos celebró su 50° aniversario de independencia.

Grandes personajes de Marruecos

o Abd-el-Krim, líder rifeño que luchó contra los franceses y los españoles en los años
veinte. Se hizo proclamar presidente de la República confederada de las tribus del
Rif el 1 de febrero de 1922. Derrotado en 1926, fue deportado a la isla de la
Reunión, de la que se evadió veinte años después. Refugiado en Egipto, a su
muerte en El Cairo en 1963 fue honrado como héroe con unos funerales grandiosos,
organizados por el coronel Nasser, futuro presidente de la nación egipcia.

o Hassan II, rey de Marruecos, hijo de Mohammed V, autoritario y cruel, reprimió


duramente a sus opositores durante los llamados Años de plomo. Mandó construir la
gran mezquita de Casablanca (1993). Lanzó la “Marcha Verde” contra España en
1975 e invadió el Sahara Occidental. Reinó desde 1961 hasta su muerte, en 1999.

o Idris I, fundador de la ciudad de Fez (789), la dinastía idrisí y el primer reino


musulmán de Marruecos independiente del califato de Bagdad.

o Idris II, hijo mayor y sucesor de Idris I. Como su padre engrandeció la ciudad de
Fez.

o Mohammed V, padre de la independencia marroquí y fundador del partido Istiqlal,


estuvo en el exilio y volvió como primer rey del independiente Reino de
Marruecos en 1956.

o Mohammed VI, democratizador, ha mejorado la situación de la mujer y


modernizado el país. Reina desde 1999, tras la muerte de su padre, Hassan II.

o Muley Ismail (1672-1727), sultán que unifica el país tras muchas batallas y
conquistas, fundador de la dinastía alauita, que aún hoy reina en Marruecos. Basó
su poder en Marrakech y el sur del país y no vaciló en eliminar poblaciones
enteras. Tenía fama de megalómano y terrible. Creó un ejército personal de 150
mil hombres, a los que facilitaba esclavas para que los hijos de estos siguieran
sirviéndole de generación en generación. Es fama que mataba con sus propias
manos a sus enemigos. Admiraba a Luis XIV de Francia y se atrevió incluso a
pedir la mano de la hija del rey francés y de Mlle. de La Vallière, reconocida por el
monarca, pero su proposición fue rechazada y la joven se casó con el príncipe de
Conti. Construyó muchas obras faraónicas y destruyó la obra de sus predecesores,
sobre todo en Volubilis y Marrakech.

o Tahar Ben Jelloun, el más célebre de los escritores marroquíes de hoy, ganador del
premio Goncourt en 1987 con La nuit sacrée (La noche sagrada), vive en Francia
y escribe en francés. Obras: La Prière de l’absent (1981), L’Enfant de sable
(1985), Jours de silence à Tanger (1990), Les Yeux baissés (La mirada baja, 1991).

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o Tarik, conquistador bereber que partió de Tánger en 711 para iniciar la conquista
de la Península Ibérica.

Vocabulario fundamental

A
- Adobe: material de construcción, tierra sin cocer encofrada y secada al sol.
- Agadir: granero colectivo fortificado del Atlas. Nombre de una ciudad marroquí.
- Alá: Dios, en árabe.
- Albornoz o burnús: abrigo de lana, con capucha y sin mangas
- Alí: primo y yerno de Mahoma con el que se originó el cisma entre chiítas
(partidarios de Alí) y sunnitas (mayoritarios en Marruecos)
- Alminar o minarete: torre de la mezquita.
- Árabe: término étnico (designa la procedencia de las personas, Arabia) y lingüístico
(personas que hablan árabe, lengua de Arabia). La palabra moro usada por los
cristianos tiene un matiz despectivo. Musulmán es término religioso para referirse a
los creyentes en el Islam. No todos los árabes son musulmanes (algunos tienen otras
religiones o no tienen ninguna) ni todos los musulmanes, árabes (hay musulmanes
blancos, negros, orientales…)

B
- Bajá o pachá: gobernador de una ciudad (imperial).
- Babuchas: zapatos árabes, especie de zueco terminado en punta.
- Bazar: establecimiento comercial donde se encuentran toda clase de artículos.

C
- Caftán: abrigo con bordados que las mujeres ponen por encima del vestido.
- Califa: de Al-Khalifa, el “sucesor” de Mahoma, comendador de los creyentes.
- Celosía: panel de madera agujerado o enrejado que permite ver sin ser visto y se
coloca en ventanas y balcones.
- Chérif o jerife, pl. chorfa: título que designa a un descendiente de Mahoma de la
línea de Alí.
- Chilaba o djellaba: vestido largo y recto, con capucha.
- Cuscús: comida típica marroquí.

D
- Dirham: moneda nacional marroquí.
- Djebel: montaña, monte.

E
- Emir: personaje de alto rango con poderes militares delegados por el chérif.

F
- Fátima: hija preferida de Mahoma y esposa de Alí, objeto de culto en el Islam.

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H
- Harira: sopa marroquí.

I
- Islam: una de las tres grandes religiones del libro, junto al cristianismo y al
judaísmo. Predica la creencia en un único Dios, Alá, y en su profeta, Mahoma.
- Istiqlal: independencia, nombre del partido nacionalista de Marruecos.

J
- Jaima: tienda de los pueblos nómadas marroquíes; en grupo, forman el douar o
aduar, la aldea.

K
- Kasba: barrio fortificado de la ciudad, ciudadela.
- Kebab: comida típica marroquí.
- Ksar, pl. ksour: pueblo fortificado del sur de Marruecos.

M
- Madraza, madrasa o medersa: escuela coránica.
- Magreb: el Poniente, países del noroeste de África (Marruecos, Argelia y Túnez).
- Mahoma: principal profeta del Islam.
- Medina: ciudad tradicional árabe.
- Mezquita: iglesia árabe.
- Mihrab: nicho que indica la dirección a La Meca, emplazado en las mezquitas.
- Morabito: anacoreta o ermitaño venerado como santo; por extensión, también su
tumba, lugar de peregrinación.
- Moussem: peregrinación a la tumba de un morabito, acompañada de fiesta,
intercambio comercial.

O
- Oasis: islote de vegetación en el desierto, en torno a un manantial.

R
- Ramadán: noveno mes del año musulmán, dedicado al ayuno.
- Riad: jardín andalusí en el interior de una casa o palacio. Nombre de una ciudad.
- Ribat: monasterio fortificado con monjes guerreros que hacían la guerra santa. El
nombre de Rabat deriva de ahí.

S
- Sidi: señor feudal, los árabes llamaron así al Cid Campeador.
- Sultán: soberano musulmán, rey.
- Sunís, suníes o sunitas: seguidores del sunismo, rama del Islam diferenciada del
chiísmo (los seguidores de Alí, yerno de Mahoma) y mayoritaria en Marruecos.

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U
- Uadi, oued, ued: curso de agua temporal, río de temporada en torno al cual se
puede formar un oasis. Muy importante para las caravanas que viajan por el
desierto.

Z
- Zankat: la plaza.
- Zelig, pl. zelijes: trozos de cerámica de formas geométricas variadas que adornan
los zócalos de las paredes, los suelos y columnas.
- Zoco o souk: mercado.

Bibliografía

- Salvat, Equipo de Edición, Marruecos, Barcelona, Salvat, 1999.

- Elsa ediciones, Descubrir Marruecos. Partir. Recordar, Milán, Elsa Ediciones, 1998.

- Wikipedia.

Para saber más

o El lector puede leer las novelas históricas de la autora aragonesa Magdalena


Lasala, especialista en Al-Andalus: Boabdil, Almanzor, Doña Jimena, El círculo de
los muchachos de blanco…

o Sobre la guerra de Marruecos se han escrito también muchas novelas: Imán, de


Ramón J. Sender; Una guerra africana, de Ignacio Martínez de Pisón…

o Un libro interesante es Cartas marruecas, de José Cadalso, autor del siglo XVIII
español, que se inspiró en las Lettres persannes (Cartas persas), del francés
Montesquieu. Allí tenemos la visión de una España atrasada vista con los ojos del
marroquí Ben Beley.

o De los escritores marroquíes, el más famoso hoy es probablemente Tahar Ben


Jelloun, asentado en Francia y escritor en francés, ganador del prestigioso premio
Goncourt.

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