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FACCIUTO | MENOR: UNA PALABRA NO DICE NADA Y AL MISMO TIEMPO LO EXPLICA TODO.

[Análisis de] la intervención en torno a la niñez en el período 1870-1944. El centralismo del mismo se basó en el análisis
de dos instituciones que tuvieron una marcada injerencia en materia de niñez. Ellas fueron la Sociedad de Beneficencia
(SB) y el Patronato de la Infancia (PADELAI).
[…]dos discursos de intervención dirigidos a la niñez. Un discurso que se instaló en el campo pedagógico y que se
vinculaba con la educación formal obligatoria. Otro discurso, el de la minoridad-riesgo. Si bien ambos coadyuvaron a
imponer los valores de la época, la tesis se basa en analizar y reflexionar sobre la intervención social dirigida a los
menores.

MENOR: UNA CATEGORÍA PARA LA TODA LA VIDA


El campo de la niñez es una construcción histórica, política, social y cultural y en la época estudiada se visualizaron dos
discursos de intervención dirigidos a los niños y niñas. Un discurso se instaló en el campo pedagógico y se vinculó con
la educación formal obligatoria utilizada como canal que vehiculizaba valores de la época. Otro discurso fue el conocido
como minoridad-riesgo. Este conllevó a la implementación de prácticas de intervención de índole institucional, las
cuales fueron legalizadas a partir de la sanción de la ley 10903 en 1919.
[…] quienes conformaban las clases bajas, los sectores populares y/o los trabajadores (ya que los hijos e hijas
pertenecientes a esas familias eran los categorizados como menores), […] compartían el rasgo de ser sectores proclives
a caer en la pobreza y estos sectores estaban conformados principalmente por los migrantes.

“[…] la figura menor es contenedora de aquellos niños que no logran insertarse satisfactoriamente en el sistema
económico-social y también de aquellos que el sistema educativo no logra retener y que se incorporan al trabajo o
directamente a la calle […]” (Carli, 1998: 113). Los grupos dirigentes y económicos, como otros actores sociales,
mostraron preocupación por los problemas que traía aparejado el modelo político y económico en la época de gestación
y consolidación del Estado argentino, lo que conllevaba a buscar formas de intervención en este sector poblacional.

Las posiciones de Feinmann, Gache y Bullrich [coincidían con las acciones llevadas a cabo por el Patronato de la Infancia
(PADELAI), y afirmaban que había un vasto sector de niños y niñas entre 6 y 7 años trabajando en la vía pública y
solicitaba al Estado que interviniera] como la discusión del proyecto de ley presentado por el Dr. Luis Agote se vieron
reflejadas en la sanción de la ley 10903 y por ende en la legitimación jurídica del espacio asilar. Determinaron la edad
cronológica del sujeto de protección (desde el nacimiento hasta los 21 años) y los destinatarios de la política hacia la
niñez complementando a la educación. “[…] el niño se convirtió en parte del grupo estratégico del proyecto de ajuste a
la modernización. De allí se desprendía la necesidad de fundar instituciones que encauzaran por la buena senda moral
a los niños, considerando a la educación integral y el aprendizaje de oficios los pilares básicos de la infancia abandonada
al proyecto político de la elite dirigente” (Aversa, 2006: 91).

[…] la implementación de un modelo económico permite entender el porqué de la implementación de políticas sociales,
ya que “[…] el mercado de trabajo es una inevitable puerta de entrada para comprender la dinámica del sistema de
políticas sociales. Entre ambos elementos existen condicionantes y restricciones mutuas […]” (Lo Vuolo y Barbeito, 1996:
14) y hay vinculación con el empleo porque éste “[…] es la base principal de la cual se derivan las condiciones materiales
de vida de la población […]” (Monza, 2002: 16).

Por lo antes mencionado es que se decide estudiar la génesis de la política social destinada a niños y adolescentes desde
el análisis de instituciones destinadas a la niñez.

LA SOCIEDAD DE BENEFICENCIA
La SB tuvo, desde sus comienzos, la tarea de asistir a los menores por intermedio de las instituciones que se habían
dispuesto bajo su dependencia. La creación de esta institución no significó que se visualizara a la pobreza en el contexto
de desigualdad que el sistema de relaciones político –económico de ese período producía. Al contrario, la pobreza era
presentada como producto de la amoralidad, el incumplimiento de los preceptos religiosos y la falta de adaptación al
modelo político y económico que estaba dando sus primeros pasos.

Por ejemplo, en la entrada de la Casa de Niños Expósitos había una inscripción que decía “Mi padre y mi madre me
arrojaron de si. La piedad divina me recoge aquí” (Catálogo, 1999). Esta frase daba cuenta de la “bondad” de la
institución para reparar acciones visualizadas como individuales y reprochables.
La SB, ni bien se responsabilizó de la Casa de Niños Expósitos en donde fija su sede central, intentó entregar a los
menores a familias o personas consideradas de buena moral […]1.

Si bien desde sus comienzos la SB tuvo instituciones dedicadas al tratamiento de los menores, no se hallaron registros
de ellos derivados a sus institutos sino solo de los que eran entregados a otras familias. […] La intervención comenzaba
y terminaba en el acta de entrega. Lo que no se puede afirmar es que la única intervención era el de entregar al menor
con una familia porque […] también contaban con institutos para internación.

Las modificaciones en el registro se comenzaron a visualizar hacia 1920 y perduraron hasta la intervención de la SB por
parte del gobierno [de] Perón. De todos modos, se debe mencionar que en la documentación revisada no se hallaron
informes que versaran sobre el regreso de menores a sus domicilios.

En esta etapa se pasó a un legajo individual, aunque tampoco se incluyó información sobre las familias de los menores
internados. Los legajos individuales trabajados solo dieron cuenta de menores internados en diferentes institutos
pertenecientes a la SB. Esta diferencia en el archivo se puede deber a que, en sus comienzos, la SB contaba con pocos
institutos para internar, por lo que su respuesta debía ser prioritariamente la entrega de menores a familias que los
aceptaran. Al acrecentarse los institutos bajo su dependencia, se supone que la SB debió modificar su forma de archivo
para tener mayor control, ya que esta situación también implicó un aumento de la población bajo su jurisdicción.
Igualmente, es evidente en todo el período, ya sea considerando la cantidad de institutos o de menores colocados8,
que la intervención ignoraba sistemáticamente a la familia. Si bien es cierto que en sus orígenes la SB tenía el torno y la
entrega se efectuaba en el anonimato, ya en 1852 abre la oficina de recepción y allí ingresaban los niños llevados por
un adulto. Esta situación hubiera permitido tomar datos filiatorios.

EL PATRONATO DE LA INFANCIA
[…] se pudo reconstruir el listado de institutos que estaban bajo su dependencia hasta el año 1943 y son los que a
continuación se detallan.

El internado Manuel Aguirre alojaba a menores desde los 2 a los 8 años de edad. El internado Luis Ortiz Basualdo recibía
a menores de 8 a 11 años y contaba con una enfermería y servicio odontológico en los cuales no solo se atendía
población del instituto sino a la población de la ciudad. Había una escuela anexa que albergaba a 446 alumnos (PADELAI,
1993: 221). Otro instituto de esta organización lo fue el Teodolina Léxica de Alvear, en el cual se dictaban clases de corte
y confección, lavado y planchado, de economía doméstica y contaba con servicio de enfermería y servicio odontológico
(PADELAI, 1993: 222).

Otros centros de internación bajo su dependencia fueron los internados Antonio Devoto y Elena Pombo de Devoto,
como así también la Escuela Agrícola Industrial de Claypole. Pertenecían también a su administración las Escuelas de
Artes y Oficios Plácido Marín y la Post Escuela Polifónica, donde se enseñaba música y canto y concurrían alumnos que
se encontraban internados en los institutos del PADELAI y también externos (PADELAI, 1993: 224).

Si se analiza el dato brindado por el PADELAI, en cuanto a que desde su creación hasta el año 1942 atendieron a 53.200
niños considerados internos y apoyaron a sus familias en el cuidado de 56.301 niños y niñas en forma de atención
externa, se estima que el guarismo tiene significación en cuanto a la intervención de esta organización en la atención
de la niñez (PADELAI, 1993: 225).

1
Si bien los niños eran entregados a familias o personas consideradas dignas, este acto no puede ser considerado adopción en los
términos que actualmente se la entiende. Que se haya podido conocer, de los legajos analizados, que eran familias de buena
moral, no significa que implicara para el niño estar mejor cuidado, ser respetado o considerado igual a cualquier miembro de la
elite porteña por convivir con una familia y no encontrarse en una institución. González afirma que una forma de socorro muy
difundida en la época era la de tener agregados en las familias de clase alta como en los estratos más amplios de la población.
Eran recibidos bajo tutorías y algunos observadores lo veían como una manera de lograr sirvientes de confianza (González, 1984:
254). Si bien no se hallaron los legajos pertenecientes a los casos registrados en el Libro I de Colocación de Menores en Servicio
Doméstico, allí se dejaba constancia de entregas y devoluciones de niñas que eran “colocadas” como sirvienta, niñera, mucama,
mucama general, cocinera, compañía por lo que se podría deducir que esta Sociedad actuó como proveedora de mano de obra
gratuita amparada bajo una obra de socorro moralizante (Facciuto, 2005).
Es de destacar que, además de la creación de institutos destinados al encierro, sus acciones estaban dirigidas a crear
instituciones para evitar la internación. Como forma de intervención extramuros se pueden considerar también las
propuestas de reglamentar cuestiones inherentes a la salud de la población en materia de prevención, la participación
en congresos, tantos nacionales, a efectos de proponer la reflexión y el debate sobre sus formas de intervención, como
proponer el debate de nuevas ideas para ser aplicadas en el organismo, entre otras.

En 1898 el socio Benjamín Dupont presentó al parlamento un proyecto de creación de penitenciarias para menores
delincuentes y patrocinó la Ley de vagancia, pérdida de la patria potestad y tutela. Además, este socio, por pedido del
PADELAI, escribió un libro donde fundamentaba la necesidad de dictar una ley de protección a la infancia y el mismo
fue distribuido gratuitamente entre los diputados y senadores (PADELAI, 1993: 38).

Desde sus inicios, esta organización editó la Revista Anales del Patronato de la Infancia, la cual perduró hasta 1914. La
misma se escribía en lengua castellana y francesa, por lo que se infiere que era exportada. Tenía más de 60 páginas y
había diferentes secciones, no solo para intelectuales sino también destinadas para toda la sociedad. […] La sección
doctrinal estaba escrita en lenguaje sencillo y se daban “consejos a las madres, las maestras, los industriales” sobre
higiene del niño en los talleres (PADELAI, 1993: 28).

La preocupación por la inserción de la mujer al mercado laboral, sin cuestionarse los motivos de esa inserción,
preocuparon al punto de establecer estrategias a efectos de que permanezca en su domicilio, trabajando, pero sobre
todo ocupándose de las tareas que eran consideradas propias de lo femenino.

Ya en 1904 el PADELAI estudiaba una propuesta de intervención que implicaba la desinstitucionalización. Gallardo,
miembro del PADELAI, regresó de Francia, donde había viajado por sus funciones en esa institución e informa:

[…] colocan a los niños en casas de familias pobres [...] Notables ventajas morales [...] Desarrollan afectos que
reemplazan a los de su propio seno familiar [...] costo menor [...] les otorgan subsidios- El proceso de selección de la
familia debe ser importante, ellas deben presentar garantías de moralidad [...] No poseen en Paris Colonias agrícolas,
solo una escuela de jardinería” (Libro de Actas Tomo 5 – 1904 – 1907: 4 y 5).

Si bien no fue aprobada la implementación de esta modalidad, la misma fue considerada para su estudio. Se podría
decir que una intervención similar a esta propuesta que fue rechazada, la constituyó el subsidio otorgado a familias para
evitar la separación de sus hijos en 1944. En el acta del 21 de junio de ese año deciden implementar, a título de ensayo;
la asistencia del niño a domicilio. Se aprobó por “[…] las ventajas que ofrece el ambiente familiar sobre el ambiente del
asilo en la formación del niño [...]” (Libro de Actas Tomo 18 Años 1941-1944: 370). No se puede obviar que en la misma
acta se hablaba de dificultades de la institución en sostenerse económicamente, por lo que esta modalidad también
pudo decidirse implementar, como lo expresaba Gallardo en 1904, tomando en consideración que los costos eran
menores.

El subsidio otorgado a las familias no podía superar los 40$ m/n mensuales. Constatando el monto con los sueldos que
pagaba el PADELAI, según balance de fecha del 15 de diciembre de 1943, el mismo equivalía al salario percibido por una
costurera o por un peón en forma mensual, tareas de más baja remuneración (Libro de Actas Tomo 18 – Años 1941-
1944: 327).

Otras de las acciones que efectuó fue la de peticionar a las autoridades de Jockey Club la prohibición del ingreso de
personas menores de 17 años solas a las instalaciones del Hipódromo Argentino, quienes respondieron en forma
favorable a lo solicitado en 1902 (PADELAI, 1993: 65). Esta preocupación por la intervención en cuestiones de índole
reglamentarias con instituciones privadas también fue considerada como forma de prevención.

En 1905 Jorge William (quien fuera el inspirador de la colecta anual) propuso a la Municipalidad de Buenos Aires que
imprimiera hojas para entregar a las madres en las dependencias públicas e institutos dependientes del PADELAI, a
efectos de buscar consejos para el cuidado de los niños y niñas (PADELAI, 1993: 57). Esta propuesta culminó en la
sanción de una ordenanza municipal en donde se obligaba a los dueños y encargados de conventillos a colgar carteles
con la dirección de consultorios gratuitos de atención de niños y niñas (PADELAI, 1993: 71). Las situaciones antes
descriptas significaban educar en la prevención a efectos de evitar internaciones en hospitales por cuestiones
prevenibles.
CONCLUSIONES
[…] se pudo observar que contaron no solo con amplia apoyatura de los poderes políticos en el período estudiado sino
que éstos depositaron en ellas la elección de los lineamientos que adoptaría la forma de intervención de la política social
dirigida hacia la minoridad como se denominada en aquella época. No se puede obviar que ambas organizaciones fueron
partícipes de la sanción de la ley de Patronato o ley Agote la cual legalizó la internación y la disposición de cierta
población infantil por parte del Estado para luego derivarla a las instituciones que se consideraban pertinentes. Sí bien
hay coincidencia en cuanto a la legalización de la actuación con la niñez, no la hay en cuanto a las formas de intervención
empleadas por ambas. Además es de destacar que las diferencias en la intervención en materia de niñez estuvieron
presentes prácticamente desde el nacimiento del PADELAI y no solo se dieron hacia finales del período estudiado.

La institucionalización de los categorizados como menores fue la principal forma de intervención pero no fue la única
establecida en el período al cual se hizo referencia. El encierro partía de una concepción psicológica y moral donde el
niño era considerado como un valor que debe ser custodiado y protegido de los males que provienen de la familia y
debía ser separado del ambiente contaminado en el que se encontraba. Fue el ámbito de las instituciones totales donde
se hallaba el clima adecuado para su desarrollo mientras crecía. Es así que se logró construir su subjetividad y la acción
tutelar trató al menor con problemas a partir de orden, seguridad y prevención para enfrentar a los agentes
perturbadores.

Sin embargo también existieron instituciones creadas para evitar la separación de madres, padres y/o tutores de sus
niños. La trasmisión de pautas vinculadas con la salubridad pública para prevención de enfermedades, enseñanza para
la crianza de los niños y la transmisión de valores a través de acciones propiciadas por la reglamentación de ordenanzas
públicas y la creación de instituciones para albergar a los niños mientras sus padres trabajaban; pueden ser encuadradas
dentro de lo que se denominan acciones de prevención a efectos de evitar la institucionalización.

Estas acciones fueron implementadas en forma simultánea a las prácticas de internación por lo que ellas no fueron las
únicas desarrolladas en el período como formas de control. Si para la SB lo preventivo de la intervención estaba dado
por el encuadre asilar de encierro en instituciones totalizantes, para el PADELAI la intervención también implicaba
prevención y estaba dada también en la interacción directa e indirecta con la familia y el niño u adolescente dentro de
su grupo de pertenencia.

El PADELAI, a diferencia de la SB, no poseía solo institutos destinados a la internación para la población que le era
derivada o que concurría para solicitar ayuda, sino que contaba con otras alternativas a la internación como lo eran las
Escuelas Patrias, las Casas Madres y las Escuelas de Artes y Oficios, entre otras.

Las situaciones planteadas pueden ser considerada, a la luz de los acontecimientos de la época, como una intervención
pensada en prevenir la institucionalización de los niños y niñas, educar a las madres, padres y/o tutores con relación a
pautas higiénicas y complementarlas con la creación de establecimientos donde se daba a los niños y niñas una
enseñanza moral – higiénica. Así se evitaba la falta de escolarización y el vagabundeo porque si los niños y jóvenes
debían quedar solos debido a que sus padres se encontraban insertos en el mercado laboral; instituciones con estas
características prevenían la desvinculación, trasmitían los valores de la época y evitaban que los niños y/o adolescente
quedaran exentos de control.

El PADELAI, al igual que la SB, entendían que la responsabilidad de los ingresos económicos y la imagen de autoridad
máxima estaban en manos de los hombres pero la crianza de los niños y las trasmisoras de los cuidados paliativos y de
salubridad era responsabilidad de las mujeres quienes podían influir con su accionar a su entorno familiar. Sin embargo
ambas organizaciones difirieron en la forma de intervención.

Mientras que la SB considera a la mujer de la elite como portadora de saberes para establecer mecanismos de control
a través de la internación del menor, las acciones desarrolladas por el PADELAI pusieron también el énfasis en la mujer
de los sectores populares ya que será la madre - de acuerdo a la concepción de género predominante en la época de
estudio- que hará posible la internalización de pautas de conducta en su seno familiar.

Con relación a su vinculación con los poderes políticos se observa que el mismo fue utilizado por ambas instituciones
no solo como fuente de financiamiento sino también para influenciar en la sanción de decretos y disposiciones. También
que las fronteras entre los poderes políticos y económicos eran difusas ya que compartían los intereses de clase.
Si bien ambas instituciones intervinieron priorizando diferentes formas de acción en lo social, la finalidad fue la misma:
control y disciplinamiento. Sin embargo, reflexionando sobre lo trabajado en la presente tesis y retomando la idea de
paradigma desarrollada en el capítulo 1 se puede decir que hubo dos modelos de intervención disímiles y en puja en ese
período ejecutado por las instituciones estudiadas.

La Sociedad de Beneficencia fue disuelta en el año 1947 pero esta disolución no fue acompañada con el cambio de los
nombres que llevaban los institutos que estaban bajo su órbita de influencia y aún en la actualidad perduran los mismos
de sus legadores y preservan, algunos, las mismas funciones en cuanto a destino de la población a internar con relación
a sexo y edad.

El PADELAI, como lo explica en su libro, sorteó los obstáculos de la política en materia de niñez establecidos por el
gobierno de Juan Domingo Perón y según opinión de esta organización, fue el período más conflictivo que atravesó
desde su creación. Esta organización perdura en la actualidad y algunos de sus institutos están ubicados en los mismos
espacios físicos y con los mismos nombres de sus legadores.