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FRANCISCO PIZARRO GONZÁLEZ

Francisco Pizarro González

Francisco Pizarro González nació alrededor de 1476 en Trujillo, que se encuentra en el norte de
Extremadura. Él era pobre y no tenía educación, por lo que no sabía leer y escribir. En su infancia
era porquero y tenia que cuidar de los cerdos de una granja. Con sus tres hermanastros hizo
algunas expediciones en las que buscaba principalmente oro, pero también difundir su fe.

El primer viaje

Su primer viaje a América del Sur fue en noviembre de 1509, bajo las órdenes de Alonso de Ojeda.
Ellos llegaron a la bahía de Cartagena donde según cuentan, vivían caníbales. Con el tiempo, la
comida empezó a ser escasa, pero recibieron ayuda de Nicuesa, que era un competidor de Ojeda.
Ojeda fundó una colonia cerca de la Punta Caribana pero tuvo que abandonar la colonia debido a
falta de recursos. Fue así que Pizarro se convirtió en el jefe de la colonia y conoció a Vasco Núñez
de Balboa, con el que hizo una expedición en 1513 y descubrió el Pacífico.

El descubrimiento del Mar del Sur

En el año 1513 inició el viaje de Pizarro y Balboa. Navegaron a una bahía de donde iniciaron su
camino a pie por la selva con la esperanza de obtener contacto con los nativos. Cuando cruzaron el
río Chucunaque se encontraron en zonas desconocidas. En ese momento ya habían cruzado la
divisoria de aguas entre el Atlántico y el Pacífico. El 25 de Septiembre Balboa se subió a una colina
porque pensaba que detrás había un nuevo océano, y tuvo razón. Al día siguiente, bajaron al lugar
donde habían visto el agua y encontraron al jefe de los nativos quien les obsequió oro y perlas y
que les mencionó también que existía un país donde había mucho oro. Pero Pizarro y Balboa
regresaron a Santa María.

Los planes para la conquista de latierra del oro

Pizarro se enteró después de siete años de que Cortés había conquistado México y en ese
momento comenzó a forjar planes para él mismo conquistar la tierra del oro . Encontró dos puntos
importantes: 1. Si tienes el gobernante también, tienes al pueblo. 2. Los blancos son como dioses
que destruyen el reino.

El 14 de Noviembre, comenzó su viaje con Almagro a la costa de América del Sur para encontrar el
país del oro. Pero tuvieron que detenerse a causa del mal tiempo. Después de algunas semanas
pudieron proseguir y llegaron a una bahía. Cerca de ellos había un pueblo que tenía comida, pero
también encontraron restos humanos de personas que fueron comidas. Cuando empezaron un
ataque contra los jefes de los nativos, Pizarro tuvo que volver con la esperanza de poder hacer
otra expedición.

El 10 de marzo 1526 Francisco Pizarro, Diego de Almagro y Fernando de Luque firmaron un


documento que les permitía descubrir y conquistar Perú. En junio de 1526 comenzaron el viaje
desde Panamá. Pizarro tuvo que mostrar nuevamente paciencia y cuando vino una nave y dijo que
tenían contacto con el Imperio Inca, continuaron su viaje. Debido al mal tiempo quisieron
desembarcar y se acercaron a una bahía de donde vieron una ciudad, pero no pudieron bajar a
tierra porque por todas partes había guerreros que los atacaron. Pizarro envió por defensa una
caballería.

Después de nueve días, Almagro quería regresar a Panamá, pero Pizarro se le prohibió. Vinieron
dos naves y en uno de estos barcos llegó el capitán que quería arrestar a Pizarro. Pero Pizarro se
negó a ir a Panamá y se fue a una isla vecina, donde después de algún tiempo llegó Almagro que
quería conquistar el Imperio Inca con él. Los dos fueron a la ciudad de Tumbes donde fueron
recibidos por la población como mensajeros de los dioses. Una tropa se enteró de que había
mucho oro y plata ahí. Navegaron a otra ciudad que tenía más oro, pero tuvieron que regresar.

La conquistade los Incas

En 1531 Pizarro comenzó su viaje. Al comienzo él cometió un grave error, porque inició su viaje
por tierra y muchos de sus soldados murieron. Los incas vieron las malas intenciones de los
blancos y no atacaron sólo por el miedo a los caballos. Dado que necesitaban un campamento
base, nació el asentamiento de San Miguel. Pizarro quería conquistar al gobernante de los Incas
en Cajamarca y se enteró, por los indios, de que él Inca les había puesto una trampa. Cuando
llegaron a Cajamarca, Pizarro envió un mensajero al Inca y éste le dijo que podrían acampar en
una ciudad abandonada. Pizarro quería una reunión con el Inca, que él negó inicialmente , pero
cuando Pizarro prometió a este que le ayudaría en la guerra contra sus enemigos la reunión tuvo
lugar con éxito. Los planes de Pizarro eran de tomar como prisionero a Atahualpa, el gobernante
de los incas.

Al día siguiente llegó Atahualpa, pensando que Pizarro tenía miedo de él, y por eso Atahualpa tiró
la Biblia al suelo y Pizarro vio en este gesto una razón para atacar. Esto causó la muerte de muchas
personas y por fin Pizarro llegó al trono de los Incas. El gobernante negoció con Pizarro para
liberarse y le hizo una propuesta: una habitación llena de oro . Después de varios meses, la
habitación estaba llena de oro y comenzaron a fundirlo en lingotes. Almagro regresó y quiso matar
a Atahualpa, lo que sucedió el 29 de agosto de 1533. Después de fieras resistencias el 15 de
noviembre de 1533 llegó a la ciudad de Cuzco la cual fue fundada nuevamente. El 6 de enero de
1535 Lima fue fundada por Pizarro. Siempre hubo diferencias violentos entre Pizarro y Almagro
que terminaron en una guerra privada y la que perdió Almagro.

Almagro también fue ejecutado. Pero las disputas continuaron hasta que en 1541 Pizarro fue
asesinado a causa de la tiranía en el Palacio de Lima de los seguidores de Almagro.

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Hernán Cortés

Hernán Cortés fue el responsable de una parte importante de la colonización española de las
Américas. Nació en el año 1458 en Medellín (en lo que es hoy en día Extremadura). Fue hijo de
Martín Cortés y Catalina Pizarro. Su padre lo envió a catorce años a estudiar latín. Estudió también
gramática y leyes. En 1511 Cortès estuvo involucrado en la conquista de Cuba bajo el mando de
Diego Velázquez. Recibieron tierras y esclavos en la isla. En 1519 Hernán Cortés reunió 11 barcos y
500 hombres y los dirigió a la península de Yucatán, parte del territorio maya. En julio 1519 viajó
con 600 hombres a la costa de México. Cortés llegó a Tlaxcala y allì se encortò con Moctezuma II
(el rey azteca y el gobernante de muchos pueblos de México y Centroamérica). Hernán Cortés
afrontaría varias batallas para conquistar el impero azteca; recibió refuerzos de Cuba. A los pocos
días capturó a Moctezuma y luchaba con los indíginas porque quería su oro. El 13 de agosto de
1521 el imperio azteca se derrumbó. En 1521 fue conquistada la capital azteca Tenochtitlán de
Cortés. Carlos I nombró a Cortés capitán general del territorio. Cortés llegó a colonizar el nuevo
territorio y se denominó "Ciudad de México". Evangelizó a los habitantes. En 1528 volvió a España
y el rey Carlos I. y los habitantes estaban orgoliósos y asombrados. Otorgó el título de "Marqués
de Valle de Oaxaca". De regreso a México organizó nuevas expediciones a Baja California,
Tehuentepec y Sinaloa. En 1540, volvió a España. Cortés murió en Sevilla de disentería el 2 de
diciembre de 1547.

Llegada de los españoles a Mexico

Primero el gobernador de Cuba Diego de Velázquez comando tres expediciones hacia México,
pero es hasta la tercera en la que Hernán Cortès se embarca a México. Cuando está a punto de
llevarse a cabo la tercera expedición Diego de Velázquez se arrepiente, pero a Hernán Cortès no le
importa y se va a México. En Tabasco los indígenas les ofrecen muchos regalos, entre estos regalos
iba la Malinche una india que después traicionaría a su gente. Al ver esto, Hernán Cortés manda
cartas y regalos al rey de España (Carlos I) pidiéndole reclamar las nuevas tierras descubiertas para
España y así deshacerse de que lo buscara Diego de Velázquez. El rey acepta y es así como se
funda la villa rica de la Veracruz. Moctezuma emperador del imperio azteca, manda varios regalos
a los españoles. Hernán cortes pide ver al emperador pero este se niega. Los españoles avanzaron
hacia Tenochtitlan, capital del imperio Azteca, que se encuentra en donde ahora está la ciudad de
México. En su camino Cortès hace una alianza con los tlaxcaltecas (otro pueblo indígena). Justo
antes de llegar a Tenochtitlan los españoles llevan a cabo “la matanza de Cholula”. Al llegar a
Cholula los españoles fueron tratados con hospitalidad, pero después de unos días un comunicado
de Moctezuma, emperador Azteca, llegò a Cholula en el que pedía que mataran a todos los
españoles. La malinche se entera de este suceso y advierte a los españoles y estos matan a más de
5 mil indios en 5 horas, quemaron y destruyeron Cholula.

Tenochtitlan

Los españoles son recibidos en Tenochtitlan como dioses, porque Quetzalcoatl (Dios azteca) había
prometido volver el mismo año en el que Cortès llegò a México, así que varios aztecas
confundieron al español por un dios, dándole así la mayor facilidad de entrar a la capital. Mientras
están en la capital los españoles toman captivo a Moctezuma (emperador del imperio azteca). Al
mismo tiempo el gobernador de Cuba, Diego de Velázquez, envía a Pánfilo de Narváez para que
llevara a Hernán Cortès de vuelta a Cuba, Cortès deja Tenochtitlan y deja a Pedro de Alvarado
como comandante de las fuerzas españolas en Tenochtitlan. Cuando Cortès, regresa a
Tenochtitlan se entera de que Pedro de Alvarado mato a más de 400 nobles aztecas en su
ausencia. Para intentar tranquilizar las cosas Cortès hace que Moctezuma salga a darle unas
palabras a su pueblo. Esto solo los hizo enojarse más al pensar que el emperador y los españoles
los estaban engañando. El pueblo se rebela y matan a Moctezuma de una pedrada en la cabeza.
Los españoles se dan cuenta de que no se pueden quedar en Tenochtitlan y huyen hacia territorio
tlaxcalteca. Perdiendo a la salida de la ciudad aproximadamente 600 españoles y 800 tlaxcaltecas
(más de la mitad de su fuerza), una vez ya a salvo en territorio tlaxcalteca, cuenta la leyenda, que
Hernán Cortès se echo debajo de un árbol y se puso a llorar por todo lo que había perdido ese día.
En México se le conoce a este episodio de la historia como “la noche triste”

Sólo en 1518 los españoles, a través de Juan de Grijalva, al mando de cuatro navíos, entablaron
relaciones con las provincias del imperio azteca. El recibimiento de los indios fue amistoso y
entregaron a los europeos diversos objetos de oro. Durante el encuentro, pronunciaron muchas
veces la palabra México, cuyo significado ignoraban los conquistadores.

Llegada de Hernán Cortés

Con once barcos, 508 soldados, 16 caballos y 14 piezas de artillería partió rumbo a México el
conquistador español Hernán Cortés. En la península de Yucatán encontró a un compatriota
llamado Jerónimo de Aguilar, que años antes había sobrevivido a un naufragio en las costas de
México. Aguilar hablaba maya, debido a su largo cautiverio en ciudades de este pueblo, lo que
facilitó a Cortés la comunicación con esta civilización. Además, los españoles recibieron numerosas
esclavas como regalo. Entre ellas figuraba una de origen noble y muy inteligente, quien se
expresaba además en náhuatl. Su nombre era Malitzin (Malinche), bautizada después como
Marina. Gracias a ella y a la intervención de Aguilar, Cortés pudo conversar con los indios,
especialmente con aquellos que hablaban la lengua oficial del imperio azteca, lo que era una
inmensa ventaja para el capitán español.

La antigua esclava posteriormente se convirtió en su colaboradora más valiosa y fiel. Fue también
la madre de su hijo, Martín Cortés.

Comienzo de la caída

Fue en lo que sería la futura Veracruz donde Cortés comenzó a darse cuenta de la inmensidad y la
riqueza del imperio azteca. Allí recibió la visita de los mexicas, de la provincia de Cuetlaxtlán. En
nombre del emperador Moctezuma, le regalaron víveres, magníficos vestidos de gala en algodón y
plumas, y joyas de oro, y le pidieron que no ingresara a territorio azteca.

Según la tradición mexica, funestos presagios (iluminaciones del cielo, incendios inexplicables)
anunciaron una terrible catástrofe. Muy religiosos, Moctezuma y sus consejeros quedaron muy
impresionados por el hecho de que el año uno-junco (para ellos), es decir, 1519, coincidiera con la
fecha que, al presentarse cada 52 años, podía significar el retorno de la Serpiente de Plumas,
según el mito de Quetzalcóatl. Y, para ellos, Cortés era el dios que regresaba.

Entretanto, Cortés se alió con ciertos pueblos que odiaban mortalmente a los mexicas, como los
totonecas y, sobre todo, los tlaxcaltecas. Desde entonces, la conquista se convirtió en una
empresa fundamentalmente hispano-tlaxcalteca.

Llegados a Tenochtitlán, y después de varias peticiones a Cortés para que este no entrara a la
ciudad, Moctezuma los recibió junto a altos dignatarios, entre ellos el rey de Texcoco. Esto ocurrió
en noviembre de 1519.

La guerra

A medida que iba pasando el tiempo, la situación se hizo muy tensa. A pesar de los esfuerzos de
Moctezuma, la cólera de sus dignatarios crecía; los españoles se oponían al culto de los dioses
aztecas y aprovechaban también de escamotear todo el oro que podían, al igual que los
tlaxcaltecas con los jades y plumas. Estos, además, buscaban cualquier modo para saciar su odio
hacia los aztecas.

En ausencia de Cortés, que tuvo que ir a luchar a la costa contra su compatriota Narváez, los
españoles asesinaron traicioneramente a numerosos nobles mexicas que celebraban la festividad
de Huitzilopochtli. El pueblo se sublevó y el retorno de Cortés no solucionó nada. Al contrario,
durante la llamada noche triste, del 30 de junio de 1520, los españoles y los tlaxcaltecas salieron a
duras penas de Tenochtitlán, sufriendo numerosas bajas.

Pero gracias al apoyo de sus aliados indígenas, Cortés aisló la ciudad. El hambre y la falta de agua
potable agobiaron a Tenochtitlán, mientras se desarrollaba una epidemia de viruela, enfermedad
desconocida hasta entonces en México.

Moctezuma falleció durante los combates de junio de 1520. Su sucesor, Cuitlahuac, reinó solo 80
días antes de morir por la enfermedad. Ni el heroísmo de Cuauhtemotzin o Cuauhtémoc, el
siguiente emperador, ni de su pueblo guerrero, pudieron evitar que la ciudad cayera en agosto de
1521.

Causas de la derrota

Para muchos de sus contemporáneos, la derrota brutal de un pueblo antes invencible podría
parecer una catástrofe o un milagro. Sin embargo, existen causas precisas que pueden explicar
perfectamente este desenlace.

Primero, están las militares: frente a armas como los arcabuces y artillería, además de los caballos,
los aztecas nada podían hacer con su rudimentario armamento.

Pero, sobre todo, los mexicas y españoles no hacían la misma guerra. Los primeros la consideraban
como una forma de proveerse de prisioneros para sacrificar a su dioses, por lo que perdían tiempo
capturándolos. Pero los españoles hacían la guerra total, matando a los aztecas en grandes
cantidades. Su objetivo era destruir la religión aborigen en beneficio de la propia, que
consideraban la única verdadera, y el estado azteca en beneficio de su soberano, Carlos V.

Sin embargo, el factor religioso, al cual se unió la epidemia de viruela, fue también importante. El
convencimiento de Moctezuma de que tenía ante sí a Quetzalcóatl de regreso, le indujo a entregar
todo el peso de su autoridad soberana. Y cuando trataron de reaccionar, ya era demasiado tarde.
Pero nada hubiera sido posible sin los recursos y los hombres, las informaciones y el impulso
guerrero que aportaron los totonecas, Tlaxcala y Uexotzinco, los otomí, las tribus del sur del valle,
y el bando del príncipe Ixlilxochitl, en Texcoco. Sin embargo, estaban lejos de imaginarse que la
caída de México arrastraría la de sus propias ciudades, la destrucción de su religión y la ruina de su
cultura.

En efecto, con la derrota de los aztecas desapareció la última civilización autóctona de México.
Brillante y frágil, alcanzó a dominar el país solo casi un siglo.

Cortés, el conquistador

Hijo de una familia hidalga, pero no rica, Hernán Cortés nació en Medellín, Extremadura, España,
en 1485. Su deseo de aventura lo hizo abandonar el estudio de las leyes. Luego de sufrir algunas
enfermedades y accidentes, viajó a América. En sus seis primeros años se ganó la confianza del
gobernador Diego Velázquez. Este lo nombró notario e hizo que lo acompañara en su expedición
colonizadora a Cuba. Sin embargo, algunos roces con su superior lo mandaron a prisión.

A pesar de eso, el gobernador le confió el mando de una nueva expedición a México. Tras
conquistar el imperio azteca, y no sin antes luchar contra algunos compatriotas partidarios de
Velázquez y de otro aventurero llamado Pánfilo de Narváez, fue nombrado capitán general y
gobernador de las tierras conquistadas, la que se llamó Nueva España.

Además, incorporó las tierras de Honduras y Guatemala. No obstante, el resto de su vida vivió en
la pobreza. Falleció cerca de Sevilla, el 2 de diciembre de 1547.

Después de la conquista de Panamá llegaron noticias de que al sur existía un imperio sumamente
rico en oro, conocido con el nombre de Birú o Pirú. Para aventurarse en esta nueva empresa,
Francisco Pizarro se asoció con Diego de Almagro y el cura Hernando de Luque.

A la llegada de los españoles a Sudamérica, el pueblo prehispánico más importante era el inca,
establecido como imperio en las mesetas andinas de los actuales Perú-Bolivia y cuyo capital era la
ciudad de Cuzco. En 1531, Francisco Pizarro inicia la conquista de este imperio, viéndose
favorecida por la guerra civil entablada entre los sucesores del Inca, los hermanos Atahualpa y
Huáscar. Capturó a Atahualpa en Cajamarca. Estando prisionero, el emperador se percató del
obstinado deseo de los españoles por conseguir riquezas, y, así, aprovechándose de su debilidad,
decidió ofrecer a cambio de su libertad un cargamento de oro. Pizarro aceptó la propuesta y
Atahualpa mandó a traer los tesoros. Sin embargo, el conquistador decidió no cumplir el trato y
dio muerte a Atahualpa (26 de julio de 1533).
La noticia de su muerte dispersó los ejércitos incas, por lo que Pizarro pudo tomar el Cuzco. Luego,
los españoles fundaron una serie de ciudades con el fin de consolidar el poder español: Quito,
Trujillo y Lima. Desaparecía así otra gran cultura americana.

Desde las tierras incaicas se conquistaría el resto del continente sudamericano A partir de 1550,
todos los territorios americanos conquistados por los españoles se encontraban en manos de
funcionarios reales (virreyes y gobernadores), quienes reemplazaron en el poder a los jefes
militares.