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EL ARCA DEL ACRÓBATA

por
JAIME FALCON MAGAÑA

prólogo

La novela "El Arca del Acróbata", de Jaime


Falcon Magaña (Gabriel de la Gardie), es
una expedición cósmica que nos concede la
apariencia de una jornada en expansion y,
al mismo tiempo, de retorno, a los
comienzos y a los finales de un universo
que no estamos en posibilidad de conocer,
pero que no obstante, identificamos como
nuestro, gracias a que podemos intuirlo
como una presencia onírica de vastedades
eternas. Otra sensación, es el
descubrimiento de que nunca vamos a
conocer el final de esa interminable
búsqueda. La vida se nos presenta como
una inmersion en plena indagación (o en
caída) sobre los mundos de la aventura.
Esta odisea sucede en el mundo físico y
tambien sucede en los universos invisibles.
Las andanzas toman cuerpo en los mundos
desconocidos e imperecederos internos.
Estamos unidos firmemente a ese viaje y, a
pesar de los esfuerzos que hagamos, no
podemos abandonarlo. Somos actores en
los riesgos pero, a la vez, somos también
espectadores, guías, testigos, conductores,
opresores y oprimidos, líderes, esclavos,
aventureros, náufragos moribundos; es
decir, hemos caído en la condición de
prisioneros de un sueño pavoroso y muchas
veces despertamos a una aparente realidad
que, sin advertencias, desaparece para
después volver a renacer con mas fuerzas
que antes. La vida misma está constituída
de retazos, de desperdicios, de infelicidades
y abandonos, de renunciaciones y
desgracias, de rápidas y trágicas fotografías
surgidas no sabe uno de dónde.
La novela, como aspiración artística, se ha
encontrado siempre en búsqueda de
nuevas formas expresivas. Podríamos
traducir esta búsqueda como una
exploracion extendida a todas las
posibilidades. Èsta primera sensación está
enmarcada en un rompecabezas
aparentemente incomprensible: las
vivencias nos empujan por distintos
senderos que tendremos que recorrer. Esta
energía dislocada (consciente e
inconscientemente) y dirigida (inconsciente
y conscientemente), penetra no solo a los
canales de nuestras experiencias biológicas,
sino también a los espacios de los invisibles
y desconocidos mundos internos que son
los que arman todas nuestras experiencias
y vivencias psíquicas: modelan sus
universos con perseverancia, poco a poco,
destruyéndo y construyendo todo hasta
alcanzar lo que se han propuesto desde los
principios: darnos el rostro y la conducta
que ellos desean que tengamos para
impedirnos la liberación final, la liberación
absoluta. Nuestra libertad no se encuentra
ni en la lejanía ni en la proximidad. Dónde
se han ido las edades por venir? Están
ocurriendo, ahora mismo, en alguna parte?
Han ocurrido? Volverán siempre a ocurrir?
La travesía en "El Arca del Acróbata" parece
conducirnos al Caos que es la explosión y la
implosion de todos los sitios en el mismo
instante: hay una desenfrenada búsqueda,
pero la estación de descanso nunca se
vislumbra. Pareciera ser que la presencia de
ese preciso momento, que siempre hemos
buscado, estuviera reposando en la
vitalidad de quien posea el astrolabio que
busca las eternas quietudes. Esta aparente
calma nos va acercando al cúmulo de los
encuentros persistentes. Nos aproximamos
al descubrimiento de los complejos
universos, pero hemos perdido la
capacidad de recordar. El elemento que
pudiera auxiliarnos permanece
aparentemente ausente.
"El Acróbata" es, no obstante, dueño de
muchos recursos; es un guerrero dispuesto
en todo momento en dominar sus
flaquezas para asi poder mantenerse en la
sutil cuerda del balance puro e
irreprochable. Sus juegos son aventuras en
el fuego que le irán enalteciendo en la
difícil y desigual tarea. Sus proezas llevan el
sello inequívoco de las contiendas en
desventaja. No obstante, nuestro héroe
emerge victorioso en todas las batallas
porque, a pesar de las repetidas trampas
que los peligros y las amenazas le tienden,
él sabe que la inmortalidad le es merecida y
que le estará siempre esperando.
La técnica de usar el documental como
medio expresivo para llenar el relato con
mas agilidad y movimiento cumple con sus
objetivos. La narración, en este peligroso
espacio, puede explayarse en el reto que la
vision autobiográfica presenta, a pesar de
los problemas exhaustivos que el recurso
implica. La provocación, que es la elección
del sendero del riesgo constante, ha sido el
leitmotiv que nos ha ayudado a definir en
líneas temerarias, la tarea peligrosa y
escabrosa que la innovacion implica. Para
arribar a este resultado he tratado de leer
las marcas de las señales que "El Acróbata"
nos ha enviado con tanta persistencia. Lo
que me satisface sobremanera es que los
signos de la artificialidad han sido
purificados en todo el relato gracias al
lenguaje que retorna a sus fuentes
originales y expresa con toda nitidez el
problema fundamental que nos preocupa:
la vida es mas que una emergencia y aquel
que la logre vivir despierto y siempre
alerta, estará mucho más preparado para
incursionar con mas firmeza en la brutal
experiencia de lo fascinante e inverosimil.
Evals Mercury

EL ARCA DEL ACRÓBATA


por
JAIME FALCON MAGAÑA
(Gabriel de la Gardie)

por
GABRIEL DE LA GARDIE
(Jaime Falcon Magaña)
Creyendo hace años que las cosas habían
dejado de tener la importancia que uno
mismo les atribuía, siempre me las arreglé
de alguna manera para mantenerme, pese
a las terribles tormentas huracanadas, a
salvo. Mi voluntad no había sido jamás
domada. Aquí me diferenciaba de la gran
mayoría. Esto se debía, quizá, a la forma
con la cual un problema podría ser
abordado cuando uno lo observaba
cuidadosamente desde todos los ángulos.
La vida debería ser sencilla y esto lo hemos
olvidado casi todos los hombres. Encarar
los problemas con sencillez es una virtud
poco común, accesible solamente a seres
en posesión de una extraordinaria
humildad. Yo me había topado con toda
clase de gentes que habían surgido de
innumerables encuentros; todos traían en
sus insólitas valijas, un montón de
experiencias muy dificiles de igualar. En esa
extraordinaria zona de excitaciones
contínuas, se habían reunido vidas que
aparentemente no guardaban ninguna
clase de relación entre sí. Yo dudaba en
esos momentos de todo. Sin embargo,
estaba poseído por una gran curiosidad; el
corazón siempre me puso en estado de
guardia. El corazón, (delante de toda
circunstancia adversa) ese gran amigo rojo,
pone siempre en su lugar a las dudas, y las
despoja de todos sus disfraces. No existen
otras alternativas para disputarle su lugar al
corazón. Pocos son, sin embargo, los que
acuden a él para tratar de resolver toda
índole de problemas. Yo me encontraba en
las fronteras de las búsquedas todavía
inútiles, pero tenía una robusta intuición
para hallar las llaves que abrían las puertas
de las soluciones. Ya no me equivocaba tan
rotundamente, pues la guia fantástica de la
sapientísima inteligencia, venía a veces a mi
y me ayudaba a sentirme en paz con toda la
humanidad y en guerra con nadie. Me
sentía unido a los mágicos y privilegiados
momentos de descubrir todos los instantes
en un solo instante y por ese sendero
marchaba siempre hacia adelante sin que
nadie pudiera obscurecerme, un solo y
efímero segundo, mi existencia.
Los encuentros que tuve con las mujeres
que cayeron en mis caminos fueron
bastante extraordinarios, por una parte y,
por otra, llenos de instantes en donde lo
que quedó en claro fué la naturaleza
complicadísima de ese ser que en lugar de
constituirse en una aliada, se convierte, por
sortilegios que nunca se encuentran a
nuestro alcance de entender, en una
incógnita imprecisa cuya tarea principal
pareciera ser la del saqueo. Muchísimas
mujeres andaban en plan de conquista;
muchas, se preocupaban solamente de
cautivar al hombre; muchas vivían porque
no podían vivir. Aunque todos los principios
pudieran parecernos maravillosos, todos
terminan en las tristezas del llanto y en los
pozos profundos y obscuros de la amargura
solitaria: los finales de las relaciones de
amor son terribles por los dolores
aterradores que en su final causan. El
maesto Platón (Sócrates) tuvo siempre
razón: el amor es un demonio. Para poder
estar en condición de verse libre de esta
clase de enigmas, hay que vivir muy
conscientes sus espinosas magnitudes. Los
asuntos difíciles y complicados, en realidad,
son menos severos de lo que uno piensa.
Pero como los problemas no pueden
conocerse de antemano, no nos queda mas
remedio que emplear nuestra osadía y
enfrentarlos. Uno tiene que vivir
intensamente todos los mas pequeños y
mínimos instantes de nuestras vidas; no
nos queda otra. A la vida hay que verla
como una batalla en la cual no nos resta
mas alternativa que pelear contra todos, al
mismo tiempo y, durante un tiempo que
nadie puede saber acerca de su duración y
sus extremas circunstancias. Hay que
vencer a la vida. El hecho contundente es
que: la vida vence a casi todos. Dije casi.
Hablad con los seres que se encuentran a
los finales de sus vidas y lo entenderéis.
Pocas veces os encontraréis con alguien
que haya pasado por los laberintos de los
desengaños y las desesperanzas y que
conserve una ración saludable de sabiduría
en su existencia. Los hombres heróicos y las
mujeres indomables son aquellos y aquellas
que mantienen siempre la sabiduría muy
por lo alto. Esos son los guerreros y las
guerreras prodigiosas de los cuales todas
las leyendas sagradas y milenarias hacen
especial mención. Pero volviendo al
problema fundamental, me gustaría
acercame a los espacios maravillosos que
se encuentran unidos a nosotros todo el
tiempo. Nunca pude dejar de admirarme
por el hecho de encontrarme siempre con
los mágicos instantes de restauración. Cada
ocasión en que fuí pulverizado y que me
creí totalmente abatido, surgió de la nada,
una chispa de excelsa beatitud en mi
sendero; un instante irrepetible, la
presencia insólita de alguien, los
encuentros con el corazón y la sabiduría, la
soledad majestuosa (es muy dolorosa al
principio), que silenciosamente va
desapareciendo hasta lograr recobrar su
verdadera esencia. La soledad es muy sabia
si uno no trata ni de entenderla ni de
manipularla. Para entender la soledad debe
uno, antes que nada, aceptar su volumen
de vacío. El vacío es una presencia
obligatoria en la vida de todos. La presencia
de la soledad es inquebrantable. La
segunda fase, es que uno debe desposarse
con ella. Esto es como un matrimonio que
lleva bastante tiempo realizarlo. Las
uniones que no llevan tiempo efectuarlas,
son convenios que dejan rastros falsos tras
de sí, por eso fracasan. Miremos los
matrimonios, las empresas, las alianzas
gubernamentales, los acuerdos para lograr
el poder, etc. Todas estas alianzas están
revestidas de ropajes alucinantes y todas
finalizan acompañadas de los aspectos
tristes de la nadidad. Digamos que la nada
es la experiencia a través de la cual
pasamos para terminar en lo que
consideramos el dolor, que es la expresión
clara de que ya no podemos hacer algo por
ese lado. Es un final, y como todos los
finales está lleno de dolor. El dolor es
siempre diferente ya que carece de un
pasado de experiencias comunes: el dolor
aparece, se duele y se va. La soledad no
posee un rostro conocido; es más, la
soledad no tiene rostro. De manera que si
uno vive convencido en el error de creerse
seguro de poseer un lugar permanente en
la vida, por ejemplo, entonces uno ha
cavado una profunda fosa imposible de
eludir. Entre mas seguro se sienta uno de su
propia existencia, mucho más difícil será
entender la verdadera dimensión de
nuestra triste figura y todos sus miserables
alcances.
Yo había arribado a Suecia en el mes de
Diciembre. Al bajar por las escalinatas
plateadas del avión, la luz me deslumbró
totalmente. La blanca nieve lo cubría todo.
El cielo daba la impresion de ser una boca
de un lobo blanco con las fauces abiertas.
Senti el peligro de esa ferocidad en la
sangre y un sudor frió se me empezó a
escurrir lentamente por los brazos, por el
cuello y por mi piel que son las partes de mi
cuerpo que siempre me avisan cuando las
cosas han rebasado los límites de lo
soportable. Pensé unos largos instantes
sobre mi pasado inmediato y decidí que lo
que mas bien quería es que se fundiera y se
desintegrara en el olvido. El autobus había
abandonado Estocolmo y se nos informó
que estábamos en camino hacia a Ronneby
Brunn. El grupo era algo asi como una
granada a punto de estallar: los que se
creían o se sentían revolucionarios (y que
habían tomado la dirección del grupo y de
casi todos los acontecimientos)
conservaban todavía un pequeño márgen
de poder manipulativo en sus manos. Ellos
se encontraban en uno de los polos.
Después estaban los tradicionalistas, que
eran los conocidos bolcheviques. Ellos se
colocaban en el otro extremo. En la zona
media, como suspendidos por la
espectación, aparecían los intelectuales
que no habian podido ser domesticados
por la política partidaria y sus perspicaces
toma de conciencia panfletaria. También
entre ellos, se encontraban los que por
circunstancias extrañísimas, habian
arribado a una batalla que no eran capaces
de entender y a la que se negaban a
pertenecer, pues las circunstancias caóticas
les iban proporcionando argumentos para
defenderse, cuando algunos de los
principales grupos en lucha, pretendían
llevarlos a su seno. Mi mujer pertenecía a
uno de los grupos y se esforzaba en que yo
me solidarizara con ella en todo. No es que
ella estuviera equivocada; lo que, a mi
parecer, ella no entendía es que esa lucha
estaba terminada. El momento por el cual
atravesábamos era de espera; allí todos
tendrían que meditar los por qué de la
aplastante derrota en cada uno de los
países del continente latinoamericano. El
sobre en quiénes pesaba la responsabilidad
de las derrotas, era una cuestión de
suprema importancia. Pero nadie quería o
se atrevía a plantear esa pregunta en las
discuciones públicas. Algunos recubrían las
dudas con las afirmaciones implacables de
la teoría política, pero el principal punto en
cuestión se perdía en todas las acusaciones
de orden inmediato. Todos vivíamos
sumergidos en una especie de sopor
neblinoso al que de alguna manera había
que enfrentar y por el cual todos, de la
misma forma, estaban dispuestos a caer
como víctimas. La izquierda había recibido
un golpe de proporciones que todavía no
podía entender. Mientras los facistas
saqueaban las riquezas de los países y la
entregaban a sus - por esos momentos -
aliados de campaña, el mundo era testigo,
una vez mas, de asesinatos y masacres a los
que solo unos cuantos sobrevivientes se
oponían. Los grupos de los capitalistas sin
conciencia habían ganado una batalla más.
El resultado final de la guerra política, sin
embargo, todavía continuaba esperando. Yo
no olvidaba que el único perdedor había
sido y era el hombre. Los últimos diez mil
años se concentraban en un film que nos
mostraba la espantosa tragedia de la vida
de un ser que no había aprendido nada a
pesar de todos sus avances y a pesar,
también, de todos sus aparentes logros
científicos. Nos encontramos muy cerca del
final, pensé con una terrible fuerza, y quise
ansiosamente creerlo, pues mucho de
verdad había en esos pensamientos. El
hombre no es un animal social ni su
conducta posee la medida de un ser
avanzado. El hombre es un animal perdido
entre las brumas de sus deseos demoníacos
y la fiebre e inquietud devastadora de sus
pasiones diabólicas sin control y sin frenos.
Alli reside el punto central de todas las
cosas. Mientras cuestiones tan importantes
a tomar en consideración, tales como el
asesinar, el mentir, el engañar, el prohibir el
uso libre de la palabra, el levantar
testimonios falsos en contra de los
semejantes, el negar los mínimos derechos
de las mayorías (silenciosas o no), etc. no se
cumplan, no habrá nunca paz en el mundo.
Cada dia que transcurra será muy peligroso
habitar en este planeta sin escrúpulos; cada
día será una amenaza vivir en él. Qué
camino seguir, entonces? Adónde ir? Cómo
ponerse a salvo?

El primer día en libertad dormí cerca de


quince horas. Me desperté al escuchar a un
grupo heterogéneo que a grandes voces
discutía sobre problemas inmediatos a
resolver. Quién se haria cargo de los niños,
mientras los adultos estuvieran en el
Instituto, improvisado repentínamente,
para aprender el idioma sueco? Me levanté
dando un pequeño salto y abandoné mi
habitación para buscar el comedor y
meterle un poco de energía al estómago.
Supuse que todos se encontraban en un
estado de ánimo similar al mío, pues los ví
sentados, con la mirada perdida en sus
platos hondos llenos de corn flakes, leche o
yogurth; rompian el espacio que el silencio
les cedia solo para gritar sus sus
incontrolables desenfrenos contra los
niños. La atmósfera estaba cargada de un
silencio triste y peligroso. Los niños hacían
un ruido infernal. Todo el panorama daba la
impresión que la gente trataba, al precio de
cualquier actitud, cubrir las apariencias. Lo
que todo mundo trataba de mostrar,
reflejaba lo contrario en sus tristes miradas,
en sus lentos movimientos y en el lenguaje
rudo y hostil que inundaba el aire mientras
alguien soltaba una simple pregunta. Todos
suponían entender la conducta
terriblemente desordenada de los niños,
pero no existía alguno que lo lograra. Al
abandonar el comedor me encontré con los
hijos de mi mujer que regresaban del
bosque después de haber jugado a la
guerra con los otros niños lanzándose unos
a otros bolas de nieve. El juego había
terminado en una encarnizada pelea donde
unos a otros se acusaban a gritos de haber
empezado a lanzar piedras.
A las tres de la tarde habría que ir a una
reunión convocada por las autoridades del
refugio. La jefe del campamento era una
mujer flacucha de nariz ganchuda. Su
cabello se encontraba en orden y su ropa
había costado de seguro mucha plata, pero
era de muy mal gusto. Tenía el cuerpo
delgado y su voz hacía recordar los silbidos
electrizantes de pájaros enfermos que
habían perdido sus capacidades iniciales.
En lugar de emitir sonidos normales
lanzaba chillidos que causaban dolores
agudos en los tímpanos. Sus palabras
llenaban la atmósfera y daba la impresión
que el aire las había transportado de
lugares muy lejanos y bulliciosos. Todas sus
auxiliares eran bellezas nórdicas. La
traductora, era una española que había
llegado a Suecia hacía mas de cuarenta
años. La española se movía con agilidad. La
primera impresión de todos, fué que
habíamos recibido un formidable gancho
izquierdo al hígado. Yo percibí que nos
encontrábamos en una especie de trampa
alucinatoria. Aquí deberá uno marchar en
orden, pensé, aquel de nosotros que salte
sobre las vallas marcadas, paga un precio
alto. Aquel de nosotros que no se integre
ve inmediatamente amenazada su situación
individual.
Los castigos acá, son aplicados en forma
personal. Vamos a explicarlo en plata: el
que la hace la paga. Después de la reunión,
los niños y yó salimos a la calle. Caminamos
sin ningún plan fijo un par de horas por el
pequeño centro de la ciudad. Regresamos
al hotel y encontramos a Gabriela. Gabriela
se había perdido la reunión por haberse ido
al hospital a visitar a un amigo enfermo. No
habia visto la pequeña nota que Gabriela
había dejado sobre la mesilla: "estoy en el
Hospital con el Pato Malo. Regreso
después. Te quiere. Gabriela". Gabriela
tenía un carácter férreo. Las cosas, para
ella, eran ó de un color ó de otro. Casi
nunca había lugar para los colores
intermedios. Amaba terríblemente a sus
hijos y los defendía con un sentido agudo y
extraño. La inteligencia la guardaba para los
instantes en que era atacada.
Generalmente, convertía a sus oponentes
en polvo espacial. Yo estaba a su lado sin
tratar de defenderla pues ella siempre se
las aclaraba. Vivir a su lado implicaba tener
que estar comprometido con un montón de
deberes. Gabriela anotaba todo en su
agenda: la hora en que iba a encontrarse
con alguien, el lugar, lo que había decidido
comprar, las pantaletas que se iba a poner,
etc. En lo que concernía a los niños, su
conciencia se agudizaba hasta los extremos
de lo insólito: la ropa que iban a usar ese
día, el color de los zapatos, el desayuno,
cuál sería la comida, cuál la cena, adónde
tendríamos que ir después del Instituto, el
dentista, el hospital; en fin, todo eso era un
mundo alucinante de formas irrepetibles
que nunca acababan. Ella suponía que, por
ser su hombre, debería yo de estar
absolutamente de acuerdo con ella en
todo. Para no agudizar los problemas yo la
dejaba hacer. Aqui tomaba yo en
consideración lo que ella pensaría y cuáles
serían los problemas mas importantes a
resolver: los compañeros que habían sido
asesinados, las cartas que ella escribiría a
tales y cuales personas. Su madre estaba
siempre incluída en el centro de ese gran
marco aglutinador de acontecimientos.
Gabriela echaba de menos a su madre, de
la que ella misma parecía haber heredado
el quehacer endemoniado en el cual la vida
le exigía lo que tendría o no tendría qué
hacer. Lo mas inaudito de todo, es que
Gabriela misma hacia resaltar los mínimos
detalles en los que (uno) cualquiera podría
ver los mecanismos de funcionamiento de
la vida de su madre o la vida de ella que al
final parecerían ser los mismos. Cuando me
leía las cartas que ella había recibido de su
madre, podía yo descubrir que la conducta
de las dos convergía en un caos de leyes
inquebrantables. Todo ese mundo, que la
realidad se había encargado de hacer volar
en miles de pedacitos era, según ella, i-n-q-
u-e-b-r-a-n-t-a-b-l-e.
Cada día traía en su seno nuevas y frescas
inquietudes. El más pequeño problema era
agigantado a tamaños inconcebibles. Todos
los refugiados políticos vivían tratando de
darle a sus vidas algún sentido. De lo que se
trataba era de enaltecer las viejas heridas,
lavarlas, guardarlas de la vista de los
extraños o simplemente dejarlas en paz.
Con lo que la gente no había contado era la
presencia de una sociedad inconmovible
ante la existencia de los aspectos
psicodramáticos del problema. Lo que
todos ansiaban realizar, era
inmediatamente enfríado por los
mecanismos reflexivos de una nueva
cultura difícil en extremo de entender.
Asimilarse a ella era un gran desafío.
Cuando dos culturas tan diferentes se
encuentran por vez primera, - y aqui se
trataba de la coalición de muchas culturas -
lo que las dos tratan de hacer, es acercarse
una a la otra, con las armas de la curiosidad
en las manos. Las dos andan en busca de
respuestas que satisfagan sus dudas. Si las
respuestas les son favorables, son
favorables también los intentos de
acercamiento. Pero todo esto sucede de
esta manera solo en el principio. Una vez
que la curiosidad ha sido saciada, en lo que
concierne a la primera fase; es decir, quién
eres, cómo piensas, qué quisieras hacer con
tu vida, que en suma, es la forma
intelectual que los seres poseen para
satisfacer sus intercambios sociales básicos,
se está en vías de abrirse a nuevos caminos
para, de esa forma, hacerse la vida menos
escabrosa. Pero nada de esto sucedia con
exactitud. En primer lugar, no era el
encuentro de dos culturas en circunstancias
normales. La simpatía que una de las dos
trata de despertar en la otra, echa de lado
aspectos importantes que hubieran servido
para provocar un acercamiento menos
artificial. El encuentro simultáneo de tan
variadas culturas guardaba secretos
todavía problemáticos nada fáciles y esto
dificultaba el acercamiento. Hay que
resaltar que estamos hablando de seres
humanos y eso en si es ya un problema
fenomenal. No hay que olvidar, tampoco,
que en el seno de cada una de las culturas
existian resíduos existenciales imposibles
de solucionar y arreglar; esto lleva tiempo.
Por otra parte, la malquerida herencia de la
conquista pesaba rotúndamente. Yo estaba
convencido que lo que mas pesa en la vida
de un hombre es su pasado, en el sentido
mas amplio y totalizador que se pueda
entender. Lo que resaltaba a primera vista,
es que en lugar de un puente, había un
gran vacio entre las diferentes culturas. El
acercamiento estaba destinado al fracaso.
Es el pasado con todos sus errores,
desaciertos, mentiras, crímenes,
situaciones desconocidas e injusticias, lo
que más incide en el resultado final del
ahora. Un hombre no actúa nunca como
ese hombre que dice ser, un hombre actúa
siempre ocultando, sin saberlo, en
ocasiones, a los egos demoníacos que lleva
ocultos en su interior; a través de esos egos
satánicos puede uno descubrir la verdadera
personalidad de un hombre. Un hombre
cualquiera no lo sabe ni puede saberlo. Un
hombre, al nacer, trae grandes males y
culpas. Su herencia es maldita y el
conocimiento que pudiera tener sobre ella
es inexistente, pues él lo ignora. Un hombre
no puede explicar ni explicarse el ahora de
su vida mientras no haya hecho cuentas
con todo sus pasado, y aquí incluyo
precísamente todo. Un hombre hereda
faltas y delitos, mas las traiciones. Lo que
quiero decir es que nunca podemos salvar
pequeñas partes de la vida de un hombre.
Al hombre tendremos que salvarlo todo. De
manera que aquí tenemos, por un lado, la
cultura sueca y por otro, la cultura
latinoamericana, salida de mezclas
milenarias; el hecho de persistir en
mantener esclava a una cultura en estos
tiempos es un absurdo. Hablamos del
concurso de muchas culturas a la vez.
Dónde se encuentra, entonces, el elemento
ligador que las pueda hacer coincidir?
Dónde?

Un brasileño y yó fuimos entrevistados por


la prensa. La periodista era una verdadera
belleza nórdica: alta, rubia, de ojos
intensamente azules. Sus piernas eran
perfectas y su voz era como oir el canto
misterioso de los desconocidos habitantes
de los planetas de la imaginación
paradisíaca. Ella nos habia invitado a su
casa con la idea de hacer la entrevista
menos formal y mas cercana a sus deseos
de llevar la conversación al terreno de lo
cotidiano, que muchas veces es
deslumbrante por la ausencia de la rigidez.
Al servirnos el café y el té pudimos verle los
senos que ella mostraba casi con orgullo y
sin sentimientos escrupulosos. Cinco horas
después, el brasileño me confesó que el
había pensado que ella estaba en los inicios
de un ritual de acercamiento; es decir, las
palabras no son necesarias, cuando existen
partes del cuerpo que pueden decirlo todo.
El ritual de acercamiento rompe las
barreras de la frialdad cuando el lenguaje
no se encuentra suficientemente
establecido y da paso a los errores
inevitables.
La cultura sueca está establecida sobre
acuerdos voluntarios, aunque ahora esto
puede estar cambiando. La ultra derecha
está en marcha y Suecia ya está afrontando
verdaderos problemas que requieren el
concurso de sus habitantes mas
conscientes para asegurar las bases y el
avance de la democracia en el tiempo que
estamos viviendo y también en el futuro.
No obstante, los diferentes partidos
políticos han hecho un pacto de
cooperación que puede ser alterado por los
avances de la ultra derecha. Es cierto que el
sueco de todos los días tiene problemas en
aceptar los señalamientos de sus propios
desaciertos; él (ella) no los acepta. Bueno,
pues resulta que Gunvor (es el nombre de
la periodista) estaba casi exponiendo los
senos sobre la mesa. Mientras hablaba,
escanciaba el café y el té en las tazas y
sonreía enseñando la blanquísima y fina
dentadura que hacia que uno se sintiera
muy a gusto con las perfectas formas que la
vida crea algunas veces. Uno entiende
entonces el por qué de las formas bellas.
Las formas bellas son muy importantes,
pero las formas feas son muy importantes
también, pues ellas nos hacen sentir y
apreciar todavia mas a las formas bellas. La
conversación daba para todo, no obstante,
ella se mantenía en un nivel de observación
y disfrutaba haciendo pequeñas incursiones
que contenían una gran dosis de conciencia
social. No puedo evitar de hacer
observaciones muy a propósito sobre el
socialismo. Pero hay que entender que mi
sano propósito es el de marcar los errores,
sin llegar a los niveles donde los errores
sean examinados con el fin de pulverizar y
destruir. Lo que la cultura de los países
conocidos como socialistas desconoció, fué
la fuerza de la energia sexual entendida
como un gran elemento de transformación
revolucionaria. El socialismo enterró en los
pantanosos terrenos del olvido esta fuerza
revolucionaria. Todo el poder de esas
culturas se dilapidó en el árido discurso
político, en las limpias sanguinarias, en los
lúgubres asesinatos de las desaveniancias
partidarias y en la eliminación física,
incomprensible hasta el dia de hoy, de los
llamados "enemigos del pueblo". Con esto,
se trataba de encubrir los asesinatos y las
"limpias socialistas" que ocurrían en las
principales posiciones de la cúpula de los
partidos. Todo este caos maquiavélico tuvo
partidarios que habían perdido ya la
capacidad de ver y entender la realidad de
la verdadera historia y la realidad de la
verdadera y auténtica vida y, por eso
mismo, ante el peso fenomenal de los
problemas cayeron en la aberrante locura
del facilismo y el auto-engaño. Los
"errores" se cometieron sabiendo que mas
que errores eran ejecuciones con el
respaldo del juicio asesino de los Comités
que enviaban a la gente al patíbulo con sus
condenas. El poder en el espacio donde
transcurre la vida, es de naturaleza
demoníaca y no hay casi posibilidades de
eludirlo si las leyes sanguinarias y diabólicas
que lo rigen no se conocen.
Pese a esto, el brasileño manejaba las
herramientas de la política de esta manera,
porque estaba convencido que, con ellas en
las manos, uno podía erradicar los males
sociales.
Gunvor nos dejó solos unos instantes para
entrar a la cocina y traer mermeladas de
distintos sabores. Tomó la bandeja con las
extremidades de los dedos de la mano
derecha apoyándose en el dedo pulgar.
Depositando la bandejilla sobre la mesa,
dejó caer una pregunta que desconcertó al
brasileño:
- Por qué la izquierda, a pesar de esta
organizada, no ha podido contener al
facismo?
El primero en contestar fué el brasileño. La
cámara de televisión colocaba su rostro en
foco. Agusto sonrió y dijo:
- El facismo no es una fuerza que pueda
compararse a la izquierda. Aunque,
aparentemente, la izquierda haya perdido,
su derrota es solamente temporal.
Sabemos que la estrategia del capital está
centrada en tomar el poder. Con el poder
en sus manos la derecha puede
implementar su cruzada y afianzarse en ese
espeluznante fenómeno que es caer en el
hoyo negro de creer que el dinero lo
resuelve todo. El dinero debería tener un
objetivo que estuviera en contraposición
con los obscuros propósitos de la errada
estrategia de la derecha. La ideología de la
izquierda tiene que ir adentrándose en la
gente para que ésta, al fin, pueda entender
la naturaleza diabólica del capital. El dinero
tiene que usarse para que la gente coma
mejor y tenga ropa con la cual cubrirse
durante las cuatro estaciones del año, para
que todos disfruten los mínimos derechos a
los que la humanidad deba tener acceso yá:
alimentación, salud, empleo, habitación,
poco trabajo y mucho tiempo libre. Todo
esto no puede lograrse si es la derecha la
que se encuentra en el poder.
Gunvor afirmó entonces:
- Hay que recordar que el facismo
quebrantó al capital para quitarle su poder
y apropiase de sus depósitos económicos,
no es cierto?
- Si, es cierto, respondió el brasileño.
Estamos hablando de la Alemania nazi, es
verdad? Ese capital pertenecía a los judios.
Los facistas no despojaron de sus riquezas a
los millonarios alemanes. Si en algunos
casos, millonarios alemanes resultaron
estar en el objetivo económicos de los
facistas, esto sucede por la aparición de las
contradicciones inevitables que el caos
origina.
Gunvor guardó, durante unos instantes,
silencio. Tomando el cuadernillo en sus
delicadas manos, echó una ojeada en él y
levantando su hermoso rostro hacia donde
estaba yó, me dijo:
- Usted no ha dicho nada. Piensa usted
los mismo que él?
Yo medité la pregunta unos instantes. Miré
su bello rostro y mis pensamientos volaron
a la antigua Grecia.
- No hay que olvidar que nosotos
estamos hablando sobre acontecimientos
que nunca se vuelven a repetir de la misma
exacta manera. Si el facismo hubiera
podido afirmarse en el poder, el capital de
los judios hubiera servido para seguir
aniquilando todavía a mas (millones y
millones) seres humanos. Todo lo que
hubiera sido considerado por los facistas
como un bien, hubiera estado cubierto del
mal, aunque ese capital hubiera sido
utilizado para levantar sus hospitales
(mantener toda la maquinaria de guerra en
estado de ataque y conquistas) y sus
empresas de alimentos y darle un altísimo
nivel de vida a sus gentes. Recordemos que
mucha parte de ese capital se empleó en la
cruzada, totalmente infernal y diabólica,
donde los llamados científicos de la
medicina facista experimentaron
atrocidades con las vaginas y los cuerpos de
las mujeres judías, o mujeres consideradas
por los facistas como raza ínfima; vale decir,
gitanas, mujeres de color moreno; o sea,
mujeres de cabello no rubio, etc. Ya en ese
tiempo el facismo andaba en la búsqueda
del soldado perfecto. Imagínese usted lo
que hubiera sido del mundo si el proyecto
facista hubiera triunfado. Los niños de los
facistas vivían en zonas privilegiadas. Sin
embargo, nosotros tenemos la obligación
de ver a esos niños como seres inocentes,
aunque sean hijos de facistas. Es un error o
es un acierto? Los niños conservan la
inocencia hasta los siete años. Me parece
que nosotros tenemos que pensar de otra
manera. De lo que se trata es de regresar a
las fuentes de la sabiduría de las cuales
hemos provenido y de las cuales nos hemos
olvidado. Es mas, en la gente de hoy dia
existe una posición contraria a todo esto.
Implica esto que el facismo podría retornar
en cualquier momento? Debemos pensar
en esto y meditarlo muy profundamente:
yo creo que esta posibilidad existe. El
retorno del facismo nos forzaría a colocar al
mal en su verdadero lugar y apreciar al bien
en su justo valor. Yo no me atrevería a
neutralizarlo. Tenemos que ir mas lejos
todavía. Primero que todo, debemos
entender el problema con todas nuestras
capacidades, después combatirlo tambien
con todas nuestras capacidades y con todos
nuestros recursos físicos y metafísicos. El
hombre despierto conoce la manera sabia
de entrar al verdadero sendero y sabe
como evitar los errores. Hitler y todo el
infernal grupo de sus seguidores, eran seres
malignos dispuestos a tomar el poder sin
importarle los medios que se usaran para
conseguir sus objetivos. En qué finalizó
todo esto? En el mayor de los fracasos. Y no
es que yó compare el facismo con el
socialismo; la naturaleza humana hoy día (y
siempre) está infectada por el mal. De alli
que nada valga ser socialista o facista;
ninguna doctrina, sea o no sea religiosa te
salvaguarda de tí mismo. Nadie puede
escapar de este destino. Nada te coloca a
resguardo del mal. Lo que yó propongo es
otra forma de pensar. Yo pienso que el
primer paso es colocar la mira en el interior
de nosotros. Todos los hombres sabios lo
han dicho siempre: "vuelve tu mirada a tu
interior"
Nadie se atrevió a decir nada. Gunvor
dirigió su vista hacia el camarógrafo y le
hizo señales hacia donde estaba el
brasileño A. El silencio estaba proponiendo
una nueva situación, pero nadie osaba dar
el primer paso. El brasileño A restregó sus
manos y levantando la cabeza exclamó:
- A mi no se me ocurriría pensar que el
bien vaya a servir como elemento de
transformación. En parte es cierto y en
parte no. Vamos, lo que yo quiero decir es
que las causas que originan la
desproporción en la repartición igualitaria
de los bienes materiales, tiene su orígen en
el capital y sus mecanismos de desarrollo.
La aparición del capital en la sociedad ha
empezado a vagar por inquietantes
callejones que nosotros no tenemos ni
siquiera la idea adónde nos vayan a
conducir. Al capital le conocemos por la
cantidad de víctimas que va dejando tras de
sí. Todos aquellos que han sido victimados
por el capital han ido a terminar en el
fondo. Y aqui no hablamos solo de las
víctimas, sino tambien de los sacrificados y
mártires que nunca mas retornan; es decir,
de los muertos y los inválidos.
Gunvor me miró, levantando las cejas.
Observándome con sus azulísimos ojos me
estaba invitando a decir algo. La entrevista
había cobrado vida propia y era del todo
imposible darle un rumbo que no fuera
dictado por sus propios impulsos. Gunvor
había descubierto esto. El brasileño A
estaba muy cómodo. Yo me complacia con
su alegría, pero lo que me causaba mayor
bienestar era ver el hermoso rostro de
Gunvor, los movimientos estéticamente
adiestrados de sus largas piernas y esos
dedos maravillosos volando en el espacio
cuando hablaba. Su voz era una fuente de
felicidad.
- El capital no es una categoría filosófica,
- dije firmemente - y no puede instruir a la
vida. El capital tiene su campo de acción en
la economía. Las invenciones de los
hombres, en este sentido, tienen el fin de
arreglar los problemas de los grupos
humanos y organizar su explotación. El
capital invierte, explota y saca el mayor
provecho económico en ello; asi de simple.
Toda la compleja estructura del capital es
intrincada porque es producto de la forma
despiadada de pensar del hombre y, tarde
o temprano, nos tiene que llevar hacia las
formas sutiles o salvajes de la explotación.
Lo que el hombre pone en movimiento, si
no lleva el contenido de la sabiduría, está
condenado al fracaso. Lo que Marx y Lenin
ansiaron señalar de manera cuasi-profética,
devino otra cosa. Hitler y sus compinches
soñaron macabramente con un mundo de
acuerdo a sus elucubraciones malhechoras.
Cuál fué el fin de todo esto? Planteo esta
pregunta porque se que muchos podrán
responder a ella. Todos los grandes pillos y
sinvergüenzas llegan siempre con supremas
y complicadas teorías. Si la gente es tocada
se debe a que no pueden entender los
malabarismos de las teorías; nosotros
sabemos que la gente acepta afirmando
para no reconocer su verdadera ignorancia.
La gente se autonombra esclava de las
cosas que no puede entender. Aqui es
cuando uno descubre la verdadera relación
entre el hombre y lo divinal. El que la gente
le otorgue poder divino a lo que algunos
desalmados proponen en sus proyectos
para cazar víctimas, es la evidencia
irrefutable de la miserable condicion moral
en la cual los seres humanos nos
encontramos. Cuando los hombres no
entienden algo, exclaman directamente,
qué maravilla! Acaso no pasó lo mismo
cuando las tropas que Hitler dirigía y
comandaba, iniciaron su marcha para
apropiarse de Polonia y Checoeslavaquia?
Después caerían Belgica, Holanda y Francia.
Hitler tuvo, de pronto, admiradores en todo
el mundo. Claro que allí estaba funcionado
a todo lo máximo, la ley de gravedad. Los
problemas se agudizan cuando envejecen.
Los esfuerzos del hombre por llevar a buen
puerto sus conquistas se estrellan frente a
los acantilados que la vida coloca ante sus
tentativas. Me parece que usted, amigo A,
confunde el campo de batalla del capital y
lo incorpora a su forma individual de
resolver los problemas. Primero está la
vida, después viene lo que el hombre
quiere proponer, que normalmente son
cosas que van contra la corriente de la vida.
Yo no le digo que tenga cuidado. La verdad
no está encadenada a teorías ni a
explicaciones racionales de ninguna clase.
La verdad es y nada más. Cuando la verdad
llega a nuestras vidas acaba con todo lo que
uno había pensado. Allí se da uno cuenta
que las teorias no van más allá de eso; es
decir, razonamientos que danzan con todos,
pero no nos conducen hacia ningún lado.
Lo que nosotros pensamos es, en la
abrumadora mayoría de los casos, una
forma mas de eludir la verdad. Pero
nosotros nos negamos aceptarlo. La verdad
está en nuestras vidas y pasa desapercibida
para casi todos los seres. Todo esto es una
gran tragedia.
Gunvor calló; me miró fijamente y acarició
sus rojos labios con los dedos índice y
medio de su mano derecha. Se levantó y
abrió las cortinas. A, se quedó pensativo.
Gunvor me miró con una gran curiosidad. El
camarógrafo seguía filmando. Gunvor,
entonces, rompió el silencio:
- Tengo cognac, whisky, ron. Ustedes
eligen.
El camarógrafo dejó de filmar. A., mostraba
los signos del cansancio en su rostro.
Los días anteriores habíamos vivido en el
infierno. La dictadura militar del clown
Pinochet había asesinado a miles de
personas en una semana. El brasileño A, y
yó habíamos salidos vivos de esa
experiencia. Recordé a los amigos muertos.
Ahora estaba en Suecia y tenía que hacer
algo con mi vida. Siempre hay que empezar
con la vida de uno. Los momentos de
felicidad son fugaces como un suspiro.
Recordé, de igual manera, los momentos de
alegría y todos ellos me parecieron tan
lejanos y tan irreales que el solo pensar en
ellos me produjo un poco de tristeza. A, me
hizo una señal con las cejas. El brasileño
habia querido decirme que era la hora de
dejar la casa de Gunvor e irnos para el
hotel. Tenía que encontrarme con Gabriela.
La relacion entre nosotros no marchaba
nada bien. Los dos - como todos los demás
refugiados políticos - estábamos llenos de
una bronca impotente. Teníamos que
desprendernos de algunos lastres
negativos, pero no era el tiempo exacto de
deshacerse de todo. Era, eso si, el tiempo
del silencio. Era el tiempo de quedarse
callado y pensar en uno mismo. A, le dijo a
Gunvor que mañana continuaríamos. Yo le
expliqué que estábamos agotadísimos. Ella
no estuvo en contra de nuestra
proposicion; al contrario de todo, estuvo
presta a conducirnos al hotel en su
máquina. Ella nos llamaría por teléfono
mañana, muy temprano, algo asi como a las
ocho y media o nueve de la mañana.
Gabriela me habia estado esperando en la
habitacion del hotel; al ver que yo no
llegaba, ella decidió irse a la gran sala para
ver el informativo político en la TV en
compañia de los otros exiliados. Al llegar a
la habitacion pude comprobar que los niños
dormian. Al escuchar los gritos que
provenían de la gran sala me dirigí hacia
allá suponiendo que Gabriela estaba en
plenas discuciones políticas con los otros
latinoamericanos. Ella me miró y sonrió con
sus bellos ojos. Los ojos de Gabriela eran
obscuros y me penetraban al alma cuando
ella me miraba. Tenía un cuerpo delicioso.
Toda ella era muy delicada; olía a hierbas
fantásticas que yo suponia que tenian que
ver con la armonía de la limpieza.
La política de la izquierda y la religión - la
verdadera, la de los grandes Iniciados - no
pueden conciliarse. La gente de izquierda
tiene pavor de escuchar asuntos que estén
asociadas con la religión. La izquierda ha
cometido el error de haber perdido la
perspectiva substancial de la vida. Gabriela
y yó nunca discutíamos de religión, pues
ella siempre reaccionaba colocando su
frente teórico y político por delante. Lo
suyo era un reflejo automático. Yo la amaba
como se suele amar a quienes te dan la
experiencia que tiene que ver con el olor, el
sabor y los sentidos sublimados. Gabriela
me gustaba hasta por los sonidos que se
desprendían, como frutas maduras, de su
deliciosa boca, cuando hacíamos el amor y,
también, por la impresión inolvidable que
me dejaba al pasar a mi lado simplemente.
Cuando hacíamos el amor había un silencio
perfecto en torno a nosotros; en silencio
nos prometíamos lo que los verdaderos
amantes se prometen sin decir una sola
palabra. Era el tiempo del silencio en
nuestras vidas. A ese tiempo se adherían
otras cosas terribles y extraordinarias a la
vez. El color del pais, ahora que nevaba
todo el tiempo, me hacia pensar en la idea
que la gente tiene sobre la blancura de lo
virginal. Aunque el invierno era duro, el frío
no se sentía por la piel. Mis pies son la
parte más sensible de todo mi organismo.
Gabriela me calentaba los pies dándome un
masaje con sus minúsculas manos. Me
besaba todo el cuerpo, pero siempre
empezaba por los pies. Yo sentía, entonces,
que todo mi cuerpo renacía. Gabriela
colocaba sus finísimos labios en la punta de
los dedos de mis pies. Yo no podía decir
nada. Me sentía volar en intensos universos
de extraños colores. Gabriela dejaba caer
palabras sensuales en mis oídos y yó le
decia cosas similares besándola con ternura
en su rostro. Ella me besaba el pecho y el
abdómen y yo le besaba en los labios para
continuar después por el cuello y los senos
y todo el cuerpo y le soplaba la epidermis
de las piernas hasta llegar a su sexo y se lo
besaba con delicadeza y hundía mi
temblorosa lengua en la zona donde uno se
encuentra con todos los placeres juntos.
Ella me exploraba con la verdadera
paciencia del amor. Ese tiempo era
interminable; era, por decirlo de alguna
manera, el tiempo de sujetar al tiempo con
la fuerza perecedera de los movimientos
adiestrados por la energía engañosa del
querer sobrevivir. Los besos y las caricias
que nos prodigábamos, eran invenciones
del placer y sus juegos misteriosos y
ardientes. Los dos sabíamos que el amor se
nos estaba yendo de nuestros cuerpos y se
iba diluyendose muy de prisa, llevándose lo
que nosotros, de alguna forma intuíamos
como nuestras partes trágicas despojadas
de calor. Nuestra relacion estaba
feneciendo porque se estaba quedado
solitaria en sus solitarias esperanzas; por
esto mismo, nos veíamos impulsados a
suponer que todavía podríamos salvar el
amor que creíamos que todavía nos unía.
Nosotros no veíamos el rayo terrible del
verdadero amor, sino nos apegábamos solo
a la pasion que pareciera haber cambiado
su fuerza poderosa: la sangre en nuestras
venas palpitaba muy despacio y dudando.
Cada día los sufrimientos eran más intensos
pues nuestras tentativas de pertenecernos
uno al otro retornaban con mas fuerza,
pero inmediatamente se desvanecían por
los impactos de la pasión animal. La pasión
animal indicaba que el amor se estaba
fugando subrepticiamente de nosotros.
Después de esas batallas sexuales
quedábamos extenuados y dormíamos sin
pensar en lo que vendría después;
carecíamos ya del valor de vernos
intensamente a los ojos y sentir que, de
alguna manera, podríamos continuar
sobreviviendo en ese interminable juego de
esperas pasivas y esperanzas.
Gabriela estaba discutiendo con unos
amigos del Paraguay. El grupo de refugiados
políticos estaba integrado por casi
cuatrocientos uruguayos, en su gran
mayoría; después le seguían algunos
cuarenta brasileiros, dos paraguayos, un
argentino, algunos chilenos y un solitario
mexicano: mi persona. Los grupos
arribaban casi semanalmente y su
contenido variaba en cantidad, número y
calidad. La cosa de la nacionalidad había
cambiado totalmente. Yo ya no me sentía
de ninguna parte; era, eso si, ciudadano del
mundo. Mi vocabulario incluía formas de
expresión que estaban emparentadas con
el lunfardo y la manera de hablar de los
intelectuales que habian hecho trabajo
político con la clase obrera. La nueva
lengua que yo había adquirido era una
mezcla surgida del uruguayo, del argentino,
del colombiano, del venezolano, del
ecuatoriano y demás. Antes de la brutal
experiencia chilena, yo había convivido con
todas las nacionalidades del mundo cuando
había estudiado en la Universidad en
Moscú. Los veracuzamos estamos
firmemente emparentados con el Caribe.
Para un desconocido era muy difícil
identificar mi lugar de orígen. Al
encontrarnos, Gabriela me sonrió y me
tomo de la mano. Recostó su cabeza en mi
hombro derecho y me dijo que me había
estado esperando casi dos horas. Ella ya no
me amaba, pero me tenia un gran aprecio.
Y la entrevista?, me preguntó. Yo le dije que
la entrevista marchaba bien, pues la
estaban filmando. A ella todo esto le
pareció estupendo. Había que intensificar
las campañas contra las dictaduras de Chile,
dijo, de Uruguay y de Argentina. Ya era
hora, continuó, que la gente haga suya esta
lucha. La gente tiene que entender que los
facistas habían tomado el comando en casi
toda Latinoamérica y que la vida de todos
los hombres conscientes se encontraba en
peligro. La TV mostraba al bufón Pinochet
hablando la paja habitual contra la
izquierda. Todos los refugiados lanzaban
gritos al aire tratándo de consolarse unos a
otros. En las miradas y en los gritos
desesperados de todos, podía advertirse
que había un entendimiento común; uno
sentía que la gente deseaba llegar a la
unidad y, sobre todo, uno sentía que existía
un enemigo muy concreto a combatir. La
realidad, sin embargo, mostraba a los
militares en el poder; mientras que acá,
nosotros estábamos solos, pues la pantalla
donde la vida transcurría mostraba el
recuerdo de las patadas, los escupitajos, las
torturas, las bofetadas (mas terribles que
los golpes y las palizas), las degradaciones,
los insultos diarios, los muertos; en suma,
se habia mentido entonces y se continuaba
mintiendo sobre el proyecto de la
izquierda.
A Ronneby había llegado un muchacho
costarricense, Arnoldo, que durante mucho
tiempo había trabajado con refugiados
económicos de Europa y que ahora
trabajaba entre los refugiados políticos de
Latinoamérica. Arnoldo había vivido mas de
quince años en Suecia y se habia formado
en la Universidad de Lund como sociólogo.
Muchos refugiados estaban rodeados en
torno a él. Con voz tranquila, pero clara y
determinante, dijo: la estrategia de la
socialdemocracia europea está dirigida a
disputarle las iniciativas de las decisiones
políticas a los Estados Unidos. Esta doctina
adquiere caracteres casi míticos. Lo que yo
quiero decir, es que esta plataforma de
diálogo está situada en la misma arena
donde las decisiones se determinan. La
socialdemocracia europea y,
especialmente, la socialdemocracia sueca,
nunca se ateverían ir en contra de la
política estadounidense de frente. La
puesta en práctica de sus objetivos
inmediatos tiene matices muy variados y, la
verdad, es que habría que ser economista,
doctor en derecho internacional,
diplomático, místico, político de gran
envergadura, estadista, filósofo, hombre de
leyes; en fin, todo esto a la vez, para entrar
en el circulo de los sinvergüenzas y discutir
los problemas capitales que pretendan ser
examinados: no resolverlos, sino nada mas
discutirlos. El capital administra todo y le
impone el ritmo que el quiera a las cosas.
Todavía mas: para comprender esto habría
que ser adivino o mago. El tiempo
presente, sin embargo, no es el indicado
para que esto suceda. Ese tiempo no existe
ahora ni nunca existirá. Hay que tener en
cuenta que el actual proyecto de la
socialdemocracia europea no contiene las
soluciones de los irremediables problemas
que nuestro planeta enfrenta. Hay márgen
para pensar que este proyecto político
también está condenado a perecer. Yo
estoy completamente seguro que el mundo
va a cambiar, pues hay signos que apuntan
hacia esa dirección. Las contradicciones
principales dejarán poco a poco de estar
situadas en el centro de fuego de la
economía e irán buscando una reubicación;
es decir, aparecerá una nueva forma de
pensar. Hay nuevas enfermedades, nuevos
desafíos económicos, nuevas lacras y
novísimos y desconocidos peligros; no
obstante, el capital intenta fortificar sus
viejas posiciones y se niega a participar en
la mayor parte de los proyectos
humanitarios. El mundo cambia, la gente
cambia; no hay que olvidar esto nunca. La
función del capital, es hacer capital todavía.
Estos hombres que integran las filas de la
clase única del capital, pueden haber sido
educados en universidades de gran
prestigio, pero ninguno de ellos se apropia
de la filosofía que, al final de las cosas, es la
única que va a solucionar todos los
problemas. Se observan algunos símbolos
donde ténuamente se vislumbran algunos
intentos un poco osados. Algunos
capitalistas dirigen sus objetivos a combatir
las nuevas enfermedades, a luchar en
contra de la extinción de especies
vegetales, animales, plantas, etc. ; es decir,
se hace algo a favor del medio ambiente e,
inclusive, se hacen esfuerzos por combatir
la terrible amenaza del desempleo. Estos
capitalistas ya han visto en sus pantallas de
predicción, que estos males pueden acabar
con todo lo que se les ponga enfrente. De
manera que el capital también tiene que
cambiar y, lo que es mas importante de
todo, tiene que transformarse, si es que la
palabra futuro deba tener una oportunidad
de existir entre sus planes de sobrevivencia.
No bien había terminado de hablar cuando,
al mismo instante, recibió una tormenta de
argumentos en contra de lo que había
dicho. Aqui era importante poner de relieve
que, muchos de estos refugiados políticos,
habían perdido a familiares y a infinidad de
amigos militantes en la espantosa represión
facista. (Todos los golpes de Estado habian
sido sincronizados desde la central de
inteligencia) Muchos de los refugiados
políticos se econtraban bajo la ruina moral
de los efectos de la tortura. Todo Chile
había entrado a la era de las tinieblas
donde los ricos que apoyaban a la dictadura
militar de Pinochet miraban, sonriendo
alegremente, por detrás de los cañones de
los fusiles. Todo vestigio de la existencia de
la democracia había sido barrido de tajo. El
país había perdido su alma y el sendero,
que hubiera podido conducirlo a los
territorios de la justicia, no existía más.
Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia
y casi toda CentroAmérica, se debatían
entre esa gran tragedia. (En la década de
los 60, vendría la invasión a la República
Dominicana. Los yanquis penetran a
cualquier parte con el fin de proteger sus
territorios de atraco). El tiempo se había
detenido. Muchos de los militares se
habían cansado de continuar en la pobreza
(donde el capital los había obligado a
permanecer) y habían sacado (arrancado)
por la violencia al gobierno de la izquierda y
sus aliados (Chile); mas adelante habian
substituído a la clase social que poseía el
poder. Esto era lo que había sucedido en el
Chile de Pinochet. Después, claro está,
entrarían en colaboracion estrecha con el
capital para poder gobernar juntos. La
patria, como símbolo del ciudadano común,
no existía más. Lo que hizo que los nuevos
detentadores del poder, se trasladaran de
un lado hacia otro, fué la caza de la riqueza
material. El dinero, manchado con la sangre
de las víctimas, estaba ya almacenado en
los bancos extranjeros y en sus cajas
fuertes. La clase militar, a pesar de provenir
del pueblo, nunca había creado conciencia
social. Todos sus líderes se habían educado
en la idea sistemática de matar en caliente
y asi detener los problemas, no
comprenderlos. La comprensión del
mundo, para ellos, era un hoyo negro sin
fin, un vacío donde podían caber todas las
historias espeluznantes de las traiciones,
los crímenes, las violaciones, las injusticias,
los robos, las torturas, los asesinatos a
sangre fría, los despojos; en fin, un vacío sin
fondo, tenebroso, perverso, desolador,
helado, hambriento de mas poder y
hambriento de las configuraciones que
hacen posible la llegada siniestra del odio a
todo y a todos y el pavoroso arribo del
miedo.
Arnoldo trataba de defenderse y alzando
los brazos al aire, exclamó:
- Por favor, amigos, yo veo las cosas con
los ojos del observador latinoamericano
que trae una nueva conciencia américo-
europea. Lo que pienso hoy día, está muy
lejos de lo que pensaba cuando mi
situacion me obligó a trasladarme a Europa.
Cuando yo llegué acá veía y sentía las cosas
de otra manera. Todas mis visiones políticas
estaban sometidas por la pasión de los
sueños. Yo quería que las cosas sucedieran
al contrario de como siempre han sucedido.
Y aunque me cueste mucho trabajo
reconocerlo, debo decir que yo estaba
perdido en mis deseos; pues lo que
nosotros deseamos, nunca toma forma en
la realidad. Lo que ustedes sostienen, en
este preciso instante, es verdad, tal vez, en
un alto porcentaje, pero una vez que entra
a la esfera donde el poder se encuentra,
entonces desaparece. Yo se que es muy
doloroso admitir que uno no quiere
reconocer esto. Que quede muy claro que
yo no defiendo a las dictaduras militares.
Las dictaduras militares triunfan porque los
socialistas, debido a sus controversias
internas, no pueden ponerse de acuerdo.
Mientras ustedes pierden el tiempo
discutiendo, los militares actúan.Si ustedes
no estuvieran acá, hubieran tomado el
poder allá, no es cierto?
Vivíamos en el hotel de lujo "Ronneby
Brunn". La mayoria de los refugiados
políticos habíamos sido hospedados aquí,
en donde la habitación "single" costaba,
por lo menos, 150 dólares la noche; esto
sin tomar en cuenta los gastos de
alimentación, que eran tambien bastante
severos. De manera que la clase mas
consciente y menos capacitada
económicamente, estaba alojada en un
hotel de lujo; esto era una inconsecuencia
para todos nosotros. Los funcionarios que
estaban a cargo de las decisiones, habían
querido que las cosas sucedieran de esta
manera y no de otra. Yo estaba agarrado al
aire y a los hilos y cuerdas que pendían del
cielo, pues no entendía absolutamente
nada. La inmensa mayoría de los refugiados
pertenecían a las clases pobres. Había
algunos que provenían de la clase media y
muy pocos eran de la clase rica. Los de la
clase media eran estudiantes universitarios;
esto significaba decir que estaban
convencidos de lo que creían y estaban
tambien poseídos de una audacia ilimitada
para llevar a cabo las directivas que los
movían. Pero todos estábamos revueltos en
una olla culinaria donde había lugar para
todos los gustos, sabores y apetitos. Todos
mostraban sus mejores lados y sus mejores
argumentos. Las discusiones seguían
sosteniéndose en forma exhaustiva y, cada
día, se escuchaban nuevas acusaciones que
dificultaban seriamente la unidad. Apesar
de todo, había cierta sutilidad en la
atmósfera. Los suecos de la izquierda
habían invadido el hotel para demostrar su
solidaridad. De pronto, toda una red de
propaganda política se habia organizado en
la vida cotidiana en el hotel. Los fines de
semana, algunos refugiados empezaron a
llegar al bar del hotel. La intención era
convivir un poco con las niñas suecas. Sin
esperarlo, muchos descubrieron que las
muchachas suecas andaban en búsqueda
de todas las posibilidades y esto fué un
golpe directo a la columna vertebral y a la
parte sexual de las mujeres latinas que de
pronto se vieron amenazadas y se sintieron
desalentadas como hembras. Las suecas
son mujeres muy conscientes y aparte son
muy bellas; toda su dieta alimenticia está
balanceada. Desde las instituciones
escolares pre-primarias, se toma en seria
consideración la cuestión de la
alimentación que las autoridades
determinan como "científica". De manera
que la figura de las mujeres suecas, está en
consonancia con los gustos estéticos mas
exigentes. El argumento mas preferido era
el de "la diferencia de razas". Los rostros de
las suecas son bellos porque se diferencian
del modelo de belleza al cual estamos
acostumbrados. Sus cuerpos son perfectos;
sus piernas son exquisitas y existen todas
las formas de pechos que se deseen. Lo que
hace que las mujeres escandinavas sean
incomparables, es su pasión por el sexo en
la adolescencia y en la juventud. Esta
pasión por el sexo es totalmente inaudita.
La mujer sueca es libre y ella elige siempre
al macho con el cual ella va a pasar un
tiempo con él. Para los machos latinos fué
una gran novedad. Todos los complejos de
clase desaparecieron en un dos por tres.
Los machos latinos mas acomplejados, se
vieron de pronto envueltos en relaciones
deslumbrantes por sus polaridades. La bella
y la bestia formaban la pareja perfecta.
Mujeres de cuerpos impresionantes y
machos latinos casi normales, según
nuestros códigos, causaron gran asombro.
Estas mujeres escandinavas no tienen la
intención de pasar una eternidad con un
solo hombre. Ellas gozan y mientras les
dure el gusto por el goce todo esta bien.
Cuando se cansan de un hombre, se
consiguen otro y nada ha pasado, pues la
vida de ellas consiste en empezar siempre
de nuevo: las cuentas siempre muy claras.
Las mujeres conscientes están mejor
capacitadas para defenderse. Las mujeres
inconscientes, por el contrario, perecen
ante el mundo duro e inconmovible del
hombre, pues las leyes nefastas, que
gobiernan el universo del macho, las
condenan a una gran desventaja en sus
relaciones sexuales. Si el hombre va a
cambiar, será porque las mujeres deberán
obligarlo a ello. Las mujeres, al contrario de
los hombres, mantienen una relacion de
mas estrecha solidaridad entre si. Si no se
conocen, aprenden muy rápido a
conocerse; y si se conocen, son amigas o
enemigas, pero aún siendo enemigas se
ayudan. Las cosas que las mujeres hacen,
los hombres no pueden hacerlas. Después
existe el hecho que las mujeres no saben
guardar el sentimiento de odio y rencor
que los hombres tan libremente practican.
Grandes diferencias, no es verdad?
Las mujeres en Escandinavia están
interesadas en el hombre; casado o no
casado, no importa. Es el llamado del sexo
lo que les fascina. Si alguien llega a
custodiarlas y ellas se deciden por el nuevo
hombre, entonces ellas abandonan a su
pareja y se van tras la nueva aventura. El
amor, para las nórdicas es eterno, pero no
las relaciones de pareja. Solo unas cuantas
mujeres pertenecen al grupo único de la
humanidad (esfera) solar; es decir, de
mujeres conscientes que tienen un solo
hombre y se mantienen a su lado y mueren
a su lado. El mismo destino es para los
hombres que han abandonado la vida
frívola, que tanto interesa a las muñecas
espectrales e incomprensibles de este
mundo fantasmagórico. Si el mundo alguna
vez cambiara sería, porque las columnas
que sostienen a toda la sociedad (las
mujeres conscientes), podrían incidir en
esta revolucionaria transformación. Las
mujeres conscientes aman a un solo
hombre y nacen para ello. Lo mismo sucede
con los hombres conscientes. Cuando las
mujeres y los hombres se corrompen, el
destino de las civilizaciones se viene abajo y
no hay manera que sea de otra forma. El
mal de nuestro mundo reside en esto.
Lo que fascinó a casi todos los hombres
latinos, fué descubrir que las suecas
gozaban de libertad en la cuestión del sexo.
Aquellos de los latinos que no quisieron o
no pudieron romper sus relaciones con sus
mujeres, empezaron a iniciar hostilidades
en contra de los que se lanzaron con todos
sus ímpetus para alcanzar nuevos
territorios de conquista. Los latinos no
habían comprendido que las cosas se
movían por leyes diferentes; acá, las
mujeres, echaban para adelante y los
latinos quedaron, por este hecho
descomunal, totalmente maravillados y con
todos los márgenes de movimiento a su
favor. Mas adelante, los latinos caerían en
cuenta que, lo que en los principios parecía
ser tan sensacional, no lo era en verdad.
Muchas mujeres latinas se lanzaron a
excitantes, por nuevas, aventuras con los
hombres suecos. Muchas de ellas se
perdieron en las dudas y muchas quisieron
regresar. Las mujeres latinas fueron
expuestas a diferentes castigos: por una
parte habían sido obligadas abandonar sus
patrias; ahora, sus hombres las
abandonaban. Las latinas estaban en
desventaja ante las nuevas situaciones y
sus lugares como hembras habían sido
marginados. El aturdimiento duró muy
poco tiempo. Muchas latinas iniciaron
bizarras relaciones. Los sucesos habían
entrado a la vida de todos como un
remolino y todos se sentían aturdidos a
grados desconocidos. Yo me sentía
alucinado pero me conservaba un poco
despierto. Sin embargo, sentí que los
demonios me tenían agarrado por el cuello
y que era casi imposible desprenderse de
sus garras. Yo quise salir de ese hueco
negro y abandonarlo. Una mañana, muy
temprano, me dirigí a las oficinas de la
dirección del refugio y pedí ser trasladado a
cualquier otra parte. La directora se mostró
casi feliz de verme allí; ella había leído en
mi petición que yó andaba en búsqueda de
un nuevo comienzo.
- Hay lugar en Alvesta, me dijo. Es un
campamento muy tranquilo.
Detrás de su sonrisa había una advertencia
que estaba dirigida a mi parte secreta. Allá,
pensé, las cosas estarán peor que acá; pero
yo ya me había decidido y las cartas
estaban echadas.
- Muy bien, le contesté, cuando podría
partir? Me podría dar los boletos del tren
para dentro de tres días?
- Con toda seguridad! Y volvió a sonreir,
mostrando un rostro mas amable.
Detrás de mi quedaban Gabriela, los niños
y todo lo que juntos habíamos vivido. Mi
vida se podría reducir a una maletilla con
poca ropa, recuerdos dolorosísimos de
llevar a cuestas y unas ganas terribles de
volver a la vida. El presente latía con unas
fuerzas extraordinarias y mi abatido
corazón cantaba una melodía llena de
esperanzas.
En Alvesta, existía una atmósfera política
mas complicada. Los grupos, por principio
de cuentas, estaban perfectamente
definidos; no obstante, se había formado
un grupo constituído por los que habían
abandonado los partidos y las
organizaciones políticas; estos nuevos
grupos andaban a la caza de sitios donde
ellos pudieran tener la oportunidad de
expresarse. Aqui tuvieron cabida todos los
anarquistas, algunos tupamaros, socialistas,
socialdemócratas, algunos peronistas y
ciertos elementos libres. Eran los primeros
hijos de la derrota. La izquierda tradicional
chilena se mantenía dentro de sus
habituales canales de expresión y se
rehusaba a poner en tela de duda las
declaraciones de sus partidos políticos. La
opinión de la dirección de sus partidos
sobre las experiencias que los golpes
habían dejado tras de sí seguia en la misma
línea: no hablar nada sobre el Partido, no
hacer declaraciones a la prensa;
mantenerse firmes en torno a la política del
Partido. Los Comunistas obedecían solo al
Partido Comunista. Lo mismo sucedía en el
Partido Comunista del Paraguay y en el
Partido Comunista Boliviano. Los brasileños
se cagaban en todo. De la izquierda habían
pasado a la atmósfera de la joda. Los
Tupamaros, como organización en
equilibrio, trataban de balancearse
magistralmente en la cuerda que ponía a
prueba la capacidad de aguante de la
mayoría de ellos que todavía creía en el
Proyecto Político que, en forma tan feroz,
habia sido reprimido. Esto no quiere decir
que los Tupamaros estuviean errados; ellos
habían llegado muy temprano, por eso las
mayorías no estuvieron en posibilidad de
comprenderlos. Sin embargo, hoy en día,
ellos son los reponsables del alto grado de
conciencia política que el Frente Amplio ha
alcanzado. O habrá Patria para todos o no
habrá Patria para nadie! Que alguien refute
esto. Sus frutos siguen creciendo. En ese
entonces, ciertos Tupamaros lo tuvieron
claro y se alejaron del mundanal ruido que
la política en el exilio expresaba. El Mir
chileno tataba de sostenerse en un espacio
propio, pero carecía de la voz que causa
asombro y obligue a que se le escuche. El
Mir se quedó solo y desvertebrado.
En la realidad del exilio, todos estábamos
solos y desvertebrados y la diaria ocupación
de los llamados militantes se inscribía en
los chismes y el comentario de los
despachos provenientes de otros
campamentos (y del extranjero) en forma
de grilla. Es como si el objetivo de una
cámara mostrara a los refugiados que se
encontraban en Europa, en Canadá, en
Estados Unidos y en México, y los exhibiera
como aquellos que habían recibido la
derrota mas aplastante infringida a la
izquierda. Muchos pensaron que la
izquierda no se levantaría nunca más. La
tragedia era inaceptable y se me atoraba en
la tráquea, en el estómago y en los
intestinos e iba mas allá de los dolores
físicos. Tenía que volver a renacer y sentir
otra forma de vivir; de lo que no estaba
muy seguro era si alguna vez recuperaría la
voz, esa parte tan divina de uno que nos
hace actuar y pensar en la consistencia del
sueño y la sutilidad heróica de las aventuras
sin fin y sin ocaso. Los ruidos de unos pasos
me sacaron de mi encerrado mundo. Una
chilena ex-mirista, casada con un dirigente
de la Unidad Popular (que no vivía
practicamente con ella), me preguntaba si
asistiría a las conversaciones nocturnas. Le
miré a los ojos y le dije algo que salió de mi
boca sin que yo me lo hubiera propuesto:
- Quieres acostarte conmigo?
- Estás bromeando? Hablamos después.
Te vengo a buscar una media hora antes de
las ocho. Claro que me gustaria acostarme
contigo.
Yo le miré la espalda y el trasero. Ella
continuó caminando; de pronto, volteó el
rostro y, sonriendo, me dijo algo que yo no
pude oir, pero vi que abria sus labios para
comunicarme su naturaleza caliente y
aceptadora. De repente, todo se había
vuelto tan normal que un polvo tenía el
significado de algo muy natural.
Las conversaciones entre el grupo de ex-
militantes tenía que ver con los discursos
que varios de sus miembros daríamos en
algunas pequeñas ciudades. La
socialdemocracia nos había invitado a
participar en toda una serie de mítines para
celebrar el primero de Mayo. Después de
las conversaciones me dirigí a mi pequeño
piso. A los pocos instantes llegó Claudia y,
sin decir una sola palabra, empezó a
desvestirse. Lo último que cayó al piso
fueron sus negras bragas. Hicimos el amor
usando el mismo mecanismo que empuja a
los seres humanos, perdidos en la neblina
de las dudas, a moverse como bestias
hambrientas y solitarias. Nosotros
sentíamos simpatia uno por el otro. La
penetré y al hacerlo, recordé con nostalgia
a las mujeres que había penetrado de la
misma y exacta manera. Pensé, también en
ella pensando en los hombres por los que
ella se había dejado invadir tan
mecánicamente. El tiempo se deslizó
rápidamente; había transcurrido una hora.
Ella salió disparada de la cama y se lavó el
trasero y el sexo. Me dijo que tenía prisa
pues sus hijos la estaban esperando.
Quedamos en que nos veríamos tan pronto
como las circunstancias lo permitieran. A
ella, como a mí, todo nos daba lo mismo.
Èramos dos almas a la deriva y sin ningún
puerto de arribo. Nosotros, con esa unión
sin sentimientos de por medio, habíamos
certificado una vez mas nuestra triste
soledad. El mundo, mientras tanto, seguía
girando y seguiría girando, de la misma
forma o con algunos imperceptibles
cambios, unos miles de años mas. En
Latinoamérica, los generales y sus secuaces
criminales estaban en gran fiesta, mientras
la mayoría de la gente seguía viviendo y
debatiéndose en la miseria y muriéndose
de hambre entre la mugre, las
enfermedades, la soledad y la rabia
impotente. El capital, celebraba como era
su costumbre. Los canallas (los hombres de
Estado liados con el capital) pintaban el
panorama con todos los mas felices e
inimaginables colores. La falsedad
ensuciaba el recuerdo de los muertos, los
torturados, los asesinados y todas las
víctimas caídas. Había campanas lúgubres
doblando en los corazones de los que, de
alguna extraña forma, habíamos
sobrevivido. Esas campanadas semejaban
dolorosos sonidos y se habian escondido en
todos los rincones de los cuerpos de los
sobrevivientes y maltrechos, y habían
traspasado las fronteras de los que habían
quedado en el rezago de la vida, para
expresar la inmensa suciedad de este
mundo condenado a existir sin esperanzas
y sin futuro.
Después de haber pasado por esa estación
intermedia llamada Alvesta, supuse que
todo lo demás sería mas fácil. Pensé que las
nuevas circunstancias me permitirían
conseguir un trabajo para poder
continuarla tirando. Me urgía, antes que
nada, conseguir una vivienda. Me
ofrecieron la alternativa de trasladarme a
Växjö (Vekshue), que era una ciudad que se
encontraba a 15 kilómetros de Alvesta.
Växjö ofrecía, en todos sentidos, mas
posibilidades que Alvesta. La dirección del
campamento me había conseguido un piso
en la zona de Telleborg. El piso era nuevo y
los edificios también. El paisaje, de acuerdo
al modelo escandinavo, tenía prados,
árboles, lagos y un inmenso bosque. Mas
allá del lago se encontraba el hospital para
enfermos mentales y para niños que tenían
algun tipo de desorden psíquico. Muchos
meses después, este hospital sería el centro
donde un gran número de amigos caerían.
Algunos de ellos no pudieron levantarse
jamás y terminaron sus días cuando
abandonaron el hospital y regresaron a
Latinoamérica en peor estado que cuando
habían llegado. Todos los fines de semana
iba yo a visitar a los amigos que habían
perdido todo contacto con la realidad. Ir al
hospital de Saint Sigfrid era como asistir a
una función de teatro bizarro. Había toda
clase de locos. Había locos que se
esmeraban por aparentar estar locos; ellos
actuaban de esta manera para recibir
dinero y no trabajar. Los locos que la
estaban pasando mal, habían llegado allí
con los desarreglos después de haber
pasado por la tortura. Conocí dos locos
muy peligrosos, cuyos nombres me los
reservo. Algunos fines de semana, yo me
llevaba a mi piso a un amigo chileno que la
estaba pasando mal. Por las noches de los
Viernes, lo sacaba a las discotecas y bares
de la ciudad. La música lo calmaba. Cuando
la Discoteca cerraba, (dos o tres de la
mañana) nos llevábamos tres o cuatro
mujeres jóvenes al piso. Allí le dábamos
duro al sexo y metíamos a la cama a todas.
En ese barrio teníamos famas de locos y de
bandidos, pero en el plan de joda y de
vacile solamente. Yo había pensado que la
mejor forma de arreglarle la vida a mi
amigo era pasando por el verdadero
carnaval de todos los días.
A pesar de todo, estaba yo obligado asistir
todos los dias, sagradamente, al Instituto
para continuar aprendiendo sueco.
Estudiaba otras materias también; yo
quería reventar el tiempo y lo hacía
estudiando como un enajenado: filosofía,
inglés, historia, religión, matemáticas y
geografía. Asi me negaba yo perder el
tiempo. Después de permanecer muchas
horas en el Instituto me iba volando a mi
piso que compartia con mi amigo uruguayo
Medina. De la comida se encargaba
Medina, que era un buen cocinero. A
nuestro piso llegaban continuamente
hembritas calentonas y muy hambrientas
de sexo. Estas niñas andaban siempre con
una terrible fiebre sexual encima y nos
ofrecian siempre sus ardorosas vaginas.
Teníamos fiestas todos los días y estas
siempre acababan después de las doce de
la noche: estudio intensivo, sexo intensivo y
poco tiempo intensivo para dormir.
Medina, Jorge, Ernesto y yó salíamos en los
recreos con unos estudiantes finlandeses,
Zeppo y Artu. Nos metíamos a la máquina
de Jorge y estos bandidos se tragaban una
o dos botellas de vodka. Los finlandeses
siempre invitaban. Esto sucedía todos los
días. Por ese entonces yo no tomaba nada
de alcohol. Me dedicaba solamente a
cuidarlos y pagarles el trago, pues el dinero
desaparecía de sus manos en un
santiamén. Cuando José, el chileno, caía
por el piso la pasábamos de macana. José
andaba siempre con un montón de plata en
los bolsillos. Nunca le preguntamos de
donde lo obtenía, pero le jodíamos la vida
con eso. José se acostaba con muchas
enfermeras en el hospital. Era un verdadero
desastre, pero muy simpático y parejo en
todo. José, como todos los disturbados
mentales comía un montón y en el piso ya
sabíamos que tendríamos que llegar antes
que el a la olla de alimentos. El día que nos
descuidábamos nos arruinaba la vida. En
una sentada se comía todo lo que había en
la olla. José entendía que la estaba pasando
con locos como él. Cierta vez, José empezó
a portarse con cordura pero, no obstante,
conservando ese poquito de locura que lo
hacía tan cabrón y tan guapo. Esa vez
andábamos sin un cobre en los bolsillos;
José, entonces, sacó no sabemos de donde,
una serie de panfletos políticos y se puso a
venderlos en la calle. Al poco rato había
juntado una apreciable suma con la cual
nos dirigimos a un restaurante para
bebernos unas botellas de vino rojo.
Llegamos a un restaurante donde
trabajaban dos mexicanos que nos pasaban
botellas de vino tinto sin tener que
pagarlas. Ese dia me sentía muy mal. Le dije
a José que me iría al piso. José no me dejó
partir solo.
- Me levantaste, huevón, me sacaste del
pozo!, gritó.
El taxista nos condujo a Telleborg. Eran
cerca de las doce de la noche. Los dos
estábamos muertos de cansancio. José
abrió las ventanas de la sala, las ventanas
de las recámaras y las ventanas de la
cocina. El cielo estaba lleno de estrellas.
Hacía un poco de frío y el viento soplaba
suavemente. La luna llena brillaba en lo alto
y yo grité: cómo carajos salir de aquí!

En Alvesta, la policía llegaba continuamente


al campamento. Los asuntos fluctuaban
entre el hurto de pantalones vaqueros, el
robo de la gasolina de los autos, los pleitos
por discuciones políticas y las amenazas
nacidas al calor de pequeñas
desaveniencias. Las acusaciones entraban
al género del subrrealismo. Los suecos,
pese a toda la información que poseían, no
estaban muy enterados acerca de la
naturaleza de las cosas en la geografía
olvidada, que los burócratas de las
Naciones Unidas persisten en llamar el
Tercer Mundo. Su manera de pensar es lo
que ellos denominan racional y científica,
llenas de hechos comprobados infinidad de
veces y sancionados como fenómenos
sociales. Las cosas, para nosotros, seguían
bastante turbias. Para llegar al alma de una
nación, hay que entender como piensan sus
ciudadanos. Los suecos no resuelven los
problemas directamente; para ellos existen
las dependencias, los distintos
departementos y las organizaciones; todos
deben cumplir sus funciones. Los suecos
son incapaces de liarse a golpes con el
vecino en virtud de algún problema. Ellos
acuden a la policía y ésta se echa a cuestas
la tarea de solucionar el problema. El
culpable paga multa, va a la cárcel o queda
libre, pero primero tiene que comparecer
ante la ley para ser juzgado. Cuando alguien
cualquiera es declarado culpable recibe la
notificación por carta; de manera que el
culpable se presenta solo ante las
autoridades policiales, donde es recibido y
donde antes de ser llevado a la celda, se le
notifican sus derechos y sus deberes.
Muchos de los problemas considerados
menores están esperando decenas de años
por su solución en los archivos policíacos.
La democracia no es perfecta pero funciona
y sirve a los intereses de la mayoría que ha
votado por ella. El que exista una gran
cantidad de inmigrantes extranjeros está
generando una nueva forma de ver las
cosas de manera positiva. Existe una
nueva manera de acercarse a este tipo de
problemas. Después de la caída del llamado
campo socialista, las cosas se han
complicado para bien y para mal en la vieja
Europa. Suecia quiere ser un miembro de la
Unión Europea, pero la corrupción que
existe en el seno de la Union se ha
convertido en un serio impedimento. A
Suecia le gustaría ser una parte esencial de
Europa, pero no está dispuesta a bajar los
impuestos, ni los precios de los artículos
considerados de lujo, como los licores, el
vino y la cerveza, los perfumes, las joyas y
un monton de artículos más. Es esta
actitud, que se mueve de un lado para el
otro, lo que caracteriza la "suecidad". En
muchos sentidos, este país es único, con
soluciones únicas. Europa hace uso de
parte de su tiempo libre en las noches. El
tiempo libre no tiene que costar una
fortuna, pero en Suecia el tiempo libre
cuesta "un ojo de la cara".
A casi mas de cuarenta años de haber sido
expulsado de Latinoamérica miro hacia el
pasado y observo que poco difiere del
presente. Los militares, hoy día, en 2015,
no están sentados físicamente en las sillas
presidenciales, pero mantienen muchas
cuerdas de poder en sus manos. La
corrupcion es un fenómeno imposible de
eludir. Los militares en Latinoamérica son
corruptos, excepto (en un mínimo grado)
en Ecuador, Bolivia, Uruguay (esto lo digo
con el claro temor de las reservaciones) y
párenle de contar. Venezuela era una nueva
experiencia. Aquí, el comandante Hugo
Chavez había hecho maravillas con el
discurso político y habia exhacerbado las
esperanzas de libertad de toda la nación.
Pero el comandante Chavez era un caso
excepcional.
Los militares en México son la casta más
dócil, arisca y huraña que cualquier amo
quisiera utilizar. Todas las órdenes son
obedecidas por los militares mexicanos en
tanto éstas órdenes estén acompañadas de
los respectivos cheques o sumas de dinero
que los obliguen a obedecer y guardar
silencio.
La maldición de Latinoamérica (los
militares), no está dispuesta abandonar el
poder real, pues ya probó el sabor del
dinero. Sin embargo, nuevos y valerosos
jóvenes nacen cada día para mantener
ardiendo las llamas de la liberación en sus
corazones, mientras en los altares de los
holocaustos los malvados de siempre
preparan las víctimas para sus sacrificios
liados a la maldición. Esta historia nos será
narrada con el lenguaje sorprendente de la
verdad. El dolor de las madres, unido a los
ásperos cielos y las incontables estrellas, no
ofrecerá lugar para pensar en las lágrimas.
Nos aproximamos a otro tiempo. En este
tiempo, los hombres sabrán hablar y
escuchar con el corazón. Será el tiempo en
los cuales los seres no vivirán en las
incertidumbres. En este tiempo no existirán
las horas que nos puedan mantener en las
tristes esferas de las ruindades del olvido.
Las cosas tendrán que ser dichas tal cual
son. Pero antes de la llegada de los tiempos
luminosos, vendrán días siniestros de
soledad y de miedo; de supremo dolor y de
obscuridad, de ignorancia (nadie sabrá el
sitio de la verdadera realidad), de guerras
inexplicables y de rapiña desoladora, de
enfermedades aterradoras y de muertes
similares a las agonías imperecederas. Las
postreras batallas de lo demoníaco serán
selladas con una visión nunca vista, y esta
aparente verdad quemará el alma de
muchos hombres hasta hacerles buscar y
no encontrar los rastros de la piedad. Será
el tiempo donde la muerte reine y se
establezca como la única soberana y selle el
destino de los condenados con las
sentencias implacables del terror. Aquellos
que siempre habían llenado sus alforjas con
las carcajadas del desprecio, gritarán
buscando la misericordia. Los que siempre
llenaron sus arcas con los tesoros de la
abundancia, se verían despojados de todos
sus bienes. Los que llenaron sus aposentos
con la falsa plenitud de la felicidad, los
llenarán ahora con el dolor incomparable
de las agonías sin fin. Aquellos que, en sus
delicias pasajeras, vivieron la opulencia
engañosa, sentirán entonces los dolores
que nunca esperaron. Los que nunca
ofrecieron ayuda, nada recibirán. Muchos
sentirán que las puertas, selladas con la
fuerza de las maldiciónes inacabables,
nunca volverán abrirse. Será el tiempo del
dolor. El dolor semejará a los habitáculos de
la ruindad. Será el tiempo donde la verdad,
al final de todo, entre al mundo y por vez
primera, en muchos miles de tiempos ya
fenecidos en los polvos del olvido, renazca
con todas sus fuerzas y se introduzca en las
vidas de los que habían sido despojados de
todo pero, no obstante, supieron guardar la
esperanza en el fondo de sus corazones,
porque fueron los únicos que tuvieron la
osadía de resguardar la fé en sus abatidas
almas.
Los capitalistas individuales crecieron solos;
dependieron de sus iniciativas y
aprovecharon las leyes que hacen mover al
capital para enriquecerse. Hay capitalistas
que usan el capital para oprobiar y agredir a
las gentes. Ante cada nueva crísis el capital
(de los que se están yendo por las veredas
infernales), vende hasta su alma a todos
los grupos de mayor poder económico para
sobrevivir en alianzas, con el fin de
prolongar su funcionamiento en el mercado
de las causas y efectos económicos.
Lo que la actitud de los nuevos capitalistas
nos enseña, es que las leyes que los movian
y que ellos trataban a toda costa preservar,
ya no funcionan como ellos habían
pensado. Todo ese cúmulo de leyes
llamadas económicas, se ha ido
complicando a tal extremo, que no hay
manera de controlarlas; todo se ha
convertido en un caos que ya nadie
entiende. Las ganancias de los empresarios
están condicionadas por circunstancias tan
extrañas y ya nadie se atreve a tomar con
libertad las iniciativas de dirección que tan
común era en los tiempos pasados. Como
ahora las empresas se están yendo a pique,
ellos se reparten inmediatamente el capital
de las empresas; es decir, ellos han
empezado a comerse su propio capital,
pues las ganancias no aparecen por ningún
lado. El sistema capitalista ha entrado a una
crisis permanente. Lo que se espera es que
las empresas que posean mayor capital y
puedan preservarlo y aumentarlo, sean las
que terminen por controlar al mundo y a
todos los aparatos de todos los gobiernos
en el planeta entero. Esto significará que se
apoyarán todos los proyectos de violencia,
como son todas las guerras, con el fin de
obtener ganancias y apropiarse de los
sistemas económicos de los países
conquistados.
Para poner a prueba, también, las últimas
invenciones hechas para conquistar los
últimos escalones de la pirámide capitalista,
aparecen nuevos fenómenos: las
medicinas aumentan de precios, nuevas
enfermedades hacen su aparición (Que hay
de verdad en los rumores que corren y que
sostienen que las empresas que se ocupan
en fabricar medicinas trabajan, al mismo
tiempo, en "inventar" enfermedades cuyas
curas van a ser "descubiertas" por las
mismas empresas que hicieron posible su
aparición y venida al mundo. Sé ha
presenciado algo mas aterrador y delictivo
que esto?) y modifican constantemente la
escala económíca. Los precios de los
alimentos suben constantemente. Hay
aumento de las tarifas en los transportes de
todo tipo: avion, barco, autobus, ferrocarril,
taxis. Los sueldos no son aumentados en
proporción a los aumentos del costo de la
vida. De donde povienen los males de
nuestra civilización? El costo de los
alimentos base sube constantemente. Los
fraudes que se cometen usando la red de
Internet llegan al colmo: todos estos
crímenes son olvidados en un lapso de
tiempo muy corto. No es muy difícil
encontrar las respuestas a todo el arsenal
de incógnitas. Cada vez que los
sustentadores del sistema cometen algún
delito, detienen la marcha de los conflictos
y retrasan o prolongan las investigaciones
que puedan poner al descubierto la
verdadera naturaleza de las cosas, su
procedencia, sus causas y sus magnitudes.
Esta es la forma como el sistema, desde su
incomprensible espacio interior, reacciona
para protegerse en contra de todas las
impugnaciones. Al transcurrir el tiempo,
que es uno de sus mas formidables aliados,
cobran vida los subproductos del sistema
que provocan en la gente, el olvido de los
asuntos candentes y acepten o bien su
paralización o bien su neutralización. Todo
los sistemas del mundo están al servicio de
este versátil modelo de mecanismo que
solo favorece los intereses de los que
controlan y dirigen todo. Seguramente
muchos tendrán otras soluciones para
entender la defensa y la estructura de
preservación del poder; quiero decir que
debe haber muchas maneras de
comprender este difícil problema, por la
substancia invisible que nos impide
captarlo y, sobre todo, comprenderlo en su
cabal sentido. El poder tiene el recurso de
usar, todo el tiempo, las estructuras
invisibles que lo defienden y lo protegen.
Dónde terminará todo esto, entonces? Esta
pregunta solo puede ser contestada de una
forma: esto no terminará nunca, sino que
irá creciendo en cantidad y en cualidad. El
poder que controla este mundo es de
naturaleza diabólica y maléfica; maneja al
mundo y sus conflictos con arreglo a su
malignidad. El mundo actúa y funciona de
acuerdo a estas premisas; su existencia
descansa en los códigos de poder que
hacen que los fenómenos maléficos tengan
su lugar en la existencia y puedan
producirse y prolongarse de una forma
segura y no de otra mas insegura.

Gunvor, la periodista, me había hecho una


llamada y yo no había estado en el hotel.
Trató de conseguir al brasilerio A, sin
conseguirlo. Después de todas sus
tentativas, decidió escribir una nota y
dejarla en la dirección del campamento. La
palabra campamento, podría dejar un poco
perplejo a quien la escuchara. La verdad es
que nosotros estábamos viviendo en un
hotel de lujo, que se encargaba de la
alimentación y de la vivienda de los
refugiados políticos.

Gunvor quería continuar con la entrevista.


Pensé en Gunvor y en sus piernas
fenomenales, en su exhuberante cuerpo, en
sus maravillosas manos y en sus rojos labios
que invitaban a la locura. Gabriela me sacó
de mis pensamientos:
- Vos vas a continuar con la entrevista?
El brasileiro A estaba en la policía que le
interrogaba sobre su pasado e intentaba,
mas o menos, poner claridad sobre su
personalidad y dejar terminados los datos
que de él se demandaban.
- El me había dicho que pasaría por acá
para hablar contigo. Si querés podríamos ir
al bosque con los pibes y regresaríamos
antes de las siete para no perder a mister
A?
Yo le dije que si, que bien podríamos ir al
bosque y jugar un rato con los pibes.
Ya encontraríamos al brasileiro A después.
Lo que yó ansiaba en esos instantes era ver
a Gunvor y admirarla detenidamente.
Gabriela estaba nerviosa y me pidió estar
presente en la entrevista. Estaba lo nuestro
totalmente acabado o no ? Le contesté que
lo mejor era preguntárselo a Gunvor.
Gabriela no aceptó lo que le dije y se
empecinó en ir a la entrevista conmigo.
Argumentó que a ella lo único que le
interesaba era el aspecto fílmico. Me decidí
por dejar las cosas quietas y no removerlas;
ya veríamos que pasaría después. Estar al
resguardo de problemas te ahorra un
monton de desgaste de energías, habia
dicho firmemente Gunvor. Gunvor había
pensado que lo mejor sería continuar con la
entrevista en el campo. En primer lugar,
había dicho, estaríamos aislados de todo lo
que fuera inprevisible. Mientras que
Gunvor presentaba toda la idea fílmica
sobre la entrevista, le informé de los deseos
de Gabriela de estar presente. Pude
observar que Gunvor apretaba ligeramente
los labios y guardaba silencio. Era evidente
que la propuesta le era ajena. Aceptó sin
embargo la presencia de Gabriela. Mirando
directamente a Gabriela le dijo: se trata de
un film y yó estoy muy contenta con el
resultado logrado hasta hoy. Quisieras
ayudarme con las luces, podrías? Gabriela
le dijo que sí, que ella tenia experiencia con
la puesta de las luces, tú solo necesitas
decirme donde las coloco y cuando. OK?
Gunvor decía que el brasileiro A y yó le
éramos muy necesarios. En ese sentido, era
indiscutible que el proyecto tenía que
seguir marchando de acuerdo a su planes.
La intérprete se habia encargado de
traducirlo todo y la entrevista continuaría
como Gunvor lo había proyectado desde los
principios.
Al llegar a la habitación de nosotros,
Gabriela me gritó que yo me adaptaba a los
caprichos de Gunvor sin protestar. Yó le
contesté que a veces las cosas no marchan
como nosotros deseamos. Nuestros deseos
no son mas que símbolos indicando que no
tenemos razón, le respondí.
Miré los ojos de Gabriela unos segundos y
los ví llenos de amargura e inconformidad.
El dolor y la desesperanza salían a flote;
también el desaliento y la tristeza. En esos
momentos sentí una gran piedad por ella y
por nosotros y por la tristeza que nuestra
separacion nos causaba. La abracé
suavemente, queriéndole cederle mi
solidaridad, mi amor y mi comprensión.
Pero no pude contener la angustia que se
filtraba y contagiaba la atmósfera de
impurezas. Yo quería comunicarle que el
problemas no provenía de mi. Yo sabía que
mis últimas palabras caerían como una
suave lluvia en su corazón. Yó pensé en
otras cosas y quise concentrarme en los
instantes en los cuales Gabriela y yó
vivíamos para estar bien y nuestras cosas
giraban sobre el eje de la lucha social y lo
que nosotros entendíamos como el amor
que nos unía tan maravillosamente.
Descubrí que nada de lo dicho podría
arreglar nuestras diferencias ya que nuestra
relacion habia iniciado su marcha
implacable hacia el final. Gabriela acarició
tiernamente mis manos y me miró a los
ojos con una tristeza que me traspasó por
lo trascendente de su verdad. Yo supe
entonces, que todas las cosas que nosotros
quisiéramos decir, ya estaban dichas y que
todo lo que nosotros pudiéramos vivir,
estaban ya vividas también. En ese instante
me decidí por aceptar que aquel
extraordinario amor que había florecido
antes con tanto ímpetu entre nosotros,
había perdido la fuerza devastadora que
tanto había hecho hablar a los demás por lo
increíble de su intensidad.
Todas las veces, pocas veces lo advertimos,
la vida llega hacia nosotros con sus
misterios y, al mismo tiempo, nos hipnotiza
hasta perdernos en ese laberinto imposible
de predecir. Cuando la vida nos marca con
el fuego de sus soluciones, nosotros no
estamos nunca en la posibilidad de saberlo.
En esos instantes estamos condenados y
nada ni nadie podría ayudarnos. El
renacimiento llega a nosotros cuando la
sabiduría de la vida clava las respuestas en
nuestros corazones sin preguntarnos.
Perdidos o rescatados? Nada importa. Hay
que empezar otra vez; siempre hay que
empezar, porque sin dolor y sin empiezo los
cambios no existen. En el último rincón de
todo final se encuentra el comienzo. Antes
del comienzo no hay mas que dolor y
desesperanzas alargados hasta lo
inimaginable. No es muy difícil encontrar la
verdad, ó lo es?
Cada uno decide echar al panteón del
olvido todo lo que nos afecta en forma
brutal. Uno tiene que marchar al paso que
nos marca la vida y tejer las sólidas
historias de los nuevos combates de otra
forma. La interminable cadena de batallas
que uno ha sostenido hasta que uno se
dejó atrapar por las reflexiones frías y
cobardes del cerebro, se pierden en un
laberinto de sombras oscilantes. Esos
instantes fueron como sentir la muerte en
vida. Hay otros momentos, sin embargo,
que nos llevan a pensar en las batallas
donde nuestro valor quedó unido a la
firmeza, al saber que uno estaba en las
cercanías de la verdad, del amor y sus
convocaciones heróicas y casi suicidas. Yo
recuerdo con perfecta claridad los hechos
en los cuales mi vida estuvo en peligro y
veo, es lo primero, un montón de amigos
alrededor mío; todos unidos bajo el manto
de una gran fuerza protectora, que no se ha
perdido en los calabozos fríos y desoladores
de las reflexiones sin sentido. Estos hechos
me hacen estremecer por su impactante
lucidez; me causan escalofríos, también,
por su nitidez. No me queda mas remedio
que echar mano de la poesía para
establecer algo que me ayude a
sostenerme con todos mis sentidos en
guardia. Nadie puede negar que la poesía
llega a nuestras vidas en los instantes de
mayor peligro o en los momentos de
suprema felicidad. Por qué? Este es un
misterio que debemos entender. La poesía
se refleja en la valentía suicida del guerrero
que jamás retrocede ante el peligro y jamás
dá un paso atrás a pesar de la marca
adversa de los acontecimientos. La poesía
es la manera como, el niño sin manchas, ve
la verdad y resuelve las incógnitas sin
dudas; es decir, el hecho ante el cual el
vuelo de la sabiduría del águila majestuosa
nos pone en guardia antes de que algo
verdaderamente grande e impactante
suceda.
Estos son los misterios realizados por los
que han aniquilado las búsquedas de los
deseos en sus corazones. La poesía no se
anida jamás en huecos faltos de amor. Una
vida sin poesía, es una vida sin aventuras.

El sol brillaba intensamente por la parte


oriental del cielo azulado. El invierno se
mostraba en su pleno poderío. La nieve,
que había caido en forma incansable la
noche anterior, cubria todo. Por la radio, el
servicio meteorológico pronosticaba un
severo encrudecimiento de las
circunstancias atmosféricas; es decir, habría
mas frío y caería mas nieve. Los suecos
trabajan pensando en las vacaciones. Ellos
toman sus días libres en febrero, en la
pascua, en el verano, en las navidades y en
el año nuevo. El resto del tiempo están
obligados a trabajar febrilmente;
generalmente, de lunes a jueves, se van a la
cama temprano, después de haber visto el
informativo por la TV. En la cuestión de la
información, están al dia y saben lo que
sucede en todo el planeta. Como no se fían
de otras agencias noticiosas, centran su
estrategia en informar a los ciudadanos con
la mira táctica de sus reporteros que viajan
a todas las partes del mundo para enviar
sus notas desde los sitios donde se
encuentren. (Las agencias noticiosas
internacionales obscurecen todo el
panorama con sus vínculos y puntos de
vista vendidos al Imperio). Por lo menos,
algunos reporteros suecos lo ven todo con
el ojo escandinavo. Allí donde ocurra algo
que ellos consideren de importancia, llegan
los reporteros de la radio, la TV y la prensa.
Nadie emite noticias contradictorias. La
radio concede noticias a las nacionalidades
de las diversas lenguas: español, persa,
serbia, bósnica, croata, inglesa, francesa, en
italiano, en la lengua autóctona sámica,
finlandesa, en griego, albanés, checa,
eslovaca, portugués, en estoniano, en
letoniano, en la lengua gitana, ruso, griego,
etc. Estos programas expresan todos los
colores políticos que oscilan desde el
centro hasta la izquieda socialdemócrata y
la izquierda que empieza a ver la realidad
con ojos diferentes. Un gran número de
estos ciudadanos se niega a tomar la
ciudadanía sueca pero, no obstante,
disfrutan de todas las ventajas que el
estado otorga a sus ciudadanos. Existe,
también, el tipo de gente que vive al
márgen del establecimiento y se dedica a
batírselas con todo el mundo en la zona
obscura de los asuntos fuera de la ley. Estos
desarraigados se respetan entre si y tienen
en alta estima a aquellos a quienes el
Establecimiento castiga. Ellos son, para
decirlo claramente, los depositarios de la
eterna bandera de una injusta y
desproporcionada lucha que parece no
tener final. Yo diría que son los anarquistas,
que no han podido ser despojados de sus
propios instrumentos teóricos, cuyos
puntos de vistas críticos no pueden
desprenderse de la maniobras malignas del
poder. A esta clase de anarquistas de ahora
lo único que les interesa es disfrutar de la
vida. El disfrute de las cosas, para ellos,
tiene que ser ganado con riesgos. Todo
tiene un riesgo y no importa el precio que
se deba pagar para disfrutar de la parte
sensual de la existencia. Muchos de ellos se
la pasan en una gira que oscila entre la
carcel y la vida diaria y visceversa. En el
interin se toman sus vacaciones y viajan
bastante derramando plata por todos
lados. En las instituciones carcelarias tienen
sus vínculos de continuación. Ellos
establecen nuevas perpectivas a sus
actividades - que ellos llaman trabajo - todo
el tiempo. Muchos de ellos son ex-
miembros de distintos partidos a los cuales
abandonaron pues ya no llenaban sus
aspiraciones; ellos vieron la corrupción y la
rechazaron. Al abandonar sus partidos
políticos de la izquierda (radical o no
radical), que habían entrado en un proceso
de descomposición lo hicieron porque, en
sus nuevas vidas, otras aspiraciones, mas
filosóficas que políticas, habían hecho su
aparición y entrada. El aire se había
limpiado simplemente de rarezas. Tienen
una doctrina de la existencia que defiende
a la libertad y ataca a la clase en el poder
que, según ellos, maneja las instituciones
para afianzarse (como el único grupo,
moralmente capacitado, dicen ellos) y
llevar las riendas de los asuntos del pais.
Es importante dejar en claro que, en
Suecia, existen una serie de partidos
políticos que han establecido un juego
donde la gente ha pretendido
responsabilizarse de la cuestión política y
de la cuestión social. Las posiciones de
estos partidos se han movido hacia el
centro (de derecha). La política, como
todos lo saben, es una cosa
verdaderamente peliaguda. Siempre
existirá gente a la cual lo único que le
interesa, es tomar mas poder para disfrutar
de todas las ventajas económicas que
cualquier sistema les pueda ofrecer. Esta
gente existe también en Suecia y la vida
entera se les va en mentir y acumular todas
las ventajas que puedan arrebatarle o
mendigarle al sistema. No solo son las fallas
del sistema las que crean estos fracasos. En
esta zona podemos incluir también a los
capitalistas. Muchos de estos capitalistas no
están interesados en la patria; la patria,
para ellos, es exclusivamente el dinero.
Ellos se dirigen al lugar que sea solo para
obtener dinero. De hecho, es la única
fuerza que los mueve. No niego que existan
capitalistas honestos, pero al final estos
serán abatidos por la naturaleza
inmisericorde del capital cuyos propósitos
exigen siempre más víctimas. En los
tiempos inmediatos, no habrá posibilidades
de participar en otras alternativas donde
este tipo de leyes (salidas de las zonas de la
"nada diabólica y satánica") existan. Estas
leyes si existirán, pero serán muy
restringidas y difíciles; que les quedará a las
nuevas generaciones? El futuro se nos
pierde de las manos y las perspectivas de
un mundo mejor se escabullen entre las
dudas. Cuáles serán los nuevos tiempos?
Cuándo empezarán a surgir los nuevos
rasgos en los seres humanos que lo liguen
al Ser y lo conviertan en un individuo
superior desde los puntos de vista estético,
filosófico, humano, religioso, ético; es decir,
cuando experimentaremos todas las
posibilidades divinales en nosotros? Como
bien podemos ver, estos tiempos no se
encuentran a la vuelta de la esquina. La
verdad es que las grandes mayorías
deberán proseguir en la senda peligrosa
cuyo futuro es todavía desconocido. Solo
un puñado llegará al reino de los elegidos.
En el final (que es un principio) las estrellas
y todo el universo vibrarán en nuestro
interior con la fuerza mística y
resplandeciente de la verdad.
El avión había hecho una parada en Buenos
Aires. El avión, dijo el piloto a través del
micrófono, debería bajar al puerto a
recoger nuevos pasajeros. No sé, en
verdad, cuáles habían sido los verdaderos
motivos que originaron esta parada.
Estuvimos en Buenos Aires algunas horas.
Por fin, el avión partió hacia Africa. Después
de algunas horas de vuelo tocamos el suelo
africano: Dakar. Esperamos cuatro o cinco
horas en el aeropuerto de Senegal. Algunos
de los refugiados nos dirigimos al bar a
tomar algunos zumos de frutas tropicales.
El avión volvió a tomar el vuelo hacia
Alemania y al poco tiempo habíamos
arribado a la ciudad de Hamburgo. Las
autoridades del aeropuerto quisieron
controlar nuestros pasaportes. En un rápido
y fulgurante instante, los refugiados
decidieron no entregar los pasaportes y a
ellos (los que controlan todo) no les quedó
mas alternativa que permitirnos partir
hacia Estocolmo. En el aeropuerto de
Estocolmo nos estaban aguardando las
autoridades migratorias y después de un
control eficaz y ligero, fuimos trasladados al
autobus que nos llevaría al sur de Suecia. El
intérprete nos informó que íbamos en
camino hacia Ronneby Brunn, una pequeña
ciudad que los turistas visitaban para ir a
disfrutar de los baños termales. Ronneby es
una ciudad de cierto prestigio. Yo sentí que,
por la ruta, nos conducían hacia un
precipicio y que unas feroces mandíbulas
nos aguardaban para hacernos pedazos.
Quien se salvaría? Como evitar los
próximos peligros? Todo esto pasó
velozmente por mi cabeza.

Roland (un colega) y yó nos dirigimos hacia


el centro de la ciudad. El iría a lo de una
amiga enferma y yó a la vinatería central
para comprar unas botellas de Rioja y de
Ribera del Duero, pues su madre y mi hija
llegarían a Nybro, para festejar mi
cumpleaños. Al regresar a mi piso me quité
los zapatos y la camisa y me tiré a la cama
con la intención de dormir por lo menos
una hora. El teléfono repiqueteó. Era
Kerstin que me invitaba ir a la escuela el
Viernes por la mañana. Algunos profesores
querían darme regalos y obsequiarme
algunas flores. Yo consideraba que la
dirección escolar del ayuntamiento había
soslayado el trabajo que yo había hecho
durante diez años y me echaban de la
escuela para satisfacer las ansias
revanchistas de los bastardos ( los
jodegogos ) de tiempo libre. Me habían
atacado con acusaciones por la espalda.
Usaron todos los mas sucios argumentos
aprovechándose de una novicia con ganas
de sobresalir: el terrible rostro de la envidia
se presentaba con toda su malignidad.
Todos estos cargos eran de cabo a rabo
falsos. Entre las acusaciones que se me
imputaban había algunas que sostenían
que yo había hablado mal de los políticos
de la Comuna. Los políticos son todos unos
bastardos. De ellos (según ellos) no se
puede hablar mal nunca. Los políticos son
ratas en busca de ventajas económicas.
Ellos no se preocupan de sus partidos; lo
que les lleva arrastrarse es el olor de la
plata y nada más. Los políticos de la
Comuna donde yo trabajé, durante mis
funciones como lider artístico, se portaron
como unos verdaderos granujas y canallas.
Gunnel, la rectora de la escuela, había
intentado detener la felonía que los
políticos (la direccion escolar junto con la
dirección escolar) estaban cometiendo
conmigo y el resultado es que ella no logró
hacer nada; ella se encontraba, también,
maniatada ya que venía sosteniendo una
larga guerra contra ellos desde hacía
mucho tiempo atrás. Los políticos hacen lo
que quieren y no obedecen jamás al
sentido común.
No hay que olvidar a los perversos; es decir,
a los llamados fitagogos de tiempo libre,
que fueron los que, mañosamente
formaron el frente para echarme de la
escuela. Detrás de todas estas acciones se
encontraba la envidia. La envidia es una
fuerza, negativa y malvada, que toma forma
en gente de bajos instintos o en grupo de
malandros peligrosamente mediocres. Lo
mas curioso de todo esto es que todas
estas sucias maniobras contra mi partieron
debido a la idea (mía) de poner el teatro en
actividades. El teatro había sido,
justamente, una creación mía. Uno nunca
deja de tener enemigos gratuitos; te caen
encima de todas partes. Había un pacto
silencioso entre los pichagogos de tiempo
libre y los políticos de la comuna contra mis
realizaciones creativas: la envidia contra la
creación.
Por vez primera en la historia de la escuela,
yo había empezado (es decir, el hombre
Jaime Falcon Magaña) con toda clase de
actividades estéticas llevándolas al primer
plano de la vida cotidiana escolar y sus
enlaces con la sociedad civil. Yo había
hécho posible que el drama, la comedia, la
tragedia y la danza entraran en actividades.
(Había hecho la puesta en escena de una
obra el dia del inicio de las actividades
teatrales). Fui responsable de la
inauguración del teatro y las puestas en
escena de muchas obras que los alumnos y
la profesora A. L. y yó habiamos elaborado
en largas horas de esfuerzos y
conversaciones. Mandé hacer los telones,
conseguí instalar las luces y los spots de luz
a distancia. A esto hay que añadir la
adquisicion de (trajes, vestidos, pantalones,
cremas y colores para el rostro) todo el
equipo de vestuario. Cada año dirigí, por lo
menos, dos piezas teatrales.
Semestralmente la escuela Fager (....), tuvo
muestras de pinturas y esculturas en
distintos museos, galerías, bibliotecas e
instituciones oficiales. La Radio, la
Televisión y la Prensa, estuvieron siempre
presentes. Las autoridades escolares y los
políticos sin visiones me obligaron a tomar
otro trabajo en una escuela cuyo rector
siempre tuvo sus dificultades con el cuerpo
de profesores. A todo esto hay que añadir
que, en la escuela sueca, el panorama es
desastroso: el dinero escasea, la comida es
cuestionable, faltan profesores y las
medidas pedagógicas están en manos de
rectores incompetentes que no siempre las
tienen consigo en cuanto a tomar las
decisiones correctas. La labor destructiva y
aventurera de los fangogos fué demoler un
trabajo que había llevado mucho tiempo
pensar y realizar. Los Djävlagogos hicieron
pedazos en un instante lo que habia llevado
años levantar. La venganza, por este acto
maquiavélico de envidia, llegará algún dia y,
como un rayo certero, se les meterá por los
negros culos a todos estos miserables
mierdagogos.
Me restaban menos de cinco años de
trabajo, despues tomaría la pension y me
dedicaría a viajar y encontrarme con otras
gentes y todo lo demás. Gunnel, la rectora,
me dijo que yó estaría de regreso mas
pronto de lo que pudiera imaginar. Kristel,
una profesora muy capaz, me dijo que yó
nunca me podría desembarazar de ellos. Yó,
echaría de menos a casi todos los
profesores; no a los putagogos, pues ellos
pertenecían a la casta mediocre de los
granujas. Las cartas, no obstante, estaban
echadas. El martes empezaría yo en una
nueva escuela donde tendría que vérmelas
con nuevos rostros y nuevas malditas
conferencias y encuentros obligados que
son las actividades con las cuales los suecos
suplen su falta de relaciones sociales.

Los tiempos estaban cambiando a una


velocidad superior a todo lo que cualquiera
pudiera imaginar. Los días volaban, las
semanas desaparecían, los meses se
esfumaban; hablar de los años era una
osadía, pues estos pasaban como una
tromba que dejaba, tras su paso, todo
revuelto. Yo me preguntaba si las cosas
habían cambiado tanto o qué es lo que
había sucedido. Sin embargo, yo estaba
concentrado en la pintura, y los niños, en la
nueva escuela, habían aprendido a
preparar los colores y darles la consistencia
que requerían. Mi rutina era salir de mi piso
para llegar a la escuela y salir de la escuela
para arribar a mi piso. Los fines de semana
había que lavar, cocinar y escribir. Mi hija y
yó hablábamos por teléfono muy a
menudo. Pintaba muy poco. Había entrado
a una pausa que me obligaba hacer otras
cosas. No es que yo estuviera menos
ocupado, pero otros acontecimientos
habían pasado a ocupar el lugar principal.
No veía a los viejos amigos; eso si,
hablábamos largamente por teléfono. Ya no
escribía cartas. Mi vida transcurría en decir
lo que sentía y hacer lo que quería. No
tenía mas que una forma de estar en
contacto con la vida y esta era muy sencilla:
un nó era un nó y un sí era un sí. Ya no me
ocupaba en tratar de satisfacer a los otros.
Esa manera que todos denominan "perder
el tiempo" había sido borrada de mi agenda
existencial. Ahora me dedicaba a vivir
intensamente y decir las cosas
intensamente y hacer las cosas
intensamente. Lo que estuviera fuera de
ese marco de conducta no merecía mi
atención.
La vida en este pueblo limpio, difuso y
perdido en la memoria de un tiempo
miserable, había completado una vuelta en
espiral hacia arriba (para mi) y lo único que
me restaba era abandonar el lugar donde
tantas cosas buenas y tantas cosas malas
habían sucedido. No me llevaba ni los
recuerdos, ya que la vida me ha enseñado
que si no eres bien recibido en una casa,
entonces no te resta mas que sacudir el
polvo de tus zapatos en el dintel y tomar
cualquier otro rumbo. La recompensa y la
venganza llegan al tiempo exacto y preciso,
y uno no tiene que preocuparse de ello.
Eran exactamente las doce del día. El cielo
estaba cubierto por un color plomizo y
desalentador. El sol había aparecido unos
cuantos minutos y después se había
ocultado tras las nubes que ahora habían
adquirido los tonos negruscos y rígidos de
la pesadumbre y la tristeza. Cuando el sol
no se mostraba, yo sentía que la vida no
podía activarse en mi cuerpo y me era muy
difícil ponerme en movimiento. A pesar de
sentirme exhausto y con ganas de echarme
a dormir, tomé fuerzas de mi debilidad y
decidí salir a comprar comestibles; mi hija,
su pibe y la madre de mi hija llegarían en
unas tres horas mas y yó tenía por delante
la preparación de una paella. El tiempo voló
y yo alcancé a tener todo listo. Había
comprado vinos de Ribera del Duero y
algunos vinos de Rioja. El tiempo transcurre
en re-distribuir todo lo que uno hace de
una manera arbitraria pero, al mismo
tiempo, ordenada. Parecería que todo esto
lo he heredado de mi madre; mi madre iba
levantando todo un trabajo bien organizado
que en unos instantes empezaba a
funcionar y en un dos por tres tenía todo
hecho. Mi madre era una maga
extraordinaria en la cocina. Sabía preparar
todos los mas inimaginables platillos.
A diferencia de mi madre, mi padre
trabajaba siempre horas extras. El tiempo,
para él, era un saco al que había que llenar
con trabajo. Estaba pensando en todo esto
cuando el teléfono sonó: era mi hija; ellos
estarían por llegar en cualquier momento.
Desde la ventana de mi piso vi el coche
Saab que el pibe de mi hija manejaba.
Conecté la radio para escuchar un poco de
música clásica. La nieve estaba
desapareciendo y la primavera estaba
entrando a la vida con toda su terrible
fuerza. Mi hija gastaba el dinero con una
rapidez increíble. El dinero, en sus manos,
no duraba mucho tiempo. De mi hija y su
pibe recibí unas loterías que no salieron
premiadas. Lize, la madre de mi hija, me
trajo unos cubre almohadas y una botella
Cabernet Sauvignon de la casa Concha y
Toro de Chile. Después del banquete, mi
hija hizo una tarta de fresas, chocolate y
crema. La charla giró en torno al festejo del
año 2000. Ninguno tenía dinero. Lize tenia
mas de 200 mil coronas, pero no podía
tocarlas. Mi hija y su novio estaban en
quiebra. Yo tenía unos miles de coronas,
pero no alcanzaban para cubrir los gastos
de cuatro pasajes de avión, hotel y comida
en London, New York o Paris. Para fin de
año, yo tendría dinero para invitar a mi hija
y su pibe unos quince días a Grecia, España
o Italia. En camino a la estación bensinera
mas próxima, le dí a mi hija dinero para
llenar el tanque de gasolina.
Medina, Julio, Daniel, Carlos y yó,
habíamos organizado un concierto con una
de las personalidades cubanas mas
destacadas de la Trova de los años 70.
Habíamos alquilado una gran sala de
concierto en Gotemburgo (Göteborg).
Ilusionados por la fragil apariencia
engañosa de la mentira, que siempre nos
acecha cuando queremos descubrirle el
verdadero rostro, nos metimos a fondo y
pusimos todas nuestras energías en la
cuestión del concierto. Cuesta una gran
cantidad de fuerza organizar un concierto.
Aparte de proyectar, hay que pulir una
cantidad atroz de detalles que, a primera
vista, no poseen ninguna importancia.
Cuando uno tiene los mismos objetivos con
diferentes gentes, se las tiene que ver con
toda clase de giros de los acontecimientos;
todos son distintos uno del otro; cada cual
lleva su signo indiscutible y hay que estar
preparado para enfrentar todas las
combinaciones que se originen. El caso es
que, después de haberle dedicado mucho
tiempo y mucha voluntad y entereza hay
que poseer, también, una buena reserva
económica; nosotros carecíamos de esto
último y allí estábamos muy débiles. Lo que
quiero decir es que si uno tiene la
aprobación de los astros, pues entonces la
esperada y bendita suerte puede llegarte.
El destino de los seres humanos puede ser
cambiado a base de esfuerzos pero
tambien a base de repetidos fracasos. El
trovador había sido traído a Suecia, por la
militancia de la izquierda chilena que se
movía desde Estocolmo. Nosotros ya no
pertenecíamos a ningún partido político ni
a ninguna organización; no carecíamos de
ideas políticas, pero nuestro color político
era diferente. Nosotros estábamos
interesados en hacer un rápido capital para
poder abandonar Suecia y estar en
posibilidad de residir en otro pais europeo:
Francia, España, Italia. Todos los conciertos
dados en Suecia fueron una gran catástrofe.
El día del concierto se aproximaba.
Nosotros discutimos la probabilidad de
cancelar el concierto, pero esto era, en
definitva, la última medida que tomaríamos
y en esto estábamos todos de acuerdo.
Una noche, era Viernes, acordamos salir a
tomar unas cervezas y bailar un poquito. El
teléfono sonó. Medina tomó el tubo en sus
manos: es el chileno de Estocolmo que nos
llama, gritó Medina. El chileno quería que
nosotros lo apoyáramos económicamente
pues toda la gira se les había ido al carajo:
- Nos ha ido muy mal, dijo el chileno.
- Ese no es nuestro problema, le
contestó Medina.
El chileno trató de argumentar
políticamente, pero Medina no se dió por
tocado.
El Daniel le gritó a Medina que lo
estábamos esperando, que se dejara de
discutir boludeces.
Medina le dijo adiós al chileno y colgó.
En la Avenida - que es Les Champs Elises de
Gotemburgo - nos metimos al bar
Rubinette, que era el sitio donde paraban
todos los marchistas, cuando todos los
bares de Göteborg y todas las discotecas
metian candado a las puertas, entre las dos
y las tres de la madrugada.
En ese Bar se concentraban todos los
artistas, homosexuales, músicos, vagos,
refugiados políticos, putas, lesbianas,
bailarinas, pintores, maricones,
drogadictos, ladrones, locos, alcoholistas,
bisexuales, pendencieros y políticos de la
ciudad, pero era una zona de tregua. Allí
nadie peleaba y todos dejaban las armas de
la violencia, fuera del Bar. Sin ponerse de
acuerdo, todos concordaban en una sola
cosa: todos habian llegado al Bar a
divertirse y lo que todos hacian era echar
los conflictos de lado para pasarla lo mejor
que se pudiera. Antes de llegar al Bar, todos
habíamos acordado ir con nuestras minas.
Medina llevaba a Teresa, Julio llevaba a una
sueca que había levantado uno de esos
fines de semana que había andado en
marcha; Carlos se contentó ir con Susanne.
El gordo Daniel y yó fuimos sin minas, pues
todas las minas andaban en plan de caza y
no era muy difícil levantarlas. Entramos al
Bar Rubinette a las doce en punto de la
noche, después de haber estado en
distintos bares del puerto. De pronto,
apareció el Carpeta con Ana. Las meseras,
que nos conocían, nos dieron una calurosa
bienvenida y sin preguntarnos nada,
colocaron cervezas para todos en las
mesas. A las minas si les preguntaron lo
que ellas deseaban tomar. Las minas
pidieron "drinks" extravagantes cuando
todos ya habíamos tomado lugar en una
larga mesa. Al final de todo, no quedó sitio
para mí, de manera que no me quedó mas
alternativa que sentarme en la punta de la
mesa inmediata. En el lapso de tiempo de
unos cuantos minutos, llegó una pareja. El
hombre era alto y se podía pensar, al verle,
que provenía de la clase intelectual
trabajadora. Ella, lo pude escuchar, era una
artista de teatro. Tenía un hermoso rostro y
un cuerpo que impresionaba por su fineza y
por sus perfectas proporciones. Ella, en un
instante, me había colocado en el banquillo
de los interrogatorios y soltó una serie
hilvanada de preguntas clásicas: de dónde
venía, si estaba estudiando la lengua sueca,
si pensaba quedarme en el país, si tenía
novia, dónde vivía, qué me parecía
Göteborg (Gotemburgo), te gustan las
suecas, en qué parte de la ciudad vives, etc.
El hombre parecía reservado y con sus
escrutadores ojos, me observaba de arriba
abajo. Al cabo de una media hora todos
habíamos entrado en onda y todos
cantábamos abrazados; algunos habían
abandonado sus lugares y habían
empezado a bailar, mientras los mas
excitados estaban en plena batalla
ocupados en meter las manos y los dedos
por todos lados. Medina relataba la historia
de la fuga de Punta Carretas (él habia sido
uno de los participantes) que ya se había
hecho tan legendaria en toda
Latinoamérica. Carlos contaba la forma en
que los milicos le habían dado en la tortura:
- Me metieron lo que quisieron por
donde quisieron, dijo Carlos, pero no se
quejó ni lloró como muchos suelen hacerlo
cuando relatan sus historias.
Daniel contaba que a él le gustaba la
música:
- Mi ansiedad es largarme al Brasil, viejo,
para darle a las cuerdas.
Y agregó:
- Les prometo que lo demás es una gran
pérdida de tiempo; es lo mismo que
perderse en la aventura de hacerse una
paja.
Yo miraba a todos ellos, los amigos que se
encontraban tan cerca pero, al mismo
instante, tan lejos de mí. La mina, que se
encontraba sentada a mi lado, estaba de
pronto en los quehaceres de
desabrocharme la bragueta y habia
introducido su mano derecha en el espacio
abierto, para acariciarme, muy dulcemente,
el pene. Esto sucedía cuando los
muchachos descubrieron lo que estaba
ocurriendo. Todos los que estaban a mi
derecha estaban viendo las faenas de la
mina. Yo intenté controlar la tranquilidad,
pero era bastante difícil. El acompañante, o
camarada o amigo de la mina me miraba
espantado a los ojos y miraba a la mina sin
saber que decir. Yo sentí que su mano había
agarrado mi pene que ya estaba totalmente
erecto. Ella, fríamente, continuaba
conversando. La mina había empezado
hacerme una paja delante de todo mundo.
En esos instantes, entró el Guaguancó, un
pana venezolano acompañado de su mujer;
mientras gritó, en español, lo que estaba
ocurriendo. El camarada o amigo o esposo
de la mina se levantó y cogió su abrigo y se
perdió entre el gentío. La mina se levantó y
corrió tras él. Yo me quedé con el vaso a
medio llenar en la mano y con la bragueta
abierta. Todos los pibes lanzaron gritos al
aire y corrieron hacia mi para abrazarme y
para llevarme a la mesa grande.

El teléfono habia sonado insistentemente.


Yo había llegado recién del hospital y
tendría que ir nuevamente al hospital. Me
comunicaron que mi hija nacería en
cualquier momento. Estuve en el parto
cerca de seis horas. Al fin, el increíble
momento del nacimiento de mi hija llegó.
Lizelotte habia luchado mas de cinco horas.
Yo observaba a mi hija maravillándome del
milagro: mi hija habia llegado al mundo. Yó
pensé en los sufrimientos a los que estaría
expuesta. Lizelotte dijo que la niña se
llamaría Teresa; María Teresa, completó
para no dejar lugar a dudas. Me acordé,
entonces, de mi madre Maria Teresa. Este
fué unos de los sencillos instantes de la vida
en los cuales me sentí marcado con el
fuego benefactor de la felicidad. Observé a
mi hija y la vi, lo juro, adulta y la llevé con la
memoria viajando a velocidades astrales, a
la vejez. Ella, mi hija, Maria Teresa Lovisa
Falcon Modigh estaba en mis brazos y yo
me sentí con el poder de defenderla contra
lo que la atacara. Ella, mi hija, recién
nacida, dormía en los brazos de su madre
Lizelotte, que no se cansaba de amarla con
esa extraordinaria luz que brotaba como un
exhuberante surtidor por sus azules y claros
ojos. Cuando abandoné el hospital iba
pensando en la recuperación de Lizelotte y
el bautizo de Maria Teresa en la Iglesia que
está en el mismo museo en Växjö. Lizelotte
y yó habíamos ya arreglado todo.
Conseguiríamos un sacerdote católico, pues
mi madre era católica. Algunas semanas
después, cuando nos encontrábamos en la
Iglesia, exactamente enfrente del
sacerdote, que dejaba caer el agua bendita
sobre la cabecita de mi hija, al bautizarla,
mi madre dijo que el tipo tenía mas pinta
de cafiche que de sacerdote.
- No te das cuenta como mira a las
mujeres. El cabrón se las come, me susurró
mi vieja al oído.
Yo solté una estupenda carcajada en medio
de la conglomeración de gentes y le dí
todos los puntos a mi anciana madre. Mi
vieja tenía razón.
Algunos buenos amigos habían llegado al
bautizo de nuestra hija. El padrino, el gordo
panameño Picard, había llegado con una
caja de ron Bacardí que sus amigos le
habían conseguido en Estocolmo. Medina y
el loco Alberto Iglesias, habían venido con
ganas de pasarla bien y divertirse mejor,
para hacernos compañía a la Liselotte y a
mí. Había gente de todas partes del mundo.
Alberto ya se había enrollado con una
belleza holandesa que vivía no muy lejos de
la ciudad. Ella, Julienne, estaba fascinada
con el Alberto. Las horas transcurrian y
todos circulaban por el pequeño piso.
Había una cola larguísima para entrar al
baño. Después de haber checado la
situación caímos en cuenta que quien se
encontraba en el WC era el "Rompeolas"
Domínguez, que se metía por todos lados.
El "Rompeolas" era un derivado del rompe
bolas. El "Rompeolas" Domínguez se había
quedado dormido cuando había ido a
mover el estómago. Golpeamos, gritamos
hasta en coro, pero el "Rompeolas" nunca
despertó. Al fin, Medina decidió que lo
mejor era sacar la puerta. Allí estaba el
"Rompeolas", dormido y con los pantalones
abajo. Mientras tanto, la gente había
orinado en donde había podido: por los
matorrales de la calle, por el jardincillo.
Alguien le limpió el trasero al "Rompeolas".
Pusimos la puerta en su lugar nuevamente.
Alrededor de las doce de la noche, algunos
invitados empezaron a abandonar el
bautizo. Todos los que habían llegado desde
muy lejos dormirían en casa, asi que las
cosas estaban, por el momento, resueltas.
Cuando los invitados se habían ido a sus
casas, quedamos un mediano grupo con
ganas de continuar la joda. Serían las seis
de la mañana, cuando los últimos caímos
en los colchones desparramados por todo
el Depa. Todo el piso estaba lleno de
colchonetas y camas hechas con los cojines
de los sofás. Por todos lados había parejas
abrazadas. Aquel que quisiera tomar agua
deberia pasar por encima y a través de un
continente de manos, tetas, pijas, gente
ocupada en maniobras sexuales, traseros,
piernas y ronquidos. En la cama grande
dormimos Lizelotte y yó. Teresita yacía en el
pequeño Moises que Liselotte había
comprado unos meses antes.
El gordo Picard se había quedado unos días
en casa y conversamos un montón sobre
muchas cosas. Picard me confesó que no
podía entender a los suecos y que:
- Prefiero mil veces vivir pobre en
Panamá, que tener que vivir acá, con todo
asegurado, pero con un gran hueco en el
alma o en el corazón, no lo sé.
El gordo Picard había militado junto con
algunos brasileiros en el MIR chileno. La
vida lo devoró y el gordo desapareció sin
dejar rastros tras de sí. La gente solía
recordarle con mucha alegría. Al gordo le
encantaban las fiestas y las minas.
Pareciera que ahora mismo le estuviera
viendo bailando una salsa y moviendo las
lonjas de la perdida cintura y sacando la
lengua para decir con ese gesto que la
música era de primera y que él mismo la
estaba pasando de primera.
Medina está en el Uruguay y la vida se le va
en los exhorbitantes quehaceres del laburo,
de la familia y de los amigos. Yo me entero
sistemáticamente de su vida porque, los
panas que van y vienen, traen
contínuamente noticias de los últimos
acontecimientos y estas noticias son
siempre de última hora.
El Alberto se quedó para siempre en Suecia.
Vivía en el campo, alejado del mundano
ruido de las urbes. La última vez que hablé
con él, me dijo que se tomaba una larga
pausa para alejarse un poco de la joda.
Nadie sabe lo que se dice nada de la vida
del "Rompeolas" Domínguez. Al
"Rompeolas", como a muchos otros, la vida
se encargó de tratarlos con el esmero con
el cual trata a sus elegidos en el regazo de
su silencio. Otros uruguayos me habían
dicho que Alberto había estado muy
enfermo varias semanas. Uno de esos días,
recibí una llamada del amigo Oruro. El
Oruro me relató con detalles sobre Alberto:
Alberto Iglesias habia, inesperadamente,
dejado de existir; Alberto Iglesias estaba
muerto. La noticia me cayó directamente al
corazón con el peso de la estricta sorpresa.
Hace solo unos días atrás habíamos
hablado sobre el loco y todo parecia estar
en orden. Qué había pasado? Dice Plutarco
Elías Calles que el loco habia dejado
Uruguay intempestivamente ya que
necesitaba llegar a Suecia lo más rápido
posible. Cuando Alberto habia llegado a
casa, empezó a dar instrucciones sobre
cómo quería que las cosas se arreglaran:
nada de flores, había dicho, un cajón
modesto y es todo. El loco Alberto Iglesias
había muerto como un hombre,
padeciendo dolores insoportables: pagaba
el precio exigido.
Son alrededor de las ocho de la mañana y,
en estos momentos, Ottoman, Plutarco
Elías Calles y yó estamos esperando por el
tranvía que nos llevará al cementerio.
Vamos a darle la despedida al loco Alberto
Iglesias. Hoy le decimos adios, con todas las
reglas, a una linda persona.
Hoy han enterrado al loco Alberto Iglesias.
En el exilio, la realidad está tejiendo
siempre una historia decorada con detalles
magníficos para enaltecer de alguna
decorosa manera a los que abandonan la
vida. Le di un abrazo al hijo de Alberto:
- Se nos fué el Alberto.
El hijo estaba invadido por una tristeza
imposible de describir.
- Se nos fué el viejo, dijo.
Por mi parte, yo no sé que sea de mi
existencia, pero ya no me preocupa
demasiado, pues he llegado a la zona
donde uno toma las cosas como éstas
vienen y no importa un carajo si estas
vienen mal o bien; uno las acepta
simplemente. Qué hacían todos los amigos
ahora? Qué habia hecho la vida con ellos?
Mi hija se había recibido, después de tres
años y medio de estudios en la Universidad
de Gotemburgo, como sociónoma; había
estudiado, dos años, también, psicología,
en un curso a distancia; iba cada mes a la
Universidad a presentar exámenes.
Después de este segundo título, está
trabajando en una escuela como Kurator;
es decir, experta en resolver conflictos y
problemas psico-sociales de los alumnos. La
vida entre mi hija y MR, avanza y se
detiene, continúa y toma una pausa. Ahora
mismo, después de 14 años deciden
separarse. Lo que los jovenes de hoy día
hacen, es circular y nunca quedarse
quietos. Esto de la circulación tiene que
estar relacionado con nuestro sistema
sanguíneo y con el eterno viaje que la
Tierra y todo el sistema planetario (y todos
los demas sistemas planetarios) hacen en
su eterna gira sin fin por el universo. La
circulación social, claro está, es de otra
naturaleza; las leyes que las sustentan son
inquietantes y misteriosas, pero pueden
leerse. Por qué muchos de nosotros nos
hemos quedado? No existe nada que nos
impida abandonar definitivamente el
campo de batalla i alla fall . Por qué
razón muchos regresan? El desarraigo tiene
que ver con los objetivos que deben
cumplirse sin tomar en consideración su
triste y alucinatoria marca. El desarraigo no
es un abandono, como muchos siempre
han creído; el desarraigo es un destino que
está firmemente unido a la tragedia, a la
injusticia, a la erradicación de los derechos
fundamentales y al dolor.Todos estos
factores juegan un papel de extraordinaria
importancia en la formación del desarraigo.
Un desarraigado es alguien que ama a su
Patria con tanta fuerza como si la Patria
misma evocara la figura bella de la perfecta
amada. El desarraigado convierte este amor
en una obsesión calcinante en su existencia
y está dispuesto a dar la vida por ello. Con
esta inexplicable y poderosa fuerza, él ama
también a las gentes pero, especialmente a
sus amigos, con quienes establece una
fundación solidaria donde la muerte y el
amor son una misma y sola cosa. Al
desarraigado ya no le importa un comino
saber el orígen de las personas con las
cuales él se encuentra. Èl ya no solamente
sabe, sino que va mas allá de la intuición
sin proponérselo. La Patria del desarraigado
es todo el Planeta, todo el Universo, toda la
Creación: no existen fronteras en la
existencia infinitamente inexplicable del
desarraigado. Para el desarraigado, -
cuando vislumbra a través de su visión - no
hay cosas que deban considerarse normales
del todo, si las medimos con la vara de lo
normal y lo aceptado por las abrumadoras
mayorías como sano. Un desarraigado es
un individuo no sano; es decir, su interior
ha cambiado a tal extremo que lo que
asusta e inquieta a los demás, es que él no
está exento de esos aspectos que causan
inquietud y desasosiego, como son la
extraordinaria lucidez que hace gala en
toda su argumentación, su forma no clásica
de vivir; el desprecio que el desarraigado
siente por la injusticia es algo que hace
estremecer a quienes le rodean,
especialmente por su temeraria valentía y
por su fascinante audacia. Los análisis del
desarraigado son siempre inquietantes
porque llevan en su interior nuevos núcleos
que culminan en una extraordinaria forma
de pensar. Lo que el desarraigado sostiene
hoy es combatido, por las grandes
mayorías, en el mismo instante en que el
desarraigado lo expresa, pero sancionado
como clarísima verdad en el mañana. El
desarraigado es una clase especial de gente
que ya no está de acuerdo con las leyes
establecidas hoy, en cualquier pais, o con
los convenios tramposos o fraudes a que
los grupos politicos de poder, hayan llegado
para establecer resoluciones que
favorezcan sus cálculos y llevarse, de esta
manera, el botin de sus delitos a su nueva
cueva de ladrones y celebrar el triunfo
delictivo de sus batallas económicas,
sociales y políticas. Estas actividades son las
faenas normales de gente preocupada
únicamente por la cuenta bancaria, o las
relaciones sociales donde se puedan
adquirir nuevos contactos o alianzas
matrimoniales que desemboquen en la
abundancia de bienes, generalmente
adquiridos con trampas y sin gran esfuerzo.
Todo este nauseabundo universo no le
interesa una mierda al desarraigado. El
desarraigado es considerado un individuo
enajenado, solitario, anti-social, y/o
enfermo. El desarraigado no es nada de
esto. El desarraigado es una carga de
energia restituidora, colocada por la justicia
misteriosa de la vida, para obligar a los
víctimarios a entrar a los carriles donde
ellos reviertan su forma vieja de pensar y
"exige" el cambio en los que alguna vez
hayan sentido el gérmen de la culpa en su
interior. Misteriosas respuestas de la vida.
La culpa, es el primer elemento en la
cuestion de la transformación. Todo aquel
que busque la transformación, está vivo
todavía, por esto mismo conserva y
aumenta en todo momento sus fuerzas
Èticas. Aquel que huya de la
transformación, por el contrario, lleva las
señales de la condena a muerte sobre su
frente. Lo que me hizo perder el sendero en
la vida, fué mi inconsciencia acerca del
significado de la misma vida y las cosas
capitales como el sexo y todos los
derivados y actos demoníacos que su
ejercicio sin sabiduría originan. En este
sentido, puede decirse que fuí un ignorante
de los secretos misteriosos que hacen de la
existencia algo sobre lo que uno pueda
reflexionar, sin los juegos absurdos de
quienes viven en la mentira fabricada por
las ilusiones y las manipulaciones de los
nefastos poderes del mal. La vida, en las
tinieblas, produce delirios tenebrosos y
conclusiones, de igual manera, tenebrosas.
Este espantoso mundo de tinieblas cobra
víctimas todos los segundos. Millonadas de
gentes caen presas bajo sus encantos y, lo
peor de todo, es que nadie está en posición
de descubrir esta subrepticia y halagadora
fábrica del mal. Yo me extravié en los
laberintos fascinantes de la mentira
propagada especialmente por aquellos que
han perdido las esperanzas y que ya no
tienen la paz y el amor en sus corazones. Lo
que en mi juventud siempre me dejó
perplejo, fueron los hechos considerados
lúgubres, los cuales están empatados con
toda la rígida estructura de la sociedad. Lo
que algunos entendieron fué que la
sociedad era lúgubre en su naturaleza.
Extrañamente, la sociedad es portadora de
un gérmen que no es saludable: el gérmen
del acomodo es un gérmen peligrosamente
mortal. La sociedad incita a todos para que
todos tengan acceso a esta parte enferma,
pues desea diseminar y repartir la
obscuridad en la vida. Veamos los relatos
de la historia. Dónde hemos de encontrar la
injusticia, sino en la muerte de los héroes?
El héroe nunca cae abatido por la justicia,
sino por la injusticia. El día de la muerte del
héroe, el cielo se obscurece y los corazones
sucumben ante la tristeza que abate a
todos. Los héroes (los buenos hombres) son
preservados en la memoria de la naturaleza
y en los archivos viejísimos de la historia
para que nadie los olvide. A la justicia no la
vemos en la vida diaria. Para encontrarla y
entenderla hay hay que sufrir los dolorosos
golpes de la injusticia primero; tambien hay
que recordar y nunca olvidar nuestros
propios actos de maldad. Uno de los
aspectos de la injusticia, es que ésta cae
siempre sobre los inocentes; la injusticia
cae sobre sus víctimas con todo el peso de
la incomprensión. El camino de la injusticia
está formado de una manera inequívoca
por los secretos. Pero es la injusticia justa? ;
es la justicia injusta? Reflexionemos sobre
esto un instante. Cristo que vive justamente
muere injustamente. Pero si Cristo no
hubiera muerto injustamente, hubiera
entonces pasado inadvertido. Franco, que
actúa injustamente, muere en paz y en la
cama. El mundo es aparente, los problemas
del mundo son igualmente aparentes. Los
principios y los finales de todas las historias
del mundo son aparentes. Los problemas
son tan reales que matan y destruyen todo
a su paso; pero son aparentes porque la
solucion de ellos depende de que no nos
sometamos a las pesadillas de los que los
crean. Las pesadillas nunca son reales, son
siempre aparentes. Qué es lo que sucede
en y con la conciencia en el momento de
morir? Cambian de sitio las cosas que
sucedieron? Es contraria aqui, la vida que
tenemos allá? La vida que vivimos acá es lo
contrario allá? La vida de allá, se
transforma en lo opuesto acá? La huella
que la injusticia deja al transcurrir en la vida
está unida a muchas interrogantes que
debemos de plantear. Estas son las leyes
del transcurrir tenebroso de la existencia,
pero no son iguales para todos, pues los
hombres actuamos todo el tiempo de
manera diferente. Tengo la impresión que
estas leyes no pueden ser alteradas ni aquí
ni allá. Las cualidades de contrarias hace
que el equilibrio exista tomando dos o mas
dimensiones al mismo tiempo, no solo una,
pues entonces tendríamos la mitad de la
verdad en las manos y, al mismo tiempo, la
mitad de la mentira también. Muchos lo
entienden como reflejos de fenómenos que
aparecen y desaparecen en el mismo
instante de manifestarse. Aquel de
nosotros que desea acercarse a las
Divinidades, tiene que haber sido elegido
por las leyes inescrutables del destino. Por
nuestro destino nacemos y por nuestro
destino morimos. Por nuestro destino
morimos bien o mal. Aquellos que mueren
sin la gracia maravillosa de las dádivas de
las Divinidades, finalizan como la inmensa
mayoría de los hombres, cuyas vidas
transcurrieron sin los colores certeros de la
presencia de la verdad. Pero nuestro
destino puede cambiarse; todo reside en
nuestra voluntad. Los seres humanos
morimos porque el reloj de nuestro
calendario de vida se declara vencido por
algo que nos es vedado entender. La
existencia no finaliza allá donde hemos
colocado las débiles fronteras de nuestra
comprensión. La verdad es que no hay final.
Si nosotros pensamos en la figura de la
esfera y la observamos durante un tiempo,
llegaremos a la conclusión que nuestras
vidas se encuentran encerradas en esa
esfera de aparente inviolable presencia.
Digamos que cada dimension es una de
esas esferas. No se cuantas dimensiones
deba haber, pero los sabios dicen que la
cuestion septenaria está intimamente
asociada al hombre. Yo acepto lo que los
hombres sabios dicen. La reflexión intensiva
sobre la esfera nos lleva a conclusiones
inquietantes: el dia de mañana siempre
vuelve a repetirse, los años también,
retornan al punto de partida. Las estaciones
vuelven siempre a comenzar. La noche
vuelve al lugar del inicio siempre. La muerte
es el final de lo que denominamos vida,
pero la muerte retorna una y otra vez,
siempre con su indiscutible y nítida
presencia. Todos los seres nacen y mueren
y vuelven a nacer. Esta repetición de los
sucesos se ve alterada solamente por el
pequeño cambio que se opera en el punto
incandescente del retorno. Cómo retornan
las cosas? Cómo retornamos nosotros?
Somos inalterados? Son los otros los
mismos? La verdad es que todos y todo nos
vemos sometidos a los influjos del cambio,
por esa espiral (dentro de la esfera, pues al
encontrarnos dentro estamos protegidos
por las leyes que tienen presencia y validez
en el universo de las esferas) que nos lleva
y nos trae y nos lleva de nuevo para
traernos de regreso una y otra vez y asi
hasta el infinito, hasta que, digamos, una
voluntad que tiene influencia sobre la
esfera, cambie el transcurso y el curso de
todo lo que se ha ido y venido y vuelto a
irse y regresado otra vez. Todos somos
alterados. No existe nada en el universo
que no esté sometido a la ley del cambio y
la alteración. Esta ley es rigurosa e
implacable. Todo cambio causa la sensacion
de dolor; por eso, también, la intensidad
del dolor disminuye cuando nosotros
vamos entendiendo que después de todo,
fué mejor que las cosas hayan sucedido de
esa manera y no como nosotros lo
hubiéramos querido en nuestra forma
limitada de pensar. Ante nosotros, la
Naturaleza coloca límites. Cuando nuestro
dolor pasa, entonces de algo nos hemos
liberado. Las cosas no son tan
sorprendentes cuando entendemos los
límites, las fronteras, los muros invisibles.
Dónde se encuentra el principio,
entonces? , y dónde el final? Es que, acaso,
existen? Son tal vez formas y nada mas que
engañosas formas? No será que el dominio
donde la materia reina se expresa en una
manera "material" de pensar? Yo digo lo
que no pienso cuando hablo con el
corazón; el corazón es el centro de la
sabiduria. Unido al corazón establezco los
vínculos de amor que me conectan con la
sabiduría. Toda unión con el corazón nos
lleva a la sabiduría. El pensar con la razón
me separa de la sabiduría y me une a la
frialdad iconoclasta del engaño. Nosotros
deberíamos de evitar con firmeza las
invitaciones del mal, del miedo, de nuestros
miedos y los miedos y las soledades de los
demás que, sumados todos, forman la
estirpe de los condenados a no saber nunca
nada ni sentir jamás la presencia de la
Divinidad en nosotros.
Medina habia regresado al Uruguay porque
Suecia ya le había hastiado. Medina era
uruguayo hasta la médula; él vivía para su
familia, el tango, el foot ball, el carnaval y la
salsa. Cuando se escapaba de su territorio
de deberes (lo cual sucedía muy a menudo)
lo hacia para convivir con los amigos;
después regresaba al calor de la familia
para relamerse de las heridas. Medina
había conocido a Teresa cuando ella se
había separado; asi que Medina y Teresa se
vieron envueltos en una gran pasión y la
vivieron hasta lo último; es decir, vivieron
como un par con obligaciones que no
estaban escritas en ninguna parte, sino solo
en sus corazones. Medina tenía esa chispa
que hace que uno se admire de la vida
cuando produce tales fenómenos. Medina
tenia una gran porción de lealtad para sus
amigos; jamás daba marcha atrás e iba para
adelante sin importarle el precio que
tuviera que pagar por ello. Una gran
cantidad de amigos lo fuimos a despedir al
aeropuerto de Landvetter en Göteborg.
Todos los abrazos que Medina recibió
fueron para cargarlo de buena suerte. La
cosa mas escamosa era evitar la política
nuevamente. La política es asunto exclusivo
de bellacos. La fuerza de los
acontecimientos había separado a los
Medina. Los golpes militares en Uruguay,
Chile y Argentina causaron dolorosos
sufrimientos en miles y miles de familias.
Muchos de los culpables andan libres, pues
pertenecen a la estirpe maldita de los que
sacan las castañas del fuego con las
pezuñas del gato. Nosotros, los refugiados,
tenemos que batírnosla con los problemas
habituales mas los problemas colocados en
nuestro itinerario para dificultarnos la vida
un poco más. La vida (los que intentan
controlarla) ha exigido mucho de nosotros
y nada de los otros, los que administran y
manejan los carruajes de la muerte por
donde quieren, como quieren y a la hora
que quieren. Miles de latinoamericanos
llegados a Suecia después de los golpes
militares en Uruguay, Chile. Argentina, San
Salvador, Honduras, Brasil y Bolivia, se han
ido a pique. No encuentran lugar en
ninguna parte. Otros, los mas golpeados y
menos preparados para recibir los castigos
y los golpes, han caído en la pasividad de la
drogadicción y el alcohol. Todos ellos son
seres de un tiempo que les ofreció solo
muerte, palos, desilusiones, soledades,
amarguras, desesperanzas y preguntas que
nunca recibieron respuestas; todas
colocadas ahora en el tapete de una
existencia que responde solo con esa
elocuencia avasalladora del silencio que lo
tritura todo.

Estaba viviendo en Hisinge, que era un


reducto de la clase obrera de Gotemburgo.
Muchos latinoamercianos trabajaban en los
muelles del puerto cargando y descargando
bultos y grandes cantidades de
mercaderías. En el puerto se ganaba bien y
se laburaba a un ritmo muy cómodo. Mi
piso era el último eslabón de la civilización;
había pleitos, broncas violentas, incendios,
robos, violaciones, etc. El teléfono sonó un
rato y yo no contesté; volvió a sonar y esa
vez levanté el auricular; era Agosto,
avisándome que venía. Momentos después
habló Susanne, la niña que me
acompañaba hacia todos lados. Susanne
llegaría a las seis de la tarde. Ese Viernes,
como todos los Viernes, tendríamos fiesta.
Me puse a lavar la loza y el teléfono volvió a
sonar. Carlos llegaría un poco mas tarde,
como a las ocho de la noche. Bien, pensé,
Agosto, Susanne, Carlos y yó; la cosa
pintaba bien. En esos tiempos mi corazón
estaba vacío; ninguna mujer tenía cabida
en él. Entre todas las mujeres me la habían
dado durísimo y yo tendría que llevármela
con muchísima, pero muchísima calma;
entienden: c-a-l-m-a. No es que yo no
confiara en las mujeres, pero, yo las quería
en la cama para tener los ratos mas
agradables que yo pudiera pasar con ellas.
Las mujeres que andaban conmigo se
gastaban toda la plata. Mucho tiempo
después caí en cuenta que el escenario,
donde suceden todos los acontecimientos
de vacile y de joda, es creado y dirigido por
la astucia del Diablo. El diablo no solo es
astuto, tambien es muy audaz y en esto
nadie le puede llevar ventaja. Todos los
sucesos son, tambien, creados por su
versátil voluntad, combinados todo esto
con los (nuestros) actos sin control de
nuestra parte. Nosotros no dirigimos
nuestras vidas. Estos actos no pueden ser
controlados por nosotros porque ,
simplemente, nosotros carecemos de la
energía portentosa que se necesita para
dirigir nuestras acciones hacia una
determinada dirección o hacia la otra. En
realidad, sí tenemos esa energia, pero en
forma latente nada más. Al no poseer esa
fuerza en forma activa, no tenemos
tampoco la más remota idea hacia donde
nos dirigimos.
Me metí a la cocina a preparar pasta. Era lo
menos complicado. Hice un tuco aderezado
con carne molida y especies de Asia. Añadí
legumbes cocidas quince minutos. Coloqué
las frutas en el centro de la mesa. El tiempo
volaba. Le hablé a Agosto para que
comprara unas cinco, seis botellas de Rioja.
Me puse a limpiar la cocina y el piso; el
baño lo dejé para lo último. Fuí al almacen
a comprar tulipanes. Regresé, tomé una
ducha y me vesti apresuradamente. Cuando
el timbre sonó supe que era Susanne, pues
ella oprimía el timbre tres veces con
suavidad. Al abrir la puerta, Susanne se
abalanzó sobre mí y me besó en la boca
apasionadamente. Se empezó a quitar la
ropa. En unos segundos estábamos metidos
en la cama haciendo el amor como un par
de fieras cuyo tiempo de acoplamiento ha
llegado. Nosotros tratábamos siempre de
inventar el mayor número posible de
posiciones y, sin saberlo, encontrábamos el
camino exacto para deleitarnos en los
placeres sublimados de nuestra fiera
pasión. En ese tiempo no conocía los
misterios de la magia sexual. Después de
una hora, nos empezamos a poner la ropa y
nos sentamos a la mesa para continuar
besándonos y acarciándonos con gran
ternura y con mucha delicadeza.
Unos minutos después llegó Agosto y
detrás de él, Medina. Los dos venían
cargados de pan y vino. Medina tenía un
almacén de comestibles con el "Cachuchas"
en las cercanías del barrio de Mayorna.
Medina me preguntó en lo que estaba
pensando. Le dije que estaba pensando en
su almacén de comestibles y que al fin del
mes le caería encima.
- Mi despensa está vacía.
Medina sonrió y empezó abrir las botellas
de vino. Por su lado, Agosto y Susanne
estaban colocando las copas para el vino,
los platos, los tenedores, los cuchillos y las
cucharas sobre la mesa.
Por su lado Carlos estaba cortando el pan.
El timbre de la puerta volvió a sonar: era el
gordo Daniel que había caído de sorpresa.
Pasá, gordo, le dije el buen amigo Daniel.
Susanne puso otro servicio y una copa de
vino; escanció vino en la copa de Daniel. El
gordo se echó en el sofá. Susanne reía, y en
sus mejillas aparecían dos orificios
pequeños. Agosto comentaba todo con esa
tremenda y fría actitud que hace que los
que se encuentren a su lado se
descontrolen o no entiendan lo que el
Agosto quiere decir. Agosto, entonces,
suelta otro de sus comentarios que
comprime hasta el máximo en unas dos o
tres palabras. De las minas solía decir:
"quieren todo". Entonces, Daniel, le
preguntaba: y que es todo, Agosto. Agosto
repondía que todo es todo; que todo no
podría ser jamás otra cosa que todo.
- Qué clase de estupidez es esa de
preguntar lo que es todo?
Todos nos cagábamos de risa, pues
sabíamos que la conversación giraba en
torno al tema de la joda y todas sus
inconcebibles variaciones.
- Desde que llegamos a Suecia,
sucedieron un monton de cosas raras en la
gente, dijo Agosto. En primer lugar, las
gentes se fueron dando cuenta que el
poder era lo que el hombre, mas que
cualquier otra cosa, anhelaba.
- No te olvides del sexo, le respondió el
gordo Daniel.
Agosto continuó:
- El poder se encontraba en todas las
mentes. La derecha siempre ha matado por
mantenerse en el poder; la izquierda está
dispuesta a matar para llegar al poder. Los
centristas no se mueven hacia ninguna
parte, pues no quieren tampoco alejarse
del poder. Hasta la religión se ha politizado
y danza, también, adelante, detrás y
alrededor del poder. La llamada mafia está
a la expectativa. El mafioso se niega a
pertenecer a ninguna de estas maneras de
acercarse al poder. Para el mafioso hay
leyes inalterables: esto que yo consigo es
mio, y eso que tu consigues es tuyo; la
forma como lo consigamos es asunto de
cada cual. Si el asunto nos sale mal,
pagamos con cana y no hay mas que hacer.
Todo es parte del gran juego. En la vida se
gana o se pierde.
- Los mafiosos no quieren perder más.
Carlos decía que las cosas habían de
hacerse con el corazón.
- La cabeza nos lleva a la miseria. Si
nosotros actuamos en lugar de pensar,
entonces estaremos mas cerca de la verdad
que nadie; todo nos saldrá bien y nuestra
vida será mejor, no es cierto pibes?
- Todo lo que ha sucedido en
Latinamérica. dijo Daniel, no es mas que la
muestra mas clara de la situación en la cual
todos nos encontramos. Los hombres
hemos caído en un pozo sin fondo y no hay
salvación; por el momento no la hay. La
salvación no se ve por cualquier lado que la
busqués.
El silencio se podía escuchar. Susanne le
dijo al Daniel si podía extenderse un poco
más. Susanne captaba las profundas
diferencias que sobresaltaban en el español
que el gordo Daniel usaba.
Daniel continuó:
- Miren hacia el interior de todos ustedes
y verán que hay una profunda tristeza.
Nada de lo que queremos nos sale bien. No
es verdad que nos encontramos en un vacío
que nadie puede explicar? Díganme si esto
no es verdad? Yo creo que todos nosotros
debemos coincidir en que algo necesario y
definitivo tiene que pasar. Ya no es posible
que continuemos en la misma dirección
que, sin duda, nos llevará a la gran
catástrofe donde no tengamos oportunidad
de escribir siquiera una nueva-vieja-
desastrosa-vilipendiada-abusada-
abusadora-mounstruosa-aniquilada-hasta-
la-raiz- página mas de la vida. Si nosotros
miramos hacia nuestro interior,
encontramos soledad, tristeza, miedo,
terror, dolor; estamos esperando por algo.
También en nuestro interior existe una
nueva manera de ver las cosas. Pero
nosotros no la podemos ver claramente
todavía. Ya no aceptamos que nos mientan
en la forma tan inaudita en que los
acaparadores del poder lo han hecho hasta
ahora. Hay nuevas actitudes, pero estas
nuevas formas de pensar son exclusivas de
la gente golpeada, de la gente herida, de
los que carecen del poder para transformar
los sucesos y los acontecimientos muy
importantes en nuestras vidas. Cuando el
mafioso llega al poder, lo comparte con los
suyos; est lapso de felicidad dura solo un
corto lapso de tiempo; después llegan los
encuentros que definirán las líneas de
conducta: hay una "limpia" y nadie está
seguro de encontrarse fuera de la mira. Los
sueños mueren y otras realidades lo alteran
todo. Lo que Carlos dice, de pensar con el
corazón y olvidar la cabeza, nos retrotrae y
los filósofos orientales, al Zen y a las
verdaderas fuentes gnósticas de la filosofía
y la verdadera religión. En nuestras
desdichadas sociedades no existe,
desgraciadamente, ese tiempo que nos
otorgue la posibilidad de pensar primero en
nosotros y en nuestros universos interiores.
Si uno sigue en la vida tal cual esta es, no
puede uno llegar a sus fuentes. Hay que
armarse de valor y de un gran sentido de
decisión. Hay que hacerse de otra pasta.
Hay que pasar por las grandes pruebas de
la vida, hay que pagar el precio del dolor,
aunque sabemos que del dolor no está libre
nadie.
- Estoy de acuerdo, respondió Susanne
muy entusiasmada. Cuando yo quiero
solucionar mis problemas, en realidad los
complico más y les complico la vida a los
que se encuentran cerca de mí. En esta
tarea pierdo energía y les hago perder
energía a los demás. Cómo salirse de esto?
- No hay manera - dijo Daniel. Yo quiero
irme a un lugar donde la vida sea tan
brutalmente fuerte que te impida dormir
despierto. En Brasil, por poner un caso, te
podrán asaltar, robar, pero nunca
intentarán quitarte el corazón y la alegría
que tienes en él. Acá, en Europa, lo primero
que te quitan es el valor. Cuando llegas, te
llenan los bolsillos de dinero; después te
quitan todo aumentándote la renta de
todos tus préstamos y todas tus cuentas, ya
que es muy fácil meterte en deudas. Son
unos ladrones pofesionales con las leyes de
su parte. Acá no usan ni pistolas ni
cuchillos, pero te echan encima toda la
maquinaria burocrática para amedrentarte.
Todo el aparato de dominación está
concentrado en hacerte trabajar para poder
explotarte legalmente. Es muy difícil
abandonar un sistema en ejercicio;
recuerden eso.
- Salud, pibes!, dijo Carlos. Adónde
podriamos ir hoy? Yo estoy dispuesto a
recorrer todo Gotemburgo.
El gordo Daniel se bebió el contenido de lo
que le quedaba en la copa de un jalón y
expresó que nos vendría muy bien salir a
escuchar un poco de música y admirar los
ricos traseritos de las minas.
- Hace tiempo que no me echo un buen
polvo, dijo para finalizar, Daniel.
Agosto señaló las botellas que quedaban
sobre la mesa y, balanceando el dedo
índice sobre ellas, propuso bebernos todo
el vino primero.
Yo tomé a Susanne de la cinturita y
levantándola de la silla la apreté en mis
brazos y la conduje a la recámara; con los
ojos les dije a los amigos que nos siguieran.
Susanne sonrió y me acarició el rostro con
sus tersas manos; me miró a los ojos
intensamente. En un dos por tres
estábamos metidos en la cama con
Susanne, todos haciendo el amor con ella.
Alguno le besaba los senos, otro había
hundido la lengua en su sexo, otro estaba
ocupado con sus piernas y otro con sus
pies. Yo la besaba en su cuello y en los
labios carnosos. Carlos había tomado mas
de lo normal y no lograba la erección. Le ví
con un cigarrillo en la mano amenazando a
su pene:
- Paráte, hijo de puta, si no te quemo!
Carlos apagó el cigarillo contra su pene y
continuó gritando; al fin, consiguió la
erección. Uno tras otro entrábamos en
Susanne. Ella gemía y gozaba. Con los ojos
cerrados, gritaba como una hembra todavia
no satisfecha. Cuando yo entré en ella, me
dijo que yo era un bandido, pero que me
amaba muchísimo. Yo creo que a todos les
dijo cosas similares, pero nada de eso tiene
importancia. Hubo un silencio donde nadie
dijo nada; se escuchaban solamente
gemidos, sonidos quejumbrosos y
lamentos; todos se expresaban de forma
diferente. Los minutos se extendieron a dos
horas. Nos vestimos rápidamente y salimos
a la calle fundidos en una hermandad que
no pertenecía a este mundo. Media hora
mas tarde, estábamos en marcha hacia la
ciudad. Susanne estaba espléndida y sus
ojos relucían como una felina satisfecha.
Nadie olvidaría al Carlos con el cigarrillo en
la mano derecha y gritándole a su propio
pene para obligarse una erección que, pese
a todos los pronósticos en contra,
consiguió. Agosto manejaba y no dijo una
sola palabra hasta que llegamos al corazón
de la propia Avenida. Esa noche, la ciudad
de Gotemburgo era nuestra.
Los vagos de Gotemburgo estaban en una
fiesta eterna y se negaban a pararla.
Ottoman se las aclaraba siempre, pues se
las manejaba con la pintura; aparte su
extensa red de conocidos y amigos le
ofrecían frecuentemente trabajo: Ottoman
decoraba restaurantes, bares, levantaba
casas de la nada. Poseía, como los
brasileiros creadores, el abundante
dominio de las formas y el equilibrio
armónico y justo de los colores. Para los
artistas brasileiros, la cuestion de las líneas
tiene infinidad de posibilidades. La línea,
para ellos, no sigue solamente un camino
recto, como las líneas del auto Volvo, por
ejemplo, sino que sus senderos entran y
emergen por todos lados, se introducen por
todos los orificios, llegan al fondo (y
prosiguen), escalan las alturas, se
contornean, en fin, coinciden con la
sensualidad, la completan o la superan. Los
artistas brasileiros poseen un ojo diferente
a los demás artistas europeos debido a sus
fuentes contrastadas de orígen. La gente de
Brasil es la exhuberante unión de razas en
aparente discordia. La indomable
naturaleza del Brasil, se coló en las vísceras
de sus moradores. Ellos no pueden ni
quieren subestimar el color: lo colocan
donde debe estar. Pero retornando al
universo de las formas, tengo que decir que
Ottoman las llevaba en la sangre e,
intuitívamente (como la rana que caza a las
moscas), las lanzaba a la tela o al material
que estuviera usando, para conseguir
resultados que se contraponían a los
propósitos de la razón. Ottoman entraba a
los espacios cerrados y después de unos
cuantos minutos los obligaba abrirse. A
Ottoman le fascinaban las niñas con
formas; y no me refiero a las formas solo
físicas, sino a las formas psíquicas. A
Ottoman, aparentemente, le caían encima
las niñas con desarreglos psíquicos; pero no
eran las propias fallas psíquicas las que
constituían los focos seductores, sino la
variación de formas las que atraían su
magnética atencion: Ottoman se moría de
ganas por testificar esta clase de
iniciaciones casi eléctrico-religiosas para él.
La gente que llegaba al Taller provenía de
muchos lugares del mundo: italianos,
franceses, algun que otro alemán,
checoeslovacos, argentinos, suecos,
ingleses, escoceses, irlandeses, paraguayos,
costarricenses, brasileiros, noruegas,
danesas, ecuatorianos, peruanos,
escoceses, venezolanos, colombianos,
salvadoreños, panameños, uruguayos,
mexicanos, nicaragüenses, etc; una parte
de ellos eran refugiados políticos; otros,
habían sido arrojados por la gran ola de la
vida. A las fiestas, que muchas veces
celebrábamos, - el negro Mochila y Plutarco
Elías Calles eran los que se hacían cargo del
bar - llegaban mujeres muy bellas y todo
mundo quería ser invitado.

De acuerdo al estado de cosas actual me es


imposible tomar vacaciones. Me ecuentro
en dentro de una esfera que no termina
con lo que le ha tocado (un tiempo cerrado,
dirían los otros) y estoy obligado a pintar.
Un artista debería tener todos los días de la
vida para dedicarse enteramente a lo suyo.

Recientemente alguién encontró un cuadro


perdido que Strindberg habia hecho. Algún
pintor amateur, a su vez, habia pintado un
cuadrillo en la parte trasera del cuadro
oríginal de Strindberg. Este cuadro de
Strindberg vale ahora unos cuantos
millones de coronas. Strindberg, para
cubrirse con el velo del misterio, se
autonombró alquimista. Yo no estoy muy
seguro que las afirmaciones de Strindberg
sean ciertas; Strindberg, eso si, es el
creador de la lengua sueca. Los expertos
suecos lo proclaman como el más grande
escritor de la lengua sueca. Strindberg,
dicen, escribió nuestra lengua y eso le
inscribe en la historia de la literatura sueca
como un genio. A Strindberg le agradaba
Balzac porque este sabía explicarse y sabía
interpretar y ver la intimidad de los seres
humanos. Su aporte valioso lo encontramos
en su descripción sobre las grandes
mentiras de la clase alta; es decir, la clase
en el poder: la religión, la política, las leyes,
las disciplinas científicas, las artes y, por
último, la moral. Hay que hacer notar que -
a excepción de la extraordinaria cultura
francesa - aqui, como en casi todas partes,
se menciona muy poco a los poetas.
Pareciera que los poetas fueran creadores
de segundo rango. (Harry Martinsson es un
poeta extraordinario; dueño de una lírica
feroz y maciza.) Los poetas, con los cuales
la cultura sueca se las maneja, son
verdaderos orfebres de la palabra que
vienen sosteniendo una lucha solitaria y
perseverante contra la fria línea de la lógica
oficial. Me gustaría muchísimo asistir a un
tipo de momento cumbre en donde uno
pudiera extasiarse en la lectura de un
Baudelaire escandinavo o un Sergei Esenin
sueco. Los escritores suecos son buenos
técnicos de la palabra y trabajan con la
lengua como todos los demás escritores lo
hacen en todo el planeta. Tomas
Tranströmer, premio Nobel de Literatura en
el 2011: "Deshielo a Medio día", "El cielo a
medio hacer". Existen otros poetas mas
cercanos a nuestro tiempo: Marie
Lundquist: "Premio de oro", 1996, "Premio
de la Academia Sueca", 2008 y "El premio
Invernal de los Nueve", 2008. Magnus
Williamson, "Premio Bellman", 2010.
No obstante, yó nombro aquí a cinco
artistas escritores latinoamericanos y es
bastante difícil (no imposible) que la cultura
europea, ahora, pueda responder con
genios de este estricto nivel creador:
Octavio Paz, Gabriel García Marquez, Pablo
Neruda, Jorge Luis Borges y Carlos Fuentes.
Borges y Fuentes merecían el premio
Nobel. A Borges no se lo concedieron por
motivos políticos, y a Vargas Llosa se lo
dieron en virtud de motivos políticos; a
Fuentes se lo negaron y no puedo todavía
entender el por qué Fuentes no lo haya
obtenido; una de las decisiones
incomprensibles de la Academia de la
lengua es que le hayan dado el premio a
Vargas Llosa que lo merecia menos que
Fuentes. Vargas Llosa, ha sido siempre un
miserable oportunista. La Academia de la
lengua sueca siempre ha cometido errores
"voluntarios" de esta naturaleza. Qué es lo
que verdaderamente sucede con la
cuestión de la lealtad a la verdad?Cuáles
son las causas que se esconden detrás de
estas decisiones tan "fuera de onda"? Estos
son cinco artistas (Paz, García Márquez,
Neruda, Borges y Fuentes) que han
rescatado no solo el ejercicio inmaculado y
verdaderamente mágico de la palabra, sino
han manejado las ideas hacia las alturas
deslumbrantes donde solo tienen acceso
aquellos que han sido señalados , por la
herencia de los fuegos imperecederos de
los inmortales. Al igual que Dovstoievsky y
Kafka; Gustav Flaubert ("Madame Bovary");
Ernesto Sábato ("Sobre Héroes y Tumbas",
"El Túnel", "Abbadon, el Exterminador");
Johan Wolfgan, el iniciador del
romanticismo en Alemania; Liev Nikolavich
Tolstoi, ("Anna Karenina", "La Guerra y la
Paz"); Dante Aligheri ("La Divina Comedia");
Homero ("La Iliada", "La Odisea"); Edgar
Allan Poe, el renovador de la novela Gótica;
William Shakespeare, ("Romeo y Julieta",
"Hamlet", "Macbeath", "El Rey Lear";
Miguel de Cervantes Saavedra, ("EL Quijote
de la Mancha") . También deberíamos
incluir a los considerados como los mejores
poetas: Baudelaire, Lord Byron, William
Blake, Juana de Asbaje (Sor Juana Ines de la
Cruz), Antonin Arthaud, Francisco de
Quevedo, San Juan de la Cruz (su obra
mínima, de una calidad extraordinaria),
Jorge Manrique. Hay muchos mas que
deberían tomarse en cuenta, pero el
tiempo y el espacio varían. Estoy de
acuerdo con quienes me cuestionen. Ellos
(Paz, García Márquez, Neruda, Borges y
Fuentes) podrán ver pasar las eras (que son
las mejores catadoras) y su prestigio (que
no está asentado en los pronunciamientos
burócratas sobre los escritores oficiales que
los estadistas proclaman como sus
predilectos), irá creciendo y seguirá
hablándoles a los corazones de las futuras
generaciones del entero Planeta. Ellos no
pertenecen ya a ningún ámbito territorial;
su patria es la inmortalidad, que es el sitio
adónde solo llegan aquellos que dieron
todo en virtud del peregrinaje
extremadamente fatigoso del amor.

Después de muchos años de no vernos,


encontré a Ottoman en el bar que el negro
Ernesto había abierto en la Tercera Calle
Larga. Allí se encontraban Nichola, el
italiano, vestido siempre con elegancia.
(Ottoman relataba que cuando Nichola no
tenía plata en los bolsillos, solía entonces
ponerse un traje irreprochable y nunca
olvidaba la corbata).
Nichola había heredado de la cultura
italiana, el sentido de la distinción en el
porte, los modales finos y la vestimenta
impecablemente delicadas.
- Nichola es un profesional, decia Victor,
el Ché.
El argentino le hacia recordar a todo
mundo que Nichola habia puesto orden en
su restaurante-bar.
Roberto, el Cerdeño, iba delante de todos
en la marcha. A Roberto todo el mundo le
queria. Roberto tenía un corazón inmenso,
además que nunca reparaba en gastarse lo
que tenia en la billetera cuando salia de
joda con nosotros. En el verano, Roberto
conciliaba los colores y era un excelente
representante del arte italiano del buen
vestir. Yo esperaba que Roberto construyera
su casa en Cerdeña lo mas pronto posible,
para disfrutar con toda la pandilla de
amigos italianos y latinoamericanos cerca
del mar, en fiesta siempre.
- Allí me gustaría morir, me solía decir
Roberto.
Otros de los que acudían al bar de Ernesto
eran, el caraqueño Plutarco Elías Calles, el
colombiano Miller, que ha perdido el tinte
de la piel, pero que sigue siendo
colombiano; el negro Mochila, el Catarata
(dedicado a ser capitan II de los barcos que
conduce a través del Canal del Norte),
Claudio Valencia, muy buen pintor, pero,
como dijera alguna vez Pultarco Elías Calles,
"con una cuestionable voluntad de
trabajo", el niche Jaime, el Monse, y el
vendedor de libros, colombiano (boxeador),
cuyos negocios no han podido nunca
prosperar; muchos otros latinos van y
vienen y desaparecen sin dejar rastros tras
de si: se les conoce por sus sombras.
Ottoman se sentó a mi lado y me dijo que
yó tenía que regresar a Gotemburgo y
abandonar ese pueblo de mierda en el cual
te has metido. Yo no contesté nada y
guardé silencio. Gotemburgo no ofrecía
ninguna alternativa para mí. Míreles, le
quise decir, todos los amigos están en la
ruina económica, y no solo eso, sino
también están solos (debo confesar que yó
también estaba solo, pero por lo menos
salía a vacilar por toda Europa cada
verano).
La alegria con los tragos encima es siempre
ficticia, dijo Miller. Y era verdad.
- El único que siempre se las aclarará
entre todos ustedes será Plutarco Elías
Calles. Si ustedes llegaran a desaparecer, él
se colará siempre a un nuevo grupo que le
ofrezca un poco de amistad y un poco de
vacile y joda. Allí, el brillará con su
acostumbrada seguridad y todos le
seguirán ofreciendo su protección y su
simpatía. Además, recalqué, es el único que
siempre se las tuvo claras con respeto a
todo el sistema y todo su funcionamiento.
La otra cosa que le salva, es que pese a sus
bandideces, - de las cuales siempre se
arrepiente - sabe ser, lo que se podría decir,
amigo en relación a las circunstancias
penosas con las cuales uno tiene que
vérselas, en esta realidad tan ajena a
nosotros los de temperamento caliente.
A Plutarco Elías Calles siempre le pareció
que, los que tienen el control en este país,
se han apropiado de todas las ventajas que
el sistema pueda dar.
Algunos empresaios ganan en un mes lo
que un trabajador intelectual gana en un
año. Los políticos disfrutan de una pensión
que está muy por encima de casi todos. Los
políticos mandan y determinan como les
plazca durante todas las estaciones del año
en un sistema que ellos han elaborado y
que sostienen a toda costa, pues sin esa
estructura la pasarían menos bien. Nunca
se determinan cosas definitivas a favor de
los mas jodidos. Esta es la verdad sobre los
sistemas que el hombre haya erigido. Aquí,
hay que trabajar y, al final de todo, cuando
la hora de la verdad toca a nuestras
puertas, te das cuenta hasta que punto
estos caras duras nos han estado
engañando a todos. Por ese cedazo
pasamos todos los que no pertenecemos a
esta sutil mafia. Los inmigrantes no
europeos las tienen bien jodida, sobre todo
las mujeres; aqui no importa de donde
vengan, pero existe una transparente
claridad sobre la explotación de las mujeres
que provienen del sur de Europa, Asia
Media, Africa, Asia y Latinoamérica; es
decir, las partes pobres de la Tierra. Estas
mujeres empiezan y terminan siempre en la
última esfera de la explotación. Por todo
esto, Plutarco Elías Calles no se preocupó
de trabajar. Mientras todos los demás
entramos como víctimas al holocausto del
sacrificio, Plutarco Elías Calles se la ha
pasado observando todo y viviendo a su
manera. Plutarco es el cronista de la parte
oculta y de la joda de los latinoamericanos
exiliados. El ha sido agudo observador. por
una parte y, por la otra actor periférico.
Desde estos márgenes ha podido
vislumbrar lo que habría de venir y tambien
lo que cada uno de todos habría de recibir,
como pago a la osadía de haberse quedado
por acá. Por el otro lado, están las mujeres
escandinavas producidas por este sistema.
Ellas disfrutan de muchas ventajas y
quieren todavía más. Las mujeres exigen sin
aplicar la violencia verbal. Las mujeres son
realmente excepcionales porque la
Naturaleza les ha dado el papel revelador,
tierno, comprensivo, el papel de la belleza y
la fascinación, el papel creador; papeles
todos que constituyen las bases de
fundación de toda sociedad justa. Ahora,
cuando toda la civilización se encuentra en
peligro de sucumbir, están surgiendo una
gran cantidad de mujeres que ven esta gran
amenaza; ellas están proponiendo otra
forma de vivir y, sobre todo, otra forma de
gobernar. La consciencia no encuentra
todavía "el lugar de plena libertad" donde
existan las circunstancias oportunas para
poner en práctica los grandes valores que le
otorguen a la vida su mas alto significado.
Las mujeres entienden de una forma mas
perfecta y acabada que los hombres. Ellas
ven el peligro que se asoma por el
horizonte. Las mujeres saben que ya no hay
tiempo que perder. La terrible imagen
apocalíptica de destrucción se encuentra a
la puerta de todos. No verla, es estar
ciegos. Pareciera que los hombres han
perdido las perspectivas (malditamente)
poéticas de sus vidas. Me siento impulsado
a soltar dos preguntas: quién se salvará?;
habrá alguien que pueda hacerlo?
El mundo funciona de acuerdo a las
premisas de la ignorancia, el hurto, la
mentira, los asesinatos, la muerte, el
encubrimiento, la maldad y todas sus
nefastas y aterradoas manifestaciones. La
vida no es justa nunca. Los sabios han dicho
que el hombre es la sucesión infinita de
errores que se repiten una y otra vez. En la
vida son muy pocos los que tienen la razón.

Plutarco Elías Calles y el Machete Candelas,


se la han pasado siempre en la zona
peligrosa donde cualquiera, ellos mismos o
los que se encontraban cerca, pudo haber
sido lastimado. Por una extraña razón,
estos dos tipos se las aclaran de una forma
muy misteriosa. Beben una enormidad y el
dinero pasa como por una compañia de
despilfarros a través de sus manos. Cuando
el Machete Candelas se encuentra libre,
ellos gastan cantidades inverosímiles.
Machete trabaja en una compañia naviera
desde hace muchos años. Machete gana
bien y paga pocos impuestos. Erostrato, el
hermano de sangre de Machete, siempre
se acercó a él porque el Machete siempre
andaba cargado de plata. Todos nosotros,
los que hemos estado relacionados con
Machete, por lo menos unas cuantas
noches de juerga, podemos servir de
testigos. Los amigos uruguayos cuentan
que, en Montevideo, cuando el negro
Machete era joven, en las peleas, metía las
manos de una forma impresionante.
Cuando el negro Machete llegó a Suecia, se
encontró una noche con Plutarco Elías
Calles. El negro Machete, que es un
extraordinario creador - mitómano, dirían
los académicos de la lengua - le había dicho
al Plutarco que estaba de paso y que se
encontraba en preparación para disputar el
campeonato mundial (de boxeo) de peso
ligero. El negro Machete es pequeño, pero
de cuerpo muy bien proporcionado; sobre
todo da la impresión de ser boxeador.
Plutarco Elias Calles, que no es nada
pendejo, le tendió una trampa y, al final,
devinieron en una disputa verbal.
Acordaron salir a la calle para demostrar
quién era quien. El negro Machete tomó un
cuchillo de mesa y Plutarco, un cuchillo de
cortar pan. Como casi no podían
mantenerse en pie por la gran cantidad de
alcohol que habian tragado, todo finalizó en
que el negro Machete se hizo cortes en las
manos y Plutarco Elías Calles resultó con
pequeños tajos en los dedos. Los dos se
habian causado las pequeñas heridas con
sus propios cuchillos. El negro Aldo, el
ecuatoriano, cuenta toda la historia con
lujo de detalles. Aldo dice que todo terminó
cuando el negro Machetito (es la forma
cariñosa que el negro Aldo usa) y Plutarco
gritaban tanto que la policía llegó y los
detuvo. En las oficinas de la cárcel
preventiva el negro Machete se quejaba de
su mala suerte. Uno de los detenidos, de
alguna celda próxima, lanzó varios gritos a
consecuencia de su extrema borrachera. El
negro Machete, asustado, le preguntó al
Plutarco que habia sido eso. Plutarco Elías
Calles, con su manera de joder a la gente, le
dijo que la policía solía torturar a los
detenidos y que el mismo podría verificarlo
después, cuando pasara al cuarto de los
interrogatorios. A tí, especialmente, a causa
de tu indiscutible condición de ex-
Tupamaro, te van apretar muy fuerte. El
negro Machete, estaba desesperado y dijo
que eso le pasaba por meterse con gente
que no conocía. Plutarco Elías Calles se reía
para sus adentros. Al final de todo, fueron
puestos en libertad. Plutarco quería fumar,
pero los dos estaban limpios de plata. El
Plutarco le dijo al negro Machete que se iba
afanar una caja de cigarrillos en el boliche
de la esquina. Coño de tu madre!, gritó el
negro Machete, no ves que acabamos de
salir de la cana y tú nos quieres llevar otra
vez allí!. El negro Machete no sabía que el
Plutarco estaba jodiéndolo. Al relatar la
historia, Plutarco Elías Calles, le añade o le
quita detalles, pero siempre la termina
magistralmente; otras veces pone énfasis
en las trampas que le tiende al negro
Machete para hacerlo parecer como un
cobarde. El negro Machete, entonces, se
revuelve en su salsa y se queda con la
bronca dentro, pues el Plutarco Elías Calles
siempre la gana. Esta fué la manera como el
negro Machete que, de acuerdo a los
yoruguas es un caribeño adoptado, y el
Plutarco Elías Calles iniciaron su amistad.
Desde ese día son panas verdaderos.

El día que partí para el sur de Suecia había


llegado sin que yo me lo hubiera propuesto.
Mi vida, en Gotemburgo, había entrado a
un callejón sin salida. A pesar de todo, yo
pintaba todos los días, en las mañanas y en
las tardes. A las seis de la mañana, el
primero en arribar a mi piso era Kjell, con
un poco de pan y chorizos, para hacer algo
de desayunar. Después llegaban todos: Åke,
Cero, (que se convirtió en casi un santo
(pervertido) y dejó la mala vida) y todos los
demás. El grupo era muy heterogéneo.
Todos se ponían a trabajar en la cocina,
preparando algo para mascar. En ese
tiempo nos quebrábamos la columna
espinal tabajando en una compañía
naviera, pero lo hacíamos en tierra, no en
el mar. Algunas veces trabajábamos de
aseadores de los barcos que entraban a los
Astilleros a reparación; limpiábamos todo
lo sucio, reparábamos cosas que estaban en
mal estado: ventanas, pisos, paredes,
techos, puertas, etc. El tipo de trabajo
cambiaba siempre. Cierta vez, construímos
unos archivos en unos locales que la
compañia tenía en el centro del puerto.
Esos archivos serían la tumba de toda la
documentación que la compañía habia ido
almacenando en los últimos treinta años.
Le salvamos un gran capital a la Compañia
Naviera, pues las autoridades del Impuesto
le habían advertido del peligro que
significaba no presentar todos los papeles.
La Compañia temía no poder hacerlo a
tiempo. Con ese trabajo ganamos una
verdadera fortuna. La tarea nuestra
consistía en construir la biblioteca y, a la
misma vez, en organizar alfabéticamente
toda la dispersa y caótica documentacion:
era una labor de titanes locos y
conscientes. La compañía nunca dudó que
nosotros pudiéramos lograrlo.
Empezábamos a las nueve de la mañana,
tomábamos una pausa a las doce del día y
reinicíabamos el trabajo a las tres de la
tarde; finalizábamos a las seis, mas o
menos; algunas veces a las siete de la
noche. La compañia naviera nos pagaba
puntualmente: cada semana, cada uno de
nosotros recibía un cheque de muchos
miles de coronas suecas. La Compañia
Naviera estaba muy consciente de la
excelencia de nuestro trabajo. En las
noches, nos re-encontrábamos en mi piso
en la Segunda Calle Larga. Algunos habían
ido a la botillería central y llegaban con
vinos Riojanos; otros compraban carne o
mariscos. Las mujeres traían flores y mas
vino; entonces banqueteábamos de lo
lindo. La fiesta se alargaba hasta las doce
de la noche, pues todos teníamos que
levantarnos temprano para ir a laburar al
día siguiente. La gente del grupo tenía sus
peculiaridades: en primer lugar, todos
estaban llenos de problemas, pero no
pensaban en ellos. Kjell tenía a su mina, A. ,
con quien esporádicamente hacía el amor.
Ellos eran mis vecinos; vivían enfrente de
mi piso. Kjell había establecido una línea
divisoria entre ellos; él no estaba
comprometido cien por ciento en la
relación. Kjell vivía de acuerdo a las
circunstancias de la vida y no se hacía
problemas por lo que transcurriera a su
alrededor. La mina de Kjell trabajaba como
enfermera y ponía la plata para cubrir las
cuentas. Era una extraordinaria mujer. Åke
tenía una mina que había estado metida
con el pintor uruguayo Carlos Capelán. Åke
se la fluctuaba siempre en bandideces para
solucionarse la vida. Cero y Hjärtrud vivían
en un piso prestado. Hjärtrud le daba duro
al vino, pero en sus momentos lúcidos
decía cosas tan interesantes que dejaba a
todos los que la escuchaban
completamente electrizados. Alrededor del
grupo, circulaba un montón de gente, con
cierto o mucho talento; esa gente entraba y
salía del grupo sin abandonarlo: Tjocke
Jörgen (que leía como un poseso), Andreas
(que tocaba el violín como un poseso), etc.
Cuando dejé Gotemburgo, lo hice para
trabajar en una fábrica de cristal, que un
grupo de conocidos había iniciado en G., un
pequeño villorrio cerca de Kalmar. Yo
empezaría a diseñar motivos en cristal. La
verdad es que en todo ese tiempo de
espera, trabajé como un robot, haciendo
distintas cosas. El que había construído las
instalaciones técnicas del horno era Peter,
un alemán brillantísimo. Además, Peter era
un extraordinario soplador y estaba en
camino de convertirse en un gran maestro.
Peter era inteligente, pero no se las
arreglaba con las mujeres. Cuando L., la
mujer por la cual P. perdería la cabeza, llegó
a la compañía a trabajar, en la sala de
exposición y ventas, su presencia causó
conmoción. Todos quisieron llevársela a la
cama; yo recuerdo que en cierta noche
echaron suertes entre P. , C. . y A. Todos
estaban seguros de conquistarla. La
cuestión es que L. se decidió por P. y en ese
mismo instante, la compañia inició su
vertiginosa marcha hacia el desquicio. Era
el final de los años 80 y la cosa económica,
especialmente en el renglón del cristal y sus
dominios, no funcionaba nada bien en
Suecia. Después, desfilaron tres diferentes
dueños por la compañia; uno tras otro se
fueron a pique. La compañia se tragaba
todo el dinero que le metían. Los conflictos
internos de los tres mosqueteros se
hicieron mas agudos. L., la piba de Peter,
empezó a decidir mal sobre cosas
importantes en la Compañia y eso fué la
gota que hizo derramar la jarra. Al final, L. y
un pariente cercano, metieron dinero en un
intento desesperado por salvarlo todo; ni
asi se compusieron las cosas. Yo, sin
meditarlo, abandoné el lugar para tomar
una plaza de profesor en una escuela de
Nybro y me prometí, sagradamente, no
seguir nunca los sueños o las pesadillas de
los demás, sino solamente mis propios
sueños. Aprendi que si en las decisiones
capitales están inmiscuidas muchas
voluntades contradictorias, entonces todo
se irá simplemente al desastre. C., había
sido relegado del puesto de co-dueño, al
puesto de diseñador y estaba terriblemente
amargado. Yo le dije, minutos antes de
partir, que él no tenía que soportar eso y
que lo mejor sería empezar otra vez desde
abajo, pero solo. Quiero creer
sinceramente que C. me escuchó; hoy
trabaja por su cuenta y se las arregla bien.
En esos días C. no se comportó como lo
hubiera hecho un guerrero; la nueva
cultura le había quitado la capacidad del
valor y eso era grave. Las circunstancias
adversas y su miedo le dieron una lección.
El debió haber supuesto que en los
momentos difíciles, un hombre no puede
perder el valor, que es una de las premisas
mas indispensables con las cuales uno
debe defenderse en la vida. Quien pierde el
valor lo pierde todo y, por un tiempo, va a
descansar y a reflexionar en el basurero de
los acontecimientos.
La mañana era esplendorosa. El Sol
calentaba la piel y uno tenía la intención de
que habia que meterse un rato bajo la
sombra para evitar el escozor. Me tiré a
caminar por el barrio de Mayorna y me
perdí en los territorios de los muelles.
Acostado en una de las banquetas y me
quité la camisa. De repente oigo que
alguien se acerca silvando una melodía
salsera. Era el Perucho que venía con un
bolso de espalda lleno de cervezas. A mi me
gusta el tipo de cerveza, como la
Zlatopramen (Checa), que no te causa
disturbios en la garganta. Mientras los
barcos se deslizan a cada instante por el
canal de entrada y salida del puerto de
Gotemburgo, podemos mirar que al otro
lado, por las colinillas, se levantan los
depósitos de petróleo crudo. Miguel habia
llegado a Suecia a través de una cantidad
increíble de aventuras. Salió del Peru en un
barco portugués con unos cuantos dólares
en los bolsillos y llegó a Europa sin un
céntimo. Durante la travesía por el
Atlántico se había gastado todo lo que
tenía.
- El capitán me salvó el pellejo. Primero
que nada, me regaló plata y después me
dijo que me dejaría en Portugal; pero me
advirtió que no me quedara allí, sino que
continuara hacia Francia ya que las
oportunidades de sobrevivir eran mayores
allá que en Portugal.
Hice todo tal como el capitan me lo había
dicho. Pasé rápido por España y me
introduje en Francia.
El Perucho, (Miguel Castro), empezó a tocar
el piano en distintos bares de la costa
mediterránea francesa y se levantó
mujeres por el placer de una noche o de
algunas horas. (K., una amiga noruega, se
asustaba cuando lo veía caminar por la
calle, llevando unas gruesas y largas
cadenas al cuello; algunas de las cadenas le
llegaban hasta las rodillas. De las cadenas
pendían cabecitas que los indígenas jíbaros
habían empequeñecido. También colgaban
toda una constelación de talismanes; el
Perucho daba la impresión que era un
terrible y desalmado chamán.)
Los amoríos del Perucho han durado, a
veces semanas o meses. En cierta ocasión
me confesó que todas las mujeres se le
iban.
- Me han embrujado, cuñao, gritaba el
Perucho completamente convencido.
Miguel no quiere saber que las mujeres se
le van a todos los hombres como nosotros.
Las que se quedan al lado de uno es porque
son tan aventureras como uno mismo, o tal
vez más. Las mujeres se van, no porque
estén mas (o menos) calientes que otras,
aunque nos quieran dar la impresión de
que todas son santas. Las mujeres ponen a
prueba a los hombres de distintas maneras:
los hombres que resisten mas castigo, son
los hombres que les vienen a ellas como
anillo al dedo, aunque esto no podemos
considerarlo como algo definitivo. Al final,
ellas se quedan con este tipo de hombres
por ser los únicos que no se oponen a sus
cambios. Las mujeres gustan de los
hombres que resisten sus variaciones. Ellas
aman a los hombres que están en
consonancia con las fases de la luna, de los
astros, de lo que ellas denominan sus
legítimos actos de vagancia o sus objetivos
femeninos inmediatos que tengan una
relacion directa con el tiempo libre, que
para ellas es sacralísimo.
- A mi nunca me gustó recibir castigo de
nadie, dice el Perucho.
Miguel pertenece a la clase de hombres
que de alguna extraña manera tienen que
habituarse a las contradicciones. Tengo la
impresión que a él no le molesta tanto el
castigo, como él sostiene. Los conocidos
(no amigos) de Miguel se mueven en la
periferia de la sociedad. Si lo meditamos un
instante, descubrimos que Miguel no tiene,
en realidad, muchos amigos. Los conocidos
de Miguel entran a la sociedad y respetan
sus leyes en tanto estas les favorezcan. Lo
que indica que, en la amistad, uno tiene
que andar con las garras de puntillas, igual
que los gatos.
- Las mujeres son las liquidadoras, afirma
Miguel.
El Perucho ha tenido mujeres que han
pasado por experiencias no muy
agradables. Tuvo una que daba la impresion
de ser una felina cansada: la vida de ella
estaba marcada por los desastres y los
accidentes incomprensibles. En la vida de
un ser no hay nadie que pueda decidir lo
que sea lo mejor o lo peor para él. Esa red
de senderos impredecibles ha sido creada,
para cada uno, con la magia invisible para
que la fuente, que "imagina" nuestras
vidas, "invente" que hacer con ellas. Yo he
visto a muchos caer en los vacíos profundos
e insondables de donde nadie se supone
regresar vivo; después los he visto surgir, de
nuevo, con una fuerza pavorosa e
inexplicable; mas fuertes que nunca, mas
osados, mas vivos, mas hambrientos por
buscar los soles resplandescientes en la
infinita fuente de la sabiduría. Miguel se
encuentra a medio sendero. Por el
momento, el duda hacia donde marchar.
Mientras tomamos las cervezas, la brisa
sopla suavemente y el calorcillo fortalece a
uno sin llegar a quemar. Son mas de las tres
de la tarde y hay que tomar camino rumbo
al barrio para ducharse y cambiarse de
ropa. Después habrá que meterle algo al
estómago y tomarse un buen vino.
Miguel me llamó por teléfono para
informarme que ya le habían dado la
pensión.
- Al llegar al piso, la carta con la
notificación había llegado.
La fiesta de Miguel no va a terminar asi
porque asi.

El dia de ayer, sábado, estuve leyendo otra


vez mas "La Entrada Abierta al Palacio
Cerrado del Rey", (la obra magnífica de
Ireneo Filaleteo, conocida, también, como
"El Introito") hasta las dos de la madrugada.
Cuando dejé el libro de lado, inicié mi
tiempo de meditación. El sueño me invadió
y de pronto caí en una atmósfera de mucha
brillantez. Escuché que una "convocación
eléctrica" me llamaba: era el teléfono que
sonaba con una insistencia inmisericorde.
Escuché la voz de Hjärtrud; se notaba que
la angustia le dominaba. Ella estaba en
Gotemburgo y yo en Nybro (Puente
Nuevo). El reloj marcaba las seis de la
mañana. Hjärtrud trabajaba en el Correo,
en el turno fijo de la noche.
- Hola brother, me dijo, estoy muerta de
cansancio.
Ella había pensado que si trabajaba una
semana de corrido y descansaba la otra, la
vida le resultaria menos tediosa.
- Todo me ha resultado peor. Durante el
día no puedo dormir y cuando trabajo me
quiero ir a la cama.
Los fines de semana, antes de esta crisis,
ella se juntaba con sus amigos los
desajustados y se iba con ellos de ronda
por los bares para tomarse unas cervezas y
hablar toda la paja que pudieran.

- Ùltimamente, me ha pasado algo muy


extraño. Ya no leo, nada me interesa.
- Son pausas, le dije. No es nada en
serio.
- No me dan las malditas ganas de
encontrarme con nadie. Extraño tu
ausencia. Sobre esta ciudad pesa una
terrible maldición. Todos se han separado.
La verdad, es que la mayoría ha envejecido.
Yo me siento, todavía, muy joven. Crees en
la comunicación a través de la telepatía?
Le respondí afirmativamente.
- Yo siempre he creído que me ibas a
responder asi. Podría pasar por Nybro a
visitarte?
Yo le dije que si, que no había problema.
- Dime algo que me ayude a salvarme,
por favor! - gritó. Dime algo para cerrar la
conversación.
- Trata de escuchar el silencio, le dije.
- Eso está muy bien, respondió ella:
escuchar el silencio. La semana próxima te
vuelvo hablar, querido mío.
Me eché a dormir nuevamente.
Me levanté casi a las doce del día. Pensé
que en este universo único, uno se las tiene
que ver consigo mismo y aqui no hay lugar
ni para las mentiras ni para las disculpas
por los errores que uno cometa. Esto tiene
una simple explicación: cuando la verdad
llega a nuestras vidas, no se le puede tratar
de otra forma que encarándola,
aceptándola, haciendo lo que ella nos
indique. La verdad es una energía terrible;
bien pareciera que al llegar a nosotros, no
empleara ningún tipo de fuerza, pero
cuando irrumpe en nuestros momentos
más críticos, es cuando sentimos que nos
obliga a tomar un sendero único (solo para
nosotros) y no toda esa jungla de
vericuetos, caminillos y callejones
alucinantes que la mente ofuscada siempre
nos ofrece. Hjärtrud se sentía traicionada
por Cero y doble Cero, (la mujer por la cual
Cero la había abandonado). A Hjärtrud no
le cabía que Cero, la hubiera dejado para
irse tras otras piernas. (Cero, se había ido
por las favorables posibilidades
económicas; esto, ella no lo sabía).
- Piernas las mías!!, gritaba Hjärtrud, y
elevaba sus hermosísimas piernas al aire,
mostrándolas.
Hjärtrud suponía que la gente debiera ser
siempre gentil y buena y a partir de eso
edificar su vida.
Querer ser bueno no implica llegar a ser
bueno; eso es muy difícil. Aquel de
nosotros que llegara a esta meta, sería
considerado por los otros, como un elegido,
un predestinado o un justo. Llegar a ser
bueno quiere decir que el uso de nuestras
energías debe fluir como un tranquilo río,
desde fuera hacia dentro; y desde adentro
hacia afuera; esta es la única forma de
ahorrar nuestras energías y no dilapidarlas.
Nosotros hemos gastado siempre nuestras
energías en vano, porque las hemos usado
mal. Siempre las hemos expulsado, nunca
hemos visto y visitado nuestros universos
internos. Entrar a nuestros universos
internos nos serviría para salvar nuestras
vidas. Nada ni nadie debería sacarnos de
estos caudales de sabiduría; esos caudales
son los senderos de los sabios. Allí,
nuestros sufrimientos serían (y son)
mayores, pero también nuestros éxitos
tendrían que ser indudablemente mayores.
Una lluvia menudita empezó a caer. Por el
horizonte, los débiles y titubeantes rayos de
sol empezaban a desaparecer. El viento
empezó a soplar y poco a poco fué
tomando mas fuerza, mientras el cielo iba
adquiriendo los colores grises, negroides y
rojizos.
En Suecia, el Estado le saca impuestos hasta
a las piedras. Todo mundo está obligado a
pagar impuestos. Todo lo que sea tuyo, está
señalado con el fuego terrible del sello de
los impuestos. Aqui nadie está libre de
pagar y pagar. Lo que sucede es que el
dinero pagado de esta forma se dilapida.
Aquel, a quien el dinero le es concedido en
forma espléndida, de la misma manera lo
gasta. Recordé a Hjärtrud. Ella estaba (está)
viva y su sendero había sido marcado con
las señales de la inquietud, que son
siempre signos muy favorables. Esa noche
dormí deliciosamente. En los vagos
recuerdos que tengo, me ví como un
cansado caminante que lo único que
deseada era olvidarlo todo para poder
recuperar las fuerzas dilapidadas. El reloj
despertador sonó y alargué la mano para
silenciarlo. Inicié mi sesión meditativa del
día. Despues, me dirigí a mi trabajo y en
camino hacia la Escuela, iba también
meditando. Los mantrams resonaban en mi
cabeza y en mi corazón y en todo mi ser y
yó me sentia en paz absoluta con el mundo
y con todo lo que el mundo contenía.
Estaba esperando por Roland en el
jardincillo que había a la salida de mi piso.
El día mostraba los símbolos de la
extrañeza; las nubes grises y blancuzcas
cubrían casi todo el cielo y el sol, que se
asomaba a veces por los pequeños espacios
que las nubes dejaban abiertos, al
desplazarse. Ibamos a comprar una cerveza
"Lager" que Roland había propuesto.
- Yo sé que a ti no te agrada la cerveza
sueca, me dijo, pero estoy seguro que
cambiarás de opinión cuando pruebes esta
"Lager".
Entramos a la Vinatería Central y Roland
pidió cuatro cervezas Gold de tipo lager.
Una vez llegado a mi piso, abrimos un par
de cervezas. El sabor era uniforme y estaba
exenta de los variados tipos de sabores
"amargos" que, por lo general, todas las
cervezas tienen. El líquido pasaba por la
gargante sin atropellarla.
- Me parece bien, le contesté; sin
embargo, la cerveza checa me gusta más.
Roland sonrió y sus ojos expresaron placer.
Roland era un tipo bondadoso. Era amable
con todos sus alumnos y si alguno de ellos
no se mantenía en las reglas de juego,
Roland, entonces, tomaba las cosas con
mucha calma y esperaba que la atmósfera
cambiara. Roland estaba provisto de una
maciza porción de conciencia social y en la
vida diaria, actuaba bajo estos signos
enaltecedores. El estaba unido a las
personas, y el cuerpo de profesores le veía
actuar de acuerdo a estos principios. En las
conversaciones cotidianas que sostenía
conmigo, el solía comentar que las partes
de la existencia, que algunas personas
denominan mágicas, eran objeto en estos
tiempos, de estudios muy serios por la
parte de la clase intelectual. De alguna
forma, las barreras que antes separaban a
la verdadera magia de la reflexión
intelectiva, habian cambiado de lugar. Los
intelectuales estaban interesados en
descifrar la magia, decía Roland, y hacían
esfuerzos fuera de lo común, para iniciar su
comprensión acerca de ella, aunque, no
obstante, la materia presentaba sus
dificultades para llegar a aceptarla. La
materia, para la intelligentzia, es todavía
muy difícil de entender.
Las gentes, en sentido general, siempre han
considerado que la magia tiene que estar
relacionada con lo espectacular (como los
magos egipcios, a quienes el Faraón había
ordenado imitar los verdaderos hechos
mágicos de Aaron y su hermano Moises) y
lo admirable, sin llegar al fondo del asunto.
Esto no es la magia. La magia no es
cuestión de entretenimiento público.
Cuando un mago verdadero actúa, lo hace
siempre a partir de su total dependencia de
lo divinal o lo diabólico. Los llamados
magos blancos, curan, ayudan, aconsejan,
abren nuevos caminos para los afligidos;
apartan el mal de sus caminos e iluminan
los senderos de los que se acercan a ellos
para pedir consejo, ayuda o auxilio. Las
proezas de los magos blancos no tienen
nada que ver con el malabarismo
espectacular de los cirqueros.
Los magos negros, por el contrario, hacen
lo opuesto: matan, envían sus nefastos
emisarios (usan la dimensión negativa) del
mal a sus víctimas, no ayudan a nadie y, si
lo hacen, es por el interés de obtener
dinero o poder material. Ellos solo piensan
en sus intereses egoístas y el rastro de sus
andanzas está siempre lleno de crímenes y
acciones enloquecedoras y deplorables que
el sentido común nunca acepta.
La magia blanca, es para los seres que han
hollado la senda peligrosísima del filo de la
navaja, sin haber caído en los insondables
pozos de la maldad enloquecedora. Esa es
la senda que los grandes maestros señalan
como la que está llena de peligros mortales
por dentro y por fuera. Un mago blanco es
un ser que ha soportado muchos males y
ha aprendido, por esto mismo, olvidar los
sufrimientos. El mago blanco ya no se
preocupa más de sus problemas. Ha
cometido errores, pero también se ha
arrepentido profundamente por sus actos
negativos y los ha enmendado. El mago
blanco ya no se preocupa más de su
persona; para él, primero están los demás.
Casi todo lo que pide le es concedido,
gracias al hecho que es estar en la batalla
(que jamás tiene final) contra el mal. El
mago blanco aspira a vencer al mal. El
mago blanco está protegido por la
Divinidad. Por donde él pasa deja solo
bienestar, misericordia, piedad,
magnificencia.
El mago negro, por el contrario, es lo
opuesto de todo esto.
El mago blanco quiere acabar con el mal
dentro de él. Hay magos blancos supremos
que ya lo han hecho. Aquellos magos
blancos que persisten en su lucha contra el
mal, al fin de todo lo logran.
El mago negro sirve a los deplorables y
obscuros intereses del demonio, que
cosecha víctimas usando las partes mas
tenebrosas de las gentes.
Allí donde actúe un mago negro, allí debe
haber miedo, pánico, dolor, terror, miseria
moral, pavor, horror, llantos, despojos,
maldad, espanto, enloquecimiento,
destrucción e injusticias. Su camino es el
camino de los grandes pecados que solo
pueden ser perdonados por la lluvia
bienhechora del arrepentimiento. El
arrepentimiento se encuentra en el fondo
del corazón de todos los humanos.
La línea ténue y difícil de precisar, es la que
separa a los magos blancos de los magos
negros. A veces, esa línea puede cruzar al
otro lado. El mago blanco tiene que
rectificar, de lo contrario pasa a confundirse
con las artes maléficas del mago negro. Por
su parte, al mago negro le agrada que lo
confundan con su adversario, el mago
blanco, pues desde esa posición, puede
hacer mas daño sin que nadie lo advierta.
La Divinidad Suprema no tiene problemas
para perdonar a los pecadores que se
arrepienten, pues El/Ella es la máxima
expresion de la Sabiduría y del Amor,
trabajando en y para los humanos en todos
los espacios donde los universos existan y
hayan sido creados por su infinita sabiduría
y su eterno amor.
Cuando yo hablaba con Roland de todo
esto, él callaba y me escuchaba en silencio.
Yo sospechaba que el iniciaba, entonces,
una conversación interna e imaginaba los
paraísos celestiales que los seres humanos
rechazan debido a su conducta fría y
reflexiva donde no existe ni el verdadero
amor ni tampoco la verdadera fé. El que no
sufre, pierde la oportunidad de adquirir la
sabiduría que sus senderos le ofrecen. Y no
es que se tenga que tolerar el castigo, sino
sobrellevar con resignación las
consecuencias que ellos originen en
nuestros espacios psicológicos.
Roland guardaba en si todas las
posibilidades y todas las aptitudes para
llegar a convertirse en un gran Iniciado; lo
que le impedía (y al mismo tiempo le
alentaba) tomar el primer paso, era su
concepción social del mundo. Roland
estaba en camino de descubrir la entrada
hacia los salones de los temerarios que
deben, antes que nada, enfrentarse a sí
mismos para luego llegar a poder vencerse.
Ese era el paso que le faltaba; todo lo
demás llegaría como un huracán misterioso
e inmisericorde, que siempre nos arroja
hacia adelante y nos obliga a recordar
nuestros errores para poder empezar en
alguna parte sin reflexionar sobre el peligro
de ello. Yo no tenía ningún tipo de dudas
sobre esto.

Yó había tomado el tren de las 16.01 e iba


camino hacia Växjö, la ciudad donde mi hija
Teresa vivía. Ella y su pibe estarían
esperándome en la Estacion Central. El
vagón donde viajaba iba a reventar y, cosa
muy extraña en este pais, muchas gentes
viajaban paradas. Al llegar a Växjö descendí
del vagón y me encaminé hacia la salida. A
lo lejos divisé a mi hija, haciéndome
señales, con los brazos en lo alto. Yo traía
conmigo dos botellas de vino Amarone. Lo
primero que hicimos al arribar al piso fué
quitarnos los zapatos y ponernos a trabajar.
Había que limpiar todo el piso. En el ínterin,
Teresa se había dedicado a cazar al gato
pues yo sufría de una espantosa alergia
contra estos mamíferos carnívoros
digitígrados. El pibe de Teresa estaba en la
cocina recalentando la comida. Teresa
había partido a lo de su madre para dejar al
gato bajo su custodia y poco tiempos
después habia regresado para poner manos
a la obra. Mientras tanto, me puse a colocar
el servicio sobre la mesa. Teresa abrió una
de las botellas y los tres salimos al balcón.
Esa noche había fiesta en toda la ciudad. El
reloj marcaba las 23.15 y entonces
iniciamos la marcha hacia el centro de la
ciudad. Había una cola inmensa en la
puerta del hotel Ettat. Solo tuvimos que
esperar unos minutos para entrar pues
Teresa trabajaba como modelo en la ciudad
y era bastante conocida. Teresa se había
encontrado con muchas de sus amigas. El
bar estaba a reventar. Teresa me pidió que
le comprara un drink. Teresa desapareció y
tras unos instantes reapareció en compañia
de Linn, a quien no había visto durante
muchos años. Linn era un de las amigas
mas bellas que mi hija tenía. Linn había
emigrado hacia Thailandia donde tenía un
bar en una de las playas. Linn había
cambiado; yo le notaba mas tranquila, mas
inteligente, mas dispuesta a ir hacia lo
desconocido sin dudarlo un instante.
Charlamos sobre todo un poco. Linn estaba
radiante y bellísima. Linn y Teresa
desaparecieron con un grupo inmenso de
mujeres que pedían a gritos bailar. Linn era
una hija mas para mí. Yo veía a Linn y
Teresa como un dueto que deseaba
reanudar un tiempo que se les había
escapado de sus vidas, pero eso era
imposible. La vida transcurre y nunca se
detiene para observar lo que ha sucedido
durante su paso. La fascinante aventura del
vivir tiene su extraordinaria atracción en
eso justamente.
Lo que separa a la gente, es el escaso o
nulo conocimiento que ella(s) tiene(n)
sobre sí misma(s). Es una gran verdad que
nosotros vivimos en un remolinos de
ensueños endemoniados que nunca se
cumplen y que nos obligan a detener
nuestra marcha para arrojarnos
violentamente a los huecos del fracaso.
El hombre, afirman los sabios de todas las
eras, es un eslabón de errores que se
repiten eternamente. Esta definicion es
aplastante si nosotros la observamos con el
ojo verdadero de la valentía y con la mira
puesta en las aspiraciones de la sabiduría.
Nuestros problemas son irresolubles
porque, desde el mismo momento en el
cual empiezan, van recargados con los
lastres de la locura. Las gentes quisieran,
bajo todas las circunstancias, resolver de un
solo golpe sus vidas, sin darse jamás cuenta
que la vida transcurre y pasa sin resolver
jamás los problemas; los problemas solo
cambian de apariencia y una y otra vez
retornan a nuestras existencias con una
carga potencial o más explosiva y peligrosa
o menos explosiva y menos arriesgada o
insegura. Veamos solo nuestras vidas y
comprobaremos muy bien esto. La idea,
por ejemplo, que la gente tiene sobre el
amor es alucinante. La gente no puede ser
feliz cien por ciento. Todos estan cargados
de problemas; los que tienen dinero y los
que no lo poseen, los sanos y los enfermos,
los jóvenes y los viejos, todos los
marginados, los empresarios y los
empleados, los políticos y el hombre
común y corriente, los empleados, los
profesionales, los cesantes, todas las razas
y las mezclas de razas, todos los obreros,
los jóvenes, los niños, los hombes maduros,
los religiosos y los hombres y mujeres que
están en el poder, todos los hombres que
funcionan como estadistas, los
homosexuales, las prostitutas, las casadas y
las separadas, las viudas y las abandonadas,
las lesbianas y las travestistas; en fin, todos
están colgando del aire esperando por un
tiempo que nunca tocará las riberas o las
orillas de sus vidas. Todos estan esperando
por el amor. Por qué? En primer lugar, el
amor no puede ser atrapado por seres
imperfectos, ya que el amor es mas listo
que todos los demonios juntos: lo que la
gente no sabe es que el amor es un
demonio. Lo que nosotros entendemos
como el amor, es solo una proyeccion
colocada por el poder maléfico para tratar
de engañarnos con el fin de que nunca
comprendamos que la vida cuesta sudor y
lágrimas y que nosotros siempre
tendremos que pagar "la cuota" en esta
vida y en cualquier otra vida, que se nos
exije para poder tenerla un espacio de
tiempo que no rebase lo permitido. Les
recuerdo, a todos, que nosotros nos
encontramos dentro de una esfera (que
tiene contenciones invisibles) y que es muy
difícil abandonar esta esfera. Esta
proyección sucede para indicarnos que
nosotros nos encontramos en una esfera
(en esta abstracta parte) y el amor está en
otra esfera (de la otra abstracta parte); pero
esto no entra en nuestros proyectos ni en
nuestra forma de entender esta
concepción, ya que nosotros, a costa de
todos los riesgos, exijimos que el amor sea
semejante a nuestra forma de concebirlo.
Recordemos que nosotros ni somos ni
podemos ser mientras dentro de nosotros
no se opere el milagro de la
transformacion. La transformación no llega
gratis a nosotros. Ahora bien, el amor
continúa inmiscuyéndose en nuestras vidas
aún en esa forma proyectiva, y lo hace para
alterarla y para hacerla caer en miles de
pedazos; pero aún asi, nosotros nos
negamos a entender todas las artimañas
con las cuales el amor teje y desteje
nuestras experiencias. Esta es una historia
relatada (por los que ya perdieron la
juventud y han obtenido la sabiduría de la
vida), a niños egoístas y malcriados que no
quieren, ni tienen la intención, ni pueden
escuchar con el corazón. Digamos que el
amor "sabe" mucho y que nosotros
ignoramos todo. Por eso, el amor nos
engaña tan fácilmente. Nosotros nos
negamos a ver la parte invisible de las
cosas, que el amor esconde para ocultar
una pequeña porción de la verdad: el amor
constituye solo una pequeña parte de la
vida, pero es una de las porciones mas
venenosas. Comprender esto nos ahorraría
infinidad de dolores e infinidad de
desesperanzas. Desde que arribamos a la
vida, estamos esperando por algo grande y
único. Esto tendría que suceder para una
minoría que apenas si podemos contarla
con los dedos de una mano. Y aún asi, creo
que estoy exagerando. Los demás, estamos
condenados a hundirnos en los pozos
dolorosos y desconocidos del olvido que
nos conducen al eterno y amargo retorno (y
volver a experimentar nuestras vidas), con
todos nuestros dolores y nuestros errores,
vez tras vez, sin poder jamás recordarlos
(son ciento ocho vidas, según las
indicaciones de Lord Buddha). Esto sucede,
existencia tras existencia, con todas las
mentiras y todas las semi-verdades, con
toda la agazapada malignidad, con sus
locuras y sus espectros inauditos que
estarán siempre esperándonos detrás de
todos los escondrijos y todas las vueltas de
las esquinas, para engañarnos y desviarnos,
vez tras vez, e impedirnos encontrar el
sendero único de la luz.
El rector de la Escuela V., L.H. de P., había
hablado por teléfono y me había dejado un
mensaje. El vendría a las tres de la tarde
para hablar conmigo. El quería que yo me
quedara en su Escuela.
Mientras tanto, en la Escuela Paraíso habría
una gran cantidad de jóvenes (muchos de
ellos ex-alumnos míos) que habían llegado
de la zona de los Balcanes con quienes yo
podría hacer una labor mas productiva.
Estos jóvenes estaban en mayor necesidad
de ayuda que los niños pequeños de la
Escuela V. Pero pareciera que los perversos
políticos y la dirección escolar de la
Comuna querían castigarme a toda costa.
Yo podría establecer una red mas
sofisticada de contacto social para ellos,
que ningún otro: podría informarles y
hacerles conscientes de todas las
dificultades que un pais como Suecia,
presenta para un recién llegado. Yo podría,
de la misma manera, ponerles en claro
todos los riesgos y peligros que el sistema
posee, para demoler a todos los que se
atrevan ir contra él. La primera etapa a
vencer, para un inmigrante en Suecia, es el
problema de la comunicación, pues esta
aparece no en un nivel, sino en varios: el
campo social, que es vastísimo y muy
extraño; el campo psicológico, que es la
locura; el campo de la salud física, que
representa sus riesgos y peligros; el campo
económico, que es el menos arriesgado
(aparentemente, pero la verdad es el que
posee mas peligrosas trampas); el campo
histórico - un inmigrante jamás deja
establecer comparaciones - y el campo de
la lengua, que si se supera, facilita todo lo
demás, aunque no en forma definitiva.
Quien no domina la lengua con destreza,
pierde los posibles contactos que pudiera
establecer y es atrapado por el terrible frío
del aislamiento. Esta es la parte mas
negativa de todos los peligros que acechan
al inmigrante.
Esta situación crea nuevas relaciones que
no estaban previstas por los psicólogos: el
comienzo de alianzas antifacistas que es la
fundacion entre los distintos grupos de
inmigrantes.
Uno de los aspectos peligrosos es que una
persona en desventaja social es convertida
de inmediato en un peligro social. Contra
este tipo de personas, el estado tiene que
invertir una carga de energía peligrosa. Este
nuevo campo de relaciones es de hecho un
campo de batalla que se expresa en varios
niveles: el nivel de defensa, el nivel de
ataque y el nivel de supervivencia. La
cuestión es que los problemas a resolver
tratan de buscar refugio en la misma red de
ataque y defensa que el Estado usa para
salvaguardar la integridad injusta de sus
leyes. Las nuevas maniobras que aparecen
son en su mayor parte fenómenos
subterráneos y difíciles de captar pues
transcurren en el espacio psicológico que
es muy vasto y muy complicado.
No se había decidido nada sobre mi futuro.
Todo esto era muy espeluznante y yo veía la
figura grotesca del mal en todas las
maniobras de erosión. La respuesta a los
problemas era sencilla. La solución de los
problemas era tambien muy simple. La
respuesta de la Direccion escolar Comunal y
la respuesta de los políticos esa si era
complicada. Ellos jugaban a la táctica del
desgaste y no querían dar por el momento
una solución al problema. Yo pensé que ya
era hora que la Comuna acabara con las
agresiones. A mi no me hacia mella el
hecho de que la vida me quisiera trasladar
de lugar. Buddha o Samurai? Todos estos
conflictos tenían que ser barridos de mi
existencia ahora. Cuando un momento de
verdad llega a nuestras vidas lo primero
que aparece es la sensación de dolor. Uno
se encuentra siempre solo en la vida,
aunque esté rodeado de muchas personas.
Me decidí, entonces por abrir la mas
obscura puerta que tenía ante mí con la
fuerza de mi valentía. El paso siguiente,
estaba escrito en mi cielo con el fuego
voraz de los ecos de las canciones
inmortales: ir hacia adelante, ir siempre
hacia adelante, ir todo el tiempo hacia
adelante sin que el precio que se pague por
ello deba de importarnos. La vida coloca a
todos en su justo lugar. De los dictados de
la vida nadie escapa. La última vez que
Roland y yó habíamos hablado con B. B. ,
quedó muy en claro que yo trabajaría en la
escuela Paraíso o la escuela Fagerslätt. Lo
único que yo sabía es que los tiempos del
samurai estaban nuevamente aquí. El
guerrero estaba en posición de guerra y no
pensaba ni en el pasado ni en el futuro.
Solo existía el presente y éste palpitaba
ahora con toda su contundente excitación.
Mi futuro no está en manos de ellos; yó,
por el contrario, tengo siempre la
posibilidad de aceptar o rechazar.
Roland me dijo que lo mejor sería esperar.
Los suecos siempre esperan; están
acostumbrados a la regla que indica
esperar, antes de hacer cualquier
movimiento.
- Son setecientas coronas mas, dijo
Roland. Eso te alcanzará para seis botellas
de vino
- Mira, Roland, le contesté, cuando acá te
dan un aumento, tus acreedores alzan el
pago de tus deudas automáticamente.
Cualquier aumento de salario te arroja a
una nueva y desastrosa situación de mayor
pago. Todo está escrito antes de suceder.
Los que han arreglado la forma de
funcionar de la sociedad sueca, son pillos
con muy buen salario y con la función
específica de joder a los demás, de joder a
todos los que sean castigados con la
medida de pagar mas impuestos y,
especialmente, a los que tienen menos. Eso
sí, ellos jamás tocan a la clase privilegiada;
a esa clase la respetan como si se tratara de
su propia familia, que de hecho lo es. En el
fondo de todo sistema, estamos los
inmigrantes; nosotros tenemos solo el
derecho que la caridad oficial otorga y que
equivale prácticamente a depender en todo
de lo que el estado decida, diga, determine,
haga o deje de hacer. Suecia se está
convirtiendo en un pais donde los ricos
viven muy contentos; es decir, aparentan
ser y estar felices y son mas ricos cada año
que pasa. Los políticos abusan del poder
que tienen, y disponen del dinero y de la
voluntad de aquellos que los llevaron al
mandato, por su falta de cabeza. La
corrupción ha hecho su entrada magnífica y
llegó para quedarse. Estoy pensando ahora
en aquellos que tienen toda una vida de
trabajo por delante en este país. Veo, por
todas partes, grandes legiones de esclavos
modernos. Veo gente sufriendo
intensamente. Veo, en el futuro mas
próximo, una terrible falta de recursos
económicos. Todo esto es el producto de
una estrategia oficial equivocada, no se si
conscientemente. Esta estrategia oficial ha
empleado tácticas que han ido minando y
debilitando la democracia. Veo, dolor,
desesperanza, pavor, iniquidad, engaño; en
fin, veo al hombre comiéndose el hombre y
despojándole de la poca dignidad que aún
le queda. Veo a la Unión Europea
preparándose para cometer una nueva
ruindad. La veo como la mayor empresa
privada de nuestros tiempos, preparando
nuevos proyectos donde los políticos mas
relevantes (de acuerdo al modelo de
explotación) de toda Europa, estan
convirtiéndose (y ya son) en los socios
capitalistas principales. La nueva edad de la
Europa moderna es la edad del despojo,
con alternativas de poca influencia en la
resolución de los problemas mas
peliagudos: ante Estados Unidos de
América, Europa no tiene mucho que decir.
Mientras los creadores y manipuladores de
este proyecto erigen sus mansiones de
poder en las principales ciudades europeas,
las grandes masas hambrientas del planeta
se debaten en la miseria moral y
económica. El hombre rico construye las
mas altas murallas en torno a sus jardines,
para mantener a los extraños fuera de sus
territorios de felicidad. Este es el ahora del
nuevo proyecto europeo. La idea central de
los que están detrás de su funcionamiento,
ha sido creada en base a todo tipo de
mecanismos manipulativos, para ellos
poder seguir operando allá arriba y
encerrar a los pobres y miserables allá
abajo. El momento exige que las cosas sean
hechas de otra forma: hay que destruir
todas las armas, pues estas constituyen el
supremo peligro del ahora y el futuro
inmediato de la sobrevivencia de todas las
razas del planeta. Las armas, mas la psique
paranoica y dislocada (del hombre
totalmente inestable) actual, constituyen la
gran amenaza. Las grandes mayorias ya lo
han perdido todo. Son solo unos cuantos
los que dirigen los grandes dramas, las
grandes tragedias y las grandes comedias
de este mundo injusto. Los otros, nosotros,
dependemos de la locura de los líderes
psicópatas, y la última alternativa que nos
resta es aplicar el sentido comun de
nuestra voluntad. Esta voluntad es fuerte
porque está basada en la sabiduría y esta
nos dice que tenemos la razón. Nuestros
juicios provienen del corazón y nó del
bolsillo, las cuentas bancarias o las cajas
fuertes. En el corazón de las nuevas
generaciones, las que se encuentran en la
cabeza - que son las mas conscientes que el
mundo jamás haya tenido - palpitan los
mundos internos con toda su esplendorosa
magnitud. Hay que ir hacia los mundos
internos si es que todavía queremos tener
la posibilidad de salvarnos. Lo que se nos
viene encima es impredecible, aunque
todos sientan su descomunal presencia.
Son muy pocos aquellos que tienen una
precisa idea de las poderosas e
incontrolables fuerzas que están por
desatarse contra el destino de la
humanidad: o todos o nadie.
Los tiempos de las siniestras obscuridades
vibraban intensamente; ellos quisieran
entrar a la vida para , ahora mismo, y
desplazarse libremente con toda la energía
perversa de su malignidad.

Hoy habia llegado cansadísimo a mi piso.


Me metí a la tina de baño y permanecí en
ella hasta que el agua se enfrió. Elegí un
pantalón negro, zapatos negros, playera
negra y un saco blanco. Fui a la caja
bancaria a sacar un poco de dinero. La caja
me arrojó mil quinientas coronas. Regresé
al piso; me tiré a descansar en el sofá y sin
oponerme, me quedé profundamente
dormido. Desperté a las once de la noche.
Encendí la TV y me puse a ver una serie de
ciencia ficcción. El teléfono sonó. Levanté el
auricular:
- Brother!, cómo estás?, gritó Hjärtrud.
- Bien, contesté restregándome los ojos,
pues no había despertado del todo.
- Me voy para el norte a ver a mi madre
y a mi abuela. Mi madre está enferma y no
puede moverse; la abuela vomita todo el
tiempo. Las tres viviremos en un barco. A la
abuela tengo que convencerla que el barco
no se mueve. No quiero que empiece a
vomitar por todos lados.
Hjärtrud tenía un trabajo en un restaurante,
que consistía en presentar a poetas jóvenes
que leerían sus obras al público.
- Qué me aconsejas?, me preguntó
Hjärtrud.
- Yo no te aconsejo nada. Tú toma las
cosas como vengan. Todo se soluciona. La
vida, toda ella, es una serie interminable de
separaciones. No hagas planes, pues estos
nunca se realizan.
- No me enloquezcas otra vez!, gritó
Hjärtrud. Yo quiero creer todavía un poco
en lo que hago. Pasando a otra cosa, si
quieres venir a Gotemburgo te puedes
quedar en mi piso; te doy una llave. A mi
regreso, paso volando por Gotemburgo y
me voy para Escocia. Ven a Gotemburgo
cuando tus vacaciones empiecen. OK?
Me tiré a la cama. Inicié mi tiempo de
meditación. Caí hacia los precipicios
insondables de los mundos internos.
Al despertarme miré el reloj: las 6.07 de la
mañana. Me duché. Hice un poco de
chocolate con agua hervida. Mientras el
chocolate se enfriaba un poco, empecé a
afeitarme. Escogí una camisa Jack & Jones,
pantalones negros y zapatos italianos
negros. No hace mucho, había encontrado
un saco Wilh Van Neer. Me pondría este
lindo saco y me iría a la escuela en bicicleta.
El cielo estaba nublado, cerrado y gris, pero
no habia viento. Miré el reloj: eran las 7.35
de la mañana. Me asomé por la ventana
para chequear si llovía. No llovía. No había,
tampoco, un alma en las calles. Empecé a
bajar las escaleras. Había que empezar otro
día más y uno estaba impedido de parar el
ritmo que la vida nos marcaba.
Me acordé que hoy tenía que votar. Dí un
salto y me duché rapidísimo. Me vestí y
tomé la vieja bicicleta; en unos cuantos
minutos había llegado al edificio comunal.
Voté por un nó categórico a la Union
Europea. Fué un nó definitivo; un no escrito
en un tiempo en el cual la gente (común y
corriente) estaba empezando a ver las
cosas con mayor claridad. La gente estaba
desilusionada de todo. El pais había
entrado a una caída económica y moral y le
estaba costando caer todavía mas. La
Socialdemocracia había dado un giro hacia
la derecha. En la tercera dimensión, en este
mundo, las cosas y los problemas son de
naturaleza maléfica y diabólica, por eso la
justicia no llega a quienes la buscan. Lo voy
a decir claramente: si el mundo pertenece
al mal, las cosas que suceden en él, son del
mal, son parte muy importante del mal.
Aquellos que reciben la justicia en el
mundo (ellos no aplican las injusticias ni
son parte de ellas) y que no son agredidos
("tocados") por el mal, están bajo la
protección de un buen "karma" y se
encuentran en un estado donde la
asistencia divinal les cubre y les protege.
Las grandes mayorias continúan rodando
(incluso después de la muerte) hacia otros
mundos donde las leyes que rigen son
todavía mas duras, mas infernálicas, mas
numerosas, mas complicadas y, por
consiguiente, menos comprensibles para el
estado miserable en el cual nuestras
consciencias se encuentran.
Roland llegó unos minutos pasados de las
cuatro de la tarde. Abriendo su bolso de
espaldas, extrajo cuatro cervezas Carlsberg.
- Mi hija Maria ya está en Francia,
expresó con alegría y mostrando una gran
felicidad en el rostro.
- Terminó con el francés y está ahora
enrollada con un tipo muy bien.
La hija de Roland estaba estudiando
Antropología y se encontraba en unas
excavaciones un poco alejadas de Paris.
Dentro de cinco días empiezan mis
vacaciones. Sin dinero, no se puede hacer
nada durante el verano. En el verano, todo
el país rejuvenece y reverdea. Las mujeres
sufren una transformación fantástica y se
ponen bellísimas. Salen a las calles con las
irresistibles armas de sus cuerpos y su
sensualidad. Los hombres se vuelven locos.
En el verano suceden las mayorías de los
enamoramientos y abandonos. Cada
verano, millones de personas contactan a
millones de personas. Todos establecen
relaciones que se podrían llamar
"invitaciones del sexo al sexo". En esta
especie de aparente libertad, el país entero
se paraliza. Todo mundo viaja de uno hacia
otro lado. De igual manera, millones de
suecos viajan al extranjero para echarse en
las playas a tomar sol, a descansar y hacer
el amor por las noches, muy calladamente.
- Dónde vas a pasar el verano?, le
pregunté a Roland.
- No lo sé, contestó. Como no tengo el
dinero que necesito, no he pensado en ello.
Tal vez vaya a Provence con mi mujer, para
pasar una semana y ver si nos reunimos
con mi hija.
Lo que me dolía, mas que nada, era no
tener dinero para esperar el año 2000 en
Paris, o irme a las islas Seycheller en
compañia de mi hija y su pibe. En estos
momentos, mi destino era quedarme
quieto. Había algo que yo no entendía?
Qué es lo que iba a suceder? Pensé
entonces en las predicciones que los
profetas han soltado y la piel se me
enchinó. Yo sé que la respuesta a esto
vendría inesperadamente, cuando menos
lo pensara, cuando la vida llegara con toda
su fuerza y me empujara a vivir lo que
debería de vivirse. De manera que no tiene
sentido usar la máquina desequilibradora
del raciocinio. Lo mejor es hacer lo que el
samurai hace: quedarse quieto y alegrarse
por la presencia de lo que nos sorprenda y
entender, entonces, que la verdad llega
cuando el tiempo ha madurado a nuestras
puertas y nos concede instantes
inolvidables de regocijo y nos enseña a
nunca dudar de la voluntad que rige
nuestros destinos.
Mi hija Teresa y su novio pasarían a
recogerme el 12 de julio. Por causa de la
alergia, yo solía sentirme muy mal en los
veranos. También mi hija tenía los mismos
problemas. Me restaban solo nueve días de
trabajo y todavía no me habían comunicado
el lugar en el cual iría a desempeñar mis
nuevas funciones: me acordé en esos
cruciales instantes de las historias
legendarias Zen y la imagen del guerrero
dispuesto a todo, en todo momento, llegó
con toda contundencia a mi cabeza. El
guerrero Zen no se preocupa jamás por el
camino que los acontecimientos tomen,
porque él sabe que todos los caminos te
conducirán inexorablemente al destino que
te pertenece solamente a ti . Nada ni nadie
en el mundo, puede alterar esto, y el
guerrero Zen lo sabe: el guerrero Zen sonríe
ante los peligros. El destino del guerrero
Zen es creado por él mismo, porque el
posee la invulnerable voluntad del que está
cierto que no hay ningún dueño de su
preciosa vida. Es la manera de tener bajo
control a todo lo que te amenace. Le dije a
mi hija Teresa, que ella no debería jamas
olvidar esto, sobre todo en estos terribles
momentos en que las desconocidas
obscuridades de los signos adversos se
empeñaban hincar sus garras en mi. Antes,
yó siempre había sido un guerrero sin
saberlo; ahora, sabiéndolo, era yo un
guerrero consciente y sabía donde centrar
mi voluntad para no ser lastimado y vencer
las dificultades y todos los obstáculos que
cayeran en mis senderos. Las cosas que se
acercaban a la verdad (mi verdad) habían
llegado, por fin, a mi vida. Los dados, para
decirlo con la declaración y la verdad de
Plutarco, no Julio César, habían sido
lanzados al vacío misterioso. Yo no se por
qué la gente repite las cosas y después se
adhiere a ellas automáticamente. La
mayoria debería de saber que fué Plutarco
quien dijo que los dados estaban tirados, y
no Julio César.
Iba subiendo las escaleras que me
conducían a mi piso, cuando escuché que el
teléfono sonaba insistentemente. Abri
rápidamnete la puerta y levanté el
auricular:
- Hola, dije.
- Hola, Jaime. Te habla tu tocayo desde
Estocolmo. Piensas venir, como prometiste?
- Claro, niche, le respondí.
El niche Jaime era un negro colombiano
que había sido basebollista en las Ligas
Mayores. Por su bajo rendimiento fué
enviado a la Liga Canadiense. Yo solía joder
al niche, y le decía que lo habían enviado a
la Liga Canadiense por malo. El niche
aguantaba los coñazos que yó le enviaba.
- Te invito a pasar unos días, los que tú
quieras, en casa.
La proposición me satisfacía. Hacía tiempo
que no iba por Estocolmo. Una cosa sabía
yó, y era actuar cuando los tiempos, sin que
tú hubieras hecho lo mínimo, de uno
cambiaban, habría que aceptar lo que
apareciera en los horizontes. La vida lo
quiere asi. Yo siempre digo: si no es esto,
será entonces lo otro. No soy el que tiene el
orden de las cosas en sus manos.
Uno puede dirigir la marcha de los sucesos
cuando aplicamos la fuerza increíble de la
voluntad con toda su magnificencia, con la
gallarda suavidad, con la insistencia
imperturbable con la cual la energía de
nuestro corazón nos provee, para arribar
siempre al objetivo propuesto. Estocolmo
era lo que mi destino en estos momentos
necesitaba. En el (los) verano(s), Estocolmo
era la ciudad de las ciudades. Todo era
posible de realizarse en la ciudad de los
canales naturales. En Estocolmo, lo
imposible debe tener lugar. Lo que tenga
que suceder - si uno se concentra con el
corazón - sucederá y uno se quedará
maravillado por el milagro.
Dormiría en lo del negro Jaime y después
nos dedicaríamos recorrer la ciudad a pie y
tomar barcos para trasladarnos de un lugar
a otro del archipiélago. Estocolmo es una
visión bellísima que siempre está
ofreciendo muchos nuevos sitios a
descubrir. Una de las cosas mas hermosas
del puerto es la muchedumbre femenina
con la cual uno se tropieza a cada instante.
Esas verdaderas nuevas bellezas nórdicas -
una mezcla, de muchas razas - son
presencias mágicas que te obligan casi a
extasiarte en la perfección que las
Divinidades o los Demonios han creado en
esta parte del Planeta. En ninguna parte del
mundo hay tantas mujeres bellas como en
Suecia. El caraqueño, Plutarco Elías Calles,
lo dice con elegancia masculina: estas
mujeres han ganado todo: han sido miss
Universo, miss Mundo, miss Europa, miss
Pechos, miss Piernas, miss Trasero, miss
Islas, miss Rostro; hasta miss Belleza. Se
han ido a la cama con todos los estrellas del
cine y con todos los vagos del planeta.
Cuando a las suecas les entra la calentura
sexual, no hay manera de pararlas. A las
nórdicas les da lo mismo estar casadas que
estar sin el enlace legal. Estas mujeres se
cagan en todo esto. Cuando dejan a un
hombre lo hacen porque se calentaron por
otro. Muy pocas de ellas piensan en las
ventajas económicas que puedan obtener.
Las mujeres mandan en este país, menos
en el falso y despiadado terreno de la
política, pero allí están avanzando muy
rápido. Cuando yo empecé a conocer la
forma en que el pais funcionaba, decidí
adoptar la nacionalidad sueca. No quise
renunciar a mi nacionalidad mexicana, pero
los "chileros" y "tortilleros" de la Embajada
mexicana me despojaron de ella.
Argumentaron que no se podía tener las
dos nacionalidades. Claro que me decidí
por la nacionalidad sueca. Después de dos
años de espera, fui citado para ir a la policía
a recoger mi pasaporte. El inspector de
policía que me atendió me dijo: "recuerda
solamente que en este pais las que deciden
todo son las mujeres".
- Ellas ya tienen mucho en sus manos y
quieren más.
El inspector me relató, después, una parte
de su vida.
- Mi esposa me abandonó por otro; me
quitó todo, se quedó con la casa, el auto y
los niños. Esa vez me sentí totalmente
"borrado" de la vida. Desde ese día
comprendí que era imposible ir contra ellas.
Ahora vivo como viene; si me encuentro a
una por allí, entonces trato de pasarla bien
y divertirme un poco. Al corazón, no
obstante, lo dejo quieto. El corazón es
asunto de mucha seriedad. El corazón no
debe jamás mezclarse entre los hombres y
las mujeres. El ser que haga eso sale muy
lastimado.
Yo escuchaba las palabras de este hombre a
quien recién había encontrado; sus
palabras resonaban en mi interior con una
fuerza tremenda: la vida estaba
conversando conmigo, pero en esta
ocasión, yo la estaba escuchando y, sobre
todo, sabía que era ella la que se estaba
comunicando conmigo y yo la estaba
entendiendo. Esta es una de las formas en
las cuales la vida nos entrega (otorga) esos
momentos de sabiduría tan indubitables.
Esa fuerza tremenda y sorprendente de la
vida llega a nosotros en nuestros mas
agudos momentos para comunicarnos lo
que nosotros necesitamos saber. Nosotros
nunca podemos escapar a nuestro destino.
Lo que nos ha impedido aceptar la vida ha
sido el estado grotesco e inconsciente en el
cual nos encontramos. Nacemos, crecemos
sin guías sabios, nos destruimos y poco a
poco nos vamos diluyendo. Siempre
estamos situados en la vorágine del placer.
Yo continuaba entendiendo a la vida y
muchas válvulas que antes habían
permanecido cerradas, se abrían a una
fantástica velocidad. Aunque les cueste
trabajo creerlo, eso ya no me impactaba. Yo
estaba seguro que la punta de lanza de la
sabiduría había entrado a mi corazón y yó
no la dejaría salir de allí bajo ninguna
condición. Mi corazón latía
placenteramente y emitía destellos de
confirmación y en ese momento yo me
sentía muy tranquilo y muy feliz. No existia
otro lugar donde colocar esa alegría y yo la
veía y sentía desbordarse hacia todos lados
y hacia todos los seres y todo eso me unía
con fuerzas tremendas a toda la creación y
a todas sus mágicas manifestaciones.
Estaba yó capacitado para sentir y ver la
vida en gran parte de su totalidad? Veía,
incluso, sus pequeños y minúsculos
cambios; es decir, yo estaba muy seguro de
cómo se iniciarían las cosas, cuándo, dónde
y por qué terminarían. Estaba cambiando y
no me oponía a la transformación. Las
mujeres estaban ciertas que yo podría
contestar a sus preguntas. Muchas mujeres
acudían a mi con sus preguntas capitales.
Los ancianos gustaban de charlar conmigo.
Los niños se sentían mis amigos y deseaban
todo el tiempo jugar con mi presencia y las
cosas que yo estuviera haciendo. Yo supe
entonces que todo lo que giraba en torno a
mi llevaba el sello inequívoco de cuerpos
rotando alrededor de una gran fuerza. Yo ya
había entrado al sendero de las maravillas y
jamás lo abandonaría. La parte secreta y
deslumbrante de la vida estaba entrando
lentamente, pero con muchas fuerzas, a mi
vida.

Estaba leyendo a Platón: el Banquete o del


Amor. Serían mas o menos las ocho de la
noche. Había puesto la radio en la estacion
P2, donde se podía escuchar música clásica.
Transmitían a Mozart. La calle estaba
silenciosa. La noche estaba tranquila.
Gunnel me llamó por teléfono para decirme
que había hablado con B.B. y que la
Comuna había decidido dejarme en la
escuela V. De manera que B. B. había
tomado la decisión sin entrar en contacto
conmigo. B.B. había desaparecido y nadie la
podía encontrar. De la Comuna recibí la
información que ella había salido de
vacaciones. Detrás de esto, veía yo los
deseos del Rector L.H. de P. , a pesar de que
yo no estaba interesado en trabajar en la
escuela V. Salió entonces a flote que L.H. de
P. se había puesto de acuerdo con B. B.
Algunos de los pedagogos mas eficaces
querían abandonar sus trabajos en la
escuela V. Johanna y Katharina, habían
tomado otros trabajos. Mats había pedido
un cambio, pero se lo habían negado.
Gunnel, la rectora de la escuela Fagerslätt,
expresó que ella ya no entendía nada. Lo
que estaba pasando conmigo reflejaba en
pequeña escala lo que sucede (a gran
escala) en los ruedos políticos en el pais:
nadie entiende nada, nadie hace nada;
todo queda en manos de un destino en
donde nadie tiene la mas remota idea de lo
que sucede.
- Cómo es posible que todo ha cambiado
nuevamente?, me preguntó Gunnel.
Uno de los pedagogos me había confesado
que B.B. era falsa y que yo tuviera cuidado
de confiar en ella, pues ella nunca cumplía
lo que había prometido. Lo que el
pedagogo no sabía, es que yo ya tenía una
definición de la personalidad de B.B.
B.B. era fácil de leer. Sus carcajadas la
delataban como una persona embustera.
Ella se expresaba a menudo por medio de
carcajadas que la ponían al descubierto.
B.B. reía ante situaciones que no daban
margen a reaccionar de esa manera; lo que
revelaba que su cerebro no estaba en
consonancia con una inteligencia abierta y
con la capacidad de ver claramente las
necesidades de las personas con las cuales
trataba. Para B.B. lo mas importante era el
poder. Su mirada mostraba destellos de
satisfacción desmedida cuando los
acuerdos a que las partes llegaban con ella,
caían en el terreno inmisericorde de sus
cálculos. Un jefe de esta naturaleza genera
solo problemas. Lo que Gunnel no entendía
del todo era poder llegar a descubrir cuáles
habían sido las razones de los jefes de la
Comuna de concederle la responsabilidad
del puesto a B. B. Yo sabía que B. B. era un
peón desprovisto de luz, de inteligencia y
de sinceridad; dispuesta solamente en
seguir los dictados de su obtusa manera de
observar los poblemas y de tratar de
solucionar los conflictos. Cuando una
persona se encuentra limitada por su
ignorancia, o por su obstinación, es en
realidad muy débil. El tiempo se había
volcado hacia mi lado y yó contaba con
algunas personas que me apoyaban. Lo
único que realmente me importaba era
salir de vacaciones con mi hija y con su pibe
y pasar unos días muy tranquilos en su
compañía. Este último año había llegado
con el vientre cargado de problemas
nefastos. De alguna manera, esta
desastrosa situación me estaba ayudando.
En primer lugar, el triste panorama me
permitía ir entendiendo la difícil parte
psíquica de los suecos y, en segundo lugar,
me permitía, al mismo tiempo, lidiar con
ellos para llegar a conocerlos mejor. El no
dar jamás importancia a este tipo de
problemas - que lo único que hacen es
distraernos y despojarnos de energías para
que no nos centremos en el asunto
principal - me había revitalizado hasta lo
inconcebible: la vida y el sendero que
nosotros debamos tomar - con los
instrumentos de la sabiduría - nos hacen
muchísima falta para no caer en los errores
que ocasionan tantas víctimas y tantas
innecesarias desdichas.
Teresa me dijo que estaba bastante
preocupada por si lograria o no tener un
lugar en la Universidad.
- Tu tienes muy buenas notas, con eso
basta.
Yo le dije que no se preocupara pues todo
se arreglaría.
Mientras tanto, yo estaba esperando por un
préstamo del Banco que me llegaría en
cualquier momento. Con el préstamo, mas
los ahorros que tenía, me alcanzaría para ir
a la isla de Öland y para ir también a
Estocolmo. Después re-iniciaría mi trabajo,
cualquiera que este fuera. Los problemas
no existen, me dije; existen solamente las
soluciones; buenas o malas, no importa, al
fin y al cabo son soluciones y hacía alguna
parte habrían de llevarte. Cuando el tiempo
coloque las cosas en su sitio, uno
encontrará que lo que uno había pensado
como una catástrofe, se había reducido a
una cosa simple y sin complicaciones. Uno
le concede mucha importancia a ciertos
hechos y "fabrica" con ello un problema
que nunca debiera haber existido. Uno está
seguro que uno no tiene problemas, y estos
aparecen súbitamente en nuestras vidas
complicándolo todo. Uno tiene problemas
gravísimos y, de pronto, de la nada, vienen
todas las soluciones y acaban con ellos.
Cuando los momentos felices arriban a
nuestras vidas, muchos de nuestros amigos
o familiares entran en túneles pavorosos de
desgracias. Cuando uno se encuentra en la
más aterradora obscuridad, nuestros
amigos o familiares mas queridos se
encuentran en la cúspide de la felicidad.
Cuando unos ríen, otros lloran; cuando
unos lloran y se quejan de sus desgracias,
otros ríen y viven en la suprema alegría de
esos instantáneos momentos de engaño
hacia donde la vida nos arroja sin
misericordia.
Todos somos engañados y nadie se entera.
Esta es la verdadera naturaleza del mundo
físico, por eso mismo es tan difícil
entenderlo. Esa pintura siniestra del
engaño es la forma como la vida construye
sus castillos de fantasías para que nosotros
caigamos en las celdas de los castigos.
Aquellos que nosotros consideramos como
los intelectuales (gente con sensibilidad
para entender mucho), nos explican el
suceder de la vida en términos tales, que
allí donde debiera haber claridad aparecen
solamente hechos turbios que nadie
comprende. Los intelectuales de ahora
deberían de ser como los hombres
pensadores de antaño; la diferencia es que
los intelectuales de ahora, en la inmensa
mayoría de los casos, son solamente gente
con mucha información en la cabeza, y
nada más. Esta información está dirigida
hacia una clase de receptores (especiales)
que puedan aceptarla. Generalmente, sus
enfoques se pierden en esfuerzos
complicados y eruditos que no conducen a
nadie hacia ninguna parte. En los análisis
de muchos de los intelectuales de ahora,
casi nunca vemos la presencia del alma en
ejercicio, ni del amor, ni del bien, ni de la
sabiduría. Aparte de todo esto, la voluntad
humana está llena de imperfecciones y
todo esto nos conduce al desastre, no
siempre, pero muy a menudo.
Hay que revertir todo esto: debemos hacer
esfuerzos inauditos para entrar al sendero
Zen. En el sendero Zen somos guerreros
imbatibles; allí se nos concede la sabiduría
hecha para aquellos que lo dan todo sin
pensar ni un solo instante en las
consecuencias de nuestro actuar. Uno debe
ser todo con el todo, no solamente una
parte de él. Todos nuestros actos deberían
ser para los otros actitudes a seguir: el bien
es fácil de seguir. Las hazañas y leyendas
son nuestras si nosotros las amamos con el
sabio poder del corazón.

El negro P. me había invitado a su casa. De


pronto, alguien empezó hablar sobre el
problema calcinante que preocupaba a
muchos: la guerra que la mano invisible de
la Otan había organizado en la antigua
Yugoeslavia. La media informaba que las
fuerzas militares yugoeslavas quemaban los
territorios por donde pasaban en Kosovo.
Detrás de la marcha de los yugoeslavos
iban quedando masacres y tumbas
colectivas desconocidas. Las fuerzas de la
Otan, hacían lo mismo en Yugoeslavia, pero
con la diferencia que la Media no
informaba, sobre todo esto, lo que se dice
nada. La mitad del conflicto se nos ocultaba
y todo parecía ser una verdad artificial
formada por los exclusivos cerebros que
manejaban las cosas por detrás de la Otan.
Grandes partes de la superficie del terreno
habian sido minadas, ínformaba la Otan, y
agregaba que "lo que causaba mas dolor y
desaliento a la población Kosovar eran las
tumbas masivas que ellos iban
descubriendo". D., la mujer del negro P.,
decía que la TV y la Media occidentales
"solo hablaban de lo que los Kosovares
decían: nunca vemos a ningún serbio decir
algo en la TV". M. y L. la apoyaron. El negro
P. permanecía callado.
Lo extraño, cuando uno habla con las
mujeres sobre problemas políticos, es que
uno puede decir su opinión sin que se
presente el peligro de llevar la discusión a
un estado desagradable de tensión.
- Cuando se encuentran cadáveres de
niños con tiro de gracia; es decir, con tiros
de pistola en las nucas, algo hay allí que no
es justo, desde ningún punto de vista. Hay
algo que definitívamente está muy mal,
recalcó M.T.
Y continuó:
- Cualquier país del mundo tiene gente
mala y tiene, en muy poca cantidad al
mismo tiempo, gente buena. Esto es válido
para cualquier nación sobre la cual quiera
uno pensar. Lo que hay que condenar sobre
cualquier guerra, es que ésta haya tomado
cuerpo. Esto quiere decir que alguien la
organiza para ganar dinero, no importando
la cantidad de víctimas que la guerra vaya a
causar: es como una fiesta de vampiros,
antes del conflicto. Las guerras son
manipuladas por quienes las piensan para
ellos hacerse ricos. La segunda parte de
todo esto, está en el punto donde uno debe
conocer los hechos que provocaron su
inicio, su desenlace y contra quien se
implementa y sobre qué tipo de bases. Aqui
no podemos perder de vista a los actores
principales del antagonismo. Buenos contra
malos? Por favor, nosotros ya sabemos que
en el mundo la ausencia de buenos es una
gran evidencia.
M.T. tenía los puños de las manos cerrados
y apoyados en el mentón. Se acomodó los
lentes y dijo:
- Encontrar, por ejemplo, que en esta
guerra pelean por motivos patrióticos pre-
fabricados, por territorios o por imágenes
(históricas dicen) del pasado que alimentan
solo el espíritu belicista de los actores, es la
parte sacrosanta que los organizadores
manejan para hipnotizar a las masas y darle
a la guerra el contenido de enajenación que
va directamente a la parte más sensible
(débil, por eso mismo) que sustenta la
locura de los sentidos. Si estos ataques han
sido ideados para incrementar el odio, las
masas no lo saben, pues ellas siempre
actúan con arreglo a un plan sin criterios de
inteligencia.
Estamos en el siglo XXI y no me sorprende
observar este tipo de hechos. Son actos de
maldad extrema, descabellados y sin
ningún sentido humano: las guerras
ocasionan la muerte de las mayorías. Los
"malos" han sido castigados y enviados a la
pena capital, mientras los "buenos" rien y
se frotan las manos porque se han salido
con la suya y disfrutan del premio que es el
botin. Debemos exigir a Europa la
reconstrucción de Yugoeslavia y de Kosovo;
vale mas bien decir, la reconstrucción de
toda la península Balcánica. Hay que exigir
de toda Europa casi, que tomen su
responsabilidad y que nunca más se dejen
manipular (conscientemente) por los
hechiceros del mal y su "forma civilizada"
de resolver los problemas.
La verdad sobre los Balcanes tiene que
decirse. Todo, desde su raíz, ha sido
falseado. Lo que ha sucedido en la zona de
los Balcanes es algo que escapa a las
inteligencias mas formidables. Allí hay
mucha gente de toda calidad inmiscuída,
allí existen todo tipo de intereses a
cuestionar, allí hay un reciclaje de sucesos
pasados, allí hay acontecimientos con
cargas y descargas herenciales, allí está
presente la malignidad que nos oculta (y
ofrece) una visión demoníaca de la vida.
Los nuevos actores, son entonces, muy
viejos actores. Los papeles han sido
repartidos y jugados de acuerdo a un guión
estricto y delatador. Las nuevas culpas
tienen su lugar de nacimiento en viejas
venganzas. Lo nuevo, pues, es algo que ya
se ha vivido: los lugares siniestros son los
mismos y las extrañas y circunstancias
(esterilizadas) son las mismas. La hora de
ver el verdadero rostro de las cosas ha
llegado: hay que llamar a las cosas por su
verdadero nombre. Es el tiempo de develar
la verdad: hay que decir de donde
proviene, quienes son sus iniciadores y por
qué; el momento crucial está aquí para
todos los hombres, para todos los
aparentes vencedores y para todos los
vencidos; no podemos seguir viviendo en la
incertidumbre de las dudas y en el
suspenso metódico del miedo, que
complicándose a los extremos impensables,
nos quieren obligar a que "olvidemos" todo
lo ocurrido como si esto no hubiera
ocurrido jamás. El instante, para todos los
hombres, ha llegado para tomar
consciencia y dar un paso hacia adelante
muy necesario: dejar las contiendas que se
originan en las cavernas del mal y en sus
siembras y cosechas aterradoras. Hemos
llegado al momento en que el hombre se
atreva a ser hombre y destruya para
siempre a la bestia que habita en su interior
y que es su real enemiga y además,
enemiga de toda la humanidad. Para
destruir y acabar con esta bestia, tenemos
que ser conscientes de su maligna y
demoníaca presencia. Hay que estar
despiertos todo el tiempo para impedirle a
esa bestia que se salga con la suya. La lucha
es a muerte: o ella o nosotros. El mundo
puede ser limpiado solamente si ella es
aniquilada, de lo contrario pasará lo de
siempre, la misma falsa historia, el mismo
ritmo mecánico que hace a la bestia tan
poderosa y tan difícil de abatir, el mismo
ritmo eterno que nos obliga a ser las
víctimas que docilmente han aceptado su
papel y su destino de ir ciegamente al
matadero sin oponer la mínima resistencia.
Los domingos, solía yo tomar una larga
caminata por el bosque. Me decidí por
tomar el rumbo hacia el Norte y me perdí
por todos los innumerables senderos que
se formaban entre los pinos y los abedules.
Había una calma que penetraba al corazón;
uno podía sentir que la sangre y el alma se
fusionaban en una comunión muy
extraordinaria. Me senté a descansar bajo
la sombra protectora de un gigantesco
Roble. Los antiguos Druidas le otorgaban un
lugar muy especial al Roble ya que el
Muérdago crecía (crece) en él. De acuerdo
a milenarias leyendas, el Muérdago nacía
directamente del cielo en el sitio donde el
rayo había señalado su lugar en el Roble.
Muchos de los investigadores dedicados el
estudio de los misterios de las plantas, han
llegado a la conclusión que el Muérdago es
el órgano sexual del Roble. En ciertos
lugares sagrados, especialmente alrededor
de los Robles, - a quienes se les considera
como seres vivientes - se concentraban las
Driadas, que eran las Diosas de los
bosques. Los Robles estaban dedicados a
Zeus o a Júpiter y al Dios Escandinavo Tor.
Todo esto ha caído en el olvido. Nosotros
vivimos ahora sepultados en las tumbas del
no recordar y nos negamos retornar a las
edades divinales idas, que serían las únicas
que nos habrían de colocar en los senderos
de la sabiduría milenaria. La parte mágica
de la existencia ha sido depositada dentro
de nosotros por la suprema Divinidad; es
ella la que desea que seamos nosotros, a
través de esfuerzos inauditos, los que
podamos descubrir lo que nuestro interior
guarda. En nuestro interior existen
extraordinarios secretos. Los mundos
internos palpitan dentro de nosotros. Esas
dimensiones desconocidas tienen una
Puerta de Entrada que nos está siempre
esperando. Basta solo un momento de
reflexión para aceptar esta difícil verdad.
Todos sabemos que sin fé no hay obras. Las
obras mas grandiosas provienen de la fé. La
fé, unida a nuestro corazón, produce los
milagros. La verdad se encuentra
totalmente desnuda en el fondo de
nuestros corazones. El momento de la
iluminación nos abrirá las puertas de los
mundos internos.
Yaciendo allí, bajo el Roble, concentré mi
mirada y mi alma en el portentoso árbol y
vi las maravillas impredecibles. Las ramas
cambiaban de color y de forma y yó sentía
la sublime presencia de una felicidad jamás
antes experimentada. Los misterios de la
noche se entremezclaban con los misterios
del día. Qué era lo que estaba ocurriendo?
Las pequeñas fuerzas que yo ponía en
movimiento, no eran nada comparados con
esa sublime presencia. Esa Entrada
(Mayúscula) era, al mismo tiempo, una
Salida (Mayúscula). Los misterios de la
noche se mezclaban con los misterios del
dia y devenían otra cosa. Me sentí entonces
atrapado en las virtudes desconocidas de
las calmas celestiales y mi corazón supo, en
esos instantes, que ya nada me podría
liberar de esas verdades imperecederas. Si
se me permitiera decirlo de otra forma
podría gritar ahora mismo que fuí
trasladado al propio corazón de los sucesos
que nunca jamás hemos experimentado.
Me levanté de ese misterioso lugar y tomé
el regreso a mi piso. Descubrí que había
caminado unos siete o mas kilómetros. El
dia era maravilloso y yo hubiera querido
que se hubiera alargado mas, muchas horas
mas. Pensé en los amigos que la vida
pondría en mi camino y casi pude ver sus
nítidos rostros y, sobre todo, lo que ellos
pensaban y hacia donde dirigían sus vidas.
Todo esto fué como una visión aterradora
por sus perfectos contornos y por su
increíble claridad. Todo estaba
sincronizado: mi interior y mi exterior
funcionaban simultáneamente y yo me
sentía restituído a los valores
extraordinarios que antaño eran parte de
una vida en perfecta armonía con lo demás;
sobre todo, con la naturaleza, cuando esta
crea a los seres y las cosas con todo ese
mágico y deslumbrante poder. Los hipogeos
de los secretos estaban abriéndose y mi
pecho parecia querer expanderse y mostrar
las fuentes de la antigüedad y sus eléctricos
embriones, sus causas y sus principios. Yo
me encontraba en el sendero de las
verdades y no lo abandonaría bajo ninguna
circunstancia. Supe, entonces, que me
encontraba en el sendero del aprendizaje,
con la sabiduría a mi lado, y con la facultad
de crear los hechos verdaderos de mi vida.
Mi vida habia adquirido el sentido de lo
eterno. Todo mi ser vibraba intensamente y
me sentí de pronto transportado a los
milagros resplandecedores de aquella vez
en que el hombre puso las plantas de los
pies sobre la superficie de la Tierra y sintió
en toda su alma, el contacto con un nuevo
y maravilloso calorcillo a través del cual el
amor se expresaba. Mi corazón estaba
hablando conmigo y yo hablaba con el
entendiéndonos perfectamente.
Bertil Valien es un gran artista y está metido
en un sendero que, seguramente, le llevará
aún mas lejos de lo que él ya ha alcanzado.
Para mí, es del todo difícil que alguien, en
estos momentos, pueda sobrepasar el
trabajo de Bertil Valien. Un artista del
calibre de Bertil, no trata de afanarse en
buscar enlaces entre el cristal y el metal y
pareciera mas bien que, en sus manos, y en
la forma en que los entiende y acepta,
estos dos elementos fueran familiares
cercanísimos y sin diferencias esenciales. Lo
extraordinario es testificar la manera en
que nuestras percepciones se dilatan ante
la nobleza maravillosa e inquietante del
trabajo de Bertil Valien. Los rostros
inquietantes y pequeños que Bertil logra,
nos hacen recordar a las figuras infantiles
del Arte Olmeca y, al mismo tiempo, a las
estatuillas legendarias del Arte Egipcio. El
resultado es que estas obras no son
réplicas, sino originales de perfectos
quilates. En estas obras maestras existe esa
trascendencia que nos pone en unión con
los canales del corazón y con las creaciones
mágicas de las leyendas y la simbología de
las fuentes arquetípicas. Esa mirada
aterradoramente limpia y misteriosa de
estos rostros clásicos, está desprovista de la
fiebre insana de los estudios intelectuales
trasnochados que muchas veces han
llevado a la gran mayoría de los artistas al
precipicio de considerarse a si mismos
como trascendidos sin serlo. Bertil Valien se
encuentra en un momento crucial de
expansión, y es muy importante que, bajo
ninguna circunstancia, lo abandone y caiga
bajo la influencia nefasta de los halagos de
los críticos que siempre andan a la caza de
artistas a quienes lanzar al espacio de sus
firmamentos obscurecidos por su ceguera
intelectual. Bertil Valien no necesita hacer
caso de este tipo de ovaciones pasajeras.
Todo verdadero artista tiene un solo
compromiso y esta misión está marcada
por los fuegos directos y peligrosos del
Arte. El verdadero artista no decide, él
solamente continúa en pos del sendero de
los encantamientos y por allí encuentra lo
que las Divinidades le ofrecen. En el trabajo
de Bertil Valien podemos ver esa
maravillosa intención que no todos los
Artistas poseen. Existen, es cierto, una gran
cantidad de Artistas que han llegado al
dominio del oficio, gracias a los esfuerzos
de un trabajo que, al final de todos los
esfuerzos invertidos, rinde sus cuentas.
Estos Artistas, sin embargo, se quedan
congelados en una desesperada situación
temporal. No afirmamos que Bertil Valien
haya pasado por esto; lo que si podemos
asegurar es que su esfuerzo ha sido un
trabajo de aves celestes que han tenido que
aprender a volar muy alto y muy cercanas a
las tempestades del bien. El Arte sacude a
sus preferidos para llevarlos todavía mas
adelante: desplazarse en los territorios de
lo desconocido sintiendo las garras del
temor amenazándole todo el tiempo, es
algo que los verdaderos Artistas
experimentan siempre. El Artista se
encuentra poseído de un valor inaudito.
Avanzar, viviendo con esos peligros, es un
privilegio ganado por los valientes que
marchan a veces entre las amenazas de las
sombras, porque ellos están seguros que la
luz está al final de la obscura visión.
El trabajo de Bertil Valien es el esfuerzo de
un grupo, muy consciente, donde cada cual
pone su grano de arena. Esa modestia
desemboca en la creación que muchas
voluntades en focus logran alcanzar, bajo
los auspicios de la alegría y la inspiracion
genial.

Hace mas de treinta años que había vivido


en Estocolmo; entonces trabajaba en un
hotel. Por las mañanas ayudaba en la
cocina y por las noches estaba a cargo de
un pequeño Bar donde atendía a los
huéspedes que llegaban a encerrarse en los
Círculos de Estudio. Muchas mujeres
llegaban al hotel solas y, cuando se
desocupaban de sus tareas, organizaban su
tiempo libre en las noches para cazar
machos y llevárselos a la cama. Yo no me
atrevería sostener que alguna vez conquisté
a una de esas bellezas misteriosas, pues la
verdad es que fueron siempre ellas las que
tomaron la iniciativa; yó fuí simplemente
un pequeño espectador arrojado al juego
excitante de los acontecimientos. Ellas me
convertirían en un buen actor dirigido a
jugar sus inquietantes juegos. Sería
inconcebible no reconocer que mi paso por
el hotel fué como iniciar lo básico y lo
necesario sobre el sexo. El hotel, perdido
en el bosque de las cercanías de Estocolmo,
fué una etapa de aprendizaje sobre el sexo
y sus laberintos solitarios. Muchos años
después, cuando me fuí acercando a los
verdaderos misterios sexuales, descubrí lo
poco que los seres humanos sabemos
sobre el sexo de los grandes atletas de los
misterios trascendentales. Para la gente
común y corriente, el sexo ha estado ligado
a la noción (poco sensible) del atleta cuya
principal tarea es llegar a la mas alta
puntuación. Lo que mas les importa a los
sexistas, es alcanzar los resultados que
puedan impresionar en forma brutal a los
demás: cuántas veces he hecho el amor con
una mujer (no importa cuál mujer) durante
toda una noche? Quién ha obtenido, entre
nosotros el mayor número de orgasmos, en
el menor tiempo posible? Cuál es el mayor
número de posiciones que nosotros
conocemos? Quién de nosotros es el mejor
amante? Cuántas mujeres me he llevado a
la cama esta semana? Quién de nosotros
posee el pene mas grande? En los misterios
del sexo, ninguna de estas cosas ocupa un
puesto de verdadera importancia. Aqui no
se trata de hacer el amor durante el mayor
número posible de veces; no se trata,
tampoco, de competir para tratar de lograr
el reconocimiento de ser el mejor amante
y, sobre todo, lo que el oficiante de la
magia sexual trata de evitar - y aquí
encontramos el summun de todo - es la
terrible maldición del orgasmo. El orgasmo
existe, pero no es el orgasmo físico, sino
sublimado; es decir nunca tenemos el
derrame de semen. En los misterios
sexuales, la pareja está formada por la
perfectísima unión de dos amantes: los dos
se pertenecen uno al otro. "Uno de ellos
sabe amar de una manera que es mejor
que la del otro. El otro amante sabe
solamente amar más". Para ellos no existe
alguien mas que ocupe el centro de su
amor. Las parejas, enlazadas horas y horas,
sin que el orgasmo tenga lugar, disfrutan
del sexo como lo hiciera la pareja
paradisíaca Adan y Eva (Adán y Varona); los
dos se saben privilegiados, pues el amor
fluye mágicamente desde afuera hacia
adentro con la terrible potencia de las
fuerzas cósmicas ya bajo control. Las dos
parejas repiten el Mantram I.A.O. (Ignis,
Aqua, Origo) mas de siete veces, cientos de
veces, miles de veces, para cumplir, de esta
manera, con los postulados mágicos. Todos
los esfuerzos de los dos están concentrados
en alcanzar el objetivo de los grandes
expertos y exquisitos amantes: lograr la
creacion de los cuerpos solares. Acudid,
amantes perfectos, a las salas de la
iniciacion que existen en todos lados. El
tiempo apremia! Se trata de aprender con
bases firmes los grandes misterios de la
iniciación sexual. Hay que contribuir a que
las puertas celestiales se abran para poder
ingresar a las zonas divinales. Los misterios
sexuales siempre han estado descritos en
las simbologías de todas las grandes
culturas. Estos deslumbrantes misterios
significan siempre lo mismo: el hombre y la
mujer, juntos, en busca de la reconciliación
con las fuentes originales de la vida y de la
muerte. Los misterios sexuales están
indisolublemente unidos a los misterios de
las sagradas leyes de la Madre Naturaleza;
es decir, a las perfecciones únicas de la
Magia. Para llegar a convertirse en un
verdadero sabio de los Misterios Sexuales,
hay que estar en plena posesión del
conocimiento sobre las leyes de la
Naturaleza. Esta sabiduría es individual y es
original: cómo funcionan las leyes, cuándo,
por qué, de donde provienen, cómo se
manifiestan y por qué y, sobre todo, hay
que estar completamente imbuídos en las
redes invisibles y eternas del amor sin
fronteras por la Divinidad y su absoluta
perfección. La madrugada, por ejemplo,
nos pone en contacto con la fuerza del sol y
con el comienzo; hay que empezar con el
principio, con el inicio, con el nacimiento. El
sol y sus primeros rayos, tienen que poseer
un objetivo concreto: es el fuego del
principio, que es nuestro fuego erótico, que
es nuestro fuego interior, la energía sexual;
es decir, la oportunidad primera que la
Divinidad nos concede para que nosotros
nos acerquemos a ella con la pureza en
nuestros corazones y en nuestras almas: la
inocencia. En el comienzo, en el transcurso
y en el final, nosotros habremos de aceptar
esto sin entrar en arduas y difíciles
discusiones cuyos propósitos sean
cuestionar el sentido mágico que palpita en
todos los hechos de la creación. La
meditación tiene este objetivo. Los
fenómenos de la creación son
contundentes. Los amantes, que la
Divinidad ha puesto en unión, practican la
magia sexual en la madrugada, porque este
es el momento en el cual la Naturaleza
muestra su potencia; es, también, la
indicacion de la Madre Naturaleza para
señalar, como el preciso instante, su fuerza
y su sacralidad. Los amantes, por esto
mismo, deben buscar las horas en las
cuales el Sol y sus primeros rayos se
manifiestan con toda su extraordinaria
virginidad. La Divinidad ha concedido a los
seres que aman la facultad del habla; es
decir, el lenguaje que en sus principios
debió haber tenido un lugar preponderante
que los seres lo usaban para poder moverse
y arreglárselas sin problemas en esa
ecuación misteriosa que llamamos vida. La
vida tenía, pues, un sentido realmente
mágico; en esos tiempos no se hablaba de
magia, sino la magia se hacía y practicaba
en todos los instantes de la existencia. Los
seres estábamos unidos a la Divinidad.
Ahora podemos descubrir y sentir el por
qué es tan importante esa necesidad de ser
unos con la Divinidad y sus actos creativos.
Entre mas entendamos los actos creativos
de la Divinidad, mas avanzaremos.
Mantram es una palabra que significa
"liberación de la mente". El Mantram es
una vibración extraordinaria que proviene
de la Divinidad y su objetivo es liberarnos
de las influencias fantasmagóricas de la
mente y la propensión de ella en
mantenernos todo el tiempo esclavizados a
los insaciables apetitos de tipo material.
Nuestra alimentación es una verdadera
aberración. Al alimentarnos con la carne,
damos inmediatamente un viraje contrario
a los mundos divinales. La alimentación en
base a las verduras y frutas, tiene como
primordial objetivo, encontrar los senderos
que nos pongan en contacto con la
Divinidad. Si nosotros no hacemos nada por
cambiar y alterar todo el erróneo curso de
nuestras vidas, es obvio que el fracaso
estará esperándonos; todas las cosas que
nosotros hagamos llevarán la marca del
error y los hechos sin control aparecerán en
nuestros senderos.
Los amantes que regulan sus vidas en base
a la magia sexual, no son ya seres humanos
en el sentido en que hemos entendido esos
términos. Ellos se encuentran en vías de
convertirse en verdaderos seres humanos.
Nosotros, los que excluímos de nuestras
vidas este Mágico Arte, estamos fracasando
día tras día, año tras año, y asi hasta que el
momento de desaparecer llegue a nuestras
miserables vidas. La Magia Sexual nos
ayuda, los Mantrams nos ayudan, la
alimentación en base a frutas y verduras
nos ayudan. La Energía Sexual ha sido
depositada por la Divinidad en nuestros
órganos sexuales y el canal que esta
energía usa para ascender es nuestra
columna vertebral, el Arbol de la Vida,
pues. Si nosotros somos capaces de llevar
esta extraordinaria y misteriosa energía,
desde nuestros órganos sexuales hasta
nuestra cabeza, el cerebro, estaremos
dándole la batalla - para poder derrotarla -
a la Mente y a toda su nefasta habilidad
para el engaño. Es lo mismo que la escalera
que Jacob usó para abandonar este mundo
de llantos y desesperanzas. Llevar esta
prodigiosa energía hasta nuestro cerebro,
significa subir y ascender a los mundos
divinales en una forma real y concreta. No
estamos tratando de inventar mentiras ni
edificar castillitos de cristal, que caigan en
miles de pedazos ante los vientos; aqui
estamos hablando de los misterios sexuales
y estos misterios son tan verdaderos como
la simple realidad complejísima del mundo.
Las cosas son complejas cuando nosotros
no nos atrevemos acercarnos a ellas para
establecer una relación de conocimiento
entre las cosas y nosotros; una relación que
esté cimentada para buscar la unidad entre
la Divinidad y nosotros. Todos los amantes
que observásen estas consideraciones
serían distintos; distintas serían sin dudas
sus vidas y distintas serían sus aspiraciones
y sus objetivos trascendentales. De manera
que nos encontramos ante una tarea muy
difícil y nada fácil; una tarea que nos exige
todo el tiempo sacrificios y renunciaciones.

Faltaban dos minutos para arribar a la


estacion central de Estocolmo. El niche
Jaime y el Saletas Carlos me estarian
esperando. A través de la ventanilla los vi
tratando de ubicarme. Salté con mi bolso y
les grité:
- Qué clase de recepción es esta, niche?
El niche me abrazó efusivamente:
- Este es el Saletas.
- Hola Jaime. Carlos es mi nombre.
- Hola Carlos, contesté.
El niche me dijo que deberíamos dejar mi
bolso en la caja de resguardo pues ese era
el momento de ir a vacilar y ver esos
extraordinarios traseros de las mujeres en
Estocolmo. Yo no objeté nada y el Saletas
aprovechó el instante para golpearme en el
hombro con el puño derecho y guiñarme
con el ojo izquierdo. En cuestión de
minutos habíamos metido mi bolso en una
caja y nos dirijimos al centro de Estocolmo.
- Vamos a la oficina número uno.
El Saletas me explicó que en la oficina
numero uno las cervezas eran baratas y las
mujeres abundantes y bellísimas. Había
transcurrido un par de minutos cuando el
teléfono del Niche sonó. Era Efraín, el
abogado, que venía en camino hacia el Bar.
El lenguaje que la gente del grupo usa es
bastante codificado y, por lo tanto, difícil de
entender para quien no esté iniciado. El
niche nos explicó que Efraín llegaba en
cuestion de minutos. Es difícil captar los
distintos tipos de lunfardo y es bastante
difícil estar enterado de sus significados o
de sus dobles o triples sentidos. En la
Argentina, el porteño (porque Argentina es
Buenos Aires) usa el lunfardo para que
nadie le entienda y, al mismo tiempo, para
comunicarle a los que le circundan que él
es un iniciado en estas difíciles artes. Al
mismo tiempo que establece un
entendimiento con los que al igual que él
dominan el obscuro, árduo y laborioso
códice, hace a un lado a los extraños de una
manera tajante. Pero el lunfardo no es, de
ninguna forma, un sub-lenguaje, sino un
lenguaje paralelo (pero muy diferente)
creado para mantener bajo tierra, las
necesidades secretas de sus practicantes
que tan terriblemente necesitan - deben de
sobrevivir - del subterfugio de las cofradías
comúnmente cerradas a los que no son
iniciados. Por otra parte, el lunfardo
Caribeño, no posee las particularidades
específicas y la inflexibilidad magistral del
lunfardo porteño, aunque mantiene las
características de lo secreto que su(s)
grupo(s) se ufana(n) de mantener a buen
cubierto. Los negros colombianos del
Caribe usan un lunfardo costeño
emparentado a la multiplicidad del color de
la flora y la fauna tropical. Este tipo de
lunfardo es menos frío que el caló o caliche
de los chilangos (mexicanos) del altiplano, y
menos escabroso que el lunfardo de
(Buenos Aires) la Argentina, pero es un
lunfardo que está dirigido a poner en
movimiento el sentido de la joda, muy
marcada por la energía caliente de la gente
del trópico. El lunfardo de la costa caribeña
está sobre la alfombra de los
acontecimientos: todo lo que sucede es
factible de pertenecer a todos si tu has
nacido en esas zonas. La condición mínima
es que tú participes. Primero tendrás que
pasar por la escuela necesaria del
aprendizaje, después vendrá la maestría.
Hay que pagar, eso si, lo que los uruguayos
llaman derecho de piso. Lo misterioso está
encubierto por la presencia de la alegría y
el ritmo. El ritmo determina el puesto que
un individuo deba ocupar en la Comunidad.
El que domine el ritmo está en camino de
convertirse en un Bacán, en el sentido justo
que este término pueda ser entendido.
Cuando uso la palabra ritmo, me refiero al
ritmo en consonancia con la vida. Esto es
bastante difícil, pero el colombiano de la
costa sabe entender esto sin tener que
pasar por las aulas universitarias o tener
que encerrarse a estudiar en las salas
tétricas y obscuras de las Bibliotecas. Como
todos lo sabemos, el orígen del negro
(colombiano) de la costa caribeña es Africa;
la inmensa mayoría de la poblacion negra
lleva la dirección de la vida en el ritmo. En
la Argentina, el cruce de la cultura está
situada en el encuentro de las minorías
intelectuales anarquistas, de izquierda y de
algunas figuras nefastas de la derecha que
quisieron "borrarse" del mapa político del
planeta y de todo color político en
desbandada que llegaron allí desde Italia,
Francia, España, Irlanda, Inglaterra, Escocia,
Polonia. Pocos suecos y pocos noruegos.
Todos aquellos que deseaban abandonar
(para siempre, por un cierto tiempo) las
viejas tierras para adentrarse en territorios
de llamada desconocidos. Alemania, Rusia
y la gran población inmigrante de la raza
Judía con el resto de la población. Unos
querían desaparecer y otros querían
esconder secretos, delitos, etc. Decir
Argentina, es decir muchas culturas
intelectualizadas y eficaces en la exposicion
de los asuntos que tuvieran que abordarse.
Decir México, es decir muchas culturas de
diferentes razas indígenas (a excepción de
la raza Olmeca que convive con negros
africanos, con orientales de China y Japón y
los Àrabes, muchos milenios antes de
nuestra era) ligadas a las dádivas de la
Naturaleza. Mientras que en la Argentina
estan presente otras culturas Europeas en
minoría, las culturas criollas de los otros
países del continente Americano son
dominadas por la terca voluntad de la
nueva unión, producto de la influyente
ofensiva española. Todas estas culturas
tratan de emerger hacia la cúspide en
forma de matrimonios en constante
disputa, por eso su resultado es tan variado
y tan rico. Esta gran población de
extranjeros trae en su seno la sabiduría
secreta surgiendo de la derrota, la cual
aporta más debido a su condición sensible,
que es clara y perspicaz. Aquel que ha
experimentado el dolor, sabe como buscar
y encontrar los secretos de la codicidad.
Nadie puede saber mas de las cosas que el
derrotado. El derrotado agudiza su
conocimiento de las cosas al llegar a un
nuevo sitio. El ve lo falso y lo erróneo de las
soluciones y observa profundamente los
problemas para encontrar las salidas que
estos requieran. Por el hecho mismo de
provenir de las contiendas perdedoras,
tiene la posibilidad para analizar las nuevas
situaciones con el ojo imperturbable de
aquel que no teme a otras derrotas,
aunque estas llegaran a convertirse en mas
humillantes y más dolorosas. El lunfardo
tiene su caldo de cultivo en esta especial
marmita, por eso el nuevo lenguaje está
codificado y es alucinante, despiadado,
temerario, airoso y espectacular; lo cubre la
osadía y está cargado del misterio de lo
incomprensible, ya que ha sido cifrado en
los suburbios de la inteligencia en
constante balance con las verdades y las
mentiras que surgen, aparecen y
desaparecen junto y más allá del tiempo y
que contiene los gérmenes de una nueva
vida que no se entrega a los buscadores de
hallazgos tan fácilmente. Para llegar a su
corazón, hay que atravesar las llanuras
misteriosas y agotadoras de las contiendas.
El que maneja el lunfardo, es un jugador
entrenado en las disputas impredecibles de
la vida y sus eternas tansformaciones.
Esa noche, Efraín habia sugerido ir a "La
Cucaracha", un Bar situado en unos sótanos
de la calle Bondegatan. Allí se comen
platillos del Mediterráneo y se baila salsa.
Las niñas que llegan allí, son jóvenes con
ganas de descubrir los secretos de la Salsa y
la comida condimentada; pero lo que
verdaderamente las lleva a "La Cucaracha",
son las ganas de liarse con alguien para
echarse sencillamente un buen polvo.
Efraín pidió whisky y el resto elegimos la
cerveza lager. El niche Jaime bailó un
Merengue y movió el cuerpo y los pies al
ritmo que los tambores le imponían. Efraín
había llegado al Bar mucho antes que
nosotros acompañado de su bella
secretaria. Carlos, el Colombiche, bailaba
como un rey y uno podía verle disfrutar
enteramente enredado en lances con las
minas que lo habían sacado a bailar. El
Colombiche Carlos era chévere y parejo en
todo. El Saletas Carlos, estaba relatándome
sobre sus experiencias desastrosas con las
minas en Estocolmo. Yo le obligué a
seguirme a la caza de dos niñas que
estaban bailando, a un lado de la pista,
entre sí. Las dos minitas estaban en buena
onda y cada uno agarró a la suya. La más
rubia me eligió a mí, porque acá, en este
país, son las minas las que te eligen. El
Saletas, estaba muy ocupado tratando de
balancear y colocar sus piernas entre las
piernas y la vulva de su pareja. La mina le
respondía al ritmo que el Saletas dictara y
el Saletas estaba contentísimo. Efraín había
bailado un rato con su secretaria. En un
momento yo creí encontrarme en el Caribe.
Efraín era un gran jodedor, pero estaba muy
bien informado de lo que sucedía en el
mundo y, sobre todo, era generoso y leal
con sus amigos, en la mejor manera en que
la lealtad pudiera ser comprendida. El
Niche Jaime hacia, como siempre,
comentarios sobre los traseros de las mina
porque, como el decía, esto era lo único
que importaba: un trasero tenia que ser
voluminoso para elevar la vulva de la mina
y tú penetrarla mejor. El Niche decía que las
negras tenían los mejores traseros del
mundo y que en eso nadie les podía
competir. De "La Cucaracha" nos fuimos a
"The Island", el Bar donde se reúne la gente
mas pendenciera de Estocolmo. En la barra
del Bar nos encontramos con Juanjo, un
dominicano a quien los muchachos
conocían. Juanjo estaba embriagado y
bailaba con una mujer gorda en extremo; el
marido de la tipa era un boliviano
pequeñito y alegre que los animaba a
bailar, bailando él mismo alrededor de
ellos. Juanjo fué a la barra y regresó con un
montón de cervezas en las manos y en los
bolsillos del pantalón. De pronto, se suscitó
una bronca entre los que bailaban. El lío fué
lo de siempre: una mujer que se calienta
por alguien mientras está con otro. Un
grupo le cayó encima a un solitario tipo que
trataba de defenderse lo mejor que se
pudiera. La cuestión es que el caído se las
llevó de todas todas. Pocos momentos
después, uno de los agresores entró al Bar
con un cuchillo metido en el pecho y cayó
boca abajo entre los que danzaban. La
ambulancia no tardó en llegar para
recogerlo; en piso había grandes cantidades
de sangre. Acordamos que lo mejor era
abandonar el lugar.
- A los latinoamercanos no nos gusta
este Bar, dijo un colombiche. Estos
maricones te caen por las espaldas con una
navaja o con un cuchillo y allí estás listo y
arreglado.
- Estos maricones, chico, nunca te pelean
de uno a uno, dijo un panameño salido del
montón
Y añadió:
- Todos son una partida de hijos de perra
que siempre te caen encima en bandos.
Serían tal vez cerca de las cuatro de la
mañana cuando todos nos fuimos al piso de
Juanjo. El Dominicano tenía (o había
prestado) un piso en pleno centro de
Estocolmo. El negro habia preguntado si
alguien estaba interesado en ver un film. El
negro encendió la TV y puso un film
pornográfico. Mi tocayo el negro y yó, nos
dedicamos a cazar alimentos en la cocina:
no escontramos nada. Todos nos quedamos
dormidos en la gran cama matrimonial.
Poco antes de las once de la mañana el
negro seguía buscando algo para mascar en
la cocina. El Saletas, el Negro y yó salimos
disparados hacia la luz. El mediodía era
esplendoroso. La fórmula ideal en
Estocolmo: once de la mañana, sol y miles
de minas en las calles. Nos perdimos entre
el anonimato de las multitudes. Las bellezas
nórdicas resaltaban por todos lados.
Tomamos el metro hacia Alvik. Cuando
llegamos al piso, Susanne había ya partido
para su trabajo. Cada cual por su lado, el
niche y yó nos tiramos a dormir. Por la
tarde vimos un film de ciencia ficción y
antes de que Susanne regresara,
continuamos con nuestra cabalgata del
sueño. Al despertar, Susanne se habia
marchado a trabajar. El niche preparó un
desayuno a base de pan, huevos, jugo y
yogurth; nos metimos un melón entre los
dos y quedamos satisfechos.
Al negro del Caribe le gusta la salsa que
jode. El imposible para él, que el tiempo
transcurra sin escuchar "Salsa". Digamos
que la salsa es una conversación paralela
que todo mundo tiene mientras está
ocupado en sus asuntos con todo mundo.
La cultura del negro (Caribeño) tiene
depositado el ritmo en la sangre.
Recordemos que en Estados Unidos, para
sobrevivir la humillante y cruel etapa de la
esclavitud, el negro se vió
desesperadamente obligado a colocar el
ritmo en el centro de todos los
acontecimientos y soportar de esta manera
todas las experiencias brutales, crueles y
obscuras. Con el ritmo nacen las partes
esenciales del blues y sus derivados;
después llega el jazz. Un negro sin ritmo no
es negro. Hasta los negros homosexuales
poseen el ritmo en toda su intensidad y en
toda su estructura. En todas las costas del
Caribe, la cultura del negro encuentra un
denominador común impecable - es lo mas
parecido a la libertad - al lado inseparable
de la tranquilidad del mar, lo fabuloso de la
alimentación, el colorido excelso de las
frutas, la pesca insuperable, la variacion del
sol, los vientos y la vida transcurriendo
siempre con todo su ímpetu; allí lo que
único que falta es el elemento mágico de la
"Salsa" y todos sus sorprendentes
eslabones: la campanada final lo da la
"Salsa". La "Salsa" es el recordatorio que la
vida deja escrito y cantado para que los
hombres pobres no se olviden de sus
miserias y de las injusticias por las que han
pasado y seguirán pasando. En los Estados
Unidos, los patrones esclavistas son
hombres con un pasado delictivo. Los
hombres de la conquista son una especie
de raza que pertenece a lo bestial y a la
aventura injusta: la aventura pierde sus
rasgos de gesta cuando carece de moral.
Los hombres se han formado en las duras
batallas de la impiedad: no hay moral; es
decir, la moral viene de los músculos y de
las ventajas que dan el dominio de las
armas. Lo mas terrible, en verdad, proviene
de la mente. La cabeza inicia siempre las
grandes (sombrías) épocas. Los hombres
abren camino desmochando y matando; la
sangre es cosa muy común. En el Caribe, la
cultura que se asoma, pasa primero por las
imágenes de las batallas de España contra
la cultura Àrabe; de tal manera que las dos
culturas forman un enlace común: el
dominio del hombre sobre la mujer es la
parte mas jugosa. La mujer no tiene
derecho de decidir: puedes hacer lo que
quieras en la cocina y (cuando se te
permita), y en el sexo (cuando quieras,
pues en esta zona no hay dominio de nadie,
sino mas bien la presa pertenece a quien la
tome; es decir, al que llegue primero).
Estamos hablando, claro está, de un tiempo
en donde las relaciones sexuales se dan en
su gran mayoría en los dominios del Reino
Animal. A la mujer le quedan abiertas dos
puertas y no hay mas. El esclavista que llega
a las costas del Caribe, lo hace con una
bronca o con dos broncas mayores a
cuestas: Hay que tomar en cuenta que a
este esclavista lo domina la fiebre de
poseer su (s) presa (s), y nosotros sabemos
lo que los hombres que se encuentran bajo
estas condiciones logran: los delitos de
toda índole no son suficientes de nombrar.
Los negros caribeños (no
hispanoparlantes), en compañia de los
negros hispanoparlantes, se ven
soprendidos ante la presencia de una vida
en el juego majestuoso de lo rebuscado y lo
extremo; de manera que hay muchos
misterios por allí. Una forma de llegar a
tener una amistad con un negro - sobre
todo si uno no lo es - es sorprenderlo con el
impacto de lo misterioso. Solo ante eso el
negro se rinde.
En Estocolmo, uno puede ver las bellezas
mas extraordinarias de todo el Planeta. La
conversacion de los pibes giraba en torno a
los traseros, los pechos, las piernas y los
rostros perfectos de la nueva raza
"escandinava". Decir escandinavas, no
equivalía a mantenerse en los márgenes de
la verdad; pocas veces se hacia mención del
conjunto que hacian la suma de todos
"esos pequeños detalles". En Suecia están
sucediendo cosas fuera de lo común con la
raza. La nueva raza escandinava es un
caldero donde se mezclan la mayoría de las
razas de todo el mundo. El producto de la
unión de la raza latina, por ejemplo, con la
raza escandinava, es una cosa que mueve a
cualquiera a la admiración. La primera
generación de estas sub-razas es tan
inusitada, que sería cosa de ponerse hablar
durante horas para iniciar solo la apertura
de este tema.
Esta noche iríamos a "La Cabra Tirada", un
bar -dis-co-te-ca-de bai-le donde acuden
gentes de la esfera latinoamericana. La
gente que viene a este bar no se encuentra
"turisteando", sino es la gente que llegó a
Estocolmo y que trabaja y vive allí. Muchos
de ellos, estuvieron estudiando en muchas
de las Universidades de los países del
antiguo campo socialista. En Estocolmo es
muy común ver a ingenieros trabajando de
limpiadores, abogados - con la excepción
de Efraín - manejando taxis, Arquitectos,
laburando como como torneros o
mecánicos, profesores, pasando toda su
vida encandenados a la banda de
producción en las fábricas de automobiles o
en las fábricas de muebles y pisos o como
DJ y de meseros y meseras en los Bares. Los
suecos manejan sus sistemas como ellos
quieren. Para ellos es imposible aceptar
una mentalidad que no esté situada en el
nivel estricto de la "normalidad" . Un
matemático no puede llegar a Suecia y
pretender trabajar como matemático, a
menos que sea europeo, americano,
canadiense, australiano, neozenlandes o
japonés. Primero tiene que ser analizado y
después reconocido por ellos; para eso
necesita enseñar los papeles que lo
acrediten como tal: los suecos viven y
mueren por los papeles. Suecia es la cultura
del papel. El reverso de esto es que Suecia
desperdicia miles de toneladas de papel
diariamente, pero, al mismo tiempo, miles
y miles de poetas no pueden conseguir ser
publicados en esta magna abundancia de
desperdicio inútil. Basta que uno les
muestre un papel para tenerlos calmados.
Ellos aceptan los papeles antes que nada,
después a la persona, quién eres, como
piensas, cuales son tus propósitos. Ellos
perdieron el hecho de que los papeles de
los inmigrantes pudieran ser falsos; no
estaban preparados para eso. Ùltimamente,
la policía sueca está despertando referente
a este problema, pues ya son muchos los
casos en que los papeles falsos salen a
relucir. En la cuestión del sexo dan la
impresión de ser bastante indiferentes. No
es que sean indiferentes, pero en este
territorio te dejan en paz; pareciera ser
que, en la cuestion sexual, ellos no se
sienten con el derecho de trascender las
zonas que marcan los terrenos exclusivos
del sexo y esto es saludable, pues esta
libertad tiene que ser mantenida de esta
manera; alguna otra forma sería casi
delictiva. Los minus-válidos son tomados
muy en cuenta en esto; a ellos se les
reconocen sus derechos de ejercer el sexo,
incluso hasta por medio de la pornografía.
Los únicos suecos que no son indiferentes
son los facistas y los nazis, pero estos son
otra cosecha aparte, pues los
ultrarreacionarios derechistas son una
familia universal y están solo preocupados
en como matar a los seres humanos que no
son blancos; ellos quisieran tomar el poder
para establecer lo que ellos llaman "las
cosas en su verdadero sitio". Este tipo de
enfermos (nada ficticios) son seres
demoníacos preocupados en eliminar
físicamente a la gente sin que ellos se
sientan obligados por rendir cuentas de sus
actos sanguinarios y bestiales. Los
problemas, para los suecos, tienen que ser
digeridos en forma calmada. Ellos se toman
todo el tiempo del mundo para masticar y
deglutir los conflictos y llegar a una
solución ó positiva ó negativa. Si uno
quisiera analizar a la raza escandinava
llegaría uno a un callejón sin salida. Las
nuevas generaciones escandinavas - y aquí
si incluímos a los noruegos, suecos,
islandeses (No se encuentran en
Escandinavia, pero la lengua los une)
daneses y finlandeses - (los finlandeses no
son escandinavos pero se encuentran en los
límites de Escandinavia) están mas
dispuestas abrir algunas fronteras,
especialmente los confines psíquicos, que
han mantenido a muchos alejados de los
verdaderos problemas que el mundo
enfrenta ahora mismo. (La democracia es
un concepto bastante difícil de captar: usar
la OTAN para defenderse y atacar).
Defenderse contra qué y atacar qué? Estas
preguntas capitales continúan sin
respuestas adecuadas.
Cuando los suecos buscan sus contactos
con otras culturas, lo hacen con la primera
intención de ayudar con todo el peso de su
técnica y de su economía mas o menos
estable y, también, con el conocimiento
que han ido acumulando a través de la
técnica llamada científica. Pero este tipo de
encuentros sucede de pais desarrollado a
pais no desarrollado. Solo una pequeña
minoría de los suecos, los artistas, los
poetas, los escritores; es decir, los
intelectuales y sus científicos filósofos están
dispuestos a ir mas allá de los encuentros
oficiales. Ellos descubren poco a poco los
verdaderos aspectos de las otras culturas
en sus acercamientos. El sueco ordinario,
común y corriente, no se encuentra entre
este tipo especial de buscadores. Cuando el
sueco sale de su país, lo hace en compañía
de su familia para pasar vacaciones en el
extranjero. A él (ella) lo que le interesa es el
sol y el descanso. Los jóvenes que buscan
nuevas posibilidades en los encuentros,
abandonan Suecia para adentrarse en
aventuras de toda índole: sexuales,
culturales, etc. con otros jóvenes europeos,
pero son una minoría. No obstante, Suecia
está cambiando, otros tiempos han llegado
a tocar las campanillas de sus puertas y a
los suecos no le han quedado otras
alternativas que abrir las puertas y
enfrentarse a los nuevos desafíos. Los
suecos son generosos, pacíficos y
solidarios, exactamente lo contrario de sus
políticos, que no se encuentran a las alturas
de las nuevas cicunstancias. La voluntad
política alentada por la derecha está
cambiando, no obstante. Por una parte
experimentamos la disolución y, por la otra
parte, (Se nota una actitud muy diferente
en los jóvenes y esto es muy alentador). Por
otra parte, una gran mayoría de los
latinoamericanos residentes en Suecia,
estando en Suecia, vive todavía en
Latinoamérica; esta gran masa vive de
alguna extraña forma, en el aire, con las
características exclusivas de allá, con la
forma de pensar que esclaviza a la gente a
las actiutudes podridas y poco
consecuentes con estos otros tiempos. No
estoy afirmando que los padres de estos
jóvenes sean menos buenos o más malos
que otros padres, pero se puede advertir
que la derrota política no hecho mella en
ellos: lo que cuenta es tener experiencias
propias. De lo que se trata verdaderamente
es acabar con la política, ya que ella ha
entorpecido y tapado todos los canales
accesibles y no accesibles de la
información, que a estas alturas está
clamando por claridad en todo. Donde hay
política hay confusión, discordias, odios,
corrupción, confrontación, inconsecuencia,
alejamiento. La gente que entra a la arena
política y quiere argumentar en favor o en
contra de los programas partidarios, se ha
visto obligada a endurecer sus puntos de
vista y sus perspectivas. Nadie entiende lo
que se dice nada. Todos hablan en un
idioma que nadie capta. Los políticos
prometen hoy algo que el dia de mañana
no saben ni quieren cumplir, mienten,
complican las circunstancias de
acercamiento, aprenden a comportarse
como los zorros que lo único que desean
( de acuerdo a la imágen tramposa que de
ellos tenemos) es ganar a costa de todo, a
vencer traicionando, salir victoriosos de
todas las contiendas y pugnas sin pensar
jamás en el precio pagado por ello ni en las
heridas dejadas atrás. Un político, para un
joven de corazón claro de estos tiempos, es
un ser endurecido por los ritmos
avejentadores de su peligrosa profesión: la
política deja solamente saldos
devastadores.El político de ahora está
perdido en los ofuscamientos de esta era
difícil e incomprensible. A los políticos les
haría falta entrar otra vez a la escuela de la
vida y pasar a través de ella sin sus
aptitudes bastardas y sus discursos en
donde las visiones revolucionarias están
diluídas en todo el colosal desorden. Para
mí, los políticos son los sofistas de antaño
metidos en esta era; ellos cobran muy bien
por sus servicios que a nadie sirven y lo
más terrible de todo es que ellos lo saben.
Como los sofistas antiguamente, los
políticos de ahora basan su doctrina en el
arte de persuadir; casi todos los políticos
son los filósofos profesionales de la mentira
y su mision es corromper a los jóvenes. Que
papel mas ingrato!! No existe casi nadie en
toda Europa que pueda salir de las
contiendas de confrontación con la piel a
cuestas; los oficiantes de la política tienen
la piel resistente y dura y soportan (los
beneficios materiales que obtienen son
muchos) su paso por los salones del
descrédito con una sonrisa plena de
falsedad. La aplicacion práctica de la
política en Europa puede darnos la
impresion que es moderada; basta que la
OTAN llegue y demande sus soluciones para
que la dureza de éstas nos de la clara
perspectiva de lo que Europa quiere.
Europa no va a ir jamás contra la OTAN. Los
políticos europeos han vendido sus almas a
la prostituta del oro.
La noche nos venía como anillo al dedo.
Decidimos ir a "La Cabra Tirada". Gerson,
un colombiano amigo de los muchachos
había abandonado el "Fashing" para venirse
con nosotros. El niche Jaime había querido
joder al Gerson y para picarlo un poquito lo
bautizó como "Camaján". Al niche Jaime le
gustaba ocupar el centro de los
acontecimientos y le molestaba sentir que
alguien pusiera un pié delante de él.
Camaján, significa en Colombia, un tipo
vividor, alguien quien siempre se encuentra
en la disposición de quebrar con todas las
reglas de juego con el único fin de
satisfacer sus necesidades que son las que
para él, soportan el mayor peso. Dicho en
otras palabras: la voluntad del Camaján
siempre se impone. El Camaján colombiano
no respeta nada y obtiene en las distintas
circunstancias de la vida, lo que se
propone. Existe otro tipo de Camaján, que
es un derivado del verdadero; es un "man"
bueno, chevere, simpático, que se la lleva
en hacer siempre pequeños favores a los
que le circundan para poder irla llevando.
Pero el niche Jaime se había hecho a la idea
de joder al Gerson, solo para que este no le
molestara en sus movimientos. Era el niche
Jaime un Camaján? Quien de los dos era el
Camaján? Yo creo que uno y otro se
atacaban y defendían de la mejor manera
para salir victoriosos en una lucha que
nunca ofrecia ni daba pausas o ventajas a
nadie. Para decirlo en unas cuantas
palabras: ni el Gerson se merecía el apodo
de Camaján, ni el niche Jaime tenía la
razón, a pesar de toda su argumentación.
Las rencillas en el Caribe no toman la forma
seria y amenazante que las cosas
adquieren, por ejemplo, en el altiplano
mexicano, donde los inmiscuídos en un
conflicto llegan a las manos y en un
instante se matan. En el Caribe la joda es
joda; en el altiplano mexicano es muy difícil
definir cuando la joda es joda y cuando se
convierte en amenaza de muerte. En las
costas de Veracruz, un tipo mata a otro
solamente cuando el conflicto tiene el sello
de la seriedad y cuando involucra el
quiebre y rompimiento de las reglas de
conducta y de juego por las que todo
mundo (hablamos del universo
veracruzano) da la vida. Hay que tener en
cuenta que las cosas han cambiado
radicalmente y que nadie tiene un sendero
fácil por recorrer. Aqui nadie da marcha
atrás, ni puede darla tampoco. En el Caribe
y en Veracruz la gente vive a la par que la
muerte y ésta no le ocasiona el menor
temor. Aqui la gente es la joda y vive en la
joda; también, muere en la joda y todo
mundo está contento. Ya en la "Cabra
Tirada" nos colocamos en una esquina del
Bar. Yó le invité una cerveza al Gerson y el
niche le compró un whisky a Susanne y el
se contentó con una cerveza. Carlos
compró una birra y los demás hicieron lo
mismo. La pista de baile estaba a reventar.
La gente estaba metida bailando "Salsa". En
la pista se habían concentrado una gran
cantidad de niñas latinoamericanas,
africanas, asiáticas; muchas suequitas
dominaban la "Salsa" bastante bien y se
movían con todas las de la ley. El Gerson se
había atrincherado con una latinita y ella le
había puesto las dos manos por la nuca y le
restregaba el sexo con movimientos muy
marcados hacia uno y otro lado. En un
instante dado, un chileno salió de la nada,
se robó la cerveza que yó le había invitado
al Gerson y se la bebió de un solo golpe de
garganta. Yo me quedé admirado de la
proeza y el niche Jaime me preguntó si yó
me había dado cuenta. Claro, niche, le
contesté, aqui hay que cuidar lo que uno
tiene a mano.

Nanette, la francesita de cuerpo insólito


con la cual había sostenido una
conversacion sobre la gente joven, en la
Sala de espera del aeropuerto Charles de
Gaulle, en Paris, se me acercó por detrás,
colocando su mano izquierda sobre mi
cuello; con la mano derecha me empezó
acariciar las partes superiores de mi pierna
derecha hasta llegar al pene; yó la dejé
hacer. Jean Pierre decía que hay cosas que
nos lastiman y que se meten dentro de uno
tan hondo, que uno no sabe si ellas son
enviadas o guiadas por alguien en secreto.
Lo peor de todo, dijo Jean Pierre, es que no
nos queda mas recurso que obedecer. Mira
nomás lo que está sucediendo aquí,
soltándose de pronto a reir para terminar
en una abierta carcajada.

- Yo me niego aceptarlas, le contesté a


Jean Pierre, también riéndome, mientras la
francesita se había colocado detrás de Jean
Pierre y había iniciado su danza
conquistadora a su alrededor: su objetivo
estaba ahora concentrado en el pene de
Jean Pierre.
Hice una pausa para reirme un poco.
- A lo que me resisto es a continuar por
ese enfermo sendero y descubrir que uno
es solamente un esclavo más. Qué es la
vida? - le pregunté a Jean Pierre, cuál sería
tu respuesta a esta eterna pregunta que ha
abandonado los labios y las bocas de tantos
idiotas sin jamás haber sido respondida del
todo.
Jean Pierre le retiró la mano a la francesita
y ella acometió inmediatamente con un
esfuerzo doble para reconquistar el terreno
perdido.
- Yo no sé, contestó Jean Pierre, yó no se
nada. - Pará, pequeñita!, aulló Jean Pierre
- , de lo que sí estoy seguro; es decir, aquí y
ahora mismo, en esta pesadilla cómica de
errores y de imposibilidades que todos
viven con tanta energía, mi corazón está
siendo sacudido.
- Jean Pierre rompió el aire con una
sonora carcajada: Ja, ja, ja. ja...... y continuó
a media risa: tampoco entiendo el por qué
de tanta ansiedad. Qué estamos haciendo
aquí en medio de todos estos turistas tan
cachondos y sus bellas mujeres que estan
que se mueren por ser penetradas en este
mismo instante. Qué carajos está
sucediendo?!?!?!?!?!

Mexico City. El reloj señala las seis y tres de


la tarde. Es el 21 de marzo. Isabel, parada
frente a mí y con sus hijos a su lado, no
cesa de hablar.
- Hoy he revivido; he estado muerta, me
dice. Hoy he vuelto a la vida, he resucitado.
Isabel me besa y me abraza. El instante es
un recuerdo miserable. Los niños me
abrazan y me toman de las manos.
Entramos a la sala de estar.
Yo obervo todo. En unas décimas de
segundos penetro a otros mundos. Miro a
Isabel y, sin pronunciar palabra, recuerdo a
Francia y los sedimentos contenidos en sus
viejísimas propiedades que alguna vez
hubieran sido añejadas en recios tablones
de esperas. Entonces?...... Esta palabra
permanece volando en el aire unos
instantes. Todo esto lo he ya vivido en las
siembras de anhelantes deseos hace solo
unos segundos atrás. Entramos a una
atmósfera obscura donde escucho a Isabel
decirme que me acueste y que descanse y
me cubre entonces con caricias que ya no
conozco porque huelen distinto. Yo siento
que sus dedos han acariciado a otros
hombres, pero nada de eso me hace
reaccionar: estoy aprendiendo, la vida me
está dando las lecciones que necesito. El
destino de los que ven pasar los golpes que
causan, es igual al sentimiento de
descubrirlo en nuestras propias carnes sin
poder hacer nada. El dolor hay que sufrirlo.
Amigos de uno, en esos instantes, serían las
cosas con el poder de convertirnos en niños
otra vez, porque esa es la perfecta edad en
donde uno hubiera podido recibir las
bendiciones que uno hubiera necesitado
mas que cualquier otra cosa. Yo sentí estas
palabras surgiendo desde mi corazón, pero
yo no las había dicho; las habia dicho la
sangre (sabiduría dolorosa) que corria
atropelladamente por las arterias antes de
invadir al corazón. Creo haberlo recordado
en la figura recia y agobiada de mi madre
cuando me aconsejaba con sus eternas y
sabias palabras. Cuando uno se arranca las
mentiras del alma y las arroja hacia
cualquier lado, permanece uno al
descubierto y sin defensas de ninguna
especie. Tambien queda uno protegido,
inexplicablemente. No existe inquietud
sublime a la cual no quiera uno adherirse.
Después de esto viene la euforia de la
autodestrucción. El espacio hacia donde
Isabel me habia conducido no tenía ni
entradas ni salidas. Yo me sentía encerrado
en una atmósfera densa y opaca. Nuestras
vidas habían entrado al silencio. Todo se
había convertido en un caos congelado. Por
un lado, yó quería relatarle por qué me
había ido a Francia. "Sabías tú, Isabel, que
yo me estaba asfixiando". No lo dije, pero
quise decirlo. Yo había notado que ella
quería relatarme lo que había hecho en
México cuando la dejé sola con los niños;
ella quería compartir lo que llevaba
encerrado en su maltratado y herido
corazón, pero no podía. La verdad es que
los dos estábamos atrapados por el miedo.
Era el terror de enfrentarnos a nosotros
mismos y echar abajo las mentiras. Yo no
quería enterrar lo vivido en el olvido, quise
decirle a Isabel, pues mucho de ese tiempo
pasado a su lado fué el mejor tiempo jamás
pasado con alguien antes. Lo que nunca
pudiera ser precisado era a cuál de las
"Isabelas" hacía yó referencia? Cuántas
Isabelas se habian movido en el espacio
suntuoso reservado a nosotros? , y si esa
Isabel, que yo creía conocer, tenia una vida
que los dos compartíamos? Habia existido
esa mujer? Quien era yó, en todo caso, para
ella? Qué significaría, pedirle que colocara
su vida en la silla de las que van a ser
interrogadas nuevamente? Esa misma
pregunta, que trataba de su vida de
entonces, solo que hecha ahora? Una cosa
era muy cierta: la vida jamás puede ser re-
creada, jamás puede ser llevada hacia los
salones de la re-creación con el fin de
embellecerla o arrojar basura en contra de
ella. Lo que tenemos es nuestas almas eso
es lo único con lo cual contamos, ni mas ni
menos. La cosas habían cambiado en forma
tan radical que nada de lo que dijéramos
ahora tendría la importancia que le
habíamos dado entonces.
Pese a todos los pesares, yo hubiera
querido borrar esas partes siniestras de mi
vida: olvidar el pasado y comenzar de
nuevo (borrón y cuenta nueva): Isabel no
fué constatemente la malandra que
muchos sostuvieron que había sido; yo no
soy, tampoco, el angel salvador que los
gritos benévolos de amor por ella
promulgaban por las asambleas abiertas ni
por las grandes nebulosas del olvido; soy y
había sido solo un aterrorizado ser con
grandes heridas en el alma por los dolores
que he infringido a los demás. La última vez
que Ariel y yó nos vimos fué en un Bar de la
calle de London, en Mexico City, en la Zona
Rosa. Recuerdo que Ariel no se atrevía
verme de frente, a los ojos, y no cesaba de
hablar sobre el cáncer que lo estaba
devorando. Nos despedimos con un abrazo
lleno de incomodidad por las huellas que el
mal dejó entre nosotros, (todas las
traiciones dejan solo dolor como única
herencia) para después desaparecer en un
dolor que poco a poco se fué agotando
hasta desaparecer totalmente en los
callejones del olvido. Poco tiempo después,
Daniel Leyva me diria que Ariel había
muerto.
Toda aquella exhuberante pasión que habia
arrasado con todo lo que encontró a su
paso, desapareció y dejó en su lugar una
débil fragancia de una huella huidiza. Ni
Isabel me había amado, como yo siempre lo
había creído, ni yo tampoco la había amado
como todos mis sentidos lo habían
pregonado hacia todos los vientos y hacia
todos los territorios de conquista donde lo
único que quedaba eran los restos fríos y
calcinados de un recuerdo congelado por el
tiempo que se negaba a desaparecer. Las
aparentes realidades de aquella vida entre
nosotros habian sido los murmullos
perdidos en las tumbas del olvido. Todo
habia sido la participación de dos
contendientes empujados a la escena
principal con un manuscrito en las manos :
fué un duelo entre perdedores. Creo que yó
fuí el gran perdedor; de eso estoy muy
consciente. Pero el juicio sobre la unión de
dos seres, lo puede dar solamente o bien el
infierno o bien el paraíso; es decir, la
imagen mas cercana a la mentira y a sus
reflejos fugaces y la verdad que tanto
trabajo nos cuesta entender y a la cual
siempre rechazamos.

Muchos de los acontecimientos del pasado


vacacionan por mis circunvoluciones
cerebrales lentamente, vuelan como saetas
y se dirigen hacia todos los corazones. La
palabra sagrada de los inicios ha
desaparecido de nuestra capacidad de
recordar y no existe mas en nuestro ser. Es
esto, acaso, un retorno? Hasta donde nos
dirigimos, entonces? Es posible que los
Artistas posean un mañana? Si los Artistas
no poseen un mañana entonces poseen un
siempre; ese siempre está clavado en un
presente que se desliza y, al mismo tiempo,
permanece, que quiere y no quiere
desaparecer, que ansía en ser el mismo
pero, no obstante, se transforma; el
presente, para él, se yergue, incluso, en lo
que todavía no haya sucedido; por eso los
Artistas están condenados a vivir
irremediablemente en todas partes, a no
pertenecer a nadie, que es la única forma
de pertenecer a todos. Esta pertenencia ó
unión no tiene que ser carnal. Si en algunas
ocasiones se les ve (a los Artistas) como a
seres inalcanzables es quizá porque una
parte esencial de la verdad los protege; su
soledad incomprendida se pierde en
preguntas que, en esos instantes no tienen
repuestas.
En el momento misterioso en el que la
verdad de lo vivido se siente mas íntimas
(con sus ruidos, silencios, presencias y
ausencias escandalosas) es como un mar
abierto; el texto de este mar es igual a una
desconocida lengua que ni se entiende ni
se comprende. Una de las formas de
acercarse a la verdad es negándose a sí
mismos. De pronto, soy un pájaro volando
por encima del mar, sin ninguna inquietud
de sentirme obligado llegar a ninguna
parte. La luz se hace más ténue todavía y
las cosas materiales pierden su esencia
original. Estoy volando sobre una ciudad
azul llena de espacios. La gente concurre
tranquilamente a las hechizadas plazas. Las
majestuosas avenidas se transforman en
valles vibrantes de paz. Lo hombres
caminan lentamente, las mujeres danzan y
los niños juegan. De alguna forma, yó,
como ave, soy una parte muy importante
de la eternidad. La eternidad es tambien la
calma y su brillo. Este es el principio eterno
que somete a todos los sucesos. Yó, como
pájaro, entiendo los sueños y sus
procedencias y entiendo tambien el sentido
de la existencia. El universo sigue
expandiéndose y su corazón se encuentra
en todos los seres y en todos los lugares. Yo
estoy allí sin ningún deseo y sin ninguna
inquietud, porque las tormentas del alma
ya no existen. Un fulgor incomprensible
resplandece sobre todos y yo me siento
parte de él. Soy parte de todas las formas y
un ténue, suave y delicioso
estremecimiento de las convocaciones del
tiempo y las (sus) edades: estoy en el
fuego pero me mantengo en el fuego que
no quema y me hace recordar las visiones
de luz y de abundancia. Cerca de lo más
lejano a mi, adherido a todo lo que antes
no conocía, ellos, tú, ellas, los otros, lo otro,
nosotros, él, ella, yo mismo, lo que
constituye a todos, nuestro fin y nuestro
orígen, lo demás, todos constituímos todo.
Las palabras perdidas entran a todos los
lugares donde los murmullos puedan
prevalecer: Benares, Adán, Eva, Abel,
Andrómeda, Luxor, Abu Simbel, Derviche,
Bonampax, Chichen Itzá, Teotihuácan,
Coatzacoalcos, Maithuna, Teurgia,
Oneirocritia.
Aparece un templo, en el Santuario hay
símbolos antiquísimos, pebeteros,
tabernáculos, lámparas, incripciones salidas
de las manos de los principios, libros,
pantáculos, espadas, el sello del gran mago
Salomón, cetros, hisopos, la Estrella Magica
de cinco puntas con una de sus puntas
señalando hacia arriba. Hay viejos y
empolvados (simbolos del mal) grimorios
por todas partes. Uno puede observar la
disposición de las columnas, los signos
mágicos tallados con carbón en los pisos,
toda esa sabiduría entrando a nosotros:
nueve son las columnas que sostienen al
Templo, el Tridente del gran maestro
Paracelso y muchos misterios más: nietos,
hijos, hijas del sueño. Vemos en un rincon
el anillo de Giges. La primera piedra da un
hijo, el primer hijo origina un Templo. La
primera Raza, la raza Polar, la segunda Raza,
la raza pre-Lemúrica; Lemuria, la tercera
raza; la cuarta raza, la Atlántida y nosotros
los actuales los menos informados los mas
ignorantes, la raza del olvido. (Al mismo
tiempo somos la raza de los principios:
estamos en el Caos). Otras palabras
continúan cayendo al río imperturbable de
sabiduría: Venus, Afrodita, Demeter,
Artemisa, Diana, Ceres, Cibeles, Rhea,
Minerva, Pallas Athena, Notre Dame de
Paris, Isis, Nu, Devy Kundalini Shakty, Ram
Io, Stella Maris, la Virgen del Monte
Carmelo, Tonantzin, Teteouinan, Lakshmi,
Kwan-Yin, Kwan-Non, Plutón, Hermes,
Atman, Eros, Shiva, Shakty, Akasha, Fohat,
Pancatattwa, Anubis, Hadit, la Fragua
Encendida de Vulcano, la Forja de los
Cíclopes, Jina, Chien, Hsing, Osiris, Sócrates,
Buddha, Hermes Trismegisto, Abrahan,
Moises, Zoroastro, Cristo y muchas luces
más. Un círculo ardiente, pacífico,
mercurial; allí está el limpísimo secreto:
mercurial.
Loco, héroe en sueños y gestas eternas,
guerrero, mago, reflejo impasible de una
tarea imposible heredada ya no se sabe de
quién o de quiénes. Loco, por todas partes
herido, sano y solitario; loco a la distancia
de todos los demás; ahora sabemos que el
tiempo de la disolución ha llegado a tus
puertas para verte desaparecer por
siempre y aparecer , al fin, con toda tu
contundencia. Loco reconocido en el rastro
o en el peso de las mas increíbles vivencias,
loco prisionero del infinito y de las
exactitudes del vacio desde donde uno
puede saberlo todo. Loco eterno, estático y
en movimiento, ansioso de acumular
experiencias inolvidables que fueron los
principios de los fracasos y contornos de las
mas audaces valentías. Loco, siempre
perseguido, hombre de sacrificios
auténticos, pájaro sagrado, víbora
sapientísima, Abel, cuerpo anterior a Cristo
y a las ardientes nebulosas. Loco terrible y
sabio hasta ese inesperado día en que se
empiecen a dilucidar abiertamente todas
las preguntas que nunca nadie jamás
respondió a ellas con la luminosidad
ardiente de la claridad.

Hasta la edad de quince años mis


experiencias con prostitutas fueron casi
nulas. Hoy, puedo ver y observar mi pasado
sin fuertes excitaciones ni temores. Al lado
del fuego he pasado por la vida y por el
fuego me he mantenido intacto. Sucede
que cuando se analiza a las personas que
mucho tuvieron que ver con uno a lo largo
de la vida, se van eslabonando una serie de
disculpas para preparar la venida de la
verdadera presencia inesperada. Es a la
confesión a la que que huímos, es a ella a
quien los cobardes evitan, es por causa de
ella por la que todos se colocan un
esparadrapo desde los ojos hasta el coxis. Si
en mi adolescencia alguien me hubiera
dicho que bastaba solo con mirar mis
propias miserias, mucho habría yo
conseguido y muchísimo habría yo evitado
también. Pero siempre se formó un silencio
en torno mío, siempre un vacío, siempre
unos dedos fríos cruzando algunos labios.
De Edna, para precisarlo un poco más, se
me prohibió absolutamente todo. Si alguna
vez, por ejemplo, ella me hubiera visto con
los limpios ojos de la sabiduría, estoy
seguro que su vida misma hubiera sido a si
mismo enriquecida: los dos hubiéramos
adelantado mucho más. El tiempo que nos
cuesta cruzar un mar, después de haberlo
formado, es cósmicamente
inconmensurable; allí se crea un compás
cuyas gradaciones se van alejando de las
posibilidades que el Logos Solar nos
permite percibir. Si hay algo que pueda
alterar la vida de un ser es la (su)
inexactitud de cumplirla. No es difícil
adivinar que algo importantísimo se había
alterado para siempre. Pero Edna no se
reconoció en ninguno de mis actos; al
contrario, llegó, incluso, hasta reprobar el
ligero temblor de mi piel. Si se me hubiera
entregado, si se hubiera decidido por ser
mía, aunque hubiera sido una sola vez, si de
alguna forma le hubiera sido concedido el
don del amor que el valor entrega a sus
elegidos, allí, en ese instante, hubiera
recibido la parte primera de una legendaria
y secretísima comunión y hubiera aceptado
ese momento de verdad sin ninguna clase
de sospechas, por que el dar es de tal
sencillez que opaca absolutamente a todo
lo demás. Colocar entre dos personas un
muro de temores es subyugarlas a una
eterna maldición. Eso sucedió entre los que
arrancaron a Edna de mi lado y los que
trataron de dulcificarme los oídos para
intentar lograr que yo la repudiara.
Fracasaron ambos y, hasta el día de hoy, me
alegro de no haber hecho caso a nadie y
haber defendido con toda la inocencia que
pude concentrar en mis débiles
enardecimientos, el amor que siempre
sentí por ella. Allí salvé una parte
importante de la existencia, allí fijé mi
primera cita con mi destino, allí enfermé
del corazón definitívamente y no me
arrepiento para nada de ello. Pero en ese
entonces, Edna y yó éramos demasiado
niños para poder entender a cabalidad ese
remolino de cosas. Qué más nos hubiera
quedado por hacer? Si planteo esta
pregunta es simplemente porque después
de haberlo hecho, uno puede darse cuenta
de las sombras que se habían arremolinado
alrededor de los desdichados momentos de
nuestras vidas. Años después, yo sentí en
mi corazón haber perdido mucho; creo que
Edna no tuvo esa misma consciencia. Edna
fué el primer amor de mi adolescencia; ella
fué el Arco que tensó en mi fibras por ese
entonces desconocidas. Cuando el Amor
hace su aparición, hay siempre una visión
abrasadora; todos los exquisitos conflictos
en los cuales nosotros hayamos sido
encarcelados antes, nos parecen simples y
sin mucha importancia ante él. Veo la figura
esplendorosa de Edna emerger del río
Coatzacoalcos, donde antes las Divinidades
se bañaban. Sus ropas son de un azul ténue
y su aparición es de tal fuerza, que toda esa
fulgurante visión lastima nuestros ojos: solo
yó soy el Elegido, solo yó soy el privilegiado,
solo yó acudo a su mágico y potente
llamado. Lo más importante que sucede
entre dos seres, tiene solo un irrepetible y
único instante; la felicidad y la tragedia son
parte de un mismo manumisor. La
Divinidad que había en Edna, lanzaba
llamaradas de fuego en mi dirección. Una
tremenda fuerza me lanzó hacia los aires y
de pronto fuí arrancado de la Tierra;
volando hacia ella, me diluí en una
exhalación de mágicos suspiros y
desconocidos placeres. Allí, sentí en mi
interior todas las cosas que después
habrían de seguirme hacia todos lados.
Edna siguió volando hacia mi y, sonriendo,
me tomó de la mano derecha y el fuego
que todo su cuerpo desprendía me invadió
y quemó mi corazón. Nada nos dijimos y
dimos las espaldas a un instante que tanto
nos costaría por lo endemoniado y mágico
que tenía de sibilino: la escuela y todas las
dichas y desdichas de la vida estaban por
delante.

Estoy rodeado de unas capas esféricas


claras y relucientes. Un frío intenso e
incisivo me acosa y me aprisiona como si
intentara adueñarse de mí. Grito con todas
mis fuerzas y caigo de pronto en una gruta
que repite la imágen de mi cuerpo miles de
veces. He continuado en un vacío. El
trabajo de irme formándome es contínuo:
membranas esferoides, mis huesos están
en el momento de su creación. Una mano
delicada deposita una substancia a través
del chackra Shahasrara. La luz llega de
pronto. De alguna parte retorno. Sé que
voy a continuar hacia algun lado. La luz
ilumina todo, acaricia, entibia. Los sucesos
se han detenido al borde de algo parecido a
un perenne placer. Disfruto de esa alegría:
heme aquí, más allá, por todas partes:
quién soy? Se que éstas esferas que tengo
en las manos han sido parte de mi. Ahora,
han sido usadas para darme la vida de
nuevo. Algo bulle como un surtidor en mi
corazón. No puedo ni tampoco quiero
entender nada. Caigo en un remolino y la
fuerza de mi caída disminuye. No puedo ni
tampoco quiero entender algo. Las esferas
desaparecen y yó intuyo que no volverán
más. Sigo cayendo. Yó ya no soy el que
alguna vez fuí, pero siento que algo de lo
antiguo se ha quedado en mí. Una
explosión sucede y me parto en miles de
pedazos, millones, podría decir. Ahora me
integro en millones de pedazos. Aúllo sin
saber por qué lo hago. Yo creo que lo hago
porque todas estas sensaciones son
nuevas. Estoy encerrado en el dolor,
cambio de posición, me levanto, resbalo de
nuevo. Busco agarrarme a cualquier pedazo
de vacío. Aparece un cielo que se aleja y
crece. No sé lo que sucede: quién soy?
Escucho o siento el silencio? La caída - no
se si es subida? - continúa. Paso al lado de
piedras de intensos colores. Son piedras?
Entro en unas cavidades, reboto, soy
succionado, estoy dentro algo semejante a
una piel y me zambullo en un líquido.
Ahora voy hacia arriba, llego a unos
canales, empiezo a mover mis dedos, mis
manos, los labios, los ojos, las orejas, los
pies; tengo un poco de calor, empiezo
arder, son llamas las que me devoran,
llamas rojizas, azulosas, o la combinación
de las dos. Nada me duele, nada sucede,
empiezo a llorar, soy simplemente un sello
que guarda los secretos del principio.

El sol había adquirdo el color anaranjado-


rojizo y sus rayos se extendían suavemente
sobre las copas de los árboles formando
nuevas combinaciones de fantásticos
colores. La tarde se había teñido de colores
hermosos y poco a poco se había ido
calcinando en sus caprichosos fuegos. Lize
manejaba el viejo Volvo PV cuando
habíamos decidido ir al viejo remate de
muebles viejos, fotos, cuadros, objetos
artísticos y ropa de hace un siglo. En ese
tiempo quería yó agarrarme a lo que uno
llamaba las viejas bellas cosas que
impedian que uno pudiera convertirse de
otra forma en una basura. Nos habíamos
sentado en un largo banco como dos felices
adolescentes en espera de los regalos
prometidos. Ella miraba a su alrededor
como alguien que llega a un sitio
desconocido y quiere comérselo todo con
los ojos o con los gestos aprobatorios o con
un ligero temblor que siempre descubre los
íntimos secretos de un instante de alegría.
Los Jueves, el remate se llenaba de todo
tipo de gente. Salimos del remate sin haber
comprado algo. Entramos al café "Las
cenizas de la dicha" en donde Lize y Ulla
habían acordado encontrarse. No teníamos
ni un céntimo en los bolsillos. Lize solo
desponia de cien coronas suecas, pero las
tenía reservadas para comprar comida. Nos
detuvimos frente a una ventana inmensa
donde se exhibia la gran producción que
consumen los esclavizados a las voluntades
hipnóticas de los fabricantes y
distribuidores sin conciencia. Llegamos a la
inmensa plaza del centro y allí juntamos las
monedas que teníamos en nuestros
bolsillos para comprar un bolso de frutillas.
Ayudamos a un anciano ciego que trataba
de sacar un poco de dinero de una de las
cajas bancarias. Llegamos a una de las
orillas de uno de los lagos mayores.
- Las cosas que toda civilización
construye, se quedan al final como testigos
mudos y solitarios, dijo Lize.
Todas las estatuas y monumentos erguidos
en torno a la Plaza eran perfectos en forma
y en balance pero carecían de algo esencial.
El sol seguía de testigo y continuaba
iluminándolo todo. Decidimos irnos al piso.
Ulla no había llegado a la cita.
- Voy a lavar la ropa, dijo Lize. Es poca y
lo puedo hacer a mano.
Oí caer sus palabras en un vacío y en ese
hueco las oí resonar. El ruido de la ropa que
Lize lavaba, golpeaba con suavidad mis
tímpanos. El agua corría sin parar por el
grifo. Eran los ocho de la noche, pero el sol
continuaba brillando por el horizonte
reluciente y hermoso. Lize dijo que ella iba
a llamar a Kerstin para ver si ella se
enganchaba a ir con nosotros a la isla de
Öland. El rostro de Lize cambió cuando ella
regresó al baño.
- Kerstin no puede ir con nosotros a la
isla.
Yo le dije que no importaba.
Lize fué hacia la ventana para admirar el sol
y abrió la ventana para tomar un poco de
aire.
Yo pensaba en esos momentos en mis
padres , en la muerte diaria a cada minuto
de miles y miles de personas en toda
Latinoamérica, pensaba en Africa, Asia y
Viet Nam; pensaba en el terrible infierno de
Viet Nam. Pensaba en los muertos del
mundo, en este perro y tristísimo mundo
donde un tiene que morirse también.
Pensaba en el momento de morir, en el
momento en el cual uno vea y sienta que
todo lo vivido no ha sido mas que una
maldita trampa donde todos hemos sido
engañados y en donde los asesinos siempre
han ganado: este mundo de mierda es de
los otros, nunca de nosotros. Todos
estamos condenados antes de nacer. Toda
la tristeza del planeta está en nuestros
senderos. Cerca del horizonte, el sol
brillaba todavía. El sol era una catedral
bendita.
- Los prados cercanos están llenos de
Lillje Convalj, una flor de una hermosura y
de un olor extraordinarios; es terriblemente
venenosa. La presencia de esta flor nos dice
lo que que es el mundo: soy encantador en
extremo, pero muy peligroso en extremo.
El sol se detuvo unos últimos instantes. Lize
me dió un beso cariñoso. Me quiso decir
algo, pero yo lo evité poniéndole el dedo
índice en los labios. Sentí en esos instantes
muchas preguntas que contestaba con gran
destreza. Yo estaba convencido de poseer la
verdad y era casi lo mismo que saber que
nadie podría vencerme, nadie, excepto mis
dudas que poseian una dosis recargadas de
ciertas certezas.

Para muchos, la vida es una eterna siega de


agujeros. Para mi lo fue durante muchos
años y casi llegué al dominio mas exquisito
en el arte de sellarlos y evadirlos.
Con Miranda, hube de sentir los fuertes
síntomas de la enfermedad originaria.
Miranda poseía la virtud inexpresada del
puritanismo y, sin notarlo, me fué
arrastrando a sus dominios. En ellos,
Miranda fué la soberana que brilló con todo
el imaginable calorcito que caracteriza a la
inteligencia que la pequeña burguesía
posee. Yó recuerdo que muchas veces tuve
que librar de sus instintos a gentes a
quienes ella odió y trató de tiranizar. Entre
ella y su madre se formó una contienda
secretísima de pormenores casi diabólicos
e insanos. Si Miranda desconocía los rasgos
de la flaqueza, su madre ignoraba la apatía
y los rostros de la claudicación. En ellas, la
torpeza, unidas a una calculada maldad, la
negligencia y el espanto de la necedad,
jamás tuvieron límites. Jugaron, en el
conciliábulo de ese canibalismo, que
mucho tenía de satánico y de traicionero,
como dos guardianas feroces que jamás
permitirían profanar aun más las paginas
manchadas de sus deslices. En medio de
ellas, observé hasta donde nos puede llevar
también el lúgubre apostolado de la carne.
Por ellas supe, también, del deseo sin
límites y la represión y me inicié en la
castidad moral de una errónea virtud mas
volcánica que sus predicamentos. No había
momento en que yo no deseara estar con
Miranda y arrojarme a su esplendorosa
vulva, clavarme en sus deliciosos pechos y
hundirme en su carne y el soberano color
de su piel. Me zambullía en toda su maldad
y en toda su malsana imaginación, puestas
al servicio de las hostilidades sexuales que
ella tan engañosamente desdeñaba. La
colocaba debajo de mí o encima de mí, en
todas las posiciones, y me convertía en
tigre, león y pantera o en toda la
abundancia de la fauna en celo. Miranda
nunca quedaba satisfecha; ella, mi cariño,
quería enseñarte más; ella tenía otras ideas
que hechas conmigo siempre le fascinaban.
Nunca entendería de dónde provenían esas
ideas y nunca entendería tampoco las
fuerzas desplegadas por ella para poner en
completa y absoluta libertad los llamados
de la bestia sexual. Después de esos
momentos de liturgia diabólica, yo cavaba,
cavaba y cavaba en mi cerebro, en mi
corazon y en mi alma, en mi plexo solar; no
había parte mía que yo no llenara con el
espanto de mis preguntas y el sobresalto de
mi silencio. Después tapaba yó todos los
agujeros que había abierto, los cubría con
gran rapidez, como si el solo hecho de
haber buscado en ellos me hubiera
convertido en un apóstata fenomenal. Pero
yó quedaba enfrentado a la bestia y eso no
lo reconocería; tampoco lo retroatraería a
mi aparente tranquilidad y a los sutiles
encantamientos vividos como una pesadilla
en los secretísimos aposentos al lado de
Miranda.
Con la madre de Miranda, sucedió lo
contrario: empezamos por vivir una pasión
encadenada a los secretos y los arrebatos
instantáneamente culpables del temor. Yo
la deseaba y me moría por verme entre su
temblorosa abundancia. Muchas veces,
estando solo, cerraba los ojos y la traía a mi
lado. La miraba directamente a los ojos y
sorprendiédola, le mordía los labios y le
besaba en el azuloso lunar que ella tenía en
la nalga izquierda (ella me había mostrado
alguna vez para explicarme lo que ella
estaba convencida que un extraño zancudo
le había dejado), envolviéndola en afrentas
eróticas de una sublime temeridad. El día
que ella me deslizó aquella hermosa carta
en donde reconocía que me amaba (y que
siempre lo había hecho), creí explotar de
alegría en mi incredulidad:
Otra vez lo sublime, otra vez la hermosura
temeraria de los instantes de locura, otra
vez el corazón moviéndose en la gran
temeridad de la telaraña de
incomprensiones, otra vez la mujer, la
amante caída que se sentía perdida, la
muerte, por padecer las cosas inexplicables
de la sangre en su madicabrono (macabro-
divino-cabrón, no jodas) despertar.
El sexo, en el orígen es divino, y posee la
excelsa fuerza capaz de encadenar la
esencia de los milagros mágicos del
huracán y del rayo, la suavidad de las
mañanas y la asombrosa delicadeza de los
atardeceres.
Con la madre de Miranda (Amanda, se
llamaba) me hundí en una larga noche de
consagrados puñales argentados; la amé,
como solamente se puede amar a lo
desconocido; la poseí, cuantas veces quise,
en el desconocido reverso de la santidad y
me olvidé de Miranda, su hija, porque el
cielo había sido herido en un costado y, en
esos momentos, era necesario que
mostrara su dolor. Miranda y su madre
siguieron sus senderos, y continuaron a lo
largo de esa desastrosa marcha; su destino
era transformarse y ellas lo lograrían algún
día, pues estaba escrito en sus cuerpos y en
sus almas; después de eso, nunca
sacudirían a nadie mas con el asombro.
Ahora, en la lejanía, las veo muy quietas en
sus horizontes, en la que cada una de ellas
ha sido paralizada por un silencio nada
estéril. Las veo atadas a una culpa con
definidos perfiles que son los razgos con los
cuales los valientes mueren marcados. Las
veo en sus desesperantes y ásperas
lejanías, inconclusas por las tempraneras
arrugas de la vejez que han llegado sin ser
llamadas ni deseadas. Y allí, en medio de
ellas, me veo yó, en ese centro
incomprensible, horrorizado por tener que
continuar en esa marcha llena de abrojos
en donde muchos son los que deben ser
hollados bajo los aconteceres de la vida.
Aqui estoy, con todos mis cargamentos y
mis culpas, como un pecado que no se
rehuye y claramente se reconoce, porque
asi son las sangrías mas espesas del alma.
Aquí estoy yó, con un dolor intensísimo, y a
punto de morirme por la inmensa vastedad
de la tristeza. Todo quemado, como el
holocausto que fué lo vivido entre los tres,
o ese eslabón misterioso que siempre nos
conducirá a las zonas prohibidas y mas
peligrosas o como el cielo que siempre
quisiéramos alcanzar para poder saber
cuáles son los misterios que hay mas allá de
él o hacia los mundos internos, que son los
lugares definidos como lo contrario de
nosotros y cuya divinidad nos es conocida
porque fueron donados a los niños sin
manchas. Estos niños que han visto todo,
han estado allá. Todo quemado, como el
homicidio al que quisiéramos mantener
oculto a los demás o el mas infructuoso
rescate a través del cual nos pedimos y nos
negamos, en una absurda inmolación, los
sueños eternamente perseguidos.

Inicié de nuevo una peregrinación por las


cosas vividas. Tenia una intensa sed de
hacer algo sin saberlo definir exactamente.
Esa sed que viene a uno y que es imposible
evadirla, esa sed que se pega a nuestra piel
y absorbe la médula de los huesos y le
calcina al mismo tiempo los restos. Lize se
había ido. La recordaría solo unos instantes
tendida en la arenilla blanca de la playa de
Halmstad junto con Ull. Carlos jugaba con la
pelota y él miraba las vueltas que la esfera
de colores daba en el aire. El estaba callado
y Lize quería romper el silencio. De todas
formas, él no hubiera dicho nada. Carlos y
Ull Britt no se entendian y el no entendía el
por qué. No se quedarían en Halmstad,
como habían pensado en los inicios? Por la
voluntad de Ull Britt habían abandonado
Halmstad y ahora estaban rumbo a Kalmar.
Carlos, sentado al lado de Ull Britt fingía
dormir. Yo deseaba vivir, mas que nada. Yo
creía estar preparado para empezar a
entender muchas cosas. Carlos y el
abandonaron el coche. El sabía que la
presencia de Ull Britt complicaba lo que
estaba pasando. Era bastante fácil, creía él,
influir en un ser tan tierno como Lize.
Acostumbrado al juego incansable del
placer, él solo esperaba por los llamados
instantáneos de la desobediencia. La carne
llamaba cuando una mujer se encontraba
en el marco de los acontecimientos. En
esos momentos irrumpieron a su mente un
montón de recuerdos borrosos; eran
nombres de mujeres insertados en la cola
de un pavo real abriéndose y cerrándose. El
vió cuerpos magníficos de mujeres
magníficas, bellezas perfectas, rostros en
armonía; todas las imágenes seguían el
ritmo de una deliciosa melodía cuyas raíces
se encontraban en la sangre y sus llamados
misteriosos. Lize le preguntaba si podrían
verse al día siguiente. Lize aparcó el coche y
le dijo que le vendría a buscar dentro de
veinticuatro horas, ni un minuto mas tarde.
Ya en el piso, Carlos y él miraban un film de
Antonioni en la TV. El pensó en el Lunes y
en el trabajo. Había que ser explotado toda
la vida. Me asomé por el balcón. Esa noche
se acostaría muy temprano. El Lunes, a las
seis de la mañana, estaba en el balcón
mirando los primeros rayos del sol.
Descubrió que su reloj ya no funcionaba y
él había echado una mirada al reloj de
Carlos. Apenas le quedaba tiempo para
tomar la bicicleta y llegar a su trabajo. Uno
es un maldito más, un maldito como hay
millones, billones, trillones. Pensó en los
sacrificados en ese mismo instante. No
usaría a Lize. Estaba seguro que no le cabría
una víctima más. Bajé a los sótanos para ir
a buscar la bicicleta. Alla afuera, en la calle,
la lluvia empezó a caer en forma torrencial.
Se encontró de pronto en el sendero
paralelo a la carretera que le llevaría al
hotel donde trabajaba; pasó a lo largo del
lago y pedaleó : vió los edificios para
enfermos mentales y la ciudad empezó a
emerger en los contornos de sus edificios.
La catedral se levantaba por lo alto. Siguió
más allá del edificio comunal y llegó a la
carretera que señalaba hacia Alvesta. Le
quedaban solo un par de minutos para al
fin llegar al hotel. Empezaba otro día más y
seguramente le quedarían miles de días
como este o peor que este. La lluvia caía
sobre su impermeable y sobre su rostro.
Sintío de pronto una gran alegría y sintió
que era invadido por la esperanza en el
fondo de su maltrecho corazón. Pensó en
Lize y sonrió; que carajo, se dijo, no me
queda mas remedio que continuar
viviendo.

Constantemente el recuerdo de Inga le


invadía. Inga se había desajustado de la
psique por algo que él jamás pudo llegar ni
siquiera intuir. Si la intuición nos sirve
muchas veces en los momentos mas
críticos, esto no funcionaba con Inga donde
todo se revertía hacia el lado contrario de
lo que yó hubiera pensado primero. Con
Inga sucedían siempre un montón de cosas
siniestras y extrañas: yo quería ser
narrador, pero ella no hacía caso de ello;
yo, mas adelante, quise ser incendiario de
las pasiones y de los hechos insólitos, pero
ella siempre se cubrió con la poderosa capa
de la indiferencia o del olvido
momentáneo; yó quise siempre acordarme
de Inga, pero su sola evocación me obligaba
olvidarme de ella. En la vida, yo intentaba
siempre destruir todos los tristes
momentos de mi infancia, pero otros
momentos los hacían sobrevivir. Es
inexplicable que uno no pueda ser lo que se
proponga. Hasta las mismas niñas, con las
cuales yo tuve que ver en mi infancia, no
estuvieron jamás a mi nivel imaginativo. Yo
pensaba en la cama, ellas, en el padre o lo
mítico de la relación familiar; yo pensaba
en la carne y el sublime monte de Venus,
ellas en las recomendaciones represivas de
la férrea moral. Como mi primera mujer,
Inga tuvo siempre un valor innegablemente
noctuno. Antes de ella, yo solo tuve
conocimiento de las cosas que transcurrían
durante el día solamente. En la vida de uno
hay muchos momentos miserables. En el
seno de mi familia se habló siempre de
esposos felices, de matrimonios
impecables, de fidelidad; en fin, de todo
ese archipiélago de abstracciones poco
aconsejables para gente como yó a quien
las cosas capitales como el sexo, por
ejemplo, podrían ser relegadas al terreno
más árido de nuestras vidas. Inga tuvo una
estupenda capacidad para la enseñanza;
siempre que me abrió las piernas y me
ofreció el océano de su exquisito sexo, yo
adelanté inmediatamente kilómetros de
sabiduría; en ese sentido, puede decirse
que Inga fué mi primera gran maestra. En
ella; es decir, dentro de ella, mi ser entero
estalló y se vió lanzado a parajes jamás
concebidos, a sueños jamás soñados, a
palabras jamás dichas, a silencios
expresados en toda su ardiente magnitud y
realeza. Hoy puedo afirmar que Inga fué mi
primer balbuceo, el pasaje que me llevó al
puente que nos conduce al jurado de la
verdad, el sendero a mis universos
sanguíneos, mi afición a los latidos de mi
corazón y sus nexos divinales más intímos;
ella fué, a sí mismo, mi primer fracaso en lo
que creí como la virtud de la verdad y la
verdad de la virtud y la verdad de la verdad.

Lize llegó al piso exhausta. Yo estaba en el


trajín de lavar los platos. Ella se colocó
detrás de mi como buscando protección.
Lize buscaba mi protección primero y
después lanzaba sus llamados de ayuda.
Ella no se sentía muy bien; tampoco había
podido dormir esa noche. La verdad, es que
ella sentía arepentida por haberse ido con
Ull Britt en lugar de haberse quedado a mi
lado. El, tampoco había podido dormir lo
que se dice un carajo. Ellos quedaron
congelados a la extraña situación que, por
unos instantes, creyeron que caerían
enfermos. Lo estaban? Estuvieron callados
unos segundos para comprobar si era cierto
o no era cierto. La tomé de las manos y la
besé los párpados. Ella titubeó antes de
sentarse en el borde de la cama. Cuando el
silencio llega de improviso hacia dos
personas que se aman, todo cambian, y eso
es ya una esperanza. Esperanza de qué?
Todo lo que se haga de nuevo es de otro
espíritu y todo lo que se viva a partir de eso
puede hacerse con menos soberbia o mas
humildad. Yo sentí que esa forma de pensar
era extrema y pensé que asi solo
llegaríamos a las zonas desconocidas y
peligrosas de las agudezas del cerebro y sus
trampas. En su mirada, pude leer que ella
sentía los malos entendimientos de su
parte. Le ayudé a desembarazarse de su
chaquetilla de drill azul marino; le ayudé,
también, a quitarle de encima la negra
blusilla de seda. Ella, mientras tanto, me iba
desabotonando la camisa y, en un ritmo
sincronizado y perfecto, nos ayudamos a
deshacernos de los pantalones. Yó estaba
maravillado de su perfección:
- Qué bello eres, me susurró ella.
- Te amo, le contesté con voz muy ténue
y temblorosa.
Yo sentí que el que había respondido era
otra persona y no yó. En esos momentos,
los recuerdos de Isabel y Graziela llegaron a
mí. Isabel y Graziela eran casi idénticas: a
Graziela le había dicho que era idéntica a
Isabel. Al lado de Isabel, había sufrido de
ese mal que es dado a los que sufren la
pasión y la confunden con la locura del
amor y sus senderos y sus incomprensibles
complicaciones. Graziela había sido una
experiencia desastrosa por lo
incomprensible. Tomé por los hombros a
Lizelotte y la eché suavemente hacia atrás;
ella cayó de espaldas a la cama. Yó sentí
correr siglos de felicidad por mi cuerpo.
Todas las palabras se congregaron en mi
garganta y no pude decir nada. Pensé en las
palabras mas extrañas, incluso aquellas que
estaban formadas ya no por el valor de las
vocales débiles unidas a las consonantes
fuertes, sino a los símbolos de un
significado distinto y eterno. Lizelotte
gritaba el nombre de él como si estuviera
recibiendo heridas. El sintió que la boca de
Lizelotte tuviera un dulcísimo sabor a miel,
a milenios, a verdad. La sentí entre mis
brazos y la besé exquisítamente, con
ternura, con piedad, con amor: veía juntas
a Isabel y a Graziela; en un segundo, las
veía separadas y distantes una de la otra.
Estar dentro de una mujer y pensar en ella;
pensar en las dos mujeres como si fueran
una. Continué en esa vertiginosa carrera y
traté de mantenerme despierto para no
perderme en esos laberintos. Oí el nombre
de Lizelotte quebrándose a pedacitos en el
aire. Te amo, repitió Lizelotte. El y ella se
abrazaban en una temerosa y desconocida
fuerza. Estaban cautivos y nunca más
podrían pertenecerse uno al otro como en
esos momentos. Ahora, como si el mundo
tuviera algún sentido, la lluvia resbalaba en
el aire. A lo lejos, los relámpagos
estallaban. De los cielos salió un sonido que
se fué alargando como un lamento
espinoso y doliente. Sentí la fuerza de las
uñas de Lizelotte en la espalda. Como una
campana gastada por los milenios, el
silencio fué consumiéndose. Yo recordaría
esos momentos como algo que se vivió y se
fué y me dejó algo mas que una
instantánea dulzura. La música del piso
vecino sonaba fuertemente. Ellos, los dos,
nosotros, seguiríamos amándonos y
probablemente hiriéndonos y viviríamos,
de alguna forma viviríamos; no nos
quedaría otra cosa mas que seguir
haciéndolo.

Tus escaramuzas en la conversación me


agotan a extremos que no puedo definir:
las leyendas legendarias de Bretaña, la
Edad Media, los misterios impenetrables de
las catedrales góticas en Francia y en
España, quiénes somos, de dónde venimos,
hacia donde vamos; los hechos
incomprensibles de la vida, del mundo.
Estabas muy callado Jean; Nó, dijo él,
dudando un poco, no lo estaba. En verdad
si, pero no podía reconocerlo. Yo también
tendría que enfrentarme a mis problemas y
para eso necesitaría de todas mis energías y
de todo lo di-la-pi-da-do. No era eso
bastante manifiesto, acaso? Comerías solo
P-a-n-y-H-u-e-v-o-s? Be-be-rí-as solo A-g-u-
a? Jean, hizo el plato al lado. Bueno, Irían
al teatro o no? Si, claro que sí, apenas si
nos alcanzaría llegar. Por qué habrían hoy
que ir hacia alguna parte? El cansancio le
estaba invadiendo poco a poco. Lo mejor
sería quedarse en la Buhardilla? Adónde
fueran me quedarían momentos de clara
incertidumbre como estos. Estoy muerto de
cansancio, pensó Jean. Jean no estaba
habituado hablar mucho. Había cosas que
no se sacarían de él aunque cualquiera
insistiera lo que quisiera. Devoró lo que
quedaba en el plato en un santiamén.
Colocó el otro plato en el espacio de las dos
ventanas. Estaba seguro que Daniel lo
exterminaría cuando lo descubriera. Le
dejamos una nota? Estaba inseguro dejar
alguna nota. La verdad es que él estaba
muy inseguro de ir al teatro. Me sentiría
mejor si fuéramos a la Cinemateque. Jean
no había recibido noticias de México.
Musee du Cinemá, repitió varias veces
Jean. Son las cinco de la tarde y es hora de
ponernos en marcha. Has notado que
agradable clima hay en Luxemburgo? Pensó
en Isabel. Los re-encuentros sirven solo
para certificar lo decidido. Solo tenemos
dos boletos para tomar el metro y uno
cuantos francos en los bolsillos. Doce,
trece, quince, veinte, venti y
tantos....Tendremos que mendigar dos
boletos de Metro. Bien valdría la pena
mendigar cuatro boletos. Hoy me acostaré
seguramente muy tarde. Jean frunció el
seño. Jean pocas veces contestaba las
preguntas que cualquiera le hiciera. Movía,
eso sí, la cabeza afirmativamente o
negativamente, pero eso era todo. En este
tiempo las necesidades trabajaban por uno.
Las necesidades de nuestras almas
hambrunas empujaban a todo munto a
cuestionarlo todo; nada de lo que el
sistema entero sostuviera tenia valor y uno
se sentía con las fuerzas suficientes para
intentar construir un mundo mejor y mas
generoso, un mundo donde la sabiduría y la
bondad reinaran una al lado de la otra. A
veces hay que sentirse acorralado hasta lo
último; allí donde uno crea que ya no
pueda hacerse algo más, allí donde uno
esté casi seguro que no existen mas
fuerzas. México me está esperando. Por
qué no te quedas en Paris, preguntó Jean.
Tú ya te las arreglás bien acá. Lo que yo no
sabía es que las decisiones que uno toma
en la vida todas tienen un precio muy alto y
este hay que pagarlo siempre. Jean, decidió
que iría a encontrarse con su amiga
Danielle. Bajamos juntos. Jean controló sus
dos boletos de Metro y le dió dos boletos a
Jean Paul. Le entregó once francos. Jean
apresuró sus pasos para checar si Daniel se
encontraba en las cercanías de la
Cinemateque. Dos días después Jean caería
enfermo de bronquitis. Jean hacia un
recuento de la situación: Daniel y yó no
tenemos dinero. Estamos abandonados a
nuestra suerte en la Buhardilla. Cómo llegar
a México?; cómo abandonar Paris? Jean
pensaba en la últimas palabras de Daniel:
- Nos ha pasado lo mismo, maese, dijo
Daniel.
- La inglesita linda era para ti una turista.
- Pero yó la amaba, respondió Daniel.
Eso tenía su importancia.
- Estás de acuerdo conmigo?
- Claro, Daniel, claro que lo estoy. El amor
vence siempre a todos.
Recordé a Isabel: primero me miraba a los
ojos y entraba a mi por ellos. Las cosas no
eran igual y definitívamente no lo serían.
Daniel estaba concentrado en lo suyo.
- No sé cuánto dinero me podría enviar
mi padre, pensaba e incluía también a su
abuela.
La querida abuela de Daniel había llegado
junto a un cheque de cien francos, junto a
una postal donde le aseguraba que todo
mundo le quería y le extrañaba.
Nos acordamos del arquitecto Javier Carral
cuando nos dijo que nosotros éramos el
sueño de muchos.
- Ustedes van a vivir en Paris!
En el avion que tomamos hacia "Las
Bermudas", donde permanecimos de vacile
intenso durante un día, hablábamos sobre
Javier Carral. Javier no tenía idea de la
realidad. Paris, herida romántica inventada,
locura de soñadores iluminados, sueño
accesible solo a ciertos dementes elegidos,
cementerio de insanos y efervescencia
mental sobre enajenados. Asi vista, Paris
reflejaba una idea resplandeciendo en la
locura de lo increíble. Pareciera como si el
otro lado de la vida empezara hacerse
tangible. Yo ya no quisiera decir nada ni
recordar nada. El pasado se me venía
encima y me atacaba como un animal
furioso e imbatible. Por cuáles razones el
nombre de Isabel venía hacia mí todas las
tardes? Pareciera como si el destino me
hubiera iluminado y yo no tuviera derecho
a levantar objecciones a esta decision y sus
tareas impuestas. Era un castigo? Lo que
mas me inquietaba era verme allí,
encerrado por las ásperas circunstancias
que los aconteceres habían levantado y
formado y yo sin fuerzas ni posibildades
para alterar las cosas que todos llamaban
"llevar una vida completamente normal". Al
lado de Isabel, se había iniciado la
liquidación de aquello que, de alguna
manera, nos empujaba a vivir con tantas
pausas obligadas y con tantas
interrupciones. Desde el momento de la
separación, no habíamos hecho mas que
buscar en lo perdido. Por qué busca uno? El
espejismo de todo esto debería de terminar
cuando nosotros, con los ojos de la verdad,
descubriéramos nuestras mismas imágenes
abrazando los espejos rotos de esas
experiencias y con un compás y una brújula
que eran la herencia de nuestros
antepasados. Hay algo en los senderos del
amor que siempre nos lleva a desentrañar
muchos de los secretos escondidos que,
para los otros y por mucho tiempo,
permanecen y permanecerán
desapercibidos. Lo que quiero decir, es que
uno debe nacer para amar y sufrir y creer
en lo que sea para obtener un poco de la
salvación que la vida nos concede y poner
remedio a muchas miserias morales y a
muchas solitarias esperanzas. Se encuentra
uno en una dimensión perdida en la que
uno no ha dejado de buscar desde los
momentos en que uno llegó al mundo y
escuchó las primeras palabras verdaderas
por la boca de un desconocido o una
desconocida. Si las cosas no ocurrieran de
esa forma, entonces todas las furias del
infierno se verían entonces
desencadenadas y nosotros seríamos
lanzados a pozos insondables donde las
almas de los hombres serían erradicadas de
la luz y sus bendiciones bienhechoras. La
mentira, al final, trae montada la salvación
para de alguna manera redimirnos y
confortarnos. No habría que sucumbir ante
los peligros, sino enfrentarse a ellos y a
todos los acechos; habría que pensar
solamente con el corazón, y con lo que hay
más allá de él; no enloquecer, sino lanzarse
al remolino del amor, en el que todos
esperan nacer de nuevo. Era un amante
íntegro, de eso estaba seguro. Me limito
solamente a dar, me dije alguna vez y mi
naturaleza, en ese sentido, es igual a la de
todos los amantes que llegan a este mundo
para ser sacrificados en los holocaustos del
entregar mas que el de recibir. Bien se ha
dicho que la confesión es el silencio donde
todas las culpas se han desnudado, aunque
muchas de ellas se escondan en el
subsconsciente. Me reprochaba ser un
enfermo y no poder separar el acto
amoroso del acto doloroso; esto es el sado-
masoquismo. Podría decirse que mi
incapacidad hubiera sido ocultarme a mi
mismo la significación de la verdad de la
significación de la mentira. Para haberlo
logrado hubiera hecho de lado las
insensibilidades afectivas que me dañaban
y me perdían, pues siempre me habían
conducido a callejones aparentemente
suntuosos donde nadie encontraba la
verdad. No me restaba mas que dirigirme a
los momentos de lucidez que algunas veces
habían tocado a mis puertas para obligarme
asi a erradicar la grotesca visión de los
espejismos de mi vida. Y mi alma? No era,
acaso, lo que señalaba mi sufrimiento? Yo
consideraba, claramente, que huir o
escapar , a nada me conducirían pero, no
obstante, hacia algún lado deberia yo de ir.
Si me dí la mentira como alimento diario,
fué para sobrevivir y para defenderme en
los momentos críticos de las batallas y para
que las mujeres a la cuales me había
adherido no me quitaran su protección. Yo
siempre creí que de esta forma yó
obtendría muchas ventajas, pero el futuro
estaba por vivirse y los acontecimientos y
sus resultados, buenos o malos, por verse.
La suerte estaba echada y yó no podía dar
marcha atrás.
Cuando tenía hambre, me iba a lo de Rose
Marie a pasarme algunos días con ella y
con Christine. Ellas vivían en una residencia
estudiantil donde las visitas y las presencias
de los hombres no estaban permitidas, sino
solamente durante el dia. A las seis de la
tarde, todos los machos tenían que
abandonar el edificio. Pero Rose Marie y
Christine me tenían secuestrado y cuando
ellas se iban hacia la Universidad, dejaban
un papel en la puerta donde escribian que
nadie debería de molestarlas. Las cosas
funcionaban de maravillas, pues nadie se
atrevía entrar, ni siquiera las afanadoras
que, por lo demás, hacían la limpieza una
vez por semana. Cuando Rose Marie y
Christine llegaban, preparábamos siempre
algo de comer y nos tomábamos siempre
un buen vino. Christine provenia de la zona
de Bordeaux y sus padres siempre le
enviaban buenos vinos de allá. Después nos
metíamos a la cama a gozar de las delicias
del amor. Rose Marie y Christine estaban
metidísimas conmigo y me lo daban todo;
quiero decir, que eran muy generosas. Sus
hambrientas vertientes eran insaciables y
siempre terminaban por deglutirme hasta
dejame exhausto y sin energías. Algunas de
las veces, una de las dos se abstenía y
entonces podía yó descansar un poco y
dedicarme a disfrutar o bien de Rose Marie
o bien de Christine. Esos eran viajes al
embeleso. Una de esas noches estábamos
hablando y tocamos el tema Isabel. Rose
Marie me prometió pagarme el pasaje para
regresar a México. Qué extraños son los
caminos a los que somos arrojados de
pronto. La solución para resolver uno de
mis problemas había sido encontrada
gracias a la generosidad de Rose Marie.
Una semana después estaba yo en camino
hacia Houston y de allí a Mexico City.

Estoy exhausto hasta el mas extremo de los


cansancios, estoy agotado de este ir y venir
hacia todas las partes y en ninguna a la vez;
es como si hubiera perdido la noción del
tiempo, de las cosas y hasta de mis propios
actos. Todo esto me causa una especie de
indiferencia, de culpa que ha sido
desmembrada por todas las circunstancias
que me han colocado en trampas sin
escapes y en pozos sin fondo ni fin. He
caminado con la muerte a mi lado que ya
no le temo más. Es como si en un simple
instante me hubiera convertido en un niño
de fuerzas espirituales formidables. Cuando
miro hacia atras para observar mi pasado,
me constituyo en una larga duda. Basta
echar una ojeada para descubrir que
muchas cosas que estuvieron a mi lado, se
han dejado de llamar como antes todos las
llamaban; han cambiado simplemente de
nombre y han cambiado de forma. Mi
madre ha cambiado también. Todo lo
demás ha sido barrido por la fuerza
incontenible de un huracán que no ha
dejado nada en pié. Hasta el amor, que yo
siempre habia cubierto con los polvos
dorados del eterno entusiasmo, ya no es
nada tampoco. El odio se ha debilitado y ha
devenido otra cosa; ya no es tan temible.
En realidad, nuestras experiencias en la
vida, deberían estar cimentadas en
circunstancias cuestionadas. El fin no duele;
en el fin ya nada le importa a uno un
comino. Da igual caer hoy que mañana,
mañana que nunca. Nuestras vidas son las
apariencias de rojas manzanas a las cuales
todos muerden. Todos los lugares tienen un
mismo valor. Todos los lugares son un
mismo lugar. La mentira es la parte obscura
y desconocida de la verdad. Cuando
nosotros mentimos, queremos conseguir
algo, queremos ocultar algo. La mentira es
la afinidad que tengamos por cualquier
cosa para perdernos en las obscuridades
del corazón que, en nuestro tiempo, nos
hacen percibir la existencia de forma muy
engañosa. Esta llamada afinidad es tal vez
la recompensa de la que nos apropiamos
para poner a salvo nuestras partes en
peligro.

Vivir en una ténue dicotomía va


produciendo en nosotros un asco singular
por casi todas las cosas que nos llevan al
endurecimiento del corazón. Quien quiera
subir, tiene que caer, primero: hay que
evacuar toda la mierda que uno ha ido
almacenando ha través de los fracasos y las
desdichas, las traiciones y las
humillaciones, los abandonos y las
incurables cicatrices de los golpes. A lo
largo de todas las relaciones que la vida me
fué ofreciendo con un montón de gentes,
me encontré en la misma situación que
polariza al condenado con el ejecutor. Si
una partícula pequeñísima de semen
salvado junta a un hombre y lo reconcilia
consigo mismo, lo mismo provoca un
gramo de condena. Queréis salvar a un
hombre, condenadle, entonces!!!. Gracias a
los golpes, me convertí en una especie de
cazador. Jodí, con toda la mala yerba que
pude, a todos aquellos que nunca presentí
como verdaderos, no importándome su
importancia social, ni su relevencia política
ni su solidez económica. Yo siempre he
sentido que este extrañísimo impulso, era
una extraordinaria prolongación de mi
remoto pasado, incluyendo todas mis vidas.
El pasado de un hombre no se mide desde
su nacimiento a su muerte. El pasado de un
hombre tiene sus orígenes en el mismo
instante en que la eternidad lo lanza a la
aventura inverosímil de la vida. Si alguien
olía a colonia cara y usaba el lenguaje para
expresar conceptos carcomidos por el
intercambio pseudo social en los salones
donde los seres adquieren su relumbre, le
cagaba entonces la existencia; si por el
contrario, olía a biblioteca o a calle, a
encuentros y abandonos, entonces me
hacía su amigo y disipaba mi tiempo en su
habilidad o en su aparente dureza y en sus
inquietudes buscadoras y errantes; allí le
preparaba a un nuevo inicio de la vida y
trataba de levantar en su persona la
configuración misma de la verdad. Creo que
eso es equilibrar en el mundo, el sentido de
la justicia, me repetí siempre, y todavía lo
sigo haciendo. Cuando lo que nosotros
llamamos un ser humano, balbucea sus
primeras limpias intenciones, se acerca
muchos más a los fracasos que a los éxitos.
Difícil es encontrar en la vida amigos ó
sócios ó bandidos verdaderos. Hay un gran
péndulo de falsedad en todo eso. Desde
Tenochtitlan hasta que cualquier parte que
queramos en este infierno terrestre, el
fenómeno se repite con la misma
contundencia. Si escogiera por azar a uno o
varios de los charlatanes que he tenido por
amigos, no alcanzaría a nombrar a ninguno
de ellos y, en cuanto lo intentara, me vería
enfrentado a una pared donde se
reflejarían las indelebles figuras de una
realidad proyectada. Hubieron quienes
consideraron mi presencia el más terrible
desacato a su estirada moral y sus
restringidas capacidades para ver una
pequeña parte de la verdad y lo que
representaban. Otros, que habían hecho
sus trincheras en las posiciones "pseudo-
radicales" de la izquierda, ocupan hoy
agobiadas responsabilidades en el sistema
y se han convertido en un miserable
facsímil de la bosta. Gente de esta
naturaleza es la que siempre se ha opuesto
al sueño de la invención sin fronteras.
Todos estos miserables, no han sido mas
que una banda de moralistas seleccionados
por la falsa conciencia; para ellos, la vida es
y seguirá siendo un solitario y desolador
punto de vista, donde no habrá jamás lugar
para las admirables inquietudes de las
búsquedas y las luchas que hacen posible
las hazañas; para todos ellos, la vida es y
seguirá el curso automático de los ismos o
el inmóvil placer de la catatonia. Todas las
cosas tiene su tiempo; asimismo, su ritmo.
Como la espiral, uno no renace solamente
de las traiciones, sino también de las
humillaciones; de ellas, se aprende más
que de ninguna otra cosa. Yo estoy feliz de
que la vida no se me haya mezclado con los
venenos de la sangre, de que no me haya
convertido en un contrahecho del alma o
en un fullero oficial; estoy que me fermento
de alegría en la larga marcha que he
emprendido y de la cual no sé adónde me
haya de llevar porque, al final (que es un
principio) contra la rabia efervescente y la
irritación sin fin de los otros, ya no son
muchos los huecos en los que tenga que
caer.

Mochila Varela, Plutarco Elías Calles, el


negro Miller y yó habíamos ido a un Bar
que se encontraba no muy lejos de "La
Plaza de Hierro". Nosotros
acostumbrábamos ir allí los domingos, para
escuchar un poco de "Jazz" sueco,
tomarnos algunas cervezas y hablar un
poco de paja sobre todo lo que había
ocurrido en los días que no nos habíamos
visto.
- En Britania, dijo Miller, le es a uno
relatívamente fácil ser invitado a una casa
sin muchos problemas. Un sueco, no te
ofrece jamás su casa, a menos que el
invitador sea de la izquierda, políticamente
hablando, o pertenezca a la clase
trabajadora consciente o la invitadora esté
bramando de caliente por meterse un pene
entre las piernas. La otra media naranja la
constituye la clase económica dominante,
pues ella siempre está en actividad, ya que
los vinculos de dinero la obligan
desplazarse hacia la dirección del oro, y en
esta titánica tarea se le van todas las
energías y todos los esfuerzos.
En esta clase social encuentra uno a las
mujeres mas calientes, mas
temperamentales y mas temerarias. Sus
hombres, si es que de alguna forma podría
denomináseles, están siempre ocupados en
defender sus intereses materiales y por eso
ellos casi olvidan sus deberes de machos,
los cuales son visceralmente vitales para la
mujer. Yo recordé, entonces, a propósito de
lo que el negro Miller decía sobre las
mujeres suecas y sus hombres, que cada
vez que yó entré en contacto con las
mujeres de la alta burguesía, no tuve
dificultad alguna en ser llevado a la cama
por ellas. Siempre me he preguntado que
fué lo que les interesaba de mi? Qué éra lo
que les llevaba a quedarse prendida de una
pija más? Cuál es el límite de saciedad
sexual de la mujer sueca? Y cuál es el límite
de los hombres?
- Cuál es tu opinión sobre el Arte en
Suecia, Mr Miller? le preguntó Plutarco
Elías Calles a Joe Miller?
- En Suecia, existe una vasta imágen
referente a la cuestión de El Arte. Algunas
personas, incrustadas en la alta burguesía,
compran Arte para invertir su dinero; a ellas
lo que les interesa, no es el Arte en sí, sino
las enormes sumas económicas que
determinado artista les pueda garantizar;
es decir, el nombre del Artista es un cheque
seguro.
Los noruegos dicen que los suecos viven
solamente para trabajar. Sobre ellos
mismos, los noruegos se definen como
gente que trabaja para vivir. Con esto
quieren decir que detrás del trabajo tiene
que existir una idea acerca del sentido de la
vida. Uno no viene al mundo para
enterrarse en el trabajo y morirse
trabajando sin que algo inquietante ocurra
en la vida de uno. Los noruegos quieren
vivir y detestan la idea de ser un buen
servidor de los deberes que los suecos
hacen.
- En Suecia, agrega Plutarco Elías Calles,
los divorcios son una cosa muy común.
Después de la separación, la ley protege
mas a la mujer que al hombre y este, sin
protestar, se ve marginado a seguir jugando
el papel de proveedor, sin que esto
signifique que él tenga muchos derechos
sobre sus propios hijos. Esto de los
derechos no puede escapar de la Ley; la
práctica refleja la verdad y en ella, los ex-
maridos, pagan mensualemente lo que la
Ley establece. Después está el hecho que
los maridos casi no tienen tiempo de
encontrarse con sus hijos pues el trabajo
demanda de ellos todo su tiempo, todo el
tiempo; no se si me entienden. Al final de
todo, la mujer encuentra otro macho y este
es reconocido como el padre de los hijos,
sin que existan normas extraordinarias para
éste. En Suecia, mandan las mujeres y en
cualquier momento ellas tomarán el poder
político y algunos puestos de importancia
del poder económico. El futuro es de ellas.
- Se nos está yendo Suecia, al carajo?,
pregunta el negro Mochila.
Para cerrar, el negro Miller sostiene que la
idea de vivir en la forma de la pasión, es
ajena a la gente escandinava.
- Acá los impuestos impiden el
crecimiento económico del país. Miren
como fluctúa el dólar, dense cuenta como
la economía danza alrededor de él. La Volvo
es americana. La Saab es americana. Suecia
está vendiendo sus mejores empresas al
capital extranjero. En Suecia mandará cada
día mas el capital extranjero. En el aspecto
interno, el Estado es el único vencedor y
engaña a todo mundo. Los políticos
organizan toda la estructura de la sociedad
y la existencia de la gente e imponen un
ritmo de funcionamiento que está de
acuerdo con la forma de pensar lutero-
socialdemócrata-sueca de la vida. Ellos
cometen todas las aberraciones con el
dinero del pueblo. En primer lugar, el
Estado sueco es económicamente
poderoso. En segundo lugar, la gente de
aquí no va a la confrontación al estilo de la
clase obrera francesa. En tercer lugar, los
políticos profesionales se arreglan la vida
de la mejor manera y le impiden a la gente
pensar, distribuyendo falsa información;
vamos, informacion que no parece falsa;
esta información no está dirigida a
defender los intereses de la gente, sino que
está hecha para que la gente no descubra la
verdad, sobre todo en los asuntos
calcinantes. Los políticos profesionales
están burocratizando a todo el pais para
meterle, mas fácilmente, todos los cuentos
del mundo. Este país se rige por acuerdos
entre patrones y dirigentes ya domados de
la clase obrera y, entre los dos sectores, le
dan a los trabajadores una mínima parte y
otorgan a la clase patronal todas las
ventajas para defenderse y para seguir
enriqueciéndose. Por burocratizar, entiendo
a una mente dispuesta a controlar su
propia vida y la vida de los demás de
acuerdo a los cánones infernales del
párrafo y/o las sentencias intimidatorias de
la Ley.
- Eso es muy cierto, viejo Miller, le dice el
negro Mochila a Mr Miller.
Volcándose hacia Plutarco Elías Calles, para
joderlo, continúa:
- Tú, vago sinvergüenza, tenés dos
mujeres, y las dos lo saben; a ti no te
rompen los huevos y tú te las seguís
arreglando. Yo entiendo la economía de
esta manera.
Plutarco Elías Calles, tenía, en verdad, dos
mujeres. Con una de ellas, vivía en un buen
piso en la zona mas cara de la ciudad. Con
la otra, tenía un hijo y se iba de vacaciones
algunas veces con ella y su hijo a la casa
de sus padres. El padre de la sueca, había
declarado al hijo de Plutarco Elías Calles,
como heredero único.
- Pero vos sos un culo roto, le grita el
negro Mochila a Plutarco Elías Calles; vos
nunca has laburado. Vos te las llevás en lo
tuyo y no te importa un carajo si el mundo
se va a la mierda.
- Pero en eso estamos, Mochila, contesta
Plutaco Elías Calles; vos no ves como todas
las cosas han cambiado. Y no vale la pena ni
siquiera pensar que en otra parte la
situación vaya a ser diferente. El nazismo,
por ejemplo, esto está ganado terreno a
una velocidad de susto. Ni quiero
imaginarme lo que se nos viene encima.
Los latinoamericanos estamos bien jodidos;
aparte del desempleo, de la pobreza, el
hambre, el color de la piel y la ignorancia,
nos caen todos los males y todas las
amenazas encima. A mi me parece que los
tiempos próximos son de la raza blanca y
allí todos los que no sean blancos la
llevarán de perder. No creo que ningún país
esté en posibilidades de decidir si se queda
afuera o entra a la Unión Europea. La
Unión Europea es un proyecto bastante
extraño y confuso y a mi, francamente, no
me alcanza la capacidad para entenderlo.
El negro Mochila observaba al Plutarco Elías
Calles y no sabía si reir o decir algo serio. Al
final, volteó el rostro hacia su lado derecho
y estaba por preguntarle algo a Mr Miller
cuando este se le adelantó:
- Invítenme un cognac, dijo el negro
Miller. La plata se me acabó.
El negro Mochila fué al bar a traerle un
cognac al negro Miller y tres cervezas para
nosotros.

Putarco tomó la palabra:

- Retomando lo que Mr Miller expresa


sobre lo que sucede en Suecia, tengo que
disentir de él un poquito, dice Plutarco Elías
Calles: los males no aparecen solamente
acá. Mira hacia afuera y vé lo que está
sucediendo ahora. No se trata solamente
de los suecos, como Mr Miller sostiene, se
trata del hombre. El hombre es un gran
error cometido por quien sea el
responsable o por quienes sean los
responsables. Desde que Caín mata a su
hermano Abel; es decir, desde que el
primer hombre mata al primer hombre, se
inició una cadena de matanzas que nunca
han cesado ni creo que vayan a cesar: el
mundo entero es una fábrica de asesinatos.
La primera guerra mundial de 1914 1 1918,
entre el poder central constituído por
Alemania, Austria-Hungría, Bulgaria y
Turquía por un lado y, del otro, la Entente;
es decir, Estados Unidos, la Gran Bretaña,
Francia, Italia, Japón y Rusia, termina en
una verdadera carnicería. Por si no sabés,
Mochila, esta guerra costó 9 millones de
víctimas. La segunda guerra mundial, entre
Alemania, Italia y Japón (España se salvó
por el milagro de haberse desligado de ellos
a tiempo) de una parte, el llamado poder
del Eje; y por la otra parte, la Gran Bretaña,
Estados Unidos, Francia y la Unión
Soviética, formando el poder de los Aliados,
causó verdaderos estragos a la humanidad.
Seis millones de judios fueron masacrados
por los nazis, si no es que más. A usted, Mr
Miller, le paso el dato: 36 millones de seres
humanos perdieron la vida. Y aquí estamos
hablando de las cifras oficiales solamente.
La verdad la desconocemos. Se imaginan
ustedes la gran cantidad de gente que
moriría, en caso que se produjera la tercera
guerra mundial? En la segunda guerra
mundial, Stalin, al frente de la dictadura
Bolshevique, liquidó a los mejores cuadros
que el Partido tenía, mas los llamados
enemigos de la Revolución y del Pueblo, en
una limpia sin parangones. Aqui estamos
hablando de millones de gentes que se
esfumaron sin dejar huellas; ellos no
aparecen ni siquiera como dato o cifra
oficial. La Dictadura del Partido Comunista
de China ha hecho también volatilizar del
mapa a millones de seres humanos.
Cuántos millones de vidas no costaron las
guerras en las dos "Coreas", Viet. Nam,
Laos, Campuchea? No hay que olvidar lo
que pasó en Irak, la antigüa Yugoslavia,
Serbia, Croacia. Que nos indica todo esto?
Esto, señores, nos está hablando lo que el
hombre es; esto nos dice que, en lo que se
refiere a él, no hay esperanzas; el hombre
es una mierda, una real y soberana mierda.
Las cosas están muy claras para todo el
mundo. Solo los pendejos pueden creer lo
contrario y caer como pendejos en el
mismo error en el cual caen los que no
quieren ver el rostro de la verdad.
Suharto y sus bestias militares sedientas de
sangre y de poder, mataron, desde 1965,
cuando tomaron el poder en Indonesia, a
un millón de seres humanos. En la primera
semana fueron liquidadas 150 000
personas (ciento cincuenta mil).
Pinochet y su banda inmisericorde de
psicópatas mataron cuarenta mil personas
en Chile, en un mes.
Los militares de la banda facista de
Guatemala, han matado a mas de
quinientas mil personas (medio millon de
gentes) en los últimos diez años.
Los militares sedientos de poder y de
sangre de Bolivia, mestizos e indígenas
corruptos bajo las órdenes del Capital,
liquidaron al Che Guevara y han liquidado a
cientos de miles de indígenas inocentes.
Con lo que jamás contaron es que nunca
eliminarían ni siquiera el recuerdo del
comandante Guevara: la figura gigante del
Che sigue creciendo: el comandante
Guevara es el mas claro ejemplo de lo que
la voluntad hace cuando se le pone en
marcha.
Los militares de Colombia han hecho
desaparecer a decenas de miles de
inocentes que no han tenido que ver con la
guerra implementada por ellos en contra
del pueblo colombiano.
En Argentina, los facistas profesionales
dieron muerte a mas de cincuenta mil
personas, pero quedaron en el mas
espantoso ridículo cuando no pudieron
defender las Islas Malvinas (Falkland) ante
los ataques del ejército inglés en 1982.
Nunca me dió tanta vergüenza ser
latinoamericano que en ese entonces.
En Paraguay, Stroessner, esa ridícula y
grotesca figura del facismo criollo, fué
mantenido por el poder de las armas sobre
toda la voluntad del pueblo paraguayo,
durante mas de treinta años.
En Uruguay, pese a la heróica lucha del
Movimiento de Liberacion Tupamaros, la
burguesía nacional se alió a los militares
sedientos de dinero y poder y entre ellos
asesinaron y encarcelaron a decenas de
miles de hombres que luchaban por liberar
a la Patria de los negociantes sin
consciencia vendidos a los intereses del
Capital. Los culpables están hoy pagando
prisión; es decir, están donde debieran
estar desde los principios.
En el Salvador, (Matan mas de 150 personas
en tres días) miles de campesinos comunes
y corrientes han caído víctimas de las armas
de los militares facistas a las órdenes del
Capital.
En Nicaragua, los militares ebrios de poder,
sirvieron al asesino dictador Anastasio
Somoza, pero no pudieron contener los
avances del Ejército de Liberación Nacional.
Antes de caer derrotado, Somoza desató
una guerra a muerte contra todo el pueblo
nicaragüence.
En Panamá, han caído miles de
combatientes luchando por la libertad de la
Patria Panameña. En Panamá, también,
Estados Unidos ha adiestrado a más de
sesenta mil oficiales de todos los países
latinoamericanos a través del Centro de
Adiestramiento SOA (School of America).
Allí, los jóvenes corruptos
latinoamericanos, han aprendido todos los
métodos sadistas de tortura que uno pueda
imaginarse. El SOA ha formado a 25
Ministros de Guerra y a decenas de miles
de líderes militares y paramilitares de toda
Latinoamérica.
En Venezuela, el comandante cristiano,
Hugo Chávez, amante de los pobres y
enemigo de los actos innobles y de la
injusta reparticion de la riqueza nacional,
fué la estrella fugaz que brilló sobre todo el
cielo venezolano. Buscó liberar a
Venezuela. El Comandante Hugo Chavez ha
sido asesinado. No hace falta derramar
mucho seso para saber de donde viene la
culpa. El pais corre peligro de caer otra vez
en manos de sus eternos opresores. Habrá
que esperar por lo que suceda en
Venezuela; el futuro de Venezuela está por
verse. El Capital no descansa ni descansará
hasta recuperar la presa perdida.
En Perú la ebullición revolucionaria
permanece bajo tierra.
México. Los enemigos de México estan muy
activados moviendo todo para usar al narco
gobierno priísta. México es la gran
incógnita. Allí todo puede suceder. Las
drogas son la defensa del PRI y las drogas
pueden causar su estrepitosa caída. El
pueblo tiene que esta preparado cuando
esto suceda. La experiencia nos dice que
uno debe esperar siempre que lo mas
terrible suceda.
Brasil ha sido un horno de maldad desde
muchos años atrás. En Brasil se elimina a
los niños por que estos no tienen quiénes
los protejan. En Brasil viven los mas
escurridizos y sesudos asesinos de todo el
Continente Latinoamericano. Yo me
pregunto si es posible, para un hombre de
consciencia limpia, vivir en cualquiera de
estos infiernos? A pesar de las luchas
marcadas por el pueblo y sus movimientos
de liberacion nacionales, en muchos de los
países latinoamericanos, no hay todavía
lugar para la igualdad, el voto libre, el
derecho a existir, las ideas libres, el derecho
al trabajo, la justicia aplicada a todos sin
tener que tomar en cuenta el orígen, las
creencias, el color de la piel o la condición
social de las personas, que son pilares mas
o menos esenciales en la democracia. Ni la
paz ni la tranquilidad existen. Todas las vias
parecieran estar cerradas. En cualquiera de
estos lugares, dice la canción mexicana, la
vida si que no vale absolutamente nada. Si
echamos una mirada al presente, todas las
vidas de los ciudadanos están deterioradas,
lo que equivale a decir, que muchísima
gente no tiene sitio donde poder vivir sin
correr el riesgo de verse amenazada de
muerte o verse perseguida por las bandas
de asesinos a causas de sus ideas o sus
disidencias, por sus diferentes formas de
pensar y entender las cosas.
El mundo entero está en quiebra y
entrando a una fase de extrema zozobra
donde todos sus mecanismos de
perversidad son mantenidos a base de
fraudes evidentes, mentiras subrepticias,
prodigiosos engaños y peligrosos
subterfugios económicos. Todos los que
gobiernan lo hacen con la unica idea de
substraer los bienes y riquezas de los países
para ellos hacerse fabulosamente ricos, no
importándole ni el estado de pobreza en
que las gentes se encuentran ni el estado
de ruindad moral en la que todos ellos han
arrojado a sus patrias. No hay amor en los
corazones de los líderes. No hay, tampoco,
valor en los corazones de los gobernados.
Una de las principales premisas del capital
es que este se esfuerza siempre en
convertir en cobardes a todos los que
domina. La falta de amor y la falta de valor
impiden la llegada de los héroes. El luto y el
dolor imposibilitan que las almas de bien
puedan manifestarse en toda su libertad.
Las horas de los días negros han hecho su
entrada al mundo y costará mucho echarlas
de la vida de los hombres. Los hombres se
han vendido a la villanía y no quieren nada
con el bien. Cuando las minorías,
encantadas por el fulgor de los deseos
demoníacos, se gozan con sus éxitos que
les conceden privilegios por sobre lo que el
sentido común dicta, esto quiere significar
que hemos llegado al fondo. El camino que
todos tienen por recorrer se hace mas
difícil y más peligroso. Las esencias
desasosegadas del mal, han invadido las
vidas y las actividades diarias de los
hombres y sus corazones ya no están al
lado de la justicia y al lado de la verdad. El
mal llegó con el propósito de apropiarse del
alma, de la honradez, de la sinceridad y del
amor de los hombres para dividirlos y
prostituirlos y convertirlos en espectros
perdidos en búsqueda de muchas felonías
por cometer. En este horno desastroso
estamos todos y todos seremos pasto de
sus llamas. La palabra del justo no tiene
cabida en los recintos lúgubres de los
canallas. La justicia está por entregarse en
manos de la felonía, la mentira y la maldad.
Lo que los asesinos, matones y
depredadores sostienen es lo único que
cuenta. Los inocentes son arrojados sin
misericordia a las cárceles y salen de ellas
después de haber permanecido en esos
pozos infernales de desolación por años
que fueron tiempos indefinidos e injustos.
Los criminales y los homicidas están al
servicio de los fuertes y gozan de la libertad
de hacer lo que ellos quieran: ellos están
protegidos por los que definitívamente no
pertenecen al bien. La decadencia, la ruina
y la degradación están aquí, y aquí han
fundado su imperio degenerado de robos,
injusticias, decretos ilegales, usurpación y
asesinatos.
Pero lo que estremece mi alma hasta
definitívamente perder toda esperanza en
el hombre, es la cuestión esa de la guerra
entre dos tribus diferentes: los "Hutus" y
los "Tutsis" sucedida en Rwanda y Burundi.
Allí vemos a unos y a otros que, con
machetes y hachas en sus manos, se
liquidan; ni los niños son perdonados.
Viejos, ancianas, jóvenes, niños, hombres
en su madurez, todos participan de la
increíble matanza. El punto álgido es que ni
los inocentes son respetados. Todos ellos
son sacrificados en una ceremonia negra
donde la sangre corre y corre por miles de
litros. Eso si que es impresionante, señores!
Pero todo esto va mas allá que la cuestión
ritual; en este espectáculo grotesco y
nauseabundo, aparecen con toda claridad
los mas inauditos perfiles de la saña y la
crueldad demoníaca y diabólica: la vision es
satánica: mas de un millón de seres
humanos desaparecen de la vista en un
abrir y cerrar de ojos. Qué me podés decir
sobre esto, Mr Miller? Cuál es el orígen de
esta gran tragedia? Pregunto esto porque
me interesaría saber si alguien tiene una
respuesta. Qué es lo que mueve al hombre
a cometer una infamia de esta naturaleza?
Por qué la comete?
Esto decia Plutarco Elías Calles y todos
parecieran que hubieran entrado a una
burbuja formada por un silencio compacto.
La conciencia de todos y el sentido de la
normalidad no eran ya las mismas. Los que
se encontraban lejos de él prestaban
atención. Mochila le dijo que tenía razón,
que él por eso había abandonado el
Uruguay
- A mi ya no me va la injusticia, dijo el
negro Mochila.
- Las cosas no pueden continuar asi.
Compadre. Compadre Plutarco Elías Calles
(Mochila y Plutarco eran compadres en
verdad), te convertís en un filósofo de la
verdad. Vos ya no querés regresar y morir
en Venezuela. Mirá, Plutarco Elías Calles, no
me arrojés esas terribles verdades a la cara,
porque la verdad es que me ponés triste y
por allí me dan ganas de llorar. Parála, mi
pana, no ves que la vida es cortísima. Echá
una mirada a tu alrededor y verás que
todos estamos viejos y cansados. A la vida,
uno viene para trabajar y para recibir
muchas palizas. De este castigo no se salva
nadie!!
Dirigiéndose al tipo que servía en el Bar,
Mochila le gritó:
- Ponénos una botella de "Paternina".
Escuchadme pibes, esta es la última que
nos tomamos. Después nos iremos a dar
una vuelta por los boliches del centro.
Nadie respondió. Todos nos quedamos
callados y, tranquilamente, nos bebimos la
última botella de vino. El negro Miller dijo
que todos éramos unos verdaderos vagos.
Plutarco Elías Calles balbuceó algo que
ninguno de nosotros entendió. Yó me
quedé pensando en lo que él había dicho.
Vámonos de aquí, mis panas, dijo el negro
Mochila; vamos a seguirla en otra parte. Si
tenemos suerte, puede ser que todavía
haya algún hueco abierto por allí. Yo tengo
sed y quisiera tomarme un par de botellas
de vino con vosotros.
Miré el reloj de la vieja esquina de la Plaza
de Hierro y en esos instantes sonaron tres
campanadas. Eran las tres de la mañana y
el mundo seguía todavía dando vueltas y
tumbos.
- Muchachos, nos dijo Plutarco Elías
Calles, Vosostros no estáis cansados? Yo
estoy que no doy mas. Acompañadme al
piso ; si quéreis os podréis quedar a dormir
allá.
Nadie dijo nada, pero todos seguimos
marchando detrás de Plutarco Elías Calles,
que le dió una patada a una lata vacía de
cerveza con la punta del pié derecho.
Caminamos lentamente en dirección a la
Plaza de Hierro para desde allí, tomar hacia
el pisillo de Plutarco Elías Calles. El negro
Miller, que siempre tiene que finalizarlo
todo, gritó:
"los políticos europeos son menos
perversos que los políticos del resto del
mundo, pero ellos también quieren el
poder y el control sobre el dinero de sus
súbditos".

Entre el hombre de todos los tiempos y la


mujer (de todas las edades), nosotros
podemos observar algunas diferencias muy
esenciales. El hombre se siente dispuesto a
cumplir con la tarea que le impulsa a
conquistar su mas inmediato círculo de
desplazamiento; él necesita, por lo tanto, la
admiración de todos. Esta dilapidación de
energía, al mismo tiempo que afianza la
femeneidad de la mujer, va desgastando al
hombre y le desplaza poco a poco. Sin que
ningún tipo de percepcion entre en juego, -
por lo menos que el hombre no capta - la
mujer ocupa, poco a poco, el sitio que
antes le pertenecía al hombre. No hay que
creer en la frase que dice "detrás de todo
gran hombre existe una gran mujer"; en
todo caso, a esto habría que agregar, "en
absoluta libertad de sexo". Si la mujer fuera
atendida, entonces la sentencia podría ser
verdad, pero esto no sucede a menudo. La
otra parte que falta decir, es que no hay
grandes hombres: la gran mayoría tiene
miedo; muy pocos lo reconocen; algunos
son, ante los demás, vistos como
importantes y poderosos; algunos son
menospreciados como pequeños y
miserables. La inmensa mayoría de los
hombres son perdedores. La mujer los
derrota a todos. Solo los hombres locos
escapan a todas las denominaciones. En lo
que respecta a la mujer hay casos
excepcionales de hombres excepcionales:
Buddha, Platón, Sócrates, Cristo. Por el lado
de las mujeres, podríamos citar a la virgen
María, la madre Isis, Stella Maris, Pallas
Athena, Tonanzin, Minerva.
Detrás de los éxitos de los hombres está
siempre la gran fuerza de la Divinidad a la
cual nunca podemos ver y nunca la
podemos percibir, porque jamás hemos
creído en ella. La Divinidad está también
oculta en los éxitos de las mujeres, pero
entonces su fuerza es doble. El hombre
comun y corriente es estúpidamente
orgulloso y prescinde de la Divinidad
femenina. Los sentidos son, especialmente
en el hombre, vehículos en los cuales no se
puede confiar. Cuando el hombre va detrás
del cuerpo de la mujer, con el propósito de
echarse un polvo nada más, puede caer
atrapado en los ardides engañosos de la
aparente inocencia de ellas. Lo primero que
la mujer hace, cuando desea unos
momentos de placer, es hablar con el
lenguaje hipnótico de los ojos. El hombre
cae fulminado ante el poder contenido en
la misteriosa mirada femenina. La mujer,
para equilibrar sus conquistas, pretende
perder ante los asedios masculinos. Los
casos en los cuales un hombre y una mujer
se encuentran, se aman, viven y mueren
juntos, no corresponden a la regla. Estos
seres, vienen al mundo para desplazarse en
un tiempo que se les opone casi toda la
vida y que erige problemas hasta que ellos
deban al fin vencerlos. Si ellos pasan por
esas pruebas, la memoria de la posteridad
los guarda en su seno; el esfuerzo de la
gente nada ha podido hacer para lanzarlos
a las llamaradas de la tristeza, el olvido y la
separación. Pero el hombre y la mujer
comunes y corrientes no pertenecen a esta
clase de elegidos; ellos son solo un número
mas en esa interminable necesidad que la
Naturaleza posee para infringir derrotas a
todos y convertir en polvo y astillas a lo que
ella cosidere su diversión y alimento. La
Naturaleza usa el juego incandescente del
amor, engañando al hombre y a la mujer en
esos laberintos de entradas y salidas
devastadoras: los dos son arrojados a las
citas del placer. En realidad, los dos caen
abatidos en la ilusión de una trampa más
áspera y dolorosa que el mas triste de
todos los instantes vividos. Ni el hombre ni
la mujer pueden amar: ellos solo desean y
no lo saben tampoco. El deseo es
confundido con el amor. Se tejen asi las
historias imprescindibles de los destierros y
se levantan todas las mentiras que hacen
de nuestras vidas instantes efímeros de
prolongación en esa ruta que nadie conoce
pero que, sin embargo, nos conduce a
todos hacia ese (el) final aparente. Y la
verdad? Qué es la verdad? Nadie lo sabe.
Un momento vivido de cierta específica
manera, se convierte en otra cosa diferente
cuando tiene que ser relatado por un solo
testigo en la red impresionante del tiempo.
Este mismo suceso cambia, cuando la re-
creación material reposa en dos o mas
personas. Lo que era la verdad se ha
transformado y todo ha perdido su valor
inicial, porque simple y sencillamente este
nunca ha existido. La primera versión del
relato pudo haber sido falsa. La vida es una
sucesión interminable de espejismos, si
nosotros no somos conscientes de su
transcurrir y de nuestra exacta presencia.
Los machos y las hembras alteran el
concepto imposible de la verdad. Uno
puede conocer la verdad si uno es
solamente libre; total y abolutamente libre.
Aqui no estoy hablando de lapidar nuestras
vidas en lo efímero del deseo. Cualquiera
de los amantes salvaguarda sus espaldas
siguiendo su propio sendero, que está
marcado por las señales de los errores
innumerables e incontables, y nunca toma
el sendero que su alma le indica. El sendero
del alma reclama héroes. Los héroes van
hacia su destino sin titubear. Uno de los
hechos mas incomprensibles que obligan al
hombre a pensar sobre sí mismo, es el
desconocimiento de su orígen. Si el hombre
ignora de donde viene, es lógico entonces
decir que también ignora hacia donde va.
La inmensa mayoría de los hombres, no es
consciente de que posea un alma, y esto ya
dificulta todas las cosas de una manera
extraordinaria. Si uno desconoce el valor
excepcional de lo que posee, uno está, por
consiguiente, en dificultad de saber usarlo
en la forma que es natural. Han pasado ya
miles de años incinerados en el transcurso
del tiempo, y las facultades interiores han
caído también en el olvido. La manera de
retrotraerlas al ahora cuesta mucho en
esfuerzos por invertir, en fé, en esperanzas,
en una voluntad descomunal que se
empeñe en ellos con todas las fuerzas y las
energías inimaginables. Existirá alguien
capaz de realizar esa tarea de locos? Yo
afirmo que sí, y me atrevo a decir que esos
nuevos seres están ya en camino. Son unos
pocos, eso es cierto, pero nosotros
sabemos que los acontecimientos marchan
por la palanca que los mueve. El primer
enemigo a vencer está dentro de nosotros
mismos. Este gran adversario ha sido
depositado allí por la propia Naturaleza,
que de esa manera elimina a quienes
deseen disputarle su poder. Un ser humano
puede derrotar a otro ser humano en la
batalla. A la Naturaleza, si no la conocemos,
no puede uno derrotarla. Hay que conocer
muy bien las leyes de la Madre Naturaleza;
hay que saber cómo funcionan, cuándo y
por qué funcionan. La Naturaleza coloca un
veneno secretísimo en el interior de todas
sus víctimas con el fin de obscurecer su
sentido temporal y dificultar su sentido
espacial. Como la Naturaleza es la única
que esgrime los secretos que se encuentran
detrás del ejercicio de la Magia
Trascendental, la Naturaleza no desea que
nadie pueda ni siquiera aproximarse, para
iniciarse en la práctica y el conocimiento de
esos enormes poderes. Por eso la
Naturaleza ha depositado en los animales
humanos, la mounstruosa figura del yó que
dirige a muchos yóes, y le cierra asi el
camino a los hombres, con el propósito
bien definido de que ellos jamás puedan
alcanzar la liberación final. En las luchas
sociales podemos obervar el mismo
proceso. Toda la historia de la humanidad
se desarrolla y se ha desarrollado en una
contínua lucha dirigida a liberarse. Uno
siempre tiene algo de qué liberarse; uno
siempre se encuentra en el carril de la
liberación; no obstante, esta nunca llega.
Tan pronto uno se ha liberado de algo, está
inmediatamente en camino de caer
prisionero de otras circunstancias
esclavizantes. El macho es uno de los
guardianes de la esclavitud; la hembra es
otra de esos temibles guardianes. Uno y
otro se vigilan, uno y otro se combaten,
uno y otro se reprimen y uno y otro se
esclavizan; uno y otro son diversificados en
su naturaleza interior, en esos universos
aparentemente inalcanzables e
incomprensibles que arrojan, ténuemente,
reflejos del mundo de los sueños, como un
recordatorio que el alma prisionera le
envía, en los instantes de mayor peligro,
para indicarle los pasos a seguir o para
indicarle si es conveniente hacer un alto y
verse como uno realmente es, y no como el
cerebro y sus tentáculos tramposos de
expresión, quieran hacernos aparecer. La
mujer, cuando deja de hacer resistencia
ante los llamados terribles de la bestia
compuesta por todos los yóes incontables,
debe luchar con la fuerza de la Naturaleza
especial que su alma femenina-masculina
posee. La mujer ha sido hecha para crear;
no obstante, todos los problemas contra los
cuales ella tenga que luchar durante su
vida, ella tiene que vencerlos a todos, con
la tenacidad sublime de su paciencia y con
la asistencia poderosa de sus
incontrovertible fé. A cierta edad; es decir,
en la edad madura, la mujer hace un alto
en el camino y recapacita de sus errores
muchos antes que el hombre. La terrible
verdad es que millonadas de hombres y
millonadas de mujeres jamás recapacitan.
Esto de la liberación es un sendero para los
pocos. Aqui hay que estar revestidos de un
valor a toda prueba. El hombre, al contrario
de la mujer, está hecho para conquistar; su
marcha se dirige siempre hacia lo
desconocido porque él, intuitívamente,
sabe que el precio de los esfuerzos es
siempre cobrado de todas formas. No hay
victorias absolutas. La victoria llega a uno si
uno lo arriesga todo. La mujer debe crear al
lado del hombre, dirigiéndolo todo el
tiempo sin engañarle. La tarea del hombre,
representada en la mujer amada, es
conquistar a su otra parte, porque la
entrada a los Reinos no terrestres ; es decir,
a los Reinos Divinales Interiores, está en el
secreto único que la Naturaleza depositó en
la mujer: la llave que abre todas las
cerraduras de todos los misterios. No todas
las mujeres saben esto. El Hombre y la
Mujer se necesitan uno a la otra, por esto
deben ayudarse. Pero en la realidad, las
cosas no suceden de esta manera; en la
realidad, el hombre y la mujer han sido
colocados en posiciones de lucha contínua,
sin treguas, en lugares donde, dicen los
otros, las sombras de Dios le obligan
permanecer. Dios no tiene sombra. Dios es
Luz y la Luz lo ilumina todo en su presencia:
Dios es luz.
La mujer desea, incluso, convertirse en
hombre y el hombre contempla,
igualmente, todas las posibilidades de
aceptar esta batalla tan desigual para
someter a la mujer. Los dos quieren salir
vencedores de la contienda. Aqui
observamos que la lucha por el poder se da
en todos los lugares y en todos los tiempos
De allí que veamos, ahora, desfilar
hombres pasivos que ya no poseen la
chispa que hace brotar a los héroes, aún en
los organismos menos favorecidos por el
valor, hombres con inclinaciones trágicas
decididos a tomar el puesto femenino de la
mujer, hombres que ha desdibujado su
papel de hombres, seres con aspiraciones
de convertirse en "hombres-mujer". Esto lo
harían para poder llevar con menos
dificultad las nuevas cadenas. Ninguno de
los dos observan las opciones que sus
almas les ofrecen. Por eso hay que
esmerarse en la tarea de conocer los
formidables misterios que rodean a la
mujer. La mujer llega a nuestras vidas para
cambiarlo todo. Dar ese salto en el vacío
del secreto es proseguir en la aventura con
las cuales las Divinidades nos heredaron
desde los inicios de los tiempos. Esta es la
gran aventura de la creación.

En el mundo de hoy día, la gran mayoría de


las mujeres ha iniciado una carrera
desesperada hacia la conquista de todos los
lugares en donde el hombre había habitado
y había ejercido sus intrépidas empresas y
convulsiones sociales, históricas,
psicologicas y - aqui está el punto
calcinante - s-e-x-u-a-l-e-s. En todas la
Empresas y en todos los organismos
estatales que no pertenecen al mundo
olvidado, hay mujeres ocupando puestos
de responsabilidad y dirección; estas
mujeres les disputan el poder de decisión a
los hombres y son impulsadas, gracias a sus
éxitos, hacia "tareas de mayor
responsabilidad". La mujer está
abandonando poco a poco, los lugares a los
que antes estaba obligada. El hombre está,
también, dejando atras actitudes que no se
encuentran en buena relación con los
nuevos perfiles de la vida. Al ser desplazado
de sus terrenos de dominio, el hombre se
ha visto obligado o bien aceptar las nuevas
circunstancias y/o bien emprender nuevas
formas de sobrevivencia para no perecer
ante los nuevos retos sociales e históricos
que la vida le coloca al frente.
En esta civilización de la desvergüenza,
todos hablan de todo, pero todos han
olvidado a la filosofía.

La mujer es la poesía; el hombre debería


ser el conductor de este lenguaje seductor
y regenerador. La mujer es la guiadora, el
hombre debería ser el héroe que se dejara
llevar por ella de la mano. La mujer es el
vacío en el que el hombre debe dejarse
caer sin sentir ningún temor. El hombre es
la roca milenaria, la piedra perfectamente
labrada, que protegería a la mujer contra
tantos peligros y adversidades. El hombre
es el más impecable "instrumento vivo" de
perfección original; la mujer es la única
quien sabe tocarlo y quien sabe extraer de
él la música melodiosa y divinal de las
esferas y los secretos únicos de la sabiduría
eterna. El hombre es la sed de la mujer y la
mujer es el hambre mitigada del hombre
por la perfecta espera. El hombre se crea si
mismo en la exquisita dulzura de la mujer.
La mujer crea al hombre a la imagen de los
Dioses cuando Ella está en conocimiento
del secreto Excelso de la Vida. El hombre es
el Aire para la Mujer. La Mujer es el
alimento substancioso con el cual el
Hombre aplaca su hambre de sabiduría. El
Hombre es para la Mujer la Barca Milagrosa
que le ha de llevar a los lugares remotos de
la imaginación. La Mujer es la Llama que
arderá sin extinguirse jamás en el corazón
necesitado de su calor. El Hombre es la
tierra fértil donde la Mujer puede sembrar
siempre todos sus sueños. La Mujer es el
Agua Bendita donde el Hombre siempre se
bañará y desde donde El siempre emergerá
con más bríos para continuar amándola. El
hombre es el Universo entero para la
Mujer. La Mujer es la parte desconocida de
ese Universo a la cual el Hombre siempre
quiere explorar y conocer. El Hombre y la
Mujer son el Fuego del primer instante, esa
dicha que ni las palabras, ni los sentidos ni
el entendimiento superior jamás podán
describir ni explicar, pues su sola existencia
es el mas grande de todos los Misterios a
los que Nosotros jamás - quizás -
tendremos acceso.

En el Autobus en en cual viajaba venía lleno


de gente que provenía de todas partes de
Latinoamérica ; jóvenes todos provistos de
una verdadera pasión por la visión
encantadora y revolucionaria del mundo.
En el último asiento, iba sentada una
muchacha que no hablaba mucho. En el
transcurso del largo y agotador viaje fuimos
conociéndonos mejor. En la primera noche,
descubrimos que los dos teníamos
excitantes lados que confrontar. Pronto
caeríamos en la pasión que esclaviza a sus
víctimas. No nos fué muy difícil hacer el
amor en el último y largo asiento del
autobús mientras la mayoría de los
pasajeros dormía. La niña venía de Europa y
era de familia acomodada. Había ocasiones
(ella dormía o leía) en que me dedicaba a
caminar por el pasillo y algunas veces me
sentaba al lado de alguien que me ofrecía
su compañia. De revolución no hablaba con
nadie y me hacia pasar como neófito en
esos asuntos. (No hables nunca de tí y trata
de pasar desapercibido) En una de esas
ocasiones, me senté al lado de un vejete
que, después de haberme soltado las
preguntas clásicas, me introdujo en un
panorama tenebroso. La situación en Chile,
dijo el vejete, estaba muy mal.
- Los comunistas han tomado el poder y
el Partido Nacional (el partido del hosco
anciano) está preparándose para darle la
sorpresa a Salvador Allende.
Este fué mi primer encuentro con la
derecha ultrareaccionaria chilena. Antes de
entrar a Chile, su parte negra y temerosa
me estaba siendo revelada. Un escalofrío
me recorrió todo el cuerpo y supe desde
ese momento que todo el país estaba
sentenciado a muerte.
Poco antes de llegar a la frontera, la niña
me había pasado setecientos dólares para
que yó los mostrara a los oficiales de la
Aduana. Muchos meses antes de
encontrarme en Lima, había estado
viviendo en Quito. En Quito me había
encontrado con viejos amigos. La mayoría
de ellos me ayudaron dándome casa,
comida y ropa. De Quito me trasladé a
Guayaquil, donde pemanecí algunos díez
días. De Guayaquil me fuí para Piura.
Después pasé a Chiclayo, de Chiclayo a
Trujillo y de Trujillo a Chimbote. De
Chimbote arribé a Huacho y de allí a Lima.
De Lima, tomé un autobús para Arica, que
era la entrada a Chile. La niña y yó nos
separamos y ella me dió doscientos dólares
mas, "para que te las arreglés los primeros
días en Chile". Permanecí varios días en
Arica, pues la impresión que recibí de la
ciudad fué positiva: puerto, calor, gente
abierta. Como yó traía un bolso de espalda,
decidí irme de aventón hasta Iquique.
Desde Iquique hice dedo hasta Antofagasta.
En Antofagasta, un camionaro cargado de
frutas, me llevó hasta La Serena y de allí me
fué bastante fácil alcanzar Santiago. Llegué
a Santiago por la madrugada; todavía
conservaba el dinero que la mina me había
dado. Dejé mi bolso en un hotel de quinta
categoría y tomé el auricular para hablarle
a mi amigo CB. Un amigo de CB me dijo que
él ya no trabajaba allí.
- CB ha abierto una pequeña fábrica ,
pero te voy a dar un número al cual puedes
hablar.
Inmediatamente marqué el número:
- Que hacés, mexicano? Donde estás
Yo estaba en la calle Santo Domíngo.
- Estas en Santo Domingo? Yo tengo mi
empresa en la calle de Santo Domingo. Por
las rechuchas, que suerte que tenés!!, me
dijo muy contento CB.
Caminando, arribé en treinta minutos a la
fábrica. CB me estaba esperando en la
puerta y después de abrasarme
efusivamente me llevó a un restaurante y
pidió el mejor vino que tuvieran. CB era,
quizá, uno de los últimos románticos de
una era en total decadencia.
- Querés una botella de la Casa Tarapacá
Ex Zavala?, preguntó el dueño del
restaurante.
- Dame esa , dijo CB.
En el bolsillo izquierdo de la camisa, CB me
metió un rollo de billetes. Esto es para que
te las arreglés por el momento, me dijo CB
Nosotros teníamos cosas de qué hablar y
nos enrollamos en una conversación que
duró horas. CB pidió de comer y me
recomendó el pescado: la Corbina.
- Es deliciosa, probála.
T, el hermano de CB estuvo con nosotros un
rato y después se marchó a controlar como
marchaban las cosas en la fábrica. Tengo
otro hemano más, él se dedica a la compra-
venta de autos. Yá vendrá a la fábrica
dentro de unos instantes. El otro hermano
había llegado a la fábrica y T lo habia
enviado al restaurante. El hermano F
apareció al fin. Era delgado y tenía una
barbita que se unía a los bigotes formando
un círculo. F era loquísimo, pero tenía un
corazón de oro purísimo. CB me había
relatado, minutos atrás, que F se había
pegado unos buenos tragos de Pisco. En el
otro lado, enfrente del edificio donde él
vivía habían levantado un nuevo edificio;
allí vivían unas viejas con las que F había
tendio un lío por una venta de un auto y al
final, las viejas habían pedido a un abogado
tramposo intervenir. El resultado final es
que el abogado inició un juicio y las viejas
se vieran eximidas de pagar. F, que las
detestaba, tomó un rifle y subió a la azotea
desde donde empezó a disparar contra el
piso de las viejujas. F le metió bala a todas
las plantas del apartamento. La policía lo
prendió y el padre de F, un anciano muy
piola, tuvo que pasarlas duras para poder
liberarlo. F y yó solíamos jugar al ajedrez e
ir a su villa era, para mi, una cosa muy
especial. F me pasaba a buscar a la fábrica
los viernes por la tarde y me llevaba a sus
dominios. Allí comíamos, tomábamos vino
y nos enfrascábamos en verdaderos duelos
que duraban horas. F me obligaba siempre
a quedarme a dormir. F llegó a convertirse
en un hermano para mi. Me propuso que
trabajara para él y yó acepté sin dudarlo un
solo instante. Entre los dos vendíamos
cualquier cantidad de autos a la semana.
Cuando se me pegaba la gana, me iba con
CB en los viajes que CB hacía para vender
parcas y rompevientos, camisas, ropa
interior, calcetines, cierres, etc., lo que me
ofrecieran en Santiago. Una de esas
semanas, CB me pidió que le acompañara
al Sur a entregar unos pedidos y levantar
otros. CB y yó anduvimos de ciudad en
ciudad vendiendo una gran cantidad de
pedidos. Al regresar a Santiago supimos
que el padre de CB había muerto. Recuerdo
que CB y yó estábamos parados frente al
féretro de su padre. El féretro estaba ya
clavado: yo quiero ver a mi viejo, gritaba CB
con todas sus fuerzas; alguien había
conseguido un martillo de uña y con la
herramienta en sus manos CB desclavó el
féretro. El rostro del buen viejo estaba
sereno y el cuerpo daba la impresión de
estar tirado descansando o durmiento
solamente. Las horas transcurrieron rotas
solo por los sollozos de CB. CB volvió a
clávar el féretro.

Los primeros meses en Santiago me las


pasé en joda con sus hermanos. En cierta
ocasión habíamos ido a un burdel y
bebimos con medida. Una tipa muy linda
llegó a nuestra mesa con la intención de
levantarse al que se dejara. Esa vez,
habíamos ido T, CB y yó. CB me dijo que me
llevara al cuarto, "esta noche pago yo todo,
mexicano". Cada cual agrarró a su mina y
después a otra y a otra; cuando ya era de
madrugada, le habiamos metido candela a
todas las minitas del burdel. Tomamos un
taxi y a mi me dejaron en la fábrica. CB y T
se dirigieron a sus casas. Al otro día, llegó
un tipo del burdel a la fábrica a cobrar la
cuenta "este cheque con el cual pagaron no
tiene fondo", dijo. CB estaba muriéndose
de risa e inmediatamente le pagó al tipo
con billetes relucientes que recién habían
salido del Banco. CB me agarró de los
hombros y me preguntó: "como te las
arreglás para coger tanto. Anoche le diste a
todas las tipas que había allá y no parabas.
Corrias detrás de las niñas con la pija bien
templada y una de las minas me preguntó
que de dónde venías. Yo le dije que eras de
Veracruz y ella me dijo que yo le estaba
mintiendo".
A CB y a mí nos unía la fiebre de la
literatura y la poesía. CB solía escribir y no
lo hacía nada mal, pero la vida lo empujó a
la obligación de tener que hacer plata. El ya
había encontrado a una buena mujer, pero
era un soberano cabrón para llevarse las
minas a la cama. Sin hacer nada, las
mujeres se le ofrecían en cada momento,
todos los días. CB fué un gran amigo y sus
hermanos también. CB se portó bajo todas
las circunstancias, como un verdadero
hombre.
Empezaba el comienzo del fin. Los grupos
mas radicales del Partido Socialista y todo
el Movimiento de Izquierda Revolucionaria
habían vertebrado la implementacion de la
defensa, pero todo era yá muy tarde. La
defensa, que debería de haber sido la
iniciativa del ataque, indicaba que las cosas,
desde el principio, iban a la deriva y lo que
todo mundo podía comprobar es que no
había una estrategia vigorosa y bien
articulada. Había mucho corazón, pero
faltaron los cerebros lúcidos que pudieron
haber salvado a Chile. No intento decir que
la izquierda era débil, lo que simplemente
trato de decir es que la izquierda chilena
estaba señalada a fracasar y se había
mantenido desde los comienzos en una
fase de debilidad estratégica y psicológica.
Las contradicciones que dividían a la
izquierda eran insuperables, por lo menos
en esos instantes históricos. No quiero
decir que la izquierda era débil; lo que trato
de exponer es la idea que detrás de todo
ese caos social, faltaba una dirección eficaz,
lúcida, clara y con capacidad de decidir
revolucionariamente. Faltaba la dirección y
faltaban cuadros revolucionarios. Una gran
parte de la izquierda se mantenía en los
discursos de agitación que no conducían a
las masas hacia un objetivo bien concreto.
La debilidad psicológica y estratégica se
mostraba tal cual en realidad era.
Quebrarle la columna vertebral a la
izquierda fué una tarea fácil y lo único que
nos restó de todo eso fueron pequeños
grupúsculos de defensa diseminados a lo
largo y ancho de todo el país sin una
dirección consistente. También esos
pequeños grupos fueron desvertebrados y
luego vino el silencio sepulcral roto solo por
la prensa internacional. Se hablaba de
cuarenta mil muertos en una semana.
Treinta años mas tarde, la cifra se había
reducido a solo tres mil muertos. Es muy
fácil manejar a la Media para presentar la
imágen que uno desee. El Clown Pinochet
estaba pasando una buenas vacaciones en
La Gran Bretaña y no fué nunca entregado
al juez español que lo reclamaba para que
fuera juzgado por los crímenes que él y
toda la banda que le seguía, cometieron en
contra del pueblo chileno. La misma Gran
Bretaña que no, entregó a Pinochet en ese
entonces, reclama la entrega ahora de Don
Julian Assange, por parte del gobierno de la
república libre del Ecuador. La Gran Bretaña
que no entregó a Pinochet, quiere que
Ecuador le entregue a Don Julian Assange.
Extraña manera de entender la democracia
por parte de La Gran Bretaña (como si el
pais fuese de su propiedad y los ciudadanos
estuvieran a la voluntad de las maniobras
que el Dictador Pinochet, en esos instantes
de ser atacado, requiere) : por un lado, La
Gran Bretaña utiliza el territorio nacional
chileno para que Margareth Thatcher
pueda sincronizar sus ataques en contra de
los militares golpistas de la Argentina
durante la guerra por lo de las islas
Falkland. Ahora, la Thatcher le pagaba el
favor al sanguinario dictador Pinochet,
negándose a entregarlo al juez Garzón. Los
intereses económicos que han tomado
cuerpo entre La Gran Bretaña y Chile son
de naturaleza muy vigorosos y es
practicamente imposible romper el bloque
sólido en el cual se sustentan. Muchos de
los países del mundo están regidos por
intereses similares. Los tiempos entre la
vieja Europa y el nuevo continente
Latinoamercano se basan en la vieja moral
propia de la moral de las negociaciones de
antaño: hay un silencio pétreo en torno a
este tipo de acuerdos y se sospecha que los
acuerdos no resistirían un juicio ético si
alguien tratara de defenderlos. El mundo
avanza de manera lenta y a pequeños
trechos; no nos queda más que aceptar la
terrible dureza de esta incontrovertible
verdad. Creo que los males mas feroces se
nos vendrán encima a una velocidad que
nos dejará mudos. Todo el futuro, no
obstante, no es tan desconocido y sus
terribles máscaras empiezan poco a poco a
caer, dándonos la idea de que estamos
siendo arrojados a una trágica fiesta, donde
los perdedores definitivos seremos
solamente nosotros. Pero el caso es que
todos estamos en medio de la tormenta y
nadie ve claramente ni puede hacerlo;
nadie quiere enterarse que nosotros nos
encontramos en el lugar donde los
acontecimientos siniestros tienen que
cumplirse.

La tarde se había disuelto lentamente en el


olvido. Medina, como el lo decia cuando ya
no podía apretar mas el gatillo, se había
quedado sin fuentes de salvación: no habia
mas plata. Lo mismo pasaba con Ernesto y
con Jorge. Los tres pibes habían tenido una
ácida discusión con el Director del Instituto
del mercado laboral por los pasillos.
Medina le había llamado facista al Rector y
a éste se le había subido el color rojizo a las
mejillas y a la frente. El Rector estaba fuera
de control y hacía grandes esfuerzos por
dominarse. Al final, fuí llamado para
traducir. El Rector y su secretario, un tipo
verdaderamente deleznable, querían
expulsar del Instituto a los pibes, pero no
pudieron llevar a cabo sus proyectos. El
secretario del Rector era, además de
soplón, un oportunista que le caía encima a
la mayoiría de las minas con la intención de
llevárselas a la cama; para esto usaba su
puesto de aprovecha todo. La dirección
oficial fué que los muchachos se quedarían
en el Institudo. (Yo pude leer que detrás de
esta decisión inesperada del Rector, existía
el temor. Medina le había movido el piso. El
Rector había pensado que no éstaba en
conciciones de resistir una acusación de
esta naturaleza; primero que nada, su
jubilacion estaba cercana y segundo, el
prefiriría irse en paz y no con una bronca
encima. Cuando salimos de la Rectoría nos
fuimos a la Vinatería a comprar Vodka y de
allí salimos disparados para el piso que
Medina y yó teníamos en Trelleborg. Por
ese entonces no teníamos minas fijas. Yo no
tomaba alcohol. Los pibes empezaron a
ingerir vodka con jugo de naranja. Al piso
habían llegado dos minas nuevas: yo había
leído en sus rostros el seco golpe que la
soledad deja en la gente cuando las hace
sus presas predilectas; había observado,
también, la deseperación en sus gestos y la
inexperiencia en la forma de manejar el
lenguaje. Ingela era baja, de piernas muy
bien formadas y dientes muy finos. Su
rostro era casi perfecto y sus ojos
mantenían el color vivaz de la alegría. Al
reir, se cubría el rostro con las dos manos
para evitar excederse en sus reacciones.
Gunhild, tenía una piel tersa y hablaba,
como seguramente deben hablar por todas
partes, las maestras rurales. Las dos iban de
los brazos de uno a los brazos del otro. Se
propuso que una de ellas, Gunhild, debido
a su exhuberante cuerpo, fuese de aquel
momento en adelante, la mujer de todos.
Ella aceptó, reflejando una gran satisfacción
en su frágil rostro. Gunhild se mostraba
muy contenta y nos besaba
apasionadamente a todos. Yo me sentía
fuerte, vigoroso, fructífero; todos
estábamos unidos por una hermandad que
pareciera haber nacido muchos años atrás.
Este país es inverosimil, había dicho
Medina, imitando perfectamente a los
chilenos. Del piso de arriba, habían llegado
de visita dos suecos. El hombre tenía una
fijación inaudita por la música irlandesa. Su
mujer, había dejado la clínica de los anti-
alcohólicos recientemente. El negro Ernesto
le dió un trago a cada uno y los llevó al
fonógrafo para enseñarles un disco que
recién se había afanado en una tienda de
música. Sven Erik, el hombre, dijo que iría a
su piso para buscar un poco de música. No
bien el hombre había dejado el piso cuando
Ernesto ya le estaba metiendo la mano a la
mina. En uno de los colchones, Jorge se
revolcaba con Gunhild. Medina gritaba que
le dieran una oportunidad y le dejaran
hacer. No dejan libre a ninguna, había dicho
Medina. Alguien sintonizó la Radio y puso
fuera de combate al fonógrafo. Ernesto
inició un incomprensible diálogo con la
demente. Ernesto terminaba todas sus
frases con las tres palabras"i alla fall", de
todas formas. Ella, conversando todo el
tiempo con el negro Ernesto, se miraba en
el gran espejo blanco y respondía en tonos
leves y concisos. Ella le preguntó al negro
Ernesto que de dónde venía. De pronto, se
quitó la transparente blusita y nos enseñó
los tatuajes que tenía grabados en los
pechos. Ernesto le besó los melones. Al
desprenderse de la falda, aparecieron un
par de perfectas rosas en sus nalgas. Ella se
puso a cantar. Ella se acercó al negro
Ernesto y le besó en el pecho; trataba de
explicarle como calentaba a sus machos.
Todos cantábamos en sueco y en español.
La Gunhild estaba bailando en el centro del
cuarto de estar. Silencio, gritó Gunhild, y
agarró a Medina por los hombros y lo
envolvió en su frenética y vertiginosa
danza. Medina daba vueltas pero la tenia
bien prendida de la cintura y la besaba por
el cuello y los senos. Gunhild empezó a
quitarse la ropa hasta quedar totalmente
desnuda.
Para hacer las cosas que los demás hacen
no se necesita valor, valor se necesita para
estar metido de pronto en estos huecos a
los cuales la vida nos arroja cuando
estamos desprevenidos. Medina tiró a
Gunhild a la cama y la penetró. La tipa
aullaba y reía y Medina se veía de pronto
montado en un potro cerrero, pero tenía
todo bajo control.
Jorge había atrapado a Ingela y la
pequeñita se le prendió al cuello para
pedirle que la penetrara. Omar, el
colombiano, gritaba que le diéramos duro
a todas. La música nos fué encerrando en
círculos que se abrían y cerraban dejando
todas las posibilidades a la mano. Omar
estaba ahora con la alcoholizada (que no
habia tomado lo que se dice absolutamente
nada) y junto con el negro Ernesto y yó la
volvimos loca de satisfacción. Esa noche,
todas pasaron por todos nosotros; todos
nosotros pasamos por todas ellas. El negro
Ernesto besaba a la alcoholizada en las
nalgas. Jorge estaba ahora con Gunhild y
Medina estaba con Ingela. Cambio, gritó
Jorge, sin objetar todos cambiamos de
mujeres. Ahora yo tenía a Gunhild y
Medina gritó que me dejaran solo con ella.
Mandátela otra vez, Medina, gritó Omar.
Omar habia formado un nudo con la
alcoholizada, de la cual se había prendido.
Jorge estaba en el mismo triángulo junto
con Omar y la alcoholizada. Medina
preparó a la nalgoncita de Ingela y se la
cedió al negro Ernesto que la volvió a
penetrar. Ella no rehusó, pues sentirse en
esos momentos compartida le causaba una
gran satisfacción. Lo que contaba par Omar,
era abrir ese buen par de piernas y
sumergirse en el irresistible sexo que ahora
Ingela, que acababa de dejar a Ernesto, le
ofrecía al mismo tiempo que con la lengua
le indicaba que ese coñito era suyo. Era una
locura pero era, al mismo tiempo, una
maravillosa visión. Todos nuestros
pensamientos convergían, se deslizaban,
volaban, se detenían para después cobrar
mas fuerza; yo descubrí que lo que yó, en
un momento dado, pensaba, otro lo decía
en voz alta. Al final, en los ojos y en el
silencio cansadísimo de todos, pude
descubrir debajo de todas nuestras pieles,
una alegría vencida.
Me alejé de todos y fuí al cuarto de baño:
había montones de ropa sucia. Me puse a
lavar toda la ropa. Pensé que despues
podría yo tomar un paseo por las cercanías
para admirar la luna llena y el cielo
estrellado. Te acompaño, pibe, me dijo
Medina, al tiempo que se ponia los
pantalones. En esos momentos todos
tomaron el camino de la huída y fueron
abandonando uno a uno el piso. Gunhild
estaba tendida en medio de una de las dos
camas y, con una suprema sonrisa de
satisfacción en los labios, dijo que se ella se
quedaba.

Sin saber exactamente que hacer, los años


se me fueron escurriendo como una víbora
arrastrándose despreocupada y
silenciosamente. Asistí, como un autómata
sin control, a un Instituto comercial privado
(estamos hablando de Mexico City) a la
caza de un titulillo que me permitiera
oficiar como contable, para después poder
ganarme la vida. Fueron dos años perdidos
miserablemente, entre materias grises y
amigos grises; años huecos, vacíos, inútiles,
interminables. Si en la vida de alguien,
cualquiera, pudiera hablarse de etapas sin
sentido, éstas sería una de esas aterradoras
etapas. Estos dos años me descubrieron el
rostro verdadero de esta sociedad de
inconscientes profesionales. Los sabios
siempre han sido resguardados, es por eso
que siempre permanecen en el olvido; no
obstante, la posteridad se niega a cumplir
con esta verdad a medias. Los únicos que
podrían llevar a la humanidad por el buen
camino, continúan misteriosamente en el
silencio. En todo este ciego y tenebroso
arco de obscurecimiento, brilló la lucecita
esplendorosa del profesor de Literatura. El
buen hombrecillo tenía una amplia frente
de antiguo sacerdote y vestía con una
simple y sencilla benignidad. Nunca, que yo
recuerde, le ví sin un libro en las manos o
portándolo en las axilas. Bien un día,
hablaba de "Las mil noches y una noche",
que otro de las leyendas antiquísimas de la
antigua Grecia, Homero o el Zen,
verdaderos homenajes a la Creación, que el
abordaba con el manejo de una auténtica y
profunda instrumentación filosófica. Lo
extraordinario es que él se afanaba
fervorosamente en ello con una fé y
devoción taumatúrgica. Días hubieron en
los cuales él intentó abordar a
Dovstoievsky, Kafka y Guy de Maupassant
juntos, pero se tomaba todo el tiempo del
mundo y de la vida, para hacernos
comprender a Milton, Goethe o Cervantes.
Este aparente pequeño ser, abrió las
compuertas para que uno de sus alumnos
tuviera acceso a la visión de la magia y
algunos de sus fundamentos. A él le debo
haber mandado a la mierda al Instituto y
haber regresado a mi pueblo con el espíritu
mas sediento, mas hambriento y el Alma
mas henchida. Todavía habría yo de
dormitar algún tiempo, pero el día de la
liberación se encontraba más cercano.

Todos nos sentíamos solos. Vicuña había


casi llorado cuando me vió vestido
impecablemente con ese trje gris. Me dí
cuenta allí que ante la vida seguíamos
siempre siendo niños.
- Hablá como chileno para hacértele mas
difícil a la gente, me dijo Vicuña.
No sé, en verdad, cuál es la fecha exacta en
la cual la vida nos otorga el juicio de
considerarnos hombres. Yo creo que esta
fecha siempre está variando y moviéndose
de lugar. Vicuña me confesó que él no creía
que Rosetti se las aclararía. Yo dudaba de
todo. Hasta en el silencio sentía yo la
avalancha de voces inexistentes
persiguiéndome todo el tiempo. Vicuña y
Rosetti tratarían de salir de Chile por la
costa, probablemente por Valparaíso, pues
en esos lugares habría yo encontrado
siempre mas solidaridad. Rosettí dudaba de
todo:
- Lo que el cielo quiera, repetía
calladamente.
Rosetti decía que los riesgos serían tambien
mayores.
- Siento que es mas difícil hacer entrar
en razón a los que esperan todavía algo de
nosotros.
Afuera, el ruido contínuo de descargas de
las armas no cesaba.
- Alguien dijo que estaban asesinando a
los extranjeros, gritó casi Vicuña.
Vicuña, Rosetti y yó nos abrazamos. Hasta
la Victoria, siempre hermanos, repetimos
todos y nos separamos hasta perdernos en
las obscuridades de la noche.
En mi huída, iba yó recordando el relato
escuchado no sé ya cuantas veces, - serían
mentiras, de seguro - que otros habían
repetido: "hay que correr sin mirar jamás
hacia atrás.... esas bestias lo barren todo,
todito.... si caes, deja que la corriente te
lleve... el río te llevará hacia alguna parte....
hay que ganar terreno siempre.... la única
manera de salvarte es yendo contra el
tiempo.....". "Gana terreno en tu huída...."
Llegué hasta el río y casi volando me arrojé
en su corriente..... "Ir contra el tiempo y no
a favor de él, me aconsejó una
vocecilla......" Nadé por debajo del agua,
tratando de soportar hasta el máximo la
respiración..... Sali a la superficie y me volví
a hundir..... Yo seguía nadando, siempre
debajo del agua...... después las fuerzas de
empezaron a faltar, pero yo continúaba en
mi lucha.... sacaba fuerzas hasta de mi
cansancio.... sentí que la obscuridad era mi
mejor amiga en esos instantes..... recuerdo
algo muy vagamente.... unos hombrecillos
me jalan por los brazos y me taponean las
heridas con pedazos de tela sucia...
- Hay que esconder a este hombre en
alguna parte, gritó acallando la voz, alguien
en la obscuridad.
Otro dijo que lo mejor será sacarme de allí
lo más rápido posible.
Viene un lapso de total obscuridad. Pierdo
la noción de todo y después no recuerdo
nada más.
Oigo el ruido de unas ventanas que son
abiertas con fuerza.
- El hombrecito está despierto, el
hombrecito está despierto.
Yo siempre dije que se salvaría. El hombre
ha luchado cuatro días.
En Moscú, habia venido a caer a una
habitacion con luces muy ténues. En el
invierno todo era negro y obscuro; en el
verano, el sol daba del otro lado. En la
pieza, junto conmigo, vivían el ruso Volodia,
que era un pibe de una inteligencia muy
sagaz y muy despierta y Bernardo
Bertolucci, un verdadero conde de Firenze
(formado en el perfecto papel del cineasta
exacto) que había llegado a Moscú con la
intencion de pasar por la disciplina audaz
del estudio constante y severo que su
mente exhuberante le había casi obligado a
creer. La intencion de Volodia era realizar
sus estudios en Economía Política en
español, para después ingresar al cuerpo
diplomático. Como todos los demás,Volodia
había recibido la beca por haber sido un
estudiante notable. Volodia estudiaba
español como un verdadero poseso y se
preocupaba inténsamente en las mínimas
diferencias de la pronunciación de las
palabras. Volodia se veía encerrado en
verdaderos problemas al descubrir que una
misma palabra, escrita de igual forma,
significaba otras cosas en diferentes países;
Volodia solia arrinconar a sus víctimas en
severos interrogatorios para poder llegar de
esta manera a la realidad de sus reflexiones
y asegurarse de esta manera de los
amplísimos significados y alcances de la
Lengua Española. Por nuestra parte,
Bernardo Bertolucci y yó nos introducíamos
en los bosques rusos donde yó era un
asombrado alumno de los verdaderos
panoramas estéticos del Arte Renacentista
y discípulo seguidor de las grandezas de
Michelangelo Buonarotti, Leonardo Da
Vinci o Raphael de Sanzio. Volodia me
preguntaba por qué la gente del Caribe
hablaba tan rápido.
- No les puedo entender, decía.
Los días pasaban tan rápidamente y uno se
encontraba con que de pronto había que
hacer un montón de cosas y la vida estaba
transcurriendo al lado de uno sin que uno
tuviera muchas posibilidades de
descubrirla. El invierno era durísimo y las
tormentas de nieve interminables. Las
noches eran estadías en la más completa
obscuridad. Inga K.G. , era el nombre de mi
profesora de ruso. En la clase había tres
chilenos, dos mexicanos y un árabe. La vida,
en la Universidad, transcurría en mítines de
apoyo e todos los países en lucha contra la
burguesía nacional. Los sábados y los
domingos, la gran mayoría, los estudiantes
íbamos a trabajar voluntariamente a las
fábricas para recaudar fondos económicos
que serían enviados a los movimientos de
liberación nacionales. En ese tiempo, no
sabíamos que el dinero en marcha hacia un
lugar dado, iba dejando huellas de
desaparición. Al llegar al sitio determinado,
la mayor parte del dinero se había
esfumado en circunstancias inexplicables y
extrañísimas. Yo no conocía al hombre
todavía, y creía en todo lo que tuviera
alguna similitud con lo que todos llamaban
la verdad. Algunas prácticas que sirven para
introducir las doctrinas partidarias sirven
para empujar a los individuos a la
formacion de gente que pierde los
escrúpulos y los objetivos y se disuelve en
aplicar la fuerza incontrolable de las locuras
ambiguas. Todo mal final tiene un mal
comienzo. Las cosas de los hombres están
siempre marcadas con el fuego de la
mentira, la falacia, el engaño, la deshonra,
la argucia, el oprobio, la estafa, la traición,
el embuste, la patraña, el cuento, la
trapacería, la insinceridad, la trampa, la
ignominia, el complot, el aprovechamiento,
el homicidio, el crímen; en fin, con la fuerza
negra y terrible de la falsedad. La falsedad
llega a nuestras miserables vidas siempre
en el momento en que las cosas nos están
marchando muy mal, cuando nos
encontramos en el momento de caer y
estamos muy lastimados, cuando estamos
débiles y nos sentimos solos y
abandonados, cuando, en fin, nuestros
actos han hecho que la vida nos golpee con
tal fuerza que ya no nos queden mas armas
de defensa que las que la cobardía arroja
hacia el exterior para que podamos
sobrevivir. De eso no hay teoría partidaria
que nos salve, no hay ninguna doctrina
política que nos ayude, no hay
construcciones intelectuales que nos
puedan dar una mano para auxiliarnos. Día
tras día construímos nuestra sed de
sobrevivencia, regreso tras regreso
construímos nuestros fracasos, fracaso tras
fracaso construímos nuestros eternos
sufrimientos. Esto es el mundo y en él nos
encontramos; la salida es por donde se
entra, pero nadie la encuentra y todos
andamos en la misma búsqueda.
Poco a poco, algunas gentes con
inclinaciones, gustos y disgustos parecidos,
nos fuimos acercando hasta constituir lo
que se pudiera llamar un grupo de amigos.
En este grupo estaban Felix, El Chino, César,
Luis, Julio Solórzano Foppa. Los que nos
hicimos panas verdaderos hasta llegar a la
misma hermandad fuimos Felix, El Chino,
Miguel Zsinetar Gavaldón, Julio Solórzano
Foppa y yó. A Miguel Zsinetar y a mí nos
unió la cuestión de la poesía. Miguel y yó
siempre andábamos juntos; de alguna
misteriosa manera, nos habíamos
constituído en cabeza de grupo sin haberlo
pretendido. Mucha gente nos invitaba a sus
festivales y a sus reuniones políticas y
nosotros rompimos las barreras del
nacionalismo cuando, muy a menudo,
durante veladas divertidísimas nos
enrollábamos con las minas de Asia, Africa,
Asia Media, Europa y Latino América. A
Miguel le gustaba la música y tenía un
cuatro. Con ese instrumentito, Miguel
cantaba y jodía por todos lados. Los fines
de semana nos reuníamos en el piso de
Félix. Felix era un buen anfitrión y muchos
circulaban a su alrededor. Miguel y yó
inciábamos siempre la lectura de poesía.
Con el transcurso del tiempo, las minas
empezaron a llegar y la lectura de poesía
devino un evento cultural. Miguel solía
decir que nuestra lectura de poesía había
sido "puertas de imaginación abiertas para
muchos". Miguel Zsinetar y yó hablábamos
de todo, pero siempre terminábamos
nuestras conversaciones en la cuestión de
la poesía. Miguel y un grupo de amigos me
fueron a despedir al aeropuerto. Allí nos
dimos, quizá, el último abrazo. Nunca mas
le he visto; sé que existe y que
seguramente se defiende como un buen
sobreviviente. Lo que recuerdo de Miguel,
es que el fué hecho con la recia madera de
los que han contribuído a que muchos
jóvenes entren a las páginas de la vida para
iniciar la larga marcha que solo a unos
cuantos les ha de conducir hacia las
cumbres difíciles e impresionantes del
recuerdo guardado por las nebulosas
ardientes y poderosas de la amistad.
(Un par de años antes: Los primeros meses
habían desaparecido en un abrir y cerrar de
ojos).
Miguel y yó nos encontraríamos en el
restaurante-comedor de la Universidad,
donde el Chino nos había hecho lugar en
una mesa. Al rato llegaron Félix, César y
algunas niñas. Se acercaban las navidades y
el año se aproximaba a su fin. Todos
habíamos acordado festejar las navidades
en lo de Félix. Orden de las decisiones: Félix
se encargaría de los detalles de las bebidas.
Las minas habían prometido que ellas
harían la comida. La hora: ocho de la
noche. Yo dije que invitaría a mi profesora
Inga KG, ya que todos sabían que yo estaba
muy enrollado con ella. La Tunecina no
asistiría a la fiesta pero contribuyó con la
suma de quinientos rublos. A las cinco de la
tarde (el día de navidades) Inga me
esperaría en su pisillo con unos amigos
poetas rusos. Inga y yó, desde el primer día
en que nuestras miradas nos descubrieron,
habíamos caído atrapados en las redes
invisibles de la atracción irrefrenable que
nos conduce a las sendas misteriosas y
fascinantes de la pasión. Mucho tiempo
hubo de pasar hasta el día en que Inga y yó
nos decidimos por meternos a la cama y
conocer la mejor manera de disfrutar de
nuestros cuerpos para tratar de
satisfacerlos. Inga era tierna y dulce y
empezó amarme de una manera que me
lastimaba en el alma hasta los límites de lo
incomprensible, porque me obligaba a
buscar en el fondo de mi ser las respuestas
que yo siempre quise obtener de las
mujeres cuando ellas comparten las cosas
grandes y pequeñas con el hombre amado.
Siempre que entré a Inga, supe que la vida
se había transformado, y supe, también,
que las cosas nunca serían iguales cuando
yo me encontrara con otras mujeres y
entrara en ellas. Inga se había posesionado
de mis días libres y yó estaba tan abstraído
en ello que Miguel me dijo que allí había
peligro:
- Qué carajos te pasa? Tú eres muy joven
para ella. Los fines de semana me la paso
como un helicóptero dando vueltas sin
saber donde aterrizar. Mira Pana, parála un
poco con eso de la pija. Si la metés en el
mismo sitio , eso te puede convertir en un
adicto.
Miguel siempre le ponía el condimento
necesario y las cosas y la alegría demoraba
solo segundos en aparecer.
Estamos en el mundo para pagar culpas
pasadas. El mundo es una triste prisión
donde todos pagan los delitos y los errores
cometidos en vidas anteriores. El mundo es
un teatro y, en este bizarro teatro, todos
actúan de acuerdo a los papeles que cada
quien recibe. Solo asi puede uno soportar
los barrotes invisibles de este sitio de
selección y de castigo. En el mundo están
concentrados todos los tipos de
delincuentes ; por eso hay guerras, pugnas,
engaños, combates, robos, conflictos,
fraudes, estafas, crímenes, hurtos,
asesinatos, despojos, hambre y castigos.
Todas las grandes fábricas de medicinas,
dirigen sus objetivos a la cuestión del
dinero, olvidando los sufrimientos de las
gentes y los males de los enfermos. Algunos
investigadores científicos a resguardo
aseguran que ya existen las medicinas para
curar los males que nos aquejan; sin
embargo, las medicinas no alcanzan la luz
pública a tiempo y millones de personas
logran morir. Los buitres de la cuestión
técnica están hablando ahora de los
beneficios que el mundo obtendrá por el
avance de la ciencia de la comunicación
electrónica al servicio de la gente. Los
ejércitos de las Naciones capitalistas
invaden los lugares que ellos consideren
estar en peligros de ser dislocados
estratégicamente y amenacen el orden
económico y político que ellos tienen que
salvaguardar. Bosques enteros se
desvanecen en los proyectos de los
hampones a una velocidad espectacular.
Especies de animales (aun desconocidas)
desaparecen sin dejar rastros. Los
desperdicios atómicos, que constituyen uno
de los mas grandes peligros para todos, son
emitidos en los estudios de los expertos y la
Media, en general, hace caso omiso de este
crucial asunto. El petróleo y sus derivados
se usan todavía como los tipos de energía
que le otorgan a los grandes consorcios
ganancias de billones de dólares. Esa es la
filosofía de los gana plata: hacer oro a costa
de todo. Se ha echado en el olvido el
problema de la polución y los maléficos
disturbios que causan. Las soluciones
encontradas son las mínimas: detención de
los síntomas, solamente, no la erradicación
de las enfermedades que causan. Hoy día,
podrían estar usándose inverosímiles
inventos que nos darían la posibilidad de
transportarnos sin necesidad de ensuciar
y/o lesionar el medio ambiente y generar
las nuevas y peligrosísimas enfermedades.
Los políticos sin conciencia, tratan todo el
tiempo de minimizar el peligro causado en
las enfermedades del ganado; todo esto
por el dinero. Esta es la filosofía de los
señores que colocan el dinero como el
asunto principal de todas las cosas (el
antiguo becerro de oro). Las religiones se
combaten unas a las otras y sus ministros y
sacerdotes desgastan sus vidas tratado de
defender una verdad que es de cabo a rabo
falsa: la verdad de Dios y su eterna
sabiduría han sido arrojadas al cajón del
olvido. Las mujeres han perdido o nunca
han escontrado su esplendorosa misión.
Los niños son objetos de los mas temibles
ataques y sufen lo indecible sin que nadie
los defienda. En el mundo hay riquezas en
abundancia como para asegurar una vida
en paz y en concordancia con la naturaleza
y sus sabias leyes, para todos. Unos cuantos
poseen inmensidades y las grandes
mayorías no tienen nada. Los profesionales
de las armas - junto con algunos ministros
de Estado en países donde lo elemental de
Las Leyes no esté estructurado - se
enriquecen robándose las posibilidades de
sus pueblos y arrojándolos a la pobreza. El
Nazismo está resurgiendo con una fuerza
avasalladora; esta diabólica doctrina va
enviar otra vez, a la muerte inmisericorde a
millones de hombres. Las drogas se han
convertido en una nueva manera de
comprar y vender las almas de los hombres.
Los hombres han plantado en sus
corazones el veneno incomprensible de la
locura y en todos los lugares de la Tierra
encuentra uno los designios del Mal.
Vivimos en los tiempos de las grandes
aberraciones y de las grandes privaciones
de la Razón. La cordura y la sensatez han
sido borradas de nuestras vidas y no hay
sitio en donde pueda uno librarse de los
males causados. Quien nos defenderá
contra las terribles e incontrolables
amenazas de las sombras? Que fuerzas nos
han traídos a este mundo sin ninguna
piedad? Donde se encuentra el divino
silencio de la sabiduría que revitalice
nuestras almas y su sed de justicia?

La vida nos había lanzado hacia todos


lados. Julio Solórzano Foppa había
regresado a México. Miguel Zsinetar
Galvaldon regresó a Venezuela. Cesar,
ecuatoriano, y su mujer, argentina, estaban
en Argentina, el Chino regresó a Cuba, Felix,
volvió a Ecuador y yo me había quedado en
el frío de Suecia, haciendo primero una
turné por Francia, Ecuador, Perú y Chile. Los
años habían dejado sus indelebles marcas y
todo, absolutamente todo, se había
transformado. Yo vivía prácticamente
aislado y los amigos que tenía estaban
regados por todas partes. En Gotenburgo,
de alguna milagrosa forma, sobrevivían,
todavía, Plutarco Elías Calles, el griego
Manolli, pintor hasta la muerte, Joe Miller,
Juan Martí (Juan Murió en Barcelona, en el
momento en que tomaba una ducha), el
gordo Daniel Fernández, que se tiró una
larga jornada por Brasil y Uruguay y bajó y
subió de peso al mismo tiempo que
cultivaba nuevas inquietudes. Ana, la
hermana de Daniel, Eduardo Varela, el
famoso Mochila, popular entre la tropa de
marcha, Otto Hopft, Julio Gómez, el negro
Ernesto, Jorge Guixé Simone, este había
regresado al Uruguay. Falcon se había
enamorado del barrio de Mayorna y solo la
fuerza poderosa de la vida lograría sacarlo
de allí. En Mayorna estaban, también, el
"Oruro", Iván Chavarría, el "Perucho",
Miguel Castro y el boliviano Hernán Chávez.
Toño y su cuñado Lalo perdieron mucho
tiempo y se olvidaron para siempre del
Foot-ball; ellos, también, se encadenaron a
Gotenburgo. Aldo Gallo Herrera, en
ecuatoriano, había regresado a Ecuador y
dicen, "que se la pasaba viviendo
campechanamente" entre el viejo hotel,
que él y su hermana regenteaban, y el
vacile de siempre entre la pesca y las
borracheras con los viejos y los nuevos
amigos. El loco Alberto había vivido en el
campo, no muy lejos de Gotenburgo, y
antes de morir, se habia pertrechado en el
silencio de la tranquilidad. Alberto se fué
en la misma forma que llegó a la vida de
muchos, (con los cuales continuaría,
después, un ciclo extendido y constante de
amistad con el), inesperadamente. A la
manera de despido en el mar momentáneo
de los instantes cósmicos, Hasta la nueva
ocasion, Alberto, siempre. Alvaro
Arrosamena, el uruguayo que jamás perdía
el tiempo, había edificado las bases de casi
un templo sobre las verdades de la "cosa
verde". Llegará el tiempo en que la gente
de nuestro planeta tenga que aceptar
definitívamente las viejas verdades sobre el
"medio ambiente" y los desastres que el
hombre, como animal, está causando en la
vida de la Tierra, vista como un ser viviente
que ya está respondiendo y va a responder
para colocar las cosas en el orden natural.
Pedro Alvarez continuaba luchando contra
los textos en diferentes idiomas para irla
tirando. En ocasiones desaparecía
totalmente; entonces uno sabía que estaba
trabajando con un texto difícil de roer.
Patricio, el profesor chileno, se había
refugiado en Hisinge y habia hecho su
baluarte de resistencia en Gotenburgo. A
José, (el peluquero), le quedaba ya muy
poco tiempo para irse a la libertad. Mario
Carmona, el amigo chileno, había edificado
su fuerte en Växjö y por tercera vez había
burlado a la muerte. Todos estaban
esperando por algo que nunca llegaría a sus
vidas. Victor, el argentino, había abierto en
Gotenburgo, el bar-restaurante "La
Sombrita". Con la apertura del bar se abría
otro ciclo donde se escribirían nuevas
páginas de alegría momentánea. Claudio
Valencia estaba bien y se las arreglaba con
esa calma que siempre le había
caracterizado. Hebert Abimorad, el
uruguayo, estaba encarrilado en la
produccion de poesía: Amor y Destino,
Gestos Distantes, Voces Ecos, Poemas
Frugálicos, Malena y Cíber.
Medina había vuelto a Montevideo junto
con Teresa y los niños. Años después, Pedro
y Rosina regresarían a Suecia. Manuel
Alfonso (muerto por un infarto cardíaco)
dejó la vida en uno de esos interminables
viajes de ida-regreso al Uruguay. En
realidad, la patria de Manuel Alfonso había
cambiado: Manuel habia usado Uruguay
como una plataforma de salida y de
entrada a un lugar que le permitiera
respirar un poco y le diera el tiempo
indispensable para poner un poco de orden
en su gran caos. En México se encontraban
todavía Mauricio Herrera y Julieta Bracho.
Mauricio había sido siempre un loco
increíble y una bella persona que hacia el
bien sin mirar a quien. Mauricio y Julieta
ayudaban a muchos: repartían dinero,
cuidados y amistad por todas partes. Ellos
habían llegado simplemente al mundo con
el don de la bondad en sus corazones. José
Antonio de Villers Porte Petit había muerto,
dejando un trabajo artístico con mucho que
hacer todavía: estaba empezando. Javier
Carral, había llegado, como mucho de sus
amigos lo habían predicho, a la maestría
llenando de inmensa alegría la vida de un
montón de gente. Daniel Leyva se la pasaba
esculpiendo sus sueños en la red misteriosa
codificada de la lengua, tratando de
encontrar la excelsitud de la vida. El
hermano de toda la vida, Alejandro Parodi,
habia hecho una existosa incursión en el
universo fílmico y su entera vida transcurría
entre la lectura, el arte, la conversación
incisiva, y la práctica sublime de la
fotografía artística, su gran oficio de
siempre. Alejandro abandonó el mundo y
hay una gran vacio muy difícil de llenar.
En Coatzacoalcos, todavía vivían algunos
viejos amigos: Sami Hayek, que en si era
una leyenda, en parte por sus hazañas y en
parte por su hija Salma. Ricardo Domínguez
Robert, había muerto de cansancio y de
tristeza. Los que relatan sus últimos
instantes dicen que habia muerto de pie y
sin miedo. Armando Malpica, mi querido y
viejo Sherif, había abandonado
Coatzacoalcos y se habia refugiado en las
terribles amenazas de la temerosa ciudad
de México City. Ramón Ponce, seguiría en
Coatzacoalcos hasta la muerte. Siempre al
costado de Teresa. Su hermano Eugenio
estaba a su lado, como siempre. El negro
Fierro, que seguía vivo sin que muchos
pudieran explicárselo. Franciso González
Absalón (yo solía decirle a Francisco que
con sus dos apellidos hubiera yo
conquistado al mundo) me introdujo en la
atmósfera surrealista de los burdeles y me
enseñó a leer el corazón de las prostitutas a
través de esas noches interminables que
me fueron descubiertas y reveladas por la
enorme pasión de mis años juveniles.
Mario López "il Cativo" anhelaba retirarse a
las costas del Caribe, o por lo menos a las
costas "Campechanas", lejos de todo lo
perturbable, para encontrar la paz que
siempre había buscado entre el alboroto
inmisericorde del tiempo y la sonoridad
peligrosa de la aventura sin fin. Antonio
López, su hermano "il Buono" siempre
estuvo a su lado sin traicionarle. Mussio
Cárdenas Cruz, seguía escribiendo como un
poseso y alguna vez encontraría el texto
perfecto que apaciguara definitívamente su
corazón de incansable cazador. Alvaro
Guzmán, se había perdido entre la
multiplicidad de los quehaceres: poco a
poco envejeciendo hasta llegar al final de
esta aventura. Alfonso Asencio, hijo
adoptivo, (vino de Tabasco) se encerró en
Mexico City. Recuerdo vagamente la última
vez que nos encontramos: Alfonso me dijo
que él seguiría escribiendo hasta el dia o la
noche en el que ya no pudiera respirar.
Victor Ordaz estaba tranquilo y se la llevaba
entre los quehaceres de resolver los
impedimentos que la crónica le planteaba.
Victor se había ganado a pulso el título de
cronista de la ciudad de Coatzacoalcos.
Miguel Angel Zenteno, uno de los mas
brillantes cerebros de la tierra misteriosa
de los Olmecas, había sido asesinado junto
con toda su familia, (mujer y niños) en un
avión preparado con explosivos por los
asesinos negros invisibles del PRI de las
catacumbas de la muerte. Yo estoy seguro
que estos miserables asesinos creían en la
posibilidad de Miguel Angel Zenteno de
llegar a ser presidente de la república
mexicana.
Mi gran amiga, Alaíde Foppa de Solórzano,
había sido también asesinada por las
sanguinarias bestias facistas que han
puesto fin a las vidas de miles y miles de
seres humanos, sin que nadie,
absolútamente nadie de las llamadas
democracias occidentales, haya intentado
detenerlas ó, por lo menos, condenarlas,
para poner un punto final a esa noche
lúgubre e interminable, que ensucia y
mancha en su transcurrir, el aire y los
hechos, la vida misma, los corazones, la
belleza y la pureza inextiguible de la luz.
Mi extraordinario amigo, Alfonso Solórzano,
el compañero de Alaíde Foppa, había sido
atropellado y muerto en las calles de
México City; toda esa misteriosa atmósfera
semejaba una operación calculada en sus
mínimos detalles y puesta en marcha con
hilos invisibles manejados con gran
destreza y maldad por alguien sin rostro,
pero con una maldad extremadamente
muy refinada.
Mi hija Teresa había partido hacia New York
y después de haber permanecido casi un
año había regresado para ingresar a la
Universidad de Gotenbugo donde se
graduó como Sociónoma. Después extendió
sus estudios y, por larga distancia,
estudiando con una voluntad sobre-
humana, concluyó la carrera de Psicología.
Con mi hija Teresa se abren y se cierran los
mas intensos e importantes momentos de
mi existencia y, mas adelante, cuando la
primavera de su corazón emerja con toda
su inesperada intensidad, ella llegará a
vincularse al momento crucial que le
permita percibir la visión de la belleza y la
perfección resguardadas en el Reino
imperturbable de la Sabiduría y hacer
conciencia de la tristísima historia de esta
humanidad que siempre cae para volver a
levantarse y volver siempre a caer y
continuar interminablemente por el
torbellino devastador e inescrutable que
cubre con su incomprensible misterio las
edades sin conocer.
Mi hija Teresa es una columna viviente
sostenida por las fuerzas insospechables de
Isabella Magdalena y Vendela Lovisa, los
dos nuevos pilares de nuestras existencias.

FIN

Jaime Falcon Magana


(Gabriel de la Gardie)

Gabriel de la Gardie
(Jaime Falcon Magana)