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La Persona Humana en el Magisterio de la Iglesia

El hombre representa el corazón y el alma de la enseñanza social católica. Toda la doctrina social se desarrolla a partir
del principio de la dignidad de la persona humana.

La Persona Humana
a) Criatura a imagen de Dios
La sagrada escritura anuncia que la persona humana es criatura de Dios, que fue creado a imagen de Dios, de ahí que
tiene la dignidad de persona. Es capaz de conocerse, de poseerse y de darse libremente y entrar en comunión con
otras personas.
La semejanza con Dios, indica la relación del hombre con Dios la cual jamás puede ser eliminada. Entre todas las
criaturas solo el hombre es capaz de Dios.
La relación entre Dios y el hombre se refleja en la dimensión relacional y social del hombre, por lo que el hombre no
es un ser solitario, sino que por su naturaleza es un ser social y se relaciona con los demás.
El hombre y la mujer tienen la misma dignidad. El hombre y la mujer se realizan mutuamente, y cumplen un servicio
a la vida, procreando.
El hombre en relación con los demás debe proteger la vida; tal y como se expresa en el quinto mandamiento “no
mataras”. El hombre también se encuentra en relación con las demás criaturas, el cual puede usarlas y someterlas a
su servicio, sin explotarlas, ni con fines egoístas. El hombre está también en relación consigo mismo y puede
reflexionar sobre sí mismo.

b) El drama del pecado


El pecado cometido por Adán y Eva afecta a la naturaleza humana, porque es transmitido a toda la humanidad. El
pecado original lo lleva cada uno desde su nacimiento como herencia recibida de sus progenitores.
La consecuencia del pecado, en cuanto significa la separación de Dios, es la alienación, la división del hombre no solo
de Dios, sino también de sí mismo, de los demás y del mundo.
El pecado no solo es personal, sino que también es social, en cuanto se orientan a una agresión directa al prójimo. Es
social todo pecado que va contra los derechos de la persona humana, comenzado contra el derecho a la vida, contra
la integridad física de alguien, contra el bien común.
Los pecados a su vez alimentan las estructuras de pecado, debido a que los pecados se difunden, se convierten en
fuentes de otros pecados, de modo que se consolidan y son difíciles de eliminar. Ej: el afán de ganancia exclusiva y la
sed de poder.

c) Universalidad del pecado y universalidad de la salvación


La universalidad del pecado se trata de una enseñanza, y no se debe separar de la universalidad de la salvación en
Jesucristo. Ya que, si se separa, genera una falsa angustia, y perdida de esperanza de salvación, generando una visión
pesimista del mundo y de la vida.

La Persona Humana y sus Múltiples Dimensiones

A) LA UNIDAD DE LA PERSONA
El hombre ha sido creado por Dios como unidad de alma y cuerpo.
Dimensión Corporal: mediante su corporeidad, su ser material el hombre está vinculado a este mundo.
Dimensión Espiritual: por su espiritualidad, el hombre supera a la totalidad de las cosas y penetra en la estructura más
profunda de la realidad. Abierto a la trascendencia y al descubrimiento de una verdad más profunda.
La iglesia afirma: que el espíritu y la materia constituyen una unión, y es la totalidad y unidad del ser humano.
B) APERTURA A LA TRASCENDENCIA Y UNICIDAD DE LA PERSONA
a) Abierta a la trascendencia
El hombre está abierto a Dios, dirigiéndose hacia la verdad y el bien absoluto; también esta abierto a todos los seres
creados y al mundo.
b) Única e irrepetible
El hombre es un ser único e irrepetible, existe como un yo capaz de auto comprenderse, auto poseerse y auto
determinarse. El hombre existe como subjetividad, con una historia única y distintas de las demás.
c) El respecto de la dignidad humana
EL fin último de la sociedad es el respeto de la dignidad humana, el orden social y su desarrollo deben subordinarse al
bien de la persona. Se debe considerar a la persona como otro yo, cuidando de su vida y de los medios necesarios para
vivirla dignamente.
En ningún caso la persona humana debe ser instrumentalizada para fines ajenos a su mismo desarrollo.
La persona no puede estar finalizada a proyecto de carácter económico, social o político.
C) LA LIBERTAD DE LA PERSONA
a) Valor y límites de la libertad
La dignidad humana requiere que el hombre actué según su conciencia y libre elección, movido por convicción interna.
Debe asumir esta libertad con responsabilidad.
El hombre no tiene el poder de determinar el bien y el mal, sino solo Dios lo puede.
b) El vínculo de la libertad con la verdad y la ley natural
En el ejercicio de la libertad, cuando el hombre obedece a la verdad, es decir, cuando no pretende ser creador y dueño
de las normas éticas, realiza actos moralmente buenos, que edifican su persona y la sociedad.
La verdad sobre el bien y el mal se reconoce con la práctica de la conciencia que impone a la persona realizar un acto,
de aquí se manifiesta el vínculo de la libertad con la verdad.
El ejercicio de la libertad implica la referencia a una ley moral natural de carácter universal. La ley natural no es otra
cosa que la luz de la inteligencia infundida en nosotros por Dios. Gracias a ella conocemos lo que se debe hacer y lo
que se debe evitar.
La ley natural une a los hombres entre sí, imponiendo principios comunes. La ley natural es inmutable subsiste bajo el
flujo de ideas y costumbres y sostiene su progreso.
La ley natural es imprescindible para edificar la comunidad de los hombres y para elaborar la ley civil.

D) LA IGUAL DIGNIDAD DE TODAS LAS PERSONAS


Dios no hace acepción de personas porque todos poseen la dignidad de persona. De esta manera fomenta la igualdad
y fraternidad entre los hombres y comunidades. De esta forma la dignidad humana solo podrá ser custodiada y
promovida de forma comunitaria, por parte de toda la humanidad.
E) LA SOCIABILIDAD HUMANA
La persona es constitutivamente un ser social, un ser que responde a sus propias necesidades sobre la base de una
subjetividad relaciona, como un ser libre y responsable, que reconoce la necesidad de integrar y de colaborar son sus
semejantes y que es capaz de comunión con ellos.
La vida comunitaria es una característica natural que distingue al hombre del resto de las criaturas.

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