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Nombre: Alejandro Gonzalez Bolivar

Código: 201912657

EL PAÍS DE LOS OLVIDADOS

La narrativa de la construcción del Estado en Colombia ha dejado en el olvido a diferentes

grupos sociales debido a su raza, etnicidad y género, ya que estos eran considerados como

obstáculos para la conformación de una nación. En contraste, dos historiadoras demuestran

que estos grupos si han tenido un papel fundamental en la conformación del Estado. En

primer lugar, Marixa Lasso, PhD en historia de la universidad de Florida, mostrará en su

texto Mitos de armonía racial cómo aquellos grupos étnicos en los que encontramos a los

negros, mulatos, indígenas y pardos, “no fueron mera carne de cañón en las guerras” (Lasso,

2014, p. 1), sino que, por el contrario, “influyeron y participaron en los debates políticos

sobre la ciudadanía” (Lasso, 2014, p. 10). En segundo lugar, Martha lux, PhD en historia de

la universidad de los Andes, en su texto Mujeres en el espacio público habla sobre el papel

olvidado de la mujer en la época de la independencia y demuestra que “más que pasivas o

recluidas en el hogar, las mujeres se muestran activas en muchos campos, incluidos el de la

política” (Lux, 2015, p. 67). En los siguientes párrafos de esta reseña se observará que, tanto

los grupos étnicos como las mujeres, jugaron un papel fundamental en la construcción del

Estado.

Para comenzar, Marixa Lasso hace un recuento histórico de las primeras narraciones

históricas de las guerras de Independencia, las cuales generalmente apuntaban a considerar a

las clases bajas como un obstáculo para crear una “nación independiente, libre y moderna”

(Lasso, 2013, p. 2). En lo anterior se puede evidenciar un miedo por parte de las elites a la

participación de estos grupos raciales y étnicos en la política, ya que esto llevaría a Colombia

a la ruina. Por esa razón, estas primeras narraciones históricas “privaron a las clases populares

de su rol histórico en la construcción y desarrollo de las políticas modernas” (Lasso, 2013, p.


8). No obstante, gracias a nuevas narrativas históricas, se puede observar cómo la concepción

que se tenía de estas clases bajas ha cambiado. En este punto, la autora enfatiza en que la

participación e integración de los pardos y negros en la política del Estado abriría el camino

a la construcción del mito de la democracia racial. Este mito fue determinante para la creación

del Estado en Colombia, ya que las elites no solo implementaron este mito para atraer nuevos

integrantes a sus ejércitos, sino que también fue una herramienta que se usó para crear un

sentimiento de patriotismo, que abogaba en favor de la ciudadanía legitima para las clases

bajas, la unidad, la igualdad y el mestizaje. En pocas palabras, la autora muestra cómo el

proceso de inclusión de razas terminó por transformar a los indígenas y negros en ciudadanos

colombianos.

En su texto, Martha Lux documenta y analiza cómo las mujeres patriotas y realistas de los

primeros años de vida republicana participaron y se involucraron de muchas maneras en la

vida política, jurídica y económica de la Nueva Granda. A su vez, la autora desmiente la idea

de que las mujeres actuaban de acuerdo con los ideales de sus familias, y deja claro que

“muchas defendieron sus propios puntos de vista, e incluso en distintos momentos

influenciaron a los hombres republicanos” (Lux, 2015, p. 70). Así mismo, la autora

argumenta que las mujeres asumieron en muchos casos el manejo de sus familias y

propiedades, conducidas no solo por la pasión sino por la razón, la cual es determinante en

sus acciones a lo largo de la historia. De este modo, se puede observar el papel jurídico de la

mujer cuando estas reclamaban los dotes y la herencia de sus maridos bajo regímenes que

aún no habían regulado tales acciones. De la misma manera, el papel económico de la mujer

es destacable, ya que no solo se hacían cargo de la administración de los bienes y dotes, sino

que manejaron todos los negocios familiares sin importar su tamaño. Finalmente, la mujer a
través de sus actos se abrió paso hacia el campo de la participación política en donde, sin la

ayuda del género opuesto, rompió el estereotipo de la sumisión y pasividad. En síntesis, la

autora muestra las distintas formas en que “las mujeres se involucraron activamente

asumiendo las responsabilidades familiares y comunitarias, incluso a costa de su propia vida”

(Lux, 2015, p. 136). En otras palabras, nos muestra a la mujer como una formadora de Estado.

Los dos textos permiten ver cómo aquellas historias de raza, etnicidad y género han

contribuido a la generación del Estado en Colombia. Por un lado, Lasso brinda un recuento

histórico muy amplio de las políticas de igualdad racial implementadas por las elites criollas.

Por otro lado, la narración de Lux es fundamental para entender el papel de la mujer durante

el periodo independentista, el cual fue determinante en la economía y el comercio del país.

Al analizar lo descrito en los textos, se puede concluir que los grupos históricamente

marginados como las clases bajas y las mujeres han atravesado procesos de violencia,

discriminación y olvido. A pesar de esto y como se demostró anteriormente, estos grupos han

contribuido desde sus diferencias a la construcción del Estado. En resumen, el Estado se ha

configurado como una realidad que se transforma y adapta permanentemente a las

condiciones sociales, económicas y políticas, lo cual definitivamente destruiría el ideal

weberiano.

Referencias
Lasso, M. (2013). Mitos de armonía racial: raza y republicanismo durante la era de la
revolución, Colombia 1795-1831. Bogotá: Ediciones Uniandes, pp. 1, 2, 8, 10.
Lux, M. (2015). Mujeres patriotas y realistas entre dos órdenes: Discursos, estrategias y
tácticas en la guerra, la política y el comercio (Nueva Granada, 1790-1830). Bogotá:
Ediciones Uniandes, pp. 67, 70, 136.