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ALGUNAS APLICACIONES DE LA ESTADÍSTICA A LA INVESTIGACIÓN

MÉDICA

Los expresivos avances de medicina en los últimos dos siglos ocurrieron en razón
de la aplicación de una ciencia que ya fue un arte ineficiente, pero los métodos
estadísticos están en centro de esta revolución. La importancia de tales métodos
tiene origen en la variabilidad intrínseca de los organismos y sistemas biológicos. Si
mesclamos una substancia con otra bajo condiciones preestablecidas en un
laboratorio de química, esperamos obtener siempre el mismo resultado. Por otra
parte, raramente los seres humanos o animales contestan de manera idéntica si
expuestos al mismo riesgo/peligro o tratamiento.
En función de la variabilidad biológica, los efectos de los factores que causan
enfermedades o determinan sus consecuencias solamente pueden ser
caracterizados de modo significativo en niveles de grupo. Si un niño con leucemia
es tratado con determinada quimioterapia, no podenos saber con
certidumbre/seguridad si el tratamiento será o no bien sucedido en aquél individuo;
pero si 1.000 pacientes son tratados siguiendo el mismo método y protocolo, es
posible saber con cierta seguridad la proporción que será curada.
Hallar sentido en variabilidad biológica de grupos de personas o animales demanda
métodos estadísticos. Inicialmente, hay la necesidad de compactar, pero de modo
significativo, la distribución de resoluciones relevantes en los grupos. Si un médico
presenta un ‘slide’ en una reunión apuntando 200 datos individuales de peso al
nacer en un grupo de bebés, poca información de valor es transmitida. Sería más
satisfactorio presentar una síntesis de mediciones de una tendencia central (ex.:
media o mediana), o dispersión (ex.: desviación típica, amplitud intercuartil), o
mostrar en un gráfico la distribución de peso al nacer en un histograma. Técnicas
para indexar las informaciones del grupo son conocidas como “estadística
descriptiva”.
Además de eso, frecuentemente surge la necesidad de sacarse de las
observaciones de una muestra de personas, para llegarse a una población más
amplia, en la cual los hallados puedan ser aplicados en la práctica. Como una regla
general, en la presencia de la variabilidad inexplicable, es menos probable que en
muestras mayores la falta de representatividad ocurra por casualidad, y que el
potencial del error de la ‘casualidad’ pueda ser medido por dos métodos de
“inferencia estadística” – test de hipótesis y estimativa con intervalos de seguridad.
Métodos estadísticos vienen fundamentando muchos de los sucesos más
importantes de la medicina moderna, evitando morbidez y librando de riesgo
muchas vidas. Todos los profesionales de salud deberían, por lo tanto, tener por lo
menos un conocimiento básico de principios relevantes. Ellos no necesitan de
conocimientos matemáticos para ejecutar cálculos estadísticos, pero deberían
saber lo suficiente de descripción estadística, valor-p y intervalo de confianza para
interpretar resultados publicados y aplicarlos en la práctica.

La necesidad de un enfoque estadístico está actualmente bien reconocido en la


investigación y en la práctica de las disciplinas que constituyen la salud pública. Ya
que estas estudian comunidades o poblaciones en las que claramente se aplican
las leyes de los grandes números y de las fluctuaciones aleatorias.

La estadística permite analizar situaciones en las que los componentes aleatorios


contribuyen de forma importante en la variabilidad de los datos obtenidos. En salud
pública los componentes aleatorios se deben, entre otros aspectos, al conocimiento
o a la imposibilidad de medir algunos determinantes de los estados de salud y
enfermedad, así como a la variabilidad en las respuestas por los pacientes, similares
entre si, que son sometidos al mismo tratamiento.

La extensión de los conocimientos y aptitudes de carácter estadístico que necesitan


adquirir los profesionales de la salud pública son importantes, porque el
conocimiento de los principios y métodos estadísticos y la competencia en su
aplicación se necesitan para el ejercicio eficaz de la salud pública, y adicionalmente
para la comprensión e interpretación de los datos sanitarios; a fin de discriminar
entre opiniones arbitrarias o discrecionales, con respecto a las verdaderamente
evaluadas en un contexto científico.