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El suicidio

Edithson Andrés Gaviria Ramírez

Abril, 2019.

Seminario mayor María Inmaculada.

Ibagué, Tolima

Tratado de Metafísica
Muerte, amada muerte o muerte, terrible muerte

El suicidio es uno de los temas más complejos en la actualidad; por mucho tiempo se ha
definido el suicidio como el acto por el que una persona de forma deliberada se provoca la
muerte, pero ¿qué es la muerte?...

Muerte, amada muerte o muerte, terrible muerte, desde que el hombre toma conciencia
del mundo y de su realidad, no puede comprender porque llega la muerte. En la actualidad
y en el contexto mundial es el suicidio la segunda causa de muerte en la población entre los
15 y 29 años dejando como resultado un total de 800.000 personas que se quitan la vida, sin
tener en cuenta las que intentan, pero fracasan.

Por muchos años la filosofía ha tratado el tema de la muerte dejando grandes


contribuciones en el pensamiento, estos aportes han influido de forma positiva y negativa,
ahora lo que intento es coger la filosofía y ponerla al servicio de la vida, engañar a la
muerte o intentar verla no como el fin, en lo que todo acaba sino como el paso que nos
permite hacernos conscientes de sí mismos o mucho mejor llegar a la pascua a la que nos
invita el cristianismo.

Desde que somos niños y empezamos a recorrer el camino de la vida nos vamos
formando conceptos del mundo, en el que aún sin comprenderlo en su totalidad nos
sentimos maravillados y a la expectativa de descubrir nuevas cosas. Cada mañana el abrir
nuestros ojos es afirmar la vida.

Este asombro debería crecer y alimentarse cuando más conocemos, cuando más
vivimos; pero pareciera que con el paso del tiempo el globo de la vida se desinfla, de tal
forma que se llega a la adolescencia y a la juventud sin ilusiones, estando más vacíos que
cuando nacimos.

En cada época, en cada sociedad y en cada lugar la interpretación del mundo y su


desarrollo ha generado grandes reflexiones que podemos compartir hoy en día como
herramientas a utilizar para alimentar nuestra vida y comprender mejor la trascendencia de
esté ser que se pregunta por las cosas que no logra comprender.

Algunos filósofos y su percepción sobre la muerte.

La vida y la muerte son los dos interrogantes enigmáticos de la mayoría de las personas
que se ven interpeladas por esos grandes misterios que aún por más que se diga o trate de
explicar, esto no logran satisfacer al hombre que reflexiona y se inquieta cada vez más. El
suicidio no es solo un problema actual, ha acompañado a la vida desde siempre, sus
interpretaciones han sido tantas que como de igual forma han sido las personas que en
algún momento han pensado en cometer dicha acción.

El suicidio trae consigo varios elementos que deberían ser valorados y podrían darnos
luces indispensables para lograr no una solución, pero si una postura en defensa de la vida y
de la existencia.

Romanticismo y suicidio

El romanticismo fue un movimiento artístico y literario que se desarrolló en Europa a


finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, este nuevo periodo cultural trajo consigo
grandes cambios que influyeron en todos los aspectos de la humanidad. Esta revolución de
sentimientos cambio la forma de ver la vida y salirse de las estructuras que presentaba la
ilustración y el neoclasicismo, rompiendo por completo con toda clase de ataduras y dando
paso a una nueva concepción de la realidad. Este fenómeno generó gran un número de
obras artísticas y musicales donde se veía en el suicidio una forma de expresar la
inconformidad y el desprecio a la misma realidad.

El aspecto filosófico fue influenciado por muchos de estos temas que se desarrollaron en
este periodo, muchos filósofos y libres pensadores, tomaron una postura y expresaron sus
sentimientos, miedos y sus grandes reflexiones.
Arthur Schopenhauer

Es considerado el padre de la filosofía pesimista y en medio de su realidad trata el tema de


la muerte, aunque nacimos para morir, el papel fundamental es de la vida.

Leemos “El mundo como voluntad y representación: “Lejos de ser una negación de la
voluntad, el suicidio es un fenómeno de la más fuerte afirmación de la voluntad. Pues la
esencia de la negación es que no se detesta el sufrimiento, sino los goces de la vida. El
suicida quiere la vida y sólo se halla descontento de las condiciones en las cuales se
encuentra. Por eso, al destruir el fenómeno individual, no renuncia en modo alguno a la
voluntad de vivir, sino tan sólo a la vida. Él quiere la vida, quiere una existencia y una
afirmación sin trabas del cuerpo, pero el entrelazamiento de las circunstancias no se lo
permite y ello le origina un enorme sufrimiento” (Schopenhauer 1986, Tomo I, § 69, p.
541).

El suicidio en este autor no es la salida, no es la forma de acabar el sufrimiento y de


mejorar el mundo, por el contrario ¿en qué cambia el mundo si me suicido? Quizás ya no
sintamos dolor, el mundo se queda sin mí, y yo, no estoy el mundo.

Friedrich Nietzsche

Es uno de los filósofos más representativos del siglo XIX, su pensamiento giró alrededor de
la crítica a cuanta cosa estaba a su alcance, ante la muerte toma la postura dándole la misma
categoría de la vida; de tal forma que no se puede entender la vida y la muerte por
separado, porque los dos conceptos forman parte de uno muchos más amplio “la vida
humana”.

Aunque su filosofía se halla denominado pensamiento trágico, en ningún momento


Nietzsche propone la muerte como una salida, por el contrario, su idea del eterno retorno
busca afirmar la vida humana a pesar de las contrariedades, el sufrimiento y la
incomprensión de la misma muerte.
“El pensamiento de la muerte. Siento una melancólica felicidad al vivir en medio de
esta maraña de callejuelas, de necesidades, de voces: ¡cuánta fruición, impaciencia y
apetito, ¡cuánta vida sedienta y embriaguez de vida sale a la luz en cada instante! Y, sin
embargo, ¡qué gran silencio reinará pronto alrededor de todos esos hombre ruidosos,
vivos y sedientos de vida! ¡Cada uno de ellos lleva tras de sí su sombra, su oscuro
compañero de camino! Es siempre como en el último instante previo a la partida de un
barco de emigrantes: tienen más que decirse unos a otros que nunca, el tiempo apremia, el
océano y su vacío silencio esperan impacientes detrás de todo ese ruido, tan ávidos, tan
seguros de su botín. Y todos, todos piensan que lo que han tenido hasta ese momento no es
nada, o es poco, y que el futuro cercano lo es todo: ¡y de ahí esa premura, ese griterío, ese
ensordecerse unos a otros y aprovecharse unos de otros. Todos quieren ser los primeros en
este futuro, ¡y sin embargo la muerte y el silencio de los muertos es, de ese futuro, lo único
seguro y lo común a todos¡¡Qué raro que esta única seguridad y comunidad no tenga casi
poder alguno sobre las personas, y que de nada estén más lejos que de sentirse como la
cofradía de la muerte! ¡Me hace feliz ver que los hombres no quieren en modo alguno
pensar el pensamiento de la muerte! Me gustaría emprender algo que les hiciese cien veces
más digno de ser pensado el pensamiento de la vida.”

En el aforismo antes citado de su obra la gaya ciencia el valor supremo esta en la vida
porque es la vida la que permite desarrollar acciones únicas que están dentro de las
posibilidades del mismo hombre, la muerte, aunque es una compañera que no se puede
eliminar, si se puede dejar de pensar para darle paso al aquí y al ahora.

Søren Kierkegaard

Filósofo y teólogo del siglo XIX de gran influencia en la actualidad, su pensamiento se


desarrolla frente a un planteamiento existencial, es conocedor del cristianismo protestante y
su posición frente a la muerte es radical y dura.

La muerte para Kierkegaard es incomprensible, es inexplicable y en una de sus frases


dice:
“cuando estoy aquí, la muerte no está, y cuando está la muerte, no estoy yo”, este filosofo
invita a no pensar en la muerte para no sentirnos perturbados por ella, debemos buscar la
plenitud de la existencia, esa plenitud la encontramos en Dios y en hacernos dueños de
nosotros mismo.

La muerte para Kierkegaard no tiene sentido “¡Qué vida tan vacía y sin sentido! Muere
un hombre, organizamos su funeral, le acompañamos en su último viaje y le echamos tres
paladas de tierra encima. Llegamos y salimos del cementerio montados en un carro y nos
sirve de consuelo que aún nos queda una larga vida por delante. ¿Cuánto tiempo duran
realmente siete por diez años? ¿Por qué no nos ponemos de acuerdo acerca de este tema
de una vez por todas?; ¿Por qué no quedarnos directamente en el cementerio, bajar a la
tumba y sortear al pobre que, como el último superviviente, se ocupe de echar tres paladas
de tierra encima del último difunto?" (Kierkegaard, 1987, p. 29)

Son palabras duras que el filósofo utiliza para decir que lo único que importa es la vida aún
en medio de las angustias y de las incomprensiones. En sus reflexiones sobre la muerte, nos
invita a tomar nota de ella con toda seriedad: “la seriedad consiste en vivir cada día como
si fuera el último y, además, el primero de una larga vida; y en elegir esa obra que no
depende de si se le concede a uno la edad de un hombre para completarla debidamente, o
sólo un tiempo breve para haberla comenzado debidamente “(Kierkegaard, 2010, pp. 462-
463).

La muerte es una realidad para todo hombre, es la amiga que acompaña la misma vida, no
se debe negar que el existencialismo propuesto por este filósofo es una comprensión de la
realidad humana en dimensiones de sentimientos y creencias; de tal forma que es la vida, lo
único que tiene sentido.

Martín Heidegger

Cada vez que se habla de la muerte se recurre a la interpretación que este filósofo
alemán hizo de ella, relación hombre - muerte es inseparable diciendo: el hombre existe
“como ser mortal”, “como-ser-para la-muerte”.
Para Heidegger la muerte no es lo importante solo es la guía, la orientadora en este
mundo desconocido que es el mismo hombre. “La muerte se convierte entonces en la
posibilidad de la imposibilidad de todas las posibilidades”.

En este sentido al experimentar la muerte, también se experimenta la posibilidad de no


realizar más cosas en este mundo, por eso la muerte puede posibilitar mis actos o puede
imposibilitarlos por completo; es ella la que nos hace ser más conscientes de nuestra
realidad personal y de nuestra existencia. Somos existencia según Heidegger cuando
tomamos conciencia de la muerte y de la vida, aunque somos seres arrojados a la muerte no
es ella la que debe gobernarnos a tal punto de no querer vivir.

En medio de esta realidad Heidegger nos presenta dos clases de personas los Dasman y
los Eigentlichkeit, con cualidades y actitudes muy diferentes. Los primeros son los que no
tienen en su mente que pueden morir en cualquier momento y hacen las cosas sin medir las
consecuencias de sus acciones, son los llamados inauténticos.

Los segundos son los que conscientes de su finitud y que pueden dejar de existir en
algún momento y toman una posición ante la vida y la realidad aun conociendo que van a
morir, precisamente esa razón que provoca la angustia, porque es un trabajo interno de
aceptarnos ,a lo cual él llamó “trabajar para ser y no para el sé”

¿Entonces vale la pena vivir?

Esta pregunta al igual muchas otras son elementos de los cuales la filosofía se vale para
crear reflexiones capaces de transformar los pensamientos, las costumbres y la vida de
aquellos hombres que sienten arrojados a la nada. En muchos momentos de la existencia
nos sentimos desesperados, angustiados, con la mente nublada o el faro apagado. ¿Qué
sentido tiene la vida?... es la pregunta que todos los seres humanos deberíamos plantearnos
en algún momento, pero no solo quedarnos allí sino buscar las respuestas contundentes.

El suicidio es el tema que nos interroga; fue precisamente este, el que hizo que Albert
Camus sacara una de las conclusiones que más ha llamado mi atención. Lo mas importante
para el hombre es buscar el sentido de su vida, aunque se llegue a pensar como lo dice en su
mito el Sísifo el hombre es un “absurdo”, estamos obligados al absurdo y el suicidio es una
alternativa para salir de él. Uno llegaría a pensar que este autor estaría de acuerdo con la
realización de dicha acción porque es el suicidio el que confirma el sentido de la vida.

Es aquí donde viene su planteamiento “el suicidio no resuelve el problema del absurdo,
por el contrario, niega toda la posibilidad de enfrentarse a esa situación de
incomprensión; la solución esta en meternos en dicho problema y ser parte de él, para
elegir conscientemente y tomar la actitud de Sísifo, es decir, ver, crear y darle sentido a mi
realidad que es lo único que nos debe importar”.

Que interesante resulta el comprender la vida desde situaciones, momentos y cosas


pequeñas. Son precisamente estas la que hacen que muchas de nuestras acciones estén
orientadas al querer seguir desarrollándolas. Son muchos los casos de suicidios que se
conocen por los diferentes medios y que de una forma u otra deberían interpelarnos.

En la actualidad que complejo tema para muchas familias de nuestro país, es triste ver
las páginas de periódicos con encabezados que no sabría uno si se interesan por dicho
fenómeno o simplemente buscan vender sus noticias e historias rebuscadas. De igual forma
la indiferencia social, el materialismo, el consumismo y la moda que a muchos no
incomoda puede ser parte de ese gran sin sentido que muchos dicen poseer en su corazón y
en su ser.

Realmente no propongo la forma de acabar radicalmente con el fenómeno del suicidio,


pero si poder dar algunas luces para aquellos que han pensado o han intentado realizarlo en
algún momento de su corta o larga vida. No cabe rechazar las muchas interpretaciones que
nos puedan ayudar a bajar los índices que cada día aumentan en nuestra sociedad.

La filosofía y en especial la metafísica como su mismo nombre lo dice “lo que está mas
allá de la física, es decir de la cosa, de lo físico, de lo sensible; se interroga y quiere no
encerrarnos en conceptos e ideas sino abrirnos la mente y buscar soluciones a lo que parece
incomprensible, sorprendente y quizás porque no, hasta loco.

Algunos autores han pensado que el fenómeno del suicidio pareciera un problema
psicológico que tiene sus raíces en la incomprensión del mundo o en su efecto contrario, en
la comprensión más detallada de la realidad misma, casos concretos de personajes que han
cambiado la historia y han contribuido al desarrollo tecnológico, social y filosófico.
Buscando en diferentes contextos tenemos el caso de virginia Woolf escritora de gran
reconocimiento que desde pequeña empezó a desarrollar crisis nerviosas y ha interpretar el
mundo de una forma diferente a la de sus contemporáneos, se dice que desde siempre
padeció trastornos relacionados con bipolaridad y angustia, enfermedades que la llevaron a
suicidarse lanzándose a un rio con su saco lleno de piedras. Entrar en detalles es muy
difícil, porque no se conoce en realidad su situación mental solo las interpretaciones de sus
escritos y algunos testimonios de personas que la conocieron.

Un caso de suicidio más reciente que abraso mi atención fue el de Robin Williams
actor estadounidense, ganador de un Oscar en 1998, a pesar de su gran sentido del humor
que mostraba públicamente, el comediante sufría una seria depresión. En agosto de 2014
decidió quitarse la vida por asfixia en su casa.

Son casos reales que ponen al hombre a pensar sobre cuales son las causas que originan
la toma de esa decisión, aunque pueden ser muchas lo que si me atrevo afirmar es que
ninguna debe ser más grande que el hecho mismo de vivir. Así como hay muchos que no
quieren vivir, hay personas que se aferran a la vida y le temen a la muerte.

Recuerdo la historia de un personaje conocido en el mundo científico Stephen William


Hawking de gran legado en el campo de la física teórica, su biografía resalta que a los 20
años le diagnostican una enfermedad que cambiaria su vida para siempre, Esclerosis lateral
amiotrófica (ELA) un mal que no tiene cura; esta enfermedad lo llevo a sumirse en una
depresión profunda cuando sus médicos le dijeron que sólo le quedaban 2 años más de vida.
Cuenta la historia que el físico tuvo un sueño “soñé que me iban a ejecutar, pero pedí que
me dieran la oportunidad porque tenía muchas por hacer”, este fue su volver a nacer, la
enfermedad comenzó a tener un avance más lento aun siendo consciente que tendría que
acogerla como su compañera por el resto de su vida, y así sería, el físico murió a los 76
años dejando grandes legados en el campo científico.

En conclusión, la vida es lo único que vale, la muerte hace parte de la vida es verdad,
pero no es lo más importante; actualmente nos encontramos inmersos en una cultura de
muerte, de abandono, de injusticia, de desesperanza. ¿no es más hermosa la luz que la
oscuridad?... ¿quieres vivir en tinieblas?, pareciera que la luz y la felicidad ya no existieran,
que esas palabras fueran parte de novelas románticas y de historias felices que no se
adaptan a la realidad, ni a la sociedad. Como dijo el filosofo danés “vive cada día como si
fuese el ultimo” encuéntrale el sentido a la existencia y no se te olvide que para llegar
caminar tuviste que caer, llorar y hasta sentir que tus papas no estaban contigo.

¡Dile si a la vida!

Bibliografía

http://www.henciclopedia.org.uy/autores/AGenis/NietzschePensamientoMuerte.htm

https://es.wikipedia.org/wiki/Romanticismo

https://scielo.conicyt.cl/pdf/rfilosof/v63/art09.pdf

https://spakcee.wordpress.com/2012/06/27/heidegger-y-la-muerte/

https://es.wikipedia.org/wiki/Martin_Heidegger