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Las Partes de los alfileres

charles simic
La historia es un libro de recetas. Los tiranos son los chefs. Los curas hacen de camareros. Los cantos que oyes son los
poetas lavando los platos en la cocina".

El primer encuentro estuvo marcado por la tristeza del Orfebre.


Esto generó muchos silencios, muchas miradas desencontradas. El lugar
fue una pequeña cocineria de un pequeño pueblo al sur de Concepción,
atendida por su dueña, como lo son casi todas en esos lugares. Luego de
varias recomendaciones que se hicieron el uno del otro acordaron algunas
reglas que les permitían un anonimato para llevar a cabo su cita.
encontraron el lugar, calculadamente al azar para no ser descubiertos. La
cena fue sencilla y el lugar muy acogedor. Daba los resguardos
suficientes que hacían posible un trato cordial y afectuoso con la gente y
así olvidarse de los posibles persecutores. Estos pueblos abundantes en el
sur de Chile, eran lo suficientemente grandes para no precipitar
comentarios suspicaces acerca de los afuerinos. Esta primera cena tuvo
su tensión inicial que fue menguando mientras se servían el vino de la
casa, para luego pausadamente profundizar en el grano del asunto que los
juntó ese día, con el plato de porotos abundante, “chorriante” me
contaron con gracia, les fue sugerido. El mantel de plástico, los cuadros
de papel, las sillas de escuela los remitía, los acercaba a esa confianza
que habían perdido, para sacar afuera los temas sin mayores pretensiones.
Si bien para Leonor no fue la mejor elección el plato, no les importaba,
les permitió sentirse cómodos para conversar luego de un par de años sin
verse.
Por lo forma meticulosa en que me contaron los detalles y como
les afectó posteriormente me imagino que por fin sacaron afuera el tema
de su hijo muerto. Las razones que provocaron tal desenlace y el manejo
que debía proceder en caso que la policía intentara continuar
investigando, todo esto lograron de ese primer encuentro una deuda
pendiente, cerrarla.

II

Leonor, profesora de música vive en Concepción hace ya un par de


décadas, vive sin grandes problemas por sus ahorros logrados en una
etapa de alta productividad creativa. Se siente vieja y fea, pero lo omitía
cada vez se juntaba con sus amigos músicos, por estos días ya no los ve
tanto. Tiene hasta el día de hoy una muy particular casa en el centro, en la
calle Pelantaro. Según me confesaba llevaba una vida sin sobresaltos, a
pesar que de vez en cuando ponderaba en exceso la vida, la música la
obligaba a evaluarla así, contaba. Con ironía daba a entender que omitía
obviamente los datos claves. Obsesionada con las percusiones, tambores
y otros, sus ventanas vibraban, tenia instrumentos en el baño, parlantes
hasta en la cocina. Ella actualemente vive con una amiga que, me pidió
por discreción, la llamaremos Gabriela, con quien mantienen ya una
extensa amistad. Sin muchas diferencia de años encuentro que su relación
se puede entender bajo la no menos común estrategia de la maestra y la
discípula. Claramente porque una tiene talento en la música y la otra,
digamos, es histriónica. Gabriela vino de Arica a trabajar a Conce, y en
las noches conoció a Leonor. Ambas separadas de antiguos amores
resueltos, ahora trabajan en un dúo artístico, digamos en simple contando
chistes. Cuando no ensayan, duermen. Ese era su lema. Son un grupo
cerrado aseguran, una secta hermética, pero creo que las entiendo bien.
De eso tratan, osar o no osarse. Conmigo nos llamamos trimegistras,
somos tres veces grandes. Aunque cuando las elogio bastante comienzan
a asustarme. De todos modos las dejo trabajar tranquilas, entre hacer reír
a la gente y asustarlas es sólo un trabajo de forma. La impronta de una
pedagoga de la risa, decía, es estar curada de espasmos, curada de niños y
curada desde la mañana. Sus rutinas eran bastante pretenciosa, aunque
nunca les dije. Ahora ya no voy a verlas. Sin embargo en ese tiempo
puedo decir que la música hacia del espectáculo inclasificable. O tal vez
se puede decir; un monólogo cómico con excelente música multi-étnica.
Bueno, no sé como sintetizar todo ese trabajo del que fui testigo. No lo
voy a explicar, arruinaría todo el encanto de la presentación. Lo que si sé
es que ellas se divertían mucho creando. Practicaban conmigo,
atormentando mis nervios escénicos. Yo me burlaba de Leonor cuando
traía noticias del Orfebre. A veces le veía su cara de espanto y se me
pasaba. Leonor me decía, te estás mandando las partes con tu insolencia.
En el fondo no le disgustaba juntarse con el viejo.

III

A nadie he visto que haya imaginado tan bien el poder destructivo que
hay en estos lugares. No tengo tanta experiencia, pero esas inundaciones
azotadas por oscuridad y viento, precipitándose por los campos de
lechuga, mezclando sus tierras con barro y vegetación, eran bellisimas.
De alguna forma llevaba esas imagenes dentro de él. Según me parece, el
Orfebre se atrevió revisarse y proyectar esos desastres en lápiz y en sus
figuras de metal y color. Un mar tempestuoso, de ira, de aguas
sobrepasadas. Bosques quemándose cerca de las lluvias. Gente
temblando en ciudades lóbregas y huyendo despavoridas por sus
muertos, ciudades dislocadas en sus calles. Entre las figuras del Orfebre
también se encontraron escritos sobre estos hechos climáticos, sobre
vientos con ánimas deambulando por los rincones de las playas llevando
con si ramas de los arboles. Pequeñas embarcaciones giradas en la arena
con su madera desclavada oscilando por la corriente. Rocas indemnes y
lujosamente narradas. Distintas cosas imaginadas desde la soledad de su
taller, cosas acariciadas por la humedad del viento que les dejaba una
marca sencilla, casas que reciben los escombros de otras casas.
Herramientas que se mueven solas en la tempestad. Dibujos de animales
huyendo de los truenos, huyendo de la fuerza de su sonido, como
empujados por sus ondas. Cuentos sobre animales escondidos entre los
cerros que responden a las efervescencias del cielo, exigiendo la
restauración del orden natural, animales frenéticos ante los desastres. Un
montón de papeles acumulados cerca de la estufa. Todo eso encontré en
su casa.

IV

La segunda cena que Mantuvieron fue mucho más distendida, lograron


encontrarse después de 2 meses. Se levantaron muy temprano y cada uno
partió a su terminal de buses mas cercano. Él viajo durante 8 horas en
total. Primero demoró 2 horas luego de tomar un bus provincial que lo
acercó a una ciudad, desde ahí abordó otro bus por 6 horas que lo dejó en
el pueblo que acordaron, ella desde Concepción tardó 7 horas hasta el
mismo pueblo. El lugar acordado quedaba a 2 cuadras del terminal de
Valdivia, donde se podía tomar algo caliente. Una vez que se vieron
caminaron en la misma dirección, sin hacer gala del tiempo que
estuvieron sin verse, hallaron un colectivo a Niebla. Habían olvidado el
aspecto de ese lugar, como el Calle-calle se disolvía en el océano. Como
el Fuerte mantenía su presencia en lo alto de la colina, sus cañones aún
esperando ser usados, como sus precipicios ahondaban las emociones que
la abertura del horizonte les sugería. Los turistas perdidos preguntando
los caminos de vuelta, pero en realidad buscando respuestas a esos
cañones que daban la espalda. Todos un poco confundidos con esa
historia rodeada de barro y frío, que los hacia pensar en la humedad que
comenzaban a sentir en sus pies. En realidad la historia no es ran
importante cuando tienes el frio en tus pies, o tu cabeza no funciona si
ves de reojo las empanadas que se ofrecían en el paradero del colectivo.
Lo que les quedaba era conversar de sus asuntos, conseguir café y
arroparse en un lugar. Entraron al lugar más espacioso que vieron,
aunque sonaba una salsa fuera de contexto, aunque una salsa nunca está
del todo fuera de contexto. Comenzaron a hablar de sus actuales gustos, y
de porque están separados. Sus impulsos estaban dominados por una risa
profunda que los hacia agitarse. Ambos no entendían lo que les sucedía,
cada uno a su manera pensaba que su alma estaba contagiada de alguna
impureza del ambiente. Las energias estaban arriba, se generaba un
contexto de alegría, pero parecían invadidos por fuerzas extrañas. Un
conocimiento que los penetraba, que podía sacar sus más privadas
percepciones. Pero a ellos no les importaba, seguían con su fiesta, con su
momento especial. Ella le mostraba sus hombros, le sugería que tomara
atención en ella, en su sensualidad. Que viera sus atributos porque ella
estaba viendo los de él. Estaba confundida, no recordaba haber mirado en
él esa soltura que mostraba. Él estaba encantado nuevamente de ver la
mejor versión de Leonor. Astuta, hábil, aguda en las observaciones. Todo
ese lugar estaba conspirando a favor de ellos, pensaban cada uno en su
silencio. No había tiempo para ese tipo de reflexiones, sino para bromear
de las ocurrencias. Lo curioso del lugar, de lo exótico que parecía su
gente. Era un cúmulo de acontecimientos que hacían de ese pueblo un
lugar misterioso. Sin embargo eso no impedía que las historias
continuarán. Cada uno resumió como pudo estos últimos meses de la
ultima cita, porque a esta altura de la tarde ya parecía una cita de ex
amantes. A pesar de lo extraño, fueron justos con el otro, al no inventar
compromisos que no se pudieran cumplir. No tocaron el tema de su hijo
muerto, tampoco hablaron de los inconvenientes que habían con la
justicia. Sólo vieron la oportunidad para desahogar sus intimas ideas
acerca de sus actuales vidas. Él la mesura que le provocaba estar solo, el
poco contacto con gente le permitía centrarse en su trabajo y que las
conversaciones eran las necesarias para motivar su juicio. Los aspectos
adversos de su situación prefirió guardarlos para otra ocasión y cuando
emergían por la misma oscilación de los temas se refería a ellos en un
tono de burla y menosprecio. Ella por su parte, seguía en júbilo por la
elocuencia con que contaba su aislamiento, Leonor sabia que era una
situación un tanto obligada por lo que apreciaba que no se lo expusiera
como una tragedia. Ya que parte de ese desenlace ella tenia
responsabilidad, aunque sabia que debía devolverle con afecto. Ella le
compró un Chaleco en la caleta, él mermelada de mosqueta. Caminaron
por la playa sin prisa. Mojaron sus pies, no sintieron gran frio. La niebla
comenzó a posicionarse al atardecer. Entraron a un bar por Malta con
sopaipillas. Todo lo típico pensaban; pebre, mantequilla y un cigarro al
retirarse de la mesa. Recordaron los antiguos hábitos que los mantuvo
unidos con una familia. Las miradas ya se estaban cansando, se mantuvo
un agrado, que fue decayendo mientras aparecía la noche. Sus deseos
estaban satisfechos, se acompañaron. Fue al final, lo razonable para un
día ajetreado.

Algunas de las pinturas que mantenía el orfebre a la vista eran sobre el


mar. Estas estaban hechas por algunos campesinos del sector, que con un
buen manejo del detalle pintaban al mar gruñendo y extendiendo su gran
brazo de agua sobre un bosque sin luz, grabaciones de ruidos, sonidos de
bosques que emiten sus primeros resuellos por sus troncos desarraigados.
Todo un paisaje imaginario sobre los avatares de su territorio, aire que se
cuela entre montañas, un fluido hálito que revive las llamas de los pinos
amontonados y que terminan por iluminar parte de la gran situación de su
obra, antes que la neblina real logre cerrar el taller por su expansiva
presencia en las noches. Mientras afuera, los perros bajo la lluvia,
acompañan la cena del hombre, arañando los muros y las puertas
buscando entrar. Girando por la casa, ladrando asustados por el frio que
comienza a sentirse. El viejo orfebre calienta su comida en su enorme
estufa a leña, donde también abriga su taller posterior. Coloca sus viejas
tonadas mineras para alimentar la noche con mayor nostalgia, y para por
fin hacer ingresar a sus perros.
En una noche así me dijo que comenzó a reflexionar sobre las
imperfecciones que tenían sus figuras de metal. Tomando café
instantáneo revisaba los añadidos de soldadura que implementaba sin
muchas explicaciónes. Sin embargo veía en ellas un hecho que lo
intrigaba, que tenia que ver con la totalidad de las figuras. Eran especies
de artilugios que de forma mecánica incluía a sus bocetos. Se preguntaba
si esto pertenecía a eso que llaman estilo. Se preguntaba si su trabajo
tendría un estilo propio o quizás mas allá, si su estilo lo empujaba a crear
una historia interna. Y por supuesto si esto era motivado por alguna
intuición articulada artificialmente por su mente o quizás sólo era su
forma de hacer las cosas. De cualquier modo estaba satisfecho con su
trabajo. Sentía que representaba su emoción, sentía que más allá de su
valor, le servia para afrontar lo que se venia encima. La gente claramente
adulaba su trabajo, reconocian el esfuerzo que involucraba, sin embargo
él quería saber si había alguien que pudiese evaluar su trabajo, no desde
lo técnico, sino del objeto artístico, si podía entenderse lo que su
conflicto interno buscaba sacar, si la estructura funcionaba en sus
distintas partes. Aunque se conformaba con el reconocimiento de su
pueblo, tenia esa inquietud, esa posibilidad de una lectura amplia de su
humilde obra artesanal. Si bien entendía como funcionaba una historia,
no se le suscitaban ideas acerca de las teorías occidentales, aunque
presentía alguna de ellas. Después de tanto tiempo su conocimento de la
naturaleza era compleja. La monstruosidad del clima era un símbolo que
cargaba en él. Su identidad, creo yo, estaba marcada en el desastre que
provocaba la naturaleza en las personas. Las desgracias de la gente por
un enemigo omnipotente era parte de su imagineria sin blindaje y
redundante en figuras de tortugas. En su trabajo de taller fraguó sus
formas, sus patrones al usar las herramientas y matrices donde dió forma
a unas especies, a deidades y expresiones animadas de la naturaleza en
su joyeria. Joyería que arma un gran rompecabezas entre un espacio
físico y los personajes que ahí habitan, con sus vestuarios metalicos y
ornamentos típicos de las localidades australes. En esa esfera creativa
donde cada pieza tienen una polifuncionalidad tal como su acción con los
materiales, con ese conocimiento privado, que a la vez se tiene, se
pertenece y es buscado, en un territorio, metalico, de combinaciones y
formas, con atributos, como lo venenoso de las plantas, animales y la
fuerza climática, por medio de los materiales de la tierra. Por ello el
tablero donde se ejecutaba este enfrentamiento mítico son grandes
túneles de oro y plata cavados por estas entidades, que se pintan la cara,
pozos profundos donde estos actúan lejos de la superficie de los árboles y
las flores.
Esta mitología minera que ocupa todo su taller de trabajo, las
dimensiones físicas de la orfebrería es lo más impactante para sus
visitantes. Estos verdaderos edificios míticos y subterráneos, fríos y
húmedos se articulaban como una ciudad irregular, de grandes pendientes
con rincones descoloridos, espacios brillantes y una superficie asediada
por el fondo animalesco e instintivo, de modo que máquinas cobijan la
intemperie de los trabajadores. Por su lado las entidades que habitaban
sobre la superficie extrañamente eran mas humanizados y más brillante
por su cercanía al sol y a la sangre, con raros gritos a la aurora, raros
cantos al anochecer. Siendo presencias mas etéreas, aún así hostigaban
metódicamente las débiles defensas del pueblo, que terminan por destruir.
Luego sus almas rurales, como un insecto transportando el polen, siguen
el camino de los muertos por las cavidades rocosas del cielo y la tierra,
que llevan lejos, para que las almas puedan dormir y olvidar, para que los
muertos puedan girar sus ojos hacia un lado distinto del mundo.
El orfebre percibía que todo este constructo era su armadura, su
protección artesanal frente a la tecnología, que no amenazaba sus hábitos
rurales, su hogar, su extraña relación con el medio, que si bien irritaba la
tranquilidad, él se sentía preparado para superar las vicisitudes. sin
embargo la ciudad no estaba tan distante. De todos modos la tecnología
también arremetía con sus objetos que hacían más fácil y daban un
bálsamo a esas vidas.
Los objetos antiguos que se podian encontrar en casi todas las
esquinas daban pie para una melancolia que transfiguraba sus cosas en
pequeñas ceremonias de vinculación con esos lugares. Toda una oralidad
que si bien era rescatada desde las viejas significaciones, le generaba un
cierto nivel de aislamiento, que por cierto era premeditado y de alguna
forma obligado por su condición de clandestinidad. Pero él ya tenia
asumido que su vida estaría mas cerca de su propia artificialidad que la
que estaba viviendo su ex mujer en Concepción. Él sabia que ella
buscaba vida más activa en los ambientes semi adultos de las largas
tardes a oscuras y de las pequeñas noches penquistas, en lugares que
permitían mantener la vitalidad musical encendida. Leonor siempre
mantuvo su pasión por las percusiones en donde estuviese metida,
incluso en la cama, decia el Orfebre de su Ex. Por todo esto prefería
gastar su tiempo entre su oficio y los muebles que arreglar de las
constantes y comunes erosiones del clima que imaginar las labores de la
mujer que aún quería desde la distancia, pero por sobre todo le
incomodaba que ella y sus actividades en Conce, pensaba él, terminan
frecuentemente en mucho placer. En este sentido el Orfebre buscaba el
placer en los objetos, en la historia contenida en los objetos y también en
las historias contenidas en la naturaleza de un sur apartado, furioso, con
una barbaridad que se moderaba principalmente por su trabajo diario.
Conflicto que en su interior fluctuaba lo suficiente para permitirle
disfrutar de las tormentas del invierno y dudar de los placeres de la
fortuna. Aunque lo peor claramente era su separación con Leonor. Esta
desesperación los obligó a reunirse alrededor de 6 veces al año para no
perder la habilidad que trabajaron toda la vida; discutir, enojarse,
reconciliar posturas hasta volver a molestarse con el otro sucesivamente
por largas horas. Lo suficientemente intenso que asegurara durante los
próximos dos meses el cierre del conflicto, hasta el nuevo encuentro. Un
ejercicio de desahogo y comprensión entre dos personas que mantenían
un cariño insostenible en el tiempo.

Tzvetan Todorov distingue entre relato e historia. El relato es el elemento dominante


de la obra en prosa; en éste se desenvuelve la historia, y le concierne el orden
cronológico: en la historia se entretejen varios hilos que van rotándose el orden de
importancia en la narración, cada uno a su tiempo, “corresponde a una exposición
pragmática de lo que sucedió

-los alfileres que guían el hilo de la historia. Desatan unas partes con otras.
-Mito como el conjunto de todas sus versiones
-aparear oposiciones funda el mito al estar montado de antemano en el
entendimiento. Unir el arriba y el abajo. La union de los opuestos. El
mito está encarnado en una tradición. El mito de levistrus busca ordenar
las contradicciones.

-Como tiene que matar a su hijo para protegerse y proteger a su mujer. El


shamanismo siberiano. La lucha y los obstáculos por mantener su
relación a distancia con su mujer al encontrarse aislado, buscado por el
jucio de asesinato de su hijo. En el sur de Chile, clandestino. El viejo
como el héroe trágico, su mujer como heroína de la comedia

Irracionalismo moderado, que en dadas ciercunstancias el pensamiento


mitico es mas adecuado para distintos ambitos de la experiencia.

La pareja del orfebre lo enfrenta desde el “mito” cómico y musical. De


la fantasía de la razón. Aun así sus diferencias se logran integrar.
Evasión v/s esquema ironico. El antagonista, está en sus mitologias, en
sus mentes. como expresan esos entes su relación amorosa.

En cada mordisco se construye un mundo


en cada comida los granos forman un camino
las digestiones rearman los pasos
en cada asesinato se otorgan dádivas
en cada plato cocinado están sus simbolismos
Deméter revive del Hades
en cada ascensión de lo profundo
en cada caída del fruto
en cada tubérculo sometido
la tierra da una parte al cometido
quitando el exceso de virtuosismo
la fuerza de la tierra aparece en la mente de sus hijos
la única señora acompaña la travesía
con sus dones a tropezones
con sus rostros, con su imagen acogedora
retomando el camino a sus sermones
el camino de angostura
que nunca es tan clandestino
como para no ver sus rostros enmascarados
entre ortigas y ladridos
atravesar sus colores plateados y oscuros
de encontrarnos con sus semillas devoradoras
de someterse a sus sensaciones
emergidas de ríos en declive
de confiar en su violencia
que da cauce a la negra visión del cauce
concentradas también en sus placas
que da el ruido justo al silencio
que da vida después de la muerte
en cada mordisco se construye el mundo

Parte Avuelo, Enkp


Desde la ventana del hogar el Avuelo y su nieto Enkp
sentados en un sillón de roble con almohadillas, miran el
mar abrazar las rocas, al tiempo que sienten la brisa
cuando atraviesa su piel como una violenta e inflamada
vida. Las primeras estrellas del atardecer amanecen como
un bostezo de un animal saliendo de su oscuridad, y que
se asoma fantasmal frente al cazador. Mientras el sol da
paso a la gran galería del tiempo. Esos instantes el Avuelo
y Enkp lo reviven como el ocaso de sansón, por ello su
razón y su estadía en este territorio más bien femenino,
cálido y lluvioso. Así se preparan todas las noches
escuchar una música singular.

Los factores que permitieron que dicho invento esté


ahí, son de distinta naturaleza, pero es evidente que cada
uno de sus habitantes cuidan el significado que este
aparato trae a las sensibilidades. El sonido es recóndito
para todos aquellos que en el mundo la escuchan. No son
las frecuencias de los astros que dan el sonido, sino que el
aparato recopila las interacciones astronómicas que llegan
a este sitio. Similar a un telescopio de amplia frecuencia,
que tan solo toma señales remotas y las vuelve audibles.
Esta Radio-astral ha sido gestada con esfuerzos comunes
y multiplicada en este territorio luego de siglos de oculta
tradición.
La envolvente melodía se podría escuchar de
diferentes lugares del planeta, sin embargo se mantiene
custodiada por quienes han trabajado en ella las ultimas
décadas. Lo que logró que estas melodías fueran
trasmutadas al oído humano no es tan solo un ejercicio
mecánico, se reconoce también uno perceptual. Durante
el trayecto de las frecuencias de una galaxia a otra es
cambiada la baraja por otros astros, que da la impresión
ser una música orquestada. Similar es un piano de
infinitas tonalidades. La combinación de las propiedades
químicas de los soles dan su obscuro, pero chispeante
trance melódico.
Avuelo y Enkp son parte del cerca de un millón de
habitantes del territorio Trisñ. que ha estado cultivando
saberes tradicionales y políticas de resguardo de estos
descubrimientos.
La aparición estelares del oeste al atardecer
contrastan con la fuerza del sol debilitándose y el
comienzo del vibrante sentido auditivo de los habitantes
de Trisñ. Los telescopios caseros de gran cuantía también
dan el privilegio de estudiar el lado luminoso del universo
durante el otoño. La casa del Avuelo donde también vive
Enkp fue construida con pinos costeños del valle central
por el abuelo del Avuelo, la casa fue puesta en dirección al
plexo terrestre, maniobra usual en la urbanización de ese
periodo. Fue construida antes del comienzo del siglo XXII
cuando aún la Alianza Soberana de Trisñ. no existía, sólo
estaban los planes de los Ancestralistas de la época, el
tatarabuelo de Enko era parte de ellos.
Esas costas pertenecían a lo que se llamaba Arica
junto con territorios también cedidos por Bolivia y Perú
para la Triple Soberanía de Ñ (Tris.ñ.). Toda esta zona
autónoma está siendo amenazada por las influencias de
naciones no fronterizas y con ello su turismo. La inclusión
de fauna silvestre de los tres países ha generado nuevas
relaciones y prácticas, una idiosincrasia no perteneciente
a ninguna cultura existente en el último tiempo en toda
América, sino que ha recuperado parte de su antigüedad.
De ahí que la construcción de esa casa a significado tanto
para la familia de Enkp. La combinación territorial de mar,
desierto y selva hizo del lugar atractivo para las mutas
modernas, pero no lo suficiente para las masas
occidentales. La obligatoriedad del trabajo duro y sin
propiedad privada ahuyentó gran parte de los inmigrantes
del norte. Sin embargo las construcciones, que han
buscado replicar la arquitectura Inca, son contundentes
para la permanencia de los pueblerinos.
fundamentalmente el trabajo de la piedra y la tecnología
re-descubierta ha encausado el conflicto social.

La relación de Enkp con su abuelo no está libre de


dificultad a pesar del fuerte arraigo que sienten por esas
tierras. Si bien comparten muchas actividades, el trabajo
físico promueve las variaciones efectivas y con ello
también desencuentros. Sin embargo saben que los
únicos de la familia permitidos vivir en Trisñ. Por eso su
permanencia está por sobre cualquier otra razón.
Las distintas etapas laborales hace del lugar una
fuente de conocimiento, ejercicios colectivos y
acercamientos espirituales. La integración de las
diferentes habilidades del hombre era el eje de todas las
construcciones de la ciudad. La Alimentación
exclusivamente cultivada en esas tierras es fuente de
diarias investigaciones gastronómica, que también ha
permitido exportar al resto del mundo sus comidas y
conocimiento.

Aunque políticamente Avuelo y Enkp apoyaban las


vertientes circulares, creían necesarias reformas
institucionales en su autogobierno. Veían que la nula
división del trabajo permitía a todos ejecutar todos los
roles, esto impedía la consagración de la economía
interna, ellos pensaban en un mínimo de segregación para
evitar las épocas de bajas. A pesar de esto defendían
religiosamente la forma de trabajo, impulsados por su
muda intuición hacia sus creaciones de cura de
enfermedades y la ancestralidad de su ciencia. Todo esto
les permite el vinculo con su cuerpo, la ternura de un
cuerpo satisfecho por su menester, y la ambición limitada
por una libertad, conscientemente mediana, que trata de
aceptar y conducir los indómitos juegos de la mente.
No se veían ellos capaz de cumplir sacrificadamente
una sola área de conocimientos, como gran parte del
planeta lo seguía haciendo. Ellos tan solo disfrutaban los
hogares, la vida bisexual y la fraternidad. Junto con ello la
variadas y tradicionales bebidas vegetales.

Cuando Enko abrió los ojos por la mañana, estiró sus


sabanas para que el sol las secará de la humedad
abundante del salón exterior. Disfrutaba pernoctar ahí por
la vista que daba al mar y por las músicas que se
formaban en ese lugar. El modelo de radio astronómica
era fabulosa para todos en Trisñ y saben que es parte de
los secretos del territorio, que fue recuperado como tantos
otros por medio de la ciencia local y sus frecuencias de
conciencia y un trabajo mecánico de ondas. Por ello que
parte del espionaje de otras naciones es debido a este
instrumento científico. Sin embargo poseían una gran
protección del continente para seguir desarrollando
ciencia con las diversas artes. Esta característica de su
ciencia la hace retroactiva a sus propios métodos y con
esto su mutable cotidianeidad laboral. A pesar de todos
sus avances y logros el gran peligro de su organización
ha sido interno y ha tenido que ver con la sexualidad, que
si bien es transparente y abierta, ha establecido fuertes
cambios en los tiempos de trabajo. Enkp cuenta con
diversas experiencias sexuales durante la semana y que
logra sublimar los domingos con su pareja Dagá.
Así Enkp le manifiesta su ritual que trabajará para
cometer el domingo.
-uno, dos, tres, cuatro; son las penetraciones que me
permito acariciar hasta el viernes. Los menester son
mágicos, repetidos lo suficiente para congraciar con el
ritmo de aldebarán. Exactamente en ese pasado ondular.
Más allá del mal ese sonido atraviesa las caderas de un
ser fuera de este rincón.
Mientras Dagá le responde
-Por mi lado un asilo o el zoologico son los lugares
que buscaré para concentrar la acción sediciosa que me
toca dominar tu domingo.
-Buscarás?
-Mas bien estudiaré, porque el criadero de trucha es
lo más de dominatriz que encontraré. El contacto físico
con los peces me puede excitar lo suficiente para que
logremos el orgasmo el viernes y para el primer lucero del
domingo.
-Claro, el sádado vamos a mantener el ritual de no
follar.
-Evidente, ya es algo que se está ampliando a las
demás aldeas.
-debemos hacer gestos para mantener ese día libre
de trabajo físico. Te puedo decir otra cosa. Que si tiene
que ver, que ese pelo naranja te queda mejor cuando no
te lo lavas.
-Gracias amor, pero no seas tan animal, el trabajo
del mar lo hace brillar, más que las cremas de los
laboratorios. Ahí hace falta incluir las sales del puma de
mar.
-Tú como mujer de mar entenderás también que las
algas alimentan al animal con el que se reproducen los
ciclos y también el sexual.
-En las plantas está concentrada toda la locura que
nosotros podemos aspirar. Son las primeras en
sexualizarse y en transmutar la luz del centro de la
galaxia.
-Así como erotizarse también cambian de órgano
según acomode el ambiente.
-Aun no terminamos de entenderlas, por eso
debemos insistir en imitarlas cada vez que no haya
acuerdo.
-Lo que no soporto de ellas que son tan sedentarias.
-Sí, me olvidaba de eso.
-Veamos si nos permitimos lanzar un poco de semen
por ahí.
parte ensayo
violencia, ariel dorfman

parte poesía
traduccíon de un poema. Panero, lamborguinni.

parte drama
casa de 7 tejados, familias, hay fantasmas, viviendo en paralelo en una casa, en
distintos tiempos. Valparaiso.

parte historias conectadas


cortos, enlazados. Fotos de abelardo morell.
-Conversación con papas fritas. La miseria de un artista radical.
EL ÍDOLO
Era fácil de identificarla cuando caminaba, por su ímpetu y fortaleza. Había en
ella una especie de aura en fuga que la movía. Aunque hasta ahora sigue siendo ella
misma, sus pasos ya son los mismos. Sus rasgos faciales han decaído, pero cree en el
derecho a la muerte. Una retratista autodidacta y lesbiana. Sin estudios formales en el
dibujo se dedicó a reconstruir en el papel cuerpos femeninos. Es también una lectora
de la obra de Alfonsina Storni. Es la personaje que se hospedó en mi vida sin mi
voluntad y aún no he aclarado como logró entrar tan holgadamente.

Buena autodidacta y pretenciosa ha vivido inmiscuida en su propia política, ha


asistido durante mucho tiempo a actividades que su reducidas amistades le aconsejan,
dentro del que pasé a formar hace ya bastantes años. Reconocida entre sus cercanos
por su temperamento ofensivo, en especial contra los hombres, ha sabido ganarse un
respeto entre ellos. Su baja tolerancia a la estupidez, lleva una vida sin sobresaltos,
pero activa en la contracultura, ya con 32 años es una experimentada en la política del
sexo seguro y sus supuestas derivadas del arte.

En uno de esos tantos lugares donde, en busca de trabajo, fue al rodaje de un


corto muy snob, típico de estudiantes con dinero, cómo dibujante. Ahí tuvo que hacer
un retrato de una de las protagonistas. En la espera, estuvo hechizada por la presencia
de una enorme copia de una pintura llamada “el Ídolo” colgada en un rincón, al
interior de un salón donde se realizaban los cuadros de cámara.
Recuerdo que dijo que le “inundó” ese azul intenso -pensé que la ahogó más
bien- y el café que predominan en la pintura, quedó largo rato retraída y oculta en
esos colores. Aunque es dibujante ella dice que recordar en su cabeza los colores ha
sido su manía más interesante. En el centro de ese cuadro hay figuras parecidas a
telas, cuerpos fragmentados, interiores, torsos rotos y cada uno de ellos diseñados de
manera geométrica.
Esa inquietante impresión que le dio la pintura, mientras estaban las
grabaciones, hizo que a ella sin notarlo, como acto reflejo, decir en voz alta parte de
su pensamiento.
-Es un cuerpo muy muerto…
Como para extraerlo de se cabeza. Junto con un gesto de horror en sus ojos,
abriéndolos. Me pareció que hubiese visto en esa pintura un gran y solo segundo del
futuro.

A unos cuatro metros de ella había un tipo joven, bien vestido, demasiado bien
vestido, mirando con la misma dedicación, que tiene alguien muy aburrido, el cuadro.
Pero él se introdujo sin pensar en la reflexión de ella y con una voz más ligera, le
precisó
-es Toral…
Él sin saber si fue escuchado por ella, se mantuvo atento escuchando el eco de su voz
sin respuesta en el salón.
Mientras ella desentendida, recorría paciente el cuadro con su mirada.

Aquel Joven es el propietario de la casa donde se realizaban las grabaciones


de aquel cortometraje, le informó a continuación para que ella le tomara atención. La
casona era muy bella. Ese lugar era una gran construcción clasicista de tres pisos,
varias habitaciones y salones centrales. Fue el hogar de su Abuela durante todo el
siglo XIX donde vivió sola con sus empleados, luego comenzó a funcionar como
hotel de extranjeros, ya más deteriorada la estructura, pasó a su nieto. Ubicada en un
barrio central de Santiago le fue regalado por su Padre, un músico, que falleció hace
unos años.
Este joven prestó su hogar para las locaciones interiores del Corto y donde él
participó haciendo la música. Él es un pianista, buscando componer algo de música,
recién egresado de un conservatorio y muy fans de Schoenberg cuando está con sus
amigos, pero en realidad conocedor de algunas obras de Schubert. Su espíritu
experimental lo hacía proponerse desafíos demasiados ambiciosos para su opaca vida
de niño de Vitacura, sin embargo siempre cuidó su trabajo exclusivo a la música.
Nunca buscó exhibirlo demasiado. También cómo buen neurótico, pasaba por malos
periodos amorosos, aunque se defendía con humor. Sus facultades estaban exageradas
por escasa socialización, costumbre que fue asimilando con el folclore de la que
estudió en profundidad por varios años, pero que le impedían asomarse a su desafío
de composición orquestal.
Dentro de su personalidad es de aquellos que son intolerablemente sensibles a
los detalles del mundo, aun así empático con su entorno, pero a la vez más recluido
en su mundo interior. En ese momento, estaba a días de cumplir los 28 años y 20 de
disciplinado trabajo.

exquisito y esquicito en términos del Idioma Portugués

Ellos dos seguían en un salón de la casona mirando la enorme pintura de Toral


“el Ídolo” que los sobrepasaba en altura y de ancho marcaba la distancia que había
entre ellos dos. Ya desconcentrados por los movimientos del equipo de filmación, la
vista de ambos comenzó a desviarse del cuadro.
Ambos parecían haciendo un análisis del otro, descubriéndose de reojo, sin
decir palabra y esperando que la fijación que había puesto en sus ropas no
interrumpiera aquel momento de un silencio custodiado.

Una vez, pasado el tiempo, hablaron acerca de esa primera impresión donde la
expertiz estética sobre el cuadro había pasado a segundo plano. En primero estaba
intuir quién era esta extrañeza de al lado. Aunque aun así, no daban mucho crédito de
sus capacidades artísticas. El ser que veían era completamente un personaje, un ser
que no estaba dentro de sus comunes. Ella se lo imaginó como una caricatura, por su
ropa, un típico comerciante de arte, en busca de un negocio con el cual financiar
viajes, y demás lujos en la prostitución internacional. Esta idea fue la que le hizo
esbozar una sonrisa irónica hace el M(músico) con la que se agarró para acercarse. En
cambio para él, contaba, ella le recordaba una actriz ególatra que conoció hace mucho
tiempo en un viaje a España, con la que tuvo un corto pero intenso encuentro.
Luego de haberse inventado al otro en torno a ese cuadro, ambos tendieron a
mover su vista, poniéndola fija en el rostro del otro. Instante en que se dieron ánimo
para alzar sus voces y emprender una conversación.

Intercambiaron por varios minutos un par de comentarios sobre la filmación,


siendo los dos muy cortés con el otro, reguardando sus egos. Se vieron ambos
sonrientes, pero me pareció que ahí, esa vez, había más compromiso que un interés
real.

A ella se le llamó para que comenzara el retrato de quien era la dueña del
prostíbulo en el Corto. Se dejaba ver un gran escote, el personaje que encarnaba lo
ameritaba y los realizó con mucho detalles, sobretodo dándole una erotización
elegante a la postura. La actriz que hacía de una experimentada maestra del comercio
sexual era muy prominente físicamente, por ello R(retratista) disfrutó mucho poder
dibujarla. Al poder concentrarse en las exageradas tetas, poder ordenarlas,
adecuárselas y lograr así una mejor impresión estética. Además por supuesto, se
deleitó del particular rostro sereno de la actriz, que aun así daba la sensación de
fogosidad.
Tuvo un trato cercano y sin pudor de parte de la actriz. El retrato logró
terminarlo en su primera etapa al final de ese mismo día. Todos los del equipo de
realización felicitaron el trabajo de R y ella, por sobre todo lo que le decían, en su
autoevaluación, su más importante referencia, también se sintió satisfecha con su
trabajo.

Ya saliendo a la calle se le acercó el músico dándoles su reconocimiento por el


retrato, agregándole
-Me sorprendiste, ahora entiendo tu fascinación por el cuadro de Toral.
Después que ella asintiera con la cabeza, un poco escéptica, continuó él
-¿Puedes crear un cuadro para mi
-¿de qué tipo de cuadros?
-un oleo para mi sala de ensayo?
Ella de inmediato le señaló
-No es mi tema, no hago oleos. Hago sólo retratos femeninos.
-¿Lo puedes intentar?, habrán buenas lucas.
Dijo él
-Hablémoslo en el próximo rodaje.
Y se retiró fugaz.

Durante la semana me llamó la atención que cambió levemente su rutina y


buscó pinturas. Practicó un par de horas con los oleos, comenzó a manchar mucho la
tela y fabricó un atril. Hizo distintos tipos de figuraciones con cuerpos, y después de
mucho tiempo se lanzó en temáticas más abstractas.

Cuando se encontraron nuevamente, el músico se acercó a preguntarle por el


cuadro y el ofrecimiento que le había hecho la vez pasada.
Ella le dijo
-no voy a hacerte el cuadro. No tengo tiempo para encargos.
-pero ve tú qué haces, no te pido nada. Es totalmente libre.
-no funciona así la cosa. Terminó ella.
A ella se le veía interesada en conocer a la actriz a quien dibujaba. Le
conversaba mientras avanzaba en el retrato. Me parece que el retrato era bastante más
agraciado que la misma actriz que dibujaba. Ahí noté que le gustaba. Veía una belleza
especial, que se reflejaba en el dibujo. El músico estaba encantado con el trabajo que
ella realizaba. Él quería su cuadro pintado por ella y se veía dispuesto a mejorar su
oferta. Entonces pensó en crearle una pequeña obra musical y le dijo:
-Tú me haces un cuadro, yo te regalo una composición.
Esto le resultó mucho más atractivo, pensando, siempre por supuesto, en el
dinero para el arriendo. Ella además venia planeando hace mucho tiempo un trabajo
audiovisual, con algunos de sus trabajos. Ya tenía visto lugares de algunas escenas y
un guión avanzado. La parte sonora no lo contemplaba aún, por lo que fue un
momento exacto. Pero para esto necesitaba un acercamiento de M para que conociera
en profundidad las ideas de ese trabajo. Además ella a este punto ya pensaba que el
músico no era tan torpe a pesar de ser hombre.
Le respondió
-sí, pero vas a tener que trabajar en mi casa. Conocer los avances de un proyecto
que tengo.
-Bueno, por supuesto.
Dijo contento.

Ella en su casa comenzó a prepararse en el oleo. Sólo sabía que era para su
sala de ensayo. Para un músico. Investigó un poco. Recordó que había una pintura
sobre Schoenberg hecha por unos de esos hueones surrealista(sin contar a Artaud y
Bataille)que contempló y estudio largamente gracias a su amplísima biblioteca de
imágenes de su computador. El punto es que, también, debía conectarse con la música
y se basó cómo la dodecafonía fabrica sensaciones, la técnica de la irrelevancia. Es
decir en la plástica:
-sin un color más importante que otro.
Divagó.
Tenía que usar la variedad entera del... Y como la música, debía haber
abstracción pero generando imágenes. Así fue como empezó a pintarlo y junto con
eso a manchar también nuestro departamento.
Un departamento pequeño de dos habitaciones y el taller. Es muy frio en el
invierno y excesivamente caluroso en los veranos. Tenía algunos muebles, un sillón,
muchos libros y manchas de pintura por todos lados. Ahí es donde viví junto con ella
por 2 años. Un piso de madera desastroso. Muros descascarados. Y a veces en
semanas malas sin luz. Igual nos acogía gran parte del día.

Él comenzó a ir regularmente. Aparecía con un teclado en el departamento.


Mientras se comenzaba a pintar el cuadro. Fue interesante presenciar las relaciones
que se formaban entre la música y el cuadro. Él quería lograr resaltar los colores de la
pintura para ubicarlas en las armonías de la música o por lo menos eso nos decía. El
trabajo de los dos comenzó a ser intenso y se alargó más de lo que habían previsto, y
ellos conversaban cada vez más.
Se conocieron y se desarrolló una especie de confianza, guiada por el trabajo
coordinado, muy hablado. Estimulado por Aditivos. Había una admiración que
intentaban no demostrar en su plenitud. Él disfrutaba mucho ver como ella hacia su
trabajo, que iba acompañado del fuerte carácter que R no dudaba siempre imponer. A
contrario de él más sumiso, escuchaba, contemplaba. Pasivamente interviniendo en la
vida de ella. Esto a R le acomodaba, por lo que creo en ella alguna curiosidad sexual
creó. Ella dejó de llevar mujeres al departamento. Comenzó a trabajar más. El músico
le consiguió algunos encargos de familiares. Ella no se negó, había empezado a tener
un ritmo con los oleos que no quería perder. Ahora dibujaba mujeres pero ya sin
modelos y si con la imaginación.
Un día ella quiso asustarlo. Lo dejó encerrado en una habitación. Él estaba
bastante desesperado, durante varias horas. Por sus reacciones que se escuchaban a
ella se le ocurrió dibujarlo, pero dándoles partes femeninas. Unos pechos pequeños,
pero adorables. Un trasero abultado y caderas anchas. Una vagina roja, muy roja e
hinchada. Él después de salir, se vio y lo encontró atractivo. Luego del enojo, rieron
largo rato. M aseguró que el pene también es bello en un cuerpo, aunque no lo creía
fervientemente. Le obligó prácticamente a agregarle un pene a su dibujo. Ella lo hizo.
De ahí a él se le ocurrió que quizás ella nunca había conocido de cerca el órgano
sexual masculino y que aun así lo detestaba. En la pintura lo dibujó muy pequeño,
desproporcionado como también mofándose del pobre músico, aun enfadado y riendo
por las horas de encierro y travestido. A pesar de todo hablaban demasiado. No podía
creer que tuviese ella a un amigo, pero si. Sus cualidades auditivas y unión con su
cuerpo, creo, poco relacionadas con el macho genérico hacían posible esto.

Ese mismo día después que calmarse un poco, decidió ir a buscar algo de
alcohol. Bajó y compró varias botellas de buen vino. Se quedaron conversando hasta
muy tarde mientras seguían trabajando en sus compromisos.

Cuando ya estaban en la etapa final de sus trabajos decidieron ir a la casona


del músico. Fueron a repasar los detalles pensando en el equipo técnico que tenía allá,
ya para las pruebas de sonido de las partituras ya casi listas. Ella por su parte,
evaluaba donde podría ir el cuadro, viendo los posibles colores para los muros de la
sala de ensayo, para así combinarlos. Llegando pasaron sin ponerse de acuerdo a ver
el cuadro de Mario Toral. Ella convencida le señaló
-quiero hacer participar ese cuadro de algo. Quiero sacarlo ahí, darle sonido. “El
ídolo” tiene que moverse de alguna manera.
Él ratificó su disponibilidad para ayudarla en su idea.
-Quieres citarlo en tu trabajo?
Quedaron pensando.

Después se dedicaron a terminar lo que tenían pendiente. Ella había


presenciado como armaba esa arquitectura musical, en sus partes. Pero ahí en la sala
de ensayo descubrió la dimensión más completa de la obra. El tipo de sonido que
eligió para los retratos le llamó profundamente la atención, como esas maquinas de la
sala representaban esos escritos musicales. Música rápida, dinámica, pero tenebrosa.
De una duración aproximadamente treinta minutos. A ella le pareció exacta.
Trabajaron hasta la noche ese día.

De vuelta ya en su departamento, se notaba que ya tenía algo planeado. No


dormía. Creo que no podía sacársela de la cabeza la idea. Les daba vuelta, como si
masticándola podría darle un cierre. Se veía entusiasmada, pero algo nerviosa.
Andaba tensa y su mal genio se agudizó. Se dedicó a terminar el guión de su
proyecto, el de la única escena con personas que había en su micro film. Ella decía
que iba hacer un video algo experimental. La música la calificaba como inmensa y
reconoció “cabeza” en el joven músico.
-sí que es bueno en su pega.
Concluyó luego de re-escucharla.
Toda esta impresión que tenia de él, se reforzó más cuando le mostró sus
indagaciones en la escritura, a pesar de la ofensiva que traía.
-escribí unas palabras para ti, Soy un torpe en este tipo de escritura. lo noto cuando
fabrico música, enlazo tu proceso creativo. Existe un lenguaje que conecta nuestro
trabajo, pero que aun percibo silencioso.

Ella quedó muda, pensando en lo que dijo. Como dándole la razón,


especulando sobre el tipo de comunicación que él hacía mención. Así que leyó su
escrito. Parte del texto que escribió el joven músico esa vez es esto.

Oye, por las tortilleras


Déjalas sueltas a la métrica del aire
Y tú faenación de toros en graves
Libera el oleaje que lleve y traiga tus caderas
Para que el día se cubra de ese manto
Y tu cuadro se mueva.

Ella en un principio lo quiso golpear y él no pudo contener su risa cuando vio


su rostro. Fue una escena antológica. Ella esperaba otro tipo de texto y con ese insulto
en buena, le replicó de inmediato una furia contenida.
-aquí, tú eres el psico-rígido!
Y esbozó una sonrisa.
Entendió que ahí había un resentimiento, o un recelo con su sexualidad, pero
también vió un interés en ella. Sino erótico que le hizo sentir bien. Que fortaleció su
tipo de relación, más allá de la tontera. El texto guardada secretos. Que también
produjo un giro mediano en su relación.

Primero noté algo en su vestimenta en ese tiempo. No puedo asegurarlo con


claridad pero algo cambió. Cuando comenzó a salir con el Músico a lugares de los
grupos más íntimos. A bares con amigos. Tuvieron experiencias intimas públicas. Y
ella filtros en contarme no tenia. Además no encontraba algo importante. Lo veía un
juego auditivo. Una estupidez más en su vida, ya que tampoco lo disfrutaba. Una vez
me dijo
-lo hago para poder dibujar su pene con más realismo.
Nos cagamos de la risa
Terminó una vez dibujando un feto en su vientre, en pocas palabras; un embarazo con
pene. Daba una muy buena sensación al verlo. Lo fotografió.

Luego pasaron hacer una sesión de fotos eróticas con dibujos de ella en el
cuerpo de él. Ahí salió un poco por arte cuando tuvieron sexo también. Había fotos
excesivas, cuadros extremos a color. Ella decía que era juego o estupidez, pero lo
cierto es que tampoco lo pasaba mal. Ellos se conectaban bien, ella percibía el respeto
de él en el trabajo. Él seguía las instrucciones que daba en ella en las sesiones. Ella
manejaba todo el acto, por lo que nada le desagradaba tanto. Se fueron repitiendo.
Cada vez más producidas, incluyendo otros elementos. Pinturas, ropas, telas. Sus
dibujos empezaron a tomar una dirección cada vez más sugerentes. Dibujándose
vaginas en su cuerpo. Penes en él. Penetraciones con pintura derramándose. Las fotos
me parecieron fantásticas. Había un trabajo serio detrás de esas fuertísimas imágenes.
Pero después de todo era sexo un poco más artístico.
No había miedo en la palabra arte. Estaba incorporada en ellos como la
palabra ano.
No había análisis, sino se hacía. Por división del trabajo. Aunque ella lideraba. La
muerte comenzó a tomar relevancia como concepto regulador, que hizo algo más
violento sus muestras. Las fotos iniciaron un despliegue por manos de gente.
Abordaron mejor su relación y con más sexo. Comenzaron a trabajar en el salón
dónde estaba “el ídolo”. Les inspiraba deseos, de todo tipo y sexuales. Escribían, se
juntaban con gente. Las puertas a mi estaban abiertas, porque no me inmiscuía
demasiado. Ella igual a veces llegaba con mujeres al departamento.
Decía
-no trabajo todo el día.
Parte (chiloé... teatro en iglesia.)
Vestido de “oficinista” rural y con apetito, llega “A” a la sobremesa de su
casa. La extraña forma de los cubiertos lo desconcierta. Con la mesa
puesta, el jugo de una planta brillando en los platos y las migas de pan
caliente expuestas por la luz de la ventana lo detienen a quedar mirando
su mesa solitaria.

La carga de trabajo revela, en ese cuarto, la obsesión por las fotos


y un álbum familiar. Cuarto que recorre a paso rápido entre las ramas
genealógicas de los cuadros. Los antecedentes escénicos hablan de los
muertos de la familia. Al presenciar los retratos se mira entre ellos. Sus
manos nerviosas notan el sacrificio laboral del siglo pasado y los pies ya
sin zapatos, suciedad. Toma un texto en sus manos como si fuese una
cosecha de temporada. Compone con trozos sueltos de papel un colage.
Notas que había guardado de su juventud y pensando en esos tiempos lee.
-A:Las diversas moradas se compenetran para resguardar los tesoros
descubiertos en nuestras mesas. Evocando los olores y sabores que nos
brindó los sentidos de nuestra carne. Y la invencible sublimidad del
hambre.

Intercarnación animal (“A” solo y reflexivo en el comedor de su casa)


Da una estocada a la médula de un animal sacrificado, crudo.
Neurótico, por la privación de un deseo y un poco de hambre. De pronto,
cambia su mirada. La sonrisa brutal aparece por ver un agujero en la
cocina que da al patio y donde quedó huella del humo y del sabor a
tabaco de algunos vecinos. Mientras su cuerpo indispuesto y
presenciando alteraciones, faenándose con la mente, formando con los
pies bifurcaciones en el suelo. Piensa y habla confundido.
-A: Todo este texto va en un capítulo sobre la gastronomía. ¿Que soporta
más que las distintas capas de un cuerpo, como en una cebolla? un
budín de tiempo en un objeto celeste. Doble selección simultanea: de la
actividad de la fuerza y de la afirmación en la voluntad.
Rayándose en contra, con sus manos. Cómo un cordero
depilándose la cabeza, lleva al patio la carne del animal para su estreno
en el asado, ya “casi” muerto para la fiesta.
-A: Sus elementos de museo me dejan pensando en el cordero faenado,
con sus ojos turbios entre las máquinas trituradoras, enfrentándolo. Y el
ácido nacido del entramado de sus intestinos se confunden con la sangre
que cae en mis manos. ¿Quiero esto una infinidad de veces? Creo que
no, la voluntad es el centro de gravedad más solido. Y quiero reírme con
los demás animales al unisono.
Para olvidar al pobre animal, Que le aparece en los sueños y que
muere siempre, lo dibuja y lo describe en su futuro.
-A: Al lanzarlo a los callejones posteriores, que toma los estratos y los
planos, que da cabida a los pasillos confinados de una tierra que nos
sucede. Ahí, entre las grietas que escriben los sabios, el alma en su
diferencia de placa, nos revoca el mal hecho y nos pautea una tarea.
¿por qué no hacemos lo que queremos, pero antes a quién queremos?

Como hacer nuestro bendito trabajo. (Se reúne con el vecino a beber
vino en el patio. “V”)

-V: Hola vecino, como van sus especulaciones sobre nuestro futuro. ¿Aún
cree en esas fuerzas creadoras que están enfrentándose en estos
lugares?. (en tono irónico).
-A: Nos maniobra una ola en nuestro mar adentro, recuerde que también
somos agua, como una ópera a priori cantada entre cada gota, en una
acción por dentro, “impresionisticamente” está revolcándose en los
interiores, un pozo donde empapados jugamos en serio a ser otro.

-V: Esas fuerzas acuáticas son expresiones de nuestro propio trabajo


hecho durante años.

-A: Y la estupidez y aquello de lo que es síntoma, son las maneras bajas


de actuar.

-V: Los antecedentes de las gestiones pasadas están claras para


cualquier pueblerino, pero se arruinaron en la especulación de sus
ocupaciones. ¿Como sacarlos de ahí, de este lugar?. Mejor comamos!.

-A: Se preguntaban subestimando-nos; cuando saldrán de sus escombros


estos jóvenes. Siendo que ahí estaba el arrojo, de que alguno de nosotros
llegar a tocar las cuerdas de los fondos. Su presente, de los viejos, era
desarraigarnos. Y nosotros que queremos tanto cagarnos al resto y ya
uno no se encuentra con nadie de frente. Y lo peor de todo; hacer
nuestro bendito trabajo pendiente.

-V1: para eso de comerse al resto hay que criarse con lobos, o haber
nacido al comienzo del siglo pasado. Sino, quédate con tus libros
exóticos e intenta cambiar algo, antes que vuestros compatriotas
continúen armando este circo.

Extraña es la noche apagada (ingresa la joven al patio con un vaso en


la mano. “J”)

-J: ¿Que hacen ustedes ahí?, se cayó por eventualidad en un campo


entre estos dos tiempos. Entre cargar en los hombros las placas
tectónicas del pasado y mantener el pecho alto, los pulmones abiertos.
No hay que culpar a nadie de este mar encrespado. Pero discúlpenme
señores, cambian las cosas de vez en cuando, las escaleras nocturnas
donde estamos seguros ahora nos apretaran los pies durante el día.

-A: Replegarnos al tránsito del tiempo sería mística de un recuerdo.


Mejor averiados por dentro y bien vivos, desplomándose con brazos
sobre los fuertes coloniales y fuego. Nacimiento de quiebre, de una
podada de tallo. A ver si en la semejanza hablamos con mayor claridad:

-J:Por nuestra parte, en lo que me compete, por la soltura del verbo


atascado, nos queda observar los movimientos orgánicos aquí en Patos.
Como ubican las comida en el plato, como recolectan la fruta y donde
plantarán sus verduras salteadas.

Tramposo brindis de las letras ionizantes del comienzo (entra la mujer


adulta del pueblo. “M”)

-M: Que borrachos que están parados ahí. En que momento se


confundieron tanto. Quedaron tan quietos por mirar arriba, en el mismo
puesto, sentados, mientras se aleja triunfal su posibilidad de
alimentarse. Que irresponsables son con su templo. Parecen anónimos,
sin un cuento y que se amparan en lo descompuesto. Unos
melancoholicos de estómago.

-A: Creer es hacer abstracto un muerto, hacer creencia inerte es


erosionar la carne, es cierto mujer, siendo que coleando no nos
movemos. Si que podemos movernos con la guata iluminada de plantas y
además, empinarla con los fantasmas.

-M: Entonces, como es la cosa. Tendrán que alimentarse mejor para ver
los pájaros.

-A: Algo así esperamos, cuando la flora incorpore los nuevos tiempos.

-V: ¿Qué nuevos tiempos? Serán igual que los de antes, pero nada más
que con otros componentes. No ven que del eterno retorno nadie escapa.

-M: Con nuevos pájaros sería un retorno muy distinto.

-J: Yo he visto algunos de esos animales transparentes.

-A: ¿Así son los fantasmas?

-J: No lo sé muy bien, pero algo ví luego de alimentarme con una planta
de la esquina del bosque.

-V1: Cuidado que esas, son peligrosas, antes castigaban a la gente con
brebajes de esas escencias. Aunque hay que cuidarlas porque hermosean
ese lado del parque.

-M: Sí, son maravillosas así, tal cual, quietas.

-A: ¿Qué? ¿Acaso has visto alguna planta desplazarse?,

-M: No, pero si las sacan para comerlas como haremos para verlas.

-A: Usando sólo las precisas. Plantar más de las que vamos a cosechar.

-V: Eso es mayor trabajo para todos. Esperemos que quieran ejercitarse.

¿Quién es? (Aparece un extranjero que estuvo escuchando la


conversación. “E”)

-E: déjenme ser claro, enviemos comida a los pueblos cercanos. Con esa
planta alimentamos a niños y ancianos. De varios lados. Seria un
excelente negocio.

-V: abría que pensarlo.


-M: Primero hay que saber bien los efectos que tiene.

-A: Cualquiera que estos sean, serán buenos. Si vienen de tan


majestuosa planta.

-M: No creo siempre en lo que dictan los ojos.

-E: Como sea, para algo servirá. Si el asunto es tener la ocupación que
merecemos. Hay muchas formas para realizar lo que necesitamos.

-J: si nos ayuda a trabajar juntos, tendrá beneficios inmediatos.

-V: hay que evaluarlo.

-A: Probemos una y comenzamos con el experimento.

Fractura en el bosque (algunos comen de la planta)

-A: este legado parece monstruoso al ser ofrecido gradualmente por la


planta. A escala nuestra y re-figurado el paso, ocupa un espacio vacío,
algo no conquistado por nuestra vida. Así, la fractura se constituye en
fractura por estar cruzando estas fronteras que mutan.

-M: no hables estupideces y cuenta que tal se siente.

-A: Extraño. Luego de haberme introducido la sustancia química de la


planta, comenzó un breve estado de normalidad, mas bien una serenidad
con el mundo que hasta entonces no había tenido. Una tibia curvatura se
posó inmaculada en la parte trasera de la cabeza y mi juicio sólo logro
concebir algo similar a lo extra-mundano. Cuando sentí que me expulsó
los ojos del rostro tuve un temor persistente y cuando pude presenciar su
gesticulación en mi cara sólo me quedó pensar que todo es mentira, en
un desprendimiento que creía conocer, y así también con eso del
funcionamiento minucioso del tiempo, comenzó un nuevo romance con
una fuerza extraña, que me conectó de alguna forma con el universo.

-V: mejor hay que tomarse un tiempo mayor para apreciar como actúa.

-J: está sabrosa.

-E: yo prefiero abstenerme esta vez.

-M: yo estoy vieja para estas cosas, pero escucho lo que ustedes dicen.

-A:Veo un animal volando por entre las plantas.

-J: Yo ahora no veo nada.

-V: yo me siento bien, pero tampoco veo nada. Como dice un sabio “la
mala conciencia, la planta más extraña y más interesante de nuestra
flora terrestre, no tiene su raíz en este suelo”.

-A:Es una serpiente que cruza el bosque.

-M: esas son típicas de estos lados. De ahí viene el tipo de moneda que
tenemos.

-A: Sí, pero hablo de otra, esta es transparente, de varios colores y no


anda arrastrándose.

-M: Mejor pasen la resaca y hablamos mas tarde.

-E: Sí, me voy espero verlos pronto.

-J: recuerdo ese animal esa vez que probé la planta. Aunque también
había un ave. Se dirigían a mi a través de un brillo mágico, o por medio
de un color exageradamente propio. En ese estado no existían
situaciones comunes, sino que cada elemento era foco de participación
con las demás, generando una especie de subjetividad colectiva con las
cosas, un lenguaje integrado por la ubicación y la historia de las cosas y
que a la vez se articulaba con un alejamiento conmigo misma. También
fue aterrador.
-A: el verdadero remordimiento es excesivamente raro.

Hojas de árboles fotografiadas (reunidos en el patio de “A”)

-M: Que distantes se ven. Pareciera que hubiesen visto un muerto.

-A: Peor, un animal vivo, pero desde otro lado.

-J: mejor preocupémonos de otra cosa, algo más útil que hablar de los
efectos de la planta y cocinemos juntos.

-V: me parece bien, tengo el estomago vacío y me devoraría un animal


entero.

-J: No estamos en época de darnos esos lujos. Que tal si asamos unas
setas.

-M: Excelente. Yo hago el fuego. Por ahora no me interesa nada más que
hacer un lindo fuego.

-A: me parece muy bien para graduar la temperatura, ya que se siente el


otoño venir.

-V: Sí, el Otoño, porque no nos sorprendes con unas de tus frases
poéticas. Ahora que está ella (M) has abandonado tu habla..

-A: Porque tu vieja filosofía también brilla por su ausencia.

-M: que clichés que son uds.

-A: Que te parece esto: “En una rama de árbol una hoja se revela en su
peripecia de frio”

-M: No está tan mal para venir de ti.

-A: en realidad soy un aprendiz de ustedes y sus pequeños detalles.

-J: Que bello eso que dijiste


-A: Sí, es chistoso ver una hoja haciendo peripecias.

-J: No, lo digo por lo último que dijiste.

-A: ahhh bueno, también. Tengo más guardadas. “las hojas de los
árboles son las formas de quedar retratado al infinito”

-M: ya, bueno, es suficiente arte por hoy. ¿Qué vamos hacer con la
planta?.

-V: dejarla, para mirarla.

-J: y si le hacemos caso al extranjero y la intervenimos como la


naturaleza lo pide.

-M: ¿Que beneficio obtenemos de eso?

-A: Hay distintos tipos de beneficios, depende cual elegir.

-V:¿elegimos el beneficio productivo o el beneficio estético?.

-J: dependerá de la necesidad mas urgente.

-A: Lo urgente ahora es saber que realmente ocurre con el uso y abuso
de la planta.

-M: No me dá tan buena espina.

-V: ante la duda abstenerse.

-J: ante la incertidumbre es mejor hacer.

-A: Que tal, si cada uno hace lo que quiere. Los que quieren la usan y los
que quieren la miran.

-M: mmmm, no sé. ¿Cenamos?

Voz en off con música selvática y sonidos de serpientes.


El cuerpo tiene registro del resguardo, dejé al otro plano al lado.
La memoria aficionada a innovar, hace su archivar engañosa, por su
delicada influencia a los golpes de los dados. Para asaltar el don de la
calzada es preciso cristalizar tripas y neuronas, salir a recorrer la prisa
articuladora. Porque nacemos arruinados y preparados para ocuparnos
del universo. fecundados en fallos, de golpe hemos triunfado, en un
suave descenso aterrorizador. Inútiles y completos. Sacado de contexto
pareciera un triunfo, pero no lo es. A menos que quieran fiestas de
quimera, como en una obra de teatro...

parte tragedia
claudio arrau, piano.

epilogo

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