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UNIDAD 8 – LIBERTAD DURANTE EL PROCESO PENAL

1.- La excarcelación como derecho constitucional.


2.- Los principios constitucionales de las medidas de coerción personal.
El axioma que impide la pena sin una sentencia judicial que la ordene, decisión fruto de un procedimiento previo
ajustado a la CN y a la ley, ha fundado correctamente la pretensión de que durante el curso de ese procedimiento el
imputado no pueda ser tratado como un culpable (penado) o, dicho de modo positivo, que deba ser tratado como un
inocente. Sin embargo, la afirmación no se ha podido sostener al punto de eliminar toda posibilidad de utilizar la
coerción estatal, incluso sobre la misma persona del imputado, durante el procedimiento de persecución penal.
Cuando hablamos de la coerción legitima que ejerce el Estado, nos referimos al uso de su poder, acordado por la ley /ley
que debe respetar las regla constitucionales que limitan el poder estatal), que conculca o restringe ciertas libertades o
facultades de las personas para lograr un fin determinado.
Nuestra CN pese a impedir la aplicación de una medida de coerción del derecho material (la pena) hasta la sentencia
firme de condena, tolera al arresto por orden escrita de autoridad competente, durante el procedimiento de
persecución penal (CN 18).
Además de la facultad de aplicar penas, se entiende que los jueces naturales son los autorizados a emitir la orden escrita
de arresto, permitida por la CN, durante el procedimiento penal, ello significa que es posible y legitima la coerción, aun
antes de la sentencia firme de condena.

LIBERTAD DURANTE EL PROCESO PENALEl principio, la regla general es: la libertad en el proceso. Según el 18 CN, el 17. 5
de la CADH y el 9.3 del CPCyP.
PRISIÓN PREVENTIVA
Es una medida de coerción que puede durar más en el tiempo. Nuestro derecho procesal penal no tolera la persecución
penal de un ausente, ésta es la razón principal por la que se autoriza la privación de libertad del imputado durante el
procedimiento, aunque el encarcelamiento preventivo pueda obedecer también al propósito de evitar todo
entorpecimiento a la averiguación de la verdad o a lograr la actuación de la ley penal.

REGLAS DE LA PRISIÓN PREVENTIVA


1) Debe darse mérito sustantivo: se deben contar con elementos de prueba que permitan afirmar, al menos en grado
de gran probabilidad, que él es el autor del hecho punible atribuido o participe de él, sin un juicio previo de
conocimiento que, resolviendo prematuramente la imputación deducida, culmine afirmando, cuando menos, la gran
probabilidad de la existencia de un hecho punible atribuible al imputado, o la probabilidad de una condena.
2) Excepcionalidad: La prisión preventiva debe ser la excepción y no la regla. Este requisito emerge claramente de la
combinación entre el derecho general a la libertad ambulatoria, del que goza todo habitante del país (14 CN) y la
prohibición de aplicar una pena que cercene este derecho antes de que, con fundamento en un proceso regular precio,
se dicte una sentencia de condena firme que imponga esa pena. El trato de inocente que deba recibir el imputado
durante la persecución penal impide realizar un adelantamiento de pena.
La posibilidad jurídica de encarcelar preventivamente, queda reducida a casos de absoluta necesidad.
3) Fin procesal: averiguación de la verdad y aplicación de la ley penal. Casos en que el imputado, con su
comportamiento, imposibilitará la realización del procedimiento o la ejecución de una condena eventual (peligro de
fuga) u obstaculizará la reconstrucción de la verdad histórica (peligro de entorpecimiento de la investigación o de la
actividad probatoria).
4) Proporcionalidad: la necesidad de que el encarcelamiento preventivo sea proporcional a la pena que se espera, en el
sentido de que no la pueda superar en gravedad. La proporcionalidad se refiere tanto a la calidad como a la cantidad de
pena. Por más que haya un peligro comprobado, la medida de coerción debe ser proporcional al bien jurídico lesionado
y por la pena que pueda llegar a tener.
Dentro de este supuesto, se debe contemplar a su vez, la duración del procedimiento penal. El hecho de que el
procedimiento penal se pueda prolongar en el tiempo, por dificultades propias de la administración de justicia o de la
organización que un Estado tiene de la justicia, mientras el imputado permanece privado de su libertad, ha conducido a
deliberar acerca del tiempo máximo tolerable en un Estado de Derecho, para el encierro de una persona a mero titulo
de la necesidad de perseguirla penalmente. Como consecuencia de esta ideología liberal para la regulación del poder
penal del Estado, ha emergido la necesidad de fijar LIMITES TEMPORALES ABSOLUTOS para la duración del
encarcelamiento preventivo.
5) provisionalidad y control judicial: las medidas tienen que ser controladas por un juez para que se ajusten a la
Constitución Nacional y a los pactos Internacionales. La medida debe durar hasta que las razones por las que se dictó la
prisión preventiva se mantengan en el tiempo, sino debe cesar.

6) Límites temporales de la prisión preventiva: la ley 24.390, reglamentaria del ART 7.5 CADH (“Toda persona detenida
o retenida debe ser llevada, sin demora, ante un juez u otro funcionario autorizado por la ley para ejercer funciones
judiciales y tendrá derecho a ser juzgada dentro de un plazo razonable o a ser puesta en libertad, sin perjuicio de que
continúe el proceso. Su libertad podrá estar condicionada a garantías que aseguren su comparecencia en el juicio”),
disponía que el “plazo razonable” que puede durar la prisión preventiva era de 2 años, prorrogables por 1 año más en el
caso de procedimientos difíciles; y en caso de recursos, decía que se prorrogaba por 6 meses más (esté firme).
Por cada día de prisión preventiva se computa 1 día de prisión, y después de los 2 años de prisión preventiva cada día se
computaba doble (conocido por “2x1”).
Sin embargo, con la reforma introducida al régimen de prisión preventiva por la Ley 25.430 el 2x1 y la prorroga por 6
meses se DEROGÓ.
Además con esta ley se dijo que el plazo razonable importa hasta la condena, sin importar si adquirió certeza. (no le
importa que la sentencia quede firme)

INTERPRETACION DE LA PRISION PREVENTIVA


UNIDAD 8 – LIBERTAD DURANTE EL PROCESO PENAL
La prisión preventiva no depende solamente del cumplimiento de la orden escrita de autoridad competente, sino que
también de su “legalidad”, esto es como adhesión de un reglamento legal que fije las condiciones bajo las cuales se
puede privar de la libertad a una persona con fundamento en la realización de un procedimiento penal. Tal
reglamentación debe mencionar taxativamente las condiciones que permiten aplicar el encarcelamiento preventivo y
además ser de interpretación restrictiva, debido a la situación de inocencia que ampara al imputado.
Los fundamentos anteriores sin embargo, representan una condición necesaria, pero no suficiente, del encarcelamiento
preventivo. Es preciso, además, que él sea absolutamente indispensable para evitar los peligros referidos, esto es, que
ellos no puedan ser evitados acudiendo a otros medios de coerción que, racionalmente, satisfagan el mismo fin con
menor sacrificio de los derechos del imputado, Solo así aparecerá claro que la privación de la libertad debe ser, en el
proceso penal, un medio de coerción de utilización excepcional.

DELITOS INEXCARCELABLES (hoy inconstitucionales declarados por el fallo Napoli)


Queda previsto el encarcelamiento preventivo obligatorio durante todo el procedimiento y hasta la sentencia, no bien
se juzgue que el imputado es, probablemente, participe en un hecho punible. Aquí es evidente la intención del legislador
de imponer una “pena” antes de la sentencia y a pesar de ella, pues, en caso de que el procedimiento finalice por
absolución o sobreseimiento, el imputado habrá cumplido, lo mismo, una pena anticipada.
Con el FALLO NAPOLI se declara la inconstitucionalidad del art. 12 de la ley 24.410, que excluía a determinada categoría
de personas del régimen general de excarcelación sobre la base de la naturaleza del delito imputado. Fundamentos:
1) Art. 18 CN: ningún habitante de la Nación será penado sin juicio previo y de gozar de la libertad durante el proceso.
2) Principio de inocencia: toda persona será considerada y tratada como inocente hasta que un juicio respetuoso del
debido proceso demuestre lo contrario por medio de una sentencia firme
3) La ley 24.410 se aparta del principio de igualdad, recurriendo a la prisión preventiva con fines intimidatorios y
disuasivos.
Se determina que la prisión preventiva es una medida cautelar, no punitiva, que no debe constituir nunca una regla
general, de lo contrario se estaría privando de la libertad a personas cuya responsabilidad criminal no ha sido
establecida, en violación al principio de inocencia. Se estarían pasando los limites, que son los peligros procesales para
imponerla, esto es el peligro de fuga y el entorpecimiento de la investigación, por la sólo naturaleza del delito.
PLENARIO DIAZ BESSONE (2008): El fallo resolvió dos puntos:
No basta en materia de excarcelación o eximición de prisión para su denegación la imposibilidad de futura condena de
ejecución condicional, o que pudiere corresponderle al imputado una pena privativa de la libertad superior a ocho años
(arts. 316 y 317 del C.P.P.N.), sino que deben valorarse en forma conjunta con otros parámetros tales como los
establecidos en el art. 319 del ordenamiento ritual a los fines de determinar la existencia de riesgo procesal" (que se
presumen iuris tantum).
Fundamentos:
La CN impide que se trate como culpable a la persona a quien se le atribuye un hecho punible, mientras que el Estado,
por medio de los órganos judiciales no pronuncie la sentencia penal que declare la culpabilidad y lo someta a una pena.
El art. 18 de la CN establece que nadie puede ser penado sin juicio previo, fundado en ley anterior al hecho del proceso,
lo que le da a la presunción de inocencia jerarquía constitucional.
El argumento de que solo después de un juicio alguien puede ser declarado culpable, precio a ese momento, la persona
debe recibir el trato de inocente.
Como correlativo del principio de inocencia surge el derecho a que la persona goce de libertad durante el proceso,
principio que tiene jerarquía constitucional.
La interpretación de los art 316 y 317 del CPPN no son de aplicación automática, son pautas que se establecieron por el
legislador como presunciones que admiten prueba en contrario (presunciones iuris tantum).
PEIRANO BASSO (informe N° 35/2007) (buscar bien!!!!!) VOTO DE LEDESMA: no incide en el riesgo procesal que el
procesado haya tenido excarcelación, sino el arraigo. La carga de la prueba la tiene el Estado, aunque el voto de la
mayoría coincide en que cuando ocurran estas circunstancias se presume que hay riesgo procesal. Sin embargo, la Dra.
Ledesma en su voto dice que el Estado es el que debe probar que en el caso concreto hay riesgos procesales.
FALLO VELIZ: Inconstitucionalidad del originario artículo 10 –actual art. 11- de la ley 24.390 por resultar violatorio del
principio de inocencia, el derecho a la igualdad (art. 16 C.N.) y el art. 4.5. CADH (CSJN Argentina 2010.06.15 rol V210 XLI)
síntesis jurídica: La Corte Suprema de Justicia de la Nación resolvió favorablemente el planteo de inconstitucionalidad
del artículo 10 de la ley 24.390 –actual artículo 11, conforme ley 25.430-, incoado por la defensa oficial de L. C. V.
Tal temperamento fue adoptado -contrariamente a la doctrina emanada de Fallos: 318:2611- en la inteligencia de que
tanto el originario articulo 10 de la ley 24.390, como el actual artículo 11, resultan violatorios del principio de inocencia,
el derecho a la igualdad (art. 16 C.N.) y el art. 4.5 CADH, toda vez que priva a determinada categoría de personas de los
derechos previstos en la ley 24.390, en virtud de determinadas hipótesis delictuales.
“…El temperamento adoptado armoniza plenamente con la orientación marcada por los principios que informan el
derecho internacional de los derechos humanos que han asumido jerarquía constitucional a partir de la reforma de
1994…”(p. 20).…Resulta atinente recordar que en el aludido caso "Nápoli" (Fallos: 321:3630) este Tribunal relevó lo
afirmado por la CIDH (…) (Fallos: 318:514, considerando 11, segundo párrafo— en el caso "Suárez Rosero" (…), en el que
se sostuvo que resulta violatoria del principio de igualdad una excepción que despoja a una parte de la población
carcelaria de un derecho fundamental por la sola naturaleza del delito imputado en su contra y, por ende, lesiona
intrínsecamente a todos los miembros de dicha categoría de inculpados (conf. párrafo 98)…”(p. 21).
síntesis de los hechos: El T.O.C.F. nº 3, condenó a V.L.C. a la pena de 12 años de prisión por considerarla autora del
delito de transporte de estupefacientes agravado.El órgano jurisdiccional aludido ordenó la realización del cómputo de
pena.La defensa observó el cómputo de pena efectuado por entender que el art. 10 de la ley 24.390 le había impedido
beneficiarse con el cómputo de pena privilegiado (2x1)El juez de ejecución penal declaró la inconstitucionalidad de la
citada norma y realizó un nuevo cómputo.La Cámara anuló la resolución Juzgado Nac. de Ejecución Penal nº 1. Contra la
sentencia de CNCP, la defensa interpuso el recurso extraordinario cuyo rechazo dio origen al recurso de hecho.