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EDITADO POR LA SECCIÓN ANGLOGERMÁNICA DEL INSTITUTO DE LITERATURA

FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES


GOETHE

FAUSTO
Traducción en verso d e
AUGUSTO BUNGE

UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES FACULTAD


DE FILOSOFÍA Y LETRAS INSTITUTO DE
LITERATURA SECCIÓN ANGLOGERMANICA
PALABRAS PRELIMINARES

El mejor homenaje que se puede tributar a Goethe en el segundo


centenario de su nacimiento es, sin duda, difundir en el mayor grado
posible el conocimiento de su grandiosa obra. Contra esta finalidad
conspiran en los países de habla castellana, sobre todo, las traducciones
de la misma que son, por regla general, malas y aun pésimas. Pero quiere
la suerte que precisamente entre nosotros se compusiera una versión de la
primera parte del poema máximo de Goethe, el "Fausto”, que es una
excepción de aquella regla, pues une al fiel trasunto de la forma en
fluidos versos, una interpretación exacta e inteligente del fondo,
condiciones ambas de las que carecen la mayoría de las traducciones
conocidas. La debemos a la pluma de Augusto Bunge. Ya al aparecer el
trabajo destacó su mérito Carlos Obligado con su juicio autorizado de
poeta y estudioso. De su comentario (junio de 1926) extraemos estas
palabras: *
"Hace algunos meses, fuéme presentado el doctor Augusto Bunge
en casa de amigos comunes, y le oí referirse a la versión del Fausto
que acaba de publicar y a la cual daba entonces la última mano.
Confieso que si admiré el bravo empeño, desconfié del resultado, muy
razonablemente...
”... Mas de allí a poco, y a instancias nuestras, el traductor nos dió
lectura de varios pasajes de su obra. Y mi desconfianza hubo de
trocarse en la emoción gratísima de entrever, para las letras ar-
gentinas, un triunfo singular. Posiblemente, seguramente, el modelo
sería superior a aquel trasunto cuya belleza iba yo admirando cada
vez más. Pero versión alguna, ni española, ni italiana, ni francesa,
habíame dado, como la que oía, una sensación de positivo contacto con
la obra del genio. Para mí, pues, a más de realizada con superior
inteligencia, no venía a ser aquella una tra-

* CARLOS OBLIGADO: “Una versión argentina del Fausto” en: Temas poé-
ticos. Biblioteca del Colegio de Graduados de la Facultad de Filosofía y
Letras. Vol. IV, 1936, págs. 117-137.

VII
ducción, sino la traducción del primer Fausto a idioma neolatino. Y,
nacionalista rancio, un explicable orgullo exaltaba en mí la emoción
del arte, mientras la tragedia caudalosa desenvolvíase aún, ya grávida
de pensamiento, ya conmovida, ya sarcástica; y por primera vez, sobre
el propio y riquísimo fondo, veía yo evolucionar a plena luz sus tres
Personajes: el espíritu de negación, el Mal sin duda, pero un mal
relativo que termina por "crear siempre el bien”, en aquel "pobre
diablo” de Mefistófeles; el sentimiento eterno en la fragante sencillez
de Margarita; la creadora inquietud moderna en la curiosidad sublime
de Fausto...
”... Augusto Bunge, político, orador, publicista, hombre de pen-
samiento y de acción sociales, se dió con entusiasmo a la lectura de
esta primera parte del Fausto, en los años recientes. Durante ellos fue
acaso, en cuanto a letras puras, «el hombre de un solo libro» que
alguna vez alabaron Marco Aurelio y el mismo semidiós de Weimar. Y
pienso, a propósito, que un hombre de clara y bien nutrida
mentalidad, pero ajeno a la especialización literaria, está en óptimas
condiciones para bucear a fondo en la obra de un gran poeta
predilecto, al no desperdigarse, como lo hacemos por curiosidad
profesional, en innumerables lecturas de calidad subalterna. En todo
caso, Bunge puso en la obra cenital de Goethe «Lungo studio e grande
amore», esclarecido por su añejo trato con la lengua y la cultura
germánicas. Y un buen día, lógicamente (¡nadie debiera traducir sino
a sus poetas de cabecera!), dió en trasponer aquella su poesía dilecta a
su idioma nativo... ¿Acaso para «llenar un vacío que se dejaba sentir»,
según la gastada frase? No: por fecunda irradiación del gran poeta
lúcidamente admirado, sobre el poeta que latía en él. Además, ¡ son
tan dulces, entre lo mezquino u hostil de la vida, las horas de
comunidad laboriosa con un espíritu excelso! «Buscaba en esa noble y
bella labor —nos dice— elevarme sobre mí mismo.» Pero, comunidad y
elevación no lo cegaron acerca de la dura responsabilidad que com-
portaba la obra; como lo prueba, en lo teórico, la medulosa Advertencia
liminar de su libro; y en la práctica, el haber vertido el texto con lenta
minuciosidad —indispensable, pero que de nada hubiera valido sin la
intuición y la imaginación poéticas—, «palpando y sopesando con
cariño y cautela cada concepto, palabra o giro». De esto, puedo dar fe:
lo he visto de cerca en la labor de corrección y ajuste, y desbrozar aún
su interpretación con severa autocrítica, sobre una quinta o sexta
copia mecanografiada. Desde

VIII
el primer momento, desde la noble Dedicatoria que encabeza el Fausto,
lo vemos re-crear la ajena poesía con seguridad desenvuelta y con esa
interna música que parece rejuvenecer las palabras, dilatando o
aguzando misteriosamente su sentido; cualidad bien significativa en
una traducción, por ser habitual privilegio de las inspiraciones
espontáneas...
’’...Todo bien considerado, terminemos, pues, agradeciendo a
Augusto Bunge el esfuerzo imponente con que acaba de honrar
nuestra cultura, y el regalo espiritual que nos brindan, en feliz
cooperación, su conciencia de erudito y su inspiración reflexiva.
Y al verlo, complacidos, realzar un hombre ya varias veces ilustre
entre nosotros, celebremos cálidamente la hora en que incorporó su
Fausto a la literatura argentina. Hagámoslo así, generosos, pero
justos. Y no habrá de pesarnos: nada más grato que admirar.” La
primera edición se halla totalmente agotada y, por eso, hemos creído
oportuno reeditar tan valiosa contribución al mejor conocimiento de
Goethe, plan que la familia del autor aceptó y autorizó gentilmente,
poniendo además a nuestra disposición un ejemplar del libro que lleva,
escritas por mano de Augusto Bunge, algunas enmiendas que,
naturalmente, se han tomado en cuenta en la nueva impresión.
Cúmplenos expresar en este lugar nuestro agradecimiento a los herederos
de Augusto Bunge por su generosa colaboración en nuestra iniciativa.
JUAN C. PROBST.

IX
En memoria de mi adorada
hijita Eva
ADVERTENCIA

¿Una traducción más del Fausto? ¿Y en verso?... ¿Por qué no? Mme. de
Staël declaró intraducibie al maravilloso poema. Quizá haya tenido razón.
Pero eso mismo explicaría por qué una y otra vez se repite el intento de
verter en otros idiomas el raudal magnífico de profunda humanidad, la
estupenda riqueza de conceptos y colorido de esa creación única y
perdurable.
Lector entusiasta en los últimos años del primer Fausto, que es en
realidad un ciclo completo; enamorado de la suelta espontaneidad
primesautière de su forma tanto como de su fondo, sentíme varias veces
tentado de ensayar la traducción. En verso. Porque sólo la forma poética
completa puede transmitir, siquiera en parte, la vida palpitante del
original, a pesar de la imposibilidad de ceñirse a la letra que implica... o
quizá también debido a esto mismo. Y no es paradoja.
Un ensayo ocasional de versión de algunos fragmentos me sorprendió
con un placer espiritual tan intenso que, más tarde, emprendí en los
momentos de descanso la versión completa. No como "pasatiempo”.
¡Desdichado el que necesita algún pasatiempo! Buscaba en esa noble y
bella labor elevarme por sobre mí mismo. De paso, me limpiaba así el
espíritu de la miseria y mezquindad de ciertos hombres. Y lo conseguía,
con creces.
Hubiera tenido así para varios años de elevación y de resarcimiento ;
que hasta Mefistófeles es más humano que algunos humanos, puesto que
tiende al bien sin quererlo...
Pero uno de los hechos por los cuales la vida parece renegar y burlarse
de sí misma con ciega y monstruosa brutalidad, me llevó a buscar sostén en
ese trabajo de recreación de una obra ajena, que ofrece refugio bajo las alas
del genio, y una como embriaguez: en la vida ideal de los personajes del
poema, encarnación de las más excelsas ideas, y en el esfuerzo así sostenido,
llevado hasta el total agotamiento. Hubo más de una jornada insomne en
que quizá transpuse de tal modo veinte horas consecutivas. No sabría decir
de cierto cuántas. Bajo el acicate sin

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cesar reiterado, y con el poderoso estímulo moral de queridos e
inteligentes amigos a quienes infligía largas lecturas dominicales,
sucedió que sin apresuramiento, como un proceso espontáneo de
asimilación y desarrollo, vi engrosar la carpeta en forma que llegó a
sorprenderme, y cuatro mil versos resultaron traducidos, corregidos y
copiados repetidamente en dos meses.
En ese tiempo que ahora me parece tan breve, y en la minuciosa y
lenta labor de las revisiones ulteriores, no hay concepto, palabra o
giro que no hayan sido palpados y sopesados con cariño y cautela. Los
defectos que pueda haber no son pues atribuíbles a apresuramiento.
Durante semanas cada una de las cuales era en realidad muy largo
tiempo, fue plasmada en el fuego continuo del dolor una masa que,
cuando la tomara por primera vez en mis manos, pensé elaborar
durante muchos meses y con largas intermitencias.
Tampoco deben atribuirse a la rapidez del trabajo esencial las
irregularidades de vocabulario y de sintaxis que me he permitido en
ocasiones. Son conscientes e intencionales, por haber creído que sólo así
daba el concepto o el matiz más adecuado (*).
Hay que tener presente que el primer Fausto es en su estructura la
antítesis del segundo. Está plagado de vulgarismos que no explica
ningún diccionario. Hay que apelar, para interpretarlos, no sólo a los
comentaristas, sino y sobre todo al diccionario viviente de los alemanes
cultos. Está además el primer Fausto plagado de los que antes se
llamaban prosaísmos, que no he pretendido "poetizar”. Y su lenguaje es
a trechos de una crudeza ''futurista” que ha inducido a algún traductor
a saltear púdicamente estrofas enteras.
Si el Fausto no es un caos como lo llamara la enfática Mme. de Staël,
es una enmarañada selva polimorfa. Pero, al penetrar en la espesura, el
traductor actual encuentra su empresa generosamente facilitada por la
ardua labor de numerosos predecesores: comentaristas eruditos,
traductores inteligentes.
De versiones españolas he encontrado en nuestras librerías dos en
prosa, y el conocido texto rimado del señor Teodoro Llorente, redactado
al gusto predominante en España en su época (alre-

(*) Por ejemplo, el nur alemán, sólo puede traducirse con adecuada bre-
vedad por nuestro “no más”; el pretendido galicismo “rango” es
insustituible en ciertos casos; y así de algunos criollismos o pretendidos
“barbarismos”, como “carroña” en el sentido de cadáver de animal,
“garlero”, órgano de garlar (verbo que la Academia reconoce, pero no el
sustantivo), etc.
XIV
dedor de 1880). Como era mi propósito una labor intuitiva y no de
exégesis, no he rebuscado la bibliografía, y he acudido a algunos
libros después de hacer a mi modo mi trabajo. Entre las fuentes
utilizadas debo agregar, a las versiones españolas, la francesa mixta
de Gerard de Nerval, y dos ediciones alemanas modernas.
El texto usado como original es el de una antigua y querida
edición, la primera de las obras completas de Goethe, sin comentario
alguno. El volumen que contiene el primer Fausto (el 12) lleva la
fecha 1829 y ha sido revisado por el autor (Goethe's Werke.
Vollstaendige Ausgabe letzter Hand. Stuttgart und Tübingen, in der
Cotta'schen Buchhandlung, 55 tomos. Años 1827-1834).
De las versiones consultadas, la más útil me ha sido la española
completa en prosa de J. Roviralta y Borrell (Editorial Ibérica 1920,
dos tomos) tan meticulosa como inteligente y erudita, lo que me ha
inducido a cotejar la mía línea por línea con ella. Discrepo de esa
obra en numerosos detalles de interpretación textual que sería
demasiado largo y nimio anotar todos, pero me ha librado de más de
un error. La considero un trabajo excelente, al que no falta mucho
para ser definitivo, y la recomiendo con calor a quienes deseen
conocer un Fausto completo, y genuino en cuanto al sentido literal
en su conjunto. También me ha ayudado a salvar dificultades en
algunas de las partes que me dejaban más descontento la
penetrante aunque algo negligente versión de Gerard de Nerval,
admirable si se piensa que es de las primeras. Me han deleitado en
sus trozos en verso algunas verdaderas joyas por el buen gusto de la
forma y la finura de la interpretación; especialmente la balada del
rey de Tule, que ruego no comparar con la mía, porque ese delicado
poeta ha realizado el prodigio de mejorar el original sin adulterarlo,
pero suprimiéndole su tosco sabor arcaico, mientras que yo me he
contentado con preservar la cándida sencillez original.
En cuanto a la versión rimada de Llórente, que tiene muchos rasgos
ingeniosos, me ha sido útil como estímulo, pero más bien en el sentido
de mostrarme lo que conviene evitar en un caso como éste, tanto en
formas métricas cuanto en modos de decir.
Y eso, sin mencionar la cuestión más ardua, de interpretación del
concepto. Sin embargo, evidencia cuán hondamente se propusieron
todos los traductores dar —desde sus respectivos puntos de vista la
impresión del Fausto original, el haber encontradlo

XV
en las pocas partes de metros coincidentes tres o cuatro versos
textualmente iguales a los de Llorente. Ello prueba quizá que no hay otra
manera de decir lo mismo en esos metros.
La métrica original del primer Fausto es atípica en su casi totalidad, y
hoy todavía, después de casi un siglo y medio, acentuadamente modernista
para el lector de lengua española. Ahora bien: considero que una versión
rimada debe tener un movimiento rítmico lo más afín posible al del
original. Lo contrario destruye su más delicada esencia, en mayor grado
quizá que una versión en prosa ( 1 ) . En el caso del primer Fausto, seguir
tal principio implica romper con nuestras fórmulas métricas este-
reotipadas.
He empleado una combinación rítmica análoga a la del original, por
creer que la permite la estructura fonética del español. Del mayor largo de
nuestros vocablos (en alemán abundan los monosílabos) resulta un
predominio de endecasílabos y alejandrinos sobre los eneasílabos,
inversamente al original. La abundancia de palabras de tres y más sílabas
en español da también mayor irregularidad a la acentuación; pero ella
determina mayor variedad de ritmos, lo que es una ventaja siempre que
ellos emanen del movimiento interno, de la música secreta de la idea o la
emoción.
Cuanto a los alejandrinos, he ensayado gustoso la analogía en el de tres
tiempos y trece sílabas, que suena a mi oído como un endecasílabo
alargado, aún en los casos en que puede aparentar hemistiquios normales
si se hace diéresis en vez de sinalefa.
La relativa libertad de la métrica adoptada ha obedecido también al
deseo de conseguir una versión lo más lineal posible. Esto me parece
esencial, porque el verso es no sólo una entidad rítmica sino también, y
ante todo, una entidad conceptual. Si se pretende meter versos
originariamente desiguales, o que traducidos resultan así, en el lecho de
Procusto de un metro uniforme —y tanto peor si ese metro rígido es más
corto que el del original— el resultado es, o la mutilación, o el abuso del
relleno, o la traducción que podría llamarse a contratiempo. Y este último
recurso me parece tan detestable como los otros dos. Las

(1) Así lo han comprendido algunos traductores recientes, especialmente


Carlos Obligado en sus admirables versiones de poetas líricos franceses, que
pude leer poco antes de mandar este trabajo a la imprenta.

XVI
unidades rítmicas y conceptuales del original se ven en ese caso
obligadas a pasar una tras otra de cualquier punto de un verso al
siguiente, cabalgando a veces dos o tres de ellos. La sucesión de
saltos produce un efecto gimnástico y no poético, pues sugiere las
vueltas en el picadero de un acróbata de circo que cambia de
caballo a cada cuatro pasos, al son de la fusta. He advertido estos
desagradables efectos no sólo en otras versiones, sino en partes de
la mía donde no era posible otra forma de ajuste (como, por
ejemplo, el desdoblamiento). No me refiero, por supuesto, a las
dislocaciones requeridas por la claridad o donde es necesario
introducir variedad de cesuras, ni pretendo haber seguido el
original al pie de la letra en los trozos de metros afines.
He buscado la forma plenamente rimada por ser la del original,
acercándome también en lo posible a éste en cuanto al movimiento
de las rimas. Sin embargo, me he valido del verso "blanco” no sólo
en el monólogo y dos períodos redactados por el autor en esa forma,
sino también en dos parlamentos, porque sólo así podía recrear
adecuadamente, en un caso, el tono burlesco y deliberadamente
prosaico, y en el otro, los delicados matices originales. He usado el
romance octosílabo en una corta escena en que lo requiere la
sencillez candorosa del diálogo, y asonantado otros dos trozos
breves para conseguir en ellos una fidelidad casi literal.
He tratado de reproducir el estilo y el tono correspondientes a
cada personaje y a cada situación. Sirva esto de explicación de los
pasajes más ásperos, de ciertas "incorrecciones”, y de alguna
trivialidad ocasional. Tal procedimiento significa en realidad seguir
la línea del menor esfuerzo. La adaptación se produce casi
espontáneamente si, en vez de prefijarse un canon "estético” dado
(como el de pretender, ¡horror! hacer hablar a todos los personajes en
bonito) se pone el traductor en el diapasón espiritual de la obra y en
el estado emocional del momento. Basta entonces dejarse llevar en
alas del genio del autor. Y ello es tarea incomparablemente más
grata —porque lo es, siquiera por reflejo, de genuina creación— que
la ímproba labor chinesca de mosaísta o de bordadora de retacos que
dentro de marco y sobre trama arbitrariamente elegidos de
antemano ha de colocar, fragmento por fragmento, lo que vaya
entresacando de una obra de muy diversa estructura, y por tal modo
pretende, sin embargo, obtener un diseño igual. Podrá llegarse así a
conseguir algún parecido mecánico de los contornos, pero nada o casi
nada del colorido ni

XVII
de la expresión. Y más a menudo que una mala copia mecánica,
saldrá una ensalada en la que será posible encontrar en retazos la letra
del original, pero entre toda clase de cuerpos extraños que destruyen su
espíritu. Pues para dar a eso una apariencia siquiera de unidad, no queda
más recurso que el explicado por Mefistófeles en su comentario de la
Metafísica:

Para lo que entra y para lo que no entra


Siempre un grandioso término se encuentra.

Sin embargo, las dificultades técnicas de una versión rimada en idioma


tan diverso me han obligado, en veces, a acudir a tan discutible
expediente. Goethe me lo perdonaría, pues fué indulgente con Gerard de
Nerval, quien se permitió muchas más libertades, aún cuando tradujo en
prosa.
Debo completar esta advertencia al trabajo de traducción con una nota
de ingratitud para con los colaboradores que en él he tenido. Tres de los
amigos antes aludidos —uno de ellos por simpatía intelectual antes que
por trato— aceptaron la ardua tarea, que ha de haberles sido grata por lo
generosa, de revisar punto por punto otras tantas copias a máquina del
tercer manuscrito, anotando lo que pudiera chocarles en la forma,
considerada únicamente como poema original en español y no como
traducción. Son, todos tres, ilustres en nuestras letras. Sus minuciosas
observaciones de crítica positiva estimularon y orientaron la autocrítica
donde ella había estado adormecida, determinando que rehiciera unos
tres centenares de versos. Y de más de uno, han sido acertados
correctores directos. Mencionarles fuera pues de elemental
caballerosidad. Pero la mezquindad de ciertos seres de apariencia
humana —cuyos extremos de miseria moral he debido últimamente
reconocer hasta donde menos debiera sospecharse—, no dejaría
posiblemente de interpretar esta mención, dados los nombres, como
publicidad de un "visto bueno" que no ha sido pedido ni otorgado. Y si
bien esto me dejaría tan indiferente como toda crítica negativa, no
quisiera exponerles a impertinencias por su "complicidad” en mi labor.
Esta omisión actual hace más íntima mi deuda con los que accedieron
a aquilatar ante su criterio ilustrado y fino, en homenaje a la obra en sí
misma, en servicio del espíritu que ella trasunta, el trabajo de alguien
que, no siendo profesional de las

XVIII
letras, osara la ambiciosa empresa de dar forma equivalente en lengua
española, para bien de los que usufructúan su magnífico don como
algo viviente, en incesante desarrollo, a uno de los más estupendos
poemas que la vida ha forjado en su alegría y en su dolor.
Porque tal es el Fausto. Un poema vivido en lo más íntimo por su
creador. Obra desigual, heterogénea y basta por momentos
contradictoria, el primer Fausto tiene en estos rasgos los defectos de
sus virtudes, como dice la expresiva locución francesa. Y, acaso, ellos
aumentan sus atractivos. Es también en esto intensa y hondamente
humano.
Debe haber contribuido no poco a que sea como un compendio del
espíritu de la humanidad, el accidentado y largo proceso del génesis
del primer Fausto, que ha hecho del poema una síntesis de las
principales etapas del espíritu más universal de la era moderna.
Vagamente presentido en la adolescencia soñadora, la ardiente
juventud del poeta lo plasmó en sus rasgos esenciales, volcando en
una apasionada y confusa improvisación, o poco menos, con su filosofía
de la vida y sus más íntimos anhelos, un amor purísimo y el dolor de
haberlo destruido. De tal modo, al lado de la grandiosa creación de la
pareja Fausto-Mefistófeles, que encarna la inmanente ley cósmica de
la Vida, surge como su aureola esa sublime y adorable Margarita,
símbolo inmortal del amor en lo más excelsamente femenino, y con
ello, símbolo de la tragedia que surge del choque de las virtudes
originarias, intacta la divina fuerza impulsiva de su pureza, con las
desalmadas convenciones sociales. La confusa creación juvenil quedó
trunca en sus primeros cuadros, y toscamente diseñada la tragedia de
Margarita. Sólo después de un largo intervalo, en la plenitud de la
edad adulta, volvió el autor a tomar en manos la obra, dejándola otra
vez inconclusa, para darle término por fin al acercarse la vejez.
El mismo Goethe ha sugerido la causa de tan accidentado génesis
en una de las primeras notas rimadas de los Paralipomena (de sus
manuscritos póstumos) tan ricos en material que no llegó a utilizar:

En horas de áureo sol de primavera


Me tuvo fascinado esta visión;
Con la mente en penumbra placentera
Pude empezar mi ensueño, mas terminarlo, no.

XIX
Lo insinúa Goethe también en la bellísima Dedicatoria, tan
rigurosamente clásica, y en el Preludio, redactados casi un
cuarto de siglo después de la obra primaria.
Goethe parece haber comunicado a algunos amigos la intención
de escribir el Fausto poco después de 1770. Pero sólo en 1774 se
resolvió a abordarlo. Resultado fué el Urfaust, o "Protofausto”,
descubierto sólo en 1887. Fragmentos inconexos, la mayor parte en
prosa, en los que apenas se esbozaba el problema filosófico central,
sin duda porque la intuición era aún vaga. La forma me parece
totalmente improvisada; y ello estaría muy de acuerdo con la edad
juvenil del autor y el modo de ser de la época. Es interesante hacerlo
notar, porque el texto definitivo conserva casi intacto ese boceto, a
pesar de la enorme diferencia del idioma empleado y de la
transmutación de la prosa en verso. La idea central fué por lo tanto
siempre la misma, desde los veinte años hasta la senectud de
Goethe.
El Protofausto fué un desahogo autobiográfico. La concepción
originaria debe haber dominado en el espíritu del poeta desde años
antes de adquirir forma, pues sus amigos parecen haber esperado
una creación de un solo impulso. Da testimonio de ello el pareado
final de una epístola que le escribiera su amigo Gotter a mediados de
1773:

Y el doctor Fausto manda con presteza


En cuanto haga erupción en tu cabeza.

Sólo quince años después de la primera "erupción” decidióse Goethe


a volver a trabajar esa lava, sin duda ya muy enfriada, versificando
parte de la prosa y agregando algunos eslabones (entre ellos, la
estupenda escena de la cocina de la Bruja, la más "bárbara” de todas,
redactada paradojalmente durante su viaje a Italia, del que volvió
impregnado de clasicismo). Pero no consiguió volver al estado de
espíritu necesario para plasmar en verso la prosa de las últimas
escenas. Las partes terminadas se publicaron como "Fragmento”, y
pasaron inadvertidas. Cerca de una década transcurrió luego, en que se
agregaron sucesivamente el Prólogo en el Cielo y los trozos antes
mencionados, completando al mismo tiempo los monólogos de Fausto.
Trabajo intermitente, como a empujones, bajo la reiterada incitación de
Schiller a completar la obra dándole unidad de forma dentro del
concepto filo-

XX
sófico que la orientaba. Hasta que por fin apareció la primera
edición en 1808, treinta y cuatro años después de la primera
redacción. Pero la primera de las obras completas, veinte años
después, contiene todavía un agregado.
Tres fechas, significativas por sí mismas, marcan las principales
etapas de este intermitente proceso creador, que no se sospecharía
en la forma: 1774, 1790 y 1797. Entre ellas se derrumbó un mundo
y surgió otro nuevo con la Revolución francesa. Ese cataclismo,
precisamente, es en mi entender el que hizo posible que Fausto
llegara a adquirir plena conciencia de sí mismo, a cerrar su primer
ciclo vital, y, después de la necesaria maduración, el segundo y
último sólo al final de la vida de Goethe. Las tempestades
primaverales de una nueva era consiguieron hacer brotar el
germen, envuelto en tan dura caparazón por lo mismo que era
simiente de un árbol capaz de desafiar todas las inclemencias.
En verdad, se siente un siglo de distancia comparando el
ingenuo y tosco arcaísmo del Urfaust con el idioma y la prosodia del
texto definitivo, tan moderno en su conjunto que parece de hoy. Sin
embargo, el Fausto llegado a su plenitud es exactamente la misma
figura ásperamente abocetada por el primer impulso creador. A
través de todos los cambios del punto de vista del autor, se
mantuvo intacta esa recia y múltiple personalidad ideal. Porque, al
hacerse compendio de una gran vida, lo es, con ella, de todas las
vidas animadas por la dolorosa chispa divina de la inquietud
creadora, chispa divina que el diabólico espíritu de negación atiza
sin cesar, "queriendo siempre el mal”, con el resultado de "crear
siempre el bien”. En este movimiento dialéctico, intuido por Goethe
mucho antes que lo inventara Hegel; en este rasgo que no he
encontrado puesto de relieve por los comentaristas en su analogía
hegeliana, se resume el Fausto.
El mismo Goethe advertía claramente los defectos de su obra, al
punto de que fué el más severo censor del primer Fausto. Cuando
todavía trabajaba en él, cuidando dar a las nuevas partes, donde
era necesario, el mismo estilo del boceto juvenil en una época en
que ajustaba su producción a severas normas clásicas,
lo llamó "composición bárbara”. Y el haberlo terminado —¡tanto le
chocaba!— se debe sólo a las aludidas insistencias de Schiller, así
como la terminación del segundo Fausto parece deberse a
Eckermann. Curiosa paradoja del genio. La obra más gigantesca y
más suya, y sin duda la más perdurable, se hizo violentando

XXI
casi la voluntad de su forjador. Se repitió así en cierto modo el
Miguel Angel de la Capilla Sixtina.
Como si esto no bastara, el primer Fausto es en realidad una
obra trunca. Para terminarlo por fin, Goethe hizo abortar uno de
sus trozos más originales aunque no más bellos: la noche de Val -
purguis. Se siente la sospecha ante la visible desviación de su se -
gunda parte y la pobreza de la transición al tan discutible "Inter-
mezzo”. Se tiene la evidencia documentada en los Paralipomena, en
escenas de un vasto e interesante plan que quedaron en esbozos.
Lo reconoció también Goethe en el proemio de una "Despedida”
que hizo bien en no incorporar al texto, pero que resume con
acierto el carácter del Fausto, no arquitectónico sino de proceso
biológico:
La vida humana es un poema semejante:
Tiene un principio, tiene un fin,
Pero de ser completa está distante.
Tales caracteres, agregados al enorme caudal de alusiones a una
literatura poco corriente entre nosotros, y a hechos y personajes de
la época, hacen indispensables las notas. Creí necesario ir
agregando nuevas a cada revisión y ajuste, hasta el punto de que
acaso me haya excedido. Sin embargo, de seguir a alguno de los
amigos consultados, habría debido intercalar por lo menos otras
ciento.
La casi totalidad de las notas es de carácter informativo. Los
elementos han sido tomados en su mayor parte de la edición co-
mentada que más me ha servido para la información anterior: una
nutridísima obra de Karl Alt, al parecer la más reciente del género,
un trabajo cuya abundancia documental hace aún más
indisculpable, si cabe, la falta de toda fecha. (Goethes Faust in
saemmtlichen Fassungen, mit den Bruchstücken und Entwürfen des
Nachlasses. Herausgegeben, mit Einleitung und Anmerkungen
versehen von Karl Alt, mit einer Beilage. Deutsches Verlugshaus Bong
Co., Berlín, Leipzig).
He debido intercalar también algunas notas, las menos posibles,
referentes a la versión; especialmente en defensa de la interpre-
tación de los puntos en que discrepa de los traductores y, a veces, de
los comentaristas vulgarizados.
Desde luego, no he perdido el tiempo en notas para "explicar el
sentido. El Fausto es obra bien digna de comentario (se dice que ha
motivado veinte mil volúmenes), pero el análisis indispen-

XXII
sable para hacerlo con fruto no cabe en una serie de notas. En
ellas sólo cabría esa clase de "aclaraciones” que me parecen una
simpleza tan grande al presentar una obra traducida como si lo
hiciera el autor de una obra original. Debemos confiar en la aten-
ción y la inteligencia del lector, y, sobre todo, respetar en él lo que
es nuestro propio placer: descubrir por nosotros mismos y al modo
nuestro las bellezas y los sentidos ocultos.
Me ha sido grato encontrar en el Prefacio de Alt las siguientes
palabras de Goethe, que este editor no ha tenido en cuenta en
muchas de sus notas: "Como mucho de nuestra experiencia no
puede expresarse en forma rotunda y ser comunicado directa-
mente, he elegido desde hace tiempo el medio de revelar a los
atentos el sentido más oculto por imágenes opuestas unas a otras
y que en cierto modo se reflejan recíprocamente. Como todo lo
que ha sido comunicado por mí se basa en la experiencia de la
vida, puedo insinuar y esperar que se querrá vivir de nuevo mis
poemas, y que se lo hará efectivamente. Y estoy seguro de que
cada uno de mis lectores encontrará en sí mismo, de tiempo en
tiempo, en cosas que le eran ya conocidas en general, que algo
nuevo aparecerá especialmente ante él con el consiguiente
placer.
Y ese algo nos pertenece por entero, porque emana del progreso
de nuestra ilustración y nos conduce a nuevos desarrollos. Pues
así nos ocurre con lo que tiene algún contenido.”
Y por eso, en las obras realmente geniales, cada generación su-
cesiva encuentra algo de lo suyo propio. Es precisamente lo que
las hace perdurables: siguen viviendo y creciendo con la hu-
manidad.
Dentro de este concepto, no sé hasta qué punto he llegado a
identificarme a la vez con el pensamiento y el sentimiento del
autor y con el modo en que pueden hacerlos suyos las actuales
generaciones. Siento aún demasiado amor por mi trabajo para
poder apreciarlo con la objetividad que requiere una decisión al
respecto. Pero tengo la conciencia de haber llevado a cabo una
obra buena y hermosa, por lo menos en su conjunto. Sea dicho sin
la falsa modestia de la vanidad. De no ser así, de no creerla digna
de su excelsa fuente, no diera esta versión al público. Espero pues
que algo de la elevación sentida por el traductor ha de emanar
realmente del trabajo que es su fruto.
Augusto Bunge.
Diciembre 1924-Febrero 1926.
XXIII
La muerte de Valentín
Dibujo de PETER CORNELIUS (1811)
FAUSTO
UNA TRAGEDIA
DEDICATORIA

Llegáis de nuevo, imágenes fluctuantes


Que en otrora entrevió el adolescente...
¿Intentaré fijar vuestros semblantes?
¿Propicio aún mi corazón se siente?
5 ¡Todas llegáis!... Pues bien, actuar os dejo,
Formas que niebla sois en torno m ío . . .
Ya siento el juvenil escalofrío
Que mágico se exhala del cortejo.
¡De alegres días me traéis la ofrenda!
10 Y las sombras queridas se levantan, 10

Y con ellas, cual pálida leyenda,


Primer amor y la amistad aún cantan.
Renovado el dolor, dice el lamento
Del vivir laberíntico el camino,
15 De aquellas almas buenas que el destino

Llevó tras la ilusión, hojas al viento.


Ya no podrán oír lo que ahora cante
Quienes el primer canto me inspiraron.
Se disolvió su compañía a ma nt e. . .
20 ¡ A y ! ¡los primeros ecos se apagaron! 20

De ignota multitud serán mis versos


Y hasta su aplauso de ansiedad me llena;
Quienes sintieron mi alegría y pena,
Si es que viven aún, están dispersos.
25 De mí se adueña el ansia ya remota
De la serena, espiritual región;
En vagos tonos imprecisa flota,
Como de arpas eolias, mi ca nció n. . .
Desborda el pecho ya, lágrimas vierto
30 Y blando el recio corazón se vuelve:
30
Lo que poseo en bruma se disuelve
Y es realidad lo que en mi vida ha muerto.

La numeración a la izquierda corresponde a los versos de la traducción


castellana. La numeración a la derecha al original de Goethe.

—3—
PRELUDIO EN EL TEATRO
El director. El poeta teatral. El gracioso.

DIRECTOR

Vosotros, tantas veces compañeros


En horas de penuria y de tristeza,
35 Decidme: ¿qué esperáis de nuestra empresa

En tierras alemanas? Placenteros


Instantes hondamente desearía
Para la multitud, porque ella vive
Y nos hace vivir con bonhomía.
40 Ya el proscenio sus tablas alto exhibe

Y todos a una fiesta están dispuestos. 40

Con placidez helos ahí sentados,


Y alzan las cejas, prestos A sentirse asombrados.
45 De contentar al pueblo sé las mañas,

Pero nunca me he visto en tal apuro;


Que no han sido mimados es seguro,
¡Mas de libros tragáronse montañas!
¿Cómo hacer que la obra, con sentido perfecto,
50 De fresca novedad tenga el embrujo?

Porque el público, a fe, me es predilecto


Si ante mi tienda como un mar ondea 50

Y con potente, reiterado pujo,


La estrecha puerta celestial franquea;
55 Si en pleno sol, desde antes de las cuatro,

Se abre paso a la caja en lucha ardiente,


Y — como en tiempos de escasez urgente
Por pan ante la puerta de la panadería—,
Se aplasta casi por billetes de teatro.
60 Obra milagro tal en tan diversa gente
Sólo el poeta. ¡Amigo, hazlo este día!
POETA
¡No me hables de esa multitud informe
Cuyo rumor la inspiración ahuyenta! 60

¡Vela a mis ojos su marea enorme


65 Que nos arrastra al torbellino lenta!
Para que la belleza en mí se forme,
¡Llévame a la ensenada soñolienta
Donde el amor y la amistad florecen
Y con divina mano el bien acrecen!

70 Lo que allí forja el alma ensoñadora,


Lo que se balbuceó tímido el labio,
Ya deforme, ya espléndido, devora
De un instante violento el cruel agravio. 70

Su perfección acaso se elabora


75 De muchos años al influjo sabio:
Lo que brilla nació para el momento;
Sólo perdura lo genuino y lento.

GRACIOSO

¡No oyese hablar siquiera del futuro!


Con vistas a un futuro bien seguro,
80 ¿Quién amenizará la actualidad?
¡Y ella quiere y consigue amenidad!
La presencia de un solo buen muchacho
Ya algo es de todos modos, me parece. 80

El capricho fugaz del populacho


85 No ha de agriar al que sabe comunicarse; a ese
Ha de placer el círculo más grande,
Que en él más cierta la emoción se expande.
¡Sed, pues, amable, y sin igual modelo;
Y que la fantasía de alígero Pegaso,
90 La mente pensativa, la pasión, el anhelo.
Se hagan sentir... mas no sin algo de payaso!

DIRECTOR

¡Y sobre todo, mucha acción!


A ver un espectáculo se viene; 90
95 Si ante los ojos sin cesar algo deviene
Que a la multitud pueda pasmar de admiración
Un cúmulo de amigos habréis ganado al punto
Y seréis favorito del conjunto.
A la masa tan solo se domina con masa
Donde cada uno pueda pescar lo que le importa:
100
Quien mucho trae a muchos algo aporta,
Y cada cual vuelve contento a casa.
Quien sabe dar la pieza en piezas la recorta;
Un guiso tal siempre complace; 100

Tan fácil de servir cuan fácilmente se hace.


105
¿A qué representar macizo un todo
Si lo desgrana el público a su modo?

POETA

¡Vos no advertís cuán malo es ese oficio,


Cuán poco sienta al verdadero artista!
¡Del chapucear de gente que se pasa de lista
110 Pretendéis hacer máxima para todo servicio!

D IRECTOR

Semejante reproche no me ofende.


Quien con acierto una obra emprende
Se atiene a la más cómoda herramienta. 110
Blando es el leño a hendir, tenedlo en cuenta,
Y ved a quiénes se dirige vuestro escrito...
115 Si a éste el tedio le hace necesario
El teatro, aquél viene de buena mesa ahito;
¡Y lo peor de lo peor es el bendito
Que acaba de leerse más de un diario!
Se acude distraído como a feria barata;
120 Sólo curiosidad guía todos los pasos;
Las damas vienen a exhibir joyas y rasos
Y a hacer papeles sin contrata... 120
¿Qué estáis soñando en vuestras alturas de poeta?
¿Por qué os hace feliz una sala repleta?
125
De cerca a vuestros protectores contemplad:
La mitad displicentes, groseros la mitad.
Éste piensa en los naipes con que hará una partida,
Y aquél en noche orgiástica con una prostituida.
130 ¿Por tal motivo, ¡pobre ingenuo! no rehusas

Atormentar las delicadas musas?


Yo digo: da más cosas a la gente,
Y siempre más y más, que así no cabe errar. 130

Deberás confundirla solamente:


135 Difícil es de contentar...

¿Qué os sobrecoge, un éxtasis o un dolor, de repente?

POETA

¡Anda y búscate criado en otra parte!


¿El privilegio excelso del poeta
Frívolo deberé sacrificarte?
140 ¿El que bebió en la fuente más secreta

De la naturaleza, el más humano?...


¿Cómo a los corazones llega su arte?
¿Cómo a los elementos domina soberano?
¿No es la armonía que brotó del ser profundo 140

145 Y vuelve al corazón con el eco del mundo?

Cuando, al hilar el hilo de la vida infinita,


Mueve natura indiferente el huso,
¿Quién divide y da una ánima al confuso,
Continuo fluir que entonces, rítmico ya, palpita?
150 Cuando, en heterogénea muchedumbre,
Los seres entrechócanse discordes,
¿Quién los impregna de divina lumbre
Y los une en magníficos acordes?
¿Quién de pasión desata las centellas? 150

155 ¿Quién es alma profunda del ocaso?

¿Y quién deshoja primaveras bellas


Por los senderos, de la amada al paso?
¿Quién teje de hojas insignificantes
La corona de gloria a los gigantes?
160 ¿Quién guarda del Olimpo la existencia
Y es de los Dioses lábaro de unión?
De la humana potencia
Es el poeta la revelación.
GRACIOSO

165 Poned en juego así la belleza que canta,


Y el negocio poético adelanta
Cual se conduce una amorosa intriga. 160

Casualmente se encuentra uno la amiga,


Se siente bien, se queda,
Poco a poco se enreda...
170 ¡Con los embates la ventura crece,
Al encanto fugaz sigue la pena,
Y aun antes de advertirlo la novela se ha hecho!
¡Demos un espectáculo como ese!
¡Hundid el puño en vida humana plena!
175 Todos la viven, pocos la sienten en su pecho.
Tomadla donde caiga en el instante;
Siempre ha de resultar interesante.
Cuadros de vivos tonos mas poca claridad, 170

Y en mucho error una chispita de verdad.


180 Así el mejor brebaje se prepara
Que a todos reconforta y el espíritu aclara.
Entonces vuestra noble creación
Ha de atraer de juventud la flor más bella.
Que será toda oídos a la revelación.
185 Las almas tiernas libarán en ella

Dulce alimento a su melancolía;


Despertaréis aquí y allá una melodía,
Que ha de encontrar cada uno su propio corazón.
Están aún dispuestos a la risa y al llanto, 180

190 Honran al genio, el brillo les da encanto.


Nada encuentra perfecto el ser concluido;
El que deviene es siempre agradecido.

POETA

¡Devuélveme entonces la hora


En que yo estaba en devenir!
195 ¡Cuando en mí una fuente canora
No cesaba jamás de fluir;
Cuando el mundo aún velaban los vapores
Y el capullo milagros prometía; 190

Cuando cortaba las mil flores


200 Que en todos los valles había;
Cuando, pobre, me era bastante
La busca de verdad, la ficción espejeante!
¡Devuélveme el deseo indómito y ardiente
Y la felicidad honda y doliente,
205 La potencia del odio, del amor la virtud!
¡Devuélveme mi juventud!

GRACIOSO

La juventud sin duda necesitas, amigo,


Cuando te asalta en la batalla el enemigo;
Cuando impulsivas, de tu cuello, 200
210 Se cuelgan chicas deliciosas;
Cuando a lo lejos el laurel más bello
Espera al vencedor en carreras fogosas;
Cuando después de un baile torbellino
La noche ha de ser toda de viandas y de vino.
215 Pero pulsar el instrumento tan mentado
Con firme y delicada ejecución,
Ir hacia el objetivo prefijado
Divagando en fantástico embeleso,
Tal es, viejos señores, vuestra alta obligación, 210
220 ¡Y nuestra estima no es menor por eso!
No aniña la vejez, cual se sostiene:
Es que aún somos niños cuando viene.

DIRECTOR

¡De palabras hubo ya cientas,


Hechos por fin dejadme ver!
225 En tanto os torneáis cumplimientos
Algo útil puede suceder.
¿De inspiración para qué hablar?
Nunca le llega al indeciso.
Si os dais por poeta, es preciso 220
230 A la poesía mandar.
Sabéis lo que necesitamos:
Os pedimos bebida fuerte y sana.
Ahora mismo a prepararla vamos;

—9—
Lo que hoy no se hace no se hará mañana
235 ¡Que cada día su tarea barra!

La resolución, desenvuelta,
Aquello que preséntase posible
Del jopo sin perder momento agarra;
Después ya por nada lo suelta,
240 Y seguirá su acción, porque es ley inflexible.
230
Sabéis que en nuestros escenarios hoy cualquiera
Puede representar lo que prefiera;
No ahorréis ninguna cosa que os sea necesaria,
Máquinas ni decoraciones;
245 Emplead la grande y la pequeña luminaria,

Prodigad las estrellas a montones.


Agua, fuego, escarpadas rocas,
Pájaros, animales, no escasean.
Haced así que en estas tablas pocas 240
250 Todas las cosas del Creador se vean;

E iréis, en lo burlesco, lo trágico y lo tierno,


Del cielo, por el mundo, hasta el infierno.
PRÓLOGO EN EL CIELO

El Señor. Las huestes celestiales. Mefistófeles.

RAFAEL
El sol canta la vieja melodía
Entre esferas hermanas a porfía.
255 Y cierra el viaje que le fué prescrito
Como trueno a través del infinito.
A los ángeles todos fortalece
Mirar su faz que nadie escrutaría;
Soberbia como el primer día 250
260 La creación sublime resplandece.

GABRIEL
Veloz, veloz, inconcebiblemente,
Gira magnífica la tierra.
Y alternan claridad paradisíaca
Y profunda noche que aterra.
265 Desde su abismo, en anchas ondas,
Bate las rocas espumoso el mar,
Y roca y mar arrastra en raudo vértigo
De las esferas el eterno andar.

MIGUEL
Y de la tierra al mar, de mar a tierra, 260
270 Compiten fragorosos los ciclones,
Y una cadena de hondas reacciones
Anuda en torno su furor.
La destrucción relampagueante
Al bronco trueno abre camino;
275 ¡Mas tus siervos alaban el divino
Poder de tu bondad, señor!

LOS TRES
¡A los ángeles todos fortalece
Mirar tu faz que nadie escrutaría!
280 ¡Soberbia como el primer día
270
Tu obra sublime resplandece!

MEFISTÓFELES

Ya que tú, mi señor, por fin te allegas


Y preguntas cómo andan nuestras cosas,
Puesto que verme con placer solías,
Entre la servidumbre aquí me tienes.
285 Disculpa, yo no puedo hacerte frases
Aunque todo tu séquito se burle.
Y mi énfasis a risa te moviera
De no haberte, tiempo ha, curado de ella.
De sol y mundos nada sé decirte:
290 Sólo veo las penas de los hombres. 280
Tu parvo Dios del mundo es siempre el mismo,
Estrafalario como el primer día.
Algo mejor viviera de no haberle
Dado tú ese reflejo de los cielos;
295 Razón lo llama y solamente lo usa
Para ser más bestial que cualquier bestia.
Y se me antoja — con permiso de
Vuestra Merced — como esos cigarrones
Zancudos, que revolotean siempre
300 Y que volando saltan, pero al punto
Sobre el pasto reanudan su chirrido. 290
¡Y aún si yaciera siempre sobre el pasto!
No hay pringue en que no meta las narices.

EL SEÑOR

¿Nada más que decirme tienes?


305 ¿Para acusar tan solo vienes?
¿Jamás algo en la tierra fué a tu gusto?

MEFISTÓFELES

Señor, todo lo encuentro, como siempre, a disgusto.


Me inspira tanta lástima la miseria del hombre
Que si ya no le inquieto no te asombre.
E L S EÑOR

310 ¿Al Fausto conociste?

MEFISTÓFELES

¿El doctor?

El SEÑOR
¡Sí, mi siervo!

MEFISTÓFELES

Pues, en verdad, te sirve de modo algo protervo. 300


A ese insensato le es ajeno
Del todo lo terreno;
Le extravía su mente tumultuosa
315 Y algo sospecha de su chifladura;
Pide al cielo su estrella más hermosa
Y a la tierra placer que dé locura;
Ni lo accesible ni lo más lejano
Satisface su anhelo sobrehumano.

EL SEÑOR
320 Aunque me sirve ahora de modo algo confuso
Pronto a la claridad llevarle espero.
El arbolillo de verdor profuso
La floración y el fruto anuncia al jardinero.
310

MEFISTÓFELES

¿Cuánto apuestas? Del caso infiero


325 Que has de perderle si me das licencia
De llevarle despacio do conduce mi ciencia.

EL SEÑOR

Mientras viva en la tierra


No te estará vedado:
En tanto aspira el hombre yerra.

— 13 —
MEFISTÓFELES

330 Gracias te doy, pues un finado


No ha sido nunca de mi agrado;
320
Frescas mejillas son más placenteras.
Para un cadáver yo no estoy en casa:
Igual que a Micifuz con el ratón me pasa.

EL SEÑOR

335 Está bien; haz lo que prefieras.


Desvía esa alma de su fuente;
Condúcela, si de ella te apoderas,
Por tu camino descendente;
Y avergonzado admitirás un día
340 Que un hombre bueno, en su impulsión oscura,

Encuentra siempre la derecha vía.

MEFISTÓFELES
330
Será así, pero en ella poco dura.
Veo mi apuesta bien segura.
¿Cuando consiga lo que me he propuesto,
345 Me acordarás el triunfo plenamente?
¡Barro devorará! y tan dispuesto
Cual mi ilustre comadre, la serpiente.

EL SEÑOR

También entonces puedes venir sin ceremonia;


Para los de tu laya nunca tuve acrimonia.
350 De todos los Espíritus que niegan,
Es el travieso quien menos me carga.
Fácilmente, a la espera de un reposo completo,
340
La actividad del hombre se aletarga;
Entonces a su lado bien venido el sujeto
355 Que le azuza y le agita
Y como un diablo a proceder le incita.—
¡Mas vosotros, los hijos auténticos del cielo,
Gozad de la belleza viviente en derredor!
¡El devenir eterno de infatigable anhelo
360 Tienda hacia vos los lazos del amor!
¡Y lo que flota vago en el momento
Lo fijaréis en perdurable pensamiento!

(El cielo se cierra; los arcángeles se apartan y salen).

MEFISTÓFELES (solo)

Me da gusto cuando hablo


Al viejo, así, de tarde en tarde. 350

365 ¡De romper con él bien me guarde!


En un tan gran señor,
Hablar humanamente con el diablo
Es, en verdad, encantador.
LA PR I MER A PAR T E
DE LA T R AGEDI A
NOCHE
En una estrecha pieza gótica de alta bóveda, Fausto, inquieto,
en su asiento ante el atril.

FAUSTO

He estudiado, ¡ay! filosofía,


370 Medicina, jurisprudencia,
Y también, por desgracia, teología,
A fondo, con ardiente persistencia;
¡Y heme aquí, pobre majadero,
Tan en ayunas hoy como el día primero!
375 De doctor y magister el título me dan, 360

Y ya diez años van


Que a tuertas y a derechas, que bajo y que me elevo,
De la nariz a mis alumnos tras mí llevo;
¡Y sé que no podemos saber nada!
380 Ello me tiene el alma requemada...
Más seso tengo que la fatua turba De magister, doctores,
Frailes y escribidores;
Ni escrúpulo ni duda me conturba,
385 Y no temo al infierno,
¡Y no me importa el diablo un cuerno!
¡En cambio, de alegrías ya ninguna me queda! 370

No pretendo saber cosas vitales;


No pretendo enseñar algo que pueda
390 Mejorar, convertir a los humanos.
Bienes no tengo, ni caudales.
Ni honores ni goces mundanos...
¡Ni un perro aceptaría seguir viviendo así!
¡Por eso a la magia me di,
395 Por si acaso un espíritu benigno
Me revelara algún secreto signo,
A fin de verme libre del desdoro
De sudar para hablar de lo que ignoro; 380

A fin de penetrar lo que une al mundo


400 Desde su seno más profundo;

—19 —
De ver actuar las fuerzas primordiales
Y no más revolver frases insustanciales!

¡Ah! ¡si por vez postrera, luna llena,


Se posara tu luz sobre mi pena!
405 Tú, que esperé hartas veces sin sosiego
Velando ante este atril, hasta que luego,
Sobre los libros y papelerías,
390
Melancólica amiga, aparecías. ..
¡Ah! ¡si subir pudiera hasta la cumbre
410 Por el camino de tu suave lumbre!
¡Flotar en los abismos con los genios alados,
Tejer tu azul crepúsculo en los prados,
Y libre de sabihondo desvarío
Bañarme de salud en tu rocío!

415 ¡Ay de mí, en esta cárcel todavía!


¡Maldita cueva hermética y sombría
En donde hasta la pura luz del cielo 400
De pintada vidriera enturbia el velo!
Estrechada por libros en amontonamiento
420 Roído de polilla y polvoriento
Y hasta allá, en la alta bóveda, apretado
En su redor papelerío ahumado;
De tarros y probetas rodeada,
De instrumentos repleta,
425 De antiguallas mechada...
¡He aquí tu mundo, y como a mundo se respeta!

¿Y preguntas aún por qué en tu pecho


410
Se revuelve oprimido el corazón?
¿Por qué traba los ímpetus vitales
430 Un dolor que no tiene explicación?
En vez de la naturaleza viva
En que al hombre puso el Señor,
Entre humo y moho, calaveras
Y osamentas en derredor...

435 ¡Huye! ¡Allá afuera se abre el infinito!


Este gran libro misterioso, 420

Del mismo Nostradamus manuscrito,

— 20 —
¿No te es guía bastante generoso?
Seguirás de los astros el vuelo luminoso,
440 Y si la vida natural te instruye,
Tendrás la fuerza que del alma fluye
Y a los espíritus entre ellos comunica...
Árido cavilar en el vacío
Estos signos sagrados no me explica...
445 Espíritus, vagáis en torno mío;
Si me oís, ¡dadme una respuesta!
(Abre el libro y ve el signo del Macrocosmo)

¡Ah! ¡qué dulzura mana esta 430

Visión de pronto sobre mi sentir!


¡Con renovado ardor late en mi pulso,
450 Joven, santa alegría de vivir!
¿Estos signos acaso un Dios ha escrito,
Que así aplacan la fiebre en que me agito,
El pobre corazón inundan de ventura
Y me revelan, con secreto impulso,
455 La fuerza en torno a mí de la natura?
¿Soy un Dios yo? ¡Qué lucidez la mía!
¡En estos puros rasgos ve mi alma en su belleza 440

La vastedad activa de la naturaleza!


Sólo ahora comprendo lo que el sabio decía:
460 "Tienes el mundo espiritual abierto;
"Cerrado sólo está tu ánimo yerto;
"Tu corazón es el que yace muerto.
"¡Arriba! y baña el pecho sin demora
"En la luz sonrosada de la aurora”.
(Contempla el signo)

465 ¡Cómo las cosas en un todo se entrelazan


Y unas en otras son influencia viva!
¡Cuál las fuerzas celestes en rotación activa.
Los áureos cubos sin cesar se pasan! 450

470 ¡Vierten sus alas bendición fecunda,


Y atraviesan la tierra desde el cielo en melodioso vuelo
Que el universo de armonía inunda!

¡Qué visión! Pero ¡ay! ¡visión únicamente!


¿Dónde tendré a mi alcance la natura infinita?

21-
475 ¿Dónde sus senos, de la vida fuente,
De los que cielo y tierra beben la fuerza insita?
Allá me impulsa el pobre pecho insano:
Vos bebéis sin cesar y yo suspiro en vano...
(Cierra impaciente el libro, y ve el signo del Espíritu de
la tierra)

¡De cuán diverso modo en mí este signo canta! 460


480 ¡Espíritu terrestre, próximo te adivino!
Ya siento que mi fuerza se levanta,
Y ya un ardor como de nuevo vino.
¡Para lanzarme al mundo valor ahora siento;
Para soportar todo su placer, su tormento;
485 Para batirme solo contra huracán violento,
Y en medio del naufragio sentirme aún contento!...
El ambiente se nubla...
La luna palidece...
¡La lámpara se apaga! 470
490 Vapores... Rojos rayos parpadean
Sobre mi frente... ¡ Sopla
Desde la bóveda un escalofrío,
Y me aprehende!...
¡Flotar te siento en torno, ansiado Espíritu!
495 ¡Descúbrete!...
¡Ah! ¡El corazón da un vuelco!...
¡Al nuevo sentimiento
Mi ser todo se apresta!
480
Que ya mi corazón es tuyo, siento...
500 ¡Aparece! ¡No importa si la vida me cuesta!...
(Toma el libro y recita misteriosamente el signo del Espíritu.
Brota una llama rojiza, y el Espíritu aparece en ella)

ESPÍRITU
¿Quién me llama?

FAUSTO (se aparta)

¡Faz espantosa!
ESPÍRITU

Me atrajiste con fuerza poderosa,


Aspiraste tenaz en mi redor,
Y ahora...

FAUSTO

¡No resisto tu pavor!

ESPÍRITU
505 Suspirando imploraste mi presencia
Por contemplar mi faz y oír mi voz;
Vencióme de tus ruegos la vehemencia,
Heme aquí... ¿Y domina un miedo atroz
490
A un superhombre como tú? ¿Dónde quedaron
510 La inspiración y la osadía que forjaron

Todo un mundo en tu pecho, que creciera


Tal que alcanzó vibrante de gozo nuestra esfera?
¿Dónde estás tú, ¡oh Fausto! de quien oí el acento,
Que se impuso con altas fuerzas espirituales?
515 ¿Eres tú quien tocado por mi aliento

Tiembla en sus fibras más vitales


Cual se revuelve temeroso vil gusano?

FAUSTO

No he de eludirte, de las llamas hijo arcano


500
¡Soy Fausto, sí!... Y soy de tus iguales.

ESPÍRITU
520
De la vida en las olas Flujo y reflujo soy;
De la acción en los vientos,
De aquí para allá voy;
De la cuna al sepulcro
Eterno mar,
525
Un cambiante ajetreo,
Un ardiente aspirar.

— 23 —
Así en la rauda rueca de las horas
Hila mi actividad;
430 Así tejo la túnica viviente
De la divinidad.

FAUSTO
¡Tú que el mundo vastísimo aprehendes,
510
Infatigable Espíritu, cuán cerca estoy de ti!

ESPÍRITU
Tú te asemejas a lo que comprendes,
535 Y no es a mí.

FAUSTO (desvaneciéndose)
¿No a ti? ¿A quién entonces?
¡Yo, semblanza de Dios!
Y ni siquiera a a ti...
(Llaman)
¡Maldición! sé quien es: mi famulus.
540 ¡Quedó en la nada mi ventura cierta!

¡Ah, que esta plenitud de apariciones


520
Se meta a perturbar el mosca muerta!

WAGNER
(De bata y gorro de dormir, una lámpara en la mano.
Fausto le da la espalda con enojo.)

Declamar os he oído, disculpad.


Una tragedia griega leíais, ¿no es verdad?
545 Quisiera progresar en ese arte elegante,

Porque hace mucho efecto hoy día:


He oído decir que un comediante
Hasta a un cura lecciones dar podría.

FAUSTO

Eso será si es comediante el cura,


550 Lo que muy bien pudiera suceder.
WAGNER 530
Vivir como encantado en su museo. . .
La gente sólo en los feriados ver,
Y apenas con anteojo, muy lejana...
Convencerla es así tarea vana...

FAUSTO
555 ¡No lo podréis si no sentís vuestra elocuencia;

Si ella no tiene en vuestro ser las fuentes


Y con originaria prepotencia
Subyuga el corazón de los oyentes!...
Quedaos vos no más a remendar sumiso,
560 Haced de sobras del festín ajeno un guiso,
540
Soplad las llamas débiles y escasas
De vuestro ruin montón de brasas,
Y de chicos y monos haceos admirar
Si ello es a vuestro paladar...
565 Los corazones sólo atrae, empero,

Quien da también su corazón sincero.

WAGNER
A un orador consagra de su discurso el arte;
Veo que falta aún mucho que aprender por mi parte.

FAUSTO
¡Busque usted su ventaja con decoro!
570 ¡No sea usted bufón sonoro!
550
El buen sentir y el buen pensar
Con poco arte se saben expresar.
Y si en verdad queréis decir alguna cosa,
¿A qué tras de palabras caza ociosa?
575 Vuestros discursos de espejeo untuoso

Que hacen las pequeñeces de los hombres bonitas,


Deprimen como el viento neblinoso
Que susurra otoñal en las hojas marchitas.
WAGNER

¡Ay Dios! El arte es largo.


580 Y corta nuestra vida
Mi trabajo de critica suele ser tan amargo
Que temo por mi testa confundida. 560

Es duro por demás ganar el medio


De remontarse hasta la fuente,
585 Y apenas a mitad del camino ascendente,
Tal vez un pobre diablo se muere sin remedio.

FAUSTO

Los pergaminos ¿manantial sagrado


Que para siempre la sed calma?
Satisfacción tan sólo habrás logrado
590 Si brota su raudal de tu propia alma.

WAGNER

¡Disculpad, pero es goce delicado


570
Impregnarse del alma de los tiempos,
Meditar cuál pensaba un sabio otrora
Y el soberbio adelanto que alcanzamos ahora!

FAUSTO
595 ¡Por supuesto! Tocamos las estrellas...
Buen amigo: las épocas aquellas
Son un libro con siete sellos guardado;
Lo que llamas el alma de los tiempos
Es en el fondo el alma de esos señores
600 Que a los tiempos que pintan da sus colores.
Y por eso, a menudo vuestra miseria es tanta
580
Que ya a primera vista uno se espanta:
Un cajón de basura, de trastos un desván,
A lo más una o dos acciones teatrales,
605 Con excelentes máximas morales
Que en boca de muñecos bien están.

WAGNER

Empero, el mundo, el alma, el corazón del hombre:


Llegar a comprenderlos bien cualquiera pretende.
FAUSTO
¡Sí, lo que la rutina por "comprender” entiende!
610 ¿Quién osa dar a la Verdad su nombre?

Los pocos que algo hallaron de la luz 590


Y atolondrados, sin guardar nada para ellos,
A la chusma entregaron sus destellos,
Siempre han muerto en la hoguera o en la cruz...
615 Amigo, dispensad: media noche es pasada,

Debemos suspender hasta otro día.

WAGNER

Con gusto hubiera prolongado la velada


En coloquio de tal sabiduría.
Pero mañana, que es de Pascua, espero
620 Que admitiréis muchas preguntas indulgente.
600
He proseguido mis estudios diligente
Sé muchas cosas, mas saberlo todo quiero.

FAUSTO (solo)

Sólo quien vive así como ese estulto,


Nutrido de pamplinas, conserva la esperanza;
625 Con mano ávida escarba tras el tesoro oculto
Y si encuentra lombrices cree que la dicha alcanza.

Es admisible que tal voz resuene aquí,


¿Dónde actuaron tan altas fuerzas espirituales?
Mas ¡ay! por esta vez, gracias a ti,
630 El más pobre de todos los mortales.

¡Me arrancaste a una desesperación 610


Que me precipitaba hacia el abismo;
Frente a tan gigantesca aparición
Apenas un pigmeo pude ver en mí mismo!

635 ¡Yo, semblanza de Dios, que se creyera


Tan cerca ya de la inmortal verdad
Que despreciando la terrestre esfera
Se gozaba en celeste claridad!
640 Más grande que un querube que infundiera
Por las venas del mundo su fuerza en libertad
Y creando gozara inmortal vida, 620
Mi soberbia jactancia así me vió;
¡Y cómo queda ahora confundida!
¡Fulmínea una palabra me aplastó!

645¡No puedo osar asemejarme a ti!


Tuve la fuerza de atraerte
Pero ninguna para retenerte.
¡Cuán grande me sentía y cuán pequeño
En ese instante en que la gloria vi!
650 Me rechazaste con adusto ceño

Al común, incierto destino...


¿Quién me adoctrina? ¿Qué debo evitar? 630

¿Seguiré aquel impulso que creyera divino?


¡Ah! ¡nuestra propia obra nos obstruye el camino
655 De nuestros sufrimientos a la par!

A lo más bello al ánimo accesible


Se superpone siempre un cuerpo extraño;
Cuando alcanzamos la bondad posible
Lo superior se nos antoja engaño;
660 Y la pasión excelsa que nos diera
La vida verdadera
Sucumbe del vivir en la lucha rastrera.

La fantasía en su ilusión se atreve 640

A tender alas por la eternidad,


665 Mas se concentra en un espacio breve

Cuando del tiempo el remolino aleve


Arrastra y hunde la felicidad.
La inquietud en el fondo del corazón se anida,
Fuente secreta de dolor. Siempre movida,
670 Ni el placer ni el reposo deja en paz.

Incansable renueva su disfraz:


Es la casa y la granja, el hijo y la mujer,
Es veneno y puñal, es el agua y el fuego;
650
Debes temblar por algo que no te alcanza luego
675 Y llorar siempre aquello que nunca has de perder.
No soy como los dioses, y bien hondo lo siento:
Yo soy como el gusano que revuelve la tierra,
Y en tanto hace del polvo su alimento,
Un paso del viajero lo destruye y lo entierra.
680 ¿No es polvo acaso lo que estrecha esta alta
pared de cien estantes do reina la polilla?
¿No es polvo la incontable pacotilla
De trastos viejos, de la mente escoria,
660
Que me oprime? ¿He de hallar aquí lo que me falta?
685 ¿He de leer en mil volúmenes la historia
De que el hombre atorméntase doquiera
Y feliz uno que otro fué por casualidad?
¿Qué me explica tu risa, vacía calavera?
¡Sólo que tu cerebro tan confundido anduvo
690 Como el mío, buscando claridad,

Y en la penumbra lamentablemente hubo


De extraviarse con su ansia de verdad!
Comprendo que os burléis de mí, instrumentos,
Con toda vuestra ensambladura.
695 Llaves debíais ser a mis intentos
670
Ante el portal cerrado;
Empero, aunque os sobra entallado,
No encajáis en la cerradura.
Naturaleza, misteriosa en pleno día,
700 Sorprender no se deja; lo que ella no quería

Revelarte, no se lo arrancas
A fuerza de tornillos y palancas.
¡Viejos enseres que yo nunca usara!
Estáis aquí tan sólo porque el padre os usó...
7 0 5 Vieja polea, te has ennegrecido

Desde que en este atril mi turbia luz humeó...


¡Mucho mejor hubiera sido
680
Dilapidar mi escaso haber
Que aquí dejarme estar opreso
710 Transpirando bajo su peso!
De los tuyos cuanto recibas
Gánalo si lo quieres poseer.
¡Carga es lo que no mueven nuestras manos activas!
Sólo aprovecha en un momento dado
715 Lo que el trabajo del momento ha procurado.
¿Mas por qué en aquel punto mi mirar se recrea?
¿Es esa ampolla imán de alguna idea?
¿Por qué de pronto me penetra una
Claridad deleitosa,
720 Como cuando en la selva tenebrosa
Nos baña un albo resplandor de luna?

¡Redoma sin igual, yo te saludo!


690
De tu altura a bajarte
Con devoción acudo,
725 Que en ti venero humano ingenio y arte,

¡Oh tú, la quintaesencia


De los jugos que aduermen con delicia
Y de sutil, mortífera potencia:
A quien te dominara sé propicia!
730 Te miro y el dolor es mitigado,

Te tomo y la nostalgia disminuye;


La gran marea del espíritu refluye
Y en alta mar me veo ya arrastrado;
Ya a mis pies como espejo la ola brilla... 700
735 ¡Nueva vida me llama a la otra orilla!

¡Un flamígero carro en leves olas


Viene hacia mí! ¡Levántame el anhelo
De atravesar por nueva ruta el cielo
Hacia nuevas esferas de alta acción!
740 ¡Oh vida excelsa, encanto de los dioses!

¿Tú que fuiste gusano, tú eres digno


De ella? ¡Sí! ¡De la tierra al sol benigno
Vuelve la espalda sin vacilación!
710
Abrirás temerario los portales
745 Que todo el mundo esquiva. ¡Este es el día
De probar con los hechos que la hombría
No cede ante las cumbres inmortales!
¡No tiembles ante la caverna oscura
En que la fantasía se condena
750 Por sí misma a tortura!
Dirígete resuelto a la abertura
Que todo el fuego del infierno llena...
¡Da ese paso con ánima esforzada,
Aunque sea arriesgando disolverse en la Nada!

— 30 —
720
755 ¡Desciende ahora, copa cristalina,
Y sal de tu envoltura mortecina,
Tú en la que tanto tiempo no pensara!
Brillaste en los festines de mis antepasados,
Diste alegría a los severos convidados
760 Cuando uno al otro te brindara.
De tus muchas figuras la riqueza sutil,
La obligación de dar en verso su sentido
Y de un trago apurar su contenido,
Me recuerda más de una velada juvenil.
730
765 A ningún comensal ahora he de pasarte,
Ni luciré mi ingenio en tu difícil arte.
He aquí un licor que embriaga presto y fijo,
Flúido oscuro que llena tu entallado prolijo...
Preparada por mí, elegida en calma,
770 Esta mi libación postrera sea ahora
Dedicada con toda el alma,
Festivo saludo, a la aurora.

(Lleva la copa a sus labios)

Tañido de campanas y canto coral

CORO DE LOS ÁNGELES

¡Cristo resucitó!
¡Alegría al mortal
A quien funesto mal
Con insidia ancestral 740
En su red envolvió!

FAUSTO
¡Sordo zumbido, clara melodía
De labios la copa me arrebata!
780 ¡Campanas! ¿Vuestra voz de bronce y plata
Ya de la pascua anuncia la alegría?
¡Coros! ¿Cantáis el canto de consuelo
Que en otro tiempo, ante la tumba abierta,
785 Labios de ángel alzaron en el cielo
Anunciando doquier redención cierta?

— 31 —
CORO DE LAS MUJERES
Con rica esencia
Le perfumamos;
Nosotras mismas 750

Le reclinamos;
790 Paños y vendas
Albas le atamos...
¡Y ahora a Cristo
Ya no encontramos!

CORO DE LOS ÁNGELES

¡Cristo resucitó!
795 ¡Haya paz de la altura
Quien con amor la dura
Prueba que el amor cura 760

Invicto resistió!

FAUSTO

Notas celestes, suaves y potentes,


800 ¿A qué en el polvo me buscáis a mí?

Buscad en derredor hombres creyentes:


Oigo el mensaje mas la fe perdí.
¡Y el milagro con fe sólo se alcanza!
A las esferas del anuncio santo
805 Ya no se atreve mi esperanza...

Empero, desde niño hecho a ese canto, 770


Nueva vida me da también ahora.
Sobre mi ser se derramara otrora
Beso de amor celeste, con la festiva unción.
810 ¡Cuán rica era de ensueños la campana sonora!

¡Cuán férvido deleite la oración!


Una nostalgia de indecible encanto
Me extraviaba en los prados y en el bosque profundo;
Bajo un ardiente y numeroso llanto
815 Surgía en mi alma todo un nuevo mundo.
Ese canto anunciaba los juegos juveniles 780

Y el libre gozo de la primavera...


Dulces recuerdos, emociones infantiles...

32 —
Ya retrocedo ante la grave acción postrera...
820 ¡Suena de nuevo, cántico divino!
¡Con lágrimas he vuelto de la vida al camino!

CORO DE LOS DISCÍPULOS


El que estaba sepulto
Ha volado a la altura.
Ascendió a nueva vida
825 De sublime hermosura,
De la fuerza creadora
En la alegría pura. 790
¡Ay! ¡Y aquí nos quedamos
En esta tierra oscura!
830 ¡Has dejado a los tuyos
Solos en su amargura;
Y he aquí que lloramos,
Maestro, tu ventura!

CORO DE LOS ÁNGELES


¡De entre la podredumbre
835 Cristo resucitó!
¡Soltad vuestras cadenas.
Aquellos que él amó! 800
Los que con vuestras obras
Amor le demostráis;
840 Los que fraternalmente
Al hambre alimentáis,
Pacientes peregrinos
Que la dicha anunciáis:
¡Cerca el maestro ya
845 De vosotros está!

— 33 —
ANTE LA PUERTA DE LA CIUDAD
Salen paseantes de todas clases

ARTESANOS JÓVENES
¿Por qué por ese lado vais torciendo?

OTROS
Vamos a la taberna del Cazador.

LOS PRIMEROS
Nosotros
Haremos una caminata hasta el Molino 810

UN ARTESANO
Pues yo la fonda del Estanque recomiendo.

SEGUNDO
850 A mí no me gusta el camino.

LOS OTROS
¿Tú adonde vas?

EL TERCERO

A donde van los otros.

CUARTO
Suban al burgo, allí, seguramente Habrá
lindas muchachas y cerveza excelente. Y
alguna peleíta de primera.

QUINTO
855 Yo no voy, es lugar de mala gente.
¡Incorregible calavera!
¿Te escuece ya la piel por vez tercera?
SIRVIENTA
820
¡No! ¡No! ¡Vuelvo en seguida a la ciudad!

OTRA
Nos espera en los álamos, puedes estar segura.

LA PRIMERA
860 No es para mí tan gran felicidad:
Cual de costumbre, sólo irá a tu lado,
Sólo contigo baila en el tablado;
¡A mí qué se me importa tu ventura!

LA OTRA
Hoy compañero va a tener, de fijo,
865 Pues que vendría con el Crespo dijo.

ESTUDIANTE
¡Cáspita! ¡Qué jacarandoso andar!
Señor hermano, ven, las vamos a abordar.
Cerveza fuerte, pipa bien curada 830
Y una mucama endomingada,
870 Más a mi gusto nada habré de hallar.

MUCHACHA BURGUESA
¡Mira allá! Tan lindos muchachos...
¡Es una vergüenza en verdad!
Los podría admitir la mejor sociedad...
¡Y siguen a esos mamarrachos!

SEGUNDO ESTUDIANTE (al primero)


875No tan aprisa, vienen dos detrás
Muy bien vestidas y muy bellas;
Mi vecinita es una de ellas
Y a mí me gusta por demás.
Van paso a paso con donaire 840
880 Y no han de hacernos un desaire.
EL PRIMERO

¡Señor hermano! La etiqueta no me arroba.


¡Ven! que perdemos la sabrosa pieza.
Mano que empuña el sábado la escoba El
domingo acaricia con más delicadeza.

BURGUÉS
885 El nuevo burgomaestre me revienta;
Cada día su orgullo se acrecienta.
¿Qué hace por la ciudad con tanto hablar?
De mal en peor con él todo anda; 850
No hay más que obedecer a lo que manda
890 Y pagar como nunca, sin chistar.

MENDIGO (cantando)

¡Bondadosos caballeros!
¡Bonitas damas lujosas
Que habéis, por mejillas, rosas!
¡Oíd el lamento sincero
895 De este pobre pordiosero!
¡No gire el manubrio en vano!
Quien da con abierta mano
Es quien encuentra alegría:
¡Que yo en tan festivo día
900 Pueda cosechar ufano!

OTRO BURGUÉS
860
Nada me gusta más en los feriados
Que conversar de guerras y combates,
En tanto que allá lejos, en Turquía,
Los pueblos se pelean como orates.
905 Sorbiéndose un vasito enfrente a la ventana
Mira uno deslizarse los buques río abajo,
Y vuelve tarde a casa un poco alegre
Bendiciendo la paz que bendice al trabajo.
TERCER BURGUÉS

Eso, señor vecino, también conmigo reza.


910 Pueden romperse la cabeza 870

Y hacer del mundo un revoltijo,


Con tal de que en mi casa todo siga bien fijo.

VIEJA (a las muchachas burguesas)

¡Ah! ¡Qué arregladas y donosas!


¿Cómo no van a enamorar?
915 ¿Pero por qué tan orgullosas?
Lo que desean puedo procurar...

MUCHACHA BURGUESA

Águeda, vamos, de tratar me cuido


Públicamente a vieja tan soez.
Por cierto que el futuro prometido
920 Me lo hizo ver en una noche de San Andrés.

LA OTRA

A mí en el cristal de su esfera 880

Me lo hizo ver, un guapo militar;


Lo busco siempre dondequiera
Mas nunca lo consigo hallar.

SOLDADOS (cantan)

Castillos con adustas


Murallas y troneras,
Muchachas altaneras
Me gusta conquistar.
¡Audaz es la faena,
930 La paga es señorial! 890

Llamando a enganche,
Tocamos diana,
Para alegría sana,
Para suerte fatal.
935 ¡Eso es ir adelante!
¡Eso es vivir!
Castillos y muchachas
Se tienen que rendir.
¡Audaz es la faena,
940 La paga es señorial! 900
Y los soldados
Marchando van.

Fausto y Wagner

FAUSTO
Ríos y arroyos libertó de hielo
Suave mirada de la primavera;
945 A su calor vivificante el valle
Verdece de esperanza lisonjera.
Se retiró a las ásperas montañas,
En su debilidad, el viejo invierno;
De allá su escarcha, en ráfaga impotente,
950 Por momentos blanquea el verdor tierno. 910

Pero el sol nada blanco ya tolera:


Nuevas formas despierta dondequiera
Y todo lo abrillanta de colores.
Y aunque en el soto escasas son las flores,
955 No importa: el sol toma por ellas
A la gente que acude con sus prendas más bellas.
Desde esta altura vuelve tu mirada
A la ciudad: de su portal adusto
Sale una multitud abigarrada
960 Que a bañarse de sol corre con gusto 920
La Ascensión del Señor todos festejan,
Porque ellos mismos el sepulcro dejan
De viviendas herméticas y oscuras;
¡Y huyendo las estrechas ataduras
965 De oficio y gremio, el amontonamiento
De sus techos, el apretujamiento
De sus calles, la noche augusta y fría
De sus iglesias, van hacia la luz del día!
¡Mira con qué presteza se derrama
930
970 La multitud por prados y vergeles!
El río bajan, cruzan y remontan
Con ágil balanceo los bajeles;
Y ya casi zozobra con su carga
Aquel último bote que se larga.
975 Ya desde la montaña, allá a lo lejos,
Multicolores trajes nos mandan sus reflejos.
Ya en la aldea todo es algarabía...
¡He aquí del pueblo el cielo verdadero!
Grandes y chicos cantan su alegría.
940
980 ¡Aquí puedo ser hombre y serlo quiero!

WAGNER

Pasearse con vos, señor doctor,


Es de provecho y es honor.
Aquí yo solo no andaría, empero,
Porque enemigo soy de lo grosero;
985 Violines, bochas, gritos estruendosos,

Ruidos son para mí los más odiosos...


Arman un pandemónium que da espanto
Y a eso lo llaman alegría y canto.

ALDEANOS (bajo el tilo)


(Baile y canto)

Para el baile se arregla el pastor


990 De chaqueta y jubón de color, 950
Con cintas como banderas.
Debajo del tilo ya nadie cabía,
Y todos bailaban con loca alegría...
¡Tararín, tirín,
995 Cante el violín!...
¡Floridos cual primaveras!

Presuroso irrumpió en el montón


Y a una chica le dió un empellón,
Rodilla en las posaderas.
1000 La chica se enoja, se planta en el medio 960
Y dice: ¡ eres tonto, tonto sin remedio! . . .
970
¡Tararín, tirín,
Cante el violín!...
¡Qué rodillas tan groseras!
1005
Mas la ronda era como una cuerda;
Se bailaba a derecha y a izquierda
Y volaban las polleras.
Calor ya sentían y ya enrojecían
Y en brazos robustos ya desfallecían...
1010 ¡Tararín, tirín,
Cante el violín!...
Los codos en las caderas.

Desconfío de tu aire taimado;


A su novia más de uno ha engañado
1015 Con mentiras lisonjeras.
Pero él con halagos aparte la lleva;
Y en torno del tilo la grita se eleva...
¡Tararín, tirín,
Cante el violín!... 980

1020 ¡Las muchachas sandungueras!

ALDEANO VIEJO

Es muy gentil, doctor, de parte vuestra.


Que no nos desdeñéis en este día,
Paseando en medio de esta muchedumbre
Con toda vuestra gran sabiduría.
1025 Nuestro jarro mejor tomad por eso
Y esta fresca cerveza en él bebed;
Al brindarlo os deseo cordialmente
Que no tan sólo aplaque vuestra sed:
El número de gotas contenido
1030 Sea al de vuestros días añadido. 990

FAUSTO

El confortante trago no rehuyo.


Gracias, y vuestros votos retribuyo.
(El pueblo se reúne en círculos alrededor de Fausto)

ALDEANO VIEJO

Al visitarnos este alegre día


Muy oportuno fuisteis, en verdad,
1035 Ya que en los tristes días de otros tiempos
Nos prodigasteis vuestra caridad.
Vive y está presente aquí más de un
Que vuestro padre al fin logró salvar
Del ardiente delirio de la fiebre
1040 Cuando la peste supo dominar. 1000

Entonces vos también aún muy joven,


Asiduo entrabais en cada hospital;
Muchos muertos sacaban de ellos, pero
Nunca llegasteis a sentiros mal.
1045 Soportasteis más de una dura prueba,
Que a quien ayuda, Dios su ayuda lleva.

TODOS

¡Salud! ¡Que pueda este hombre de alma pura


Hacer el bien cien años todavía!

FAUSTO

Inclinaos ante Ese que en la altura


1050 Enseña a hacer el bien y el bien envía. 1010

(Sigue caminando con Wagner

WAGNER

¡Qué emoción, hombre ilustre, habrá tu pecho


Ante el respeto de estas multitudes;
Feliz quien de sus aptitudes
Puede obtener tanto provecho!
1055 Los padres te señalan a sus hijos;
Todos corren, en ti los ojos fijos;
Se callan los violines,
Paran los bailarines;

— 41 —
Andas, y forman filas a tus lados
1060 Y lanzan las gorras al viento:
¡Casi les viste arrodillados 1020
Cual si pasara el Sacramento!

FAUSTO

Sólo unos pasos más hasta esa peña


Donde descansaremos. Muchas veces
1065 Me senté en ella a solas, pensativo,
Postrado por ayunos y oraciones.
Fuerte en mi fe y henchido de esperanza,
Con lágrimas, suspiros y ademanes
Pensé obligar a Dios a poner término
1070 A la peste... ¡Y ahora, como burla
Siento el aplauso de esa muchedumbre! 1030

¡Si tú en mi intimidad leer pudieras


Cuán poco dignos son el padre, el hijo,
De semejante fama!... Fué mi padre
1075 Hombre oscuro, de honrada medianía,
Que con sinceridad, pero a su modo,
Sobre las sacras fuerzas naturales
Forjó tenaz extravagante idea.
Con un estrecho círculo de adeptos
1080 En su negra cocina se encerraba,
Para mezclar, según interminables
Recetas, variedad de incompatibles. 1040

Rojo León, atrevido cortejante,


Desposado era al Lirio en baño tibio,
1085 Y ambos, en el tormento de las llamas,
Celebraban sus nupcias en un vaso
Tras otro, hasta que en vivos tornasoles
La joven Reina en el cristal lucía.
La receta estaba hecha, los enfermos
1090 Con ella sucumbían, pero nadie
Se preguntó jamás: ¿y sanó alguno?
1050
Así, con infernales electuarios,
Por todos estos valles y montañas
Fuimos peor azote que la peste.
1095 ¡Yo mismo a algunos miles serví el tósigo!

— 42 —
Se marchitaban luego, y debo ahora
Soportar que se elogie al asesino...

WAGNER

¡No entiendo semejantes resquemores!


¿No hace bastante, acaso, un hombre honrado
1100 Puntualmente ejerciendo, y a conciencia,
El arte tal como le fué enseñado?
1060
Quien cuando joven honra a sus mayores
Consigue de ellos ser dilecto;
Si, adulto, sabe acrecentar la ciencia,
1105 El hijo alcanza un objetivo más perfecto.

FAUSTO

¡Feliz aquel que espera todavía


Salir a flote en este mar de error!
¡Me fué preciso lo que no sabía
Y lo que sé de nada me sirvió!...
1110 Mas la pura belleza de esta hora
No ha de empañar cruel cavilación:
¡Contempla cómo el sol poniente dora 1070

Las chozas engarzadas en verdor!


El sol nos deja, el día muere lento,
1155 Pero allá nueva vida él animó.
¡Ah! ¡Si alzándome bajo el firmamento
Me llevara tras él ala veloz!
En dulce paz viera a mis pies el mundo
De un ocaso perenne al resplandor,
1120 Cumbres de fuego, valles de profundo
Reposo, ríos áureos de arrebol...
¡Ya tú, montaña abrupta, no pudieras
Detener este vuelo sin igual! 1080

¡Ya se abre con sus cálidas riberas,


1125 A los ojos atónitos, el mar!
El Dios parece hundirse en la espesura,
Mas persiste el anhelo que encendió.
¡Corro a beber su luz eterna y pura!
Ante mí el día, la tiniebla en pos,
1130 Las olas a mis pies, sobre mí el cielo...

— 43 —
Ensueño hermoso, pero el sol se va...
¡Ay! ¡Que a las tenues alas de mi anhelo
1090
No pueda unirse un ala corporal!
Pero el ímpetu innato de la vida,
1135 Siempre ascendente, elévase inmortal,
Cuando la alondra, en el azul perdida,
Lanza al espacio su canción triunfal,
Cuando sobre selváticas alturas
Se explaya al viento el águila caudal,
1140 Y sobre lagos y sobre llanuras
Vuelven las grullas al país natal.

WAGNER

También yo tuve algún momento extravagante, 1100

Mas nunca sentí impulso semejante.


Pronto cansan de bosques y praderas las galas;
1145 Ni envidiaré jamás a las aves sus alas.
¡El goce intelectual, cuánto más nos eleva!
¡Cómo de libro en libro, de hoja en hoja nos lleva!
Suaves y bellas hace las noches invernales,
Difunde por los miembros un calor peregrino,
1150 Y si el lector, por un feliz destino,
¡Ay! desenrolla un venerable pergamino,
Es como si se abrieran las puertas celestiales.

FAUSTO

Un solo impulso en ti conciencia ha hecho: 1110

No llegues nunca a conocer el otro.


1155 Dos almas ¡ay! conviven odiándose en mi pecho
Es una de ellas indomable potro
De voluptuosidad que ávido aferra
Sus cascos, como garras, a la tierra,
La otra, violenta, huyendo del polvo tiende el vuelo
1160 Hacia el Elíseo de los grandes... ¡Oh!, si acaso
Genios del aire existen que de la tierra al cielo
Tienden dominadores el invisible lazo:
Descended de vuestra áurea evanescencia 1120

Y llevadme a una nueva, multiforme existencia!


1165 ¡Ah! ¡si una capa mágica tuviera

— 44 —
Que a países extraños me llevara triunfal!
¡Ni por las más preciosas vestiduras la diera,
Ni por la púrpura imperial!

WAGNER
¡No evoques el enjambre poderoso
1170 Que vaga del espacio en los vapores!

De todos los confines, sin reposo,


Tiende a la humanidad lazos traidores.
1130
Del Norte, agudos dientes espectrales
Y lenguas como flechas traen los aquilones;
1175 De Oriente acuden, infernales
De sequedad que roe los pulmones;
Cuando desde el desierto los lanza el Mediodía
Y sobre las cabezas acumulan su fuego,
Su enjambre el Occidente nos envía,
1180 Que sólo nos refresca y da sosiego

Para ahogar los plantíos y bestias y hombres luego.


Escuchan complacientes, dispuestos siempre al daño;
Obedecen con gusto pues gustan del engaño;
Se nos presentan como enviados celestiales 1140

1185 Y cuando mienten dicen cosas angelicales...


Mas volvamos: el mundo en gris se esfuma,
Se enfría el aire cae la bruma:
Cuando anochece atrae más la casa...
¿Pero qué absorto miras, qué te pasa?
1190 ¿Qué puede en el crepúsculo darte tanta emoción?

FAUSTO
¿Viste ese perro negro que divaga a distancia?

WAGNER

Lo vi hace tiempo, no le di importancia.

FAUSTO

Míralo bien, observa todo...


¿Qué es esa bestia en tu opinión?

— 45 —
WAGNER
1195 Un perro do aguas que a su modo 1150
Persigue el rastro del patrón.

FAUSTO

¿Notas que en espiral amplia, envolvente,


Nos ronda y se aproxima poco a poco?
Y deja, o mucho me equivoco,
1200 Una estela fosforescente...

WAGNER

Un perro de aguas negro es cuanto veo;


Debe haber ilusión de vuestra parte.

FAUSTO

Pues yo, que anuda un lazo con cauteloso arte


De magia a nuestros pies para el futuro creo.

WAGNER
1205 Yo le veo que muestra tímida indecisión 1160
Al dar con dos extraños en vez de su patrón.

FAUSTO

El círculo se estrecha... ¡se nos acerca ya!

WAGNER

Lo ves: un perro y no un espectro viene acá.


Gruñe y vacila, acuéstase mohíno,
1210 Menea el rabo, todo bien canino.

FAUSTO (al perro)

¡Ven aquí, ponte a nuestro lado!

— 46 —
WAGNER
¡Un can graciosamente amaestrado!
Te detienes y sirve bien derecho;
Le hablas y salta hacia tu pecho;
1170
1215 Lo que perdieras traería.
Tras tu bastón al agua saltaría.

FAUSTO
Tienes razón tal vez; no hallo señal alguna
De hechizo, y sólo educación perruna.

WAGNER
Si el can está bien enseñado,
1220 Hasta del sabio la afición acrece,
Este de veras tu favor merece,
De estudiantes alumno aventajado.
(Entran por la puerta de la ciudad)

— 47 —
PIEZA DE ESTUDIO

FAUSTO (entrando con el perro)

He dejado campiñas y forestas


De una noche profunda bajo el manto,
1225 Que con sagrado, misterioso espanto, 1180
En nosotros despierta el ser mejor.
¡Adormecidos quedan los salvajes
Impulsos, y no más actos insanos;
Palpita en mí el amor a los humanos,
1230 Palpita en mí el divino amor!

¡Estate quieto, can! ¡no corras como loco!


¿A qué olfatear en el umbral con ansia tanta?
Tras de la estufa descansa un poco,
Que he de prestarte mi mejor manta.
1235 Afuera, en el sendero montañoso, 1190

Nos has con tus cabriolas divertido;


Déjate ahora, en cambio, cuidar mimoso:
Cual huésped apacible, sé bienvenido.

¡Ah! cuando en nuestra reducida celda


1240 La lámpara de nuevo amable brilla.
Inunda el pecho claridad sencilla
Y el corazón libérase de mal.
¡La razón recupera la palabra,
Florece la esperanza nuevamente,
1245 Y la sed nos conduce hacia el torrente 1200

De la vida, al eterno manantial!


¡No gruñas, can! Con los acordes inmortales
Que embargan mi alma ahora,
No consuenan los ruidos animales.
1250 Nos ha habituado el hombre a la sonora
Burla de aquello que no entiende,
Y a que murmure contra la bondad o belleza
Que a menudo le pesa...
¿Gruñir al modo de él un can pretende?

— 48 —
1255 Mas ¡ay! ¡por más que quiera ya no siento 1210

Manar del pecho la satisfacción!


¿Por qué la fuente ciégase al momento
Dejándome sediento?
De ello tengo experiencia repetida,
1260 Mas tiene el mal compensación:
Valoramos entonces la otra vida
Y ansiamos la Revelación,
Que ofrece con purísima fulgencia
El Nuevo Testamento. Me arrastra la impaciencia
1220
1265 De consultar el viejo texto fundamental,
Vertiendo honestamente
Al idioma corriente
El venerable original.
(Abre un volumen y se prepara)

Escrito está "Era al principio el Verbo”...


1270 ¡Ya aquí quedo encajado! ¿Quién me ayuda a seguir?
No puedo valorar en tanto la palabra;
De otra manera debo traducir,
Si estoy bien inspirado. Aquí está escrito:
Era al principio el Pensamiento.
1275 (En la primera línea anda muy lento 1230
Porque fácil la pluma se extravía.)
¿Es en verdad creador el pensamiento?
Más bien escribir debería:
La Fuerza era al principio. Sin embargo,
1280 Al anotarlo algo me advierte
Que aquí tampoco tengo suerte.
¡Me ayuda al fin la inspiración!
Claro de pronto veo y escribo largo a largo:
En el principio era la Acción.

1285 Para que pueda compartir contigo


Mi pieza, can amigo,
¡Deja de aullar 1240
Y de ladrar!
Tan incómodo compañero
1290 Cerca de mí no quiero.
Debe librar el campo alguno de los dos.

— 49—
Lamento retirarte mi invitación: abierta
Tienes aquí la puerta;
Te dejo en libertad: ¡adiós!
1295 ¡Pero qué debo ver!
¿Puede naturalmente suceder?
¿Es ilusión o es realidad?
¡Cómo mi perro se agiganta! 1250
Con enorme violencia se levanta:
1300 ¡De perro nada tiene ya, en verdad!
¿Qué fantasma a mi casa me he traído?
A un hipopótamo se torna parecido,
De ojos de fuego, horrenda dentadura.
¡Oh! te tengo segura,
1305 Híbrida cría del infierno;
La clave salomónica te mandará a tu Averno.

ESPÍRITUS (en el corredor)

¡Adentro está preso uno!


¡Que no le siga ninguno! 1260
Cual zorro en la trampa, inquieto
1310 Está allí un viejo sujeto.
¡Atención!
De aquí para allá os cernís,
Bajáis, subís,
Y se libró de prisión.
1335 Si socorrerle podéis
No le dejéis,
Puesto que a nosotros todos
Nos ayudó de mil modos. 1270

FAUSTO

Apuntaré, para la vez primera,


1320 Con el ensalmo cuádruple a la fiera:

¡Arda la salamandra!
¡Retuérzase la Ondina!
¡Desaparezca el Silfo!
¡Trabaje el Gnomo!

— 50 —
1325 Quien no conoce los elementos, 1280
Sus propiedades y su poder,
En estas luchas de encantamientos
No ha de vencer.
1330
¡Disuélvete entre llamas, Salamandra!
Rauda murmura hecha torrente, Ondina.
¡En hermoso meteoro brilla, Silfo!
Trae tu ayuda doméstica, 1290
¡Incubus! ¡Incubus!
¡Aparece y termina!

1335 Ninguno de los cuatro está en la fiera;


Quédase quieta y ríe a su manera.
¡Ya que así no he podido conmoverte,
Un conjuro me habrás de oír más fuerte!
Si eres cual tus modos,
1340 Aborto infernal,
¡Mira esta señal 1300

Que doblega a todos


Los del negro enjambre!

Se ha hinchado ya y eriza su pelambre.

1345 ¡Engendro maldito!


¿A ver bien alcanzas?
¡He aquí al increado!
¡Inexpresado!
¡Puebla el infinito!
1350 ¡Le hirieron sacrílegas lanzas!

Se agranda más que un elefante,


Tras la estufa, impotente en su furor... 1310
Todo el espacio llena extravagante...
Intenta disolverse en un vapor...
1355 No subirás al cielorraso,
¡A los pies del maestro acuéstate!
Mira bien que no en vano te amenazo:
Con fuego sacro te quemaré.
¡No esperes esta triple luz ardiente!
1360 ¡No esperes mi conjuro más potente! 1320

— 51 —
MEFISTÓFELES

(aparece detrás de la estufa, mientras se disuelve la niebla,


vestido de goliardo)

No es necesaria tanta algarabía.


¿En qué servir podré a su señoría?

FAUSTO

¿Con que ése era el carozo del perrillo lanudo?


¿Un escolar vagabundo? Risa me da el suceso.

MEFISTÓFELES

1365 ¡Sabio señor, presento mi saludo!


Me habéis hecho sudar, os lo confieso.

FAUSTO
¿Tu nombre?
MEFISTÓFELES

La pregunta se me antoja
Pequeña en quien desprecia la palabra,
Lejos de sí toda apariencia arroja
1330
1370 Y a la hondura del ser su ruta labra.

FAUSTO

Entre vosotros, señores, se demuestra


Comúnmente el ser íntimo en el nombre
El que con harta claridad lo muestra
Cuando se os llama Perdición del Hombre,
1375 Falaz Dios de las Moscas. ¡Ocultarte
No puedes ya! ¿Quién eres?

MEFISTÓFELES

De esa fuerza soy parte


Que siempre quiere el mal pero siempre el bien crea.

— 52 —
FAUSTO

¿Contiene ese acertijo alguna idea?

MEFISTÓFELES

Yo soy aquel que niega eternamente,


1380 Y con razón, pues todo lo existente
Merecería ser aniquilado. 1340

¡Nada, pues, digno fue de nacimiento!


Por eso, lo que vos llamáis pecado,
Destrucción, mal en suma, es mi elemento.

FAUSTO
1385 Te llamas una parte y estás ante mí entero.

MEFISTÓFELES

Una verdad modesta así asevero.


En tanto el hombre, loca partícula de lodo,
Acostumbra tenerse por completo...
Soy parte de la Parte que al principio fue Todo,
1390 Parte de las tinieblas que a la luz dieron vida; 1350

La luz dominadora,
La que a la Madre Noche, sin respeto,
El rango y sitio le disputa ahora.
¡Pero en vano! Por más que vuele envanecida,
1395 Queda a los cuerpos adherida;
De los cuerpos emana, los cuerpos embellece,
La detienen los cuerpos en su rauda carrera;
No durará pues mucho, me parece,
Y con los cuerpos ha de sucumbir ligera.

FAUSTO

1400 He comprendido tu misión honrosa:


Aniquilar en grande no pudiste 1360

Y entonces en pequeño lo emprendiste.

— 53 —
MEFISTÓFELES

Y desde luego no será gran cosa.


Ese Algo a la Nada opuesto,
1405 Este torpe mundo inclemente,
Con cuanta empresa le he dispuesto
No he conseguido hincarle el diente.
Mareas, terremotos, incendios y tormentas
Quietos dejan la tierra y el mar al fin de cuentas.
1410 Y esa cosa maldita, cría animal y humana...
Contra ella especialmente todo es tarea vana. 1370

¡Ya a cuántos he enterrado!


Y sin cesar circula sangre nueva y lozana.
¡Todo sigue su curso inalterado
1415 Como para ponerlo a uno rabioso!
De la tierra, del aire, de las aguas, doquiera,
Sin tregua ni reposo,
Gérmenes se desprenden a millares;
Y no importa en qué ambiente,
1420 Húmedo, seco, frígido, caliente.
Si el fuego reservado no me hubiera,
Nada tendría ya para mis lares.

FAUSTO

¡Y por tal modo opones al eterno,


Al saludable esfuerzo creador, 1380

1425 Frío puño que surge del Averno


Y en vano críspase traidor!
¡Busca por fin quehacer más elegante,
Del caos creación extravagante!

MEFISTÓFELES

En verdad que la idea es tentadora;


1430 Otra vez hablaremos con más pausa.
¿Pero podría despedirme ahora?

— 54 —
FAUSTO

De tu pregunta no alcancé la causa.


Puesto que ya conozco tu ralea,
1390
Puedes venir cuando te dé la gana,
1435 Aquí la puerta está, allí la ventana,
Libre tienes también la chimenea.

MEFISTÓFELES

Pues debo confesarlo, que salga de paseo


Me lo prohíbe cierta nimiedad que allí veo:
El signo pitagórico en tu umbral.

FAUSTO

1440 ¿Ese pentagrama te eriza?


Pero dime aborto infernal:
¿Por qué pasaste, pues, si ello te hechiza?
¿Cómo cayó en la trampa un zorro experto?

MEFISTÓFELES

Obsérvalo: está mal dibujado. 1400


1445 Un ángulo, ése de aquel lado,
Quedó, como lo ves, un tanto abierto.

FAUSTO

¡El azar ha tenido así un acierto!


¿Y eres mi prisionero de tal modo?
¡Pues, no está mal! Disculpa la sonrisa.

MEFISTÓFELES

1450 El perro de aguas no lo vio en su prisa,


Y ahora la cuestión cambió del todo:
Si el perro pudo, el diablo no lo pasa;
Quedó encerrado así en la casa.

FAUSTO

¿No tienes la ventana disponible?

— 55 —
MEFISTÓFELES

1455 Ley es de diablos y fantasmas, inflexible, 1410


Que por su entrada sea su salida:
Aquélla es libre, obligatoria es ésta.

FAUSTO

¿Hasta el infierno su Derecho tiene?


Me place, pues querrá decir
1460
Que con formalidad bien garantida
Es posible cerrar pacto o apuesta
Con vosotros, señores, si bien viene.

MEFISTÓFELES

Lo prometido hay que cumplir;


El precio firme no se regatea.
1465 Mas no puede explicarse con tanta brevedad;
Eso será las otras veces que te vea.
Te ruego ahora, con fervor y con ternura, 1420

Por esta vez dejarme en libertad.

FAUSTO

Quédate aún, no tan aprisa;


1470 Dime antes la buenaventura.

MEFISTÓFELES

¡Suéltame ahora! he de volver en breve,


Y pregúntame entonces a tu guisa.

FAUSTO

Yo ningún lazo tendí, aleve;


Por tu cuenta en la trampa te metiste.
1475 Quien pesque al diablo mire si no escapa,
Que por segunda vez ya no lo atrapa.

— 56 —
MEFISTÓFELES

Dispuesto estoy a acompañarte, 1430

Pero con una condición, si insistes:


Que dignamente el tiempo te haré pasar con mi arte,

FAUSTO
1480 Acepto muy gustoso
Siempre que ello no sea fastidioso.

MEFISTÓFELES

Amigo, en esta hora tus sentidos


Quedarán más enriquecidos
Que en todo un año de rutinas.
1485 De los suaves Espíritus el canto
Y sus visiones de inefable encanto 1440
No son vacío juego de adivinas.
Tendrás recreo del olfato.
Y con el paladar hay para rato;
1490 Gozarás luego en tus afectos vivos
Una alegría intensa.
No necesitarán preparativos:
Estamos juntos; ¡ya comienza!

CORO DE ESPÍRITUS

¡Desaparece, bóveda oscura!


1495 Del azul éter la luz más pura 1450
Los ojos vean.
¡Ya se disuelven las torvas nubes!
¡Soles y estrellas, áureos querubes,
Ya parpadean!
1500 De hijos celestes ideal belleza
Grácil se inclina, leve se esfuma; 1460

Sigue a su vuelo
Divino anhelo.
Vestes y cintas de tenue espuma
1505 Van por la vasta naturaleza,

— 57 —
Y a los retiros de los amantes
Que absortos se unen creando vida.
¡Choza florida!
¡Ramas flotantes! 1470

1510 Uvas colgantes


Vierten sus mieles en copas de oro.
Vino espumante corre sonoro;
Su lecho es ópalo, rubí, esmeralda.
Raudo bajando la abrupta falda
Forma el torrente lagos que abrevan
Blandas colinas de verde y gualda. 1480

¡Los que alas tienen deleite beban!


¡Volad muy lejos!
Hacia el oriente,
1520 Hacia las islas que en mil reflejos
Sobre las olas se balancean
Tranquilamente!
Y allí los ojos felices vean
1490
Grupos danzantes en la floresta...
¡Coros sonoros!
1525 ¡Al aire libre todos de fiesta!
Y algunos brillan sobre la cumbre,
1500
Y algunos nadan sobre los lagos,
Y otros se bañan de etérea lumbre.
¡Buscan la vida! ensueños vagos
1530 Y cosas bellas;
Y lejos, lejos, en las estrellas,
Celeste amor...

MEFISTÓFELES
¡Duerme! Muy bien hicisteis, gráciles criaturas.
A fondo le arrullaron vuestras gargantas puras;
1535 Del eficaz concierto os soy deudor.
No eres aún el hombre que tenga al diablo preso...
¡Imágenes de amor sórbanle el seso; 1510

Sumergidle en el mar de la ilusión!


Ahora al embrujo del umbral; para eso
1440 Bastan agudos dientes de ratón.
No necesitaré largo conjuro.
Uno ya siento; que me oirá es seguro:
Yo, señor de ratones y de ratas,
De sapos, moscas, chinches, piojos,
1545 Te mando abrir muy bien los ojos
Y apercibir los dientes y las patas,
Para roer aquí donde yo vierto 1520

Este aceite. Ya uno brinca, alerta.


¡Dientes a la obra! el ángulo fatal
1550 Está en el borde mismo del umbral...
Con otra dentellada la cosa ya está lista.
Ahora, Fausto, sigue soñando; ¡hasta la vista!

FAUSTO (despertando)

¿Otra vez he sido chasqueado?


¿Mi espiritual poder tanto decrece
1555 Que el diablo en sueños me aparece
Y un perrillo se me ha escapado?

— 59 —
PIEZA DE ESTUDIO
Fausto — Mefistófeles

FAUSTO
¿Alguien llama? ¡Adelante! ¿Quién será el majadero? 1530

MEFISTÓFELES
Yo soy.
FAUSTO

¡Pues adelante!

MEFISTÓFELES
Dímelo por tres veces.

FAUSTO
¡Adelante otra vez!

MEFISTÓFELES
¡Bien! Me gustas así.
1560
Que hemos de congeniar confiado espero.
A fin de distraerte de ñoñeces,
Cual noble hidalgo héteme aquí,
De rojo y oro; echándome altanero
La capa de seda crujiente;
1565
Pluma de gallo en el sombrero;
La espada larga y puntiaguda.
Y es lo mejor, fuera de duda,
Que igual te vistas prestamente; 1540

Y así, soltando tu cadena,


1570 Sabrás lo que es la vida plena.

FAUSTO

Con cualquier traje la estrechez, muy luego,


De la vida terrestre me habrá de atormentar.

60
i Ya viejo soy para hacer de ella un juego,
Pero aún joven para no desear.
1575 ¿Qué podría brindarme la existencia?
¡La abstinencia es el lema. . . la abstinencia!
Tal es la eterna cantilena 1550

Que en todos los oídos suena;


Toda la vida en su áspero organillo
1580 j j ora tras hora muele ese estribillo.

Con espanto despierto de mañana,


Y lágrimas candentes lloraría
Frente a la imagen del acerbo día
Que ni un deseo, ni uno, ha de colmar;
1585 Q ue hasta el tímido germen de algún goce
Deprime con su critiqueo estrecho,
Y la obra palpitante de mi pecho 15 60

Paraliza con múltiple fealdad.

Debo también, cuando la noche baja.


1590 Sobre el lecho tenderme temeroso,
Porque entonces tampoco hallo reposo
De un sueño delirante en el terror.
Ese Dios que palpita en mis adentros
Puede hacerme vibrar fibra tras fibra;
1595 ¡Pero a su influjo espiritual no vibra
Nada del mundo en derredor!
' ¡Una existencia así me es carga inerte, 1570

í Pena el vivir, liberación la muerte!

M efistófeles

Y, sin embargo, nunca la muerte es bienvenida.

Fausto

1600 ¡Feliz el que en la hora triunfal recibe de ella


Sobre las sienes el laurel sangriento!
¡Y aquel que en plena danza enloquecida
La encuentra en brazos de la amada bella!
¡Ah! ¡si del magno Espíritu al aliento
1605 Rendido hubiera en éxtasis la vida!

— 61 —
M efistófeles

Pero alguien cierto extracto oscuro


1580
Esa noche no osó beber. ..

Fausto

Parece el espionaje tu placer.

M efistófeles

Omnisciente no soy, mas sé algo, de seguro.

Fausto

1610 Aún cuando familiar, dulce armonía


Me sustrajo a la horrenda confusión,
Y evocando los tiempos de alegría
Con pueril añoranza me halagó,
¡Maldigo todo lo que el alma llena
1615 j ) e fantasm agoría y de fic ció n ,
Y a esta caverna triste la encadena
1590
Con fementido encanto adulador!
¡Maldigo la soberbia jactanciosa
En que se enreda por sí mismo el Y o!
1620 ¡Maldigo la apariencia esplendorosa
Que embarga los sentidos de ilusión!
¡Maldito aquello que en falaces sueños
De gloria y nombradía nos meció!
¡Maldito aquello que nos finge dueños
1625 De hijo y mujer, sirvientes y mansión!
¡ Maldito Mammón cuando sus riquezas
Nos mueven a audaces empresas; 1600

Cuando a ociosas delectaciones


Nos brinda muelles almohadones!
1630 ¡Maldito el zumo de la vid opima,
Y maldito ese amor que nos sublima!
¡Maldita la esperanza! ¡Maldita la creencia!
¡Maldita sobre todo la paciencia!

— 62 —
Coro de espíritus ( invisible)

¡Oh dolor, has destruido


1635 Con puño poderoso
Un mundo tan hermoso!
Ya se desploma en el olvido. . .
¡Lo ha derribado un semidiós!
Transportamos las ruinas a la Nada
1640 Y lloramos en pos
De la belleza aniquilada.
¡Tú, entre los hijos del solar terreno,
Magnipotente!
¡Resurgir haz un mundo de tu seno,
1645 Más esplendente!
¡Nueva vida de más altos ensueños
Recomienza con mente clara!
¡El nuevo canto la prepara!

N
M efistófeles

Ésos son los pequeños


1650 De entre la gente mía.
Con su precoz sabiduría,
De placer te hablan y de acción.
De tu mezquina soledad,
Que estanca y seca el corazón,
1651 Pretenden arrancarte
Hacia la vasta libertad.

¡Deja de recrearte
Con tu melancolía,
Que como un buitre roe tus entrañas voraz!
1660 Hasta en la más abominable compañía,
Que eres un hombre entre los hombres sentirás.
No significa esto
Igualarte a la chusma, por supuesto.
No soy un gran señor. Mas si te place
1665
Tomar, unido a mí, de la vida el sendero,
He de estar a tus órdenes, dispuesto
Siempre, y siempre puntual.

— 63 —
Seré tu compañero,
Y, si te satisface,
1670
Un esclavo incondicional.

F austo
Y en cambio, ¿cuál mi obligación sería?

Mefistófeles

¡Para eso falta mucho todavía! 1650

F austo

¡N o! ¡N o! un diablo egoísta no es capaz


De hacer por el amor a Dios o al sacrificio
1675 Nada que signifique algún servicio.
Tus condiciones, sin rebozo,
Concretamente me dirás;
¡Que servidor tan peligroso
No he de tomar sin más ni más!

M efistófeles
1630 A servirte incansable aquí me obligo,
Siempre obediente a una señal cualquiera;
Pero cuando te encuentre allá, conmigo
Deberás proceder de igual manera.

F austo

El más allá no me preocupa demasiado. 1660


1685
Si este mi mundo por ti fuese aniquilado,
No me importa el que luego pudiera aparecer.
En esta tierra mi alegría mana
Y este sol ilumina mis dolores;
Si de ellos me he de separar mañana,
1690
Suceda lo que deba suceder.
Si más allá hay también odios y amores,
Si hay arriba y abajo en la otra esfera 1670

Como aquí, ¡nada de ello quiero saber!

— 64 —
M efistófeles

Entendida la cosa de esa manera,


1695 Puedes correr el riesgo tranquilamente;
Y así verás en el presente
Con placer hasta dónde llega mi arte:
Ningún mortal ha visto lo que yo quiero darte.

F austo

¿Qué puedes darme, pobre diablo? ¿Quién podría,


1700 De tu linaje, comprender un día
La excelsa aspiración del alma humana?
¿Tienes acaso el alimento
Que a quien lo toma deja hambriento?
¿Tienes acaso un oro vivo
1705 Que en la mano es azogue fugitivo? 1680

¿Tienes un juego en que jamás se gana?


¿Doncella que en mis brazos toda halago y cariño
A mi rival prométese de un guiño?
¿La gloria, de los dioses dilección y congoja,
1710 Que, meteoro fugaz, desaparece?
¡Muestra el fruto podrido desde antes que se coja
Y el árbol que incansable se marchita y verdece!

M efistófeles

Encargo semejante no me asusta:


Puedo ofrecerte esa lindeza si te gusta.
1690
1715 Pero también llega la hora, amigo,
De saborear en paz de lo bueno contigo.

F austo

¡Si me tendiera en perezoso lecho


Encuentre al punto en él mi perdición!
¡Si llegara a sentirme satisfecho
1720 Por tu falaz adulación,
Si me engañas con goce sobrehumano,
Que sea aquel mi último día!
La apuesta ofrezco.

— 65 —
M efistófeles

¡Choca!

F austo
¡Mano a mano!
Si a un instante dijera:
1700
1723 ¡Eres tan bello! ¡Permanece!
Podrás encadenar el alma mía.
Y acepto hundirme en el abismo incierto.
Que doble entonces la campana a muerto;
De tu servicio quedas libertado,
1730 y caiga el minutero para siempre jamás,
Que para mí ya el tiempo habrá pasado.

M efistófeles
¡Piénsalo bien que ya olvidarlo no podrás!

F austo

Es tu derecho. No procedo
Con frívola improvisación;
1710
1735 Si me detengo, esclavo quedo:
¿Qué importa entonces el patrón?

M efistófeles

He de empezar hoy mismo mis funciones


De servidor en el banquete doctoral;
Pero que antes un par de líneas por razones
1740 De vida o muerte pida no has de tomar a mal.

F austo
¿Todavía pretendes un escrito, pedante?
¿A un hombre y su palabra comprender no podrías?
¿N o te parece ya bastante
Que mi palabra hablada, en un segundo,
1745 Disponga para siempre de mis días?
Si en todas las corrientes vuela el mundo, 1720

— 66 —
¿Podría sujetarme una promesa?
Pero hecha carne ya tenemos esa
Ilusión, y a arrancarla, ¿quién se atreve?
175° ¡Feliz el que en su pecho guarda la pura estrella
De la fidelidad! ¡por ella
El sacrificio es siempre leve!
Empero, un pergamino con escrito y sellado,
Espectro es que espanto da a cualquiera;
1755 La palabra en la pluma ya ha expirado
Y mandan piel y cera. . .
1730
Espíritu del Mal, ¿qué de mí quieres?
¿El bronce o bien el mármol, pergamino o papel?
¿He de escribir con pluma, con buril o cincel?
1760 ¡Decide de una vez lo que prefieres!

M efistófeles

¿Pero a qué tanto exagerar


En discurso grandilocuente?
¡Cualquier hojita es suficiente!
Y una gota de sangre para firmar.

F austo
1765 Si quedas satisfecho de ese modo
La farsa puede al punto comenzar.

Mefistófeles
1740
¡La sangre es jugo muy particular!

F austo

No haya temor que rompa nuestra alianza.


¡Lo que prometo es justamente todo
1770 Aquello a que hoy mi aspiración alcanza!
Hincharme quise hasta excesiva altura;
Mi verdadero sitio está a tu lado.
El Espíritu magno me ha desdeñado.
Cerrada está a mis ojos la natura;
1775 Toda ciencia resúltame asquerosa;

— 67
Se ha roto el hilo del pensar. . .
¡Las pasiones ardientes en la más voluptuosa
Profundidad vayamos a abrevar!
¡Intacta aún la magia de sus velos,
1780 Milagros inauditos descubre a mis anhelos! ,
¡Lancémonos del tiempo al torbellino!
¡Todo lo que acontezca nos arrastre en su sino!
Que el éxito, el fracaso,
El dolor, el placer, toda emoción,
1785 Alternen como puedan, al acaso:
¡Sólo se afirma el hombre con incesante acción!

M efistófeles

No se fija medida ni objetivo.


Si te place probar golosinas doquiera
Y atrapar algo fugitivo,
1790 Que te aproveche si te agrada.
Nada de timidez: ¡gózalo a tu manera!

F austo

¡Lo o ís t e !.. . La alegría no cuenta para n a d a .. .


Al extravío me consagro, al doloroso
Placer, al odio enamorado, y al reposo
1795 Que fatiga. Mi pecho, curado de la ciencia,
Queda ahora abierto a todos los dolores.
Lo que es multlvaga experiencia
De toda la especie mortal
Lo habrán de concentrar mis mundos interiores.
1800 Alcanzará mi espíritu lo más alto y más hondo.
Lucharán en mi seno todo el bien, todo el mal;
Y así mi propio ser, de humanidad gigante,
Como ella al fin zozobrará en el fondo.

M efistófeles

Créeme a mí que durante


1805
Milenios mastiqué esa masa dura:

— 68
Desde la cuna hasta la sepultura,
No hay ser humano que haya asimilado
La rancia levadura.
Cree en nuestro testimonio: lo creado, 1780
1810 Para un Dios solamente es alegría.
Mientras El vive en esplendor eterno,
A nosotros nos dió las sombras del infierno;
Para vosotros sólo sirven noche y día.

Fausto
Mas yo lo quiero. . .

M efistófeles

¡Me hago cargo!


1815 Sólo una cosa algo me inquieta:
El tiempo es corto, el arte es largo.
Tal vez convenga algún aprendizaje.
Asocíate con un poeta;
1790
Dejarás divagar al musageta
1820 Y acumular en noble maridaje
Todo, de lo mejor, sobre tu frente:
Del león el coraje,
Del corzo la velocidad,
Del italiano la sangre ardiente,
1825 Y del nórdico la tenacidad.
Haz que encuentre el secreto sutil
De combinar la astucia a la nobleza,
Y, con ardiente impulso juvenil,
1800
Conforme a un plan amar a una belleza.
1830 Conocer a un señor así me gustaría:
El señor Microcosmo le llamaría.

Fausto

¿Qué soy entonces si no me es posible


Conquistar la coiona inmarcesible
A la que tiende toda el alma mía?

— 69
M efistófeles

1835 Eres al fin . . . lo que eres.


Ponte encima pelucas con rizos a millones,
ízate sobre altísimos tacones,
Y serás siempre lo que fueres.

Fausto
1810
Tienes razón: en mí acumulé en vano
1840 Los más ricos tesoros del espíritu humano;
Y al sentarme por fin, de todo ahito,
No brota en mí ningún nuevo destello.
Ni el grosor he crecido de un cabello,
Ni me he acercado un punto al infinito.

M efistófeles

1845 Mi buen señor: tú ves las cosas


Precisamente com o. . . se las ve.
¡ Hemos de hacerlas más hermosas
Antes que la alegría muerta esté!
1820
¡ Qué diablos! ciertamente pies y manos,
1850 Cabeza y trasero son tu propiedad;
Mas lo que nos procura goces sanos
¿D ejó por ello de ser nuestro de verdad?
“i
Si compro seis caballos de carrera,
¿N o son sus fuerzas mías, fuera de discusión?
1855 Si los hago correr es cual si yo tuviera
Sus veinte y cuatro patas. De manera
Que basta de cavilación.
¡Listo! ¡tienes el mundo abierto!
1830
Pues yo te digo: ¡un tipo caviloso
1860
Es como un animal en médano desierto,
Que un genio malo hace girar sobre sí incierto
Mientras verdece en toram un prado hermoso!

Fausto

¿Cómo empezamos?

— 70 —
M efistófeles

Con salir.
¿N o es éste un lugar de tormento?
1865 ¿Dedicarse a perpetuo aburrimiento
Con los muchachos, es eso vivir?
¡Déjalo a tu vecino Don Barriga!
En trillar paja pierdes tus desvelos,
Y lo mejor que tu saber consiga 1840
1870
No puedes enseñarlo a los chicuelos.
Justamente, oigo a alguno en la escalera.

F austo

Me sería imposible recibirle.

M efistófeles

El pobre chico ha tiempo que te espera;


Sin más ni más no debes despedirle.
1875 Vamos, dame tu bata y tu bonete;
Me quedará el disfraz de rechupete.
( Se cambia)
Descansa tú en mi ingenio ahora;
Me bastará a lo más un cuarto de hora.
Prepárate entre tanto para la hermosa gira. 1850

• ( Fausto sale)

M efistófeles (en el traje talar de Fausto)


1880 Menosprecia no más razón y ciencia,
Del hombre la virtud por excelencia;
Pidele en cambio al Dios de la mentira
Las fuerzas de ilusión y encantamiento,
Y en mis manos caerás sin condiciones. . .
1885 Le deparó el destino un pensamiento
Que hacia adelante indomeñable aspira
Y salta inquieto las satisfacciones
Posibles en su eterno descontento. . .
A ése lo arrastro a todos los excesos; perdido 1860

— 71 —
1890 Quedará en la más chata nulidad;
Cuanto más patalee, más quedará’ adherido;
i tentaré su insaciabilidad
Con bebidas y frutos exquisitos
Ante sus labios ávidos; pero en vano y a gritos
1895
Me ha de implorar satisfacción. . .
Al fin y al cabo, aun cuando no se hubiera
Dado al demonio, de cualquier manera,
Ese hombre va a su perdición.

Un alumno ( entra )
Estoy aquí hace poco tiempo
1900
Y vengo, lleno de humildad,
A conocer a este gran hombre mo
Que a todos con respeto oigo nombrar.

M efistófeles
Me place vuestra cortesía.
Un hombre aquí tenéis cual muchos hay.
Entre tanto, ¿habéis visto alguna cosa?

A lumno

Por vuestra protección vengo a rogar.


Llego aquí joven, con algún dinero
Y mucha buena voluntad.
Mi madre me ha dejado a duras penas,
1910
Mas yo quiero algo sólido estudiar.

M efistófeles
Para satisfacer ese deseo
Ésta es realmente la ciudad.
mo

A lumno

Deciros debo con franqueza


Que ya la quisiera dejar.

— 72 —
1915 Entre estos claustros y estos muros
No me encuentro a gusto, en verdad.
Es un espacio demasiado estrecho,
Nada verde, ni un árbol que mirar.
Y el apretuj amiento de las aulas
1920 Me impide ver y oír y hasta pensar.

Mefistófeles

La cosa es sólo acostumbrarse.


Como un niño que al seno maternal 1890
No se prende de buenas a primeras,
Mas luego con fruición lo ha de tomar,
1925 Así vos, a los pechos de la sabiduría,
Cada vez más os gustarán.

A lumno

Con entusiasmo correré a abrazarla,


Pero decid: ¿cómo a ella he de llegar.

M efistófeles

Ante todo, vamos al grano:


1910 ¿Elegisteis la Facultad?

A lumno

Mi deseo es abrir todo el arcano:


Querría comprender con claridad 1900
De la tierra y los cielos la belleza,
La ciencia y toda la naturaleza.

M efistófeles

1935 Pues entonces, podéis seguir con calma;


Mas no debéis dejaros distraer.

A lumno

Estoy en ello en cuerpo y alma.


Pero también tendría gran placer

— 73 —
Con algún pasatiempo libre y sano
1940 En los bellos feriados del verano.

M efistófeles

El tiempo aprovechad, puesto que vuela;


Pero buen orden a ganarlo ayuda.
Para eso, caro amigo, de Lógica la Escuela
Es lo mejor para empezar, sin duda. 191<>
1945 Allí la mente es bien amaestrada
Y en botas españolas estrechada,
Para que con prudente paso emprenda,
Pegada al suelo, del pensar la senda,
En vez de divagar de un lado a otro
1950 Desbocándose como un potro.
Y luego se os enseña con detalle infinito
Lo que siempre habéis hecho burla burlando, <
Cual si para comer con apetito 1920 1
Se requiriera el "uno, dos, tres” de algún comando.
1955 Es verdad que el taller de pensamientos
Es como el de un maestro tejedor,
En que un golpe del pie mil hilos mueve
Mientras la lanzadera va y viene con violentos
Golpes y rítmico rumor,
1960 y ca (j a g o lp e m il c o n e x io n e s con m u eve.

Pero viene un filósofo, y profunda


Es al instante la demostración:
Prima es así y asá es segunda, 1930
Por tanto tercia y cuarta deben ser como son;
1965 Y si prima y segunda no estuvieran
Tampoco tercia y cuarta fueran.
Doquiera los discípulos entonan su alabanza,
Pero ninguno a tejedor alcanza.. .
Quien quiere comprender y enseñar algo sano
1970 Trata primero de extraer s u esencia,
Luego tiene las partes en su mano;
Solo falta, ¡ay! las una la espiritual potencia.
Encheiresin naturae la química la nombra; 1940
Con ello, sin saberlo, se burla de sí misma.

- 7 4 -
A lumno

197 5 Tal discurso me asombra


Y en la duda me abisma.

M efistófeles

Para entenderlo en breve estaréis pronto


Cuando aprendáis a analizar con tino.

A lumno

Con todo ello me siento ya tan tonto


19 8 0 Cual si girara en mi cabeza algún molino.

M efistófeles

En seguida — y con fervor lo impetré —


Debéis la Metafísica abordar;
Y así, lo que no cabe en el caletre»
1950
Profundamente habréis de penetrar.
198 5 Para lo que entra y para lo que no entra
Siempre un grandioso término se encuentra. . .
Pero el primer semestre, diligente,
Habituaos a un orden conveniente:
Cinco horas hay de clase en la mañana;
199 0 Puntual entrad al son de la campana;
Presentaos bien preparado,
Cada parágrafo en la mente almacenado,
1960
Así veréis que el dómine bendito
Tan sólo dice lo que ya fué escrito;
1995 Empero anotaréis todo entre tanto,
Cual si oyérais dictar al Espíritu Santo.

A lumno

¡Eso no me lo haré decir dos veces!


Entiendo su alta utilidad con creces,
Pues cosecha segura
2000 Es lo que en negro sobre blanco dura.

75-
M efistófeles

Pero una Facultad deberéis elegirme.

A lumno

Por el Derecho no consigo decidirme.

M efistófeles

No puedo haceros de ello gran reproche. mo

Sé como andan las cosas en esa disciplina.


2005 Derecho y ley se heredan un poco a troche y moche
Como una enfermedad que no declina;
Transmitidos por las generaciones,
Invaden lentamente otras regiones. ..
El bien se vuelve mal y la razón locura.
2010 ¡A y de los nietos! Del derecho innato
Jamás, para desgracia, alguien se cura.

A lumno

Vuestro discurso mi desvío acrece. .. 1980

¡Feliz quien vuestra educación merece,


Que tenéis saber para rato!
2015 Casi estoy por probar la teología.

M efistófeles

Extraviaros no desearía. . .
En cuanto respecta a esta ciencia,
Evitar es difícil el camino torcido;
¡Tanto veneno tiene ella escondido
202° Que ,je] reme(Ji0 no se diferencia!
También con ella es lo mejor
ETn solo profesor,
Y beber sus palabras como celeste lumbre.
Y en suma: os atendréis a la palabra, 1990

2025 Que a] noj-,ie templo de la certidumbre


Por seguro portal acceso os labra.

— 76 —
A lumno

En la palabra debe haber algún concepto. . .

M efistófeles

¡Y a! Mas no lo toméis como esencial precepto,


Porque precisamente donde el concepto falta
2030 Una palabra en su reemplazo presto salta.
Con palabras se puede brillar en cualquier tema,
Y con palabras, fabricar cualquier sistema.
En la palabra es cómodo creer
Porque de una palabra jota alguna
2035 Se puede sustraer. 2000

A lumno

¡Perdonad! mi insistencia os importuna,


Pero aún vuestra ayuda necesito.
¿Alguna palabrita sustanciosa
No me diríais de la Medicina?
2040 A ella ahora mi espíritu se inclina;
Mas lo que hay que abarcar es infinito
Y son tres años poca cosa.
Alguna breve indicación certera
Puede facilitar la ardua carrera.

M efistófeles ( aparte)
2045
Ya estoy harto del tono serio en que hablo;
2010
Vuelvo de lleno a mi papel de diablo.
(En voz alta)
Fácil de comprender es el fecundo
Principio de esta ciencia tan humana:
De lo grande y pequeño de este mundo
2050
Harás un estudio profundo,
Y al fin lo dejarás andar
Tal como a Dios le dé la gana.
Será tarea vana
Las cosas a conciencia escudriñar.
2055
Cada uno lo que puede como puede lo aprende.

77 —
Mas quien de la ocasión se prende,
¡ Ese es el hombre de valía!. . .
Eres bien conformado todavía,
Y supongo que no te falta audacia; 2020
2060
Quien sólo en sí mismo confía
Es quien confianza inspira a los demás.
Y lo primero: a manejar con perspicacia
Las mujeres aprenderás.
Es su lamentación de todas horas
2065 El tener que curarse de mil modos
Las señoras
Por un punto sus males todos;
Pero si haces a medias el honesto,
A todas pronto en el bolsillo has puesto.
2070
Para empezar, un título les hará fiar sin tasa
En que tu arte artes muchas sobrepasa. 2030

Por saludo echas mano a esas cositas


Tras de las que otro anduvo muchos años;
Sabrás palpar el pulso con amaños,
2075
Y, con mirada audaz y de hondas cuitas,
Tomar con desenfado el talle esbelto

- Jüm&fj&g-iaá
Para verificar si está bien suelto. . .

A lumno
¡Pinta mejor la cosa así entendida! §
¡ El cómo y el por qué se muestra claro!

M efistófeles
2080
Es gris toda teoría, amigo caro
Y verde el árbol de oro de la vida.

A lumno
¡Os juro que esto me parece un sueño! 2040

¿Podré otra vez, si no fastidia tanto empeño,


Saborear más a fondo vuestra sabiduría?

».
M efistófeles
2085
No he de negar lo que de mí dependa.

— 73 —
A lumno

¡No puedo retirarme todavía!


Permitidme que mi álbum os presente:
Vuestro favor en él deje una prenda.

M efistófeles
Perfectamente.
(Escribe y entrega el álbum)

A lumno (lee)
2090 Eritis sicut Deus, scierites bonum et malum.
(Cierra con respeto el libro y se despide)

M efistófeles

De mi comadre la serpiente
Sigue el buen consejo, no más;
Un día de tu semejanza
2050
Divina ya te asustarás.

F austo (entra)
2095 ¿Dónde vamos ahora?

M efistófeles
Donde te pida el pecho.
Visitaremos el pequeño y el gran mundo.
¡Con qué placer has de seguir y qué provecho,
Sin pagar aranceles, este curso profundo!

F austo

Mas carezco de aire galante


2100 Con esta barba doctoral.
Yo nunca me amoldé al mundo elegante,
Y ahora el intento va a salirme mal.
Entre extraños me siento muy pequeño;
2060
Siempre la timidez me ha de cohibir.

— 79 —
M efistófeles
2105
Amigo, eso se arregla como un sueño;
En cuanto en ti confíes aprendes a vivir.

Fausto

¿Cómo saldremos de la casa, empero?


¿Dónde están los caballos, el coche y el cochero

M efistófeles

Con extender la capa ya es bastante


2110
Para que por los aires nos transporte.
Pero, eso sí: en tan arriesgada empresa
No lleves ningún lío de gran porte.
Un poco de aire ígneo que preparo al instante
Nos alza sobre el suelo con $uave ligereza
2115
Y, si somos livianos, como el viento nos lleva,
¡Mis felicitaciones para la vida nueva!
E l B odegón de A uerbach en L eipzig
Mesa de alegres compinches

^ F rosch

¿Nadie se ríe? ¿Y a beber nadie desea?


¡Y o Ies voy a enseñar a poner cara fea!
Parecen hoy paja mojada
2120 Cuando siempre son como fuego.

Brander

La culpa es tuya: no traes nada,


Ninguna tontería, ninguna cochinada.

Frosch
(le derrama un vaso de vino sobre la cabeza)

¡Aquí tienes las dos!

Brander

¡Doble cochino!

F rosch
2080
Tú lo quisiste, tú te lo ten luego.

Siebel

2,25 ¡A la puerta si no guardáis sosiego!


Cantad a todo pecho, bebeos todo el vino.
¡Arriba! ¡Hola! ¡Oh!

A ltmayer

¡ Socorro! ¡ estoy perdido!


¡ Mis tímpanos revientan! ¡ Algodón!

— 81 —
Siebel

¡Sólo cuando la bóveda repercute el sonido


2130 Se siente bien del bajo toda la vibración!

F rosch

¡Así me gusta! ¡Afuera el que se espanta!


¡Lará, tará, lará!

A ltmayer

¡Tará, lará, tará!

F rosch

Ya está templada la garganta.


( Canta)
¿Quién podría mantener
3135 2090
Al Sacro Imperio Romano?

Brander

¡Detestable canción! ¡Canción política!


¡Y fastidiosa! Agradeced cada mañana
Que del imperio no tengáis que hacer la crítica.
Y o por lo menos creo que al revés me la gana
2140 Quien como emperador o canciller se afana.
Mas tampoco nosotros sin jefe estar podemos:
¡Un papa elegiremos!
Ya sabéis qué virtud es decisiva
Y al hombre que) la tiene lleva hacia arriba. 2100

F rosch (canta)
2145
¡Levanta el vuelo, maese ruiseñor!
¡Saluda diez mil veces a mi amor!

Siebel

¡No quiero saber nada


De envíos a tu amada!

— 82 —
Frosch

¡A mi amada, saludo y beso!


2150 ¡Tú no me vas a impedir eso!
( Canta)

¡Abre! la noche es serena.


¡Abre! tu amante aquí pena.
¡Cierra! que ya amaneció.

Siebel

¡Canta! ¡Canta tu loa más sonora,


2155 Que de reír me llegará la hora!
A mí ya me engañó, lo mismo hará contigo. .. 2110

¡Que pesque un duende como amigo!


En un atajo me la agarre;
¡Y un viejo chivo al retornar del aquelarre
2160 Le bale buenas noches cuando la pase al trote!
¡Tal hembra no merece ya ni un zote
Siquiera, como tú, de carne y hueso!
¡No quiero pues oír nada más de eso!
¿Saludo? ¡en su ventana una pedrada!

Brander ( g o lp e a n d o la m esa )
2165 ¡Atención, atención por un momento!
Sabéis que sé de vida bien llevada. 2120

Ya que aquí habernos gente enamorada,


Brindarle debo, por el reglamento
Una canción, digno final de fiesta.
2170 Escuche bien la compañía toda:
Es un cantar de última moda.
¡Y suene el estribillo como orquesta!

( Canta)

Una rata anidó en la despensa,


Y a manteca y tocino casero
2175
Cebó al fin una panza tan tensa
Como la del doctor Lutero.
2130
Puso veneno la cocinera;

— 83 —

\
Y la rata hubo tanta calor
Cual si enferma estuviera
2180
Del mal de amor.

Coro ( c o n a la rid os )
¡Cual si enferma estuviera
Del mal de amor!

Brander

Bailó mil vueltas y salió afuera


Y de todas las charcas bebió.
2185
Royó las vigas y la escalera;
De nada su furia sirvió.
Dió más de un salto — salto gigante—
Pero al instante tuvo bastante,
Cual si enfeima estuviera
2190
Del mal de amor. 2140

Coro

¡Cual si enferma estuviera


Del mal de amor!

Brander

Tanto era el susto que en día pleno


A la cocina se entró de lleno;
2195
Cayó en la hornalla, quedó pateando,
Resoplando de vez en cuando.—
¡Aún se reía la cocinera!—
Y lanzó su postrer estertor
Cual si enferma estuviera
2200
Del mal de amor.

Coro

¡Cual si enferma estuviera


Del mal de amor!

— 84 —
Siebel

¡Vaya una diversión, gente palurda! 2150

Nunca se pudo ver cosa más zurda


2205 Que envenenar a un infeliz ratón.

Brander

¿Parece que te toca el corazón?


/

A ltmayer

¡El mondongudo de la gran pelada!


La desgracia le amansa y reblandece,
Y ve en la rata hinchada
2210 Su retrato tan fiel que le enternece.

Fausto — Mefistófeles

M efistófeles

Inicio el cumplimiento de mi apuesta


Trayéndote a una alegre compañía
2160
Para que veas que vivir no cuesta.
Esta gente festeja cualquier día.
2215 Con mucho buen humor aunque poca agudeza,
Cada uno en su estrechez bailando gira
Como gatito que su cola mira.
Si no les incomoda la cabeza,
Mientras les haga crédito el fondero,
2220 Son felices y de ánimo ligero.

Brander
\

Estos llegan recién de un largo viaje,


Lo veo en su aire raro y en su traje.
2170
Iítice una hora apenas que han llegado.

F rosch

¡En verdad, razón tienes! Mi Leipzig sea loado:


2225 Es un París pequeño y a su gente da mundo.

— 85
Siebel

¿Qué supones que son los extranjeros?

F rosch

Déjame a mí no más. Con un vaso delante


Ya sabré sonsacarles su historia en un segundo
Como se saca un diente a algún infante.
2230 p arecen descontentos y altaneros;
Noble casa me indica su talante.

Brander

Pues apuesto a que son charlatanes de feria.

A ltmayer
Quizá.
F rosch

Verás que el pelo yo les tomo. 2180

M efistófeles (a Fausto)

Jamás huele al demonio la gente poco seria,


2235 Ni cuando ya le tiene sobre el lomo.

Fausto
¡Salud, señores!

Siebel

Retribuido sea.

(En voz baja, mirando a Mefistófeles de soslayo)

¡M irad! De un pie el sujeto ése cojea.

M efistófeles

¿Sentarnos con vosotros nos será permitido?


A falta de un buen trago, ■
— aquí desconocido,—
2240 Nos entretenga vuestra compañía.

— 86 —
A ltmayer

Que sois hombre difícil se diría.

F rosch

¿Tarde partisteis de Rippach tal vez?


2190
¿Comisteis antes con Don Juancho anoche?

M efistófeles

Por él hoy hemos detenido el coche,


Y largo conversamos esta vez.
Nos dijo muchas cosas de sus primos;
Para cada uno manda sus recuerdos y mimos.
(Se inclina hacia Frosch)

A ltmayer (en voz baja)

¡Toma! ése sí la entiende.

Siebel

Se ve que tiene sal.

F rosch

Ya me la va a pagar ese animal.

M efistófeles

Si no me engaño, un coro
Bien ajustado hemos oído;
Y ciertamente, harto sonoro
2200
Bajo la ojiva habrá repercutido.

F rosch
( -

¿Seríais un artista nada menos?

— 87 —
M efistófeles

2255 ¡Oh no! la fuerza es tan escasa


Cuanto excesiva la afición.

A ltmayer
Cantad algo.
M efistófeles

Lo haré a pulmones llenos


Si lo deseáis de corazón.

SlEBEL

¡Si la pieza no es nueva aquí no pasa!

M efistófeles

2260 Por España anduvimos peregrinos,


La hermosa tierra de los cantos y los vinos.
(Canta )
Erase una vez un rey
Que una gran pulga tenía. ..

F rosch

¡Escuchad! ¡Una pulga! ¿Habéis oído?


2265 Una pulga es un huésped tan p u lid o .. .

M efistófeles (ca n ta n d o )
Erase una vez un rey
Que una gran pulga tenía;
Con tanto amor la quería
Como a hijo del corazón.
2270 Y hete aquí: llamó a su sastre
Y al punto ordenó al contrito:
Haz un traje al señorito,
Mide bien el pantalón.

— 88 —
Brander

No olvidéis de inculcarle al sastre que esa 2220


2275 Medida ha de ajustar con precisión,
Y que si en algo estima su cabeza
No haga ninguna arruga al pantalón.

M efistófeles

De terciopelo y de seda
Vestido anduvo el insecto;
2280 Tenía un traje perfecto
Y hasta en el pecho una cruz.
Y en seguida fué ministro
Temido de cortesanos,
Y su colección de hermanos
2230
22 8 5 Bien aviada, salió a luz
¡Y fué un tormento la corte!
Desde la reina a los pajes
Soportaban los ultrajes
De pinchazo y mordiscón.
2290 No podían pellizcarlas,
Ni aplastarlas, ni rascarlas.. .
¡Nosotros, en cuanto pinchan,
Lanzamos el manotón!

Coro ( c o n ala rid os )


2240
¡Nosotros, en cuanto pinchan,
2295
Lanzamos el manotón!

F rosch

¡Bravo! ¡Bravo! ¡Esa sí que es buena!

SlEBEL

A toda pulga última pena.

Brander

Con los dedos en punta tomadla al modo fino.

— 89 —
A ltmayer

¡Viva la libertad! ¡y viva el vino!

M efistófeles
2300
Con placer a ese brindis haría los honores
Si vuestros vinos fueran un poquito mejores.

SlEBEL

¡No queremos que así de ellos nos hable!

M efistófeles

Si el fondero a tomarlo a mal no llega,


Ofreceré a esta compañía amable j
2305
Alguna selección de mi bodega. / 2250

Siebel

¡Venga sin más! Y o me hago responsable.

F rosch

No habremos de quejarnos de un buen vaso.


Pero, eso sí, no debe ser escaso.
Para poder juzgar con fundamento
2310
Hay que llenarse bien las tragaderas.

A ltmayer ( e n v o z baja )
¿Vendrán del Rhin? Lo indican sus maneras.

M efistófeles

Buscadme algún taladro.

Brander

¿Para qué el instrumento?


¿Tenéis vuestros toneles acaso en los bolsillos?

— 90 —
A ltmayer

Allá tiene el fondero su cesta de utensilios.

M efistófeles (toma el taladro, a Frosch)

2315 Decid ahora: ¿Cuál es vuestro gusto? 2260

F rosch

¿Cómo debo entenderlo? ¿Tenéis tal variedad?

M efistófeles

Elija cada cual con toda libertad.

A ltmayer (a Frosch)

¡A já ! ¡Ya te relames! No será de disgusto.

F rosch

¡Bien! si puedo elegir, venga el vino del Rin,


2320 Que ¿ el país natal son los mejores dones.

M efistófeles (mientras hace una perforación en


el borde de la mesa, donde se sienta Frosch)

Traedme alguna cera para hacer los tapones.

A ltmayer

¡Bah! ¡Con juegos de manos sale al fin!

M efistófeles (a Brander)
¿Y vos?
Brander

Vino champaña quiero,


Mas debe ser bien espumante.

( Mefistófeles perfora; entre tanto, alguien ha


hecho los tapones y los aplica)

— 91 —
Brander

2325 No siempre es repudiable lo extranjero 2270

Lo bueno suele estar hartó alejado.


Quien sea alemán verdadero,
Es imposible que a un franchute aguante,
Mas sus vinos los bebe con agrado.

Siebel (al acercarse Mefistófeles a su asiento)


2330
Confesaré que encuentro al agrio fiero.
Dadme un vaso del dulce, y del genuino.

M efistófeles (perfora)
¡En seguida! El Tokay es vuestro vino.

A ltmayer
¡No, señores! ¡Miradme frente a frente!
Ya mostráis vuestra burla con pelos y señales.

M efistófeles
2335
¡Qué idea! Con tan dignos comensales
No saldría muy bien un insolerjte. 2280

¡ Pronto! Decidme sin rodeos


Que vino ha de brotar de vuestra fuente.

A ltmayer
Cualquier clase, sin devaneos.
(Después que todos los agujeros han sido
hechos y tapados)

M efistófeles (con extraños ademanes)


2340
Uvas tiene la parra,
Cuernos el chivo;
El vino es jugo, leña el sarmiento:
Este leño también puede estar vivo.
¡Una mirada en el misterio!
2345
¡Ya está el milagro, dicho en serio!

— 92 —
Sacad ahora los tapones y bebed. 2290

T odos (sacando los tapones, al correr en el vaso


de cada uno el vino deseado)

¡Manantial deleitoso que nos calienta el pecho!

M efistófeles

¡Que ni una gota se derrame atentos ved!


(Beben un vaso tras otro)

T odos (cantan)

Estamos ¡ay! a nuestras anchas,


2350 Canibálicamente satisfechos
Como quinientas chanchas.

M efistófeles

El pueblo libre está; ¡mira qué bien se siente!

F austo

Partir deseo, me repugna esa ebriedad.

M efistófeles

Observa antes un poco, pues magníficamente


23 5 5
Va a revelarse la bestialidad.

Siebel

(bebe sin precaución; vierte el vino que se


hace llama)

¡Auxilio! ¡Fuego! ¡Auxilio! ¡El infierno arde!

M efistófeles (hablando a la llama)


2300
Quieto, amable elemento; reserva aún tu alarde.

— 93 —
( A los c o m p in c h e s )
Por esta vez fué sólo una gotita
De purgatorio.
SlEBEL
¡No faltaba más!
2360 ¡Caro lo pagaréis! ¡Se necesita
No conocernos para burla tan audaz!

Frosch
¡Y cuidado con que eso se repita!

A ltmayer

Mejor es que le hagamos discretamente a un lado.

SlEBEL

¿Hase visto insolencia semejante?


2365
¡Hacer sus hocus-pocus tan campante!

M efistófeles

¡Cállate, vieja cuba!


SlEBEL

¡Y tú, palo de escoba!


¡Para colmo alardeas grosería!

Brander
2310
¡Con buenos palos vas a ser pagado!

A ltmayer ( saca u n ta p ón y sale u n c h o r r o


d e fu e g o )
¡Que me quemo! ¡Me quemo!

SlEBEL
¡Brujería!
2370
¡Pinchad! ¡N o hay ley para ése!

— 94
(Los compinches sacan los cuchillos y se lanzan
contra Mefistófeles)
X

M efistófeles ( con ademán solemne)

Falsa imagen placentera


Lugar y conciencia altera.
¡Estad aquí pero afuera!

(Todos se detienen asombrados y se miran


unos a otros)

A ltmayer

¿Dónde estoy? ¡Qué país bello y lozano!

F rosch
237 5 ¿Viñedos? ¿N o es miraje?

SlEBEL

¡Racimos al alcance de la mano!

Brander

Aquí, bajo el verde follaje,


¡Mirad qué pies más vigorosos!
¡Y qué racimos tan jugosos!

(Toma de la nariz a Siebel. Los otros lo hacen


recíprocamente y levantan los cuchillos)

M efistófeles ( con el mismo ademán)


2380 2320
¡Ilusión, de los ojos quita ahora la venda;
Y del diablo las bromas esta gente comprenda! ^

(Desaparece con Fausto. Los compinches se lanzan


unos contra otros)

Siebel
¿Qué sucede?

— 95 —
A ltmayer
¿Qué es esto?

F rosch
¿Tu nariz eran esos?

Brander (a Siebel)
¡Y la tuya en mi mano he visto!

A ltmayer
¡Qué conmoción me atravesó los huesos!
2385
Por favor, una silla, no resisto. . .

F rosch
¡Pues señor!. . . ¿Lo que pasa quién me explica?

Siebel
¿Dónde está el tipo? Si le tomo,
Con vida no se ha de escapar.

A ltmayer
Galopando en una barrica. . .
2390 2330
Le vi por la puerta pasar. . .
Los pies me pesan cual de plom o. . .
(Dirigiéndose a la mesa)
Y . . . ¿si saliera vino todavía?

Siebel
Todo eso engaño fué, falsa apariencia.

Frosch
Mas yo he gustado el vino que bebía.

Brander
2395
Pero lo de las uvas, ¿qué sería?

A ltmayer
¡Y hay gente que al milagro niega toda existencia!

— 96 —
/
C ocina de B ruja

En un fogón bajo, un gran caldero sobre el fuego.


En el vapor que sube se diseñan diversas figuras.
Una mona macaca está sentada frente al caldero y lo
espuma, cuidando que no se derrame. El macaco, con
sus pequeños, se sienta al lado y se calienta manos
y patas. Las paredes y el techo están adornados con
los más estrafalarios enseres de brujería.

Fausto — Mefistófeles

Fausto

¡Me repugna la magia extravagante!


¿Dices de veras que he de verme sano
En este revoltijo delirante?
2340
¿Ayuda necesito de una vieja?
¿Puede sacarme su menjurjerío
Treinta años, ¡ay! de encima? ¡Sueño vano!
¡Pobre de mí si tu saber no deja
Más recurso que este hórrido extravío!
Ante estas cosas mi esperanza ha muerto.
En la natura un noble ingenio humano
¿Ese elixir no habría descubierto?

M efistófeles

¡Vuelves a hablar con sensatez, amigo!


Existe el medio natural que buscas
De ser joven, mas créeme si te digo
Que se encuentra en un libro diferente;
Y el apartado pertinente
2350
Repleto está de cosas chuscas.

Fausto
Quiero saberlo.
M efistófeles

Bien. He aquí un remedio cierto


2415 Que sin magia, ni médico, ni gasto es conseguido:
Sal de inmediato al campo abierto
A cavar y a carpir la tierra;
Tu mente y sentidos encierra
En el radio más reducido;
2 4 2 ° Que ]0 más simple sea tu alimento;

Vive entre bestias como de ellas una;


Y no creas que te has envilecido
Si por ti mismo abonas lo que te da el sustento;
Tal el medio mejor, sin duda alguna,
2425 De hacerte joven hasta los ochenta.

Fausto

No estoy acostumbrado, ni entiendo de labranza,


Y empuñar una pala me violenta.
Por lo demás, la vida estrecha no me sienta.

M efistófeles

Pues entonces, la bruja es tu esperanza.

Fausto

2430 ¿Pero por qué la vieja, precisamente* te urge?


¿N o eres capaz de hacer tú mismo ese menjurje?

M efistófeles

¡Bonito pasatiempo ése sería!


Antes mil puentes terminar podría.
Para esa obra no bastan arte y ciencia,
2435 Requiérese también mucha paciencia.
Un espíritu quieto día a día
Y año tras año en ella está en acción;
Que sólo al tiempo debe su potencia
Esa sutil fermentación.
244° jY son los ingredientes tantas cosas,

— 98 —

\
\
Entre ellas de las más maravillosas!
El diablo halló la fórmula secreta,
Pero el diablo no puede preparar la receta.
(Mirando a los animales)

¡Toma! ¡Bonita esta familia llamo!


2445 ¡Aquí está la mucama! ¡Aquí el mucamo!
( A los animales)
23S0
¿Según parece, la señora no está en casa?

Los M acacos

De banquete;
Por la chimenea pasa
Como cohete.

M efistófeles

2450 ¿Cuánto tiempo acostumbra distraerse?

Los M acacos

Todo el tiempo que nos calentamos las patas.

M efistófeles (a Fausto)

¿Tan delicadas bestias no te resultan gratas?

Fausto

Lo más grotesco que pudiera verse.

M efistófeles

Pues no, una plática como ésta


2455 p refiero a todas, y me es fiesta.
(A los animales)
2399
Decidme pues, malditos muñecones,
¿Qué bodrio revolvéis con tal cautela?

— 99 —
Los M acacos '

Para mendigos, sopones.

M efistófeles

En tal caso, tendréis mucha clientela.

E l M acaco
(Se aproxima y se restriega contra Mefistófeles)
2460 ¡Oh, tira los dados!
¡Duros a puñados
Déjame ganar!
¡Que no tengo un cobre!
Si no fuera pobre
2465 Podría pensar.

M efistófeles
2400
¡Qué afortunado el mono se creería
Con unas puestas a la lotería!

( Entre tanto, los pequeños macacos han estado fugando


con una bola y la traen hacia adelante)

E l M acaco

Esto es el mundo,
Que sube y baja
2470 Y rueda y rueda.
Suena profundo
Cuando se raja
Y roto queda.
La bola es hueca adentro;
2475 Relumbra aquí,
Y aún más allí;
2410
¡Y yo vivo me encuentro!
¡H ijo querido,
Déjala ir!
2480 ¡Vas a morir!
Es de barro cocido,
Se va a partir.

— 100 —
M efistófeles

¿Para qué es ese harnero?

M acaco (lo baja)

Si fueses un ratero
2485 Por él yo lo sabría.

(Corre hacia la mona y se lo pone delante)

¡ Mira por este harnero!


2420
¿Conoces al ratero
Y no lo nombras todavía? ^

M efistófeles (acercándose al juego)

¿Y esta olla?
Los M acacos
2490 ¡Cabeza de cebolla!
¡No conoce al caldero!
¡No conoce a la olla!

M efistófeles
¡Descortés mico!
¡Más atención!
Macaco
2495 Toma este abanico,
Siéntate en sillón.

(Pone en manos de Mefistófeles una escobilla y


le hace sentar)

F austo
( quien durante este tiempo ha permanecido ante
un espejo, y por momentos se ha alejado y acer­
cado al mismo)

¿Qué veo aquí? ¡Cuán celestial figura


2430
Muestra la magia de este espejo!

— 101 —
¡Préstame tu ala, amor, y en derechura
2500 Llévame hacia la fuente del reflejo!
¡A h! Cuando en este punto no me quedo,
Cuando me acerco a la visión radiosa,
Sólo como entre nieblas verla puedo. . .
¡De una mujer la imagen más hermosa!
2505 ¿Es posible que sea tan divina?
¿En su cuerpo que blando se reclina
Debo ver un trasunto de los cielos?
¿Hay algo así en la dimensión terrena? 244a

M efistófeles
Por supuesto, si un Dios seis días pena
2510 Y dice: ¡Bravo! al fin al propio arte,
Digno el fruto ha de ser de sus desvelos.
Mírala a tu placer por el momento,
Que una cosita así sabré encontrarte.
¡Feliz el que por suerte o valimiento
2515 Con una novia tal su vida exalta!
(Fausto sigue mirando al espejo. Mefistófeles,
estirándose en el asiento y jugando con la esco­
billa, sigue hablando.)
¡Como rey en su trono aquí me siento!
El cetro tengo, la corona falta.

Los M acacos

( que hasta entonces, dando vueltas entre ellos, han


hecho toda clase de movimientos raros, traen a
Mefistófeles una corona con gran gritería)
2450
¡Haznos el favor!
¡Con sangre y sudor
2520 Pégala, señor!
\
(La manejan con torpeza y la quiebran en dos
fragmentos, con los que saltan de un lado a otro.)
¡Ya la separamos!
Y hablamos, miramos,
Oímos, rimamos. ¡

— 102
Fausto (ante el espejo)
¡Ay de mí! me enloquece esta belleza.

M efistófeles (señalando a los monos)


2525 Yo comienzo también a perder la cabeza.

Los M acacos
Si la rima vale
Y bien puesta sale,
A idea equivale. 2460

Fausto (com o antes)

^ ¡ y a este íueg ° interior me desespera!


¡Aprisa! ¡Huyamos a la soledad!

M efistófeles ( como antes)


Debe reconocérseles siquiera
Que son poetas con sinceridad.

(El caldero, que la mona ha descuidado hasta en­


tonces, empieza a derramarse. Brota una gran
Uama, que pasa por la chimenea. La Bruja baja
a través de la llama con espantosos chillidos.)

LA BRUJA
¡A y! ¡A y! ¡A y ! ¡A y!
2535 ¡Maldita bestia! ¡Puerca si las hay!
¡D escuidas el caldero, quemas a la señora!
j Bestias de mala hora!

(Viendo a Fausto y a Mefistófeles)


¿Qué veo acá?
¿Qué hacéis allá?
2540 serán ésos? ' 2470
¿Quién se entró aquí?
¡En vuestros huesos
El fuego, así!

— 103 —
(Mete la espumadera en el caldero y salpica de
llamas a Fausto, Mefistófeles y los Macacos.
Los animales aúllan.)
Me f is t ó f e l e s ( dando vuelta la escobilla que tiene
en la mano y golpeando con ella ollas y frascos)

¡Rómpase todo!
Ya el guiso es lodo.
2545 ¡Cristal te partirás!
Yo me divierto, vieja,
Y nada más.
De tus chillidos, vieja,
Marco el compás.

(La Bruja retrocede llena de furor y espanto)

M e f is t ó f e l e s

2550 ¿N o me conoces? ¡Bolsa de huesos! ¡Esperpento!


¿Reconoces por fin al maestro y patrón?
¡No sé por qué no zurro y no reviento
Tus bestias duendes y tu aparición!
¿Y a mi rojo jubón no se respeta?
2555 ¿N o se ve la pluma de gallo?
¿Me he puesto acaso una careta?
¿Deberé presentarte mi tarjeta?

La Bruja

¡Oh, señor! ¡perdonad mi grosería!


¡Es que no veo pata de caballo,
2560 N i lo s dos cu e rv o s , v u estra c o m p a ñ ía !

M e f is t ó f e l e s

Por esta vez saldrás del paso así,


Porque, en verdad, buen tiempo ha transcurrido
Desde la última noche que te vi.
Y también, la cultura, que todo lo ha lam ido. . .
2565 Ni el propio diablo a ella se resiste.
¡Y a se ha esfumado el fantasmón del Norte!

— 104 —
¿Acaso cuernos, garras, cola viste?
Cuanto a la pata, me es precisa,
Empero, daña al porte
2570 Cuando trato con gente, 2500

Y uso desde hace tiempo pantorrilla postiza


Como más de un joven decente.

L a Bruja ( b a i la n d o )

¡Estoy fuera de mí!


¡Su Merced Satanás aquí!

M efistófeles
2575 ¡Ese nombre, mujer, está proscrito!

L a Bruja

¿Cóm o? ¿Qué mal os ha causado?

M efistófeles

Tiempo ha que fué en el libro de fábulas inscrito;


Mas con ello los hombres no han ganado:
Del Malo se libraron; los malos han quedado.
25 SO
En adelante me dirás Señor Barón. 2510

¡Tan caballero soy cual más de un caballero!


No dudarás de mi nobleza, espero;
Mira: aquí llevo mi blasón.
(H a ce un adem án obscen o)

L a Bruja (se ríe d esa fo ra d a m en te)

¡Já! ¡Já! ¡Ése es vuestro genio de raposo!


2585
¡ iempre de buen humor! ¡Siempre chistoso!

M efistófeles (a F a u sto )

¡Ya ves, amigo! Imita a los granujas


i quieres tener suerte con las brujas.

— 105 —
L a Bruja

¿P or qué venir les plugo,


Los señores me explican?

M efistófeles
2590 p or una buena copa del conocido jugo.
Me permito pedir del más añejo, 2520

Que los años su fuerza multiplican.

L a Bruja

¡Con mucho gusto! Disponer os dejo


De aquélla, mi mejor botella;
2595 Y o misma suelo gustar de ella,
Que ya ni un poquitito hiede.
Me place dar hasta un vasito lleno.
(En voz baja)
Pero si aquél sin más toma el veneno,
Sabéis que ni una hora vivir puede.

M efistófeles

2600 Ése es un buen amigo, le será de provecho.


Quiero para él de veras lo mejor que hayas hecho.
2530
¡Listo! Traza tu círculo, desgrana tu salmodia,
Y sírvele una taza bien repleta.

La Bruja, con raros ademanes traza un círculo


y coloca en su interior cosas extraordinarias.
Entre tanto, los frascos comienzan a resonar, y
ollas y calderos dan cada uno su nota, haciendo
música. Por último, la bruja trae un gran li­
bro, y coloca en el círculo a los macacos, que
le sirven de atril y deben tener la antorcha.
Hace a Fausto señal de acercarse.

Fausto ( a Mefistófeles)

Pero dime, ¿a qué viene esta parodia?


2605 Los cachivaches, el furioso gesto,
La extravagante farsa que veo aquí completa,
Me la sé de memoria y la detesto.

— 106 —
M efistófeles

¡Y a ! De la mojiganga se reiría un difunto;


Pero no tengas, hombre, severidad tan rara.
2 6 i° £ n su papel ¿ e médico presunto

Tiene que hacer un hocus-pocus para


Que el jugo haga su efecto bien a punto.

(Hace entrar a Fausto en el círculo)

L a Bruja (declamando con gran énfasis lo que


lee en el libro)

La serie aprecia: 2540

Del uno haz diez,


2615 El dos desprecia
E iguala a tres,
Y te enriqueces.
¡El cuatro acreces!
De cinco y seis,
2620 Si obedecéis,
Siete y ocho haréis
Y es cuenta redonda:
2550
Y nueve es uno
Y diez ninguno.
2625 ¡He aquí la tabla de las brujas monda!

F austo

Presumo que la vieja de fiebre desvaría.

M efistófeles

Pues falta mucho todavía.


Todo el libro es así, me es conocido;
Con él perdí bastantes ratos,
2630 Porque un total contrasentido
Parece misterioso a cuerdos y a insensatos.
Amigo, ese arte es viejo y siempre nuevo.
2560
Fué en todo tiempo la modalidad,
Haciendo de uno tres y de tres uno,
2635 Difundir el error como verdad.

— 107 —

lf
Así se enseña y charla sin pausa ni relevo,
Pues, ¿quién toma atadero a loco alguno?
Oír palabras basta para que el hombre crea
Que entre ellas debe hallar alguna idea.

L a Bruja (prosigue en el mismo tono)


2640
¡La gran potencia
De la alta ciencia,
Oculta al mundo entero!
¡Y al que no piensa 2570

Le recompensa
2645
En ocio placentero! ¡

Fausto

¡Qué colección de disparates!


¡Un poco más y mi cabeza estalla!
La impresión uno tiene de que se halla
En pleno coro de cien mil orates.

M efistófeles
2650
¡Basta, basta, bonísima sibila!
Sin más aprestos tu licor entrega;
Llena pronto un tazón, y al borde justo.
No hará daño la droga, está tranquila, 2580

Porque este amigo a muchos grados llega


2655 Y ya más de un buen trago halló a su gusto.

(La Bruja, con muchas ceremonias, vierte la bebida


en un tazón. En cuanto Fausto lo lleva a la
boca, se forma una pequeña llama.)

M efistófeles

¡Tómala pues! ¡El trago siga al trago!


Luego, de su calor te impregnará el halago.
¿Uno que con el diablo se tutea
Puede poner a esa llamita cara fea?

(La Bruja deshace el círculo. Fausto sale afuera.)

— 108 —
M efistófeles

266 ° Y ahora afuera, ¡listo! Quieto no quedarás.

L a Bruja (a Fausto)

¡Que el licorcito os sea de provecho!

M efistófeles (a la Bruja)

Y si algo te pidiera el pecho,


2590
En la Valpurguis ya me lo dirás.

L a Bruja (a Fausto)

¡Tomad esta canción! Si la cantáis a veces


2665 El buen efecto sentiréis con creces.

M efistófeles (a Fausto)

Rápido sígueme por do te lleve;


Transpirar es indispensable,
Así la fuerza te satura en breve
Desde adentro hacia afuera. El ocio amable,
267° Apreciarás más tarde en su valía;
Y muy luego, con íntima alegría,
Sentirás que Cupido se despierta
Y por momentos salta, alerta.

Fausto

¡Un instante al espejo para recrearme en ella!


2600
2675 ¡Esa mujer es demasiado bella!

M efistófeles

¡N o! ¡N o! El modelo femenino más completo


Muy luego en carne y hueso vas a ver.
( Aparte)
Verás, con ese trago en el coleto,
_ Pronto a Helena en cada mujer.

— 109 —
C alle

Fausto — Margarita, que pasa.

Fausto
2680 Mi bella señorita: ¿osar podría
Ofrecerle mi brazo y compañía?

M argarita

Ni señorita soy, ni bella.


Puedo ir a casa sin ella.
(Se desprende y sale)
Fausto

¡P or el cielo, esta niña es bella!


2685 Algo así no he visto jamás. 2610
Es tan pura como una estrella,
Y pizpireta es además.
¡Mejillas, labios de encendida
Flor que no olvidaré en la vida!
2690 ¡Su modo de bajar los ojos
Quedó en mi corazón impreso!
¡Y su recato, sus sonrojos
Son, en verdad, un embeleso!

(Mefistófeles aparece)

Fausto

¡Oye! ¡Hay que procurarme ese bocado!

M efistófeles
2695 Muy bien. ¿Cuál es?

Fausto
La viste allí pasar. 2620

— 110 —
M efistófeles

¿Ésa? A su fraile acaba de dejar,


El que la absolvió de pecado.
Me deslicé tras la garita;
Esa niña es una bendita:
2700 Se fué por nada a confesar.
Y o no tengo poder sobre ella.

F austo

Más de catorce tiene la doncella. . .

M efistófeles

Como un Don Juan razonas ya,


Que pretende cortar todas las flores
2 6 ¡0
2705 Y se cree dueño de honras y favores.
Eso no siempre bien está.

F austo

¡M i señor Maestro Ciruela,


En paz la ley me deja usté!
Y lo digo sin eufemismo:
2710 Si esa delicia de chicuela
No tengo en mis brazos hoy mismo,
A media noche el pacto romperé.

M efistófeles

Lo que puede restar y perderse medita. . . 2640


Siquiera dos semanas el diablo necesita,
2715 Sólo para pescar una ocasión.

Fausto

Si de siete horas dispusiera,


El diablo superfluo me fuera
Para tan simple seducción.

— 111 —

»
M efistófeles

Y a casi h a b lá is c o m o u n fra n cé s.
2720 J \J a s p e n sad — lo q u e d ig o n o o s o fen d a —
¿ Q u e g a n á is co n g o z a r a sí la p r e n d a ?
N i co n m u c h o tan g ra n d e el p lacer es
C o m o c u a n d o , c o n m il p relu d io s
2650
Y fio ritu ra s e in te rlu d io s,
2725 A d e r e z á is la m u fieq u ita piano, piano,
L o m is m o q u e en a lg ú n cu en to ita lia n o .

Fausto

T e n g o apetito y a , sin ese apresto.

M efistófeles

A h o r a , sin r e z o n g o s y sin b r o m a :
O s d ig o q u e co n esa d u lce n iñ a
2730 jrn m o ú o a lg u n o pu ed e a n d a rse p resto.
P o r asalto eso n o se t o m a :
S ó lo el a rd id la co sa a liñ a.

Fausto

¡T r á e m e en seg u id a u n a lg o d e ese c ie lo !
¡ D e su p e ch o u n a p a ñ o le ta !
2735 ¡U n a lig a p a r a m i a n h e lo !
2660
¡L lé v a m e a su retiro d e r e p o s o !

M efistófeles

A s í co m p re n d éis q u e o b se q u io so
Q u ie ro ser a vuestra a n sia in q u ie ta ,
N o p e rd e re m o s n i u n m o m e n to
2740 Y h o y m is m o os g u ia ré a su a p osen to .

Fausto

'■ O ¿Y p o d ré v e r la ? ¿S erá m ía ?

— 112 —
M efistófeles

¡N o !

E n la casa estará d e u n a vecin a.


M a s v o s p o d r é is, a s o la s , plen am en te
2670
P reg u sta r la d e lic ia , y d e l a m b ien te
2745 S a tu ra ro s q u e ella d e jó .

F austo

¿P o d em o s ya?

M efistófeles

E n la p e n u m b ra v e s p e r tin a . . .

Fausto

U n r e g a lo p a ra ella n o m e eches en o lv id o .
( Sale)

M efistófeles

¿Y a un r e g a lito ? ¡B r a v o ! ¡L e sa ld ra b ie n la c o s a !
C o n o z c o m á s d e u n a reserv a h e r m o s a ;
2750 M á s d e u n v ie jo teso ro h a y e s c o n d id o ;
P a sa ré u n a revista m in u c io s a .
/
/

A nochecer

Pequeña pieza muy limpia

M argarita

(haciendo y atando sus trenzas)


¡N o sé q u é d aría p a ra
S a b e r q u ié n era el s e ñ o r !
T e n ía m u y b u en a cara
2755 Y u n p o rte d e lo m e jo r .
D e n o b le casa h a s a lid o :
En su fre n te lo l e í . . .
A d e m á s , n o sien d o a sí,
N o fu e ra tan a tr e v id o . . .
( Sale)
Mefistófeles — Fausto

M efistófeles
2760 A d e la n te , sin b u lla y c o n presteza.

Fausto ( después de un rato de silencio)

D é ja m e s o l o ; te lo p id o .

M efistófeles ( curioseando alrededor)

N o o b se rv a cu a lq u ier ch ica tal lim p iez a .


( Sale)

Fausto (alzando la mirada en torno)

¡B ie n v e n id o , crep ú scu lo su ave


Q u e este sa n tu ario im p re g n a s de b la n d u r a !
2765 ¡T o m a m i c o r a z ó n , d u lce tortu ra
Q u e en la esp eran za a b rev as tu a n s ie d a d !
¡C u á l en to r n o resp iran el s o s ie g o ,

— 114 —
Y el c o n ten to , y el o rd e n , sa n ta m e n te !
¡C u á n ta a b u n d a n c ia , en este p o b re a m b ie n te !
2770 ¡E n esta cárcel, q u é fe lic id a d !

(Se deja caer sobre el sillón de cuero


al pie de la cama)

¡O h ! ¡r e c íb e m e tú , q u e lo s b ra z o s abriste,
A o tr o s de tie m p o s id o s , en su g o z o y d o lo r !
¡T r o n o p a tern o q u e ¡ a y ! tan tas veces tuviste
U n e n ja m b r e de n iñ o s c o lg a d o en d e rr e d o r !
2775 A q u í tal vez p ia d o sa y a g ra d e c id a al cielo
2700
M i a m a d a , las m e jilla s en la flo r de la in fa n cia ,
B e só la en ju ta m a n o d el a b u e l o .. .
O h n iñ a cu a l c aricia en to rn o flu y e
S u a v e tu g e n io d e o rd en y a bu n d a n cia
2780 Q u e ca d a d ía m atern al te in stru ye ,
T e h a c e ten der carpeta p u lcra so b r e esta m esa
Y h asta en la arena, en riz o s, tu la b o r d e ja i m p r e s a .. .
¡M a n o a m a d a , tan d ig n a de u n a d io s a !
E s rein o celestial p o r ti la ch oza .
2785 Y a q u í. . .
(Levanta una cortina de la cama)

¡Q u é e sc a lo frío m e r e c o r r e !
2710
¡A n t e esto m ed ita ra h o r a tra s h o r a !
¡A q u í n atu raleza , en so ñ a d o ra ,
L e v e el á n g el in g é n ito f o r m ó !
Y a c ie r a a q u í el in fa n te , el tie rn o pech o
2790 L a tie n d o en el c a lo r d e v id a s u a v e . . .
Y a q u í, en santo m iste rio , casta y g ra ve,
L a d iv in a fig u r a f l o r e c ió . . .

¿Y tú ? ¿ Q u é im p u lso te h a t r a í d o ? . . .
¡C u á n en lo h o n d o m e sien to c o n m o v id o !
2795 ¿ Q u é q u ie r e s ? ¿ P o r q u é tan to te p esa el c o r a z ó n ?
2720
¡D e s v e n tu ra d o F a u s to ! ¡Q u é tr a n s fig u r a c ió n !

¿ E s q u e a q u í u n a u ra m á g ic a m e e n v u e lv e ? . . .
M e a tr a jo de g o z a r u n ím p etu v io le n to ,
Y u n a m o r o s o en su eñ o m e d i s u e l v e .. .
2800 ¿ S ó m o s ju g u e te aca so d el ca p rich o del v ie n to ? . . .

— 115 —

\'
¿ Y si d e p ro n to a q u í la v e s ?
¡Q u é tre m e n d o ca stig o d e tu u ltr a je !
¡C u á n p e q u e ñ o se h a ría el p e r s o n a je !
D e rre tid o y a ciera ante tu s p i e s . . .

M efistófeles ( aparece)
2805 ¡A p r i s a ! ¡q u e allá v ie n e y v a a e n co n trarte!

Fausto

¡V a m o s ! ¡V a m o s ! Jam á s h e d e v olv er. 2730

M efistófeles

H a y u n estu ch e a q u í q u e es d e a lgú n peso.


L o h e to m a d o en o tra p a rte ,
P o n lo en su a rm a rio , q u e to d o p u e d e ser.
2810 ¡J u r o q u e al verlo h a d e perd er el s e so !
H e p u esto a llí ciertas co sita s
A s í o tra p u d ie ra is g a n a r.
L o s n iñ o s n iñ os so n , y el ju e g o es ju e g o .

Fausto

N o sé si p u e d o o s a r . . .

M efistófeles
2815 ¿ A s í v a c ilá is, lu ego
D e tan ta fu r ia ?
¿ Q u e d a r o s p reten d éis co n el te s o r o ?
P u e s, a co n se ja ré a v u estra lu ju r ia
Q u e vu e stro tie m p o a h o rre , y a q u e es o ro ,
2820 Y a m í m o lestia s o tra vez.
¡ E sp e ro n o o s h a b r é is h ech o t a c a ñ o ! . . .
M e ra sco la sesera y h a g o v o la r lo s pies—

(Pone el estuche en el armario y lo cierra)


S a lg a m o s a p risa — m e am año
P a ra q u e esa d u lce cria tu ra

— 116 —
2825 M e jo r disp u esta q u ede a la tern u ra ,
Y p o n é is u n a cara
C o m o si el au la llen a o s esp erara
Y ad u sta s ante v o s se irg u ie ra n y a
L a F ís ic a y la M e ta fís ic a .
2830 ¡V a m o s p r e s to !
(Salen)
Margarita (con una lámpara)

¡P e s a d o está el aire a q u í!
(A bre una ventana)
M a s n o h a ce c a lo r a fu e r a . . .
N o sé lo q u e p a sa en m í . . .
¡O j a l á m a d re estu v ie ra !
2835 U n e sc a lo frío la esp ald a m e r o z a . . .
¡S o y u n a to n tu e la ! ¡S o y u n a m ie d o s a !

(Comienza a cantar mientras se desviste)

E r a un rey q u e rein ó en T u le ,
S ie m p re fie l to d a su v id a ,
A q u ien d e jó su q u erid a
2840 U n v a so de o ro al m o r ir.
Y fu é su b ien m á s p r e c ia d o ;
De él b e b ía en c a d a cen a ,
Y sus o jo s h o n d a p en a
V e la b a , el v a so al co n clu ir.

2845 A l acercarse la m u erte,


S u s v illa s al h ered ero
E n tre g ó co n ta d a s, p e ro
N o q u iso el v aso en tregar.
S en tó se al r e g io b a n q u ete,
2850 L o s c ab a lle ro s de g a la ,
E n la alta y a n tig u a sala
D e l ca stillo , ju n to a l m ar.

¡A l l í el v ie jo b e b e d o r
■A p u ró el ú ltim o tra g o ,
2855 . ,Y el v aso q u e era su h a la g o
" f A la s o las arroj ó.
L o v io caer tin tin eante
Y h u n d irse en el m a r p r o fu n d o . . . 2780
C e rró los o jo s al m u n d o .. .
2860 N i u n a g o ta m á s b e b ió .

(A bre el armario para guardar sus vestidos y percibe


el estuche de joyas)
¡Q u é lin d o estu ch e ! ¿C óm o a q u í lo e n c u e n tro ?
P u e s y o d e jé el a rm a rio b ie n cerrad o .
¡E s s o r p r e n d e n t e ! ... ¿ Q u é p o d r á tener a d e n t r o ? . . .
T a l vez a lgu ien lo t r a jo c o m o p ren d a
2865 Y so b r e ella m i m a d re d ió p restad o.
¡C u e lg a la llav e a q u í d e una c in tilla !
C o n a b r irlo n o creo y o q u e o fe n d a . . .
¿ Q u é es e s t o ? ¡S a n t o D io s ! ¡Q u é m a r a v illa ! 2790
¡ N o v i en m i v id a co sa s e m e ja n te !
2870 ¡U n a d e r e z o ! A n d a r c o n él p o d r ía
C u a lq u ie r d a m a en la fie sta m á s b rillan te.
Y la ca d en a , ¿ c ó m o m e e s ta ría ?
¿D e q u ié n será este ju e g o d e s l u m b r a n t e ? ...

(Se adorna con las joyas ante el espejo)


¡S iq u ie r a lo s p en d ien tes fu e sen m ío s !
2875 E n seg u id a u n a tien e otra f i g u r a . . .
¿ Q u é son la ju v e n tu d y la h e r m o s u r a ?
T o d o eso es m u y d e sea b le, p o r su p u esto,
M a s cu en ta p o c o sin los a ta v ío s ; 2800
S e o s a lab a co n lá stim a en el g e s t o . . .
2880 D etrá s del o ro va la g en te
A l o ro a dh iérese v e h e m e n te . . .
¡A y ! ¡N o s o t r a s las p o b r e s !

— 118 —
A lam eda

Fausto va y viene pensativo. Se le agrega

M efistófeles

¡P o r to d o el a m o r d e s d e ñ a d o !
¡P o r el in fe rn a l e le m e n to !
2885 ¡A l g o sa ber q u isie ra p im e n ta d o
P a ra p o d e r la n za rlo a l v ie n to !

Fausto

¿ Q u é te p a s a ? ¿ Q u é m o s c a te h a p ic a d o ?
¡E n m i v id a v i ca ra s e m e ja n te !

M efistófeles

¡Q u e m e d a ría al d ia b lo en este in stan te


2810
2890 S i el d ia b lo y o m is m o n o fu e r a !

F austo

¿ S e te d e sarreg ló a lg o en la m o lle r a ?
¡L a rab ieta te está m u y ele g a n te !

M efistófeles

¡F ig u r a o s ! L a s jo y a s q u e llevé a M a r g a r i t a . . .
¡U n fr a ile se la s a tr a p ó !
2895 E lla a la m a d re la s m o s t r ó :
E n seg u id a u n te m o r m iste rio so la a gita ,
Q u e tie n e esa señ o ra m á s q u e fin o e l o lfa to .
E n el b re v ia rio m ete sin cesar la n a r iz ;
T o d o m u e b le o lfa te a p o r b u en rato
2820
2900 P o r si es p r o fa n o o santo su c a r iz ;
Y en la s jo y a s h u s m e ó c o n c la rid ad
Q u e n o ten ían m u c h a sa n tid a d .

— 119 —

i
¡H ija mía! e x c la m ó , b ie n m a l h a b id o
p e rtu r b a el a lm a y ca u sa m il d e s v e lo s;
2905
A Ja m a d re d e D io s sea c e d id o ,

T -b r Í d e c o n fo r ta r n os el m a n á d e lo s cielo s,
l o r c i o M a r g a r a u n p o c o la b o q u ita ,
i e n s o en lo del ca b a llo r e g a la d o .
¿ N o ten ía q u e ser a lm a b en d ita
2910
Q u ie n tan discreto h a b ía s e m o s tr a d o ? 2830
H iz o v en ir la m a d re al fr a ile ,
Y éste en seg u id a en tró en el b a ile ;
M ir ó , se r e la m ió d e g u sto
Y d ijo : ¡N a d a h a b r á m á s ju s t o !
2915
Q u ie n sa crific a es r e trib u id o .
¡T ie n e la Ig le sia e stó m a g o ta m a ñ o !
¡f i e m o s en teros se h a c o m id o
Y n a d a tod av ía le h a h e c h o d a ñ o ’
M is s e ñ o r a s : lo m a l h a b id o só lo
2920
Para la Ig le sia n u n ca es d o lo .
2840

Fausto
E s o es co stu m b re g e n e r a l;
U n ju d ío y u n rey h acen ig u a l.

MEFrSTÓFELES
Y ca d en a , b ro c h a y pen d ien tes

2925 V S e e m b o l s ó c u a l s i f u e r a n tres ard ites,


Y a g ra d e c ió a reg añ a d ien tes
Lo mismo que un paquete de confites.
Que en el cielo serían bien pagadas. . .
¡ Ellas quedaron muy edificadas!

Fausto
¿Y M a r g a r it a ?

M efistófeles
2930 T riste , in q u ie ta ,
N o s a b e b ie n d ó n d e le a p r ie ta ;
2850
P ie n sa en el ad erezo n o c h e y d ía ,
i en q u ién se lo llevó m á s to d a v ía .

120 —
Fausto

D u é le m e la tristeza d e m i a m a d a .
¡P r o c ú r a le en seg u id a o tro m á s b e llo .
2935 A l fin y a l c a b o , n o era tan to a q u e llo .

M efistófeles

¡T o d o es p a ra el señ o r co sa de n a d a !

Fausto

P ro c e d e rá s d e a cu erd o c o n mi id e a :
C o n la v ecin a dale a la sin h u e s o ;
Y c o m o un p o b re d ia b lo n o te v e a : 2860
2940 ¡P r o c ú r a m e en se g u id a o tro a d e r e z o .

M efistófeles

M u y b ie n , V u e stra M e rc e d , ¡a su s e r v ic io !
(F a u sto s a le )

U n lo c o e n a m o ra d o d e e s e m o d o ,
D e l so l, la lu n a , las estrellas, to d o ,
P o r ella h a r ía u n fu e g o d e a rtific io .

— 121 —

i
Gasa de la V ecina

Marta (sola)
2945 Q u e D io s p e rd o n e a m i m a r id o ;
¡B a s ta n te m al ha p r o c e d id o !
S in d e c ir m e : ¡a g u a v a ! se a le ja
Y en fa lsa p o s ic ió n m e d e j a . . .
Y o sie m p re b ie n m e h e c o m p o r ta d o ,
2950 ¡ Y , p o r D io s , q u e le tu v e a m o r ! 2870

(Llora)
Q u iz á se h a m u e r t o .. . ¡Q u é d o l o r ! . . .
¡ S i tu viera el c e r tific a d o !

M argarita (llega)
¡D o ñ a M a r ta !

M arta

¿ Q u é p a s a , M a r g a r ita ?

M argarita
¡Y a n o m e p u e d o sosten er d e p ie !
2955 ¡O t r a vez c o m o a qu é lla u n a ca jita
D e ébano en el a rm a rio m e e n c o n tré !
Y llen a de s o b e rb ia s c o sa s,
M á s , ¡m u c h o m á s q u e a qu e lla vez h e r m o sa s!

Marta

A tu m a d re ca lla rlo es n ece sa rio ,


2960 P o r q u e la s llev a rá al c o n fe s io n a r io . 2880

M argarita

¡A h !, ¡m ir e , m ire q u é h e r m o s u r a !

Marta (le pone las joyas)

¡O h ! ¡q u é fe liz eres, c ria tu r a !

— 122 —
M argarita

Lástima no poder lucir con ellas


N i en la calle n i en m is a , ¡s o n tan b e lla s !

. M arta

2965 Y e n cu an tas veces q u ie ra s a m i casa


Y te la s p o n es to d a s a h u rta d illa s:
D ela n te del e sp ejo te paseas y b rillas
Y así p a ra la s d o s p ro n to u n a h o rita p a sa.
Y c u an d o a lg u n a fie sta d a el m o tiv o ,
2890
2970 P o c o a p o c o se m u estra n a la g e n te ;
H o y u n a ca d en ila de o ro v iv o ,
Y m a ñ a n a en la o r e ja a lg u n a p e r l a . . .
N o lle g a r á tu m a d re a v e r la ;
Y en to d o c a s o , q u e a lg o se le cuente.

M argarita

2975 M as, ¿ q u ié n las d o s ca jita s traer p u d o ?


Q u e n o h a y a en ello m a l lo d u d o.
( Llaman)
¡D i o s m í o ! ¿ S i es m i m a d re q u e h a v e n id o ?

M arta (miiando a través del visillo)

¡P a s e a d e la n te ! Es un d e sc o n o cid o .

(Mefistófeles entra)

^ M efistófeles

A en trar sin c e r e m o n ia a q u í m e a tr e v o . . .
298° P e rd ó n a la s señ o ra s p e d ir d e b o .

(Retrocede respetuoso ante Margarita)

H a b la r a D o ñ a M a r ta T ije r a s desearía.

M arta
2900
Y o s o y . ¿ Q u é m e desea decir S u S e ñ o r ía ?

— 1 23 —
M efistófeles ( e n v o z b a ja a M a r t a )

L a h e c o n o c id o y baste h o y a m i a la r d e ;
N o b le v isita tien e la señ o ra .
2985 P e rd o n a rá m i lib erta d de a h o r a :
H e de v o lv e r algu n a tarde.

M arta ( en voz alta)

¡C h i c a ! ¡fig ú r a te q u é cosa tan b o n ita !


¡E s te señ o r te c ie e u n a s e ñ o rita !

M argarita

S o y u n a p o b r e ch ica y n ad a m ás.
2990 ¡D i o s ! E l señ o r es b u en o p o r d e m á s ;
D e este aderezo n ad a es m ío .

M efistófeles

¡O h ! ¡N o es tan só lo el jo y e r ío ! 2910

S o n sus m a n e ra s, su m ira d a p e n e tra n te . . .


E l p o d e rm e q u ed a r m e p la ce m u ch o .

M arta
2995 ¿ Q u é trae Su S e ñ o r ía ? A n s io s a escu ch o.

M efistófeles

L a m e n to n o p o d e r ser m á s g alan te
C o n m e jo r n u eva — esp ero n o e n o ja rla —
S u esp o so ha m u erto y m a n d a salu d arla.

M arta

¿ M u r ió ? ¡F ie l c o r a z ó n ! ¡ A y , q u é d o lo r !
3000 ¡ M i esp o so ha m u e r to ! ¡D i o s le ten ga en g lo r ia !

M argarita

¡C á lm e s e , m i señ o ra , p o r fa v o r !

— 124 —
M efistófeles
2920
¡Escuche pues la triste historia!

M argarita

P o r esto y o q u erría n u n ca a m a r ;
A l perd erle m u rie ra de tristeza.

M efistófeles

3005 A le g r ía y d o lo r se deben c o m p e n s a r . . .

M arta
/
C o n ta d m e c ó m o fu é la cosa ésa.

M efistófeles

E n P a d u a pa ra sie m p r e y a ce ,
A l la d o , p u es, d e S a n A n t o n io ;
Y en sitio de p rim e ra clase
3010 P o r lo san to, d oy te stim o n io .

M arta

¿ P a r a m í n o ten éis o tro r e c a d o ?

M efistófeles
2930
¡A h s í ! U n p e d id o ard ien te y r e ite r a d o :
¡Q u e n o d e jé is de h acerle can tar trescien tas m is a s !
P o r lo d em ás, n a d a con tien e m i b olsillo .

M arta
3015 ¡C ó m o ! ¿ N in g ú n jo y e l, n i el m á s s e n c illo ?
¿Y hasta el v ia ja n te ah o rra las cosa s m á s p recisas
Y so bre su h a m b r e , p a ra p o d e r llevar c o n sig o
A lg ú n recu erd o , aunque d e bie ra ser m e n d ig o ?

125 —
M efistófeles

D e to d o c o ra zó n , señ o ra , lo la m en to ,
3020 P e ro en v erd a d , d erro ch es n o lo s h u b o .
De sus fa ltas llevó el r e m o r d im ie n to ,
Y llo r ó m á s aún la s d e sg ra cia s qu e tu vo. 2940

M argarita

¡A y ! ¡q u e lo s h o m b r e s h a y a n tanta p e n a !
H e d e reza r p o r él u n a n ov en a .

M efistófeles
3025 M e re c é is con traer el lazo p e r d u r a b le ;
¡S o i s u n a n iñ a tan a m a b le !

M argarita

¡O h n o ! M i ed ad aún n o lo p e rm ite.

M efistófeles

Q u e m ien tra s tan to, en ton ce s, un g a lá n os d esqu ite.


D on es d el cie lo , y su p e rio r a m u c h o s o tros,
3030 A lg o a m a b le p o d e r llev a r d el b ra zo .

M argarita

E s o n o se a co stu m b ra entre n o so tro s.

M efistófeles

C o stu m b r e o n o , se da lo m is m o el c aso . 2950

M arta
¡C u e n te p u e s !

M efistófeles

M e lla m a ro n a su le ch o p o stre ro —
E ra un p o c o m e jo r q u e estercolero,

— 126 —
3035 p aja a m e d io p o d r ir.— M a s m u r ió c u a l cristia n o ,
Y r e c o rd ó q u e aún m u c h o ten ía en el g a r g u e r o :
¡Y o d e be ría o d ia r m e , p r o f ir ió ; fu i in h u m a n o !
A b a n d o n a r m i o fic io , m i m u je r , c a s q u i v a n o ...
E s e recu erd o v a a m a t a r m e .. .
3040 ¡S i ella p u d iera en v id a p e rd o n a rm e !

M arta ( l l o r a n d o )

¡P o b r e c illo ! T ie m p o h a q u e p erd on é.

M efistófeles
2960
P e ro ella m á s q u e y o cu lp a b le fu é .

i
M arta

¡H a m e n tid o ! ¡Q u é c o s a ! ¡M e n t ir ante la m u e r te !

M efistófeles

D e b ió ser el d e lirio en la a g o n ía — .
3045 Si eso s tran ces en tien d o , lo en tien d o de esa suerte—
N i u n m o m e n to , a g r e g ó , d e rep o so t e n ía ;
H u b e d e p ro cu ra rle p a n y n iñ o s,
Y pan en el sen tid o m á s e x te n s o ;
Y n i siq u ie ra p u d e ru m ia r en p a z m i p ie n so .

M arta

305° j ¡ A s í o lv id ó fid e lid a d , c a riñ o s,


In cesa n te tr a b a jo y p r iv a c ió n !

M efistófeles
2970
N o p u e s : lo r e c o r d ó co n e m o c ió n .
D i j o : c u a n d o de M a lta le v a n ta m o s el v u e lo ,
P o r lo s m ío s recé c o m o n u n ca se reza,
3055 y en b re v e se to r n ó p r o p ic io el c ie lo ,
P u e s d e u n n a v io tu rco h ic im o s p resa ,
E l q u e d el G ra n S u ltá n tra n sp o rta b a un teso ro .

— 127 —
Y fu é p re m ia d o así el v a lo r a u g u s to ;
Yo re c ib í ta m b ié n , c o m o era ju s to ,
306° ]\|j b u en a parte b ien m e d id a en o ro .

M arta

¡E h , c ó m o ! ¿C u á n to ? ¿L o en terró tal v e z ?

M efistófeles
2980
¡Q u ié n sa b e d ó n d e lo ten d rán ah ora
L o s cu atro v ie n to s ! E l c a so es
Q ue a N á p o le s lle g ó , y u n a b ella señora
3065 B a jo su p ro te cció n le p u so al v erle
T a n so lo su a lm a y e x tra n je ro .
T a n to s b u en o s serv icio s tu v o él q u e a grad ecerle
Q u e lle v ó sus recu erd o s h asta el d ía po strero .

M arta

¡E l la d ró n de sus h i jo s ! ¡E l tu n a n te !
3°7° ¡]\jí ia m ¡ Seria m á s astrosa
P u d o im p ed ir su v id a c r a p u lo s a !

M efistófeles

¡P e n s a d ! D e ello m u r ió , y eso es bastante.


D e h a lla rm e y o en v u estro lu g a r ,
2990
U n a ñ o c o n d e co ro le lleva ría lu to ,
3075 £ ín terin le b u sca b a un su stitu to.

M arta

¡A y D io s ! O tro cu a l ese m i p rim ero


E n el m u n d o n o es fá c il d e en con trar.
¡N in g ú n lo cu elo h a b rá tan z a la m e r o !
T a n só lo su a fic ió n a v ia je s a rriesg ad o s,
3080 A la s m o z a s y al v in o c ap ito so
Y a l m a ld ito ju e g o d e d a d o s . . .

— 12 8
M efistófeles

¡Y a ! ¡Ya!... H u b ie ra sid o m u y sen cillo


V iv ir en p a z si p o r su p a rte v u estro esp oso
M á s o m e n o s ig u a l to le ra n cia os m o stra ra . 1000
3085 B a jo esa c o n d ic ió n , c o n v o s ca m b ia ra
Yo m is m o , os lo ju r o , el an illo.

M arta

¡T ie n e a b ien el señ or d a rm e una b r o m a !

M efistófeles ( aparte)
I
C o n v ie n e q u e a h o ra m is m o m e d e sp id a ,
Q u e ésa hasta al d ia b lo la p a la b ra to m a .
(A Margarita)
3090 ¿Y ese c o ra zo n c ito n ad a sie n te ?

M argarita

¿ C ó m o d ice el s e ñ o r ?

M efistófeles (aparte)

¡O h cria tu ra in o c e n te !

(En voz alta)


¡S a lu d , señ o ra s m ía s !

r M argarita

¡A d i ó s !

M arta

¡ D ig a en s e g u id a !

Yo q u isie ra ten er a lgú n c ertificad o


1010
D e d ó n d e , c ó m o y c u á n d o m i esp oso fu é en terrad o.
3095 A m ig a so y d el o rd en , p e ro a d em á s, m e toca
D a r en el se m a n a rio n o tic ia d e su m u erte.

— 1 29
M efistófeles

, p o r la b o c a
„stigo s la v e rd a d se vierte,
un fin o y excelen te a m ig o
; ante el ju e z c o n m ig o .
de traerle.

M arta

¡O h , tra ed le, s í !

M efistófeles

¿Y la d o n cella estará a q u í?
E s b u en m u c h a c h o , q u e v ia jó b astan te,
Y c o n la s señ o ritas m u y g alan te.

M argarita

A l v e rm e ante u n señ o r así


Yo m e p o n d ría de v erg ü en za r o j a . . .

M efistófeles

¡ N i ante un rey la b elleza se s o n r o ja !

M arta

T r a s de la casa h a y h u erta q u e tie n e a lg u n a s flo r e s,


A l lí esp era m o s h o y d e tard e a lo s señ o res.
C alle

Fausto — Mefistófeles

F austo
3110
¿Y a q u e llo ? ¿C óm o va? ¿Y a se e n c a m in a ?

M efistófeles

¡A h , b ra v o ! ¡O s en con tré llen o de fu e g o !


M a r g a rita será vuestra m u y lu e g o .
E sta ta rd e la v ais a ver
E n la casa de M a r ta , la v e c in a ;
3115 M u je r c o m o m a n d a d a h acer
3030
P a ra alcah u eta p o r o fic io .

Fausto
¡M u y b ie n !

M efistófeles

M as se n os p id e algú n serv icio .

F austo

jUno y o tro se h a b rá n d e eq u iva le r.

M efistófeles

E s tan só lo un p e q u e ñ o te s tim o n io :
3120
Q u e la osam en ta d el señ o r con sorte
D esca n sa en c o n sa g r a d a h u esa
En la c iu d a d de S a n A n to n io .

F austo

¡Y h a b rá q u e h acer el v ia j e ! ¡U n a rreg lo p e r fe c to !

— 131 —
M efistófeles

¡Sancta simplicüas! ¡N o h a y t a l! S ó lo interesa


3125 Q u e el testim o n io a q u é l sin m á s se aporte.

F austo

S i usté n o h alla m e jo r sa lid a q u e ésa,


Q u e d a h ech o trizas su p ro y e cto .

M efistófeles
3040
¡S a n t o v a r ó n ! ¡P o r d ó n d e a h o ra en d ereza !
¿ E n su v id a se rá la vez p rim era
3130 Que un fa ls o te stim o n io d ie r a ?
N o h a b é is d e D io s , del m u n d o , de lo q u e en él se agita.
D e l h o m b r e , y en la m en te y el c o ra zó n p alp ita
D e fin ic io n e s v ig o r o s a s p r o d ig a d o ,
A u d a z la fre n te, el p e ch o le va n ta d o .
3135 Y , si aceptáis q u e a fo n d o Ies p a sem o s revista,
D e b e r é is c o n fe sa r que estáis tan in fo r m a d o
C u al d e la m u erte d e T ije r a s el austero.

Fausto
3050
E re s a h o ra y siem p re m en tiro so y so fista .

M efistófeles

¡C u a l si n o se su p iera n ciertas c o s a s !
3140 ¿P u es no a n d a réis m añana, m uy d ig n o ca b a lle ro ,
E m b a u c a n d o a esa p o b r e M a r g a rita ,
J u rá n d o le el a m o r m á s hondo y verdad ero?

Fausto
¡D e to d o c o r a z ó n !

M efistófeles

¡P a la b r a s m uy h e r m o sa s!
Y de lealtad eterna le h a b la ré is, de in fin ita
3145 T e r n u r a y d o m in a n te y ú n ica a s p ir a c ió n . . .
¿ E s o ta m b ié n será d e to d o c o r a z ó n ?

— 1 32 —
Fausto

¡D e j a eso! ¡S í ! C u a n d o y o sien to,


Y p a ra m i p a sió n y m i torm en to 3060

B u sco p a la b ra s y n o las c o n s ig o ,
3150 Y p o r el m u n d o e x p á n d ese m i an h elo
Y a las p a la b ra s de m á s fu ste a p e lo ;
C u a n d o lla m o a este a rd o r q u e m e d e vo ra
In fin ito y eterno — ¡e te rn o , d i g o !—
¿ E s eso d ia b le ría e n g a ñ a d o r a ?

M efistófeles
3155 ¡P e r o ten go r a z ó n !

Fausto

O y e y en tien de —
P o r m is p u lm o n es d e ja q u e lo pida-— :
Q u ie n q u ed a rse co n la razó n pretende
L a tienei si su len gu a n o está h en d id a. 3070

Y v en , q u e y a h arto esto y d e c h a r la :
3160 T ie n e s razó n , de so b r a , p u es deberé aceptarla.
Jardín

Fausto y Margarita, del brazo. Marta y Mefistófeles.

Se pasean de un lado a otro.

M argarita

C o m p re n d o m u y b ie n q u e el señor
Me c o n sid e ra , so la m e n te,
Y le p lace ca u sa rm e este ru b o r.
P o r q u e to d o v ia je r o está h a b itu a d o
3165 A ser co n lo q u e en cu en tra h arto in d u lgen te.
Y sé q u e a u n h o m b r e a s í, tan a vezad o,
N o p u e d e in teresar m i so sa ch arla .

F austo

¡U n a m ir a d a , una p a la b r a tu ya ,
308?
Y un m u n d o de sa ber ante ellas h u y a !

(L e besa la mano)

M argarita

3170 ¡N o o s m o le s té is ! ¿C óm o p o d é is b e sa r la ?
¡E s tan áspera y f e a !
¡ H e tr a b a ja d o y a en tan ta t a r e a ! . . .
A m i m a d re es d ifíc il con ten tarla.
(Pasan)

M arta

Y v o s , señ o r, ¿ v ia já is sin pa u sa a lg u n a ?

M efistófeles

3175 ¡T r is t e es q u e así n o s lleven el d eber y el n e g o c io !


¡C u á n to d o lo r p u e d e sen tirse al d e ja r u n a
C iu d a d ! M as no es p o s ib le d iv a g a r en el o cio .

— 134 —
M arta

C u a n d o se es jo v e n p u e d e ser p a sa b le
3090
R e c o rre rse cu a l lib re v a g a b u n d o
3180 D e a q u í p a ra allá el m u n d o ;
P e ro llega la ed ad d e sa g ra d a b le,
Y arrastrarse a la tu m b a so lte ró n , s o lita rio ,
E s o h asta a h o ra a n a d ie fu é ja m á s de p ro v e c h o .

M efistófeles

L e ja n a p ersp ectiv a q u e m e estrem ece el p e ch o .

M arta

3185 P e n sarlo a tie m p o , b u e n se ñ o r, es n ece sario.


(Pasan)
M argarita

¡ S í ! P e rd id a d e vista y o lv id a d a .
L a c ortesía en v o s está e n c a rn a d a ;
Y ten d réis m u c h a s a m ista d es, n o lo d u d o ,
M á s discretas q u e y o .

Fausto

¡D u lc e e m b e le s o !
3190 C r é e m e : se lla m a d isc re c ió n h arto a m enudo
3100

L a a d oce n ad a v a n id a d .

M argarita

¿Y c ó m o es e s o ?

Fausto

¡O h ! q u e la sen cillez y la in ocen cia


Ig n o r e n siem p re su teso ro s a n to !
Q u e la m o d e stia , la d iv in a esencia
3195
V it a l, co n so la d o r e n c a n t o .. .

— 1 35
M argarita
Me basta que penséis en mí un poquito;
Para pensar en vos tendré tiempo infinito.

F austo

¿Sola estás muchas horas, niña bella?

M argarita
¡Oh sí! Pequeña es nuestra casa,
Pero cuidarla no es tarea escasa. 3110
No tenemos doncella;
Debo cocinar y barrer,
Debo tejer, debo coser,
Debo andar todo el día, diligente:
3205 ¡Y mi madre es en todo
Tan exigente!
Y en realidad, no necesita
Privarse de ese modo.
3 2 10n Podríamos pasarlo mejor que mucha gente,
Pues nos dejó mi padre una bonita
Fortuna, una casita,
Y un huerteeillo a la ciudad cercano.
Mas ahora algún tiempo libre tengo, por cierto;
.bntro de soldado mi hermano 3120
3213 Y mi hermanita ha muerto.
Harta fatiga dióme la criatura,
Pero feliz recomenzando fuera,
Que tanto la quería.

Fausto
Un ángel fué si a ti se parecía.

Margarita
3220 Yo la crié; y me amaba con ternura.
Nació después que el padre se muriera;
A mi madre la habían desahuciado,
Tan miserable era su estado,

— 136 —
Y se restableció muy poco a poco.
3225 Darle su pecho al angelito
Hubiera sido intento loco; 3130

Y yo tuve que criarla con cuidado infinito,


A leche y agua; así fué mía.
Y en mis brazos bullendo
323° Aprendió a sonreír y fué creciendo.

Fausto

Ciertamente tuviste la más pura alegría.

M argarita

Pero también, por cierto, muchas horas de pena.


Noche a noche la cuna de la nena
Junto a mi cama tuve; y apenas se agitaba,
3235 Y o despertaba. 3140

Ya era el frasco que darle, ya acostarla a mi lado,


Ya, si no se callaba, no tener más pereza
Y pasearla en brazos, bailando por la pieza;
Y al aclarar, pronto a la cuba del lavado,
3240 Y no olvidar el fuego,
Y en seguida al mercado,
Y un día como el otro, sin sosiego.
Así, señor, no siempre pasa amena la vida,
Pero saben mejor descansos y comida.
(Pasan)
Marta
324^ y las mujeres no osan dar el paso.
3150
No es fácil convertir a un solterón.

M efistófeles

De alguna como vos depende acaso


Que resuelva cambiar de condición.

M arta
Señor, decidlo llanamente:
3250 hallasteis nunca nada? ¿El corazón
Ligado a algún lugar aún no se siente?

v
— 137 —
M efistófeles
Dice el proverbio: "hogar que sea tuyo
Y una buena mujer, son perlas y oro” .

M arta

Pues, que lo habéis deseado de vuestra frase intuyo.

M efistófeles

3255 Doquiera me obsequiaron con gracia y con decoro.

Marta
Yo quería decir: ¿no habéis tenido
Un lance de verdad?

M efistófeles

i Malhaya el que osa


Burlar a una mujer! ¡160

M arta

¡N o me habéis entendido!

iv itr is iU F E L E S

Lo deploro; ¡y entiendo q u e ... sois muy bondadosa!


(Pasan)
Fausto
3260
¿Y me reconociste, ángel querido,
En cuanto en el jardín puse yo el pie?

M argarita -
¿N o visteis? Los ojos bajé.

Fausto
¿ Y perdonas cuál fuera de atrevido
Cuando, al salir de misa el otro día,
Tuve yo de abordarte la osadía?

— 1 38 —
M argarita

Quedé abochornada, jamás


Me sorprendió tal ocurrencia;
Nunca di pasto a la maledicencia, 3170

Y pensé: ¿qué habrá visto de procaz,


De turbio ese hombre en mi talante?
Sin más pensarlo se plantó delante
Cual para un trato con alguna vil mujer.
Pero he de confesarlo, aquí, al instante
Algo latió en vuestro favor una llamada,
Y me sentí indignada conmigo misma al ver
Que no podía estar contra vos indignada.

Fausto

¡Mi tierno amor!


M argarita

¡Dejad!
(Corta una margarita y arranca uno a

uno los pétalos)

Fausto

¿Un ramo harás así?

M argarita
Es un juego.
Fausto

¿Cómo es?

Margarita (se aparta)


SI SO
Os reiríais de mí;
¡Dejadme!
(Sigue arrancando y murmura)

F austo .

¡Que oiga lo que tu labio murmura!

' — 139 —
Margarita ( a media voz)
M e q u i e r e .. . N o m e q u i e r e .. .

Fausto
¡O h fa z su av e y p u ra

M argarita
M e q u ie r e . . . N o... Sí... No...

(Arrancando el último pétalo con íntima alegría)

¡M e q u iere, sí!

Fausto
S í, m i n in a , lo q u e esta flo r te d ijo
E scu ch a c o m o o r á c u l o .. . ¡T e am a!
¿ C o m p r e n d e s esa in m e n s id a d ? ¡T e a m a !

M argarita

.. , (L e toma las manos)


i Me estremezco !

Fausto
¡O h ! ¡N o tie m b le s, a m o r ! ¡Q u e esta m ira d a ,
L a p resió n d e m is m a n o s , ’
T e d ig an lo in e fa b le !
¡ T o ta lm e n te e n trega rse el u n o al otro
Y un éx tasis sen tir q u e sea e te r n o !
¡S i n f i n ! . . . P o r q u e su fin só lo sería
¡L a d e s e s p e r a c ió n !. . . ¡S i n f i n ! . . . ¡E t e r n o !

(Margarita le oprime las manos, se desprende y se aleja


corriendo. Fausto se queda pensativo un rato, luego
la sigue.) °

M arta (viene)
Anochece.

M efistófeles
S í p u e s, p a rtir d e b e m o s.
M arta

Q u e o s q u ed a rais a ú n g ra to m e fu e ra ,
3295 P e ro éste es p u e b lo p o r d e m ás m a lig n o .
H asta tales ex tre m o s
C u a l si otra d istra cción n ad ie tu viera,
N i q u eh acer m á s d ig n o ,
Q u e cu rio sea r 3200
3300 y lo s m e n o re s p a so s d e su v ecin o esp iar.
E l c h ism e c orre n o b ie n u n a se d escu id a.
¿Y nu estra p a r e jita ?

M efistófeles

V o l ó p o r esa sen d a.

¡T r a v ie s a s m a r ip o s a s !

M arta

P a re ce q u e él se pren d a.

M efistófeles

Y ella ta m b ié n . A s í es el cu rso de la v id a .
R efugio en el Jardín

Margarita entra corriendo, se esconde detrás de la


puerta, la punta del índice en el labio,
y mira a tra-
vés de la hendidura. ’

3305 ¡Viene! GARITA

Fausto (entra)

¡A h p i c a r o n a ! ¡B u r la r m e de ese m o d o '
T e atrap é !

(La besa)
M argarita

(abrazándole y devolviéndole el beso)

Mí¡ D e l o s h o m b r e s e l m á s
iVli co ra zó n te q u ie r o !
b u e n o , con tod o

(Mefistójeles llama)

Fausto ( golpeando con el pie )

¿Quién es?

M efistófeles

¡Gente de paz!
Fausto
¡Un animal!

M efistófeles

Ya es hora que partamos, no más.

M arta (llega)
Sí señor, tarde es ya.

142 —
Fausto (a Margarita)

¿Podría acompañaros?

Margarita

3310 Mi madre m e . . . ¡Adiós!

F austo

¿Debo entonces dejaros?

¡Felicidad!
M arta

¡Adiós!

M argarita

¡Hasta la vista!
(Fausto y Mejistófeles se alejan.)

M argarita

¡Santo Dios! ¡Cuánta cosa fascinante


Puede pensar un hombre semejante.
Me avergüenzo de ser tan poco lista,
3315 Y a todo sólo sé decir que sí.
Soy una pobre chica, una ignorante; ^
No comprendo lo que él encuentra en mi.
( Sale.)
B o sq u e y C a v e r n a
/
Fausto (s o l o )
¡T o d o m e d iste, E sp íritu s u b lim e !

3320 l Tf ° - CU? nt° P e d í! ¡T u fa z n o en v a n o


V o lv ió s e h a c ia la m ía en tre la s lla m a s !
M e oto rg aste cu a l rein o la so b e rb ia 3220
N a tu ra le za , y el p o d e r sentirla
Y g o z a r d e ella. N o a co rd a ste só lo
A d m ir a r la cu a l fr ío v is ita n te ’
3325 P u e d o h u n d ir la m ira d a en su h o n d o sen o
L o m o en el p e c h o del m e jo r a m ig o .
A n te m is o jo s d e sfila r h iciste
D e lo s seres v iv ien tes el c o r te jo ,

3330 v 3i n o m .b ra r m e en señ aste a m is h erm a n o s


E n la q u ieta esp esu ra, el a ire, el agu a.
Y c u a n d o el h u ra cá n m u g e en el b o sq u e
^ el p in o g ig a n te sc o , en su c a íd a ,
Q u ie b r a y ra sg a ton a n te tro n c o s, ra m a s, 3230

„ „ * el « c r u j i r re tu m b a en lo s c o lla d o s,
E n to n ce s m e d irig e s al seg u ro
D e la c a v ern a, y en su p a z m e y ergu es
T re n te a m i p r o p io ser, y así en m i p ech o
D ev e la n su m is te rio h o n d o s p r o d ig io s.

3340 c g 0 e^eva h 'na ante m is o jo s


b u p u reza c a lm a n te ; rie la r v eo ,
S o b r e la s roca s y lo s m atorrales
H ú m e d o s , las fig u r a s a rgen tin as
De otros t ie m p o s ; y el áspero deleite
De la m ed ita ció n m itig a n ellas.

¡U t i . ¡q u e n o es d a d » _al ¿o m h r £ _k ..p je rfe í;. 3200


b ie n to lo a h o r a ! D iste a la d elicia
Q u e d ía a d ía a cé rca m e a lo s dioses
U n co m p a ñ ero del q u e y a im p o sib le
M e fu e ra se p a ra rm e , y q u e co n g élid o
3350
D e sc a ro m e r e b a ja a n te m í m ism o ,

— 144 —
Y a la n a d a red u ce co n el so p lo
D e una p a la b ra e so s tu s d o n e s. F u e g o
D e v o r a d o r atiza en m is en trañ as,
Em peñoso, p o r esa im a g e n b e lla ...

3355 Y a sí m e p recip ito del deseo


A l g o c e ; y en el g o c e m e co n su m e 3250
D e l deseo q u e sa c io la n o sta lg ia .

M e f is t ó f e l e s ( a p a rece)

¿ D e esta v id a ten éis a h o ra b a sta n te ?


¿ C ó m o p u e d e g u sta ro s a la la r g a ?
3360 -U n a b re v e ex p e rie n cia n o es g ra n c a rg a ,
P e ro lu e g o , o tra v ez h a c ia a d e la n te .

F a u s t o

Q u isie ra pa ra ti m e jo r tarea
Q u e m o lesta rm e en este h e r m o so día.

M e f is t ó f e l e s

Hombre, por m í. •• ¡En Paz te dejaría!


3365 ¡N 0 lo d ig a s de m odo que te c re a .

E n co m p a ñ ero ta l, in g r a to , lo c o , 3260
B r u s c o , se p ie rd e en realidad^ m u y p o c o .
No d e ja d e e x ig ir S u S e ñ o ría
N u e v o s t r a b a jo s n i u n in s ta n te ;
3370 y n 0 h a y m o d o d e h u sm ea r en su sem b la n te
ÍL o q u e le a g ra d a y lo q u e le d isg u sta .

F a u s t o

¡A la v e rd a d , q u e d ió la n o ta ju s t a !
¡Y h a b r á q u e a grad ecer su im p e rtin e n c ia .

M e f is t ó f e l e s

¡C ó m o sin m í se h u b ie ra m a lo g ra d o ,
3375 P o b r e h ijo d e la tie rr a , tu e x iste n cia !
P o r la rg o s a ñ o s te h e cu ra d o

145 —
D e l esp ecu la tiv o m a c a n e o ;
3270
Y si p o r m í n o fu e ra ,
¡T ie m p o h a te h u b ie ra s id o de p a seo
3380 D ej an(J0 le jo s la terrestre e sfe r a !
¿A q u é te m etes en c av ern as ten eb rosas
C u a l lech u zón en su e s c o n d r ijo ?
¿ S o r b e s en la h u m e d a d de esas p e ñ as m o h o sa s
C u a l sa p o tu a lim e n to , y o c o l ij o ?
3385 ¡Q u é p a sa tie m p o e n c a n ta d o r!
¡T ie n e s en la s en trañ as to d a v ía al d o c to r !

F austo

¿ C o m p r e n d e s tú la s n u ev as energías
Q u e esta v id a en la m a g n a so led ad m e p r o c u r a ?
3280
¡Y a ! si fu e ra s cap az de sen tirlo, q u erría s,
3390 C om o b u en d ia b lo , h u rta rm e m i v en tu ra .

M efistófeles

¡S o b r e h u m a n o p la c e r ! B a jo e l relente
C a d a n o ch e a co starse en la m o n ta ñ a ,
Y a bra z a r tierra y cielo c o n a m o r veh em en te
H in c h á n d o s e c o m o d e id a d ta m a ñ a ;
3395 L a m éd u la terrestre rev o lv er de a nsia lle n o ,
L a o b ra d e lo s seis d ía s sentir to d a en su sen o,
G o z a r y o n o sé q u é con n o b le b r ío ,
E n u n tie rn o d e liq u io d iso lv erse en e l T o d o ,
3290
B o r r a d o en teram en te el ser te r re n o ;
3400 y te rm in a r ese su b lim e d e s v a r í o .. .

( Hace un ademán)
No p u e d o d e c ir d e q u é m o d o . . .

Fausto
¡ A v e r g ü é n z a te !

M efistófeles
S é q u e n o te a g rad a.
D ic te el p u d o r n o m á s tu protesta in d ig n a d a ;
Q u e d e cir n o se d e b e al casto o íd o

— 146 —
3405

3300

Y a tien es c o n su m id a la fig u r a ,

3410 í ,¡ p r o s ig a » q a « 4 « í - J * ° ' J ”
Perdido en el horror o en la locura.
•B asta! T u a m a d a se esta en c asa ,
M ás triste cada hora que pasa;
T e tie n e sin cesar presen te
Y v e a u e te a m a in m en sam e n te.
3415

u 7«£—
S u le ch o u n
•jc-bord6 r / r t
a rro y u e lo en el d e s h ie lo ,
L a d erram aste en su c o ra zo n c ito , 3310

Y q u e d ó en seco tu a rro y u e lo .

3420

D e b e ría este g ra n señ or


D ig n a rse d a r u n a respu esta
D e esa p o b re ch icu e la al tiern o a m o r.

3425 ¡Son sus horas muy largas


Y m uy a m argas! . a: PTTn)re h a c ia a fu era
S en ta d a a su v en ta n a m ira siem p
P a sar la s n u b e s tra s lo s m u ro s de la v illa ,
Y es su c a n t o : ¡s i fu e s e u n a a v e c illa .

3430 Y d e d ía v de n o c h e lo reitera. 3320

í a está aíegre, y a triste mucho m á s a m e n u d o ,

Y a de lá g r im a s tien e la carita in u n d a d a ,
Y a p arece tra n q u ila , m a s lo d u d o ,
Y siem p re en a m o ra d a .

F austo

343S ¡S e r p ie n te , sí, se rp ie n te !

M efistófeles ( a p a r t e )

T e a trap aré, segu r adíente.

— 147 —
Fausto

¡Atrás! ¡maldito, infame!


¡N o nombres a esa bella criatura!
¡El ansia de su cuerpo delicioso no inflame
3440 De nuevo en mis sentidos la locura!

M efistófeles

¿Y qué hacer? Ella piensa que la has huido, « ja


Y ya a medias ha sucedido.

Fausto

¡Próximo a ella estoy! ¡Por más que me alejara,


Llevaría su imagen siempre clara!
3445
¡Sí! ¡Envidio hasta la hostia que le toca,
Porque la besa su divina boca!

M efistófeles

¡Muy bien, amigo! Y o te envidio aquellos


Mellizos que entre rosas pacen bellos. . .

Fausto
¡Fuera, alcahuete!

M efistófeles

¡ Bien! Me da risa tu agravio.. .


3450
Dios, al crear la hembra y el varón
Reconoció en seguida oficio sabio SJ40
Brindar él ihismo la ocasión.
¡Vamos! ¡perderla es triste cosa!
Te llevo al cuarto de tu hermosa
3455
Y no, por ejemplo, a la muerte.

Fausto

¿Entre sus brazos qué es la célica dulzura?


¿Si en el calor me baño de su pecho

— 1 48
No siento sin cesar su triste suerte?
¿N o soy el fugitivo y el sin techo?
3460 ¿El deshumanizado sin ley que a la ventura,
3350
De peñasco en peñasco furiosa catarata,
Sus ansias hasta el fondo del abismo desata?
Ella, aparte, su mente aún tierna y vaga,
Tiene su choza en mínima pradera,
3465 Y su labor sencilla toda entera
En el radio doméstico divaga.
¡Y a mí, odiado por Dios, no fué bastante
Tomar las peñas y trozarlas delirante!
3360
¡Ella y su paz que socavar tenía!
3470 ¡ Reclamaba esa víctima el infierno!. ••
¡Demonio, abrevia mi ansiedad sombría!
¡Lo que ha de suceder, suceda al punto!
¡Sobre mí se desplome su perdición, y junto
Conmigo se hunda en el abismo eterno!

M efistófeles

3475 ¡Cómo hierve otra vez, cómo llamea!


¡Anda, necio, y prodiga tus consuelos!
Basta que una chiquilla negro vea
Para que pienses que se caen los cielos.
3370
¡Viva en verdad quien con valor resista!
3480 Tú estás por lo demás ya bastante endiablado;
Y nunca me encontré con tan grotesca vista
Como un diablo desesperado.

— 149 —
P ie z a de M ar g ar ita

M a r g a r it a (s o la a n te su ru eca )

Me pesa el corazón,
Perdí la paz;
3485
Nunca he de recobrarla,
Ya nunca más.

Es para mí la tumba
Donde él no está;
Su ausencia me emponzoña
3490
El mundo ya.

Con mi pobre cabeza


Perdida estoy;
No sé de dónde vengo
Ni a dónde voy.
3495
Me pesa el corazón,
Perdí la paz;
Nunca he de recobrarla,
Ya nunca más.

Sólo miro hacia afuera


3500
Por ver si pasa;
f Sólo para encontrarle
Salgo de casa.

¡Su donosa figura,


Su andar gentil;
3505
Y su boca sonriente,
Su mirada sutil!

Sus palabras que fluyen


El embeleso,
La presión de sus manos,
3510
Y . . . ¡ a y ! ¡su beso!

— 150 —
Me pesa el corazón,
Perdí la paz;
Nunca he de recobrarla,
Ya nunca más.

Hacia él va mi ser todo,


Por él me muero. . .
En mis brazos tomarle,
Tenerle quiero. . .
3410
¡Ay, y besarle!
¡A más no poder!
¡Bajo sus besos
Desfallecer!

3380

3390

3400

— 1 51 —
J a r d in d e M a r t a

Margarita — Fausto

M argarita
¡Prométemelo, Enrique!

Fausto

Pueda cumplir. T° d° CUant°


M argarita

“ “ Sobre la religión. Eres muy Pues dime lo que piensas!


M a s creo q u e la tien es p o c o en cuenta.

Fausto
N o in sistas, n i ñ a ; baste q u e te a m o .
E o r lo s seres q u e rid o s y o vertiera

3530 n Sa“ grej t o d a ; y n u n ca a n a d ie osara


Despojar de su fe ni de su iglesia. 3420

M argarita
¡E s o n o b asta, h a y q u e c r e e r !

Fausto
¿Creencia obligatoria?

M argarita

r , N i siq u ie ra

La m at tU C° n IoS san to s sa cra m en to s,


i Ah. ¡ N o e je r c e r en ti n in g u n a in flu e n c ia !

Fausto
3535 Los respeto.

— 152 —
M argarita

N o es n a d a : h a y q u e d esea rlos.

,Novas a misa, nunca te confiesas!!


Di: ¿crees en D .o s ?

F austo

¡Querida! ¿Quién se atreve


A decir: creo en Dios? Si se plantea
Esa cuestión a sacerdotes, a hombres
3540 Sabios, parece su respuesta
Burla a quien pregunto.

M argarita
3430
; N o crees e n to n ce s?

F austo

¿ v u ien p u -u p u d ie ra
D e c ir : y o creo en E l ' ¿ 1 q u ie n p
3545 Sentir y osar d e c ir lo : en E l n o c r e o .
¿ E l q u e to d o lo alien ta, 3440

E l q u e to d o lo a b a rc a , ^
N o está en ti, n o esta en m i y to d o lo
A llá a rrib a su cú p u la alza el cielo
3550 Y a q u í a b a jo se está fir m e la tie r r a :
¿ N o v es q u e la s estrellas se le van tan
Y u n h im n o en ton a n c o n su luz e te r n a .
¿ C u a n d o en tus o jo s m ir o ,
M i ser a ti n o lle g a ,
3555 Y en tu m en te y sen tid o s u n m iste rio
E tern o su m a d e ja 3450

H ila in v isib le y a la vez v is ib le ?


¡L le n e tu co ra zó n esa g r a n d e z a .
¡ Y cu a n d o el sen tim ien to te tra n sp o rte,
3560 L lá m a le c o m o q u iera s,
L lá m a le A m o r , F e lic id a d o D io s .
Y o no ten go p a la b ra s eft m i le n gu a

— 153 —
Para nombrarle: el sentimiento es todo.
Kuido y humo es el hombre, y sólo
3565
celeste fulgor

M argarita

Está bastante bier. eso que has dicho,


Es más o menos lo que el cura enseña, 3460
.rero con términos distintos.

Fausto

Lo dice en todas partes


3570
Todo el que piensa frente al infinito
Lada cual en su idioma...
¿Por que no lo dijera yo en el mío?

M argarita
Al oírlo parece muy pasable;
3575 d ° hay en eI1° alg0 torcido,
■rorque no eres cristiano.

Fausto
¡Ángel bueno!
M argarita

Ha tiempo ya que sufro y no me explico


yue cierta compañía nunca dejes. 3470

Fausto
¿Qué me quieres decir?

O.,.» . Aquel hombre sombrío


3580 T on Q u e s ie m p r e e s t á a t u la d o m e e s o d io s o o
Con toda el alma; ¡nunca yo he sentido
La punzada en el seno que me causa
La repelente faz de ese individuo!

— 154 —
Fausto

jMuñequita querida! No le temas.

M argarita

S ie m p r e con to d o el m undo s im p a t iz o ,

35 8 5 Mas su vista revuélveme la sangre,


Y tanto como tu presencia ansio 3480

Me causa ese hombre misterioso espanto.


Y además, me parece que es un picar .. ■
¡Dios me perdone si le soy injusta.

Fausto

3590 T a m b ié n t ie n e que h ab er ta n ra ro s b ic h o s .

M argarita

; No viviría yo con uno de ellos.


No bien pasa el umbral, todo lo mira
Con expresión de burla
Y con rabia a la vez; no participa
3595 En cosa alguna; y en su frente leo 3490

Que es incapaz de amar nada en la vida,


i Ah! ¡Tan bien que me siento de tu brazo,
En un libre abandono, el alma tibia.
Pero en cuanto aparece, .
3600 ¡No más dulzura, y siénteme oprimida.

F austo ( a p a r t e )

¡Á n g e l c la r iv id e n t e !

M argarita

Y eso a tal punto me domina


Que dondequiera él se presenta
Pienso que ya no te amo. Todavía
3605 Más penoso es que ante él siento que nunca
Rezar pudiera; y esp me contrista, 3500

Porque a ti, Enrique, igual ha de pasarte.

— 155 —
Fausto

¡Es porque le has tomado antipatía!

M argarita
Debo partir ahora.

3 6 io N ,,™ . . , ¡Q ue n o P ^ d a
Nunca tenerte en brazos ni una hora, mi vida'
iJuntos los pechos, las dos almas juntas!

M argarita

¡Ah! ¡si durmiera sola! Desearía


Esta noche dejar libre el cerrojo.
3615
Eero mi madre apenas si dormita,
r si nos sorprendiera,
Muerta yo en ese instante quedaría.

Fausto

¡Ángel mío! no existe tal peligro,


S il o
loma esta hotellita:
3620
Tres gotas verterás en su tisana
i en blando sueño quedará sumida.

M argarita
¡Qué no haría por ti! ¿Pero es seguro
Que no le dañará?

Fausto

.i) , , . ¡Mi amada niña!


¿rodria de otro modo aconsejarlo?

362S ohsS T ?ul te m i r e ’ y


uh tu eI mas bueno de los hombres -

— 156 —
Un no sé qué a tu voluntad me inclina.
Tanto hice ya por ti que casi nada
Más por hacer me queda todavía. 3520

(Sale)
M efistófeles (aparece)

¡La mocosa! ¿Se fué?

Fausto

_ ¿Otra vez fuiste espía?

M efistófeles
3630 En todos sus detalles he escuchado
Cómo el señor doctor era catequizado;
Supongo que le ha sido provechoso.
Pues no poco interesa a una muchacha
Que uno sea a la antigua, sencillote y piadoso:
3635 Que si se agacha a eso, también a ella se agacha.

F austo

¡Un monstruo como tú no siente


Que un alma amante y fiel, de su fe llena,— 3530

En su opinión la única que salva—santamente


Sufra al creer que el hombre querido se condena!

M efistófeles

3640 ^Cortejante sensual, supersensual:


¡De la nariz te lleva una chiquilla!

F austo

¡Aborto vil de lodo y fuego!

M efistófeles

¡Y de fisonomías entiende magistral!


Ante mí sufre cruekdesasosiego;

— 1 57
3645
Lee un misterio en esta mascarilla...
Que soy un genio huele, nada corta,
Y que hasta el mismo diablo ser podría
¿Será pues esta noche?

Fausto

¿Qué te importa?

M efistófeles

¡Mucho! que a mí también me da alegría.

— 158 —
E n la Fuente

(Margarita y Luisilla con cántaros)

L uisilla

3650 ¿Nada has sabido de Bárbara?

M argarita

Ni una palabra. No salgo


Casi nunca.
L uisilla

¡Te lo juro!
Sibila me lo ha contado.
¡También perdió la cabeza!
3655 ¡Por s u orgullo!
M argarita

¿Qué hay?

L uisilla
Escándalo.
Ya se ve que cuando come
^ A dos está alimentando.

M argarita 3550

¡Ah!
L uisilla

Lo tiene merecido.
3660 ¿ p ues cuánto tiempo no ha andado
Colgada de él? ¿D e paseo
Por la aldea, en los tablados
De baile? Siempre debía
Ser la primera. El muchacho

— 159 —
3665 £ on v in o y con pa stelillos
Siempre la andaba obsequiando.
Pagada de su belleza,
Perdió al fin tanto el recato
Que ya ni se avergonzaba
3670 j)e recibir de él regalos.
Y era un continuo abrazarse
Y un besuquear sin descanso.
Sucedió lo que debía
Suceder, al fin y al cabo.

M argarita
3675 ¡Pobre chica!
L uisilla

¿Cómo puedes
Compadecerla? Entre tanto
Nosotras, junto a la rueca
Quietas debimos estarnos,
Y la madre nos prohibía
368° Quedarnos de noche abajo,
Ella se dejaba estar
Con su amante, y en el banco
Y en el corredor oscuro
Ningún tiempo le era largo.
3685 ¡La cabeza baje ahora!
¡Y pague por sus pecados,
En sayal de penitente,
Su orgullo y lo que ha gozado!

M argarita

El se casará, es seguro.

L uisilla

3690 ¡Pues sería un mentecato!


Puede hallar otras como ésa,
Porque es un listo muchacho.
Además, se hizo humo ya.

— 160 —
M argarita

Me parece poco honrado.

L uisilla

3695 ella consigue pescarle


si
Ha de pasar un mal rato.
Los muchachos la corona
Le arrancarán en tal caso,
Y nosotras a su mierta
3700 Paja picada a r r i m o s . ( S a le )

M argarita (ye n d o a su ca sa )

i Cómo pude antes, desenvuelta,


Condenar cuando hubo faltado
Alguna pobre chica asi.
3580
; Cómo pocna
3705
$ ■ » £ * ■ ■ ”£ * £ £ 5
De lengua en contra del pecado
De las demás? ¡Pobre de mil
¡Cuán negro me parecía'
Pero más seguro aun lo hacia.
Y nunca asaz negro lo vi.
3710 Por mi virtud me bendecía;
¡Me daba unos aires.. ••
¡Soy también una pecadora.
Pero . Lo que condujo a eso
r e r o ... u rwos tal embeleso!
¡Era tan bueno, oh Luos,

— 161 —
R onda

En un nicho de la muralla una imagen de la


Moler doloroso, con jarros de flores.

Margarita (poniendo flores frescas en los tiestos)


3715 {Piadosa inclina,
Madre divina,
Tu faz doliente a mi aflicción!

¡Tú, transpasada 3590


Por dura espada,
3720 Miras del Hijo la Pasión;

Y al padre miras
Y hacia Él suspiras,
Por vuestra común aflicción!

¿Quién, ¡a y ! quién siente


3725 Cuál roe ardiente
Mis entrañas este dolor?
¡Tú sola ves lo que me agita, 3600
Mi anhelo, mi angustia infinita;
Tú sola ves este temblor!

3730 ¡Doquier mi ansia me impele,


¡A y ! cómo duele, duele
Mi pecho en su desolación!
¡Apenas sola, lloro,
Lloro, lloro y te imploro. . .
3735 Que se me parte el corazón!

Los tiestos bajo mi ventana


Mis lágrimas rociaron hoy 3610
Cuando a la luz de la mañana
Corté para ti flor tras flor.

— 162 —
3740 Claro en lo alto de mi pieza
Brilló desde temprano el sol,
Mas ya, con toda mi tristeza,
Sentada en el lecho me halló.

¡Madre! ¡salva de muerte y deshonor


3745 ¡ Piadosa inclina,
Madre divina,
Tu faz doliente a mi aflicción!

— 163 —
N oche

Calle ante la puerta de Margarita


Valentín (soldado, hermano de Margarita)

Cuando, en ciertas francachelas, 3620


Los compinches de jactancia
3750 Desbordan y la prestancia
Loan de sus damiselas,
E inunda su vaso lleno
Las loas, yo, muy sereno,
Sobre la mesa ambos codos,
3755 Escuchaba esos dislates
Sonriéndome sin empacho;
Y cuando callaban todos
Los hinchados botarates,
Yo, atusándome el mostacho,
3760 Alzaba el vaso y decía:
Lo suyo alabe cada uno, 3630
¿Pero pretenderá alguno
Que hay, bajo la luz del día,
Quien en belleza y recato
3765 Desatar puede el zapato
De la Margarita mía?
¡Top! jtop! ¡cling! ¡clang! en redondo
Chocaba todo a la vez;
Y alguien gritaba: Respondo
3770 De que razón no te falta:
De su sexo es honra, y prez.
Y los que antes en voz alta
Juraban mondo y lirondo
Se sumían en mudez.
3775 Y ah o ra .. . la cosa es como
Para arrancarse los pelos,
Y agachando bien el lomo
Hundirse bajo los suelos.. .
Con una alusión picante

— 164 —
3780 y fruncimientos de jeta 3640
¡Me insulta cualquier tunante!
Ueno de angustia secreta
Como deudor criminal,
Por cualquier frase casual
3785 Sudo a mares. Y si yo
Cedo al furor que me abisma,
Podré romperles la crisma,
Pero desmentirles, no. . .

¿Quién es el que viene allá?


3790 Con cautela se aproxima. . .
Pero dos parecen ya.
Si es é l . . . pues le salto encima.
¡Vivo de aquí no saldrá!

Fausto — Mefistófeles

F austo

Del presbiterio la ventana brilla; 3650


3795 La lumbre de la eterna lamparilla
Pálida parpadea hacia la altura,
Declina en el espacio y desaparece;
Y en torno la tiniebla se apresura:
¡También mi corazón así anochece!

Mefistófeles

38oo y y 0 me siento cual lascivo gato


Que por las canaletas se desliza
Y se agazapa contra el muro un rato.
Ello me moraliza
Con emoción virtuosa,
3805 Por mitad de ladrón y de lujuria.
Y a por el cuerpo me retoza 3660

De la noche soberbia de Valpurguis la furia.


Pues pasado mañana se presenta,
¡Y entonces sí que trasnochar es buena cuenta!

— 165 —
Fausto
3810 En tanto, ¿subirá a la superficie
Aquel tesoro que entrevi allá abajo?

M efistófeles

En breve la alegría os acaricie


De levantarlo sin mayor trabajo.
Poco ha le di un vistazo, creo:
3815 Vi de doblones un chisporroteo.

F austo

¿Pero ni un aderezo, ni un anillo 367V

Para el adorno de mi dulce amante?


/
Mefistófeles

Me pareció entrever también el brillo


De algo a sarta de perlas semejante.

F austo
3820 Eso está bien; me apena, cuando salgo
A verla, no llevarle nada hermoso.

Mefistófeles

Pues no debiera parecer gravoso


Gozar también gratuitamente de algo.
Mas ya que sus estrellas luce el cielo
3825 Me oiréis una obra de arte sin igual:
Voy a cantar una canción moral 3630

Que ha de inspirarle a ella más anhelo.


(Canta acompañándose con una cítara)
¿A qué vienes mohina
Cuando raya la aurora,
3830 Hermosa Catalina,
Junto a la puerta del que te adora?

— 166
¡Déjalo estar, mi bella.
¡É l te abrirá sin mas,
Y allí entrarás doncella,
3835 Pero doncella ya no saldrás.
3690

¡Mucbo, mucho cuidado!


No lleguen los reproches.
Cuando esté consumado,
Mi pobre chica, ¡muy
Dre emoa, i . buenas
j
noches.
m F ¡Difiere miedo
quedo V
y ledo
3840
E l momento fatal,
Antes que él en tu dedo
Ponga el anillo matrimonial!

V alentín (se adelanta)

; A quién engatusa? ¡Malhaya


3700
3845 De la inocencia el saltea^ ° * a ,
¡A l diablo el instrumento vaya.
¡Y al diablo le siga el cantor.
sablazo)
/ • 7/, cítara hendida de un
M efistófeles (mirand
.•Jo en dos’ No sirve para nada.
¡Y a está partida en dos.
V alentín

¡Y ahora alguna testa será hachada!


M efistófeles (a Fausto)

3850 ¡Doctor, a no ceder ni un punto.


¡L a escobilla presto sacad.
Manteneos a mí bien ¡unto.
Y o paro el golpe, vos, pinchad.

V alentín

¡Para éste, entonces!


M efistófeles
¿Por qué no?

— 167 —
V alentín
3855 ¡ Y éste también!
Mefistófeles
¡Sin duda!

Valentín
¿Qué es esto? Y a me canso.
3710
¡Parece el mismo diablo! ¡M i mano entumeció!

^ Mefistófeles (a F a u sto )

¡Pincha pues!
Valentín (c a e )

¡A y de mí!

Mefistófeles
Y a quedó manso
El patán. ¡Y ahora salva tu bautismo!
Huyamos, que empezó la gritería.
3860 Bien sé arreglarme con la policía,
Pero con la justicia del crimen no es lo mismo.

Makta (e n su v en ta n a )

¡Auxilio! ¡Auxilio!

M argarita (e n su v en ta n a )

¡Traigan luz!

Marta (c o m o a n tes)

Por cierto,
Que injurias, ruidos de combate oí.

P ueblo
Uno aquí yace muerto.

— 168 —
Marta ( s a lie n d o )

3865 ¿ Y el matador huyó, de fijo ?

Margarita ( s a lie n d o )
3720
¿Quién aquí yace?
P ueblo
De tu madre el hijo.

Margarita

¡Oh Dios mío! ¡A y de mí!

V alentín

Es fácil decir: te mueres.


Y ocurre en un santiamén.
387° ¿Qué hacéis con llorar, mujeres.
¡Venid! y oídme también. (T o d o s le ro d e a n )

¡Margarita mía! aún eres


Joven y un poco ligera.
Haces tus cosas muy mal.
3875 T e hablo en tono fraternal:
Puesto que hete aquí ramera,
Sélo de modo formal.

Margarita

¡Por Dios! ¿Qué dices, hermano?

V alentín

¡No metas a Dios en danza!


3880 El hecho no es hecho en vano;
Lo que ha de seguir alcanza.
Con uno empezaste apenas,
Otros te habrán, y en verdad,
Cuando te hayan dos docenas
3885 Te habrá toda la ciudad.

— 169 —

i
Cuando la deshonra nace,
Ni se mira ni se nombra,
Y un velo de espesa sombra
Sobre su faz noche hace.
3890 ¡Se quisiera darle muerte!
Pero crece, se hace fuerte;
Y al día su cuerpo expone
Aunque no esté más bonita.
Cuanto más fea se pone
3895 Tanta más luz necesita.

La hora, en verdad, veo ya


Que toda persona honesta,
Como a carroña que apesta,
Pobre puta, te huirá.
3900 Tu corazón flaqueará
En cuanto en tus ojos fije
Los suyos alguien. Ni un dije
Ni cadena has de llevar.
Del sitio frente al altar
3905 En la catedral, la gente
Te ahuyentará cual serpiente.
¡N o más golilla de encajes
Para lucirte en la danza!
Vencida por los ultrajes,
3910 En rincón sin esperanza
Te esconderás, entre inmundos
Mendigos y vagabundos.
Y aunque hasta ti Dios alcanza
En su bondad infinita,
39ls Del mundo serás maldita.

Marta

¡Tu alma encomienda al Señor!


¿Nada tu boca respeta?
¿Morirás blasfemador?

— 170 —
V alentín

¡Diera yo por mis pecados


3920 Con tu ruin cuerpo, alcahueta,
Y en medida harto discreta
Me serían perdonados!

Margarita

¡Oh pena infernal! ¡Hermano!

Valentín

¡D igo que tu llanto es vano!


3925 De tu honor al desprenderte,
Fué tu golpe el más mortal.
Voy, a través de la muerte,
Hacia Dios, soldado y leal.
(Muere.)
C a t e d r a l

Misa de difuntos, órgano y coro

Multitud. Margarita entre ella, Espíritu malo detrás


de Margarita.
E spíritu Malo
39m i ^ Ue dlferente> Margarita,
Cuando, toda inocencia
Llegabas a este altar
Balbuceando oraciones
Del gastado librito,
El corazón a medias
3935 Entre los juegos infantiles
Y Dios!
¡ M argarita!
¿Dónde está tu cabeza?
Mira en tu corazón. . .
3940 ¡ Qué pecado tremendo! . . .
¿Oras por el alma de tu madre
Que por ti se durmió para largo tormento?
En tu u m b ral... ¿de quién es la sangre?
I . . . bajo tu seno
¿Algo no hay que germina y palpita
i a si mismo y a ti con sus presagios
-Llena de angustia?
Margarita
¡A y de mí!
3950 n * pudlera aJeÍar pensamientos
Que van y vienen sin cesar,
Acusándome siempre!
C oro
Dies irae, dies illa,
Solvet saeclum in favilla. Q)1

(1) D ía d e la ir a d iv in a (Órgano)
D e l s ig l o h a r á p o lv o y r u in a .

— 172 —
E s p ír it u M alo

3800
¡De ti se apodera esa ira!
3955 ¡L a trompeta resuena!
¡Se estremecen las tumbas!
¡Tu corazón,
De sus cenizas
Reconstituido
3960 p a ra fla m íg e ra to rtu ra ,
Despierta en un temblor!

M a r g a r it a

¡A h! ¡si estuviera lejos!


¡Me parece que el órgano me quita
3830
El aliento,
3965 Q u e ef ca n to me d e stro za
En lo más hondo el corazón!

C oro

jíidex ergo cum sedebit,


Quidquid latet adparebit,
Nil inultum remanebit. (2)

M a r g a r it a

3970 ¡Qué opresión!


Estos pilares
Me sofocan,
Esta bóveda
3820
Me ah o g a .. . ¡A ire!

E s p ír it u M alo

3975 ¡Escóndete! E l pecado y la ignominia


Jamás quedan ocultos.
¿A ire? ¿ L u z ? ...
¡A y de ti!

(2 ) E l ju e z to d o ju z g a r á ,
Lo oculto aparecerá,
Nada impune quedará.

— 173 —
Coro

Quid sum miser tune dicturus?


3980 Quern patronum rogaturus,
Cum vix justus sit securus? (3)

E s p ír it u M a lo

¡Apartan ya de ti
Su faz los bienaventurados,
Y tenderte sus manos , ¡ 8 ¡0

3985 Estremece a los puros!


¡A y de ti!
C oro

Quid sum miser tune dicturus?

M a rg a r ita

¡Vecina, su frasquito!
(Se desmayen.)
(3) ¿Qué habré, triste, de alegar?
¿Qué patrono he de invocar
Si hasta el justo ha de temblar?

— 174 —
i (- 7
IK ¿U u v o
f j v t, ¡. k •*
k p >i ■ • Ll ,7
!■< C,t V 1
N oche de V a l p u r g u is
04
M ontañas d el H arz '■ r o .

R eg ió n de S ch ierke y Elend

Fausto — M ejistójeles

MEFISTÓFELES

¿Rechazas aún el palo


3990 De escoba que te ofrecí.
Quisiera yo para mí
El chivo más fuerte y malo;
¡Nunca llegamos asi.

F austo

Mientras me sienta ligero


3995 Sobíe mis piernas, prefiero
E l bastón del peregrino
¿Sacamos ventaja acaso
Con acortar el camino^.
Por estos valles y breñas
4000 Deslizarse paso a paso, _
Subir donde entre las penas
Lanza su eterno raudal
En cascada el manantial,
Es lo que hace placentera
4005 Esta excursión. En los brezos
Ya late la primavera
Y el pinar siente sus besos
¿Cómo no ha de ser más vivo
Nuestro impulso?

M efistófeles
Ciertamente
4o.o Que nada de ello percibo.
Mi cuerpo el invierno siente,

— 175 —
Y sólo nieve y escarcha
Quisiera hallar en mi marcha. S
3 50

R ojo y triste el roto disco


4015
Lunar sube con atraso,
Tan turbio que a cada paso
Se tropieza, en cada risco
Y en cada tronco. Permite
Que algún fuego fatuo a mí
4020
Llame. Justamente allí
Uno alegre se repite.
¡A m igo! ¡Acerca tu lumbre!
Y en vez de brillar en vano
Iluminarás ufano
4025
Nuestro camino a la cumbre.

F uego F atuo

Intentaré, reverente, 3860

Vencer ésta mi ligera


Propensión: nuestra carrera
Va en zig-zag habitualmente.

Mefistófeles
4030
¡Ya ¡Y a ! ¡Pretende imitar
Este señorito al hombre!
Ande bien derecho en nombre
Del diablo o le he de soplar
La fatua vida.

F uego F atuo

Me inclino
4035
Pues sois el dueño de casa;
Pero un loco torbellino
De magia hoy por aquí pasa,
Y si pretendéis que un fuego
Fatuo os señale el camino,
4040
Que no seáis estricto os ruego. 3870

— 176 —
Fausto — M efistófeles— F uego Fatuo

( ca n ta n a lt e r n a t iv a m e n t e )

1 ¡Penetramos en la esfera I
\De la magia y las visiones!*
Bien y presto nos conduzca tu carrera,
Y alcancemos, de ti en pos,
4045 En la altura las desiertas extensiones.

Mira cómo árbol tras árbol se encamina


En marcha hacia atrás veloz;
Su faz el acantilado
Hacia nosotros inclina,
4050 Y las peñas más salientes del collado
3830
Son narices con que sopla roncador.

Los torrentes se derraman


Borbotantes entre piedras y verdor.
¿Son canciones que nos llaman?
4055 y ¿Es la queja del amor?
¿Es la voz de aquellos días que me halaga?
¡Oh esperanza! ¡Oh ternura!
Cual leyenda de otros tiempos que perdura
Entre los ecos se apaga.

4060 La lechuza el grito lanza: 3890


¡Uhu! ¡S c h u h u !... ¿El avefría
Y hasta el grajo están despiertos todavía?
¿Salamandras ésas son en los brezales?
¡Patas largas, gruesa panza!

4065 Las raíces, enroscadas cual serpientes,


Brotan de los peñascales.
Y tienden lazos con maña
Para apresarnos silentes:
Sus recias fibras nudosas
4070 Estiran patas de araña 3900
Contra el viajero. Ratones
En especies numerosas
El breñal han invadido por millones.

— 177 —
Con sus chispas las luciérnagas ligeras
4075 Nos confunden, inconstantes compañeras.

¿Pero dime si avanzamos


O aquí inmóviles quedamos?
Todo parece girar,
Rocas, árboles que esbozan morisquetas,
4080 Y lucívagas inquietas
Que se van multiplicando sin cesar.

Mefistófeles (a Fausto)
La punta de mi capa toma.
Nos acercamos a una loma
Que muestra, con vislumbre extraña,
4085 Cómo brilla Mammón en la montaña.
JTt.ii
F austo
¡Cómo la roca filtra desde el fondo
Una vaga luz auroral!
Hasta en las fauces trágicas del hondo
Abismo ella difúndese espectral.
4090 Allí sube en vapor; en remolinos.
Flota allá; y ora luce tras crespón
De nieblas, ora forma hilos finos,
Ora cual manantial hace irrupción.
Aquí se extiende largo trecho
4095 p or e] va]le en cientos de vetas;

Y allá, en ese rincón estrecho


X Se reconcentra en masas prietas.
¡Y chispas saltan en la noche oscura
Como áurea arena se dispersa loca!
4100 ¡Y he aquí que er. toda su altura
Se enciende el murallón de roca!

Mefistófeles
¿Para la fiesta no ilumina este palacio
— Mammón nuestro señor en forma hermosa?
Gran suerte es que pudieras contemplarlo despacio:
4105 Llega ya la farándula impetuosa.

— 178
Fausto

¡De pronto un huracán tremendo ruge!


¡Con violenta pujanza contra mi nuca late!

Mefistófeles

Agárrate al peñasco mientras los aires bate.


¡Si no lo haces, al fondo de este abismo
4110 Te ha de arrastrar su empuje!
¡9 4 0
Más densa hace la noche el cataclismo:
¡Oye cómo la selva en torno cruje
Y los mochuelos espantados chillan!
¡Oye cómo se astillan
4115 Columnas de palacios en perenne verdor!
¡Ramas que se desgajan y se inclinan!
¡Y de los troncos el horrísono fragor!
¡Raíces que bostezan y rechinan!
En la tremenda confusión
4120 De la súbita destrucción
Unos contra otros chocan y restallan.
Y por sobre las grietas
3950
De ruinas ya repletas
Aullando los aires batallan. . .
4125 ¿Oyes tú voces que la altura anegan?
¿Oyes doquier su vibración huraña?
De todas partes hacia la montaña
Cantos de magia con furor se allegan.

B rujas (en coro )

Las brujas al Brocken cantando se van.—


/
4 30 La paja está seca pero verde el grano.—
Júntase allí todo nuestro enjambre insano
Y preside el señor Urián.
¡960
¡Vamos! ¡Vamos! ¡Y a paso vivo!
. Pee la bruja, hiede el chivo.

— 179 —
éU Voz
4135
t» La vieja Baubo va por fuera,
Caballera
■v V : En marrana que cría espera.
íJ Á 4 Coro
¡Haya honor quien de honor es garante!
¡Misia Baubo adelante!
Una m arran a... madre adem ás...
¡Todas las brujas corren detrás!

^ , Voz
¿Qué ruta tomaste?
Otra V oz
La Peña de Brujas,
De paso miré al lechuz ón en su cueva.
¡Puso unos ojazos! 3970

Otra Voz

4145 .p , , , ¡Qué diablo te lleva!


¿ or que de tal modo me empujas?

Voz
Pues a mí me ha desollado.
¡Mira cómo me ha dejado!

B rujas ( coro)
La ruta es ancha, nadie se atasca.
¡Basta pues de tan loco pujar!
La horquilla pincha, la escoba rasca;
La madre llena va a reventar.

Brujos ( medio coro )


Nos arrastramos como lombrices;
El mujerío todo nos pasa;
Cuando el diablo recibe en su casa 3980

Mil pasos nos ganan las hembras felices.

— 180 —
B rujos (el otro medio coro )
Ese adelanto no desanima;
Mil pasos llevan arrolladoras,
Pero aunque corran esas señoras
De un salto al hombre tienen encima.

Voz (de arriba )


4160 ¡Venid también vosotras, del Lago de las Rocas!

Voz (de abajo )


Tenemos unas ganas locas.
Estamos bien lavadas y limpias de verdad,
Pero sufrimos de esterilidad.

A mbos Coros
3990
Huye la estrella, se calla el viento,
4165 Vela una nube la luna fea;
En cambio el coro de encantamiento
En raudo vuelo chisporrotea.
4
Voz (de abajo )
¡Un momento! ¡Un momento!

Voz ( de arriba )
¿Quién llama desde esa hendidura?

Voz (de abajo )


4170
¡Llevadme arriba vos, buenos vestiglos!
Subiendo voy desde hace ya tres siglos;
Desearía alcanzar por fin la altura
Y saciar con los míos mi ternura.

Ambos Coros
4000
Lleva la escoba, lleva el bastón,
4175
Lleva la horquilla, lleva el cabrón;
Quien hoy no ha subido
Es hombre perdido.

— 181 —
Media B ruja (a b a jo )

Ha tanto tiempo que voy detrás. . .


Mis pasitos no alcanzan jamás.
4180 Quieta en mi casa yo no me quedo,
Mas tampoco llegar aquí puedo.

Coro de B rujas
Con ungüento la bruja es valiente;
Cualquier trapo le sirve de vela;
Una artesa es bajel excelente. 4010

4185 No vuela nunca quien hoy no vuela.

A mbos Coros
Cuando pasemos sobre la cumbre,
A tierra todos presto bajad,
E inunde vasta la muchedumbre
Los matorrales de brujidad.
(T o d o s d escien d en )
M efistófeles
4190 ¡T odo eso empuja, aprieta, salta y remolinea!
¡T odo eso chilla, azuza, susurra y cotorrea!
¡T odo eso hiede y arde y eso chisporrotea!
¡D e brujas es un verdadero mar!
Tente a mí pues al punto nos van a separar. 4020

4195 ¿Dónde estás?

F austo (d e s d e le jo s )

¡Aquí estoy!

Mefistófeles
¡Qué! ¿Lleváronte allí?
Debo hacerme valer como dueño de casa.
¡Dulce plebe, atención! ¡El señor Voland. pasa!
¡Aquí doctor! Agárrate de mí.
De un salto desprendámonos ahora
4200 De este turbión, que me resulta harto endiablado.

— 182 —
Allá abajo algo brilla con lumbre seductora
Que nos atrae hacia ese matorral.
¡V en! ¡Ven! que allí un refugio hemos hallado.

F austo
¡Oh espíritu de la contradicción! 4030

4205 ¡Sea! Vayamos por do tiren tus humores.


Me parece una idea original:
La noche de Valpurguis habremos ascendido
Al Brocken para aislarnos a nuestra discreción.

Mefistófeles
Pero mira esas llamas: ¡qué agradables colores!
4210 Alegre club se encuentra allí reunido.
No se está solo en radio reducido.

F austo
Prefiero ir allá arriba; veo lumbre
Roja y humeantes remolinos.
Hacia el trono del Mal corre la muchedumbre;
4040
4215 Allá he de ver resueltos enigmas peregrinos.

Mefistófeles
Pero de otros enigmas te hallarías enfrente.
Ese gran mundo pasar deja
Y aquí nos instalemos beatamente,
Puesto que es ya costumbre vieja
4220 Que ¿entro del gran mundo pequeños mundos se hagan.
Veo aquí brujas jovencitas,
Desnudas porque sábense bonitas,
Y brujas viejas que de sus trajes se pagan.
Sólo por complacerme sé amable, te lo ruego;
4225 p oco es e| sacrificio, mucha en cambio la fiesta.
4050
Oigo algo ya como una orquesta. . .
¡Malditos ruidos! Nos haremos a ellos luego.
Y o me adelantaré por la presentación.
No queda otro recurso, ven conmigo,

•— 183 —
4230 Y así me deberás otra atención.
No es pequeño el local. ¿Qué me dices, amigo?
Mira: apenas el fondo se vislum bra...
De cien hogueras el llamear alumbra;
Se baila y charla, se cocina y bebe,
4235 Y también hacen el amor.
Díme ahora: ¿dónde hay cosa m ejor?

F a u st o

Si una presentación hacerse debe,


¿Cómo has de presentarte: cual diablo o hechicero?

M e f is t ó f e l e s

Comúnmente el incógnito prefiero,


4240 Mas en día de gala
Se lucen las insignias. Mi rodilla
Ninguna jarretera adorna; empero
La pata de caballo brilla
Con gran honor en esta sala.
4245 ¿Ves ese caracol? Hacia nosotros viene.
Con la cara táctil que tiene
Ha olido ya algo en mí. Aún cuando lo quisiera
No puedo en este sitio renegar mis colores.
¡V en! ¡Ven! Pasemos de una a la otra hoguera;
4250 Y o seré el mediador, tú el cortejante.

( A un g ru p o sentado en to rn o d e brasas
m ed io apagadas)

¿P or qué os arrinconáis, viejos señores?


Me agradaría veros en el centro, de guasa
Entre la juventud alegre y trepidante.
Bastante soledad tiene uno en casa.

G eneral
4255 De las naciones nada esperes
Por más que las hayas servido.
Los pueblos, como las mujeres,
Siempre a la juventud han preferido.

-184 —
Ministro
4080
¡D e la justicia ahora se está lejos!
4260 ¡Y o siempre alabaré a esos buenos viejos!
Cuando nuestro el poder sin trabas era
Se vivió en la edad de oro verdadera.

A d v e n e d iz o

No fuimos lerdos, verdaderamente,


Y algo hicimos un tanto inconveniente;
4265 Mas todo ahora está patas arriba,
Cuando por obra nuestra a fijarse iba.

A uto r

Nada se puede leer hoy día


Siquiera de discreta medianía.
4090
Y en cuanto a los más jóvenes respecta
4270 Nunca \á petulancia tan abyecta.

M e f is t ó f e l e s (q u e d e p ro n to a p a rece m u y v ie jo )

Veo al pueblo maduro para el día del juicio


Porque yo el aquelarre no he de ver otra vez;
Y el mundo debe estar saliéndose de quicio
Puesto que de mi cuba veo salir la hez.

B r u ja B u h o n er a

4275 ¡Señores, quedad todavía!


¡Vais a perder una ocasión!
¡M i surtido en mercadería
Examinad con atención!
4100
Nada hay en la diversidad
4280 De esta tienda única en el mundo
Que alguna vez daño profundo
No haya hecho a la humanidad.
Ningún puñal que sangre no haya una vez vertido,
Ningún cáliz que no haya en cuerpo lleno
4285 De salud derramado corrosivo veneno,
Ningún joyel que no haya corrompido
Alguna mujer pura, ni espada que su voto

-18 5 —
No haya alguna vez roto,
O por la espalda a su contrario herido.

M e f is t ó f e l e s

4290 ¡Entiende mal los tiempos mi comadre y señora! 4110

¡L o sucedido déjelo al pasado!


Las novedades busque sin demora;
Sólo la novedad atrae ahora.

F a u sto

De no extraviarme he de tener cuidado.


4295 ¡Una feria a esto llamo buenamente!

M e f is t ó f e l e s

Hacia arriba dirígese el torrente;


Cada uno cree empujar y es empujado.

F a u sto

¿Quién es ésa?

M e f is t ó f e l e s

Contémplala calmoso
Porque es Lillith.

F a u sto

¿Quién?

M e f is t ó f e l e s

La mujer primera
4300 De Adán. Cuídate de esa radiante cabellera, 4120

Unico adorno de su cuerpo hermoso.


Cuando algún joven queda en ella envuelto
No es fácil que consiga verse suelto.

F au sto

Allá se sientan dos, la joven con la vieja;


4305 Se ve que ya ha brincado con ganas la pareja.

— 186 —
M efistófeles

Es que nadie hoy aquí descansa:


Ven, las invitaremos, que ya empieza otra danza.

F au sto (b a ila n d o c o n la jo v e n )

Un lindo sueño tuve un día;


V i en él un frondoso manzano,
43io j) os bellas manzanas tenía, 4130
Tentáronme y tendí la mano.

L a H erm o sa

La fruta aquélla demasiado os tienta,


Y ya desde los tiempos del Edén;
Me siento muy contenta
4315 De que las haya en mi jardín también.

M e f is t ó f e l e s (b a ila n d o c o n la v ie ja )

Tuve una vez un sueño fiero;


V i en él un árbol que se hendió,
Y tenía un gran...........,
Pero asimismo me gustó.

L a V ie ja

4320 Reciba mi mejor saludo 4,4I>


El señor de pata equina
Que apresta una p . . . a n o dudo ^
Si el j . . . r no le acoquina.

P r o c t o f a n t a s m ist a . . a

i L / k) *
¡Maldita chusma! ¡cóm o se desmanda! I
4325 ¿N o se os ha demostrado largamente £, V| l
Que un Espíritu nunca en dos pies anda?
¿Y ahora hasta bailáis como la gente? , J

L a H er m o sa ( bailando)

¿En nuestro baile ése qué busca?

187 —
F austo ( b a i l a n d o )

¿Ése? Tiene que estar doquiera


4330 l0qUe 0tros bailan él lo juzga. 4150

Si no puede charlar de cada paso


Es com o si ese paso no existiera.
Le irrita sobre todo el caso
Si adelantamos en nuestra carrera.
4335 p ero si vueltas dais al modo
De él mismo en su noria vetusta,
Entonces la cosa le gusta__
Si le pedís la venia sobre todo.

P roctofantasmista

¿Todavía aquí estáis? ¡Eso no tiene nombre!


4340 ¡Desapareced al punto, pues ya está aniquilada
Toda superstición! ¡Esta plebe endiablada
Ninguna ley respeta! ¡Libre ya tiene el hombre 4160

Su mente, pero hay duendes todavía!


Tanto tiempo he barrido esas escorias,
4345 Y sin embargo — nadie lo creería—
Sin cesar se renuevan las historias.

L a Hermosa

No fastidiéis entonces aquí mismo.

P roctofantasmista

¡En vuestra propia cara he de lanzarlo!


De Espíritus no admito el despotismo:
■4350 JVIi propio espíritu no puede ejercitarlo.

(S e s ig u e b a ila n d o )

Veo que hoy todo ha de salirme mal,


Mas llevo siempre un "viaje” por si acaso;
4170
Y espero todavía que antes del postrer paso
Venceré a los poetas y a la plebe infernal.

— 188 —
Me FISTÓFELES
<355 En una charca irá a sentarse austero:
De desahogarse es su modalidad;
Cuando las sanguijuelas le cuelguen del trasero,
Libre estará de Espíritus y espiritualidad.

( A F au sto, q u e s e h a id o aparte)

¿Has plantado sin más a esa hermosura?


436° Bailaba con un canto tan bonito. . .

F austo
Pero en medio del canto un ratoncito
R ojo escapóse de su boca pura.

Mefistófeles
¡Qué delicado! ¡No era para tanto la cosa!
No ser gris el ratón es ya bastante.. .
4365 ¿Quién ve esas menudencias en la hora amorosa?

F austo
Y i además. . .
Mefistófeles
¿Qué?

F austo
Mefisto, ¿ves, distante
Y sola una criatura muy pálida y hermosa,
Que lentamente se desplaza como JLr A-í V/Jb
Si trabaran sus pies hierros y plomo?
4370 Tengo que confesar que me parece
Semejante a mi buena M argarita.. .

Mefistófeles *> > - r


' jX ,'

¡Déjala estar! a nada bueno su faz incita;


¡s *1 =

419 «
Es ilusión, es ídolo que de vida carece.

— 189 —
Encontrarla es funesto para el hombre;
4375
Su frígida mirada la sangre le coagula,
Le petrifica el cuerpo, le estrangula:
Es la Medusa; tú ya habrás oído el nombre.

F a u st o

En verdad, son los ojos rígidos de una muerta


Que mano cariñosa no cerrara.
4380 Pero los senos que ella me brindó, muestra yerta,
Y el dulce cuerpo que mi amor gozara.

M efistófeles
Su maleficio es ése,
¡Oh ingenuo! A quien la mira
Su amada le parece.

F a u st o

4385 ¡Oh dolor! ¡Oh delicia que me inspira!


¡De ella apartar no puedo la mirada!
¡Qué extraño adorno de su cuello fuera el brillo
De una roja cinta delgada,
Tan delgada cual lomo de cuchillo!

M e f is t ó f e l e s

4390 ¡Precisamente! Y o también la veo.


Y hasta puede llevarse la cabeza,
Bajo el brazo, pues la cortó Perseo__ \
¡Siempre esa inclinación al fantaseo!
¡V en! Hacia la colina tus pasos endereza, 4210
4395 Que es tan alegre como el Prater. Y si cuatro J
Ojos no ven visiones, un teatro \
\
Hay en verdad allí. , „o.

SERVIBILIS "

Muy pronto empieza.


Es una nueva pieza,
De siete la postrera que se exhibe cu.
— 190 —
4400 Como aquí la costumbre lo prescribe.
La escribió un diletante,
Diletantes actúan. Disculpar
Deberéis que me eclipse en este instante,
Porque a mi me diletantea 4220
4 4 0 5 Levantar el telón.

M e f is t ó f e l e s
Hallaros me recrea
Porque es el aquelarre vuestro propio lugar.

— 191 —
h » ' ti
r-.
) H

^ ^ ^\' U x '
' S u e ñ o d e u n a N o c h e d e V a l p u r g u is

0^ B o das d e O ro d e Ob e r ó n y T it a n ia
Intermezzo

T ramoyista
Jjj Sm IU '^oouJ. Jf , , .
/ ( Por una vez los hijos esforzados
}j>, AjU De Mieding se solazan.
(^ ^ "N Vieja montaña, húmedos prados
4410 La escena reemplazan.

H eraldo

A fin de que las bodas de oro sean,


Años cincuenta deberán pasar;
Empero, si ellos ya no se pelean,
Eso aún más que el oro ha de gustar.

Oberón

4415 Si estáis, espíritus, conmigo,


Demostradlo en estos instantes,
Que la Reina y el Rey, amantes,
Unió de nuevo un hado amigo.

P uck
Puck se allega, y contento
4420 En las cadenas gira de través
El pie arrastrando, y ciento
Secundan su contento y sus traspiés.

A riel

En melodías de celestes sones


Da vuelo al canto Ariel; *¡4 0

4425 Mamarrachos atraen sus canciones


Pero también las bellas van tras de él.

— 192 —
Oberón

Esposos de armonía ansiosos


Aprendan de nuestra lección:
Para que se amen los esposos
4430 Basta con la separación.

T itania

Cuando el marido tuerce el gesto


Y se encapricha la consorte,
Llevádmela a ella al Sur, presto,
Y a él al extremo Norte.

T utti de Orquesta ( fortissimo )

4435 ¡Trompas de moscas y moscones,


Y sus parientes más distantes;
Ranas en el juncal, grillos chillones;
He ahí a los musicantes!

S olo

¡Esa burbuja contemplad


4440 De jabón: es la cornamusa!
El ñeque-ñic-ñaque escuchad
Que sopla su nariz obtusa.

Genio que empieza a formarse

Vientre de sapo aquí, patas de araña;


¡También al mequetrefe alguna alita!
4445 No saldrá de eso una alimaña,
Pero ha de ser un poemita.

U na P arejita

Breve paso y un fuerte salto


Por brumas y dulce ro cío . . .
¡Por más que pataleas alto
4450 No llegas a volar, bien mío!
V iajero Curioso

¿D e carnaval no es una broma?


¿Puedo dar crédito a mis ojos?
¿Oberón, el dios bello, asoma
También aquí a causarme enojos? 4
271

Ortodoxo
4455 ¡Ni cola ni garras feroces!
No cabe duda alguna, empero,
Que cual de la Grecia los dioses,
Este es también un diablo fiero.

A rtista Nórdico
Lo que recojo en este día
4460 Boceto es sólo todavía;
Mas que así con tiempo preparo
Mi viaje por Italia es claro.

P urista

¡Mala suerte que aquí me empujas!


¿Dónde hubo semejante chapuceo? 4220
4465 ¡Y de toda la cáfila de brujas
Sólo a dos empolvadas veo!

B ru ja J oven

Empolvarse y vestirse escuda


De las arrugas y las canas;
Sobre mi chivo ando desnuda
4470 Porque puedo enseñar formas lozanas.

M atrona
Frente a vosotras demasiado
Mundo tengo para reñir;
Mas espero que vuestro delicado
Cuerpo también se ha de podrir. 4290

— 194 —
Director de Orquesta

4475 ¡Trompas de moscas y moscones,


Esa desnuda incólume dejad!
¡Ranas en el juncal, grillos chillones,
También vosotros el compás guardad!

V eleta (volviéndose hacia un lado)


¡Qué sociedad encantadora!
4480 ¡Todas ellas novias, realmente!
¡Y ellos, solteros; todos gente
Sin excepción prometedora!

V eleta (volviéndose al lado opuesto)

¡Y si la tierra no se abriera
4300
Para tragarlos aquí mismo,
4485 Y o he de huir en veloz carrera
Del infierno al más hondo abismo!

Los X enios
De insectos estamos acá
Con afilados garfios diminutos,
Para ofrecer nuestros tributos
4490 A Satanás, nuestro señor papá.

H ennings

¡Mirad el aire ingenuo con que vienen


Retozando en montón!
¡Y son capaces de decir que tienen
4310
Buen corazón!

M usageta
4495 En medio de este brujerío
Con mucho agrado me extravío,
Pues me es más fácil esta gente
Dirigir que las musas, francamente.

— 195 —
Ex Genio de la É poca

Con gente seria llegas paso a paso.


4500 Agárrate a mi manto, y a la lumbre
Ascenderás, pues cual nuestro Parnaso,
Tiene el Blocksberg anchísima la cumbre.

Viajero Curioso
Decid, ¿quién es aquel señor altivo,
De andar tan tieso y pensativo? 4320
4505 Donde puede olfatear allí olfatea:
"D e algún jesuíta el rastro husmea.”

Grulla
En las aguas claras me gusta
Pescar, y en las turbias también.
Y es por ello que no disgusta
4510 Mezclarse en diabólica justa
A ese devoto hombre de bien.

H ombre de Mundo
Sí pues, los beatos no rehuyen
Nada que sirva de vehículo;
Y aquí en el Blocksberg constituyen
4515 Más de un devoto conventículo. 4330

Bailarín
¿Es que allí viene un nuevo coro?
De lejanos tambores oigo los rataplanes.
¡Seguid! Invaden el juncal sonoro
Unísonos alcaravanes.

Maestro de Baile
4520 ¡Cuál la pierna alza aquí cualquier sujeto
Y como puede sale del aprieto!
Brinca el giboso, el gordo salta,
Y a nadie le importa si falta.

— 196 —
V iolinista

Toda esta chusma se detesta:


4340
4525 ]}e buena gana diérase de coces
La cornamusa los reúne en fiesta
Como Orfeo amansó a bestias feroces.

D ogmático

No me ha de perturbar la gritería,
Ni crítica ni duda ociosa:
4530 El diablo debe ser alguna cosa
Porque no siendo así diablos no habría.

I dealista

La fantasía el ánimo me abate


Por esta vez con insufrible exceso,
Porque en verdad, si fuera yo todo eso,
4350
4535 Entonces hoy me habría vuelto orate.

R ealista

La realidad me es hoy suplicio


Y va a dejarme sin aliento;
Por vez primera aquí fuera de quicio,
Sin saber dónde pongo el pie me siento.

SUPERNATURALISTA

4540 y 0 v¡vo aquí instantes serenos


Y con éstos me regocijo;
Pues de que haya diablos colijo
Que hay también espíritus buenos.

E scéptico
4360
Se creen que del tesoro están encima
4545 Si un fuego fatuo logran vislumbrar:
Con "diablo” en alemán la "duda” rima;
Me encuentro pues en mi lugar.

— 197 —
Director de Orquesta
¡Ranas en el juncal, grillos chillones,
Malditos diletantes!
4550 ¡Trompas de moscas y moscones,
Recordad que sois musicantes!

Los Diestros
Se llama Sans-Souci
La caterva que ahuyenta la tristeza.
Los pies ya no dan más, así
4555 Que andamos de cabeza. 4370

Los T orpes
¡Nos dió la adulación más de un bocado,
Pero todo eso se ha acabado!
Los zapatos gastó la danza ruda,
Y andamos la planta desnuda.

F uegos F atuos
4560 Venimos del pantano: apenas
Hemos salido de él;
Mas ya en las danzantes cadenas
Hacemos de galanes el papel.

E strella F ugaz
Lancéme aquí desde la altura
4565 Con ígneo fulgar estelar; 4380

Yazgo ahora en la hierba oscu ra ...


¿Nadie sobre mis pies me vuelve a alzar?

Los Macizos
¡Plaza y más plaza en derredor sea dada!
Que así la hierba es aplastada.
4570 Los Espíritus vienen,
Y también ellos tienen
Complexión amazacotada.

— 198 —
P uck

No andéis con paso tan macizo


Como elefantes torpes todavía;
4575 Que el más pesado en este día
4390
Sea el mismo Puck es preciso.

Ariel

Si la naturaleza amante y viva


Y el Espíritu eterno os dieron alas,
Seguid mis leves huellas hacia arriba,
4580 Donde las rosas nos darán sus galas.

Orquesta
(Pianissimo)
Los cendales de bruma
Y el cortejo de nubes, lento,
La luz de lo alto esfuma.
La fronda el aire mece;
4585 p or el juncal va el viento
Y todo ya se desvanece.

— 199
D ía G r is

Campo

Fausto — Mefistójeles

F austo

¡E n la m iseria! ¡Hundiéndose en la desesperación! ¡L arg o


tiempo lastimosamente extraviada por el mundo, y ahora, pre­
s a ! . . . ¡Encerrada en la cárcel como una criminal la dulce, des­
dichada criatura, para sufrir espantosos tormentos! ¡H asta tal
extremo! ¡H asta tal extremo! ¡T raidor, miserable Espíritu, todo
ello me lo has ocultado! . . . ¡ Quédate no más, quédate a h í! ¡ R e­
vuelve furioso los ojos diabólicos en sus órbitas! ¡Quédate
desafiándome con tu insoportable presencia! . . . ¡ P re sa ! ¡ Sumida
en irreparable desventura! ¡Entregada indefensa a los malos E s­
píritus y a la justicia de la insensible humanidad! ¡ Y entre tanto
me meces en extravagantes devaneos, me ocultas su aflicción cre­
ciente, y la dejas arrastrar desamparada a su pérdida!

Mefistófeles
No es la primera.

F austo
¡P e rro ! ¡Abom inable m o n s tru o !... ¡Transfórm ale, tú, E s­
píritu inmenso! ¡Devuelve a ese gusano su figura de perro, bajo
la cual se complacía a menudo de noche en trotar delante de
mí, en revolcarse a los pies del desprevenido viajero, y en colgar­
se de sus hombros derribándolo al suelo. ¡Transm útale en su forma
predilecta, para que ante mí se arrastre sobre el vientre por la
arena, para que le opriman mis p i e s . . . a ese r é p r o b o !... No
es la p r im e r a ... ¡Qué horror! ¡Qué h o r r o r ! . .. ¡Inconcebible
a toda alma humana, que más de una criatura se haya hundido
en la profundidad de esa desolación; que la primera de ellas
no haya expiado bastante por la culpa de todas las otras, al re­
torcerse en su angustia mortal, ante los ojos de A quel que eter­

— 200 —
namente perdona! ¡A mí, la m iseria de esta única me penetra
hasta la médula de los huesos, me trastorna la vid a: tú, te ríes
con sarcástica satisfacción de la suerte de miles como ella!

M efistófeles

Hemos llegado otra vez al límite de nuestro ingenio, allí donde


a vosotros los humanos les falla el entendimiento. ¿P o r qué en­
tras en sociedad con nosotros, si eres incapaz de llevarla adelante?
¿Pretendes volar, y no estás seguro contra el vértigo? ¿T e im­
pusimos nuestra compañía, o nos impusiste la tuya?

F austo

¡N o me enseñes tus dientes voraces de modo tan provocativo!


¡ Me da asco! . . . Grande, magnífico Espíritu que te dignaste com­
parecer ante mí, tú, que conoces mi corazón y mi alma, ¿por qué
me encadenaste a este compañero ignominioso, que se recrea en
el daño y se regodea con la destrucción?

Mefistófeles
¿A cabaste?

F austo
¡Sálvala! o ¡a y de ti! ¡L a más horrible maldición sobre ti
por milenios!

Mefistófeles

Y o no puedo romper las cadenas que cerró la vindicta pública;


yo no puedo descorrer sus c e r r o jo s ... ¡Sálvala! ¿Quién la pre­
cipitó a su perdición? ¿T ú o y o ?

(Fausto lanza furiosas miradas en torno)

Mefistófeles

¿Q uerrías echar mano del ray o ? ¡Bien está que no os haya


sido dado, miserables mortales! Fulm inar al inocente que replica,
tal es el modo, tan propio de tiranos, de desahogarse en algún
apuro.

— 201 —
Fausto

¡Llévam e a ella! ¡Tiene que ser libertada!

k M e f is t ó f e l e s

¿ Y el peligro a que te expones? Sobre la ciudad pesa aún la


culpa mortal del homicidio de tu mano. Sobre el lugar en que
cayó la víctim a se cierne el espíritu de la venganza, y acecha la
vuelta del asesino.

" F au sto

¡H asta eso he de soportar de ti! E l asesinato y la destrucción


de todo ese mundo, ¡que pesen sobre ti, monstruo! ¡Condúceme
hasta allá, te digo, y ponía en libertad!

Mefistófeles

Te conduciré. Y escucha lo único que puedo hacer. ¿Tengo yo


acaso todo el poder sobre el cielo y la tierra? Y o nublaré los
sentidos del carcelero; tú te apoderas de las llaves y la conduces
afuera con mano humana. Y o v ig ila r é ... Los caballos mágicos
estarán prontos, y os raptaré. E so es lo que puedo hacer.

F au sto

¡A hora mismo partamos!

— 202 —
N oche

Campo raso

(Fausto y Mefistófeles en caballos negros a


toda carrera.)

F au sto

¿Qué traman aquéllas en torno de la Peña de los


Cuervos?
M e f is t ó f e l e s

No sé lo que cocinan ni lo que hacen. 4400

F au sto

Se deslizan hacia arriba, hacia ab ajo ; se inclinan,


se agachan.
M e f is t ó f e l e s

4590 E s una pandilla de brujas.

F au sto

Sacuden el hisopo y consagran.

M e f is t ó f e l e s

¡Pasem os! ¡Pasem os!

— 203 —
C alabo zo

F austo (con un manojo de llaves y una lámpara en


la mano, ante una puertita de hierro)

M i ser penetra un estremecimiento


Que hace mucho olvidé. ¡M e agarra oscuro
4595 Todo el humano sufrimiento!
¡V ive ella aquí, tras este húmedo muro
Y su delito fué dulce ilusión! . . .
¿P a ra ir hacia ella no te sientes fuerte?
¡Temes volver a verla en su a f lic c ió n !... 4410

4600 ¡p ronto! que tu flaqueza atrae la muerte.

(Empuña el pestillo. Canto desde adentro)


¡M i madre, la ramera,
Me rem ató!
p y. ¡Y mi padre, ese picaro,
Me devoró!
4605 C Mi hermanita, angelito,
Puso los huesos
. cb,. i
En un fresco lugar;
Y allí volvíme un bello pajarito.
¡Quiero volar! ¡Quiero volar! 4420

F austo (corriendo el pestillo)


46 1 0 Q uesu amante aquí escucha no presiente,
Que oye sonar sus grillos y la p aja c ru jie n te .. .

(Entra)
Margarita (escondiéndose en el camastro)

¡A y de m í! ¡Vienen y a ! ¡Qué am arga muerte!

F austo (cuchicheando)

¡C a lla! ¡C a lla! ¡T e vengo a libertar!

— 204 —
Margarita (arrastrándose delante de él)
¡S i eres humano, apiádete mi suerte!

F austo
4615 ¡L os guardianes se van a despertar!
(Toma los grillos para abrirlos)
Margarita (de rodillas)
¿Quién ese poder te ha acordado,
Verdugo, sobre m í?
¡Vienes_ aquí
Y a cuando media noche han dado!
4620 ¡Ten piedad, déjame v ivir! 4430

¿N o te es bastante cuando llegue el d ía?


(Se levanta)
¡S o y tan joven, tan joven todavía,
Y debo y a m orir!
E ra bella también, mas fué mi perdición.
4625 Cerca el amigo estaba, ahora lejano.
¡Hecha trizas quedó la guirnalda florida!
¡N o me agarres así! ¡Ten consideración!
¿Qué te hice y o ? ¡Que no te implore en vano,
4440
Puesto que nunca te encontré en la vida!

F austo
4630 ¿Podré sobrellevar este horror sobrehumano?

Margarita
En tu poder me tienes indefensa.
¡D eja antes que dé el pecho a la criatura!
La acaricié toda esta noche oscura;
Me la quitaron para darme ofensa
4635 Y dicen que he ultimado a esa ric u ra . . .
Y ya jam ás tendré alegría.
¡Cantan canciones contra m í! ¡M al hecho!
A sí dice una vieja alegoría;
4450
¿D e aplicármela quién les dió el derecho?

— 205 —
«

F austo (se arrodilla)


4640 ¡A tus pies yace quien te adora
P ara de aquí arrancarte ahora!

Margarita (se arrodilla a su lado)


¡S í, de rodillas elevemos oraciones!
M ira: ¡b a jo estos escalones,
B a jo este umbral,
4645 A rd e el fuego infernal!
¡E l demonio,
Con furor tremendo
Produce un estruendo!

F austo (en voz alta)


4460
¡ M argarita! ¡ M argarita!

Margarita (presta atención)


4650 ¡E sa era la voz del amado!
(Se levanta de un salto, los grillos caen)
¿D ónde está? ¡M e ha llamado!
¡E stoy libre! ¿Quién ahora me lo quita?
¡ Hacia sus brazos vuelo,
Contra su pecho a reposar mi anhelo!
■4 6 5 S ¡M argarita, exclam ó! ¡S e erguía en ese umbral
Entre los alaridos y el cru jir del infierno!
¡A través del furor, de la risa infernal,
Reconocí su dulce acento tierno!

F austo
¡S í, yo soy!
Margarita
¿E res tú? ¡O h! ¡dilo nuevamente! 44T0

(Tomándole)
4660 ¡E s él! ¡E s él! ¿A dónde fué mi tortura ardiente?
¿Dónde está de la cárcel la horrible lobreguez?

— 206 —
¡E res tú! ¡A salvarme viniste! ¡M e has salvado!
¡Y a veo allí la calle abierta
Donde nos vimos por prim era vez,
4665 A llí la alegre huerta
Donde con M arta te hemos esperado!

F austo (esforzándose por llevarla)


¡V en ! ¡V en conmigo!

\^> ^ Margarita
¡Quédate un momento!
¡Donde tú estás tan bien me siento! 4400
(Le acaricia)
F austo
¡A p risa! ¡N i un instante quedes,
4670 Pues caro lo hemos de pagar!

Margarita
¡Cóm o! ¿Besarm e y a no puedes?
¿T an corto tiempo ausente, amigo mío,
Y olvidaste el besar?
¿P o r qué sobre tu cuello siento frío
4675 Cuando antes tu palabra, tu mirada,
Me penetraban como un cielo,
Y me abrazabas hasta dejarm e sofocada? 4490
¡Bésam e! ¡o yo te beso a ti!
(Le abraza y besa)
¡A y de m í!
4680 ¡T u labio es de hielo!
¡ Y calla!
Tu ternura
¿D ónde se h alla?
¿Quién me robó tu am or?
(Se aparta de él)
F austo
4685 ¡V en ! ¡Síguem e, querida! ¡E stás segura!
T e quiero con centuplicado ardor,
¡Pero ven! ¡Esto sólo te pido por tus penas! 4500

— 207 —
Margarita (le m ira frente a frente )
¿ Y eres tú? ¿E res tú ? ¿N o es ilusión?

F austo
Sí, yo soy. ¡Ven conmigo!

Margarita
4690 Soltaste mis cadenas
Y vuelves a apretarme contra tu corazón.
Que no te inspire repugnancia no comprendo. . .
¿Sabes a quién libertas, dulce am igo?

F austo
¡V en ! ¡V en ! Que ya la noche profunda está cediendo.

Margarita
1
46 A mi madre he ultimado,
Y ahogué^ en el agua a mi pequeño.
¿ A ti y a mí no nos fue dado?
¡A ti ta m b ié n !... ¿Pero eres tú? ¡Parece un sueño! 4510

¡D am e tu mano! Casi no lo c r e o ...


4700 ¡E s tu mano q u e r id a !...
¡ A y ! ¡ está humedecida!
¡E n jú gala! Parece que la veo
Ensangrentada.
¿Qué has hecho? ¡A y Dios! ¡L a espada
4705 Envaina, por mi vida!

F austo
¡L o que ha pasado deja estar,
Me precipitas al abismo!

Margarita
¡N o ! ¡T ú debes quedar! 4520

Las tumbas describirte quiero.

— 208 —
4710 De ellas has de ocuparte JLr -'■<
Mañana mismo.
A mi m adre el puesto primero,
A mi hermano a su lado;
A mí un poquito a p a rte .. .
4715 ¡P ero no demasiado!
E l pequeño junto a mi pecho
Derecho.
¡ N adie más estará cerca de m í ! . . .
¡A h ! ¡cobijarm e contra ti
4720 E ra dulce, inmensa ventura!
Mas ya conseguirla no puedo.
Que me acerco de viva fuerza se me figura,
Y que tú me rechazas quedo.
¡ Y eres tú, sin embargo, que me miras
4725 Con tanta bondad y ternura!

F austo
¡S i sientes que soy yo, pues ven, no tengas miedo!

Margarita
¿A llá afuera?

F austo
A l aire libre.

Margarita

S i la tumba espera,
Y si la muerte está en acecho,
4730 ¡V am os! De aquí hasta el lecho
Del eterno reposo,
Y ningún paso m á s . . .
¿M e dejas y a ? ¡Oh Enrique! ¡S i pudiera ir contigo!

F austo

¡B asta que quieras y podrás!


4735 ¡L ib re tienes la puerta!

— 209 —
M argarita

V ¡N o puedo! P ara mí la esperanza está muerta.


¿Q ué sirve h u ir? M e acechan.
Tener que mendigar, ¡a y ! ¡e s tan triste,
Y más con la conciencia de la culpa!
4740 ¡V a g a r por tierra e x tr a ñ a ... pena m ayor no existe!
Y al fin me apresarán de nuevo. . .

F austo

Y o conmigo te llevo.

M argarita Q C './no-J

¡ Pron to! ¡ Pronto!


¡S a lv a a tu pobre h ijito!
4745 ¡C o rre! Remonta siempre
Del arroyo el camino,
Entra en el bosque
Pasando el puentecillo,
A izquierda la compuerta m ira
4750 Del estanque sombrío.
¡A g árrale en seguida!
¡Intenta levantarse,
Rebulle todavía!
SíM ^ ¡ Sálvale! ¡ Sálvale!

Fausto

4755 ¡V uelve en ti, M argarita!


¡U n solo paso, y eres libre!

M argarita

¡Transponer la montaña debería!


M i madre está sentada en una pied ra. . .
¡L o s cabellos me eriza!
4760 M i m adre está sentada en una piedra
Y cabecea, cabecea rígida.
No llama, no hace un signo; la cabeza le pesa. 4570
Tanto tiempo durmió que no despertó un día.

— 210 —
Durmió por que gozáramos nosotros. . .
4765 ¡Qué feliz era aquella vida!

F austo

Y a que no valen la razón ni el ruego


A llevarte a la fuerza tú me obligas.

Margarita

¡D éjam e! ¡N o soporto la violencia!


¡N o me agarres con manos asesinas! i
4770 ¡M ira que por tu amor siempre todo lo hice! '

F austo
*
¡Y a alborea! ¡Q uerida! ¡Q ueridita!
/

Margarita

¡Oh sí! ¡A lborea! ¡E l último día penetra ahora! 4580


¡E l de mis bodas ser debía!
¡N o reveles a nadie que has estado
Con M argarita!
4775 ¡A y , mi guirnalda!
¡E n fin, está perdida!
Volveré a verte; no será en la danza.
La multitud se agolpa, calla frígida,
478° y no cabe en la plaza y las callejas.
La campana me llam a; la justicia 4590
Quebró su vara. ¡Cuál me agarran y atan!
Y ya me arrastran al patíbulo. . .
Y ya todos los cuellos amenaza
4785 L a cuchilla que blanden contra el mío.
¡E l mundo enmudeció como una tumba!

F austo

¡O h! ¡no hubiera nacido!

— 211
M efistófeles (aparece afuera)
¡Salid presto, o no hay salvación!
¡Inútiles temores y parloteo frívolo!
4790 ¡Ya mis caballos tiemblan! ¡Amanece! 460o

M argarita
¿Quién del suelo ha surgido?
¡Él! ¡Él! ¡Arrójale!
¿Qué busca en este santo sitio?
¡Me busca a mí!
F austo
¡Has de vivir!

M argarita
4795 ¡Oh justicia divina! ¡A ti me rindo!

M efistófeles (a Fausto)
¡Ven, ven! ¡o bien con ella te dejo en la estacada!

M argarita
¡Soy tuya! ¡Sálvame, Padre divino!
¡Santas legiones, ángeles, oídme!
¡Vuestra guardia formad en torno mío!
4800 ¡Me horripilas, Enrique! 4i¡i0

M efistófeles
¡Juzgada está!
é^ d JL 3 ^ '
Voz (desde arriba)
¡ Salvada!

M efistófeles (a Fausto)
¡Tú conmigo!
(Desaparece con Fausto)
Voz (desde adentro, apagándose)
¡Enrique! ¡Enrique!

— 212 —
NOTAS
NOTAS

Pág. 3. — Dedicatoria: Compuesta el 24 de junio de 1797, al reanudar por tercera


vez su trabajo del Fausto. Autobiográfica.
Pág. 4. — El Preludio: Fué redactado alrededor de 1797, bajo la influencia del poema
dramático hindú Sakuntala, traducido al alemán por Forster en 1791 y que Goethe
admiraba. Empieza ese drama con una conversación entre el director del teatro y
una actriz, y se comenta en ella la relación entre el poeta, los actores y el público.
48. La imagen no figura en el original, que emplea un vulgarismo intraducibie,
cuya interpretación literalista es demasiado trivial en español.
54. En el original enge Gnadenpforte (estrecha puerta de la gracia) en sentido
irónico. Evangelio de Mateo, cap. VII, vers. 14: “Porque la puerta es estrecha, y
angosto el camino que lleva a la vida”, etc.
63. Rumor: Goethe dice: Anblick = aspecto.
66-67. Literalmente: no, llévame a la serena ensenada celestial donde sólo, para el
poeta, florece la alegría pura.
106. En Wilhelm Meister, por boca del director Sarlo, se refiere Goethe a la
incapacidad del público alemán (¿y los otros?) para comprender que toda obra de arte
es una unidad orgánica, por lo que alaba unas partes y censura otras.
119. Inveterada antipatía de Goethe contra la lectura de diarios.
122-123. Literalmente: Las damas vienen a exhibirse a sí mismas y su aderezo.
150-151. Los versos 150 y 151 corresponden a los versos 148 y 149 del texto alemán y
los versos 148 y 149 a los versos 150 y 151 del texto alemán.
190. Brillo: en el texto alemán Schein: aquí en el sentido de apariencia, ilusión.
206. Es éste el trozo más autobiográfico. Goethe frisaba en los cincuenta años al
redactar el Preludio.
230. Era la aspiración de Goethe, y que, según él, sólo consiguió realizar en el
segundo Fausto. En 1799, próximo a terminar el primero, Schiller le felicitaba en sus
cartas por la forma en que había conseguido dominar sus propios sentimientos (para
hacerles servir su propósito artístico).
241. Nuestros escenarios: en el texto alemán: escenarios alemanes.
251. Verso intercalado.
Pág. 11. — Prólogo en el cielo: Fecha de redacción desconocida. Probablemente,
después de 1797. Parodia del libro de Job. Cap. I: “1. Hubo un varón en tierra de Hus,
llamado Job, y era este hombre perfecto y recto, y temeroso de Dios, y apartado de mal.
6. Y un día vinieron los hijos de Dios a presentarse delante de Jehová, entre los cuales
vino también Satanás. 7. Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Y respondiendo
Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra, y de andar por ella. 8. Y dijo Jehová a
Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra,
varón perfecto y recto, temeroso de Dios, y apartado de mal?

Las notas en bastardilla han sido agregadas a las del traductor y tomadas, en
parte, del libro de Georg Wittkowski: "Goethes Faust", 2. Band, Kommentar und
Erläuterungen.

— 215 —
9. Y respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Teme Job a Dios de balde? (La versión de
Lutero, muy superior literariamente a ésta de Cipriano de Valera, dice aquí: «¿Crees
tú que Job teme desinteresadamente al Señor?»)
10. ¿No le has guardado tú a él, y a su casa, y a todo lo que tiene en derredor? Al
trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto (por ello) su hacienda ha crecido
sobre la tierra. 11. Mas extiende ahora tu mano, y toca a todo lo que tiene: verás
(Lutero emplea un término ambiguo entre afirmo y apuesto) que te renegará en tu
rostro. 12. Y dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano;
solamente no pongas tu mano sobre él. Y salióse Satanás de delante de Jehová.”
253. La pitagórica “armonía de las esferas”, que, en la Edad Media, perdida la
noción matemática así expresada, se tomó al pie de la letra, en la forma explicada por
el mismo Goethe en un escrito: “las siete esferas planetarias, al cortar el éter,
producen un sonido agradable y armonioso, que no es oído tan sólo porque nosotros,
acostumbrados a su continuidad, hemos perdido la sensibilidad para el mismo, como
aquellos que son ensordecidos en un taller de forja”.
275. Siervos: en el original: Boten que es la traducción literal de la voz griega
αγγελοι = ángeles = enviados.
276. En el original se dice, en vez de estos dos versos: “Mas tus siervos veneran la
suave marcha de tu día”. Expresión bíblica, derivada seguramente del culto al sol,
astro que fue el primitivo Jehová.
311. De modo algo protervo: en el texto alemán: auf besondere Weise — de modo
particular.
347. Génesis, Cap. III, Vers. 14. La maldición de Jehová a la serpiente que tentó a
Eva: “Sobre tu pecho (o vientre) andarás, y polvo (o tierra) comerás todos los días de
tu vida.”
351. “Travieso” por Schalk, conforme a la definición dada por el propio Goethe en
“Las buenas mujeres”: “en el sentido corriente, una persona que con alegría y
malignidad da a alguien un chasco”. (Alt.)
400. El Fausto de Marlowe, que pasó a Alemania como pieza de títeres, contiene
un monólogo afín, inspirado en la leyenda de base histórica. En una de esas piezas
dice Fausto: “Desearía ver y palpar todo con mis propias manos; por eso, me he
decidido a dejar de lado por un tiempo el Studium Theologicum y a regocijarme con el
Studio Magico”...
401. En el original: “semillas”, expresión alquimista de los elementos originarios,
que se suponían como semillas de todos los cuerpos y fuerzas.
426. El monólogo está casi totalmente en pareados hasta este punto en el original.
437. Michel de Notre-Dame (1503-1566), uno de los más famosos astrólogos y
médicos de la época, redactor de numerosas profecías.
442. De aquí en adelante, numerosos conceptos espiritistas (siglo XVIII) se
combinan con las nociones de la astrología y cábala. Goethe era lector de Svedenborg.
Pág. 21. — Macrocosmo: El mundo sideral de la astrología y cábala.
463-464. No es una cita real, sino la libre exposición de un párrafo del Faustbuch con
clara referencia a la Aurora de Jacob Böhme y de “Älteste Urkunde des
Menschengeschlechts” de Herder.
472. La imagen de la escala de Jacob combinada con la noción medioeval de las
fuerzas cósmicas, que sólo podían ser concebidas como masas líquidas puestas en
movimiento como se pasaban el agua los bomberos. El

— 216 —
alquimista van Helmont redactó una descripción concordante con estas
imágenes, poetizadas en forma panteísta por Goethe.
Pág. 22.— Signo del espíritu de la tierra: A cada cuerpo celeste se le suponía un
Espíritu director: Archaeus. Igual suposición en Svedenborg, según el cual
esos Espíritus se aparecen entre llamas.
486. Cuarteta monorrima en el original.
496. Versos irregulares y sin rima en el original. (Contraste de expresión
deliberado.)
503. “Chupaste en mi esfera”, dice el original, aplicando en sentido inverso la
concepción de Svedenborg, de que los espíritus succionan la “esfera” de las
personas a quienes desean atraer.
531. Concepción panteísta típica de Goethe.
539. Famulus: designación de los estudiantes y graduados que actuaban como
ayudantes de los profesores.
542. El mosca muerta: en el texto alemán: der trockne Schleicher, literalmente:
pedante sabihondo.
580. El Ars longa, vita brevis, de Hipócrates, caro a los pedantes de pacotilla.
604. Haupt-und Staatsaktion, designación de dramas que tratan algún
acontecimiento político grande, revoluciones de palacio, ascensión y caída de
famosos tiranos. Dramas de este tipo, muy populares en la época anterior a
Gottsched, posteriormente fueron representados ante todo por los teatros de títeres.
610. “Llamar al niño por su verdadero nombre” en el original, locución
corriente en alemán, de sentido metafórico.
662. Los tres últimos versos comentan el escueto original.
668. Inquietud, en el texto alemán: Sorge = preocupación. Compárese Fausto II:
11424-11451, 11453-11466 y 11471-11486.
694. El original enumera las diferentes piezas, de nombres confusos: peines,
cepillos, etc. Había en Goethe un inveterado prejuicio contra los aparatos
científicos.
694. Se trata de una vieja máquina para producir electricidad.
705. Polea: en el texto alemán, Rolle, probablemente un rollo de pergamino.
736. Otra imagen bíblica: el carro de fuego de Elías.
754. Todo muy propio del mismo Goethe, a quien no era ajena la noción del
Nirvana.
777. Paráfrasis de un himno conocido.
817. La Pascua cae al comienzo de la primavera en el hemisferio norte.
Pág. 34.—Ante la puerta de la ciudad: La ciudad de Francfort. Los puntos que
se mencionan luego son sitios reales de la época.
852. Burgdorf (aldea del castillo).
896. El organillo de los mendigos en ese entonces era un teclado sobre un
tamboril, que en los diccionarios figura con el nombre de gaita.
907. Literalmente: y vuelve, al anochecer, a casa con íntima alegría y bendice la
paz y los tiempos tranquilos.
921. Superstición de algunas regiones de Alemania, equivalente a la española
de la noche de San Juan. Descrita por un viejo autor que Goethe retiró para
consulta de la biblioteca de Weimar cuando redactaba esta escena. (Alt.).
Pág. 39. — Bajo el tilo: El tradicional sitio de baile en las aldeas alemanas.

— 217 —
1013. No te tomes tanta confianza.
1040. Peste bubónica,
1075. En el original: “oscuro hombre de honor”, sugiriendo así también la oscuridad
de sus concepciones. Pero el doctor Fausto histórico era hijo de campesinos.
1080. Alquimia. Adeptos, los iniciados. Las expresiones que siguen son
alquimistas. El “rojo león” era el cinabrio (óxido rojo de mercurio) ; el “lirio”, alguna
sal de antimonio o bismuto; la “reina”, o “flor” la combinación final resultante de
todas las mescolanzas.
1080. Negra cocina = laboratorio de los alquimistas donde ejercieron la nigromancía.
1157. Literalmente: Una de ellas se aferra a la tierra con voluptuosidad ruda con sus
órganos como garfios.
1172. Tomado de Prätorius, Anthropodemus Plutonicos que dice literalmente: “Con el
permiso de Dios, los espíritus enturbian a menudo el aire, provocan truenos y tormentas
y desean perjudicar y arruinar el género humano.” Junto con las obras de Prätorius
Goethe leyó otras, sobre brujas y espíritus, que también contenían las ideas mencionadas
anteriormente.
1200. Citado más tarde por Goethe en su teoría de los colores como efecto de luz
intuido por él como poeta y estudiado luego como físico. Aprovechado aquí por su
sugerencia.
1200. En los complementos a la teoría de los colores fisiológicos, Goethe, al hablar de
las imágenes persistentes, considera estos versos como prueba en favor de lo teoría y
asegura que mucho tiempo después de haberlos escrito “por inspiración poética y sólo a
medias consciente” obtuvo la confirmación de lo dicho al ver pasar, en la penumbra de
la calle, un perro de aguas.
Como es natural, estos versos se refieren no sólo al efecto fisiológico sobre el ojo de
Fausto, sino a la naturaleza fantasmal del perro de aguas, intuída por la sensibilidad
de Goethe, tan sólo por la mera presencia del perro.
1218. Hechizo: en el original Geist = inteligencia.
1222. Tener un perro amaestrado era corriente en los estudiantes alemanes; y hoy
todavía es frecuente.
1238. Líneas irregulares de prosa rimada en el original. Contraste evidentemente
deliberado con las octavas líricas del místico monólogo que el diabólico perro
interrumpe cada vez.
1267. Al idioma corriente, literalmente = a mi querido alemán.
1324. Las personificaciones de los cuatro elementos primarios supuestos desde los
griegos; los nombres son de Paracelso. He preferido “gnomo” al más castizo “duende”,
por el sentido vulgar de fantasma que tiene esta palabra.
1329. Los espíritus del fuego se denominan según la salamandra que se consideraba
incombustible, los espíritus del agua, ondinas o ninfas, los espíritus del aire, silfos y los de
la tierra, gnomos, pigmeos o íncubos.
1341. Señal: el signo de Cristo: I. N. R. I.
1359. El signo de la Santa Trinidad.
Pág. 52. — Goliardo: En la Edad Media, estudiante vagabundo que llevaba una vida
desordenada.
1363. Carozo: Kern = esencia.
1375. Dios de las moscas = Fliegengott = Beelzebub, traducción de Belcebú.
1376. Concordante con lo dicho a Mefisto por Dios en el Prólogo.

— 218—
1387. Despectivo de la pequeñez del Microcosmo, o sea, el mundo formado por el
hombre.
1390. La cosmogonía bíblica, que un diablo no puede renegar, pues él carecía
entonces de razón de ser. Según una brillante interpretación de autor francés,
Masclaux, encontrada en el Mercure de France, después de estar esto en prensa,
también en este trozo se expresa el concepto esencial del Fausto tal como dicho
autor lo entiende. Ese concepto sería precisamente el que he llamado “movimiento
dialéctico”, expresado en otra forma por el comentarista francés.
1439. Drudenfuss, que suele traducirse por “pie de bruja”. El signo pitagórico era
considerado preventivo de las influencias de hechicería. Consiste en una estrella de
cinco ramas trazadas por la unión de tres ángulos iguales dispuestos como un
triángulo isósceles, que se entrecruzan formando en el centro un pentágono. (De
ahí su otro nombre: Pentagrama.)
1449. Intercalado: “Disculpa la sonrisa” para aclarar la intraducibie sugerencia
burlona del original.
1494-1532. Como lo describe el coro de los espíritus, el cielo raso abovedado del
cuarto de estudio desaparece entre nubes oscuras, que se van dejando ver el cielo
estrellado. Luego sale el sol sobre un paisaje exuberante donde hay grupos en
movimiento. Este cuadro se transforma en una amplia región de fantasía y siguiendo
el vuelo de los pájaros el ojo alcanza las islas de los bienaventurados, donde reina
serenísima claridad, y eterna alegría.
1565. La pluma de gallo es alegoría del reniego hecho por San Pedro de Cristo
“antes de que cantara tres veces el gallo”. (J. de Vasconcellos, citado por R. y B.).
1574. Esto indica para Fausto una edad de 50 años y no la extrema ancianidad que
le han atribuido los malos libretistas y los actores superficiales.
1576. Abstinencia, en el original: entbehren = resignarse.
1626. Mammon, el Dios asirio de la riqueza que cita la Biblia. Término corriente en
los pueblos protestantes, como lectores asiduos de ese libro.
1664. Gran señor: en el original: ich bin keiner von den Grossen = no soy uno de los
grandes (o poderosos).
1699-1712. Fausto sabe que no puede esperar el ver satisfechas por el diablo sus ansias
perennes de alcanzar sabiduría y placer. Ya no desea las estrellas más hermosas del cielo,
ni de la tierra, la máxima alegría: sólo busca goces, de acción directa sobre los sentidos
que producen embriaguez, excitación y delirio sin ilusión alguna. Hay en esta actitud un
deseo automortificante de alcanzar deleite por medio de sufrimientos físicos y morales.
Puesto que estos goces producen acto seguido desencanto, asco y dolor hay que apurarlos
sin solución de continuidad para no dar lugar a la sensación de disgusto. Al final, Fausto
compara estas alegrías con la fruta que imperceptiblemente se pudre en la rama antes de
ser cosechada; de modo que el goce inmediato aunque posible, sólo puede ser deseado por
el hombre en estado de plena desesperación.
1712. Este pasaje, a primera vista oscuro por la ausencia de signos de interrogación en
el original si no se tiene en cuenta la estructura interrogativa de toda la frase (que he
debido subdividir en sus períodos), expresa a mi entender en forma hiperbólica la
ambición de Fausto, de

— 219 —
ascender siempre a mayor altura, para lo cual reclama una inquietud que no permita
hallar satisfacción en nada. Los traductores, siguiendo a Gerard de Nerval, dan a este
pasaje forma afirmativa, que lo oscurece. Al punto de que Nerval, para darle coherencia,
invierte el sentido de la última frase. En la edición de Alt he encontrado el punto de
interrogación que falta en las anteriores. Pero Alt embrolla el sentido, claro en esa forma,
con un comentario pueril. La respuesta de Mefistófeles demuestra que la interpretación
ingenua es la única admisible.
1730. En el original: “puede caer el horario”, como sucedía en los péndulos más
antiguos (todavía sin minutero) cuando su cuerda se rompía por desgaste.
1734. Literalmente sería: “No creas que me atrevo (me propaso) sacrílegamente
(frevelhaft vermesse).
Aquí frevelhaft tiene en mi opinión el sentido de “frivolidad”, palabra desconocida al
alemán antiguo y que hoy se usa tomada del francés. Disponer frívolamente de la vida, y
cualquier decisión frívola sobre ella era un sacrilegio en el sentir de Goethe, para cuyo
panteísmo la vida era divinamente sagrada. “Frívolo” era pues en él sinónimo de
“sacrílego”, por lo cual, a falta del primer término en el vocabulario del siglo XVI, empleó
el segundo (que sugiere también la frivolidad por analogía fonética).
1738. El banquete a los graduados del año.
1767. Las ciencias ocultas medioevales, intuyendo algo de las funciones de la sangre y
de la opoterapia, atribuían a este líquido toda suerte de propiedades ocultas, y la de ser
una especie de quintaesencia de la personalidad.
1808. Sauerteig, la masa fermentada que se utiliza como levadura para el pan. Algún
comentarista da de este término una interpretación tan abstrusa como forzada, y otro la
da pueril. De acuerdo con el lenguaje de Goethe, es un concepto rudimentario de la
evolución universal, expresada como una fermentación, y de que al hombre le es
imposible dominar su ley.
1816. En el original Mefistófeles varía entre vosotros y tú, al dirigirse a Fausto.
1831. Compendio de la humanidad.
1862. Noción corriente en la época. Según Herder, la especulación es un opio que mata
la energía vital.
1891. Como un pájaro cazado con liga. R. y B.
Pág. 72. — Un alumno entra: Esta escena ya en el Urfaust, la única que sufrió luego
muchas modificaciones.
1920. Modismo alemán que significa: me mareo.
1936. Autobiográfico. Anotó Goethe en sus recuerdos de estudiante: “Infinitas
distracciones. Modelo para el estudiante del Fausto.”
1946. Conocido instrumento de tortura para comprimir lateralmente los pies.
1950. Lit.: en vez de vagar como un fuego fatuo.
1954. Casi en los mismos términos ha descrito Goethe en sus comentarios
autobiográficos la impresión que le produjo la enseñanza de la Lógica.
1966. Caricatura del silogismo. Un número indefinido de proposiciones deducidas unas
de otras se llamaba sorites.

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1969. Algo sano: lit., was Lebendigs = algo viviente.
1973. Una de tantas pueriles logomaquias, así como la virtus dormitiva
“explicaba” la acción del opio. La frase es reminiscencia de las lecciones del químico
Spielmann que siguió Goethe, el cual deseaba la reconstitución sintética de los
cuerpos descompuestos por el análisis, pero la creía imposible, suponiendo que se
había perdido con su descomposición la fuerza que los ligaba.
1973. Encheiresin naturae: lit., manejo de la naturaleza.
1981. Intercalado lo entre guiones.
2011 Savigny era admirador de esta sátira del Derecho.
2014 y 2040. Versos intercalados; el segundo, de acuerdo con el Urfaust.
2023. Lit.: jurar en las palabras del maestro, es el antiguo giro latín: jurare en verba
magistri.
2061. Lit.: sólo el que confíe en sí mismo inspira confianza a los demás.
2090. Moisés, Génesis: Eritis sicut Deus... = seréis como Dios conocedores del bien y del
mal.
2114. Eran recientes las experiencias de Montgolfier llenando sus aerostatos con
aire caliente. Goethe las había seguido con mucho interés.
Pág. 81. — Bodegón de Auerbach: Todavía existe y lo visitan los turistas. Goethe lo
frecuentó cuando estudiante. La escena del vino y la cabalgata en una barrica son
relatadas en la leyenda, con la única diferencia de ser Fausto mismo el
protagonista. Un cuadro del bodegón recordaba este último episodio legendario.
Pág. 81. — Compinches: Estudiantes, más o menos. Sus nombres son alegóricos.
Frosch, rana (equivalente a nuestro “ranún”) ; Siebel (pequeña criba); Brander,
brulote; Altmayer, viejo granjero o capataz.
2124. Tú lo quisiste... en el original: Ihr wollt es ja, man soll es sein: vosotros queréis
que uno lo sea.
2138. Lit.: que no tengáis que preocuparos del imperio.
2146. Esta y la anterior, paráfrasis de canciones populares.
2200. En carta a una amiga, Goethe se comparaba en su estado de ánimo, a raíz
del amor contrariado que le inspiró la creación de Margarita, con una rata
envenenada.
2225. Goethe escribe en 1766 a su hermana: “On se croirait presque à Paris”, y el 9 de
marzo de 1790 a Fritsch: “Leipzig solía llamarse Pequeño París”; seguramente con
referencia a nuestra cita que debe interpretarse irónicamente y que en el Urfaust no
aparece.
2243. Los habitantes de esta aldea cercana a Leipzig tenían fama de estúpidos.
Juanchoculo de Rippach, una especie de Bertoldino alemán.
2244. Por él hoy no hemos detenido el coche,
Largo conversamos la vez pasada.
2273. La pulga es en alemán de género masculino.
2293. Cuando Goethe entró en relación con la corte de Weimar, su padre le
escribió una epístola rimada satirizando la vida cortesana, en la que había este
versito:
“Donde te pique no podrás rascarte.”
2313. Lit.: ¿Tenéis vuestros toneles acaso delante de la puerta?
2343. Rimas tomadas de un refrán infantil.
2343. Lit.: Este leño también puede dar vino.
2365. Hocus-pocus: palabra de prestidigitador, proveniente del holandés.
2366. El instrumento de vuelo predilecto de diablos y brujas.

— 221 —
2369. Los brujos estaban fuera de la ley. Todavía a principios del siglo XVIII hubo
solemnes procesos por brujería, de los que han solido ser víctimas muchachas de las
más ingenuas.
2370-2371. Philipp Camerarius (1591) relata como hecho histórico lo siguiente: “Cierta
vez, por Navidad, Fausto hizo aparecer ante sus visitantes, a su pedido, una vid cargada
de uvas maduras, pero puso como condición que todos se quedaran inmóviles y silenciosos
hasta que les diera permiso para cortar racimos. Enceguecidos por él, todos vieron
aparecer sendos racimos de uva. Después de esperar un rato inútilmente la invitación de
Fausto a cortar los racimos, la vid se transformó en humo, y cada uno se percató que en
vez de tener un racimo en la mano había sido su propia nariz, a la que hubiera cortado de
no haber esperado el permiso de Fausto.”
Pág. 97. — Cocina de bruja: Redactado durante el viaje a Italia, en 1788, en el
jardín de la Villa Borghese. Sugerido al parecer por un cuadro de Teniers.
2458. En carta a Schiller decía Goethe de cierta obra: “verdadera sopa de
mendigos, tal como le gusta al público alemán”. Alusión a la sopa desabrida que se
daba en los asilos. En el original, el macaco la menciona en aumentativo y en plural:
breite Bettelsuppen.
2474. Igual redundancia en el original.
2482. Ha habido comentarista que ha querido hallar un sentido oculto a estos
dislates de un mono discípulo de una vieja chiflada, y esto ha llevado a algún
traductor a darles un sentido diferente.
Llorente manufacturó con las palabras del original elegantes y coherentes
seguidillas, agregando cuanto le hizo falta para ello.
2483. El harnero cabalístico, mirando a través del cual se podía reconocer a los
ladrones.
2490. En el original, un ripio diferente, pero afín a éste.
2495. Escobillas las había para varios usos; la ofrecida en este caso debe haber sido
la que servía de abanico, por lo menos, la que usara el macaco para atizar el fuego.
El abanico real, copiado por los papas a los reyes asiáticos.
2496. Igual falta de sintaxis en el original. Es un mico el que habla, y su maestra
bruja no lo hace mucho mejor, a pesar de Llorente, que la convirtió en relamida
literata.
2520. Algunos han traducido: “úntala”, en vez de “pégala”. Leimen no puede tener
ese sentido; y menos aquí, en que es figurado. Las coronas, por ser obra de conquistas
y experiencias sucesivas, constan de fragmentos pegados con sangre y sudor.
2522-2532. Esta sátira pasó inmediatamente al campo literario. Los animales
representan poetas mediocres que no hacen sino plagiar a otros. Los animales dicen
abiertamente lo que la mayoría de los poetas insignificantes tratan de ocultar.
2523. Según algunos comentaristas, alusión a la Revolución francesa.
2540. ¿Quién se introdujo aquí clandestinamente?
2557. Tratándose de diablos y brujas, el anacronismo de la tarjeta que me he
permitido no es mayor que el del propio Goethe cuando Marta habla de la “hoja
semanal” (los periódicos aparecieron mucho más tarde, y Goethe bien lo sabía).
2559. Los diablos a la moda germánica usan pata de caballo, en vez de la pata de
cabra, usual en los países latinos.
2560. Loa cuervos pasaron del Júpiter germánico Wotan al diablo una vez que
aquél fue jubilado.
2574. Junker Satanás; el más antiguo título nobiliario, equivalente al
Squire inglés.
2625. Parodia de un texto de alquimia y cábala. Según Masclaux tendría un
sentido oculto; pero su interpretación, demasiado ingeniosa, recuerda los
criptogramas que se ha pretendido descubrir en las obras de Shakespeare para
atribuirlas a Bacon.
2639. Estos dos versos son traducción casi literal. Su sentido satírico es claro.
No me explico que traductor tan ilustrado como Roviralta y Borrell los haya
traducido en forma que los priva de sentido, agregando una nota que no aclara
nada.
2654. Es indispensable emplear aquí el término “grados”. Pero me parece
evidente que no se trata de los grados académicos, carentes de todo valor para
un Mefistófeles, y sobre todo en ese caso, ni de “grados” en la bebida —también
muy académicos en la época— sino de grados de intuición y poder. Fausto había
conseguido atraer nada menos que al Espíritu Terrestre.
2655. Alusión irónica a la tentativa de envenenamiento de Fausto. Pero
también, como buen alquimista, Fausto debía estar en cierto modo “mitri-
datizado” por los menjurjes probados.
2673. El original dice, literalmente: “Y pronto sentirás con íntimo regocijo
cómo se mueve Cupido y salta por momentos.” La alusión picaresca es clara, y
muy propia de un diablo. Gérard de Nerval, a pesar de traducir en prosa, hizo de
ella la siguiente complicada fantasía coreográfica: “reconocerás pronto, en tus
transportes secretos, la influencia de Cupido que vuela (voltige) de aquí para allá
en torno del mundo en los espacios de azur”.: Rov. y Borr. ha sido tal vez llevado
por esta interpretación a decir de Cupido: “salta de acá para acullá”, lo que
carece de sentido. Estas dos interpretaciones se deben tal vez a haber
confundido la expresión usada por Mefistófeles: hin und wieder (por momentos, o
de rato en rato) con hin und her (de un lado a otro, o de aquí para allá).
2682. “Señorita” era título reservado a las niñas de alcurnia. Las demás eran
“doncellas”.
2684. Igual reiteración de rimas con “bella” en el original.
2703. Don Juan: en el original Hans Liederlich. Lit.; Juan Despreocupado. Juan,
el nombre más difundido en el siglo XVI, se suele usar en combinaciones con un
nombre propio, inventado como expresión de los rasgos característicos de una
persona.
2707. Mi señor Maestro Ciruela, en el original: Mein Herr Magister Lobesan.
Lobesam = digno de elogio. Adjetivo pospuesto como atributo, lo usa Goethe como
sustantivo, caracterizando con este nombre propio el personaje en cuestión.
2746. Lit.: es todavía demasiado temprano.
2782. Los pisos de madera toscamente trabajada eran enarenados a falta de
alfombra.
2809. Que todo puede ser: lit.: no más.
2812. Otra: En el Urfaust dice más claramente en vez de otra: una princesa.
2822. Lit.: “me rasco la sesera y me froto las manos”, son manifestaciones de
profunda reflexión.
2823. Esta interpolación tiene aspecto ripioso en el original: nur fort,

— 223
geschwind! — para rimar en seguida con Kind (niña), que tiene pocas rimas, y
ninguna apropiada al caso. Pero con ella disimula Mefistófeles su acto de colocar el
estuche en el armario.
2829. Igual “rima” irónica en el original.
2830. También sin formar verso y sin rima en el original.
2844. Al traducir Becher por “vaso” en vez de “copa” como los demás traductores,
me atengo a la remota época a que se refiere la balada. “Copa” era Kelch, cáliz;
Becher, es vaso. Tenían los vasos más antiguos la forma estilizada del cuerno de que
procedían, con dos pies muy cortos que formaban soporte con el vértice del cuerno.
2906. Revelación de San Juan, Cap. 2, vers. 17: “Al que se venciere, daré a comer
del maná escondido.”
2908. “A caballo regalado no se le mira el diente”. En alemán: Geschenktem Gaul
guck nicht ins Maul (hocico). Mefisto emplea las mismas rimas en su alusión al
refrán, llamando Maul a la boca de Margarita, lo que en alemán es burlesco, sin la
grosería extrema que tendría en español.
Y atenúa lo que tiene de grosero llamándola Margretlein (Margaritilla). No pudiendo
emplear una forma igual, he buscado la equivalente de la familiaridad un tanto
despectiva con que habla Mefistófeles de Margarita (apuntando así la tirria que le
inspira su candor) empleando nuestro plebeyo “Márgara” atenuado por “boquita”,
que es también irónico en esa forma.
2926. “Saco de nueces” en el original, y antes hongos por ardites.
2938. La sin hueso = lengua. Lit.: trata de intimar con la vecina.
2939. Lit.: no seas, diablo, tan flojo.
2948. En el original, “me deja sobre la paja”, aludiendo a la locución alemana
“viuda de paja”, que se aplica a las esposas cuyos maridos están ausentes, de viaje.
2952. El monólogo está en octo y eneasílabos pareados, respectivamente al modo
de Hans Sachs, de quien tomaron su punto de partida los jóvenes del renacimiento
poético alemán en el siglo XVIII.
Alt llama “candoroso” a este breve monólogo, como para justificar su sencillez
trivial, con lo que parece no comprender la fina malicia con que está compuesto,
sugiriendo desde las primeras líneas el carácter de Marta.
2981. Schwerdtlein en el original.
3042. Lit.: hube de procurarle primeramente niños y luego pan para ellos.
3068. La sífilis se llamaba “mal napolitano” y morbo gallico indiferentemente, por
las regiones en que más se difundió primero.
3109. He traducido huerta en vez de jardín porque el idioma alemán no tiene más
que esta segunda palabra, y los “jardines” de las casas pequeño-burguesas
medioevales eran una estrecha y a veces larga lonja de terreno plantada de
legumbres y frutales, con o sin “borduras” de flores rústicas. La tarde a que se refiere
luego Marta es en el Norte de Europa el largo crepúsculo estival que empieza de 8 a
9 de la noche y termina de 10 a 11.
3128. El original dice literalmente en esta segunda cláusula: “¿A eso habríais
llegado ahora?” (Da wärt Ihr’s nun?). Los traductores consultados lo dicen todos de
alguna otra manera, que en mi entender carece de sentido. P. ej. “En este caso sí que lo
seríais” (Rov. y Borr.): “Lo seréis todavía largo tiempo?” (Gér. de Nerv.). Atribuyo estos
errores al carácter casi dialectal de la frase de Mefistófeles, con sus contracciones.

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3135. Traducción libre. Literalmente: “Y si queréis penetrar de veras en la
intimidad” (de esas cosas).
3157. Lit.: Quien quiere tener razón, siempre que tenga una lengua, la tendrá
seguramente.
3158. La lengua del diablo es bífida.
3194-3195. Lit.: que modestia y humildad, los dones más apreciados de la naturaleza
que los reparte generosamente.
3253. Combinación de un refrán alemán — “Hogar propio es oro” — con un versículo
del libro de los Proverbios.
3357. Este monólogo, en endecasílabos libres del corte más clásico, fue compuesto en
Roma, agregándole la escena que antes estaba en otra parte.
3377. En el original, onomatopeya intraducible con un término académico:
“Kribskrabs de la imaginación”. “Extravíos” tradujo con fina intuición Gérard de
Nerval; pero no es bastante, porque en el original se emplea el galicismo Imagination,
sin duda para sugerir un estado de espíritu especulativo conducido a los mayores
extremos. Roviralta y Borrell ha puesto “chichirimoche”, del diccionario de Alemany;
pero eso es otra cosa, y suena horriblemente. El señor Llorente puso “nidos de
musarañas en el cerebro”, imagen ingeniosa, pero vaga, y no podía ocurrírsele a nadie
en el siglo XV, por diablo que fuera. Nuestro macaneo, en cambio, está de acuerdo con
el modo de hablar de Mefistófeles, burlesco, familiar y crudo, aunque sin llegar a la
grosería rufianesca con que han querido “modernizarlo” últimamente dos franceses.
“Macaneo” expresa perfectamente el sentido que Alt atribuye a Kribskrabs: “confuso
revoltijo, disparates de la especulación”. Y aunque no la Academia, Unamuno le ha
dado carta de ciudadanía española entendiendo bien su sentido. La Academia se la ha
dado también, por fin, pero con definiciones todas equivocadas, y con un delicioso
“macanero” como argentinismo. No ha descubierto aún la Academia, en cambio,
“macanear” y “macaneador”, ni los múltiples matices a que se prestan el sustantivo y
sus derivados.
3429. Conocida canción popular.
3448. “Tus dos pechos son como cervatillos mellizos, apacentados entre rosas.”
Cantar de los Cantares, IV, 5. Versión de Lutero. En la versión española de Cipriano
de Valera, esos mellizos pacen entre lirios.
3482. Uno de los diablos de la Mesíada de Klopstock, Abbadona, da incesantes
alaridos pidiendo perdón al Señor. (R. y B.)
3565. Aquí está el panteísmo de Goethe, muy propio de su generación, desarrollado
en muchas poesías líricas y en prosas. A Goethe le hizo Lavater la misma pregunta de
Margarita a Fausto, invocando las mismas razones. El monólogo de Fausto coincide
con expresiones de contemporáneos de Goethe. El mismo devoto Lavater: “Llámale,
descríbele como quieras... Llámale ternura, cordialidad; llámale fe, amor, esperanza...
La divinidad de todas las cosas tiene que ser sentida...” (Alt.)
Pág. 155. — Aparte: Había anotado este “aparte” por creerlo necesario, antes de
conocer que ha sido agregado en ediciones comentadas posteriores.
3629. Der Grasaff. Vulgarismo. Interpretado como la brebis por G. de N., y “la
bobalicona” por R. y B. Considero más adecuado nuestro vulgarismo de “mocosa”.
Mefistófeles sabe llegar al justo límite, y “bobalicona” es ya lo bastante injurioso para
que Fausto no lo tolerara.
3643. En el original, Physiognomie, tecnicismo inventado en esa época por Lavater, a
quien Goethe admiró un tiempo y acordó íntima amistad;
distanciado luego por el fanatismo religioso de ese inteligente pero estrecho y
fanático cura suizo.
3687. La penitencia eclesiástica, persistente hasta fines del siglo XVIII, aplicada a
las madrea solteras. Goethe, como ministro en Weimar, pro movió la supresión do esa
bárbara institución, causa de numerosos in fanticidios.
3700. A las novias que iban al altar en estado de preñez no les estaba permitido
llevar corona de mirtos; y se hacía objeto de esa vejación de la paja picada a las que
se permitían goces amorosos fuera del matrimonio.
3723. Paráfrasis del Stabat Matter, en metro afín. Las palabras repetidas están en el original.
Pág. 164 — Noche: Parte de esta escena ya en el Urfaust (1774) y completada sólo en 1800.
3765. En el original: “llevarle agua”, expresión bíblica. La empleada en su lugar lo es
también, pero más clara para gente que no lee la Biblia.
3778. En el original: “arrancarse el cabello; treparse por las paredes”. Esto último se supone
en el lenguaje corriente alemán que lo hacen las ratas envenenadas buscando un hoyo en donde
esconderse. He encontrado esta explicación incidentalmente en el humorista Otto Ernst.
3800. Schmächtig, que a primera vista sería “débil”, “esbelto”; pero como lo indica Alt, es en
este caso arcaísmo derivado de schmachten; y este verbo significa anhelar, desear con
intensidad, especialmente en sentido erótico.
3801. Adaptación. En el original no figuran canaletas sino Feuerleiter, escalas de escape para
incendios, usuales en el contrafrente de las casas medioevales, construidas casi totalmente de
madera.
3811. La noche del aquelarre subían a la superficie los tesoros escondidos.
3815. Loewentaler, grandes monedas antiguas con un león.
3835. Paráfrasis caricatural de una canción de Ofelia, en Hamlet.
3845. Traducción del sentido. Literalmente “cazador de ratas”. Término usado por Goethe y
otros contemporáneos suyos como más expresivo sinónimo de seductor de niñas muy jóvenes,
sobre la base de la leyenda, muy divulgada en Alemania, del cazador de ratas de Hameln. A
fines del siglo XIII, con motivo de una plaga de ratones inusitada aún en esa época en que se
consideraba normal la convivencia con ese roedor —como con otras sabandijas — apareció en
Hameln un hombre de aspecto extraño que ofreció, mediante honorarios, librar a la villa de esa
peste. Se paseó por las calles tocando en su flauta una extraña melodía. De todas las casas
acudieron los ratones, y fascinados por la música, siguieron al hombre hasta el río Weser, en
cuyas aguas precipitáronse detrás de él, ahogándose. Trampeado en su paga, volvió el hombre
con otra flauta y se llevó esa vez a los niños, principalmente las mujercitas.
Pág. 167. — Mirando... : Aclaración agregada.
3851. La espada.
3866. Expresión bíblica.
3899. En el original Metze esta vez. Arcaísmo brutal, totalmente caído en desuso. No tiene
pues ni remota afinidad con el moderno eufemismo “prostituta”, empleado por los traductores
siguiendo a Gérard de Nerval. Es de suponer que éste no habrá dicho putain por no admitirlo la
hipocresía pequeño-burguesa de la época en que hizo su traducción. He antepuesto “pobre” para
completar el sentido de Metze. No le he tenido
miedo al término impuesto por la fidelidad, así como no he vacilado en poner jeta
para recrear adecuadamente el tono de Valentín, a pesar de que no figura en el
original, porque han pasado por suerte los tiempos en que “bello” era únicamente
el dulce con mucho merengue.
3906. Una vieja ordenanza de Francfort, citada en libro del que Goethe fue
asiduo lector en su juventud, prohibía a las “muchachas pobres” y a las “rameras
públicas” llevar cadenas de oro o doradas, y usar asiento en la iglesia.
Pág. 172. — Misa de difuntos: En el Urfaust esta escena llevaba por subtítulo
“Exequias de la madre de Margarita”. Estaba antes de la escena de Valentín, y
ésta apenas esbozada, de modo que Goethe no pensaba aún resolverla con su
muerte. La escena de la Catedral está escrita en cortas líneas irregulares, sin
rima, y sin ritmo determinado. Se ha hecho una versión casi toda lineal.
Pág. 172. — Espíritu malo: Personificar los remordimientos en un Espíritu Malo
coincide con el modo de ver de muchos moralistas. El más reciente, Johannes
Müller. Goethe ha desarrollado el concepto en varias ocasiones. Por ejemplo, en
este epigrama que cita Alt:
De nada sirve la impaciencia,
Y aún menos los remordimientos;
Si aquélla las culpas agrava,
Las crean éstos.
3942. Muerte sin confesión.
Pág. 175. — Noche de Valpurguis: Walpurgis con la ortografía alemana; he
empleado la fonética en español. Antiquísima fiesta pagana de la primavera, el l9
de mayo, que la iglesia católica se apropió luego, lo mismo que el carnaval.
Este episodio fué bosquejado en 1797 y redactado en 1801. Pero en realidad ha
quedado trunco. La última parte, en que Mefistófeles induce a Fausto a entrar en
una pequeña caverna lateral en vez de subir a la inmensa sala central de la
montaña, la del trono de Luzbel, es un desvío para abreviar, porque el desarrollo
del plan original le hubiera dado dimensiones desproporcionadas. Era éste muy
interesante, a juzgar por las notas y fragmentos de Paralipomena. Un cielo al
revés. En escenas y con un lenguaje de inaudita crudeza, se proponía sugerir en lo
grotesco que el mal es feo y ridículo.
4005. Brezo, en el original Birke = abedul.
4033. Soplar. Lit.: apagar de un soplo.
4051. Dos peñas salientes llamadas Los Roncadores, cerca de Schierke.
4070. Patas de araña. Polypenfasern = tentáculos de pólipo.
4085. Las vetas metálicas del Harz, que esa noche podían ver los hechiceros y
otros privilegiados irradiando una especie de rayos X visibles a ojo desnudo. La
Edad Media y el comienzo de la Moderna no concebían más riqueza que la de los
metales nobles.
4085. Mammon = oro.
4086-4101. Según Morris, Goethe se había inspirado, para esta descripción, en la obra
de Charpentier “Acerca de los depósitos de minerales”, que leyó en 1799-1800.
4091. La emanación de los metales, cuya noción alquimista la química nueva ha
debido reconocer exacta. Esta me parece la interpretación razonable, y no la tan
forzada de ciertos comentaristas, que suponen a esos

— 227 —
vapores (por no tenor presente esa. noción do las emanaciones de los propios metales)
la humareda do establecimientos metalúrgicos, como si Fausto quisiera hacer de
Baedeker de la región, en vez de expresar su violencia sobrehumana, y no teniendo
en cuenta que son las vetas mismas que irradian los vapores en la descripción que
hace Fausto.
4129. El pico más alto del Harz, en cuya cumbre se celebraba el aquelarre de
Valpurguis.
4132. Eufemismo irónico de diablo.
4135. Según la mitología griega, nodriza de Ceres, vieja obscena que distrajo a
aquélla con cuentos picarescos cuando fué raptada su hija Proserpina, y con danzas
aún más expresivas.
4140. Los traductores consultados interpretan esto como referente a la “madre”
Baubo. Lo considero uno de tantos errores por no salir de la huella de Gérard de
Nerval. La cabalgadura de esa decana de las brujas no es una marrana cualquiera,
sino en avanzada preñez (marrana-madre, Mutterschwein); y el Mutter drauf del
segundo pie del verso anotado es madre por añadidura, o además; no puede pues sino
referirse a la propia marrana del primer pie y no a Baubo, nombrada en frase
anterior.
4142. Ilsenstein en el original. El pico más alto del Brocken, lugar de cita de
brujas.
4163. Los puristas.
4171. Quizás alusión a los diletantes que seguían estancados en los moldes de la
poesía alemana del siglo XVI-XVII.
Pág. 182. — Halbhexe = media bruja: Es una invención de Goethe y designa una
aprendiz de amante del diablo que todavía no ha aprendido a volar y que teme, por eso,
llegar demasiado tarde a la cumbre y no poder entonces satisfacer su sensualidad que la
sacó de su casa.
4189. Igual neologismo en el orig.: Hexenheit.
4199. Otro antiguo eufemismo nórdico de diablo.
Pág. 184. — General: Este y los siguientes personajes son alusiones satíricas a
determinados contemporáneos, cuyos tipos corresponden a todas las épocas. En este
caso han sido desplazados por los cambios políticos y sociales que trajo la Revolución
Francesa.
4220. El gran mundo es la alta sociedad que gusta separarse en pequeños círculos.
4242. Knieband: alusión a la orden de la jarretera, la más alta insignia inglesa.
4266. El advenedizo que quiere mantener el estado corrompido que lo elevó.
Pág. 185. — Mefistófeles: Se burla de la convicción de los viejos de que con ellos se
termina el mundo, adoptando aparentemente su figura.
4303. Según la fábula del Talmud, Lilith tenía murciélagos-vampiros escondidos
en su abundante cabellera, con la que enredaba a los jovencitos.
4323. Los dos guiones del original suponen el término vulgar del coro.
Pág. 187. — Proctofantasmista: De Proktos (ano). Alusión a un pedante
contemporáneo, F. Nicolai, que combatía con estrecha ferocidad toda tendencia a la
fantasía y a lo sobrenatural. Sin estar muy convencido él mismo, pues
(probablemente con motivo de una fuerte inflamación de hemorroides) sufrió de
alucinaciones en que veía espíritus y fantasmas. Sanó después de una aplicación de
sanguijuelas en la región anal, y publicó solemnemente esa experiencia.
4336. Alusión a la editorial de Nicolai.

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4343. En el original: “duende en Tegel”. Castillo (y ciudad) cerca de Berlín, litio de una
historia de aparecidos en 1797.
4352. F. Nicolai fué uno de esos que han servido de base a la leyenda hoy todavía
corriente de las obras alemanas inmensas sobre cualquier nimiedad. Había publicado una
modesta “Descripción de un viaje por Alemania y Suiza ” en... doce volúmenes.
4358. La pudibundez de algún traductor ha suprimido esta cuarteta. Véase nota pág.
187.
4362. Pura: palabra agregada por el traductor.
4372-4377. Mefistófeles trata de desviar, con una mentira, la atención de Fausto, atraída por
la aparición.
4389. Tal dice en el original. Es una premonición de Fausto y no, como tradujo Gérard de
Nerval y lo siguieron otros, una visión directa de la cinta roja.
4395. Prater: la comparación con el parque de diversiones de Viena, fundado por José II, es
un anacronismo intencional.
Pág. 190. — Servibilis: Es alusión a los cortesanos que como diletantes hacían malas
piezas de teatro en que adulaban a sus protectores.
4404. Igual neologismo: Mich dilettierts.

Pág. 192. — Sueño de una noche de Valpurguis: El título parodia la comedia de


Shakespeare. De este Intermezzo dijo Gérard de Nerval, un poco injustamente, que lo
reproducía en su traducción sólo para darla completa. Las tales bodas de oro, y el papel de
Puck y Ariel en ellas, son sólo pretexto para dar alguna forma teatral, en un marco de gran
espectáculo, a una serie de epigramas satíricos contra determinados contemporáneos. A
pesar de la aparente incoherencia entre ellos, esos epigramas son una defensa del método
seguido en el Fausto y del espíritu en que está escrito. R. y B. transcribe con acierto en su
nota 244 un excelente comentario de J. Vasconcellos.
4408. Mieding, tramoyista del teatro de Weimar, al que Goethe recuerda con mucho
cariño en su elegía Auf Miedings Tod = a la muerte de Mieding.
4438. El primer y el tercer verso son en el original onomatopeyas intra ducibles en lo
mejor que tienen.
Pág. 193. — Genio: Alusión a los rimadores incoherentes.
Pág. 193. — Parejita: Las malas piezas con música, especie de zarzuelas de
sentimentalismo insulso y falso, pero no tan malas como las actuales “revistas”. La
“parejita” es una de esa clase de autores.
Pág. 194. — Viajero: El antes maltratado “Proctofantasmista”.
Pág. 194. — Ortodoxo: Otro criticastro de la época, el conde Federico Leopoldo de
Stolberg, que se indignó cristianamente contra Schiller por haber cantado a los dioses
griegos.
Pág. 194. — Artista nórdico: Probablemente el mismo Goethe.
Pág. 194. —Purista: Alude tal vez principalmente a un criticastro purista, un tal Campe.
Pág. 195. — Veleta: Alusión a un criticastro que después de haber elogiado el uso que
hacían Goethe y Schiller de los mitos griegos y germánicos, se volvió contra esto mismo en
nombre de la religión.
Pág. 195. — Los Xenios: Epigramas satíricos publicados por Goethe y Schiller.
Pág. 195. — Hennings: Uno de los criticastros que más polemizó con ellos.
Pág. 195. — Musageta: Ese Hennings pretendía guiar a la poesía alemana,

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y con tal objeto publicó una revista, el Musageta, en que atacaba al Almanaque de las
Musas, que publicaba Schiller.
Pág. 196. — Ex Genio de la Época: También contra Hennings, que cambió el título
de su revista fundamental —Genio de la Época— por Genio del Siglo XIX, y en ella
señalaba su sitio en el Parnaso alemán a cada uno de los rimadores que le seguían
(R. B.).
Pág. 196. — Viajero curioso: La otra obsesión de F. Nicolai eran los jesuítas. De
modo que Nicolai aparece desdoblado, y como “viajero curioso” pregunta quién es su
propio “doble”. Debe ser alusión irónica a que no sabía él mismo lo que era.
Pág. 196. — Grulla: Sátira contra Lavater, por el fanatismo religioso que llevó a
éste a atacar a Goethe. El modo de caminar de Lavater se parecía al de una grulla.
(Explicación de Goethe a Eckermann).
Pág. 196. — Hombre de mundo: El mismo Goethe.
4513. “El fin justifica los medios.”
4519. Dommeln, aves acuáticas cuyo grito de una sola nota se parece al redoble del
tambor. En estas aves personificaría a los filósofos y al monótono ruido de sus
disputas por palabras.
Pág. 197. — Dogmático: Todos los filósofos que discuten desde el punto de vista de su
escuela el problema de si el diablo existe realmente.
Pág. 197. — Idealista: La filosofía idealista (Fichte) que no reconoce realidad fuera
del yo.
4536. El original dice sólo Wesen; el “Ser”, que traducido literalmente carecería de
sentido.
Pág. 197. — Supernaturalista: Jacobi, un precursor del intuicionismo que puso de
moda Bergson.
Pág. 198. — Fuegos fatuos: Los advenedizos de la revolución francesa.
4552-4555. Caracterizan las diferentes corrientes de la vida mundana en la era de la
revolución.
Pág. 198. — Estrella fugaz: Alguna celebridad del día pronto fracasada.
Pág. 198. — Los macizos: Alusión al populacho de la revolución, que sólo piensa en
destruir lo existente.
4580. En un poema de Wieland, el palacio de Oberón está en la Colina de las
Rosas.
Pág. 200. — Campo: Esta escena y la siguiente no llegó a ser transformada en
verso como otras que Goethe escribió al principio en el Urfaust en prosa.
Y se comprende que las dejara así.
Pág. 201. — Daño: Los traductores, siguiendo a Gérard de Nerval, han puesto: se
alimenta con el daño. El verbo empleado en el original, weidet, significaría
literalmente “pasta”, es cierto, pero se emplea siempre en el sentido figurado que le
doy. Y “alimentarse con el daño” carece de sentido.
4591. Parodia de funeral que hacían las brujas cuando alguien iba a ser ejecutado.
Lugar donde se ajustician los reos.
Pág. 204. — Calabozo: Escena redactada originariamente en prosa como las
precedentes. Al transformarla en verso, el autor expresó la agitación y la fiebre de
alucinaciones de Margarita en versos irregulares, desde trisílabos hasta alejandrinos
alargados. He tratado de imitar ese movimiento. Y he traducido asonantada la parte
final por no haber hallado manera de expresarla fielmente en forma rimada, aun
dejando blancas las últimas líneas.
4609. Paráfrasis fiel de una canción en una vieja leyenda que figura entre los
cuentos de Grimm. Una madrastra degolló a su pequeño hijastro

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y lo dió de comer guisado al padre. La hermanita recogió los huesos que éste
arrojaba debajo de la mesa a medida que comía (según la costumbre seguida
hasta en el siglo XV) y los enterró al pie de un enebro. Salió de ellos un pájaro
que voló hasta la rama más alta llevando una piedra, y se puso a cantar desde
ella esa canción. La madrastra fue atraída por la curiosidad de sus
remordimientos y el pájaro hizo caer la piedra sobre su cabeza. Muerta la
madrastra, el niño resucitó.
4638. La que cantaba la misma Margarita.
4648. Sic en el original.
4717. Aunque esto parezca ripio, y no está versificado del mismo modo en el
original, no en vano Goethe ha puesto el pecho derecho. Es voz popular que él da
mejor leche y más abundante; y está comprobado que en muchas madres es así
efectivamente.
4790. Como algún comentarista incurre en la ingenuidad de explicar que esos
caballos mágicos se estremecen “de impaciencia”, no será ocioso hacer notar que
tiemblan, y de miedo, porque la luz del sol se prepara a disolverlos como copos de
niebla.
4800. En la traducción de Roviralta y Borrell figura aquí la anotación: muere.
No la he encontrado en las ediciones del original consultadas.
Y ella carece de sentido. Margarita se queda en la cárcel porque quiere expiar
su presunta culpa, llevar sobre sí todas sus consecuencias. Por eso, la voz celeste
la declara salvada. Y Margarita llama todavía a Fausto que huye, no porque le
pida socorro, sino gimiendo al pensar que sigue al demonio para su perdición.
Fausto, a su vez, no abandona cobardemente a Margarita al dejarla, como ella se
lo ha exigido. Quedarse para acompañarla sería un sacrificio inútil e innecesario.
Margarita, con el espíritu iluminado por el amor, que le devolvió la aparición de
Fausto, se siente fuerte en el seno de la Divinidad. Y para Fausto no se trata de
expiar; debe seguir adelante; no ha llegado aún el momento al que podrá decir:
“¡Eres tan bello, detente!”
UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES
FACULTAD DE FILOSOFÍA Y LETRAS
Decano
FEDERICO A. DAUS

Vicedecano

FRANCISCO NÓVOA

Consejeros
CARLOS J. BIEDMA, JUAN E. CASSANI, RAÚL HÉCTOR CASTAGNINO, JOSÉ R. DESTÉ-
FANO, HORACIO A. FASCE, ALBERTO FREIXAS, LUIS FELIPE GARCÍA DE ONRUBIA,
CARLOS A. RONCHI MARCH, ANTONIO E. SERRANO REDONNET

Secretario Prosecretario
ROBERTO COMBETTO
NICOLÁS J. M. BECKER

INSTITUTO DE LITERATURA

Director
GHERARDO MARONE

SECCIÓN ANGLOGERMÁNICA

Director
JUAN C. PROBST

Auxiliares técnicos
ILSE M. DE BRUGGER CATALINA SCHIRBER