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Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad de Estudios Superiores Acatlán


Filosofía
Enrique Olguín Valle

El problema de la distribución de la riqueza

Si hemos de considerar el problema de ricos y pobres a la luz de aquello que nos presenta
Peter Singer en el apartado “Ricos y pobres” de su libro Ética práctica, tenemos que
ubicarlo como el problema de distribución. Sin embargo, antes de indicar por qué, en
primera instancia, es un problema de distribución, es importante señalar a quiénes se
considera ricos y a quiénes pobres. Tomando en cuenta lo descrito por Singer, existe algo
como “pobreza relativa” y “pobreza absoluta”, la primera equivale sólo a la comparación de
bienes; la segunda, corresponde a la casi imposibilidad de cubrir las necesidades básicas,
las cuales permiten la continuidad de la vida.

Por otro lado, la riqueza no se distingue como relativa o absoluta, sino que es sólo absoluta.
En efecto, se dice que es absoluta porque aquel que la posee tiene más ingresos de los que
necesita para satisfacer, de forma adecuada, todas las necesidades básicas de su vida. Esto
último permite gastar la riqueza en comodidades, placeres, lujos y seguridad. Cabe señalar
que la seguridad en relación con la riqueza no está enunciada por Singer; la agrego, puesto
que no se comprende la riqueza absoluta sin el resguardo de la misma. Por ello no es raro
notar que los Estados resguardan su riqueza ante los países extranjeros; y los ciudadanos
ante sus conciudadanos.

Ahora bien, si consideramos la pobreza absoluta por un lado, y la riqueza absoluta por otro,
no hay ningún problema. Pero se vuelve problema cuando se relaciona una con otra. Así
pues, la experiencia nos indica que no hay ricos sin pobres y pobres sin ricos. Hasta ahora,
la permanencia de la riqueza absoluta está dada por la permanencia de la pobreza absoluta.
A la pregunta sobre qué posibilita la pobreza absoluta, se responde: la riqueza absoluta. La
respuesta contraria se da al cambiar los nombres; a la pregunta sobre qué posibilita la
riqueza absoluta, se responde: la pobreza absoluta. Pero el problema no es su necesaria
correspondencia, sino la consecuencia al relacionarse, por ejemplo, dejar morir a aquellos

1
que se encuentran en pobreza absoluta, pudiendo ser evitada con la ayuda de la riqueza
absoluta. Así pues, quienes tienen riqueza absoluta invierten en su comodidad, placeres y
lujos. Tienen los recursos suficientes para producir “lo suficiente para alimentar y
proporcionar vivienda a su gente”1. Según los datos de Singer, aquellos que tienen riqueza
absoluta producen 7 veces más cereal para obtener más alimento de lo que consumen
aquellos que viven en pobreza absoluta. Si recordamos que la pobreza absoluta corresponde
a la imposibilidad de cubrir las necesidades básicas, las cuales permiten la continuidad de la
vida, estamos en condiciones de decir que mientras unos se mueren de hambre, otros
invierten para supervivir cómodamente.

En resumen, el problema radica en saber cómo evitar la muerte de aquellos que se


encuentran en pobreza absoluta. A este problema se puede responder, de manera fácil: Se
debe producir más para que alcance para todos, tanto para los absolutamente ricos como
para los absolutamente pobres. Sin embargo, como indica Singer, “el problema no consiste
en que el mundo no pueda producir lo suficiente para alimentar y proporcionar vivienda a
su gente… sino en un problema de distribución”2. Pues, los absolutamente ricos producen
más alimento del que necesitan, alimento que podría salvar las vidas de los absolutamente
pobres. Por lo tanto, la vida de los pobres está al margen de la distribución de los recursos
de los absolutamente ricos.

Por último, es importante señalar, que el problema de la distribución, no es otro que el


problema de la justicia. Cómo se lleve a cabo la distribución de la producción entre
sociedades, no es más que un problema de justicia. Mas a esto, el problema que plantea
Singer es un problema que parte del proyecto globalizador, en donde todas las sociedades
son una sola. Así pues, el problema no es sólo la justicia en una comunidad, ciudad o país,
sino de la justicia global, en caso de que esto exista.

1
Singer, P., Ética práctica, Universidad de Cambridge, Gran Bretaña, 1995, p. 274.
2
Ibídem.