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Malaquías 4 Reina-Valera 1960 (RVR1960)

4 porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios y todos los que hacen
maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová de los ejércitos, y no les
dejará ni raíz ni rama.
2 Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y

saldréis, y saltaréis como becerros de la manada.


3 hollaréis a los malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo

actúe, ha dicho Jehová de los ejércitos.


4 acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb ordenanzas y leyes para todo

Israel.
5 he aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible.
6 el hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no

sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Entramos a la parte final del libro profético de Malaquías en el cual encontramos la alusión al día final
del Señor, las recompensas para los fieles y el castigo de los malvados.

Malaquías 4:1 dice: “Porque he aquí, viene el día ardiente como un horno, y todos los soberbios
y todos los que hacen maldad serán estopa; aquel día que vendrá los abrasará, ha dicho Jehová
de los ejércitos, y no les dejará ni raíz ni rama.”

Este día es todavía futuro. Será un día cuando el calor de la ira de Dios elevará de tal manera la
temperatura en este mundo, que se convertirá como un horno ardiente, en el cual se encenderán como
estopa todos los soberbios y todos los que hacen maldad. La destrucción de los impíos será de tal
magnitud que no quedará nada de ellos. A esto se refiere aquella frase que no les dejará ni raíz ni
rama. Esto no significa que los impíos se extinguirán, lo que significa es que recibirán castigo eterno
en fuego.

El Capítulo cuarto se abre con la gloria manifiesta del Señor Jesús, que visitará juicio sobre aquellos
que han rechazado la invitación de la gracia. Ese "día," que Malaquías anuncia se quemará "como un
horno, y todos los soberbios y todos los malhechores serán paja" (Malaquías 4:1). Todos los soberbios
y malvados serán como rastrojo. Será el día de la ira del Cordero.
Todo lo contrario entre el justo y el malo será la consecuencia del Día del Señor. Nadie será capaz de
soportar que "el día," que se caracteriza por ser "el día grande y terrible
"Ciertamente viene el día" (Malaquías 4:1). Ese día llegó en Cristo y Él vendrá de nuevo. "Nacerá el
sol de justicia y en sus alas traerá salvación." El Sol de Justicia quemará la paja, o Él sanará en
función de la situación. Si él encuentra justicia traerá la curación. Si él encuentra injusticia será un día
de "la llama como un horno"
2 Tesalonicenses 1:6-10 Reina-Valera 1960 (RVR1960)
6 Porque es justo delante de Dios pagar con tribulación a los que os atribulan,
7y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús
desde el cielo con los ángeles de su poder,
8 en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de

nuestro Señor Jesucristo;


9 loscuales sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su
poder,
10 cuando venga en aquel día para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que

creyeron (por cuanto nuestro testimonio ha sido creído entre vosotros).

Isaías 2:12
Porque el día del SEÑOR de los ejércitos vendrá
contra todo el que es soberbio y altivo,
contra todo el que se ha ensalzado,
y será abatido.

¿¿Y cuál es nuestra esperanza?? Jesucristo su palabra dice en:

1 Juan 3:2-3
2 amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos

que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
3Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro.

“y todos los soberbios, y todos los que hacen maldad, serán estopa” (v. 1c). La gente ha luchado
con el problema de malos que prosperan y buenos que sufren –

Salmo 37: 1-2


No te impacientes a causa de los malignos,
Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad.
2 Porque como hierba serán pronto cortados,

Y como la hierba verde se secarán.

Tal vez no nos guste lo que vemos y oímos de algunos aspectos de la sociedad, pero recuerda esto:
Dios tiene el control. Confía en que Él hará lo correcto y no te impacientes.

Malaquías 4:2-3 dice: “Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia, y en
sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada. Hollaréis a los
malos, los cuales serán ceniza bajo las plantas de vuestros pies, en el día en que yo actúe, ha
dicho Jehová de los ejércitos.”

El mismo día que para los impíos signifique su ruina total en fuego, para los piadosos, o para los que
tienen temor de Dios será un día de salvación, un día de gozo y un día de victoria.

Pero algo muy notable en este par de versículos es que dice que aquel día nacerá el Sol de justicia y
en sus alas traerá salvación. Esta es una referencia a Cristo Jesús. Él es el sol de justicia. Hablando
de él, Jeremías 23:5-6 dice: “He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David
renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. En
sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le
llamarán: Jehová justicia nuestra.”
En los instantes previos a la venida de Jesucristo, el mundo estará en las más densas tinieblas, pero
esas tinieblas comenzarán a disiparse cuando el Sol de Justicia, Jesucristo, comience a arrojar sus
rayos de luz y abrigo. Esos rayos de luz traerán salvación. Jesucristo es la única manera de obtener
salvación. Aparte de él no puede haber salvación. Esos rayos de luz traerán gozo. Dice el texto que
los piadosos saldrán y saltarán de felicidad como becerros de la manada. Esos rayos de luz traerán
victoria. Los impíos serán como ceniza bajo la planta de los pies de los piadosos.

¡Qué hermoso! Es lo que espera a todos los que temen el nombre de Dios, o a todos los que han
recibido a Cristo como su Salvador. Mientras llegue este día, la responsabilidad del pueblo de Israel
será acordarse de la ley de Moisés.

“y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada” (v. 2b). Becerros sanos suelen ser activos y
juguetones. Es una alegría verles saltar y correr por puro placer. Nos inspiran un poco de envidia entre
aquellos de nosotros que ya no somos tan flexibles o energéticos. Pero Dios promete que los que
temen el nombre del Señor serán flexibles y energéticos – activos y juguetones. Se sentirán como
niños alegres de nuevo.

“Y hollaréis á los malos” (v. 3a). Gente justa, que ha visto a los malvados prosperar y que ha sufrido
en manos de los malos verá darse una gran vuelta en el Día del Señor. Estas personas justas ya no
serán víctimas, sino que se convertirán en agentes del Señor para castigar a los malvados. En ese
día, las injusticias que provocaron sus anteriores quejas (3:15) serán remediadas.

Malaquías 4:4 dice: “Acordaos de la ley de Moisés mi siervo, al cual encargué en Horeb
ordenanzas y leyes para todo Israel”

De todo esto podemos sacar enseñanza muy provechosa para nuestras vidas. La vida cristiana no es
fácil. Es una lucha constante contra un enemigo muy poderoso, el mundo, la carne y el diablo. En esta
lucha se pueden presentar derrotas y ciertamente victorias. La vida cristiana también no está libre de
pruebas, a veces muy difíciles. Dios jamás ha prometido a los suyos que van a estar libres de las
pruebas. Las pruebas son necesarias en la vida cristiana.

Pero todo esto vale la pena. Jamás piense que no vale la pena ser un hijo de Dios. Cierto que los
impíos parece que siempre se salen con las suyas, pero a la larga, Dios hará justicia. Llegará el día
cuando Dios dé el pago debido a los impíos. De modo que no se desespere porque la gente impía
lleva la delantera. El éxito es aparente y sobre todo temporal. Lo que les espera es encontrarse cara
a cara con aquel a quien han ofendido con sus palabras y con sus hechos. Para ellos no habrá
misericordia. Les espera castigo eterno.

Malaquías 4:5-6 dice: “He aquí, yo os envío al profeta Elías, antes que venga el día de Jehová,
grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los
hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.”

Estos son los dos últimos versículos del libro de Malaquías y los dos últimos versículos del Antiguo
Testamento. El día de Jehová, grande y terrible es una referencia al tiempo cuando Dios derramará
su ira sobre los impíos tal cual como ha sido profetizado no sólo por Malaquías sino por varios otros
profetas.
Pero antes que llegue este tiempo vendrá el profeta Elías, quien será enviado por Jehová con un
propósito claramente establecido. La venida del profeta Elías antes del día de Jehová grande y terrible
ha sido fuente de mucha conjetura. Son varias las cosas que se deben tomar en cuenta para una
correcta interpretación.

Según Mateo, hablando de Juan el Bautista, Jesús dijo: “Y si queréis recibirlo, él es aquel Elías que
había de venir.”

Para ayudar al pueblo a estar preparado para ese día, Dios enviaría a un profeta semejante a Elías
(Juan el Bautista) a prepararle el camino a Jesús, el Mesías. El Nuevo Testamento comienza cuando
este profeta hace un llamado para que el pueblo se vuelva de sus pecados y regrese a Dios. Tal
compromiso con Dios demanda un sacrificio por nuestra parte, pero podemos estar seguros de que al
final, valdrá la pena todo lo que hagamos

Como el Elías metafórico, Juan llamó a la gente al arrepentimiento y a una vida de obediencia,
preparando a la gente de su generación para la venida de Jesucristo, Aquel que había venido a "buscar
y a salvar lo que se había perdido" (Lucas 19:10) y para establecer "el ministerio de la reconciliación"
(2 Corintios 5:18).

según Malaquías 4:6, la razón del retorno de Elías será para "hacer volver los corazones" de los padres
y sus hijos, unos a otros. En otras palabras, el objetivo será la reconciliación.
Dios no destruye la tierra porque está cansado de amar sino que, quiere reconstruir el cielo y la tierra.
Por eso, enviará al profeta Elías para decir sus últimas palabras y hará que vuelvan las personas.

2 Pedro 3.10–12
10 Peroel día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande
estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán
quemadas.

Apocalipsis 21:4

Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor,
ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.

LEY DE MOISES

Por conducto de Moisés, Dios dio leyes a la casa de Israel para reemplazar la ley mayor que esta no pudo
cumplir (Éx. 34; TJS, Éx. 34:1–2; TJS, Deut. 10:2 [Apéndice — Biblia]). La ley de Moisés constaba de muchos
principios, reglas, ceremonias, ritos y símbolos, que tenían como fin hacer recordar frecuentemente al pueblo
sus deberes y responsabilidades. Incluía una ley de mandamientos y de observancias morales, éticos, religiosos
y físicos —que contemplaba sacrificios (Lev. 1–7)— con la finalidad de hacer que el pueblo recordara a Dios y
su deber para con Él (Mos. 13:30). La fe, el arrepentimiento, el bautismo en el agua y la remisión de los pecados
formaban parte de la ley, así como también los Diez Mandamientos y muchos otros mandamientos de elevado
valor ético y moral. Gran parte de la ley ceremonial se cumplió con la muerte y resurrección de Jesucristo, lo
que dio fin al sacrificio por derramamiento de sangre (Alma 34:13–14). La ley era administrada bajo el
Sacerdocio Aarónico y era el Evangelio preparatorio para llevar a sus seguidores a Cristo.