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Síntesis del libro: Breve historia del canon bíblico.

La estructuración del canon bíblico es un tema complejo en el que convergen diversos


factores como el reconocimiento de los textos por parte de las comunidades, el
reconocimiento de una elite religiosa, la concordancia ecuánime entre las obras para no caer
en contradicciones, etc., por lo mismo el concepto de canonicidad fue tardío, al menos en la
mente hebrea, debido a que determinar que textos en verdad fueron inspirados y cuales no
fue una obra que duro siglos en el interior de las comunidades judías, incluso en el
cristianismo se debata hasta la actualidad si los libros determinados como deuterocanonicos
deberían estar incluidos en los libros considerados como inspirados, de igual forma aunque
con muchos menos conflictos la conformación del nuevo testamento significo un esfuerzo
monumental que termino con la aceptación casi universal de los veintisiete libros presentes
en el actual canon de la iglesia romana, la iglesia ortodoxa y la iglesia protestante.

La composición hebraica del canon fue un proceso en constante construcción, debido a que
hay diversas fuentes y formas en las que se transmitió la información de los textos sagrados,
ejemplo de esto son las tres líneas que los eruditos reconocen en la conformación de escritos,
que es la Yahvista, la Elohista y el sacerdotal, así también hay tres formas de clasificar los
libros religiosos, los cuales están divididos en libros canónicos, libros guenuzin, y libros
sefarim jitsonim.

Un primer ejemplo que se podría notar de aceptación de “sagradas escrituras” son los
manuscritos hallados en la época del rey Josías, los cuales fueron aceptados y obedecidas
como palabra de Dios, por lo que estos textos podrían ser tenidos como una proto
canonicidad. Según relatan algunas historias como por ejemplo la de los Macabeos es que ya
en la época de Nehemías y Edras se tenían algunas estructuras canónicas claras como la
formación del pentateuco como palabra de Dios.

Sin lugar a dudas uno de los hechos más trascendentales en la conformación de un canon
hebraico, es el dictamen que se produjo en Yabneh, en la que se estableció un canon que
variaba entre veintidós a veinticuatros libros, no se sabe con certeza cuales fueron los criterios
aplicados a los libros para determinar si estos eran o no canónicos, pero se cree que el criterio
adoptado por los rabinos fue el siguiente: que estuvieran escritos en hebreo, fueran escritos
entre el periodo de Moisés y Esdras y que estuvieran asociados a un personaje notable de la
historia judía.

Como dice el autor la declaración formulada en Yabneh es solo una ratificación de la


experiencia de la comunidad de creyentes, aun así esta declaración entro en conflicto con la
LXX, canon abierto usado por los judíos de la dispersión que tenían lengua griega, se cree
que fue conformado en la ciudad de Alejandría (Egipto) debido a la inmigración masiva que
produjo la destrucción de Jerusalén por parte de los Babilónicos.

La versión de la septuaginta contiene los libros deuterocanonicos, libros que fueron


desechados en la declaración de Yabneh. La LXX fue utilizada como “biblia” por los
primeros cristianos, lo que causo más ahínco en los judíos por querer desligarse de aquella
versión de las escrituras sagrados, para los primeros cristianos fue imperioso no apegarse
como señala Orígenes a las interpretaciones judías en la conformación del canon del A.T.,
por lo que aceptaban los libros deuterocanonicos como inspirados, esto toma más fuerza en
la conformación de la vulgata latina la cual tenía estos libros denominados como
deuterocanonicos, los cuales fueron puestos ahí por dos razones primero cuando el obispo de
Roma Dámaso pide esta traducción a Jerónimo le pide que auné las versiones latinas
existentes hasta ese momento las cuales contenían estos libros , y la segunda que se cree de
mayor peso es que hombres influyentes como Agustín van intervenir para que estos libros
por su provechosa lectura sean incorporados a la versión de la vulgata, de igual forma
Jerónimo hace la acepción de que son libros deuterocanonicos o del misterio.

No importando la acepción de Jerónimo, la iglesia los acepta dentro de la canonicidad en


diversos concilios, esto fue debatido a finales de la edad media tanto por autores romanos,
como por protestantes los cuales establecieron su uso como provechoso pero no los aceptaron
como libros inspirados, siguiendo de esta forma las acepciones de Jerónimo, tanto la tradición
Luterana como Reformada siguieron este patrón, por su contraparte la iglesia Romana afirmo
la canonicidad de los deuterocanonicos en el concilio de Trento, un dato importante es que
le patriarca de Constantinopla Cirilo fue influenciado por la reforma calvinista, y por lo tanto
tuvo deseos de seguir las acepciones de Jerónimo en este punto, pero al morir se reafirmaron
como canónicos lo libros deuterocanonicos en el concilio de Jerusalén.
Otros problemas que trajeron la aceptación o no de incorporar estos libros, fue en las grandes
asociaciones de traducción y distribución de biblias en el siglo XIX, lo que creo problemas,
separaciones y diversas formas en las cuales componer las traducciones de la Biblia.

Con la conformación del nuevo testamento hay más uniformidad, lo que no resta a la
discusión vivida en los primeros siglos de la iglesia en referencia a este punto, a razón de que
no se pensó en un principio que los libros conformados en la época neo testamentaria serian
tomados como inspirados por el espíritu santo.

Con el correr del tiempo se les empieza a reconocer como libros sagrados, teniendo ya en el
siglo II una conformación casi clara de aquellos libros que podrían ser canónicos para
construcción de un texto uniforme, Tertuliano es uno de los primeros en referirse a ellos
como nuevos testamento y a los textos hebraicos como antiguo testamento, ya en el siglo III
había más unanimidad en los libros que era considerados como inspirados, aun así habían
textos en discusión y diferencias entre las iglesias occidentales y orientales, Atanasio es el
primero en dar un claro lineamientos a seguir en torno a la canonicidad en su carta de pascua
fechada en 367, la cual contenía veintisiete libros, esta estructura de libros fue reafirmada por
todos los concilios de la iglesia occidental incluso en el mundo protestante, en la iglesia
ortodoxa esto fue recién definido en el concilio de Jerusalén en 1672.

La conformación del canon no es algo lineal, requirió de bastante esfuerzo y dedicación


intelectual, pero a pesar de eso se puede decir como Pablo a la iglesia en Corinto, no fueron
ellos si no la gracia de Dios que estuvo con ellos, lo que permitió que se llegara a la
construcción de un documento, que como dice la confesión de Westminster tiene un carácter
celestial, una eficacia doctrinal, majestad de estilo y armonía en todas sus partes.
Examen critico

El texto presenta gran cantidad de hechos relevantes que a la verdad deben estar muy bien
documentados, sin embargo no explicita las fuentes primarias que utilizo para esto, en el caso
de solo haber utilizado los libros expuestos en la bibliografía estaría cayendo en trabajar un
tema tan complejo solo a través de fuentes secundarias que aunque pueden tener mucho valor
académico adolece de las fuentes mismas de la información.

Algo que también es importante notar es que la persona que realiza la introducción afirma
que el libro no está relacionado con doctrina y que por tanto la intención del autor es solo de
carácter informativo, primero esto es imposible debido a que todos nos enfrentamos con
prejuicios, presuposiciones y jerarquización de ideas al momento de estructurar alguna
construcción intelectual, como se evidencia que no es solo informativa, por el hecho de que
en varias secciones del libro se expresa su opinión personal como en la página treintaisiete
en la que señala que el apóstol Pablo da opiniones propias no inspiradas por el Espíritu Santo,
lo que claramente es una afirmación teológica que presenta una perspectiva del autor, con
esto no se descalifica al autor, si no que más bien se buscar mostrar que también posee
presuposiciones que explicita en su obra.

Se le puede criticar de igual forma que trabaja muy someramente la historia de la iglesia
oriental en la conformación del canon, o la historia de la iglesia africana, centrándose
mayoritariamente en la iglesia latina u occidental, de igual forma habría sido interesante que
hubiera abierto la discusión en torno a grupos como los mormones que añaden al canon
bíblico otras escrituras, entre otras sectas conocidas y de gran expansión desde el siglo XIX.

A pesar de que es una obra de carácter informativa cae de forma constante en el vicio del
positivismo, el cual afirma tener una visión clara de los hechos sin criticar muchos las
situaciones, las fuentes, los contextos etc. Siendo una obra académica como se señala en la
introducción deja de forma constante de lado la construcción misma de una obra académica,
tomando la forma de una gran descripción de hechos que se podría asemejar a un diccionario.