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Colaboradores de Dios.

Fondo Bíblico: 1 Corintios 2:1-3:25

Verdad Central: Dios en su infinita sabiduría, ha establecido su Iglesia sobre lo que el


hombre considera una locura.

Texto aureo: Todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.1 Corintios 3:23.

Objetivos Del Aprendizaje

1. Discernir la diferencia que hay entre la sabiduría de este mundo y "la sabiduría que viene
de lo alto" (Santiago 8:17).

2. Reconocer que el crecimiento cristiano proviene de la confianza y lealtad a Dios en lugar


de confiar en los hombres, los cuales son solamente colaboradores de Dios.

3. Descubrir la importancia del hecho de establecer un fundamento espiritual apropiado


para la vida cristiana. El fundamento es Jesucristo.

BOSQUEJO GENERAL

I. El discernimiento espiritual de la verdad

A. La sabiduría humana es inadecuada

B. La revelación por medio del Espíritu Santo

II. La cooperación en la obra de Dios

A. la necesidad del crecimiento espiritual

B. Colaboradores de Dios

III. El plan divino de construcción

A. Nuestra obra será probada por fuego

B. Somos de Cristo

Introducción

En el estudio de hoy veremos la continuación e las respuestas del apóstol Pablo a los
problemas que estaban causando la desunión entre los cristianos de la iglesia de Corinto. En
1 Corintios 1 vimos que Pablo estaba informado de los cuatro grupos que estaban
disputándose la supremacía y causando la desunión de la iglesia en aquel lugar. Pero al
concentrarnos en los capítulos 2 y 3 nos damos cuenta de que los mayores conflictos se
producían entre los componentes de los grupos que se consideraban como seguidores de
Apolos y del mismo apóstol Pablo.

Apolos era un orador judío muy elocuente, procedente de Alejandría, Egipto. En ese
tiempo, Alejandría era el centro de la cultura y el saber de los griegos. Apolos, instruido en
el Antiguo Testamento y educado en la cultura griega de Alejandría, era un expositor muy
ilustre de la religión. Es muy probable que en Alejandría hubiera escuchado acerca del
cristianismo, especialmente sobre la muerte y la resurrección de Cristo. No cabe duda de que
estas informaciones le fueron dadas por los cristianos que vieron a Jesús resucitado en
Galilea (1 Corintios 15:6), los cuales no estaban en Jerusalén el día de Pentecostés.

Aunque al principio enseñaba solamente el bautismo de Juan, más tarde en Efeso Apolos
fue instruido plenamente por Aquila y Priscila hasta llegar a ser un maestro cristiano de gran
renombre en las iglesias. Al llegar a Corinto, después de la salida de Pablo, Apolos no sólo
halló grata aceptación por los cristianos corintios sino que también logró hacer tanto impacto
en algunos de ellos que hasta llegó a formarse un grupo de seguidores suyos. En la lección de
hoy vemos cómo el apóstol ataca esa actitud partidista y ahoga por la unidad en la
edificación de la iglesia sobre el único fundamento que es Cristo Jesús.

Exposición Bíblica

1. El discernimiento espiritual de la verdad

1 Corintios 2:1-16

A. La sabiduría humana es inadecuada

Los factores principales en las contiendas y disputas de los creyentes corintios fueron la
sabiduría humana, el orgullo, las interpretaciones egoístas y el apego indebido a los hombres
que ministraban en el Señor.

Pregunta: ¿Qué hizo el apóstol Pablo para corregir esta tendencia de los corintios de
confiar en la sabiduría de los hombres?

Usó el ejemplo de su propio estilo de predicación. Les recuerda que cuando fue a ellos para
llevarles el evangelio no lo hizo con exposiciones filosóficas ni con discursos elocuentes sino
con la predicación sencilla y clara del evangelio de Jesucristo, acompañada por señales y
evidencias del poder de Dios. Ellos estaban acostumbrados a recibir a oradores elocuentes
que entraban en competencias para ver quién podía conquistar más adeptos, de acuerdo con
sus capacidades retóricas y polémicas. Pablo no tuvo necesidad de recurrir a ninguna clase de
filosofía humana, sino que introdujo inmediatamente a los corintios al laboratorio del Espíritu
Santo y les dio demostraciones convincentes del poder de Dios. Las señales y maravillas que
se obraron ante sus ojos y los milagros irrefutables que pudieron observar fueron suficientes
para que se convencieran 9ue el Dios todopoderoso había provisto para todos una salvación
plena y única. Los dones espirituales que les fueron administrados, así como todas las
demostraciones del poder de Dios les sirvieron como base para su fe. Sólo así tendrían una fe
nacida, sostenida y edificada sobre el fundamento del poder de Dios antes que sobre la
sabiduría humana.

Las declaraciones de Pablo nos indican que hubo ocasiones en que tuvo que hacer uso de
mucha sabiduría y argumentos de profundidad para poder explicar las verdades más fuertes y
profundas a los maduros espiritualmente. Pero aun entonces, él no tenía nada 9ue envidiar o
pedir prestado de la sabiduría de los hombres. Todo el mensaje que Pablo expuso, aun las
más profundas verdades del consejo de Dios, estaba basado en la verdad de la cruz de Cristo.
El mensaje de la cruz era parte del plan revelado por Dios a los hombres a través de su Hijo y
del Espíritu Santo.

Enseñanza práctica

En la predicación evangélica de la Iglesia primitiva había ciertos elementos que siempre


estaban presentes. La venida de Cristo en forma humana había sido el cumplimiento del
tiempo en el plan de Dios, y a la vez era el cumplimiento de la profecía (Gálatas 4:4). El
mensaje de la Iglesia primitiva consistía en un resumen de la vida, la muerte, la sepultura y
la resurrección de Cristo. También figuraba la afirmación confiada de que el Señor volvería a
la tierra por su iglesia. Los predicadores primitivos exhortaban a sus oyentes a que se
arrepintieran, fueran bautizados y recibieran el don del Espíritu Santo (Hechos 2:38).
Para los judíos este mensaje era una piedra de tropiezo. Ellos no esperaban a un Salvador
sufriente; para ellos lo único digno de esperarse era un Mesías conquistador. Los judíos no
estaban preparados para recibir al tierno y humilde Jesús de Nazaret. Lo que esperaban era
algo que les permitiera ver cambios con señales y prodigios.

Por otra parte, los griegos, que eran los representantes de todos los gentiles, consideraban
el mensaje cristiano como muy simple, dogmático e inapropiado para sus mentes filosóficas e
iluminadas. Sin embargo, para todos los que aceptamos este mensaje con fe y sencillez, la
predicación cristiana ha venido a ser la manifestación del poder de Dios para la salvación del
hombre.

Pregunta: ¿Por qué intercala Pablo una paráfrasis de Isaías 64:4?

Lo que el apóstol quería era demostrarnos que los misterios del Antiguo Testamento han
sido revelados en el evangelio, por medio del Espíritu Santo a todos los que creen.

B. La revelación por medio del Espíritu Santo

Aunque la mente natural no puede entender el significado de la cruz en relación con la


presente vida cristiana, y la vida venidera, Dios no nos ha dejado a oscuras puesto que nos ha
revelado su plan de salvación a través del Espíritu Santo.

Pregunta: ¿Dónde podemos hallar esta revelación hoy?

El plan de Dios lo encontramos en su palabra escrita, tanto en el Antiguo como en el Nuevo


Testamento. La Biblia indica que todos los creyentes son partícipes de la misma revelación
porque el Espíritu Santo ilumina sus corazones y les aclara todas las verdades reveladas.

Lo maravilloso de todo esto es que el Espíritu realmente conoce lo que hay en la mente de
Dios. El pensamiento humano ha producido una serie de declaraciones contradictorias con
relación a la naturaleza de Dios. Por más brillante que sea el hombre, y por muchos
conocimientos que posea, jamás podrá penetrar en las profundidades de Dios. Esto es algo
que sólo lo puede hacer el Espíritu Santo. Así como el espíritu del hombre conoce lo que hay
en la mente del hombre, de la misma manera el Espíritu Santo conoce lo que hay en la mente
de Dios. El Espíritu Santo, es una persona separada de la persona del Padre. Sin embargo, el
hecho de que son uno solo en esencia permite que la tercera persona de la Trinidad conozca
las profundidades del Padre. Por esto es que El si puede revelar el plan de Dios y también
puede darnos a conocer algo de su naturaleza. Una de las actividades del Espíritu Santo es
dar a los creyentes conocimiento de las cosas que Dios ha preparado para nosotros.

Debido a su dependencia en el Espíritu Santo, Pablo no hizo uso de la clase de retórica,


lógica o pensamiento deductivo que eran característicos entre los pensadores y filósofos de
su tiempo. El no inició su predicación ni su enseñanza con ideas y técnicas humanas para
luego conducir a sus oyentes a las cosas espirituales. Ni siquiera fue de lo conocido a lo
desconocido y de lo más familiar alo novedoso. Por el contrario, lo que hizo fue simplemente
expresar lo mismo que el Espíritu Santo le había revelado a él basado en las enseñanzas del
Antiguo Testamento y en las enseñanzas de Jesús.

Pregunta: ¿Qué se necesita hacer para entender las cosas espirituales?

El hombre natural (el no espiritual) está orientado únicamente hacia las cosas mundanas y
terrenales. No percibe ni quiere entender las cosas que proceden del Espíritu de Dios porque
le parecen increíbles y sin sentido. No tiene la capacidad de examinar las cosas espirituales
porque no le ha sido dada la luz que Dios da a todos los creyentes cuando reciben el Espíritu
Santo. Sólo el hombre espiritual (el que ha sido lleno e iluminado por el Espíritu de Dios) está
capacitado para entender y juzgar las cosas que provienen de Dios. Por eso los cristianos no
tienen necesidad de someter los conocimientos espirituales que han adquirido al juicio y
razonamiento de los hombres de este mundo. Nosotros hemos recibido una nueva luz, una
nueva perspectiva que proviene de la revelación divina a través del Espíritu de Dios.

II. La cooperación en la obra de Dios

1 Corintios 3:1-9

A. La necesidad del crecimiento espiritual

Pregunta ¿Cuál era la verdadera causa de las rivalidades, las contiendas y las divisiones
entre los corintios?

A pesar de que el apóstol Pablo había permanecido entre los corintios por un período de
dieciocho meses, no tuvo el tiempo suficiente para impartirles todas las instrucciones que
tenía para ellos. Por otra parte, él reconocía que en ese tiempo ellos no contaban con la
suficiente madurez espiritual y por lo tanto no les podía hablar como a personas espirituales,
llenas y dirigidas por el Espíritu de Dios. Aunque ya habían aceptado a Cristo como su
Salvador y habían sido bautizados en el Espíritu Santo, todavía no estaban demostrando el
grado de crecimiento espiritual y los frutos que él deseaba ver en ellos. Por eso todavía tenía
que tratarlos como carnales, dominados por las debilidades de la carne, inmaduros, como
"niños en Cristo". A ellos no les interesaban tanto los frutos del Espíritu.

Enseñanza práctica

Pablo quería referirse a la sabiduría de Dios entre creyentes espiritualmente adultos (1


Corintios 2:2), entre espirituales (1 Corintios 2:15), pero los corintios no habían alcanzado
este grado de madurez; lo demostraban por las sediciones e inmoralidades que se veían en su
medio. Todos los cristianos vivimos en la carne, pero no debemos estar sujetos a los deseos
carnales (Romanos 8:12). Todo creyente empieza su vida cristiana como un bebé en Cristo.
Eso es normal; pero lo trágico es que un ministro tenga que estar regañando e instruyendo en
las cosas más elementales a creyentes que han estado en el Señor por muchos años y todavía
se comportan como unos "niños en Cristo. Cuando una iglesia empieza una clase de cuna, su
esperanza es que esos bebés lleguen algún día a ser miembros maduros de la congregación —
algunos de ellos, incluso, ocupándose en la instrucción de los demás. Pero lamentablemente,
algunos de los corintios a quienes Pablo dirigía esta carta estaban todavía en la clase de
cuna, a pesar de que en cuanto a años ya eran adultos.

Por eso fue que el apóstol tuvo que alimentarlos con leche espiritual, por ellos no habían
avanzado lo suficiente como para recibir alimento sólido. Tuvo que tratarlos como a bebés,
repitiéndoles las mismas enseñanzas y los mismos principios del evangelio que ya les había
impartido.

El hecho de que hubiera entre ellos este espíritu de divisionismo y discordias demostraba
que aún no estaban preparados para recibir alimentos espirituales sólidos. Ellos todavía eran
carnales y se dejaban dominar por los impulsos de la carne y de la mente. En lugar de vivir
en el Espíritu, los corintios seguían viviendo al igual que antes, como si jamás hubiera obrado
en ellos el Espíritu de Dios. Las divisiones no provenían del Espíritu Santo. El Espíritu siempre
tiende a glorificar a Cristo (Juan 16:14). El deseo de apegarse a un hombre con el fin crear
una división es producto del impulso humano, dominado por una mentalidad egoísta y carnal.

B. Colaboradores de Dios

Pregunta: ¿Cuál es la solución para este tipo de contiendas entre Los hermanos?

Pablo desvió la atención de los corintios de los hombres a quienes ellos tanto admiraban y
la dirigió a Dios. Les hizo ver con gran sabiduría que él y Apolos no eran más que siervos de
Dios, colaboradores de Dios que prestaban sus servicios para llevarles el mensaje de salvación
y redención. Pero, ¿de quién provenía el don de la salvación? ¿No era de Dios? Es cierto que él
había sido el primero en llegar a Corinto con el mensaje del evangelio, pero lo único que
tenía que hacer era sembrarla preciosa semilla; Dios daría el crecimiento. Pablo no era capaz
de salvar a nadie. Tampoco lo era Apolos, a pesar de su elocuencia y sabiduría.

Lo que Apolos hizo fue llegar a regar lo que Pablo había plantado, pero Dios fue quien dio el
crecimiento. De manera que ni Pablo, ni Apolos, ni ningún otro predicador era la persona más
importante, sino Dios, quien da la vida y él crecimiento.

Pregunta: ¿Por qué dice Pablo que "el que planta y el que riega" son una misma cosa?

Contra el espíritu de división y controversias, los cristianos deben reconocer que su


propósito debe ser solamente uno: el crecimiento de la iglesia a través de la obediencia a
Dios en la realización de su obra. Los líderes que hemos mencionado arriba — Pablo, Apolos y
Pedro compartían el anhelo de Cristo: que la iglesia creciera y permaneciera unida. De
manera que los corintios hacían mal con dividirse para ofrecer lealtad a un hombre o a un
partido religioso. Pablo les dio a entender que nunca hubo rivalidad entre él y Apolos. Cada
uno había realizado la tarea que Dios le había asignado, e indudablemente habría un galardón
especial para ellos. Pero los corintios necesitaban del ministerio de ambos siervos de Dios
para el desarrollo de la obra. La variedad de ministerios siempre es de importancia para la
edificación de la iglesia tanto en lo espiritual como en lo numérico. Pero el crecimiento viene
de Dios; es El quien edifica la iglesia. Todos nosotros somos su campo, su labranza, su
edificio. Sin embargo, tenemos el privilegio de ser colaboradores suyos. Eso quiere decir que
si queremos trabajar en su obra tenemos que aprender a trabajar con los demás. Lo contrario
también es La verdad; si no trabajamos en cooperación con los demás siervos de Dios no
podremos servir en su obra. Si no estamos dispuestos a cooperar con un espíritu de unidad no
podremos colaborar en la iglesia.

III EL plan divino de construcción 1 Corintios 3:10-23

A. Nuestra obra será probada por fuego

Pablo como un colaborador especial en la obra del Señor vino a ser un experto "perito
arquitecto" (versículo 10). Por medio de la gracia que le había sido concedida de parte de
Dios (incluyendo los dones espirituales) fue capacitado para poner el fundamento para la
edificación de la iglesia; de Corinto.

Pregunta: ¿Cómo hizo esto el apóstol?

Bien podríamos relacionar esto con el capítulo 2, versículo 2. Pablo sentó las bases para el
establecimiento de la iglesia de Corinto predicando a Jesucristo, y a éste crucificado. Como
lo indica Gálatas 3:1, Cristo ya había sido presentado a ellos "como crucificado".

La muerte de Cristo en la cruz del Calvario puso en vigor el nuevo pacto, hizo nuestras las
promesas de Dios (2 Corintios 1:20) e hizo posible una nueva vida para el cristiano.

Enseñanza práctica

Si uno pudiera arrancar un árbol sin cortar absolutamente nada de su intrincada red de
raíces se daría cuenta de que muchas veces el sistema de raíces que está bajo la superficie
es mayor que todo el árbol visible.

El fundamento básico del cristiano se profundiza en la firme roca de los siglos, que es Cristo
Jesús. Cuando se trata de la enseñanza de las doctrinas cristianas, nuestras raíces deben
estar profundizadas en la Palabra de Dios. Cuanto más amplio y profundo sea el sistema
espiritual de nuestras raíces tanto más abundantes y duraderos serán los frutos que llevemos.
Pregunta: ¿Cuánta importancia le dio Pablo al cuidado que debemos tener al edificar sobre
el fundamento de Jesucristo?

El apóstol usó como argumento el hecho de que habrá un juicio ante el cual comparecerán
todos los creyentes.

Ese no será un juicio de pecado. Allí no habrá pecadores sino sólo creyentes que se
presentarán para recibir las recompensas que los hechos de su vida cristiana merezcan.
"Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que
cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea
malo" (2 Corintios 5:10). "Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo" (Romanos
14:10).

Pregunta ¿En qué estriba la diferencia entre las distintas construcciones?

Si nuestro servicio al Señor va acompañado por el amor y la consagración a Dios y a nuestros


semejantes, entonces este servicio será calificado como oro, plata o piedras preciosas. Todos
estos materiales resisten la prueba de fuego. En cambio, si trabajamos con egoísmo, con
vanagloria y con intereses creados, nuestra construcción será como madera, heno y
hojarasca, todo lo cual se quema inmediatamente.

B. Somos de Cristo

Pablo concluye esta sección recordando que "la sabiduría de este mundo es insensatez para
con Dios" (versículo 19).

Enseñanza práctica

Las partes más importantes de un edificio son las que no se ven. El cimiento, las bases, las
columnas, el cemento, la piedra y el hierro normalmente están escondidos. Pero no debemos
olvidar que la belleza visible de la construcción depende de esas partes. Lo mismo ocurre en
la vida cristiana. Las bases de nuestra fe deben estar en lo profundo de nuestro corazón para
que lo que somos por fuera sea bello y sólido. Cristo es el fundamento; nosotros somos
solamente colaboradores que trabajamos y edificamos sobre las bases de su Palabra.

Porciones de E. dominical -Editorial Vida.

http://www.adorador.com/estudios/colaboradores_de_dios.htm