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DIÓCESIS DE CÚCUTA

VICARÍA DE PASTORAL

PRIMERA MEDITACIÓN: “LA SED DE JESÚS Y MI SED”


 Buscar en la Sagrada Escritura el Evangelio del pasaje de Jesús y la Samaritana.
Lo encontramos en: Juan 4, 5-20.

Basados en el texto bíblico y en el signo, reflexionemos sobre


estas preguntas:

1. ¿Cuál es la sed que me habita en este momento de mi vida?


2. ¿Cuáles son las aguas en las que estoy intentando apagar mi
sed? ¿A qué fuente y a que agua estoy recurriendo, para
calmar mi sed?
3. ¿Cuáles son mis insatisfacciones profundas?
¿En qué me parece sentir que Dios no me está dando el agua
que necesito?

 Meditar pausadamente los fragmentos de la oración de Santa Teresa


de Calcuta que se titula: “La sed de Jesús”:

Santa Teresa de Calcuta


"Mira que estoy a la puerta y llamo..."
(Meditación)

Es verdad. Estoy a la puerta de tu corazón, día y noche. Aun cuando tú no estás escuchando, aun cuando
dudas de que pueda ser Yo, Yo estoy ahí. Yo estoy esperando aún la señal más pequeña de tu respuesta, el
menor susurro para invitarme, y que Me permitas entrar.
Y quiero que sepas que en cualquier momento en que me invites, Yo vengo siempre, sin falta. En silencio y
sin ser visto, vengo pero con poder y amor infinitos, y traigo los innumerables regalos de Mi Espíritu.
Yo vengo con Mi misericordia, con Mi deseo de perdonarte y sanarte, y con amor por ti más allá de tu
compresión. Un amor en todo tan grande como el amor que Yo he recibido del Padre ("Tanto como el Padre
me ama, así os he amado…"[Jn. 15:9]. Yo vengo ansiando consolarte y darte fuerzas para levantarte y sanar
tus heridas. Te traigo Mi luz para disipar tu oscuridad y todas tus dudas. Yo vengo con Mi poder para llevarte a
ti y a todas tus cargas; con Mi gracia para tocar tu corazón y transformar tu vida; y Mi paz te doy para calmar
tu alma.
Te conozco completamente; Yo sé todo acerca de ti. Hasta los cabellos de tu cabeza los tengo contados.
Nada de tu vida carece de importancia para Mí. Te he seguido a través de los años, y siempre te he amado;
aún en tus descarríos. Yo conozco cada uno de tus problemas. Yo conozco todas tus necesidades y
preocupaciones. Y sí, conozco todos tus pecados. Pero te digo otra vez que Yo te amo - no por lo que hayas o
no hayas hecho; te amo por ti mismo, por la belleza y dignidad que Mi Padre te dio al crearte a Su propia
imagen. Es una dignidad que has olvidado frecuentemente, una belleza que tú has manchado con el pecado.
Pero te amo como eres, y he derramado Mi Sangre para rescatarte. Si tan solo me pides con fe, Mi gracia
tocará todo lo que necesita cambio en tu vida; y Yo te daré la fuerza para librarte del pecado y de todo su
poder destructor…
DIÓCESIS DE CÚCUTA
VICARÍA DE PASTORAL

Yo sé lo que hay en tu corazón; Yo conozco tu soledad y todas tus heridas: los rechazos, los juicios, las
humillaciones. Yo las soporté todas antes que tú. Y las soporté todas por ti, para que tú pudieras compartir Mi
fortaleza y Mi victoria. Yo conozco especialmente tu necesidad de amor; cómo estás sediento de ser amado y
consentido. Pero cuán a menudo tú has tenido sed en vano, buscando ese amor en forma egoísta,
esforzándote por llenar el vacío dentro de tí con placeres pasajeros; con el vacío aún más grande del pecado.
¿Tienes sed de amor? "Vengan a Mi todos los que tengan sed."[Jn.7:37]. Yo te saciaré y te llenaré. ¿Tienes
sed de ser valorado, querido? Yo te quiero más de lo que imaginas, hasta el punto de morir en una cruz por tí.
Yo tengo sed de tí. Sí, es la única forma de siquiera comenzar a describir Mi amor por tí: tengo sed de tí.
Tengo sed de amarte y de ser amado por tí, tan precioso eres para Mí. Tengo sed de ti. Vuelve a Mí, y Yo
llenaré tu corazón y sanaré tus heridas. Yo haré de tí una creación nueva, y te daré paz, aún durante todas tus
pruebas. Tengo sed de tí. Tú nunca debes dudar de Mi misericordia, Mi aceptación de tí , Mi deseo de
perdonarte, Mi anhelo de bendecirte y vivir Mi vida en tí. Tengo sed de tí. Si te sientes pequeño a los ojos del
mundo, no importa en lo absoluto. Para Mí no hay nadie más importante que tú en el mundo entero. Tengo
sed de tí. Ábrete a Mí, ven a Mí, ten sed de Mí, dame tu vida y Yo te mostraré cuán importante eres para mi
corazón.
¿No te das cuenta de que Mi Padre ya tiene un plan perfecto para transformar tu vida, empezando en este
momento? Confía en Mí. Pídeme cada día que entre y me haga cargo de tu vida y Yo lo haré. Te prometo
ante Mi Padre del cielo que haré milagros en tú vida. ¿Por qué lo haría? Porque tengo sed de ti. Todo lo que
te pido es que te confíes a Mí completamente. Yo haré todo lo demás.
En este mismo momento contemplo el lugar que Mi Padre ha preparado para ti en Mi Reino. Recuerda que
eres un peregrino en esta vida, camino a casa. El pecado nunca podrá satisfacerte o darte la paz que buscas.
Todo lo que has perseguido fuera de Mi solamente te ha dejado más vacío, así que no te apegues a las cosas
de esta vida. Sobre todo no huyas de Mí cuando caigas. Ven a Mí sin tardanza. Cuando me entregas tus
pecados, me das la dicha de ser tu Salvador. No hay nada que Yo no pueda perdonar y sanar; así que ven ya
y descarga tu alma.
No importa cuán lejos hayas ido, no importa cuántas veces Me hayas olvidado, no importa cuántas cruces
puedas llevar en esta vida; hay una cosa que quiero que recuerdes siempre, algo que nunca cambiará: tengo
sed de tí, tal como eres. No tienes que cambiar para creer en Mi amor porque creer en Mi amor será lo que te
cambie. Tú me olvidas y aun así Yo te busco cada momento del día, parado a la puerta de tu corazón
tocando. ¿Te parece difícil de creer? Mira la cruz, mira Mi Corazón que fue atravesado por ti. ¿Acaso no has
comprendido Mi cruz? Escucha otra vez las palabras que allí pronuncié, pues ellas te dicen claramente el por
qué soporté todo esto por tí: "Tengo sed…"[Jn 19:28]. Sí, tengo sed de tí, como dice de Mí el salmo que yo
estaba recitando: "Busqué amor y no encontré…" [Sal 69:21].
Toda tu vida he estado buscando tu amor; nunca he dejado de amarte ni de buscar tu amor. Has intentado
muchas otras cosas en tu búsqueda de la felicidad. ¿Por qué no intentas abrir tu corazón a Mí, ahora mismo,
más de lo que lo hayas hecho nunca? Cuando tú abras la puerta de tu corazón, cuando te acerques, me oirás
decirte una y otra vez, no en meras palabras sino en espíritu: "No importa lo que hayas hecho, te amo por tí
mismo. Ven a Mí con tu miseria y tus pecados, con tus problemas y tus necesidades, y con todo tu anhelo de
ser amado. Yo estoy a la puerta de tu corazón y toco… Ábreme, pues tengo sed de ti…"