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Orientación del Trabajo Práctico de Historia de Cuba

Título: Nuestro Martí

1. Niñez y juventud de Martí.


2. Labor desplegada por José Martí en la preparación de la nueva etapa de la lucha.
3. Vertientes fundamentales del ideario martiano.
4. Muerte de José Martí.
5. Aporte de Martí al pensamiento revolucionario cubano y su vigencia en la obra de la
Revolución.

1. Introducción.

En nuestro trabajo hablaremos sobre nuestro Héroe Nacional José Martí, sobre como los cubanos
celebramos orgullosos, el pasado 24 de febrero el aniversario 124 del inicio de la Guerra de
Independencia, la llamada Revolución de Martí, quien guió a su pueblo hacia la unidad nacional. Con
la experiencia de varias décadas de luchas revolucionarias, sin alcanzar el triunfo, José Martí
comprendió que solo con una organización superior era posible emprender otra vez el difícil camino
por la independencia y soberanía, que tantos sacrificios y sangre habían costado ya a la familia
cubana. Sobre nuestro Héroe Nacional José Martí, su vigencia, las vertientes de su ideario y su labor
como organizador y guía de la Revolución del 95 trata el presente trabajo.

2. Desarrollo.

José Julián Martí Pérez, Héroe Nacional de Cuba. Fue un hombre de elevados principios, intachable
conducta personal y con cualidades humanas que en ocasiones parecen insuperables. Un cubano de
proyección universal que rebasó las fronteras de la época en que vivió para convertirse en el más
grande pensador político hispanoamericano del siglo XIX.

 Niñez y juventud.

El 28 de enero de 1853 nace José Julián Martí Pérez en la casa número 41 de la calle de Paula, hoy
Leonor Pérez No. 314, en La Habana, en donde actualmente se encuentra instalado el Museo José
Martí. Fue el primer hijo de Mariano Martí y Leonor Pérez, naturales de España. Tuvo 7 hermanas. Es
bautizado en la iglesia del Santo Ángel Custodio de La Habana.

Martí aprendió las primeras letras en una escuela de barrio y a los 7 años iba al colegio "San
Anacleto" de Rafael Sixto Casado, allí conoce a Fermín Valdés Domínguez. Más tarde estudió en el
colegio "San Pablo" del poeta Rafael María de Mendive.

El joven Martí pronto se sintió atraído por las ideas revolucionarias de muchos cubanos, y tras el
inicio de la Guerra de los Diez Años (1868-1878) y el encarcelamiento de su mentor, inició su
actividad revolucionaria: publicó la gacetilla El Diablo Cojuelo, y poco después una revista, La Patria
Libre, que contenía su poema dramático Abdala. A los diecisiete años José Martí fue condenado a
seis años de cárcel por pertenecer a grupos independentistas; realizó trabajos forzados en el penal
hasta que su mal estado de salud le valió el indulto y fue deportado a España.
 Labor desplegada por José Martí en la preparación de la nueva etapa de la lucha.

Desde su residencia en el exilio, José Martí se afanó en la organización de un nuevo proceso


revolucionario en Cuba, y en 1892 fundó el Partido Revolucionario Cubano y la revista Patria. Se
convirtió entonces en el máximo exponente de la lucha por la independencia de su país.

En los años 1893 y 1894, José Martí, el máximo organizador de esta gesta, recorrió varios países de
América y ciudades de Estados Unidos, para unir a los principales jefes de la Guerra del 68 entre
ellos y con los más jóvenes, además de acopiar recursos para la nueva contienda.
Desde mediados de 1894 aceleró los preparativos del llamado Plan de la Fernandina, con el cual
pretendía promover una guerra corta, sin gran desgaste para los cubanos. El 8 de diciembre de 1894
redactó y firmó, conjuntamente con los coroneles Mayía Rodríguez en representación de Máximo
Gómez y Enrique Collazo en nombre de los patriotas de la Isla, el plan de alzamiento en Cuba.
El plan fue descubierto por las autoridades españolas y por consiguiente todo el material bélico y
logístico acopiado fue incautado. A pesar del gran revés que ello significó, Martí decidió seguir
adelante con los planes de pronunciamientos armados en la Isla, lo que fue apoyado por todos los
principales jefes de las guerras anteriores y ese contratiempo, lejos de amilanar a los
independentistas, levantó el espíritu revolucionario.
El 25 de marzo de 1895, redacta y luego firma con el General Gómez, El Manifiesto de Montecristi,
programa de la nueva guerra. Ambos líderes llegan a Cuba el 11 de abril de 1895, por Playitas de
Cajobabo, Baracoa, al noroeste de la antigua provincia de Oriente.
El 28 de abril de 1895, en el campamento de Vuelta Corta, en Guantánamo (extremo este de la
provincia de Oriente), junto con Gómez firmó la circular «Política de guerra». Envió mensajes a los
jefes indicándoles que debían enviar un representante a una asamblea de delegados para elegir un
gobierno en breve tiempo. El 5 de mayo de 1895 tuvo lugar la reunión de La Mejorana con Gómez y
Maceo, donde se discutió la estrategia a seguir. El 14 de mayo de 1895 firmó la «Circular a los jefes y
oficiales del Ejército Libertador», último de los documentos organizativos de la guerra, la que
elaboró también con Máximo Gómez.
El día 18 de abril, en el Campamento de Dos Ríos, Martí escribe su última carta a su amigo Manuel
Mercado, ese documento se le conoce como su testamento político,
Esta gesta -aunque superior en diversos aspectos a la Guerra de los Díez Años (1868-1878)- tuvo una
vez más el infortunio de que se repitieran errores de ese campaña, como la falta de unidad entre los
jefes militares, algo que aprovechó Estados Unidos. También se sumó la pérdida de líderes político-
militares aglutinadores como Antonio Maceo y José Martí, quienes perecieron en el campo de batalla.
No obstante, el reinicio de la guerra el 24 de febrero de 1895 y toda su trayectoria sirvieron de
enseñanza para tiempos posteriores desde el punto de vista político-militar, sobre todo en cuanto a
la necesidad de un mando único.
En otro orden, muchos tomaron conciencia de que las previsiones del Maestro, eran válidas para
Cuba y el resto de América Latina, pues él supo comprender a tiempo del peligro que representaba
el gigante del norte para los pueblos del continente.
 Vertientes fundamentales del ideario martiano.

- José Martí y el independentismo.

La obra independentista de José Martí es uno de los más ricos tesoros políticos de este continente,
sus ideas transcendieron los límites de la isla y de su tiempo, y han ejercido una poderosa influencia
en el desarrollo del Movimiento de Liberación Nacional Latinoamericano y en el proceso de
integración en la actualidad. Martí se enfrentó durante su incesante batallar por la organización y
preparación de la nueva guerra con serios obstáculos. Su independentismo despunta desde los años
juveniles, ejemplo de ello lo constituyen los siguientes versos de su obra "Abdala", escrita cuando
tenía apenas 16 años:

"El amor, madre, a la patria


No es el amor ridículo a la tierra
Ni a la yerba que pisan nuestras plantas,
Es el odio invensible a quien lo oprime,
Es el rencor eterno a quien lo ataca"

- José Martí latinoamericanista.

Uno de los aportes centrales de la obra de José Martí lo constituye su latinoamericanismo. Esta
faceta de la vida del Héroe Nacional de Cuba se desarrolla a partir de su profundo conocimiento de
la historia de los países latinoamericanos y los viajes realizados por él. En estos viajes comprendió
cuáles eran los verdaderos males de los pueblos que él llamó “Nuestra América, del Río Bravo hasta
la Patagonia” Esta faceta antimperialista la demuestra con frases como:

"Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y hemos de andar en cuadro apretado, como la
plata en las raíces de los Andes.”

- José Martí antirracista.

En 1862, con nueve años de edad, viaja con su padre al partido territorial de Hanábana, jurisdicción
de Colón, en la actual provincia de Matanzas, donde su padre había sido nombrado Capitán Juez
Pedáneo. En este lugar conoce los horrores de la esclavitud, y el maltrato al que se sometían a los
negros esclavos. Desde entonces se despertó en él, su sentimiento antirracista. Ante esos hechos
Martí expresó:

«¿Y los negros? ¿Quién que ha visto azotar a un negro no se considera para siempre su deudor? Yo
lo vi, lo vi cuando era niño, y todavía no se me ha apagado en las mejillas la vergüenza. Yo lo vi,
y me juré desde entonces su defensa».

- José Martí antimperialista.

El pensamiento antimperialista martiano se desarrolla a fines del siglo XIX, cuando de forma
impetuosa y peligrosa para los pueblos se extiende en los Estados Unidos la fase superior del
capitalismo, el imperialismo; ese estadío capitalista en el que las poderosas fuerzas de la oligarquía
rebasan el marco de lo nacional para expandirse por las naciones de menor desarrollo y subordinarlas
a su modo de producción, bien como mercado de sus productos, fuente de materia primas o sitios
de expansión geopolítica. Esta faceta internacionalista la demuestra con frases como:

"El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser del país. La forma del
gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio
de los elementos naturales del país."
 Muerte de José Martí.

El 19 de mayo de 1895 una columna española se desplegó en la zona de Dos Ríos, cerca de Palma
Soriano, donde acampaban los cubanos. Martí marchaba entre Gómez y el Mayor General Bartolomé
Masó. Al llegar al lugar de la acción, Gómez le indicó detenerse y permanecer en el lugar acordado.
No obstante, en el transcurso del combate, se separó de las fuerzas cubanas, acompañado solamente
por su ayudante Ángel de la Guardia. Martí cabalgó, sin saberlo, hacia un grupo de españoles- ocultos
en la maleza y fue alcanzado por tres disparos que le provocaron heridas mortales. Su cadáver no
pudo ser rescatado por los mambises. Tras varios entierros, fue finalmente sepultado el día 27, en el
dicho número 134 de la galería sur del Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

 Aporte de Martí al pensamiento revolucionario cubano y su vigencia en la obra de la


Revolución.

Pensar en las acciones del 26 de Julio de 1953 en Santiago de Cuba y Bayamo, volver a vivir los
hechos junto a Fidel y la Generación del Centenario es también, inevitablemente, volver a Martí.
Fidel nos enseñó que gracias a la obra y la luz que nos legó el Maestro, se fraguaron las acciones del
Moncada y con ellas, se encendió el motor pequeño que dio fuerzas al motor grande de la Revolución
que nos ha traído hasta aquí.

No existe tarea o actividad que la Revolución Cubana enfrente que no revista un profundo carácter
martiano, en especial las relacionadas con la defensa del proyecto social cubano.

3. Conclusiones.

En nuestro trabajo hemos hablado sobre José Martí quien atravesó la vida dejando una huella de
simpatía. El Apóstol de la independencia cubana nos hace más falta que nunca, sigue siendo uno de
los autores intelectuales de esta Revolución cubanísima que es una sola. Martí despierta cada día en
este pueblo y en millones en el mundo que buscamos en él la luz para seguir en el camino, de la
mejor forma que Fidel nos enseñó, viendo las luces del sol, más allá de sus manchas y
defendiéndolas a cualquier precio, sin desistir, diciendo sí donde otros dicen no.