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INDICE

Lo nuestro se respeta

T ras largas noches de angustia por fin me decidí por escribir algo que me venía picando las

entrañas. Quizás se hayan percatado que

durante los últimos días se está discutiendo mucho sobre un tema que nos causa sinsabor desde hace mucho y nuevamente viene a llamar la atención de los que aún sentimos algún respeto por la patria. El hecho es el siguiente: una foto tomada por una fotogénica japonesa tendida plácidamente sobre nuestras líneas de nazca como si fuera

el sofá de su casa.

Y fue esto lo que causo malestar y una

apreciar desde el aire. "Esta zona, declarada patrimonio cultural de la humanidad, es un área donde está estrictamente prohibido cualquier tipo de intervención, dada la fragilidad que rodea las figuras", afirma el comunicado ministerial. La prensa nacional tras descubrir las fotos se horrorizaron. El Estado en estas circunstancias se mantuvo

pasivo hasta que sintieron la crítica, y recién tomaron cartas en el asunto, pero como siempre no hicieron nada de inmediato, sólo despidieron al encargado de las líneas,

y de la japonesa bien gracias ni sanción, ni

cosa por el estilo, como decimos aquí ni chus

ni mus.

intensa polémica, específicamente sobre una línea tan famosa y tan fotografiada como

De estos casos se podrían hablar por

es

el Colibrí, ese que aparece en los polos

montones, porque bajo todo aquello, se

o

en las billeteras artesanales, uno de los

esconde una serie de faltas que se cometen a

geoglifos más representativos de las líneas de Nazca, que por su tamaño solo se puede

los patrimonios culturales de la nación, tales como: las pintas que se hicieron en la Piedra

de los doce ángulos en Cusco ; la maratón nudista que se corrieron unos extranjeros en el propio Machu Picchu; las pintas en los restos de Tunamarca en Junín ; las pintas realizadas por un partido político en una de las casonas más antiguas de Ayacucho, entre tantos otros que no mencionaré por motivos de espacio. Estos sin lugar a dudas muestran no solamente el carácter que tiene el peruano frente a su cultura sino además, el poco patriotismo que debiera inculcarse desde los centros de formación llámese escuelas, institutos y universidades porque gran parte de nuestra identidad se basa en estos elementos que configuran la nación.

y no solo se debiera dar cuenta de ello sino que existen muchas otras faltas que debido a la poca importancia que le restan los medios no salen a la luz tales el caso de desperdicios sólidos frente monumentos históricos tal como lo pude experimentar yo mismo en mi primera visita a la ciudad imperial , en pleno centro de la ciudad y al lado de un imponente portal de piedras incaicas , se amontonaban bolsas , claro , ya que ese espacio no constituye algún circuito turístico ¿para que cuidar de él ?, si la luz no cae para que limpiar lo de adentro ,

“por fuera flores por dentro… temblores,”

horrores o en este caso basura. Y es que el gran pasado cusqueño viene ahogando a la ciudad actual del Cusco, la gran demanda turística ha hecho que el turista nacional se vea imposibilitado de entrar a una iglesia donde la piedad religiosa exige una “colaboración” para el viajero curioso de cuadros, de naves y panes de oro. No hay

ni consideración para los misios estudiantes

que chapando su último cachuelo quieren respirar otros aires en la ciudad milenaria. No caigamos en la idealización que hacen algunos dizque viajeros como nuestro nobel Vargas Llosa que, sin tocar su mérito literario, observa sólo el aspecto externo de

la ciudad del Cusco sin llamar la atención

sobre aspectos que se deben de corregir en beneficio de dicha ciudad, sin mencionar la descarada corrupción de las empresas hoteleras que faltando a la ley de patrimonio histórico construyen sus empresas sobre restos arqueológicos.

Debemos pues aprender y enseñar luego

a valorar nuestra cultura, nuestra tierra,

nuestras ideas y nuestros derechos y sacar sin temor los trapitos sucios, ya que la crítica nos permite crecer y mejorar.

DeL horror o De La reaLiDaD

P or mi ventana pasan decenas de personas, celular en mano y el paso siempre rápido. Cada una

con sus propios objetivos, la familia, la carrera, el ascenso, la novia, el amante, etc. La mañana me ha empujado a un café donde el diario se tiende en la mesa como platillo agridulce, mientras musicalizo las noticias con los dedos de la mano, dos hombres han

llegado con un aire de colonia y frescura de baño, de zapatos lustrados y de oficina. El diario no tiene ninguna novedad: cuadros de insensatez, arrogancia, egoísmo, ceguera mental, y la tan aburrida ambición de dinero y poder que genera homicidios, juicios y una lista de crímenes de nunca acabar. Amargo, muy amargo, pido azúcar para el café que no pedí, una demora de la moza que escuchó

café en lugar de té, me hace plantear salir de allí.

Una conversación iniciada por los hombres recién llegados a me retiene. Uno de ellos calcula la renta de su salario para pedir un préstamo, hace un recuento de sus propiedades, nombra una de Mollendo, de pronto, extrañamente notó que su voz adquiere otro tono seguido de un breve silencio, menciona un problema surgido últimamente. Nunca me ha interesado la vida ajena, era el tono de voz que me

extrañaba. El azúcar llegó en un frasco sucio

y rajado, supe que mi permanencia dependía de él, puse azúcar en mi café y con

calculada parsimonia escuche el problema

y desconozco que fuerza me auxilio para no desvanecer en esa mesa.

El hombre del terreno en Mollendo afirmaba estar “fastidiado” por un asuntillo familiar, un primo al cual debía dinero se había vengado en “sus propiedades”, la noticia le había producido jaqueca: el primo había prendido fuego a uno de sus caballos. Quise con todo mí ser que fuera una metáfora de algún chisme o robo, pero no era tal la verdad cruda y directa: el caballo había sido quemado vivo. Sentí un vértigo no físico, sino de un lugar más interno, sentí frío mis ojos se calentaban y algo dentro se acurrucaba para temblar, el infortunado animal seguía con vida.

Permítanme ser sincera, este es un relato real y de ningún modo una ficción. La realidad es tan aterradora o incluso más que la mente de un escritor de libros de terror. La tragedia existía para mí en esa mesa pero no para aquel hombre cuyo “fastidio” se reducía a una pérdida económica en sus “propiedades”, el primo tenía que

indemnizarlo, ya había llamado a la policía

, él no podía viajar hasta allá al menos por

ahora. El tono de su voz no revelaba ni el rastro más ínfimo de dolor o pesar, ningún comentario sobre el destino del animal, nada. Ese era el tono que llamaba mi atención, era un tono gélido de oficinista.Y entonces, me dije: “Pero ¿de qué te sorprendes? ¿Acaso es extraño que el ser humano, un ser que ni respeta a otro de su misma especie, pueda

ser capaz de respetar a otra criatura distinta

a él? ”.

La escritora británica Doris Lessing afirmaba que una sociedad indiferente

al dolor está destinada a la ruina, pues la velocidad de vida actual nos insensibiliza ante cualquier acontecimiento ajeno al limitado círculo social de cada uno, ante un hecho macabro como el narrado cuya existencia es una profanación al derecho

a la vida, la cual no sólo el ser humano

es único beneficiario. En una sociedad como la nuestra tan orgullosa de sus logros tecnológicos no ha podido superar el pensamiento medieval de la machina

cartesiana. Descartes reducía al animales

a máquinas autómatas sin sensibilidad ni

voluntad, es decir un perro dado que carece de alma racional debe necesariamente ser una máquina. A esta concepción que sólo

considera lo humano como única prioridad

se denomina antropocentrismo, prejuicio de

la misma naturaleza que el etnocentrismo europeo para con todo no europeo, para decirlo claramente: discrimación, la misma que sufre un provinciano en la capital, o un afrodescendiente, un negro.

El filósofo Descartes, este argumentaba su tesis de su mecanicismo animal con la falta facultad de hablar de los animales, entonces de acuerdo a esto el habla es índice

de

raciocinio, de entendimiento, por lo tanto

maquina era el hombre en cuya perspectiva

los seres sin pensamiento son meros objetos

de un metro por un metro sólo existe lo suyo

para usar y desechar. Esta concepción errada

es

sólo un autómata, una máquina viviente,

,

no lo colectivo, no el pueblo, ni la nación,

fue motivo para un libro del escritor checo

y

ni pensar siquiera las criaturas animales, lo

Milan Kundera quien en su novela La insoportable levedad del ser (1984) expone la visión mecanicista de Descartes, para quien el hombre es el centro del universo como ya señalamos, mientras que el animal

único certero es su propio bienestar. El pulso quiere imprecar desahogar de algún modo el dolor, pero es inútil, estas líneas no lograran paliar el dolor inimaginable de aquel caballo, mujer o niño, de aquel ser victimado. Sólo la acción conjunta será efectiva, la

una “machina animata” desligado de dolor

conciencia del respeto al cualquier otro

y

por ende de cualquier condescendencia

nos permitirá generar un cambio efectivo y

y

menos aún de algún derecho. Kundera

real como pueblo y como nación y vivir en

también nos habla de Nietzsche, quien contrariamente a Descartes posee nobleza

una sociedad verdaderamente humana, con valores dignos que legar a nuestros hijos.

sabiduría verdadera, el autor del libro nos narra una anécdota del filósofo alemán:

y

durante su estadía en Turín en 1889, es

testigo del castigo de un cochero quien fustiga a su caballo con un feroz látigo, Nietzsche se detiene y va hacia el caballo, se abraza a su cuello y llora. Parece pues que Nietzsche pide disculpas al caballo no sólo por Descartes y por el cochero sino por toda

la humanidad.

Como vemos no es posible hablar de desarrollo humano sin el respeto a todas las criaturas, no estamos hablando de extremismos como el vegetarianismo sino

de muertes innecesarias fundamentadas en

la

diversión y el morbo por la muerte como

la

caza, el embotellamientos de fetos de gato,

el

consumo de animales vivos entre otros

cientos de ejemplos.

Mientras aparecen los dígitos en mi ordenador, prosigue mi indignación, y la conciencia de saber que aquel animal es el símbolo de la ceguera humana, que paradójicamente, representa la falta de conciencia humana, Descartes pues se equivocó, o como quien dice se palteó: la

eL astronauta De paLenQue

eL astronauta De paLenQue El hombre del Palenque, conocido también como el señor Pakal. La historia

El hombre del Palenque, conocido también como el señor Pakal. La historia de este ser se remonta unos 12.000 años, en el corazón de la civilización maya.

En 1949 se descubre en un templo, bajo una escalera de cuarenta y cinco escalones, un sello oculto que daba a la tumba del señor Pakal, el arqueólogo Alberto Ruz Lhuilliera, que después de más de un año de excavaciones encontró una losa de forma triangular, que tapaba la espectacular cripta que contenía una gigantesca y espectacular lápida, tapando el sarcófago donde yacía el señor Pakal. Lo interesante de este descubrimiento es que la lápida estaba llena de símbolos y tenía el dibujo del supuesto difunto, colocado en una especie de aparato volador con el cabello ingrávido (como estaría un astronauta sin su casco), sentado en una especie de silla con cinturón de seguridad y con los pies apoyados en unos pedales y controles al frente.

La altura promedio de los mayas era de aproximadamente 1,50 metros y el señor Pakal medía 1,70 metros. Eso hace pensar que no era maya. Pero los mayas enterrados en templos eran normalmente celebridades. ¿Qué hizo pensar a los mayas que el señor Pakal era una celebridad? Todo eso hace pensar que este individuo era un ser extraterrestre que aterrizó en territorio maya y compartió con ellos distintos conocimientos, hasta el punto de ser considerado una deidad.

En 1969 la NASA encontró 16 puntos coincidentes entre el dibujo de la lápida y el módulo de mando de una cápsula espacial contemporánea. No cabe duda de que la imagen esculpida es la representación de un astronauta dentro de un módulo espacial fuera de la atracción de la atmósfera terrestre.

Entre las coincidencias que tiene esta lápida con una nave espacial, se pueden mencionar: 1- En la nariz de Pakal se puede

GabrieLa MistraL

GabrieLa MistraL Poeta chilena nacida en Vicuña pequeña localidad del centro norte de Chile en 1889.,

Poeta chilena nacida en Vicuña pequeña localidad del centro norte de Chile en 1889., Aunque su nombre real fue Lucila Godoy Alcayaga, adoptó su seudónimo inspirada en la obra de Gabriel D'Annunzio y Fréderic Mistral.

Su labor literaria comenzó a reconocerse en 1914 al resultar ganadora de unos Juegos Florales.

En 1922 fue publicada su primera obra y desde entonces viajó por numerosos países de América y Europa.

Obtuvo el Premio Nobel de Literatura

en 1945 como un justo reconocimiento no sólo de su producción poética, sino de la labor literaria y social de una mujer que había dedicado su vida a la difusión de la cultura y a la lucha por la justicia social y los derechos humanos.

Falleció en Nueva York en el año de

1957.

de la cultura y a la lucha por la justicia social y los derechos humanos. Falleció
aDiós En costa lejana Y en mar de pasión, Dijimos adioses Sin decir adiós. Y

aDiós

En costa lejana

Y en mar de pasión, Dijimos adioses Sin decir adiós. Y no fue verdad

La

alucinación.

Ni

tú la creíste

Ni la creo yo, "Y es cierto y no es cierto" Como en la canción. Que yendo hacia el sur

Diciendo iba yo:

"Vamos hacia el mar Que devora al sol". Y yendo hacia el norte Decía tu voz:

"Vamos a ver juntos

Dónde se hace el sol". Ni por juego digas

O exageración

Que nos separaron Tierra y mar, que son Ella sueño y él Alucinación. No te digas solo

Ni pida tu voz Albergue para uno Al albergador. Echarás la sombra Que siempre se echó, Morderás la duna Con paso de dos Para que ninguno, Ni hombre ni dios, Nos llame partidos Como luna y sol; Para que ni roca Ni viento errador, Ni río con vado Ni árbol sombreador, Aprendan y digan Mentira o error Del sur y del norte, Del uno y del dos.

Arriba

Ni río con vado Ni árbol sombreador, Aprendan y digan Mentira o error Del sur y
La Serpiente de Oro de Ciro Alegría La Serpiente de oro es la primera obra

La Serpiente de Oro de Ciro Alegría

La Serpiente de oro es la primera obra

del escritor peruano Ciro Alegría publicada en Chile en 1935, en ella nos introduce a

la

vida del hombre peruano de campo y

su

exuberante visión mítica que se remonta

hacia el período precolonial. La obra está compuesta por múltiples relatos divididos en secciones conectadas por un mismo escenario: el pueblo de Calemar, y su lucha diaria con la fiereza del río Marañón. El escenario de la selva amazónica del departamento de la Libertad es la excusa para mostrar el pensamiento, la lengua y creencias oriundas y más arraigadas en nuestro país, y se la puede ubicar en las primeras décadas del siglo XX.

En los diversos relatos se pinta un paisaje real y natural del pueblo de Calemar. La prodigalidad de la tierra en los platanales, ajíes y cultivos de coca, y esta misma abundancia en sus “chinas” y en sus hombres

y el apasionado encuentro y sufrimiento

entre sus personajes como en las secciones “Lucindas y Florindas ” o “Coca” pero también el jolgorio pueblerino donde no falta la chicha , la coca y el cañazo como en “Fiesta”. En “Ande, selva y río” surge la figura de Don Osvaldo Martínez, un limeño con ansias de empresa y dinero cuyo destinado estará ligado a la serpiente de oro.

El hombre de campo vive con una incesante lucha con la selva voraz e implacable, y es el río Marañón capaz de destruir vidas y pueblos enteros el que es el protagonista y a cuyo arrullo los hombres

danzan y lloran, y es el carácter violento del río que se impregna en el hombre que Ciro Alegría retrata como rudo, cariñoso sin dejar de ser sabio. En torno río Marañón

se construye toda una postura ante la vida :

“el río y el hombre es bravo, este no le huye

a

aquel , acepta la vida como es” y es que

la

vida no admite vacilación, el balsero debe

sujetar su pulso y sopesar en cada brazada durante su viaje en el río, de otro modo es absorbido y muerto por las aguas como el personaje Rogelio, el hombre llega a ser tan

fiero como el río por ello se sentencia al final “los cholos somos más de la corriente que de

la tierra”.

El componente mítico está a flor de piel en la obra, se nos conduce entre cuentos de aparecidos como “La quemada” y animales encantados como el “puma azul”. El autor recurre también a fuentes reales para hablar sobre la coca en la cultura peruana. Esta entrañable obra que habla sobre la vida rural y su combate contra la naturaleza nos recuerda el vínculo del hombre con la

naturaleza. El libro de juventud de Ciro

Alegría es de fácil lectura y llena de paisajes, tragedia, romance, magia y jolgorio pero también de reflexión y sabiduría del pueblo,

y está considerado como una las mejores

obras indigenistas, anticipa otras obras

posteriores de este gran escritor indigenista como El mundo es ancho y ajeno y Los perros hambrientos, obras representativas de la cultura y realidad de nuestro país ineludibles de leer.

Julio Ramón Ribeyro, Tres Historias Sublevantes (cuentos), Perú Editorial: Juan Mejía Baca 1964, págs. 97.

Tres Historias Sublevantes, es un libro de cuentos de Julio Ramón Ribeyro (…………) que forma parte de la antología La Palabra del Mudo, pero que en esta ocasión lo hallé en forma de libro independiente.

Lo más peculiar del libro es que cada cuento corresponde a cada región del país (costa, sierra y Selva) donde señala los

problemas por los que pasan los personajes de cada región. En el primer cuento Al Pie del Acantilado dedicado a Hernando Cortes, narrada en primera persona, cuenta

la historia de la llegada de Don Leandro y

sus dos hijos, Pepe y Toribio, a las playas de

Agua Dulce que como higuerillas empiezan

a vivir en los lugares más accidentados, luego los acompañará Samuel un personaje mil oficios que se da cuenta de la llegada de muchos pobladores al lugar, clara alusión

a la migración que sufre Lima por los años

sesenta, estos personajes pasaran por una serie de sucesos hasta que al final el cuento mostrará, cómo mediante el uso de la letra expulsan a Leandro y su hijo para la construcción de un malecón.

El siguiente cuento El Chaco, escrita en tercera persona, dedicada a Alida Cordero (la que sería esposa de Ribeyro), narra la historia de Sixto Molina, un indio de las minas de la Oroya que vive en Huaripampa, que tras la dura golpiza que recibe por parte

del niño José, hijo de la hacienda de Santiago, suceden una serie de acontecimientos en contra de la hacienda Santiago. Sixto será el personaje central del cuento, que se dará cuenta de los engaños tanto del Alcalde y de la hacienda Santiago para disponer de los indios y hacerlos trabajar en las haciendas. Al resistirse Sixto de trabajar, los hacendados lo inculparan y lo asesinaran, realizando con él el Chaco o reunión de animales.

El Fénix tercer cuento del libro. Trata de las peripecias que sufre un circo en la selva de Pucara. En ella nos narra sobre cómo se fueron insertando cada uno de los personajes al circo de Marcial Chacón, entre sus personajes tenemos al enano, Irma, el oso, y en especial Fénix, el fortachón que tiene que pelear con el osos para deleitar al público conformado por soldados. El cuento además muestra esta especie de dominación amo- sirviente que se presenta en todos los sistemas de poder. En conclusión los tres cuentos son atrayentes no solo por su estilo sencillo y fácil para la lectura sino además, por que aborda diferentes temas, como: la formación de un pueblo joven, la rebeldía de un indio, y la búsqueda de la libertad, luego de estar sometido en el circo cuentos muy atrayentes que te engancharan desde el comienzo.