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Un lirio entre

espinas
Vida y escritos de
Josefa Gómez Martín
María de los Sagrarios
Vida i| escritos de la joven

■ J o s e fa B ó m e z m a r t í n
M a r ía de los S a grarios
. natural de San Esteban del V alle,
■escrita I b prim era y coleccionados los segundos por

D. Anastasio M ateos Bragado


Párroco del m ism o pueblo

AVILA
Tipografía de Antonio M. Ibáñei
Reyes Católicos, 34
192 5
Licencia eclesiástica.

Nihil obstat

Lic. Froylanus Perrino


C ensor D eputatus

Im prim í potest

Abu lff i Qie 31 A u g u s tl 1 9 2 5

t Henricu s, Ep. A b u l.

A D V E R T E N C IA .— En este libro no se pretende pre­


v en ir e! juicio de N uestra M adre la Ig les ia acerca del
carácter sobrenatural de ningún hecho, ni de las virtu­
d e s de la biografiada, antes bien se som ete todo ello
a su superior Juicio.
Introducción

A las M arías de los Sagrarios,


a las H ijas de M a ría ,

y a las jóvenes todas, principaM t de H (arranco


Suele com pararse la Iglesia católica a un g ra n d e
y h erm oso jardín en el cual ab u n d a n las flores, que
con s i s múltiples y variados colores deleitan la
vista, y con sus delicados y suaves a ro m a s e m b a l­
saman el ambiente. Y no sin razón, pues en la Igle­
sia, extendida p o r toda la r e d o n d e z d e la tierra,
abundan las almas puras y santas,que con sus firmes
y sólidas virtudes recrean a los fieles,y con sus b u e ­
nos y eficaces ejemplos excilan la admiración y
mueven a la imitación del divino m odelo de todas
las almas, nuestro amabilísimo Jesús.
Pero d e trecho en trecho vense en los jardines
algunas flores que p or su m ayor h e rm o s u ra llaman
más pod ero sam ente la atención; y otras q u e ocul­
tas entre las demás, apenas si se dejar, ver; pero
p o r su más fuerte y subido o!or son m ás ansiosa­
mente buscadas. De la mism a m anera se encuentran
de cuando en cuan do en la Iglesia almas de virtud
extraordinaria, almas que en su humildad ocultan
— b -

cuanto p u e d e n su virtud y las gracias y m ercedes


con que el S e ñ o r las favorece; pero al fin, aun con­
tra su voluntad, no p u e d en m e n o s de ser c on o­
cidas.
Estas almas, que no son tan pocas co m o el
m u n d o cree, p o r q u e no las conoce ni las c o m p re n ­
de, se hallan e n todas partes y en to do s los estados
y condiciones de la vida liumana; y no es raro en­
contrarlas aun eu medio del m u n d o indiFerenle y
materialista, y en estos tiem pos de vicio y corrap-:
c ió n , en los que parece q u e el g énero hu m a n o alo­
c a d o quiere retroced er siglos y siglos basta llegar
al g ro se ro e inm undo paganismo.
U na de estas almas grandes, un alma santa m uy
q u erid a y regalada de Dios y m u y p r o b a d a tam­
b ié n con enferm edades y contradicciones, intentó-
d a ro s a conocer en estas breves páginas; un alma
q u e vivió en este h e rm o so y pintoresco rincón de
E l Barranco, q u e si se distingue po r su exuberante
y lozana vegetación material, también se ha distin­
g u id o tiem pos há y aun se distingue po r su pro­
funda fé y exuberante vida religiosa; un alma, en
fin, que habéis conocido y tratado m uchas de voso­
tras, d e la q u e conserváis m uy g rato s recuerdos, y
q u e se llamó Josefa G ó m e z Martín.
Haga el S e ñ o r que sigáis sus pasos, qu e haya
m uchas de vesotras que imitéis sus herm osos
ejemplos, y que com o ella dejando las vanidades
y tonterías del m undo, os enam oréis de la herm o­
sura, b ondad y g rand eza infinitas de nuestro Dios,
único que p u e d e hacernos verd ad eram en te felices.
En d o s partes irá dividido este p e q u e ñ o trabajo.
En la prim era e x p o n d ré las virtud es y ejem plos de
Josefa; en la segunda no s las d ará ella misma a c o ­
nocer con sus herm osos, a u nq ue cortos escritos.
Hubiera q u e rido que se encargara de este tra­
bajo quien tuviera m ás c o stu m b re de escribir; pero
ya qu e no ha p o d id o ser, el Señor, para cuya m a­
yor gloria le e m p re n d o , me a y ude a llevarle a cabo.

A. Mateos.
PRIM ERA PA RTE

C A P IT U L O I

Su Vida

En la de antiguo piadosa villa d e San Esteban


del Valle, patria de San P e d ro Bautista, P ro to m á rtir
del Japón, en la que nú hau escaseado en estos ú l­
tim o s tiem pos cristianos cuyas virtudes, a haber
sido conocidas, hubieran seguram ente llamado la
atención,vino al m un do el d ia d o s de marzo de 1901
nna nina, último fruto del m atrim onio de D. José
María G óm ez y G óm ez y D .1 Casilda Martín G a r ­
cía, que al ser regenerada con las a guas bautismales
el día seis del mismo m es recibió el n o m b r e de
J o sefa , y al a ñ o siguiente fue confirmada en la vi­
sita pastoral que en los dias dos y tres de junio hizo
a esta parroq uia el difunto O bispo de Avila D. Joa­
quín Bcltrán y Ascnsio.
En dos periodos po d e m o s dividir su breve paso
p o r e;ta tierra: el p rim ero hasta el o to ñ o de 1021,
o sea hasta cum plidos los veinte años: el segundo,
más breve, hasta su preciosa muerte.
Del p rim e r periodo de su vida p oc o notable
p u ed e decirse; cierto que fue educada cristianam en­
te e inducida desde el principio a la práctica de la
religión, c o m o por fortuna sucede aún con la ma-
— 9 -

y o r parte de las niñas de esta parroq uia, mas su


virtud en tod o este tiem po nada tiene que salga de
lo ordinario y vulgar: es v erdad que a poco de ha­
cer la primera com un ió n se inscribió en la Asocia­
ción de Hijas de María, d e antiguo establecida e n
esta parroquia, y llegó a ser celadora d e u n o d e
sus coros, y que siem pre cumplió fielmente las obli­
gaciones qu e el reglam ento im pone, principalm en­
te la com unión mensual; p e ro m u y poco o n a d a s e
notaba en ella que !a distinguiera de otras m uchas
que cumplían con igual puntualidad las obligaciones
de dicha Asociación. Siguiendo las costum bres que
en esta época dominan, mezclaba (como g e n e r a l­
mente sucede) los ejercicios de piedad con las vani­
dades y diversiones m undanas, y en alguna tem ­
porada hasta con los noviazgos prem aturos que a
tantas jóvenes precipitan en el pecado. Solo un he­
cho hay en el principio de su juventud qu e d e m u e s ­
tra la fidelidad que tenía en cum pPr las obligacio­
nes adquirida?, y presagiaba el am or que d esp ués
había de profesar a la Sagrada Eucaristía y el deseo
de recibir a Jcaús Sacram entado, que luego c onsu­
mió su existencia. H abiendo q ue rid o su p ad re lle­
varla pn compañía de otras amigas a la Feria que a
fines de agosto se celebra en Arenas de San Pedro,
cayó en la cuenta de que la m añana qu e habían d e
salir la correspondía hacer '.a c om unión mensual de
Hijas de María, y al notarlo dijo term inantem ente
que aunque m ucho gusto tendría en ir a la feria, no
dejaba p o r eso la com unión; po r lo que su padre
se esperó con ella a que term inara la prim era Misa,
y luego marchó satisfecha: cosa en la que m uchas
no hubieran reparado y con m e n o s motivo habiían
dejado la com unión p ara otro día.
Mas durante e. ano 1921, en el que cumplió los
20 de su edad, comenzó el Señor a llamarla ¡nterior-
m e n le a un a vida más perfecta por m edio de los re­
m ordim ien to s que ella nos describe en sus apuntes,
y después de una fuerte lucha, en febrero de 1922
r o m p e del todo con el m undo y sus vanidades, y
comienza no a coirei sino a volar po r el L a m in o de
la santidad, de tal m anera que m uy bien p odem os
aplicarla aquellas palabras del salmo XVIII v. 6:
«Saltó com o gigante a co rre r su carrera», porque
efectivamente, no a pasos ordinarios sino a saltos
d e gigante e m p ie n d e alegre y gozosa el camino de
la santidad, y casi de un solo salto se encarama en
lo más alto de ella. D e sde este tiem po hasta su
m u e rte fue su vida un continuo ejercicio d e virtu­
d e s admirables, com o iremos viendo en capítulos
sucesivos, un no interrum pido actc de am o r de
Dios, que se complació en de rra m a r sobre ella gra­
cias lan abundantes com o eficaces, con las cuales
la regala, la miina, la atrae dulce y fuertemente, y a
las que ella co rresp o n d e con tanta fidelidad y ale­
g ría que solo en Dios, po r Dios y para Dios pare­
ce vivir.
Ya por entonces minaba su existencia la enfer­
m e d a d q u e la llevó al sepulcro, y d e esta enfe rm e ­
d a d y de las varias contradiccicnes que e r su cami­
n o encontró, se sirvió el S eñ or para purificarla más
y más y hacer de ella en poco tiempo una flor dig­
na de ser transplantada al jardín celestial. N o acer­
ta ro n a co no cer el mal que padecía, lmsta que se
— 11 —

hallaba ya m uy avanzado, y a u n q u e sus padres p u ­


sieron todos los medios que a su alcance estaban,
el mal Fue haciendo p ro g re s o s cada vez m ayores
hasta el p unto que en la última semana de octubre
y todo noviem bre de 1924 ape.ias p u d o subir al­
guna vez a la iglesia, hallándose muy decaída y más
grave que nunca a fin del mes. P ero la víspera mis­
ma de dar principio a la novena de La Inmaculada
se reanimó de tal m o d o que p ud o asistir todas las
tardes y cantar en ella com o acostumbraba. El dia
de La Purísima no quería su familia que fuese a co­
mulgar a la Misa m ayor por ser tarde y ~>oder ha­
cerlo a la primera, pero al fin lo consiguió alegando
que como era el último año que !a celebraba, tenía
que asistir a la co m unión general y cantar con más
fervor y júbilo a su querida Madre. Y efectivamente
esta fue la última fiesta que d e L?. Inmaculada cele­
bró en la tierra; pues el c í i 16 de diciembre salió
para Madrid con su herm ana S e m lia n a y el esposo
de ésta a Sn de consultar n uevam ente a alg ún es­
pecialista; mas la misma noche de su llegada se
agravó en tales té rm inos qu e al dia siguiente, 17,
tuvieron que traerla precipitadam ente a casa, a d o n ­
de llegaron hacia las seis de la tarde, y a las dos d e
la m a drug a da del 18, jueves, fiesta de la Expecta­
ción de Nuestra Señora, e n tre g ó su alma a Dios.
C om o la trajeron sin conocimiento,sólo p ude absol­
verla bajo de condición y administrarla el sacra­
mento de la extrem aunción cor, la bendición ?.pcs-
tólica v recom endación del alma, privándo no s del
consuelo y edificación que sin d u da hubiéram os
tenido si de otra m anera hubiese m uerto. P ero diré
- 12 -

lo que ella tantas veces repítia: Dios lo h a querido


así, yo también, sea su no m b re bendito.
Muchas veces había dicho qu e viviría poco, que
su m uerte sería prematura, y otras frases parecidas;
ya en sus apuntes de 12 de marzo de 1922 (núme­
r o 15) dice- «Estoy en Avila, hace unos dias m e tra­
jero n porque esluy puco bien, a ver si me mejoro;
p e r o me parece a n;í...» y pone unos puntos sus­
pensivos que indican sin d uda las pocas esperanzas
q u e tenía de sanar. A varias amigas había manifes­
tado que moriría en jueves, día de la sem ana dedi­
c a d o al Santísimo Sacramento; y por último el sá­
b a d o antes de morir cijo a su h erm an a Consuelo
q u e le parecía haber oído com o en sueños una voz
q u e le decía qu? iba a m o rir a los cinco días; y jus­
tamente en la m adrugada del jueves y en la noche
e n que se cumplían los cinco días desde que la
pareció oir la antedicha voz, murió, cumpliéndose
exactamente sus anuncios. Una de sus hermanas
q u e no estaba en la misma habitación cuando mu­
rió, al oir que había m uerto e ir allá,asegura q u e vió
en la habitación contigua una luz muy brillante que
desapareció al m om ento, trayéndole esto a la me­
moria lo que se cuenta de vai ios santos, cuyas al­
m as fueron vistas po r otro s e r esa forma al sabir
al cielo. ¿Fue ilusión? ¿Fue realidad? solo Dios pue­
de saberlo.
C A P IT U L O II

Su Fé

La justificación y la santidad del alma, com o e n ­


seña el Concilio de T re n to (ses. 6, cap. 7) consiste
principalmente en el ejercicio de las tres virtudes
teologales; Fé, Esperanza y Caridad. De d o n d e se
deduce que no p uede el h o m b re se r santo, ni aun
verdadero cristiano, si no está su alma adorn ad a de
estas virtudes: podrá, es cierto, poseerlas en un g r a ­
do más o m eno s alto, p e ro sin ellas 110 p u e d e h a ­
ber santidad ni perfección. Hsto basta para com ­
prender que estas virtudes a dornaban el alma’de
nuestra Pepa, c o rro ordinariam ente la llamábamos,
ya que ellas son la base d e la vida espiritual. Mas
como estas virtudes crecen e n lo interior del alma,
en la íntima comunicación con Dios, y en sí mismas
se ocultan a la vista de los hom bres, co m o se ocul­
tan en lo p rofun do d e la tierra los cimientos de un
edificio, hablaré brevem ente de ellas, p u e s su soli­
dez se deducirá fácilmente de las virtudes morales.
La fé es una virtud sobrenatural e infusa que
nos inclina a creer, es decir, a tener p o r cierto y
verdadero to do lo que nuestra M adre la Iglesia nos
propone com o revelado p o r Dios. Esta virtud es la
primera en el o rd en, pues sin ella no es posible
existan la esperanza, ni la caridad. ¿C óm o en efecto
— 14 —

espe rare m os en quien 110 creemos? ¿ C ó m o amare-


ir.os a quien no conocem os? P o r esta razón dice
San Pablo: «Sin la fé es im posible agradar a Dios».
N o podía p u e s faltar esta virtud en la piadosa joven;
y dió n u e s tra s evidentes de poseerla en g r a d o no
ord inario en la reverencia y respeto con q u e se
conducía en el templo, notándo se su recogim iento
de sd e que iba subiendo a la Iglesia; en la devoción
y fervor que manifestaba en todos sus ejercicios de
piedad, desde que hacía la señal de la cruz hasta
q u e sa'ía del templo; e n la confianza absoluta qué
para todas sus cosas depositaba en el Señor; en la
perfecta conform idad que con la voluntad de Dios
mostraba en todos los trances de la vida, así prós­
p e ro s com o adversos, q u e fueron los más; en los
esfuerzos y estratagemas que usaba para p o d e r vi­
sitar y recibir a su amadísimo Jesús Sacramentado,
etc. etc., de tal m anera que p o r estas manifestacio­
nes p o dem os justamente colegir qu e Josefa n o ha­
bía edificado su casa sob re arena, com o el necio
del Evangelio, sino sob re solidísima piedra, sobre
el inconmovible fundam ento de la verdadera fé.
Por la fé, dice el Aposto! (Ad H ebr. X ', 33 y 34),
los justos vencieron los reinos, o b ra ro n la justicia,
alcanzaron las promesas; p o r ella tap aron la boca
de los leones, extinguieron la violencia del fuego-
p o r ella escaparon del filo de a espada, fueron cu ­
rados de sus males, se hicieron fuertes en la guerra
y desbarataron los ejércitos extranjeros. También
Josefa p o r su firme y arraigada fé venció al reino
del mal que la solicitaba; p o r la fé practicó la virtud,
a pesar de las múltiples contradicciones que se le
- 15 -

opusieron; por la Fé alcanzó las promesas, es decir,


las gracias y fuerzas para la lucha; po r la m ism a fé
logró tapar la boca de los que al principio de su
cambio de vida la motejaban; p o r la fé aplacó !a
violencia de sus pasiones, sob re to d o de su rabioso
gen io (como ella misina le llama varias veces); p o r
«Ha escapó de la espada del e n e m ig o infernal; po r
•ella, si no sanó de sus males corporales, alcanzó la
fuerza necesaria para sobrellevarlos con resignación,
más aún, con alegría; p o r ella se hizo fuerte en la
cruda gu erra que tuvo que sostener; y p o r ella en
fin desbarató a to d o s los e n em igo s de su virtud.
P o rq u e m uchos tuvo a la verdad; unos d e b u e ­
na, otros de no tan bu en a fe: la familia, p o r c re e r
«quivocadatnente q u e la vida q u e hacía era causa
de su enferm edad u obstáculo para su curación (1),
trabajaba po r apartarla de la piedad, a lo m e n o s d e
ciertas cosas que llamaban exageraciones: los a m i­
gos y amigas, p o rq u e se había retirado de las diver­
siones acostum bradas, o se burlaban de ella, o tra ­
taban de convencerla a que volviera a lo pasado:
pero acaso más que tod os la m olestó un señor in­
diferente y sin religión (al m en os públicamente nin­
guna practicaba) que frecuentaba la casa, que a p e­
nas dejaba pasar visita sin tocar la cuestión religio­
sa; y unas veces en serio y otras en brom a, ya c o m ­
batiendo su m o d o de obrar, ya mofándose y b u r ­
lándose de las cosas más santas, la hacía ciertam en­
te padecer, aunque no ceder. Para tod os tpití§^>a^
labras y a todos atajaba con sus c o n te m ^ io rie s.
------- la, ^
(i) Véase la nota que precede a la carta I I I .
— 16 -

Cuántas vcccs el seño r citado, aunque de carrera,


tenía que p o n e r fin a la disputa diciendo con des­
pecho: C o n V. no se puede; hay que dejarla. Lás­
tima qu e no se hayan conservado algunas siquiera
de estas conversaciones, pues ellas no s hubieran
d a d o a conocer perfectamente el hernioso espíritu
d e Josefa. Y nótese que ésta no tenía otra instruc­
ción que la que había adquirido en la escuela del
pueblo; pero sin duda se verificaba en ella lo que
Jesucristo anunciaba a sus discípulos p ara cuando
fuesen interrogados er. los tribunales. *No pensáis
decia, cóm o o qué habéis de hablar, p o r q u e no sois
vo so tro s los que habláis, sino el Espíritu de vuestio
P a d re celestial e s el q u e habla e n vosotros».
Concluyamos pues: cuan do v em o s un árbol
frondoso que combatido p o r furioso vendaval per­
manece en pie, juzgam os que sus raíces sen hon­
da s y sanas; así muy hondas y sanas debían ser las
raíces d e la piedad d e nuestra joven, cuan do per­
manecía en pie a pesar de ser tan combatida.
C A P IT U L O III

Su Esperanza.

Esperanza ¡hermosa palabra! tan útil y necesaria


a los ho m bre s co m o mal e n te n d id a p or la m ay o r
parte de ellos. D e la esperanza viven to d o s lo»
hombres; pero m uchos la cifran en cosas bien mi­
serables y vanas, que no traen más qu e decepcio­
nes y hacen más am arga la vida sobre este valle d e
lágrimas. Pocos son los que colocan su esperanza
en el verdadero objeto de la misma, p o r lo cual se­
rán muchos los que algún día entonarán aque!:
tr g o erravim us: nos h em os equivocado, de que
nos habla el libro de la Sabiduría.
La verdadera esperanza, la esperanza cristiana
es una virtud teologal, sobrenatural e infusa que
nos hace confiar firmemente en que la b o n d a d de
Dios Nuestro Señor, no p o r nuestros p ro p io s mé­
ritos, sino p o r los de Jesucristo nuestro R edentor,
nos ha de conceder en esta vida la gracia para vivir
santamente, y en la otra la felicidad del cielo para
que hemos sido criados. ¡El cielo! he ahí el o bjeto
primero y principal de esta virtud: ¡las gracias para
alcanzar el cielo! lie ahí su objeio secundario. A
conseguir estas cosas d e b e n dirigirse to d o s los es­
fuerzos del cristiano; si siem pre tuviéram os presen­
te el cielo, ¡cómo se desasiría nuestro corazón de
2
— 18 —

los caducos bienes de esta tierral si nunca olvida-


ra m o s el cielo, ¡cómo suspiraríamos p o r él y cuán
p e q u eñ o s n os parecerían los sacrificios necesarios
p a ra alcanzarle!
Este desap eg o de las cosas de la vida, este de­
s e o del cielo y parecer p eq u e ñ o s los sacrificios, que
s o n efectos y al mismo tiem po señales de la verda­
d e r a esperanza, los e ncontram o s en Josefa. Grande
e ra su desapego de las cosas de la t:erra, p ara ella
t o d o estaba bien, no tenía voluntad prop ia y con
t o d o esta'.a conforme, com o p u e de n testificar los
d e su casa, q u e a veces la rep rend ían p o rq u e les
p a rte ía que no sra indiferencia, sino a b a n d o n o de
ios negocios familiares. «Indiferente estaré, dice a
Je sús (núm. 39), lo m ism o a lo dulce q ue a lo am ar­
g o » , y en otro lugar (núm ero 15): «Indiferente me
p o n d r é a to d o , diré con mi m adre Santa Teresa de
Jesús: D adm e muerte, dadm e vida; dad salud o erl-
ferm edad, etc., tu voluntad es mi vida, yo a todo
d ir é que sí». Y según aquí lo p ro po ne, así lo prac­
ticaba.
«El fin, Jesús mió, (dice en el núm. 24) de todo
y de todas mis acciones y deseos, el cielo», y entre
los propósitos de pedir a Dios varias cosas, dice
(núm . 33): «Cuantas veces levante los ojos al cielo,
el deseo del cielo», y con esto anim aba también a
o tr a s cuando la ocasión se presentaba: así en la
c a rta II, dice: «Por un corto servicio, p o r q u e le
a c o m p a ñ e m o s cor. nuestras visitas... El nos llevará
un día a gozar con El en el cielo; ya ves si llevamos
ventaja... así que animaros»; y e n la carta V' II, 3:
«Esto nos d e b e animar en los sufrimientos, aunque
I - 19 -

,seaii m uy gran des, q u e si los sufrim os con El y p o r


»ÉI, vendrá un día en que tam bién resu citarem o i
»con El para nunca más m o rir y g o z a r p ara siem pre
•en el cielo.*Y en la carta VIH, que em pezó a escri­
bir él día de T o d o s los Santos, «día así, dice, c o m o
>de hablar del cielo, me hago la ilusión de q u e es-
»toy charlando un ra to con tigo de él, de ese cielo
•tan herm oso d o n d e to d o es dicha, felicidad y g o -
»zo; donde se ama de verdad y para siem pre a El,
»a nuestro querid o Jesús, al a m o r de inis am ores,
»al dulce objeto de mi cariño; ¡qué bien rtice aquella
• hermosa aspiración: O h herm o so ciclo, cuánd o te
• poseeré; si vieras q u é deseos teng o (con la volun­
t a d divina) de irme a él!», y después de excitar a
su amiga a contem plar tantos Santos y los ejemplos
de los mismos, la anima a asegurarse «aquella di-
•chasin fin, ante la cual son nada ios trabajos y tri­
bulaciones de este m undo. ¡Qué dulce es hablar
•del cielo! ¿verdad, Pepa? ¿no te parece qu e la tie-
•rra pierde todo su atractivo c ontem plando ese cie-
»lo tan hernioso? ¡cuánto debem os ah ora esforzar­
l o s en asegurar un sitio en la h e rm o sa Sión! ¡que
• dulce es suFrir cualquiera pena co n el recuerdo de
• la gloria!» y más adelante: «¡oh cielo, cielo, q u é
•grande es tu atractivo! tú eres el térm ino de nu es­
t r a jornada, el punto de descanso de los que se
•pueden llamar felices sufrimientos, trabajos, ven­
cimientos, y todo lo que hayam os padecido p o r
•alcanzarle.»
Como concedida p o r Dios para q u e mereciese
el cielo, tom aba la ligera mejoría que a v e c e s expe­
rimentaba en sus enferm edades. Así en la caria
— 20 —

IX,3, dice: *Me felicitabas p o r mi m ejorada salud;


•¡cuanto te lo agradezco! se c o m p re n d e qu e toda­
v í a (ya lo creo...) no he alcanzado el cielo, y la
» bondad d e nuestro Jesús m e concede alguna me*
»joiía para q u e m e a presure a merecerle». Y la
m ism a idea repite en la carta XII. Y tan g ra n d e es
su deseo del cielo, que le parece qu e será falta dese­
arle tanto viéndose tan imperfecta, tan poco mor­
tificada, y q u e nada m erccc (n 72).
C A P IT U L O IV

Su caridad para con Dios

La caridad, dice S. Agustín, es una virtud q u e


nos une con Dios y por la cual nosotros le am am os.
C o n estas breves y sencillas palabras nos indica el
Santo lo más g rand e a que el h o m b re puede llegar,
la unión con Dios p o r medio del amor, el cual tien­
de siempre a identificar, a hacer co m o u n o solo de
los corazones que se aman. Los teólogos la definen:
L’na virtud sobrenatural infusa que nos inclina a
amar a Dios sobre todas las cosas c om o a sum a
bondad, y a nosotros m ismos y al prójim o p o r Dios.
D e s son por tanto los objetos de la caridad: el p ri­
mero y principal, Dios: el secundario, to d o s los
hombres.
La caridad es la más grande, la más excelente de
todas las virtudes. S. Jerónim o la llama m a d re de
todas las virtudes: S. Agustín, su fortaleza: Sto. T o ­
más, su reina: sin la caridad, dice S. Pab lo ,nada soy.
JElla es la vida de todas las virtudes, y form a la san­
tidad, o m ejor dicho, es la m ism a santidad, y así
-quien tiene verdadera caridad es santo, quien tiene
jnás caridad es más santo, quien tiene m ucha cari­
dad es m uy santo.
¿Qué diré, pues, del a m o r de Josefa para con
Dios? Ya he indicado en la breve noticia de su vi-
- 22 -

da, que pasó estos últimos años de ella en un casi


ininterru m p id o acto de a m o r de Dios. A m o r de
D io s respiraban sus conversaciones, q u e acerca de
D io s versaban siempre, cuando tenía confianza con
qu ien hablaba; a m o r de Dios respiraban todos sus
escritos, en los cuales apenas hay un párrafo que no
con tenga un acto d e a m o r de Dios: innumerables
so n las frases de am or,com o: ¡Cuánto te amo, cuán­
t o te quiero, cuánto le voy a quererl y o tras seme­
jantes. En todas las peticiones q u e a Nitro. Señor
hace va siem pre en prim era línea el a m o r de Dios.
En la carta Vil (fin. n. 1) dice: «Pidamos mucho, sí,
»p ero sobre to d o m u c h o amor, mucho: pues don-
»de hay a m o r lo hay todo». En la IX, 4; «sí, sólo
»quiero y ansio agradarle a El solo*. P o rq u e ama
tanto, llora y siente tanto sus pecados, que siempre
tiene presentes, y con frecuencia hace alusión a
ellos al hablar de las gracias y favores con que Dios
la distingue (V. n. 1 a 4, 7 ,10 , &). Y los llura y sien­
te no p o r te m o r del castigo (carta VI, 3) «sólo por
»no contristar a mi Jesús amado; ¡temo más disgus­
t a r l e ! ¡es tan dulce su compañía!»*. P o r lo mismo
siente también tanto los pecados de los demás, so­
b r e todo la blasfemia, que a veces la hacía saltar las
lágrimas, invitando a los presentes a hacer un acto
de desagravio; y por esto recom endaba a las niñas
q u e rogasen p o r los blasfemos y p o r to d o s los de ­
m á s pecadores. A su Falta de a m c r atribuye las d u ­
da s y poca luz que en varias ocasiones notaba (nú­
m e r o 26). En las im presiones del mes del Rosario
(r . 60, día 28) dice: «¡Amor! ¡que a m o r repita siem­
b r e ! por a m o r lo haga todo y el a m o r sea ei móvil
- 23 -

«de todas mis acciones», y en el día 3: «Amar a Dios


*sobre tosías las cosas ofreciéndole los rr.ás costo­
s o s sacrificios; hacer tod o lo que pu ed a p o r llevar
,.^1 servicio de Dios algunas personas a quienes
• aprecio &».
Y no es un a m o r pu ram en te teórico y de pala­
bra, no; que ella misma, con verdad en la época de
vacilación, y po r humildad después, se echa en ca­
ra la falta de obras. «Me parece a mi, dice (n. 4),
»que yo am o a Dios y quiero amarle mucho, y sin
• embargo no hago nada po r El: ¿cóm o va a creer
»que yo quiero amarle?» y lo mistiuj repite al lia
del n .2 1 . Y p o r eso dice (n. 23) que cuaudo el
primer pensam iento del día no haya sido para Dios,
se humillará considerán dolo co m o una prueba de
su escaso cariño.
Si g rand e y fuerte es su a m o r a Dios, tierno y
dulce es el que profesa a Jesús nuestro divino Re­
dentor. Pocas veces It no m b ra q u e n o añada algún
epíteto que lo indique, como: mi Jesús, Jesús q u e ­
rido, Jesús amado, mi buen Jesús, mi dulce Jesús,
mi dueño am ado, mi rey, mi todo, &. Si habla de
Jesús Niflo, ¡con qué dulzura le llama mi Jesusín,
mi Jesnsilo! ¡Con qu é santa familiaridad le trata! pa­
rece que habla con un am igo íntimo a quien confía
todos los secretos de su alma, y al que quiere ha­
cer participante de todas sus alegrías y tristezas. Y
así, si se dispone a o rd e n a r sus impresiones, le dice
(n. 19): «Ya sabes, Jesús mió, lo que en mi corazón
»pasa». Si hace propósitos, comienza (n. 20): «Mira,
•Jesús mió, buscaré cuidadosam ente todo aquello
»que más me fastidie &.» Si se ve dudosa y p e rp le ­
- 24 —

ja, a El acude (n. ‘26): «Hoy te d ig o q u e hay veces


»que casi n o sé ni lo q u e soy, ni lo que hago, ni lo
»que debo hacer». Si le ocurre algo desagradable,
a El se lo c u ;n ta (n. 28): ¡Oh mi dulce Jesús, qué.
• regañeta he tenido hoy!»; (n. 36) *¡-Mi b uen Jesús,
»qué rato pasé ayer!».Si proyecta alguna cosa agra­
dable, con El lo trata (n. 31): -¡Ah Jesús mío, mi
» am ado Jesús!, ¿sabes lo que ah ora traigo entre ma-
»nos?>. Si va a continuar escribiendo, a El se lo co­
munica (n. 25): «Jesús mío, quiero p ro se g uir con
»tu ayuda lo qu e he com enzado p o r tu am or, de
• expresar p o r escrito lo que solo tú sabes. Hace
• d o s días que no he p e d id o escribir nada»; (n. 42)
»¡Olí Jesús querido, cuánto tiem po ha pasado sin
«escribir nada!». Al term inar po r la noche una de
sus notas, le dice (n. 61): «Hasta mañana, dulcc Je-
»sús mío*. Sí con las niñas del Rebañito le quiere
dirigir una carta, da principio en esta forma (n. 76):
«H em os dispuesto todas las niñas y niños de tu re-
»bañito, que Tú bien conoces, escribirte un a carta
• (cómo te estás riendo....'!; ya sé q u e Tú lo sabes
• todo, pero yo quiero contártelo todo, co m o ya sa-
»bes lo hago siempre». Muy notable es la familiari­
d ad que muestra con Jesús al fin de la carta XII,
c u a nd o dice a su amiga P ep a Dégano, que había
ingresado en las Salesas de Burgos: «Ya le p re g u n ­
ta ré por tí alguna ve?.»; com o quien a un amigo
p regu nta por otro amigo de ambos.
Amar a Jesús pide a cada paso. En lo que escri­
be el 15 de abril de 1922 (fin del n. SO): «Mi único
• cuidado, dice, será amarle, reparar tantos insultos
»y abandonos, y p ro cu rar amarte más v más, y
- 25 -

«siem pre amarte, y en creciente amarte». Y e n el


día p rim e ro del m es del R osario (n. 58j pide la
gracia especial de «amar más y m ás a mi q u erido
Jesús»; y en el dia se g u n d o (n. 59); *que yo sepa
•a m a r más y más a mi dulce Je sú s» .
C o n Jesús to do lo tiene, a u nq ue le falte tod o lo
lo demás (n. 22); el a m o r de Jesús le d a fuerzas p a ­
ra luchar: p o r esto se lamenta del tiem po q u e e s­
tuvo privada de él (n. 8, 19, 22, 73, &); por esto r e ­
pite con frecuencia: «Q ué bu e n o es Jesús y qué
•dulce es amarle, y cuán:o desearía p o d e r hacer
•ver a to d o s los consuelos y dulzuras q u e se e n ­
c u e n t r a n en el a m o r de Jesús». Para form ar idea
de este su a m o r a Jesús, léanse sus im p resion es en
las fiestas de navidad y aquellos pasajes (entre otros
varios) en que se queja de la ausencia de su am ado
Jesús, en los cuales tiene arran qu es v e rd a d e ra m e n ­
te de santa, c o m o el del n. 52: «Hoy, a pesar de
•sentir este vacío, esta tristeza, ine conform o; será
•esta tu voluntad; es verdad que sufro muchísimo,
•q u e ninguna cosa se p u e d e co m p a ra r con este su-
• frimiento; p e ro con mis lágrimas, mis r u e g o í y
• mis caricias te he de encontrar; que T¡i eres muy
•b u e n o y si te escondes de mí, lo mereceré, y te
•ofreceré este sufrimiento; p e ro no p o r esto te
•am aré menos, no; al contrario, te am aré más, si
*rabe, tanto... tanto... q u e convencido de mi cariño
• vuelvas o:ra vez a mí; y ?i no quieres, al m enos
•déjam e q u e te quiera yo m ucho, mucho, y des-
•p u é s lu z de mí lo q j e quieras» Lo m ism o viene
a decir en el n. 31; y en la carta XIII, d esp ués de
exclamar: «¡Huy, qué mal se está sin Jesús!». Léanse
- 26 -

p o r fin los h e rm o so s n ú m e ro s 76-78, d e los q u e


solo transcribo el final: «Tu María, ser siem pre tu
«María, eso pido, Señor; y que el último ^liento c^e
»mi pecho sea un suspiro de amor; y al presentar-
» m e ante Ti para que juzgues mi p o b re alma pue-
»da decir con verdad: Jesús mío, os he preferido
»en la tierra a todo: d a d m e vuestro a m o r y vuestra
•gracia, que con el'a to d o lo podré; to d o p o r Tí,
«para Tí y contigo». Y nada digo d r su a m o r a Je­
sús sacram entado p o rq u e este merece capítulo-
aparte.
P o n d ré Fin a este capítulo con las señ?les del
ve rda d e ro a m o r que a una s:erva de Dios er.sefla
el V. P. La P uente. Esta gloria de la C om p añ ía de
Jesús y c e los ascéticos y místicos españoles dice
que las pruebas del verdadero y perfecto am o r son:
o r a l , obrar y padecer. Señal es de g r a n d e am nr gu s­
tar de estar siem pre en presencia d e su Dios,hablan­
d o con El, alabándole, bendiciéndole, gozándose d e
q u e sea quien es, agradeciéndole las m ercedes re­
cibidas, pidiéndole otras d e nuevo para más amarle,
doliéndose de lo poco que le ama, y de les pocos
q u e le aman, deseando que te d e s le amen y sirvan
c o m o El merece: y esto llamo orar. Señal es tam ­
bién muy cierta del perfeclo arr.or, g u sta r de ocu­
pa rse en ejecutar cuanto este Señor manda, sin de­
jar d e cumplir de toda su ley una jota ni una tilde,
y 110 contentándose ccn cumplir los preceptos, alen­
tarse con fo rm e a su estado a cumplir sus cansejos,
y en todo p ro c u ra n d o no solamente lo bu eno sino
lo m ejor y lo q u e puede d a r mayor g u sto a Dios y
causarle m ayor gloria: y esto llamo obrar. Pero so^
bre to do la certísima señal del fino y perfecto a m o r
es gustar d e padecer cuanto este divino a m a d o r
quisiere y permitiere que padezcamos, sea en ha­
cienda, o en honra, o e n salud, o en vida; y sob re
todo en sufrir contradicciones de prójim os, am igos
o enemigos, extraños o domésticos, po rq u e este es
un martirio secreto y prolongado, testimonio cierto
del am or divino, qu e es fuego tan encendido, q u e
no le pueden apagar estas aguas de tribulaciones,
antes se ceba y au m e n ta con ellas.
Hallándose estas señales en Josefa, com o se p u e ­
de ir viendo p o r lo dicho y p o r lo que se ha de d e ­
cir, hem us de concluir que su a m o r a D ios era tan.
verdadero y perfecto c o n o dulce y afectuoso.
C A P IT U L O V

Su caridad para con el prójimo

F.l prójimo es el objeto secundario de la cari­


dad; el am or al prójimo pertenece pues a la misma
esencia de la caridad para con Dios. Son estos dos
amores, el a m o r a Dios y al prójim o, dos anillos
d e una misma cadena, d ce San G re g o rio ; so n co­
m o dos ramas de un árbol que reciben la savia
<lel misino tro n c o y de la misma raíz. Po r esta ra­
zón jun tos andan siem pre estos dos amores, y Jesu­
cristo Nuestro Señor, al preguntarle cuál era el p ri­
m er m andam iento de la ley, respondió: A m arás al
S e ñ o r tu Dios y anadió en seguida: El segundo
es semejante a éste: Amarás a tu prójim o com o a tí
mismo. Este a m o r inculcó repetidamente Jesucristo
en la última cena, com o en su vida le había enseña­
d o co i el ejemplo haciendo bien a todos. D e este
a m o r necesita hoy el m u n d o para que reine la ver­
dadera paz entre los hombres; pues a u n q u e tantu se
blasonn en esta época de filantropía, de am or a la
humaiiidad, de fraternidad, &, n o so n estas sino
palabras m uy bonitas que encubren el más refinado
egoísmo.
D e la verdadera raíz del am or de D ios bro taba
el am o r de Joseta al prójimo: po r eso dice (núm ero
29): «He de a m a r las almas d e mis prójimos, y
— 29 -

«amarlas c o n u n a m o r sobrenatural e ¡limitado,


»amar las almas de mis hermanos, de mis amigas,
»de todos». A todos am aba y quería que a todos
aprendiesen a amar las niñas y amigas con quienes
trataba, y así se lo repetía con frecuencia. Aun a los
que la molestaban amaba, y cu m pliendo el precepto
del Apóstol de so po rtarse unos a otros, «no des-
»perdiciaré ocasión, dice en el núm. 21, d e suportar
•con amabilidad el carácter de las personas cuyo
• trato me fastidie y contraríe, siendo más atenta con
»ellas que con las demás». C o m o este su a m o r era
verdadero, se extendía hasta los enemigos; sobre lo
cual m ucho trabajó en su casa con m otivo de cier­
tas diferencias con algunos convecinos; y si no o b ­
tuvo pleno éxito en vida, d esp ués de m uerta consi­
guió que por sus anteriores recom endaciones p er­
donara su p adre a algunos con quienes tenía graves
enemistades.
El am or al prójim o se m uestra en el ejercicio
de las obras de misericordia, y estas practicaba Jo ­
sefa en cuanto le era posible. En lo que p o r indica­
ción mía escribió, de cóm o querría vivir en el m un­
do, si 110 lograba ser religiosa (como ansiaba), p ro ­
pone entre otras cosas (núm s. 62-64): 1.° «Una de
• las cosas que m ás m e agradarían, y emplearía en
•ello el tiem po con sum o placer, es ensenar la doc­
t r i n a cristiana a los niflos, enseñarlos a cono cer y
»amar a Dios 2.° C on solar al triste en lo q u e
«pueda, visitar a los p o b re s enferm os anim ándolos
•a que p o n g a n su confianza e n esc Dios tan bueno,
•ofreciéndole sus sufrimientos con resignación, ya
•que no con alegría: ¡qué. dulce es to d o esto! esta
»será mi ocupación favorita en los ratos que tetxga
•libres. 3.° Tam biéu c o m o una esposa v erd a de ra
»de Jesús, de aquel que n o se d e sde ñó e n limpiar
»los pies sucios d e h o m b re s pecadores; así yo es­
t a r é dispuesta a hacer cualquier sacrificio, p o r re-
»pugnante que sea, a cualquiera de mis prójimos;
»y procuraré b uscar las ocasiones de asear y limpiar
•c o n verdadero cariño a niñas pobres, y a viejecitos
»que sepa lo necesiten, inculcándoles a la ver el
»am or a mi D io s y a mi Jesús y a la Virgen mi q u e ­
r i d a madre». C o n esto concuerdan los p ropósitos
del mies de o c 'u b r e (núm. 60); en el día c uatro dice:
P r o p o n g o p restar mis se r v id o s a qu ien me los pi-
»da y necesite, estando p r o n ta a trabajar y servir
*110 sólo a los de mi casa y superiores, sino a cual-
»quiera», y en el día 18: «La caridad con Jesús, pa-
»ra ayudarle, visitar a los enfermos, consolarlos».
Y com o lo proponía, así lo ejecutaba en la m e d id a
de sus fuerzas, y en c uanto sus sup erio res se lo
permitían.
P a ra satisfacer sus d ese o s de enseñar la D octri­
na cristiana a los niños, se encargó del Rebañíto del
N iño Jesús, en el que los hacía conocer a Jesús, y
los enseñaba a amarle, a acudir a El, a recibirle, y
a tratarle c o m o a verdadero amigo de nuestras
almas. Visitaba a los en ferm o s a n im ánd olos y c o n ­
solándolos; c u a nd o la ocasión se presentaba, leía la
recom endación del alma a los m o rib un dos, sin r e ­
parar en su condición de p o b re s o ricos, jóvenes o
ancianos. C u a n d o estuvo en M oncariz a to m a r las
aguas en julio de 1923 había allí un a jo ven paralí­
tica en una choza casi repu gnante por su pobreza y
- 31 —

tiiiseria; asistíala su m ad re q u e a la p u e rta de la


choza, recogía las limosnas que la h a d a n los bañis­
tas, pues p o c o s o n in g u n o s eran los que e n la c h o ­
za entraban; pero al punió q u e Josefa vio aquella
desgracia, entró, habló c o n g r a n d e a m o r y dulzura
a la enferma, se interesó p o r ella, le d io una e stam ­
pa del Sagrado C o raz ó n de Jesús excitándola a p o ­
ner en él to d a su confianza, y no pasó día q n e no
acudiese a visitar, consolar y (en cuanto podía) so-
c o n e r a la enfermita. G ra n d e era también su afán
por socorrer a las niñas pobres, so bre to d o a a q u e ­
llas que habían p e rdido la m adre, y su deseo era
peinarlas y asearlas p o r sí misma; mas c o m o esto
no se lo permitían, las com pró un peine para q u e
lo hicieran ellas.
Dada su condición de hija de familia, y no te­
niendo nada de q u é disponer, claro está q u e 110
podía hacer limosnas en el g ra d o que hubiera
deseado; pedía, sí, a sus herm anas cuando la hacían
los trajes, q u e se los hicieran totalm ente lisos, sin
adornos, y que el im porte de estos lo destinaran a
socorrer a l'.n necesitados, pero no accedían a ello.
Como además, siguiendo el consejo de J. C. n u e s­
tro ÍSenor, p ro cu ra b a que ignorase su m a n o iz-
quierJa lo que h a d a la derecha, sólo por casualidad
y después de su m u erte po r manifestación de los
socorridos, se han llegado a conocer algunas de
sus limosnas. Así, pasando en cierta ocasión su
hermana C o n su e lo p o r casa de un p o b re anciano
del pueblo, la dijo éste: Espera que voy a darte el
puchero de tu herm ana. ¿De mi herm an a? p r e g u n ­
tó ella a so m b ra d a.—Sí, de tu hermana, la más jo ­
ven, no la casada. E ntonces se supo qu e Josefa le
había llevado comida, sin que nada supieran lus de
su casa. D es p u é s de su m u e rte ha manifestado una
p o b r e enferm a que la llevaba leche, que era p a rte
sin duda de la que ella debía tomar, y de la que se
privaba po r so c o rre r a la enferma. Y otra p o b re ha
referido que dijo un día a Josefa que a ver si so
m a d re podía darla una camisa vieja, y la contesta­
ción fue llevar la camisa sin que n otaran nada en
casa. P o r estos pocos hechos conocidos podemos-
c on jetu rar q u e otros m u c hos habrán q ue d a d o ocuW
tos, y de solo Dios serán conocidos.
C A P IT U L O VI

Su Celo

Consecuencia natural del a m o r a Dios y al p r ó ­


jimo es el celo, que según el P. Alvarez d e Paz, es
aquel e ncend id o afecto del v e rd a d e ro am ador, con
que se agita y se desvive p o r el h o n o r de Dios
y la salud del prójimo. El celo, dice Sto. T um ás, es
el principal efecto del amor, pues quien ama m u ­
cho a o tro procura apartar de él cualquier mal, d a ­
ño o agravio que se le haré; y cnanto más g r a n d e
es el am or, más veh em en te e inflamado es el celo.
De aquí que a te d o s los ac.os del am or c o rre s p o n ­
den sus actos p ro p o rc io n a d o s de celo, y c:iantos
son los bienes que am a la caridad tantos celos p r o ­
ceden de fila. P o r que ama a Dios tiene celo de su
gloria, deseando im pedí- lo q u e es contrario a ella:
porque ama su propia salvación tiene g ra n celo de
procurarla, resistiendo a to d o lo que p u e d e im pe-
pirla: p orqu e ama a su prójim o procura cuanto p u e ­
de que todos conozcan a Dios, le amen y le sirvan,
para que así le glorifiquen eternamente.
Este celo de la gloria de Dios y de la salvación
de las almas poseía nuestra Pepa en g ra d o e m in en ­
te, habiéndole concedido Dios Ntro. ? e ñ o r una
especial gracia para ejercerle con fruto: en sus car­
tas, en su6 conversaciones, siem pre que la ocasión
- 34 -

s e presentaba (¡y se presenta con tanta frecuencia a


los verdaderam ente celosos!), no dudaba en ejerci­
ta rle en favor de sus prójimos.
Leanse las pocas cartas qu e de ella se han po­
d id o reunir, y se verá c o m e al m o m e n to comienza
a tratar de cosas espiritua es: del a m o r d e Dios, del
cielo, de la mortificación, del m o d o de adelantar
en la virtud, y si algún asunto trata del m undo, es
p ara sacar de él nuevas ''onsideraeiones p ara más
apro vechar en la perfección. Por esto podía decir
c o n razón sobrada su am iga P epa D égano qu e sus
cartas son «una especie de inyecciones que la ani-
»man a seguir ndelante», y en otra parte dice de su
correspo nd encia epistolar que «es para m i a lm e ­
naos tan grata com o provechosa», «tus cartas me
• consuelan, me animan, me son m uy necesarias».
N ada pues t:ene de particular que deseara recibir
carta suya con la mayoi frecuencia posible: «escrí­
b e m e (la dice) una carta com o U de otras veces,
» iu e s necesito mucho de almas co m o la tuya»; y
p o r esto se :amenta de que p o r lo delicado de su
salud no pudiera escribirla más frecuentemente.
Este mismo celo m ostraha en sus conversacio­
nes; pues con todas las com pañeras qu e la podían
c o m p re n d e r y recibían bien sus palabras (o p o r lo
m enos no la recibían mal) hablaba com o escribía.
¿Q ué la im portaban a ella las fiestas, las diversio­
nes, las m odas y cosas semejantes, qu e suele;i ser
«I asunto ordinario de las conversaciones entre las
jóvenes mundanas? P o r esto huía ella de la compa­
ñía de los jovenes, pues ¿de qué cosa verdadera­
m ente útil hablan estos en sus conversaciones con
— 35 —

las jóvenes? P o r esto también se lamenta (carta XI,


2) de que algunas no c o m p re n d e n el sentido de sus
palabras, y con -su mala interpretación la haeen s u ­
frir; o tienen p o r tonterías el hablar del cielo, de
nuestro Jesús, del desprecio del m u n d o con sus
verdaderas tonterías, y de los adelantos o retrasos
e n el camino del cielo. Así q u e en cuanto le e r a p o ­
sible (pues tam p o c o gustaba a su familia que deja­
r a las ordinarias amistades) buscaba la com pañía de
niñas de m e n o s edad, con las cuales podía libre­
mente y con confianza hablar de lo q u e su corazón
rebosaba.
De m anera semejante se conducía en todas p a r­
tes, aun con los desconocidos. En Mondariz al m o ­
mento se formó su tertulia (llamémosla así), que se
componía no solo de jóvenes c o m o ella, sino tam ­
bién de señoras de más edad. C o n éstas, separadas
del bullicio y del concurso, a la so m b ra de los ár­
boles o d o n d e se terciara, rezaba el rosario, las leía
libros espirituales o hablaba de estos temas; y tan
a satisfacción de todas lo hacía, q.ie una de las s e ­
ñoras (que me parece era esposa del alcalde de
Pontevedra) decía qu e si Pepita quería, se reunirían
todas las tardes, a u nqu e perdiera la siesta. P o r cier­
to que mucho trabajaron varios jó v e n e s p ara tra­
bar relaciones con las jóvenes de esta tertulia, pa­
sear con ellas, pero Josefa siem pre se excusaba
co’tésmente, y con unas u orras razones los d e sp e ­
día; aunque la verdadera razón la o y e ro n d e labios
de una d e las señoras que les dijo: No q u ie re ir
con vosotros p o rq u e es ella muy amiga de rezar y
a vosotros os gusta eso m u y poro. Visitaba en M a­
- 36 -

drid a la familia de un médico bastante reacio pan


las cosas de piedad, y al fin p o r atención ajosefay
a su propia esposa, acabó por acompañarlas en el
rezo del rosario y en algunas o tras devociones.
No se avergonzaba de practicar ciertas devocio­
nes, aunqu e hubieran d e verla g e n te s extrañas; co­
m o tam poco temía llamar p ru d e n te m e n te la aten­
ción a los qu e en su presencia blasfemaban o habla­
ban indecorosam ente. Así al e m p re n d e r un largo
viaje, y ya en el tren, invitó a las com p añeras a re­
zar el Itinerario y efectivamente puestas d e rodillas
en el coche com enzaron a lezarle; lo que fue oca­
sión de que hicieran el viaje con más comodidad,
pues varios que iban a to m a r asiento, al ver unas
mujeres rezando, m archaron más que a paso a bus­
car lugar en otros departaineutus. Varias veces lla­
m ó la atención, aun en el tren, a los que hablaban
mal; cosa q u e rep ren día su hermana, p orqu e no sa­
biendo con quien trataba, podía encontrarse con al­
g u n o que en vez de hacer raso la tratara mal, o des­
pués hablara peor; m as no se dio nunca este caso,
po rq u e lo hacía suplicando m ás que reprendiendo,
y con tal dulzura q u e más o m enos siem pre consi­
guió lo que pretendía, que era evitar ofensas de
Dios N uestro Señor.
C A P IT U L O VII

El Rebañito del Niño Jesús

Pero do n d e Josefa estaba en sus glorias y ejer­


citaba su celo a velas desplegadas era en el Rebañi­
to del Niño Jesús. Ha habido siem pre en esta villa,
hasta ahora que van ya p o r desgracia escaseando,
.algunas mujeres piadosas y celosas, qu e ayudaban
a los Párrocos en la tarea de catequizar a los niños,
principalmente a aquellos que, p o r carecer d e p a ­
dres o por otras causas, estaban más atrasados en
la instrucción religiosa. Estas buenas m ujeres re u ­
nían por la noche en sus casas a un n úm e ro m ayo r
o menor de niños y niñas para enseñarlos los rudi­
mentos de la Doctrina cristiana, y los p r e p a r a b a n a
fin de que pudieran hacer su p rim e ra com unión .
De esto pasó una de ellas a convocar a los niños
todos los d o m in g o s y días festivos en la iglesia o
«n sus alrededores, según el tiem po lo aconsejaba,
Ttpasándoles la Doctrina, enseñándoles cánticos pia­
dosos, iniciándolos en las prácticas de piedad, refi-
tiéndoles ejemplos edificantes, y disp onien do a las
niñas para que ingresaran en la asociación de Hijas
■de María. A esto llaman aquí el Rebañito del Niño
Jesús, que, co m o se ve p o r lo dicho, viene a ser un a
piadosa catequesis, pero in dependiente de la q u e el
Párroco tuviera.
— 38 —

Murió a fin de julio de 1923 la piadosa señorai


q u e cuidaba de este Rebañito y pasó el verano sin
q u e le hubiera. N o se le había ocu rrido a Josefa que
pu d ie ra ella encargarse d e esto, p o rq u e se conside­
ra b a propio d e personas de más edad; pero una
ocuir*ncia (providencial sin duda) de un joven fue-
la ocasión qu e a d e term inó a ello. Iba de paseo un
d o m in g o por la tarde acom pañada de varias niñas
d e m enos edad, cuando un joven la dijo por burlar
O y e , Pepa, parece que vas haciendo el Rebañito.
Estas palabras fueron para ella una revelación. Pues-
e s verdad, p en só para si; podía yo tener el Rebañito,.
y ¿ p o r qué no he de tenerle? Y en efecto, ?.l pun­
to pidió a sus padres el peí miso, qu e cui c e dieron
gustosos; me pidió mi parecer, que lúe alabar su
idea y animarla a ponerla en práctica, y desde el
d o m in g o siguiente com enzó su Rebañito con la me­
jo r intención y el mayor entusiasmo, sin acobardar­
se p o r las burlas y rechifla que algunos hicieron d e
ello.
P ero m ejor que pudiera yo hacerlo, n e s contará
ella misma el calor con q u e tom ó esta obra de celo
y la satisfacción v alegría que en ella encontraba.
En la carta VIII, 3, dice a su amiga P epa D égano:
*¿No sabes q u e liago el Rebañito del N iño Jesús?
• si vieras lo q u e disfrulo, lo feiiz qu e soy mientras-
• estam os allí ante el Sagrario con el Niño Jesús, ha­
b l á n d o l e y haciéndole com pañía un ratito p o r t a n ­
d o tiempo c o m o estará solo y en tantas partes...
•A cu den bastantes niñas y también niños, q u e uni-
»dos todos le vamos a q u e r e r muchísimo, y e n tr e
• tod os le v am o s s quitar las espinas q u e n o so tro s y
- 39 -

.o tros le hem os clavado en el corazón: ya le conta-


»ré los p royectos q u e te n e m o s Formados: q u e r e -
»mos, ya q u e no vienen los máyores, venir noso­
t r o s a recibirle, a visitarle, para que no esté triste
.ni llore; y estamos dispuestos a ir a los Sagrarios
»en que esté solito a hacer lo mismo; y recibirán
»(ya lo hacen muchas) todos o casi todos cada ochu
»días a! Niño Jesús, pidiendo vayan todos a recibir­
t e . Ya se están p re p a ra n d o para la fiesta del Niño,
»ya te contaré, y a t e contaré; estoy contentísima.»
Ahí está trazado el plan qu e se proponía efectuar
Josefa en el Rebañito, a saber, iniciar a los niños en
el am or de Dios y en ¡as prácticas de piedad, infun­
diendo en sus almas sencillas estas tres ideas entre
otras: 1.* Q u e Jesús se hizo niño pequeíiito c o m o
ellos p o r su am or; que ama m u c h o a los niños, y
ellos deben, en jusla correspondencia, amarle cuan­
to puedan, tratándole con sencilla familiaridad, co­
mo a su amiguito del alma. 2.a Q u e en el Santísimo
Sacramento del altar eslá siempre de dia y de n o ­
che, realmente pre se n te p o r n uestro amor; allí está
en el Sagrario, prisio* e r r . *olilo casi siempre, y es­
perando qu e los h o m h i- s vayan a visitarle y reci­
birle con frecuencia. 3.a Q u e c om o m uchos n iñ os
y mayores le ofenden lauto, clavándole nuevas es­
pinas en su cabeza o en su corazón, los niños que
quieren amarle d eb en esforzarse p o r arrancarle esas
espinas que (auto le lieren, lo cual pueden hacer
con sus oraciones y buenas obras.
Para acostum brarlo? a n o n e r en prácl'ra estas
ideas, recitaban al com enzar y term inar p| Rebañito
algunas oí aciones; los excitaba a visitar d iariam ente
- 40 —

ai Santísimo Sacramento, en señándoles a hacerlo; y


los animaba a recibirle en la c o m unión lo más f r e ­
cuentem ente q u e les fuera posible. C on e sto c o m e n ­
z a ro n varias ñiflas, y aun algunos niños, a hacer su
visita por la tarde y a c om ulgar cada ocho días, los
dom in g o s, en que estaban libres de la escuela. A d e­
más p o r Navidad les hacía escribir cartas al Niño
Jesús manifestándole su a m o r y su cariño y pidién­
dole p o r ellos y por todos; e igualmente a los S a n ­
tos Reyes. Varias cartas de estas tengo en mi p oder,
las cuales com o es de su p a n e r, ab undan en las ideas
apuntadas. Ni descuidaba las obras de misericordia;
y asi les proponía vestir al Nifio Jesús en a lg un o de
su s pobres; y al efeclo con las perrillas q u e entre
to d o s podían reun ir com praban algunas p re n d a s
q u e e r nom bre de lodos regalaban a niños pobres.
Así lo hicieron en las Navidades de 1923, y ya h a ­
bía Josefa com enzado a pre p a ra r las de 1924, c u a n ­
do el Señor la llamó a sí. En los Carnavales d o m in a ­
ba la idea reparadora p o r los ultrajes de esos in ­
faustos dias; véase en la carta IX, 5 y 6, cóm o cu e n ­
ta ella lo de 1924, que es v e rd aderam ente h e rm o so
y conm ovedor.
Los niños acogieron desde el principio c o n tal
afecto a la nueva directora del Rebañito, q u e asis­
tían más de un ciento de niñas, y los niños (que ya
no acostum braban a asistir) com enzaron a hacerlo.
Se veía muy claramente en ellos el b u en deseo y el
g u sto con que acudían a su Rebañito: cuando p o r
h a b e r Josefa oído la p rim e ra Misa, no subía tan
p r o n to a la iglesia, bajaban a su casa algunas ninas
a p re g u n ta r p o r ella; y tan tristes com o q ue d a ba n
- 41 —

.cuando les decían que n o podía subir p o r estar


peor, tan alegres y satisfechas se m o stra b a n si las
decían qu.- al m o m e n to iba. D e m u e stra la estima
y opinión e n que los niños la tenían el siguiente
diálogo cogido al vuelo la m añ ana q u e se s u p o h a­
bía muerto. Murió la m isma noche o tro joven, ta m ­
bién soltero, y un niño pequeñito decía a otro: ¿No
sabes que esta noche se lian m uerto un m ozo y una
moza? Sí, contestó el otro, p ero la moza e s santa.
No solam snte se aprovechaban del Rebañito los
niños, sino qu e más de una vez q u e d a ro n escuchan-
-do a Josefa personas mayores, las qu e salían edifi­
cadas y gratam ente sorprendidas. Digo s o r p r e n d i­
das porque no se explicaban có m o una j i v e n con
(a sola iiislrucuúu que había adquirido en la escue­
la, podía hablar una ho ra p oco más o m enos de
cosas tan hermosas y divinas. Lo que no tiene n a ­
d a de particular, p o rq u e tam poco ella misma se lo
explicaba; pues habiéndola preg un tado en varias
ocasiones sus herm anas y amigas, de d ó n d e sacaba
todas aquellas cosas que a los niños decía, resp on
día que de ninguna parte; que m uchos días subía
sin saber de qué iba a hablarles, y una vez que c o ­
menzaba, iban saliendo unas cosas tras otras sin s a ­
ber cómo: es decir, q u e Dios p o r cuyo a m o r e m ­
prendía este .rabajo, la iluminaba y ponía en sus
labios las palabras.
Lo cual debe animar a quien p o r la gloria de
Dios quiera continuar sil obra: no diga q j e no sa­
be; que más sabe un niño dirigido p o r Dios, que
los más grandes sabios con toda su ciencia. Dos
cosas tan solo son necesarias: la primera, mucho
a m o r de Dios y m ucho celo de su gloria: la s e g u n ­
da, m u c h o a m o r a los niños y m u ch o celo de la
salvación de sus almas. T en ien do esto, Dios N u e s­
tro befior dará lo demás, com o se lo dio a Joseíar
y se lo dará a cualquiera q u e c cm o elía no se p r o ­
p o n g a otro fin q u e la m a y o r gloria de Dios y la sal­
vación de las almas de sus herm anos.
¿N o habrá, pues, quien se atreva a co ntinuar
esta obra tan hermosa a los ojos de Dios, tan útil a
la infancia, y lan gloriosa para la patria de S. P e d ro
Bautista? Las jóvenes y no jóvenes de San Esteban
del Valle se encargarán de dar contest?.ción a esta
pregunta, cu e a juzgar p o r las muestras, va a s e r
en teram ente negativa.
C A P IT U L O VIII

Su amor a Jesús Sacramentado

Tan p ro p io de Dios es el am or, que dice Satt


Juan (1-IV, 8) que Dios es caridad, com o si quisie­
ra enseñarnos qu e la esencia de D ios e» el am or.
Amor respiran todas las obras de Dio?, y si el Sal­
mista dice que los cielos cantan la gloria de Dios,
con no m en os verdad p o d e m o s nosotros decir q u e
todas las obras que han salido de sus divinas m a ­
nos publican a voces su infinito a m o r al hom bre.
Pero este a m o r bril a con especiales resplandores-
en el Santísimo Sacram ento de l;i Eucaristía. Ved el
amor de Jesús en su más alto grado, dice S. Ber-
nardino de Sena: No p ud o darn os más, escribe San
Agustín: S. B ernardo llama a este divino Sacra­
mentado, A m o r d e les amores, es decir, el a m n r
más grande, el a m o r p o r excelencia: y po r fin,
Sto. T om ás le llama Sacram ento del a m o r más
grande, que podía d a m o s un Dios.
P or este S acram ento se une Jesús con las almas^
tan íntimamente, que los santos han dic:io de esta-
unión cosas maravillosas. En este S a o a m e n to d e ­
rrama sobre las almas gracias a bu ndantísim as y las
hace participantes de todas las dulzuras de su a m o r
y de todas las ternuras de su amante corazón.
Nada d e particular tiene que las almas santas
— 44 -

«¡encuentren delicias inefables en este Sacram ento,


c u a n d o Jesús las tiene en comunicarse a ellas, h n
••él las hallaba también Josefa, siendo su m ayor sa ­
tis fa c e n y contento acompañar, visitar y recibir en
su pecho a Jesús sacram entado. N o salía una vez el
Santísimo de la iglesia sin que ella le acom pañara;
ya fuera en las procesiones, ya se llevara en viático
a los enfermos, siempre le seguía lo más cerca que
podía, siendo de notar el recogim iento y alegría
q u e en ello mostraba.
Su mayor placer era visitar al Santísimo en la
iglesia y acompañarle los ratos que podía; y para
c on se g u irlo se valía de mil industrias. Tenia la cos­
tu m b r e de cogerse el velo y guardarle en la m an ga
siem pre que salía de casa, y con esto estaba en dis­
posición, al pasar po r una iglesia, de p o d e r entrar
a hacer una visita más corta o más larga, según el
tiem po de que dispusiera; y esa costum bre tenía en
el pueble, en Avila, en Madrid y en do n d e quiera
q u e estaba. En el pueblo cuan do la m an dab an a al­
g ú n recado, o iba a ver a la familia o a las amigas,
lo prim ero un m o m e n to a la iglesia o a la ermita
■(en q u e también tenem os Reservado) y después al
recado. Al anochecer sobre todo, com o teníamos a
esa h ora la catcquesis en la ermita, y a esa m ism a
lio r a solía ella ir por pan, se la veía muchas veces
•entrar con la c ísta del pan a hacer su acostum brada
-visita.
C u a n d o desd e su rasa salía de paseo con sus
herm anas o amigas solía decir con disimulo: M ejor
■es ir po r el cotanito (llaman así a una explanada que
:lhay delante de la iglesia parroquial), po r allí ade-
- 45 —

lamamos m ás para salir a la carretera. Cierto que es ­


carnirlo más corto, a un qu e peor; p e r o así tenía la
satisfacción de qu e no solo ella, sino también las
demás compañeras, a! pasar p o r la iglesia, entraran
a liacei una visita a Jesús sacramentado; p o r eso
era po r lo que se a co rdab a de ese camino. Cuentan
sus herm anas que diariamente solía pedir repetidas
veces permiso para subir a la iglesia a hacer su vi­
sita, y cuando no se io concedían, al m o m e n to se
la saltaban las lágrimas, p o r lo q u e la decían: M u ­
jer, no es la cosa para tanto, para que así llores; pe ­
ro ella insistía y raro fue e día que se pasó sin sa­
tisfacer sus deseos.
Hasta en los viajes aprovechaba siempre q u e
podía lac pequeñas paradas para sus vis tas a Jesús
en el sagrario. Así cuan do en 1923 fué a M edina
del Campo, al parar el automóvil en Menganiuíiuz,
se encaminó al pueblo y al verla una señora que
viajaba en el mismo auto, la preguntó: ¿A donde va
V.?—A hacer una v isita,: esp o n d ió .— Pues qué, ¿co
noce V a alguien?—Sí. y mucho; venga V. también,
si gusta. Y ¡cómo se rió d e esta ocurrencia la s e ñ o ­
ra al ver q u e la llevaba a la iglesia! (carta III, 7); p e­
ro así ya fueron las dos las que a Jesús visitaron. Y
cuando no podía detenerse hacía la visita interio r­
mente y con el deseo. <A cada torrecilla que veia-
• mos, dice en e¡ lugar citado, rr.i corazón palpitaba
»de alegría, y c o rrie n d o se postraba delante de El
»y hacía la com unión espiritual». Solo con ver la
torre de u n a iglesia se conmovía dulcem ente su c o ­
razón, así en la misma carta n. 10 dice: «Mire V.. al
•entrar en Medina todas las caras extrañas y deseo-
- 46 —

-♦nocidas, sin con ocer a nadie, ni a mí tampoco; pe-


»ro vi muchas torrecillas y me decía: No to d o s me
»son desconocido?; ahí hay U n o q u e m e conoce, y
»yo le conozco mucho, y le a m o i n j c h o más».
Si este gusto experimentaba en visitar a Jesús
sacram entado y p or tantos medios lo procuraba,
fácil es c om p re n de r las vivísimas ansias que tendría
d e recibirle en la sagrada comunión, y las dulzuras
d e que se inundr.ría su alma, así com o los esfuer­
zos qu e haría para no verse privada de este celes­
tial alimento. Ya desde el principio de su nueva vi­
da propuso com ulgar diariamente: «Ya sabes, Jesús
>quer.do, dice (n. 14), que soy m uy débil, pero os
• recibiré tod os los dias que pueda en mi corazón,
>y Vos me daréis fuerzas para vencer»; propósito
que renueva cuando escribe cómo querría vivir en
-el m undo (n. 62): «No dejaré un solo día d e reci­
b i r en mi corazón a mi Dios, mi Jesús amado, mi
«fortaleza, mi consolador, animador y mi todo».
La comunión diaria que fue para ella fuente de
inagotables dulzuras y consuelos, y de la fortaleza
que en tantas ocasiones dem ostró, fue al propio
tiempo ki ocasión de muchas contradicciones y su­
frimientos. Ya dejo indicado en el capítulo 1.a que
no conocieron en mucho Lieinpo la enferm edad
que padecía; y creyendo la familia que provenía de
ir a la iglesia po r la mañana y estar en ayunas, o al
m en os que era esto un im pedim ento para su cura­
ción, trabajaron en gran m anera para apartarla de
tan santa práctica, y llegaron a prohibírselo en algu­
nas tem poradas. «¡Pobrecillos! m e decía (carta III.
«6),me quieren tanto con un cariño mal entendido,
—m í —

»que creen que quitán do m e eso no m e voy a m o-


»rir y me voy a p o n e r buena. Yo p ed iré muchí-
»simo por ellos y los q u e r r é más, si cabe, ¿no le
• parece?».
P ero Josefa no se acob ardaba p o r esto, y ape
laba a los misinos medios que para visitar ai San­
dísimo. Unas veces, a u nq ue p o r la nochc se lo h u ­
bieran prohibido, pedía h jm ild ^ m en te perm iso p o r
la mañana y con frecuencia o conseguía. O ir á s ve­
ces al ir p o r leche se iba po r la iglesia, y c o m o yo
solía estar allí bastante tiem po antes de tocar a M i­
sa, la daba la com unión, y se m archaba a hacer el
recado; y cualquiera salida c u e tuviera que hacer a
esas horas, com o siem pre estaba preparada, la a p r o ­
vechaba para el m ism o fin- Ya acostum b rab a ella a
entretenerse algo más de lo que necesitaba al hacer
los recados,para que nada sospechasen p o r el tiem ­
po empleado. Y Dios nuestro S eño r U ayudaba, y
disponía las cosas de m o d o qu e lograse sus inten­
tos; y así refería ella qu e a m a n d a ro n cierto día
que de los conejos que teñí ín en una finca cercana
a su casa, c o p a s e u n o y le llevase a m a señora;
era precisam -nte la ho ra de Misa y se celebraba
aquel día en la ermita, p o r d o n d e tenia que pasar;
y aunque en oirás ocasiones no había podido coger
el conejo, aquel dia le cogió en un instante, y así
tuvo tiempo de hacer el encargo, oír Misa y co m u l­
gar sin suscitar la m i s leve sospecha en los suyos.
En otras ocasiones apelaban para privarla de la co-
munióh diaria a ocuparla en los quehaceres d e la
casa; pero ella o se levantaba antes, o se daba más
prisa, o tan buena maña, que p or estos trabajos,
— 48 -

a u n q u e fueran en el cam po (como alguna vez suce­


dió), no dejó nunca o muy rara vez la c o m u n ió n ,
antes al contrario, cuan do subía a la iglesia ya lo de­
jaba todo arreglado. T ambién tenia a veces q u e
p r o b a r el almuerzo para ver si estaba bien,y al prin­
cipio lo pro bab a procu rand o no pasar nada; p e ro
despu és sin probarlo decía que esíaba... c o m o la pa­
recía que debía de estar,a juzgar p o r los ingredien­
tes qu e hubieran echado.
La decían con el m ism o lin que otras eran muy
bu e n a s y no com ulgaban todos los días; que ella
qu ería distinguirte de las dem ás y parecer mejor:,
m u c h o la mortificaba esto último, pero no p o r eso
aflojaba. Tam bién la decían sus herm anas que era
egoísta, qu e to d o lo quen'a para ella, que también
las demás querían ir a Misa; y co m o alguna tenía
q u e quedarse en casa, si ella iba lodos los días, no
p o d ía n ir las otras. En esto si que cedía, diciéndolas
q u e si todas querían comulgar, ella de m uy buena
g a n a iría antes o después o no iría, y se quedaría
en casa el día c u e la correspondiese, para c u e pu­
diesen ir las demas.
N o es extraño en verdad que la familia no se
explicara la enfermedad en este punto, sob re todo-
cuand o avanzando el mal. apenas tenía fuerzas para
los trabajos ordinarios d e casa, y sin e m b a rg o nun­
ca la faltaban para subir a la iglesia, subida en ver­
d a d trabajosa. Durante mucho tiem po pa=aba las
n o c h e s m uy mal con g ra n d e s ataques, y al t o c a r a
Misa no había quien la sujetase en la cama. Ella
m ism a se adm iraba y m e decía qu e muchas n oches
las pasaba con graves molestias o ag ud os dolores.
— 49 -

y en esos m o m e n to s la parecía que no podría co­


mulgar al día siguiente; pero a la m añ ana remillar»
los dolores y tenia fuerzas suficientes para subir a
la iglesia, lo que atribuía com o es natural, a la b o n ­
dad de Dios que quería concederle este consuelo.
Mucho la hizo sufrir la sed tan terrible de su
enfermedad, y mucho más cuando p o r no c o n o c e r­
la,ningún rem edio se ponía para ccm batirla;sed que
se la hacía insufrible, y de resultas de ella se la a brió
toda la lengua; pues a pesar de todo, desde las d o ­
ce de la noche la sufría pacientemente p o r p o d e r
comulgar; ¡cuántas noches se levantaba a be b e r
acosada p o r la sed, y al ver que habían ya da do las
doce se volvía satisfecha a la cama sin cuidarse ya
de la sed, que era tal que más de una ve/. ;uvo q u e
entrar en la sacristía a pedir agua al acabar de co­
mulgar.
De la com unión diaria sacaba Josefa las fuerzas
que tanto necesitaba p ara resistir a los halagos del
mundo, que no la faltaban; a las contradicciones y
burlas de algunos, qu e tam poco escasearon, sob re
todo al principio; y p ata sobrellevar los dolores y
molestias d e la enferm edad, qu e tanto la hicieron
sufrir. D e ello estaba m uy bien penetrada, p o r eso
dice (núm. 24): «Mi fuerza y mi alegría (será) la san-
»ta comunión, mi h ora preferida la sania Misa», y
después (núm. 36): «La com unión acom pañada de
fé viva me fortalecerá», y varias veces me dijo que
no quería ceder en este punto, p o rq u e «tan débil y
•floja com o soy, ¿qué será de mí si de jo la com u­
nión?». Para más aprovechar procurab a prepararse
lo mejor que podía y d a r gracias el m ayor tiem po
- 50 —

q u e le era pasible. «Los días e n que deba comulgar,


»dice en el núm . 23, d e sd e que d e s p ie r te pensaré
»en la felicidad que me espera, excitando en mi al-
>ma sentimientos de humildad, de fé y d e amor
«(aunque sin olvidar mi nulidad absoluta y lagran-
»deza infinita de mi Dios); con to d o el fervor posible
»me prepararé para comulgar...; con el m ayo r reco-
»gimiento que me sea posible daré gracias por lo
• m enos u n cuarto de hora».
Verdad es que Dios Nuestro S eño r derramab»
sob re el alma de Josefa en esos m o m e n to s tales
du zuras y consuelos qu e la hacen exclamar (núme­
ro 23):«¡Oh cuán deliciosos son los m o m e n to s que
• siguen a la venida de mi Jesús a mi alma! es el mo-
• menlo más delicioso y más o p o rtu n o para pedirle
►la fortaleza y santidad de que tanto necesita mi
»alma>, lo cual repite en varios o lio s lugares. No
era raro que al comulgar quedara en altísima con­
templación, y se la pasase el tiem po sin advertirlo
v creyendo que nad-i había hecho de provecho.
Véase la carta IV, 5 en que me da cuenta de lo qu<
la pasaba. Lo mismo la oc urrió alguna vez al abril
el sagrario para exponer el Santísimo, com o el pri­
m e r día d e octubre de 1923 (núin. 58). Y c ie n o que
así debía de ser, a juzgar por el semblante que d<
ordinario tenia al comulgar y al retirarse del altar,
Mil veces noté al darla la com unión (como otras
personas lo notaban cuando se volvía a su sitio des
pués de comulgar), qu e estaba transfigurada y qu(
su rostro mnstraha una expresión de p l a c i d e z , d(
alegría, de felicidad, de un no sé q u é indefinible
p e ro q u e no podía m enos de ser cosa del cielo
- 51 —

Para no hacer más largo este capítulo y para no


multiplicar las citas, rem ito al lector a varios pasa­
jes de sus escritos, principalm ente a los n ú m e ro s
46 a 52, en que habla de sus c o m u n io n e s en los días
de Navidad y siguientes. D espués de lo dicho liada
de particular tiene q u e ella diga (carta IV, 4) que
cada dia siente una atracción tan g rand e hacia el
■Sagrario, «así co m o un ansia de más y más sentir
»el am or q u e profeso al dulce prisionero... Me ad-
*miro de q u e no a c u d a m o s to d o s al divino Solita-
»rio; y allí arrodillada ante el Sagrario me parece
.verle de verdad, y le hab o com o a una p e rso n a
»que la veo, qu e me oye, y yo le oigo. ¡Oh q u é dul-
»ces se pasan los m inutos y las horas! ¡qué dulces
•son las lágrimas que d e rra m o en su presencia!».
Por todo esto, cuan do vi que parte de octu bre
y todo noviembre apenas un día u otro subió a c o ­
mulgar, creí qu e m uy mal debía de estar, q u e m u y
pocas fuerzas debían de quedarla, cuando ella v o ­
luntariamente hacía lo que antes no habían p o d id o
conseguir con tantos esfuerzos. Y así fue efectiva­
mente, pues m uy poco tiempo vivió después.
C A P IT U L O IX

Josefa, Marta de los Sagrarios

Teniendo presente lo dicho en el capítulo an­


terior, ¿quién ha de extrañar que nuestra P epa sim­
patizase al m o m e n to con la O bra del célebre Arci­
pre ste de Huelva, hoy O bispo c»e Málaga? ¿que co­
nocida la O b r a de las Marías de los Sagrarios-Cal­
varios se penetrase perfectamente de su espíritu y
se identificase con él? ¿que experimentase la mayor
satisfacción en hacerse María? «Ah Jesús mío ¡mi
»amado Jesús! dice (núm. 31), ¿sabes lo que ahora
• traigo entre manos? ¡qué bueno eres conmigo!...
• quiero ser iu María de los Sagrarios Calvarios,me-
»jor dicho T ú lo quieres; ¡oh q u é dicha! amarte,
• adorarlp, recibirle, desagraviarte p o r los que tanto
• os maltratan, olvidan y desprecian e r el adorable
• Sacramento de nuestro am or; yo quiero qu e p or
• lo menos to do s mis pensamientos, palabras y ac-
»d o n e s vayan in fa m a d o s en vuestro a m o r en <iesa-
•gravio de los qu e no o s aman» El día Ib de abril
de 1922, d o m ing o de Resurrección, le fue impues­
ta en Avila la medalla de María, y ¡cuánlu g ozó su
corazón en ese día! Ya e n sus impresiones de la vis
pera se m uestra pro fun dam en te conm ovida al pen­
sar que al día siguiente va a recibir la medalla y el
título de María (núm. 40) y se da cuenta de q ue ser
- 53 -

María no es una cosa cualquiera, sino lina cosa m uy


grande; es imitar a la Virgen María en desagraviar,
reparar, acom p añ ar y a m a r a Jesús a b and on ado ,
agraviado y solo en tantos Sagrarios; a bando no ,
agravios y soledad m uy parecidos a los q u e sufrió
en aquellas tres terribles ho ras de agonía en la cruz.
Por eso pro m e te hacer cuanto p ued a para a m ar a
Jesús y e xte nde r su a m o r entre lo* demás; y pide
-(núm. 41) a la Virgen Maria que la enseñe y ayude
a ser una v erdad era María.
Siempre g u a rd ó gratísimo re c u e rd o d e este para
ella m em orable día. «No olvidaré nunca (núm . 43)
»el día 16 de abril; aún todavía palpita mi corazón
»de alegría, de la em oción que siento. Aún siento
»lo que sentí entonces; no lo sé explicar, solo sé
*que las lágrimas acud en a mis ojos, lágrimas de...
»yo no sé... cuando m e dijeron a' p o n e rm e la m e ­
d a lla : Recibid esta insignia & &». Lo mismo viqne
a decir en la carta VII, 4, a su amiga Josefa D é g a no
al llegar el aniversario de día tan feliz, rogánd ola
que la ayude con sus oraciones a dar gracias a Dios.
«¡Qué dicha más g ra n d e ser tu María! te n e r y o un
«Sagrario y d en tro a nn Jesús, ¿es posible d e se a r
>niás en la tierra? me siento com o avergonzada;
*yo... Jesús mió, yo... tu María ¡yo, dicha sem ejan­
te!... ¿con qué pagaré tantos favores? a m a n d o más
»que ninguna a mi qu erido Jesús &». (núm. 44).
Mas no se limitó Josefa a e sto s d e sa h o g o s de
su corazón y a p ro c u ra r ella acom p a ñ a r y desag ra­
viar al divino Solitario, sino q u e c o m o verdadera
María activa com enzó al m o m e n to a p ro p a g a r la
«obra de las Marías. N o m b rá ro n la prim era María del
- 54 -

S agrario de M om heltrán, y tan p ro n to com o pudo»


fue a dicha villa, se presentó al Sr. C u ra párroco a
fin d e ofrecérsele com o prim era María de aquel
Sagrario, y pidióle (para orientarse) noticia de ¡as
jóve n e s más apropósito para dar principio a su pro ­
paganda; al instante se p u so en comunicación cun
varias de ellas, explicándolas el espíritu y funciona­
m iento de la obra, dándolas (en cuanto podía) al­
g ú n folleto o librito para que después se enteraran
m ás despacio, y animándolas a hacerse v erdaderas
Marías, sin olvidar lo que nunca olvidaba, el a par­
tarlas de diversiones peligrosas, especialmente de
los bailes agarrados. (V. cartas I y II).
Algunas Marías formó e n M om beltrán,a las que
p ro c u ra b a infundir nuevos ánimos siem pre que la
ocasión se presentaba, principalmente en sus visi­
tas al Sagrario, a un qu e no fueron tantas c o n o h u ­
biera ella deseado; pues p o r su falla d e salud 110
quería su familia que fuese allá, sob re todo en ayu­
nas y a pie. A pesar de to d o aprovechaba las co­
y untura s que se le presentaban; bien algún encar­
g o q u e en Mombeltrán necesitasen en su casa, o
alg un a amiga a la que con este pretexto acompaña-,
ba; bien que fuera a esp erar o a d esp edir a alguien
al automóvil, y siempre que le era posible iba a c o ­
m u lg a r allí, acudiendo a varias estratagem as para
p o d e r ir en ayunas, com o la que sigue. Teniendo-
concertado cierto día ir a M om beltrán con una h e r ­
m ana y una amiga, fingió desayunarse, y para ha­
cer c r e t r en su casa que efectivamente había tom a­
d o el chocolate, se m anchó un poqu ito los labios-
p o r fuera; algo sospecharon p o r el camino las c o m ­
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pañeras, p e ro no se lo declaró hasta que habían ca­


minado ta n to qu e no podían ya volver a casa.
Más intensa era la p ro p a g a n d a qu e hacía en es­
te su pueblo (V. el cap. El Rebañito), en el qu e ta m ­
bién instruyó a varias, y anim adas p o r ella c o m e n ­
zaron a prepararse; pero pocas, m uy pocas han lle­
gado a recibir la medalla; pues parece que todas
tienen miedo, o recelo, o no sé qué, a la c o m unión
diaria. ¿Será acaso p o r no atreverse a ro m p e r con
los agarrados, hoy tan en b oga aun en los p ueblos
más pequeños? U na de las pocas que recibieron la
medalla d e María fue su amiga y tocaya Josefa D é -
gano, a quien esrrihe las cartas VII a XII, y qu e hoy
es novicia en las religiosas Salesas de Burgos. San­
ta cruz del Valle fue el Sagrario que la señalaron, y
bien p ro n to allá fueron las dos juntas para dar
comienzo a sus trabajos en aquel Sagrario. M ucho
bien hubieran pod id o hacer siendo ya eos, y jóve­
nes anim osas y de excelente espíritu, p ero el Señor
dispuso q u e se separaran, y a muy poco tiem po la
amiga se fue a vivir con su tío, el Doctoral de la C a­
tedral de O rense: esta es la razón de escribirla a
dicha ciudad.
En fin com o verdadera María pro c u ra b a en
cuanto ella podía el decoro de la casa de Dios. Es­
tán encargadas las Hijas de María de esta parroquia
del asee y limpieza del altar m ayor y del de la In­
maculada; y Josefa era entre toda s la más volunta­
ria y la más constante, siendo de adm irar la reve­
rencia y respeto que en ello observaba, y al pro pio
tiempo 'a satisfacción y contento que sin p ro c ura r­
lo mostraba.
P o r último ya po r su falta de salud, ya también
p o r otras causas no p u d o trabajar p o r esta o b ra de
las Marías cuanto hubiera deseado; pero Dios Nues­
tro Seflor habrá aceptado sin d uda sus deseos, qu e
si no los llevó totalmente a la práctica, no fue p o r
c u lp a suya.
C A P IT U L O X

Su oración

N u e stra dicha y felicidad eterna consistirá e n


v e r a Dios, en alabarle, bendecirle y adorarle, en
«star en continuo y familiar trato con El: de la mis­
m a manera, viendo a D ios con los ojos del alma,
hablándole familiarmente y escuchando sus divinas
palabras e n c o n trarem o s en esta miserable vida una
d id ia y felicidad qu e será el principio de aquella.
Esto se consigue p o r la oración, que es p o r otra
parte la fuente de toda las gracias tanto espirituales
com o temporales: Pedid y recibiréis, ha dicho J . C .
Es también la luz del alma: Acercaos a El, dice Da­
vid, y seréis iluminados (Ps. XXXIII, 5). Felices las
almas que oran, y más felices las qu e tienen espíri­
tu de oración, es decir, que am an la oración, que
se complacen en ella, q u e la practican bien y con
frecuencia. Si tratando íntimamente con personas
buenas, virtuosas y santas sentimos h o n d a c o m p la ­
cencia, y más o ¡nenus siem pre se nos pe g a algo,
¿cuánta será nuestra satisfacción, y cuántos frutos
de bondad, de virtud y de santidad p o d r e m o s sa­
car del trato continuo con Dios, fuente de toda
bondad, m o d H o de toda virtud y tipo de toda san­
tidad?
— 58 —

Este espíritu de oración tenía Josefa de bastan­


te tie m p o atrás, y sin duda en prem io del m ism o
quiso Dios N uestro Señor elevarla a la virtud y
santidad a que llegó. Pues cuando te declaró a mí
y m e manifestó q u e tenía deseos de ser m ejor, que
la ayudara y dirigiera, traié com o es natural.de p o ­
nerla un plan c e vida en el cual entrase la m e d ita ­
ción diarta. Mas entonces ella me manifestó qu e ya
hacía tod os lo? dias que le era posible la m edita­
ción p o r la mañana y por la tarde o noche, e m ­
plean do cada vez media hora o más, si podía; q u e
hacía ia Hora sama lodos los jueves, y a p o de r ser
de 11 a 12 c e la noche; que rezaba el Rosario dia­
riam ente, el Viacrucis ciertos días, y algunas otras
devociones; p o r lo que no hubo más que animarla-
a perseverar y hacerlo tod o con el m ayor fervor y
recogim iento posible, y cuidar de que no multipli­
case las devociones más de lo que pudiera hacer
buenam en te sin faltar a sus obligaciones com o hija,
de familia.
Ya dice (n. 24) que sus am ores serán la oración'
y la mortificación; que una de las cosas que más la
gu sta b a n y en la que más dulzura encontraba(n. 65
y 06) era, despues de la com unión, la meditación,
« po rque poco a poco conozco lo que soy y lo q u e
»es Dios; en ella encuentro una paz y uria tran qu i­
l i d a d . . . una cosa qu e no p u e d o explicar». P o r ef
consuelo que en la oración h i l a b a y p o r el fruto
qu e d e la misma sacaba, se dedicaba a ella con e l
m a y o r ard or y constancia, pudiéndose decir coi»
razón lo que dice una de sus discipulas; qu e siem ­
pre estaba en oración, y por esto distraída fcecuen-
te m e n te no a d v e n í a lo q u e las d e m á s hablab a n . Y
tan c o n v e n c id a e s ta b a d e q u e p o r m e d io de la o r a ­
ción la c o n c e d í a el S e ñ o r la fortaleza d e q u e ta n to
necesitaba, q u e le da g r a c ia s p o r ello, p i o m e t e a c u ­
d ir a ella en to d a s su s n e c e s id a d e s y le p id e q u e
p o r n a d a la deje.
« C u a n d o to d o m e d u e la (n. 35) y no p u e d a ha-
»cer nada, c u a n d o m is p ie rna s y mis m a n o s se
« p o n g a n e n g a r r o ta d a s y n erviosas, h ac ed q u e en
»lugar d e tu r b a r m e y p o n e r m e d isg u s tad a , o r e
»con m u c h o ferv o r. C u a n d o m e vea abatida, h u -
«millada y d e s p re c ia d a , h ac ed q u e lejos d e e n -
• tristecerm e. o r e con m á s Fervor. C u a n d o m e asal­
t e n t e m o r e s y d u d a s p o r mi a m a d ís im a vb.... ha-
>ced q u e e n lu g a r de e s p a n ta r m e o te m e r, a c u d a a
»Vos, o r a n d o c o n m á s fervor. C u a n d o m e a c o s e n
»Ias te n ta c io n e s d e desaliento, m e sienta r b a n d o n a -
»da y sois, ¡Dios mió! q u e lejos de d e s a le n ta r m e ,
»me e n t r e g u e a la o rac ió n . H a c e d q u e a p r e n d a a
»orar d e dia y d e n o c h e , y lo m is m o en los m o -
» m e n tos en q u e m e e n c u e n t r e a n i m o s a y aleg re q u e
• c u a n d o m e vea triste y d e s an im ad a.» C o m o lo p id e
en el p arráfo tra n sc rito así lo hacía, a c u d ie n d o a la
oración en to d a s las o casion es; y así se lo r e c o m i e n ­
da a su am ig a P e p a D é g a n o , e x c itá n d o la a p e d i r
hum ild e peí o co n fia d am e n te ; y a n o cesar a u n q u e
las te n ta c io n e s , las a d v e r s id a d e s y hasta las p r o p ia s
faltas n o s a c o m e ta n ; a c u d a m o s e n t o n c e s (carta VII,1)
«más h u m ild e s p e r o c o n m á s confianza y a m o r , se-
»guras d e q u e si n o n o s c a n s a m o s d e p e d ir y su-
•plicar. c o n la gracia de D ios v e n c e r e m o s , p u e s el
• m ism o Jesús nos dice: Busca y hallarás, p id e y se
- 60 -

►te dará, llama y :e abrirán. ¡Q u é p alab ras m á s d u l ­


c e s , m á s co n solad oras! ¿verdad ?».
Y n o p e r s e v e r a b a e n la o rac ión s ó lo c u a n d o
D io s es ta b a s e n sib le m e n te co n ella, sino ta m b ié n
c u a n d o D ios se retira b a y c o m o q u e la d e s a m p a r a ­
b a d e j á n d o la en se q u e d a d y desolación. « Q u e m u -
►c h o s días m e e n c o n tr a b a (carta IV,6) d e to n tu n a ,d e
►ton tuna... ni se n tía nada, y varias veces ni a u n q u e
►a c u d o a mi Jesús nadie m e o y e ni m e es cu cha; y
►c o m o c o m p r e n d o q u e solo esto m e re z c o , m e ca-
»lio y !e digo: Tú lo quieres, y o ta m b ié n , p e r o no
►estés así m u c h o tie m p o ; ¡q u é e g o ísta soy!.> Y c o ­
m o d ic e en el 11. 34, p r o c u r a b a n o d e s a le n ta rse
a u n q u e viera q u e no la hacía bien y la p a r e c ie ra
q u e p o d ía haberla h e c h o a lg o m ejor.
El a s u n to m á s fre cue nte d e sus m e d ita c io n e s
e r a la Pasión y M u e r te de n u e s tr o d iv in o R e d e n t o r
y ¡cuántas vpees, dice n. 67, se tenía q u e p a r a r p o r
n o p o d e r seguir, d e s e a b a llo ra r y p o r q u e n o se lo
n o ta s e n rep rim ía las lágrimas! En u n a co n fid e n c ia
c o n u n a am iga m anifestó a ésta q u e d e s d e q u e ella
r e c o rd a b a , to d a s las n o c h e s había m e d ita d o a lg o en
la P a s ió n de J. C. P o n ié n d o lo en d u d a la a m ig a le
d i jo :—¿ D e veras?— S í , r e s p o n d i ó —¿ S ie m p re? insis­
tió la a m ig a .— D esd e q u e m e a c u e r d o , c o n t e s t ó
ella.
P r o p o n e (n. 34) levantarse si d e s p ie r ta e n tre
n o c h e , p o s tr a r s e d e rodillas p o r espacio d e 5 o 10
m in u t o s y p e d ir p e r d ó n d e su s p e c a d o s a Jesús, y
t r a s l a d á n d o s e co n el espíritu al S a g r a r io a d o r a r a
Je sús con to d o su corazón, p id ié n d o le p e r d ó n p o r
tantas ofensas. ¡Me es dice, tan dulce esto! y h ac e
t i e m p o lo practico. E n efecto, n o sé p o r c u á n to
tie m p o , p e r o sí q u e e s tu v o h a c ie n d o es to h asta q u e
e n t e r a d o s sus c o n t e s o r e s se lo p r o h i b i e r o n t e r m i ­
n a n t e m e n te en a te n c ió n a su e s ta d o d e salud. Y
cosa e x tiañ a , n u n c a lo a d v irtie r o n e n su casa a p e ­
sar d e d o r m i r e n la m is m a h ab itación a lg u n a d e
sus h e r m a n a s .
P o r t o d o lo referid o , h e d ic h o al p rincipio d e
este ca p ítu lo q u e q u is o D io s sin d u d a p r e m i a r su
espíritu d e o rac ió n c o n las g r a c ia s y las v irtu d e s
con q u e la a d o r n ó .
CAPITULO XI

Su Presencia de p íos

T o d o s los a u t o r e s ascé tico s r e c o m ie n d a n el e jer­


cicio d e la p r e s e n c ia de D io s c o m o u n o d e los m e ­
d io s más eficaces 110 s o la m e n te p a r a p r e s e r v a r n o s
dei p seado, sino ta m b ié n p a ra a d e la n ta r en la p e r ­
fección cristiana. Y a la v erd a d , q uie n tiene p r e s e n ­
te al Dios q u e le ha de juzgar, ¿ c ó m o se ha d e a t re ­
v e r a ofend erle? el q u e está c o n t in u a m e n te con
D io s , ¿cóm o n o ha de c re c e r en su a m o r ? Si a q u e ­
llos J o s discípulos qu e ib an a E m a ú s p o r la c o m ­
pañía de Je^ús, a u n q u e sin co n o c erle , sentían infla­
m a rs e en arr.or sus corazon es; ¿d e ja rá n de encen-
d e r s e los n u e s tro s co.i la c o m p a ñ ía de n u e s tro Dios,
s a b ie n d o q u e está con n o s o tr o s , y p u d ie n d o hablar­
le y explayarnos co n El c o m o con el a m ig o m á s ínli
m o ? Este m e d io de santificación d io el m is m o Dios
a A b ra h am c u a n d o le dijo: A n d a d e la n te d e mí y sé
p erfec to ; es decir, an d a e n m i p r e se n c ia y alcanzarás
la perfección, s e rá s perfecto. La m e d ita c ió n p o r la
m a ñ a n a , la p rese n cia d e D ios d u r a n te el d ía y el
e x a m e n de la conciencia p o r la n o c h e f o rm a n un
p la n o m é to d o d e vida q u e es im p o s ib le practicar
b ie n p o r a lg ú n tie m p o sin q u e se vean c laram e n te
n u e s t r o s p r o g r e s o s e n el c a m in o de la p e r f e c c ió n
y santidad.
- 63 -

R e c o r d a n d o lo d ic h o e n el c a p ítu lo p r e c e d e n t e
s o b r e el es p íritu d e o ra c ió n d e Josefa, fácilm ente
se c o m p r e n d e r á q u e s ie m p r e e s ta b a en la p r e s e n ­
cia d e D ios; p u es la o r a c ió n y la p r e s e n c ia d e D ios
se c o m p le t a n y a y u d a n m u tu a m e n te , s o n in se p a ra ­
bles y casi u n a m is m a cosa; c o n el ejercicio d e la
p r e se n c ia d e D ios se p o n e en práctica a q u e lla c o n ­
tinua o r a c ió n q u e J e su c r isto n o s p id e en el E v a n ­
gelio iLuc. XVI11, 1 j: C o r v i e n t or;ir s i e m p r e y n o
desfallecer; y lo d e S an P ab lo (Ad T nessal. V, 17j:
O r a d sin cesar.
T e n i e n d o e s to p r e s e n te p r o p o n e Josefa ( n ú m e ­
r o 62) « e s ta r s ie m p r e en la p r e s e n c ia d e D io s di­
c i e n d o : D io s m e ve, D io s m e mira, D io s m e ha
»de juz g ar»; y c o m o las ja c u la to ria s so.i u n m e d io
m u y a p r o p ó s it o p ara excitar y c o n s e r v a r esta p r e ­
sencia divina, dice (n ú m . 24): «N o o lv id a r é n u n c a
»la p r e s e n c ia d e D io s y levan taré mi c o r a z ó n c o n
«fre cu e n tes ja c u la to ria s -; y c ; t o a u n c u a n d o n o s in ­
tiera g r a n feusto en e l !o; «D iré (ni'im. 34) fre c u e n te s
♦jaculatorias s o b r e to d o c i a n d o te n g a m e n o s g a n a
»de dec itlas ■. A i e n e 'e c to p asab a la vida, en c o n ­
tin u o trato co¡i su D ios; im a g in á b a se q u e J e sú s e s ­
ta b a con ella c o m o u n a m ig o del alm a q u e n u n c a
la d e ja b a sola y a to d a s p a r te s la a c o m p a ñ a b a ; y ella
a su vez hablábale c o n to d a confianza, le confiaba
to d a s su s cosas, le c o m u n ic a b a to d o s s u s p e n s a ­
m ie n to s y d e s e o s . «L le v o y a (núm . 25) q u in c e días
• sin salir y han v e n i d o a a c o m p a ñ a r m e u n a s ami-
»gas; se lo a g ra d e z c o , p e ro ... m e g u sta ta n to e s ta r
» s o la m e n te c o n tig o , ¡Jesús am ado!... c o n v e r s a r c o n ­
migo, d e c irte t o d o lo q u e sie nto... a lo qu<* aspiro...
- 64 —

» a u n q u e T ú ya lo sabes, p e r o v eo te g u s ta y q u ie ­
n e s q u e yo m is m a te lo dig a: m e g o z o y o ta n to (y
» o s d o y infinitas grac ias p o r ello) d e v e r m e q u e no-
»soy nada en tu divina presencia... m e p a r e c e es tar
«se n ta d ita a tu s pies c o n t á n d o te m is m iserias y lo
• m u c h o q u e q u ie r o am arte; y n o e c h o m e n o s lla­
nda, nada, p u e s soy la m á s feliz del m u n d o ; y m ira,
westoy co n las am ig as y p ie n so r n n u e s tra s pláticas-
»ta n dulces, y d e s e o se m a rc h e n p o r estar sola c o n -
«tigo ». «Mi du lc e J e í ú s (carta XIII) con q u ie n y o
x m e pasaba tan b u e n o s ratos, c h a r la n d o los d o s
« c o n tin u am en te ...» Y así m e refiere (carta 111,7) q u e
p a s ó g ra n p a n e de su viaje r e c o r d a n d o lo q u e hacía
G e m m a G a lg a n i:« P o r el camino... ¿se a c u e r d a V. d e
s G e m t n a c u a n d o se p o n ía n ella y su á n g e l a d e c ir
«alabanzas a Je sú s? p u e s asi (no c o m o e lla ,p u e s y o
» ¡ p o b re de mí! cuán p o c o valgo todavía) p e r o así,
« u n a cosa parecida, le decía a mi ángel: Mira, v ie n e
«Jesús co n n o so tro s, v a m o s a decirle cosas para q u e
« vaya c o n te n to y no se vaya».
E n cierta o ca sió n en q u e p o r estar m ás o c u p a ­
d a d isp o n ía d e m e n o s t ie m p o para sus d e v o c io n e s
y ejercicios a c o s tu m b r a d o s , la r e c o m e n d a b a y o q u e
se a p ro v e c h a s e d e las m is m a s o c u p a c io n e s y t r a b a ­
jo s v ie n d o en t o d o ello la volu n ta d de D io s y a v i­
v a n d o m á s y m á s su presencia, p e ro al llegar a e s to
m e in te r r u m p i ó d e p r o n t o en un a r r a n c u e e s p o n ­
tá n e o : Ah, p ad re , si esa n u n c a la p ie r d o . Y así e r a
e n v e r d a d ; p o r e s to r e c o m e n d a b a este ejercicio a
su s am igas; y a su h e r m a n a m a y o r q u e a lg u n a s v e ­
ces s e le q u e j a b a d e q u e p o r las o c u p a c io n e s de ca­
sa n o p o d ía h a c e r lo c u e d esea b a, le decía: « C o m -
- 65 -

« p r e n d o q u e llevas la m a y o r p a r te del tr a b a jo d e
»casa, p e r o eso 110 es in c o n v e n ie n te p a r a q u e s a n ­
t i f i q u e s y a m e s m u c h o a Jesús; hazlo t o d o p o r El,
» a c o s tú m b ra te a vivir en su p rese n cia , c r e e firm e-
« m e n te q u e está s i e m p r e c o n t ig o a c o m p a ñ á n d o t e ,
> d án d o te fuerza p a r a esos m is m o s trab a jo s, y
» d e s e z n d o q u e le s h a g a s m u y bie n p a r a p r e m i á r ­
t e l o s d e s p u é s er. el cielo, y verá s q u é c o n t e n ta vi
»ves y q u é á n im o s tie n es para hacerlo t o d o bien.»
C o m o a su h e r m a n a se lo r e c o m e n d a b a , así s e
co nducía ella en los Irabajos y o c u p a c io n e s . C u a n d o
al m a rc h a r a M o n d a riz m e en viaba d e s d e M e d in a
u n o s c o r p o r a le s q u e estaba h ac ie n d o , m e d e c ía
(carta VI, 2): <*;Me es ta n dulce p e n s a r q u e a lg ú n
*día mi Je sú s a m a d o se p o s a rá en un trabajillo he-
»cho p o r mi m ano! M ie n trn s lo h e b o r d a d o he pa-
» sa d o r a t o s m u y felices en la p re se n c ia d e D io s
vtan... y h a b la n d o c o n mi Jesús le decia: C a d a p u n ­
t a d a sea u n a a'a b a n z a p a r a tu C o r a z ó n d iv ino. Mi
• á n g e l m e a y u d a b a y e n t r e los tres lo h e m o s he-
»cho r ie n d o , c a n ta n d o y a la b a n d o a D ios.» (1) C o n
razón p u e s p o d ía d e c ir q u e n u n c a estaba sola; p o r
eso al t e r m i n a r d e r e fe rir las b u r la s d e q u e h ab ía
sido o b je to e n la fiesta d e julio d e 1922, dice (n. 45):
«P or fin sola, sola m e q u e d é » , p e r o al m o m e n t o
rectifica a ñ a d ie n d o : «Sola no, con mi Je sú s» , a
quien nunca perd ía d e vista.

( i ) . Los corporales de q u e a q ji linbla Josefa, sin term in a r


estab an a su m u erte, a c n q u e solo fa lta b a p e g a rle s ¡a p u n tilla
que tenia en c a s a : s e lo s e n tre g u é a la fa m ilia m a n ife s tá n d o la
lo q ue ella C e d a en su c a r t a , y s u s h e rm a n a s le s te rm in a ro n
y me los d ieron p a ra la p a rro q u ia .
CAPITULO XII.

Su amor al s ufrimiento; su mortificación.


E s el sufrim ie n to u n a c o s a a b s o lu ta m e n te inevi
table en esta vida; llo r a n d o v e n im o s a este m u n d o ,
llo r a n d o a tra v e sa m o s p o r este valle d e lá g rim a s y
llo r a n d o salimos d el m is m o . P e n a s físicas, c o m o
e n f e rm e d a d e s , d o lo re s, fatigas, h a m b r e , sed , & &;
p e n a s m orales m u c h o más ag u d a s, p r e o c u p a c i o n e s
y t e m o r e s p o r los a s u n to s de la vida, s e n tim i e n to
e n las p érdida s y c o n tra tie m p o s , d u e l o s d e familia
a g ra v io s, injusticias e in g ra :itu d e s del p r ó jim o ; r e ­
m o r d im i e n to s p u r los p e c a d o s p a s a d o s, r e m o r d i ­
m ie n to s que van a u m e n ta n d o al p a s o q u e se va d i­
s i p a n d o esa o b sc u rid a d c o n q u e las p a s io n e s y el
m u n d o en v u e lv e n a n u e s tra alma... ¿ Q u ié n p o d r á
v e r s e libre de tantas y tan varia das p e n a s c o m o n o s
r o d e a n ? Mas este es el afán d e ia s o c ie d a d actual,
e v ita r a to d o tra n c e el s u frim ie n to y b u s c a r p o r t o ­
d o s los m e d io s p osibles el g o z o y el placer. P o r e s ­
to es tan rara la sa n tid a d e n estos tie m p o s, p o r q u e
s o n m u c h a s las a m a s q u e buscan an te t o d o el g o ­
zar, y m uy p o ca s las q u e d e s e a n p a d e c e r.
Bien g r a b a d o tenia es to Josefa en su co ra z ó n ;
asi e n la carta XI, 3, dice a su am iga: « U n o d e los
— 07 —

• m e d io s d e llegar a la p e rfe c c ió n e s el a m o r a la
»Cruz, s ig u ie n d o c o n ella a n u e s t r o d u lc e je s ú s , q u e
• p o r n o s o t r o s la llevó hasta m o r ir e n c la v a d o é u
-ella; la cruz c o n d u c e al cielo. P o r la m a n e r a d e Ile-
• var mi cru z c o n o z c o a m is e s c o g id o s, dice el m is -
■m o Jesús. El c a m in o d e la c r u z es á s p e ro , la r g o y
• p e n o s o p a r a a q u e llo s q u e n o la a m a n , ni la c o m -
• p r e n d e n , ni sa b e n e n c o n tr a r e n ella el b á l s a m o
• para su s pena s, la d u lz u ra y el c o n t e n to q u e e n ­
c i e r r a » , y en el n ú m e r o sigu iente: «H e aq u í p o r
• q u é hay ta n to s q u e p rin c ip ia n y tan p o c o s q u e
•acaban; m ie n tr a s to d o sale a n u e s t r o g u s t o y d e -
•seo, m ie n tr a s s e sie n te la d u lz u ra c o j i q u e D io s s e
•c o m u n ic a a las almas, y en la o ra c ió n y b u e n a s
• o b r a s se e n c u e n t r a la satisfacción p ropia... m u c h o s
-•son los q u e s ig u e n a Jesús: t o d o s s u s p i r a m o s y a n ­
g e l a m o s su b ir co n El y e n t r a r triu n f a n te s e n J e r u -
•salén; p e r o al h u e r to , al calvario le s ig u e n p o co s ; y
•to d o s le d e ja n d e s d e q u e se a n u n c ia la trib u la c ió n .
•¡Q u é triste es t o d o estol ¿ v e r d a d ? N o s o tr a s al m e -
• n o s s e a m o s c o n s ta n te s y fieles...»
D e estas a lm as c o n s ta n te s y fieles, d e estas al­
m a s d e s e o sa s de sufrir e r a n u e s tra joven, e n la cual
d e tal m o d o y e n tal g r a d o a r r a i g ó el a m o r a l sufri­
m ie n to , q u e este a m o r ju n to c o n el d e Je sú s sa cra­
m e n t a d o c r e o es la especialidad d e Josefa, lo q u e
m ás la d istin g u e y en lo q u e m ás so b re sa le . E n
m u c h o s lu g a re s d e sus escritos m anifiesta e s to s
d e s e o s y v e h e m e n t e s a n h e lo s d e sufrir. «¡Oh Je s ú s
• mío! (n. 30) sufro, sí, es v e rd a d ; p e r o c o n t o d o n o
• q u ie ro v e r m e líbre d e m is p a d e c im ie n to s , sin o
®que solo o s p id o se c u m p la e n mí la v o lu n ta d d e
— 68 —

»D ios. D ios mío, n o q u ie r o s in o lo q u e V o s q u e


• r á i s y to d o lo q u e q u e querá is: os ofre7Co m is su-
• frim ien to s, J e s ú s mío» *¡O h Jesús mío_ ( 11. 3 6 -
»cuán feliz soy en p o d e r sufrir!». «Jesús m ío (n. 37)
»m e o fre z c o a V os para tra b a ja r m u c h o , su frir m u -
» c h o y a m a r m u c h o » . «Sufriré (n. 51) lo q u e q u ie -
»ras s ó lo p o r a g r a d a r te » . E n a g r a d e c im ie n to a h a ­
b e r la h e c h o María, «le ofre ce ré , dice (n. 44), t o d a s
e s ta s cosas qu e ta n to m e h a c e n sufrir». E n el m e s
del R osario, dia 7, ofrece a Je sús « to d o s mis sufri-
• m ie n to s , esas co sas q u e m e hie re n y ta n to m e ha-
»cen sufrir, yo e n fin, yo q u ie r o ser tu discipula y
» p o r tan to sufrir lo q u e T ú quieras». «N o solo (nú-
» m e r o 76) q u ie r o am arte, sino p ad e ce r, sufrir p o r
»tí, J e s ú s mío; y o q u ie ro p a d e c e r para p a r e c é r tc m e ;
»oh sí, m i Jesús del alma, y o q uie ro sufrir, q u ie r o
• sufrir, p ero n o te n g o v alo r; p o r eso a c u d o a T í
« p a ra que rne e s c u c h e s y m e c o n c e d a s gracia tan
• g r a n d e ; q u ie ro sufrir p a r a satisfacer p o r m is m u -
» chos pecados; q u i e r o sufrir p a r a p a g a r le ta n ta s
• gra c ia s y ta n to s beneficios; q u ie r o su frir p a r a p o -
»d er i r a : cielo; q u ie ro sufrir p o r T i n a d a m á s y
• p o r q u e te a m o m u c h o » . «¡O h Jesús mió! ( n ú m e r o
«78) d é ja m e q u e a T í m e llegue y a b r a z a d a a lu
• c r u z vivir... siga valiente d e tu cru z el ca m in o , e
• i m i t a n d o a m i q u e r id a m a d r e S an ta T e r e s a d ig a
• c o n ella: P a d e c e r o m orir».
E sta s m ism as id e a s rev e la en sus c o lo q u io s c o n
Jesu cristo , el cual la dice, ( n ú m e r o 39). « D i s p o n t e a
• s u f r ir m u c h a s c o n tra d ic c io n e s y malos tratos, p e r o
• sú fre lo con alegría p o r m i am or... a c u é rd a te d e l
• a b a n d o n o q u e tu v e en el h u e r to d e las olivas, q u e
- 69 —

» m e vi a b a n d o n a d o d e to d o s , y tú n u n c a lle g arás a
.•tanto, ni m u c h o m e n o s » . T a m b ié n m e d ijo (n ú ­
m e r o 49) q u e te n d r í a q u e su frir m u c h o , p e r o q u e
»EI estaría a mi lado».
Y que esto s n o e r a n d e s e o s ineficaces y f e r v o -
Tines del m o m e n t o lo p r u e b a el q u e n o tenía e s t o s
■sentimientos solo c u a n d o estaba en o r a c ió n , s in o
c u a n d o en realidad sufría y pad scía ; p o r q u e es e n
v e r d a d m u y ficil d e c ir q u e q u e r e m o s sufrir a l g o
p o r D ios c u a n d o v e m o s d e la rg o la tribu lació n; p e r o
si re p e tim o s e s to c u a n d o el S e ñ o r n o s p r u e b i c o n
e n f e r m e d a d e s u o tr o s males, e n t o n c e s p o d e m o s
c r e e r que e s o s d e s e o s s o n v e r d a d e r o s . Y así lo v e ­
m o s en Josefa. «Ya lle v o d o s a ñ o s , e s c r ib e e n A vila
» (núm ero ló), q u e ¡cuá nto sufro! ¡cuántas vec es m e
»parece m e v o y a m o rir! p e r o n o q u i e r o q u e j a r m e ,
♦Jesús mío, no; esto y m u c h o m á s te n g u m e r e c id o ;
- n o d r é ni m e la m e n ta r é a n a d ie d e lo q u e e s to y
• su frien d o ; s o lo T ú lo sabrás, ya q u e a T í te lo
*ofrezco», y a l g u n o s días d e s p u é s , c u a n d o p o r
a g u a m a r s e y n o d e c ir n a d a se m area, c o m o varias
ve c e s la acontecía, dice ( n ú m e r o 17): « Q u ie r o s u ­
f r i r en silencio h asta q u e no p u e d a m á s \p u e s es lo
rúnico que me gusta, q u ie ro sufrir, su frir p o r to d o s
»lo> m edios». P e r o al Qn no p u e d e m á s, n o ta n q u e
co jea y avisan al m éd ico ; y al m o s t r a r éste s u s t e ­
m o r e s d e q u e tu v ie r a ata c a d o d e caries el h u e s o y
fuei a iiecesario c o rla rle un d e d o , exclam a ( r ú m . 1P),
«¡Qué alegría! ¡qué gu sto ! así sufriré u n p o q u ití n
p o r El»; y a u n q u e n o llegó la c o s a a t a n to , tu v ie r o n
<jue sajarla y q u e m a r la las h erid a s, o p e r a c i o n e s q u e
su f rió sin d e s p e g a r los labios, d e j a n d o a d m ir a d o
- 70 —

«1 prac tica n te q u e la curó. E n o tr a o c a s ió n al p o n e r ­


la u n a inyección e q u iv o c ó el m é d ic o la a g u ja u sa n ­
d o u n a m ás g r u e s a qu e la q u e d e b ía y c a u s á n d o la
p o r lo m is m o m á s dolor; ella lo n o tó , p e r o n a d a
dijo , y c u a n d o el m é d ic o lo advirtió, u n a leve s o n ­
risa fu e el ú nic o r e p r o c h e q u e le hizo.
M u c h o tuv o q u e sufrir e n les ú ltim o s a ñ o s d e
s u vida, y c a d a vez m ás s e g ú n iba a v a n z a n d o la e n ­
f e r m e d a d q u e padecía: d o l o r e s e n d if e r e n t e s p a r t e s
d el c u e r p o , falta d e fuerzas, m a re o s, d e s v a n e c im i e n ­
tos; ¡cuántas n o c h e s le p a r e c ió q u e n o a m a n e c e ría !
p e r o acaso m á s q u e nada, al m e n o s e n a l g u n a s
te m p o r a d a s , la mortificó la s e d , q u e dic en e s h o r ri­
b le e n su e n f e rm e d a d , m u c h o m á s c u a n d o e n vez
d e c o m b a ti r la causa, in c o n s c ie n te m e n te se f o m e n ­
ta b a p o r no c o n o c e r la e n f e r m e d a d : ya d e jo indi­
c a d o q u e se la a b r ió la le n g u a p o r la se d . S o la m e n ­
t e el plan a que, c o i n c i d a la e n f e r m e d a d , la s o m e ­
tie r o n , es suficiente para h a c e r sufrir a c u a lq u ie ra :
n o p o d e r c o m e r pan, dulces, ni o t r o s m u c h o s ali­
m e n t o s corrientes, y s o b r e lo d o a b s te n e r s e d e las
f ru ta s q uie n se ha c ria d o e n t r e ellas, no p o d e r c o ­
m e r u n a uva, i n higo, &, t e n ié n d o l o casi c o n tin u a ­
m e n t e a la vista y al alcance de las m a n o s , es y a
u n a m olestia m á s q u e r e g u la r. P e r o to d o esto lo
lle v ó c o n entera c o n f o r m id a d , más aú n , co n f le g r ia .
« D io s lo q u ie re , cú m p las e su voluntad , y o t o d o
*se lo ofrezco», m e dice (carta V, 8) c u a n d o el m é d i­
c o la m anifiesta q u e tiene q u e so m e te rla a u n trata­
m i e n t o largo y p e n o s o ; y en la carta sig uiente , aí
c o n f ir m a r s e el d ia g n ó stic o d el m é d ic o y r e p e iir é s t e
q u e e r a un m é t o d o m u y p e s a d o y largo, a ñ a d e :
« P e r o D io s lo q u ie te ... y o ta m b ié n ; sea b e n d i to p o r
>todo*. Y u n p o c o d e s p u é s : i'Me p r e g u n t ó p o r la
»sed y le dije q u e h a b ía días c u e parecía m e a h o -
» g ab a .— ¡Pobrecita! tie n e q u é h a b e r su f rid o m u c h o
neón la se d h o r r ib l e . — L e d ig o a V. qu e sentí u n a
••alegría... p u e s a u n q u e o f r e c id o s a mi Je sú s (im-
i'p erfeclam e n te ) to d s m is s u f rim ie n to s p o r q u e se
»alegraia algo, p o r las d e n s a s q u e se le hac en, n o
><sabia si e n r ea lid ad sufría o n o , y a h o r a q u e m e
«dicen q u e sí he su frid o , pienso: P u e s a lg o se ale-
• g ra rfa mi Jesusito, y c u á n to m e a le g ro d e h a b e r
»sufi ido; ya recibí el p i e m í o . ¡Q ué dulc e es sufrir
«con Jesús, p a r a Je sú s y p o r J e s ú s ! ■. H asta es te e x ­
t r e m o llegaba, hasta 110 sa ber si en rea lid ad p a d e c ía
o n o p o r el g u s t o c o n q u e lo llevaba.
N ó te s e p o r fin e s te a r r a n q u e v e r d a d e r a m e n t e
c e santa, a d v irtie n d o q u e n o p r o r r u m p e en e s to s
afectos y f o tm a es to s p r o p ó s i t o s c i á n d o s e ve m u y
lejos c e los d o lo r e s , sin o c u a n d o los está s u f rie n d o .
«¿Q uién m e envía les sufrim ie n to s, e s to s d o lo r e s
• tan a tro c es? es mi D io s q u e q u ie re q u e si: hija su-
>¡fra p r u e b a s (bien m e re c id a s p o r mi? m u r h s s tal-
»tas), q u ie re sa b e r si j o , q u e p r o te s t o m o r i r a n t e s
•■que o f e n d e ile , soy sim e i.i v sé m a n t e n e i m e e n
• mis p r o m e s a s . ¡C u á n to m e am áis, D ios mío!...
• P u e s bien, mi D io s; m a c h a c a d mi co ra zó n , m a n ­
c a d m e lo q u e q u e rá is, q u i e r o sufrirlo t o d o p o r
« v u estro a m o r , q u ie r o s e g u ir o s hasta la cima del
• C alv ario » ; &. V éase t o c o el n ú m . 74.
L o d ic h o hasta a q u í se r e fie re principal y casi
ú n ic a m e n te a los p a d e c im ie n to s físicos; p e r o t a m ­
p o c o !a e s c a s e a ro n los m o r a le s y esp iritu ales, a u n ­
- 7 2 -

q u e e s :o s es m á s fácil c o m p r e n d e r lo s q u e d e s c r ib ir ­
los. La lucha casi c o n tin u a q u e tuyo qu e s o s t e n e r
p a r a p e r s e v e r a r en el t e n o r de v id a c o m e n z a d o ;
las b u r la s y hasta m align as abusiones d e q u e fue
o b j e t o c u a n d o d e jó los bailes y ciertas r e u n i o n e s y
c o m p a ñ ía s (v. el n. 45); la o p o s ic ió n de la familia al
m o s t r a r d es eo s d e abrazar el e s ta d o re ligioso (n ú ­
m e r o 28); las d u d a s en q u e la sum ían c u a n d o se es­
fo rz ab a n e n hacerla c r e e r q u e iba eq u iv o c a d a , q u e
e r a u m ilusa, q u e al fin lo había d e d e ja r to d o y s e r
c o m o los d e m á s ( n ú m e ro s 53 57), sin o q u e lo hacía
p o r d e s p e c h o , & &; los e sfu e rz o s q u e hacían p a r a
m e te r la (por decirlo así) los novios p o r los ojos,
d ic ién d o la a c a d a instante q u e íulani'.o la m ir a b a
c o n m u c h o interés, que m e n g a n ito hab laba c o n m u -
c i o e n tu s ia s m o d e ella, q u e el i r io la q u e r ía m u c h o ,
q u e el o tr o d e s e a b a re la c io n e s co n ella. &&, ...todas
estas cosas la o c a sio n a ro n p a d e c im ie n to s m u y m o ­
le sto s y :nuy c o n tin u a d o s , so b r e t o d o en a lg u n a s
te m p o r a d a s ; m a s el!a los s o b r e lle v ó t o d o s c o n g r a n
r e sig n a c ió n y c o n f o r n r d a d co n la v o lu n ta d d e D ios,
sin c e d e r nada en su s p r o p ó s ito s y sin m o s t r a r l o
e x t e r io r m e n te ; p u e s su s e m b la n te s ie m p r e ale g re ,
n u n c a daba a c o n o c e r las luchas c u e sostenía, ni
las p e n a s in te rio re s q u e sufría.
P o r últim o no la faltaron ta m p o c o las s e q u e d a ­
d e s y d e s o la c io n e s interiores, las p r u e b a s a q u e
D io s n u es tro S e ñ o r la sujetaba, r e tirá n d o la su s c o n ­
s u e lo s y luces e n Id o r a c ió n y el g u s t o en los e j e r ­
cicios espirituales, y o c u ltá n d o s e El m is m o c o m o
su e le hac er F re c u e n te m e n te co n las a lm as e s c o g id a s
p a r a q u e c o n m á s a n h e lo y ansia le b u s q u e n . D e
- 73 —

« s t a s e q u e d a d habla e n U c a rta IV, 6; y en las i m p r e ­


s io n e s d e s p u é s de la c o m u n ió n del día 21 d e e n e r o
d e 192J, se q u e ja d e q u e habla ;i Je s ú s y é s te n o la
c o n te s ta , le llama y no la r e s p o n d e ( n ú m e r o 52) y
a ñ a d e : «¡Qué triste es to d o esto! ¡qué p e n a m á s
• g ra n d e ! ¿ e sta rá e n f a d a d o c o n m ig o ? p e r o ¿ p o r q u é ?
•¿ p o r q u é ? ¡Jesús mío, Je sú s mío! y o c o m p r e n d o q u e
• así es c o m o m e d e o ía s h a b e r tr a t a d o sie m p r e ,
• q u e n o in ere¿co nada; p e r o p o r p ie dad, b ie n veis
c u á n t o necesito de v u e s tro s c o n s u e lo s... H o y a
• p e s a r de s e n tir es te vacío, esta tristeza, m e c o n ­
f o r m o ; ser.i esta tu v o lu n ta d ; e s v e r d a d q u e su fro
• m uellísim o, q u e n i n g u n a cosa se p u e d e c o m p a r a r
• con este s u frim ie n to ; p e r o c o n m is lágrim as, m is
• r u e d o s v mis caricias te he d e e n c o n tr a r ; q u e T ú
• e r e s m u y b u e n o , y si te e s c o n d e s d e mí, lo m e r e ­
c e r é y te o fre c e ré e s te su frim ie n to ; p e r o n o p o r
• e s to te a m a r é m e n o s, no; al c o n t r a r i o te a m a r é
»m ás, si cabe, tanto... ta n to q u e c o n v e n c i d o d e mi
• c a r iñ o vuelvas o tra vez a mí; y si nu q u íé re s , al
• m e n o s d é ja m e qu e te q u ie ra y o m u c h o , m u c h o , y
• d e s p u é s haz d e m í lo q u e quieras».
Esta d es o la c ió n fue m u y g r a n d e y c o n t in u a e n
los p r im e r o s m e s e s d e 1924; p o r e s o en la c a r ta d e
11 ile e n e r o a D. Ju sto S án ch e z, (XIII) le r e p ite lo?
m is m o s c o n c e p t o s del p á rra fo a n t e r io r ; y e n la d e
m a r z o (IX) a su am iga P e p a se q u e j a del in v ie r n o
su a lm a y s u s p ira (n ú m . 2) « p o r la p r im a v e r a
• c e le ste de n u e s t r o d u lc e Jesús, d e e s te sol d iv in o
»que con su s ra y o s d e r r ita las e s c a rc h a s y as nie­
g e s q u e f o r m a n d o v e n t i s q u e r o s r o d e a n mi p o b r e
••corazón, h a c ié n d o le q u e j a r s e d e q u e tie n e frío;
- 74

» p id e , p id e u n a chispa d e ese f u eg o en q u e se abr.1-


* sa el cor. zón d e n u e s tro R e y p a r a q u e se i n c e n -
» d ie es te c o r a z ó n d e hielo q u e d e s e a arder®.
Si este e ra su a m o r al su frim ie n to , n a tu ra l e s
q u e estim a ra la m ortificación e n lo q u e esta virtu d
vale, q u e d e s e a ra m o ilific a rs • y b u sc a r a c o n a n s ia
las o ca sio n e s para ello. «Mis am.ores, dice nú m e r a
»24, serán la o rac ió n y la m ortificación» , y hace in­
te n c ió n (jiú'm. 33) d e p e d ir a D ios «la moi tificacióii
»y el a m o r al su frim ie n to a! le v a n ta rm e p o r la ma-
x ñ a n a » . Este le p are ce el m e jo r m e d io p a r a alcanzar
el a m o r de D io s (núm . 2*i)\ «Me p are ce a mí q u e el
• ú n ic o m e d io p a r a a d q u irirlo es sacrificar, v e n c e r
• t o d o s mis g u s t e s y q u e r e re s » . Y en efecto en su s
a p u n t e s hallam os p r o p ó s ito s de m ortificarse, ‘. a n t a
en g e n e r a ', c o m o en par.icu la r en varias o c a s io n e s
d e las q u e cada día se n o s suelen p r e se n ta r. «Mira,
• J e s ú s mío: (nú m . 20) B uscaré c u i d a d o s a m e n t e t o ­
l d o aquello q u e m ás m e fastidie. M e p riv aré d e t o -
• d a g o lo sin a y, h m e es posible, n o c o m e r é n a d a
• e n t r e día, e v ita n d o co n t o d o el q u e lo n c t e n » .
«E n cuanto m e sea posible iiu'm . 21) re z a re m is
• d e v o c i o n e s d e íodi l l a?, o m no, e n una p o s t u r a
• in c ó m o d a * . • En la rresa (núm. 3-) no e s c o g e r u n a
«cosa u otra, sino lo m a r la q u e vea m á s cerca .. S e ­
g u i r é o b s e r v a n d o la práctica d e nc a p o y a r m e n u n -
>ca en el r e s p a ld o de la sill?. o b an c o en que esté
• s e n ta d a » . « C u a n d o m e p r o p o n g a n algo ( r ú m . 28)
• q u e m e a g r a d e , m e haré la d e s e n te n d id a para c u e
• s e lo d en a m is h e rm a n a s, q u e so n m e jo r e s q u e
»yo... qu e para ellas sean los regalos y d iv e rs io n e s ;
• m a s si se Irala d e algo m o le sto y qu e d isg u s te , m e
— 75 -

«ofre ce ré p a r a ello y lo haré, p e r o sin h a c e r a l a r d e r


•ni p o r p a r e c e r m e jo r, e s o n o * . «M ortificaré ( n ú -
• m e r o 64) m is se n tid o s e s p e c ia lm e n te la vista, o í d o
»y lengua». Y en fin, la m ortificación g e n e r a l d e la
carne la p r o p o n e así (n ú m . 27): «M ortificar l o s s e n -
»tidos; la sujetación dei c u e r p o , d e este c u e r p o r e -
» g a ñ ó n q u e q u e r r ía le vanta rse c a p r ic h o s a m e n te p o r
>la m a ñ a n a , c o m e r c u a n d o le d é la gana , tr a b a ja r
»sin o r d e n ni co n c ie rto , y q u e b e b e los v ie n to s p o r
»bien p are cer; J e esta ca rn e , repito, q u e se r e b e l a
»y de s e a s e r ensalzada, q u e exige a to d a s h o r a s ala-
•b anzas, caricias y r e g a le s, q u e se en c a b rita c o n la
»m e n o r hum illación, y se e n f u r e c e c o n t r a c u a lq u ie ra
• qu e le su elte u n a v e r d a d a m a r g a ; en fin, q u e n o ve,
»ni oye, ni vive sino p a r a sí. ¡O h c a r n e p e c a d o r a y
«miserable! hay q u e c o m b a tirte y v e n c e r te a : o d o
•tran ce» .
Estas era n sus ideas s o b r e la m ortificación: c ier­
to q u e a p e s a r d e ellas n o p u d o h a c e r g r a n d e s c o ­
sas a causa de su e n f e r m e d a d , p o r o q u e se q u e j a
(n. 37) d e q u e n o ha a y u n a d o en la c u a r e s m a d e
1922, y a l g u n o s días nad a ha p o d i d o hacer; y en la
carta VII, i , h a b l a n d o a su a m ig a d e la S e m a n a S a n ­
ta de 1923, dice: «Me p a r e c e q u e es to y h a b l a n d o
• contigo y q u e tú m e cu e n ta s m u c h a s cosas, m u ­
id l a s , q u e tú has h e c h o e s to s días, m u c h a s r o s a s
a p o r q u e m e r e c e s el o frecerle y su frir p o r El: y
•yo.... nada, p e r o y a q u i e r o q u e r e r le m u c h o y.... sea
»lo q u e D io s quiera; le o fre c e ré el s e n tim ie n to d e
>no p o d e r l e o f re c e r nada; p id e m u c h o p o r m i».
P e r o si n o p u d o h a c e r g r a n d e s penitencias, hi­
zo p e q u e ñ a s m o rtific ac io n es q u e n o s o n m e n o s
- 76 —

a g r a d a b l e s a D io s c u a n d o p r o c e d e n d e u n c o r a z ó n
r e c t o y p u r o y d e s e o s o d e sufrir p o r El; así aun*
q u e tenía re c linatorio en la iglesia, r a r a vez le u sa­
b a p a r a arrodillarse, lu c ié n d o l o de o r d i n a r i o e n el
s u e lo (en lo q u e la han im ita d o a lg o , 110 m u c h o ) y
al s e n ta rse n u n c a lo hacia e n la p o sic ió n natural y
-ordinaria, sino en otra m ás violenta y m e n o s c ó ­
m o d a si l r e c o sta rse en respa ldo, c o m o t o d o s p u e ­
d e n h abe rlo o b se rv a d o . V e r a n o s e n t e r a s h a p r e s ­
c i n d i d o d e' ab a n ic o en el tem plo, a p e s a r del ca­
l o r q u e para s u b ir a la iglesia se coge, s o b r e to d o
-al s u b ir p o r las ¡ardes al Rosario, y a u n q u e le lle­
v a b a allí.
H u b ie ra d e s e a d o usar cilicio y le e n c a r g ó alguna
v e z (pero 110 se k tra je r o n ) y to d o s los a ñ o s al e n ­
t r a r la c u a r e sm a y al a p r o x im a r s e la S e m a n a S anta
p r e g u n t a b a q u é liaría ella ya q u e 110 p o d ía cu m p lir
el p r e c e p to del ay u n o , y la re s p u e s ta fue s ie m p r e
la misma; que 110 p e n s a r a en otras m ortificaciones
•que las que b u e n a m e n te p o d ía h a c e r y ya hacía; no
q u e r í a darla p e rm iso p ara n i n g u n a m o rtific ac ión de
i m p o r ta n c ia , p r i m e r o p o r q u e n o lo p e r m itía s u sa­
lu d , s e g u n d o p o r q u e , a u n q u e 110 la h u b ie ra ca u sa­
d o g ra v e d añ o , c o m o varias vec es se p o n ia ma! de
p r o n i o , al ex am inarla el m é d ic o se h u b ie ra d e s c u ­
b i e r t o la cosa, lo q u e h u b ie ra o r ig in a d o g r a v e s dis­
g u s to s ; y p o r últim o p o r q u e d a d o s u es p íritu era
m u y fácil se excediese en lo q u e la perm itiese; sólo
u n a vez /.i c o n c e d í algo y e ra de v er la ale g ría co n
q u e m e r e fe ría lu e g o lo q u e había h -cho, p e r o ha­
bía h e c h o m á s d e lo c o n c e d id o . C o n t ó con t o d a r e ­
s e r v a a una am ig a íntim a q u e s in tie n d o cierto día
g r a n d e s d e s e o s d e p a d e c e r algo p o r Jesús, e n t r ó e rr
un h u e r to m u y c e r c a n o a su casa, y p o n i e n d o el
p e n s a m i e n to e n lo q u e el S e ñ o r p a d e c ió p o r n o s o ­
tros, se s e n tó s o b r e u n a s zarzas, e n lo q u e e x p e r i­
m e n tó u n c o n s u e lo m u y g r a n d e .
R a ro c o n tra s te en v e r d a d f o r m a n to d a s estas c o ­
sas c o n lo q u e se suele ver e n e s to s tie m p o s , e n
q u e se r in d e cu lto a la c o m o d id a d y al placer; p e r o -
en estos y e n t o d o s los t ie m p o s será s ie m p r e v e r
d ad q u e ta n to a m a m o s a D io s c u a n to s o m o s c a p a ­
ces de m o rtific a rn o s p o r su a m o r.
CAPITU LO XIII

Su modestia y amor al retiro

A u n q u e la m odestia, c o m o su n o m b r e lo indica,
•es u n a virtud q u e p o n e m o d o y m e d id a e n toda s
las cosas, p u d i e n d o p o r ta n to se r in te r io r y ex te­
r io r , m as c o m u n m e n t e se to m a solo p o r la e x te ­
r i o r , esto es, p o r la virtu d q u e a rre g la y m o d e r a los
a c to s del cu e rp o ; así se h a b la d e la m odectia en el
m ir a r, en el a n d a r , en el hablar, en el vestir, Ks-
ta virtud realza so b r e m a n e r a a la ju v e n tu d y le da
u n encanto y h e r m o s u r a s u p e r io r a to d o s los a d o r ­
n o s te rrenos; s u p o n e o tr a s m u c h as v irtu d e s y a la
v e z sirve de ayuda para co n s erv arlas y p e rfe c c io ­
n a rla s todas; y es señal d e vida in te rio r p o r la fre­
c u e n te reflexión y c o n t in u o s e sfu e rz o s q u e s o n n e ­
c e sa rio s p ara adquirirla.
M o d e s ta era Josefa e n t o d o su p o rte; natu ra l y
g r a v e sin afectación en el andar; r e c o g id a sin c u rio ­
sid a d en el m irar; p r u d e n t e y reflexiva e n el hablar;
e n to d o correcta, d ig n a y edificante p ara los dem ás.
P e r o en lo q u e m ás se n o ta h o y la falta d e m o ­
d es tia en las jó v e n e s (y e n las no jó v e n e s ) es e n el
vestir, tanto p o r defecto d e tela, c o m o p o r ex ceso
d e a d o r n o s . E n esta m a te r ia va lle g a n d o a tales ex­
c e s o s la v a n id a d d e las m u je re s, q u e d u d a u n o a
v e c e s si vive en los cultos y cristian o s p u e b l o s de
— 70 -

E u r o p a , o en los p a g a n o s y salvajes d e Africa. P o r


la g ra c ia d e D io s n o ha lleg ado e n esta villa a g r a n ­
d e s ex c eso s la in m o d e s tia en el vestir; a l g o h a h a ­
b i d o y a lg o h a y, y alg o la to c ó a Josefa, b ie n q u e
no p o r su v o lu n ta d . U n traje q u e tu v o , n o i n m o ­
desto, sino algo m e n o s m o d e s t o q u e lo a n te s a c o s ­
tu m b r a d o , bien p r o n t o le a n a d ió ella p o r a rrib a ,
tpor aoa jo y p o r el m e d io , es decir, p o r el cu e llo ,
p o r las p ie rn a s y p o r las m .rig a s . T a n m o d e s ta y
tan a lo a n t ig u o se m o s t r a b a e n esta p arte, q u e lla­
m a b a la ate n c ió n c u a n d o d e aquí salía, tin u n t r a n ­
vía en M a d rid una s e ñ o r a q u e no iba vestida c o m o
«lia, no a t r e v ié n d o s e a r e p r e n d e r d ir e c ta m e n te s u
m o d o d e vestir, la dijo: N o sé c ó m o n o se a h o g a n
uste des v istie n d o así; y m ie n tr a s s e d isp o n ía a c o n ­
t e sta r, u n ca ballero q u e allí iba salió a su d e fe n sa ,
■cuando m e n o s lo e s p e ra b a , r e s p o n d i e n d o a la s e ­
ñora: Más valía q u e la im itara V. y la d e ja r a en paz.
D e s e a b a Josefa v e s tir el n ábito d e N tra. Sra. d e l
•Carmen, c o m o lo dice en el n ú m .° 62, y m u c h a s
veces se lo indicó a sus h e rm a n a s; y ya q u e a e s to
no accedieran, su plicaba q u e la hicieran los vesti­
d o s lisos, a m p lio s y sin a d o r n o s , y el i m p o r t e d e
éstos h u b ie ra si J o su d e s e o d a r lo a los p o b r e s , M a s
a pesar d e sus d e s e o s la familia q u e r ía q u e s e a r r e ­
glase y a d o r n a s e lo m á s p o sib le, p o r lo q u e la p o r ­
fiaban y hasta reñían p a r a q u e se a d o r n a r a , s e p e i ­
nara, se rizara el p e lo y o tr a s v a n id a d e s s e m e j a n ­
tes; a to d o lo cual ella resistía lo q u e p o día , y c e d ía
lo m e n o s posible. L o m is m o o c u r r ía r e s p e c to a al­
hajas y a d o r n o s ; c u á n to la m a re a ría n su s h e r m a n a s
ipara q u e se c o m p r a s e p e n d i e n te s , sortijas, y 110
- S O -

Io p u d i e r o n lograr. Le e r a to ta lm e n te I n d ife r e n te
p o n e r s e u n o u o t r o vestido, y p o r e s o casi s i e m p r e
e s p e r a b a q u e las o ir á s le dijeran el q u e h a b í a d e
p o n e r s e . Al salir d e viaje c o n una d e su s h e r m a n a »
la p r e g u n t ó ésta si había h e c h o ya la m a eta, y r e s ­
p o n d i ó q u e ni s a b u q u é r o p a iba a llevar, ni q u é
se h a b ía d e p o n e r en el ca m in o . H asta tal p u n t o lle­
g a b a su indiferencia en esta materia.
M u y n ec esario para alcanzar la p erfec ció n e s e l
a m o r al re tiro y a la sole dad, y hasta c ie rto p u n t a
a u n p a r a la salvación es n ecesario; p o r e s o ha s i d o
tan a m a d o y b u s c a d o d e los S an to s el retiro , p o r l o
m e n o s el del espíritu. En la sole dad y 110 e n t r e e l
r u i d o del m u n d o es d o n d e D io s se c o m u n ic a a las
alm as. Q u ien tie n e espíritu d e oración, f o r z o s a m e n ­
te h a d e ser a m a n te del retiro; y q u ie n s i n c e r a m e n ­
te b u s q u e su salvación, tiene qu e h u ir d e los g r a v e s
p e l ig r o s q u e o fre c e n m u c h a s re u n io n e s m u n d a n a s ,
y la m a y o r p a r te d e los p a s a tie m p o s y d iv e rs i o n e s
tjue s o n c o r r ie n t e s e n es to s tie m p o s.
G r a n d e e r a el a m o r d e Josefa al retiro , p o r lo
cual huía c u a n to p o d ía de tales d iv e rsio n es; p o n i e n ­
d o t a n to e m p e ñ o e n evitarlas c o m o an tes h a b ía
p u e s t o en p ro cu rarlas ; lo q u e no e x tra ñ a r á q u ie n
h a y a leído c u a n to d ic h o q u e d a d e su a m o r a la o r a ­
ción y de su p rese n cia de D ios. ¿ Q u é g u s t o h a b ía
d e t e n e r en el tra to co n las criaturas la q u e estaba
e n c o n t in u o tr a t o co n el C ria d o r? ¿ Q u é contento
hab ía d e hallar e n t r e el r u id o del m u n d o la q u e ta n ­
to g o z a b a con la c o m p a ñ ía d e su a m a d o ? Su g u s t o
h u b ie r a sid o (a s e r posible) estar s ie m p r e a los p ie s
d e J e s ú s sa c r a m e n ta d o . «La vida retira d a y só lita-
- 81 —

• lia.... d ice e n el n. 60, día 3, mi ideal, mi e n c a n to


• es e s ta r sola, r e tira d a de ese bullicioso m u n d o ,
. p e n s a n d o s o la m e n te e n mi Jesús, a m á n d o le y d i ­
ñ á n d o l e te r n u r a s y cariños; p e r o n o esas>í.... D io s
• lo q u ie re , h á g a s e su sa n tísim a v o lu n ta d : p e r o d e
• to d o s m o d o s m e p a r e c e q u e D io s q u ie re q u e y o
• sea r e c o g id a , y m e c o n s id e r e solitaria aun en m e -
>dio d e ese bullicio, q u e p o r o b e d ie n c ia t e n g o q u e
»estar en él». « Q u é feliz se siente u n a (dice e n la
• carta VIII, 5, d e s p u é s d e liaber h a b l a d a d e la bo-
• da d e su h erm an a), q u é alegría, q u é co sa se siente
• c u a n d o d e s p u é s de p a s a d o ese m o m e n t o d e locu
»ra, de.... n o sé c o m o decir, se p o s tr a u n a ante el
• Sagrario , y m ir a n d o al P r is io n e r o q u e está allí e s ­
m e r a n d o a q u e v o lv a m o s a El, decirle: Mi c o r a z ó n
• es s c lo p a r a Ti, en Ti piensa, a T í a m a» . P o r esto
r e c o m e n d a b a a las n iñ a s del R e b añ ito q u e n o sa lie­
ran los dias d e C arnaval, y un día d e ésto s q u e se
escabulló d e e n tre í u s a m ig a s y h e r m a n a s la e n c o n ­
tr a r o n d e s p u é s o r a n d o e n casa, y al p re g u n ta rla
d ó n d e había estado: E n un sitio, c o n te stó , en el q u e
había m u y p o q u ita g e n t e y c o n v e n ía q u e h u b ie ra
m ucha; en c a m b io d o n d e v o s o tr a s habéis e s ta d o
había m u c h a m ás d e la q u e debía. Aludía a la ig le ­
sia d o n d e ella habia e stado, y al casin o d o n d e h a ­
bían estad o las otras c o m p a ñ e ra s .
H a llá n d o s e e n M a d r id n o p u d o c o n s e g u ir su
h e r m a n a C o n s u e l o q u e fueran a u n a función d e ci­
n em a tó g ra fo ; al c o n tra rio , d e tal m o d o h abló a la
h e r m a n a q u e se la q u ita r o n los d e s e o s d e ir. V éase
c ó m o c u e n ta el m o d o (n. 38) d e q u e D io s se valió
para librarla d e ir al te a tr o e n c u a r e s m a , d i s p o n i e n ­
- 82

d o las cosas d e tal m a n e r a q u e llegan a sacar las e n ­


t r a d a s e n el m o m e n t o o rcc iso qu e están d e s p a c h a n ­
d o las últimas. N a d a d e e x tra ñ o tiene q u e si a lg u n a
v e z p o r c o m p r o m i s o se v e p re c is a d a a asistir a un
e sp e c tá c u lo , c o m o n o p o n ía a te n c ió n en él, s e d u r ­
m ie ra , c o m o la su c e d ió e n Avila. ( C a r ta III, 8).
F u e r te luc h a s o s tu v o a c u e n ta de los bailes y
m u c h o trabajo la costó dejarlos; el se r u n a co sa tan
c o rrie n te , e! h a b e r lo s ella m is m a fr e c u e n ta d o antes,
el asistir a los m is m o s to d a s su s c o m p a ñ e r a s y a m i­
g as, n o h a b i e n d o n in g u n a q u e q u isie ra d ejarlos;
to d a s estas co s a s h ic ie ro n q u e fu ese m á s difícil y
c o s to s o el sacrificio (véase c o m o d e s c r ib e ella esa
luc h a e n los n ú m e r o s 9 a 14),pero al fin los d e jó del
t o d o esp ec ialm en te los abarrados; y c r e o q u e d e s d e
q u e to m ó tal r eso lu c ió n , so la una vez los bailó,y es­
to co n su h e r m a n o . T an d e t e r m i n a d o y firm e fue el
p r o p ó s ito , q u e «ya hasta m e m o le sta n » , dice ( n ú ­
m e r o 13), y no s e la pasa o ca sión d e d e c ir algo
c o n t r a ellos c u a n d o a pelo vien e. «Y a p a s ó t o d o
»(dice en la carta X, d e s p u é s de h a b la r u n a s p a la ­
b r a s d e la fu nción),y ¿ q u é h e m o s sa ca d o ? p e r o no,
» t o d o no pasa; allá e n el f o n d o d e n u e s tr a alm a sen-
é t im o s un d isg u s to c o n t r a co n tra n o s o t r a s m ism as;
»y d ig o yo: si es u n a d iv e rsió n e n t r e p a r ie n te s y
» a m ig o s y s ó lo p o r p a s a r el rato, c o m o se suele
»d ec ir, d e s p u é s q u e t o d o p a s ó , ¿ p o r q u é n o nos
» e n c o n tr a m o s lo m is m o q u e al em pezar?... ¿p o r
» q u é en lo q u e u n o s e n c u e n t r a n placer y alegría,
» h a y q uie n s ie n te d isg u s to , d e s p re c io , h o rro r?...
■■porque o f u s c a d o n u e s t r o e n t e n d im ie n t o , n o s lan­
z a m o s ahí aleja dos del du lc e Jesús, q u e co n tien e
- 83 —

« e n sí t o d o s los g u s to s , to d a s las a legrías y fe lid d a -


» des q u e p u e d e u n a d e s e a r» . Así p u e s n o e s d e e x ­
t r a ñ a r q u e a u n q u e m u c h a s v e c e s la in vitaron , y c o n
g r a n in te rés, n o s o lo j ó v e n e s sino a u n p e r s o n a s
m á s serias y d e e d a d , p u e s te n ía n m u c h o d e s e o d e
ha c e rla q u e b r a n t a r su p r o p ó s ito , n u n c a p u d i e r o n
c o n s e g u ir lo ; y c o n v e n c i d o s al fin d e q u e to d a s su s
te n ta tiv a s e ra n infructu osas, a c a b a ro n d e já n d o la e n
paz. V ella n o só lo n o volvió a b ailar,sin o q u e p r o ­
c u r a b a a p a r t a r del baile a las q u e q u e r ía n s e r M a ­
rías, a las q u e veía m á s d e v o ta s, a to d a s a q u e lla s de
las cuales p o d ía e s p t r a r q u e c o n s e g u ir ía alg o . Este
sacrificio sin d u d a q u is o el S e ñ o r p r e m i a r c o n la
a b u n d a n c i a de g r a c ia s y c o n s u e lo s q u e s ig u ie r o n ;
p u e s d e s d e este m o m e n t o fue c u a n d o c o m e n z ó a
a d e la n ta r d e u n m o d o a d m ir a b le e n la v irtu d .
Q u is ie ra p a r a d a r fin a esta m ateria, llam ar la
a te n c ió n d e las jó v e n e s y d e las m a d r e s s o b r e u n
e r r o r d e m a s i a d o e x t e n d id o e n t r e ellas p o r d e s g r a ­
cia. H a y jó v e n e s a las q u e d is g u s ta n y r e p u g n a n
a b i e r t a m e n t e los e x c e s o s d e la m o d a y los p e lig r o s
d e ciertas r e u n i o n e s y d iv e rsio n es; p e r o c r e e n (m uy
e q u iv o c a d a m e n te ) q u e si n o visten a la m o d a , si no
fr e c u e n ta n c i e n o s sitios, n o s e r á n e s tim a d a s ni t e n ­
d r á n p r e te n d ie n t e s p ara m a tr im o n io : y h a y ta m ' ién
m a d r e s necias e in se n sa ta s q u e tie n e n p o r m a y o r
m a l q u e su s hijas s e q u e d e n p a r a ves tir san tos, c o ­
m o v u lg a r m e n te dicen, q u e e! casarlas d e c u a lq u ie r
m o d o q u e sea; y p o r eso f o m e n t a n el lujo d e sus
hijas y las e m p u ja n p o r e s o s c a m in o s p e lig ro so s,
h a c ié n d o la s c o n m u c h a fre cue ncia d e s g ra c ia d a s en
e s ta vida y acaso e n la etern a. M u c h o p o d r ía d e c ir ­
- 84 -

se s o b r e este p u n to ; p e r o a t e n d e d s o la m e n te a
es to . L o s jó v e n e s c u a r d o s o to se tra ta d e d iv e rtirs e ,
d e p a s a r el tie m p o , co sa d e s d e lu e g o p e lig ro sísim a ,
e n t r a n con todas, b u e n a s o malas, y m á s c f n és tas;
p e r o c u a n d o se trata se ria m e n te d e b u s c a r c o m p a ­
ñ e r a p ara la vida, e n t o n c e s a u n q u e sean lig e r o s,
ca la v eras y a m i g o s d e divertirse, su elen m ira r m á s
d e lo q u e p a r e c e las c o n d ic io n e s d e las jó v e n e s. T e ­
n e d p o r cierto qu e los jó v e n e s serios, h o n r a d o s ,
t r a b a ja d o r e s y religiosos, e n tre u n a m u c h a c h a in­
m o d e s t a y bailarina y o tr a r e c o g id a y v ir tu o s a ,e le -
g i r á n sin d u d a la se g u n d a ; y los o tro s, los v ic iosos,
c o r r o m p i d o s y h a r a g a n e s n o c r e o q u e los d e b a n i
p u e d a b u sc ar u n a jo v e n d e c e n t e y cristiana.
E n la v id a d e Josefa e n c o n t r a m o s la p r u e b a d e
es to m ism o : d e s p u é s q u e se reLiró de to d o , t u v o
m á s p r e te n d ie n t e s q u e antes, n o solo del p u e b l o
s in o tam bién d e fuera, ¡si hasta en los p o c o s d ía s
q u e e s tu v o en el b aln e a rio d e M o n d a riz tu v o u n
p r e te n d ie n te , y al p a r e c e r d e b u e n a s c o n d ic io n e s !
CA PITULO XIV

Su alegría y afabilidad.

P o d r á c r e e r a l g u n o p o r lo d ic h o en el c a pítulo
p r e c e d e n t e q u e J o s e fa e r a tristona, h u r a ñ a y re tra í­
d a hasta el p u n to d e h u ir del trato y a m ista d c o n
s u s sem ejan te s; y n a d a hay m á s lejos d e la r e a lid a d .
V erdad q u e hay q u ie n c re e q u e la v irtu d es triste
y m a lh u m o r a d a p o r n aturaleza; q u e el v irtu o s o no
p u e d e te n e r alegrías ni satisfacciones, y q u e ha de
h u i r f o rz o s a m e n te t o d o tr a t o y r e la c ió n c o n los d e ­
m á s . P e r o es to n o es v e rd a d ; la v ir tu d es d e s u y o
a le g r e , c o m o q u ie n tiene e n sí la fu en te d e la alegría
m á s pura, q u e es la paz y la tra n q u ilid a d d e la c o n ­
ciencia, la a m ista d y g ra c ia d e D ios. C i e r to q u e la
v ir tu d no se c o m p a g in a c o n a l g u n a s r u id o s a s ale­
g r ía s y d iv e rsio n e s del m u n d o ; p e r o ¿es q u e n o h a y
m á s alegría q u e la v a n a y p a s a je ra d e los m u n d a n o s ?
¿es q u e no p u e d e hallarse c o n t e n t o y satisfacción
m á s q u e en ciertos tr a to s y r e u n io n e s ?
Josefa huía, sí, c o m o h e m o s visto d e r e u n io n e s
y d iv e rsio n e s p e lig ro sa s, p e r o n o p o r eso vivía
triste, al c o n tra río , s ie m p r e e s ta b a aleg re; y e s ta e r a
u n a d e las co sas q u e m á s lla m a b an la a ’. e n c ió n a
v a ria s de las am ig a s q u e la tr atab an ; q u e s ie m p r e la
e n c o n t r a b a n del m is m o te n o r, s ie m p r e co n ten ta ,
s i e m p r e satisfecha, a p e s a r d e t o d o s su s d o lo r e s , a
— So­

p e s a r d e to d a s las dificultades q u e hallaba p ara la


v ir tu d , y a p e s a r d e t o d a la g u e r r a q u e c o n tin u a ­
m e n t e tu v o q u e s o ste n e r . «Al d e s p e r ta r p o r la ma-
»flana, dice en el n. 34, f o r m a r é el fírm e p r o p ó s i t o
»de p a s a r el día a n im o s a y a l e g r e m e n te a p e s a r d e
« to d a s las p e n a s y tristezas», y a u n q u e n o h a g a
m u y _ b ie n las co s a s «tener paz en mi in te rio r a p e -
»sar d e los p esares. D u r a n te el p a s e o y d istra cc io -
»nes n o d e s a le n ta r m e si su e lto alg u n a to n te r ía o c o -
» m e to alg una falta, o hablo d e mi m is m a . N o ac os-
» ta rm e bajo una im p re sió n d e d esaliento , s in o d e
»a!egría y confianza»; y c u a n d o e s c rib e c ó m o q u e ­
rría vivir en el m u n d o , dice (n. 62': « E sta r aleg re a
» p e s a r d e los p es a re s» .
Fiel era en el c u m p lim ie n to d e estos p r o p ó s i t o s
h asta tal p u n to q u e nadie la n o tó q u e tu v ie r a difi­
cu lta d ni c o n tra d icc ió n a lg u n a, y a u n q u e varias c o ­
sas e r a n del d o m in i o p ú blic o, n u n c a se s u p o p o r
ella lo qu e en casa la pasara. H asta la m is m a e n f e r ­
m e d a d pare ce q u e ocultaba c o n su a le g re p r o c e d e r ,
en lo cual sin d u d a D io s la a y u d a b a, p u e s así que-
p a s a b a u n par d e días reg u la r, su s e m b la n te p a r e ­
cía el d e una p e r s o n a e n t e r a m e n t e sana. A D io s
lo a trib u ía ella, p u e s h a b i é n d o s e lo h e c h o n o l a r u n a
h e r m a n a , r e s p o n d ió : H e leído q u e a vario s s a n to s
les c o n c e d ía N u e s t r o S e ñ o r la gracia de t e n e r b u e ­
na cara, para q u e los d e m á s n o co n o c ie ra n sus p a ­
d e c im ien to ? ; y qu iz á a mí m e pase lo m ism o.
N a tu rc l es, q u e q u ie n esta paz y aleg ría d is f r u ­
ta b a in te r io r m e n te y a m o s t r a b a e x t e r io r m e n l e ,
t r a t a s e con la m a y o r afabilidad y a g r a d o a l o d o s
los d e m á s tanto altos c o m o bajos, ta n to s u p e r i o r e s
— 87 -

co m o iguales e inferiores. «D eb o , dice en el n. '¿0,


• a u n q u e m e cu e ste trab a jo , s e r m á s a m a b le y n o
• decir p a la b r a d e mal h u m o r y m u c h o m e n o s fra­
ses picantes»; y en el 21: *N o d e s p e r d ic i a r é o c a s ió n
»en q u e p u e d a d ec ir una p a lab ra a m a b le a los d e -
•m ás, y s o p o r t a r c o n am ab ilid ad el c a rácter d e
•las p e r s o n a s c u y o tr a to m e fastidie y c o n tra rié ,
• sie n d o m á s aten ta c o n ellas q u e c o n las d e m á s .
. ¡ Q u e difícil es p ara mí s e r tan d u e ñ a d e mi len -
»gua qu e no se le e s ca p e ni u n a p a la b ra p o c o c a r i ­
t a tiv a ! m e a d m i r o c u a n d o v e o q u e o tr o s lo hacen:
• c o m p la c e rs e e n h a b la r d e t o d o s bien, s u r q u e sea
•a costa p ropia, es co sa b u en ísim a ; ¡si yo lo hiciese
• s ie m p re así!» Y en el 28 p r o p o n e «estar a le g r e a
• fin de c o m p la c e r a los qu e m e ro d e a n » .
¡ H e r m o s a s re g la s d e c o n d u c ta q u e se p r e p o n e
Josefa y q u e o b s e rv a b a c o n tin u a m e n te , y q u e re a l­
zarán e x tra o rd in a r ia r n e n le a las jó v e n e s q u e c o m o
ella las p u sie re n e n práctica! ¡cuánto m ás s in c e ra y
franca am ista d rein aría e n tre la ju v e n tu d , si en vez
de e n t r e t e n e r su s o cios en sacar a relucir los d e fe c ­
tos d e los otros, ya en p rese n cia ya en au sen c ia l o ­
d o s se tratase n con b e n e v o le n c ia y afabilidad!.
CAPITULO XV.

Su humildad

E s la h u m ild a d una v iitu d q u e lleva a la v o l u n ­


t a d del h o m b r e a un sinc ero a b a ja m ie n to y d e s p r e ­
cio d e sí m ism o, d e m o d o q u e 110 se e n s alc e d e s ­
o r d e n a d a m e n t e ni s u c u m b a al a m o r d e s o r d e n a d o
de su gran d e za. T ie n e p o r f u n d a m e n to el v e r d a d e ­
ro c o n o c im ie n to de D ios y d e sí m is m o ; p u e s esto s
c o n o c im ie n to s llevarán n e c e s a r ia m e n te al h o m b r e
al d e s p re c io d e si P o r e s o dice S. B e r n a r d o q u e
hum ildad es verdad, c o m o d ijo d e s p u é s Sta. T e r e s a .
C o n v i e n e n los S a n to s P a d r e s y a u t o r e s ascéti­
c o s e n q u e la h u m ild a d es el f u n d a m e n to d e to d a s
las virtu d e s, c o m o fácilm ente se p u e d e p r o b a r . La
h u m ild ad , dice S. C ip ria n o , e s el f u n d a m e n t o d e la
sa n tid a d . S. Je ró n im o : La p r im e r a v ir tu d d e los
cristian o s es la h u m ild a d . S. B e rn a rd o : L a h u m il­
d a d es fu n d a m e n to y g u a r d a de las v irtu d e s. San
G r e g o r i o la llama m a estra y m a d r e d e las v irtu d e s,
y ta m b ié n raíz y o r ig e n d e las m ism as. E s tan n e ­
cesaria esta v ir tu d q u e sin ella es im p o s ib le a d e la n ­
ta r u n p a s ó e n la vida espiritu al. S. A g u stín la c o m ­
p a r a al cim iento d e u n edificio,y d ic e q u e así c o m o
c u a n to más alto se q u ie re le v anta r el edificio, ta n to
m á s p r o f u n d o s y só lid o s h a n d e ser los c im ie n to s,
así ta m b ié n a la m e d id a q u e a h o n d e m o s y n o s ci-
- 89 -

m e n t e m o s e n la h u m ild a d , p o d r e m o s le v a n ta r este
•edificio d e la perfección , y n o so lo p a r a alca nza r la
.perfección, a u n p a r a c o n s e g u i r la sa lvac ión es n e ­
cesaria, p u e s D io s sólo a los h u m ild e s d a su gracia.
H u m ild e e r a Jo sefa p ara c o n s ig o m ism a, es d e ­
cir, en su p r o p ia estim ación y apre cio : p a r a co n
D ios, t e n ié n d o s e p o r n a d a a n t e El y c r e y é n d o s e in ­
d ig n a d e su s grac ias y favores: y p a r a con los d e ­
más, h o n r a n d o y c o n s i d e r a n d o a t o d o s s e g ú n su
•diversa co nd ició n ; e s to es, r e s p e t a n d o y o b e d e c i e n ­
d o a los s u p e r io r e s , t r a t a n d o c o n b e n e v o le n c ia y
afabilidad a los iguales, c o n d u c ié n d o s e a g r a d a b le y
•cariño sam ente c o n los in ferio res y te n i é n d o s e p o r
3a última d e to d o s .
«¡O h Je sú s mío! dice (núm . 32), q u ie r o s e r h u -
j>milde y so y m u y o rg u llo s a ; d a d m e v u e s tra g ra c ia
►p a r a q u e sea m á s h u m ild e , m ás sum isa, m ás b u e -
»na». C o n t e m p l a n d o al N iñ o Jesú s, dice ( n ú m e ­
r o 4 7 1: «¡Qué h u m ild e e n tre ta n ta p o b rez a! ¡cóm o
>me e n s e ñ a a mí tan o rg u llo sa ! p e r o ya n o q u ie r o
»serlo más». n¿Nn será falta m u y g r a n d e e n mí,
«dice e n el n ú m . 72, el q u e r e r m a r c h a r m e c o n mi
«Jesús al cielo, sie n d o lo q u e soy, tan mala, tan p o -
>oco mortificada? ¿será q u e y o m e crea b u e n a ? ¿ s e rá
• o r g u ll o ? . Y e n la carta IV. 1, m e decía: « P e r o
« ¿ c ó m o h e de e n v a n e c e r m e ni e n o r g u l l e c e r m e
»yo?... ¡yo!... si n o s u p ie r a m u y b ie n lo q u e soy, lo
» q u e h e sido... p e r o no o b sta n te , si ve, p a d r e mío,
»en mí alg o d e o r g u llo (qué lo c u ra m á s g r a n d e )
• d íg a m e q u é d e b o h a c e r para q u e d e s a p a re z c a . P e -
» r o le d ig o q u e e s to y tan c o n v e n c i d a d e m i nada,
• q u e c o n t in u a m e n te d o y gracias a D ios dic ién d o le:
—go -
* D ¡o s mío, os d o y infinitas gracias d e q u e nad a se y
• en v u e s tr a p re se n c ia ; y ¡cuánto go zo!*. Y e n la V lr
3: « M ire V .,cada día m e \ e o m á s nad a , r n á s i m p e r -
»fecta; cada m i n u t o te n g o q u e estar: e s to n o e s tá
»bien, es to e s tá m al». Y a su a m ig a e n la VII, 1:
» N o c o n fie m o s en n o s o tr a s p ara nada, p u e s a u n q u e
» n o s parezca s o m o s algo, n o s o m o s nad a , r a d a ,
» n a d a » . P id a m o s h u m ild e s, la dice d e s p u é s , y c u a n ­
to m á s tentadas, con m á s h u m ild a d .
«Jesús mío, es c rib e en el n ú m . 25, ¡me g o z o y o
• t a n to (y o s d o y infinitas g r a c ia s p o r ello) d e v e r -
»m e q u e n o so y nada en tu presen cia! , y al e x p li-
»car c ó m o h a r ía la o rac ió n (núm. 65) dice: ¡« H a y
• q u e ver! ¡yo tan p e q u e ñ ita , q u e no valgo nada, ha-
* b la r c o r mi Dios! ;qué b o n d a d tan g r a n d e la tu y a ,
»D ios mío, c u a n d o c o n s ie n te s y g u s ta s y quieres-
» q u e te hable u n a n a d a c o m o y o ! .. ¡ C o r r o d e b o
^ h u m illa r m e an te mi n ada y tu p o d er! ¡cuánto m e
i g o z o e n t o n c e s de v erm e tan c h iq u itir a , tan p o b r e ,
xdiciéndole... a y u d a d m e V o s a c o n o c e r m á s y m á s
ym i nad a y v u e s tr o p oder!... ¡Y m e g u s ta t a n to p e n -
»sar en es to s t r e m e n t e s r n lo p o c o q u e v a l g o , e n
» v e r m e l o q u e soy, lan p e h r e , tan chiquitína, ta n
• nada!». E n varias p a rte s confiesa q u e so lo m e re c ía
q u e el S e ñ o r la h u b ie ra a b a n d o i a c ó p o r sus p e c a ­
d o s; y c u a n d o se queja (núm . 52) d e q u e n o s ie n te
a J e s ú s c o r r o o tr a s veces, le dice: «Yo c o m p r e n d o
* q u e así es c o m o m e deb ías h a b e r tr a ta d o s ie m p r e ,
» q u e n o m e re z c o n ad a». « C o m p r e n d o q u e s e r í a y o
• u n a g r a n ?anta, dicc en el r ú m . 21, s¡ y e c c r r e s -
• p e n d i e s e a las gra c ia s q u e Jesús n e da; | ci o lo
»qu e El hace hoy, r r a f a r a yo lo tiio y lo d c h f g o » .
- 91 -

Y a ca d a p a s o r e c o n o c e su deb ilid a d , su flaqueza, y


q u e n o es d i g n a d e las grac ias y fa v o r e s q u e D ios-
la da.
A c e p ta las h um illac io n e s a l e g r e m e n te p a r a im i­
tar e n alg o al div ino Je sú s (n ú m . 21), y se s ie n te fe­
liz en p o d e r s e r h u m illa d a (n ú m . 36). t n el d ía c u a ­
t r o del m e s del R o s a rio (núm 60) t o m a la re s o iu
ción d e c o n s id e ra rse ... «lo q u e soy, la úllim a enlrer
* to d o s los q u e m e traten , s e n tir m e y o c o m o la m e -
» n o r d e to d o s , h a c e r las co sas c o m o si l o d o s f u e ­
r e n m á s q u e yo, y g u s t a r q u e m e traten c o m o s,
» y o n o fuera nadie, c o n d esaire, c o n d es p re cio v
« ¡cuánto m e va a c o s ta r esto! p o r q u e so y m á s o r g u -
»llosa... Peí o p o r lí, Je sú s m ió, y co n tu g ra c ia l o
• c u m p li r é » . Y al día s ig u i e n te v u elv e a insistir e n
t o m i s m o : « C o n t e m p l a n d o la t.u m ild a d d e Je s ú s ,
• h a g o la r e s o lu c ió n d e h a c e r m e nifla en m u c h a s c o -
»sas y d e j a m e gi:iar c o m o niñ o q u e n o sabe a n d a r ,
• c e d ie n d o s ie m p r e d e mi parte».
E n mil p a r te s p r o p o n e se r h u m ild e y se lo p id e
a D ios, y esta m is m a v irtu d la r e c o m ie n d a n J e s ú s
y María en su s c o n v e r s a c io n e s c o n ella. « N o te en-
• s o b e r b e z c a s lia dice Jesús, n ú m . 39),?ino h u m ílla te
»y r e c o n o c e q u e tú n o vales nada; q u e p o r tí j o la
«¿qué p o d r ía s hac er s i e n d o p o lv o , nada, m is e r a b le
. p e c a d o r a ? a t r i b u y e m e lo t o d o a m í,a mi gracia; q u e
• e r e s nada , nzda, p e r o c o n m i g racia y fijos lus u ju s
»en mí, lo ere s to d o y lo p u e d e s t o d o ; íé lu im ü d e ,
• q u e la h u m ild a d es la base de to d a s las v irtu d e s» ;
y el N iñ o Je sú s la dice (n ú m 49) qu e sea h u m ild e
y q u e la g u s te se r s ie m p r e la ú ’tim a y ser d e s p r e c i a ­
da. Y e n la visita a la V irg en ésta la dice q u e p e r m i -
- 92 -

¡te D io s sus te n ta c io n e s p a r a q u e a p r e n d a lo p o c o
•q u e vale y io m u c h o que necesita d e D ios (n. 55); y,
¡ p o c o d e s p u é s (n. 50): « P e r o hum íllate, hija mía,...
» v e n sie m p re c o n f e s a n d o lu p o q u e d a d y nuleza y
• m a ld ad , c o m o tú m ism a diccs».
C o n s e c u e n c ia d e estas ideas y p r o p ó s ito s acerca
• d e la h u m ild ad era el te n e r s e p o r p e o r q u e todas;
así dice q u e sus h e r m a n a s so n m e jo r e s q u e ella
>{n. 28), p o r lo cual deja p a r a ellas los re g a lo s y d i­
v e rs io n e s . N o la g u sta b a q u e la llam asen b u en a , y
la h a d a p ad e ce r m u c h o esto; p o r lo q u e huía de al­
g u n a s am igas q u e co n fre cue n cia p o n d e r a b a n su
b o n d a d . P o r ú ltim o véase e n la carta IV, 7, c ó m o
se ocultab a p a ra h a c e r alg u n a s d e v o c io n e s c o n el
fin d e q u e n o la c r e y e ra n m e jo r d e lo q u e p ara sí
m is m a era; y p o r la m is m a raz ón calló aun a su
m i s m o c o n fe so r p o r m u e h n tie m p o los favores ex­
t r a o r d i n a r i o s q u e el S e ñ o r la hizo. (n. 71 al fin).
CAPITULO XVI

Su ob ediencia.

Si la h u m ild a d es la base y f u n d a m e n to d e to d a s
las v irtu d e s, c i e rta m e n te q u e d e u n m o d o esp ec ial
lo es d e la o b ed ie n c ia . N o es n ecesario d is c u r r i r
m u c h o para e n t e n d e r q u e el q u e es verdadeia.-
m e n tc h u m ild e , con facilidad s e r á dócil y o b e d i e n ­
te; p o r el c o n tra rio , el q u e es so b e rb io la nzará m u y
p r o n t o aq u e l g r ito del án g e l r e b e ld e : N on serviam ,
N o serviré; es decir, n o m e su jetaré a nada, n o o b e ­
d e c e r é a nadie, no a g u a n ta ré y u g o d e n in g u n a clase.
La o b e d ie n c ia es u n a v irtu d a b s o lu ta m e n te n e c e s a ­
ria; D io s ha d is p u e s to to d a s las cosas d e m o d o q u e
se dirijan y g o b i e r n e n p o r la o b ed ien c ia. El m u n d o
m aterial o f e d e c e a su m o d o a j u s tá n d o s e e x a c t a ­
m e n te a l a s leyes q u e D io s le ha d a d o , la Familia,
la so c ied a d civil, la Iglesia, to d a c o n g r e g a c i ó n d e
seres in te lige n te s y libres se d is g r e g a r á si falta la
o b ed iencia.
C o n el p r im e r p e c a d o se infiltró en el c o r a z ó n
del h o m b r e el espíritu d e r e b e ld ía q u e ta n to d o m i ­
na e n esta é p o c a y q u e tan dificultosa hace a m u ­
chos la o b ed ien c ia. P a r a e n s e ñ á r n o s l a p r á c tic a m e n ­
te vino al m u n d o el H ijo d e D io s v e s tid o d e n u e s ­
tra naturaleza, y vivió h asta los treinta a n o s o b e d e ­
ciendo e n l o d o a S an J o s é y a la S an tísim a V irg en .
— 94 —

M a ría , cria tu ras suyas; y p o r q u e se h u m illó h a ­


c i é n d o s e o b e d ie n te hasta la m u e r t e y m u e r t e de
cruz, D io s le exaltó y le d io u n n o m b r e s o b r e to d o
n o m b r e , dice S an lJablo (A d Philip. II, 8 y 9).
V arias veces j u n t a j o s e f a estas d o s v ir t u d e s de
h u m il d a d y o b e d ie n c ia e n su s a p u n te s : así e n las
im p r e s io n e s del día de N a v id a d de 1922 p id e al N i­
ñ o Je sús q u e la h a g a h u m ild e y o b e d i e n t e (n. 48);
y el N iñ o Je sús la dice (n. 49) q u e sea h u m ild e y
o b e d ie n te ; lo m is m o p r o m e t e ella e n el d ía d e R e ­
yes (n. 51); y e n la c a rta a los m is m o s R e y es del
a ñ o d e s p u é s, dice a e s to s q u e c u a n d o e s té n en el
p o r ta l de Belén p id a n p ara ella las m is m a s v irtude s
d e h u m il d a d y o bed ien c ia.
La im p o rta n c ia q u e Josefa d a b a a la o bed iencia
se colige de lo q u e dice en la c u a r e s m a d e 1922
(n. 37): « A m a d ísim o Jesús, y o n a d a p u e d o hacer,
>ni h e h e c h o e.i c u a resm a , ni a y u n o s , ni n a d a al­
g u n o s días, c o m o estoy mala; p e r o q u i e r o o b e d e ­
c e r , o b e d e c e r y o b e d e c e r» , c o m o q u ie n está p e r ­
s u a d id a de q u e la o b e d ie n c ia es m e jo r q u e el sa­
crificio. C u a n d o escribe c ó m o q u e r r ía vivir en el
m u n d o , dice (n. 62): *En casa m e s u je ta ré en to d o
• y p o r to d o a la o b e d ie n c ia , n o h a c ie n d o n u n c a mi
• v o lu n ta d s in o la d e ellos, lo m is m o de m is p a d r e s y
►h e rm a n o -.,q u e a m ig o s y d e m á s p e r s o n a s , m a y o re s
»o p e q u e ñ o s ; n o m ir a n d o en ellos n a d a m á s q u e
• el c o m p la c e r a mi q u e r id o Jesús só lo p o r am or....
• P r o c u r a r é tr a b a ja r s e g ú n mis fuerzas s o b r e to d o
»en los trab a jo s h u m ild es y d e s p re c ia tiv o s y q u e
» m á s m e m o le ste n , sin q u e j a r m e n u n c a si m e m an-
• d a n m ás o m e n o s , o m e j o r o p e o r ; p e n s a n d o que
« q u ie n m e m a n d a e s la V irg e n , y a q u ie n s irv o a mi
•Jesús*.
F á c ilm e n te s e c o m p r e n d e r á q u e n o p o d ía m e ­
n o s d e se r o b e d i e n te en alto g r a d o q u ie n e s ta s id e as
te n ía d e la v ir tu d d e la o b e d ie n c ia . N o te n ía Josefa
v o l u n ta d p ro p ia , c o m o dicen s u s h e r m a n a s ; y a d is­
p o sic ió n d e t o d o s e s ta b a e n a q u e lla s co s a s q u e sin
falta ni p e c a d o p o d ía h a c e r o d e j a r d e h a c e r. Y e n
los q u e h a c e r e s d e la casa, en los r e c a d o s p o r el p u e ­
b lo , q u e la to c a b a n d e o r d in a r io p o r se r la m e n o r ,
sie m p r e fue o b e d i e n te a los p a d r e s y m a y o re s ; y
en esto c o m o e n c i e r to s tr a b a jo s d e l c a m p o q u e la
e n c o m e n d a b a n , estaba p r o n t a y d is p u e s ta e n to d a s
oca sio n e s, h a c ié n d o lo s c o n g u s t o y satisfacción, a u n
c u a n d o a veces ( c o m o s u c e d ía c u a n d o la e n f e r m e ­
d a d fue a d e la n ta n d o ) a p e n a s tu v ie ra fuerza s m a t e ­
ria le s p a r a lo q u e la o r d e n a b a n , y h u b ie r a d e s u frir
d e s p u é s las c o n s e c u e n c ia s d e su s e s fu e rz o s p o r o b e -
-decer, p u e s e s ta b a d is p u e s ta a to d o , in c luso a m o -
Tir p o r o b e d e c e r.
CAPITULO XVII

Otras virtudes.

V arios ca p ítu lo s m á s p o d r ía n a ñ a d ir s e a c erca d e


a l g u n a s oirás v irtu d e s qu e a d o r n a b a n el alm a d e J o ­
sefa; p e r o p o r n o alarg ar m á s esle folleto, sólo s u ­
m a r i a m e n t e to c a r é alg unas en este capitulo.
E x tr a o r d in a r ia fue su fortaleza, d e m o s t r a d a ere
los d o s actos principales q u e tiene esta virtu d , que-
s o n : sufrir y lu c h a r y a c o m e te r; sufrir los trabajos,,
d o l o r e s y p e lig r o s sin qu e el t e m o r n o s hag a fa lta r
al d e b e r , y luc h ar c o n tra n u e s tr o s e n e m ig o s y a c o ­
m e t e r o b ra s b u e n a s sin t e m o r a los pelig ro s. Va h e ­
m o s visto c ó m o sufrió Josefa sus tr a b a jo s y e n f e r m e ­
d a d e s , c ó m o a f r o n tó las c o n tra d ic c io n e s y dificul­
ta d e s q u e la suscitaban ta n to los p r o p i o s c o m o Ios-
e x tra ñ o s; y a u n q u e tan h u m ild e y o b e d ie n te , s a b í a
re sis tir f u e r le m e n te c u a n d o la o ca sió n se p r e s e n t a ­
ba. L a n o c h e d el m a rtes d e carnaval de 1924 s e
e m p e ñ a b a su p a d r e en q u e fuera al baile del casi­
no , a lo q u e ella se n eg a b a; p ero ta n to insistía c f
p a d r e , q u e al fin se re n a p e r o d e c id id a m e n te le d ijo r
q u e a eso n o la podía obligar, ni te n ía a u t o r i d a d
p a r a m a n d a r tales cosas. Y n o fué.
P e r o esta fortaleza ha d e v e n i r n o s d e lo a l to r
q u e n o s o t r o s n o la t e n e m o s ; p o r e s o Jo se fa r e p i t e
m u c h a s veces q u e es m u y débil, m u y c o b a r d e ( n ú -
— y/ —

m e r o s 9 a 12, 2Q, 57, &) y p id e a D ios la Fortaleza


q u e ta n to ha m e n e ste r; p o r lo m is m o se en tu sia s­
m a c u a n d o o y e p r e d ic a r d e la fortaleza d e Sta. T e ­
resa (n. 16) y p r o p o n e imitarla. (V. carta III).
Intim a relación c o n la fortaleza g u a r d a la m a g ­
n a n im id a d o g r a n d a z a de án im o , q u e e s lo q u e sig ­
nifica es ia palabra; es decir, n o t e n e r n a d a o r d i n a ­
rio, vu lgar, ni r a s tr e ro en los p e n s a m ie n to s , afec­
to s y d e s e o s . A lto s e r a n los p e n s a m i e n to s d e J o s e ­
fa: h o n r a r y se rv ir a D ios, llevar a El las alm as d e
sus h e r m a n o s , sacrificarse p o r los ce m á s, &. N o ­
bles sus afectos; el a m o r de D ios, el d o l o r d e sus
p e c a d o s p a s a d o s, la in dife re ncia y d e s p re c io d e las
cosas te rre n a s, el d e s e o del cielo, fr. E le v a d o s su s
d e s e e s; q u e r e r ser santa, y cada vez m á s santa, y
s ie m p r e m e jo r; h e ahí su s a s p ira cio n es. «Si a o tr a s
w lice (n. 65) les d iera (Dios) lo q u e a mí, ya e r a n
• sa n ta s; p e r o ye.. ¡Dios mío, D io s mío! y u quier®
a s e r io - . «Sí, p a d r e m ío , m e decía en la carta VI, 3,
• q u i e r o s e r santa co n A q u e l q u e to d o lo p u e d e , si­
g u i e n d o sus pasos y h a c ie n d o su v o lu n ta d sa n tí­
s i m a en to d o y p o r to d o » .
H ija d e la fortaleza es ta m b ié n la paciencia, v ir­
tu d q u e n o s d is p o n e a llevar sin tristeza ni a b a ti­
m ie n to , a n t e s bie n c o n alegría, o al m e n o s c o n r e ­
sig n a ció n los m a les q u e n o s s o b r e v ie n e n de c u a l­
q u ie r clase q u e sean. Y a h e m o s v isto lo m u c h o q u e
tu v o q u e sufrir Josefa, y p o r lo d ic ho d e su a m o r al
sufrim ie n to , fácil es c o m p r e n d e r c u á n g r a n d e e ra su
paciencia, y la p erfec ció n q u e esta virtu d a ñ a d ía a
s u s o b ra s, p u e s c o m o d ic e S a n tia g o (Ep. I, 4). «La
paciencia p e r fe c c io n a la o b ra» .
- ys —
N o fue m e n o r su c o n f o r m id a d c o n la v o lu n ta d
d e D ios, m e d io eficacísim o p ara a d e la n ta r e n la v ir ­
tu d , y q u e Jo se fa ejercitaba e n toda s las cosas, ta n to
e n las favorables, c o m o en las ad v e rsas, q u e f u e ro n
las m á s y en las cuales se d a a c o n o c e r m e jo r esta
v ir tu d . H acer la v olu ntad d e D ios es el a n h e lo d e
Josefa; «D ios lo quiere, cú m p la s e su v o lu n ta d , y o
io d o se lo ofrezco», m e dice c u a n d o el m é d ic o la
a n u n c ia el plan c u ra tiv o ^carta IV, 8); y al p o n e r le
e n práctica rep ite casi lo m is m o (carta V, 1): «Dice
(el m édico) q u e es un m é t o d o m u y p e s a d o y arg o ;
p e r o D ios lo quiere... yo ta m b ié n , sea b e n d i to p o r
to d o » . Lo m is m o dice en su s tr ib u la c io n e s (n ú ­
m e r o 30 ya c o p ia d o ); y c o n la v o lu n ta d d e D io s se
c o n f o r m a au n p a r a q u e d a r s e en el m u n d o y n o ser
r eligiosa, a u n q u e tanto lo d e s e a b a (n. 02).
tira ig u a lm e n te n ota ble su p ie dad , ese a g r a d o y
e s a d u lz u ra q u e se p o n e e n el servicio del S i ñ o r ,
tr a tá n d o le corno a p a d r e b o n d a d o s o a q u ie n d e s e a ­
m o s p r o c u r a r los g o c e s m ás d u lc e s y le g ítim o s.
¡ C u á n ta s jó v e n e s d e s p re c ia n la p ie dad ! ¡C u án tas
m a d r e s la te m e n p a r a sus hijasl I g n o r a n q u e c o m o
dice S an P ablo (I ad Tim. IV, 8), la p ie d a d es útil
p a r a to d o ; ella tiene la p r o m e s a d e los b ie n e s d e
e s ta v id a y de la c,tra. Josefa ejercitab a y a lim e n ta b a
su p ie d a d en los c o tid ia n o s ejercicios d e la o ra c ió n
m e n ta l y vocal, d e la s a n ta Misa c o n la c o m u n ió n ,
d e la visita al S a ntísim o S a c r a m e n to , d e la le ctu ra
espiritual, del r o s a r io d e la V r g e n M aría, d el exa­
m e n de conciencia, &, &, a d e m á s d e los q u e e n
c i e r to s días o e n c irc unsta ncia s e s p e c ía le s aña día .
L a perfecta a b n e g a c ió n consiste, d ic e el V. P . Lsi
P u e n t e ( S e n tim ie n to s &, n ú m . 66), en u n a vigilancia
g r a n d e p a r a se n tir los m o v im ie n to s d e s c o n c e r ta d o s
d e l á n im a y lu e g o r e p r im ir lo s y ca stigarla p o r ellos;
u n i d a a la m ortificación a u m e n ta g r a n d e m e n t e los
m é rito s y e x tin g u e l a d e a d a q u e d e b e m o s p a g a r
p o r los p e c a d o s . E sta vigilancia prac tica b a Josefa
s o b r e t o d o s los m o v im ie n t o s d e su alma, p rin c ip a l­
m e n t e a que llos q u e c o n m ás facilidad p o d ía n i m p e ­
dirla la perfec ció n : así vigilaba y c o m b a tía su g e n io
q u e e ra n a t u r a lm e n te fuerte y v io le n to , su ra b io s o
g e n i o le llama ella varias veces, y le llegó a d o m i n a r
d e tal m a n e r a q u e q u ie n a n r e s n o la h u b ie r a c o n o ­
c i d o la h u b ie ra c r e íd o d e t e m p e r a m e n t o déb il y fle­
m ático. C o m b a tí a ig u a lm e n te y c a stig ab a sus m o v i­
m ie n to s d e v a n id a d o r e s p e to h u m a n o : iba u n a vez
c o n c ie rto s utensilios d e c a s i p a ra lavarlos o f r e g a r ­
los y vio v e n ir a u n jo v e n q u e había d e c ru z a r s e
c o n ella; sintió de p r o n t o v e r g ü e n z a d e q u e la vie­
r a n c o n a q u e llo s o b je to s h u m ild es, y m a q u i n a l m e n ­
te trató d e e s q u iv a r el e n c u e n t r o ; p e r o al m o m e n t o
re a c c io n ó , y a v e r g o n z a d a de su v e r g ü e n z a fue p o r
d o n d e e ra natural q u e fuera, y m á s d e s p a c io p a r a
q u e la v ie ra m e jo r . L o m is m o se c o n d u c ía e n o tr a s
o ca sio n e s.
CAPITULO XVIII

Su devoción y sus devociones

M u c h o s s o n los e r r o r e s q u e (al m e n o s p ráctica­


m e n te ) hay e n el p u e b l o cristiano acerca d e la d e ­
v o c ió n . U n o s c r e e n q u e c o n s iste en rez ar m u c h o ;
m u c h o s rosarios, m u c h o s viacrucis, m u c h a s n o v e ­
n a s & &, a u n q u e t o d o se h a g a a tro p e lla d a m e n te .
O t r o s e n las p en itencias o m ortificaciones e x te r io ­
res; a y u n o s , abstinencias, cilicios, disciplinas, &, d e s ­
c u i d a n d o acaso la m ortificación in te rior. Ó t r n s e n
las o b r a s d e m is e ric o rd ia , visitas, lim osnas, & ; o e n
d a r su n o m b r e a m u c h a s a socia cione s y co fra d ía s;
o e n o s te n ta r m u c h o s es capularios y m edallas; o t r o s
en fin e n o tr a s prácticas d e v o ta s . P e r o la d e v o c i ó n
n o c onsiste en n in g u n a d e estas cosas; so n sí m e ­
d io s p a r a adqu irirla, u se ñ ale s d e te n e rla , y a lim e n ­
to dé la mism a; p e r o no so n la d e v o c ió n .
L a d e v o c ió n es, s e g ú n S a n to T o m á s , la d i s p o s i­
c ió n o p r o n titu d d e la v o lu n ta d p a r a d e d i c a r s e a
'to d o lo q u e m ira al servicio d e Dios; y así s e r á v e r ­
d a d e r o d e v o to q u ie n está s ie m p r e r e su e lto y s ie m ­
p r e p r o n t o a e j e c u ta r t o d o aque llo q u e r e d u n d e
en m a y o r g lo ria d e D ios, c o n f o r m e a lo q u e s e a
p o s ib l e y las circ u n sta n cia s r e c la m e n , se a n o r a c io ­
n e s o lim o sn as, s e a n m o rtific ac io n es u o b r a s d e
a p o s to la d o . E sta p r o n titu d d e la v o lu n ta d la p o s e ía
- 101 —

c i e r ta m e n te Josefa, q u e se hallaba s ie m p r e d is p u e s ­
t a a hac er lo q u e ex ig iera el m a y o r servicio d el S e ­
ñ o r ; p r o n ta e s ta b a a orar, y e n ello e n c o n t r a b a su
m a y o r satisfacción, p e r o tan p r o n t a e s ta b a p a r a
o b e d e c e r a su s s u p e r io r e s : d is p u e s ta se hallaba a
p a s a r el tie m p o a n te Je s ú s s a c r a m e n ta d o , p e r o tan
d is p u e s ta s e hallaba a b u s c a r n u e v a s M arías, si se
p r e s e n t a b a o c a s i ó n p ro p icia: m u c h o g o z a b a e n t r e ­
t e n i d a c o n las niñas e n el R e b añ ito , p e r o el m is m o
g u s t o te n ía e n p r e p a r a r a u n e n f e r m o a bien m o rir:
c o n g u s t o sufría p o r su a m a d o Jesús, p e r o co n
g u s t o c a n ta b a ta m b ié n e n los a c to s d el c u lto e n q u e
e s ta b a p e r m itid o , y tr a b a ja b a e n la lim pieza y o r n a
t o d e la iglesia y altares: e n fin, n o hay o b r a ni tr a ­
b a j o de q u e ella fuera capaz y e n la q u e p o c o o
m u c h o se in te r e s a ra la g lo ria d e D ios, p a r a !a q u e
n o e s tu v ie ra al m o m e n t o d is p u e s ta , e j e c u tá n d o l a
c o n el m a y o r c u i d a d o y e n t u s ia s m o .
P e r o d i g a m o s c u a tr o p a la b r a s ac erca d e a l g u n a s
d e su s d e v o c io n e s , o sea, d e s u s p rác tica s p iad osas,
q u e signific am os ta m b ié n p o r la p a lab ra d e v o c ió n .
L a p r e d ile c ta fue la d e v o c ió n a Je sú s s a c r a m e n ta d o ,
m a s d e s p u é s d e lo d ic h o e n el capítulo VIII, inútil
< s insistir e n este p u n to , p o r lo cual n a d a a ñ a d ir é .
G r a n d e fue ta m b ié n su d e v o c ió n a la P a sió n d e
n u e s t r o divino R e d e n to r: y a q u e d a d ic h o q u e ese
e r a el o b je to o r d in a r io d e s u s m e d ita c io n e s (cap. X),
y p a r a c o m p r e n d e r m e j o r lo q u e J e su c r isto p a d e c ió
p o r n o s o t r o s p r o p o n e (n. 8) h a c e r el viacrucis t o ­
d o s los d o m in g o s ; m á s n o sólo los d o m i n g o s , o t r o s
m u c h o s d ía s le hacía so la o c o n otras.
T ie rn is im a e r a s u d e v o c ió n a la V ir g e n María.
- 102 -

Señ al d e p re d e s tin a c ió n es esta d e v o c ió n c u a n d o


es v e r d a d e r a , y p o r m e d ia c ió n de M aria d e s c i e n d e n
h a s ta n o s o tr o s to d a s las g racias del cielo; razón p o r
la q u e to d o s los S a n to s han sid o d e v o tís im o s d e la
M a d r e de D ios, y en esa d e v o c ió n han h allado dul
zu r a s y su a v id a d e s inenarrables. E stas e n c o n t r a b a
ig u a lm e n te Josefa: co n fre cu e n cia lla m a b a a M a ría
su querida madre (n ú m e r o s 42, 46, 58, 64); y c o m o
u n a hija a c u d e a su m a d re , así Josefa a c u d e a M aría
en su s n ec esidade s: a ella clam a c u a n d o q u ie re sa­
lir d e l p e c a d o (n. 3) y o b t e n e r de Je sú s el p e r d ó n ;
a ella p id e a y u d a c u a n d o el e n e m ig o interna i m p e ­
dir q u e haga la con fe sió n g e n e r a l (n ú m . 6); c u a n d o
q u ie r e h acerse M a ría de los S ag rario s, a ella p i d e
q u e la ensefle a serlo, y a M a ría p r o p o n e imitar (nú­
m e r o s 40 y 41); y q u e la e n s e ñ e (núm . 59). a p r e ­
p a r a r su co ra zó n de m o d o q u e sea u n sa g ra rio e n
q u e Je sús esté m u y bie n y del qu e no q u ie ra m a r ­
c h a rse ; a la m is m a a c u d e la m b ié n p a r a q u e la e n s e ­
ñ e a o r a r (núm. 66), y p ara q u e la a y u d e a p r e p a ­
r a r s e a recibir al N iñ o Je sús (núm : 46) y a Je sú s s a ­
c r a m e n ta d o (n ú m . 43). ¡Y cu á n e f u siv a m e n te le d a
g r a c ia s lo m is m o d e s p u é s d e h a b e r h e c h o la c o n ­
fesión gen e ral (n ú m . 7), q u e c u a n d o tu v o la r e s o ­
lución suficiente p a ra r o m p e r d e fin itiv am en te co n
los b ailes (nú m . 13)! P e r o para c o n o c e r la filial c o n ­
fianza co n qu e trataba a esta M a d re a m o r o s a , lé a s e
su Visita a la V irg en ( n ú m e r o s 53 a 57) q u e e s c r ib ió
en m a y o de 1923; visita q u e m e r e c e en v e r d a d
le erse y de la q u e nad a c o p io p o r q u e h a b ría d e c o ­
p ia rla to d a e n te r a .
F o m e n ta b a Josefa esta su d e v o c ió n a M aría c o n
— 103 -

v aria s prácticas, p ú b lic as una?, p riv a d a s o tras. Asis­


tía a s id u a y p u n t u a l m e n t e a 'a s p r im e r a s , c c m o el
m e s del R osario, el d e m a y o o de las Flores, al e je r ­
cicio m e n s u a l d e las Hijas d e M aria, y d e m á s a c to s
q u e en lio n o r d e la S a n tís im a V ir g e n se ce le b ra n
e n esta p a r r o q u ia . P e r o a estas prácticas p úblic as
a ñ a d ía ella o tr a s p riv ad a s, c o m o el rez o del R osario
c u a n d o 110 se hacía en la iglesia, el del A n g e lu s las
tre s veces a c o s tu m b r a d a s ca d a día (n. 58¿; el d e u n
A v e M aría al d a r el reloj 1 11 . 7); el d e s e o d e ves tir
el h á b ito del C a r m e n (r. 62) y el o b e d e c e r p e n s a n ­
d o q u e q u ie n la m a n d a es la m is m a V irg en, c o m o
lo dice en el n ú m e r o 02.
D e v o ta e ra d e S an Jo sé a q u ie n se e n c o m e n d a ­
b a p a r a q u e la a y u d a s e a recibir bie n a Je sú s (nú­
m e r o s 46 y 48) y p ara q u e la e n s e ñ a s e a o r a r ¡nú­
m e r o 66) y en cuyo h o n o r hacía los siete d o m i n g o s
a n t e r io r e s a su Fiesta, práctica q u e ya de a n tig u o
observaba.
I g u a lm e n te era, c o m o b u e n a avilesa, d e v o tís im a
d e S a n ta T e r e s a d e Jesús, a la q u e dice (n úm . 5)
q u e q u ie re m u c h o , v la llama su m a d r e ir.úm. 16);
a ella a c u d e h a c ie n d o los seis d o m i n g o s p a r a q u e
la alcance la g ra c ia d e h a c e r u n a b u e n a con fe sió n
g e n e r a l ( n ú rr . 5) c o n firm e p r o p ó s ito de an tes m o ­
r ir q u e pecar; a ella se e n c o m ie n d a ju n ta m e n te co n
la V ir g e n María, y a a m b a s da g r a c ia s d e s p u é s d e
h a b e r h e c h o la c o n f e s ió n y a ñ a d e - d e s p u é s de mi
« q u e r id a M a d re se ré is la q u e m á s quiera, y os p id o
« m e alcancéis d e v u e s tr o Je sú s la gracia de am arle
»con u n a m o r p a r e c id o al v u e s tro , c u e y o en to d a
>mi vida n o o s o lv id a ré» . A S an ta T e r e s a to m a p o r
- 104 —

m a e s t r a de o r a c ió n (n. 66), c o m o m o d e lo d e in d i­
fe r e n c ia en las co s a s te r r e n a s (n. 14;, y d e fortaleza
<n. 16;, ella q u e tan débil se creía, y e n fin c o m o
m o d e l o en el p a d e c e r p o r Je s ú s <n. 78).
S ie n d o natural d e San E ste b a n d el Valle, ¿zó-
m o hab ia de faltar a Josefa la d e v o c ió n al S a n to (1),
«s d ecir, a San P e d r o Bautista, n ac id o en esta villa?
P o r e s o al m a r c h a r a M o n d a riz m e decía (carta VI.
fin): «Rece a mi q u s r i d o S a n to p o r mí; p id a e n la

( 1) Com o en A v ila llam an L a S a n ta a S U . T e r e s a d e J e -


s u s , a s ! e r esta v illa llam am o s E l S a n to a S i n P e d ro B a u t is t a ,
s a n to m en os co n o cid o de lo q u e d eb ie ra , h a s t a en la m ism a
d ió c e sis de A v ila ; ta n to que se les o lv id ó (o no le c o n o cían )
a los e n c a rg a d o s d e h a cer la lis ta d e ¡o s S a n t o s p i t a el m o ­
n u m e n to de la S a n t l en la p la za d e su norr.íjre en A v ila ; ¡c o s í
e x t r a d a e r v e rd a d , pu es no son ta n to s los s a n to s c a n o n iz a d o s
q u e h a y J e la d ió c e sis! P a ra c o n trib u ir p o f mi .p arte a d ar a
con ocer a este sa n to , pongo en e s t a n o tl u n a b r e v ís im a r e s e ­
ñ a de s u v id a . N ació S P ed ro B a u t is t a , p ro to m á rtlr d e l J a p ó n
e n S . E s t e b in d ?¡ V a lle , d ló :e s is y p ro v in c ia de A v i l a , a m e ­
d ia d o s d e l siglo X V I . D espu és d e e s tu d ia r en A v ila y S i l a
m a n c a , tom ó el h á b ito de S . P e d ro A lc á n ta ra en el c o n v e n to
d e A re n a s de S a n P ed ro E n 15 8 0 p asó com o m isio n ero a
M éjico : de aili a M an ila en y d iez a ñ o s d e sp u é s
al J a p ó n , com o em b a ja d o r del g o b ern a d o r d e F ilip in a s , a t r a ­
tar d e la paz con el E m p erad o r T atc o sam a, q u e a m e n a z a b a
a p o d e ra rse de a q u e lla s islu s . En el Ja p ó n c o n v irtió m u ch as
a lm a s a la F é , y e d ific ó a lg u n a s ig ie s ia s , p o r lo c u a l Irritad o
el E m p e ra d o r m an dó p on erle en u n a c r u í y a la n c e a rle , con
o tr o s 2 5 co m p añ ero s. T u v o l u j a r su g lo rio so m artirio en
N a n g a s a k l el 5 de fe b rero d e 15 9 7 . H izo v a rio s m ila g r o s en
v id a y d esp u é s de m u erto . F u é b e atific ad o c o n s u s 2 5 c o m p a ­
ñ e ro s p o r U rb an o V III en lo s d ia s 1 4 y 1 ; de s e p tie m b re de
1 6 2 7 , y so le m n em en te c an o n iza d o por P ío IX el 8 de ju n to
d e 18 6 2 *
Su p u eb lo n fltíl se d isp o n e a c e 'e b ro r el te rc e r c e n te n a rio d e
s u beatificación en sep tie m b re de 1 0 2 7 .
••n o v e n a y en el d ía d e su fiesta», q u e fue la única
•que no p re se n c ió . Sin d u d a fue el S a n to el q u e la
a c a b ó d e c o n s e g u ir del S e ñ o r la grac ia d e d e j a r las
d iv e rs i o n e s peligrosas; p u e s al a d o r a r su s a n ta c a ­
b ez a el dia 11 d e fe b r e r o la dije: P id e al S a n to la
fortaleza q u e necesitas; y aqu e l o el s ig u ie n te día
■fue c u a n d o d e fin itiv a m e n te r o m p i ó c o n los bailes y
d e m á s (n. 13)
P o r ú ltim o , e n t r e l o q u e p r o p o n e p e d i r e n
v arias d e sus o b r a s (n. 33) dice: « S ie m p r e q u e o ig a
• la divina palabra, la d e v o c ió n a los A n g e le s y S a n ­
t o s * . In tim o y familiar era el tra to c o n el á n g e l d e
s u g u a r d a , c o m o c l a r a m e n te lo indican d o s h e c h o s
r ila d o s al h a b la r d e la p re se n c ia d e D io s (cap. XI),
es decir, c u a n d o en el c a m in o d e Avila iba c o n su
á n g e l a la b a n d o y d ic ie n d o te r n u r a s a Jesús, y c u a n ­
d o dice q u e b o r d a r o n los c o r p o r a le s los tres: ella
su án g e l y Jesús.
Pocas devociones y mucha devoción, d e c ía S an ta
T e r e s a ; y co n esta r e c o m e n d a c i ó n a m is le c to re s
p o n d r é fin a este capítulo; n o se a c u m u le n tantas
o r a c io n e s vocales q u e se h a g a n a t r o p e lla d a m e n te ;
v é a s e las q u e se p u e d e n h a c e r b u e n a m e n t e sin fal­
t a r a las o b lig a cio n es, y esas h á g a n s e c o n s ta n te , o r ­
d e n a d a y d e v o t a m e n te
CA PITULO XIX.

Gracias extraordinarias

Al leer los escrito s d e Jo se fa e n c u é n t r a n s e c ie r ­


tas c o s a s a p a r e c e r e x tra o rd in arias , gra c ia s m ístic as
q u e llaman los au to re s; u n a s lo cuciones, varias vi­
siones, fc. &. Difícil es fo rm a r juicio rec to y s e g u r o
e n es tas m aterias; p r i m e r o p o r q u e so n d e s u y o
o b s c u r a s y difíciles; d e s p u é s p o r la p o c a e x p e r ie n ­
cia q u e d e ellas te n e m o s , s ie n d o tan raras en m e ­
dio d e l m u n d o ; y e n fin, p o r falta d e e x a m e n d e t e ­
n id o , p u e s la m a y o r p a r te d e estas co sas t a r d ó m u ­
c h o Josefa e n m anifestarlas, y c u a u d o qui¡>e e x a m i­
n a r lo t o d o m á s d espacio, o c u p a c i o n e s im p re v ista s
lo im p id ie ro n , y p o c o d e s p u é s m u rió . Sin embargo^
d e e s to , r e u n ir é en e s te ú ltim o CEfiít.i!" lo q u e ella
es c r ib e en v a r io s lugares, p a r a q u e cada cual p u e ­
d a f o r m a r juicio so b r e ello.
La p rim e ra vez qu e dice q u e el S e ñ o r la h ab ló és
el 2ü d e d ic ie m b re de 1021, c u a n d o d e s p u é s d p
c o m u l g a r la dijo el N iñ o Je sús q u e q u e r ía d<? ella
(n. 9j «que le a m a s e m u c h o y q u e d e ja ra c ie rta s
» co s as que le d is g u s ta b a n y le hacían p o n e r triste*,
t s t o lo to m a ella p o r e. baile, y de aquí la lucha y
los es fu e rz o s p o r dejarle, a u n q u e aqu e l m is m o d ía
p o r la n o c h e v u e lv e a é!.
A les p o c o s d í a s , el 1 o el 6 de e n e r o de 1922
— 1U7 -

p r o m e t e o lr a vez a Je s ú s no bailar p a r a n o d i s g u s ­
tarle y te n e r le c o n te n to , y « p o r q u e El m i s i r o m e l o
»ha d ic h o (n. 11) q u e n o vaya, q u e n o baile, que-
« q u ie re q u e le a m e m á s y m e jo r qu e hasta a h o r a P
¡cuántas cosas m e dijo esta m a ñ a n a d e s p u é s d e le -
cibirle!»; p e r o n o especifica estas cosas. A q u el día
p a r e c e q u e fin g ie n d o q u e la dolía un pie, i o fue ah
baile; y en las s i g u i e n te s fiestas d e le h r e r o le deja,
ya defin itivam ente.
El s á b a d o sa n to d e es te m is m o a ñ o (15 abril],,
víspera d e recibir en Avila la m e d alla d e M aría d é ­
los S a g r a r io s , dice (n. 39 : « T e r g o g r a t a d a s en el
»alm a las p a la b ra s tan d u lc e s q u e m e diTi gió esta'
• m a ñ a n a » , y s o n q u e le a m e m u c h o , q u e c o r r e s ­
p o n d a a s u a m o r, q u e n o le o t e n d a ni a u n le v e m e n ­
te, q u e se lo ofrezca t o d o e n r e p a ra c ió n d e las
o fen sa s q u e r e r i h e en el ‘a r r í m e n lo d e su a m o r.
«Fui a c o n te sta r , dice d e s p u é s , y m e dijo: Espera,.
*te t e n g o c u e a d v e r tir a lg u n a s c r s a s > , y estas t e n
qu e se d is p o n g a a su frir m u e h r s c o n tra d ic c io n e s y
m a lo s tratos, q u e lo sufra con alegría p o r su am or,
q u e El e s ta r á s ie m p r e a su !?do, q u e se a c u e r d e del^
a b a n d o n o q u e El u iv o en el h u e r t o d e las olivas,.
&, y q u e si llega a h a c e rlo así, n o se en so b e rb e z c a ,,
sino c u e se hum ille, p u e s ella p o r sí es polvo, nada,
m is e r a b le p e c a d o r a , p e r o con su g ra c ia lo es to d o
y lo p u e d e t o d o . ¿ c C u á n t o tie m p o p a s ó así? ( a ñ a d e '
• n o sé. ¡Q ué paz! ¡qué d ulz u ra sentía en mi alma!'
• sólo le c o n te sté : Y a veis mi c o ra z ó n , Je sús mío,.
• d is p ó n d e mí c o m o te plazca, &».
La visita a la V ir g e n q u e escribió en m a y o de-
1923 es una h e r m o s a c o n v e rsa c ió n con e'la, en la-i
- 108 —

q u e se hablan m u tu a m e n te c o m o m a d r e e hija; no
-sé si la es cribiría d e s p u é s de h a b e r t e n id o dicha
c o n v e rsa c ió n , o sin haberla tenido .
P o r último, c u a n d o e s ta n d o en Avila q u ie re n
Hevarla al te a tr o el d o m i n g o d e P asió n (2 abril
1922), no v i e n d o m o d o d e p o d e r evitarlo, a c u d e a
Je s ú s q u e la dice: N o t e m a s (núm. 38). Y e n efecto
lle g a n a sacar las e n t r a d a s en el p rec iso m o m e n t o
■en q u e es:as se a t a b a n
C i e r to q u e en estas lo c u c io n e s n in g u n a e n s e ­
ñ a n z a hay e x tra o rd in a ria , p e r o t a m p o c o hay nada
q u e d e s d ig a de la v e r d a d e r a p ie d ad y religión; al
c o n t r a r i o , t o d o in d u c e a la virtud, al a m o r de Dios;
y los efectos se van v ie n d o , p u e s Josefa p o n e cada
v e z más fielm ente en práctica '.o q u e en ellas se le
r e c o m ie n d a , a u n q u e es c o n tra su s a n t e r io r e s afi­
c i o n e s y c o s tu m b r e s, y s e ve q u e la cu e sta m u c h o ,
lo q u e pare ce excluir t o d a p r e d is p o s ic ió n a e s c u ­
c h a r tsles cosas; e n la u tim a el s u c e s o c o n f ir m a
las palabras. P o r to d o lo cual, si n o son v e r d a d e r a s
■locuciones, se rá n p o r lo m e n o s especiales in sp ira­
c i o n e s y lla m a m ie n to s a la virtu d .
C o n m u c h o ferv o r y c o n s u e lo d e su alm a cele­
b r ó Josefa las N av id a d es d e 192>, p a r a las n ia le s
se d isp u s o d u r a n te el A dv iento. E n su s im p r e s io ­
n e s d e la v ísp e ra dice (n. 46): « D u ra n te el día dos
»o tr e s veces m e parecía v e r a la V ir g e n y S. José
• c a m in a r hacia Belén» y en su b o r r a d o r en vez de
me parecía ver, dice he visto ir. Al día siguiente , o
s e a el día d e N a vida d, d es crib e lo q u e a q u e lla m a-
•nana feliz la su ced ió: al ir a c o m u lg a r, dice (n. 49),
- • M e levanté p a r a ir a recibirle en m is b r a z o s y en
- 109 —

»mi co ra zó n , p u e s la V irg en b e n d ita m e le ofrecía


. p a r a q u e le a d o r a s e y b es ase s u s piesesitos, ¡I»
»que sentí en e s to s m o m e n to s ! ... y o no sé d ecirlo,
»la cabeza parecía se r r e espeluzaba, t o d o s los p e -
>los d e p u n ta , el c o r a z ó n se m e sallaba d el p e c h o ,
• m e p a r e c ió te n e r le e n mis b ra z o s y al c o n t e m p l a r ­
l e a mi N iñ o tan bello, tan h e r m o s o , tan h u m ild e ,
»tan b u e n o ... q u ise c o m o e s c o n d e r m e y n o acer­
c a r m e a recibirle, p u e s m e veía yo.... lo q u e so y ;
»nada, p e c a d o ra , in d ig n a d e ta n to placer; pf ro m í
>Jesús m e te n d ía su s b r a z o s y m e dijo: ¿ N o te h e
• p e r d o n a d o to d o ... todo?... acércate, q u i e r o tu cora-
»zón p a r a d e s c a n s a r e n él (m e d a n o sé q u é p o n e r
»esto; ¡a mí! ¡a mí d ec ir esto! ¡cuánto t e n g o q u e
« ag radecerle a HH). M e a c e r q u é a recibirle r e a lm e n t e
»en m i cora zó n, ¿q u é p a s ó e n t o n c e s p o r mí?.... m e
» q u e d é e m b o b a d a , e s tr e c h á n d o lo d u lc e m e n te c o n -
»tra mi co ra zó n ; le sentía, le oía q u e m e decía.... n o
»sé c ó m o decirlo, m e lo dijo r e p e tid a s veces esto :
• Q u ie r o qu e seas santa, q u ie r o q u e m e a m e s m u -
»cho y m e e n t r e g u e s sin r e s e r v a tu c o ra zó n » ; & O.
En la c u a r e s m a d e 1923 tu v o es tas v isio n es q u e
ella refiere e n los nn. 69 a 71: < U n ju e v e s d e s p u é s
»de h a c e r la H o r a S a n ta lloré m u c h o r e c o r d a n d o
»m¡s p e c a d o s ; ¡qué d o ! o r tan g r a n d e sentía, p o r q u e
>con ellos te h ab ía o f e n d id o a tí, Je sú s mió! al p o -
»co rato sentí q u e y o m ism a o r a h a con m á s f e r v o r,
» p e r o sin p r o n u n c ia r p alabra, s ó lo p o r d e n t r o ; d e
» p r o n to vi a Je sú s c u b i e r to ¿ e s a n g r e p o r t o d a s
»partes, ¿ q u é sentí e n to n c e s ? fue u n m o m e n to , u n
»abrir y c e r ra r d e ojos; n o vi más, p e r o recibí t a l f
» d o lo r en el c o r a z ó n q u e p e n s é m o rir» .
- 110 —

« O tr o día m e fui al h u e r t o (1) a p e n s a r e n El,


• e n mi Jesús, s i g u i é n d o m e s ie m p r e el r e c u e r d o de
• m is pecados, y si i p o d e r c o n t e n e r las lágrim as
. r o g a b a a mi Je sús m e p e r d o n a s e p o r lo q u e El
• h a b ía sufrido p o r mí; ¡cuánto! ¡cuanto sufriríais en
• v u e s tr a pasión! y le dije: Y o q u e r r ía sufrir a lg o p o r
• Vo.-; y m : q u e d é callada c o m o e s p e r a n d o ; y mi
• b u e n Jesús le vi s e g u n d a vez, p e ro e n m e d io de
• aquellas fieras q u e h irié n d o le sin c o m p a s ió n le des-
• g a r r a b a n las carnes. A p re n d e , esto es sufrir, m e
• d ijo co n la m irada, q u e a u n h oy a lg u n a vez m e
• hace e s tre m e c e r» .
«Y por ú ltim o, el v ie rn e s de P asión le p e d í m e
• d ie ra (si lo creía F.l convenien te), un d o l o r d e cahe-
• za, p ara p e n e tr a r en alg o e n la c o r o n a de esp in as
• q u e clavaron e n su delicada cabeza, y su frir aqu e l
• d o l o r p o r ta n :o s y tan a g u d o s c o m o El sufrió;
• asi fue, se m e p u s o u n d o l o r tan g r a n d e c o m o si
• m e clavasen agujas, y es ta b a yo ¡de co n ten ta ! d á n -
• d o le gracias y p id ie n d e le más, inás; p e r o a lg u n a s
• v e c e s tenía q u e bajar la vista, p u e s si alzaba los
• o jo s tenía ante la vista aqu e lla c o r o n a d e esp inas
• ta la d r a n d o las sienes d e m i R e d e n to r. E n este dia
• el d o l o r d e m is p e c a d o s fue más in te n so y sin p o -
• d e r m ira r a mi Jesús, d e tal m a n e r a s e g r a b a r o n
• e n m i m e n te las llagas d e mi Jesús, q u e n o se h an
• v u e lto a b o r r a r d e mí».
E n la carta III, 2, al r e fe rir ciertas cosas q u e t u ­
v o q u e sufrir, dice: «Yo n o sé c ó m o , p e r o m e p a -
• rccía verle a mi lado y se reía d ic ié n d o m e : V a -
(I) U n h u erto q u e tie n e la fa m ilia m u y cerca de la c ;isa
que h a ü iU i .
- 111 -

•»mos, s ú f re lo p o r mi, q u e te q u ie r o tanto.... Y o


• e n t o n c e s e c h é a llorar d e alegría; ellas c r e e r ía n
• llo ra b a por.... p e r o no, &». Y en el 11 . 6, c u a n d o
m e c u a n ta q u e n o la d e j a r o n c o m u lg a r , y su p a ­
d r e la hizo d e s a y u n a r, dice: ¡« C u á n to sufrí e n t o n ­
c e s ! so lo D io s lo sabe, q u e s ie m p r e tan b o n d a d o -
»so y g e n e r o s o le vi a mi lado co n el cáliz y la i>a-
• g r a d a H o stia en s u s divinas m tn o s y s o n r ié n d o s e ,
• q u e m e hizo m e f u e r a n g r.itu s t o d o s los Tialos ra-
• to s p a s a d o s. Sin d e s a p a r e c e r d e mi v ista visión
• tan c o n s o la d o r a p a r ti m o s 6
■ D e s p u é s d e r e f e r ir las b u r la s d e q u e fue o b je to
e n la fun ción d e 19?2 p o r n o h a b e r q u e r i d o asistir
a los bailes, d i c e ( n . 4 )): «Yo n o sé l o q u e m e pasaba
> p o r la n o ch e , la a l e g r í i m e hacía es tar c o m o fue-
»ra d e mi, y yo n o sé c ó m o e x i lic a r esto; e n t ra b a
>en u n a I n b iia c ió .i a o sc u ra s, y p o r l o d i la casa, y
• u n a luz y o no sé c ó n o v e í i s o b r e mi cabeza, q u e
• caía d e rodillas y así m e e s ta b a tie m p o , tie m p o ,
• hasta q u e m e lla m a b tn ; p o n u n a co sa estaba! sin
• d ec ir nada, m “ p i r e c í x es tar allá, lejos, lejos....»
¿ Q u é d ec ir d ; to d a s estas visiones? Sin a r r o b a r ­
m e a u . o r i d a J n r a definir nad a , c re o sin e m b a r g o
q u e hay raz o i;» f u n d a d a s p a r a t e n e r la s p o r v e r d a ­
d e r a s visiones, u n a s c o r p ó r e a s , o tr a s im a g in a ria s.
El P. N iv a l en su c u r s o d e T e o l o g ía Ascética y Mís­
tica, r e s u m i e n d o lo q u e m i s la r g a m e n t e h a n escrito
o t r o s a u to re s , r e d u c e (n ú m . 330 y sig u ie n te s) a tres
g r u p o s las n o r m a s p a r a d is c e r n ir las g r a d a s m ísti­
cas: la materia, la p e r s o n a y los e 'e c to s.
S ig u ie n d o estas n o r m a s diré q u e e n c u a n to a la
m a t e r i a d e estas v isiones n a d a hay e n ellas q u e sea
— 112 —

no y a c o n tra rio a la fé y a las b u e n a s c o s t u m b r e s


o al r e c to se n tir d e la Iglesia, p e r o ni q u e d e s d i g a
d e la virtu d y sa n tid a d ; y t o d o e n ellas es c o n d u ­
c e n te al m a y o r a p r o v e c h a m ie n to , si 110 d e o i i í i s a l ­
m a s ( p o r q u e n o s e d irig e n a otro s), p o r lo m e n o s
d e a q u e lla a q u ie n s e c o n c e d e n estas gracias. A lg u ­
nas a d e m á s tie n e n los ca ra c te re s q u e Santa T e r e s a
a s ig n a a las v ision es i m a g in a r a s ; e s to es, q u e p a s a n
casi in s ta n tá n e a m e n te , p e r o tan f u e r te m e n te se im ­
p r i m e n , q u e su s e f e d o s y r e c u e r d o p u e d e n d u r a r
t o d a la vida. «D e lo q u e m e pasó el a ñ o p a s a d o e n
»la cu a re sm a , d ic e en el n ú m e r o 09, tan g r a b a d o
>se m e q u e d ó en mi p e n s a m ie n to y en mi corazón!
> que n o se b o r : a r á jamás'», y al fin del 71 <pasabair.
« c o m o r elá m p ag o s , a u n q u e se q u e d a r o n ¡ m b o r r a -
» b le s e n mi alm a» .
E n c u a n to a la p ersona, cierto q u e, a u n q u e e ra
d e c o m p le x ió n r o b u sta , p o d ia estar m á s o m e n o s
debilitada p o r s u s la rg o s p a d e c im ie n to s; y q n e al­
g ú n tie m p o se la tu v o p o r m u y nerviosa, a t r i b u ­
y e n d o a los n erv io s su e n f e r m e d a d (si b ie n d e s p u é s
se vio q u e n o e r a así, y q u e se ac hacab a a los n e r ­
vios lo q u e sencillam e n te n o se con ocía); m a s p o r
o tr a p a r te sus v irtu d e s, su c o n d u c ta to d a , nad a t i e n e
q u e r e p u g n e o s e o p o n g a a q u e el Seflor la c o n ­
c e d ie r a estas gra c ia s, an tes bien sus m u c h a s p r u e ­
b a s y su o rac ió n p a re c e n e s ta r c o n f o r m e s co n ellas.
Josefa p o r o t r a p a r t e t a m p o c o p r o c u r a b a ni a m b i ­
c i o n a b a estas gracias; m u y p o c o había leído d e e s ­
tas m a teria s c u a n d o e m p e z ó a tenerlas, y m ucho-
m e n o s p e n s a b a e n m anifestarlas a o t r o s o e n h a c e r
a l a r d e d e ellas, sino q u e t o d o lo ocultaba, au n a m í
- 113 -

m i s m o p o r a lg ú n tie m p o ; p a r a q u e escribie se lo de
la c u a r e s m a d e 1923 tu v e q u e d ecírselo m á s d e u n a
vez, y c u a n d o lo hizo ya había t r a n s c u r r i d o u n a ñ o
o m á s.
P o r últim o, los efectos s o n m anifiestos; va p r o ­
g r e s a n d o d e día en día en las virtudes, s o b r e t o d o
e n la h u m ild a d , en la obed ien c ia, e n el a m o r d e
D ios, e n la pacien cia y en la aleg ría e n los sufri­
m ie n to s; e n vez d e e n v a n e c e r s e p o r e stas gra c ia s
s e tie n e p o r in d ig n a de ellas, se a v e r g ü e n z a de sí
m is m a al escribirlas. «Me d a n o sé q u é p o n e r esto*
dice e n un p a ré n te sis del n. 49; y p o n e fin a la r e ­
lación d e las v isio n es d e la c u a r e s m a d e 1923 c o n
estas p a la b ra s (n. 71): «Y a h o r a y o d ig o , ¿ h a b ré y o
• c o r r e s p o n d i d o a ta n ta s gracias y tan g r a n d e s ? c o n
• p e n a te n g o q u e co n fe sar q u e no, ¡Dios mío! ¡D ios
• mío! Y si n o le c o n t é t o d o esto, es p o r q u e p r i m t -
• m e r o p a s a b a n c o m o re lá m p a g o s , a u n q u e se q u e -
• d a r o n im b o r r a b le s e n mi alma; y p o r q u e c o m o n o
• e r a b u e n a , n o m e creía d ig n a d e esas cosas; y creía
• q u e era q u e q u e r ía y o p a s a r p o r b u e n a sin serlo,
• si lo decía».
E n m u c h a s o c a s io n e s n o se a trib u y e n a d a a sí
m ism a, ni a u n co n la a y u d a d e la divina gracia, s in o
q u e a trib u y e to d o el éxito a Jesús, y así le dice
(n. 13): « T riu nfaste tú, Je sú s q u e rid o ... m u c h o te
»ha co s ta d o , ya lo has visto &• y e n el n. 39: « P c-
» ro n o s o y yo, e s mi Jesús... su y a es to d a la victo­
r i a , s u y o s esto s se n tim ien to s, suya s las aspiracio­
n e s d e mi alma, su y o es to d o , p o r q u e y o n o te n -
» g o nada, nada, sino m iserias». Y así e n o tr o s lu­
g a re s.
— 114 —

T a m b ié n c r e o q u e la c o n c e d i ó el S e ñ o r el d o n .
d e lá g rim a s p a r a llorar p r in c ip a lm e n te su s p e c a d o s
y los d o lo r e s d e Je su cristo en su p a s ió n .
C o m o a d v ierte el citado P . Naval (n ú m . 203),
s i e m p r e se han d e te n e r estas g racias p o r in f e r io r e s
a l a s d e c o n te m p la c ió n infusa p r o p ia m e n te dicha,
p o r m á s que el v u lg o las t e n g a p o r e f e c to s e in d i ­
cios d e u u a sa n tid a d c o n s u m a d a . P e r o ta m b ié n c r e o
q u e Jo se fa tuv o esta c o n te m p la c ió n , p o r lo m e n o s
varias te m p o r a d a s ; e n to n c e s creía ella q u e n o hacía
n a d a d e p ro v e c h o , q u e p e r d ía el tie m p o , Y en
e s to ya no esto y ta n solo, p u e s lo m is m o o p i n a b a
el Sr. P en ite n ciario , q u e la c o n f e só y tr a t ó a l g ú n
tie m p o . Esto indica ella, a u n q u e sin c o n o c e r tal
n o m b r e , en los pasajes q u e s ig u e n . «Me p a s a b a al-
>gunas veces ( 11 . 68) q u e sin pensar, ni s a b e r , ni
• e s p e r a r m e r c e d ta n g r a n d e c o m o lo q u e m e o c u -
• rría e s ta n d o a n te el S a g r a r io y e s p e c ia lm e n te d e s -
• p u é s d e c o m u lg a r; no p u e d o e x p r e s a r lo q u e o c u -
• rre e n t r e Je sú s y yo c u a n d o e s to o c u r r e : c u a n d o
• m e n o s lo pienso, sie n to u n a d u lz u ra ta n g r a n d e ,
•sie n to tan c e rq u ita a ;n¡ Jesús, q u e s e pasaría ¡m s é
• el t ie m p o sin d a r m e cue n ta d e nada; y a u n q u e m u -
»cho tie m p o p a s e y esté d e rodillas, n o lo no to ; cua n-
» d o es así, no le veo c o m o o tr a s veces m e p a r e c e
• v e r le , nad a m á s le siento ahí ju n to a mí; n o s é d e c i r
• c ó m o es esto, p e r o veo tan d e v e r d a d q u e es El,
»m i Jesús, q u e n o m e c a b e d u d a n in g u n a .. O t r a s
• v e c e s no decía nada, s in t ié n d o m e m u y d ic h o s a y
• m u y feliz; así p a s a b a el rato hasta q u e m e to c a b a n
>para de c irm e q u e e ra hora.»
Y e n la carta IV, 5 m e decía: «Me o c u r r e , m ír e
— 115 —

• V., q u e c u a n d o r e c ib o a m i Je sú s e n mi c o r a z ó n
»m e q u e d o n o s é c ó m o , al m o m e n t o m e to c a Bea-
»triz y m e dice: V am os; y y o n o he d ic h o nada; s o ­
c a m e n t e h e e m p e z a d o a decir: Y a estás c o n m ig o ,
• Je sú s d e m i alm a, y ya y o es to y c o n tig o ; y le sien -
»to, le veo, y e n a q u e llo s m o m e n t o s m e sie n to allá,
• allá, lejos, d is f r u ta n d o d e u n a paz y u n a d u lz u ra
»&». P r e g u n t a d a la c o m p a ñ e r a q u e la avisaba q u é
t i e m p o solía tr a n s c u r r ir , m e ha c o n t e s t a d o q u e si
c o m u l g a b a n d e s p u é s d e Misa, u n c u a r to d e h o r a ,
y si a n te s d e Misa, to d a la Misa.
P o r fin el d ía p r i m e r o d el m e s d el R osario
(n. 58) c u s n ta q u e a', a b r ir el sa g ra rio «M e pare cía
• q u e m e m ir a b a y m e decía: A m a m e m u c h o , n o
«seas mala, su fro m u c h o y q u ie ro q u e seas mía; y o
»Ie dije: S ie m p r e te q u e r r é m u c h ís im o a Tí solo,
« ¿ v e r d a d Je sú s m ío ? y m e p a re c ió q u e h a s ta s e rió.
»Así p a s é m u c h o rato, ¡m ás bien! ¡más contenta!...
»y vi q u e ya es ta b a n r e z a n d o el Rosario.»
T e r m i n a r é c o n este h e c h o q u e ha re f e r id o s u
h e r m a n a C o n s u e lo d e s p u é s d e la m u e r t e d e Josefa.
Al a c o s ta rs e u n a n o c h e vio a Jo se fa d o r m i d a al p a ­
r e c e r c o m o o t r a s n o c h e s, p e r o con u n s e m b la n te
■tan aleg re y tan r is u e ñ o q u e la c a u só m u ; h a extra-
ñeza: la l l a m \ la m o v ió , m a s n o la r e s p o n d ía ni d e s ­
p e r ta b a c o m o solía, y la d ejó . A la m a ñ a n a sig u ie n ­
te la dijo: P e r o chica, ¿ q u é te p a s a b a a n o c h e q u e
n o m e c o n te s ta s te p o r m á s q u e te llamé y a u n te
moví:' ¿ C ó m o te iba a co n te sta r, r e s p o n jü é 4 & s e f a ,
si estab a v ie n d o a la V ir g e n ? /V "7
SAN ESTEBAN DEL VALLE, VISTO DESDE EL SUR. (A la izquierda se ve la ermita del Santo.
S E O U N D A PARTE

Sus Escritos

Al e n t r a r el a d v i e n to d e 1922, v ie n d o el f e r v o r
d e Josefa, la d ije q u e se p r e p a r a s e lo m e j o r p o sib le
p a r a rec ib ir al N iñ o Jesús, y el día d e N a v id a d es­
c r ib ie s e las im p r e s io n e s d e a q u e l d ía o lo q u e el
N iñ o Je sú s la in sp ira se. E n to n c e s fue c u a n d o ella
:m e m an ifestó q u e ya tenía escritas m u c h a s cosillas,
q u e hacía m ás d e u n a ñ o q u e v e n ia a n o t a n d o s u s
im p r e s io n e s , s e g ú n p o d ía . E n efecto, y a e n es a f e ­
c h a tenía e s c r ito s tos 45 p r i m e r o s n ú m e r o s y ac aso
a l g o más.
C o m e n z ó a escrib ir p o r c o n s o la r s e o d e s a h o ­
ga rse , c o m o al p r in c ip io d ice; c o n t in u ó p ara q u e la
sirvie ra d e e s tím u lo p a r a m e j o r a m a r y s e rv ir a J e ­
sús; y d e s p u é s p o r q u e la p a r e c ía q u e Je s ú s g u s ta b a
d e ello; e n fin, a lg u n a s co sas las escrib ió p o r o r d e n
mía.
N o se rá n e n v e r d a d m o d e l o d e lenguaje; acaso
s e repita e n a l g u n a s cosas, o p o n g a c o m o suya s
frases q u e quizá t o m ó d e a lg ú n libro; p e r o si se r e ­
c u e r d a lo q u e y a h e a d v e r tid o , q u e Jo sefa n o tenia
m á s in stru c c ió n h u m a n a q u e la q u e a d q u i ri ó en la
■escuela d e In stru cc ió n P rim a r ia , c ie r ta m e n te q u e n o
¿ p o d ría e s p e r a r s e ta n to .
- 118

P o r q u e en su s escritos n o he h e c h o cosa d e im ­
p o r ta n c ia ; n u m e r a r los p á r r a f o s p a r a facilitar las ci­
tas; p o n e r a lg u n a fecha q u e Josefa n o hab ía p u e s to ;
p e r o q u e se d e d u c e c ie r ta m e n te dp lo q u e ella dice;
a ñ a d ir tom ándolo de sus m ism os borradores, a lg u ­
n a s cosillas q u e ella había s u p r im id o al p o n e r lo en
lim pio; c o r r e g ir las faltan d e o rto g ra fía , y e n m e n d a r
a l g u n a s , m uy pocas, frases q u e no e x p r e s a b a n b ie n
la idea, a u n q u e d e los a n te c e d e n te s y co n s ig u ie n te s
p o d í a sacarse el v e r d a d e r o se n tid o . 1 le a q u í mi ú n i­
ca l a b o r e n los escrito s q u e sig u e n , a los q u e se
a ñ a d ir á a lg u n a n o ta c u a n d o p a re zca o p o r t u n o .

(D ebió escribir esto hacia fin del verano de 1921)


1.— ¡Dios m iel ¡Dios mío! y o n o sé lo q u e t e n ­
g o , n o sé lo q u e m e pasa; t e n g o u n a s g a n a s d e e n ­
c o n t r a r un a p e r s o n a co n q u ie n yo p u d ie ra d e s a h o ­
g a r m e ... c o n tarla lo triste q u e estoy... q u e no sé lo
q u e m e pasa; q u e n o te n g o n a d a m á s qu e g a n a s d e
llorar; p e r o n o t e n g o confianza c o n nadie, y n o p u -
d i e n d o callarme más, m e viene al p e n s a m i e n to e s ­
c r ib ir las im p r e s io n e s q u e te n g o ; y d e s d e q u e m e
he p r o p u e s t o hacerlo, e s to y m á s c o n f o r m e ¡qué
t o n t a soy!; p e r o m e p are ce se lo e s to y c o n t a n d o a
a lg u ie n , a u n q u e nadie v e r á esto q u e v o y a escribir.
2 . — H ace o c h o días o m á s q u e y o m is m a n o m e
sé explicar lo q u e m e pasa; siento en m i in te r io r
u n a c o s a q u e m e hace estar intranqu ila, triste, n o
q u is i e r a más q u e llorar, m e v ie n en d e s e o s de... n o
sé explicarm e, así c o m o q u e q u i e r o y o s e r b u e n a
(¡tan rab iosa c o m o soy!), y m e dan u n a s g a n a s d e
d ecirle cosas a Jesús, d e a m arle m u c h o ; p e r o m e
— 119 —

v e ü tan mala, ti'.e a c u e r d o ta n to de... ¡Dios m ío ,


D io s mfo! ¡qué m a la fui y q u é m ala soy! ¡cuánto s u ­
f ro y c u á n to lloro! y p e n s a n d o e n lo q u e le ofend í,
m é d a v e r g ü e n z a p e n s a r en q ie q u ie ro ... ¡oh! no...
y o no, no, n o s o y d ig n a . Si y o se lo c o n t a r a t o d o a
D. A nastasio, si le dijera lo q u e su fro , q u e n o so y
b u e n a , p e r o q u e q u ie r o serlo, q u e m e a y u d a r a él a
se r bile n a, q u e y o q u i e r o a m a r m u c h o a Jesús...;
p e r o n o m e a tre v o . ¡Dios mío, D ios mío! tú ya sa­
b e s q u e q u ie r o se r b u e n a , q u e q u ie r o a m a r te m u ­
cho; ta m b ié n sa b e s lo m a la q u e Fui y .o que m e p e ­
sa h a b e r lo sido; V o s sabéis q u e su fro m u c h ísim o ,
q u e llo r a n d o os p id o p e r d ó n d e to d o s m is p e c a d o s ,
los cua le s no se a p a r ta n d e mi im aginación: y m á s
los días a q u e llo s en que, a u n q u e sufría p o r q u e o s
o fendía , n o d e ja b a d e o f e n d e r o s , n o te n ia r e s o lu ­
ción p ara decir: «D ios lo ve t o d o y 110 q u ie r o ofen-
• derle » : ¡cu á nto sufría! ¡qué v e r g ü e n z a m e daba!
¡Dios m ío, D io s mío! ¡qué mala fui! y d e s p u é s ¡qué
r e m o r d im i e n to s ! pues m e d a b a m iedo... y yo... no
sé c ó m o explica r lo q u e yo sentía; c ó m o decir yo...
no, n o ¡qué d i r á n 1 tan b u e n o s c o m o d e b e n ser t o ­
dos, y ¡yo ib.’’ a d e s n i h r i r : y ¡D ics mío! ¿ p o r qué
tem í? ¡cuánto m e pesa! fui a c o m u lg a r d o s v e ; e s
sin d ecirlo ; ¡cu á n to sufrí y c u á n to lloré! ¡Dios mío,
p e r d ó n ! n u n c a m e c a n sa ré d e pedírtele . Y tú, D io s
mío, tan b u e n o , tan m is e r ic o r d io s o , 110 m e a b a n ­
d o n a s te , sin o al c o n tra rio m e a n im as te, y tu gracia
m e a y u d ó p ara h a c e r u n a b u e n a confesión, y ¡qué
c o n t e n ta m e q u e d é ! P e r o en c u a n to m e vi libre de
los r e m o r d im i e n to s , in g rata y d e s a g r a d e c í a volví
a s e r la m is m a d e an tes, c o n mi r a b L s o g e n io y tan
- 120 -

a m ig a de las d iv e rsio n e s y v an id a d e s del m u n d o .


3. P e ro d e s d e ha=e o c h o o diez días y o n o s é
lo q u e tengo; m e p a r e c e q u ? no m e co n fe sé bien;
y o q u ie ro liacer con fesión g e n e r a l y n o m e atre v o ;
in e pa re c e q u e D io s lo q u ie r e p ara q u e m e a r r e ­
pie n ta, y deje de o fen d e rle , y le am e m u c h o , p e ro ...
D io s mío, p ie n so yo, ¿110 s e r á u n a idea m ía o m e lo
im a g in e yo? P o r q u e (pienso llora ndo] ¿ c ó m o va a
q u e r e r q u e y o le am e, c u a n d o d e s p u é s d e o f e n d e r ­
le y El p e r d o n a r m e , le d ejé sin a c o r d a r m e m á s d e
El, ni de lo q u e había h e c h o c o n m ig o ? |Ay, ay,
D io s mío! no p u e d o más. ¿ C ó m o vais a q u e r e r q u e
o s qu ie ra y o s a m e una c o m o yo? es to es lo q u e
m e hac e sufrir; m as ¿ q u é hac er?
V irg e n bendita, m a d re mía, a tí a c u d o , e n tí c o n ­
fío; dim e , m a d r e q u erid a , q u é h a g o p a r a se r d ig n a
d e tu Jesús; a y u d a d m e Vos, m a d r e m ía a m a d ís im a ,
l l o r a n d o o s p id o o s p o n g á is e n mi favor; m e p o n g o
b a jo tu m a n to p a r a q u e m a a m p a r e s y defie n d as;
m a d r e mía, r e c u e r d o b a s ta n te lo q u e h e o f e n d id o
a v u e s tro q u e r id o Je sús y q u isiera h a c e r ( p o r q u e
e s o m e pare ce q u e q u ie re J e s ú s ) u n a c o n f e s ió n g e ­
n e ra l d e mi v id a p a r a m ás tra n q u ilid a d , y a r r e p e n ­
tid a y purificada a m a r m á s y m e jo r a v u e s tro Jesús,
¡q u e te n g o an a s g a n a s d e qu ere rle ! p e r o m e d a v e r ­
g ü e n z a ; m a d r e mía, m a d re mía, te n e d p ie d a d d e
mí.

(L o que sigue debió escribirlo en octubre de 1921)


4 . — ¡C uán to tie m p o hace q u e n o e s c rib o nada!
p e r o m e e n c u e n t r o igual o peo r; s u l r o i r á s , p o r q u e
y o qu isiera q u e r e r m u c h o a Jesús, dec irle q u e le
- 121 —

a m o m u c h o , p e r o n o m e a t r e v o a dec irle nad a ; m e


p a r e c e a mi q u e y o a m o a D ios y q u i e r o am arle
m u c h o , y sin e m b a r g o n o h a g o n a d a p o r El, ¿ c ó m o
a cre er q u e y o q u i e r o a m a r le ? ¿ c u a n d o t a r d o
ta n to e n e n t r e g a r m e a El p o r c o m p le t o , y m e c u e s ­
ta tra b a jo c m fe sa r m is faltas, y un día p u r o tr o ,
l o d o s los dias lo v o y d e j a n d o ? | q u é in g r a ta y m i­
s e r a b le soy, D ios mío!
5. H o y 30 d e o c t u b r e d e 1021 .— H e e m p e z a ­
d o los d o m i n g o s a S a n ta T e r e s a d e J e s ú s ( p o r q u e
y o la q u ie r o m u c h o ) p a r a q u e m e a lca n ce c o n su s
r u e g o s a Jesús, el q u e y o h a g a u n a b u e n a c o n fe sió n
y, co n firm e p r o p ó s ito d e a n t e s m o r i r q u e pecar,
a m e a J e sú s c o n u n a m o r p a r e c id o al su y o .
6. - 2 d e d ic ie m b r e . — H o y e s v ie r n e s y sie n to
u n a e m o c ió n , u n c o n te n to ... ya el d o m i n g o t e r m in o
lo s d o m i n g o s a S an ta T e re s a , y m a ñ a n a e s to y r e ­
s u e lta a hac er c o n f e s ió n g e n e ra l: to d a v ía m e vie n e
la te ntac ión d e dejarla, p e r o c o n la gracia d e D io s
y la V ir g e n y la a y u d a d e S a n ta T e r e s a la haré; so lo
-en p e n s a r q u e m e voy a c o n f e s a r m e salta el c o r a ­
z ó n d e alegría.
7 . - 3 de d ic ie m b re d e 1921 .— ¡G racias, D io s
m í o , gracias! ¡c u á n to o s d e b o ! ya m e h e c o n f e s a d o
e s ta tarde; ¡qué a g u sto! ¡qué c o n te n ta ! ¡qué t r a n ­
q u i l a estoy! ¡q u é feliz soy! ¡qué b u e n o sois, D io s
mío! Al q u ita r m e del c o n f e s o n a r io m e a h o g a b a , n o
p u r d o explicar lo q u e sentía, lloraba, sí, p e r o ¡cuá n­
t o q u e r ía llorar! ¡ c ó m o sen tía e n t o n c e s el h a b e r o s
o f e n d i d o tanto! p e r o ya n o q u i e r o o f e n d e r o s m ás.
C o m o m e tía d ic h o m u y bie n el Sr. C u r a , a h o r a a
g a n a r el t i e m p o mal p e r d i d o , y a c o r r e s p o n d e r a
- 122 -

las gracias q u e D io s n o s dé, p o n e r n o s e n sus m a -


n ó s c c n e n te ra confianza d é q u é El n o s a y u d a r á »
t r iu n f a r d é n u e s t r o s érienfrigos; oh, ¡c ó m o rhe h a
anífrtado- a q u e sea b u en a ! oh, ¡si y o ta m b ié n I »
q u ie ro ! Despu&s d e c o n f e s a r m e n o p u d e d e c ir n a ­
d a m á s que: ü r á c i a s , D io s mío, p e r d ó n , D io s m ió .
Asi m e llevé u n r a to d ic ie n d o y llo r a n d o , p e r o ¡con
u n gozo! ¡con u n a cosa!...
¡C uántas grac ias te n g o q u e d arte , D io s m ió !
¡ cu á n to te n g o q u e a g r a d e c e r l e a tí ta m b én, V ir g e n
b e n d ita ! ;m a d r e mía de mi alma! te d o y mil gra c ia s;
d e s d e h o y se ré is mi v e r d a d e r a m a d r e y y o v u e s tr a
ag r a d e c id a hijita, t e d o os c o n s u lta ré , p a r a t o d o o s
p e d i r é co nsejo, y to d a mi vid a y to d a s mis c o s a s
las p o n g o en v u e s tra s m a n o s para q u e V o s m e p r o ­
tejáis e n to d o . Te p r o m e t o , m a d re mía, sólo p o r
o b s e q u ia r te y alabarte, rezar p o r lo m e n o s u n A v e ­
m a ria c u a n d o d é el reloj, y p e d iré s ie m p r e p e r d ó n
a tu Jesús d ic iend o: -Je sú s mío, m is e r ic o r d ia y p e r ­
d ó n » , tres veces. Y a tí, S a n t a T e r e s a d e Jesús, t a m ­
bié n esloy a g ra d ecid ísim a,y d e s p u é s de m i q u e r i d a
m a d r e seréis la q u e m á s q u ie ra , y os p id o m e alca n­
céis c e v u e s tio Je s ú s la g ra c ia d e a m a r l t co n u n
airior p a r e c id o al v u e s tro , q u e yo e n t e d a mi v id a
n o ó s o lvidaré.
8 , - 4 d e d ic ie m b r e d e 1921.— Ya te i m i n é l o s
d o m in g o s ; esta m a ñ a n a al ir a c o m u lg a r , nuncB p o ­
d r é e x p r e s a r lo q u e sentía; ¡qué b u e n o es D io s c o n ­
m igo! E staba m u y co n te n ta , peí u ¡me d a b a u n a v e r ­
güenza!... n o p o d ía alzar la vista a la S a g r a d a H o s ­
tia; p u e s m e parecía v e r a Jesús, q u e m e m ir a b a
s o n r ié n d o s e , y y o m e e n c o n t r a b a a c o b a r d a d a , n o
— 123 -

m e atrevía a dec irle nada, p e r o en mi in te rio r |le*


qu e ría más...! y c u a n d o c o m u lg u é , c u a n d o lé recib»
e n mi c o ra z ó n , n o sé lo q u e p asó p o r mí; q u e r ía
decirle co s a s a Jesús, y n o p o día ; n o dije nad a m ás:
«Yo q u i e r o a m a r te m u c h o a tí solo ». D e s p u é s , ani­
m a d a p o r v e r a J e s ú s c o n t e n to , le dije m u c h a s c o ­
sas, le dije, «Mi a m o r y mi to d o » c o n u n a alegría...
h asta h o y n o m e he a t re v id o a decir a Je sú s q u e y o
q u ie r o se r s o l a m e n t e suya, y h e p r o m e t i d o no v o l ­
v e r a p e c a r q u e r i e n d o yo. ¡Oh Jesús, mi d u e ñ o
am ado! ¡cuán dulc e es e x p e r im e n t a r tu a m o r ! m e
veía p riv a d a d e él hace a lg ú n tie m p o y a h o r a lo h e
r e c o b r a d o d e n u e v o , y n o q u ie r o p e r d e rle p o r n a ­
d a del m u n d o ; a y u d a d m e Vos, Je sú s q u e r id o , a
s e ro s fiel. D e s d e h oy t o d o s los d o m i n g o s h aré el
viacrucis p a r a c o m p r e n d e r r r e j o r lo q u e sufrisleis-
p o r mí.
9 . - 2 5 d e d ic ie m b r e d e 1921.— ¡Q u é c o n te n ta ,
q u é a le g r e fui esta m a ñ a n a a re c ib ir al N iñ o Jesús!
le dije m u c h a s c e sa s, y El la m b ié n m e dijo algunas;',
m e d ijo q u e q u e r ía de mi, « q u e le a m a s e m u c h o y
» q u e d e ja r a ciertas cc sa s q u e le d isg u s ta b a n y le h a ­
larían p o n e r triste». Y a m i m e p are ce q u e es el b a i­
le; ¡ te n g o u n a s g a n a s d e dejarlo! p ero ... y o n e s é
c ó m o so y d e débil; esta m a ñ a n a le dije: <¡Jesús mío!'
»yo q u ie r o d e ja r to d o lo q u e te hag a p o r e r triste,
» to m a mi c o ra z ó n , hazm e b u en a , q u e y o q u ie r o
•q u ererte mucho?.
10.— E s d e n o c h c , y m ie n tr a s ellos ríen, y o e s ­
c rib o . ¡Dios mío! ¡cuán m a la soy! ¡d e sa g ra d e c id a y
t o d o lo p e o r soy! ¡cóm o m e re z c o q u e m e d e s p re c ié is
y m e a b a n d o n é i s p o r n o c o r r e s p o n d e r a lo q u e V oa
— 124 —

q u e r é i s de mí! ¡tan feliz c o m o soy, tan c o n t e n ta c o ­


m o e s to y co n Vosl y p o r n o d isg u s tar, p o r n o jiacer
-el ridículo, lie p r e f e r id o d is g u s ta r te a tí, J e s ú s q u e ­
r id o , q u e tanto m e q u ie re s... qu e ta n to s f a v o r e s y
g r a c ia s m e has d ado, q u e c u a n d o ta n to sufría, T ú
m e consolaste y quisiste q u e te quisiera u n a i n g r a t a
c o m o yo. ¿ C ó m o v a s a c r e e r en mis p r o m e s a s ?
¿ c ó m o vas a c r e e r q u e yo te q u ie ro ? m e d a v e r g ü e n ­
za p e n s a r q u e esta m a ñ a n a le recibí en mi c o r a z ó n
ta n c o n te n ta , ta n alegre, y q u e te p r o m e t í a m a r te
m á s q u e a nadie, no d isg u s ta rte p o r n a d a ni p o r
n a d ie , y esta ta r d e al baile al casino s u f r i e n d o p o r ­
q u e iba, p e r o c o b a r d e y sin re so lu c ió n p a r a decir:
«Y o q u ie ro m u c h o a Je sú s y no q u ie ro d isg u s ta rle
« y e n d o p o r la m a ñ a n a a recibirle en mi c o r a z ó n y
♦ d e c ir .e que le a m o m u c h o , y p o r la t a r d e e c h á n ­
d o l e d e n o so tr a s para ir al baile al casino». Así
•d ebiera yo h a b e r dicho; ¡yo! qu e d ig o q u e q u ie r o
.a m a rte m ucho, yo q u e te d e b o tanto... P e r o se rei­
r á n de mí, h a r é mal papel, y ¿ n o es e s to lo q u e
.q uisiera yo q u e r e r ? C o b a r d e que soy, y q u e t o d a ­
v ía no te n g o es» carino q u e d e b o t e n e r a Jesús.
¡¡Dios mío! ¡Jesús mío! m e re z c o q u e m e a b a n d o n é i s
y m e dejéis sola... p e ro e n t o n c e s ¿ d ó n d e iría a p a ­
r a r ? ¿ q u é se ría de mí? P e r d o n a d m e , D io s mío, te­
n e d p ie d ad d e mí, qu e s o y tan d e s a g ra d e c id a , ta n
d é b il y tan m ala.Y o os p id o v u e s tra g ra c ia p a r a p r o ­
m e t e r o s no v o lv e r a d is g u s ta r o s y e n d o a los bailes;
-q u e a u n q u e no se p e q u e , se os d is g u s ta y o s p o n é i s
t r i s t e , y yo q u ie ro v e r o s m u y c o n te n to .
1 1 . — 1 o 6 d e e n e r o d e 1922.— H o y h a h a b i d o
afraile o tra vez; p e r o y o esta m a ñ a n a p r o m e t í a ¡ ssú s
- 125 -

no b ailar p a r a n o d isgustarle , y te n e r le m uy c o n ­
te n to ; y lo p r i m e r o p o r q u e El m is m o m e lo ha di­
ch o ; q u e no vaya, q u e n o baile, q u e q u ie r e q u e le
a m e m á s y m e jo r q u e h asta a h c r a ; ¡cuántas c o s a s
m e dijo esta m a ñ a n a d e s p u é s d e recibirle! ¡oh c u á n
d elicio so s s o n los m o m e n t o s qu e sig u e n d e s p u é s -
d e rec ib ir a Je sú s e n mi alma! ¡cuánto m e amáis, J e ­
sú s q u e rid o ! y y o ... |c u á n p oco! q u e d e s p u é s de r e ­
cibir ta n tas gra c ia s de p a r te d e V os, y o to d a v ía s o y
débil, so y floja aú n , to d a v ía sie n to el q u é d irán , y
e sta t a r d e sin r eso lu c ió n p ara decir; «no q u ie r o b a i­
lar», he d ic h o m e dolía u n pie y n o p o d ía . ¡O h J e ­
s ú s mío! c u á n d o llegará el día en q u e p o r tu a m o r
lo d e je to d o , d e s p r e c i a n d o y a b o r r e c i e n d o d e t o d o
c o r a z ó n estas d iv e rs io n e s peligrosas, q u e lo so n , y
lo son, a u n q u e a n o s o tr a s n o s p a re z c a q u e no, y l a
d ig a q u i e n q u i e r a ; y u 110 q u ie ro , n o, Je sú s m ío ;
a y u d a d m e V o s y d a d m e v u e s tra grac ia p a r a p o r fin
salir d e es te e s ta d o d e in tra n q u ilid a d (y bien s a b é is
V o s c ó m o e s to y d e triste, y n o sé c ó m o , n a d a m á s
p o r m i p o c a firm eza y c o b a rd ía ), y alejada d e t o d a
p elig ro te a m e a Tí so lo co n t o d o mi c o ra z ó n , y así
m e v e r é libre d e esta tristeza q u e m e h ac e llorar sin
cesar. C u á n ta r a z ó n tiene el Sr. C u r a (al q u e ta n t a s
vec es h e m o s d e s o b e d e c id o , y n o h e m o s h e c h o c a s o
d e su s c o n s e jo s y re p r e n s io n e s ) , q u e m e dice: q u e
b ie n es tá el llora rlo, p e r o llo r a n d o sólo, n o se a d e ­
lanta nada; q u e el r e m e d io le te n g o en la m an o; q u e
si d e v e r d a d q u i e r o a m a r a Jesús, si c o m o digo-
q u i e r o d a r le g u s to , salte p o r cim a d e t o d o s los q u é
d irán , q u e t e n i e n d o a Je sú s c o n n o s o tr o s ¿ q u é m á s
q u e r e m o s ? — Q u e dic en q u e h a c e m o s el ridículo;—
— 126 —

■que m á s ridículo h a c e m o s bailando; q u e c o r r e s p o n ­


d ía m o s a sus gra.cias y El n o s a y u d a r á e n t o d o . Así
-q u iero h ac erlo c o n v u e s tr a gracia, Je sú s q u e r i d o .
12 - 4 d e f e b re ro d e 1 0 2 2 .— E s ta ta r d e al salir
■de v íspe ra s ya h a n e m p e z a d o a h a b la r d el baile d e
m a ñ a n a , y a le tie n e n p r e p a r a d o ; y y o ¿ q u é h a r é ?
. ¿ c e d e r é o es taré firme e n m is p r o p ó s ito s ? es to y así
c o m o excitada, nerviosa, y n o quisiera m á s q u e llo ­
rar, y e s — lo c o n f ie so — p o r q u e d u d o d e mí, m e p a ­
r e c e m e Falta esa r e s o lu c ió n firm e dfe n o c e d e r .
D i o s mío, ¡qué déoil soyl ¡ a y u d a d m e V o s Je s ú s
q u erid o !... Ya esta ta rd e d e q u e no h e e s ta d o c o n ­
te n t a y h a b l a n d o c o m o ellas, han e m p e z a d o a lla­
m a r m e ridicula y no sé c u á n ta s cosas más; y q u e
q u i e r o so b resa lir d e to d a s, q u e si m e c re o y o m e j o r
q u e n in g u n a p h q u é g a n a s te n g o d e llora rl ¡yo!
¡yo m e voy a p e n s a r so y m e jo r q u e n in gun a ! ¡yo,
y o q u e sé q u e su y tan n u la ! b ie n sabéis, Je s ú s m ío
q u e no es así; bien sabéis c ó m o soy; y y o ta m b ié n
sé q u e iid v algo nada, n o so y nada, p e r o q u e sí
q u i e r o serlo c o n tu gracia; y q u e n o lo h a g o p o r
a p a r e c e r m e jo r, sino p o r q u e sé os d isg usta, y y o
q u i e r o q u e estéis m u y c o n t e n to .
1 3 . - 1 2 d e f e b r e r o de 1922.— ¡D ios mío, Dios
mío! n o sé lo q u e siento, n o p u e d o explica r lo c o n ­
te n ta que estoy; gracias, D io s mío, gracias, Je s ú s
d e mi alma, g racias, V ir g e n bend ita; ¡cuánto os d e ­
bo y c u á n to o s te n g o qu e a g r a d e c e r! ¡ q u é c o n t e n ­
ta esto y ! ¡qué a le g r ía sie n to d e s d e q u e c o n v u e s t r a
gracia... y ta n to c o m o m e h a b é is a y u d a d o , y y o
m a lo n a, sin t e n e r ( p o r q u e no q u e r ía de v e r d a d ,
a u n q u e yo decía q u e s í,a h o ra lo v eo ) fuerza d e v o ­
— 127 —

l u n ta d y r e s o lu c ió n p a r a d e j a r d iv e r s i o n e s p e l i g r o ­
sas, e n las q u e a tí, j e s ú s mío, te d is g ú s ta m e n o s ;
p e r o ya c o n t u g ra c ia triu n fa ste Tú, J e s ú s q u e r id o ,
y y o so y m á s feliz q u e n u n ca ; m u c h o te ha c o s ta d o ,
y a lo h a s visto, p e r o T ú nie h as q u e r i d o m á s q u e
y o a TI, y m e has h e c h o c o m p r e n d e r q u e si c o m o
d ig o q u i e r o am arte, tenía q u e d ejar las o c a s io n e s
p e lig ro sa s, e s o s bailes d el a g i r r a d o , e n los q u e s e
d;ce n o se t e o fe n d e , p e r o es fácii o f e n d e rte ; ya p o r
fin ren u n c ié, y a h asta m e m o le sta n .
14.— T o d a v í a el d ía d el S a n to p o r la ta rd e y al
o t r o día, ic u á n to sufrí y c u á n to llorél y a u n q u e m e
vine a casa, m e descalcé, fingí te n e r d o lo r , y llo­
r a n d o p e d i a m e d ejaran , q u e n o q u e r ía , v in ie r o n a
lla m a rm e to d a s; y mi h e r m a n a m e llam ó imbécil, ri­
dicula; y ta m b ié n lloraba (ella) p o r q u e (yo) 110 quería,
q u e q u é dirían, y q u é sé yo q u é más; y mi m a d r e
m e dijo: Ve; y t o d a v ía c o b a r d e m e fui c o n ellas, y
en c im a ¡que r a b io s a m e puse!'.. D io s mío, ¡cuán do
■dominaré mi genio! E n el baile d ije n o bailaba;
p e r o ta n to m e p o r fia r o n ... y y o sin r e s o lu c ió n ni
n a d a bailé d o s vueltas, y ¡cu á n to sufría! m e a c o r d a ­
ba de Je sú s e n el S ag rario , m e pare cía v erle triste
m ir á n d o m e , m t a c o r d a b a d e m is p r o p ó s ito s , y ¡con
cu á n ta s g a n a s h u b ie ra e c h a d o a llorar e n m e d io d e l
salón! Salí p o r fin, no se c ó m o salía, c o n u n a firm e
r e s o lu c ió n d e n o v o lv e r a bailar; y p o r. fin ya c o n
la g ra c ia de D io s ta n g r a n d e le he d e ja d o ; y ¡qué
aleg ría sie n to m á s g ra n d e ! ¡q u é tr a n q u ilid a d ! ¡qué
g u sto! ¡si y o p u d i e r a d ecirles a m i s a m i g a s lo feliz
q u e soy!... ¡si las p u d i e r a y o d e m o s t r a r lo c o n t e n ta
>que estoy, y decirlas; « N u n c a he s e n tid o alegría
— 128 —

»tan... n o se c ó m o » ; ¡qué rego cijo! G ra c ia s os d o y r


J e s ú s m ío, y ya q u e m * has h e c h o p a s a r días t a n
felices y c o n te n ta , y m e has d a d o tu g ra c ia p ara p o r
fin d e s p r e c ia r los v a n o s c o n t e n to s del m u n d o , y o
o s p id o m e co n c e d á is la g ra c ia d e n o v o lv e r n u n c a
atrá s, y la d e a m a r o s m á s y m e jo r; os ofrezco m i
s e r t o d o e n t e r e , ya n o q u ie r o p e n s a r más en mí,
s in o en a m a r te y d arte g u s t o e n to d o ; ya sabes, J e ­
s ú s q u e r id o , q u e soy m u y débil, p e r o o s r e c ib ir é
t o d o s los días q u e p u e d a e n mi c o r a z ó n y V o s m e
d a r é is fuerzas p a r a v e n c e r .
15.— 12 d e m a rz o d e 1922.— ¡Oh Jesús m í o ,
c u á n to te d e b o , y c u á n feliz soy! p o r m u c h o q u e
sufra, p o r m u c h o q u e h a g a p o r tu a m o r, t o d o e s
n a d a e n c o m p a r a c ió n a lo q u e T ú has h e c h o p o r
m í: ¡cuánto q u ie re s a esta p o b r e c ita p e c a d o r a ! y ella
¡cuá n to te va a querer!...
E stoy e n Avila; hac e u n o s días q u e m e t r a j e r o n ,
p o r q u e e s to y p o c o bien, a v e r si m e jo r o ; p e r o m e
‘p a r e c e a m í que... Ya llevo d o s a ñ o s q u e ¡ c u á n to
sufro! ¡cuántas veces m e p are ce m e v o y a tn o r i r t
p e r o no q u i e r o q u e ja r m e , Jesús mío, no; es to y
m u c h o m á s te n g o m e re c id o ; n o d ir é ni m e l a m e n ­
ta r é a nadie d e lo qu e e s to y su frien d o ; so lo T ú lo
sabrás, ya q u e a Tí te lo ofrezco. I n d ife re n te m e
p o n d r é a to d o , diré c o n m i m a d r e S a n ta T e r e s a d e
Je sú s: « D a d m e m u e rte , d a d m e vida, d a d sa lu d o-
« e n f e r m e d a d , &», tu v o lu n ta d es mi vida, y o a t o ­
d o d ir é q u e sí.
16.— |A y , q u é im p r e s io n e s ta n g r a ta s te n g o d e t
p r i m e r día del trid u o d e S anta T e r e s a d e J e s ú s t
¡ q u é será e n el cieloI n o s c o lo c a m o s a los p ie s d e
— 129 —

La Santa, c o n t e m p l á n d o la tan... rica, tan h e r m o s a


c o m o estaba, y c c n tan ta m ú sica y ta n to s c a n to s
ta n p r e c io s o s y c o n m o v e d o r e s , q u e n o p u e d o ex­
p r e s a r lo q u e sentía, m e pare cía a q u e llo el p ara íso .
(1). L u e g o el o r a d o r tan sabio, tan elo cuente, q u é
bien e x p o n ía las v irtu d e s d e L a Santa, s o b r e t o d o
su g r a n d e fortaleza y lo v a le r o s a q u e era; c ó m o

( l ) J o s e f a h abía llegado a Avila el 8 de m a r z o , y v i v í a


con s u h e r m a n a S erv lllan a , q u e estab a es t u d ia n d o p ara m a e s ­
t r a , e n la C a r r e t e r a de Ma drid, n ú m . 1, piso b a j o , casa de d o ñ a
Elísea.
El 9 d e m arzo c o m en zó el :r¡d uo p rep arato -io Je l C e n t e n a ­
rio de la can on izac ió n d e S a n i a T e r e s a , y J o s e f a fué por la
t a r d e a la Iglesia d e La S a n l i , d o n d e se celebró aq uel día l a
fan ci6 n religiosa: dirigía el g r t n core m u sirá) el P. Irim rri?aga
C . M. F ; y pr edicó e l o c u e n t e m e n t e , en alteciend o so b r e m a n e ­
ra la f o rtaleza de La S a n t a , el E xcm o . S r. hijo, e n to n ces o b i s ­
po d t Vi toria.
Todo lo q u e sig u e h a s t a e! n ú m e r o 41 n d u s i v e lo escribió
e n Avila. Solia ir a m isa a la C a t e d r a l , y allí se co nfesó v a r i a s
v eces con el M. I. S r. Peiiilenciariu. D , J u s t u S á n c h e z , q u e
fu é s u director d u r a n t e los c u a r e n t a d ía s que Jo s e f a pas ó e n
Ávila. A pocos d ía s de llegar la ocu rrió lo del pie, camo lo
c u e n t a e n los n ú m e r o s 17 y 18, y la c u r ó el p r a c t i c a r l e D. D e ­
m etrio Sor, S e g u n d o A p r o v e c h a n d o la q u ietu d a q ue la obliga­
b a el pie m alo, en la s e g u n d a q u i n c e n a , d e m arzo y h a s t a el 2
de abril, escribió d e s d e el n ú m . 19 h a s t a el 3 7.
El 16 ce ab ril. P asc u a d e Resu rrecció n, D . J u s t o la i m p u ­
so la rrvri?lla d e M a rí a de los S a g r a rlo s e n el altar de la V irgen
d e la C a r i d a d d e !a C a te d ra l El 17 regresó al p u e b lo . El 18,
como lo c u e n t a en el n ú m 42, fu e a. c o n v e n t o de A r e n a s , d o n ­
d e aq uel J l a se celebraba el tercer cen ten ario de la beatificación
d e San P edro de A l c á n t a r a , L ueg o h ub o en el pueblo m isio n es
d a d a s p o r los P P . P a ú l e s , como p rep aració n p a r a la visita p a s ­
toral q u e el S r. O b i s p o h izo a la p a r r o q u i a d e S an E s t e b a n d
d ía 3 0 del m ism o a b ril: de to d o lo cual h ab la Jo s e f a en dicho
n ú m . 42 y efl el 4 3 .
- 130 -

p e n s a b a y o m e h a d a falta siq u iera u n p o q u i t í n d e


su fortaleza y v a lo r (¡t 2n c o b a r d e c o m o soy!) c o m o
le ped í y se lo p ed iré sie m p re ; c ó m o m e p a r e c ió
m e decia: «H ija mía, sé valerosa, n o te a c o b a r d e s
> p o r nada, a c u d e a mi Je s ú s y El te a y u d a r á » . Así
lo haré, m a d r e mia.
17.— ... d e m a r z o .— ¡Ay, D ios m íul ¡seas b e n ­
d i t o p o r to do ! ic u án to sufro! y a m e cu e sta m u c h o
a n d a r ; esta ta rd e al v e n ir d e p a s e o ven ía m a r e a d a ;
iq u é mal m e e n c o n tr a b a l p u e s te n g o u n d e d o q u e
n o s é lo q u e te n g o en él, está inflam ado t o d o el
pie, y tal d o l o r te n g o q u e m e hace p o n e r m a re a d a .
E s to no lo s a b e nadie ( c r e e n q u e los m a r e o s s o n
p o r q u e o tras veces ta m b ié n m e p o n g o p o c o b ie n
p o r mi mal e s tad o ); q u ie r o suFrir e n silencio h asta
q u e no p u e d a más, p u e s es lo ú n ic o q u e m e g u s ta ;
q u ie r o sufrir, sufrir p o r to d o s los m e d io s; a p r o v e ­
c h a r é estas o ca sio n e s p a r a m ortific arm e in te r io r ­
m e n te , y esp ec ialm en te b u s c a r é a que lla s q u e s i e n d o
d e s c o n o c id a s d e los d e m á s m e d e n a lg o q u e sufrir,
y n o me la m entaré, ni siq u iera b r o m e a n d o , de lo
q u e l u y a te n id o q u e sufrir.
18 — H o y ya m e h an n o ta d o c o jea b a, ya n o p o ­
d ía más, ¡Jesúí mió! y m e ha visto un m é d ic o y te­
m e se haya ca re a d o el hueso, y dice te n d r á n q u e
c o r ta r m e el d e d o ; ¡qué alegría! ¡qué gusto! así s u ­
friré un p o q u itín p o r El. M e ha la vado la h e r id a y
m e ha h ec h o la o p e ra c ió n ; c ó m o tiraba de la piel
in la m a d a , c o r ta n d o sin c o m p a s i ó n lo q u e le d a b a
la gana; ¡que chiste!, m e decia: chille V., grite, llá­
m e m e lo q u e quie ra ; p e r o con tu g racia, Je s ú s m ió,
y p o r tí, lo sufrí ca lladam ente; tenía d e b a jo d e la
— 131 -

p ie l q u e m e q u itó tre s llagas, u n a y a lle g ab a al h u e ­


s o , p e r o m e las ha q u e m a d o y n o las d e ja r á n p a s a r .
C o m o m e h a r e c o m e n d a d o el m a y o r sosiego, n o
a n d o nada; m e d a risa v e r m e el pie tan e n v u e lto ; y
a p r o v e c h a r é los días estos, e n q u e n o s a ld ré nada,
e n escribir.
1 9.—Y a sa b e s, Je sú s mío, lo q u e e n mi c o r a z ó n
pasa; y q u i e r o es crib irlo p a r a q u e a l g ú n día sea u n a
p r u e b a m á s de las g rac ias y fav o res c o n q u e e n r i­
q u e c e s a u n a in g r a ta c o m o yo. L as i m p r e s io n e s q u e
t e n g o , los afectos q u e sa len d e m i c o ra z ó n , Je sú s
a m a d o , las p r o m e s a s q u e b r o t a n e s p o n t á n e a m e n t e
del lo n d o d e m i alm a es m u y difícil se b o r r e n ; p e r o
p u d ie r a s u c e d e r q u e o lv id a n d o in g r a ta m e n te ta n ta s
grac ias e inspira cion e s, c o n las q u e m e h a b é is atra í­
d o a Vos, Je sú s q u e r id o , d e s p u é s (no p u e d o m e n o s
d e llorar al r e c o r d a r lo alejada q u e e s ta b a d e Ti, y
T ú tan g e n e r o s o m e hiciste v e r lo d u lc e q u e e r a tu
a m o r) d e s p u é s m e o lv id a ra d e t o d o (no lo c o n s in ­
táis nunca). Q u i e r o e s c rib irlo t o d o p a r a q u e el d ía
e n q u e m e vea flaqu e ar y v en c er, la le c tu ra d e ta n ­
tas gracias y d e esto s p e q u e ñ o s p r o p ó s ito s m e a n i ­
m e n a c o n tin u a r , s iq u iera p o r no p a r e c e r ingrata;
p e r o no, q u e t o d o es to se a p a r a m á s y m e jo r a m a r ­
te, y n o aflojar nu nca , n u n ca . Así sea.
2 0 .— Mira, J e s ú s mío: B u s c a ré c u i d a d o s a m e n t e
to d o a q u e llo q u e m á s m e fastidie, en especial si e s
cosa p'ác tica . M e p riv a ré d e to d a g o lo sin a , y si m e
es nosible, n o c o m e r é n a d a e n tre día, ev ita n d o c o n
to d o el q u e lo n o te n . D e b o , a u n q u e m e cueste tr a ­
bajo, se r m á s am a b le y n o d e c ir p a la b ra d e mal h u ­
m or, y m u c h o m e n o s frases picantes.
— 132 -

2 1 .— E n c u a n to m e se a p o sib le re z a ré mis o r a -
d o n e s d e rodillas, o si n o , en u n a p o s tu r a in c ó m o ­
da. A c e p ta r é a l e g r e m e n te si p u e d o las h u m illa c io ­
n e s p a r a im ita rte en algo, mi divino Jesús: r e n u e v a
el p r o p ó s ito d e a p r o v e c h a r las o c a sio n e s d e m o r t i ­
f ica rm e in te rio rm e n te , e n especial aquellas q u e ,
s ie n d o d e s c o n o c id a s d e los o tr o s , m e d e n algo q u e
su frir. N o d e s p e r d ic ia r é o c a s ió n en q u e p u e d a d e c i r
u n a palabra a m a b le a los d e m á s y s o p o r t a r c o n
am a b ilid a d el c a rá c te r d e las p e r s o n a s cuyo t r a t o
m e fastidie y con tra ríe, s ie n d o m á s aten ta c o n ellas
q u e c o n las d e m á s . N o h a b la ré d e m í m is m a ni e n
b ie n ni en mal. ¡Q ué difícil es p ara m í se r tan d u e ñ a
d e m i lengua, q u e no se le esca pe ni u n a p a la b r a
p o c o caritativa! m e a d m i r o c u a n d o v e o q u e o t r o s
lo hacen; c o m p la c e rse e n h a b la r d e t o d o s b i e n ,
a u n q u e sea a co sta p ro p ia, es cosa b uen ísim a , ;si y a
lo hiciera s ie m p r e así! C o m p r e n d o se ría y o u n a
g r a n santa, si c o r r e s p o n d i e s e a las g rac ias q u e J e s ú s
m e d a; p e ro ío q u e El h a c e h oy, m a ñ a n a y o lo t i r a
y lo d e s h a g o ; y o a m o a D io s y sin e m b a r g o n o
h a g o n a d a p o r El, ¿cAmo va a c r e e r p u e s q u e y o
le a m o ?
2 2 .— M u y a m a d o Jesús; a u n q u e t o d o s m e a b a n ­
d o n e n y p e r d i e r a to d a mi dicha, y t o d o el m u n d a
se v o lvie ra c o n t r a mí, a u n q u e to d o m e falte, sie m ­
p r e m e q u e d a r ía s T ú , Jesús m ío , mi a m o r y mi t o d o :
p o r m á s q u e t o d o s m e o d ia se n , p o d r á n a r r e b a t á r ­
m e lo lo d o , p e r o a Tí, m i Je sú s, mi d u e ñ o a m a d o ...
|o h t icuán du lc e es e x p e r im e n t a r este a m o r! ... e s ­
tu v e p riv a d a d e él hace a l g ú n ti e m p o y a h o r a lo h e
r e c o b r a d o d e n u e v o ; és te e s el q u e m e d a v a l o r
— 133 -

p a r a luchar, y fu erzas p a r a ir s ie m p r e adelante; so lo


el a m o r p u e d e r e in a r en mi p o b r e a l m a , q u e p o r d e s ­
g r a c ia es s u m a m e n t e floja, ijesúsl... ;oh q u é n o m b r e
el d e Jesús! so lo el pr o n u n c ia r el n o m b r e d e Jesús,
mi c o r a z ó n salta d e alegría; t o d o lo e n c ie rr a e n
sí; h e r m a n o , am ig o , c o n s o la d o r , s o sté n , e s p e r a n z a :
alienta p a ra to d o , n o hay dificultad q u e n o v e n c ie ra
c o n so lo in v o c a r el n o m b r e d e Jesús: lo purifica to ­
d o , c u a n to s e hace p o r a m o r a Je s ú s es sa n to : lo
c o n s u e la to d o , en las a d v e r s id a d e s y tr a b a jo s n o
h a y s in o m ir a r a Je sú s. Je sú s m ío o s a m o s o b r e to ­
d a s las cosas, y o s a m o p o r q u e sois Jesús.
2 3 .— Me le v an ta ré s ie m p r e a la h o r a se ñalada,
y c u a n d o mi p r i m e r p e n s a m i e n to n o b a y a sido p a r a
D io s , m e h u m illa ré c o n s id e r á n d o l o c o m o u n a p r u e ­
b a d e mi e s c a s o cariñ o ; re z a r é las o r a c i o n e s d e la.
m a ñ a n a , a u n q u e n o m e sea p o sib le rezarlas to d a s.
L o s días e n q u e d e b a c o m u lg a r , d e s d e q u e d e s p ie r ­
t e p e n s a r é en la felicidad q « é m e e s p era, e x c ita n d o
e n m i ?im a se n tifn ie n to s d e h u m ild a d , d e fe y d e
a m o r ( a u n q u e sin o lv id a r m i n u l i d a d a b s o lu ta y la
g r a n d e z a infinita d e mi D i o s ’; co n t o d o el f e r v o r
p o s ib l e m e p r e p a r a r é para c o m u l g a n sea q u e t e n g a
q u e rec ib ir al 8 efio r « n r e a lid a d , o s ó lo e s p iritu a l­
m e n t e C o n el m a y o r r e c o g i m i e n t o q u e m e se a p o ­
s ib le d a r é gra c ia s p o r lo m e n o e u n c u a r to d e h o r c
(O h cu á n d e i i d 060( s o n los i n s t a n te s q u e sig u e n a
la v e n i d a d e jesás a m i al mal es el m o m e n t o más
tdtlicioso y m á s o p o r t u n o para p e d i r l e la fo rtaleza
y s a n tid a d d e q u e ta n t o n ec esita tni-altna.
2 4 .— N o o lv id a ré n u n c a la p r e s e n c ia d e D io s y
l e v a n ta r é m i c o r a z ó n c o n f r e c u e n te s jaculatorias:
- 134 —

m i s a m o r e s s e rá n la o ra c ió n y la m ortificación, m i:
a m o r Jf sú s crucificado, m i fuerza y mi aleg ría la
sa n ta c o m u n ió n , mi h o r a p re fe rid a la sa n ta Misa,
m i divisa '.Viva Jesús¡, el fin q u e d e s e o , Je sú s m ío ,
d e to d o y d e to d a s mis ac c io n e s y d es eo s, el cielo.
2 5 .—Je sús m ío , q u ie r o p r o s e g u ir co n tu a y u d a
lo q u e he c o m e n z a d o p o r tu a m o r, d e e x p r e s a r
p o r escrito lo q u e solo T ú sabes. H a c e d o s días n o
h e p o d id o escrib ir n a d a , llevo y a q u in c e días sin
salir y han v e n id o a a c o m p a ñ a r m e u n a s am igas; s e
lo ag ra d e z c o , p ero ... ¡me g u s ta t a n to es tar s o la m e n ­
te c o n tig o , Je sús amado!... c o n v e r s a r co n tig o , d e ­
c irte to d o lo q u e siento... a lo q u e aspiro... a u n q u e
T ú y a lo sabes, p e r o v eo te g u s ta y q u ie r e s q u e y o
m i s m a te lo diga; ¡me g o z o y o ta n to (y os d o y infi­
n ita s gracias p o r ello) d e v e r m e q u e n o s o y n a d a
e n tu divina presencia! M e parece e s ta r se n tad ita a
t u s pies c o n t á n d o t e m is m iserias y lo m u c h o q u e
q u i e r o am arte; y n o ec h o m e n o s nada, nada, p u e s
s o y la m ás feliz del m u n d o ; y m ira, e s to y c o n las
a m ig a s y p ie n s o e n n u e s tr a s pláticas tan dulces, y
d e s e o se m a r c h e n p a r a e s ta r sola c o n tig o .
26.— H o y te d ig o q u e h ay v e c e s q u e casi n o sé
lo q u e soy, ni lo q u e h a g o , ni lo q u e d e b o h a c e r ;
n o v e o claro nada, t o d o m e p a r e c e confuso ; m u ­
c h a s veces n o s é si o b r o b ie n o mal, si m e jo r f u e r a
h a c e r esto o aq uello, y ni si so y b u e n a c mala; m e
a t o r m e n t a n o p o c o tal iu c e r tid u m b r e , p e r o ¿ q u é
h ac er? no lo sé. C u a n d o c r e o h a b e r o b r a d o b ie n ,
m e dicen q u e lo hice mal, y o tr a s vec es p a r é c e n m e
a m í faltas g o r d a s y luego, n o es n a d a o p o q u ita c o ­
s í ;, ¿ d ó n d e hallaré r e m e d i o p a r a tal c e g u e r a ? q u e
- 135 —

s o y m ala y floja bien lo sé; q u e t e n g o un c a rácter


ligero , y b r u s c o , y rab io so , y p o c o mcrtiFicado,
t a m b ié n ; ¿acaso e n r e p r im ir mi a m o r p r o p io ? ¿en
q u e sea m á s g e n e r o s a p a r a el sacrificio? D io s m ío,
n o m e c a b e d u d a q u e en t o d o e s to y en a lg u n a s
co sas más; p e r o c r e o q u e l o d o e s to se a rreg la ría
q u e r i é n d o t e m á s, m u c h o m á s con u n a m o r m u y in­
te n so ; m as ¿ c ó m o v o y yo a s a b e r este a m o r? ¿c ó ­
m o te n e rle ? y o n u lo sé M e p a r e c e a m: q u e el
ú n ic o m e d io p a ra a d q u irirlo es sacrificar, v e n c e r
t o d o s mis g u s t o s y q u e r e r e s y h a c e r en to d o la v o ­
lu n ta d d e mi q u e r i d o Jesús, p e r o ¿ c ó m o voy a a r r e ­
g lá rm e la s p a ra alcanzar esto, s e g ú n y o soy?
2 7 .— M o rtificar los sentidos; la sujetación del
c u e r p o , d e ese c u e r p o r e g a ló n q u e q u e r r ía le v an ­
ta rs e c a p r ic h o s a m e n te p o r la m a ñ a n a , c o m e r c u a n ­
d o le d é la g a n a , t r a b í j a r sin o r d e n ni co n c ie rto , y
q u e b e b e los v ie n to s p o r b ie n p a re c e r, d e esta c a r ­
ne, rep ito , q u e se rebela y desea se r e n s a l/ íd a , q u e
ex ig e a to d a s h o r a s ala b a rz a s, caricias y reg a lo s,
q u e se e n c a b r ita co n la m e n o r h u m illac ió n y se e n ­
f u re c e c e n t r a c u a lq u ie ra q i:e le 'u e l t e u n a v e r d a d
a m a rg a , e n fin, q u é no habla, ni ve, ni oy e, ni vive
sino p a ra sí. ¡O h c a r n e p e c a d o r a y m iserable! h ay
q u e c o m b a tirte y v enc ei .e a to d o trance.
2 8 .— ¡ O h mi dulc e Jesús! ¡q u é regafleta he t e ­
n id o lioy p o r q u e .... p o r q u e , bien lo sa b es T ú , h a n
n o t a d o q u e q u i e r o a m a r te m u c h o y s e r sola p a r a
Tí; m e da c o m o v e r g ü e n z a ¡yo... yo... Je sú s m ío ,
tu q u e r id a ! ¡ q u é favor, q u é g ra c ia tan g r a n d e c o n ­
c e d e s a u n a q u e te h a o f e n d id o tanto!... o tras q u e
te h a b r á n a m a d o s ie m p r e y q u e lo m e r e c e n m á s
- 136 -

q u e yo, quizá no te n g a n e ; t e d e s e n q u e T ú has ins­


p i r a d o a mi p o b r e co ra zó n : gracias, Je sú s m ío, g r a ­
cias mil ¡q u é d e u d a tan g r a n d e la m ía p a r a c o n t i­
g o , que, c o m o m u y bie n tenía m e re c id o m e h u b i e ­
r a s c e ja d o a b a n d o n a d a , n o lo hiciste así, sin o q u e
p a r a colm o, p r im e r o m e hiciste c o n o c ie r a la c e g u e ­
d a d en q u e vivía, c o n s en tiste te a m a r a yo!.... y a h o ­
r a perm ites el q u e yo aspire a la felicidad m a y o r
d e l m u n d o , la de unir mi vida a la tu y a ¿ q u é m á s
p u e d o yo d e s e a r? te n ié n d o t e a Tí t o d o m e ,es igual
¿ C u á n t o t.e m p o hace q u e siento e s to s d e s e o s ? ca­
si.... u n añ o ; p e r o m e pare cía a mí... q u é sé yo.... y
p r o c u r a b a c o m o acallar los s e n tim ie n to s q u e b r o ­
t a b a n en mi co razó n; p e r o lian ido e n a u m e n to , y
y a m e es im p osible ocultarlos, y p o r e s to m e r iñ e n
y m e privan el q u e vaya e n tre s e m a n a a r e c ib ir te e n
rni co razón; m e a m e n a z a mi h e r m a n a c o n m a n d a r ­
m e a casa y llora; yo b ie n sé lo q u e m e e s p e r a e n
casa, pues.... s e p o n e n d e u n a m anera,... de q u e h a ­
ce u n p o c o tie m p o , c o m o dicen ellos, so y u n p o c o
ra ra ; im e g u s ta n ta n to estas rarezas! ... p e r o e n fin,
a c e p t a r é los sacrificios y a d v e r s id a d e s q u e 6e me
p r e s e n t e n sin m u r m u r a r in te r io rm e n te , ni a b a tir ­
m e , ni desale n tarm e ; no c onfia ré e n ipí m is m a para
n a d a de c u a n to se m e p r e s e n te , p r o c u r a n d o aLeji'
t a r m e y estar ale g re a fin de c o m p la c e r a lop q u e
m e ro d e a n . C u a n d o m e p r o p o n g a n algo flMP m e
a g r a d e , m e h a r é la d e s e n te n d id a , p a r a q u e s« jo
d e n a mis h e r m a n a s , q u e so n m e jo r e s q u e yo: si
p r e g u n ta n , ¿ q u ié n q u ie r e ven ir a tal p a r te ? ¿qjiié n
q u i e r e esto o lo d e m á s allá? p r o c u r a r é q u e elijan
a m is he rm a n a s, que p a r a ellas se an los r e g a lo s y
d i v e r s i o n e s : m a s si se trata d e a lg o m o le s to y q u e
■disguste, m e o fre c e ré p a ra ello y yo lo h aré , p e r o
s in hacer así alard*, ni p o r p a r e c e r m e j o r , « so no,
29. - H e d e a m a r las a lm as de m is p r ó jim o s , y
a m a r la s con u n a m o r s o b r e n a tu r a l e ilim itado,
a m a r las alm as d e m is h e r m a n o s , d e m is a m ig o s ,
d e to d o s . C u a n d o c o m e ta a l g u n a falta le v a n ta ré e n
s e g u i d a los o jo s hacia d d iv in o Je sú s y le d ir é :
« ¡O h Je sú s mío! b ie n veis c u á n débil so y a ú n y
»euánta nec esid ad te n g o to d a v ía d e Vob, ¡peir-
»idón!... os a m o s o b r e t o d a s las cosas».
3 0.— ,O h Je sú s m ió ! su fro, sí, e s v e r d a d , p e r o
c o n to d o , n o q u ie r o v e r m e libre d e m is p ad e ci­
m ie n to s , sino q u e s o lo o s p id o se c u m p la e n mí la
v o l u n t a d d e D ios. D io s mío, n o q u i e r o s in o lo que
V o s q u e r á is y t o d o ¿o .que q u erá is, o s o fre z c o mis
SuErimieiuos, J e s ú s m ío , o s a m o ...
3 1 .— ¡Ati Je sú s mío, mi a m a d o 'J e s ú s ! ¿ s a b e s l o
q u e tr a ig o a h o r a e n tre m a n o s ? ¡ q u é b u e n o e r e s
¡comjiigol.... q u i e r o s e r tu M a ría en los S a g r a r io s
C a lv a rio s , megor .dicho, T ú lo q u ie r e s ; ¡«h q u é
d i c h a ! a n w t e , a d a t a r t e , r e c ib ir te , d e s a g r a v ia r t e í>or
to s q u e ta n to o s m a ltr a ta n , o lv id a n y d e s p r e c i a n .en
el a d o r a b le S a c r a m e n to d e v u e s tr o a m o r ; y o q u i e r o
ipor l o m e n o s q u e t o d o s m i s p e n s a m i e n to s , p ala­
b r a s y íkocionefi v a y a n in f la m a d o s en v u e s t r o a j n » r
d e s a g r a v i o d e los í j u e .no o s a m a n . ¡ O h Je sú s
ím o l o s o fre z c o -u n a w z m á s d sacrificio d e t o d o
m i -ser, s o lo « V®s q u i e r o a m a r c o n tod¡a m i alm a,
f»or V o s s<rufri né g o z o s a c u a n t o d i g a n y ihaiUen com-
t í a mí. O h Jesús, . d o n a o s c o m p a d e c e r o s d e raí,
p u e s d e s p u é s d e .tañías g r a c ia s to d a v ía .soy t a s m a ­
— 138 -

la. Jesús m ío , a p e s a r d e los p e s a r e s q u i e i c am aio s-


c o n to d a mi alma; si V os huís d e mí, v o la ré y o en
v u e s t r o se g u im ie n to ; si m e ocultáis vuestra p r e s e n ­
cia, no d e s c a n sa ré hasta q u e v u elv a a hallaros; si
m e p o n é is c a ra seria, o s r e p e tir é q u e os a m o con>
m á s ardor.
3 2 .— ¡ O h Je sú s m ío l q u ie r o s e r h u m ild e y sc y
m u y o rg u llo sa ; os lo suplico, d a d m e vu estra gracia,
p a r a qu e sea m á s hu m ild e, m á s su m iía , m ás b u e n a .
[Jesús míol to d a s las alegrías q u e m e c u n c e d é is
v ie nen c o m o c o n clgo d e tristeza, n u n c a soy c o m ­
p le ta m e n te dichosa, s ie m p r e m e falla algo, ¡si y o
s ie m p r e h u b ie r a sido buena!... ¡am a d ísim o Jesús!
q u isiera s e n tir m ás el z m o r q u e ns p io f e s o . Jesús*
m í o , m e sie n to asi c o m o d ecaída al ver q u e n o
p u e d o g o z a r s ie m p r e d e vu estra du lce p r e s e n c ia yr
q u e no o s a m o c o m o quisiera, y q u e te n g o q u e
l u c h a r sola; b u e n o , mi c o n fe so r sí q u e m e a y u d a
m u c h o , pero ....
3 3.— D e s d e a h o r a f o r m o la in te n c ió n de p e d i r a
D i o s (esto m e lo ha e n s e ñ a d o u n a ?m iga mía; a l g u ­
n a s cosas, o t r a s no, y y o quisiera practicarlo c o m o
ella, con la g ra c ia d e D ios) la c o n t ri c ió n perfecta,,
t o d a s las v e c e s q u e h a g a la s e fa l d e la cru7. El e s ­
p ír itu de a m o r y de t e m o r , al a r r o d illa im e o h a c e r
a l g u n a g e n u fle x ió n . U n a p r o f u n d a y sin c e ra h u m il­
d a d , cada v ez q u e b e s e el s u e lo (esto m ío). La m o r ­
tificación y el a m o r al su frim ie n to , al l e v a n ta r m e
p o r la m a ñ a n a . Al a c o sta rm e , la p erfec ta s u m i s i ó n
a la v o lu n ta d d e D ios. Al la v arm e co n a g u a fría, la
c o n s ta n c ia q u e nec esito p a r a s c p o r l a r los r i g o r e s
d e la vida. AI vestirm e, el d e s p r e c io del m u n d o . Ei»
— 13Q —

las co m id as , p erfec ta ren u n c ia de los p la c e re s d e l a


carne. En ca d a u n a de m is d e v o c io n e s , la ín tim a
u n ió n con D ios. E n m is c o n v e rsa c io n e s, el esp íritu
de c a rid ad . E n cada o b r a b u e n a en favor del p r ó ji­
m o, la b o n d a d . C o n mi trabajo, el a m o r a la p o b r e ­
za. C o n m is lecturas, la g ra c ia de ser santa. C c n
mis m ortificaciones, la edificación del p r ó jim o . C c n ’
mis (aligas, una m u e r t e santa. C o n m is fre c u e n te s
d o lores, el p e r d ó n d e mis p e c a d o s . Al rezar el r o ­
sario, el a m o r a mi q u e r id a m a d r e la S a n tís im a V ir­
g e n . C u a r t a s vec es levante los o jo s al cielo, el deseo-
del cielo. S ie m p r e q u e s o p o r t e c o n re sig n a c ió n las
m olestias del frío, el vivir alejada d e to d o p e c a d o .
P o r cada m ole stia q u e el c a lo r m e o c a sio n e , el
a m o r a la S a g r a d a Eucaristía. P o r c a d a latido d e
mi c o ra z ó n , q u e alg u n a s vec es s o n tantos, la g lo r ia
de D ios (esto de ella). S ie m p r e q u e o ig a la d iv in a
palabra, la d e v o c ió n a los á n g e le s y san ios. P o r c a ­
da palabra q u e diga, la caridad: p o r c a d a m ira d a , lar
pureza; p o r ca d a r esp ira ció n , el a m o r ; e n las m e d i­
taciones, el c o n o c im ie n to d e D io s.
3 4 .— Al d e s p e r ta r p o r la m a ñ a n a f o rm a r é el fir­
m e p r o p ó s ito de p a s a r el d ía a n im o s a y a le g r e m e n ­
te, a p e s a r d e lo d a s las p e n a s y tristezas; y d u r a n te -
la m e d ita ció n p r o c u r a r é n o d e s a le n ta r m e , a u n q u e -
vea .n o la h a g o b ie n y m e e n c u e n t r e en ella así c o ­
mo sola, y p o r m á s q u e ¿ mí m e pare zca q u e la h u ­
biera p o d id o h a c e r a lg o m e jo r . E n la Misa, si m e
siento deso lad a , triste, m e o fre c e ré g e n e r o s a m e n t c -
a mi Je sú s, y p r o c u r a r é t e n e r p az e n m i in te r io r ai
pesar d e los p e s a r e s . D u r a n t e el p a s e o y d istra cc io­
n es n o d e s a le n ta r m e si su e lto alguna to n te ría , o co--
- 140 -

m e t o a lg u n a falta, o hablo d e n i mism a. N o a c o s ­


t a r m e bajo u n a im p r e sió n d e d e s a lie n to , s in o de
ale g ría y confianza. Si d e s p ie r to p o r la n o c h e , m e
le vanta ré , y p o s t r á n d o m e d e rodillas p o r es p ac io
d e 5 o 10 m inutos, p e d iré a mi J e s ú s p e r d ó n d e t o ­
d a s mis ofensas, y tr a s l a d á n d o m e c o n el espíritu
a n t e el S agrario, le a d o r a r é c o n t o d o mi c o r a z ó n
p id ié n d o le p e r d ó n p o r tan tas ofensas; n n e e s t a n
d u lc e esto! ya hace tie m p o lo prac tico . E n la m esa
n o e s c o g e r u n a co sa u otra, sin o t o m a r lo q u e vea
m á s cerca. En mi p o r t e e x te rio r p r o c u r a r é sie m p re
m o s t r a r m e anim o sa , s o b r e t o d o c u a n d o m e sienta
fatigada. S eg u iré o b s e r v a n d o la práctica d e n o a p o ­
y a r m e n u n c a en el r e s p a ld o de la silla o b a n c o e n
<jue esté sentada. D iré fre cu e n tes jaculatorias, so b re
t o d o c u a n d o te n g a m e n o s g a n a s d e decirlas.
3 5 . — S e ñ o r, a c e p t a d el h u m ild e h o m e n a je d e mi
a c c i ó n d e gracias p o r la fortaleza q u* m e c o m u n i­
c á i s en la oración. C u a n d o t o d o m e d u e la y n o p u e­
d a hacer nada; c u a n d o mis pie rn a s y m is m a n o s se
p o n e n e n g a r r o ta d a s y nerviosas, h a c e d q u e e n lu­
g a r d e tu r b a r m e y p o n e r m e d isg u s ta d a , o r e con
m u c h o f e r v o r. C u a n d o m e vea aba tid a , hum illada
y d e s p re c ia d a , h ac ed q u e lejos d e en tristec erm e ,
o r e c o r m á s fervor. C u a n d o m e as a lte n t e m o r e s y
d u d a s p o r mi a m a d ís im a vb... h a c e d q u e e n lu g a r
d e e s p a n t a r m e o t e m e r , a c u d a a V o s o r a n d o oo*
m á s fe r v o r. C u a n d o m e ac o se n las te n ta c io n e s d e
d esalien to, m « s ie n ta c o m o a b a n d o n a d a y sola,
,[Dios mío! q u e le jo s c k d e s a le n ta r m e m e e n t r e g u e
a la o r a c ió n . H a c « d q u e a p r e n d a a o r a r d e d í a y d*
.n o ch e, y lo m is m o e n los m o m e n t o s e n q u e ffl*
e n c u e n tre a n im o s a y alegre, q u e c u a n d o m e v e a -
triste y d es an im ad a.
3 6.— iD ic s m ío: ¡Jesús m ío crucificado! o s p i d o
la gracia d e no v o lv e r n u n c a atrás, o s o fre zc o t o d o
mi ser, t o d o e n te r o ... ya n o q u ie r o p e n s a r más e n
mi. La c o m u n ió n a c o m p a ñ a d a de fe viva m e fo rta ­
lecerá. C allaré ante los h o m b r e s ; no q u ie r o la m en ­
ta rm e m ás, sino m o s t r a r m e a g ra d e c id a . ¡Oh J e s ú s
mío! ¡cuán feliz so y e n p o d e r sufrir y s e r h u m illa d a !
soy mil vec es m á s d ic h o sa q u e antes, p o r q u e a n d o
p o r se n d a s m á s s e g u ra s . A b r i d m e v u e s tr o C o r a z ó n
para q u e p u e d a sacar d e él aqu e lla fortaleza q u e ja*
m ás desfallece.
3 7.— ¡Dios mío! quisiera vivir ú r i c a m e n t e p a r a
Vos, ¡y cu á n ta s vec es, c u á n ta s v ec es m e llaman la
atenc ión las cosas d e la tie rra y m e o c u p o e n eflas
o lv id á n d o m e d e Vos! H ay veces q u e a p e n a s o s h e
co n te m p la d o , he e s ta d o u n instan te c o n tig o , c u a n ­
d o ya o s vuelvo a p e r d e r d e vista-, ¡cuánto tr a b a jo
me cu e sta hallaros d e n u ev o , así c o m o esto y lle n a
de distracciones!... ¡ cu á n d o llegará el m o m e n t o en
ue V os lo seáis t o d o p a r a mi! ¡ cu á n d o lle g ará el
3 í» en q u e n o desee , ni asp ire a n a d a fuera de V os!
Ijtsus mío! iré hacia V os c a m in a n d o así c o m o t o d o
en tinieblas; ya veis mi b u e n a volu n ta d , p e r o t a m ­
bién c o n o c é is mi flaqueza, m e a r r o j o a v u e s t r o s
pies t e m b la n d o p o r mí... y en v u e s tr o s b r a z o s p a r a
no c o n t e m p l a r s in o a V os solo y a m a r o s . ¡Mi fiel
Jesús! e n Vos confío; J e s ú s m ío , a n te s m o r i r q u e
desfallecer; Je sús m ío, m e ofre zc o a V o s p a r a t r a ­
b a ja r m u c h o , sufrir m u c h o y a m a r m u c h o ; J e s ú s
m ío, o s suplico n o p erm itáis q u e mi v id a re su lte
— 142 -

inútil p a r a V os. A m a d í s im o Jesús, y o n a d a p u e d o


h a c e r ni h e h e c h o e n c u a re sm a , ni a y u n o s , y a l g u ­
n o s días ni n a d a c o n o e s to y mala; p e r o q u i e r o
o b e d e c e r, o b e d e c e r y o b e d e c e r .
3 8 . - 3 d e abril d e 1 922.— Mi b u e n Jesús, ¡qué
rato pasé ayer! ¡cóm o sufría! q u e r ía n q u e fu ese al
te a tr o a v e r a... s ie n d o ya d o m i n g o d e P a sió n ; p e r o
¡c ó m o se ve bien q u e el q u e a Tí a c u d e n o e n valde
ló hace! n o tenía n i n g u n a e s p e r a n z a d e esca p ato ria ,
p e r o en c u a n to volví a Tí mis ojos, bie n sa b es co n
c u á n to f e r v o r te pedia no ir, y T ú hasta el últim o
m o m e n t o te hiciste c o m o el s o r d o , c o n s in tié n d o lo
t o d o p a r a bien d e e s ta p o b r e c ita p e c a d o ra , qu e
a u n q u e veía llegada la h o r a y ya m a r c h a r c o n t o ­
das las am igas, sufría, sí, p e r o tenía una confianza
ciega e n tu p o d e r; y s e g u r a d e q u e o c u r r ir ía algo
qu e im p id ie ra asistir a d o n d e m e llevaban e n c o n ­
tr a d e mi v o lu n ta d y d e la tuya, n o r e p li q u é más;
¡cómo m e saltaba el corazón! p u e s mi d u lc e Jesús
m e dijo: N o te n a s . L le g a m o s ¡q u é c o n t e n t a s t o ­
das!... y e n el m is m o m o m e n t o u n a s c u a n ta s s e ñ o ­
ritas se llevaban las ú ' t i n m e n tra d as, ¡qué alegríal
¡qué c o n t e n to m ás g r a n d e ! ¡gracias, mi Jesús a m a ­
do! ¡cuánto te a rnu y c u á n to te d ebo ! Se d is g u s ta r o n
u n poco, p e r o yo les hice ver q u e se veía bie n claro
n o lo q u e r ía D ios, y n o s lu im o s d e s d e allí a ju g a r
c o n t e n ta s y aleg res.
, 39. — 15 d e abril d e 19 2 2 — ¡G lo ria a C r is t o Je­
sús! sí, ¡gloria a Ti, Je sús a m a d o , gloria, h o n o r y
victoria, p u e s h as triu n fad o d e la m u e r t e y del p e ­
cado! ¡q u é alegría sie n to e n m i corazón! ¡qué tris­
tes han s id o e s to s d ía s pasados! p e r o llegó el día
- 143 —

«de r e su rre c c ió n , d e alegría, d e resu c ita r p o r fin a


u n a vida del t o d o n ueva, vid a d e a m o r y r e p a r a ­
ción; n o sé lo q u e m e pasa, e s to y c o m o si y o n o
íu e ra , s e n tim i e n to s tan g r a n d e s b r o ta n e n mi c o r a -
,zón.... a s p iro allá, a m i s , a i n a c o s a m u y g r a n d e :
p e ro no soy yo, es mi Jesús, al q u e t e n g o e i mi c o ­
raz ó n ; le siento, le e s tr e c h o c o n t r a mi c o r a z 5 n p a ­
ra q u e ya no se s e p a r e d e mí; s u y a es t o d a la victo­
ria, s u y o s es to s s e n tim ie n to s, suyas las a s p ira c io n e s
•de mi alma, su y o es to d o p o r q u e yo 110 te n g o n a ­
da, nada, sin o m iserias. T e n g o g r a b a d i s e n el al­
m a las p alab ras tan d u lc es q u e m e d irig ió esta m a ­
ñan a : < Q u iero q u e c o r r e s p o n d a s al a m o r q u e te
a te n g o , q u e m e a m e s m u c h o y q u e p u r fin d e j e s d e
• pec ar ni a u n lig e r a m e n te ; p u e s ¿ n o te g u s ta ría ser
»mi r e p a rid o r c itíi? q u i e r o m e ofrezcas g e n e r o s a ­
m e n t e to da s tus p ^ n a s y su frim ie n to s, d e s p re c ie s
■»en fin to d o en re p a ra c ió n d e ta n tas o fe n s a s c o m o
>recibo e n el a d o r a b le s a c r a m e n to d e mi a m o r; q u e
•si v ie n en es p ara o f e n d e r ir ií m á s y e n mi m ism a
•p re sen c ia; y si no, ¡ q u í solito m e e n c u e n t r o sin te -
•n e r a q u ie n : it i n i c a r m is gracias! n jc e s ito , m e
• g u s ta n las a l m i s fuerces y g e n e r o s a s , q u e e s té n
•d isp u e s ta s a c o m p a r tir c o n m i g o mi sole dad, mis
♦ a b a n d o n o s y m is s u frim ie n to s; ¿ n o te g u sta ría se r
•tú u n a d e ellas?» Fui a c o n t e s t a r y m » dijo: « E s­
f e r a ; te te n g o q u e a d v e r tir a lg u n as cosas; leo en
»lu cora/.án t o d o lu q u e e n él pasa; d is p o n te a s u ­
f r i r m u c h a s :o n tr a d ic c io n e s y m a lo s tratos, p e r o
• sú fr e lo c o n aleg ría p o r mi a m o r , y o e s ta r é sietn-
• p r e a tu lado, y si t*í dejo a lg u n a vez, no vaciles,
»no tim a s ; a c u é r d i t e d e l a b i n d o n o que tuve e n el
« h u e r to d e las olivas, q u e m e vi a b a n d o n a d o |d e l o -
« dos, y tú n u n c a llegara? a tanto, ni m u c h o m e n o s .
»EI jue v es p e r m ití te p u sie ra s tan mat y 110 p u d i e r a s
» ir a lo q u e t ú c o n ta n ta s g a n a s y d e s e o s tenías d e
»a£udir, p ara q u e au n en las co sas q u e ta n to m e
« a g ra d a te n g a s afición, te c o n te n te s y m e ofrezcas-
» e s e náism-o s e n tim ie n to c o n aleg re resignación; y
»si logras h a c e r lo así, n o te e n s o rb e rb e z c a s , s in o
«hum íllate, y r e c o n o c e q u e tú n o vales nada; q u e
« p o r tí sola, ¿ q u e p o d r ía s h a c e r s ie n d o p o lvo , n a d a ,
«sino m iserab le p e c a d o r a ? a trib u y e m e lo t o d o a m í,
»a mi gracia, q u e sin ella.... ere s nad a , nada; p e r o
»con' mi g racia y fijos lo s o jo s en mí, lo e r e s t o d o
« y lo p u e d e ? to d o . S é h u m ild e, q u e la h u m il d a d e s
»ía b ase d e las d e m á s v irtu d e s; ya dije: D e los h u -
«ntildes y p e q u e ñ u e l o s es el r e in o d e los cielos*
C u á n t o ti e m p o p a s ó así, n o sé. ;Q u é paz, q u é d u l­
z u r a se n tía e n m i alma! s6lo co ntesté. «Ya véis m r
»eora 2ó n , J e s ú s mío, d is p ó n d e mí c o m o te p lazca;
«ind iferente e s ta ré lo m is m o a lo dulce q u e a lo
«atnaf-go; mi ú n ic o c u i d a d o s e r á a m a r te , r e p a r a r
• t a n t o s in s u lto s y a b a n d o n o s y p r o c u r a r a m a r t e
» m á s y más,, y s ie m p r e am arte, y en c re cie n :e a m a r ­
l e ; m e ó fre z c o c o m o victima e n tu h o n o r ; haz efe
«m í lo q u e q u ie ra s, c o m o qu ieras; a q u í tie n e s a t u
> e& lava, c ú m p la s e en m í c o m o T ú quieras; d i r é
« sie m p re, T ú l o q u ie r e s así, y o ta m b ié n » .
4 0 .— ¡ O h | e s ú s m ío, cada vez q u e m e a c u e r d o ,
m e hace ¿I c o r a z ó n zás, zás, y sie n to u n a a l e g r ía í
p o r q u e ya m a ñ a n a m e i m p o n e n la m edalla, el títu­
l o tdn g r a n d i o s o d e tu M a ría d e los S a g ra rio s C a l ­
varios-, ¡ q u é dicha! ¡qué felicidad! p e r o ¿he c o n r -
- 145 —

p r e n d i d o bie n ¡o q u e e s esto? no es asi u n a c o s a


c ua lquie ra ; es s e r u n a fiel im ita d o ra d e la V ir g e n en
d e s a g r a v i a r e n re p a ra r, en a c o m p a ñ a r y a i r a r al
Jesús de n u e s t r o a m o r a b a n d o n a d o , a g r a v ia d o y
solo en la n ío s s a g ra rio s a im itación tiel a b a n d o n o
tan g r a n d e en q u e e s tu v o p e n d i e n te de la cru z en
el m o n t e C a lv a rio; q u e este m isino a b a n d o n o , e s ­
ta m is m a s o le d a d r e p e r c u te h o y e n t r u c h o s S agra
r ío s q u e so n v e r d a d e r o s C a lv a rio s, d o n d e m i d u l ­
ce Je sú s solo, c a n s a d o d e esp erar, I ora, sufre v ie n ­
d o el a b a n d o n o en q u e le dejan los q u e p o r su
a m o r le tienen p r isio n e ro : p e r o ya 110 será así, Je­
s ú s q u e r i d o - y o q u ie ro c o n tu grac ia se r tu M aría
v e r d a d e r a , no d e s c a n s a r h asta verte h o n r a d o , visi­
ta d o y a m a d o p o r to d o s: y en to d o s eso s S a g r a r io s
C a lvarios y o q u isiera te n e r (c o m o dice la visita) u n
c o r a z ó n p a r a a m a r te y u n a le ngua p a r a alabarte;
p e r o ... ¡soy tan pobre! n o valgo nada; p e r o te p r o ­
m e to , Je sús m ío, en t o d o lo q u e p u e d a , d e s a g ra-
v iarte y a m a r te en lo q u e alcancen mis enfla q u ec i­
d as fuerzas; y allí d o n d e hay a un sa g ra rio q u i e r o
estar yo a m á n d o te .
4 1.— V irg e n b e n d ita , m a d r e q u e r id a , a y u d a d ­
me, so co rred m e, en señ a d m e cóm o d eb o y o ser una
v e r d a d e r a M a ría d e los S a g r a r io s - C a lv a r io s in tr é p i­
da, v a ero sa , g e n e r o s a , in can sable, p a r a am ar, c o n ­
so la r y a c o m p a ñ a r al n o a m a d o y a b a n d o n a d o d e
to d o s ; y h a c e r am ar, rev e re n cia r, a c o m p a ñ a r y q u e
h o n r e n t o d o s a Je sú s en el a d o r a b le s a c r a m e n to del
altar. Y a q u e V os, q u e r id a M a d r e mía, fuisteis la
p r im e r a María e n el m u n d o , a c o m p a ñ a n d o y c o n ­
s o la n d o a v u e s tr o q u e r i d o J e s ú s a b a n d o n a d o y s o ­
- 146 -

lo, e n s e ñ a d n o s a to d a s las q u e (so b re t o d o y o j in­


m e r e c id a m e n te o s te n te m o s este título, s é p a n lo s a
im itación v u es tra d e s a g ra v ia r, c o n s o la r , visitar,
a m a r y recibir ír e c u e n le m e n le , d i a r i a m e n te al n ó
a m a d o , a b a n d o n a d o , al m á s triste d e t e d e s . P e r o
o s pido, M a d r e mía, q u e seáis Vos n u e s tra g u ía y
n o s ay u d é is en n u e s tra s o r a c io n e s y e m p r e s a s p a r a
hac er c o n o c e r y h o n r a r y a m a r a n u e s tr o a m a d ís im o
Jesús; y a m a d o y h o n r a d o p o r t o d o s se c o n v ie r ta n
s u s S a g r a r io s - C a lv a r io s en S a g r a r io d e a m o r , d e fe­
licidad, d e alearía, p ara des:)ué-i g o z a r allá en el cie­
lo. A yúd m a s , Mfidre tria, q u e c o n t ig o to d o lo p o ­
d e m o s . (1)
4 2 .— (H-ici.i el 10 d e ju io d e 1922).— O h Jesús
q u e r id o , ¡cu á n to t ie m p o ha p asad o sin escrib ir n a ­
d a d e m is cosas! D e s d r el din 15 d e abril, vísp e ra
d e u n día m u y g r a n d e p ara mí y v ;s p e ra d e mi v ia ­
je para este mi p u eb lo , n o h e v u e lto a p o n e r nada,
V ¡ :u án tas co sas h an pasado! L o s P P . M isionero s,
el viaje a A re n a s co n mi am iga, ¡qué día m á s feliz!,
la venida d el Sr. O b is p o , ¡qué días p a s a m o s más
agitados! D e s p u é s el m e s d e m a y o , el m e s d e mi
q u e r id a m a d re ; el m e s d e junio... Jesú s m ío , ¡cuán
feliz pase ese tiem po! ¡y c u á n to te t e n g o yo q u e
a g r a d e c e r! ¡y c u á n ta s gracias te te n g o q u e dar! ¡y
c u á n to , c u á n to te voy a amar!
43. —N o olvidaré m inea el día 16 de abril; ann
to d a v ía palpita mi c o r a z ó n d e alegría, d e la e m o c ió n
q u e sie n to . A u n sie n to lo q u e sentí e n to n c e s ; n o lo
sé explicar, solo sé q u e las lá g rim as a c u d e n a mis

(1) ¿ q u l te r m in a lo q u e Pepa sscriblA en Avila.


- 147 —

o jo s , lá g rim as de... y o n o sé... c u a n d o m e d ije ro n


al p o n e r m e la m edalla: «R ecibid esta insig n ia de
• M aría d e los S a g ra rio s - C a lv a r io s p a r a q u e a c o m ­
p a ñ a n d o al C o r a z ó n eucarístico d e Je sú s en su s
« a b a n d o n o s d e la tierra, e l os a c o m p a ñ e c o n su
• g ra c ia y co n su a m o r e n esta y e n la o t r a vida».
j Q u é d ic h a m á s g r a n d e ! p o r a c o m p a ñ a r , p o r a m a r
al más dulce, al m ás b u e n o , al q u e d e b i é r a m o s t o ­
d o s d is p u t a r n o s el a c o m p a ñ a r le , p o r u n a cosa q u e
d e b i é r a m o s h a c e r solo p o r el g o z o q u e se e n c u e n ­
tr a e n ello, re c ib im o s la p r o m e s a d e p o s e e r un día
«I cielo, ¿ p u e d e d a rse c a m b i o m á s g r a n d e , m á s d i ­
v in o ? N o sé c ó m o to d a s n o n o s u n i m o s e n u n a sola
p a r a am ar, a c o m p a ñ a r , a d o r a r al n o a m a d o y m ás
a b a n d o n a d o de todo s, s a b ie n d o q u e El n o s a c o m ­
p a ñ a a y u d á n d o n o s a v en c er, p a r a d e s p u é s ( sie n d o
s u y a la victoria) n o s c o r o n e allá e n el cielo.
44. — ¡ Q u é dic h a m á s g r a n d e se r tu Marial ¡tener
y o un sa g ra rio y d e n t r o a u n Jesú«! ¿es p o sib le d e ­
s e a r más en la tierra? m e sie n to c o m o a v e r g o n z a d a ;
yo... Jesús mío, ,yo... tu María! ¡yo d ic h a s e m e ja n ­
te!... ¡y q u e haya q u ie n d u d e si se rá digna! sé m u y
b ie n lo f a v o rec id a q u e he sid o, las gra c ia s de q u e
he s id o c o lm a d a , p e r o p o r lo m i s m o s o y la q u e
m ás d e b e , ¿con q u é p a g a r é ta n to s favores? a m a n d o
m a n q u e n i n g u n a a mi q u e r i d o Jesús, p r o c u r a n d o
n o faltar p a ra q u e El n o e s té triste y m e q u ie r a m u ­
cho, y le o f r e c e r é to d a s estas co sas q u e ta n to m e
hacen sufrir.
4 5 .— ¡Q ué b u e n o es mi J e sú s c o n m ig o ! n o sabía
y o q u é o fre ce rle ; y El m e m a n d a es tas b u r la s y e s ­
t a s m o fas d e q u e h e sid o o b je to esto s d ía s d é l a
— 148 -

fu n ció n , p o r q u e n o h e q u e r i d o ir a los bailes. ¡ C ó ­


m o creían ellos y ellas m e hacían su frir c o n t a n t o
d is p a ra te c o m o decían! P e r o mi Je sú s q u e e s ta b a
c o n m i g o y m i án g e l, q u e p e n e tr a b a n e n el f o n d o
d e mi co ra zón, veían q u e a p e s a r d e sufrir, sí,sufría,
p e r o allá e n mi co ra z ó n sentía u n a alegría, q u e s e n ­
tía dijeran cosas, y lo d e s e a b a p ara o f re c é rse lo t o d o
a mi Jesús. Suíri m u d i o c u a n d o a vo z e n g r ito m e
decían: ¿has rec ib id o carta del P. F u lan o ? ¿te lo h a
p r o h ib id o el Sr. C u ra ? y to d o s m e m ira b a n y s e
r e ía n . ;A c u á n to s m e d io s ap elaron ! h asta co sas q u e
m e han h e c h o sufrir m u c h ís im o m e r e c o r d a b a n :
p e r o mi d u ic e Jesús, q u e n o le dejaba d e in v o c ar,
m e a n im ab a a tr iu n la r y a d e s p re c ia rlo s g e n e r o s a ­
m e n te ; y triunfó.
P o r fin sola, sola m e q u ed é ; sola no, con m i
Jesús; n unca, nunca he s e n tid o paz tan g r a n d e n i
a le g ría m a y o r q u e esa ta rd e ; ¡qué alegría! ¡q u é c o n ­
te n to ! Y o n o sé lo q u e m e p asaba p u r la n o c h e , la
a le g ría m e h a d a es tar c o m o fuera d e mí, y y o n o
s é c ó m o exp licar esto: e n t r a b a en u n a h a b ita c ió n a
o s c u ra s y p o r to d a la casa, y u n a luz y o n o sé c ó m o
v eía so b r e mi cabeza, q u e caía de rodillas y así m e
e s ta b a tie m p o , tie m p o , hasta q u e m e lla m a b an ; ¡co n
u n a cosa estaba! sin d e c ir nada, m e p a re c ía e s t a r
allá, lejos, lejos...
Ya p a s ó to d o ; y y o feliz y c o n t e n ta co n mi J e s ú s
d á n d o l e g r a d a s y a m á n d o le m á s y m á s.
(En el b o r r a d o r c u e n ta asi lo d e la luz: P o r la
n o c h e , e s to se lo t e n g o q u e c o n ta r a. S r. C u r a , la
aleg ría m e hacía es tar c o m o fu era d e mí, y y o n o
s é lo q u e m e pasaba, e n t r a h a en u n a h a b ita c ió n a
- 149 —

o s c u r a s y u n a luz clarísim a c o n u n o s r e s p l a n d o r e s
p o r cim a d e mi cabeza, q u e caia d e ro dillas &).
46.— 24 d e d ic ie m b re d e 1922.— E s d e n o c h e ;
m ie n tr a s ellos j u e g a n , y o e s crib iré mis im p r e s io n e s
d e h c y . ¡Q u é alegría! ¡q u é e m o c ió n sie n to e n mí!
ya m a ñ a n a nac e el N iñ o D ios; h ac e tre*« o c u a tr o
d ía s q u e te n g o u n co n te n to ... un... n o se c ó m o e x ­
plic árm e lo , al p e n s a r q u e llega el día d e q u e nazca
Je s ú s e n mi c o r a z ó n p ara n u n c a ya m á s s e p a r a r m e
d e El, d e q u e le a m e m á s y m e jo r, d e e n t r e g a r m e
a El p o r e n te r o , d e n o q u e r e r m ás q u e su v o l u n ­
tad, y c o n su g rac ia n u n c a v o lv e r a faltarle. E sta
m a ñ a n a m e c o n fe sé ¡qué c o n t e n ta m e q u e d é ! ¡qué
b u e n o es D ios q u e se olv id a tan p r o n t o d e lo qu e le
h e ufendido!... g racias D io s mío. D e s p u é s fui a c o ­
m u lg a r , ¡ c ó m o explicar lo q u e sentí al recibir a m i
Jesús! n o sé e x p r e sá r lo , n o sé nad a m á s q u e decir,
¡q u é dulc e es a m a r a Je sú s' sentía u n o s d e s e o s d e
a m a r le m u c h o , d e sufrir m u c h o p o r El, q u e m e h a ­
cía p a s a r un as d u lz u ra s inexplicables; d ic ié n d o le
t e r n u r a s y c a riñ o s p a s ó el tie m p o , y le dije q u e El
m is m o p r e p a ra s e la c u n a en mi co ra z ó n p a r a q u e
n ac ie ra m a ñ a n a e n él; d e s p u é s p ed i a la V irgen b e n ­
d ita (mi q u e r i d a m a d re ) q u e m e a y u d a r a ella t a m ­
b ié n a p r e p a r a r la m o r a d a d o n d e d e p o s ite a su q u e -
Tido hijo y m e p are ció se sonreía . Me fui a mi casa
a p r e tá n d o le c o n tra mi c o ra z ó n , ¡de c o n t e n ta '...
d u r a n t e el día d o s o tres vec es m e parecía v e r a la
V irg e n y S a n j n s é c a m in a r hacía Belén, ;q u é c o n ­
te n ta he visto iba la V i r g e n 1 y San J o s é ;c ó m o m e
h a p a re c id o q u e (a u n q u e sufría p o r el frío q u e p a ­
s a b a la V irgen) iba m u y c o n t e n t o y alegre, p o r q u e
— 150 —

al fin de la j o r n a d a v e r ía n su s o jo s y abrazaría aB
N i ñ o D iosl ¡Olí sa n to m ío! alc a n z a d m e c o n v u e s ­
t r o s r u e g o s el q u e yo ta m b ié n vea c o n los o jo s deB
alm a a ese N i ñ o mío, q u e le abrace, para, n u n c a s e ­
p a r a r m e d e El.
4 7 . — E stán to c a n d o a la Misa d e l G allo, ¡ c ó m o
r e p ic a n las ca m p a n as! iq u é escalo fríos p r o d u cid o s-
p o r ... la e m o c ió n siento! ¡q u é a l e g r a ! ¡ q u é to d o !
N i ñ o mío, h a c e d q u e s ie m p r e os a m e m á s y m á s .
V e n g o d e Misa; h e e s ta d o en ella sin rez ar ni.
d e c i r nada; es ta b a v i e n d o al N iñ o D io s n a c id o e n ­
t r e las pajas e n el po rtal d e Belén, ¡q u é resp la n d o -
r e s l ¡qué luz! iq u é h u m ild e e n t r e ta n ta p o b r e z a !
¡ c ó m o m e e n s e ñ a a mí tan org u llo sa ! p e r o ya nO’
q u i e r o s e rlo m á s . ¡O h N iñ o m ío y D ios mío, a
q u ie n a d o r o c o n to d a mi alm a en u n h u m ild e p e s e ­
b r e ! te o fre z c o d e s p re c ia r las riq u ez as del m u n d o
s ó lo p o r a g r a d a r te . N o p u e d o más; m e v o y a a c o s ­
ta r, m e m a n d a n .
4 8 . - 2 5 d e d ic ie m b re d e 1922.— Están t o d o s a
Misa, y yo en tanto escrib iré lo q u e n c h a dicho-
rrii N iñ o y yo a E¡, y las e m o c io n e s tan g ra ta s q u e
h e sentid o ; le he dicho: «N iño mío, v o y a es c r ib ir
t o d o » y m e pare ció le g u s ta b a lo hiciera.
D e s d e las c u a tr o h e e s ta d o d e s p ie r ta sin p o d e r ­
m e d o r m ir , p e n s a n d o e n q u e llegó el día tan d e s e a ­
d o ; , sentía u n a co sa q u e m e hacía el c o ra z ó n tr a s r
tras, tras; d e s e a n d o s o lo q u e a m a n e c ie ra p ara r e ­
cib ir a mi J e su sito de mi alma y albergarle y e s t r e ­
ch a r le d e n t r o d e mi c o ra z ó n . C o n lo p o c o q u e a m í
se m e alcanzaba en decirle, !e p ed ía q u e no r e h u s a ­
ra venir a n a c e r en mi p e c h o , q u e yo le q u e ría mu.—
— 1, 5,1 —

^ho, p e r o q u e c o m p r e n d i e n d o lo p o c o q u e y o v a l g a
y m e re zc o , le s u p lic a b a dic ién d o le: « N iñ o mío, y o
^ q u ie r o p r e p a r a r l e u n a c u n a e n mi c o r a z ó n d o n d e
• e s tu v ie ra s tan a g u s t o q u e n u n c a te fu e r a s y a d e
»111í; p e r o ya v es Mirto q u e r id o , cuá n p o b r e y m i ­
s e r a b l e soy; p e r o si T ú m e ay u d a s a p r e p a r a r la ,
• T ú v e n d r á s a mí, y y o s e ré b u e n a , y e s ta ré m u y
• c o n t e n ía a m á n d o l e m u c h o ( ta m b é n p e d í a a Vir-
>gen y San J o s é m e a y u d a r a n a rec ib irle bien). |O h
• N iñ o mío! v en a mi c o r a z ó n y lím piale d e t o d o s
• m is p e c a d o s y p a s io n e s y h a c e d m e h u m ild e, o b e -
pdiente, callada, en fin, h a c e d m e b u en a , q u e y o
• q u i e r o a m a r o s m u c h o y q u e estéis c o n t e n t o d e
»mí».
4 9 .— C o n u n júbilo m u y g r a n d e y u n a em o"
ción... n o sé c ó m o , m e fui a Misa, y ya en la iglesia
sin p o d e r c o n t e n e r m e se m e c a y e r o n las lágrim as
d e aleg ría q u e sentía. A m e d id a q u e se ac erca b a el
m o m e n t o d e re c ib ir a mi Nifii'.o Jesús, sentia u n a
c o s a inexplicable, sin p o d e r p ro n im c iai palabra, s o ­
lo i n te r io r m e n te le decía u n o s afcc'.os a mi Jesúf,
q u e n u n c a los h e s e n tid o ig u a 'f s . M e parecía verle
en- las pajas del p e s t b r e d e Belén; ¡qué h e r m o s a
m e parecía! ¡c ó m o q u e r ía yo c o g e rle y e s tre c h a rle
c o n t r a mi c o ra z ó n ! le veía s o n r e í r m e y t e n d e r m e
s u s m a necitas; y o ac erté a d e c id e n a c a más: «Yo
« q u ie ro a m a r te m u c h o ... d im e q u é d e b o hacer, en-
» s é ñ a m e tú, N iñ o m ió». M e levan té p ara ir a reci­
b irle e n m is b r a z o s y e n rr¡ co ra zó n , p u es la V irgen
b e n d i t a m e le ofrecía p a r a q u e le a d o n a r e V e j k e s a -
se su s piesecítos, |lo q u e se n tí en e s t o ^ í l o t n r i i í a p i . . .
y o n o sé decirlo; la cabeza parecía
— 152 -

b a , to d o s lo s pelo s d e p u n ta , el c o r a z ó n se m e sal­
ta b a del p ech o, m e p a r e c ió te n e r le en m is b r a z o s ,
y al c o n te m p la r a mi N iñ o tan bello, tan h e r m o s o ,
ta n hum ilde, tan b u en o ... q u ise c o m o e s c o n d e r m e
y n o a c e r c a rm e a recibirle, p u e s m e veía yo. . lo
q u e soy, nada, p e c ad o ra, in d ig n a d e t a n to p lacer;
p e r o mi Je sú s m e te n d ía sus b ra z o s y m e dijo: « ¿ N o
»le lo h e p e r d o n a d o to d o ... todo?... a c érca te , q u ie -
» ro tu c o r a z ó n para d e s c a n s a r en él* (m e d a n o s é
q u é p o n e r esto; ¡a mí, a mi, d e c ir m e esto! c u á n to
t e n g o q u e a g ra d e c e rle a El ). M e a c e r q u é a r e c i b i r ­
le r ea lm en te en mi cora zón , ¿ q u é p a s ó e n t o n c e s
p o r mí?... m e q u e d é e m b o b a d a , e s t r e c h á n d o l e d u l ­
c e m e n te c o n t r a mi co ra z ó n ; le sentía, le oía q u e m é
d ec ía .. no s é c ó m o decirlo, m e lo dijo r e p e t i d a s
ve c e s esto: « Q u ie ro q u e seas santa, q u i e r o q u e m e
• a m e s m u c h o y m e e n t r e g u e s sin r e s e rv a tu c o r a ­
z ó n » ; ta m b ié n m e d ijo q u e te n d r í a q u e su f rir m u ­
c h o , p e ro q u e El estaría a mi la d o a u n q u e y o no le
viese, q u e fuera h u m ild e y m e g u sta ra s e r s i e m p r e
la última y g u s ta s e de se r d e s p re c ia d a , o b e d i e n te ,
y q u e to d o lo hiciese p o r a m o r a El; ¡qué dulc es
m e p a re c 'a n sus palabras! yo n o ac erta b a n a d a m á s
q u e a d e c ir llo r a n d o y r ie n d o a la vez: »Ya t e n g o a
»mi N iño, ya e s to y c o n mi Niflo, Je sú s m ío, a m o r
» m ío i .. Así pasó u n ra to , le p r o m e t í se rv ir le e n
c u e r p o y alma: Jesú s m ío, o s o fre z c o lo q u e s o y y
lo que valgo, d isp u e sta a se rv iro s en lo q u e q u p ráis.
L e p r e g u n té : ¿y se ré tu esposa c o n s a g r á n d o m e a
Tí? «No te p r e o c u p e s , lo serás, déjalo d e mi c u e n -
»ta». Me vine a casa a p r e t á n d o l e c o n t r a mi c o r a ­
z ó n ¡con u n gozo!... ¡u n a alegría!... G ra cias, D ios
- 153 -

m ío , gra c ia s o s d o y p o r los f a v o re s y g r a c ia s q u e
d is p e n s á is a u n a in d ig n a p e c a d o r a c o m o yo; seáis
s ie m p r e b e n d i io p o r to d o .
5 c . — Es cié n och e ; ya p a s ó el día y toda vía t e n ­
g o a n te mis ojos la h e r m o s a im a g e n d e Je sú s a n te
el p e s e b r e del p o rta l de Belén c o n S a n J o s é y la
V ir g e n . Q u e sie m p r e , d u e ñ o mió, te a m e m u c h o .
H o y h e t e n id o q u e sufrir d o s cosilias; p e r o v e o lo
p o c o q u e valen esto s su f rim ie n to s p ara lo r e c o m ­
p e n s a d o s qu e so n.
4 d e e n e r o d e 1923 .— ¡Q ué c o n t e n ta v e n g o de
r e c ib ir a mi Je su sito d e mi alm a y d e m i corazón!
s ie m p r e q u e le r e c ib o e n mi p e c h o , sie n to u n o s
d e s e o s de...
5 1 . —0 de e n e r o de 1 9 2 3 .— ¡Q u é c o n t e n ta estoy!
j q u é d elicio sos m o m e n t o s h e p a s a d o d e s p u é s d e
recibir a mi Je sú s e n mi alma! ¡ c ó m o q uisiera yo
te n e r un c o ra z ó n p u r o , h u m ild e , p a r a o frecérsele;
p e r o Jesús m ío, mi c o r a z ó n (q u e ya es vu es tro ) bien
•sabéis lo q u e es, p o b r e , y r u in a c h o y d e s a g r a d e c id o ;
q u e d e s p u é s d e h a b e r sido (al pare cer) e n t e r a m e n ­
t e v u estro , ¡cuántas vec es o s ha dejado!... p e r o ya
n o s e r á asi; h o y te le o fre z c o d e v e r d a d y p ara sie m ­
p re , purifícale T ú m á s y más, Je sú s mío, q u e y o te
p r o m e t o h a c e r lo q u e T ú quieras; s e r é h u m ild e,
o b e d ie n te , callada, y su friré lo q u e T ú q u ie ra s só lo
p o r a g r a d a r te ; y d e s p r e c ia r é esas b o b e r ía s del m u n ­
d o p o r las q u e a l g u n a s vec es te he d e j a d o a Tí.
H o y ante tu cuna, h u m illad a , a d o r á n d o t e c o n
t o d a el alma, p o n g o a n te tu s pies mi n r g u llo v e n ­
cid o p e r tu h u m ild a d , mis p e n s a m i e n to s q u e a p a r ­
t a ré d e es.is ilu s io n es v anas del m u n d o ; s o lo :e
- 154 -

a m a r é a Tí, J e s ú s mío; te pido, N iñ o m ío, á n i m o y


fuerzas p a r a se g u irte c u e s te lo q u e cueste.
5 2 . - 2 1 d e e n e r o d e 1923.— A c a b o d e rec ib ir a.
m i Jesú s e n mi c o r a z ó n y n o s é lo q u e m e pasa; sé
q u e esiá e n m i c o ra z ó n , q u e le e s tre c h o d u lc e m e n ­
te c o n tra m i p e c h o , y a pesar d e d e c ir le c o í a s n o
m e re s p o n d e ; le llamo y n o m e co ntesta; n o le s ie n ­
t o c o m o o t r a s veces, ¡q u é triste es esto! ¡qué pen a
m á s gran d e ! ¿ e sta rá e n f a d a d o c o n m ig o ? p e r o ¿ ) o r
q u é ? ¿ p o r q u é ? ¡Jesús mío, Jesús mió! y o c o m p r e n ­
d o q u e así e s c o m o m e d e b ia s h a b e r tr a t a d o sie m ­
p r e , que n o m e re z c o nada, p e r o ¡p o r pied ad! bie n
vé¡s cuá n to n ec esito d e v u e s tr o s c o n s u e lo s ; q u e si
V o s no m e escucháis y m e so n re ís y m e anim áis,
si n o sie n to lu s e n c a n to s ¡ay Je sú s mío! so y tan m a ­
la q u e o s p u e d o dejar, y ¿q u é se ría d e mí e n ­
to n c e s ?
H o y a p e s a r de s e n tir este vacio, esta tristeza,
m e c o n f o r m o , será esta tu v o lu n ta d ; e s v e r d a d q u e
su f ro m uellísim o, q u e n in g u n a cosa se p u e d e c o m ­
p a r a r c o n es te sufrim ie n to ; peí o con mis lágrim as,
m is r u e g o s y mis caricias te he de e n c o n tr a r ; q u e
T ú ere s m u y b u e n o , y si te e s c o n d e s d e mi, ¡o m e ­
r e c e r é y te o f r e c e ié este sufrim ien to; p e r o n o p o r
e s to te a m a r e ir.cno?, no , al c o n tra rio te a m a r é más,
si c a b e , ta nto... ta n to q u e c o n v e n c id o de m i c a riñ o
v uelvas o tr a s vez a mí; y si n o q u ie re s, al m e n o s
d é ja m e te q u ie ra y o m u c h o , m u c h o , y d e s p u é s h az
d e mí lo q u e quieras.
— 155 —

Visita a la Virgen. (Mayo de 1923)

53.— ¡ M a d r e m ía q u e rid a ! aq u í te n éis a v u e s tr a


hija. ¡O h m a d r e am ada! y o n o sé lo q u e m e pasa;
estoy triste, m u y triste, d e s a s o s e g a d a , inquieta; m e
parece q u e s o y m u y mala: ¡oh m a d r e mía! v o y a
co n ta ro s t o d o lo q u e m e pasa; |si vierais cuá nto
bufro, m a d r e q u e r id a ! P e r m i t i d m e llorar u n r a lo a
v u e s tio s s a g r a d o s p ie s y d e s p u é s os c o n t a r é t o d o
lo q u e m e pasa, ¡qué dulce es llorar en v u e s tra p r e ­
sencia! hasta so lo con es tar así, es to y m á s aliviada;
iq u é b u e n a sois, m a d r e mía! ¡Os d iré q u e sufro
más'... hace u n o s días... p u e s es to y llena d e h o r r i ­
bles p e n s a m ie n to s , m a d r e mía, y m e p a r e c e o ir u n a
voz in te i¡ o rílle n te d i c ic n d o m e sin cesar q u e v oy a
o f e n d e r o s y voy a a b a n d o n a r a mi Jesús, y m e v oy
a a p a r ta r d e El; y m e e n c u e n t r o d e sola... m a d r e
q uerida , te n e d p ie d a d lie mí.
- N o te n g a s m ie d o , hija mía; e s o es q u e el e n e ­
m ig o no g u s ta d e tu vida, y e n v id io s o d e la dicha
que dislrutas, q u ie re , tra ta r d e c o n f u n d ir y d e o f u s ­
car tu e n te n d im ie n t o , a g ita n d o tu co ra zó n , p a r a q u e
te o e a s p e r d id a y c o m e ta s pec ad o s; p e r o n o t e n g a s
m iedo, q u e m ie n tr a s tú n o quieras, y a c u d a s a irr,
el d e m o n io no p u e d e nada.
54. h s q u e ta m b ié n , m a d r e mía, m is p a d r e s y
mis h e r m a n a s y hasta mis am ig as jsi viérais q u é
cosas m e d i m i m e q u ie re n h a c e r v e r q u e v o y p o r
el c a m in o e r r a d o , y tratan d e a p a r ta r m e del c a m in o
e m p re n d id o , in s p ira d o p o r v u e s tro Je sú s y p o r Vos,
— 156 -

«¡os acordáis, m a d r e mía? (1) |c u á n feliz so y d e s d e


e n t o n c e s a m á n d o o s y sirv ié n d o o s, s ie n d o vuestra,
s ie m p r e vuestra! P e r o a pesar d e to d o , so y todavía
m u y débil, y hay días c o m o h o y q u e m e sie n to de
tristo na... m e p are ce e s ta r m u y alejada d e Je sú s y de
V os; y s u f re m á s p o r q u e m e sé m u y b ie n q u e yo
m e m e re z c o el q u e J e s ú s m e a b a n d o n e y n o m e
q u ie ra , p o r q u e so y mala, mala, y te m o e s té enfada­
d o c o n m ig o , y n o q u ie ra m ás estar c o n m ig o , y m e
d e je sola, sola: y c u a n d o e s to m e o c u r r e , m a d r e
mía, la m is m a voz q u e os he d ic h o m e h ac e ta n to
d añ o ... o ig o q u e m e dice q u e lo d eje to d o , q u e al
fin y al c a b o lo he d e dejar, q u e n o s o y d ig n a ni m u ­
c h o m e n o s d e lo q u e quiero; y lo q u e m e d ic e n en
m i casa, q u e voy e r r a d a ; y h ay veces q u e te n g o
<que luchar así hasta c o n m ig o m ism a, q u e m e siento
vacilar; p e r o ya sabéis, q u e r id a m a d re , q u e yo q u ie­
r o a m a r m u c h o y s e rv ir a mi dulce Je s ú s cu e ste lo
q u e cueste; p e ro a y u d a d m e Vos, ;si viérais cuántas
g a n a s te n g o de llorar!...
5 5 . — ¡Pobrecita hija mía! v e n a mis b ra z o s, ven
y n o t e n g a s m iedo; es q u e lu chas co n la g ra c ia co n ­
tr a el mal, q u e te d iré está ya casi ven c id o , y p o r
e s o so n esas luchas y esas v o c e s del m al q u e te

(1) E ¿te ca m ino de perfección e s el que e x p o n e en los nú*


mero» 20 a 37; cosa v e r d a d e r a m e n t e ad m ir a b le e n n u e s t r a Pe­
pa. p u e s In escribió casi a los principios de su t sta l conv ersión
a Dios ¿H ay cosa I m p o rta n te p ara con segu ir la perfe cciór c r i s •
tian.n, q u e de a lg u n a m . n e r a nu se halle en el breve disefio
tr a z a d o por Jo s e f a en dichos lugar es? Adm irable es el Camino
de perfección escrito p or S a n t a T e r e s a a la e d a d d e 5 0 años:
el de n u e s t r a Pepa a los 21. no es m e n o s a d m i r a b l e . Y rétese
■que a m bo s fueron escritos en A vila.
— 157 —

quiere c o n v e n c e r p a r a q u e desfallezcas y a b a n d o ­
nes la v e r d a d e r a p ie dad; p e r o a c u d e a mí y no t e ­
mas lo de tu familia p o r u n c a r iñ o q u e te tie n e n
mal e n t e n d id o : v e n tu c o n v e r s ió n y tu inclinación
y d es eo s, y han d e b u s c a r t o d o s los m e d i o s p a r a
p r o c u r a r p e r s u a d ir te y c o n v e n c e rt e ; á r m a te de p a ­
ciencia. p u e s has d e sufrir, p e r o súfrelo p o r mi d i ­
vino Hijo, y te r e p ito n o tem as, ni te a c o b a r d e s , ni
cedas p o r nada, q u e y o qu e so y tu v e r d a d e r a m a ­
dre no t t a b a n d o n a r é ; y a los d e m á s d é ja lo s pasar,
d e sp ré cia 'o s, y m ir a n d o sus burlas y sus p alab ras c o ­
m o las p alab ras d e tu s n b rim to , q u e n o tie n e n m a li­
cia, sonríe y sig u e v alerosa el c a m in o qu e c o n d u c e
a D ios. D im e, hija mía, ¿te q u e r r ía s v o lv e r atrá s?
— O h no. m a d r e mía, a r t e s m o r ir .
— P u e s e n to n c e s , hija q u e r id a , si t u v o lu n ta d
está firme, m uy claro es q u e tus r e p u g n a n c ia s y tu s
te m o r e s , tus p e n s a m i e n to s m alos, sor. o tr a s ta n tas
te n ta c io n e s q u e D ios p e r m ite p a r a tu bien; p a r a tu
bien, sí, p o r q u e con ellas a p r e n d e r á s lo p o c o q u e
tú vales y lo m u c h o q u e necesitas de Dios; y se rá n
to d a s estas cosas, d e q u e te m e q uejas, p a r a tu a lm a
p o b r e u n t e s o r o e s c o n d id o , q u e si te sa b es a p i o v e -
char d e él, c r e c e r á en tí la g ra c ia y a u m e n t a r á s en
gloria: á n im o p u e s , hija tnia, sé p e rs e v e r a n te , q u e
yo te a y u d a r é .
56.— ¡O h m a d r e mía, c u á n to m e consoláis! ya
no te n g o n i n g ú n te m o r .
—Y ¿a q u ié n h a s d e te m e r ? sólo al p ec a d o , q u e
a b o r r e c e r á s c o n t o d o tu c o r a z ó n : q u e te m a n e s o s
q u e están a p a r ta d o s d e D ios, p e r o tú q u e a c u d e s a
mí, y a m a s a mi Jesús, y veo en tu c o r a z ó n u n h o ­
- 158 -

r r o r a to d o p e c a d o ¿ p o r q u é h as d e le m e r ? P ero
humíllate, hija mía; y así c o m o has v e n id o h o y a
mis pla n tas agitadn y confusa a c o n t á r m e l o to d o ,
v e n s ie m p re , c o n f e s a n d o tu p o q u e d a d y n u l e z a y
m aldad, c o m o tú m is m a dices; y está s e g u r a q u e mi
Jesús d e s d e el cielo sonríe, y e n tu s luchas in te rc e d e
(para q u e salgas victoriosa) al P a d r e celestial, y d e s ­
p u é s d e estas luchas y s u frim íe n lo s p a s a je ro s te
c o r o n e e n e! cielo.
— , O h M a d re mía! ¡y q u é c o n s o la d o r a s 3on
vuestras palabras! ¡y qué g o z o tan g r a n d e siento
d e n t r o d e mi! q u ie r o ser m u y buena, q u i e r o ser
muy buena.
— Bien, hija mía, p e r o el s e r b u e n a es nn don,
un bien, q u e da mi Hijo * las alm as q u e le buscan;
y es uu d o n m u y g r a n d e y n o lo d a p r o n to , a g u a r ­
da a q u e se le p id a n c o n v e r d a d e r o d e s e o . Pide
p u es c o n v e r d a d e r o d e s e o d e s e r b u en a , pídeselo
siem pre, que Jesús te d a r á lo q u e le pidas, p o r q u e
así lu lia ofrecido, y El n o falta a su palabra: el ser
buen?, e s m u y fácil te n ie n d o b u e n a v olu ntad, y cre­
y e n d o q u e Jesús tie n e p o d e r parz h a c e r n o s santos
c o r r e s p o n d i e n d o a sus g r a c ia s e insp iraciones, qüe
s ’n su grac ia nada p o d e m o s . Y ta m b ié n procura
recibir a Jesú s c o n la conciencia m u y p u . a , y sin
a c o n g o ja r te ni a t u rd irte p o r q u e te p are zca n o estás
bien dispuesta; en esto lo m e jo r es h a c e r lo que
sepas y puedas, c o m o lo haces ya, y Je sú s su p lirá lo
dem ás. D éja te c o n d u c ir p o r mi a m o r, c o m o m e di­
ces t o d o s les días: «Virgen b en d ita, M a d r e mía, Ve-
»nid c o n m ig o y lle v ad m e d e la m a n o * , q u e aciídi-
ré y te a y u d a r é . O y e y sig u e g e n e r o s a m e n t e 1 lis
159 —

in sp ira cio n e s q u e mi Je sú s y y o y el á n g e l d e tu
iguarda e n v ia m o s y e n v i a r e m o s a lu c o r a z ó n , y sin
p en sarlo serás b u e n a , y g o z a r á s d e la paz y d u lz u ­
ras y a m o r d e mi h ijo Je sú s.
5 7 . — G ra cias, m a d r e mía; gracias, m a d r e a m a ­
da; soy feliz, ya es to y t r a n q u i la gracias a Vos, q u e ­
rida m a d re ; ¡qué c o h a r d o n a soy! ¿ v e rd a d , m a d r e
qu erid a ?.
— Si, hija mía, ere s m u y t o n t o n a .c o m o tú m is m a
dices; te a c o b a r d a s p o r m u y p o q u ita cosa; c u a n d o
esto te o cu rra, a c u d e a mi, ¿v e s q u e p r o n t o íe he
c o n s o la d o ? Mira, tienes el c o r a z ó n to d a v ía alg o d é ­
bil, niño, y yo q u ie r o q u e e lengas fuerte, d i s p u e s ­
t o a sufrir to d o , si es q u e d e veras q u ie re s q u e r e r
a mi Jesús; q u e ia m e d id a del a m o r es tá en el s a ­
crificio. T a m b ié n nlguna vez p e rm ite Je sú s el q u e
te creas a b a n d o n a d a p o r a lg u n a fa tilla q u e c o m e ­
tes, o p o r q u e te c o m p la c e s en q u e i e r ciertas co s a s
d e la tierra; y Je sú s q u ie re q u e seas m u y buena, y
q u e le qu ié ra ? so lo a El; ¿lo h ará s asi, hija mía?
— Si, m a d r e q u e rid a ; c o n v u e s tra a y u d a y l
gracia d e J e ? ih : o d o lo p o d r é . Se hac e tarde,mafia-
na volveré, t l . H n e v u e s tra b en d ició n ... 110 s é c ó m o
m a r c h a r m e . A D ios, m a d r e mía.
— A Dios, hija, v u elv e o tra vez.
- 160 -

Mes de octubre.—1923

(E stas impresiones debió de comenzarlas m ás de un


año, pues tiene varios borradores en los dos p r i­
meros días-, de ellos están recogidas las que si­
guen.)

5 8 .— 1.° d e o ctu b re , lunes del R osario. Ya lle g ó


el mes del Rosario, tan q u e r id o y d e s e a d o p o r q u e
a más d e o b s e q u ia r c o n el sa n to R osario a mi q u e ­
r id a M adre, s a b o re o y g u s to a mi placer d e la real
p rese n cia d e mi q u e r i d o Jesús, q u e allí e x p u e s to y
o c j l t o e n el c o p ó n atrae c o n u n a fuerza ¡resistible
m i corazón.
N u n c a p o d r ó o lvid a r la im p r e s ió n tan g r a ta y...
n o sé c ó m o decir; más... así c o m o c u a n d o s e ve d e
r e p e n t e a u n a p e r s o n a q u e r id a q u e liace m u c h o
tie m p o q u e n o se la ve, q u e se siente u n a e m o c ió n
inten sa, g r a n d e , asi u n a cosa p a re c id a m e ha o c u ­
r r id o a mí esta n o c h e al abrir el Sag rario , ¿ c ó m o
explicar lo q u e sentí entonces?... n o sé expresarm e,,
n c p u e d e ser; u n a alegría... u n a cosa... m ir a r y v e r
allí a u n D io s e s c o n d id o e n aquel cuartiio... q u e m e
m ira, q u e m e ve y m e llama... tan g r a n d e c o m o e&
y tan p e q u e ñ ito p o r n u e s tro a m o r... en t o d a la n o ­
c h e p u d e a p a r ta r los o jo s d e El, s ie m p r e m e pasa
igual. C a d a vez q u e a b r e n el S a g ra rio sie n to u n a
e m o c ió n q u e a lg u n a s veces s e m e caen las lágri­
m as; así m e ha p a s a d o esta noche , c o n u n o s esca­
lofríos... y el co ra z ó n parecía q u e se m e saltab a d e l
— 161 -

p e d i o , p o r q u e p e n s a b a yo : Ahí e n ese c o p ó n tan


p eq u e ñ ito , ahí e s tá mi D ios, mi Je sú s a m a d o , ¡qué
gusto! q u é aleg ría p o d e r decirle ¡cu á nto te am o!
Así se lo dije y o c u a n d o a b r ie r o n la p u e rte c ita y
ap a reció a m is o jo s. M e p are ció qu e m e m ira b a y
m e decía: « A m a m e m u c h o , n o seas mala, sufro m u-
»cho y q u ie r o q u e seas mía»; y o le dije: « S ie m p ie
»te q u e r r é m u c h ís im o a T í solo, ¿ v e rd a d , Je sú s
*míor» y m e pare ció q u e hasta se rió: así p a s ó
m u c h o rato, ¡más bien! ¡más c o n t e n t a 1., y vi q u e ya
estaban r e z a n d o el r o sa r io .
La m e d ita ció n fue del prirr.er m is terio g o z o s o ,d e
c u a n d o el arc án g el San G abrie l a n u n c ió a la V irgen
q u e D io s la hab ía e l e g id o p a r a m a d r e d e su H ijo.
¡O h p o n e n t o l ¡oh maravilla! ¡oh g r a n d e z a del a m o r
de u n D ios p a r a c o n n o s o t r o s los h o m b r e s , los p e ­
cadores! En este m isterio d e a m o r, ¡qué es p ac io tan
g r a n d e para m e dita r! ¡oh m is terio in c o ru p ie n sib le l
;oh b o n d a d y m is e r ic o r d ia d e Dios! tan g r a n d e qu e
se d ig n ó h u m illarse h asta n o s o tr o s p a r a s e r n u e s tr a
re d e n c ió n , n u e s t r o c o n s u e lo y n u e s t r a dic h a m i e n ­
tras v ivié ram os 2quí en la tierra. O h E spíritu S anto,
S antísim o, d e s c ie r.d e a mi c o ra z ó n , a m i m e n t t ,
para q u e co n t u g ra c ia m e e n s e ñ e s , y a p r e n d a yo a
a g r a d e c e r m is terio ta n g r a n d e , tan sublim e, este d e
hacerse D io s h o m b r e p o r mí. ¡C u á n to d e b e ser
n u e s tro a g ra d e c im ie n to ! a u n q u e e m p le á s e m o s to d a
nu estra vida en d a r gracias t o d o sería nada. V irg e n
bendita, la m á s p u r a de to d a s las cria tu ras, q u e m e ­
reciste s e r m a d r e del m is m o H ijo d e D ios, recibid
mi e n h o r a b u e n a y a y u d a d m e a a g r a d e c e r a D io s
gracia tan g r a n d e . Y p a r a alabar d ia ria m e n te tu pu-
— 162 -

Teza, h u m ild a d y d e m á s v ir tu d e s q u e o s h ic ie ro n
d i g n a d e se r M a d re del m is m o D io s, h a g o el p r o ­
p ó s ito d e t o d o s los dias rezar la h e r m o s a o ra c ió n
d e l A n g elu s p o r la m a ñ a n a , al m e d io d ía y p o r la n o ­
che, y a c o r d a r m e m u c h o de e s te g r a n m is terio , y
a g r a d e c é r s e lo a D ios c o n to d o el co ra z ó n : y la g r a ­
cia especial q u e o s p id o se rá p r im e r o la d e a m a r
m á s y m á s a mi q u e r id o Jesús, y la d e n o o lv id a r m e
n u n c a de a g r a d e c e r el q u e un D io s s e h u m a n a s e
p o r n u e s tra r e d e n c ió n .
5 9 .—D ía 2.— Así c o m o Vos, V ir g e n b en d ita,
fuisteis c o m o el p rim e r sa g ra rio d o n d e a p o s e n ta ste is
a vuestro Jesús, yo o s suplico m e a y u d é is a p r e p a ­
r a r mí corazoiiw'íllo p a r a q u e sea un s a g r a r i o d o n d e
d ep o sité is a v u e s tro y mi Jesús, y q u e se e n c u e n t r e
ta n a g u s to q u e n o se qu i e r a m a rc h a r y a m ás; y q u e
y o sea a g ra d e c id a al n o m b r e de C ristian o q u e v u e s ­
tr o divino H ijo n o s di o a tod os, h a c ié n d o s e El d e
n u estra nat uraleza y e l e v á n d o n o s a n o s o t r o s a la
d ig n id a d d e lis r aí a n o s s u / j s , q u e es lo q u e sig n i­
fica el n o m b r e de crisliino, h o m b r e d e C risto, h e r ­
m a n o de Jesús. ' Ae J. ti id i el n o m b r e d e cris­
tiano hice la r e o l u d ó n <1^ i;’. i m r n i e d e se r cristia­
na; q u e es !o m i s m o q u e d . r v : vo so y d e Jesús: y
a m a r este título ¿ k r i o s N i . r n c ■' el q u e l e n g o d e r e ­
cho (si le sé lie v a r c o iri" u>i v e r d e c e r '! h e r m a n o d e
J e s ú s j a pa-ti:i;.iir d > la gloría d-; C r is t o Je sú s; no
a v e r g o n z á n d o m e n u n c a de a pa re c e r c o m o tal e n t o ­
das las ocasiones; y d e m o s t r a n d o que lo s o y n o s o ­
lo con las palabras, si no c o n m ■->o b ra s; m o s t r á n d o ­
m e o r g u llo s a de o s te n ta r el título g lo r io s ís im o d e
cristiano, a ju sta n d o m is ac cio nes a este g lo r io s ís im o
- 163 -

n o m b r e . | Q u é dulc e es decir: s o y cristiana! D io s


m ío , q u e s ie m p r e e s tim e y h o n r e este título m á s
q u e n in g ú n o tro . L a g ra c ia especial, q u e y o s e p a
a m a r m á s y m ás a m i d ulc e Je sú s y te n g a p ie d a d d e
los p o b r e c ito s q u e n o se ac e rc a n n u n c a al s a g ra rio .
6 0 .— D ía 3. A m a r a D io s s o b r e to d a s las co sas
o f r e c ié n d o le los m á s c o s to s o s sacrificios; h a z e r t o ­
d o lo q u e p u e d a p ara llevar al serv icio d e D io s al­
g u n a s p e r s o n a s a q u i e n e s y o a p r e c io m u c h o , p a r a
q u e se c o n v ie r ta n a El y le a m e n m u c h o . L a vida
r e ti ra d a y solitaria... mi ideal; mi e n c a n to es estar
sola, r e tira d a d e ese bullicio so m u n d o , p e n s a n d o
s o la m e n te e n mi Jesús, a m á n d o l e y d ic ié n d o le te r ­
n u r a s y carillos: p e r o n o es así... D iu s lo q u ie re ,
h á g a s e su santísim a v o lu n ta d . P e r o d e t o d o s m o ­
d o s m e p a r e c e q u e D io s q u ie re q u e y o sea r e c o g i­
d a y q u e m e c o n s id e r e solitaria a u n en m e d io d e
ese hiillicin, q u e p o r o h e d ie n c ia t e n g o q u e estar e n
él: ta m b ié n p u e d o h a c e r algo p o r El; ya lo c r e o q u e
p u e d o hacer... co n su gracia, to d o .
Día 4 . — ¡Dios mío! d e s d e h o y liago la re so lu c ió n
d e c o n s id e r a r m e ... lo q u e soy, la ú ltim a e n t r e t o ­
d o s los q u e m e traten , s e n tir m e y o c o m o la m e n o r
d e to d o s, h a c e r las cosas c o m o si t o d o s fu ese n m á s
q u e yo, y g u s ta r el q u e m e tr a te n c o m o si y o n o
fuera nadie, c u n desaire y d e s p re c io , ¡cuánto m e va
a c o s ta r esto! p o r q u e ¡soy m á s orgulloso!... P e r o
p o r tí, Je sú s m ió, y qon tu g ra c ia lo c u n ip l ré; y p r o -
o o n g o ta m b ié n p r e s ta r m is serv icios a q u ie n m e los
o id a y necesite, e s ta n d o p r o n ta a tra b a ja r y servir
n o s o lo a los d e mi casa y su p e rio r e s , s in o a cu a l­
qu ie ra .
— 164 —

Día 5.— H o y la m e d ita c ió n ha s id o del n a c im ie n ­


t o del N iñ o D ios; o h q u é alegría m e d ió al d e c i r :
« A d o r e m o s ta m b ié n n o s o tr o s c o n la m a y o r fe y
a m o r al d iv in o N iñ o J e s ú s * ... m e im a g in a b a y o v e r ­
le allí en el p o rla lito p a d e c i e n d o frío, e n tre ta n t a
p o b r e z a , c o m o si El fuera un n iñ o cu a lq u ie ra . C ó ­
m o n o s d ió K! eje m p lo p r im e r o d e p o b r e z a , d e h u ­
m ild a d , d e to d o ; se hizo niño, se dejó llevar d e u n
la d o a o tr o o b e d e c i e n d o a la V irg en y S an José, sin
d e s e a r ni b u s c a r n a d a sino lo q u e ellos q u e r ía n ,
o b e d e c i e n d o no solo a ellos, sino a los d e m á s t a m ­
b ié n . C o n t e m p l a n d o la h u m ild a d d e Je sú s h a g o la
r e s o lu c ió n d e h a c e r m e niña en m u c h a s cosas y d e ­
j a r m e g u ia r c o m o niño q u e no sabe a n d a r , c e d ie n ­
d o s ie m p r e d e mi p arte .
Día 6 . —L a a d o ra c ió n de los p a s to re s h u m i l d e s
d e las cercanías de Belén; ¡qué dicha la suy;i!... p e r o
¿ q u é dig o ? t e n g o y o la m ism a dic h a q u e los s e n c i ­
llos p. stores... m a y o r todavía; p u e s elios só lo le
a d o r a r o n , y y o le r e c ib o en mi c o ra z ó n , le sie n to y
le toco, le abrazo.
Día 7 . —J e sú s es p r e s e n ta d o p o r su M a d re S a n ­
tísim a al te m p lo . H o y v e n g o m u / im p r e s io n a d a , n o
s é c ó m o decir; |:ero m is p r o p ó s ito s y r e s o l u c i o n e s
s o n p o n e r m e p o r e n t e r o en m a n o s d e D ios, y su frir
t o d o d e s p re c io e insu lto q u e m e h a g a n p o r Je sú s;
y ofrezco a El rrís pies y m a n o s, lo d o mi ser: p e r o
s o b r e t o d o m i corazón, te le d o y to d o y p a r a s ie m ­
p re ; t o d o s m is sufrim ientos, esas co sas q u e m e hie­
r e n y t a n to m e hacen sufrir; yo en fin, q u ie r o s e r tu
discípula, y p o r ta n to sufrir lo q u e T ú quieras.
Día 8 .—J e s ú s mío, y o q u ie r o e s ta r s ie m p r e c o n -
- 165 -

tlg o , s e r to d a tuya, artíarte s ie m p r e m u c h ís im o y


■defenderte s ie m p r e en to d a s las o casiones.
D ía 9 . —¿ C ó m o escribir lo q u e es ta n o c h e h ¿ p a ­
s a d o p o r mí?... 110 p u e d o , 110 sé e x p r e s a r m e b ie n ;
j u n a e m o c ió n I ¡una alegría! ¡con u n a s g a n a s d e
llorar!. El n iñ o Jesús se q u e d ó en el t e m p lo sin sa:
b e r l o la V irgen y S .J o s é .
D ía 18.— La ca ridad co n Jesús; p a r a a y u d a r le ,
v isita r a los e n fe rm o s , consolarles.
Día ‘¿ 0.— Je s ú s e n la c r u z habla aquellas siete
h e r m o s a s palab ras, e n s e ñ á n d o n o s c ó m o d e b e m o s ,
p o r t a r n o s en las p r u e b a s y o c a s io n e s d e esta vida
c u a n d o n o s insu lten o n o s d e s p re c ie n , p e r d o n a n d o
g e n e r o s a m e n t e a im itación suya, ya q u e n,0, c o m o
El, d e v o lv ie n d o bie n p o r m al. N o desconfiar, sin o
c on fia r en su m is e ric o rd ia q u e n o s p e r d o n a r á (co­
m o p e r d o n ó al b u e n ladrón) n u e s tra s m a ld a d e s c o n
s o lo q u e c o n f e s e m o s n u e s tr o s p e c a d o s y h u m illa d o s
■confiemos en el p e r d ó n , q u e n o n o s n e g a r á A q u e l
q ü e m u e r e p o r n o s o t r o s e n u n a cru z r o g a n d o p o r
los m is m o s q u e le crucifican. ¡Q u é b o n d a d ! ¡qué
a m o r! ¡q u é lecciones ta n d iv in a s n o s d a n u e s tro d i­
v i n o R e d e n to r! el q u e t a m b i é n se q u e j a d e sed, n o
l á n t o d e b e b e r agua, c o m o d e n u e s tra s alm as.
Día 2 6 .— D e la p r e se n c ia d e D ios.
Dia 2 7 . —D e l a m o r d e D io s s o b r e t o d a s las c o ­
sas a im itación d e la V irg en .
Dia 2 8 .— D el a m o r a D i o s s o b r e to d a s las co s a s
¡átnorl i q u e a m o r rep ita sie m p r e ! i p o r a m o r lo h a g a
t o d o y el a m o r se a el m óvil d e to d a s m is acciones!
Día 2 9 .— D e l a m o r y d e v o c ió n a la S antísim a
V irgen.
- ¡6 6 -

6 1 .— 12 d e S. (¿Querrá decir 12 de septiem bre


de 1923?).
Es d e n o c h e . ¡ C u á n ta s faltas hoy, Je sú s m ío l
j p e r d ó n l ¡ten m is erico rd ia d e mí! d a m e tu g r a d a
p a r a e m p e z a r a servirle m e jo r, a m a r te d e v e r d a d y
m u c h o , j e s ú s mío, p r o p o n g o m a ñ a n a o f r e c e r te al­
g ú n sacrificio; p e r o bien veis D io s m ío y J e s ú s mío-
m i inconstancia, d ebilida d y Flaqueza; n o m e a b a n ­
do n áis, q u e con fío d e p o d e r l o t o d o c o n v u e s t r a
auxilio, a y u d a d m e c o n v u e s tr a g ra c ia a c u m p lir m i s
p r o p ó s ito s , se r m á s h u m ild e co n los d e casa, y no-
c o m e r fruta. H asta m a ñ a n a , dulc e Je sú s m ío.

Como querría vivir en el mundo si no podia


ser religiosa
(Escrito por mandato de su director)

62.— ¡C u á n to m e c u e s ta escribir esto! p o r o b e ­


d e c e r lo e s c r ib o , p o r q u e m e p a r e c e a mí q u e di­
c i e n d o esto t s c o m o si no q u is ie r a llegar a lo q u e
asp iro ; p e r o ... sea t o d o p o r D ios.
Si p o r m is e n f e r m e d a d e s n o p u d ie ra lo g r a r la
d ic h a a q u e aspiro, la d e ser e s p o s a en la tie rra d e
m i dulce Je sú s, mi re y y mi to d o , si esta es su v o ­
lu ntad... ta m b ié n la mia, y le o f r e c e r é este sacrifi­
cio tan g r a n d e en satisfacción d e m is pec ad o s; y e n
el m u n d o m e h a r é la c u e n ta de q u e e s to y sola, s o ­
la co n mi e n a m o r a d o d u e ñ o e n u n a casa g ra n d e ,,
g r a n d e c o m o es el m u n d o .
E n casa m e s u je ta ré en to d o y p o r t o d o a la
o b ediencia, n o h a c ie n d o n u n c a mi v o lu n ta d s in o la
— 167 —

de ellos, lo m is m o d e m is p a d r e s y h e r m a n o s ,
a m ig o s y d e m á s p e r s o n a s m a y o r e s o p e q u e ñ o s , no
m ir a n d o en ellos n a d a m á s q u e el c o m p la c e r a mi
q u e r id o Je sú s sólo p o r el a m o r . O f r e c e r é mi vida,
mis s u f rim ie n to s e n r e p a r a c ió n y p o r la salvación
de las alm as. P r o c u r a r é tra b a ja r s e g ú n m is f u e rz a s
so 6 r e lo d o e n los trab a jo s y oficios h u m il d e s y
d e s p re c ia tiv o s y q u e m á s m e m o le ste n , sin q u e j a r ­
m e n u n c a si m e m a n d a n m ás o m e n o s , o m e j o r o
p eo r, p e n s a n d o q u e q u ie n m e m a n d a es la V irgen,
y a q u ie n sirv e, a mi Jesús; p e n s a n d o en Fl y c o n
su gracia, ¿ q u é trabajo, aflicción o p e n a se p u e d e
lla m a r g r a n d e ni pesado?.
E sta r a l e g r e a p e s a r d e los p e s a r e s . T e n e r siem ­
p r e fijos mis p e n s a m i e n to s , m is o jo s, m i a m o r, mi
confianza, m i t o d o en el dulc e o b je to de mi cariño .
P r o c u r a r é e s ta r s ie m p r e <;n la pre se n c ia d e D ios,
d ic itn d o : D io s m e ve, D io s m e mira, D io s m e ha
d e juzgar. N o d e j a n un s o lo día de recibir en mi
co ra zó n a mi D ios, mi Je sús a m a d o , mi fortaleza,
mi c o n s o la d o r , a n i m a d o r y m i to d o . T e n e r u n a vi­
d a r e c o g id a y hum ilde, y si p u e d o es mi d e s e o v e s ­
tir el h ábito d e la V irg en de! C a r m e n .
63. U n a d e las cosas q u e m á s m e a g r a d a r ía n ,
y e m p le a ría el t i e m p o e n ella co n s u m o placer, e s
e n s e ñ a r la d o c trin a cristiana a los niños, e n s e ñ a rle s
a c o n o c e r y a m a r a Di-ns; ¡qué o c u p a c ió n tan d ivi­
na! ¡qué envidia m e d a n las m a y u rc ita s c u a n d o las
veo ir a la d o c t r i n a t o d a s las n o ch e s! c u a n d o salen
las o ig o ca n ta r y v ec es sa lta rm e las lá grim as, p o r ­
q u e m e a c u e r d o q u e p u d ie r a y o salir ta m b ié n c o n ­
tenta y satisfecha d e s p u é s d e h a b e r e n s e ñ a d o el P a
- 168 -

d r e N u estro , el C r e d o , la Salve, q u ié n es D ios, esto


a los p e q u e ñ o s; y a las m a y o re s e n s e ñ a rla s a am ar,
c o n o c e r a u n Jesús tan d u lc e c o m o es mi Jesús.
6 4 .— C o n s o l a r al triste en lo q u e p u e d a , visitar
a los p o b r e s e n f e rm o s a n i m á n d o l o s a q u e p o n g a n
s u c j n lia n z a e n ese D io s tan b u e n o , u n c i é n d o l e
s u s su frim ie n to s co n resig n a ció n , ya q u e no c o n
alegría, ¡q u é dulce es t o d o esto! esta será mi o c u ­
p a c ió n favorita en los ra to s q u e te n g a libres; y tr a n ­
q u ila a m a n d o , r e v e re n c ia n d o , a d o r a n d o a mi d u lc e
Jesú s, m e ’u r é la cuenta d “ q u e he m u e r t o al m u n ­
d o , y el m u n d o ha m u e r t o p i r a mí, p a r a q u e mi vi­
d a esté s o la m e n te co n tig o , mi q u e r id o Jesús... M o r ­
tificaré mis se n tid o s, e s p e c ia lm e n te la vista, o íd o y
le n g u a, y he d e se g u ir mi c i m i n o d e la virtud, d e
sacrificios y a m o r a.lim osa y g e n e r o s a m e n t e . Y c o ­
m o si. en rea lid ad estu v ie ra m uerta, no m e q u e ja r é
d e q u e :o d o s m e a b a n d o n e n y m e d e j e n y m e des-
p r e cien C o n c é d e m e esto, Jesús mío d ulcísim o, y.
q u e p o r tu grac ia m u e r a a to d o lo q u e n o se a s T ú,
g u s t a n d o es tar enclavada c o n tig i en tu m is m a cruz;
d e m o d o q u e ya no viv a yo, sino T ú en mí p o r
s i e m p r e jam ás.
T a m b ié n c o m o u n a e s p o s a v e r d a d e r a d e Jesús,
d e aquel q u e no se d e s d e ñ ó e n lim piar los p i e s s u -
cip s de h o m b r e s p ec a d o re s , así y o e s ta ré d is p u e s ta
a h a c e r c u a lq u ie r sacrificio p o r r e p u g n a n te q u e sea,
a cualquiera d e mis p ró jim o s; y p r o c u r a r é b u s c a r
las o ca sio n e s d e asea r y limpiar c o n v e r d a d e r o ca­
r i ñ o a niñas p o b r e s y v iejecito s q u e s e p a lo necesi­
tan , in c ulcá n dole s a la vez el a m o r a mi D io s y a mi
J e s ú s y a la V irgen mi q u e r i d a M adre.
— 169 —

Cómo hacia la meditación

( E strib ólo por orden de su director y tiene tres o


cuatro borradores; por eso pórtese prim ero lo que
tiene en un b o rrador, aunque no es m ás que el
principio de la oración; y luego se pone lo que
ella dio).

6 5 . — N o sé si p o d r é explicar bien c ó m o h a g o
la m e d ita c ió n ; a y u d a d m e V os, Je sú s m ío, p ara q u e
y o d ig a to d o tal c o m o V o s sa b éis la h a g o .
U n a de las co sas q u e m á s m e g u s t a hacer, y
q u e m á s g o z o sie n to y m á s d u lz u ra e n c u e n t r o en
ella, es ( d e sp u é s d e la c o m u n ió n ) la m e d ita c ió n ,
p o r q u e p o c o a p o c o c o n o z c o lo q u e y o so y y lo
q u e e s Dios; en ella e n c u e n t r o u n a paz y u n a tr a n ­
q uilidad... u n a c o s a q u e n o p u e d o explicar. A n te s
d e p o n e r m e a m editar, mi c o r a z ó n salta d é g o z o ,
p u e s v e o q u e n o es con c u a lq u ie ra c o n q u ie n hablo,
s in o c o n mi D io s y S e ñ o r. A n te s d e p o n e r m e a m e ­
d ita r p ie n s o ¿c on q u ié n v o y a hablar? ¿y q u ié n e s
el q u e m e va a h a b la r a mí? ¡yo! ¡con mi D ios... mi
R e d e n t o r y mi to d o ! ¡a q u ie n ta n to d e b o y q u ie r o l
¡hay q u e ver! ¡yo tan p e q u e ñ ita , q u e n o v alg o n a ­
da, h a b la r c o n mi D io s' ¡q u é b o n d a d tan g r a n d e la
tuya, D ios mío, c u a n d o c o n s ie n te s y g u s ta s y q u i e ­
res q u e te h a b le u n a n a d a c o m o yo! ¡c ó m o d e b o
«star en tu presencia! ic ó m o d e b o h u m illa r m e a n t e
m i nada y tu p o d e r , y rec ib ir c o n h u m i l d a d las g r a -
c a s e in s p ira c io n e s q u e m e dais y c o r r e s p o n d e r a
to d o lo q u e q u e r á is de mí!
- 170 -

Para e m p e z a i no m e g u s ta n o r a c io n e s d e los li­


b r o s , sino lo q u e a mi se m e alcanza: lo p rim e ro -
m e p o n g o e n la p rese n cia de D ios, y p ara m ás, m e
im a g in o es tar an te el S a g r a r io rec ib ié n d o le , y hago-
la comunión espiritual, y digo: »Ya e s to y c o n m i
D i o s - : m e a r ro d illo y le a d o r o c o n t o d a m i alm a y
c o n to d o mi ser; D ios mío, c re o q u e estás en mi,
y p r e s e n te , y veis torio lo q u e y o soy. ¡Q u é d u lz u r a
m á s g r a n d e siento! h ay veces q u e m e p a r e c e v erle
a mi lado y q u e yo a p o y o m i cabeza e n su pecho;,
y cu á n to m e g o z o e n t o n c e s d e v e r m e chiquitína,
t a n p o b re , diciéndole: «Yo e s q u ie r o m u c h o , y o o s
• a d o r o y os a m o c o n t o d o m i co ra z ó n ; ta m b ié n o s
• p i d o p e r d ó n d e to d o s los p e c a d o s y fallas; te p id o
»tu gracia p a r a h a c e r es ta m e d ita c ió n ; a y u d a d m e
• V o s a conocer m ás y m ás mi n a d a y v u e s tr o p o -
»der, y s a b e r a g r a d e c e r o s t a r t o s favores y g r a c i a s
• c o m o m e con ced éis* . H a y veces q u e m e p i s o m u ­
c h o tie m p o así, y m e p a r e c e sentir m á s y m e jo r el
a m o r q u e m e tiene Jesús; y p e n s a n d o e n e s to s ie n ­
to una cosa q u e m e hace llorar; y m e g u s ta t a n t o
p e n s a r e n e s to s m o m e n t o s en lo p o c o q u e valgo*
e n v e r m e lo q u e soy, tan p o b r e , tan chiqu itína, t a n ’
n a d a , ¿ p o r q u é será?
00 .— D io s mío, o s p id o v u e s tra grac ia p ara q u e
y o d ig a c ó m o h ago la m editación, tal c o m o V o s
sabéis la h a g o . U n a d e las cosas q u e m á s m e g u s ­
ta hacer y q u e m á s g o z o siento y m e s dulzura e n ­
c u e n t r o e n ella es ( d e sp u é s de la c o m u n ió n ) la me^
ditación; en ella e n c u e n t r o una paz y una t r a r q u i l i -
dad.... u n a co sa q u e n o p u e d o explicar: no m e g u s ­
ta hacer o ra c io n e s en los libros, las o r a c io n e s las-
- 171 —

h ago y o s e g ú n p u e d o . P u e s ta e n o rac ión, mi p e n s a ­


m iento sólo se o c u p a en mi D io s y m i to d o ; y eir
su p r e se n c ia y an te El, q u e m e p are ce verle m ir á n ­
do m e , p e ro tan d e v e r d a d , ta n d e v e r d a d m e p a r e ­
ce, q u e d e s a h o g o mi c o r a z ó n y le d ig o m u c h a s c o ­
sas; y m e v eo tan chiquitína e n to n c e s, tan nada,
q u e d e alegría m e d a n g a n a s d e llorar, ¿ p o r q u é
será? e n esto s m o m e n t o s q u isiera o lv id a r m e d e t o ­
do, y asi m e pasaría las h o r a s e n t e r a s sin cansarm e;,
¡me es ta n dulce! ¡qué b u e n o e s D io s c o n m ig o !
Al p o n e r m e a m e d ita r, lo p r i m e r o (q u é sé y o
p o r qué, p e r o s ie m p r e lo hago) m e im a g in o estar
ante el S a g ra rio re c ib ie n d o a mi Je sús y h a g o la c o ­
m u n ió n e s p iritu alm en te; y al e n c o n t r a r m e en la
p re se n c ia d e mi D io s y d e mi Je sú s a m a d o , le a d o ­
r o co n to d a mi a lm a y c o n t o d o mi co ra zó n ; q u é
dulce m e es p e n s a r q u e es to y c o n El, h ab lán d o le ,
p id ié n d o la y o y é n d o le , y decirle: Y o o s q u ie r o m u ­
cho, p e r o soy ta n débil, ta n nada, q u e si no m e
a y u d á is c o n v u e s tra gracia, n o sé q u é s e rá d e mí;
p e r d o n a d m e t o d o s m is p e c a d o s y faltas, qu e os
p r o m e t o no v o lv e r a o f e n d e ro s ; d e c id m e , e n s e ­
n a d m e c ó m o d e b o estar este ra to co n Vos; y h a ­
ced q u e us c o n o z c a m ás y m ás y o s a m e m u c h ísi­
m o, y re c o n o z c a m á s mi n a d a y mi n u lid a d y fla­
queza: aqu í m e tenéis a r r o d illa d a a v u e s tra s pla n ­
tas, h ac ed d e m í lo q u e queráis, y o sólo os p id o
q u e o s a m e s ie m p r e m u c h o y no os deje p o r n a ­
da. V irgen b en d ita, e n s e ñ a d m e a es tar c o m o se d e ­
be estar d e la n te d e v u es tro Jesús; a y u d a d m e V o s a
hacer esta m e d ita c ió n , p a r a q u e sea g r a ta a D io s
n u e s tro S e ñ o r, y y o ad e la n te en el servicio d e D io s..
— 172 —

' 5 . Jo sé b e n d ito , Sta. T e r e s a d e Jesús, v o s o t r o s q u e


t a n bien sabíais orar, p e d id p o r q u e y o ta m b ié n
a p r e n d a a hacerlo; y tú, A n gel q u e r i d o m ío, di a
J e s ú s t o d o lo q u e falte p o r mi. H ay vec es qu e c u a n ­
d o d e s p u é s d e estar e n la p r e s e n c ia de Jesús, cu a n ­
d o m e p are ce v erle a mi lado, tan dulce, l e v e o so iv
r e í r y yo e n t o n c e s m e a p o y o en su pec ho, i r é p a ­
r e c e e s ta r e n e l cielo; n n digr» nada; p e t o mi co ra­
z ó n m e salta del p e c h o y lloro; y asi m e p a s o m u ­
c h o rato sin d e c ir nada, p e ro sie n to u n a cosa.,., no
s é explicarlo bien: veo lo m u c h o q u e m e q u ie r e y
s u f re más... d e ver q u e le he o fe n d id o tanto...; cua n ­
d o es asi, n o h a g o nada, se m e p a s a el tie m p o , oi­
g o q u e m e llaman, y ya n o p u e d o m á s. P e r o ¡cuán­
t o te n g o q u e a g r a d e c e r a Dios! si a o t r a s les d iera
l o q u e a mí, y a e r a n santas; p e r o yo.... ¡Dios mío,
D io s mío! y o q u ie r o se rlo.
67.— E n la m éditación. lo q u e m ás m e d ito es ert
la P asión d e Jesús; y ¡cuántas veces m e p a ro p o r q u é
n o p u e d o seguir! d e s e a ría llorar y n o p u e d o , m e lo
notarían; p e r o m e d a n u n a s g a n a s d e sufrir, d e pa­
decer, d e q u e m e d e s p re c ie n , y h a g o u n o s p r o p ó ­
sitos.... q u e luego c u m p lo m a la m e n te ; ¡soy tan flójal
D e s p u é s te r m in o p id ie n d o a Je sú s q u e a u m e n ­
te en mí su a m o r p a r a g o z a rle en el cielo, y dig o :
G racias, D ios mío, p e r d o n a d m e lo m al q u e lo he
h e c h o , d a m e tu gracia; h a g o a l g u n a o r a c ió n p e q u e ­
ñ a y le p r o m e t o m á s y m á s.
A ntes d e p o n e r m e a h a c e r la m e d ita c ió n pien­
so (m ie n tra s h a g o a lg u n a cosa) q u e v o y a hablai*
c o n m i D io s tan g r a n d e y to d o ; y y o s o y nad a
¡ c ó m o p u e s d e b o estar! ¡con q u é hum ild ad !
— 173 —

Gracias en la oración.

68 . — M e p a s a b a alg u n a s veces, q u e sin p en sar,,


ni saber, ni e s p e r a r m e r c e d ten g r a n d e c o m o lo
q u e m e o c u r r ía e s ta n d o a n t e el S a g ra rio , y especial­
m e n te d e s p u é s d e c o m u lg a r , no p u e d o e x p r e s a r lo
q u e pasa e n tre Je sús y y o c u a n d o e s to m e o c u r r e :
c u a n d o m e n o s lo p ie n s o sie n to u n a d u lz u ra ta n
g r a n d e , sie n to tan c e rq u ita a mi Jesús, q u e se p a ­
saría no sé el tie m p o sin d a r m e cuenta d e nada; y
a u n q u e m u c h o t ie m p o p a s e y es té d e rodillas, nf>
lo no to. C u a n d o t s así, n u le v e u corno o tras v e ­
ces m e p a r c c c verle; n a d a m á s le sie n to ahí, ju n t o
a mí; no sé, no sé decir c ó m o es e s r. o; p e r o v e o
tan de v e r d a d q u e es El, mi Jesús, q u e n o m e ca b e
d uda n in g u n a .
A lg u n a vez llo r a n d o y o p o r h a b e r sid o tan m a ­
la, oí ->11 dulc e voz, y m e d ec ía q u e llorase, sí, p e r o
no te m as y á m a m e m u c h o y y o estaré s ie m p r e c o n ­
tigo.
C o n t á n d o le m is faltas y p id ié n d o le p e r d ó n p a ­
saba m u c lio tie m p o .
O tr a s vec es n o d ec ía nada, s in t ié n d o m e m u y
dichosa y m u y feliz; así se p a s a b a el r a to h a s ta q u e
me tocaban p a r a d e c ir m e q u e e ra hora.
Me m a r c h a b a tan a l e g r e c o n tal c o m p a ñ ía , q u e
no cabe d u d a e ra m i D ios; a n d a n d o t o d o el día c o n
un c u id a d o m u y g r a n d e d e n o h a c e r co sa q u e le
desagradase, p o r q u e m e parecía q u e s ie m p r e m e
estaba m ir a n d o .
- 174 —

[Favores en la cuaresm a de 1923. (Escrito en 1924)

6 9 .—D e lo q u e m e p a s ó el a ñ o p a s a d o en la
• cu aresm a, t a n g r a b a d o s e m e q u e d ó e n mi p e n s a ­
m i e n t o y e n m i co ra z ó n q u e n o se b o r r a r á jam ás.
U n ju e v e s d e s p u é s d e h a c e r la H o r a S a n ta llo­
ré m u c h o r e c o r d a n d o m is p ec ad o s ; ¡q u é d o l o r tan
g r a n d e se n tía p o r q u e con ellos le había o f e n d id o
a tí, Je sú s mío! al p o c o rato sentí q u e yo m is m a
o r a b a c o n m a s fervor, p e r o sin p r o n u n c ia r palabra,
s ó lo p o r d e n t r o ; d e p r o n t o vi a Je s ú s c u b ie r to de
s a n g r e p o r to d a s p arte s, ¿ q u e senti en to n c e s? fue
u n m o m e n to , un a b r ir y c e r ra r de ojos; n o vi más,
p e r o recibí tal d o l o r en el c o r a z ó n q u e p en s é
m o rir.
7 0 - . O t r o día m e fui al h u e r t o II) a p e n s a r en
El, en mi Jesús, s ig u ié n d o m e s ie m p r e el r e c u e r d o
d e mis pec ad o s, y sin p o d e r c o n t e n e r l a' l á g r i m a s
r o g a b a a mi Je sú s m e p e r d o n a s e p o r lo q u e El ha­
b ía sufrido p o r mí; ¡ ? uá n t o! ¡ c u á n t a suf ri rí ai s e n
v u es tra P asión! Y le dije: Y o q u e r r í a s uf ri r a l ¿ u p o r
Vos; y m e q u e d é callada c o m o e s p e r a n d o ; / mi b u e n
Je sú s le vi s e g u n d a v e z , p e ro en t n e d i . . d e a q u e l l a s
fieras q u e hirié n d o le sin c o m p a s i ó n le d e s g a r r a b a n
las carnes. « A p re n d e , esto es su frir •, i i k d ijo eun
la mirada, q u e a u n h o y a l g u n a v e z m e liac<* e s t r e ­
m ecer.
71. — Y p o r ú ltim o, el v ie rn e s de p as ió n le ped
y o m e d ie ra (si lo creía El c o n v e n ie n te ) u n d o lo r

(I) U n h u e r t o que la familia tiene m u y cerca de caca.


- 175 -

•de cabeza, p a t a p e n e t r a r e n a lg o e n la c o r o n a d e
-espinas q u e cla v a ro n en su delica da cabeza, y s u ­
frir aq u e l d o l o r p o r ta n to s y tan a g u d o s c o m o El
sufrió: así fue, se m e p u s o u n d o l o r tan g r a n d e co ■
m o si m e clavasen agujas; y es ta b a y o ¡de c o n te n ta !
d á n d o l e grac ias y p id ié n d o le m ás, m ás; p e r o a lg u ­
nas veces te n ía q u e b a ja r la vista, p u e s si alzaba los
o jo s tenía a n te la vista aqu ella c o r o n a d e e s p in a s
t a la d r a n d o las sie n es de mi R e d e n to r, ta n a g u d a s
y p e n e tr a n te s , s a c a n d o la s a n g r e q u e c o rría p o r su
div ino r o s tr o . E n es te día el d o l o r d e m is p e c a d o s
fue m á s in tenso, y sin p o d e r m ir a r a m i Je s ú s e n
tai estad o , d e tal m a n e r a s e g r a b a r o n en m i m e n t e
las llagas de m i Jesú s, q u e n o se h an v u e lto a b o r r a r
d e mí.
Y a h o r a y o digo, ¿ h a b r é y o c o r r e s p o n d i d o a
tantas g rac ias y tan g r a n d e s ? c o n p e n a t e n g o q u e
c o n f e s a r q u e no, ¡D ios m ío! ;D io s míol
Y si no le c o n t é t o d o esto, es p o r q u e p r i m e r o
pasab a n c o m o r e lá m p a g o s , a u n q u e se q u e d a r o n
im b o r r a b le s en m i alm a; y p o r q u e c o m o no e r a
b u en a , n o m e creía yo d ig n a d e esas cosas; y cre ía
q u e e r a c u e q i-ría yo p a s a r p o r b u e n a sin serlo,
si lo decía.

Varias impresiones o afectos sueltos


72. — D ig o y o q u e ¿no se rá falta m u y g r a n d e e n
mí el q u e r e r m a r c h a m e co n m¡ Jesús al cielo? s i e n ­
d o lo q u e soy, tan mala, ta n p o c o m ortificada, ¿ s e rá
q u e y o m e crea b u e n a ? ¿ s e rá esto o r g u llo ? y o q u e
n o m e re z c o nada ¡suspirar ta n to p o r el cielo! ¡ d e se a r
- 176 -

c o n tantas ansias irm e a él! A y Je sú s m íe, bien sa­


b e s q u e t o d o mi a nhe lo, t o d a mi dic h a está e n
a m a r t e y p o s e e r te ; y q u e v ie n d o mi nada, mi m is e ­
ria y q u e tan fácil caigo en faltas q u e a mi Je^ j s le
h a c e n sufrir, y c ó m a y o su fro c o n o f e n d e ile , p o r
e s o te n g o m u c h o s d e s e o s de irm e al cielo para n o
o f e n d e r le ja m ás y a m a rle m u c h o y estar p o r s ie m ­
p r e cerca, m u y c e rq u ita d e mi q u e r i d o Jesús.
7 3 . —¡Oh Jesús míol ¡cuánto te q u ie ro ! ,c u á n t o
te a m o l ¡cuánto te adoro!... y ¡cuánto q u i e r o q u e ­
re r te ! ¿ c ó m o es posible q u e h a y a q u ie n no te q u ie ­
ra? ¡si g u s ta r a n de Tí...! ¡de tu s dulz ura s. .! c u á n
p r e s to a b a n d o n a r ía n lo d o o tr o q u e r e r para o c u ­
p a r s e t o d o s e n T: y e n el a m o r g r a n d ís i m o q u e T ú
n o s tienes, n o p r o c u r a n d o sino c o m p la c e r te y a g r a ­
d a rte , y a m a r te con t o d o el co ra zón, c o m o y o l o
d e s e o ; y h u m il d e m e n te te pid o m e co n c e d a s, j e s ú s
m ío , g ra c ia tan g r a n d e c o m o es el sa b e r a m a r t e d e
v e r d a d , y c o n ahinco, y con ei alm a toda. Y o t a m ­
b ié n a n te s ¿te ac u erd as, Jesús m ío? ¡qué lejos a n ­
d a b a de Tí! allá lejete, lejote, q u é p o c o m e a c o r d a ­
b a de q u e T ú m e q u e r ía s tanto, d e aqu e l i n m e n s o
a m o r , tan g r a n d e , tan g r a n d e , Je sú s m í o . . q u e t e
hizo d e r r a m a r hasta la última g o ta de tu s a n g r e di­
vina; ¡oh a m o r in m e n s o , a m o r infinito, a m o r d e
a m o r l y y o ¡qué mal c o r r e s p o n d í a a tan d iv in o
a m o r , e n t r e te n i d a en las b agatelas, y v a n i d a d e s , y
a m o r í o s del m u n d o e n g a ñ a d o r ! olv id a b a el a m o r
sublim e, el a m o r p u r o , el a r r o r casto, el a m o r d e
m i Jesús, el a m o r d el cielo; este a m o r q u e a h o r a
q u e he g u s t a d o un p o c o de él, n o lo la d u lz u ra d e
m i a m a d o Je s ú s q u e ta n ta s veces m e b r i n d a b a d i-
- 177 -

c ié n d o m e a m o r o s o : Deja, d eja la hiel y el ac íb a r


que p r o d u c e n los g t c e s del m u n d o , y ven, v e n a
g u sta r los fru to s de mi am o r, q u e so n d u lc e s c o m o
el paiial d e miel.
7 4 .— ¿ Q u ié n m e envía los su frim ie n to s, es to s
d o lo re s lan auoces,? es mi D io s q u e q u ie r e q u e su
hija sufra p r u e b a s ib ic n m e re c id a s p o r mis m u c h as
faLasj; q u ie re sa b e r si yo, q u e p r o te s t o m o r ir an tes
q u e o fen d e rle , so y sin c era y sé m a n t e n e r m e en mis
p r o m e sa s. ¡ C u án to m e am áis, D ios mío!... iJu e s
bien, m; D ios, m a c h a c a d m i cora zó n, m a n d a d m e lo
q u e queráis; q u ie r o sufrirlo t o d o p o r v u e s tro a m o r;
quiero se guiros, si lo pedís, h asta la cim a del C a l­
vario y s e r in m o l a d a p o r c o m p le to ; a m a r é los s u ­
f rim ientos y las aflicciones p o r a m o r d e mi D ios,
p o r q u e en m e d io d e m is su frim ie n to s, c h divino
C o raz ón, V o s m e hacéis g o z a r de in m e n so s c o n ­
suelos. A ux iliadm e, D ios m ío, p a r a c u m p lir esto s
santos p r o p ó s ito s d e a c e p ta r g o z o s a y a le g r e y sólo
p o r a m o r a Vos, las e n f e r m e d a d e s q u e p ad e zc o y
q u e ta n to m e h ac en sufrir.
7 5 .— ¡O h Je sús mío! p o r fin te te n g o c o n m ig o
p ara g o z a r d e Tí a solas en mi co razón; g racias mil,
pu es h o y he te n id o la dic h a d e rec ib irte s a c r a m e n ­
talm ente; ¡tanto ti e m p o c o m o he s u s p ira d o llegara
tan d ic h o so día e n q u e T ú t o d o m ío y y o to d a tuya!
¡qué g r a n e e es, Je s ú s m ío , la d u lz u ra d el alm a q u e
ie recib e e n su c o r a z ó n p o r m e d io del S antísim o
S acra m en to ! Asi mi alma, q u e h oy te h a rec ib id o y
te e s tre c h a d e n t r o d e su ser, se c o n s id e r a d ic h o sa
y feliz; mi a lm a a n h e la tu s a g r a d o c u e r p o , m: c o r a ­
zón de s e a estar u n id o c o n tig o ; t n t r a d en m i alma,
- 173 -

J e s ú s divino, V os so is mi ú n ic o s o s té n , m i g o z o
c o m p le to .
¡Oh D i o s mío! M e d ita n d o , le y e n d o las «M o ra­
das» d e S a n ta T e r e s a d e Jesús, e c h o m i vista atrás,
a hace u n o s a ñ o s en q u e y o m e e n c o n tr a b a e n t r e ­
te n id a c o n las v a n i d a d e s del m u n d o ; y o c u p a d a en
to n te ría s y m ajaderías, o lvidaba el c o n t e m p l a r la
h e r m o s u r a d e mi ajm a; no p r o c u r a n d o a v e rig u a r
d ó n d e estaba, ni s a b e r q u é e r a yo; n o a c o r d a r m e
d e q u e mi g r a n D io s m o r a b a ( o q u e r ía moi a r ; d e n -
Iro de mí; y en tre ten id a, c o m o d ic e la Santa, y afi­
c i o n a d a c o n la p o r q u e r ía de los q u e s e llam m pla­
c e r e s e n g m o s o s del m u n d o , c o m o s o n la v a n id a d ,
a m o r p r o p io , envidia, d iv e rsiones... q u e c o m o e s ­
ta b a ciega no veía su peligro; y e n íin, c o m o dice la
Santa, mi alm a sin o ra c ió n estab a e n f e r m a y m u e rta
p a r a p o d e r c o n t e m p l a r la h e r m o s u r a de mi alm a y
p e n e :r a r e n este castillo e n c a n ta d o r , ni a u n e n las
p r im e ra s m o r a d a s , a c o s u m b r a d a i p o r d e c irlo así) a
es ta r d isip ad a , e n t r e te n i d a con mil s a b a n d ija s sin
p r o c u r a r n a d a más q u e a d o r n a r m e y ad m ira r...

(Lo que sigue hasta h s cartas (núm eros 76-80\ de­


bió de escribirlo Jo sefa en ¡ai N avidades de 1923,
para que sirviese a las niñas leí R sb a ñ to <ie
modelo de las c rtas q i e la-i hizo escribir a l N i­
ñ o Je sú s y a los Santos Reyes',.

Al amable, al dulc:, al celestial jesús


7 5 . — D iv in o y a m a d o Je sú s d e mi a m a y d e mi
co razón: H e m o s d is p u e s to to d a s ¡as niñas v niños
— 170 -

>de tu R ebañito, q u e T ú b ie n c o n o c e s , e s c rib irte


u n a c a r ta ( c ó m o te estás riendo...), ya sé q u e T ú lo
í í b e s to d o , p e r o y o q u ie r o c o n tá r te lo t o d o c o m o
ya 9abes lo h a g o sie m p re; p u e s sí, h e m o s p e n s a d o
escribirte u n a carta p ara d ec irte c u á n to te q u e r e m o s
y c u á n to d e s e a m o s a m a rte d e v erd a d , y para p e d i r ­
te m u c h a s co sas a Tí, q u e to d o lo p u e d e s ; n o d e s ­
oirás n u e s tra s súplicas. O h Je sú s d e m i alma, ¡cuán­
to te q u ie ro ! T ú eres mi a m o r, T ú ere s mi to d o ,
mi to d o . T ú e r e s m i ú n ic o y m e j o r am ig o . Mira,
Jesús mío, y o v oy a p e d irte u n a s gracias q u e n o m e
p u e d e s n eg a r, y o necesito p e d irte m u c h o ; p r i m e r o
q u e t o d o a m a rte , a m a r te m u c h o y a Tí solo, ya n o
q u ie r o se r mía, sino tuya; tu y o mi c o ra z ó n , t ó m a ­
le p o r tu cuenta, mi a m a d ís im o Jesús, sin dejarle
apartar ja m ás del tuyo: y o q u ie ro m o r i r mil veces,
Jesús mío, a n te s q u e o fe n d e rte , ¿ q u é d ig o ? p e r o ni
siquiera p o n e r t e triste. ¡ C u án to te am o , Jésusito
mío! y p o r q u é te q u e r r é ta n to , ta n to , mi Jesús?
Ah, bien lo s a b e s T ú , p o r q u e te d e b o m u c h o , p o r ­
q u e m e has p e r d o n a d o m u c h o , m u c h o , ¿te a c u e r ­
das? P o r e s o yo te a m o m u c h o y quisiera y o n o
hacer o tra cosa, p ara c o r r e s p o n d e r a tu s g r a c ia s y
b o n d a d e s p ara c o n m ig o : d e h o y e n a d e la n te to d o
lo q u ie r o h a c e r p o r q u e te am o; t o d o lo q u ie r o p a ­
d e c e r só lo p o r q u e te a m o ; te a m o , D io s m ío, te
amo, ini b u e n Jesús, mi q u e r i d o y g e n e r o s o Jesús:
pero n o solo q u ie r o a m a rte , s in o p a d e c e r, su frir p o r
Tí, Jesús m ío ; y o q u i e r o p a d e c e r p a r a p a r e c é r te m e ;
oh sí, mi q u e r i d o Je sú s del alma, y o q u ie r o sufrir,
quiero sufrir, p e t o n o te n g o valor; p o r e s o a c u d o
a Tí, p a r a q u e m e e s c u c h e s y m e c o n c e d a s g ra c ia
- 180 -

tan g r a n d e ; q u ie ro su frir p a r a satisfacer p o r mis-


m u c h o s p e c a d o s ; q u ie ro sufrir p a r a p a g a rte tantas-
g racias y ta n to s beneficios; q u ie ro su frir para po-
dei ir al cielo, q u ie r o sufrir p o r T i n a d a m á s y p o r ­
q u e te a m o m uc ho.
7 7 .— Mira, Jesusín; h e m o s sa b id o q u e e n m u­
c h o s sa g ra rio s estás *nuy solo, m u y triste y lloran­
do; ¡ p o b re Jesús rr.io: p e ro ya n o se rá asi; n o so tr a s
q u e ta n to te q u e r e m o s . 110 d e j a r e m o s un dia sin.
ir a v erte y decirte: N o llores, q u e ya no estarás
m á s tie m p o solo, s e r e m o s tus am iguitas y p asare­
m o s jim io s tnuy b u e n o s ratos; y c u a n d o 110 p o d a ­
m o s venir, n u e s tro c o r a z ó n v o la rá a h a c e rte c o m ­
pañía, p a r a q u e no llores y rías sie m p re .
N o te p u e d e s s u p o n e r c u á n to g o z o los d o m in ­
g o s al c o n t e m p l a r a tantos niños d e rodillas decan­
te d e T i dic ién d o te: A qui n o s tienes, N i ñ o Jesús,
v e n im o s a hacerte u n ra to c o m p a ñ ía , s o m o s t u s
am ig uitas, q u e n o q u e r e m o s m ás q u e a m a rte m u ­
c h o y v erle m uy co n te n to ; s e r e m o s b u e n a s, aplica­
das, obed ien te s, y n o s a c o r d a r e m o s m u c h o d e Tí.
O h Je sú s mío, d íg n a te e s c u c h a r las o ra c io n e s d e
e s to s p u r o s y sencillos corazones, en vía a b u n d a n t e ­
m e n te tu divina g ra c ia so b r e ellos para q u e c u m ­
plan los p r o p ó s ito s d e a m a r te sie m p re, siem pre;
acoje b a jo tu a m p a r o y c o r a z ó n a e s ta p e q u e ñ a
g rey , q u e e n n o m b r e d e to d o s te p id o n o s b e n d i­
g a s y q u e tu b e n d ic ió n se g r a b e en n u es tra s almas
p a r a q u e d e s p u é s, s ié n d o te fieles, nos a d m ita s a to­
d o s e n tu p ara íso p a r a g o z a r c o n tig o p .r to d a la
e te r n id a d .
7B.— Y tu M aría, S e ñ o r, ¿ q u é te p e d irá ? ser tu
- : 81 -

;María sie m p re, d u e ñ o mío; y ú te lie d e dejar....


m orir mil veces, Jesús mío, a m e s q u e infie! a b a n d o ­
narte. T u M aría seré, y mi v i d a e t u e r a q u ie ro p a s a r
al pie d e tu sa g ra rio solitario; p o r c u e el S a g r a r io es
p ara m í la fu e n te del celestial a m o r. O h S a g r a r io
q u erid o , q u e e n c i e n a s a mi Jesús, q u é p e n a m e d a
ver la indife re ncia d e ta n to s q u e p asan p o r tu p u e r ta
d e s o y e n d o tu dulce voz co n el ru id o del m u n d o e n ­
g a ñ a d o r, oh Jesús m ío, de este m u n d o d e s c o n o c id o ,
d é ja m e q u e a Tí m e llegue y ab razad a a tu cruz vi­
vir m u r ie n d o a ese m u n d o e n g a ñ a d o r ; q u e en a m o r
y h u m ild a d f u n d e mi vida, y n e g á n d o m e a mí, siga
valiente d e tu cru z el ca m in o , e im itan d o a mi q u e r i­
da m a d re Sta. T e r e s a d e J e s ú s diga co n ella: P a d e ­
cer a m o r ir . T u María, se r s ie m p r e tu María, eso pi­
do, S eñor, y q u e el últim o aliento d e mi p e c h o se a
un su sp iro d e a m o r ; y al p r e s e n ta r m e an te Tí para
q u e ju z g u es m i p o b r e alma, p u e d a d ec ir c o n v e r
dad: «Jesús mío, os he p r e f e r id o en la tie rra a to d o » ;
d a d m e v u e s tr o a m o r y v u e s tr a gracia, q u e c o n ella
to d o lo p o d r é ; t o d o p o r Tí, p a r a Tí y co n tig o .
T u M aría
Jo se fa del D iv in o Solitario.

79.—A los simpáticos Reyes Melchor,


G aspar y B altasar.
Q u e r id ís i m o s Reyes: D e s p u é s d e s a lu d a r o s r e s ­
p e t u o s a m e n te , o s suplico d e s d e el f o n d o d e mi c o ­
razón q u e c u a n d o estéis e n p r e s e n c ia d e mi N iñ o
J e s ú s en el p o rta lito d e B elén le pidáis p o r esta p o -
Jb re d ta p e c a d o r a , q u e no q u ie r e serlo, y sí q u ie re
- 132 —

am arle m u c h o y s e r su discípula y am ig a, sien do-


c orno El hum ilde, o b e d ie n te , callada, a m a n d o la s a n ­
ta p o b r e z a para imitarle; decidle a es e N iñ o ta n e n ­
c a n ta d o r, a q u ie n q u ie r o tanto, q u e q u ie r o q u e mi
co ra z ó n n o su sp ire , ni an he le , ni d e s e e n a d a sin o
a m a r y e s ta r co n su d u lc e c o m p a ñ ía ; ta m b ié n q u e
n o m e s e p a r e n u n ca d e su dulc e c o ra z ó n , q u e m e
h a g a m u y b u en a , m u y b u ena, p ara q u e esté sie m ­
p r e c o n t e n to co n m ig o ; que se c u m p la en m í su
santísim a v o lu n ta d , y q u e p o r su s su f rim ie n to s en
el p ortalito d e Belén m e p e r d o n e t o d o s m is pec a­
d o s y ja m ás v u elv a a o fen d e rle ; p ed id le el cielo pa­
ra mis p a d r e s y h e r m a n o s y p a r a i o d o s los q u e a m o ^
a d o r a d le e n mi n o m b r e y d a d le u n a b ra z o y un b e ­
so . A D ios, q u e r id o s Reyes, n o o s olvidéis d e mí.
an te el N iñ o d e Belén; e s qu ie re m u c h ísim o .
Josefa ü ó m e z .

Viva Jesús, María y Jo sé .


80.—A mi Sagrario abandonado.
Q u e r id ís i m o y a m a d o Je sú s de mi Sagrario-
de...: E n vez d e esta carta q u e te e s c r ib o q u isiera
p o d e r visitar tu S a g r a r io y es tar largas h o r a s p o s ­
t r a d a an te Tí, y con e s ta vi ita r e p a r a r el a b a n d o n o
y el olv id o e n q u e te tienen las alm as d e tu p u e b lo .
R ecibe, Je sú s m ío, y d íg n a te a c e p ta r m is d e s e o s
d e visitarte co n fre cue n cia en este S a g ra rio , y en.
espíritu v o la ré a h a c e r te c o m p a ñ ía e n mi Sagrarior
a b a n d o n a d o . A m o r y sacrificio te d a r á sin c e s ,a r
Juanita.
Viva Je s ú s mi a r n u r y M aría m i e s p eran z a.
- 183 —

C /\ F^T A S
1 .—A la señorita Fresolina Sánchez Gutié-
de M ombeltrán,
:T e z (fa m iliarm en te llam ada Iío)
sobre !as Marías. Mayo de 1922.
Viva Jesús.

Q u e r id a Iso: E n esle ir ,e m e n t o llega la Emilia


con tu ta rjeta , y tr.e p a r e c e m u y bien q u ie ra n e n t e ­
rarse d e la O b r a ; aním alas m u c h o , p íd e selo a D ios;
l ú y a v e o estás m u y anim ada, i c u á n to r r e alegrol T e
m a n d o la O b r a d e las tres M arías y e sas hojilas p a ­
ra q u e las leáis; s o n para la p r o p a g a c ió n d e la e b r a ;
no te n g o mas; así q u e con m u c h o g u s t o o s las d e ­
jara p ara v o so tras, p e r o las te n g o q u e d a r a o tr a s
chicas. Asi que, si v o y yo p r o n t o (que sí será), las
g u a r d a s hasta q u e y o vaya , q u e las lean to d a s; y
tam bién te n i a r d o ese librito de la c o m u n i ó n d ia ­
ria, es p rec ioso, ese le d ejas p a r a ti; las d e m á s a m i-
guitas, q u e le lean, ya b u s c a r é a v e r si t e n ^ o más.
A ver si os an im áis más q u e nin g u n a y lo sois t o ­
das. Y o b a ja r é lo m á s p r o r .lo posib le; ( 1 ) si p u e d e
ser, el d o m i n g o b a ja ré o ar.tes; e n t e r a r e s bien d e
la O b r a , leerla t o d a hasta el fin.
N o p u e d o d e c irte más, p u e s te n g o p risa. R e ­
cu e rd o s e n tu casa y a las am ig as, y p a r a tí u n ab ra­
zo, p e r o ca riñ o sísim o , d e tu m e jo r am ig a
P epa.

( t i D irc b ajaré, po rqu e el cam in o a Won b e l l r í n es todt)


cues.la ¿b» jo .
— 184 —

II. A la misma,

j. M. j.
S an E ste b a n del V alle.—31- m a y o — 1022.

1. —Mi q u e r id a a m ig a Iso: P e n s a b a bajar el d o ­


m in g o , p e r o v ie n d o q u e tne es del t o d o im p o s ib le
te escribo p a ra d ecirte digas a tus a m ig u ita s lo q u e
te dije a ti re fe r e n te a o del baile... q u e se r e p r u e ­
b a en to d a s las jó v e n e s y m á s e n u n a M aría del S a­
g ra r io ; así q u e tú se lo dices a ellas ( q u e y o n o se
lo dije p o r estar Luis delante), y q u e se d e c id a n a
d ejarlo y s e r M u ía s : q u e lo p ie n sen ; an ím alas tú,
y ya verás c ó m o D ios n u e s tro S e ñ o r lo r e c o m p e n ­
sa; por un p o q u itín q u e h a g a m o s p o r El, E! n o s lo
p a g a c o n creces. E sta o b r a d e las T r e s M a ría s es
u n a co sa m u y g r a n d e , ¡las grac ias q u e Je sú s da a
s u s v e r d a d e r a s Marías, ¡los favores d e q u e las c o l­
ma!... son in m e n so s, ya lo v eré is p o r expe rien c ia
c u a n d o lo seáis v o so tra s ; p o r u n c o r to servicio,
p o r q u e le a c o m p a s e m o s con n u e s tra s visitas y
o b ra s b u e n a s , c o m u n io n e s , e n sus a b a n d o n o s e n la
tierra, El n o s llevará u n dia a g o z a r c o n El e n el
cielo; ya ves si llevam os ventaja... así q u e a n im a r o s
(q u e ya c re o q u e lo estáis; y a v e r ;i p o d é is a lg u n a
c o m u lg a r d ia ria m e n te .
2.— Mira, hay d o s clases d e M arías; u n a s c o n ­
tem plativas, cu yo oficio es c o m u lg a r y visitar dia­
r ia m e n te aí S an tísim o S a c r a m e n to c o n la in te n ­
ción d e a c o m p a ñ a r le e n el s a g r a r i o a b a n d o n a d o
q u e se les in diq ue , v o s o tr a s del v u e s tro ; si n o po-
- 185 -

-déis ir torios los días, p o r lo m e n o s tre s o c u a tr o


d ías, y los q u e 110 se p ueda, c o m u lg á is espiritual-
tneir.e. La o tr a clase d e M a ría s se llaman activas, y
¿ s ta s a m á s d e c o m u lg a r d ia riam e n te, tie n e n
q u e trab a jar p o r m e d ia de cartas, visitas, 8¡&. para
f o r r m r o tr a s M ir ía s e n el p u e b l o a q u e c o r r e s p o n ­
d a su sa g ra rio Activa so y yo; aq u í e n ini p u e b lo
to d a s s e rá n c o n tem p lativ as, v o s o tr a s veréis c ó m o
q u e r é is ser.
3. - E s p e r o d e tu b o n d a d m e c o n te s te s lo a n te s
•posible d ic ié n d o m e c u á n ta s q u e r é is serlo, c o n la
c o n d ic ió n de 110 bai'ar, n o s ie n d o en u n ca so q u e
o s veáis en u n c o m p r o m i s o g r a n d e ; lo su e lto sí
q u e se baila.
Esta carta te p id o p o r favor 'a r o m p a s c u a n d o
-os enteréis, p u e s va r r u y mal escrita. A D . D a ­
mián ( 1 ), si q a ie re s, se lo p u e d e s decir, él ta m b ié n
o s a n im a r á m u c h o .
Mis c a riñ o so s r e c u e r d o s a tus p a d r e s y h e r m a ­
nas y am iguitas, y p ara tí u n a b r a z o m u y f u e rte de
t u in v a riib le am ig a q u e m u c h o te q u ie re ,
Jo sefa G ó m e z .

4 .— La c o m u n ió n espiritual c o n s iste e n u n d e ­
s e o d e recib r a N u e s t r o S e ñ o r el día q u e n o p o ­
d á i s s a c ra m e n ta lm e n te ; te m a n d o ésta m u y sencilla
y cortita. «D ios mío, y o q u is ie r a a c e r c a rm e a h o r a
»al S a g r a r io y r e c ib ir o s e n mi a lm a sa c r a m e n ta l-
»mentc, m as ya q u e no p u e d o , v e n id a mi c o ra z ó n
>y no o s s e p a ré is d e mí. Así sea».

f l ) rJ . D i r n ü n G ó . i w J m é n e z , celoso Párro co d i Mom -


fceltrán
— 186 — j

Caitas i su párroca y confesor


N ota.— V ien d o los p a d r e s d e Josefa q u e n a d a se-
ad e la n ta b a e n su cu ra ció n , d e t e r m i n a r o n q u e c a m ­
biase de clim a p o r u n a te m p o r a d a , y para ello a
fin de m a y o d e 1913 la llevaron a M e dina del C a m ­
p o . E stu v o e n casa de u n a familia m u y c o n o c id a en'
es te p u eblo, D. G r e g o r i o Oil y d o f u Josefa A lva-
rez; hija su y a es ’a B eatriz q u e n o m b r a e n la c a r ta
IV, y es ta m b ié n hijo s u y o Luis, q u e a c o m p a ñ ó a
Jo se fa a M e dina, y q u e e n o c t u b r e s ig u ie n te c a só
c o n Serviliana h e r m a n a de Josefa.
P o r lo q u e Josefa dice e n varias par les, s u b r e
t o d o en ’a caria qu e sigue, p o d r á a lg u n o c r e e r q u e
su Familia es p o c ' cristiana, y au n e n e m ig a d e la
Religión; n o h ay tal, y asi lo h a g o c o n s ta r aquí; t o ­
d o lo q u e co n Josefa p a s ó era h ijo (co m o ella m is­
m a dice) del cariño mal e n t e n d id o q u e la tenían.
N o ac erta b an co n la e n f e rm e d a d , y p o r ta n to t a m ­
p o c o con el re m e d io ; d e aquí q u e c r e y e r a n la p e r ­
ju d ic ab a ir p o r la m a ñ a n a a la iglesia y es tar en a y u ­
nas, c o m o c o n m u c h a fre cu e n cia el m é d ic o r e p e ­
tía; y c o m o ta m b ié n se les resistía el q u e entrar»;
e n religió n (c o m o d eseaba), d e aquí los obstáculos-
q u e la p o n ía n para la c o m u n i ó n diaria, & &. En
M e d in a c o n o c ie r o n la e n f e rm e d a d , y c o m o se vicv
q u e no e ra lo q u e creían, aflojó ya b a s ta n te la ó n o -
sición. P o r lo d e m á s, en esta familia los h o m b r e s
c u m p le n c o n sus d e b e r e s de cristianos, y las m u j e ­
r e s a d e m á s c o m u lg a n c o n b a s la n te fre cue ncia y más-
d e s d e la m u e r t e d e Josefa.
- 187

[II
M e d in a del C a m p o , 2 —ju n i o — 1923.
Sr. D, A nastasio M ateos.
S an Ksleban del Va le.

1.— R e sp e ta b le P a d r e m íu espiritual: F1 S e ñ o r
1c colm e d e b e n d icio n e s. Le voy a escribir u n a c a i­
ta m u y larga, c o n tá n d o le t o d o lo q u e m e pasó, y
p o r q u é n o bajé, (I) s e g ú n le dije. C u a n d o e n tré a
decirle m e m a rc h ab a , s u b o a casa y n o se p u e d e
im aginar q u é caras m e e n c o n tré ; mi m a d r e m irá n ­
do m e |d e seria! y d e u n a m a nera.... q u e s u p u s e
había to r m e n ta , y m e d isp u s e a rec ib ir el c h a p a ­
rrón, sin in te n ta r a b r ir el p a ra g u a s siquiera; mis
h e rm a n a s ta m b ié n m e m ir a b a n con un enfado....
C ó m u sufría p o r d e n t r o c o n verlas así; p e r o apa­
r e n ta n d o n o n o ta r nada, c o g í mis libros y velo y
me m a r c h é a las F lores. Al salir r.o m e Fui sin mis
c o r r e s p o n d ie n te s piropos....; u n a lágrim a fue l a p a -
gana d e t o d o (¡qué tonta! d e r r a m a r u n a lá grim a s i ­
quiera p o r to n te r ía s sem ejan te s, v a lie n d o lo que-
valen d e r r a m a d a s e n o tras o casiones, ¿ v e r d á u s ­
ted?).
2 — Al salir d e las F lo re s llegu é a casa y m e las
encontré h a b í a n l o m u y an im ad a s; y si v ie ra usted-

(1 ) Pnra e n t e n d e r e s l o d e bajar y subir, h ay q u e tener s a ­


bido que el pueb lo e s tá edificado en u n a pendien':e, ?n cuyo-
PUrtto m ás n!to está la Ig’es'a; y a cnsa rectoral a l g u n o ' m f tr o s -
niás hrja q u e l i d e P e p ñ , a u r q u ? no Ins se p a-n m á s q ue e: íir\
«ho de la calle.
— 188 -

..¡cuántas cosas tu ve q u e o f re c e r a mi Dios!... si no


h u b ie ra sid o p o r El, d a d a mi flaqueza y lo cobar-
■d o n a q u e soy, q u é s é y o q u é h ab iera sido d e mí;
p e r o ¡cuántas gracias te n g o q u e d a r a mi D iosi
p u e s co n su gracia, y.... y o no sé c o m o , p e r o me
p a 'e c ía v erle a mi lado y se reía d íc ié n d o m e : «Va­
m os, s ú f re ’o p o r ini, q u e te q u ie r o tanto....» Y o e n ­
to n c e s ec h é a llorar d e a egría; ellas c r e e r íin llo­
r a b a por.... p e r ú no, m e sentía ían feliz q u e h u b ie ­
r a g u s ta d o se h u b ie ra p r o l o n g a d o la sesión m á s r a ­
t o . ¿N o le p a r e c e a V. que so n gracias q u e y o no
m e re zc o ? ¡cuánto d e b e se r mi a g ra d e c im ie n to ,
cuánto.....1-a y ú d e m e V. a d a r gra c ia s a D ios. A p e ­
s a r de to d o , sentía en mi in te r io r u i a luc h a te rr i­
ble, sentía d e s e o s de sufrirlo c a lla d am en te , p u e s
Je sú s m e inspiraba esto s d eseos; p e r o a la vez p a ­
recía m e declan: «Tonta, llora r a b io s a m e n te c o m o
• a c o stu m b ra b a s a ¡íacerio, contéstalas, v e rá s có m o
»se cillan ; p e ro Je sú s triunfó, ¡ay, c ó m o m e aui-
m ab.t a p e r s e v e r a r y a sufrirlo lo d o p o r Eli
3.—C o n toda la ca lm a q u e p u d e y h asta r ié n d o ­
m e le dije: M adre, v o y un m o i n e n o d o n d e V. me
ha m a n d a d o , p u es c u a n d o v e n g a a luz v o y a bajar
a casa del S r. C u r a a.... no m e d e j a r o n te rm inar;
las tres a la vez: Sí, a q u e te d é a lg u n a carta para
alg ú n C u r a o Fraile: e n fin, m e h a r ta r o n d e mala,
q u e nos estás e n g a ñ a n d o , in d ó m ita, p e r v e rsa , q u e
q u ie re s m a ta r n o s a tod os.... c r é a m e q u e es ta b a
asustada, n o p o r lo q u e a m í m e tocara, sin o bien
•lo sabe D io s q u e si lloré fue p o r ellas. T u v e q u e
re p r im ir las lágrimas, p u e s m e m a n d a r o n callar, y
tq u e Fuera a d e s p e d ir m e aleg re y c o n t e n ta e n casa
- 189 —

de C á n d id a , p u e s les parecía mal n o d ec ir n ad a ..


Allí m e d ije ro n 110 m e creían, q u e d o n d e m e m a r ­
chaba era a u n c o n v e n to : estuve u n m o m e n t o , y d e s ­
de allí fui a casa d e D .“ P etra, y m e dijo q u e a c a ­
baba V. d e salir. M e d isp o n ía a m a r c h a r m e a su ca­
sa c u a n d o llegó mi h e r m a n a y n o m e dejó hasta
qu e fuim os a casa allá m uy tarde; así q u e no p u o e ir.
4 — E n casa m e es p e ra b a u:ia n u e v a r e p r e n s ió n
y u n se rm ó n , dig o s< is u o e n o ; m ir a q u e si n o n o s
aseguras.... si r.o n o s p r o m e t e s 110 i r . . . q u e a ellos
no les im p o r ta b a n a d ? si d e s p u é s d e p o n e r to d o s
los m edios, y o m e e m p e ñ a b a e n a s e sin a rm e , y o p a ­
garía; y q u e tuv ie ra e n t e n d id o q u e si les d e s o b e d e ­
cía, o f e n d e ría a D io s g r a v e m e n te y t o a o seria p ara
mi co n d e n a c ió n ; y q u e en fin, si y o m e e m p e ñ a b a
en q u e r e r ir a c o m u lg a r m ie n tr a s e stuvie ra c c n
ellos, r.i a u n q u e al ir fuera g o r d a y b u en a , m e d e ­
j a r í a n — P e r o c o n t e s t a — P e r o ¿q u é q u ie re n uste­
des q u e les diga?— O tra , ¿ q u é ha de ser? q u e n o
irás.— P e r o ¿q ué esto y h a c ie n d o a h o r a sin o lo q u e
Vdes. q u ie re n ? | C ó m o tenía q u e t e n e r mi p e n s a ­
m ien to fijo en m i dulc e Je sú s p a ra n o saltar y p o ­
n e rm e a r....! p e r o Je sú s vencía sie m p re , s u y a es la
victoria; ¡córnu q u ie r e q u e y o le q u ie r a ! ....
5.— D e s p u é s llamé a mi m a d r e a p a rte y la dije;
M adre, p o r el a m o r d e D ios, m a ñ a n a m e d e ja rá ir
a c o m u lg a r .— No, y 110; y rio m e hables, p o r q u e te
quedas en casa y se lo d ig o a tu p a d r e .— Si qu ie re ,
se lo p id o y o .— N o lo in te n te s. ¡ C u á n to sen tía n o
me dejaran! y sin llorar, a u n q u e tenía m u c h a s g a ­
nas, le volví a p e d i r m ás h u m ild e, tanto q u e m e p a ­
recía n o e ra y o la q u e hablaba, p u e s n o te n g o y o
- ¡QO -

n a d a ( c o m p r e n d ía q u e to d o v e n ía d e D ios, q u e d e s ­
d e el f o n d o d e mí c o r a z ó n le p e d ía n o m e a b a n d o ­
nase); le p e d ía m e d ejara, p u e s m e m a r c h a b a de
viaje, y i ta n to m<iedu c o m o la d a a V.! y y o ta m b ié n
c o m p r e n d o p u e d a s u c e d e r u n a co sa in e sp erad a .
— Q u e te calles, te h e d ic ho q u e no. M e fui a a c o s­
tar, y allí lloré, p e ro di m u c h as g rac ias a D ios, p o r ­
q u e m o le p are ce a V. qu e para se r el ú ltim o día
q u e pasaba e n casa, a u n q u e a mi m e parecía m alo,se
le p u : d e llam ar d ía feliz? Le p r o m e t í a mi J e s ú s no
llorar al día siguiente, a u n q u e n o m e d e ja r a n ir a
c o m u lg a r, p e r o q u e es tu v ie ra allí c o n m ig o , q u e así
s e g u r a es ta b a de triunfar, y tr a n q u ila m e n te m e
d o r m í.
6 — Al día sigu ien te ( i) al d e s p e r t a r se n tía irnos
d e s e o s d e recibir en mi co ra z ó n a mi Je sú s a m ad o ,
q u e otrn vez pedi p erm iso , y mi p a d r e m e hizo to-
r m r un p o c o d e leche. ¡C u án to sufrí entonces! solo
D io s lo sabe, q u e s ie m p r e tan b o n d a d o s o y g e n e ­
r o s o le vi a mi lado c o n el cáliz y la S a g r a d a H o s ­
tia en sus divinas m a n o s y s o n r ié n d o s e , q u e m e h i­
z o m e fu e ra n g r a to s t o d o s los m a lo s r a to s p asad o s.
Sin d e s a p a r e c e r de mi vista visión tan co n s o la d o ra ,
partim o s, n o sin v o lv e rm e a d e c ir o t r a vez lo m is­
m o. ¡Pobreciilos! m e q u ie r e n ta n to c o n u n cariño
m al e n t e n d id o , q u e c r e e n q u e q u i t á n d o m e e so , no
m e voy a m o rir, y m e voy a p o n e r b u en a . Y o p e ­
d ir é m u c h ís im o p o r ellos, y los q u e r r é más, si cabe,
¿ n o le p a re ce?
7 . — P u e s c o m o !e decía, p a r ti m o s , y p o r el ca-

(I) E ra el 29 d e m a y o .
t u m o , ¿se a c u e r d a V. d e O e m m a c u a n d o se p o n ía n
ella y su Angel a d e c ir alab a n za s a Je sú s? p u e s asi
<(no c o m o ella, p u e s y o |p o b r e d e mi! ¡cuán p o c o
valgo toda vía ), p e r o así, una c o s a p a re c id a ; le decía
a mi A ng el: Mira, viene Je sús co n n o s o tr o s , v a m o s
* decirle cosas, p a r a q u e vaya c o n te n to y n o se va­
ya. U n viaje felicísimo; y a cada to rre cilla q u e veía­
m os, mi c o r a z ó n p alpita ba d e alegría, y c o r r i e n d o
se p o s tr a b a d e l a n te d e hl \ lu c ia la c o m u n ió n e s ­
piritual. L le g a m o s a M e n g a y p a r ó el a u t o m u c h o
rato y m e fui a ia iglesia. U n a s e ñ o r a m e d ijo :—
¿ D ó n d e va V.?— A hac er un a visita.— ¿ C o n o c e a
alg u ien ?— Sí, m u c h o , a c o m p á ñ e m e , si qu ie re . Y q u é
risa le dio c u a n d o vio q u e e r a a la iglesia. ¡ Q u é so -
lito e s ta b a ' E s tu v im o s hasta q u e n o s lla m a ro n p a r a
c o n tin u a r el viaje, felizm ente grac ias a D io s.
8 .— E n Avila t o d a la ta rd e h a c ie n d o e n c a r g o s ;
y a las seis y m e d ia había u n a función, d a d a p o r
unas s e ñ o r it a s d e Avila para la C a sa d e M is e r ic o r ­
dia (1). Y o había d ic h o a L u is q u e te n ía q u e hac er
unas visitas.— Mira, si v ie n e s a la fu n c ió n , te d e jo
i r a Misa y d o n d e qu ieras, p e r o si no, d i r é a tu pa-
-dre t o d o y mi s a l d r á s . — B u e n o , iré a la función.
O b r é mal ¿ v c r d i u s te d ? La fu n ción era; d o s s e ñ o ri-

(I) F u " u n a vel.iJ:i a r t é t i c a r e l e w a d a en el T e a t r o Pr'n -


c b a l en beneficio de l;i C a s a de M isericord ia. C o n s istió en un
ralo Je cinem atógrafo : tneK> la tipie J u a n i t a N ú ñ e z . a c o m p a -
fltnd ila ni ptano su h . n n. n a C t c i iu. ; n n t ó so h ( v ■ d ú o a
veces C"n Ant. ni ’ N i ñ e z ) i.i« r o n n i n r a s «le A ld a, F a u s t o , S an •
gre v A ren a, 11 cunción a G r a n , d a , y otrv.s p i e ' a s T a m b i é n
Ceclili v su h e r m u i ’ C a r m e n t o c a r o n a cu a tr n ihhims 1h f*n-
tasín d t I.os H u g o n o t e s . V é a s e el /U o i i a tifi A v ilíi del 3 0 de
maye, de d o n J e hemo< sa c a d o e s t a s noticias.
tas to c a b a n y o t i a c a n ta b a en inglés y 110 sé c ó m a
m ás; un p o c o de cine, y n a d a m a s. L o m á s c histoso
fue q u e m e q u e d é d o rm id a ; no p u d e hac er o t r a co­
s a mejor; p e r o de to d o s m o d o s hice mal
9 .— Al o tr o día, fiel a su p r o m e s a , m e d e jo ir a
Misa, y d e s p u é s de d e s a y u n a r fui a la C a te d ra l, y
allí estab a D . Justo q u e ya se m a rc h a b a . M e d ijo
fu era a su casa, y m e dijo estaba m u y e n f a d a d o c o n ­
m ig o p o r q u e 110 le lu.bía escrito; m e p r e g u n t ó p o r
V., y q u e y o ¿qué tal a n d a b a ? y m ire V., estaba d e s ­
co n certad a, 110 supe d e c ir c o s a n in g u n a . Me d i j a
q u e c o m o ya e ra ta rd e y m e tenía q u e m a rc h a r, q u e
le escribiera alguna vez, y yo 110 sé; ¿m e q u ie r e us­
te d escribir un a carta p a ra y o m a n d á i s e a.'
10.— Al llegar a M edina, esta familia e s ta b a n e s ­
p e r á n d o n o s , ya le c o n taré. E s to m e gu sta , y m e p a ­
rece m e ha de se n tar bien; el dolorcillo c u e te n ía
h a d e s a p a re c id o y c o n tin ú a n las g a n a s d e c o m e r , y
si Dios q u ie re m e p o n d r é bien. M ire V., al e n t r a r
e n M e d in a to d a s las caras e x tra ñ a s y d e s c o n o c id a s ,
sin c o n o c e r a nadie, ni a mí ta m p o c o ; p e r o vi m u ­
c h a s torrecillas y m e decía: N o t o d o s m e so n d e s ­
c o n o c id o s; ahí hay u n o q u e m e c o n o c e , y y o le c o ­
n o zc o m u c h o y le a m o m u c h o más. El día del C o r ­
p u s ( 1 ) al salir la p ro ce sió n del S an tís im o sentí una
e m o c ió n tan g r a n d e , tan g ra n d e , q u e c a y e n d o d e
rodillas y sin c o n t e n e r las lágrimas, allí e n tre u n a
m u ltitu d d e g e n t e s c o n tan p o c o r e sp e to , q u e sufría
m ás... y le dije: Je sú s mío, y o q u i e r o a m a r te p o r
t o d o s , aquí estoy, so y s ie m p r e la m is m a. ¡ P o b r e
Jesús!

(1) 31 de mayo.
— 193 -

11.— N o p u e d o m is ; c o n t é s t e m e V: ¿lo o y e ? y
110 se olv id e en sus o ra c io n e s d e una p o b rec illa q u e
necesita m u c h o , p o r q u e es m u y b o b a y debilucha;
y p id ié n d o le su b e n d ic ió n se d e s p id e esta h u m ild e
se rv id o ra .
Pepa.
V oy a c o m u l g a r m á s días, tres, o c u a tr o p o r s e ­
mana; d íg a m e q u é d e b o hacer, si h a g o mal o bien.

IV Al mismo
Viva Je sú s
M e d in a del C a m p o 1Q d e jn n io d e 1923.
Sr. D . A nastasio M ateos, A rc ip re ste de San E s­
teb an del Valle.
1. M u y a m a d o p a d r e e n el C o r a z ó n dulcísim o
de Jesús: Recibí su p r im e ra carta co n d o s días d e
retraso, p u e s se c o n o c e q u e c o n el c a m b io d e casa,
y el c a r te r o sin c o n o c e r m e , n o p r e g u n t ó a nadie,
hasta q u e y o le dije: Si a lg u n a carta vie n e p ara J o ­
sefa G ó m e z a C alle del P ozo, ( 1 ) h a g a el fa v o r d e
tra é rm e la aqu í; y al o t r o día recibí la d e V. q u e m e '
anim ó m u c h o ; p r i m e r o p o r los á n im o s y p i u d e n -
tes c o n s e jo s c o n q u e s ie m p r e m e ha r e c o m e n d a d o
V. s o b r e l o d o m u c h a h u m ild a d , m u c h a h u m ild a d .

(I). C a le í e l Pozo n ú m . 14; d e s d e esta ca<;a se t r a s l a d a ­


ren todo s a la calle de Rum&n y C a j a l , c^sa d e D F eJe rico . El
3 de juila sa lló p a - a M o nd a rlz ^on h e 'r n ? n a C o n s u e l o : .-illl
estuviero n h a s tn el 24, q u e fuero.n a Vigo. El 25 e m p 'e n d i e r o n
ti regreso ;i M e d in a, d onde e s t u v ie ro n u n o s ilias, y otro s e n
Avila. | p j e b l o llegaron el 6 J e a g osto.
— 194 —

C u á n t a raz ón tiene, p e r o ¿c ó m o , m e r e p it o yo a mí
m ism a, h e d e e n v a n e c e r m e ni e n o r g u ll e c e r m e yo?.,
yo?... si n o s u p ie ra m u y bien lo q u e soy, lo q u e he
sido... p e r o n o o b sta n te , si ve, p a d r e mío, e n mi
a lg o de orguli > (¡qu • locura m;is gran d e !) d íg a m e
lo q u e d e b o h a c e r p a t a c u e d es ap a re zca . P e r o le
d i g o qu e e s to y tan co i v e n . i d i de mi n a d i , q u e
c o n t in u a m e n te doy. gracias a D io s dic ién d o le: D io s
m ío , os d o y infinitas gra c ia s d e q u e n a d a so y e n
v u e s tr a presencia; y ¡ c u in t o gozo! ¡ay Je s ú s m ió ,
m i dulce d u e ñ o , mi dulce am or! ¡cuá nto te quiero !
2 . —T a m b ié n m e a l e g r ó m u flió , p u e s p o r u s te d
sa b ia de los d e mi casa, q u e han e s ta d o sin e s c r i­
b ir m e m á ' de q u in c e días. Sufría, m ir e V., n o lo
p o d ía rem ediar; asi se lo decía a mi Jesús, q u e m e
decía: « A co stú m b ra te a e s ta r sola; p e r m i to e s to pa-
»ra que, d esasid a de to d o , te a c o s t u m b r e s y a p r e n -
» d as a sufrir el q u e t- olviden, p a r a q u e a c u d a s a
• mí s o la m e n te » .— «Ls v e rd a d , Je sú s m ío, le decia,
> p ero soy ta:i débil todavía, q u e n o p u e d o m e n o s;
• lue go la im a gina ción lan exaltada... p e r d ó n a m e ;
« p e r o bien sa b es qu e si sufro, es c o m o a tí te g u s-
*ta».
3. M ire V., pasar u n día, o tr o y o tr o , y nada;
es cribirles yo tre s cartas, sin c o n t a r d o s a n te r io r e s ,
y nada; así q u e c u a n d o recibí su carta m e t r a n q u i ­
licé, p u e s s a b ie n d o estaba n b u e n o s , e s ta b a c o n f o r ­
m e ; asi q u e c o m o no recibía carta de nadie, escrib í
a Sofía, ( 1 ) a Luis, y u n a postal a mi casa; de tres al­
g u n a llegaría, y decía a Sofía eso, no s ie n d o q u e se

( 1 ) Sofi.i R o d r íg u ez es otr.-i jo ven del pu eb lo enn tirulo de


m a e s t r a , y m u y a m i g a de J u s e í u .
— 195 —

h u b ie r a n p e r d i d o to d a s m is cartas... D e t o d o s :
p u e d e sa ca r p r o v e c h o , p o r q u e y o aquí, ¿ q u é p u e d o
o f re c e r d e c o n t r a r i e d a d e s a mi q u e r i d o Je sú s? Y a
m e lian escrito d e mi casa, y m e diccn, p o b re c illo s,
q u e se h a b r á p e r d i d o su carta; p u e d e ser, p e r o si
así n o h u b ie ra sido, y o y a les he p e r d o n a d o el m al
rato o el b u e n o , n o sé c ó m o decir.
4 . — A h o r a le d iré alg o d e la vida q u e h a g o aquí;
los d e esta casa m e d e ja n ir to d o s los d i a s q u e p u e ­
d o a c o m u lg a r ; p u e s p r e g u n t a r o n si te n d r í a n a lg u ­
na re s p o n s a b ilid a d , y les c o n t e s t a r o n q u e m ie n tr a s
no m e p e r ju d ic a r a a la salud, p o d ía n d e ja r m e ; y c o ­
m o e s to y m e jor, v o y casi t o d o s los días, q u e si vie­
r a V., ca d a día sie n to u n a a t r a c c ó n hacia el S a g r a r io
tan g r a n d e , t a n g r a n d e , q u e mi co ra zó n , n o s é c ó ­
mo ex p re sa rlo , así c o m o u n an sia d e más, m á s s e n ­
tir el a m o : q u e p r o f e s o al d u lc e p r is io n e r o q u e e s ­
pera en ta n to s s a g ra ri o s so lito y a b a n d o n a d o ; m e
ad m iro d e q u e n o a c u d a m o s t o d o s al D iv in o Soli­
tario; y allí a rro d illa d a a n t e el S a g r a r io m e p a r e c e
verle d e v e rd a d , y le h ab lo c o m o a u n a p e r s o n a
que la veo, q u e m e oy e y y o le oig o . ¡Olí q u é d u l ­
ces se p a s a n los m in u to s y las horas! ¡ q u é d u lc e s
son las lá g rim as q u e d e r r a m o en s u p r e s e n c ia l
5 .— M e o cu rre, m ire V., q u e c u a n d o r e c ib o a mi
Jesús en mi corazón, m e q u e d o n o sé c ó m o , al m o ­
m e n to m e to c a B eatriz y m e dice: V am o s; y y o n o
he dicho nada, s o la m e n te h e e m p e z a d o a decir: Y a
estás c o n m ig o , Je sús de m i alma, y ya yo e s to y c o n ­
tigo; y le siento, le veo, v e n aq u e llo s m o m e n t o s
me sie n to allá, allá, lejos, d i s f r u ta n d o de u n a p az y
i, u i a d u lz u ra , q u e si p r o b a r a n u n p o q u i t o d e las d e ­
- 196 —

lirias q u e m i d u lc e Je sú s in funde e n las alm as, que-


si vieran lo dulc e y s u a v e q u e es s e rv ir al S “ñ o r r
c ó m o acudirían to d o s al a d o r a b le S a c r a m e n to d el
Altar, y e n t o n c e s mi d u lc e Je sú s n o estaría triste;.
|c u á n ta s g ra c ia s te n g o q u e d a r a mi D io s y mi Jesús
a m a d o p o r tantas grac ias c o m o m e dispensa! p e r o
to d a v ía so y mala; pida V. m u c h o p o r mi.
6 .— L u e g o h a g o la m editación, c u a n d o v e n g o a
casa; q u e m u c h o s d í a s . m e e n c o n tr a b a de tontuna,,
d e tontun a... ni sentía nada, y varias vec es ni a u n q u e
a c u d o a mi Jesús, nadie m e o y e ni m e escucha; y
c o m o c o m p r e n d o q u e so lo esto m e r e z : o , m e callo
y le digo: T ú lo quieres, y o tam b ié n ; p e r o no e s t é s
así m uc ho tie ir p c ; (qué egoísta soyl
D espués, c o m o n o p u e d o a h o r a hac er labor, he
e m p le a d o el tie m p o (d e s p u é s de a y u d a r en la lim­
pieza) a te r m i n a r mis ap u n te s; ya los he te rm in a d o .
F u e un chiste c ó m o los traje; los m e tí en u n a caja
g r a n d e c ita , y encim a u n a s ro squ illa s y galletas, y
d ije a Sofía: R e gálam e esta caj?. d e galleta?; m a ñ a n a
m e la llevas c u a n d o vaya? a d e s p e d ir m e ; y así pasó.
¡Q u é chiste! creia m e la desatab an, p e r o no, y p o r
e s o me e n c u e n t r o co n : o d o aquí: antes d e m a r c h a r ­
m e se 'o te n g o q u e m a n d a r a V. p e r o ¿ c ó m o ?
7 .— P o r la tard e sa lg o de paseo, y p o r la n o c h e
re z a m o s el ro sa rio y y o leo un p o c o e n la Im itación
d e Cristo; y c o m o m e ac u e s to co n Bea en u n a ha­
bitación del c o m e d o r , n o nos a c o s ta m o s h asta q u e
lo han h e c h o tod o s; y m íre V., c o m o Bea n o se p o ­
n e de rodillas a h ac er el ejercicio d e p o r la n o c h e ,
y o , m e p a r e c e a mí... q u é sé yo, q u e c re erían q u e yo-
q u e r ía a p a r e c e r m e jo r o alguna cosa, y ¿s a b e lo q u e
- 197 -

h a g o ? m e vo y al r e tr e t e y allí d e rodillas rezo las


o r a c io n e s más... y lue go m ie n tra s m e ac uesto rezo
lo d e m á s, ¿ q u é le p a re ce? C o n f e s a r m e m e confieso
• o a u n p a d r e q u e se llama p a d r e Isidoro; m e dice
casi lo m is m o q u e V.; q u e si veo m e p e rju d ic o en
la salud, q u e p r o c u r e p o n e r m e bien, y si r.o, q u e
vaya to d o s los dias, q u e n o m e a c o b a r d e , y q u e ya
me diría m ás cosas.
8 . — D e salud, a V. s o la m e n te se lo dig o ; el o tr o
día m e d io un ca u só n to d a la ta rd e y el doloreillo
al c o stado ; h o y y a n o m e 'd u e le n a d a . H e p r o c u r a d o
e n t e r a r m e de los m édicos; y m e ve u n o m u y vieje-
cito, p e r o m u y listo; esta m a ñ a n a m e r e g is tró el
co ra z ó n y los costados, y m e dijo tenía m u y sa no
el co ra zó n , b r o n q u i o s y p u lm o n e s ; q u e te n ia u n a
e n f e r m e d a d e n la sa n g re , q u e necesitaba analizar el
orín , y d e s p u é s p o n e r m e a u n tra ta m ie n to m u y p e ­
noso, p e r o no p o d ía s e r m e n o s . D io s lo q uiere, c ú m ­
plase su v o lu n ta d , y o to d o se lo ofrezco.
l e dije q u e e n m i casa y el m é d ic o lo atrib u ían
t o d o a q u e iba a Misa y a c o m u lg a r t o d o s los días,
y m e dijo: iQ u é disparate! p u e d e ir c u a n d o q u ie ra
y c o m o qu ie ra , n o tiene qu e v e r n a d a el q u e vaya
V. a la iglesia c o n s u e n f e r m e d a d . N o d ig a V. n a d a
d e to d o esto. N o o u e d o más; si viene tía S ervan da ,
m á n d e m e a lg ú n libro pu es n o tien en, si l t p a r e c e a
V. A D. Ju sto to d a v ía 110 le he escrito. ¿E n q u é tren
pasará tía S e rv a n d a ? (1) iC u á n ta s co sas te n g o q u e
co ntarle! p e r o p o r q u e reciba é s ta m a ñana , n o p u e ­
d o más. N o s e olv id e e n su s o ra c io n e s d * su h u -

M) t:s la m a J - e de dos s a c e r d o te s n a t u r a l e s del p u e b lo .


C e le rln o y D T ir s o C l s n e i ü s
- 198 -

m ild e hija q u e c o n m u c h a h u m ild a d b e s a su m a n o


v le pide su b en d ició n .
Josefa.

D é V. mi m ás sin c e ra e n h o r a b u e n a a mis q u e ri­


das M a n a s y d íg a m e c ó m o s ig u e n d e f e r v o r m is
q u e r id a s am ig as.

V . Al m i s m o

M e d in a del C a m p o ‘2 0-6-923.

1.— P a d r e mío: C u a t r o le tras p a r a d e c ir le q u e e n


vista del r e s u m e n del análisis prac tica d o p o r el m é ­
dico, m e m a n d a m e lleven a M o n d a r iz a to m a r las
aguas; y s u p o n i e n d o accedan e n m i casa (q u e cor»
esta m is m a fecha les escribo) v e n d r á mi h e r m a n a
C o n s u e lo , y y o q u e ría m a n d a r le mi c u a d e r n o , p o r ­
q u e juntas y solas s e rá fácil m e le vea; m a s ¿ c ó m o
lo h a g o ? p o r es o le e s crib o o tr a vez. Ya m e h a pu es­
t o un m é to d o : no p u e d o c o m e r a b s o lu ta m e n te na­
d a de pan, harinas, g a r b a n z o s , alubias, toc in o s, na­
d a de grasa s; dice q u e e s u n m é t o d o m u y p e s a d o y
largo; p e r o D io s lo q u ie re ... y o tam bién, sea b e n ­
d ito p o r t o d o . D ice q u e ¡q u é cieg os! ¡qué c ie g o s
h a n estado! q u e casi m e h an m a n d a d o al o tr o m u n ­
d o ; que e s tá a d m i r a d o d e q u e n o h a y a t e n i d o c o m ­
plicaciones g r a v e s y funestas; q u e r r e dice esto, n o
p o r a s u sta rm e , s in o p o r q u e n o t o m e n las cosas a
ch irig o ta; q u e te n g o u n a naturaleza m u y b u e n a , g r a ­
cias a ella iio m e han o c u r r id o p e n o s o s resu ltados.
M e p r e g u n t ó p o r la sed, y le dije q u e hab ía días que
- 199 -

m e pare cía m e a h o g a b a . — ¡Pohrecita! liene q u e ha­


b e r s u frid o m u c h o co n la s e d h o r r i b l e . —
2 .— L e d ig o a V. ¡que sentí u n a alegría! .. p u e s
a u n q u e o f re c id o s a mi Je sú s ’. o d o s m is s u b im ie n t o s
( im p e rfec tam en te ) p o r q u e s e a le g ra ra algo, p o r las
o fe n sa s q u e se le hacen, 110 sa b ii si en r e a lid a d s u ­
fría o no, y a h o r a q u e m e dicen q u e sí he su frid o ,
p ie nso: P u e s alg o s e aleg raría mi Je su sito , y ¡c u á n ­
to m e a le g r o c o n h a b e r su frid o ! ya recibí el p r e m io ;
y es o q u e mía 110 e< la victoria. ¡ Q u é dulc e es el s u ­
frir c o n Jesús, p ara Jesús y p o r jesús!
- D e s d e la c o m id a d el m e d io d ía g u a r d o el
r é g im e n m a n d a d o ; p u e d o c o m e r p e s c a d o fresco,
ca rn e tie r n a y blanca, y m u c h a berza, algo d e leche
y a lg u n a p atata p e lu ch o n a , un p o c o d e vino si lo
q u ie ro , a g u a t o d a la q u e q u ie ra , y p u e d o ir a la Igle­
sia c u a n d o q u ie ra y c o m o q u ie ra . N o p u e d o escri­
b ir más, m e e s p e r a n . N o se olvide en sus o r a c io n e s
d e su o b e d i e n te y h u m ild e hija q u e le q u ie re en el
c o r a z ó n d u lc ísim o de M aría.
Josefa G ó m e z .

VI. Al mismo
(Sin fech a ni encabezam iento)
Q u e r i d o p a d r e m ío en el C o r a z ó n d e Jesús:
Le m a rid o c o n tía S e r v a n d a los d o s c u a d e r n o s ; en
la a g e n d a e n el m e s d e ju n io va la c o n tin u ac ió n del
p r i m e r c u a d e r n o : a d e m á s t e n g o e s c rito lo q u e u s ­
ted m e d ijo escrib iera, d e c ó m o q u e r r ía yo vivir e n
este m u n d o , si n o lo g r a r a a lo q u e aspiro; toda vía
n o h e t e r m in a d o , e s to lo te n ía escrito, y o 110 sé c ó ­
- 200 —

m o estará. T a m b ié n h e p u es to e n lim pio lo q u e te ­


nía escrito e n u n c u a d e r n o q u e en rnayo escribí, lo
d e la V irgen : te n g o m á s escrito, p e r o n o te n g o
tie m p o d e p o n e r lo to d o ; p e n s a b a liaber escrito m u ­
chas cosillas qu e te n g o , para q u e v ie ra V. las g r a ­
cias y fav o res de q u e he sido c o l m a d a s o b r e t o d o
en a lg u n o s d ías d e esta p as ad a cu a re sm a ; p e r o c o ­
m o h oy viene C o n s u e lo , p u d ie r a v er e s to s d o s c u a ­
d e r n o s , y ¡q u é sé yo! Mi c u a d e r n ó n viejo y qu e
sie m p r e m e le han visto, n a te n g o m ie d o con él, le
llevo s ie m p r e c o n m ig o ; asi q u e sr p u e d o , lo iré p o ­
n ie n d o en limpio.
2 .—T a m b ié n le m a n d o ese ju e g o d e c o r p o r a le s
y esa lela, q u e p e n s a b a hac er a lg u n a colilla más;
lo traje p ara te rm in a rlo aquí, p u e s ahí lo tenía que
h a c e r a ocultas y en rr.tos libre?; la puntilla ya la
te n g o te rm in a d a , la t e n g o ahí g u a r d a d a ; así q u e u s ­
ted rre lo g u a r d a hasta qu e y o vaya, ¡me e s tan d u l ­
ce p e n s a r qu e alc ú n día mi Je sú s a m a d o se p o sa rá
e n un trabajillo h ec h o p o r mi m ano! M ientras lo he
b o r d a d o he p asad o rato s m u y d u lc e s en la p r e s e n ­
cia de Dios tan... y h a b la n d o c o n mi Je sú s le decía;
C a d a p u n ta d a ^ea una alabanza p a r a lu C o r a z ó n di
vino . Mi A n g el m e ayu d a b a, y e n t r e los tr e s lo h e ­
m o s h e c h o r ie n d o , c a n ta n d o y a la b a n d o a D ios. (1)
3.— A h o ra le d ré alg;o d e mi: m ire V. c a d a día
m e v eo m á s nada, más im perfecta; ca d a m in u t o t e n ­
g o q u e estar: es to no está bien, e s to es tá mal; im-

(1 ) Vé i?e la nut;i J e l;i p ág in a 6 5 . T u v i m o s d n i M > de


e s t 'e n a r l o s y celefirar con e los (odas las Misa* q u e se oijtrii'n
e n lu gran f l o t a q u e en hnno r de S a n P e ^ r u R iulÍ 3lJ '> e cele­
b r a en e s ta villa el flíj 5 de f f h i e r o .
— •201 —

p érfeccionciIlas q u e q u ie r o a r r a n c a r d e cua jo d e mi;


p e c a d o s p o r la m is erico rd ia d e D ios, m>; p o r n a d a
d e l m u n d o c o m e te ría (con la g racia d e D ios a n te
t o d o j u n p ecado ; n o solo p o r el castigo, no; solo
p o r 110 c o n trista r a mi Jesús a m a d o ; ¡tem o m á s d is­
gustarle! ¡es tan du lc e su com p añía! A p e s a r de
sentir m á s mis fallas, de v e r lo p o c o q u e valgo, si
viera V. iq u é á n i m o s te n g o para saltar p o r cim a de
to d o s los o b s tá c u lo s q u e se m e p r e s e n te n ! Siento
allá en el f o n d o d e mi c o ra z ó n u n a cosa, c o m o u n a
fuerza s u p e rio r a mí, q u e m e hace a s p ira r a asce n­
de r a co sas g r a n d e s y difíciles, y yo p are ce q u e m e
a c o b a r d o , y o ig o decir; ¿ p o r q u é te m es te n ie n d o a
Je s ú s c o n :ig o ? y e n to n ce s, c o m o si yo n o fuera,
p o r q u e y o no te n g o este valor, ni m e c r e o digna de
tanto, es mi Jesús, y p o r El mi co ra zó n y mi to d o
se d i s p o n e n con Je sús y su g ra c ia a e m p r e n d e r el
c a m ino de la sa n tid a d . Si, p a d r e mío, q u ie r o ser
santa con a q u e : q u e to d o lo p u e d e , s ig u ie n d o su s
p a s o s y h a c ie n d o su v o lu n ta d santísim a en to d o y
por to d o . E stoy m u y c o n te n ta , m u y aleg re, so y m u y
■ftlíz, aliora está mi Je sús a m a d o c o n m i g o así pal­
pable, a u n q u e a lg u n a vez se esco n d e ; y es para
cu a n d o llegue el c ía e n q u e m e d eje sola para p r o ­
b a r mi c a riño (sé q u e ha d e llegar), se p a luchar va­
le rosa m e n te co n el r e c u e r d o d e días tan felices; no
yacile, d o te m a , s in o q u e co n á n i m o a l e g r e siga mi
¡camino hasta el m o n te C alvario, y all¡ crucificada
con El, l o g r e la dicha a q u e as p iro . P id a V. m u c h o
p o r mí, p a r a q u e c u a n d o llegue es e dia e s té fo rta ­
lecida co n la fe, la e s p e r a n z a in tr é p id a y g e n e r o s a ,
y alegre no vacile ni d e s m a y é .
- 202 -

4. — El v ie rne s fue la función del S a g r a d o C ora­


zón d e mi a m a d o Jesús, t o d o s los días q u e he asis­
tido a la n o v e n a 110 he p o d id o m e n o s d e llorar;
¡ c u á ita s irreverencias, D io s m ió, D io s mió!... Jesús
estaba triste, p e ro y o le di e: Y o ;e a m o p o r todos;
y parecía s o n r e ir d e s d e a q u e l tr o n o d e a m o r . El
vie rne s p o r I? ta rd e fue la p r o c e s ió n p o r la plaz ela;
¿qué m e dijo al salir tan g lo r io s o y triunfante? no
sé expiicarlo, y lo q u e y o le dije so lo ni m e pudo
c o m p r e n d e r , que p e n e tr a en los cora7onps; no se
p u e d e im a g in a r c u á n to canté a voz en g r ito como
todas, el h im n o y o tr a s cosas q u e he a p r e n d id o , el
Tantuni ergo, e n fin to d o , el G lo r ia a Grieto; que
las chicas m e m ira ban m u c h o ; p e r o yo c e d a : Para
v o so tras soy forastera, p e r o mi C o r a z ó n de Jesús
bien m e co n o c e . N o p u e d o más; no se nlvid** en sus
o rac io n es d e esta loquilla d e a m o r , y p id ié n d o le su
b en d ició n se d e s p id e (el m a rte s salimos) esia q u e le
q u ie re en Jesús y M aria
Josefa.
Rece a mi q u e r id o S a n to p o r mi; pida en la n o ­
vena y el día de su fiesta.

Gaitas i lósela DÉoano Mayoral


N o ta — Josefa D é g a n o M ayoral es o tra jovert d e
esta villa, q u e p o c o d e s p u é s de Josefa c o m e n z ó »
s e g u ir s u s pasos, p o r lo q u e se h ic iero n m u y ami­
gas. M as e n n o v ie m b r e d e 1922 Josefa D é g a n o m ar­
c h ó a O r e n s e ^on su tío D F a u stin o D é g a n o , D o c­
toral d e la C atP dra'; p o r e s to la escrib e a O re n se;
- 203

y m e s y m e d io a n t e s de m o r ir la o tra , i n g r e s ó e n
las Salesas d e B u r g o s r o m p i e n d o to d a s las ca rtas
q u e tenía. P o r esta ra z ó n las c a rta s sig u ie n te s 110 se
han p o d i d o to m a r d e los orig in a les, sin o d e los b o ­
r r a d o r e s q u e han p a r e c id o e n t r e los p apelps ríe J o ­
sefa; y a l g u n a s d e ellas ( c o m o y a se a d v ierte) m u y
p r o b a b l e m e n t e 110 lle garo n a escrib irse, n o p a s a r o n
de b o r r a d o r .

VII. A Josefa Dégano Mayoral, en Orense


( Com enzada el 1 ° de abril y continuada a p rim e ro s■
de m ayo de 1923)

1.— Q u e r i d a am iga: D e m u c h a alegría, d e u n a


satisfacción m u y g r a n d e m e sirvió la lectura d e tu
carta, p u e s ¡si vieras lo q u e g o z o c u a n d o veo q u e
hay quieji q u ie r e a mi J e íú ? , q u e p ie n san e n El, q u e
su m a y o r c o n t e n to es am arle, y q u e su ír e só lo al
p e n s a r s e r le in g rata! ¡si vieras lo c o n te n ta q u e m e
p u s e al v e r q u e tú e r e s una de ellas! da m u c h a s
gracias a D ios, m u c h a s, m u c h a s , y a g r a d é c e le g r a ­
cia U n g r a n d e ; y n o n o s c a n s e m o s , 110, no, d e p e ­
dir y su plicar al d iv in o Je sú s q u e n o n o s a b a n d o n e ,
p u es s o m o s m u y débiles y flojas y fácil d e s e r v e n c i­
das en u n a p e q u e ñ a cosa; n o c o n fie m o s en n o s o tr a s
p a r a nada , pu es a u n q u e n o s pare zca «orno? algo,
no s o m o s nada, nada, n ad a ; p o n g a m o s los o jos en
Jesús, n u e s tr o d iv in o d u e ñ o , y d e já n d o lo to d o en
sus divinas m ano?, c o n fie m o s m u c h o en El, q u e t o ­
d o lo p u e d e ; q u e e n E: p o n g a m o s to d a n u e s tra e s ­
peranza para g oza rle, to d o n u e s tro c o n s u e lo , y to-
— 204 -

•do n u e s tr o to d o : p id á m o sle h u m il d e s p e ro con ir.u-


c h a confianza en su p o d e r ; n o c e d a m o s d e pedir,
a u n q u e a lg u n a s vec es las te n tac io n e s, a d v e rsid a d e s
y hasta n u e s tra s p r o p ia s faltas n o s a c o m e ta n y nos
q u ie ra n hac er v er q u e e s ta m o s c o n d e n a d a s , y nos
q u ie ra n p o n e r tristes, y hasta n o s q u ie r a n v¿nc?r;
a c u d a m o s en to n ce s m á s h u m ild e s, p e r o c o n más
confianza y am o r, s e g u ra s d e q u e si no n o s c a n s a ­
m o s de p e d ir y suplicar, con la grac ia d e D ios v en ­
ce rem o s, p u e s el m is m o Je sú s n o s dice: B usca y
hallarás; p id e y se te dará; llama y te ab r ir á n ; ¡qué
p alabras m á s c o n s o la d o ra s , m á s dulcesI ¿ v e rd sd ?
P id a m o s m u c h o sí, p e r o s o b r e lo d o m u c h o am or,
m u c h o , p u e s d o n d e h ay a m o r lo hay to d o .
2 . — H e d e ja d o p.isar estos d ía s tan tristes, días
de o rac ió n y r ec o g im ie n to , e n los cuales m e h u ­
biera sid o im posible contestarte; ¡si vieras q u é tris­
te los h e pasado! i p o b r e Jesús! a p e s a r d ^ s e r u n o s
d e los días q u e m ás m e g u sta n . H e id o a t o d o s ios
se rm o n e s , ;cuánto m e g u s ta n estos! ¡p e ro s o b r e to ­
d o el d e la P asión d e n u e s tro dulc e Jesús! ¡cuánto
sufría mi co ra zó n p e n s a n d o q u e co n m is ofensas
hice llorar y sufrir a un Dios tan b 'ic n o ! c ó m o q u e ­
rría yo, si pudiera, b o r r a r co i mis lá g rim a s y has­
ta.... p e r o rec o n o z c o q u e au n a h o r a m is m o so y na­
da, nada, floja y m iserab le p e c a d o ra , ¡ c ó m o q u e ­
rría llorar! p e r o n o p u e d o : m e p a r e c e q u e esto y
h ab lan d o c o n tig o y q u e tú m e c u e n ta s m u c h a s co­
sas, m uchas, q u e tú h as h e c h o e n es to s dias, m u ­
chas cosas, p o r q u e m e re c e s el o fre c e rle y sufrir
p o r El; y yo.... nada, p e r o y a q u i e r o q u e r e r le m u ­
c h o y.... se a lo q u e D io s qu ie ra ; le o fre c e ré el sen-
- 205 -

tiijiiento d e no p o d e r o frecerle nada; pide m u c h o


por mí. El V iernes S a n to h u b o u n a función (de las
dos a las tres) d e «Las Siete P ala b ra s q u e n u e s t r o
•dulce Je sú s dijo e n la Cruz», y a cada palabra can­
tábam os y el Sr. C u r a to c a b a e n su h a r m o n iu m ;
las cantares m u y c o n m o v e d o r e s , p u es e r a n el r e ­
sumen d e ca d a palabra, y a d e m á s el «D ulce Jesús
»de mi vida fí q u ie re s te ios m a n d a r e . La H o ­
ra Santa ¡a hizo D. A nastasio, fue la p r im e ra del li­
bro d e los Q u in c e Jueves.... T o d o m u y bien, p ara
mi m u y triste to d o , y tú ¿ q n é tal lo has p a s a d o ? así
qiie u n a s vec es a u n a s cosas y o tras a otras, a u n ­
que h u b ie ra q u e r id o , n o h u b ie ra p o d id o escribirte;
pero d e t o d o s m o d o s y o lo qu ería d ejar p ara hoy,
dia de alegría y día d e paz y c o n t e n to en t o d o s
sentidos.
3.— D e s p u é ; d e h a b e r p a s a d o días tristes y llo­
rosos p o r la m u e rte d e Jesús, viene su resu rre c c ió n
a alegrarnos, a fo rta le ce rn o s, a r esu c ita rn o s: ¡ G l o ­
ria a C risto Jesús! Sí,. Pepa, es to y m u y contenta,
ayúdam e a d a r g racias a D ios p o r ta n to s beneficios
como n o s d isp e n sa y co n ced e; H o y es día d e r e s u ­
rrección p a r a n u n c a m á s m orir, c o m o n u e s tro T r i u n ­
fador Jesús; esto n o s d e b e a n i m a r e n los su f rim ie n ­
tos to d c s , a u n q u e se an m u y g r a n d e s; q u e si los s u ­
frimos c o n E. y p o r El; v e n d r á un día en q u e t a m ­
bién resucitare m o s cu n El para n u n c a m á s m o rir,
y g ozar p a r a s ie m p r e en el cielo, Es lo q u e y o te
deseo y q u e pases este día llena de alegría santa; y
pidam os a Je s ú s r e s u c ite m o s c o n El y e m p e c e m o s
una vida to d a t n e v a y espiritua..
4 .— E s te .d ía e s p a r a m í m u y d u lc e y d e g r a t o s
— 206 -

r e c u e r d o s , d ia e n q u e d e b o alabar, b e n d e c i r y d a r
m u c h a s gra c ia s a D ios ( to d o s los dias, p e r o h o y
c o n d o b le m otivo), p u e s en este día, d o m i n g o d e
R e s u r re c c ió n , m e h ic ieron M a ria d e los S a g r a r io s -
C alvario s; e n este dia m e dije ro n : « T ie n es un Sa-
• g r a r io , y e n él a un Je sú s a q u ie n co n s o la r, a c o m -
» paflar y a m a r » . D io s mío, D io s mío, .¡cómo o!vi
d a r lo q u e sentí e n t o n c e s ? y h o y al r e c o rd a rlo , no
sé lo que m e ?asa, mi c o ra z ó n n o s a b e e x n r e s a r lo
q u e siente, n a d a m á s q u e dice: « G racias, D i o s m ío,
«gracias». A y ú d a m e tú co n tu s o r a c io n e s . Al p e n ­
s a r to d o esto, un p o c o d e tristeza m e viene; p o r q u e
¿ c ó m o he c o r r e s p o n d i d o a la u to s favores y p r o m e ­
sas? y te n g o qu e c o n f e sa r que hay m u c h o q u e d e ­
sear.... P e r o en este día n o q u i e r o e s ta r triste. U n a
noticia te doy;. . v ie rn e s estu v e a rec ib ir a m i Jesús
a mi sa gra rio ; ( 1 ) fu im o s Sofía, Servi y y o a u n r e ­
c a d o d e Sofía, y c o m u lg a m o s ella y yo, p e t o sin
s a b e rlo nadie; Servi n o ha d ic h o n a d a , D io s se lo
pagará; m e a c o r d é m u c h o d e tí; ¡qué cam ino!.... ya
te lo p u e d e s s u p o n e r y
5.— Q u e r id a P epa: ¿ Q u é p e n s a r á s d e mí? A y er
dijo tu tía a mi m a d re q u e p r e g u n t a b a s si h a b ía r e ­
cibido tu carta, si te hab ía c o n t e s t a d o ; y d e s p u é s
m e lo d ijo a mí, p u e s fui a Misa; y p e n s é , ¡po bre
P epa! ¿ q u é d i r á 3 iun m es!
Q u e r i d a P ep a: C o m o si e m p e z a r a o t r a v ez a
e s c r ib ir la carta; ¡có m o h a b rá s s u f ri d o v i e n d o q u e
n o recibías c a rta mía! ¡pobrecita! p e n s a ría s q u e te
h a b í a o lv id a d o , o q u e mi carta se h u b i e r a p e r d id o ,
( I ) D ebió He ser el vie rn e s cuarto de cuaresm a, l 6 d e
m a r z o . Su Sagrarlo es el de M o m b e lt r d n . *
- 207 -

o qué sé yo; p e r o n a d a d e e s to ha su c e d id o . V e­
rás, quise c o n te s ta r te e n s e g u id a y e m p e c é la carta:
todo esto q u e lie e s c riio lo escribí el d o m i n g o
pues es tu v o mal día; p e r o 110 p u d e te rm in a r , p u e ,
me llam aron, y d e lan te d e ellas 110 podía; p u e s c o ­
mo no sa bían m e habias escriio, y y o n o se lo dije,
pues se h u b ie ra n c r e íd o q u é sé yo.... c u a n d o m e
mandabas la carta co n el Sr. C u ra : p e n s é h ac erlo al
otro dia, p e r o m e d io m u c h a c a l en t u r a , y d e s d e e n ­
tonces es lo y p o c o bien y m e lia sid o im p o s ib le h a ­
cerlo. M e jo ré , estaba n c o n m i g o . .. e.iá m n m e a c o r ­
daba d e tí, iq u é di:ía, D o s m ío i p e r o tú tan g e n e ­
rosa m e p e r d o n a r á s y m e escribirás en se g u id a; p e ­
ro m e m a n d a s la carta a mí y así te c o n te s ta r é e n
seguida, p u e s e n mi casa as g u s ta m e escribas, y
ayer c u a n d o se lo dijo tu tía a mi m a d r e m e r i ñ e ­
ron.
Mira, de lo d o se p u e d e a p r o v e c h a r ; c o m o s u ­
pongo h a b rá s su f rid o p e n s a n d o en q u e y o te h u ­
biera o lv id a d o , p u e s p e n s e m o s c ó m o su frirá J e s ú s
cuando n o s llam a y nn le q u e r e m o s e s c u c h a r o t a r ­
damos. N o p u . - J ) má«; te ab ra z a
Pepa.

VIH. A la misma
(Noviem bre de 1923)

1.— Mi b u e n a y q u e r id a a m ig a P ep a: P o r c o n ­
tarte a l g u n a cosilla m á s he t a r d a d o alg o m á s en es-
«ibiitc; p e r o y a no q u ie r o q u e p ase más, y h o y días
de T o d o s los Santot., día así c o m o d e h a b la r d e |
— 208 —

cielo, m e h a g o la ilusión d e q u e esto y c h a r la n d o


u n r a to c o n tig o d e él, de ese cielo tan h erm o so ,
d o n d e t o d o es dicha, felicidad y r o z o ; d o n d e sé
am a de v e r d a d y p a r a s ie m p r e a Él, a n u e s tro q u e ri­
d o Jesús, al a m o r de mis a m o r e s , al dulce o b je to
d e mi c a riñ o ; qu é bien dice a q u e .la h e r m o s a aspira­
ción: |« O h h e r m o s o cielo, c u á n d o le p o se e r é »; ¡si
v ie ra s q u é d e s e o s t e n g o (con la v o lu n ta d divina)
d e irm e a él, para es ta r p o r s ie m p r e jam ás cerca d e
mi Jesús sin te m o r d e p e r d e r le jamás! C o n t e m p l e ­
m o s h o y e s e cielo y e n él a ta n to s S a n io s qu e g o ­
z a n ya el p r e m i o d e sus irab d jo s y fatigas y mil
c o n tra rie d a d e s q u e s u f ri e r o n p a r a se r sa n to s y g a ­
n a r ese cielo q u e g o za n ; y a n i m é m o n o s co n s u ejem­
plo, q u e d e s d e allí n o s a n im a n a se r sa n to s c o m o
ellos, para g o 2a r d e s u m is m a gloria; s u frie n d o to d a
clase d e su f rim ie n to s y trab a jo s, lu c h an d o co n tra
n 'so tr a s m ism as, sin p e r d e r o c a s ió n ni m o m e n to
p a r a g a n a r y a s e g u r a r aquella d ic h a sin fin, a n te la
cual son n a d a los tr a b a jo s y tr ib u la c io n e s d e e s t e
m undo.
¡Q u é d j l c e es h a b la r del cielo! ¿verdá, P e p a ?
¿n o te p a r e c e q u e la tierra p ie rd e to d o su atrac­
tivo c o n t e m p l a n d o ese cielo tan h e r m o s o ? ¡C u á n to
d e b e m o s a h o r a e s fo r z a rn o s en a s e g u r a r un sitio en
la h e r m o s a S iónl ¡q u é d ulc e es sufrir cu a lc u ie ra
p e n a o su frim ie n to c o n el r e c u e r d o de la j-loria!
¿ q u é dic h a ( s u p o n ie n d o q u e la h a y a ' o q u é felici­
d a d hay e n el m u n d o q u e 110 s e a c ab e ? La felicidad
d e este m u n d o es m u y b re v e y s ie m p r e mezclada
d e a lg ú n t e m o r o tristeza, y al fin m u e re , d e s a p a re ­
ce, d e ja n d o tal vez a m a r g u r a s y d e s e n g a ñ o s , ¡qué
— 200 -

diferente es la q u e e n p o s e y é n d o la e n el cielo allí


se goza! sin J e m o r a p e r d e r a q uella felicidad, | ara
siempre, s i e j r p r c , en c o m p a ñ ía d e D io s, d e Je sú s, la
Virgen, los S a n to s to d o s , a m á n d o l o s y s ie n d o felices
ppr to d a u n a e t e r n id a d ; ¡oh cielo, cielo, q u é g r a n d e
es tu atra ctiv o : iú ere s ei té r m in o d e n u e s tr a j o r n a ­
da, el p u m o d e d e s c a n s o d e los q u e se p u e d e n lla­
mar felices su frim ie n to s, trabajos, vencirtiientos y
todo !o que. h a y a m o s p a d e c i d o p o r alcanzarle.
2 .— P a re c e m e n tira, p e r o n ^ lo es; d e s d e el d ía
de Los S a n to s q u e e m p e c é esta carta,, y h o y m e
pongo a te rm in a rla . Verás, m e lla m a ro n , lo d ejé
co;i idea d°. s e g u ir d e s p u é s, p e r o m e fue im p o s i­
ble, ni en los o c h o dias q u e van; u n as veces p o r el
castañar, p o r las n o c h e s cansada y c o n m u c h o su e­
ño no p o d ía escrib ir ni u n a letra; y ho y m e p o n g o
a ver si la p u e d o term in.ir; y c o m o si e m p e z a r a u n a
nueva c o n v e r s a c ió n c o n tig o iiablai em os, ¿de q u é ?
de... d e . , d e El, ¿de q u ie n ha d e s e r ? d e n u e s tro
Jesús, de su cielo, d e su g loria, d e su a m o r , sí, s o ­
bre to d o d e su a m o r , d e lo g r a n d e y p r o f u n d o q u e
es su a m o r hacia n o s o tr o s ; ¿es p a r e c id o el n u e s t r o ?
¡qué triste es s a b e r q u e m u c h o s cristian o s le o d ie n ,
o se m u e s t r e n in d if e re n te s a su a m o r! al m e n o s
nosotras a m e m o s d e v e r d a d y c o n t o d o el c o ra z ó n ;
que al d ir ig ir n o s la du lc e invitación q u e ta n ta s ve-
ses y a ta n to s d ir ip e (Hijo m ío , d a m e tu corazón),
tncuentre el n u e s tro vacío d e im p e rfe c c io n e s y
amor p r o p io ; y ya q u e n o s o m o s d ig n a s d e rccibir-
I* en n u e s tr o c o ra z ó n , se d ig n e r e c ib ir n o s e n el s u ­
yo, y q u e n u e s t r a d ivisa sea: T o d o p o r a m o r, t o d o
Por Jesús.
- 2:0 -

3 .— A h o r a te vov a c o n t a r a l g u n a s cosjllas; ¿no


sa b e s q u e h a g o el R e b a ñ ito dei N iñ o Je sú s? ¡si vie­
r a s lo q u e d isfru to , lu feliz q u t so y m ie n tras e*ta-
m o s allí a n te el S a g ia r i o co n el N iñ o Jesús, hablán­
d o le y h ac ié n d o le c o m p a ñ ía u n ratíto, p o r tanto
tie m p o c o m o c a ta rá s o o y en ta n ta s partes!... Acu­
d e n b astan tes niñas y ta m b ié n n iñ o s q u e u n d o s
t o d o s le v a m o s a q u e r o m uc h ísim o , y e n tre todos
le v am o s a q u iia r las es p in as q u e n o s o tr o s y otros
le h e m o s clavad o e n el c o r a z ó n ; ya te contaré los
p r o y e c to s q u e t e n e m o s f o r m a d o s ; q u e r e m o s , y a que
n o vienen los m a y o re s , v e n ir n o s o tr o s a recibirle, a
visitarle, p a r a que 110 esté triste ni llore; y estam os
d isp u e sto s a ir a lo s 'S a g r a r io s e n q u e esté solito a
h ac er lo m isino; y recibirán (yn lo h ac en much?s)
to d o s o casi to d o s cad.’. o c h o d ía s al N iñ o Jesús, pi­
d i e n d o vaya:i t o d o s a recibirle. Ya se están prep a­
r a n d o para la fiesta del N iño; ya te con taré, ya te
co ntaré; es to y c ontentísim a ; n o p u e d o más.
4.— D e tu carta, q u e el d ía o c h o m e acordé
m u c h ísim o , y el día c a to rc e n o s u p e d o n d e estuve,
t o d o el d ia c o n m u c h a fiebre; v te d ig o q u e de mi
c osecha nada es, t o d o es suyo. Y o he e s ta d o el otro
d ía a mi S a g ia riu . ¡Q u é b u e n o e s n u e s tro Jesús!
E sc ríb e m e p r o n t o y e x t e n s a m e n t e . Recibe un fuer
t e a b ra zo d e la q u e te q u ie re d e v erd a d .
Josefa

5 .—L a b o d a (1) m u y a n im ad a ; p e r o to d o pasa


así c o m o pasa un p a ja r ito sin d e j a r rastro p o r d o n -

(t ) D e p l h e r m in i **-rv:!innii con D . L u is G il. *


y n se ha nom brado. 1
- 211 -

pasó; u n r e c u e r d o a lo m e j o r triste, c u a n d o no
f e j n o r d i m i e n t o s tristísim o s al r e c o r d a r q u e a Je sú s
se le c o n t r i s tó p o r urf v a n o p la c e r q u e d u ró .... u n
■dia, y dejó tra s sí d is g u s to y fastidio, p o r q u e e sas
£psas n o p u e d e n llenar el c o ra z ó n , c ria d o p ara as­
pirar y d e s d a r co sas m á s alias y d ivina s. Q u é feliz
«e siente una, q u é alegría, q u é c o s a se s ie n te c u a n ­
do d e s p u é s d e p a s a d o ese m o m e n t o d e locu ra, de...
p p sé c ó m o decir, se p o s tr a u n a a n t e el S a g r a r io y
gijrando al p r is io n e r o q u e está allí e s p e r a n d o a q u e
volvam o s a El, d ecirle: Mi c o r a z ó n es so lo p a ra Tí,
e n Tí piensa, a Ti am a.
P a s a n d o a o tra cosa, e! a ju a r sencillo, t o d o h e ­
cho p o r n o so tras. Y o, c o n e s ta r m a lu c h a la p r im a ­
vera y el v e ra n o , m u c h a s co s a s las es to y t e r m i n a n ­
do ah o ra . Fíjate, p e n s a n d o ir a las m á q u in a s e n
Medina, m e llevé u n a s servilletas y u n j u e g o d e c a ­
n a , d e hilo, c o m p r a d o hace tie m p o , m u y b u e n o , y
gl no p o d e r, B eatriz tan a m a b le m e le b o r d ó (ya te
decía d o ñ a P e t r a e n su carta), n o s r e g a ló la co l­
cha b o r d a d a p o r ella, m u y p rec io sa; los d e m á s r e ­
galos ta m b ié n te decía, y se la o lv id ó .

IX. A la m i s m a

(M arzo d e 1924)

1 . — Mi q u e r id a a m ig a: C o n la a y u d a d e D io s
nuestro Seflor p r o c u r a r é s u p lir c o n u n a e x te n s a
carta mi p r o l o n g a d o sile n c io a tu s ca riñ o sa s c a rta s,
lis cyales lle g a ro n a m í s o r p r e n d i é n d o m e en un es-
iido d e á n i m o ta n a b a tid o y t r is tó n , q u e a u n q u e
- 212 -

m u c h a s co s a s q u e ría c o n ta r te , ni acertaba, ni mé-


e r a p o sib le e s c r i b i r palab ra; y asi p a s a b a n días y
d ía s d ic ie n d o m a ñ a n a , m a ñ a n a ; e n c o n t r á n d o m e to ­
d o s los dias lo m is m o , sin s a b e r q u é decir. •
Hoy, c o m o te dije al p r in c ip io , c o n la gracia de
D io s (que sin ella no se ria capaz d e nzd a j m e p o n ­
g o a esctibiiLe, p o r q u e a c e r c á n d o s e el dia de n u e s­
t r o S anto y día d e tu c u m p le a ñ o s , quiero, q u e eri
e s e dia e n t r e las felicitaciones d e los seres q u e r id o ^
q u e te r e c u e r d a n , q u e n o te olvidan , sea yo lina d e
los q u e c u e n te s en p r im e r a fila. N o sé si p o d r é
c u m p lir lo p r o m e t i d o d e es c rib irte u n a larga carta;,
si n o p u d ie ra , tú sa b rá s p e r d o n a r m e ; que día llega­
rá, si D io s qu ie re , en q u e p u e d a c u m p lir mi d e s e o .
2 .— E m p e z a r é p r i m e r o p e r d e c i n e ¡que te n g o
u n o s d e s e o s d e qu e pase el in v ie r n e ! ¡oh! ¡qué h o ­
r r o r d e frío! ¡ c u á n d o lle g ará el Sol d e j u n io q u e
c o n sus ra y o s n e s a b r a se y n o s in ta m o s yá m ás el
frío!; p u e s si vieras... m i co ra zo n eillo s e e n c u e n tra
a la te m p e r a t u r a d e e s o s días d e tanta ventisca d e
este c r u d o in v ie rn o , y se queja de q u e tiene frío',
m u c h o frío; y así c o m o el q u e tie n e frío no se
a c u e r d a d e n a d a sin n del f u eg o o del sol de julio
y exclama: C u á n d o llegará el v e r a n o , así yo no
p ien so n a d a más: C u á n d o pasará el invierno, el in­
v ie rn o de mi alma, c' in v ie rn o d e m i c o ra z ó n , tan
triste y tan á r id o q u e m e hace s u s p i r a r p o r la pri­
m a v e ra celeste de n u e s t r o d u lc e Je sú s, d e este sol
divin o q u e c o n sus r a y o s d e r r ita las escarcha-sy las
nieves q u e f o r m a n d o v e n t is q u e r o s r o d e a n m i-p o ­
b r e co ra zó n , h a c ié n d o le q u e j a r s e d e q u e tie n e frío;
pide, p id e u n a c h isp a d e e s e f u e g o e n q u e se abrasa
- 213 —

■el c o r a z ó n de n u e s t r o R ey, p a r a q u e se in c en d ie
e s te c o r a z ó n d e h ie lo q u e d e s e a a r d e r ; c u á n to te
hablaría d e esto... p e ro ...
E n tu p r im e r a carta m e felicitabas p o r mi
m e jo r a d a salud; .c u á n to te lo a g ra d e z c o ! se c o m ­
p r e n d e q u e to d a v ía (ya lo c r e o ...| iio h e alc a n z a d o
el cielo y la b o n d a d d e n u e s tr o Je sú s m e c b n c e d e
alguna m e jo r ía p a r a q u e m e a p r e s u r e a m e re ce rle;
jse a p o r to d o b e n d ito !
4 . — D e lo d e m á s q u e m e hab las, ¿ s e r é y o d u n a
de tanta dicha? t e n g o un p r e s e n tim ie n to , ya te c o n ­
taré, ya te c o n ta r é , h o y no; y se p as q u e c o n m i g o
nunca s e rá s in d is c re ta y m e inspiras m u c h ísim a
confianza; q u e b ie n m e c o n o c e s y c o m p r e n d e s ; sí.
Sólo q u ie r o y a nsio a g r a d a r le a El solo. T u felici­
tación fue la ún ic a q u e recibí d e las am igas; p e r o
tal acierto tuviste en m a n d a r m e al du lc e Je s ú s r o ­
d e a d o d e p e q u e ñ u e l o s , q u e se n tí u n a alegría y u n a
satisfacción m u y g r a n d e ; m e im a g in a b a q u e to d o s
Jos n iñ o s v e n ía n c o n J e s ú s a d a r m e los días, y c o n ­
tenta y satisfecha olvidé el o lv id o d e los d e m á s .
O tra fineza m ás hizo c o n m i g o el a m a b le Jesús; m u ­
chas niñas, las m ayorcitas, d e su R e b a ñ ito (q u e tú
ya c o n o c es ) o f r e c ie r o n la c o m u n i ó n ese día p o r mí;
y d e s p u é s co.n el a m ig u ito d el alm a en su s c o r a z o ­
nes m e felicitaron, d e s e á n d o m e q u e el q u e e s tr e ­
chaban c o n t r a su c o r a z ó n m e llevara al cielo, ¿ q u é
más p u d e d e s e a r e n es e día? D e s p u é s to d a s m e d e ­
searon feíiz día, m e d i e r o n unas.estampa-s, v v e r d a ­
de ra m e n te , g r a c ia s a D ios, p a s é u n día m u y c o n ­
tenta.
5.— D e l RebaAito ¿ q u é te d iré? n o - s é e x p r e s a r ­
— 214 —

m e , a tu c o n s id e r a c ió n lo dejo; im a g ín a te t o d o s lo&
d o m i n g o s d e s p u é s d e Misa, q u e ves d e s d e el altar
d e n u es tra q u e r id a M a d re hasta la verja lu d o lleno
d e niñas de rodilfas a n te el S a g ra rio , d e s d e d o n d e
s o n r i e n d o n o s m ira n u e s t r o a m ig u ito Jesúá, c o m ­
p la cid o de v e n t o s allí h a c ié n d o le u n ratito c o m p a ­
ñía, o bien q u itá n d o te las e s p in a s ( q u e algunas bierí
g r a n d e s son) q u e clav adas tiene en el c o r a z ó n o e n
la cabeza; o tr a s veces lim p iá n d o le la s a n g r e y lágrí*
m a s q u e c o r r e n p o r s u ro s tr o ; o tr a s dic ien d o Chis­
te s de los q u e a El le g u s t a n m u c h o p ara hacerle
re ir. Fíjate, s e n o s ha p lw s io e n la ca beza no p e r ­
m itir q u e n u e s t r o a m ig u ito , n u e s tr o J e s ú s n u n ca es­
té triste, y co n su g rac ia lo c o n s e g u ir e m o s ; p a r a
ello cada u n o y u n a te v a m o s a a m a r ... m u c h o , h a s­
ta q u e n o n o t e q u e ta n to s n o le q u ie r e n .
fi.— l e v n y a c o n ta r d e a h o ra , d e lo m á s recierí^
te. del C arnaval; si te co ntara... n o te rm in a r ía n u n ­
ca. Verás; c o m o s a b e m o s q u e en e s to s días ta n to s e
le o fen d e , y tantas e s p in a s le clavan y ta n to s pafoS-
le d an , hasta los niñ o s q u e El ta n to qüiere, itóso -
t r a s le v e la m o s m u y triste; ¿q u é h a r e m o s ? p u e s na­
d a ¿ c u án to s s o m o s ? 135 e n t r e ñiflas y a lg u n o s ni­
ñ o s , vaya, un p elo tó n ; ¿sabe s lo q u e h ic im o s? Urii
das' todas, m u y a p re tá d ita s tinas c o n t r a otras, fo r­
m a m o s un c o r t o y d e n t r o m e tim o s a n u e s tro aítii-
giíito; qu e v e n g a n a h o r a i tirarle p ie d r a s o patos o
espinas; q u e to d a s se es trellarían ett n o so tras, y £
El ni una fe tocaría; ¡q u é g u sto ! ¡qué átegrídl to a a S
p a l m o te a n d ó y c a n ta n d o afábarlzas a JésúS, qilé con­
te n tísim o n o s s o n r e ía a t o d o s , l o d o e s to del c o r r o
e s e n fa iritaglriación; lo q u e sf habla d e v e r d a d , q u e
- 215 —

cada u n a o fre ció un p e q u e ñ o sacrificio ( p e r o a los


ojos del q u e t o d o lo ve ¡qué g r a n d e era!), d ec ir m u ­
chas veces: Y o te q u ie r o m u c h o , y co sas pare cida s;
irra d o n citas salidas d e c o r a z o n e s p u r o s se enlazaban
tinas c o n u tia s , y estas e r a n las q u e f o r m a b a n el
curro al r e d e d o r d e Je sú s p a r a hacerle o lvid a r los
ultrajes q u e en e s to s triste s días r e c ib ie ra d e la in­
g ratitud h u m a n a . D e e s to n o acabaría nunca. ¡Q u é
Bueno es Dios.'
7 .— La fu n c ió n y c a rn a v a le s c o m o sie m p re; y o
en mis p o b r e s o ra c io n e s a n te n u e s t r o q u e r i d o S a n ­
to te tu v e bien p r e s e n te . N o te p u e d e s s u p o n e r có­
mo estab a la V ir g e n ¡c ó m o estará en el cielo! H a n
c o m p r a d o flores preciosas, c a n d e la b r o s , alfo m bra,
en fin, t o d o el d i n e r o q u e te n ía m o s h a n g a s t a d o .
Tfltnbién le c o n t a r é q u e h e m o s e s ta d o u n día a
Villarejo a v é r la q u e han c o m p r a d o , y ni se as e ­
meja; fu im o s 2 2 , lo p a s a m o s r e g u la r.

X. A la m is m a

(Site borrador y el siguiente se escribieron i ti ¡tillo


yn m ediado, p o r lo que en ellos dice; pero no es­
cribió p to b a b ilis im a m n te m ás que la carta co­
rrespondiente a l segundo. — 1924).

I.— Mi b u e n a y q u e r id a arttiga: Mi d e s e o fue


escribirte e n se g u id a ; pues; ¡si vieras! s ie n to Uná
alegría, u n g u s t o ta n g r a n d e al h a b la r d e El cori
personas q u e m e c o m p r e n d a n y g o c e n a la vez de
tan dulce c o n v e r s a c ió n , d e in ie stro dulce
sus favores, de s u s g racias, d é l i m e í i s o / j ^ g r a n d C '
- 216 -

a m o r q u e n o s tiene; y c o m o n u e s tr a c o r r e s p o n d e n ­
cia n o es s in o u n a c o n v e rsac ió n ...
2 . — D e s e a n d o pasara, p o r c o n ta r te algo d e la
función, n o te he escriLo ante?,. c o m o fue mi dcsir<;
a u n q u e s u p o n ía lo p o c o q u e te n d ría q u ? con tarle
d e ella, c o m o asi es; t r u c h o bullicio y algazara, y
la g r a n a n im ac ió n co n q u e se su ele definir la r e u ­
nión, ya q u e 110 mala, p e r o sí peligrosísim a, d o n d e
n u e s tro J e s ú s n o pisa los u m b ra le s, y d e d o n d e se
sale casi s ie m p r e d isg u s ta d a , y a p o r q u e no se vio
u n a o b s e q u ia d a r o m o creía o p e n s a b a , o sencilla­
m e n te p o r q u e al t e r m in a r in c o n s c ie n te m e n te y sin
p r e v e r hasta d ó n d e alcanza lo v e r d a d e r o de su la­
m en tac ió n ... Va pasó t o d o , y ¿ q u é h e m o s sacado?
p e r o no, t o d o n o pasa, n u e s tra co n ciencia iparece;
allá en el f o n d o cíe i i u e s t n alma s e n tim o s un dis­
g u s t o c o n tra n o so tra s mismas.-, y d ig o y,ó: pues
si es un.i d iv e rsión, y e s v e r d a d , c u tre parientes y
a m ib o s, v só lo p o r p a s a r el r a t c , c o m o se sneli*
decir, d e s p u é s q u e t o d o pasó., o p a s a m o s n osotras
d e to d o , ¿ p o r q u é 110 n o s e n c o n t r a m o s lo m ism o
q u e al e m p e z a r ? ¿ o o r q u é es a i-nquietud q u e senti-,
m o s d e s p u é s ? ¿ p o r q u é la q u e c o n firm e r e s o lu ­
ción -e aleja d e esa a r i m a c ;ó n loca, o al m e n o s su
espíritu, su p e n s a m i e n to está m u y lejos:d e d o n d e
p o r o b e d e c e r tal vez esiá con <?l c u e r p o , p e ro no
c o n el alm a y el corazó n, sie n te u n a ; alegría, una
paz, una c o s a tan dulc e qvre le h i t e e x c la m ar ;qtié
b ie n se está así!, a l e g r á n d o s e d e n ó Ser p o r la‘£ r a ;
cia d e D io s d e los q u e lo c a m e n te s e 1ríe n y se di­
vie rten en esas re u n io tie s o bailes, ,orne después-
s u e len q o e d a r d is g u s ta d o s e i n q u ie to s ? >p o r qué?-
— 217 —

¿ p o r q u é d o n d e u n o s e n c u e n t r a n pla e e r y ale g ría ,


jen lo m i s m o h ay q u ie n s ie n te d isg u s to , d e s p re c io ,
h o r r o r ? iay! la e x p e rien c ia m e hace exc la m ar y d e -
gir: P o r q u e o f u s c a d o n u e s tr o e n t e n d im ie n t o n o s
lanzamos ah í a le ja d o s del d u lc e Jesús, q u e c o n t ie n e
tn sí t o d o s los g u s to s , to d a s las aleg rías y felicida­
d e s q u e p u e d e u n a d es e a r.

XI. A la misma.
(V éase la nota de la anterior)

1.— Mi b u e n a y q u e r id a am iga: D é s p i i é s d e u n a
-demora tan larga en cor. t e s t a r t e ,e s p e r a r á s s i n d u d a r ­

Ilo recibir un a e x te n sa ca rta ( c o m o yo a c o s tu m b ro ) ,


con la cuai sup la mi la rg o silencio. M u c h a s veces
i heme p r e p a r a d o p a r a 1 e m p e z a r la larga y g u s to s a
! conversación, q u e así p a r e c e a m í q u e soíi las ca r­
ias q u e te e s c rib o , im a g in á u d d n v e q u e r e a lm e n te '
¡«Moy h a b l a n d o c o u t i g o , ‘y q u e p o r mi {justo estas'
conversaciones serian m á s fre c u e n te s; pero* siem -
1 píe, so b r e t o d o e s t e ' m e s p as a d o , se h an a c u m u la -'
Á)’ta n to s tr'abajillos, q u e c u á n ta s vecé's p e n s a b a e s ­
cribir, al m o m e n t o m e necesitab an. U n a d e las c a u ­
sas principales ha sid o el e s t 2f m i" m a d r e e n f e rm a
Casi to d o el me*, y días b a s ta n te Ynal; ya g r a c ia s »
Dios está bien; y o ta m b ié n llevo d o s sefnanas p í o r -
cilto, p u e s sa b rá s q u e n o q u i e r o s e r b u e n a d e r e ­
maté; D io s lo q u ie r e así.:, e n t o d o so y ló m is m o ;
«rió otro... sin r e n ia tá i.
2 — C o n la a y u d a d e D io s y e n su n o m b r e d e s ­
ahogaré mi p o b r e c o r a y ó n eri í n t i c a co n fid encia
— 218 —

co n tig o , c o n t á n d o t e y h a b l a n d o d e cosas q u e u m
o tras n o p u e d o h ab lar, p u e s n o c o m p r e n d e n e&
se n tid o d e m is p alabras, y c o n su mala u r e r p i e l a ­
ción m e h ac en su fiii, o n u a p i r c i a n las tornerías
c o k q u e su e le n definir (I) a las pláticas lan dulces y
lari llenas d e e n c a n to s q u e tie n e n p ara m n o t r a s el
hablar del cielo, d e n u e s tr o JesÚ 9, del d e s p re c io del
m u n d o co n su< v e rd ideras to n te rías, y en fin hasta
d e n u e s tr o s a d e la n to s o a tra s o s en el ca m in o d e l
cielo, a n i m á n d o n o s m u t u a m e n t e a p r o s e g u ir el ca­
m in o u n id a s d a las m a n . s, p a r a sí cae una, a y u d a r ­
la a le vantarse, y a n i m o s a s a d e la n ta r e n el s e n d e r o
q u e n o s c o n d u c e al cielo; ¡qué alegría! ¡qué g u sto
si to d a s u n id a s a v a n z á ra m o s e n élí
3. E m p e z a ré p r i m e r o p o r dec irte q u e (u caria
m e hizo s o n r e í r y r e g o c ija r m e allá en mi inferior,,
vie n d o tus a d e la n to s en el serv ic io d e Dios n u es tro
Seftor, a q u ie n dirigí u n a p e q u e ñ a o rac ió n , a g r a d e ­
cién d o le ta n ta s gracias y m e r c e d e s c o m o nos c o n ­
c e d e su b o n d a d o s o c o ra z ó n . M e dices q u e parece
q u e D ios n u e s tro S e ñ o r te ha c o l o c a d o en el foridó
d e u n (iesifrto , d o n d e s ó lo a rid e z y p e d r e g o s o s ca­
m in o s se tro piezan...: b u e n c a m in o m e parece, qu e­
rida P epa, si s a b e m o s a .id a r y a p r o v e c h a r n o s d e él.
U n o d e los m e d io s d e llegar a la p erfec ción es el
a m o r a la cruz, s ig u ie n d o c o n ella a n u e s tr o dulce
Jesús, q u e p o r n o s o tr o s la llevó hasta m o rir encla­
v a d o en ella; la cruz c o n d u c e a í cieío: « P o r la ma­
c e r a d e llevar mi cru z c o n o z c o a m is escogidos»,
dice el m is m o Jesús. El c a m in o d e la cru z e s áspe-
P) Q uierr Nrv .iprecí m !n< . cortto StJflpn
fcam;rr a his pfátteíVs, &
- 219 -

I fo, la rg o y p e n o s o p a r a a q u e llo s q u e n o la am an,


tii la c u n i p r e n d e n , y ni saber» e n c o m i a r e n ella ef
bálsamo p a r a su s p - n a s , la d u lz u r a y el c o n te n to
que encierra, q u e g u s ia d a p o r m u c h o s los ha h e c h o
exclamar... ( 1 )
4 . — .. y q u e a p e s a r de tal aridez y d e s c o n s u e lo ,
Dios le c o n c e d e el v a lo r y su g ra c ia para resistir
ístas p eleas q u e batallan e n n u e s tr o s co ra z o n e s ,
capaces d e a r r e d r a r a c u a lq u ie r alm a q u e n o llegue
a co n v e n c e rs e q u e la r e c o m p e n s a n o está para el
que principia, s in o p a r a el qlie llega hasta el fin;,
iqué b u e n o es D io s n u e s t r o S e ñ o r ! n o d e s m a y e ­
mos ni aflojem os en su >er vicio, p o r q u e s u lu el q u e
peleare y p e r s e v e r a r e hasta el fin se salvará; en v a ­
ro es e m p e z a r el c a m in o d e la p e rfec ció n y la p r á c ­
tica de las v irtu d e s, si v o lv e m o s a t rá s los o jo s con
amor a las cosas q u e d e ja m o s , p u e s no n o s a d m i t i ­
era Jesús en su re in o . H e aq u í p o r q u é hay ta n to s
que p rin c ip ia n y ta n p o c o s q u e a c a b a r ; m ie n tr a s
lodo sale a n u e s t r o g u s t o y d e s e o , m ie n t r a s se s i é n ­
tela dulzura c o n q u e D io s se c o m u n ic a a las alm as,
yen la o ra c ió n y b u e n a s o b r a s e n c u e n t r a la sa tis­
facción p ro p i? ... m u c h o s s o » los q u e sig u e n a je -
lúe: to d o s s u s p i r a m o s y a n h e l a m o s s u b ir co n El y
entrar tr iu n fa n te s e n Je ru s a lé n ; p e r o a! h u e r to , al
Calvario le sig u e n p o c o s ; y t o d o s le d e ja n d e s d e
que se an u n c ia Ja tribulación .
5.— }Qué triste es t o d o esto! ¿ v e r d a d ? N o s o t r a s
límenos s e a m o s c o n s ta n t e s y ' fieles e n to d a s tas

(I) A q u í In te rrum pió l.i i^ r r liu r .i, pues rs id con lápiz de


W trttf Color y por és ti n « se fijó tiirn y nft ph ri*:i io n lo ñ l-
foio, aunque s i con lo a n le riu r.
• — 220 —

prácticas d e virtu d y p ie d a d , y en e s to s d e s c o n s u e ­
los y d e s a lie n to s a b r a c é m o n o s a la cru z d e nuestro
Je sú s y a p r e n d a m o s d e El a sufrir cutí paciencia y
a legría los p e q u e ñ a s tra b a jo s c o n q u e p r u e b a nu es­
tra v irtu d p ara p e r f e c c io n a rn o s ; u n á m o n o s a El y
s u fra m o s; y a u n q u e n o s parezca q u e D io s 110 nos
e scu c h a y n o esiá cerca de n o s o tr o s , esp ete m o s,
p o r q u e El e s fiel y 110 n o s dejará; y n iie n tr rs sufri­
m o s El s e g o z a e n m i r a m o s , p a r a ver si trabajam os
co n d e s in te ré s y só lo p o r su a m o r y p o r el deseo
d e u n ir n o s a El; a c o r d é m o n o s q u e a u n b re v e y
m o m e n t á n e o trab a jo s u c e d e r á u n a e te r n id a d de
im p o n d e r a b le g lo iia . N o m e ca n sa ría de hablar de
esto q u e ta n to n ec esitan n u e s tra s almas, p e r o se
hace ta rd e .

X II. A la m i s m a

N oviem bre de 1924. (1)

1 — Mi b u e n a y q u e r i d a P e p a : A u n q u e ta) ver
llegue ésta caria én o c a sió n im p o r tu n a , p o r e n c o n ­
tr a r te o c u p a d a en h a c e r la m aleta co n q u e se pre­
p ara u n n pai'a e m p r e n d e r uí. la rg o o c o rto viaje; y
a u n q u e tu tjiáleta 110 s e trata a lio r á d e esas de m&-'
dera, c a r tó n ó telá d o n d e se co lo ca n las prendas
__ *

(l) J n - iif i Déijáho v ih n n San H slrh a n en septiembre tic


192-1 y d o J e üiiüV fu é . a Buiiros', petn Jusefa Gém ez -creyó
i)Uí lu ln a v elt 1 h O r r r i s r : ts ia t s la ,,'hus-i J f escrlDlrl:i cnm«
f i i v is p e n s Je entrar en el riu n n ste rio ;. pef<> fjntet. de m ;nd.ir
l,i carta s jp c q u : va.estabit l:i otra en B u rg os, y asi l? carta se
i|Uidó en el ;iiirbli). . .
— 221 -

que n o s h a n d e se rv ir e n n u e s tro fig u ra d o viaje,


p e ro si de. u n a cosq p a r e c id a ;,m e figuro v e r te con
el arq u ita (o ¿éa iiu é sf ro co ra zó n ) a b i e r to d e la n te
del S a g r a r io d o n d e n u e s tr o Je sú s o c u lto p o r n u e s ­
tro am o r, y llenas las m a n o s y el c o r a z ó n d e g r a ­
cias a b u n d a n tís im a s , e s p e r a im p a c ie n te se las'pida-
m os para dejarlas c a e r s o b r e q u ie n ,a s u s p la n ta s
jas p id e y g u a r d a en el f o n d o d e su co ra z ó n ; y allí
te veo y o p e d ir y g u a r d a r e n tu a r q u it a las gracias
(o p r e n d a s ) tan n ec es arias q u e n e c e s ita m o s para
e m p r e n d e r el v u elo basta d e s c a n s a r e n el n id o del
A mado.
2 .— Y a u n q u e , c o m o dije al principio, s e a i m ­
portuna, n o p u e d o m e n o s d e en c u a tr o líneas de-
1cirte que te felicito c o n t o d a m i alma, y a la vez r e ­
cordarte n o te olvides en el n id o de tu s a m o re s , d e
mi; Dios lo q u ie r e así, sea su n o m b r e b e n d ito , c ú m ­
plase sil v o lu n ta d así e n la tie rra c o m o e n el cielo.
Yo, c o m o viste el ú ltim o día, estaba tan m a l u ­
cha... p u e s m e p u s e p e o r y he e s ta d o m u y mal;
han creído, y y o ta m b ié n , q u e m e m oría; s e c o n o ­
ce qu e au n n o l e n g o g a n a d o el cielo, y Je sú s es
tan b u e n o (y yo n o q u ie r o s e o a r a r m e d e El) q u e
aquí m e tiene hasta q u e El m e lleve; e s to y u n pocr,
mejor.
No p u e d o más; q u é seas m u y feliz; ya le p r e ­
guntaré p o r U a lg u n a vez. Q u e t o d o n o s sirva para
nuestra santificación, p a ra d e s p u é s g o z a r to d a s uni­
das del p r e m i o del ciclo. T e q u ie r e m u y u n id a en
fl C. d e J.

Pepa.
- 222 —

un. n o. listo ilu te PtaiHiiio le fluí!


Viva Jesús

Sr. D . Ju sto S á n c h e z M u ñ o z .. Avila.


I .—.R espetable y a m a d is im o P a d r e espiritual: í;J
S e ñ o r se a co n vos. D e s d e q u e llegué d e M a d rid (J)
es to y p e n s a n d o e n es cribirle, p e r o n o m e e s p o s i­
ble; q u isie ra c o n tarle m u c h a s co s a s, p e r o n o tengo
tie m po ; só lo cuatro le tras p a r a decirle eso, q u e n o
d is p o n g o ni de m e d ia h o ra d e tie m p o , y p o r eso
n o le e s crib o ; q u e n o es p o r q u e :io q u ie ra o no
m e a c u e r d e ; c u a n d o p u e d a le esci ibiré u n a muy
larga carta c o n t á n d o le to d o . A h o r a só lo le dig o que
diga de mi p arte al N iñ o Jesús, a q u ie n ta n to q u ie ­
ro, si está e n f a d a d o c o n m ig o , p o r q u e ¡si viera us­
ted q u é triste e s to y h a c e un p o c o tiem p o!... el d u l ­
ce Jesús, c o n q u ie n y o m e p a s a b a tan b u e n o s ratos
c h a r la n d o los d o s c o n t in u a m e n te , a h ^ r a se ha es
c o n d i d o y n o le veo; le llamo y n o m e contesta; le
d ig o qu e le q u ie ro , y lo m ism o; s ó lo c u a n d o lloro
m u c h o le siento, p e r o allá lejote, lejote; ¿ e sta rá en­
f a d a d o c o n m ig o ? p e r o ¿ p o r q u é ? ¡huyl iq u é m?l se
está sin Jesúsl d ig o y o si s e r á q u e to d a v ía n o 16

( I ) K i el cap. X I I I , p jg . 79, se inJic?. qu»* estu vo en Ma­


d rid , ri donde fué cuatro v e . ^ a con sultar al Ü r M snin ón.
L ;i primer,i (a la que nqul se refiere)<-n diciem bre de 1923, coa
su padre; la se e u n d i en m .iyn de 1924, coa su hermana C n.n‘
sue o; a tercera, en o clu b ie siguiente, con la m isma, y enton­
ces lúe cuando se retraió en A v ila , de paso para 'rtadriC; la
«ru.irtu, el 16 de d lclím h re , como se dice en el cap. I
- 223

.quiero ta n to c o m o d e b o y K; se m e re c e , ¡ya lo c r e o
q u e 110 ... y m e p a r e c e q u e El q u ie r e d e m í u n a m o r
m i s intenso , m á s s u y o solo; ¡ o h ! - ¡ c u á n t o le v o y a
q u e r e r : ta n to , ta n to q u e c o n v e n c i d o d e q u e le q u i e ­
r o d e v e r d a d y m u c h o , e s ta rá c o n t e n t o c o n m ig o ;
y o te m o qu e sin El ¿ q u é s e r á d e mí? ¡tan d e b ilu ­
c h a c o m o soy!
2 .— H o y e s to y m á s contentilla, p u e s m e an im ó
m u c h o el r tro dia el Sr. C u ra : m e dijo q u e a u n q u e
no le sintiera, estab a alli h mi lado; o u e c u a n d o m e
e n c o n tr a r a d e s o la d a y c o m o sola, le dijera: Je s ú s
mío, a u n q u e te ocultes, sé q u e es tás a q u í a mi lado;
y se lo he r e p e tid o m u c h a s v e c e s y e s to y ya m u y
co n fo rm e; c u a n d o El se oculta, p o r a lg o será, p e r o
yo le dig o: Je sú s mío, a p e s a r d e los p e s a r e s q u ie r o
am a ro s c o n to d a mi alma; si V o s h uís d e mí, v o la ré
yo en v u e s tro s e g u im ie n to ; si m e ocultáis v u e s tra
p r e se n c ia .n o d e s c a n s a r é hasta c u e v u elva a hallaros;
y si m e p o n é i s c a r a s^ria, r s r e p e tir é q u e os a m o
con m ás a r d o r . ¿ N o le p a r e c e ?
N o p u e d o p o r h o y más; p id ié n d o le su b e n d ic ió n
le sup lica n o o lv id e a n t e el S a g r a r io a la p o b r e
Pepa.
I 1 e n e r o 1924.
o o o o O O O roe*oeOOOo°eA6oO(^Oooco«oOÓOooft o o » 0 0 0 ° to °«

V # , -

SA N FfcDRO B A U T IS T A -

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— 225 —

tX

L a b o n d a d del c e lo so D ir e c to r de las Ma-


rías d e Avila, D . Ju sto S án chez, mi a n tig u o
jj am ig o , y del r e p u t a d o P r o f e s o r d e Filosofía
j d e aqu e l S e m in a rio , D . F elipe R o b les D é g a n o ,
!j m e invita a e p i lo g a r este librito c o n u n a s bre-
jj ves palabras.
|| Y lo h a ré m u y c o m p la c id o ,
í| M ás d e u n a vez lie d ic h o y escrito q u e u n a
I M aría d e v e r d a d es la fotografía d e u n a H o s-
jj tia p o r d e n t r o . Las M arías h a n v e n id o al m u n -
Ü d o p a ra aliviar, y d e s a g r a v ia r con su c o m p a -
jj ñía el mal del a b a n d o n o d e la Eucaristía, cau-
jj sa de t o d o s los m a les q u e afligen y lastim an
II al C o r a z ó n d e Jesú s, y d a ñ a n a las alm as.
ji E sa c o m p a ñ ía c o n q u e o b s e q u ia n y con-
íj sue lan las M arías a s u J e s ú s tiene g r a d o s , y
H p o r c o n s ig u ie n te e s m á s M aría la q u e a c o m -
II paña m á s y m e jo r.
í| Y o d istin g o tr e s g r a d o s e n es a co m p añ ía :
1.° L a c o m p a ñ ía d e presencia (co rp o ra l
h o espiritual).
i| 2 .° L a c o m p a ñ ía d e im itación (singular-
j!. m e n te d e las v irtu d e s d e q u e da m ás e j e m p lo
jj en su vida eucarística).
tea:
- 226 —

.................
•,’i Vf
íj Y á° La c o m p a ñ ía d e com pasión (o sea, f\
11 la im itación llevada n o sólo a vivii c o m o El, j|
Ü sino a p a d e c e r y m o r i r c o n El, c o m o El y só ij
II lo p o r El). jj
|| Es decir, q u e el g r a d o d e M aría perfecta jj
U es el de aquella qu e a c o m p a ñ a h ab itu a lm e n te jj
:j i a su Je sú s con su alm a trocada en hostia, co- jl
jj m o H o stia es el Je sú s d e n u e s tra Misa, d e j!
II nuestra C o m u n i ó n y d e n u e s tr o s S ag rario s, j!
Ij Esa es la María q u e a c o m p a ñ a co n la com* Ij
ij paflía q u e más agra da, d es ag rav ia y co n su ela 1;
II al C o r a z ó n de Jesús, la q u e , al « H e aq u í el jj
jj C o r d e r o d e D ios, q u e quita los p e c a d o s del jl
jl m u n d o » c o n q u e el S a c e r d o te p re se n ta la jj
ij Hostia d e nuestra C o m u n i ó n , p u e d e resporw jj
jj dtít, m á s q u e co n su p alab ra, c o n s u v id a de jj
j| in m olac ión c o n s ta n te el « H e a q u í la c o r d e r a jj
d é Jesús»...
:i
ii
i| L e y e n d o e n las in te r e s a n te s p ág in as d e j
j «Lirio e n t r e espinas» la v id a d e u n alm a, q u e j
jj e n m e n o s d e tres a ñ o s llega a la c u m b r e d e j
’j I la v in u d , m e ha p a r e c id o v e r c ó m o el C o r a - j
j| zó n d e Je sú s se f o r m a u n a M aría d e las d e |
té rc e r g r a d o . I
Bien ha h e c h o el A utor, feliz p ó r la p a r te j
q u e Ha te n id o e n la f o rm a c i ó n de esa alma, !
e n n o a ñ a d ir al n o m b r e d e su bio g rafia d a m á s |
tituló q u e -éste: «María d e los S a g r a r io s » . i
- 227 -

L í s p á g in a s d e su libro, y p a r tic u la rm e n te
las cartas r e b o s a n te s d e in g e n u id a d y espíritu
d e sacrificio, d e m u e s t r a n bien a las claras q u e
se p u e d e e n t r a r p o r la p u e r t a g r a n d e del cielo
y d e la Iglesia d e la tie rra c o n este s o lo título
Ju sta m e n te llevado: ¡M arta de los S a g r a ­
rios-C alvarios!
¡Pues qué! en ese p a d e c e r sin q u e ja r s e y
c o n alegría, e n ese d es v iv irse en g a n a s de lle­
va r a c h ico s y a g r a n d e s al S a g r a r io , en ese
p a s a r p o r t o d o c o n tal d e c o m u lg a r y visitar
s u S a g r a r io , en es e h a b la r del cielo tan c e le s­
tialm ente, e n ese p iso te a r v a n id a d e s y r e s p e ­
to s d e m u n d o , e n u n a palabra, en ese vivir,
p a d e c e r, a m a r y m o r ir c o m o M ario, ¿n o se
ad i' ina y v is lu m b ra el r e tr a t o del J e sú s oculto
e n la H ostia?
* •
Je sú s mío, ¡qué c o n t e n t o y a g r a d e c i d o m e
siento, y c o n m i g o t o d a n u e s tr a familia euca-
rística, al s a b e r que, ante el c a d á v e r d e una
María d e tu s S a g r a r io s d e la tierra, las g e n te s
pasan e x c la m an d o : ¡Fué u n a Santa!
M arías d e Avila, d e E s p a ñ a y del in u n d e ,
¡ya lo sabéis!
t M an uel G o n z á l e z , O b is p o d e ^ íl
I N D I C E
Página*
I n t r o d u c c i ó n ................................................................. 5
PR IM ER A P A R T E
C a p . I. S u v id a .............. .............................................. 8
► II. S u f e ........................... ............................. 13
» III. S u e s p e r a n z a .............................................. 17
» IV. Su c a r id a d para c o n D i o s . . . . . . . 21
» V . Su c a rid ad p ara c o n el p r ó j i m o ......... 28
» VI. Su c e l o ......................................................... 33
» VII. El Rehafiito del N iñ o J e s ú s ............... 37
» VIII. S u a m o r a Je sú s S a c r a m e n t a d o . . . 43
» IX. Josefa, M aría d e los S a g r a r i o s .......... 52
» X . Su o rac ió n . .................................. .. . . 57
» XI. S u p rese n cia d e D io s ................. . . 62
» XII. Su a m o r al su frim ie n to ; s u m o rtifi­
c a c i ó n ................................................... . ............. 66
» XIII. Su m o d e s tia y a m o r a) retiro . . . . 78
» XIV. Su aleg ría y a f a b ilid a d ....................... 85
» X V . Su h u m i l d a d ............................. .............. 88
> X VI. Su o b e d i e n c i a ........................................ 93
» XVII. O t r a s v i r t u d e s ..................................... 96
» XVIII. Su d e v o c ió n y su s d e v o c i o n e s . . 100
» X IX. G racias e x t r a o r d i n a r ia s / 106
S E G U N D A P A R T E .—S U 9 f & G W L C & \
A d v e r te n c ia ...................... ................. 117
V erano d e 1921................................ 118
O c tu b r e d e id. ................................ 120
- 230 -

PágtriM
3 d e d ic ie m b re de 1 9 2 1 .......................................... 121
4 id. id. ......................................... 122
25 id. i d .............................................. 123
\ .o 6 d e e n e r o d e 1 9 2 2 ....................................... 124
4 d e fe b r e r o i d ........... .................................. 126
12 id. id......................................... .. 126
M arzo d e 1 9 2 2 ........................................................... 128
3 de abril d e 1922 ................................................... 142
15 id. id ........................................................ 142
10 de julio id ................................... ............... 146
24 d e d ic ie m b re id ..................................................... 149
25 id. id ........................................................ 150
6 d e e n e r o d e 1 9 2 3 ....................................... 153
■21 id. id. . ................. ........................... 154
Visita a la V i r g e n ...................... ............................... 155
M e s del R osario ...................................................... 160
C ó m o q u e rría vivir en el m u n d o ...................... 166
C ó m o hacía la m e d ita c ió n ..................................... 169
O r a d a s e n la o r a c i ó n ............................................... 173
F a v o r e s e n la c u a r e s m a d e 1923 ................... 174
Varias i m p r e s i o n e s .................................................... 175
Al amable, al dulce, al celestial J e s ú s ............... 178
A los R eyes M a g o s ................................................. 181
A mi S ag rario a b a n d o n a d o ................................ 182
C A R T A S
. 1 y R. A la se ñ o rita F resoJina S á n c h e z . . . . ‘ 83
A su p á r r o c o , III a VI . ...................................... 186
A Josefa D é g a n o , VII a X II................................... 202
A D. Justo Sánchez, XIII......................................... 222
E p í l o g o ................................................................, . . . 225
Erratas notables

Página linea dice dlgtte

6 16 inte n tó inte n to
33 17 pirla diría
155 20 tra ta r trata
185 5 m e d ia m e d io
207 4 al fin pue, pu es
207 p e n ú ltim a días día
220 8 m ie n tr r s m ie n tr a s