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Diccionario de símbolos, Juan-Eduardo Cirlot, Editorial Labor S.A.

, Nueva Colección Labor, 1978, Barcelona


Alas. En cuanto al simbolismo más generalizado, las alas son espiritualidad, imaginación, pensamiento. Los griegos representaban con alas al amor, a la victoria e incluso a
divinidades que más tarde se figuraron sin ellas, como Minerva, Diana y Venus. Según Platón, las alas son símbolo de la inteligencia. Por esa causa, aparecen en algunos
animales fabulosos, expresando entonces la sublimación del simbolismo específico del animal. Los caballos de Pélope, Pegaso, las serpientes de Ceres, poseen este atributo,
que también se encuentra en objetos, como ciertos cascos de héroes, el caduceo, el rayo en representaciones asociadas al culto de Júpiter. La forma y condición de las alas
expone, consecuentemente, la calidad de las fuerzas espirituales simbolizadas. De este modo las alas de los animales nocturnos corresponden a la imaginación perversa, las
alas de cera de Icaro equivalen a la radical insuficiencia de una función. En el simbolismo cristiano, dícese que las alas no son sino la luz del sol de justicia, que ilumina
siempre las inteligencias de los justos. Dada la interpretación de las alas en sentido de potestad de movimiento, de la unión de este sentido con el anterior se deduce que
estos atributos corresponden sintéticamente a la posibilidad de <<avance en la luz>> o evolución espiritual. En alquimia, las alas corresponden siempre al elemento superior,
activo y masculino; los animales no alados conciernen al principio pasivo y femenino. Agregaremos aún que, habiéndose conceptuado pie como símbolo del alma, las alas que
aparecen el talón de algunas deidades, pero particularmente de Mercurio, corresponden precisamente al poder de elevación consustancial a la evolución cósmica. Jules
Duhem, en su tesis sobre la historia del vuelo, señala que en el Tíbet <<los santos budistas viajan por los aires con ciertos calzados llamados pies ligeros>>
Ángel. Símbolo de lo invisible, de las fuerzas que ascienden y descienden entre el origen y la manifestación. En este caso, como en otros cual el de la cruz, el hecho simbólico
no modifica el hecho real. En alquimia, el ángel simboliza la sublimación, ascensión de un principio volátil (espiritual), como en las figuras del Viatorium spagyricum. El
paralelismo entre los órdenes angélicos y los mundos astrales ha sido expuesto por Rudolf Steiner con precisión inaudita en Les Hiérarchies spirituelles, siguiendo al seudo
Dionisio Areopagita en su Tratado de las jerarquías celestes. Los ángeles aparecen en la iconografía artística desde el origen de la cultura, en el cuarto milenio antes de
Jesucristo, confundiéndose con las deidades aladas. El arte gótico ha expresado en numerosísimas imágenes prodigiosas el aspecto protector y sublime del ángel, mientras el
románico acentuaba mejor el carácter supraterrenal.
Color. (fotos)
Luz.
Identificada tradicionalmente con el espíritu. La superioridad de éste, afirma Ely Star, se reconoce inmediatamente por su intensidad luminosa. La luz es la manifestación de
la moralidad de la intelectualidad y de las siete virtudes. Su color blanco alude precisamente a esa síntesis de totalidad. La luz de un color determinado corresponde al
simbolismo de éste, más el sentido de emanación. Pues la luz es también fuerza creadora, energía cósmica, irradiación. La iluminación corresponde, en lo situacional, a
Oriente. Psicológicamente, recibir la iluminación es adquirir conciencia de un centro de luz, y, en consecuencia, de fuerza espiritual.
La palabra hebrea luz tiene varios significados (ciudad-centro, como Agarttha, mandorla o lugar de la aparición), y también, según Guénon (Il Re del Mondo), significa una
partícula humana indestructible, simbolizada por un hueso durísimo, a la que una parte del alma se mantiene unida desde la muerte a la resurrección. En el coincide, en Le
Mistère de la vie et la mort d’après l’enseignement de l’ancienne Egypte.
Diccionario de iconografía y simbología, Federico Revilla, Ediciones Cátedra, Colección Arte Grandes Temas, 1990, edición de 2012, Madrid
ALAS. Las alas expresan ligereza y rapidez físicas, imaginación, inteligencia (Platón), pero esencialmente capacidad espiritual para remontarse a las alturas. Mediante las
alas el cuerpo compensa su gravidez: es decir, aquéllas corrigen su rudeza, permitiéndole alcanzar niveles superiores. [La universalidad de esta idea se acredita por el empleo
que hacen de ella los autores orientales: para Chuang-Tse, la ligereza es la superación del peso corporal; entre algunos budistas, el vuelo es el modo de llegar hasta el lago
paradisíaco Anavatapta; los <<Inmortales>> del taoísmo se distinguen por su facultad de vuelo, mediante el cual se trasladan a las islas que reciben su nombre (Isla de los
Inmortales); en fin, sabida es la importancia del vuelo en las creencias chamánicas.] En el mundo cristiano, las alas también significan espiritualización: por ello se
representan alados los ángeles. Escribe Dioniso Areopagita: <<Las alas representan la rapidez de la ascensión espiritual, lo celestial, el camino hacia lo alto, al despojarnos de
cuanto nos vincula a la tierra arrastrados por la fuerza que nos mueve. La ligereza de las alas significa que el ser no es terrenal, sino totalmente puro, que no se halla
sometido a la gravedad, sino que se eleva a las alturas.>> Están dotadas de alas muchas representaciones alegóricas, tales como el Tiempo (rapidez de su paso), la Fama
(rapidez de su propagación), Eros o el Amor (rapidez de sus acciones), la Fortuna, Némesis, la Victoria, etc. A la última citada, los atenienses, por excepción, la
representaron sin alas (Nike Aptera), para retenerla en su ciudad, impidiéndole abandonarlos. Es, pues, un orden más modesto el de las alitas que Hermes lleva en los
tobillos, que manifiestan su diligencia y su velocidad física.

Le Arpie, figure femminili, rapaci e veloci, appartenenti alla stirpe preolimpica di


Ponto, hanno come la sorella Iris un legame nominale con il vento () ma anche
comportamentale in quanto "sanno seguire il soffio del vento e gli uccelli in volo con
le ali veloci: tanto rapide infatti si slanciano"
Las arpías, figuras femeninas, rapaces y rápidas, pertenecientes al linaje
preolímpico de Ponto, tienen como hermana a Iris un vínculo nominal con el
viento () pero también de comportamiento porque "saben cómo seguir el aliento
del viento y las aves en vuelo con alas. rápido: tan rápido se apresuran

Al contrario, il desiderio di essere rapiti dalle raffiche dei venti esprime, in forma quasi topica, la
volontà di sottrarsi alle difficili esperienze terrene; non è un caso che la tradizione antica attribuisca
l'invocazione a essere solevanti da una tempesta di venti ad Elena 'colpevole' e a Penelope 'vittima',
che auspica per sé la morte mediante la freccia di Artemide o il rapimento da parte di una thyella
come accadde alle figlie di Pandareo. L'azione delle tempeste di strappare fisicamente le persone
alla realtà terrena ha talvolta carattere temporaneo ed è finalizzata a garantirne l'integrità in
momenti pericolosi e difficili. In prossimità di Capo Malea Aiace fa naufragio per volere di
Poseidone, mentre Agamennone, rapito da una tempesta, per volontà di Era e con l'intervento di
altre divinità olimpiche, ritorna in patria anche se non è sottratto al suo destino di morte.
Por el contrario, el deseo de ser secuestrado por ráfagas de viento expresa,
casi de manera casi tópica, la voluntad de escapar de las experiencias
terrenales difíciles; no es casualidad que la antigua tradición atribuya la
invocación de ser solvente por una tormenta de vientos a Helen 'culpable' y a
Penélope 'víctima', que desea la muerte por medio de la flecha de Artemisa o el
rapto de una thyella. Como sucedió con las hijas de Pandareo. La acción de las
tormentas para desgarrar físicamente a las personas a la realidad terrenal a
veces es temporal y tiene como objetivo garantizar su integridad en momentos
difíciles y peligrosos. Cerca del cabo Malea, el Ajax naufraga por la voluntad
de Poseidón, mientras que Agamenón, secuestrado por una tormenta, por la
voluntad de Hera y con la intervención de otras deidades olímpicas, regresa a su
tierra natal, incluso si no es expulsado de su destino de muerte.
Nei passi omerici citati il plurale, che designa il gruppo divino di cui non è specificato il numero né
sono indicati i nomi personali, definisce la confluenza di fenomeni naturali antropomorfizzati. La
loro modalità di intervento nella sfera degli uomini è espressa attraverso l'aoristo, che indica
l'azione del travolgere in modo violento, e associa la rapidità di movimiento alla scomparsa
definitiva del vivente.
En los pasajes homéricos citados, el plural, que designa el grupo divino del
cual no se especifica el número ni se indican los nombres personales, define la
confluencia de los fenómenos naturales antropomorfizados. Su modo de
intervención en la esfera de los hombres se expresa a través del aoristo, que
indica la acción de la pisoteada violenta, y asocia la rapidez del movimiento
con la desaparición definitiva de los vivos.

Soprattutto Iris ed Hermes, divinità della comunicazione, del pasaggio, dell'instabilità, dalla
sfuggente collocazione in quanto coinvolti nel recapito accelerato de messaggi divini, sono sempre
associati al soffio di vento: sia i movimenti rapidi di () verso Era e Atena nella grotta profonda di
Teti o verso Priamo, sia gli spostamenti frettolosi di Hermes verso Calipso o verso Priamo, e il
successivo ritorno di entrambe le divinità sull'Olimpo.
Por encima de todo, Iris y Hermes, la divinidad de la comunicación, el paso, la
inestabilidad, la ubicación difícil de alcanzar como parte de la entrega
acelerada de mensajes divinos, siempre se asocian con el aliento del viento:
tanto los rápidos movimientos de () hacia Hera y Atenea en la cueva. en las
profundidades de Teti o hacia Priamo, tanto los movimientos apresurados de
Hermes hacia Calipso como hacia Priamo, y el posterior regreso de ambas deidades
en el Olimpo