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5/4/2019 Vehículo de la felicidad | El Heraldo

OPINIÓN

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CARTAS DE LOS LECTORES Actualizado hace 5 años

Vehículo de la felicidad
En el universo y la vida, el dinero y las cosas materiales van y vienen, lo realmente trascendental
son los instantes que compartimos con nuestros semejantes, a quienes debemos amar y nos
amarán.  La felicidad no es recta ni objetiva, en ella existen curvas llamadas equivocaciones, se
divisan destellos de prevención denominados amigos, fulgores de moderación que es la familia.
Podemos lograr la felicidad si tenemos ruedas de renovación axiológicas, llamadas decisiones,
con un pujante motor de cambio investido de amor, un obligatorio seguro contractual y con
beneficio a terceros, considerado la fe para sentir y vivir la vida, con el óptimo carburante de
paciencia orientando la marcha del vehículo que nos lleva a ser el ser que verdaderamente
debemos ser: persona humana, gran ciudadana y ciudadano.

En este vehículo tenemos que ser práctico preceptor para conducirnos y ayudar a conducir a los
demás; no te extrañes si alguien te hace ver algún error o defecto, no te enojes, lo hacen porque te
quieren, sentir y compartir lo bueno de ti; vive, disfruta y goza lo bueno de la vida: la naturaleza, la
música, las amistades, la familia, la sabiduría, la solidaridad, el respeto, el amor, la fraternidad, la
colaboración, el altruismo, el deporte, el folclor, el diálogo, la paz, la intimidad, los carnavales y la
tolerancia. Si posees y coexisten en ti todos estos elementos de humanidad, eres un soldado
integral para conformar el ejército de la convivencia y la paz social. Recuerda, en la vida hay tres
cosas que caminan y no retornan jamás: el verbo, las oportunidades y el tiempo. Por esta razón
saca de tu interior todos aquellos apegos que no te dejan conducir el vehículo de tu felicidad y la
construcción de la convivencia social y la paz universal. No basta ser una gran persona, esto hay
que acompañarlo con la invención de un verdadero ser humano y la excelencia social, así te
encumbras o ennobleces en la unidad dialéctica de la moralidad, la sociabilidad.

Wilmaro Garay Guerrero

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